Cuento San Migueleño – Pancho Madrigal - podcast episode cover

Cuento San Migueleño – Pancho Madrigal

Dec 26, 202521 min
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Este pasó en los años que el hombre llegó por primera vez a la luna

Transcript

Speaker 2

Hombre, pero bueno, vamos al cuentito de hoy. El cuentito de hoy se llama Cuento Sanmigueleño. Aquí les va. Oigan, oigan. Caí a la noche frente a la hacienda, dice Chambega. Esto es, allá en San Miguelito, Río San Juan, frente al hermosísimo lago, dormidos con sus volcanes, el Concepción y el madera. El sol dejaba montones de colores en el horizonte.

Eran noches de luna, la luna enorme de San Miguelito, y eran aquellos tiempos cuando el hombre comenzaba a ir a la luna, cuando se supo que dos astronautas andaban en la luna. Ahí en la hacienda, dice Chanvega, vivía don Sebastián, un ancianito de 104 años.¿ Qué tal? 104 abriles bien cumplidos. Don Sebastián a esa edad contaba sus cuentos. cuentos de sus tiempones cuando peleó en la guerra de Sandino... y eran famosos sus cuentos de cuando peleaba con los machos... contra los yanquis,

Speaker 3

¿sí? Y yo peleaba contra los yanquis al lado de mi general Sandino... yo fui de sus mejores hombres, carajo... Aunque no lo crean.

Speaker 4

De verdad, don Sebastián

Speaker 3

Es como que el hache es auténtico.¿ Y sabes una cosa? Ajá, don Sebastián Una vez conté en mi costal de Bramante ochenta y siete orejas de yanqui.

Speaker 4

Cómo dije? 87 orejas de yanque.¿ Y eso por qué?

Speaker 3

Bueno, pues porque a mí me encantaba dejarlo solto cuando se rendían los oídos. Eso es todo. Puro placer, puro gusto, pura gana, jodido, de cortar orejas.¿ Y en qué

Speaker 4

viejís?

Speaker 3

Yo no les hacía corte de chaleco ni nada de eso. No, no, no, ni siquiera la santa madre de Dios. Ahí pues los dejaba sordos. No, eso nunca me gustó. Yo soy muy cristiano. No, yo los apresaba y los entregaba a mis superiores para que cargaran ellos con el pecado. Pero eso sí, A mí me encantaba cortarle las orejas. Sontearlos a los carajos. Y esta vez, como te digo, recogí en mi saco de bramante ochenta y siete orejas.

Speaker 4

Será, don Chan.

Speaker 3

Ah, entonces quiere decir que estás dudando de mi

Speaker 4

verdad. No, pues no, no.

Speaker 3

Yo no

Speaker 4

miento, hombre, yo no miento. No, no, no, digo yo, pues porque ochenta y siete orejas. ¿Qué?¿ Qué tiene que ver? Bueno, que es, digamos, un número non, pues, que no es par, pues, ¿verdad? Entonces, entonces, ¿cuánto, cuánto Jan se agarró, hombre? Porque, miren, si hubieran sido, digamos, 44, hombre, usted hubiera recogido, digamos, 88 orejas. ¡Ja, ja, ja! Un muchacho este,

Speaker 3

¿verdad? Jejeje, sos vivo y sos observador. Claro. Y soy bueno en la vida, soy bueno. Pero voy a explicarte. Ajá. Mirá, hombre, sacalo ahora por relación lógica.¿ Cómo es la cosa? Es que uno de los yanquis era solto, hombre. Ah, pues ya se le había ido arriba. Por eso solo me salieron 87 orejas. Ah. Le corté las orejas a 44 machos.¿ Qué tal

Speaker 4

Hombre, así es, pues, que digamos, usted era de los que le gustaba cortarle las orejas a los yanks, ¿verdad? Bueno, entonces,¿ y cómo es que es tan amigo usted de Mr. Raynol? Ah, es que mira,

Speaker 3

Mr. Raynol es un yanke especial. En primer lugar, aquellos machos interventores de cuando Sandino eran otra cosa. Esos

Speaker 4

eran otros yanquis.

Speaker 3

Eran otros yanquis, pues, por lo menos diferentes a este Mr. Nylon que vive aquí. Mr. Rhinoles. Rhinoles. Que vive aquí ahora. Y mucho quiere a Nicaragua, para que lo sepas.

Speaker 5

Sí, puede ser.

Speaker 3

Tiene tiempales de trabajar aquí. Además... Es un buen hombre.¿ Para quién? Es un hombre muy bueno. ¡Oh

Speaker 6

buenas noches!

Speaker 4

Ahí viene.

Speaker 6

Buenas noches, amigos!

Speaker 4

Oiga, don Seba. Ahí viene su amigo, el gringo, don Raynald. Hombre, si fuera en otro tiempo, ahí tendría usted otro par de orejeras

Speaker 3

Anda a abrirle la puerta, hombre. Deja de estar hablando chocheras. Deja de hablar tanta pendejera. Anda a abrirle la puerta que Mr. Reynolds es mi amigo. Voy a

Speaker 4

cearme en

Speaker 3

su oreja.¡ Ya va, Mr. Reynolds!¡ Ya va!¡ Ya va!

Speaker 2

Y entre la laquizón de los perros de la finca, entraba el gringo, aquel Mr. Reynolds, buen amigo de Don Sebastián, mientras la enorme luna alumbraba el llano y ponía resplandores de plata sobre los lomos del lago. Era aquella noche cuando, en la hacienda, Se reunían los mozos para oír las conversaciones del yanqui y los cuentos de Don Sebastián.

Speaker 4

¡Hombre, cállense esos perros! ¡Cállate, lindo morido

Speaker 5

¡Cállate!

Speaker 2

Y el yanqui se instalaba a platicar. Ahí estaban Don Sebastián con sus 104 años, Chanvega, mi amigo, y varios mozos que gozaban oyéndolo. El Yankee siempre traía alguna noticia importante. Haber sabido

Speaker 3

Y qué haber sabido, a ver?

Speaker 7

Dos astronautas norteamericanos estar in the moon. Haber sabido... Moon. Moon

Speaker 4

Hombre,¿ qué querrá decir este yankee carajo con eso de mu?¿ No será mu? ¡Ah, sí! Mu, aquello que se ha hecho uno aquí para matar a esa jina. Es de Sororan, sí que va. Hombre,¿ y también mu? Mu. Así hacen las vacas también. Hombre,¿ será que

Speaker 3

alguna vaca va para la luz? Deja de estar hablando pendejera que te estás exhibiendo ante la gente civilizada.¿ Cómo dice? No seas bruto, hombre. ¿Cómo?

Speaker 4

Mu mu.

Speaker 3

Muy bien.

Speaker 4

Moon en inglés quiere decir

Speaker 3

luna.

Speaker 4

¡Ah, qué espanto

Speaker 3

cortaron! Es bien que lo que quiere decir es que dos

Speaker 7

astronautas andan en la luna. ¡Eso! Dos astronautas andan en la luna.¿ Ya lo supo Don Sebastián?

Speaker 3

¡Claro, hombre, claro! ¡Claro, Mr. Reiner!¡ Ya lo oí por el radio!¡ Claro que sí! No jodan

Speaker 4

ustedes, hombre. Es mentira.¿ Cómo jodido van a andar dos hombres en la luna, hombre?¿ Pero cómo hicieron para irse? A ver, a ver.¿ Y cómo van a hacer para estar en la luna y no caerse? No

Speaker 3

jodan. No sea bruto, hombre, no sea bruto. Ajá. Es verdad. Dos hombres, hombres de carne y hueso, no pichingos.

Speaker 4

Vea, don Sebastián

Speaker 3

Andan en la luna.

Speaker 4

Mira, don Sebastián, este yanquejo ya lo está engañando.¿ Cómo hicieron esos hombres para irse

Speaker 3

Pues hombres se fueron en un cohete, carajo. En una cápsula espacial. ¿Verdad, Mr. Reynolds?

Speaker 7

Así ser, así ser. Dos hombres andar en la luna. Se llamar astronautas, ¿ves? Gringos serpencones. ¿Verdad, don Sebastián?

Speaker 3

Pues hombre, tal vez ahora, Mr. Reynolds, porque hay perdones, ¿verdad? Porque lo que es antes yo los agarraba como hormiguitas o como son popitos. Y a todos les cortaba las orejas.

Speaker 7

Oh, sí, sí, yes, yes. Pero eso es historia del pasado. Hoy habrá dos norteamericanos caminando en la luna. Yo no

Speaker 4

creo eso, Mr. Reynolds. Yo no lo creo. Hombre,¿ cómo van a hacer para ir a la luna?¿ Cómo carajo Y cómo se van a sostener ahí? Bueno, no hay manera. Se caen, amigos, se caen, hombre.

Speaker 3

Bueno, mira, Marcelo, mira. Ah

Speaker 4

don Sebastián.

Speaker 3

Aquí entre nosotros, ¿verdad? Ajá. Yo tampoco creo que estos machos jodidos anden en la taluna. Pero dejemos a Mr. Reynolds, pues, que nos cuente el cuentecito ese. Dejémoslo, dejémoslo

Speaker 7

Pues, esta noticia merece unos tragos, ¿eh? Mandar a traer una botella de licor y celebrar. Dos astronautas estar en la Luna. Esto merece celebración

Speaker 3

Claro que sí, Mr., claro que sí! Vamos a mandar a traer la botella. ¡Mmm! Cuéntenos todo el cuento ese de la luna y los hombres que andan allá. A ver, cuéntenos, cuéntenos. ¡Oh,

Speaker 7

claro que sí!¡ Mi contarles todo!¡ Explicarles bien!¡ Claro que sí

Speaker 2

Y el Yankee empezó a contarles todo aquello de los astronautas, la precisión del cohete, del cohete mismo de lanzamiento, de la precisión de los minutos y los segundos, la órbita sobre la Tierra... Le explicó cómo es una cápsula y cómo los astronautas iban en una cápsula en rumbo a la Luna. Cómo habían llegado y cómo se encontraban caminando sobre la Luna. Cómo iban a regresar y, en fin, todos le contó. La concurrencia oía, pero todos estaban muy pensativos. Así es que, pues, según

Speaker 5

usted, Mr

Speaker 3

Reynolds, Dos hombres andan en la luna, mister.

Speaker 2

Yes,

Speaker 3

yes. Hombre, yo no creo

Speaker 4

esa babosada, hombre. No creo, no

Speaker 3

creo.

Speaker 2

Eh,

Speaker 4

mire, mister Reynolds.

Speaker 3

Usted sabe que yo le tengo mucho aprecio, ¿verdad?

Speaker 7

Yes, yes.

Speaker 3

Y usted sabe que yo he sido luchador contra los machos de la intervención. Yes

Speaker 7

yes. Pero mi no ser de esos machos. Mi ser más nica que gringo.

Speaker 3

Mi

Speaker 7

querer mucho a Nicaragua.

Speaker 3

Oh, claro. Ya, ya, ya. Hasta yo a mi edad me estoy contagiando. Déjale rebusnando. Antes lo remedaba a ustedes yo.

Speaker 2

¿Antes

Speaker 3

Antes, sí.

Speaker 2

Para

Speaker 3

todo decía, oh, oh, oh. Ahora ya... Ahora solo... Es bonito el cuento de los gringuitos en la luna, mister. Pero déjeme a mí contarle un cuento.

Speaker 7

¿Quiere ¡Oh, claro,

Speaker 3

claro

Speaker 7

Mi gustarme sus cuentos!¡ Mi gustarme mucho, mucho,

Speaker 3

mucho sus cuentos! Entonces déjeme contarle, pues, de cuando me tocó ir a dejarle una carta a mi general, Augusto César Sandino... En las montañas del Chipote, en Nueva Cebolla. Déjeme contarle, déjeme contarle.

Speaker 2

Bueno, y comenzó don Sebastián a contar uno de sus tantos cuentos que contaba, ¿sí? De aquellos tiempones de él que se orgullecía cuando había sido correo de Sandín, ¿sí? Todos le oían con mucha atención sus cuentos.

Speaker 3

Miren, hombres. Ustedes saben cómo son esas montañas de las Segovias.

Son perras, son perras aquí en San Miguelito es puro llano... pero aquí es pura montaña, amigo... montaña estupida... montaña espesa, no es asunto de broma... pues bueno... cuando la guerra de los yanquis... a mí me tocó irle a dejar una carta a mi general Augusto Sandino... y tuve que meterme en plena montaña amigo... por cierto... en aquel camino encontré seis machos... seis yanquis... bueno pues... bueno uno caminaba ahí en una picada... que habíamos hecho en plena montaña...

como les digo amigo... aquello era estúpido... mi amigo aquello si era estúpido... Pues bueno, ya era nochecita. Estaba oscureciendo. Hombre, cuando de pronto, una gran culebra.¿ Una culebra, Mika? No, mister, que culebra, Mika, ni santa que lo envolvió. No, una enorme culebra. Gruesa, gruesa, como un ceibo. Como un ceibo. Miren, yo las miraba caminar frente a mí. Parecía como... A ver, como un ceibo quemado la caraja. Me escondí un momento para esperar que pasara. Pero la caraja culera pasaba y

pasaba y pasaba... Oye, pero nunca llegaba la cola, hombre.

Speaker 7

¡Oh! Esto merece ser otro trago.¡ Otro trago! Esa era Culebra Terciopelo, Don Chan

Speaker 3

Vos callate, hombre. Vos callate y déjame seguir el cuento. Si hay cosas que a mí me arrechan, jodidos, que me interrumpan, hombre. Mucho

Speaker 4

Don Chan Chan. Mira

Speaker 3

la Culebra pasaba y pasaba y seguía pasando y pasaba. Pero nunca, nunca terminaba de pasar. Esa es la Culebra Pasadora.¡ Callate vos, jodido! Yo encendí un puro y me puse a fumarlo para esperar que aquel animal pasara.¿ Cuándo acostaste, pendejo?¿ Quién te está diciendo que esté jodiendo cuentos? ¡Hombre, termina el cuento de donde estás jodiendo ya, hombre!

Speaker 7

Te lo voy

Speaker 3

a contar a usted, Mr. Reynolds. Hombre, ustedes se callan, jodidos. Miren, Mr. Reynolds La culebra estaba atravesando el camino, pero no terminaba de pasar. Era como un tronco enorme de seibo. Yo fumaba y fumaba. Jodido, el puro iba por la mitad. Y la culebra seguía pasando. Jodido, y terminé el puro. Lo apagué. Le eché una saliva, jodido, pa' que se apagara más y la culebra seguía pasando. Ay, culebra es hoya más grande. Empecé a mascar la melenca.

Le di como siete mascadas, jodido, eché siete, escupitazo, jodido. Y la culebra seguía pasando. Qué barbaridad, joder,

Speaker 4

esa culebra, Dios mío, qué culebra más grande

Speaker 3

Callate, hombre, carajo, me vas a quitar la pa... No me interrumpas, es lo más emocionante del cuento, hombre, no me interrumpas. Ajá. Mire, Mr. Reynolds. Yes, yes Durante más de una...¡ Una hora, fíjese bien!

Speaker 2

Una hora

Speaker 3

Una hora? Durante más de una hora estuve ahí. Y la culebra seguía pasando. Imagínese, mister. Imagínese el tamaño de esa culebra.

Speaker 7

Eso es ser mentira. Eso es ser mentira.¿ Cómo dijo, mister? Ser mentira. Ser mentira. Mi haber estado en Brasil y ni los pitones brasileños que ser la culebra más grande del mundo tener ese tamaño. Eso ser mentira, ser mentira. Lo jodieron

Speaker 4

Don Chang. Eso es mentira, hombre. El Yankee tiene razón. No existen culebras de ese tamaño.

Speaker 3

Vos callaste, indio pendejo. Vos callaste, jodido. Y déjame hablar con el Yankee, que estoy hablando con él, no con vos. Ay, mucho. Déjeme seguirle el cuento, Mr. Reynolds. Déjeme que le siga el cuentecito. Pues vea, Mr. Yo le puedo enseñar esa culebra. ¡Oh! Yo se la puedo enseñar a usted,¿ sabe por qué? Porque yo la seguí y vi para dónde cogió. ¡Ajá!

Speaker 7

Para dónde ir la culebra,

Speaker 3

eh?

Speaker 7

Para dónde

Speaker 3

ir? Un momentito. La culera se subió primero a un enorme palo, ¿verdad? Palo enorme. Y subió, y subió, y subió. Y oyendo, la oía subiendo, y subiendo, y subió, y subió. Y hasta que... Bueno, pues, dejó sus huellas en la luna. Ahí es donde andan los astronautas que hasta dicen... Pregúnteles cuando vengan a los dos astronautas...¿ Qué decir? Pregúnteles a ver si viene una huella de la culebra...

Speaker 7

Usted cree que es mentira que dos hombres andan en la

Speaker 3

luna? Pues claro, oído Jan, qué pendejo, cómo va a creer usted, hombre...¿ Usted cree que somos idiotas nosotros... Si esos hombres anduvieran en la luna, ya se vieran caídos. No ve que la luna está ahí arriba, carajo.¿ Cómo diablos se van a sostener? No, hombre. Por algo tengo 104 años. Por algo, hombre.

Speaker 2

Dicen, chan. ¿Sí? Que fue imposible hacerle entender a Sebastián que dos hombres habían ido a la luna. ¿Sí? Entonces, Sebastián jamás entendió. Jamás entendió. Moraleja, Gulliverto. Moraleja. De nada sirve la experiencia de los años, hombre. Cuando uno no ha aprendido en los libros de la ciencia. Eso tengo algo muy en cuenta, hombre.¿ Estás claro? Bueno, pues. Auténtico el cuento, Gulliverto. Dicen que en Chontales, allá por Santo Domingo,

sucedió una cosa igual. Otro día se las cuento,¿ sí oyeron?¡ Ahí nos vemos, Gulliverto!

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