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Cuento Diriambino (CUENTO DE MIEDO)

Aug 26, 202517 min
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Estos era dos muchachos que acostumbraban a llegar tarde a su casa

Transcript

Speaker 2

Qué tal, Wilberto? Aquí ve el cuentito de agora, Wilberto. El cuentito de agora, ¿eh?¿ Cómo te llaman? Cuento de Iriambino, hombre. Ese es el cuento de agora. Cuento de Iriambino. Aquí les va. Óiganlo. Óiganlo. Amigo...¿ Ustedes conocen Diriampa?¿ Esa linda ciudad fresca y hermosa?¿ Vos la conoces, Gulliverto? Diriampa, ¿verdad? En el departamento de Carazo. Uno de los centros cafetaleros más importantes de Nicaragua, hombre. Pues bueno, esto sucedió hace

mucho tiempo. Cuando acababan de construir la torre del reloj de Diriampa. Ahí se reunían los muchachos de aquel entonces... Muchachos que eran más sencillos que los de Agor, ¿oyiste, Gliberto? Se reunían en las noches a pie el reloj y jugaban y contaban cuentos. Y después pues ya se iba cada quien para su casa. Carlos y Daniel Blanco eran dos hermanos y formaban parte de aquella pandilla de muchachos jóvenes de Diriamba.

Speaker 4

Oíme, Pilar.¿ Qué hora es?

Speaker 5

Bueno, pues ya son como las nueve y media.

Speaker 4

Las nueve y media.¡ Qué barbaridad!¿ Vos les diste permiso a los muchachos para venir después de las nueve?

Speaker 5

No, Pedro. Yo les doy permiso todas las noches para que vayan a jugar. Pero eso sí, siempre les recomiendo que vengan antes de las nueve.

Speaker 4

Pues hoy los vamos a tener que castigar.

Speaker 5

Primero advertirles, Pedro. Nada ganás con matarlos a palo.

Speaker 4

No, Pilar. No pienso darles palo. El castigo va a ser otro. Pero en realidad tenés razón. Primero los voy a advertir. No me voy a acostar hasta que vengan para regañarlos y advertirles que si vuelven a venir noche...

Speaker 5

¿Ves? Deben de ser ellos. Voy a abrir.

Speaker 4

Buenas noches, caballeritos.¿ Se puede saber quién les dio permiso para venir a esta hora? Mi mamá. No mientas. No mientas, carajo. No, no miento. No, su mamá le dio permiso para ir a jugar, pero para regresar antes de las nueve.¿

Speaker 2

Y qué razón fue, papá?

Speaker 4

Bien que lo sabes. Son casi las 10 de la noche. Ahí dispensen los papas.

Speaker 2

No lo

Speaker 4

volvemos a hacer. Está bien, está bien. Pero quiero advertirles una cosa. Las puertas de esta casa se cierran a las 9 de la noche. De mañana en adelante. Quien no haya venido a las 9, se queda en la calle. ¿Entendido? ¿Oíste, Daniel? Sí, papa. A las nueve, ¿verdad? Carlos no me preocupa porque sé que es un muchacho muy formal. Estoy seguro que él vendría antes de las nueve si vos no le hicieras la gana de quedarse. Bueno, ya lo saben. Ya lo saben.

Ni un minuto después de las nueve porque se quedan en la calle.

Speaker 2

Amigo, así estaban las cosas en aquel hogar viviandino ayer. Era, como les digo, hace bastante tiempo atrás, Gulliverto. Cuando todavía la gente cree y ve en sustos, hombre. En chanchas brujas, y en que salía el diablo, todas esas cosas, ¿oíste? Bueno, y para colmo de males, Gulliverto... La lavandera de la casa de una viejita india que siempre estaba contando historias de susto, hablaba con los muchachos cuando estos llegaban de la escuela.

Speaker 5

Háganle caso a sus papahijos. Si no hacen caso, les puede salir el diablo.

Speaker 6

Usted cree, señora?

Speaker 5

¿Eh? Pues yo misma lo he visto. Tiene unos cachotes grandotes, grandotes. Y le sopla por la boca y es negro, negro.

Speaker 6

Y no echa fuego por los ojos

Speaker 5

Pues sí. Los ojos le brillan en la noche. Y

Speaker 2

lo

Speaker 5

huele todito a uno. Lo huele así, sí, sí. Un día si no es que me corro, me lleva a los infiernos.

Speaker 6

A la periqui.¿ Y dónde es que sale el diablo?

Speaker 5

Pues en cualquier parte, en cualquier parte, donde él quiera. Solo en las iglesias, es donde no sale. Porque el diablo le tiene miedo a la cruz. Cuando uno mira al diablo, lo primero que debe hacer es hacerle las cruces y rezar. Es la única forma de ahuyentar el espíritu maligno.

Speaker 6

Ese es otro pues,¿ cuál es el espíritu maligno?

Speaker 5

Pues el mismo diablo!¡ Ese es el espíritu maligno, el diablo! ¡Sí, así le dicen!¡ Tené cuidado muchacho!¡ Hacele caso a tu papá y a tu mamá!¡ Portate bien!¡ No vaya a ser que un día te asuste el diablo!¡ Portate bien!¡ Portate bien hijito!

Speaker 2

Cada mañanita, Wilberto, diríamos un derroche de frescura, ¿oyiste? Vos lo debes de conocer, hombre. El sol sale ya como a las ocho de la mañana. Y desde las seis de la mañana una neblina blanquísima llena las calles, ¿oyiste? El frillito pinta de rojo los cachetes de los hipotes y de los viejitos, ¿oyiste? La gente es alegre y buena en un clima frío, Wilberto,¿ sabías vos? Bueno... Les quiero contar que Daniel y Carlos Blanco, aquellos muchachos diriambinos,

se compusieron por un tiempo, oíste. Llegaban puntuales a su casa. Antes de las nueve de la noche llegaban, oíste. Todas las noches jugaban en el reloj de diriampa. Pero antes de las nueve de la noche estaban llegando a su casa, todo por el miedo al diablo.

Speaker 4

Te fijás, Pilar? Los muchachos se han compuesto.

Speaker 5

Así veo.

Speaker 4

Nunca volvieron a venir después de las nueve.

Speaker 5

Sí, Pedro. Es lo que dije. Los muchachos no quieren a Palos. Es mejor aconsejarlo.

Speaker 4

Danielito es más inquieto que Carlos. Pero los dos son muy formales y muy obedientes. Menos mal que son así. Eso de tener hijos vagos es una desgracia.

Speaker 5

Ay, ojalá que ahora para la fiesta de San Sebastián no se vayan a vagar.

Speaker 4

Ah, no, Pilar. Órdenes son órdenes. El que no venga a las nueve de la noche, se quede en la calle. Ya lo dije, en la calle.

Speaker 2

Pasaron los días, Willyberto, y un tiempo después llegó la fiesta de San Sebastián, ¿oyiste? Fiesta patronal formidable, hombre. Famosa en toda Nicaragua. Se celebra en diriando, ¿oyiste, Willyberto? Es la fiesta de más colorido que se celebra en Nicaragua, hombre, junto con la de San Jerónimo en Masaya. Hay disfraces, procesiones, chicheros, música y todo, ¿oyiste? ¡Ey, ey, ey! ¡Bravo! Y claro, Gulliverto, en medio de aquel gente ya la andaban Carlos y

Daniel Blanco, hombre. Y la bulla y la alegría los distrajo, hombre. La tarde y la noche se la pasaron cuando daban vueltas por la plaza, tomando chichos, jugando en las ruletas, mirando el palo lucio, los toros y todo lo que había en la plaza, hombre. Por fin, pues, hasta un chancho encuetado salió y animó la fiesta más de lo que estaba, hombre. Total, amigo, que cuando Daniel se dio cuenta ya eran más de las nueve de la noche y Carlos, su hermano, pues se le vio perdido en

el tumulto, gente. Chocho, Carlos se

Speaker 6

debe de haber ido

Speaker 2

a

Speaker 3

la casa

Speaker 2

y

Speaker 3

yo me quedé solito. Ahora mi

Speaker 2

papá

Speaker 3

no

Speaker 6

me va a dejar

Speaker 3

entrar. Bueno

Speaker 6

no importa. Yo voy a ir a tocar la puerta. Voy

Speaker 3

a mi casa.

Speaker 6

Voy a mi casa.

Speaker 4

Quién es

Speaker 6

Daniel,¿ tu hijo?

Speaker 4

Mis hijos vinieron a las nueve en punto. Mis hijos se acuestan temprano. Vos no debes ser hijo mío. Te quedaste en la calle. Chosco, ya me fregué.¿ Y ahora qué hago?¿ Y si me sale el... el

Speaker 6

el...

Speaker 2

Por un momento se acordó de la vieja lavandera, amigo. Y se acordó del diablo también. Y se fue poniendo palio. Y el corazón le latía con fuerza, amigo. A esa hora de la noche buscó donde irse a acostar.

Speaker 6

Ya sé. Voy a ir a dormir al atrio de la iglesia. Es el único lugar donde el diablo no se arrima. Ahí hay cruces y todo. Si no llega el diablo, voy a ir al atrio a dormir. Eso es, eso es, eso es.

Speaker 2

Ya la noche había adentrado, amigo. Eran como las once y media. Daniel no tuvo otro remedio que... acostarse en el propio atrio de la Puerta Mayor a Medina Iglesia... a orilla del atrio montoso y lleno de zacate, Gulliverto. Ahí pasó como una hora... medio dormido y medio despierto... con frío y con miedo, Gulliverto... y con los ojos bien cerrados. Y al poco rato... el reloj dio las

doce campanadas... Daniel oyó las campanas y tembló de miedo amigo estaba temblando y al ratito sintió que algo le resonaba como un resoplido amigo como que lo estaban moliendo todito abrió los ojos. Al momento se levantó asustadísimo, amigo, al ver un animal negro que tenía dos enormes cachos en la cabeza.¡ El diablo!

Speaker 7

El diablo! ¡Diablito!¡ No me llevé!¡ No me llevé!¡ No lo vuelvo a hacer!¡ No lo vuelvo a hacer, diablito!¡ No me llevé!¡ El diablo!¡ El diablo! ¡Ah!¿ Qué fue, Daniel?¿ Qué fue, Daniel?¿ Qué te pasó?¿ Qué te pasó?¿ Qué es lo que pasa? El diablo.¿ El diablo? Por poquito. Por poquito me lleva el diablo.

Speaker 4

Odio esto. Diablo.¿ Pero dónde, hombre? ¿Dónde?

Speaker 7

En la iglesia.

Speaker 4

Hombre, Daniel, mira, serenate, serenate. Me gusta que te asusten por desobediente, pero no me gusta que creas cuentos de vieja. No, no, serenate. El diablo no sale. Y si no, vas a ver. Vamos a ir ahorita mismo. No, no, no. No,¿ cómo no? Vaya conmigo, carajo. Aquí tengo la lámpara. Vamos a ir a ver al diablo.

Speaker 2

Y el tata y el hijo se fueron al atrio a buscar al diablo Gilberto. Sí, hombre, y lo hallaron, ¿viste? Y don Pedro se reía cuando vio lo que había asustado a su hijo Daniel.

Speaker 4

Ah, Danielito, hombre. Está, papá, está, mira. Es el diablo, hombre. No lo ves, míralo bien, serenate. Serenate y velo bien. Una gran vaca negra con dos enormes cachos, por supuesto, que tenías nunca. Claro, claro. Te vio acostado y empezó a olerte y sentiste sus resoplidos en todo el cuerpo. Te fijás, amigo, ¿eh? Te fijás. Ah, pues. A la perica, papá. Entonces...

Speaker 6

Ya lo decía yo, ¿verdad? Que no era el diablo ni nada.

Speaker 4

El diablo le sale a la gente mala, hijo. Pero vos no sos malo. Vamos a dormir. Pero una cosa, mira No vas a volver a llegar tarde. No,

Speaker 7

no, no.

Speaker 4

Llega las seis de la tarde,

Speaker 6

papá

Speaker 4

No te preocupes por eso.

Speaker 2

Aténtico, Wilberto. ¿Ves?¿ Cuánto dirían vino, oíste? Sí, hombre. Daniel era el más valentón. Y el resultado de cuando le salió el diablo temblado, oíste. Sí, hombre, Wilberto.¿ Cuánto dirían vino, como te digo, hombre? Sí, hombre. Sí, claro, se compuso. Ya no salía de la casa por mucho tiempo, ¿viste?¡ Ahí nos vemos, coñacos!

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