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Responsabilidades de las esposas

Aug 05, 202038 min
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1Pedro 3    1Asimismo  vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también  los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta  de sus esposas,
2considerando vuestra conducta casta y respetuosa.
3Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos,
4sino  el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu  afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios.
5Porque así también se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos;
6como  Sara obedecía a Abraham, llamándole señor; de la cual vosotras habéis  venido a ser hijas, si hacéis el bien, sin temer ninguna amenaza.
7Vosotros,  maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer  como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida,  para que vuestras oraciones no tengan estorbo.
8Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables;
9no  devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el  contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que  heredaseis bendición.
10Porque: El que quiere amar la vida Y ver días buenos, Refrene su lengua de mal, Y sus labios no hablen engaño;
11Apártese del mal, y haga el bien; Busque la paz, y sígala.
12Porque  los ojos del Señor están sobre los justos, Y sus oídos atentos a sus  oraciones; Pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el  mal.
13¿Y quién es aquel que os podrá hacer daño, si vosotros seguís el bien?
14Mas  también si alguna cosa padecéis por causa de la justicia,  bienaventurados sois. Por tanto, no os amedrentéis por temor de ellos,  ni os conturbéis,
15sino  santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre  preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo  el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros;
16teniendo  buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de  malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta  en Cristo.
17Porque mejor es que padezcáis haciendo el bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo el mal.
18Porque  también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los  injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne,  pero vivificado en espíritu;
19en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados,
20los  que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia  de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual  pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua.
21El  bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las  inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia  hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo,
22quien habiendo subido al cielo está a la diestra de Dios; y a él están sujetos ángeles, autoridades y potestades.

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