No soy original. Un programa dirigido y presentado por Luis Bermejo. Vamos ahora con una historia que me tiene fascinado desde hace rato. Una de esas que te deja con la boca abierta y el corazón latiendo un poco más rápido. Imagínate. Un mar azul infinito. Olas que rompen suavecito en la arena dorada de Manabí. el viento salado en la cara, y debajo de todo eso, a decenas de metros de profundidad, algo que no es de este mundo. O al menos eso dice un testimonio de alguien que nadie, o casi nadie,
quiere escuchar de verdad. El tema al que me voy a ocupar los próximos minutos es la base alienígena bajo el mar de Banaví, el testimonio del excomandante de la Armada que nadie quiere escuchar. Sí amigos, vamos a hablar de eso que ha estado circulando de nuevo estos días en redes, pero que en realidad lleva décadas susurrándose en pasillos militares y en las noches de los pescadores de crucita.
Vamos a hacerlo con calma como siempre, explorando todos los ángulos, con respeto, con curiosidad y sin caer en sensacionalismos baratos. Porque aquí no venimos a vender verdades absolutas, sino a compartir una historia que merece ser contada con el corazón abierto. ¿Listos? Agárrense que el mar de Manaví guarda secretos que ni el sonar más moderno ha podido explicar del todo. Es importante que dejes tu like, tu me gusta o que le des al corazoncito, dependerá de la plataforma desde la
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meten al mar como si quisieran abrazarlo. Un pueblo manavita que es puro corazón. Gente trabajadora alegre que te recibe con una sonrisa y un ceviche que te hace cerrar los ojos de puro placer. Pero entre todas sus joyas hay una que siempre ha tenido algo especial. Cruzita. Ese balneario humilde pero encantador famoso por sus vientos perfectos para el parapente. Imaginaos gente volando como pájaros sobre el mar. El atardecer, pintando todo de naranja y rosa y abajo,
el Pacífico que parece infinito. Cruzita no es solo playa y deporte extremo. está cerca de Bahía de Caráquez, de Emanta, de esos lugares donde la cultura bahía antigua dejó petroglifos y misterios que aún hoy los arqueólogos no terminan de descifrar. Algunos dicen que los antiguos manavitas hablaban de dioses que venían del cielo y del mar, de luces que bajaban y subían, de portales. ¿Coincidencia? Tal vez sí o tal vez no. Porque desde los años 70 los pescadores locales cuentan
historias que pasan de generación en generación. Luces que salen del agua, objetos que flotan y luego se hunden sin hacer ruido. Sonidos extraños en las noches sin luna. Y no es solo folclore de pueblo. Ahí es donde entra la parte seria. la que hace que esta historia no sea solo una leyenda de fogata, porque no son solo abuelitos contando cuentos. Son militares, pilotos, comandantes con décadas de servicio,
gente entrenada para no alucinar. Y uno de ellos, un excomandante general de la Armada, es quien nos da el testimonio más potente de todos. Jaime Rodríguez.¿ Quién es y por qué su voz importa? Antes de meternos de lleno en el testimonio del comandante, hablemos un poquito de la persona que ha traído todo esto a la luz pública una y otra vez. Jaime Rodríguez, el ufólogo ecuatoriano más conocido y respetado del país. Jaime no es un tipo cualquiera que vio una luz rara una noche y se
volvió loco. Es periodista, piloto de rally, investigador serio con décadas de trabajo. Tiene programas de televisión como Ignotum y Evidencia OVNI, que han marcado toda una generación. Fue el quien en los años 2000 tocó puertas en el gobierno de Rafael Correa y logró que en junio de 2007 se autorizara la desclasificación de archivos relacionados con fenómenos aéreos no identificados. Gracias a su insistencia surgió la Comisión Ecuatoriana para la
Investigación del Fenómeno OVNI. con las siglas CEIFO, una iniciativa del Ministerio de Defensa que recopiló, entre 2005 y 2007, al menos 44 casos documentados, muchos de ellos reportados por miembros de las Fuerzas Armadas, pilotos de la FAE, operadores de radar, personal naval. Documentos que incluyen vídeos, fotos, reportes oficiales y que hoy cualquiera puede encontrar en Internet si busca con ganas. Jaime no dice créanme porque sí, dice miren los papeles, hablen
con la gente, investiguen. Y en uno de esos expedientes aparece el nombre que nos ocupa hoy, el del vicealmirante Luis Jaramillo Arias. Luis Jaramillo Arias no es un ufólogo aficionado, Es un hombre de carrera naval impecable. Nacido en Quito en 1956, ingresó en la Armada en 1975. Ascendió hasta ser comandante general entre 2013 y 2015 aproximadamente. Después ocupó cargos importantes como secretario técnico del mar, con sede en Manta justamente en Manaví, y
secretario nacional de gestión de riesgos. Un tipo serio con formación en ciencias navales, pedagogía, alguien que ha comandado submarinos, que sabe lo que es estar debajo del agua en silencio,
confiando solo en los instrumentos y en su instinto. Según lo que Jaime Rodríguez ha compartido públicamente y que aparece en varios reportes desclasificados y artículos desde 2018 hasta estos días de febrero de 2026, el almirante Jaramillo dice Mientras estaba al mando del submarino SS-101 Shri, uno de los dos submarinos diésel eléctricos que tuvo Ecuador en esa época, vivió una
experiencia que no se borra. Imaginaos la escena. Es de noche o de madrugada, el submarino navegando sumergido unas 50 millas náuticas frente a las costas de Crucita. El mar está tranquilo, la tripulación en sus puestos, el sonar pitando suave. marcando el fondo marino, los peces, las corrientes. De repente la pantalla del sonar muestra algo que no debería estar ahí. Una estructura enorme, como un hangar submarino, una cavidad o
construcción artificial a gran escala. No una roca cualquiera, no una formación geológica normal, algo con bordes definidos, dimensiones que no encajan con nada conocido en la zona. El comandante ordena verificar, grafiar, registrar, y el sonar lo confirma una y otra vez. Más tarde, cuando el submarino fondea o se acerca más a la zona cerca de Crucita, el personal divisa a través de periscopio o instrumentos un objeto submarino no identificado, de aproximadamente 100 metros de largo, aparcado a
unos 160 metros de profundidad. Como si estuviera descansando, esperando, observando. No se mueve como un submarino convencional. No emite ruido típico, simplemente está ahí.¿ Os imagináis lo que puede deber haber sido para un comandante experimentado ver eso? No es una anécdota de« vi una luz». Es un oficial de alto rango responsable de la seguridad marítima del país, detectando algo que desafía toda la tecnología naval conocida en ese momento.
Y según Rodríguez, Jaramillo lo confirmó en privado, en documentos internos. Y esa información pasó a formar parte de los expedientes que se desclasificaron.¿ Por qué nadie quiere escuchar? Porque cuando Jaime lo cuenta los medios grandes a veces lo ignoran, los escépticos lo tildan de conspiranoia y desde las instituciones, silencio. Un silencio que dura años. Jaramillo nunca ha salido en una conferencia de prensa diciendo sí, vi extraterrestres, pero tampoco
lo ha desmentido. Y eso, amigos, es lo que hace que esta historia pique tanto. El caso del almirante Jaramillo no está solo. Los 44 expedientes de Ceifo están llenos de relatos que se conectan como piezas de un rompecabezas. Está el mayor Leónidas Enríquez, piloto de la Fuerza Aérea, que reportó dos objetos luminosos con movimientos inteligentes. Los persiguió, se acercaron amenazantes a su avión y luego se escondieron cerca de las montañas de Crucita, como si tuvieran una base
ahí también.¿ Aérea y submarina conectadas? Está el operador de radares militares Osiris Luna, que detectó objetos moviéndose entre Quito y Guayaquil en cuestión de segundos, velocidades imposibles para cualquier tecnología humana de la época. Hay reportes de persecuciones conjuntas con la Fuerza Aérea de Estados Unidos que tenía presencia en la base de Manta, cerca de las costas manavitas. Objetos que desaparecían en el agua como si se sumergieran
sin esfuerzo. Y testimonios locales. En octubre de 2012, formaciones de luces saliendo del mar. En 2007, un guardia llamado Francisco Paladines vio un rayo láser rojo cayendo del cielo sobre el cerro del Peñón de Chirije, a pocos kilómetros de Crucita, desprendiendo una roca en llamas. Chirije, por cierto, es un sitio arqueológico de la cultura bahía, con ruinas que algunos investigadores conectan con posibles observatorios antiguos o lugares sagrados. Todos
estos casos tienen algo en común. Ocurren en la misma zona, involucran agua y cielo, y muchos vienen de gente entrenada para observar, no para inventar. Esto no es un caso aislado en el mundo. La ufología tiene decenas de reportes de usos, un edente fit submerged object. En Puerto Rico, cerca de la isla Vieques, hay testimonios de objetos que entran y salen del mar a velocidades increíbles y hasta una nueva puerta submarina que los militares estadounidenses habrían estudiado.
En el mar Báltico, la famosa anomalía que parece una nave estrellada Reportes de la Marina de Estados Unidos, como el incidente Nimitz, aunque ese es aéreo, hay versiones submarinas asociadas. Rusia, China, Noruega, todos tienen sus historias de objetos que violan las leyes de la física bajo el agua.¿ Por qué el océano? Porque el 95% del fondo marino sigue inexplorado. Es el lugar perfecto para esconderse. Presión enorme, oscuridad total, corrientes que
borran rastros. Si hay civilizaciones avanzadas observándonos o visitándonos, el mar es su refugio ideal. Y Manaví, con su plataforma continental particular, las corrientes de Humboldt y posición estratégica en el Pacífico podría ser un punto de interés. Algunos teóricos hablan de antiguas conexiones, la cultura bahía, los mochicas, incluso leyendas incas de dioses del mar.¿ Será que nuestros ancestros
ya sabían algo que nosotros estamos redescubriendo? Aquí no vengo a vender humo, así que vamos a ponernos el sombrero del escéptico por un rato.¿ Podría ser un error del sonar? Los sonares a veces generan fantasmas por reflexiones. Capas ternoclínicas, bancos de peces enormes o incluso restos de naufragios mal cartografiados.
Un hangar de 100 metros a 160 metros de profundidad.¿ Por qué no hay fotos, vídeos claros, mediciones repetidas?¿ Podría ser tecnología humana secreta?¿ Un submarino experimental estadounidense, ruso o incluso ecuatoriano clasificado? La base de manta fue usada por Estados Unidos hasta 2009 para vigilancia de antidrogas.¿ Y si era un proyecto negro? O simplemente un error de interpretación en la oscuridad del océano.
Los científicos dirían, muéstrenme evidencias reproducibles. Hasta ahora lo que tenemos son testimonios de alto nivel, documentos desclasificados, pero no un pedazo de metal alienígena en un laboratorio. Y el almirante Jaramillo, aunque creíble, no ha dado una entrevista reciente confirmándolo públicamente. Eso genera dudas razonables.¿ Pero por qué el silencio oficial total? En países como Estados Unidos, Francia o Perú han desclasificado miles de páginas. En Ecuador, después de Ceifo,¿
qué pasó? Poco y nada. Es porque no hay nada o porque hay demasiado. Si esto es real, cambia todo. Significa que no estamos solos, que hay inteligencia no humana o al menos tecnología que parece de otro mundo observándonos. Quizá estudiándonos, quizá protegiéndonos o simplemente pasando por aquí.¿ Por qué Manaví? Tal vez por su ubicación geográfica, por anomalías magnéticas, por ser un portal natural, o tal vez porque el planeta es de todos y ellos llevan aquí más tiempo
que nosotros. Para Ecuador sería un orgullo y un desafío. Turismo omni en la crucita. Y existe. Gente va a mirar el cielo, pero imaginen un parque temático. Responsable. Investigación científica abierta. Para la humanidad un empujón hacia la divulgación total, hacia unirnos en vez de pelearnos. Y la pregunta del millón,¿ por qué nadie quiere escuchar este testimonio? Tal vez porque aceptar que hay algo ahí fuera nos obliga a replantearlo todo. Religión, ciencia, poder,
nuestro lugar en el cosmos. Da miedo. Es más cómodo decir es mentira y seguir con la vida cotidiana. Yo no sé si hay una base alienígena bajo el mar de Crucita, pero sé que hay testimonios serios de gente que no gana nada mintiendo. Sé que el océano guarda misterios que la ciencia a pienas empieza a rozar. Y que mantener la mente abierta no nos hace locos, nos hace humanos curiosos. Si alguna vez van a Manaví, paren en Crucita al atardecer, miren el mar, escuchen el viento
y pregúntense,¿ y si...? Si han visto algo raro en esa zona, si conocen a alguien de la Armada o de la FAE que tenga una historia, mándenmela. Compártanla en comentarios, en las redes del podcast, investiguen, lean documentos desclasificados, hablen con la gente de allí, porque al final, queridos amigos, el mayor tesoro no es encontrar la verdad absoluta, sino seguir buscando juntos, con respeto y con esa chispa de maravilla que nos hace niños otra vez.
