La venganza será terrible. Señoras y señores, este es el mejor momento para dar comienzo. Al siguiente segmento. ¿De qué me disfrazo ahí? habitual sección destinada a los carnavales. Ya tenemos encima los carnavales. Me imagino a las amas de casa... Bueno, viviendo una especie de perplejidad perpetua. Ay, ¿de qué me disfrazo yo? ¿De qué se va a disfrazar mi marido? La abuela. La abuela.
La abuela, los niños, etc. Bueno, acá hemos preparado un informe que se llama Carnaval, Carnaval. Carnaval, Carnaval, un poco de locura. A nadie le hacen mal. Bien, empieza el informe. Muy bien, ahí el disfraz puede ser individual o colectivo. Claro, muy bien. Por ejemplo, usted se puede disfrazar de El Zorro, o de Cocoliche, o de Oso Carolina, solo, sin recurrir a la ayuda de ningún familiar, cuñado, entenado, etc. En cambio...
Para disfrazerse uno del quinto vantallón de infantería... Bueno, sí. ...necesita la ayuda de algunos amigotes y... Sí, algunos vantallones incluso. ¿Usted ha participado en algunos disfraces colectivos? He participado, sí, sí. Yo me disfracé de los doce apóstoles, justo con otros once amigos. Sí. Y al último momento falló uno. Ah, amigo. ¿Cómo nos arruinó? Sí. ¿Quién le pasó? No, no. Juro.
Usted estuvo disfrazado hace mucho de eso. Yo hace mucho estuve. Y disfrazado será yo. Es verdad. Señores... Un disfraz binario muy eficaz, que siempre recomendamos aquí, el de dos vendedores. Uno vende chorizos y el otro palas. Y grita, chorizos frescos, palas viejas. Sí, tiene su gracia. Es simpático. Pero en cuatro horas uno empieza a partidarse. Sí, sí. Además es difícil hacerse oír en el corso. No crea. Eso es triste.
Sí, porque están los tamboriles, los gritos... Ah, tiene razón, sí. Hay música fuerte. Porque está todo amplificado. Sí, el locutor es tridente. Sí, sí, un locutor... Claro. Pero, sin embargo, más que en los disfraces, yo que soy de la municipalidad, buenas tardes. ¿Cómo le va? Quería dar algunas normas acerca del uso del papel picado, el pomo... La serpentina, el espanta suegras, el martillo de goma, la espuma y todos esos venenos. Bueno. Está permitido, bueno, tenemos justamente...
Con nosotros al jefe de los carnavales del partido de San Martín, el doctor Patricio Polchileno. Patricio Arlequino. ¿Cómo le va? Doctor, el papel picado, el papel picado que se vende, ¿está debidamente fiscalizado? Porque cuidado, ¿eh? No se dejen engañar. Hay mucha gente que vende papel picado. Después que termina el corso, lo rejunta. Lo rejunta al piso y lo mete de nuevo en la bolsita. Y se lo vende otra vez. Y así durante los ocho días de carnaval.
El último Diego te mete la bolseta y tira chapita de botella, pucho. Animales vivos. Carosos. Sí, querosos, ¿no? Bueno, pero es una forma de reciclar el papel, el uso del papel. Sí, tiene razón, porque si seguimos así, doctor... espolcinelo o arlequino, van a desaparecer todos los bosques. El día menos pensar usted, ¿dónde está el bosque? Y va a haber un árbol que le impidiera verlo. No, señor, está mezclando las cosas.
No es por el papel picado que hay bosques talados. ¿Cómo talados? Talados. Más talados será usted. Talados, señor. Doctor Arlequino. Ahora se hace japonesa, además. La tara de los bosques es para imprimir... Diario, por ejemplo. ¿Primen diario? ¿En serio? Y con eso hacemos el papel picado. Nosotros como una segunda generación del papel. Ah, claro. Después con el papel picado propiamente dicho, ¿qué se hace? Paredes. Paredes. Se hace una masa. Buenas tardes, soy el arquitecto.
nosotros hacemos casas de papel ¿de papel? agarramos papel picado en carnaval solamente No importa. Y le hacemos una pasta, ladrillos, casas, edificios, fuego. No, pero un poco. Represas. No, ¿cómo señor? Vamos. Con el papel, eso cuando llueve. La casa... Ah, lamentablemente se derrumba. Y bueno, pero entonces... Siempre tenés que buscarle... Las recuadricadas... Pelpa. Es difícil. Además, uno en el invierno prende una estufa.
Pero está bueno. Así como no se te va a prender fuego la casa. Y bueno, sí, pero... Hacés de papel y después te compró una estufa, ¿qué querés? No hay casa que te dure a vos. Claro. Pero hace frío adentro. Si uno está con una... De todos modos, no me cambie el tema. Porque el tema era el papel... El papel picado. El papel picado. Que contamina. Los niños se lo llevan a la misma. Sí. Hasta la boca. Sí. Y en otros barrios también.
Y andás a ver qué cosa quieren. El niño, al cabo de la mitad del curso, está agonizando ya. No, no es así. Es verdad que algunos aspiran el papel. Bueno, señora, ve gente para todo acá. Con la boca. Sí. Y después lo escupen con la nariz. Qué fuerte lo que está diciendo. Y se le pega allá donde empieza la laringe. La laringe empieza donde termina la laringe de las demás. Claro. En algunos casos sí. La glotis es la democracia, caballeros. Y ahí es difícil.
Porque el papel picado queda, que no sabe decir, para adentro o para afuera. Pero ustedes se lo ponen en la boca directamente. No, a veces uno no se da cuenta, uno está cantando. A mí me gusta, en vez de tirarlo así, me gusta directamente agarrar a la persona de la nuca. Introducírselo muy bien. Metérselo en la boca, mano militar. Sí. Tipo torta galesa, pero a la fuerza. Sí, sí. Por eso nosotros fabricamos el papel picado saborizado. Pero, señor... Sabor a ti.
¿Y qué tiene sabor a...? A papel picado. Ah, bueno, entonces... Lo que pasa en el carnaval, hay mucha gente propensa a abrir la boca y sacar la lengua. Bueno, era cuestión de salir. Y yo así nomás, mire. Digo que gritan en los cursos. Uno, si le van a sacar una foto, en general hace ese gesto, saca la lengua, pone una cara... Usted, eso es... La foto de los cursos. Yo soy arlequino.
Servidor de dos patrones, ya me parecía. Y en ese gesto, ese, se le ve este papel picado. Le tiran así en la lengua del absorber. Respecto a la venta de pomos, doctor. ¿Qué quiere? ¿Está interesado en los pomos? No, no, no, estoy interesado. Pero, ¿qué control ejercen ustedes? ¿Revisan el agua de los pomos? Porque no saben de dónde las cargan. Hay gente que va...
Al río Reconquista, por no decir otras cosas. Pero se queda lejos el río Reconquista. Y carga allí los pomos con toda malevolencia. Incluso algunos ni llegan al río y lo cargan por sus propios medios, señor. Pero señor, ¿usted piensa que tenemos una burocracia?
Sí, supuestamente. No, no, no, es lo único. Usted directamente pone un ejército de chanchos o inspectores. Sí, señor. Y en el medio del corso debe venir un tipo con un pomo y dice, a ver, deténgase. O mejor todavía, alguien vendiendo pomos. Sí. El clásico vendedor de pomos. Pomos, pomos. Sí. Entonces dice, voy a examinar el contenido de los pomos o comerciantes.
Entonces se pica en un laboratorio ahí, una camioneta laboratorio, lo analizan, qué sé yo, y dicen, bueno, muy bien, este pomo contiene cianuro en un 50%. Y el otro 50% también. Así que usted, oh comerciante inescrupuloso, será llevado a Siberia. No, señor, no podemos estar controlando pomo por pomo. ¿Cómo que no? No, uno solo, con uno solo ya está. No, pero no, no está con uno solo. La infección es el azar, caballero, todo el mundo sabe. Además, el carnaval es la suspensión de todo control.
Ah, usted tiene ese sentido. Sí, sí. Es una bacanal. De Día del Santurro. Ah, mira vos. Claro, Día del Tonto. La noche de San Juan. Sí, pero señor. Nosotros hemos organizado una bacanal. Acá en la calle Belgrano. Sí. Bueno, no nos está saliendo muy bien. ¿Por qué? No tienen... Sí, porque más que nada por las viejas. Sí. Ah.
Organizas una vacanal y enseguida se te llena de viejas. Claro. Ya no orgía a la noche, orgía, orgía municipal, etcétera, etcétera. Sí. Va a decir, bueno, ya a las 10 de la noche, ¿quién está haciendo cola? Las viejas. Y llega uno, ¿ves? ¿Cómo está? Está lleno el viejo yendo cola. Me voy a otro lado. Claro. Pero no, señor. Las ancianas no hacen la cola para la ojera. No crean. Sí. En general, me parece que no ocurre eso.
¿Hay concursos de comparsas profesionales? Por supuesto, cada barrio tiene su comparsa, su murga. Son temáticas también. Son temáticas, sí. Para barrios. Porque nos visitan otros barrios, otros municipios. Como barrio. Y expone un tema, por ejemplo. La Baja. La Vieja. No, tiene... Las viejas. No, bueno, las viejas. Abacanal y las viejas tengo hoy. Las viejas. Ahí viene la murga de las viejas. Y entonces es...
Una carroza. Vamos a otro barrio. Con una princesa. Una princesa. Y cantan aquello de una vieja, se sentó. Qué lindo. una vieja aquello arriba de un carinete una vieja se sentó Arriba de un clarinete y la gente le pedía que tocara el pirulete. Que tocará el pirulete. Muy lindo. Eso ya ganó. Pero la gracia es que en la carruza de las viejas, las viejas están disfrazadas, no son viejas. ¡Ah! ¡Son jóvenes!
Son doncillas. ¡Qué idea extraordinaria! Usted tenía una idea de una fuerza poética extraordinaria, porque en realidad la diosa triple es una vieja, pero es también una doncella, y es también... Una hechicera. Entonces, en este corzo, acá de San Martín, vos ves venir una vieja, pero también ves venir una hechicera, y también ves venir a la doncella. Sí. Pero no hay garantías, y esta es la clave del carnaval, porque puede ser que lo que desvenir sea efectivamente una vieja. Pero la...
Detrás vienen otras carrozas. Ah, sí, pero ya te tocó esa, viste. Hay carrozas alegóricas acá. Sí, alegóricas, por ejemplo... Por batallas, batallas... Batalla de cepeda. Batalla de cepeda. Ya van todos para atrás, claro. Y así, por ejemplo, la fe, la esperanza, la caridad, la excomúnica. Claro. Todas las cosas más... La industria. Sí, la industria. Yo formé...
parte de un carro alegórico de la industria. ¿Y a usted qué le tocó? Un inflador. Y al año siguiente hiciste la agricultura y mira qué le tocó. Bueno, sin embargo, lamentablemente, buenas tardes, traigo una resolución de última hora, se ha sorprendido el curso. ¡No! Se ha sorprendido el curso, nosotros pensábamos hacerlo en el camino, en la autopista.
Sí, conservativa. Claro, en el que empalma aquí, ¿cómo se llama? El Camino del Buen Aire. Ahí en el Camino del Buen Aire. De varias municipalidades. Toda la extensión del Camino del Buen Aire. Pero eso es una autopista, la tiene que cerrar. Bueno, pero son muchos kilómetros, imagínense un corso así. Es casi 30, 40 kilómetros. Hermoso, las carrozas ya llegando al palco. con la lengua afuera con la lengua afuera además hay partes de su vida
Sin contar con el peligro de los automóviles que ajenos a todos. Ah, no corta el tránsito. Andan a 120 kilómetros por hora. Se llevan por delante a los murguistas. Ante el alboroso general. Además, cuando llega a las cabinas de peaje, no le entra la carroza. Bueno, eso es lo que... No, la carroza no entra. ¿Qué pasa cuando una... Buenas tardes. Buenas tardes. Estamos con el director del turismo de la Nación.
El doctor Rolando Schiavi. Antes que nada los felicito por el campeonato logrado con Boca Dura. Gracias. Sobre todo porque me nombraron en turismo, era de transporte. ¿Cuál es la legislación de transporte? ¿Dije turismo o no? Se disfrazó de mí después. No es lo mismo. No, no es lo mismo. Hay otro ministro ahí. ¿Qué pasa cuando uno tiene el auto ancho y no le entra en el peaje? Tengo un amigo que le ha pasado.
Tiene un auto ancho. Bueno, sí, pero... ¿Qué va a hacerle? Un auto ancho. Bueno, sí, un auto ancho. Un Packard del año 39, que ya no se fabrica más, ancho. Bueno, va a entrar el peaje y no entraba. Y bueno, tiene que ir por colectora, señor. ¿Cómo colectora? ¿Qué colectora? Y sí, si no pasa por el peaje. Ábranme el peaje, dice que mi plata no vale, dijo el tío. Claro. Sacó los dos pesos. No, pero...
¿No ve que raspa contra las dos camionetas? Claro que veo. Y bueno, ¿qué estaba antes? Ni en que sea un jabón. No, porque... Ese es el error de los ingenieros que hacen todo mal, señor, acá. No, no hacen todo mal. Ah, todo mal. Le digo lo que pasó en el SUTE. Sí, ahí está. ¿Qué pasó? En el SUTE, ahora que lo están en San... mejor dicho... Cuando alargaron, insuste que ahora llega hasta Cabildo y Congreso, todo el último tramo por ahorrar, lo hicieron en el túnel estrecho.
¿Qué le vamos a hacer tan grande? Si total ya llegan. Muy bien, llegan. Primer viaje, todo fenomeno más, vamos a seguir. No entra. ¿No le entraba? Viene el motorman ahí, como se llama, el piloto. Sí. Sin caja. Bueno, yo como son los tipos que manejan los UTE, son bravos, ¿eh? ¿Son bravos? Y claro. No, sí. Ah, qué me parece ahí. El tipo recogedió un poco.
Y lo empezó a dar. Ah, insistió. El clásico movimiento del subterráneo al cual en túnel le queda chico. Cierto vaivén. Vinieron incluso algunos comedidos y le echaron un poco de jabón lu. en escamas, al primer vagón. Y los jabonegas estuvieron todo el día, ¿no? Y dice, bueno, o sea, es chico el túnel.
El chico de túnel. Se atoró. Y vino otro, un ingeniero, y por favor, no, no sé, que es muy grande el vagón. Claro. Una eminencia el tipo, ¿no? Este. ¿Y cómo se resuelve? Van a tener que... Una de dos, dijimos. Sí. ¿Y qué eligieron? Ah, no, no, eso. Un poco agrandaron el túnel, otro poco achicaron el vagón y otro poco también... Empujar. Pero me hicieron todo. Sigue entrando justo.
Entra sacando chispas y cuando llega a la última estación, o a la anteúltima estación, ya saben los pasaqueos que el tren empezará hacia adelante y hacia atrás en un movimiento casi de... Sí, sí, sí, dígalo. Pero además el subte va lleno con gente parada. Por eso, cuidado en la última entación que vamos a... Vamos a ir hacia atrás y hacia adelante. Va y ven, va y ven.
Así se llama la estación. Incluso hay gente que acostumbra sacar el codo por la ventanilla levemente para... Para frotárselo. No, sí. Tenemos parés de piedra pomes y entonces... Apoyado, es peligroso. Siempre es peligroso eso. Un muchacho de barrio, una vez corrió el subter, ya estaba por arrancar, y no alcanzó a subir, se quedó la mitad afuera y la mitad adentro, si me permite la expresión. Entonces, bueno, ya no sabía si salir o entrar, el caso es que el subterráneo ganó el turno.
No era este túnel, por suerte. Era un túnel común, pero igual hay poco lugar. Entonces este muchacho se hizo chiquitito. Y religioso también. Igual se raspó todo. Sí, sí, me imagino. Llegó a la otra estación completamente desnudo. Adentro vestido y afuera desnudo. Parecía una lámina, viste. Le arrancó la ropa al túnel. Claro. Bueno, eso sería lo de menos, lo lesionó. ¿Cómo lo de menos? ¿A usted le gustaría estar...?
Con la mitad de la ropa puesta y la mitad no puesta en medio de la estación tribunales. Bueno, no sé, señor. No estaría preocupado por eso. Que todos lo señalaran con el dedo. ¿Por qué me van a señalar con el dedo? Por la otra mitad, señor. Porque están medio desnudos, señor. la parte desnuda la tiene toda raspada. No le basta con ser asqueroso que además anda enfermo. Pero no es que estoy lastimado, me tiene que asistir.
Sí, porque me vi a la otra mitad, que está bárbara. Mire lo que me pasó. No, después el tipo lo tomó bien, porque subió y se sentó. Sí, claro. Hizo que no conocía la mitad de la desnuda. Bueno, y consiguió asiento, la verdad lo felicito. Acá nadie te da el asiento. Dijo la mucha benduda. Hay que calcular las cosas. Cuando uno las diseña, los ingenieros, los arquitectos, se juntan a prever qué puede suceder en X circunstancias. Ya todo hay que calcular en el subterráneo.
¿Las argollas para colgarse? Sí. Están a dos metros diez. Pero están más allá del techo incluso. Y hay que subirse encima de hombros de los pasajeros. La gente es patética. Las viejas saltando. O por ahí se hacen levantar para colgarse y después no se atreven a soltarse para bajar. Tiene ahí, cuando viene la curva de facultad de medicina, tiene ahí la vieja como en un trampolín.
Aprovecha el vaivén, cuando se abre la puerta se suelta. Igual hay cada vez menos argollas de ahí. Bueno, sí. Hay algunas. Es muy codiciada. Es muy codiciada. A veces usted ve tres y hasta cuatro manos. Sí. Ahí. Sí. Pero es muy codiciada sobre todo la que está en la pole position, digamos. Eso es una señora. Sí. Que es la que está al lado del ventilador. Yo he visto muchas cosas.
Está frejita cuando me lo digo. Yo cuando agarro esa... Sí, señor, me imagino. Tengan cuidado con los dedos. No, la tomo con firmeza. Y la estiro un poco, brevemente, hacia el centro del ventilador. El ventilador está empotrado, vio que está empotrado. Nunca había un ventilador en un subterráneo, discúlpeme. Sí, está dentro de un... Usted siempre ve cosas que nunca ha visto.
Es demasiado antes de viajar. No dejan el ventilador. Las aspas del ventilador no están a la vista de todos. Y entonces no... Está dentro de un... Tenga cuidado porque se puede agarrar los dedos. No, porque yo no llego ahí, no sé usted. Entonces me pongo hacia el centro, estirando la argolla hacia ese lugar, pero... Otros pasajeros hacen lo mismo desde el otro lado. Claro, y es como un... casi parece... ¿Cómo se va? El maile ese, la media caña. Claro, sí, hay un cimo.
Hay una superpoblación allí de... Cerca de los ventiladores. Lástima que es mentira esto que usted ha contado. No, señor, es real. Y le voy a contar para terminar una experiencia personal. No, ¿en serio? Sí. Bueno, contalo. Yo tenía un amigo que estaba un poco loco y salía por la calle a producir perplejidades ajenas. Un día salió con un tubo florescente muy opaco y muy blanco que parecía...
Un pasamano de la línea A. Y se subió a la línea A y se paró en un lugar cualquiera con el tubo así, vertical. Al principio no pasaba nada, pero después empezó a amontonar la gente. Y en un momento, uno cualquiera... Se agarró. Agarró el tubo. Y otro, y otro. A todos estos ya veníamos varios de nosotros agarrándolo desde antes. Entonces, cuando esto sucedió... Soltamos el tubo y nos bajamos. Y ahí quedaron. La vida es así un poco.
Sí, quizá uno está agarrado de lo que quiere un pasamano, seguro, confiable, y es el tubo de otro. Sí, sí. El otro se va y te deja con el tubo propio en la mano. Bueno, en el caso de la línea A debe ser bastante más segura que los pasamanos de la línea A. Los que están atornillados, todo madera, todo... Mucho más seguro eso. A veces alcanzan una forma romboidal. Los vagones de la línea se achatan. Tiene ángulos muy anchos, por un lado muy estrechos. Por el otro, ángulos de dos en dos.
Que son de casi 180 grados y de casi cero grado. Sí. Un grado y 179. Y al ser de madera cuando llueve, se hincha. Se hincha. Y bruje, bruje, uh. Algunos vagones... Han brotado. Sí, claro. ¿Cómo va a brotar? La vida se abre paso. Hay que se reverdecen. Pero ¿y dónde tiene la raíz la tierra? No hay tierra ahí. ¿Cómo están en la tierra? Si no hay tierra en un subterráneo, ¿dónde la hay?
No habla suficiente, si no es tierra fértil. ¿Por qué está hablando de subterráneos cuando el tema es nada menos que el carnaval, carnaval? ¿Qué días son, doctor, para terminar este informe, los de carnaval?
¿Aquí en San Martín? No, en San Martín no, en todas partes el carnaval tiene una misma fecha. ¿Cuántos corzos hay en la capital federal? No sé, hay más corzos que habitantes. ¿Cómo es en la capital? La verdad que no sé a esta altura. Para tres cuadras hay un corzo, o al menos cuelgan los banderines. Ah, eso significa corso. Significa que ahí en algún momento debe haber alegría. Ah, con razón, ya me parecía. Sí. Qué lindo, ¿eh? Qué bien que le estamos pasando. Es una cosa así.
Bueno, le comunico que la municipalidad va a entregar pomos gratis. Me parece muy bien. Pomos para todos. Y todas. Y todas. Es con solamente solicitarlo. Ahora vamos a hacer incluso... Una pausa y promotoras de la venganza será terrible pasarán con una canasta de pomos. Y lo entregarán solamente al que lo solicite.
Porque, disculpe, pero si yo no estoy jugando con usted, no veo por qué me tiene que vaciar una pava en la cabeza. Y es uno por persona, además. ¿Cómo por persona, señora? Ya hay una cola de vieja desesperada. Pausa. Bueno, vamos a hablar hoy de Alfred Jarry. Muchos de ustedes lo van a recordar ahora, después o nunca. Vamos a comenzar diciendo que el 10 de diciembre de 1896 fue una noche excepcional para el Teatro de París, porque tuvo lugar...
El estreno más polémico que se había conocido allí, o al menos el más polémico después de aquel de 1830, cuando se estrenó el Hernani de Victorú, ¿no? Se llamó aquel escándalo. La batalla de Hernani, como se recuerda. Exacto. Bueno, la representación del 1896 fue tal vez menos importante que la del 30, pero también se armurió bárbaro.
Porque marcó el punto de arranque del teatro del absurdo, esta corriente que acentúa las ambigüedades, las paradojas, los contrasentidos de la lengua. Tal vez, para... poner de relieve el carácter trágico de una existencia sin sentido. Yo estoy de acuerdo que efectivamente es así. La existencia no tiene sentido y tiene un carácter trágico. Solamente en eso, ¿de acuerdo? Y en lo demás no está mal, no está mal evidenciarlo diciendo cosas sin sentido. Pero...
Eran cosas sin sentido, bueno, ahora vamos a ver, vamos a ver un poco esto, ¿no? Bien, crucemos rápidamente el charco de la polémica, ¿no? Hay que decir que hay cosas muy divertidas del absurdo. sin que pongan de manifiesto el sinsentido de la existencia. Bueno, estoy tratando de salir de esto y no puedo. ¿Quién era Alfred Jarry? Había nacido el 11 de diciembre de 1873 en Laval, era una ciudad ahí en mitad de camino entre París y la costa atlántica, y qué sé yo.
Y casi seguro que sí. Casi seguro que sí. Bien. Y ahora está en una ciudad conocida por el alto nivel de alcoholismo. de los habitantes y también por la cordialidad de ellos. Es decir, dos condiciones. A mí me parece que la segunda hija de la primera, probablemente. Bueno, la madre de Alfredo se ocupó de la educación de este chico, lo anotó en el liceo de Rennes, en aquel entonces era...
El tipo, un chico precoz y salvaje que atemorizaba a todo el mundo. Era petiso, pero apuesto. Acá dice, era preciso, pero opuesto. Y lo juro que me caiga muerto. Como nunca le habían cortado el pelo, lo llevaba hasta la cintura. Pero acuérdense que acabo de decir que era petiso, por lo cual no era tan difícil, salvo que fuera preciso. En cuyo caso... Ya es otro merito, ¿no? El encuentro de Jean Ruy en la escuela...
con un maestro de física, estaba destinado a producir historia literaria. Este profesor, famoso profesor Geber, era tan gordo que parece que lo tenían que ayudar a meterse en el aula. Típico maestro al que los estudiantes reconocen como víctima. Bueno, entonces le tiraban cosas, todo eso. Pero...
Hebert se hizo legendario porque los alumnos, incluso generaciones de alumnos, empezaron a inspirarse en él para escribir narraciones extravagantes. Toda la clase parece que escribió durante... varios cursos, aventuras de un personaje, que no era otra que el profesor Weber, y lo describían con tres dientes. uno metálico, uno de madera y otro de piedra, con una sola oreja desplegable y un cuerpo tan grueso que siempre caía al suelo y que no podía levantarse por sí mismo.
Jarry llegó al colegio cuando ya esto estaba en marcha. Esta historia ya estaba en marcha. Pero él apareció... Y la empezó a cambiar, le dio una intensidad nueva. Empezó a liderar la creación de estos relatos sobre el profesor Hebert. Y al poco tiempo todo lo que leían o representaban era burlesco. Aprovechaban las obras de los autores griegos para hacer parodias y para escribir...
Nuevos capítulos de las aventuras de este hombre, de este profesor Geber. Todo este movimiento resultó ser finalmente un esbozo del que iba a ser... Ubu rey, Ubu droit. Esta pieza que iba a sacudir a todo París. Acá no le puedo decir lo que dice. Hubo rey. Hubo rey alguna vez. Después de terminar el bachillerato, Alfredito Jarry salió hacia París para ingresar en la escuela normal.
Qué raro, ¿no? Que uno termine el bachillerato y después se anota en la escuela normal. Se ve que estaba loco, ¿no? A esta escuela también acababan de incorporarse Paul Valery y André Gide. Pero mira que escuela, ¿no? Lástima que no sabían. Eran dos alumnos cualesquiera. No se había salvado del servicio militar. Mejor dicho, se habría salvado. Gracias.
Qué raro también, servicio militar en la escuela, bueno, qué sé yo. Parece que se comió una buena dosis de veneno, fue al hospital y de allí lo mandaron a... A su casa. Todavía no había cumplido los 20 años y ya estaba destruido, hay que decir. Se mandaba casi una botella de whisky por día. Andaba por ahí vestido como un antiguo caballero. con capa y zapatos de punta. Bueno, estábamos casi en 1900, ya no era la moda. Llevaba...
Unos revólveres de juguete en unas cartucheras. Bueno, yo también. Pero no a los 20 años. A los 27. Y no eran de juguete. Vivía en una oscura guardilla. Como no tenía dinero, comía lo que pescaba en el cena. Parece que era un experto, verdaderamente. Mientras tanto escribía, no mientras pescaba, me imagino. Disculpe la letra. Mientras graba la vida. Escribía Ubu Rey y el personaje principal era Ubu, que intentaba de un modo criminal conseguir el trono de Polonia. Ubu saqueaba el país.
Y después era derrotado por los ejércitos del Zar de Rusia. Huía a Francia y allí prometía cometer nuevas atrocidades. en su población. Ubú era el arquetipo del cinismo, de la grosería, la inaptitud hecha autoridad. En fin, dice que había tomado ideas de distintas obras teatrales. Pero bueno, todo el mundo toma...
ideas de distintas obras, salvo que decida inaugurar el pensamiento, como alguno. Para no tomarse el trabajo, por ejemplo, de estudiar, bueno, invento todo, no quiero que nada me contamine, no voy a leer ni un solo libro. En la primavera de 1896 publicó en la revista El Libro de Arte seis fragmentos de Euboura y Gusteau.
Más tarde, Jarry fue nombrado secretario de la Compañía de Teatro del Ebre, y sus esperanzas de poner en escena la obra crecieron, imagínense. Dijo, esta es la mía, refiriéndose a la posibilidad de estrenar una obra. Quizá alguna otra cosa. Hizo entonces lo siguiente. Para no chocar con los directivos, preparó primero una obra de Ibsen, una de esas, qué sé yo. Uy, lo que dice aquí. La puso en escena. Y ahí, con la confianza de la compañía, ganó la posibilidad de estrenar Ugu Rey en diciembre.
Así que no fue directamente revolucionario, sino que para espantar a los burgueses, para no espantar a los burgueses, estrenó primero una obra de repertorio. Cuando llegó el momento de estrenar Urrey, tuvo mucho público. Parece que el decorado era de Toulouse-Lautrec. Jarry había aconsejado a los actores interpretar los papeles de una forma normal, no afectada. Está muy bien eso. El texto debía ser hecho de forma convencional. Yo creo que es la forma adecuada de interpretar.
El teatro del absurdo. Si uno está solicitando en una ventanilla de una agencia de viajes un pasaje por barco de París a Marsella, no tiene que hacer toda clase de... Deje esto para que el público entienda que esto no es posible, que no hay mar que conduzca de París a Macella, sino que debe hacerlo del modo más normal. Si no se arruine el efecto, claramente. Es difícil de entender si no más me parece. Bueno, va a empezar la obra.
Aparece, en realidad primero que hay, creo que hay unas palabras del propio Sarri, que dice, esta obra transcurre en Polonia, es decir, en ninguna parte. Después aparecieron los actores, Genia se llamaba el primer actor. La primera palabra que dijo fue merda. La dijo un poco... Mardre. Mardre dijo, muy bien. Exactamente. Bueno, igual ahí medio que se armó. La gente no es como ahora, que si no lo dicen se extraña.
Bueno, se armó un lío tal que hasta una hora después no se pudo reanudar la obra. Algunos se fueron, el resto se dividió en dos bandos. En los grupos, los que pateaban y chiflaban y los que aplaudían. Estaba Malarmé, el líder de los poetas simbolistas, y estaba muerto de risa. Los actores esperaban tranquilamente en el escenario.
Después la obra continuó, llegó a su fin, y Jarry se hizo instantáneamente famoso. Para unos por su locura, para otros por su genio. La crítica del journal fue la siguiente. Está viejo el papel. A pesar de una acción imbécil y de una estructura mediocre, ha nacido un nuevo género creado por una extravagante y brutal imaginación.
Más de niño que de hombre. Tenía 23 años, ya lo vi de todas maneras. Siguió escribiendo, se reía del sexo, se burlaba despiadadamente de la religión. En sus teorías acerca del teatro ya ríe. Reivindicaba la máscara, insistía en la utilización de la máscara como dispositivo apropiado para mostrar actitudes eternas del carácter humano, confundiendo lo eterno con lo que nos mueve. Pero no sé.
Lo eterno no se mueve, me parece. Por otra parte, Jarry consideraba que las máscaras proporcionaban una falsedad que era vital para sobrevivir. Después, ya en el año 1900, Jarry escribió... hubo encadenado, y allí aparecen unos personajes que son los hombres libres, que están sometidos y comprometidos a estrictas prácticas de desobediencia. Fíjese, no, no... Son como soldados pertenecientes...
a un disciplinado ejército anarquista en el que cada orden es desobedecida escrupulosamente. Ahora, la desobediencia escrupulosa es muy difícil. Es más difícil incluso que la obediencia escrupulosa. Bueno, los hombres libres, hubo encadenado, se sublevan a fin de conseguir privilegios y la cómoda seguridad de la vida en prisión.
Ese es el argumento. Jerry después se dedicó a una ciencia que él mismo había inventado. Ustedes habrán oído hablar de la patafísica, que es la ciencia de lo particular. Es decir... Trata de las leyes que rigen las excepciones. Genial, magnífico. Vivió siempre Jaurí en una situación de increíble miseria, borracho todo el día.
con la salud arruinada por la tuberculosis y el hambre. Varios amigos tuvieron que sacarlo del tuburio donde vivía, en medio de la arroña. Bueno, lo llevaron al Hospital de la Caridad, ¿no? en París, en un hospital de mendigos. Y allí murió el 1 de noviembre de 1907. Tenía 29 años el pobre Sarri. 20 años después aparece... Antonino Artaud, y funda el teatro Alfred Charry en París. Y allí surgen los escritos y obras.
En los que más tarde se basaría Guionesco o Becke, pero eso ya es otra historia, ¿no? Cuando Bretón creó el manifiesto surrealista, tanto él como... los que lo acompañaban, se apropiaron del mito de Alfred Jarry y... Y escribió entonces Breton, nosotros mantenemos que desde Jarry, como desde Oscar Wilde, lo nombra él también, yo me imagino por qué, la diferencia durante mucho tiempo considerada inevitable entre arte y vida...
ha sido liquidada como principio. Esto decía el amigo Breton, en una época que uno mira con cierta envidia, Si es que no se pone a pensar demasiado. Exactamente. Inmediatamente después la envidia desaparece. Y uno empieza a felicitarse por vivir eso. Bueno, ahí está, qué sé yo, los manifiestos. El surrealismo, el ultraísmo, Borges ha sido ultraísta mucho tiempo, escribió para la revista Ultra allá por 1921.
Había infinidad de escuelas que salían generalmente a destruir todo lo anterior. Eran escuelas equivocadas, pero quizás necesarias. Épocas de demolición. Lo contrario del postmodernismo y esta convivencia de escuelas. La legalización automática de todo. Sí, sí, lo contrario. Cada escuela que aparecía... pretendía arrasar con todas las otras, y ese era el punto uno, siempre, arrasar con todo lo otro. Uno cree, cree así a la distancia, en una vida intelectual muy intensa,
en una alta preocupación por los asuntos artísticos, vaya a saber si era así. Sucede que uno cree esto sumergido hasta la nariz, En peleas entre imbéciles, en banalidades mediáticas que lo rodean a uno como la niebla, sin que uno sepa cómo huir de ello. Entonces cree que aquella... Ha sido una época maravillosa en que todo el mundo encaraba arduas discusiones. en donde lo artístico se dejaba influir incluso por lo científico, las audacias de Einstein, pero también de los surrealistas.
Y por ahí no era tan así. Había tantos imbéciles como ahora y además ir al dentista era tremendo. Es interesante en principio no abandonar el recorrido de nombres, ¿no? Paul Valéry, André Cid, Stéphane Mallarmé, digo, pues el mismísimo Breton, pero sobre todo hay que decir que...
Cuando alguno de estos muchachos, Alfred Serrín sobre todo, cometía una butá de estas, hacía un papelón, armaba un escándalo, estaba poniendo algo en riesgo, porque una de las diferencias entre esa época de ruptura y esta... que ni siquiera son de armazón, es que efectivamente el tipo arriesgaba algo. Un artista plástico que pintaba a unas señoritas desayunando desnudas, se lo metía en la posibilidad de no poder explorar nunca más y no vender un cuadro nunca más.
Y ahí hay algo interesante, antes de hacer el escándalo de Wu Hua y decir este Merce y todo lo demás, el tipo dirige la obra de Ibsen, quiere decir, demuestra que tiene un talento específico de lo clásico a partir de lo cual desarrolló... hacia la ruptura. Y esto no es boco de pago. No, no es boco de pago. Te ha señalado algo interesante, que sabíamos, o mejor dicho, intuíamos algunos alumnos secundarios que nos resistíamos mucho a esos festejos de fin de año que consistían...
en cometer toda clase de excesos cuando estos no estaban penados. Lo gracioso era llevar en andas al más terrible de los preceptores. cuando eso te costaba la expulsión. Si era gratis, no tiene gracia. Lo mismo esto, la murder de Jarry, como bien dijo usted, le podía costar. una vida de ostracismo cultural decirlo ahora es al revés es banal es inconsistente y es casi diría yo ceñido a la más vulgar ortodoxia. Casi decirlo es lo obediente. Mientras que la...
minuciosa desobediencia, tal vez consiste en no decirlo. Justamente, y ahí usted nombró a otras dos personas, que son Ionescu y Beckett. Me parece que son, yo tengo para mí, mucho más interesantes. en el sentido de retomar las ideas de Sherry.
Comenzamos que Breton, tipo simpático, igual que Antonín Artaud, bueno, el surrealismo yo creo sinceramente, Alejandro, que le ha hecho mucho daño a la literatura y a la humanidad. Algunos produjeron obras interesantes, la idea de la espontaneidad, la idea de que cada uno genere su propia obra, está bien. como idea. A la hora de los bifes se hace cuesta arriba. Bueno, tan se hace cuesta arriba que las mejores obras del surrealismo son aquellas que han vulnerado manifiestamente el manifiesto.
Digo, uno se imagina esto con la mecánica, con la medicina y podrá ver qué pasa con estas cosas. Pero digo, cuando ya hay un escribir que se lo toman, ya saben que... Eso que hizo Jarry en su momento fue revolucionario, que lo que vino después fue una institución, y lo que hay que hacer es risar el rizo, dar una vuelta de tuerca más. Y ahí hay una nueva audacia, ahí hay la posibilidad de que aparezca algún grado de genialidad. Porque además...
La otra cosa que ya sabían todos, estaba también un poco más atrás, por cierto, Byron que había pedido, oh, make me a mask, hazme una máscara. Todos sabemos cómo funciona eso. El problema, digo, es saber delimitar, como usted decía antes, el territorio del arte y el territorio... de la circulación entre las instituciones. Jerry pagó con su miseria, con su expulsión de distintos lugares, con su bajeza, si se quiere, como persona, el precio de haberse permitido este tipo de votar.
El problema es cuando uno a esta altura sabe que el sinsentido, como el sinsentido en sí mismo tiene que ser reconocido por lo demás, dista mucho de ser un riesgo estético y mucho se parece a una caricatura, a una mascarada, a una payasada de esas que a veces constituyen la programación de nuestra tele. Porque si uno bien lo mira...
y sobre todo como ha sido en la patria hasta hace bastante poco tiempo, buena parte de aquellas cosas que están consagradas por las instituciones demuestran claramente que todo, pero todo en la vida es absurdo. Y absurdo se llama... Esta hermosa canción que va a cantar ahora nuestro querido Horacio Molina. Adelante. Sí, concepto y objeto. Bien, qué importante. Nos han llamado muchos padres de niñas que cumplen 15 años y desean hacer la fiesta. Qué lindo. ¿Cuál es el gasto?
¿Dónde conviene hacerla? ¿A quién hay que invitar y a quién no? ¿Qué atracciones hay que poner en el medio? Claro. ¿Conviene hacerlo? Tenemos con nosotros al doctor... Patricio Quindy, especialista en cumpleaños de 15 años. ¿Cómo le va? Disculpe. Bien, ¿dónde conviene hacer el cumpleaños? de 15 años. Bueno, puede, depende de cómo sea la niña, la doncella. ¿Cómo se tiene que ver? Está empezando a discriminar. No, no. Me refiero, lo puede hacer el clásico en un salón, está bien.
Como el clásico. Una fiesta clásica, pero también puede hacerlo en un crucero, en una lancha. ¿En una lancha? ¿En una canoa? No, una canoa no. En un kayak. Así va a salir. Claro. Nosotros tenemos un catamarán, pero que permanece amarrado. ¿Catamarán se llama la niña? Me dicen catamarán. Hay un apellido marán. Catalina. Catalina C. Marán. No, tenemos un catamarán que permanece amarrado en el puerto. Ah, sí, entonces es como no tenerlo. Bueno, se llama muelle eso. Claro, sí.
Pero de pronto bailan en cubierta, con vista... Baila, sí, cuando hay mucha... Sí, se mueve. Mucho oleaje, usted se para y baila, está bailando. ¿Y cómo en cubierta? No se sabe quiénes son. No, señor, van a cubierta, al exterior de... Al exterior no, no. En otros países es muy caro, no. Y bueno, tiene vista al río. Sí, claro, está en el río, que va a tener vista, ¿no? Para el otro lado tiene vista al puerto. Claro, y todo así. Y así.
Incluso vista al cielo tiene si no miras. Y vista al fondo del río si alguna se cae al piso. Yo por la vista mayormente no me hago problema. ¿Por qué no se hace problema? Porque no, no me interesa. Ah, bueno. Incluso usted habrá visto que los salones no carecen de toda ventana. Los bailongos donde va uno no tienen ventana.
Y porque en muchos casos... Los cabarulos y todos los bolichungos, ellos no tienen. Apenas si tienen luz. Nadie está mirando por la ventana, no le importa. Si usted los ve de día y con luz, se mueren. Carayes. Carayes pequeños. Pero a la noche, lleno de minas, todo amontonado y todo oscuro, parece el Ritz de París.
No, aquí, bueno, muchos, usted no va a hacer en un cabarulo el... No estoy diciendo nada, vengo aquí para que usted me asesore, pero parece que usted está de adorno, doctor Quint. No, bueno, puede contratar adornos distintos para la torta, todo se contrata individualmente. Para la torta. ¿Pero quién le dijo? ¿Cómo la torta? Si tiene nombre, se llama Catamarán. Que sea dulce es otra cosa, caballero.
No puede faltar una torta en una fiesta. Bueno, señor, es cierto. Bueno, entonces, la torta es lo primero que uno debe pensar. ¿Y qué se diferencia la torta de un cumpleaños de 15 años de uno de 16? No me digas que en el número. No, el cumpleaños de 16 no se festeca. Ah, no. El cumpleaños 15 es el último que se festeca. O el primero. En el caso de Cata, el primero, porque...
Nosotros, como yo ya le expliqué al comienzo de este programa, con nuestros hijos tenemos una política austera, por no decir mísera. Bueno, pero la nena... Va a tener un vestido, un tocado... No, que sea, que vaya menuda, señor. Que sea, vaya. En corpiño. Un vestido... Señor, por favor, un vestido especial para la ocasión. Ah, sí, no va a ir con el mismo que va, por ejemplo. Y un tocado también. Un tocado, un barrido, un pulgado. Un hundido. Un tocado de flores en el cabello.
Dejemos a la niña porque el adorno de la niña no corre. Por supuesto. Ustedes alquilan el salón. Sí, es verdad. No me van a venir a adornar a la niña. Háblenos de la fiesta, usted. Sí, háblenos de la fiesta. Usted está eludiendo el tema. Sí. ¿Cuánto cuesta un salón, hablando mal y pronto? Bueno, en líneas de... un básico.
Un salón. Sí, no, bueno, sí. Pero un salón, ¿cómo lo quiere? ¿Lo quiere pelado? ¿Lo quiere...? Un salón, no un señor. Salón grande. En nosotros el servicio está... Elegante, primer piso. Bueno. Abajo otras cosas, y arriba un salón en primer piso, baldosas baratas, arañas de plástico. Y muchas cosas para tapar los agujeros. Un salón, señor. Sí, un salón. Un salón elegante. 200 pesos por persona. ¿Perdón? ¿Usted les cobra? ¿Cómo le va a cobrar? ¿Usted me dice 200 pesos por persona?
No contamos a Cata, ¿no? Cata viene gratis. Muchas gracias. Qué lindo gesto que tú tuviste. Y le regalamos además... Y si alguno no viene, me lo cobra igual. Y nosotros ya tenemos todo preparado. Que venga o no venga. Usted puede completar el cupo. Si alguno sale. A mí no me interesa. Para mí, los invitados... Claro, vamos al barque ahí enfrente de la estación. Y traemos seis, siete...
Para completar, porque si no es una picardía. Escuchame una cosa, si uno se va temprano se lo descuentan, porque ¿cómo es eso? No, no, señora, no sé, perdón. No importa. Ah, bueno. Muy interesante. No es cosa nuestra. No, sí. Muy bien. Ya empezaste con lo del pastel y ahora seguís así, ¿viste? Y todo por cuidar a una reina. Sí, sí. No, mire, para nosotros los invitados son cupos.
Y cada cupo... Son cupos. Que es un dicho que... No, no, no es un dicho. Como son tontos. Tenemos 50 cupos, 60 cupos, es más, en la... Palabra fea, cupo. Fea. Por eso todo el mundo dice cabio. Claro. ¿Ese qué es? Ese escupo. Qué feo. Ese es el cabio, el otro. No, nosotros en la jerga fistera, digamos, de los que organizamos. Ah, sí. Qué lindo. Cómo me gusta la jerga fistera. Decimos entre nosotros, ¿qué tenés hoy? Hoy tengo un 60, hoy tengo un 50. Son los cupos.
¿Comprendes? Ah, como me gustaría vivir como el señor, ¿no? La verdad es que sí. ¿Qué me quiere decir? Tengo 50 de 15, ¿qué quiere decir? No sé. Que hay un tipo de 50 que sale... No, que tengo una fiesta de 15 años con 50 invitados. Ah, y no se pueden equivocar. Y organizar una fiesta de 50 años con 15 invitados, que son las peores. Ya me lo imagino. Finalmente las mismas personas. Que tenían 50 invitados a los 15, tienen 15 a los 10. Sí, hay cupos y cupas, o viene como...
No, no, ocupa usted lo llena con lo que quiera. A mí no me importa si se... No importa la identidad de... ¿No necesita lista de invitados? No, yo no la... Ah, porque a mí me gusta con lista de invitados y unas menas. Así, tipo... Promotores. Eaco, Radamantes y Minos. Están ahí y no dejan entrar a nadie. Claro. Y te miran así. Sí. Documentos. Sí, a ver... Hasta usted en la mesa 147, adentro del baño. Es donde me toca a mí. No, están en nuestro método. ¿Usted? ¿Qué? Nuestro método.
¿Usted tiene qué cosa? Disculpenme, ¿no? Que lo ubica a usted. ¿Y que una vez que entrás te ubica a un tipo? ¿No podés moverte por toda la fiesta? Sí, después se mueve, pero... Para la foto, nosotros tenemos que... ¿Qué foto? ¿Qué foto? No, la foto... No sacan ninguna foto, señor.
La foto es por mesa. Usted no se puede ir a sacar la foto. Y no quiero sacarme ninguna foto. Quiero festejarle los 15 años a mi sobrina. Sí, pero usted le festeja los 15. Usted está en las 7, pongamos por caso. Sí. Bueno, no se puede ir a la 8. Hacerse la foto. La foto se la hago en la pieza. ¿Otra vez la foto? Sí. No vamos a sacar ninguna foto. Bueno, pero el servicio incluye fotos. Pero bueno, ya que se lea usted la foto. Es una familia de gente fea. Claro, jamás nos sacamos una foto.
Bueno, incluye la foto, el servicio incluye la foto. ¿Qué me importa? No la quiero, señor. No se la puedo sacar. Y no me la saque. Esa es la idea, que no me la saque. La foto sí se la saco. Ahora, ¿no hay una cosa alternativa, sí? ¿Honda el trencito de la alegría? Sí, señor. Hay una barcarioca. ¿Y qué onda eso? Hay en algunos boliches... Van todos a festejar el cumpleaños y se comportan como perfectos desconocidos. Que son. A mí me han invitado a muchos cumpleaños en boliches.
Y tanto daba que cualquiera cumplía años. En general era cumpleaños de gente que yo no conocía, así que... Me presentaban ante cumpleaños, pero bien podía haber sido cualquier otro. Y ahí me he quedado yo muchas veces, un rato. Qué raro es eso, ¿no? Y esas son las fiestas que me gustan a mí. Hacían tipo una cosa anónima.
La llevamos a la nena y a un boliche. La soltamos ahí. ¿Qué sé yo? Cantamos el cumpleaños feliz con dos o tres mozos. Sí. Yo veo que siempre alguno se prende, ¿viste? Esa gente. Un borracho. La misma que hay en el corzo. Y... Y listo, después hay que vuelva para casa. Toda la vida no es una milonga. Nosotros le ofrecemos para la quinceañera el cartel... de MIS-15. MIS-15, el avión ruso. Si es posible, no alcanzaban nunca. MIS-15, míos.
Suyo. No, no, no. Podríamos hacer una sola fiesta. Ya dijo de hace tiempo, se llama su fiesta. 15 de su carta. ¿Qué le pasa al doctor Quinti? Yo creo que tiene problemas de edición, se conoce. Sí, sí, sí. Mucha fiesta lo dejó. Claro. Ustedes se ven que tienen cumpleaños todos los días. Claro. Los 15 de Cata. Sí. Le ponemos mis 15. Y ya son 30. Con una S. Es una especie de entrada de glorieta.
Ah, cómo me gustan las entradas de Glorieta. Un payaso con las patas abiertas, ¿no le parece? Y entro todo por abajo de las patas del payaso. ¿Y dónde le pongo, Michel? Agachen la cabeza, dice. ¿Qué? ¿Dónde pongo mis quince? En el medio. Sí, en el cinturón del payaso. Bueno, usted puede elegir el arco. Por ejemplo, si la nena tiene un novio, ¿no? Vamos a hablar de piola a piola. ¿Tiene un novio la nena? No sé.
No es cosa suya tampoco. Bueno, señora, le estoy preguntando... Pero digo así en el protocolo. Si la mina anda con uno, ¿el tipo puede hacer ahí un poco de rostro o algo? Bueno, sí, si es una... Se presenta como el novio, la acompaña, está todo el tiempo ahí, jorobando, ¿no? Es una parejita consumada. No, posiblemente. Consumida incluso, sí. No es cosa nuestra. Claro.
Pero esto le estoy preguntando. ¿O el novio tiene que ir a hacerse el gil? No, se puede hacer. Con el mismo estatus que todos los otros invitados. No, ahí está el momento del vals. Ah, y un mal también. Hay un mal también en la cumpleaños 15. ¿Qué mal prefieren ustedes? Santiago del Estero no está mal. No, pero... Algo más bien es. Sí, más bien es. Más bien es otra cosa, digo.
Bueno, me importa. Y está el balque y primero sale el tipo que anda con ella. No, primero no. Y el balque, novio, no, es muy joven. Entonces que sale el padre y dice, es un... Es uno que ande. No, no, ¿cómo va a decir el padre así? ¿Qué explicación le doy yo como padre a la gente que está mirando? No tiene que explicar. 15 años anda con un tipo de 46. Primero, es una simpatía. ¿Qué le explico yo a la gente? Usted no explique, es el noviecito. ¿Qué noviecito? Mire, 1,90.
El noviecito de los 15 en general no dura después, es un mes. Ninguno dura, señor. Por la edad. Ni el de los 15 ni el de los 50. Pero le va a quedar para el recuerdo la foto de 15. ¡No quiero! ¡Muchamente! ¡Muchamente! ¿Quién es el gordito? ¿Quién es el gordito ese? ¿Quién tiene la camisa afuera? Es un recuerdo tierno decirlo. No, ningún recuerdo tierno. Y menos ese. Y menos de noviazistas.
No, pero yo le estoy preguntando por una cosa que tiene que ver con la etiqueta. El protocolo de esto. El señor que anda con mi hija. No, ¿cómo va a presentar a mí? A mí se me cae la misma de vergüenza. Mire, si el señor duplica... Acá está. Sí, él le doblaba la edad. Bueno, sí. Bueno, si tiene... Si tiene cuarenta y tanto, se la dobla dos veces. Bueno, claro. No hay por qué... Pero... En este caso usted no tiene que explicar nada. No.
Que la fiesta transcurra. Que la fiesta transcurra. Y ya después a nadie le importa nada. Porque usted tiene, por ejemplo, tías conservadoras. Sí, tías conservadoras. Bueno, es lo mismo. Mitristas. Bueno, porque quizás a las tías no les cae bien, no les cae bien. A las tías no les cae bien, no, no. La pista de baile usted la quiere incorporada al salón. Sí, incorporada al salón, porque a veces la tienen suelta. No, la tenemos...
A bailar tienen que ir a otra parte. Somos del salón de la otra cuadra para bailar. Ah, sí pasa. Tienen el baño en un lugar, el comedor en otro. Es muy incómodo, es un buen salón, pero está muy experto. Bueno, la pista de baile la podemos armar en una sala contigua para que las señoras adigua.
para que las señoras estén, puedan ser loteadas. Un salón de viejas, ¿no hay? Sí, sí, claro. Un salón de viejas y unos tipos para que las entretengan. El novio de la nena, total. Claro. Bueno, el salón de damas de viejas. Hay un salón de damas. Usted puede tener ahí una orquesta típica, típica que le quiere. No le gusta. Un bingo pongamos ahí. ¿Qué le gusta? Un bingo. ¿Al bingo le gusta? El bingo, sí, sí. Con niños cantores y todo.
Bueno, puede armar un vinco, puede hacer algo simpático. No quiero una cosa simpática, voy a hacer una cortina de una cosa simpática. Muy bien. ¿Hay cena en la fiesta del 15? Por supuesto, sí. Pero los... ¿El piberío? ¿Qué piberío? Que los chicos del barrio ya no fueron espiando. No, los pibes no entran. Los pibes del colegio, de otras divisiones... De otras ciudades. No, no los dejamos entrar. No, ninguno, ningún colado. Los colados no. No, colados no. Pero digo, Cata es muy rara.
Y se lleva otra vez. ¿Es muy, qué? ¿Muy rara? No. ¿Cree que hablaba? No, si es muy dada. Ya se dio a ser convertida. Movimiento dada. Claro. Sí, es dada, es dada. Bueno, entonces va a querer invitar a todas las divisiones del colegio. Eso es lo que nos dice en la escuela, sí. Hasta incluso todo el distrito escolar invitó, cuando cumplió 14, sí. Bueno, en general se utiliza, se acostumbra a invitarlos después de las 12. ¿Y cuando ya se fueron todos? No, si eso realmente...
Sí, uno está durmiendo y viene, ¡ay, somos los del distrito escolar! Yo soy una inspectora, dice. No, la fiesta está terminando 7 de la mañana aproximadamente. ¿Ahora quién viene? El ministro de educación, por lo menos. Termina con un desayuno, es decir, un chocolate caliente. ¿Tú estás loco? ¿Una fiesta? ¿Una fiesta? ¿Una fiesta? ¿A tomar el desayuno? Es un campamento, no es una vacación. Claro, yo son voy a escao, yo.
¿Querés que hagamos juego con dos parquitos? Se utiliza eso. ¿Y sabe lo que está saliendo ahora? No sé, ni quiero pensarlo. Entran nuestras promotoras, unas chicas. ¡Ay, promotoras! Muy bonitas, vestidas de canillita. Sí, pero esas chicas no tienen 15 años. No. Y venden diario tampoco. Pero grita, me parece. Delia trabaja con nosotros hace como 30 años. Ya trabajaba con mi viejo. ¿Quién? Delia, una de las promotoras. Ah, Delia. Y viene vestida de canesita con falsos diarios.
O sea, todos. No, ya me imagino. Los que se vendan en el croco, digamos. Con primeras planas con noticias falsas. Sí, sí, a eso me refiero. Sobre Catalina, sobre los invitados, de fotos que se hicieron en la fiesta misma. Uy, no. Y eso sale... No quiero sacarme ninguna foto, porque yo le voy a explicar. Todo el tiempo que usted tarda en sacar foto...
Es tiempo... Se me ha llegado a la boca. Es tiempo que me resta la fiesta. Pero la fiesta... Yo estoy pomposando. Y en ese tiempo ni como macita ni toco a la muchacha. Bueno, mire. La quinceañera, en este caso Cata. ¿Quién? Cata. Sí. Sí. La negra. Llega tarde a la fiesta. ¿Cómo va a llegar tarde a la propia fiesta? ¡Qué papelón, señor! Llega justo con el ministro de Educación a la cierre de la mañana. Es que vamos de ronda a sacar fotos. ¿De ronda qué? A sacarle fotos a casa.
¿A dónde vas? Vamos al... Vamos al monumento de los españoles, luego vamos... al jardín japonés lo van también. Sí, al monumento del... acá al sillón de Olmedo y Portales de Comunidad Corrientes, a la Plaza del Congreso, al club... Sí, claro que qué lindo lugar. Sabe que lo vamos a denunciar, ¿no? Sí, sí. ¿Qué va a denunciar? Eso es... Y ella se saca... Además le hacemos... ¿Qué se saca? Antes de la fiesta. Sí, otro día. Otro día. Sí. Se hace un book de la nena.
¿Qué? Un book de... Un book. Que consiste en un álbum de fotos. También. ¿Todo es foto? Sí, todo es foto. Es fotógrafo al final. Esto es conjuntivo. Ahora que me doy cuenta, sí. Todo es foto. Y la nena en distintas situaciones. ¡Mmm! ¡Vámonos a! ¡Vámonos a! ¡En eso el sentido! Sí. No sé si habrá sacado fotos, pero situaciones. Es la piel después. La nena Pascual. Y Pascual fue una de sus situaciones. Pascual tenía 49. Sí. Y se llamaba de apellido, mirá. Sí. De apellido Pascual.
¿Fotos simpáticas de vestida de conejito? Antes no. Antes se llamaba otro apellido, pero después se lo cambió. Hermeto Pascual. Y antes se llamaba Pascual Hermeto, pero... Tenía más problemas aún. Sí, por eso se fue a vivir a Brasil. Por eso se cambió y se puso Angulo Pascual. La de Conexita ya trabajó la niña hace dos años también. No, pero son distintos también en una postura... Seria, pensante. No la conozco. Otra meditabunda. Otra de cascabel, simpática. Retírese, señor.
Vamos a hacerlo en casa. No nuestro, es un terreno baldío que lo usurpamos nosotros, tanto sea para tirar basura. Perros muertos, cosas así. Y ahora limpiamos un poco y podemos hacer el cumpleaños así. Eso sí vamos a tener que tapar los pozos que hicimos. Ahora que me dice esto del baldío, del fondo, ¿no? El otro día me llegó... Un mail ofreciéndome un baldío. Un alquiler de living. ¿Un qué? Alquiler de living completo para fiesta con...
Sofá, silloncito, mesita. Pero no puede ir al baño. No. Es para jardín. Usted le ponemos el living en el jardín. Usted tiene el baldío. Yo le llevo un sofá. Ah, claro. Con unas carpitas. Todos para el aire libre. Sí, sí. ¿Y si llueve? Bueno, señor, si llueve hubiera alquilado un salón. Tenemos un salón. Le ponemos el cartel de los 1015.
En la entrada. La Glorieta. Sí, en la famosa Glorieta. Pero el terreno está un poco ahora... Coceado. Sí, sí. ¿Está desparejo? Está desparejo, hay muchos zapallos. Zapato Silvestre, que quese nadie. Y Cañaveral en el fondo. Ah, pero hay maleta. Alambre de púa, imagínese. Todos los invitados, los del Distrito Escolar, el Ministro de Educación.
Llega a las 7 de la mañana pasando entre el segundo y tercer alambre de púa. Por ahí mire si se perjudica y nos quedamos imparitarios. Jugando a la primera guerra mundial se llama. No, pero ahí hay que desmalesar, eso tiene que... Bueno, eso desmalesar, no es cierto. Bueno, no vamos, no vamos a... ¿Pero qué? ¿Y Cata? No, y nada, nada, que es una broma. Igual, ¿por qué no me trae a la nena?
Y hablamos con ella. Bueno, pasa, por favor, Cata. Hola. Eh, ¿no es el vivo retrato de...? De la madre. No sé, señor. Estaban hablando de mí, me parece. Todo el tiempo estuve ahí y no la viste. Es que vi el bosque y no vi el árbol. Ay, sos un pícaro vos, eh, boludo. Escúchame, casa. Es el famoso bosque que no te deja ver el árbol. ¿Sabés que a vos te conozco? Me parece que yo no te tengo en Facebook a vos. No, a vos. ¿Cómo te llamás vos? Pascual Hermeto. Pausa.
Y para finalizar, dos palabras bastan. Gracias. Pasión por el podcast.
