Grupo Fórmula, en tu plataforma de podcast preferida. Advertencia, las opiniones de los participantes y colaboradores no corresponden necesariamente con las del programa o la empresa. Si este programa es escuchado por menores de edad, se recomienda que lo hagan en compañía de un adulto. Porque nosotros hemos estado ahí. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. Porque conocemos de raíz a los especialistas. El demonio es una figura que ha aparecido en todas las culturas.
Y no es una figura cristiana. Documentaremos todas esas experiencias que no tienen lógica alguna con Georgina Avilés e Ignacio Muñoz. Llegó la hora de poner las evidencias sobre la mesa. Fantasmas. Voces. Apariciones. Psicofonías. Mitos y leyendas que rodean al mundo sobrenatural quedarán al descubierto aquí en La Mano Peluda. Desde la Ciudad de México, para todo el mundo, esta emisión de lo insólito y de lo que no tiene explicación lógica, Pero que a ti y a nosotros nos apasiona.
Soy Gina Avilés y qué gusto que estés esta noche con nosotros. Hola, ¿qué tal? ¿Cómo están? Buenas noches. Gracias por estar aquí una vez más. En el programa siempre imitado, jamás igualado, La Mano Peluda. Yo soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes porque juntos tendremos... Una nueva oportunidad de platicar sobre esos temas impactantes. Queremos tu participación a través de la multilínea 55 -5279 -2291 en la página radioformula .com .mx y en Spotify encuéntranos
como La Mano Peluda Grupo Fórmula. Tú te puedes poner en contacto con nosotros haciendo uso de todas las vías de comunicación disponibles para ti. Y por supuesto también te voy a compartir nuestro canal de WhatsApp para que ahí nos mandes mensajes de voz o de texto. Ahí te va. 55 -2193 -59 26 55 21 93 59 26 ahí nos pueden mandar mensajes de voz mensajes escritos o alguna foto o algún meme que tú quieras compartir Saludamos a las estaciones en la República Mexicana que se unen
con nosotros. Ciudad Guzmán Jalisco, Ciudad Juárez, Chihuahua, Coatzacoalcos, Culiacán, Durango, Guadalajara, Guerrero, Hermosillo, La Paz, Baja California Sur, Los Reyes, Iguetamo, Michoacán, Mazatlán, Monterrey, Poza Rica, Puebla, Tabasco, Tijuana, Torreón, Querétaro y en Estados Unidos. Georgia y Las Vegas, bienvenidos a esta noche
espeluznante. Su historia ha sido catalogada como una rareza estadística, pero muchos creen que hay algo más detrás de este fenómeno, desde teorías sobre campos electromagnéticos hasta la posibilidad de una maldición. La vida de Sullivan estuvo marcada por una fuerza inexplicable que parecía perseguirlo a donde fuera. ¿Qué misterios habrán rodado al hombre que desafió la naturaleza y sobrevivió? Hoy, la misteriosa historia de Roy Sullivan. ¿Maldición o destino? Te invitamos
a participar con nosotros. ¿Tú crees que este personaje, sí, Roy Sullivan, fue simplemente un hombre desafortunado? ¿O tal vez su historia es una prueba de que hay fuerzas sobrenaturales jugando con el destino de las personas y ahí podrías ser tú? ¿O podría ser yo? Así que te invitamos, mi querido amigo, a que te pongas en contacto con nosotros, te manifiestes, compartas algún comentario y, por supuesto, lo de nosotros es escuchar historias. Y para eso, vamos a dar
inicio. Lamentablemente, la pérdida de cualquier tipo es algo que ha estado rondando mi cabeza en las últimas semanas. Pues, lamentablemente, este ha sido uno de los momentos más tristes de mi vida. Que cuando lo pongo en contexto no es nada en comparación de otras personas que realmente están pasando pesares difíciles como la pérdida de un ser querido. Sin embargo, la pérdida la tenemos todos los días. Aunque queramos o no queramos, el mundo gira, el mundo cambia.
Y muchas veces esos años, pues nosotros no queremos que ocurran. En mi caso personal fue la pérdida de una relación de bastantes años. Cuando sucedió esto, al no estar preparado, pues acudí con un profesional, lo cual es lo que yo recomiendo. Cuando hay la pérdida y que se trata mucho de ese tema aquí en este programa, lo mejor es buscar a especialistas, ya que ellos sabrían cómo mejor ayudarnos a gestionar nuestras emociones. Ahora bien, la pérdida de un ser querido es tal vez
todavía más difícil porque... No es como cuando pierdes a una persona que sabes que va a estar bien, que está realizando su vida, está viva, sana, feliz. Cuando una persona parte simplemente se esfuma. Pero es ahí a donde yo quiero llegar. Como bien ustedes saben, mi tema favorito es el de los fantasmas. Y que durante muchos años me pasé escribiendo sobre los fantasmas del metro porque era un tema que me apasionaba. El entender por qué quedaban todos esos remanentes psíquicos.
Y de ahí saqué dos conclusiones. La primera de ellas tiene que ver con que la gente no muere. La gente pasa a otro plano. Y no solamente pasa a otro plano, sino que cuando se va, el tiempo que convivió con nosotros, que nos dejó a través de sus enseñanzas y de sus acciones, vive con
nosotros. La gente no muere, vive. a través de nosotros muchas veces esta relación que yo terminé muchos años yo me veo tomando actitudes que me beneficiaban y que esa persona me enseñó y que ahora puedo construir con mi vida un mejor día a día tal vez sea lo mismo saber que todas esas enseñanzas no las habíamos de perder y que si nos dejó realmente algo positivo tomarlo en cuenta para el resto de nuestras vidas con respecto a los fantasmas del metro Hoy entiendo que muchas
de estas personas fallecieron en momentos de crisis. Los momentos de crisis están llenos de emociones, de una emoción muy fuerte y muchas veces descontrolable que a veces les hacía tomar la decisión de quitarse la vida dentro de las instalaciones del Metro de la Ciudad de México. Es ahí cuando tú te das cuenta que realmente tienes que estar muy bien contigo el día a día, que también sin importar la prueba que te pongan enfrente, debes de ser y de tener la capacidad
de superarlo. Como ya he contado en otras historias aquí sobre la vida después de la muerte, muchas veces ocurre que, bueno, yo creo en eso, y no creía, creo que hace muy poco no creía, pero después me fui dando cuenta de que hay grandes posibilidades de que eso ocurra, de que hay muchas personas que relacen. Entonces, cuando tú relaces, traes cosas de otra vida. Y yo estoy seguro que traía algo con respecto. de ese tema de mi otra vida con respecto a la muerte, que no pude dar
un cierre. Hoy, al sanar eso, al entender el tema de forma completa y compleja, hoy me siento mejor conmigo mismo. El día que yo fui a recoger mis cosas a la casa que habitábamos los dos, yo le pedí a Dios, por favor, yo no quiero sentirme mal, yo no quiero sentirme triste, yo no quiero llorar. Ha sido una pérdida bastante larga y bastante dura. Mandó una señal de que, pues, en realidad, Debo estar adelante, que le debo
echar ganas. Estaba buscando consuelo. Sí. Y me subí a un Uber donde metí mis últimas cosas, una impresora, una silla, unas hojas. Y salió la plática con el Uber. Y el Uber comenzó a platicarme que estaba teniendo la idea de quitarse la vida porque recientemente había perdido el amor de su vida. el mismo día que había fallecido su hermana. Como estas ironías de la vida, como esta sincronía perfecta de la vida que cosas
de ese tamaño ocurren en el mismo momento. Y entonces, pues yo hice lo posible para darle como palabras de aliento. Y es donde yo digo, ok, tal vez alguna persona le pueda ayudar a tratar estos temas, o sea, de realmente poner en perspectiva que muchas historias de vida, muchas historias que han pasado, las cuales tenemos que aprender. Imagínate, amigo, lo que sentimos nosotros. Lo que nos hace ser humanos es ser empáticos, estar bien con el otro. Es lo que
nos hace diferentes a los animales. Así es. Porque la malicia, como decía que el ser humano era esencialmente malo, la malicia también está en los animales. Así como la bondad también está con nosotros, pero nosotros la desarrollamos de tal manera que somos capaces de ponernos en los zapatos de otra persona. Bueno, esta sería mi participación. Tal vez no haya sido tal cual de un evento paranormal, pero se tocaron varios temas que realmente yo he comenzado a creer.
Ok, me parece perfecto tu punto de vista, amigo. Muchísimas gracias. Y por supuesto, aquí estaremos pendientes para cualquier cosa. Bueno, también tenemos aquí a través del miedofón Lupita Galvez. Dice, por la historia que acaba de pasar de la meditación, también se dice. que nuestra conciencia o cerebro no tiene posibilidad de aceptar a lo muerto. Entonces, cuando la mente siente que uno está muriendo o ha fallecido, busca la realidad paralela más cercana y que más se parezca a la
suya para trasladarse ahí. Se supone que de ahí viene alguno déjà vu de recuerdo que nosotros no reconocemos o si le contamos a nuestros cercanos nos dicen que no pasó. Sería porque le pasó a nuestro yo de dicha realidad o... Ya lo traemos a esta realidad donde somos originarios, pero sucede tan rápido que no te das cuenta, sino que al tiempo es cuando te sientes fuera de lugar y como si no pertenecieras. Buenas noches, saludos a todos los Perúmaniacos. Vámonos a una pausa
y regresamos. El Miedofón, 55 -2193 -5926. Todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos aquí en La Mano Peluda. ¿Quieres anunciarte en este y en muchos otros podcasts? Escríbenos a este mail. A mí lo que me revienta son los camiones. Atentamente, El Sapo. Sabiduría en las redes. Porque no todo tiene explicación lógica. La mano peluda. Regresamos. Y en el mundo de lo inexplicable, existen historias que desafían.
Una de ellas es la de Roy Sullivan, un hombre que con toda posibilidad desafiante fue alcanzado por un rayo, no una, ni dos, ni tres, sino siete veces. Su caso no solo lo convirtió en una rareza estadística, sino en una figura envuelta en un aura de misterio alimentando teorías que van desde lo paranormal. Hasta lo sobrenatural. Ahorita vamos a platicar acerca de Roy Sullivan. ¿Acaso un nombre marcado por el destino? Yo me pregunto, ¿cuántas personas pueden decir que soportaron
la caída de un rayo? ¿Cuántas? ¿Ahora la caída de dos rayos? ¿O tres? En diferentes situaciones, diferentes circunstancias, ¿será que el cuerpo de este individuo era como una especie de imán que atraía esa gran energía que poseía un rayo? Y eso no es todo, sino cómo es capaz su cuerpo, su organismo de resistir semejante impacto. Bueno, pues son de esas cosas que tenemos que platicar porque este programa... Pues es de lo increíble,
es de lo desconocido, de lo sobrenatural. Así que pues vamos a continuar, dice Dante Sinferno. Si ya hemos reencarnado muchas veces, ¿por qué le seguimos dando la vuelta a la muerte? Pues sí, será, ¿verdad? Es una buena pregunta, mis amigos. Y vamos a continuar escuchando sus audios. Y solo para contarles que hace muchos años, cuando yo era joven, más joven, tal vez unos 10, 12
años, mi mamá es de Huitzuco, Guerrero. Nosotros, desde que tengo uso de razón, siempre fuimos porque allá es un pueblo chiquito y pues mi abuelita siempre nos consentía y nos decía, nos hacía cosas y yo desde que tengo uso de razón íbamos
para Semana Santa. Cualquier cosa. Bueno, el relato que les voy a contar es que una noche, mis tíos, los hermanos de mi mamá, que están en Estados Unidos ahorita, ellos, me acuerdo que eran jóvenes y mi abuelita les dijo, tenían una camioneta, pues el pobre chico, o sea, que puedes recorrer con un carro, nada. Entonces, ellos llevaban ya la noche, se fueron a la canchita, las famosas canchitas. Pues a bailar y todo.
Y bien me recuerdo que esa noche se fueron a eso y mi mamá le dijo a uno de mis tíos, a uno de sus otros hermanos, no han llegado los hermanos, los menores, pues se habían ido a la canchita a bailar, a un baile. Entonces fuimos nosotros de chismosos, eran como las dos de la mañana y fuimos, pues teníamos diez años con mi hermano y yo. Ahí vamos trepados en el carro para ver el chisme de que cómo es que no habían llegado, a lo mejor iban borrachos, entonces fueron todos.
La cosa es cuando nosotros fuimos, íbamos y pues ya, ellos ya venían. Entonces, ¿qué les puedo decir? Que es como una cuadra de diferencia de que como estaba la canchita, la casa de mi abuelita, que en paz descanse. Y fuimos y ahí vamos. Y cuando vimos que ellos venían y nosotros llevábamos una distancia, mi tío llevaba una distancia como de tres carros tal vez atrás de ellos. Cuando de repente... Y clarito vimos que empezaron a
tirar, o sea, tirar, a tirar piedras. Y porque allá mi mamá mucho nos decía de los chaneques, que había muchos chaneques ahí. Entonces, pues yo nunca, además de los chaneques, los chaneques que son, pues, niños, ¿no? Niños que, pues, no lograron nacer o niños, pues, que hacen travesuras, que están de ese tamaño. Entonces, nosotros viniendo
de ella. pues vamos a la distancia que empiezan a tirar, a tirar y a tirar piedras, pero estaban muchos niños jugando, eran las dos de la mañana, y estaban desnudos, y entonces, pues vemos que mi tío se echa de reversa, y nosotros también nos echamos de reversa, porque empezaron a tirarnos piedras, los niños, eso fue a las dos de la mañana en Mutsuko, un pueblo muy bonito, por cierto, muy chiquito, pero muy bonito, saludos Gina, saludos Nacho, bendiciones, y espero que se encuentren
muy bien. Igualmente. Saludes ese Chicago. Ok, amiga. Un fuerte abrazo. ¿Cómo se podrían acostumbrar a vivir con esos ataques de unos pequeños seres? Aunque sean los chaneques o sea lo que sea. Si te están atacando con piedras. Imagínate. ¿Te puedes tú acostumbrar a vivir así? Bueno, vamos a continuar. Y platicando de Roy Sullivan. Nació en Virginia, Estados Unidos. Trabajó como guardabosques
en el Parque Nacional. y una profesión que lo exponía a los elementos, obviamente por estar ahí en ese parque nacional, pero ¿podría esto explicar el aterrado la cantidad de veces que los rayos lo impactaron? La primera descarga lo golpeó en 1942 quemándole el dedo del pie. A partir de entonces, su vida se convirtió en un fenómeno inexplicable. Cada pocos años, un nuevo rayo Lo alcanzaba, dejando cicatrices tanto
físicas como psicológicas. Sin embargo, lo más extraño era que no importaba dónde estuviera, en una torre de vigilancia, dentro de su auto o en su propio jardín, los rayos parecían perseguirlo. Entonces, ¿se trataría de una maldición o de una conexión más allá de lo comprensible? Ahorita lo seguimos platicando. ¿Casualidad? O fenómeno paranormal. Vámonos con más relatos. Ricardo, buenas noches. Hola, muy buenas noches. ¿Cómo se encuentran? Muy bien, con gusto de saludarte.
Pues aquí ya se ven, hicieron promesa y ahí andamos. Ah, bueno, vamos. Esta vez va a ser un relato de un tío que falleció. Bueno, era un trabajador de la central de abastos de aquí de la Ciudad de México. y pues le gustaba agarrar el alcohol entonces esto empieza así mi mamá es enfermera yo soy enfermero también, para mí es táctico entonces a nosotros nos festejan el 5 de enero de cada año entonces esa noche nos invitan a un festejo dentro de del Instituto Mexicano del
Seguro Social, por parte de mi mamá. Entonces, pues, ese mismo día, me hablan por teléfono, bueno, más de una tarde -noche, eran como las siete, y me habla mi tío, me... Fuera, ¿me puedes echar la mano para entrar a la fiesta? Pues sí, no te has atrapado por él. Voy, lo meto, todos conviviendo, Ok. No. Mi mamá, oye, mi tío Pedro ya regresó. O sea, tenía escasos tres minutos que me sonó el teléfono. Entonces, me dice, no, no ha regresado. Pues, ¿qué te crees que dice
que está en la CMF? Que ya tiene un buen rato ahí. O sea, que ya tenía ya ciertas horas ahí en el servicio médico forense. ¿Cómo crees? Yo, sí. Sí, sí, sí, de plano. Y nos quedamos de lados, pero... Híjole. Era un cinco... Un 5 de enero. Y van a ser reyes. Entonces, nos quedamos fritos, hablamos a toda la familia y, no, pues sí, definitivamente está en la semifo. Tiene como más de medio día ahí. Se acabó de traerlo, nos echamos unos alcoholes. Se fue, ya no regresó. Fui al baño, lo busqué.
Le di diez vueltas a todo el salón y pues no. Nada de nada. Sí. Pues ya de ahí nos tuvimos que trasladar porque estaba cerca. Estoy hablando de que estaba la CEMEFO aquí en la Cautemoc y nosotros estábamos en Tlatelolco, un salón ya muy famoso ahorita. Llegamos y sí, en efecto, estaba ya mi tío ya fallecido y eso es una cosa bien rara. Mi mamá tampoco se lo explica. Hasta estas alturas del tiempo no se lo explica. Y pues ya tuvimos que hacer su velación y todo.
Pero pues él era bien alegre. Era una persona muy amable. Era carnicero, por cierto. Sí. Desde siempre ha sido carnicero. Había sido carnicero. Y pues su última voluntad... Bueno, es que le gustaba mucho bailar. Muchos bailes. Le pusimos música que le gustaba bailar. Y la última...
Rola que yo recuerdo, la última canción, la última salsa, que fue la de Gitana, que se dedicó a su hija, y fue la última que bailé con mi mamá en ese tiempo, y nos sorprendió porque, o sea, en tres, cuatro minutos, no puedo haber viajado desde donde estábamos hasta la CEMEFO y estar
ahí medio día. Exacto. Y él, pues, fue un... un buen familiar, fue una persona muy amable conmigo él es el esposo de mi tía que les comentaba la vez pasada que en el panteón de donde es la segunda catedral que nombraron segunda catedral de la Ciudad de México lo que es la iglesia del Señor de la Covita en donde hay muchos reguiletes Ricardo, te voy a interrumpir Porque tenemos que ir a la pausa. Regresamos contigo. El Miedofón,
55, 21, 93, 59, 26. Es hora de poner al descubierto lo que nos hace temblar, correr, gritar y sudar. La mano peluda. Estoy hecha una vaca. Atentamente. El Toro Gay. Sabiduría en las redes. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. La mano peluda. Continuamos. Estamos platicando con Ricardo. Nos decías algo de la iglesia del Señor de la Cuevita, ¿verdad? Claro que sí. Le comentaba
que ahí están los hostas. sepultados ahí es donde es mi tío y su esposo están igual ahí y es donde yo les comentaba la vez pasada que les hablas a los niños y hay muchos regletes y los regletes giran entonces la verdad es que es muy bonito es algo agradable no se siente ninguna mala vibra hay cosas ahí que luego van y tiran de esas cosas negras pero de ahí en fuera Ellos están descansando ahí, bien en paz, bien tranquilos. Y pues esa es la parte de la anécdota que yo les tenía que
contar esta vez. Oye, ¿y no supieron por qué falleció tu tío? Sí, me dijeron que se quedó sentado en la cortina de afuera de su carnicería. Porque él tenía cinco carnicerías. Y pues andando en la jarra, le ganó o ya sea el alcohol o le ganó el frío. Pero yo cuando yo lo vi, o sea, físicamente cuando lo vi, O sea, no, yo nunca vi que cambiara sus facciones. Siempre han sido las mismas. Era un señor chaparrito de unos 50, mega fuertote, de botudo y bien vestido. Era
como un pachuco, digámoslo así. Sí. Entonces, este fue bien. Y pues su hijo, tiene un hijo más chico. Pues para no darle mal sabor de boca, estaba muy chavillo, pero le llevamos sus reyes, nosotros le llevamos sus reyes. Pues sí, fue en esa fecha, ¿verdad? Sí, no, y estuvo impactante, pero pues se le hizo todo lo que él quiso. Le pusimos su música, se le despidió como él quería y pues se le llevó, ahora sí que a calor de espalda.
Desde el centro de Iztapalapa hasta la iglesia de la catedral ahora que es el señor de la cuevita. Y pues esa es una parte que quería compartir con ustedes porque les digo, tengo muchas y híjole, me pasó tantas cosas. Nosotros agradecemos que poco a poco nos vas contando todas esas experiencias que todas son interesantes. Yo no los invento
nada y ni siquiera trato de eso. Simplemente es compartir y diferenciar a lo mejor se vuelve a escuchar medio feo, pero de alguien que se está mintiendo, de alguien que se está exponiendo una parte que vivió. A mí no me lo contaron, yo lo viví. Entonces, pues, me da mucho gusto que me estén escuchando. Un saludo también al
compañero. gracias amigo bienvenido gracias señorita también un abrazote gracias pues como les digo semana con semana se los voy a ir justificando porque pues son son situaciones que a lo mejor no cualquiera se las puede contar claro y nosotros agradecemos que nos compartas eso que se quedó en tu memoria y que va muy de acuerdo con el programa pues yo ahorita que tengo memoria porque al rato quien sabe no esperemos que si te mandamos un abrazo Bueno, pues déjeme suerte porque me
voy a meter una cirugía el día lunes. ¿Mañana? Dale, el día lunes. Ah, el lunes. Bueno, nosotros vamos a estar al pendiente y deseamos que esta cirugía sea lo mejor para la finalidad que va a hacer y ya sabes que estamos contigo. Claro que sí, me van a reconstruir la mandíbula porque tuve una situación ahí. Me la van a reconstruir. Esperemos salir bien. Muchísimas gracias. Así será. Claro que sí, amigo. Que todo marche bien. Gracias. Vale, muchísimas gracias. Buenos saludos
y buena vibra. Saludos. Igualmente, mi querido amigo. Muchísimas gracias por esa experiencia. Pues sí, como dice mi amigo el capitán, ¿verdad? Uno nunca sabe cuándo va a ser justamente el momento en que vamos a entregar el equipo. Cuando
vamos a rendir cuentas. Uno solamente puede tratar de imaginar cómo son las cosas, puede no tratar de desear cómo serán las cosas, pero no depende de uno, sino de alguien que está más arriba de nosotros y por esa razón escuchamos historias como la que nos acaba de contar nuestro amigo Ricardo. Sí, vámonos con más experiencias y también sus comentarios acerca de esta casualidad o fenómeno paranormal. Las probabilidades de que una persona sea impactada por un rayo en su vida, se dice
que son de aproximadamente una en 15 .300. Que esto ocurra siete veces en una sola persona es prácticamente imposible sin una intervención desconocida. Algunos sugieren que Sullivan tenía un campo electromagnético especial que lo hacía más propenso a atraer esas descargas eléctricas y otros creen que fue víctima de una maldición o que alguna fuerza desconocida lo marcó desde su nacimiento. Fíjate nada más, siete veces.
¡Wow! ¿Y qué número, eh? ¡Siete veces! Vamos a seguir, Gina, porque aquí venimos a escuchar relatos y vamos a compartir relatos y, por supuesto, a poner mucha atención con sus historias. ¡Adelante! Y ahora nos vamos con Edson. ¡Buenas noches! Edson, ¿desde dónde nos escuchas? Pues mira, por cuestión laboral, estuve tuve que venir acá a vivir a San Luis Potosí. Ah, ok. Y actualmente estaba trabajando en una empresa de seguridad
privada. Pues en la que comparo, en la que le trabajamos a LIMS prácticamente, clínicas donde está, ahorita actualmente se está manejando todo lo del COVID y todo eso. Bueno, pues el relato empieza desde hace cuatro meses que yo llegué acá. Empiezo a trabajar ahí en ese hospital y siempre he sido escéptico en esas cuestiones. A mí me toca trabajar en los turnos, normalmente siempre estoy en los turnos de noche y me tocó... Pasé un rondín y en su momento pues está todo
cerrado. Bueno, prácticamente sí están presentes doctores, enfermeros. Pues haciendo recorridos empiezo a sentir pues los lugares, los pasillos totalmente fríos. Normalmente durante toda una semana empecé a sentir frío en los pasillos, en todos los pasillos de este hospital. Como te comento, soy muy escéptico en esas cuestiones. El problema es que yo aquí en San Luis vivo solo. No sé cómo es que... Mucha gente me ha comentado que yo absorbo las malas vibras o cuestiones
así malas. ¿Y por qué te dicen eso? Porque soy muy dócil, prácticamente soy muy vulnerable, me comentan. El problema es que, como te comento, yo he traído, como vivo aquí solo, en los últimos... Tres semanas o un poquito más de un mes. En mi casa, cuando he tenido la oportunidad de descansar, en mi casa pues empiezo a sentir malas vibras. Sobre todo escucho ruidos, escucho... Mi casa está totalmente vacía, solamente tengo un sillón y una mesita. Por eso he prendido mis veladoras
para, no sé, para tener luz en la noche. Siempre, en el momento en el que yo duermo, en el cuarto que tengo a un lado, escucho... ¿Cómo se empiezan a mover las cosas? Ah, porque para esto la casa donde yo rento, es que me estaba rentando, dejó varios juguetes, muebles, dentro de un cuarto. No sé, como te digo, no sé si he absorbido esos espíritus de gente que ha fallecido, o que los han matado, yo considero, pero he absorbido y he tenido como que estructuras muy fuertes aquí.
Incluso cuando, yo tengo un gusto muy raro por la música oscura, vamos a llamarla así. Como gótico. Cuando pongo esa música yo en la noche empiezo a escuchar dentro del cuarto cómo se empiezan a mover muchas cosas. Muebles, juguetes, incluso la veladora que prendo, porque como también tengo migraña yo, la luz me afecta mucho. Prendo la veladora para minimizar la luz en la casa. La veladora o la llama empieza a jugar mucho. Empieza a jugar mucho y de repente se apaga.
No sé, he tenido como que esa, digo, vivo solo, he tenido como que la sensación de que ya no estoy solo, de que alguien me está acompañando. El problema es que cuando yo llego aquí a mi casa en las noches o al amanecer, mucha gente me comenta que a lo lejos me ven acompañado, pero cuando ya me tienen cerca, ya no, se me ven solos, que me regresan a mi casa solos. Incluso me comentan mis vecinos. que cuando han observado que yo llego a mi casa, ven que yo no entro solo.
Ok. Todas esas cuestiones a mí sí se me... Incluso yo, de esa desesperación así, logré que me cambiaran de servicio, o sea, de trabajar, de dejar el hospital para irme a un servicio de seguridad industrial. El problema es que también ahí en la fábrica esa que estoy vigilando, me comentan lo mismo, que no estoy solo. Oye, Edson. ¿Tú nunca hiciste alguna invocación, alguna práctica de ocultismo? No, te comento que yo soy escéptico
de esas cuestiones. De hecho, mi tío, allá en México, él se dedica, no sé bien cómo sea, pero él hace leer los caracoles o algo así. ¿Sí? Incluso mucha gente me ha comentado que mi niña se debe a ese tipo de cuestiones de que el famoso que me echan ojos. O sea que es de origen espiritual. Ajá. Muchas veces me han comentado, por decir, aquí en San Luis tengo de ir mucho a comer a
un mercado. Ajá. Y cuando paso por un pasillo, hay un local de una señora que se dedica a todo eso, a la santería, y siempre me dice, ven hijo, ven te voy a hacer una limpia, porque desde aquí veo que estás muy mal de tu migraña. Y así de impresionado, o sea, ¿cómo es que sabe de eso? Yo ya no sé, no sé qué creer porque tu migraña solamente aquí en San Luis y en esa cuestión ahorita de que estoy aquí solo en mi casa, pues
se me da, se me presenta la migraña. Pero solo es tu casa, o sea, como si hubiera una energía que te provoca esto. Sí, de hecho hace tiempo también estuve aquí en San Luis, lo sigo yo como me parece, y solamente aquí en San Luis se me presenta esa migraña. Pero tú, ¿cómo sientes el ambiente? ¿Tú crees que esto que ocurre en tu casa es por la música? ¿Porque tú la mencionaste la música? ¿Tú crees que eso propicie? ¿Estas energías que se te acerquen? Yo considero que
no. No. Porque incluso estoy muy gustoso también de la música ya. Incluso hasta disfruto cuando pongo esa música. Porque tan solo... Próximamente grabaré... A ver, a ver, les platico. Ok. En la llama, como que haces... En el humo haces... Como que estuviera bailando, disfrutando. Incluso, no sé, te digo... Son tantos sentimientos en esas cuestiones que... Se acercan a... Yo considero
y pienso o espero seguir con esa idea. Porque cuando pongo así la música es para no sentirme solo, para no sentirme tan aislado de las cosas o que no me afecte tanto la soledad. Siento que ellos me acompañan, siento que están aquí conmigo. Pero no sé quién es, no sé si quieren estar conmigo por bien o por mal o no sé. Pero todo eso lo empecé a atraer. que yo vi, yo decía, no, no es nada. Igual, me tocaba ver cómo morían prácticamente gente que se queda sola, gente que muere sola,
que no hay nadie que caiga con ellos. Sí. Como te digo, siento que absorbo su sentir, absorbo su persona o su alma y me los traigo. Sí, sí. Híjole, amigo, pues me queda claro que tú mismo has ido propiciando esto, ¿no? O sea, como que te estás dando mucha apertura a este tipo de sensaciones, ¿no crees? Me observo mucho esa parte. Me cuestionan eso, que yo soy muy dócil
para esas cuestiones. Incluso aquí en San Luis, que camino solo, siempre me dicen, es que tú se te ve que vas acompañado, pero cuando te nos pones enfrente no hay nadie contigo. Y eso ha sido últimamente. ¿Esto te preocupa, amigo? A mí sí. ¿Por qué te preocupa? Porque soy escéptico. Ah, eres escéptico, pero sí te preocupa. Qué extraña condición, amigo, porque si eres escéptico no te debería de preocupar. Sin embargo, sí vale, o sea, es válido que tú tengas en cierto momento
dudas. A lo mejor no estás totalmente convencido de que esas cosas no existen, porque pues un escéptico afirma precisamente su tesis en que ese tipo de situaciones tienen una explicación, ¿no? Aunque es difícil dar la explicación porque son cosas que no se ven. Sin embargo, sí se pueden
vivir o se pueden sentir. Y tú eres un caso de esos, amigo, porque si a ti te siguen las sombras, si tú sientes como si donde tú te ubiques se propician manifestaciones sobrenaturales o actividad paranormal, quiere decir que tú tienes algo especial, amigo. necesitas como que descubrir todo este mundo que no has explorado. Sería buena idea, yo pienso, que trataras de investigar un poquito al respecto para que tú mismo vayas cayendo en cuenta si tienes razón o no tienes razón, ¿verdad?
Es la gran capacidad que tenemos los seres humanos de poder darnos cuenta si cometimos algún error o estamos justamente en lo cierto. Muy bien, brother, pues yo te agradezco mucho, Edson, que nos hayas relatado esto. Sí, gracias también de tener un reconocimiento por continuar con el programa de Juan Ramón Sánchez, que hace tiempo que lo escuchaba. Gracias amigo, sí, muchas gracias. Sí, gracias, igualmente, que les vaya muy bien.
Gracias amigo, hasta luego. Claro, y vamos a platicar también de Roy Sullivan, este hombre que aseguraba que incluso cuando las tormentas parecían lejanas, sentía... Algo, algo que no podía describir qué, que lo llamaba, como si el rayo supiera exactamente dónde encontrarlo. Esta sensación de ser perseguido lo llevó a desarrollar un miedo extremo a las nubes, imagínate, evitando a toda costa salir de casa. Cuando el cielo se tornaba gris, él evitaba salir de su casa por
obvias razones. Y tenemos a alguien en la línea, vamos a ver de quién se trata. Buenas noches. ¿Está corriendo? Bien, ¿con quién tengo el gusto? Vécora. Con Vécora. Amiga, oye, es que se oye un poquito de ruido, pero ¿cómo has estado? ¿Nos quieres platicar alguna historia? Ajá. ¿Tú te encuentras dónde? Eh, no sé si se acuerdan que yo vivía en la colonia Roma. Ajá, ¿y ahora? Bueno, ahora ya me cambié a la antigua calzada de Tlacopan. Tlacopan. Ah, ok. Y cuando vivía en la colonia
Roma vivía en una escuela. Oh, sí, mi amiga, claro que sí. Sí, sí, sí. Ya te cambiaste. Tuve experiencias. Ya, por fin me soltaron. Eso es. Bueno, pues ni hablar, amiga. Pero tuvo que pasar algo realmente muy dramático para poder cambiarme, ¿no? ¿Por qué? ¿Qué sucedió? Pero este... Es un problemón. Un problemón. Yo le... O sea, aparte de que la gente pone de su parte, yo creo que el lugar donde estábamos también propiciaba como que todas esas malas vibras salieran a flote,
¿no? O sea, como que no hubiera un control así de... O sea, que pues la... cuando tenían un problema con alguien le agarraban este, pues ahora sí que tirria, ¿no? Sí, claro. Pero tuve este problema con las autoridades, un problema muy feo, me inventaron cosas y bueno, salí vencedora, ¿no? Eso es. Porque la verdad siempre triunfa.
Sí, muy bien. Porque es muy fácil este... digamos, difamar a la gente, pero cuando ya son las cuestiones legales, cuando se tiene que declarar, cuando se tienen que hacer muchas cosas, pues ya es diferente, ¿no? Cuando salen las pruebas. También me querían. Ajá, y este, y pues tuve una buena, a una persona que me defendió muy, una persona muy, o sea, para todo quisieron jugar chueco, desde que me inventaron, bueno, desde que me hostigaron laboralmente, desde que me inventaron
cosas. Cuando se hizo lo que llaman actas administrativas, me habían dado un citatorio por unas cuestiones. Querían meter otras y eso no se puede. Tú tienes que saber de qué te están acusando. Y por eso no les procedió el acta. ¿A qué va todo esto? Fue una situación muy difícil para mí. Y durante ese periodo... O sea, de por sí en esa escuela, o sea, era de que escuchaba ruidos, en las cámaras se veían sombras, los orbes, me hablaban cuando estaba dormida, ¿no? Abrazando a mis niños y
me hablaban con la voz de mis niños, ¿no? Me decían, mamá, mamá. Y yo así de, ¡ay! Me llegaron a mover cosas en la casa. Muchas situaciones, ¿no? Recuerdo mucho que mi esposo, acabamos de llegar a ese lugar y mi esposo estaba sentado en la puerta. Sí. Y la teníamos entreabierta. Yo vi cómo pasó una sombra y pasó a su lado. Y él me dijo, oye, ¿qué crees? Que acabo de sentir
mucho miedo, ¿no? Pero mucho, mucho miedo. Digo, pues a lo mejor tú no me crees amigo, pero yo acabo de ver una sombra pasar a tu lado, ¿no? Y bueno, resulta que durante todo eso se volvió, digamos, normal. Pues resulta que pues dejé de tomar atención a muchas cosas porque andaba a llevar algo, un proceso legal con el abogado, que a derechos humanos, que a la PRODES, bueno, muchas instancias que tiene que uno que ir a
denunciar. Este es cansado y totalmente estresante para alguien como yo, que no está acostumbrado a eso. Claro, sí, sí. Y resulta que de repente allá en la casa se llegaba un olor medio raro, feo. Pero yo ni siquiera había, yo ni cocino. Entonces, cuando por fin tuve el tiempo de ver, o sea, de acercarme a la cocina. Oye, ahí vamos a dejarlo. Amiga, vamos a pararle ahí tantito en esta parte de la cocina cuando por fin te cayó el 20. Vamos a la pausa, no te vayas y regresamos.
El miedofono está listo y nos despedimos de las estaciones en la República Mexicana que solamente nos escuchan una hora. Los esperamos mañana. Y en el resto de la República y el mundo entero, continuamos después de la pausa. 55, 21, 93, 59, 26. Lo oculto se pone al descubierto aquí, en La Mano Peluda. Soy Leonardo Curso y te invito a que estés pendiente de nuestro podcast para que estés bien informado cuando tú lo decides. Mi novia es una perra. Atentamente, Pluto. Sabiduría
en las redes. Porque tenemos mucho que decir. La mano peluda. Continuamos y estamos atentos a lo que nos está platicando Bicora. Así es, ¿ahí estás amiga? Sí, aquí sigo. A ver, ahora sí, entonces recapacitaste en ese olor y todo eso, a ver, ¿qué hago? Había gusanos en la cocina. ¿Gusanos? Pero, ¡gusanos! Pero pues yo no tenía nada de que se echara a perder. O sea, no, no, no había. No soy alguien que guarde comida. Soy bastante limpia, no? Pero había gusanos y si
me espanté, me quedé llora. Y lo que sí noté es que mientras estuvo todo este problema, porque o sea, uno daba como un bajón emocional, no? Empezamos a ver más sombras. Eh? era como muy evidente los ruidos en la casa y de esas ocasiones en las que llegaba yo agotada de andar peregrinando por toda la ciudad de México y nos dormíamos mi esposo y yo un ratito y dos ocasiones nos despertó un aleteo muy fuerte en medio de nosotros Así yo hasta abrí los ojos y dije, bueno, estoy
soñando, ¿no? Hay ocasiones en las que te vas despertando y como que se mezcla el sueño con la realidad. Pero él también lo oía. O sea, cuando le dije, oye, me despertó el ruido como de un pájaro, como de unas alas. Y él me decía, sí, yo también lo oí, yo también por eso me desperté, ¿no? En algún momento... Mi chiquito estábamos en el patio y mi esposo dice que vio salir de un salón hacia la casa una sombra y mi niño atravesó la casa y mi niño gritó, papá, papá, un monstruo,
un monstruo, ¿no? Y fue así como que digo, o sea, pues yo no sé si estas personas realmente hicieran algo o era el mismo lugar por la vibra que teníamos que se empezó a manifestar más todas estas situaciones. Hubo muchas trabas para irme, o sea, desde siempre, porque yo llegué y me quería ir de ahí, de toda la vida, porque yo no estaba a gusto precisamente por esta situación de lo paranormal, o sea, que llega a un punto en el
que me daba miedo. Yo cuando veía las cosas a mí me daba miedo, porque aquí donde estoy ahorita no puedo decir que no haya visto nada. De hecho, he visto cosas como hasta cierto punto más impactantes. Así no sombras. Sí, o sea, uno los pies de alguien así tal cual caminando. Y pues es o sea, o sea, las escuelas siempre guardan cosas. He escuchado, veo en la casa, pero no es la misma sensación. Allá me daba miedo. Allá era totalmente así como
alguien me está viendo, no? O sea, aquí, pues ahorita estoy en el patio y pues me siento tranquila y allá siempre era algo así como que estar volteando hacia atrás, porque pues quién me está viendo,
no? O sea, esa sensación de incomodidad y. y les digo que pasaron todas esas cosas de que nos movían los muebles mi esposo empezaba a ver la sombra en la casa afuera se sentía así pesado y una amiga me dijo que hiciera una limpia en mi casa y pues uno luego ya anda tan desesperado y que nos bañáramos con no sé qué y aquello y allá pero al final me sentía así como dije bueno o sea pues yo creo soy católica y creo en dios no tengo por qué andar haciendo todo esto pero
no sé cómo cómo cómo decirlo sea cuando empecé así que quemar este que ajo y que no sé qué como que la casa de repente se puso más pesada no sí y Pues no sé, yo creo que la única solución fue, Dios gracias, que me pude salir. Y pues ya, o sea, estamos bien. Estoy tranquila, o sea, pero es que ese es un lugar que siempre, siempre hay problemas, ¿no? Llegué a ver ahí a la lamentada niña que se aparecía. O sea, se veía así como
transparente. Sí. Y hasta me eché agua en la cara para ver este... hasta le pregunté a un compañero y entonces hay algo no lo veo nada pero yo la veía así clarito y se veían muchas sombras en la parte de arriba o sea en un lugar muy muy muy está cerca del hospital durango ok entonces este pues yo creo que también se comparten como vibras no y esa fue mi experiencia antes de salirme de ahí estuve bueno no sé si se acuerdan que pues tuve así como que hasta eventos con
un suco y cosas así sí sí sí fueron varios entonces le dieron tu despedida mi querida amiga sí pero salía avante y aquí estoy saludándolos y eso volviendo a escuchar el programa el programa y sin falta Eso es lo más importante, mi querida amiga, que no te dejaste de caer, que tú supiste defenderte, que tú sabes que cuando no hay malas intenciones, cuando no hay actos de los cuales te puedas arrepentir, pues no tienes nada que temer, amiga. Las cosas a veces ocurren para
bien, ¿eh? Es decir... Estabas en tu zona de confort Pero hay alguien que te decía No, ya debes moverte Y si no te quieres mover tú Yo te voy a ayudar Pero que arrastrada me dieron Sí, pues es para que te pongas viva amiga Y es otra cosa que quiero compartir Por ejemplo, yo estoy segura Que estas personas sí hicieron trabajos Sí, sí hicieron trabajos O sea, yo sé que hacen esas cosas O sea, sí hicieron trabajo, sí algo
hicieron, ¿no? Pero, o sea, la gente, o sea, creo que parte de todo cuando te empiezas a derrotar es el miedo. Sí. Y la angustia, ¿no? O sea, siempre piensas en tus seres queridos, ¿no? Y a lo mejor ahorita lo cuento muy sencillo, ¿no? Pero fue algo muy difícil, ¿no? Y me imagino a las personas que encuentran cosas en su casa y eso ha de ser algo muy impactante y muy desgastante. Claro, sí. Que se acuerden que tienen a Dios y tienen
a su familia también. O sea, que se apoyen de sus seres queridos y que por mucho que los quieran pisotear, por mucho que... O sea, sí vamos a salir raspados porque vamos a salir raspados y vamos a perder algunas cosas. Exacto. Pero ahora sí que si tú eres bueno... Sí. Que, bueno, a lo mejor no soy la persona de los sentimientos más puros del planeta, ¿verdad? Porque obviamente soy un ser humano. Claro, todos somos falibles, sí. Porque en un momento me llené de odio, ¿no?
Sí. Pero pues dije, no, pues ¿por qué las tengo que andar yo cargando? O sea, ya que hay que dejarlas ir. Pero pues aferrarnos a nuestra fe, porque pues yo respeto todo lo que las personas crean. Claro. Y saber que yo creo que parte para que la brujería te haga efecto es que tú te enteres que te están haciendo brujería. Sí, claro, ese es el primer objetivo, porque es la única forma en que tú puedes empezar a sentir miedo, bajas tus defensas. Y esto se convierte en un ataque
ya directo, mi querida amiga. Muy bien, muy bien hecho. Bien dicho. Espero que todo nos deje una lección. No ser tan confiados, no creer en que todas las personas son buenas. En fin, no sé cuál haya sido tu situación. Lo que me da gusto es escucharte y saber que saliste con la frente en alto, mi querida amiga. Sí, muchas gracias. Gracias por hablarme. Al contrario, mi querida amiga, cuando gustes, esta es tu casa, ya lo sabes, ¿verdad? Saludos. Sí, claro, gracias,
un saludo a todos. Hasta luego, buenas noches, mi querida Vecora, que pues siempre nos confundimos de que si es Vecora o Vecora, pero de cualquier manera eres tú, mi querida amiga, te mandamos un fuerte abrazo. Sí, que ya se había alejado un poquito por los conflictos que comentó, pero qué bueno que ya está de regreso. Así es, es lo más importante que ustedes a veces, bueno, no ustedes, todo mundo, hay ocasiones en que
la pasamos mal. Y debemos echarle empeño, ponerle entusiasmo a las cosas para poder salir adelante. Y oigan, a propósito, quiero mandar un saludo y un fuerte abrazo a mi amigo Mario Correa que cumple años. Ya cada vez se va haciendo más adulto. Si no es que ya es triplemente adulto. No, quién sabe, ¿verdad? Un fuerte abrazo, mi querido Mario de la Dinastía Correa. Te mandamos todos los peludomaniacos para que sigas festejando como
se merece. Que te la pases super, brother. Y espero verte pronto para darnos un fuerte abrazo. Muchas felicidades y que la pases muy bien con toda la familia. Saludos y felicitaciones, pastel peludo maníaco. Y hablando del tema de hoy, Roy Sullivan ostenta el récord mundial de la persona que ha sobrevivido más impactos de rayos. Siete. En una ocasión, un rayo lo alcanzó mientras estaba con su esposa sorprendentemente. Ella también fue impactada, pero sobrevivió. O sea que esta
familia sobrevivía a los rayos. Se dice que después del tercer impacto, evitaba salir ya al aire libre durante las tormentas, pero aún así los rayos seguían encontrándolo, aunque estuviera adentro de su casa. Ahí lo encontraba el rayo. En tres de los impactos, el rayo encendió su cabello, obligándolo a apagar las llamas con sus propias manos o con agua. A pesar de su temor, Roy Sullivan nunca abandonó su trabajo en la naturaleza, donde la electricidad parecía que
seguía cada uno de sus pasos. Wow, ese Roy Sullivan. Yo nada más, fíjate, yo cuando estaba haciendo mi servicio social en Canal 22, tuve un compañero. Un compañero ahí en producción que me platicó, no sé por qué razón, alzó los brazos a acomodar un foco, no me acuerdo qué fue, y que le vi una cicatriz aquí en el abdomen. Dije, órale, ¿qué te pasó, brother? Y dice, no, es que me electrocuté. ¿Qué? Sí, me electrocuté. Ahorita regresando de la pausa les comento. El Miedofón 55 -2193
-59 -26. Conocemos la leyenda y la hacemos realidad. La mano peluda. Estoy rodeado de animales. Atentamente, Noé. Sabiduría en las redes. Porque conocemos de raíz a los especialistas. La mano peluda. Continuamos relatos y experiencias que tú nos quieres compartir. Claro que sí. Les estaba platicando ya nada más para terminar la idea. Entonces mi amigo me dice, es que me electrocuté. ¿Cómo que te electrocutaste? El Dani se llamaba. Y fíjate
que dice, me subí a la azotea. Había un cortinero y entonces se me hizo fácil así como querer pegarle a un árbol que estaba en la banqueta y no tomé en cuenta que al lado del árbol había un cable, dice, pero estaba así separado del cable, no, ni siquiera toqué el cable, pero se hizo algo que él me lo explicó, se llama arco de Jules. Entonces del cable se brincó la energía hacia
el cortinero. Dice, y haz de cuenta que entró la varilla así por todo mi abdomen y como si fuera un cuchillo caliente en mantequilla, dice, así. Y dice, yo mismo me lo quité como pude, no sé, y ya me llevaron al doctor. Dice, afortunadamente no pasó nada. No pasó nada, todo estuvo tranquilo, pero pues ahí le quedó la marca. Entonces imagínense ustedes la energía que tiene un rayo. Y que te caiga más de una vez. Eso sí está. Pero sí como de locos, ¿no lo creen? A ver, bueno. Vamos a
continuar escuchando sus historias. Vamos a ver si nuestros amigos también se quieren comunicar para que compartan. Eso se trata de este programa, compartir experiencias. Y te queremos escuchar. A ver, venga, Aena. Queremos experiencias y ya tenemos aquí en la línea. Aena, ¿cómo estás? Ay, perfecto. ¿Desde dónde te encuentras, Ena? Perfecto, ya le ponemos palomita a la alcaldía Miguel Hidalgo. Ena, ¿qué nos quieres compartir?
Pues mira, resulta que hoy me llamó una amiguita que tenía años, no la veía, con la que compartimos una experiencia, ahora sí que fuera de este mundo. Resulta que... para mi cumpleaños en el 2000, estaba cumpliendo hermosos 25 años, organizamos una ida a Chichen Itza. En esa época todavía se podía subir a la pirámide del Templo Mayor, la principal, no sé si ustedes conocen Chichen.
Sí, sí, sí. Bueno, pues entonces, si se ubican, la pirámide está entrando, entrando, ves la pirámide así de frente, y del lado derecho está el Templo de los Guerreros. Arriba del templo está una estatua de Chacmol. Si nos situamos bajando de la pirámide de los guerreros, del lado izquierdo se encuentra el templo de las monjas. Es muy frío, muy húmedo, no frío, es húmedo el lugar. Íbamos cinco personas, cinco amigos, digamos, que andábamos todo el tiempo. juntos de distintas
edades. Algo muy curioso es de que iba un matrimonio dentro de esos cinco amigos, incluyéndome a mí, iba un matrimonio que jalaban para todos lados, disparejo de edades, se llevaban como veinte
años entre ellos, pero parecían niños, ¿No? Caso es de que ya estábamos dentro del templo de las monjas, esto que eran como ocho y media, nueve de la mañana, porque llegamos casi casi a abrir el parque, y Empezamos a tomar agua y nos sentamos dentro de la primera sala que hay y empezamos nosotros ahí con el cotorreo de que, oye, ¿y tú qué fuiste en la vida pasada? ¿Cómo habrás ido a vivir aquí? ¿Te imaginas que te sacrificaran y si no eras doncella, qué pasaba? O sea, la
plática sin... Sin sentido o con mucho sentido, depende cómo se vea, ¿no? Entonces, pues ya nos paramos y queríamos leer los grabados que hay afuera de ese templo. Entonces, nos salimos a la parte posterior del templo. Bueno, posterior según nosotros, ¿no? Porque no sabemos cuando se construyeron si esta era la parte enfrente o la de atrás del templo. Pero estábamos los cinco. Y empezamos a ver los dibujos, los grabados
que tenía. Obviamente nosotros no éramos expertos en el tema, pero por estar curioseando y tomar fotos y toda esa cuestión, y de repente escuchamos que nos hacían. Y volteamos a ver y había un maya, o sea, un señor de la región, no vestido de maya antiguo, sino es un poblador local. vestido con su pantalón de manta, su playera, sus alpargatas, y nos llama. Pero lo curioso es que este templo está pegado al matorral, a la parte de las ramas secas, donde ya no hay más nada que ver, no hay
más ruinas. Vimos un sacvé. El sacvé es un camino de polvo blanco que es típico de la zona del sureste. el señor nos hacía señas que lo siguiéramos. Entonces, pues lo más lógico es de que le ha de haber pasado algo al señor, necesitara algo, y nos hablaba en un maya que no es común. Es decir, yo soy de Chiapas, crecí en Cancún, y aunque no sé hablar maya, sí entiendo lo que la gente local dice cuando habla maya, ¿no? Pero la maya que el señor hablaba era diferente, era
como... como más fuerte, como con carácter. El caso es que le decíamos Maya, Maya, o sea, yo no hablo Maya. Y el Señor nos hacía señas de que lo siguiéramos. El caso es que ahí vamos, los cinco, éramos cuatro mujeres y un hombre. Ahí vamos detrás del Señor. El Señor caminaba rápido, nosotros detrás del Señor. Caminamos, no sé, como unos cinco o seis kilómetros detrás del Señor. Y él caminando rápido, entonces nosotros a un paso veloz para tratar de seguirlo y de
alcanzarlo. Cuando volteamos a ver, o sea, no veíamos nada de las ruinas del Chichén al que habíamos ido a ver. Pero al terminar y darle la vuelta a una pequeña curva, la sorpresa más grande que nos llevamos los cinco. ¿Qué pasó?
Una ciudad. maya, unos palacios mayas bellísimos, o sea la pintura es como si los hubiesen acabado de pintar era un rojo como granate colores amarillos, colores azules bellísimo bellísimo el lugar árboles súper frondosos una vegetación exuberante, lo que a nosotros nos llamó mucho la atención que hizo que fijáramos mucho la vista, los cinco ahí, nos subimos, fue a una tortuga que había en medio de la plazuela, en medio de todos los
palacios estos de piedra. Aclaro, no vimos gente, no había gente, no estaba habitado por nadie, pero era como... Un lugar hermoso. Sí, un lugar bello. Estaba esta tortuga de piedra muy, muy grande. Era un óvalo, un óvalo grande, no te puedo decir de cuántos metros, pero grande. Yo le calculo que fácilmente podrían haber parado unas 30 personas. Lo curioso era cómo está orientada esa tortuga. La cabeza está viendo hacia el norte.
¿Por qué puedo decir que al norte? Porque estaba viendo hacia la dirección de la ciudad de Cancún. Así me puedo basar por las coordenadas. La cola hacia el sur. de las cuatro aletas, en cada aleta había una ceiba y algo bien chistoso es que por donde nace el sol, el oriente, estaban trece escalinatas y para donde se pone el sol al poniente habían nueve escalinatas. Ya después investigando supe por qué la cantidad de gradas que había
para subir. En el centro de esta apertura Había un hueco como de unos 50 centímetros de diámetro, pero este hueco era completamente oscuro, no se veía el fondo ni nada. Nosotros le tiramos una piedra y empezamos a apuntar para escuchar el sonido, hasta que llegaba el fondo, ¿no? Y nunca escuchamos que llegase el fondo. No le dimos tanta importancia, visitamos todo el lugar, nos metimos a todos los palacios, tenemos las fotos. Un lugar maravilloso, realmente maravilloso
como no lo hemos vuelto a presenciar. Cuestión de que mi amigo Irving de repente dice, oigan, chamacas, ya es tarde. Y es como si nos hubiesen apagado la luz de repente, lo bonito. lo maravilloso, lo brilloso del lugar, ya no estaba. Era como si la belleza se hubiese esfumado. Cuando vimos la hora, era las cinco de la tarde. Nosotros, cuando llegamos y tomamos agua de nuestros botellones, eran ocho treinta de la mañana. Otra descripción que yo le pueda dar desde mi punto de vista es
que me apagaron la belleza del lugar. eran las cinco de la tarde. O sea, todo un lapso de tiempo perdido, entre comillas perdido, porque no sabemos cómo se nos fue. Para nosotros fue una hora, hora y media que estuvimos en el lugar. Este, a este señor que nos llamó, ya no lo vimos para nada en esta, en el Chichén Viejo, porque así lo bautizamos con ese nombre, el Chichén Viejo, no estaba, ya no había nadie. Entonces, Salimos corriendo, pero a todo lo que daba el cuerpo
para llegar hasta el vacinamiento. Pero el problema se nos presentó a nosotros que no sabíamos por dónde regresar. Ojo, cuando nosotros llegamos al templo de las monjas, nos fuimos a la parte de atrás. De repente vimos el saco B. Ok, amiga. Aguántame tantito. Vamos a la pausa y regresamos, ¿sí? El Miedo Phone, 55 -2193 -5926. Las historias tienen muchas formas de contarse, pero solo una de comprobarse. Aquí en La Mano Peluda. ¿Quieres iniciar, hacer crecer o monetizar tu podcast?
Saber todos los secretos de todos. Donde y cuando quieras. Les va a cambiar la vida. RSS .com Almacenamiento, distribución y programación de tus episodios en un solo lugar. Hosteado y distribuido por RSS .com RSS .com Hacer podcast de manera fácil. Creo en la reencarnación. Atentamente. La uña. Sabiduría en las redes. Porque distinguimos al mundo sobrenatural. La mano peluda. Vamos a continuar con los relatos de Ena que siempre son súper interesantes. Sí, desde luego. Entonces, amiga,
ustedes... Cuando se percataron, ¿ya nada más vieron lo que le llaman el sacbé? No vimos ya matorrales. Es como si nos hubiesen quitado toda esa pared de monte que había y apareció el camino. Cuando nosotros regresamos, el camino terminaba hasta un punto y seguía la maleza. Entonces nos tuvimos que abrir camino entre toda la maleza, entre todas las ramas secas. para poder salir al templo de las monjas, lo que no nos ocurrió en la mañana. Oye, ¿y este señor desapareció?
¿Ya no supieron dónde quedó? Ya no lo volvimos a ver, nunca más volvimos a saber del señor, pero salimos todos arañados de los brazos, de las piernas. Cuando nosotros llegamos en la mañana, no nos pasó eso. Cuando salimos, pues obviamente yo quiero pensar, que fue por las ramas y todo eso de la maleza que nos lastimamos, nos sentimos pues la adrenalina de que nos iban a dejar los autobuses o los taxis y no íbamos a tener cómo salir de Chichén hacia Pistel, pero ahí no termina
la situación. Llegamos corriendo todos con dolor de flato, el famoso dolor de caballo, hasta hacia el estacionamiento. Cuando nosotros llegamos en la mañana, No sabíamos el horario. Llegamos a las seis en punto. Sabíamos que abrían a las ocho. Entonces, cuando empezaron a abrir las telitas de artesanía, yo vi unas esculturas labradas en madera. Una tabla común, no sé de cuántos centímetros, tres centímetros tal vez. Estaba el dios Yunkash, que es el dios del maíz. Y yo
dije... Yo quiero a Yunkash, yo me lo voy a llevar. A mí me encanta todo lo que tiene que ver con los mayas, me fascina. Entonces, al ver a Yunkash, dije, este no lo tengo. Tengo a Hunaput, tengo a Pushat, casi toda la colección de los dioses mayas, pero no tengo a Yunkash. Dije, este me lo llevo al final. No pregunté precio, no nada.
Cuando salimos, traíamos él, nos acercamos. Sacamos a las tienditas que estaban abiertas, compramos el agua, pregunto precio por unas cosas de Onix y de Jade, pero no pregunto precio por el dios del maíz. Y me dice el artesano, ¿no te vas a llevar a Yunkash? Llévate a este. Le digo, no, yo quiero a Yunkash. Y me dice, no, Yunkash no es para ti, se va a ir contigo a Han Chumajes. Y le digo, ¿y ese quién es? Dice, él. el dios de la medicina. Digo, pero es que ese no me lo
quiero llevar, está feo. Me dijo, no, es que yo nunca lo he estado a ti. Digo, pero es que este ni siquiera sé quién sea. Y él me dice, este es el consorte Echel, la diosa de la guerra y la diosa de la luna y tiene sus santuarios y es la mujer. Digo, sí, ya sé quién es Echel, pero no conozco a su consorte, porque así se le llama. Ahora sí que al marido de las diosas o viceversa, ¿no? Consorte dentro de la cosmogonía
maya. El caso es que no me vendió a Yunkash y me regaló al dios de la medicina, a Hamshumahesh. Me lo llevo, o sea, me lo están regalando. Y dije, bueno, pues las cosas siempre pasan por un algo. Me lo llevo. Me dijo el señor... Pero además a ti te gusta todo lo holístico y que estás metiendo en cosas de los masajes y demás. Y yo así como, ¿y usted cómo lo sabe? No, yo soy abogada. A mí no me interesa esto. Y aparte mi ego elevadísimo porque me acababa yo de graduar.
Entonces empezaba yo a trabajar todavía en la procuraduría y como que me quería meter a los temas de los masajes y todo ese tipo de cosas. Y entonces este señor me da este Dios. Y yo dije, no. El universo está mandándome esto. Me lo llevé a casa. Salimos ya de Chichén cuando ya estaba oscuro. Nos perdimos en el regreso. Nos volvimos a perder estas dos horas y media a Chichén de Cancún. Salimos a las, no sé, como seis y media, siete de la noche de Chichén y llegamos a Cancún
once y media de la noche. O sea, imposible de perderse cuando es una autopista toda recta. Bueno, el caso es de que llegamos yo feliz con mi Dios Maya, lo pongo ahí en mi recámara, dormía con dos primas adentro de mi recámara. Esa noche dormimos tranquilas, no pasó nada. Al siguiente día y en la noche me acuesto a dormir y empiezo a tener sueños eróticos. Yo dije, a lo mejor
es. La edad, son mis hormonas que están locas, no le di importancia, la primera semana no le di importancia, pero me levantaba con un cansancio como si yo no hubiese dormido, vaya, toda la noche. Esa fue la primera semana, no sé, días más, días menos, empecé a amanecer con mordidas en los brazos, en las piernas y en el cuello. Entonces me aventé una bronca. con mis papás, pues mis papás muy, muy tradicionalistas, pues, oye, ¿qué está pasando, no? Respeta la casa,
respétate a ti misma, ¿en qué andas metida? Y yo, ¿pero de qué me hablas? Si me estoy levantando de dormir. Y yo llegué, llegué de trabajar a las cuatro de la tarde, ustedes me vieron, o sea, ¿de qué me están hablando? Y mi papá me sacó un espejo y me dijo, pues vete el cuello, o sea, mordida, no chupete, mordida. Pasaron los días. y ya esas mordidas eran chupetones, o sea, moraduras frescas, o sea, ni siquiera eran como golpes, o sea, como si hubiesen succionado
la piel, tal cual. Esto ya no era en el cuello, era en los senos, era en las entrepiernas, o sea, ya era por todo el cuerpo. Ya no me dejaban dormir. En la península se acostumbra a dormir en la maca. Entonces, pues yo dormí en la maca, yo era la... Primera que se metía en la recámara para ganar la maca, porque nada más teníamos una maca, y mis dos primas se quedaban en la cama. Entonces, cuando ya empezó todo esto, yo decía, ya no me quedo en la maca. Mejor me quedo
en medio de ustedes. Y decían, no, vete, es que hace mucho calor, vete a la maca. Y ya era que sentía yo las caricias, ya no me dejaban dormir, ya eran las caricias, ya sentía unas manos calientes, no tibias, calientes. Nunca me dejaron marcas de quemadura en la piel, pero sí eran pellizcones y eran unas caricias sucias, ya incómodas esas caricias, pero era todavía en la noche. Para esto yo no sabía ni qué estaba pasando ni a qué
se debía. Nunca relacioné esto con... este ídolo que yo llevé a mi casa, esta imagen tallada. En primera, porque era madera, o sea, es una madera que talló un artesano. En segunda, no estaba ni dedicado a ningún dios, solamente era la imagen de ese dios de la medicina. Entonces no tenía yo como por qué relacionarlos. Ya para esto, no sé, casi dos meses y medio, tres meses, este acoso ya no se daba solamente en la casa,
sino ya también en mi trabajo, ya de día. Ya era de que me naleaban, me apretaban los pezones de mis boobies, me empezaban a aparecer ya arañadas en el cuello, ya no solamente eran en los chupetones, sino eran arañadas. Y pues ya me empecé a preocupar más. Me reuní nuevamente con mis amigos y ya les conté, ¿lo saben qué me está pasando esto y esto y esto? Fue a raíz de que fuimos a Shenzhen, al siguiente día comenzó esto. Y Irving, el único hombre del grupo, me dijo, estás loca, ¿cómo
crees? Estás paranoica, ya estás delirando, ya ves, tú por estarte metiendo esas cosas de los masajes, te está pasando esto, así que ubícate. Y yo dije, oh, oh, tiene razón. en este grupo de cinco amigos, dos amigas se llaman Lupita. Entonces, Lupita, la esposa de Irving, que es una señora mayor, me queda viendo y me dice, Mirena, yo también tengo estos chupetones. Yo, ¿cómo? Dice, sí, pero yo los tengo más íntimos que tú, ven, te los voy a enseñar. Y sí, nos
enseñó sus chupetones. Y Lupita, chiquita, que tenía 19 años, que era la más chiquita del grupo, Dice, ¿saben qué? Dice, pues yo no tengo chupetones, pero me tengo estos rasguños que no me han sanado en la pierna izquierda. Y nos enseña, eran como si el gato hubiese aruñado, hubiese aruñado la pierna, como si un gato le hubiese aruñado y no le sanaba. Ya se había puesto M cantidad de cosas, ungüentos, hojas y no sé mil cosas más
y no le sanaba. Pues ya todos preocupados, ya era colectivo, si le queremos llamar paranoia colectiva, ¿no? De alguna manera. Y dice, espérate chiquita, pero aparte, cuando estábamos en el Chichén Viejo, que estábamos arriba de la tortuga, dice, me aventaron una piedra, ese fue el grito que yo pegué, porque si escuchamos cuando ella gritó, el ¡ay! Pero no dimos importancia por... Estábamos extasiados de la belleza del lugar. Nos enseña el golpe de la pedrada. Tenía tres
meses. Esto fue en febrero que habíamos ido para mi cumpleaños. Y esto que estábamos hablando era en mayo. Y tenía todavía el golpe morado de la pedrada a la altura de la cintura. Y al ver todo esto que te aparecía en el cuerpo, ¿no pensaste en hacer algo para que esto se alejara? No sabías de dónde venía, no lo habías relacionado con esta figura, pero ¿no te entró inquietud
de qué es lo que me está ocurriendo? No, hasta ese momento no, porque... ¿Se acuerdan que les platicaba lo que le pasó a mi mamá, que ella falleció aquí en México y todo el show que nos pasó en el hospital? Sí. Ajá, yo muy incrédula, o sea, yo primero la parte científica antes de dar mi brazo a torcer con la parte espiritual, esotérica, brujerística y todo lo demás. Sí. Entonces, no daba crédito nada de eso. Por las
mangas del muerto... Nos vimos para comer en un restaurancito de una cadena muy popular aquí en México, pero allá en Cancún, al lado de la terminal, y nos encontramos con un X -Men. ¿Qué es el X -Men? Es un curandero maya. Ok. Ajá. Entonces, él... No se escuchó que estábamos discutiendo. Uno es que esto me está pasando a raíz de que fuimos a Chichén. El otro, no, están locas. El señor se acerca y nos dice, ustedes tienen que regresar lo que se robaron. Y nosotros, ¿qué?
¿Yo qué me robé? Nada. Y todos los demás, nada. No nos trajimos nada. Entonces, Lupita, la chiquita del grupo, Se pone a llorar. Y le dijimos, ¿qué pasó? Y me dice, es que yo sí me traje algo de chichén. ¡Ándale! Ahí se explicaba. Exactamente. ¿Cómo? ¿Qué te trajiste? Dice, es que cuando yo grité, dice que me golpearon. ¿Se acuerdan que yo no estaba con ustedes arriba de la tortuga? Le digo, ajá. Dice, es que... Yo me retrasé para salir de la última pirámide, del último palacio,
y se cayó una rueda. Le digo, ¿qué rueda? Dice, pues es que antes se jugaba el fútbol maya con la cadera, con la bola de caucho. El juego de pelota. El juego de pelota. coge y lo mete a su mochila. Pero nosotros nunca vimos eso. Obviamente ella se lo lleva a su casa y yo quiero suponer y todos queremos suponer pues que los hicimos enojar a los espíritus guardianes. Yo no sé, llámese como se llame, pero yo estoy segura que a los guardianes del lugar pues sí les faltamos
el respeto. Eso es muy cierto. Esto no lo debes hacer. Y entonces ella regresó. Entonces, cuando ya el señor escucha la plática, porque tampoco creo que haya sido una casualidad que el señor estuviera ahí, nos dice que nuestro castigo era ir otra vez a Chichen, pedir permiso y entregar y devolver y hacer una ofrenda para aplatar a los guardianes y a los espíritus del lugar. Pero nosotros no somos yucatecos, no somos mayas y pues no sabíamos qué hacer. Nosotros fuimos a
Chichén. No nos dejaron entrar. En primera nos dijeron que no existía el Chichén Viejo. Pues obviamente no, el Chichén Viejo nosotros le pusimos el nombre. No sabíamos ni cómo se llamaba ese lugar. Nos dijeron que no había ninguna ruina, que el único Chichén que existía era lo que se...
puede visitar, no había nada más. Ahí en Pisté, el pueblito que está a cinco o diez minutos de Chichén, anduvimos buscando a los exmen, hasta que vimos con ellos, con tres señores, con tres señores curanderos, y ellos nos llevaron, nos citaron para otra fecha, llegamos, y ya nos metieron al viejo Chichén. al que nosotros denominamos Diego Chichén. Ok, sí. Pero no tenía nada del esplendor que nosotros habíamos visto. Eran ruinas. Entonces hubieran entrado a otra dimensión. Exacto
lo que iba a decir, otra dimensión. ¿En ese instante no tomaron alguna fotografía? Sí, sí existen. De hecho, yo debo de estar en la ciudad de Cancún y me comprometo a enviarle las fotografías porque tenemos las fotos de lo majestuoso de lo que nosotros vimos y... De las ruinas que encontramos cuando fuimos a entregar, a devolver la rueda, este aro, a pedir perdón y hacer las ofrendas
que se nos pidió. De hecho, se nos pidió llevar maíz a hacer un tipo de atole que se llama chile atol, que es una bebida de maíz con granos de frijol y salsa de tomate. muy tradicional de la península y que se le da a los alushes cuando se hace el ritual a los muñecos de barro para
que cobren vida y cuiden las mismas, ¿no? Eso no lo hicimos nosotros, eso lo hicieron los X -Men, ellos lo ofrecieron, pedimos perdón, nos dijeron qué es lo que teníamos que decir, repetimos las palabras en maya, devolvimos ese círculo. Mi amiga lo tuvo que devolver, lo tuvo que dejar en el lugar en donde se había caído. Pero cuando llegamos al lugar, no encajaba esa piedra con el lugar. Porque el lugar en ruinas, pues ya unas piedras oscuras y esta era blanca completamente.
Es como si no perteneciera a ese lugar. Sí, sí. Oye, amiga, ¿y si sería el mismo sitio? ¿No podría haber sido uno parecido? No, fuimos a ese mismo lugar. O sea, lo que me queda claro es que era ese mismo lugar porque volvimos a estar encima de lo de la tortuga. La tortuga y todo coincidió. Todo, todo coincidía, o sea, todo. Cuando revelamos las fotos, porque no era todavía con celulares,
era con las camaritas, coincidía. Obviamente ya los colores de las paredes ya despintadas por partes, se veían los colores uniformes, sino ya así como por parches de colores. Sí. Ahora, ¿qué pasa? Con este bendito Dios de la medicina, yo no sabía qué hacer. Y cuando le platicé a mis papás, ellos me dijeron, a lo mejor te lo estás imaginando. ¿Cómo? Si ustedes me están regañando porque me está saliendo todo esto, me está pasando esto. No me lo estoy imaginando.
Los regaños de ustedes tampoco son imaginarios, ¿no? Yo ya trabajaba en la procuraduría y cae detenida una italiana por posesión de cocaína. Llegan sus familiares que estaban de vacaciones a pagar la fianza porque realmente era una palomita, un gramito que no meritaba que se le diera formal prisión, formal prisión por esa cantidad. Entonces ni siquiera se mandó a... Con un juez. Ahí en el Ministerio Público se arregló la situación.
Sí, pagó su multa y demás. Cuando llegan los familiares, el italiano no es tan distinto del español y sí se entiende bastante bien. Y me dice la hermana mayor de la detenida. Dice, disculpe, ¿usted sabe dónde se encuentra el Mercado 28 de Artejanía? Y dijo, ah, sí, mire, saliendo de aquí, toma tal camión que diga Mercado 28. tiene que decir así, ahí se baja y ahí encuentra lo que usted quiera de artesanía. Y ahí voy yo de chismosa, ¿no? Oiga, ¿y qué es lo que está
buscando de artesanía? Y me dice, estoy buscando dioses mayas, en específico al dios de la medicina maya, es que yo soy médico y quiero al dios de la medicina maya. Y no lo he encontrado, y me dicen que ahí, si no lo encontré, ya no lo encontré. Y dije, qué raro, si en Chichén te venden de todo. Y le digo, pero no se preocupe, yo tengo uno, si quieres te lo regalo. Y me dice, ¿en serio? Le digo, sí. Dice, ¿y cuánto vas a poner?
Le digo, nada. Le digo, hagamos esto, cuando usted pueda, le digo, me platica más de Leonardo da Vinci, porque yo soy una apasionada del señor, pero pues no hay mucho material aquí en Cancún. Dije, de aquí le doy a Ham y se lo di. Le di el diario de la medicina, se lo llevé hasta su hotel. Ella bien feliz. Yo me deshago de esta tabla porque era una tabla tallada muy, muy, muy bonita. Pero pues para mí ya no era bonito porque para mí me estaba afectando mucho y a
todos los demás. Y lo único que a mí me retaría decirles los que nos escuchan que si llegan a visitar Chichén o cualquiera de las ruinas, respeten. respeten porque yo creo que eso marca la diferencia entre regresar bien sin accidente sin contratiempo a todo lo contrario que pueda pasar muchísimas gracias Ena espero que no sea la última vez que charlamos un fuerte abrazo para los dos gracias Ena que tengas excelente noche vaya que historia los que la escucharon y la disfrutaron Yo creo
que lo han de agradecer. Son buenas historias que vale la pena escuchar varias veces, pero por ahora Gina ha llegado el momento de despedirnos. Muchísimas gracias por haber acudido a esta cita para escuchar relatos. Que descanses, que tengas excelente noche, que Dios te bendiga. Soy Gina Aviles. Hasta luego Gina, yo también me despido, soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes, porque juntos escuchamos buenas historias. Que tengan una estupenda noche, que descansen y como
decimos aquí, ¡Cabot! El programa se termina, pero la investigación continúa, aquí en... la mano peluda esta fue una producción de Grupo Fórmula
