en el programa. Busca tus programas favoritos en tu plataforma de podcast preferida. Grupo Fórmula. Advertencia, las opiniones de los participantes y colaboradores no corresponden necesariamente con las del programa o la empresa. Si este programa es escuchado por menores de edad, se recomienda que lo hagan en compañía de un programa. Un antidebil, el espíritu de bruja. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. No. El que no es conmigo en contra de mi es que conmigo no recoge de Ramos.
José. Porque conocemos de raíz a los especialistas. El demonio es una figura que ha aparecido en todas las culturas. No es una figura cristiana. Documentaremos todas esas experiencias que no tienen ninguna importancia. Ignacio Muñoz Llegó la hora de poner las evidencias sobre la mesa. Fantasmas, voces, apariciones, psicoponías, mitos y leyendas que rodean al mundo de la ciudad de México. Aquí es la mano pelu.
Desde la ciudad de México, para todo el mundo, esta emisión de lo insólito y de lo que no importa, a nosotros nos apasiona. Soy Gináviles y que gusto que estés. Esta noche con nosotros. Hola, ¿qué tal? ¿Cómo están? Buenas noches, gracias por estar aquí y acompañarnos en la transmisión donde vamos a platicar de lo increíble y de lo sobrenatural. Porque de lo que es natural en todos lados se habla mucho. Yo quiero hablar con ustedes porque juntos vamos a dar inicio a una
noche inolvidable. Queremos tu participación a través de la multilínea cincuenta y cinco cincuenta y dos setenta y nueve veintidós noventa y uno. La página Radio Fórmula punto con punto MX y en Spotify encuentranos como la mano peluda grupo Fórmula. Claro que tú te puedes poner en contacto con nosotros a través de nuestro WhatsApp cincuenta y cinco veintiuno noventa y tres cincuenta y nueve veintiséis. Ese es el miedo Fón. Cincuenta y cinco veintiuno noventa y tres cincuenta y nueve veintiséis.
Ahí te estamos esperando. Nos puedes mandar mensaje de voz o de texto. Nos dices, quiero contar un relato y con mucho gusto te regresamos la llamada. Saludamos a las estaciones en la ciudad de Cusco, Ciudad Cusco, Ciudad Cusco, Ciudad Jalisco, Ciudad Juárez, Coatzacoalcos, Culiacán, Durango, Guadalajara, Guerrero, La Paz, Baja California Sur, Mazatlal, Monterrey, Posa Rica, Tabasco, Tijuana, Torreón, Querétaro, y en Estados Unidos, Georgia, y Las Vegas, bienvenidos a esta
noche, esteluznante. Una historia intrigante que rodea al famoso actor James Dean y precisamente fue un actor muy muy famoso que se convirtió en la primera estrella trágica de Hollywood y el impacto de su muerte se tradujo en un ataque de estrella colectiva entre las jóvenes, para quienes James era más que un actor, una forma de entender la vida. El cóctel de fama, juventud, carácter rebelde, polémico, inconformista, y una muerte tan hermosa como el nacimiento de un
mito. Con su trágico final, se había cumplido una de las frases que se le atribuyen. Vive rápido, muere joven, y deja un hermoso cadáver. Hoy vamos a hablar del misterio tras el porche de James Dean. Wow, ese tema tan mencionado en algún momento hiciera época, pero que ahora solo queda en la vida de algunas famosas y muy valiosas tienen que morir jóvenes para ser inmortales. ¿Acaso se trata de eso? Ya tenemos aquí también relatos que tú nos quieres compartir. Vamos a iniciar con Armando que
se encuentra en Texas. Buenas noches, ¿Cómo estás? Muy buenas noches, Gina, muy buenas noches, Nacho. Saludos, amigo. Me encantas. Bien, bien, gracias. Qué bueno. Bueno, eh relato no es muy largo, es algo corto. Esto pasó más o menos en los años en el año entre el dos mil, dos mil uno. Eh yo radicaba a bueno eso de la ciudad de Acapulco. Pero ahorita vivo aquí en Pensilvania. Ehh pero estuve radicando en la ciudad de Cancún. Ah, ajá. En este momento. Ajá, en la ciudad de
Cancún. Bueno, ya estábamos por casarnos en faltaban como que sé yo unos seis meses. Sí. Ella sufrió lo que le llaman de la cuando te operan de la de la péndice. Ah, OK, sí. Y este así que de emergencia la tuvieron que llevar al hospital para por así que pues para la recuperación de la péndice. Y se podía no sé algo de regar el líquido no sé. Sí, sí, se
complica bastante. Ajá. Entonces resulta que pues ya operaron sale todo bien pero pues estaba ahora sí que en recuperación y pues para ese entonces necesitaba alguien quedarse de guardia con ella en la casa. Entonces me quedé había un sillón y había al lado del cuarto donde ella la pusieron había una cama vacía pues. Sí. Sí, vacío. Y resulta que al la primera noche me quedé en el sillón incómodo durmiendo pero
pues ya pasó. La mañana siguiente pues ya me tuve que ir a trabajar se vino una de las cosas que me pasaron. Llegó la noche volví a regresar a dormir en el sillón como que me sentía incómodo pero pues
ahí estaba. Entonces me hice una enfermera entró una enfermera en la noche y me dice este que si quería me podría acostarme en la cama de al lado y yo bueno pues no no le doy ningún problema ella descansando ahora sí que sobre todo me dejó en la cama de lado y sería como aproximadamente entre las dos y media de la mañana ya que me había entrado a sueño pues ya estaba yo ahora así que ya quedándome dormido cuando de repente pues siento que ahora sí que como de aquí enfrente de
la playera me jalan pero recio y me dan un jalón que caí parado de la cama. Y pues yo me dije a ver me dice ¿Qué te pasó? Pero yo para que no se se espantara o se pusiera alterada o algo. Le dije no no nada me pare. Le dije ¿Qué pasa? Que quiero ir al baño. Sí. Ya hice como que entré al baño y regresé pero ya me senté en el sillón ya no me pude dormir. Ahí estuve toda la vida. Me dio al otro día pues ya la daban de alta ella pues ya había pasado el tercer día y ya era para que la dieran de
alta. Sí. Pasó, le dieron sus cosas, todo, firmamos lo que tenemos que firmar aquí, allá. Uh-huh. Y al salir ella me encontré el enfermer y le le di una pregunta, le digo, oiga, disculpe señorita, me dice, sí, dígame. Le digo, en la cama de mi esposa, ¿Verdad? O la la que iba a ser mi esposa, perdón. Sí. Este pasó algo o o alguien estuvo ahí y me dice el enfermer ahí. No me diga que también usted lo espantaron. Ándale, ya sabías.
Y le digo le digo no pues fíjese que estaba yo ahora sí que ya dormido quedándome completamente dormido pues yo me puse a la cama y pues se cuenta que una una persona pues pues es una fuerza grande porque para que me levantara y yo peso como cerca de noventa kilos le digo y para que me levantara de la cama y yo caíera parado casi cayéndome pues sí me quedé así dice pues en esa cama dice hace como tres cinco seis días. Uh-huh. Dice murió una persona. ¿Por qué lo espantaron?
La verdad sí le sí sí sí me quedé extrañado pero pues bueno pasó y pues ese ahora sí que no es un algo grande pero pues es un pequeño relato. Claro pero tú lo sentiste dijiste hay algo extraño y tan es así que estaba seguro que por eso te atreviste
a preguntar ¿No? Sí sí porque yo dije no me quedé con los dos dije no voy a preguntar a lo que está pasando pues no pero pues dije no no trae nada en mente de eso sino que pues tú ya sabes que viene uno del trabajo te quedas el otro día te vas temprano a la casa te bañas te arreglas y otra vez a trabajar en la noche vuelves a llegar te guardo pero pues ya me dijo ella no sí dice no me diga que usted lo espantaron también la verdad sí le dice porque este pues para que me levante alguien
que me pide por un de un jalón y no está tan fácil sí vaya qué experiencia y qué bueno que no quisiste espantar a tu futura esposa pero sí no pues porque algo así ella alcanzaba como que alcanzó a ver como diciendo ¿Qué te pasó? Pero pues yo le digo no nada le digo me pare porque voy al bañón pero pues eh ah que bueno pero que no la pasemos muchísimo que te hayas reportado y que haya sido el primero de esta noche que tengas una excelente también noche y vamos a seguir escuchando relatos. Gracias
realmente. Que estés muy bien. Hasta luego. Bye. Gracias. Ya llegó el corte, el miedofón veintiséis. Todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos aquí en la mano peluda celebra tus propias victorias porque nadie más entiende realmente lo que te costó alcanzarlas. Sabiduría en las dos horas. Porque no todo tiene explicación lógica la mano peluda ¿Qué tal Gina, Nacho? Buenas noches. Hola. Aquí saludándolos desde Monterrey. Pedro.
Anteriormente les había marcado y les conté por ahí que me explicaba y este algo Ahorita tengo otros dos relatos igual, algo inexplicable que me pasó con mi hija y y un relato de pues si no es ovni es de un ser extraterrestre que que logré captar entonces este quisiera compartir con ustedes y es excelente este para mí me ha emocionado ya tengo meses siguiéndolos ya ahorita supe de ustedes y y pues quiero compartir y platicar porque sí sinceramente es un programa muy
muy interesante escuchar a las personas las vivencias y que son ahorita ya me di cuenta con ustedes que yo soy el único hay otras personas igual entonces este ahí estoy al pendiente me trate de comunicar con ustedes no tuve éxito. Pero a ver lo he dicho antes. Quedo al pendiente y a ver cuando tenga oportunidad saludos buenas noches para ustedes y Dios los bendiga. Claro que sí vamos a hacer el intento de comunicarnos contigo para que nos cuentes estos dos relatos que en la presentación que has
hecho. Claro claro por supuesto y dice nuestro amigo es que tuve un encuentro con un OVNI y también con un extraterrestre a ver pues vamos a ver de qué se trata. Buenas noches ¿Cómo estás? Bien bien Gina buenas noches para ustedes ¿Cómo están? Muy bien amigo ¿Eres Pedro? Sí sí Nacho. ¿Dónde? Pedro de de Monterrey. Monterrey. Eso es mi querido Pedro oye pues aquí estamos, ¿Ves? ¿Ves tu historia? Sí mira mira Nacho
este Gina. Sí. Eh me voy a empezar por el el momento inexplicable que no todavía no hace catorce años que me sucedió y no puedo todavía pasan los años. Entender bien. No puedo entenderlo bien sí. No puedo entenderlo bien. Y vivía solo yo en mi casa. Sí amigo. Conozco a mi actual mujer de la cual de la relación que tuvimos nació mi hija en el este en dos mil dos mil nueve y aparte yo vivía en mi casa allá estábamos hace cuenta yo vivía allá con mi mujer en su casa. Uh-huh.
Yo yo me la llevo yo me la llevaba yo acostumbrado ya en mi matrimonio anterior yo había tenido dos dos bebés niñas y ya tenía este práctica para para atender bebés. Sí. Mi mujer me la me la facilitaba ella se quedara en su casa y yo me la llevaba a la mía. OK. Entonces sucedió así es haz de cuenta nació en marzo abril, mayo, no sé si en el mes de agosto o agosto yo no me recuerdo que era un aquí en Monterrey era época
de calor. Uh-huh. Entonces yo mi mujer me prepara a a mi nena me la llevo digo me voy a ir a dormir allá este y mañana regreso ya con ella este me preparaba la la mochila con todos sus la fórmula y y todo lo que ella tomaba iba pañales y ya no era la primera ocasión ya llevaba yo a mi hija en varias ocasiones a mi casa y dormía conmigo se estaba conmigo uno o dos días y me la traía pa acá entonces sucedió así.
Llegó yo a mi casa ese día apurado era tiempo de calor yo andaba aquí con el calor ya fastidiado sería regadera y mi hija estaba dormida me la llevé a mi casa y mi hija. Sucede así les explico antes para que ustedes se ubiquen. Eh entro a mi casa y mi recámara o su la casa de ustedes también. Gracias. Mi recámara entro por la puerta principal digo de la recámara y haz de cuenta tengo mi cama a mi lado derecho. Uh-huh. La puerta estaba en el lado izquierdo mi cama estaba al lado
derecho. Sí. Con su su respaldo en la pared los dos burbos ¿Sí? Ventana al frente con quedaba la calle y otra ventana al lado izquierdo quedaba al al jardín de la casa. Uh-huh. Entonces si tú si tú te paras en la en la en la puerta era ver la recámara a mi casa yo me paro en la puerta sí. Y lo así como veo la mi recámara es tapada la pared y el respaldo está al lado derecho. OK. Sí. Muy bien. Y la
y la y la cama. Entonces el espacio para el buró donde tú caminas el otro espacio el glose todo la ventana entonces. Uh-huh. Se ubica. Sí. Entro yo yo soy yo soy surdo este Nacho. Sí amigo. De nacimiento. OK. Entonces la izquierda nos prohibía escribir con la izquierda. No. Tuve que aprender en primer año, segundo, en tercero aprendía a escribir. Con la derecha mi amigo. Con la derecha mi amigo así es. Otros tiempos. Sí, otros tiempos.
Porque así me pasó a mí. En cuarto año sí en cuarto año yo escribía con la izquierda y con me cansaba y escribía con la derecha. Órale. Pero sí dejé de hacerlo y ya me quedé acostumbrado a hacer todo a mi bebé. Yo soy un surdo de nacimiento. OK. Me todo hago con con con mi con mi mano izquierda. Ajá. Entonces obvio cargar a mi bebé era con mi mi brazo seguro que era el brazo izquierdo. Uh-huh. Sí. Entonces yo bajo a mi a mi nena de de de mi carro para entrar y yo la tengo cargada con mi brazo
izquierdo. Sí. Sí. Entro me decía, yo me quiero bañar, mi hija venía dormida, tenía cuatro, cinco meses más o menos. Entonces, yo ya quería, dije, me voy a echar un baño de volada y le ya vengo. Entro a la recámara y lo primero que hago es recostarla. Sí. Sí. Entonces como entré, yo la recuesto, entré directo por la prisa y todo, la recuesto con sus piecitos al respaldo de la prisa. Entonces estaba invertida ella. Uh-huh. La dejo y corro como en las películas tu,
Nacho. Uh-huh. Desvistiéndome así, aventando playera y quitándome los tenis y todo corriendo porque lo que yo quería era en lo menos posible bañarme porque tenía miedo de que mi hija eh despertara y se moviera. Sí. Ya ya están en el edad de que se mueven. Dije, se me va a caer. No, se me cae mi hija. No, no, no. Y todo lo que se me tosco. No, sí, ¿para qué quieres? ¿Para qué quieres? Entonces, entro yo, Nacho, a la regadera, me baño, de volada, ¿qué te diré que me tardé? ¿Qué serían? Tres, tres
minutos. Okay. A lo mejor. Sí. Más o menos. Uh-huh. Cuatro. Si acaso, si acaso le vamos a darle cinco y se me hace mucho ya porque yo mi prisa era venir y estar en la cama donde eh salgo y ya bañada envuelta en mi toalla y entro a la a la recámara. Me hizo pesa, que mi hija estaba invertida. ¿Cómo? Su cabecita daba a la su cabecita daba al al respaldo. O sea, la voltearon. ¿Cómo? Sí. Y derechita igualmente y el suelo era de la derecha. Entonces, yo me quedé así, ¿cómo
es es posible esto? O sea, si yo la dejé y mi brazo fuerte es el izquierdo, yo la acosté de este lado. Mi mujer me decía, me me trató de corregir, dijo, hombre, es que te diste la vuelta y la acostaste con su cabecita normal, pero te diste la vuelta a la a la cama. No, la prisa mía era llegar y bañarme y bajarme y hacer esto al lado inverso. Y cuál fue mi sorpresa que regreso a los cuatro minutos este y la niña estaba con su cabecita hacia el lado, o sea, con normal al respaldo.
Ajá. Y los pies, ¿Sí? Como si acostaba normal, como se acuesta uno en una cama, normal. Sí. Y ella solo no pudo voltearse. No, no sucedió esto, sí. OK, a ver, vamos, digamos que eh ubicando una carátula de un reloj. La niña estaba con su cabecita hacia las doce. Te metiste a bañar y ya estaba con su cabecita hacia las seis. Exactamente. Uau. Como que la levantaron y la giraron. Y ella y dormida. Dormida. Y la dejaron solo entonces ahí ¿Cómo cómo pasó esto? ¿Cómo
sucedió? Sí. Entonces fue es una pregunta que me estoy haciendo y sigo haciéndome ¿Cómo fue posible que sucediera esto? Mimu, me recalque. No, hombre, es que tú no te acuerdas la la acostaste normal y fue por la prisa, no. Precisamente, Nacho, por la prisa. Me dejé. Me dejé. Y me regreso vendando ropa y todo para meter a la regadera, para meterme. Sí, sí, sí. Por lo mismo, pues no la quería dejar mucho tiempo sola para que no se moviera y se fuera a caer. Y vengo y como ¿Cómo está esto?
¿Quién la movió? ¿Cómo se movió? Pero exactamente derechita, si eras tú, es que estuvo de lado, ¿Por qué ella se movió? No, no, no. Ah, como yo la dejé. Y luego. Como dices tú, de seis a seis. Mm-hm. Y me dejé. Ah, híjole. Que barbaridad, qué extraño, ¿Eh? Sí, y ah, me quedé así yo que, ¿Cómo? Y estoy completamente seguro de que así sucedió, sí.
Y te digo, mi mujer me hace, no, no, es que, sí, no te acuerdas tú, me decías, es que, así lo hiciste, sí, así lo hiciste, y tú no, no, en las prisas, no te, no, no, por lo que no, no, no, no, no, no, no, y la dejo en esa posición. Entonces, es algo que dices tú. No hay explicación. Así es. No hay. No hay explicación para eso. ¿Cómo sucedió? ¿Cómo se movió? No sabemos. Y ya, me, me, tengo catorce años. Mm-hm. Que sucedió eso y sigo preguntándome ¿Cómo fue posible? Y ¿Quién eh hizo eso?
A mí me luchaba un mes, no, no, cuatro, cinco meses, no, no, todavía ella me lo hubiera encontrado despierta, digo, se movió, pero estaba dormida, y exactamente derechita a la cama, pero al lado inverso. Sí, pues de verdad. Sí. Ella estaba tan pequeñita que no se pudo girar. Solita. No, no. Ya se mueven, pero quedan a lo mejor se alcanzan a mover y quedan de un ¿Qué? Y ya me quedé yo, no, no, no, no sé, no sé qué y te quedas con la pregunta y sigue la pregunta. ¿Qué habrá pasado? Sí, sí, sí, sí.
¿Qué habrá pasado? Sí, no, no sé. Pero seguro, seguro de que así sucedió, estoy completamente seguro. Yo entré, la dejé en esa posición, regreso a los cuatro minutos y estaba en la otra posición. Ajá. Ese es el relato inexplicable que me pasó. Muy bien. El otro. Dame un segundito amigo, necesito hacer una pausa. Claro, claro, sí, Lancho, sí. El Miedofon 55-2193-59-26. Es hora de poner al descubierto lo que nos hace temblar. Correr, gritar y sudar. La mano peluda.
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Ah, no, es Pedro, ya estamos en Pedro, en Monterrey. Así es. ¿Estás ahí amigo? Aquí sigo mucho. Perfecto, me parece genial. A ver, cuéntanos. Aquí es, con respecto a los seres, que uno no describe que es o cómo son. Hasta no me di cuenta yo, eso me sucedió. Yo me crié aquí en un pueblo, a una hora aquí de Monterrey, se llama Sabinas y Dalvo. Yo tendría que unos 12, 14 años y me traslado a una ermita. ¿Sí saben lo que es una ermita?
Es un cerro y en la punta del cerro hay una capilla, algo que sube la gente a rezar. De hecho había unas, como que, como una iglesia chiquita arriba. Entonces estaba a las afueras del pueblo, a las afueras. Y llegabas tú, ¿qué te diré una altura? ¿Qué será? Yo creo que eran unos 800 o 100 metros de altura, tenía el cerro. Entonces tú llegabas y la puerta de entrada de la ermita, tú te volteabas y mirabas el pueblo completo.
En aquel entonces la ermita tenía una, estaba retirada del pueblo como a unos dos kilómetros más o menos. La población, o sea, ella estaba retirada, la ermita era a las salidas de huevo. Ahorita ya se pobló y hasta todo ahí.
En aquel entonces llego yo, me subo y diviso el pueblo, llegué a la punta y me doy la vuelta por atrás de la ermita y pues se ve, era un cerro, una sierra completa con las palmas, esas palmas que hay que la gente, en aquel entonces la flor de palma que le llaman, la hacían, la guisaban. En Cuaresma creo salía esa flor, la flor blanca. Entonces había muchas palmas de esas, por la parte de atrás de esa ermita.
En una de las veredas, porque había veredas donde la gente se movía, se trasladaba para subir o tanto por el frente. En los frentes había unos escalones. Por la parte de atrás, como que la gente también subía y había veredas. Donde me toca ver, a mí estaba nublado, pero esas veces que está nublado pero el sol sigue. Entonces a lo lejos entre la vereda, visé a una persona o un ser que venía caminando, iba caminando.
Entonces le veo algo, ahora hace tiempo reciente miré un video, donde en una cámara de una casa, en una cuadra, captó un ser igual o parecido al que yo vi en aquellos años. Aquí entra, había una diferencia entre un ser y otro. El ser, tu Nacho, la luz que le daba del sol leve que se miraba en el cielo, le brillaba su, vamos a hablar de su traje que te entraía. Le brillaba, el resalto de la luz era en la cabeza, en el hombro y en el brazo. No le miraba más.
Cuando uno camina se va haciendo uno, se le ve en el cuerpo donde das un paso, das otro, pero yo no le miraba, del torso para abajo no le miraba. No miraba, las piernas. Lo veía que iba caminando y lo que quiero decirles Nacho, Gina, él tenía problemas porque se agarraba mucho su máscara o lo que él traía. En la cara se la volvía a frotar y se la volvía a frotar. Era lo que yo detectaba con la luz del sol. Que él se tocaba mucho, para mí era una máscara del traje que él portaba.
Pero lo raro es que era invisible, pero visible con la luz del sol, lo que reflejaba. Parte del hombro, parte del brazo y parte de su cráneo y la cara. La diferencia del video que yo miré reciente es que el ser que va caminando en la calle, que la cámara de la casa lo capta, él se miraba a su cabeza normal como la de nosotros. También brillaba y así se alcanzaba a ver su pierna donde la movía. La otra pierna no, no se le miraba.
Yo acá no, yo nomás miré lo que es el brazo, parte de su cabeza y el hombro. Y que se agarraba mucho como su máscara, la cara. Pero la diferencia es que éste era como los cascos de los ciclistas, que tienen un pico en la parte de atrás para la aerodinámica. Exactamente. Entonces, éste que yo vi tenía el pico atrás. Con la luz del sol le alcancé a notar que era de esa forma su cabeza o su equipo, su casco.
Pero lo que me llamó la atención es que él tenía problemas porque se tocaba muy seguido su cara. Como que tenía problemas con el oxígeno, no sé. Pero él constantemente, cuando uno va batallando con algo, se nota. Entonces yo noté eso. ¿Qué sería? Luego me dió unos que, porque yo decía, oye, ¿cómo está eso que nomás veo lo que da la luz y lo demás no lo miro? Pero va caminando y se iba moviendo. Ya estoy lloviéndolo entre...
Y ahí voy, ahí voy, ahí voy. De repente, Nacho, como cuando los relámpagos de la lluvia. Sí. ¿Qué es lo que hace? Se nota como que una luz intensa, otros dos, tres seguidas de un destello. De un destello, como cuando el sonado... Un flachazo. Ajá. Flachazos. Así. Bueno, de rato de estarlo mirando porque yo quería saber qué era lo que yo estaba mirando. Porque nomás miraba el reflejo de la luz o del sol, pero lo demás no lo miraba.
Sí. Y de repente así como que un destello, un tipo relámpago, y ya se desvaneció. Se desvaneció aquel ser. Bueno. Entonces cuando... Dime, Dime, Nacho. Bueno, a lo mejor no es que se haya desvanecido, sino que ya lo dejaste de ver, ¿no? Porque tú tuviste un efecto ahí con la luz que te permitió distinguirlo. Bueno, aparte no lo has mencionado, pero bueno, lo puedo sobreentender. Nada más que me gustaría aclarar. Se trata de una especie de humanoide. Exactamente.
Es decir, que se desplaza en dos piernas, ¿no? En dos patas de encima. Así es, sí. Ok. ¿Una altura más o menos de cuánto? Mira, las palmas, ahí son dentro yo, las palmas, esas crecen en una altitud más o menos de dos metros, dos metros y medio. Más o menos. Ok. Ese ser que miré caminando era el de la altura de las palmas. Oh, enorme. De la altura de las palmas, sí. A lo lejos, te estoy hablando de, más o menos calculando, eran unos cien, menos de cien metros.
Pero así, midiéndolo en la altura, a lo lejos, a la distancia, iba a la par de las palmas. Sí. Entonces, tenía esa altura. Sí. Y seguí, la vereda iba, Nacho, yo la tenía a la vista. El resplandor, o ese destello, ya no lo vi, y la vereda, y yo podía haberlo seguido viendo, pero él se, como que ya, como que entendió, no sé si se le puso algo en su equipo, y ya no se vio.
Ok. ¿Sabes en qué me hace pensar? En una especie de dispositivo que favorece la invisibilidad. Y digamos que estuviera fallando su dispositivo, entonces, en esos momentos que fallaba, él se veía, funcionaba, y él dejaba de verse. Bueno, es lo que me imagino, ¿no? Entonces, a lo mejor por ahí pudo haber venido, mi amigo. Pero, no sé si se ubican, es nomás, yo miraba lo que reflejaba el sol. Sí.
Plateadito, así como que, cuando tú le pones algo a un aluminio, que lo pones al sol, que te refleja, pues, la luz del sol. Sí. Sí. Entonces, era lo que yo miraba, nada más. De un lado de él, un lado de él, y ahí es donde me percaté de su equipo, su, ¿cómo se llama? Su casco, ¿no?
La careta, su casco, exactamente. Porque yo, para mí, era, él traía un equipo. Sí. Y lo extraño, lo aquí es, iba batallando, iba batallando con su equipo, porque se movía, y se tocaba, y se movía así, constantemente, en su cara. Sí. Y él seguía, yo lo estaba mirando de lado, nada más, donde se iba moviendo. Pero yo me quedé, y ya pasó, Nacho, y yo me quedé, se me figuró.
Y ya, así que nada, me sonfigo, como me tocó solo, Nacho, cuando. Sí, mi amigo. Alguien, cuando alguien te acompaña, tú viste, te fijaste, lo viste exactamente, y ya te empiezas a relacionar, y a platicar qué fue lo que vio la otra persona. No, me tocó solo. Solo, un segundito. Ok. Pedro, dame un segundito, amigo, necesito hacer otra pausa, en un momento regresamos. Claro que sí, Nacho. El Miedofon está listo, 55-2193-59-26.
Te dejaría jugar con mis sentimientos, pero no tengo sabiduría en las redes. Porque tenemos mucho que decir, la mano peluda. Siempre es emocionante, intrigante, el pensar que seres extraños a nosotros están aquí mismo, en nuestro mismo territorio. Así es, estamos platicando con nuestro amigo Pedro, ¿estás ahí? Aquí sigo, Nacho. Muy bien, amigo. Oye, pues nos quedó. Aquí me quedé, dime, dime, dime. No, no, no, ya estaba yo cerrando un poquito, que nos quedamos con esa historia que viviste.
Sí, aquí el detalle es, me quedé yo, no, como que fue una figuración mía. Fue una visión que, pues no, no le daba crédito, yo dije no, ya sí quedó. De eso hace 45 años más o menos, tú, Nacho. Cuando miro un video en YouTube de ese ser que lo captó una cámara de vigilancia que tienen las casas, donde va caminando así enfrente, exactamente se ve, se ve así, igual, donde brilla y va caminando el ser en la banqueta de enfrente de esa cámara que tiene esa casa.
Y me quedo yo, oye, entonces lo que vi yo fue, era esto, pero hace esos años, tú, Nacho. Sí. Sí, este video que miré que tendrá a lo mejor un año, menos de un año que lo miré yo, y recuerdo y digo yo, entonces no estaba mal.
Yo me quedé así como, ah, me está, figuración, eso, como me tocó eso, y con quién, como dicen corroborar, no, hombre, no, es una, algo que, me figuré yo, no, Nacho, era algo igual, pero la diferencia era su cabeza o su casco, este, el que miré yo un video de YouTube, su cabeza era redonda o su casco era redondo. El de aquel entonces tenía el de la aleta atrás como los ciclistas, sí. Ok. Pudo ser su cabeza o su casco, no sé, pero él, así fue lo que se reflejó únicamente con la luz.
Muy bien, amigo, pues mi estimado Pedro, te agradecemos mucho que nos hayas compartido esta vivencia, que, pues desde luego te dejó marcado, ¿no? Y mira, lo estás practicando después de 40 años dices, ¿no? Sí, no, sí, 40, 45 años y yo ya lo dejé en el olvido, cuando mi olvido se me revivió todo y dije no, pues esto no estaba yo mal, ese era lo correcto, lo que estaba yo mirando. Sí. Sí. ¡Excelente! Gracias Nacho, este, por, por, por, este, escuchar mi relato.
Al contrario. Y, este, que ha sido igual. Gracias. Este, sí, y, y, y, muy interesante, los, los sigo con YouTube, me gusta mucho escucharlos y escuchar los relatos de la, de la gente, porque yo sé que, que lo que están platicando son vivencias que ellos tuvieron y, y, y este, te digo, muy interesantes. Eso es, sí, te lo agradezco mucho y de eso se trata, de que todos narren sus historias y que se vaya compartiendo aquí cada vez más, ¿no?
Claro, sí, así es, Nacho. Adelante, bendiciones para ustedes. Igualmente, hermano. Esto es muy bien. Y cuando escuchamos este tipo de relatos. Hasta luego. Lo que nos surge es la idea de que más amigos que se hayan identificado con este tipo de seres, también se reporten. Bueno, pues, fíjate, cómo después de tantos años lo recuerdo, y lo recuerdo porque vi una imagen de alguien que compartió un video en YouTube.
Dice, eso fue lo que yo vi, eso fue, y justamente eso es lo que le hace sentir que no, estaba alucinando, que no fue su imaginación. Sí, que sí lo vio. Hoy hablando del tema de hoy, James Dean había necesitado solo tres papeles protagonistas al este DLD en Rebelde Sin Causa y Gigante para dirigirse en el ícono de una generación que después de la Segunda Guerra Mundial quería disfrutar y pasarla bien.
Dean poseía algunos autos de carreras, participó en varias de estas antes de comprar este Porsche que bautizó como Lear Basterd. Y el 30 de septiembre de 1955, James Dean murió cuando este auto plateado fue golpeado por un vehículo que se aproximaba. Un año después del accidente, el automóvil estuvo al menos vagamente involucrado en dos accidentes fatales más. Aquí estaremos hablando de un auto maldito. ¿Tú qué opinas?
Podría tratarse de ello, vamos, las evidencias no dan lugar a pensar otra cosa, sino que, pues sí, efectivamente, una situación extraña, una maldición, tal vez, operó en este vehículo. Pero, ¿cuándo empezó la maldición? ¿Dónde y por qué? ¿Habrá alguna causa o motivo? Ayer, como a las 3 de la mañana, soñé como que una sombra negra me jalaba, o sea, como más bien me abrazaba y me jalaba.
En el momento que me estaba jalando, como que sentía mucha arena con viento y realmente, pues ya empecé a rezar. Y ya cuando recibí una vez María, me soltó y en ese momento desperté.
Y en otras ocasiones, en San Juan de los Lagos, todavía también durmiendo, y de repente vi como que estaba en una parte así, como una habitación, pero como de muy antigua, o sea, de... y estaba una persona, pero como que estaba un animal, un perro grande, y se me aventó, pero en el momento que se me aventó, en cuanto reaccioné, o sea, voltí, como...
vi que el perro se me aventó y volteé por instinto, pero era una sombra negra que me estaba agarrando del brazo y no sé qué me estaba diciendo, o sea, me habló mucho, pero como que... me hablaba así como si muy rápido, como cuando un cassette se adelanta demasiado rápido, y en realidad, pues no sé qué, hasta ahorita no sé qué haya sido eso, eh.
Bueno, sueños, sueños, pero yo los sentí muy reales, eso es, esos son mis relatos, buenas noches. Y es que cuando ya iba a acabar de contar el relato, dijo, de una vez voy prendiendo su trailer. Vaya, vaya, vaya. Muy bien, amigo, muchísimas gracias por tu participación, un sueño extraño, y pues esperemos que pronto volvamos a platicar contigo, mi querido amigo, y podamos ampliar la información.
Y por qué no tener una charla sobre todas esas experiencias que has tenido a lo largo de tu vida de trailer. Venga de ahí. Buenas noches, gine y nacho, mi nombre es Romel Zahid, soy de Cuanzacualcos, Veracruz. Les voy a contar un relato que le sucedió a mi mamá. Bueno, lo que sucedió es que mi mamá, una vez estaba, o sea, en mi casa, estaba en la maca. Ella comentaba que estaba durmiendo como por ahí de las 3, 2 de la mañana, dice que sintió clarito donde alguien se acostó detrás de ella.
Recalco, ella en ese tiempo estaba sola en la casa, sintió donde alguien se acostó detrás de ella y como que la abrazó. Cuando vio el brazo que la abrazó, dijo que estaba hecho de humo negro. En ese momento mi mamá tuvo mucha desesperación y comenzó a rezar y dijo, pensó en su mente, Diosito, por favor, sálvame. Y en ese momento dice que ella se despertó, así sintió mucha taquicardia, como cosas de pánico, comenzó a rezar, a rezar, a rezar, y otra vez volvió a quedar dormida.
Bueno, ese es mi relato. Tengo más relatos que contarle, pero será para la próxima. Órale. Buenas noches, muchas gracias por escuchar mi relato, me gusta mucho su trabajo, ojalá tengan una bonita noche y espeluznante. Aquí les escuchamos sus peludomagnéticos y les mandamos saludos a todos los peludomagnéticos. Gracias. Y también saludos a todos los amigos que nos están escuchando por allá, en especial a Rommel que siempre presente.
Sí, sí, a nuestro amigo que se hace presente y nos comparte historias. Bueno, te estamos esperando a ti también que nos narres algo de lo que ha ocurrido, qué ha pasado en el entorno tuyo y eso nos va a gustar. No, eso se trata precisamente de esta emisión. Se me ha ido la tarde, la noche y pues no he saludado a quienes están aquí con nosotros.
Didis Prado, hola, buenas noches, saludos desde Querétaro. Bienvenido, Didis. Gracias, Ninicámara. Saludos. Celia Cuevas también está aquí con nosotros. Saludos, por supuesto, y a todos los que van llegando y participando aquí es exactamente el programa tradicionalmente. Es un programa que ya después de veintiocho años sigue con vida y como dicen por ahí y lo que falta todavía, ¿no? Esperemos que así sea y contamos contigo para tal efecto.
Hablando de este carro de James Dean, la serie de incidentes fueron confirmándose ocurridos después del él donde perdió la vida. Por ejemplo, hay un diseñador George Barris que compró este automóvil y mientras le hacían algunas reparaciones, cayó sobre las piernas de un mecánico y le rompió las dos piernas.
Imagínate, dos médicos supuestamente compraron el motor y la transmisión del automóvil de los cuales uno murió y el otro resultó gravemente herido en accidentes también automovilísticos posteriores. Alguien más había comprado los neumáticos, explotaron simultáneamente enviando al conductor también al hospital.
Qué barbaridad. Coincidencia, sincronicidad, maldición, ¿qué opinas? Nos despedimos de las estaciones en la República Mexicana que solamente nos escuchan una hora, los esperamos mañana y en el resto de la República y el mundo entero continuamos después de la pausa. El miedo phone cincuenta y cinco veintiuno noventa y tres cincuenta y nueve veintiséis. Conocemos la leyenda y la hacemos realidad. La mano peluda.
Soy Lerar Ocursi y te invito a que estés pendiente de nuestro podcast para que estés bien informado cuando tú lo decidas. Noticias, deportes y espectáculos en tu plataforma de podcast preferida. Grupo Fórmula. Abriendo la conversación. El pan dulce es mi enemigo, pero oír de él es de cobardias. Sabiduría en las redes. Porque conocemos de raíz a los especialistas la mano peluda. Vamos con más de los relatos que nos estás enviando.
Buenas noches Gina y Nacho. Saludos. Yo también les quiero compartir el siguiente relato. Miren, hace veinticinco años aproximadamente mi mamá y mi papá se separaron por un problema que tuvieron. El problema fue que mi mamá se metió con el hermano de mi papá. Entonces, imagínense la bomba y el dolor que fue para los abuelos paternos y maternos saber esto, ¿no? Saber que mi mamá o que el hermano de mi papá se había metido con la cuñada, ¿no?
Obviamente, pues a raíz de esto, la familia de mi papá corrió a mi mamá de la casa junto con mi tío porque vivían aquí, vivían en la casa de mis abuelos o vivían en ese tiempo en la casa de mis abuelos. Entonces, al enterarse de esto, mis tíos y mis abuelitos los corrieron. No obstante, cuando mi papá se dio por enterado, pues fue tras mi mamá y le dijo que ella perdonaba, que regresara a la casa, que no nos abandonara. Mi mamá, pues su respuesta fue que no, que no quería regresar.
Entonces, mi mamá dijo, mira, ¿sabes qué? Llévate a los niños, llévatelos, quedátelos, y yo me voy a ir con tu hermano. Quiero emprender una vida nueva. La vida que tú me das es muy carente y él me ofrece una vida mejor, ¿no? Sí. Entonces, pues a pesar de las súplicas que mi papá le hizo a mi mamá, pues ella no, no quiso regresar a la casa. Yo estaba ahí cuando pasó todo eso, cuando mi mamá le dio esas respuestas a mi papá. Entonces, pues mi papá se agarró por el dolor.
Le contestó mi mamá que tampoco nos quería, que nos llevara con ella. Entonces, mi mamá, pues, ¿está bien? Dijo, ¿OK? Bueno, a raíz de ese problema, mi papá luego se arrepintió y nos quiso recuperar. Se hizo un juicio donde mi papá peleaba la patria protestada de nosotros. Pasaron cuatro años de ese juicio hasta que finalmente mi papá logró ganar el juicio, ¿no? Entonces, pues el juez nos regresó con mi papá. Entonces, crecimos con él. Yo tenía seis años cuando pasó todo eso.
Entonces, crecimos con mi papá. Bueno, yo tenía seis años cuando pasó todo lo de mi mamá. Y luego cuando el juez nos regresó con mi papá, yo ya tenía como diez o nueve años. Crecimos con él, crecimos con su familia. Mi mamá, a raíz de eso, pues, nunca nos buscó. Luego, ya muy grandes, cuando yo ya tenía hoy en día tengo 35 años, pero cuando yo tenía como unos 27, 28, mi mamá nos volvió a buscar.
Nos volvió a buscar y cuando la volví a ver, porque yo era la que tenía contacto con ella, mis hermanos no, pero yo sí. Mis hermanos no quisieron verla. Crecimos sin ella, pasamos la niña y la adolescencia sin ella. Entonces, cuando yo volví a ver a mi mamá, mi mamá acusaba directo. Bueno, yo le preguntaba por qué no quería vernos, por qué nunca nos buscó, por qué nunca nos procuró.
Y pues siempre sus evasivas de que la culpa la tenía mi papá porque hizo brujería para que ella se alejara de nosotros. O sea, su su su su a la niña y papá de que ella estaba siempre con brujería para que nos mantuvieramos alejados de ella, el hormón de diabetes. Y nunca se cuidó su enfermedad. Entonces, siempre ella cuidó con brujos, siempre fue con brujos este y nunca fue con los médicos hasta que pues desgraciadamente la diabetes este le ganó la guerra y cayó en cámaro.
Cuando ella cae en cama, este ella me dice que quiere ver a mis hermanos, que quiere verlos, que porque no los no los había visto desde chiquitos, o sea desde que ellos tenían yo tenía seis años cuando pasó lo pasó la desgracia. Este y mis hermanos tenían como cuatro y tres años cuando este pasó eso. Este entonces mi mamá no los había visto más que por fotos y porque yo se los enseñaba a ella. No, pero yo le decía mira, ellos están en la universidad, buscalos si los quieres ver.
Pero pues obviamente que tampoco hizo ella nada por por oscarlos, por este enfrentarlos, por darles una explicación.
Luego la pareja de mi mamá, que en este caso era mi tío, pues siempre hablaba mal de mi papá y bueno, siempre se generaban guerras entre ellos dos conmigo porque hablaban mal de mi papá y yo a mí no me gustaba que lo harán mal de él porque lo acusaban de cosas injustas, que era un golpeador, que era un tonto, porque no supo que era una mujer, que por eso mi tío le ganó a mi mamá porque mi papá no sabía cuidarla y él le dio todo lo que él no le pudo dar y bueno, puras tonterías.
Se burlaban de mi papá, se lo encontraban en la calle y se burlaban de él. En fin, llega el día en que Iona, como se puede ver, su ratito cae en cama y a raíz de su diabetes y ya está en un estado muy avanzado. Ella pide que mis hermanos vayan a verla y mis hermanos se niegan rotundamente a esto.
Yo les digo, saben que mi mamá está muy mal, que ya lo que sigue en sus enfermedades es que le hagan diálisis porque ella estaba muy inflamada y mi mamá pues no quería hacerse la diálisis, decía que prefería morirse que hacerse diálisis. A raíz de esto mis hermanos se siguieron negando, no quisieron ir. Y resulta que llega el día en que ella fallece, falleció hace dos años.
Cuando ella fallece se hacen los trámites, los trámites funerarios y la familia de ella lo hace y ellos acuden a una funeraria donde ya los conocen, conocen a la familia de mi mamá de toda la vida porque ahí se han llevado los cuerpos a preparar y de ahí mismo los transportan al hogar donde ellos viven. Entonces, de cierto modo ya sabían cómo llegar al domicilio.
Resulta que van los mis tíos, los hermanos de mi mamá, van a la funeraria y les dicen que pues falleció una hermana de ellos y que quieren que preparen el cuerpo y posteriormente lo traen al domicilio. Se les da el domicilio y ellos dicen en ese momento que sí saben dónde es, de todas maneras que si llegase a ver alguna confusión
que pueden llamar para orientarlos, ¿no? A lo que el mismo dueño de la funeraria dice que no, que no hay ningún problema, que es donde siempre se han llevado todos los cuerpos a relación, a la casa de los abuelos de la familia de mi mamá. Sí. Ok, perfecto. Este, el cuerpo se acordó que llegara ese día a la entre cuatro, cinco de la tarde.
Y entonces pues ya estaba yo con mi tío, el marido de mi mamá y la familia de ella arreglando ahí la casa para recibirla y resulta que dan las cuatro, dan las cinco de la tarde, dan las cinco y media, dan las seis, seis y media. Hasta esa hora llegó el cuerpo de mi mamá. Y todos en este caso, pues muy en especialmente el marido de mi mamá, le dice al señor de la funeraria,
¿no? Que por qué este llegó tan tarde este y el señor de la funeraria que en este caso es el dueño, quien iba a dejar el cuerpo, este dice que se se perdió en el transporte de en el transco, en el en el trayecto se se perdió, se pasó este de de de casa, de de domicilio. Y nosotros somos de Salispoto, sí. Entonces, este, mi mamá vive en una comunidad que vivía en una comunidad que se llama Maravillas y a diez kilómetros de esa comunidad este nosotros vivimos
y donde nos subimos se llama Estanzuela. Entonces dice el señor, pues es que yo venía directo a este a este domicilio, pero no sé cómo dice el señor de la funeraria, no sé cómo este me perdí y me pasé me pasé directo. Entonces, mi tío, que es el marido de mi mamá, le le comenta, pero ¿hasta dónde se pasó? ¿Hasta dónde se pasó que llegó tan tarde? Y el señor el señor de la funeraria le contesta. Y llegué hasta Estanzuela, a la salida de Estanzuela. Llegué y pregunté por Juan Quirino.
Cuando llego, este, llego a una tiendita donde donde pregunta por él y sale un señor este y me dice que usted ahí no vive, que usted vive en Maravillas y lo que yo tenía que hacer era regresarme.
Y le dice el señor de la funeraria, entonces yo le pregunto al señor, me pasé por mucho y comentó que el señor en la tiendita este le dijo que sí, que se había pasado alrededor por diez, doce kilómetros, que lo que tenía que hacer era regresarse y tomar otra vez carretera, contar tres escuelas primarias y en la tercera escuela primaria de regreso tenía que doblar a este hacia un camino de terracería
para poder llegar al domicilio. Entonces en ese instante dice el señor de la funeraria que se acuerda y dice si es cierto. Vaya, ahorita regresamos con tu relato, permíteme, vámonos a una pausa y regresamos. El Miedofón 55-2193-59-26. Las historias tienen muchas formas de contarse, pero solo una de comprobarse. Aquí en La Mano Peluda. El problema no es el verdadero problema, el problema es tu actitud sobre el problema. Sabiduría en las redes.
Porque distinguimos al mundo sobrenatural, La Mano Peluda. Vámonos a seguir escuchando este relato. Y comentó que el señor en la tiendita le dijo que sí, que se había pasado alrededor por 10, 12 kilómetros, que lo que tenía que hacer era regresarse y tomar otra vez carretera, contar tres escuelas primarias y en la tercera escuela primaria de regreso tenía que doblar hacia un camino de terracería para poder llegar al domicilio.
Entonces, en ese instante dice el señor en la funeraria que se acuerda, dice si es cierto. Entonces, dice bueno, ya después de la plática, mi tío le comenta, bueno, ¿con quién llegó? ¿Con qué tiendita llegó usted? Dice el señor en la funeraria, dice, yo llegué a una tiendita que se llama Abarrotes Quirino. Y entonces todos mis tíos se quedan sorprendidos porque dicen, ¿cómo dice que se llama el lugar donde se llegó?
Dice, pues ahí la tiendita decía Abarrotes Quirino y está al final de la comunidad de Estanzuela. Perdón, en las últimas casas de la comunidad de Estanzuela. Entonces mis tías dicen, no puede ser. ¿Por qué, señor? Dice, porque en esa casa vive el primer marido que tuvo mi hermana, comentan mis tías. Ahí vive el primer marido que tuvo mi hermana y ahí mismo viven sus hijos. Dice, pues yo no sé.
Y el señor en la funeraria comenta, dice, yo no sé, yo estoy súper extrañado porque yo sabía bien cómo llegar a esta casa. Yo sabía el camino perfectamente y no entiendo y no me explico cómo fue que yo me pasé y no me pasé por uno ni dos por dos kilómetros que generalmente ocurre este cuando uno se equivoca de de trayecto, ¿no? Todavía antes de llegar, antes de salir de la funeraria, revisé el mapa y dije, ah, pues es el mismo camino.
No hay pierdes, dice, pero pues por una o alguna extraña razón yo llegué a esa tiendita que está ubicada a 10, 12 kilómetros de aquí. Bueno, entonces todos estaban con la boca abierta. Yo en la noche, desde ese mismo día, en la noche fui a mi casa, este, a por unas cosas personales y cuando yo llego mi papá estaba llorando y le digo, ¿qué pasó, papá? Me dice, ¿qué crees que pasó? Le digo, ¿qué pasó? Dice, vino tu mamá.
Le ocumo que vino y me dice, este, yo haciendo, yo, yo todavía no le había comentado nada y yo estoy haciendo la sorprendida, ¿no?
Me dice, sí, dice, vino tu mamá, este, lo ocumo que vino, dice, sí, vino aquí la carroza, este, yo en un principio no sabía que era la carroza, yo estaba sacando refrescos del refrigerador, acomodándolo, perdón, estaba acomodando refresco del refrigerador, este, cuando vi que llegó una camioneta, pero nada más le vi el trompo, se baja un señor y pregunta por tu tío, esto es el hermano de él.
Y luego me, ¿qué pasó después? Dice, mi papá, pues yo le dije que ahí, que aquí no vivía este señor, que él vivía allá en Maravillas,
que tenía que regresarse y tenía que este, bueno, le dio todas las referencias, ¿no? Este, dice, entonces, cuando el señor sube, pues, sale de la tienda, se sube a la camioneta y empieza a avanzar, toda la toda la la trompa del de la camioneta empieza a avanzar y se va descubriendo la camioneta, que resulta que no era una camioneta, que era una carroza, dice, y papá, pues, me dio mucho sentimiento porque pues, esa es tu mamá,
y si yo hubiera sabido que tu mamá, este, era la que venía ahí, y si hubiera sabido que era una carroza, yo le digo al señor que este, que que la baje, porque yo quería despedirme, ¿no? Quería despedirse de ella. Ese día, pues, estaban aquí todos los hermanos de mi papá, estaban mis hermanos, y todos se dieron cuenta de ese suceso, porque tenemos cámaras fuera de la casa, entonces, está la pantalla, y dicen ellos que cuando vieron
que llegó la carroza, se quedaron extrañados, ¿por qué llegó una carroza a la tienda, no? Este, y enseguida les cayó el veinte, y dicen, no vayan a ser la mamá de estos muchachos, dicen mis tías, no vayan a ser la mamá de estos muchachos, que al final resultó que sí, entonces, todas mis tías se quedaron atónitas, junto con mis hermanos, este, y papá, pues, estaba llorando, ¿no?
Sí. Yo, este, esa ella antes de morir, le pidió a mis tías, a sus hermanas, que este, le pusieran mariachi en su velación, mis mis tías y mis primos, este, la complacieron, todos nos cooperamos para tres horas de mariachi, que le tocaran, que le, que fueran a tocarle y a cantarle en la velación, este, y estuvimos ahí, escuchando, este, las canciones que le tocaban a mi mamá en su noche,
un, pasó una hora, pasaron dos horas, pasaron tres horas, pasaron cuatro horas, y todos muy a gusto, escuchando al mariachi, este. Sí. Pasaron cinco horas, este, y en la en la quinta hora y media, este, pues, ya todos estaban así como que, oye, y el mariachi, ¿qué onda? ¿cuántas horas, este, por cuántas horas se contrató? Dicen mis primos. Sí. Y comentan ahí mismo, pues, se le pagaron por tres horas, y ¿cuántas lleva? Dicen por ahí,
pues, ya lleva cinco, dicen, no, sí, es que ya está, este, ya se pasó mucho el mariachi. Sí. No, enseguida pasa, enseguida, este, el mariachi para de tocar, y este, y ya se hablan con nosotros, y nos dicen, ¿saben qué? Este, pues, ya terminamos la hora de de de toque de, pues, la serenata, digámoslo así, de la señora, entonces, este, pues, pues, esperamos para que nos liquidan, ¿cuánto se les va a deber? Este, le le comentan, le comentan,
este, por ahí mis tías, dicen, no, pues, es tanto. Oiga, pero ¿por qué, dice, quedamos en este precio y usted nos está cobrando más tiempo? Dicen, este, sí, dice, sí, sí, le estamos cobrando más tiempo porque se nos fue el tiempo. Nosotros no nos dimos cuenta a que, este, del tiempo que transcurrió, ellos, ellos comentaron que, eh, en el, eh, dentro de su equipo tienen a una persona que está encargada de medir el tiempo, y que cuando el tiempo llega, este,
pues, el señor, ¿qué, cómo se llama? Se les dice a los mariachis, ¿saben qué? Hasta aquí porque ya, ya llegamos al tiempo que por el cual nos contrataron. Pero resulta que el mariachi que estaba contratado de contar el tiempo, nunca, nunca nos dijo nada. Se le fue, se durmió. Entonces, este, dice el mariachi que que
estaba, que era el encargado de tocar el tiempo, ¿no? Pues, ¿qué le pasó, señor? Le preguntamos, ¿qué le pasó? Dice el señor del mariachi, dice el señor del, sí, el señor del mariachi, pues, se creen que yo no sé qué pasó, no sé cómo fue, este, pero, eh, se me, se me fue el tiempo, no supe cómo. Yo estoy, yo estoy muy al pendiente del reloj y se me fue el tiempo. Nos, nos agarramos a toque y toque y, y la verdad, este, pues, me da mucha pena,
porque no se me supe ni cómo ni cuándo, este, nos pasamos de tres a cinco horas. Pues ya, este, se les pagó el, se les pagó el, ¿cómo se llama? El
tiempo que ellos tocaron. Y eso fue, pues, muy extraño, ¿no? También para todos. Luego, otro día, este, el padre, bueno, la misa, la misa de despedida, que era el panteón, este, se le hizo la misa en su casa, pero para esto, Gina y Nacho, un día antes, que fue el día de la velación, este, todo mundo andaba corriendo a buscar un padre que nos hiciera el favor de ir a la casa de mi mamá, hacerle la misa de despedida,
que nadie encontró un mariachi, perdón, un mariachi, no, un padre, nadie encontró un sacerdote, y los que, y los que encontraron, ellos dijeron que no podían ir porque ya estaba prohibido que los padres fueran a las casas a hacer misa, que más bien los difuntos tenían que, que, que acudir directamente a la iglesia, para ir, para que ahí se les hiciera la santa misa. Este, no me acuerdo por qué motivos, este,
ese día no se pudo hacer, eh, no me, sí, no me acuerdo por qué motivos otro día. Entonces, este, pues me dicen a mí, ¿sabes qué? A mí me dicen, ¿sabes qué? Chela dice, porque bueno, así me conocen en la casa de mi mamá, este, me dicen, ¿sabes qué? Búscate un, un padre, porque ni un padre, ni uno solo, este, ha querido venir a ver, ha querido, este, venir a hacer misa a tu mamá.
Yo, pues, ¿qué les comentan? ¿Qué les dicen? Y me dicen ellas, es que, pues, que ya está prohibido hacer misa en la, este, ¿cómo se llama? Y me dicen que no tienen, que tienen la agenda llena, que tienen que ir a un lado, a X, Y, Y, Z. Entonces, pues, yo pensé, dije, este, pues, va a ser muy difícil. Empecé a buscar dentro, empecé a buscar con mis amigos una recomendación de padres, de sacerdotes, les comenté lo que estaba pasando, este, y por ahí salieron dos, tres contactos.
Los dos primeros me dijeron lo mismo, que la distancia, bueno, era la capital de Sal Luis Potosí, y me dijeron que, pues, la distancia era muy larga, este, y que ya estaban fuera de su, de su zona, no sé cómo le llaman ellos, y que yo tenía que acudir directamente con los sacerdotes de mi, de la parroquia, de mi parroquia, de la comunidad, porque no, ellos no podían invadir parroquias que no eran, este, que no eran de su, de su zona, digámoslo así.
Entonces, este, pues, yo me empecé a desesperar porque dije, mi mamá se va, se va a ir de la casa sin misa, este, y busqué el tercer contacto, le pedí mucho a Dios para que, este, para que, este, para que el tercer, el tercer padre que me habían recomendado, pues, me dijera que sí, ya le marco, le explicó la situación,
le dije, sabe, sabe, ¿qué padre? Pues, me dicen los padres, este, hemos consultado a varios padres y nos dicen que, este, que, pues, no, no hay forma de que ellos vengan porque, por agenda llena, porque tienen que ir a otro lugar, porque definitivamente les tienen proveído, este, cómo se llama, venir a la casa, hacer una misa. Entonces, pues, yo, yo quisiera ver que si usted me puede hacer el favor encarecidamente, ahora que, ahora sí que se lo pido encarecidamente.
Y el suerrote me dice que sí, que no hay problema, no batallé para, este, para que, para convencerlo o para que me hiciera el favor. Entonces, este padre me dice, sí, claro que sí, ¿dónde es? Y le digo, mire, dice, ¿es en la capital de San Luis? Le digo, no, mire, este, en un municipio que pertenece a San Luis, se llama Mesquitec, de Carmona. Ah, ok, y ¿en qué comunidad es? No, pues, en Tal. Y, este, me dice, perfecto, yo ahí voy a estar, eh, mañana.
¿A qué hora va a ser la misa? O ¿a qué hora la tiene empaneada? Le digo, pues, si se puede a las doce, a las doce, y si no, a la hora que usted pueda, padre. Me dice, no, perfecto, a las doce, yo estoy ahí en la casa de, de tu mamá.
Pues, ya, otro día, este, llega el padre, este, y resulta que, eh, bueno, yo ya se había comentado en un principio del relato que mi mamá, este, pues, eh, engañó a mi, a mi, engañó a mi papá, este, con su hermano, eh, a raíz de eso, pues, los corrieron, y a nosotros nos, este, pues sí, mi papá ganó la la patria protestada, este, de, de, de nosotros, somos dos hermanas y un hermano,
y él se hizo cargo de, de nuestra educación, de nuestra manutención de todo, y mamá, pues, se alejó, ¿no? Nos dejó a la deriva. Y ya está muy grande, se ya nos vuelve a buscar. Entonces, el padre hizo la misa, y en el sermón Gina y Nacho. Sí. Creanme que. Aquí nos vamos a quedar en la misa que les costó mucho trabajo que un sacerdote la hiciera. Vámonos a una pausa y regresamos, el Miedofón, cincuenta y cinco, veintiuno, noventa y tres, cincuenta y nueve, veintiséis.
Porque la verdad se esconde bajo la leyenda, la ponemos al descubierto aquí, en la mano peluda. ¿Quieres iniciar, hacer crecer o monetizar tu podcast? Todos los secretos. Todos los secretos de todos. Dónde y cuando quieras. ¿Va a cambiar la vida? RSS.com. Almacenamiento, distribución y programación de tus episodios en un solo lugar. Hosteado y distribuido por RSS.com. RSS.com. Hacer podcasts de manera fácil. Ninguna pérdida debería ser más lamentable para nosotros que perder nuestro tiempo.
Porque éste es irrecuperable. Sabiduría en las redes. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. La mano peluda. La mano peluda. Aquí en ese relato quizás su mamá quiso despedirse de su papá. Sabía que no había hecho las cosas correctas y en esta última despedida fue hasta su casa. Luego los sacerdotes se resistían, no encontraban a uno que quisiera dar esta última ceremonia. Así es. Pues de cierta manera me dio mucha pena con mis tías, las hermanas de mi papá.
Porque el padre cuando dio el sermón, lo dio referente a la situación que nosotros vivimos. Y hagan de cuenta que eran como si yo le hubiera platicado al padre mi vida. Y yo con el padre, al padre jamás le comenté nada. Yo al padre nunca le conté mi vida. Jamás. Y el padre dijo ahí en el sermón, en el ataúd, dijo la madre que abandona a sus hijos no tiene derechos a ser llamada madre. La mujer que se casa por la iglesia ante Dios y resulta que engaña con...
Bueno, dio un sermón que ya no me acuerdo exactamente de las palabras que él utilizó. Y sería una mentira que yo me invente cosas que ya no recuerdo de las palabras exactas que él usó. Pero todo lo hizo referente a mi vida, a la vida de mis hermanos, a la vida que ella hizo con el hermano de mi mamá. Este... perdón, con el hermano de mi papá. Y el suerrote se abrió todo el sermón referente a esa vida de nosotros y de ella y de mi papá.
Entonces, pues todas mis tías cuando escuchaban al padre, pues yo las veía que estaban incómodas, ¿no? Y terminó la misa, terminó todo, se despidió al padre. Y en un momento que estuvimos en la cocina, todas platicando, antes de que mi mamá saliera al panteón, pues yo les dije a mis tías, yo hablé con ella y le digo, miren tías, la verdad ustedes pensarán que yo hablé con el padre y le conté mi vida. Le digo, quiero que sepan que no es así. Claro, referente al sermón que dio en misa, ¿no?
Y yo quiero que sepan que eso no fue así. Que yo contacté al padre, yo no lo conozco, me lo pasaron, me pasaron de contacto su número, lo contacté y le expliqué un poquito la situación de cómo estaba batallando con mi mamá, que no querían nadie hacer misa. Y la verdad que fue una coincidencia que el padre diera un sermón referente a nuestra historia, ¿no?
Donde, pues claro que de cierta manera, o yo al menos lo sentía así que el padre condenaba los hechos que mi mamá había cometido, que mi mamá había hecho. Y bueno, ese es mi relato, Gina y Nacho.
Y también otra cosa, claro que cuando ya se llegó el momento, antes de que se me olvide, cuando se llegó el momento de que los de la agencia funeraria sacaron el cuerpo de mi mamá de la casa, resulta que cuando la quisieron, pues ya para jalarla, ya ven que está la tabut y abajo tiene rueditas, tiene un carrito y que la lleva directamente a la carroza, que creen que eran cuatro muchachos y no pudieron arrastrar fácilmente el carrito,
tuvieron que pedirle ayuda a otras dos personas para que le ayudaran a empujar el cajón, porque no, decían ellos que estaba muy pesado, que estaba muy, muy pesado, eran cuatro muchachos y no pudieron con él, tuvieron que llamarle a otras dos personas para poder arrastrar el carrito, la tabut, perdón, hasta la carroza. Entonces de esa manera se lo llevaron luego para cargarlo y subirlo a la carroza, pues también, o sea, fue muy pesado y muy difícil para ellos hacerlo.
Ya, se llevaron el, obviamente pudieron subir el cajón a la carroza, se llevaron el,
¿cómo se llama? el, pues la carroza transportó prácticamente el cuerpo de mi mamá hasta el panteón, el mariachi, este, otra vez iba tocando desde la salida de la casa hasta que se enterró, y ahí yo siento que fue otra cosa extraña porque este, el mariachi nunca dejó de tocar, nunca descansó, era como si llevaran un disco, este, tocando y no para, una canción tras otra, tras otra, tras otra, y ese día hacía mucho sol y la tirada estaba larguísima, fácilmente eran como unos, ¿qué serían?
unos cinco, seis kilómetros de la casa y mamá al panteón, todos nos fuimos caminando obviamente, este, y el mariachi iba a todo lo que daba, no dejaba de tocar hasta que se sepultó, mi mamá, fue cuando el mariachi descansó, y este, y pues ya, dio las gracias y se fueron.
Y bueno, ese era el relato que yo les quería comentar, ojalá que les parezca interesante, y que tengan bonita, bonita noche Gina y Nacho, saludos desde San Luis Potosí, donde tienen su pil de casa, cuídense y que pasen buenas noches. Muchísimas gracias. Imagínate todo este relato, ¿qué opinas?
Una situación que, pues sí, no es correcta esto de su mamá, pero al momento del fallecimiento, eso que, pues tuvo alguna relación con el hermano de su esposo, y que pues en ningún momento se arrepintió, dijo, no, este es el camino que yo quiero, pero una vez que fallece, hubo varios sucesos que se hacen bastante extraños, ¿no, Nacho? Sí, sí, y además algo que tristemente es una realidad.
Pues a veces uno quisiera contar con el apoyo de nuestros ministros religiosos, de acuerdo a la creencia que tú tengas, ¿no? Pero a veces ellos lo toman de una forma, pues muy distinta a la tuya, por supuesto, tal vez para ellos puede ser no importante, o puede ser poco relevante lo que te está ocurriendo, y pues buscan salidas muy fáciles, muy sencillas.
Como cualquiera de nosotros que no somos dedicados a precisamente a administrar personas, pues a lo mejor así lo responderíamos nosotros, así lo resolveríamos. Pocos tienen ese gran compromiso de ayudar a los feligreses, pocos tienen el compromiso de ayudar a la gente que está pidiendo un apoyo espiritual, Gina, y vaya que lo necesitaban, ¿eh? Claro, gracias por contarnos esto muy de familia, y el hecho de que te abras y lo platiques aquí en esta sesión que tenemos cada noche,
pues a nosotros nos hace sentir, pues que no sabes un poquito de tu vida y de tu corazón. Gracias. Es correcto, muchísimas gracias, amiga, y pues ya estamos aquí tratando de resolver algunos problemitas con el internet, pero no se desespere, un poco a poco vamos intentando hacer lo posible para que esta transmisión salga adelante. Dice Alas de Amor Mil, llámenme, ok, vamos a intentarlo. Hola, buenas noches. Hola, ¿cómo estás? Muy bien, ¿y tú cómo te llamas? ¿Me puedes llamar regular, por favor?
Sí, pero fíjate que no nos entra la llamada, está muy atento para que nos signos contestes, nos mandas a Busón, ahorita en un segundo lo intentamos nuevamente, ya una vez que sabes, entonces. Ya va a estar pendiente. Cuando lo conocen el número, dicen, no, yo no conozco números desconocidos, pero a ver, ahorita ya que él conoce este tema, a ver, nada, se lo voy a marcar.
Claro que sí, con mucho gusto, saludo a mi querido amigo Mauricio Servín, que es un ingeniero que debía estar trabajando para la NASA, y fíjate que no, está trabajando en otra importante empresa, pero él. Se la sabe de todas, todas. Se la sabe, sí, no hay problema que no resuelva, eh. Ay, sí, te lo digo. Hola, buenas noches, ahora sí me escuchas? Me escuchas. ¿Me escuchas bien? Un poquito, se escucha borroso. Ay, se escucha muy bajito, ¿tienes altavoz o manos libres? No, no, nada de eso.
Nada de eso, ok. Bueno, a ver, si quieres, platicanos tu relato. Bueno, te cuento, hace como dos, tres semanas yo y el NET, les platiqué una historia de que, pues, uno creía en todo esto, que yo era céptico, no sé si se recuerda, que les platiqué una historia de que, pues, había pasado una siguiente, un tráiler que se había abotado con la carga de maíz, y todo eso. Sí, sí, sí, más o menos lo tenemos presente.
Ok, bueno, este, pues, como yo no había creído en eso y todo eso, pues, pasaron muchas cosas después de que yo hablé con ustedes. Yo tuve un sueño, es un sueño, no es que yo lo viví y todo eso, pero es un sueño, ¿no? Sí. Este, bueno, tal vez les suene muy raro lo que les voy a decir a ustedes, porque es lo que les voy a contar ahorita, y espero que no se burlen, espero que. No, claro que no. No me lo tomen a mal y todo eso.
Oye, ¿qué te parece que antes de que inicie, nos vamos a la pausa para no interrumpirte? Dame dos minutitos y regresamos contigo, el Miadofon 55-2193-59-26. Cuando se cierra una puerta y se abre una ventana, hay que salir corriendo. La casa está embrujada. Sabiduría en las redes. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. La mano tenuda. Ahora sí, ya somos todos oídos para empezar a escuchar tu relato.
Ok, bueno, mi relato es que yo tuve un sueño, no quiero decir que me crean o nada de eso, solo quiero que me escuchen y que tal vez traje sus conclusiones, ¿no? Como toda persona. Bueno, después de que yo platiqué con ustedes mi historia y todo eso, porque yo soy escéptico, yo no creo nada en eso, no lo paro, no lo mal, y eso yo solo te doy bien, claro. No sé si se recuerden. Sí. Bueno, yo pasaron unos días y yo empecé a soñar cosas raras.
Y hubo un sueño que no hace mucho, hace como una semana más o menos. Yo llegué a un casado del trabajo y me acosté así, bueno, llegué con toda persona. Me bañé, se me entró, eso, platiqué con mi esposa y todo eso. Me acosté a dormir. Paso a lo siguiente, empecé a soñar así como que alguien me hablaba, pero pues como que no respondía ese sueño, ¿me entienden? No sé si les ha pasado que ustedes como que, ¡ah! ¡Déjalo tranquilo porque estoy cansado! Sí, sí.
Entonces, me insistía, me insistía, me insistía hasta que yo dije, bueno, ¿qué es lo que tú quieres? Como que me empezaba a yo reír, ¿no? Me dijo, ¿por qué te ríes? Yo le dije, pues, porque tú me estás insistiendo, ¿sabes? Yo estoy cansado. Me hizo por eso una risa, yo le dije, o sea, en mi sueño, ¿no? No, es que me platicaron y todo eso. Y dice, bueno, si es lo que tú quieres, pues explétame. Es un tema muy delicado.
Y dice, tal vez, o sea, la gente, o sea, cuando le vuelvo a repetir, es un sueño, ¿no? Sí. Y me dice, bueno, es que, es que tenemos que platicar contigo de esto y del otro. Y yo le dije, bueno, ¿qué? Yo le dije, escucho. Y me dijeron que era un tema muy delicado porque no lo iba a entender nadie. Entonces yo le dije, bueno, dímelo. Resulta que mis sueños me confirmaron, me confirmaron una cosa, pero es un sueño. O sea, quiero aclararlo porque la gente va a decir, eh, qué tal loco y es cierto.
No, pero fíjate que de eso no te preocupes que es lo que nosotros siempre hemos promovido. El respeto ante todos los relatos. Muchas gracias. Bueno, este... Me tocaron un tema muy importante que no hubiera jamás me imaginado tocar. Porque yo no estoy investigando, yo no soy investigador, yo no soy nada de eso. Yo soy escéptico en todo lo paranormal y todo eso porque yo no creo, yo solamente creo en ser divino.
Y yo siempre he dicho que para mí mi ser supremo es alguien que yo no conozco, pero que sí siempre te existe. ¿Me entienden? Entonces me dijeron, sabes qué, estás tú y la humanidad están muy equivocados. Este... todo el tiempo han estado equivocados. La iglesia les ha mentido a ustedes. La iglesia les ha pultado la verdad todo el tiempo. ¿Por qué? Porque Dios no es un hombre. Dios es una mujer. Y Dios es una mujer. O sea, es algo como que... No sé. Fue mi sueño, me dijeron que era una mujer.
Porque la mujer siempre ha sido muy fuerte. Es un factor muy fuerte en todos los ámbitos. Y el hombre siempre es un ser muy dócil, muy sublime y muy delicado. Que cuando tú le tocas el tema de algo o eso, el hombre siempre se siente muy tímido. Y la mujer no. Cuando es un tema paranormal y lo que se haga, la mujer siempre saca a reducir su lado fuerte. Y el hombre no, el hombre siempre teme por todo lo que pasa. Entonces yo me quedé así como que... En serio, yo así como que...
No podía yo creerlo. O sea, como que dije, ¿por qué razón está pasando todo esto? Entonces, hay mucha gente. Yo he escuchado sus historias y todo eso. Yo todos los días escucho su programa. No en vivo, pero yo escucho su programa al otro día. Y he escuchado más de una persona que concuerda que en el 20 o 24 no van a suceder muchas cosas. Pero lo principal es que la iglesia va a recibir un golpe muy duro. La iglesia católica. Porque la iglesia católica nos ha apuntado muchas cosas.
Entonces, entre esas cosas nos ha apuntado que la mujer es el ser más poderoso que el hombre. Y que ellos no quieren dar a entender eso. Porque saben que todo esto va a ser lo contrario a todo lo que siempre ellos han dicho. No sé si me entiendan. Sí, sí, sí. Pero aclaro, es un sueño. No estoy confirmando nada. Estoy así como que diciendo, es verdad, es verdad, es verdad. Como que de repente lo tomas como un sueño premonitorio. Prácticamente sí.
¿Por qué razón? Porque en mis sueños me han confirmado. Y es que es muy difícil decir esto. Yo no quiero blasfemar, ¿no entiendes? Porque yo creo que soy supremo. Yo no quiero blasfemar. Y en realidad siempre nuestro Dios ha sido una mujer, no un hombre. ¿No entiendes? Ok. Y entonces en realidad el ser supremo ha sido siempre una mujer y no realmente el hombre. Yo no soy nadie para confirmarlo. En realidad así quiero agregarlo. Correctamente, yo no soy nadie para confirmarlo.
Pero la Iglesia Católica tiene miedo a confirmar esto. ¿Por qué? Porque el hombre nunca va a aceptar que la mujer es más fuerte que nosotros. ¿Entiendes? Entonces yo sé que tal vez no voy a meter problemas por comentar esto porque es una línea abierta. Y sé que más de una persona lo va a escuchar. Pero es algo que a mí me ha estado ocurriendo reiteradamente. Han habido sueños así reiterados que me han dicho esto. Yo no creo en esto, honestamente.
Porque como usted lo reiteró yo no creo en lo paranormal. Yo tengo miedo como todos, tengo sentimientos y todo. Pero nunca he así concretado como que si es cierto esto, si es cierto lo otro. Pero es mi historia, ¿no? No sé si me entienden ustedes. Sí, amigo, claro. Como que te causa conflicto por lo que ahí te mencionaron o viste o el significado del sueño que es todo lo contrario con lo que sabemos o lo que ya está establecido, ¿no?
Sí, porque normalmente nosotros sabemos que el hombre es el hombre fuerte, ¿no? Pero realmente lo que me han comentado mis sueños, mis sueños me han dicho es que somos, como le diré, nuestro ser supremo realmente no es un hombre, es una mujer. Y es lo que la Iglesia Católica no quiere que nosotros sepamos. ¿Por qué razón? Porque se imagina el conflicto que sería saber que realmente siempre nos han tenido amarrados. Y que realmente siempre nos han mentido de esto. ¿Por qué razón?
Porque la mujer realmente es el ser más supremo, es el ser más fuerte que el hombre. El hombre ha sido como una marioneta para la mujer. Y si se dan cuenta, o sea, no he realizado ni he llegado a la conclusión, pero sí me he puesto a pensar. Digo, bueno, cuando hay un problema normalmente muy fuerte, la mujer siempre tiene la calma y el hombre no. El hombre se altera. Y la mujer no, la mujer siempre trata de mantener la calma, trata de estar en su posición normal. Y el hombre no.
Ah, claro. No estoy confirmando nada. Claro. Por favor, que siempre se va a sentir ofendida. No tendrían por qué, mi amigo. Después de todo, estamos hablando de un sueño, ¿verdad? Es un sueño. Y también depende mucho dentro de ese sueño y la interpretación que tú le des. ¿Qué tan importantes son para ti los sueños? O sea, es decir, si tú sueñas que te vas a sacar la lotería, a lo mejor te la ganas. Digo, tal vez depende de las experiencias que hayas tenido.
Yo no veo por qué la gente se puede ofender. Simplemente estás compartiendo algo que tú soñaste y que tal vez tú mismo lo estás creyendo, ¿no? Que es así. No, Nacho, disculpa mucho, pero yo no lo creo de esa manera. Ah, ¿no? Yo simplemente, yo simplemente lo, lo, lo, se comunican, o sea, simplemente lo dejo saber como yo lo traduciré en mi sueño. Porque es, es algo así como que, no sé, o sea, tal vez mucha gente esté en contra de mí y tal vez un poco de gente me entienda. Sí, sí, claro.
Claro, o sea, obviamente. Y te voy a decir otra cosa, o sea, si tú analizas las cosas, normalmente la mujer siempre ha sido muy fuerte en situaciones muy difíciles. Siempre toma la calma, siempre tiene cautela. Sí. Yo no sé... Bueno, no siempre. En realidad no siempre, en realidad no siempre. Sí, sí. No soy especialista en esto ni tampoco quiero, quiero llevarla contra de algo, ¿no? Pero, o sea, es algo que me, que me, que me ha dado que, que, como decirlo, explicarlo.
Pues mi querido Jorge, muchísimas gracias por platicar con nosotros. Estoy seguro que más adelante nos volveremos a contactar para continuar hablando sobre el tema. Por el momento vamos a terminar esta sesión, amigo. Te mandamos un fuerte abrazo. Muchísimas gracias. Gracias, mi amor. Eso es bien. Y en este momento nos despedimos y agradecemos antes que todo el que tú hayas acudido a esta noche en la que escuchamos relatos de lo sobrenatural.
Que descanses, que tengas excelente noche, que Dios te bendiga. Soy Gina Áviles. Yo también me despido. Soy Nacho Muñoz. Agradecido con Dios y con ustedes porque escuchamos buenas historias. Que tengas una estupenda noche. Descansa. Y como decimos aquí, ¡Cabot! El programa se termina, pero la investigación continúa. Aquí es, La Mano Peluda.
