Noticias, deportes y espectáculos en tu plataforma de podcast preferida Grupo Fórmula Advertencia Las opiniones de los participantes y colaboradores no corresponden necesariamente con las del programa o la empresa Si este programa es escuchado por menores de edad se recomienda que lo hagan en compañía de un adulto Porque nosotros hemos estado ahí. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. Porque conocemos de raíz a los especialistas. El demonio es una figura que ha aparecido en
todas las culturas. Y no es una figura cristiana. Documentaremos todas esas experiencias que no tienen lógica alguna con Georgina Avilés e Ignacio Muñoz. Llegó la hora de poner las evidencias sobre la mesa. Fantasmas. Voces. Apariciones. Psicofonías. Mitos y leyendas que rodean al mundo sobrenatural quedarán al descubierto aquí en La Mano Peluda. Desde la Ciudad de México, para todo el mundo, esta emisión de lo insólito... Y de lo que no tiene explicación lógica, pero
que a ti y a nosotros nos apasiona. Soy Gina Avilés y qué gusto que estés esta noche con nosotros. Hola, ¿qué tal? ¿Cómo están? Buenas noches. Gracias por acompañarnos una vez más en este legendario programa La Mano Peluda. Yo soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes, porque juntos vamos a escuchar esas historias que vienen del más allá. Queremos tu participación a través de la multilínea 55 -5279 -2291 en la página radioformula .com .mx y en Spotify encuéntranos
como La Mano Peluda. Grupo Fórmula. Utiliza el método que quieras para comunicarte con nosotros. Ahí te va uno más y tal vez el más efectivo. Mándanos un WhatsApp al Miedofon. 55 -2193 -5926. 55 -2193 -5926. Ahí nos puedes mandar un mensaje de voz o un mensaje de texto. Saludamos a las estaciones en la República Mexicana que se unen
con nosotros. Ciudad Guzmán, Jalisco, Ciudad Juárez, Chihuahua, Coatzacoalcos, Culiacán, Durango, Guadalajara, Guerrero, Hermosillo, La Paz, Baja California Sur, Los Reyes, Iguetamo, Michoacán, Mazatlan, Monterrey, Poza Rica, Puebla, Tabasco, Tijuana, Torreón, Querétaro y en Estados Unidos, Georgia y Las Vegas. Bienvenidos a esta noche espeluznante. Dicen que hay objetos que contienen energía, también que contienen maldad. Pero lo que habita en el cuaderno del diablo no es ninguna
de las dos. Es conciencia pura, un cuaderno que escribe solo, que revela secretos imposibles y susurra verdades prohibidas. Dicen que si pasas suficiente tiempo a su lado, comienzas a escuchar una voz tenue, como un murmullo rasgado entre los pliegues del aire. No proviene de ningún lado, pero está ahí, como si las palabras se formaran dentro de tu cráneo, sin pasar por los oídos. Esta voz, según relatan, comienza susurrando frases inocentes, casi poéticas, pero al caer
la noche se torna... Oscura, exigiendo que sigas leyendo, que no lo cierres, que le des más tinta. Hoy, escrituras que aparecen solas en la noche en el cuaderno del diablo. ¿Qué te parece este tema? Suena espeluznante, ¿verdad? ¿Qué harías si un cuaderno empieza a escribirse solo? ¿Tu nombre? Aparece ahí en la página número uno. Eso, cuando estás en la madrugada, de repente te das cuenta que no es la primera vez. ¿Qué
harías? Te queremos escuchar. Nos encanta platicar contigo y, sobre todo, oír todas, pero todas, tus historias. Hola, saludos desde Argentina. Lo escucho hace varios años, voy a resumir bastante mi historia, pero aún estoy relacionada con vivencias extrañas que han pasado acá en mi casa desde chico. Hoy en día tengo 40 años y todo nos lleva a cuando yo tenía más o menos 10 años, una casa familiar, tengo una hermana, una madre que está
divorciada. Desde el principio cuando llegamos a esta casa, que yo llegué a esta casa alrededor de los 8 años, cuando estuvimos acá, yo en lo personal viví bastantes experiencias extrañas, desde noches sin dormir, una presencia sentada, que sentía que se sentaba en mi cama, sentía algo que hacía presión en mi cama, como que se
sentaba. y hasta una noche recuerdo que como que me daba besos sin parar en adelante pero eso fue lo de menos tiempo más adelante todo esto que viví yo y después que me enteré que vivíamos todos en casa porque como le comento luego se ve que todos vivíamos cosas raras pero nadie quería decir nada nadie quería comentar nada sucedió una vuelta que les comento es una casa vieja es una casa como se suele denominar por acá una casa chorizo que es una casa larga
que llega hasta pulmón de manzana y es una casa antigua donde por lo general Todas las habitaciones están conectadas entre sí, están todas en paralelo y a su vez salen a un mismo pasillo que comunica con el resto de la casa, la cocina, el patio y demás. Resulta que un día de la mañana, un fin de semana, mi madre se levanta. En ese momento estábamos viviendo todos en la misma casa, mi
madre, yo y mi hermana. Mi madre se levanta una mañana, sale de su habitación con desavisaje, desarreglada, digamos, pensando que no había nadie en la casa y se encuentra, porque su habitación sale al comedor que da la cocina, se encuentra, ve a una chica lavando los platos, digamos. Ella me llama la atención pensando que era una amiga
de mi hermana. que se había quedado a dormir la noche anterior, a comer y demás, cosas de adolescente, y bueno, se había levantado temprano, estaba lavando la vajilla, los vasos y demás, que suponía ella que se habían utilizado la noche anterior. Eso pasó, ella, bueno, con el pudor de que estaban bien arregladas y demás, la vio... Fue al baño y volvió a su habitación y no volvió
a salir hasta mucho después. Tiempo después, ese mismo día a la tarde, se encuentra con mi hermana, ya se había levantado y le comenta, no sabía que te habías reunido con tus amigas anoche y demás. Le dice, no, porque yo me levanté a la mañana temprano y me encontré con una de tus amigas que estaba lavando los platos en la cocina, lo cual mi hermana le comenta que... Ella no había organizado ninguna reunión con sus amigas y, bueno, que no sabía que le había
pasado. Bueno, y en ese momento se dieron cuenta de que algo raro estaba pasando, que esa chica que estaba lavando los platos no debía estar allí. Eso es una cuestión que mantuvieron en secreto entre ellas dos por un año, dos años. Yo no me enteré hasta mucho después. Sí me había percatado de que, por ejemplo, mi madre en ese tiempo, digamos, había tomado la costumbre de cada vez que se iba a dormir cerraba con llave
la habitación de sus piezas. Y un día de comida en familia, bueno, entre una cosa y otra que habíamos terminado haciendo la sobremesa, Escucho que estaban hablando en silencio entre ellas y le pregunto qué es lo que pasaba. En jerga, en joda, le estaba diciendo los secretos en la mesa no corresponden. A los cuales ya dos se miran y me dicen, bueno, pasó esto. Me contaron
esa historia de lo que había sucedido. Bueno, que a partir de ahí, todas las noches, en la cocina y en la parte del comedor, todo lo que son los muebles y demás, las puertas se abrían y se cerraban, los cajones se abrían y se cerraban. Y como mi madre tiene la habitación que da a ese lugar y las puertas que tiene, tiene como un ventana con un postigo, ella una vez abrió y veía cómo se abría y se cerraban esas puertas.
Le dio mucho miedo, no quería comentarlo, no quería decir nada y por eso, ante esa situación, comenzó a cerrar con llave la habitación de sus puertas. Y fue en esa vez, digamos, que todos nos pusimos a conversar y a compartir distintas experiencias que habíamos vivido en esa casa y que habíamos callado e internalizado cada uno. Ok, vamos a hacer una pausa y regresamos. 2193 -59 -26. Todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos aquí en La Mano Peluda.
Los hombres son como los vinos. El paso del tiempo agria a los malos y mejora a los buenos. Sabiduría en las redes. Porque no todo tiene explicación lógica. La mano peluda. Continuamos y vamos a seguir con este relato a ver en qué concluye. Dentro de la experiencia de vida, pero que nadie contaba por, no sé, temor a pasar como una persona que no, no sé, veía cosas y demás. A mí en lo personal nunca vi a nadie, digamos, en forma
física, ni un fantasma completo. Sí viví cosas, como más o menos le comenté, como le estoy resumiendo, pero no de ver una chica fantasma, digamos, de cuerpo completo, como le pasó a mi hermana y le pasó a mi mamá hasta ese momento. Sí pasó una vez Mi madre estaba justamente en la cocina viendo televisión. Yo estaba con unos amigos reunidos en la parte del living que teníamos ahí. Creo que era invierno, si no me recuerdo, por eso estábamos ahí. Estábamos en el hogar.
Habíamos puesto un par de leñas para calentarnos, juntarnos, beber un poco. Y voy a la cocina. Estaba todo oscuro porque era de noche, mi mamá estaba viendo una serie y demás. Yo sabía que ella estaba ahí. No le presté atención, pasé hacia la cocina a buscar algunas cuestiones. Vi que había alguien de reojo, pensé que era mi mamá, empecé a hablar con ella y cuando me dio vuelta no había nadie. Mi mamá estaba en la pieza y bueno, hasta el día de hoy suponemos
que era esta chica. Entre todos acordamos que, entre experiencia y experiencia, que a todos vemos a una mujer joven, medianamente joven, algo así como un vaquero y una camisa blanca. A todo esto nos contamos nuestras peripecias, todas estas cuestiones, pasó el tiempo, no pasó
demasiado en cuanto a lo sobrenatural. compartimos nuestra experiencia pero tiempo después mi madre empezó a hacer un curso de dactilografía tuvo su grupo de estudio una casa a otra casa y se dio de que el grupo de estudio se juntó en nuestra casa dando coincidencia de que en ese grupo de estudio No sabíamos hasta ese momento. Una señora que tenía capacidad de percepción para conectar con el más allá. Y apenas entró en la casa, fue a lo que era mi vieja habitación, donde yo experimenté
lo que le comentaba al principio. Que hoy en día se convirtió en un partido de invierno interno. Todas las personas que venían al grupo a hacer un trabajo práctico, Pasaron a la cocina y esa señora se quedó en ese lugar. Que era normal porque en nuestra casa, por la construcción que tienen, no hay mucha señal de teléfono y demás. Y sí lo hay, por ejemplo, en el patio de invierno. Todos asumieron, bueno, que estaba mandando algún
mensaje o una cuestión así. Bueno, justo coincidió de que tenía señal ahí y por eso se había quedado en ese lugar. Pero... Sorpresa que no era por ese motivo. Minuto después, esto me comenta mi madre porque yo no estaba ahí, la señora vuelve, habla con mi madre y le dice, mirá, cuando estaba entrando vi una muchacha, fui hasta el patio de invierno, hablé con ella y ella vivía acá
en esta casa. Me dice que pide disculpas por haber asustado a todos ustedes, que no va a volver a pasar, que ella no tiene la intención de asustarnos nosotros, que está muy agradecida por la manera que mantienen y cuidan la casa y que pide disculpas
nuevamente, que no va a volver a pasar. Y hasta el día de hoy no hemos tenido ninguna experiencia sobrenatural en cuanto... a verla a ella o ver alguna cosa o que algo se mueva y demás un saludo desde Argentina gracias por estar compartiendo este tipo de novedades con el resto del mundo un saludo muchas gracias amigo buena historia gracias por darte tu tiempo y compartir aquí con nosotros también allá en Argentina suceden cosas espeluznantes Gracias por compartir y qué
bueno que nos podemos unir en cualquier parte del mundo. Estamos aquí ligados por la mano peluda en una vitrina olvidada de una biblioteca antigua, oculto tras volúmenes polvorientos que nadie se atreve a tocar, reposa un cuaderno que según la leyenda jamás debió haber sido abierto. Se le conoce como el cuaderno del diablo. Es un objeto maldito cuyo contenido nunca es el mismo. ¿Por qué? Porque dicen que las palabras en sus
páginas se escriben solas. Siempre lo hacen en la noche cuando el silencio se vuelve espeso y el mundo se duerme. Este enigmático cuaderno ha sido vinculado con desapariciones, brotes de locura y también fenómenos paranormales documentados. por testigos que jugaron jamás, volver a tocar una pluma. ¿Habías oído hablar de este cuaderno que escribe solo? Ahorita te vamos a platicar más de él. Claro, eso es un tema súper bueno que en otras ocasiones, cuando lo hemos tocado,
despierta mucha curiosidad. Sí, y aquí también nos están escribiendo a través del miedofón. Nora nos dice... Tengo esta evidencia que fue grabada fuera de mi casa como a las 3 de la mañana. Me parece que es la Llorona. Saludos desde Los Ángeles. Mi nombre es Nora de Durango, México. A ver, vamos a escuchar. ¿Qué les parece? Espeluznante, sí, claro. Un sonido que se nos hace un poco común, pero no deja de ser espeluznante, Gina. A la hora de que piensas, ¿cómo se pudo haber
captado ese sonido? En serio, te pone la piel chinita. Vamos a continuar escuchando historias, te invitamos a que participes, estamos en vivo, así que te esperamos. Queremos oír tu voz, te queremos conocer, charlar contigo. Manuel Alejandro Beltrán, saludos. Luis Flores, bienvenido amigo, saludos. Está... Ah, dice Chico Cintia en Corea, los escucho. Ok, amiga, muchas gracias. Betty Tobar dice buenas noches, Gina y Nacho y a todos los peludomaniacos. Osito Miguel. Desde España,
¡ole! También saludamos a Iván Zapata en Poza Rica y ya de paso, de una vez, a mi querida Vanessa, que nos acompaña también esta noche allá en su trinchera. ¡Vámonos! ¡Adelante con el audio! Muy buenas tardes a todos los peronomaníacos. Gracias por permitirme relatar, contar un pedacito
de mi historia. Al contrario. Pues, sucedió cuando... mi mamá partió me dejó a los 18 años y realmente esas historias que uno no cree hasta cuando le pasa así sucedió conmigo realmente eso me pasó lo recuerdo muy bien como si fuera ayer esos momentos creo que nadie se les olvida así es Bueno, después de que falleció mi mamá, los normales, en el sepelio, yo no tenía mucho que pensar, ¿vale? Pero para eso mi mamá me había explicado muchas cosas. Ya los había escuchado a ustedes
también, creo que desde los 16 años. Gracias, amigo. Pero pues, según mi mamá, me estaba preparando para lo que iba a venir, lo que iba a suceder, y bla, bla, bla. Y pues, yo me quedé con eso. En esos tiempos, en esos momentos, o en esos años más que nada, con la idea de, wow, ¿qué va a suceder después de que fallezca? ¿Cómo me va a venir a ver? Simplemente era un poco de miedo, ¿no? Pero nunca pensé que sí iba a pasar
realmente. Y sí, o sea, después de, creo que cuatro días después de que había fallecido mi mamá, Yo recuerdo que mi papá se fue a una fiesta y me dejó ahí en mi casa. Pues ya saben, estaba triste, sollozando en la cama. Yo recuerdo bien realmente así, así, sin más por el motivo. Yo me acuerdo que había cerrado la... Pues la puerta, las ventanas. Yo vivía en una palapita en esos años. Y pues yo dejé la tele prendida. Yo me acuerdo realmente así. Ok. Agarré mi cobijita
y me acosté. Me persiné. Y pues entre mis pensamientos estaba la extraña de mi mamá. Claro. Y yo realmente dormía al lado de mi mamá. Todos los días. Hasta que ella falleció. De hecho, falleció al lado mío, realmente. Yo fui el que terminó dando la noticia a mi papá y traté de hacer los primeros auxilios y muchas cosas que no se pudieron hacer. Bueno, hacer, ¿no? Ok, amigo, vamos a hacer aquí una pausa y regresamos con tu historia. El Miedofón,
55 -2193 -59. Es hora de poner al descubierto lo que nos hace temblar, correr, gritar y sudar. La mano peluda. Tenemos tu atención. Es por eso que este espacio es perfecto para que tu producto o servicio sea conocido por millones de personas que se encuentran en este momento en su casa, su oficina o en su automóvil. Aprovecha y anúnciate con nosotros. Somos rss .com y tenemos un paquete justo para ti. Escribe un correo a ventas arroba rss .com ventas arroba rss .com y sabrás que
se siente estar en boca de todos. El único amor que dura toda la vida es el no correspondido. Sabiduría en las redes. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. La mano peluda. Continuamos el perder a una mamá jovencito. Por supuesto que te entendemos que en ese momento tú estabas muy vulnerable. Sí, vamos a ver cómo termina esta historia que está súper interesante. Como les decía, me acuerdo de que yo agarré mi cobertor. con mi cobijita y pues, normal, o sea,
me dormí. Pero para ese momento no entendí cómo es que yo me volví, o sea, yo recuerdo que yo me desperté, o yo ya estaba despierto, estaba volviendo, según yo, a acostarme, porque de lo que he entendido y de lo que he escuchado, pues sí, las cosas buenas pasan en sueños. Y las cosas malas a veces igual, pero uno sabe cuando es un sueño, uno sabe cuando es una pesadilla. Yo no me acuerdo realmente cómo sucedió, pero recuerdo algo parecido de que yo ya me había dormido,
pero estaba despierto. Estaba haciendo la misma secuencia de irme a acostar a dormir. Y en el momento que yo me encuesto a dormir, según yo, se empieza a soñar. Pero lo más raro de todo esto, Es de que yo estaba del lado derecho, normal, acosadito. Y siento como alguien al lado de mi cama simplemente se aposentó. Sentí en ese mismo momento la presencia o la sensación de alguien.
Y eso fue lo que me... me empezó a dar este de miedo con muchos comentarios o historias que he escuchado no no me ha llegado este ninguno que me diga a mi memoria que olía a rosas a flores no simplemente sentir la presencia de alguien atrás de mí pero cuando sentí obviamente el temor el miedo me hicieron sudar O sea, es algo un poco... Válgame la redundancia. Miedo, ¿no? Y al saber que yo estaba solo, como de locura, estaba sudando con escalofríos. Pero en el momento
de que yo... Con todo y todo miedo, yo quería ver quién era. Estaba tapado de pies a cabeza completamente. No me acuerdo en qué momento sucedió eso. El chiste es que cuando yo sentí que se sentó al lado mío, luego me puso una mano al lado de mi hombro. Les repito, yo estaba del lado derecho. En el hombro izquierdo, me lo pone. Y se me escalofrió o me puse loco de miedo, literalmente. Pero quería gritar, quería... ¿Qué les puedo
decir? Sentí feo. Pero algo me colmó en ese instante cuando escuché la voz exactamente de mi madre. Y me dijo, no tengas miedo, tú tranquilo, no te voy a asustar, no es nadie el malo. Yo me quedé así de, wow. O sea, no sé si tenía más miedo, si tenía más tranquilidad o no sé, literal. Estás contrariado. Pero... Yo le respondí inertemente,
¿cómo sé que tú eres mi mamá? Y ella me dijo, o sea, sí escuché su voz, o sea, de mi madre, pero no, o sea, con el miedo que yo tenía, que estaba tapado, de cabeza, sudándose cuando frío. Mi inercia fue decirle, ¿cómo sé que tú eres mi madre? Y ella me dijo, no podía, o cómo fue, medio recuerdo, perdón, me dijo, No había podido venir a despedirme de ti porque fui a ver a tu hermano como estaba. En esos días, lamentablemente yo tenía un hermano que estaba encerrado en la
cárcel. Estaba en Chetumal. Y pues, ¿quién más va a saber todos tus secretos y tu vida y detalles, no? Y cuando me dijo eso... Me quedé así conforte
de decir, ok, sí, vale. Y cuando yo sentí que después de que me dijo eso, que yo seguía teniendo miedo, les repito, no sentí ningún aroma de flores o X por el estilo, o era yo el que estaba completamente sosegado por el miedo, pues lo que pasó es que ella sentí como se me acercó, a mi oído o mi mejilla ya no me acuerdo me dio un beso y me dijo te quiero mucho no te preocupes siempre te voy a cuidar y voy a estar a tu lado y yo me quedé así de wow atónito porque sentí su beso
y yo también sentí cuando me quitó la mano y Se quitó de la cama como sentada, no sé, por así decirlo. Y se fue. En ese instante yo, según me levanté y traté de ver, o sea, qué pasaba, ¿no? Estaba apagada la luz, lógicamente. Pero en ese momento cuando yo me levanté, les digo que era como, no sé, un sueño tras otro sueño o algo así por el estilo. Estoy confundido aún.
sigo sin respuesta sobre esa parte y yo inertemente me doy cuenta y digo no me he despertado no me he despertado y me estoy tratando de despertar bien bien bien bien y en ese momento me despierto pero cuando me despierto literalmente me pellizco yo mismo para saber si en verdad estoy despierto y si me dolió y ya dije no o sea si estoy despierto me sigo preguntando eso de como ¿Qué pasó esto y cómo sucedió? Lo que sigo repitiendo, una olina
de flores o algo así por el estilo. Me levanté, prendí la luz como loco, abrí las puertas y ventanas y eran por ahí de las una de la mañana exactamente. Y tuve que prender la tele, el estéreo. Y quedarme despierto y no podía, estaba atónito, estaba sorprendido con lo que me había pasado. Claro. Eso que les estoy contándome sucedió exactamente a los 18 años, porque mi madre ya presentía, ya veía venir esto de lo de su muerte de ella.
Inclusive ella me había contado que unos días antes de que ella falleciera, Que mi papá, que ya había fallecido como cinco o cuatro años antes. Mi papá era, lo que dicen, porque no lo conocí, era de por ocho, literal, borracho, de calle, vagabundo, no sé. Me dijo ella que ella ya estaba platicando con él, de hecho, al lado mío. Mi
mamá ya tenía diabetes, yo no podía ver. Por eso es la razón de la cual yo dormía todos los días al lado de ella, para cuidarla, para llevarla al baño, para cualquier cosa que necesitara, literal. Por eso era la razón de que yo dormía al lado con ella. Y eso creo que me pasó dos semanas antes de que ella falleciera. Y me contó exactamente que me dijo, Les repito que ella
no veía. Me dijo ella que, pues, vio, o sea, ella vio entrar a mi papá, se sentó al lado, porque dice ella que ella, como no veía, sentía. Y hay otras cosas que ella me decía, muchas cosas que me decía literal. Y eso sucedió antes de que ella falleciera. Cuando, les repito, después de cuatro días o una semana o algo así, no recuerdo los días, que falleció ella, ella me vino a visitar.
Y eso de que ella me dijo que me iba a cuidar y me iba siempre a ayudar, que no tuviera miedo, es verdad porque... tres ocasiones más ella en mis sueños me dijo cosas y me ha ayudado y realmente eso me sorprende lamentablemente también ahora sí que tengo otros dos hermanos que fallecieron por causas pues razonables o razonables y yo los he visto con Con ella. A los tres los he visto en mis sueños. Y he hablado con ellos. Y en otras situaciones que me han pasado. Ellos
me cuidan. Realmente me cuidan. Yo hablo con ellos. Y tomo muchos consejos literalmente. Es algo fenomenal lo que sucede. No sé cómo es que sucede. Pero a raíz de eso. Yo siempre me he sentido protegido. Cuidado. Pero. Si es este de. Es sorprendente eso de cuando una persona se viene a despedir de ti. Cuando fue mi primera vez, wow, me quedé atónito. Y esa es mi pequeña historia. Tengo otras historias como otras personas,
pero ya en otro momento se las contaré. Pero muchas gracias por permitirme enviarles este audio. Gracias a ti. Y a todos los periodomaníacos, a todos. Muchas gracias. por hacer este programa súper genial. Y a ustedes, sinceramente, gracias por permitirnos contar todas nuestras historias y seguir llevando un granito más a todo el mundo porque somos el número uno y me incluyo porque yo también estoy ahí. Bien, amigo. En este programa. Muy amable. Que se la pasen súper genial. Gracias,
muchas gracias. Saludos desde Cancún. Guau. Pues mira, qué historia Gina, casi me hace llorar, casi me hace llorar. Porque además él lo recordaba con un sentimiento y sí, estoy segura que tu mamá estuvo ahí en ese sueño de visitación. Y fíjate que cuando hay hijos así como él, que mira es muy joven y ya perdió a dos hermanos y a su mamá y se oye joven, ¿verdad? ¿Alguna desgracia? ¿Algo sucedió? A todos no cabe duda que a todos nos toca vivir cosas diferentes y
nuestras experiencias siempre serán únicas. Pero cuando yo escucho de alguien que dedica su vida y que se preocupa tanto por su mamá, me da gusto porque, ¿sabes una cosa? Independientemente de todo lo que pueda ocurrir, ella hizo bien su
trabajo. cumplió nos explicó perfectamente que pues el caso de su papá también fue algo pues una especie de martirio para la familia o no los que han pasado por esas saben de lo que estoy hablando y por supuesto que mi amigo muchísimas gracias por tu historia y además sabes que te mando un fuerte abrazo gracias por compartirlo y siempre aquí Queremos volver a escucharte, así es que tienes muchos relatos. Vamos a esperar
el próximo. Hablando de este libro. El mito comenzó en el siglo XVII cuando un joven monje llamado Ambrosio de Lerma fue encontrado sin vida frente a un cuaderno abierto. Sus ojos estaban completamente blancos, como si algo hubiera succionado su alma. A su alrededor no había signos de lucha. pero las paredes de su celda estaban cubiertas de palabras extrañas, símbolos que nadie entendía.
El cuaderno, según los archivos del convento, estaba en blanco al amanecer, pero esa misma noche aparecieron de nuevo frases escritas con tinta fresca, como si alguien las acabara de escribir estas palabras. Acordémonos que en el siglo XVII se escribía de diferente forma, con tinta, con esta tinta que podía saberse cuando era fresca. Con una plumilla. Exacto. Desde entonces han circulado distintas manos y versiones alquimistas, ocultistas y hasta instituciones académicas que
han intentado investigar este cuaderno. Todos coinciden. Que nadie ha sido capaz de controlar lo que se escribe en él, ni de anticiparlo. Pero, ¿cómo es que se escribe el cuaderno? Ahorita lo vamos a comentar. Mientras, vámonos con relato. Así es, y ya tenemos a alguien en la línea. Vamos a ver de quién se trata. Buenas noches. Buenas noches. Mi nombre es Iván. Los escucho desde Poza Rica, Veracruz. Excelente, Iván. Bienvenido.
¿Y qué nos vas a platicar? Bueno, quisiera contarles un pequeño relato que me sucedió hace como unos 17 años más o menos. Ajá, a ver. Lo que pasa es, bueno, a mí eso de que se me sube el muerto ya es normal para mí porque a veces me pasa una o dos veces por semana desde que iba a la secundaria. Y haz de cuenta que cuando yo tenía como unos 18 años llegué a vivir a Monterrey con un tío, ¿no? Mi tío vivía solo y afortunadamente él tenía dos colchones y en su casa tenía dos cuartos.
Llegué a vivir yo a uno de esos cuartos y me dio un colchón para dormir. Un día me disponía a dormir, pero como no tenía ventilador tenía bastante calor, así que abrí una ventana y nada más de repente... Me estaba quedando dormido cuando el cuarto se empezó a poner frío, bastante frío. Y yo ya no me pude mover. Quise moverme para conseguir algo con que taparme, pero ya no podía. Y nada más sentí como alguien vino y se acostó atrás de mí. Porque sentí como se
hundía el colchón. Como cuando alguien se acuesta. Ya ves que se siente como se... Sí, la presión en el colchón. Y sentí que hablaron al oído, pero era una voz de una mujer. Era una voz tan hermosa, una voz que hasta la verdad, hasta ahorita la tengo grabada en mi mente, porque no la he podido olvidar. Era la voz de una mujer que me decía, que repetía mi nombre tres veces y me decía, Iván, Iván, Iván, el sol se marchita,
el sol se marchita, el sol se marchita. Y yo recuerdo que me dijo como más cosas, pero hasta ahorita. No logro recordar lo que me dijo. En su momento sí lo recordaba y lo conté a mis familiares, pero pues nadie me hizo caso, nadie sabía lo que me estaba diciendo. Pero hasta ahorita no lo recuerdo. Eso fue lo más asombrante. Y hasta ahorita eso como que no lo puedo sacar de mi mente. Ese recuerdo, esa frase que me dijo, fue como que se quedó grabada en mi mente, que no
puedo... No puedo sacarla y hasta el momento ya tengo 33 años y aún sigue grabada en mi mente. Iván, Iván, el sol se marchita. Eso fue lo que me dijo. Me dijo más cosas, pero en su momento sí la recordaba, sí lo pude platicar con mis familiares, pero pues nadie me prestó atención. ¿Y ya se te olvidó? Hasta ahorita ya se me olvidó
lo que me dijo. Hasta el momento eso fue lo más que se me grabó en mi mente, porque era una voz hermosa, era una voz dulce, casi casi angelical, porque hasta ahorita esa voz no la he vuelto a escuchar ni en canciones, ni en videos, ni en redes sociales, nunca la he vuelto a escuchar una voz que se simile a esa voz tan angelical que yo escuché esa noche. Ahora esta frase del sol se marchita, pues... No es una frase que utilicemos muy comúnmente, ¿verdad? En español.
¿Por qué? Pues se aplica a las plantas, a las flores, tal vez, ¿no? Pero el sol, como una estrella, no se marchita. O sea, ¿cuál será el significado de estas palabras? Eso es lo que me tiene como que hasta ahorita me tiene como que intrigado. No sé darle el significado a eso que me dijo. Yo sé que me dijo más cosas, pero hasta el momento no lo recuerdo. Solo sé que me dijo que el sol se marchitaba y eso lo tengo bien grabado en mi mente. Van 17 años de que sucedió eso y hasta
ahorita no lo he podido olvidar. La voz de esa mujer no la puedo olvidar. Pero por encantadora. Claro, pues sí, fue tan dulce, tan bonita, ¿no? Agradable. Una voz hermosa. Y pues hasta ahorita,
pues, yo lo comparo con la voz de Lili. Pero pues hasta ahorita no sé si de verdad haya sido ella o no, porque a mí siempre me han gustado las cosas góticas y todo ese movimiento, el vampirismo y todo eso, pero pues para saber, pues no, no sabría decirles con exactitud quién habrá sido o por qué habré escuchado eso, porque les digo que para mí lo que es la subida del muerto ya es algo normal, me pasa como una vez por semana,
dos veces por semana. Y en el transcurso de eso que yo siento de que se me sube el muerto, veo varias cosas, pero pues yo los tomo como sueños. Y yo sé que eso no fue un sueño porque mi cuarto se empezó a helar y cuando yo reaccioné, cuando yo me pude mover, el cuarto se quedó frío al grado de que yo cerré la ventana y el cuarto todavía se quedó helado hasta el otro día que yo desperté. El cuarto todavía se sentía frío.
Pues sí, significa, amigo, que tienes una sensibilidad y algo en ti atrae ese tipo de energías porque no es normal. Ahora, no sé por qué te viene a la mente Lilith regularmente. Dependiendo de la cultura, se le asocia con alguna imagen del pecado, del vicio, de lujuria. Pero tú, ¿qué tienes en conocimiento? ¿Para ti quién es Lilith? En ese momento yo me consideraba de la cultura gótica y todo eso, el vampirismo, pero estaba niño, tenía como 17, 18 años, no sabía nada.
Me gustaba algo que era como una moda para mí. Y ahorita que lo pienso más, pues sí, es algo que me desconcierta porque no le he sabido dar significado a las palabras que me dijo y más porque la voz que escuché. Pues era una voz hermosa. Nunca la había escuchado antes y no la he escuchado antes. No he escuchado ninguna voz de una mujer, tanto como en redes sociales, en videos, en juegos, en ningún lugar. Oye, Iván. Esa semeja, esa voz tan hermosa. Dame un segundito, brother. Necesito
hacer una pausa. No te vayas, por favor. El miedofón está listísimo, pero también nos despedimos de las estaciones en la República Mexicana, que solamente nos transmiten una hora, los esperamos mañana, y en el resto de la República y el mundo entero, continuamos después de la pausa. 55, 21, 93, 59, 26. en La Mano Peluda. Soy Leonardo Curso y te invito a que estés pendiente de nuestro podcast para que estés bien informado cuando tú lo decides. Noticias, deportes y espectáculos
en tu plataforma de podcast preferida. Grupo Fórmula, abriendo la conversación. El que busca la verdad corre el riesgo de encontrarla. Sabiduría en las redes. Porque tenemos mucho que decir. La mano peluda. Continuamos y seguimos platicando y recibiendo tus relatos, comentarios acerca también de este cuaderno del diablo. Vamos aquí. Claro, tenemos en la línea a Iván, ¿estás ahí
amigo? Aquí sigo todavía. Gracias brother, entonces ya nada más para despedirnos, una voz encantadora que no vas a poder olvidar jamás y algo sucede contigo que frecuentemente tienes. La llamada subida del muerto. ¿No has podido identificar qué es lo que la atrae? Vamos, si cuando cenas mucho, si cuando no cenas, si cuando estás triste, si cuando pasas algún coraje en el trabajo. ¿No has podido identificar o asociar alguna situación
que te lleve a tener esta sensación? Nada de eso, porque a veces me pasa cuando llego del trabajo, cuando estoy a punto de dormir o cualquier cosa. Si me dejan... Contarles un pequeño relato más que tiene que ver con la subida del muerto.
Haga de cuenta que una vez llegué a mi trabajo, me llegué, me acosté en mi cama, me estaba quedando dormido cuando estaba mirando la puerta y vi una mujer, una mujer muy flaca, era blanca y muy esquelética, tenía el pelo largo y tenía una toga, era como una toga blanca que tenía. Y yo no me podía mover, yo la estaba viendo de
frente, pero yo no me podía mover. Entonces ella me miró fijamente y en lo que ella se iba acercando a mí, ella se iba desvaneciendo al tal grado de que cuando yo estaba bien cerca, se desvaneció completamente y entonces yo me pude mover ya. Pero como era algo, digo yo, la subida del muerto es algo normal para mí. Pues como que no me da miedo, ya como que ya me acostumbré a eso. Sí. Vaya. Es algo que me viene pasando muy seguido
desde la secundaria. Ya no sé si has tenido la oportunidad de participar dentro de esa sensación, digamoslo así, ese sueño. O sea, ¿has podido reflexionar lo que está sucediendo? O sea, que tú dentro de esta experiencia digas, esto me pasa cuando duermo de lado o que tengas ahí capacidad
de reflexionar lo que sucede? En su momento sí estoy consciente de lo que estoy viendo, pero pues no es que algo que me llene de miedo, sino que hay veces en que cuando me pasa eso, como no me puedo mover, lo único que hago es contar del 1 al 10 y al llegar al 10 intento moverme y si no puedo, vuelvo a reiniciar el conteo y así hasta que pueda moverme. Ok, ya tienes hasta un método para salir de ahí. Sí. Perfecto. Muy bien, mi querido Iván. Pues muchísimas gracias,
amigo. Espero que no sea la última vez que charlamos. Claro que no, tengo más historias, más pequeñas historias que he visto cuando se me subió el muerto que después me gustaría contarles también. Claro, cuando gustes, aquí estamos, ya sabes el camino. Claro que sí. Que tengas bonita noche. Bueno, un saludo. Igualmente, un saludo y los felicito por su programa. Yo siempre los escucho aquí desde Poza Rica, Veracruz. Sí, señor. Un abrazo para todos allá en Poza Rica. Que tengas
buena noche. Hasta luego. Hasta luego. También saludos a Miguel Pérez de Aurora Illinois. Illinois, sí. Que siempre dice, todas las noches estoy aquí con ustedes. Queremos un relato, ¿eh? Cuando tú lo decidas, Miguel. Lo más aterrador del cuaderno del diablo es que su contenido parece estar vivo. Hay quienes aseguran que al dejarlo abierto por la noche, en la mañana pueden encontrarse desde rituales antiguos hasta predicciones apocalípticas. Algunos textos aparecen en lenguas muertas, otros
en idiomas del lector que lo esté viendo. Y en ocasiones el cuaderno escribe cosas que solo el dueño sabe, secretos que jamás le ha dicho a nadie. Y entonces, ¿cómo puedes explicar esto? Es el gran misterio del libro del diablo. Buenas noches. Hola. Gina, Nacho, soy Beto de los portales.
Quiero contarles porque ayer escuché un relato del amigo que dijo que... había visto como una sabana blanca y yo también en ese cuando estaba niño tenía como nueve años cuando andaba subiendo con mis amigos también vimos esa sabana blanca estábamos subiendo las escondidas y y todos los vimos y es como como si fuera un costal como si fuera algo blanco que se levanta así cuadrado y pues todos corrimos después regresamos con ya más gente más grande y ya no miramos nada
mandamos a decirles a todos que fueran a acompañarnos para que lleguéramos a ver que realmente era pues y ya no estaba pero si se levantó en la noche también y me acordé cuando Ese amigo pues dijo, contó ayer la historia de que era una, cuando chocaron en el carro de Redilas y me acordé y dije, ah, yo también miré eso. Se los voy a contar. Después, yo tengo hartos relatos, pero a veces no tengo mucho tiempo porque el trabajo
no nos deja muchos. Este, pasen buenas noches todos los peleudomaníacos y Beto Portales, aquí estamos. Perfecto. Nacho, Gina, échale ganas y... Claro. Ojalá nos vayan bien a todos. Así es, amigo. Bendiciones a todos los que estamos aquí presentes. Por ganas no paramos, ¿eh? Por ganas no paramos y le damos durísimo a todo lo que se pueda. ¿Por qué? Pues porque de entrada el tema nos apasiona. Y luego el cariño que le tenemos a este programa que ha sido parte de
nuestra vida, no lo cambiamos por nada. Oye, así como a los doctores también les tenemos aprecio porque son peludomaniacos y ahorita les vamos a mandar un fuerte abrazo a la doctora Ríos, el doctor Lamadrid, la doctora Pérez y el doctor Pedrito, que en este momento estamos, Nacho, ahí en el quirófano porque están operando en el Hospital Metropolitano. ¡Guau! Bueno, están acompañándose de nosotros y les enviamos bendiciones
para que en su trabajo todo salga perfecto. Que Dios, nuestro Señor, los acompañe en cada uno de sus movimientos y en cada una de sus acciones, porque la gente común confiamos mucho en ustedes, en su gran capacidad y en que Dios les haya dado ese intelecto. Para dedicarse a lo que hacen, que no es nada fácil, ¿eh? Así que un fuerte abrazo. El intelecto y la vocación. La vocación, correcto. Hola, hola. Gina y Nacho, saludos.
Gracias por responder a mi nota de voz. No supe cómo encontrar la información y pude encontrar pues todo este cortometraje o esta entrevista. De 12 minutos me imagino que no estaba completa. Pero bueno, me quedó un poquito más claro el por qué no se le dio seguimiento a este tema de la reencarnación del niño Alex. Pero siempre es un gusto escucharlos. Me gustaría contar un relato. Enseguida mando una nota de voz. No me ocurrió a mí, pero sí a un compañero de trabajo.
Claro, mi amigo. Que nos contó, pues no hace mucho tiempo, hace un par de semanas. Adelante, bueno. Esto al parecer sucede en Calacoya, Ciudad López Mateos, a la altura de donde están los bomberos de Calacoya y un invernadero. Hay un camino que conduce o conecta con un río. Y en ese camino cuentan que un señor mató a su esposa. Al parecer le aplastó la cabeza porque lo engañaba. Le aplastó la cabeza y pues murió la señora ahí.
Entonces cada que uno pasa por ahí, por este camino, pues te falla el coche, se te apagan las linternas, tu celular pierde la señal y cosas así. Ok. Este compañero de trabajo que se llama José iba a ver a su novia. Entonces iba a ver a su novia. porque vive en esa calle, fue a verla, al terminarla de ver, iba para su casa. Entonces, llegando a cierto punto donde se me ocurre que pasó esta tragedia, él de repente, con el rabillo
del ojo, vio que algo se levantó. Él dice que no iba caminando, que iba flotando y que sintió miedo. En ese momento, él agarró su celular y le marcó a su novia. Y le empecé a decirle, oye, amor, pues vamos a hablar y todo. Cosa que, pues uno se sorprendió, ¿no? Porque me marca, así apenas salí de la casa. Entonces se le ocurrió que había sido porque tuvo esta aparición. Ya anduvo en un tramo que no es muy largo. Tal vez lo conoce alguna gente que viva por ahí cerca
o sabe de lo que estoy hablando. Y se le hizo eterno, eterno, eterno, eterno, eterno, eterno, eterno. Y él caminaba, pero no quería voltear, porque sentía que a un lado todo el tiempo lo seguía esta sombra. Y hasta que hubo más luz y llegó a la esquina donde esa avenida y ¡pum! se esfumó. ¡Wow! Pero bueno, esto fue lo que le pasó a mi compañero. Saludos desde Nocalpan de Juárez, su amigo Jesús Rojas, JR. Muy bien,
amigo, muy bien, JR, muchas gracias. Y sí, esa zona yo la recuerdo mucho porque ahí han reportado la aparición de la llorona. Vamos a una pausa. Y regresamos al Miedofón, 55 -2193 -59 -26. Conocemos la leyenda y la hacemos realidad. La mano peluda. ¿Quieres iniciar, hacer crecer o monetizar tu podcast? Saber todos los secretos de todos. Donde y cuando quieras. ¿Les va a cambiar la vida? almacenamiento, distribución y programación de tus episodios en un solo lugar hosteado y distribuido
por RSS .com RSS .com hacer podcast de manera fácil si tu pasado te está llamando cuélgale no tiene nada nuevo que contar sabiduría en las redes Porque conocemos de raíz a los especialistas. La mano peluda. Continuamos y estamos recibiendo también sus audios, llamadas y comentarios a través del miedofón. Aquí nos dice Jesús. En días pasados tocaron el tema de la sincronicidad. Les escribo desde la alcaldía Álvaro Obregón. Y los cambios en los planes, yo también tengo
un comentario al respecto. Por ahí de mayo de 1992, un tío ya mayor de edad que vivía en Villahermosa, Tabasco, decidió venir en avión a la capital. Cuando los primos iban en camino al aeropuerto, oyeron por la radio de un accidente fatal del avión proveniente de Tabasco. Las reacciones y comentarios no se hicieron esperar entre familiares, amistades y conocidos. Minutos después, en casa de otros familiares, recibieron una llamada. Todos pensaban que sería por parte de la autoridad.
La sorpresa fue que quien llamó fue el tío. La explicación fue que él decidió no tomar el vuelo, pues en casa su esposa estaba en cama. Sus hijos estaban padeciendo gripa. El tío pensó que si viajaba dejaría su casa como si fuera hospital. nosotros en casa quedamos sorprendidos de saber que el tío apareció en la lista de las víctimas mortales de ese vuelo desde Villhermos a Tabasco. Sin embargo, nos enteramos que no fue así. Es
interesante. Hasta la próxima. Un tema de sincronicidad que tocamos en días pasados y que Jesús dice, a mí me pasó a mi familia algo que les alivió el corazón. Imagínate, en la lista iban ya a recogerlo al aeropuerto. Y estaba en la lista de las personas fallecidas y a la última hora él dijo, no, mejor me quedo a cuidar a mis enfermitos de gripa y le salvó la vida. Esas sincronicidades, no iba a decir coincidencias, iba a caer en el tropiezo de decir coincidencias, pero no. Todo
está marcado. Saludos, Vicky Vicky. Una ocasión escuché el llanto de la llorona. Vivíamos cerca de un río y es muy espeluznante ya que logra causarte un terror muy pesado. No he escuchado ese llanto en los que han mandado. No, amiga, pues es difícil, ¿verdad? Es difícil captar el llanto. Nos han mandado algo que parece ser. pero no estamos al 100 % seguros de que lo sea. Julio César Peña, saludos, bienvenido, brother, desde Chihuahua. Gracias, mi querido Julio César.
Estamos también recibiendo los comentarios acerca del cuaderno del diablo que se escribe solo y también más relatos. Buenas noches, ¿cómo te llamas? Hola, buenas noches, me llamo Ivana. Bienvenida, ¿desde dónde nos escuchas? Del estado de Tlaxcala. Perfecto, Ivana, ¿qué nos quieres compartir? Ah, pues antes que nada quiero mandarles un saludo y decirles que soy su fan desde hace como 30 años, desde que tenía como 30 años los escucho. Pues ya en agosto, en agosto vamos a
cumplir 30 años juntos. Ah, pues entonces ese tiempo yo tengo escuchándolos. Perfecto, muchas gracias. Oye, ¿y antes ya has contado algún relato? en otras ocasiones para contar historias de terror, pero ahora quiero contar otra más bonita. A ver, ¿de qué se trata? Sí, resulta que tenía yo como 18 años y me regalaron un perrito, un perrito que yo quería mucho, andaba con él para todas
partes, era como si fuera mi hijo. Entonces tuve que salir de la casa dos semanas y cuando yo regresé de la casa, mi perrito estaba enfermo, le había dado el parvovirus, eso que les da a los perritos. Entonces yo lo llevé al veterinario y el veterinario dijo que iba a morir porque ya estaba muy avanzado, ya tenía más de una semana con la enfermedad. Me dijo que solo lo mantuviera calientito y que lo cuidara porque en cualquier momento el perrito podía morir. Pues eso me hizo
sentir a mí muy triste. Y pues fue lo que hice, me llevé a mi perrito a mi cuarto, ahí lo tenía en mi cama y pues le daba su suero y lo cuidaba,
pero pues el perrito no mejoraba. En eso mi mamá me mandó al mercado, yo entré al mercado y había un altar, ahí yo vi un santito que yo no sabía cómo se llamaba, ahora ya lo sé, pero yo lo vi vestido como de fraile y vi que alrededor de él había muchos animalitos, entonces como yo tenía... esa tristeza por mi perrito yo le dije pues no sé cómo te llamas Santito pero por favor por lo que más quieras alivia a mi perrito mi perrito se llamaba Dinky y le decía por favor
aliviame a Dinky porque no quiero que muera y pues ahí le dejé su moneda y ya me fui a mi casa pasó un día al siguiente día pues mi perrito seguía igual entonces ya recuerdo que ya cuando iban como las 12 de la noche yo entré a verlo y le tomé su cabecita y el perrito la dejaba así caer ya no la podía sostener su cabeza entonces yo me puse a llorar y le pedí a Dios que le dije por favor si ya no se va a salvar que ya no sufra mi perrito y me salí del cuarto porque pues no
quería verlo cuando muriera me salí del cuarto y como a los 20 minutos empecé escuchar así como que rasguños en la puerta. Y dije, ay, no, es que no puede ser él. Entonces me levanto de la sala, abro la puerta de mi cuarto y mi perrito sale corriendo. O sea, como si no hubiera pasado nada. ¡Guau! ¡Sano! Fue como algo inexplicable porque salió del cuarto así corriendo, ladrando, me brincaba y se fue directo a la cocina porque tenía hambre. Entonces yo le serví sus croquetas
y, o sea, y el perrito. normal. Haga de cuenta que nunca se había enfermado. Ya después fui, regresé al mercado y le pregunté a la señora que estaba enfrente de donde estaba el altar, que cómo se llamaba ese santito, y me dijo que era San Martín de Porres. Y pues desde ese día ya tengo mucha fe a ese santito, porque para mí fue algo inexplicable que de un momento a otro mi perrito se alivió. Mira, milagrosamente. Y él como si nada y lo viste contento, con ganas
de comer. Un verdadero milagro. Sí, para mí fue realmente un milagro porque no lo puedo explicar. Ni siquiera el veterinario cuando lo llevé decía es que no, no puede ser. O sea, ya se iba a morir y ahorita sigue vivo. Y pues sí, todavía vivió como otros ocho años más mi perrito. Ah, no, pues todavía duró muchísimo. Vivió buen tiempo. Sí, y pues es la historia que les cuento hoy.
Muy bien. Muchísimas gracias Ivana, qué bueno que te animaste y nos contaste, como bien dijiste al iniciar tu relato, ahora una experiencia bonita, porque también no tienen una explicación lógica, pero se quedan aquí en la mente los que escuchamos estas experiencias. Sí, pues muchas gracias y después volvemos a llamarles. Claro que sí, te mandamos un abrazo. Gracias, hasta luego. Hasta luego, amiga. Qué buena experiencia, caray. Bueno, habrá quien diga, no, yo quiero puro terror y
sangre y no sé. Pero este tipo de experiencias también son de lo increíble, ¿no creen? No tiene explicación. No, hombre, una lógica menos. O sea, sucedió. Ella pidió y se le concedió. Qué bonita, qué bonita historia de verdad, amiga, mi querida Ivana. Qué bueno que pudimos escucharte. Oye, y hablando de este cuaderno del diablo que así se le ha denominado, hay reglas no escritas, pero que son vitales. Quienes han sobrevivido a su contacto han dejado advertencias que parecen
sacadas de un manual de lo prohibido. Prohibido, pero no está por demás saberlas. Primero, nunca escribas tú en el cuaderno. No le gusta que lo interrumpan. Nunca lo dejes abierto frente a un espejo. Las palabras reflejadas no coinciden con las originales. No lo hablas después de las 3 de la mañana porque ese es su horario que puedan pasar cosas terroríficas. Y no lo regales. El cuaderno elige a su dueño. Y si lo dejas, volverá.
Eso es, fíjate nada más. Saludos a Marco López que está con nosotros, Rosario Castaneda y también a Raúl López que están por aquí saludando a todos y mandando buenos deseos. Vamos a continuar escuchando historias. ¿Y tú? ¿Cuándo te vas a animar? Hola, buenas noches Gina y Nacho. Te saluda Diego. Ya anteriormente te había hecho una llamada para contarte una historia de... De cuando trabajaba en la policía, de los panteones que cuidaba, no sé si se acuerden de las veladoras que se
prendían, se apagaban. Igual te conté la historia de la señora de blanco que venía bajando de la Jusco. Te quiero contar otra historia igual que me pasó bastante rara. Perfecto. En un operativo allá en Michoacán, en las brechas, nosotros revisábamos las casas porque ahora sí que la gente mala se... acostumbraba a meterse a las casas de las familias y tenerlos secuestrados para esconderse ahí un
tiempo. Lo malo de estas personas es que cuando desalojaban la casa, porque ya uno estaba cerca, pues silenciaban para siempre a las familias que vivían en esas casas. En una ocasión nosotros al llegar a una casa, llegamos algo tarde, ya... Pues nada más llegamos a ver los cuerpos de lo que era una familia completa, el papá, la mamá y dos hijos pequeños. Pues aquí es donde empieza lo raro en la historia. Haz de cuenta que al ingresar a la casa nosotros recolectamos los
indicios, todo lo que se pudiera. Y a mí me llamó mucho la atención que había dos cuadros muy grandes de la Virgen de Guadalupe y de la Santa Cena. Yo los agarro y me los llevo, ahora sí que por mi religión sentí feo dejar los cuadros ahí, ahora sí que a la perdición. Ok, amigo, vamos a la pausa y regresamos con tu historia. El miedo forn, 55, 21, 93, 59, 26. Las historias tienen muchas formas de contarse, pero solo una de comprobarse. Aquí en La Mano Peluda. La masa no se crea ni
se destruye, solo se transforma. En tamal, luego empapada y lonja. Sabiduría en las redes. Porque distinguimos al mundo sobrenatural. La mano peluda. Regresamos para acabar de concluir, más bien para concluir este relato. Me llevo esos cuadros y al llegar ahí a su casa, mi mamá me dice, regálame el de la Virgen porque está muy bonito. Le dije, sí, sin problema. Yo me quedé el de la Santa Cena y lo puse ahí en su casa. ¿Qué crees que después, al poco tiempo, o sea, al muy poco tiempo,
empiezan los detalles? Empiezan como a ver como espíritus de dos niños. que molestaban mucho a mis sobrinos. En ese tiempo mis sobrinos tendrían que unos 10, 11 años. Y ellos me decían, es que nos molestan, vemos niños y así, ¿no? Yo dije, ay, pura loquera. O sea, a uno se le hace fácil decir, están locos, ¿no? Y en una ocasión estoy yo con mi papá en paz descanse en la sala platicando con él. Solamente estábamos él y yo en la sala y mi mamá estaba lavando los trastes en la cocina.
No había nadie más en el departamento. De repente, avientan una tapa de desodorante hacia mi mamá y le pega. Y mi mamá le dice a mi papá, dice, órale, dice, no me estés molestando. Y así se empieza a reír. Me paro y me meto al cuarto rápido y le digo a mi mamá, le digo, no, es que mi papá no te lo aventó. Le digo, mi papá está aquí conmigo de frente y no te lo aventó. O sea, yo claro vi cómo te lo aventaron. En eso, pues mi mamá dice, ¿qué crees? La vez pasada también me dieron
un jalonzote del pan, me jalaron. Dice, pero pues ahora sí que yo nomás rezo y tantán. Nunca habíamos tenido ninguna experiencia en ese departamento que ya tiene habitado por nosotros como unos 25 años. Igual en una ocasión el mismo cuadro se cae y se le rompe el vidrio. Yo tengo un amigo de secundaria que se dedica a canceles, todo eso. Le digo, hazme el vidrio del cuadro de mamá. Sí, se lo lleva y pues por apatía, ya sabes, luego los amigos, la confianza. Se tarda casi
un mes y medio en regresarme ese cuadro. Y él me lo regresa porque me cuenta que empezó a haber igual niños en su casa y que su mamá igual veía a los niños y les empezaban a hacer maldaces en su casa. Él me dice, ¿qué tiene tu cuadro? Le digo, ¿por qué? Y me cuenta todo y le digo, no manches, también en la casa de mi mamá pasó igual. O sea, fue algo de que él me contó y siempre quedé de, pues aquí ya no es normal que esté
pasando esto. Mi mamá empieza a rezar, empieza a ponerle lo que dicen siempre, que los dulces, que el descanso eterno, todo lo que le dijeron que hiciera, empezó a hacerlo. Y pues no, ¿qué crees que nunca pudimos ahora sí como que deshacernos o dejar de ver a esos niños? Mi mamá empieza a hablar con el padre de la iglesia donde ella va. Así que frecuentemente, y el padre le dice que lo más seguro es que nos hayamos traído a los niños que no encontraron su camino por la
forma en que partieron de este mundo. Lo que le recomendaron al final de todo a mi mamá fue que llevara el cuadro a la iglesia, que lo donara. Y al final de cuentas, mi mamá pues su cuadro le encantaba y pues sí, terminó donándolo a la iglesia y santo remedio, o sea, fue la fecha que nunca más. Así que nunca más volvimos a saber de alguna maldad o de que alguna aparición, que aventaran algo. Y pues bueno, esta es la otra historia que les cuento. Muchísimas gracias por
escucharme y me encanta su programa. Buenas noches. Gracias amigo, gracias. Buena historia también, por supuesto. Detectaron que era el cuadro y no hubo lugar a dudas. Así pasa, así pasa cuando hay energías que están dentro de un objeto, en este caso el cuadro. Qué raro, ¿no? Buenas noches. Me gusta el programa y me gustaría contar un relato. Ah, pues definitivamente estamos dispuestos a escucharte. ¿Quieres que te llamemos? Ahorita lo hacemos. Ok, ya está entrando la siguiente
llamada. Con mucho gusto, Cata Aguilar. Saludos también a mi querida Lourdes, mi querida Lulu. Bienvenida. Gracias también a Elma López, que también nos quiere contar una historia. Con mucho gusto. Ahorita lo checamos. Buenas noches, ¿cómo te llamas? ¿Cómo te llamas? Sí, buenas noches, Fernando. ¿Desde dónde nos escuchas, Fer? Desde Austin, Texas. Perfecto. ¿Y qué nos quieres contar? Sí, buenas noches. Yo ya he hablado veces anteriores
para contar algunos relatos, ¿verdad? Hoy tengo un relato un poco largo, no sé si hay problemas con el tiempo. A ver, vamos a escucharlo con toda atención. Era la condición de sus papás, ¿verdad? De ir a visitar a su casa. Yo iba y nos quedábamos ahí en la sala viendo películas, jugando juegos de mesa. Y así, cuando empecé a ir a su casa, yo notaba, yo escuchaba, bueno, yo escuchaba ruidos extraños. Era de dos pisos la casa. En el piso de arriba, escuchaba como
si anduviera alguien. Y esto estábamos ellos solos o sus papás estaban abajo con nosotros. Y así sucedían cosas. Yo le decía, oye, pues escuchan ruidos. ¿Quién está? Dice, no, no te preocupes, no te asustes. Dice, esto siempre ha pasado aquí desde todo el tiempo que tenemos aquí. Y yo le dije, ah, ok. Y así pasaron. Se escuchaban que movían los muebles, los que caminaban. En la cocina se escuchaba. Cuando. Cuando tienen los trastes. Y que pegan los trastes. Como se
escucha el sonido. Si. Que pega uno con otro. Si. Yo si me sacaba de onda. Para ella era como normal. Y me decía. No te asustes. No pasa nada.
Y así. Una vez. Yo si miré el mío. de ella estábamos solos, estábamos viendo una película y era una película de no sé si usted recuerda la película la de un muñequito, no recuerdo bien el nombre de la película, pero era un muñequito que salía como en un triciclo y como que torturaba torturaba a las personas hay una saga de esa película, son como 5 películas de esa saga pero no recuerdo el nombre a ver, ahorita lo recordamos juntos Bueno, esa pesa es un muñequito que va como en
un triciclo. Creo que tiene una cara blanca con círculos rojos en el cachete y tortura a las personas. Bueno, estábamos viendo esa película y en el segundo piso se escucha un golpe muy fuerte, como que se hubiera caído un mueble pesado. Y estábamos solos. Le dijo, ¿escuchaste? Y le dijo, sí. Dice, qué raro. Dijo, nunca. Hemos escuchado tanto así. Y en eso llegan sus papás y abren la puerta y nos vieron asustados. Dijo, ¿qué pasa? ¿Qué tienen? Dice, no, pues escuchamos
esto. Y la mamá de ella empezó a decir maldiciones, con groserías, que se fueran de ahí. Y así pasó el tiempo. Y entonces la señora conoció a un curandero. Le decían que Cuba, porque el señor era cubano, era de Cuba. Y le decían Cuba. Y lo llevaron para que hiciera una limpia en la casa. Y el señor fue y dijo, no, el ambiente aquí es muy pesado, no puedo hacer nada yo aquí. Dijo, aquí hay malas energías. Entonces, pues ya así pasó. Yo me junté con la chava, me fui
a vivir con ella ahí a su casa. Tiempo después yo me quedé solo con ella ahí en la casa. Y igual, ya también se nos hizo costumbre, se nos hizo normal. Así pasaba, no nos tomamos importancia. A esto nació mi hija y en los primeros meses que nació mi hija, la que era mi esposa, me decía, oye, se mira en la ventana, yo escucho que hay alguien en la ventana, miro sombras en la ventana. Y pues le decía, ¿cómo vas a mirar sombras en la ventana si es el segundo piso? Digo, no, ¿cómo
es posible? Pero está un árbol pegado a la ventana. Digo, ¿cómo va a ser? Dice, yo miro sombras, escucho que alguien está en la ventana. Y yo platiqué con mi papá y mi papá me dice, mira, pon unas tijeras en forma de cruz porque debe ser la bruja o algo malo. Y sí, pusimos las tijeras en forma de cruz, como mi papá me lo dijo. Y ya como que se calmó eso. En eso pues lo vivía
solo con ella y era mi niña. La que era mi cuñada un día nos dice, oye, se tuvo un problema con mi pareja y se me pudiera quedar unos días ahí con ustedes. Y ella pues le dijo, si era el problema, pues vente a quedar aquí unos días. Y ella se vino ahí y se trajo a su hijo. Y se quedaron en el otro cuarto. A mi cuñada le gustaba pues andar en los bailes, agarrar así. Y pues como estaba separada desde el que era su esposo, un fin de semana se salió con unas amigas a tomar.
Y ya llegó algo en la madrugada y su amiga se quedó con ella. Y al día siguiente la muchacha le dice a mi cuñada, dice, oye, que así es parada en la madrugada ahí, cerca de la ventana. Y ella le dice, no, dice, estás loca, ¿cómo estaría parada ahí en la madrugada? Dice, sí, si yo te miré que estabas ahí parada. Estabas ahí parada en la ventana. Dice, no, hijo, no, no estás loca. Y mi cuñada, pues, ya nos platicó y nos quedamos ya con, pues, con eso, ¿verdad? Que lo que estábamos,
lo que estaba pasando. Sí. Tiempo, pasaron unos meses y mi cuñada seguía con nosotros. Y entonces a mi cuñada le pasó lo que es la lamentable suya
del muerto. Sí. Dice que sintió que alguien se le subió encima y no. no tenía movimiento, pero que ella no miraba nada, ni volteaba, y por lo más miraba a su hijo, pero sentía mucho el peso de alguien, y que ella empezó a rezar, el Padre Nuestro, y así, y que le dijeron en el oído, no reces, ni Dios te salva, así le dijeron, y pues ella, como que le entró una desesperación más, Y recordó lo que dicen siempre, que con
grosería los alejas. Y que empezó así como a decir groserías y a los minutos pues ya se le pasó eso. Y se levantó muy asustada y ya nos habló, nos dijo, oye, me acaba de pasar esto, me dijeron en el oído ni que Dios me iba a salvar y cosas así. Y por otro lado empezamos a prender una veladora para pasar más y hacíamos un rezo
en la noche. Tenía un perrito y un perrito chihuahua y ese siempre lo teníamos en el primer piso y pues estábamos viendo una película mi esposa y yo en nuestro cuarto con la puerta cerrada y estaba mi cuñada en su cuarto igual con la puerta cerrada con su bebé y escuchamos unos pasos muy recios las escaleras de aquí son de madera iban subiendo la escalera pero unos pasos escuchaban como que el golpeo muy recio cuando iban subiendo el escalón era una pisada muy fuerte
Y mi esposa me dice, oye, escucha eso. Y le dije, es tu hermana, anda allá abajo. Y dijo, ah, sí, es mi hermana, había bajado por algo y subió corriendo o así. Y se escuchó así. Y entonces escuchamos que el perrito subió ladrando. Y se puso afuera. Como espantado. Espantado, sí, ladrando y rasguñando la puerta. Y le digo, mira, ahí está. Pues está el perrito, verdad, está ladrando.
se quiere meter, y entonces escuchamos como que ya dieron el último paso para subir al pasillo, y ahí como que se hubieran quedado ahí parados, y el perrito ladraba, y ladraba, y ladraba, y no paraba, y entonces ya como al minuto, dos minutos, mi cuñada nos toca la puerta, y dice, ¿escucharon ustedes lo que se oye? Y le dijimos,
¿no eras tú la que salió así? Dice, no, yo también lo escuché, dijo, como que eran unos pasos muy fuertes, dijo, y el perro con ojo no pasa, a deladrar, y se está como asustado, y así quedó, así pasa, ¿sabes? Entonces, nosotros tenemos unos con un sacerdote que vino de Guadalajara, que es conocido de mi familia, nosotros le decimos el padre Antonio, era de Guadalajara él, dijo, mira, vino el padre Antonio, dijo, ¿no quieres
que vaya a tu casa para que la bendiga? Y yo le dije, pues sí, pues está bien, por todo lo que estaba pasando, le dije, sí, sí está bien que venga a mi casa para bendecirla. Fue a bendecir la casa y haga de cuenta como que fue como que si le hubiéramos soltado las riendas, por así decirlo. Las cosas se empeoraron. ¿Se alborotó todo? Sí, se alborotó todo aún más. Me dice mi esposa, ahora que vino el sacerdote a bendecir
la casa, como que todo se empeoró. Dice, ¿qué te parece si ponemos cámaras aquí adentro de la casa? Le dije, sí, está bien, compramos cámaras y las ponemos aquí en la sala, en la cocina. Dijo, sí, vos estás así checando. Bueno, en las noches escuchábamos los ruidos y eran muchos ruidos exageradamente. En ese tiempo mi hija tenía cuatro años, tres años, cuatro años. Se levantaba en las noches llorando. Todos los días era a las tres de la mañana levantándose y llorando
ella. ¿Les decía por qué? ¿Qué sentía? No nos decía. a un lado de nosotros, y se levantaba llorando, que se quería ir con nosotros. Entonces nosotros ya la pasábamos a dormir a nuestra cama, y la poníamos en medio, y ya era como podía dormir ella. Así estuvo casi un mes, así, con eso. Y mi cuñada igual, más que eso, mi cuñada dijo, no, yo me voy de aquí, yo voy a buscar otro lugar de renta, dijo, yo me voy. Y nosotros decidimos quedarnos, mi cuñada se fue y ya nomás nos quedamos
mi esposa, mi hija y yo ahí. Y después escuchábamos más ruidos, nos escondían las cosas. Yo le decía a mi esposa, a ver, checa las cámaras. Y se miraban sombras, como que traspasaban las paredes. Pero todo esto pasaba en las madrugadas. Yo hablo con mi hermana y le digo, oye, pues fíjate que me está pasando esto con mi hija. Y me dice mi hermana, y dice, mira, fíjate que mi suegra anda en Guadalajara. Y si le voy a decir que me traiga algo de allá de México. Dijo, no, sí, pues está
bien. Y un domingo mi esposa estaba checando las cámaras. Y checando las cámaras me habla y dice, mira, ven a ver esto. Era como la silueta de un hombre. Sí. Como que va subiendo las escaleras. Pero en un momento como se pierde. Entre la cámara que teníamos en la sala y la cámara que teníamos en el pasillo de arriba, donde andaban las escaleras, ahí como que se pierde la silueta. Ok. Y ya nos quedamos así. Y en eso me entra una llamada de mi hermana. Mi hermana vive en San Antonio. Me
dice, oye, ya te tengo algo. Te miro a mediación de camino. Le dije, ok, pues está bien. Le dije, yo hago media hora para allá. Éramos al mismo tiempo. Y le dije a mi esposa, pues vamos. Y nosotros también íbamos platicando de lo que estaba sucediendo, lo que miramos en las cámaras. Por ir distraídos, casi tengo un accidente con un trailer. Casi choco con un trailer por ir platicando así. Y dije a mi esposa, ¿sabes qué?
Ya no hablemos de eso. Vamos a tratar de ignorarlo porque si no nos estamos volviendo locos con eso. Sí, eso sí. Sí, está bien. Llego con mi hermana y mi hermana me dice, me dio una medallita
de una virgen. verdad no recuerdo qué virgen era, solo sé que me la trajeron de allá de Guadalajara, la suegra de mi hermana, y me dijo, mira, esta virgen la pones, está bendecida ya, dijo, la pones en la cama de la niña, abajo de su almohada, y todas las noches reza el Salmo 91, antes de dormirte, así lo hicimos ese día, que era el domingo, prendimos una veladora, Leímos el sábado 91, pusimos la imagen, la medallita de la Virgen en la almohada de mi hija. Mi hija durmió bien,
no se levantó ni nada. Muy bien todo. Pasamos la noche bien. Así pasamos como una semana. En una de esas, mi hija otra vez se vuelve a levantar en la madrugada llorando. Y la pasamos con nosotros. Y le dije, ¿por qué estás llorando? Y dice, no, que tengo miedo. Pero nosotros no nos percatamos de que la medallita de la Virgen Entonces, como que cuando la medallita estaba con, la tenía mi hija abajo de su almohada, no pasaba nada. Sí. Y como se cayó, ¿sabes? Como que la Virgen
como que la protegía. Y como cuando se cayó abajo de la cama, bueno, tiene como esa protección, no sé si me explico. Sí, claro. Y nosotros dejamos la Biblia abierta en el Salmo 91. Había ocasiones en que amanecía la Biblia cerrada. No, qué raro. Sí, o sea, era extraño cómo amanecía la Biblia cerrada. Oye, amigo. No se aire, dígame. Y perdón que te apure un poco, lo que pasa es que ya estamos a punto de terminar. ¿Esto cesó o sigue pasando todavía? No, no sé. Al final yo siento como que
fueron tantas malas vibras que yo terminé. nuestro matrimonio se terminó en ese tiempo que pasó eso. Mi esposa y yo nos separamos. O sea, como que hubo un tiempo que nosotros ella y yo empezamos a discutir mucho, como que empezó a haber muchas malas vibras en el matrimonio. Sí. Y nos separamos nosotros dos. Pero fue por... Yo lo siento que fue por... a causa de eso. Sí, probablemente.
Como que era algo muy fuerte. Exacto. Y yo me salí de ahí y a los meses también se salió esta chava, que era mi esposa, se movió de ese lugar también. Qué bueno. Y dejando este sitio, ¿ya en su vida les fue mejor? Aunque separados, pero ya les fue mejor. Sí, ya. Ok. Ya fue algo mejor. Oye, Fer. Pero... Nos va a encantar volver a platicar contigo porque ahorita ya se va a terminar la emisión, pero quedamos pendiente aquí que ya tenemos tu número para volver a marcarte,
¿te parece? Sí, sí, claro que sí. Y tengo más relatos, algo pesados, cuando gusten llamarme. Ah, bueno, aquí ya le pusimos a tu tarjeta para comunicarnos contigo posteriormente. Sí, está bien. Saludos. Gracias mi querido amigo, gracias por tu comprensión y Gina nos tenemos que ir. Gracias por haber acudido a esta cita que tenemos todas las noches para escuchar relatos de lo sobrenatural. Que descanses, que tengas excelente noche, que Dios te bendiga. Soy Gina Aviles.
Hasta luego Gina, yo también me despido. Soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes porque juntos escuchamos buenos relatos, ¿a poco no? Me gustaron esta noche muy bien. Que tengas la mejor de las noches. Descansa. Y como decimos aquí. Cabot. El programa se termina. Pero la investigación continúa. Aquí en La Mano Peluda. Esta fue una producción de Grupo Formula.
