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El demonio es una figura que ha aparecido en todas las culturas, no es una figura cristiana. Documentaremos todas esas experiencias que no tienen lógica alguna. Con Georgina Avilés e Ignacio Muñoz. Llegó la hora de poner las evidencias sobre la mesa. Fantasmas, voces, apariciones, psicofonías, mitos y leyendas que rodean al mundo sobrenatural quedarán al descubierto aquí en La Mano Peluda.
Desde la Ciudad de México, para todo el mundo, esta emisión de lo insólito y de lo que no tiene explicación lógica, pero que a ti y a nosotros nos apasiona. Soy Gina Avilés y que gusto que estés esta noche con nosotros. Hola que tal, como están, buenas noches, gracias por acompañarnos en esta emisión donde vamos a platicar de lo increíble y también de lo sobrenatural. Porque de lo que es natural en todos lados se habla mucho.
Yo soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes porque juntos tendremos una noche de misterio. Queremos tu participación a través de la multilínea 55-5279-2291, la página RadioFórmula.com.mx y en Spotify encuentranos como La Mano Peluda Grupo Fórmula. Claro que tú puedes participar con nosotros a través de nuestro WhatsApp, mejor conocido como El Miedo Fón, 55-2193-5926, ponlo en tus contactos, 55-2193-5926, ahí nos puedes mandar mensaje de voz o de texto.
Saludamos a las estaciones en la República Mexicana que se unen con nosotros, Ciudad Guzmán Jalisco, Ciudad Juárez, Coatzacoalcos, Culiacán, Durango, Guadalajara, Guerrero, Hermosillo, La Paz, Baja California Sur, Los Reyes, Michoacán, Huetamu, Michoacán, Mazatrán, Monterrey, Poza Rica, Tabasco, Tijuana, Torreón, Querétaro y en Estados Unidos, Georgia y Las Vegas, bienvenidos a esta noche espeluznante.
Hoy vamos a hablar de la Lanza del Destino, también conocida como Lanza de Longinos, un objeto cargado de misterio. La leyenda sugiere que poseer esta lanza otorga poderes extraordinarios, pero también advierte sobre los riesgos inherentes.
La historia de la lanza ha llevado a la creencia de que un ladrón astuto podría arrebatar para sí mismo la capacidad de conquistar el mundo, aunque a costa de enfrentar la posibilidad de perderlo todo si la lanza se escapa de su control y de esta manera le podría caer una maldición. La decisión de si vale la pena asumir tal riesgo queda en manos de aquellos que se atreven a buscar el poder que yace en la antigua y mística lanza del destino.
Pero es acaso la lanza del destino un faro que guía hacia el dominio mundial o es una trampa mortal para aquellos que buscan controlarla? Hoy lanza el destino y sus poderosos portadores secretos de poder. ¿Qué tal el tema? Este instrumento bélico que se hiciera famosa por precisamente hacer una comprobación que muchos ya sabían, atravesar el cuerpo, el costado de nuestro señor Jesucristo para definir si estaba vivo o ya había muerto. ¿Qué misterio guarda este instrumento?
Vamos a platicar de ello y mucho más por supuesto aquí lo interesante es que tu cuentes tus historias, nos platiques todas las anécdotas que desees compartir. ¿Qué tal? Y nada, lo he hecho, buenas noches. Les quería contar esta historia porque desde hace 7 meses aproximadamente me han venido sucediendo lo que es la subida de muerto, pues un poco frecuente, más o menos pasan 15 días, un mes y vuelvo a sentir esa sensación.
En ocasiones algo que murmura a mi espalda siempre ha sido nada, nunca había visto nada sino que nada más eran los murmullos y un dolor en lo que es abajo del hombro por la parte de la espalda, como si quisieran extraer algo o introducir algo, no sé, era un dolor muy fuerte dormido, pero hace aproximadamente un mes a fin de año me sucedió algo, pues ahora sí que ya más fuerte, ¿no?
Porque resulta que estaba yo despierto, estaba oyendo yo precisamente su programa de la una de la mañana, el programa de la velopeluda. ¿Ok? Porque estaba yo escuchando el radio, apagué la luz y estaba yo tranquilo escuchando y pues meditando un poco lo que se está explicando. Cuando de repente comienzo a sentir esa vibración, esa vibra que se siente cuando se te va a subir el muerto y dije, bueno, pues estoy despierto, no, pues es posible que me esté sucediendo esto.
Entonces, en ese momento yo pues me paralizo y comienzo a sentir como alguien me tomo el pie y como que me lo sube y yo digo, pues es, ¿quién eres, no? ¿Qué? ¿Quién eres? No te tengo miedo, o sea, dime qué es lo que quieres.
Entonces, al decir estas palabras, bueno, no las dije, sino que uno piensa porque uno no puede hablar, con el pensamiento comencé a decir, estoy, poco a poco se fue haciendo visible la figura de una persona, primero como algo transparente y poco a poco se fue transformando ahora sí que la figura de un ser humano y ante mí, ahora sí que se manifestó tal cual era, una persona era un hombre, era una persona alta, vestía una camisa como cuadros y se me quedaba viendo y resusorraía como burlándose.
Afuera no tengo puerta, sino nada más está el marco que da el pasillo que da el baño. Entonces, se salía y se me quedaba viendo y volvía a entrar y otra vez me volvía a levantar el pie y burlándose y decía, ¿qué quieres, dime qué quieres? Porque realmente yo, pues, no sé qué es lo que tú desees, qué es lo que quieras, dime qué es lo que quieres, nada más se burlaba, bajaba el pie y otra vez se salía.
Llegó un momento en que se quedó parado, nada más viendo y de repente como que se comenzó a elevar y salió por el techo. Ok. Vi claramente cómo poco a poco salía y pues sí, sí me causó una impresión y pensé que a lo mejor el hecho de haberlo vetar o decirme que no te tengo miedo, pues iba a manifestar más seguido, no porque yo siento que lo tomó como un reto, no sé, he dicho y hecho. Al siguiente día, un día sucedió, pero de repente se empieza a virar que siempre se siente cuando va a suceder.
O sea, te avisa. Y se posó a mi espalda, entonces me relajé y le dije a mi, dime qué es lo que quieres, pues. Yo, aquí no eres bienvenido, aquí tú ya trascendiste ya, todo ya estás en otro plano, pues ya déjame par, aquí no eres bienvenido, aquí no te, no te, no perteneces a este plano ya. Me burlaba algo, en realidad no escuchaba como que balbuceaba, no le temí nada para que me aporte. Y ya sucedió. Y así sucedieron unas dos o tres ocasiones más.
Hasta ahora no sé, pero, pero pues es algo que ya es como si fuera una larva, porque de repente siento como que se incrusta o se quiere incrustar en mi espalda y es muy, es muy pesado y es muy fuerte, es un dolor que aunque esté yo paralizado se siente, no? Siente feo. Sí, claro.
Y en otra ocasión, hace como 25 años aproximadamente, llegué de trabajar y me acosté a dormir, me tapé la cara, recuerdo, estaba yo pensando, meditando, cuando de repente escucho como un, como si fuera un trueno, como si fuera un relámpago que va dentro de la casa.
Y ya, el momento en que me paralizo y no puedo mover, en eso escucho unos pasos que se van acercando hacia mi cama, pero no eran pasos normales de, como de una persona o algo, sino eran pasos como de un animal, con cascos, como una cabra, un caballo. Así más o menos se escuchaba. Y da unos pasos, se sube a mi cama, brinca mi cuerpo, se posa del lado izquierdo, levanta las cobijas y me toma por el cuello.
En ese momento yo tenía mi mano izquierda muy cerca del cuello, en el pecho y trato yo de agarrar uno de sus, bueno trato de agarrar su mano. Bueno, pues qué es eso que sintió nuestro amigo. Hacemos una pausa y continuamos escuchando. El Miedofon 55-2193-59-26. Todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos, aquí en La Mano Peluda. Si amas a alguien, déjalo ir, si vuelve, ahora vete tú, para que vea lo que se siente. Sabiduría en las redes.
Porque no todo tiene explicación lógica, La Mano Peluda. La lanza del destino se destaca como un símbolo de misterio y por ende de poder, una situación que a través del tiempo ha generado mucha expectativa. Hoy vamos a platicar de todo lo que rodea esta religia única, así de como fascinantes historias de los portadores que la han empuñado a lo largo de los siglos. Ok, vamos a seguir con nuestro amigo para saber qué era esa presencia que ahora expedía como un aroma fétido. Vamos a ver.
Porque lo sentía cerca de mi oído y con el coro yo empezaba a sentir su pecho, su olor, se repegaba hacia mí como a mi cadera, como queriendo tener sexo, como queriendo tener relaciones, no sé, y yo rezaba y decía groserías, le decía que se fuera, que quedara que lo que quería, que no sé, era una desesperación muy fea.
O sea, es una situación que no quisiera que nadie la viviera porque no sabes qué tipo de gente es, qué tipo de demonio, qué tipo de ser es lo que está a un lado tuyo, lo que está queriéndote matar o no sabes qué en ese peso mento porque me tenía tomado el cuello. Cada que rezaba, como que su respiración la quitaba más como si se excitara, como si tuviera caída y amenazaba con apretar mi cuello y fue una situación desesperante.
Hasta que me acordé de una frase que te dice, si Dios está con nosotros, ¿quién podrá contra nosotros? Entonces le comencé a decir, tú no eres más que Dios, tú eres un ser, pues ya que ya estás en otro plano, ya Dios está conmigo y ya vete y lárgate esto lo otro. Ya no sé ni qué tantas cosas dije entre groserías, entre rezando, solamente está excitaba y comenzaba a bufar y a bufar y apretar mi cuello.
Sentí un momento en que dije, no ya, hasta que no sé de tanto que dije qué sucedió porque así como llegó, agarró, se levantó, saltó mi cuerpo, otra vez se bajó de la cama, dio cinco o seis pasos, no sé, como digo que eran como cascos como de caballo, como de algún animal con pezuñas, se bajó, dio unos pasos y otra vez se relantó, soy yo que cayó con un relantado con un trueno y de repente ya me pude mover, me paré para
ver qué era lo que había sucedido en ese momento porque uno se saca de onda muy feo y no, nada, en eso sí dejó un olor muy feo como huevo podrido, no lo puedo describir exactamente, pues ese es mi relato por hoy, yo quería que escucharan este relato porque así fue algo muy pesado, algo muy fuerte que me pasó, soy Carlos González del Estado de México y pues en ese buen la noche a todos los telomédicos y a ti Ida y a ti Nacho,
suerte con su programa, gracias. Gracias a mi querido amigo, pues una opresión fuertísima, no cabe duda que eso era un demonio que pues estaba haciendo daño y causando estragos en la persona de Carlos, qué bueno, qué bueno mi amigo que de algún modo te llegó una inspiración, supiste salir de esa y espero que haya sido la última.
Y gracias sobre todo por compartir lo que viviste y hoy en la lanza del destino, también conocida como la lanza del ungino ha sido mencionada en diversas culturas y épocas a lo largo de la historia, su origen se envuelve en un manto de misterio con relatos que vinculan esta lanza a eventos cruciales, como decías Nacho desde la crucifixión de Jesucristo hasta las guerras medievales, algunos consideran que fue forjada por manos divinas y mientras
otros sostienen que su poder proviene de antiguas formas cósmicas, has oído hablar de esta lanza, danos tu opinión. Claro, te queremos escuchar. Buenas noches, ¿cómo te llamas? Hola. Alejandro. Alejandro, tenemos problemas. ¿Me escucha? A ver ahí, creo que está mejor. ¿Desde dónde nos escuchas, Alejandro? Desde Ciudad Neza. Perfecto, ¿ya estás en casita o estás trabajando? No, estoy en mi casa. Muy bien, y con tiempo para contar un buen relato. Pues muchas gracias por llamarme.
Al contrario, amigo. Les quería contar un pequeño relato que sucedió a mi papá. A ver. Ya tiene bastantes, en algunos años, bueno, unos 20 años. Él trabajaba de concert en la colonia Roma. Sí. En una primaria secundaria y preparatoria. Y él nos contó que, bueno, él se iba muy temprano, ¿no? O a veces se quedaba en la escuela para levantarse temprano y hacer el aseo de los salones. Y, pues, en una ocasión nos dijo que estaba durmiendo, eran las 3 de la mañana, se había quedado ahí en el colegio.
Y me dijo que nos dijo que, pues, estaba durmiendo y que escuchó unos ruidos. Estaban ahí en una bodega. Y se levantó. Pensó que era, no sé, un ratón o algo. No vio nada. ¿Se me escucha? Sí, claro. Y ya, ¿no? Se volvió a dormir, dice, porque era muy temprano. No eran como 3 de la mañana, porque él se levantaba a 4 o 5 de la mañana a hacer el aseo de los salones. Se volvió a dormir otra vez. Y otra vez se empezó a escuchar el ruido. Y se levanta y se empezó a ver, a ver qué
era. Pues nada, nada, nada. Y, pues, no, ya dice que se volvió a acudir otra vez. Y otra vez el mismo ruido, no, pues, ahora sí prendió luces y todo. Y con su lámpara. ¿Cuál fue la sorpresa que se asomó como un cuerpecito así blanco? Se asomó así. Dice él que era como un duende. ¿Oh, sí? Se asomó y se agachaba. Y se volvía a meter. No, pues, corrió mi papá. Corrió hacia afuera. Y pues, bueno, ese... Ya luego le contó a mi papá a los directores de ahí.
Me dijo que, pues, no, que allí era un cementerio. Era un cementerio y que había como catacumbas por abajo del colegio. Y, pues, bueno, ese es mi relato. Vaya. Claro que es algo que se ha quedado... Que le sucedió a tu papá. Él te contó a ti y se queda ya en la memoria de la familia una situación bastante extraña. Sí, sí, sí. Y pues, bueno, ya ve que la colonia de Roma es este... Pues es una colonia, pues, antigua. Fue de las primeras que se formaron aquí en Ciudad de México.
Cierto. Y pues, y pues ahora sí que es mi pequeño relato. Estoy un poco nervioso. Claro, pues, muchísimas gracias por haberme marcado. No, gracias a ti por tener la confianza de platicar con nosotros. Y nervios para nada. Estamos en familia, estamos a gusto entre amigos también. Así es que cuando quieras volver a platicar algo, nos avisas y te llamamos. No, sí tengo varios relatos, no más que ahorita como me agarraron así de sorpresa. Nunca pensé que me fueran a llamar, la verdad.
No, o sea, mandaste tu mensaje. Dijiste, no, es pura mentira. No marca ni mira. Ya te comprobamos que sí. No, sí, sí, incluso ya me había marcado, no más que no alcancé a contestar. Ah, ok. Pues que tengas excelente noche, Alejandro. Sí, muchísimas gracias a los dos y que Dios los bendiga. Igualmente a ti. Gracias a nuestro amigo Alejandro por su comunicación. Buenas noches Gina y Nacho. Soy Seid aquí de Chicago. Hola, amigo.
Eso de las apariciones que yo hace mucho tiempo tuve una, pero fue chistosa porque ese día yo trabajaba de madrugada y iba caminando. Entonces en ese lugar por donde pasaba, ahí esas con azúcar, no sé todavía si existan. Entonces yo vi una mujer de negro parada, eran como las 4 de la mañana, pero dije, pues hasta ahora no hay nadie. Me preguntó que dónde iba, pues yo ahí fue donde yo me saqué de onda. Y ella, no, no, no hice atención.
Cuando volteo estaba un perro negro, Rodweiler, el que estaba ahí parado. Pero que creen que esa misma noche una prima mía miró también a una persona en casa de mi abuelita. Pero a ella la miró de blanco. Este como si estuviera flotando, como dicen ustedes. Entonces ese día yo trabajaba en un transporte público de allá de México. Se nos descompone. Entonces regresamos a casa mecánico y me dice mi mamá, ¿sabes qué? Murió Claudia. Le digo, Claudia, sí, dice la esposa de tu primo.
Entonces yo y mi prima, ahora sí que era su cuñada, no nos llevábamos bien con ella. Pasa que ella falleció a la misma hora que vimos esa... Yo la vi del negro, mi prima de blanco. Y pues son coincidencias, cosas de la vida, no sé. Pero nosotros creemos que fue la muerte. Y como sonamos las dos personas con las que no nos llevábamos bien, pues ahora sí que... Así fue nuestra historia. Bueno, bonita noche. Gracias. Gracias a ti, mi querido amigo. Pues sí, pudo haber sido la muerte. Tal vez.
Lo que hace que la lanza del destino sea única no solo es su antigüedad, sino también los misteriosos poderes que se le atribuyen. Se dice que aquellos que la empuñan obtienen habilidades extraordinarias. Por ejemplo, la capacidad de cambiar el curso del destino. Una fuerza sobrehumana y según algunas leyendas, la inmortalidad. Estos poderes han convertido a la lanza del destino en un objeto, obviamente, de deseo, para gobernantes, héroes y también villanos a lo largo de los siglos.
Claro, ha sido de gran importancia. Bueno, ahorita lo vamos a ir mencionando. Grandes mandatarios, grandes personajes en la historia se han sentido, entre comillas, protegidos por la energía que emana esta lanza. ¿Por qué? Razón. El poder que sienten ellos les es transmitido y les genera envidia. A las personas que saben que existe esa lanza han tenido el deseo de tenerla.
Y se dice por ahí que un personaje del siglo pasado, terrible personaje, también tenía esa gran facultad de poseer la lanza y otros objetos sagrados que seguramente vamos a ver platicando más adelante. Mientras tanto, vámonos al corte y regresamos, Gina. El miedo FON, mensaje de voz o de texto 55 21 93 59 26. Es hora de poner al descubierto lo que nos hace temblar, correr, gritar y sudar. La mano penuda. ¿Quieres anunciarte en este y en muchos otros podcast?
Escríbenos a este email ventas arroba rss punto com ventas arroba rss punto com. La vida es como un supermercado. Por más que demos vueltas, todos terminamos en la caja. Sabiduría en las redes. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. La mano penuda. Continuamos relatos, audios, comentarios. Una noche en la que estamos reunidos todos aquellos que nos interesa el tema paranormal. Claro, claro que sí. Hola Gina, Nacho, ¿cómo están? Espero que se encuentren bien. Gracias, bien y tú.
Mi nombre es Miguel Ángel, ayer estuve en llamada. Pero hoy quiero contar nuevamente otra pequeña historia o relato. Esta me pasó pues ya cuando era niño. ¿Qué pasó en este trayecto? Tuve un sueño, yo recuerdo que en ese sueño. Yo tenía la edad aproximadamente de entre 8 y 10 años si no mal recuerdo. Sí. Y en ese sueño, yo me acuerdo que fue muy extraño, estaba un cerro. Y estaban unos franciscanos, eran unos monjes franciscanos.
Vi como su, no sé si llamarlo así túnica, pero creo que es hábito o hábito en monjas. Pero el franciscano era su hábito café, creo que es hábito. Entonces estaban platicando dos y de pronto uno dice mira, ese camino es por donde se va caminando Juan Diego. Cuando dice eso, yo volteo y era una brecha en un cerro. Y pues en esa brecha prácticamente vi otra persona con hábito de franciscano. Y iba corriendo pero en brincos así, en brincos.
Cuando yo volteo hacia el otro lado, entonces veo una iglesia muy grande de cantera, una catedral. No sé si esto se haga referencia hacia la basílica. Pero bueno, total de que después de esto, vi a la muerte. ¿Qué aspecto tenía? Era nada más como, era una única, era un hábito negro. Yo recuerdo, no tenía pies, no tenía, estaba volando. No le vi el rostro tampoco. No puedo también decir si realmente era la muerte o no, pero yo recuerdo que la vi.
Y pasó su guadaña en una camioneta blanca que iba en una carretera. Y entonces se acerca conmigo y me dice, en el sueño me dice, pasado mañana se va a morir tu tía. En ese entonces yo tenía una tía que estaba hospitalizada. Ella pues sí tenía ya una enfermedad, tenía si no mal recuerdo era cáncer de colon. Y pues ya estaba en fase terminal. Entonces el dato curioso es que yo tuve este sueño tres días antes de que ella falleciera. Entonces yo lo platiqué, no me creyeron.
Justo al tercer día, así como me dijo, se ha pasado mañana. Lo sueño digamos hoy y ya al tercer noche pues se fallece mi tía. Dato curioso que entonces a partir de ahí pues he sentido como esta sensación como cuando va a pasar algo. Y justo me entero tres días antes. Cuando va a fallecer o alguna persona cercana o algún amigo cercano o un familiar. Entonces hay algo que me avisa que a los tres días pues va a fallecer. Esta es la historia, tenía entre ocho y diez años.
Y bueno tengo muchas más porque después de esa edad me despertó el interés por leer, por escuchar. Por investigar sobre la parte de la parapsicología. Y pues bueno ya les contaré más historias que he tenido muchas. Tuve muchas de pequeño y he tenido muchas ahora de adulto. Pero ahora estoy del otro lado por así decirlo. En donde después de llevar a una formación de envío energía. Me di cuenta que todos somos energía y que la energía fluye. Muchas gracias.
Al contrario amigo, gracias a ti por tu comunicación. Y pues sí, fíjate cómo es la vida. Te va llevando por los caminos que regularmente uno necesita recorrer. Este disgusto por el fenómeno paranormal. Pues se fue incrementando en ti y lejos de espantarte, lejos de provocarte miedo, pánico. Te despertó gran inquietud. Lo cual te ha llevado a tomar diferentes capacitaciones, aprender, estudiar. Eso me parece muy bueno. Pues nos va a encantar amigo Miguel Ángel.
Platicar contigo después cuando tú quieras. De hecho solamente es cuestión de que nos avises y con mucho gusto. Claro, hacemos enlace en el momento que ustedes nos comenten. Oye también tenemos estas aventuras épicas. Las crónicas de los portadores de la lanza del destino. Yo creo que son como relatos épicos. Llenos de giros inesperados, enfrentamientos también sobrenaturales. Y conocer un poquito de estas historias. Yo creo que es fascinante a la hora de que vamos escuchando relatos.
Y también lo combinamos con esta información. Me parece muy enriquecedora. Así es que vamos a ir escuchando relatos y también comentando del tema. Claro, claro que sí. De eso se trata precisamente. Saludos Gina y Nacho y a todos. Soy Leslie. Hace un par de meses envié un audio de unas psicofonías captadas cerca de una urna. Y bueno, tengo un relato. No está tan miedo, pero bueno, en 2011 falleció un tío. Vivíamos todos en la misma casa de mi abuela.
Después de que falleció, él falleció de decir rosís porque pues le gustaban las bebidas espirituosas. Entonces. Él falleció en abril, el velorio y todos los rosarios se llevaron a cabo en la casa. Él falleció en el hospital. Pero lo curioso es que después de que él falleció. Hubo muchos momentos en la casa donde llegaba su olor muy particular. Él usaba un perfume, no sé qué, cómo se llamaba, pero de repente emanaba ese perfume. Y pues ya tenía meses que él no lo usaba.
Y sobre todo pues por los traslados al hospital y todo eso. Pero llegaba muy claro su perfume y pues la verdad como borracho que era. Fumaba mucho también y tomaba en su cuarto. Entonces supongo que a veces se caía el alcohol en la alfombra y de cierta forma su cuarto ya tenía un olor muy particular de fiesta. Yo siempre decía que olía a fiesta su cuarto. Entonces, pues digo, ya tenía él. Como les comento, a veces pues sin tomar, sin fumar, sin perfumarse, sin nada de estas cosas.
Dos o tres días después de que él falleció, de repente abrimos su cuarto. No es cierto, estaba abierto todo el tiempo porque pues ya como ya no estaba ahí, pues ya no lo cerramos. Pero emanaba de repente el olor. A mí se me hacía normal porque dije bueno, pues está muy penetrante estas sustancias, en la alfombra, en las cortinas quizás. Aunque bueno, tenía persianos, pero ustedes saben a lo que me refiero. Son olores que pues en las telas que puedan existir se impregna. Impregna, sí.
Lo curioso es que en el terreno donde estábamos, mi mamá tenía su casa atrás. Y mi tío pues no iba a su casa para nada. Y un día me pidieron que trajera unas sillas para justamente el rosario. Voy a la casa de mi mamá, abro la puerta y toda la casa olía igual que el cuarto de mi tío. Ese olor a fiesta, obviamente pues eran momentos donde toda la gente que ha estado haciendo rosarios y el velorito de eso pues sabe que no hay tiempo, ¿no?
Hay preparativos, nadie de la familia había estado ni tomando ni fumando. Y además el olor que les comento del cuarto de mi tío era muy, muy peculiar. Y la casa se inundó de ese aroma. Bueno, así nos pasó en varias ocasiones. No era nada más su cuarto, de repente les comento en la otra casa, en los cuartos de arriba. Es como si fuera persiéndonos de repente el olor.
Y bueno, hubo una ocasión que ya después, meses después de que él falleció, nos sugirieron que fuéramos a Ecatepec, a una iglesia porque estaban impartiendo unos cursos de tanatología. Esto es para que no afecte mucho la pérdida de familiares. Es como un tipo de ayuda psicológica que yo les recomiendo a todos que investiguen un poquito de esto, es muy interesante. Pero bueno, fue en una iglesia. Yo pues estaba triste, estaba un poco renuente a asistir.
Sin embargo, pues iba con mi mamá y con mi hermana. Mi mamá era hermana de mi tío. Y bueno, pues yo en la negación y todo casi siempre me sentaba hasta atrás. Iban, qué sé yo, unas 35 personas y yo solía sentarme siempre hasta atrás. De repente me llegó el perfume que usaba mi tío, pero sí exactamente, como cuando una persona pasa y va muy perfumada y que deja como esa estela de aroma. Yo dije, bueno, pues alguien curiosamente usó el perfume de mi tío y pasó al lado de mí.
Y pues al voltear porque quise ver qué tipo de persona era, pues no había nadie. Yo era la última persona y era un salón enorme. Adelante de mí había puras mujeres, al lado de mí también había puras mujeres. Y pues la verdad es que yo sí sentía que quizá mi tío estaba todavía ahí como merodeando. Y ya, aquí se acaba mi relato. Muchas gracias. Ok, muchas gracias a ti por supuesto por enviarnos tu mensaje. Y curioso como dices que a mi tío le gustaban las bebidas espirituosas.
Caray, pues no es otra cosa, verdad. Vamos al cortellina y regresamos con más. El miedo FON 55 2193 59 26 Lo oculto se pone al descubierto aquí en La Mano Peduda. Tengo un sueño que no me deja, no me deja dormir. Sabiduría en las redes. Porque tenemos mucho que decir, La Mano Peduda. Confinamos, estamos recibiendo todos tus mensajes y entre ellos, fíjate algo muy interesante. Nos envía, no pusiste tu nombre así Fernando, esta es una psicofonía del programa del martes.
En la llamada que no entró bien, le bají la velocidad y se entiende mucho mejor. Les envío esto que pude escuchar. A ver, veamos de qué se trata. Hola, buenas noches. Hola. ¿Qué dice? Escúchame. A ver. Ignacista. Se cree que vaga por los cementerios, especialmente durante la noche. A ver. Buenas noches. Hola. ¿Qué dice? Hola. Ignacista. Se escucha algo raro. A ver, vamos a ver si más adelante Gina se escucha algo más.
Porque obviamente ahí nuestro amigo, como te mencionó, le bajó la velocidad y se oye raro. Tu voz se oye raro porque se oye con pitch. Pero sí se oye raro a mi voz. Pero ahí en la llamada, en la llamada, en la llamada, en la llamada. No sé si está bien, pero ahí en esta breve espacio. Ahí. Hola. Hola. Escúchame. Hola. ¿Qué pasaría? Algo extrañísimo. Algo extrañísimo. Muchas gracias por enviar este tipo de psicofonías. Nos encanta que tú estés atento.
Y que nos puedas compartir estos apenas segunditos. Pero que son súper interesantes. Vamos a checarlo. Gracias Fernando por tu mensaje. Ahora vámonos con más relatos. Buenas noches. ¿Cómo te llamas? Hola, buenas noches. ¿Se me pueden escuchar? Claro, te escuchamos perfecto. Buenas noches, Gina. Hola, ¿cómo estás? Sí, eh. Muy bien, mi nombre es Sergio de aquí de Los Ángeles. Ya he hablado varias veces en el pasado. Qué bueno que te puedas recordar. Sí, pues me encanta este tipo de programas.
Y soy muy fanático de estos tipos de temas. Mira, qué bien. Sí, más que compartir este... Dos historias, si me permiten. La primera. Esto le pasó a una amiga. Que es muy cercana aquí en la ciudad de Santa Ana. Aquí en California. Y este... Es muy curioso porque ella y su familia son de la religión del Testigo de Jehová. Y pues... Ya varios años siempre ella me platicaba de su religión. Y sus creencias de ellos. Y este... Ellos no creen... Ellos tienen esa creencia de que cuando uno muere...
Pues el espíritu... Y no creen que ellos, los muertos, regresan a visitar a sus queridos. Su esposo de ella falleció durante la pandemia. Murió a los 42 años. Me imagino que sí me platicó. Y... Ella nunca creyó nada de esto. Bueno... Este año pasado... Como en octubre. Creo que en octubre sí me platicó. Su mamá también es de esa religión. Y ella... Ella me plática que su mamá bajó a las dos de la mañana. Tiene sus cuartos arriba y bajó al baño de abajo. Y... A las dos de la mañana.
Y cuando iba... Cuando salió del baño la señora... Y iba subiendo y quedaba allá para subir para arriba a su cuarto. Ella vio al esposo de... De mi amiga subiendo las escaleras al cuarto de sus hijas. Para el cuarto de sus hijas. Y cuando lo vio ella se quedó como en shock. Y le dijo... Pedro eres tú? Porque se me ha dado el señor. Bueno descansen. Digo este... Pedro eres tú? Y que él no me le sonrió. Y... Y él sí sigo subiendo para arriba. Y ya cuando ella quiso alcanzarlo se desvaneció.
Y este... Y pues... Y le di algo con los... Pues con los conocentes de ella. Del testigo y dijo va porque... Pues ellos no creen en eso. Y yo le había comentado... Que a mi me había pasado eso también a mí. Pero con mi hermano. Porque a mi mi hermano falleció de COVID. Y a... En la pandemia. Y a mí también se me presentó mi hermano. Y él no me creía. Y a ella... Y a su mamá le pasó. Y su mamá le dijo sabes que... Esto y esto me pasó. Pero no hay que...
Platicar nada porque no nos van a creer allá. Allá pues donde van ellos a la... A su iglesia lo que sea. Su congregación sí. Sí y ya le dije veas, veas que sí es cierto. Y tú tus... Pastores que te dicen que no. Bueno perdón. Pero este... Así le sucedió. Y ahora sí cree. Y también dice que sus hijas han tenido cosas así... A medias... Extrañas. A lo que viene haciendo con su papá pues. Fíjate ahí. Crees que a lo mejor dejó algún pendiente. O la preocupación. Verdad por su familia. Pues tal vez.
Algo así. No me platico muy detalles. Pero eso le pasó este... Octubre pasado. Y en dos de la mañana a su mamá. A su mamá le pasó eso. Y ella me platico. No pues. ¿Por qué yo nunca he visto cosas paranormales? Pues no sé. La verdad no sé. No sé por qué tal vez a unas personas si se les presenta y a otras no. No sé. Tienen mayor sensibilidad. Sí. Tal vez no sé por qué. Pero pues eso... Eso... Eso pasó. Y pues ella... Su mamá le dijo. Pues nada. No digas nada. Cuando vayamos allá.
Allá con la iglesia. Sí porque ya saben que no les van a creer. Para qué decirlo. Sí. Y bueno. Pues eso era lo más que se me da permiso. Otra vez más también corta. Sí adelante. Ah sí. Yo vivía. Viví por tres años con... Esto ya lo he platicado. En cierta forma. Hace tiempo. Pero esto va. Pues casi junto. Tal vez no platicé esta parte. Porque... Una ex novia vivía con ella tres años. Y... Ella un día me platicó. Que ella llegó... Llegó del trabajo. Noche como las doce de la mañana.
Doce de la madrugada. Y... Ella se acostó. Llegaba cansada. Y se acostó a su cama. Y... Dice que... De repente... Escuchó una voz. Pues ella me dice que es... Que era algo de Dios. O lo que sea. Y ella escuchó una voz. Que le empezó a decir cosas de su... Vida, cotidiana. Cosas de su hija. Porque tiene más una hija. Y le empezó a decir... Cosas de... Que... Que... Que siguiera Jesús. Y muchas cosas. En su familia de ella... Ella me contaba que en su familia de ella...
Se practicaba mucho la brujería. Entre sus tías y... Parientes. Y pues ella era... Es muy... No es nada de eso. Ella no... Sí cree en eso. Pero no... No sigue nada de eso. Aunque sus parientes son así. Ella es muy... Puede decir... Una persona muy generosa. Muy buena. Muy buena madre y todo. Y pues... Ella se le presentó eso. Y... Dice que una voz muy... A... Como se puede decir... Degradable. Por la misma vez como muy... Ah... Con... Se puede decir que una voz de... De... De... De...
Algo sí se puede decir. Como una voz así como... Que podía sentir que... De autoridad. Y... Y al mismo tiempo con... Dice que al mismo tiempo cuando... Cuando esa voz le estaba practicando todo eso... Ella empezó a escuchar un... Pues un silbido. Afuera de su ventana en el cuarto. Un silbido como... De una risa muy... Como burlona. Y esa voz... Ella escuchaba muy bien esa voz y le decía... No hagas caso. Yo estoy contigo. No hagas caso. Todo va a estar bien.
No hagas caso a eso. Pues lo que estaba escuchando. Bueno... Ellos son católicos. Ella es católica. Yo también soy católico. Pero desde entonces que ella me practicó eso... Este... Yo me ha puesto como a... A averiguar mucho de eso. Del cristianismo. De Jesús. Me ha puesto como... Yo mismo me ha... Me ha metido muy... Al fondo. De investigar. Como una investigación yo mismo. Personalmente. Y... Ella pues sigue siendo católica. Nunca cambió. Aunque le pasó eso. Nunca cambió.
Así como no aceptó a Jesús. Ni nada de eso. No sé por qué. Pero... Tal vez... Yo sí lo tomé en serio. Yo sí lo creí todo. Porque ella no se puede explicar. Hasta lo notó en su diario. Ella tiene un diario. Siempre no escribe su diario. Y todo lo que le pasa al diario. Y pues yo... Yo esa experiencia... Yo la escuché. Y la tomé. Y desde entonces... Desde que me ha metido mucho... A... A investigar eso de Jesús. Los evangelios. Y todo eso. De la Biblia. A mí me han pasado cosas como... Como...
En la noche... Veo... Como que... Cosas que... Como se puede decir sombras. O lo que sea. Y... Una vez yo sentí que... Que me estaban como... Como... Como rocando. Aquí te voy a interrumpir por la pausa. No te vayas. Regresamos contigo. También aprovechamos para despedirnos de las estaciones. En la República. Que solamente nos escuchan una hora. Los esperamos mañana. Y en el resto de la República y el mundo entero. Continuamos. Después de la pausa. El miedofón. 55.2193.5926.
Conocemos la leyenda. Y la hacemos realidad. La mano te duda. Yo soy Joaquín López Dóriga. Y los invito a escuchar las mejores entrevistas. Londe cuando quieran. Noticias. Deportes y espectáculos. En tu plataforma de podcast preferida. Grupo Fórmula. Abriendo la conversación. Si buscas una mano que te ayude. Búscala al final de tu brazo. Sabiduría en las redes. Porque conocemos de raíz. A los especialistas. La mano te duda. Retomamos el relato con Sergio.
Nos comentabas antes de irnos a la pausa. Que veías sombras. Bueno si desde que me han metido como. Este. Más a fondo de esto de investigar. Todo lo que es de Jesús. Los Evangelios. La Biblia. Todo eso. Porque la verdad. Voy a ser honesto. La verdad. Como todos somos unos pecadores. Me entiendes de eso. Pero yo pienso que cuando. Desde que me he metido. A eso. A diario me llama la atención. Y no es porque. Vino un cristiano. A tratar de. Lavarme el cerebro. Lo que dicen.
Yo mismo me estoy investigando. Y como todos los días. Me estoy atrayendo. De buscar más a Jesús. Y buscar más cosas así. Y este. Y se los juro que. Siempre hay como algo que me detiene. Que me detiene. En una ocasión. Estuve. Yo. Yo vivía con ella. Yo estaba acostado. Una noche con ella. Estamos acostados en la cama. Y yo volteo a verla. Y. Veo su cara. Pero. Volte otra vez. Y vi una cara así como ven fea. Ella estaba dormida. Pero como si me revelaba una cara de ven fea.
Al lado de ella. En la noche. En la madrugada. Y era una cara así como tipo. Color entre negro y azul. Y los ojos ven rojos. Y. Desde entonces que me metía. A buscar más de Jesús. Y todo eso. Y me ha topado con gente que es cristiana. Y que me invita a la iglesia. Todo eso. Siempre me han pasado así como cosas que. Como me detienen. Para no llegar a eso. Para no buscar más. Es lo que siento yo. Así lo interpreto. Como me. Me detiene en un cierto modo. Si. Y. Incluso. Una noche.
Yo estaba acostado. Y ella tiene un perrito. Que se dormía con nosotros en la cama. Un perrito así chiquito. Y yo estaba acostado. Y yo sentí que me morieron los pies. Obviamente no era el perrito. Porque el perrito estaba en medio de nosotros. Y como me. Algo me jaló. Pero ya después. Yo me miraba. Así como arriba de mi cuerpo. Yo miraba a ella acostada. Y yo me miraba enfrente del espejo. Pero yo no me miraba a mi. Yo no más miraba una mano. Que como me agarraba del cuello.
Pero en el espejo yo no más miraba esa mano negra. Pero yo no me miraba a mi. Pero sí miraba a ella. Y yo me miraba yo acostado. Ok. Pero fíjate que. Es hasta un tanto. Intendible que te suceda esto. Por. Las huestas del mal que te quieren. Interrumpir en tu deseo. Si es cierto. Y es lo que digo yo visto. Yo escucho muchas testimonias de muchas personas. Y siempre. Siempre que uno busca a Jesús. A Jesús. No tengo nada contra otras regiones. Pero siempre que uno busca a Jesús. No pasa lo mismo.
No pasa lo mismo cuando uno busca a la Virgen. No pasa lo mismo cuando uno busca a Buda. O a otros. Siempre cuando uno busca a Jesús. Pasan esas cosas. Y yo lo. Yo lo he comprado con otras personas. Que con los que son cristianes. Platican lo mismo y todo. Y entonces aquí hay algo cierto. Hay algo cierto. Y pues. Como digo. Me pasa. A mi me pasa ahorita porque sigo en eso. Y. La semana pasada. Iba a ir a una. Iglesia aquí en California. Cristiana que me invitó un amigo y su esposa. Y pasa algo.
Para que no fuera. Claro. Pero tú tienes que ser. Más fuerte. En tu fe y seguir adelante. Ajá. Perdón. Sí claro. Pero este bueno pues. Esas fueron mis historias y. Y pues. De lo que pasa aquí. Muchísimas gracias Sergio. Por haberte reportado. Por platicar con nosotros. Y cuando quieras lo volvemos a hacer. Muchas gracias. Y buen programa. Bendiciones. Te dice profe. ¿Qué te parece a esta lanza? Y al soldado romano que atravesó. El cuerpo de Cristo. Para darle muerte. Como algunos objetos.
Se impregnan de esa energía. Y es capaz de moverse en el ser humano. O al provocar. Situaciones. Dice mi querida profe. Gracias por tu comunicación. Claro que sí. Muchas cosas hay de ello. De eso que comentas. No es lo que pensaba. Y nosotros. Oprende la verdad. Porque tú. Y todos esos. Casadores de reliquias. Arqueólogos. Han intentado rastrear. La verdadera lanza del destino. Algunos creen que. Se encuentra en el colegio. De santo tomás en España. Que es la auténtica. Aunque la autenticidad.
y de garantía de victoria en la guerra. Uno de los mayores interesados en poseerla sabemos a través de la historia que fue Adolfo Hitler. Exacto. Una persona que muchos han considerado como un anticristo, de hecho por todas las cosas atroces que cometió, pero ¿será cierto eso? ¿Será una realidad, es un mito o es simplemente una leyenda que Hitler tenía la lanza del onjino? Si no solo eso, sino muchas cosas más que supuestamente a él le darían gran poder.
Claro, vamos a comentarlo más a profundidad, pero también tenemos audios. Mi nombre es René Martínez y soy de Reino Satamano, Lipas. Esto que les voy a contar, le sucedió a mi abuelo que en paz descase en los años 60, en la carretera ribeleña de Reino Satamano, Lipas. Manejaba él por la carretera ribeleña a altas horas de la noche y dice que vio a una mujer muy bonita a orillas de la carretera. Él se orilló y le ofreció llevarla.
Al subirse ella se le insinuó y le dijo que se metiera a una brecha. Él como andaba medio tomado, como le gustó a la mujer se metió sin chistear y en ese tiempo había mucho monte. Cotoque ya dentro del monte, ella le preguntó si le gustaban sus piernas y mi abuelo nos platicó que tenían muy bonitas piernas y su cuerpo era muy bonito. La mujer le volvió a preguntar, ¿te gustan mis piernas?
Pero míralas bien a lo que mi abuelo volvió y la miró y le dijo que sí y ella le dijo míralas bien porque son piernas de gallina y jaja y supuestamente tuvo una risa sarcástica o macaba. Y mi abuelo salió corriendo de la camioneta rumbo la carretera y pues ya pidiendo ayuda se topó al feral de caminos y ya cuando regresaron a la camioneta cuenta mi abuelo que nada más había unas plumas ahí y ya la mujer ya no estaba.
No sé qué piensan ustedes, esto se los cuento yo, no sé si fue puro cuento mi abuelo o fue verdad pero varias personas contaron de que se toparon con esa mujer. Muchos saludos a todos los peludos moníacos y bendiciones, ahí estamos. Orale amigo muchas gracias, pues sí que fue esa mujer, ¿a qué se habrán enfrentado esa noche? ¿De qué crees que se trate?
Queremos saber tu opinión, queremos que tú participes en este programa. Mira dice Mora, saludos cordiales desde Monterrey, México, Peludos, Gina y Nacho. Muchas buenas vibras, saludos a todos y a cada uno de ustedes mis estimados. Gracias amigo, mi querido Mora, yo sé que tú siempre nos escuchas, siempre participas aquí con nosotros.
Y también saludamos a Ebel León que esta noche nos acompaña, dice, yo aquí escuchando, nada más que mi papi tiene mucho trabajo y no me deja escuchar bien, él hace cancelería de aluminio y vidrio. Ok, bueno saludos a tu papito que está trabajando y con audífonos a la mejor es la solución. Tenemos más llamadas, buenas noches ¿cómo te llamas? Hola, soy Irma de Canadá. Irma ¿cómo estás?
Muy bien, muy bien, gracias a Dios, escuchándolos aquí tenía problemas para escucharlos, solamente que ya me mandaste la dirección para poderlos escuchar y ya los estoy escuchando. Oye y tu voz a través del teléfono se escucha perfecto, a veces nos comunicamos aquí mismo en la ciudad y tenemos problemas y tú que estás lejos, mira que bien que te oyes. Sí, con tanto frío, con tanto frío por acá. Claro. A veces las líneas están muy, hay mucha interferencia por el frío.
Pero hoy te está muy bien. ¿Y qué nos quieres contar Irma? Bueno, estaba escuchando yo el postcard de no sé si es de esta semana porque lo escucho a mi hora de comida, me pongo a escucharlos y también los escucho por la tarde, a veces por el día cuando se conectan que yo tengo un minuto, bueno unos 15 minutos libres los escucho.
Y estaba escuchando acerca de las apariciones, mi mamá me contó, me contó que su bisabuelito, pues ya estamos hablando, si era su bisabuelito, estamos hablando como de a principios de siglo. Oye Irma, antes de que te, de ayer no escuchemos tu relato, vámonos a una pausa y regresamos contigo, ¿sabes? De acuerdo, gracias. El videojuego de Cuydofon cincuenta y cinco, veintiuno noventa y tres, cincuenta y nueve, veintisiete.
Las historias tienen muchas formas de contarse, pero sólo una de comprobarse, aquí en la mano peluda. No sabían que éramos semillas, sabiduría en las redes, porque distinguimos al mundo sobrenatural, la mano peluda. Entonces ahora sí, con Irma, para no cortarte en el relato, iniciemos con el que nos estabas a punto de contar cuando nos vimos a pausa.
De acuerdo, sí, estaba yo comentando que mi mamá me contó que mi, su bisabuelo, estamos hablando casi a principios de siglo, porque su mamá nació en el mil novecientos diecisiete, entonces, y pues su bisabuelo, pues ya fue hace tiempo. Entonces, me contaba que él cuando era joven, pues se salía por las noches para tomar, entonces se salía con su caballo.
Entonces me dice que en una de esas noches que salió, que encontró una mujer que la vio, que andaba con caballo, andaba tomado, y que la vio que muy hermosa, que toda vestida de blanco y con su pelo negro largo, muy bonito. Y como veía Luna que pues la veía perfectamente porque estaba muy claro. Entonces dice que se acercó a ella y que le dijo, guapa o linda, ¿a dónde vas?
Y que la mujer no le hizo caso, que siguió caminando y que él se adelantó, pero que cuando le vio estaba muy fea, tenía cara como de animal. Entonces hasta lo borracho se le quitó. No, no me impresionó. Y se regresó a la casa muy asustado y le dio tanto susto que desde ese entonces decía mi mamá que ya no volvía a tomar porque decía, no, mi bisabuelito no tomaba. O decía mi abuelita, decía, no mi abuelita. No tomaba, no tomó a partir de que le dio ese susto.
Vaya manera de dejar esta adicción al vino. Eso ya no salía ni de noche, o sea que ya cuando ya empezaba a oscurecer pues ya se quedaba ahí en su casa. Llegaba de su trabajo y ya se quedaba como eran hombres de campo en aquella época. Eran gente que se dedicaba al campo. Entonces pues ya quedaban ahí, pues ya no, ya no, él se quedaba ahí, ya no salía. Oye, pero cómo dudar de lo que vio si hasta repercutió en su vida. Para bien, ¿no? Porque ya dejó el vicio al lado. Para bien, para bien.
Pero fue muy fuerte para él. Sí, pues le digo a mi mamá, o sea yo estaba muy chica cuando mi mamá me platicaba de eso. Y a mí me gustaba mucho ir a platicar con mis abuelitos, con mi gente ya vieja. Y me contaban muchas historias, pero muchas historias de la familia que a veces mi abuelita merecía. Fíjate, yo ni siquiera sabía. Y a mí me platicaban cosas de su vida, de lo que habían pasado. Y me gustaba mucho eso. Y ahora que soy grande digo, no, entonces sí fue cierto.
Porque para que ya él haya dejado de tomar y de salir por las noches, sí fue un susto bastante fuerte. Sí, claro que sí, ¿eh? No cómo dudar de lo que repercutió. Sí, y de la familia de mi mamá había clarivirentes. Yo creo que yo ya te lo había platicado, bueno ya se los había platicado porque cuando llamo había platicado acerca de los de clarivirentes. Pero eso era del lado de su mamá. Ah, ok. Que tenía clarivirentes y de lo del lado de su papá fue su bisabuelito el que dejó de tomar.
Ok, oye y algunos en este momento dirán, ay, cómo no se le aparece algo a mi familiar, ¿verdad? Exactamente, para que se le quite la borrachera o el vicio que tengan, ¿verdad? Sí, claro. O pues antes quizás porque vivían en lugares muy solos, no había mucha gente, muy lejanos. Entonces quizás por eso también había tantas apariciones. Pero bueno aún he escuchado que en las ciudades también hay apariciones. He estado escuchando en relatos que hablan las personas que han visto cosas.
Sí, también. No es privativo de un lugar, sea la ciudad o sea un lugar pequeño. Es lo mismo, puede ocurrir este tipo de aparición. Sí. ¿Verdad? Eso es lo que escucho en los comentarios, en las narraciones de las personas que hablan. Oye, y ahorita que decías que te gustaba que tus abuelitos, tus familiares mayores te contaran este tipo de historias, ¿ellos las cuentan de una manera tan especial y entretenida? Que también nos encantaría que los abuelitos participaran, ¿verdad?
Sí, porque ellos tienen tantas cosas que contar, tantas vivencias que sería maravilloso que hablaran porque ellos son la historia viva. Claro, sí, los detalles, la manera pausada te van adentrando a lo que ellos te contaban de una época remota, pero siempre es muy muy rico poder platicar. Si tienes la oportunidad también tú que nos estás escuchando de platicar con tus abuelitos, tíos mayores, pues es una bendición tenerlos.
Claro, pero lamentablemente yo ya todos mis abuelitos mayores, mi gente, mi mamá falleció, mi abuelita también ya falleció, del lado de mi papá pues falleció también la tía grande que ya falleció de 80 casi de 90 años, acaba de fallecer hace tres años o cuatro años por el COVID. Entonces ya no me queda mucha gente, o sea lo que yo pude aprovechar fue en esa época.
Me acuerdo que mis primas me decían, vente a jugar, ay no te aburres, y yo les decía no porque me contaban varias cosas, varias cosas muy increíbles de la época de la revolución, de muchas cosas, tanto cambio de gobierno que vieron tantas revoluciones, pues la revolución, también los cristeros, entonces fueron muchas experiencias que me contaron, pero muchas. Sí, claro que muy interesante y nosotros agradecemos que nos compartas tantito de lo que te platicaron.
Sí, muchísimas gracias y pues ahora que ando por acá pues me da tiempo de pensar en todas aquellas cosas y escuchar la mano peluda. Escucho en la mañana al medio día cuando es mi hora de comer, los escucho porque trabajo en la mañana, pero los escucho en las grabaciones. Ok, muy bien en Spotify.
Entonces los sigo siempre, exactamente los sigo siempre, entonces me gusta mucho porque es como volver a mi niñez, volver cuando escucho los relatos de tanta gente que también le contaron a ellos sus antepasados, es como volver a recordar aquella época de mi infancia. Y es muy bonito. Claro que sí. Porque también yo digo, ah sí, a mí me platicaron de eso y pues como yo les había comentado del lado de mi familia, del lado de mi mamá, de su mamá de ella, hubo clarividentes.
Entonces gente que, y a nosotros también nos lo transmitieron a mis tres hermanas, nosotros veíamos muchas cosas, enseñábamos muchas cosas antes de que acontecieran, pero todo eso se nos fue cuando falleció mi mamá. Toda la gente nos preguntaba, pero que ustedes no sintieron o no soñaron o no vieron algo, porque una de mis hermanas, ella casi lo veía.
O sea, ella se meditaba y ella veía cosas. Y a partir del fallecimiento de mi mamá, o sea, antes no vimos, o sea, no lo vimos venir y se nos acabó. Pues esto nos va a dar la oportunidad de volver a platicar contigo Irma, cuando tengas un tiempecito. Sí, tantas cosas que tengo todavía. Y nos comunicamos, por supuesto. Claro, y también invitar, como tú dices, a los abuelitos que llamen por favor. Sería tan increíble, tan fascinante que los abuelitos llamaran y contaran sus experiencias.
Sí, así también lo confiden. Despedencias vivas. Claro. Sí, pues es una invitación a los abuelitos donde anden, en cualquier parte del mundo donde anden, porque ellos también han de andar fuera, desde el país también y pues en el país también. Que se reporten. Pero donde quiera que anden, que se reporten, por favor. Claro que sí, Irma, te mandamos un abrazo. Gracias, muchísimas gracias y un fuerte abrazo para ustedes también. Gracias. Muy frío de por acá.
Sí. Pero escuchándolos como siempre, me da el calorcito de México cada vez que los escucha, aunque esté cayendo aquí una tempestad de nieve. No importa, estoy aquí en mi casa, trabajo desde casa. Sí. Entonces, cuando no hay solecito, pues tengo todas las cortinas cerradas para no ver la tempestad de nieve y escuchándolos. Y entonces me siento como que estoy en México. Sí, te mandamos un fuerte y cálido abrazo de todos los mexicanos para que nos sientas allá en Canadá.
Sí, verdad, eso es muy bonito. Yo me siento en México. Muchísimas gracias y que el programa siga para más. Es un bello programa, francamente. Es un muy bonito programa. Gracias. Nos da mucho calor. Hasta luego. Muchísimas gracias por recibir mi llamada. Al contrario, amiga, pues hasta Canadá. Y con ese frío. Sí, claro. Un abrazo a todos nuestros hermanos que radican en Canadá y que son hispanos, pero bueno, hispanohablantes desde luego.
Y pues les mandamos un saludo, un abrazo caluroso para que no sientan tanto frío. Hola, soy Seid, de Chicago. Ya ven que yo les he platicado que trabajo en una tienda comercial. Sí. Ahora trabajamos solos, somos cuatro personas. Les he platicado de una sombra que vemos aquí. Cuando les platiqué, se escuchó como tiraron una caja. Ok, ya pasó eso. No pudimos atención. Ese mismo día que me marcan por teléfono unos muchachos de los que están aquí trabajando conmigo, pero estaba de frente a mí.
Le digo, ¿por qué me estás marcando? Me estaba marcando él. Yo no, está mi teléfono. Hasta le sacamos una foto. El otro también no sé qué. Bueno, también esta misma semana se escuchó como abrió la bocina con el altavoz, pero pues tampoco era nadie. Y ya la última persona que le faltaba ver algo el día de ayer, vio a la sombra cómo se metió a la de la de la juguetería.
Fue corriendo a ver si no se había metido alguien de la calle para la tienda, pero no. Y todavía me pregunta que si yo no había sido. Digo, no, yo clarito la vi la sombra a la persona cómo caminó hacia el área de juguetería. Y a ese muchacho era la última persona que le faltaba ver esa sombra. Bueno, buenas noches, bonita noche. Yo tengo la foto de cómo me estaba marcando este muchacho. Y él estaba frente a mí. Esto se nos hizo raro. Bueno, gracias. Gracias, amigo.
Oye, hablando del tema de hoy de la lanza de longinos, Adolfo Hitler era conocido por su interés en lo culto, en los esotéricos. Se dice que estaba fascinado por objetos y símbolos místicos y entonces buscaba reliquias que pudieran conferir poder y ventaja a este hombre que era muy ambicioso. Durante la Segunda Guerra Mundial, las fuerzas nazis emprendieron una campaña para apropiarse de valiosas obras de arte, incluyendo reliquias religiosas.
Y se rumora que Hitler estaba particularmente interesado en objetos vinculados con la historia cristiana y mitológica.
Creó una organización dedicada a investigar y recolectar este tipo de objetos y se especula que la lanza del destino estaba precisamente entre los objetos de interés de su organización y pues fue trasladada a Viena después de la anexión de Austria por parte de los nazis allá por el 38 y se cree que Hitler la buscaba fervientemente convencido de que poseer esta lanza le iba a otorgar el poder y la protección divina.
Dos puntos que él estaba súper interesado y sabemos que era un hombre que el poder lo movía totalmente pero también quería esa protección divina que le llegara al triunfo en todas sus batallas. Vámonos a una pausa y regresamos. El miedo forno, 55, 21, 93, 59, 26. Porque la verdad se esconde bajo la leyenda, la ponemos al descubierto aquí en La Mano Peluda. ¿Quieres iniciar, hacer crecer o monetizar tu podcast? Saber los secretos de todos. Donde y cuando quieras. Les va a cambiar la vida.
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¿A quién tenemos en la línea? Máquina, Máquina, otra vez yo Aldo. Aldo, bienvenido amigo. ¿Tú te encuentras? ¿Dónde? Recuérdame por favor, hermano. En Chilpancingo Guerrero. Ya ves que apenas te hablé y mi hijito... te contó ahí una historia de chat. Cierto, mi amigo. Oye, ¿tienes otra cosa que contarnos esta noche? Sí, sí, ya ves que he tenido muchos contactos. Y sí, te tengo otra. A ver, somos todos oídos, amigo. Gracias, gracias. Buenas noches, Gina. Hola, buenas noches.
Es un gusto saludarlos. Bueno, mira, todo esto... te digo, tiene muchos años que inició, ¿no? Uno de los contactos o eventos un poco fuertes me sucedió igual dentro del ejército. Yo me di de alta en el 98. Ahí en Chilpancingo Guerrero. Yo le conté que más o menos como al año aproximadamente salimos a operaciones a la Sierra de Guerrero. Entonces, llegamos a un lugar que se llama San Roque. Es un pueblito de la Sierra.
Por seguridad siempre las tropas del ejército cuando van a hacer sus casas de campaña. Se me olvidó el nombre ahorita. Toda la base de operaciones se tiene que hacer en un lugar alto para que uno tenga sus puntos de protección y te des cuenta si alguien se ve cerca. OK. Nosotros llegábamos en lo que armábamos, nos tardábamos como tres días en instalarnos ya completamente. Por las noches, en la parte de abajo, yo te calculo como unos 300 metros, veíamos unas lucecitas.
Y realmente, como yo les he dicho a ustedes, cuando uno no tiene conocimiento de las cosas, pues no tienes miedo. Porque tu instinto se cuestiona y empiezas a platicar con las personas. Mira, ya hay unas luces. Pero hasta ahí. OK. Entonces, ya como al cuarto día, el oficial de la base nos mandó un pelotón. Éramos nueve con un pelotón. Está conformado de nueve soldados. OK. Nos dijo que nos bajáramos a esos 200 metros, había un camino y pusiéramos un puesto de control por si pasaba un vehículo.
Nosotros lo revisáramos. En ese tiempo todavía estaba todo tranquilo, no había tanta violencia. Así que la mayoría de mis compañeros, de mis camaradas, pues era más relajado la estancia en donde íbamos. No vivíamos con ese miedo como se vive. Sí. Esa noche me acuerdo que empezamos a oír un galopar. O sea, venía corriendo. Ya había dentro del pelotón pues había compañeros que ya ellos vivían en la sierra, ahí crecieron y pues ya se dieron de alta. Yo este en ciudad, no? Esto fue un poco más.
Acá no conocía así de caballos ni de animalitos. Entonces uno identificó y dice, no, creo que viene un caballo corriendo. Cuando está totalmente oscuro para que tú puedas identificar una silueta, no la tienes que ver directamente. Se tiene que ver a un lado y ves bien la figura. Entonces ahí nos enseñaron eso, ahí fue donde aprendimos. Y se vean hacia un lado y sí, pues vimos que venía corriendo la silueta, pero venía totalmente rápido y pasó recio en medio de nosotros.
No nos alcanzó a golpear, pero venía como asustado. Entonces pasó corriendo y ya todos nos pusimos en alerta pensando que alguien venía atrás de ese animalito. No, no vimos si era un burbuero o un caballo porque pasó muy recio. Entonces se pierde donde pasó corriendo y vimos las luces que estaban de aquel lado. Y otra vez, oigan, miren, ya están las luces y todo. Pues ya en ese momento de adrenalina ya te empieza a entrar ese miedo. Me acuerdo ahorita y me da esa temblorina.
Claro, escalofrío, amigo. Sí, el escalofrío. Ya nos pusimos en alerta. Yo realmente sí me dio miedo en ese momento porque no yo desconocía que pasaban ese tipo de cosas. Ya de repente de la parte de arriba, como había mucha hoja seca por donde estaba la base, empezamos a oír pasos que alguien venía bajando. Entonces nosotros supusimos que a lo mejor era una prueba oficial, que nos quería poner en alerta para ver si estábamos preparados.
Cuando los soldados están y oyen personas que vienen caminando, tienen que gritar alto ahí, ejército mexicano, identifíquese. Entonces empezamos a gritar esa voz de alerta, pero no nos respondía. Y alcanzamos a ver perfectamente la silueta como venía bajando el ruido de las pisadas. Prendimos las láteras, pero al momento de prenderlas ya no estaba esa silueta que venía bajando. OK, pero la silueta era básicamente de qué? De persona. Una persona.
Sí. Entonces cuando nosotros alumbramos hacia esa parte y se desvaneció, se desvaneció con la luz y se dejó de las pisadas. Entonces, y dónde aumentó? Más ya el miedo, ya era un miedo general, entre los nueve. Ya no sabíamos qué es lo que estaba pasando. Y a mí se me ocurre decirle a uno, ¿saben qué? Hay que ir a ver las luces que están. Entonces pedimos autorización, dejamos a unos que cuidaran esa parte donde habíamos visto la sombra.
Nosotros avanzamos hacia las luces, pero nos dábamos cuenta que entre más avanzábamos como que se alejaban. Y uno de los chavos que estaban ahí, que él vivió en la sierra, nos dijo, ¿saben qué? Ya no hay que avanzar hacia allá porque esas luces son las que pierden a la gente. En una decisión acertada, pues ya nos seguimos. Ya nos seguimos las luces y nos regresamos al punto de control.
Hasta después, como oficial para ver qué era lo que estaba pasando, le informamos y ya en el punto de la noche ya no volvió a pasar nada. Ya como a la semana, ya que decidimos movernos de ese lugar, al bajar, yo creo que como ya que llevamos todas nuestras cosas, en el día íbamos caminando, como yo creo que eran como 500 o 600 metros, ahí fue donde conocí la palabra de Camposanto. Camposanto.
Pues en ese pueblito, en esa partecita es donde iban a enterrar a las personas, pero ellos le llamaban Camposanto. Entonces de ahí era donde nosotros veíamos las lucecitas. Entonces, pues no sabemos si esos eventos que pasaron en esa noche, fue precisamente por el Camposanto que estaba ahí y algunas energías, no sé, pues se me estaparon al ver que pues nosotros estábamos un poco relajados porque yo quiero pensar que cuando espíritus malignos, o sea ven energía buena, pues empiezan a atacarlo.
Ok, si, se sienten amenazados. Si, si, y pues ese es uno de tantas cosas, pues ya nos dimos cuenta, no? Ya no nos dejamos de ese lugar y ya nunca, pues volvimos a regresar ya. Si. Ya nunca nos pasó nada grave, si no queda más. Oye, tú no usaste la palabra, pero esas luces serían bolas de fuego, amigo? Mira, no las, yo personalmente no te puedo decir porque no las veía como tal como bolas de fuego, sino eran luces, luces, como todo. Ay, como te explico, Nacho, este... Pues como un foquito.
Como si fueran lámparas amarillas, pero así como que se querían apagar y se prendían, pero no se veían como bolas de fuego, sino como lámparas. Ya, ya entiendo. ¿Nadie sospechó que pudiesen haber sido brujas? Pues no, fíjate, en ese momento, pues como casi no nos metíamos de lleno en esos temas dentro del ejército, nadie supuso esa situación. Ok, Aldo, dame un segundito, amigo, no hiciste ir al corte, no te vayas, ¿eh? El Miedofon. Mensaje de voz o de texto 55-2193-5926.
Todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos aquí en La Mano Peluda. Si quieres volar con las águilas, no nades con los patos. Sabiduría en las redes. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. La Mano Peluda. Continuamos con esta emisión de La Mano Peluda a través de tanto tiempo, tantas historias que hemos escuchado y hoy una más también interesante. Sí, estamos con nuestro amigo Aldo, hasta ya, Chilpancingo Guerrero. ¿Estás allí, amigo? Sí, aquí estamos, mucho.
Excelente. Y bueno, entonces ya decidieron regresar al cuartel y ya sin novedad volvieron a tener una experiencia semejante, ¿no? Sí, este, mira, de esa ocasión que nos movimos a otro punto, yo creo que este ya fue más un avistamiento yo tipo OVNI. Ah, caray. No. A ver. Siempre, siempre este, bueno, después de San Roque nos movimos a otro punto y este había un poblado que se llama Acatepec, Guerrero, porque en México es de Acatepec, ¿verdad? Acatepec, correcto. Sí, sí.
Y allá en Guerrero, en las sierras, Acatepec, el pueblo que está por allá. Este, en esa zona en la que nos ubicamos, pues sí, a lo lejos, digo, son cuestiones muy nostálgicas porque en ese tiempo pues no teníamos ni celulares ni nada más que la radio. Sí. Y, este, y pues a lo lejos veíamos las penumbras nada más de los pueblitos que estaban a lo lejos.
Entonces, este, esa primera noche, igual nos establecimos y todo y me acuerdo que alcanzamos a ver bien, así como si fuera la luna, pero, pero como si se viera cortada. No tenía, no tenía la forma total de un triángulo, pero aparentaba, ¿no? Nosotros la vimos salir entre los cerros, pero entre las pláticas, eso sí lo vio todo el oficial, ahí sí le tocó ver a él.
Entonces, cuando le dije, pues la luna se está notando muy bien, dice, no, pues sí, este, pero está raro porque ellos como oficiales tienen más conocimiento de dónde sale el sol, sale la luna, o sea, estaban más preparados ellos en ese tiempo, ¿no? Sí. Casi la mayoría de tropa no tenía tanta oportunidad al estudio sobre, sobre ubicaciones y todo eso ya uno lo iba aprendiendo. Sí, con la práctica, ¿no? Ajá. La práctica, este, y ya de repente él, él se mete a su, a su casa de campaña.
Sí. Y de repente pues se empieza a, a hablarnos, a ver, ¿saben qué? A ver, reúnanse todos acá. Y, ¿saben qué? Este, lo que acabamos de ver no es la luna, porque, este, había salido y avanzó, pero se veía igual, así cuando la luna está llena. Ajá. Ya ves como que totalmente blanca y hasta a veces. Sí, iluminada. Como que llega a lastimar un poco su luz. Ajá, el reflejo, sí. Así la vimos. Como a los 15 minutos de que vimos esa, esa, esa luz, ya empezó a salir la luna totalmente llena.
Ajá. Entonces él, este, agarró al personal de transmisiones, reportaron, y a nosotros pues sí nos dijeron que lo que había pasado ahí no lo comentáramos con nadie, él ya había pasado el reporte. Y te digo que en ese tiempo pues tenían muy, este, también, este, al ejército no les gusta tocar ese tipo de temas. Ajá. ¿Por qué no tienen respuesta, verdad? ¿Mande? Tal vez porque no tienen respuesta, sería como admitir que hay algo más fuerte que la propia guardia
y pues no saben cómo defenderse. A lo mejor yo pienso, ¿no? Que es una especulación que por eso no, no revelan información, por eso no lo dicen, porque es algo que no se puede controlar. Sí, en ese tiempo, mira, el ejército siempre ha tenido conocimiento de eso. Ajá. Porque yo pues fui uniendo todo, todo lo, la poca información que yo iba recabando, ya a esta edad pues la fui entendiendo, ¿no? Ya ves que en estos tiempos ya el ejército está soltando mucha información sobre el fenómeno ovni.
Ajá. Sí, es lo que últimamente se ha dado, sí. En ese tiempo cuando yo, yo, vieron mi interés, pues sí me llamaron, este, con un coronel, ¿no? Me llevaron eso que es en su oficina y me preguntaron que qué era lo que yo estaba buscando dentro del ejército. Y pues sí les dije que yo tenía la intención de conocer sobre los ovnis, pero me lo dejaron así bien clarito. Aquí no encontrar nada de eso y dedícate a trabajar. De plano.
Sí, sí, sí. Pero sí, este, sí, sí tienen, sí tienen información entonces. Pues este, a mí sí me tocó ver muchas, muchas cosas y pues vas haciendo amigos ahí, no dentro del ejército. Claro. Este, de, de, de la Fuerza Aérea, pues sí, sí, sí tienen mucho contacto con cosas que no, que no son parte del ejército.
Debe ser, sí debe ser, porque pues ellos están constantemente en el aire, surcando los cielos y pues seguramente algo habrán visto si personas que no nos dedicamos a eso, digamos, hemos tenido oportunidad de observar algún fenómeno aéreo, ¿cómo le llaman ahora? De Fanny, Fanny. Fenómeno. Aéreo no identificado, ¿no? Anómalo, ¿sabes? Anómalo, sí, exacto. Muy bien. Ando dando el nuevo modismo que, que le están dando.
Sí, ahora se refieren a eso porque dicen que pues no todo tiene que ser un objeto volador no identificado, que yo me quedaría más bien con esa, esa conclusión, ¿no? Porque pues se supone que si no lo, no sabes qué es, pues realmente es no identificado. Pero la definición que ahora están sacando es porque supuestamente en el cielo podemos encontrar cada vez más objetos que aunque no se pueda saber qué es, sí están identificados, ¿no?
Entonces, más bien se trataría de algo que no tiene una explicación. Entonces, por eso yo creo es la razón. Yo ahora no encuentro mucha lógica, pero ok, ellos sabrán su rollo, ¿no? Sí, sí, pues ellos tienen pues, este, las cosas creo más importantes pues creo que nunca las van a revelar, ¿no? Algo que realmente no, porque este, yo sí he visto, ¿no?
La mayoría de videos que sacan en estos tiempos de, de naves nodrizas, pero pues yo quiero pensar que si realmente estuvieran las naves nodrizas pues ya hubiera pasado algo importante, ¿no? Dentro de la humanidad, dentro del planeta Tierra, no nada más estar ahí escondida sin, sin dar alguna señal, ¿no? Exacto, o como decía Salvador Freished, ¿no? Pues sí, vienen, se hacen presentes, ya los vimos y ya se van. ¿Qué, qué, qué caso tiene? ¿Cuál es la razón?
Es lo que hay que investigar, ¿qué están buscando? Está con nosotros Daniel Romo, ahí nos está escuchando. Ojalá se dé la oportunidad de charlar al respecto y también a ver si el mismo Daniel Romo sabe por qué razón ya no es objeto volador, no ha identificado la, la definición que se está utilizando para todo el estudio de estas cosas en el cielo y por qué ahora se le llama Fanny. ¿Sabes, Daniel? ¿Verdad?
Que saber qué, por qué le cambiaron el nombre o quién lo estipuló o cómo está el rollo. ¿Verdad, mi amigo? Sí, sí, sí, sí, es muy raro. Muy bien Aldo, pues muchísimas gracias, no sé si quieras agregar algo más. Pues no, siempre agradecerles, agradecerles que me dan la oportunidad de escucharme y este, pues hay muchos, muchos, muchos contactos que he tenido, ¿no? Pues mi hijo los quería saludar, pero ya se quedó dormido, se emocionó. El chiquito.
Bueno, pues ya nos los saludas tú a nosotros, por favor, le dices que le mandamos un fuerte abrazo de parte de todo el equipo y que pues sea exitoso en sus estudios, ¿no? Sí, sí, claro y ya sabes que somos, somos sus este peludos maníacos número uno. Excelente, amigo, que tengas muy bonita noche. Igualmente, gracias a todos, gracias Gina. Saludos, excelente noche también. Hasta luego, hasta Chilpancingo Guerreo, les mandamos un abrazo y pues sí, son muchas cosas que pueden ocurrir.
Ahora, ¿les suceden a los militares? Otra época, por supuesto, ¿no? Ahora, si van los militares allá en la sierra y ven luces, más vale no acercarse o ir preparados a todo, porque ya sabemos qué es lo que podría estar ocurriendo y no tiene nada que ver con lo sobrenatural, sino más bien son otras cosas. Pero en aquella época que nos cuenta nuestro amigo, pues todavía el asunto... Que no había celulares. No había celulares, por ejemplo.
No había tanto, tanta utilización de iluminación LED como ahora la tenemos, que es ligera, que es duradera, que prácticamente con una carga eléctrica muy baja puede iluminar. Antes, ¿no? Antes era otro tipo de tecnología la que estábamos disfrutando y por eso es que llama la atención todo lo que ocurre en esos sitios. Y mi amigo Aldo nos narró estas experiencias, fíjense, ¿eh? Siendo ellos parte de un pelotón, estando allá en la sierra, la vivencia que tuvieron algo impresionante.
Claro, situaciones extrañas, insólitas, pero también lo que me gusta de estas noches es que nos mueve el tema sobrenatural, pero que familias enteras estén escuchándolos, no importa la edad, también es uno de los puntos importantes de resaltar de la mano peluda, ¿eh?
Así es, oye, dice Carta Aguilar, es que quieren tapar el sol con un dedo y la luna con una lona, pero la mayoría ya tenemos respuesta, dice mi querida Carta Aguilar, bueno, ya lo creo mi querida amiga, y sí, seguramente están sucediendo cosas. Es que además es otra época, Nacho, el acceso a las redes sociales y el poder comunicarnos en instantes de un punto al otro del mundo ha hecho que la información fluya mucho más. Sí, sí, es muy, muy importante eso que comentas, la tecnología.
Y Gina, pues ha llegado el momento de despedirnos. Gina, nos vamos. Muchísimas gracias por haber estado con nosotros, que tengas excelente noche, que Dios te bendiga, te esperamos mañana. Soy Gina Áviles. Hasta luego Gina, yo también me despido, soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes porque esta noche escuchamos buenas historias. Que tengas una estupenda noche, descansa y como decimos aquí, cabot. El programa se termina, pero la investigación continúa aquí en La Mano Peluda.
Esta fue una producción de Grupo Foruda.
