La Mano Peluda | Viernes 25 de Abril de 2025 - podcast episode cover

La Mano Peluda | Viernes 25 de Abril de 2025

Apr 26, 20251 hr 32 min
--:--
--:--
Download Metacast podcast app
Listen to this episode in Metacast mobile app
Don't just listen to podcasts. Learn from them with transcripts, summaries, and chapters for every episode. Skim, search, and bookmark insights. Learn more

Episode description

#LaManoPeluda #AbriendoLaConversación

Grupo Fórmula #AbriendoLaConversación #LaManoPeluda ¡Suscríbete a nuestro canal de YouTube! http://goo.gl/NAKFkj Podcast: https://goo.gl/PbwGxT Mantente informado minuto a minuto en nuestras redes sociales: Facebook-----http://goo.gl/5UHZOQ Twitter----------http://goo.gl/nEXxVF Canal sugerido http://goo.gl/hst33f Sigue nuestra transmisión en vivo: http://goo.gl/2VZDqJ Descarga nuestra App: iOS: http://goo.gl/tLZe3S Android: http://goo.gl/oXFwHj.

¿Quieres anunciarte en este y muchos otros podcast?

Escríbenos a este email: ventas@rss.com

Transcript

Busca tus programas favoritos en tu plataforma de podcast preferida Grupo Fórmula Advertencia Las opiniones de los participantes y colaboradores no corresponden necesariamente con las del programa o la empresa Si este programa es escuchado por menores de edad se recomienda que lo hagan en compañía de un adulto Porque nosotros hemos estado ahí. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. Porque conocemos de raíz a los especialistas.

El demonio es una figura que ha aparecido en todas las culturas y no es una figura cristiana. Documentaremos todas esas experiencias que no tienen lógica alguna con Georgina Avilés e Ignacio Muñoz. Llegó la hora de poner las evidencias sobre la mesa. Fantasmas. Voces. Apariciones. Psicofonías. Mitos y leyendas que rodean al mundo sobrenatural quedarán al descubierto aquí en

La Mano Peluda. Desde la Ciudad de México, para todo el mundo, esta emisión de lo insólito y de lo que no tiene explicación lógica, Pero que a ti y a nosotros nos apasiona. Soy Gina Aviles y qué gusto que estés esta noche con nosotros. Hola, ¿qué tal? ¿Cómo están? Buenas noches. Gracias por acompañarnos en esta transmisión. Donde vamos a platicar de lo increíble y también de lo sobrenatural. Porque de lo que es natural en todos lados se

habla mucho. Yo soy Nacho Muñoz. Agradecido con Dios y con ustedes porque juntos vamos a dar inicio a una nueva aventura más. Queremos tu participación a través de las redes sociales y de la multilínea 55 -5279 -2291 a la página radioformula .com .mx y en Spotify encuéntranos como La Mano Peluda Grupo Fórmula. Tú te puedes poner en contacto con nosotros haciendo uso de todas las vías de comunicación disponibles para ti. Por esa razón te voy a compartir también

nuestro contacto de WhatsApp. Ahí nos puedes mandar un mensaje de voz o un mensaje de texto, compartir fotografías, videos, memes, lo que tú quieras. Saludamos a las estaciones en la República Mexicana que se unen con nosotros.

Ciudad Guzmán, Jalisco, Ciudad Juárez, Chihuahua, Coatzacoalcos, Culiacán, Durango, Guadalajara, Guerrero, Hermosillo, La Paz, Baja California Sur, Los Reyes, Iguetamo, Michoacán, Mazatlán, Monterrey, Poza Rica, Puebla, Tabasco, Tijuana, Torreón, Querétaro y en Estados Unidos, Georgia y Las Vegas. Bienvenidos a esta noche. ¡Espeluznante!

Nos adentraremos en las aterradoras historias de aquellos que han tenido encuentros cercanos con demonios y seres del inframundo, desde intensos exorcismos hasta relatos inquietantes con visiones de presencias malignas. Estos nos muestran lo que podría estar... Al acecho en las sombras.

A través de testimonios reales que hemos escuchado a través de tantos años, exploramos cómo los demonios se manifiestan en la vida de las personas y cómo estas entidades parecen tener el poder de controlar, asustar y alterar la realidad. Si alguna vez te has sentido observado por algo invisible o has experimentado fenómenos inexplicables, Esto te hará cuestionar si realmente estás solos en este mundo. Hoy, encuentros con demonios, relatos desde el infierno. Y reiteramos la pregunta

para ti. ¿Acaso alguna vez has tenido una experiencia extraña o perturbadora que crees que podría haber sido un encuentro con algo? ¿Del otro lado? Contesta la pregunta y estamos esperando tus testimonios. Vámonos con relatos. Buenas noches. ¿Quién habla? Los Edwin. ¿Edwin? Sí. Bienvenido. ¿Desde dónde nos escuchas? Desde Reynosa, Tamaulipas. Soy originario de la Ciudad de México. Qué bueno que estás aquí presente y además con la intención

de contar un relato. ¿De qué se trata? que es mis familias directas, que yo nací con lo que es un don, que es el tercer ojo. Es muy sonado eso. Entonces yo puedo ver, no presencias como tal, pero puedo ver las sombras. Y se ha desarrollado lo que es mi don a lo largo de lo que he crecido. Y como que ya son más notorios lo que es las presencias. ¿Cuándo te empezaste a dar cuenta?

desde que le gustan los seis años y ella empezaba a ver cosas incluso hasta en las casas donde vivíamos antes a la ciudad méxico nos llegaban a espantar y mi familia no veía pero yo sí veía sombras como tanto que no tenía desarrollado lo que es el tono que viene ahorita no tiene mucho hace tres años de tres no nos cuatro años Un tío falleció, pero aquí hay una presencia que es un niño. No sé si sea un ángel, no sé si sea un demonio, no sé, pero me ha ayudado

mucho, pero se me manifiesta mucho. O sea, ¿tú lo has visto, la silueta? Sí, yo lo he visto, ya lo empecé a ver desde bien, bien, bien. Ya es la silueta lo que es un niño, la cara no es... O sea, se la veo. Como tal, ¿qué le puedo decir? Es un niño de 10 años, 9 años. Y como tal, o sea, hasta ahorita actualmente me habla. Después de que me pasó esto más fuerte, ya me empezaba como que a hablar o como que a dar señales de lo que iba a pasar. Entonces yo tenía lo que

es un familiar demasiado enfermo. Tenía anemia.

Estaba muy delgado, o sea, pegada a los huesos entonces yo estaba en el estado de México porque pues fui a visitar lo que es a mi familia y por inercia no sé qué pasó pero mi trabajo me llevó a visitar un familiar allá en la ciudad de México exactamente el que estaba enfermo entonces llegué como a la noche y ya me explicaron pues que tenía esa enfermedad de hecho ya estaba entubado ya tenía ya necesitaba oxígeno, el tanque de oxígeno ya realmente ya nada más estaba esperando la

muerte. Suena fuerte, pero ya estaba esperando eso. Entonces fue la aparición del niño. Eran como dos de la mañana porque no podíamos dormir porque si se quería levantar al baño, necesitaba algo, comía puro líquido, o sea, era muy fuerte la situación. Y se me manifestó el niño. Y yo me le quedaba viendo. Y nada más me comentaba que ya una semana y ya... Así tal como se les está diciendo, una semana y ya... Ya iba a fallecer lo que era mi tío. ¿Y sí pasó así? De hecho sí,

pero no solo pasó eso. Pasaron cosas más fuertes. Ok, pasó eso. Pasaron dos días, tres días y se me manifestó otra vez el niño con miedo. En esa ocasión estaba mi papá de visita. Era por la tarde, eran como las 12 de la tarde. Y el niño se me apareció como a las 11, aproximadamente. Estoy calculando más o menos el tiempo. Y el niño me comentó que tenía miedo. ¿Cómo se comunicaba contigo? O sea, nada más escuchaba lo que es

la voz. O sea, veía la silueta. pero yo escuchaba su voz, no se lo movían los labios, como tal no se le veían los labios, pero escuchaba su voz. Entonces yo me saqué de onda, porque en mi mente, yo le contestaba en mi mente, porque si yo le contestaba así hablando solo de frente, pues mi familia se iba a decir, no sé qué onda con él. En mi mente decía, ¿por qué no? Dice,

tengo mucho miedo. Y desapareció. Y empezó como que manifestarse una identidad muy fuerte en lo que es mi tío, el que ya estaba a punto de morir. Llegó el punto de que nosotros lo parábamos de la cama. Lo poníamos así boca arriba. Para que se pueda respirar bien. O poniéndonos las chantlas y todo eso. Para que pueda ir al baño. Necesitaba la ayuda. Pero. Mi tía. Va al cuarto. Y se quedó en shock. Porque lo encontró sentado. En la cama. Y empezó a gritar. Ya se siente mejor.

Ya está parado. Y yo no. A mí me entró un miedo como para entrar al cuarto y dije, ¿qué está pasando? Primero se me manifestó el niño y ahorita de repente ya mi tío se levantó, ¿no? Es algo anormal, pero yo nada más yo veía esto, pues mi familia, para ellos era como un milagro, ¿no? Y entonces va mi papá y mi tía como que se está quedando porque mi tío le hablaba, pero no con voz baja. Pero no era su voz. Edwin, permíteme, tenemos que hacer una pausa. Regresamos contigo.

No te vayas, por favor. El miedo. 55, 21, 93, 59, 26. Todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos aquí en La Mano Peluda. La Mano Peluda Haciendo cálculos, me he dado cuenta de que tengo dinero suficiente para no trabajar el resto de mi vida. Suponiendo que me muera el próximo sábado. Sabiduría en las redes. Porque no todo tiene explicación lógica. La mano peluda. Continuamos, estamos platicando con Edwin desde pequeño. Ha tenido esta posibilidad

de ver. Lo que otros no pueden, pero en este momento lo que nos está contando es que había algo extraño, una energía negativa con esta presencia del supuesto niño que ya le había informado a Edwin que su tío iba a fallecer, pero para toda la familia el tío se había recuperado. ¿Y qué pasó entonces, Edwin? Pues, como le comentaba, empezaba a hablar con una voz baja. pero no era su voz. Y pues mi familia se sacaba de onda. Quería tratar de entender lo que decía. Y no

sé de dónde sacó la fuerza. Una persona con anemia que tenía la piel pegada a los huesos aventó a mi tía. Teníamos un clóset como el cuarto es chico, la aventó. ¿Pero así de repente la avienta? Sí. ventó, o sea, mi tía le quiere agarrar las manos, y, o sea, para que mi tía ya caiga al suelo, o sea, hasta se escuchó como lo que es el closet, la puerta hasta se movió feo, y uno ahorita, pues ya con el tiempo dices, ¿cómo, con qué fuerza la aventó, no? Pues para que sonara

así. Sí. Entonces, va mi papá y trata de tranquilizarlo, pero En ese momento, como que quiere agarrar a mi tío de las manos para ver qué está pasando y no lo podía agarrar. O sea, que mi tío tenía demasiada fuerza. Y al momento de que mi papá lo quiera jalar para así pararse, yo me paro y dije, pues, ¿qué está pasando? Y se me volvió a aparecer el niño. Yo iba camino hacia el cuarto. Yo estaba en la sala, estaba acostado en el sillón

y iba para el cuarto. Y al momento de que ya iba a entrar al cuarto, el niño se me apareció y dijo, no, es que tengo miedo. Y yo dije, qué raro, ¿no? Y yo al momento de ir con mi tío, como le comento, yo puedo ver cosas. Yo vi una sombra de una señora. Sí. Como que si estuviera no sé si montada en sus hombros o abrazada. Como cuando te abrazan por la espalda y agarran tus hombros, así. Como que si te estuvieran manipulando. Pero nada más veía la figura. Sí, yo nada más

veía la figura. Era una señora hasta todavía me acuerdo, era una señora morena. O sea, pelo corto. Yo así la vi. Sí. Y ya primero pasó eso y yo al momento de que agarro a mi tío y se desvanece

la... se puede decir que lo tenía agarrado. Y no sé, dice mi papá que no sabe de dónde yo saqué la fuerza porque a mi papá como que acostado como si se me había acostado en el suelo que lo cargué y me metí a la pared pero así con una mano y de eso yo no me acuerdo eso me lo están contando ellos como que se me borró el que hacer en ese momento me dijo mi papá es que se me hace increíble que tú me abrazaste O sea, mi papá

mide como unos 60, yo mido como unos 76. Entonces, para abrazarlo, igual a mi tía con una mano, ya acuesto lo que es a mi tío y me le quedaba viendo. Y mi tía sí me preguntó, oye, ¿qué viste? Porque ella vio cómo me quedé fijamente cuando pasó todo eso. Sí. Le dije, no sabes que es que yo vi una señora tan... Le di lo que es este... ¿Cómo era realmente la señora? Y me dijo, esa señora anteriormente quería andar con tu tío. Así como me la describí y empezó a buscar en

sus... Como era amiga también de ella. Y empezó a buscar así entre sus fotos anteriores. Y me enseñó una foto de hace cinco o seis años. Sí. Y era similar a esa persona. O sea que sí la pudiste identificar. Ajá. Y pues lo que se me hace increíble es que como se la describió. O sea, yo nunca había visto esa foto ni visto a esa señora. Así como se la describí, es esa señora. Ok. Y te da la ocasión de que... Trató de localizar a mi tía, ¿no? Sí. Y la señora había fallecido

hace tres años. Ándale. Oye, ¿pero qué pasó con tu tío? ¿Sí se recuperó o no? No, falleció mi tío. Pasaron, pues casi, no pasaron exactamente los siete días, pero pasó como semana y media y falleció. Ah. Ok. Porque ya estaba muy mal de salud. O sea, ya era, ya. Estaba como en etapa terminal en la enfermedad. Sí, sí. Pero pues lo anormal es que en primera, yo sé que a lo

mejor no sé si sea un don. A veces yo no puedo dormir, o sea, o luego veo cosas que luego mi esposa no ve y no se las comento, pues por lo mismo que le da miedo. Claro. Pero porque yo le digo, yo ahorita que vivo aquí con mi esposa en Reynosa, Tamaulipas, Yo le digo, oye, mira, este niño me está cuidando, mira, veo a este niño así. Y yo lo he visto aquí en la casa, pero no se está cuidando, no sé qué está pasando.

Pero sí he visto, o sea, me han presentado varias ocasiones sombras o hasta sueños muy escalofriantes, que pues igual en otra ocasión se los puedo contar. Pero esa es la historia de mi tío, lo que me pasó un poco fuerte. ¿Cómo pude descubrir esa persona? ¿Cómo pude ver yo de dónde yo saqué la fuerza? ¿De dónde sacó la fuerza de él? ¿Y cómo pude ver una persona que había fallecido hace tres años? Eso. Oye, ¿por qué estaría ahí conectada con tu familia? ¿Tenía una liga pendiente?

Puede que a lo mejor quiso andar a lo mejor con mi tío y se quedó con... Con la hermana de mi papá. Puede ser eso. Puede ser muchas cosas. Sí, claro. Muy bien. Que la dañó en su tiempo. Y a lo mejor pudo estar despechada. Es que uno no sabe. Pero yo siento que esa persona. Sí le hizo mucho mal. Hasta yo me quedo pensando. A lo mejor no fue la enfermedad. A lo mejor le hicieron un trabajo. Porque a mí me han hecho

trabajos. Y sí, o sea, sí creo en eso, más aparte porque los veo, porque me han hecho trabajos muy fuertes. Y falleció tu tío y ya jamás la volviste a ver, ¿no? No, ya me di cuenta que ya el niño ya no se me manifestó como tal. Ok, entonces sí tenía relación con tu tío. Pues es que el niño yo lo vengo viendo desde chiquito. Ah, no, pero la señora, digo. Ah, sí, la señora sí. Yo siento que el niño vio a la persona maligna. Es que ahí es como que no sé si me esté cuidando

de algo o él me esté cuidando. No sé si sea un familiar mío que me esté cuidando, que se esté representando un niño. Pero sí me da miedo investigar más allá porque luego entre más buscas o hasta puede ser algo más maligno que todavía no se desarrolla. O a lo mejor se quiere alimentar de mis miedos porque yo me pongo a leer cosas así y como que no le... me da miedo buscar más.

Oye, esto significa Edwin que tienes muchísimo que contarnos y que te vamos a invitar para periódicamente estar platicando contigo y que poco a poco nos vayas platicando todo lo que has vivido y en esta ocasión... Nada más respóndenos si esto a ti te ha causado miedo a lo largo de tu vida o es algo con lo que ya te acostumbraste y aceptas. Hasta la actualidad, le digo, tengo ahorita 27 años y me causa miedo porque ya mis sueños son

más sorprendentes. Antes soñaba con personas que, no sé, o sea, yo a lo mejor... mis recuerdos, las conocí, pero no, y después ya me encuentro que por redes sociales, que ya esa persona está muerta, o sea, y yo en mis sueños la vi cuando ya aparece en redes sociales muerta. Oye, Edwin, entonces, ¿qué te parece que te volvemos a hablar en otra emisión para seguir platicando y conociendo

de lo que has vivido? Claro, por supuesto, yo estoy aquí, pues yo soy muy fan de ustedes, y pues me gustaría contarles muchas historias que... que son entretenidas para el público y más que nada son reales, no son falsas. Claro que sí, Edwin. Entonces tenemos una cita. Aquí le voy a poner en tu tarjeta para volver a comunicarnos contigo. Te agradecemos y te deseamos excelente noche. Igualmente, un saludo a todos. Que tengan

linda noche. Hasta luego, mi querido amigo. Y escuchando relatos como este, yo me pregunto, Gina, si de verdad eso lo podemos considerar un don. Tomando en cuenta que cuando hablamos de un don, es un regalo. ¿Un regalo de quién? Es un regalo de Dios. Entonces, ¿esto podría pasar o catalogarse como un regalo de Dios? Yo creo que esa respuesta solamente depende del individuo, ¿verdad? O sea, de quien recibe ese llamado don. Vámonos a una pausa y regresamos.

El Miedo Fon, 55 -2193 -59. veintiséis. Es hora de poner al descubierto lo que nos hace temblar, correr, gritar y sudar. La mano peluda. Hey, marca, ya sé que tú igual nos estás escuchando. ¿Te interesa crecer? A nosotros también. No pierdas más el tiempo y anúnciate con nosotros en RCS punto com. Queremos mostrarte cómo llegar más rápido a tus clientes y lograr tus metas más rápido. Escríbenos a ventas arroba rcs .com ventas arroba rcs .com y sabrás qué se siente estar

en boca de todos. Las ideas se roban. El talento jamás. Sabiduría en las redes. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. La mano peluda. Continuamos. También hoy estamos convocando a que tú nos digas si has tenido encuentros con entidades negativas, con demonios. El misterio que rodea a este tipo de seres. Es una energía muy densa, muy negativa. La leyenda sobre criaturas infernales, espíritus oscuros, han sido un tema

frecuente a través de estos 30 años. Y hoy queremos que tú nos platiques acerca de estas apariciones. ¿Qué tal? Pues sí, te invitamos a participar. Saludos a Marcos Cortés, saludos a Gina y Nacho desde Dallas, Texas. Los escucho desde que hicieron el viaje a la hacienda de Huasca. ¿En serio, amigo? ¿Tú estabas ahí? ¿Tú fuiste a la excursión? Es pregunta, nada más, para saber si tú ibas adentro de ese autobús donde hicimos varias grabaciones, varias tomas ahí, que nos la pasamos muy bien.

¿Tú ibas? Estoy convocando a las personas que asistieron a esa excursión a que nos vuelvan a contactar. Queremos platicar con ustedes porque se aproxima una celebración en donde ustedes tienen que ser tomados en cuenta. Claro que sí. Saludos también a mi querida Elma López allá en San Luis Potosí y María Morándiz. Regresé de China. ¿Cómo están todos? Muy bien, amiga. ¿Y qué tal tu viaje? Pues vamos a continuar, vamos a escuchar más audios y todo lo que ustedes

nos quieran compartir. Acuérdense que ustedes también nos pueden encontrar en Spotify como La Mano Peluda Grupo Fórmula. Déjenme platicarles unas cosas. Algo que una alumna me relató hace ya bastante tiempo. Mi alumna me dice que su papá igualmente trabajaba para el ejército, era militar. Entonces, que en muchas ocasiones, como a todas las personas que pertenecen a estos destacamentos de militares, lo mandaron a un estado en el sureste.

Me contaba mi alumna que su papá era de Chiapas y le tocó ir a un lugar en donde obviamente iban a ir a destruir plantillos de marihuana. El papá de mi alumna obviamente ya estaba ahí con su equipo, con todas sus personas, con todos los militares con los que se iban a trabajar. Y obviamente

en ese tiempo, no sé si sea lo mismo ahora. que ya ha pasado mucho más tiempo, unos 15, 20 años que me platicó mi alumna de esto, dice que estaban ya preparando todo, estaba ya cayendo la noche, ellos ya estaban en sus posiciones y que en el momento que fueron allí a destruir con machetes, con toda clase de herramienta para cortar la planta, o estas plantas, vieron que había una especie de coyote, pero era un coyote poco habitual.

Al principio escuchaban los ruidos, sentían los pasos, la presencia de tal vez un animal muy grande. Algunos como que podían percibir qué pasaba, ¿no? Pero otros decían, bueno, es que parece coyote, pero no es coyote, será un lobo,

qué animal es. Cuando lo alcanzan a herir, porque obviamente ya comienzan a perseguirlo, empiezan a hacer esta persecución en contra del animal que supuestamente se había metido al campo, ven que era un coyote o al menos tenía ese tipo de perro enorme o de coyote de la cintura para arriba, pero que para abajo, de la cintura hacia abajo,

era el cuerpo de una persona. En este caso, me dice mi alumna que su papá le platicó que, obviamente, ellos hicieron el llamado a sus superiores, se llevaron a este, no sé, a este Nahual, a este coyote, a este animal, y, obviamente, pidieron que no se hablara del tema. Pero, así como lo dice Ena, los aullidos, los ladridos, los gritos o los lamentos de este animal, pues eran entre

humanos y animales, ¿no? Pero sí sé, y mi alumna siempre me lo decía, teacher, siempre que van los militares a acampamentos, que van a ciertos operativos, que van a hacer su trabajo, ocurren muchísimas cosas con este tipo de seres, tanto seres elementales como seres pues mitad humanos, mitad animales, nahuales, cualquier tipo de experiencias. Gina y Nachito, estoy feliz de poder escucharlos porque estoy de vacaciones y aquí estoy en vivo

con ustedes. Queridos amigos de Miado Team, Mappy, Lady Buho, Juanito Arcos, Anselmo Insunza, Lady Buho, Rebeca, les mando muchísimos saludos. También a Samara Pocket. Amigos, los quiero. Los saluda desde la ciudad de Querétaro, Laura Mendoza Núñez. Muchísimas gracias, mi querida amiga. Siempre nos platica historias muy, pero muy interesantes, desde luego que sí. Y es que, hablando de criaturas míticas de encuentros con seres extraños, hay leyendas, maldiciones que nos ponen literalmente

los pelos de punta. Y hablando de las leyendas terroríficas y perturbadoras... se encuentra la maldición de la miringua. Hubo un tiempo que se veían claramente los peces nadando en el agua, pero poco a poco se fueron a acabar. Un cuento de pescadores, la leyenda de la miringua. te va a causar algo. Esta es una película en algo que sí da miedo, una leyenda mexicana del lago de Pátzcuaro, donde el miedo se hace presente a través de una mujer que sale del agua para

castigar a los pecadores del pueblo. En esta película, cuatro historias se cruzan cuando el espíritu del lago aparece para ajustar cuentas. Pórtense bien para que no se los lleve la miringua. ¿Un cuento de pescadores? Que ya se acerca la fecha que vamos a poder ver todos esta leyenda de la miringua. ¿Qué más viste? El fin del mundo. Exclusivamente en Cines este 30 de abril. ¡Alex! Hay leyendas, maldiciones que nos ponen literalmente

los pelos de punta. Así nosotros podemos darnos cuenta que muchas veces, tal vez, Hemos estado en el ambiente de una de estas manifestaciones y no nos damos cuenta sino que hasta que nos cae el 20, ¿verdad? Exacto. Buenas noches, Jenny Nacho, soy Luis Rendón. Esto que les voy a contar me pasó hace 23 años en la casa de mis suegros. Ellos viven en Naucalpan. Muy cerca de donde ellos viven, como a unos 100 metros, pasa un río. En aquel tiempo salió el aparato VCD, estaba

de moda. Pues bien, yo compré una película japonesa y era la de la maldición, la de la mujer que sale junto con el niño que movía como gato. Yo la vi de noche y acostado y mi esposa estaba dormida. La casa de mis suegros es bastante grande y con varias habitaciones. Nosotros estábamos recién casados, como les decía, terminé de ver la película, apagué el aparato y la televisión, la luz, me volteo para dormir y me acuerdo de la película y pienso, ¿qué diablo ni qué la fregada?

¿En eso? Siento cómo se siente a mi lado alguien en la cama. Me volteé a boca arriba. Yo me espanté. Le quise hablar a mi esposa, pero no pude. Solo balbuceaba. Y en eso escuché una voz que me dijo, ni le hables porque no va a despertar. Lo único que se me ocurrió fue empezar a rezar cuando por fin me pude mover, encendí la luz y desperté a mi esposa. Y le dije, me acaban de espantar. Cuando ella se paró de la cama, en ambas piernas tenía marcas de manos. que llegaban hasta los

tobillos, los muslos. No teníamos ninguna explicación, no le dijimos nada a mis suegros y en otra ocasión nos quedamos a dormir nuevamente en su casa. Mi esposa se durmió, yo estaba viendo la televisión, apagó la tele, la luz, me acosté boca arriba y aunque ustedes no lo crean... Sentí como me tomaron del pie, me lo jalaron abajo de la cama y me lo empezaron a mover como un péndulo, de derecha a izquierda, así el movimiento. Fueron

solo unos segundos. Cuando ya me pude zafar, me levanté, prendí la luz y le dije a mi esposa, me volvieron a espantar. Nos agachamos debajo de la cama para ver si no había nadie y ya por la mañana le platicamos a mis suegros. Los dos nos dieron unos escapularios y a partir de ese momento nunca más me volvieron a espantar. Cabe señalar que la recámara de la cocina era bastante grande y si pasabas de noche por ahí y prendías la luz, se sentía un escalofrío que te recorría

todo el cuerpo. Después... de la modificación de la casa, se acabaron los sustos. Esta es mi historia. Gina y Nacho, tengo otras cosas que me han sucedido, pero ya no en la casa de mis suegros. Después se las cuento. Vaya, ¿eh? Dos fuertes experiencias que tuviste en la casa de tus suegros. Luis, gracias por comentarlo. Hola, Gina, Nacho. Soy la chica del sushi y les quiero

contar un relato. Les platico. Esto me pasó en el 2010 aproximadamente, por cuestiones personales me tuve que ir a vivir un tiempo con mis abuelitos, entonces esto me ocurrió en su casa de ellos, a mí me dieron una habitación o un cuarto para mí sola, pero su casa de ellos pues está muy grande, está tan grande o larga que... Esos cuartos quedan en la parte de atrás, pero todavía atrás de esos cuartos, bueno, donde terminan, hay un

corral o un patio. Y todavía aparte, atrás de ese patio o de ese corral, tienen una bodega grande. Bueno, yo me quedaba en el primero de esos cuartos. Salías y en medio había un baño. Y enfrente estaba el cuarto de otra de mis tías. Entonces, les comento, yo me quedaba sola. Y en una ocasión, el cuarto tenía una ventana que daba hacia el patio. Esa vez, en la noche me desperté, tomé agua, me senté y me iba a volver a dormir. como transparente, no era muy oscura,

era como blanca o beige. Entonces sí podías ver hacia afuera quién estaba. Y veo a alguien que está parado, una sombra de un hombre, oscura, completamente oscura, que solo se quedaba ahí parada y se me quedaba viendo. Pues ya no le tomé importancia porque no se metía nadie. Entonces pues él no era, yo lo reconocía y él pues ya estaba dormido. Lo dejé así, no me dio miedo, solo que sí me sacó como de onda que lo viera

y ya me quedé dormida. Después esto me siguió pasando por varias noches hasta que una vez sí fue algo fuerte, algo espantoso porque... Y aparte de que vi la sombra ahí parada, o sea, no me decía nada, no hablaba, pero empezó a darme mucho miedo. Y en la puerta empecé a... bueno, fue lo más de... pues sí, como de miedo. Empecé a ver cómo la querían abrir, pero era de las puertas que tú le puedes cerrar por dentro, tienen su

seguro. Entonces, solo prendí la luz y la manija de la puerta, o sea, la... la estaban, que la querían abrir, o sea, la estaban moviendo, yo vi cómo se movía, este, y no podían abrir la puerta, entonces, pues yo me puse a rezar, porque sí, la verdad, sí me dio miedo, este, y al siguiente día, ya cuando amaneció, yo le platiqué a mi abuelita, y pues ya nada más lo único que dijo,

ya no, este, ¿sabes qué? Ponte a rezar, no pasa nada, y me regaló un escapulario, lo puse atrás de la puerta, no sé por qué, pero me dio por

ponerla. atrás de la puerta, e igual pasó lo mismo de que querían abrir, pero no podían, pero si eran unos, ya no nada más era de que querían abrir la puerta, sino que la empezaron a empujar así como cuando quieren entrar, pero no pueden, entonces como que sí me ayudó algo el escapulario que me regaló mi abuelita y que lo había puesto ahí, pero sí me dio mucho miedo y eso me pasó varias noches, hasta que ya después mejor yo

me puse a rezar. Traje agua bendita y pues se la puse al cuarto, pero esa fue en esa ocasión. En otra ocasión que sentí que alguien me observaba, bueno, esa no me ocurrió a mí, le ocurrió a mi mamá y a mi hermana, pero esa sí fue en su casa

de mis papás. Yo tenía mi cuarto al lado de mis papás, entonces esa vez yo recuerdo estaba en la... Y pues tenía mucha tarea, entonces estaba en la computadora, ya se había hecho tarde y eran como las 8 o 9 de la noche, entonces yo seguía haciendo mi tarea y pues me ponía mis audífonos para concentrarme en escuchar música. Y yo no me percaté de que mi mamá y mi hermana habían entrado al cuarto, de hecho me espantaron porque yo estaba de espaldas hacia ellas, entonces

yo no las había visto. llegaron bien espantadas, y les dije, pues, ¿qué, qué les pasó, qué tienen?

Y me dice, es que nos hablaste, nos dijiste que que viniéramos a, que viniéramos, o sea, nos hablaste con la mano, nos hiciste la seña de que de que viniéramos aquí a tu cuarto, y les dije, no, yo no me he levantado para nada, no, no les he hablado, de hecho, me espantaron, porque yo no las había ni visto, ni escuchado, y me dice, en las dos, o sea, las dos me contaron lo mismo, no, es que vimos que alguien se asomó, porque saliendo del cuarto de o del mío hay una

sala y pasando por la sala hay un pasillo largo que puedes ver hacia la cocina y ellas estaban en la cocina y me dijeron que habían visto como yo salí de la sala bueno pensaron que era yo porque nada más vieron como una sombra oscura y pues como estaba todo apagado pues no se veía nada entonces pensaron que era yo se asomaron y les hicieron la seña de vengan o sea con la mano pero pues y yo, y ya después no solo pasó eso, sino que también entre el cuarto de mi mamá,

bueno, de mis papás y el mío, había una como puerta, pero pues nada más le pusimos como que una cortina, no, no tenía en sí puerta, entonces ahí de hecho veían que alguien salía de mi cuarto y se asomaba y les hablaba, inclusive hasta hoy en día si mi mamá pues no se puede quedar sola así en su cuarto en la noche, o sea, ya llegan las... les digo, las seis, siete de la noche, se empieza a oscurecer y ella mejor se va al negocio con mi papá porque no se puede quedar

aquí sola. Porque sí, o sea, sí se ve que sale alguien, que se asoma. De hecho, si yo estoy en la cocina preparando algo o estoy sola, sí se ve que alguien se asoma desde acá de la sala o desde los cuartos. Pues bueno, chicos, esas serían mis dos historias por ahora. Espero que les hayan gustado. Así me puse algo nerviosa. Espero que les gusten y después les contaré más. Saludos nuevamente a Gina, a Nacho. Los felicito por su programa. Gracias, gracias. Gracias, mi

querida amiga Susy. Y pues interesante esto que ocurrió, verdad? A veces la misma familia se saca de onda. Oye, y hablando de visiones aterradoras y contactos con el más allá, pero con demonios, no todas las experiencias involucran una posesión física, un exorcismo. Algunas personas han sido testigo de visiones aterradoras de seres infernales.

Un relato común entre quienes han tenido este tipo de encuentros es en las sombras oscuras, estas entidades conocidas como sombras demoníacas que se manifiestan generalmente en lugares oscuros, pero aún así puedes identificar esta sombra aún más oscura, acechando a la persona sin que ésta pueda ver su forma completamente. Hay quienes han tenido este tipo de encuentros y aseguran que sienten una presencia malévola, acompañada de un frío que te puede hasta calar los huesos.

¿Tú has tenido algún tipo de esta experiencia? Vamos a continuar con más historias, a eso venimos. Soy yo, Patty Sainz, como siempre y como todos los días, reportando desde Cáceres de Houston, Texas. Un saludo para todos ustedes. Gino y Nacho, bendiciones para todos también. Yo que me dedico a la limpia de casas, pues sí, también me dedico a limpiar las casas de bienes y raíces. En ocasiones me ha tocado limpiar casas muy viejas y hay lugares, hay cuartos, habitaciones que sí se sienten muy

frías. Hace mucho tiempo limpiaba casas llenas de noche, era un pasatiempo. Bueno, un pasatiempo era un trabajo que yo tenía por la noche. Trabajaba para una compañía en aquel tiempo. Y sí, en ocasiones eran las 11, las 12. Lo más tarde que terminaba en ocasiones era como las 2 de la mañana. Y en varias casas que me tocaba, no era todos los días, era dos o tres veces por semana. Así se siente un ambiente un poquito frío. Ya cuando uno sale, pues obviamente lo tiene que apagar

todo. Pero sí, en algunas casas sí se siente

un poco frío. el hogar, nunca vi nada, nada más en una casa sí llegué a sentir algo como alguna presencia, pero no, o sea, siempre me comenté a Dios, dije, Dios mío, aquí no me pasa nada, porque en ese tiempo, pues, yo trabajaba únicamente sola, no trabajo con nadie, y este, sí se sintió un poco feo, se sintió una presencia, pero de allá afuera, pues, no, pero sí, más que nada en las casas solas, que uno va a terminar de limpiar para hacerle el La limpieza final es

cuando yo he sentido eso, pero pues eso es todo. Bueno, saludos y bendiciones. Yo, Patty Sanz. Gracias, mi querida Patty. Como siempre, interesantes tus historias y sobre todo porque las has vivido tú, que tienes que por cuestiones laborales entrar en casas, diferentes casas. Tú te puedes dar cuenta perfectamente que dicen que cada cabeza

es un mundo. Y cada familia es un universo. Y por lo tanto, pues, estás en contacto con diferentes costumbres, algunas raras, algunas muy excéntricas, algunas exóticas, pero son todas diferentes, amiga. Ya me imagino cuando te llegues a encontrar algo que genere esa energía negativa, no quisiera estar ahí. Nos despedimos de las estaciones en la República Mexicana, donde solamente nos escuchan una hora, y en el resto de la República y el mundo entero, continuamos después de la pausa.

55, 21, 93, 59, 26. Lo oculto se pone al descubierto aquí, en La Mano Peluda. Yo soy Joaquín López Dóriga y los invito a escuchar las mejores entrevistas donde y cuando quieran. Noticias, deportes y espectáculos en tu plataforma de podcast preferida. Grupo Fórmula, abriendo la conversación. Nunca abandones tus sueños. Duerme cinco minutos más. Sabiduría en las redes. Porque tenemos mucho que decir. La mano peluda. Saludos a todos los amigos que están aquí presentes. Buenas noches.

Primero que nada, felicitarlos. Su programa tiene una esencia única. Me gustaría mandar saludos al Ojitos Pispiritos Flores y al Bolillo Martínez. Unos peludomaniacos desde la cuna. Gracias por estar aquí juntos rumbo a los 30 años de la mano peluda. Y qué bueno que en tanto el Ojitos Pispiretos y el Bolillo también estén haciéndose presentes y diciendo, aquí estamos. Hola, buenas noches, Gina y Nacho, saluditos. Como siempre, reportándome como todas las noches. Saludos. De parte de Francisco

Arroyo Sánchez, Santiago Talmanto. presente, Estado de México. Saludos, saludos. Y que siga la mano pelada. Que siga. Eso es, que siga, mi querido amigo. Y así justamente, Gina, que siga, ¿no? Y fíjate que manda saludos mi querida Viviana. Un saludo, dice Viviana Gómez desde Cali, Colombia. Le mandamos un fuerte abrazo y un saludo, por supuesto. Hasta ya. Bueno, y vámonos con experiencia. Ya tenemos aquí en la línea a Don Chin. ¿Cómo estás? Ándale. ¿Cómo están? Bien, Nacho. Aquí

saludándote. Nos da muchísimo gusto. Recuérdame, ¿desde dónde nos escuchas? De Matamoros, a Bonito. Ah, perfecto. Allá muchos amigos. ¿Qué nos quieres relatar? Bueno, mira, más que nada es un recuento de lo que les pasé la vez pasada, que les comenté del Cerro Encantado, ese que se abre el portal cuando empieza el equinoccio el 21 de marzo y

cuando se abre el portal ahí en el cerro. Fíjate que en ese cerro también, dicen de eso, de allá de todos los en California, aquí en este cerro, fíjate que una vez al año, no recuerdo la fecha, pero en ese cerro dicen que... Una vez al año se hace un acúmulo de nubes en la punta del cerro

y cae una luz en el mero centro. Según la gente que vive en las faldas del cerro, en los ranchillos que tienen ahí, comentan ellos que dicen que ahí está en ese cerro, porque si lo ves en ese cerro, si lo lleváramos a ver, ese cerro tiene una forma como media. ¿Qué pasa con la pirámide? investigar ese cerro, ya no tuve contacto con él, todo está agregado en el Facebook, pero no me ha comentado nada que hay que investigar, este cuate estuvo como un explorador más o menos,

¿verdad? Que va a investigar ciertas cosas, no quita ciertos tipos de cosas, no me ha contactado, ¿verdad? Pero te digo, en ese cerro hay muchas cosas que se pueden investigar ahí, te digo, pero realmente ya estoy acá hasta Matamoros, ¿verdad? En algún momento vivía en el estado de Tlaxcala y portaba cerca, ¿verdad? Mi papá, te digo, íbamos a investigar en aquellos años cuando andaba mi papá buscando tesoros, ¿verdad? Y hay muchos lugares ahí muy ocultos que no están

explotados ni explorados, ¿verdad? Entonces, yo pensaba en una historia anterior, ¿verdad? Que eran las luces, que había unas luces que se miraban, que eran brujas y todo eso. Fíjate que en el estado de Tlaxcala también ahí, no recuerdo el nombre de la hacienda, hay una hacienda muy antigua ahí, ¿verdad? Te sacan. Lo comentaron la gente de ahí, porque en ese entonces todavía había otros dueños ya, que eran los que estaban

encargándose de la hacienda. Pero lo que comentaban, y fíjate, cosas que le pasaron a su papá, le comentaban mucho de que había tesoros escondidos ahí a los alrededores, porque esa hacienda dentro de eso, entrabas en el pasillo, porque yo sí fui, y entrabas ahí en la entrada de la hacienda y tenía como un corredor así con un círculo, ¿verdad? Donde en aquellos años se entraban las carretas, bajaban a la gente y con la misma se

daban la vuelta y se hacían, ¿verdad? De hecho, esa hacienda tiene una iglesia, tiene comedor, tiene todo para la gente, ¿verdad? Pero sí, a mi papá le tocó ver ahí cuando le invitaron a investigar de que había muchos tesoros escondidos a los alrededores de la hacienda, ¿verdad? Y mi papá en una de esas fue a investigar y dice que eran tres, dos y él, los que andaban investigando. En ese accidente, mi papá y mis otros dos amigos se separaron de ahí. Entonces, ¿sabes qué? Vamos

a hacer un tipo como círculo. Yo parto por aquí por el lado izquierdo, tú por el derecho y tú, Felipo, pues vete por el medio, ¿verdad? Y al final nos encontramos hasta cierto punto. Entonces dice, entonces ahí mi papá que dice que en esa noche andaban buscando los tesoros. Y luego dice que en el andar de la noche, ya como las doce, una de la mañana, dice que a lo lejos oía como voces, como que había gente que estaba platicando,

¿verdad? Y la gente, mi papá le escuchaba a la gente que estaba ahí platicando, pues hay alguien que por aquí, pues se quedaron aquí en la noche, están acampando o algo. Dice que miraba, a lo lejos miraba una... Como una fogata, ¿verdad? Y esa fogata, mi papá, pues dice, pues déjame ir a ver quiénes son, me va a preguntar, me va a ver dónde puedo hacer mis investigaciones y

todo este tipo de cosas, mis exploraciones. Y mi papá que se fue acercando, acercando a la fogata, pero como me iba acercando la fogata, pues iba haciendo más pequeña, ¿verdad? Al grado de que, pues, ya no la veo la fogata, ¿verdad? Y después, él siguió avanzando, siguió avanzando, y pues ya se toparon en el tramo donde ellos

se iban a juntar. Y lo comenta mi papá, y decía que ahorita oí unas voces de una gente que estaban acampando, y dice, pero conforme él se iba acercando, como que apagaron la fogata que tenían, ¿verdad? Entonces le dice el hacendario, no, hombre, Felipe, dice, ya, Felipe, mi papá, dice, ahí es donde estaba el tesoro, ¿qué no ves que los tesoros, como son muy antiguos, tienen mucho tiempo enterrados?

Y eso es lo que hace, ¿verdad? Que se marcan los lugares donde están enterrados con previas ratas o nombres que hacen de los gases que les quieren hacer contacto con el oficio y no se lo provocan, ¿verdad? Dijo, no, hombre, no lo marcaste, no, la verdad, no. Dijo, la mera verdad es que nada más fue eso lo que vi, dijo, no, hombre. Dijo, ahí tuvieras que habernos habido hablado, ¿verdad? Pues es una experiencia que tuvo mi papá y este... Y pues no, no pude andar

con eso, sinceramente, ¿verdad? Por eso voy a investigar un poco más con mi papá cómo se llama la hacienda, en dónde mero está. En alguna otra llamada les voy a compartir la ubicación para que sepan más o menos dónde está. Por si alguno de los que escuchan, de los compañeros que escuchan la biblioteca y quieran saber y que estén cerca, puede haber alguno que esté cerca, que se viene a estar buscada y me viene a dispensar en ese

lugar. Ok, nos encantaría. Claro que sí, nos encantaría mucho y tener una nueva conexión contigo y además para que nos des este dato. Y mientras tanto, te deseamos excelente noche y te agradecemos que hayas estado aquí. Saludos, que estés muy bien, amigo. Gracias por siempre regalarnos buenas historias. Hablando de estas apariciones con demonios, Hubo un caso reciente donde un hombre afirmó haber sido visitado por un demonio en su hogar después de haber participado, imagínate,

en una sesión de espiritismo. Es abrir portales. Durante la invocación, este hombre relató que las luces comenzaron a parpadear. Una sombra gigantesca se proyectó en la pared y antes de desvanecerse rápidamente él se sorprendió. Sin embargo, los extraños sucesos no terminaron ahí. Esa misma noche, el hombre comenzó a escuchar susurros en la oscuridad. No sabía de dónde venían estos ruidos y también al mismo tiempo a sentir una presión en su pecho como si una fuerza invisible

lo estuviera aplastando. Tras realizar varias consultas con expertos en lo paranormal, se determinó que su hogar estaba siendo acechado por una entidad demoníaca. Empezar a tener este tipo de invocaciones, jugar, esto de jugar es una palabra errónea,

¿no? compromete demasiado como para solamente catalogarlo como un juego porque estás abriendo portales estás comprometiéndote y aquellos que solamente lo toman como juego son los que después viven situaciones de este tipo y créeme que lo lamentan lo lamentan demasiado porque hay que tomar en cuenta mis amigos que el tiempo no se puede echar atrás Ya lo que hiciste, los errores que cometiste, los aciertos que tuviste, la fuerza de voluntad que manifestaste, pues ya te dio

lo que eres ahora. Y si ahorita tienes problemas como consecuencia de haber hecho un juego de invocación, tal vez... Tal vez es momento de tomar cartas en el asunto. Betina TV dice saludos a todos. Bienvenida, Betina. Gracias por estar con nosotros. Y Viviana Gómez nos saluda. Cali, Colombia presente. Ya la habíamos mencionado con mucho gusto. Juan López también está aquí con nosotros. Y, por cierto, hablar de estos

seres, Gina, no es cualquier cosa. Porque hace rato que escuchábamos la historia de que nuestro amigo veía a un niño. Yo me preguntaba, ¿en verdad sería un niño? ¿No podría ser un ente con apariencia de niño? Para engañar. Para engañar. Vamos al corte. Saludos a Kike y Sonia desde la Comarca Lagunera. El Miedofón, 55 -2193 -5926. Conocemos la leyenda y la hacemos realidad. La mano peluda. ¿Quieres iniciar, hacer crecer o monetizar tu podcast? Saber todos los secretos de todos. Donde

y cuando quieras. ¿Les va a cambiar la vida? RSS .com Almacenamiento, distribución y programación de tus episodios en un solo lugar. hacer podcast de manera fácil la gente que muerde la mano que los alimenta normalmente lame la bota que los patea eric hofer porque conocemos de raíz a los especialistas la mano peluda Continuamos con relatos, experiencias que tú nos quieres contar y vámonos a una de ellas. ¿Con quién tengo el gusto? Buenas noches, con Cristian. Hola Cristian,

bienvenido amigo. ¿Desde dónde nos escuchas? Desde Durango. Durango, presente, bienvenido brother. ¿Y qué nos quieres platicar? Lo que pasa es que me agarran trabajando. Ah, estás ocupado, no te preocupes amigo, te marcamos en

otro momento cuando tú nos lo indiques. minutos 20 ándele pues entonces así sea gracias que estés muy bien mi querido amigo pues si está chambeando no le vamos a interrumpir no lo vamos a distraer verdad por supuesto que no pero le agradecemos también es que a veces por ejemplo se oye como que es nuestro amigo es taxista no Y como que agarró un servicio justo en el momento en que le estábamos hablando. Pero, Gina, vamos a continuar. Vámonos hasta Aguascalientes, donde ya se encuentra

Ramiro con una experiencia. ¿Cómo estás, Ramiro? Bien, bien. Aquí, mira, escuchándolos y viendo cómo les cuentan los datos que pasan. Yo te quiero platicar algo que me pasó, así que frente a lo que me pasó en el camión. Una ocasión, pues yo tenía como 15 años, ya tenía hace como 40 años

más o menos. Entonces, en esa ocasión, yo estaba trabajando en Durango, y de aquí del pabellón de Ortega había una carretera que salía con el rumbo hacia el norte, pero había una curva, y en esta parte de esa curva, en la salida del pabellón, hay una... zona de tolerancia que le nombran el charquito y cuando yo iba en la noche como a las 2 de la mañana a Durango estaba trabajando en Durango y que crees que cuando salí de la curva había una muchacha que estaba pidiendo

dentón cuando me paré y la muchacha estaba toda sangrada estaba toda pues tenía mucha sangre Y yo pues ya arranqué mejor, me fui. Entonces cuando me arranqué, yo ya volteé en el espejo y no vi nada. Y cuando iba como a unos 200 metros de la distancia donde estaba ella para que yo arranque, ¿qué crees que volteé así? Y en el asiento del copiloto, iba la muchacha sentada. Iba sentada. en el asiento. Yo la vi así toda sangrada ahí, pues me puse nervioso y dije, ay

caray. Y pues me fui y arranqué duro, ¿verdad? Y mira, como a un kilómetro de ese punto hay una... un punto donde hay una virgen de Guadalupe que le nombran la Virgen del Camino. Y es así, está hecho un bulto de la Virgen y todo. Y pues yo iba pues iba aquí espantado. Y empecé así a rezar, ¿verdad? Cuando ya pasé en ese punto donde está esa virgen, volteé y ya no estaba la muchacha. Y pues me fui, me fui. Llegué hasta un punto que se llama Luis Muñoz Zacatecas, y

ya me fui rumbo a Durango. Te digo, era por la noche, eran como las 2, 3 de la mañana cuando yo iba aquí. Pues llegué, llegué a Durango. Estábamos haciendo una clínica de seguro social del Hospital General de Durango. Llegué, me puse a trabajar, yo a trabajar y todo. Esa vez yo iba solo. Había ocasiones que me iba así con compañeros que trabajaban conmigo. Pasó la semana y el fin de semana yo me venía para acá, aquí a donde vivía, porque

yo vivía antes en Pabellón de Hidalgo. Cuando regresé, ese día me vine un viernes en la noche, y ya venía, y ahí hay un pueblo que se llama a nombre de Dios Durango, y luego me paré, estaba pidiendo ahí algo para cenar y comer, y estaban unos camioneros, cuando estaban ahí, empezaron a platicar, y yo escuché la plática de uno de ellos, que una persona se le había subido también en su camión. Entonces ya me puse más nervioso,

¿qué crees? Me puse más nervioso pensando en que me hubiera pasado y dije, caray, pues no es a mí nada mal. Pues ya pasó el tiempo, pasó el tiempo y con el tiempo no mucho, ¿verdad? Fueron como unos cuatro años, cinco, que ahí en esa parte unieron la carretera. de Aguascalientes, hicieron un libramiento por este pueblo, esta ciudad de Pabellón de Arteaga, donde está la zona de tolerancia esa. ¿Y qué crees que hay

enfrente? La carretera pasa como a unos 100 metros de enfrente donde está la zona de tolerancia esa. ¿Crees que ahí, en esa parte, te sacaron algunas muchachas que, tristemente, yo creo que las asesinaron, las dejaron ahí? Y cuando escarbaron

para hacerla, pues, salieron. Y a mí se me hizo ya muy, pues, pensando en eso, me acordé de lo que me había pasado y decía, con razón, pues, sí es cierto que las personas cuando mueren y más de esa forma se quedan en un canal donde, pues, ahora sí que están pidiendo su aventura, no sé, para irse a donde viven o cualquier cosa, ¿verdad? Yo digo, eso es lo que me pasó. Vaya, y es algo que se te quedó súper grabado, ¿verdad? Porque este tipo de sucesos no se olvidan. No,

fíjate que no, para nada. De hecho, yo sin duda sí me acuerdo y paso por esa parte, porque hay veces que pasamos por otros pueblos que están así cercanos. Y sí, pero nunca, nunca ya me volví a pasar, pero sí me acuerdo con mi profesor. Es muy impresionante que, pues ya sabes, ¿verdad? Yo tenía como 15 años, yo fui de 15 años, cuando me hizo la parada esa muchacha, yo me paré y dije, ahorita la subo y a ver qué es. Y cuando me paré, que la ve así toda sangrada, dije, no,

no es mi madre, ¿en qué? Y ya cuando iba manejando con él, que volteó así, que la veo sentada en el lado mío. Es impresionante y sí son cosas que pasan y son comunes cuando pasan esas cosas donde les quitan la vida a las personas de ese modo. Y te digo tristemente aquí en ese lugar, pues hubo varios cuerpos que sacaron así asesinados. Pues ya sabes, mujeres que vienen de otros lados y nunca se dan cuenta. Donde quiera, tanta gente que se queda perdida por ahí, ¿verdad? Y fíjate,

eso es lo que me pasó. Y así como eso, otras cosas que me han pasado. Cuando yo trabajaba así, trabajaba afuera. Allá por Durango también me sucedió una cosa, pero no fue tanto así que se me sucedió, sino que una persona entró a platicar otra cosa. Así me da tiempo. Estábamos trabajando en ese mismo tiempo cuando estábamos haciendo ese hospital. Varios muchachos de ahí, de Latinoamérica, trabajábamos juntos. Y nos fuimos a dar una vuelta por allá rumbo a Mazatlán, de Durango hacia Medellín.

Y cuando veníamos de regreso, fuimos a un bañero que había cerca por ahí. Hay una, se llama La Joya Durango. Y cuando veníamos todos, una persona también estaba ahí y venía caminando en la carretera. Entonces cuando veníamos caminando en la carretera, bueno, veníamos manejando, yo venía manejando. Cuando venimos a la carretera, la muchacha se iba caminando ahí. Y pues ya sabes, los compañeros me hablaron y todo. Y dice, párate, vamos a llevar nada. Y yo pues me paré. Y cuando me paré, pensé

que ya veníamos. Y nada más pasó así como una sombra. Ni nos vio, ni nos volvió ni nada. Y nos quedamos todos impactados porque la muchacha se desvaneció cuando ya nos paramos y pasó enseguida. Y así de esas cosas bastantes, bastantes que pasan. Sí, es un lugar en el que de veras que se pueden tener experiencias que después al recordarlas dices, no, es que no le puedo encontrar una explicación lógica. Lo cierto es que lo vi, estuve ahí y pues nada más me queda aceptar que fue una experiencia

sobrenatural. Sí, Regina. Sí, digo, eso pasa. Pero bueno, son experiencias que me han pasado, que muchas veces la gente me practica, no es cierto. Ojalá que nunca le pasen esas cosas, ¿verdad? Pues aquí estamos para encontrarlas y pues ahí nos la llevamos. Muchas gracias por escucharme. Yo los escucho siempre, todas las noches los escucho y me gusta mucho su programa.

Qué maravilloso. Así haciendo que a la gente, pues, así que no tanto recordar eso, sino que decir, ah, caray, son cosas que no nada más se me han pasado, entonces yo creo que yo no estoy loco, más bien estoy en este mundo y pues hay que vivirlo. Claro que sí. Así es. Muchísimas gracias, Ramiro, que tengas excelente noche. Igual, muchas gracias a usted, Regina, Nacho, y luego, habiendo oportunidad, le mandaré para ti. y tantas cosas que le han pasado. Pero ahí

estamos. Claro que sí, Ramiro. Buenas noches. Buenas noches. Muchas gracias. Al contrario, gracias a ti. En muchas culturas se cree que los demonios tienen la capacidad de manipular el fuego, especialmente en las manifestaciones de lo que se conoce como las llamas del infierno. Estas llamas... Son vistas como una representación del tormento eterno que se supone que sufren las almas condenadas allá en el inframundo. Vamos a una pausa. Saludamos a Mari desde Florida.

Gracias por estar aquí. El Miedofón, 55 -2193 -5926. Las historias tienen muchas formas de contarse, pero solo una de comprobarse. Aquí en La Mano Peluda. No estés triste. A alguien le importas. A mí no, pero a alguien más sí. Sabiduría en las redes. Porque distinguimos al mundo sobrenatural, la mano peluda. En varios relatos de posesiones se ha documentado que los demonios hablan en lenguas antiguas o desconocidas.

Incluso cuando ha habido exorcismos. Las entidades poseen la capacidad de hablar idiomas que nunca se habían aprendido por la persona poseída, lo que esto aumenta la inquietud y el misterio con este tipo de encuentros. Correcto Gina, y vamos a seguir escuchando sus audios. Quiero comentarte, si tú alguna vez nos enviaste algún audio, no te sorprendas si lo vuelves a escuchar aquí con nosotros, por supuesto que es el único sitio donde... Hay autorización para que lo vuelvas

a escuchar. Es decir, nos gusta que ustedes cooperen con nosotros, haciéndonos presentes en su vida, mandándonos audios y compartiendo audios. Y por eso, si tú no te has animado, te invito a que lo vuelvas a... que te animes, que lo hagas en este momento. Y si alguna vez nos mandaste algún audio, que también nos envíes algún... Otro testimonio, alguna experiencia, nos actualices la información, porque esto es como una especie de club. Y si no me creen, miren, vamos a escuchar un audio

que nos enviaron en el Miedofon. Hola. Me llamo Alan y la historia que les quiero contar es sobre la vez que un grupo de amigos y yo fuimos a acampar en unas cabañas en Peña de Lobos. Este lugar, como sabrán, es famoso porque hay actividad paranormal, hay brujas, egún, inahuales, etc. Y bueno, nuestro plan era ir a acampar, estar ahí unos dos días y después regresarnos. El primer día que estuvimos ahí, pues decidimos hacer una caminata nocturna. Éramos alrededor de 17 personas, más o menos.

Pero pues no todos fueron a esa caminata, se quedaron como tres gentes. Entonces ellos se quedaron, dijeron, no, estamos cansados, mejor nos esperamos aquí y ya cuidamos las cosas, ¿no? Por cualquier situación. Entonces ya fuimos acompañados de unos perritos que habían ahí, que luego se querían meter a la cabaña, que son como pues solo vinos. Y que porque la gente luego les da comida. Y entonces así se le van pegando a uno. Entonces fuimos a la caminata. Nos acompañaron

los perros. Todo muy bonito. El paisaje está igual muy padre. Y las estrellas pues también se veían muy muy bonitas. El punto es que ya fuimos a la caminata. Regresamos. Y reitero lo de los perros. Porque ahorita es importante. Igual venían con nosotros ¿no? Y como unos 300 metros de la cabaña, escuchamos que se empezaron a ladrar un montón, pero un montón los perros

que había en esa zona. Pensamos que a lo mejor algo los había espantado, que podría ser un camión o algún perro ajeno a esa zona que pues llegó y no lo conocían, ¿no? Por alguna razón empezaron a ladrar los perros. Entonces, pues, ya lo que hicimos fue... Continuar hacia la cabaña. No nos pareció nada raro. Continuamos. Y al llegar a la cabaña. Nos dice uno de nuestros amigos que se quedó. Oigan. Nos quisieron abrir la puerta ahorita. Y me asomé y no había nadie. Y nosotros

así como de. ¿Qué onda? O sea, está raro. Y nos dice. No, es que sí. Es que de repente empezaron a ladrar. Pero un montón, un montón, un montón los perros. Y después de eso, escuchamos como si subieran las escaleras, porque para subir a la puerta de la cabaña había que subir unas

escaleras de madera que rechinaban. Entonces escuchamos claramente los pasos de una persona que estaba subiendo las escaleras, no eran pasos de perro, no eran garritas, sino se escucharon los pasos pesados de una persona que subieron las escaleras y después quisieron empujar y empujar la puerta como si de verdad la quisieran abrir con ganas. Entonces mi amigo se paró y pensó que éramos nosotros porque esa puerta se abría solamente desde adentro. Entonces dijo, ala,

han de estar empujando para que le abramos. Entonces ya se levanta mi amigo, dice que abre la puerta y no ve absolutamente a nadie, ni siquiera un perro. Porque como les comentaba, a veces los perros se querían meter a robarse comida. Pero no, ni eso, no vio absolutamente a nada, ni nadie. Y lo cual se nos hace raro, porque cuando estaban ladrando los perros, nosotros ya estábamos lejos, estábamos como 300 metros. Entonces pues sí está un poco ahí extraño de quién les quiso abrir

la puerta. Al día siguiente, uno de los que cuidan ahí las cabañas nos dice, oigan, que les quisieron abrir las puertas porque un amigo le platicó. Y le dije, no, pues sí, dice mi amigo que según le quisieron abrir las puertas. Yo no le creía tanto. Y nos dice el que cuida ahí las cabañas, nos dice, es que las personas que se alojaron en la cabaña de al lado, o sea, otro grupo de personas que se alojaron. Nos dijo que también en la madrugada, como a la una de la mañana,

les quisieron abrir la puerta de su cabaña. Y dije, órale, entonces sí está un poco raro. Y pues ya, esa fue la experiencia que tuvimos, algo que sí se nos hizo bastante curioso, ¿no? Bueno, eso sería todo. Muchas gracias, Tini y Nacho. Muchas gracias, mi querido Alan, muy amable por tu mensaje. Oye, comenta Dante Sinferno, dicen que los lugareños de ahí, que hay una guerra generacional entre los chamanes del poblado contra los brujos nahuales de por ahí también, ¿verdad,

mi querido amigo? Oye, ¿cómo está eso? O sea, ¿hay pugna entre los lugareños? Entre los brujos y los Nahuales, ¿cómo está el asunto? Debe ser tremendo, porque cada quien, imagínate, hay dos poblaciones que están cerca y no se soportan. Parece como de película, pero puede ser real.

Exacto. Oye, qué interesante. Y vámonos también, cada noche nos reunimos los amigos durante tantos años que nos hemos sentido identificados y también nos gusta apoyarnos y felicitarnos cuando algo... importante sucede en una de nuestras familias y hoy Maribel Pineda nos dice mi hijo Nefi nos manda la foto en su graduación tengo un científico astrónomo en mi familia y en la familia peludomaníaca también Nefi dice está chiquito mide 1 .95 y también tiene un gran intelecto nos manda la

foto Maribel muchas felicidades porque gran parte de este proyecto que ahora ves concluido Tú tuviste, tú y tu esposo tuvieron mucho que ver. Felicidades a Nefi. Claro, Nefi, un fuerte abrazo y créeme que tu mamá se siente muy orgullosa de ti y por ende nosotros también. Que tengas todos los éxitos que te mereces, que todo el esfuerzo que has hecho para terminar una carrera, una especialización, amigo, que te rinda muchos frutos porque... Para eso los estudiaste. Así que, amigo, a darle,

a darle durísimo. Y recuerda que en todo hay niveles. A veces empieza uno desde abajo, pero depende de ti crecer y crecer más y más. Un astrónomo. Fíjate, nada más es algo tan complicado. A veces no se puede valorar este tipo de carreras que solamente los científicos saben lo que dicen en ocasiones. Y pues vamos a seguir, Gina, si te parece bien. Hola, buenas noches. ¿Cómo te llamas? Me llamo Jenny. Yo quería platicar algo que me pasó aquí en Baja California. Perfecto.

Y has de cuenta que yo, bueno, yo ya estoy grande, pero yo tenía como unos 16 o 15 años. Y estábamos en una plaza, la plaza Cachanilla. Y pues nosotros éramos muchachas y veníamos. Sí teníamos dinero, pero nos lo gastamos ahí y nosotros vivíamos por ahí cerca. Pero se nos hizo fácil pedir raíces. Entonces, cuando pedimos raíces, miramos un carro que venía despacito, pero era un señor, un anciano.

Pero tenía un sombrero así, muy... muy raro, un sombrero muy raro, y ese sombrero, este, lo miramos y dije, ah, pues es un señor, o sea, no nos va a pasar nada, no nos va a pasar nada, porque, o sea, nosotros porque era una persona mayor, pensamos que así iba a ser, ¿verdad? Entonces, este, cuando ya íbamos, y le dio la vuelta, así por dentro del estacionamiento, y cuando ya se volvió a acercar con nosotros, ya era una persona muy Como unos treinta y tantos años. De treinta

a cuarenta años. El señor era un señor muy guapo. Pero era el mismo sombrero. Haz de cuenta que. Nos dio. Nos subimos. Pero si era. Era el mismo carro. El mismo sombrero. Pero ya no era. Ese viejito. Que nosotros habíamos mirado. Y entonces. Cuando estábamos ahí. Pues nos dio raíces y nos subimos y le dijimos, ¿qué quieren hacer? Pero hace cuanta gente allá, música de Mónica Naranjo.

Y luego, así como raro, algún señor tenía la mirada muy fuerte, tenía así como canas así, muy leves canas, así como arriba de su oreja. Era un señor muy atractivo. Y luego nos dijo que a dónde queríamos ir. Y nosotros nos quedamos así, que si queríamos ir a dar una vuelta. Éramos yo y otras tres muchachas, cuatro muchachas y un niño, un hijo de una de ellas. Y había una

grande que ya tenía 21 años. Entonces, haz de cuenta que nos subimos y nos dijo, bueno, pues vamos a dar la vuelta, pero nos llevó al monte. Nos llevó así, o sea, agarró un camino, había árboles y pasaba así por el medio. Y cuando se parió, estaba así como un cerro. Y se miraba así como lumbre, pero era así como el cerro. Y nos decía, pues yo más que nada yo tenía miedo y las muchachas, porque éramos cuatro y era un niño, era el hijo de la muchacha más grande que

venía con nosotros. Porque yo tenía como 15, 16 y las demás tenían como uno... No pasábamos de 18 nomás que esa muchacha de 21. Entonces, este... Yo sentía como que... Nos iba a hacer algo y él decía, así nos decía, cuando íbamos en el carro antes de llegar a ese lugar que les estoy comentando, él se reía, se reía a muchas carcajadas y tenía la mirada muy fuerte. Y luego decía, no tengan miedo. Y se empezaba a reír, tenía una dentadura muy bonita, lo recuerdo bien.

Y no nomás lo recuerdo yo, lo recuerdan los muchachos. Y aparte cuando llegamos ahí, Pues yo nunca miré los pies, pero ahora que yo estoy grande digo yo, pues porque nunca miré, ¿verdad? Pero él nos decía que como cinco leonas iban a tener miedo que al contrario no lo podíamos comer ahí. Él nos decía. Y inventamos de que queríamos ir a comer. O sea, para que nos sacara de ese lugar. Porque queríamos salir de ese lugar porque era así el monte. Entonces cuando nos llevó a comer,

nos llevó a comer comida china. En la carretera de San Felipe hay una comida china, pero es casi llegando a la ciudad. Y a donde él nos llevó, claro que no existe ese lugar, porque nunca ha existido. Y nosotros sí entramos y todo, pero haz de cuenta que era un lugar así, solo. O sea, estaba muy bonito arreglado y había como chinos así como con bigotes así como de antes y con unos sombreritos así como. Así como si cuando fueran los niños esos que andan en las iglesias,

que andan pidiendo la limosna. Así con más túnicas o no se quieran. Veían como vestido y unos pantalonsotes rojos así. Veían sombreros. Así como los chinos como se miran en las caricaturas o en el qué sé yo. Pero era algo totalmente diferente. Porque nosotros aquí, pues obviamente la chinesca, todos aquí muchos chinos nunca andan así. Entonces, pues cuando llegamos a esa mesa, esa mesa estaba grande, nos sentamos con él y el que platicaba más era la muchacha que estaba de 21, yo creo

porque era la más grande. Pero él nos ofreció dinero, nos dijo que si queríamos dinero, que queramos lo que queríamos. Estaba tentándolos, ofreciéndoles algo para que ustedes cayeran. Ajá, que si queríamos dinero, que si queríamos droga. que si queríamos, lo que quisiéramos, él no nos iba a dar. Todos nos quedamos, pues, ¿qué onda? Y nos volteábamos a ver y él traía así, pues, hasta puso en una mesa así mucha droga,

así, dinero. Y eso sí, yo sí comí. Yo sí comí de la comida que dieron y se miraba como de mentiras. No sé, es que hasta los cubos esos que nos daban en los vasos eran como de mentiras, así, pero estaba muy bueno el agua. Nos hizo ofrecimientos todavía cuando íbamos antes de que nos dejara, porque cuando nos vino y nos dejó, que le pidiéramos algo que él nos lo daba, que la pensáramos bien. En la mesa nos habló, nos dijo la vida de cada quien, cómo éramos y todo, como si nos conociera.

Tú eres esto, eres el otro, eres esto. A todas, a una por una nos dijo todo, muchas cosas, así como si nos conociera, no sé. Y cuando veníamos en el carro, él traía champán, traía copas, traía... De hecho, yo no tomé, pero yo no tomo. Yo estaba chiquilla y las demás, las otras sí quisieron, yo no probé eso. Pero fue una experiencia muy fea porque en el momento yo pensaba que nos iban

a violar o hacer algo. Pero cuando él nos dejó en la calle que nos bajamos, es una calle muy transitada, es la Lázaro Cárdenas aquí en Mexicali. Cuando nos bajamos, nos bajamos, así es de cuenta que nos bajamos y nos quedamos de espaldas y cuando volteamos ya no había ningún carro. ¿Desapareció? Desapareció el carro. Y para nuestra sorpresa en ese momento no había tránsito de carros como para que dijeras, ah, pues para verlo, para que

se perdiera, que se fue. No, haz de cuenta que volteamos y ya no había, ya no estaba el carro. Y es ahí cuando mis piernas se... Se pusieron muy temblorosas, hasta lloré. Las muchachas lloraron, no podíamos ni caminar de lo temblorosas que estábamos. Así, así como, no sé cómo explicarlo. Oye, pero ya ahora, a la hora de reflexionar, pues dices, esto estuvo bastante extraño. Fue bastante extraño. Y de hecho, no, no mal lo recuerdo

yo, lo recuerdan las muchachas. O sea, esto fue un grupito de, qué sé yo, que... Sí, del miedo. Oye, amiga, ¿y tú piensas que se trató de alguien endemoniado? que nos iban a violar o hacer algo, ¿se me explica? Sí, sí, sí. Si fuéramos largas, o sea, en el sentido de ambiciosos, tal vez igual hubiéramos hecho algo, pero pues eso no era normal, porque para empezar ahí nunca había restaurante de comida china, fue todo sobrenatural, o sea,

paranormal, ¿no? Sí, o sea que nada, nada tenía una lógica, todo estaba así como fuera de... Principalmente y que nosotros pedimos que él era un viejito pero era el mismo sombrero ¿sí me explico? y cuando en el momento que él le dio la vuelta porque le dio despacito y cuando ya se paró con nosotros ya era una persona joven atractiva bueno ahora que yo estoy grande para mí Era un hombre guapo. Oye, pues ahí empieza todo lo misterioso, ¿no? Ahí empieza lo misterioso.

Porque ustedes lo vieron viejo, lo vieron anciano, lo vieron ya trabajado. Cuando se acerca, como que rejuveneció, tal vez para ser más agradable a la vista. Pero fíjate lo que dice aquí nuestra peludomaniaca Dragon Girl. Dice, ojalá les haya servido de experiencia para no volverse a subir al carro de un desconocido. Especialmente conmigo. Exacto, exacto. O sea, no tenemos ni la necesidad porque, pues, gracias a Dios, pues, sí tenemos, o sea, hemos tenido papás que a ambas y nos dan,

¿o sí me entiendes? Sí, sí. No más por operas de uno de chamaca o de expediente, no sé, no teníamos la necesidad ni la obligación. Sí. Pero fue una experiencia muy fuerte, ¿eh? Ya lo creo. Yo la sentí en el momento que me bajé ese carro y volteé y ya no había nada. Ajá. Y volviste a respirar, ¿no? Dijiste hoy, pensé que no la librábamos con bien y afortunadamente todo se compuso al final, ¿no? Nada más fue una experiencia

como de alerta. De alerta, exactamente. Guau, qué fuerte y qué extraño, porque fíjate nada más, desde el inicio ustedes se dieron cuenta que algo no andaba bien, que algo no era normal. Porque sí, claro, nos volteamos a ver y es un sueño, que no era un viejito, todavía nos quedamos así. Muy buena experiencia que nos acabas de regalar. Pues muchísimas gracias, Jenny, por haberte reportado. Muchas gracias y muy amable por haberme contestado. No, al contrario. Gracias

a ti. Excelente noche. Ándale, gracias. Que tengan buenas noches. Hasta luego. Es de esas ocasiones que podemos decir, pues parecía un lobo con piel de oveja. Un viejito ahí, todo tierno, tal vez, ¿no? Una apariencia agradable. Pero en realidad, las intenciones no eran nada buenas. Y así nos podemos topar con muchas cosas, ¿eh? Y reiteramos el relato de hace un rato que nos comentaba nuestro amigo que vio a un niño antes de que falleciera su tío. Pues... Podría venir de ahí nuestra percepción,

precisamente lo que comentábamos. Oye, y un momento en el que él comenta que tuvo una fuerza sobrehumana que le dijeron, oye, ¿por qué? O sea, ¿por qué tuviste esta fuerza que incluso él ni se acuerda? Pero hemos escuchado cómo en casos de exorcismos se han reportado casos de personas que exhiben una fuerza sobrenatural capaz de resistir mucha fuerza que en condiciones normales no la tendrían. Sí, en psiquiatría le llaman fuerza histérica, Gina, si mal no recuerdo. En otros ámbitos, otros

rubros le llaman titanismo. Es una fuerza demasiado, demasiado grande que es difícil controlar a alguien así. Gina, nos tenemos que ir. Siempre nos quedamos con ganas de más, pero esto nos da la oportunidad de invitarte para que mañana estemos nuevamente juntos escuchando relatos de lo sobrenatural. ¡Que descanses! Que tengas excelente noche. Que Dios te bendiga. Soy Gina Aviles. Hasta luego Gina. Yo también me despido. Soy Nacho Muñoz. Agradecido con Dios y con ustedes. Porque juntos

escuchamos buenas historias. Que tengan una estupenda noche. Que descansen. Y como decimos aquí. Cabo. El programa se termina, pero la investigación continúa aquí en La Mano Peluda. Esta fue una producción de Grupo Fórmula.

Transcript source: Provided by creator in RSS feed: download file
For the best experience, listen in Metacast app for iOS or Android