Grupo Fórmula, en tu plataforma de podcast preferida. Advertencia, las opiniones de los participantes y colaboradores no corresponden necesariamente con las del programa o la empresa. Si este programa es escuchado por menores de edad, se recomienda que lo hagan en compañía de un adulto. Porque nosotros hemos estado ahí. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. Porque conocemos de raíz a los especialistas. El demonio es una figura que ha aparecido en todas las culturas
y no es una figura cristiana. Documentaremos todas esas experiencias que no tienen lógica alguna con Georgina Avilés e Ignacio Muñoz. Llegó la hora de poner las evidencias sobre la mesa. Fantasmas. Voces. Apariciones. Psicofonías. Mitos y leyendas que rodean al mundo sobrenatural quedarán al descubierto aquí en La Mano Peluda. Desde la Ciudad de México, para todo el mundo, esta emisión de lo insólito... Y de lo que no tiene explicación lógica, pero que a ti y a nosotros
nos apasiona. Soy Yena Aviles y qué gusto que estés esta noche con nosotros. Hola, ¿qué tal? ¿Cómo están? Buenas noches. Gracias por acompañarnos en este programa donde vamos a platicar de lo increíble y también, por supuesto, de lo sobrenatural. porque de lo que es natural en todos lados se habla mucho. Yo soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes, porque juntos tendremos la nueva oportunidad de platicar sobre temas escabrosos. Queremos tu participación a través de la multilínea
55 -5279 -2291. La página radioformula .com .mx y en Spotify encuéntranos como La Mano Peluda Grupo Fórmula. Tú te puedes poner en contacto con nosotros haciendo uso de nuestro fabuloso WhatsApp 55. 21 93 59 26 55 21 93 59 26 ahí nos puedes mandar un mensaje de voz o un mensaje de texto Saludamos a las estaciones en la República Mexicana que se unen con nosotros. Georgia y Las Vegas, bienvenidos a esta noche espeluznante. Hoy tenemos también un tema para que participes.
Los Montes Apalaches no son solo una de las cadenas montañosas más antiguas de América, sino también... El escenario de desapariciones inexplicables, encuentros con criaturas aterradoras y fenómenos paranormales que desafían toda lógica. Desde excursionistas que oyen su nombre en la oscuridad, hasta seres extraños y luces fantasmas, estos bosques están llenos de secretos. Escalofriantes. Pero, ¿por qué tantas personas han desaparecido en el sendero de los apalaches sin dejar rastro?
¿Qué son esas sombras humanoides que se mueven entre los árboles? Hoy, los secretos paranormales de los apalaches. Definitivamente, no entres ahí. ¿Qué te parece? ¿Crees que la desaparición del Mary Celeste fue causada por un fenómeno sobrenatural? ¿O crees que entrar en esa región de montes podría implicar peligros constantes? Te invitamos a participar y por supuesto queremos que tú te manifiestes aquí con nosotros. Vámonos con relatos y experiencias que tú nos compartes.
Hola Gina, hola Nacho, buenas noches, soy David. Les quiero compartir un relato muy breve que le ocurrió a mi abuela, a mi abuela materna. Ella relata que cuando era niña, ella vivía cerca
de una hacienda. en Pachuca y pues bueno, cerca de la hacienda pues obviamente vivían las personas que trabajaban en ella y pues bueno, resulta que una de sus vecinas que estaba pues muy cerca de donde estaba la choza donde vivía mi abuela con su mamá y su hermana decían que era bruja esa señora y pues bueno, un día mi abuela y su hermana Iban pasando por la casa de la señora y vieron que ella había hecho dos muñecos de masa. Entonces se asomaron a la ventana para
ver cómo los hacía. Dicen que ella los puso en el comal y los muñecos se levantaron. Cobraron prácticamente vida y empezaron a bailar sobre el comal. Entonces su hermana, la hermana de mi abuela y ella salieron disparadas. Porque les dio bastante miedo. De hecho, decían que esta señora en la noche se quitaba los pies, los dejaba en la entrada de su casa y se convertía en sopilote para, pues sí, ahora sí que robarse
a los niños. Incluso dicen que un día la encontraron completamente, pues sí, absorta, inmovilizada en su casa. Y decían que una noche antes, pues había... Una persona que se había robado el ganado. Pues más que el ganado, ¿verdad? Los granos del maíz y parte del cul. Ahora sí que de la cosecha de los campesinos que estaban cerca de la zona. Y pues bueno, encontrar a esa señora muda, como hincada. Como que apretándose el estómago. Porque dicen que en la noche. En que se robaron. Que
hubo este robo. Encontraron un animal. Y le dieron un balazo. Entonces se cree que la señora. También se convertía en animal. Y que posiblemente. Esta. Esta señora se había convertido. O transformado en animal. Para robarse el ganado. Y Nacho eso es todo. Que pasen una excelente noche. Muchas gracias, mi querido amigo. Entonces, ¿se trataría de la Nahuala, tal vez? Algo que siempre nos deja pensando y reflexionando qué es lo que pudo
ser. Bueno, esto me parece muy interesante y queremos que tú también te animes esta noche para contar tus relatos y además para que también nos des tu punto de vista sobre estos montes apalaches. una de las cadenas montañosas más antiguas de América del Norte. Pero su fama no solo radica en su belleza natural, sino en las innumerables historias de desapariciones que
no se tiene una respuesta. Y queremos que hoy nos digas si habías oído hablar de estos montes y sobre todo de las desapariciones, criaturas y misterios paranormales en esta cadena montañosa. Bueno, te invitamos a participar con nosotros y desde luego, pues vamos a continuar escuchando audios. Hola Gina, hola Nacho, mi nombre es Auxiliadora, tengo 21 años, soy de Cartago, Costa Rica y los escucho todas las noches junto a mi hermana Florencia y también se nos une a escucharlos mi primo Franco.
Esta vez quisiera contarles una historia que nos pasó a mi hermana Florencia y a mí. Para darles contexto, nosotras dormimos en una misma habitación. Es una habitación en la que están las dos camas. Es una habitación pequeña. Tenemos las dos camas separadas por un librero y contigo a la cama de mi hermana. Hay una ventana. Esa ventana da hacia un jardín externo de la casa. Ese jardín, bueno, colinda con la calle. Y bueno, esta historia es sobre un sueño que tuve. Sí.
Soñé que yo me despertaba. Fue un sueño muy, muy vívido, muy lúcido. Casi diría que lo recuerdo como si lo hubiera vivido de verdad, como si no fuera un sueño. Pues yo soñé que me despertaba, veía que la habitación estaba oscura, pero apenas alumbrada muy tenue por la luz del televisor. No veía la pared esta de la que yo les hablo, en la que está la ventana. No veía esa pared,
sino que el alumbrado público. digamos que la luz del alumbrado público entraba también al cuarto, entraba el viento, y entonces yo volví a ver hacia mi lado derecho, hacia la cama de mi hermana, y mi hermana estaba muy agitada, muy asustada, se estaba agarrando, digamos, del respaldar de la cama, y era como si... como si una fuerza la estuviera jalando hacia los pies de la cama como si se la quisieran llevar pues vuelvo a ver vuelvo a la mirada hacia los pies
de la cama de mi hermana y veo un extraterrestre ya luego investigando y buscando en internet nos damos cuenta que se llaman grises yo lo veía, podía medir un metro 20. Era, pues, mediano. Ok, vamos a la pausa y regresamos con esta historia. El Miedofón está listo. 55, 21, 93, 59, 26. Todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos aquí en... La mano peluda. Prefiero que me odien por como soy y no que me quieran por quien no soy. Sabiduría en las redes. Porque
no todo tiene explicación lógica. La mano peluda. Continuamos y este relato me parece interesante. Imagínate, vieron a un gris. Así es, vamos a ver en qué termina este asunto. Tenía una cabeza muy grande, unos ojos de un negro muy, muy profundo, almendrados y muy, muy grandes, así como achinados, jalados hacia arriba. No tenía nariz. La boca era como... Era como... No tenía labios. Y el color de la piel era como verde, como grisáceo,
como una piel muerta. Y llevaba puesto como usan, digamos, los surfistas, que usan un traje como de neopreno muy ajustado. con un cuellecito así, como que no tortuga hacia arriba, sino que un cuellecito como bajito. Y entonces yo, donde vi que se estaba llevando a mi hermana, mi instinto fue salir por el lado izquierdo de la cama, ir a encontrarme con él, pero mi instinto, yo soy una persona tal vez muy... No sé, que si tengo que pelear por algo, por alguien lo hago. Y yo
vi que se estaban llevando a mi hermana. Entonces yo me fui como a lo que decimos así, me le iba a ir encima. Yo me iba a ir a los golpes con él. Y entonces donde yo voy caminando rápido así para pegarle un puñetazo, en ese momento él me frena, pero como con la mente. Me quedé paralizada totalmente, paralizada totalmente, no podía mover el cuerpo, las manos, ni siquiera
podía mover los ojos. O sea, yo quería volver la mirada hacia mi hermana que estaba a mi derecha en la cama y yo no podía mover los ojos para verla. Entonces yo tuve un contacto visual con ese ser, no sé de cuántos segundos, pero para mí fue un tiempo muy largo. Porque era una mirada de maldad. Era una mirada fría. Era una mirada de un... O sea, como si fuera inerte. O sea, no puedo decir que ni siquiera un robot o algo así. Era como una mirada vacía, fría, oscura.
Y entonces ya pasó este sueño. Y pasaron los meses, ¿verdad? Pasaron los meses. Y yo recordaba este sueño, pero no como algo relevante, entonces no lo conté nunca a mi familia. Sí. Resulta que esta hermana mía, Florencia, y yo somos muy unidas y nos contamos prácticamente que todo, lo que soñamos y de todo, pero yo pasé por alto este
sueño, no sé por qué. Y pues resulta que un día estamos a la hora del café, empezamos a hablar sobre temas ahí, pues, normales, cotidianos cuando llega mi hermana Florencia y me dice uy vieras que extraño el sueño que tuve me empieza a contar los detalles yo me dice yo estaba acostada en la cama cuando de pronto llegó un ser pequeñito parecía como de la estatura de un chiquito de 6, 7 años y Y me quería llevar y yo gritaba y yo te trataba de llamar y yo decía tu nombre,
auxiliadora, auxiliadora, y vos no te despertabas. Y cuando te despertaste, te fuiste corriendo hacia él y te le ibas a ir encima y te quedaste paralizada. Y en ese momento yo le digo, le digo, para, le digo, para, le digo, yo tuve exactamente el mismo sueño. Lo extraño es que ella me contó que lo tuvo la noche pasada al día en que me lo estaba contando. Yo lo tuve meses atrás. Y ella hasta me dijo la ropa que yo llevaba esa noche. Y yo recuerdo que esa era la ropa que
yo llevaba esa noche. Recuerdo muy bien la pijama, era una blusa de flores, un pantalón de flores morado. Y entonces las dos nos quedamos, me acuerdo que donde yo la escuché, se me pararon los pelos del brazo, quedé con la piel chinita porque no podía creer lo que estaba escuchando. Y eso fue lo extraño que nos pasó. Entonces, lo que es muy extraño es que los dos sueños son como que se complementan, como que es el mismo sueño de las dos, pero yo la vi a ella y ella me vio a
mí. O sea, es muy, muy extraño. Hemos tratado de buscar la explicación, hemos tratado de... de buscar una manera lógica de explicar lo que nos pasó porque no somos personas que crean digamos firmemente en el tema ovni o así no somos allegadas a ese tema ni nada como para estar soñando ese tipo de cosas pero lo extraño de todo esto es que si hubiera sido solamente yo la que lo sueña pues no sería tan digamos tan extraño pero fuimos las dos las que lo soñamos entonces Gina, Nacho
fue el sueño que tuvimos mi hermana y yo un poco extraño pero lo queríamos compartir con ustedes ojalá puedan pasar mi audio en su programa me encantaría ser parte de una de sus noches de terror y nada un abrazo muy grande un gran saludo a los peludomaniacos y pura vida hasta luego eso es mi querida amiga muchas gracias y si efectivamente esto se ha llegado a conocer como sueños compartidos dos miembros de una familia o dos seres que se quieren que se aman tal es el caso de tu hermana
y Efectivamente, sueñan exactamente lo mismo. ¿Qué misterio hay detrás de todo esto? A lo mejor hay tanta conexión psíquica que no se puede evitar tener este tipo de experiencias que para nosotros resulta bastante ilustrador. Por supuesto. Una imagen que se te quedó grabada, que incluso buscaste en internet y nos compartiste la foto de este ser al cual viste. Ahora, la duda que a mí me genera es si ella vio exactamente la misma presencia que a ti te tocó ver, ¿verdad? Porque sí, es
un punto importante. Y a mí me gustaría, mi amiga, que... Si las dos coincidieron exactamente en el mismo ser, porque tú narraste una forma de, vamos, la fisionomía de este ser y tu hermana dijo, era como un pequeñín. Entonces, pues sería interesante, mi querida amiga, y te agradecemos que hayas participado aquí en nuestra emisión. Muchísimas gracias. Pues sí, vamos entonces a
recibir más mensajes y más experiencias. A lo largo de los años, muchos excursionistas han desaparecido sin dejar rastro en este famoso sendero que ya te comentábamos de los apalaches. Un recorrido de más de 3 .500 kilómetros. Algunos casos jamás fueron resueltos y las autoridades han encontrado extrañas coincidencias en los testimonios. Personas que oyen su nombre en la distancia, pero no hay nadie ahí. Sensación de ser observados, incluso en lugares completamente
desiertos. Relojes que se detienen o falles en dispositivos electrónicos como si algo interfiriera con la energía. Una de las desapariciones más inquietantes fue la de Denise Martin. Este niño era un pequeñito que se perdió en el Parque Nacional y algunos testigos afirmaron haber visto una figura sombría arrastrando algo en el bosque justo después de su desaparición. ¿Qué te parece? Sí, testimonios los hay. Ahora, bueno, en cierto
tiempo estuvo como muy en boga, ¿no? Se mencionaban uno tras otro, pero ahorita lo vamos a ir comentando porque tenemos más audios para ti. Sí, Nacho, un abrazo fuerte, bendiciones a esta cabina. Un apunte un poquito más sobre San Juan de los Lagos. Sí, a ver. Pues ahí nos queda un poco cerca. Cuando vamos por ahí a Guadalajara y hemos ido, tienen una capilla donde la gente pone o lleva papeles o lleva zapatitos o lleva cosas así que usaban las personas como motivo de agradecimiento
hacia la Virgen porque se curaron. las personas, no hay un lugar vacío está tapizado completamente de mensajes, de milagros y todo esto de hecho te puedes pasar horas leyendo situaciones que le han pasado a las personas que han pasado por una mala situación y pues sucede el milagro y vuelven a la vida pues también y bueno, ahí encuentras relatos historias grandísimas, ¿no? Entonces, bueno, solamente se apunte un abrazo fuerte a todos desde San Diego, California. Gracias. Gracias
a ti, mi querido amigo. Gracias por... Sí, de hecho, hay muchas, muchas peregrinaciones que van dirigidas hacia allá buscando precisamente una ayuda de esas divinas. Mire, rápidamente nos contestó ya del relato que acabamos de escuchar del ser gris que dice, mi hermana vio al mismo ser. ¡Guau! Vámonos a una pausa y regresamos. El Miedofón, 55, 21, 93, 59, 26. Es hora de poner al descubierto lo que nos hace temblar, correr,
gritar y sudar. La mano peluda. ¿Sabías que el mercado de los podcast en Latinoamérica es el número uno mundial en crecimiento? ¡Sí! Así es. Cada día más y más gente escucha podcast desde la comodidad de su teléfono, coche o su computadora. Aprovecha y anúnciate con nosotros. Somos RSS .com y tenemos un paquete justo para ti. Escribe un correo a ventas arroba RSS .com ventas arroba RSS .com y sabrás que se siente estar en boca de todos. Pronto la tarde. Luego. La noche, sabiduría
en las redes. Porque tenemos mucho que decir. La mano peluda. Saludamos a todas las estaciones también que están aquí reportándose y que ustedes poco a poco también va pasando la voz. Ciudad Juárez, mucha participación. Saludos a los amigos en el... 1460 de AM allá en Ciudad Juárez, Chihuahua. Claro, para nuestros amigos de Chihuahua, ¿cómo de que no? Sí, para eso estamos saludando a todos nuestros oyentes. Buenas noches. A ver. Buenas noches. Buenas noches, ¿cómo te llamas? José
Manuel. José Manuel, bienvenido amigo. ¿Desde dónde nos escuchas? Desde aquí, desde Morelia, Michoacán. ¡Excelente, brother! Muy bien, ¿y qué nos quieres platicar, amigo? Este, fue un relato que, bueno, este relato le pasó, que le voy a contar, le pasó a mi hermano, pero me lo contó a mí ese mismo día, ese mismo momento. A ver, ¿de qué se trata? Se trata que mi hermano en ese tiempo era muy nochero, muy fiestero. Y él era de los que le gustaba llegar a las 11,
12 de la noche, 1 de la mañana. Y esa ocasión... Yo no podía dormir. Entonces, él se fue a una fiesta. Y en ese momento, yo que tocó la fuerza muy desesperado, dije, pues, ¿quién será? Bueno, fui y le abrí. Era él, venía de un color que se le iba y otro se le venía. Y me pregunté, pues, ¿qué te pasó? ¿Qué tienes o qué? Dice, no, dice, nunca te platicó. Total, se tranquilizó y me platicó. Por el centro de aquí de Morelia está la casa de mis papás. Yo vivo acá rumbo
para el aeropuerto. Y en ese tiempo vivíamos con papás todavía. Y me platicó que venía por la parte de atrás del mercado. Aquí por el centro está un mercado muy conocido. Se llama el mercado del auditorio. Sí. Entonces, dice que él tenía... Por la parte de atrás del mercado, caminando con un amigo de él y que de ahí se despidieron. Sí. A unos metros de pasar el mercado, dice que se encontró a una señora. Dice que eran como
las 2 de la mañana, 3 más o menos. Y este, entonces, dice que la señora se le acercó, una señora así, como una tipo así, una guarecita. Y dijo, no, pues esta señora le madrugó, dice, para vender aquí, porque va mucha gente de los pueblitos a vender sus verduras y todo eso. Pero le preguntó que para dónde quedaba la colonia del Panteón. Entonces mi hermano le dijo, no, madre, dice, pues está muy retirado. Para eso ya habían hecho
una avenida sobre el bordo del río. Sí. Y mi hermano le comentó, le dice, mira madre, venga para acá, te la voy a decir por dónde. Ahí está, se me enchina la piel. Y dice, mi hermano, que la agarró la señora del brazo, la tomó del brazo, pero no sintió pues ni el calor ni nada de ella, porque la tomó del rebozo. Y que la jaló y que le dijo, mira madre, venga para acá, me dice, es muy tarde para que ande por aquí a estas horas,
dice, y ahorita no va a agarrar taxi. Pero si se va por aquí, dice, a dos cuadras está la avenida que acaban de hacer. Por esa calle se va a ir hasta donde termina el alumbrado. Cruza un puente que se va a llegar ahí. Y al cruzarlo, dice, esa colonia es el panteón. Pero al momento de voltear mi hermano a ver a la señora, donde estaba, ya no se encontraba. Caray, desapareció. Y dice, mi hermano, dice, mira, dice, en ese momento
yo volteé para todos lados, dice. Y corrí, dice, se me hizo, son dos cuadras donde está la casa de mis papás del mercado. Dice mi hermano, se me hizo eterno, dice, llegar aquí, dice, a la casa, dice. Pero eterno, dice, bueno, trae una borracha, dice, que hasta se me cortó. Ve nada más, sí, el sustazo, ¿no? Tremendo que se llevó. Sí, yo lo veía y le decía, pero cálmate, pues, ¿qué? Dice, no, no, dice, es que no, no sé, dice.
seguro, hermano, dice, yo vi a la señora bien, bien, bien clarito, dice, la vi, dice, pero no me daba, pues, su cara, o sea, no, nada más le veía, pues, el rebocito, pero dijo, no, pues, no me asusté, dice, porque, pues, venía con unas copas, dice, pero ya al momento, dice, pues, una señora ya como de unos 70 años no puede dar, no puede caminar rápido, vaya, pues, dice, adobó la jalea a media calle, dice, para decirle por dónde se fuera, y, pues, más seguro para ella.
Dice, ya no estaba esa persona, hermano. Dice, la verdad, dice, no sé, dice, qué sentí por ese momento. En ese tiempo, mi hermano, para acá, ya llega bien temprano. Desde ese, desde que le pasó eso a él. O sea. Ya no llega tarde ni nada. Ajá. Se le quitó cualquier intención o las ganas de ser trasnochador, ¿no? Sí, sí. Dijo,
no, dice, ya no sé, dice. Y les platicó a un... unos compañeros de amigos ahí del barrio y dice, no, dice, pues yo también he visto así gente que anda ahí una noche atrás del mercado, dice, pero, pues yo no me oferco que les dicen, dice, pero yo no me asesco. Claro. Y antes atrás del mercado era una zona muy oscura, ahí cada rato pasaban muchos incidentes, asaltos y todo. Oye, pero fíjate que eso de la señora me da la impresión
como que es algo cíclico. Yo estoy seguro que si preguntan a alguien más o por ahí a las personas que regularmente circulan por esa zona, yo te aseguro que alguien más ya vio a la señora. Sí, sí, le comento que mi hermano les comentó a sus amigos y dice que si ellos han visto. Dos personas, dice. Una o dos personas. Siempre se ve en una señora, dice. Ok. Yo le voy a preguntar a ver qué, pero sí dicen que sí. Uno sí le dijo que él se ha visto gente, pero dice que nunca se
ha ido a acercar. Bien, sí, sí. Pero en esta ocasión, nada, dice. No, ya no. Ya no llega anoche. Claro, pues no es por nada, ¿no? Dicen que el miedo no anda en burro. Y él era de los que llegaban a 1, 2 de la mañana, 3. Pero desde esa ocasión ya no llega tarde. Dice mi hermano, ya llega temprano, está con su pan y su leche. Mira, bueno, pues de algo sirvió el sustazo, ¿no? Sí, en ese caso. Se corrigió el muchacho. Bastante, bastante,
porque ya no ve tanto. Mira nada más. Hasta llega con el panecito y la lechita para los chavos. ¿No? Sí, hasta muy temprano. Muy bien, amigo. Buena historia, porque sí, a partir de un momento que genera de cierto modo trauma, pues pueden pasar muchas cosas, o para bien o para mal, y en este caso fue para bien. ¿Verdad? Sí, no, sí. Y pues la verdad, yo sí le grito, porque al verlo en ese momento, ¿cómo llegó? Pues sí me espanté, dije, pues algo debe haber pasado.
Sí. Pero mi hijo dice, ah, no puedo creerlo. Pues yo creo que me lo contó hasta que me chinó la piel. Todo palio, ¿no? Sí. Sí, bastante. Bastante, bastante, pero eso le fue por bien, como usted dice. Pues sí, mi amigo. Hay formas, hay formas, dicen por ahí. Muchísimas gracias, brother. No sé si quieras agregar algo más. No, pues que me dé mucho gusto que me hayan marcado, porque la verdad siempre yo... los escucho, ya tengo años. Gracias. Y me dio mucho gusto que me hayan
llamado. Tengo otros relatos, pero ya les doy oportunidad para que más gente participe y voy a estar al contacto con ustedes. Ok, cuando quieras. Esta es tu casa, amigo. Bonita noche. Saludos. Igualmente, muchas gracias. Saludos para todos. Cuídense. Hasta luego, mi amigo. Muchas gracias. Nos despedimos hasta allá, hasta Morelia. Qué buena onda aquí. Mira, dijimos todos los de allá de Michoacán que nos estén escuchando que se reporten. Y mira ya, luego, luego, mi querido
José. Se reportó. Vamos a decir lo mismo de los que nos están escuchando en Guadalajara. Participativos. Así cada día vamos a convocar para ver su participación. Porque Michoacán ya nos demostró con sus mensajes y sus relatos que están al tiro. Sí, luego, luego hace uno el llamado y ellos llegan, por supuesto que sí. Juan López, saludos. Bienvenido, hermano. Gracias a Carlos Mac. También está aquí con nosotros y Gabriela Fernández Yañez. Órale, mi querida
amiga. Gracias por acompañarnos. Hablábamos de los Montes Apalaches, que también son el hogar de fenómenos inexplicables en cuanto a luces y sonidos. Extrañas esferas luminosas flotan sobre la montaña en Carolina del Norte. Saludos también a Osvaldo Reyes que debe saber de este tema. Aunque los científicos han intentado explicarlas, estas teorías no logran convencer sobre por qué aparecen estas esferas luminosas tipo orbs así. Pero eso no es todo. También muchos exploradores
han reportado escuchar voces. Que murmuran o lo más impactante es que dicen tu nombre. O sonidos de pisadas siguiéndote, volteas y no hay nadie. ¿Qué tal, eh? Bueno, pues te invitamos a participar con nosotros. Tú dirás, ¿y cómo le hago, no? Si yo estoy en Estados Unidos o estoy en Canadá o en cualquier otro lugar del planeta Tierra. Pues es bien fácil, mira, mándanos un WhatsApp. Al 55, 21, 93, 59, 26. Ahora, si estás fuera de México, tienes que poner el signo de más 52
y luego ya 55, 21, 93, 59, 26. Y también te recuerdo que tú nos puedes encontrar en Spotify como La Mano Peluda Grupo. Ahí te invitamos para que estés súper pendiente de nuestra emisión, utilizando inclusive las nuevas tecnologías, las plataformas de streaming y todo lo que se pueda utilizar. Siempre lo haremos con el único afán de llegar hasta tu hogar. Así que la mano peluda, un programa que está a punto de cumplir tres décadas. Tres décadas de estar transmitiendo al aire ininterrumpidamente.
Y todo lo que hemos vivido, no solo en el programa, sino en nuestra vida. Vámonos a una pausa y regresamos al Miedofón. 55, 21, 93, 59, 26. Conocemos la leyenda y la hacemos realidad. La mano peluda. Soy Leonardo Curso y te invito a que estés pendiente de nuestro podcast para que estés bien informado cuando tú lo decidas. Noticias, deportes y espectáculos en tu plataforma de podcast preferida. Grupo Fórmula, abriendo la conversación. Pronto la tarde, luego la noche. Sabiduría en las redes.
Porque tenemos mucho que decir. La mano peluda. Saludamos a todas las estaciones también que están aquí reportándose y que ustedes poco a poco también va pasando la voz. Ciudad Juárez, mucha participación. Saludos a los amigos en el 1460 de AM allá en Ciudad Juárez, Chihuahua. Claro, para nuestros amigos de Chihuahua, ¿cómo de que no? Sí, para eso estamos saludando a todos nuestros oyentes. Buenas noches. A ver. Buenas noches. Buenas noches, ¿cómo te llamas? José
Manuel. José Manuel, bienvenido, amigo. ¿Desde dónde nos escuchas? Sí, desde aquí, desde Morelia, Michoacán. Excelente, brother. Muy bien, ¿y qué nos quieres platicar, amigo? Este, fue un relato que, bueno, este relato le pasó, que le voy a contar, le pasó a mi hermano, pero me lo contó a mí ese mismo día, ese mismo momento. A ver, ¿de qué se trata? Se trata que mi hermano en ese tiempo era muy nochero, muy fiestero. Y él era de los que le gustaba llegar a las 11, 12
de la noche, 1 de la mañana. Y esa ocasión yo no podía dormir, entonces se fue a una fiesta. Y en ese momento, yo que tocó la puerta muy desesperado, y pues, ¿quién será? Bueno, fui y le abrí. Era él, venía de un color que se le iba y otro se le venía. Y le pregunté, pues, ¿qué te pasó? ¿Qué tienes o qué? Dice, no, dice, nunca te platicó. Total, se tranquilizó y me platicó aquí por el centro de aquí de Morelia. Está la casa de mis papás. Yo vivo acá rumbo para el aeropuerto.
Y en ese tiempo vivíamos con papás todavía. Y me platicó que venía por la parte de atrás del mercado. Aquí por el centro está un mercado muy conocido. Se llama el mercado del auditorio. Sí. Entonces, dice que él venía por la parte de atrás del mercado caminando con un amigo de
él. ahí se despidieron. Sí. A unos metros de pasar el mercado, dice que se encontró a una señora, dice que eran como las dos de la mañana, tres más o menos, y este, entonces, dice que la señora se le acercó, una señora así, como una tipo así, una guarecita, y dijo, no, pues esta señora le madrugó, dice, para vender aquí, porque va mucha gente de los pueblitos a vender sus verduras y todo eso. Pero le preguntó que
para dónde quedaba la colonia del Panteón. Entonces mi hermano le dijo, no madre, estaba muy retirado. Para eso ya habían hecho una avenida sobre el borde del río. Sí. Y mi hermano le comentó, le dice, mira madre, venga para acá, te lo voy a decir por dónde. Ahí está, se me enchina la piel. Claro. Y dice mi hermano que la agarró la señora del brazo, la tomó del brazo, pero no sintió pues ni el calor ni nada de ella porque la tomó del rebozo. Y que la jaló y que le dijo, mire
madre, venga para acá, me dice. Es muy tarde para que ande por aquí a estas horas, dice, y ahorita no va a agarrar taxi. Pero si se va por aquí, dice, a dos cuadras está la avenida que acaban de hacer. Por esa calle se va a ir hasta donde termina el alumbrado. cruza un puente que se va a llegar ahí, y al cruzarlo, dice, esa colonia es el panteón, pero al momento de voltear mi hermano a ver a la señora, donde estaba, ya
no se encontraba. Caray, desapareció. Y dice, mi hermano, dice, mira, dice, en ese momento yo volteé para todos lados, dice, y corrí, dice, se me hizo, son dos cuadras donde está la casa de mis papás del mercado. Dice mi hermano, se me hizo eterno, dice, llegar aquí, dice, a la casa, dice. Pero eterno, dice. Bueno, trae una borracha, dice, que hasta se me cortó. Ve nada más, sí, el sustazo, ¿no? Tremendo que se llevó. Sí, yo lo veía y le decía, pero cálmate, pues,
¿qué? Dice, no, no, es que no, no sé, dice. Seguro, hermano, dice, yo vi a la señora bien, bien, bien clarito, dice, la vi, dice. Pero no me daba,
pues. su cara, o sea, no, nada más le veía pues el rebocito, pero dijo, no, pues no me asusté, dice, porque pues venía con unas copas, dice, pero ya al momento, dice, pues una señora ya como de unos 70 años no puede dar, no puede caminar rápido, vaya pues, dice, adobó la jalea media calle, dice, para decirle por dónde se fuera, y pues más seguro para ella, dice, ya no estaba esa persona, hermano, dice, la verdad, dice,
no sé, dice, qué sentí por ese momento. En ese tiempo, mi hermano, para acá, ya llega bien temprano, desde que le pasó eso a él. O sea... Ya no llega tarde ni nada. Ajá. Se le quitó cualquier intención o las ganas de ser trasnochador, ¿no? Sí, sí. Dijo, no, dice, yo no sé, dice. Y les platicó a unos compañeros de amigos allí del barrio y dice, no, dice, pues yo también he visto así gente que anda ahí una noche atrás del mercado,
dice, pero... Oye, pero fíjate que eso de la señora me da la impresión como que es algo cíclico. Yo estoy seguro que si preguntan a alguien más o por ahí a las personas que regularmente circulan por esa zona, yo te aseguro que alguien más ya vio a la señora. mi hermano les comentó a sus amigos y dice que si ellos han visto ahí dos personas, dice una o dos personas siempre se ven una señora, dice, pero no hablan a los cinco,
bien. Ajá, ok. Yo le voy a preguntar a ver qué, pero sí dicen que sí, uno sí es que sí le dijo que él se ha visto gente, pero que dice que nunca se ha ido a acercar. Bien, sí, sí. Pero en esta ocasión, nada, dice, no, ya no, ya no llega anoche. Claro, pues no es por nada, dicen que el miedo no anda en burro, ¿verdad? Y él era de los que llegaban a una, dos de la mañana, tres, pero desde esa ocasión ya no llega tarde, él llega y dice, mi hermano, ya llega temprano, está con
su pan y su leche. Mira, bueno, pues de algo sirvió el sustazo, ¿no? Sí, en ese caso. Se corrigió el muchacho. Bastante. bastante porque ya no bebe tanto mira nada más hasta llega con el panecito y la lechita para los chavos ¿no? muy bien amigo buena historia porque si a partir de un momento que genera de cierto modo trauma pues pueden pasar muchas cosas o para bien o para mal y en
este caso fue para bien ¿verdad? si no si Sí, porque al verlo en ese momento, cómo llegó, pues sí me espanté, dije, pues algo debe haber pasado. Sí. Pero como me dijo, dice, ah, no puedo creer, no, pues lo que me lo contó hasta se me chinó la piel. Todo palio, ¿no? Sí. Sí, bastante, bastante, bastante, pero eso le fue por bien, como usted dice. Pues sí, mi amigo, hay formas, hay formas, dicen por ahí. Muchísimas gracias, brother, no sé si quieras agregar algo más. No, pues que
me dé mucho gusto que vean. han marcado, porque la verdad siempre yo los escucho y ya tengo años. Gracias. Y me dio mucho gusto que me hayan llamado. Tengo otros relatos, pero pues ya les doy oportunidad para que más gente participe y voy a estar al contacto con ustedes. Ok, cuando quieras. Esta es tu casa, amigo. Bonita noche. Saludos. Igualmente, muchas gracias. Saludos para todos. Cuídense. Hasta luego, mi amigo. Muchas gracias. Nos despedimos. Hasta allá, hasta Morelia. Qué buena onda aquí.
Mira, dijimos todos los de allá de Michoacán que nos estén escuchando que se reporten. Y mira ya, luego, luego, mi querido José. Se reportó. Vamos a decir lo mismo de los que nos están escuchando en Guadalajara. Participativos. Sí, así cada día vamos a convocar para ver su participación. Porque Michoacán ya nos demostró, con sus mensajes y sus relatos, que están al tiro. Sí, luego, luego hace uno el llamado y ellos llegan, por supuesto que sí. Juan López, saludos. Bienvenido,
hermano. Gracias a Carlos Mac. También está aquí con nosotros y Gabriela Fernández Yañez. Órale, mi querida amiga. Gracias por acompañarnos. Hablábamos de los Montes Apalaches, que también son el hogar de fenómenos inexplicables en cuanto a luces y sonidos. Extrañas esferas luminosas flotan sobre la montaña en Carolina del Norte. Saludos también a Osvaldo Reyes, que debe saber de este
tema. Aunque los científicos han intentado explicarlas, estas teorías no logran convencer sobre por qué aparecen estas esferas luminosas tipo orbs así. Pero eso no es todo. También muchos exploradores han reportado escuchar voces. Que murmuran o lo más impactante es que dicen tu nombre. O sonidos de pisadas siguiéndote, volteas y no hay nadie. ¿Qué tal, eh? Bueno, pues te invitamos a participar con nosotros. Tú dirás, ¿y cómo le hago, no?
Si yo estoy en Estados Unidos o estoy en Canadá o en cualquier otro lugar del planeta Tierra. Pues es bien fácil, mira, mándanos un WhatsApp. Al 55, 21, 93, 59, 26. Ahora, si estás fuera de México, tienes que poner el signo de más 52 y luego ya 55, 21, 93, 59, 26. Y también te recuerdo que tú nos puedes encontrar en Spotify como La
Mano Peluda Grupo. Ahí te invitamos para que estés súper pendiente de nuestra emisión, utilizando inclusive las nuevas tecnologías, las plataformas de streaming y todo lo que se pueda utilizar. Siempre lo haremos con el único afán de llegar hasta tu hogar. Así que la mano peluda, un programa que está a punto de cumplir tres décadas. Tres décadas de estar transmitiendo al aire ininterrumpidamente. Y todo lo que hemos vivido, no solo en el programa,
sino en nuestra vida. Vámonos a una pausa y regresamos al Miedofón. 55, 21, 93, 59, 26. Conocemos la leyenda y la hacemos realidad. La mano peluda. ¿Quieres iniciar, hacer crecer o monetizar tu podcast? Saber todos los secretos de todos. Donde y cuando quieras. ¿Les va a cambiar la vida? RSS .com Almacenamiento, distribución y programación de tus episodios en un solo lugar. Hosteado y distribuido por RSS .com RSS .com Hacer podcast
de manera fácil. destruye lo que quieras querida mientras puedas pronto muy pronto chocarás contra algo te pegarás con ese algo y te estrellarás sabiduría en las redes porque conocemos de raíz a los especialistas la mano peluda Saludos desde México para cualquier parte del mundo que nos está escuchando y vámonos con más relatos. y pues a esa edad yo ya andaba de novia. Déjenme les explico cómo era la colonia donde yo vivía.
Bueno, para empezar nosotros vivíamos en un tope de calle, no había salida, quedaba en cada lo que era el tope de la calle había un edificio de apartamentos y pues habían casas. en los lados de esos apartamentos, pero los apartamentos no se veían del lado de la calle de nosotros, sino que la entrada de esos apartamentos era del otro lado de la calle y prácticamente nosotros estábamos hacia la espalda de ese edificio. Había un señor que era uno de los papás de ahí, de los vecinos,
y el señor él cultivaba elotes. Él en ese terreno que estaba vacío, exactamente detrás de ese edificio, era parte de su casa del Señor. Entonces él ahí tenía un poco de maizal cultivado. Eran... no sé cómo explicarles, pero era quizás como una... No era grande, era quizás como un 20 por 10. Era chiquito el lugar, no sé. Bueno, yo les estoy hablando de pies, no sé cómo ustedes describen
las medidas allá en México. Pero bueno, estaba ya bien cultivado, ya habían bastantes maizales ya hechos, ya estaban los... los retoñitos de los elotitos, y pues nosotros allí acostumbrábamos a jugar. Y pues como les repito, yo ya andaba de novias, entonces los que andábamos ya de novios allí nos íbamos a esconder para andarnos dándose besitos, ¿verdad? Y toda la cosa. Bueno, pues una noche yo me enteré, y pues ya ven, como les
he dicho siempre, les menciono. Que quizá ya los tengo aburridos de mencionarles lo mismo, pero yo cuando ando, digamos, triste o que ando con mi energía baja, siempre tiendo a ver o escuchar o sentir cosas paranormales. Pues bueno, ese día yo había encontrado a mi novio besándose con otra, una de mis amigas. Y pues yo me enojé tanto, me entristecí tanto, ¿verdad? Porque pues es el primer amor y ya saben ustedes, el primer
amor como duele. pues yo andaba bien bien triste eso entonces ese día no sé por qué razón pues yo me fui a buscar a mi amiga que era la nieta del señor que cultivaba ese plantillo y pues ella no estaba en la casa entonces me dijeron que había ido a la tienda entonces yo me salí de su casa a esperarla afuera y no sé por qué se me ocurrió meterme en medio de esa plantación Pues que igual fue mi susto que cuando yo me metí casi llegando a la pared del edificio, sentí
un frillito, sentí como una brisita así, ¿verdad? Qué raro en mi país porque pues mi país es un lugar cálido. Entonces cuando yo volteé a ver que voy viendo a una mujer con el pelo largo, largo, que quizás le llegaba hasta como la cintura. Y así vestida con un vestido blanco como de la época de los cuarentas y era vestido totalmente blanco con elástico en la cintura y no le podía ver ni la cara ni los ojos, pero me dio un terror
bárbaro. Yo nomás la vi, yo salí corriendo, yo solo le vi sus manos así que estaba bien como calaverica, bien fea. Y pues yo salí corriendo y me fui a mi casa y me fui a esconder y como les vuelvo a repetir yo. Cuando estaba joven, chiquita, yo nunca le comentaba nada a nadie de mis adultos acerca de mis experiencias, ¿verdad? Por miedo a que me fueran a catalogar de loca.
Bueno, pues esta es otra más de mis experiencias y los saludo, los quiero mucho, muchas bendiciones a ustedes y a todos los peludomaníacos y nos estamos escuchando pronto. Bye, bye. Hasta luego, mi querida amiga Blanquita, muy amable por tu comentario, por tu mensaje, siempre participando. Y mira, a propósito, dice José Aymartek, dice, felicitaciones por los casi 30 años y a todos los que han formado parte desde todo este tiempo. Claro que sí, y ahí te pregunto y te invito a
reflexionar. Has tenido 30 años, 30 años, para contar por lo menos una historia en este programa y como lo dice nuestro amigo José, formar parte de la historia, de la trayectoria de esta emisión, en cualquiera de sus fases. Si hace mucho tiempo nos narraste una historia, es momento... Pues de refrescar, ¿no? Es momento de que tú mismo
vuelvas a participar. Si nunca te has animado, pues es momento también de que dejes aquí tu huella en cuanto a dejar marcado algo que a ti te gusta, que te apasiona como a nosotros, como es el tema paranormal. Pues anímate, anímate a narrarnos alguna historia, alguna experiencia aquí. Créeme. Que no es cuestión de que me crean, de que nosotros digamos que es cierto o es verdad o mentira, sino que escuchamos las historias porque sabemos que el mundo paranormal es impredecible.
Claro, y también tenemos aquí desde Chihuahua a Jesús Méndez y Sara Cortina. Se todas las noches están presentes y eso nos agrada que llegue a este horario y ya se reúnen para escuchar el programa. Nos mandan un video que hay que descargarlo. Y después les damos el punto de vista que así lo solicitan. Con gusto lo vamos a hacer. Así es, claro que sí. Y pues estamos ya listísimos. Déjame ver cómo estamos de tiempo. Y alcanzan, bueno, vamos a ir escuchando un audio que nos
enviaron. Y con mucho gusto lo comentamos. Venga. Hola Gina, hola Nacho. Un abrazo a los dos. Y los aprecio y los quiero mucho. Y bueno, ahora sí voy a empezar con... relatos, el primero es personal, les quiero platicar que, quiero platicarles algo que nos pasó a mí y a mi hermana, muy chistoso, no sé si tenga que ver algo paranormal, pero
fue realmente diferente. Mi abuelita ya tiene como dos semanas en el hospital, ya está intensiva y así, ella ya está muy malita pero la primera la primera semana que ella estuvo ella le dio un infarto por la noche, por la noche en tiempo de México, en hora de México entonces este yo esa noche digo esa noche soñé a mi abuelita y en mi sueño estaba mi hermana y en el sueño mi abuelita y yo una diferente, como un pleito, como que algo nos reclamábamos y ella me decía
que después de su operación, porque ingresó parada a una operación, pero no se la pudieron realizar, entonces ella me decía que después de la operación ya no iba a haber más secretos, una cosa sí muy extraña que hasta la fecha no puedo yo descifrar, por así decirlo. En mi sueño mi hermana estaba chiquita, Y yo me la llevaba porque estábamos en la casa de mi abuelita en el sueño y yo sacaba a mi hermana de la casa, nos peleábamos y así.
Entonces yo me levanté y me levanté como muy consternada y dije yo, bueno, a lo mejor es la impresión de que ella está en el hospital y yo estoy lejos. No sé, yo lo vi así. Entonces platicando con mi hermana le dije... Ella me dijo, primero, ¿qué crees que soñé con mi abuelita? Y le dije, ¿yo soñaste? Yo también soñé con mi abuelita. Y me dijo, ¿en serio? Y me dice, sí. Y le digo, ¿qué soñaste? Y me dijo, pues, ¿qué crees que no me acuerdo? Porque no escuchaba lo que me
decía. Yo escuchaba que ella decía algo. Veía que ella decía algo, como que peleaba, alegaba. Pero yo no podía escuchar lo que decía. Entonces yo le dije... Yo también soñé con mi abuelita, pero yo estaba discutiendo o alegando con ella y tú estabas en el sueño y yo te sacaba de la casa. O sea, no podría decirse que no la podía escuchar porque yo la sacaba de la casa en el sueño. Entonces las dos, pues así como que nos
quedamos extrañadas. Y después de ese mismo día... Día a día para las dos me dijo mi papá que en la madrugada mi abuelita había tenido un infarto y que habían tardado en revivirla. Y entonces mi hermana me dijo, no habrá sido que ella fue a querer hablar con las dos, conmigo y con ella en el sueño. Bueno, vamos a ver en qué termina este audio. Vamos a la pausa, Gina. El Miedofón, 55, 21, 93, 59, 26. Las historias tienen muchas formas de contarse, pero solo una de comprobarse.
Aquí en La Mano Peluda. En la cabeza de un simplón. Vaya Cerebro, sabiduría en las redes. Porque distinguimos al mundo sobrenatural, la mano peluda. Continuamos y vamos a terminar de escuchar este audio. Cuando estaba pasando por el infarto y yo le dije a ella, no sé, algo extraño pasó porque
pareciera que mi sueño y el sueño de mí. se conectan de alguna manera y le sumamos el que mi abuelita estaba en un infarto cuando posiblemente pudiéramos las dos haber estado soñando y hubiese sido una conexión entre las tres, no sé, eso sería lo paranormal o lo especial que le vemos, además porque nunca, no fuimos de mucha... no fuimos las nietas consentidas de mi abuelita, por así decirlo, pero de que nos queríamos, nos queríamos.
Ahorita, desafortunadamente, les digo, estamos esperando a que ella, pues, ya se apague su cuerpo, ya esté entubada, ya están pasando a despedirse, o sea, todo este proceso de despedida muy duro. Entonces, esta es la primera historia, algo extraño. acción extraña, tal vez ella quiso venir a despedirse y no supo cómo, entonces pues bueno, ya nosotros, yo por teléfono vía digital y mi hermana también ya pasamos por así decirlo a despedirnos de ella, agradecerle y pues esperar a que ella descanse
en paz. La segunda, el segundo relato, es contado me lo platicó una compañera de trabajo ya ven que ahora ya trabajo en una fábrica pues así salió el tema de lo paranormal, ya saben que cuando a uno le encanta esto no necesita de mucho para empezar a platicarlo con alguien más y esta, mi compañera acá los europeos tienen la la costumbre de que es verano o vacaciones, irse a lugares cálidos, y el muy famoso es irse a España, rentar un departamento por una semana, y así, ¿verdad?,
pasar las vacaciones, y mi compañera me dijo que muchos años atrás, cuando sus niños eran pequeños, fueron precisamente de vacaciones a España, rentaron un departamento por una semana, y en este departamento, pues los los ponen muy bonitos y todo, los remodelan y todo precisamente para turismo, pero desde que llegaron ella sintió mucho frío en el departamento, mucho frío en el departamento, a pesar de que era verano, y pues España en verano sí es caliente, entonces,
pues bueno, ella dice que el primer día, todo el día, Ella sintió frío en el departamento y sentía que, como algo que no lo supo describir, ¿verdad? Pero yo me imagino que ella sentía una presencia, pero decidió no darle importancia. Entonces dice que al llegar la noche, ya todos en cama, ella también y su esposo. Dice que ella cayó dormida, pero dice que en algún momento sintió ella que algo la veía. Y empezó a sentir su cuerpo muy pesado, que algo la veía, y se
inquietó. Entonces dice que cuando abre los ojos, en la esquina de la recámara, dice, abro los ojos, en la esquina de la recámara estaba una anciana con una bata blanca y con los cabellos
así sueltos. Entonces dice que ella... pensó que estaba soñando, cerró los ojos otra vez, los vuelve a abrir y que la señora o la presencia del ente estaba más cerca, entonces dice, vuelvo a cerrar mis ojos, trato de moverme y mover a mi esposo para ver si yo estaba viendo y que él lo veía o que viera o tratar de despertarme, pero ella decía que no podía mover su cuerpo, no podía hablar, ella sentía que gritaba por dentro. Y nunca pudo moverse y despertarse ella
y a su esposo. Dice, vuelvo a abrir mis ojos y la persona, la anciana estaba al pie de la cama viéndome. Dice, que le vio la cara, era una anciana. Dice, era una anciana con una bata blanca, los cabellos así largos. Una cara de anciana, pero era una anciana así muy acabada. Creo que me quiso dar a entender. Dice que ella se aterroriza, vuelve a cerrar los ojos y los
aprieta así muy fuerte. Cuando abre los ojos dice que el lente estaba encima de ella y que veía su cara así, decía, tenía su cara enfrente de mi cara y yo no lo podía creer. Dice, no me podía mover, no lo podía creer. Cerré los ojos y en mi mente solo dije, por favor, no vayas a lastimar a mis hijos. Solo venimos de vacaciones aquí y no venimos a molestarte, solo somos una familia. Ella sí le pedía en su mente que no venían a hacer ningún daño, ningún mal, que solo
estaban de vacaciones. Y se termina de decir toda la letanía, abro los ojos y ya no había nada. Y en ese instante de que ya no había nada, ella vuelve, se levanta. Despierta a su esposo, le cuenta, su esposo le dice que se tranquilice, que a lo mejor lo soñó y que a la mañana siguiente todo va a estar bien. Y así dice que ella al día siguiente la casa se sentía muy a gusto, sus vacaciones corrieron muy bien. Y dice, pero
nunca en mi vida voy a olvidar eso. Dice, a lo mejor, ella nunca investigó, la verdad, dice, a mí no. cosas paranormales, solo fui de vacaciones. Y así entonces ella imagina que la casa en el departamento en el que ellos rentaron, asume ella que la persona, porque se lo rentó un joven, dice ella, que asume que el joven con el que hicieron toda la renta y todo eso. dice, yo imagino que a lo mejor era su mamá y la señora pudo haber
muerto en el departamento. Por eso es que a lo mejor ella fue a ver quién estaba en su casa y al darse cuenta que a lo mejor era gente genuina, que una familia bien, solamente se quiso saber, ¿no? Se sintió curiosa el ente, no sé, hay gente que no se da cuenta, ¿verdad? O que va y ve que... sus propiedades, cuando las venden o cuando las rentan. He sabido de historias parecidas que los fallecidos van y ven quién vive ahí. Entonces, pues esas son las dos historias. Ojalá que les
haya gustado. Y pues yo estoy aquí en la espera de ver qué dicen sobre mi abuelita. Y les mando un fuerte abrazo a todos. Nos vemos pronto. Espero pronto en vivo. Ahora trabajo tres turnos, entonces es difícil estar en vivo, pero lo sigo, lo sigo, aquí sigo. Les mando un fuerte abrazo a su amiga Karen. Besos. Va a estar a Inglaterra, ¿no? Imagínate, Nacho, tres turnos. Y la acompañamos en su trabajo también. Sí, claro, sí, sí. Y pues lamentamos
mucho lo de tu abuelita, mi querida amiga. Así de repente nos toca pasar temporadas muy difíciles, durísimas. Exacto, también saludamos a todos los amigos y además del tema que estamos hablando de los Montes Apalaches, por si fuera poco de todo lo que hemos comentado de este lugar, algunos viajeros afirman que han perdido la noción del tiempo. Ahí dentro de los apalaches. Como si hubieran experimentado lapsos de tiempo inexplicable. Se les borra un espacio de tiempo y no entienden
por qué. Así es. Y para saber ese gran misterio es que estamos aquí platicando al respecto. Nos encanta que tú me des tu punto de vista, que nos des tu opinión. Así que te invitamos a participar. Adelante. Hola, buenas noches. ¿Cómo te llamas? Julio, desde Houston, Texas, aquí con nosotros. ¿Qué nos quieres platicar, Julio? Bueno, pues hay muchas historias que contar. Ah, qué bueno. Pero vamos por partes, ¿no? Como dijo Jack el Destripador. Ok. Bueno, vamos a empezar por alguna.
A ver, ¿cuál quieres contarnos? Fíjense que yo pasé mi niñez, más bien mi adolescencia, en Ecatepec, y saludos a la gente del Estado de México, en una colonia que se llama Parque Residencial Huacalco. en la tercera sección, no sé si conozcan, en Ecatepec, en el Estado de México, Cuacalco, mis padres compraron una casa, que eran de esas casas duplex, hacia la tercera sección de Cuacalco, que estaba a faldas de la Sierra de Guadalupe. Entonces esas eran prácticamente nuevas, nadie
había llegado ahí a comprar. Y en esas casas pasaban cosas súper, súper raras, muy, muy extrañas. Como ustedes saben, y muchos de los que nos están escuchando en este momento, saben de lo que son las luces que pasan en las sierras, en los cerros, que se conocían, bueno, como nosotros conocíamos, ¿no? Como dice la leyenda, como brujas. Realmente a mí me tocó verlas, y no nada más a mí, sino a mis amigos. Lo que hacíamos era que nos subíamos en las casas, en nuestras casas, a las azoteas.
10, 11 de la noche, nuestro pasatiempo, si lo pudiésemos considerar, era ver las luces, pero nosotros no sabíamos, eran unas luces que eran bolas de fuego que pasaban, haz de cuenta que de tu lado izquierdo al lado derecho y pasaban con una velocidad, pues digamos, para pasar de cerro a cerro. Pues era una velocidad considerable. Se los repito, nosotros no sabíamos absolutamente nada de las leyendas de las brujas o que de los
cerros o en las sierras existían. Julio. Bueno, vamos a ver si restablecemos la llamada porque ya nos había platicado algo al respecto más o menos y pues queremos por supuesto ver en qué termina el asunto. Bien nos dijo que tenía mucho que contar. Sí, sí, bastante, bastante. Nuestro amigo Julio y pues te estamos esperando, bro. A ver si es posible que nos comentes, nos termines la llamada. Mientras tanto, pues si hay otra, vámonos a la siguiente, Gina. Aguántame tantito.
Ok, sí, vámonos. Peludomaniacos por todo el mundo y en Perú también tienen mucho que contar. ¿Qué nos vas a platicar, Cristian? Mira, quería comentarles una experiencia que le sucedió hace, bueno, ya mucho tiempo, la década de los 80. Mi tía abuela, ella se encontraba con su esposo en una reunión familiar. Eran como dos y media de la mañana y, bueno, ya habían terminado la reunión. Se dirigían ya a su casa, ¿no? Sí. Pero se percataron, pues, que no había taxis, micros. Entonces, se
dirigía. para poder tomar un taxi. En ese trayecto se descompensa su esposo, o sea, le baja la presión, le empieza a dar mareos, ¿no? Y ya había tenido este tipo de cuadros anteriormente, que habían terminado en como una especie de infartos, algo así, ¿no? Y ella se asusta, empieza a rogarle a Dios que por favor la auxilie, ¿no? Que aparezca
un taxista o alguien que la pueda socorrer. Luego nuestro patrono, que es de Ica, se llama el señor de Luren, empieza a caminar, a caminar, rogándole a Dios, cuando de repente, como a unas cuatro cuadras, se percata que empieza a venir un auto ya antiguo para ese entonces, para esa época. Pero este vehículo tenía la particularidad que la parrilla frontal estaba abodeada, como si hubiera sufrido un choque. Y toda la parte del capot delantero y el techo estaba cubierto como
de hojas, de árbol. Entonces su esposo le dice, mira Marita, mi tía, bueno, que en paz descansaría, ella de nombre Marita, ¿no? Le dice, mira vieja, ¿por qué mejor no esperamos otro carro? Porque me da muy mala espina ese carro, mira cómo viene todo destartalado. De repente a mitad de camino se queda parado y... Le dice, no viejo, trepamos porque nos trepamos, tenemos que subir porque
si no es ahora, ¿cuándo? Bueno, le hacen el stop para que pare el taxi, suben y mi tía le dice al señor que conducía, le dice, señor, por favor, diríjanos a emergencias porque mi esposo está mal, está descompensado y necesitamos que nos pueda llevar lo antes posible. El señor le dice, no, le dice, no te preocupes marita. que vamos a llegar lo más pronto posible. Entonces mi tía le llama la atención porque ella en ningún momento se presentó ni tampoco conocía al Señor, ¿no?
Bueno, quedó simplemente como en un comentario interno, empiezan a caminar y el Señor le pregunta, hija, ¿y cómo te ha ido? Hace mucho tiempo que no sé de ti. Entonces mi tía ya como un poco de desconfianza le dice a su esposo, pero yo no conozco a ese Señor. Sí. raro, le dice, pues no, yo tampoco lo conozco. Y esa, ya como mi tía, ya para llegar, saca de su monedero, le dice, señor, ¿cuánto le debo? Por el servicio de taxi. Sí. Y el señor le dice, no, ¿cómo crees
que... Te voy a cobrar. Te voy a cobrar siendo familia, le dice. Entonces, mi tía se queda así, no extrañada, le dice. ¿Familia, sí? Sí, como siendo familia, no, no se le cobra a la familia. Entonces, mi tía baja, el camillero ya lo... Oso lo abraza y mi tía logra ver ya una vez estando abajo del carro, mira hacia el lado donde está el chofer y reconoce que era su tío. Pero un tío fallecido. Sí. Entonces, ¿por qué no reconoce ella? O sea, ella para empezar fue huérfana de
muy pequeña por parte de su padre. Cuando ella tenía seis años, su papá murió y a ella la crió su madre junto con su tío, que era hermano de su madre. Sí. Y su tío precisamente había muerto en un accidente automovilístico porque venía en la carretera sur, que da para la zona de Ica, y un trailero que venía dormido esquivara a ese trailer que venía en sentido contrario. Se choca contra un árbol. Entonces ella reconoce a su tío porque él tenía una cicatriz en la mejilla
derecha. Lo único que hizo su tío fue asentar con una boina en ese entonces, como en son de despedida, ¿no? Se despide, el auto enciende y se va, ¿no? Y no solamente ella y su esposo, sino que el camillero, el enfermero, logran ver que como a una cuadra y media, el auto este empieza a emanar como una neblina, como si fuera el humo de un cigarrillo o algo así, me comentaba mi tía. Y se desvaneció. ¡Órale! Totalmente se desvaneció.
Era un auto fantasma, amigo. Eso es lo que, bueno, siempre en las reuniones salía a comentario este tipo de anécdotas, ¿no? Y todos coinciden de que fue el ruego que ella hizo hacia Dios, ¿no? Que por favor la auxiliara. Y que en ese entonces, pues, el tío que ella mucho quería como un padre, pues, la auxilió también, ¿no? Y ese auto se desvaneció. Ahora, lo que ella nos explica es cómo un auto se pudo materializar. Que supuestamente
era un fantasma. Sí, hubo una impresión y no solamente lo vio ella, porque mi tía le preguntó al camillero, ¿usted ha visto lo mismo que he visto yo? Señora, yo no me lo puedo explicar. Y lo único que hicieron es pasar a mi tío a urgencias, a atenderlo, porque sí, efectivamente se estaba descompensado. Y bueno, esta es la historia que quería compartir con ustedes. Tengo otras historias que quizás en otra ocasión también pueda compartirlas.
Nos encantaría, Cristian. Nosotros te agradecemos porque nos tenías, pero mira, metidísimos en el relato y al sorprendernos que no era una persona, sino era el fantasma del tío. Y bueno, qué impresión y qué relato tan interesante. Y Cristian, aquí ya sabes que también te invitamos para seguir
contando esos relatos. Correcto. poder contarles una historia y saludos a todos nuestros hermanos latinos mexicanos, bendiciones para todos, buenas noches igualmente para ti Cristian saludos Peludomaníacos en todo el mundo, a la mano peluda internacional, más internacional que nunca. De eso podemos estar seguros, mis amigos. Hoy hablando de todo lo que comentamos acerca de los apalaches, lo que sucede ahí, criaturas, apariciones, luces, bueno,
una infinidad de cosas que suceden, pues... Ante esta situación, ya se ha recomendado, por ejemplo, que si asistes a este sitio, nunca respondas. Si escuchas que alguien te llama por tu nombre, no hagas caso. Si ves algo moverse entre los árboles, no lo sigas. No hables de ellos en voz alta. Podría llamar su atención. Y si encuentras ahí en medio del bosque alguna escalera, ojo. No la subas porque no sabes a dónde te puede
llevar. Podría ser peligroso. Podría ser inclusive la última escalera que nos vamos a subir o que vamos a bajar, ¿no? Dependiendo según sea el caso, por supuesto. Y amigos, hay lugares muy místicos, lugares, sitios, regiones misteriosas que a veces es bueno recorrer y... Cuando ustedes nos platican de algún punto en específico, siempre nos agrada escuchar esas historias. Aquí la pregunta para cerrar el programa es, ¿te atreverías a recorrer los montes Apalaches de noche? O aunque
sea de día, danos tu respuesta. El miedofón está trabajando las 24 horas. Claro que sí, te invitamos como siempre a permanecer con nosotros. Gina. Llegó el momento de despedirnos. Y sobre todo, de agradecer. Como cada noche, el que hayas estado aquí, que participes y que juntos escuchemos estos relatos. Que descanses, que tengas excelente noche, que Dios te bendiga. Soy Gina Aviles.
Hasta luego, Gina. Yo también me despido. Soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes porque juntos escuchamos buenos relatos, buenas historias, por supuesto. Que tengan ustedes una estupenda noche. Descansen. Y como decimos aquí. Cabot. El programa se termina. Pero la investigación continúa. Aquí en La Mano Peluda. Esta fue una producción de Grupo Formula.
