La Mano Peluda Viernes 21 de Julio de 2023 - podcast episode cover

La Mano Peluda Viernes 21 de Julio de 2023

Jul 22, 20231 hr 42 min
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Transcript

grupo Fórmula en tu plataforma de podcast preferida. Advertencia, las opiniones de los participantes y colaboradores no corresponden necesariamente con las del programa o la empresa. Si este programa es escuchado por menores de edad, se recomienda que lo hagan en compañía de un adulto. Porque nosotros hemos estado ahí. Antirímpicos, espíritu de bruja en el mundo. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. El que no es conmigo en contra de mí es el que conmigo no recoge de ramos.

Porque conocemos de raíz a los especialistas. El demonio es una figura que ha aparecido en todas las culturas. Y no es una figura cristiana. Documentaremos todas esas experiencias que no tienen lógica alguna. Con Georgina Avilés e Ignacio Muñoz. El Día de la Paz Llegó la hora de poner las evidencias sobre la mesa. Fantasmas. Voces. Apariciones. Psicofonías. Mitos y leyendas que rodean al mundo sobrenatural y quedarán al descubierto aquí en...

La Mano Peluda. Desde la Ciudad de México, para todo el mundo, esta emisión de lo insólito y de lo que no tiene explicación lógica, pero que a ti y a nosotros nos apasiona. Soy Georgina Avilés y qué gusto que estés esta noche con nosotros. Hola, qué tal, cómo estás, buenas noches, gracias por acompañarnos en esta transmisión donde vamos a platicar de lo increíble y también de lo sobrenatural. Porque de lo que es natural, en todos lados, se habla mucho.

Yo soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes porque juntos vamos a dar inicio a una noche... de suspenso. Queremos tu participación a través de la multilínea 55 52 79 22 91. La página RadioFórmula.com.mx y en Spotify te encuentras como La Mano Peluda Grupo Fórmula. También te invitamos a participar con nosotros de una forma directa y muy sencilla a través de nuestro WhatsApp. ¿Cuál es el número? Ponlo en tus contactos 55 21 93 59 26 55 21 93 59 26.

Si te encuentras en Estados Unidos, Canadá o cualquier otra parte del mundo, solamente tienes que entreponer el signo de más 52 y luego ya. 55 21 93 59 26. Saludamos a las estaciones en la República Mexicana que se unen con nosotros.

Ciudad Guzmán Jalisco, Ciudad Juárez, Coatzacoalcos, Culiacán, Durango, Guadalajara, Guerrero, Hermosillo, La Paz, Baja California Sur, Mazatrán, Poza Rica, Tabasco, Tijuana, Torreón, Querétaro y en Estados Unidos, Las Vegas y Georgia, bienvenidos a esta noche espeluznante. ¿Te imaginas poder mantener la juventud eterna, jamás envejecer y vivir miles y miles de años?

La fuente de la juventud es un emblema de la longevidad y la inmortalidad y se trata de una mítica fuente que supuestamente cura enfermedades y devuelve eso la juventud. Ya sea tomando el agua o bañándose en ella. Desde tiempos inmemoriales, la humanidad ha soñado con esta posibilidad de la inmortalidad y la eterna juventud.

Entre las numerosas leyendas y mitos que han capturado la imaginación de generaciones, destaca una de las más fascinantes y recurrentes, la leyenda de la fuente de la eterna juventud. A lo largo de la historia, diferentes culturas alrededor del mundo han tejido relatos sobre fuentes mágicas que conceden el ser siempre joven a aquellos que beben de su agua. Hoy vamos a hablar de esta fuente y de su misterio de la inmortalidad.

¿Qué te parece? ¿A ti te gustaría ser siempre joven? ¿Eternamente joven? ¿Tendría alguna utilidad? ¿Estarías contento después de pasado ya algún tiempo? ¿Y tú no envejeces? Nos gustaría escuchar tu punto de vista y, por supuesto, lo principal que son tus experiencias con el mundo paranormal. Y ahora nos vamos a ir hasta Veracruz, donde ya está listo. Lázaro, oye Lázaro, ¿tienes al caboso manos libres? Está teniendo el ruedas, se la pago. Sí, para que de esta manera te escuchemos muy, muy bien.

Estamos iniciando con este tipo de experiencias, a escuchar lo que tú has vivido. Démosle unos segunditos a Lázaro ya. Sí, sí, mira. A ver, te escuchamos. Bueno, estaba chocando con la maquilla de aquí, lo que estuve, ya me fui con el chama con la luchada de lo que le dejaba uno acontecer. Y llegué y me estaba enviando allá y me dijo, ¿me das permiso de quedarme aquí en tu casa? Y yo dije, no, tú puedes quedar, tú puedes quedar allá. Me escondí y le dije, ya vas también.

Y le dije, no, no, tú también. Fíjate, Lázaro, que tu voz no se entiende mucho, te hay una distorsión que no nos permite escuchar lo que estás platicando, ¿qué vamos a hacer? ¿Tienes otro número telefónico por el cual te podemos marcar? A ver, me voy a marcar porque está apagado el radio y ya no estoy en el bolso. Pues que han hecho muchas cientes que quieren escuchar. O permíteme y lo voy a intentar por otro número telefónico, ¿sí? Cuelga.

Esperemos que se pueda recuperar la llamada porque es un amigo bastante entusiasta que quiere platicarnos su experiencia y desafortunadamente hay ocasiones en que la tecnología no nos favorece y me parece que hoy, en el caso de la llamada con nuestro amigo Lázaro, es una de esas noches. Dice por ahí, es, profe, se creyó o se soñó con la idea de mantener la eterna juventud, se creó la hipótesis de que existía una fuente, pero solo es la idea de querer permanecer en esta vida.

Sí, claro, claro, nadie ha asegurado que tiene ya el líquido, el brebaje de la fuente de la eterna juventud si se tratara de ello, ¿verdad? Y lo que sí es que para muchas personas es muy importante su apariencia. Ahora, ¿has conocido a alguien que aparentemente no pasan los años por él? Como que se mantiene sin envejecer, las arrugas tardan en llegar. Mientras que volvemos en las Arrugas con Lázaro, vámonos al otro relato. Buenas noches, ¿cómo te llamas?

Hola, mi nombre es Elidina, hablé hace unos días. Elidina, ¿desde dónde nos escuchas? Del estado de Mississippi. Perfecto, nos da gusto saludarte. Ok, este relato también tiene que ver, no tiene que ver con el tema que estamos tratando ahorita, pero es algo también de mi serio. ¡Ah, adelante! En el agosto del 2019, trabajo yo en un hotel, en agosto del 2019, pues yo andaba muy triste y muy cabizbaja y estaba pensando mucho, mucho, muy profundamente en una hermana fallecida.

Estaba yo muy triste porque me habían diagnosticado con cáncer de mamá y yo pensaba mucho en mi hermana. Ella murió de otra forma, por muerte cerebral. Y yo, por la drogicha que yo había recibido, yo estaba muy triste, yo estaba yo pensando mucho en ella. Claro. Cuando yo paso por un pasillo frente a los elevadores, hay unas mesitas como de... donde ponen los aroslos, los pezos, y yo vi que algo se movió debajo de la mesita.

Sí. Pero yo pasé de largo caminando y cuando yo volví de reojo a ver qué era eso que se había movido, era... o sea, yo me quedé incrédula y muy sorprendida de lo que yo vi. Era un dragóncito con los cáceres, con alas como el tamaño de un conejo mediano. Su piel era como tipo de escarabajo y se me quedó mirando y se echó a correr hacia los elevadores, pero los elevadores estaban cerrados.

Cuando yo me retrocedí hacia atrás para ver qué era eso, porque yo estaba incrédula, no sabía, no podía encontrar una razón que era eso. Ese dragóncito tenía... ¿han visto la película de Mulan? Sí. Me sale ese dragóncito. Así era muy parecido. Muy, muy parecido, así era. Pero yo sé que eso no existe o no sé si alguien me lo puede colaborar. Pero yo me quedé muy sorprendida al momento. Se abrió el elevador y se desapareció.

O sea, yo trate de entrar al elevador, pero en eso venía mi jefa y me preguntó, dice, ¿estás bien? Le digo, sí. Y ya no quise entrar al elevador a ver para dónde se había metido. Pero fue algo que a mí se me hizo muy extraño. Y yo, yo en mi mente, en mi corazón, con los días, por más que pensaba que había sido eso, yo siento que fue una señal que mi hermana me envió de que todo iba a estar bien. O sea, sentiste una conexión y que era en ese momento tan difícil de tu vida, te mandó este mensaje.

Nerina, permíteme, tenemos que hacer una pausa y regresamos contigo. No te vayas. El Miedo Fond. Mensaje de voz o de texto 5521935926. Todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos aquí en La Mano Peluda. Admiro profundamente a esas personas que madrugan para cambiar el mundo. Yo me levanto un poco más tarde para notar los cambios. Sabiduría en las redes. Porque no todo tiene explicación lógica. La Mano Peluda. Continuamos con Nerina viviendo un momento de tu vida súper importante.

Tú te sentías muy decaída, pensabas muchísimo en tu hermana y sentiste que esta aparición era un mensaje de ella para darte consuelo. Sí, así lo sentí yo. Porque por más que yo me puse a investigar qué clase de animal era esto, o sea, nunca lo encontré. Sólo lo encontré en dibujos animados. Entonces, no sé si alguien de la audiencia a lo mejor pueda decirme que ese ser en realidad existe, que es un animal. Pero donde yo trabajo es una ciudad, o sea, es en un entorno donde trabajo, es una ciudad.

No es un lugar que sea un bosque o algo donde pueda haber otro tipo de animalismo. Entonces, si alguien de la audiencia me puede o tiene el conocimiento de aclarar, a lo mejor yo estoy pensando que era un mensaje de un animal de mi hermana. O realmente existe ese tipo de animalismo.

Pues a mí me parece importante que este espacio sirva también para hacer la convocatoria y sea el momento en que si alguien se ha sentido identificado con lo que tú viste, también se reporte porque de esta manera a ti te daría la idea de si fue una aparición o si de la otra parte existe, ¿no? No fue una aparición, entonces vamos a convocar a todos los amigos. Claro que sí. Y pues, que aceptan críticas. No, comentarios más bien. Claro. Que se sientan identificados.

Claro que sí. Entonces, pues ese es mi relato pequeñito, pero para mí fue algo muy misterioso, muy extraño. Claro. Entonces, vamos a esperar a Enedina a ver si alguien se reporta y ya sabes que siempre es un gusto poder saludarte. Ok, muchas gracias. Saludos para toda la audiencia y a usted, es una especial. Que estés muy bien. Saludos. Gracias, hasta luego. Pues ahí está la experiencia de Enedina y vamos a esperar a ver si alguien se ha identificado con ella. Buenas noches, ¿cómo te llamas?

Enedina. Buenas noches. ¿Cuál es tu nombre? Enedina. Gracias, man. Oye, te voy a pedir si le bajas al dispositivo por el cual nos estás escuchando. Sí, ya le bajé. Ah, perfecto. ¿En dónde te encuentras? Es que está en mi armada, realmente. Nosotros tenemos el... el enobleado. Ah, ok. Pero tú quieres contar el relato. Sí, queremos contar un relato de lo que le pasó a mi madre, lo que estábamos platicando yo aquí, yo y mi hermano, cuando le hicieron brujería.

A ver, pláticanos, ¿cuándo fue esto y cómo empezó todo? Pues ya tiene tiempo, en realidad ya tiene como más de 20 años y estamos platicando de que una amiga de un amigo de nosotros la curó. Y todo comenzó porque ya saben que luego el papá luego andaba ahí con una señora y pues mi mamá no sé, luego el señor luego llevó conmigo de comida y así.

Entonces yo creo que ahí se lo... se lo dieron y resulta que pues con el paso mi mamá se le empezó a hinchar la cara, pero le salían como escamas, como escamas de pescado. Y entonces le echaba la cara y luego se le bajaba y entonces quedaba así como escamas, ¿no? Pero vino horrible y sin ninguno de los ojos, pues así, igual como un pescado, ¿no? Y pues me acudieron con el paro y el paciente me dijeron que era un problema del dermatólogo, de la piel.

Y empezaron a dar tratamientos, pero en realidad no, nunca cambiaba y así pasaba, ¿no? Le hacía tallo toda la comida y se hinchaba así, ¿no? Como un pescado, unos ojos que hacían así, pues se usaban así, factores, ¿no? Y cuando le bajaba la hinchazón pues parecía así como escamas de pescado. Entonces pues ya mi mamá ya había recorrido a muchos dermatólogos y ya la jugaban bien, pero porque pues nos hizo así como que cambiar porque ya estaba dando esos paríntomas.

Y luego ya la llevó la mamá, la voló la llevó y le hacía bien drogada, ¿no? Y le decían, no, eso no es bueno. O sea, médicamente no le encontraban nada. No, exactamente, le sacó a correr por dermatólogos y con doctores así particulares, sino no le encontraban nada. Hasta que un día una mamá de un amigo llegó y la veía y dice, hey, esto que te trae no está bien, dice. Y mi mamá, pues entre comillas, sí creía, pero decía, no, ¿cómo? Dice, si esto que te están haciendo está es algo muy horrible.

Y entonces la señora, pues no sé, hizo ahí como que yo estaré así cuando esto se conjuro. Y hizo como un vaso así como de buches, que va dentro como que, no sé, sales y hierbas. Y la estufa lo empezó a quemar y le salió un pescado, le salió un pescado así, pero me dijo, le hicieron una, la forma de un pescado. Y se vea lo que está haciendo, y es lo que le trae mi mamá, es como que estaba de pescado. Y la cara se va a hacer echar así con los ojos y se va a ver, no sé si cumple el carro.

Y dice, a ti te tienen en el mar, es lo que quieren matar. Y ya la señora la curó mi mamá, pero también le dijo lo mismo, que si le quería regresar las cosas a ella. Y dice, no va a creer usted, pero nosotros teníamos un puesto de abarros en el mercado. Y pues toda la gente iba. Y en una ocasión vimos a su hija, y estaba así como mi mamá, así con los ojos así saltados, y con la boca así, y le echar así como pescado. Y dije, no, sí es cierto eso. O sea, era la hija de la señora?

Sí, esa era la hija de la señora, la que le hizo mal a mi mamá, porque nosotros ya la conocíamos. O sea, no era a voces, no era un secreto, no, vaya. Entonces sí, en una ocasión, me digo que nosotros teníamos un puesto en el mercado, cuando llegamos a abarros, nos llevó toda la gente ahí del barrio, no? Y en una ocasión llegó la señora, le dejó a la señora, y estaba así como mi mamá, así, y igual, así con un pescado así. Te veía traer los labios así, pero gruesos.

A ella le estaba pasando, creo que algo, pero eso fue lo que yo también iba a mano, pues nos estábamos acordando de eso. O sea que esta mujer le hizo una brujería a tu mami, y fíjate, y después ella misma lo padeció con su hija. Sí, porque le digo que cuando la señora, la curandera, llegó, en un vaso le dice, ¿he hecho algo? No, sale, no sé. Esto es lo que empezó a quemar en la estufa, y en la estufa cuando nos atreveron a quemar salió un pescado así.

Yo lo vi, y es lo que le digo a mi hermano, le digo, yo lo vi, a mí nada me lo contó. Yo estaba ahí cuando la señora hizo eso. Oye, cuando esta curandera le preguntó a tu mamá que si le quería regresar al trabajo, ¿ella qué contestó? Pues mi mamá nunca dijo nada, sino que simplemente pues ella siempre, como ha dicho, todos se pagan la vida. O sea, es lo de siempre, mi mamá nunca dijo nada.

Incluso pues mi mamá, o sea, así la había muy triste, porque ella se la pasaba bien drogada, le dieron esos valios. Y ya saben que es una medida controlada, y así, entonces no había nada de hermoso. Y los demás no le podían encontrar nada, nada, nada, y se echaba la cara así como un pescado, y le salían así. O sea, cuando se le bajaba la hechazo, se le estelaba toda la cara, se le salían mis camas. Así es horrible.

Qué mal. Lo bueno que después de todo este padecimiento, finalmente tu mamita sí ya quedó bien, estuvo tranquila. Y qué bueno que no quiso que esta mujer le regresara el mal, porque todo se paga. No es necesario que uno metamos a los demás. Sí, está, es lo que dije mi mamá. Y vemos ahí, anda, ahí está la señora. Ella vive allá en San Luis Potosí, allá donde... Hay buenas historias, lo que estaba gustando esta noche de mi papá, que cuenta que la ahogado.

Pero voy a hacer otra operación, que si tengo tiempo ahí. Ok. Me lo agarró. Me parece excelente. Me lo agarró, viste. Ok, buenas noches. Que estés muy bien. Y un saludo a mi hermano aquí, Abate, que está aquí conmigo. Saludos, qué bueno que los dos estén escuchando la mano peluda. Exactamente. Ok, yo puedo meter el hielo, poner, ok. Buenas noches. Buenas noches, amigo. Y aprovechamos también para saludar a Juanito Arcos, que se encuentra festejando a Alonso da Quilema y a Luis García.

Muchas felicidades, qué bueno que pues hay familia peludo maníaca, por supuesto. Gracias a todos ustedes. Dice Princesítica, y una pregunta, ¿la señora estaba muy delgada? Puede ser que tenía tanto ella como las vecinas y podía ser tiroides, dice. Ok, podría ser, ¿verdad? Interesante lo que comenta, mi amiga. Pero luego, cómo la hija de la mujer que ellos supusieron, ¿no? Que le había hecho trabajo a su mamá. Tenía el mismo padecimiento. Sí, sí, sí. O sea, les cayó a todos.

Cosas que ocurren y que nos hacen pensar que, pues, lo sobrenatural sí existe. La maldad también existe. Y por supuesto, la brujería, sin lugar a dudas, también existe. Dice Daniel Uribe, viene Inácio Saludos, ya estoy listo para escuchar lo más increíble de la noche. Sí, amigo, apenas viene lo más increíble, no te lo vayas a perder por nada. Uno de los primeros relatos que tienen que ver con la fuente de la eterna juventud es del historiador griego Herodoto, del siglo V a.C.

Imagínate desde cuánto, como humanidad, siempre hemos querido buscar la juventud eterna. Escribió sobre una fuente de juventud en la tierra de los Macrobios, donde según se le concedió a la gente de la región una vida excepcionalmente larga. Según algunos informes, incluso Alejandro Magno buscó esta fuente y se dice que se encontró con un río del paraíso curativo y legendario.

El rey preste Juan afirmó gobernar una tierra que tenía una fuente de juventud durante las primeras cruzadas de los siglos XI y XII d.C. Ahora, si nos vamos a Japón, las historias de aguas termales que podían curar heridas y que también aseguraban restaurar la juventud eran comunes y todavía lo son hasta el día de hoy. Historias similares han sido conocidas a lo largo de la historia y hoy lo vamos a comentar, pero a ti, ¿te gustaría encontrar la fuente de la eterna juventud?

Y si así fuera, ¿cuál sería el objetivo de vivir eternamente? ¿Qué tal que nos comentas esta pregunta? ¿Tendría alguna finalidad de vivir eternamente? Bueno, de hecho, hay una conspiración que habla de esas personas que son inmortales. Y por el hecho de ser inmortales tienen que ir brincando de ciudad en ciudad, inclusive de país en país, porque cuando ya se empieza a notar que la gente envejece y ellos no, ya es muy obvia su presencia.

¿Te gustaría platicar contigo de esto y muchas cosas más? Ahorita, regresando del corte. El miedo FON, mensaje de voz o de texto 55-2193-59-26. Es hora de poner al descubierto lo que nos hace temblar, correr, gritar y sudar. La mano tenuda. Tenemos tu atención. Es por eso que este espacio es perfecto para que tu producto o servicio sea conocido por millones de personas que se encuentran en este momento en su casa, su oficina o en su automóvil.

Aprovecha y enúncete con nosotros, somos rss.com y tenemos un paquete justo para ti. Escribe un correo a ventas arroba rss.com y sabrás que se siente estar en boca de todos. La mentira es reina hasta que la verdad reclama su trono, sabiduría en las redes. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. La mano tenuda. Tenemos aquí a Mari, la recibimos porque tiene muchos relatos que comentar.

Mari, ¿cómo estás? Gracias a Dios y ustedes, ¿qué tal? También con gusto de recibirte. ¿Desde dónde nos escuchas? De Mérida a Yucatán. Qué lugar tan hermoso, la Blanca Mérida y también allá. Con mucho calor. Sí, siempre ubico a Mérida y me viene a la mente que sí es un lugar muy caluroso, pero además de gente muy cálida y de una gastronomía deliciosa. Sí, definitivamente. Yo aquí tengo tres años viviendo, pero yo vivo en Pachuca. Bueno, ya está nuestra casa.

Perfecto, Mari. Oigan, también soy de las escondidas de la mañana. Yo fui la que me rebelé con mi jefa. Muy bien, Mari, por ti que eres escondida, pero oye, no, ya es justo que te dejen escuchar a gusto. Bueno, esto me pasó ayer, me quedé dormida, pero yo siempre traigo los audífonos puestos y estoy esperando que hable Daniel, que él iba a ser un este, de lo que iba a hablar de los ómnices aptos.

Yo oí, pero no me puedo acordar que fue lo que dijo, pero yo lo estaba escuchando, estaba despierta porque yo hasta volteé y vi que mi esposo ya se había quedado dormido. Nosotros no dormimos en hamaca porque no estamos acostumbrados, dormimos en cama, pero mi cama es un poco más grande que la que está ahí porque no te hace mucho calor. Entonces, cada quien en su orilla y una cama grande, ¿no? Y pero también tengo a mi gato y de o sea que de un lado está mi esposo y del otro lado está mi gato.

Y yo sé que no puede venir ningún espíritu malo cuando tienes el gato. Entonces, estaba yo despierta. O sea, todas maneras yo vi a mi gato que estaba ahí. Yo estaba despierta. Estoy oyendo lo que está diciendo Daniel. Yo te cierro los ojos. Y me dice, ¿no? Y fue algo bien feo, ¿eh? Horrible, horrible, horrible. Porque yo lo sentí como muy vivido y porque dije, no estoy dormida porque como que abres así los ojos y ves que el gato sigue ahí en la cama.

Pero yo sentí como que me subieron. O sea, yo estaba oyendo que Daniel estaba hablando, pero a mí como que me vio una este, una aspiradora y abrí los ojos y yo estaba como en las nubes. Y yo estaba uno en el avión y te asomos a la ventanita, ves nubes arriba y ves nubes abajo. Todo blanco. A menos de que sea de noche, ¿no? O como amaneciendo vas viendo esta parte. Pues así yo veía y y luego yo estaba volteada, o sea, mi mi manera de dormir es volteada de cucharita.

Entonces, no era así como que se me había subido el muerto o algo así porque no estaba boca arriba. Y yo yo así como estaba de lado exacto. Entonces, antes de que pasara está como aspirada porque así lo sentí como que la como que una aspiradora me hubiera subido porque sentí esa parte. Ese aire, ¿no? ¿Cómo se dice? Como que ese aire, como esa subción.

Y me dio mucho miedo, pero a la vez mucho frío. Pero de ese frío no sé si a ustedes les ha pasado que cuando van en el avión se siente un frío como de que se te baja la presión o a mí se me baja la presión por subir en avión. Entonces yo siempre voy, aunque vamos aquí de Mérida a la ciudad, yo siempre llevo una cobija porque me da mucho frío.

Pero no es el mismo frío que te da aquí en Mérida, aquí te da un frío raro porque con el aire y y todo eso este no es un frío como normal, es como que estás sudando, pero con frío. Y en la ciudad ya te da un frío, frío, frío, ¿no? Que dices, ay, hasta me pega, me me calan los huesos. Así ese frío fue el que sentí yo como estaba como como con esa subción. Y ya total que dije, a ver, concéntrate, concéntrate, no puede ser porque no puede ser porque pues me entra más mi rasociño.

Pero cuando ya caí otra vez, así como que a la cama, porque sientes así como el golpe. O sea, estoy viendo que mi gato, o sea, que mi gato estaba ahí en los pies de la cama. Y bueno, ya pasó. Cuando yo lo logró, ¿cómo se dice? ¿Cómo se dice? Volver a como a escuchar porque yo como con audífonos, ya no estaba hablando Daniel. No sé qué tiempo pasó, pero era otra persona que no sé cómo se llamaba, pero que también estaba hablando de OVNIS.

Y yo me volteo, o sea, si yo estaba de lado así, de lado derecho, ahora me volteo de lado izquierdo y ni bien cerré mis ojos y volví a sentir lo mismo. No, sí, la verdad me espantó mucho. No sé qué fue lo que pasó. No, no vi más nada más que lo blanco, o sea, así como una, como la neblina, pero así me sentía como entre nubes. Fue de verdad muy feo porque mi corazoncito se salía así de mi pecho y tac tac tac tac tac. Así lo sentí. Fue feo, feo, feo. Sí, claro, y no entendiste qué sucedió.

Sí, sí, no entendí y sobre todo porque yo entiendo que estaba despierta. Porque cuando yo desperté la primera vez que se acabó la primera hora, yo me levanté al baño, regresé, vi que mi esposo estaba dormido, me volteé, busqué en el teléfono porque yo duermo con ustedes, pero este tengo que pasarlos. Sí, yo yo yo duermo con ustedes. Muy bien. Con razón.

Así como que cada tres horas, cada cuatro, a mí los relatos largos, o sea, cuando hacemos el videofón y todo eso los vuelvo a escuchar porque así ya me duermo toda la noche porque ya no hay que buscarlos. Pero sí. Con Nicha, con Nacho y Gina yo duermo todas las noches. Por eso compraste una cama muy grande, oye, y el calor y todos ahí, imagínate. Sí, no, no, no, no, no, no, no, insoportable, insoportable. Y fíjate que sí fue muy impresionante, así lo que sentí porque se lo platico a mi esposo.

Y la digo, sí me dio miedo, o sea, sí me dio miedo porque no entiendo qué fue lo que me pasó y no creo que haya sido como este que se me haya subido el muerto porque nuevamente estaba volteado desde el otro lado. Ahora, ¿apoco el muerto tiene continuidad? No, ¿verdad? No. No. Y luego tengo a mi gato aquí en los pies de la cama, o sea, no podía haber sido que se hubiera subido porque ella me hubiera defendido. Cierto o no. Lo que te da más. El gato.

El gato. Es que comprobaste por todo lo que recuerdas que sí estabas despierta, o sea, que no fue un sueño. Exacto. Y no me van a dejar mentir ustedes, ayer se habló con Daniel, ¿cierto o no? En la segunda hora. Sí, Daniel Romo. Ajá, y es más, se me quedó en la mente, o sea, como esa parte porque también en la mañana les mandé un video de que este a las nueve cinco de la mañana yo grabé que no hubo nada en mi cielo, o sea, todo en orden. Sí, sí.

Porque me quedé con esa idea y no pudo haber sido un sueño porque te digo, me paré al baño y regresé, vi a mi gato, el subir y que me bajaron, no sé qué tiempo haya pasado porque también algo que quería comprobar es oír la segunda hora para saber qué tiempo pasé como en esa aducción o no sé cómo se pueda decir porque entonces yo ya oía a otra persona, o sea, cuando yo ya reconocí la voz otra vez de los relatos ya era otra persona que estaba hablando de ovnis.

Entonces no sé si fue después de Daniel o qué tiempo pasó, unos diez, quince, veinte minutos para yo saber que estaba yo como en ese trance, no sé qué se podrá decir. Sí, claro.

Pero sí, sí, la verdad sí fue algo muy feo, me dio mucho miedo, cosa que no se me da mucho a mí el miedo porque pues a mí me gusta toda esta parte, gracias a Dios también no me ha pasado nada de despachantos, muy pocas las veces que algo me ha pasado, como para sentirme así, no, porque yo hasta les digo a mi gente cuando oigan que la llorona, oigan a la llorona, disfrútenlo, disfruten ese miedo que les da,

es que eso no lo vamos a volver a vivir, entonces de gente, ay, ay, ay, no, no, no, disfrútenlo, así como sientes eso que se te sube, ese frío de los pies hasta la cabeza, disfrútenlo, gózalo, porque no lo vas a volver a sentir en tu vida y es cierto, cierto, ¿no? Claro, oye, pero ayer nada que lo gozaste.

No, no, no lo gocé, sí, no, es que sabes que no fue de ese miedo, no fue ese tipo de miedo, no sé si fue, fue como un miedo extraño, no, no puedo, no puedo, no se dice, no, no puedo entender que fue lo que pasó, si describirlo, exacto, no, no, no sé, no, no puedo decirte porque lo que me ha pasado en otras ocasiones, mi corazón se siente así, no, y luego tener así como, al voltearme que me agarro del brazo de mi esposo, dije, no, sí, ya sí, vuelve, ay, este,

a subirme y a no subir nosotros, me hace, este, ¿cómo se llama? Me agarra de ancla, o sea, así lo hice, ya no, ya no pasó nada, gracias a Dios, ya no pasó nada, pero sí me quedé como muy sorprendida de esas, de esa situación y sobre todo porque a lo mejor me quedé pensando en los ovnis. Sí, puede ser. Y a lo mejor, fíjate que a lo mejor igual pasó, ¿no? No, no puedo, no puedo recordar qué fue

el relato después de alguien, ¿no? Pero a lo mejor lo estaba soñando y fue así, o no sé, no, no encuentro, pero y entonces ¿por qué abría los ojos y veía a mi gata? Pues sí, amiga, interesante, a lo mejor sí, como dices, tuviste un poco de sugestión.

Podría ser, ¿no? Porque, déjenme, les voy a decir algo, yo ahorita estoy entrando tarde al trabajo, pero yo entro a trabajar al veinte para las seis de la mañana, entonces yo ocho y media que ustedes empiezan cuarto para las nueve, yo ya estoy durmiendo, pero yo puedo decirles qué fue lo que ustedes dijeron porque yo duermo como en segundo plano, o no sé cómo se llame, yo así lo pongo como por planos, entonces cuando yo estoy bien dormida es como en tercer plano,

el primero como cuando empiezas ahí, entonces en segundo yo he entendido así como que es cuando yo los escucho a ustedes, que es normalmente todos los días, y porque todavía tengo

conciencia para que cuando ya se acabó la hora yo los busco. Así es. Y es más, yo puedo dormirme, voltearme del otro lado, me quito el audífono y me lo pongo del otro lado, o sea, aunque yo tenga los ojos cerrados, aunque yo esté en mi segundo plano, pero eso sí, siempre tengo que oír, oír relatos de este de fantasmas para poder dormir porque si no,

no duermo, eh, eso sí lo tengo bien claro. Mari, pues nosotros te agradecemos tu reporte, tenemos que irnos a una pausa, pero nos da mucho gusto saber que estás en la mañana, tarde, madrugada, a la hora que sea con nosotros, y te mandamos un abrazo. Así es. Bueno, pues muchísimas gracias y por la atención, y además los quiero mucho, y estoy muy contenta de escucharlos todos los días. Nosotros también te mandamos un abrazo. Bye. Buenas noches, amiga. Gracias, hasta luego, buenas noches, bye.

Vámonos a una pausa y regresamos el Miedo Fond 55-2193-5926. Lo oculto se pone al descubierto aquí, en La Mano Peduda. Recuerda que a veces, no conseguir lo que quieres, es un maravilloso golpe de suerte, sabiduría en las redes. Porque tenemos mucho que decir, La Mano Peduda.

También aquí tenemos reportándose a Javier Alonso, daquilema, que dice, estoy muy contento porque estoy terminando de festejar mi cumple, ahí escuchándolos, y además de ese ecuador, guayaquil, ecuador está presente, y nosotros te mandamos hasta allá, un fuerte abrazo, nuestros mejores deseos y felicitaciones por este nuevo ciclo que está iniciando hoy, y que deseamos que sea el mejor que hayas vivido en tu vida.

Claro que sí, ya lo decíamos, quiero decir que estamos muy contentos de que hayas vivido en tu vida. Quiero saludar a Mónica Colín, que nos escucha desde Puebla, México, mi querida Moni, te mandamos un abrazo, gracias por estar con nosotros, y bueno, pues gracias a Concepción Izquierdo, que también nos acompaña esta noche, y a Jorge Martínez, familia peluda desde Seattle, Washington, bienvenido amigo, y José Escalante, imagínate, desde la Florida. ¡Wow! Muy bien, excelente.

También tenemos a Liz B, les platico que hoy una amiguita de la edad de Miqueira, de su hija, le preguntó si barría con huevo, porque ayer en la madrugada se le apareció la muerte negra, dice, no sé, si al hacerlo se me quede algo, ¿qué me recomiendan? Pues siempre limpio a mis hijos, pero no a gente extraña.

Exacto, bueno, pues en realidad, si tú tienes esa capacidad, si has notado que lo has podido hacer, no importa que no sea tu familia, el hecho es aplicarle esa técnica que utilizas con ese criterio, ¿no? de ayudar al prójimo, de ayudar a las personas, y yo no veo por qué no podrías, digo, si creces en esa limpia con huevo, sí podrías hacerlo de algún modo.

Basándose en muchas leyendas, exploradores y aventureros han buscado a través del mundo entero esta fuente de la juventud, al menos esta o algún remedio para detener el envejecimiento. A menudo se ha asociado con aguas mágicas, que no necesariamente sean una fuente, pero que puedan recorrer a lo mejor un río, un manantial o cualquier otra fuente que se decía revertía el proceso de envejecimiento y curaba la enfermedad cuando se bebía o se bañaba.

El nombre vinculado más estrechamente a la busca de una fuente de juventud es el explorador español del siglo XVI, Juan Ponce de León, quien supuestamente pensó que se encontraría con la ya famosa fuente.

Durante varios años viajó por varios lugares del mundo y hasta la actualidad aún persiste la leyenda de que estos viajes se hicieron con el esfuerzo para poder encontrar esta fuente, aunque lo que logró fue que encontró lo que hoy se conoce como Florida, pero él dijo, ya la encontré y está aquí. Muy bien, bueno, pues son parte de esas historias que se han contado, leyendas, mitos y todo lo que tiene que ver con esas situaciones increíbles que en la humanidad se han vivido bastantes.

Yesenia Ramírez, buenas noches Gina y Nacho desde Michoacán. Estoy aquí escuchándolos de Vacations, dice mi amiga. Muy bien, saludos, qué bueno que nos acompañas, Yes, y aquí estaremos para ti. Si gustas contar un relato también somos todos oídos. Alejandro Martínez, Gina y Nacho, buenas noches, saludos para ustedes. Y Roberto Briones Ávila, que también se hace presente esta noche aquí ante el planteamiento de la fuente de la eterna juventud.

Yo creo que si alguien de nosotros la pudiese encontrar, pero que no la pudieras compartir solamente tú disfrutar de ese néctar, ese jugo o ese líquido que te haría pues joven todo el tiempo. Tú qué piensas, no te sentirías mal de que tú sigues joven y bello o joven y bella, pero tu familia en el entorno, ellos comienzan a envejecer?

De repente vas viendo cómo tu hermano menor ya se ve más grande que tú y tú sigues igual de que los hijos de tu hermano menor o tus propios hijos siguen creciendo y tú sigues igual. Yo creo que eso también sería una terrible condena. Desde mi punto de vista hay que aceptar las cosas como vienen. Ustedes se han fijado como por ejemplo algunas artistas y se han sometido a cirugías con ese simple afán de retener, tratar, de retener su juventud y lo que logran pues a veces no es nada agradable.

A veces es todo lo opuesto de lo que ellos querían conseguir. Hemos podido ver rostros deformados por esa ilusión de permanecer con un cutis rosagante, un cutis terzo, pero al cuero no lo puedes engañar.

Y pasan muchas cosas terribles, dice mi querida Lucita Arellano, en algunas cirugías en exceso, sí, y luego inclusive hay personas que su vanidad es tan grande que sin necesitar una cirugía creen que se van a ayudar un poco más y se someten a cirugías, lo único que sucede es destrozarles el rostro y yo estoy seguro, aunque no lo puedo garantizar, porque cada vez son más personas con esa intención de hacerse cirugías en el rostro, yo estoy seguro que se arrepienten de haberlo hecho,

pero ya es irreversible, ya es imposible que se regrese al rostro, a lo mejor no era perfecto, pero sí era mucho mejor del resultado después de una cirugía. ¿Qué pasaría si una de estas personas encontrara la fuente de la eterna juventud? Me pregunto. Tenemos aquí a Ángel, en mi pueblo en la Yarit, el sacerdote tenía miedo a entrar a la iglesia porque miraba sombras, escuchaban los cantos y rezos de personas ya fallecidas, cada que entraba siempre tenía que ir acompañado por alguien,

porque de otra manera mejor no entraba. ¿Qué tal? Sí, ve. Oye, nuestro amigo J22Galleta dice, universidades han demostrado que el agua puede oír, cambia su densidad y su peso y si eres sensible puede sentir magnetismo en el agua, por eso en Feng Shui lo hacen para pedir por su cuerpo o en la casa, bueno eso sí lo entiendo mi amigo, pero de ahí a que a través del Feng Shui tú le hables al agua y la conviertas en un elixir de la eterna juventud, se me hace un tanto complicado.

Ahora vámonos, ¿qué les parece con más relatos? Y vamos interclarando también los comentarios. Cuando esto, yo creo que no me acuerdo la fecha, pero eso fue como cuando vieron la casa en era de Trujillo, fue, no me acuerdo la fecha.

Esa muchachita cuando me engolió la había estado viniendo, a cualquier hora ella entraba y empezaba a tumbar cosas y él lo despeitaba, entonces él creía que era yo, porque ella se reía y se mandaba, y ella cogía como la forma mía, era, y ella lo tenía jodida a toda hora, él veía la muchachita, pero él sabía ya lo último que no era una muchachita y que no era yo, pero a veces se confundía, que era yo y a veces que no era yo, y a la hora de noche, y ya estaba yo dormiendo donde mi abuela,

pero lo hacía de día y duró como el paso de algunos tres años ella persiguiendo donde quiera, porque ella salía más allá en la casa que le salía a él.

Entonces un día él estaba durmiendo y ella le hizo un alboroto y él creyó que era yo, y él se levantó y hasta hoy va a dejar de estarme jodiendo a mí, y cuando salió la vió la muchachita que él me dio el padre, y se dio cuenta que no era yo, vestida de blanco, y le extendió la mano y le dijo ya yo me voy, ya se me ve el plazo de cuidar, ya yo me voy, y entonces él le va a irse para arriba, como que venía otra a cuidarlo, porque el plazo de ella era allá, como era como su ángel,

pero era puesta, era la muchachita, pero también a mi mamá ella murió, era muchachita que no era hija de mi papá y murió ahí, que yo no te puedo decir si era ella, de ahí yo nunca averigüe, yo sé que dos o tres veces me dijeron fue tazo a mí por ella, y yo le decía que no era yo que lo estaba despeitando, que le daba los pies, y era la muchachita, yo digo que era la hermanita mía la que murió, pero yo no me acuerdo si le salió ahí después, no, no, ella nació,

era ella sí, ella ya había muerto, sí ella ya había muerto, pero mi mamá me lo decía, ella nunca, nunca acartó que era la muchachita, lo que sabe es que la muestica siempre andaba atrás de él en todos los sitios, la parecía, dijo él, y que cuando le cogía la noche en la carretera, lo llegó a saber dos o tres veces, él me contaba siempre eso, pero tú sabes que ellos se van con el tiempo, cuando le cumple su periodo aquí en la tierra, de cuidar a la gente ellos se van, y ella se despidió de él,

y él dice que él la vio cuando iba a subir por arriba, vestida de blanco, yo digo que era la hermanita mía, que murió como de un año, pero que está que él le salía, era grande, porque ella cogía y se mandaba, él dijo que era como una muchachita, como de unos cinco años.

Es que nos dio este mensaje un amigo, que grabó el relato que le estaba contando su mamá, y él se lo estaba contando a él, y dijo, no, esto lo tengo que mandar para que también lo escuchen ustedes, pues muchas gracias y saludos a tu mamita. Sí, claro, se habrá tratado de un desdoblamiento, o de un doppelganger, acaso, o de qué se trató, una bilocación, a ella la veían, pero no era ella, sospecha que tal vez se trataba de su hermana ya fallecida, y era la que hacía acto de presencia.

Nos despedimos de las estaciones en la República Mexicana, que solamente nos escuchan una hora, los esperamos mañana, en el resto de la República y Estados Unidos y el mundo entero, regresamos después de la pausa, el Miedo FON 55 21 93 59 26. Conocemos la leyenda y la hacemos realidad, la mano peluda. Hola, soy Chumel Torres, escucha la Radio de la República, cuando y donde quieras. Noticias, deportes y espectáculos en tu plataforma de podcast preferida. Grupo Fórmula, abriendo la conversación.

¿Te ha pasado alguna vez que estás buscando un lápiz y lo tienes en la mano? Pues algo similar ocurre con la felicidad, sabiduría en las redes. Porque conocemos de raíz a los especialistas, la mano peluda. Milgrat, artista, nos dice, no, ya definitivamente no buscaría esa fuente de la eterna juventud.

Pues también tienes razón, el hecho de tú permanecer joven toda la vida, pero todo el mundo que te rodea va evolucionando y la gente que conoces y tus familiares envejecen, pues esto no sería lo ideal, ¿verdad? Así al menos piensa nuestra amiga. Hola, buenas noches, ¿cómo te llamas? Hola, buenas noches, mi nombre es Nancy. Nancy, ¿cómo estás? Muy bien, emocionada, que nada más no se había podido concluir la llamada. Pero mira, valió la pena porque te escuchas muy clarito.

Sí, ay, qué bueno, porque luego aquí en mi casa no hay mucha señal. Pues hoy sí, hoy te escuchas muy bien, y qué bueno que pudiste hacer contacto ya con nosotros porque tienes mucho que comentar. Sí, tengo mucho, de hecho ahorita estaba diciéndole a mi mamá que había mandado un mensaje para ver si ahora sí podía contar una historia, y me decía, ¿cuál vas a contar? Porque pues sí nos han pasado varias. A ver, ¿y cuál nos vas a contar?

Es lo que no sabíamos ni cuál para, igual nada más contar una y ya, después sí se pueden volver a marcar a las personas que nos han pasado. ¿Volver a marcar? Adelante a cabo, no estoy trabajando ahorita y estoy de incapacidad, tengo tiempo. Ah, bueno, pues entonces vamos a escuchar con calma y a ver, empecemos. Bueno, vamos a empezar con una reciente. Yo soy enfermera, yo me dedico a ser enfermera, pero esto pasó en la casa ahorita donde yo vivo, yo vivo sola.

Tengo dos perritas, es una chihuahua y es una pitbull. La pitbull esta, esa no ladra por nada del mundo, es una perra muy, muy, muy, muy tranquila. El chiste es de que ese día yo estaba, en mi casa estaba acostada. De repente mi perra empieza como a gruñir, se escucha como... Y de repente empieza a ladrar, pero veía nada más a un rincón y a un rincón y a un rincón. Y yo decía, bueno, ¿qué está viendo? El chiste es de que de repente empieza a mover la cabeza como si siguiera algo.

Y se va así, ¡fum! El chiste es de que de repente se escucha que afuera del cuarto hay un pasillito, afuera se escucha que se cae algo muy fuerte. Yo me asusto, pero pues yo pensé que se había metido alguien a robar a mi casa. Me levanto luego, luego y el chiste es de que cuando crucé el marco de mi puerta me llegó un frío, pero tan horrible, tan horrible que se me erizó toda la piel. Ese frío yo nada más lo he llegado a sentir en el hospital cuando va a fallecer alguien.

El chiste es de que, ¡ay no! Me dio llamas mías y no quería asomarme para ver quién era porque dije, voy a ver algo que a lo mejor no tengo que ver. El chiste es de que salgo del cuarto y veo que estaba un espejo mío tirado en el piso, todo roto, pero o sea, no estaba ni el clavo seguía en su lugar y el espejo tenía todavía su orificio bien, o sea, no sé cómo se cayó.

El chiste es de que después de días de, ¡ah no! Antes de ese incidente, yo me acuerdo que estaba dormida y no sé si fue un sueño o lo vi, pero en el marco de mi puerta ahí donde yo sentí el escalofrío cuando se rompió el espejo, estaba una figura negra grande, pero grande, del tamaño así del marco de la puerta, alto, negro, con un hocico de perro. Y estaba sonriendo, tenía los dientes así como si fuera una piraña, sonriendo y se me quedaba viendo y se me quedaba viendo.

Yo nada me acuerdo que me le quedé viendo, no supe qué hacer y de repente ya no me acuerdo de nada. Eso fue lo que me pasó esa vez. Ok, ¿este perro tenía los ojos rojos? Sí, sí tenía los ojos rojos y me veía fijamente y al momento yo de verlo me daba mucho miedo. Oye, ¿crees que tu perrito también lo estaba viendo? Por eso gruñía.

Yo siento que y fue lo que yo llegué como que esa conclusión porque días después fue cuando pasó lo del espejo, que mi perro veía la esquina y empezó a gruñir y lo siguió con la mirada y luego pasó lo del espejo. Pues sí, eh. Sí, pues sabemos que nuestras mascotas por sus características físicas pueden ver cosas que nosotros no. Y entonces seguramente lo percibió. Lo más seguro es que sí sea así, que haya visto algo que yo no veía hasta el día que se me apareció.

Claro, vaya, vaya susto que te llevaste. Ay sí, y más como vivo sola no sabía qué hacer, como ahí arriba en mi cuarto hay un balcón y dije, ay no, si no ahorita me aviento por ahí. Ay no, ¿está todo así? Sí, la verdad sí, es que sí nos ha llegado a pasar varias cositas así con, incluso cuando antes vivíamos en un departamento, la típica, estaba escuchando también relatos que decían que la típica canica que se escucha, que va siendo como un recorrido.

Y yo me acuerdo que entre los amiguitos que nos juntamos en la calle decíamos que escuchábamos esa canica. Esa canica también llegué a escuchar el, bueno, hace poquito los relatos estos de los juguetes que se prenden sin baterías.

Ajá. Una vez eso pasó en un departamento donde vivíamos con mi hermana, se la encerraron en el cuarto y se prendieron los juguetes, pero no tenían pilas porque como los dejábamos con las pilas y los mojábamos como que se echaban a perder y se les quedaba ahí verde, pero ese día se escuchaba que estaban prendidos y mi hermana estaba gritando ahí adentro del cuarto y con mis papás no podíamos abrir la puerta del cuarto.

Y mi hermana, lo grababa y ya de repente se pudo abrir la puerta y todo estaba normal, pero dice ella que ella veía que los juguetes estaban prendidos. Y es que esto sí es para dar escalofrío, imagínate si no tienen pila y se están moviendo. Porque suenan. Exacto. Sí, ese edificio donde digamos la verdad sí tiene muchas, muchas historias y le digo a mi mamá que yo no regresaría a vivir ahí, está muy tenebroso.

Y se fueron de esta casa y ya no tuvieron algún evento más que lo que nos cuentas ahorita tú en la casa que vives. Sí, nos hemos cambiado varias veces de casa, pero sí de ese departamento nos cambiamos y nos fuimos a uno más lejos, yo soy de Morele, nos fuimos más lejesitos, pero en esa casa a mi hermana se le apareció una señora, dice que muy feo porque hasta la fecha se acuerde y se pone como blanca, como que sí le da mucho, mucho miedo todavía.

Se le asomó una señora que muy fea en la ventana del cuarto que ahí estaba viéndola y que no se movía, no se movía y que nada más se reía y se le quedaba viendo. Oye, ¿veía nada más la figura o sí le veía las facciones? No, que sí le veía la cara porque dijo que era una viejita, que era una viejita la que se le quedaba viendo ahí, que estaba pegada ahí así en la ventana, viéndola.

Y lo curioso es que en nuestras casas siempre hemos puesto protecciones, estaba una reja y luego estaba así como un cuadrito para poder entrar a la casa y la ventana que tenía otra reja. Y ahí estaba su madre, la señora, o sea estaba dentro del cuadrito. Oye, pues a lo mejor fue alguien que falleció en este sitio. Lo más seguro porque es de los fraccionamientos que ya al principio empiezan a construir así como en los llanos y en las carreteras y ya luego se van poblando poco a poquito.

A lo mejor la señora falleció y ahí está su alma en pena. Sí, por eso te preguntaba de las facciones porque si me hubieras dicho no es que no se le veía el rostro, esto indicaría que es una entidad negativa, pero dices que sí se le podía ver. Sí, dice mi hermana que era una viejita. Pues vaya, ¿eh? Otra experiencia que también a tu familia le ha ocurrido. Sí, la verdad sí, hay muchas cosas raras. Yo de una que me acuerdo mucho, no sé si se puede todavía que la cuentes rápida. Sí, adelante.

Es de que yo estábamos chiquitas en ese mismo departamento y mi hermana y yo dormíamos juntas porque en el cuarto de enfrente era el cuarto del Tílich. Sí le decíamos porque había muchas cosas ahí que mis papás le guardaban a un tío. El chiste es de que me acuerdo que ese día, bueno esa noche, yo escuché claritamente, así como sacan en las películas y pues yo estaba chiquita, mi mamá por lo mismo no nos dejaba ver películas de terror para que no nos asustáramos.

El chiste es de que yo claritamente estaba acostada y yo de repente escuché la voz de una niña que contaba uno, dos, tres y tocaba la puerta.

Así, yo me acuerdo, ay no, estaba tan asustada que me acuerdo que me paralicé y yo lo primero que volteé a ver fue a mi hermana y dije no vaya a ser ella que me está haciendo una broma o quiere jugar conmigo o me quiere asustar y ahí estaba mi hermana, estaba dormida, estaba a mi lado y yo de repente volví a voltear a la puerta a ver si veía alguien y no se veía nadie, solo se volvía a escuchar uno, dos, tres y otra vez tocaba la madera.

Ay no, yo estaba bien asustada, ya nada más no sé en qué estuvo que agarré valor y que grito ¿Quién? y que se calla. Yo dije ¿Quién será? Me quise parar a ver, pero la verdad no tuve el valor de levantarme a abrir la puerta. Me quedé ahí acostada, me acuerdo que nada más abracé a mi hermana y me quedé dormida, creo que me quedé dormida porque ya no me acuerdo. Pues en muchas ocasiones es mejor eso, no enfrentarlos, no buscarlos, no verlos y mejor dejarlo pasar.

Ay pues lo bueno fue que no hice eso porque qué miedo de verdad, qué miedo esa vez, no creo que sí, me asusté mucho. ¿Cómo no? Oye pues sí que tienes mucho que platicar, en próximas ocasiones vamos a tener nuevamente enlace, ahorita que puedes y que te recuperes pronto. Muchísimas gracias, muchas gracias y sí cuando gusten marcarme aquí estaré contenta de recibir su llamada. Muchas gracias amiga. Que estés muy bien. Cuídense mucho bonita noche y saludos a los Petumaniacos. Bye. Saludos amiga.

Vámonos a la pausa del Miedofón, mensaje de voz o de texto cincuenta y cinco veintiuno noventa y tres cincuenta y nueve veintiséis. Las historias tienen muchas formas de contarse, pero sólo una de comprobarse, aquí en La Mano Peluda. La Mano Peluda. Nadie tiene tan limpio el pasado como para juzgar el tuyo, sabiduría en las redes. Porque distinguimos al mundo sobrematural, La Mano Peluda.

¿Qué tal esto de soñar con la posibilidad de la inmortalidad y de la eterna juventud? ¿Es algo que a ti te gustaría? Ahí la pregunta a ti te gustaría. Elie Ekudom dice, yo viví frente a una iglesia y en la madrugada se oían señoras cantando, pero la voz era lamentosa, sí daba miedo. A ver aquí tenemos a alguien en la línea. Hola buenas noches. Hola muy buenas noches mi nombre es Julio. Julio desde dónde nos llamas amigo?

Vengo desde Estataluc. Excelente, perfecto brother y que nos quieres platicar? Hace unos días les marqué y les conté lo de la situación de las bolas y las cosas que pasan para los cuates y los gemelos. Sí, correcto que los gemelos tienen la capacidad de generar una molestia en las personas como unas bolas y son los mismos gemelos uno de los dos el que tiene la capacidad para quitarlas. Es lo que nos comentabas el otro día. Sí, exacto. Perfecto.

Bueno, ya entrando en lo del relato, yo te comenté que yo soy médico frente. Ah cierto, sí. Bueno yo a través de todo lo que me ha pasado a través de la vida, pues yo he visto muchas cosas que muchas de las veces no se entienden. No se entienden como son. A ver. Yo tenía, bueno antes de que nos mudáramos a Quixotatalucas nosotros teníamos una casa en Los Reis La Paz. Ok. La colonia se llama Ancón. Ya sabes, estábamos chavos, se nos hacía fácil llegar tarde a la casa.

Y le recuerdo que muy bien que fue un viernes estábamos con los amigos como a las dos de la mañana. Pero para ese entonces la casa donde vivía, vivíamos nosotros, había un canal, bueno, la división entre Los Reis La Paz y lo que es la Magdalena. El canal es la división. Y ya de cuenta que nosotros, pues ya entre la fiesta y todo eso, mis amigos y yo, pues empezamos a notar algo raro en la calle.

Y como que empezó a bajar la neblina y todo eso. Entonces cuando empieza a hacer eso yo tengo esa cualidad que yo presento cuando son cosas malas. Y pero traían a mis amigos, pues yo les tuve que decir, pues no pasa nada, a lo mejor es el frío, pero yo sabía que algo venía. O sea, de cuenta que cuando empezó a bajar la neblina, y en eso vemos a una señora que va caminando. Pero justamente cuando pasa enfrente de nosotros, empiezan los chichitos. Nos damos cuenta que espantamente hay una llorona.

A ver, ¿era la llorona? ¿Se dieron cuenta que era la llorona? Sí, pero en su momento no se veía como tal, no más tenía su vestimenta blanca, pero no se veía que, no se le veían los pies como tal, no más iba a flotar. Entonces haga de cuenta que los perros de lejos empezaron a huyar, no precisamente ahí a donde estábamos, sino que ya estaban huyando como tres calles después.

¿Por qué? Porque ya sentían que ya llegaban. Entonces haga de cuenta que al momento que ya pasó, nosotros los quedamos hechos. Porque como yo tengo esa, y esa vez les comentaba que yo tengo esa cualidad de ver a las personas. Entonces a mí me llegó como que más temor, porque pues yo nunca había visto como tal a esa persona. Me contaban los relatos de la llorona, pero nunca me había tocado esa experiencia. Entonces cuando yo vivo eso, pues no sé, me empiezan a dar muchos calos fríos.

Es más hasta se me bajó la presión con espada, porque fue tanta su energía que ella tenía que hasta no sé, hizo que se me lo jaló la presión. Esa es una, ¿no? Bueno, mis amigos quedaron así hechos. Haga de cuenta que esa fue la última vez que salieron mis amigos, a las horas de la noche. Y cómo era el sonido, cómo era el sonido más o menos que emanaba este ente. Ah bueno, no es como lo dicen las historias que dicen, ¡Ay, mis hijos! Ella va gritando, ¡Ahh!

Sí, muy profundo. Pero es como lo dice, ¡Ay, mis hijos! Simplemente su grito es solamente un solo paso. Y ahora de cuenta que la neblina, como que la iba siguiendo, a través de que ella iba avanzando, pues la neblina iba desapareciendo. Entonces a lo lejos ya vimos cómo se fue alejando, se fue alejando. Y ahora de cuenta que los vemos hasta se callaron. Fue algo muy impresionante. La otra situación, sí, yo les contaba esa vez que lo relaté, hace dos días que lo relaté de lo que a mí me sucedía.

Ahora de cuenta que yo cuelgo, yo cuelgo, bueno, es colorado, y yo sin darme cuenta, yo volteo y atrás estaba una persona. Por eso yo ese día les mandé mensaje, ¿qué podía hacer? Les mando un mensaje porque yo estaba cerrado. Nunca, sí, había visto esa persona, pero ya tenía muchos años que no la veían. Y haga de cuenta que es una persona de negro con un sombrero.

Entonces yo me agaché y cerré los ojos y empecé a rezar. Pero entre que yo estaba rezando, él me estaba diciendo que yo no tengo que haberles contado a ustedes lo que a mí me pasaba. Porque no a cualquier persona le pasa lo que a mí me están pasando. De hecho hoy en la mañana fui con un clérigo y le dije que sí me hacía traer un postre, que le quisiera mi casa o que podía hacer algo.

Oye, amigo, no sé si tengas muy pegado el teléfono, de repente se oye como que el sonido se vicia un poco. No sé si te podrías alejar un poquito el teléfono para que no se estropee el audio. ¿Aquí te escucha bien? Ahí se oye muy bien, amigo. Sí, bueno, haga de cuenta que cuando ustedes me colgaron hace dos días, mi casa ha estado muy tranquila. Así en el día o por decir ayer en la noche no pude ni dormir.

Por lo mismo de que se escuchan pasos, se escuchan voces, se están riendo. O sea, prácticamente yo vivo solo. Entonces, de hecho, no he ido ni a trabajar por lo mismo de que no he podido descansar. Ah, quedá. Entonces, para mí es algo incómodo. Y otra cosa, hoy yo sin darme cuenta, hoy amanecí con un moretono en el brazo. Como si a mí me hubiera agarrado una persona y me hubiera apretado muy fuerte. Sí.

Entonces, no sé qué es lo que está pasando. En realidad es un castigo que me está pasando por haber contado eso. Porque yo, solamente mi hermano y yo sabemos lo que nos pasa a nosotros. Entonces, intenté contactarme en la mañana con él. Y me dijo que él también sentía lo mismo que yo sentía. O sea, que él sentía miedo, sentía como escarros ruidos, como que alivió de vacía. Ok. Y tú piensas que pudo haber una relación entre lo que contaste y esto que te ocurrió de esa presencia.

Ahora, cuando tú dices que viste a una persona de negro con un sombrero, ¿te refieres a un varón o era como una mujer? No, era una persona, un varón. Ah, ok. Un varón. Pero ese, déjame contarle que esa persona que tenemos uso de razón siempre nos ha seguido. Ajá. Haga cuenta que a mí y a mi hermano, si no se le parecía a él, se le parecía a mí.

Ajá. Entonces, haga de cuenta que fue como que, no protector porque no lo puedo llamar así, pero siempre he estado ahí y no. Entonces, al momento que nosotros nos pasamos de Los Reyes para Ixtapaluca, nosotros ya teníamos muchos dos años que no lo veíamos. Yo ya llevo más de diez años viviendo aquí. Ajá. Entonces, ayer fue como que el reencuentro, ¿no? Ok. Pero solamente fue la presencia, no hubo un ataque, no hubo nada. No, de hecho, este, me dijo que iban a venir cosas peores, ¿no?

¿Por qué? Porque yo ya estaba jugando con algo que yo nunca tuve que haber contado. Ajá. Entonces, por eso yo le digo que nosotros como jugantes, nosotros, pues, nosotros vemos cada cosa. Haga de cuenta que mi hermano, él vive en Los Ángeles. Ajá. Él vive en Los Ángeles, él hace muchos años, él leyó una Biblia que le dicen la Biblia Negra. Ajá. No, él la leyó y él, él, él, él es este, él es biólogo. Ok. Y él, él, él la leyó, él investigó todo eso, lo que significaba.

Este, él la, él, él ha ido a muchos, bueno, por parte de su trabajo ha ido a varios países. Ajá. A él entró la curiosidad por, por saber si realmente existía el anillo del rey Salomón. Ajá. Porque se lo digo eso, porque en, en la parte, en una de las hojas que, que tiene esa Biblia, este, ahí aparece ese anillo. Ok. En el cual este, es como que hubo una, una, este, una ventana valla, ¿no? Para querer vender el alma o algo así. Ok, Julio. Entonces él, él, sí.

Dame un segundito amigo, necesito hacer un corte y regresamos contigo, no te vayas. El Midofon, 55-2193-59-26. Porque la verdad se esconde bajo la leyenda, la ponemos al descubierto aquí, en La Mano Peluda. ¿Quieres iniciar, hacer crecer o monetizar tu podcast? Saber todos los secretos de todos. ¿Dónde y cuándo quieres? ¿Les va a cambiar la vida? RSS.com. Almacenamiento, distribución y programación de tus episodios en un solo lugar. Hosteado y distribuido por RSS.com. RSS.com.

Hacer podcasts de manera fácil. Un político divide a las personas en dos grupos. En primer lugar, instrumentos. En segundo, enemigos. Sabiduría en las redes. Porque no todo tiene explicación lógica, La Mano Peluda. Continuamos, relatos, audios y todo lo que tú nos quieras platicar. Así es, tenemos en la línea nuestro amigo Julio, hasta Iztapaluca. ¿Sí, claro que sí? ¿Se me escucha bien? Claro, sí, sí se escucha muy bien, amigo. Entonces, a ver, continuemos esta historia.

Tu hermano es biólogo, leyó una biblia negra, investigó al respecto. Salió el asunto del anillo de Salomón. Y luego... A través de todo eso, eso es parte de un ritual que puedes hacer con el anillo. Para que tú puedas vender tu alma, ¿no? Sí. Pero muchas de las veces yo he llegado a la conclusión que él lo hizo. Sí. Que lo hizo y ¿por qué? Porque de un tiempo haga de cuenta que cuando él empezó a leer todo esto, él empezó a ganar dinero. Yo le digo que él vive en Los Ángeles.

Sí. Y él ha visitado, bueno, de cuantas cosas él tiene un casado allá, ¿no? Una casa muy grande en Estados Unidos. Sí. Entonces, haga de cuenta que una vez él me dijo que... Que, este... Que él... Que él, si él quisiera, yo podía tener lo mismo que él tiene, ¿no? Pero él me habló de un supuesto ritual. Yo nunca le creí, pero haga de cuenta que cada que yo me acerco a él, como que yo siento como que una mala presencia vaya. Pero él... él anda como si nada, ¿no?

Ajá. Él anda como si nada y sí, cuando haga de cuenta que a mí cuando se me aparecen las cosas él siente el miedo. Sí, me entienden. Sí, sí. Y eso... eso... eso me tiene muy... como que muy asustado parte de eso, ¿no? De por sí, mi vida desde que yo... yo empecé a tener estos dones desde que uso el desraco. Pues a mí, para mí ha sido un fastidio porque... o un día muero de un infarto o de miedo. O no sé qué me pasa. Mmm. Oye, amigo, a ver, entonces dime una cosa, primero, ¿no?

Antes de que continúes. El asunto este, aunque tu hermano aparentemente esté teniendo mucho éxito, ¿tú crees que se deba a que tal vez hizo un pacto? Este... he investigado y ya parece que sí. Parece que sí. Parece que sí. Ajá. Pero... Ajá, adelante. Porque solamente esas partes... solamente hay un ritual con ese libro. Mmm. Y ese... ese libro es el que te marca lo que debes de leer antes de hacer su ritual.

Ok. De hecho, nosotros lo teníamos en la casa, pero... pero... o sea... ah, pues ahí le va esto porque nosotros teníamos ese libro. Porque la persona esa que nosotros veíamos hace... el que vi hace dos días. Sí. Él... él cuando estábamos chicos, él nos dio... este... nos dijo precisamente a donde estaba el libro. Mmm. Y él nos dijo... él nos dio un salto y señal a donde estaba ubicado. Entonces, hagan cuenta que él... él... prácticamente no lo regaló.

Y dijo que es... a él le dijo que lo estudiamos bien. Porque eso nos iba a beneficiar mucho. Nunca... nunca... él sí se enfocó a buscarlo y lo encontró. De hecho, ese libro estaba encerrado en el palco de mi casa. Mmm. Ok. Entonces... O sea, ese libro lo se ha acompañado desde niños. Sí, es siempre. De hecho, en mi... aquí en tu casa no hay... Gracias. No hay ni esculturas de... de soneta. Mmm. Dijo que nunca tuviera más eso. Porque iba a ser como que... que algo que se ofrecía.

¡Ay! Se está yendo la llamada, caray. ¿Estás ahí, Julio? ¿Julio? ¿Julio? Sí, sí me escucho. ¡Ahí estamos! ¡Ahí estamos! Es que de repente se fue tu voz. Entonces él les dijo que ese libro... que no tuvieran figuras religiosas, perdón. Ajá. Porque nos iba a salir contraproducentes. Mmm. Este... al momento de que nosotros empezábamos a tener imágenes. Eso significa que ustedes no creen en Dios. Bueno, en sí, en sí, pues... pues prácticamente no. Ok.

Pero en todo el tiempo siempre hemos estado creyendo o pensando que existe algo más del después de la muerte. Ajá. Ok. Y entonces, ese libro lo conservaron. ¿Tus papás qué decían al respecto del libro? ¿Nada? De hecho, este... De hecho, ellos siempre se impusieron. Siempre ellos estuvieron como te relegando. Pero haga de cuenta que ellos les hacían la maldad. Haga de cuenta que les hacían cosas o no se te mal. Sí me entiendo.

Sí. Entonces hasta que llegó el punto de que quitaron todo eso, vigían la casa hasta la que empezaron. Mmm. Muy bien. Me llama muchísimo la atención lo que comentas de tu hermano. Yo pensé que él estaba allá en Los Ángeles dices, ¿verdad? Él está en Los Ángeles. Que está en Los Ángeles porque se lo llevaron de trabajo y dices que ha visitado varios países, varios lugares. Sí. Pero entonces no es por su capacidad, sino más bien es por el pacto que hizo con el libro. Sí, puede ser.

Otra duda que surge aquí en los comentarios, amigo. Tu hermano tiene un anillo o solamente apareció la figura del anillo, su significado y todo esto o él tiene un anillo? No, de hecho él lo tiene. Él lo tiene. Y se investigó y es la misma silueta del que se le hizo al amor. Sí me entiendo. Ajá. ¿Y de dónde lo sacó tu hermano? De origen. De hecho él, él, él, la misma persona. La misma persona le dijo a dónde encontrar.

No es el original como tal, no. Pero ese es como que un, como para abrir puertas de otra dimensión, va. Ajá. Pero el original pues nunca se ha encontrado, no como tal. Ok. Vaya. Se supone que entonces tú estás viviendo un acoso, un asedio recientemente. Ya tenía mucho tiempo, ¿por qué no? Y principalmente tú comentas que fue desde la vez que compartiste tu testimonio aquí con nosotros. Sí, de hecho hace dos días. Desde hace dos días yo no he podido dormir. Ni un solo minuto. Sí, mi amigo.

¿Y qué piensas hacer? Sí, sí, sí, sí, sí, sí han, sí han escuchado de la, suyo del muerto. Claro. Bueno, y ha dado cuenta que yo lo siento pero sin dormir. ¿Sí me entienden? Ha dado cuenta que yo estoy recostado y a mí ya sí me pasa aunque tenga los ojos abiertos. ¿Sientes esa opresión? Ajá. Fíjate que me, me, me brincan muchas cosas porque ustedes desde pequeños saben que tenían cierto don, lo, lo pongo entre comillas, ¿verdad?

Tú de generar molestia en las personas que te hacían mal o alguna, algún conflicto, ¿verdad? Les hacías unas bolas, bueno, se, le empezaban a salir bolas a esa gente de mucho dolor. Y tu hermano él tenía la capacidad de quitárselas, ¿no? Ahí estamos hablando como de un equilibrio, ¿no? Pero ya de grandes la cosa ya cambió, ¿verdad? Sí, porque ya este, como que en cuestión de todo eso nos fortalecimos, ¿no? ¿Se me entienden?

Como que más este, no, no, no fuimos tan, como que avanzamos vaya en, en todo esto, ¿no? En vez de, nosotros ya lo podíamos controlar. Sí. De hecho este, como referencia, Dios, Dios se los decía, nosotros somos de Tlaxcala. ¿Sí conocen a los nahuales? Sí. ¿Sí conocen a los nahuales? Sí. Ah, pues este, yo tengo un tío lejano que él era nahuaco. De hecho él sí fue 100% nahuaco. De hecho él fue uno de los ejidatarios más fuertes de Tlaxcala.

Sí. Y cuenta la leyenda, bueno no cuenta, cuentan los familiares que él sí era el verdadero nahuaco. Porque él sí hizo como tal un pacto, ¿no? Porque usted sabe que cuando una persona se vuelve nahuaco es porque prácticamente le vendes el alma. Ajá, ¿vendes el alma al diablo? Exacto, no. Ok. Entonces nosotros como que tenemos esa referencia, ¿no? Como que tenemos esa desde mis tíos que ellos tancian cada cosa.

De hecho prácticamente todos mis tíos, los de la familia de mi papá que ellos viven en Tlaxcala, he investigado y todos ellos coinciden con trabajos de brujería o todo eso, ¿no? Vaya, entonces yo siento que no es tanto el que hayamos sido geméntelos, sino lápiz más sangre. Ok. Y la familia de mi papá hizo que tuviéramos eso. Te entiendo, mi amigo, dame un segundito, me necesito hacer otro corte, no te vayas. El Midofón, mensaje de voz o de texto 55-2193-59-26.

Todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos aquí en La Mano Peluda. El talento brilla cuando está en el lugar correcto, sabiduría en las redes. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. La Mano Peluda.

Es interesante saber y observar que a través de mucho tiempo, a través de la historia, como la búsqueda de la eterna juventud se entrelazó con la obsesión humana por lograr la vida y retrasar la vejez, aunque no existe una fuente mágica que consera esta juventud eterna, la ciencia y la medicina han estado constantemente en la búsqueda de maneras de prolongar precisamente la vida. Así es, estamos aquí en la línea con nuestro amigo Julio, se cortó y estamos tratando de restablecer la llamada.

Vamos a ver si tenemos suerte. Para terminar esta llamada tan interesante que entiendo que muchos no han podido entender al 100% de qué se trata lo que nos ha narrado nuestro amigo Julio, pero esencialmente nos comenta que él es gemelo.

Desde que eran muy pequeños tenían ciertas particularidades tanto él como su hermano, él de generar en las personas que les causaban daño, que se sentían que les agredían, él les generaba una especie de bolas en el cuerpo, hace cuenta, como una hinchazón, una roncha, a unas les salían como bolas a las personas, como cuando los ganglios se inflaman, algo así,

entonces esto les causaba demasiado dolor a las personas, a la gente, y no era sino que hasta que su hermano, gemelo, les quitaba esas bolas, es decir, uno tenía la capacidad de causar dolor y el otro la capacidad de eliminar el dolor.

Ya que crecieron ellos, resulta de que nuestro amigo ha tenido varias experiencias, sobre todo recientemente, después de habernos narrado esto que ya les comentaba yo, y se presentó un hombre, creo que ya llegó una llamada, se presentó un hombre que le amenazaba y le decía que no debió haber contado nada de eso porque se estaba metiendo en grandes problemas, sentía que había una opresión, una especie de subida del muerto, pero estando consciente, despierto. Buenas noches.

Hola, buenas noches, ¿cómo te llamas? Ángel Colín. Ángel, bienvenido, ¿desde dónde nos escuchas? De Iztapalapa, de la colonia Tenorios. Muy bien, aquí en la Ciudad de México, ya en casa, descansando. Sí, me acabo de tomar un cafecito. Oye, después de un arduo día de trabajo, un buen cafecito, ahora lo que sigue es un gran relato, ¿de qué se trata? Pues, mi relato, bueno, me sucedió a mí, en el año 1985, en ese entonces tenía yo diez años.

Sí. Todo sucedió cuando fue el temblor del 85, si lo recuerdan, ¿no? Claro, ¿cómo no? Bueno, esa ocasión, pues mis papás estaban platicando, yo estaba jugando en el cuarto, y de repente les dije, mañana va a temblar, pero ellos no me hacían caso porque, pues estaban platicando cosas, que sé, ¿no? del trabajo en papá y todo eso. Entonces, pues yo le, después de un rato les volví a decir, papá, mañana va a temblar. Pues no me, no me hacían caso.

Luego, al otro día tembló y fue cuando ellos recordaron, no, pues el niño nos estaba diciendo lo que iba a pasar hoy. Y, pues a partir de ahí empezaron a suceder otras cosas, como por decirlo, después de cuando ya tenía yo doce años, fui a la casa de mi abuelito, mi abuelito en paz descanse, pues él era panadero. Entonces, eran vacaciones de escuela y yo fui a ayudarle a hacer el pan.

Y, pues mi abuelito lo fue a visitar un compadre de él y se fue un rato y yo me quedé vendiendo el pan allí, donde vivía mi abuelito. Total que esa noche, pues ellos tomaron, y yo me quedé, llegó tarde mi abuelo, ya eran las, ya iban a dar las doce de la noche. Y, pues cerré el negocio, era una ventanita por la donde yo despachaba, pues ya el último cliente de haber ido como a las once de la noche, más o menos recuerdo, y cerré todo y me encerré.

Y en ese momento que acaba de cerrar la ventana, que se va la luz, pues yo recuerdo que mi abuelo me había dejado una lamparita por cualquier cosa, yo la andaba buscando en un cajón, no, pues no di con la lámpara, entonces, pues me atravesé el cuarto hacia el otro extremo, pues queriendo buscar unos herillos, una vela, algo que me diera luz.

Pero cuando iba a medio cuarto, sentí que chocaba con personas entre la oscuridad, y pues sí me empezó a dar miedo porque giraba ya hacia el otro lado y chocaba con un cuerpo, me guapoteaba de espaldas para otra vez, donde quiera que yo giraba, pues chocaba con cuerpos, pero no se veían entre la oscuridad, pero no los veía, sentía sus presencias, pero no las podía ver, porque entre la oscuridad un poquito se puede alcanzar a ver, pero no se veía nada, pero yo lo sentía cuando chocaba con ellos.

Entonces, pues sí me empezó a dar miedo, me quedé quieto así en medio del cuarto, y de repente empezaron a girar alrededor de mí, sentía cómo corrían así en círculo alrededor de mí, y pues más me empezó a dar miedo, pero cada vez la hacían muy rápido, sentía su corrida muy rápido alrededor de mí, pero eran, yo le calculaba así por el ruido de los pies que subían como unos 30 cuerpos, más o menos, y pues entonces, pues sí me aterré y me encareré, pues salí del círculo,

pero salí disparado, luego me caí al suelo, me volví a levantar, abrí la puerta y me salí afuera, y ya después de un ratito llegó mi abuelito, y me dice, ¿qué haces acá afuera, hijo? Dice, pues ya debería estar un minuto, dice, disculpa, mi hijo, es que fui con mi compadre, y pues me quedé tomando, dice, pero ya llegué, y ya pues le empecé a contarle, yo, abuelito, pues pasó esto y esto, así, pues lo que se ha pasado,

y dice, ¿de verdad, hijo? Sí, y pues él, pues como que se quedó así nada más, pero no me dijo si,

no me dijo algo, nada más se quedó pensando. Bueno, esa fue la primera vez que me sucedió, la segunda vez me sucedió a los 13 años, un año después, fui a la casa de una tía, y mi tía pues ya era casada, con sus dos niños chicos, y pues como mi tía me quiere mucho, me dijo, dice, quédate, hijo, esta noche, y le dijo a mi papá, y a mi mamá, pues quédate, y le pidieron permiso y me dejaron quedar, entonces, pues ya cuando,

dice mi tía, dice, ¿te vas a quedar en el cuarto de arriba? Le digo, sí, entonces en el cuarto de arriba, pues había, era como una cocina, había un sillón, y ahí me quedé, y había una tele, dice mi tía, dice, pues prende la tele, cuando acabes, ya te apagas, apagas la luz, le digo, sí, entonces cuando ya, ya me estaba quedando dormido, pues ya casi, ya casi estaba dormido,

me tocaban la espalda, y yo, pues volteaba a siente a la fría, pues ¿quién es? Nada, y después de otro rato, me jalaron las cobijas, así, pero todas hasta el suelo, y ahí me paro yo, otra vez a tapar, casi dormido, y pasó media hora, más o menos un cálculo, así, y de nuevo me jalaron las cobijas, entonces, pues lo que hice fue bajarme, a tocarle a mi tía,

y le, decirle a mi tía lo que estaba pasando, ¿no? Y, pues mi tía nunca se despertó, me volví a subir, bueno, iba a media escalera, unas escaleras de cemento que daban a los cuartos de arriba, y cada que yo daba un, ponía un pie en el escalón, atrás de mí se oía una, alguien también que le hacía fuerte, o sea, se oía la pisada fuerte, daba otro pie al escalón, y otra vez atrás de mí sentía una presencia,

pero no me atrevió a voltear, porque si sentía que yo volteaba, había algo de mí, entonces dije,

¿cómo volteó? Y me subí corriendo la escalera, y atrás de mí se oían las pisadas fuertes, así como si me fueran siguiendo, y cuando llegué al, al cillito de arriba, antes de entrar al cuarto, otra vez choqué con los cuerpos, pero ahí sí me daba la luz de la luna, me alcanzaba a ver yo, pero otra vez quería entrar al cuarto y chocaba con los cuerpos, pero no se veían, y otra vez empezaron a girar alrededor de mí,

igual así, se empezó a ir rápido que giraban alrededor de mí, y otra vez me bajé la escalera, y ahí le quedé como dos horas, ya después volví a subirme al cuarto y ya no, ya no volvía a pasar eso, ya me dormí, ahí sí ya no le dije nada a mi tía porque dije yo, pues nadie me va a creer, nadie me va a creer porque eso, pues es difícil que alguien lo crea, pero me estaba sucediendo dos, ya por segunda ocasión, y resulta que la segunda vez, sí me dejó más asustado, ¿Por qué?

Pues, pues porque yo chocaba con cuerpos que no veía, o sea, ¿Por qué? Difícil. Y pues hubo una más. Ángel. La tercera vez que subí. Aquí te voy a interrumpir porque tenemos que cortar el programa, pero ¿te parece si te vuelvo a marcar? Claro que sí, está bien. Bueno, vamos a despedirnos. Muchísimas gracias por haber estado con nosotros, que tengas excelente noche, que Dios te bendiga. Tenemos una cita el día de mañana. Soy Gina Áviles. Que tengan una estupenda noche, que la pasen muy bien.

Soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes porque juntos escuchamos buenas historias. Pásenla bien, y como decimos aquí, ¡Cabot! El programa se termina, pero la investigación continúa aquí en La Mano Peluda.

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