Busca tus programas favoritos en tu plataforma de podcast preferida Grupo Fórmula Advertencia Las opiniones de los participantes y colaboradores no corresponden necesariamente con las del programa o la empresa Si este programa es escuchado por menores de edad se recomienda que lo hagan en compañía de un adulto Porque nosotros hemos estado ahí. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. Porque conocemos de raíz a los especialistas. El demonio es una figura que ha aparecido en
todas las culturas. Y no es una figura cristiana. Documentaremos todas esas experiencias que no tienen lógica alguna con Georgina Avilés e Ignacio Muñoz. Llegó la hora de poner las evidencias sobre la mesa. Fantasmas. Voces. Apariciones. Psicofonías. Mitos y leyendas que rodean al mundo sobrenatural quedarán al descubierto aquí en La Mano Peluda. Desde la Ciudad de México, para todo el mundo, esta emisión de lo insólito Y de lo que no tiene explicación lógica, pero que
a ti y a nosotros nos apasiona. Soy Gina Aviles y qué gusto que estés esta noche con nosotros. Hola, ¿qué tal? ¿Cómo están? Buenas noches. Gracias por estar aquí en el programa donde vamos a platicar de lo increíble y, por supuesto, también de lo sobrenatural. porque de lo que es natural en todos lados se habla mucho. Yo soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes, porque juntos tendremos una noche, una noche de miedo. Queremos tu participación a través de la multilínea 55
-5279 -2291. La página radioformula .com .mx y en Spotify encuéntranos como... La mano peluda, Grupo Fórmula. Te invitamos a participar con nosotros haciendo uso de nuestro Miedofon, que es un WhatsApp. 55 -2193 -5926. 55 -2193 -5926. Ahí nos puedes mandar mensaje de voz o mensaje de texto, compartir fotografías, videos, memes. Lo que tú quieras. Saludamos a las estaciones en la República Mexicana que se unen con nosotros.
Ciudad Guzmán, Jalisco, Ciudad Juárez, Chihuahua, Coatzacoalcos, Culiacán, Durango, Guadalajara, Guerrero, Hermosillo, La Paz, Baja California Sur, Los Reyes, Iguetamo, Michoacán, Mazatlan, Monterrey, Poza Rica, Puebla, Tabasco, Tijuana, Torreón, Querétaro y en Estados Unidos, Georgia y Las Vegas. Bienvenidos a esta noche. Espeluznante, donde también tenemos un tema para que tú puedas hacer tu comentario. Dicen que los juguetes son inofensivos hasta que empiezan a moverse solos.
¿Te imaginas despertar a las 3 de la mañana y ver que la muñeca que dejaste en una esquina ahora está sentada en tu cama? Algunos de los casos más escalofriantes de juguetes infestados son los muñecos que hablan sin baterías, peluches que caminan y entidades que parecen haber elegido estos objetos para manifestarse. Desde Robert, el muñeco, hasta osos cantores malditos. Hoy, cuando el juguete se mueve solo, espíritus juguetones
y son objetos infestados. ¿Qué te parece? ¿Crees que un demonio con una mentalidad destructiva sea capaz de introducirse en algo tan inocente como lo es un juguete o un muñeco? ¿Cuál sería la razón, cuál sería el motivo que lo llevaría a hacer eso? Te invitamos a participar con nosotros y que tú nos comentes si es que ¿Crees posible alguna historia de estas? Vámonos con relatos. Ya tenemos aquí en la línea a Rigoberto desde Tamazula, Jalisco. Buenas noches. Buenas noches.
¿Cómo estás, Rigoberto? Bien, bien. ¿Y ustedes? También aquí, con gusto de saludarte. Ay, ¿te cambió la voz o qué pasó? Sí. Eh, joven, joven, señora, como yo estaba en el baño esta. Ah. Ok, ok. Ella te hizo el paro. Y qué bueno que estás aquí porque tienes mucho que comentar. A ver, ¿qué empezamos a escuchar? Dinos. Mire, yo tenía más o menos como unos 15 años. Estaba trabajando en una panadería. Sí. Y los hornos usaban petróleo más alto. Con petróleo echábamos a andar los
hornos para hacer el pan. Sí, sí. Y en eso se acabó el petróleo. Porque también hicimos pan de... Conchita, todo eso. Y me mandó el patrón, pues, a sacar petróleo. Y de repente, oí que chitaban. Y yo volcaba, pues, con todo lo así. Y no había nada. Y de repente, siente un aire así, que volcó así. De ver un animalito chiquito así, era un animalote, era una lechuza grandota. Y yo empecé, pues, le dije al patrón, empecé a gritar. Y en eso se levantó el patrón y dijo,
¿qué tienes, Ligia? Es un pájaro grandote. Y el patrón se levantó y sacó pues un, no sé, como yo me asusté, corrí para adentro. Como una pistola, una escopeta, no sé. Y ya empecé a decirme, me dijo, no te asustes. No, sí me asusto porque yo me estaba en chiste, chiste. Era como una licuza grandota. Estaba bien chiquita, se hizo bien grandota. Oye, ¿pero estaba adentro o tú la viste nada más? No, estaba... Afuera en la
calle, en una malla, como era una escuela. Y enfrente de la escuela estaba una panadería aquí en Tamatula. Y me tocó ver, no se sabe, me puse malo de calentura una semana más o menos. ¿No lo podías creer? No, no podía creer lo que vi. Ven un animalito así como pajarito chiquito, un animalón así, pero me chingaban. Era como la lechuza. Oye, ¿sentiste que te estaba llamando? Específicamente a ti. Podría haber sido también un agual, ¿eh? El cambiarse de apariencia a un
animal. Pero ustedes que trabajan durante la madrugada precisamente para que el pan esté muy tempranito. Viven cosas también espeluznantes, ¿verdad? Se está perdiendo tu voz amigo. Como que de repente bajó el volumen. ¿Ahí estás, Rigoberto? Aquí estoy, ahí. Ahí, ahí está. Es que después de todo lo que hemos pasado con eso, me dijo el señor, ¿me das un ride? Le digo, sí. Le digo, pero tengo un perrito. Le digo, ahí está bien. Hay que subirlo para arriba. Le digo, voy a Guadalajara,
donde hacen los alimentos. Le digo, ya, pues, ahí está. Un poquito para acá. Está abierto el tren. Ahí me bajo yo. Le digo, ah, bueno, está bien. No lo podías creer, ¿no? Desaparecieron. Ajá. Ajá. Ellas, unos traileros, y la mataron. Y la verdad yo no me respeto para esto. No puedo hablar porque a mí me han pasado muchas cosas que ya he visto y yo tengo un don también, que veo cosas así. Digo, mi señora, va a venir tu hermano, es así, no lo conozco, va a venir tu
hermano. Y viene el muchacho. Ok, o sea, tienes premoniciones. Más o menos, sí. Vaya. O sea, ¿que desde cuándo te empezaste a dar cuenta que vivías este tipo de cosas? ¿Desde pequeñito? Desde... Más o menos, pues de los seis años, más o menos. Ah, no, pues sí, muy pequeñito. Entonces, Rigoberto, tienes demasiadas experiencias. Lo bueno que ya empezamos con algunas y eso nos agrada muchísimo. Y te vamos a invitar que próximamente
estés nuevamente con nosotros. ¿Sabes? Uno como andando de cañero también en la madrugada, ve uno muchas cosas que no puede creer uno, pues, lo que se ha visto. Rigoberto, permíteme y continuamos contigo. Tenemos que hacer una pausa. El Miedofón, 55, 21, 93, 59, 26. Todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos aquí en... La mano peluda. Para Satán, el amor es un espíritu maligno. Cristo es un diablo. Vete al averno, Satán. Sabiduría en las redes. Porque no todo
tiene explicación lógica. La mano peluda. Hablando del tema del día de hoy, en varias culturas se evita regalar juguetes usados, esto por el temor a que hereden, por decirlo de alguna manera, la energía de sus antiguos dueños, especialmente si estos fallecieron en circunstancias trágicas. Ahorita vamos a comentar más del tema y estamos con Rigoberto que nos decía que tiene muchísimo que contar. A ver una más y te escuchamos. Sí.
Sí. Sí. me hablaron pues por radio y por civil, me hablaron, dice, si te estás dando la puerta, túmbala, porque ahí no te van a dejar entrar, y aquí asusta, dije, no, no me digas eso, por favor, hasta mi muchacho yo, y se puso mal, le dije a mi hijo, no te asustes, mi hijo, no te asustes, le dije, estamos rumiando, y nomás me hicieron hacer, y que tumbó la puerta, lamenté, y sí, la verdad, sí me asusté, y las luces del carro, me quedé sin luces, nomás el carro prendido,
nomás, Sí. Se desmayó, oye, de la impresión. Oye, ¿y aún se acuerda? Ok, vaya circunstancia que viviste y también tu familia. Esto puede ser heredado y en este caso que nos comentas, pues tu hijo también ha tenido muchas experiencias. Rigoberto, un saludo a tu esposa, a tu familia y te esperamos en una próxima emisión, ¿de acuerdo? Dios quiere amanecer, tengo más que contarles todo lo que me ha pasado. Sí, sí, claro. Entonces, en la próxima emisión nos cuentas varios más.
¿Te parece? Está bien. Que estés muy bien. Saludos. Adiós. Sí. ¿Cuánta experiencia? Ahorita nos contó fácil tres. Sí, tres. Ah, tengo mucho más, sí, claro, vamos a comentarnos nuevamente. Se ve que ya han venido mucho. Y saludos a todos los amigos de Tamazula, Jalisco, también a Lázaro Castillo de Jalapa, Veracruz, Frankie, Baja California Sur, Daniel Villa y Don Ismael, que son guardias de seguridad y que nos están escuchando en el trabajo, vaya que son valientes, y también a
la familia Silva Ureña. Bien, pues aprovechando este pequeño impas, saludo también a Mauricio Ataide, bienvenido brother, Junior Sánchez que está con nosotros, mi querida Julia, también Laura Medina, buenas noches a todos, dice Mari
Carrillo, saludos desde Montevideo. Uruguay bueno pues hasta allá te mandamos un saludo de parte de la mano peluda internacional o si claro que aquí somos cada vez más internacionales y te recuerdo que en Spotify nos puedes encontrar como la mano peluda grupo fórmula así que no te confundas y tenemos por aquí algunos audios que nos han enviado Gina y Nacho, ¿cómo están? Soy Tony. Miren, en este mes en que murió Giovannita y que murió José Ramón, quiero felicitarlos a
ustedes por su maravilloso programa. Quiero decirles también que en las universidades más famosas del mundo se tiene una nueva asignatura que se llama la física cuántica. Y es todos estos fenómenos que ustedes analizan todos los días en donde una cosa física se convierte en sonido, en luz y en unos fenómenos que hasta ahorita no hemos podido entender, pero que pronto el ser humano entenderá todo lo que está pasando con estos
fenómenos. Así que vayan mis felicitaciones y quiero mandarles esta teoría de la conspiración también, miren. Los aviones sofisticados que mandó los Estados Unidos según para perseguir a los narcos realmente que se metieron en el mar de Cortés. Realmente lo que están viendo es viendo si hay una posibilidad de que se mueva en algún momento la falla de San Andrés. Ahora
quiero que analicen ustedes este. Los ángeles, todos esos problemas que están pasando, desde los incendios, los deslaves, las manifestaciones sociales, todo lo que está pasando, esa tensión se tiene que romper en algún momento y puede
manifestarse en un temblor. Yo creo que esa es la razón también por la que el presidente de Estados Unidos quiere que Canadá le pertenezca a él, porque si hubiera unos refugiados ecológicos, pues unos se irían para México y otros se irían para Canadá y también habría muchos muertos. Una vez más los felicito y les digo que la gente
los quiere muchísimo. Muchas gracias. Muchas gracias también por tu llamada, este mensaje que nos dejas y vaya a la física cuántica, que importante es, se habla de ese mundo subatómico, hay personas que se refieren a la física cuántica como aquello que pues es intangible, tal vez que no lo ves, pero ahí está, ahí permanece y también al estar en un sitio, al permanecer, tiene que ver con la modificación o con todo lo que le rodea, es decir, forma parte de un
todo. Es interesantísimo eso de la física cuántica y además es muy amplio. Claro. Oye, los juguetes, símbolos de la infancia, la inocencia, pues ya sabemos, a través de tanto tiempo que hemos escuchado relatos, que también pueden tornarse inquietantes. Sobre todo cuando comienzan a moverse por sí solos, a emitir sonidos sin explicación, a aparecer en lugares donde nadie los dejó, no usan pilas y se mueven. ¿Qué pasa? ¿O estamos frente a uno de los fenómenos paranormales más inquietantes?
Un juguete está infestado cuando se cree que alberga o sirve de canal para una energía espiritual, ya sea de un alma perdida, un espíritu juguetón. o algo mucho más oscuro. Estos casos no son leyenda
urbana. Por supuesto que aquí hemos escuchado amigos que nos han contado donde una muñeca o muñeco se mueve, peluches que giran la cabeza, carritos que se deslizan en habitaciones sin corriente de aire y también hemos comentado en muchas ocasiones que estos objetos pueden ser el vehículo O el lugar donde se pueden alojar energías negativas. Y de ahí que tengan estos movimientos. Y pues a muchos, me incluyo, los
han espantado. Y si hablamos de demonios, ¿por qué razón un demonio buscaría introducirse en un objeto? Que en este caso hablamos de los muñecos, los juguetes, ¿verdad? ¿Cuál sería su motivo? ¿Cuál sería la finalidad? ¿Tú alguna vez tuviste un juguete que parecía tener vida propia? ¿Son espíritus juguetones? ¿O algo más siniestro? ¿Lo que acecha detrás de esos ojos de plástico? ¡Qué interesante! Vamos a continuar. Tenemos historias para ti. Buenas noches, Gina y Nacho.
es la primera vez que me reporto bien lo que quería contarles yo una cosa que me pasó hace unos tres años desde yo dios en aquellos tiempos iba a vender a un tianguis que estaba ahí cerca de la casa sí entonces yo tenía una una moto así como carro y la cargaba con la mercancía salía de madrugada entonces una madrugada que salí así estábamos mi esposa y yo cargando la moto y cuando miramos así a una calle que pasaba miramos una muchacha que venía venía caminando
pero se miraba así como que venía caminando como como como si viniera cuando viene descalzo lo que le ven picando las piedras y cuando pasó cerca de con nosotros como a media cuadra más o menos contaba la calle desde empezó a ser como un tipo llanto pero era un llanto así como como cuando había los perros así estaba haciendo entonces me dijo si a esa muchacha algo le pasó o no sé y ya cuando yo tenía que pasar por ahí por donde salió la muchacha entonces yo dije pues la voy
a seguir a ver si a ver que si le pongo ayuda o algo pero cuando salí a la calle no había para ni un lado y ya no había nada Como que se desvaneció, así, una cosa rara. Y pues eso es lo que le quería contar. Gracias, mi querido amigo. Pues sí, como lo mencionas, una cosa rara, ¿verdad? Gracias, siempre hay una primera vez y siempre es bueno animarse a llamar. Vamos a una pausa y regresamos con mucho más. El Miedofón, 55 -2193 -59. Es hora de poner al descubierto lo que nos hace
temblar, correr, gritar y sudar. La mano peluda. ¡Hey, marca! Ya sé que tú igual nos estás escuchando. ¿Te interesa crecer? A nosotros también. No pierdas más el tiempo y anúnciate con nosotros en rcs .com. Queremos mostrarte cómo llegar más rápido a tus clientes y lograr tus metas más rápido. Escríbenos a ventas arroba rcs .com ventas arroba rcs .com y sabrás qué se siente estar en boca de todos. La seguridad es peligrosa. Cuidado. Sabiduría en las redes. Porque sabemos que no
siempre la solución es fácil. La mano peluda. Quiero comentarles que trabajé un tiempo en la sierra de Chihuahua. Estaba embarazada y vivía en una comunidad muy pequeña. La atravesaba una sola calle de terracería que bajaba porque era tipo cañón. Decían que había una señora mayor que según era bruja y que ciertas noches la veían vagar por la comunidad tirando sal o tierra en frente de algunas casas. Había madrugadas donde los perros aullaban en orden como si algo pasara
por la calle. pero al asomarse no había nadie. También se despertaban sonidos provenientes del techo de lámina, eran pisadas de algo muy pesado y después se escuchaban aleteos muy fuertes. Constantemente una mula se paraba en la ventana, rascaba con la pezuña el suelo y resoplaba. Dentro de la casita de adobe en la oscuridad se apreciaban dos siluetas humanoides aún más oscuras. Al encender la luz, no había nada. Sentía mucho temor e inseguridad. No podía dormir, ya todo se calmaba alrededor
de las 5 de la mañana. Asistí con un sacerdote a la ciudad y me dijo que una mujer me había dañado. Enterró una muñeca en un panteón con un listón rojo y más cosas para que yo perdiera a mi bebé. El sacerdote hizo unos rezos, me dio ciertas recomendaciones. Total. Dejé de vivir ahí. Después personas de la comunidad me contaron que la mujer que me había hecho el mal llevaba tres abortos, que su propia madre le decía que se había asalado por lo que me hizo. Gracias
y bonita noche. Pues gracias a ti por compartirnos esta experiencia que pudiste salir adelante porque dejaste el sitio. Viste los focos rojos, las alertas, por lo que entendemos si tuviste a tu bebé y te mandamos un saludo. Eso es, claro, un saludo. Y qué bueno que mira, tú sí lograste ese pequeño, esa criatura. Y esa mujer, Nacho, tenía tanta maldad, envidia. Y lo que eso trae en la vida de las personas que son así, son consecuencias negativas. Así es. Muy bien, pues vamos a continuar.
Saludamos a Claudia Fernández, la Clau, que dice que lo hacen estos espíritus, estos demonios, para engañar a los inocentes y quitarle la energía. Dice que tiene un oso de peluche de más de 50 años y lo siente descargado, mi querida Clau. ¿50 años? ¿Era tuyo cuando eras pequeña? No, parecía de sus abuelitos. Bueno, profe, ¿saben que en mi casa teníamos pitufos rellenos de unicelde y de borra? No eran de pilas, pero muchas veces, aun cuando estaban bien acomodados, se caían.
¿Sí? Daba miedo. Ano comenta, bueno, es que pues yo creo que era su cara daba miedo y optamos por guardarlos. Amiga, mejor tuvieras desecho de ellos porque guardados de todos modos están ahí. Aquí una pregunta fundamental es ¿por qué los espíritus elegirían un juguete? Simple. ¿Los juguetes? Son objetos que generan una conexión emocional intensa, especialmente con los pequeñitos. Se cree que esto los convierte en portales ideales para entidades que buscan energía emocional o
formas de interactuar con el mundo físico. Entonces son espíritus que buscan a través de este engaño tener confianza. Nosotros al ver un muñeco... que es un objeto para pequeños, pues nos da confianza, lo creemos inofensivo. Pero ahí es donde se pueden manifestar o alojar este tipo de entidades. Así es. Vamos a continuar escuchando más de sus historias, porque a eso venimos. Hola, ¿qué tal, Ginny y Nacho? Fíjate que escuché algo sobre la dilatación de los metales, como aluminio y todo eso. Y que
a veces pueden crujir las casas. Y eso. Y es por la dilatación. Quiero decirte algo así breve. Mira. Si puede ser eso. En algunas ocasiones puede ser eso. Yo lo he tomado en cuenta siempre. Porque yo no quiero tener miedo. A esas cosas. Porque donde quiera. La madera se dilata. Hasta lo que es metal. Con mayor razón se dilata. Porque la lámina truena. Fíjate que hay una cosa así
breve. Yo tenía un amigo que era trailero y tenía su casa muy bonita, así grandísima, una casa grande que él fincó, de una planta pero grandísima, con diferentes áreas así amplias por dentro. De repente, pues él muere y sus hermanos venden la casa y pues la casa me la rentan a mí por... Tres o cuatro años. Cuando yo entré el primer día sí fue un poquito difícil porque el primer día pues él seguía ahí porque él lloraba, porque
él murió ahí de una enfermedad. Y como tomé su cuarto, tomé su cuarto, yo acomodé mi cama al igual que la tenía él en su mismo lugar, pero la mía, o sea, mi cama mía. Porque lo de él pues lo sacaron, nomás dejaron algunas cosas. que eran para mí, las dejaron ahí. Y nada más una vez escuché, a mí no me asustó, yo escuché como en un sueño y desperté que él le hablaba mucho a su mamá, que porque lo había abandonado. Pero así pasó, nada más fue una sola vez que eso pasó.
Después yo sentía como que él estaba contento porque así... Yo llegué a hablarle la primera vez y le dije, sabes que yo fui tu amigo, cuidé de tus animalitos y pues no pasaba nada a otras cosas, le dije. Y pues no quisiera que me asustaras. Y así pasó, nunca me asustó más. La gente decía que lo veía parado ahí, pero yo nunca lo vi. ¿Para qué te voy a decir? ¿Para qué les voy a decir que sí? Yo nunca lo vi. Ya como a los cuatro años, la señora de la recta pues me pide la casa.
Y me la pide tan deprisa así que no, allá va cómo salirme porque no había una casa donde ir a rentar. Pues ahí ando en la madrugada saliéndome para otro día ya no estar ahí. Pero me dolía tanto separarme de esa casa, no porque la quisiera para mí, pero porque había muchas vivencias ahí que habíamos vivido y todo eso, amistad y todo
eso. Y eran como las... Cuatro, tres, tres y media de la mañana, por ahí así, de tres a cuatro de la mañana, cuando yo seguía barriendo y dije, mejor termino, pero la casa empezó a tronar, como si se quebraran los cristales, como si aventaran, como si le pegaran con palos a los cristales, pero no se quebraban. Y así como golpes, no a tronar, sino como golpes en las ventanas, como cuando golpeas una ventana y golpeas así las puertas por dentro, no por fuera, por dentro.
entonces pues era una actividad que estaba pasando y lo que hice fue este ya cuando vi que no era normal porque de primero pues pensé que era normal y me quedé un rato más pero ya cuando sentí que ya no era normal que ya eran golpes en las puertas por la parte de adentro porque eran muchas puertas y moverse cosas así tanto así que un carro que era de él le faltaba el sensor mat entonces yo dije Cuando junte un dinero lo compro. Y así estuve. Y tenía esa preocupación del sensor del
carro. Porque si se fallaba. Se apagaba media carretera. Pues ese día que se oían los golpes. Yo juntando la basura. A un ladito de mí. Estaba el sensor MAF. Nuevecito. A un lado de mí. Y la etiqueta todavía pegada. Los empaques y todo. Entonces lo junté. Bien asustado. Porque ya no
era algo. algo normal, lo levanté del piso, y lo que hice, me lo eché a la bolsa del pantalón, entonces le di las gracias, dije, pues muchas gracias, porque ya me voy, y él me dio el sensor MAP, no sé cómo le hizo, si estaría en esa casa, ya ese sensor MAP, o él lo arrimó, no sé, o algo lo arrimó junto a mí, pero estaba ahí, no puedo decir que apareció, no lo sé cómo se movió, pero apareció junto a mí. Ahora, sí estaban, no tronaban,
eran golpes en las puertas. En las puertas, como eran de fierro todas, eran golpes en los ventanales. Pero fuertes, no golpes pequeños. Así fuertes o golpes fuertecitos. Pero no se quebraba nada. Pero nada más eran golpes así fuertes en las puertas y ventanas. No se oían pasos ni nada
de eso. Que yo podía decir que era la casa la que estaba tronando, pero... quién sabe qué podrá ser, pero yo les digo esto porque siento que sí sucede, en algunas ocasiones sí sucede, pueden ser a veces nuestros nervios, y hay que estar muy atento a eso, que pueden ser nuestros nervios, porque como ya nos vamos y duramos muchos apegados a esa casa, y por la situación que ahí pasó, podían ser que yo reía en el pensamiento eso, pero en realidad puedo decirles que sí escuché
varias veces esos ruidos, muy fuertes, como golpes, Entonces yo tuve que retirarme y dijeran, tenía vecinos y eso, esa casa estaba donde no hay casas a los lados, donde no hay vecinos ni nada de eso, ni enfrente siquiera. Estaba en un lugar baldío, nomás la casa estaba bien hecha. Entonces pues lo que hice fue retirarme en ese mismo momento, llegar a dormir a donde iba a ser mi nueva casa y después por la mañana ir a seguir trabajando en eso. Pero eso fue lo que sucedió. ¿Qué sería?
Tal vez le comenté a una de sus hermanas y me dijo, él te quería mucho, él no quería que te fueras de su casa. Y una hermana se arrepintió y dijo, si yo sepa que esto iba a suceder, yo hubiera opinado para que esa casa nunca se vendiera y nosotros te lo hubiéramos rentado a ti. Y esa casa nunca se hubiera vendido. Dice, si nosotros
hubiéramos optado por eso. dice hubiera sido mucho mejor que mi hermano tal vez no quería que vendieran su casa que con tanto sacrificio él construyó dice mejor nosotros te la hubiéramos rentado dice a ti y ahí hubieras vivido todo el tiempo que tú quisieras eso fue lo que dijo la hermana dice cometimos uno de los errores más graves dice entonces pues ese es algo que les puedo decir y pues quién sabe que si será verdad o de los golpes si son verdad pero Pues
suceden así las cosas, pero la última palabra la tiene el público si le ha pasado algo parecido. Y pues aquí estamos como siempre apoyando con algo de nuestros relatos y espero que les haya gustado. Muy bien, me despido, Gile y Nacho, que tengan una feliz noche. Gracias, amigo. Y pues saludos a todas las personas que escuchan este programa. Dentro de nuestro país, como fuera de nuestro país. Correcto. Y también que pasen
una linda noche. Gracias, amigo. Pues mira, resulta que sí es probable, es lo que hemos llamado los famosos apegos, ¿verdad? Personas que hicieron tanto sacrificio por tener una casa, que no se resignan a simplemente así, te mueres. Y ahí se queda a ver quién la aprovecha. Se resisten y en ocasiones se quedan ahí mismo en su casa, que tanto les gusta, que tanto trabajo les costó y están atados, literalmente están atados. ¿Hasta
cuándo? Hasta que ellos mismos entiendan que no tienen nada más que hacer o que alguien les ayude a entender que su tiempo en este plano ya se ha terminado. Exactamente. Y qué bueno que te reportaste. Y estamos aquí escuchando más también de los relatos que tienen que ver con muñecos que se mueven. Señales de un juguete con actividad paranormal. El juguete cambia de lugar sin explicación. Tú lo dejas arriba de la mesita y amanece en la cama. Por ejemplo,
¿no? O emite sonidos o música aunque esté apagado o que no tenga baterías. Su temperatura también puede cambiar repentinamente. Da la impresión de que te está observando o te sigue con la mirada. Y además el comportamiento de las mascotas o de los pequeños cerca de ese muñeco u objeto infestado se torna extraña o evasiva. Si ves que incluso la mascota rehúye a estar cerca de ese objeto, de ese muñeco, bueno, ahí debes tener
sospechas de lo que está ocurriendo. O sea, siempre hay algo de qué sospechar y en este caso sí podría tratarse de algún objeto o un muñeco. Y ahora que somos... internacionales, pues también hablando del tema en Japón, existen templos donde las personas llevan juguetes que consideran poseídos para ser purificados. Si tienes la más mínima idea o que esto está ocurriendo, lo sacas de
tu casa y lo llevas a este templo. Exacto, bueno, pues es interesante como en todos lados, para que vean que no es nada más, que no es la idiosincrasia del latino, del mexicano, de... No, esto puede ocurrir en todo el mundo. Y lo hemos visto y lo hemos escuchado. Así que, pues no se puede decir que nada más es de aquí. A ver, tenemos una llamada. Vamos a ver de quién se trata. Hola, buenas noches. ¿Cómo están? Buenas noches. Hola, ¿con quién tengo el gusto? Con Lulu. Ah, hola
mi querida Lulu, no te reconocí la voz. De la Venustiano Carranza. Bienvenida mi querida amiga, ¿y qué nos quieres platicar? Pues de mi muñeco, ya saben que yo sí tengo un muñeco que se mueve. A ver, platícanos. De Alex, de que ese muñeco lo tuvo mi hija cuando recién estaba chiquita, se lo trajeron los Reyes Magos. Ajá. Pero a mí me gustó porque yo este muñeco yo lo había visto en el mercado y a mí me encantó. O sea, me gustó. Desde que lo vi, desde cuenta me enamoré de él.
Te atrapó. Y yo, los reyes le trajeron ese muñeco a mi hija. Pero nosotros vivíamos allá en Las Bombas, aquí en la cuarta. Y el muñeco muchas veces se caía de la cama. Pero yo lo veía que brincaba, no que se caía. Y yo corría porque pensaba que era un niño y cuando veía era mi muñeco. Entonces, pues yo al principio decía, a lo mejor lo puse mal o algo y se cayó, ¿no?
Como tenía el cuerpo de un muñeco de tres años, pues igual no le gané el peso porque como son muy cabezones y bueno, la cosa es que el muñeco así de momento se movía y me decían y yo me reía porque yo decía, no puede ser, ¿no? mi compadre y mi esposo, en paz descanse, mi esposo, se empezaron a tomar en la sala y nosotros nos fuimos a acostar. Y en plena madrugada, empezó, se oían gritos. Entonces ya mi cuñada salió corriendo a ver qué pasaba. Y yo me quedé en la cama acostada, ¿no?
A ver, yo dije, no sé qué pase, ¿no? Entonces mi cuñada ya regresó y me dijo, es que mi marido sacó la pistola y quería matar al muñeco. Le digo, ¿cuál muñeco? Yo había Sí. Y dice que porque el muñeco lo estaba viendo, se estaba riendo de él. Y mi compadre tenía pistola y la sacó y quería matar al muñeco, ¿no? Entonces ya ella me dijo muy molesta que no sé qué. Yo pensaba que la apuesta estaba tomada y ya le quitaron
la pistola y que no sé qué. Y yo así. Y yo me quedé así porque yo lo dejé en la sala porque no había lugar donde lo pusiera. Entonces vivíamos en una litera. Éramos cuatro personas, dos y dos dormíamos, ¿no? Entonces cuando yo me fui de la casa que me separé de mi marido, la primera vez que me fui, yo dejé olvidado el muñeco porque me llevé tantas cosas nomás en un taxi y no me llevé todo. Entonces cuando yo pregunté por mi muñeco, de hecho no tenía ni nombre porque era
el muñeco de mi niña, chiquita mi niña. Entonces era el muñeco, ¿no? Y me fui, lo dejé y luego pregunté por él y me dijo mi cuñada que mi compadre... Cuando yo me había ido, lo había aventado al camión de la basura. Y le dije, ¿pero por qué? Dice, no, no, dice, porque él no lo quería aquí. Y dije, pues ya ni modo, ya pasó, ¿no? Y de eso te voy a decir, pasaron como seis, siete años. Y yo tenía una amiga que era cristiana y me invitaba luego a tomar café a su casa. Y iba con mis hijos
y todo, platicábamos y todo eso, ¿no? Y un día llegamos, mi hija y yo, con mi hijo. Y mi hija corrió a abrazar a un muñeco que estaba en la sala sentado, del mismo tamaño que mi muñeco y todo. Entonces mi hija lo abrazó y le dije, deja eso que no es tuyo. Y en eso entró mi amiga y dice, ay, no, dice, que se lo lleve. Y le digo, no, no, ¿cómo crees que es de tu hija? No, dice, te voy a contarlo. Hoy en la mañana llegó el camión de la basura y yo salí a tirar la basura.
me di cuenta, mi hija ya traía ese muñeco jugando y yo le dije que de donde lo había sacado y dijo que venía en el camión de la basura entonces la niña lo metió a su casa y entonces ella le dijo, no, no, no, tú tienes muchos muñecos bien bonitos, para que hagas este muñeco feo, y lo fue y lo aventó al camión de la basura y dice que se puso a hacer cosas y cuando regresó el muñeco estaba otra vez sentado en la sala Entonces dice mi amiga que ella pensó que la niña lo había
vuelto a meter. Ajá. Y bueno, lo aventó a la lavadora, lo lavó y hasta eso lavó yo la cabeza. Ajá. Pues para que el muñeco estuviera ahí, ¿no? Claro. Entonces cuando llegamos ese día, mi hija pues le dijo, llévatelo. Y pues yo dije, entre mí me encantan esos muñecos. Ah, pues mi hija feliz con esos muñecos. En ese tiempo tenía sus piecitos, tenía sus zapatitos, todo. Estaba bien. Estaba bonito el muñeco, tenía una boina, era su... Tiene su traje aquí, menos la boina, se
me perdió. ¿Y qué crees que empezó a pasar? De que en la noche oíamos la mano peluda. Teníamos dos camas. Y una noche yo no podía dormir, yo estaba oyendo la mano peluda. Tenía las cobijas hasta la nariz. Y yo vi cómo pasaba el muñeco caminando. Y yo me quedé así y me tapé la cara y yo dije, no puede ser, no puede ser. Y yo dije, estoy soñando, estoy soñando, porque ya hasta ni quería parar a apagar el radio que tenía para apagar la mano peluda. Y la cosa es que ya me
dormí. Entonces al otro día en la mañana se paran mis dos niños y me dicen, mami, mami, ¿viste? Ah, porque ya tenía nombre, mi hija le puso Alex, porque así se llamaba a su novia. Y dice, ¿viste? El Alex andaba caminando y yo dije, no, fui la única. O sea, lo vimos los tres. Dame un segundo,
amiga, necesito ir a la pausa y regresamos. Nos despedimos de las estaciones en la República Mexicana, donde solamente nos transmiten una hora, los esperamos mañana, y en el resto de la República y el mundo entero, continuamos después de la pausa. El Miedofón, 55, 21, 93, 59, 26. Lo oculto se pone al descubierto aquí, en La Mano Peluda. Yo soy Joaquín López Dóriga y los invito a escuchar las mejores entrevistas donde y cuando quieran. Noticias, deportes y espectáculos
en tu plataforma de podcast preferida. Grupo Fórmula, abriendo la conversación. Soy tu opuesto, soy alguien revuelto, soy todo hombre en reversa. Sabiduría en las redes. Porque tenemos mucho que decir. La mano peluda. Continuamos. Estamos platicando con Lulu. ¿Tú has tenido esa experiencia de algún juguete, algún muñeco que te haya dado mala espina o que se haya movido sin explicación? Cuéntanos tu historia. Así es. Mi querida Lulu, ¿estás ahí? Sí. Sí, sí, aquí está. Así que no
fuiste la única que lo vio caminar. No, no, y era el muñeco de mi hija. Y luego mis sobrinos, pues estaban chiquillos todos, llegaban a la casa de ustedes. Gracias. Y empezaban a jugar, a hacerle enojar a Viri y agarraban al Alex y lo empezaban a jalonear y que ya vamos a tener un bebé y le hacían muchas maldades. Pues el día que le hacían maldades a él, él pellizcaba a Viri. Y Viri empezaba a decir, mamá, mamá. Y yo decía, ay, cállate, estás loca, duérmete
y ya. Y yo la regañaba, ¿no? Porque ya lo despertaba en plena madrugada. Ajá. La cosa es que luego tuvimos un problema en esta casa y nos tuvimos que regresar con mi mamá. Sí. Entonces la les lo puse en el closet. Ajá. Pues con todos los muñecos que tenían mis hijos ahí, los metí al closet. Y dormíamos eliteras en casa de mi mamá. Y pasaba lo mismo, cuando mis sobrinos llegaban a hacerle maldado. A este Alex, él pellizcaba
a Viri. Siempre, siempre. Y un día me dice la madrugada, mamá, me está pellizcando el muñeco, pero ella estaba abajo. Y yo estaba en la litera de arriba. Y yo volví a regañarla cuando veo cómo se mete el muñeco a la cortina atrás del clóset. Y me quedé así. Pero sigue conmigo el Alex. Sigue conmigo porque hasta eso... veces nos protegió, una vez le iba a hacer una maldad a un amigo, a mi hija, y él, él, él peguizcó al niño, apagó la luz, y bien bueno, el niño
apagó la luz, y el Alex lo atacó. Bueno, eso dice él, porque yo lo saqué al niño sin poder hablar, ¿eh? No podía ni hablar de que él, dice que el muñeco lo atacó. Ajá. Y yo pues me quedé así, yo volteé a ver al Alex, y mi hija también, y dije, ¿será? Y dije, pues quién sabe, pero él sigue conmigo, él duerme conmigo, él estoy, yo estoy contenta con él, Y a pesar de que, bueno, cuando vivía aquí la mujer de mi hijo, me decía, un día voy a aventar a su muñeco, señora. Y yo
decía, ¿pero por qué? No, porque cuando usted se va, se oye un montón de ruidos en su casa y se oye como camina. Y dice, a mí me da mucho miedo. Y yo, pues, además le decía, Alex, póntate bien, no asustes a Raquel y que no sé qué. Digo,
porque ella tiene bebé y que no sé qué. Y ya, y ya, pero pues yo estoy... con él, yo estoy contenta y yo no creo que sea algo malo, o sea al contrario, bueno, no sé pero así me ha pasado con él pues mi querida Lulu no sé si te pasa lo mismo que pasa con los niños es decir Los muñecos ganan la amistad de los niños, ¿no? Les cae bien y se sienten bien con el muñeco, van tomando cierto aprecio y es eso justo, ¿no? Lo que buscan, ganarse el afecto y ganarse la confianza.
¿Para qué? Pues no sabemos para qué, si para manifestarse, si para apropiarse de algún terreno, porque acuérdate que cuando hablamos de demonios son territorialistas, sin lugar a dudas. Y no estoy diciendo que tu muñeco tenga un demonio, pero me sorprende que digas que inclusive los protege. Digo, wow. Yo siento así porque luego yo salgo y le digo, ya me voy a ir con mi hija. Vaya, mi hija. Yo se la encargo, pero yo sé que no está bien, yo sé que no está bien. Pero no
me da mala vibra, ¿sí me entiendes? Sí. No me da miedo. Bueno, a mí nunca me ha dado miedo.
y además eso se le digo no se te ocurre hablarme porque entonces si te corro entonces si te corro no me hables oye que tal que una noche te diga apaga la luz y escucha no imagínate no pues no creas que a veces he estado acostada ya huyendo del programa mi celular a un lado y todo eso y oigo como dan golpes atrás de mi como tengo un mueble que está un tele chiquita y un aparato no inventes, el otro día vi como le dieron un trancazo al mueble y me levanté pero rápido y
como tengo una lámpara prendí la lámpara y me niegué para todos lados la luz y nada, pues no se veía que se hubiera caído nada y sollo pero clarito el golpe y yo dije no asusten y me volví a acostar pero así, o sea que aquí ya hasta se me hizo costumbre yo creo que No digo que no dejan de asustar, pero sí, aquí se oyen muchas cosas también. O será que lo que yo jalo, ¿no? No sé. Pues sí, yo creo que parte y parte, ¿no? Sin lugar a dudas, el muñeco encontró buen refugio
contigo, ¿verdad? Mira, como dice Bernardo Alejandro, yo creo que el muñeco trató de encontrar un vínculo con alguien que le hiciera regresar a sus primeros dueños, es decir, a casa de Lulu. Pero ese muñeco no era el mismo que tiró el compadre, ¿verdad? Es que, ¿qué crees? Que yo no tengo ninguna foto del muñeco, pero yo siento que sí. No tengo la seguridad, porque te estoy hablando de siete años. Y realmente nunca le tomamos una foto a el muñeco, porque digo que en ese tiempo no tenía
nombre. ¿Cómo le va a andar tomando fotos al muñeco, pues, verdad? Bueno, no, pero hay veces que tomas fotos a tu hija con tu muñeco o tomas a ti. Sí, claro. Pero, o sea, a veces, ¿no? Yo, por ejemplo, me tomo fotos y salgo con él. Eso es. Y todos están, cuando les mando la foto a mi familia, me dicen, ay, tu muñeco horrible, ay, tu muñeco, y les da miedo. O sea, mi familia le tiene miedo al muñeco. Sí, pues ahí mándanos una foto del Alex para conocerlo, ¿no? Sí, ya
lo mandé una vez, ¿verdad? Ay, ya lo mandé, si no se acuerdan. Sí. No, pero no se puede. Aquí lo tengo a un lado, ahorita les mando una foto para que vean, porque está bien acostadito conmigo. Y hasta le hago su ropita de Halloween. Oye, ¿qué tal que ahorita te dijera? Cuelga, cuelga. Oye, no estás contando cosas que no, ¿verdad? No, pues sí. No, yo ya le dije. Ya hablaste demasiado. Imagínate. Puerta por un muñeco porque sabía
demasiado. Sí, a mi querida Lulu. Pues es que eso que me dices del Alex es de alarmar, mi querida amiga. Es de alarmar. Porque imagínate, le genera tanto miedo a los demás. ¿Y de tus hijos qué? ¿No le tienen miedo al Alex? No. A mi hija no se lo llevó a su casa cuando se casó. Ella dijo... Ahí está tu hijo. Y dije, mala desobligada, madre desobligada, abandonas a tu hijo. ¿Pero qué creen?
Que mis dos nietas, sus hijas de ella, primer muñeco que llegaban a cargar bebés de un año que apenas se estaban caminando, era la Lex. Lo bajaban de la cama de las greñas y lo traían con ellas todas. Y mi hija, no hija, no toquen ese muñeco. Hija, no lo agarren. Hija, nunca. ¿Mi nieta? Hasta la fecha, ella era más chiquita. Un día llegó y lo aventó. Y le asustó. Me dijo, Julita, el Alex me asustó. Y dije, no, ¿cómo crees? Y me dice, sí, es que lo aventaste, bebé.
No lo avientes porque a él no le gusta que lo avienten. No le gusta que lo amen con amor. La siguiente vez que vino, lo abrazó, lo besó y se acostó con él. Y no le asustó. Y ahora cuando lo quiere mover, que quiere dormir cómoda, le dice, Alex, me voy a acostar. Te acuesto aquí, te tapo y lo habla y todo, y lo besa y te acuesta y tranquila. Entonces tiene, bueno, ahora sí que como dices, el muñeco es territorial. O sea, cuida su casa, pero de todo. A ver si no están
creando un monstruo. Qué bárbaro. Perfecto, Lulú. Ahí les mando la foto. Cuídate mucho. Si llega ahorita la foto, la enseñamos aquí a los amigos. Ah, claro que sí, con todo gusto. Nos vemos. Hasta luego, mi querida Lulu. Buenas noches. Pues ahí está, miren. Algunos se horrorizarían, pero Lulu dice, pues nos llevamos bien el Alex y yo. ¿Verdad? Fíjate que, bueno, que templo también, porque no es fácil quedarte con un muñeco
que ha tenido tanta historia en su haber. Y bueno, también hay algunos investigadores que afirman que los juguetes con rostros realistas son más propensos a atraer entidades. Entonces, hay ahorita unos muñecos que parecen bebés en realidad. Tienen nombre, ¿no? Que es sorprendente cómo te puede... ¿Nenuco? No. Los nenucos son de hace muchos años, pero ahora hay otros que tú los ves y tienen el tamaño de un recién nacido, la carita, las facciones, todo. Que si los ves de lejos, dices,
es un bebé. Pero entonces, entre más realista... sea ese muñeco o muñeca, es más propenso a atraer entidades. Así es que mucho cuidado con los juguetes que escogen para sus hijos. De hecho, esos muñecos de los que hablaba Gina, creo que se crearon con un fin terapéutico para aquellas madres que o no habían podido tener un bebé o habían perdido un bebé, adoptaran al muñequito como si fuera su bebé. Y lo cargaran y tuvieran la sensación de que traen una criatura, porque es muy realista,
es demasiado parecido a un bebé. Que es más, si tú lo ves de lejos, dices, oye, sí, sí es un bebé. Y en realidad se trata de un muñeco. O sea, pero ya estamos hablando de otro punto, ¿no? O sea, está terapéutico el asunto. Y también los usan para las mamás primerizas. Entrenar. Ajá. ¿Cómo cuidar a tu bebito? Pero si lo ocupas como un juguete para regalar a un niño o una niña, pues no es tan conveniente que no sea tan realista. Entonces mejor escoger a algunos que
sí parezcan juguetes realmente. Así es. Mira, dice Leslie Lover. Vaya amiga, ¿dónde andabas? Dice, son los bats realistas de silicón. Ok, amiga. Vamos a la pausa. Y regresamos. El Miedofón. 55, 21, 93, 59, 26. Conocemos la leyenda y la hacemos realidad. La mano peluda. ¿Quieres iniciar, hacer crecer o monetizar tu podcast? Saber todos los secretos de todos Donde y cuando quieras
Les va a cambiar la vida RSS .com Almacenamiento, distribución y programación de tus episodios en un solo lugar Hosteado y distribuido por RSS .com RSS .com Hacer podcast de manera fácil ¿No es lo mismo invocar al diablo? Hablando de estos muñecos, hay museos paranormales que reciben juguetes como estos. Podemos mencionar el Museo del Oculto de los Warren. donde han recibido muchos juguetes supuestamente malditos, donados por personas que ya no soportan la presencia
en casa. También hay algunas personas que los llevan a las iglesias, que dicen, no, en mi casa ya no lo quiero, porque los tiran a la basura y regresan. Entonces esto es bastante tétrico. Y aquí lo que hacen es algunas personas también quemarlos. para que ya no haya la opción de que vaya a regresar a casa, como el tipo la ouija, que las debes quemar para que ya no regresen.
Sí, lo que se comenta, que es la forma de completamente erradicar de raíz todo tipo de mal que pudieran generar o todo tipo de sugestión, sea positiva o sea negativa, chao. Claro, porque de esta manera se hace... Como un ritual con fuego, incluso algunas personas le echan sal o agua bendita para liberar al espíritu que lo habita. Entonces, terminar de tajo con eso que habita ahí. Muy buenas noches, Gina y Nacho. Soy profe. Saludos a todos. Qué curioso me parece el tema del día
de hoy porque es acerca de los juguetes. Y resulta que justamente esta mediodía al salir del trabajo fui a una tienda departamental que hay aquí y resulta que para evadir a trabajadores que andaban acomodando unos anaqueles y muebles, pues yo rodé y pasé por el pasillo de los juguetes, de
juguetes para bebé y ese tipo de cosas. Entonces, cuando iba caminando por el pasillo, resulta que yo no toqué nada, iba alejada y una muñequita de esas que tienen su carita de plástico y el cuerpo es como de esponjita, al tiempo que yo pasé justo enfrente de ella, dijo, hola, soy tu amiga. Entonces, yo detuve mi paso y volteé de rojo y vi que era la muñeca. Entonces, asumí que por el aire. pues de alguna manera se podría
haber activado. Cuando caminé, había avanzado muy poco y le escuché que dijo ven, regresa. Ay, no, pues caminé muy rápido por las escaleras, subí, hice lo que tenía que hacer y lógicamente ya no me regresé por el mismo pasillo. Pero me pareció extraño que coincida esto que me pasó. Hoy con el tema que se está analizando precisamente en el programa. Pues saludos a todos y pues buenas noches. Gracias mi querida profe. Ya teníamos rato de no escuchar tu vocecita. Te lo agradecemos
bastante. Fíjense que ahorita escuchando el relato de profe. Me acordé de que una vez yo andaba en una juguetería. Iba caminando en un pasillo y andaba yo buscando algo porque iba a obsequiar un detalle para un recién nacido. Entonces andaba yo buscando un detalle y en un anaquel me encontré una especie de duendecillo, un muñequito bien bonito, bien bonito que estaba. Dije, wow, está muy padre. Dije, si no encuentro nada, vengo
por él. Y de veras destacaba, hagan de cuenta que hasta me acuerdo de su ropita roja y estaba así como con los bracitos abiertos y las piernitas abiertas como formando estrella, ¿no? Como formando una estrella. No sé si me explico. Pero bueno, el punto es de que dije, no, sí está bien padre, me lo debería de traer. Dije, bueno, ahorita si no encuentro nada, Voy por él. Total que caminando y caminando y nada más estaba yo pensando en
ese muñequito. Y dije, no, ¿sabes qué? Sí me lo voy a llevar, aunque no sea para el regalo que voy a dar porque ya había encontrado otro objeto que iba yo a obsequiar en vez del muñequito. Dice, de todos modos, dije más bien, de todos modos me lo voy a llevar. Regresé por el muñequito y ya no estaba. Y dije, ¿cómo crees? A ver. Y empecé a buscar por todos lados. Ya saben ustedes, ¿no? Que regularmente no hay uno, sino hay varios del mismo producto, ¿no? En las jugueterías,
en los lugares así. Es decir, son varias piezas, no es que sea una nada más. Sí me fijé que cuando yo lo vi, era el único. Entonces, como de esas veces que alguien agarra algo y luego en vez de regresarlo de donde lo tomaron, lo dejan ahí en cualquier lugar. Y dije, ah, pues entonces voy a buscar aquí alrededor. Y no, y no. Y le pregunté a una chava que trabajaba, oye, un muñequito así asado como un duendecito. ¿Duendecito? No,
aquí no vendemos ese tipo de muñecos. No. Digo, claro que sí, si estaba muy bien hechecito, sus rasgos faciales así. No, a ver, son estos y me lleva. No, no, no, precisamente aquí fue donde lo vi, pero no, no es ninguno de esos. No, pues estos son todos los que tenemos. Y me quedé pensando, ¿no sería que era un duendecillo de verdad? En serio, me quedó esa duda, porque no había ninguno igual, no había ninguno igual, o sea... Ese era específicamente. Y hagan de cuenta que como que
yo lo pasé y lo sorprendí. Entonces, o sea, yo estoy haciéndome una historia mentalmente. Pero es la única forma en que yo me puedo explicar. Como lo sorprendí y se quedó ahí inmóvil. No sé si se fijan ustedes en Toy Story. Cuando llegan los adultos, como que así quedan inanimados, ¿no? Como si hubiera pasado algo así. ¿Qué tal que lo hubieras agarrado? Exacto. O sea, ¿qué tal que lo hubiera yo agarrado? Pero me atrapó la atención grandemente, Gina. La verdad no supe
por qué razón, pero me quedé pensando. Pero también ponte a pensar por qué lo pensabas tanto. Se dicen que cuando tú vas a elegir estos duendes o gnomos, bueno, que sí son físicamente, son muñequitos, pero... Que tú quieres comprar alguno, no es que tú lo elijas a tal o cual muñequito, sino que ellos te eligen a ti. Es lo que dicen. Entonces, por eso lo pensabas y lo pensabas, porque él te estaba diciendo, llévame, llévame, llévame. No, oye, ¿qué tal que lo agarro y llego
con él a la caja? ¡Fum! ¿Me lo cobras? Pero no, qué raro, la verdad estuvo súper raro. Y sí, como dice Lady Boo, te atrajo. Sí, me atrajo. Me llamó muchísimo la atención, yo no iba por eso. De hecho, ese tipo de muñequitos no me agradan mucho. Pero estaba tan bonito, porque lo vi tan real, que dije, no, sí, sí me lo voy a llevar. Pero cualquiera ya no se pudo, ya no hubo oportunidad. Pues vamos a seguir escuchando historias, mis amigos, porque a eso venimos. Trabajo en un restaurante,
soy mesera. Gracias a Dios hay trabajo. Mi sueño fue este. Tenía yo cinco meses de embarazo y en la casa donde vivía con el papá de mi hijo, ahí la verdad espantaban mucho. Entonces, les repito, tenía yo cinco meses de embarazo y... Ay, es que me da hasta escalofríos acordarme. Soñé que estaba yo fuera de mi cuerpo. Estaba yo encima, flotando, flotando encima como de
un ser grande con una espalda muy ancha. No recuerdo bien el color o a lo mejor no me fijé bien, pero era un color, él tenía como un color entre gris y azul. Él estaba encima de mi cuerpo y me azotaba y me azotaba y me azotaba. Estaba yo en la cama. pero él como enojado me agitaba. Entonces yo recuerdo que estaba encima de él y le empezaba a pegar y le decía, suéltame, suéltame. Pero yo no le alcanzaba a pegar en la espalda, o sea,
mis brazos no llegaban. Llegó un momento en el que como que mi mano rozó su espalda y él sintió. Entonces me volteó a ver de reojo. Y se desapareció. En ese momento yo vi que iba cayendo a mi cuerpo. Vi cómo estaba acostada el papá de mi hijo. Yo estaba boca abajo, les repito, con cinco meses de embarazo. Y en ese entonces yo recuerdo que no me gustaba acostarme boca abajo porque yo sentía que no podía respirar. Pero yo estaba
totalmente boca abajo. Entonces cuando caigo a mi cuerpo despierto y estaba yo... acostada tal cual me vi, su papá de mi hijo igual, entonces la verdad fue un sueño horrible. No sé si fue sueño, no sé si fue verdad, pero pues hasta la fecha todavía tengo marcado esa experiencia. Por cierto, ya no me presenté, soy Nainai Moreno. Un saludo para todos. Igualmente. Muchas gracias por tu historia, mi querida amiga, y espero que no sea la última. Deseamos recibir mensajes de
todos ustedes, mis amigos. Y vaya que sí, hablando de los muñecos, ¿ustedes de dónde creen que salió la historia del Chucky, el muñeco asesino? Sí, también hablando de estos muñecos, la historia de Mandy, esta muñeca canadiense que llora por las noches dentro de su vitrina. en ese museo que se encuentra ahí en Canadá. Y los trabajadores aseguran que las computadoras fallan cuando la limpian. Hay visitantes que reportan pesadillas
tras verla. Sería muy bueno que ustedes, que nos están escuchando en Canadá, Irma es una de ellas, que dé una vueltecita a ese museo para que nos cuente de Mandy. Vámonos a una pausa y regresamos. El Miedofon 55 -2193 -5926. las historias tienen muchas formas de contarse pero solo una de comprobarse aquí en la mano peluda cuando era joven me decían ya verás cuando tenga 50 años ya tengo 50 años y cada vez veo menos sabiduría en las redes Porque distinguimos al
mundo sobrenatural, la mano peluda. Muchos comentarios acerca de este tema. Holsten nos dice, buenas noches. Hubo ciertos años, o no sé si aún se haga en secundarias y prepas, que se escogían ciertas alumnas para cuidar de un bebé, de esos reales, como parte de este proyecto de cuidados. Esos bebés lloraban y hacían del baño. Eran muy pesados esos bebitos. Haz de cuenta un niño real, pero eran muñecos. Sí, a esos son los que nos referimos, Jols, precisamente. Así es. Y bueno,
pues agradecemos que comentes. Y vamos a continuar. Vamos a continuar con más historias y relatos, por supuesto. Para eso venimos. Y aquí tenemos, vamos a escuchar esos relatos que siempre, siempre estremecen. Hola, buenas noches, ¿cómo te llamas? Hola, buenas noches, soy Lili. Lili, bienvenida desde Puebla. Así es, desde Puebla. Ay, perfecto. Lili, ¿qué nos quieres contar? Bueno, mi familia vivió un tiempo en una casa rentada, pero era sola la casa. Y todo fue desde una vez que estaban
viendo una película. que dice mi mamá que estaban ella y mi papá en la sala, estaba el sillón y la tele y que estaban viendo la película la del exorcista y dice que justo en la escena en la que ve que vomita como se llama, Regan vomita, dice que ellos los dos al mismo tiempo o sea, ellos concuerdan que vieron una sombra como pasó detrás de la de la Y que pasó, digamos, como de esquina a esquina y desapareció. Y bueno, que los dos se quedaron viendo y se dijeron,
¿viste? Y ya los dos concordaron en que vieron eso. Y dice que desde ese día empezaron todas las noches, se oía como azotaban la puerta del baño. Dice que tenía chapa. Entonces la cerrabas y obviamente pues ya no se podía abrir a menos que jalaras el pasador y ya la abrías. Y dice que siempre se oía como azotaban y azotaban y azotaban la puerta. Y que salían a ver y pues la puerta estaba cerrada y con la chapa puesta.
Entonces de eso le contaron a mi abuelita. Mi abuelita vivía con ellos, pero resulta que pues que ella no oía eso. Y siempre le decían que se oía como se azotaba la puerta o se caían los trastes en la cocina. Y iban a revisar y pues todo estaba tranquilo, no había nada tirado. Y mi abuelita pues no lo creía. Como tenemos familia en Orizaba, acostumbrábamos mucho a ir de visita. Y dicen que una vez se quedó sola mi abuelita en la casa y nos llevaron a mis hermanitos,
mi papá y mi mamá. Y dice mi abuelita que ya estaba a punto de dormir y que empezó a escuchar cómo se cayeron los trastes de la cocina. Dice que ella se imaginó un tiradero y que cuando fue a revisar que todo estaba tranquilo. Entonces dice que se fue a acostar otra vez y volvió a escuchar como la puerta del baño. Como era de lata, pues se oía feo. Y que cuando fue a revisar, pues igual la puerta estaba bien. Y dice que la verdad sí le entró el miedo, pero como que
no quiso hacer caso. Dice ella que pues rezó sus oraciones y se encomendó a Dios y se durmió. lo regresamos de Ochoava, que pues le contó que sí, que había oído todo eso, pero que no, que tal vez era otra cosa. Entonces ella no lo creía. Y ahí en esa casa dice mamá que yo era bebé. Entonces dice que ella estaba lavando afuera y que en la ventana, bueno, se veía de la ventana a la sala y se veía la puerta del cuarto donde
dormíamos nosotros. Y dice que yo estaba lavando y que en el momento en el que ella voltea a verme, como estoy así dormida en la cama, que la puerta se azota. Era una puerta de madera. Y dice que ella corre adentro y trata de abrir y no se puede abrir la puerta. Y que dice ella, bueno, yo no esperaba que te pararas a abrir porque no sabías caminar todavía. Pero dice que ella empezó a pegar en la puerta y me gritaba. O sea, no hacía ruido. Y dice que entonces fue por un cuchillo
de esos como cebollero, como el de Chucky. Y dice que lo primero que se le ocurrió fue empezarle a dar a la perilla de la puerta y la rompió y pudo abrir. Y dice que cuando ella me vio, o sea, yo estaba dormida. Y dice que yo era así de cualquier ruidito y me despertaba. Dice que yo estaba bien dormida. Y que ella cuando llegó mi papá y... les dijo que la verdad mi abuelita no le creyó. Le dijo, bueno, a lo mejor se trabó
la puerta o el viento la cerró. Y pues mamá le dijo, pues no hacía aire y aparte la ventana estaba cerrada y yo la estaba viendo como estaba durmiendo. Y ya de ahí, ahí fue donde mi hermana tenía un amigo imaginario que ya vi yo contado esa historia de Payo. Ah, sí. Y que ahí... Fue cuando dice que ella vio cómo mi hermana jugaba con un niño, o sea, que al niño le dio de espaldas, así como pequeño, y que ese era el amigo imaginario
Payo. Y de ahí dice que empezó, como ellos trabajan en un mercado, bueno, trabajan, entonces se iban todo el día. Y dice que siempre que llegaban en la noche, cuatro veces pasó que todas las puertas estaban abiertas, o sea, la del saguán, la de... Las recámaras, la cocina, el baño, todas las puertas abiertas. La primera vez llegaron y el taxista les dijo que se quedaban afuera y él y mi papá iban a entrar a ver porque a lo
mejor le había metido a alguien a robar. Y ya revisaron y pues obviamente no había nadie, ni faltaba nada. Y casi sucedió otra ocasión, otra ocasión y otra ocasión que llegaban y todas las puertas bien abiertas. Entonces, pues, a mi abuelita ya le empezaba a dar miedo. Y a mamá, pues, también. Entonces, dice que una vez se fueron todos a visitar el pueblo. Para no dejar la casa sola, le dijeron al taxista que, pues, que se quedara a cuidar la casa. Que podía dormir ahí, ver la
tele, comer lo que quisiera. Y dice, bueno, eso contó el taxista. Dice que estaba viendo la tele y se quedó dormido. abrió los ojos, vio a mi abuelita que estaba parada como frente a él, pero o sea, nada más se lo quedaba viendo. Y dice que él pues así todo medio dormido, que
le dice, ay, señora, ¿usted qué hace aquí? Y que mi abuelita tenía así la mirada fija, fija, fija en él, y que dice que él empezó a sentir así un escalofrío por todo el cuerpo, y que lo único que hizo fue agarrar sus zapatos y se salió a dormir afuera en su taxi. O no está, cómo llegó, a qué hora llegó. Y ya el otro día, en la noche que llegamos nosotros ya del pueblo, pues les dijo que había visto a mi abuelita parada ahí viéndolo. Y pues ya a mi abuelita le dijo que
cómo cree, que no dijera esas cosas. Y ya a mi abuelita nunca lo creyó, porque es muy... Y eso
fue ya lo último, digamos que... Aguantaron en esa casa Y ya, de ahí mejor se salieron Y hasta ahorita la casa Ahí sí, bueno, sabemos dónde está la casa Pero está como Pues como abandonada Tiene así mucha hierba por afuera Es agua en esta que toma Y pues supongo que deben De seguir espantando en esa casa Oye, entonces Lili, no aguantaron Ya todo lo que estaba ocurriendo Y prefirieron Abandonar este sitio y cambiarse
Pues sí O sea, sí ya era mucho. De por sí, lo que es mi mamá, desde antes de que naciéramos nosotros, trae como que arrastrando o algo, pegado o algo. Y todo empezó porque mi abuelita, mi papá y ella, mi mamá, jugaron la hueja. Le he preguntado, pues, no sé si ve alguna cosa o si le ha espantado algo. Y, pues, ella solo cuenta lo de esa casa. Y ya está ahí, o sea, ya no, nada. Pero mi mamá sí, o sea, ella nos cuenta que ha soñado, pues, al diablo en todas sus formas.
Dice que cuando estaba embarazada de mi hermana, la mayor, que lo soñaba casi diario. Increíble. Le sobaba la panza a mi mamá. Y que lo soñó así chiquito, como una cabra, como un señor así, dice, que pues muy guapo o así elegante. Que también lo soñó así, como lo pintan rojo, con cuernos, con alas. Y así de muchas formas. Y dice ella que nunca le dio miedo en su sueño. Pero cuando despertaba, pues obviamente sí le daba miedo. ¿A qué edad jugó la ouija? Pues tendría
como 14 o 15 años. ¿Y hasta la fecha siente que le sigue o que trae pegada esa sombra? Hace más o menos que será unos 12 años. Digamos que como que paró de tanto soñar, soñar y soñar porque dice que una vez ella despertó. Vio cómo estaba parado, así negro. Dice que, o sea, ella lo vio negro, con los ojos como amarillos, entre los pies de ella y de mi papá, así en la cama. O sea, ella estaba acostada y abrió los ojos y
lo vio parado. Dice que le dijo, o sea, que ella, digamos, que escuchó la voz, pero en su mente. Y le dijo que le dio la fecha exacta y le dijo que lo iba a llevar a él, o sea, a mi papá. Y como mi papá en ese tiempo acostumbraba a salir fueras para trabajar, pues dice mi mamá que ahí obviamente le dio miedo y le asustó porque le dijo bien claro, tal día, o sea, tal fecha me lo voy a llevar a él. Y desde esa vez, o sea, gracias a Dios, al papá no le pasó nada el día
que había dicho él. Pero desde ese día, digamos que como que paró de soñarlo. Dice mi mamá que cuando le dijo eso, Que ella le dijo, a mí ya no me estés, o sea, así como con groserías, ¿no? Ya no me estés molestando y no te quiero ver, cosas así. Y dice que cuando ella se enojaba y le contestaba así feo, que como que se le iba el miedo y eso, digamos, que la dejaba unos días, semanas. Pero apenas, no tiene mucho tiempo, en la casa que ahora vivimos, igual. Dice que
lo ha soñado. Y apenas hace como un mes, mi papá lo soñó. O sea, mi papá tampoco nunca soñaba ni nada de eso. Pero dice que él lo vio, que lo soñó y que no se acuerda qué le decía. Pero en su sueño veía a mi mamá y nos veía a nosotros, sus hijos. Y estábamos con ese demonio. Y en el cuarto donde ellos duermen hay una silla mecedora. Y también mi papá en dos ocasiones dice que ha despertado y que ha visto que alguien está sentado
en la silla. Sí. Y eso menos de un mes que dice que él estaba durmiendo y mi mamá se paró al baño. Entonces dice que ve a entrar a mi mamá al cuarto y le dice, oye, ¿dónde estabas? Y le dice, pues fui al baño. Le dice, yo te acabo
de escuchar. que estaba roncando atrás de mí, y pues ya dice mi mamá, que ella le dio así un escalofrío, que se echó de un brinco a la cama, y que mi papá, o sea, mi papá sí estaba asustado, porque ella quería que sintió como, o sea, mamá como si estuviera roncando atrás de él, y así han sido varios sueños, o sombras que ve, tanto mi mamá o mi papá, yo la verdad no, Muchas cosas, no sé. Estoy muy miedosa. A lo mejor si veo algo me voy a espantar mucho. ¿Pero tu familia sí?
Sí, o sea, mi mamá sí lo trae como... Sí, mi familia sí. Hasta mi esposo, desde que llegó acá, se quedaba en un cuarto aparte. Y también una vez me dijo, oye, o te bajas a dormir conmigo o me acompañas o subo yo, pero no me quiero quedar solo. Y le dije, ¿por qué o qué? como en el cuarto que él dormía, tenían muchas bolsas de mercancía, de cobertores. Y dice que él estaba pues ya como casi durmiendo y que empezó a escuchar cómo se, cómo crujían las bolsas, como cuando se absorben
el aire. Casi. Y dice que el ambiente se puso así frío, frío, frío. Y dice que le dio muchísimo miedo. Y por eso subió a buscarme a mí. Como que, bueno, no sé si él es como muy sensible a esas cosas. Sí, puede ser. Pero él siente. También le han hecho así de... Él, bueno, dice que percibe muchas cosas. Y de por sí, bueno, él como que creo que tiene un don, se podría decir. Con todo eso de como que sentir energía. Y bueno, por él es como que yo me he metido un
poco más en todo eso de lo paranormal. Todo eso lo hemos estudiado prácticamente. ¡Guau! Pero, pues sí, o sea, él es el que sabe más. Y por él me metí a todo esto porque, pues, yo sí era muy miedosa. Y, bueno, a pesar de todo lo de mi mamá, por ejemplo, o sea, a mí sí, como que no me atraía tanto por miedo. ¡Claro! Bueno, ojalá en otra ocasión pueda yo contarlo. Sí, por supuesto, Lili. Tú nada más nos mandas mensaje
y por supuesto que nos reportamos contigo. Y por último, no sé si ustedes me puedan responder. Hablando, bueno, de cosas que han visto aquí. Bueno, tengo una sobrina de siete años que en una ocasión dice mamá que estaba vigilando a un bebé que sería mi sobrino el más pequeño.
Estaba en la andadera y lo estaba viendo de... mesa y él estaba en la habitación y se fue caminando hacia ella y lo llamó, pero el niño digamos que se metió más y lo perdió de vista, entonces cuando ella le grita a mi sobrina, porque escuchó que estaba ahí en el cuarto, le dice vale, vale, trae otra mano y dice que ella ve como el niño se arrima más hacia la puerta y mi sobrina le agarra los cachitos Y que mi sobrina pues ya
nos regresó a, bueno, salió del cuarto. Y que cuando ella fue a ver el cuarto, no estaba mi sobrina, estaba nada más el niño. Y dice que nunca vio pasar a mi sobrina, o sea, que se saliera. Entonces de ahí, en otra ocasión, mi papá tiene un cuarto donde trabaja, en la planta baja. Está el patio y hay una mesa donde pues ponemos trevejos. Y también mi sobrina, la chiquita, estaba. Dijo, ya súbete, ya es tarde, vete a dormir. Y dice
que ella le dijo, sí, papi, ya me voy. Y que luego él vio cómo pasó de la escalera hacia la mesa. Y dice que él dijo, ay, esta niña no se fue a dormir. Y que salió y que él vio cómo se metió abajo de la mesa. Y que él caminó despacito para querer espantarla. Y que cuando le hizo, vale, y se asoma y la niña no está. Y que entonces él se da la vuelta y se sube derechito. Y dice, ¿la vale? Y ella dice, no, pues está en el baño lavándose los dientes. Y él le dijo, es que yo
la acabo de ver. ¿Cómo se metió abajo de la cama? Y no, de la mesa. Y pues no estaba. Y yo hasta la escuché cómo se estaba riendo. Y pues no sé, que sea eso. ¿Bilocación o otra cosa? Sí, bilocación. Estaban viendo a la pequeñita, sin embargo, se encontraba en otro lugar de la casa y bien que la observaron, ¿no? En otro sitio. Pero al momento que puedes presenciar este tipo de fenómenos, te quedas impactado y si recurres a la lógica, no lo vas a entender, ¿no? Solamente hay que
aceptar lo que vives. Pues sí, luego... pues con lo que ellos han visto o vivido, pues no sé, creo que ya no les sorprende tanto. No, claro. Este tipo de situaciones, cuando más las vas entendiendo, queriendo entender, pues es cuando incluso te das cuenta que quizá tienes esta posibilidad de ver, sentir o escuchar algo que la mayoría de las personas no pueden. Y entonces por eso estamos aquí reunidos, Lili. Muchísimas gracias
por haber participado. gracias y un saludo a mi esposo Daniel y a Nati, mi sobrina que nos están escuchando y que están emocionados con el relato. Saludos porque ustedes son una verdadera familia peludomaniaca. Así es, sí. Sí, así es, lo seguimos escuchando. Saludos, excelente noche. Saludos igualmente, adiós. Hasta luego, muchas gracias mi querida amiga. Oigan, veo que... Hay verdaderos peludomaniacos aquí entre nosotros, comentan por acá. Nacho, esa historia que contaste
ya la habían platicado. Fíjense que tienen razón. Pero mi cerebro no conectó. Cuando a mí me sucedió, no conectó con esa historia. Y hasta ahora que lo digo, conectó la historia que contó profe. O sea, como que me hizo recordar. Pero en aquel momento cuando me pasó. Mi cerebro no conectó con la historia. A decir verdad, ni siquiera la recordaba hasta que ahorita ustedes lo mencionaron. Pero yo les puedo decir hasta la tienda donde fue. Es una de esas tiendas que le llaman la
juguetería más grande de México. Es una mercería que dice que es la juguetería más grande de México. Pero bueno, y así me sucedió. Lo mismo me pasó cuando vi ovnis. No, es que yo los vi también. Pero bueno, ahí está el asunto y ahí reconozco que hay verdaderos peludomaniacos siguiéndonos y verdaderos peludomaniacos que aprecian los relatos y eso la verdad es un aplauso. Nada más eso sí no me llamen mentiroso porque yo no soy
mentiroso. Oye, también aquellos que han tenido experiencias con muñecos, tomen en cuenta que personas que conviven con juguetes infestados aseguran soñar con ellos, a veces con mensajes. Muchas gracias por haber estado esta noche con nosotros. Mañana nuevamente tenemos una cita para seguir escuchando estos relatos de lo sobrenatural. Que descanses, que tengas excelente noche, que Dios te bendiga. Soy Gina Aviles. Hasta luego
Gina, yo también me despido. Soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes porque juntos escuchamos buenas historias. Que tengas la mejor de las noches. Descansa. Y como decimos aquí, cabos. El programa se termina, pero la investigación continúa aquí en La Mano Peluda. Esta fue una producción de Grupo Fórmula.
