Grupo Fórmula, en tu plataforma de podcast preferida. Advertencia, las opiniones de los participantes y colaboradores no corresponden necesariamente con las del programa o la empresa. Si este programa es escuchado por menores de edad, se recomienda que lo hagan en compañía de un adulto. Porque nosotros hemos estado ahí. El espíritu de bruja... Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. El que no es conmigo en contra de mí es... Y aunque conmigo no recoge de ramos...
Porque conocemos de raíz a los especialistas. El demonio es una figura que ha aparecido en todas las culturas. Y no es una figura cristiana. Documentaremos todas esas experiencias que no tienen lógica alguna. Con Georgina Avilés e Ignacio Muñoz. La Mesa Llegó la hora de poner las evidencias sobre la mesa. Fantasmas, voces, apariciones, psicofonías. Mitos y leyendas que rodean al mundo sobrenatural quedaran al descubierto aquí.
La mano peluda La mano peluda La mano peluda La mano peluda La mano peluda Desde la Ciudad de México, para todo el mundo, esta emisión de lo insólito y de lo que no tiene explicación lógica pero que a ti ya nosotros nos apasiona. Soy Gina Avilés y que gusto que estés esta noche con nosotros. Hola, ¿qué tal? ¿Cómo están? Buenas noches. Gracias por acompañarnos una vez más en esta emisión donde vamos a platicar de lo increíble y también de lo sobrenatural.
Porque de lo que es natural en todos lados se habla mucho. Yo soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes porque juntos tendremos la oportunidad de platicar de esos temas escabrosos. Queremos tu participación a través de la multilínea 55-5279-2291 en la página radioformula.com.mx y en Spotify encuéntranos como la mano peluda Grupo Fórmula.
Te invitamos a participar con nosotros haciendo uso de nuestro WhatsApp mejor conocido como El Miedo Fond 55-2193-59-26 Ahí nos puedes mandar un mensaje de voz o un mensaje de texto, compartir fotografías, videos, memes, lo que tú quieras. Saludamos a las estaciones en la República Mexicana que se unen con nosotros.
Ciudad Guzmán Jalisco, Ciudad Juárez, Coatzacoalcos, Culeacán, Durango, Guadalajara, Guerrero, Hermosillo, La Paz, Baja California Sur, Los Reyes y Huetamon, Michoacán, Mazatlán, Monterrey, Ozarrica, Tabasco, Tijuana, Torreón, Querétaro y en Estados Unidos, Georgia y Las Vegas. Bienvenidos a esta noche espeluznante. Y también tenemos relatos. Ya está aquí con nosotros desde la Alcaldía Coyoacán, en la Ciudad de México. Marcela, bienvenida. ¿Cómo estás?
Buenas noches, gusto saludarte. Yo quería hablar sobre un capítulo 2 de la apocalipsis. Sí. Que se trata de la apostasia. Lo que significa apostasia es abandono total de la fe. Pero realmente es cuando los apóstoles, cuando estaban con Jesús, empezaron a... Bueno, después de Jesús siguieron los apóstoles. Entonces los apóstoles empezaron a adoptinar todo lo que Jesús decía. Pero en ese lapso hubo muchas contradicciones. No querían mucho a esas personas.
O sea, hicieron mucho revoltura ahí y entonces... Pues eso es lo que es la apostasia, que se separaron de la religión. Y entonces fueron a dar a otro lugar que es el abandono total de la fe. Empezaron a buscar sus propias religiones y empezaron a hacer lo que a veces se le conoce como doctrina del demonio. Así también se le conoce. Ok. Entonces, por ejemplo... Oye amiga, perdón antes de que continúes. ¿Te estás refiriendo a la apostasia? Sí, apostasia, perdón, sí. Ok, ok, ok, muy bien.
Adelante, Marcy. Doctrinas de Balak que enseñaba Balak a poner tropiezos son personas que hacen cosas malas dañando la vida de sus enemigos o de sus personas que están junto a ellos. Falsas enseñanzas, ¿no? Por supuesto, maestros o profetas que de esta manera están engañando a las personas. Sí, exactamente, son los maestros que atraen a muchos y desacreditan la religión católica. Engañan a muchos, no deben ser bienvenidos, hablan cosas perversas y deben evitarse y deben denunciarse también.
Oye Marcy, y fíjate que en este punto es donde podemos caer engañados precisamente por el enemigo, ¿no? Que nos hace creer una cosa y finalmente nos está engatusando, por decirlo de alguna manera. Pues sí, ahorita con, ¿cómo se llama? con tanto desarajuste, pues sí, el demonio, pues sí, a veces no sabemos quién es y nos presenta de diferentes formas.
Y entonces por eso mucha gente o nosotros también caemos en esas trampas que nos ponen y sí, esas serían las doctrinas de demonio o a veces en el capítulo dos del apocalipsis. Se nos quiere también avalar que son los que han venido de otros lados, por ejemplo vinieron de la India o vinieron de, no sé, de allá de donde se empezaron a hacer estas religiones.
Y vienen aquí a México y empiezan a hacer sus cosas, o sea sus doctrinas y nos engañan y después ya no nos quieren dejar por así que ser los otros mismos, sino que siempre nos están esclavizando con sus doctrinas. Entonces, por ejemplo, una doctrina dice, doctrina que estuvo muerto y vivo, que es primero y el último, son personas de la muerte y de la pobreza, pero que viven muy ricos y blasfemian mintiendo, como mintiendo.
Entonces, pues así es. Otra también podría ser la vida de la doctrina de Balam que enseñaba a balacar con tropiezos. O sea, son personas que pues sí que empiezan a dañar a todas las personas, nada más así porque sí. Ok, muy bien amiga, pues muchísimas gracias, Marcela, por este mensaje que tú nos estás regalando y tu análisis que has hecho de acuerdo a lo que has estudiado, ¿verdad? Te agradecemos mucho, Marcela, que estés muy bien. Gracias, los felicito por tu programa. Hasta luego.
Hasta luego, amiga. Claro, que es un foro abierto para que tú puedas participar y exponer tu punto de vista, también algún conocimiento, por supuesto. Estamos aquí en reunión de la familia Peludo Amaniaca. Hola, ¿qué tal? Buenas noches. Les quiero mandar un relato con la mano peluda. Claro. Hace tiempo, no vivo solo, pero empezamos a ver las cosas aquí extrañamente. Y entonces, yo como de ustedes, hay ustedes que nos vigilan cuando están durmiendo.
Yo otra vez les quería mandar un relato, pero no hasta ahorita me atrevié a contárselo. Yo sé que cuando se vean aquí yo siempre les saludo por su buen programa y yo la verdad, inclusive, estoy escuchando ustedes. La verdad sí, se ha aparecido perfecto para los males. Estoy solo, vivo solo, me ven la curiosidad, pero sí, la verdad sí, siento como que estoy moviendo las sillas y todo el rollo.
Yo quisiera que pasaran mi mensaje y estoy a disposición, si ustedes me marcan, yo les agradezco, les contaré otro relato que pasaron hace años. Cuando estaba con Arromoza, muchas gracias, saludos de Costa Colocu, gracias. Amigo, por supuesto que te vamos a anotar aquí para marcarte porque dice, por fin me atreví y es que no es poca cosa, eh. Una cosa, también una situación es que digan, veo sombras, escucha algún ruido, pero ya que se muevan objetos, estamos hablando de otro nivel, eh.
Claro, esa telekinesis, a veces son las mismas personas quienes con toda la energía que tienen logran mover objetos, pero en ocasiones son manifestaciones de entes que están por ahí, hemos hablado de los espíritus chocarreros o del famoso fenómeno llamado de poltergeist,
así que se hace manifiesto en un momento dado cuando se acumula la energía y se puede manifestar, bueno, se puede expresar de algún modo, así que, pues, interesante, vamos a ver si lo podemos contactar para que nos platique todos sus relatos hasta Coatzacoalcos, ¿verdad? Por supuesto, y saludamos a todos los amigos que nos están escuchando allá, también por la estación 98.5 de FM, tenemos mucha participación, no solo de Coatzacoalcos, ¿no? De Veracruz en general.
Claro que sí, y pues ya nos estamos preparando para ir a la primera pausa, así que no te vayas porque este programa apenas, apenas está comenzando. Bueno, pues, nos vamos a la pausa y regresamos con mucho más el Miedo Fon, mensaje de voz o de texto cincuenta y cinco, veintiuno noventa y tres, cincuenta y nueve, veintiséis. En una sociedad de hipócritas, los sinceros son los malos, sabiduría en las redes. Porque no todo tiene explicación lógica, la mano tenuda. Bueno, bueno, bueno.
Buenas noches, escuchando los desde la alcaldía Gustavo Madero, bonito programa, suerte. Salí, hermano.
Bienvenidos a la alcaldía, estamos aquí atento, un ojo al gato y el otro al garabato, por supuesto, Jorge, qué bueno que todas las noches nos mandas mensajito, llegando del trabajo, listo para sintonizar esta emisión, muchísimas gracias, también tenemos aquí más relatos y experiencias, ahora nos vamos a ir hasta la alcaldía, Benustiano Carranza, donde ahí se encuentra Charlie, quien nos quiere contar un relato, bienvenido, Charlie, ¿cómo estás? Charlie, ¿qué pasó? Pero se rajó el Charlie.
Oye, mira, mientras, Urek Mentes, buenas noches, espero puedan mandar saludos a mi pequeño hijo, Menilek Vargas Medrano, tiene más de un mes que no me dejan convivir con él, pero a él le encanta escucharlos, entonces quiero que por este medio, él reciba mi saludo y sepa que su papito lo ama muchísimo, así será. Ay, amigo. El pequeño Menilek, esperamos que pronto lo puedas ver.
Y que se arregle tu situación, brother, lamento mucho que estés pasando por estas, pero mira, la vida de repente te presenta pruebas muy muy difíciles y cuando se trata de los hijos, amigo, entiendo que es de lo más difícil, poco a poco, amigo, no hay que perder la fe, se va a arreglar todo, todo se va a arreglar, porque así es esto, siempre nada queda para siempre, nada es eterno,
solo la vida, después de la vida, es la que se espera que sea eterna, pero por otra parte, las cosas son completamente temporales, así es como se dice, o sea, ahora te estás pasando un momento muy complicado, mañana va a ser lo contrario, va a estar en jauga, va a estar en una situación envidiable, así que, a Charlie muchas ganas, bro, sin rendirnos, por supuesto,
y ser muy respetuosos con la familia y con los hijos y también pues la ex por algo, algo, hubo un pleito por ahí, bueno, vamos a seguir. Ya está aquí con nosotros, Charlie, que andabas medio perdido, no te escuchabamos, pero ya, ya hicimos el contacto contigo, bienvenido, ¿cómo estás? Muy bastante bien. ¿Qué bueno? ¿Qué puedo decir? Pertesido por el señor. Ah, qué bueno, nos da muchísimo gusto, porque además, ¿tienes algo que platicar esta noche?
Sí, la experiencia que quiero platicar me aconteceu en el año de 1999 para culminar con el 2000, entonces resulta que estuvimos trabajando con el gobierno de Quintana Roo, ahí en Cancún, muy estrés, pero no voy a sintetizar todo.
Sí, claro. Resulta que en ese viaje que hice la última vez, tuve la oportunidad de convivir con mi cuñado mayor y yo, yo y un cuñado intermedio, de cual nos lo llevamos en el viaje a llevar los trailers y resulta que, pasamos, hay que contener varias situaciones, una de esas es que el cuñado joven que llevé, se pasó de listo, ¿sí? ¿Por qué?
Pues regresamos y al avión no le platicé nada, ni le hice ningún comentario, y ahora resulta que yo retorné a mis labores y ya me voy a meter al taller, todo eso trabajando. A lo largo del 2001, 2001 o 2002, por ahí, ¿sí? En general, más o menos del año 2001, resulta que llegó al taller mi cuñado, tenía rato que no lo miraba, y me dice el mecánico, oye, ahí te habla tu cuñado, mi cuñado, al fin y al cabo, dice, no, yo lo conozco, el otro, que se llama Fernando,
de Gachos, a Isabel, le digo, pues pásalo, y ya pasa y me dice, ¿qué pasó cuñado, cómo estamos? ¿Pero bien, cuñado? Oye, vengo a verte porque, lo que pasó en Cancún, lo mirá, lo que pasó en Cancún allá se quedó, ya olvidemos eso, qué pasó, qué quieres,
y me dice, bueno, si te viene a llevar, a ver si te queda bien, por bachito, igual que yo, y me dice, ¿me quitaré un poco? Sí, te lo quito, cómo no, ya le dije a todo el musé, y me salió ya el mesado de la gente, la de Macadre, que le gustaste, y refrescos y bases, cuatro mazos, todo, un paquete de tape, porque está todo, no va a salir más que estar un vasito para cada quien,
y me pasó el juego a mi cuñado, y lo vi con los ojos y cistro acá, era como la fiesta de la tarde, y me dijo, ¿qué pasó, qué quieres, más?
Y me dice, me diste mis fotos de Cancún, ah, me ha ido a la casa de los sueños, me hace ir a la casa y se los da. Para eso días antes, me llevó mi hija, en Palos Cancún, me llevó su carro a arreglar, y ya estaba arreglado el monitor y me dice el mecánico y yo ya he estado al carro ah sí, bueno, se lo haces entonces ayer lo hice en el teléfono me meto a la oficina y me diste enta corriendo el mecánico y yo se va a su cuñado que se vaya así y ya se le va a dar a nosotros todos
y nos estamos a la coma que le serviste y resulta que cuando le salía a verlo ya no estaba, hablaba yo un squash a un lado del taller pues que me iba sobre el lado del calle no, nada, no te lo... y me acordé que me había dicho que lo tenía caminado mi camioneta bueno, tenemos... ya como a las seis de la tarde llega mi hija y me dice papá, ya está en el carro sí, ya está pero bueno, sí, ya y el quinto es que vino y aquí y iba a ver el lado, creo que sí no puede ser, papá yo por qué
ya tiene seis meses que murió wow no puede ser entonces ayer me dice mi hija en serio, papá ya tiene seis meses que murió y no te avisaron, no y hasta ahorita tú me estás diciendo oye a el de Caracol y Ros quién vino de Ilequia, mi hija por su cuidado a ver aaaah oye pues qué le te debía algo, creo si me lo debía, ya me lo vino a confirmar y ya se lo pregunté y no hay nada que me tenga que deber en serio que no, tío no hay nada esta experiencia esa parte ya te has querido pero, es otro día ok
por supuesto, pero aquí la impresión que te llevaste al enterarte que él ya había fallecido seis meses atrás Charlie, nosotros te agradecemos muchísimo que hoy lo hayas platicado aquí yo les agradezco más porque estas experiencias son a veces no son gratas a veces son gratas, pero de todos modos con ustedes y con todos, gracias amigo estamos aquí, a la alba muchísimas gracias saludos, que estés muy bien hombre al contrario gracias oye pues le tocó convivir con el difunto Gina, wow
mi amigo, si que a mí en lo personal nunca me ha tocado que me digan oye, ese con el que estuviste hablando ya estaba muerto porque entonces me podría hacer muchas preguntas o sea, internamente de acuerdo a mi carácter no me digas que ya falleció si a ver, entonces como le vi su piel como estaba su rostro su mirada, como se veía bueno tantas preguntas que se me ocurren en una introspección, Gina por supuesto, y hablando también Nacho del tema de la enfermedad que tiene que ver con la planchada
esta aparición de una enfermera muy pulcra y que en lugar de dar miedo en ocasiones las personas se sorprenden porque les ayuda pero no solamente se puede percibir esta aparición en un centro hospitalario sino también en el mismísimo quirófano y precisamente porque ahí es donde una persona puede perder la vida y entonces hay algunas que no entienden por qué se quedaron precisamente en ese momento y también hay almas que están rondando en los quirófanos, nos encantaría platicar
por ejemplo con personal médico que tienen estas vivencias o incluso pacientes que llegan a sentir que hay alguien más ahí que todo el equipo médico que se encuentra así es, aunque no lo puedan creer aunque no lo puedan creer y se resistan muchos médicos han confesado haber tenido una experiencia sobrenatural dentro del quirófano y joder como se me quedó grabada la del doctor no me acuerdo, creo que se llamaba Raúl que nos platicó que iba a operar a una señora y desde que llegó la señora
llegó muy contenta y este doctor acostumbraba a poner música para realizar su cirugía con toda la concentración posible y evitar distractores, entonces él ponía música y la señora, la enferma le dijo, que buena música para morir, no señora porque dice usted eso, no, no se preocupa usted doctor, usted haga lo que tenga que hacer porque además era una operación que según dicen no eran tan complicada, pero ella estaba en esa disposición que en ese momento iba a fallecer y así sucedió
vamos a una pausa y regresamos el miedofón 55 21 93 59 26 es hora de poner al descubierto lo que nos hace temblar correr, gritar y sudar, la mano perduda Micrófono Hey Marca ya se que tú igual nos estás escuchando, te interesa crecer a nosotros también, No pierdas más el tiempo y anúnci dt con nosotros en rcs.com Queremos mostrarte cómo llegar más rápido a tus clientes y lograr tus metas más rápido.
Escríbenos a ventas arroba rcs.com ventas arroba rcs.com y sabrás qué se siente estar en boca de todos. Mi imaginación es mi prioridad, mi orgullo y mi pasión mi fortuna. ¿Y qué hay de mi inocencia? Sabiduría en las redes. Porque distinguimos al mundo sobrenatural, la mano peluda. Continuamos con esta emisión de lo insólito y lo sobrenatural. Ahora nos vamos a ir hasta Houston, donde ya se encuentra Mayra lista para compartir su experiencia. Bienvenida ¿Cómo estás Mayra? Bien, gracias.
Mi relato se trata de mi mamá. Fue algo que me contó mi hermano. Ella vino para acá prácticamente a despedirse de mi hermana y mío. Sí. Porque ella estaba enferma. Ok. Ella vino y cuando ella vino para acá se despidió de nosotros. Los que no podíamos ir para allá para Guadalajara porque nosotros somos de Guadalajara. Entonces cuando ella viajó a Guadalajara ella murió en el avión. Cuando ella está de regreso para Guadalajara. ¿Le dio un infarto? Pues sí, algo así.
Lo que pasa que ella tenía cáncer y ya luego lo tenía ya regado. Eso fue lo que dijeron los doctores aquí. Pero dijeron que ya no había nada que hacer y que se la tenían que sacar del hospital. Entonces mis hermanos decidieron que la iban a llevar a Guadalajara. Y compraron los boletos, se fueron y pues ese día ella falleció. No alcanzó a llegar a Guadalajara. Pero cuenta un hermano mío que cuando estaban ya en el novenario. Ya cuando estaban ellos en el último día del novenario.
Mi mamá siempre tenía sus galones de agua. Y nunca dejaba que se le vaciara ninguno. Entonces en esa ocasión como ya ves que allá en Guadalajara. Tan café y pan cuando están en el novenario. Entonces se terminaron dos galones de agua. Quedaron vacíos. Sí. Entonces al día siguiente de que pasó eso vino el señor que vendía agua. Y le dijo a mi hermano. Le dijo traigo dos garrafones de agua que me encargaron. Y dice mi hermano ok, déjalos ahí. Pero mi hermano pues no le dio mucha importancia.
Y le dijo que está bien que los dejara. Y en la tarde les preguntó a mi hermana y a mi cuñada. Que quién había pagado el agua para darles el dinero. Y dicen no pues nosotros no pedimos ningún galón de agua. Dijo sí, vino alguien a traer agua. Y pues ya así quedó. Y mi hermano pues dijo a lo mejor iban para otra persona y los dejaron equivocados. Entonces al siguiente día le preguntaron al señor de la agua. Que había dejado unos galones de agua y que nadie los había encargado.
Pero que se los dejara y que se los iba a pagar él. Y resulta que le dijo el señor no dijo. La señora que vive aquí ella me los pagó. Y pues la única persona que vivía allí de mujer era ella. Y ellos la conozcan. O sea que la vieron. Pero aquí lo increíble es como personas que ya no pertenecen a este plano físico. Pueden tener por ejemplo el dinero para verse los pagado. Sí porque de hecho a mi hermano le dijo. Pues ya lo dejaste. Pues cuánto es de lo del agua.
Le dijo él no dijo es que los de esos ya están pagados. Y le dice pero cómo dice si nadie. Dicen todos que nadie me encargó el agua. Dijo sí dice pero la señora que vive allí ella me los pagó. Y pues ellos la conocían a ella. Vaya impresión y en ese momento que se enteraron ustedes como hijos que sintieron. Pues ellos más que nada estaban asombrados porque decían pues. Qué está pasando. O sea como que mi mamá pagó el agua así. La acababan de enterrar se puede decir así.
Pero también algo que le pasó a ella. Antes de morir y no sé. Yo pienso que uno. Uno sí presiente como cuando uno va a morir o ve cosas con uno se va a morir. Porque días antes de que se la llevaran para Guadalajara. Este le estábamos dando de cenar. Y de un de repente alguien la viento a la cama. Y ella está rebotada la cama. Y ella empezaba a decirle pues groserías. Y decía que era una mujer de negro. Que la que le quería pegar. Y ella estaba mirando una persona.
Y todos mis hermanos estaban asombrados porque la avientaron con. O sea muy recio. O sea como si hubiera venido la persona bien recio y la viento a la cama. Oye pero además ella describió a una mujer. Y dijo que era una mujer de negro. Y ella le decía pues groserías pues. Y ella decía allí está. Dice ella me quiere pegar. Pero te lamentaron con tanta fuerza que mi mamá. Ella estaba sentada porque le estaba ayudando a cenar. Y yo fui a la cocina. Y cuando yo vengo de la cocina. Yo escuché gritos.
Pero yo pensé mi mamá murió porque estaban gritando ellos en el cuarto. Y cuando yo entro todos estaban preguntándole a ella que qué estaba pasando. Y ya empezaron a decir que alguien la viento. Pero que lamentó con mucha fuerza. Y le preguntaban a ella. Y ella decía pues es que es. Una mujer de negro. Que me quiere hacer daño. Y eso fue. Te estoy hablando como. Cuatro días antes de que ella muriera. Quizá la muerte. Puede ser. Yo digo que sí. Yo digo que uno. Uno como que presiente las cosas.
O las mira. Si eso se dice que las personas que están a punto de fallecer. Hay algo que les avisa que su tiempo está por terminar. Sí. Pues. Son. Este. Cosas que te quedas pensando porque. Pues. A ella la habían dado por muerte en Guadalajara. Y les dijeron que trana despedirse. Y ella volvió. Volvió de allí. Y lo dijo. Que comprarán un boleto porque quería venir a ver. A mí y a mi hermana que eran las únicas que no estábamos ahí. Y ella vino para acá. Y en eso. O sea.
Estuvo pasando todas esas cosas. Pero. Ella decía que miraba esa mujer de negro. Yo pienso que si uno mira la muerte. Sí. Es una de las teorías. Y. Te quedó. Pues este tipo de relatos de tu mamita. Pero por supuesto que deseamos que ella ya haya trascendido. Y siempre va a estar en tu mente y en tu corazón. Los recuerdos también se quedan. Y algún día. Nos vamos a encontrar con nuestros seres queridos. Verdad. Primeramente Dios. Sí. Eso es lo que uno espera. Eso es lo que uno anela verlos.
Otra vez. Así será. Bueno al menos los que tenemos. Esperanza en eso. Me gusta mucho su programa. Y los escucho casi todas las noches. Cuando los escucho en vivo. Los escucho. Este. Ya cuando yo salgo de trabajar. Pero me dio gusto que me hayan llamado. Ya había mandado anteriores otros mensajes. Pero no me imaginé que me iban a matar. Pues ya ves. Te sorprendimos. Y qué bueno que pudimos platicar contigo. Que tengas excelente noche. Igualmente. Saludos. Sí gracias. Pruebamos. Hasta luego amiga.
Oye pero me queda la intriga. Su mamita falleció. A bordo del avión. Sí. En el trayecto. Imagínate. Ya nos llegó Gina. Una situación. Muy complicada también para la familia. Que de repente le avisen que. En el trayecto precisamente. Al lugar donde la iban a atender. Ella. Ya nos recibió. Ya nos resistió más. Digo afortunadamente nunca me ha tocado. Estar en una situación así. En un vuelo. Pero. Híjole que habrán hecho. La sobrecargos. La gente que estaba alrededor. La familia que la acompañaba.
Híjole que momento tan. Tan duro. Tan difícil. Y vivirlo. A bordo de un avión Gina. Tal vez a medio vuelo. Sin nada que hacer. Sin un doctor cerca. Que desesperación. Que desesperación. Erika Gutiérrez nos dice que ella trabajó. Con muchos años. Como enfermera. Y precisamente. Ahí. En el quinto piso. Donde se encontraba el quirófano. Tuve muchas experiencias Eri. Nos encantaría. Que nos mandarás tu número. Para poder platicar. Y que de viva voz. Escuchemos. Eso que te sucedió en el hospital.
Que pasa buenas noches. Saludos. Saludos de claro. El estado de Chihuahua. El señor. Para contar mi relato. Hace como unos cuatro años. Eran veinticinco de diciembre. Acaba de nevar. Estaba muy fuerte. Para acá hace muy fuerte el frío. Venga muy duro. Y me tocó. Venir vengo de la ruta de acá. Del lado de Coactemoc hacia Chihuahua. A la hora de eso de las doce y media de la noche. Y ahí iba a hacer la una de la madrugada. Y ahí empezando el pueblo de Santa Isabel. Hay un pueblito ahí.
Empieza. Pasó los Santa Isabel. Y empieza las subidas en curva. Pasan las dos primeras curvas. Y a mano derecha. Una de las curvas. Yo acostumbro. Para esa hora no transita nadie. Es mucho. Acostumbro a poner la luz alta. Y así. En esas curvas. A mi derecha hacia el fondo. De una mujer. Vestido blanco. Vestido así como delgadito. De tela delgada. Y con el viento se movía. Entonces. Pues ya. Me quedé pensando. Que esa señora que estará haciendo ahí. Estas horas. Y luego con este frío. Pero no sé.
La inercia no. Ya la seguí. Y ahí vengo pensando. Todo el camino. Y me acuerdo. Me acordé. Y no. Porque pues. Por el espejo ya no la vi. Ya no la vi. Y atrás. Cuando la pasé ya no la vi. Entonces. Como viajo todos los días. Esa misma ruta. Me fijé al día siguiente. El día siguiente pasé un poquito más temprano. Y. Pues vamos ahí está. Ahí está una cruz. No. Pues sí. Es lo que venía pensando. Dije. No. No puede ser cierto. Al menos que sea una tumba. La que esté ahí. Y sí. Ese día pasé.
Más temprano. La miré al fondo. Y sí. Y. Pues no hombre. Me puso de lado. De lado. La sangre. Y. Le conté un. Le conté esa. Lo que es lo que me pasó. Me conté un amigo que me traje de RAID. Y no me la creía. Y le dije. A qué hora me había pasado. Y todo. Y no. No. Pues. No. Se puso bien nervioso. Y ya no viajó. Esa noche no viajó. Viajó desde el día. Entonces yo sí. Y yo sí pasé. Y pasé a la misma hora. Y. Pues. Me puse de lado. Y. Me puse de lado. Y. Me puse de lado. Y. Me puse de lado.
Y. Y. Me volvió a pasar lo mismo. No más que ya. Ya venía yo preparado. Ya. Ya con la luz prendía de la cabina. Y. Y la luz salta ya. Hacia afuera. Y sí. Y esta vez la vi. Y. Pero esta vez venía flotando en el aire. Así a la carretera. Entonces. La vi así por el espejo. Ya cerquita. Ya cuando la pasé. Ya no se miró. Y. No. Y. Me puse de lado. Y. Me puse de lado. Y. Me puse de lado. Y. No. Y. No. Y. No. Pues ya. Le dije. No. Para. No me paré para nada. Y. Y. Y lo que ya se hizo costumbre.
Se me hizo costumbre. Y todos los años. A los 25 de diciembre. Siendo entre 25 y 31 de diciembre. De 12. A una de la mañana. Y a mi compañero. A la semana siguiente. A la semana siguiente. A. El 31. Me hablo a los 12. A las 12. A la mañana. El 31. Me hablo a las 12. A la mañana.
y preguntándome que dónde estaba, le dije vengo cruzando Chihuahua y veo la hora en el radio, y eran las 12.45 y ya le pasó, entonces me hablaba con la voz entrecortada, como que asustado, llorando, y me decía, ya me pasó, ya me pasó, ya me pasó, dijo, ya la vi, dijo, ya la vi, no, no, no, esperame allá, esperame allá, porque no hay que hacer, digo, y no, no, no, no más la vi, yo la vi el otro que iba delante de mí, un camión que llevaba trozos de madera,
los dos al mismo tiempo se dieron un sacón, porque, para esquivarla, y dijo, esa es, ahora sí te creo, ahora sí te creo, y ya desde ese entonces ya no pasa, a esas horas ya pasan el día, ese es todo mi relato, espero les guste, saludos de acá de Chihuahua, atentamente Luis, gracias, buena noche, bueno, ahí tu programa sale. Muchísimas gracias Luis, qué bueno que participaste y nos pudiste contar esto que viviste.
Así es, pues es una experiencia, pues en la carretera, ya se sabe, ya me tocó, ya le pasó también a él, o sea ya se sabe que ahí hay un sitio en donde pasan experiencias sobrenaturales, oye, hablando de los hospitales, ¿te acuerdas aquella historia también que como me cautivo, fue la de la camilla 38, no sé qué camilla era, ¿te acuerdas? 450. La camilla 450. Guillermo fue quien nos comentó ese relato. Estuvo buenísimo. Le movía en la cama.
Le movían la cama y también, no sé si es el mismo, en donde a todas las personas que acostaban ahí se morían.
Sí, y a él lo internaron dos veces ahí, en esa misma cama, por coincidencia, le tocaba el número 450, en una ocasión se le apareció la planchada, le dio, supone que fue la planchada, le dio un medicamento, y entonces después a él tenía miedo porque su esposa le dijo es que no hay nadie, y desapareció la chica y entonces lo más tremendo fue cuando le movieron la cama, y entonces dice que ese lugar, esa habitación y en específico esa cama, tenían una historia tétrica.
Tenían algo mágico, sí, claro, no, buenas historias de los hospitales de verdad. Aquí nuestro amigo Marco A. Ayer me quedé con ganas de participar. Yo tengo recuerdos de la época de Atenas, tengo recuerdos de reuniones tribales en patios con columnas, con vistas de jardines y muchas, muchas olas gigantes, mar enfurecido, pero no le tengo miedo al mar, solo que esto a él trae recuerdos que podría estar ubicado precisamente allá, en Grecia. Pues sí, podría decir, podría decir, claro.
Ayer que hablábamos de recuerdos de vidas pasadas. Si tú tienes alguno, compártelo por aquí. Fíjate que también dice nuestro amigo 9 Grillo, 9 Grillo, dice, yo quería decir sobre esas películas que fueron basadas en la historia real, la del exorcismo de Emily Rose, que fue basado en el caso de Annelise Michel, que ustedes cubrieron y pusieron el audio. Sí, sí, sí, me acuerdo mucho, estremecedor ese audio.
También algo fuertísimo, sobre todo si tú lo piensas, que no se trata de una actuación, que no se trata de una obra de teatro, que no se trata de un guión de película, de un cine, de una película. Sí, una película, ¿no? Es de la vida real, ahí es donde tú dices qué cosas tan terribles pueden ocurrir. O sea, esos gritos, desesperantes de una persona que estaba sufriendo. Tú ves fotos de Annelise Michel cuando era jovencita y la ves en la forma en que acabó.
Dices, esta no puede ser la misma persona. No, por supuesto. Hablando de hospitales, Manuela Alcudia saluda a Annel Sanchez Poncho Hernández, que los tres se encuentran en el hospital escuchando el programa. ¿Y qué tal?
Algunos de ustedes los han espantado, han tenido la oportunidad, si es oportunidad, si somos peludo maníaco, seguramente de sentir ese escalofrío cuando puedes ver una sombra, escuchar algún ruido entre habitaciones, ver una silueta negra que se dice que puede ser la muerte, porque el paciente que se encuentra ahí fallece, tanto que comentar en los hospitales.
Hola, Jenna y Nacho, soy Karol Dragobert, pulida de Cebedo, vivo en la ciudad de Durango, la tierra de los alacranes, y ahorita estaba escuchando la mano peluda aquí, reunida con mi hermana y con mi madrena, y sentí un escalofrío aquí atrás en la espalda, y la ventana estaba cerrada ahí, y así lo sentí. Oye, a eso le dicen que pasa la muerte chiquita, ¿no? A algunas personas así le nombran que estás tú bien sentada,
y de repente sientes un escalofrío como te recorre, pero por la espalda, y dicen, ¡ay! ya me pasó la muerte chiquita. Y dicen algunas personas que creen en eso, que hay que tronar los dedos atrás de tu oído, tronar los dedos y con eso se va.
Como protección. Oye, nuestra tía que está aquí hablándonos de Durango, dice, lo que no me gusta es que aquí en Durango sólo los escucho una hora, pues es cuestión de que le digas a la estación 105.3 que nos transmite en Durango, que nos enganches, que nos transmiten las dos, para que no se queden a la mitad de los relatos.
Vamos a una pausa, y por cierto, nos despedimos de las estaciones que solamente nos transmiten una hora, esperamos que muy pronto sean las dos, y en el resto de la República continuamos después de la pausa. El midofón, 55, 21, 93, 59, 26. Lo oculto se pone al descubierto aquí, en La Mano Peluda. Hola, soy Chumel Torres. Te invito a que estés pendiente de nuestro podcast. Hola, la mejor información, comentarios y más, mucho más. Dónde y cuándo quieres.
Noticias, deportes y espectáculos en tu plataforma de podcast preferida. Grupo Fórmula. No encuentro nada malo en ser inmortal. No me molesta que me consideren equivocado, pero cómo odio ser dañino. Sabiduría en las redes. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. La Mano Peluda. Saludos a Aguascalientes Carmen, de pabellón de Arteaga en Aguascalientes. Buenas noches. Quiero comentarles que hace 20 años me desperté con una marca en mi mano derecha.
En la palma era un tipo O y en medio estaba una estrella con números y también letras. ¿Qué podrá significar? Bueno, esto que nos estás comentando en la palma y exactamente si divides tu palma en cuatro y que esté en el cuadrante inferior, bueno dicen que cuando hay una estrella es esta capacidad mediúnica que podrías tener.
Sí, supuestamente las personas que pues han nacido con ese gran don, también por extraña coincidencia si lo quieres ver así, tienen en su palma de la mano una estrella de cinco picos. Es el caso. A ver, platicanos. Claro y bueno, aquí también tenemos amigos que nos están escuchando. Fíjate, también de un hospital tenemos a Susana Molina que él se encuentra. En Tlaxcara dice yo aquí estoy trabajando con mi audífono escuchándolos.
Muy bien. Aquí más relatos por supuesto. Buenas noches. ¿Cómo te llamas? Bueno, ok. Entonces ahorita vamos también. Ginny Nacho, referente al tema de los duendes, dicen que en el panteón salen duendes jugando en las tumbas. Bueno, podré hacer. Y hay amigos que nos han dicho esta experiencia. Claro. Oye, Falcón Ferrari dice, por cierto, cuando estrenaron por primera vez el exorcista en teatro, ojo, en teatro allá en Inglaterra, al día siguiente la actriz se suicidó.
Aparentemente apareció muerta con los brazos en cruz en la cama. Habrá sido víctima de un ataque de la muerte. Habrá sido víctima de un ataque demoníaco. Una coincidencia. Algo de sincronicidad. Y además dijo en la obra de teatro porque cuando se estrenó en el cine, esta película, gente que salía vomitando, que se desmayaba. Incluso tenían ambulancias. O sea, un impacto que se llevó allá en los años 70. El estreno de esta película. Y ahora nos vamos para contar
y escuchar un relato con hospitales. Pues tenemos aquí a mi tocallita desde León Guanajuato. ¿Geor, cómo estás? Buenas noches Gina, buenas noches Nacho. Pues aquí escuchando los que me hacen herida, pues más llevadera. Gracias amiga. Hay veces que se siente que no se puede, pero escuchándolos a todos, aquí estamos. Sí, además porque nos apoyamos y sentimos que no estamos solos, ¿verdad?
Tenemos a muchos amigos que están viviendo en ocasiones situaciones similares y entonces nos sentimos también acompañados, ¿no? Claro que sí. Y principalmente a ustedes que llevan la batuta de esta gran familia, más grupo, es gran familia. Así es. Esa es la intención. Gracias. ¿Sí, ustedes cómo están? Bien, bien. También muy bien aquí escuchando todo lo que ustedes nos quieren platicar. Sí, referente al tema Gina y Nacho para que más personas cuenten sus relatos.
Les voy a platicar algo. Cuando cumplí exactamente 15 años, uff, de a ver, 43. Ah, no son tantos. Exactamente, pues que son. No se buena para las matemáticas. Hace que 28 años. Ah, pues no es tanto que ahora. Hace apenas algunos añitos. Hace algunos añitos me ocurrió un accidente. Se me tronó con un vidrio en el ojo derecho. Claro. Y referente a eso ya les había comentado que el día que me internaron, ese día llovió mucho. Fue un 22 de julio. Tenía yo 15 días de haber cumplido 15 años.
Y dicen que en la madrugada, ese día les había comentado que se había escuchado la llorona por la casa de mi mamá donde vivíamos. Nosotros no la escuchamos porque yo estaba internada. De primera instancia solo me cerraron. Como una herida cualquiera me cosieron mi ojo y al otro día, puro, pues puro, como dicen, puro descanso, puro estar en reposo. Sí. Y que iban a ver con el tiempo que pasaba. Pues nosotros teníamos en ese entonces ni inste ni inste.
Me operaron en una clínica particular aquí en León. Y pues el único cuarto que nos dieron, que había pues, no era el único pues, pero el cuarto que nos dieron no servía la puerta. Si se cerraba, no se podía abrir por fuera. Tenían que abrirla por dentro. Entonces no la teníamos que tener cerrada. Para que pues nada más estaba mi mamá conmigo. Sí. Pues ya pasamos esa noche lloviendo horrible como les comento, de repente la puerta se azotaba y mi mamá le tenía una silla atorada por dentro.
Y le tenían una maderita para que no se cerrara la puerta completamente porque entraban las enfermeras y revisaban y todo. Pero de repente era como si se recolhera sola la silla como si hiciera muchísimo aire. Y se azotaba la puerta pero ni la maderita la sostenía, lamentaba. Y dice mamá pues es que estábamos en un sexto piso. Pues es que está muy arriba acá, yo creo que está haciendo mucho aire. Y dice pues yo no siento.
Pero ya pasamos la noche, al siguiente día pues ya me iban a dar de alta y nadie iba con mi ropa. Y me dice mi mamá déjame, voy a hablar y a la casa a ver quién va a venir, con quién mandaron la ropa. Sí mamá, o quién va a venir por nosotros. Yo escuché que mi mamá salió del cuarto, no entró nadie más. O sea, yo escuché cuando la puerta se emparejó. Porque como les comento no se podía abrir por fuera. Entonces de repente, como a los tres o cuatro minutos escuché que la puerta se abrió.
O sea porque se escuchaba como cuando arrastra, como cuando trae en cubo de polvo. Que las puertas abajo se hacía y escuchaba que arrastraba, era puerta de madera de esas pesadas. Del hospital pues ya había jugante. Entonces escuchó que se abrió, se escucharon como unos taconcitos, unos pasos. Como habían dicho que iba a ir una tía. Yo supuse que era mi tía porque mi mamá no traía taconcitos. Entonces se escucha que caminan de la puerta a la cama.
Ha de haber sido que como era un cuarto grandísimo, unos seis metros a distancia de la puerta. Se sentaron, yo sentí cuando se sentaron a un lado de mí, a un lado de los pies. Me empezaron a acariciar las rodillas, sobándome un pie. Así por encima de la colcha. Y luego otro. Pero como era, yo sentía todavía dolor, aunque estaba anestesiada, me dolía mi cabeza. Ya me habían dicho las indicaciones que solo debía de estar boca arriba. No debía enderezarme a hacer fuerza porque mi ojo podía tronar.
Entonces, pero yo estaba tan a gusto y sentí, bueno, mi tía, a todas mis tías las quiero mucho. Pero ella, pues no sé, ella es muy tranquila, como que ir radia a paz. Entonces yo sentía que me sobaban, me sobaban los pies, pero nunca me habló. Nunca me dijo nada. La puerta nunca se cerró. Yo nada más escucho que la abrieron. Sí. Y luego me sobo la pena derecha, a la izquierda, de las rodillas a los tobillos. Y en eso me dio unas palmaditas en la mano.
Pero yo también la mano la tenía debajo de la sábana. Como cuando te dicen ánimo o así. Como tres palmaditas. Y en eso empiezan a tocar la puerta. Abran, Abran, ¿quién está ahí? Y dije, ¿eh? La puerta se cerrará. Y me quise enderezar, pero no acordé de las indicaciones, pero solo pues pude abrir el otro ojo. Porque a veces estaba apachado y todo por la operación. Y no había nadie en el cuarto. ¿Cómo crees?
Oye, pero mientras sentiste estas palmaditas que te sobaban la rodilla, ¿no le decías tía, cómo estás, hola o algo? Nada. Yo no quería hablar con nadie porque... ¿Te sentías mal? Me sentía mal. Me sentía mal, ánimicamente. Me sentía mal. Nunca me enderecé. Nunca abrí, como dicen, el otro ojo. Nunca le hablé. Ella tampoco nunca me dijo nada. Yo suponiendo que era mi tía. Pero no. No era nadie. Vaya sobo. Estaba solo en el cuarto. Era mi mamá la que estaba tocando. Hija, ¿por qué me cerraste?
Pues espantados de que era mejor. Pues yo quisiera hacer algo porque era lo que yo les decía. Es que ¿por qué me pasó esto? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? Porque si yo... Ah, porque ya me habían dicho que yo jugaba mucho basquet, que ya no iba a poder hacer ejercicio, que no iba a poder correr. Estaba tramitando una beca deportiva para entrar a prepa. O sea que como aquí dicen, un mundo se me vino abajo. Y todo eso ya me lo habían dicho horas antes. Entonces yo me sentía mal, así como en choco.
Entonces, yo sí le dije a mi mamá, prefiero morirme. Y dice mi mamá, tú no sabes lo que estás diciendo. Y fue cuando le hablaron a mi tía. Fue cuando le hablaron a todos mis tíos que yo quería. Y a la casa fueron a verme y todo. Pero en ese momento, gritando enfermeras, doctores, porque fueron todos los que entraron después, vigilante y mi mamá. Y entran. Y efectivamente sí iba mi tía. Pero mi tía todavía estaba afuera. Mi tía todavía no llegaba. Mi tía llegó mucho después de que todos entraron.
Forzaron la puerta, la abrieron o quitaron la chapa. Sí. Porque pues yo no me podía levantar. Yo nomás estaba un poquito enderezada. Y yo buscaba en todo el cuarto. Y había un baño ahí dentro del cuarto. Porque no era hospital como les comento en particular. Le dije a alguien de estar en el baño. Geor, permíteme. Tenemos que hacer una pausa. No te vayas. Regresamos contigo. El Miedo Phone 55-2193-59-26. Conocemos la leyenda. Y la hacemos realidad. La mano peluda.
¿Quieres iniciar, hacer crecer o monetizar tu podcast? Saber los secretos de todos. Donde y cuando quieras. Les va a cambiar la vida. RSS.com. Almacenamiento, distribución y programación de tus episodios en un solo lugar. Hosteado y distribuido por RSS.com. RSS.com. Hacer podcasts de manera fácil. Has abusado. Pero ahora estoy desabusado. Sabiduría en las redes. Porque tenemos mucho que decir. La mano peluda. Y aunque alegría, yo solo he tenido una sola experiencia en un hospital.
Fue una experiencia extraña. Un amigo me pidió visitar a su papá, quien tuvo un problema cardiaco. Fui a la clínica 29 de noviembre, al norte de la ciudad de México. Llegué, visité al papá de este chico. Y cuando venía saliendo, en el elevador me encontré a mi padrino de bautizo. Quien tenía más de 29 años que no lo veía. Al verme, inmediatamente me reconoció. Me abrazó y comenzó a llorar. Me dijo, mi hijo, qué bueno que te veo. Sube a ver a tu madrina, que está muy malita. No pregunté más.
Subí, entré a la habitación y ya la tenían intubada. Le di la extrema... Función. Función, sí. La absolví y me quedé con ello un muy buen rato. Me despedí de mi padrino y regresé a la parroquia. Estaba entrando a la parroquia cuando sonó mi celular. ¿Y qué crees? Que aquí se cortó. Estaban avisando. No, se cortó, quizá. Pero a la mejor a mí lo que se me hace extraño y por donde puede ir, es que a la mejor el padrino pues ya no se encontraba aquí. Nacho.
Y era el que lo saludó y le dijo que fuera a ver a su madrina. Ay, Gina, la pones bien misteriosa. Sí, puede ser también. Nacho, fue así. Me quedé aquí en puntos suspensivos y ya no supe en qué concluyó. Geo, regresamos contigo. Sí, como les comento, todos estaban tocando y todo. Ya forzaron la chapa, entraron y hasta aventándose unos autos que se abrió de repente la puerta como si lo hubieran jalado. Eso sí vi porque casi se caen encima de mi mamá. Esperaban verte mal, ¿no?
Sí, esperaban verme mal, pero yo estaba acostada. Y decían, ¿es quién cerró la puerta? ¿Por qué te paraste? Y les decían, es que yo no me parezco. Y en eso ya el vigilan estaba revisando el baño. No había nadie, absolutamente nadie dentro del cuarto. Y la cama como la tenían bajo y de esas camas de hospital abajo, pues ya ves que todo se ve, no había nadie. Ajá, sí, sí. No había nadie en el cuarto. Y no, pues ya ahí termina ese relato. No sé quién sería, qué sería. Pues, amiga.
Alguien fue, pero no sé quién. Alguien que te quiso confortar porque ese masaje que te dieron fue algo suave que inclusive, pues yo me imagino que lo sentiste algo agradable, ¿no? Algo como cuando tu mamá, tu mamá te acaricia. Sí, pero más, más, más. O sea, mi mamá, mis tías, o sea, era como sí, como un masaje, así como calmada, todo va a estar bien. Sí. Así, Nacho, así fue ese, esas caricias en los pies. Te sentiste a gusto, ¿no? Con esto masajito, esa caricia.
Sí, así como dice Nacho, confortada. Sí, amiga. Confortada y tengo más experiencias, pero no sé si tenga tiempo o de una más. Pues vamos a aprovechar que esto tenemos. Gracias. Eso fue cuando tenía 15 años, a los 19 me operaron de la bicicleta. Igual también fue de urgencia, porque ya tenía días que me dolía. Me llevaban a revisar, pero la doctora decía que no tenía nada y que estaba yo muy chica para tener algo en la bicicleta.
O sea, porque decían que era la bicicleta en urgencias, pero la doctora familia, su pan en seguro ya, que si yo seguía diciendo que me dolía, que iba a mandar al psiquiátrico porque yo no podía tener nada. Entonces me aguantaba, me aguantaba y me aguantaba y pasaron como 22 días y ya no aguanté más.
Un viernes en la noche empecé con dolor y a devolver, a devolver y me llevaron a urgencias, al seguro y todo ya me checaron, me regresaron, ya a mi casa me inyectaron que para el dolor, como a las dos horas otra vez. Ya me volvieron a llevar y ya no me dejaron salir, ya me tuvieron. Fue para amanecer un sábado, toda la semana hasta el siguiente sábado.
Otra vez de urgencias y de urgencias y de urgencias y que me iban a bajar a operar porque eso ya se me iba a tronar hasta el doctor porque ya ven que ponen doctores de fin de semana. Sí, de guardia. Era el mismo que había estado la semana pasada, el doctor de guardia, pero yo no lo conocía, mi mamá sí porque ella había ido a decirle que si no me iban a bajar a operarme.
Pero nunca me dijo cómo era el doctor y ya desde el rato yo le decía mamá aquí ya no aguantaba, que me dolía, que ya no aguantaba, ya estaba muy, muy mal. Y me dijo hija, ya te van a bajar, eso fue para noviembre, para el primero de noviembre, va por cuando yo comenté que tenía 19 años. Y resulta que no, pues de repente sube mi mamá y me dice ah hija, acaban de traer a un chacho, dicen que traen como 60, 70 y tantas puñaladas. Ay, qué terrible.
Y no creo que te vayan a bajar porque pues el doctor está solo, nada más está ahí de cirujano. Este vamos a rezar y vamos a pedirle a Dios que nos ayude, que aguantes a que lleguen los otros doctores. Sí. Pues ya no dije nada, este empezamos a rezar y todo. No, pues el chiste que a las, qué sería, como a las 5 de la mañana me bajaron a quirófano. Sí. Yo nunca vi al doctor que me operó, yo no lo conocía, no sabía si era señor ya grande, doctor ya grande, joven, no sabía.
El chiste que ya me meten, me operan y cuando ya estoy reaccionando de la anestesia, estoy escuchando que está escribiendo una máquina de escrita, ta ta ta. Abro los ojos y volteo y está una enfermera a un ladito en un escritorio. Y le digo, le empezó a hablar, me quitó la, como podía, me hizo un lado la mascarilla de oxígeno. Y me dice, ay ya reaccionaste, déjale hablar al doctor. Le digo, ay es que me duele mucho. Yo así quejándome, me dice, no, no, no, no te muevas.
Le dije, es que quiero ponerme así de ladito, ya me cansé así. Y me dice, bueno, pues si puedes, cámbiate. No, que quede, pude, no pude nada. En eso, llegaba un, pues un doctor, enfermero, no sé qué sería, yo supuse que era el doctor. Ya estaba todo vestido de azul, joven, muy guapo, de cabello chinito, moriendo claro. Nunca se me ha olvidado su rostro. Este, que llegó y me tomó de la mano y me dijo, ¿cómo estás? Le dije, es que me duele mucho, me siento muy, muy mal.
todas las piedras que te sacaron, parece que ibas a construir una casa, pero vas a estar bien. Le tienes que echar muchas ganas. Estamos, y le dije, sí, y se cuida mucho, pero pórtate bien y échale muchas ganas. Y si ya no te preocupes, vas a estar bien. Digan lo que te digan, vas a estar bien. Ya no vas a necesitar que te operen otra vez de esa bicicleta. ¿Por qué me dice eso, doctor? ¿Qué me quiere, va a querer operar otra vez? No, ya no te voy a operar otra vez.
En eso, camino hacia el frente, estaba la pared y estaba ahí, ¿cómo se llama donde cuelgan las batas y todo eso? Bueno, el perchero, como quien dice, el perchero, ahí estaba, ahí estaba el frente, yo lo alcanzaba a ver, vi unas batas, la han cazado. Y él se acercó allí, en la enfermera, con alguien a un lado, y me dice, ¿cómo te sientes?
Yo pensé que ya te habías dormido y le dije, no, es que me duele mucho, pero dice el doctor, le dijo también, diles que ya te lleguen a tu cuarto, que ya vas a estar bien. Dice, pues dice el doctor que ya me lleve a mi cuarto, yo volví a verla a ella, estaba del lado derecho. Y luego me dice, no, ¿por qué? Si el doctor no te ha dicho nada. Y dije, ¿cómo no? Y le eso, volví al frente, ya no lo vi, y volví a la izquierda, y luego me grabé y le dije, doctor, pues yo ya no había visto que regresara.
Y era un cuarto, no era así que pasé, yo ni nada. Y dije, doctor, ¿verdad que dijo que ya me llevaran a mi cuarto? Nadie. Y el doctor, la persona que estaba atrás de la enfermera, era de batas blancas, un señor ya grande, cabello blanco. Y le dice, no, yo no te he dicho nada, a ver, ¿a qué hora yo te dije? Dice, no, pues usted no me dijo. ¿Por qué otro? Dice, me dijo el doctor que estaba aquí. Y le dice, ¿cuál doctor? Pues el que me operó. Ah, porque le dijiste, no operó.
Me dijo, sí, yo te operé. Yo te operé. Cuando me dijo que les dijera que ya no iba a necesitar otra operación, le dije, no, bueno, usted no me dijo, fue el doctor que me operó. Yo te operé. Le dije, no, usted no me operó. Ese cómo es. Y ya le dije, y nada más se quedaron mirando uno al otro. Y le dijo, ¿cómo no soñaste? Dijen, ¿cómo no voy a soñar? Sí, que no me voy a ver despierta. Sí. Cómo ven, es eso. Qué experiencia. Un doctor fantasma. Pero que además también te dio consuelo.
Doctor fantasma, sí, también me dio consuelo. Yo siento que, yo quiero pensar que era un ángel o nuestro señor Jesucristo, porque, pues ya ven, pues todo lo que hemos pasado y, y la verdad iba muy mal también, estaba, pues haciéndome de mucha fiesta, muchos amigos así, amigos de fiesta. Y, pasando al tema de la bicicleta, no se me quitaba el dolor.
Pasaron tres días, cuatro días, yo seguía internada porque el dolor no se me quitaba y me dijeron que me iban a tener que operar otra vez para ver qué sucedía. Y me acordé y les dije, no, yo no me iba a operar. Y le dije, mamá, quisiera que me sacara de allí. Me revisaron, este, por fuera y todo. Y era una... ¿Puede ser? Sí. Pero que se me pudo curar con medicamento y... Ah, mira. Y por mucho tiempo, casi un año, pero me iban a operar otra vez. Y no, ya no dejé que me operaran de eso.
Y, pues salí adelante porque sí me, sí me acordaba mucho que es lo que él me había dicho. Ok, te dijo que ya no te iban a volver a operar. Y mira, de este tipo de apariciones que yo creo que también agradeces, ¿no? Sí, sí, porque no han sido de susto, de descometa y más, pero ya en otra ocasión se las, se las platicaré para que platiquen otros compañeros. Nosotros te agradecemos. Pero gracias a Dios, sí, no gracias a Dios, nunca han sido de feas. Sí, sí.
Sí, pero han sido confortables y me han ayudado. Así es. Y muchísimas gracias, Gerard, te mandamos un saludo hasta León Guanajuato. Y qué bueno que perteneces a esta familia. Gracias, no, gracias a ustedes por hacernos partícipes de su familia. Que Dios los bendiga. Igualmente, amiga. Vamos a la, vamos a llenar. Y regresamos. El Miedo Phone, 55-2193-59-26. Las historias tienen muchas formas de contarse, pero solo una de comprobarse. Aquí en La Mano Peluda. Creo que eres mi hermano, pero lo eres.
Yo creo que eres mi hermana, pero lo eres. Yo creo que todos somos hermanos y hermanas, pero lo somos. Sabiduría en las redes. Porque conocemos de raíz a los especialistas. La Mano Peluda. Fíjate que en cuestión de los hospitales aquí Rebe Houdini nos dice, a mí me sometieron a una cirugía. Tengo una anécdota sobre eso. Quizá algún día se las cuente. O sea, los deja ahí en espera. Nos promete que algún día. Bueno, Rebe, cuando te decidas, por supuesto que te queremos escuchar. Maris Torres.
Mi hermana tenía internado a mi sobrino y no podía estar en el cuarto con él. Entonces la tenía en espera. Ella se sentaba en el piso a descansar. Dice que se le acercó una enfermera y le dio una cobija. Pero ella pues dice estaba como modorra. Así nos escribe Maris. Y otro día buscaba a la enfermera para entregarle la cobija, darle las gracias. Pero nunca la encontró. No le supieron dar información de quién habrá sido esta enfermera. Quizá la planchada.
Puede ser que sí se haya presentado la planchada. Esa mujer misteriosa que en ocasiones ayuda y en ocasiones. Pues no ayuda, ayuda, pero a bien morir. Se tratará de la misma entidad, de la misma aparición. Fíjate que la planchada es una aparición muy singular. Porque generalmente cuando hablamos de alguna presencia, lo que te provoca es miedo. Pero en este caso, el hecho de que la planchada acuda, por ejemplo, cuando tú estás internado. Es indicio que te va a ir bien.
Porque te da una medicina, te da algunas palabras, te da la manera que enfermos que están super graves. Tienen esta presencia y su diagnóstico cambia totalmente. Y entonces dices bueno esa aparición no sería tan mávea. Así es. Se trae bien. Es entonces una de las apariciones que tiene sus peculiaridades muy muy extrañas. Jessica nos manda un mensaje a través del miedofón y nos dice yo tengo una experiencia. Se las dejo aquí escrita. Soy enfermera. Hace ya de algunos años.
En urgencias llegó un hombre mayor moribundo. Los médicos autorizaron la entrada de sus familiares a despedirse de él. Sorpresa. Todo el ambiente se tornó en silencio y mucho aire. Todas las hojas de los carros de enfermería volaron. Cuál se hubiera habido un ventarrón. Bueno hay corrientes de aire pero no de esa magnitud. En el acto se fue la luz. Cuando volvió el señor. Ya había fallecido. Y dos cuervos en su cabecera. De repente sin más salieron los cuervos por la puerta.
Como si conocían el camino a la perfección. Todas las compañeras y su servidora estábamos muertas de miedo. Checamos a los pacientes todos bien. Pero de igual manera muy asustados. Sin duda. Una experiencia inexplicable. Jessica. Que impresión Nacho. Llega esta persona. Y mira. Un ventarrón. Y además lo más extraño. Cómo entraron esos dos cuervos. Y exactamente con él. Falleció. Los cuervos. Salieron. Como si fueran unos mensajeros de la muerte. O qué tal. Bueno ya poniéndome misteriosa Nacho.
Este hombre. Seguramente tenía algo en su haber. No es una muerte. Tranquila. Tranquila. Ni común. Por la manera en la que nos está contando Jessica. Que sucedió. Quizá esos cuervos. Estaban ahí verificando que él falleciera. Posiblemente estaban esperando. Como para dar el aviso. Y pues. Así se dio. Fíjate que hablando de esto de las almas que rondan los quirófanos. Recuerdo mucho. Una de esas historias. Ya ves que van diciendo. Cuéntanos una anécdota Nacho. Y usted. Si tenemos un buen.
La verdad es que si tenemos un buen. Recuerdo la historia del señor Juan. ¿Te acuerdas Gina? Del señor Juan. Que nos había dicho que. Él. Era muy amigo de una persona que poseía uno de esos. Cranios de cuarzo. Que tenían las propiedades increíbles. Bueno. En este caso no voy a hablar de los cráneos de cuarzo. Voy a hablar de otra cosa. Él era una persona bastante dura. Era un señor de hecho rudo. Y su hijo tenía una novia. Que. Por coincidencias. Estaba estudiando medicina.
Resulta que un día llegó la novia. A la casa del señor Juan. Y él estaba. Se había sentido mal desde la mañana. Algo raro se sentía. No sabía bien explicar que. Pero se sentía mal. Y cuando llegó la novia. A ver a su hijo. Le dijo. Oye. No se siente mal. Y él dijo. Si me siento mal. Es que le. Lo estoy viendo muy raro. Sus labios están morados. No sé que. Y le. Le empezó a explicar. Y dicen. Necesita ir ahorita. Urgentemente al hospital. El chiste es de que el señor Juan.
Fue con su hija y su hijo. Y bueno eso no era. Y su hijo. Al hospital. Lo recibieron de inmediato. Lo encamaron. Y rápidamente ya sabían. El suero y todo eso. Y él. Pues todavía como que no podía creer. Dice. Porque yo me sentía. Si me sentía mal. Pero no era para tanto. Dice. En eso. Como que dormite. Y alcancé a ver. A mi papá. El señor Juan. Le estoy hablando. Que ya tenía. Cerca de. 65 años. Tal vez 70. Ya era. Ya era una persona. Pues ya muy madura. Entonces este. Le dijo. Vámonos.
Y entonces el señor Juan. Le dijo. Que ya. Si. Ya vámonos. Ya. Si. Ya vámonos. Y le dijo. Que ya. Ya vámonos. Y le dijo. Que ya. Ya vámonos. Se paró el señor Juan. Se. Quitó. Todo lo que tenía conectado. El suero. Y. Ya ves que te ponen de todo. Y le pusieron su oxígeno. Y se levantó de la cama. Y dijo. Pues vámonos pues. Y se paró. En eso. Lo vieron los enfermeros. Y le gritaron. Señor. ¿Qué hace? Y como que lo hizo que regresara. Ese grito. Y se desvaneció. Y se. Desvaneció. Y se.
Se. Se. Se. Se. Se desvaneció. Y dice que por un momento. Él sintió. Que había llegado a ese pasaje. Obscuro. Con un fondo. Luminoso o sea. Él estaba como en un túnel. En la en la boca de un túnel. Y veía hacia el fondo y veía luz. Y entonces él. Empezó a sentir como que caminaba. Hacia ese túnel. Y le dijo. ¿Qué haces aquí? Y él le contestó. ¿Ya fuieron por mí? No Juan. Todavía no. Sí ya. Él le decía que sí que ya. Y entonces la esposa. Dijo no Juan. Todavía no. Acto seguido.
Empezó a él a sentir. Como que cada vez más. Y se le dio. Y se le dio. Y se le dio. Y se le dio. Y se le dio. Y se le dio. Y se le dio. Y se le dio. Y se le dio. Y se le dio. Y se le dio. Y se le dio. Y se le dio. Y se le dio. Y se le dio. Y se le dio. Eh era. Era la luz revisionaria. Ya tenia que entre. Ya. � ¿No? happening. y ¿ headed?
estaban todos trabajando y es que también le habían tenido que hacer una cirugía de urgencia porque al parecer, ahorita que dijo mi amiga de la vesícula, tenía problemas con la vesícula y ya estaba complicándose bastante, estaba a punto de tener una peritonitis. Fue algo impresionante que me contó el señor Juan y ahorita lo recordé hablando de los hospitales y hay muchas cosas más pero vamos a dar la oportunidad a mi amiga. Hola, buenas noches. Hola, buenas noches. ¿Cómo te llamas?
Dajio. ¿Dajio? Sí. Ok, Dajio, ¿de dónde nos llamas? De Atlanta. Atlanta, Georgia. Bienvenida. Perfecto, amiga. ¿Qué nos quieres platicar? Pues un poco complicado, pero cuando yo tenía la edad de cuatro años, de ahí fue donde surgió toda mi vida hasta el día de hoy. A ver, ¿cómo es que es? Todavía, hasta hace rato pasaron cosas muy fuertes, por eso fue que me atrevió a mandar mensaje porque yo al dos de cuatro años llegó una persona a la vida de un familiar muy cercano
mío y esta persona empezó a hacerme daño a los cinco años. No sé en qué momento, yo recuerdo que a los cinco años estaba yo en mi cama y como que algo pasó porque sentí que algo dentro de mí se desprendió. O sea, yo a los cinco años no comprendí esa parte. Sí. Lo fui comprendiendo conforme iban pasando los años, ¿me entiendes? Sí. Entonces de ahí me pasaron varias veces casi lo mismo. Yo me acerco hacia donde hay como un tipo rayo y en rayo yo voy caminando y hasta
el mero fondo valvo. A los cinco años no conoces a Dios, no conoces a los ángeles, no conoces nada, no tienes ni idea de lo que son las cosas, ¿me entiendes? Sí, sí. Y estaba una presencia de un hombre, no recuerdo con exactitud pero me acuerdo que sí tenía más que nada las manos, era lo que él me enseñaba. Yo no lo entendía pero él me habló, o sea, por lógica porque me acuerdo que me regresó, me dijo que yo tenía que regresarme, ¿no? Porque inclusive me puchaba
la espaldita para yo bajarme. A partir de ahí empezaron a surgir muchas cosas a mi alrededor, yo empecé a experimentar cosas como ver niños, ver gente muerta, ver este como en mi casa empezaban a ver muchas manifestaciones y así sucesivamente. Durante los cinco años, a partir de los 11 años, yo tuve agruces sexuales. Pero cada que iba a sucederme algo, yo tenía mucho miedo porque
yo sabía lo que iba a pasar. Sí. Entonces siempre hubo amenazas, ¿me entiendes? A la edad de 13 años hubo otro atentado con otras personas diferentes y no fue nada de grato y después hubo otro con un secuestro. Entonces uno viene como para ser mártir en la vida, uno pensó, ¿no? Oye, pero cuando
estabas pequeñita eso no lo compartiste con tus papás. No, yo no. Es complicado porque mi madre nunca estuvo con nosotros y mi abuela era de las que trabajaba y como ella era relativamente católica, como dicen ustedes de Boise de Colorado, ellos no, ella no quería tocar para nada de ese punto. Entonces cuando yo intenté avisar sobre lo que a mí me estaban pasando, ellos no compartían la
idea de que alguien como de yo, de mi edad, pudiera decir ese tipo de cosas. Entonces antes, en esos años, antes de decir tú cualquier cosa, primero una bufetada, luego era un castigo, ¿me entiendes? Entonces siempre el procurarse caballado. Pero a raíz de eso empezaron a surgir
muchísimas cosas a mi alrededor. Empecé a ver muchas cosas. Mi primera persona que yo, mire, yo iba con una prima, íbamos hacia un mandado, que no es una dirigencia que nos habían hecho, y yo volteo y aprieto la mano de mi prima y la hago que ella gire donde yo estaba mirando, pero ella dice que no vio nada, sino hasta que nos echamos a correr cuando ella voltea conmigo.
Porque yo vi del sub suelo como iba saliendo como una cabecita, y después de la cabecita empezó a salir ya como los ojos, pero como dicen ahora sé que son las cuecas, pero completamente negras, se veía completamente la persona como si fuera un negativo de la fotografía. Pero estamos
hablando que era alrededor de las 10 y media de la mañana. Ahí empezaron a surgir más mis cosas, yo iba a veces con la familia en el carro y a un lado de mí, porque quién está hablando, con quién está, yo decía, es que estoy hablando con la niña o es que estoy hablando con el niño, y nunca me hicieron caso, ¿me entienden? Pasó un tiempo, yo empecé, yo me casé muy joven, y empiezan a haber otro tipo de manifestaciones hacia mi vida y hacia los que estaban alrededor.
Yo me vengo de la ciudad de México y me vengo a radicar directamente de Georgia, tengo 30 años casi viviendo acá, y aquí empezaron a pasar muchas cosas, en esta casa donde estoy ahorita precisamente. Yo cuando compré esta casa, yo le dije que era mi esposo,
dije fíjate que algo mucho se está pasando en esta casa, me dice ¿por qué? Porque cuando usted vino, yo estaba barriendo la parte de atrás, un porche que le llaman, y hacia el fondo teníamos una casita donde se guardaban todas las tricas, y yo miro a un señor, un moreno, con una vestimenta de los esos del tipo de esclavitud, suelo creer que fue este tipo de vestimenta, y empezaron después
a surgir otras apariciones aquí en mi casa. No es mentira lo que estoy diciendo porque es algo real lo que estoy contando, tengo muchas pruebas, tengo incluso fotos apenas recientes, empezaron a surgir
muchas cosas en mi rol y hacia mi familia. Todo empezó a moverse, todo empezó a destrozarse por temporadas, mi hija la más grande, ella tenía una niña después, ella estaba con mi hermana que vino de visita y oyó la voz de su niña, y ella corrió hacia la recámara donde tenía yo a la niña junto con mi esposo en todos esos años, y me dice mamá la niña está bien, yo le dije si estoy bien, y dice es que la acabo de ver aquí afuera, y no era como lógico, coherente lo que me estaba diciendo,
ahí empiezan a haber más viviendas en mi casa, el papá de mis hijas me dice, él llega y me dice oye me das de cenar, y dice oye Carla por qué tú no me quieres saludar y que no sé qué, y le dije a quien está hablando, a Carla, no me quieres saludar, Carla es mi hija la más chiquita, y lo dije pero Carla no está, Carla está con Michelle por parte de la escuela, y la otra no está, está con Stacy, y me dice por qué me
estás mintiendo Dario, por qué me estás mintiendo si la acabo de ver cómo está bajando, o sea literalmente ya empezaban a formarse las apariciones con las colas, aparecían, exacto, pero lo que yo estoy nerviosa, estoy tratando de ir rápido, empezaron a haber muchas cosas aquí en mi casa, se empezaron a aparecer muchas cosas en mi casa, qué tipo de cosas, demonios, sí, y todo nos a miedo, mi casa se incendió
y tuvimos que repararla, pero mi hija la dimisió, dijo mamá cuando la casa estaba incendiando, dice una mano muy grande, muy muy grande, removía una garra, removía el fuego, te lo juro mami que removía el fuego, fue una cosa impresionante, gracias a mis perros, porque las alarmas de la casa ni siquiera funcionaron, a veces funcionaban como locas, los motores se prendían solos, las luces se encendían, se caían más cosas,
oyes ruidos, oyes gritos, oyes llantos, oyes cómo se desgarran las paredes, trajimos inclusive gente especialista, como tres tipos, cuatro de compañías, porque algo les daba a carne podrida, algo horrible, se llenó la casa de gusanos, el techo literalmente caían los gusanos blancos, yo no sé de dónde son, todo el techo caían, mi casa parecía arroz la cocina literalmente, la cocina parecía, yo no sé de dónde salía tanto,
se llenó mucho atrás, en la parte de atrás, sino de moscas, mi matrimonio fracasó, hubo unas personas que se metieron aquí en la casa y como que ellos traían más mala energía, todo ha sido un caos, todo, tengo fotografías que apenas acabo de sacar, son recientes, donde puedes ver a tres niños, puedes ver sombras, puedes ver como demonios, osea son cosas que yo ya no soporto, y tengo miedo por los niños, yo ya tengo niños a esta altura de mi vida, y es que yo no, yo quisiera contarles más cosas,
pero el peor caso es que yo veo muchas cosas. Sí, amiga, háblame un poquito de tu familia, tus papás, tus abuelos, alguien de ellos practicaba brujería? Mi mamá era una persona que se dedicó un tiempo al espectáculo, entonces ya sabe que en esas cosas se mueven muchas cosas, que para la suerte, sí yo vi muchas cosas, pero la abuela no, es que realmente no hay nadie, yo el único ser que yo le puedo decir es la persona que me estuvo atacando durante años.
Esa persona que te estuvo haciendo daño era de la familia? Ajá. Era un tío? No, era la pareja de mi mamá. Tu mamá era viuda, se divorció? Se separó de mi padre, de mi perro, de mi papá. Y la persona que andaba con ella era un abusivo, y por ende este señor seguramente traía algunos demonios pegados, porque regularmente eso es lo que pasa, que esas personas traen demonios, y sabes una cosa, traen lo que nosotros conocemos como anatema, o sea traen una maldición a la familia a donde llegan.
Pues eso sí, como que sí me da pena. No te sientas sola, estás con todos nosotros. Dajío, entonces vamos a ponerte para que nuestros escuderos también hagan oración por ti y por tu familia. Gracias, gracias. Ok, Dajío, ¿me das tu primer apellido si quieres? Sánchez. Dajío Sánchez. Ok. Muy bien. Gracias, me lo hago. Hasta luego amiga. Gracias. Pues nos vamos Gina. Que tengan excelente noche, que Dios los bendiga. Soy Gina Aviles. Muchísimas gracias por acompañarnos.
Yo soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes, porque juntos escuchamos historias estermizadoras. Que pases una muy buena noche, descansa. Y como decimos aquí, cabo. El programa se termina, pero la investigación continúa aquí en La Mano Peluda. Esta fue una producción de Grupo Foruda.
