Advertencia, las opiniones de los participantes y colaboradores no corresponden necesariamente con las del programa o la empresa. Si este programa es escuchado por menores de edad, se recomienda que lo hagan en compañía de un adulto. Porque nosotros hemos estado ahí. El espíritu de bruja... Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. El que no es conmigo en contra de mí es el que conmigo no recoge de ramos. Porque conocemos de raíz a los especialistas.
El demonio es una figura que ha aparecido en todas las culturas. Y no es una figura cristiana. Documentaremos todas esas experiencias que no tienen lógica alguna. Con Georgina Avilés e Ignacio Muñoz. Llegó la hora de poner las evidencias sobre la mesa. Fantasmas. Voces. Apariciones. Psicofonías. Mitos y leyendas que rodean al mundo sobrenatural. Quedarán al descubierto aquí en... La Mano Peluda. Desde la Ciudad de México, para todo el mundo, esta emisión.
De lo insólito y de lo que no tiene explicación lógica. Pero que a ti y a nosotros nos apasiona. Soy Georgina Avilés y que gusto que estés esta noche con nosotros. Hola, ¿qué tal? ¿Cómo están? Buenas noches. Gracias por acompañarnos aquí. En la transmisión donde vamos a platicar de lo increíble y de lo sobrenatural. Porque de lo que es natural en todos lados, se habla mucho. Yo soy Ignacio, Nacho Muñoz. Agradecido con Dios y con ustedes. Porque juntos daremos inicio a una noche tenebrosa.
Queremos tu participación a través de la multilínea 55 51 66 34 0 5. En nuestra página www.radioformula.com.mx Y en Spotify y en cuenta nos como La Mano Peluda Grupo Fórmula. Desde luego que te invitamos a participar con nosotros de una forma muy sencilla y directa. A través de nuestro Miedophone que es un WhatsApp. 55 21 93 59 26 55 21 93 59 26 Ahí nos puedes mandar mensaje de voz o de texto, compartir fotografías, videos, memes, lo que tú quieras.
Saludamos a las estaciones en la República Mexicana que se unen con nosotros. Ciudad Guzmán Jalisco, Ciudad Juárez, Coatzacoalco, Esculalquean, Durango, Guadalajara, Guerrero, El Mocillo, La Paz Baja, California Sur, Mazatlampo, Zarrica, Tabasco, Tijuana, Torreón, Querétaro. Y en Estados Unidos, Las Vegas y Georgia, bienvenidos a esta noche espeluznante. La Colonia Roma es una de las más antiguas de la Ciudad de México.
Es por su misma antigüedad que se ha llenado de leyendas e incluso hasta los otros días provoca el miedo. Una de ellas es la Casa Negra, construcción ubicada en la avenida Álvaro Obrigón. Esta casa actualmente se encuentra en completo abandono. Una de las las tiras del gen腥es es la habitación de los Flames Tierra del sprint, de la casa negra de la Roma, donde se ha vivido la habitación de los puestos ambulantes indigentes han
intentado vivir ahí. Sin embargo, el miedo ocasionado por escuchar estos gritos y suspiros. Después de las diez de la noche, los ha hecho desistir. Hoy te vamos a platicar de la casa negra de la Roma. Tenebrosa habitación, una casa negra de la Roma, que ya tiene años atrás, una experiencia terrible en la Roma, aunque no precisamente se trata de la misma casa, sí es una de las primeras colonias y más importantes en su momento de la Ciudad de México, como lo mencionaba. Vámonos con relatos.
Se acuerdan que nos quedamos pendientes con la segunda parte del relato de Rosalío, pues él está en la casa negra de la Roma. Buenas noches, ¿Cómo se encuentran? Muy bien, aquí saludándote. Bueno, mira, yo voy a hacer una pequeña observación, yo no alcanzé a escuchar el relato de la persona que pasó de los
nahuales. Ajá. Pero decía mi madre en paz, descansé, que cuando eran nahuales, que era el resultado de de que la familia tenía hijos entre la misma familia, ya sea el papá con la mamá o la o la mamá con la mamá, y yo me dijeron que era el resultado de la familia de los nahuales. Y yo me dijeron que era el resultado de la familia de los nahuales. Exactamente. Que era cuando venía resultándose la generación de los nahuales.
Yo la verdad no sé si es cierto, no es cierto, pero eso fue lo que me dijo mi mamá. Entre los brujos. Entre los mismos brujos que hacían incesto para que saliera a nahuales. ¿No? Ah. Bueno, pues voy, sigo con mi relato, Gina. Sí. Mi amigo. Pues nos queda, nos quedamos en que yo me. Sí, dime. Ah, OK. Como algunos amigos, seguramente no habrán escuchado todo tu relato, ibas a hacer una introducción, ¿Verdad? Pues si quieres, les hago la introducción y este. Una pequeñita introducción.
Digo, donde me quedé, tú dime. Nos haces una pequeñita introducción para todos aquellos que no te escucharon. No, no, no, no. Contré con mi compadre, me mandó el patrón, que porque se le había descompuesto la bomba del agua, pasé por él a Villahermosa y empezó un aguacero muy fuerte, nos paramos a comer según para que se pasara el aguacero y resultó lo mismo. Nos quedamos el camión del secador en la carretera que va de Campeche a Villahermosa o más bien nosotros nos dejamos en las ruinas del
tigre. Por cierto, muy famosas también, no, no son muy turísticas que digamos, pero sí son muy famosas en el estado. Sí, sí. Porque son unas ruinas grandes también. OK. Aparte de que dicen que tienen otras que
no han descubierto. Pues total quedó en que empezamos a a desarmar y todo, bajar el radiador y todo, y patearon a la gente porque lo había pateado pero yo no lo podía patear porque yo estaba sujetando el fanclush con una soga y era imposible que yo me moviera, yo sí me movía, se cae, me caía el fanclush y le caía, podía verle caer en los pies a mi compadre Juan Carlos, estaba metido abajo
del camión. Ajá. Sí. En eso llegó nuestro compañero que le decimos vaquetón y ya pues la gente que le dijimos ¿Sabes qué? Que no traemos tal dado. Me dicen no, yo traigo de todos, dice, a ver, le dije, ten, llévate el tornillo para que no vayas a traer uno equivocado, así dijo mi compadre, resulta que él no traía. Ajá. Y pues ya ves como te les comenté que llegue de noche y esa en esos años era muy poca transitada
la carretera. Pues ya ves que la carretera cuando estuvo caminando siguen claramente los camiones de cuenta. Ajá. Y más por ejemplo de vaquetón que siempre usaba botas. Ajá. No, se dio que se fue, se fue, se fue y los camiones de cuenta. Para una idea más exacta, cada tráiler con un remolque de cincuenta y tres pies, mira aproximadamente entre veintiocho y treinta metros. Ajá. Entonces fue el de Dimas, son veintiocho y veintiocho de él porque él quedó de frente para Campeche.
Pues eran sesenta metros los que venían de regreso pues yo con el fancloche y los otros esperando y se veía que venían los pasos de regreso pero nunca llegaba. Ajá. Los dos ocasiones oímos los pasos y nunca llegaba y y le digo a Dimas, dime, este no está vacilando que lo que está él le diga, tenle agarra todo el fancloche porque a mí se se me entumieron ya las manos, le digo. Ajá. Porque ante cuenta que la base el fancloche es como una polea con el ventilador y pesa
quilos. Ajá. Sí. Entonces ya lo agarró Dimas y yo me puse en el lugar de Dimas y resulta que también a mí me ponen una patada. Ajá. Y yo como le reclamaba a Dimas pues él me había reclamado primero. Sí. ¿Cómo le decía que había sido? No podía porque estaba agarrando el fancloche. Ajá. Entonces me dice mi compadre Juan Carlos que estaba abajo.
Dice, mira, compadre, dice, dice, dice, mira, compadre, dice, este, me tengo yo un montón de frío acá abajo, le digo, pues a mí también ya me dio frío, bajó mucho la temperatura y para que baje la temperatura así, en esas partes encima es, Gina, perdón, es muy difícil, mucho, muy difícil. Ajá. Porque hace cuenta que bajó la temperatura como unos seis, siete grados, más o menos.
No, mucho. Yo dijimos por ahí que estaba el compadre, mira, compadre, dice, tengan cuidado, no vaya a ver un animal, porque como él estaba acostado abajo del camión, dice, yo veo que se está moviendo la hierba. Sí. Y le digo, nada, compadre, que animal, los animales no se acercan cuando ven aquí, pues la luz del camión de enfrente de Dimas le gusta con los faros y las luces altas y nos está levantando mucha luz, no, pero
que se arruine. Pero en eso no me di cuenta que yo voy a ir por mi chaleco porque ya me dio mucho frío. Sí. En eso volteamos y vimos que la hierba se estaba meniando. Pero no hicimos caso. Ya nos había dicho mi compadre que a la mejor era un animal o algo, ¿No? Ajá. Pero lo que no nos gustó es que se empezó a mover en varias partes diferentes. Entonces, el aso a a una parte de de la base de la muelle del
camión. Dice, pues yo también voy por mi chaleco, dice, porque está haciendo mucho miedo, dice, está muy raro que estás en mucho. Rosalío, aquí la interrupción se hace presente, vámonos a una pausa y regresamos. Mensaje de voz o de texto puede ser cincuenta y cinco, veintiuno, noventa y tres, cincuenta y nueve, veintis tres, cincuenta y nueve. Es cierto lo que nos hace temblar, correr, gritar y sudar. La mano tenuda.
La experiencia es lo que te permite reconocer un error cuando lo vuelves a hacer. Y el error es que no es el error de la mano tenuda. Porque no todo tiene explicación lógica. La mano tenuda. Estamos acá todos picarísimos escuchándote y también imaginando todo lo que tú nos estás relatando y también lo que te parece interesante.
Bueno, pues yo también voy por la por mi chaleco lejos porque nosotros los camioneros somos mucho lejos muy gruesos para que nos queden libres los brazos y podamos manejar bien. Ah, ok. Sí, entonces yo le dije a a Dimas, pues yo amarlo aquí la polea y dice mi compadre me trae el mío, dice pues te quedara camino. Pues yo le dije a él, a él, dice, la vente por abajo del para que lo agarrara, se lo pusiera, la vente por abajo del camino. Pues yo iba ya para mi camión Lina, y a medio remolque de mi
compadre, yo ya no caminé. Me dio mucho miedo. Pero un miedo como que te dice de esos de precaución. Ajá. Que te dice, ya no caminas más, porque te puedes encontrar algo desagradable. Sí, sí. Y eso fue porque se empezó a mover la caña, ¿No? Aclarando como les dije ese día, no estaba haciendo aire. Sí. Nada de aire. Y ahí ya los los hierbas o los pastizales son altos. Y tú ves como cuando viene caminando una gente hace de cuenta como cuando está sembrado de maíz y ves cómo se
mueven las cañas, ¿No? Que viene caminando. Sí. Así se estaban moviendo las hierbas y yo ya no caminé, me entró un miedo Lina, pero de esos miedos que dices tú no, yo ya no voy. Y yo me dije, claro, mi compadre me regresé, mejor me subí y bajé una chamada de las que trae mi compadre ahí. Ajá. Y le dije, este, me le digo, compadre, ya agarró una de otras chamadas, dice, ¿Y por qué le le? ¿Qué no me dices a tu camión? Le digo, no, la verdad
no, compadre. La verdad no, pero sabes que, que esto está bien cañón y vamos a apurarnos, le digo, porque mira cómo se está moviendo todo. Ajá. Y hoy lo que se está oyendo, le digo, porque se empezó a ir así como que quedaban las botellas de vidrio, pero que no se veía quién era los que estaban dando las órdenes ni tampoco los que obedecían. Lo único que se veía que estaba la la hierba. Y yo le digo, ¿Sabes qué? Se me hace que nos van a asaltar compadre. Se me hace que nos van a asaltar y a modo
de de sarcasmo. Le digo, pues yo no sé por qué, para qué les van a servir las botellas de vidrio que llevamos, porque llevábamos vidrio para la para la refresquera más famosa del país. Y nada era vidrio nuevo que llevábamos nosotros de la vidriera de Querétaro. Sí. Para Cancún y para Mérida. Sí. Y me dice mi compadre de repente se empeó a poner bien nervioso y me dice, ¿Y este maquetón que no viene? Pues ya ves que les había comentado que como dos o tres ocasiones habíamos oído
que venía. Y de repente llegó muy gustoso que y no se había visto. Ah. Él no se dio cuenta de la situación y lo único que nos ya está traía su chamarra pues ahí dice oye como que bajó mucho la temperatura y muy raro aquí dice muy raro aquí porque ahí también lo que nos daba miedo esa vez que llena que ahí hay muchos manglares. Sí. Mucha agua. Y hay mucho
lagarto. Ah. Ahí. En ese tiempo o no sé ahorita todavía yo tiene muchos años que no bajó como ya ves que el pavimento está muy alto y cuando se subía subiendo el sol se subían a dormir arriba del pavimento. Ajá. Y lagartos grandes, ¿No crees que eran chiquitos? Lagartos de tres, cuatro metros.
Sí. Yo encontré un día uno en una parada, yo me paré a checar mis llantas porque sentí que traía una llanta ya ponchada y a la hora que me iba bajando, no alcanzé a ver y estaba durmiendo a la orilla de de la parada del camión. Oye. Eso sí me hizo una vuelta según yo pa checar las llantas y así como me regresé me volvía a subir al camión y me me fui de ahí porque estaba hasta amarillo, amarillo la piel de lagarto de abajo que estaba así como de panza. Y les digo, ¿No sabes
qué? No. Digo, pero animales no son porque eran las bozas. Sí. Al menos hay una que estábamos alegando eso, este mi compadre Juan Carlos y yo que le avientan la caja de herramienta y le avientan la caja de herramienta. O sea, ve algo
directo. Sí, ya directo, porque hace cuenta que la la la caja de la herramienta la tenía a un lado de sus pies y los pies le salían de la defensa y le aventaron la caja de de herramienta hacia dentro apenas y dice que la la la alcancé esquipar y entonces en lugar de que le reclamó a Paquetón porque iba llegando. Y le dijo, dice, oye, mi hijo de tal por cuál dice, ¿Por qué me metiste la
caja de herramienta? Ya que él sí ya se espantó porque si oyó cómo se recorrió la herramienta y dijo no no no no Juan Carlos y ¿Cómo crees que yo te voy a hacer eso? Dice no no no y y entonces en ese momento este es el momento de que se le empezó a decir que él tenía
miedo. Sí, claro. Sí, sí, sí, más bien empezó a rezar y se sabe que vamos a rezar y se empezó a decir, espérense, ya nos vamos, ya vamos a terminar, ya este, por favor, no nos agredan, este, ya nos vamos, estaba yo por subirme arriba y llena para terminar de colocar la polea del fanclush. Sí. Cuando me jalan de atrás de la llanta del pantalón. Sí, sí, sí. Exactamente. Y me jalan hacia dentro de donde está la llanta. Ándale. O sea,
te te arrastraron amigo. Lo único que pasó es que me sentaron nada más porque yo me alcanzé a agarrar de la llanta del trato. O sea, querían introducirte. Querían. Sí. Y le digo a Dimas, agárame, agárame. Sí. De el galón que me dieron. Y ya este como tenemos amaldada la polea del el fan ya me agarró de la mano y me sujetó y pero me tuvo que agalar como que no me querían soltar y fue cuando empezó él a rezar este la verdad te estoy honesto yo no recuerdo que estaba rezando hoy. Pero empezó
a rezar este más fuerte. Sí. Me empezó a decir espérense, ya nos vamos, nosotros no venimos a hacer nada mal, lo que nos impuso. Sí. Y cosas así como esa, ¿No? Sí, sí. Y no también empezaron a ser un padre nuestro y a decirles que ya nos íbamos, que nada más armamos y nos íbamos, que nosotros no veníamos a a causar ningún mal ni nada. pues resulta que hoy como teníamos el cofre así hacia afuera y nada. Sí. Vaquetón se agacha a darle al lado a Juan Carlos el que traía, el que fue
a buscar. Sí. Y lo avientan y se va a ver. Sí, sí. Y eso es muy fuerte. Sí, sí. Muy pesado, mucho, muy pesado. Pero nosotros volteábamos para todos lados. Recuerdan que les dije que empezamos todos traíamos siempre por lo regular el que es caminar, trae una lámpara. Sí. O dos a veces. Y cada quien con nuestra lámpara empezamos a alumbrar para dentro de la hierba y nada más veíamos cómo se movían los los este pues las hierbas. La la lámpara se quedaba quieto.
Moviamos la lámpara y se empezaba a oír con el reflejo de la sombra otra vez. Y le digo, nos van a saltar, yo con el miedo que él siempre que o sea, no sé por qué se me metió esa idea de que nos iban a saltar. Sí. Pues total nos apuramos y ya ni armamos bien, ni apusimos como sean las cosas, dejémos a los que había más pa' movernos de aquí y mañana los quitamos y este y le digo a Dimas, tú te vas a dar un vistazo, le digo.
¿Cómo? Para traer en este en la división de estados y pues ahí chécale le digo, porque esto no no no dice sabes que nos están espantando, dice sabes que nos quieren nos quieran agredir, dice, pero no no sé por qué dice. Sí, este que oía un ruido llena como de animal. Ajá. Como un ruido. Pero haz de cuenta como a un unos trescientos, cuatrocientos metros hacia el centro, decía mi compadre es que es un tíger y dice es un tíger y dice eso, no, un tíger no es el cómo se llama el
leopardo. Uh-huh. Son los que por allá los que son de chapas y campeachitos. Un jaguar. Un un jaguar y también hay panteras negras también. Dice, es un animal de esos o son varios animales de esos, dice. Pero vía cuando estaba mi compadre, nosotras nosotras pusimos el fan cloche lo más sorprendente, ¿Vino? Sí. Que lo jalaron de los pies y lo sacaron desde debajo del camión. ¿Cómo crees? Es muy fuerte. Sí. Sí. Le quedaron de ahí de los tobillos y hacia arriba donde lo
lo agarraron. Al otro bueno les voy a dar a tres un poquito, al otro día que uno lo enseñó, tenía, haz de cuenta que era de la marca. Ajá. Sí. Así le quedaron en los dos pies. Wow. Que fue de donde lo jalaron. Qué tremendo. Sí. O sea, así como lo vieran como si lo hubieran quemado, como si hubieran este llevado mucho tiempo unas cosas de esas. Ajá. O cuando se te que te queda muy apretado los calcetines Nacho. Como rosado. En color de la que se ve las marcas.
Sí. Laserado. Terminamos de armar. Y yo no me quería ir para mi camión. Porque yo tenía miedo a irme para mi camión. Ajá. Porque yo dije que no sé qué me voy a encontrar o no sé qué vaya a ver ahí o y me dice Lima, ¿Sabes que ahorita te subes aquí en el estribo del camión? Dice. Y con los tocallatas y las y las caras. ¿Tú te ibas a ir solo? ¿Tú te ibas a ir solo? Yo no quería ir solo, Aina, me daba
miedo. Sí, sí. Yo no que dije, no, yo no sé qué me vaya a ver arriba del camión, lo que vaya a estar a un lado del camión y todo eso porque pues ya le echamos agua al radiador, ya la bomba y todo eso, ya tenemos ahí los galones. Pues de esas garrafas de veintiunitos porque se lleva a cuarenta litros de
agua el radiador. Y así nos echamos y yo no me quería ir solo, yo no quería ir solo, yo quería ir aquí y dice, miramente, vamos, dice, y ahorita ya terminamos, yo te me arrimo ahí con el camión y ya primero entre los dos revisamos si no hay nada. Y tú solamente así me animé a ir, Ina. Porque estaba eso de que se oía la hasta allá empezaron como a tronar los árboles. Ajá. Como cuindos desquebrajas que es mucho,
mucho aire. Sí, sí. Sí, ya ves que está todo el agua y así ya se está oyendo de fuerte. Ajá. Bueno, entonces ya agarró mi al ser dos limas, revisamos la cabina y todo eso porque con el calor yo no cerré las ventanas ni nada. Y ya por un lado y todo eso y no está bien y todos y ya por por la banda civil todo bien, cada quien va a agarrar para su lado. Iba el baquetón, mi compadre Juan Carlos siguió para Mérida y ya este
día. Sí. Pues agarramos y y pues ya nos movimos de ahí pero sí, sentía un pesado tan un ambiente tan pesado. Ajá. Sí. Dejas cosas que te cuesta trabajo hasta caminar. Sí. Es el miedo amigo. Sí, sí, o sea, sí, la verdad sí teníamos mucho miedo, Nacho, mucho miedo, teníamos los cuatro. Sí, sí, sí. Mucho miedo teníamos porque no sabíamos que había muchos que no sabíamos que había los de los de los de los de los
que son de esas y menos. O sea sabíamos que en el sureste hay de eso que de los aluches que de los que cuidan los sembradíos, los de papaya, de laranja y todo eso, pero pues ahí no había nada. Es lo mismo vivirlo de cerca, ¿Eh? Permíteme Rosalío, vámonos a una pausa y regresamos. El miedo FON cincuenta y cinco, veintiuno veintidós. El miedo abierto aquí en la mano tenuda si no tienes dinero, sé amable.
Sabiduría en las redes porque sabemos que no siempre la solución es fácil la mano Rosalío, nos dices que tenía miedo, ¿Cómo no? Después de lo que habían vivido, continuamos con la comidora, se esperó hasta que cargó aire, Juan Carlos también y los cuatro nos movimos al mismo tiempo a una gasolinera que está como a unos cuatro, cinco kilómetros. Le alzamos toda la herramienta y te soy honesto, y en la noche yo no sé si alzamos toda la herramienta, ¿Eh? Todo lo que sacamos, quién sabe. Solo fue
algo rápido. Nos vamos. Juan Carlos, eh, Bacatón y yo nos fuimos a tomar café y a cenar y a comer lo que encontrábamos porque en todo el día no habíamos comido nada y la verdad pues teníamos mucha hambre, nos fuimos para la gasolinera y nos estacionamos los tres juntos, nos bajamos todavía muy miedosos y este pues volteando para todos lados, ¿No? Ahí cuando nos movimos de ahí, yo siento que hasta pues ni sentimos cuando nos quitamos de
ahí. Sí, sí. Y este llegamos y nos vamos bajando todos del camión a a platicar lo que había pasado y todo eso, pero a todos nos pegaron, ¿Eh? A todos. Ajá. No, ninguno de los cuatro nos escapamos de que nos nos hicieran ya una acción directa. Sí. Y este nos vamos, viamos caminando como unos ocho, diez pasos llena cuando sirve del camión del baquetón que se cae en la cajuela. Le digo, ¿Pues qué la dejaste en el estribo? ¿Dónde la dejaste? No dice, está
dentro. Y entonces, ¿Cómo se va a caer la caja de herramienta? Sí, está dentro. Y nos regresamos. Sí. Abrió la cajuela del compartimiento del tracto camión. En la caja de herramienta estaba intacto. Pero ya ves cómo se oye cuando dejan caer una caja de herramienta que se abre y se cae en todas las llaves para todos lados. Así se oyó cuando se abrió la caja de herramienta. No había. Checamos las de nosotros y estaban intactas, no, no se había este movido nada y le digo yo, va,
¿Qué tan ya ves? Por no llevar el dado rápido, te trajiste a uno, le dijo. Toma. Y dice, no, dice, pues, no, se quede aquí, dice, y ya nos fuimos a tomar café y para primero comer y luego mañana si llegamos con una señora que siempre nos atendía y porque pasábamos por ahí, nos atendía y ya nos dice, pues, ¿Qué les pasó, muchachos? No, pues, es que se nos descompuso el camión y estábamos aquí adelantito como a cuatro o cinco kilómetros
donde está. Nos quedamos exactamente en la desviación de la de la entrada para las ruinas del tigre. Y me dice, ¿Cómo? ¿Desde a qué horas están ahí? Y me dice mi compadre, pues, yo me quedé desde la mañana, dice, y de ahí me echaron rey para irme a mi compadre, nos preguntó, ¿Quién quiere un café? Ya nos sirvió el agua para café y todo eso. Y y dice oigan, dice, no les espantaron, no les hicieron nada ahí, y nos quedamos viendo
entre nosotros tres. Sí. Y ya le dijimos a las señoras que fíjese que así, así, y oíamos voces como quedaban órdenes para que se se recogieran. Sí. Y este y me dicen, ay, muchachos, dice, verdad que la señora que vende ahí comida apenas se nos pudecieron de hacer luego su negocio, ¿Sí? Apenas se nos dejó comprar unas papitas y
unos refrescos, me dije. Ay, muchachos, dice, antes está bien, dice, mira nada más y entonces yo le platicé a la señora que me habían puesto una patada y me dijo, vamos, vamos a comer para las. La hierba. Ajá. La hierba. A la maleza, sí. Para la maleza. Dice, mira mi hijo, dice, les voy a platicar, pero espero que no se espanten más que ahorita de lo que ya vienen espantados y le digo a mi compañero, pues, ¿Qué más quiere que nos espantemos y no podemos ni comer si
quiera? Sí. Y es y dice que a un matrimonio se le descompuso su camión de talla y que el señor le salió para dentro de la maleza y lo golpearon. O sea, para dentro de la hierba y lo golpearon y que apenas al señor que la señora ya no lo vio, ya no lo vio, y este y cuando salió el señor salió todo desangrentado y golpeado. Vaya. Y le dijimos a la señora, pero ¿Por qué o o qué? ¿Por qué espantan ahí o qué? Dicen, mire,
les voy a platicar. Hace varios años, hubo un accidente muy fuerte ahí en esa entrada hacia las ruinas eran unos militares que estaban ahí, pero no tenían mechones ni nada, se pusieron en la noche sin ningún mechón y ninguna luz ni nada y pasaron unos autobuses, unos camiones y a los atropellaron a todos. Ay, no tenían nada ni nada ni no tenían este pues la manera de que vieran que estaban ahí. Sí, sí, señalización. Sí, sí,
señalización y ni nada. Y dice, por eso, dice, aparte de que ha habido muchos accidentes ahí, por eso la señora ya no abre en la noche, dice, porque a la señora le tiraban, este, los platos, las tazas, y refrescos, y, y este, por eso es por lo que espantan ahí aparte de los accidentes que ha habido, pero fueron de de fallecidos, dice, han habido como un poquito de más de veinte personas. Oh, y una
gran desgracia. Los que estaban ahí según para hacer la revisión que apenas estaban poniendo y van a prenderme a la calle. Un camión viene cargado, un autobús cargado mínimo mínimo para poderse frenar y no colisionar o atropellar a una persona o algo necesita mínimo cien metros de distancia. Sí. Viendo a una velocidad de noventa kilómetros por hora. OK. Pero si tú te imaginas tú ya te los los faros que te pasan por ahí. Uh-huh.
Ogras de treinta a cuarenta, veinticinco, veinte metros, nunca ibas a poder parar el campo. No, pues no. Sí. Sí. Y eso fue lo que pasó, ya nos platicó la señora eso, y nos dijo que pues ya no nos paráramos ahí porque estaba muy fuerte el ambiente, que inclusive habían hecho misas y bendecido ahí la entrada para que no se nos pasara. Uh-huh.
Qué fuerte. Y pues ya lo que quieras, ya nos vayamos y todo, pero ya con el temor ya ahí nos quedamos en la noche a dormir y vino porque después nosotros no se nos sabes por qué se dio cuenta la señora que nos viene espantado. ¿Por qué? Por un detalle mínimo cuando la gente es observadora yo me he dado cuenta de eso. Sí. Que los tres traíamos chamarra en un en un momento. Sí. No era lógico. Sí, no era lógico. Sí, ¿Por
qué? Porque nosotros pues nos quedamos por las chamarras del mismo miedo empezó a cambiar la temperatura pero por la adrenalina que traemos no nos habíamos quitado. Muy bien. Y pues les pregunto a la señora que ya nos había pasado. Y efectivamente después de conocer la historia les dio más
miedo yo creo. No pues ya no me he dado cuenta ni siquiera y todavía fíjate a veces cuando bueno pues yo ya soy una persona mayor pero en ese tiempo se bajó cuando eres uno joven este pues había la que te hayan espantado empiezas a echar el agua después y todo eso. No es que se te bajó. Sí. Le dejamos el maquetón ahí te vas a quedar a dormir este ahí vas a traer a tu juez. Y tú te querías subir a dormir
a su cambio. Pues sí amigo. Oye no es que no. Mira estuvimos pasando muchas veces sin la pelote soy honesto yo ya no pasé de noche. Yo ya no pasé de noche yo este por ejemplo pues antes cuando la situación económica del combustible estaba pues barata se puede decir. Ajá. Nosotros creíamos mucho para el sueste lo que era campeche, Mérida, Cancún, Chiapas y te voy a decir luego les voy a platicar de otro caso que nos pasó en Mérida. Sí.
Las coloradas yucatán. OK. Y también otro que nos pasó en Mérida, Yucatán, de un compañero que traía un este un espíritu arriba de su camión. Ah ¿Cómo? Sí. Que lo iba cuidando según él que lo andaba cuidando. Que traía un espíritu arriba de su camión. Ya ves que allá en Mérida hay muchas cosas que uno no conoce y nada. Sí. Yo ahorita les platico rapidito así. Yo en una casa en la calle, por que están los los árboles de papaya a la
orilla de la carretera. Ajá. Y se me entorjaron pues una papaya y me paré y pero yo te soy honesto yo antes de meterme al sembradío de los árboles de papaya y cortar la papaya por bien. Pues ahí no hay ni barras ni nada gina. Ajá. Y yo pedí permiso para meterme a cortar una papaya. Dije a quien esté cuidando me da permiso de cortar una papaya y corté la papaya y le puse a tomarme. Ajá. Porque dicen que hay muchos espíritus o aluches o no sé cómo les llaman cuidando
todos esos embradíos. Oye Rosalío, tiene tienes tanto para contar, ¿Verdad? De todo lo que has vivido, espeluznante realmente, ¿Eh? Sí, y también un día les voy a contar, le quiero preguntar al maestro Zuján, ¿Por qué cuando yo era joven o niño, soñaba mucho que me dejaba de muerto, pero cubierta con una túnica roja. No. Vaya Rosalío. Ya hay material para después, mi amigo, claro que. Sí, claro que sí, Nacho. Te vamos a marcar en una próxima ocasión para seguir platicando contigo Rosalío.
Nada más le voy a decir a mi amigo Nacho que ahorita le va a dar coraje de lo que le voy a decir, Gina. Déjame ir a una pausa y ya se lo comentas, permíteme. Claro. El Miedo Fond, veintiuno noventa y tres cincuenta y nueve veintiséis conocemos la leyenda y la hacemos realidad la mano peluda ¿Sabías que el mercado de los niños es un gran problema para todos los niños? ¿Y el mercado mundial en crecimiento?
Así es, cada día más y más gente escucha podcast desde la comodidad de su teléfono, coche o su computadora. Aprovecha y anúnciate con nosotros. Somos RSS punto com y tenemos un paquete justo para ti. Escribe un correo a ventas arroba RSS punto com. Y sabrás que la sangre joven no obedece un viejo mandato. Sabiduría en las Porque tenemos mucho que decir la mano peluda ¿Verdad? A ver si Rosalío. ¿A dónde crees que estoy amigo
Nacho? En Sonora. No amigo Nacho, estoy en la meta entrada de la rumorosa aquí en el parador del Sentinela. Ay amigo, yo quiero ir ahí. Ya tiene años. Entrada. Ay, pues ya te mandé unos. Olita no se va a poder porque es de noche y está muy oscuro. Sí, sí. Pero la verdad es que les voy a mandar aparte unas fotos que traigo donde me agarraron las nevadas. Órale. No me gusta todo cubierto de nieve. Oh, muy bien, mi amigo, me va a dar
mucho gusto. Pues sí. A mí luego les cuento una historia de aquí que ocurrió en la rumorosa. Ajá. Y un compañero que mandaba dinero para su casa. Órale, está va a estar genial, amigo, pues hay poco a poco, ¿No? Pues ya tenemos que ir. Que tengas una estupenda noche. Y cuídense mucho, me dio mucho gusto que me hablaran por teléfono y Dios los bendice, los cuide, los protege, y decía mi amigo de Matamoros, aquí también se respira el miedo. Órale. Muy
bien. Rosalío. Muchísimas gracias, hermano, que estés muy bien, buenas noches. Pues luego, cuídense, bye. Bye. Pues. Estas experiencias jamás estoy segura que jamás las va a pasar. Sí, sí. Nos podemos espantar, ¿No? De ver algo, escuchar algo tal vez. Pero sentir que una fuerza invisible te jale, que una fuerza invisible te agreda, te dé un golpe, una patada, dices esto, ya escaló de nivel, no puede ser nada bueno.
Necesariamente tiene que haber primero mucho odio, mucho coraje, mucha maldad para nosotros, y luego de dejar marcas en la piel de las personas, o sea, fue durísimo lo que vivieron nuestros amigos, y es que sabes que lo bueno es que la comunidad de transportistas, los traileros, por decirlo de un modo, pues, en serio se apoyan entre sí, la verdad es de que eso me agrada mucho de esa comunidad, porque ellos saben lo que es tener un percance en la carretera, saben lo que es que se te descomponga
ya en las carreteras, y estás ahí solo, en medio de la nada, no hay población, no hay un poblado cerca, vamos, qué bueno que entre ellos sí hay una cierta hermandad y se pueden apoyar. Y vivir algo así de dices, bueno, fui, me tocó a mí, fueron todos los tres que estaban ahí, a los tres les tocó su sus tazo tremendo, ¿Eh? Qué buena experiencia de Rosalío, la verdad es que valió la pena, la verdad es que no había un relato tan extenso, porque todo tuvo mucho sentido,
la verdad. Y es que no es fácil el trabajo de nuestros amigos operadores de tráiler, las horas, las jornadas, el camino, lo que tienen que encontrarse, ¿No? Es del clima, ¿No? A veces mucho calor, lluvia, nieve, bueno, de todo, pero agrégale a esto. Ehh experiencias que tienen que contar. Mucho mucho que contar. El factor miedo, Lina. Claro. Gracias Rosalía.
Así es. Oye, saludo y aprovecho a Norma Guajardo, que nos está escuchando, saludos a su familia y a todos los que están ahí, a Jesús Mendoza, buenas noches a todos los peludos del mundo mundial, desde State Island, saludos, brother, también a María de Lourdes, Gutiérrez, que nos manda un saludo desde Tulancingo, Hidalgo, y Guillermo Molina, que nos está escuchando, gracias. Gracias, hermano. Gracias. Pues gracias, hermano,
lo mismo para ti. Hoy, además de los relatos, estamos recibiendo comentarios acerca de esta llamada Casa Negra de la Roma, aquí en la Ciudad de México, donde se siente un extremo frío en el ambiente,
¿Eh? Sobre todo en la noche, quienes han intentado quedarse, aseguran que es inevitable sentir la presencia de fantasmas dispuestos, así como que si te expulsan hacia la calle a todos aquellos que intentan quedarse, no, no es posible, ahorita lo comentamos y ahora nos vamos hasta San Luis Potosí, donde ya se encuentra Elma, buenas noches, ¿Cómo estás? Queridos amigos, pues aquí quiero contar un relato ahorita que el amigo Rosalío habló de un tema que yo quiero platicarles de otras de mi
hijo también. A ver. También es trailer, ¿Se acuerdan que les decía que era? Ingeniero. Ingeniero. Sí. ¿Cómo dices? Ingeniero ¿Qué? De navegación terrestre. Eso es. Sí, mi amiga. Sí, sí, nos acordamos. Bueno, él también, me acordé porque también mencionaron a la rumorosa. Ah. Él también hace tiempo. Venía en uno de sus habitaciones en la ciudad de Mijicali. Y y bueno, en un punto de, dice que ahí lo detuvieron en Ciudad Juárez un día entero, no, no le
descargaban. Entonces, tuvo la oportunidad de descansar, de dormir bien y todo. Y ya, pues venía él bien descansado. Dice que venía una tarde ya como a
las seis y media. Le dijo, no, no, no llegó tarde a Mijicali, pues, en el camino, en un momento dado, ya cerca de la rumorosa, dice que que de pronto empezó a sentir una pesadez muy grande, muy muy fuerte, y que decía, qué raro, pues, como sueño que se le cerraban los ojos, y y cuerpo suelto, y dice él, pues, qué raro, porque dormí bien, pensaba él, ¿No? Y que se sintió el cuerpo suelto y la cabeza que de pronto le
daba vuelta, se mareaba. Y suelto, suelto, así como mucho sueño muy pesado, dice que en un momento dado sintió como si estuviera muy borracho. Así que que quería soltar el el el volante. Dice, pero no, no es
posible. Entonces, trató de respirar hondo, y pues no hay mucho donde parcarse en la rumorosa, pero encontró un lugar, dice que se detuvo y empezó a respirar, a tratar de respirar hondo, pero cuando se detuvo, dice que de pronto sentado en sus rodillas, en sus piernas, más bien, entre el volante y él estaba una mujer. Y que se le tocó todo alborotado. Sí. Y dice que de reojo, vio otras dos que estaban ahí sentadas y las oyó reírse a
carcajadas. Y que la mujer que estaba sentada sobre él frente a él, que le empezó a agarrar por todos lados a tocarlo, por todos lados, y él trataba de quitársela y no podía. Y y que dice que mentalmente le decía, que no podía, que él no podía y no no no podía. Que él dice que le salían de la garganta como sonido a él. Sonidos así como sonidos guturales tratando de querer hablar, de querer
gritar, y nada. Y dice que así fue un rato grande y él sintió de pronto sentía muy muy frío la la mujer, pero él estaba sudando, dice que se sentía muy muy frío, y a un dado cerró los ojos, y siguió sintiendo las manos de la mujer que lo así como con lujuria, ¿No? Lo agarraba por todos lados. Sí. Y y y platica que que trató de rezar y no no le sangué ningún ni siquiera el padre
nuestro le salía. Y trataba y trataba y no, no no no trató y y total dice que que no sabe si lo que pasó, total que de pronto, pues ya no supo de él. Entonces, dice que de pronto, que no sabe también cuánto tiempo pasó, en ese momento no no supo, después sí, pero en ese momento no supo cuando pasó, cuando alguien otro, otro traerero le le movía el hombro, lo sacudía y le decía, estás bien, estás bien, despiértate,
¿No? Como que no no sabía donde se encontraba, todo confundido que vio al otro traerero, pero no comprendía por qué le estaba diciendo, estás bien, y dónde se encontraba él. Hasta que se dio cuenta que estaba abajo del tráiler. Ajá. Estuvo abajo del tráiler, ahí algo encontró y y por eso le preguntaba, ¿Estás bien? ¿Te encuentras bien? Porque él estaba haciendo mucho frío esa vez, y él pues nada más traía la camisa porque adentro en él el camión, pues no hacía frío, ¿No? Traía su
clima. Pero ya bajo cuando lo encontró el traerero, estaba haciendo mucho frío, dice, y eran las cuatro de la mañana. Después de que dice que eran como las once y media, más o menos que se detuvo ahí, y ya cuando eran las cuatro de la mañana, cuando lo sacudió, y entonces, le ayudó a levantarse, le ayudó a levantarse, y dice mi hijo que que no podía pues no, no, ni siquiera podía hablarle y explicarle qué había pasado. Y que mi hijo le decía al otro
¿Qué pasó? ¿Qué pasó? Y le decía al traerero, pues no sé tú, ¿Qué pasó? Porque te encontré aquí abajo, ¿Qué estabas haciendo ahí? Estabas desmayado, ¿Mo? O te dormiste, ¿O qué pasó? ¿Por qué te
quedaste ahí? Y total que pues no sé, el camión dice que estaba temblando, que no sabe si de frío, de miedo, total que empezó a agarrar calor y se preparó ahí un café muy caliente de que traen ahí y y ya como que poco a poco y trató de reflexionar que que fue lo que pasó y la verdad no supo qué le pasó, ¿Por qué fue? ¿Por qué amaneció allá abajo del camión? No supo explicar. Le dijo, no sé, no sé, no sé, no sé, así fue, eso fue de de Ciudad Juárez a a Mexicali.
Uy. Y es que yo creo que esta confusión que te da el hecho de no entender y y no acordarte y bueno, ¿Qué? ¿Qué pasó, no?
Sí, dice que él se revisó todo y revisó la cartera y todo, porque dice que no, le digo, y bueno, eran pantalones, eran de carne, dice, yo la sentí de carne, dice, no sé, dice, yo no sé qué horas te subieron, dice, pero no, no, no eran vivas, porque de pronto ya estaban ahí arriba de mí, dice, y no, estaba el camión cerrado, yo no me le, yo no levanté a nadie, dice, ya estaban ahí, así que, dice, eran unas brujas, él piensa que son eran unas brujas. Vaya experiencia él,
más nosotros. Sí. Te agradecemos muchísimo que. Para contarle otra del mismo. Sí, claro, nada más. Gracias. Gracias. Gracias. Agradecemos.
Agradecemos. Les pedimos a las estaciones en la República Mexicana que solamente nos transmiten una hora en el resto de la república y Estados Unidos continuamos después de la pausa el miedo FON cincuenta y cinco veintiuno noventa y tres cincuenta y nueve veintis las historias tienen muchas personas penuda Vale más pelear con gente de bien que triunfar con gente de mal. Sabitud en las redes. rils hacked el testimonio. ativas del río próximo. En el hueco de老访, 그래.
Tan de stitch, lo que hacia Seit滴 se fractura en una casaWoman encabezada que se le puede llamar así, debido a lo que ocurre en su interior. Precisamente es lo que ocurre ahí en la casa negra el origen de y se remonta a ya en la época de los años cuarenta cuando la ciudad pasaba por la época de la校 idea en ese de los pacientes ahí adentro. Terrible, ¿No? Terrible, ¿No? Una muerte muy muy fea y bueno, provocada por el miedo, por el pánico, tal vez. Vamos a platicar. Sí. Continuamos, Elma,
contigo. Sí, bueno, en en otra ocasión, él venía de de Durango a un poco antes de llegar a Zacatecas unos kilómetros antes dice que de pronto pues él venía manejando bien y todo. También era en la madrugada. Y dice que de pronto vio unas manos en el volante, o sea, tenía sus manos en el volante, pero de pronto aparecieron otras manos pero eran como más bien garras con
unas uñotas y velludas. Dice que no, porque las uñotas iban agarrando el volante también y él dice que de pronto dio el volantazo y por poco se se accidenta y se asustó también muchísimo y también ahí trató de rezar y no podía, pero sí, logró logró correr ahí en el nombre de de Jesús de base aquí, pero dice que sí tardó un ratito, no podía concentrarse y no podía moverse, no podía moverse, no podía moverse, no podía moverse, no podía moverse porque dice que vio las manos y
brazos hasta más o menos él dice no me podía mover, pero así como por el rabillo del ojo yo alcanzaba a ver unos brazos hasta mis hasta mis codos, dice hasta ahí estaban otros brazos y y sin nomás de pensar que venía atrás de mí y me venía
abrazando por decir, ¿No? Le dijo que estaba en algún lugar por ahí y se bajó del camión y no hallaba ni qué hacer y respiró un ratito, estuvo un rato ahí haciendo oración y ya se subió al camión y dice, no, ya no había nada, dice, pero sí quedó un olor muy feo, dice que cuando llegué a Zacatecas, dice, iba a recoger ahí de pasadita también a otro traileros que se le descompuso su camión y que le dijo, oye, ¿No? Sí. Sí. ¿Cómo ven? Eso fue lo que le pasó también.
Pues ya para que un compañero te diga eso es que algo raro había, ¿No? Sí, dice que olía muy feo, muy muy feo, muy dice que sufre a sucio, discremento, no dice, olía feo, dice, olía muerto. Dice a perro muerto, olía muy feo, dice, olía ahí. Sí, ¿Cómo ven? No, pues eso es lo que me ha dado el impacto impactante. Primero el hecho de ver esas manos que estaban ahí tomando el volante también decía caray caramba que eso está bien es solo. Sí. De repente tienes esa visión, ¿Qué
onda? Y luego el aroma fétido, señal inequívoca de que había una energía del bajo astral en ese sitio. Sí, hombre, ese ya cuando llegó aquí, lo llevó a ver a un carácter muy muy muy muy muy muy muy muy muy muy muy pero sí sí finalmente sí se lo bendijeron. Que vendijeron el camión por dentro y por fuera y todo. Oh, qué bueno. Se sintió más tranquilo. Sí, sí, sí, no, y ya ya no tuvo pues otro otro evento como ese, no, otros muchos, pero así, no. Pero dice hijo, se me subió el demonio
ahí. Sin duda. No, ¿Cómo ven? Sí, mi amiga. El ma pues muchas y a ustedes muchísimas gracias por llamarme y y un gusto en saludarlos y saludarlos a todo un fuerte abrazo y a todo el equipo también. Igual. Gracias amiga. Que pasen buenas noches. Igualmente mi amiga. Y hasta luego. Bye. Hasta San Luis Potosí le mandamos un fuerte abrazo porque siempre está muy pendiente de nuestra
transmisión. Quiero saludar y y también darle un abrazo a mi querida profe que nos saluda kleineramente la y la provision de la trilohnio y Prate 공s. Si lo ganamos todos throwing después de lo que te acabo de mencionar antes de el relato de Elma, pues realmente fe aterrador. Lo que sucedió en este맛 tests de fuego mucha gente que que falleció de una misterio es que la construcción en su estructura no tuvo daños aparentes porque habrá sido.
Vámonos con Panda Trucking, ¿cómo estás? Pues al millón por ciento. Ah mira esa es la actitud. Eso que ni qué. Oye Panda, ¿dónde te encuentras? Ahorita justo en este momento estoy en un pueblo que se llama Sabinas de Hidalgo Nuevo León. Estoy a mediación de Monterrey, Guilaredo. Vaya, ¿tú también eres operador de trailer? Sí, soy B1, soy este trailer B1, soy de los que van desde México a norte. ¿B1 qué significa? Internacional. ¡Ándale! ¡Ándale! Pues por eso se llama Panda Trucking.
Estamos aquí en Estados Unidos. ¡Ándale! Muy bien por ti. Oye, tenemos muchísimos amigos operadores de trailer y tantas experiencias que tienen. Vamos a escuchar las tuyas. Claro que sí. Bueno, mira, esto me pasó hace poco, no tiene mucho. Yo creo que hace como unos seis años. Este, yo venía de Puebla. Ese día fuimos a cargar a Atlisco. Allá cargábamos muebles de madera que iban con rumbo a Dallas, para Dallas, Texas. Entonces, yo venía saliendo de la caseta de
lo que se llama el Arco Norte, esa carretera bien peligrosa. Y no porque esa carretera muy fea, sino porque por muchos saltos y todo eso. Entonces, estaba, fíjate, lo curioso es que estaba un señor pidiendo un ride y yo me pare, pues yo me iba para que nadie lo quiera levantar y dije, pues a las horas que son y el clima como estaba, dije, pues qué gacho, porque tenía un niño como de unos, no sé, cinco, seis años. Dice, pues qué mal de los operadores que no lo quieran levantar.
Entonces, a veces no lo levantan porque son, este, son ilegales, pueden ser, este, guatemaltecos, hondureños o ex. ¿Immigrantes? Bueno, como quiera, pues es noche y dije, como está el clima, pues le va a hacer daño al niño. Si lo voy a levantar de noche, no hay mucho problema. Dije, si es que es ilegal, pues lo voy y lo dejo a una petrolera y hay que, hay que ser hasta que, pues hasta que además lo levante. Y me pare y haz de cuenta que abre la puerta del chavo y
sube el niño. El niño se sube y hace cuenta que el niño corre y luego, luego hace el camarote. Y yo volteo y el niño se va y se acuesta, o sea, el niño, o sea, como si ya me conociera. Como si ya se la supiera. Si, como si supiera que yo iba bien por ellos. Y se sube y se mete el camarote. Entonces, este, se sube el señor y no, no era ilegal, era, era, era mexicano. Pero decía que él iba con rumbo a Guadalajara, le dije, mira, yo no voy para Guadalajara, yo voy para León.
Este, ahí el León, bueno, de hecho iba para Silao, porque en Silao tenemos una base y ahí tenía yo que llegar a sacar una caja, entregarla que tenía yo que iba para tu disco y de ahí sacar una caja que iba para Laredo. Yo lo que puedo hacer es dejarte ahí en Silao, pero te dejo en buenas manos, porque ahí hay un chavo que ahorita va para Guadalajara. Igual ahí te trasbordo con él y ya te lleva, como quiera, le mostró su ife. Dijo, no, sí, sí, es de aquí. Y dijo, sale. Entonces, en eso íbamos
cuando el frío estaba bien bajo, si es que éstamos como unos, en aquel tiempo, ¿qué te gusta? Como unos 5 grados. Así estaba frío. Entonces me pare en una petrolera y le pregunté, bueno, íbamos manejando y caminando, me estaba manejando, me iba platicando, no, eso es lo que pasa, que yo perdía a mi esposa en un accidente y perdía a mi único hijo y la verdad, este, pues me duele mucho porque yo lo quería mucho a él y estaba
siempre conmigo y dije, su único hijo, entonces viene sin vida. ¿Esta criatura aquí? Sobrino. Sí, yo dije, va a ser su sobrino o algún, no sé, algo, algún familia, pero no su hijo. Y no, yo lo quería mucho y dígate que, pues, en el accidente los perdí. Ah, órale. Y yo platicando, yo volvía para el camarote y el niño estaba acostado. Entonces, en una de esas, el niño se para y se para y se queda sentado entre los sillones de nosotros,
el que es el piloto, el co-piloto, pero en el camarote. Sí. Y el niño se miraba aquí, me escuchaba la plática, pero el niño no hablaba para nada, nomás estaba sentado y yo volteé para atrás y lo miré y el niño se ríe conmigo. Nada más hizo eso, no hizo más. Entonces, este, pues, llega el momento de que llegamos a su lado. Entonces, este, y yo para esto le hablé a un amigo por teléfono, oye, ¿cómo ves este? Mira, tengo un compa que va
para allá para guardar la gana. Dijo, ah, pues aquí te espero, yo voy para allá. No, está bueno. Entonces, llegamos ahí a su lado y pues ya no estaban esperando ahí. Entonces, se baja el señor, el chavo este que lo iba a trasbordar, estaba dentro del patio de nosotros. Pero se fue al baño, él iba para el baño. Dijo, espérame, deja yo ir al baño, sí. Y mientras que se bajen ellos, pues, se acomoden en tu camión.
No está bueno. Panda, permíteme, vámonos a una pausa y regresamos contigo. Ok. El miedofón cincuenta y cinco, veintiuno noventa y tres, cincuenta y nueve, veintiséis. Porque la verdad se esconde bajo la leyenda, la ponemos al descubierto aquí, en La Mano Peluda. Tenemos tu atención. Es por eso que este espacio es perfecto para que tu producto o servicio sea conocido por millones de personas que se encuentran en este momento en su casa, su oficina o en su automóvil.
Aprovecha y anúnciate con nosotros. Somos rss.com y tenemos un paquete justo para ti. Escribe un correo a ventas arroba rss.com, ventas arroba rss.com. Y sabrás que se sienta estar en boca de todos. América es la tierra de la oportunidad. Si eres un hombre de negocios de Japón, sabiduría en las redes. La vida es la vida que distinguimos al mundo sobrenatural. La Mano Peluda.
Durante el corte nos quedamos pensando, y el pequeñito, este pequeñito era real. A ver Dinos entonces el chico, el chavo este te dice voy al baño. El chavo era mi compañero, el que iba a ir a Guadalajara. Ah ok si. Si si si. Entonces bueno pues yo me acomodo a un lado de su camión para que el que iba conmigo se bajara y nada mas trasbordara su camión.
Porque yo tenia que soltar esa caja ahi y agarrar otra para irme para acá para Laredo. Entonces el se baja porque llevaba una maletita asi como tipo, se le llaman como salchicha no? Algo de largo pero con algo lleno de ropa porque estaba medio gordita. Si. Nada mas, no llevaba mucho mas que esa. Entonces cuando él abre la puerta y se baja, este no mas se baja el.
Y ya va y se acomoda el camión de mi compañero que salia a llevar detrás bordo. Y se baja y no pues gracias y este pues un gusto en conocerte. Y un dia pues te volvo a ver y para agradecerte y no no esta bien. Pero el niño no se bajaba. Si. Entonces yo le digo oye ya te subiste a aquel camión pero que me lo vas a dejar aquí de rivete o que?
Dice de rivete que? Dice pues tu niño digo pues aqui lo vas a bajar o que? Dice mi niño, digo si es que viene contigo. Y en eso dice eh no yo vengo solo. Como?
Te dije no hombre como tu solo pues el niño entonces ese niño de quien es? Y yo volví para el camarote y busco al niño. Ya no estaba. No había ningún niño y haz de cuenta que en ese momento pues si se me recorrió todo el cuerpo asi como sentias asi como tipo como un frío pero como con un se puede llamar asi como con galambrito no se como se le puede explicar. Si si como hormigueo. Ah andale.
Entonces yo le dije no no esperate es que le dije es que cuando tu te subiste el niño venia contigo. Me dijo no viste que hasta le dije que pues que se acostara que no había ningún problema. Y dijo no pues yo pensé que me juzgase a mi pero no yo pues yo había la gusa en el sillón. Si. No no le dije es que el niño subio contigo. Como era el niño dije mira era un niño asi asi con estas facciones asi asi. Dijo ah no me digas eso. Le dije si y abre esta ropa y hago una ropa asi asi asi. Ah no dice no me lo di. No y se agarro llorando pero asi es de cuenta que como si le vieran pequeños.
Asi era su hijo. Si y asi дня para que pm dijo adi carso no es mi hijo. Se juancle la polionen. Si asi a si como tu me lo diciendo con la ropa que tu me., donde los vimos alla elся fue como esas ropa se fue. No manches y como ese dis八 ropa que me escribi la ropa que le pusimos cuando los vimos en el panteón. No le dije no me diga ase ah ase. Dices no me denz ji. Ah ya. Para que se éncate como está jugando algo male eso. Si no pude ser overcome al jafe. Soniumen que se murderson con la ropa
y yo, o sea, bien real, niño, ¿por qué entonces? ¿por qué yo lo vi sentado ahí? Primero se acostó y luego se sentó ahí en el camarote, yo lo estaba viendo y él se río conmigo, no, dice, yo vengo solo, y ya sacó la foto, porque él tenía una foto en su cartera del niño, sí, le dije, pájense él, dijo, no, la verdad es que yo creo que me viene acompañando en los viajes, le dije, no, pero es que, ¿cómo
crees? le dije, o mira, súbete a mi camión y dile a él, no te va a ver, pero te voy a decir a ver, pero te va a escuchar, digo, tú no lo vas a ver, pero él te va a escuchar, dile que se vaya contigo, porque pues igual si me lo dejas conmigo, ¿qué voy a hacer yo? Sí, claro, sí, bien pensado, bien pensado, amigo.
Sí, no, de hecho, eso lo hice porque yo he escuchado de mucha gente eso hace, cuando alguien se lo sube, pues, si va con gente, pues bájelo, porque él a lo mejor se viene conmigo y pues yo ya, yo ya no, ya no puedo con los que me pasan a mí, imagínate con otro más, no, yo no voy a poder, y pues, imagínate que él se subió y sí le decía, pero víjate que víncora que le decía, no, mi hijo, ya, tú ya vete a descansar, si no tienes que estar conmigo, yo voy a estar bien, y haz de cuenta que
que no se sentía nada pesado ni nada feo, todo era así como relajado. Sí. Y él hace cuenta que hizo, hizo según como la finta, como que de lo agarra de la mano y lo baja con él, obviamente, pues no, no más se bajó él, ¿verdad? Pero se me dejaba como con la mano del chavo lo agarra, como si hubiera agarrado la mano del niño. Sí. Y le dijo, vete, vámonos, pero es para que ya te despidas y ya te vayas tú a descansar, tú ya no tienes que estar aquí, por mí no te preocupes, voy a estar
bien. Sí. Y pues sí, yo no sé si se bajó o no, pero yo lo que hice es que yo me fui a mi viaje y este, pues no, yo, yo nunca sentía nada malo, pero sí fue así como que, ¿cómo es posible que se queda aquí con los, o sea, yo lo vi, o sea, estaba, yo volteaba para atrás. Está de acuerdo. El niño se veía conmigo. Entonces, o sea, yo, yo me imaginé que, que, pues, bueno, antes de pensarte que él era muerto, yo me imaginé que, que, que, eh, iba con él y y él se ría porque a lo mejor por pena o no sé.
Mm-hm. Pero no sé si se ría por agradecimiento o no sé, pero sí lo pues yo lo vi. Como lo vi acostado. Que estaba ayudando a a su papá porque si no has ido por él, quizá. No lo hubieras. No lo hubieras levantado. Porque a ti eh se te estrujó el corazón por el pequeñito que hacía frío que era noche y dijiste bueno pues yo lo he visto por el niño porque yo lo he visto por el niño, porque yo lo he visto por el niño, por el niño, entonces, en un momento te dio confianza el hecho que llevara
a un niño. Quizás si lo hubieras eh visto solo no lo llevas, eh. Fíjate que así como tú lo dijiste, ¿no? Lo pudiste haber dicho mejor. Así como tú lo dijiste porque yo lo pensé y dije yo, yo por el niño, porque o sea, el niño y el clima, porque había mucho frío. Y de hecho, yo no estoy acostumbrado a juntar a levantar gente grande, porque nunca sabes qué puede pasar. No sé si tú lo dijiste porque yo lo dije, porque yo lo dije
por el niño, ¿no? Y yo sí, la verdad sí lo hice porque dije, es que pobre niño, o sea, imagínate, lo dejó ahí más noche y como estaba de frío le va a hacer daño, una pulmonía o algo, ¿y pues pa qué quieres? Uno carga con la con la con la con la conciencia, así como que me dio dices tú es que cómo fuiste capaz de haberlo dejado
ese niño. Entonces, pues yo lo que hice fue levantarlo, pero sí fue por eso, por el niño, porque pues pobrecito no no tiene ni incluso yo le iba a regalar un un suéter para que porque tengo ese costumbre, fíjate, que es que es que humilde vaya para no no decir pobre porque pobre sí así como que un poquito más este hasta ofensivo gente humilde y digo yo los miembros de la calle y y joder tiene frío o tiene hambre si tengo un suéter ten te lo regalo si tengo dinero ten para
que te compas un no sé una torta o algo y no me gusta dejar a la gente así como que desamparada en el momento entonces pues yo vi ese dije no cómo voy a dejar el niño ahí o sea yo por el niño dije es que le va a hacer
daño. Sí. Incluso pensé en bajarme un noxo dije me pago un café o algo verdad pero nunca nunca eh con la práctica pues nunca se me se me ocurrió bajarnos porque iba bien a gusto incluso prendía la calefacción para que el niño se se calentara y pues cual cual si no en realidad nunca o sea en vivo nunca estuvo pero sí sí yo creo que sí yo también pensé que lo mejor él lo hizo porque su papá iba solo y pues pedía llegar a Guadalajara y gracias a él su papá pues sí logró llegar a
Guadalajara. Sí. Y y pues sí sentí yo yo digo así como que pensativo así como que ay no manches o sea yo también tengo mis hijos y y y no yo no me gustaría perderlos jamás y digo díjole yo los quiero mucho pero pero este ese niño sí me hizo así como que ay no no no no algo así como que bien feo e incluso pues hasta como que se te está uno de una garganta porque dice pobrecito niño se fue y y era el era pues un todo para su papá y pero en fin dije bueno pues ya ya a pesar de que no
está no está este ya con él el niño no lo dejaba así como que lo tanto lo quería que pues lo pedía donde quiera que andaba. Sí imagínate un pequeñito que como dices el dolor más fuerte que se dice que puedes vivir es la pérdida en cuestión de muerte de un hijo y un hijo tan pequeñito y en un accidente y todo es para este hombre fue algo yo creo que le ha costado mucho superarlo y me imagino que le sigue llorando mucho y él no se ha podido ir quizá por esto por estar cerca de su papá.
Sí yo pienso que yo también pienso que es por eso a lo mejor él no lo deja ir porque también el llorar es mucho es así como que está lo incluso si le lloras mucho también es eso es eso es el tenerlo de irse porque él no se no se puede ir porque ve que el papá sufre entonces este de hecho yo le platicé también eso a un padre ya en el león se lo platicé a uno que es ahí en San Martín ese padre es el padre de Apolinar y yo le platicé a él y él le comentó justo eso que el niño no se iba
porque el señor no lo dejaba no lo dejaba descansar exacto y el niño se sentía con la culpa y no con la culpa sino como con el el pesar de que su papá estaba triste y no lo dejaba descansar y que lo que le recomendaban era que ya no le lloraba pero pues yo le decía que ya no le lloraba si nunca va a volver a ver y nunca lo ha vuelto a ver. Vaya experiencia que nos contaste, cuando la trajo y la contraba.
Y yo se me acercó a la persona que contaste Fandatro quien me gustó el hecho de un tipo de experiencia como esta y que ya se quede aquí grabada. En estos relatos impresionantes. Otros por contar, pero bueno, como quieras entiendo que hay más gente que quiere contar sus relatos, pero bueno, ya me tocará otro turno para volver a contar otros que me quedan más que te digo que son mias y ya si si son así como que a la vez tristes y a la vez cuerdas porque pues nadie se le imagina, nadie la cree.
Sí, a mí. Bueno, muy poca gente a veces nos cree, pero pero hay también mucha gente, como por ejemplo, en la programa aquí de ustedes. Si mucha gente sí está en el programa porque saben que los semineros tenemos muchas historias así como esta. Es correcto. Que son son bien reales y más en esta, en las carreteras de México. Haz de cuenta que hay un sinfín de historias que a veces uno las escucha, pero dice así como que cómo crees que va a pasar eso?
En realidad sí pasan, sí pasan, porque es algo así como que es el diario. Diario hay diario de muertos, diario de accidentes. Y la verdad es que en las carreteras nunca, nunca vas a acabar de contar historias que te van a pasar a ti y al que sigue para atrás, al que sigue para atrás, le van a pasar siempre lo mismo. Entonces, pues mientras pasen y tengamos vida y tengamos la suerte de estar aquí en este programa, que por cierto, yo lo sigo desde ya hace.
Yo me acuerdo el uno de las historias que yo escuché aquí con ustedes fue el caso de Josué cuando estaba para el normal. Sabes en paz, descanses y si en paz, descanses y escuchamos. Pero mucho tiempo más atrás de esta historia de Josué ya la escuchaba por parte de mi hermano. Mi hermano fue el primero que nos nos hizo escuchar la mano peluda y fue justo, fíjate, lo escuchamos justo para un día de los muertos.
Y de ahí para allá, pues nos me gustó mucho escucharlas y pues hasta hoy los he seguido. Qué bien, pues si Dios quiere, banda, en agosto vamos a cumplir todos juntos 28 años. 28 años y más o menos. Y digo no, yo estaba bien bien chavillo y era novillo cuando cuando lo escuchaba. Sí, ahora pues ya soy abuelo. Ándale, mira, vamos en el camino.
Pero lo importante es que nos sigue uniendo esta pasión por los temas que aquí escuchamos y los relatos que te quedan pendientes nos van a dar la oportunidad de volver a saludarte en otra ocasión. Primero Dios. Que tengas excelente viaje con mucho cuidado. Gracias y que tenga buena noche. Aquí estamos con dientes. Hasta luego, mi amigo. Qué historia nos platica hoy. Y si una mira, dice Katia, lo mismo dice. Qué historia.
Mucha gente no cree que existan los fantasmas de niños, pero si los hay, se quedan con sus padres o buscando su casa. Y en esta ocasión fue. Yo creo que de verdad el niño le quería ayudar a su papá para que le dieran el lavetón. Como lo mencionaba Gina, yo creo que cualquiera de nosotros sabiendo cómo son de peligrosas las carreteras y es en particular que él mismo nos dijo pues esa carretera es muy peligrosa, no por los accidentes, sino porque pues hay mucho malandro.
Pero una vez que lo subió, Panda se quedó como muy a gusto el hecho que como el pequeñito se subió y luego luego se acostó. Corre. Ay, bueno, mira, hasta siente calientito. Pero lo que no sabía es que era un niño fantasma. Sí, claro. Y yo sí creo, así como tú lo dijiste, Panda, que cuando nosotros le lloramos demasiado a nuestros seres queridos que fallecieron, no los dejamos partir.
Y esto lo creo y lo considero así porque de las experiencias que nos han contado cercanas a la muerte y que regresan, muchos de ellos nos han dicho que ya se sienten en un lugar tan hermoso, tan maravilloso que los hace regresar, es la voz de un familiar diciendo su nombre. Y entonces como que reaccione y es lo que los atrae. Y entonces esto seguramente pasa con aquellos que sí fallecieron y nosotros seguimos llorándoles, llorándoles, y no los dejamos trascender.
Vámonos a una pausa y regresamos. Llegamos el Miofon 55-2193-59-26. Todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos aquí en La Mano Peluda. Claro que hablo conmigo mismo, a veces necesito el consejo de un experto, sabiduría en las redes. Porque no todo tiene explicación lógica, La Mano Peluda. Esta noche especialmente me han gustado todos los relatos, espeluznantes. Y ahora nos vamos a ir a San Antonio, donde ya está listo Jorge para contarnos una de sus experiencias.
Jorge, ¿cómo estás? Vamos a saludarlo. Saludos, mi amigo. Estamos con todos los peludonomiacos. Eso es todo, mi hermano. Oye, ¿nos vas a platicar una historia? Sí, sí, sí. Mira, yo soy guardia de seguridad. Como yo dije aquí en San Antonio, soy supervisor y manejo lo que es como la patrulla. Sí. Entonces tenemos varios lugares que nos checamos, no hemos que ir a hacer los rondos para ver que todo esté bien. Pero hay uno en específico. Ahorita ya no estaba, pero estaba.
Uno en específico que era como una, gente. creo que se le llama arquidiósis. ¿Arquidiósis? Sí, arquidiósis. OK. O sea, es como, no, lo que es como padre o tipo. OK. Como se llama. Bueno, como nadie cuenta que ese lugar nosotros lo tenemos que Yo entraba a lo que es las seis de la tarde y entrando yo a esa hora, le iba a checar antes de que os colegiera. Sí. Ya después, yo iba a checar mis otros lugares y a como las 2 de la mañana tenía que volver a ese lugar. Panor, de la Tanarga.
Era la tienda de iglesia abandonada, todo estaba abandonado. Abandonado en la iglesia, estaba lo que es como la cocina que tenían ellos. Estaba también lo que era un triate, un triato. Pero, ya sé lo que nos contaban que hay como exorcismos. Estaban los espejos como, como, como decir, como los telífonos que tienen las camas, así como para amarrar la gente. Ajá, OK.
Entonces, yo cuando llegaba a esa hora, como que yo estaba abandonado y nosotros poníamos lo que son como maderas en las puertas para saber así como si entraba alguien y nosotros teníamos que entrar y checar. Y me tocó una vez que, como en los 2, 3 de la mañana, y noté que uno de los bordes, el exorcismo se movió. O sea, lo había movido. Sí. Eso, cuando acababa eso nosotros teníamos que ir a checar. Pero, pues, al de vuelta aquí yo estaba solo.
Yo era lo único que tenía que checar y eran edificios como de 3, 4 tipos. Este, no tengo mente en lo hecho. O sea, se sentía un miedo. Se sentía, o sea, se sentía feo el ambiente. Se sentía, o sea, como que no quieres estar ahí ni entender. Yo me metí y empecé a oír como, como, gente corriendo por las escaleras. Sí. Yo no me sentía que era como, pues, de algún badobón o bien, como te digo, estaba abandonado. Y, pues, normalmente es lo que tenemos que checar que no se meta a nadie.
Entonces, yo sabía que yo oí así como gente corriendo por las escaleras. Y, pues, yo como, digo, tengo lo que es mi cintronca, mi pistola, mi internet y todo. Tu equipo. Sí, mi equipo. Y, este, me puse a checar todo. Y, pues, no encontré nada fuera de lo normal. Pero, este, después empecé a oír buses. Empecé a oír como, sentí como, como murmullo. Sí. Empecé a ver que estaban haciendo gente riendo. Sí. Este, algo, algo, como que no pude. Como que, ¿qué pasó, mi amigo?
Como que apretaste unas teclas ahí. ¿Cómo? Algo está pasando, como que estás apretando unas teclas o algo. Sí, sí, sí. Sí, perfecto. Y luego, mi amigo, escuchaste unos murmullos. Sí. Me metí en lo que era un cuarto. Este. Y, al momento de entrar, vi como si pasara gente corriendo. O sea, vi como las figuras, la sombra de gente corriendo. Y, pues, me, pues, me quedé donde me entiendes como que, pues, que está pasando. Ni chequeé, no, nada, nada. O sea, no, no encontré nadie.
Ajá. Este, también en otra ocasión, otro supervisor que también iba a checar, este, nos comentó que estaba checando un edificio. Y estaba platicando con su esposa, como le dio llamada. Y que le dijo a la esposa que si no, que si nada solo él, que si nada alguien con él. Y le dijo, no, pues, que si estaba solo. Y que le decía porque estaba, la señora veía que estaba alguien parado atrás de él. Alguien como, como si fuera un mojo y como cuando tiene como las capuchas.
Sí. Este, que iba como va caminando atrás de él. Y, pues, él también se sacó de ahí. Pues, y usted que solo. Ajá. Y, pues, sí, pues, me han tocado así muchas cosas así que, en ese lugar que, este, que a lo mejor no se imagina, ¿me entiendes? Porque, pues, eso es una iglesia, cosas de Dios y eso, pero, déjame te digo que, pero solo a los horarios además te asustan, ¿me entiendes? Sí. Que a lo mejor no se imagina. Oye, pero entonces. Y así con los.
Este, estos sitios que tú comentas están ya en desuso, ya completamente abandonados. Sí, estaban en desuso. Estaban. Sí, estaban. Porque ahorita ya hicieron apartamentos, ya nos remodelaron y. Ah, los tiraron y construyeron. Sí. No más que nosotros tenemos que checar porque como eran del gobierno. Nosotros nos mandaban ahí a checar. Desde tenían, tenían también como el catacumba, como cuando tienes que ir abajo así como. Sí, sí. Ah, y. No sé, algo muy feo, un toque a no. Ese. O sea.
A lo mejor no, pues no. O sea, debió haber estado muy macabro, ¿no, mi amigo? No, no, no, sí, sí. Muy, muy feo. Mandar de hacer un rondín en la noche a esos sitios. Uf. Mejor vaya usted, jefe, ¿no? No, no, sí. Pero tú sabes que. Sí. Que tiene que ir a su uno. Sí, es la obligación, mi amigo. Pues para eso. Sí, sí. Así que para eso se afleta uno de agente de seguridad, ¿no? Sí, sí. Y, joder. Pues difícil. Tiene fuerte, pues. Los balas son. Sí, tras todo lo que no. No. No hacen casi nada.
Pero afortunadamente no ocurrió nada y sí pudiste apreciar lo que es el verdadero terror, ¿no? Estando ahí solo con manifestaciones, ver a un hombre encapuchado tipo monje. Pues sí, sí. La verdad es que nadie quisiera estar en tus zapatos, hermano. No, no, sí. Tenían también lo que son como las imágenes, como las espátulas de santos y. O sea. O sea, algo, algo feo. O sea, algo feo este lugar. Oye, dime una cosa. Estas figuras se les llama figuras de bulto. A veces son de tamaño casi natural.
¿Esas qué tan grandes eran? Pues de corte como. O por el tamaño. Yo miro lo que son cinco pies. Casi seis. O de corte como el tamaño de un. También había zapatos chiquitos. Ok. Este. A ver, pues como te digo, se metía gente así. Había veladoras como que sean rituales. Tenían los pentagramas. Sí. O sea, se metían a escondidas, ¿no? Sí, sí, se metían a escondidas. Oye, y esas figuras de bulto te hacía el comentario porque como están casi del tamaño bueno de un hombre normal.
De hecho, ya lo platicas que sí es así. A veces se siente como que nada más les falta moverse, ¿no? No, no, sí, sí, sí. A veces hasta cuando entrábamos así. O sea, nosotros ya sabíamos que estaban ahí, pero o sea, te sigues sacando de donde como que hay. Claro. O sea, me he disparado ahí. Sí. Allá en el ahí. Parece que cobran bien. No, yo creo que me he oído algo. O un espanto o algo, un tío que se mueve. Claro. No, y de lejos, pues ves ahí la sombra, ¿no? El bulto.
Sí, la verdad es que sí espanta. O sea, para qué te digo, aunque estés en una iglesia o en un recinto que fue utilizado para, no sé, para orar, rezar y todas esas cosas, pues sí, sí espanta, mi amigo. Y ya lo creo. De hecho, aquí hemos preguntado si a alguien no le daría miedo dormir o pernoctar adentro de una iglesia completamente a solas. Y muchos dicen, no, a mí sí me daría miedo. No, sí, sí, sí, obviamente que sí.
Claro. Como decía Juan Ramón, que en cualquier escenario este nombre mete en lo que no conoce. Sí, es verdad, es verdad. Lo que no conoce. Muy bien. O sea, no le teme la oscuridad, sino lo que puede haber en ella. Exacto. Guau, Jorge. Y es que la mente comienza a, pues, generar muchos pensamientos que la verdad es que no siempre tiene que ser así. Pero como echamos a volar la imaginación, se convierte en un verdadero martirio en ocasiones. Sí, sí, sí. Muy bien, hermano.
Pues la mente llegó a lo que le pude. Trúplos, o a lo mejor la misma adrenalina, el mismo miedo. Correcto, sí. Lo que te hace. Es veras que puedo hacer. Excelente, Jorge. Pues no sé si quieras agregar algo más, amigo. Ah, pues rápido también. Me parece también, pues, ya sabes, de adolescente, en la famosa de los niños. En San Antonio. ¿Dónde se, qué? ¿Dijiste de los niños? ¿Se aparecen? Sí, en San Antonio, es famosa, en la de los niños, donde se llevó el tren a un autobús escolar.
Y supuestamente se enfocan los niños. Ay, sí, en António. Ah, sí, que quedan las huellitas de las manos en los carros. Sí, que quedan así. Sí, sí, sí. ¿Y es verdad? Pues fíjate que no, no, como nos topó, le pudimos lo que es el talco y eso, pero no. No nos topó. OK. Pero en una ocasión sí estaba con unos amigos. Nos parquemos lo que es el lado de las vías. Sí. Y ha de cuenta que nomás se oyó como si hubiera, se hubiera ido alguien arriba del cofre, claro. Arriba del carro.
Sí. Pero no le pusimos ante ello, no sé, nomás. No lo sé. Pues ya cuando llegamos a la casa, notamos que estaba la bolladura arriba del carro, como si se hubiera querido algo. Un golpe, ¿no? Ahí. Oye, amigo, dame, dame de la chance un segundito. Voy a hacer una pausa. No te vayas, por favor, ¿sí? OK. Y regresamos el Miedofon 55-2193-59-26. Conocemos la leyenda y la hacemos realidad. La mano peluda. ¿Quieres anunciarte en este y en muchos otros podcasts?
Escríbenos a este email, ventasarroba.rsf.com. Ventasarroba.rsf.com. Desgraciada la generación, cuyos jueces merecen ser juzgados. Sabiduría en las redes. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. La mano peluda. ¿Qué tal? Apareciones, sombras, ruidos y agresiones. Todo lo que hemos escuchado en esta noche. Sí. Ha sido espeliznante. Programas de hoy. Siempre son buenos los programas, pero hoy nos han tenido en vilo. Mi estimado Jorge, ¿ahí te encuentras? Sí, sí, sí. Ah, perfecto.
Entonces, nos estás comentando que, bueno, no aparecieron las manitas. Sin embargo, sí se escuchó como un golpe. Cuando lo revisaron en el auto, efectivamente, había una bolladura, ¿no? No, sí, como si, como si ahora quedó alguien. O sea, no era una bolladura así chica. Que es como de una persona grande, o sea, lo que es. De una persona normal. Sí. De una persona normal. Y sí, en una ocasión, también, igual como con lo que es, era mi novia, con mi esposa. Sí. Amigos y eso. Muy bien.
Y en una ocasión, cuando estábamos ahí, pasó el tren. Pues, a veces, es raro porque después nos pasan trenes así como. Por eso, sí, me entiendes, porque ya. Ya nos pasa muy seguido. Pues, pues, ya, sí, que nos pasamos seguido. Eso es. Entonces, cuando iba pasando, a mí se me ocurrió tomar una foto. Entonces, ya, así me quedó, y no le puse mucha atención hasta después. Había cuenta que cuando me puse a ver las fotos de los vagones, es que todo lo que es la forma de una calavera.
Ah. Así en los vagones, había cuenta que se hizo la figura de una calavera. Como un cráneo. Sí, como un cráneo. Oye. Y poniéndole más atención, también noté que estaba como una tipo, una gargola. Sí. No, el tamaño era un chiquito. Arriba de los vagones. Ajá. O sea, como de, ¿qué? ¿Unos 50 centímetros o más pequeña? Más o menos, así. Más o menos, así. Y guardé esa foto por mucho tiempo, pero. Sí. Pues bien, se me salió. Púchala, mi amigo, era buen tiempo para que la compartieras, hermano.
No, sí, sí. Bueno, nos quedamos con la descripción que nos acabas de hacer y, pues, te agradecemos muchísimo. Jorge, no sé si quieras agregar algo más. No, no, pues no, todo. Yo sé que el emborno fue un plato así, un poco, pero. No, bueno, claro que estuvieron buenos tus relatos, mi amigo. Pues aquí se trata de eso, de escuchar experiencias. No, no juzgamos ni calificamos si son buenos o malos.
Nada más lo que el comentario que hacíamos es que esta noche sí han estado espeluznantes y los tuyos también, por supuesto. Claro que sí. Te agradecemos. Yo me pongo triste porque cuando se acaba el programa. Ajá. Ya me quedo como mucha gente. Como dicen, me quedo picado. Sí, mi amigo, afortunadamente ahora las redes sociales te dan la oportunidad de continuar con más relatos, más historias que están ahí grabadas como podcast y pues hay esa gran ventaja. Antes no la había, ahora sí la hay.
Entonces es un gran beneficio que tenemos todos, ¿no? Sí, y no te miento. Cuando se acaba el programa me meto en lo que es el YouTube y oigo, relato de Juan Ramón. Lo único malo de eso, mi amigo, es que pues todos esos son piratas. Pero bueno, pues ni hablar, mi amigo, algo se debe hacer. Hay uno que me llamó mucho la atención, no sé si lo recuerdo. Un señor que habló, se llama el relato de la laguna. Claro, sí. Un señor que habló que le rescataron los niños que estaban adentro de la camioneta.
Sí, mi amigo, pues ese es uno de los relatos estelares que tenemos ahora porque sabes qué, ese sí es nuestro, no es pirata, por supuesto. Y fue muy espeluznante por todo lo que nos describió este joven. Sí, y la forma en la que, o sea, describió con detalles. Sí, mi amigo. O sea, como dices tú, no pirata, o sea, lo dijo con todo color, o sea, con todo el detalle. Así es, mi amigo.
Muy bien, Jorge, pues que tengas una estupenda noche y aquí seguiremos chameándole para que nos cuenten más historias, ¿no? OK, muchas gracias por llamarme. Al contrario, mi amigo, cuando gustes esta es tu casa. OK, muchas gracias. Hasta luego. Mira, Aris B, ¿te acuerdas que ayer nos comentaba de su compañero que se había recuperado? Sí, sí, sí. Y que se había recuperado con cuño, José Rojas, que le tuvieron que operar de corazón abierto.
Ya ha avanzado el programa, nos avisó que todavía ha salido bien, que iba a recuperación. Correcto. Hoy nos dice que él todavía está intubado, está estable. Bien. Pero con oraciones dicen que se va a recuperar pronto. Claro, claro. Y ya les ha avisado los doctores que mañana le van a quitar los tubos. Bueno. Y que se va a recuperar pronto. Claro que sí, hay que incluir nuestras oraciones, por favor. Recuerden que aquí siempre pensamos que hoy por mí, mañana por ti.
No sabemos cuándo podremos necesitar que alguien también interceda por nosotros, ¿verdad? Hola, buenas noches, Ginita, Nachito. Hola. Familia. Y a todos los radios escuchas. Cuando yo era chiquita, yo siempre veía cultos negros, pero iba a la iglesia cristiana y pues hicieron oración por nosotros. Y ya dejé de verlos, pero ahora no sé si es mi imaginar. No sé si mi mente está jugando o yo no sé, pero siento que alguien siempre está atrás de mí o alrededor mío, que alguien está.
Pero vuelvo a ver. Son cosas que están ahí, pero de momento parece que es una persona que realmente no sé si tal vez es por mi estado emocional en el que me encuentro pues por la partida de mi mamita. No quiero llorarle más, pero está difícil. Sí, lo sabemos. Es muy, muy difícil. Saber que no está. A la persona que le cuentas todo, te le pides opiniones, consejos y te da sus bendiciones. Disculpe por este quebranto que me da de repente. No, no, no. Contrario. Buenas noches a todos.
Que tengan una excelente noche y nos bendiga a todos, a todo el mundo y shalom. Shalom, mi amiga. Te mandamos un fuerte abrazo. Comprendemos, tu mamita hace muy poco que partió. Sin embargo, te llenó de tantas experiencias, recuerdos, pero sobre todo amor. Y sí, la tienes que dejar partir porque ella pues ya debe estar en otro plano de trascendencia y tú nunca, nunca la vas a olvidar. Piensa que solamente es un hasta pronto. Así nos va a pasar a todos.
Algún día nos vamos a reencontrar con nuestros seres queridos que tanto amamos. Así va a suceder contigo. Mientras tanto, piensa que tú no estás solita. Aquí estamos todos contigo y te mandamos un fuerte, fuerte abrazo. Y sabes que es lo principal, mi querida amiga, que hay momentos en que Dios nos dice hasta aquí.
Ahora esos consejos que tú le pedías a tu mami, los debes encontrar a través del discernimiento y tus creencias y tu fe y la confianza que puedas tener en los seres queridos que te acompañan aún. Así que ha llegado el momento de dar un paso muy difícil porque así es la vida, mi amiga. Es un paso complicado, pero afortunadamente tienes la confianza que tienes que seguir. Y es lo que te interesa para continuar con lo que será tu destino, mi amiga.
No sabemos hasta dónde ni hasta cuándo nos vamos a ir. Pero mi amiga te mando un fuerte abrazo y pídele a Dios discernimiento, mi amiga. Por supuesto. Y se vale. No hay que pedir disculpas si somos aquí. Literalmente nosotros los consideramos parte de nuestra familia. Y nosotros nos sentimos muy bien.
Nos sentimos muy bien, porque todos los que nos comentan y nos comentan sobre sus eventos, de sus comentarios, de sus audios y nosotros nos sentimos muy bendecidos a la hora que nos comparten algo tan íntimo como es el fallecimiento de un familiar cuando nos comparten alguna situación que los pone triste o que los ha espantado. Correcto, sí, es cierto, Gina. Pues a seguirle, ¿no? Vamos a seguir. Muchísimas gracias a todos los que se están comunicando. Ya estamos en la recta final.
Aprovecho para saludar a Alex Marci que nos escucha ya en California. Muy bien. Dice, revolver cargado. Sería muy bueno que contaran historias los que están trabajando en el tren Maya. Ellos están trabajando 24-7 y en medio de la selva. Vaya que sí, debe ser lo que han de vivir nacho desde al Luches. A la mejor hasta encontrarse vestigios.
Situaciones que buena propuesta me gusta, así es que los amigos que nos están escuchando por aquella zona y quieran compartirnos y no importa tanto que no den su nombre a eso no interesa. Lo interesante es el relato en sí. Oye, ya como para dar esta conclusión de la casa de Roma en este espacio, pues una casa que después de los acontecimientos que ocurrieron. Este esta propiedad pasó a manos de una familia joven que tenía tres hijos al cabo de un tiempo por alguna situación extraña.
Una mañana la familia fue hallada. Esto fue inexplicable. Desde entonces, la propiedad ha pasado a manos del Gobierno y está en total abandono sin lugar a dudas. Esto sí, no lo podemos poner en tela de juicio que la casa negra de la Colonia Roma es un lugar definitivamente tétrico y un interesante pretexto para conocer sus alrededores, pero que no es aconsejable intentar entrar en esa propiedad. Ándale pues sí, exactamente. Muchos que se aventuran corren un gran peligro, Gina.
Y sabes una cosa, lamentablemente, no es que no hayan podido entrar en esta propiedad. Y por eso, yo y mis amigos tenemos que cerrar esta emisión. Agradecemos tu presencia, tu participación, las experiencias que nos contaste mañana. Vamos a continuar con estos temas que nos apasionan de lo insólito y lo sobrenatural que descanses, que tengas excelente noche, que Dios te bendiga. Soy Gina Aviles. Yo también me despido. Escuchamos buenas historias. Que tengan una estupenda noche.
Descansen y como decimos aquí, cabo. El programa se termina, pero la investigación continúa aquí en La Mano Peluda. Esta fue una producción de Grupo Forula.
