La Mano Peluda Viernes 15 de Septiembre de 2023 - podcast episode cover

La Mano Peluda Viernes 15 de Septiembre de 2023

Sep 17, 20231 hr 43 min
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Transcript

en el programa. Busca tus programas favoritos en tu plataforma de podcast preferida. Grupo Fórmula. Advertencia, las opiniones de los participantes y colaboradores no corresponden necesariamente con las del programa o la empresa. Si este programa es escuchado por menores de edad, se recomienda que lo hagan en compañía de un programa. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. No, el que no es conmigo en contra de mí es el que conmigo no recoge de ramos. Porque conocemos de raíz a los

especialistas. El demonio es una figura que ha aparecido en todas las culturas. Y no es una figura cristiana. Documentaremos todas esas experiencias que no tienen ningún tipo de importancia. Ignacio Muñoz Llegó la hora de poner las evidencias sobre la mesa. Fantasmas, voces, apariciones, psicofonías, mitos y leyendas que rodean al mundo de la ciudad de México. ¿Quién? La mano peluda.

Desde la ciudad de México, para todo el mundo, esta emisión, de lo insólito, y de lo que no tiene explicación lógica, pero que a ti y a nosotros nos agradece esta noche con nosotros. Hola, ¿qué tal? ¿Cómo estás? Buenas noches, gracias por estar aquí donde vamos a platicar de lo increíble, sí, y también de lo sobrenatural. Porque de lo que es natural en todos lados se habla mucho. Yo soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes porque juntos vamos a dar inicio a una

noche diferente. Queremos tu atención a las noticias sociales y de la multilínea cincuenta y cinco cincuenta y uno sesenta y seis treinta y cuatro cero cinco de la página triple w punto radio Fórmula punto com punto MX y también en Spotify, encuéntranos como la mano peluda grupo Fórmula. También te invitamos a participar con nosotros a través de nuestro WhatsApp, YouTube y Facebook, estar ainutzos. Cuenta y cinco cincuenta y cinco docentes teacher, ¿cuántos judiciosayım 커UX

ringo viernes? Ö Companiantes y tú entry un Bienvenidos sobre la illustrate remondio, Hermosillo, La Paz, Baja California Sur, Mazatlán, Poza Rica, Tabasco, Tijuana, Torreón, Querétaro y en Estados Unidos, Las Vegas y Georgia, bienvenidos a esta noche espeluznante. Entre muchas de las cosas que nos dejaron los mayas también están sus mitos y leyendas que nos muestra la gran sabiduría de su gente.

Este legado cultural es invaluable, por lo cual hoy les pedimos que nos compartan una de esas leyendas si es que la saben o pueden aportar acerca de ella. Se cuenta que en la antigüedad existió un hombre de corazón bueno, razonamiento inteligente y una sabiduría sin igual, pero por azares del destino no tuvo suerte en la vida.

La infelicidad y la mala suerte en su día a día llegó a tal punto que decidió invocar al mismísimo demonio Kisín, desesperado le propuso intercambiar su alma a cambio de poseer una mejor calidad de vida. Kisín inmediatamente se interesó por su alma, pues era demasiado raro que le tocara una alma tan buena, por esto razonó bien el intercambio para que no hubiera errores ni posteriores arrepentimientos.

La condición que le ofreció fue que le concediera siete deseos a cambio de su alma buena y que el hombre tendría que pedir un deseo por cada día de la semana. ¿Qué te parece esa propuesta? Hoy vamos a hablar de los siete deseos concedidos por el demonio Kisín y es definitivamente un macabro intercambio. ¿Qué te parece a ti? Danos tu punto de vista, ¿tú confiarías en la promesa de un demonio? ¿Le harías una solicitud? Vamos a platicar de esto y muchas cosas más aquí en tu programa.

Sí, queremos relatos, tenemos al señor Reyes desde el Estado de México que nos quiere contar una experiencia. A ver, ¿qué pasó señor Reyes? Veamos si nos contesta. Fíjate que desde ayer estaba ya listo y antes de iniciar el programa, ¿qué pasó? ¿lo estuvo esperando? Nosotros también estamos aquí cumpliendo con lo dicho, pero algo pasa señor Reyes con tu teléfono. A ver, pues ya habíamos quedado con don Reyes para platicar al respecto. Mientras tanto, ¿qué te parece? A ver, creo que ya llegó.

Hola Gina y Nacho, buenas noches. Soy Elizabeth Cortés de Guadalajara. Elí. Hoy quiero platicarles algo que me pasó que no es de misterio ni de terror, pero es algo tierno y quisiera compartirlo con todos ustedes. ¿De qué se trata? Resulta que, no sé si recuerdan que yo les he contado que yo rescato gatitos en situación de calle. Tenía yo dos gatitos para darlos en adopción. Ya habíamos encontrado adoptante y fuimos a entregarlos hace aproximadamente 20 días.

Cuando llegamos a la casa del adoptante, pues normalmente nos gusta ver la interacción entre los miembros de la familia y los gatitos y hacer una entrevista breve y todo esto. Cuando llego nos hacen pasar al domicilio y yo me acerco con la señora que fue quien solicitó la adopción. Cuando yo me estaba acercando con ella, me paré a unos metros de ella y yo sentí como si fuera un perrito pequeñito que llegó y me estaba olfateando el pie.

Estas personas sí tenían perritos, pero yo recuerdo que cuando yo llegué al domicilio, la señora tiene dos hijas, dos hijas adolescentes. Cada una agarró a un perrito, eran dos perritos, y los traían abrazados. Esto para evitar que los gatitos se fueran a estresar y las perritas también, para que la convivencia se diera gradualmente, y no fuera así abrupta. Entonces, ella las tenían abrazadas y cuando yo llego con la adoptante a abordarla, yo siento como un perrito así, chiquitito.

Siento, escuché como esas veces que olfatean y como que su naricita pegada a mi pierna, ¿no? Entonces, yo volteo y cuando volteo, me doy cuenta de que no hay nadie, no hay ningún perrito. De hecho, como les cuento, los perritos los traían las muchachas abrazados, o sea, no había ningún perrito en el suelo. Entonces, bueno, pues no se me hizo extraño.

Yo platiqué con la adoptante y mientras la adoptante estaba firmando los documentos de la adopción, una de las hijas de la señora me empezó a platicar que hicieron unas reparaciones en la casa, habían cambiado el cáncer que tenían en la parte de afuera por un portón porque tenían una perrita, era una perrita de raza, no recuerdo qué raza, me dijo que eran, pero una raza pequeñita y me dijo que cierto día quisieron robársela,

entonces la jalaron entre los barrotes del cancel y ellas al escuchar el ruido salieron y vieron cómo el tipo que el ladrón, pues que quiso llevarse a la perrita, iba corriendo. Entonces, al sentirse descubierto, lo que hizo el tipo fue que dejó a la perrita en la media calle y la perrita desorientada corrió y un carro la atropello y la perrita falleció.

Entonces, me estaba contando esto a la chica y se me enchino la piel cuando me dijo que fallecido la perrita porque yo había sentido cómo un animalito pequeño había llegado y me había olfateado y no había nadie, entonces, bueno, a lo mejor son mis nervios, no lo sé, puede ser que yo no se haya tenido mi mente en otro lado, pero yo sentí esa presencia de ese perrito que falleció y me acordé muchísimo, de hecho, la semana pasada que el maestro Soham contó cómo su perrita después de haber fallecido

aún seguía jugando con sus juguetes. Entonces, dije, bueno, mira, esta familia donde dejamos a los gatitos es una familia súper amorosa con sus mascotas, son de esas personas que sienten a las mascotas como parte de su familia.

Y cuando esta chica me estaba contando esto de la perrita, se veía tan triste, se sentía esa tristeza que le había ocasionado la pérdida de su perrita y pues yo creo que sí, esta alma de la perrita todavía seguía ahí porque se sentía amada, no era el lugar donde se sentía amada y protegida y, pues, bueno, sucedieron las cosas y a mí me tocó esta experiencia que quería contarles. No todo es tan terrorífico, esto me dio mucha ternura.

De hecho, cuando yo llegué a la casa, yo le comenté a mi esposo, así como que muy bajita, le dije, aquí se siente como una presencia. Y ya después sucedió esto de la perrita, entonces sí, pues todo me cuadró. Pero bueno, ese es mi relato. Espero que pasen buenas noches. Muchísimas gracias por el espacio. Saludos a Lucita. Lucita, muchísimas gracias por los consejos que me das. Eres una estrellita muy bella que siempre estás ahí dándonos un buen consejo y palabras de aliento. Muchas gracias.

Saludos a Malo, saludos a Carlos Olvera, a Daniel Alexander y a todos los del chat. Gracias. Gracias a ti es que eres una persona muy sensible y pudiste percibir esta situación. Sí, cuando los animalitos son también muy expresivos, nosotros podemos recibir su cariño. Y cuando eres receptivo, en mayor razón, en mayor, digamos, cantidad que eres muy sensible, extremadamente sensible, lo puedes sentir fácilmente.

Y bueno, tenemos aquí ya listo al señor Reyes, que ahora sí ya llegó, pero también tenemos la pausa. Queremos tus comentarios. Si quieres contar relato, tienes que mandar un texto diciendo quiero contar relato y nosotros nos comunicamos contigo o bien mandar tu audio. Y lo vamos intercalando con todos los demás comentarios y relatos. Vámonos a una pausa y regresamos al miedo FON. Mensaje de voz o de texto 55 21 93 59 26.

Todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos aquí en La Mano Peluda. Tal vez no mataría a dragones por ti, pero sí los miraría FEN. Sabiduría en las redes. Porque no todo tiene explicación lógica. La Mano Peluda. Continuamos relatos, vivencias. Sí, aquí ya tenemos buenas noches desde el Estado de México al señor Reyes. ¿Cómo estás? Sí, bien aquí en el Estado de México para servirle. Y los quiero felicitar por ver aquí muy bonito, muy hermoso. Gracias.

Como diez años que los escucho, pero nunca había podido hablar. Y hoy la primera vez. Bueno, sí, sí, te escuchamos. Adelante con tu relato. ¿Sí, yo lo puedo contar? Sí, adelante. Sí, esto sucedió hace como 15 años allá en el Polanco, que es una rada de seguridad. Y ese es un edificio de 13 pisos que se encuentra ubicado donde está el Eletrónio Mexicano. Molíer número 13, son 13 pisos y ahí se dio muchas cosas muy gravosas.

Desde que se vendía una empresa, empezaban todas las máquinas a trabajar su mitad. O sea que se daban unos cuantos horas que estaban trabajando. Y esa fue una de las cosas que sucedieron. La otra muy gravosa fue cuando Trump, que me bajaba yo a dar mis rondines en la parte de abajo. Para ir para acá para checar. Y resulta que veo que va subiendo la escalera una mujer de blanco, de blanco toda. Y pues sí, sí me espanté, pero ya desde ahí ya no pasó nada.

Y pues sí me quedé espantado, ya mejor me dije que alo paro atrás, por allá no está viendo eso. Pero sí, son cosas que se suceden y investigué. Y resulta que allí era un panqueón, una fuente de petróleo, ahí en Molíer número 13. Un edificio. Y entonces resulta que esa no fue la otra cosa que sucedió, sucedieron más cosas. El rinendo sé que yo me iba a echarme un pestañito donde cargéme cuando menos, ahí en el elevador. Y resulta que me sacaron del pie, me jalaron.

Y como era allí todo el cristal, me dejaron en la nueva puerta. Me quedé en la puerta ahí y otro poquito yo pensé que me iba a estallar con todos los cristales. Pero yo no vi a nadie, estaba la luz prendida la parte de abajo. Y sabe que sucedió ahí, pero había muchas cosas, había muchos niños abajo llorando. Y yo estaba muy inquieto, siempre me quedaba yo solo. Pero esta vez, ¿y a quién no le gustó al fantasma que estuviera yo ahí?

Porque hoy me jalaron el pie para sacarme del elevador, me sacó, me sacó. Pero yo no vi a nadie, pero sí sentí que me jaló. Me agarró del pie y que me jala. Digo que están los cristales, ahí todos de cristal. Yo solo poquito sentía que me movía yo porque dije me voy a ir a estallar con los cristales. Parecía yo pulmita como me arrastró. Y este, pues ese es un relativo. Pero que les guste, ya te voy a hablar más seguido para ir acostumbrándome también.

Sí, nos encantaría que estuvieras más presente aquí. De acuerdo a lo que nos dijiste, tienes mucho que compartir. Mande. Es que nos escucha muy bien, pero te agradecemos y que estés muy bien, señor Reyes. Hasta luego, gracias. Hasta luego, señor Reyes. Híjole, qué onda. Cuando se pone la comunicación. Era un edificio, Nacho, en el que hay mucho que contar. Bueno, se prendían las máquinas, Gina. Ya con eso te digo todo. Eso es muy grave.

Porque imagínate qué tipo de máquina y qué tan peligroso puede ser que una máquina no tenga un operador o un operario. Y entonces ahí sí puede haber gran peligro, Gina, por muchas razones. Y pues sí, se dice que cuando uno habla de historias de terror y mitología, podemos encontrar esa gran historia de misterio y terror del demonio Kisin. Una leyenda que a lo largo de varios siglos ha capturado la imaginación de muchas personas, ya que lo que se cuenta de él es impresionante.

Exacto, hoy estamos hablando de esto que le pidió a cambio de un alma, dice, tan buena como era la de este hombre, pero lo tentó y de qué manera, eh. Ahorita vamos a seguir con los relatos y también con esto del demonio Kisin. ¿Todavía has escuchado hablar de él? Pues fíjate que al término de los siete días y de haber cumplido hasta el último de los deseos, iba a obtener el alma del hombre sin objeción. Y este hombre se vio tentado y aceptó. El primer deseo fue riqueza.

Kisin en un parpadeo lo llenó de tanto oro que nunca lo hubiera podido gastar en toda su vida y le hubiera sobrado. El segundo deseo fue salud. Los males que siempre sentía desaparecieron al instante, trayendo con esto que el hombre se sintiera más fuerte que un roble. El tercer día deseo tener poder. Obtuvo el mando cual casi que con todos los beneficios del mismo. Imagínate este demonio le dice, siete cosas te concedo.

Una por cada día y en rápidamente una brisa y cerrar de ojos el hombre dijo, ¡oh, qué atractivo! Acepto. Entonces, el primero, riqueza. Segundo, salud. Tercero, poder. Ahorita te vamos a decir los otros cuatro. Eso es, pues uno por día de la semana para completar los siete prometidos. Y entonces vamos a ver de qué se trata y vamos a ver qué onda con este demonio Kisin. Saludos a Laura Ovalle, quien nos escucha desde Saltillo, Cuba. Willa, saludos mi amiga.

Gracias también a Mai Migge que está con nosotros y Fuente de Vida. Buenas noches. A ver, tenemos más. Claro que sí, Elma López está allá con nosotros. Creo que ha estado moviéndose la tierra por allá, ¿verdad? Mi querida Elma, allá en San Luis Potosí. Y pues mi amiga te veo aquí y me da gusto. Significa que todo en orden, ¿verdad? María Hernández también ha llegado con nosotros para saludarnos. Y el recíproco, mi querida Mari, te mandamos un saludo.

Gracias por acompañarnos esta noche tan especial en donde vamos a hablar de esos temas que a todos nosotros nos apasionan, por supuesto que sí. Y fíjate que cuando hablamos de demonios, podemos hablar de muchísimas cosas. La más que lo importante es que no siempre la información que se tiene pues es exactamente lo que estamos pensando, ¿no? Desde el punto de vista de la demonología, el demonio Kisin es considerado como una entidad infernal y de gran poder y gran malicia también. A ver.

Hola, buenas noches. ¿Cómo te llamas? Oh, Sofía. Sofía, ¿en dónde te encuentras? En California. Perfecto. Oye, ¿y tienes un relato que compartir? Sí, tengo incluso varios. Ah, bueno, pues empecemos a ver de qué se trata.

Pues mire, yo tengo mucho tiempo en mi casa escuchando muchas cosas raras, no sé, siempre desde hace años que nos movimos a esta casa y yo desde que llegué a esta casa me han pasado a mí, pues incluso también a mis hijos y a mi esposo, pero yo no estaba cuando ellos han experimentado esas cosas, así como se mueven los objetos o algo. Por ejemplo, cuando yo me movía a esta casa, yo no sabíamos nada, no es histórico, éramos nuevos en el vecindario y todo.

Y yo cuando me dormí, como después de un mes, nos acostamos y como que fue una bienvenida que me recibieron, sentí como que alguien me tocó la frente, o sea, como cuando estaba ya para, nos acostamos y se apagué la luz y ya nos acostamos y estaba yo así del lado de con él, pero él estaba incluso volteado conmigo también, los dos de frente, pero su mano de él, él la tenía una en mi cintura y la otra así, pues yo sabía que no era su mano.

Entonces, cuando yo sentí que me toca la frente alguien, como cuando te, en el dedo gordo, como en medio de la ceja, me hicieron así como, como que, ay, hasta me da es que lo freo recordarme, me hicieron así como cuando te ponen una cruz en la frente, que tomas la ceniza, así, como cuando uno siente que le toca en la frente, cuando no sé si va a recibir ceniza la gente, cuando vamos los católicos, pues sí, sí, sí. Y sentiste también como si fuera así, como que te habían hecho una cruz.

Sí, no, no me hicieron la cruz, pero me hizo así como cuando te tallan así no más para arriba, para el parado del cabello y entonces yo me asusté y le hice así, entonces me dijo él, ¿qué pasó? Digo, ay, para, ¿no me estás tocando la frente? Dice, yo no, dice, mira mis manos acá están y entonces, ya fue cuando yo me dije, oh, no, esto no es normal. Y ya me dice, me dice, ¿qué pasó? Y le dije, pues, me tocaste la frente, dice, yo no, no te tocaba la frente.

Digo, ah, ok, así pasó, pasaron como otros dos meses así, vivíamos ahí, pues ahí estábamos y de repente él entraba en la mañana a trabajar porque se iba temprano a las cuatro y media de la mañana y yo pues siempre me despedía él, ah, que ya me veo que va y siempre un adiós y así.

Y entonces me quedaba yo dormida y entonces me volteé así para un parado cuando él se fue y de repente escuché que aventaron una moneda como cuando te avientan una moneda y queda la moneda como bailando así, así que que no se para de repente, pero se siente que está bailando.

Y entonces sí, ya fue cuando reaccioné y le hablé, me paré, me senté en la cama y como me acuerdo que mi mamá me dice, no, que es bueno maltratarlo, que no debes de tener miedo, porque si les demuestras miedo más están ahí pues. Entonces me di el sentón y sí lo maltraté, le dije, pues qué quieres? Le dije, quién eres y qué quieres? Le dije, vete de aquí. Y pues le dije en inglés palabras, malas palabras.

Y ya dije, pues a ver si me entiende de todos modos, español o en inglés, las dos formas como maltraté. Y ya así pasó y yo no sé si se fue, pero con el tiempo fue cuando le digo que después seguían pasando cosas así raritas como eso del penny, como que me aventaron una moneda. Luego después ya trabajaba yo de noche. Permíteme, tenemos que hacer una pausa y regresamos contigo, no te vayas por favor. El miedo font, mensaje de voz o de texto 55 21 93 59 26.

Es hora de poner al descubierto lo que nos hace temblar, correr, gritar y sudar. La mano te duda. Tenemos tu atención, es por eso que este espacio es perfecto para que tu producto o servicio sea conocido por millones de personas que se encuentran en este momento en su casa, su oficina o en su automóvil. Aprovecha y anúnciate con nosotros, somos rss.com y tenemos un paquete justo para ti.

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Como les decía, entonces así siguieron las cosas y ya yo trabajaba de noche y un día mi esposo y mis hijos me dijeron, oh, platícale a tu mamá lo que pasó, le dijo mi esposo, ya me dijo mi hijo, dice, oh, sí mami, dice, ¿qué crees que nos pasó?

Digo, ¿qué? Vino mi novia y estábamos comiendo ahí en la mesa, dice, ahí pues estábamos los cuatro comiendo, bueno mi hija no, no más estaba la novia y él y mi esposo, y estábamos, ordenamos pizza, dice, estábamos ahí comiendo, dice, cuando de repente, dice, movieron el bote de la basura y no había nadie, y ya le dije yo, entonces yo volteé a ver a Jorge y le dije,

sí, ¿cierto? Le dije que movieron, dice, oh, sí, dijo, sí lo movieron, dice, y yo lo vi, dice, nadie me lo platicó, dice, si tú me lo hayas platicado, yo no te haya creído porque yo sé que a veces eres nerviosa, porque él nunca me cree, él nunca, él siempre, yo le dije de cuando me tocaron la frente, no me creyó, le dije cuando aventaron la moneda, no me cree, o sea, yo creo que de no asustarme o de trato de ser más así para que yo no me asuste,

él no me sigue, pues, dice, no, no es tu imaginación, no,

y entonces ese día que dijo mi hijo, ¿verdad pa? que miramos que, entonces dijo él, sí, ahora sí, sí te cree, no, dijo que a veces platicas, dice, porque sí, el bote de la basura, dice, nadie lo estaba tocando, yo estaba ahí comiendo, estábamos comiendo, dice, cuando de repente pareciera que alguien aventó algo a la basura y se quedó moviendo el bote de basura, dice, yo lo alcancé a mirar, y nomás se miraron ellos unos a los otros, así como, y eso,

pero, no, pero no, pues no, de ahí ya, pues, siguen y siguen cosas así, pero la verdad que ya no nos importa porque no es, no nos sentimos como muy agresivo, ¿me entienden? nomás como que se manifiesta y luego se va, y luego como el vuelvo, bueno, al tiempo otra vez regresa, y así, o sea que ya como que se acostumbra uno a vivir con esto,

¿no? porque, pero en un tiempo sí era demasiado, que hasta yo trabajaba en un hospital y entonces una amiga mía me dijo, ¿por qué no le dices a Ivonne que te vaya a hacer una oración a tu casa? y ella es cristiana, Ivonne era una afroamericana, y ella es cristiana y todo, y tiene su esposo que también es, es este, incluso pastor de la iglesia, entonces me dijo, dile a Ivonne que vayas a tu casa para que te haga una, como una,

¿cómo se dice? pues una despojo, algo que rese, que ore, porque ellos dicen orar, nosotros decimos rezar, pero ellos dicen orar, dice que vaya y que ore a tu casa, para que te quites todo esa maldad, todo eso que hay en tu casa, entonces le dije, sí, le voy a decir que vaya,

eso le dije, Ivonne le dije, ¿puedes ir a mi casa? sí, oh sí, vamos, dice, digo, lleva a tu esposo, sí, dice, claro, él va a ir conmigo, entonces llevaron la biblia y me acuerdo que, pues dijo, pues hay que empezar, entonces empezaron desde mi recámara, y son de hoy es las cosas donde más te sientes, pues de mi recámara, le digo, de mi recámara, luego al otro cuarto se pasaron, toda la casa oraron con la biblia y la traían abierta,

y leían párrafos de la biblia, y en eso el pastor, que es el esposo, empezó a sentir así como un desespero, y luego dice, oh no, esto está pesado, por aquí está, por aquí está, dice, y le digo, ¿qué?

yo me estaba asustando, dije, pues yo creo que sí lo estás sintiendo, dice, yo siento que él aquí está, dice, y es hombre, es un hombre, dice, y le digo, sí, dice, sí, me dijo en inglés, pues es hombre, es hombre, dice, y le dije, oh sí, dice, y lo siento más en tu baño, aquí, aquí en tu baño, justo en, yo sentí escalofrío, y le digo, pero ¿qué le puedo, pues?

dígale que se vaya, no, tú tienes que decirle que se vaya, yo no, tú, porque es tu casa, tú ahorita vas a decirle que se vaya en este momento, que no quieres que esté él aquí, que no le pertenezca este hogar, tal vez es alguien que vivía aquí y no se quiere ir, o no sé, dice, entonces, dice, entonces tú, ándale, entonces agarró la biblia, y él empezó, dice, cuando yo esté diciendo este párrafo de la biblia, tú vas a empezarle a decir, fuera de mi casa, vete de aquí, no, no te quiero aquí,

entonces, ya él empezó a leer la biblia, y yo empecé a decir lo que él me estaba diciendo, y lo que la señora también decía, porque ella era la que me guiaba a mí, y ella decía las palabras, y dice, yo, cuando yo diga las palabras, tú las repites, o ella las decía, en este momento, te quiero fuera de mi casa, todo, entonces yo lo repetía junto de ella y todo, pero yo sentía escalofríos, feo, así como que frío mi cuerpo, así, como cuando te entra en escalofríos, entonces ya, después él también,

empezó también a ayudarnos a decir, fuera de aquí, fuera, no te queremos aquí, tú no eres bienvenido aquí, tú ya no te perteneces en este mundo, y él se fue por todo el pasillo, enfrente de nosotros, enfrente de nosotros, y hasta como que iba marchando el señor, y le hacía, fuera, out, out, decía, y hasta que ya, y lo decía, ya se fue, ya se fue, lo sentí, se salió de aquí, dijo, y dijo, pero ten cuidado, dijo, porque usualmente suelen venir con más fuerza después,

no sé si sé, he oído que dicen eso, verdad, y entonces por eso sí le creí, porque me dijo él, dice, ten cuidado, dijo, mantén tu oración siempre en esta casa, prende muchos incensios, velas, prende hora, mucha oración, oración, siempre mantén tu Biblia abierta, nunca las cierres, dice, porque Jesucristo vive aquí, y aquí tiene que vivir nomás Jesucristo, dice, él ya se fue, pero él puede regresar y más, con más violencia, más fuerte,

y pues desde que él hizo esa oración, nunca ha sido violento, siempre, siempre sí siguen escuchando cosas, siempre, pero no con violencia, estamos en la sala, y se limpia la cocina, se deja todo bien, y de repente se oye que se cae una cuchara, desde el sink hasta vuela hasta el piso, o sea es algo como que literalmente como que adientan las cosas, no como que se cae, sino como que hace hasta un arco, un arquito así, pum.

Oye, pero no lo sientes como agresión, sino nada más lo tiran, no va directo a ustedes, sí, no más lo tiran así, como pum así, entonces, pero yo le digo a Jorge, que mi esposo, que no le hable porque él como que lo atrae más, porque él siempre le habla, y yo le digo, ya no le hables, mejor ignóralo, porque él siempre dice, calmado, calmado, o sea como que él piensa que hablándole, no sé, y siempre estamos en la sala,

y si escuchamos algo, él habla con él, le dice, calmado, calmado hijo, cálmate, él es del distrito, y dice, calmado hijo, ¿qué traes?, no pasa nada, y luego ya le digo yo, ay, en vez de que lo maltrates, que calmado ni que nada, que te vaya a la fregada, o sea yo empiezo como a echarle maldición, y él lo dice, no, no seas tan agresiva, déjalo, así.

Él siempre está como, pero sabe qué, yo siento como que él piensa que es su hijo, porque a él se le mató un hijo de otra familia, entonces, como que yo siento que él piensa, cuando pasan esas cosas, como que él piensa que es su hijo, y yo, y la gente me ha dicho, no, porque si él piensa que es su hijo, más bien lo que está allí, sigue pensando que, que hace creer a la gente que son familiares, a veces, y no son, me dice mi hermana,

es que ellos se disfrazan, los malos espíritus se disfrazan de que piensan, te hacen pensar que son tus familiares, para que les abras ahí, para que estén ahí, pero no, en realidad no son tus familias. No, claro, son engañadores, son mentirosos.

Ajá, sí, y eso es lo que, pero yo ya no sé qué hacer, a veces, como le digo a mi hermana, ella fue la que me dijo, dice, llama ahí, dice, y platícales la historia, porque yo siempre estoy, con miedo, pues, siempre, nunca he estado tranquila, desde que estoy en esa casa, yo siempre, pero pues aprendo a vivir ahí, porque pues compramos la casa, y pues un modo de no más venderla, pues no más, y luego él dice que no tiene miedo, y yo soy la que siempre,

a mi hijo también, él también ha sentido cosas así, raras, pero, no más mi hijo y yo, y mi hija, a mi hija no se le manifiesta, no sé por qué. Es que ustedes son más perceptivos, tu hijo y tú. Será. Sí, porque no más a mi hijo y yo, él incluso nunca quería dormir en su cuarto, siempre desde que nos movimos a esa casa, tenía uno para la niña y otro para él, y él siempre quería dormir con la niña, y yo le decía, mi hijo, ¿por qué no dormes en tu cuarto? ¿Por qué no? Me da miedo.

¿Qué hay? No sé, nunca me sabía decir qué había, nunca, o sea, que no más sentía, estaba más pequeño él, tenía unos diez años. Sofi, permíteme, llegó nuevamente el corte, vámonos, mi El Miedo Phone 55, 2193-5926. Porque tenemos mucho que decir, la mano tenuda.

Bueno, pues entonces otro caso en el que dos miembros de la familia pueden percibir de mayor manera lo que sucede en cuestión sobrenatural, precisamente porque así son de perceptivos, pero no les da miedo ya ahorita, pues ya lo toman como algo dentro de esa casa, no es una situación que les impida vivir o que deseen cambiarse de casa.

Pues no, no hemos pensado en eso, más bien aprendimos a vivir así, tratamos de sobrellevar, pero siempre no falta, como que se manifiesta de, como después de tres meses, regresa con algo así como, no más, algún ruidito, así, pero como que ahí, ahí anda.

Siempre he hecho agua bendita, también yo siempre trato de aventar agua bendita, los viernes aviento agua bendita, luego tengo mi Biblia y a veces, no sé, quemo sage, para que dicen que eso les, a una señora me platicó que eso les molesta el olor, o palo santo también, y solamente así se vive alejado. Siento que con eso como que, que no, ya no tardan en venir y ya después otra vez, y vuelvo a hacer eso, se vuelve a ir, o sea que ya como que yo ya también, ya me aprendí la rutina. No, vaya.

Se voy a asustar con eso y ya le prendo el sage, y le prendo el palo santo, y se va, y a rato otra vez y así, pero la verdad que sí es enfadocito, no sé cómo se podría ir, no sé, quisiera preguntarle al maestro cuando esté ahí, no sé. Está con nosotros, le vamos a preguntar, y pues nosotros te agradecemos muchísimo que te hayas tomado este tiempo para poder platicar, y cuando quieras platicar más de lo que has vivido, por supuesto, nada más es cuestión de que nos digas y nos comunicamos contigo.

Ok, muchas gracias, y que pase buenas noches. Igualmente tú, Sofi, saludos. Andale, gracias, adiós. Adiós, mira, en una casa lo que se puede llegar a sentir y hablando también del tema del día de hoy, acuérdate que a este hombre que decían que tenía el alma tan buena que el mismo demonio Kisin dijo, no, pues este hombre tiene un alma tan pura y tan buena que a él le voy a dar siete deseos, uno por cada día.

Este hombre aceptó, se vio tentado y lo obtuvo de una manera que después no le gustaría, pero para empezar dijo, ya les comentaba yo que el primer día digo riqueza, sí, cómo no, el segundo salud, el tercero poder, llegó el cuarto día y decidió probar los manjares más exquisitos y degustó los más sabrosos alimentos que jamás hubiera podido imaginar. Llegó el quinto día y pensó, qué pido ahora, qué más, viajar, sí, viajar. Y de pronto se vio en lugares que nadie en su entorno había visto jamás.

Así fue que conoció distintas maravillas naturales y otras civilizaciones. Se le van acabando las ideas, conforme van pasando los días. Al sexto día decidió tener mujeres. Inmediatamente varias mujeres, unas más hermosas que las otras, pero muchas mujeres los rodearon y le cumplieron todas sus peticiones en lo que quedó del día. Llegó el séptimo y último día. ¿Qué crees que pidió después de estos seis días que dijo, bueno, tengo dinero, riqueza, viaje, comida, mujeres.

¿Qué podría pedir en el séptimo día? Ahorita te lo comentamos. Seguramente algo con trampa y jiribilla, claro que sí. Oye, pues dice por aquí enfermero nocturno, una punta de fuego con pólvora y azufre es lo mejor para sacar esas presencias. OK, amigo, ¿a qué te refieres con punta de fuego? ¿Será una vela? A lo mejor, ¿verdad? Guillermo Molina, buenas noches, saludos a todos los peludos. Gracias, Guillermo. Te mandamos un abrazo y Jorge Martínez, buenas noches, Gine y Nacho.

Saludos desde Seattle, Washington y a toda la familia peluda. También le mando un gran saludo y un fuerte abrazo. Por supuesto, hermano, qué bueno que estás aquí y pues vamos a seguir con más historias, más relatos. A ver. Buenas noches, ¿cómo te llamas? Este... Ahí se vi los brillos. Ya no me acuerdo. Se me fue el avión. ¿No te acuerdas cómo te llamas? Sí, no, es que lo que pasa es que yo uso un pseudónimo. Ah, OK, OK. Bueno, pues vamos a dejarte.

Sí, sí, pero ahí me deben de tener apuntado o no, o sea, eso sí termina con MM. Bueno, y lo importante es lo que me vas a contar. A ver, ¿qué quieres platicar? Sí, bueno, mira, rápidamente, mira, yo ya había hablado con ustedes sobre tres veces, tres apariciones que tuve donde una iba yo a atravesar una calle. Se me apareció una viejita y este ya no atraves y me detuve. Así yo a verla este porque yo dije bueno, qué está haciendo ahorita esta señora. Es muy noche y ahí sentada en esa banca.

Y entonces cuando yo me detuve un carro pasó enfrente de mí y por eso me salvé a atropellarme de que me atropellaran. La segunda vez, este, o sea, llegué yo a dormirme y entonces el ventilador también ya se estaba incendia, ya estaba muy caliente. Esos ventiladores viejos cuando yo estaba más mucho más chavo que ahorita. Y este y este. Y entonces empezaron a tocar en la puerta de la calle a media noche. Ya yo ya estaba dormido. Y en ese cuarto hay una ventana que queda la calle.

Entonces mi madre se asomarse. Yo la vivía con mi familia. Entonces fue a asomarse y vio a la señora de negro sentada en la puerta. Pero como le dio el olor a que se estaba quemando el ventilador, se detuvo a desconectarlo y también de ahí me salvé. Y cuando se asomó ya la niñita ya no estaba. La tercera vez venía yo de un, este, correteando un chilango de en la carretera.

O sea, pues nada más por por qué por mal hora, no porque a mí los chilangos me corretearon mucho en un viaje que hice y este entonces este. Venía yo pegado y como la carretera por donde veníamos estaba llena de curvas. Me le pegué. No, no así como para hacer lo que es estrellar ni nada. Pero sí como le andale, córrele, córrele, no. Entonces pasé por un arbolito y estaba una señora ahí y me detuvo un momento.

O sea, yo me seguí en lo mío, pero lo que yo dije, ay, pobre señora, ahí en el solazo, el arbolito bien, méndigo, no, así muy pelón. Dije como que está esperando a alguien y me regresé y cuando regresé no había ni, no estaba la señora allá, no había donde se metiera. Pues yo por eso me regresé, porque yo dije está abajo del arbolito, es esperando el camión. Y bueno, OK, entonces ya se las había contado. Sí. Lo que pasa es que luego me acordé que un día eso sí, no sé qué pasaría.

Este fui a ver a un amigo mío que la su casa estaba exactamente en frente de lo que era la cárcel municipal. Ahora ese centro, el cerezo que le llaman. Entonces entré y ellos tenían como estaban exactamente en frente de la cárcel, siempre tenía la puerta abierta. Entonces yo me metí, volteo yo a mano derecha y veo en la sala de la casa, veo a una señora ahí sentada. Dijo buenas tardes, dice buenas tardes. Y entonces ya me metí al cómo se llama, hasta la cocina, ahora sí que hasta la cocina.

Y todos estaban ahí en la sobremesa y platicando y platicando y platicando. Pasó un rato, todo, todo, todo, que no. Hasta que yo se me acordé de decirle a la mamá de mi amigo, le digo, oye señora, no es que yo la quiera decir lo que tienen que hacer o no, pero ¿qué onda con la señora que la está esperando en la puerta? Y yo le digo, pues ahí hay una señora que la estaba esperando ahí en la sala, estaba sentada en la sala, ya ni siquiera en la puerta, sino que estaba sentada en la sala.

Dice, no, no, ¿cómo? Y entonces ya mandó a una de las hijas y se asomó, dice, no, no hay nadie. Y entonces, entonces por eso luego me acordé que esa era la cuarta vez que esa señora se me apareció. Y pensé que, de que me salvaría esa vez porque sí, es la cuarta vez que se me apareció. Entonces, bueno, pues nada más era eso es todo te digo porque a mí así cosas de miedo ni nada no, pero sí he tenido cosas que digo, bueno, pues ¿cómo es tú, no? ¿Para qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Por qué? ¿No?

Me gustaría también este mandarles un, quisiera una cuestión de la oración del sábado. Sí. Pero luego yo creo que les mando mi nombre completo, ¿no? Ok, mándanos a través del mensaje y lo incluimos en los escuderos, ¿te parece? Ok, sí, sí, sí, muy bien. Mándanos aquí por el mensaje. Sí, porque ya me han pedido, nada más, sí, es que además me está entrando la otra llamada que esperaba, decía que nada más tenía, tenía diez minutos. Ok, pues entonces que tengas excelente noche.

Igualmente para ustedes, buenas noches. Hasta luego, buenas noches. ¿Qué les parece ese relato ambientado con sonidos naturales? Y esos grisitos al lado. Nos despedimos de las estaciones en la República Mexicana que solamente nos transmiten una hora, los esperamos mañana, regresando a la pausa, continuamos en el resto de la República Mexicana, en los Estados Unidos y todo el mundo. El miedo FON 55, 2193, 59, 26. Conocemos la leyenda y la hacemos realidad. La mano peluda.

Hola, soy Raúl Orbañanos y te invito a escuchar La Fórmula es dónde y cuando quieras. Noticias, deportes y espectáculos en tu plataforma de podcast preferida. Grupo Fórmula, abriendo la conversación. No dices nada para evitar conflictos y vives en conflicto por no decir nada. Que ironía, sabiduría en las redes. Porque conocemos de raíz a los especialistas. La mano peluda. Buenas noches Gina Nacho, Peluda Maníacos, escuderos, todo de la familia Peluda Maníaca.

Gina Nacho, les comparto esta foto, aquí hay escondiditas, estamos en el trabajo. A ver si la puedes amplificar y ver lo que está ahí. Yo veo dos caras, no sé qué es lo que pasa. También veo unas cositas ahí medio raras, pero tienes que amplificarlas y me puedes decir qué es lo que ves porque a lo lejos estoy paranoica. Mi hija está enferma de su brazo, entonces no sé qué esté sucediendo. Ibamos en el automóvil y vi una nube en forma de angelito y quise tomar la foto, pero no pude.

Entonces me salió esta foto. Al revisarla estaba viendo y vi esto, tengo otra, pero como les comunico, estoy en el trabajo, entonces no puedo mandar esa, pero después se las mando. Bonita noche a todos los Peluda Maníacos. Shalom. Shalom amiga, muchas gracias. Y lo vamos a checar con mucho gusto. Y sí, el fenómeno es que nosotros podemos observar cuando en una nube vemos la forma de un borriguito, una vaca, una persona, un rostro deformado o tal vez cualquier figura.

En realidad podemos ver de todo en las nubes, ese fenómeno se le llama pareidolia. Y en realidad es nuestro cerebro quien con la información que tiene le da nombre a eso que estamos viendo. Y suele suceder muy frecuentemente, aunque a veces sí hay ocasiones en que podemos notar que lo que se está apareciendo en los cielos no es algo para nada normal. Y recientemente se han dado varios avistamientos muy extraños en formaciones de nubes, en los últimos días no se diga.

Oye Nacho, nos quedamos en el último deseo de este hombre. A ver. Yo le dije después de que durante seis días estuvo eligiendo cada uno un deseo que pues parece de lo más común, Nacho, si te dijeran ¿qué quieres? Pues primero riqueza, salud, comida, viajes, mujeres. Y este hombre llegó al séptimo día. Muy sabio le pidió al demonio Kisin ¿sabes qué? Una bolsa de frijoles. Y el deseo fue que Kisin los lavara hasta que estos quedarán blancos.

Kisin dijo, ah, pues está bueno, imagínate después de todo lo que le había pedido, al último día que le pidiera una bolsa de frijoles, dijo, ah, es de lo más sencillo. Sí, pero el deseo estaba en que los lavara y quedaran blancos. Kisin aceptó encantadísimo, dijo, esto está más que fácil, ¿no? Empezó a lavarlos. El día fue pasando y cada vez se sentía más frustrado.

Poco a poco se dio cuenta que había sido engañado por aquel hombre tan inteligente, pues le fue imposible volverlos blancos con tan solo lavarlos, Nacho. Al no poder cumplir con el deseo, el trato quedó cancelado. Se rompió. Y por consiguiente el alma buena del hombre ya no sería suya.

Kisin molesto por esto y para prevenir que esta historia se volviera a repetir en el futuro, hizo que aparecieran varios tipos de frijoles, frijoles blancos, amarillos, rojos y pintos, para que nadie se atreviera a volver a engañarlo con esta treta. Así es que si tú tuvieras esta oportunidad de pedir siete deseos, ¿se te hubiera ocurrido que en el último día pidieras esto que pidió aquel hombre? Vaya, que fue muy ingenioso. Oye, se quedó con todo y no perdió el alma.

A ver, ¿no puedes hacer un resumen de los siete deseos? Bueno, los seis anteriores. Cuando alguien hace un trato, yo creo que de las primeras cuestiones que se pide es la riqueza. Este hombre, sí, dijo, quiero riqueza, oro, pero para ventar para toda su vida y más. El primer deseo fue riqueza. Segundo, salud. Mira. Poder. Sí. Manjares. Ok. Viajar. Ve. Viajes al por mayor. Mujeres. Anda. Y dijo, pues ya, ¿qué más pido? Pues ya con eso el demonio se desquitó, ¿no?

Pero ya en el último vas avanzando y dices, pues es que ¿qué más puedes pedir, Nachos? Y ya lo que comúnmente se pediría ahí está, ¿no? Pues frijoles fue muy sabio, inteligente, y entonces de ahí surge esta leyenda que aparecieron frijoles de diferentes colores para que nadie le volviera a ver la cara a ese demonio Kisin, porque este hombre se quedó con todo y además no tuvo que entregar su alma. Oh, bueno, se salió con la suya y lo va al lado.

¿Quién se lo quita? Y a lo mejor el demonio Kisin dice, ah sí, pues voy a ver cómo me desquito. Ahí te van tus mujeres con su mamá. Toma la papa. Y ya con eso la misma cantidad de mujeres, la misma cantidad de suegras, y por ahí le salió una que otra bendita, sí señor. Si tú tienes una suegra que no es de todo lo agradable, imagínate, no solo tener una, sino tener muchas. Bueno, pues en el pecado llevó la penitencia.

Exacto, bueno, pues vamos a seguir con los comentarios respecto a este tema, pero también queremos su relato. Te queremos escuchar. A ver, viene por ahí uno. Francisco Herrera, buenas noches, Peludos desde León, Guanajuato. Gracias mi querido Francisco Herrera, bienvenido a ver, a ver, a todos los que están viendo. Ok, sí, sí, ok, sí, dos, dos, dos, ok, ok, buenas noches, buenas noches, ¿cómo están? ¿Cómo están los Peludos Maniacos? Marius, ¿qué se pasa?

Y el grito de Nacho y el grito de Gina, ayer pató a la gente que nos acompaña, saludos y bendiciones. ¿Cómo nos dice? ¡Échale Nacho! Orale, no, si viene prendido mi amigo. Marius. Tal vez se acuerden que les platiqué que había encontrado un niño, un bebé pues en la barranca y lo eché al taxi y ya no estaba cuando llegamos con la policía. Esa es la cobijita, Nacho y Gina, chequen la foto. Tal vez se acuerden. Sí. Saludos desde Puebla.

Ay mira, ya llegó a Puebla, nuestro amigo que vivía en Estados Unidos y nos estuvo avisando, ya Merita me voy para mi lugar de origen, ya quiero estar en Quechules Puebla, y ya nos supimos de ti. Y mira, ya nos está saludando desde Puebla. Y se me hace que se vino caminando porque ya se tardó varios meses en volver a reportarse a nuestro amigo. Saludos. Bienvenido, gracias, brother. Y pues gracias por esta historia y refrescarnos la memoria.

Había estado interesante que contara otra vez la historia, ¿no? Digo, para los que no la escucharon. Ya nos enseñó la cobijita, pero sí estaría bueno. Ah, estaría muy bueno, pues ahí está. Dice, alebón, yo el otro día soñé que el diablo quería hacer un pacto conmigo. Dijo que me daba lo que yo quisiera, pero yo le dije, no, yo no hago pactos. Eso es, mi querida Alebón. Y vamos a suponer, a ver, mi querida Aleb y a todos ustedes que nos están escuchando.

Si se les presenta el Chamuco y les dice, quieres tener poder, ¿qué quieres? Tú dime, pídeme algo y te lo voy a conceder. Nada más que hay una clausura de reclamo y esa te la voy a decir cuando hayas pedido tu deseo. ¿Tú le pedirías algo? ¿Aprovecharías ese momento? ¿Qué harías si se te llega a presentar? Y obviamente, no te vais a imaginar que se te va a presentar en forma de un demonio, así la cara roja, la lengua larga y unos cuernos.

No, no, no, se te va a presentar en una forma simpática y agradable. A lo mejor la apariencia de una mujer, una mujer calmada, así, con un rostro apacible. O se te va a parecer en la forma de un anciano, algo que no te dé miedo. O en forma de un galanazo, así, muy ponchado. O una hermosa mujer que se te aproxima y te diga, yo te voy a conceder lo que quieras. Acuérdate que el primer paso es acercarse a ti y ganarse tu confianza.

Si tú de entrada le ves ahí el rostro que dices de pocos amigos, dices, no, pues no le vas a hacer caso, no, es más, le vas a correr. Pero entonces ahí está el truco. Mira, Rebe Von Twardowski dice, yo le mando a Laura Bozo y a dame a ese demonio. Pues sí, y ya con eso, con eso, dice, estoy saldada con mi cuenta. También saludos a Marco Vizpo desde Montreal, Quebec, Canadá, que nos está escuchando. Y queremos más relatos. Buenas noches. ¿Cómo te llamas?

Hola, buena noche, Gina. Hola, ¿cuál es tu nombre? Mi nombre, Paulo. Ah, Paulo, ya hemos hablado contigo. Qué gusto saludarte desde Acapulco. Sí, sí, sobre el tema, pues, casi no sé mucho sobre ese demonio, casi no lo había escuchado. ¿No? Oye, pero esta pregunta, por ejemplo, que hizo Nacho, vamos a tener este supuesto caso que se te presentara el maligno y te ofreciera algo a cambio. ¿Valdría la pena que tú le pidieras dinero, salud, poder? ¿Tú crees que valdría la pena?

Pues yo creo que no valdría la pena, pues yo creo que todos no nos aceptaríamos, yo creo que todos. Sí, porque luego el precio es muy alto, ¿eh? Ajá, porque luego, pues, hay ocasiones que se toman en familiares. Sí. O incluso uno mismo, ¿no? Se llega a morir. Claro, no vale la pena. No vale la pena, mejor estar vivo. Poco a poco con lo que uno vaya haciendo, ¿verdad? ¿Para qué dejarse tentar? Es muy tentador ese demonio. Sí. Oye, Pauly, ¿qué nos quieres contar?

Este, mira, mi relato es diferente, digo, al tema. Sí, adelante. Yo me acuerdo esa vez, era de tarde, estábamos en la casa de mi hermana. Pauly, mira, te voy a interrumpir porque la pausa llegó y ahorita ya de regreso nos cuentas ya del corrido, ¿va? El miedo fue el mensaje de voz o de texto cincuenta y cinco veintiuno noventa y tres cincuenta y nueve veintiséis. Las historias tienen muchas formas de contarse, pero solo una de comprobarse. Aquí en La Mano Peluda.

Estoy convencido de que la gente que avanza es la gente que se esfuerza más que el promedio. Madrugan, estudian más, trabajan más. Esa gente no tiene suerte, tiene disciplina, sabiduría en las redes. Porque distinguimos al mundo sobrenatural. La Mano Peluda. Pauly, ya estamos de regreso, no nos tardamos nada y ahora sí vamos a escuchar tu relato. Ah, bueno, entonces, sí, baja. Ya sí que era de tarde y me acuerdo que estábamos en la casa de mi hermana y mi hermana tenía un niño como de tres años.

Tenía cuatro hijos, pero tenían uno de tres años y los demás eran mayores de nueve, once, trece. Pero aquí lo curioso es que la historia que quiero contar es que nosotros estábamos platicando afuera en el patio de la casa de mi hermana. Y el niño se quedó arriba de la cama y le dejaron sus juguetes. Tenía sus muñecos de peluche y tenía sus de plástico y sus carros todos y ahí lo dejaron. Y nosotros, toda la familia estábamos platicando acá, ¿no? Pero de repente el niño gritó y empezó a llorar.

Y así que fuimos, fuimos y cuando le dije un jeque, señaló a un muñeco y alzó su mano. Y en su mano, en el dedo pequeño tenía una mordida y el muñeco en su boca tenía sangre. Y nosotros no creímos, pues. No creímos. Nosotros pensamos que a lo mejor él se había mordido y que nos quería engañar. Fue lo que nosotros quisimos pensar. No, digo, a lo mejor el niño quiere hacer algo, manipularnos o no sé. Pero sí estuvo raro que el muñeco tenía sangre en la boca y el niño tenía la mordida.

Sí, oye. Como que había una relación. Ah, bueno. ¿Verdad? Es que lo que pasa que mi hermana practicaba la hechicería. Ah. Y es en donde nosotros pues tratábamos como de no hacerle caso. Es por eso que pensábamos otras cosas, pues. Porque en realidad, pues, sabíamos que a lo mejor era parte de que energías negativas vivían dentro de su casa, pues. Sí. Oye, pero ahí habría una explicación por las prácticas que hacía tu hermana.

Ajá, exactamente. Y yo por decir que me gusta todo lo paranormal y todo eso también. Es en donde yo también digo la lógica que a lo mejor sí pudo morderlo el muñeco. Porque he oído casos en donde dicen que los muñecos si se mueven o hacen cosas, ¿no es? Ajá. Que se apoderan, creo, los demonios de ellos también. Sí, los objetos. Puede ser un muñeco, puede ser un libro, puede ser un espejo, puede ser un mueble viejo. Sí, claro que sí.

Sí, sí. Y así que este es lo que yo creo que a lo mejor pues alguna clase de energía es si se le mete al muñeco. Porque es algo increíble, pues, de que un muñeco haya mordido a mi sobrino. Y es que no es precisamente el muñeco. Esto se utiliza, o sea, muñeca, muñeco o cualquier tipo de porcelana de trapo. Lo que tú quieras se ocupa como el recipiente, el contenedor de esa energía negativa, de ese mal.

Y entonces aquí se vio que el muñeco lo hizo. Sin embargo, dentro de ese muñeco había una energía, una entidad negativa. Que fue quien lo hizo. Ajá, sí, exactamente. Y así que yo agarré y yo, a pesar de tanto tiempo que ha pasado, yo le... Como me gusta a mí todo esto de lo paranormal pues. La mano peluda, Juan Ramón Sáez. Todo eso me gusta. Sí, sí, amigo. Yo le di seguimiento y resulta que mi sobrino crece y ahorita tendrá sus 21 años. Pero es gay mi sobrino. Es homosexual, no?

Ajá. Ajá. Y yo llego a creer que también de eso deriva de esa energía o de alguna entidad. O sea, tú crees que esta preferencia es resultado de lo que vivió. Ajá, exactamente. Porque de niño le pasó eso del muñeco. Y de grande se volvió así. Y yo siento que como que hay algo pues siento que alguna energía o algo así no. Bueno, no me parece como una relación que pudiera ser. Sin embargo, ¿nunca platicaste con tu hermana?

Este sí, llegué a tener algunas pláticas. Pero las trataba de... Porque mi hermana era muy... No, no platicaba mucho. Si platicaba con alguien, tenía su tiempo, una hora sí lo citaba. Eran como citas, eran muy especiales. Casi no había esa comunicación. Pero yo cuando lograba estar con tiempo con ella, así que nos veíamos o hacía una casa.

Y yo le preguntaba pues que era lo que tenía. Y ella me dijo que le habían enseñado, dice una viejita, le había enseñado a eso de la magia, pues de la magia negra y todo eso. Y dice que era un pueblo Pinotepa, se llama. Sí, sí, en Veracruz. Creo que antes, antes llegué a Veracruz. ¿Ella actualmente sigue haciendo estas prácticas? Pues dice que ahorita ya no tenemos comunicación, como se fueron a vivir a otra parte y nosotros nos quedamos aquí en Acapulco. Ah, ok.

Ya no tengo ese acercamiento que tenía antes, porque antes yo por decir, una vez le dije que me leyera la carta. Sí. Pero yo lo hice, no tanto por saber si había el diablo, sino que yo lo hice para analizar a mi hermana, para saber qué es lo que dice o cómo es su pensamiento. ¿Cómo se comporta así? Exactamente. Y así que ella se comportó normal, como una persona normal. Pero lo que sí fue raro fue que las cartas, pues, así como ella las leía, así había pasado todo en mi vida.

Le dió el pasado, presente y futuro, así me dijo ella. Y todo lo que leyó, todo así, así, todo así, así pasó. Y ahí es donde ella me dio miedo, pues, donde dije, no, entonces, si hay algo detrás de todo esto, digo. Sí, y muchas veces al hacer prácticas de ocultismo, el resultado que tiene la persona que lo hace es a largo tiempo y sí tiene una consecuencia espiritual. Sí, se pagan, pues, todo eso. Sí, sí, todo aquí se paga.

Porque a veces personas que hacen, vamos a poner trabajos de brujería, hechicería, dicen yo lo estoy haciendo, pero porque me lo encargan. Pero dice un dicho, ¿no? Tanto peca el que mata la vaca como el que le agarra la pata, ¿no? O sea, el hecho de que ellos no lo hayan deseado, pero sí lo están haciendo realidad esa práctica en contra de alguien. Entonces, la consecuencia va tanto para quien la hace como para quien la encarga.

Sí, sí, claro, claro. Oye, Gina, y este, por decir, no ves que se comenta mucho sobre Juan Ramón Sainz, sobre todo de Josué, que dicen que a lo mejor pudo haber igual así como un robo de energía, que fue por eso que murió.

Fíjate que en este tema nosotros hemos aclarado, bueno, puesto y dicho nuestra postura a través de los doce años que lleva a cumplir Juan Ramón, que tanto Nacho como yo consideramos que no, no fue así porque Juan Ramón antes públicamente no daba a conocer su cuestión médica, ¿no? Pero nosotros que estuvimos muy cerca de él, él iba en proceso de una enfermedad y entonces no era de un mes, dos meses, sino ya tenía antecedentes, ¿no?

Y entonces, lo que nos hemos dicho es que él no era de unos años antes, que todo empezó con pólipos y luego fue desarrollándose, entonces, no damos crédito a esta opción que medios amarillistas con tal de ganar a adeptos y sabes que la gente le es mucho más atractivo el morbo, y entonces, como nosotros siempre hemos dicho que creemos que fue por cuestión médica

algo que tuviera que ver con Josué, pues no nos han dado tanto peso, pero en otros programas que sí son amarillistas o que quieren jalar gente o infinidad de portales en internet, ponen a la fecha, ¿eh? Y después de doce años, sacan ese tema que fue por esta maldición o por lo que le hizo Josué, pero definitivamente nosotros no creemos esta postura que se ha manejado durante tanto tiempo.

Y entonces, pues, ya hay adquisición, saca crédito, pues. Sí, claro, el mismo día, y eso lo vamos a platicar muy pronto porque va a cumplirse el doce, el aniversario de Juan Ramón, ya muy pronto, a finales de este mes, entonces, vamos a platicar un homenaje como nosotros lo hemos hecho desde hace estos once años que han pasado y el próximo veintinueve se cumplen doce años, lamentablemente, de su fallecimiento, y lo vamos a comentar más profundamente, pero nada tiene que ver, ¿eh?

Sí, sí, sí, sí, sí, y gracias y disculpa, disculpa, Regina, por la pregunta. No, claro que no, Ed. Lo que pasa que como ya llevo muchos años, ya me siento en confianza con ustedes.

Sí, claro, pues, aquí nosotros más que radioescuchas y que estén aquí en el programa, nosotros hemos siempre apostado por formar una familia que los identificamos a través de tantos años, imagínate, ya van a ser veintiocho años que nosotros hemos estado aquí en este programa en cuestión primero de producción y luego al frente, pero pues la apostamos más a esta comunicación entre amigos. Hay mucha gente que escucha, los escucha, hay algunos que le dicen el grupo de los escondidos.

Sí, porque están trabajando y entonces el jefe no se da cuenta, pero ellos traen un audífono y entonces son los escondidos. No, yo sé del grupo de los que ya estoy atento a la hora, para prender el radio mi celular y ya estar escuchando. Oye, también sucede que tenemos amigas que los esposos no quieren que escuchen el programa y entonces se acuestan y tienen un audífono y también son escondidas, ¿eh? Sí, yo me quedo de ese grupo. Bueno, entonces ese era mi relato con Regina y Nacho.

Gracias, amigo. Y gracias por darme la oportunidad otra vez y aquí a Muestra pues, primeramente Dios. Claro, saludos. Que estés muy bien, Paul. Bye. Hasta luego, mi amigo. Muy buenas noches. Que estés muy bien. Sí, sí, hay temas que y aunque aclares las cosas, no te creen, ¿no? Creen más el aspecto amarillo.

Es que Nacho, te aseguro que si nosotros hubiéramos apoyado esta versión, que el mismo día que falleció la empezaron a manejar otro programa, si nosotros hubiéramos dado peso a esta versión, te aseguro que muchísimos nos hubieran preguntado, ya nos hubieran eh entrevistado, nos hubieran dado pauta, porque si no, esto es que más atractivo, ¿no? A que decir que fue por causas de de muerte de salud, este, de una enfermedad.

Eso como que no es morboso y como que no jala mucha gente a decir, no, es que que creen que por causa de Josué, él se murió y que él, en ese último video que se tocaba el estómago, era una costumbre que tenía frecuente, pero como normalmente no lo veían en video, entonces dice, no, es que ahí ya empezó a sentir y bueno, eso lo vamos a platicar en unos días más. Vámonos a la pausa y regresamos, el miedo FON, cincuenta y cinco, veintiuno noventa y tres, cincuenta y nueve, veintiséis.

Porque la verdad se esconde bajo la leyenda, la ponemos al descubierto aquí en la mano peluda. Quieres iniciar hacer crecer o monetizar tu podcast. Todos los secretos, los secretos de todos, donde y cuando quieras, va a cambiar la vida. R s s punto com almacenamiento, distribución y programación de tus episodios en un solo lugar. Hostado y distribuido por ars.com r s s punto com hacer podcast de manera fácil.

Si te pones a pensar en el tiempo que perdiste, lo estás perdiendo de nuevo. Sabiduría en las redes. Porque no todo tiene explicación lógica. La mano tenuda. Mauricio Díaz dice yo me conformaba con solo un deseo, no siete. De verdad Mauricio, tú crees que aunque sea un deseo, vale la pena. Y dice que si te deseo, Mauricio, con uno me conformo. Lo bueno de tener las patillas de chente es que puedes esconder el audífono. Hola buenas noches. Con quien tengo el gusto? Javier.

De la ciudad de México? Sí. Trabajo de plataformas. Esto comento es el diciembre del año pasado. Yo vivo en el país de Chalco. 24 de diciembre del año pasado salí a trabajar como las 2 o 3 de la mañana. Lógicamente salí un poco más temprano porque tenemos que resultar andando por las cenas. Aquí vieron lo más tétrico, lo más raro. Yo agarro un viaje que me traía precisamente aquí al aeropuerto.

Voy a recoger a la chica porque era una chica, bueno, una dama. Voy por ella y me metí en una calle muy larga. Al llegar al punto donde me abarca la aplicación, me paro y yo vengo a estudiar. Cuando yo llego al punto veo que alrededor no hay nada, solo hay una casa con barriadas. En el frente veías los trenes, un puente donde cruzaban la gente. Entonces yo voy esperando a la persona. En eso yo me volteo al espejo del lado derecho del automóvil y veo que se acerca la persona.

Le pongo los seguros a la puerta del vehículo para que se subiera. Cuando ella abre la puerta se siente un frío muy inexplicable. Un frío muy raro que jamás había sentido en mi vida. Se sube la persona al vehículo, cierra la puerta y le digo hola buenos días. Me regreso y salí a la avenida principal y agarré un puente que se acerca a la autopista en México-Puebla. Cuando agarro esa autopista en México-Puebla, como le repito es muy oscura esa calle que es pático.

Cuando llego a la avenida principal y volteo hacia el lado izquierdo para ver si no había vehículos, me regreso a la derecha y volteo a ver mi espejo retrovisor. La persona ya no estaba. Desapareció del vehículo. Cuando desaparece del vehículo, cuando yo volteo a ver el espejo me saco de onda. No me dio tanto miedo en ese momento porque a lo mejor se me vieron mil pasos a la cabeza. El vehículo que yo tengo cuenta con cámaras que graban hacia adentro y que graban desde afuera.

Entonces no me quedé con la duda. Cuando voy a ver esas cámaras son cuando más me quedé en shock. Pues resulta que cuando yo llego, se ve como llego al punto, se ve que abren la puerta, pero cuando abren la puerta no se sube nadie al vehículo. Nada más se ve una sombra, como cuando alguien fuma y avienta el humo, así se ve esa sombra. Y ahí fue cuando el presidente llegó y dijo que les quedó pático. Me quedé tan anotado esa vez que imagínate cómo me pasó la Navidad.

Entonces ya compartiendo este relato con varios compañeros me han dicho que les ha pasado lo mismo. Más que en diferentes zonas, en Sochi mismo, en Ocalpa, en todos esos tipos de lugares. Entonces esa era mi historia. Así que me pasó a mi 24 de diciembre. Ok, subiste al pasajero fantasma. Exactamente, lo que me sorprende es que la aplicación como toda la media pagó el viaje, era por tarjeta. Ah caray, eso sí está más misterioso.

Yo hablé a la aplicación diciendo lo que estaba pasando. Me dijeron que todo era legal, era cierto, que agarré el viaje, pero en el carro ninguna persona se suyó. Amigo, a ver, vamos haciendo una retrospectiva. Tú estabas por ahí cerca y te llega el aviso, hay un viaje para tal lugar de tal persona, ¿no? Sí. Y te dan inclusive el nombre, ¿verdad? Sí, la persona se llamaba Diana. Diana, ok. Llegaste y ahí estaba Diana efectivamente esperándote. Sí, ahí estaba esperando efectivamente. ¿Cómo?

Así que el viaje, o sea, que yo estaba parado en una esquina ahí para llegar y no le vi, como repito, la conflexión no se la vi, pero ahí nada más vi que traía un gorro y una chaparra negra. Pero se veía joven, se veía una persona ya mayor. Se veía joven, se veía joven como de unos 24 o 25 años, porque fue la conflexión negra, pero fue el único que la vi porque la cara no se la vi. Sí. Y, pues eso fue mi relato, también han pasado muchas cosas a mí, pero parece que más adelante.

Perdón, perame Javi, antes de que te vayas. ¿Intercambiaste palabras con ella? Le dije hola, buenos días, como nos marqué la aplicación, ella me contestó que sí, como marcaba, pero tenía una voz muy gruesa para ser mujer. De hecho, en el audio que yo escucho de la cámara del vehículo, la voz se escucha muy tétrica, ella con la voz. Básicamente veo la voz, se escucha muy tétrica esa voz. Y pues me sacó de banda. Claro.

Y imagínese, yo vengo manejando y volteando y la retrovisoría ya no está, pues te pone como que saca de onda, ¿no? Sí, claro, pues es un encuentro ahí sobrenatural exactamente. Ahora dices, es que es lo más extraño, amigo, nunca nos había pasado, porque bueno, en un taxista que es de, ¿cómo le llaman a los de taxímetro? ¿Cómo le llaman a ellos? Sí, pues taxista normal, por ejemplo.

Ok, ok, un taxista normal pues sí te lo paso porque prácticamente van andando y alguien les alza la mano y les hace la parada. Pero a un trabajador por plataforma, a un taxista de plataforma, pues es bien complicado que pase eso. Y además que sí se registró el pago. Exacto, o sea, fue el pago, se hizo todo lo mal, yo me quede para el carro, ¿no? como el registro, porque a veces lo creo que solo cuento si funciona a la piel.

Sí. Y la verdad pues a mucha gente que se lee que he subido aquí el vehículo, tanto camioneros, traileros, compañeros mismos de la aplicación y todo esto, me han dicho que pues sí, efectivamente, pasan muchas cosas en las carreteras que uno no sabe, ¿no? Entonces me dicen que también les ha pasado lo mismo, me dieron la recomendación que me conviene a Dios. Claro. Que no traiga los asientos vacíos, que les ponga algo.

Muchas veces me han dicho los compañeros, tanto traileros como camioneros que hayan agarrado en las diferentes, en diferentes lados, pues sí, la verdad, pues me han dicho, me han dado esa recomendación y pues ese fue mi relato. Guau, mi querido Javier. Buen relato, ¿eh? La verdad, breve, pero muy, muy bueno. Porque nos invita a activar nuestra imaginación. ¿Qué pudo haber sucedido?

Un última pregunta, amigo. Después de qué tiempo notaste que ya no estaba, o sea, ella abordó, digamos, a las ocho y ¿a qué hora ya notaste que no estaba, o sea, después de cuánto? Mire, yo la abordé a ella a las tres y media de la mañana. Fíjate, ¿qué hora, eh? ¿qué hora? Sí, sí, exacto. Lo que di la vuelta que le gusta que haya llegado, de donde la recogía, la venida principal, diez minutos, quince minutos, fue el tiempo que en aquella se bajó del edificio. Ahora sí.

Y el otro día, ¿sabes? Me quedé impactado porque el pecho que traigo, pues es de los árboles que se ven, o sea, que mucho. Sí. La verdad, cuando yo volteé, me lo despejó, me quedé impactado, me quité los lentes y volteé a ver qué estaba pasando porque no, no, no me contaba. No dabas crédito. Sí, claro. Pues ya cuando voy a ver las cámaras, ese fue lo que me quedó más impactado, o sea, generalmente en el vehículo no se subió nadie.

Eso es. Bueno, sí se subió alguien porque abrieron la puerta, ¿no? Sí, sí, sí, sí, sí, se subió alguien al carro y fíjate que cuando yo veo, me abren la puerta. Sí. Entonces se ha visto cuando un metal jala a otro metal. Ah. ¿Cómo se ve? ¿Cómo lo jala así rápido? Ajá. Así se vio la puerta cuando la cerraron. Ah. Es que la verdad la cerraron así muy rápido.

Ajá. Y eso me quedé así, yo le digo hola buenos días, como normal que la aplicación sí, como te marco, te trae una voz muy gruesa para ser mujer. Ajá. Nunca, nunca, nunca, la verdad nunca, nunca, nunca sospeché de eso. Claro. A mi me apresaron después a los naturales pero no a este grado. Sí. Y pues sí me quedé impactado, la verdad todavía no lo asimplí, no estuve espantado más de un mes. Sí, sí. En cada noche, pues, pues, pues sí que les tuvieron que agarrar una limpia. Claro.

El susto porque, y eso a veces lo juro que no me voy a creer, qué pasó, qué pasó, no, no, no sé. Oye amigo, ¿y en el video se ve que ya abren la puerta? Sí, se ve que abren la puerta. No, ¿no se ve que se suma el asiento? No, cuando se sube, cuando abren la puerta se ve que, como cuando alguien fuma, que avientan el humo del cigarro, como se ve el humo, así se vio nada más una silueta. ¡Urali!

Pero no se, cuando se ve esa silueta, luego, luego se, pues es que cuando alguien se sube a un carro, pues se siente el movimiento de cuando se siente cuando se mueve el humo. Sí, sí, el peso de la persona. Sí, el peso. Entonces aquí no se sintió nada, nada más se sintió ese frío que yo les digo, un frío muy raro, muy raro que en mi vida había sentido. Eso es.

Yo la pasamos, no teníamos nada más raro, me di la vuelta, cuando llegué a ver la prensista, pues cuando pasó esto que yo vuelto a ver en el escenario otra vez ahora y pues ya me ha costado. ¡Wow! Muy bien Javier, pues muchísimas gracias amigo. No, muchas gracias a ustedes por, por hacer que escuchan mi relato, que no se escuchen nada que yo tenía 8 años, 9 años. ¡Wow! Muchas gracias amigo, eres un verdadero fan del programa La Mano Peluda, bienvenido, gracias ¿eh?

No, muchas gracias a ustedes y saludos para los dos. Gracias amigo, buenas noches. Buenas noches. Vamos a una pausa y regresamos, el Miedo FON, mensaje de voz o de texto, 55-2193-5926. Todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos aquí en La Mano Peluda. Y dígame, ¿usted escucha voces en su cabeza? No, dile que no. No doctor. Sabiduría en las redes. Porque tenemos mucho que decir La Mano Peluda. Hola, buenas noches, un saludo desde Icotepec de Juárez. Saludos.

A todos los que están en el sitio de Puebla, de la Sierra Norte, eh, decirles que nunca me perdon su programa. Me gusta escucharlos cuando ando por allá, por la, los caminos de torrecería. Cuando me cierren las viajes a las comunidades. Nunca me perdon su programa. Gracias amigo. Excelente programa y quiero decir que espero un día que vengan a conocer por aquí este.

El pueblo mágico de Icotepec. Pues contarles que pues una ocasión que andaba yo en, iba yo precisamente a una comunidad que se llama Tlaola. Entonces aquí hay una pendiente como de tres kilómetros que le llaman la Garganta del Diablo. Por todos muy conocido. Ha sido una carretera pues muy accidentada ya que es este un camino sinuoso. Y pues vamos. Bueno, no es un un carro de transporte, es un carro particular, pero ha habido muchos accidentes.

Pues esta vez una, en esta ocasión me tocó que que iba yo para allá y pues yo gano la garganta. Entonces hasta abajo, hasta abajo, terminando de bajar, hay un ojo de agua que le llamamos nosotros donde las personas toman agua. Entonces iba yo con un pasajero, pero antes del ojo de agua, hay un este, una como cuevita. Pues donde hacen sus, ponen sus veladoras y hacen sus cosas a aquellas personas que les gusta el lado oscuro.

Entonces una vez iba yo, pasando, iba yo practicando con mi, con, iba yo un pasajero y este cuando íbamos llegando ahí, pues pasa uno un puente y pues se ve bien iluminado porque hay este, hay velas. Entonces cuando íbamos pasando por ahí, este este loco, agarran que antes de bajar, que baja su vidro y que grita sal de ahí, Belcebú y le dio risa y en eso de momento vimos como una persona de tamaño grande brincó a la orilla de la carretera.

Y no, pues imagina sus pelos de él y de los míos hasta el tolto, no, y para variar, pasa uno ahí y eso vida, no, el carro como que se turoneaba y se apagaba. No, de regreso, la verdad, ya no pasé por ahí, ya le di vuelta por otro camino para regresar, pero así, la verdad, así gritó este loco y salió, terminó de gritar, salió este como persona de gran tamaño, así al paso, lo vimos negro, negro completamente.

Ese es mi relato y espero este después contarle otros relatos más. Buenas noches, un gran saludo y Dios los bendiga. Gracias, amigo. Buena historia, buen relato y muchas gracias por escucharnos ahí en los lugares de caminos de tierra y todo eso. A ver, a ti te hubiera pasado algo así, qué dices, qué onda, no? Todavía lo puedes dejar a la imaginación de que subió, de que no subió, pero si fue muy obvio por varias razones, en serio, en serio,

no me había tocado una historia así con tantos registros. A ver, vamos a ver. Hola, buenas noches. Hola, qué tal, buenas noches, habla Diego Navarro de aquí de Tlaxun, Jalisco. Eso es mi querido Diego, bienvenido, amigo. Nos quieres platicar una historia porque ya estamos en la recta final. Sí, me gustaría dejarte una historia de cuando tenía unos 15 años más o menos, ahorita tengo 39 años. Eso es muy bueno. El resultado es que antes, en la juventud me gustaba echar guitarra, echar serenata.

Sí, señor. Y pues me juntaba con un señor que era muy bueno para tocar guitarra. Y pues ahí en su casa siempre que ensayábamos y al terminar era la charlota de estar platicando, estar tomándonos un refresquito en la botanita. Y en una plática, la esposa del vecino empezó a comentar que en su casa son puros hombres, ella es la única mujer. Siempre, no más tuvo puros varones en su casa. Y nos decía la señora, bueno sale el tema de los fantasmas.

Y se le enseñó, no, pero es que yo aquí en la casa de repente empecé a ver una niña corriendo, una niña jugando. Y pues yo aquí en la casa no tengo niñas, tengo puros niños. Yo salía y digo, caray, esta niña de quién es, de qué vecino será, no la conozco. Y salía corriendo de la casa y ella iba a vigilarla pues, a ver de dónde se metía, en qué casa se metía. Y dice que al subir, al irse pues hacia donde yo vivo, ahí se desdonecía, se perdía la niña.

Y era varias veces que la veía y yo me sorprendí porque curiosamente pues yo en mi casa tuve mucho tiempo que estuve viendo a un niño. Yo vi a un niño como de unos ocho años más o menos, pero nunca le veía el rostro. Y siempre cuando yo llegaba a trabajar, al sentarme en la cama para quitarme los zapatos, me tocaba ver al niño que entraba a la recámara corriendo y siempre volteándose a la pared. Y me sorprendía de que a la mitad de la recámara se desvanecía.

Nunca me asustó, pero me sacaba yendo de que acá hay un niño entrando y a la mitad de la recámara se desvanecía. Y yo le comenté a la señora, digo, oiga, qué chistoso, digo, usted ve aquí a una niña que está corriendo y está jugando. A mi casa había un niño que está corriendo y yo está jugando. A lo mejor son dos niños que están perdidos o están jugando. Es que están desatados, sí. Que hayan fallecido y que como no saben, no tienen noción de tiempo ni espacio ni nada.

Los niños siguen jugando entre ellos. Pero lo chistoso de que ella veía a la niña que se dirigía hacia mi casa corriendo, jugando. Y el niño entraba a la casa corriendo y también como volteándose atrás, como que si alguien lo viniera siguiendo. O sea, como cuando juegan dos niños, ¿no? Sí, por eso es lo que se me hace raro. Que coincidimos después de que ella estuvo viendo y la niña corría y yo el niño que entraba a la casa corriendo.

Pero me dice que en la casa donde yo llegué a vivir, que ahí nunca hubo familia vieja pues. Que la persona que había antes de con nosotros era un señor solo. Ajá. Bueno, esta era mi historia que quería contarles. Excelente historia, amigo. Muchísimas gracias. Y pues ahí va a quedar la incógnita. ¿Todavía vives ahí? No, no. Ya tengo desde los 18 años que me salí de ahí. Ah, ok. Y uno acá en otro lado. Eso fue allá para Guadalajara. Sí, señor. Y ahorita estoy en un barco en Tlaxumulco.

Ah, perfecto. Pues entonces queda la anécdota, mi amigo. Muchísimas gracias. Ok, hasta luego. Hasta luego, Diego. Que la pases muy bien. Buenas noches. Y pues sí, una historia un tanto peculiar, ¿no? Y es curioso, una vez más. Ahora, una niña la ven en una casa y al niño lo ven en la otra. Y de repente los ven que juegan, pero son niños fantasma. Que de un momento a otro se llegan a ver. Ahora, ¿quién sabe si en la historia de todo esto, eh, posiblemente murieron juntos?

Tal vez un accidente o algo pasó, ¿verdad? Ajá. O pudiera ser también que murieron en épocas distintas y se encontraron ahí en esa otra dimensión. No lo sabemos, pero está interesante el relato. Oye, Paloma Bocardo dice hola a todos, por favor. Un saludo a mi hija, a mía, que cumple 17 años. Guau, mía. Te mandamos un abrazo. Muchas bendiciones. Muchas bendiciones, claro que sí. Maribel Pineda dice hablando de oraciones. Les pido una, por favor. Para mi sobrino, Morís Velásquez. Bueno, Maurice.

Entiendo que se dice Morís, ¿no? Velásquez para que pueda conseguir trabajo pronto y pueda seguir bien de salud ya que últimamente ha estado sufriendo desmayos. Ah, caray, pues sí. Hay que pedirle a Dios que le sanen, ¿no? Que le regrese su salud. Me gustaría invitarte a que escucharas nuestra oración del mes de mayo. Búscala. Búscala ahí en nuestro canal, mi querida amiga, porque tiene algo que ver con esto que estás comentando, eh.

Y es que es muy serio. Y pues sí, le deseamos lo mejor, que se recupere. Y a ti te mandamos un abrazo, Maribel Pineda, por compartir y por acordarte de nosotros en este momento y con esta petición tan especial. Habla bien de ti, mi amiga. Claro. Saludamos también a Luis Alfredo, a Daniel Erives, que está con nosotros. Luis Alfredo desde el Bronx, eh. Y ya Guerrero, como siempre, también aquí listo. Dice, escuchando más y más relatos. Sí, por supuesto.

Eso es. Oye, nos pide por aquí también oración para la familia Ferregrino. Claro que sí, Lucita. Lucita Arellano nos pide oración para la familia Ferregrino. Con todo gusto, claro que sí. Vamos a integrarla. Tenemos un grupo. A los que no sepan, eh. Fue a petición de nuestros mismos seguidores que al notar tanta necesidad. Y sobre todo saben que esto surgió por la pandemia. Cuando estaba en lo más durísimo, cuando estaba fuerte.

Y no, pues vamos a unirnos en oración. La oración es muy fuerte y alguien propuso. Vamos a hacer un grupo. Y tenemos un grupo que los que quisieran anotarse para pertenecer a ese grupo de oración lo hacen. Entonces compartimos el nombre, pero no te olvides que das el nombre. Pero tú también tienes que orar en casa para que esto vuelva realidad, ¿no?

Porque es la petición de esta petición y desde luego que es una acción que a mí me agrada en lo particular porque se ve que pues hay gente buena, gente que ayuda. Sí, porque además no solo nuestro grupo de oración que ellos mismos se propusieron y agradecemos muchísimo a Carlitos, Zenia, Katia, Maritza, Cecilia. Bueno, tenemos a muchos amigos que se unieron y todos los que no están en el grupo de escuderos también pueden hacer oración por los nombres que aquí se mencionan. Claro que sí.

El tiempo siempre se va muy rápido. Necesitamos no dos, sino tres, cuatro, cinco horas para escuchar todo esto que nos apasiona y que es tan interesante que llega a tener una identificación en algunos de nosotros con ciertos relatos. Pero esto también nos da la oportunidad de invitarte para que mañana estemos juntos nuevamente escuchando relatos de lo sobrenatural. Que descanses, que Dios te bendiga. Soy Gina Avilés. Y yo también me despido. Soy Ignacio Nacho Muñoz.

Agradecido con Dios y con ustedes porque juntos escuchamos un excelente testimonio. Que pases muy buena noche. Que descanses. Y como decimos aquí, ¡Cabot! El programa se termina, pero la investigación continúa. Aquí es La Mano Peluda. Esta fue una producción de Grupo Fornuda.

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