La Mano Peluda | Viernes 14 de Marzo de 2025 - podcast episode cover

La Mano Peluda | Viernes 14 de Marzo de 2025

Mar 15, 20251 hr 32 min
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Busca este y todos los contenidos de Grupo Fórmula en tu plataforma de podcast preferida. Advertencia Las opiniones de los participantes y colaboradores no corresponden necesariamente con las del programa o la empresa. Si este programa es escuchado por menores de edad, se recomienda que lo hagan en compañía de un adulto. Porque nosotros hemos estado ahí. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. Porque conocemos de raíz a los especialistas. El demonio es una figura que

ha aparecido en todas las culturas. El demonio es una figura cristiana. Documentaremos todas esas experiencias que no tienen lógica alguna con Georgina Avilés e Ignacio Muñoz. Llegó la hora de poner las evidencias sobre la mesa. Fantasmas. Voces. Apariciones. Psicofonías. Mitos y leyendas que rodean al mundo sobrenatural quedarán al descubierto aquí en La Mano Peluda. Desde la Ciudad de México, para todo el mundo, esta emisión

de lo insólito. Y de lo que no tiene explicación lógica, pero que a ti y a nosotros nos apasiona. Soy Ináviles y qué gusto que estés esta noche con nosotros. Hola, ¿qué tal? ¿Cómo están? Buenas noches. Gracias por estar aquí en el programa donde vamos a platicar de lo increíble y, por supuesto, también de lo sobrenatural. porque de lo que es natural en todos lados se habla mucho. Yo soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes, porque juntos tendremos la oportunidad

de charlar sobre temas insólitos. Queremos tu participación a través de la multilínea 55 -5279 -2291, la página radioformula .com .mx y en Spotify encuéntranos como La Mano Peluda Grupo Fórmula. Tú te puedes poner en contacto con nosotros a través de nuestro WhatsApp 55 -2193 -59. 26, 55, 21, 93, 59, 26. Ahí nos puedes mandar un mensaje de voz o un mensaje de texto, compartir fotografías, videos, memes, lo que tú quieras. Saludamos a las estaciones en la República Mexicana

que se unen con nosotros. Ciudad Guzmán, Jalisco, Ciudad Juárez, Chihuahua, Coatzacoalcos, Culiacán, Durango, Guadalajara, Guerrero, Hermosillo, La Paz, Baja California Sur, Los Reyes, Iguetamo, Michoacán, Mazatral, Monterrey, Poza Rica, Puebla, Tabasco, Tijuana, Torreón, Querétaro y en Estados Unidos, Georgia y Las Vegas. Bienvenidos a esta noche espeluznante. ¿Te ha sucedido alguna vez que dejas tus llaves, tu teléfono o tus lentes en un lugar específico solo para encontrar los

desaparecidos sin explicación alguna? Los buscas por toda la casa, revisas todos los rincones, pero el objeto simplemente no está. Sin embargo... Horas, días o incluso semanas después, el objeto aparece de nuevo en el mismo lugar o en uno completamente inesperado. Este fenómeno conocido como el fenómeno de los objetos desaparecidos y reaparecidos, DOP. por sus siglas en inglés, ha desconcertado

a escépticos y creyentes en lo paranormal. Mientras algunos lo atribuyen a simples distracciones o fallos en la memoria, otros sostienen que fuerzas invisibles o dimensiones alternas podrían estar detrás de estos sucesos inexplicables. Hoy, el misterioso fenómeno de los objetos perdidos... ¿Crees que hay una explicación lógica detrás de este fenómeno? ¿Sí? ¿De esos objetos que tú estás seguro colocaste ahí en la mesa que dejaste

en el librero o ahí en tu buró? ¿Podría haber algo paranormal que esté involucrado en este tipo de confusiones? Ok, no te pierdas el programa porque vamos a estar hablando de ello y por supuesto también aquí lo principal es escuchar tus historias que has vivido. ¿Qué tal a todos? ¿Cómo están? Un fuerte saludo. Saludos. Bueno, el día de hoy quisiera contarles una historia. Ya aprovechando que ya vienen pronto los 30 años del programa,

¿verdad? Bueno, les quiero contar una historia que sucedió cuando nosotros llegamos a vivir a un departamento. En este lugar llegamos a vivir mi esposa. Mi niña pequeña, mi hermano y yo. Entonces, cuando nosotros llegamos a vivir a este lugar, era un lugar que se encontraba en un cuarto piso. Teníamos un árbol por enfrente de donde nosotros vivíamos, muy grande, muy frondoso, el cual nos tapaba casi toda la... Toda la luz del sol, entonces por lo tanto el departamento

pues estaba pues muy, pues muy a oscuras. Por lo regular había veces durante el día que teníamos que prender la luz del foco porque pues no entraba mucha luz, ¿verdad? Y bueno, los pongo en contexto de cómo es que era el departamento porque va más o menos con la historia, ¿no? En este lugar, este departamento, al llegar uno, al entrar, abrir la puerta y a mano derecha quedaba el cuarto de lo que era la cocina y a lo largo estaba el comedor, estaba la sala y estaba un ventanal

muy grande que era de pared a pared. el cual tenía unas persianas metálicas, blancas, largas, individuales que iban del techo abajo, ¿verdad? Y bueno, entre medio de lo que es la sala y el comedor había un pasillo que daba hacia las dos recámaras que estaban al lado derecho y frente a la última recámara estaba al frente del baño, ¿verdad? Y bueno, les pongo en contexto, ¿no? En este lugar se aparecía una niña o tal vez lo que nosotros pensábamos o creíamos que era

una niña, ¿verdad? Y pasaban cosas un tanto extrañas en ese lugar. Al principio, cuando nosotros vivíamos ahí, que nos sentábamos a ver la tele, nos empezamos a dar cuenta de que siempre, todos los días, Dos de las persianas siempre se empezaban a mover. Eran dos y siempre eran las mismas. Y empezaban así como a deslizarse como si fueran un péndulo y así duraban un buen rato. De repente se paraban y después seguían. Pero nunca le dimos así como que... Nunca entendimos el por qué sucedía eso.

Inclusive hasta mi hermano... Era modo de broma, decía que era la niña. Y bueno, les cuento. Una ocasión se encontraba mi esposa sola con mi niña en la casa. Se pusieron a jugar escondidas, escondidillas ahí las dos. Por ende, mi esposa lo que ella hacía era que se inclinaba así contra la pared y con el antebrazo se tapaba la... Los ojos, ¿no? Para que la niña saliera corriendo a esconderse,

contaba y se echaba a correr, ¿verdad? Entonces, bueno, un día están jugando así, termina de contar y al voltear ve que mi niña va corriendo sobre el pasillo, se echa a correr atrás de ella, diciéndole, ah, ya te vi, te voy a agarrar, te voy a alcanzar, voy atrás de ti. Y pues la niña corriendo, gritando, manoteando, como hacen los niños cuando están jugando, ¿verdad? Entonces llega y se mete a la recámara, que era de nosotros, y mi esposa

entra corriendo atrás de ella. Y al momento que entra al cuarto, entra gritando, ¡Ah, te agarré, te atrapé! Pero al momento se da cuenta de que la niña no está. Y en eso entra mi niña, sale mi niña de la otra recámara a un lado, le llega por atrás y le dice, ¡Mami, mami! No me encontraste, perdiste, aquí estoy. Entonces, pues, mi esposa se queda así como extrañada y se da cuenta de que... A la niña que ella iba persiguiendo, la niña que ella iba siguiendo, no era mi hija.

Entonces ella se espanta y pues se va, se sale de la casa con mi hija y se fue a esperarme a mí afuera del trabajo hasta que saliera yo de trabajar para regresarse a la casa, porque pues la verdad le dio bastante miedo, se espantó mucho. Y bueno. Ya después con el tiempo, en una ocasión yo en la madrugada desperté, desperté con sed. Entonces pues decidí levantarme para ir a tomar

agua a la cocina. Entonces voy saliendo, vengo caminando por el pasillo y al momento que llego así al pasillo para dar la vuelta hacia la cocina, yo volteo hacia el lado donde estaba el ventanal, que ahí a un lado teníamos un escritorio con una computadora y su silla. Y al momento que yo iba a dar la vuelta, volteo así a ver hacia la ventana y veo a una niña sentada ahí frente

a la computadora. Y pues yo la verdad me espanté, la vi, me espanté y pues agarré, me di media vuelta y me fui a mi cuarto porque me regresé a la cama a acostar porque la verdad que me dio mucho miedo. Duré un tiempo que yo despertaba así en la madrugada y paría al baño o algo y ni siquiera me levantaba. Lo que yo hacía era esperarme a que ya amaneciera para poder ir al baño, porque sí, la verdad que me dio una impresión bastante fuerte ver a esta niña y pues me dio

mucho miedo. Ok, vamos a la pausa, Gina. Y regresamos. El Miedofón, 55 -2193 -59. Todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos aquí en La Mano Peluda. a nosotros también no pierdas más el tiempo y anúnciate con nosotros en rss .com queremos mostrarte cómo llegar más rápido a tus clientes y lograr tus metas más rápido escríbenos a ventas arroba rss .com ventas arroba

rss .com y sabrás que se siente estar en boca de todos porque no todo tiene explicación lógica continuamos y vamos a terminar de escuchar este relato Y todo, pues a veces sí eran cositas muy raras que de repente pasaban y uno se levantaba a ver y no había nada, ¿verdad? Y bueno, ya después de tiempo, una ocasión, ya mi hermano, él se va, él se muda, se va a vivir con su novia. Y pues ya por ende, el cuarto que era de él, decidimos agarrarlo para hacerlo recámara ya de mi hija,

que ya estaba un poco más grandecita. Entonces lo que hicimos fue arreglarle el cuarto así, pues bonito para una niña de su edad, que ella se sintiera a gusto y se sintiera contenta, ¿verdad? Pero ella nunca, pero ella como que no se sentía muy a gusto, no se sentía muy cómoda y siempre que podía se pasaba a acostarse al cuarto con nosotros, que ahí tenía una cama chiquita y ahí

se acostaba a veces. Y entonces de por sí ya de grande que lo hemos comentado y lo hemos platicado, que en ese cuarto nunca se sintió bien, nunca se sintió a gusto, que ella despertaba en la madrugada y a veces ella sentía que había algo o alguien ahí que la estaba viendo, llegó a escuchar ruidos y pues le daba miedo. Entonces, después con el tiempo, una ocasión, esto fue ya en la noche, ya mi esposa y mi hija estaban acostadas,

estaban dormidas. Entonces yo estaba en la computadora ahí realizando unos trabajos que estaba haciendo, esto ya era en la noche, y por lo regular a mí me gustaba siempre tener todas las luces apagadas, estar ahí haciendo lo que yo estaba y todo. Y bueno, ese día de repente en el cuarto de mi hija empecé a escuchar así como que... Como si una persona estuviera ahí en el cuarto, no sé, caminando dentro del cuarto, moviendo cosas y todo eso. Y como que se me hizo un poco extraño,

se me hizo raro. Y entonces después escuché de rato que como que se salió del cuarto y se pasó al baño que estaba al frente y como que andaba ahí moviendo cosas, caminando. Y después se salió así como que al pasillo, se volvió a regresar al cuarto. pero se escuchaba como si fuera una persona, un adulto, alguien grande. Entonces agarré y pues se me hizo extraño y dije, qué raro, ¿no? Me levanté a ver, me asomé al cuarto de mi hija y todo bien, todo tranquilo, no había

nada. Pasé al cuarto, vi que mi esposa y mi hija estaban dormidas, todo tranquilo, nada. Entré al baño también, todo tranquilo, todo en orden. Dije, qué raro, qué extraño. Me regreso otra vez para terminar lo que estaba haciendo en la computadora. Y para ese entonces era época navideña. Entonces teníamos el árbol de Navidad a un lado de lo que era la pared que estaba entre el pasillo

y la puerta de la cocina. Entonces yo me quedé ahí haciendo mis cuadras en la computadora cuando de repente escuché que como que alguien, algo empezó ahí como si estuviera frente al árbol moviendo las... las cosas, agarrando algo ahí, se sentía, se escuchaba el movimiento, ¿no? Y pues se escuchaba que era como que algo o alguien grande, alguien alto, porque en sí el árbol era algo alto y lo estaban tocando y agarrando de

la parte de arriba. Entonces yo me quedé así extrañado, me quedé viendo hacia el árbol y pues como estaba oscuro, realmente pues no se distinguía mucho. Entonces me quedé así viendo cuando de repente lo que estaba ahí sentí como que se abalanzó y se fue como caminando como con mucha prisa hacia donde yo estaba porque sentía los pasos así fuerte y pesados. Era un piso de madera cubierto de alfombra, entonces se sentía más así como

que el golpe al caminar. Entonces cuando sentí yo que iba así caminando directo hacia donde yo estaba, así como con mucha prisa y les digo algo así grande, pesado, yo me levanté así de golpe, tenía una lámpara así frente a mí, una lámpara larga así alta con tres focos diferentes y del mismo susto y del mismo miedo que tuve yo traté de prender los... la perilla de los focos para poder prenderla y los acabé hasta arrancando, no lo pude ni prender, choqué contra

el ventanal que me espanté, lo pude medio abrir y medio me salí y pues me quedé viendo y pues no había absolutamente nada, pero pues sí, fue un susto bastante grande el que me llevé ahí esa ocasión y pues eran cosas que pasaban de repente en ese lugar mucho, muy raras, ahí duramos viviendo unos años y hasta que Después nos fuimos de ahí y pues hemos vivido en diferentes lugares y pues en diferentes lugares que hemos estado, pues siempre ha habido cosas que nos han pasado,

¿verdad? Entonces pues ya más adelante les llamaré pues para contarles algunas historias más que pues nos pasan y pues me gusta contarlas y pues me gusta mucho también escuchar todas las historias que pues todos llaman y tan amablemente cuentan, ¿verdad? Y pues bueno, quisiera mandarles un saludo, un fuerte abrazo a todos como es costumbre, Gina, Nacho, a toda la gente en cabina, a todas las personas que trabajan en la estación, todos los oyentes y pues un saludo muy especial a Don

Huicho ahí en Ensenada. Ándele. Bueno, muchas gracias por su atención, se les agradece mucho y pues hasta luego. Hasta luego amigo, vaya que sorpresa, imagínate llevar, estás jugando con la niña y resulta que... Era una niña fantasma, tú pensaste que era tu hija y no era tu hija y así las manifestaciones que seguramente, sabes que yo creo que ahí en la familia de él hay alguien con percepción llena, alguien con pues esa facilidad y entonces sirve ahí como de imán o no sé cómo

catalogarlo. Y en el tema del día de hoy yo creo que muchos nos sentimos identificados cuando de repente algo tan simple como las llaves, los lentes, nuestra bolsa, no importa si es pequeño o grande, desaparece, no lo encontramos. Y decimos, yo lo dejé aquí en la esquina de la mesa, no se pudo haber caído, buscas y rebuscas y no lo puedes encontrar y de repente de la nada aparece ahí. Pero si yo busqué en ese sitio, ¿por qué

no estaba? Objetos que aparecen también en lugares ilógicos, como dentro de un refrigerador, debajo de la cama, en un estante alto, donde sería imposible haberlo colocado sin ayuda. Y aquí cabe la pena mencionar un caso de una mujer que afirmó haber perdido su anillo de bodas. Lo buscó por semanas sin éxito y un día al despertar lo encontró sobre su almohada. No había nadie más en casa, el anillo no podía haber llegado ahí por sí solo. Y entonces,

¿cuál es la respuesta a este fenómeno? Ahorita te vamos a platicar de las posibles explicaciones, incluso paranormales, ante esta situación. Sí, claro. Mira. Hay que aceptar que a lo mejor nosotros en algún descuido podemos cometer algún error o podemos dar por sentado que dejamos algo en algún sitio. Pero no cabe duda que cuando ya se puede uno empezar a sentir extraño es cuando tú estás hiper seguro que lo dejaste en la mesa o no sé, en una repisa. Cuando tú ya dices, no,

es que solamente entré y aquí lo coloqué. Y no te pasa una vez, si no es repetido. Vamos a estar platicando al respecto, pero también tenemos más de sus audios. Hola Nacho y Gina. Quiero compartirles una historia que me refirió una amiga llamada Hande acerca de los llamados hombres sombras. O por lo menos eso fue lo que le dije

que era cuando me la contó. Pues ella dice que en cierta ocasión, cuando ella estaba a punto de irse a dormir, decidió pasar al baño, así que salió de su habitación y se dirigió allí, y ya cuando estaba por entrar, le pareció ver de reojo a alguien que se dirigía hacia la cocina, esta era una sombra negra de alguien alto, que iba pasando hasta que se desvaneció completamente entre los muros, sintió curiosidad y venciendo su nerviosismo, fue a revisar el lugar pensando

que se trataba de alguien, pero después de revisar se dio cuenta que no había nadie, También dice que escucha como si corrieran en la azotea, pero dice que no hay manera que haya alguien haciendo tales cosas. Según los expertos en estos temas, a esas figuras tenebrosas se les llama hombres sombras. Muchas personas han dicho y están convencidas de que no son solo alucinaciones o trucos de la luz, sino que existen realmente para aterrorizarnos.

Hay historias que dicen que en la Europa antigua, Se creía que estos seres oscuros salían en busca de la sangre de víctimas inocentes para poder regresar al mundo de los people. Mientras que el Corán habla de ellos como seres oscuros creados del fuego, que no son completamente espirituales o corporales en su naturaleza. Y en tiempos más modernos, algunos creen que son personas viviendo en otros planos de existencia. Algo así como una dimensión paralela a la nuestra y que no

alcanzamos a percibir completamente. También se trata de explicar este suceso con algunos trastornos psiquiátricos, condiciones fisiológicas, parálisis del sueño y uso de drogas como la cocaína y la metanfetamina. La creencia popular señala que la gente sombra son espíritus perturbadores con forma humana, que incluso algunos. como la investigadora paranormal Heidi Hollis, han catalogado la entidad de sobrenaturales malévolas. Sea como

sea, me parece interesante el tema. ¿Ustedes no lo consideran así, amigos peludomaniacos? Cordiales saludos a mi linda amiga Hanbi, quien me lo compartió para que yo lo pudiera contar, y a todos los amigos del chat por igual de su amigo Aldebaran. Muchísimas gracias. Vámonos a una pausa y regresamos. Para recibir tus comentarios y relatos, el miedofón 55 -2193 -5926. Es hora de poner al descubierto lo que nos hace temblar, correr, gritar y sudar. La mano peluda. La mano

peluda. Saludos, Gina y Nacho. Les enviamos un fuerte saludo, mi hijo y yo. Mi nombre es Ceci, de 64 años, de Comitán de Domínguez, Chiapas. Tiene muchos años que los escuchamos. Está interesante el programa, nos gusta mucho, ya que a nosotros nos encanta el terror y por lo mismo los relatos. Bendiciones, felicitaciones y sigan adelante. Mi hijo se llama Ángel David. Saludos para Ceci y Ángel David, que están aquí. todas las noches y esperamos muy pronto también escuchar un relato

de ustedes. Sí, por supuesto. Saludamos también a Lobo Solitario. Dice, sí me ha pasado eso de dejar las llaves en algún sitio y que de repente, o dice teléfonos o monedas. Y uno siempre dice, sí, sí lo acabo de dejar aquí y no está. Y uno se hace bolas en recordar dónde estaba, si lo habrá puesto en otro lado, etc. Gracias, mi querido amigo Lobo Solitario. Y también saludamos a Mora

Morita desde Monterrey. Gracias amigo por estar aquí con nosotros, apoyándonos y por supuesto eres bienvenido brother, que bueno que nos acompañas esta noche. Tenemos más audios y también les invitamos a que si no te has animado a platicar una historia, hazlo. Para eso está este programa, para escucharte a ti con todas tus experiencias. Hola Gino, Nacho, ¿cómo están? Soy Sebastián,

no sé si se acuerdan de mí. Yo les mandé un audio hace poquito de que en mi troca adentro se empezó a poner frío, pero no era por nada de algo paranormal, sino porque los controles estaban movidos. Ah, sí, sí, sí, sí. Les digo esto nada más porque la historia que les voy a contar es relacionada con esa carretera de cuando subimos a trabajar. Entonces, a ver cómo empiezo. Bueno, les voy a contar dos. Las dos son sobre mi cuñada, ella me las contó. A ella le pasaron, no me pasaron

a mí. Pero dice que la primera le pasó cuando ella iba a estudiar. Ella iba a estudiar la universidad a otra ciudad. Está como a dos horas de aquí. Acá en Washington. Entonces dice que los fines de semana ella venía a ver a su mamá. Y que así cuando ella venía se dio cuenta que siempre que pasaba por un lugar de la carretera. No de esta del trabajo de la carretera allá de la otra ciudad

para Wenatchi. Que... Siempre se le marcaba como, en esa área se le marcaba, aquí en la pantallita, que el cinturón de seguridad iba desabrochado del pasajero. Pero pues ya ven que a los carros se les marca eso nada más cuando sienten el peso de una persona y no abrochan su cinto, pero pues ella iba sola. Entonces dijo, vamos, ¿qué estará pasando? No, no le dio importancia, ¿verdad?

Luego, al regresar, ya cuando pasó el fin de semana, dice que lo mismo, por esa misma área, y le marcaba como si alguien fuera ahí arriba.

pero pues ella iba sola sola sola no no no no no iba nadie más y bueno al fin y al cabo que siempre que iba y venía siempre que venía así como unas tres vueltas yo creo y dice que en la misma área siempre se le aparecía algo entonces ella ya estaba de novia con mi hermano y que una vez le dijo vete conmigo dice para que mires que es lo que te digo no no es mentira ahí en esa área siempre se marca como si alguien fuera desabrochado Entonces dicen que faltando poquito

para que llegaran a esa área, mi hermano, se orillaron pues y mi hermano se fue a los asientos de atrás para que fuera libre pues el asiento de enfrente. Y no, pues sí, y no Nacho, dicen que cuando iban pasando por ahí, se prendió la lucecita como si alguien se hubiera sentado y no fuera abrochado. Entonces, pues, eso es raro, no sé si algo ahí la abordaría, siempre por ese tramo anduviera algo y se subía, no, no, no, no sé, pero sí, de que está raro, está raro.

La otra historia también pasó rumbo al trabajo, acá por donde yo les cuento que subimos. Entonces, ella, en temporada de la cherry, porque acá pizcan mucha cherry, mucha, mucha. Entonces dice que cuando yo venía acá para arriba para el trabajo, exactamente por donde vengo que me empezó a poner fría mi camioneta, pero pues por los controles pues. Pero dice que ella venía, ya hagan de cuenta que es una carretera larga, larga, larga, pero ya es rumbo al bosque, hay muchos árboles pues

en las orillas. Pero por ese tramo largo hay como un tipo establo, un mini establo chiquito,

ahí tienen caballos. de pura pasadita a la carretera y ahí está como un buzón también y entonces dice que ya lo lejos miro que iba caminando una mujer pero a la orilla de la carretera o sea que cuando llegara a la distancia donde iba la mujer pues claritamente se iba a ver la mujer y sigue así dice que se iba avanzando y avanzando ah bueno pero entraban bien pronto porque ya trabajan en la oficina y como contratan gente y todo pues tenían que estar a las 4 de la mañana en la oficina

entonces venía como a las 3 y cachito y no pues dice que iba y este nombre dice que cuando ya se le acercó en la espalda se miraba que estaba alta y muy muy china así como el pelo bien chino bien chino bien chino como los afroamericanos hacían como tienen el pelo bien chino pero que creen que dicen que cuando la señora volteó porque ella no iba tan recién pues iba aquí a la carretera del límite son 30 millas y ya dice que iba Como a 30 un poquito menos. Entonces dice que cuando

lo iba a bajar por un lado. Esa cosa volteó. Hacía el pasito. Y dice que ella también volteó a verla. Pero dice que la cara la tenía. Hagan de cuenta que los ojos así. Bien abiertos. Y la sonrisa la tenía así como. Han visto la película

de. Alicia en el país de las maravillas, yo creo que sí, no sé si hayan visto el gato sonriente, el gato ese que se desaparece y nomás se mira la sonrisota, pues dice que así tenía la sonrisa, una cosa fea, dice que era algo feo y ella se espantó mucho, pues sí, duró unos días espantada, muy espantada, pero sí, eso, sí, sí, sí, se me hizo un poco feo y pues sí está feo, también dicen pues, esa cosa, oh, y esa cosa se apareció en frente de los tablos y hagan que esos, Hago

en cuenta que esos establos, había un tiempo que estaba un señor, y yo no sé si ese señor estaría como loco o no sé, pero se la pasaba haciendo cosas raras ahí. De hecho, hasta tenía pintado el establo así con muchas cruces invertidas. Con pintura él las pintaba, cruces invertidas, cruces invertidas. No sé si él se dedicaría a algo a hacer ahí o no sé. Yo pienso que sí, por eso esa cosa ahí se aparece o se aparecía, no

sé. También se dice que por esas, hagan de cuenta que ese camino también tiene unas huertas al lado, pero tiene mucho rato que nadie las trabaja. Se da la fruta y ahí se queda, se cae todo. Pero nadie las quiere comprar porque ahí dicen que en esas huertas, antes de que plantaran fruta, pues árboles de fruta, era plantación de tabaco o de algodón, no recuerdo, en los tiempos de la esclavitud. Entonces dicen que ahí... Trabajaban muchos esclavos, de hecho ahí mataron a muchos

esclavos también dicen. Por eso el dueño de aquí donde nosotros trabajamos le han ofrecido esas tierras muy baratas, muy muy muy baratas. Pero pues él no, dicen que él nunca se ha interesado en comprarlas porque él es muy supersticioso, muy creyente. Y dice que no, pues que las tierras están como malditas o algo por tanta muerte que hubo ahí, tanto maltrato, mucha mala energía pues que se quedó ahí con la esclavitud. Bueno, y Nanacho, estas historias las quería contar.

Que pasen buenas noches. Saludos a todos y a todos los pelumaníacos también. Hasta luego, mi querido amigo. Muchísimas gracias. Sí, seguramente esa tierra quedó como contaminada. Es más, es probable que inclusive alguno de esos esclavos le haya tirado una maldición a ese lugar. Y por esa razón se viven tantas cosas raras. Hay varias explicaciones acerca de la desaparición de estos objetos. Que a simple vista decimos, oye, ¿qué

ocurre? ¿Qué pasó? ¿Dónde quedó? Bueno, una de las teorías se refiere a dimensiones alternas. Algunos creen que ciertos objetos pueden desplazarse momentáneamente a otra realidad o plano de existencia, que también se le llama, para luego volver sin explicación aparente. Esa sería una de las justificaciones. Otra, nos referimos a entidades traviesas. Seres como duendes, que son juguetones traviesos, que

disfrutan de mover y de ocultar objetos. Entonces aquí podemos estar pensando que quizá hay algún duendecillo en nuestra casa que... Les gusta o se regocijan estar moviendo algunas cosas, no con maldad, sino como una travesura. Entonces aquí podemos también identificar que a través de todos estos años nos han contado que se puede asociar esta desaparición de pequeños objetos con de repente escuchar pequeñas risitas así lejanas o sombras fugaces muy pequeñas de ahí.

Que en alguna ocasión les hemos comentado, si tú tienes la sospecha de que hay duendes en tu casa, espolvorear polvo. Puede ser talco, harina, todo lo que sea de esta consistencia. Y después hacer como un tipo caminito y dejar un bol con dulces. Parece increíble, pero en ocasiones se han podido observar algunas huellas y entonces sí hay duendes. ¡Ay! Hay más explicaciones al

respecto, ahorita te las vamos a comentar. Claro, sí, dice nuestra amiga Claudia Fernández, la Clau, que a ella le sucede esto, pero con la comida, es decir, deja tal vez algo que está comiendo y lo deja un momento y de repente ya no está. Qué raro, mi querida Clau, pero también es parte de este tipo de experiencias. Y mi querida Gina, pues entre relato y relato, ¿vamos a qué? Pues más relatos, ¿no? Venga. Vámonos a más relatos. Ya tenemos aquí en la línea telefónica a alguien

más. Buenas noches. Cándido, ¿desde dónde nos escuchas? Ah, ok, perfecto. Cándido, ¿qué nos quieres platicar? A ver. Ok. Conocí a una chica muy bonita, igual joven, igual que yo, ¿verdad? Bueno, pues resulta que fuimos a los juegos, allá andábamos, y de más de repente como que nos fuimos alejando a unas casas. Ya después estaba yo con ella, me estaba yo besando. La cuestión de esto es que solía como si estuviera yo con una persona mayor. Me dio mucho miedo,

¿verdad? Entonces ella se percató de esto y me dice... ¿Por qué tienes miedo? O sea, resulta que me estaba leyendo la mente. Por dentro decía yo, ya vete, quiero que te vayas. Entonces esta chava me dice, ¿por qué quieres que me vaya? Guau, yo me quedé sin palabras. Sí, yo fumaba, ¿verdad? Bueno, pues resulta que me sacó una cajetilla de cigarros que tenía en la bolsa de la camisa, me sacó un cigarro y lo puso en sus manos, lo soltó y me dijo, sóflame. Y me soplé

y dice, ¿dónde está? No, pues no estaba, ¿verdad? Y yo me puse a caer con, pues, dámelo, dámelo. Y pues, sácalo, dice. No, pues, ¿dónde está? Y lo tenía abajo del guardián. Ella traía un pantalón de mezclilla con una playera. Y la playera la tenía por dentro del pantalón. Entonces, lo que hice, le levanté la blusa. Sí, esta camisa, esta camisilla. Y le metí la mano para abajo. Y lo tenía abajo del guardián. Me leyó la mano. Adiviné todo lo que pasaba en mi casa. Me dijo,

tiene tantos hermanos. Tienes una novia en tu pueblo. Me dijo todo. Y todavía me dijo, dice, eso le van a, dice, que voy bien en la vida. Y me dijo, vas a lograr lo que tú quieres. Esto, no sé, quisiera que me ayudaran, que me dijeran, no sé con quién habré estado, ¿verdad? Era una chica muy bonita, pero yo sentía unas fibras negativas. Y lo malo es que olía como si estuviera yo con un viejito, con una persona mayor, porque despegaba ese olor así como cuando te acercas

a una persona mayor que... Que no se ha bañado, que huele como a sudor, ¿se me entiende? Sí. ¿A esta chica dónde la conoces? Ah, a esa la conozco ahí porque yo estaba haciendo un hospital militar ahí en Tuca, en el centro de la asociación y en la colonia. Y yo trabajaba en la construcción ahí. Entonces, ahí en la colonia, en esa misma colonia, fuimos ahí a la feria. Ahí fue donde la conocí. La única vez en mi vida que yo la miré fue esa noche. Desde entonces me daba miedo

pasar por esas calles. El contacto que tuviste con ella solo fue durante una noche. Me perdí de ellos como unas tres, cuatro horas. Ya cuando llegué me dicen, mi hermano, ¿qué te pasó, hermano? Me dicen, mira cómo vienes, vienes bien pálido. Pensamos que te habían atracado, te habían agarrado unos pandilleros. No, les digo, estaban tomándose de ellos una cerveza. Digo, a ver, pásame una. Ya que me tomé una, ahí lo va. Y ahí que les empiezo a platicar. Ah, pues sí me regañó, dice.

Para que se te quite andar buscando hielos en la calle. Ándale, pues mira. Sí, definitivamente. El hecho que ella te leía la mente y algo que te dejó impactado. Fíjate, solamente una noche la viste, pero dices que ya pasaron 20 años. 25 años y todavía lo recuerdo como si hubiera pasado ayer. Yo creo que a nadie en la vida le ha pasado algo parecido. Y no uso drogas ni nada.

100 % real esto que le estoy comentando. Pues entonces la pregunta, Candido, va a ser para ver si alguien más ha vivido algo similar a lo que nos acabas de contar. ¿Pero a ti cómo te vibró? ¿Te vibró bien o te vibró mal? ¿Sentiste una energía que chocó con la tuya? ¿A ti qué te pareció? Desde el momento sentí una atracción muy bonita hacia ella, pero al mismo instante

sentí algo negativo. Sí. Ok. Sí, sí. Entonces ya al pasar del tiempo, lo que incluso a lo mejor has podido pensar es que esta chica no pertenecía ya a este mundo. Que fue una aparición, quizá. Claro. O un demonio, amigo. Por el olor, ¿eh? El olor es lo que nos checa. Pudo haber sido

un demonio. El olor, sí, es una persona. A ver que alguien de la audiencia que quiera... ok entonces ahí está la propuesta que se reportan y que nos digan si han vivido el hecho de estar con alguien que les vibra que algo hay extraño porque además el hecho de que te pueda leer la mente Y que además tenga este olor extraño, que incluso podemos decir maloliente. Y entonces ya dejamos aquí la pregunta para que se reporten, Cándido. Y entonces vamos a esperar que se reporten.

Sí, porque me leyó la mano y me adivinó todo. Todo lo que estaba pasando en mi vida. Y me dijo, vas a tener una buena vida, te va a ir muy bien en la vida. Y muchas gracias a Dios. Ha ido bien. He logrado lo que me ha propuesto. Lo que hago falta todavía. Excelente. Oye, Cándido, pues vamos a esperar a ver si se reportan. Y mientras tanto, te agradecemos que hayas estado aquí y que tengas excelente noche. Igualmente, gracias y felicidades por tu programa. Saludos a todos

desde La Teja. Hasta luego, amigo. Muchísimas gracias. Pues vaya, ¿eh? Vamos a esperar tu comentario al respecto. Aquí nuestro amigo dice, no creo que a nadie le haya pasado lo mismo que a mí. Vamos a ver si fue así. Y también estamos recibiendo a través del Miedofon sus relatos. Y dice, soy Juliana, me gustaría contar esto que me sucedió en la Ciudad de México. Yo estaba en la casa de una tía celebrando el cumpleaños de su esposo. Mientras estaban todos conviviendo en la sala,

yo me paré al baño. Casi no había gente. Entonces voy entrando al baño, veo una sombra blanca grande. Ella pasó corriendo. Pensé que era parte de mi imaginación y esa fue mi presencia paranormal. Si le podría llamar así. La segunda fue al otro día mientras estaba acostada con mi hermana en la cama. Estábamos hablando con un tío cosas de la Biblia y en una de esas nos sacudieron la cama. Nosotros pensamos que pudo haber sido el perro, pero me asomé abajo de la cama y resulta

que no había nada. Después nos regresamos a nuestro estado que es Chiapas. Cuando regresamos un tiempo estuvo tranquilo, pero después empecé a ver sombras negras correr por mi casa. Una de esas tantas sombras a veces sentía como pasaba su mano por mi cuerpo, pero yo no le tomo tanta importancia. Después empecé a tener muchos problemas con mi hermana y en una de esas, en mi sueño, esa sombra súper grande me amenazó que se llevaría a mi hermana. Me desperté, gracias a Dios no le ha

pasado nada. Pero esa sombra a veces me atormenta. Por las noches aparece, pero ya no pasa a mi cuarto. Empecé a asistir a un coro y se calmó un poco, pero después dentro de la iglesia me miraba esa sombra y se ponía mi piel chinita. Esa sombra no sé qué quería, pero la verdad sí me da miedo. Y cómo no, además esto lo ligas a partir de que visitaste la casa de tu tía, es que empiezan a suceder una serie de situaciones que tienen que ver con una sombra y por las características

pensaríamos que es una energía negativa. Sí, sí, todo indica que eso es, que de eso se trata precisamente, Gina. Saludos a Juan López, dice, hola mis peludomaniacos, espero que algún día me saluden. Claro que sí, brother, soy peludomaniaco de corazón. Gracias, bro, gracias por estar con nosotros. También aprovecho para mencionar a José Roberto, J. Roberto Pastrana, desde Milwaukee, Wisconsin. Ok, amigo, gracias por acompañarte con nosotros y a todos ustedes les mandamos un

fuerte abrazo. Y les invitamos a participar completamente en vivo a esta emisión. Nos despedimos de las estaciones en la República Mexicana que solamente nos transmiten una hora. Los esperamos mañana y en el resto de la República y el mundo entero continuamos después de la pausa. El Miedofón, 55 -2193 -5926. Lo oculto se pone al descubierto aquí, en La Mano Peluda. Hola, soy Raúl Orbañanos y te invito a escuchar La Fórmula es donde y cuando quieras. Noticias, deportes y espectáculos

en tu plataforma de podcast preferida. Grupo Fórmula, abriendo la conversación. Porque tenemos mucho que decir. La mano peluda. Continuamos ya hablando de objetos desaparecidos. Ya dijimos que una de las explicaciones podrían ser las dimensiones alternas. Otra, pues también una posibilidad, entidades traviesas como pueden ser los duendes. Pero ahora sí ya nos vamos a algo más tétrico. También pueden ser... poltergeist.

Se han documentado lugares con actividad paranormal intensa y estos, los poltergeist, pueden hacer que objetos desaparezcan y reaparezcan de manera inexplicable como si una fuerza invisible los moviera. Ahora existe una cuarta posibilidad, los fallos en la realidad. Algunos teóricos de la conspiración sugieren que vivimos en una especie de simulación. Y que estos eventos podrían ser errores, por llamarlos de alguna manera, en el sistema donde la información del objeto se borra

temporalmente y luego es restaurada. ¿Tú con cuál explicación te quedas? ¿Dimensiones alternas, entidades traviesas, poltergeist o fallos en la realidad? Vaya, pues a ver, queremos saber, conocer tu punto de vista. Laura Elena Flores Hernández, saludos desde Rincón de Romos. Hasta allá te mandamos un fuerte abrazo y vamos a continuar con más historias, Gina, con lo que sigue. Tenemos aquí a Salvador desde Tula. Salvador, buenas noches. Hola, buenas noches, Gina. Sí, mira,

esto sucedió hace como unos 35 años, Gina. Sí. Entonces, estábamos en una fiesta. Yo era soltero. Mi padre había viajado a Toluca para visitar a mi abuelita. Ahí estaban mis hermanos. Yo me había venido de Tula a los 16 años. De Toluca aquí a Tula a los 16. Entonces, yo le decía a mi amigo que ya nos fuéramos porque ya eran cerca de las 12 de la noche. Y yo le decía que me espantaban mucho en la casa donde vivíamos. Pues él, en

frente de la gente, no me dijo nada. Ya cuando salimos, ya sabes, groserías y todo tipo de insultos me dijo que ya lo tenía harto con que a mí me espantaban. Yo lo único que recuerdo, Gina, le dije, no te burles, le digo, no te metas con eso. Fue lo único que le dije, Gina. Bueno, pues entonces pasamos por la casa donde yo vivía primero y me quedé. Al día siguiente íbamos a ir a nadar. Entonces le dije, bueno, mañana nos vemos. Bueno, ya sabes, me hizo un ademán, así como de recordándome

a mi mamá. ¿Tú crees que él dice, al día siguiente lo fuimos a ver a su casa? Dice Gina que él tiene una calzada principal y tenía que irse por unos árboles, por la banqueta. Le dio miedo. Dice que se fue en medio de la carretera, no pasaba ni un auto. Y pues él pensando que estaba sugestionado por lo que yo le decía. Él nada más dice que iba pensando en eso. Bueno, él vivía a una cuadra llena. Va caminando y en el cruce de su casa habían platicado que había una toma de agua.

Es que ahí le habían platicado que salía un perro grande, negro, y que echaba lumbre por la boca y los ojos, ya sabrás. Entonces dice que cuando llega a la esquina, Dice no. Me estoy sugestionando. No salió ningún perro. Ahora se va para su casa. Él vivía en un callejón muy famoso por aquí. Muy malo, ¿no? Pues entonces mi amigo se mete al callejóncito ese. Y él empieza a buscar sus llaves. Ya faltando, no sé, unos 10 metros para llegar a la puerta de su casa. En el fondo estaba

oscuro por los árboles. Dice que cayó como una... como lo que es una brasita de un cigarro, dice que de los árboles cayó, se enciende una llama grande, no sé, como de un metro, avanza hacia él, bueno, pero eso estaba como a 20 metros, avanza hacia él, y esa llama se va para el río Tula, y él seguía, fíjate, todavía estaba duro y duro, que yo lo había sugestionado. Bueno, sigue caminando y otra vez vuelve a caer esa bracita, pero más rápido, Gina. Más rápido. Cae,

se enciende y se va para el río Tula. Pues yo ya creo que ya faltándole cinco metros ya llegar a su casa, a su puerta. Dice que pues nada más tenía, era una lamparita, Gina, de esas que parecen como gorritos chinos. Y donde ponen ese poquito, yo ves que tienen hacia todo límite donde alumbra.

Y dice Gina que él empieza a buscar sus llaves, ya estando al frente de su casa, pues en una puerta nada más, dice que ya al momento de buscar ahí sus llaves, ya fue a buscar la llave, la indicaba para abrir, dice que empieza a salir Gina el charro negro. Va saliendo con su caballo, él con su traje de charro y su sombrero, pero dice que nada más le alumbraba la luz, le alumbraba la barbilla. Claro, no se le veía el rostro.

había sugestionado. Y en eso se va a su cuarto, y su cuarto daba a la calle donde estaba el famoso charro negro. Y entraba, ya son como esas casas viejitas, son de adobe, y donde entraba el cable de la televisión, pues era un hoyo bastante grande, Gina, pues tú podías ver desde afuera. Él pensó asomarse por el hoyito, Gina, y dice que puso una silla o algo ahí, se sube, Y se asoma por el hoyito para ver al charro negro. ¿Y qué crees? ¿Qué pasó? El charro negro volteó al hoyito para

mirarlo. Fue tanto el terror que tuvo Gina que se fue a acostar con sus papás. Claro. Y nosotros al otro día Gina, esperándolo, esperándolo Gina, pues a las ocho, nueve de la mañana íbamos a ir a nadar y el señor no llegaba y no llegaba. Bueno, no fuimos a nadar, lo fuimos a buscar y ese fue el día de Gina. Mira, ahora yo digo, Gina, bueno, siempre yo he tenido ese tipo, ya ves que a ustedes les he hablado de vidas pasadas

también. Mira, Gina, yo lo que le he dicho a la gente así, que no creen, yo les he dicho que no se burlen de nada, de nada, ni de lo bueno ni de lo malo. Hay que tener respeto, porque fíjense, mi compañero no tardó mucho y le salió el charro negro. Yo le comento a la gente, hay que ser muy respetuosos de creencias. No sé, Gina, pues yo creo que hay que alejarnos de lo malo, ¿verdad? Pero tener mucho respeto de lo

bueno y de lo malo. Yo he aprendido también a través de los años que no es bueno volverse de

nada, absolutamente de nada. este es mi relato y espero que a los peludomaniacos les guste porque pues yo me gusta mucho luego no me da tiempo de escucharlos por radio pero he escuchado relatos acerca de esto y yo lo que he visto Gina que a través del tiempo a mí yo que me gusta ese tipo de relatos es algo como es uno como un doctor uno va aprendiendo con ustedes Con los relatos de demás personas, ya los años nos van enseñando,

vamos relacionando. Y yo creo que a veces cuando cosas malas que ya nos pasan, no nos queda otra más que, ¿cómo te diré? Protegernos con la oración. Por supuesto. Yo escucho luego a Nachito, y yo he dicho siempre, he dicho a mis hijos, que lo más importante, Gina, es la oración. Independientemente de las creencias, si somos católicos, cristianos, lo que sea. Lo más importante, Gina, es la oración y no meternos en cosas que no debemos. Claro

que sí, Salvador. Ese es mi relato, Gina. Te agradecemos muchísimo que nos lo hayas compartido. Y porque además dijiste algo muy importante, el respeto es fundamental. Creas o no creas, el respeto siempre debe estar presente. Te agradecemos muchísimo que hayas participado y te invitamos a seguir cada noche escuchando estos relatos. Ah, sí. Gracias Gina, saludos Nachito y saludos a toda la comunidad. Saludos, buena noche. Saludos, buenas noches. Hasta luego amigos y el respeto

siempre debe prevalecer. Luz Helena nos dice al respecto de la desaparición de objetos, hace un tiempo pasaba en mi casa, se aparecían las cosas y entonces mi suegra me dijo que se llevaba después de un tiempo. Pensamos que en algún momento iban a aparecer otras cosas que nunca aparecieron. Y cuando nosotros no tocábamos, nos robaban a todos a sus hermanos y a mi esposo. Y a mí, hasta que nos dimos cuenta de la verdad, no había un

cuñado de que nos robaba las cosas. Desde entonces ya cerramos bien nuestras habitaciones y nos reíamos de nuestro famoso duende. Ok, mira nada más. ¿Cuál duende, no? Un demonio ahí, un pingo. Chocolate71 dice, lo extraño es que los calcetines siempre se pierden. Compramos y compramos y solo aparece uno. Es muy extraño. Los buscamos por todos lados. Oye, ¿te acuerdas, Nacho, cuando fuimos a Huasca en el Museo de los Duendes? Oh,

sí. Que Cristina, que es la directora ahí del Museo de los Duendes, decía que eso ocurría en las casas donde había duendes, que les gusta

desaparecer. uno de los calcetines y yo creo que a todos nos ha ocurrido eso que de repente no encontramos el par así es Gina pues es interesante dice por aquí Claudia Valencia llegando muchas gracias amiga muy amable ahorita mencionamos gracias por estar aquí con nosotros y Adrián Romero Silva también está en la emisión vámonos a una pausa y regresamos el miedo fon 55 21 93 59 La mano peluda. Porque conocemos de raíz a

los especialistas. La mano peluda. ¿Has experimentado la desaparición y reaparición inexplicable de un objeto? Hazte estas preguntas. Para empezar, ¿estabas completamente seguro del lugar donde lo dejaste? ¿Apareció en un sitio imposible o ilógico? ¿Ocurrió en un lugar con antecedentes de actividad paranormal? Esto es súper importante. ¿Y has tenido experiencias similares en el pasado?

Si de estas cuatro preguntas respondiste que sí, al menos a dos, podrías haber sido víctima del fenómeno de los objetos desaparecidos y reaparecidos. Así es que hay que estar atento a lo que pueda suceder en tu casa. Y vámonos con más relatos y experiencias que tú quieres compartir. Claro que sí, Gina, ya tenemos a alguien en la línea. Vamos a ver de quién se trata. Buenas noches. Buenas noches. Bienvenido, amigo. ¿Con quién tengo el gusto? ¿Me escuchas? Sí, sí, te escucho.

Con Juan. Juan, bienvenido, Juan. De Torreón. De Torreón, excelente, brother. Muy amable. ¿Qué nos quieres platicar, mi querido Juan? Te quería contar unos relatos. Haz de cuenta que hace varios años de eso. Haz de cuenta que yo estaba con mi mamá. Sí. En la casa de mi mamá. Y mi hermana estaba afuera. Pero allá afuera con mi abuelita había un pasillo muy largo. Entonces ella estaba,

mi hermana estaba afuera. Y en el pasillo que mi abuelita es muy largo, hace cuenta que es otro cuarto, otro cuarto y otro cuarto, ¿verdad? Había fallecido mi bisabuela. Mi bisabuela que viene siendo abuelita de mi mamá, pero que está descansada, que ya falleció. Total, que estaba mi hermana sentada ahí. Y mi mamá... Mi abuela y todos. Y me dijo mi mamá, no, pues traeme un vaso de agua. Era como las ocho o siete de la

noche o por ahí. Y mi hermana entró y estaba mi abuelita sentada en la silla donde mi abuelita, mi bisabuela pues, siempre se sentaba sentada ahí. Y mi hermana se quedó paralizada. Y mi mamá le decía, ¿qué, qué, qué tienes? Ah, está mi abuelita. Me está diciendo que venga. Y mi abuelita, bueno, mi bisabuela pues, le estaba haciendo señas. Porque antes de que falleciera, pues mi abuelita le dijo que le llevara uvas. Bueno, que le llevara uvas ahí, al momento de entrarla,

que le echara uvas ahí. Y dice mi hermana que estaba parada ahí, que le decía que viniera. Luego está sentada y luego se paró, de que viniera y viniera y viniera. Y mi hermana, no, mi hermana no se quiso acercar, que le estaba diciendo que viniera y viniera y no. Y que se levantó de la silla. Y que se metió para el cuarto, donde ella antes se dormía ahí. Y ya fue cuando mi hermana se le quitó lo paralizado. Y ya fue, lloró con

mi mamá, no, que me hacía así, así, así. Y ya fueron mi abuelita y mi mamá a ver si es cierto, y si estaba la silla ahí. Y ahí no estaba sentada, había como polvo así, o sea, como si alguien estuviera, se sentía así, como si alguien estuviera sentado. Y sí, la verdad, sí. O sea, se sentía la presencia, ¿no? Y se sentía la presencia,

prendimos la luz y todo. Cuando las prendimos, cuando las prendió mi mamá, pues, porque yo estaba atrás de mi mamá cuando las prendimos, un cristito, porque le gustaban mucho a mi abuelita los cristos. Sí. Y luego mi abuela, pues, se cayó un cristito. Y luego ya cuando prendimos los ojos se cayó un cristito y luego en un rincón se cayó el otro también. Porque hay muchos cristitos, pues, ahí. Y ese es mi relato y también tengo otro relato, no sé si lo pueda contar. Claro que sí amigo,

con gusto, venga. Mira, haz de cuenta que estaba yo con mi novia al otro cuadro donde vivía mi mamá. Ya eran como las 11 o 12 de la noche, ya nos íbamos a dormir. Bueno, ella se iba a quedar conmigo y se iba a dormir. Para esa noche habíamos tenido una fiesta, estábamos conviviendo ahí

amigos y amigas de mi novia. y se fueron, cada quien se fue yendo para su lugar, para su casa pues, se fueron, se dieron las 11, las 12, 12 y media, nos fuimos a la cama a acostar, apagué la luz del porche, porque yo tengo un porche con barandal, apagué la luz, pues yo siempre la apago, y la apagué yo, entonces al momento de que ya me estoy acostando, pues ya ves que cuando uno cierra la cortina, pues queda un huequito

de cortina. Así, ya ves que cuando me cierro las cortinas queda un huequito así asomándose para la ventana. Sí. No, pues no le tomé interés. Me estaba ya acostando. Más que de repente veo que alguien me mira fijamente así. Y luego le digo, ah, ¿y será mi mamá? Y estaban metiendo, metieron la mano para abrir, o sea, metieron la mano para abrir, pero estaba puesto el candado. Metió la mano así, pero la mano era... Era muy larga, muy larga, larga, larga, así flaca. Y

tenía unos dedotes y unas uñotas. Así, se le miraba así, grandote la mano. Dije, ¿quién será esta persona? Dije, yo con una amiga mía o de mi novia, pero no, dije. Al momento de levantarme yo quiero acercarme más y agarra el candado la persona que estaba ahí, no sé la verdad que era. Y agarra el candado, lo agarró, lo agarró, lo agarró, lo agarró y lo alzó para ver si estaba

abierto y no. Estaba cerrado el candado. Entonces cuando llegué más cerca, sí, me voy acercando más a la ventana, pero sin prender el foco yo. Yo no prendí el foco. Así oscuro me levanté, me levanté, me acerqué, me acerqué, me acerqué. Y el pelo lo tenía largo, largo. Largote, así de largo. Y el rostro, no sé, yo quería mirarle el rostro, pero todo negro, negro, negro, negro el rostro. No se le miraba nada. Pero se le miraba el pelo largo, largo. Las uñotas largas y la

manota larga. Es el momento de que digo, ¿quién es? Y ya me levanto yo, ahora sí me levanté. Estaba levantado, pero me levanté un poquito más para allá y abrí la puerta del cuarto. En ese momento que la abro, no, pues se va. Deja el candado, hasta se escuchó el candado cuando le dejaron caer. Y caminó para la izquierda. Dije, ¿quién será? No, de volada me salí. Prendí el foco de la cochera y no, nadie. O sea, estaba

espantado. Sí, estaba espantado él también. Y yo también, no, nos fuimos para las esquinas y vamos a ver quién es. Corrimos para allá y nadie. Estaba en la calle sola, estaba haciendo mucho frío y mucho aire. Y quiero saber esa explicación. ¿Qué será? Siempre me quedé con la duda. Pero sí, muy espantosa. Esta noche no pudimos ni dormir. De hecho, nos salimos de mi casa y nos fuimos para mi mamá. Escuchaba muy, muy solo. El perro seguía huyando, huyando, huyando. Bueno, pues

no cabe duda que era un ente ahí, amigo. Un ente que andaba rondando. Y lo más seguro que era del Bajo Astral, ¿eh? Es decir, uno muy negativo. Digo, mi novia se quiere ir a la casa, a su casa. Y no sé, de repente, no sé, dijimos, no, pues, ¿para qué te vas? Y bueno, nosotros pensamos que a lo mejor era un aviso, que nos iba a pasar algo en el camino. O no sé, la verdad, pero estuvo muy espantosa esta noche. No sé si pueda contar otro, no sé si pueda contar un relatito muy pequeñito.

Viene de una vez, amigo. Siempre, siempre. Sí, pero haz de cuenta que en la cuadra que vivo, yo tengo una señora ahí, desconocida, ya mucho tiempo trabajé yo con ella. Sí. Bueno, pues total, yo cada mañana pasaba por ahí y saludaba a su hijo, porque yo con su hijo conviví mucho tiempo, es paz, descanse, que falleció. Entonces esa mañana me desperté igual, a ir a trabajar, y siempre paso por ahí, por esa cuadra, y saludo a mi amigo, que es paz, descanse, y a la señora,

a su mamá. Más que ese día, me levanté en la mañana y se me hizo tarde. Pero yo tenía un presentimiento de ir ahí. Sentía algo, pasar por la cuadra y saludarlo, saludar a mi amigo. Sentía algo, algo que me estaba llamando la atención. Tenía que ir y tenía que ir. Y no lo ignoré. Dije, no, vamos a trabajar. Y sentí un presentimiento todavía del trabajo y sentí un presentimiento de pasar por ahí. No, pues ya me fui a trabajar. Ya ves

que uno va a las carreras. Me fui a trabajar y como después de dos horas, como cuatro horas, me avisan que mi amigo había fallecido. Dije, ah, caray. Y siempre tengo ese presentimiento de que, bueno, cuando va a pasar algo, no sé. Y yo, bueno, sí. Por eso algo me estaba llamando que me estaba arrastrando algo, así que... No, no es la primera vez que me pasa eso, siempre me pasan cosas y se me cumplen, o sea, pienso yo a veces digo, va a pasar esto y paso, o no

saludé a alguien así, no, está. Por eso también quiero saber esa explicación, me avisaron que mi amigo había fallecido, tuvo un accidente y falleció, dije así con razón. A lo mejor, no sé, pensé que a lo mejor si hubiera llegado yo ahí con él, hubiéramos platicado algo, se hubiera despido de mí o hubiera dicho algo, pero no, ignoré esa mañana, la ignoré y no, la verdad.

Oye, ¿y por qué falleció tu amigo? Ah, un accidente en la moto, iba así al trabajo, todas las mañanas pasaba y lo saludaba, iba hacia el trabajo y una camioneta se le atravesó y se mató luego ahí en el accidente. Oh, ya, ya. Por lo menos te hubieras despedido, ¿no, mi querido amigo? Oye, dame un segundito, necesito hacer una pausa, no te vayas, aguántame. Las historias tienen muchas formas de contarse, pero solo una de comprobarse.

Aquí en La Mano Peluda. almacenamiento, distribución y programación de tus episodios en un solo lugar hosteado y distribuido por RSS .com RSS .com hacer podcast de manera fácil porque distinguimos al mundo sobrenatural la mano peluda continuamos fíjate este momento que Pues seguramente te dejó intranquilo de él hubiera, si yo hubiera. Sin embargo, debes tú estar tranquilo porque cada uno de nosotros tenemos el segundo exacto y yo creo que ese hubiera no debe a ti atormentarte

porque ya era su momento de él. Claro, a lo mejor lo que piensas tú, mi querido Juan, es que te pudiste haber despedido, ¿no? Sí, es lo que quería saber yo de eso. Y haz de cuenta que falleció

y pasaron como dos. como un mes o dos meses, y soñé con él, y me dijo, no, dile a mi mamá que todo está bien, yo también estoy bien, pero dile que está todo bien, pero no le miré el rostro, porque cuando tuvo el accidente, el rostro se, él le deshizo, el rostro, pero no miraba el rostro, le miré su voz, todo, todo, todo, todo le miré, y me escuchó, y le dije, no, sí, está todo bien, y en mi sueño dije, pero él ya está, ya falleció, y lo quise volver a abrazar, bueno, porque me

dio un abrazo. Lo quise abrazar y no, ya no estaba. Pero no le miré el rostro, o sea, se me volteaba como que... En el sueño había una nubecita con el borroso del rostro. Ajá. Me dijo que todo, me dijo, todo está bien. Dile a mi mamá que está bien. Dile a mi mamá que estoy bien y todo está bien. Y me dio un abrazo. Y yo le acepté el brazo, pero en ese sueño no me acordé que estaba fallecido. Pero llevaron dos minutos que me dejó de abrazar

y dije, ah, pero si él ya falleció. Le dije, bueno, ajá, me le digo qué pasó, qué... Y no, ya, me volteé para un lado en el sueño y para el otro y no. Y desperté. Y ya, como quiera, pues ya me sentí un poquito más alivio. Pero esa era mi duda de que por qué no fui para allá. Ok, no, mi amigo, pues no. Ahora sí que ahí se queda uno pensando, ¿no? Porque debiste haberle

hecho caso a tu intuición, tal vez. Yo me imagino que a partir de esa ocasión empezaste a meditar las cosas sobre tu intuición, es decir, cuando tú presientes algo, hay que hacerle caso. No a todos nos pasa, es solamente a algunas personas especiales, como es tu circunstancia, mi querido amigo. Sí, a veces he tenido detallitos de que no va a pasar esto, o sueño y se hace realidad, o esto y esto. Inclusive la persona de esos que tiene algo especial o algo ahí no presiente.

Muy bien amigo, pues ahí está la lección, hacerle caso a la intuición cuando te llegan mensajes, un pensamiento tal vez un tanto obsesivo de que tenías que pasar, tenías que pasar, sin embargo obviamente pues tú tenías cosas que hacer, ¿verdad? Entonces... No debes sentirte culpable, sino al contrario, se dio la ocasión de que a través de un sueño pudieras recibir una especie de mensaje. Sí, un sueño. ¿Verdad? Sí, así es. Así es, ya como quiera me tengo un poco tranquilo. Exacto,

mi querido Juan. Oye, pues muchísimas gracias, brother, y espero que no sea la última vez que charlamos. Sí, no, tengo más relatos, pero ya después se los contaré poco a poco. Órale, me parece genial, bro. Que tengas bonita noche. No, igual es usted, bonita noche. Hasta luego. Hasta luego, mi querido Juan. Pues sí, sentía la necesidad así de ir a pasar por ahí, por donde está su amigo. No fue y luego le avisan, ¿sabes

qué? Que ya se murió. ¿Cómo crees? Y yo iba a pasar, pero ya te llevaba el tiempo contado. No sé, lo que sea, ¿no? De esas noticias impactantes, ¿no? Que son muertes sorprendentes, sin embargo, que difícil afrontarlo, pero se pudo comunicar a través de un sueño de visitación para que tú le dijeras a su mamá que él se encontraba bien. Sí, es correcto. Pues vamos a continuar con más audios, venga. Fíjense que les quiero relatar una vivencia aquí en casa, es un par de veces

con unos vecinos. Tenemos una vecinita que nosotros cuando nos mudamos de este lado de Coyoacán hace cuatro años, pues nos extrañó que la vecina, pues ya una persona de 75, 76 años actualmente, vivía sola, sola completamente y no tenía relación con ningún vecino. Pero pues es la vecinita que tenemos al lado. Entonces nos empezamos a hacer una buena relación con ella, mi mamá, que es una persona también de tercera edad. O más bien ya de la cuarta edad que ahora también le mencionan,

¿no? Ya pasa de los 84 años mi mamá. Entonces, principalmente mi mamá y yo nos hicimos una relación con la vecina, porque pues decíamos, ya es una persona ancianita, está solita, pues, y empezamos a tener relación con ella y nos llevamos bien con ella. Hoy día nuestra relación con ella, pues, ya está un poquito fracturada porque de ahí nos dimos cuenta de... ¿Por qué los vecinos no le hablan? ¿Por qué no tiene relación con

nadie? Es una persona muy intransigente, es una persona que quiere gritar, que quiere mandar, que quiere que las cosas se hagan como ella quiera y cuando ella quiera. Es una persona muy imprudente, muy impertinente. Entonces, para evitar problemas, decidimos alejarnos poco a poco de ella y hoy día solamente es el saludo o cualquier cosita que ella requiera mínima. Bueno, ella tiene un hijo ya grande también, cerca de unos 50 años. pero pues para mí era muy raro que no viniera.

Tiene también un sobrino que es de la edad similar, que es al que yo, y de hecho en casa pensábamos que era su hijo, porque es al que veíamos cada tercer día aquí, le traía despensas, le traía regalitos, se la llevaba a pasear, en el cumpleaños aquí estaba con ella, entonces pues yo pensaba

que era su hijo. empezamos a tener también buena relación con su sobrino, intercambiamos teléfonos, y pues yo era quien le comunicaba la situación con su tía, él me dijo que, yo le decía, oye, tu mamá, y él me dijo, sabes que es que no es mi mamá, es mi tía, pero, pues, supongo que conoces a su hijo, y no es muy común que venga, ¿no?

Dice, y pues, porque yo estoy muy al tanto de ella, porque pues, Mi mamá hace un tiempo enfermó de cáncer y ella fue la única que estuvo con ella desde el inicio de su tratamiento y diagnóstico hasta que mi mamá partió. Entonces yo le tengo mucho cariño, mucho amor y agradecimiento a mi tía y jamás la voy a dejar sola. No la voy a soltar de la mano porque para mí ella es muy importante. Es una segunda mamá porque ayudó muchísimo a mi mamá en su etapa, en su situación

de cáncer. Y pues dije, ah, qué buena onda, ¿no? Y mejor el sobrino que el propio hijo de la señora, porque el hijo de la señora solamente hasta hoy día vino una vez al mes a verla. Bueno, y también traía el nieto. Pero bueno, entonces, pues, empezamos a tener relaciones con las señoras y como empezamos a vivir aquí nosotros. Pero pues, este, pasó

que... No sé si muchos, yo creo que muchos han, hemos escuchado lo que se dice comúnmente de que ya vemos que una persona falleció y de repente dicen, ay, oye, vi a tu tío, vi a tu hermana, vi a tu sobrino, vi a tu mal maestro fulanito. No, pero como si ya tiene tanto tiempo de fallecido. Sí. Yo creo como muchos también en muchos lados del país se cree que cuando alguien fallece va a recoger sus pasos por los lugares en donde anduvo. Por eso es que a veces se les llega a

ver. Pues sigue así que hace un par de meses, a finales de diciembre, el 25, la vecina, pues, yo veía que tenía sus luces prendidas, incluso como eso a 11 y media, 12 de la noche, y para mí era extraño, porque yo a veces veía que desde las 8 ya apagaba sus luces y yo creo que se dormía.

Entonces, pues, pasó que en una ocasión... eran cerca de once y media de la noche, y entonces ella tenía su luz prendida, y me dio mucha curiosidad, y me asomé por el balcón, dije, a lo mejor estará su hijo, voy a ver si se ve el carro de su hijo, y no, no se veía el carro de su hijo, pero vi a una persona sentada en la banqueta de afuera de su casa, que le queda como un metro de su puerta, una persona sentada, y cuando se levantó, me dio el espalda y se puso en la reja de la

vecina, era una persona muy alta. Y del cuerpo de su sobrino. Y para mí era su sobrino. Entonces yo dije, ah, ok. Entonces la vino a ver. Por eso es que tiene la luz prendida. Ah, pues ahorita le abre. Entonces yo me metí, cerré, le marqué por teléfono a la vecina y le dije, oiga, me parece que afuera está su sobrino porque hay una persona así, así, así. Dice, ah, ok. Dice,

¿sabes qué? Ahorita me fijo porque nadie me tocó el timbre y estoy hablando por el este... celular con mi hijo, dice, pero ahorita le digo y voy a ver qué pasa. Entonces, pues, dije, ok, colgué y todo. Al otro día, como al mediodía, la vecina me toque el timbre, así muy insistente, ¿no? Entonces me asomo por arriba y le digo, ¿qué pasó? Y me dice, ¿puedes bajar? Es que quiero decirte algo, quiero platicarte algo. Y yo la vi a la señora llorando y le digo, ¿pero qué

cree? Me acabo de bañar, debo unos minutos y me visto y bajo. Voy a tocarle a su casa. Y me dice, o márcame por teléfono, pero necesito que sea ahorita, ahorita mismo. Y le digo, ok. Entonces le marco y me dice, ¿qué crees? Me encuentro muy mal. Dice, quiero comentarte que mi sobrino

falleció. Me acaban de avisar que falleció, le dio COVID, estuvo tres días muy mal en su casa, yo solo supe que tenía oxígeno porque le costaba respirar, pero fue muy rápido, dos o tres días se fue y estoy muy mal, era como mi hijo, ¿y qué voy a hacer? Muy mal la señora, yo entiendo su dolor perfecto porque como a muchos aquí en el auditorio nos ha sucedido, tengo familia. Y familia política que desgraciadamente ha padecido esta situación, este virus. Y pues es muy feo.

Lo que se siente es muy feo, es muy triste. Y más ya que está sola. Entonces pues le dije... Sí, lo siento mucho, mire, ahorita déjeme, me cambio y todo, y bajo conocer, me dice, no, ¿sabes por qué? Porque ya vienen mi hermano y mis sobrinos, vienen por mí para que yo no esté sola. Le dije, ok, está muy bien, perfecto, cualquier cosa, me marca por teléfono si necesita algo. Y me

dice, pero ¿sabes qué? Quiero darte las gracias, porque anoche que tú me marcaste cerca de la medianoche, que yo hablaba por el celular con mi hijo, cuando tú me marcaste el teléfono de casa, dice, pues, Y me dijiste que parecía que estaba afuera mi sobrino. Dice, yo cuando le dije a mi hijo, ¿sabes qué? El vecino me está diciendo que parece que afuera está tu primo, déjame ir a ver. Dice, yo abrí y no había nadie.

Le digo, pero es que era él, yo lo vi. Su cuerpo, aunque yo lo vi de espaldas y estaba, era de noche, pues afuera de su casa, entonces era él, yo lo vi, era su sobrino. Entonces me dice, pues no, pero yo te quiero agradecer mucho, dice, porque seguramente se vino a despedir de mí, vino a recoger sus pasos y se vino a ver que

yo estuviera bien. Le digo, pues posiblemente haya sido de esa forma y pues qué bueno que dentro de todo él ahorita pues ya está tranquilo, ya está descansando, ya está en un sitio mejor, ya trascendió, vino a ver que usted estuviera bien por última vez. Y al ver que usted estaba bien, él pudo partir tranquilo. Debe de estar usted tranquila porque sabe que usted y él tuvieron

una relación muy bonita. Lo que yo vi estos años, que yo tenía de conocerlo, pues yo también, y se los digo a ustedes, Auditorio, Nicky y Nacho, me durió mucho su muerte de este señor. Bueno, señor, eso lo decía porque al tener 50 años es una persona joven relativamente, no es una persona adulta. Yo tuve una relación muy buena con él. Incluso a veces nos subíamos acá arriba en la casa que tenemos un pequeño roof. Organizábamos

reuniones con ellos. Vamos a hacer una, a freír unas carnes, a hacer unas hamburguesas, a tomarnos una cerveza un fin de semana. Tuvimos muy buenos

momentos con él, con su familia también. y fue una persona que siempre nos ayudó, cualquier cosa nos decía antes, cualquier cosa que tu mamá necesite, si no están ustedes, dile a tu mamá que me marque, y si yo estoy o está mi esposa, venimos de volada y nos la llevamos en el coche a donde ella quiera, necesite lo que sea, siempre muy, muy serviciales, él y su esposa, muy buenas personas, y a nosotros, a mí en particular me dolió mucho su muerte, porque una persona muy,

muy buena, era un arquitecto, Este, que de hecho, sin saber nosotros, cuando llegamos aquí a vivir hace cuatro años, él fue el que construyó la casa en donde vivimos. Y él, pues, construyó la casa de su tía, la vecinita Dado. Tuvimos una relación muy bonita, muy padre. Qué bueno que hoy, al igual que familiares míos y tanto directos y políticos, ya descansan en paz debido a esta situación. Y la otra en general, pero qué bueno que está mejor, dejaron de sufrir.

Sentimos mucho su partida, pero creo hoy firmemente que si la gente llega a recoger sus pasos y que somos afortunados los pocos que hemos llegado a ver a una persona horas antes de que se nos comunique que ha fallecido. Es lo que les quería comentar. Muy bien, amigo. Bien sean ustedes. Saludos a todos. No cabe duda que hay cosas inexplicables que ocurren cotidianamente. Vamos, es dentro de lo cotidiano. No es la primera vez que escuchamos

que alguien se va a despedir. Inclusive hace unos minutos nuestro amigo Juan comentó una historia también. Mira, aquí Roberto nos dice, trabajé... Hace como 10 años, en el segundo turno en un restaurante, ahí conocí a un muchacho que se llamaba Detroit. Era africano. Nos hicimos afroamericano. Nos hicimos amigos, a veces le daba ride a su casa porque no tenía carro. Un día me dijo, ¿quieres una cerveza para la sed? Y le dije, va, nos la echamos. Vivía en unos apartamentos en un edificio

viejo. Cuando entramos me dio una vibra extraña, pero pensé que solo era porque era un lugar viejo. Y entonces me cuenta que ya se quiere ir de ahí porque a veces cuando llega por las noches en el fondo del pasillo se le aparece el espíritu de un hombre en una silla mecedora que lo mira con odio, según porque él investigó entre los vecinos, era el dueño del edificio, quien era un hombre ávalo, malo y que al parecer no descansaba

en paz. Yo la verdad fue la primera y última vez que me eché una cerveza en ese lugar de miedo. Saludos amigos. No, no vale la pena la invitación, si está ese hombre que no ha descansado en paz, porque tenía tanto apego a lo material, como tú lo comentas, que no se ha ido, y por eso mira con odio a quien vive en ese lugar. Sí, sobre todo esas personas, que inclusive ya dice, es muy avaro este señor, no gasta, no se come. ¿Un plátano por no tirar la cáscara? Esas personas

tienen demasiado apego al dinero. Sí, y este es el comentario del 8827. Ya pasamos tu comentario. Ah, bien, muchas gracias. Oh, pensé que era un audio. Bien, bien, bien. Muy amable a mi querido amigo. Muchas gracias. Adrián Romero Silva, saludos. Y también a Verónica. desde Zapotiltic, Jalisco. Sí, claro que sí, pero muchas gracias por estar

aquí con nosotros. Y Mitú dice, sí me ha pasado que dejo las cosas en un lugar y las encuentro en otro, pero si estoy consciente de dónde los dejo y precisamente llaves, monedas, anillos y hasta trastes. Claro, que se desaparecen. Oye, mira, Anselmo Insunza los comparte. Ya venía para la casa. Y que me hablan que falleció una amiga. Y al rato voy a ir al velorio. Anselmo, te enviamos un abrazo siempre. Este tipo de noticias

nos caen de golpe. Más si era tu amiga, pues te mandamos un fuerte abrazo en este momento difícil. ¿Cómo están todos? Nacho y Gina y todos los peludomaníacos que nos están escuchando. Quiero hacer mi contribución con el que es sobre el ser alado. El hombre alado o el hombre... Polilla también creo que por ahí en Estados Unidos le llaman. Bueno, este relato me lo platicó una amiga. Ella es de Loreto, Zacatecas. Esta amiguita, pues se lo podría decir que tiene pues como el

ojo, el tercer ojo abierto. Desde muy chiquita ella ve cosas, ve cosas en ámbito espiritual. Pues ella me platica que en temporada se quedaba a vivir en casa de los abuelos y en la habitación que le daban a ella. Tiene un ventanal, es una segunda planta, tiene un ventanal y tiene un balconcito. Entonces una de esas noches que ella estuvo ahí con ellos, pues ella se inquietó. Se inquietó porque tiene... El olfato espiritual como muy desarrollado y ella empezó a oler algo

que no era agradable. Entonces ella despierta y lo que ve en la ventana, como las cortinas estaban corridas, pues vio a un ser demoníaco con alas, flacucho, huesudo, así alto, pelón, con los ojos. Pues rojos, así observándose adentro y más que nada observándola a ella. Entonces, pues como era la primera vez que ella se enfrenta a estas cosas, pues ella lo que hizo fue empezar a rezar y a decirle a esta cosa que se fuera.

Y de momento se fue, pero ella comenta que sí seguidos han visto a este ser por ahí por aquellos lugares de Zacatecas que es un poquito más como boscoso entonces este pues ese es mi relato espero que lo hayan disfrutado un saludo a todos allá a todos los que nos escuchan en todos los lugares del planeta tierra saludos desde Aguascalientes mi nombre es Monse Mi querida Montse, muchísimas gracias por tu historia. Este relato está muy

interesante, mi querida amiga. Y a todos ustedes también les invito a que hagan lo mismo, que se comuniquen con nosotros, que participen, porque este programa es tuyo, ¿sabes? Tú eres la verdadera estrella de este programa, como decía Juan Ramón, ¿no? Guadalquivir Man González dice, a mí me pasa con los calcetines, siempre se me pierde uno. Así ocurre. Le quedan los pares incompletos.

Ahora tienen puros pares, pero desiguales. Oye, de estos objetos que desaparecen, fíjate que con frecuencia ocurre en ciertos lugares que pueden ser portales de energía que afectan a materia física, actividad paranormal en alguna casa y también está unado este, el reporte de desaparición de cosas. Ahora también hay... Personas que dicen que las mascotas reaccionan extrañamente en los momentos en que desaparece algún objeto, como si ellos vieran o escucharan algo que nosotros

como humanos no podemos percibir. Y en algunos casos los objetos han reaparecido años, ¿eh? Años después de haber sido perdidos en perfectas condiciones y en un lugar imposible que no lo

hubieras visto. agradecemos como cada noche tu presencia y participación te esperamos mañana queremos más relatos que descanses que tengas excelente noche que Dios te bendiga soy Gina Aviles hasta luego Gina yo también me despido soy Nacho Muñoz agradecido con Dios y con ustedes porque juntos escuchamos muy buenas historias que tengan una estupenda noche descansen y como decimos aquí Cabot El programa se termina, pero la investigación continúa aquí en La Mano Peluda.

Esta fue una producción de Grupo Fórmula.

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