La Mano Peluda | Viernes 06 de Junio de 2025 - podcast episode cover

La Mano Peluda | Viernes 06 de Junio de 2025

Jun 07, 20251 hr 32 min
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Busca este y todos los contenidos de Grupo Fórmula en tu plataforma de podcast preferida. Advertencia. Las opiniones de los participantes y colaboradores no corresponden necesariamente con las del programa o la empresa. Si este programa es escuchado por menores de edad, se recomienda que lo hagan en compañía de un adulto. Porque nosotros hemos estado ahí. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. Porque conocemos de raíz a

los especialistas. El demonio es una figura que ha aparecido en todas las culturas y no es una figura cristiana. Documentaremos todas esas experiencias que no tienen lógica alguna con Georgina Avilés e Ignacio Muñoz. Llegó la hora de poner las evidencias sobre la mesa. Fantasmas. Voces. Apariciones. Psicofonías. Mitos y leyendas que rodean al mundo sobrenatural quedarán al descubierto aquí en

La Mano Peluda. Desde la Ciudad de México, para todo el mundo, esta emisión de lo insólito Y de lo que no tiene explicación lógica, pero que a ti y a nosotros nos apasiona. Soy Gina Avilés y qué gusto que estés esta noche con nosotros. Hola, ¿qué tal? ¿Cómo están? Buenas noches. Gracias por estar aquí, en esta transmisión donde vamos a platicar de lo increíble y, por supuesto, también de lo sobrenatural. porque de lo que es natural

en todos lados se habla mucho. Yo soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes, porque juntos tendremos una nueva oportunidad de platicar sobre esos temas inquietantes. Queremos tu participación a través de las redes sociales y de la multilínea 55 -5279 -2291, la página radioformula .com .mx y en Spotify encuéntranos como La Mano Peluda Grupo Fórmula. Tú te puedes poner en contacto con nosotros haciendo uso de todas las vías de comunicación disponibles para ti. Y por esa razón...

También te compartiré nuestro contacto de WhatsApp. Ahí nos puedes mandar un mensaje de voz o un mensaje de texto. Saludamos a las estaciones en la República Mexicana que se unen con nosotros. Ciudad Guzmán, Jalisco, Ciudad Juárez, Chihuahua, Coatzacoalcos, Culiacán, Durango, Guadalajara, Guerrero, Hermosillo, La Paz, Baja California Sur, Los Reyes, Iguetamo, Michoacán, Mazatlan, Monterrey, Poza Rica, Puebla, Tabasco, Tijuana, Torreón, Querétaro y en Estados Unidos, Georgia

y Las Vegas. Bienvenidos a esta noche espeluznante. Las sombras que nos siguen, esas entidades oscuras que se deslizan en la penumbra, han sido un tema recurrente en el mundo paranormal. ¿Quién no ha sentido alguna vez que algo o alguien lo observa solo para volverse y no encontrar a nadie? Sin embargo, lo inquietante de estas experiencias es que a menudo la presencia parece ir más allá

de una simple ilusión óptica. Las sombras que se desprenden de nosotros y nos siguen a lo largo de la oscuridad con movimientos antinaturales y cambios de forma son relatos comunes en la historia del misterio. Muchas culturas creen que estas sombras no solo son figuras fantasmales, sino manifestaciones de energías perdidas, almas atrapadas en nuestra realidad. o incluso seres de dimensiones paralelas que se alimentan de nuestra energía. Hoy, ¿qué ocurre cuando una

sombra te sigue? El rastro de la sombra. ¿Qué te parece el tema? ¿Alguna vez has tenido la sensación de que una sombra te está siguiendo sin explicación alguna? ¿Cómo fue tu experiencia? Detrás de este fenómeno, un ser demoníaco. Te invitamos a participar con nosotros porque este programa lo haces tú. Así que, bienvenidos los relatos. Hola, ¿qué tal? Ginny y Nacho. Mi nombre es Víctor. Saludos, Víctor. Y soy muy fan de ustedes desde antaño. Y quería contarles mi experiencia

paranormal. Perdón, es que estoy muy nervioso. Yo soy de Tulticlán y aquí hay una iglesia que se llama San Antonio de Padua. Resulta que aquí en los meses, tanto de mayo como de noviembre, se le reza a la Virgen María. Entonces, esto pasó hace ya tiene un año. Fue ya en noviembre. Estábamos rezando el Santo Rosario a la Virgen María en una capilla que es abierta, así que hay pastito, donde luego a veces hacen ahí las

misas los domingos al aire libre. Estábamos rezando el Santo Rosario y estábamos en el segundo misterio gozoso. En eso se escucha una voz putrefacta. muy, muy así, muy demoníaca, gritando ¡Cállense! Pero así una voz muy imponente, muy desgarradora, así ¡Cállense! Como muy enojada. Y no nada más la escuché yo, la escuchamos varios que estábamos ahí rezando el Santo Rosario. Pues que nos quedamos anonadados y dijimos no, no hay que parar, creo que Debemos de rezar con más fuerza. Pero esa

fue la única. Bueno, la única ocasión que escuchamos esa voz demoníaca que escuchamos entre varios. Estando rezando el Santo Rosario. Ok, amigo, muchas gracias. Sin duda, una manifestación que pudo tratar de intimidarlos para que ustedes dejaran de hacer. Lo que estaban haciendo. Que era rezar. Con una voz imperativa. Cállate. Dándoles la orden. Además manifestando la molestia. Que realmente sentía. Muy bien amigo. Te agradecemos mucho. Que lo hayas compartido aquí con nosotros.

Y desde luego. También a todos los oyentes. Les pedimos. Que si tienen alguna historia que contar. Que lo hagan en este momento. Exacto. Y también estamos participando. Y comentando acerca del tema de la sombra, este reflejo oscuro que nos sigue a lo largo de la historia, estas sombras también han tenido diferentes interpretaciones. Se ha creído, por ejemplo, que no son simplemente el resultado de la luz que obstruye la figura de un objeto. Los egipcios, por ejemplo, creían

que las sombras eran el reflejo del alma. Y según esta creencia, si una sombra era destruida o se apartaba de su propietario, la persona perdía su alma. Y este temor trascendió en el mundo antiguo y llegó a convertirse en una advertencia para las generaciones futuras. Si tu sombra comienza a comportarse de manera extraña, cuidado, es señal de que algo paranormal está ocurriendo. Pasado el tiempo y muchas personas toman mucha

atención en el reflejo de tu sombra. ¿Tú te has tomado el tiempo de observar tu propia sombra? ¿Y qué hay detrás de ella? ¿Qué te parece el tema? Te queremos escuchar, queremos saber tu punto de vista y por supuesto a lo que venimos. A escuchar historias de terror, misterio y suspenso.

¿Quién hay Nacho? Hola. Hola. recordé cuando mi mamá nos platicaba cuando éramos más pequeñas, decía que mi tía, la esposa del hermano de mi mamá, una víbora estaba amamantándose de ella cuando sus bebés nacían, porque se le murieron varios, la verdad no sé bien de por qué se murieron los bebés, pero sé que ya se le habían muerto varios bebés. Entonces se lo empezó a hacer raro a mis abuelos, mi abuelo principalmente. Entonces como ellos vivían en casa aparte, obviamente

pobrecitas las casas, ¿verdad? Que las hacían de las vigas y como podían hacerse. Entonces dice que mi mamá, mi mamá nos platica que mi abuelito fue, porque ya se le hacía como muy extraño que los niños como que estaban muy delgaditos, muy delgaditos y a fin de cuentas terminaban

falleciendo. Entonces dice que fue a ver y la encontró dormida a mi tía y supuestamente amamantando al bebé, pero no era al bebé, era la víbora la que estaba amamantándose del pecho de mi tía y al bebé lo tenían con la boca, sí, la víbora con la cola en la boca del bebé. Entonces, sí, eso es lo que dice mi mamá, que mataron la víbora porque ella se les hacía extraño que muchos niños se lo estuvieran muriendo a mi tía. Hace muchos

años, obviamente. Bueno, eso es algo que yo recuerdo de las pláticas que mi mamá nos daba cuando éramos pequeñas. Me dio mucho gusto saludarlos, Gina y Nacho. Gracias, amiga. Y saludos a todos en el chat. A todos los peludomaniacos, moderadores y a todos. Nos vemos. Disculpen, no me presenté. Mi nombre es Miriam Aguilar. Mejor conocida en el chat como Amor Mío. Saludos, Amor Mío. Vámonos a una pausa y regresamos. El Miedo Phone. 55

-2193 -5926. Todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos aquí en La Mano Peluda. Llamamos destino a todo cuanto limita nuestro poder. Sabiduría en las redes. Porque no todo tiene explicación lógica. En la tradición de los pueblos indígenas norteamericanos se hablaba de sombras errantes, estas entidades oscuras que se desprendían de los humanos y que vagaban.

En busca de almas perdidas, estas entidades no solo se alimentaban de la energía vital de los seres humanos, sino que también poseían la capacidad de tomar su forma física, acechar a la víctima y replicar su sombra como una forma de engañar y aterrorizar. ¿Qué te parece este tema de la sombra? Vaya que es enigmático. Fíjate, comenta nuestro amigo Julián Millán, dice, se llaman víboras chimoneras. Acá en la sierra de Chihuahua hay muchas y también en otros lugares le llaman

como el... Alicante, sí. ¿Verdad? Ok, entonces, gracias, gracias a nuestra amiga, amor mío, y vamos a continuar con más historias. Adelante. Hola, hola, buenas tardes, Gina, Nacho, y pues bueno... Primero que nada, saludando a los de Alicia, Chihuahua. Muy bien. Pues quisiera contarles algo que pasó ya tiene tiempo, me pasó en mi infancia, pero es la primera vez que les cuento algo, la verdad, los escucho siempre. Y pues bueno, todo va de que yo desde chiquito migré

con mi abuelita materna. Desde los, no sé, estuve como hasta los 8 o 9 años con ella. Entonces, pues en una ocasión llegó mi tío de Estados Unidos. Entonces se quedó en la casa de mi abuelita. Y pues todo bien, ya tenía unos días. Para ese entonces mi tío estaba soltero. Entonces, pues como muchos le hacen acá en el norte, ¿no? De que van a Estados Unidos, están unos meses trabajando. Regresan al pueblo y pues vacacionan por así decirlo. Entonces pues mi tío ese estaba todo

bien. Cuando de repente mi tío empezó a tener muchas pesadillas, empezó a ver cosas en la casa. Cabe decir que donde él dormía eran unos cuartos que estaban al final de la casa, estaban algo alejados porque la casa de mi abuelo es algo grande. Entonces pues ahí dormía él solo. Dice que empezaba a ver sombras y que pensaba que él soñaba de que una mujer lo llamaba. Entonces, pues sí, mi abuelita pensó que algo estaba pasando, de que a lo mejor lo estaba trabajando alguna

exnovia o algo así. Para eso no le dio mucha importancia al principio, él. Pero mi abuelita se empezó a... se juntó con mis otras tías y fueron a investigar con una bruja, una curandera, algo así. Entonces, esto a mí me lo dijeron después, ¿verdad? Porque obviamente no me iban a decir qué estaba pasando por no asustarme o no sé, por cualquier cosa así. Entonces, pues mi tío empezó a comportarse algo raro. Fue más bien la ocasión, bueno, la razón de que dijeron mis

tías, ¿no saben qué? Vamos a ayudar, algo está pasando. Su comportamiento, las pesadillas, lo que está viendo en la casa. Pero pues este, ella, mi abuelita y yo nunca vimos nada, o sea, todo bien. Como que todo lo que pasaba era dentro de ese cuarto, de los últimos cuartos, ¿verdad? Entonces, yo en una ocasión me quedé a dormir ahí con él, porque pues eran, los dos recámaras estaban pegadas. Entonces yo esa noche no pude dormir bien porque yo escuchaba cosas, escuché

ruidos más que nada. Pero en una de esas cuando me sentí, vi que en la cama como que zundía, como si alguien estuviera sentado ahí. En ese momento yo no me pude mover, yo sentí mucho miedo, me quedé paralizado. Yo cuando pude me levanté, me fui con una abuelita, me dijo ¿qué tiene? Estaba yo muy asustado, casi no podía ni hablar. Entonces... Pues mi tío dormido, él ni sintió.

Entonces ya tiempo, días después, pues a mí no me dijeron nada, pero yo veía que mi abuelita pues andaba rezando, andaba poniendo veladoras, andaba haciendo cosas así. Y pues ya tiempo después me enteré de que sí mi tía y mi abuela se iban a consultar a esa señora para que les dijera qué onda. Y resulta de que sí, de que una muchacha de ahí del pueblo Estaba como que obsesionada con él, pero esto fue desde antes de que él se

fuera a Estados Unidos. Pero pues con eso de que volvía y se iba, pues ella estaba muy cómoda porque decía no, pues cuando viene luego lo veo y así. Y yo creo que ella quería quedarse con él. La bruja les andaba diciendo pues qué hacer, verdad, para tratar de alejar a la muchacha y para proteger a mi tío. La verdad, pues yo creo que sí funcionó al principio, pero después pasó un tiempo, todo tranquilo, y empezó a oler muy feo ese cuarto, empezó a oler como si tuviera

una carne podrida. De eso sí me recuerdo, porque ya no se había hablado del tema, yo estaba ahí tranquilo, y de repente, así como que unos olores muy raros, pues entonces mi tío no se había ido, ya tenía unos meses aquí. Luego a mi abuela, mi abuela siempre ha sido de tener gatos. A mi abuela se le perdió un gato muy bonito que era blanco con café. Resulta de que ya de repente me empezaron a quitar la pared, o sea, la mezcla de cemento, la empezaron a tirar. Yo decía, pues

van a remodelar o qué, no sé, ¿verdad? ¿Qué onda? Y pues nada, tuvieron que quitar pues toda la de los dos cuartos como estaban pegados. Los dejaron pues literal pelones, ¿verdad? Dejaron la pura, el puro bloc. Entonces, pues a mí se me hizo extraño porque pues tanto. Y luego pues como que buscaban algo, pero pues no decían así como que vamos a buscar algo. Simplemente pues lo hacían y lo hacían. Y resulta de que no pararon.

Hasta que encontraron ese gato, el de mi abuela, el que menciono, el blanco con café, lo encontraron entre la pared, o sea, como si literal hubieras levantado la barda, por así decirlo, pues, en la pared, y hubieras metido el animal entre el medio, entre el cemento y la pared, o sea, algo bien extraño. Pues ya encontraron al gato, no sé qué lo hicieron, me imagino que lo tiraron o lo hicieron algo con las recomendaciones de

la señora otra. Total de que hicieron eso, arreglaron las paredes y todo bien, parece que todo se calmó. Y pues ya en eso mi tío se fue a Estados Unidos y todo se calmó. Pero unos años después resulta de que a mi otro tío le empezaron a aparecer en su camioneta. Unos monitos como unos tipo, pues unos monitos de plástico muy extraños que venían con una botellita como de pisto agarradas

en la mano. Entonces, mi tío de repente empezó, se hizo alcohólico, la verdad, pues hubo mucha, se batalló algo con él por la cuestión del alcoholismo.

Y también su esposa, mi tía, empezó a... empezó a consultar con esa señora y pues parece que les habían dado una algo final verdad ya para acabar con eso y de ahí sí recuerdo de que yo los acompañe fuimos al monte a enterrar una foto de él con con cerveza con pisto con todo lo que él consumía cigarros incluso una prenda de bolsa negra enterrarlo quemarlo Pues yo no entendía muchas cosas, ¿verdad? Pero pues yo nomás ahí los acompañaba. Y a la vez me daba algo de medito.

Entonces, pues ya resulta de que hicimos eso. Y parece que se calmó también. Cuando a los meses después volvió a recaer, pero más leve. Ya no era tanto como anteriormente. Y pues hasta la fecha así sigue. Mi tío sigue en el alcoholismo.

no se compone nada más le bajó a la toma y yo perdí a mi papá hace unos 12 años más o menos y también este sospechamos de que lo habían lo tenían trabajado ya que ya que yo miraba unas lechuzas que estaban paradas en la casa miraban mucho para para adentro este a mi mamá la seguían Cuando tiempo después descubrimos de que sí, de que tenía un amante y al parecer su familia era de, pues tenían descendencia así de brujas de ese tipo. Y pues sí, mi papá lo llamaban y

pues lo tenía en sus manos, la verdad. Pero bueno, nada más quería comentarles eso, al parecer, pues no sé, mi familia ha tenido eso como esa rachita de que... Más bien como en las parejas, ¿verdad? De la brujería y eso. La verdad, pues a mí y a mi mamá, pues lo bueno que no hemos experimentado algo tan así, tan cerca, pero pues igual de tíos y de mi propio papá, pues sí está algo fuerte. Y pues nada, espero que les haya gustado y me hayan explicado bien más que nada.

Sí, mi amigo. Estoy algo nervioso, es mi primera vez que les mando un audio. Y pues nada, saludos. Gracias mi querido amigo, muy amable. Espero que así como tú, se animen todos los que nos han escuchado y también nos envíen su mensaje de voz. Y hablando de las sombras, en algunas leyendas se cuenta que las sombras que siguen a las personas son manifestaciones de espíritus

que aún no han encontrado descanso. Este fenómeno es mucho más común en lugares donde han ocurrido, por ejemplo, fallecimientos violentos o misteriosos. como pueden ser en hospitales, casas, donde se registran sucesos paranormales. Las sombras serían la forma en la que el alma perdida busca a sus víctimas y entonces se le llama la sombra del no muerto. ¿La sombra del no muerto la has sentido cerca alguna vez? ¡Vamos al corte! El miedo fon,

55, 21, 93, 59, 26. Es hora de poner al descubierto lo que nos hace temblar, correr, gritar y sudar. La mano peluda. Hey Marca, ya sé que tú igual nos estás escuchando. ¿Te interesa crecer? A nosotros también. No pierdas más el tiempo y anúnciate con nosotros en rcs .com. Queremos mostrarte cómo llegar más rápido a tus clientes y lograr tus metas más rápido. Escríbenos a ventas arroba rcs .com ventas arroba rcs .com y sabrás

qué se siente estar en boca de todos. Desgraciada la generación cuyos jueces merecen ser juzgados. Sabiduría en las redes. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. La mano peluda. Continuamos recibiendo tus mensajes, tus llamadas y también tus comentarios acerca del tema del día de hoy, acerca de la sombra. Wow, un tema

súper interesante. ¿Se han fijado que a veces... sentimos que alguien nos está siguiendo y algunos dicen es que sentía una sombra pregunta cuál es el principal enemigo de las sombras A ver si alguien me puede ayudar y ya después iremos un poquito profundizando en ello. Saludamos a nuestra amiga Daniela desde Cuauhtitlán, Iscali, Estado de México, que ya nos envió un audio. Dice, con mucho gusto amiga, ahorita lo checamos.

Xochitl Herrera, santa madre de Dios. Sí, esas leyendas son muy conocidas en los ranchos desde hace años. Buenas noches, saludos desde Morelia. Bendiciones para todos, Gina y Nacho y abrazos. Y felicitaciones por este excelente programa. Nada, mi querida Xochitl, te agradecemos y lo hacemos juntos este programa. Y nos vamos enterando de estas vivencias que en algunas ocasiones nos sentimos identificados. Claro, claro. Y por esa razón vamos a continuar escuchando historias.

Quería compartirles aquí desde Guatemala un relato que viví con mis primas cuando mi hermano acababa de fallecer. Sí. Pues acostumbrábamos las tres a ir al cementerio prácticamente todas las semanas porque nos sentíamos mucho la tristeza de la pérdida de mi hermano. Él tenía 14 años, murió trágicamente. ¿Cómo estuvo, chiquito? Bueno, en una de las tantas que fuimos, estábamos viendo

el nicho que él estaba en el cuarto nivel. de todos los nichos estábamos viendo su tumba así para arriba y lamentablemente no siempre encontramos a alguien que le pusiera flores porque tienen que usar una cuestión especial para subir pero nos llamó la atención que al lado de nuestras espaldas estaban otros nichos verdad es como unos edificios que hacen de cuatro niveles hicieron de cuatro niveles de nichos Pero en el primer nivel, o sea, pegado al piso, había un nicho

que estaba escurriendo un líquido amarillo y había demasiado mosco, moscos pequeños, pero demasiados moscos. Entonces optamos por taparnos un poco la boca y la nariz para no respirarlos, pero nos dio mucha curiosidad porque el olor

era demasiado fétido. se veía como que lo acababan de enterrar porque se miraba muy reciente el cemento que le ponen para sellar si no tenía lápida todavía no nada ni una sola flor bueno nos dio esa impresión de que acababa ser enterrado porque estaba en el tiempo de putrefacción y ella día de manera horrible Pero el deseo de estar ahí un rato con mi hermano, que nos poníamos a platicarle y así, pues nos hizo estar ahí.

Pero en eso estábamos entretenidos, entretenidas, hablando del nicho, que pobre la persona que está ahí, sabe de qué murió y así. Cuando de la nada nos aparece una persona, un hombre, como de un metro sesenta de estatura, no muy alto, de latez. hiperblanco y los ojos amarillos, totalmente amarillos, lo blanco era amarillo. Y con sus brazos tirados así, colgando, así en una posición como sonámbulo. Cuando lo vimos, sentimos una sensación tan fría, pero a la vez una sensación

de tristeza. Era una sensación que nos invadió de tristeza. Desolación. Que realmente no podemos, no la puedo describir. Pero a la vez nos dio pánico y salimos corriendo. Nosotros que salimos corriendo y él, imposible, imposible era que él nos saliera adelante. Y cuando íbamos atravesando los nichos, él nos sale en la parte de adelante y se nos queda viendo de nuevo. Pero nosotros... Lo que hicimos fue agarrar carrera, ¿verdad?

Y correr y correr y correr y correr hasta cuando llegamos a un lugar donde ya estaba una calzada, adentro siempre del cementerio, empezamos a respirar, nos sentamos en una banca, pero no podíamos casi hablar. Una de mis primas agarró por llorar y llorar y llorar, pero todas estábamos llorando, pero ella... por llorar y llorar y empezó con náuseas y con vómitos. Entonces, de hecho, le pedimos favor a un carro que pasó por ahí y nos

ayudaba y no nos hizo caso. Y agarramos a mi prima y como pudimos la llevamos a un lugar donde estaban vendiendo algo y le dimos algo por si la azúcar era que se le había bajado. Pero ese momento jamás, jamás lo vamos a olvidar. Porque de hecho que a veces nos juntamos, platicamos de ese acontecimiento, porque realmente era, siento yo que fue la persona que estaba enterrada

ahí la que estaba pidiendo ayuda. Pero ahora que, pues desde hace años yo escucho su programa, de hecho con Juan Ramón también lo escuchaba. Entonces me di cuenta realmente que con ustedes he aprendido que hay personas que al morir mayormente, pues a veces no se dan cuenta que están muertas o se sienten muy solos porque nadie de su familia tal vez los veló o no les pusieron ni flores,

salen como a pedir ayuda. Pues yo siento que esta persona fue una de ellas que salió a pedir ayuda, pero su forma de ser era impresionante. estaba muy demasiado demacrado y con sus ojos amarillos. Y no habló nada, solo estaba parado como idiotizado, no sé cómo decirlo. Y no nos decía nada, sino que solo no hizo ni un ruido ni nada, solo nos miró, pero con unos ojos que nos causó demasiada tristeza y temor a la vez. Este es mi relato de Gina y Nacho. Que Dios los

bendiga y un abrazo para todos. Hasta pronto. Igualmente para ti y a todos nuestros amigos que nos están escuchando en Guatemala, gracias por participar y vaya relato que nos compartiste. También nos vamos a ir ahorita a Mazatlán, en Sinaloa, donde ya se encuentra Matilda, lista para contar un relato. Buenas noches, ¿cómo estás? Muy bien. Qué bueno, te damos la bienvenida y además queremos escuchar el relato que nos quieres compartir. ¿Empiezo? Sí, claro. Nada más que

se bajó el volumen de tu voz, algo pasó. ¿Así se escucha bien? Sí. Es que soy en altavoz. Ah, ok. Vamos a probar. A ver, adelante. Adelante. ¿Hace cuenta? Yo soy de Oaxaca. Sí. Sí. Y yo antes vivía ahí y ahí se cuenta mucho sobre la llorona. Sí. Entonces yo cuando estábamos durmiendo mi familia y yo en la ya era como madrugada cuando mi mamá y mi hermana se levantaron a tomar agua y nosotros arriba de nuestra casa tenemos como una como una terraza, donde teníamos perros.

Entonces, hace cuenta que como tenemos una puerta de lámina, eran como las tres de la mañana cuando mi familia se levantó y mi mamá subió a la terraza y mi mamá se levantó y escuchó a los perros llorando, aullando. Por eso se despertó. Entonces, hace cuenta que mi familia sube, Abre un poco el portón y se escucha el llanto de la llorona, pero no era a mis hijos, era como un lamento, pero no paraba, no respiraba. Entonces, como a mí me gustan mucho las cosas de terror, subió mi hermana

abajo y me llamó. Yo subí y si se escuchaba, entonces me di un poco de miedo y me bajé y me volví a acostar, pero me... encerré con la cobija. Cuando escucho, escucho que en las escaleras van bajando zapatillas. Sí. Entonces, mi mamá se cuenta que tiene una bisabuela que usaba zapatillas. Sí. Entonces, yo escuché eso y aparte escuché tres toques en la puerta. Ah, dicen que los tres toques son el llamado del muerto. Sí, entonces... Este... El llanto de la llorona, cuando se calmaba,

volvía a subir. Y hacía... Y ya ese es mi relato. Oye, ¿te impresionó oír ese lamento? Sí, mucho. Oye, es que... Nunca la había escuchado. Además, sientes como que se te eriza la piel, ¿verdad? Sí, mucho. Un sonido estremecedor. Matilda, muchas gracias por reportarte. Saludos a todos los amigos que nos escuchan allá en Mazatlán. ¿Y qué te parece que seguimos escuchando relatos? Saludos. Gracias por escucharme. Gracias a ti. Y soy muy fan de ustedes. Bueno, y además ya vamos rumbo

a los 30 años de la mano peluda. Todos a festejar desde el lugar donde nos encontremos tú en Mazatán. Mi mamá los escuchaba de niña. Guau, qué padre que ya es una herencia familiar. Sí. Perfecto. Un abrazo, Matilda. Muchas gracias a ustedes.

Hasta luego Hasta luego mi querida amiga, que estés muy bien Se emociona, pues sí, hasta yo Ahí al aplaudir Pero el hecho Que varias generaciones Estemos aquí reunidas Escuchando relatos Que a lo mejor tus papás Escuchaba en la mano peluda y te heredaron ese gusto y ahora ya tienes hijos y también tus hijos escuchan el programa y entonces es una de estas emisiones singulares porque no todas pueden reunir a la familia, pero aquí no importa la edad a que te dediques, en donde vives,

todos podemos sentirnos identificados y atraídos por el tema paranormal. Así es Gina, es verdad. Jesús Borges, saludos desde Seattle, Washington. Fanático de ustedes, gracias brother. Sebastián XT, estamos en varias radios, depende de donde te ubiques y con mucho gusto si nos dices desde donde, tal vez te podemos informar si estamos por allá al aire en la radio abierta. También saludamos a Sergio Adán Santos Sánchez, bienvenido brother, muy bien. Y Hugo Navarro desde Guadalajara.

Comenta, fíjate, a propósito del tema Xochitl Herrera. Dice, las sombras pueden anticipar eventos terroríficos o representar la presencia de fuerzas sobrenaturales, ya que de esa manera se anuncian, Gina. Eso, un tema que da mucho de qué hablar y ahorita vamos a seguir dando algunos comentarios respecto a este tema. Claro que sí, y tenemos en la línea a alguien. Buenas noches. Soy Rosa. Hola, Rosa. Bienvenida. ¿Desde dónde, amiga? En el Estado de México, en Chicolópan. Bien,

amiga. Muy bien, mi querida Rosita. ¿Y qué nos quieres platicar esta noche? Bueno, ya les había yo llamado antes que trabajo en el Hospital Juárez de México. Sí, claro. Entonces, pues es una historia igual de hospital. Muy bien. De las que nos gustan, amiga, adelante. Bueno, mira, esta historia es hace un poquito más de 23 años. Sí. Porque está involucrada de algún modo mi hija, en ese momento

aún no nacía. Yo, bueno, ya les he contado el personal que elaboramos en la noche, que nos dividimos para, ahora sí que para estirar las piernas un ratito, ¿no? Para descansar un ratito. y continuar con nuestras labores. Sí, sí, la noche es dura. Sí, sí, porque las noches son pesadísimas. Aparte que el horario es más prolongado, pues el simple hecho de desvelarte ya lo crea pesado para el personal, tanto médico como de enfermería y el resto del personal que está involucrado,

laboratorio, intendencia, todos. Y en la noche, yo lo que les comentaba, que suceden cosas ahora sí que paranormales más cotidianamente, que aparición de sombras, que se va la luz y espantan a las compañeras, así, ¿no? Entonces, bueno, nosotros acostumbrábamos irnos a descansar en un... En un salón, en una sala de conferencias que se encontraba pues vacía en ese momento, ¿no? Pues

no se utiliza en la noche. Sí. Entonces, bueno, a las compañeras pues de inicio no les gustaba irse a descansar temprano porque pues prácticamente nos toca. Ajá, sí, sí. No, ya la primera, ¿no? Nos llevamos un par de horas. Temprano, vamos a decir que dos y media, una de la mañana. Levántate a las tres y los demás, las otras compañeras de tres a cinco, ¿no? O sea, se van turnando. Sí, nos vamos turnando. Si no, pues no podemos dejar solos a los pacientes. Entonces, pues de

alguna manera, pues así nos turnábamos. Recuerdo que yo estaba embarazada. Tenía yo creo que alrededor de seis meses de embarazo y pues sí, obviamente, pues me cansaba un poco más. Me dicen las compañeras, pues vete a descansar. Pues sí, sí me voy. Entonces ya me fui a la sala, puse una colchonetita ahí en el piso y me acosté. La particularidad que tenía esa sala de que si cerrabas las cortinas, Y cerrabas la puerta, pues quedaba completamente a oscuras, pero una oscuridad así bien intensa.

Y no digas que entraba la luz por algún hueco, nada, ¿no? Estaba, pues como los hospitales ya ves cómo son, ¿no? De manera, vamos a decir que hermética, ¿no? La sala cerraba, ¿no? Sí. Entonces, pues ya estaba yo acostada y pues ya no podía yo acostarme yo de, vamos a decir que boca abajo, ¿no? Ni boca arriba. Entonces era así como que

de costado, ¿no? Por el embarazo. Sí. Ya estaba yo recostada y recuerdo que escuché unas pisadas del lado de la puerta que ahora sí de alguien que entró, pero la... la característica de esto de que cuando entraban las compañeras y se abría la puerta pues este afuera pues como son pasillos y elevadores y todo eso la luz es intensa de

cierta manera ¿no? entonces si abrían la puerta pues tú te dabas cuenta Nacho porque este la luz entraba de manera vamos a decir que es intensa y si te dabas cuenta de que alguien entraba pues por el mismo hecho de la luz. Entonces, en ese momento, este, escuché yo las pisadas y las sentí en el piso, porque pues como estaba yo acostada, acostada de lado, con la oreja, ahora sí que pegada al piso, este, pues sientes, ¿no? La vibración

y escuchas el ruido. Sí. Entonces, este, escuché yo las, las pisadas, ahora sí que los pies, y... Y lo que no me di cuenta, porque pues yo no, lo que siempre, ¿no? No puedes descansar en un hospital, nada más prácticamente te descansas un rato. Pero así que digas, ay, me ganó el sueño profundo, pues pocas personas lo pueden decir, ¿no? Sí, sí. Entonces, ya estaba yo, te digo, sentí cuando las pisadas se acercaron de la puerta hacia donde yo estaba, estaba yo sola. Pero no

vi el destello de luz. Entonces, pues a lo que me vino a mi mente, pensé, dije, ya me van a espantar. Entonces, escuché yo las pisadas, cómo se acercaron hacia donde yo estaba y se detuvieron justo frente a mí, a lo que es mi cara. Te voy a decir que yo no atravesaba por parálisis del sueño nada. O sea, yo estaba consciente, estaba en mis cinco sentidos y me di cuenta, ¿no? Cuando estaban los pies frente a mí, pero yo no quise abrir los ojos porque pues me vino a la cabeza,

¿no? De que no sé qué cosa yo iba a ver que me iba a ocasionar. Pues, no sé, un trauma, miedo, no sé. Entonces, no quise abrir los ojos y esas mismas pisadas empezaron a dar vueltas sobre mí, así como en círculo, ¿no? Ya de poco a poco, yo te comento, era en un área de pediatría. Las pisadas se tornaron como que en un... En un ente, o no sé, chiquito, y de ese ente chiquito eran

ya después como unos cinco de menos, ¿no? Que estaban caminando alrededor mío, y te vuelvo a repetir, yo no quise abrir los ojos por temor a lo que llegara a ver, ¿no? Bueno, a ver si es que alcanzaba, o si lograba también ver algo, porque te vuelvo a repetir, la oscuridad era demasiado intensa. en ese lugar. Entonces, también de momento empecé a sentir cómo las cosas, las sillas, las cosas que estaban dentro de ese salón, de ese lugar, empezaron a dar vuelta como tipo

remolino, así alrededor mío. O sea, pero se levantaban o tú sentías que se levantaban. Mi querida Rosita, dame un segundito. Necesito hacer una pausa. No te vayas, por favor. El Miedofón sigue listo. 55, 21, 93, 59, 26 para toda la República Mexicana y el mundo entero. Y para las estaciones que solamente nos transmiten una hora, los esperamos mañana. Continuamos. Lo oculto se pone al descubierto aquí, en La Mano Peluda. Hola, soy Chumel Torres. Te invito a que estés pendiente de nuestro podcast.

La mejor información, comentarios y más, mucho más. Dónde y cuándo quieres. Noticias, deportes y espectáculos en tu plataforma de podcast preferida. Grupo Fórmula. Si el policía me dice papeles y yo le digo tijeras, ¿quién gana? ¿Verdad que yo? No entiendo por qué me están subiendo a la patrulla. Sabiduría en las redes. Porque tenemos mucho que decir. La mano peluda. Continuamos y estamos platicando con Rosita. Seguimos contigo. ¿Ahí estás, amiga? Sí, sí, claro. Sí, te comentaba.

Adelante, adelante. No, no, me decías que sí sentía o yo veía que estaban dando vueltas las cosas. Sí, sí. Sí, bueno, yo en mi modo de ver, de... De percibir. Ándale, de percibir. Estaban dando vueltas así como si fuera un remolino, ¿no? Entonces ya empecé yo a encomendarme a Dios y a abrazarme ahora sí que a mi panza que traía yo de embarazo. Y pues decir, ¿no? Bueno, a mí lo que me habían dicho de que cuando uno está embarazada, pues es un bebé... ¿Qué te digo?

Pues ahora sí que un humano que no ha cometido pecado alguno, que es un alma pura, por decirlo así, y que de algún momento, pues las mujeres que somos mamás, pues te pueden incluso hasta... hasta proteger, ¿no? Y tú haces todo lo posible por proteger a tu hijo, ¿no? Sí, claro. Y así sea lo que sea, ¿no? O sea, si a ti como madre

te vienen a... Yo he escuchado varias versiones, varios relatos de cuando las brujas van a buscar a los bebés, las mamás pues hacen lo posible por protegerlos a sabiendas de que De que pues uno no tiene ahora sí que los poderes, vamos a decir, de una persona que se dedica a la brujería, ¿no? Y vaya, y que se transforma, que tiene ese poder de transformarse ahora sí que en animal. Entonces, pues así pensaba yo, ¿no? De proteger a lo que yo pudiera a mi hija. Entonces, este...

Te digo, yo me abrazaba, sentía yo como seguía el revoloteo de las cosas y de esas de que estás rezando y encomendándote y pidiéndole al cielo de que pues no te pase nada, me quedé así como que me entró como que un tipo de estupor así de que te ganaba el cansancio. Pues sí, hasta el miedo, vamos a decirlo así. Y me quedé dormida yo creo como unos 10, 15 minutos. Y entonces

ya entró una compañera y se acomodó y todo. Ya para la mañana siguiente le preguntaba yo, oye, ¿todo en el cuarto donde nos quedamos estaba todo normal? ¿Era todo normal o había cosas así? este, fuera de que tú te dieras cuenta, este, no, sí estaba todo, dice, todo normal, nada más son unas sillas, este, estaban en lugar de, de, del lado de los escritorios, pues estaban del lado de la entrada, dice, quién sabe por qué, dice, yo las dejé así, porque a lo mejor así

estaban, entonces, este, pues, eh. No le comenté nada porque pues como nos íbamos a ir ahora sí que cotidianamente ahí en ese lugar, yo no quería ahora sí que influenciarles para que sintieran de algún modo pues miedo, ¿no? Temor de que si se van ahora sí que solas ahí les vaya a ocurrir

algo. Entonces ya te digo, lo que se me hizo así como que... más relevante de que era un piso de pediatría y las pisaditas que se sentían alrededor mío pues eran de personas o de sí, de personas o de criaturas así pequeñas porque ya te decía yo que hay compañeras que hay lugares salas que no les gusta quedarse soltas porque dicen que sienten cuando les agarran las piernas sienten las manitas cuando les aprietan, ahora sí que en la zona de la rodilla, y les aprietan, entonces

les da miedo quedarse solas en esas alas, y esto ocurre, te digo yo, en el Hospital Juárez de México, y pues esa es la experiencia que les quería yo, ahora sí que compartir con todos. Ok, y en la zona de pediatría, ¿no? Sí, sí, en la zona de pediatría, pero te digo, yo cuando entré al hospital, pues las personas de las diferentes especialidades, pues me comentaban sus diferentes experiencias, te digo que es muy diverso, dependiendo del área donde estén, ya sea que trabajes en

adultos. o en adultos o con niños, sí, sí es diferente el tipo de experiencia que tiene uno, sí. Sí, es que realmente los hospitales son lugares en donde se concentra muchísima energía y también nosotros pensamos que principalmente la gente que llega ahí es porque está enferma, ¿no? La mayoría, ¿verdad? Pues sí, sí, así es la mayoría y... Y hay gente, te digo, que vive en el abandono, vive, entre comillas, y muere en el abandono. Entonces, pues también yo creo que son almas

que de algún modo están sufriendo, ¿no? Sí. Entonces, pues sí, te digo, depende, ahora sí que del área, es el tipo de experiencia que a uno le suele ocurrir ahí en los hospitales, sí. Exacto, mi querida Rosita. Oye, pues te agradecemos mucho que nos hayas compartido esta historia de ese hospital muy conocido aquí en la Ciudad de México y que seguramente alguien ya ha estado por ahí y tal vez pudo sentir estas energías que tú comentas, amiga. Así es. Vamos a pedir que se reporten

también, ¿verdad? Sí, para que, bueno, te digo, me tocó. En una ocasión cuando estaba Juan Ramón, platiqué yo una historia de un niño que estuvo mucho tiempo grave ahí hospitalizado en pediatría. Y poquito después, yo creo que a los tres meses, se comunicó un señor que estuvo con un pacientito precisamente en pediatría. Y su historia coincidía así, casi exactamente como... Como la hemos vivido los que llegamos a ver ese niño, bueno, los que llegaron a ver ese niño, yo afortunadamente no

lo llegué a ver. Y coincidían mucho las características de la... Ahora sí que de la vivencia de lo que había ocurrido con lo que le había ocurrido a este señor. Oye, mi querida Rosita, ¿te daría miedo verlo? ¿O por qué dices, ay, qué bueno que no? Pero pregunto yo, como yo sé que tú eres una persona profesional de la salud y sé que también ya llevas muchos años escuchando el programa porque mencionas a Juan y que ya narraste en alguna otra ocasión alguna de tus historias.

Pregunta ya muy directa para ti, mi amiga. ¿Te daría miedo verlo? O tal vez... A ver, sí. Sí, a ver. Pues yo creo que sí. Yo creo que sí porque, bueno, pues son situaciones que uno no espera.

que le ocurran en tu área de trabajo independientemente que es el hospital Juárez pues no te lo esperas son situaciones que no te esperas que te ocurran y luego más a sabiendas de que efectivamente es un niño que sufrió mucho En el hospital y sí digo sufrir porque pues las compañeras muy dedicadas, muy en su trabajo lo hacían, lo trataban de hacer sentir reconfortado y un poco pues lo animaban, trataban de animarlo, entonces ellas en su trabajo, en lo suyo, pero independientemente

de eso, pues sí, no es lo mismo. vaya a estar en tu casa que estar en un ambiente hospitalario tanto para ahora sí que para los pacientes como para el personal que trabajamos ahí entonces sí este sí yo creo que sí tendría me daría miedo este sí yo creo que sí me daría miedo para que hacerse uno como el valiente ¿no? y que voy a platicar y le voy a preguntar no yo creo que no hay que respetarlos y este y pues ahora sí que Pues son cosas que les tocaron desgraciadamente

vivir a ellos y a su familia. Así es. Y pues, ¿qué podemos hacer? Así que son también en un momento dado, eso sí yo lo entiendo, son almas inocentes los niños. Y para que digas, se aparecen y espantan y todo eso, como que ya raya un poco la ilógica, ¿no? Pero pues, este... Pues desgraciadamente así ocurre. Entonces, pues Nacho, la experiencia. Muchísimas gracias mi querida Rosita, que tengas una bonita noche y por favor no dejes de comunicarte con nosotros. Sí, nos estamos entonces escuchando.

Claro que sí. Buenas noches. Buenas noches. Que tengas bonita noche mi querida Rosita. Qué gusto saludarte. Igualmente a ustedes. Y conocer más de este tema que ocurre en los hospitales. En la era moderna ha habido varios informes sobre sombras tecnológicas. ¿Qué es esto? Aparecen en cámaras de seguridad, teléfonos, computadoras. Y a menudo estas sombras no tienen una explicación lógica, ya que no son causadas por la luz ni

por reflejos. ¿Se cree que estos incidentes podrían ser indicios de la manifestación de entidades de otras dimensiones? ¿O quizá de una realidad paralela? ¿Qué tal? Vamos al corte. El Miedofón, 55 -2193 -59 -26. Conocemos la leyenda y la hacemos realidad. La mano peluda. ¿Quieres iniciar, hacer crecer o monetizar tu podcast? saber todos los secretos de todos donde y cuando quieras RSS .com almacenamiento, distribución y programación de tus episodios en un solo lugar hosteado y

distribuido por RSS .com RSS .com hacer podcast de manera fácil mientras el enemigo planea tu destrucción Dios Ya estableció tu victoria. Sabiduría en las redes. Porque conocemos de raíz a los especialistas. La mano peluda. Continuamos los minutos cuando estamos juntos. Pasan, pero sí, muy, muy rápido. Y por eso te pedimos que tú te apures si quieres contar el auto, porque no sentimos, Nacho, cómo se nos va yendo el programa.

Y pues ya vamos hacia la recta final. Así es que apúrate y aquí vamos a seguir escuchando más audios y tus relatos, comentarios. Vamos. Por supuesto que sí, vamos con esos audios. Fíjense que le preguntaba yo a Rosita si le daría miedo a ese famoso niño que se aparece ahí en los pasillos del Hospital Juárez. Y sabiendo que ella es radioescucha, mi querida Rosita, ojalá que nos esté escuchando

todavía. La semana pasada leía yo un libro en donde, obviamente, el autor platica de acuerdo a sus propias experiencias, su propia cosmovisión, como debe ser. El que escribe un libro lo escribe siempre desde su perspectiva, desde su posición. Quien lo está escribiendo es el que dice su punto. Ahí se comenta algo que me hizo mucho sentido. Por ejemplo, un niño, hablando del caso este que nos platicaba Rosita, que no ha podido descansar,

que por alguna razón sigue penando. Ahora, la gente que tiene evidencia tal vez lo pueda ver. Y se puede espantar de verlo. ¡Ay, el fantasma, el niño fantasma! Pero es un alma en pena, es una entidad que está... que está vagando, que no sabe qué dirección tomar, es más, no sabe ni qué hacer. ¿Por qué? Porque tal vez en su negación o en su forma de ver la vida, no le cae el veinte de que lo que tiene que hacer es ya descansar, resignarse a descansar en paz y

recibir lo que venga. Por eso recomiendan, sobre todo acá en este libro, el autor dice que lo más sensato es hacer oración, lo más sensato es hablar en voz alta, porque podemos hablar en voz baja, o pensar las palabras, hablarlo, decirlo, manifestarlo sonoramente y decirle, descansa. Tú ya no tienes nada que ver en este plano, no tienes nada que hacer aquí. Lo que

corresponde contigo es que descanses. Ya no vas a volver a tener el cuerpo que tenías, ya no vas a poder abrazar a alguien que dejaste ya en esta vida. Descansa, mereces el descanso y transmitir con estas palabras un poco de compasión.

Porque si al contrario de la compasión que nosotros le podríamos transmitir a una persona que está entre dos dimensiones, le proyectamos miedo, le proyectamos odio, inclusive hay gente que pues de acuerdo a las recomendaciones les empiezan a decir maldiciones y groserías y mentadas de madre y cosas así. Al contrario de todo ello es... mandarles como que amor, como que buena

onda, buena vibra, descansa en paz. Porque después de todo, si quisieran hacer un daño, si fueran entes nocivos, ya hubieran causado ese daño, esa maldad o esa cosa terrible para nosotros. Entonces, es un punto que quería yo compartir a propósito de la llamada de nuestra amiga Rosita, que ojalá nos esté escuchando y tal vez lo pueda implementar. Si tú fueras alguien que no conoce del tema, que nunca había escuchado hablar de eso, pues tal vez sí te puedes espantar, ¿verdad?

Pero ya alguien con experiencia, por ejemplo, en el caso de las enfermeras, yo creo que ellas, si ven a una persona que está sangrando, no se van a desmayar por ver sangre, ¿verdad? ¿No? ¿Por qué? Pues porque ya es la experiencia. Vamos, es lo que comentamos aquí, ¿no? Tenemos un audio, venga. Hola, buenas noches, Gene y Nacho. Les quería yo contar una pequeñita experiencia, algo que me pasó hace más o menos como un año. Ese día, pues ahora sí que ya nos disponíamos a dormir

mi esposo y yo. Nos acostamos y ¿qué será? Como a las 3 de la mañana. Empezaron a rasguñar la puerta de nuestro cuarto, pero así muy, muy insistentemente. Yo la verdad, pues ahora sí que dije, no, pues ha de ser un ratón, hay que tomarle el lado lógico, ¿no? Pero seguía y seguía, rasque y rasque, con una desesperación, pero así como que, ay, ábranme por favor, ¿no? Muy, muy feo. Entonces eso yo... Se lo comenté a mi esposa, ¿no? Le dije, oye, escucha, es tan rasque rasque, ¿qué será? ¿No

será un ratón o algo? Agarró, se levantó... Ahora sí que de la cama... Se asomó... Y... ¿Qué va haciendo? Que... Pues no era nada... Pensamos al principio... Ahora sí que les comento que era un ratón, ¿no? El tomarle helado, lógico... Pero así varias... Ahora sí que varias noches nos pasó que rascaban y rascaban la puerta con desesperación, ¿no? Y yo ese día, pues ahora sí que se me ocurrió embarrarle en la parte de hasta abajo de la puerta chile. Le embarré y

le embarré. Dije, no, pues si es un ratón se le va a quitar la maña de andar rasguñando o mordiendo, ¿no? Lo cual yo al otro día en la mañana, pues no vi... Ni rasguños en la puerta y mucho menos mordidas de ratón. Dije, pues ahora sí que, pues qué onda, ¿no? ¿Qué pasó ahí? Hasta la fecha no le encuentro, pues, una respuesta. No sé qué haya sido, pero sí se quitó, pues, eso que estaba sucediendo hasta que en una ocasión mi esposo, este, pues, les mentó la madre. Y

ya, ¿no? Ya no volvió a pasar. Pero sí me gustaría saber ahora sí que su opinión. ¿Qué creen que haya sido? Hasta la fecha ahorita no ha pasado nada. Fue esas únicas ocasiones. Y ya. Fueron como unas... ¿Qué será? Tres, cuatro veces a lo mucho. Y ya se quitó ya hasta ahorita nada, pero sí me gustaría saber su opinión de qué creen que sea, ¿no? Porque hasta la fecha, pues yo no entiendo qué haya sido, ¿no? Pues ahora sí que se quitó hasta que mi esposo les mentó a

la madre y ya. Les comento que afuera de nuestro cuarto está ahora sí que la sala. Y está un pequeño altar de la Santa Muerte, porque tanto él como yo creemos en ella. No sé si tenga algo que ver o no. ¿Ustedes qué opinan? Me gustaría saber su opinión. Buenas noches y gracias ahora sí por escucharme. No, al contrario, gracias por participar. Y pues sí, podría ser una presencia.

Eso no lo podemos dudar. Ahora, que sea la santa muerte, puede ser y no. Vamos, hay que tener un poquito más de datos, pero te agradecemos bastante que lo hayas compartido. Claro, según algunos expertos, estoy hablando del tema de las sombras en el campo de la parapsicología. Nos siguen y podrían ser el resultado de nuestra

propia energía. Pero aquí algunos mencionan que es de nuestra energía negativa acumulada, especialmente después de experiencias traumáticas o de momentos de gran estrés, que ahorita en este tiempo no es difícil que estemos cargados de estrés. Estas sombras actuarían como una especie de eco de nuestros pensamientos y emociones, tomando una forma tangible que busca desestabilizarse emocionalmente. ¿Crees que sea así? Bueno, danos tu punto de vista y vámonos con más relatos. Buenas noches,

¿cómo te llamas? Hola, hola. Maisy de El Salvador les saluda, amigos. Maisy, ya hemos hablado en alguna ocasión contigo y qué bueno que nuevamente te reportas. Saludos. Sí, ¿y hace cuánto? El Salvador también. Es un país hermano que tenemos muchos amigos peludomaniacos. Gracias por estar aquí. ¿Qué nos quieres contar? sí, Gina, fíjate que realmente quería, es que estaba escuchando que nuestra amiga Rosita estaba contando las

experiencias de hospital. Sí. Y de verdad me acordé de una experiencia que no viví yo, aclaro, no la viví yo, sino que tengo una clienta y buena amiga que ella es anestesióloga en un hospital acá en El Salvador, Hospital Sacamil. Ella me contó que Una ocasión al hospital llevaron a

un muchacho accidentado de moto. Entonces el muchacho sí iba vivo, pero estando ya en el hospital, cuando ellos lo recibieron, lo atendieron, el muchacho dice que le pedía a ellos que por favor lo ayudaran, que no lo dejaran morir, que él quería vivir. Entonces, mi clienta le decía que no se preocupara, que iban a hacer lo posible por ayudarlo. El muchacho estaba bastante joven, me dice ella, como de unos 23 años. Entonces, me dice ella, fíjese, me dijo que se le comenzó

a poner sangre. Porque estaba agotando demasiada sangre, se le empezó a poner a tratar de ayudarle con eso, pero siempre la agotaba. Maisie, ahorita tengo que interrumpirte por la pausa, pero no te vayas, regresamos contigo. Ah, sí, sí. El

minofón 55 -2193 -5926. las historias tienen muchas formas de contarse pero solo una de comprobarse aquí en la mano peluda ningún ángel podrá salvarte ningún espíritu podrá guiarte ningún maestro podrá ayudarte si tú no quieres transformarte sabiduría en las redes Porque distinguimos al mundo sobrenatural, la mano peluda. Regresamos contigo, Maisie. Relatos que tienen que ver con hospitales. Tú tienes uno, nos lo estabas comentando. Continuamos contigo. Claro que sí, muchísimas

gracias, Gina. Como les decía, el muchacho, según las heridas que tenía, Ellos notaban que botaba mucha sangre, incluso la sangre que le estaban poniendo la botaba. Entonces el médico encargado, era una señora, dijo que iban a prepararlo para operar, para abrir el cuerpo y ver qué órgano era el dañado por el cual botaba la sangre. En eso estaban preparándolo cuando el muchacho no resistió y falleció lamentablemente. Ah, pues en el momento que el muchacho fallece, todos

los involucrados alrededor, ¿verdad? Claro, se consternaron, todo el mundo se sintió mal, pues hicieron una oración. Y la doctora encargada del caso le dijo a una de las enfermeras asistentes, en particular le dijo a ella. Tome nota de todo lo acontecido, la hora del deceso, los últimos

signos vitales, bueno, todo lo necesario. Luego le dijo, de todo el reporte, hable con él y explíquele que él... ya falleció, que ya no está en esta tierra, que hicimos lo posible por ayudarlo, que no se preocupe, que le vamos a avisar a la familia, o sea, que le explicara todo lo que había sucedido y que estuviera en paz porque ellos iban a contactar a la familia para que llegaran, ¿verdad?, por él y que se iban a encargar

con mucho cuidado y respeto. Entonces la doctora encargó eso a la enfermera y al momento pues ella dio la vuelta y... Y se salió, ¿verdad? Entonces los otros compañeros que estaban con ella, igual, ¿verdad? Ella le encargó y cada quien se dedicó a lo suyo. Pero la enfermera, algo de mal genio, dice, mi clienta, ¿verdad? Que ella dijo, ¿para qué le voy a decir si ya está muerto? De todas maneras, ¿qué va a andar entendiendo? ¿Qué va a andar sintiendo ya? ¿Para

qué? Y solo le puso la sábana encima y lo sacó y lo dejó en el pasillo esperando que de la morgue llegaran a traerlo. Entonces todos los demás, ¿verdad? Dice que se quedaron como que indignados, ¿verdad? Porque qué actitud, o sea, no era eso lo que se le pidió. Entonces, bueno, pasó. A la medianoche, tipo once y media de la noche, ellos hacen el receso para comer. Y andaban en esas vueltas, ¿verdad? Que voy a ir a traer mi lonchera, voy a ir a traer mi comida, que yo

voy a ir al baño, que no sé qué. Y la señora, precisamente, ella dijo, yo voy a ir al baño y voy a pasar a sacar mi comida. Y se fue al pasillo donde están los lockers. Al fondo está el baño. Bueno, ellos vieron que la señora agarró para allá. Pero al par de minutos la señora venía, venía pálida, helada. no podía hablarse, le había como entrampado la mandíbula, es que venía que no podía ella ni sostenerse en pie. Y cuando la vieron, ¿verdad? Y la ayudaron, que qué le

pasaba, niña fulanita, ¿qué tiene? La sentaron y ya, frotándole alcohol y todo. Cuando la señora se calmó y pudo hablar, dijo que cuando llegó al fondo del pasillo, Y ella se cruzó para el baño, el muchacho que acababa de fallecer estaba parado, arrecostado contra la puerta del baño y estaba llorando. Eso fue lo que a la señora la estremeció tanto, la dejó pero impávida. Y cuando ella contó eso, los compañeros le dijeron, mire, es que a usted le pidieron que hiciera

esto y esto y no lo hizo. Es más, le dijo, fue grosera con el muchacho, pero mire, le dijo, ahí está todavía, le dijeron, en el pasillo, no han subido a traerlo. Vaya, le dijeron, hable con él, haga lo que le dijeron, explíquele y pídale disculpas por lo que hizo. Y la señora, no, le dijeron dos veces, fue a buscarlo el muchacho, habló con él. Y sí, verdad, ella hizo lo que le habían pedido, pero realmente... Y como me dice mi clienta, mira, esas son cosas que uno

a veces no puede creer, pero pasan. Yo la vez pasada, la última vez que yo hablé con ustedes, les conté el caso del bebé que yo perdí y que yo sentía su presencia mucho a lo largo del tiempo. Hice lo que tú me recomendaste. Yo me tomé el tiempo una mañana, me senté en mi cuarto, hablé. Hablé con él, porque francamente, ahora estaba yo sola en la casa, hablé con él y le expliqué precisamente así, ¿verdad? Que él ya no estaba acá, que, bueno, le dije muchas cosas bonitas

y lo despedí. Y de verdad, Gina, a partir de ese día, nunca más yo he sentido su presencia y nunca más me han vuelto a molestar. Entonces, verdad, son cosas. De allí, no sé si me alcancé el tiempo para contar otra chiquitita del mismo hospital. Sí, claro que sí, me hice adelante.

Gracias. Fíjese que también esta misma señora, esta misma licenciada me cuenta que un muchacho y una muchacha, compañeros siempre del hospital, a la medianoche que habían cenado, la chica, tenía pendientes tareas, porque ella todavía era estudiante. Entonces, un compañero le dijo, te voy a hacer compañía, ¿dónde vas a hacer las tareas? Ah, en el cuarto de no sé qué, ahí en una habitación. Se iba a sentar ella a hacer sus tareas. Ah, pues te voy a acompañar, le dijo,

mientras descanso. Entonces, ella se sentó en el escritorio que estaba pegado a la ventana. La ventana era de un solo vidrio. Entonces, al otro lado era patio, era patio del hospital. Entonces, el muchacho se sentó en una silla algo cómoda, me dice, ya no tengo idea, pero es una silla grande, medio que bien cómoda, y se recostó el muchacho contra la pared y se estaba durmiendo. En eso dice que al mismo tiempo sucedió que la chica en el vidrio Vio un dedo que estaba tocando.

Tocaba el dedo. Cuando se fijó que solo era el dedo. Ahí es donde se espantó. Porque al mismo tiempo el compañero comenzó a gemir. Como que se había quedado dormido. Y aquello que empezó a retorcerse y a gemir. Y ella lo despertó. Pero no lo movió, ¿verdad? Lo despertó y le, mira, ella lo despertó asustada porque él se estaba retorciendo y quería contarle que había visto el dedo en el vidrio. Y él cuando reaccionó, le dijo, gracias, gracias que me despertaste.

Le dijo, mira, le dijo, estaba teniendo una pesadilla. ¿Qué? Le dijo, ¿qué es lo que viste? Alguien vino, le dijo, y se paró a la par mía. Y me estaba pasando, le dijo, un dedo en la frente, le dijo. Y me estaba diciendo que venía por mí. ¡Ah! No, entonces la muchacha sí se quedó todavía más escalofriada y el muchacho le decía, gracias que me despertaste porque decía que venía por mí. Yo vi el dedo, le dijo, yo lo vi en la ventana, estaba tocándome el vidrio, le dijo. Entonces,

¿verdad? Es como que de verdad en los hospitales hay muchas cosas que se viven y entre otras muchas que he conocido también porque mi prima trabajó acá en el hospital de niños, que es el Benjamin Bloom. Trabajó dos años y medio en el área de niños con VIH. Entonces, igual, mi prima me contaba cosas como... La enfermera de las medias negras. Que llegaba. Y las personas decían. La enfermera que andaba con medias negras. Vino anoche. Estuvo cuidando a ese niño. Le puso medicamentos. Pero

el niño amanecía muerto. Entonces. Muchas cosas como esas. Que suceden en los hospitales. Yo le creo a la amiga Rosita. Lo que ella cuenta. Hemos sabido muchas historias. Incluso cuando yo. Fui a tener a mi primer hijo en el año 2000. El hospital era el nacional de maternidad, que hoy ya lo demolieron, hicieron uno más bonito. Pero ese hospital era una estructura bien antigua. Entonces sus pasillos eran oscuros, las habitaciones

eran como tenues, era bien misterioso. Entonces una de las enfermeras llegó y dijo, Es que ellas, estaba comentando, es que ellas, dijo, se reúnen, dijo, allá en el cuarto. Ahí explico un pasillo. Allá en el cuarto de los santos, ellas se reúnen, dijo, y se ponen a hacer oraciones de brujería. Y yo, me está parando la oreja ahí, ¿cómo es eso? Que no te has fijado, le dijo a la otra. No te has fijado, le dijo. Que cuando ellas se ponen a hacer esos rezos y prenden unas candelas,

le dijo. Y amanece gente muerta, le digo. Porque ellas, le digo, hacen brujería y entregan almas, le digo. Ah, bueno, entonces, no, Gina, yo a partir de ahí, yo dejé de confiar incluso en las enfermeras. Porque ella, esa señora, llegó contando eso. Entonces, verdad, digo, sí, suceden cosas así, Gina, que pues, aunque uno a veces sea escéptico, siempre le toca. alguna vez en la vida la experiencia y eso lo convence a uno

de que de verdad sucede. Exacto, es que además son sitios, los hospitales, donde se mezclan el sufrimiento, la angustia, el dolor, el fallecimiento y pues muchas personas lamentablemente ahí pierden la vida, entonces esto va acumulando. Cargas que después las personas que trabajan o como pacientes o acompañantes de los que ahí están hospitalizados pueden vivir. Sí, claro. Y mi clienta me dice, hoy hace poco, quizás hace como

unos 15 días que la llevé otra vez. Ella solita me dice, miren, me dijo, fíjese que el otro día llevaron un muchacho herido también, me dijo, de accidente en moto. Y me tocó también, me dijo ayudar en el caso. Y falleció, me dijo. Ay, no, me dijo, pero yo sí, yo sí. A mí nadie me dijo, pero yo hablé con él, le expliqué y todo. Yo sí lo hice, me dice, antes que vaya a pasar otra cosa. Porque realmente ella, mire, todos pensamos, ¿verdad? Que porque son personas muy estudiadas,

no andan con esas cosas. Pero la viven, la ven de verdad. Ellos están todos los días trabajando con la muerte a la par. Pero entonces difícilmente que no vivan una experiencia como esa. Exacto. Oye, hay mucho que contar y platicar. Todas las personas que han trabajado durante años, todo lo que nos tienen que contar. Y mira, Rosita platicó su experiencia y de ahí... te motivó a que tú también platicaras. Entonces esto nos parece excelente porque detrás de ti vienen muchos

más amigos que quieren contar. Y nosotros, Maisie, te mandamos un abrazo hasta El Salvador y te pedimos que no te alejes tanto, que te reportes más seguido. Y vamos a seguir platicando porque tengo un par de historias ahí a día que les quiero contar, pero como de repente por el trabajo y tanto, se me olvida, pero las tengo listas. Vamos a ver si las compartimos mañana. Ándale, muy bien. Maisie, que estés muy bien. Gracias, igualmente un abrazo para ambos y todos los peludomaniacos

del mundo. Sí, claro que sí, que estés muy bien. Gracias, feliz noche. Igualmente, mi querida Maisie, ya tenía rato que no se reportaba y mira, lo hace y con qué clase de relatos. Eso. Estremecedor relato, la información que escuchamos. De lo que podría ocurrir en los panteones. ¿Ustedes lo dudan? En los hospitales. ¿Ustedes lo dudan? Yo creo que para el aniversario de Nacho sí nos tenemos que conseguir ese mapamundi gigante. Para ir poniéndole una etiqueta donde tenemos

amigos que están participando. Porque cada noche, a través de sus mensajes, a través del miedofón o de sus llamadas, sabemos. Que hay muchos países que están unidos por la mano peluda. Eso es, eso es lo que más me agrada, que esta mano peluda internacional, más internacional que nunca, está funcionando de maravilla. Y aprovecho para recordarles que ustedes nos pueden escuchar en Spotify como

La Mano Peluda Grupo Fórmula. Así nos tienes que buscar para que descargues todos los episodios y nos acompañes, estés al tanto de lo que ocurre aquí. realmente en vivo y pues que queda ahí grabado para la posteridad. Exacto. Vámonos con más. Hola, mi nombre es Eric y yo los escucho desde el Estado de México, en Zabalcoyotl. Y pues tengo una pequeña historia que contar. La verdad es corta, pero es algo que me pasó hace

algunos años. Yo estaba en la secundaria. En esos tiempos acostumbraba a hacer mi tarea en la madrugada, porque iba en la tarde. Entonces, pues, no recuerdo muy bien qué hora era. Y, pues, fui al baño. Y cuando salí del baño, pude sentir como algo jaló la puerta cuando yo la iba a cerrar. Todo pasó muy rápido, la verdad. Pero sí me espanté porque pude sentir la fuerza, ¿no? Y en ese momento mi tía estaba dormida cerca de ahí, cerca de

nuestro baño hay una pequeña biblioteca. Entonces pues ella estaba ahí dormida en un sillón que estaba en la biblioteca. Entonces pues rápidamente me espanté y me fui con ella y la hablé y la moví y no se movió, o sea no se despertó. Y pues se me hizo raro porque ella se despierta muy fácil. chistoso porque es como en las películas de terror, ¿no? De que pasa algo y pides ayuda o algo así y nadie te escucha, ¿no? Entonces se me hizo raro, ¿no? Que la moví y la hablé

y pues no, no me peló, no se despertó. Y pues me quedé unos cuantos segundos mirando a la puerta un poco espantado y ya dije, bueno, pues ya, no pasó nada, ¿no? Este, me levanté, fui otra vez al baño, revisé las ventanas, revisé todo y pues todo estaba cerrado, ¿no? Porque yo pensé que tal vez había sido la corriente del viento, pero no, pues no, todo estaba cerrado, entonces pues no, fue el viento y además pude sentir la fuerza y pues el viento no puede hacer eso, ¿no?

Y pues ya, la verdad es algo sencillo, no supe qué pasó. Pero la verdad, los primeros segundos sí, sí me espanté. Creo que yo tenía en esos tiempos como unos 15 años, yo creo. Y pues ya, desde ahí nunca ha pasado nada. Pero esa noche, la verdad, sí me espanté. Bueno, pues un saludo. No los he escuchado en mucho tiempo, pero sí recuerdo que cuando yo estaba muy pequeño, mi hermano a veces escuchaba su programa. Estaba entretenido. Bueno, saludos. Bye bye. Saludos,

mi querido amigo. Muchas gracias. Y pues sí, una energía. Situaciones inexplicables que jamás vamos a poder entender por qué ocurren. Y tampoco vamos a negar que estén sucediendo, ¿verdad? Obvio, este programa ya tiene tantos testimonios que... Podemos creer cualquier cosa, mi querido amigo. Oye, miren, aprovechando, saludamos a Daniela Sofía Echani, que desde España dice, buenas madrugadas, hoy empiezo un nuevo trabajo en la morgue del Hospital General. ¿En serio,

amiga? Les pido todas sus buenas energías y oraciones, amigos. Me ha costado, pero lo conseguí. En la morgue nos tienes que contar tu experiencia de trabajar, no cualquiera. puede desempeñarse laboralmente en una morgue. Ah, sí, no, está complicado. Mi querida Dani, te mandamos un fuerte abrazo y que todo salga de maravilla. Vaya, qué labor es la que vas a hacer tú ahí en este hospital. Bueno, esperamos. Sí, señor. Bueno, dicen que

iba un campesino de apellido Ortuño. Había salido de sus labores, era día de muertos y su patrón le había dado la oportunidad de ir a su ranchería, a su pueblo, a pasar día de muertos con su familia. Le había dado comida, le había dado muchos granos para que llevara. En el trayecto se encuentra a su compadre de apellido Suazo y empiezan a platicar. El hombre iba a caballo y le dice, vamos, dice, acompáñame. Y pues los dos empezaron a... A irse. En sus respectivos animales. Entonces

llegan a la casa. De compadre Soso. Empiezan a tomar. Como ya estaba un poco noche. Le dijo que se quedara. Hasta que amaneciera. Total de que tomaron. Comieron un poco de carne seca. La asaron ahí a las brasas y todo. Y se quedó dormido. Al siguiente día. Oye que. Empiezan a tocar la puerta. Muy fuerte. Y le dicen, le gritan desde afuera a unos hombres a caballo, que quien estaba ahí, que saliera. Y ya les dijeron que saliera o le disparaban. Tomaban la casa

a balazos. Y ya desde que este señor de apellido Ortuño reconoció la voz de quien estaba afuera, le dijo, hey, fulano, soy yo. Pues ábreme, porque yo por dentro no puedo, dice, está trancada por fuera. Y ya le empezó a decir que qué hacía ahí. Dice, pues es que aquí estuve con mi compadre, este, Suazo. ¿Cómo? No, dice, sí, aquí estuvimos platicando y tomando. Dice, no, tú estás loco. No, pues ¿cómo? Sí, dice, aquí estuvimos toda la noche. Dice, él murió hace como dos semanas.

¡Hombre! Bueno, ese es el relato. Dios me los bendiga. Saludos desde Las Vegas, Nevada, Marlon Zúñiga. Amigo, pues una vez más se hace manifiesto, ¿no? La aparición de alguien que ya murió y como que se viene a despedir. Saludos a Axel Emanuel desde Tampico, Tamaulipas, Eleazar Alaniz también de Tamaulipas y Mario Casas, bienvenido desde Montemorelos, Nuevo León. El hecho de que una sombra te siga puede estar relacionado con la idea de que estás siendo... perseguido por una

entidad o una energía externa. Muchísimas gracias por habernos acompañado en esta emisión. Agradecemos tu presencia, tu participación, tus relatos. Mañana nuevamente tenemos una cita para escuchar relatos de lo paranormal. Que descanses, que tengas excelente noche, que Dios te bendiga. Soy... Gina Aviles. Hasta luego, Gina. Yo también me despido. Soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes, porque juntos escuchamos buenos relatos. Que tengan una estupenda noche, que

descansen, y como decimos aquí, cabot. El programa se termina, pero la investigación continúa. aquí en La Mano Peluda Esta fue una producción de Grupo Fórmula

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