Busca tus programas favoritos en tu plataforma de podcast preferida. Grupo Fórmula Advertencia. Las opiniones de los participantes y colaboradores no corresponden necesariamente con las del programa o la empresa. Si este programa es escuchado por menores de edad, se recomienda que lo hagan en compañía de un adulto. Porque nosotros hemos estado ahí. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. Porque conocemos de raíz a los especialistas. El demonio es una figura que
ha aparecido en todas las culturas. Y no es una figura cristiana. Documentaremos todas esas experiencias que no tienen lógica alguna con Georgina Avilés e Ignacio Muñoz. Llegó la hora de poner las evidencias sobre la mesa. Fantasmas. Voces. Apariciones. Psicofonías. Mitos y leyendas que rodean al mundo sobrenatural quedarán al descubierto aquí en
La Mano Peluda. todo el mundo esta emisión de lo insólito y de lo que no tiene explicación lógica pero que a ti y a nosotros nos apasiona soy Gina Aviles y que gusto que estés esta noche con nosotros hola que tal como están buenas noches gracias por estar aquí en este programa donde vamos a platicar como siempre De lo increíble y también de lo sobrenatural. Porque hablar de lo que es natural, bueno, eso se hace en todos
lados. Yo soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes, ya que una vez más tenemos la gran oportunidad de platicar sobre temas inquietantes. Queremos tu participación a través de la multilínea 55. 5279 -2291. La página radioformula .com .mx. Y en Spotify encuéntranos como La Mano Peluda Grupo Fórmula. Tú te puedes poner en contacto con nosotros haciendo uso de todas las vías de comunicación disponibles para ti. Y esa es la razón por la que te voy a compartir también nuestro
contacto de WhatsApp. 55 -2193 -59. Ahí nos puedes mandar un mensaje de voz o un mensaje de texto, compartir fotografías, videos, memes, lo que tú quieras. Saludamos a las estaciones en la República Mexicana que se unen con nosotros.
Ciudad Guzmán, Jalisco, Ciudad Juárez, Chihuahua, Coatzacoalcos, Culiacán, Durango, Guadalajara, Guerrero, Hermosillo, La Paz, Baja California Sur, Los Reyes y Huétamo, Michoacán, Mazatrán, Monterrey, Poza Rica, Puebla, Tabasco, Tijuana, Torrón, Querétaro y en Estados Unidos, Georgia. Y Las Vegas, bienvenidos a esta noche espeluznante. En lo profundo de San Luis Potosí existe un misterio
que hiela la sangre. Un espíritu errante que, según cuentan los habitantes, brilla en la oscuridad y aparece en las noches de neblina, buscando a aquellos que se atreven a desafiar su territorio. Dicen... que es el alma de un hombre que murió en una obsesión por un tesoro oculto y que ahora vaga atrapado en este mundo y el más allá. ¿Te atreverías a caminar por la orilla de este río
maldito y descubrir si la leyenda es real? Hay quienes han escuchado susurros extraños y sentido una presencia helada antes de ver la figura luminosa flotando sobre las aguas. Pero no todos han salido ilesos. Hoy, el espectro de Río de Plata es real. No te acerques. ¿Qué te parece el tema? ¿Crees que exista por ahí un ser que anda vagando y que está buscando venganza para encontrar su tesoro? Te invitamos a participar con nosotros. Hola, buenas noches. ¿Cómo te llamas? Buenas
noches, me llamo Haxibe. Haxibe, bienvenida, ¿desde dónde nos escuchas? Estoy escuchándolo desde el Estado de México. Ah, presente, qué bueno que te reportas. Queremos escuchar tu relato, ¿de qué se trata? Bueno, pues el relato lo vivió mi mamá en carne y hueso. Se trata de que mi mamá tuvo un percance con... con algún espíritu presente y fue una experiencia bastante traumática para ella, como me lo cuenta. A ver, platícanos
dónde estaba, cómo fue. Bueno, cuando mi mamá se embarazó a mi edad, ahorita tengo 19 años, y yo tenía muy poco tiempo de nacida. Entonces, me cuenta que ella se dormía sola conmigo en un pequeño cuarto. en la casa en la que ahorita vivo yo. Entonces me cuenta que esa vez que estaba yo durmiendo, que ella estaba durmiendo y me estaba abrazando, sintió como algo me jaló. Y cuando ella se despertó y estaba consciente de que ya no me tenía en los brazos, vio como una
señora me estaba cargando. O sea, lo que ella describe es que era una señora de pelo largo. muy, muy bonito y estaba vestida de blanco, entonces me estaba cargando y al mismo tiempo me estaba viendo. Sí. Entonces, pues, mi mamá se espantó, mi mamá, pues, no supo qué hacer, empezó a gritar, se esperó, le habló a mi abuelita, trató de hacer todo el ruido posible, pero ella dice que ni ella misma se escuchaba, o sea, que era como que gritaba y forzaba de todo, pero ni ella misma
se escuchaba. Ajá. ¿Y esta mujer qué hacía? Estaba nada más cargándote. Ajá, me tenía en los brazos, estaba como que viéndome, pero al mismo tiempo estaba... Pues no sé, acariciándome o no sé, fue lo que mi mamá dijo. La señora que me estaba cargando simplemente me estaba viendo, me estaba metiendo y pues ella no sabía qué hacer en ese momento. ¿Pudo haber sido una bruja? ¿Le alcanzó a ver el rostro? ¿Vio si estaba flotando? No, este, sí, pues la verdad se vio como que un poco...
Ella dice que sabía un vestido blanco, el cabello largo, muy, muy bonito, brillante. Entonces, su reacción de ella al ver que no escuchaba nada, que no podía hacer ruido, fue jalonearme entre la señora y ella. Y pues la señora no me soltaba. El chiste es que la señora no me soltaba, no
quería que mi mamá me tuviera. Y cuando, pues digamos que mi mamá no podía hacer nada, lo que hizo fue... literalmente agarrarse de las griñas con la señora, pero dijo que al meter las manos en su cabello, que se veía desenredado, bonito, brillante, sí, es como sintió que el cabello mismo se enredó en sus manos y después ya no podía zaparse de ahí. O sea, era tangible, la
pudo tocar. Ajá, entonces lo que, pues al ver que estaba atorada y al mismo tiempo jaloneándose, Pues su reacción fue de empezar a soltar groserías. Primero empezó a rezar, pero dijo que no le sirvió de mucho. Y después dijo que empezó a soltar groserías, groserías, groserías, porque es lo que normalmente nos han dicho, ¿no? Que si no funciona con rezos o con oraciones, pues lo que
sigue es soltar groserías, ¿no? Y en ese momento pues mi mamá dijo todo lo que supo, todo lo que sabía, hizo todo lo posible hasta que la señora pues me soltó. Dijo que cuando me soltó ella vio como que se fue al mismo tiempo desvaneciendo y al mismo tiempo como saliéndose por un edificio
en el que no cabe ninguna persona. Entonces como era un... oyó muy, muy pequeño y dice que vio que salió por ahí y al poco tiempo recuperó la voz, le habló a mi abuelita, mi abuelita estaba muy, muy dormida, pues fue como que una experiencia muy fuerte para mi mamá en ese momento y pues sí le dijo a mi abuelita, no, es que le estuve gritando, le estuve golpeando la pared, le estuve
haciendo ruidos y ya le explicó todo eso. Y al día siguiente, pues, mi mamá se amaneció con las manos marcadas del cabello, de cómo se había enredado en las manos. Oye, qué tremendo, porque además, a partir de ese momento, tu mamá yo creo que ya estuvo intranquila, en las noches sobre todo. Sí, de hecho, fue antes de mi bautizo, de ahí a la semana o semana y media me bautizaron.
Ok, ¿y ya se sintió más tranquila? Ajá, un poco, porque pues la verdad hay muchas historias y muchas experiencias que le han pasado a mi familia y me han pasado a mí también. Es como que nunca acabaría de contarle ninguna historia. Oye, ¿y siguen viviendo en la misma casa? Sí, la verdad es que sí. De hecho, la casa ya lleva varias limpias porque sí ha pasado muchas experiencias
ahí, la verdad. Ah, ok. Oye, Hachibe, sí que es un relato bastante fuerte porque nos han platicado que se quieren llevar al bebé, pero no ven a quién, sino que el bebito está movido. Pero en tu caso, incluso que tu mamá la tocara fue sorprendente y que además viera cómo se desvanecía. Guau, sí es un momento muy, muy fuerte que vivió tu mamá. Sí, es una historia que marcó bastante a mi mamá y, ah, perdóname, perdóneme. No, sí,
adelante. Es una historia que marcó bastante a mi mamá y, de hecho, me da mucho escalofrío y al mismo tiempo, pues, no sé ni cómo sentirme porque es algo que, pues, digo, que no puedo creer que le haya pasado. Y que, pues, normalmente la gente que no cree en eso, pues, dice, ¿cómo es posible, no? Hatsibe, permíteme, tenemos que hacer una pausa, regresamos contigo. El miedofón, cincuenta y cinco, veintiuno noventa y tres,
cincuenta y nueve, veintiséis. Todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos, aquí en La Mano Peluda. Tenemos tu atención. Es por eso que este espacio es perfecto para que tu producto o servicio sea conocido por millones de personas que se encuentran en este momento en su casa, su oficina o en su automóvil. Aprovecha y anúnciate con nosotros. Somos rss .com y tenemos un paquete justo para ti. Escribe un correo a
ventas arroba rss .com ventas arroba rss .com Y sabrás qué se siente estar en boca de todos. Cuando se muere y cuando la mujer duerme. Sabiduría en las redes. Porque no todo tiene explicación lógica. La mano peluda. Continuamos recibiendo tus relatos. Ahorita platicando con Hatsibe. Resulta que imagínate que su mamá cuando ella estaba bebita, pues vio como una quizá bruga
se la quería llevar. Y yo creo que después de que tu mamá reflexionó lo que sucedió, más escalofrío le dio pensar qué hubiera ocurrido si ella no hubiera visto a esta mujer, te hubiera llevado. Pues la verdad yo digo que... probablemente sí, porque sí han pasado casos, sí ha pasado en la realidad, pero pues qué bueno que mi mamá pudo reaccionar y pues hizo todo lo posible porque
no pasara algo malo. Exactamente. Nosotros agradecemos que te hayas reportado y te vamos a pedir que en otra ocasión nos sigas platicando tanto de lo que ha ocurrido ahí en tu casa. Claro, y como le digo, si le cuento todas las historias de todos, nunca terminaría. Pero bueno, poco a poquito nos vas compartiendo, ¿vale? Que tengas excelente noche. Igualmente, gracias. Hasta luego. Gracias a ti, mi querida amiga. Imagínate la desesperación. Llegas a tu casa, a tu cuarto, a la sala, donde
sea que está el bebé. Y ves que una mujer la está cargando. No solo la sorpresa de decir quién es esa mujer, sino de que jaloneó a la niña, no la quería entregar y eso se convirtió en una batalla de una madre desesperada por su hija contra un ser que no sabemos de dónde provenía ni cuáles eran sus intenciones. Es algo bastante aterrador. Sobre todo si nos ubicamos que fue... Dentro de tu casa. Qué horror, ¿no, Gina? Pero además que la haya tocado. Sí, claro, la jaloneó.
De hecho, se jalonearon ahí para ver. Oye, cómo le quedaron las marcas en su mano. Eso es lo increíble. Eso es lo increíble. Pues mira, venimos a escuchar historias y eso es lo que vamos a hacer. Así que tú también nos puedes mandar un audio al 55 21 93 59 26. Es nuestro WhatsApp. Aquí hay un ejemplo de ello. Muy buenas tardes Gina y Nacho aquí saludándolos. Saludos amigo. Su amigo Carlos de acá de Rosarito, Baja California.
Bien Carlos, saludos. Pues nada más para saludarlos y comentar que el relato de este amigo que contó de la chachita como que se me hace muy... muy fuerte y muy interesante cosas que tristemente pasan en las cárceles saludos y este y aparte pues tengo un bueno mi esposa tiene un relato relacionado con ataque de brujas cuando mi hijo estaba bebé recién nacido estaba Estaba en un municipio y cuando pasó la cuarentena pues yo fui por ella y todo y aún así la siguieron hasta
allá. Espero y puedan marcarme para que ella les cuente la historia. Es muy interesante. Saludos Gina y Nacho, su amigo de Rosarito. Saludos. Ok amigo, muchas gracias. A la brevedad posible le vamos a marcar para conocer esa historia. Y sí, sabemos que en las cárceles ocurren miles de cosas. Desde lo más raro, random que tú quieras, hasta lo más espeluznante. Pactos con demonios, con personas que han hecho de las suyas. A ver, tenemos a alguien en la línea. Hola, buenas noches.
Buenas noches. ¿Con quién tengo el gusto? Sí, habla Francisco de Monterrey. Saludos, mi querido Francisco, bienvenido. ¿Qué nos quieres platicar esta noche? Sí, mira, quería platicarles un relato que le ocurrió a un amigo mío. Sí. Un amigo mío ya de esos que conoces desde la primaria. Este chavo y yo nos juntábamos mucho en un grupo de
amigos. y había otro chavo que es un poco más grande que nosotros yo creo que si nosotros teníamos algunos 12 años el chavo este ya tenía 16 inclusive entró él aún con mucho esfuerzo de sus papás entró ahí a un una carrera de que en ese tiempo había en un canal de aquí de Monterrey, una escuela que tenía un canal muy conocido aquí en Monterrey. Y estaba de moda y el chavo ahí tenía muchas ilusiones dentro. Total, nosotros pues sí lo frecuentábamos bastante y más porque... Sí. Que
estaba cerca aquí de donde vivíamos. Entonces, en casi las temporadas de Navidad. Sí. Yo creo fue allá por el 99, por ahí, 98, 99. Y entró a trabajar y lamentablemente le tocó trabajar el 24 de diciembre. Ajá. Sí. Qué barbaridad. Sí, nos llega la noticia y todos nos quedamos así como que con el ojo de aceite. Claro, pues él figuraba, bueno, proyectaba para figura, para una persona que le gusta el arte, que le gusta
la televisión, las cámaras y todo eso, ¿no? Sí, claro, era muy desenvolverte al hablar y tenía muchas... Era muy educado y tenía, como te digo, mucha desenvolvencia para platicar y para hablar las cosas. Sí, o sea, sí tenía chance, tenía oportunidad, vamos. Sí. Sí. Y las puertas estaban en frente a frente, por ahí de un segundo piso en uno de los departamentos. Entonces eran vecinos
de cara con cara. Y dice, pues todos los días cuando estábamos en la secundaria, que él estaba en la secundaria y que yo me lo topaba, en la mañana salíamos y él siempre me encaminaba hasta donde él tenía que tomar su camino. Y yo siempre me lo tomaba. Si no le hablaba a él, le hablaba yo. Entonces, dice, pues en los sueños pasa lo mismo. Pero luego me dice, oye, es que estoy muy solo, me siento muy aburrido. Y me dice que
le platicaba cosas así. voy a venir por ti el último de febrero y le dijo para que te vayas alistando y para que le digas a tu mamá y para que le digas a tus familiares que te vas a venir conmigo entonces este chavo amigo mío que se llama Carlos pues ya estábamos un poquito adolescentes. Sí, ya entiendo lo que está pasando, mi querido amigo. Dame un segundito y regresamos. No te vayas, por favor. Aguántame tantito, Francisco. Gracias. El Miedofón está listo. 55, 21, 93,
59, 26. Es hora de poner al descubierto lo que nos hace temblar, correr, gritar y sudar. La mano peluda. Cuando un médico se equivoca, lo mejor es echarle tierra al asunto. Sabiduría en las redes. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. La mano peluda. Continuamos. Ahorita vamos a platicar también de ese espectro del Río de Plata. Una leyenda sobrenatural. Desde luego que sí. Tenemos en la línea a Francisco. ¿Estás ahí, amigo? Sí, aquí estoy. Perfecto.
Un saludo hasta Monterrey, amigo. Y luego resulta que lo empezó a soñar constantemente. Primero eran sueños X. Ya la cosa fue tornándose más peligrosa cuando él le dijo que se sentía solo y que le daban chance de llevarse a alguien o de tener un amigo. Y esto ya se tornó en una pesadilla. Claro, ya era un sueño desagradable. Dentro del susto ya le estaba afectando en lo físico porque mi amigo se puso bien flaquito.
Y recuerdo que íbamos varios compañeros a buscarlo porque dos, tres días así no iba a la escuela. Y el chavo estaba muy asustado con eso. Entonces, inclusive creo que hasta lo llevaron con alguna persona, así como tipo curandero, porque no fue aceptada mejoría con algún tratamiento que le habían dado. Lo que decía y lo que hablaba era mucho del susto de este amigo que falleció, de
Johnny. Hablaba mucho. O no sé qué iba a suceder en ese momento, cómo era en realidad la idea de que si iba a ir con él o no. Pero ese día lo vuelve a soñar. Ya después nos cuenta él. Lo vuelve a soñar. Igual y se lo topa y dice que donde lo veo, dice yo, intento correr. Porque en el sueño yo lo sentía muy real. Entonces... ni siquiera tuvo oportunidad así de correr, no sé qué sentiría así en el sueño, algo de lentitud o no lo pudo hacer y lo alcanza y le dice. Sí,
porque tú eres mi amigo de toda la vida. O sea, te conozco desde que éramos niños y eras mi amigo de toda la vida y pues a mí me dicen que puedo traer el grillo, pensé en ti porque tú eres el con el que más he convivido, pero le pido una disculpa y dice, discúlpame, no pensé que fuera a pasar esto, que puedas poner así y no, tú ve tranquilo y yo ya no te voy a seguir. Ve tranquilo, haz tus cosas, enséñale a tu escuela y yo ya
no te voy a seguir. que sentía e inclusive tenía este ciertas ciertas este como diré como ciertas nociones de verlo a lo mejor ya era por la primera sugestión como una fijación si como que lo veía en la casa lo veía no sé por la ventana cosas así pero Inclusive pasa tiempo y ya nos cuenta el desenlace, ¿verdad? Sí. De lo que por él estaba con esa miedo y decayó, ¿verdad? También decayó a una enfermedad. Y nos cuenta todo lo que pasó y que el día anterior a que le había dicho a
este chavo que se iba a ir con él. Sí. Ya no te voy a molestar y sigue tu camino. Ok. Como quien dice, pues se arrepintió de llevárselo. Qué historia, amigo. Qué historia completamente distinta a todo lo que nosotros hemos escuchado aquí. Mira, yo te estaba oyendo y luego pensé, no, ese no pudo haber sido un amigo, ese era un demonio. De hecho, cuando tú me dijiste que él empezó a adelgazar, a adelgazar y que los doctores no le hallaban, es lo que se le llama
la muerte seca. Ah, es correcto. Y entonces esto puede suceder cuando eres víctima de una brujería o bien cuando estás pasando por un problema emocional, ya sea depresión, angustia, ansiedad, estrés, todas esas cosas se juntan y el cuerpo colapsa, amigo. Entonces, yo dije, los sueños le han generado tanto estrés, tanta angustia, que lo tiene deprimido, sobre todo con esa advertencia de que se lo quería llevar, ¿no? Claro, lo sugestionó. Así es, así
es. Y en el momento en que él lo nota, que ya estaba demasiado dañado, dice, no, no, no, aguanta, aguanta, no te voy a llevar, perdóname, discúlpame. Entonces, con eso tiras mi argumento que yo decía, bueno, es que ese es un demonio, porque un demonio no se va así nada más, o sea, vamos, hasta que logra su objetivo. Y en este caso sucedió algo muy diferente, digamos que le ayudó a recuperarse.
fraternidad de amistad sobre todo con él que a lo mejor en realidad de 16 años todavía tienes algo de alma de niño de jugar y él en el estado en el que estaba no sé si en ese momento todavía estuviera La descendencia al otro mundo no lo hubiera dejado pasar o se sentía solo. Eso también es completamente atípico. Se supone que trascendemos en el momento que abandonas tu cuerpo, te vas a algún lado. Ya sea para el bien o para el mal,
no sé. Se supone que trascendemos. Solamente en el momento que existe una especie de negación, que no lo aceptas, que... que no lo puedes creer, entonces ahí como que se quedan atorados, pero las palabras y la conducta del Johnny no eran como de alguien que estaba atorado, porque él dijo, me dan chance de tener un amigo, ¿no? Sí, tenía asegurado su, como quien dice, su lugar, porque pues estaba diciendo, oye, pues yo me
estoy aquí, pero me siento solo. Wow, qué historia mi querido amigo, qué buena historia nos acabas de platicar Francisco, sobre todo porque los que en algún momento de nuestra vida hemos tenido un mejor amigo, así de ese que dices, este es mi chompiras, como decimos aquí en México, este es mi chompiras, ese es con el que siempre jalo, es con el que cotorreamos y de repente que uno de los dos se vaya para el otro lado, pues debe
ser bien difícil, ¿verdad? y de mucho tiempo que también no nos veíamos y nos empezamos a platicar y recordamos ese suceso y dije, ay pues también le pido autorización para contarles y para hablarles y lo bueno que lo vi porque recordó detalles que no me acordaba oh mira, mira que bien Oye pues muchísimas gracias mi querido Francisco y ahí nos saludas a Carlos cuando lo veas le dices que enhorabuena que todas las cosas salieron
para bien. Claro que sí, le voy a comentar a ver si es gustoso de comentarse también con ustedes porque él tiene una historia hecho muy emocionante en su casa. ¿Ah sí? Oye pues estaría muy bien. Órale, pues que nos invite a conocerla si se puede además, ¿no? Sí, claro que sí, le voy a comentar más a fondo y a ver si es gustoso de comunicarse con ustedes también. Hecho, brother, muchísimas gracias y que tengas bonita noche, cualquier cosa, aquí estamos, ¿no? Buenas noches,
muchas gracias. Ándale, que estés muy bien. Hasta luego, mi amigo. Y pues, ve qué historia. A ver, no sé si se colgó o no se colgó, pero yo me quedo sorprendido. No cabe duda que cuando dices ya he escuchado de todo, de repente llegan historias como estas que tiran todo lo que habías levantado en cuanto a tus conceptos, en cuanto a tus ideas y lo derrumban todo, Gina. Dos relatos que esta noche nos han sacado de lo que habíamos ya escuchado
antes. Hoy hablando de este aspecto de Río Plata en San Luis Potosí, se dice que en el siglo XIX un hombre codicioso llegó a este estado. a San Luis Potosí con la intención de encontrar un tesoro escondido en el río de plata. Durante días escudriñó las orillas, exploró las profundidades del cauce y convencido de que ahí ya sea una fortuna que cambiaría su destino. Sin embargo, su ambición lo llevó a ignorar las advertencias de los ancianos del pueblo, quienes hablaban
de un espíritu guardián. que protegía el río de los profanadores. Una noche sin luna, el hombre se sumergió en las aguas para, según él, extraer ese antiguo cofre, que según los rumores contenía monedas de plata, joyas invaluables. Pero al tocar el cofre, una energía helada lo envolvió. Un grito desgarrador se escuchó en la oscuridad y su cuerpo... desapareció sin dejar rastro.
Desde entonces, testigos afirman haber visto una figura luminosa flotando sobre el agua con un brillo espectral que asemeja a la luz de la luna reflejada en la superficie del río. ¿Tú te arriesgarías a tratar de encontrar ese cofre? Claro. Ahorita seguimos platicando sobre apariciones y encuentros paranormales ahí, en ese lugar. Hola, buenas noches. ¿Cómo te llamas? Eduardo Martínez. Eduardo, ¿desde dónde nos escuchas? De aquí de Cuauhtémoc, Cali. Muy bien. Qué bueno
que te reportas. ¿Y qué nos quieres platicar? Bueno, muchas cositas que me han pasado, pero soy medio güero para hablar. No, aquí estamos entre amigos. Relájate y vas a ver que lo vas a hacer muy bien. No, sí, algunas cositas que me pasaron hace, pues ya tiene como cuatro años más o menos. De hecho, una de las que, bueno, de la que más me acuerdo constantemente es de,
bueno, de hecho mi sobrina estaba pequeña. Bueno, había habido muchos nacimientos ahí por la calle, pero yo en la casa, donde vivo, bueno, donde está su casa. Gracias. De ustedes también. Gracias. Este, compartíamos unas, ¿cómo se llama eso? Te vuela, ¿verdad? Sí. Bueno, un raspateo. Mi puerta para salir era deslizable de madera. Sí. Este, esa vez, bueno, se empezó a sentir como a las doce de la noche, más o menos. Bien pesado,
bien pesado el ambiente. De repente se empezaron a oír aleteos en el raspatio, pero como que se aventaban en la puerta de madera de donde nosotros vivíamos. De hecho, ahí en esa puerta estaba el cuarto donde nosotros nos dormíamos. Y empezamos a escuchar que se aventaban así, pero como si fuera mucho... Pues sí, como... Como guajolotes, pero así grandotes. Sí. Inclusive le dije a mi esposa, oye, ¿y si me asomo? Dice, no, no te vayas a asomar, ¿no? Pues ya de ahí me empezó
a dar mucho... Bueno, la verdad sí sentí miedo. Sí. Pero ya más adelante se sentía... Bueno, la losa de la casa parecía que le iban a tumbar de los golpes que daban. Pues sí, saltaban, no sé si brincaban, pero parecía que les estaban pegando con marros. Sí. Y esa vez se calmó todo como a las cuatro de la mañana, más o menos. De hecho, a Rey lo que hizo fue prender la tele. Este, mi hijo estaba bien pequeño. No, pues sí, ya tiene un poco más de tiempo. Tenía como un
año y cacho, mi hijo. Sí. Pero habían nacido muchos pequeños ahí. Y de hecho, eso ya, este, todo lo... No, sí se veía feo, la verdad, se veía muy feo. Y en otra ocasión estábamos durmiendo y no sé por instinto, se quedaba mi hijo al lado, bueno, pegado a la pared de la cama. Se quedaba él con nosotros porque estaba bien pequeñito. Y por instinto me desperté. Dije, ah, caray, mi hijo no lo veo. Me senté. Y mi hijo estaba colgando de... Pues sí, ya casi tiraba como si
lo estuvieran jalando. Y agarré y dije, ¡ah, caray! Agarré y prendí la luz rápido y alcancé a brincar para agarrarlo porque se iba a caer
de cabeza. Entonces puse un rosario en la puerta de ahí que no tardó como un mes y dije, no, mejor... tapamos, tapamos la puerta, bueno, ya dejamos ese traspatio, tuvimos que poner tabiques, para que, pues ya, pues sí, por el miedo, y en otra ocasión, estábamos en el cumpleaños de mi hijo, y unos vecinos fueron, estaban haciendo compañía en la casa de mi mamá, entonces, Estaban platicando, ah, pues, ¿qué fecha naciste tú y tú? O sea, estaban platicando las fechas, ¿no? Pues yo tal
fecha, yo tal fecha. Y una muchacha, bueno, vecina, dice, no, mi hijo nació el 2 de noviembre. Y pues yo hice una mofa de, pues, me burlé, vaya. Diga, ah, entonces llama a tal. Pues ya hasta ni quiero decirlo, la verdad. Y ya nos reímos todos, ¿no? Pues ya se acabó la fiesta y llegamos a las, a la casa. Como esas tres, cuatro casitas donde vive mamá, donde nosotros tenemos la casa. Llegamos como a la medianoche, que se acabó todo.
Y nos acostamos a dormir y de repente escuchamos que se cayeron todos los bloquecitos como de Lego. Esos de Mega Bloks. Y no, pues sí, agarré y dije, ah, caray. Y me asomé y dije, ah, caray, pues si no, no se cayó nada. Apenas me di la vuelta y como la ventana de la calle es deslizable, yo ya que la abrieron, la azotaron de golpe y dije, no, de verdad que sentí que se me salía el corazón. Empezó a latir el corazón y estaba mi esposa despierta conmigo, dice, ¿qué es eso?
Le digo, a ver, déjame asomo con todo el miedo del mundo. Arriba asomé y dije, no, pues está cerrada y no hay nada tirado. Y la verdad lo que hice fue, ¿saben qué? Discúlpenme si los ofendí porque no era mi intención, ¿no? Así que fue como parte de, sí, de la broma que, bueno, del cotorreo que estábamos echando, vaya. Sí. Y fueron esas cosas que, pues la verdad a mí en su momento, ahorita lo cuento como... Sí, como una anécdota, pero en su momento la verdad
sí se sintió bien feo. Vaya, son cosas que nos han sucedido. No sé, igual si pueda contar otra anécdota. Sí, claro que sí. Y estos sonidos que escuchas que algo sucede, checas y no hay nada, pues se dice que son sonidos de aproximación. Y eso es lo que estuvo sucediendo ahí en tu casa. Por supuesto que te da miedo. ¿Y hay otras experiencias
que has vivido ahí también? Pues, más bien mi hermano, bueno, hay una historia que me, bueno, mi mamá nos contó, ya tiene muchos años de eso, de hecho, vivían en la, no sé si recuerdan la hacienda del Rosario. ¿Sí? Este, mi papá, la verdad que era de esas personas, en paz decían de mi papá, que pues era bien peleonero, de esas personas que no le tenían miedo a nada. Ok. Este... Y en una ocasión estaba en una, pues ya ve que antes había muchas cantinas, ¿no? Que eran tugurios,
cantinas en ese tiempo. Tuvo un pleito con una persona, pero pues mi abuelita ya le había dicho, un día de esos se te va a parecer innombrable, vas a ver. Y papá, pues no tenía miedo, vaya. Esa vez tuvo un problema y le puso una tranquiza a una persona ahí adentro. Y ese cuate se fue bien golpeado, ¿no? Y papá siguió tomando ahí. Y resulta que ya después de rato, pues mi papá salió de la cantina y a lo que contó mi papá esa vez, dice que lo vio en la esquina. Dice,
ah, ese quiere que le dé otra. Y se le acercó mi papá para volverla, o sea, pegar, vaya. Dice que cuando se acercó, pues ya tenía los ojos como rojos, como si fuera lumbre. Y le dijo, ah, te sientes muy canijo. Eduardo, aquí te voy a interrumpir porque tenemos que hacer una pausa. Y además de despedirnos de las estaciones en la República que solamente nos escuchan una hora, los esperamos mañana. Y en el resto de la República y el mundo entero, continuamos después de la
pausa. El Miedofón, 55 -2193 -5926. Lo oculto se pone al descubierto aquí, en La Mano Peluda. Hola, soy Maxine Woodside y te invito a escuchar lo mejor de la farándula donde y cuando quieras. Noticias, deportes y espectáculos en tu plataforma de podcast preferida. Grupo Fórmula, abriendo la conversación. No es lo mismo estar vivo que serlo. Sabiduría en las redes. Porque tenemos mucho que decir. La mano peluda. Continuamos, Eduardo. Aquí rápido regresamos contigo. Sí.
Le comentaba que... Cuando se acercó, le dijo que se sentía muy fregón, pero pues ya mi papá lo vio con los ojos, como si tuviera lumbre en los ojos. Y esa persona, pues yo creo que era el malo, ¿verdad? Agarró y lo cargó. ¿Cargó a tu papá? Pero los amigos de mí, sí. Lo cargó como si fuera una hoja de papel. Y lo empezó a cargar. Y se reía y dicen, papá, que se le
vea la cara bien, pues sí, bien fea. Pero las personas, lo más raro es que las personas que iban saliendo de ahí, de la cantina, vieron que lo estaba levantando un remolino. Porque le dijeron, oye, este, ya, de hecho mi papá, bueno, decía mi abuela que, pues ya nada más este... Se la pasaba en el sol, este, cobijado. Yo creo que
sí, sí le pegó duro eso, del susto. Lo llevaron a curar y fue de modo que se fue alivianando, pero las personas que, bueno, los amigos de cantina, es que te levantó un remolino y te dejó caer, pero pues se desvaneció mi papá. En esa ocasión, este... Él veía a una persona, pero en realidad las otras personas veían un remolino. Un remolino que lo estaba dando vueltas, vaya. Sí, sí. Y sí fue una anécdota que nos contó mi mamá. O sea, que le pasó a mi papá, porque mi papá sí
era muy canijo, la verdad. Oye, ¿y después de esa experiencia, le bajó? ¿Cambió su manera de ser? No, pues yo igual, pero yo creo que un rato sí, sí se tranquilizó. Porque sí, mi papá sí era bravo para el rancazo. De hecho, pues como a él le gustaba practicar el boxeo y todo ese tipo de cosas, pues por eso. Y pues sí, así fue. Y en otra ocasión en la casa de mi mamá, bueno, mi hermano venía caminando y me dice, Oye, carnal, ¿quién es ese que está ahí? En la casa de enfrente
donde mi mamá, había un árbol muy frondoso. Dice, está arriba de la azotea, dice, está recargada en el árbol. Le digo, pues yo no veo nada. Dice, es uno que tiene un sombrero, dice, está todo de negro. Digo, no, yo no veo nada. Dice, mira, vente, vente. Y se va a la otra ventana a asomarse. Dice, ahí está, me está viendo, nos está viendo. Digo, es que yo no veo nada. Le habla a mi hermana. hey, ven, y le dice, ¿verdad que ahí hay una
persona? Ah, tú estás loco, si ahí está, me está viendo, me está viendo, y es que como mi hermano también era bien vaguillo, pues yo creo que se le apareció a aquel, aquel personaje, y este, de hecho él nada más lo veía, pero yo no veo a nadie, la verdad yo no veo a nadie, y son pequeñas cositas que han sucedido, de hecho este, Este, pues decía mi hermano que él veía a una niña que siempre le acariciaba la cabeza, que le decía, duérmete, no pasa nada, descansa. ¿Cuando era
pequeño? Digo, ah, caray. No, o sea, él llegaba de trabajar o llegaba cansado, dice que agarraba y cuando estaba quedando dormido, que veía que una niña se acercaba y le decía, duérmete, descansa, no pasa nada, tranquilízate. Siempre veo una niña y mi hermana de hecho también la vio. De hecho en la cama decía que se veía que, pues sí, como que se sumía como si se acostara alguien, así como estuviera moviéndose, no, respirando. Y pues resulta que no había nadie, vaya, estaba
la cama sola, tendida. Hay varias cosillas que pasaban, mi hermana veía orbes, o sea, bolitas. Sí. Politas en la casa de mi mamá. Yo la verdad nunca vi nada ahí con mi mamá. Excepto una vez que venía llegando anoche y mi papá ya había fallecido. Y yo por instinto abrí la puerta y claro, claro, vi a mi papá. Agarré y pues sí, me saqué dando y dije, papá. Como él vestía y todo. Fue nada más un abrir y cerrar de ojos. Pues ya no había nadie. Dije, ah, caray, ¿ahora
qué pasó? O sea, son cositas así pequeñas, pero que nos, bueno, que han sucedido, pero las más así que, pues sí, sí me dieron miedo, la verdad. Fue de los juguetes que se dieron, que se cayeron y que jalaran la, pues sí, la ventana y resulta que no, no era nadie. Entonces, este, pues ahorita se cuenta como, como una cosa que. Es una vivencia, pero en su momento, pues la verdad, sí da miedo. ¿Cómo no? Son pequeñas cosas que se van quedando. No se olvida. La verdad, sí, sí. Sí son cosas
que se queda una en la mente, vaya. Afortunadamente, pues ya ahorita no, porque pues la verdad, pues yo ya comprendí que hay que tener respeto sobre todas esas cosas. Y hay que tenerle respeto a lo bueno y a lo malo, ¿verdad? Obviamente. Claro. Entonces, pues sí, son unos pequeños relatos que han sucedido en mi vida y algunas anécdotas que nos han contado. También inclusive nos contaban que una casa de una vecina que vive en unas calles atrás, me decían, oye, no te atreves a pasarte
una noche en la casa de esa persona. ¿Por qué? Se vuelan los platos. Las camas se levantan, se vuela todo, dice, dile a tal persona, pues ya no puedo decir el nombre, que te dé chance de quedarse en su casa. Dice, las cosas flotan, dice, en serio. La verdad, pues yo prefiero quedarme con la duda, ¿verdad? Sí, más vale. Ya pasaron muchos años, pero en esa casa dice que sí estaba bien canijo, ¿eh? Muy canijo. Dice, ¿quieres
vivir la experiencia? dile a este señor, y yo le hablaba muy bien al señor, la verdad, le hablo, de hecho, ya está grande el señor, este, dile que te dé chance de quedarte a dormir una noche. Digo, no, gracias, así estoy bien. No sé si ellos se acostumbraron, no sabrá Dios qué pasó, que yo lo vea normal. ¿Pero para qué arriesgarte? De hecho, sí, sí me acordaban, si quieres verla, pedí permiso para que te quedes una noche, dice, y vas a ver que no aguantas. Yo no, así estoy
bien, gracias. Ya sé que no aguanto, ¿verdad? Son pequeñas cositas, la verdad. Yo siempre los escucho, de hecho, pues en mi trabajo, porque pues como ahí no tengo permitido hablar nada de eso, pues la retransmisión. Sí. Y sí, lo escucho a ustedes, a Nacho, a Gina. Bueno, tú eres Gina, me imagino. Sí, sí. Gracias, amigo. Ah, ok. Sí, sí los escucho y me gusta mucho escucharlos, la verdad, ya tiene mucho tiempo que los escucho.
No, no como tal, tengo mucho tiempo, por decir como unos cinco años más o menos de escucharlos. Ah, qué bueno. O sea, no desde el inicio, pero sí, sí tengo ya mucho tiempo escuchándolos y nunca me había animado, la verdad, a contar esto, ¿verdad? Porque pues de lo que pasó, de los juguetes que se cayeron, que en realidad no se cayeron, pues sí, mi hijo tenía como tres años, ya tiene ocho. Y de lo otro, yo creo que eran brujas,
la verdad, lo que se oía afuera. Pues sí, tiene como unos seis, siete años más o menos, mi hijo estaba bien pequeñito. Y pues sí, son cositas que sucedieron que... Pues hasta allá los cuenta uno con naturalidad, pero en su momento, pues, la verdad es que nos dieron miedo. ¿Cómo no? Y nosotros agradecemos, Eduardo, que te hayas reportado, que nos hayas tenido la confianza de compartirlo aquí a todos, y vamos a esperar que próximamente te vuelvas a reportar. Mientras
tanto, te deseamos excelente noche. Muchas gracias, igualmente, gracias por marcarme, y yo pensé que no me iban a marcar, la verdad, ¿eh? Mira qué poca confianza. Bueno, pues si me marcan. De hecho, estoy ahorita trabajando, estoy por terminar un trabajito y pues ya a casa. Muy bien, te vas con cuidado. Ya me di el tiempo. Pues claro. Bueno, entonces vamos a seguir escuchando relatos. Muchas gracias. Muchísimas, muchísimas gracias y saludos para todos los que escuchan
y pues hay que echarle ganas, ¿sale? Muchas gracias. Hasta luego, buenas noches. Pues sí, historias, ¿no? Cuando dices es que mi papá era tremendo. Yo conozco un doctor muy famoso que decía, no, mi papá, mi papá era el diablo, así decía, no me cabía en la cabeza porque decía eso de su papá, ¿verdad? Pero ya cuando nos explicó, dices, no, pues sí, efectivamente, tu papá era casi como el diablo. Pero en algunas ocasiones hay personas que viven este tipo de experiencias
y cambian su manera de ser. Pero con él dice que no, él siguió igual. Nada más espantó al principio. Pues a base de una gran lección, imagínate el sujeto que según había golpeado, después lo encontró y se la fue a hacer de tos otra vez. Lo que ya no tenía en mente él es que posiblemente no era el sujeto, parecía la persona golpeada, pero más bien, como le dijeron, pues era el enemigo, el chanclotas, le dicen unos, tenía los ojos como flama llena, imagínate, imagínate la impresión.
Imagino que rojos. Y lo que vieron los demás fue que un remolino lo levantó. Pero él sí pudo verlo, ¿eh? Claro, no solo lo vio, lo requete sintió. Y vamos a una pausa, regresamos al Miedofón. 55, 21, 93, 59, 26. Conocemos la leyenda y la hacemos realidad. La mano peluda. El que tenga puercos que los amarre, el que no, vos no. Sabiduría en las redes. Porque conocemos de raíz a los
especialistas. La mano peluda. Hablando de apariciones y encuentros paranormales, los lugareños aseguran que el espectro del río de plata se manifiesta especialmente en las noches de neblina. cuando el ambiente se torna más denso y un silencio inquietante envuelve la región. Los más valientes han intentado acercarse al agua en busca de una respuesta, pero esta figura luminosa desaparece
en cuanto alguien intenta alcanzarla. Algunos pescadores cuentan que han sentido una presencia helada a su alrededor, acompañada de susurros. Aquí lo interesante es que es... una manera de hablar diferente, o sea, es una lengua desconocida. Han visto sombras moviéndose bajo el agua, como si el espíritu aún buscara su tesoro perdido o intentara advertir a quienes también osen desafiar
su dominio. ¿Qué tal, eh? ¿Qué tal? Saludamos rápidamente a Coqui Black, Cepeda, Neiva Pérez, buenas noches, saludos desde Tijuana, J. Roberto Pastrana, desde Milwaukee, Lourdes Pozos, buenas noches a todos, Ricardo Vega Alince, saludos. Tenemos a alguien en la línea, buenas noches. Hola, buenas noches. ¿Con quién tengo el gusto? Con Brenda Pérez. Hola, mi querida Brenda, ¿desde dónde nos escuchas, amiga? De la ciudad de Tijuana, Baja California. Excelente, mi querida amiga.
¿Y qué nos quieres compartir esta noche? Quiero contarles una historia que nos pasó a nosotros aquí viviendo en la ciudad de Tijuana. Hace aproximadamente como unos, ¿qué serán? Unos 15 años. Sí. Cuando yo vivía con mis papás. No sé si, bueno, las
familias que viven en Tijuana. que conozcan la colonia El Niño nosotros tenemos una casa donde pues habitábamos yo y mis tres hermanos mi mamá y mi papá ellos compraban un terreno y construimos en ese mismo terreno la gente contaba porque la colonia El Niño tenía más años que la nueva colonia donde nosotros nos fuimos a vivir es en vista del valle Entonces, la gente contaba que era un cementerio, que era un basurero, que contaba muchas historias, pero era una colonia
nueva. Nosotros no creíamos que era un panteón ni nada de esto, lo mirábamos como una colonia nueva. Pero como fueron pasando los años, bueno, han dicho los meses, en el tiempo que vivíamos ahí, Antes era una colonia nueva, no había luz, nos teníamos que colgar de los postes de luz. Entonces hay veces que era mucha la carga de energía y se iba la luz, tronaban los transformadores y se iba la luz en las dos colonias, tanto el Niño como en Vista del Valle, y se quedaba totalmente
oscuro. No había oscuridad hasta que, como es una colonia muy lejana de la Comisión de la Luz, pues a veces sí durábamos un día o dos días sin luz. Pero nosotros, en esa casa, nos sucedían muchísimas cosas. Primero empezó como... Sentíamos la casa muy pesada. No nos gustaba estar en la casa. Mi mamá y papá peleaban mucho. Una de mis hermanas se enfermó. Y nos pesaban muchísimas
cosas. Entonces, en una ocasión, cuando mi mamá decide ir con una persona, con unos cristianos, para que nos bendicieran la casa, fueron a la casa a bendecirla. En ese transcurso, cuando lo estaban bendiciendo, cuando lo estaban liberando la casa, yo recuerdo que tenía como unos 12 años. Estamos haciendo un recorrido, no era una casa muy grande, era una casa de tres cuartos, sala y cocina de una sola plantera en una casa muy
pequeña. Entonces, en ese transcurso, cuando estaban liberando la casa, yo me aparcaté y volteé hacia la puerta que era en el cuarto de mis papás
y miré a una niña. que me hablaba, entonces yo me asusté demasiado, lo que yo hice fue llorar, gritar, y el pastor me tocó la cabeza, y yo sin decirle nada, ella me describió cómo era la persona que yo había visto, la niña que yo había visto, yo había visto una niña pequeña como unos ocho años, con vestido blanco, cabello suelto, blanco también el cabello, Y me dijo, te está hablando. Si te habla, no vayas. Me dijo, porque son demonios
que se disfrazan de niños para atraer. Ellos les gusta jugar mucho con los niños porque somos más vulnerables al miedo y ellos se alimentan del miedo. Entonces me decían, no vayas, no vayas. Después de esa noche, pues yo ya no pude dormir. Por dos días dormía con el foco prendido. Yo dormía sola en el cuarto y sentía como todas las noches se me sentaba alguien, me daba la vuelta y en mi espalda sentía como alguien se
me recargaba. Entonces yo le gritaba a mis papás para que ellos fueran y me revisaran y no había nada. Entonces así estuve como mucho tiempo.
Dormía con la luz prendida. en la espalda, porque pues ya estaba grande, ya no podía dormir con mis papás, entonces trataba de, de, de yo decir, no es mi imaginación, es mi imaginación, pero me atormentó por mucho tiempo, mucho, mucho tiempo, después entré a lo que fue la primaria, y recuerdo que cuando ya entré a la primaria, este, me pasaba algo de, de, de, me perseguía una, un, un, un ente, a mi mamá le dijeron que era un ente, pero, nunca pudimos saber qué es lo que era, porque
desde que yo entré a la primaria, cuando tenía apenas siete años, yo miraba al diablo, no sé si al diablo, como lo identificamos nosotros ya de niños, una persona muy fea, con una pata de caballo y una pata de gallo. Lo miraba recargado siempre en la pared del salón, porque siempre me pasaba cuando estaba en escuela. Entonces yo... Pues siempre que se me aparecía, yo lloraba y le decía a la maestra, la maestra me decía que era producto de mi imaginación. Yo imaginármelo.
O sea, la maestra te decía que era tu imaginación. Sí, me decía que era mi imaginación. Entonces pasó el tiempo, yo le platicé a mi mamá, mi mamá me decía lo mismo, que era producto de mi imaginación. Pasó el tiempo y nos cambiamos de escuela, que fue cuando llegamos a la colonia. Vistas del Valle, donde nos pasaban cosas en la casa, me pasaba lo mismo, lo mismo. Siempre en el salón de clases se me aparecía esa persona, una persona fea, de rostro quemado, una pata de gallo, una
pata de caballo. Recuerdo que se movía una, le salió una cola y la cola la balanceaba con la mano, como si estuviera jugando, y con la otra
mano fumaba un cigarro. y yo podía oler el olor de cigarro pero era, estábamos en un salón de clases donde el maestro nos daba clases no teníamos yo no sabía si los demás niños lo miraban o solamente yo yo ya por miedo ya no le decía al maestro porque a lo mejor me van a decir loca a lo mejor no me van a creer y le volví a decir a mi mamá le volví a decir a mi mamá mi mamá fue como contactó a una persona que que aquí lo conocen, que es el padre Rayito, en la reunión del 3 de octubre,
entonces me llevaron con él, él ya era de una iglesia católica, y él pues decía que probablemente... Yo tenía un don, pero necesitaba cerrarlo porque yo soy muy miedosa. Y eso, en vez de ahuyentarlo, lo atraía más a mi miedo. Porque se alimentaba y era más fuerte lo que me perseguía. Entonces pasó el tiempo. Cada cierto tiempo en unas fechas, aún recuerdo que las fechas de vacaciones largas. Y me asustaba. De una u otra manera se aparecía como mujer, como niño, como hombre, como un rostro
feo. Siempre, siempre se me acercaba. O sea, cambiaba de apariencia, pero tú lo reconocías. Sí, yo lo reconocía. ¿Cómo sabías que era él?
porque se sentía un espacio pesado, de un de repente me empezaba a dar mucho miedo, entonces a mí me daba miedo voltear hacia las esquinas o hacia la pared, porque es donde yo lo miraba, que salía de la pared y se volvía a meter de la pared, y nadie lo miraba más que yo, entonces pasó el tiempo, cuando ya cumplí, pues yo cuando me casé, pues yo me propuse, dije no. Es mi imaginación, no le voy a hacer caso, no pasa nada. Fue el modo a como me lo fui quitando. Pasó el tiempo
y hasta la fecha no he tenido contacto. A veces que siento el ambiente pesado, pero siempre trato de... Soy católica, entonces siempre trato de... Salmo 91. siempre estamos 91 y es lo que me hace que me controle porque si es un miedo que es inevitable me hace sentir muchísimo miedo y a veces que si siento que se cayó una cuchara y siempre digo no es imaginación es no es ya no regresó ya no va a regresar y así y me he estado poniendo mucho Salmo 91. Siempre salmo 91 cuando
yo siento que viene de regreso. Dame un segundito. Voy a hacer una pausa. No te vayas, por favor. Aguántame. El Miedofón. 55 -2193 -59 -26. Las historias tienen muchas formas de contarse, pero solo una de comprobarse. Aquí en La Mano Peluda. ¿Quieres iniciar, hacer crecer o monetizar tu podcast? Saber todos los secretos de todos. Donde y cuando quieras. ¿Les va a cambiar la vida? almacenamiento, distribución y programación de tus episodios en un solo lugar hosteado y distribuido
por RSS .com RSS .com hacer podcast de manera fácil el amor es eterno lo único que cambia es la persona sabiduría en las redes Porque distinguimos al mundo sobrenatural, la mano peluda. Continuamos, estamos platicando con Brenda y también recibiendo tus relatos en el Miedofon. Así es, tenemos a Brenda en la línea, ¿estás ahí amiga? Sí, aquí estoy. Ok, entonces tú te defendías. rezando con el Salmo 91 y decías tú no me vas a vencer y empezabas a leer el Salmo 91. ¿Ya te lo aprendiste?
No, no me lo he aprendido. La verdad es que sí estoy consciente de más o menos lo que dice, pero cuando de planos me pasa, lo abro mi Biblia y empiezo a... Y no me lo he podido aprender, no sé, pero no me lo he aprendido a pesar de muchas veces que lo he leído y que lo he tenido aquí en mi casa. Ok, sí, pues sería interesante que te lo aprendieras para que ya no necesites leerlo. Después de tantas veces que te ha servido, que lo has utilizado, pues valdría la pena, mi
querida amiga. Entonces tú, una vez que empiezas a hacer oración, esta cosa ha ido retrocediendo y poco a poco se ha alejado. Sinceramente ya no sé si me persigue solamente porque yo ya no lo he visto. Solamente de un de repente se pone así como el ambiente pesado, así como si estuviera
muy cansado, como si la casa me fastidiara. Y es cuando si de un de repente si escucho un ruidito de que se cayó una cuchara y trato de aviarle lógica y digo no, no pasa nada, no pasa nada, es se cayó una cuchara o trato de darle una lógica. Sí, ok, pues haces bien tratando de encontrar alternativas, una solución a tu problemática, que afortunadamente con el paso del tiempo y con tu maduración mental, esto lo has llegado
a dominar poco a poco. Sí, así es, la verdad es que sí, un recuerdo es algo que no puedo borrar de niña, fue un trauma. Todavía me trauma recordarlo porque fue una experiencia que, de hecho, me dejaba crecer mi copete del lado izquierdo, pero me dejaba crecer mi copete para que me cubriera todo el ojo porque lo miraba de reojo. Entonces, como lo miraba de reojo, lo que hice de niña fue crecer demasiado mi copete para que me tapara
la visibilidad. Entonces, a mi mamá le hablaban los profesores para... comentarles que no estaba correcto, porque antes eran más estrictos con ese corte del cabello. Entonces tenía que derrumbarme mi ojo y mi mamá hablaba conmigo, me decía que no pasaba nada, pero era tanto mi temor de niña que decía yo, no, nadie me entiende, no me escucha,
nadie lo ve más que yo. Con el paso del tiempo, pues, mi papá fue como entendiéndolo, porque fue cuando ya fueron a, cuando yo ya lo tomaba más importancia, cuando fuimos, nos acercamos a la iglesia católica, cuando nos acercamos a los cristianos. De hecho, me hice cristiana, me acerqué mucho a la iglesia, pero sentía yo que era la solución. Era yo una, tenía 12, 13 años. Oye, mi querida Brenda, y con el paso del tiempo, ¿tú tienes hijos ahora? Sí, tengo hijos.
¿Y alguna vez has hablado de estas cosas? O sea, no de lo tuyo, sino que ellos te tengan la confianza de que cuando sientan algo, si es que lo han llegado a sentir, que te lo platique, ¿no? Sí, de hecho mi hija más grande, ya tiene 15 años, ella me ha comentado que ha visto... cosas, aquí en la casa donde vivimos dice que ha visto personas
pero yo trato de decirle que no, ¿por qué? porque no quiero que viva con lo mismo yo crecí mucho tiempo con ese miedo y hasta la fecha soy muy miedosa muy muy miedosa trato de ellos no inculcarles el miedo porque sé que entre más miedo tienes más se hace más fuerte el ente o lo que te persigue es correcto muy bien Brenda pues Qué bueno que tú eres abierta para platicar de estas cosas con los niños o con los muchachos ya, ¿no? Y tratas de que ellos no pasen las que tú viviste.
Entonces, eso me suena muy, muy bien. Quiere decir que la lección que tú aprendiste, ahora se la estás enseñando a tus hijos sin necesidad de que la sufran. Eso está bien, amiga. Sí, la verdad que sí. De hecho, esa me... Estoy trabajando y siempre estoy al pendiente. A veces no me toca escucharlos en vivo, pero trato de escucharlos y también ellos lo escuchan y pues también a mi hija le encanta el terror como a mí, pero yo soy más miedosa que ella. Yo no he podido
superar el miedo. Muy bien, amiga. Pues mira, te agradezco mucho que te hayas comunicado con nosotros y cuando gustes platicar, aquí estamos para servirte. Sí, muchos pasaron en esa casa, pero con el tiempo iré marcando para seguirlas contando porque sí fueron muchas cosas de... Pues sí, tanto la iglesia católica y los cristianos no pudieron con lo que había en esa casa y optamos mejor por cambiarnos de casa. Aparte de que se separaron, ellos ya no quisieron regresar a esa
casa donde vivíamos. Muy bien. Ok, pues mi querida Brenda, que tengas una bonita noche. Igualmente, que pasen todos buenas noches. Hasta luego. Muchas gracias, Brenda. Nos ha narrado esta historia. De repente se cortaba, ¿verdad? Y cuando empieza así la línea me desespera un poco, ya que se puede perder la concentración de parte de nuestros oyentes. Pero sí se entendió perfecto todo lo que comentó Brenda. Sí, bueno, y es que hay...
También personas más susceptibles que otras dicen, ay, a mí sí me da mucho miedo, a mi hija no, pero son temas y situaciones que a veces podemos pensar que es la imaginación, pero cuando ya lo ven más de una persona, pues no, no es una imaginación colectiva. Así es, sí, claro. Entonces hay que poner mucha atención, sobre todo cuando hay niños, hay que explicarles, ¿verdad? Anita
Ronce, saludos. Y dice, hola, estaba pensando para que el programa tenga más audiencia, una sección extra, extra, mandar a Nachito a hacer exploración urbana por la noche a panteones y casas embrujadas. Órale, hola. ¿Cómo? Mandémoslo. Ándale, pues. Claro que sí, amiga. ¿A poco crees que no me aviento? Sí, claro que sí, me atrevo. Pero bueno, mientras me mandan, mientras lo hacemos, pues vamos a continuar con más historias, ¿no, Gina? ¿A qué venimos nosotros esta noche? Y queremos
escucharte. Hola, buenas noches. ¿Cómo te llamas? Roberto, hablé la otra vez. Soy de aquí, de Villahermosa. Ah, ok. Saludos a Villahermosa. Roberto, ¿qué nos quieres platicar? Es una anécdota que me contó mi papá hace mucho tiempo. De hecho, ya falleció. De cuando era muy chico, que vivía en Michoacán. En un pueblito muy arreglado de Michoacán. Perfecto. ¿Y ahí qué ocurrió? De hecho, se habla de que en el tiempo de la Revolución Mexicana había un monasterio. De hecho, en ese
monasterio vivían unos monjes. O sea, monjes que son de esos monjes antiguos que no tenían contacto con la civilización. Entonces me decían que él de chico pasó por casa de ese monasterio cuando vivía con mis abuelitos paternos. Se le hizo raro, güey. Había precisamente un monje en ese lugar. Y como él iba con su primo Cocheca, ellos tenían como... Oye, pero los vieron entrar caminando o iban flotando? Caminando. Caminando.
Era uno, y cuando entraron al lugar, los monjes, hace que los monjes se fueron muy amables con ellos. De hecho, los invitaron a desayunar, o sea, lo que ellos comían, pan, pan y agua. Pero en esa ocasión, pues, se hicieron unos escalofríos. Estuvieron quizás como una hora. Al salir de ese lugar y irse hacia la casa de mis abuelos paternos, ellos estaban muy preocupados por ellos, y ellos les preguntaban por qué. Porque ellos tenían tres días que habían desaparecido. Ah,
caray. Cuando ellos habían estado ahí solamente por una hora quizás, y decían mi abuela materna que tenían tres días que estaban desaparecidos, que los estaban buscando como locos. Y ellos les dijeron dónde estaban. Y claro que no lo podían creer, habían ido a ese lugar, y cuando llegaron a ese lugar, al monasterio, eran ruinas, de por sí eran ruinas. Pero ese lugar se veía con polvo y telarañas como si nadie hubiera estado en ese lugar siempre en décadas. Y decía mi papá,
mi abuelita, aquí estuvimos nosotros. Precisamente hace unos días estábamos aquí. No podían creer que habían estado tres días desaparecidos. Porque para ellos solo fueron unas horas. Exactamente, una hora, hora y media. Llegaron a este lugar y en ese lugar encontraron a un hombre. Se puede decir que era el hombre que estudiaba el lugar, el monasterio. Y le preguntaron precisamente, mi papá se le ocurre preguntarle al señor, que era el que daba mantenimiento al lugar, pero
ya estaba viejito. Se comienza a preguntar, señor, ¿y los frayles que vivían aquí? Y él se pone a reír y dice, ¿cuáles frayles? Habían unos frayles aquí, vivían aquí 12 frayles precisamente. Sí, de hecho sí, aquí vivían. Él le dice, sí, pero ayer, hace unas horas estuvimos aquí. Y estuvimos con ellos, muy amables los señores. Se está cayendo el viejito y le dice, ¿quieren ver realmente a los raíles? Sí, queremos ver a los raíles. Pero al entrar al lugar ya no era como lo veían
antes, o sea, un monasterio antiguo, sí. Pero habían telarañas y mucho polvo. Y los muebles que habían visto mi padre y mi papá y su otro primo. Eran muebles que se veían viejísimos, antiguos, antiguísimos. Estamos hablando de hace 50 años. Y entran al lugar precisamente y el señor que cuidaba el monasterio los va a ver, pero les dice, ya llegamos. Pero ellos no ven a nadie y dicen, ¿dónde están? Y el señor les dice, pasen. Iban ellos dos y mis abuelitos.
¿Cuál fue su sorpresa? Que al ingresar al lugar habían... Ataúdes, pero antiguos. ¿Ha visto usted, ha escuchado hablar de las momias de Guanajuato? Sí, claro. Pues, de hecho, por extraño que parezca, estaban los 12 frágiles en esos ataúdes, momificados. Ok, entonces la impresión, porque no pudo haber sido si él apenas tenía poquito que los había visto. Exactamente, unas horas. Y sí, se veían precisamente, dice, había un fraile que se llamaba
Tomás. Tomás era el, se puede decir que era el jefe o el encargado de todos los demás, miren. Y decía, este fraile se llama Tomás y el señor, porque ya estaba viejo, el señor estaba en ese monasterio desde que ya estaban vivos. Y le dije, pero ¿cómo lo sabes? Porque lo reconozco por el rosario que lleva colgado en su cuello. Y se quedaron todos. No puede ser. Estos traidores tienen más de 50 años que fallecieron. Y sus cuerpos tomaron esta forma por el lugar, precisamente
por el polvo y todo lo que había aquí. Tomaron esa forma de momificar. Esa apariencia. Porque tienen 50 años de muerto. De hecho, mi abuelita decía que no lo podía creer, mi papá y su primo tampoco, porque imagínate, esto a veces me lo contó mi papá precisamente hace como 8 o 10 años, que ocurrió que él tenía como 7 años y su primo tenía 6 años. Pero lo más impresionante fue ver esos ataúdes, de hecho todavía existen. Ese monasterio está al noreste precisamente de Titácuaro. Es
un antiguo monasterio de la Revolución. De hecho, ese monasterio fue utilizado como armería del ejército mexicano, de aquel entonces ejército mexicano, de cuando la Revolución Mexicana. Dicen muchos que esto fue... Ok, esto que nos platicaste, ¿hace cuánto sucedió? Son más de 60 años cuando ocurrió eso. Roberto, pero dices que este lugar aún está ahí, o sea, sigue como monasterio. En efecto, y de hecho se han suscitado historias de parejas, familias eteras que han llegado a
ese lugar y han tenido sucesos parecidos. Ok, entonces bueno, el llamado es para los amigos que se encuentren allá en Michoacán y que sepan de este lugar, nos puedan compartir también estos relatos. Y de hecho no solo eso, de hecho hay varios sucesos en Michoacán, porque de hecho, como te voy a repetir, los sucesos de la Revolución Mexicana, que siguen viendo visiones de fantasmas, inclusive ya se han escuchado lamentos de gente que falleció en estos lugares, y hasta la fecha,
señorita. ¡Guau! Fíjate, Roberto, que me gustó por lo interesante tu relato y te agradecemos muchísimo que te hayas animado y lo hayas platicado. Claro que sí. De hecho, estamos atendiendo tu programa. La verdad es que la problema para mí es de interés. ¿Por qué? Porque, como decían, hay relatos, hay cosas que ocurren y no tienen respuesta. Claro. Una explicación lógica. Pero ¿de qué existen? Así lo podemos dar testimonio aquí todos los amigos que nos estamos reuniendo
cada noche. Por la energía que hay ahí. Sí, además la impresión. Roberto, pues te vamos a invitar a que sigas escuchando los relatos y que en cualquier otra ocasión que decidas, pues aquí tienes tu espacio. Claro, entonces, sí, muchas gracias a ustedes por darme este espacio. Al contrario, amigo. Excelente noche. Gracias. Imagínense hacer un viaje de estos al pasado a un lugar en donde había... Pues una vida demasiado distinta a lo que actualmente estamos acostumbrados. Vaya,
qué relatos hemos escuchado esta noche. Hablando del río de plata, allá en San Luis Potosí, apariciones que se han suscitado en el río, por ejemplo, comienza a brillar con una luz extraña que no proviene de la luna ni de reflejos naturales. Los más supersticiosos creen que esta es la manifestación del espectro intentando atraer a nuevas víctimas a que les ocurra lo que él vivió, repitiendo la historia de quienes han osado desafiar la maldición del tesoro que hasta la fecha nadie
ha podido sacar. Se han reportado también extraños remolinos en las aguas del río Justo. después de que el espectro aparece y los testigos aseguran que estos remolinos parecen formarse de la nada y arrastran objetos hacia el fondo como si una fuerza invisible intentara llevarse algo consigo. Este es el espectro del río de plata, enigma para los habitantes y visitantes de San Luis Potosí que hasta la fecha bien a bien no se sabe
qué es lo que ocurre. Y así los invitamos a todos los amigos que son de allá, de esa región, y que sepan algo de la historia, que la compartan con nosotros. Resulta que unos días, unas semanas atrás, me llamaron para un trabajo de colocar algo de herrería, pero yo no sé, ni trabajo de herrería. Solamente era de poner unos aros, pero lo tenía que ser un herrero, claro. Y yo conozco a un señor que siempre que necesita un trabajo de herrería, pues él los hace. Y yo quiero, Nacho,
que le llamo. Que le llamo para preguntarle el presupuesto y cuánto y todo eso, ¿no? Me responde, pero lo oigo muy cansado, muy débil. Y le digo, ¿qué le pasa? ¿Está bien? ¿Necesita ayuda? ¿Puedo ayudar en algo? Y no, Nacho, me dijo, estoy bien, un poquito decaído, pero bien. Bueno, me dio el presupuesto y todo, Nacho. Voy con la señora, acepto el presupuesto, voy a traer un adelanto. Cuando llego a la casa del señor Herrero, le toco la puerta y sale su hijo. Y me saluda y
todo. Y le dije, mira, ayer hablé con tu papá. Me dio un presupuesto de un trabajo y pues te lo vengo a... Sí, ya me lo aceptaron. Y me dice que no estuviera jugando con él ni que le hiciera bromas pesadas porque no estaban para eso. Le digo, pero, o sea, ¿por qué te voy a hacer bromas? Yo, o sea, no me llevo contigo así de bromas ni con tu papá. Siempre tranquilo. Y me dice, no, es que mi papá lleva tres días de... Estaba en coma. Porque el COVID le dio muy duro. Y estaba
tres días en el hospital en coma. O sea, ya tenía días en coma. ¿Cómo fue que me respondió el celular? Sí, sí, sí. Y yo hablé con él. Eso es algo inexplicable, de verdad. Wow, pues mira, ¿no? Nos dejan de sorprender las historias de lo paranormal, Gina.
Claro. agradecemos siempre esta participación y que nos estén comentando ya sea a través de audio de llamada telefónica o también puede ser a través de el texto así es mis amigos pues muchísimas gracias por habernos acompañado Gina llegó el momento de despedirnos agradeciendo tu participación Y ahí también invitándote a que mañana estemos juntos en una cita nuevamente nocturna para escuchar relatos de lo sobrenatural. Que descanses, que tengas excelente noche, que Dios te bendiga.
Soy Gina Avilés. Hasta luego Gina, yo también me despido. Soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes porque juntos escuchamos muy buenas historias. Que tengan la mejor de las noches, que descansen. Y como decimos aquí, cabot. El programa se termina, pero la investigación continúa aquí en La Mano Peluda. Esta fue una producción de Grupo Fórmula.
