La Mano Peluda Viernes 01 de Diciembre de 2023 - podcast episode cover

La Mano Peluda Viernes 01 de Diciembre de 2023

Dec 02, 20231 hr 43 min
--:--
--:--
Download Metacast podcast app
Listen to this episode in Metacast mobile app
Don't just listen to podcasts. Learn from them with transcripts, summaries, and chapters for every episode. Skim, search, and bookmark insights. Learn more

Episode description

#LaManoPeluda #AbriendoLaConversación

Grupo Fórmula #AbriendoLaConversación #LaManoPeluda ¡Suscríbete a nuestro canal de YouTube! http://goo.gl/NAKFkj Podcast: https://goo.gl/PbwGxT Mantente informado minuto a minuto en nuestras redes sociales: Facebook-----http://goo.gl/5UHZOQ Twitter----------http://goo.gl/nEXxVF Canal sugerido http://goo.gl/hst33f Sigue nuestra transmisión en vivo: http://goo.gl/2VZDqJ Descarga nuestra App: iOS: http://goo.gl/tLZe3S Android: http://goo.gl/oXFwHj.

¿Quieres anunciarte en este y muchos otros podcast?

Escríbenos a este email: ventas@rss.com

Transcript

grupo fórmula en tu plataforma de podcast preferida. Advertencia, las opiniones de los participantes y colaboradores no corresponden necesariamente con las del programa o la empresa. Si este programa es escuchado por menores de edad, se recomienda que lo hagan en compañía de un adulto. Porque nosotros hemos estado ahí. El espíritu de bruja. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. El que no es conmigo en contra de mí es el que conmigo no recoge de ramos.

Porque conocemos de raíz a los especialistas. El demonio es una figura que ha aparecido en todas las culturas. Y no es una figura cristiana. Documentaremos todas esas experiencias que no tienen lógica alguna. Con Georgina Avilés e Ignacio Muñoz. Llegó la hora de poner las evidencias sobre la mesa. Fantasmas. Voces. Apariciones. Psicofonías. Mitos y leyendas que rodean al mundo sobrenatural quedarán al descubierto aquí en...

La Mano Peluda. Desde la Ciudad de México, para todo el mundo, esta emisión de lo insólito y de lo que no tiene explicación lógica, pero que a ti y a nosotros nos apaga la vida. Soy Gina Avilés y que gusto que estés esta noche con nosotros. Hola, ¿qué tal? ¿Cómo están? Buenas noches. Gracias por acompañarnos en esta transmisión donde exactamente vamos a platicar de lo increíble y también de lo sobrenatural.

Porque de lo que es natural en todos lados se habla mucho de lo que es natural en todos lados. En todos lados se habla mucho. Yo soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes porque juntos tendremos una noche inolvidable. Queremos tu participación a través de las redes sociales y de la multilínea 55-5279-2291. La página radioformula.com.mx y en Spotify encuéntranos como La Mano Peluda Grupo Fórmula.

Y puesto que tú puedes participar con nosotros a través de nuestro Miedo Phone, que es un WhatsApp, 55-2193-5926, 55-2193-5926, ahí te estamos esperando. Saludamos a las estaciones en la República Mexicana que se unen con nosotros.

Ciudad Guzmán Jalisco, Ciudad Juárez, Ciudad Jualcos, Culiacán, Durango, Guadalajara, Guerrero, Hermosillo, La Paz Baja California Sur, Los Reyes Michoacán, Huetamu, Michoacán, Mazatlán, Monterrey, Poza Rica, Tabasco, Tijuana, Torreón, Querétaro y en Estados Unidos, Georgia y Las Vegas. Bienvenidos a esta noche espeluznante.

Con solo 180 metros de extensión, la estrecha calle Struckut, que se erige como un misterioso epicentro de brujería y magia, hoy platicaremos de un rincón mágico y enigmático en el corazón de Barcelona. Con aires esotéricos que evocan la magia de las películas de Harry Potter, la historia de la calle que hoy te vamos a platicar se remonta al siglo XV, cuando el patriarca de la familia, el afamado brujo Sacanera, dejó su huella como curandero y alquimista.

Recordemos que en el siglo XV Barcelona estaba plagada de reptiles y otros peligros, haciendo que curanderos como Sacanera fueran fundamentales. Además, la calle albergaba personajes como Bernard Granolax, astrólogo y astrónomos. Hoy te vamos a hablar entre brujería, alquimia y talismanes, la calle mágica. ¡Guau! ¡Qué tema! El de esta noche. Esperamos tu participación y que juntos hagamos de este un programa inolvidable.

Así que te estamos esperando, deseamos escuchar tus historias, tus relatos y todas tus vivencias, que es lo principal. De eso se alimenta nuestra emisión. Hola amigos de La Manu Perú, ¿cómo están? Aquí es amigo Jonathan de Fotógrafa Fauna. Saludos amigo. Y es Mister Bellita en YouTube. Les mando un fuerte saludo a ustedes Nachi y Gina. Espero que se encuentren bien. Me han pasado muchas cosas, muchas historias, desde la última vez que me hablé y quisiera contárselas todas.

Les voy a contar unas cuantas cortitas, historias cortas, dos quinceñeras, dos historias de quinceñeras cortas, dos golpes que me pasaron, que me golpearon. Les voy a contar también que como que esas cosas que me están pasando en mi casa no están pasando del diario, pero de vez en cuando. Bueno, y dos cosas más que me pasaron que me pareció muy extraño. Que una es una reacción de momento. Bueno, pues ya les contaré.

Aquí va primero la historia de esta fotografía que les mandé, que parece como si fuera un cráneo. ¿Cómo se que fue? Fueron un quince años de la semana pasada. Fue algo que extraño totalmente. Las...acompaño a las quinceañeras desde que salen de casa y a la iglesia y al salón. Bueno, yendo a la iglesia entrábamos todo normal, ¿no? En esa iglesia, una iglesia grande con un techo alto, alto, bastante alto.

Tenía unas lámparas colgando, que es una de ellas, tomándole fotos a la quinceñera en momentos específicos que están en la iglesia. Y el padre está dando el sermón, el sermón a la quinceñera. Bueno, y yo en ese momento digo, no tengo ninguna foto que tomarle hasta que termine el sermón y todo eso. Y son un sermón de quince minutos, diez minutos que le está dando. Y en ese momento yo me sentía aburrido. Mi mente empezó a divagar. Bueno, divagar en la nada, básicamente.

Empecé a sentir, de repente, una sensación conocida, ¿entiendes? Una sensación conocida que no me sé explicar bien esa sensación. Y empiezo a voltear para todos lados, no veo nada. Y de repente, nomás, volteo para arriba. Volteo para arriba y veo ese cráneo, una lámpara. Y yo me digo, es real. Me muevo mi cabeza hacia la izquierda, hacia la derecha, y la sigo viendo. Y le digo al chico que me está ayudando a grabar en video, oye, ¿estás mirando eso? Y me dice, no, no lo veo. ¿Qué ve?

Veo un cráneo y dice, ¿dónde? No lo veo. Y pienso yo, voy a tomarle una foto con el teléfono y me da cuenta de que se pasa el momento y se aparece, aparece, que ya no se vea. Le tomo la foto. Yo le trato de bajar con la luminosidad con el teléfono. Le bajo para que se vea bien, porque si le tomo la foto, y se ve muy brilloso por la luz que refleja la lámpara. Y ya que se la tomo, digo, ah, quedó bien, exacto, como lo estoy viendo. Será solamente un reflejo, pero no sé.

Y traté, me moví de ese lugar y ya no la vi. Y digo, será o no será, quién sabe, pero ya tengo la imagen ahí, ya la tengo. Ese fue un momento extraño en una iglesia. Dice que los muertos no se pueden atrever a entrar ahí, ni los demonios, ni la muerte, ni nadie. Entonces, yo digo, son lugares, son simplemente lugares, no tienen nada en especial. Hay lugares donde yo me he topado en casas que son especiales, que tienen una energía súper positiva.

Y digo, eso sí, son lugares positivos, son lugares especiales, pero así, lugares así como en la iglesia no. Bueno, ahí va la otra historia que les tengo. La otra quinceñera, de ella tiene como seis, ocho meses que me tocó. Esa quinceñera, vamos directo al salón, ¿no? Es una historia. Es un salón pequeño como por unas 60, 80 personas ahí. Y está la quinceñera, está bailando y todo, está haciendo el vals con su mamá. Y yo en ese momento yo no conocía al papá ni a las hermanas.

Entonces, está tomando fotos y tomándole fotos con la mamá que está haciendo el vals con la mamá. Y cuando está sonando el vals yo me voy haciendo un poco para atrás y pego con una pared en una esquina donde son pared ambas. Y en esa esquina había una mesa con flores y todo, ¿no? Y en la cocina acá hay ventanas, puertas y no había nada, por esta razón.

Y estoy tomando fotos y cuando le tomo la última foto de la quinceñera, más de repente hace que voy caminando hacia frente hacia ellas y salta de la mesa un ramo, un ramo de flores. Y yo digo entre mí. ¿Quién lo aventó? Me estoy imaginando las cosas. Volteo para atrás donde estaba la mesa y yo digo, no hay nadie. Y digo, ¿y quién aventó el ramo? Y volteo y me quedo mirando a alguien en la esquina y digo, ¿por qué, qué, qué será? OK, continuamos el día.

Vamos a hacer unas palabras breves y dice, he aquí un momento todo que va a ser en la quinceñera con la fotografía de su papá recién falsecido. Por favor, denos un momento de silencio y que la quinceñera haga el vals con su papá. Y yo me digo, ¿qué? Y digo, entre mí, digo, no puede ser. ¿Hayas sido o no hayas sido? Digo, ¿qué fue esto? ¿qué fue esto? Me saqué de ese momento de onda. Digo, estoy siendo el papá de la quinceñera tratando de llamar mi atención.

Digo, yo no puedo poner atención a nada más que a las fotos que estoy haciendo de la quinceñera. Ahorita vamos a continuar contigo, Jonathan. Nos vamos a la pausa al Miedofon. Mensaje de voz o de texto, 55-2193-5926. Todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos aquí en La Mano Peluda. No dependas de nadie en este mundo porque hasta tu propia sombra te abandona cuando hay oscuridad. Sabiduría en las redes. Porque no todo tiene explicación lógica. La Mano Peluda.

Jonathan, un amigo que ya hace muchos años nos escucha y que ha participado, él se dedica a fotografía en eventos sociales, por eso va a las quinceañeras, bodas, a todos los eventos que lo contraten y en esta ocasión dice, ¿cómo puede ser que el papá ya falleció? De ahí yo creo que estas flores que te aventaron, Jonathan. ¿Qué más pasó? Digo, no puedo perder atención en otra cosa, digo.

Y este ser o este ser o este papá fallecido de la quinceñera me llamó, trató de llamarme a atención con el ramo de flores, lo tiró hacia frente a mí para que yo pudiera verlo, pero según pensaba que yo lo puedo ver o algo así, digo. Puedo sentirlo, pero no puedo verlos. Pero digo, de todos modos, me van a tomar de aloco aquí como un fotógrafo que habla con los muertos, ¿no? Entonces, de ahí eso fue un poco espantoso, digo, entre mí. El papá anda por aquí, ¡dem!

Bueno, esas son las historias de las quinceañeras y ahorita les paro el otro audio, si es que tienen tiempo, se los llamo. Venga, venga, adelante. Así es, Nachi Gina, esta otra historia que te he pedido, esta otra historia que tengo es de que mientras estaba durmiendo, ustedes saben que cuando están despiertos, o su mente está despierta, están despiertas su mente, pero su cuerpo sigue dormido y entre que, ¡ay! me levanto, no me levanto, ahorita me levanto.

Bueno, mi mente estaba en ese momento, ¿no? Y de repente alguien me toca la pierna, creo que me están tocando por sus dedos, digo, entre mí. Pero, ¡por rayos! Son a la puerta. Perdón, si oímos. Siempre están tocando a la puerta aquí. Bueno, estoy solo. ¿Qué pasó? ¿Estás solo? Bueno, me tocan la pierna y están ahí en ese momento. No pueden ser, digo, no, dices, sácate de aquí, vete de aquí, no te quedes aquí, no tienes que hacer nada, vete. Y ya. Y yo me paro y digo, ¡rayos!

No dejan de joder ni cuando estoy descansando. En otro momento fue que, tiene que ver, todo eso tiene que ver. Estaba en un funeral de mi abuelito y era en la una de la mañana, a dos de la madrugada. Entonces, como les digo yo a ustedes, estaba ahí, estábamos pelándolo en ese momento y a mí me estaba ganando el sangre. Entonces, me quedé sentado en la silla, descansando los ojos y eran por ahí.

Pero mi mente estaba prendida en ese instante, mi cuerpo estaba descansando, pero mi mente estaba encendida. Y de repente siento un hormigueo, pero no mi cuerpo, la pared. Y automáticamente una reacción de mi mano puede aplastarla, así como aplasta una mosca. Mi mano con un reflejo, aplaste aquello que se estaba moviendo, un ese hormigueo. Cuando abro los ojos y despierto, todo me está moviendo. Dicen como, este loco, qué le pasa?

Y yo nomás abro los ojos y veo lo que había aplastado y había sido una cucaracha. Y digo, jaja, el ki, sentí el ki de la cucaracha y la aplaste. La presencia de la cucaracha y la aplaste. Bueno, algo a eso todo tiene que ver. En ese momento, como tres, cuatro meses después, me pasa algo similar. Como soy rock, me gusta el rock y todo eso. Me pinto las uñas. Esa noche me pinté las uñas. Y digo, bueno, para que se vea que soy rockero.

Y digo entre mi, será que cuando me duermo de negro, no me molesta. Los espiritos no me molestan. Como que pasó desapercibido por ellos cuando me visto de negro. Cuando me pongo camisa blanca, mi pijama blanca o de colores o de color, como sea, me molesta. Me puse mi ropa de dormido de color, uno negro. Entonces me fui a dormir. Cuando me madrugaba, empezo a escuchar una voz de una niña. Y yo digo, como diciendo, quiero jugar, quiero jugar, vamos a jugar, vamos a jugar.

Y yo sabiendo dónde estoy de mi mente, sé dónde, cómo estoy acostado, mi mente no dice, no más dice, una niña, rayos. Entonces me molesta. Y en ese momento, viendo mi cuerpo, mi mente, cómo estaba acostado, en qué posición estaba, entonces en la cabecera sale como una sombra de una niña. Bueno, así yo la ve, me acuerdo. No la vi al físico. Sale la sombra de una niña. Y me dice, vamos a jugar, vamos a jugar.

Y veo su brazo que está reposando, un brazo de ella estaba reposando en la almohada de mi cabecera. Y veo la otra mano que quería agarrar mi mano. Y en ese instante, le agarro la mano. En vez de que yo esté asustado de lo que está pasando, ella se asustó. Tanto así que me arrebató su mano, como diciendo, me agarró. Y cómo puede agarrarme, así diciendo ella. Diciendo, agarrar. ¿Cómo es específico que me agarra? Y salió y se fue. Es lo último que vi.

Cuando recobré conciencia, en ese instante, hasta yo me dije, ¿cómo es posible que la haya agarrado? Y digo, wow. Y me digo, habrá sido por las uñas negras, que me las pinté de negro, que seguro tenga algún tipo de poder especial, o algo así que, yo puedes agarrar a los muertos. ¿Puede que pasa a desapercibir? Vestido de negro. Así me empecé a pensar, y digo, ¿cómo rayos pude yo haber tomado del brazo a esa niña? Si es un fantasma, no es material.

Y hasta todavía recuerdo la sensación de su mano. No la sentí fría, no más sentí como si fuera un brazo normal. Bueno, Nacho y Gina, ¿qué piensan ustedes de eso? Esta fue igual, cuando estoy durmiendo, estoy durmiendo, pero esta me dejaron de golpe, literalmente. Me pegaron en la mandíbula, así como si fuera un golpe de tu sobrinito de cinco o cuatro años que te golpea, pero me golpeó en la mandíbula, en la parte cerca de los labios, me golpeó bien duro.

Y yo desperté con ese golpe, o sea, como cuando alguien te despierta de un golpe, así me despertaron a mí. Eran las cuatro, 45 de la mañana. Me golpearon y me dieron bien un golpe de un fuerte. Digo, ¿qué rayos? Y totalmente me ardía como si me hubiera golpeado alguien, pero yo había reído de mi cuarto, yo estoy durmiendo yo solo, no hay nadie, no está el gato, no hay nada. Y yo digo, ¿quién me golpeó?

Y fui al baño para ver si me había dejado marca o algo así, y no me dejó marca, nomás me estaba pulsando mi labio así donde me habían golpeado, y yo digo, ¿cómo joden? Dejen descansar. Y digo, wow, esa. Y hace cuatro o cinco días me tocaron en la ingles, porque yo sentí dos dedos, me tocaron en la ingles. Yo digo, entre mí, no jodan, me digo, ¿por qué me tocan?

Y hoy en la mañana, eso de las 30 minutos antes, cuatro y media básicamente, me tocaron, casi como cuando le haces una broma a tus amigos de que le pasas un plumón o le haces cosquillas para que se peguen mientras están dormidos, así me hicieron, pero me tocaron en la mano. Y yo por reacción, pensando que era un animal, una cucaracha o algo, me dio un golpe en la mano, así como para matar la cucaracha o el insecto que está ahí. Y yo nomás reaccioné en la cabeza, es una cucaracha.

Y digo, entre mí, ¿qué se llama una cucaracha? Y digo, pero ya sabía yo que eran ellas que vienen a joder, o que nomás vienen a joderme. No me vienen a decir nada. Lo único que agradezco es que ya no me dejan rascuños, porque antes me estaban rascuñando y querían asustarme con él. No me van a asustar. Porque yo básicamente los vencí en los sueños y les demostré que yo controlo mis sueños y que yo mando mis sueños.

Si quieren aterrorizarme con algo, me tienen que aterrorizar con algo totalmente nuevo que no haya visto, que digas, era algo grande. Me quisieron aterrorizar una vez con zombies. Y digo, ¿qué me va a espantar con una epidemia de zombies? Digo, esa es mi sopa, es lo que yo como todos los días. Digo, son juegos de zombies, todo eso de zombies. Y ahora me da risa, digo, ¿quiere espantarme con zombies?

Digo, sí, cómo no. Lo disfruté, me dio risa, cuando desperté nomás y digo, si quieres espantarme con un sueño terrorífico, tienes que hacer algo mejor que eso. Porque eso es el pan de cada día que yo bajo ahí con juegos de zombies, películas de zombies, todo eso. Y si la gente piensa que es porque me haya yo metido todo en la cabeza y luego lo sueño, no, no es eso. Cuando tú controlas tus sueños, lo controlas todo. Puedes hacer lo que tú quieras en tus sueños. En el sueño, claro.

Puedes andar para arriba, para abajo, puedes hacer lo que tú quieras. Básicamente eso es literalmente controlar tus sueños. Eso es lo que yo hago y es la manera que yo los vencí a ellos. Porque no sé si les cuente que es lo que yo descubrí hace tiempo, hace como ya seis, ocho años atrás, que los fantasmas son los que te provocan las pesadillas, no tú. Y lo que descubrí fue que las personas normales tienen que tener sueños felices, sueños vividos de las cosas que les gustan.

No puedes soñar cosas malas. De esa manera yo le gané a esos espíritus que siempre me venían o espíritu o espíritu que me querían meter miedo por las noches. Digo, ya que controlé mis sueños, ya les gané porque yo me podía enfrentar a ellos. Y ya cuando me ponen unas y otras pesadillas, digo, esto es un sueño, eso es mi sueño. Digo, yo puedo controlarlo si yo quiero, no me estoy podiendo. Bueno, espero que les haya sido me agrado a los pequeños relatos, son unos cuantos. Ya lo veo.

Porque tengo hombros donde he visto sombras en los trabajos, donde trabajo yo. Bueno, no es una gran cosa, pero sí, hoy en la madrugada también me quisieron espantar porque me están tocando la puerta o las paredes. Digo, así no hago caso de eso. Pero intenté grabar a ver si se graba. Ok. Se graban esos sonidos o algo así para que se los mangue. Oh, se me olvidaba. Tengo pruebas de algo que no sé mucho de ese tema. Permíteme, tenemos que hacer una pausa y concluimos de regreso con tu relato.

El miedofón sigue listo, 55, 21, 93, 59, 26. Es hora de poner al descubierto lo que nos hace temblar, correr, gritar y sudar. La mano tenuda. Sabias que el mercado de los podcast en Latinoamérica es el número uno mundial en crecimiento? Así es. Cada día más y más gente escucha podcasts. Desde la comodidad de su teléfono, coches que 높en Guess Your m slavery. Y ahora, mereces reilluminar la carrera electronica

en Latinoamérica. ¿Es el número uno mundial en crecimiento? Así es. Cada día más y más gente frío disalputa. escucha podcast desde la comodidad de su teléfono, coche o su computadora. Aprovecha y anúnciate con nosotros. Somos rss.com y tenemos un paquete justo para ti. Escribe un correo a ventas arroba rss.com y sabrás qué se siente estar en boca de todos. Preocúpate por tu conciencia más que por tu reputación. Tu conciencia es lo que eres, tu reputación es lo que otros

piensan de ti y lo que otros piensan de ti no es tu problema. Sabiduría en las redes. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. La mano peluda. Ahora sí concluyamos que en el relato de nuestro amigo Jonathan. Y cuando reviso el video, porque después me di cuenta que esta niña había agarrado el teléfono y empezó a grabar con él. Y que veo en la grabación que ella había grabado un chingo de orbes que pasaban de arriba para abajo, de izquierda

a derecha. Pero no que tú dijeras que es polvo de que se levanta porque están jugando. Yo no sé si sea eso. Pero por lo que yo poquito lo que sé de eso es que son energías que se mueven. Que se ponen energía. No sé, básicamente casi casi de orbes no sé nada, casi nada. Pero he visto uno que otro video, pero los videos de la pelusa o polvo que se encuentra en el cuarto es hacia abajo, acá hacia abajo. No vienen de abajo para arriba o de izquierda

o de derecha. En esto se ven así. Pero tú dijeras que se casi no se nota, no lo ves. Totalmente nítido. Los ves totalmente bien. Es lo que me sorprende. Ahorita les mando el video para que lo vean y me digan qué opinan. Órale amigo, muy bien. Muchas gracias Jonathan. Hace mucho que no se reportaba y nos ha contado que ha tenido esta capacidad de escuchar, de sentir y en su trabajo también se va mezclando. Sí, una serie de evidencias, de videos, de experiencias

que ha tenido nuestro amigo Jonathan. Y él se ha dado el tiempo y ha analizado la situación. Por ejemplo, eso que comenta del sueño es súper importante. Cuando tú ya logras dominar tus sueños. Es decir que no te dejas llevar, sino que participas en ellos. Quiere decir que duermes con cierto nivel de conciencia. Y eso es bueno. Porque así puedes evitar una gran cantidad de problemas sobre todo al dormir. Y referentes a esto de las pesadillas, la suida del muerto y todas esas cosas.

Agradecemos tu participación y así los relatos que tú nos quieres contar a través del MiedoFall. Vamos a escuchar más. Buenas noches, ¿cuál es tu nombre? Es Anuar Ramírez. Anuar, ¿desde dónde nos escuchas? Miren, los escucho desde Sabinas Guahuila. Un saludito a todos nuestros amigos de por allá y listos para escucharte. Gracias, gracias. Claro que siempre los escuchamos. Gracias amigo. Qué bueno. ¿Y aquí listos? ¿Qué te ha sucedido? Bueno, pues mire, recientemente, yo ya tengo desde el 2014,

también soy locutor de radio aquí en X, H, Y, J. Ah, muy bien. Sí, entonces, pues aquí fíjese que yo empecé aquí en el 2014 en radio. Primero, estoy en programa de gobierno. Luego, después ya, pues con el tiempo acabó la producción del programa de gobierno y pues yo me fui a otros medios. Entonces, me voy a un periódico, ¿verdad? Y luego, por problemas familiares, pues me tuve que regresar aquí a mi ciudad natal, que es Sabinas Guahuila.

Entonces, en ese tiempo, cuando yo estaba en el programa 2014 era, te llamaba C. V., poder joven radio, había un operador, se llamaba Oscar Ibarra. Él era el que nos operaba y este, pues él, yo ya que me retiro, ¿verdad? Que me voy al periódico. Yo cuando regreso aquí a radio me dicen que él falleció. Entonces, dije, bueno, pues no sabía, ¿verdad? Pues yo está en otra ciudad, lo siento mucho, en paz, descanse. Entonces, resulta que, este, dicen es que falleció, creo que de cirrosis.

Entonces, bueno, ya con el tiempo, ¿verdad? Ese compañero, o sea, aquí los tutores, gente de las oficinas, pues han escuchado, pues diversas manifestaciones, ¿verdad? Pues no sabemos si sea del compañero que ya se nos adelantó en el camino, ¿verdad? O si sea cualquier otra cosa, pero escuchan ruidos, escuchan voces aquí, este, pues en la cabina, ¿verdad? Aquí en la estación. Entonces, no sabemos si sea a raíz de ese fallecimiento, ¿verdad?

Este, esta persona, pues, era una persona, pues muy amable, ¿verdad? Si un cantaba de buen humor, pero, bueno, creo que falleció de cirrosis. Este, bueno, esa fue una. Sí. Otra fue, otro compañero de aquí de la estación, falleció en un accidente. Este también era, era trabajador de aquel, falleció en un accidente. Entonces, uno de los más recientes, ¿verdad?

Este es un suicidio, un compañero locutor que se suicidó. No sabemos los motivos, ¿verdad? Supuestamente son por motivos, pues que lo había dejado su pareja. Entonces, él se suicida. Y ya de un tiempo a la fecha, ¿verdad? Hace como unos tres meses que yo tengo acá, este, yo fíjese aquí ahorita, de hecho, estoy una puerta abierta y siento como que se me queda viendo de reojo.

No hay nadie, ¿por qué le vas de cuenta? Yo entro a las seis de la tarde, de hecho, ahorita estoy en la programación, ¿verdad? Este, nada más que estén comerciales y son anuncios de gobierno, pero yo me cierro a raíz de eso, cierro la puerta de cabina, la que da con la, con el pasillo de las oficinas, porque siento una mirada muy penetrante, ¿no?

Una presencia. Sí, así es, entonces sí me da un poquito de miedo, entonces la cierro y me han hablado, o sea, no directamente a mí, sino si me han llamado, o sea, no nada más a mis compañeros que nos hablan, que nos dicen, así nos dicen.

Y no hay nadie, porque aquí donde está la radio, pues sí es una zona transidada, pero ya estas horas de la noche, y ahorita con tiempo de frío casi pues no se ve movimiento verde en la calle más que uno que otro carro que pasa, este, pero digo, bueno, pues los rusos vienen de aquí, de adentro. Oye, pero ¿no has investigado acerca de el lugar, del edificio, de la construcción en la que está, en la estación?

Sí, mire, no me va a creer, bueno, la estación, pues en sí es, sobrevive por gobierno, le digo, porque haz de cuenta que, pues el gobierno tiene los anuncios, ¿verdad? Este, entonces aquí es una cabina móvil, sí me explico, es un tipo camper, la radio. Entonces nosotros estamos enlazados con estaciones hermanas en otros municipios y aquí es un camper, digo, pues no, ¿cómo le explico? O sea, ¿qué digo usted, pues es un lugar viejo?

Pues el terreno puede ser, ¿verdad? Pero nunca he estado en edificado más que el camper que está aquí en radio, ¿verdad? Sí. Ah, ok, pero esto desde que tú has tenido el contacto con este lugar, es que has sentido como una energía, como alguien te observa. Sí, y tengo miedo, sinceramente, porque bueno, no me va a creer, casi todos los que han estado aquí en esta radio me han contado que han fallecido. Sí.

Sí, entonces el día fue la semana pasada, pues sí, es una pareja de la secretaria de aquí, ¿verdad? Dice, a ver si no vas en la lista o tocalo en la madera porque todos los que han estado en la cabina han fallecido y pues si me dejó frío, me dejó…

Pues en ese momento no supe qué hacer porque, digo, pensándolo bien es cierto porque el locutor que estaba antes, pues fue el que se suicidó, el que estaba antes que él falleció en un accidente, y el que falleció antes de que él falleció, pues de una enfermedad, ¿verdad?, de cirrosis. Y digo, bueno, pues yo me encomiendo a Dios, ¿verdad? Toca madera, pero digo, bueno, que sea lo que Dios quiera, pero sí, fíjese, no sé por qué sé todo eso.

Pero es importante que tú no te vayas a enganchar con este pensamiento de que el que sigue eres tú. Ah, no, no, pero fíjese, digo, a lo mejor no me cree falleció, de hecho, cuando fue a entier otra compañera locutora, Silvia Morales, muy conocida de aquí, de la región, pero bueno, ella falleció también a causa de una enfermedad, ¿verdad?, pero también trabajaba aquí, entonces, digo, no sé si sea coincidencia, casualidad, o no sé, por eso marco, ¿verdad?

También digo, ustedes con esa experiencia, no sé qué me podrían decir respecto a este caso, ¿verdad? Claro, amigo, pues yo no me espantaría porque llegan a suceder muertes secuenciales, es decir, una tras otra, entonces, puede ser, a menos de que ya sea demasiado obvio, si tú me dijeras que no hay una explicación por lo que esta compañera falleció, tal vez podríamos comenzar a sospechar algo raro, ¿no?

Ahora, también la muerte del otro compañero, pues sí implica que hubo una enfermedad que les tuvo haciendo daño por un periodo largo, y si es por la perspectiva de que tal vez esas muertes hayan dejado como que impregnado el sitio, tampoco lo creo muy conveniente, vamos, no creo que sea así, porque no sé si ellos murieron justo ahí en cabina. No, bueno, yo de que sepa, ¿verdad? nadie falleció aquí en cabina, todos fallecieron fuera, ¿verdad?

Así es, oye, mi querido Anuar, dame un segundito, bro, debo hacer una pausa, ¿sí? Claro. Ok, no te vayas. El miedo FON, mensaje de voz o de texto, 55-2193-59-26. Lo oculto se pone al descubierto aquí, en La Mano Peduda. Es más fácil engañar a la gente que convencerlos de que han sido engañados. Mark Twain, sabiduría en las redes. Porque tenemos mucho que decir, La Mano Peduda.

Continuamos y también vamos a hablar más adelante de esta calle que se conoce como la calle mágica, donde aquellos que han acudido a este lugar dicen que se siente un ambiente de magia, que es algo bastante extraño y te vamos a platicar el por qué.

Así es, tenemos en la línea a nuestro colega Anuar que estaba platicando con nosotros sobre unas experiencias ahí en la empresa donde él trabaja, que básicamente tiene que ver con varias muertes y ha notado que a raíz de estas muertes, posiblemente hay manifestaciones ahí en cabina, ¿verdad amigo? Claro que sí, Nacho, sí, así es. Mira, gracias como te comento, ¿verdad? Y Ayina, que digo, bueno, pues esta radio empezó desde el año 1990. Ya ha pasado por diversas facetas.

Yo prácticamente soy uno de los más jóvenes, se podría decir, porque casi todos los locutores tienen entre 50, incluso 80 años. Después yo llegué aquí hace, te digo, estoy hace tres meses, estuve desde el 2014 y lo fue con problemas familiares cuando me fui, verdad, otro medio a otra ciudad y ya regresé. Pero sí, fíjense que a raíz de eso, este digo, como ustedes comentan, no sé si sea la misma sugestión o algo, pero fíjense que no soy el único que escucho cosas.

Un colega mío también que da el programa deportivo, pues digo, ya es un señor, tiene 80 años, se llama Fernando Morán. De hecho, estábamos, yo estoy en controles, o sea, estoy en controles y locución. Entonces yo le controlo el programa deportivo y él sabe, yo soy una persona muy seria, o sea, yo me enfoco a mi trabajo, ¿verdad? Entonces, ya antes de arrancar el programa y ya cuando él está poniendo en la consola su grabadora en una entrevista deportiva, pues escucho un chistido.

Entonces me voltea a ver a mí porque yo traigo los audífonos puestos para escuchar lo que está girando en el aire. Me voltea a ver y yo también lo volteo a ver porque dice, por qué chistaste? Le digo, no, yo no chiste y los dos nos quedamos así. Yo ya le había comentado de lo que yo había escuchado, ¿verdad? No me creían. Él ya me crea a raíz de ese chistido que escucho aquí en la cabina.

Entonces, sí, esa es una experiencia también que vi un compañero, otra ayer precisamente, que es un profundo, él entra ahorita a las 10 de la noche y sale a las 12, tiene un programa de música romántica. Entonces él ya se va, pasa a la hora nacional, le mueve a la programación y ya lo llega en automático y se va. Dice, oye, bueno, hoy llegué y me dice la secretaria, me dice, oye, Joel, ya estoy igual que ustedes porque ya sí, como ella sale a las 6, ella pues ya se olvida del horario nocturno.

Dice, oye, Joel, ya les agarró la locura igual que ustedes. Así dijo. Y yo le dije, ¿por qué doña Susy dice? Porque dice que ayer oyó que le hablaron de las oficinas. Digo, pero ¿cómo? Pues si las oficinas ahorita están cerradas, ahorita aquí tiene el candado, está cerradas las oficinas y dice que oyó que le hablaron, pero que le decían Joel, ¿verdad? Pues eso, pues ya oído, tres personas no podemos estar locas o equivocadas. No, claro, no. O sea, ya es demasiado, ¿no?

Ya como para dudar es un poco complicado, ya sería uno más necio que séptico, ¿no? Exacto, exactamente Nacho. Entonces dije, no, pues déjame hablar ustedes que, bueno, yo siempre los escucho, digo, de admiración y respeto a ustedes, los escuchaba desde que estaba Don Juan Ramón Sainz. Así es, en la mano peluda. Paz descanso. Y pues yo recientemente los digo a ustedes, pero la verdad, pues esa es una de las experiencias que me ha pasado, ¿verdad?

Recientemente tengo otras más que a ver si ya más adelante ya muy seplatico, ¿verdad? OK. Pero ahorita por lo pronto es lo que me gustaría compartir, ¿verdad? Para que más personas tengan el espacio al igual que yo que ustedes me proporcionan.

No, pues muy amable mi querido Anuar, te agradezco bastante que nos hayas platicado de estas experiencias y sin lugar a dudas hay por ahí una energía que está haciendo travesuras y pues entre otras cosas lo básico y elemental sería que se juntaran e hicieran una pequeña oración para pedir el descanso eterno, si es que hubiese por ahí un alma que está penando o algo así, si se tratara de espíritus malignos pues es la misma dosis, ¿no? Mi querido amigo.

El punto es tratar de armonizar ahí el lugar, tratar de buscar ayuda de parte de alguien que sepa manejar energías y si es una creencia en común, pues solicitar la ayuda o el asesoramiento de un padre o de un ministro religioso. Sí, claro, fíjese que otra cosa bueno que no comenté, cerca de aquí hay dos funerarias, una que está en una esquina y otra está en contrasquina, como es un municipio chico es una provincia, ¿verdad?

De cuenta que está así pegadito, es una calle muy famosa, se llama la calle 9, hay dos funerarias de ello, donde es la radio, es un solar grande pero está aquí la camper, ¿verdad? Claro. Ahí hay una esquina, ahí guardan las carrozas de las funerarias, de las dos funerarias, pero digo pues no sé qué es en realidad, pero pues como usted bien dice, ¿verdad? Apenas analizar bien eso y conseguir la asesoría de una persona, como usted dice, así que un sacerdote, ¿verdad?

Alguien que trabaje directamente con las... Así es. Así es amigo, pues te agradezco mucho Anuar, no sé si quieras agregar algo más. Sí, pues sí tengo más historias la verdad personal, es verdad que he vivido, que me han pasado, pero como le digo, pues no sé si todavía hay espacios y no les llamo luego como ustedes dicen. Claro, claro, cuando tú gustes, está es tu casa mi querido amigo y nos saludas por allá a los colegas de la radio en Coahuila. Gracias, así es, gracias, saludos de allí.

Saluditos. Hasta luego mi querido amigo, pues fíjense nada más, cuántas experiencias y todo lo que se va juntando. Ahora, ¿se va juntando de una manera fortuita o tiene alguna relación las muertes de diferentes compañeros? ¿Tiene una relación la proximidad con unas agencias funerarias que están ahí cerca? ¿Cuál será la razón por lo que esto está ocurriendo ahí?

Lo cierto es que cada vez que va a trabajar, nuestro amigo Anuar, siento que está temeroso y qué tan conveniente será que él continúe en un lugar que lo mantiene en el horario de trabajo temeroso, angustiado, o sea, se le puede sentir como él vive sus horas de trabajo. Pues un saludo a nuestro amigo Anuar y por supuesto deseamos que rápido encuentren una solución. Geni y Nacho, soy otra vez yo, Edgar, de acá de San José, California. Saludos Edgar.

Nomás que lo traía no podía hablar muy bien porque estaba un poco ocupado, pero quisiera relatarle lo que he pasado y las cosas que he vivido y todo, pero ya se me hace como, no sé, como algo por decir una rutina. Aunque me hagan o me deshagan, ya me da lo mismo. No tengo miedo. No hay miedo. Eso es bueno. Les mando un saludo Geni y Nachito. Saludos amigo. Espero que me vuelvan a llamar. Claro. O yo les llamo como sea 408-3. Ok, ok, ok. Para que no nos de el teléfono al aire.

No va a dar el teléfono al aire. Sí, aquí ya lo tenemos. Sí, es peligroso. Bueno, pues mi querido amigo, cuando tú gustes, y fíjate que eso de que no te da miedo es bueno mi amigo, es bueno porque estos seres negativos sobre todo se alimentan de nuestros temores. Mientras nosotros vivamos con más miedo, más alimento les damos. Y cuando dices, ya eso ya no me da miedo, quiere decir que has pasado una de cosas mi querido amigo. Es como cuando sales a caminar y empieza a llover.

Al principio corres y tratas de atajarte, pero ya llegó un momento que dices, ay, ¿qué más da? Que siga cayendo la lluvia, al fin que, pues más mojado, no puedo estar. Hablando de esta leyenda de allá de España, específicamente de Barcelona, el señor Sacaner era famoso por sus artes como curandero y por hacer uso de una piedra que no era otra cosa más que un hueso de la cabeza de una serpiente, la cual usaba aplicándola sobre alguna herida.

La servía también para eliminar el veneno de víboras y escorpiones, así como tratar la rabia y otras enfermedades. Cabe mencionar que en aquella época, como te comenzamos al inicio, Barcelona era un inmenso plano repleto de lagunas, por lo que eran comunes este tipo de insectos, de reptiles y otros seres que causaban numerosos problemas a la población, por lo que disponer de un curandero experto en estas artes era más que apreciado.

Además de que Sacaner, en el siglo XV, vivía en esa misma calle, afamado astrólogo Bernard Granolax y astrónomo, además hijo de curanderos, a quien se le debe la edición del primer lunario editado en España.

De hecho, se cree que no sólo practicaba la brujería, que en aquellos tiempos era lo mismo que decir medicina, sino que había otros personajes del gremio de los curanderos, por llamarlos también de alguna manera, que gozaba de respeto, seguimiento y admiración hasta la llegada de la santa inquisición, momento en el que comenzaron a ser vistos como agentes de lo paranormal. ¿Y qué sucedió entonces? Lo seguimos platicando. Vamos a platicar de esto y muchas otras cosas antes de irnos a la pausa.

Quiero saludar a Evelin León y a todos los que nos están escuchando, pero dice, hoy quiero mandar un saludo en especial para mi niña Evelin León, que se encuentra un poco enfermita. Ánimo, mi princesa, bendiciones Gina y Nacho, claro que sí, que se recupere, que rápido esté lista para seguir dando guerra en este planeta, cómo de que no. Un abrazo y que te recuperes pronto, pequeña. Vámonos a una pausa.

Antes nos despedimos de las estaciones en la República Mexicana, que solamente nos escuchan una hora, los esperamos en nuestra próxima emisión y en el resto de la República y el mundo entero continuamos después de la pausa. El miedo FONC, cincuenta y cinco, veintiuno noventa y tres, cincuenta y nueve, veintiséis. Conocemos la leyenda y la hacemos realidad. La mano te duda. Soy Eduardo Curso y te invito a que estés pendiente de nuestro podcast para que estés bien informado cuando tú lo decides.

Noticias, deportes y espectáculos en tu plataforma de podcast preferida. Conocido a Fórmula, abriendo la conversación. Si estás triste, recuerda que en este momento alguien se está enamorando por primera vez y cree que será feliz por siempre. Sabiduría en las redes. Te conocemos de raíz a los especialistas. La mano peluda. Buenas noches. Habla Andrés de León, Guanajuato. Hola Andrés. En una ocasión estaba en una presa muy famosa que se llama El Ojo de Agua.

Era como las once de la noche, yo estaba con otras personas, entonces a lo lejos vimos que venían dos personas de blanco caminando, se nos hizo muy normal, seguimos platicando. Ya cuando estaban más cerca las dos personas, pues ya nos detuvimos de platicar y esperar a que pasaran. Entonces cuando volteamos a verlas, para que pasaran, todos guardamos silencio y los volteamos a ver.

La sorpresa es que no había nadie, pero todos los vimos cuando venían de frente, pero ya cuando estaban así muy muy cerca, pues no había nadie. Y ya platicando y analizando las personas, lo chistoso es que venían de blanco, pero como si estuvieran vestidos con pantalones de manta blanco. Entonces, ahorita en la época, pues no es normal que una persona se viste así. Y lo chistoso es que todos lo vimos, entonces caímos en la conclusión de que eran fantasmas.

Allí en esa presa, seguidos se ahogan personas que se meten a nadar y no salen. Entonces pues sí, varias personas cuentan que los asustan, que escuchan cosas y pues eso fue lo que nos pasó acá en la presa de Ojo de Agua en León, Guanajuato. Saludos a todos los peludumaniacos y buenas noches. Saludos Andrés. Claro, un saludo mi querido Andrés, bienvenido desde León, Guanajuato, nos mandas su audio. Tú puedes hacer lo mismo.

Si te da pena platicar en vivo y esas cosas que pues no debería ser porque somos amigos, bueno, se vale también que nos mandes un audio como estos que ya a lo largo de la noche y a lo largo de nuestros programas hemos escuchado bastantes y unos muy muy buenos, con mucha sustancia. Así que anímense a participar de una forma u otra, ya sea en vivo o solamente con su mensaje de voz, que también se vale por supuesto.

Dice Leónidas Pancho, yo digo que la magia es más sofisticada que la tecnología y la clonación. ¿Crees mi querido Leónidas? Pues está interesante tu punto de vista, porque sí podría ser que hay personas con tal expertiz que pueden llegar a hacer cosas increíbles, no lo creeríamos. Y hay testimonios, muchos de gente que tiene esa gran capacidad, ya sea porque nacieron con el famoso don o simplemente lo fueron desarrollando a lo largo de su vida.

Y entonces cuando llegan a ser pues ya ancianos, personas mayores, desde luego que sí, sí llegan a tener un gran gran dominio de la magia y lograr cosas impresionantes. Mira Ángel, nos quiere contar un relato, manda tu mensaje a través del Miedofon y por supuesto que te vamos a dar cabida para que tú nos cuentes esa experiencia que nos quieres compartir. A ver, sí, claro, por supuesto. Y aprovechamos rápido para saludar a nuestros amigos, algunos de nuestros amigos.

Rodrigo Pérez, saludos hermano. Y también a Beto Cano que está por aquí, también a Freddy Flores que está con nosotros, Elizabeth Cortés, Gina y Nacho. Buenas noches. Hola amigos desde Zapopan, Jalisco. Rogelio Villareal. Buenas noches amigos y amigas. Bendecida noche dice. Claro que sí. A ver, tenemos por aquí un saludo a Papu Flo que está con nosotros.

Oye, por cierto, no saludamos a Carlitos Olvera y a Lucita Arellano, ni a Mapat Gómez y Juanito Arcos que ya sabes que siempre están bien pendientes de nuestro programa en cualquier cosa que puedan apoyarnos. Yo sé que contamos siempre con ellos como parte del miedo. A ver, tenemos ya un audio. Hola, buenas, Gina y Nacho. Mi nombre es Manuel. Saludos Manuel. Les quería compartir algo en una casa de allá de Michoacán, hace muchos años.

Era de adobe, muy vieja allá y ahí se aparece una niña y la señora, la única que la miraba era la que la que limpiaba la casa y mis familiares, los que se quedan a dormir allí. Y una vez yo estaba moviendo el tocador y lo moví, atrás había una bola como de básquetbol de tamaño y básquetbol de puras moscas grandes, muchas grandes y yo les tiraba golpes y nunca maté a ninguna y le quería que le preguntaran al señor que sale los miércoles, el maestro Shan Shan, no sé cómo se, su nombre.

A ver si me puede decir qué era eso, que yo lo miraba y yo le pegaba pero nunca maté ninguna mosca y estaba una bola de moscas atrás del espejo, qué significa eso. Bueno, para la próxima semana le vamos a mandar esta pregunta, ¿no? Así es, vamos a hacerlo porque pues eso tiene muy inquieto a nuestro amigo Manuel.

Y bueno, no sería cualquier cosa, el hecho es de que si está ocurriendo eso y ya le llamó la atención es porque sí, de verdad es relevante, no están digamos que habituados a que pase eso y yo creo que todos en algún momento hemos vivido cosas semejantes.

Por mucha experiencia que tengamos, por muchos programas de la mano peluda que hayamos escuchado, los podcasts que hayamos consumido, desde luego que y eso siempre lo digo, la sorpresa nunca se puede ocultar, es decir, la sorpresa también tiene un factor importante y la sorpresa cuenta.

Recuerdo yo pues, era mi amigo, la verdad sí era mi amigo, el brujo mayor siempre me trató con mucha amabilidad, Don Antonio Vásquez Alba en paz descanse, con él tuve la oportunidad de colaborar en pues uno de sus programas en alguna otra empresa y una vez que fuimos a hacer un paseo de esos de concientización y armonización en el campo, tuvimos un sustazo y el primero que se espantó fue él. Hola, buenas noches. Hola, ¿cómo

están? Bien, ¿con quién tengo el gusto? ¿Cómo están? Bien, ¿cuál es tu nombre? ¿Cuál es tu nombre amigo? ¿me escuchas? 1, 2, 3, 4, a ver parece que estamos teniendo aquí un problema de conexión, a ver aguanta mi brode, a ver si podemos, a ver, tú me dices si alguien me escucha ya, ¿no? creo que se fue ¿verdad? Creo que se fue. Creo que la respuesta fue no. Hola, hola, hola, no, no vamos a intentarlo de nuevo, vamos a volverle a marcar a nuestro amigo porque estamos tratando de comunicarnos.

Y no, no escucho, bueno, vamos a hacer el contacto nuevamente. Así es, les estaba yo comentando que si justo estábamos haciendo una transmisión de concientización y armonización con la naturaleza y resulta que íbamos haciendo un recorrido, ¿conocen

ustedes piedras encimadas allá en Puebla? Es un lugar paradisíaco, hermoso, llegas a ese lugar, llegas al sitio y te sientes como que estás en otro planeta, hay unas lomitas así sin nada de vegetación y de repente hay una zona boscosa, de repente hay, se llama piedras encimadas porque hay justamente unas grandes rocas colocadas caprichosamente con formas muy extrañas.

Lo particular ahí es que se supone que hay mucha manifestación de entes del orden de los duendes, mozadas y todas esas cosas elementales de la naturaleza, por supuesto. Y de repente estás así y llega una neblina que no te deja ver a un paso, en serio, no te deja ver. Si hay alguien junto de ti, no lo ves, lo dejas de ver, pero de un momento a otro así de repente te sientes que te envuelve, es más, la vez venís, ahí viene, ahí viene, y te envuelve y así como llega se va.

Pues una vez estando con él, estaba también mi amigo Jaime Cepero que era el productor y de repente pasó la neblina y empezamos a sentir, hola, buenas noches. ¿Sí me escuchas? ¿Cómo están? Muy bien, ¿cuál es tu nombre? Juan Diego. Juan Diego, bienvenido amigo, ¿nos quieres platicar algo? Sí, claro, este... ¿Dónde ves? A ver, oye, amigo, no te pregunté de dónde nos escuchas. Las Chiapas. Las Chiapas, ok. Adelante Juan Diego con tu experiencia. Pienso que, bueno, yo estaba en la prepa, ¿eh?

Sí. Como 15 años y un día de sí, bueno, estoy un poco nervioso. No te preocupes amigo, pues sí, como dice Gina, estamos entre amigos, es más, vamos a decir una cosa, brother, en lo que vas agarrando confianza, danos chance de hacer la pausa y así ya nos seguimos de largo, ¿sí? Regresamos contigo, El miedo Fonsi listo, 55, 21, 93, 59, 26. Las historias tienen muchas formas de contarse, pero sólo una de comprobarse, aquí en La Mano Peluda.

De algo hay que morir, dijo el gato romántico cuando se enamoró por séptima vez. Sabiduría en las redes. Porque distinguimos al mundo sobrenatural. La Mano Peluda. Continuamos, estamos platicando, ay, creo que se cortó Juan Diego. Sí. Que se encuentra en Chiapas. Se cortó la llamada Gina ya con nuestro amigo, ya cuando estábamos listos para empezar con él. No sé que esta noche no se va a llevar a cabo la conexión con Juan Diego y no se le va a hacer a nuestro amigo. Sí, sí, sí.

A ver, dice Cintia, ¿tienes relato Nacho? A ver, Cintia, bándanos tu terminación, si es que se puede, ¿no? Por favor. Y dicen por aquí, a ver, dicen por aquí, Nacho, no nos terminó de platicar, es que no quiere interrumpir la llamada. ¿Ya la tienes? ¿No? Ok. Y dice que entonces de repente nos cubrió la neblina, ¿no? Retomando lo que les estaba diciendo de que estábamos con el brujo mayor, haciendo ese ejercicio, esa grabación y todo.

Llega la neblina, no nos vemos, nos escuchamos, sabemos que estamos ahí, pero no nos vemos porque la neblina nos envolvió a todos. Y de repente se va la neblina y al lado del profe, así le decíamos, el profe Antonio Vázquez, volteamos y un caballo y le resopla así. Todos, todos, todos nos espantamos, así, pero el primero que se espantó fue él, el brujo mayor. Ahora, ¿se espantó porque tuvo miedo?

No, se espantó porque tuvo la sorpresa, no, ya me imagino yo la cantidad de cosas que vio él en su vida, trabajando, pues dedicándose a eso, ¿no? Al esoterismo, a la brujería y él era un verdadero experto, algunos no creían mucho en lo que él hacía, pero tenía un buen, un buen de seguidores señal de que por algo, por algo era. Y esto viene a colación de que aunque escuchemos muchas cosas, aunque vivamos muchas cosas, el susto te lo llevas, por lo menos la sorpresa. ¿Qué tal, buenas noches?

Mi nombre es Yael Aguilar, yo soy de Tijuana, y bueno, pues por circunstancias personales me tocó que viajara a la CDMX. Bueno, ando por varias colonias y pues un lugar en específico pues las varias líneas del metro, lo cual pues me transportaba ya a las horas de la tarde, ya cuando estaba todo escuro. Sí. Mencionarles que pues había sucesos inexplicables en cada estación de la cual pues hacíamos las paradas.

Me percaté que pues en una estación eran como las diez y media, a las once, se suben unas personas de negro. Sí. De ahí, las personas me observaban, iban como cuatro personas más, casi los últimos vagones. Me percataba de que pues se nos quedaba viendo con una sonrisa muy diabólica. Sí. Bueno, pues pasaron una, dos, tres estaciones. Pues el metro ya no hacía paradas porque pues ya era noche y ya no había gente.

Donde se paran estas personas, pues la estación se veía así como de, pues la estación viejita, antigua de, por los años noventas prácticamente. Y pues estas personas nos miraban con una sonrisa diabólica. Cuando se bajan, se cierran las puertas porque hay pues cierto tiempo en lo que se cierran las puertas. Bueno, se cierran las puertas, cuando se bajan, se va la luz, o sea, así como que se apague el metro. Sí. Entonces, pues nosotros nos espantamos porque se apagó el metro.

Regularmente, pues esas zonas, esas zonas, estaciones del metro, cada cierto tiempo, a ciertos años, se dice que son portales, son portales del tiempo, donde pues espíritus, personas de otras épocas, pues, se mudan hacia el futuro, o sea, que en el año que estamos nosotros. Eso es lo que yo he experimentado, la CDMX, hay muchas cosas muy feas, muy crueles en los diferentes puntos de la CDMX. Me ha tocado estar aquí en la CDMX y creo que pues es mucho relato es paranormales.

Muchas gracias, muchas gracias a todos ustedes, a los locutores de este bonito programa de lo paranormal. Gracias. Y pues, cómo no, cómo no, recordando al famosísimo Juan Ramón. Así es. Yo tengo muchísimos años siguiendo este programa y pues hoy me atreví a enviarles este relato. Espero sea de su agrado y saluditos a todos. Gracias. Y aquí, como decía Juan Ramón, aquí se respira el miedo. Así es, aquí se respira el miedo. Gracias por estar participando y contándonos estas experiencias.

Así es, eres bienvenido, amigo, y muchas gracias por platicar esto. Fíjate, en días pasados, ¿no?, platicábamos acerca de las experiencias en el metro, cuántas cosas no se han visto.

Recientemente platicábamos de esa foto que se ha hecho viral en una estación del metro en donde se tomó, digamos que desde la mitad del andén y así al fondo se veía una persona, una silueta de una mujer o de algo o alguien que estaba como sentado, recargado en la pared, así hasta el final, por donde no sé si ustedes han visto que luego se suben los conductores del metro, así en esa pared la del final.

Inclusiva a veces hay ahí como una oficina, una caseta, algo tienen ahí y ahí estaba sentada una persona.

No se sabe bien si se trataba de un joven, una persona con la cabeza cubierta, solo se le veía el rostro como blanco, blanquecino, con algo entre las piernas, bien pudo haber sido no sé especulando un poco, un estudiante con una sudadera negra, con capucha y con su mochila en las piernas y con las piernas así estiradas, o sea se veía muy raro, no sé si ya llegaron a ver esa fotografía, la pueden observar en el susto de la mañana y estuvimos comentando al respecto.

Y fíjate que concuerda con muchas cosas, cuál es lo principal o cuál es el fenómeno que puede favorecer manifestaciones en el metro. Yo creo que lo principal y lo más importante es la gran cantidad de personas que confluyen en las estaciones y todos y cada una de esas personas van con su propia energía. Algunos una energía muy buena, muy positiva, muy blanca, otros una energía completamente lo opuesto, baja, densa.

De ahí que se diga que inclusive hay de esas personas que son capaces de absorber energías, que van al metro justo en las estaciones donde hay más afluencia de gente con el trajín, el ir y venir estresados y ellos van ahí con un placer porque sienten que se recargan de energía. Parece mentira, ¿verdad? pero son testimonios que aquí mismo nos han dado esos famosos vampiros energéticos pues ahí en esos lugares se dan unos banquetazos tremendos.

Así que sí, sí hay muchas cosas que pueden favorecer ese tipo de experiencias y sin contar la cantidad de veces que tristemente la gente ha decidido quitarse la vida de una forma tan horrenda como lo es ser arrollado por un tren. Ojalá me puedan mandar un saludo, los escucho desde la área de Juan Ramón en Campas Descanses, soy Juan Rocha Martínez, saludos desde San Luis Potosí, leyendas vivientes. Bueno gracias por estar aquí presentes y también queremos que nos cuentes una de esas leyendas.

Claro, pues para eso estamos, ¿no? Para eso estamos. Ya veo mucha participación de nuestros amigos, dice Cynthia Flores, ¿podrías ser la energía al ser una ciudad muy antigua? Claro, claro, claro que sí, Cynthia, tienes mucha razón. No por nada, en sitios específicos, por ejemplo hace unos días también mencionábamos allá la plaza de las tres culturas, ¿no? Entre Atelolco.

Y justamente ahí ha habido pues acontecimientos muy fuertes que han dejado marcada, pues la ciudad han dejado marcada la capital. ¿Con qué? Pues con tragedias horrendas, muertes terribles, sin contar todo lo que sigue pasando y también de ahí es más de los, son condominios, ¿no? Hay entre Atelolco y sigue habiendo manifestaciones.

Claro, todavía una de las experiencias que más me han dejado contraria fue ahí en Atelolco que fuimos a hacer una visita, de esas visitas que solíamos hacer con todo un equipo, principalmente cuando Radio Fórmula nos ponía a nuestra disposición un vehículo con chofer para podernos trasladar en una camioneta todos juntos y entonces sí congregábamos a, bueno, obviamente iba Juan, iba el maestro Zoham, el doctor Alonso Zenil, iba por supuesto

también el pastor Roberto Guazzo cuando había oportunidad. Hola, buenas noches. Ya está con nosotros Cynthia. Hola. ¿Te oyes? A ver, ¿ya? Ya te escucho mejor. Ah, ok. Mi querida Cynthia, ¿dónde te ubicas tú? Nada más recuérdame, por favor. ¿En Denver? Eso es. ¿Y qué nos quieres platicar? Pues ahorita escuchando. ¿Y qué? ¿Y qué? ¿Y qué? ¿Y qué? ¿Y qué? Yo estaba escuchando al muchacho que estaba contando de que veía como fantasmas o algo así. Me recordó de que hace poco.

Sí. Bueno, no hace tanto, hace como varios meses pues. Aquí en la casa, mi mamá me había dicho que ella sentía algo en su cuarto. Sí. Y yo le decía que pues le digo no, no empieces, no empieces. Aquí no hay nada. Entonces, este, pues en varias ocasiones cuando yo me estaba arreglando en mi cuarto, yo dejo la puerta abierta. Sí. Y está así como el pasillo para las escaleras hacia abajo. Entonces, este, en varias ocasiones yo sentía como que alguien, como se asomaba a mi cuarto.

Ajá. Lo que yo sentía es que era un hombre. Y entonces lo sentí varias veces, pero en todas esas veces yo como lo ignoraba. La energía que se sentía como la ignoraba. Ok, o cintia. Amiga, dame un segundito, necesito hacer una pausa, ¿me esperas? Sí, está bien. Gracias. El miedo FON, mensaje de voz o de texto 55-2193-59-26. Porque la verdad se esconde bajo la leyenda, la ponemos al descubierto aquí, en La Mano de Luda. Quieres iniciar, hacer crecer o monetizar tu podcast?

Saber todos los secretos de todos. Dónde y cuando quieras. ¿Les va a cambiar la vida? RSS.com. Almacenamiento, distribución y programación de tus episodios en un solo lugar. Hosteado y distribuido por RSS.com. RSS.com. Hacer podcasts de manera fácil. No me solté, solo me di cuenta que nada me sujetaba. Sabiduría en las redes. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. La Mano Penuda. Continuamos, ya tenemos aquí a Cintia, que nos está platicando su experiencia. Así es, tenemos a Cintia.

¿Estás ahí amiga? Sí, aquí estoy. Nos platicabas que sentías una energía como de un hombre, una presencia. Sí, como de un hombre. Y entonces, pues donde nosotros vivimos, las casas son nuevas. Apenas hicieron esta comunidad hace como dos años. Y entonces, al lado de mi casa está un tipo de lugar como para ir a caminar. Y ahí no pueden hacer construcción porque es como una zona protegida por el Estado. Entonces, pues ya en mi patio puedes mirar todo.

Así como en el rancho que hay muchos arbustos y nomás hay un camino y mucha tierra y así. Entonces, pues ya yo estaba sintiendo también eso. Y no, pues lo ignoré. Lo ignoré por completo. Y una vez, pues yo sentí que pasó por mi cuarto y se fue por la ventana. Y ya después ya no lo volví a sentir. Ok. O sea, fue como pasajero, ¿no? Nada más. Sí, como si estuviera pasando.

O no sé, a veces yo pienso que como que si les pones atención o así más caso haces a eso, como que a lo mejor puedes ver o sentir más actividad. Eso es correcto.

Suele suceder así, mi amiga, justamente lo que tú mencionas, porque cuando ellos detectan que ya pueden ser vistos o que alguien lo siente, una de dos o aprovechan para tratar de transmitir un mensaje y eso te lo digo por las personas que tienen evidencia, aunque no lo quieran o aunque apenas estén dando cuenta o lo hacen simple y sencillamente por tomar energía, provocando miedo. Justo lo que decíamos, no?

Cuando sentimos miedo emanamos energía y esa energía es aprovechada por ellos para alimentarse. Sí es como que entre más energía más caso les haces, más poder les das. Sí, es cierto, eso es cierto. Y luego, mi amiga, eso nada más ha pasado una sola vez, solamente aquella ocasión. Pues, pues sí, sí, nomás esa vez yo todo el día siempre los estoy escuchando, escucho los shows que no alcance escuchar en la noche o los del susto. Siempre estoy aquí sola porque todos van a trabajar y a la escuela.

Sí. A veces como que empiezas a sentir miedo, pero digo no, no empieces. No empieces con cosas de miedo. Sí. Ajá. Y otra cosa que les iba a decir es que ayer un muchacho estaba contando una historia y se escuchó como en el fondo la risa de una mujer. Les mandé mensaje, no sé si lo leyeron, pero entonces hoy estaba tratando de escuchar el show de ayer y no encontré el relato del muchacho, así que ya no pude volver a escuchar si se escuchaba o fue mi imaginación o qué. O algo así.

Ah, tengamos que checar ese relato de ayer, ¿verdad? Tú te acuerdas más o menos quién fue, de dónde era o a qué hora pasó? Pues aquí en mi teléfono ya como aquí de donde estoy eran las 8.25. Entonces me imagino que ya serían las 9.25, no sé qué hora sea ya. Pero era luego, luego después de cuando dicen que se acaba la primera hora de las estaciones de radio. Ajá, ok. En nuestro bloque 5 era justamente Ulises que estaba platicándonos de duendes y todas esas cosas que tenía, ¿no?

Hay que checar ese algo. Lo vamos a checar, mi amiga. Y lo vamos a comentar. Sí, ok, pues gracias y buenas noches. Hasta luego, mi querida Cinta, gracias por preocuparte en comentar con nosotros. Ok, gracias, bye. Hasta luego, mi amiga. Ah, no sé, había un ruidillo por ahí medio raro. Pero afortunadamente alcanzamos a sacar bien la llamada y pues vamos a continuar con más historias y relatos y esas vivencias que tú has tenido. Y precisamente dice Manuel Hermes, oye muchos ruidos.

Altres manos libres. Es bueno. Fíjense que sí, es una sugerencia que nosotros les hacemos con tal de que fluya mejor la llamada. Regularmente nos hemos dado cuenta que cuando hablamos con alguien a través del speaker, es decir, quien está del otro lado, tiene el speaker puesto, se oye como más ruido todo el ambiente que le rodea.

O bien cuando tienen colgado el audífono y pues este manos libres de audífono precisamente, a veces va, la gente va caminando o va tallando con la ropa y todo eso pues obviamente un micrófonito muy sensible, pues se escucha como ruido. Preferimos, si es posible, que cuando tengamos comunicación con ustedes, que se pongan el teléfono al oído y eso ya sabemos que nos va a dar mucho mejor resultado. Sí porque la intención es escucharlos perfectamente, todo lo que quieren contar y compartir.

Buenas noches, ¿cómo te llamas? Sí, bueno. Hola, ¿cuál es tu nombre? Francisco. ¿Desde dónde nos escuchas, Francisco? Desde Álamo, un pueblito de Álamo de Cádiz, Veracruz. ¿Y qué tal Veracruz ahorita en estos momentos, el clima? Pues ahorita estaba así, acaba de dejar de llover, había estado lloviendo y como un poco de fresco. Ah, qué bueno que ya se tranquilizó, pero también eso nos da una ambientación tétrica para escuchar lo que nos quieres contar de qué se trata.

Bueno, mire, lo que pasa es que hace años, como en el año 2001, me encontraba en una ciudad, pero no quiero decir su nombre por lo pronto. Está bien, no te preocupes. Estaba pasando por momentos, podríamos decir que difíciles en situación, difíciles en cuestión económica. Entonces, tú no tenías yo trabajo y me dice un compañero, dice, oye, ¿verdad que tú andas buscando trabajo? Yo digo, sí, no quieres trabajar, es que me ofrecieron, pero es en la noche.

Y entonces yo le comenté, le dije, bueno, es que yo nunca he trabajado en la noche, pero pues necesito trabajar. Y le estuvo pensando así como una semana, dice, bueno, si te decides, dice, pues ya me dices. Y pues ahora sí que en ese momento, como le decía, estaba pasando por momentos, dice, en cuestión económica. Me hablan unos familiares que me dicen que mi papá estaba enfermo, que necesitaban dinero y yo pues desesperado. Dice, bueno, pues ya que voy a ver a mi amigo, le dije que sí.

Y ya me llevó a ese lugar, era una empresa grande. Dedicaban a hacer lo que son, empastar libros, imprimir, o sea, muchos tipos de cuestiones en cuestiones tipográficas. Y pues ya yo le pregunté, bueno, ¿qué tengo que hacer aquí? Y pues ya me dijeron que tenía yo que encargarme de ahí, de estar al pendiente de los que trabajan ahí. Y que recibir material de tipo gráfico. Pero era en la, como le comentaba, en la noche, ¿no? Y pues ya.

Los primeros días, pues yo no, la verdad que no es todo normal porque trabajaban los señores o las muchachas, las señoras, ahí trabajaban y pues tenían un turno tanto de día como de noche. Y pues como las primeras, le digo, los primeros días, pues todo tranquilo porque pues me sentía acompañado y estaban. Lo único que me costaba de trabajo pues era este, el de mantenerme despierto porque la verdad este, pues yo nunca había trabajado en la noche. Sí, es casado. Sí, me entraba bastante sueño, ¿no?

Y bueno, me dice un muchacho de ahí, de los que trabajaban en una de las máquinas, eran varias máquinas que se dedicaban a hacer este, cada una se dedicaba a imprimir, otra a empastar, otra, un sinfín de cosas que se hacían. Y uno de ellos que estaba más cerca de ahí donde yo estaba, me dice, oye, tienen sueño, ¿verdad? Le digo, sí. Dice, mira, si quieres, vete a, pues en la noche ya los de oficina no se quedaba nadie en ellos quedaban, ellos trabajaban en la parte de arriba de este edificio.

Y entonces dice, el único que me quedaba yo como encargado pues era yo, ¿no? Yo la verdad que ahí la hacía de encargado, de vigilante, de, pues hay mucha cosa en la noche. Y dice, si quieres, vete a dormir ahí a esta recepción. Dice, una hora o dos horas que te duermas tú ya. Y ya me fui, yo volví. Dice, ya me metí yo a dormirme, pero este, ese día, pues yo me, sí, tenía sueño, me he dormido, pero, pero me dio este, me daba como miedo estar ahí en ese lugar.

Francisco, permíteme, tenemos que hacer una pausa, no te vayas, por favor, regresamos contigo, el miedo phone, 55-2193-5926. Todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos, aquí en, La Mano Peluda. Te dejaría jugar con mis sentimientos, pero no tengo sabiduría en las redes. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil, La Mano Peluda.

Francisco regresamos contigo, entonces, en este trabajo que lo tomaste por necesidad en la noche, te daba mucho sueño, te dijeron que te fueras a un lugar donde en ese horario las personas no se quedaban, ¿y qué pasó entonces? Ajá, ajá, bueno, entonces, pues ya, este, fui yo, ¿no?

Y me recosté ahí en un sillón que estaba ahí, y este, pero no me pude dormir, y pues, de repente, pues, me ganó como el sueño, pero empecé a soñar con muertos, ¿no?, con gente que ya había, pues, conocidos familiares que ya habían fallido ya mucho tiempo, ¿no?

Y este, entonces, me daba, en el sueño empezó a dar miedo, pero como que de repente apareció mi abuelo, él ya falleció en el 89, y él me dijo, dice, oye, hijo, dice, no tengan miedo, dice, no te va a pasar nada aquí, yo te estoy cuidando, tranquilo.

Y entonces, cuando él me dijo así, yo como que sentí una, algo así como una paz, una tranquilidad, algo que nunca había sentido, y me quedé, este, pues, ahora sí que con esa convienda, pues, me quedé dormido, que si acaso, nada más fueron como una hora,

una hora y media, ¿no? Pero este, pero pues ahora sí que le digo, me dio esa tranquilidad que nunca he sentido, y pues ya no, se pasó mi hora, y ya me fue, el muchacho fue a verme, y me dice, no, pues ya, ah, bueno, pues ya, ya estaba yo tranquilo, y dice, ahora yo, este, dice, ahora tú, este, nos eches aguas a nosotros para dormir, porque la verdad, ese, iba el jefe, iba por ahí de la una o dos de la mañana a checarlos.

Ajá, iba a checarlos, por ahí de la una, dos, tres de la mañana a vernos, y entonces, pues ellos también les ganaban el sueño, y se dormían, pues, los de una hora, nada más, y este, pero pues me encargaban a mí, no, si viene alguien, nos despiertas, ah, bueno, sale, y así pasaba, y este, igual, otro día también otra vez, dije, no, pues como, no me pasó nada, voy otra vez, pero ese día, sí, me pasó todo lo contrario,

sí, la verdad, sí, empecé yo a soñar cosas, nada que no, o sea, terroríficas, no, o sea, que, gente que ya había fallecido, cosas, cosas malas, no, cosas que me, que me asustaron, y entonces, bueno, esa fue una de las tantas cosas que pasaron ahí, pero otra de las, de las cosas fue de que, pues, este coral tiempo, ya no dejaron que trabajaran gente en la noche, o sea, ya empezaron a quitar gente, porque, los del ayuntamiento, este,

ya no dejaban, porque los vecinos se, se quejaban del ruido que hacían las máquinas, y este, entonces, pues, fuera pintando gente, y ese fue el problema, porque, pues, ya, ojo, porque ya yo me empecé a quedar, a quedar solo, ya nomás se quedaron unas cuantas gentes a velar, le llamaban esos, no, unas chicas o mujeres, no, y entonces, pues, pues ya, este, un día en Pegado, a donde guardaban cosas, yo me recosté, porque, pues, ya no

había nadie, ya, yo me recosté, Dadito, ya no estaban las muchachas estafando, trabajando, empastando unos libros, sino que cuando yo me, me, me recuesto, este, empiezo a escuchar ruidos, ruidos al lado de donde estaba yo, que era como, este, como un cuartito donde guardaban todas pinturas y todo ese tipo de cosas, y este, y nomás entrecerré los ojos, porque no estaba durmiendo, entrecerré los ojos y los abro, y veo enfrente de mí, como,

como una cara, pero nada más yo le veía los puros ojos, y como que la, la boca, o sea, no era una cara, unos ojos, nada más, una boca que me decía, vete, vete, vete, entonces yo, pues, volví a agarrar los ojos y me los estallé, y este, y vuelvo a abrir los ojos y ya no había nada, y pues la verdad sí me espantó, y me paré corriendo, y, pues, ya, fui a ver a las chicas que estaban trabajando, y me dicen, ¿qué te pasó?, porque lo vemos asustado, no, nada, le digo, dice, ¿lo asustaron, verdad?

Sí. Le digo, pues sí, le digo, y este, ¿qué le pasó?, ya les conté, y ya me dijeron ellos, no, es que aquí, aquí espantan, dice, le digo, poco, sí, dice, ¿qué espantan?, le digo, ah, bueno, ok, y este, y ya fue, fue una de las tantas cosas que me pasaron ahí, después de empezaron a suceder muchas cosas, pues ya no se quedaban, ya se empezaban a quedar menos gente, y otra de las cosas que pasaron fue de que las chicas que trabajaban

ahí, igual, había como a las dos, tres de la mañana se durmían una hora, y igual me decían a mí, apóyanos, este, si viene el jefe, pues, tocas el timbre, y pues ya, este, nos levantan, o nos despertamos rápido, porque no podemos, este, nos da muchos años, le digo, ah bueno, sino que en una de esas, de esas noches, este, allá en ese lugar, pues, como en esos tiempos llueve, llueve y hay mucha neblina, ¿no?, entonces pone el lugar

medio tétrico también, y este, y, y sino que en una de esas noches, las chicas, pues ya se fueron a acostarse, acostaban ahí entre la, lo que había ahí, el cerro de, el desperdicio de, de papel que teníamos, y de repente, me empiezan, me vienen a hablar, oye, este, venga, venga, ¿qué pasó?, es que no sé, este, necesitamos que, que nos apoye, porque una chica se puso mal, bueno, ¿qué le pasó?, y ya yo voy a verla, y la

muchacha, pues, estaba gritando, decía que, decía que, este, que se le habían subido los, los, este, unas arañas en el cuerpo, y que la estaban atacando, y eso, entonces, digo, oye, pero ¿qué tiene?, le digo, se tomó algo, no, nada, simplemente, este, nos dice eso, y la chica estaba temblando, y temblando, y ya yo le digo, no, pues, hay que llevarla al seguro, ¿no?, pues, que se va a enojar el patrón, ¿cómo nos vamos a ir?, pero

uno, pues, ya véanla, le digo, porque la verdad, le digo, se ve mal, o sea, la chica está histérica, y pues, ya se la, se la llevaron, y, este, y, y, pues, eso también, le digo, que me, me, me, este, me pareció extraño, ¿qué le pasara a eso?, eso, a esa muchacha, ¿no?, y, y, y muchas, muchas cosas más que, que pasaban ahí, otra, otra de las cosas que pasó, el señor que se quedaba en la mañana, me, me decía, oye, este, Francisco

dice, a ti nunca te ha pasado nada aquí, y le digo, pues sí, don Carlos, le digo, ¿por qué?, dice, bueno, yo te pregunto, dice, ¿por qué?, veo que te quedas en la noche, y, pues, no, hasta ahorita no me has dicho nada, le digo, pues no don Carlos, le digo, pero por no aguanto, le digo, y este, dice, mira, te voy a contar algo, dice, un día ese, yo estaba, me, bueno, un día ese, y sábado y domingo ya no se trabaja, y nadie

se queda, dice, y yo estaba ahí, este, pues, ahora sí que, sentaba nada más pero cerrado todo, y cuando escucho ruidos detrás de las máquinas, y me voy a ver, dice, cuando veo, dice, una, una personita chiquita, dice, con un sombrero grande, y andaba ahí atrás de las máquinas jugando, dice, hombre, si yo me, me espanté, y, y lo único que hice fue abrir la, la, la puerta, dice, y me salí, dice, porque la verdad, si me dio miedo,

me, me, me, ahora sí que me sorprendí de ver esa perdonita jugando entre las máquinas, y por eso te pregunto yo que si no te ha pasado la, la, nada, le digo, no, pues, le digo, sí, sí me han pasado cosas, y ya con el tiempo, pues yo me tenía que aguantar porque

ya no, pues, necesito la, el dinero, ¿no? Y, y este, y, y pues, después, claro, a un, a un señor que también este, que también este, para que me acompañara, porque no sé si supieron o qué, qué onda, pues, la cosa es que lo, lo mandaron, él era el, este, familiar también de ahí, del, del, del patrón, ¿no? Y este, y lo mandaron ahí, y me dice, y también me dijo, dice, oye, ¿qué dicen la gente que aquí espantan, ¿verdad? Pues, no sé, le digo a lo mejor, yo no le quería comentar nada, dice, ¿qué

van a espantar aquí? No espantan nada, dice, y, y había un, como un, este, un, un, como callejóncito, algo así dentro de ahí del, del lugar, que siempre estaba oscuro, y él le gustaba quedarse ahí, apagaba todas las luces, todas las luces, y este, nomás yo donde yo me quedaba, a veces, pues, ya a veces ya no se quedaba nadie, pues, yo me iba más al fondo y ahí me quedaba, y él se quedaba ahí, pero se quedaba sentado, sino que yo

me había, como, recostado, y más al rato, como a las dos de la mañana, que alguien viene entre la oscuridad, y me, y me dice, dice, pero se venía riendo, y se venía sobando las, las rodillas, y ya, este, me, lo veo yo, y, pues, me levanto, ¿no? Le digo, ¿qué, qué pasó, qué pasó, son? Dice, no, dice, tam, así con groserías, no, dice, yo no sé si espantan o no espantan aquí, dice, pero, dice, yo estaba sentado, dice, en el, en una silla, dice, cuando de repente veo una persona chiquitita que me

dice, ¿sabes qué? Dice, te voy a llevar, dice, y cuando me dice así, pues la silla se empieza a elevar, y este, y pues yo lo que, le dije, no, me llevas, y con una grosería, y me voto, dice, y cuando me voté, pues me caí en el suelo, dice, y se venía riendo, él, le digo, ya ve, le digo, usted dice que no espantan, y, y, y, y bueno, pues ya dentro de esas tantas cosas que pasaron, lo, ya lo último que me, que me pasó, ya de las últimas

cosas pasaron ahí, este, fue de que era un, un, este, en, más o menos como a las, ese día me quedé completamente solo, nadie fue a trabajar en la noche, y pues yo ahora sí que, este, me quedaba despierto, más que nada por, por, por, para seguridad mío, yo sentía que si me dormía, pues me iban a espantar, y este, y me quedé despierto, pero ya como a las, eso, faltaban como unos cinco minutos para tres de la mañana, bien que escuché

como me fui para la recepción, había una, una, una silla ahí grande, un sillón, y ya dije, bueno, pues me voy a recostar un rato aquí, ya van a son las tres de la mañana, ya va amanecer, y, y, y pues, ah, y sí, yo siento que, pues que sí espantaba, ¿no? Y, y, y pues amasore. Sí, yo creo que sí, de todo, después de todo lo que nos contaste, yo creo que así

es. Nosotros agradecemos muchísimo, Francisco, que nos habas compartido estas experiencias, y cuando quieras, podemos volver a platicar, que tengas excelente noche. Ok, muchas gracias, hasta luego. Hasta luego, mi amigo, y es que ya nos tenemos que ir, tenemos que cerrar la transmisión. Les agradecemos como cada noche que hayan acudido a esta cita para escuchar estos temas que nos apasionan. Que descanses, que tengas excelente noche, que Dios te bendiga. Soy Gina Áviles.

Saludo, Gina, también me despido. Yo soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes porque juntos escuchamos muy buenas historias. Que descansen, que tengan bonita noche, y como decimos aquí, cabot. Esta fue una producción de Grupo Fornuda.

Transcript source: Provided by creator in RSS feed: download file
For the best experience, listen in Metacast app for iOS or Android