Noticias, deportes y espectáculos en tu plataforma de podcast preferida. Grupo Fórmula. Advertencia. Las opiniones de los participantes y colaboradores no corresponden necesariamente con las del programa o la empresa. Si este programa es escuchado por menores de edad, se recomienda que lo hagan en compañía de un adulto. Y nosotros hemos estado ahí. El espíritu de bruja. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil.
El que no es conmigo en contra de mi es, ni el que conmigo no recoge de ramos. Porque conocemos de raíz a los especialistas. El demonio es una figura que ha aparecido en todas las culturas. Y no es una figura cristiana. Documentaremos todas esas experiencias que no tienen lógica alguna. Con Georgina Avilés e Ignacio Muñoz. Llegó la hora de poner las evidencias sobre la mesa. Fantasmas. Voces. Apariciones. Psicofonías.
Mitos y leyendas que rodean al mundo sobrenatural quedarán al descubierto aquí en... La Mano Peluda. Desde la ciudad de México, para todo el mundo, esta emisión de lo insólito y de lo que no tiene explicación lógica, pero que a ti y a nosotros nos apasiona. Soy Gin Avilés. Y que gusto que estés esta noche con nosotros. Hola, ¿cómo están? Buenas noches. Bienvenidos sean a este programa que por tradición es donde vamos a platicar de lo increíble y también de lo que nos apasiona.
Porque de lo que es natural, en todos lados, se habla mucho. Yo soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes porque juntos vamos a hablar de esos temas inquietantes. Queremos tu participación a través de la multilínea 55-5279-2291, la página RadioFórmula.com.mx y en Spotify encuéntranos como La Mano Peluda Grupo Fórmula.
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Bienvenidos a esta noche esteluznante. Esta noche vamos a hablar de un tipo vampiro mencionado en el folklore de Malasia. Es una mujer que ha hecho un pacto ritual para poder tener este poder sobrenatural. Sin embargo, para que la mujer reciba estos dones debe realizar varias promesas. Una de ellas es que no comerá carne por 40 días. Y si se rompe esta regla se convertirá en una criatura vampírica maldita de la que hoy te vamos a comentar.
Durante el día aparece como una persona normal pero cuando cae la oscuridad su cabeza se desprende del cuerpo arrastrando todos sus órganos internos detrás de ella mientras busca comida. Antes del amanecer la llamada pengalán debe volver a su cuerpo hueco para retomar su apariencia humana. Cuando apara sus órganos colgantes en una tina de vinagre que guarda en su casa esto lo limpiará, lo encoge, lo que facilita mucho la entrada a través del cuello abierto.
¿Habías oído hablar de esta criatura vampírica llamada pengalán? ¿Qué se dice? Es de mal augurio. Una mujer que por el día es alguien normal pero por las noches se transforma en un ser infernal. Vamos a platicar de esto además de escuchar todas tus anécdotas que quieras relatar y compartir. Empecemos con lo que has vivido. Les quiero compartir en esta ocasión un relato. Adelante.
Bueno, no que sucedió, que nos sucedió a unos compañeros y a mí cuando trabajábamos de guardia de seguridad aquí en esta paluca. Era una planta a donde hacían redes de pesca. Era una planta muy grande. Bueno, pues lo que pasa es lo siguiente. Pues tendríamos que hacer el rondín como a las 10, 11 de la noche y en el transcurso del día también. Pero en el día, obvio, no hay tanto peligro como en la noche. La planta estaba obscura.
Poco a poco entre mi compañero y yo le fuimos acomodando los cables para que tuviéramos luz. Más que nada por la seguridad de nosotros mismos. Y no, pero resulta que mi compañero se va del lado de afuera, por el patio. Y yo me fui por el lado de las máquinas en el interior de la planta. Iba alumbrando, iba chiflando y para esto cabe mencionar que teníamos como cuatro perros callejeros. Muy buenos guardianes por cierto.
Mira. Y ya llegar a la puerta para dar vuelta a la izquierda para encontrarme con mi compañero, oí un ruido y dije, estos médicos perros ya tiraron algo. Pero bueno, es un fierro, no le pasa nada. Y ya nos encontramos mi compañero y yo. Y ya le digo, ¿qué novedad hay? Dice, no, pues ninguna. Dice, lo mismo de siempre. Digo, acompáñame. Le digo, quizá que tiraron los perros. Dice, bueno, pues a ver, vamos. No, revisamos y nada.
Había ratas y todo eso, pero no, o sea, no, eso no es de peligro, por decirlo así. No, pues nada. Llegamos a la caseta. Le digo, ¿qué pues? ¿Me echamos un cafecito? No, casi. Enfrente había una señora que tenía un expendio de pan. Le compramos unos panes, nos regresamos, empezamos a... Teníamos una tele bien chiquita porque no nos permitían tener ese tipo de... Equipos, sí. ... de aparatos. Bueno, estábamos viendo la tele y todo eso y de repente se oye...
Hagan de cuenta como si cayera un vaso, así los vidrios. Y como afuera luego había muchachos que se drogaban. Le digo, estos hijos del maíz ya ventaron una botella y se van a cortar los perros. No, pues, este, checamos y todo eso. Nada. Ya, este, con nuestras tazas de café en la mano y nuestro... Ya traía un bolillo y él traía creo que una concha. Sí. Y ya continuamos, este, viendo la tele y platicando y todo eso. Cuando de repente igual tocan la puerta y que me dice mi compañero dice,
ya llegó, ¿qué? Venancio. Él era el supervisor. Dice, ya llegó el Venancio. Digo, pero no se oyó el carro. Dice, no, ese era él. Y ya, pues abrimos. Ah, caray, pues nada. Pero un toquito así, ¡tas, tas, tas! Muy fuerte. Tocaron tres veces fuerte, pues era un portón grande. Cerramos otra vez, le pusimos el candado, el cerrojo y todo. Y le dije, le digo, pues ahora sí que vamos a echar un bolado a ver quién, quién, este, que duerme primero, tú o yo. No, pues, este, me ganó la reja de adentro.
Yo dije, no, pues, no. O sea, la barda tenía como cuatro, cinco metros de altura. O sea, no, no, no era... No era posible que alguien se abrincara a menos que ella tenía una escalera. Y ya que, este, que voy, no, pues, no había nadie. En eso, que andaba caminando, yo dije, no, pues, tengo ganas de orinar. Me iba a ir ahí donde está el pastito, pero dije, no, no, no, no, mejor ahí donde están las regaderas, están los baños y todo eso. Fui, este, hice el baño. En eso cierran la puerta.
Y que le digo, le digo, oye, no, igual otra grosería. Digo, no, que estabas dormido. Y ya que salgo, nada. Que le dije, aire, pues, no, no puede ser el aire. Y ya, llegué allá a la casetita. No, hombre, este cuate bien tendido, bien dormido. Y ya, continué, continué, continué. Y eso otra vez se oye un golpe, pero ligerito. Así como que, dije, híjole, sí se brincaron, están quitándole, no sé, el motor a una máquina. Pero los perros, no, no, no hacían nada. No, pues, qué raro. Pues, voy.
Pues, nada, tampoco. Ya se despertó mi compañero. Dice, ¿qué? ¿Ya me toca? Le digo, no, todavía, tíndate otro rato. Le digo, fíjate que, fui al baño y así, así, así. Dice, ah, también a ti te espantaron. Dice, porque yo también, hay veces que voy al baño y me tocan la puerta. Le digo, pues, yo hasta pensé que eras tú. Dice, no, dice, pues, aquí lo que pasa que sí espantan. Bueno, pasó. Llegó el otro día, hicimos el cambio de turno a las ocho. Llegan los compañeros.
Aquí te vamos a interrumpir, David, porque tenemos que hacer una pausa. Revisamos contigo el Miedofon. Mensaje de voz o de texto, 55, 2193, 59, 26. Todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos. Aquí en La Mano Penuda. Has abusado, pero ahora estoy desabusado. Sabiduría en las redes. Porque no todo tiene explicación lógica. La Mano Penuda.
Tenemos muchísimos amigos que son guardias de seguridad y que siempre hemos reconocido que son muy valientes, no solo porque se tienen que enfrentar a cualquier persona que pueda hacer algún daño y tienen que estar vigilando, sino que también se tienen que enfrentar aquello que no tiene explicación lógica. Continuamos con David. Nosotros nos vamos y entramos hasta el otro día. No, pues transcurrió parte del día, ya como a las 10, 11 de la noche, igual vamos a estar en rutín.
Pero para esto ya habíamos comprado leche y pan. Bueno, pues al dar la vuelta, pero ahí ya íbamos los dos. Los perros igual atrás de nosotros. Luego se encarregaban, corrían, estaba muy grande. Estaba muy grande la planta. Perdón. No, pues resulta que oímos una carcajadota, Gina y Nacho, pero una carcajadota bien... No, no, no, no, no. Una cosa horrible, pero una cosa fea. Y que no regresaban. No, hombre, los perros unos corrieron para adentro, todos se echaron a correr ahí en el patio.
Como hay unos arbustos ahí se escondieron, estaban chigui, chigui. Dicen, no, sabes qué, vámonos, Alhacita, esto ya no es bueno. Y no, pues así pasa en esos lugares que están desolados, fábricas y todo eso. Pues esta es mi pequeña contribución a este programa, La Mano Peluda. Y pues un saludo a todos los compañeros, igual que se dedican a la seguridad privada. Yo ahorita ya por mi edad ya no me contrata nadie. Tengo 63 años, pero bueno, trabajo en otras cosas.
Pues Gina y Nacho, les agradezco mucho su atención. Que pasen bonita noche. Bonita noche y mira lo que viviste. Y esto es solo, yo creo que, una de esas experiencias en la labor que desempeñabas, seguramente tienes mucho más que contar, motivo por el cual te esperamos muy pronto. Sí, siempre es espeluznante Gina, cuando un elemento de seguridad tiene que hacer su rondín. Se dice fácil, voy a trabajar de seguridad privada, voy a ser guardia en alguna empresa XOY.
Se dice fácil, pero ya estando en el campo laboral, ¿sabes qué señor? le toca darle el rondín en la planta. A ver, tenemos mensaje. Hola, buenas noches Víctor. Así es, buenas noches. ¿Cómo estás? Muy bien, ¿y a ustedes? También, ¿desde dónde nos escuchas? Desde Oaxaca de Juárez, otra vez. Andale, mira que lugar, está bonito. Te cuento. Sí, oye, tú también eres guardia de seguridad. Así es, yo también soy guardia de seguridad.
Yo había contado una historia acerca de los ruidos extraños en la Universidad de la URCE. Ah, sí, sí, lo recuerdo. ¿Y hoy quieres contar algo más? Así es. A ver, adelante. Bueno, mira, lo que pasa es que ahorita me mandaron otro servicio que es una empresa de automóviles que se llama Kia. Sí. Entonces, aquí yo estoy solo, completamente solo. Nada más que siempre hay veces que siempre, siempre en los baños o en los baños, o sea, aquí hay un ruido de alguien que está chillando.
De hecho, tengo los audios. Ajá, oye, ¿pero los tienes ahorita? Bueno, ahorita disponibles no, pero los mueremos mañana. Ah, bueno, sí, sí, sí. Pero, o sea, yo los audios los tengo claritos. Se escucha que alguien está chillando, alguien adulto, pues. Pero están en el área donde están los baños de donde están los clientes. ¿Y el sonido de voz de hombre, de mujer, de pequeño? Pues esto se oye como de un hombre, pero o sea, así chillando tal cual. O sea, se escucha como de dolor.
Ajá, como de dolor, un lamento extraño. Este no lo identificas con la llorona porque dices que es de hombre. Es de hombre. Ah, no, de hecho no, o sea, es lo contrario, pues, porque es de un hombre, pero se oye clarito como está llorando. Un lamento en el audio, solo que ahorita se descargó el otro teléfono y no se los puedo mandar en este momento. ¿Y no podrías imitar el sonido para ver si entendemos cómo es? Pues de hecho ahorita no se va a oír mucho.
No, no, no, que tú lo imites. ¿Cómo le hacía? Más o menos. Como que, uh, uh, uh, así como que, oye, un lamento normal. OK. Ajá, pero o sea, como que está llorando en los baños y luego es a la una de la mañana casi. Eso es, dice Luz Arellano que si no será el lamento del muerto. Pues probablemente, porque de hecho, o sea, yo, haga de ejemplo que de aquí entro a las siete de la noche. Sí. Y salgo a las siete de la mañana, pero ya lo del personal, a las ocho de la noche ya se van todos.
Y ya quedo yo solo acá en la agencia. Esperando por si llegan más carros, este, o así, ¿no? Pero, o sea, de ahí en fuera no nadie más está acá. Ahora, ¿es una agencia donde hay mucho movimiento o es poco? Durante el día. Pues realmente es poco porque es una, este, agencia normal, o sea, normal es la de Kia, ¿no? Ajá. Puros caros de la marca Kia están ahí. Claro. Yo apago todo, o sea, me trabaja es apagar todo y esperar que lleguen más caros por si es que llegan a Venet.
Ajá. Pero si no llegan yo nada más tengo que estar dando mis rondines. Entonces, esto me pasó de chanthir, este, que fue mi primer turno en ese servicio. Ah, apenas es la primera vez que estabas ahí. Así es. Y ese baño, haga ejemplo que es cuando tiene sensores los focos. Cuando uno pasa se prende. Sí. Y esa vez que escuché el ruido yo pasé y no se prendieron los focos. Mmm, qué extraño, se debieron haber prendido, ¿no?
Ajá, se supone que se debieron haber prendido y hasta en las cámaras porque la agencia tiene cámaras. Sí. Se supone que debían haber grabado cuando yo pasé y vieron que pasé pero no se prendieron las luces. Mmm, ¿no habrá un interruptor por ahí que active el sensor o algo así? Pues, mmm, bueno, les digo que no sabía decirle porque pues es el primer turno en el que estoy. Así es, sí, claro. Poco a poco te irás enterando, ¿verdad?
Sí, poco a poco me iré enterando de que si pasó algo ahí o no. Yo les quería comentar porque de hecho tenía el otro teléfono grabando porque tengo que entregar evidencia en mi empresa. Mmm. Entonces yo en cada recorrido yo grabo y afortunadamente se grabó pero como les comento ahorita no tengo fila de hecho en el otro. Entonces no les puedo enviar pero posteriormente sí me dan la oportunidad mañana de enviárselos. Sí, amigo. Para que lo suban para ver qué puede ser, ¿no? O sea sería emocionante.
Vamos a ver si es posible que Víctor involuntariamente haya podido grabar el llanto del muerto. Tal vez. Así es. ¿Verdad? No se sabe qué ocurrió ahí y hasta que no se haga una investigación o por lo menos tus antecesores que se pudieran poner en contacto contigo para decirte oye no vayas allá al baño de los hombres porque ahí se escucha algo muy feo. Sí, claro. ¿Verdad? De hecho no me avisaron nada. Yo al otro día, yo le comenté a mi relevo y no me dijo nada. No, está bien.
Mmm. Ok, bueno pues ahí está mi amigo. Vamos a ver si en los días subsecuentes puedes encontrar pues alguna relación con todo lo que ha ocurrido y si es que hubo algo que haya dejado ahí impregnado de energía ese sitio, mi amigo. Claro, así es. Y espero que mañana me va a tocar en un turno que en ese sitio dicen que hay mucha actividad para nada más. Hombre, a ver. Ajá, me va a tocar casi por donde estará el auditorio de la Getza. Ándale. Oye que bien.
Ahí dicen que hay mucha actividad paranormal entonces voy a llevar los teléfonos cargados para grabar lo que más pueda. Excelente, sí. Y posteriormente mandárselos si me lo permite. Con mucho gusto amigo, al contrario te agradecemos que nos tomes en cuenta y ojalá que pudieses grabar algo mi amigo. Claro que sí, sería un honor para mí. Te agradecemos bastante. Mi querido Víctor, no sé si quieras agregar algo más.
Pues solamente un saludo para todos los periodos maniacos y estuvo buenísimo el homenaje que le hicieron al señor Juan Ramón Sainz. Gracias amigo. Un saludo para Gina, para usted Ignacio y muchas gracias por atender mi llamada, bueno por marcarme más que nada. Con mucho gusto. Y estamos al pendiente en el Facebook. Eso es, claro que sí, ahí estamos pendientes mi amigo. Ojalá y pronto esté la señal en radio por acá.
Esperemos que así sea, por lo pronto tú puedes poner tu granito de arena llamando ahí a la estación local y diciendo quiero que pongan la mano peluda. Y así se van juntando las peticiones y si les hacen caso cuando ya son bastantitas ¿verdad? Claro. Órale pues mi amigo. Perfecto, muchas gracias que tengan bonita noche. Igualmente. Saludos a Mapadia, Juan Arcos. Así es, saludos para ellos mi amigo. Muchas gracias. Bye bye. Hasta luego.
Pues ahí está una persona seguidora del programa que seguramente grabó el llanto del muerto. Yo no me puedo explicar por qué se escucharía algo así en un baño de una agencia automotriz. Algo pasó en ese sitio que se quedó marcado. Buenas noches, una chuyena de una ocasión. Sí. Porque yo tenía cuatro años y mi mamá tenía problemas con mi abuelita, con la mamá de mi papá. Y pues había una gran desconfianza. A mi mamá le encantaba el caldo de res y pues mi abuelita le llevó una olla llena de caldo.
Y mi mamá por desconfianza no lo comió el mismo día. Lo dejó. No lo iba a comer el día siguiente, pero lo dejó para ver qué era lo que pasaba. Porque no existía una confianza plena. Y mi papá le dijo, oye, ¿por qué no te comés el caldo que te atracó mi mamá? Mi mamá le dijo, no, espera. No sabes, hay algo que no me da buena espina. Tuvieron problemas. El caldo quedó en el refri. El día siguiente lo sacaron, no fue para comer, sino porque apestaba el refrigerador.
Como si hubiera un esqueleto dentro del refri. Cuando mi mamá lo saca, literalmente la olla estaba hirviendo de gusanos, de larvas. Como si hubiera un esqueleto allí mismo. Fue algo muy desagradable. Mis hermanos, mi papá, lo vimos todo. Mi mamá dijo, ya ves, tu madre me quiere matar. Pero no va a poder. Mi mamá tenía una intuición muy grande. Fue algo muy raro que no pasaron el tiempo. Yo, la verdad, como su nieto, no le tenía confianza.
Porque yo me acordaba de esa imagen del caldo que estaba comiendo los gusanos. Todo muy feo. Pero eso creo que fue la primera vez que yo vi una brujería. Lo más malo fue que era de la misma familia. Es algo muy terrible. Y pues no hay que hacer nunca el mal para nadie. Porque eso no es de Dios. Felicidades Nacho y Gina. Y a todos los amigos peludos moníacos. Que pasen buenas noches. Atentamente, Tom Valder. Vamos a una pausa y regresamos. El Miedofon.
Todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos. Aquí en La Mano Peluda. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. La Mano Peluda. Yo tengo una hija. Actualmente tiene 13 años. Próxima a cumplir 14. Pero cuando ya tenía dos años edad. Bueno, yo creo que es un poco más. Bueno, cuando ya tenía dos años edad. Bueno, me empezaba a decir cosas de personas que ella no conocía. Por ejemplo, había fallecido un padrino que ella obviamente no conoció.
Y en una ocasión estaba yo peinándola. Y me empieza a decir que ella vive en tal parte. Que hay una iglesia. Que enfrente de su casa hay una escuela. Que su casa es color cremita. Y se me empezó a describir la casa de mi padrino totalmente. A lo cual yo me asusté y salí corriendo. Y le dije, ay, quédate. Y pues me fui con mi mamá. Porque todo era mucha coincidencia. Me empezó a contar y a contar y a contar. Y cada detalle coincidía más. Que la feía se ponía a tales días.
Me empezó a dar muchas explicaciones. Que me hizo pensar en ese momento que era mi padrino. En otras ocasiones, cuando pasábamos por ciertos lugares. Ella me decía. Aquí falleció un hombre. Y lo mataron con un cuchillo. Y traía un chur de cuadritos azul. Y me daba detalles. A donde pasábamos. Y ella, pues yo creo que sentía. Ella me decía, pasó esto y esto con detalles. Lo último que recuerdo fue que. Cuando falleció Emilio Navaira. Bueno, pues ella ya estaba en primaria. Perdón.
Ya estaba en primaria. Y pues les dije que se acostaran. Y les apagué la tele. Y les dije, pues ya es hora de dormir. Porque mañana no se van a levantar. Por eso estábamos viendo un programa local de Monterrey. Y. Empezaron a decir. Pues interrumpimos el programa porque. Pues el cantante Emilio Navaira sufre un accidente. Y estamos esperando noticias de él. Era un programa de comedia. Y pues él dijo que estaban esperando noticias. Y que en cuanto supieran algo. Pues nos iban a dar.
Más información. A lo cual yo apagué la tele y dije. Ya duérmase. Y dice mi hija la mayor. Y se espérate. Vamos a ver. A lo cual mi hija que en ese entonces tenía seis años. Dice. Ay. Sí, ella se murió. Y le di un infarto. Obviamente no le hicimos caso. Nos acostamos. Y se durmieron. Mi hija la mayor en ese entonces tenía. Doce. Y cuando yo me levanto. Ella se levantó. Me dice, vas a prender la tele. Le digo sí. La voy a prender otro ratito. Pero tú ya vete a dormir. Dice, solo voy al baño.
Pero yo la aprendí. Cuando yo todavía no se iba. Y. Para seguir viendo mi programa de comedia. Y me dice. Se empieza a decir el conductor. Pues que. Emilio Navaira había fallecido. Dice. Y falleció de un infarto fulminante. Porque iba corriendo. A lo cual mi hija y yo nos quedamos muy sorprendidas. Porque tal cual lo dijo la niña. Una persona. Aunque alante que ella no conocía. Obviamente nadie sabía las razones. Después de ahí. Pues si ha dicho otras cosas. Todavía veces.
Bueno, cuando yo estaba embarazada. Yo no sabía aún de mi última bebé. Y ella me dijo que estaba embarazada. Y que iba a tener una niña. Y siempre ha tenido así esa. Pues no sé cómo llamarle. Pero sí como que. Evidencia. Ver cosas que uno no ve. O también. Pues sí. Ya no es. Tan. Tan. Grande como los hechos anteriores. Pero sí. Ella dice que a veces soña cosas que van a pasar. Y pasa. Y así. Entonces al principio me daba mucho miedo. Pero ahorita. Pues ya que lo estás contando. Estás.
Trayendo a la memoria. Y a ella. Todos estos pequeños hechos que. Conforman. Pues la conclusión de que tu hija. Tenía evidencia. Que todavía. Dices que en menor. Cantidad ha dicho ahora cosas. Pero. En la edad en la que puede ser eso. Que cuatro seis ocho aunque a ella. Dices que a los tres. Bueno gracias por compartir. Fíjate que muchos niños. Pues han tenido una experiencia semejante mi amiga. Como que. Inocentemente sin tener intención de nada. Ni de espantar. Ni de prevenir. O sea.
Solo así lo dicen porque así les nace. Como que piensan en voz alta. Y se puede uno quedar sorprendido. Yo he tenido. Contacto con dos o tres niñitos. Y que anuncian cosas. Y que tú dices cómo podía saber. Es una situación. Que te hace sentir. Pues. Bueno a ti como mencionas hace rato sale y esté corriendo. Pero si te hace sentir. Un poquito de incertidumbre. Por todas esas palabras que dicen los niños. Y tú. No te explicas. Ni siquiera de dónde salen. Exacto saludos.
A Adri. A mí me está escuchando. Adri González de de Jocotitlán. En el estado de México. Y siempre. Estoy aquí lista cada noche. Y gracias Adri. Y se agradece. Y se. Oye esta. Creatura vampiresca. Llamada Penanggalán. Es muy parecido a lo que podría ser una bruja. Porque ella se dice que espera. Cerca de las casas de las mujeres que tienen. Bebitos recién nacidos. O incluso. Mujeres embarazadas. Porque está acechando. Este hogar. Y que ella misma entra a esa casa.
O con su lengua larga e invisible. A través de una ventana a puerta. O una grieta incluso del techo. Puede alimentarse de la sangre. De ese pequeñito y de la madre. No sólo toma. La sangre. Sino también la carne. Si es posible. Se dice que aquellos. Y esta es una leyenda. Muy conocida en Malasia. Aquellos. De los que esta mujer se alimenta. Y ha sobrevivido. Sufrirán una enfermedad debilitante. Que sólo un chamán puede curar. Debido a sus necesidades. El pengalán. Buscar trabajo como partera.
O cualquier otro tipo de empleo. Que se acerque a mujeres embarazadas. Hay varias formas de protegerse. Y ahorita te vamos a contar. Que es lo que creen. Para. Allá en Malasia. Para protegerse. De esta criatura. Vaya un ser mítico acaso. La Penanggalán. Vamos a platicar al respecto. Una mujer vampiro. En el día es algo normal. O sea una persona cotidiana. Pero. Ya entrada la noche. Bajo el manto de la oscuridad. Las cosas. Que pasan. Y muchos no lo creen. Jordan Illuminati dice.
La muerte no es el fin. Es trascender a un plano donde el. Amor es infinito. Creo que es lo que quiso decir. Ya ves que luego el corrector. Se va a reencarnar. Lo malo sería volver. A reencarnar. En este mundo. Hasta que aprendas a amar. Correctamente. Ok Jordan. Bueno. Vienes ahora muy filosófico. Amigo muchas gracias. Si vamos aquí con más. Comentarios. Ajá. Esta aquí mira. Montserrat le desma. Dicen yo nunca había escuchado. Ese nombre ¿no? Es de este tipo de leyendas. Que a través del mundo.
Se. Pueden encontrar y que tienen. Similitud. Con algunas figuras que nosotros. Acá conocemos. Eso es. Si si. Y bueno pues. A veces. Las las. Historias. O este tipo de personajes. Son muy semejantes a los que nosotros. Podemos conocer. Por eso es que los mencionamos. Porque tal vez. Tú identifiques. A algún ser. Que no tenga ese nombre. Pero. Cuyá. Acción. Y que las características. Sean muy semejantes. A las que tú puedes encontrar. Ahí. En la zona donde tú vives. Dice Eduardo Aranda.
Me recordó cuando murió. Valentín Elizalde. Yo sin saber. Y cuando anunciaron en la tele. La muerte de un cantante. Y no dijeron quién era. Yo luego luego dije. Que era él. Y estaba mi mamá. Y quedó. Impactada. O si si amigo claro. Cómo no se va a impactar. Si. Es un. Un. Un. Un. Un. Un. Un. Un. Un. Un. Un. Si ese tipo de cosas. Son las que precisamente. Alarman a los papás en ocasiones. Y me imagino. Mi querido Eduardo. Que estabas. Chiquillo ¿no? Y tenemos un programa y hemos dicho. De manera.
Internacional. Y ahora nos vamos a desplazar. Hasta Argentina. Donde también. Escuchan la mano peluda. Buenas noches. ¿Cómo te llamas? Hola buenas noches. Graciela. Graciela. Hola. Graciela. ¿Desde qué ciudades te encuentras? Allá en Argentina. Desde un pueblito llamado Cafayate, de la provincia de Salta. Ah, muy bien, nos da muchísimo gusto recibirte. Mira, es un gustazo para mí y mi nena de 13 años, porque nosotros hace bastante escuchamos, pero acá lo pasaban solamente los domingos.
Hace poquito lo encontramos acá por el Facebook. Sí. Y ahora está emocionada porque nos encanta el tema de las historias de terror y todo lo que, bueno, porque la pasé, digamos, pasé una situación, no sé si, no tanto de miedo, o sea, me dio miedo después de que lo pasé. Ah, platican, y nosotros estamos encantados de oír. Bueno, a ver, mi nena tiene 13, como 14 años atrás, yo tengo más o menos 38 años.
En ese tiempo era más jovencita, vivía sola, en realidad vivía con una compañera de escuela en la provincia de Salta. Yo estudiaba allá, un día salimos, o sea, una noche salimos con una compañera y un amigo al centro de Salta Capital, que sería en la parte más. Te voy a interrumpir por la pausa, ya sabes que llega y no la podemos parar, no te vayas, regresamos contigo. El miedo FON 55-2193-59-26.
De la manera más breve hicimos el corte para regresar con Graciela y ahora sí, escuchar tu relato, regresamos. Bien, estábamos volviendo, habíamos salido, no tan tarde, eran tipo 12 y media de la noche, estábamos volviendo, habíamos ido a pasear en el centro, éramos tres, la compañera con la que yo vivía y un chico que era amigo mío que nos acompañó hasta la casa. Veníamos caminando por la parte de una vía.
Tú la vía y había un edificio, estaba cerrado con chapas, estaba en escaba el edificio, pero estaba todo cerrado con chapas. Nosotros pasábamos por ahí, o sea, antes de llegar a ese lugar vimos que se levantó un humo del piso, un humo, digo, bueno, se debe estar quemando algo.
A medida que nos acercamos nosotros, el humo empezó a tomar una forma y no te digo que tenía forma humana, era una cosa amorfa, o sea, hasta cierta estatura que se dio la vuelta, o sea, sí, no tenía cara, no tenía nada, pero es como que vimos que se dio la vuelta, nos miró y nosotros quedamos ahí, los tres. Lo que hice yo es seguir caminando, agachó, cuando nosotros seguimos caminando, se metió, se perdió, listo.
Bueno, seguimos caminando hasta la esquina, llegamos a la casa, entramos porque era de ese lugar nosotros teníamos que caminar hasta la esquina y dos cuadras doblábamos y hacíamos dos cuadras para arriba. Ibamos así como si no hubiera pasado absolutamente nada, o sea, como que nadie vio nada. Llegamos a la casa adentro porque teníamos que subir, era un edificio, teníamos que subir las escaleras, nos encerramos, dijimos vieron eso, sí, dimos eso.
Nunca en mi vida, nunca en mi vida había visto algo así, pero era algo sumamente paranormal. Yo muchas veces le conté a mi nena de esa situación, pero a nosotros raro porque a nosotros no nos dio miedo, no nos dio, y después cuando nos hablamos entre los tres, sí lo vieron bien, sí, pero es zarpado porque yo anteriormente sí había tenido una experiencia, pero no lo miré directamente, no lo miré. Bueno, esa historia, digamos, no es tan de miedo en mi situación como yo le digo, no le tuve miedo.
Dices que le tuviste más miedo al recordar esa experiencia. ¿Cómo? Tuviste más miedo al recordarlo. Sí, cuando lo recordé en ese momento le tuve miedo, y hoy en día digo ¿qué es lo que habrá sido? Porque yo digo, papá, que algo que se, no sé, que se salió porque estaban haciendo excavaciones, quizás no era algo malo. Sí, te quedó la duda porque no encontraste una lógica, pero además no solo lo viste. No sé, bueno acá sí.
Claro, exactamente, yo creo que si yo hubiera pasado sola sí me hubiera dado miedo, pero como íbamos los tres y yo digo, bueno, yo voy a seguir porque yo no me quedo acá y si yo sí tenía que pasar por ahí, seguí caminando y se metió así en la parte de la vereda, se metió y se perdió. Pero como te digo, era como un humo blanco que salió y todo, era algo amorfono, tenía como un cuerpo de una persona, era como un humo, se vio a la vuelta así y como que nos vio y cuando nosotros seguimos se metió.
Y volviste a pasar por ahí mismo en otros días, en otras ocasiones? Sí, en otras ocasiones sí, pero de noche nunca más. Ah, lo evitaste. Claro, porque yo decí o sí teníamos que pasar por ahí y sí pasaba, sabe, en el cole, todo, un recorrido, todo, una vuel para abajo, pero caminándonos, nunca más. No pues sí. Nunca más.
Pero sí, yo tengo miedo a muchas de estas cosas, porque por ejemplo en mi casa, en la casa de mis padres, siempre se ve cosas, se escucha cosas, dicen que hay una mujer que sale de la casa.
Yo la vi cuando era más chica, cuando mi nena era más chica, yo la vi en una de las camas acostadas, yo entraba con mi nena así en la mano, o sea en los brazos y cuando yo miro así estaba una chica acostada en la cama, agarré la, agarré mi nena y fui a la parte de adelante donde estaba mi mamá, que en ese tiempo estaba mi mamá.
Entonces yo le cuento, le comento, mis hermanas también lo vieron, o sea es una casa en la que siempre se ve de vez en cuando una mujer, pero nadie sabe quién es, qué pasones tiene, y siento la sensación de que cuando voy alguien te está mirando, como que alguien te mira, te observa, y yo ahí generalmente mucho tiempo no me quedo, o voy afuera, entro, dejo las cosas y salgo, nada más.
Ok. No, no. Pues sí, situaciones que se van quedando y como dices mejor evitar esta zona porque es algo que tienes que estar pasando y de noche mejor ya no vas, y nosotros nos da siempre gusto y placer conocer estas historias alrededor del mundo porque en todas partes pueden vivirse este tipo de experiencias y qué bueno que hicimos enlace contigo.
Sí, para mí es un gustazo porque como le decía en primer lugar que nosotros acá con mi nena cuando escuchábamos la radio que pasábamos domingos una vez cada tanto domingo lo entrelazaban en la radio de acá de Cafayate, yo decía que bueno, nos sentábamos ahí y escuchábamos, buenísimo, y ahora hace tres días le digo mira, Gime, mira este, está medio, a ver, ponelo, ponelo, y entonces yo dije bueno, ahora mandé un mensajito y
bueno, para mi sorpresa me llamaron, la verdad una sorpresa muy agradable. Ok, pues nosotros también, qué bueno que estás aquí, que volvimos a reencontrarnos en el camino y que sigan los relatos, vamos a seguir escuchando, ¿te parece? Bueno, muchísimas gracias. Saludos a tu nena. Bueno. Gracias. Hasta luego, mucho gusto. Bueno, hasta luego. Hasta luego. Buenas noches. Bueno, al final ya se estaba. Allá se madrugada creo allá, ¿no? Sí, ellos están ya más nochecita, pero mira, al fin el cañón.
Sí, muchas gracias. Bueno, ahora no pierdan la huella de este programa y avísenle a todos sus amigos y conocidos que la mano peluda vive. Ahí está, ese es el detalle y es el mensaje que hay que pasar a todos los demás. Dice Santiago Gardea, acá en Delicias Chihuahua hay una señora que se aparece en las calles y se asoma por las ventanas. Mi mamá la vio y dice que flotaba. Órale, ¿cómo le llaman a esa señora? Santiago, allá en Delicias Chihuahua.
Si alguien sabe platíquenos por favor cómo reconocen a ese ente o cuál es el nombre que le han puesto pues el común de las personas. Nos encantaría escucharlo, nos encantaría saber que están aquí. Prodigy me pregunto por qué hay gente que nunca ha visto ni nada ni lo verá. Es extraño. No, no a mí no me parece tan extraño, mi amigo. Simplemente son condiciones que se llegan a presentar pero no necesariamente para todos.
Fíjate, es como aquellas personas que tienen cierto don para dibujar y dibujan magistralmente como unos verdaderos artistas o las personas que tienen un ritmo innato y que pueden tocar casi cualquier instrumento nada más de puro oído sin haber estudiado o personas que se les da la cantada por ejemplo. Así, hay quienes tienen esa suerte o ese don y a veces lo descubren a tiempo y a veces solamente como que conviven con él pero sin haberlo descubierto en todo lo que pudieran explotar ese gran don.
Así que no necesariamente todos tenemos que ver porque no es algo que a todos se nos dé. Si podemos escuchar y podemos entender historias porque a través de la experiencia que muchos de nuestros amigos nos han platicado podemos entender que esto realmente sucede aunque a ti o a cualquier otra persona no le haya pasado no significa que no exista. Pero todos aquellos que han escuchado el lamento de la llorona a ellos ya no les va a quedar la menor duda de que ahí está ese ente.
Por lo menos eso es lo que se siente, lo que les vibra y los que no nos queda nada más escuchar esas anécdotas y esa es una de las funciones de este programa precisamente para que a ti no te tenga que pasar no necesariamente pero sí podemos escuchar lo que a otros les ha ocurrido. Alondra Azul dice la mujer de blanco verdad? Sí también.
Aquí les quiero compartir que estaba de paseo en Ayarit, un día de luna llena se detuvieron en un área de la carretera que no hay casas cerca de unas vías y decidieron tomarse una selfie después de tomarla la muchacha le dijo que la quería ver para ver cómo salió y al observarla se dieron cuenta que alguien estaba detrás de ellos se cuenta que en ese tramo mataron a una mujer a machetazos no sé si sea la misma se hacen zoom en la vestimenta
de la mujer se aprecian calaveras si alguien sabe de esto es en Uceta, Nayarit un caso que fue muy conocido y si alguien aquí nos está comentando saben de este tipo de experiencia de una mujer que ahí falleció de una manera trágica y que ahora se aparece pues que lo compartan.
Así es saludos a Gavino frías que está con nosotros y Valam dice Gina y Nacho muchos saludos nuevamente desde Guatemala un fuerte abrazo claro que si mi amigo también un abrazo de regreso para ti con mucho gusto por supuesto. Vamos también con esta mujer con esta aparición que también se dice que hay manera de protegerse y ya se ha recorrido a través de todas las generaciones que cuando crean que anda por ahí rondando esta mujer así extrañamente llamada Penanggalán.
Ahorita regresamos ya me están diciendo que el corte y regresamos con este tema despedimos a las estaciones en la República mexicana que solamente nos escuchan una hora y regresamos después de la pausa con el resto de la República Estados Unidos y el mundo entero 55 21 93 59 26. Conocemos la leyenda y la hacemos realidad la mano peluda. Yo soy Asusena Oresti y te invito a mantenerte bien informado donde y cuando quieras. Noticias deportes y espectáculos en tu plataforma de podcast preferida.
Grupo fórmula abriendo la conversación. La palabra de la suerte significa a la vez escribir dibujar pintar y entonces vivir. Sabiduría en las redes. Porque conocemos de raíz a los especialistas la mano peluda.
Cómo se protegen de esta criatura que incluso se dicen que es vampiresca bueno de esta Penanggalán la mayoría de modo de protegerte de ella es poner unas plantas como enredaderas pero de estas espinosas y hojas alrededor de puertas y ventanas se dice que esto atrapa las entrañas que arrastran a esta aparición dejándola como un blanco fácil para una arma afilada otra opción es que si te encuentras con el cuerpo ahuecado de ella puedes llenarlo con
vidrios rotos que harán que sus órganos internos se rompa cuando regrese a su casa que sería su cuerpo la próxima vez que tú sepas de esta aparición o alguien se acerca a ti vigila que esté cerca de tu casa y si decides que tienes que poner en plan alguna protección también dicen que el vinagre puede ahuyentar a este tipo de criaturas.
Remedio con vinagre te acuerdas que es muy conocido por el box populi que los ajos también ahuyentan a los vampiros es lo que se dice la verdad es que para comprobarlo había que estar ahí Balam dice en guate tenemos a la ciguanaba ella es una mujer que seduce a los borrachos y se los lleva hacia el monte o el bosque y de ahí los pierde y casi siempre aparecen entre espinas generalmente dice Balam gracias amigo gracias por compartir.
Si pues es que hay mucho que contar que pueden tener estos personajes las mismas características pero diferentes nombres alrededor del mundo pero por ejemplo estas características las puedo identificar aquí en México como estas brujas que están acechando las casas cuando llega un bebé recién nacido.
Justo eso y yo creo que eso estresa mucho a las personas cuando no están acostumbrados cuando no saben cuál pudiera ser uno de los remedios esas leyendas sobre las brujas que osan chupar así dicen chupar a los bebés para dejarlos sin gota de sangre espantan espantan demasiado y si no fuera porque aquí nos han narrado bastantes historias al respecto y las más tristes son aquellas cuando ya encuentran al pequeñín sin vida eso es tristísimo.
Porque además esta presencia también cobra fuerza sobre los papás sobre eso los cuidadores del bebé porque hacen que se duerman que tengan una pesadez que no se den cuenta entonces es muy extraño porque sabemos que cuando llega un bebito recién nacido pues quien está a cargo de él casi no duerme por estar vigilando pero ha coincidido que los relatos que nos han platicado que dicen es que no me explico qué pasó que papá y mamá o
abuelita o quien haya estado junto con este bebito entran en una pesadez y en un sueño profundo que no se dan cuenta. Si es correcto y eso desde mi punto de vista es lo más estresante como cuando tienes sueño y no te tienes que aguantar porque si no no puedes dormirte ahorita y tienes un sueño terrible que te vence de plano te vence hacían
de sentir los papás algo que no se lo deseamos a nadie. Nidos ecológicos dice yo tenía un don de ver y sentir a los espíritus y la verdad no me gustaba porque era muy feo. Leí un ritual en internet que decía que al hacerlo se lo daría a otra persona y lo hice y sentí como ya no dice qué pasó. Bueno ahorita vamos a ver así como salió una energía de mi cuerpo y después de eso jamás volví a ver espíritus y me liberé de ese don. Ok amigo muchas gracias. También saludos a la familia Galmit que
nos escucha en Sierra de Minat y Tlán Veracruz siempre estamos aquí presentes. Bueno queremos también relatos y ahora nos vamos hasta California buenas noches. Hola buenas noches. ¿Cuál es tu nombre? Me llamo Pedro y buenas noches a todos los peludos maníacos. Oye Pedro y de dónde eres originario? Del condado de Orange y California. Muy bien oye ¿qué nos quieres contar? Es un relato corto que la otra vez platicando con mi mamá me contó. Ok a ver platícanos.
Mi mamá me comentó que cuando ella tenía como unos 5 años tenía un tío que era hermano de su papá que eran vecinos y siempre que salía de trabajar su tío antes de llegar a su casa pasaba a saludar a su sobrina que en ese caso era mi mamá y dicen que una vez
mi mamá es del estado de Guerrero y vive en un pueblo y ahí hay muchos ríos. Dice que una vez un fin de semana iban subiendo para la sierra y quedan como a tres horas de camino a un río y que a medio camino se orillaron para desagruinar comida que llevaban y para su tío cuando se iba a subir a la camioneta el que iba manejando se confundió arrancó el carro y aceleró y su tío se cayó y se pegó la cabeza en la parte de atrás y murió
en el distante. Se lo asimilaba lo que era la muerte. Dice que eso se lo contó su mamá y su papá que una tarde como a la misma hora por varios días asignalaba y comentaba que su tío venía que su tío venía y que su tío estaba ahí que miraba a su tío pasar pero que pero pero ya sabían sus mis abuelos en ese entonces sabían que que su tío había fallecido pero mi mamá no sabía porque todavía era una niña pequeña. Oye y esto tu mamá lo recordó te lo platicó y dijiste lo voy a compartir.
Sí sí me lo platicó hace unos días y le pregunté si quería. Pero como ando ocupada haciendo labores de la casa mejor lo cuento yo es un relato corto pero son interesantes compartir. Sí por supuesto muy interesante porque además son este tipo de experiencias que no se olvidan jamás. Sí sí no y este y tengo varios relatos que me gustaría compartirlos con ustedes otro día ahí conforme voy a pasar el tiempo para
no acabármelos y ya no tener nada que contar. Ah bueno tú nos vas indicando cómo te vamos hablando y encantados de escucharte. Y este les quería pedir si pueden tener en oración a ustedes y a los peludos maniacos al esposo de al tío de mi esposa que se encuentra grave en el hospital. ¿Cómo se llama? El nombre es José José Miguel Sedeño ya lleva desde enero en el hospital. Ah ya tiene varios. Todo va por un camino pero todavía está en estado crítico. Ok lo vamos a poner en oración a José Miguel
Sedeño. Sí así se llama. Muy bien. Que estés muy bien y lo incluimos en oración. Saludos. Sí muchas gracias y gracias por tomarme en cuenta bendiciones adiós. Igualmente mi amigo ya te dice Slow Torres alguna vez me pasó algo así demasiado sueño y cansancio y miré a una mujer que me tocaba la frente y me dormía. Como una especie de hipnosis ¿no? mi amigo. Que espeluznante. Pero estabas en tu casa en la calle ¿cómo fue esto? A ver mis estimados Slow a ver si lo puedes
platicar. Ramiro de Aro ¿dónde están leyendo los comentarios? De todas las vías de comunicación que tenemos el call center, el miedo phone, los chats en directo así que por esa razón te estamos leyendo. Hola buenas noches. Alondra Azul ¿cómo estás? Hola buenas noches pues con mi corazón almil por uno. Muchas gracias por la llamada. No gracias a ti por estar aquí. Sí pues me gusta mucho el programa y. Gracias amiga. He tenido he tenido muchos experiencias. ¿Desde dónde nos escuchas?
Desde Atlanta, Georgia. Eso es cierto mi amiga. Oye pues platicanos una historia. Les decía yo a las muchachas allá abajo que si les cuento mis historias les va a dar mucho miedo. Yo soy de un rancho de México del estado de Tamaulipa al norte. Y recuerdo cuando estaba chiquita mi mamá escuchaba este programa. Después yo pues me vine acá ya hasta hace unos días que yo he recordado he encontrado el programa y quiero compartir con ustedes algunas de mis experiencias que he tenido.
Son muy fuertes. A veces hasta son tres veces por semana que últimamente yo estoy teniendo ese tipo de experiencias. No sé, ¿quieren que les cuente algo reciente o algo de hace años? No sé. Lo que tú gustes amiga. Si quieres vámonos de atrás para adelante. Platicanos la historia que recuerdes que fue de las primeras que te sucedieron y que además son espeluznantes. Sí, bueno. La primera experiencia que yo tuve fue cuando mis hijos estaban chiquitos. Mi hijo tenía como cuatro años.
El varoncito y la niña más grande tenía cinco, seis años y tenía otra. Oye, Azul, vamos a quedarnos ahí. Vamos a la pausa y regresamos, ¿sí? El miedo está listo cincuenta y cinco veintiuno noventa y tres cincuenta y nueve veintiséis. Todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos aquí en La Mano Peluda. Prefiero que me odien por como soy y no que me quieran por quien no soy. Y que me damos sabiduría en las redes. Porque distinguimos al mundo sobrenatural. La Mano Peluda.
Continuamos con más experiencias de estas que nos apasionan. Así es, tenemos en la línea nuestra amiga Azul desde Atlanta, Georgia. ¿Estás ahí, amiga? Sí, aquí estoy. Perfecto. Entonces, ¿nos estabas diciendo que tienes tus hijitas y tenías dos bebés? Sí. Esto me pasó hace ya 18 años, que fue la primera experiencia. Bueno, la primera experiencia fue de mi hija, pero después continué yo con esto. Yo estaba en la cocina, yo vivía en una casa móvil que son larguitas.
Muy angustitas, son larguitas como un vagón de tráiler, dividido con cuartos y un pasillo. Un camper, ¿no? Sí. Yo creo que tenía como unos diez metros de largo, no sé. A lo mejor más. Pero yo estaba en una ventana lavando trastes y mis hijos estaban... Mi bebé de un mes de pasidad estaba en la cuna y mis otros tres chiquitos estaban jugando en el cuarto. Entonces, en eso viene mi hijo corriendo y me jala y me dice, mamá, mamá, ven, ven, corre.
Que hay un señor en el cuarto. Entonces mi casa, estas casitas que vivimos acá, tienen una puerta en el pasillo y otra puerta, digamos, por la sala, que es la entrada, y la otra está en la parte de atrás. Son tres puertas a las cuales yo tenía la visión, o sea, yo podía estar viendo o escuchando si alguien entraba. Entonces el niño me jala y me dice, ven, porque hay un señor en el cuarto. Y yo, pues yo, en ese instante sentí algo muy extraño, como que mi piel se puso chinita y dije,
¿quién está en el cuarto? No puede haber nadie en ese cuarto porque ese cuarto estaba al final de lo que era la casa y yo estaba en el otro extremo. Entonces, en ese cuarto no había otra entrada más que pasando por donde yo estaba. Pues mis puertas estaban cerradas. Entonces yo sentía algo muy feo y yo corrí al cuarto. Y llego y cuando yo voy a entrar, es un pasillo muy chiquito, y yo siempre, ya estaba experimentando cosas.
Entonces a mí era de leer la Biblia, de buscar algo. Entonces yo tenía la Biblia antes de entrar al cuarto, pero yo sentí como que algo me dijo, toma la Biblia y saca a los niños de aquí. No sé. Entonces yo entré al cuarto. El cuarto tenía dos ventanas y la cuna estaba pegada a una ventana. O sea, no exactamente la ventana, pero así quedaba cerca. Entonces yo les dije a los niños, yo entré y me dijo, mira mami, ahí estaba y me apuntó el lugar cerca de la cuna de la niña. Entonces yo les dije,
¿saben qué hijos? Váyanse a jugar al otro cuarto y yo me encerré en el cuarto. Y yo pues sentía bien feo. Sentía mi piel que se ponía finita y yo sentí como una presencia. Porque ya después, si ustedes me conocen, ustedes van a ir viendo lo que yo puedo ver y experimentar. Entonces en ese momento yo sentí algo bien feo y yo dije, esto no es bueno. Y le di la bebé a la niña más grande y me puse a orar, a decir cosa y media que en oración no,
porque yo ni siquiera pensaba que estaba diciendo. Pero yo lo único que hice que abrí la Biblia, no sabía ni qué leer, nada, nada más decía, lo que sea que estés aquí, salte por donde entraste. Porque tú, o sea, yo sentía que algo había ahí. Y terminé de orar y salí y cerré la puerta de ese cuarto. Entonces cuando me fui al cuarto con los niños, o sea, cuando ella estaba saliendo, me dice la niña más grande,
mami, mami, mira, ven. Y luego ya le digo yo, qué? Dice, mira lo que estaba haciendo mi hermano. Mi hermano, o sea, el niño que vio aquella cosa, me dijo mami, dice, tomó una chamarra de mi papá, se la puso y se lanzó encima de la otra niña como que la quiso ahogar así, como que estaban jugando, pero la estaba ahogando y dice y yo se la quité rápido. Entonces eso le hizo a la niña que estaba más chiquita. O sea, tenía como tres años la otra niña.
¿Y el niño cuántos tenía? El niño tenía cuatro años, cinco años, creo que estaba en el kinder. O sea, ¿él era el mayor? No, había otra niña mayor de seis años. ¿Ella no estaba ahí? Sí, ella fue la que quitó al niño que estaban jugando. Entonces ya cuando ya pasó todo eso, yo me quedé, o sea, porque y llevé al niño al cuarto y le pregunté papi, yo te voy a creer todo lo que tú me digas, dime dónde estaba esa cosa, el señor, porque él así le llamaba al señor.
Y dice allí, y se estaba allí mirando a mi hermanita, a la bebé y le dije ¿qué hacía? Nada, sólo estaba parado ahí. Entonces le dije, pero ¿cómo puede estar ahí hijo si está la cuna pegada a la pared? Dice, no, es que nada más se le miraba de la cintura de aquí, se puso su mano en la pancita y dice, sólo se le miraba de aquí para arriba mamá. Le digo, ¿y le viste? Era una señora, tenía cara. No mami, él, el señor no tenía cara, su cara era negra porque él traía una chamarra como la de mi papá.
Entonces dice, le digo, ¿y le viste el pelo o algo? Y me dice, no mami, porque él traía la chamarra puesta, tenía su chamarra puesta con el gorro y no se le miraba cara, estaba negra su cara, dijo. Entonces, pues la verdad no sé qué fue eso, yo pienso que son cosas malas. Claro amiga. De ahí. Adelante. Pero lo que más me sorprendió fue lo que me dijo la niña que había puesto, que el niño había, jugando jugando, se puso una chamarra igual como la que había visto, pues imitando a esa cosa.
¿No le preguntaste al respecto? ¿No le preguntaste al niño por qué hizo eso? Ese tema con él no lo quise tratar, no lo quise tratar porque era muy pequeño el niño y lo como que eso lo ignore. Pero era muy peligroso, ¿no? Imagínate que no hubiese estado la hermanita, pues tal vez hubiésemos lamentado pues una tragedia mi amiga. Sí. ¿Verdad?
Sí, es que es lo que no entiendo porque, bueno, ahorita después de pasar 18 años de eso, yo he experimentado muchísimas más cosas, entonces a lo que yo ahorita saco en resumen es que no sé si me persiguen a mí, o sea si por alguna razón me pasan tantas cosas así, porque lo que la niña me dijo, pues sí, me sacó de onda que el niño haya como que si lo hubiera poseído esa cosa.
Es lo que ahorita yo pienso porque cómo el niño va a quedarse con eso y va a agarrar la chamarra, se la va a poner y va a ir a jugar con la niña y van a estar así, o sea se le echa encima con la chamarra. Y pues sí, es una cosa que esto no lo había contado lo de que el niño se puso esa chamarra. Sí. Eso es lo primero que yo viví y ya después de eso pues vinieron muchísimas cosas, muchísimas cosas.
La verdad no sé qué sea, pero lo único que yo puedo decirles es que cuando vean así cosas pueden orar o pueden rezar y tenemos que hacerlo yo pienso, porque pues a lo mejor eso fue lo que salvó a mi hija de alguna cosa macabra o demoníaca, yo no sé, pero en esa casa no era la primera vez que escuchábamos cosas, incluso la primera vez, incluso por eso yo leía mucho la Biblia porque mi hija me dijo, mi hija tenía como tres, bueno tenía como cinco, más o menos fue en ese tiempo que empezó todo.
Sí. También ella me dijo en ese mismo cuarto, me dice mira mami, allí en esa esquina se aparecen tres muchachos, tres señoras y yo decía ¿cómo? ¿tres señoras? Sí mami, son tres mujeres, una está de blanco, la otra está en color así clarito y la otra es de café y yo le preguntaba a ella ¿y te hablan? ¿te dicen algo? No mami, solamente se ríen conmigo, se sonríen conmigo y luego ya se van. Entonces, eso fue lo primero que yo me di cuenta que mis hijos veían cosas así.
Sí, entonces fue la misma casa, diferente habitación. La misma casa y la misma habitación. Ah ok, bueno entonces ya vamos por ahí sacando conclusiones ¿verdad? Y luego mi amiga. Pues también una vez en esa misma casa escuchamos que alguien entró a la casa, pero es que la casa era tan chiquita que cómo podía meterse un ratero ¿no?
y sin hacer tanto ruido, no se escuchó puertas, no se escuchó nada, solamente se escuchó que se quitaron los zapatos como unas sandalias y fueron directo a la cocina y se escuchó las puertas a la cena. Eso fue otra ocasión y después de ahí pues pasaron, o sea como muchas cosas pasaron. Ya después que me mudo de esa casa, me vengo acá donde yo vivo ahora, yo pienso que esas cosas me siguen a mí, o sea ¿por qué? No entiendo. Algo quieren, no sé.
O sea sí te cambiaste de casa pero las manifestaciones continuaron. Sí. Ok, a ver Azul me das un segundito amiga, necesito hacer otro corte, no te vayas por favor ¿si? Continuamos recibiendo todo lo que tú decidas, relatos, fotos, comentarios, el Miedofon 55-2193-5926 Todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos aquí en La Mano Peluda. ¿Quieres iniciar, hacer crecer o monetizar tu podcast? Saber todos los secretos de todos. Donde y cuando quieras. ¿Va a cambiar la vida?
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Oye, entonces te cambiaste de casa. Sí. En esa casita, una vez yo estaba soñando, tenía un sueño. Yo estaba teniendo un sueño de una pesadilla, de que alguien me perseguía y era una mujer de blanco. Yo oraba y oraba. De esos sueños que dicen que la mayoría tienen ese tipo de sueños. Entonces de repente siento en mi brazo como dos garras. Como unas garras de un águila o de una ave en mi brazo izquierdo derecho.
Sí. Y en eso le digo entonces, le digo yo a mi esposo, me despierto cuando siento esas garras aquí. Y le digo no, estaba soñando y estaba escuchando unos búhos y estaba y me dijo, silencio, porque esos búhos ya tienen bastante rato escuchándose aquí. Precisamente a medio metro de nuestra cama, por fuertita estaba un árbol y ahí estaban los búhos, dice él. Bueno eso pues no sé qué tenga que ver. Pero yo me mudo acá y... O sea ya es otra mudanza, es una tercera casa. Es la segunda. La segunda, ok.
Sí. Sí, los búhos los escuchabas cuando estabas en la casa móvil, ¿no? Sí, en la casa móvil. Ok. Te cambiaste de casa, mira y luego. Si me cambié de casa, bueno, hay otra cosita que también la quería contar, era... Agárrenlo, mami. Sí. Y era que los niños estaban mirando por la ventana, ve, llévalo para allá. Los niños estaban, cuando mis hijos estaban chiquitos en la primera casa, que todavía estaban chiquitos, estaban mirando un ave por la ventana, era un cuervo negro. Un cuervo.
Y, ajá, estaba en un columpio y no se iba, ya tenía mucho rato ahí. Entonces los niños, los niños lo espantaban y no se iba, no se iba. Y yo le dije, y luego pues se me hizo curioso, no que estaba ahí, no se iba. ¡Liliana! ¡Liliana! Y entonces cuando llegó mi esposo, yo por la tarde todavía estaba ahí, andaba por ahí volando y le dije yo mira, mira, en esas ocasiones yo casi no podía dormir, a veces no podía dormir.
Entonces, mi esposo cuando yo le cuento esto, él piensa, ahí estará más loca, se está volviendo loca o qué. Le digo mira, ahí estaba un cuervo, se me hizo extraño y no se iba. Y los niños lo espantaban y no se iba. Sí. Y entonces me dice, ajá, y qué más, como diciendo. Entonces le estaba dando yo la cena y mi ventana era grande y mi ventana estaba como en un balcón. Entonces de repente ese animal pasa volando y yo le digo a él mira, ahí va el cuervo.
Y él como que nada más, o sea, ¿qué te está pasando? Y le digo es que ha andado todo en la tarde aquí, no se va. Y luego me dice, ahí, y él sigue comiendo. Entonces en eso el animal se deja venir hacia donde estábamos nosotros, se nos echa encima por la ventana porque el comedor quedaba muy cerquita hacia la ventana. Y ese animal se deja venir a picotear la ventana y así con las uñas como que se quería meter. Como queriendo entrar.
Ajá, mi esposo dice, bueno, ahí así, ay, qué es eso, qué trae ese animal. Le digo, ya ves, te dije. Ay no, y se quedó pensando y ya, como que ya no me dijo nada, pero cosas así pasaban. Sí. Y bueno, ya cuando me mudé acá a la segunda casa, a la segunda casa, me empiezan a pasar cosas, pero ahí sí, una de ellas casi me da un ataque al corazón a mí. Por lo que fue tan real, pero eso ya es como algo que yo experimenté, ¿no? Ajá. A ver.
Y la primera, o sea, lo que me dicen a mí las personas cuando yo he contado ya esto. Ajá. Ellos me dicen que tal vez yo puedo ver las cosas que van a pasar más después. Ajá, una premonición. O sea que tiene evidencia, ¿no? Sí. Es lo que mucha gente me dice, pero no sé. Ajá. Una vez estaba hablando yo con una amiga por teléfono y esto sí, bueno, a mí se me hace un poco, no es para espantar ni nada, pero son cosas que suceden y que no tienen explicación. Estaba yo platicando con ella.
Y de repente miro al techo de la casa. Sí. Y se ve, se ve como, y vi como yo ya estaba acostada y estaba platicando por el WhatsApp y de repente se ve, o sea, no sé, pensé que era mi imaginación y miré pues la muerte. Era una figura negra, pero era como, era como, como si, como algo que estaba, una sombra de algo en el techo y era como la figura como de la muerte. Y tenía el palo así, el pico y yo miré eso y dije, ay, qué feo.
Ajá. Y le dije a ella, le dije, ay, no sé, que tengo miedo y me dice, ¿por qué, qué te pasa, por qué, qué tienes miedo? No sé, le dije, me dio miedo. ¿Quieres que algo que le digo? Y no le quise decir.
Le dije, no, no, no, no vi nada, le digo, pero pues si me pasa algo a mí, le digo, ay, no, si yo me llego a morir o me pasa algo, diles a todos que los quise mucho, que los quiero mucho, que no se olviden de mí, que los quiero mucho, porque yo en ese rato pensé que, que al ver yo la figura de la sombra de la muerte, tal vez yo iba a morir. Entonces me dijo, ay, ¿por qué dices eso? Y le digo, no, pues, no sé, nada más se me ocurrió, pero, ah, olvídalo.
Entonces, al día siguiente, que ya me levanto y veo su perfil de Facebook de la muchacha, y vi que tenía a ella un moño de luto, Moño negro, sí. Sí, y que me da como que me partí del corazón y dije, ¿qué le pasó, qué pasó? Y yo dije, era una prima. Entonces, dije, ¿qué le pasó a mi prima, o qué pasó, quién se murió? Entonces, no la encontraba a ella, yo quería, era una prima segunda. Entonces, yo quería saber qué le, qué había sucedido en su familia, porque, y no la encontraba por ningún lado.
Pero antes de todo eso, creo que fue un día antes que yo soñé y yo bromeé, yo hice una broma con mi esposo y yo le dije, ah, no sé, pero cosas me pasan a mí, tal vez tenga superpoderes, pensé yo. Y dije así. Entonces, no sé, ya cuando yo, creo que fue al siguiente día, ese día que yo le platiqué a él, enseguida vi el moño, sí fue ese mismo día, creo, en la mañana, digamos, cuando desperté. Y la buscaba a ella por todos lados y yo sentía que el corazón me latía muchísimo.
Sí. Y cuando ya yo la encuentro a ella, me dice, no, dice, ¿sabes qué?, dice, que falleció mi hermano. Y yo me quedé así como, como, no, en serio, yo estaba en el cuarto, precisamente donde había visto esa sombra en el techo y yo sentí que me iba, me dio un ataque de pánico bien fuerte. Y lo único que hice, no le dije a nadie, me salí de la casa, me fui a caminar. Ay, no, yo sentía bien feo, sentía que algo me iba a dar a mí por la impresión que yo tuve ese día.
Ahora, mi amiga, ¿tú sientes como que si hubieras hablado esto se podía haber evitado? No, no, creo que ahorita yo creo que fue un mensaje de su hermano, de ella, para ellos. O sea, es como, los quise mucho, los quiero mucho, como que yo siento que se estaba despidiendo. Ah, ok. No sé. Se estaba despidiendo, pero tú no pasaste el mensaje. Pues nada más le dije a ella, es que yo no sabía que su hermano estaba tan grave o que iba a morir, lo que pasa que su hermano, yo sabía que estaba.
Amiga, me das un segundito, no necesito hacer otra pausa, no te vayas, por favor, está esto muy interesante. Ok. El Miedofon 55-2193-5926 Tengo una duda, ¿los flojos vamos al cielo o nos vienen a buscar? Porque sabemos que no siempre la solución es fácil, la mano tenuda. Aquí regresamos, ya estamos también recibiendo sus comentarios acerca a lo que nos está platicando Azul. Así es, amiga, ¿estás ahí en la línea? Sí, aquí está. Ok, muchas gracias por tu paciencia, mi querida amiga.
Entonces, sientes como que era una despedida, sin embargo a ti te dio miedo porque no sabías de qué se trataba y no le comentaste nada, a tu prima le diste una explicación de algo, pero no precisamente lo que sentías. No, no le dije porque nunca me imaginé. Ahí está su bebita. Nunca me imaginé, lo que pasa es que ahí vine a comprobar lo que ya yo sospechaba de mí. Cuando murió mi mamá y cuando murió mi papá, también se me presentaron cosas así, las dos veces que vi eso fue en sueños.
Y también, la primera vez fue de mi mamá que yo miré todo en un sueño y ya después que pasaron las cosas, mi tía me dijo, me dijo, bueno, como yo no estaba cerca, entonces ella me dijo que todo lo que yo le había contado 15 días antes del sueño así sucedió, exactamente como yo vi el velorio de mi mamá y así fue, pero no es que lo planearan, esto pasó. O sea, tu mamá estaba acá en México. Sí. Y no pudiste asistir.
No, no pude asistir, pero yo antes de eso, yo tuve ese sueño, el velorio de alguien, pero yo creía que era el velorio de mi abuelita porque mi abuelita era más grande de edad y miré a una mujer que la llevaban desmayada y cobijada con una sábana blanca, desmayada. Pero resultó que esa señora desmayada que yo tuve en ese sueño 15 días antes no era mi mamá, la rodiente. Era mi abuelita la que estaba desmayada por mi mamá. De la impresión.
Sí, mi abuelita se desmayó y le daba como un ataque, entonces cuando yo soñé eso, yo dije, oh, irá a morir mi abuelita. Ay no, qué feo sueño, Dios no libre, pero fue al revés, fue mi mamá la que murió. Estuve viendo el velorio, la caja, cómo la pusieron, las sillas y después, después que yo le dije a mi tía, ella me dice, mi hija, es que así como tú describes todo, así pasó, así fue.
Yo no tuve tiempo de contarles el sueño porque mi mamá estaba enfermita, pero no era como para morir así, mi mamá murió de repente. Sí. O sea, pero de qué murió de tu mamá. Mi mamá murió de un derrame cerebral. Sí, nadie se lo esperaba, eso es algo que llega así sin esperar, sin avisar.
Entonces, cuando yo tuve ese sueño, esa visión, ese sueño y vi que una mujer se desmayaba, yo creía, ay no, vaya a ser que mi abuelita, como estaba bien viejita mi abuelita, vaya a morir, ay no, pero no, todo fue al revés, fue mi mamá. Y mi abuelita les dieron esos ataques epilépticos, no, epilépticos no, como un ataque muy fuerte que se la llevaron cargada del panteón, se la llevaron cargada y tapada con una sábana porque así la cargaron a mi abuelita.
Entonces todo, todo, todo era igual en el sueño. Y ya de allí yo vine viendo que a mí me estaba sucediendo eso, yo puedo soñar cosas y tengo que ver, pues no he desarrollado todo eso pero a veces no quiero porque son cosas muy fuertes. Sí. Todas las personas piensan que la muerte simplemente es como una figura cubierta con un manto negro y lo que nos podemos ver o nos pinta. Sí. Pero en realidad la muerte cuando viene por las personas no viene de negro ni es tan fea.
Y eso porque antes de que moriera mi papá, mi papá estaba bien, bien grave y no moría, y no moría. Entonces esa vez yo tuve un sueño y en ese sueño pues para mí era normal porque todavía no me sucedía el tercer sueño donde ya yo comprobé que esto no estaba tan normal como cualquier sueño, ¿no? Sí. Yo estaba sentada frente a un río que yo tengo aquí atrás de la casa y se aparece una mujer de blanco y yo ya había muerto mi mamá.
Entonces yo la veo y le digo, oh mami, y la reconozco pero no su cara sino simplemente sentí que era mi mamá y estaba de blanco. Sí. Camina hacia mí en el sueño y me dice, ayúdame, ayúdame a llevármelo. Y yo me paro y le digo, mami, ¿a quién? ¿o qué? Y me dice, ayúdame a llevarme al señor, al viejito. Al señor, dijo, a ese señor. Entonces yo volteé a mi lado izquierdo y estaba un hombre de edad parado frente a un lago negro, negro, negro como chapapote.
Y se veía tan fea aquella agua espesa, negra. Y entonces yo me paré y le dije, sí mami, yo te ayudo. Y fuimos a donde estaba el hombre y ella lo agarró del lado derecho y yo lo agarré del lado izquierdo y como que empezamos a caminarlo hacia esa cosa negra. Y ya de ello desperté. Entonces yo me quedé pensando en ese sueño y dije, ¿por qué soñaría yo eso? Y me recordé mi papá.
Y dije, no, no vaya a ser que mi papá se me vaya a ir, pero igual ya estaba muy grave y ya nos habían dicho que no había remedio para él. Estaba agonizando ya. Tenía muchos días así. ¿Qué le pasó a tu papi? ¿de qué enfermó? Mi papi le dio porque él tenía diabetes. Pero le dio un como una embolia y después fue perdiendo ya su salud completamente. Sí. O sea que estuvo un tiempo postrado. Sí, estuvo un tiempo postrado en cama y se ponía bien malito y se recuperaba y se ponía malito y se recuperaba.
Pero no sé a qué se debía eso. Entonces cuando yo despierto de ese sueño yo dije, pues me dio como por rezar. Será que Dios quiere que yo rese por él, ¿no? Para que pues él vaya y descanse porque estaba bien malito. Y yo me pongo y yo oro y rezo por él y le digo, pues señor, ten misericordia de mi papá porque está sufriendo. Yo quisiera que él se sanara pero ya estaba bien malito él. Ya no comía, ya no bebía líquidos. Duró así como una semana.
Y ya estábamos pues desesperados porque él no comía y no bebía nada. Entonces estaba sufriendo. Y yo le dije a Dios que tuviera misericordia de él que lo recogiera. Y después hablé. Yo le hablé a él aunque él no me escuchaba, yo le hablé y le dije que él ya estaba listo para irse. Que Dios lo esperaba y pues que Dios lo perdonaba de cualquier cosa. Y yo también y todos queríamos que él estuviera bien. Entonces ese día oré por él muchísimo.
Sí. Y hablé a México y me dicen, es que no te va a escuchar. Está muy malito. Y yo le, no él sí me escucha. Y yo hablé con él y pues lo despedí prácticamente. Le dije que todo estaba bien, que todo iba a estar bien, que él se fuera a descansar. Y ya me quedé ese día así. Y en la noche yo no me podía dormir. Pues ya sabía, estaba bien malito. No me podía dormir. Y ya me ganó el sueño como a las once. Y me recosté. Y como que me estaba quedando dormida cuando escucho mi nombre. En voz de mi papá.
Ajá. Se fue a despedir. Y pasó. Ajá. Como que se pasó por aquí afuera de la casa volando así. Y yo lo visualicé. Como él iba así. Como iba con mucha paz y mucho gusto y gozo. Y siento como que me vino a dar las gracias. Como que me dijo, como yo siento que se liberó. Ajá. Entonces me levanté, yo me senté. Y dije, mi papá. Y esperé la llamada. Como en tres horas me llaman. Y me dijeron, él murió a las diez. Sí. Entonces como es una hora de diferencia.
Ajá. Era exactamente la hora en que yo lo escuché. Sí. Oye, Azul, mira. Yo creo que sí. Lamentablemente ya tenemos que cerrar la emisión. Pero nos has dejado impresionados. Por lo menos a mí me has dejado impresionado. Con tantas cosas que te han sucedido. Y lo principal es que, pues sí. Yo noto que tú tienes esa gran capacidad. De poder tener premoniciones. Así que será interesante. Será interesante volver a charlar contigo más adelante. Para que continúes platicando.
Y podamos ver qué opinan nuestros amigos. Si tú gustas, mi querida Azul. Muchísimas gracias a todos ustedes. Y a su audiencia. Al contrario, una amiga. Y hasta la próxima. Saludos. Hasta la próxima, mi amiga. Que tengas buena noche. Muchas gracias por haber estado con nosotros. Que tengas excelente noche. Que Dios te bendiga. Mañana tenemos una cita. Soy Gina Áviles. Yo me despido. Soy Ignacio Nacho Muñoz. Agradecido con Dios y con ustedes. Porque juntos escuchamos muy buenas historias.
Que tengas una estupenda noche. Descansa. Y como decimos aquí. Cabot. El programa se termina. Pero la investigación continúa. Aquí en... La Mano Peluda.
