La Mano Peluda | Martes 27 de Mayo de 2025 - podcast episode cover

La Mano Peluda | Martes 27 de Mayo de 2025

May 28, 20251 hr 32 min
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Transcript

Grupo Fórmula, en tu plataforma de podcast preferida. Advertencia, las opiniones de los participantes y colaboradores no corresponden necesariamente con las del programa o la empresa. Si este programa es escuchado por menores de edad, se recomienda que lo hagan en compañía de un adulto. Porque nosotros hemos estado ahí. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. Porque conocemos de raíz a los especialistas. El demonio es una figura que ha aparecido en todas las culturas.

Y no es una figura cristiana. Documentaremos todas esas experiencias que no tienen lógica alguna con Georgina Avilés e Ignacio Muñoz. Llegó la hora de poner las evidencias sobre la mesa. Fantasmas. Voces. Apariciones. Psicofonías. Mitos y leyendas que rodean al mundo sobrenatural quedarán al descubierto aquí en La Mano Peluda. Desde la Ciudad de México, para todo el mundo, esta emisión de lo insólito y de lo que no tiene explicación lógica Pero que a ti y a nosotros nos apasiona.

Soy Gina Áviles y qué gusto que estés esta noche con nosotros. Hola, ¿qué tal? ¿Cómo están? Bienvenidos sean a este programa donde vamos a platicar de lo increíble y también de lo sobrenatural. Porque de lo que es natural en todos lados se habla mucho. Yo soy Nacho Muñoz. agradecido con Dios y con ustedes porque juntos tendremos una noche de historias. Queremos tu participación a través de las redes sociales y también de la multilínea 55 -5279 -2291 a la página radioformula .com

.mx y en Spotify encuéntranos como La Mano Peluda Grupo Fórmula. Claro que tú te puedes poner en contacto con nosotros haciendo uso de todas las vías de comunicación disponibles para ti. Y por esa razón te compartiré en este preciso momento nuestro contacto de WhatsApp. 21 93 59 26. Ahí nos puedes mandar un mensaje de voz o un mensaje de texto. Compartir fotografías, videos, memes. Lo que tú quieras. Saludamos a las estaciones en la República Mexicana que se unen con nosotros.

Ciudad Guzmán, Jalisco, Ciudad Juárez, Coatzacoalcos, Culiacán, Durango, Guadalajara, Guerrero, Hermosillo, La Paz, Baja California Sur, Los Reyes, Iguetamo, Michoacán, Mazatlan, Monterrey, Poza Rica, Puebla, Tabasco, Tijuana, Torreón, Querétaro y en Estados Unidos, Georgia y Las Vegas. Bienvenidos a esta noche espeluznante. Leyendas y casos escalofriantes sobre voces provenientes de otro plano. Algunas parecen llamarte por tu nombre, otras susurran mensajes crípticos, pero todas tienen algo en

común. No deberían estar ahí. Si bien algunas explicaciones científicas intentan dar cuenta de estos fenómenos a través de la psicología, la electromagnética y otros factores, El enigma persiste, ya sea como ecos de almas perdidas o manifestaciones de otros planos de existencia. Estas voces siguen sorprendiendo y aterrorizando a aquellos que se atreven a escuchar. Hoy, voces que no deberían existir, susurros de las almas. ¿Qué te parece el tema? Súper interesante, ¿verdad?

¿Serán las almas de los muertos que se están intentando comunicar con los vivos? ¿O hay tal vez algo más oscuro detrás de estos susurros inquietantes? Te invitamos a participar. Vámonos con relatos. Buenas noches, ¿cómo te llamas? Buenas noches, Gina. Buenas noches, Nacho. Saludos, amigo. Hola. Ya muy van, les hablo desde Tennessee. Tennessee, ¿ya estás en casita o estás en el trabajo? Sí. Ah, muy bien. Sí, ya estoy descansando. Perfecto. Y para cerrar con broche de oro este

día, ¿qué tal que nos cuentas un relato? Muy bien. Bueno, yo había hablado con ustedes ya hace como dos meses más o menos. Ah, mira. Les había contado... ¿Cómo le dije? Perdón, estoy nervioso. No, estamos entre amigos. Les había relatado lo que me había pasado a mí desde pequeño, bueno, solo para recordar, porque es la continuación de mi historia. Ah, muy bien. Lo que les quiero

relatar hoy. Cuando tenía tal vez unos tres años y mucho, no sé, la verdad, yo no recuerdo, mi mamá me comentó pues de que Yo tuve un encuentro con el charro, como que le llaman. ¿Estabas pequeñito? Sí, yo estaba pequeño. Yo había salido de la casa y me había ido a la casa de una vecina. Y que ahí me había encontrado yo con ese ser. Y que yo había regresado a mi casa a traer la pelota, porque según lo que le dije yo a mi mamá, era de que me había invitado a ir a jugar pelota.

entonces mi mamá pues intrigada pues me siguió después me fue a buscar y cuando ella iba llegando pues solo vio que que una sombra salió corriendo por así decirle y yo estaba ahí parado pues viendo para arriba porque como yo estaba pequeño y según me cuenta mi mamá de que yo le dije a ella como era ese niño porque yo decía que era un niño que me había invitado a jugar y que ese niño pues Tenía mucho pelo en el cuerpo, que tenía un sombrero muy grande y que tenía patas así

como de cabra, le dije yo. Bueno, le dije que era como un animal que se miraba como un mono. Y mi mamá, pues ya asustada, pues me llevó para la casa. Pero de ahí empieza, como yo les dije yo la vez que hablé con ustedes, un tormento. ¿Por qué? Porque de ahí empezaron a suceder muchas cosas conmigo. Dice mi mamá de que yo me enfermé demasiado y en las noches yo lloraba hasta ponerme de un color, ¿qué? Morado, por así decirle, porque como se me iba al aire de tanto llorar. ¿Te privabas?

Sí, entonces yo me despertaba de madrugada. No les puedo decir que eran a las 3 de la mañana porque sinceramente no sé y mi mamá tampoco,

pero ella sabe pues de qué. yo me despertaba de madrugada llorando y a llorar y a llorar me la pasaba y que cuando empezaba yo a llorar en la lámina de la casa pues nosotros venimos bueno yo vengo de una familia humilde pues la casa era así de madera y de lámina y al momento en que yo empezaba a llorar empezaba que empezaban las láminas pues como que si alguien caminara sobre las láminas y hacía mucho ruido y pues Decía mi mamá, no, pues es un gato que anda ahí,

pero dígame usted cuánto pesa un gato, como para que haga un ruido, pues de que si una persona pesada caminara encima de la lámina. Pero además no solo fue en una ocasión y era bastante extraño que cada vez que sucedía esto se escuchaba en la lámina estos pasos. Sí, y no era de solo una

noche, era de todas las noches. de todas las noches desde que yo tuve ese encuentro bueno en esa ocasión mi mamá según habló con la vecina y le comentó pues lo que había pasado y la vecina le dijo de que tuviera cuidado que por ahí pues aparecía este charro o como le decimos nosotros en Guatemala el sombrero por así decirle y y le dijo la vecina pues que tuviera cuidado que no me dejara salir así de noche porque siempre se aparecía ese ser ahí y mi mamá pues ya asustada

este ya ya no me dejaba salir pero empezó a notar de que yo me la pasaba llorando y llorando todas las noches y era de todas las noches yo solo me acuerdo ya más grandecito tal vez como los cinco o seis años de que yo si me despertaba de madrugada y solo me quedaba sentado en la cama pero yo ya no lloraba pues pero eso fue Despuesito de todo lo que nos pasó. Y me cuenta mi mamá de que me empecé a enfermar del estómago y dejé de comer y según empecé a adelgazar bastante.

Empecé a adelgazar bastante y pasaban los días y más enfermo y más enfermo. Según cuenta mi mamá de que me llevó al centro de salud, al doctor privado y me llevó al hospital y nadie pues encontraba. Cura que decían que tenía un parásito o decían que tenía anemia o que estaba desnutrido y así. Pero no, por más de que hacía mi mamá, pues el esfuerzo no, no, no, no había cómo curarme. Hasta que unas, unas señoras o unas vecinas, no sé, le dijeron de que, de que, de que yo estaba espantado.

Según me dice mi mamá de que me llevó con una señora. que curaba así con hierbas. Sí. Y le dijo la señora de que yo estaba espantado, de que tu bebé está espantado y tiene un parásito. Lo vamos a curar de los dos. Y según la señora hizo lo que tenía que hacer, pero me curé del estómago, pero siempre lo mismo, llorando en las noches y el ser ahí arriba haciendo ruido. Hasta que una noche... Mi papá era camionero, por así decirle. Él siempre estaba de viaje,

pero llegó una vez y normal. Entró a la casa a comer y todo. Ya listos para dormir. Dice que él salió a la pila porque la pila estaba así afuera de la casa. La pila de agua. La pila de agua donde se lava ropa atrás. Iván, aquí vamos a hacer una pausa porque llegó el corte. No te vayas y regresamos contigo. El Miedofón está listo 55 -2193 -5926. Todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos aquí en La Mano

Peluda. Generalmente se dice y con razón. que el amigo de todos no es amigo de nadie sabiduría en las redes porque no todo tiene explicación lógica la mano peluda cuando hablamos del síndrome del espantado en algunas regiones se le conoce como también la pérdida del alma Hay mucho que comentar al respecto y efectos físicos de la persona que está viviendo esto, falta de apetito, insomnio, hasta dolores de cabeza, debilidad

extrema, dicen que un susto fuerte. puede desatarlo aquí en este caso Iván nos comenta que a partir que vio a este ser las cosas cambiaron en su vida él estaba muy pequeñito aunque mencionas Iván la presencia del charro la descripción que nos diste de este ser peludo no tiene mucha similitud con el charro pero sí algo que a partir de que tú estuviste en contacto con él Empezaste a tener síntomas extraños, ¿verdad? Sí. Bueno, la verdad, como le digo, nosotros conocemos a este ser allá

como el sombrero. Y pues nadie lo ha visto así en sí como es. Yo solo le comenté a mi mamá cómo me había parecido en la forma cuando yo lo vi. Bueno, como le digo, yo estaba pequeño. Sí, mucho más tú. No me pude expresar de buena forma al verlo. Bueno, entonces... Fue que mi papá salió a la pila a lavarse, pues a lavarse, no sé. Pero dice que cuando él se volteó para meterse a la casa, lo vio, lo vio ahí sentado arriba encima de la lámina. ¿Y lo vio igual que tú? Sí, pues

la verdad no sé. Solo me cuenta mi mamá de que dice que mi papá es súper miedoso para todo. Porque sí también ha tenido sus encuentros, pero en total él dice que entró, pero lo más rápido que pudo para la casa y cerró la puerta y le va a decir a mi mamá. Le dice que había visto a un niño sentado ahí arriba de la lámina. Que parece un niño y que tiene un sombrero muy grande y está sentado aquí arriba de la lámina. Y mi mamá le responde. Es ese que dijo una maldición.

Es ese animal que viene por mi hijo. Ya me dijeron que el nene está espantado y a ese animal fue el que vio el nene la otra vez y por eso mi hijo está enfermo. Entonces, a partir de eso fue que mi mamá ya empezó a buscar ayuda un poquito más fuerte para poder sacarme de eso. Hasta que encontró a una señora y la señora también le dijo que tu bebé está espantado. Y si no lo curamos, se lo van a llevar. No, claro que se espantó tu

mamá. Ajá, entonces mi mamá se asustó más. Y según lo que me dice mi mamá, y que a la señora no la había comentado, pues qué era lo que me había pasado a mí. Pero la señora nomás al verme y revisarme, dice que le dijo que si no lo curamos, se lo van a llevar. Porque tu bebé está espantado. Y dice que le dio una serie de oraciones, un listado de hierbas y todo lo que tenía que hacer mi mamá y de lo que ella tenía que llevar para

las curaciones. Y dice mi mamá que me llevaba a las sesiones a que me pasaran las hierbas, me bañaran con hierbas y todo. Pero la mejoría fue muy poca. Entonces mi mamá pues... Seguía buscando, pues, porque siempre me miraba, pues, y ella tenía miedo de lo que le había dicho. Hasta que llegó con otro señor y le dijo lo mismo. El nene está espantado. Si no lo curamos y no haces lo que te voy a decir, se lo llevan. Y

no tienes mucho tiempo, según le dijo. Sí. Y le dio también, le dijo que comprara candelas y le dio oraciones. No sé si saben qué son las ermitas. Hermitas. No, ¿qué son? Bueno, en Guatemala las ermitas son como las pequeñas iglesias. Ah. Como está la catedral, la iglesia. Sí, sí, sí. Y las ermitas son las que están en cada barrio. Ah, bien. Cuando hay una ermita, esa colonia, por así decirle, se convierte en barrio. Ah,

bien. Y que llevan... Por decirle barrio San Pablo, San Pedro, Santiago, entonces llevan el nombre de los santos o por así decirlo. Ah, muy bien. Y le dijo que tienes que ir a esta ermita, a esta ermita, a esta ermita. Le dijo de los cuatro puntos cardinales y por último tienes que terminar en la iglesia o en el cementerio, le dijo, en la iglesia del Calvario. Pero ahí tenía que terminar ella de hacer las oraciones.

Y mi mamá dice que... Los hacía, los hacía, tenía que hacerlo una vez al día por una semana entera. Y dice mi mamá que dejó de, dejé yo de levantarme a llorar bastante, vio poca mejoría, pero al final dice que tuvo que ir otra vez con la señora con la que había empezado y la señora le dijo, bueno, pues le dijo, vamos a hacer lo último, si no funciona, lo siento mucho mujer, le dijo, tu hijo se lo van a llevar. Porque está espantado y se lo van a llevar. Y ese animal lo que busca

es llevarse a los niños. Y como él tuvo ese encuentro, se lo van a llevar. Pero tenemos que hacer lo que tenemos que hacer. Y le dijo lo que iban a hacer. Y que mi mamá dice que le dijo que tenía que conseguir huevos de... ¿Cómo le dijera yo? De guajolote. Y tenía que llevar una gallina negra. Sí. Y mi mamá dice que... Me cuenta ella, yo no tenía dinero. Dice ella, como le digo, nosotros venimos de una familia muy humilde. Dice ella, yo sin dinero, ¿qué hacía? Yo tenía

que ir a pedir prestado. Pedía prestado aquí, prestado allá. Y la gente a veces me daba, o tu abuela, me dice ella. Y dice que mi abuelita le daba dinero y mi mamá se iba a conseguir lo que necesitaba. Y dice que la última vez me llevó con la señora y le dijo, bueno, pues le dijo, déjame el niño aquí. Tú salte, porque lo que

voy a hacer no lo tiene que ver nadie. Nada más tengo que hacerlo yo aquí y al momento en que yo saque lo que tengo que sacar, lo tengo que amarrar en la bolsa e irlo a tirar en el río. No puedes estar tú aquí adentro, porque si estás aquí adentro, a lo que vas a ver te lo vas a volver a llevar y va a ser lo mismo. Entonces no puedes ver nada, tienes que salir. Dice que mi mamá, pues más que salirse de él. de la habitación

donde la señora iba a hacer el trabajo. Sí. Mi mamá dice que no sabe qué fue lo que pasó, qué fue lo que hizo la señora. Solamente dice que lo que ella sabe es que la señora mató a la gallina y que me hizo un baño con la sangre de la gallina. Ok. ¿Y qué pasó con eso? ¿Sí te curaste? Pues sí, sí, sí, porque aquí se los estoy platicando. Pero... Oye, ¿y tu mami te refiere que a partir

de ahí tú ya estuviste mejor? Sí, mejoré bastante y pues al final ya dice mi mamá que sí, sané, ya empecé a comer, ya no me dolía el estómago como todas las noches, ya no lloraba. Pero lo que sí le puedo decir es que ese ser siempre llega a mi casa. ¿Actualmente? Sí. Sí. Ahorita, yo la otra vez les dije que hace como tres años, dos años, desde que estoy aquí en Estados Unidos, no me pasa nada. Yo lo considero que quizás no

me ha encontrado, no sé. Pero yo les puedo decir que ese ser siempre llega, siempre llega y la casa que yo esté, siempre está. Siempre llega como a vigilarme, no sé. O sea, ¿crees que te ha andado siguiendo a lo largo de tu vida? Sí, me ha andado siguiendo bastante. Pero ya no te afecta. Fíjese que con el tiempo uno aprende a vivir con estas cosas a veces. Yo no digo que yo me creo una persona especial en este sentido,

que tengo un don o no, la verdad no sé. Lo único que le puedo decir es que yo presiento cuando hay seres así, ¿cómo le llaman ustedes? ¿De bajo astral? Sí, sí, de bajo astral. Seres negativos. Cuando hay un ser así, un ser negativo, mi cuerpo, o sea, me estremezco, empiezo a sentir mucho escalofrío, miedo, sudo y todo. ¿Cómo te proteges? ¿Cómo me protejo? Solo con Dios. Ah, muy bien.

Con Dios, este, yo confío plenamente en Dios y es lo que le quiero decir yo a todas las personas que escuchan, es de que Quizás a veces nos pasan muchas cosas de este estilo, por así decirle, a falta de las palabras mías. Pero si uno confía en Dios, le pierde miedo. Yo he leído que al único que hay que temerle es a Dios, a nadie más. Si Dios contigo, ¿quién contra ti? ¿Quién contra mí? Exacto. Fíjense que, bueno, van a ser historias para otras ocasiones, pero yo he

tenido... Viajes astrales, he tenido encuentros con estos seres, ¿cómo le llaman? Personas, gente sombra, ¿cómo le dicen? Sí, sí, sí, gente sombra. Oye Iván, o sea que tienes muchas experiencias que contarnos. Demasiadas, me han puesto de cabeza, me han jalado de la cama, un montón. Y mi hermano ha visto, también me observan cuando duermo. Oye, pues entonces vamos a estar frecuentemente cuando tú nos indiques marcándote para ir conociendo todas las vivencias que tienes que compartir

aquí. Sí, me pueden llamar cuando quieran y yo les cuento. ¿Puedo contar una última? Estamos a punto de ir a la pausa Vamos a ir a la pausa Si nos esperas unos minutitos Regresamos contigo para que lo platiques Y además invitamos a todos los amigos A estar también comentando Acerca del tema de hoy ¿Qué opinas sobre las voces del más allá? ¿Crees que las almas pueden comunicarse

Con los vivos? Vamos a la pausa y regresamos El Miedo Forum 55 -2193 -5926 Es hora de poner al descubierto lo que nos hace temblar, correr, gritar y sudar. La mano peluda. ¿Quieres anunciarte en este y en muchos otros podcasts? Escríbenos a este mail. La diferencia entre el fracaso y el éxito es hacer una cosa casi bien haciendo una cosa exactamente bien. Sabiduría en las redes. Porque sabemos que no siempre la solución es

fácil. La mano peluda. Hablando de esas voces que no deberían estar presentes, en algunas culturas se cree que estas voces inexplicables son una manifestación del más allá, que actúa en ocasiones como un presagio de la muerte. Si ponemos ejemplos, en Escocia hay un tipo de entidad que se les denomina raids, que emiten voces. Antes de un fallecimiento cercano. Y estas voces suelen advertir a los vivos de la cercanía de la muerte, ya sea de una persona querida o incluso de la persona

misma. Vamos a continuar con Iván. Tiene algo que compartir. Adelante, Iván. Sí, gracias. Solo una última historia. Cuando yo me casé, Le comenté a mi esposa de algunos sucesos que me pasaban a mí, más que todo en las noches. Le comenté más que todo qué era. Y pues es algo como decirle, no es que no crea, sino que es algo que diga, no, pues esas cosas no pasan y ya. Y le dije, pues, cuando nació mi hijo, nunca me lo dije

solo en la oscuridad. Y por más que diga usted, nomás voy por acá o voy a la cocina, no. Nunca lo deje solo en la oscuridad. Si sale y él está dormido, enciéndale la luz. Siempre manténgale la luz encendida. No, es que él se despierta, pero no, no le hace. Usted déjale la luz encendida. Y pues ella, pues, no sé qué hacían. En el día yo me iba a trabajar, pero una tarde llegué yo y ella... Estaba esperando junto con mi bebé así en la sala de la casa. Y me dice, amor, me

dice, ¿qué pasó, Leo? Por favor, vaya a ver qué es lo que hay debajo de la cama. La cama de nosotros era así de madera la base y el colchón y pues abajo pues ya estaba vacío. Y le digo, no, pues, ¿por qué? Vaya, por favor, yo estoy bien asustada, yo no quiero entrar ahí. Si no lo revisa, yo no entro. Bueno, pues fui a revisar y nada, alumbré y nada. No, no, todo está bien. Y le digo, ¿qué

pasó? Lo que pasa que yo estaba cocinando y bueno, la cocina quedaba en frente del cuarto y pues por las puertas ella solo nomás se asomaba y miraba pues adentro del cuarto. Él dice que en una de esas ella... Volteó a ver al cuarto de nosotros y vio que había una sombra negra observando al bebé durmiendo. Mi hijo tenía tal vez como dos, tres meses de nacido. Fue que mi esposa dice que se quedó espantada y la volteó a ver y solo vio cómo fue que se metió debajo de la

cama. Debajo de la cama y pues ella estaba bien espantada. Y le dije, no, pues no, no, no se asuste, eso siempre, siempre me pasa a mí y no, no, no, no tenga pena aquí, no, no, no lo siento ahorita, como le digo yo, siempre siento cuando hay, hay algo muy, muy feo. Ahorita no está, ya se fue. Eso fue uno. Y la segunda, segunda vez que salió espantada, yo estaba en, en la sala, estaba jugando videojuegos. Sí. Cuando

ella empezó a gritar. Y me levanté yo rápido del sofá y fui corriendo al cuarto y me dijo de que encima del pabellón, sí, sí, sí ubica el pabellón, ¿no? Sí, es como una telita, ¿no? Un mosquitero. Para los mosquitos, sí. Tenía el pabellón alrededor de la cama, pues como el nene estaba pequeño y pues ahí se da mucho de los zancudos y todo eso. Entonces, Dice que cuando ella abrió los ojos, estaba ese ser así como que pegando la cara al pabellón y observándolos.

Y lo mismo se metió debajo de la cama. Y desde ahí pues yo ya empecé a dejar la Biblia abierta. Yo siempre cargo escapularios por lo mismo, por todo lo que me ha pasado. Siempre he andado yo con escapularios o rosarios. Ya bendecidos. Empecé a amarrar yo ya los escapularios ahí en la cama y puse un salmo, así que venía escrito en una tela. Y pues ya, desde ahí ya no vio nada mi esposa, pero sí, sí se espantó y hasta ahí pudo ella creer de lo que yo le contaba más que todo.

Sí, entendió lo que tú habías vivido con tu familia. Oye, Iván, pues entonces vamos a seguir. En contacto, nosotros agradecemos que compartas este tipo de experiencias que has vivido. Te mandamos un abrazo y también te invitamos a seguir escuchando los siguientes relatos. Muchas gracias. ¿Puedo mandar unos saludos? Por supuesto que sí. Un saludo a mi esposa Heidi, que espero que algún

día escuche esto. Y a mis hijos, pues no sé en cuántos años lo irán a escuchar ellos, pero... quiero que sepan que los amo a Elliot y a Diana eso es muy importante lo que estás diciendo porque todos los que aquí cuentan en la mano peluda un relato ya se queda para la posteridad es algo que las generaciones futuras o tus hijos que ahorita están pequeñitos en un futuro pueden escucharte y esto es maravilloso gracias Iván muchas gracias y un saludo para Nacho no lo escuché

mucho estamos pendientes oyendo mi querido amigo Saludos. Muchas gracias. Muchas gracias por escucharme. Al contrario, brother. Muy amable. Muchísimas gracias. Cuando alguien tiene experiencias, mira Gina, aprovecha cualquier momento para poderlas compartir. Y eso es bueno y es muy loable, ¿no? Saludos a mi querida Lucita Arellano, a Mapat Gómez, al Juanito Arcos y a Carlos Solvera, que están por acá con nosotros. Por supuesto, Oscar Román, Dice Gina y Nacho, amigos peludos, bendiciones

desde Laredo, Texas. Wow, mi amigo, en esta mano peluda internacional. Les recuerdo, ¿eh? Que ustedes nos pueden encontrar en Spotify como La Mano Peluda Grupo Fórmula. Así nos buscas. La Mano Peluda Grupo Fórmula. No hay otra. Así que no te confundas, porfa. También saludos a María Eugenia Sánchez. Le mandamos un abrazo. Mira, aquí nos dicen Gina y Nacho, buenas noches. Conforme al tema de hoy, yo sí creo que existen

esas voces del Masaya. Una vez me sucedió en el trabajo que me caí de las escaleras del segundo piso. Antes de caerme, escuché que me gritaron, ¡cuidado! No hice caso a la voz. Después de que la escuché, fue cuando me resbalé de las escaleras y pensé que esa fue una advertencia. Saludos a todos los amigos peludomaniacos. Un abrazo para ustedes. Bendecida noche. Mi nombre es Jessica de Tehuacán. Qué bueno, Jessica, estás aquí presente.

Pero imagínate el haber escuchado el cuidado, no hacerle caso y después tener ese accidente. pues vaya que fue algo que te dejó marcada. Dices, las voces del más allá sí existen. Dice Valdo Rodríguez, claro que puede haber voces y hay vida en el más allá, aunque somos diferentes. Solo digo que vivan como si fuera el último día. Buen consejo, un consejo práctico para que no se te quede nada pendiente, sino que... Hace cuenta que no va a haber más. Tenemos a alguien

en la línea. Buenas noches. Buenas noches, con Eduardo. Hola. Bienvenido, brother. ¿Cómo has estado? Bien, bien. Algo pensado por el trabajo, pero ya. Y aquí escuchando los pendientes. Eso es, mi querido amigo. Hay que aprender a disfrutar ese cansancio que has sentido esta noche. Porque fíjate que... Es lo que le da ese sabor a la vida, le da sazón, mi querido amigo. Entonces, hay momentos de chambearle duro y cuando lleguen tus vacaciones, wow, las vas a disfrutar como

nadie, mi querido Eduardo. ¿Qué nos vas a compartir esta noche? Este, quiero compartirles unas pequeñas, son historias cortitas, pero que me pasaron así, no sé, salteaditas, pero rápido, episodios rápidos. Cuando yo tenía tal vez unos 9, 10 años, recuerdo que me iba a dormir a casa de una de mis tías. Porque ella trabajaba hace años, trabajaba en una farmacia con una A muy grandota que todos ubican, yo creo. Cuando le tocaba trabajar de noche, yo le decía, le digo, oiga, me da permiso

de ir a dormirme a su casa. Me decía que sí, yo por el afán de ver la tele. Y bueno, iba y me quedaba con ella un rato. Ahí me quedaba viendo la tele y ya. Pero daba la casualidad que ella tenía un gato. Ese gato era un naranjita que se llamaba Elvis. Y ese gato, todas las mañanas, siempre que trabajaba de noche, la esperaba afuera del saguán, sentadito. El gato ya sabía la hora

en que iba a llegar y ahí estaba. Lo raro de ahí es que haciendo memoria y todo eso, hay algo en particular en esa casa cuando yo me quedaba. Cuando yo me quedaba, llegaba la hora de la noche ya, ¿no? En las madrugadas, porque yo dormía en el sillón, prácticamente en su sala. Yo ahí dormía y cuando llegaba la hora de dormir, de apagar la tele y todo, en la madrugada yo sentía como que un gatito se subía al colchón y se echaba

en mis pies. Nunca, nunca lo vi, pero yo deducía, digo, no, pues es el gato, el de mi tía, el Elvis. Yo pensaba que era el gato. Lo raro de aquí es que... Ahorita ya más grande, yo me acordaba que cerraba la puerta, las ventanas, porque luego me quedaba cuando se abrió en diciembre. Y ahorita digo, ajá, digo, ¿y cómo se metía el gato o ese animal? ¿Cómo es que se metía si yo cerraba todo? Porque hacía frío. Digo, ¿cómo es que llegaba? O sea, se metía, no me hacía daño y no sentía

miedo. Pero se echaba, rascaba como un gatito, rascaba en donde se va a echar. Se queda ahí ronroneando un rato y yo lo sentía. Digo, ah, ese es el gato, el gatito de mi tía. Ya me quedaba dormido y otra vez hasta la madrugada. Cuando me despertaba no había rastros de pelitos ni de nada, sino sí estaba ahí donde se había echado el gato, pero no había señales de que se hubiera quedado dormido un gato ahí. Esas fueron varias

veces las que me pasaron así. En otras ocasiones, recuerdo que cuando me quedaba yo ahí a dormir, recuerdo varias veces que me susurraban al oído palabras que yo no entendía. No recuerdo qué me decían, pero al final de cuando terminaban de susurrarme, decían mi nombre, o sea, mi nombre completo. Como para reafirmar que estuvieras escuchando, ¿no? Pues es que no sé, porque yo no... Bueno, a lo mejor sí, pero yo no entendía qué era lo que me decían. Pero tu nombre sí lo

entendías. Sí, sí, mi nombre sí, porque era mi nombre de principio a fin. Y yo hasta me quedaba de hora. Digo, a lo mejor estoy quedando como loco porque ya escucho voces en mi cabeza. Pero siempre terminaban y terminaban con mi nombre completo. Sí. Y digo, bueno, ¿eso qué será? Y fueron como dos o tres veces, recuerdo, cuando me susurraban en mi oído. No importaba cómo estuviera yo acostado, si estuviera volteado boca arriba o boca abajo, de lado o así, pero yo escuchaba

que me susurraban al oído. Y terminaban siempre con mi nombre completo. Wow. Dijo... Ajá, dijo, pues nunca... Me... supe qué era o qué fue o así, pero siempre me pasaban cositas así. Lo que sí es un hecho es que te inquietaba, ¿no? Primero, me imagino yo que entrabas en cierto estrés porque no entendías bien bien lo que decían por el susurro, pero cuando decían tu nombre completo era como para que no tuvieras duda, mi amigo. Sí, porque no sé si entraba o me quedaba

como en un trance cuando me susurraban. Bueno, para empezar, no entendía lo que me decían, pero cuando terminaban de decirme y decían mi nombre, como que ponía más atención. Digo, bueno, digo, ¿y eso qué fue? Digo, ¿qué me habrán querido decir? Y yo me destapaba, me volteaba y aún así escuchaba yo el susurro, pero no veía yo a alguien estando ahí a un lado mío o así. No, no, yo no

podía ver a nadie porque sí podía moverme. Pero me quedaba así como oído cuando escuchaba yo esas palabras o así cuando me susurraban en mis oídos. Nunca supe qué fue. No, pues querían, digamos que inquietarte, mi amigo, y lo lograron. Pues sí me inquietaban, pero no me daba miedo ni así. También recuerdo que en otra ocasión, esa fue la primera vez que me espantaron en ese cuarto fuerte. Recuerdo que estaba yo viendo la tele y el control sí servía, pero ya no tenía

pilas. Me tenía yo que levantarme para picarle al botón de la tele y apagarla. Y atrás de la tele estaba el conector de apagado y encendido de la luz. Y me acuerdo que primero lo que hice fue apagar la luz. Enseguida... Piqué el botón de la tele para que se apagara. Cuando lo terminé de picar de la tele, el encendido y apagado, recuerdo como que se deslizó algo, pero así rápido. Y me pasó de mi lado izquierdo, en mi oído hasta como que sentí que zumbó. Digo, ahora digo, ¿eso

qué fue? Y yo quise prender, intenté otra vez. encender la tele y ya no prendió. Y luego como pude, traté de buscar el conector, pero nunca lo encontré. Digo, bueno, quién sabe qué haya sido eso. Me espanté, la verdad, esa vez sí me espanté. Me fui a acostarme, tapé y ya no quise volver a buscar. Bueno, no quise saber nada hasta el otro día. Yo cuando llegó la mañana, el día, recuerdo que a mediodía, Me pregunta mi tía, me dice, oye, dice, ¿no has visto mi anillo?

Le digo, ¿su anillo? Le digo, no. Le digo, ¿dónde estaba? Me dice, estaba atrás de la tele, a un lado de la tele, pero a la parte de atrás. Le digo, no, nunca lo vi. Le digo, dice, no, pero es que dice, es que ahí siempre lo pongo, porque si lo pongo aquí enfrente, dice, luego lo tiran. Y me quedo así como de, ¿cómo, cómo que luego lo tiran? Me dice, sí, dice, es que luego cuando escucho, dice, se cae. o este, como que va botando, dice, ya me levanto y prendo la luz y veo que

está tirado. Y yo me quedé, digo, ah, pues entonces no soy el único que le pasa eso, también a mi tía también la espantan. Ah, le digo, no, no, no sé, le digo, quién sabe. Y bueno, ya estando ahí con ella, le digo, pues vamos a buscarlo. Sí lo encontré, lo encontré, pero en un rincón de la casa, en una esquina. Y le digo, ¿es este? Me dice, sí. Dice, ¿dónde estaba? Le digo, estaba ahí en la esquina. Dice, ah, qué raro. Dice, yo lo dejé acá. Pero no le quise mencionar nada

porque digo, a lo mejor se va a espantar. Sí, claro. Me va a tirar de loco. Sí, ya no quise recordarle pues nada. Pero son cositas que me pasaron chiquitas. Ajá. Amigo, pues tienes colección de experiencias, mi querido amigo. Aunque si bien lo dices, no son impactantes. Cuando las vives, empiezas a inquietarte. ¿Por qué te tienen que pasar esas cosas a ti? O sea, se llega uno a preguntar si eso le ocurre a toda la gente.

Pues yo he preguntado y... Mi abuelo, que en paz descanse, yo siempre le preguntaba, abuelo, ¿usted nunca vio algo, nunca escuchó algo? No, dice, porque él era todavía persona, gente de que iba al campo y tenía la costumbre de que cuando iban a regar, se quedaban ahí en toda

la noche, ahí cuidando el agua y así. Pero me dice él, bueno, siempre me dijo que nunca le... o nada, que nunca lo espantaron a lo mejor si le pasaban cosas pero no le daban importancia, no era muy así de darle tanta importancia a las cosas me imagino, quiero pensar si, si puede ser mi amigo vaya que interesante mi querido Eduardo como siempre regatándonos buenas historias y sobre todo interesante es que en un momento dado nos ponemos a pensar que pasaría si me ocurriera

a mi ¿Qué haría? ¿Qué diría? ¿Cómo reaccionaría? Y pues, Eduardo, la verdad es que no sé si quieras agregar algo más. Este, no, nada más una preguntota. El día de mañana se presenta o habla con ustedes el maestro Sohan, ¿verdad? Es correcto. Bueno, no, es que tengo una pregunta para él, pero yo creo que mañana... escribo para que se la pregunten y a ver si la puede contestar. Con mucho gusto, mi amigo. Claro que sí, pues estaremos muy al pendiente. En cuanto tengas ya la pregunta elaborada

o pensada, pues la compartes con nosotros. Claro. Y otra pregunta. Luego escucho yo a veces sus podcasts y creo que no es lo mismo en vivo o así como en el WhatsApp. Para que uno los vea detenidamente, con calma. Muy bien, ¿no? Muy bien, amigo. Claro que sí. Pues, mi querido Eduardo, aquí estamos pendientes de cualquier cosa y espero que no sea la última vez que charlamos. Ojalá y no. Grande leño, amigo, pues aquí estamos, esperando. Sí, sería todo de mi parte. Gracias,

Nacho, y hasta luego, Gina. Hasta luego. Que sigan teniendo buenos relatos. Gracias, amigo. Buenas noches. Hablando de estas voces paranormales, hay algunas características muy claras. Pueden ser la distorsión. Algunas veces se escuchan con extrema claridad, como si la persona estuviera físicamente presente. Pero en otras ocasiones se escucha distorsionada una voz o lejana, como si atravesara una pared invisible. También hay voces que están vinculadas a lugares donde ocurrieron

tragedias. Pueden ser incluso también hospitales, cementerios, casas antiguas donde fallecieron personas y estas voces suelen relacionárseles con almas que no han encontrado descanso. También las voces comunican mensajes de advertencia o mensajes enigmáticos como si fueran ecos de almas perdidas tratando de avisar sobre algún peligro inminente o algo por resolver en este plano de

existencia. Nos despedimos de las estaciones en la República Mexicana, donde solamente nos escuchan una hora, los esperamos mañana, y en el resto de la República y el mundo entero, continuamos después de la pausa. El Miedo Phone, 55 -2193 -5926. Hola, soy Chumel Torres. Escucha la radio de la República cuando y donde quieras. Noticias, deportes y espectáculos en tu plataforma de podcast preferida. Grupo Fórmula, abriendo la conversación. Muéstrame un buen perdedor y yo te mostraré un

perdedor. Sabiduría en las redes. Porque tenemos mucho que decir. La mano peluda. Bueno, aquí estamos recibiendo también sus mensajes a través del minofón. Juan Cora nos dice, llene Nacho, saludos desde Santa Clara de Valladales, en Michoacán, con más de 20 años escuchando La Mano Peluda, también cuando estaba Juan Ramón. Y aquí seguimos en este año tan especial de La Mano Peluda, porque estamos a muy cerquita de estar cumpliendo...

30 años donde a la hora que ustedes nos escriben y nos dicen, a la hora que están contando un relato, yo llevo 20, 15, 2 años, esto hace que seamos una gran familia que a través del tiempo nos ha unido el gusto y la pasión por escuchar estos temas y además las vivencias que hemos tenido al respecto, pero también... poco a poco hemos ido en nuestra vida en paralelo pasando tanto y a la hora de hacer una retrospectiva como estábamos hace 10, hace 20 o hace 30 años

imagínate que gusto seguir aquí juntos así es un gustazo terrible y tremendo verdad Gracias, gracias a todos los que nos han acompañado en toda esa trayectoria del programa. Y les enviamos un fuerte abrazo. Manuel Alejandro Beltrán, saludos. Bienvenido. Hola, dice, yo tuve una gata y sentí una noche que me faltaba la respiración mientras dormía. Desperté y la gata pegando a mí su nariz y respirando mi aliento. Me dio mucho miedo.

¿Cómo no, mi amigo? De hecho, no sé si han visto una película que hay ahí de un gato que se pelea con una especie de troll o un duendecillo. Y porque se decía que los gatos se robaban el aliento y resulta que el duendecillo este atacaba al gato. Es una película interesante, no me acuerdo cómo se llama. Si alguien sabe, que nos avise. Buenas noches, ¿cuál es tu nombre? Siri, ¿lo hablas? ¿Me escuchan? Sí. Perfecto. ¿Cómo te llamas? Cirilo Blas. Cirilo Blas. ¿Desde dónde

nos escuchas? De Coatzacoalcos, Veracruz. Saludos a todos los amigos que nos están allá escuchando en Coatzacoalcos, especialmente en la 98 .5 de FM. Cirilo, ¿qué nos quieres contar? Quiero contar una historia de cuando fui a Catemaco, Veracruz. Ah, vaya. A ver, empecemos. mucho misterio, ¿no? Hablando catemaco. Sí, sí, claro. Ahí donde estuvo y está el brujo mayor, ¿no? Sí, sí, lo sabemos. Y que cada marzo hacen una gran ceremonia. Sí,

sí, claro, claro, hombre. Bueno, es que lo que pasa es que yo aquí en Coatzacoalcos pues mi papá pescaba. Pues era un pescador, ¿no? Sí. Entonces un día llegó un pues otro pescador y le dijo que había pues distintos pescados ahí en Catemaco hay una laguna. Sí, sí. Y entonces le dijo que fueran navegando por carretera de cualquier cosa a Catemaco. Sí. Y pues mi papá aceptó. Yo era un niño y pues mi papá me llevó.

Ah, tú también. Entonces salimos, sí, salimos como 7 de la mañana y era noche y no llegamos a Catemaco. Pero en lancha, pues, no en carretera. Sí. Y tardamos, tardamos, tardamos. Y de hecho no llegamos el mismo día, llegamos hasta el día siguiente, ¿no? Sí. Y ya llegamos a un pueblito, de hecho no era tanto Catemaco. Lo que pasa es que en toda esa laguna hay varios pueblos, ¿no? Oye, hablando de esta, ahorita perdón que te interrumpa, de esta laguna, ahí se dice o es

considerada como un vórtice espiritual. Porque ahí han visto luces misteriosas, figuras flotando, embarcaciones, incluso fantasma. Y ahí se hacen rituales justo en el centro de la laguna a medianoche. Entonces imagínate todo lo que se puede vivir ahí. Sí, sí, sí, sí, sí. Es que de hecho, pues el golfo ahí pega, ¿no? Porque, o sea, es la laguna de Catemaco, así se llama. Sí, sí. Pero de la laguna a Tecomapan, en la playa, son minutos,

son como 30 minutos. A lo mucho. Entonces nosotros llegamos, pero dato curioso, porque todos los brujos se centran en la laguna, o sea, no bajan a la playa. Sabrá por qué. Y nosotros llegamos. A un lugar que se llamaba Roca Partida. Sí. Pero no llegamos porque quisiéramos, llegamos por casualidad. Porque hay una laguna que se llama la Laguna de los Duendes. Alguna cosa así. Y hay varias playas. De hecho, de Catemaco hay muchas playas. Porque Catemaco, lo vuelvo a repetir,

es una laguna. Está Montepío, Banzapote, Roca Partida. bueno y ya nosotros pues traemos una lancha y llegamos a un pueblito y como sea pues nos dieron cabida y ya metimos la lancha y todo y todo bien ya estamos ahí comiendo y nos llevó la noche y ya nos alquilaron por decirles una cabañita un colchón así Sus y húmedo, ¿no? Por ahí no dormimos, mi papá y yo. Sí. Eran como 3, 4 de la mañana. Y de repente, las ventanas eran de madera, o sea, era... Calzabas la madera

y pones un palo y esa era la ventana. Muy tradicional aquí. Sí. Y de repente se suelta un vendaval. Pero fuerte, fuerte, fuerte, fuerte, fuerte. Yo me acuerdo, pues yo era casi un niño y el vendaval era fuertísimo. Y cerramos la ventana. Y cuando cerramos la ventana, mi papá se agachó, pero yo por curiosidad me asumí. Iba un hombre pasando. Iba pasando, sí o no. Y justamente desde que lo vi, hasta que dejó de pasar, se acabó el vendaval. Y yo dije, qué raro, ¿no? O sea,

como que no era un hombre normal. Ajá, era un hombre normal. Y ya le dije a la encargada del hostal o del hotel, no me acuerdo qué era. Y bueno, yo no dije nada a mi papá que era el brujo mayor. Que el brujo mayor pasó. Y ya nos contó este... Yo voy a contar como me contó la mujer, la encargada. Sí. Ella nos decía que cada que un brujo mayor moría, todos los brujos mayores, todos los brujos se iban a una montaña. Sí. Y que se convertían en tigres y peleaban a muerte.

Y pues el que ganaba se volvía en el brujo mayor. Y pues los que perdían. Pues morían. Entonces ella nos dijo. Es que era en marzo. Me acuerdo que era en marzo. Era la primera semana de marzo. Es que. El que ustedes vieron pasar. Era un vendaval. Ese nuevo. Brujo mayor. El venció. Y mató más. A otros brujos. Y yo. Y dije, ¿cómo? Sí, sí, sí, dice. Él ganó todas las peleas. Y pues, es el nuevo brujo mayor. Pero ella todavía me dijo, qué bueno que no lo vistes, porque no sé qué

hubiera pasado. Y yo me quedé así, asombrado. Tú estabas muy pequeñito. Sí, yo era, yo era, no entraba ni a secundaria. Ah, pues sí, estabas. Sí, imagínese, pero son historias aquí de Veracruz, porque usted sabe que en Veracruz está lleno de Nahuales, en Veracruz. Sí. Hay muchos Nahuales. Sí, toda esa región. Sí, sí, sí, mucho, mucho. Y este, pues yo igual, si me hubiera visto a los ojos, no sé qué hubiera pasado. Pero bueno, tengo otra historia, no sé si se la puedo contar

todavía. Pues adelante, Cidro, ya estamos aquí, vamos a aprovechar. ¿Verdad? Encarrerada. Bueno, lo que pasa es que una vez, pues, yo... Ya después, ¿qué pasó? Eso fue cuando estaba de niño, ¿no? Ya después pasó el tiempo, pues, yo me casé, me divorcé, etc. Y, pues, este... Por aquí había una plaza comercial que era muy famosa. No voy a decir nombres, ¿no? Sí. No voy a meter un gol, ¿no? Andale. Bueno, entonces... Entonces, pues, yo... En ese entonces, pues, era puro taxi, ¿no?

Ese sería el famoso Uber. Sí. Y, pues, a mí me iba bien, ¿no? Sí. Y entonces, pues, de repente yo agarré un, pues, una corrida, como diría un taxista, ¿no? Sí. De unos locales en la plaza comercial. Y cuando yo llegaba, esa plaza comercial estaba llena, había juegos. Bueno, juegos infantiles, ¿no? Sí. Y todo bien, todo normal. Y yo estuve como seis meses yendo a buscar a la dueña. Por esos juegos infantiles, yéndola a dejar aquí y allá. Pues ya sabes, la historia de un taxista,

¿no? Oye, Cidil, aquí tengo que interrumpirte porque llegó la pausa. No te vayas, por favor. Sí, aquí. El minufón 55 -2193. Todo bien, todo bien. 5926. Conocemos la leyenda y la hacemos realidad. La mano peluda. ¿Quieres iniciar, hacer crecer o monetizar tu podcast? Saber todos los secretos de todos. ¿Dónde y cuándo quieras? ¿Les va a cambiar la vida? almacenamiento, distribución y programación de tus episodios en un solo lugar

hosteado y distribuido por RSS .com RSS .com hacer podcast de manera fácil lo mucho se vuelve poco con desear otro poco más sabiduría en las redes Porque conocemos de raíz a los especialistas. La mano peluda. Continuamos recibiendo todos tus mensajes, relatos, comentarios y ahorita platicando con Cirilo, ya estamos aquí de vuelta. Sí, entonces le resumo rapidito, ¿no? Sí, a ver. Yo era taxista y yo tenía una clienta que tenía un negocio y y me va bien y de repente desapareció

o sea ya no supe nada de ella ¿no? y entonces en un viaje subía una señora y yo le conté que de repente desaparecieron ¿no? y bueno ya en conclusión ella me decía que leía las manos y las cartas y esto y aquella y me dijo no pues si quieres saber que le pasó a esa señora pues ve un día a mi casa ¿no? Y ya un día fui con mi amigo, otro amigo, un amigo, y a que nos llegaron las cartas y ya llegamos a una colonia que se llama la colonia Pensiones. Y ya dije, pues,

¿qué le pasó a mi cliente? Y ya bajó las cartas, pues ya me dijo, pues su cliente se divorció, tuvo un problema con su esposo. Y para no hacer... Tan larga la historia, el esposo la mató. Así me dijo. Sí, sí, sí, sí, claro. Qué tragedia. Sí, tragedia, ¿no? Pasa, pasa. Y yo y mi amigo nos quedamos así como en shock. Bueno, pues está bien. No pasó nada. Y nos fuimos a la colonia Pensiones. Ya, nos fuimos. Frío, frío, frío. Entonces yo se lo conté... Yo y mi amigo se lo

contamos a mi hermano. Y mi hermano... Curiosamente se vea la historia de esa familia y me dijo, no, pues es verdad. Todo lo que dijo la mujer es verdad. Y yo, no, pues no leyó las cartas bien. Entonces pasó un tiempo y mi amigo tuvo otros detallitos. Hay problemas leves. Y yo le dije a mi amigo, oye, vamos a ver a la que nos leyó la carta. Y me dijo, vamos, vamos. Y fuimos a la corte. Y cuando llegamos al mismo lugar, era una casa abandonada. Era abandonada hace

30 años. Yo le dije a mi amigo, no, le dije, pues también cuando llegamos, la carta, cuando llegamos y nos leyeron la carta, pues también era una casa, pues vieja, se sentía la humedad. Sí. Y estuvimos toque y toque y salió la vecina, oye, ¿qué pasó? ¿Qué están tocando? Y ya le dije yo, no, lo que pasa es que aquí vive una señora que no lee las cartas. ¿Cómo? ¿Qué? Sí. Esa casa nunca ha estado habitada, siempre ha estado abandonada.

¿Cómo crees? ¿Cómo? Le dije, no. Si nosotros nos leyeron las cartas y no las leyeron bien. No, no, no. Nunca ha vivido nadie ahí. ¿Cómo no? Le dije. Casi unos meses. No, no, no, no. Casi saltamos la barra, nos asomamos y dentro de la casa se veían manchas de sangre, pero no nos atrevimos a meter, no nos metimos ni nada. Salimos y llegó otro vecino y dijo, oye, ¿qué saltamos ahí? No, saltamos con el permiso de

la vecina. No, no, no. Y ya nos pusimos a platicar con el vecino y el vecino tenía una nota ahí. De como del 94. Que en esa casa había matado a una adivina. O bruja, lo que sea. Sí. Y... Este... Era pare... No, no, no solo era parecida. Era igualita a la que nos leyó la carta. Ándale. Sí, o sea, ella nos leyó la carta, no sé, en

el 21 o en el 22. Sí. Y la foto del señor era como... del 94 y pues la vimos y dijimos no pues no tiene una sola rueda la de la foto a la que nos leyó y ya le dije a mi amigo vámonos de aquí no nos volvamos a aparecer y ya ya no fuimos ya pues ya no fuimos pero mi amigo desde que nos fuimos hasta meses después Mi amigo Ángel, Ángel Mendoza se llama, tuvo calentura. Y son datos normales, pero su hermana decía que cuando tuvo calentura, decían nombres. Y decían nombres

de la divina que se murió en el 94. Afortunadamente, pues nosotros no tuvimos nada que ver, porque pues no lo vivimos, las muertes ni nada, pero pues... Así está la cosa, o sea, como que no tuvimos nada que ver porque llegamos tarde, pero ahí estaba el espíritu, ¿no? Sí. Entonces, moraleja, cuando veas un problema así, huye, o un crucifijo, o un rezo, y vete, ¿no? ¿O usted qué cree? Sí, aléjate, o sea, si no tienes por qué estar ahí,

no es conveniente. Estar en un lugar nada más por morbo, por curiosidad, siendo que tiene un antecedente de violencia que pueda haber alguna entidad en ese sitio que tiene tantos años abandonada, pues dicen que la curiosidad mató al gato y es mejor no estar nada más por morbo en algún sitio con estas características. Así es, porque la nota periodística es el 94 y estamos en el 25 y no por eso. Mi amigo se salvó. O sea, treinta y tantos años. Sí. Y no se salvó. Así es esto.

Pues nosotros agradecemos que esta noche te hayas reportado y esperamos que muy pronto nuevamente participes. Sí, sí, muy pronto. Siempre estamos pendientes. Bueno, oiga, ¿dónde está su compinche, su compañero? ¿Qué le pasó? Aquí está. Entendamos,

amigo. pendientes estaba rezando mientras juntaba mi historia claro amigo hay que estar protegidos estaba temblando no vaya a ser que se nos pegue algo decidido y que vamos a hacer también tengo rapidito una vez un muchachito aquí por mi casa era se lo cuento rápido era un chavo así normal y de repente se volvió bien grosero, bien altanero, y ya lo llevaban al psicólogo y que tenía tal enfermedad y tal, así, así, y no le encontraban

la cura. Y de repente llegó un viejillo, un viejo, perdón, y dijo, lo que pasa es que ese libro, ese niño compró un libro del centro. Sí. Ajá, ¿y qué tiene que ver? Todo se rinde. Entonces, cuando él estuvo mirando los libros, un alma se le pegó. Así dijo él, sí. Sí, sí. Todos se rían de él y los médicos decían que era tarde. Y el viejo dijo, no, hay que tortizarlo. Y no, ¿cómo creen? El chavo comió mil pastillas y nunca se dio avance. Así que una vez se lo llevaron

con el señor. ¿Sí? Y yo lo vi. Este... Pues no fue un exorcismo. Simplemente cuando el señor estaba leyendo un libro, el niño lloraba y de repente el libro agarró fuego. ¿Se encendió? Se encendió. Y ya cuando se consumió el libro, era un libro chiquitito, el niño volvió a la normalidad. Y ese señor siempre nos decía, siempre que vayan en una calle desconocida, en un centro histórico, nunca agarren un libro porque se les puede subir un alma. Siempre decía ese señor.

Y era misa. Sí, sí, sí, sí, sí, sí, pero pasó y fue verdad. Bueno, pues ahí está una sugerencia que nos hace nuestro amigo Cirilo para que lo tomemos en cuenta cualquiera de nosotros en algún momento visitando alguna plaza, visitando algún centro histórico. Un centro histórico. Nos podemos encontrar de esas librerías viejitas, ¿verdad? Que entras y huele a papel, a papel ya. A humedad, a humedad. Sí, a veces a humedad y a veces a

papel viejo, ¿no? A libros viejos. Sí, puede haber un alma en pena en algún libro antiguo. Órale. Un libro antiguo, ¿no? Hablo de un libro que no se vendió del 2005, ¿no? Un libro de hace más de 100 años que no se había vendido, ¿no? Para encontrar uno de esos es una joya, mi amigo. Sí, pero si lo encuentras, cuidado, ¿eh? Es una

joya. no todo lo que brille es oro pues bueno muchas gracias me dio un gusto contar mi historia y estamos al pendiente igualmente amigo que descanses que tengas bonita noche y pues mira la recomendación que nos hace Cirilo yo creo que hay que considerarla porque No necesariamente que se trate del libro, porque puede haber libros muy antiguos que no tengan esta carga energética. ¿Cuáles son los objetos que tienen esa carga energética? Los que consideramos precisamente como objetos embrujados,

objetos poseídos. Hemos hablado mucho de ello, ¿no? Y ya no quise extenderme mucho con Cirilo, pero puede ser un libro. Pero también puede ser un cuadro, puede ser un espejo, puede ser el marco de un cuadro, uno de esos muy antiguos. Puede ser un reloj de esos viejos que antes los hacían pues muy, muy bonitos con partes o diseños muy como que estorbosos. Para la actualidad ahora serían como muy estorbosos. O sea, puede ser cualquier objeto, no necesariamente un libro.

Pero sí, vamos, nosotros hemos escuchado tantísimas historias que sí vale la pena tomarlo en cuenta. Vámonos a hacer la pausa. No te olvides cuál es el Miedofón. 55 -2193 -5926 es el Miedofón. Y aquí te estamos esperando. Las historias tienen muchas formas de contarse, pero solo una de comprobarse. Aquí en La Mano Peluda. Todas las cosas ya fueron dichas, pero como nadie escucha, es preciso comenzar de nuevo. Sabiduría en las redes. Porque distinguimos

al mundo sobrenatural, la mano peluda. Ya estamos aquí de regreso listísimos para continuar con sus historias de terror, misterio y suspenso. Tenemos varios mensajes. Delfina Frías, saludos amiga, dice andaba noviando con mi esposo por él. Supe de su programa La Mano Peluda. Sí, hay tantas historias. Y ahora que venga el aniversario, me va a gustar que nos compartan ese tipo de historias que tengan que ver La Mano Peluda con

su vida. Se los voy a encargar que la vayan pensando, que la vayan meditando para que cuando sea el momento nos la hagan saber. Ok, se los voy a ir recordando yo en estos días. Gabriela Fernández Nacho, la película que mencionaba se llama El Ojo del Gato, es de 1985 y dice que está basada en una historia de Stephen King. Es verdad, muchas gracias Gabi. También por acá nos comentaba nuestro

amigo... Martín Márquez saludos bro que se llama los ojos de gato y es de Stephen King si claro bro muchas gracias a ustedes que nos han acompañado y que nos están pues recordando esta interesante esa película ya tiene muchos años que la vi pero me pareció interesante en aquel momento y tal vez sea propicio volverla a ver ¿Por qué no? Son de esas que entretienen, la neta. Dice Diana Ramírez, hola, buenas noches, disculpen. Ok, no, no hay nada que disculpar. Bienvenida, Diana.

Y si les parece bien, vamos a continuar escuchando más de sus audios, esas historias que ustedes nos han compartido. Adelante. Tonatico se llama un municipio cerca de Ixtapan de la Sal, de hecho es vecino de Ixtapan de la Sal, el municipio de Tonatico. Aquí en la parte donde yo vivo ya es los límites con el estado de Guerrero, o sea, estamos a, ¿qué será?, dos kilómetros de los límites del estado de Guerrero. Aquí hay una famosa leyenda, y que incluso ustedes hace no

mucho lo comentaron en el programa. La famosa leyenda del autobús fantasma, el que recorría de Ixtapan de la Sala a la ciudad de Toluca por la carretera libre. Lo que ahora es la libre, en ese tiempo no había otra manera de transportarse a la ciudad de Toluca más que por esa carretera. Tiene unas curvas muy pronunciadas, pero no unas curvas cerradas, la carretera estaba un poco angosta. Incluso pues la han ido mejorando con el tiempo, pero no deja de ser una carretera

así. Ahorita pues ya está la autopista. La autopista que de Ixtapán de la Sal a Toluca se hace en unos 30 minutos. En ese tiempo pues había que cruzar toda esta carretera libre que circula saliendo de Ixtapán de la Sal, pasa por Villa Guerrero, pasando a Tonantzin. De ahí a Tenango,

de ahí a la ciudad de Toluca. Lo que hicieron con la pista fue directamente de Tenango a Estafán de los Santos, atravesarla por los cerros y etc. Bueno, en la leyenda del autobús fantasma se dice que era una noche lluviosa y que al conductor le empezó a ganar la velocidad del camión por lo mismo de las penas estas. Se quedó sin frenos, al parecer. Entonces, cuenta la leyenda que el famoso puente de Calderón es una barranca. Sí, más o menos. Ahí fue donde sucedió lo del accidente

del autobús fantasma. Y mucha gente dice que se aparece, ¿no? Se aparece ese autobús en las noches. Mucha gente, muchas personas han platicado, han comentado que se desaparece. Y bueno, no me ha pasado a mí. Yo he viajado en esa carretera de noche y no me ha pasado afortunadamente. Espero que nunca me llegue a topar con ese autobús fantasma. Y bueno, esa es una línea de aquí de la región. Saludos, saludos maníacos. Eso, bro. Muchas gracias, gracias por tu historia. Qué interesante esto

del autobús fantasma. Mira, aquí te están diciendo, Nacho, la película es Los ojos del gato de Stephen King. Saludos a Gina desde Argentina. Wow. Gracias. Martín. ¿Saben dónde la podemos ver? Bueno, ya es mucho pedir, ¿verdad? Que me cuesta buscarlo. Pero bueno, si saben en qué plataforma está, pues la más fácil, ¿no? Sí, claro. Bueno, también saludos a todos los amigos que están. Jorge Rendón. Ah, también Jorge, mira, te estaba diciendo.

La película se llama El Ojo del Gato. Saludos a todos los amigos que nos escuchan en Acapulco y en Huejutla de Hidalgo, así como en Florida. Que maldice, ya los estoy escuchando. Ok, a ver, mira. Muy buenas noches, Nacho Bellina. Me gustaría contar una historia de una casa donde estuve viviendo que pasaron... cosas muy extrañas, muy raras, y que justamente en ese tránsito, donde pasaban todas esas cosas, en la azotea encontré

un muñeco vudú. Me gustaría mucho contarles esa historia porque estuve viviendo alrededor de cuatro años y era una casa muy grande, muy vieja, por allá de los años sesentas. Pero hay cosas muy interesantes, muy interesantes sobre esa casa. Entonces me gustaría contarles mi historia. Muchas gracias. Ah, claro. Entonces ahorita te marcamos con todo gusto. Así es. Pues vamos a seguir escuchando de estos audios que nos han enviado, ¿no, Gina? Hola, hola, Gina, Nacho,

¿cómo están? Bien, amigo. El otro día que me saludaste, Nacho, comentaste que no había mandado relatos y efectivamente la verdad es que han dado bien ocupada con cosas de mi trabajo desde marzo y mucha presión y de hecho casi llego a las diez y media a mi casa y me da tiempo de escucharlos. Sí me está costando un poco de trabajo ahorita por la carga que... que se está presentando laboral, poder estar con ustedes. Y pues sí tengo un relato de algo extraño o raro que nos pasó

en el mes de abril. Esto fue como una semana antes de Semana Santa. El miércoles yo regresé de mi trabajo, la verdad es que sí estaba muy cansada. Y cuando me quedo dormida, siento la subida del muerto. Estoy hablando de que cuando llegué, los escuché, como a las 11 .40, que se termina el programa más o menos, ¿no? Pues yo me quedé, empecé a quedar dormida y ahí sentí como que la subida del muerto. Entonces me levanté, después de haber rezado y de poderme mover, me

levanté, fui a dar la vuelta. Ahí empecé como que a recoger algunas cosillas, dejé pasar como media hora, me volví a acostar, eran como las doce y media. Igual me volví a quedar dormida y volví a sentir eso, que se te sube algo, que no te puedes mover. Empecé a rezar, a rezar, a rezar, a rezar como desesperada hasta que me pude mover y me volví a levantar. Y me acuerdo que esa vez, en ese momento, pues dije, ¿ahora

qué hago? Porque ya estaba yo muy cansada, entonces me levanté, di como dos vueltas en mi recámara, recogí algunas cosas que estaban fuera de su lugar y me volví a acostar. Ya eran como la una y media. Y también otra vez lo mismo, volví a ascendir. alguna presencia, empecé a rezar, a rezar, a rezar, a rezar hasta que me pude mover, salí, di la vuelta, fui a la cocina, la vi un par de trastes que estaban ahí, sucios, y dije, ahora sí ya me tengo que dormir, ya son las doce

y media. Bueno, la cuarta vez me acuesto, Me cambié de posición y vuelvo a sentir una presencia. Pero yo estaba de lado. Sentía la presencia de algo y empecé a sentir como una desesperación. Empecé a rezar, a rezar, a rezar, a rezar, a rezar. Y me levanté a las tres y media y la verdad es que ya no me pude dormir. Dije, no, pues ahora qué hago porque si me acuesto me va a volver a pasar lo mismo. Y entonces ya no me dormí, me esperé porque yo salgo muy temprano de mi

casa. casi a las seis de la mañana para poder llegar a mi trabajo a las ocho. Primero pasamos a dejar a mi hija a su universidad y pues sí, el tiempo siempre ando corriendo, ¿no? Llegué a aquel trabajo, me puse a trabajar todo el día. Cuando llegamos a la casa, mi hija entró a su cuarto y cuando venía de regreso para decirme algo, Y le dije, ¿por qué gritas? ¿Qué te pasa? Y me dice, es que vi correr algo como un ratón.

Entonces, pues a mí me llamó la atención porque la verdad, mi casa está en un primer piso, las ventanas siempre están cerradas, las puertas, tanto de acceso al servicio como de entrada a la casa tienen de esa... Como protección de plástico que da al ras del suelo. Y no es algo muy sencillo que se pueda meter un ratón por una rendija de menos de medio centímetro. O sea, no se me hace lógico. No obstante, al día siguiente mi esposo

se quedó a hacer home office. Y me acuerdo mucho porque era un día que no circulaba su coche. Entonces, él dice que se escuchaba como pasitos y que alcanzó a ver como una bola negra corriendo abajo del sillón. Y fuimos a comprar trampas, pusimos de los dulcecitos estos que... son como rojitos, que son veneno para los ratones, en todas las esquinas y en todos los lugares donde pudimos, donde pensamos que podría esconderse,

¿no? Y entonces ya definitivamente fuimos al día siguiente a trabajar, el viernes, Ya regresando del trabajo en la noche, pues lo primero que haces es revisar y pues no había nada, nada de nada. Pero ese día yo estaba lavando trastes y volteé para guardar algunos que ya estaban secos y veo corriendo una bola café. Yo me sorprendo, se para. Digo, no le vi forma de ratón, en verdad era una bola. Y salió corriendo, pero ya no vi para dónde, cuando yo volteé a buscarlo ya no

había nada. Eso pues me llamó mucho la atención, les digo, estaban las trampas para ratón, estaba la comida, el alimento de ratón, no había nada tocado, nada, nada, nada. Pues ya pasó el sábado, me enfermé horrible. Del estómago, después de la comida. Era una inflamación muy fuerte. No podía ni respirar. Tenía un dolor horrible. Fue el doctor a revisarme. Me dijo, a lo mejor te cayó mal algo. Había comido unas fresas. A lo mejor te intoxicaste. Yo soy un poco delicada

con algunos productos. Y pues definitivamente... Yo pienso que pues sí, algo me cayó muy mal y estuve mala, pues como toda la semana. Entonces el sábado, que era sábado de gloria, decidimos ir al centro a dar la vuelta, pues a pasear, ¿no? Aprovechando pues que mucha gente sale y que es un momento en que pues la mayoría de las veces está sola la ciudad, ¿no? Y pues mi hija quería aprovechar el tiempo por... A ver, tiene una segunda parte. La segunda parte del relato.

Bien, bien, bien. Bueno, les platico. Entonces quería adelantar parte de su trabajo porque tenían que hacer un trabajo en equipo para el 4 de mayo con hacer todo el vestuario de un tipo como bizantino moderno. Y entonces fuimos a una iglesia que está ahí en el centro. Y estábamos buscando unas cruces de oro, bueno, doradas. Y entonces entré a la tienda que tienen dentro de la misma iglesia y estaba una señora. Le preguntamos si tenía la cruz más o menos grandecita porque en el vestuario

querían incluirlas. Y me dijo, me siguió un detente y una oración en cruz y me dijo, cómpreselas y dígale. al Padre que se las bendiga. Y yo pues sí me las compré y fui con el Padre para que me las bendijera. Y en el momento que él puso las cosas en mi mano y él puso su mano sobre mi mano y empezó que en el nombre del Padre, del Hijo, en ese momento yo empecé a sentir del lado derecho todo un escalofrío, todo ese lado, y mis tripas empezaron a revolverse, así como

si tuviera mucha hambre. O como cuando te vas a enfermar del estómago. Y ahí sentí como que algo se me cayó. Y ya cuando salimos de la iglesia, le dije a mi hija, le dije, yo creo que algo vas a tener un problemilla por ahí con tus amigas, con las que vas a hacer este trabajo. Bueno, pasó. Por cierto, también importante, en esa iglesia pidieron autorización para hacer este... las fotos, tomar las fotos del proyecto que tenían

que hacer. Y así pasaron el tiempo y era el 2 de mayo y yo estaba trabajando, ya me había quedado sola como a las 6 de la tarde. Era un viernes y vi de reojo una persona con un pantalón negro. como que iba caminando hacia donde yo estaba sentada. Levanté la mirada y no había nada, entonces me quedé sorprendida. Pero en ese momento se me vino a la mente el trabajo de mi hija y como un problema ahí que podría surgir, ¿no? Y le comenté, le dije, oye, ¿y cómo van con lo de

tu trabajo? Me dice, no, es que estamos teniendo problemas. Porque el fotógrafo que no sé qué, que no sé cuánto, ya después consiguieron al fotógrafo. Y sí, en el momento sí hubo como un problema porque mi hija también llevó su cámara por cualquier cosa de que no salieran bien las fotos. Y como que se molestaron dos de sus compañeras. Y bueno, ya, sí se pelearon y ya ni se hablan.

conclusión del tema, ¿no? Pero las fotos que tomó el fotógrafo salieron borrosísimas, o sea, horribles y todavía les cobró y me dice, ay mamá, tú siempre tienes razón y ya ahí como que empezaron a calmarse las cosas después de ese suceso. Y bueno, también se me pasó comentarles que en el tiempo que que todavía no teníamos que ir al trabajo de mi hija, yo hice como que una limpieza profunda en mi casa y no encontramos ningún ratón

ni nada. Escondido, muerto por las cosas que les habíamos puesto ahí, entonces pues sí se me hace algo sin explicación. Bueno, ese es mi relato. Buenas noches, que estén muy bien. Gina Nacho, bendiciones. Y también un saludo especial al Mediotim y a todos los peludomaniacos. Eso es, eso es todo. Claro que sí, un saludo. Muchas gracias por compartir con nosotros. Dice por aquí Manuel Isaac Rodríguez. Hola, buenas noches, saludos y bendiciones desde Piedras Negras, Coahuila.

Un saludito para mi mamá, Nora Lu. Cervantes que estamos en sintonía me parece genial un saludo hasta Piedras Negras para Nora y para ti mi querido amigo que bueno que nos acompañas si y además hablando de estas voces Presencias que no vemos, pero que sí escuchamos. Características especiales y que en ocasiones pueden ser un aviso, una advertencia. Un fenómeno también es el de las personas que, según relatos, han sido escuchadas a través de

voces que emergen de lugares inusuales. Esto es especialmente frecuente en casos de desapariciones sin resolver, aseguran escuchar sus voces en momentos de angustia. Y en algunos de estos casos, estas voces parecen comunicar mensajes específicos que a veces resultan ser detalles que solo la persona desaparecida pudiera conocer. Entonces, estos susurros que se pueden escuchar en cementerios, en hospitales, en lugares donde han ocurrido

tragedias, sí. que pueden tener un mensaje y en ocasiones son voces que anticipan el fallecimiento de alguien. Wow, sí, son esas tragedias que como que avisan, como que uno tal vez pudiera pensar o suponer, intuir en algunos casos, ¿verdad? Saludos a mi querida Cata Aguilar, a Azul Valise que está con nosotros, gracias amiga. Bienvenida también Tiger Lilgui. Bienvenida, gracias. Y José Solís, que nos acompañan por aquí. Margarita Rosas. Amiga, ojalá que un día nos platiques

una historia. Te vamos a estar esperando con muchísimo, muchísimo gusto. Por supuesto. Gracias a todos los amigos que están listos y dispuestos. También a través del Midofon nos envían preguntas, pero también relatos. Y entonces ahorita... ¿Podemos leer algunos? Ya estamos a punto de irnos, Gina. De hecho, a mí me parece que mejor nos vamos

despidiendo. Como cada noche, nosotros agradecemos que te des cita, que cuentes tus experiencias y necesitaríamos mucho más de este tiempo para que todo lo que nos llega lo escucháramos cada noche. Pero esto nos da motivo para invitarte a que mañana estemos juntos en una nueva cita para escuchar relatos de lo sobrenatural. Que descanses, que tengas excelente noche, que Dios te bendiga. Soy Gina Áviles. Hasta luego Gina,

yo también me despido. Soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes porque juntos escuchamos buenas historias. Que tengas una estupenda noche, que descanses. Y como decimos aquí, cabos. El programa se termina, pero la investigación continúa aquí en La Mano Peluda. Esta fue una producción de Grupo Fórmula.

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