La Mano Peluda Martes 24 de Octubre de 2023 - podcast episode cover

La Mano Peluda Martes 24 de Octubre de 2023

Oct 25, 20231 hr 44 min
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Transcript

Grupo Fórmula, en tu plataforma de podcast preferida. Podcast MX, un día donde el podcasting se conecta. Una serie de conferencias gratuitas en la Ciudad de México sobre el presente y el futuro del podcasting en México y el mundo. El 9 de noviembre del 2023 en el Colegio de Imagen Pública. ¿Te interesa asistir? Ingresa a www.podcon.mx y regístrate ahí. Cupo Limitado. Howardbyrss.com Advertencia.

Las opiniones de los participantes y colaboradores no corresponden necesariamente con las del programa o la empresa. Si este programa es escuchado por menores de edad, se recomienda que lo hagan en compañía de un adulto. Porque nosotros hemos estado ahí. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. El que no es conmigo en contra de mí es el que conmigo no recoge de ramos. Porque conocemos de raíz a los especialistas. El de Manu es una figura que ha aparecido en todas las culturas.

Y no es una figura cristiana. Documentaremos todas esas experiencias que no tienen lógica alguna. Georgina Avilés e Ignacio Muñoz. Llegó la hora de poner las evidencias sobre la mesa. Fantasmas. Voces. Apariciones. Psicofonías. Mitos y leyendas que rodean al mundo sobrenatural quedaran al descubierto aquí en... La Mano Peluche. Desde la Ciudad de México, para todo el mundo, esta emisión de lo insólito y de lo que no tiene explicación lógica, lo que a ti y a nosotros nos apasiona.

Soy Georgina Avilés y que gusto que estés esta noche con nosotros. Hola, ¿qué tal? ¿Cómo están? Buenas noches. Gracias por estar aquí en esta emisión donde vamos a platicar de lo increíble y de lo sobrenatural. Porque de lo que es natural en todos lados se habla mucho. Yo soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes porque juntos daremos inicio a una noche con relatos estremecedores. Queremos tu participación a través de la multilínea 55-5279-2291.

La página RadioFórmula.com.mx y en Spotify, encuéntranos como La Mano Peluda Grupo Fórmula. Te invitamos a participar con nosotros a través de nuestro WhatsApp mejor conocido como El Miedofón, 51-9359-26-25, 21-9359-26, ahí te estamos esperando, nos puedes mandar un mensaje de voz o un mensaje de texto, compartir fotografías, videos, memes, lo que tú quieras. Saludamos a las estaciones en la República Mexicana que se unen con nosotros.

Ciudad Gózman, Jalisco, Ciudad Juárez, Coatzacoalcos, Culiacán, Durango, Guadalajara, Guerrero, Hermosillo, La Paz, Baja California Sur, Mazatral, Monterrey, Poza Rica, Tabasco, Tijuana, Torreón, Querétaro y en Estados Unidos, Georgia y Las Vegas. Bienvenidos a esta noche espeluznante. Los Skinwalkers suelen ser tratados como individuos que alguna vez fueron personas buenas, como curanderos o curanderas, pero que se corrompieron por la búsqueda de poder.

Este tema, en común con muchas de las historias relacionadas con ellos, refuerza la idea de que los Skinwalkers no son simplemente monstruos, sino que en algún momento fueron humanos. Una característica escalofriante de las leyendas es su pura malevolencia. No hay redención para ellos y parecen existir únicamente para dañar a los demás. En ocasiones, de esto que se ha mencionado de ellos, se dice que se deben tomar vidas humanas para mantener sus poderes o arriesgar.

Parece todo para lograr sus objetivos. En otras hacen el mar por placer, lo que los convierte en figuras aún más aterradoras. Hoy vamos a hablar de los Skinwalkers, leyendas ancestrales, criaturas de la noche. Las criaturas de la noche, de esas que nos gusta hablar. Pues hoy un poquito de estos seres tan extraños. Me encantaría que tú participaras con nosotros y por supuesto, lo principal, que compartas tus historias de terror, misterio y suspenso.

Si eres nuevo en esta comunidad, considerate bienvenido, siéntete como en tu casa y adelante. Vamos a escuchar historias y también las puedes compartir. Hola, buenas noches. Hola, buenas noches. Hola, mi nombre es Ana Nacho. Hoy les tengo un relato. Un relato que jamás le había contado a nadie. Sobre los que estuvimos ahí lo sabemos. Pero después de vivirlo, nunca más volvimos a hablar de lo que nos pasó esa noche. Me parece el tiempo indicado para relatarlo y liberarlo.

Porque para mí ha sido un sentimiento que aún vive dentro de mí. Estábamos jugando fútbol en la calle alrededor de las siete de la tarde. Ya el sol estaba oculto por ocultarse. Ya era tarde. La particularidad de esa calle, justo que afuera de la casa de mi bisabuela, que en paz descanse, era que estaba de bajada. Entonces, la portería que armamos todos lo sabrán. Con dos piedras separadas por dos pasos largos. Estaba acá y abajo.

Pero al final de esa calle había una barranca, dividida por una pequeña barda de escasos metro y medio. Abajo había una especie de río de aguas negras, que bajaba en los dinamos de la delegación magdalena contreras, esto en la Ciudad de México. Este contexto para lo siguiente. Ya por terminar de jugar, gritan el siempre, el gol gana. Pues me toca meter el gol, pero el balón se fue por la barranca. Entonces, me tocaba bajar a mí. Era una bajada de unos 25 metros hacia abajo.

Pero en esos dos de mis primos me dicen, vamos, te acompañamos. Empezamos a bajar, pero la bajada era súper complicada y la visibilidad era muy poca. Entre arbustos altos y matorrales, tenemos que ir bajando poco a poco. Ya llegando abajo, el olor fétido era fuertísimo. Empezamos a caminar río arriba para buscar el balón. Pues no lo podíamos encontrar todavía. Llegamos abajo de un árbol muy grande, inclinado. Y alcanzo a ver el balón atorado entre unas piedras. Entonces, pues fui por él.

Me fui caminando arriba de unas piedras para no mojarme los pies y que no se apestaran. Y lo único que nos dejaba ver un poco era la luna, porque había luna llena. Entonces, la luna nos permitía un poco ver abajo. Pues ya me acerco, tomo el balón y cuando me cruzo con mis primos, vimos a unos seis metros a lo lejos del lado contrario de por donde llegamos. Era como una especie de lobo, agachado, alimentándose como de un caballo que estaba ahí tirado. El ser este tenía una espalda gigante.

Y al verlo, giró la cabeza hacia nosotros y pues lo único que hicimos fue correr. Como jamás habíamos corrido. La adrenalina nos hizo llegar en tiempos récords hacia la calle. Y nos metimos muy asustados a la casa de mi bisabuela, que para esa hora pues ya estaba dormida. Nos quedamos un rato sentados en la sala, pero pues nuestras caras de terror no nos permitían decir ni media palabra. Cada quien tomó camino hacia su cuarto ya asustados y pues no dijimos nada.

Pero esa noche fue una auténtica pesadilla. Yo solo en mi cuarto estaba acostado en la cama. Pues a lo lejos un aullido rompía el silencio de la noche que era muy, muy, muy. Nunca se había escuchado así, tanto silencio. Y los aullidos a lo lejos me realizaban todo el cuerpo, me hacían temblar. Ya dentro pasaron, no sé, para mí se me hizo eterno, pasaron muchas horas.

Lo que realmente escuché cuando mi bisabuela encendió la luz de la cocina, como a eso de las seis de la mañana, cinco de la mañana, y pues que estaba frente al cuarto donde yo me estaba quedando. Entonces pues ya solo solté al diento de alivio y pues me salí a estar ahí sentado un rato con ella, y me dijo que no podía hablar, pero no de esto. La verdad es que no volvimos a tocar el tema.

Después de esa noche, mis primos y yo pues ya no nos vimos a ver pocas veces, esporádicamente, pero hasta hoy nunca habíamos vuelto bueno. Yo nunca había vuelto a tocar el tema, nunca había hablado de eso, de lo que pasó en esa noche de luna llena. Se le hizo como un trauma, ¿me imaginas? Pero no se volvió a comentar acerca del tema. No, pues el miedo, además de la incertidumbre que todo eso generó.

Gracias a nuestro amigo, no nos pone su nombre, pero le agradecemos por supuesto que haya tenido el valor, que haya tenido las ganas y el entusiasmo de compartir aquí con nosotros su historia. Esa que pues desde pequeño ha tenido guardada ahí en su mente. Vamos a la primera pausa, Gina. Y regresamos. El Miedo Fond, 55-2193-5926. Todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos aquí en La Mano Peluda.

Seguramente se le hace familia el nombre de la Kriptonita por ser la pesadilla de Superman al quitarle sus poderes. Pues resulta que ahora esta piedra ya tiene una prima en la tierra. Según ha dicho el doctor Chris Stanley, él es investigador del Museo de Historia Natural de Londres. Este mineral se llama Hadarita, debido al nombre de la región serbia en la que fue hallado.

Este investigador fue a parar la página de la película El regreso de Superman y ahí se dio cuenta de que el enemigo acérrimo de Superman, Lex Luthor, había robado en un museo un fragmento de Kriptonita Verde. Contenía ahí también los componentes. Al contrario de las piedras luminosas verdes o rojas que atacan a Superman, la verdadera Kriptonita dice él es blanca y aparece en polvo. No es radioactiva y por supuesto tampoco proviene del planeta Kripton, del que toma su nombre en la ficción.

Una vez dijo un sabio que para ser fuerte no es necesario levantar mucho peso. Con levantar el tuyo cada vez que te caigas es suficiente. Sabiduría en las redes. Porque no todo tiene explicación lógica, la mano tenuda. Continuamos estamos recibiendo todos tus comentarios, relatos, audios, lo que tú decidas y ya tenemos aquí en la línea a Edgar. Buenas noches. Buenas noches. ¿Desde dónde nos escuchas Edgar? Desde Catapac. ¿Y cómo estás ya en casita?

Muy bien, sí, ya aquí cuidando a mi niño, todo el mundo que está aquí. ¿Y cómo estás? Muy bien, sí, ya aquí cuidando a mi niño, todo el mundo que está aquí. ¿Y cómo estás? Muy bien, sí, ya aquí cuidando a mi niño, todo el mundo que está aquí. Ah, bueno, pero tienes un tiempecito de contar relato. Claro que sí. ¿De qué se trata? Mira, yo trabajo de mesero. Esto que me pasó hace como 15 años más o menos. Veníamos de trabajar mi compañero y yo. Y salimos del trabajo.

Y veníamos en el camión, en transporte. Y llegamos ahí al metro La Raza exactamente. Entonces, hay una tiendita ahí exactamente enfrente del paradero del metro La Raza. En ese tiempo estaban de... No sé, estaban saliendo unas cervezas. Sí. Que se llama Nochebuena. Ajá. Entonces, me dice mi compañero, dice, vamos a probar una, que mira que estamos... Venga, dale pues. Estábamos en la tienda tomándonos la cerveza cuando nos llega una patrulla. Y pues ya saben, ¿no?

Que no pueden tomar, que no hay publica y que no sé qué. Bueno, se va esa patrulla. Y como a los 10 minutos regresan como unas 5 o 6 patrullas. Entonces, exactamente allá afuera del metro hay un... como un deportivo, un parquecito. Sí. Entonces, nosotros corremos hacia el parquecito y nos alcanzan como 10 policías. Entonces, nos hicimos de palabras con ellos y empezamos a pelear con ellos. Yo recuerdo cómo nos pegaban con el tolete. Pero a mí no me dolían los golpes ni nada.

Entonces, en eso de la trifúbulca y todo, llegó una señora, una viejita, ya grande de edad, como de unos 80 años, yo me imagino. Y nada más lo quiso, me agarró del brazo y me dijo, venga, me dijo, no pelíase. Y me jaló. Y yo me fui caminando con ella. Los policías ni me siguieron ni nada, nada. Me sentó en una banquita. Y en la banquita estaba sentado su esposo de la señora, también un señor ya grande de edad, igual como de unos 80 años.

Entonces, yo estaba preocupado porque mi amigo se quedó ahí con los policías. Entonces, yo les decía y les digo, yo ahorita vengo, voy por mi... No, no te preocupes, mira, aquí, quédate. Yo voy por él. Se paró la señora, el señor, pero fue el señor. Sí. Y fue por mi compañero, pero en ese momento yo sentí una paz. O sea, ya no tenía yo coraje de estar peleando con los policías, mucho menos. Entonces, van por mi compañero, el señor, y lo traen y nos sientan en la banquita.

Y nos dicen, no se preocupen, no pasa nada. Aquí quédense sentados. OK, ahí nos sentamos un ratito. Entonces, él me dice, ¿para dónde van? Le digo, vamos del otro lado del puente para tomar el transporte, había que cruzar el puente. Sí. Váyanse, los acompañamos. Nos dejaron en la mala escalera del puente. Al subir el puente y voltear la pareja de ancianos, ya no estaban. Ya no supimos qué fue de ellos, qué pasó. O sea, desaparecieron. Entonces, es... Ajá. No, adelante.

Cruzamos el puente y todavía vimos cómo estaban los policías del otro lado. O sea, como buscándonos, no sé. Pero la pareja de ancianos ya no estaba. Los señores que nos ayudaron ya no estaban. Como que fue una protección divina para ti. Pues yo creo que sí. Porque aparte hasta cambiaste tu sentir, te tranquilizaste, tuviste paz. Y gracias a esta mujer en especial, ya no hubo más problema, ¿no? Sí, no, creo que salieron de la nada. Así de... creo que estábamos en un parquecito.

Y salieron de la nada los señores. Y luego que me agarró del brazo, me dice, venga, mi hijito, ya no peleas. Y me senté en una banquita y en la banquita estaba el señor, su esposo de ella. ¿Cómo ve? Pues algo que se te... se quedó en tu memoria. Y yo me imagino que estas personas no eran de este plano físico. Pues sí, porque le digo que nos llevaron al puente. Y nosotros subimos la escalera y al momento de volver ya no estaban. Los únicos que estaban ahí eran los policías.

Pero la pareja era anciana. Arriba del puente, pues, si ves, hacia abajo hacia todo el parquecito. Y no se veían por ningún lado los señores. Vaya. Era este tipo de experiencias que no tienen una explicación lógica y que en esta ocasión no fue del terror, pero sí fue un hecho que no lo podemos explicar con lógica y nosotros te agradecemos muchísimo que lo hayas compartido. Puedo contarles otro relato. Por supuesto, adelante. Mire, este... Yo vivo aquí en Ecatepec. Entonces, este...

Yo ya me reuní con mis primos. Y, este... Entonces, estábamos en una reunión familiar. Estaban todos mis primos. Y, este... Y en eso nos salimos a la calle. Ya nos estábamos despidiendo. Ya era noche, era como las 9, 10 de la noche. Entonces, pusiéramos como unos 20 familiares ahí, platicando en la calle. Ya que ya nos estábamos despidiendo y echando el relajo. Cuando de lejos, a lo largo de la calle, venía un chavo. Venía un chavo de unos 15, 17 años, más o menos. Y, este...

Pero venía con una sudadera. Traía puesto su capucha de sudadera y alumbrandose con una lámpara. Y hacia el suelo. Venía... Él venía caminando con la mirada clavada hacia el suelo. Y con la lámpara alumbrandose. Como es una colonia que no está pavimentada ni nada, este... Pues venía el muchacho. Y no le tomamos importancia, seguimos platicando. Y al llegar al muchacho a donde estábamos nosotros, que mi primo lo detiene y le dice, ¿qué onda?

Y a Agur me dice mi primo, nos dice a todos los que estábamos ahí, este diario pasa a estas horas el muchacho, dice. Quién sabe dónde venga, dónde vaya. Y ya mi primo le pregunta, dice, ¿a dónde vas? Y le dice, voy por mi hermana. Porque esa es la colonia que no tiene pavimento. Que tenían que caminar hacia... Ahora sí que hacia la colonia que había pavimento, donde ya pasaban al transporte público. Y él dice, dice el joven, dice, voy por mi hermana. Pero en ningún momento volví a verlo ni nada.

Y él siempre con la mirada hacia el suelo, con su lámpara. Y este... Y ya estábamos ahí platicando, ¿de dónde vienes? No, pues de allá atrás, es la colonia, pues es muy grande. No me acuerdo cómo se llama, dónde nos... Dice, vengo de allá atrás. Y se vengo de allá atrás. Y mis primos que viven ahí conocen y... Ah, no, sí sabemos dónde. Entonces para eso, uno de mis primos le jala la capucha al muchacho, le quita su gorra de la sudadera. Y no tenía ojos. No tenía ojos el joven.

Bueno, no tenía ni... ¿Cómo se llama? Las cuencas se llaman. No tenía ojos. O sea, dale cuenta que su frente... Se guía hacia sus ojos. Pues ya no tenía los orificios de los ojos ni nada. ¿Cómo? Así de la frente, y así hacia abajo, hacia los ojos. Tenía así tapado. No, pues nos espantamos y nos metimos corriendo. Yo no más alcancé a ver que el chavo se volvió a poner su capucha. Y siguió su camino. Igual alumbrandose con su lámpara que traía una lámpara de mano. Siguió alumbrandose y se fue.

Nosotros nos espantamos y nos metimos corriendo. Pero, ¿qué es lo sorprendente? No sé. El que... ¿Cómo venía el caminando sin tener ojos? O sea, y alumbrandose con una lámpara. ¡Uuuy! Oye, ha sido tétrico ese momento, ¿eh? Sí, porque le digo que todavía platicamos con él. Todavía le seguimos preguntando cómo te llamas, de dónde vienes. Y él nos contestaba, normal. Pero nunca se alzó la cabeza. O sea, siempre... Pero su voz no se oía cavernosa, algo diferente. No, no, no, no, su voz normal.

Yo que era un jovencito, como de unos 15, 17 años por ahí, así. Fue chaparrito. Nunca cambió su voz ni nada. Y le digo que nos contestaba lo que les preguntábamos. Estaba diciendo, ¿a dónde vas? Y él dice, voy por mi hermano aquí afuera, a la parada del camión. Y estuviamos platicando con él hasta que mi primo le quita la capucha de su... de su sudadera. Y nos fijamos en su cara y le digo que no tenía ojos. Como no íbamos corriendo a la casa de mis tíos.

Claro, dijeron, pero sí... ¿para qué quiero, no? Como dice el dicho, patitas pa' qué las quiero. Patitas pa' qué las quiero. Edgar, muchísimas gracias por tus experiencias. Sabes que tienes aquí un lugar reservado cuando quieras. Puedes volver a participar. Muchas gracias. Que estés muy bien. Saludos a todos los peluquemaniacos. Y regresamos al Miedo Fond 55-2193-5926. Es hora de poner al descubierto lo que nos hace temblar, correr, gritar y sudar. La mano tenuda.

¿Quieres anunciarte en este y en muchos otros podcast? Escríbenos a este e-mail ventas.arroba.rs.s..com. ventas.arroba.rs.s..com. No importa cuántos favores hagas, al final te juzgarán por tu trabajo. Sabiduría en las redes. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. La mano tenuda. Pues vaya, experiencia que cada noche ustedes nos pueden contar y que se queda ya registrada aquí como testimonio. Y durante 28 años, ¿haces cuentas cuántos relatos tan impresionantes así como el de Edgar?

Sí Gina, claro. Saludamos a nuestros amigos que van llegando, ¿verdad? Por supuesto. A Itara Cárdenas allá desde Coyoacá. Nos escucha mi amiga. Gracias también a María Fernanda. Hola a todos Gina y Nacho. Buenas noches desde la comarca lagunera. Gracias por estar aquí mi querida amiga. Y también saludamos a Francisco Chávez. Dice, ya llegó su amigo el fenómeno maravilla. Buen inicio de semana. Hasta California. Sí señor. Las leyendas que rodean a los skinwalkers son escalofriantes.

En el folklore navajo suelen ser retratados como individuos que han recurrido a la magia negra y por lo general algunas veces fueron buenas personas. Pero que se corrompieron esta última parte por ilancia de poder. Hoy vamos a contar esto pero tenemos relatos. Vamos a darle prioridad. Buenas noches. ¿Cómo te llamas? Buenas noches. Sí, soy Lisandro. Lisandro Mena. Lisandro desde Mérida. Así es, desde Mérida y Yucatán. La ciudad blanca. Y Bella Menda. Así es. Muy cálida y calurosa también.

Qué bueno que estás aquí. Calurosa, bubu. Sí. De verdad pero muy hermosa. No, no, no. No, no, no. Muchas gracias por recibir la llamada. Es magnífico ser parte de los peludos mañacos ya. De verdad, hacen mucho el bubu. Oye Lisandro. Los crecimos en diferentes etapas, ¿sí? ¿Escuchas el programa con tus amigos? Sí. Así es, es como mi esposa, mi hija, ya no ha escuchado porque se ha acuestado a dormir, ¿no? Como estamos en semana de clases pues ella ya desde las nueve ya se ha acuestado.

Ah, pero están aquí los dos escuchando el programa y además quieres participar. ¿De qué se trata este relato? Así es, así es. Pues este, eh, primero es por una pequeña neta. Hablado de criaturas, eh, pues de la que se llama la criatura, la pequeña neta, hablando de criaturas, pues de la noche y de estas, este, la que acaba de decir de personas que se convierten en criaturas nocturnas.

Acá en Mérida a ese, a esas circunstancias, digo, como conocerán es tierra de misterios, mayas y mucha, mucha, mucho enigma alrededor. Este, a estas personas, a estos Ximén, en particular los que se transforman en seres o en animales, se les llama weiss, es decir, está tomado del bocado maya de decir espanto. Si este, eh, si este brujo se puede convertir en un perro, entonces es un white pig, es un espanto perro que viene en Maya o en un, en una ave se puede convertir,

es un white coat y así, ¿no? Entonces, este, haciendo también un pequeño homenaje a mi abuelito que lamentablemente falleció este año, él creció en uno de los pueblitos, en uno de los poblados de aquí de Mérida llamado Spiquita. Entonces creció en la milpa, sus familiares eran, eran agrícolas y en un pueblo chiquito pues se escuchaba, escuchaba todas las historias.

Y yo solía contarme que en ese pueblo particularmente solía decir de los rumores que había un toro que se aparecía en un lote baldío, en un lote baldío que está a las afueras en el perado ya entrando al monte. Oye, Lisandro. Finalizando lo que en Grecia. Te voy a interrumpir nada más para pedirte por favor si le puedes bajar el dispositivo por el cual nos escuchas para escuchar más clarita el voz. Claro, claro, claro, claro. Así unos segunditos que es mejor. Es mejor a ver que interrumpido.

Para que se escucha. Bueno, no, el chiste es que se escuche un poco, ¿verdad? Claro, sí, claro. Entonces en ese, en esas andanzas solía decir que aquellas personas, digo, estando en el poblado, si luego había algún curioso que deseará, tener poderes o hacerse un brujo. El comentaba que los señores decían que se fuera a la medianoche o ya entrar a madrugada a este lugar y que esperara al toro, que este toro se presentaba de la nada, salía del monte. Entonces se enfrentaba al animal, lo toreaba.

Este, y se supone que el animal se cansaba o hasta que se fastidiara, por decir la cierta, que se aburriera. El animal pues te embestía y palabras suyas lo te comía y cuando te excretaba ya tenías estas capacidades. Si es verdad o no, pues este, siempre me resultó muy, muy, muy interesante esta capacidad, ¿no? De lo que contaba el abuelito.

En cuanto a las criaturas, tengo una que guardo con mucho cariño, una anécdota de mi tío, hermano de mi mamá, que guardo con mucho cariño porque, pues como todos los peludos maniacos, no escuchamos las etapas anteriores desde el 95 con otros y con el señor Juan Ramón Saez. Entonces en una ocasión logré mandar un mensajito para que me pudiera llamar, pero desafortunadamente yo pues era más chamaco. Entonces llaman y yo estaba fuera de la casa, me mandaban a comprar.

Y no alcancé a contestar y este, pues no, no, no, no, dejaban todo y no pude compartir la historia. Y ahorita voy a aprovechar este momento, ¿no? Muy linda retomar la historia que trae yo de, ¡uh! Tres años atrás, si no es que más. Ah, qué bueno. Es una, es una historia que sucedió a mi tío. Cuando ellos eran adolescentes, mi herma, mi mamá, mi tío y sus primos se reunían los domingos para salir a los bailes. Aquí en Mérida no existían salones de baile, cartaclada y en otros lugares.

Y se juntaban a la tarde, por los domingos. Entonces ellos se juntaban entre primos, eran como diez individuos. Entonces se juntaban los domingos, terminaban su quehaceres, todo lo que tenían que hacer, sus tareas. Y pues se iban a la tarde, se juntaban todos ellos, se iban a la tarde, llegando a la fiesta, pues ya sea que se dividieran en grupos o solean decidir pues cada quien por su lado. Ahora nos vemos para agarrar el último camión y irnos a la casa. Pues así sucedió esa vez, ¿no?

Entonces esa tarde se salieron todos, cada quien bailó, disfrutó y hizo exigio. Cerca de las ocho a las nueve de la noche, que ya era el último camión, se reúnan todos y hace falta mi tío, ¿no? Y donde está, mi tío se llama William. Entonces, y donde se encuentra William, donde se encuentra William, ¡ah, no, no, no, no la hayamos! Y se pusieron a buscarlos todos, ¿no?

Dan con mi tío y mi tío pues ya, no sé, había buscado pareja o estaba divertido con unos amigos y le dijeron pues ya, y es hora de que nos vayamos, pero mi tío no se quiso ir. Entonces mi tío les dijo que se retiraran ellos y que él se iba después, pero para esto el que implicara que te quedaras al final del baile era pues irte a patitas, hasta tu casa, ¿no? Que no había transportes.

Entonces, pues así eso sucedió, todos se agarraron, se fueron, mi tío siguió en la fiesta y a partir de aquí lo que narra, lo que sabe, lo que me narra mi mamá es lo que experimenta mi tío. Entonces mi madre me comparte que mi tío le contó que pues ya pasara la medianoche, se fueron todos, él salió, agarró, rompó a la casa y estaba yaciendo a la casa allá. Hasta eso todo bien, todo en orden. Y como esto pues fue hace mucho antes de que la mancha urbana creciera,

eso que, ¿qué quiero decir con esto? Que no había el pavimento y el alumbrado público, ¿no? Entonces había etapas que separaban a las colonias que eran oscuras o eran hóspedes, eran pedazos de monte. Si uno quería llegar pronto a su casa, pues de pronto tendría que animarse a valentonarse, a cruzar pedacitos de monte

con tal de llegar más rápido, ¿verdad? Pues todo iba bien hasta que en un último tramo esto ocurre en la colonia López Mateo desde entonces, que la particularidad que tiene esta colonia es que conecta una arteria vial llamada circuito con esa colonia, pero unas dos, tres calles entonces se corta este camino vial porque entra en los terrenos de la CEFE, de la Comisión Federal, entonces su complejo de la Comisión Federal es muy grande y entrecorta esa, una parte de esa colonia.

Entonces es un camino todo recto que duró unas tres o cuatro calles, pero que acaba en un muro con casas. Mi tío empieza a caminar y a unas dos calles antes de llegar, ahí se encontraba la casa, precisamente llegando a este muro, en esa calle amanezca y le daba dos o tres casitas.

Entonces son unas tres calles antes de llegar a la esquina próxima a su vivienda de ellos, que para esto como vienen de Spita, pues llegan a la casa, pero la casa no era lo que es ahora, es decir, no era una postería, no era una casa hecha de, me cuenta mi mamá, austenamente de láminas, de palos, entonces a través de los muros se colaba. Permíteme, tenemos que hacer una pausa, ya ves que el corte no espera, regresamos contigo. Por supuesto, por supuesto, claro que sí. El miedo fue 55-2193-59-26.

Lo oculto se pone al descubierto aquí, en La Mano Peduda. Donde comen dos, comen tres y hasta cuatro, pero no llenan sabiduría en las redes. Porque tenemos mucho que decir, La Mano Peduda. Lisandro, te dije que no nos parábamos y ya estamos de vuelta, continuamos con lo que nos estás contando. Claro, claro, muchas gracias. Había detenido en la casa, pues llegan de pueblo, pero pues empiezan a construir la casa con materiales que tenía la mano mi abuelo,

pero no antes de que se pudiera construir bien. Entonces se colaba desde la luz, desde la calle hasta el viento, hasta la lluvia, etcétera, etcétera. ¿Por qué infiaron este detalle? Un poquito más a la historia, tendrás. Tres calles antes venía mi tío caminando y ya era el camino de piedra, ya era el camino de rojo sin pavimentar. Y escucha el característico viviendo horas de noche, en silencio todo.

Se escucha el característico correr un animalito, se escuchan las patas que chocan contra la tierra. Y primero no le llamó la atención porque pues está lleno de perros y gatos, la calle como cualquier otra colonia, cualquier otra ciudad, en cualquier otro país. Pero de pronto voltea, voltea a sus espaldas y descubre que muy, muy atrás se encuentra un perro que está corriendo. No le llama la atención, siguió caminando, pero continúa escuchando el trepitar de este animal.

Voltea de nuevo y vea a este perro que continúa corriendo hacia su dirección. Es decir, no había, no lo estaban acortando otros perros o estaba a correr detrás de alguien o se detuvo o se perdió, como sucede en estas cosas. Continuaba hacia él y ya mirándolo más a detalles se da cuenta de que los ojos de este animal brillaban, eran de color rojo.

Él decía, mi madre me decía que eran como brazas, él escribió como brazas y observó que era un animal negro de ojos encendidos, pero que al darse cuenta, él no había notado que el perro era descomunal, es para el trayecto que llevaba a la distancia, porque uno lo puede ver muy, muy lejos, las pasaba muy pequeñitas. Pero ya en la carrera de este animal se veía el tamaño muy descomunal.

Entonces mi tío de buenas a primeras arrancó a correr, soltó la carrera y estaba corriendo y corriendo, pero este animal ya venía muy rápido y ya le estaba pisando los talones, se escuchaba el peso de un animal enorme. Ya no era la carrera de un perro cualquiera, ya decía que retumbaba la tierra.

Llega la esquina de la casa donde tiene que girar y antes de voltear hacia la esquina, como las casas estaban delimitadas por albarradas que son muros de piedras calizas enormes aquí en Yucatán, brinca a la albarrada de un vecino en lugar de continuar hacia la esquina que comunica la calle, se esconde atrás de la albarrada y espera a que pase el animal.

Y mi tío se queda petrificado cuando ve cruzar un animal enorme que describe como un lobo de color negro con brazas encendidas y del tamaño de unos cinco perros quizás puestos uno detrás de otro, enorme, con un lomo enpeludo gigantesco. Pasó y él lo ve así porque pasó muy cerca, él estaba detrás de la albarrada encuclillado y da la vuelta a este animal y se sigue la carrera hasta la esquina donde choca la calle, donde acaba en la línea de casas.

Entonces mi tío se quedó así y acechó, sacó la cabeza para ver dónde se detuvo. Se detiene en la esquina y le escribe que se sienta y comienza a buscarlo, o sea, mira de un lado a otro, izquierda a derecha este animal. Y no lo encuentra. Pues cuando mi tío vio que este animal volteaba de una izquierda a derecha, brinco la barda, corrió hacia la casa, su casa que estaba enfrente, brinco la otra barda, se puso a golpear terriblemente la puerta de la mina, grita, casi la tiraba, describió.

Le abre a mi abuela porque ellos dormían en, no había varias habitaciones, se componían de una habitación central y de ahí se pasaba a la cocina. Entonces sus hamacas estaban en la sala. Le abre a mi abuela, se desploma mi tío en el suelo, cierra la puerta y les dice que que cierren, que cierren, y bueno, todos asustados, porque mi tío venía blanco, sudoroso, asustado, súper sucio y les dijo que guardaran silencio, que esperaran.

Y en ese que cierran la puerta y les tratan de aclarar qué sucede, cuentan de ahora sí mi mamá, mi tío la aclara que es, que regresa por donde vino. Y cuando se cruza la sombra, tapan los orificios del muro de la casa que eran las minas y palos y se baja de regreso y se pierde la carrera.

Bueno, cuando sucede esto, ya se sienta mi abuelo, mi tío, le cuenta a mi abuela, le cuenta a mi mamá y se lleva la regañiza de su vida y pues volverás a quitarse de esos bailes, cuando te digan vámonos pues nos vamos y pues ahí quedó. Y es algo que vive mi tío y hasta la fecha como que ha tenido esa facilidad él en particular de ver esas cosas. Oye, pero tuvo un impacto muy fuerte.

Sí, sí, yo bueno me lo describí en la historia y por eso la guardo con mucho cariño porque pues, híjole, él estuvo bien cerquita, no me imagino, una cosa es ver algo muy lejano y otra que cruce a tu lado y que no te vea, o sea que tengas la suerte de que no te viera. Un animal, una bestia de estas. No es lo mismo escuchar lo que te lo platiquen o que lo veas a lo lejos que lo tengas casi enfrente. Exactamente, exactamente sí.

Sí, sí, es bastante y este, digo, este, el basa de la pandemia, un actor de aquí, hizo un intento de programa con hechos para animales, entonces me dieron la tarea de recopilar algunos de familiares y de todo, que lamentablemente se perdieron en el océano de las redes sociales porque pues no continuó, no fructificó, pero sí, sí escuché mucho y tuve la fortuna de que mi abuelito me contara muchos otros y ojalá en futuras emisiones yo pudiera compartirlos.

Y Sandro, pero eso ni se pregunta, claro que queremos que sigas contándonos ese tipo de experiencias, así es que no nos vamos a despedir, solamente vamos a decir un hasta pronto. Claro, claro, claro que sí. Que tengas excelente noche. Bueno, muchas gracias y continuamos escuchándolos. Gracias, amigo. Gracias, saludos. Bueno, bueno. Que estés muy bien. Gracias. Hasta luego, mi amigo. Muchísimas gracias.

A usted este tema le apasiona y claro que deseamos que nos siga compartiendo todo lo que quiera. Y fíjate que un tema común en el tema o en lo que hoy estamos platicando de los Skin World Girls es el hecho de que son criaturas puramente malévolas, se dice que no hay redención para ellos, existen solo para dañar a los demás y son alimentados por el odio y la codicia.

En muchas versiones deben tomar vidas humanas para alimentar sus propios poderes y en otras versiones simplemente disfrutan hacer el mal. Las historias hablan de ellos acechando a sus presas, a menudo aterrorizando y burlándose de sus víctimas antes de acabar con su vida. Se sabe que imitan los gritos de sus seres queridos para traerlos a la obscuridad.

No solo acechan las llanuras solitarias, el aspecto más espeluznante de las leyendas de los Skin World Girls es su capacidad para infiltrarse en las comunidades humanas. Pueden asumir la apariencia de vecinos o conocidos, lo que por supuesto dificulta distinguir a los amigos de los enemigos. Este elemento de engaño se suma al miedo y la desconfianza que los rodea. Claro, unos seres completamente malignos cuya función, adivinen cual es? Generar miedo, generar terror y hacer el mal.

Bueno, saludamos aquí a nuestro amigo Jorge Alejandro que nos escucha en New York. Es muy bueno nuestro amigo porque dice que quiere platicarnos algo, entonces le enviamos el número del Miedophone. La mecánica es la siguiente, nos mandas un mensaje de voz o de texto en donde nos dices quiero contar un relato y pues ya nosotros te regresamos la llamada. Para que sirve el Miedophone? Pues porque así ya tenemos tu número telefónico, es muy fácil entonces de otra forma es más complicado.

Así que mi querido Jorge Alejandro si quieres compartir algo desde luego que eres bienvenido. Si, estamos esperando todos los reportes, el tiempo todavía alcanza bastante para que ustedes puedan contar sus relatos y queremos también los comentarios sobre el tema. Has oído hablar de los Skinwalkers, que es lo que sabes compártennos y de esta manera vamos a retroalimentar toda la información aquí en el programa y sobre todo tus vivencias que quieras compartir.

Pamela Rodríguez dice muchas personas tienen desarrollado su tercer ojo pero no lo saben y por eso a veces no distinguen el mundo material del mundo espiritual. Hay cierta confusión, dice mi amiga Pamela, en donde lo único que se tiene que hacer es tener un poco más de conciencia de lo que está ocurriendo. Y por supuesto también de tener ese conocimiento, ese amplio desarrollo del llamado tercer ojo para que esto deje de sorprendernos.

Sino que al contrario, poco a poco te vayas familiarizando y entonces esto ya no genere miedo y sí genera un poquito más de certidumbre cuando hay este tipo de manifestaciones y apariciones y todas esas cosas. Nos despedimos de las estaciones en la República Mexicana que solamente nos transmiten una hora, los esperamos mañana y en el resto de la República y el mundo entero continuamos después de la pausa. 55, 21, 93, 59, 26. Conocemos la leyenda y la hacemos realidad, la mano peluda.

Hola, soy Maxine Woodside y te invito a escuchar lo mejor de La Farándula, donde y cuando quieras. Noticias, deportes y espectáculos en tu plataforma de podcast preferida. Grupo Fórmula, abriendo la conversación. Me tienen como perro de rancho, me amaran en las fiestas y me sueltan en las broncas. Sabiduría en las redes. Porque conocemos de raíz a los especialistas, la mano peluda. Hola, buenas noches, Gini y Maxine Woodside y todos los peludos no maniacos.

Ahora los alcancé a escuchar en vivo en la noche y les quería contar una historia y preguntar, bueno no preguntar sino que no sé si fue el jueves o el viernes, un muchacho de Torreón Cuauhuela la llamó y dijo que él había escuchado, que él había visto brujas como pájaros grandes volando y que se reían muy fuerte y que les decían hasta por su nombre. Y entonces mi mamá, no sé si recuerdan su relato, Rocío, ella vio ese mismo pájaro pero en Lerdo.

Entonces pues ya ven como la comarca lagunera es Torreón Cuauhuela y Lerdo, pues no sé si se me hizo coincidencia o no sé. No sé si allá se miran muchos de esos pájaros o qué pasa pero si alguien más de la comarca lagunera los ha visto pues quién sabe qué será. Y rápidamente mi relato que ya no tengo muchas, yo la verdad casi no he visto cosas, solo me gusta escuchar y leer, investigar.

Pero una cosa que me pasó una vez fue que justamente en Gómez, en la comarca lagunera, ya eran como las dos de la mañana y me desperté porque se escuchaba unos, como unos tacones muy fuertes. Entonces me asomé y me dio miedo porque los escuché, nosotros vivíamos donde había, teníamos como un balcón y en el balcón se escuchaba que los pasos, los tacones se escuchaban en el balcón y luego se fueron alejando.

Y entonces pues yo me asomé, yo era una niña, tenía como unos ocho años y no había nada y pues desde muy chica ya escuché sobre la tacónuda que era una mujer que pasaba de noche con los tacones. Y decían que era parte de la historia de la muchacha que se había, que se había escapado al baile y se la había llevado el diablo, que también es historia desde lerdo, creo no estoy muy segura. Creo que eso es todo por ahorita, saludos y buenas noches.

Buenas noches, gracias por reportarte y por estar aquí presente en la emisión y hoy haberte animado a contar algo de lo que viviste. Y hablando del tema de los skinwalkers, son individuos que han realizado prácticas mágicas oscuras, esto para adquirir sus habilidades. Se cree que rompen todo tabú cultural al quitarle la vida a un miembro de su familia o comunidad para obtener ese poder.

Su característica distintiva es la capacidad que tienen para cambiar de forma y asumir la apariencia de animales, ya sea un lobo, un coyote o un cuervo. Pueden cambiar de forma a voluntad y utilizar esa transformación con fines malévolos. Se asocian combinados con la realización de actos malévolos como el robo de almas, causar enfermedades, posesión de personas y pueden utilizar sus habilidades para acechar y dañar a otros.

Los nativos americanos, en particular los navajos, creen que los skinwalker son peligrosos y temen hablar de ellos, ya que se cree que sólo mencionar su nombre puede atraer su maldad. Nada más de mencionarlos, invocarlos y es suficiente para la calamidad. Gracias a Marco Ramos por estar aquí con nosotros, Rodrigo Pérez, estoy en una noche lluviosa escuchando la mano peluda viento.

Pati Veloz, saludos amigos Gene y Nacho, Ernesto Chang, quiero platicar un relato, claro que sí, con mucho gusto, y nosotros te queremos escuchar Ernesto. Lo único que tienes que hacer es mandarnos un WhatsApp en donde nos digas, quiero contar un relato, una historia y te regresamos la llamada, con mucho gusto. También le damos la bienvenida a nuestros amigos que están aquí con nosotros, a ver, Déjame ver, Florencio Vázquez, gracias, bienvenido.

Y a Martínez está presente, saludos, un fuerte abrazo también para ti, mil bendiciones, y a todos los amigos que nos están escuchando así como a Carlos de Poza Rica, Veracruz, gracias por estar aquí.

A Black Moon le damos la bienvenida, muchas gracias por estar aquí en la comunidad, Ana Alcántara, a ver, es Alcántara o Alcántara, a ver, muy bien, aquí está, claro que sí, saludos Ángeles Sedillo, y a todos los que van ingresando en esta emisión, bienvenidos, si es Alcántara mi amiga, Alejandro Morales, saludos, brother, muy amable, qué bueno que están aquí.

Mira aquí nos dice, Sofía Reyes, dice, yo no había escuchado de ese tema, y es uno de los tantos temas que en alguna ocasión hemos tocado, y pues sí me parece un tema espeluznante, ¿no? Porque en la cultura Navajo se cree que los curanderos y chamanes pueden tener ellos la capacidad de contrarrestar a los skinwalkers, y así protegen a las personas de sus influencias malévolas, aunque debemos tener en cuenta que esta creencia es parte de la tradición y de la mitología de la tribuna

y de otras culturas nativas americanas, y no forma parte de la cultura en general, sino de esta zona específica. Claro que sí, y pues sí sabemos que todas las regiones del planeta tienen pues sus culturas, sus creencias muy específicas, así como aquí en esta parte del planeta, en Norteamérica, en Centroamérica, pues hay diferentes culturas y costumbres que nos hacen pensar, y sobre todo estar seguros, ya no nada más es pensarlo, ¿no?

Muchas veces se habla de las culturas americanas una vez que llegaron los españoles para acá, pero por supuesto que nosotros tenemos un conocimiento previo a la llegada de los españoles, pero muchísimos años antes, nada más que se habla poco en los libros de este aspecto, hasta se podría pensar como si fuéramos, pues de repente llegaron los españoles y espontáneamente los pueblos americanos nacieron en los libros de historia, y no, no es posible.

De hecho, mucha gente se ha dedicado a recabar esa información de algunos códices antiquísimos, los que se pudieron rescatar, porque sabemos que cuando llegaron los colonizadores, lo primero que hicieron fue tratar de destruir todos los antecedentes de nosotros, de este lado del planeta. Y ahora vamos con Alondra, buenas noches, ¿cómo estás? Hola, ¿cómo están? Muy bien. Pues bien, gracias a Dios. ¿Desde dónde nos escuchas? Yo los estoy escuchando desde Atlanta.

Ah, Georgia, muy bien. ¿Y qué nos quieres contar Alondra? Qué gusto saludarte. Pues muchas cosas, hay muchas cosas que yo traigo y que cada vez que escucho un relato aquí con ustedes, me identifico muchísimo. Sí. Y entonces, pues me ha gustado mucho estar por acá. Yo hice un canal de YouTube, tengo un canal de YouTube, y pues siempre me andan pasando cosas, siempre donde quiera, yo siento como si donde quiera me hacen cosas.

Y pues me estaba identificando mucho con Chivo, que estaba comentando su relato la otra vez, y me sentí así como que realmente pues no soy la única que me pasan cosas. Pero en este momento, pues hay muchas cosas que tengo que contarle, la verdad que voy a ir poco a poco. Claro.

Sí, sí. A noche, bueno, es que estoy llena de experiencias de ese tipo, estoy con mi hijo que tiene cuatro años, y él ha venido presentando algunas cosas raras, pero no sé si quieren que les cuente eso o lo que le está sucediendo a mi hermano. Lo que tú gustes, Alonda, dime qué es lo que más te gustaría contar en este momento. Bueno, bueno, voy a contarles un poquito de mi hermano, porque a ver si alguien me puede ayudar para aconsejarlo a él de lo que está pasando.

Y después, pues platicaré de mi hijo. Mi hermano precisamente estaba hablando con él, ahorita acabo de terminar de hablar con él. Sí. ¿Qué locura también? Me dice, él está en México, entonces me dice que no sabe qué hacer porque lo que le está sucediendo a él lo está superando, o sea, lo está superando. Mi hermano es un hombre ya de 46 años, pues hecho y derecho, que nunca pensé que le pudiera pasar esto.

Permíteme, aquí te vamos a interrumpir antes de que inicies por la pausa y ya regresamos lleno contigo. El Miedofono 55-2193-59-26 Las historias tienen muchas formas de contarse, pero sólo una de comprobarse. Aquí en La Mano Peluda Hay dos maneras que el hombre descansa en paz, cuando se muere y cuando la mujer duerme. Sabiduría en las redes Porque distinguimos al mundo sobrenatural. La Mano Peluda Alondra, continuamos contigo, a ver, pláticanos de tu hermano, qué es lo que sucede.

Bueno, mi hermano estuvo casado por lo que fue su esposa, vivió muchos años con ella. Y mi mamá, como yo me hice cristiana, elegí ese camino, pero no me puedo decir que hago todo lo que hace una persona que está en las cosas de Dios, ¿verdad? Pero yo como que sí tenía un poco esa creencia. Entonces mi mamá me llama de México que mi hermano estaba mal. Y que estaba mal, que estaba mal, que qué íbamos a hacer porque lo notaba muy mal.

Entonces algunas cosas me contó, pero yo como decía, mami, nosotros creemos en Dios, entonces no podemos creer en eso, no creo, yo nunca creí. Pero hasta ahorita pues no sé, pero lo que le está pasando a mi hermano es muy fuerte. Él, pues estamos en un rancho, él está en un rancho en México y él ahorita me dice, ¿sabes qué? Como que quieren que yo pierda la razón, y le digo por qué.

Entonces él me estaba comentando de que, de que en las noches, bueno, cuando mi mamá vivía, porque ahorita murió mi mamá, pero cuando mi mamá vivía decía que mi hermano estaba muy mal, que lo despertaban por la noche y que le caían animales en su cama. Animales como ranas o incluso víboras, cosas en su cama. Entonces él estaba a veces dormido y se despertaba como asustado y a la orilla de su cama estaba su esposa mirándolo.

O sea, ella ya haber tenido tiempo mirándolo en esas noches, él despertaba y lo primero que veía era a su esposa ahí parada y lo asustaba. Así como que sí le daba miedo, pero ella hasta ahí después muere mi mamá. Mi mamá me dice, oye, ¿qué le está pasando a tu hermano? Yo no quiero que le pase algo porque estas cosas sí pueden hacerle. Bueno, yo le decía a mi mamá, mami, si tú crees en Dios, si yo creo en Dios, yo no creo en esas cosas.

Y ella me dice, pues entonces ¿qué vamos a hacer? ¿Vamos a dejar que se muera? Y yo le dije, mami, no, o sea, si Dios no quiere, no. Pero ahora que ya mi mamá no está, mi hermano me habla y me dice, ¿sabes qué? Me siento muy mal. Dice, no me dejan en paz. Entonces yo le digo, ¿qué le pasa? Y me dice, ¿sabes qué? Los sueños. O sea, cuando yo me duermo y no me dejan dormir porque se va apareciendo, se aparece una mujer, es como una persona, pero él y se me queda viendo.

Está ahí y está al lado de mi cama todo el tiempo cuando eso está en mis sueños. Y es la misma forma de esa cosa. Entonces yo le dije a mi hermano, bueno, pero no te hace nada. Dice, pero es que le tengo mucho miedo. Va saliendo de abajo del piso y se levanta como... Y entonces yo le pregunto a él que cómo es. Y me dice que se levanta como un humo y se forma como una figura de una mujer, o sea, como algo. Entonces no recuerdo.

O sea, él vea esta figura de mujer, nada más es la única persona que la ha visto. Sí, él es como un sueño, pero entonces en ese sueño se aparece, dice que esa cosa como que lo quiere, como que se lo quiere llevar porque se le viene encima y él siente que le está agarrando el cuello y como que él siente que se está ahogando y cuando él ya siente que se está ahogando se despierta. Pero ese sueño es muy recurrente. Entonces dice que cuando se aparece esa...

Una vez que se apareció esa, porque se aparece pero más diferente, que después es más bajito. O sea, otras veces que se ha aparecido esa cosa. Entonces cuando apareció esa vez que lo quiso agredir, entonces dice que a los pies de su cama apareció mi papá, pero mi papá ya está fallecido y que le habló y le dijo, no tengas miedo, no te pueden hacer nada, ellos no te van a hacer nada.

Entonces eso fue una vez y que después volvió a venir esa cosa, pero pues mi papá, o sea, me imagino que ese era el espíritu de mi papá o no sé, no estaba y dice y esa cosa vino y me agredió y me estaba ahorcando, fue cuando lo estaba ahorcando y él se despierta. Oye, no le deja marchas. Bueno, esa vez no, pero la siguiente vez, dice que se apareció otra vez, pero era una cosa más bajita, pero que se va formando como un humo y es como más bajito, como de un metro y así, chiquito,

por que no sale de su cama. Entonces que mi papá no está, dice mi papá no estaba ahí y esa cosa dice que se le viene encima y le agarra la mano y le empieza a torcer los dedos.

Entonces dice que le estaba torciendo el dedo demasiado y que se lo estaba torciendo, entonces del dolor él despertó y dice que entonces el dedo le dolía muchísimo y él dijo, no pues esto es una pesadilla y pues no sé, entonces él se volvió, no sé si se volvió a dormir o no, pero dice que el dedo, que le estaba agarrando esa cosa y le amaneció bien hinchado y él todo el día estuvo con el dolor en la mano

por que casi le tronaba el dedo para atrás, dice que si él no despierta, esa cosa le hubiera tronado su dedo hacia atrás. Es lo que él piensa, porque dice que el día siguiente su dedo estaba tan rojo y tan hinchado, pero dice que él no se hizo nada un día antes, o sea él estaba bien y amaneció con su dedo bien hinchado y bien rojo.

Entonces ahí es donde le da miedo porque dice, yo lo sentí en el sueño y me estaba torciendo el dedo y amanezco con el dedo bien hinchado y me dolía, no lo podía ni mover ni toda la mano, entonces dice, ¿qué va a hacer si me agarran del cuello y me ahorca? Voy a amanecer muerto, es lo que me dijo él.

Entonces la verdad no sé qué le está pasando y yo le dije a él que pues más que nada le, pues no sé qué decirle porque yo he escuchado cosas pero pues a mí no me agreden, a mí solamente decían, he escuchado yo por ejemplo, es lo extraño que mi familia, mi hermano y yo somos los que estamos padeciendo esto, pero a mí no me agreden físicamente en el sueño, bueno, porque lo que yo escuché también fue aquí en mi casa,

pues muchas cosas les he platicado pero aquí en mi casa yo no me podía dormir, entonces me salí a la sala y dije voy a ver el teléfono, así es lo que todos hacemos a ver si me da sueño y sí, ya se llegaron como eso de las 3 de la mañana y ya por fin dije, ahora sí me voy a dormir y me volteé para el lado de la pared y del sofá para que no me diera la luz porque yo tenía una luz prendida en la cocina y mi cocina está pegada con la sala pero es como una escuadra,

la cocina está así y luego la escuadra es mi sala, entonces alcanzaba a dar un foco de luz hacia la sala pero no directamente, entonces yo lo puse así como para dormirme y pues no sé pues que tenía la luz prendida, pero entonces cuando yo me volteo hacia el lado del sofá, decidí pues ya empezar a prepararme para dormir, porque ya era bien de madrugada y me, entonces en ese momento como más o menos un metro,

un metro y medio, porque atrás de mí estaba la mesita del centro y después el otro sofá y como que atrás del otro sofá era donde estaban, no vi pero pues percibí que estaban ahí, estaban eran como dos seres pero no los vi, o sea no puedo decir que yo los miré,

sentiste la presencia de amigas, me los escuché, me los escuché, ¿qué escuchaste? yo no soy, pues yo si viera algo creo que si me diera mucho miedo, pero a mí me agarró como, me dejó como así como, o sea yo estoy escuchando, yo estoy escuchando realmente estoy escuchando esto, o sea no estoy dormida y yo abrí los ojos pero para el lado del sofá y dije, o sea no lo podía creer que yo estaba escuchando, o sea dije,

estoy dormida, pero no, o sea yo reaccioné y me puse en mi oído así como que clarito, o sea no estoy dormida, no estoy escuchando, y me sorprendió y las cosas esas, o esas cosas porque me imagino que eran como dos, estaban haciéndole así, o sea lo que yo sentí era que estaban allí dos cosas, ser eso quién sabe qué serían pero porque no volví y se escuchaba así, estaban como hablando, como un murmullo, le decimos que en México,

o sea yo me puse en mi oído y yo dije, ok no estoy dormida, yo estoy escuchando eso pero dentro de mí, pero no me dio miedo, fue como una impresión de que yo nunca había escuchado eso y se escuchaba así, y cuando yo supe que realmente yo estaba escuchando algo, yo me preparé mi oído, o sea como que dije, yo quiero entender qué están diciendo, qué es, no sé, a ver qué dicen y entonces ya nada más se le hicieron así,

y cuando me dijeron así, yo ahí dije, ah, es a mis hijos, van a ver, y ya me paré y me senté, y pues daba la luz de la cocina, y todavía les hablé a mis hijos supuestamente y como ya eran las tres de la mañana y mis hijos van a la escuela temprano, yo dije, ay estos chamacos, ahorita van a ver, de seguro andan agarrando comida y me paré y me vine a la cocina que queda así, a las cuadritas así,

y fui a ver por donde estaba el refri y le dije, ay no se escondan, le dije, andan despiertos estas horas y los empecé a regañar porque creí que eran ellos, y vine el refri y dije, pues no, no está, nada, ¿quién es?

Y dije, ah, ha de haber sido mi hijo porque el cuarto de mi hijo que era pegado al cuarto de mis otras niñas, y de allí del asalón de ellos estaba, hay un pasillo y allá están los cuartos y dije yo, ah, pues ha de haber sido mi hijo y me fui, me fui a… Permíteme, tenemos que hacer nuevamente una pausa, no te vayas por favor, el miedofón, 55-2193-599-26. Porque la verdad se esconde bajo la leyenda, la ponemos al descubierto aquí, en La Mano Peluda.

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Escuchar de repente este cuchicheo, pero entre ese ruido, ese ruido de la gente, de cuchicheo, pero entre ese ruido, poder entender mamá y entonces es algo que de repente te confundió. Pero esto mismo lo escucha tu hermano. No, mi hermano lo ve, ve cosas en los sueños. Mi hermano ve cosas en el sueño. Y pues la verdad no sé si venga de familia porque enfermedad mental no es. Yo estoy bien cuerda y estoy en mis cinco sentidos.

O sea nunca he tenido ningún este, ningún diagnóstico de ninguna enfermedad de ningún tipo. Este yo me siento súper bien, o sea estoy bien. Simplemente que no entiendo. Entonces mi hermano me dice, yo soy un poco más así como que yo soy más valiente, no para esas cosas. Porque las personas me dicen, oye si tu escuchaste eso y no te dio miedo. Me digo pues la verdad no me dio miedo. Aparte porque no vi nada y después que creí que eran mis hijos. Entonces me voy al pasillo donde están mis hijos.

Y dije, ah de seguro mi hijo le debe haber dicho a mi otra hija, ay, apúrate que tiene mi mamá. O sea estaban cuchichando y no. Entré a sus cuartos y estaban, mi hijo estaba roncando, estaba dormido. Y después fui al cuarto de las niñas y estaban dormidas. Entonces yo dije, una persona me dijo a mí, ok, tal vez tú tienes estrés. Tal vez tienes insomnio, estás muy estresada, no has dormido y esto es mental y que no sé qué. Y yo dije, pues tal vez será eso y ya me quedé así.

Pero vine a hablar, o sea lo que yo aquí quiero poner un poco es por qué nos pasa. Tanto a mi hermano como a mí, yo tengo otras dos hermanas y nunca me han dicho que a ella les pase. Pero entonces yo vine con mis hijas y les hablé y les dije, si ustedes oyen algo en esta casa, no se espanten ni se asusten. Ustedes nunca tengan miedo a nada de eso porque eso no les pueden hacer nada. Y me dice una de mis hijas, mami, nosotros no tenemos miedo. Dice, nosotros aquí ya hemos escuchado algo.

Y se ríen y les digo, ¿cómo que han escuchado algo? O sea, ¿qué? Dice, mira mami, háganme cuenta que mi casa es una mobile home. Es una casa como de, se mueve, pero esta casa está aquí al lado de un arroyo y hay bosque atrás. Entonces me dice, mira mami, en esa ventana pegada para el bosque ha venido una luz. Han venido como van dos veces, que se acerca una luz a la ventana y se va. O sea, se acerca una luz y la hemos visto.

Y le dije yo, pues yo pensé, alguien que anda por ahí, pues voy a ponerse unas cortinas. No mami, dice, esa es una luz que se acerca muy rápido a la ventana y se va. Y ya la hemos visto dos veces. Y nunca me habían dicho. Le dije, ¿por qué no? Nunca me dijeron. Y no, pues como que no le pusimos importancia. Entonces también me dijo, mira mami, porque una vez mi hija me escribió un mensaje a la 1 de la mañana y me dijo, yo tengo un hijo de cuatro, tiene cuatro años, tenía tres.

Tenía tres, y si lo digo, ¿por qué? Porque cuando el niño tenía tres años me pasó algo con él, que no sé si después lo voy a contar. Pero me dice mi hija, mami, ¿te acuerdas que te mandé un mensaje a la 1 de la mañana un día? Le digo, sí hija. Y ese día ella me dijo, mami, mi hermanito está contigo. Y le digo, sí hija, está dormido conmigo. ¿Por qué? Le digo, pues era la 1 de la mañana. Mi hijo estaba lógico, estaba allí conmigo.

Ah, de ser nada más. Pero no me dijo nada. Entonces ese día que yo le digo, hija, si ustedes ven algo, si ustedes escuchan algo, no tengan miedo. Entonces me dice, mami, ese día es porque nosotros escuchamos algo. Dice, entonces nosotros no tenemos miedo porque ya hemos escuchado muchas cosas. Dice, entre eso, mi hermana salió al baño, que también está por ese pasillo. Y cuando mi hermana venía, entró, teníamos la luz prendida. Y se escucharon los pasos de un niño, de mi hermanito, pensamos.

Y le dije a mi hermana, a silencio, no hagas ruido porque ya saben, el hermanito que va a tocar la puerta y que los va a ir a molestar. Pero a esas horas. Y dice, entonces mi hermana entró, cerró la puerta y se empezó a oír como que venía bien rápido esas pisaditas. Eran unas pisaditas de un niño y creímos que era mi hermano. Entonces, dice, entonces esas pisaditas llegaron y se pararon en la puerta.

Y nosotros nos quedamos quietas, esperando que mi hermano nos tocara la puerta y pidiera que quería entrar y llorar. Pero ya ahí se quedaron. Dice, entonces pues ya dijimos, pues quién sabe qué sería. Y apagaron sus luces y nunca tocó, nunca tocó la puerta esa cosita. Oye, ¿y han hecho algo para protegerse? No, no hemos hecho nada. Pero pues la verdad es que eso es el motivo por lo que yo, o sea, yo quisiera que alguien me ayude. Porque yo sí creo en Dios, creo muchísimo en Dios.

Pero hay veces como que yo ya perdí, o sea, como que, o sea, sí, no sé qué hacer. Más que mi hermano me lo dice también desde su casa, le está pasando a él también. No sé si a sus hijos les pase, pero a mí sí me pasa con mis hijos. También mi hija, tengo una hija de 13, 14 años ahorita. Tenía 13 años y a mi hija le empezaron a, le empezaron a, bueno, lo voy a decir muy, a ver si me entienden. Pero mi hija, este, fue agredida.

Sí. Ella, pues yo prácticamente, como madre prácticamente le salvé la vida. Ah, mira. No, no sé qué relación tenga todo lo que, lo que estamos viviendo. Con que a ella le pedían. O sea, mi hija tuvo un caso de bullying en la escuela. Y a ella le, ya la estaban llevando casi a acabar con su vida. Ya, ok.

Entonces, en ese tiempo que estaban sucediendo las cosas aquí, este, a mi hija me dijo que, que se apare, que una vez se apareció, bueno, mi hija tenía su cuarto con un balcón para al lado del bosque, donde se ven esas luces y todas esas cosas. Entonces, me dijo, bueno, realmente, mi hija se puso muy mal. Mal. Sí. Yo, yo le salvé la vida a mi hija. Y eso es un llamado a todos los papás y a las mamás que nunca dejen a sus hijos solos. Por más que digan, ay, mi hijo está bien chiflado.

Péguense a ellos. Cuando vean algo así raro, péguense a sus hijos. Porque mi hija estuvo a punto de quitarse la vida. Y en ese periodo que ella estaba muy mal, dice que ella, que ella por la ventana vio a un hombre de negro, a una persona, pero no le vi la cara. Entonces, esa cosa estaba parada en su ventana porque hay una, es una ventana de vidrio. Aquí hay ventanas corredizas de vidrio. Entonces, yo le decía a ella, no pongas cortina, hija, porque para allá hay el bosque.

Quién te va a ver, los animalitos, tú los ves en el día y todo bonito. Entonces, pero en la noche esa cosa se apareció ahí y mi hija ya no quiso estar en ese cuarto. También la cambié de ese cuarto y la puse en otro cuartito. Y hay una cosa, es que no me dice. Eso sí, eso sí no me lo había dicho. Y cuando yo les estuve diciendo, hija, si ustedes ven algo aquí, no tengan miedo, eso no les hace mal. Y me dice ella, mami, en mi cuarto alguien se metió al closet. Alguien se metió al closet.

Y el closet pues estaba a sus pies. Y le digo, ¿por qué? Y dice, es que alguien o no vi, pero la puerta se abrió y se cerró sola. Alguien que yo no vi entró, abrió la puerta y se metió y se cerró. Alguien está ahí, dijo. Pero yo no tengo miedo. Y me dijo, ¿qué hiciste, hija? Y por qué no me echaste un mensaje o me llamas. No mami, dice, es que nada más me tapé de pieza a casa y me quedé viendo con los ojos. A ver si yo veía algo, pero no lo sé.

O sea, pero no entiendo si estas cosas puedan haber querido llevarse la vida de mi hija. Claro, y es que en estos casos también estas mismas entidades negativas pueden implantar pensamientos. Que motiven a los chicos, como estás hablando en este instante, a cometer actos en contra de su vida misma. Pensamientos implantados, Gina. Sí. Sí. Ella, pues ella se puso, se puso muy mal en ese tiempo. Pues no, no sé, no supimos quién.

O sea, todavía no. Eso es una otra cosa, una investigación que hay por ahí y todo eso. Pero esta personita. Permíteme, nos quedamos aquí en lo que nos vas a contar. El Midofon, 55-2193-59-26. Todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos aquí en La Mano Peluda. Cuando el sabio señala a la luna, el tonto se fija en el dedo. Sabiduría en las redes. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. La Mano Peluda. Continuamos con Alondra, obviamente como mamá se preocupa por su hija.

Claro. Que tiene este tipo de situaciones. ¿Ella ya está bien? O sigue con lo mismo? Ella, sí, está bien, gracias a Dios. Y pues esto es bien real, esto es bien real porque se está dando mucho en niños siempre. Y no sé si es la forma en que se llevan esas vidas, estos seres. Porque yo realmente ahorita pienso que lo que quieren es nuestra vida o será nuestra alma. La verdad no sé. Pero yo lo he resumido todo en un solo paquete.

Porque realmente todo lo que me ha venido sucediendo, pues pudo haber afectado la vida de mi hija. Y esta niña es la misma niña que les comenté hace un tiempo, no sé si se acuerdan, que ella estaba en su cuna. Y mi hijo, que es mayor, pero en ese tiempo tenía cuatro o cinco años, vio ese bulto de negro que mi hijo lo llamó como la chamarra negra. Pegadito a la cuna de mi hija. Entonces a veces pienso que estos seres o quién sabe qué sea, pueden perseguir la vida de alguna persona, digamos así.

Como en el caso de mi hija. A mí no, porque yo ya les he quitado ese poder. O sea, a mí si me van a decir hasta algo, yo no me voy a hacer nada. Ni tampoco me voy a volver loca, no voy a perder la razón. Porque yo sé que estas cosas a lo mejor para eso vienen. En el caso de mi hermano, pues yo le trato de aconsejar y le digo, no, pues porque tú no le vas a tener miedo. Dice, pero me molesta mucho. Le digo, tú pues, Dios es la salida, Dios es nuestro único amparo.

Porque qué podemos hacer, no sé si hay algún tipo de cosa que yo pueda hacer. Cuando mi hija estaba mala, que pues era un niño de la escuela. En ese tiempo, como yo hice YouTube, a mí me acosaron también muchísimo. Me acosaron como mujer. Ellos, a veces pienso que todos ellos son seres, no sé, la verdad que se me juntó. Primero me estuvieron acosando mucho, un grupo de personas, de hombres. Yo a veces pienso que a lo mejor ellos atacaban, como que me atacaban a mí energéticamente, yo pienso.

Porque incluso me lo dijeron. Y que iban a hacerle daño a mis hijos. Entonces, estos hombres trabajan en YouTube. Son un grupo y ellos querían que yo fuera viral. Ellos querían ganar dinero conmigo. Yo no puedo hablar mucho de esto porque no quiero hablar mucho. Pero me contactaron, me amenazaban, me intimidaron. Me sentí muy acosada. Y querían que yo, que ellos me dijeron, es que tú te puedes hacer viral. Mira, te vamos a poner suscriptores, pero tienes que pagar.

Y entonces me dijeron, tú sabes por qué te aumentaron 500 suscriptores? Porque te los pusimos. Y yo dije, pero es que yo no los pedí. No, tú no los pediste, pero nosotros se los pusimos. Oye, pero cómo tuviste contacto con ellos? Ellos, ellos eran un solo hombre. Él era de los, porque yo hacía en vivo. Entonces, yo canto. Cantaba, canto. Pero no canto en sí, sino que me divierto, me la paso bien con... Era como una distracción para mí. Entonces, eran de los fans más... Era uno que me perseguía.

Me perseguía y yo sentía como que, no sé, como algo raro. Yo presentía, pero jamás me imaginé. Y luego dije, no, no sabe ser que son puras ideas mías. Entonces ellos hicieron un grupo de fans, supuestamente míos, donde ese era el líder de los fans. Y me contactaban por Instagram. Entonces en Instagram me empezó a decir, oye, que te seguimos, si quieres lo máximo, que cantas muy bien. Y que desde que llegaste, bueno, halagos, halagos.

Pero nunca, esta persona nunca me faltó el respeto en sí, al principio. Después me dijo, oye, vemos que tú eres muy creyente de Dios. Le digo, sí, pues sí, yo he hablado algunas veces de Dios. Y me dice, ah, bueno, yo también. Y empezó a contarme una historia de que él había... que él había tenido una vida muy fea, pero que él se había restaurado gracias a Dios. Y que le había hecho milagros, y que Dios era milagroso, y que era poderoso. Y yo pues, wow, verdad, qué bonito. Qué bonito testimonio.

Y ahí fue donde me agarró esta persona. Te impresionaste. Sí, o sea, yo me quedé así. Y pues me seguían y no veía nada malo. Y después, esta persona, pues es que a veces uno se cree de cualquier gente. Entonces, pues ahí fue donde me agarraron mi confianza. Y después me empezó, me dijo que Dios le había hecho un milagro, que a él lo quería encontrar y que detrás de... A mí ahí fue donde se me hizo bien raro porque me dijo, yo me escondí detrás de una lámina.

Y cuando llegaron las policías, a mí no me miraron, porque Dios me protegió. Pero yo estaba ahí, yo los miré y ellos a mí no me miraron. Y yo dije, pues yo nunca he oído un milagro de ese tipo. Y por qué va a ser... No, creo que no era la policía, eran otra gente. Entonces yo dije, bueno, pues quién sabe. Pero ya después, me empezó... Yo estaba pasando dificultades en mi vida personal o digamos, sí, un poco. Me sentía rara o extraña México, no sé. Y me tenía un poco de depresión.

Y entonces ahí la persona empieza a decirme, a echarme mucho miedo. Y ahí cuando... Pero cómo te echaba miedo, mi amiga? ¿Por qué dices que te echaba miedo? Porque yo pienso que ellos miraron mi debilidad. Porque yo había comentado algunas veces que estaba triste, que estaba pasando situaciones difíciles. Entonces ahí fue donde esa persona empezó a intimidarme. Cuando ya me estaba diciendo muchas cosas que no sé si podría decirlas, pero ya eran amenazas de muerte. Ya eran acoso.

Pero ya me tenían. Yo ya sentía que no podía hacer nada porque estaba completamente sola yo. No le había dicho a nadie. No le dije a nadie, ni siquiera a las otras personas. Yo ya tenía esa conversación en Instagram. Y la persona me empezó a decir, ¿sabes quién soy yo? Y yo dije, no. Y dijo, pues yo sé ya dónde tú vives. Y yo me quedase con el que... O sea, me empezó a dar miedo realmente. Y ya me empezaron a decir que sabían dónde vivía, que le iban a hacer mal a mis hijos.

Y ya entonces me dijo que yo tenía que hacer lo que ellos decían. Y ya me tenía sumamente intimidada. Y yo no sé en qué momento yo le tuve miedo, pero él es que me decía unas cosas que cuando yo fuera a México, cuando yo fuera a México, ellos me iban a agarrar. Que cuando yo fuera a México, ellos me iban a llevar. Y que me iban a hacer algo. Que me iban a echar a los animales que ellos tenían. O sea, era una cosa. Me empezó a dar un miedo que yo... Y yo no le decía a nadie.

Y me quedé, ¿qué hago? ¿Qué hago honesta? ¿Lo bloqueo? Pero si ya saben de mí dónde vivo, y si ya me amenazaron a mis hijos, o sea, ya a mí me daba ese pendiente de que le hicieran algo a mis hijos. Y entonces me quedé ahí. Y me quedé. Incluso me decían, ¿sabes lo que le va a pasar a la otra persona? A otra mujer de YouTube también. Y me dejan unas cosas muy feas. Que a mí me ponían con mucho miedo. Pero bueno. ¿A qué termina todo esto? ¿Y cerraste tu canal?

No. Yo lo que hice, bueno, yo me quedé allí en esa conversación hasta saber qué hacer. Pero yo no le decía a nadie. Yo me lo guardaba. Y yo decía, ¿qué hago? ¿Por qué lo estoy contando? Porque esta persona me dice, pues yo te voy a acabar. A ti y a tus hijos. Tus hijos van a pagar. Porque tú no quisiste hacer lo que nosotros te dijimos. Ellos querían una cosa u otra. O sea, y piensen. ¿Dinero o qué? Entonces yo le dije, no, es que yo tengo mi familia. Y no. Entonces. A qué, o sea. ¿A qué voy?

Estas personas. Realmente estaban jugando con mi mente. Claro. Un juego psicológico. Y. Ajá. Y terminan diciéndome. Que pues que me habían hecho. O sea, el señor Ense seguía ahí por ahí. Porque lo que quería era dinero. Y decía que. Que me había hecho un altar. Un altar con la Santa Muerte. Sí. Dijo y tú te vas a. Te vas a quedar bien flaca y te vas a morir. Y también tus hijos van a pagar. Entonces. ¿Por qué? Si yo no había hecho nada. Yo por eso tengo paz. Y yo digo, yo estoy súper bien.

A mí no me afecta. Mi querida Londra, lamentablemente el tiempo está terminando. Tenemos que cerrar la transmisión. Pero te agradecemos muchísimo que nos hayas abierto tu corazón. Y si gustas más adelante continuamos la charla. Gracias a ustedes por permitirme el tiempo. Y pues por entenderme. Y pues me alargué muchísimo. Pero realmente es así. Mi vida. Sigo riéndome y sigo disfrutando la vida. Muy bien. Muchísimas gracias. Que estés muy bien. Un gran abrazo. Igualmente cuídense. Vaya el chat.

Hasta luego mi querida amiga. Muchísimas gracias por haber estado con nosotros. Que tengas una excelente noche mañana. Queremos más experiencias de lo sobrenatural. Que Dios te bendiga. Soy Gina Áviles. Hasta luego Gina. Yo también me despido. Que tengan una estupenda noche. Descansen. Y como decimos aquí. Cabot. El programa se termina. Pero la investigación continúa. Aquí en. La Mano Peluda. Esta fue una producción de Grupo Fórmula.

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