Noticias, deportes y espectáculos en tu plataforma de podcast preferida Grupo Fórmula Advertencia Las opiniones de los participantes y colaboradores no corresponden necesariamente con las del programa o la empresa Si este programa es escuchado por menores de edad se recomienda que lo hagan en compañía de un adulto Porque nosotros hemos estado ahí. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. Porque conocemos de raíz a los especialistas.
El demonio es una figura que ha aparecido en todas las culturas y no es una figura cristiana. Documentaremos todas esas experiencias que no tienen lógica alguna con Georgina Avilés e Ignacio Muñoz. Llegó la hora de poner las evidencias sobre la mesa. Fantasmas. Voces. Apariciones. Psicofonías. Mitos y leyendas que rodean al mundo sobrenatural quedarán al descubierto aquí en La Mano Peluda. Desde la Ciudad de México, para
todo el mundo, esta emisión de lo insólito. Y de lo que no tiene explicación lógica, pero que a ti y a nosotros nos apasiona. Soy Gina Avilés y qué gusto que estés esta noche con nosotros. Hola, ¿qué tal? ¿Cómo están? Muy buenas noches. Gracias por estar aquí en el podcast donde vamos a platicar de lo increíble y también de lo sobrenatural. porque de lo que es natural en todos lados se
habla mucho. Yo soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes, porque juntos tendremos una nueva oportunidad de platicar sobre esos temas inquietantes. Queremos tu participación a través de la multilínea 55 -5279 -2291 a la página radioformula .com .mx y en Spotify encuéntranos como La Mano Peluda Grupo Fórmula. Claro que tú te puedes poner en contacto con nosotros utilizando absolutamente todas las vías de comunicación disponibles para ti. Y por esa razón, te voy a compartir también
nuestro contacto de WhatsApp. 21 93 59 26. Ahí nos puedes mandar un mensaje de voz o un mensaje de texto. Saludamos a las estaciones en la República Mexicana que se unen con nosotros. Ciudad Guzmán, Jalisco, Ciudad Juárez, Chihuahua, Coatzacoalcos, Culiacán, Durango, Guadalajara, Guerrero, Hermosillo, La Paz, Baja California Sur, Los Reyes, Iguetamo, Michoacán, Mazatral, Monterrey, Poza Rica, Puebla.
Tabasco, Tijuana, Torreón, Querétaro y en Estados Unidos, Georgia y Las Vegas, bienvenidos a esta noche espeluznante. En las sombras del mundo hay almas que no descansan, no porque estén perdidas, sino porque tienen una misión que trasciende la muerte, hacer justicia. Desde espíritus que delatan a sus asesinos hasta presencias que protegen lo que les fue arrebatado, cada relato nos revela que hay energías que no se disipan con el último
aliento. Lugares malditos, espejos que atrapan gritos del pasado, trenes que siguen su curso en otra dimensión. Si alguna vez sentiste una mirada que no pudiste explicar o un escalofrío sin razón aparente, tal vez. Estabas cerca de alguien que aún no ha terminado su historia. Hoy, fantasmas que regresan para hacer justicia, espíritus vengativos. ¿Qué te parece el tema para esta noche? Interesante, ¿no lo crees? ¿Crees que un espíritu puede regresar para vengarse
o hacer justicia? ¿Conoces alguna historia parecida que te haya marcado en la vida? Vámonos con relatos y experiencias. Buenas noches, ¿cómo te llamas? Sí, bueno. Sí, saludos. ¿Cuál es tu nombre? Me llamo Alejandro. ¿Desde dónde nos escuchas, Alejandro? Desde Jalapa, Veracruz. Saludos a todos los amigos de Veracruz. Qué bueno que estás aquí. ¿Qué nos quieres relatar? Pues primero, antes que nada, estoy muy emocionado de poder contar un relato. Tengo varios, pero este es más relacionado a
la noche de San Juan. Ok. Adelante. Es un poquito saliéndome de la temática de hoy, pero quería aprovechar. Es breve. Hace tiempo, en una noche de San Juan, no sé, hace como tres años, cuatro años, pues yo había escuchado que es una noche mágica, por así decirlo. Exacto. Yo había escuchado que hay ocasiones en las que se ofrenda, no sé, alimento o comida como a las hadas y duendes y todo eso. Sí. Seres elementales, ¿no? Así es.
Y en esa noche aproveché que yo vivía cerca de un cerro muy, muy conocido y en la cultura prehispánica de mi zona, pues sí fue muy representativo ese cerro. Aproveché para llevar amaranto que llevaba en esa ocasión, como una ofrenda para, no sé, los seres elementales o algo así, yo creía, ¿no? Sí. No es que sea escéptico, pero quise probarlo, ¿no? Porque he escuchado muchas cosas de la noche de San Juan, ¿no? Sí. Y, bueno, lo que yo pude contar fue que en esa ocasión, recuerdo que era
noche, porque la idea es que sea noche. Yo llevaba una navaja, dije, pues por cualquier cosa, ¿no? Un vivo o algo así, dije, pues yo tengo con qué defenderme, ¿no? Y era una navaja que me gustaba mucho. Y yo sabía dónde la tenía guardada, ¿no? Porque pues yo decía, pues esta es mi seguridad, ¿no? Cualquier cosa pues yo me puedo defender, ¿no? Sí, claro. Le tenía más miedo yo creo que a una persona que todo lo que pudiera haber,
¿no? Y lo curioso, lo único curioso que me pasó en esa noche fue que perdí esa navaja y yo estaba muy seguro dónde la tenía porque pues dije, bueno, aquí está mi vida, ¿no? Entonces sí se me hizo algo muy curioso porque se habla que en esa noche es como que ocurren cosas mágicas, ¿no? Que ve uno hadas o duendes o otros seres, ¿no? Sí. Oye, entonces se perdió la navaja, pero después de
esa noche la encontraste? No, tiempo después recorrí el mismo camino, la busqué porque pues me gustaba mucho y pues yo dije bueno, recuerdo por donde pasé y no la encontré. Este regresé varias veces en el día y todo y no la volví a encontrar, pero yo recuerdo que. La tenía en mi bolsa, en una chamarra, en una sudadera como de canguro. Yo recuerdo que ahí las tenía entre las manos y de un momento a otro la perdí. Entonces,
no sé, eso se me hizo algo curioso, ¿no? Tal vez, no sé, se me pudo haber caído, pero tiempo después volví, ¿no? Claro, y es que como tú dices, esta noche de San Juan está envuelta de... Pero también hay muchísimos mitos. Nombras a los seres elementales. Que pueden hacer de las suyas. Las desapariciones de algunas cosas. Pero también hay en algunos lugares específicos. Donde dicen. Es que si esa noche. Saltas siete veces en una hoguera. Puedes pedir un deseo. Y se te cumple.
Antes de que vuelva a ser el día de San Juan. O sea un año. Antes de que cumpla un año. O también se dice que el agua. Cobra un poder mágico. Si te lavas la cara con el rocio de la madrugada, ¿rejuvenecerás? ¿Será o no será? Bueno, hay tantas cosas que se dicen de la noche de San Juan, ¿verdad? Sí, de hecho, pues sí he escuchado de muchas
cosas relacionadas al fuego. Y otra cosa igual relacionada a eso, muy breve, que quería agregar, es que tiempo después conocí a una persona por cosas del destino y me comentó que él luego andaba igual en los cerros en la madrugada. Pues le gustaba, ¿no? Y en ese mismo cerro, él me cuenta que también en la noche de San Juan y que él vio una serpiente, pues, de proporciones muy
grandes, ¿no? Que no era común. Y, pues, igual en ese cerro, la creencia prehispánica es que, pues, de hecho, significa el cerro de las culebras o de la culebra. Entonces, él me comentó, salió por un tema, ¿no? De, oye, de que la culebra que se habla, ¿no? Que es una serpiente grande, ¿no? Grotesca, que cuida a un... Un tesoro y más cosas, ¿no? Desde la cultura prehispánica. Y él me comentó que en una noche sí le tocó ver una serpiente de proporciones muy grandes y que
era noche de San Juan, curiosamente. Entonces, salió así por la nada ese tema, ¿no? Excelente. Bueno, sí quería aprovechar. Buena aportación. Sí. Además, a estar atentos, Ale, porque también... Hemos escuchado aquí relatos donde nos dicen, es que escuché una voz, un susurro, pero cobra mayor importancia cuando es la noche de San Juan. Si escuchas una voz que te llama, se dice que no debes responder especialmente en esa fecha, ni porque puede ser una trampa del maligno. Es
que como que se corta un poquito, ¿verdad? ¿Me escuchas? ¿Alejandro? Creo que ya no te capta. Pero es que sí. Ahí está, ¿verdad? Ahí está. ¿Ale? Sí, es que se cortó un poco. Pero sí, en sí, era eso. Tengo más relatos, pero ya después yo creo que me pongo en contacto. Quería aprovechar hoy, que es la noche, para que igualísima gente se animaba con algún relato. Ok. Bueno, pues muchísimas gracias. No, al contrario, ustedes sí. En verdad, soy un seguidor desde hace mucho
tiempo. Y me emociona poder contar mi relato. Espero que alguien más anime. Pues ya se quedó aquí en el testimonio de la mano peluda para la eternidad. Así es que muchas gracias por participar. No al contrario a ustedes. Hasta luego mi querido Alejandro. Buena propuesta. ¿Qué hace esta noche? Y fíjate que hay comentarios. Dice por aquí. Revolver cargado, esa historia de este muchacho
también a mí me ocurrió. Yo también perdí una navaja que estaba bien camuflada y simplemente se me desapareció de la bolsa de mi chamarra. ¿Cómo explicarlo? Vámonos a una pausa y regresamos. El Miedofón, 55 -2193 -59 -26. Todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos aquí en La Mano Peluda. No porque algo sea popular, significa que sea bueno. Sabiduría en las redes. Porque no todo tiene explicación lógica. Algunas almas no descansan, no por amor ni por dolor, sino
por justicia. A lo largo de la historia, numerosos relatos cuentan cómo cientos de espíritus han regresado desde el más allá. con un solo objetivo, equilibrar la balanza, ya sea señalando a la persona que le arrebató la vida, revelando un crimen o protegiendo a los inocentes. Estas entidades no buscan paz hasta ver que la verdad prevalezca. Y hoy vamos a platicar especialmente de esos espíritus de venganza que han dejado huella y
que siempre es interesante platicarlos. Claro, comenta aquí nuestra amiga Profe, dice, creo que de ese espíritu que cobra venganza, nunca se fue, solo aprendió a moverse entre las sombras y cuando cobra fuerza, entonces se manifiesta, dice nuestra amiga. Wow, muy bien amiga, pues vamos a seguir. Un ejemplo literal de este tema que hoy estamos hablando es el ahorcado de Guanajuato. Una casona donde falleció un hombre llamado Eusebio que aún conserva en el patio trasero el árbol
seco de su ejecución. Y muchos visitantes aseguran que sienten una presión en el cuello cuando se acercan a este árbol o escuchan crujidos de cuerda cuando ya está atardeciendo. Y en el archivo del municipio se encontraron documentos de testigos que cambiaron sus versiones antes del juicio.
¿Todos? fallecieron trágicamente y algunos aseguran que su espíritu se aparece con una soga al cuello mirando hacia las ventanas de la casa de sus acusadores incluso muchísimo tiempo después fíjate aquí en este caso hay ciertas fotografías antiguas tomadas en la calle donde ocurrió ese ahorcamiento que han comentado que se ve una figura borrosa colgando de este árbol aunque en el momento de la toma Nadie veía nada, pero en el registro
de la fotografía sí se alcanza a ver. Vaya, pues de eso estaremos platicando con mucho gusto. Te invitamos a participar y que aproveches este momento para que también tu voz se escuche a nivel mundial. Muy bien. Agosto. En Semana Santa pasada fui a un estado de Hidalgo, visité varios pueblos mágicos de ahí. De hecho, la estancia fue en Pachuca y de ahí nos movimos a varios estados, a varios municipios del estado de Hidalgo. Y una de mis visitas fue en el famosísimo museo
que está en Huáscaro Campo del Duende. Un compañero por ahí platicó de los duendes, ¿no? Entonces ahí en el Museo del Duende hay ahora sí que duendes para todos, ¿no? Para todas las cosas, ¿no? Entonces también las hadas, hay hadas y hay duendes, y hay muchas figuras de duendes que las personas han ido donando, ¿no? Y las hadas también, las hadas también son unas... unos entes mágicos. Ahora, mi pregunta es, ¿ustedes creen que la famosa saga televisiva esté inspirada en uno
de estos? Porque recordemos que las sagas también hay para cada cosa, ¿no? Es usted de la famosa compañía esa del señor famoso de los Estados Unidos que empieza con Waltz. Entonces, este... ¿Ustedes creen que la famosísima hada que aparece en los cuentos de esa compañía sea inspirada en algo de la vida real? Saludos desde Connecticut, Estado de México. Sí, mi querido amigo, yo no tengo duda. Obviamente está completamente adornada, está muy estilizada la figurita. De esa hadita
que mencionas. Campanita, ¿no? Estaríamos hablando de campanita, tal vez. Pero fíjate que no surgió con Walt Disney el mito de las hadas. No, tienen muchos años. Esto es, vamos, desde varios siglos atrás. Así que sí, desde luego hubo una inspiración. Y también la hubo para poderlo... Representar. Este fenómeno de las hadas. Yo no tengo la menor duda. Exacto. Un tema que también. Podrías aportar algo más. Si te sientes identificado con este tema. De las hadas. Y no solo de ellas. De los
seres elementales en general. Te invitamos a participar con nosotros. Mándanos un mensaje de voz. O de texto. O nos escribes. Quiero contar una historia. Y con muchísimo gusto te regresamos la llamada para que puedas platicar, que nos platiques, que nos cuentes y relates todo detalle y de ese modo pues compartas tu experiencia y quede grabada aquí para la posteridad. Vamos a continuar. Tenemos más audios entre relato y relato. Queremos más relatos. Hola, buenas
noches allá. Soy Elena. para comentarles que el antier fuimos a una casa de campo que está cerca de aquí yo iba con una niña de cuatro años alemana y cuando íbamos pasando por un canal que se hace un puente estaba tirado un muñeco con forma de lo que siempre vemos que son muñecos vudús el La ropita del muñeco era roja, entonces llamaba mucho la atención. Y la niña, obvio, se acercó para tomarlo y yo le dije que no. Le
dije, déjalo, no, no, no lo toques. Y nos fuimos, como a 100 metros ya quedaba la casa de campo en la que íbamos. Posteriormente esperamos que llegara una amiga de la familia que iba también a pasar un rato con su niño, también pequeño. Y como a la media hora de que nosotros llegamos, llegó ella. Y llegó con otros tres niños pequeños. Y yo me sorprendí, pero no dije nada. Porque, bueno, ustedes saben que acá la gente en Alemania no son así tan... Como las cosas que uno escucha
de brujería y eso en nuestros países. Entonces, cuando... Ella se sienta junto a mí y empieza a observar el muñeco y me dice que si eso era Voodoo. Y le digo, no sé, pero parece, yo no sé de Voodoo, pero parece un muñeco de los que nos muestran. Cuando de pronto, pues el muñeco estaba hecho de palma y tenía la cabeza, era una como tipo almendras que hay aquí. Muy redondas, muy chatas, muy oscuras color café -tabaco. Y todo estaba así amarrado, todo atado con ligas.
Todo estaba así muy extraño. Entonces, yo ni lo toqué, por si las dudas. Mejor no toqué. Pero ella lo tenía en las manos y en eso me dice. Lo vira hacia arriba y... En medio, en lo que es la parte del ombligo, que vendría a ser del muñeco, se veía que tenía un bultito en el estómago. Entonces, ahí se veían piquetes, así como de aguja, como de que alguien la había... Realmente sí, tenía... No tenía las agujas, pero sí se ve que tenía... que le habían clavado algo antes.
En fin, ya ella... dijo que ya no creía en eso y que todo estaba en la mente. Y lo guardo en su bolso. Pero bueno, sí es sorprendente porque bueno, yo nunca me he encontrado nada en la calle allá en México y he vivido en Veracruz y ciudades así que a veces se habla mucho de brujerías y cosas. Y miren que vine a encontrar aquí en Alemania el muñeco. No sé. Que este, que tan malo sea tener un muñeco de esos guardado, pero pues sí,
la verdad estaba medio feo. Lástima que yo no traía mi celular, no pude tomar fotografía, pero sí estaba muy tétrico. Todo era, les digo, de pajita, así, con la cabeza de la tipo almendra y todo, todo atado así con li... Y sí, se veía que algo había en el estómago donde se ve que le habían clavado antes agujas o alfileres, no sé, lo mismo. Ok, saludos, cuídense. Gracias, mi querida amiga. Pues sí, sin duda, un muñeco
voodoo. Ahora, pues es raro encontrarse una figura de estas, sobre todo porque... teóricamente tendría que estar en un lugar en donde, primero, en ocasiones ocultan este tipo de trabajos. Segundo, debió haber estado en un lugar donde se ritualizó, es decir, una especie de altar. Y encontrarse así un objeto de estos en la calle, como cualquier cosa, pues está rarito, no es normal ni es común.
Saludos hasta Panamá, donde también tenemos amigos, especialmente para Harry Mason, para la señora Mercedes y para Don Raúl, hasta Chiriqui, Panamá. Gracias por estar con la mano peluda, porque Panamá también está dentro de los países donde tenemos muchos amigos. Así es. Vamos al corte, Gina. El Miedofón, 55 -2193 -5926. Es hora de poner al descubierto lo que nos hace temblar, correr, gritar y sudar. La mano peluda. ¡Hey, marca! Ya sé que tú igual nos estás escuchando.
¿Te interesa crecer? A nosotros también. No pierdas más el tiempo y anúnciate con nosotros en rcs .com. Queremos mostrarte cómo llegar más rápido a tus clientes y lograr tus metas más rápido. Escríbenos a ventas arroba rcs .com ventas arroba rcs .com y sabrás qué se siente estar en boca de todos. Si amas a alguien, déjalo ir. Si vuelve, ahora vete tú para que vea lo que se siente. Sabiduría en las redes. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. La mano peluda.
Continuamos y hablando de estos espíritus o fantasmas ávidos de venganza, hay una también tragedia que ocurrió y donde también se pueden tener... Esta presencia de espíritus que quieren cobrar venganza, me estoy refiriendo al accidente del tren 43 que fue atribuido a un error mecánico, pero el diario de uno de los maquinistas reveló que sospechaba de un acto intencional. Dicho diario fue encontrado años después del accidente por un niño que jugaba en las vías abandonadas.
Desde entonces... Varias cartas anónimas empezaron a circular en el pueblo acusando a una empresa rival de haber saboteado el tren por intereses económicos. Y entonces, cada 12 de julio, fecha en la que ocurrió el accidente, los trenes que pasan cerca del lugar presentan fallas electrónicas, pérdida de señal, luces parpadeantes o frenados bruscos sin explicación técnica. ¿Serán acaso? Estos unas actos o hechos causados por un espíritu vengativo. El del tren número 43. O sea, nada
de coincidencias, ¿verdad? Hay ahí una causa y hay ahí un efecto. Ok, se pone bueno el tema y está interesante, claro. Vamos a continuar escuchando más historias. Ginay Nachito. Hola. Muy buenas noches. Hola. Les saluda Laura Mendoza Núñez desde la ciudad de Querétaro. Amigos de Miedo Team, amigos colaboradores y queridos radioescuchas. Muy buenas noches a todos. Hoy, con el tema de los espíritus o las almas de estas personas fallecidas que en ocasiones pueden regresar a clamar venganza.
No dudo que en muchas ocasiones Gina y Nacho Muchas personas cuando fallecen, fallecen de manera muy trágica. Me pongo a pensar por ejemplo en las prisiones, en los hospitales, en los campos de batalla y hemos escuchado muchas historias seguramente de las personas que han fallecido de esta manera y que de algún modo cuando regresan manifestándose de manera trágica, espiritual, ya sea como un fantasma, como una aparición, en fin, creo que muchos regresan para aclamar
justicia. En el caso de la Llorona, por ejemplo, pienso en esta especie de venganza que toman, porque en muchas ocasiones sabemos que la Llorona o diferentes tipos de entidades como ella en muchas ocasiones se les aparecen a hombres que trasnochan a hombres que les gusta mucho la parranda que les gusta tomar que les gusta ser mujeriegos entonces creo que de algún modo ellas van en contra de aquel que asemeja quienes les hicieron daño en vida creo también por ejemplo en Las
personas que fallecen en la prisión o que fallecen en un hospital o en un campo de batalla, que muchas veces fallecen debido a circunstancias que no son precisamente las más justas para ellos. Entonces, cuando la gente los ve y que ya no están vivos, es muy probable que vienen con ese propósito, Pueden ser los descendientes de las personas que les hicieron daño en vida o igualmente
alguien que se le asemeje mucho. Viene a mi mente la prisión de Alcatraz en los Estados Unidos y que hoy siendo un museo muy, muy famoso, muy importante. Las personas que lo visitan, las personas que trabajan allí, también dicen que es muy común escuchar los gritos, que es muy común incluso escuchar el banjo que tocaba Al Capón y muchos, muchos otros testimonios de aquellos que no encuentran descanso después de haber fallecido. Esa trascendencia tal vez después de mucho tiempo
no ha llegado y por eso. sus apariciones por eso. Quienes los ven, experimentan ese sentimiento. En muchas ocasiones no es de miedo, puede ser de nostalgia, de tristeza, de un gran dolor emocional, de un gran sentimiento de desesperación, de angustia, o igual creo que en ocasiones pueden sentir la ira. De esos entes. Gina y Nachito, amigos del Miedo Team, Radio Escuchas, les deseo una excelente noche, que también tiene muchas, muchas características
muy especiales y muchas creencias. También decían que en estas noches el diablo anda suelto, que muchas cosas se... Cambian, que muchas cosas se regeneran, que muchas cosas cierran ciclos y también es una especie de oportunidad para abrir nuevos caminos. Sabemos que, de algún modo, es el día más largo del año, porque es justo la mitad de este ciclo. Y sabemos también que hay muchas supersticiones sobre él. Así que muchas felicidades a todos y les deseo la mejor de las
noches. Queremos Miedotón, Gina y Nachito. Y ya estamos listísimos para esa celebración y conmemorar juntos, festejar juntos el aniversario número 30 de la mano peluda. Muchas gracias. Les deseo la mejor de las noches y una semana llena de éxitos y de abundancia, prosperidad y salud. Se despide de ustedes Laura Mendoza Núñez desde la ciudad de Querétaro. Saludos mi querida Laurita, claro que sí, nos encanta escuchar tus narraciones porque siempre son bastante buenas,
con mucho contenido mi querida amiga. Te agradecemos, sí, sí, ya juntos festejaremos. Tres décadas de estar aquí, ¿verdad? Wow, me parece maravilloso, me parece fenomenal. Sí, claro, el hecho de estar juntos cada noche y que ya han pasado casi 30, estamos muy cerca ya de poder decir 30 años de la mano peluda, no solo en la historia de México, sino del mundo. Así es. Oye, saludos, saludos aquí a mi querida Lucita Arellano y a Maribel Pineda, a Mapat Gómez, Juanito Arcos. Está con
nosotros Cristian Leiva también. Saludos a todos ustedes que siguen participando. Cata Aguilar, la Clau, está con nosotros. Y vamos a ver si en un momentito más tenemos a nuestra siguiente llamada. Por supuesto, tenemos también su contenido que nos han enviado a través de nuestro WhatsApp. Hola, Ginita y Nachito, buenas noches. Aquí Blanquita reportando. Hola, amiga. California, en la ciudad de San Dimas. Les quiero platicar que tengo dos pequeños relatitos de una de mis amigas que me
platicó. El primero es acerca de, que dice, ella me cuenta que ella es de Tijuana. Y cuando ella estaba chiquilla, como cuando tenía quizás como unos 14, 16 años, ella vivía en una casa rentada allí en Tijuana y dice que en la noche ella siempre
la asustaba una luz. que dice que ella veía una lucecita veía caminar una luz como que pues un espíritu como que la llevaba y se veía la lucecita que iba caminando eso dice que ella siempre siempre la veía y siempre se iba cuando o sea hasta que tenía la atención de ella se iba y se quedaba en una esquina de la casa que ellas rentaban y se desaparecía y dice que así lo estuvo haciendo como por muchos muchos este meses Hasta que un día ella le platicó a un conocido y ese conocido
le dijo, a mí se me hace que es un tesoro que hay de haber por allí y de seguro ese espíritu quiere que tú lo agarres. Pero bueno, pues dice que ella, como ella es bien miedosa, ella dijo que no, que ella no se iba a meter con nada de eso porque ese dinero no era de ella porque esa no era su casa. Bueno, así pasó mucho tiempo, hasta el final ella se movió de esa casa y fue cuando ella se vino para acá, para los Estados
Unidos y aquí fue donde nos hicimos amigas. Y pues me platicó un día, me volvió a decir que había tenido noticias de esa casa donde ella vivía viviendo porque su mamá sí se quedó a vivir cerca de esa casa. Dice que se enteraron de que la persona que compró esa casa encontró un tesoro.
Pero quién sabe cómo fue. Yo he oído mucho allí en ustedes, en sus varios de los relatos que ha contado gente acerca de los tesoros, que dicen que hay mucha gente que agarra maldiciones cuando encuentra tesoros, o se mueren, o los tesoros no son para esas personas. Pero quién sabe. Quién sabe cómo fue que a esa persona se le fue dado ese tesoro y cómo fue que lo encontró. Eso fue lo último que me dijo. A ella misma le sucedió una situación cuando ella fue a tener a su bebé,
a su último hijo, en el hospital. Ella estaba bien, bien mala porque su bebé le nació afuera de, no sé cómo explicarles, o sea, nació a un lado de los óvulos de recreación. Aparentemente, ella anteriormente había perdido dos bebés porque Pues sus bebés no nacían correctamente, entonces tuvo abortos simultáneos. Pero al final el tercero sí se le dio y nació. Pero la cosa es que aparentemente el bebé o la placenta se le pegó a su... Oh my
God, ¿cómo lo digo? Se le pegó en la vagina, pues en la capa, en la pared vaginal, así es, se le pegó en la pared vaginal, eso ella tuvo un parto bien difícil, eso ellas tuvieron que provocarle los dolores e inducirle el parto, pero la situación es de que cuando a ella le hicieron el raspado, después de que su bebé, después de que le hicieron la cesárea, le sacaron a su bebé, le hicieron un raspado y pues ella quedó bien, bien mala, ella estaba... perdiendo
mucha sangre por el raspado que le hicieron y tuvimos que donar sangre, una de mis hijas y yo le donamos sangre para que ella se recuperara y ella me platica que aparentemente ella falleció como por cinco minutos y ella me cuenta también que ella vio una luz muy fuerte en donde se le
acercaron unas personas. y que dice que entre esas personas estaba su papá, que ella nunca conoció, que ella vino a saber de su papá hasta que los familiares le dijeron que el señor había muerto y pues nunca lo conoció en vida, pero dijo que en muerte sí lo conoció y pues él fue el que le dijo que no era su tiempo todavía y que tenía que regresarse porque pues ella tenía dos niños pequeños y pues dos no tan pequeños, ¿verdad? que cuidar, entonces aparentemente ella
se regresó. Y después de eso, pues ella yo creo quedó un poquito sensible. Solo en ese momento en el hospital, como yo me estuve quedando con ella, yo me quedé con ella los cinco días que a ella le tocó estar en el hospital. Ella me decía que cuando yo no estaba ahí con ella, los días que... Pues yo me quedé los cinco días con ella, los días más difíciles para cuidarla. Y después, los demás días, pues se quedó su esposo
y unos días se quedó ya sola. Pues ella me platicó que un día que ella se quedó sola, ella oía ruidos en el baño, veía sombra pasar ahí al lado de la cama donde ella estaba. Y pues como su situación era un poquito grave. Porque todavía había quedado con calentura, había quedado bien débil y todas las cosas. Ella tenía un cuarto solito para ella. Entonces ella dice que cuando se quedaba solita veía sombras. Y ella es una persona muy, muy
miedosa. Pero ya después, hace poquito yo platicé con ella y le volví a preguntar para ver qué me comentaba acerca de esas situaciones. Pero dice que no, que ella como es bien devota de la Virgen de Guadalupe. Ella pues le pidió a la Virgen de Guadalupe que le quitara todo eso y pues no, gracias a Dios dice que ya no oyen, ni miran, ni sienten nada. Así es que ella ya,
pues está bien. Bueno, Yanit y Nachito, esto era lo que yo quería compartir con ustedes, estos pequeños relatos que no me sucedieron a mí, pero le sucedieron a mí, a mi mejor amiga. Y pues yo quería compartirlos con ustedes. Y otra cosa. Claro, mi amiga, claro que sí. Déjenme saber, ¿ok? Pues muchas bendiciones a ustedes y a todos los peludomaníacos de corazón. Y pues, qué poquito ya va quedando, ¿verdad? Para la gran celebración de los 30 años. Estoy muy, muy feliz de... Que
pues tengan todo esta. Que hayan llegado hasta este punto. Y pues primero Dios lleguen. A los 40 o 50 años. O más. Y pues. Así siempre llegan. Sigamos escuchándolos. Y oyéndolos. Relatos de todo. Todo lo que. Pues somos sensibles. ¿Verdad? Claro. Muchas bendiciones. Cuídense mucho. Y. Hasta la próxima llamada. Perfecto. Bye bye. Aquí estaremos pendientes. Mira Blanquita dice 50 años. Imagínate Nacho. Vamos a cumplir ya los 50 años en la mano peluda. Pues ya se una
bastante. Ya estaremos disfrutando de nuestra jubilación Gina. Hoy día. Y ahora Cochadiche. Ay no digas Gina. Porque el tiempo vuela y no perdona. Dicen por ahí. Pero sí, muchas gracias, mi querida Blanquita. Y sí, pues aquí seguimos cumpliendo años, vaya. De repente uno voltea hacia atrás y se da una cuenta de todo lo que
ha ocurrido en torno al programa, ¿verdad? Si nos hubiéramos puesto a estudiar una carrera, bueno, en este tiempo, mientras trabajábamos aquí paralelamente, hubiéramos hecho por lo menos así mínimamente, Gina. Seis carreras de cuatro años. Exacto. De repente al voltear, de repente se me hace poco y de repente se me hace tan lejano todo lo que se vivió. Pero lo más importante es que estamos aquí entre todos los que nos sentimos
apasionados de este tema. Y muchas apariciones suceden en el mismo día y hora del fallecimiento o injusticia. como si el tiempo se replegara para permitir el retorno. También hay numerosos testigos que aseguran haber soñado con la víctima antes de conocer su historia, como si el espíritu buscara un medio para ser escuchado. ¿Tú has tenido alguna experiencia con lo que podrías considerar un espíritu vengativo? Pues, ¿qué te parece que nos lo comentas? Y también en el
miedofón nos están escribiendo. Mi nombre es Ángel David. Les quiero contar algo que me pasó cuando yo era niño. Tenía como cuatro o cinco años cuando estábamos aguantando los bultos de café. Y como yo me quedé cuidando en la puerta, escuché un ruido en el monte. Me asomé y solo vi una sombra negra corriendo. Le dije a mi mamá y ella me comentó, mañana vamos a ver qué era. Como que no le tomó importancia. Al día siguiente fui a ver y no había huellas donde estaba alguien.
Iba corriendo, así que yo pienso que la sombra iba brincando sobre las hojas. Pero no creo que lo vi, que lo que vi hubiera sido un humano. Tal vez, ahora pienso que fue un demonio. Muchas gracias Ángel por compartir. Hola, buenas noches. Soy Soreli de la Ciudad de México. Lo que yo les quería comentar es que yo me quería suicidar. Siempre en mi mente ha estado esa idea de suicidarme. Pero un día leí un artículo de una persona que llevaba varios intentos de suicidio y un día
pues llegó el momento en que casi lo logra. Ella platica que llegó a un lugar donde todo era gris, donde se respiraba angustia y una enorme tristeza. Y las personas que allí estaban eran desde adolescentes hasta niños y personas ya mayores. Y yo me puse a pensar, prefiero sufrir unos años a toda una eternidad. Ahora, que si se necesita valor para suicidarse, pues sí, sí se necesita mucho valor para hacerlo, a menos que ya esté uno mucho,
muy deprimido. Pero pues también se necesita valor para vivir y pues cuando se sufre a veces no se tiene otra opción más que esa, la de suicidarse. El mundo se le presenta a uno muy negro y no piensa uno en otra cosa. A mí gracias a Dios cada que yo he tenido esa idea me ha llegado una persona que yo considero que es un ángel,
sea de cualquier tipo. Siempre me mete cosas, ideas muy buenas en las que yo quito la idea del suicidio y sobre todo hago a un lado la idea del suicidio por ese tema que hoy de que sufre uno una eternidad, porque efectivamente la vida es prestada y no tenemos por qué tomarla. Ahora, si uno reza por sus familiares, Claro, mi amiga, dicen que la gloria es de los arrepentidos, ¿verdad?
Y así debe ser. Pero esa reflexión que hiciste y que te ayudó a entender que no era la mejor decisión, es mejor sufrir un tiempo que toda la eternidad. Exacto. Definitivo. Nos despedimos de las estaciones en la República Mexicana, donde solamente nos escuchan una hora. Los esperamos mañana y en el resto de la República y el mundo entero. Continuamos después de la pausa. 55,
21, 93, 59, 26. se pone al descubierto aquí en La Mano Peluda Soy Leonardo Curso y te invito a que estés pendiente de nuestro podcast para que estés bien informado cuando tú lo decides Noticias, deportes y espectáculos en tu plataforma de podcast preferida Grupo Fórmula, abriendo la conversación La vida es como un supermercado. Por más que demos vueltas, todos terminamos en la caja. Sabiduría en las redes. Porque tenemos
mucho que decir. La mano peluda. Continuamos recibiendo tus mensajes y también comentando acerca de estos espíritus de venganza. ¿Fallecieron? ¿De alguna manera que se sienten que necesitan tener una venganza para poder ya trascender a ese otro plano de experiencia? Estas historias de espíritus vengativos no solo provocan escalofríos, sino que despiertan una pregunta más inquietante. ¿Qué pasaría si la justicia humana no fuera suficiente?
Estas entidades atrapadas entre planos parecen decirnos que el alma puede ser más poderosa que el olvido y que incluso la muerte tiene deudas pendientes. La próxima vez que sientas una presencia, pregúntate, ¿está aquí para asustarte o para revelarte una verdad? Oh, a ver. Pregúntate eso y la respuesta seguramente te traerá mucha luz. Estoy 100 % seguro. Vamos a continuar. Tenemos por aquí una llamada. Vamos a ver de quién se trata. Hola, buenas noches. Buenas noches, soy
Eduardo. Hablo desde Morelos. Bienvenido, brother. Gracias, Eduardo, por estar con nosotros una vez más. ¿Y qué nos quieres platicar? Otra vez estaba escuchando unos podcasts de ustedes y me llegó a la memoria un sueño que tuve yo de mi abuelo cuando él falleció el diciembre pasado del año que pasó. Y bueno, falleció y todo, ¿no? Sí. Después de que él falleció, como al mes,
me avisó, me dijo varias cosas. Bueno, cuando él, antes de que falleciera, me decía, porque ya necesitábamos que alguien se quedara con él a cuidarnos en las noches. Y a veces a mí me tocaba, yo soy su nieto. Y pues yo me quedaba los sábados para amanecer con él. Pues digo, descanso, pues no me cuesta, pues me quedaba. Él me decía, no, es que sabes qué, hijo, pues me duele mi espalda, me duelen mis piernas, mis brazos, mi cabeza, me duele. O sea, se sentía
ya mal. Le digo, no, pues sí, yo lo sobaba. Bueno. Pues pasó lo que tenía que pasar. Y tiempo después, como al mes, mes y medio, yo lo soñé. Lo soñé, pero fue un sueño, pues me gustó. Me gustó soñarlo porque él me dijo que se sentía ya muy bien. Me decía, dice, hijo, ¿te acuerdas que te decía que me dolía? Le digo, sí. Pues ya no me duele, dice. Le digo un poco. No, sí, dice, me siento muy bien. Y hasta como él era una persona... De aquellos tiempos cuando usaban todavía pantalón,
no de mezclilla, sino de vestir. Sus guaraches, camisa de manga corta, abotonada, y su sombrero. Y yo así lo veía. Ah, y él usaba, tenía un... Me acuerdo que en aquellos años, todavía yo estaba chiquillo, me acuerdo que tenía en su muñeca un reloj muy bonito plateado. Pero se lo robaron. A él le gustaba bastante. Y yo me acuerdo que lo soñé con ese vuelo. Ajá. Y él me decía, ¿sabes qué, hijo? Ya no me duele mi espalda, ya no me duele atrás. Dice, ¿mis piernas? ¿Te acuerdas
que te decía que me dolían? Le digo, sí. Pues ya no me duelen, hijo. Dice, ya me siento súper bien. Le digo, ¿a poco vuelo? Sí, no. Dice, ahora sí. Dice, hasta respiraba y le hacía. Dice, ahora sí, ya respiro bien. dice, con muchas ganas y me siento yo muy bien, hijo. Digo, qué bueno, abuelito. Sí, dice, pero mira, no vine a platicar de mí. Digo, ahora, entonces, porque él, bueno, mis abuelos tuvieron siete hijos, mis tíos. Y este, bueno, y mi mamá es una de las, a una de
las que ellos quieren más. Y este, y me dice, yo recuerdo que en mi sueño, mi abuelo me advirtió, dice, oye, hijo, dice, hay que cuidar a tu madre, dile que se atienda, dice, porque si no, se la va a llevar, dice, este, pues el payaso así, ¿no? Digo, no, pero ¿por qué, pues? No, no, no, dile que se atienda, dice, que digo yo que se atienda y que se apure, porque esto urge, hijo. Le digo, poco, abuelo, dice, sí, dice, y también a mí me dio varias advertencias. Me dijo, dice,
y tú ya pórtate bien, dice. Deja de andar tomando y haz las cosas bien, porque si no, te va a llevar latiznada, me decía. Le digo, ay, abuelo. Le digo, ¿pero por qué? Pues, dice, bueno, pero primero tu madre, dice, que se atienda. No la quiero yo todavía, dice. Y yo me quedaba de hora. Y le digo, no, sí, abuelo, está bien. Le digo, yo le paso el dato. Dice, bueno, dice, nada. más es de favor, te pido, dice. Le digo, sí,
no se preocupe. Y yo me acuerdo que ya me desperté llorando porque yo le preguntaba en el sueño. Le digo, ¿y qué se siente estar allá? No, dice, hijo, se siente muy bien, dice. Ya que yo estoy con mis papás, dice, con mi mamá, con tus tíos, dice. No, dice, algún día, hijo, algún día nos vamos a volver a encontrar. Digo, ojalá, abuelito. Le digo, pero abuelito, ya no nos abandone. Y me acuerdo que yo Me despertaba llorando y si le conté a mi mamá, le digo, ya sabes que sueño
esto, esto y esto. Pero me dijo que te atendía. Y ya más después, como a los 15 o 20 días, ella resultó que tenía que la tenían que operar de emergencia porque su vesícula ya estaba a punto de reventar. Y le dijo el doctor que la operó,
le dijo, ¿sabe qué señora? Dice, si usted se deja uno o dos días más dice yo creo que no la cuenta porque su operación se nos complicó pero como nada más era sencillo no si pero se nos complicó dice tardamos todavía otras un par de horas más dice para para limpiarle bien dice porque cuando yo toqué reventó dice y lo bueno que yo lo toqué dice y reventó dice y tuvimos la necesidad de limpiar bien de meter gasas y limpiar bien y todo dice, qué bueno que vino
a tiempo, no, dice, sí, pues sí, y fue la advertencia que me dio mi abuelo, y ya ahorita, como ya han pasado varios meses, me doy cuenta de las advertencias que mi abuelo me dio, digo, no, pues, digo, cómo mi abuelo iba a saber qué iban a pasar esas cosas, porque sí pasaron, a lo mejor, no de una mala o fea forma, pero, o sea, sí, sí pasaron, digo, y yo caigo en cuenta que A lo mejor las advertencias que ellos, que nuestros seres queridos nos dan, son por algo. Y bueno, llegué a esa conclusión.
Pero además te quedaste tranquilo el saber que tu abuelo te dijo es que no me duele nada, estoy bien. Y finalmente ya no tenemos a nuestro familiar aquí presente físicamente. Pero con saber que ya está tranquilo, que no tiene dolor, yo creo
que eso alivia mucho nuestra alma. 6 meses malo porque él falleció en su hígado tenía cáncer y aparte tenía cirrosis los doctores no le quisieron decir a él lo que tenía porque ya estaba grande de edad y pues bueno a lo mejor iba a decaer un poquito más pero bueno, él falleció de eso y sí, ya cuando ya lo vimos malo pues yo sí le rogaba a Dios A lo mejor sonaba feo, ¿no? Se escuchara mal. Pero yo le pedía, ¿sabes qué? ¿Sabes qué, Dios mío? Ya llévatelo, porque no
lo quiero ver sufrir. Yo ya me despedí de él. Sí, mi abuelo fue muy carijo con nosotros, pero siempre nos cuidó. Él siempre nos ponía ante todo. Y yo, cuando él se puso enfermo, yo pues... cuando todavía estaba bien consciente, o sea, en sus cabales, yo le dije, abuelo, ¿sabe qué?
Pues, este, si algún día lo hice enojar, discúlpeme, o sea, yo traté de, pues, de sacar, pues, o sea, todo lo que tenía, o sea, de disculparlo, que me disculpara, o sea, yo quedé en paz conmigo mismo, porque digo, no, pues, ya no se va a reponer, o sea, es algo, pues, cada tarde o temprano, A todos, no sabemos cómo, ni cuándo, ni en qué forma, pero nos va a llegar. Y yo trataba de despedirme de mi abuelo. Digo, no, pues que se vaya tranquilo. Yo lo amé, lo quise mucho, todavía
lo amo. Digo, pero pues ya, ya vivió, hizo lo que quiso con su vida. Nadie le dijo nada, pero pues ya vivió una vida. Hizo lo que quiso y quiero que esté en paz y yo quiero estar en paz con él. Muy bien. Y yo me despedí de cierta forma con él. Y sí, cuando yo lo soñé y me dijo eso, pues, pues sí me sentí triste porque fue la última vez que lo soñé. Ajá. Y este, pero pues estoy tranquilo, gracias, yo estoy tranquilo. Claro. Sé que él está bien. Sí. Y que pues algún día
lo voy a llegar a ver, pues, si es que. Así será mi querido Luis. Te pudiste despedir con él, de él más bien. Exacto. Pues sí. Wow, pues qué historia, qué historia dolorosa por lo afectivo, pero muy enriquecedora en el sentido de que nos queda la tranquilidad de que cuando nosotros vemos a un pariente que está sufriendo mucho por una enfermedad y cuando dejan ese cuerpo, que en realidad lo que está enfermo es el cuerpo y se queda aquí, ellos se liberan literalmente
de todo sufrimiento. Así es Nacho, así es. Perfecto, mi querido Eduardo. Muchísimas gracias, amigo. No sé si quieras agregar algo más. No, pues un saludo a ustedes. Estoy escuchando, a lo mejor no constante los amigos, pero estoy en los podcasts y nada más un saludo y buena noche. Ok, amigo, que tengas bonita noche. Saludos. Ok, hasta luego. Adiós. Hasta luego, mi querido Eduardo. Vámonos a una pausa y regresamos. El Miedofón, 55, 21, 93, 59, 26. Conocemos la leyenda y la hacemos
realidad. La mano peluda. ¿Quieres iniciar, hacer crecer o monetizar tu podcast? Saber todos los secretos de todos. Donde y cuando quieras. ¿Les va a cambiar la vida? RSS .com Almacenamiento, distribución y programación de tus episodios en un solo lugar. Hosteado y distribuido por RSS .com RSS .com Hacer podcast de manera fácil. Tengo un sueño que no me deja. No me deja dormir. Sabiduría en las redes. Porque conocemos de raíz
a los especialistas. La mano peluda. Cámaras que se apagan solas, grabaciones distorsionadas y relojes detenidos son fenómenos comunes en lugares donde los espíritus buscan manifestarse. Para hacer justicia. Algunos de ellos simplemente quieren que se sepa la verdad. Y una vez revelada, su presencia desaparece completamente. Como si hubieran cumplido su misión. Vamos a seguir platicando de estos espíritus vengativos. Queremos más experiencias. Buenas noches, ¿cómo te llamas? José Luis. José
Luis, ¿desde dónde los escuchas? No. Bienvenido, qué bueno que estás aquí. Queremos escuchar tu relato. ¿De qué se trata? Pues se trata de una persona que andaba vestida de negro, así como una catrina, pues. ¿Dónde pasó esto? Pasó en el estado de Chiapas. Yo soy de Chiapas. Ah, muy bien. Pero cuéntanos todo. ¿Dónde estabas? ¿Qué hora era? Yo vivo ahí por donde está una cuadra antes de llegar al panteón, pues. Y yo estaba ahí en la esquina con unos amigos. Eran
como las 12 de la noche. Y pasaron mis hermanas que iban a comprar una cenaduría. Y yo los seguía esperando hasta ahí, ¿no? Que se iban a comprar cena, ¿no? Ellas se fueron y yo me quedé ahí con mis amigos, ahí platicando, ¿no? Y después ya ellos se comenzaron a ir, pues, ¿no? Y yo quedé yo solito, pues, ahí en la esquina, ¿no?
Esperando a ellos. Y de pronto, yo miré así, hacia arriba, una cuadra hacia arriba de ahí donde estaba esperando, cuando de pronto miré a una persona que venía caminando así de... Y se me hizo muy raro porque acababa de ver yo para arriba cuando de pronto lo miré muy cerquita de ahí donde estaba yo, pues como unos 5 metros de donde venía. Y ya luego se me acercó ahí y yo lo quedé viendo y me hizo una pregunta que
si sabía dónde quedaba el panteón. Y yo le contesté que le dije que ahí en la... vuelta a la esquina, pues, pero de pronto, este, yo le quería ver la cara y todo eso, y traía una sombrilla así como prendida, pues, este, negra, todo negro,
¿no? Y lo quedé viendo y le quería ver los pies, pero se miraba como que estaba al aire y todo eso, y se escuchaba así que, este, como el viento, así como que soplaba, así, y de pronto, este, los perros comenzaron a ladrar, a ladrar, y me dio un a lo frío muy feo, pues así que tuve miedo, pues la verdad, ¿no? Pero yo me até ahí y le dije que yo vivía yo ahí en la esquina, pues.
Y ya ella me dijo que lo acompañara, pues estaba exigente, exigente que lo acompañara para ir para donde estaba el panteón, pero le dije que yo no porque yo vivía yo ahí en la esquina, en la casa. Y después desapareció. Sí, se fue, desapareció, porque estaba yo en la mera esquina, y dio vuelta,
y el panteón estaba a la otra esquina, ¿no? Y ahora yo agarró, me hice tanto para atrás para verlo, si de verdad iba para allá, pero que en eso fue un instante, como unos 5 o 10 segundos, que dio vuelta y yo volqué a ver, y ya iba llegando al otro extremo de la cuadra, pues, y dije yo, ahora, ¿y por qué tan rápido y todo eso, no? Y ya en la media cuadra vi a un señor que estaba ahí parado y me habló, me dice, oye, ¿lo viste que estaban huyendo los perros y todo eso? Y
le dije, sí, le digo. Ya me dice, ¿lo viste la mujer que iba en el aire? No, le dije yo, yo me acabo de hablar de una mujer que iba en negro. Sí, dice, iba en el aire, dice, y dice, yo lo vi, me dio escalofrío, por eso salí a ver, dice. ¿Y quién será que es? No sé, le digo. Y ya me comencé a platicar que me había dicho que lo acompañara al panteón. Y le dije que yo no lo quise acompañar porque sentí escalofrío, sentí
miedo. Y ahora dije yo, ¿quién sería? Y como le digo, nunca supimos quién era, si era un mal espíritu, que se estaba... ¿Cómo le dijera yo? Se estaba... presentando, no sé o qué. Pero ya agarro ya cuando pasó todo eso, al poquito llegaron mis hermanas y yo les comencé a platicar y me dicen, no, vámonos. Pero yo estaba más chamaco,
tenía como unos 12 años, 13 años. Y ya desde ahí yo les platicé a mis demás amigos y ya nunca volvimos a llegar a esa esquina porque tuvimos miedo, pero no supimos qué era, si era un espíritu o que se estaba No sé cómo explicarle, pues, ¿no? Pero además tú sentiste una energía que no te dio, no te vibró bien. Sí, no, sentí miedo y a la vez escalofrío y no sabía ni qué hacer, pues, pero conmigo no, no, no, no, no, le contestaba con la voz así temblorosa y todo eso, pues, pero...
No sé, sentí yo como una energía negativa, pues. Sí, sí, sí, porque eso se percibe. Aquí no podemos definir cómo, pero uno siente cuando es una vibración baja y que esto nos hace entender que es una energía negativa. Sí, ya por eso decía yo que qué era, pues. Con las personas que lo he platicado, así con personas más grandes, así con mis abuelos, mis abuelas, y todo eso lo he platicado y me han dicho que tal vez era un mal espíritu o alguna bruja o X cosa, pero la verdad nunca supe qué
fue. Fíjate, han pasado tantos años y lo tienes muy presente. Sí, yo tengo a mi hijo y le platico y me dice, pero papá... ¿Pero por qué fue eso? ¿Qué dudas? ¿Platicabas cosas de eso? ¿Juzgaban cosas así de espanto? ¿Platicaban cosas de espanto? Y nunca supimos por qué nos pasó eso. Bueno, fue algo que vivieron y es que no hay una explicación y no significa que porque creas o no se te va a aparecer. Esto ocurre y fue algo que tú lo
viviste. Sí. Oye, qué gusto que te hayas reportado y creo que tienes más experiencias, José Luis. Esperamos que próximamente estés nuevamente aquí con nosotros. Sí, yo desde hace años, como de hace 12 años, los sigo en la radio, lo escuchaba yo en Chiapas, pero ahora ando aquí en Estados Unidos y todavía me conecto para escucharlos. Eso nos da muchísimo gusto, que no importa el lugar donde se encuentren por las diferentes circunstancias de la vida, pero que sigamos unidos
por la mano peluda. Sí, muchísimas gracias, Diana. Y un saludo a Nacho. Saludos, amigo. Que tenga una excelente noche. Igualmente. Saludos. Muchas gracias también. Que Dios te bendiga a ti y que nos bendiga a todos, ¿verdad? ¿Por qué no? Pero aprovechando que nuestro amigo lo... Lo menciona, pues por supuesto que es recíproco el deseo. Y aprovechamos también para recordarles que ustedes nos pueden encontrar en Spotify como La Mano Peluda Grupo Fórmula. Ese es el sitio que deben
buscar, La Mano Peluda Grupo Fórmula. Ahí vas a encontrar. las transmisiones, los programas, vas a poder descargar, bueno, hacer lo que quieras con esos audios, bueno, no lo que quieras, ¿verdad? Para escucharlos, repetirlos. Una y otra vez, sabes que este es el medio por el que nos podemos sintonizar. Lo solito me hago bolas, ¿verdad? Con más relatos. Claro que sí, tenemos a alguien en la línea, vamos a ver de quién se trata. Buenas noches. Hola, buenas noches, soy Ivonne. Hola,
Ivonne, mi querida amiga, bienvenida. ¿Y qué nos quieres platicar? Una historia que no sé cómo explicarlo. Me pasó hace dos años. Hoy la cuento y hasta tiemblo. Oye, mi querida Ivonne, ¿desde dónde nos llamas tú? Yo vivo aquí en la Ocalpan, en la Ocalpan de Juárez. Ok, muy bien. Y luego, a ver, ¿qué es lo que te provoca tanto miedo? Le cuento rápido. Hace cinco años yo me vine a vivir aquí con una tía. Entonces, aquí en Eucalpan. Es muy raro que yo viva muy lejos.
Entonces, me vine y sin problema. Entonces, se da cuenta que los tres años no vi nada, no nada. Bueno, nos fuimos a rentar yo y mi tía. Está por San Bartolo, por la Primera de Mayo. Pero hay un río. Entonces, había escuchado historias que decían que una niña o que se escuchaban cadenas y los perros, pero nunca creí. Dije, ay, es broma, ¿no? O me quieren asustar. Entonces, digo que en los tres años pasó tranquilo, no me pasó nada. Entonces, hace dos años estaba en mi casa, en
mi cuarto, y de repente... Mi cama, no sé si ha visto la película del exorcista. Sí. Se mueve mucho, como tiembla la cama. Claro, sí. Entonces yo estaba dormida y en eso brinca la, la, la, ¿cómo se llama? La cama. Entonces mi cama es de fierro. Wow. Entonces se escucha como, como, pues sí, como se, como se mueve la cama. Oye, Ivonne. Imaginación. Valde. Dame un segundito, amiga. Necesito ir a una pausa. No te vayas. Ahí nos paramos tantito, ¿sí? El Mirofon. 55
-2193 -59 -26. Las historias tienen muchas formas de contarse, pero solo una de comprobarse. Aquí en La Mano Peluda. Si buscas una mano que te ayude, búscala al final de tu brazo. Sabiduría en las redes. Porque distinguimos al mundo sobrenatural. La mano peluda. Continuamos y platicando con Ivonne vamos a conocer más de lo que vivió. Así es, ¿estás ahí amiga? Sí. Ok, muchas gracias. Así que, entonces, ¿tú viste cómo brincó la cama? No, no, no. Acuérdate que yo estaba dormida.
En eso se escucha mi cama, que se suena, o sea, suena. Entonces, yo pensé que estaba temblando. Dije, ay, está temblando. Y mi reacción fue agarrar la pared. Dije, ya ve que cuando tiembla, pues, se mueven las paredes o algo, o se cae algo y así. Entonces, no. Entonces, lo único que hice, prendí la... la luz. Ah, pero hago cuenta que toco mi pared y está luego, luego la... ¿Cómo se llama? Para prender y apagar mi foco. El apagador, sí. La prendí. Entonces, pues, vi todo tranquilo.
Fui a ver a mi tía y le dije, oye, tía, ¿qué onda? ¿Está temblando? ¿Qué? No, hija, ¿cómo crees? ¿Estás bien? Le digo, sí. Y yo así como, sí. No le voy a decir, ¿verdad? Y ya, ya no pude dormir. Eso me pasó como a las tres de la mañana. Y ya no me pude dormir. Me quedé ahí despierta. y ya no hice nada. Pero eso yo nunca le conté a nadie. Entonces, como a la semana, así a la semana, así a la semana, se me ocurre decirle a una de mis primas. Dije, oye, prima, ¿qué crees?
Que se me movieron, me movieron la cama y que no sé qué. Ah, puras mentiras. Este, no te creo. ¿Cómo crees? Te lo juro, neta. Me movieron mi cama y no estaba temblando. No estoy loca. Y agarre y me dice, ella dice, ¿sabes qué? Ponle una veladora. dice, pon una veladora y pon agua bendita, dice, y unas tijeras, dice, abajo de tu cama. Y, ah, de fierro, todavía no me acuerdo qué me dijo. Le dije, sí, pica. Ya no hice nada, quedé y puse, y todo bien, eso pasó como en octubre,
pero le digo que hace dos años. Entonces, apenas este año, ¿qué pasó? En noviembre, no me acuerdo si fue el día uno o el dos de noviembre, ya ve que es el día de los muertos, me pasó algo, inexplicable, o sea, no sé si me estoy volviendo loca, o no sé qué me está pasando. ¿Por qué? Lo que pasa, igual, me pasó en mi cuarto, igual, estaba yo acostada, y en eso, a de cuenta, que yo todavía
no estaba, como le diré, en, pues, ido. Entonces, en eso, no sé cómo siento, como una pesadez, a de cuenta, este, horrible, y me quedo dormida, o sea, prendida me quedé, y ese, y todavía, me acuerdo porque mi reloj está enfrente de mí. Eran como las 10 de la noche. Entonces agarro y ya creo que siento como la pesadez, como si alguien me tocara mi pelo y que me durmiera así como tranquila, duérmete así, ¿no? Entonces en eso ya me dormí y ya como siento cuando me hacen
en el oído izquierdo. Y ya agarro y quedo así y dije, pues no, mis primeras pues me tocan y luego doy cuenta que cuando se abre mi puerta, tengo un palo, siempre tengo un palo y se cae el palo cuando se abre la puerta. Entonces dije, pues si no nadie abrió la puerta, pues quién más, ¿no? Entonces agarré y mamá, dije, ay, pero es mi imaginación. Entonces agarré y volví otra vez a prender la luz, dije, ay, ¿quién será? Y la verdad, ya no vi el reloj, o sea, ya no,
no, el reloj, no, no se veía la hora. no se veían las manecillas, nada, nada, o sea, y yo me quedé así como, si estoy viendo mi reloj, no me dice la hora, entonces yo me quedé así, y dije, a lo mejor es mi cansancio, o X, y ya, me volví a apagar la luz, y me volví a tapar, entonces en eso, yo siento que fue como una hora, hora y media que me dormí profundamente, y otra vez me vuelven a decir, me vuelven hacer así y yo me quedé así como ay no, pues ya me espanté pero
ahora sí yo no prendí la luz me armé de valor y dije ay, si es algo pues tengo que ver, ¿no? pero tengo yo una lamparita chiquita como para las estrellas que se ve entonces sí se ve un poquito no mucho, se ve mi cuarto pero sí con estrellitas entonces agarro y nada más me volteé tantito, no me paré, no nada se lo juro por Dios no me paré y hice nada más me volteé Y ya, quedé viendo hacia la pared. Se lo juro, por Dios, se lo juro así. Vi una muñeca de trapo, así se
lo juro. No estaba ni una cara de enojada, nada. Una muñeca de los 15 años, ya ve que es de la marca porque yo la toqué. La vi así a la pared, arriba. Y en eso siento cómo cae en mi cama, así. Me doy cuenta como cuando tiran una pelota, así. Y se escucha mi cama que la hacen. Luego que mi cama es de fierro y la hacen. Y agarro y me quedé así. Pero no me dio miedo, no me dio temor, no nada, nada, te lo juro, nada. Entonces lo que hice, me quedé así y le dije, ¿qué haces
aquí? Lo único que me reaccionó fue, ¿qué haces aquí? Y ya más me quedaba viendo. Y agarré y ya di cuenta que porque se paró aquí en medio de mi estómago, se puede decir. Y le dije, ¿qué haces aquí? Y le di mi mano, le di mi mano derecho. Y le dije, ¿qué haces aquí? ¿Qué necesitas? ¿Qué quieres? Y ella me dio su mano, pero no me dijo
nada, se quedó callada. Incluso su vestimenta era todo café, de trapo, o sea, de trapo, de cuenta de... Sí, o sea, no tenía ni zapatillas, nada, estaba descalza, no estaba sucia, o sea, no acuerdo de ella. Entonces yo le decía, ¿qué haces? ¿Qué quieres? ¿Qué necesitas? ¿Por qué estás aquí? O sea, le dije un montón de cosas, no le dije grosería, no sé de dónde me arruiné de valor, porque yo soy muy, muy miedosa, la neta. Y agarré y ella no me decía nada, nada,
me quedaba viendo. Entonces dije, si prendo la luz, pues la voy a ver ahí. Dije, no, ¿por qué no la prendo? Y ahí me quedé. Y le dije, ¿qué haces ahí? Y no contestaba, no nada. En eso, que camina tantito y ya creo que estaba acostada y se pone, ¿cómo se llama? Al final de mi cama, se puede decir, en mis pies. Y ahí estaba sentada, me sentó, me soltó la mano y se sentó ahí. Y le dije, ¿qué haces aquí? ¿Qué necesitas? ¿Quién
te manda? ¿Por qué? ¿Por qué estás aquí? Pero pues yo ya me enojé en el modo de que pues no se iba la muñeca, no se iba. Le dije, ¿qué haces aquí? Déjame en paz. ¿Qué necesitas? Entonces en eso se me ocurre decirle una grosería, la verdad. Y le dije, muñeca fea, le dije así, la verdad. Y se me quedó así, no me volteaba su cabeza de cuenta que la volteaba. Entonces cuando yo le dije, ¿qué haces aquí? Le dije esa grosería, eso. Abre mi tía la puerta y me dice, ¿a quién
estás gritando? Pero como le digo que mi enchufe, mi apagador y mi prendedor mi foco está al lado mío, está enfrente de mí, atrás, y dice, ponle la luz, y yo le decía a mi tía, no tía, déjame decirle a esta persona que se vaya de aquí, pero hija, no hay nada, porque le digo que pues más que nada los foquitos, los lucecitos que tengo, no, no hay nada, me decía ella, tía, está un muñeco aquí, el ojo, y ahora ya cuando yo pongo la luz, veo como la cara, a la cuenta, la cara
se me viene así, a mi, la casa, muñeca, Que me viene aquí enfrente de mi cara, de mi cara. En ese agarre ya como si prendo la luz, cierro los ojos porque a la hora de prenderla y a la hora de encenderla, ya no había nada. Pero sí había, ¿cómo le diré? Como polvo, polvo en mi cama. Yo me baño a la hora de meterme a mi cama, no hay nadie. O sea, es algo ilógico que haya polvo en mi cama. Entonces dije, ay, luego me dice
mi tía, pero ¿qué quieres decir? No, tía, le digo, es que hay una muñeca, aquí había una muñeca. ¿Cómo crees? No te creo. Pero yo vi la tierra ya después, o sea, mi tía me dijo, ¿sí vas a cenar o no? Y le dije, sí, no, no se preocupe. A la hora de que se va mi tía, cierra la puerta, se apaga la luz, se apaga la luz del auguro, se apaga y en eso me quedo así. Y dije, ay, no, Dios mío. Y ahí ya me puse a rezar, la verdad.
Pues dije, un Padre, ¿no? Es un Ave María. Dije todos los rezos de lo que se me haya ocurrido. Y ya dije, ay, perdóname, Dios, ¿qué hice o qué pasa? Y en ese cuando digo, perdóname, Dios, se prende la luz. Y ya en ese doy cuenta que agarro mi teléfono porque estaba al lado de mi teléfono. Iba a agarrar mi teléfono. Y se me cae en mi cama. Ya cuando veo que le digo que era la tierra, era así, polvo, tierra, así, cafecita, así. Y ahora me quedé así. Entonces, igual no
le conté a nadie nada. Hasta apenas en enero, en enero, el 6 de enero, me dice mi tía, me dice, oye, si Javi, ahora sí cuéntanos, porque nos teníamos que reunir para lo de los... Dicen para la rosca, para cortar rosca y me decía para cortar el... Pues sí, es lo que me pasó ese día. Entonces pues nadie me cree, nadie, nadie, nadie. Incluso la tierrita que tengo, bueno que salió, ahí la tengo, ahí la tengo en una bolsita. No la tiré, no nada, ahí la tengo. O sea que fue bastante,
¿verdad? Sí, te lo juro, o sea, lo cuento y nadie me lo cree. No, y de hecho eso apenas tiene 15 días. que en mi pantalón hay como una se ve una figura, una calaca si quiero ahorita que termine, le enseño la foto, hay una calaca se ve una calaca entonces a mi una señora me dijo que me checara porque pues eso algo me están haciendo mal o me quieren avisar de algo la verdad yo no creo en Lo malo, la neta. Yo soy de las personas que
no creo. Bueno, antes en ese aspecto. Pero ahorita lo que me está pasando y lo que me pasó hace dos años. Bueno, hace un año, hace dos años. Y ahorita de la calaca que le digo que se ve la calaca. No sé si me estoy volviendo loca. No sé si me estoy volviendo tan intensa. Ya me duermo con la luz prendida. Ya me duermo al lado de mi mamá. Bueno, a partir de todo esto, de la última vez de la muñeca y de la calaca, pues sí. Ahorita he ido más veces a, pues se puede
decir, a la iglesia, más visitas. Y a nadie se lo he contado hasta ahorita que me atrevo a contárselo. No sé qué hacer. Me dice mi tía que si quiere que nos vayamos de ahí. Pero pues es como, ¿cómo le diré? Alejarme de lo... alejar primero amiga este has participado en alguna invocación juego de ouija charly charly nada ha sido a que te lean las manos te tiren las cartas tampoco Muy bien, muy bien, muy bien. Aquí lo importante
es que no te dejes vencer por el miedo. No, si me está dando un poquito, nada más, un poquito, porque sí siento que me estoy como volviendo loca, como que ya me cisco en el modo de lo de la muñeca, digo de la... le mando la foto para que vean que ahí se ve claramente una calaca, claramente ahí se ve, si se puede decir la calaca, la santa muerte yo la verdad yo no creo en eso yo la respeto, mire yo yo he visto que la adoran la alaban y todo, yo respeto y ahí está cada
quien yo, no más digo pues cada quien, pero yo no soy de las personas de que buscarla o pedirle algo, no Entonces, este... Oye, pero nada más es a ti, ¿verdad? ¿De tu casa nada más? ¿Solo a ti te pasa? ¿De tu casa? ¿O alguien más? Sí, nada más. No, nada más a mí. Nada más a mí. Nada más a mí. ¿Has tenido problemas con alguna amiga o con algún novio? No, pues no tengo. Amigas,
mayoría tengo más amigos que amigas. Sí, no, amigas casi, amigas se puede decir que mis primas, se puede decir, pero amigas, amigas así, no, no, no, no he tenido, no, ni que había tenido una mala experiencia y no, la neta, no, por eso tengo más bien. Oye, pero esa mala experiencia, la mala experiencia que dices, tuviste un problema con una supuesta amiga. Sí, es que pensé que me iba a robar a su novio, pero no, la verdad no. A ver, ¿cómo? ¿Desconfiaste del novio de
ella? No, no, no. A ver, cuenta que yo y mi amiga tuvimos dos años de amistad. Entonces ella nunca tuvo novio hasta que un día salimos y ahí lo conoció. Pero a mí me habló primero y él y yo fuimos muy amigos y todo como al mes. Entonces como al siguiente mes. Fue mi amiga. Entonces, ahí se conocieron, se trataron y todo. Entonces, ya después de su boca, él me dijo que andaba con mi amiga. Entonces, yo le dije a mi prima, le dije, mira, si es esto, pues ya yo me alejo,
¿no? Yo no lo conozco y ya está ahí. Entonces, mi amiga, pero antes de eso, yo me iba a mudar a otra casa. Entonces yo le dije que me ayudara porque tiene una camioneta. Le dije, ándale, hazme paro y te doy lo de la gasolina. Así de, yo te ayudo, que no sé qué. Y quedó, entonces me ayudó, pero ella lo tomó a mala. Entonces dice, es que tú me tienes que avisar a mí para yo decirle que sí. Yo digo que... Ah, bueno, ok. Entonces ya no le dije nada, me quedé callada
y quedó. Entonces ella pensó que yo se lo estaba quitando, nada más por esa vez. Y ese día que
me hizo la mudanza nada más era lo grande. Iba a llevar una... una calle a otra calle, pero pues estaba pesada las cosas, pues sí, mi amiga se enojó bastante, y le dije vamos a hacer esto, le vamos a cortar por la paz, tú quédate con él incluso ahorita se casó y tiene dos hijos, y no le habla a ninguno, yo lo sé por mi prima porque es muy amiga de mi amiga pero yo así de que yo le hablo a mi amigo O lo ve, ha ido a
los cumpleaños de aquí de la familia. Y yo de lejos, yo no les hablo, yo no nada, ni me acerco, nada. A los niños chiquitos, a sus hijos, pues si les hablo, les digo. Pero yo no soy de las personas groseras que los niños no tienen nada que ver. Los niños son inocentes, no saben qué pasó. Entonces a ellos sí les hablo, a los niños. Pero a ellos nunca, nunca les hablo. Entonces es por eso y le digo que tengo esa mala experiencia. de no tener amigas, porque piensan que yo te
los voy a robar. Si yo dijera, soy Ninel Conde, tan bonita, tan guapa, pues te la paso, ¿no? Pero esto, o sea, no. Nada de eso. Entonces, piensa en eso. Entonces, prefiero tener más amigos, pero si no, no tengo amigas. No, te hacía esa pregunta porque... Porque al respecto de que decías que posiblemente alguien te estaba haciendo un trabajo, entonces tratando de buscar culpables o tratando de atar cabos, muchas veces sucede porque precisamente los celos es un buen motivo
para poder generarle a alguien un mal. Espero que no haya sido el caso, porque pues tu amiga, bueno, tu ex amiga. Se casó y todo, se hizo familia y pues hasta ahí quedó la cosa, no trascendió, digamos, ¿verdad? Sí, yo les hablo más a los niños, pero cuando están en las fiestas y hasta ahí, pero nada más les hablo y les digo, ah, sí, pero a ninguno de los dos les hablo, a ninguno de los dos. Muy bien. A ninguno. Ok. Tengo, pero pues le digo, no sé qué hacer, la verdad. Estoy
toda asiscada. Ajá. Pues mi querida amiga, yo lo único, lo que te puedo decir es que no dejes de hacer oración, porque seguramente con oración vas a superar esta experiencia. Tal vez estás siendo acosada, tal vez hay algo por ahí que te quiere molestar. No necesariamente que te lo hayan enviado, no necesariamente que te estén trabajando, ni mucho menos. En todos lados puede presentarse alguna acumulación de energías negativas y de cierto modo se llegan a manifestar cuando
se prestan las cosas. Entonces, tu forma de combatir tendrá que ser necesariamente con oración, mi querida amiga, porque si tú empiezas a caer en el juego... de hacer brujerías o un contrahechizo o lo que sea, pues posiblemente tú misma te involucres más en este asunto. No sé si me explico. Primero, yo creo que te sirve de mucho el hecho de platicarlo
y eso te lo agradecemos. ¿Por qué? Porque te sacas todo lo que traes ahí guardado, de que nadie te cree que viste una muñeca, que nadie te cree que salió esa figura de la tierra esa que se apareció. Vamos, mi querida amiga, te agradecemos bastante, espero que te haya servido
como de catarsis platicar con nosotros. Sí, sí me ayudó, la verdad, porque luego que la conocería, puedo decir que esto ya fue un centro de control de que ya quiero olvidarlo, quiero, ya sí, no puedo, no puedo estar aquí todavía en mi cabeza, en todo lo que... Pues sí, lo que pase, la verdad. Sí, sí. No pasa nada, mi querida Ivonne. Nadie te explica. Sí, no pasa nada. Lo difícil ya ocurrió, que fue aquella ocasión. Ya ha pasado algo de
tiempo, mi amiga. Y pues nada más, tú no te debilites, no caigas, sino que al contrario, tienes que ser más fuerte. Consigue una Biblia y trata de leer el Salmo 91, el 121. No te sugestiones. No te sugestiones, o sea, no te prestes para eso, sino al contrario, sé firme, mi querida Ivonne. ¿Sí? Claro, sí, sí. Muy bien. Sí, voy a tener eso en ese... Cualquier cosa, pues aquí estamos. Ya sabes cómo encontrarnos y esperemos que no sea la última vez que charleemos, amiga.
Pues sí. ojalá que sea la última vez que me pasa esto, porque no sé qué onda conmigo misma, porque mi cabeza está así como que, como, no sé. Muy bien. Mi cabeza rueda a mil por hora. Claro. Perfecto, Ivonne, pues te agradecemos bastante, que tengas una bonita noche. Gracias igual y les agradezco la verdad, la amabilidad de marcarme y gracias, gracias. Que estés más tranquila. Qué bueno, mi querida Ivonne. Buenas noches. Buenas noches, gracias. Saludos. Hasta luego.
Pues Gina, llegó el momento de despedirnos. Muchísimas gracias por haber acudido a esta cita para escuchar juntos relatos de lo sobrenatural. Que descanses, que tengas excelente noche. Que Dios te bendiga. Soy Gina Aviles. Hasta luego, Gina. Yo también me despido. Soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes, porque juntos escuchamos buenas historias. Que tengas una estupenda noche, que descanses, y como decimos aquí, cabot. El programa
se termina. pero la investigación continúa aquí en La Mano Peluda Esta fue una producción de Grupo Fórmula
