La Mano Peluda | Martes 18 de Marzo de 2025 - podcast episode cover

La Mano Peluda | Martes 18 de Marzo de 2025

Mar 19, 20251 hr 32 min
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Busca este y todos los contenidos de Grupo Fórmula en tu plataforma de podcast preferida. Advertencia Las opiniones de los participantes y colaboradores no corresponden necesariamente con las del programa o la empresa. Si este programa es escuchado por menores de edad, se recomienda que lo hagan en compañía de un adulto. Porque nosotros hemos estado ahí. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. Porque conocemos de raíz a

los especialistas. El demonio es una figura que ha aparecido en todas las culturas y no es una figura cristiana. Documentaremos todas esas experiencias que no tienen lógica alguna con Georgina Avilés e Ignacio Muñoz. Llegó la hora de poner las evidencias sobre la mesa. Fantasmas. Voces. Apariciones. Psicofonías. Mitos y leyendas que rodean al mundo sobrenatural quedarán al descubierto aquí en

La Mano Peluda. Desde la Ciudad de México, para todo el mundo, esta emisión de lo insólito Y de lo que no tiene explicación lógica, pero que a ti y a nosotros nos apasiona. Soy Ináviles y qué gusto que estés esta noche con nosotros. Hola, ¿qué tal? ¿Cómo están? Buenas noches. Gracias por acompañarnos en esta transmisión donde vamos a platicar de lo increíble y también de lo sobrenatural. Porque de lo que es natural en todos lados...

Se habla mucho. Yo soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes porque juntos tendremos una nueva oportunidad de charlar sobre esos temas inquietantes. Queremos tu participación a través de la multilínea 55 -5279 -2291. La página radioformula .com .mx y en Spotify encuéntranos como La Mano Peluda Grupo Fórmula. Claro que tú te puedes poner en contacto con nosotros y regalarnos alguna

historia de terror, misterio o suspenso. que quieras compartir y por esa razón te voy a recordar nuestro número de whatsapp 55 21 93 59 26 55 21 93 59 26 ahí nos puedes mandar un mensaje de voz o un mensaje de texto compartir fotografías videos memes lo que tú quieras Saludamos a las estaciones en la República Mexicana que se unen

con nosotros. Ciudad Guzmán, Jalisco, Ciudad Juárez, Chihuahua, Coatzacoalcos, Culiacán, Durango, Guadalajara, Guerrero, Hermosillo, La Paz, Baja California Sur, Los Reyes y Huétamo, Michoacán, Mazatral, Monterrey, Poza Rica, Puebla, Tabasco, Tijuana, Torreón, Querétaro y en Estados Unidos, Georgia y Las Vegas. Bienvenidos a esta noche espeluznante. Desde tiempos inmemoriales, el ser humano ha buscado maneras de expandir su

percepción más allá de lo tangible. Antiguas civilizaciones como la hindú y la egipcia hablaban de un misterioso tercer ojo, un órgano espiritual invisible que permite ver más allá de la realidad ordinaria. observan desde las sombras. Hoy, el tercer ojo y la visión del oculto. Experiencias de personas que aseguran ver entidades. ¿Qué te parece? ¿Será verdad eso que comentan? ¿Que alrededor de nosotros existen muchas criaturas, almas, entes que no podemos ver a simple vista?

¿Y será que a través de la meditación o alguna práctica de estas en donde tenemos que interiorizar con nuestro yo, tal vez podríamos abrir esa visión? Te invitamos a participar con nosotros porque aquí lo importante es tu comentario, tu punto de vista y deseamos escucharte. Hola, buenas noches. Saludos. Un saludo grande. Venado Torto, Santa Fe, Argentina. Los saluda Martín Márquez, mi nombre. Y quería contarle una historia. Estaba

escuchando el programa del viernes grabado. Yo por lo general escucho una parte en vivo y otra parte grabada. Y bueno, estaba justo la parte donde está grabada el grito de la Llorona. Y yo había leído un comentario. Dije, uy, lo voy a pausar porque si sale el grito. Por lo general, me estaba bañando, estaba en el baño, ya salía del baño. Por lo general, una de las perritas me espera en la puerta, o a veces las dos perritas

que tengo. Y me acordaba que uno de los perros, tengo tres, el macho estaba en el patio, pero las perritas estaban en la cocina, durmiendo. Y una... Yo suponiendo que estaban las dos, bueno, había una sola. Pero antes que empiece el grito de la llorona, lo pausé, olvidé. Abro la puerta y había una de las perritas ahí, esperándome. Bueno, salgo del baño, me voy a mi habitación, me cambio, todo. Vuelvo al baño y cuando vuelvo al baño no sé lo que realmente pasó, pero mi

perra... Corrió desesperadamente las uñitas en el suelo y salió disparando hasta la cocina. Bueno, obvio que no escuché la grabación esa. Después la escuché fuera de mi casa cuando salí, que me iba para un amigo. Y digo, ¿qué ha escuchado esta perrita? Me quedé sorprendido. Y después no pasó más. O sea, digamos, para que se entienda. Ese día no pasó. No se volvió a asustar. Y después pasó toda esta semana. Pasada. Sin que haya pasado

nada raro. Así que no sé qué ha sucedido. Porque la grabación no la escuché en ningún momento. En mi casa. Y sin embargo mi perro se asustó. No sé si fue casualidad. O pasó algo. Algo raro.

Bueno. era eso nomás la historia un saludo grande los escucho todas las noches a veces en vivo y a veces al otro día entre hago algunas cosas en mi casa saludos desde Argentina a todos los oyentes y a usted Nacho y Gina un abrazo grande muchas gracias amigo fíjate que no es la primera vez que sucede algo así Esperemos que haya sido algo nada más así pasajero, que no hubo mayor consecuencia o mayor problema, porque de cierto modo sí son algunas tonalidades, sonidos que

los perritos o los animales, las mascotas en sí, pueden captar con mucho mayor agudeza que nosotros mismos. Pudo haber sido algo que le espantó y mi querido amigo gracias y un saludo hasta Argentina porque esta mano peluda es cada vez más internacional que nunca. Claro, muchas personas aseguran que tras prácticas de meditación profunda, rituales esotéricos o incluso experiencias cercanas a la muerte, ha logrado abrir su tercer ojo. Lo describen como una sensación de presión

en la frente. Una especie como si fuera una vibración que les otorga una visión distinta de su entorno. Hay muchos testimonios, varían, pero un patrón inquietante es que quienes han despertado esta facultad no solo ven luces o energías difusas, sino que también perciben presencias. Seres que antes permanecían ocultos ahora se revelan ante

sus ojos. Algunos los describen como sombras que se mueven rápidamente, Aquí nosotros queremos que si te sientes identificado también nos compartas y nos digas qué opinas de este tema y también nos digas si crees que el despertar del tercer ojo es un don o bien lo consideras una maldición. Te estamos esperando con tu comentario y vamos a seguir escuchando. Hola Gina, hola Nacho, un saludo desde Houston, Texas, la estrella solitaria. Yo tuve una experiencia con una hada, que yo

pienso que sí era una hada. Yo tenía entre 13 y 14 años. Mi mamá se estaba tirando el agua de una pila. Todavía la tienen ahí en mi casa. Se estaba tirando el agua. Mi mamá me gritó que cerrara la llave del agua. Le cerré. Yo agarré un bote para que cayera el agua que se estaba tirando ahí. Y cuando me agaché, levanté la vista y miré lo que yo pensé que... Era una libélula, pero no. La miré a detalle y miré que tenía cuerpo como un humano, pero pues pequeño. Sus alas se

arrimaban y se alejaban del chorro de agua. Como que para beber agua o me imagino algo así. Pero esa es mi experiencia con una hada. Vaya amiga, qué... Cosa tan extraña, pero sí increíble tanto, así que te llamó la atención. Gracias por compartir. Nos vamos a la pausa, Gina. Y regresamos. El Miedofón, 55 -2193 -5926. Todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos aquí en La Mano Peluda. ¿Cambiamos de conducta o cambiamos de planeta? Sabiduría en las redes. Porque no

todo tiene explicación lógica. La mano peluda. Uno de los casos más impactantes acerca al tema de hoy, el tercer ojo, es el de Marcela Guzmán. Una mujer que tras practicar intensamente la meditación Kundalini, comenzó a notar figuras que acechaban en la penumbra de su casa. Al principio ella pensó que eran ilusiones ópticas, pero con el tiempo se hicieron más y más claras. La observaban

desde las esquinas como esperando algo. Esto es solo alguno de los relatos que nos han platicado acerca del tema del tercer ojo y tú tienes que contarnos algo al respecto. Te estamos esperando. Así es, te estamos esperando y con mucho gusto aquí te estaremos escuchando si deseas o decides participar. Adelante. Más bien. Mi trabajo es un desempeño. Como transportista. Yo vivo por acá. Por el lado de Zacatecas. Una. Bueno. Una ocasión. Nos tocó ir a un. Nos tocó ir a. A un

rancho. Aquí. Todavía en el. En el municipio de. De Zacatecas. Y haga de cuenta. Bueno, municipio. Porque también es el estado de Zacatecas. Y el municipio de aquí. Se llama Cavera. Bueno. Pues total. Fuimos a ese rancho. Empezamos a acomodarnos. Porque. Íbamos a. A cargar un. Un alimento. Para animales. Pues total. Empezamos a. A trabajar y todo. Pero para eso. Ya se había hecho algo anoche. De hecho yo. Como yo llevaba. El. Así como quien dice el torton. O el camión. Yo. Le

dije. Ya no tiene diésel. Ni tu ir por él. Tiene poco, pero si no alcanza a llegar, pues se va a quedar medio camino. Bueno, total, fui en una troca, fui por el distrito, ahora como quien dice, al pueblo, como se dice así. Y ya regresé con un garrafón de diésel y le eché al tanque.

pero pues lo que pasaba es que por la parte de abajo tenía una una fisura como que estaba jugando ahí dice pues de hecho está todo cargado más que lo que pasó es que no pues si quieren váyanse y vayan se lleve que se lleve uno de ellos el doctor del torto mente porque yo tenía que todavía es Esperar al dueño. Para decirle. Lo que han cargado. Y hacer cuentas con él. Ellos se fueron. Y ya totalmente. Estaba por escurecer. Y dijo. Yo ahorita me llevo la camioneta. Y me voy. Pues

bueno. Este ya llegó. Llegó el dueño y todo. Ya empezamos a hacer cuentas y todo. Pero me dijo. Oye nomás que hay un problema. No te vayas a ir por aquel lado. Si te vas vete por allá. Porque haz de cuenta que de aquel lado. Ahí este. Como están sembrados. Y pues. A lo mejor puede que. No sé. Charcos allí. O tirado de agua. Que va para el camino. Y como la tierra está muy suelta. No te vas a atascar por esos caminos. Mejor hazte la vuelta por allá. Atrás de unos.

De unos. Como unos cerritos. Que están de aquel lado. Pues yo. Me valió gorro. Yo me fui. Pero se me hacía más corto. Por el otro camino. O un camino como de árboles. Pero para esto ya era tardísimo, porque aparte de lo que hicimos en las cuentas allá y lo que estuve hablando con él y todo, ya eran las 12 de la noche. Y todavía me habló él, bueno, allá en mi trabajo, que si ya venía. Dijo, sí, más que pues mire,

ya le expliqué. Dijo, mucho cuidado. Pues ya siguió el camino y haga de cuenta que más o menos como ya cuando iba, pues sí. De hecho, se me atascó la... Se me atascó la... La camioneta. Se me atascó la camioneta y... Pues no hacer caso, pues me... Pues se me hizo fácil, me puse por ahí. Y pues ya no... Ya no pude avanzar más, dijo Chin. Y luego le avisé a mi patrón... Pues que necesitaba ayuda. Porque pues ya se me había atascado y pues... No había forma de... De que

me... De que me puedan ayudar. ¿Por qué? Porque haga de cuenta que... El rancho estaba a unos 25 kilómetros. Para llegar a la carretera faltaban otros 20 kilómetros para llegar a la carretera. Todo eso era en camino largo hasta la carretera. Total, estaba ajustado porque aparte de allí estaba un camino de árboles. Algo espesillo. Pero era un camino corto. Pues bueno, yo ya esperé y en eso me metí la troca, pero eso me tocaron la puerta y eran señores, eran creo que tres

señores. Y me dijeron, oye, me bajé, buenas noches, oye joven, pues creo que se desató su camioneta, ¿no? Pues sí, mire, es que me, pues estoy esperando ayuda, pero ya ahorita no tardan en llegar los que me van a auxiliar. Dijo, mire, nosotros le

podemos ayudar. me dijo ándale sí pues si no hay mucho como ni antes y me pone pues está bien verdad pues a ver pues ya empezamos a empezamos a mover la esta y al último salió la saque luego entre todos las sacamos pero haga de cuenta que cuando me acercaba a ellos están como no sé como que sentía una especie de escalofrío pero frío y pues total bueno pues no es de mucho caso ya lo que quería decir de irme de ahí verdad Ya ellos dijo, pues ya está joven, ya está servido.

Dijo, ah, espéreme. Y yo dijo, no, pues para dar eso no le pedís. Yo tenía ahí unos refrescos. Pues le pedí, se los doy, porque no tenía nada. Ya cuando salí con el refresco, ya no había nadie. Ya no había totalmente nada. Bueno, me dio mucho miedo. Y le di a la troca por el camino, pero haga de cuenta que cuando ya entré, entré al camino que le digo de árboles, más o menos como a la mitad, no sé por qué me dio por, porque

me hablaban, me detuve. Y como ese día, bueno, esa noche había luna, ya nomás volteé hacia los árboles y no me la va a creer Nacho y Gina, eran esos mismos señores colgados. ¿Cómo? Colgados. Y me asusté y lo que hice que fui y le di, me subí a la troca y le di, pero antes de subirme los vi que estaban con la lengua de afuera, pero con ropa revolucionaria, de esas de los revolucionarios, pero yo los vi bien, yo los vi con un pan normal, no entiendo, pues lo que hice que me subí asustado,

seguí. Ya les decía, más que en eso, no sé qué pasó, me descontrole un poquito y me salí del camino y me metí por un barbecho de allí. Más que para mi buena suerte, ellos ya venían, ya estaban, bueno, ya sé, y me auxiliaron y todo. Yo qué había pasado, no, pues, pues qué vi eso, que vi unos señores así y por eso tenía mucho miedo y ya después ellos me llevaron para casa. Pero haga de cuenta, Gina y Nacho, que me llevé mucho tiempo, bueno, un tiempo, de que duré con

fiebre. Bueno, unos días duré con fiebre y los miraba, pues es que me quedó muy grabada la presencia de ellos, hombre. Es eso que me quedó, y todavía a veces de repente como que los veo. No sé, no sé. Y sí tuve unos días en cama porque me dio una fiebre horrible. Pero después ya, ante todo, pues pude salir adelante con todo esto. Pero a veces sí, a veces como que siento la presencia de ellos aquí conmigo. No sé por qué, pero no sé si me he llevado con ellos o algo de ellos,

no sé. Y eso todo lo que me pasó fue hace un año, Gina y Nacho. Pues fue mi relato y que tengan buenas noches. Gracias amigo. Oye, qué fuerte historia. Qué narración. ¿Sabes una cosa, brother? Lo que pasa es que te hizo como una especie de trauma. Entonces, por eso estabas viendo visiones, sentías que estaban ahí. Vamos, estabas intranquilo porque todo te traía el recuerdo de esa experiencia

tan difícil que viviste, amigo. Exacto. Oye, estas teorías que existen a través de diferentes áreas sobre el tercer ojo, por ejemplo, si nos vamos al tema esotérico, se afirma que el tercer ojo es una glándula espiritual adormecida en la mayoría de las personas, pero que pueden activarse con ciertos ejercicios y prácticas cotidianas. Esta teoría sostiene que la humanidad ha sido condicionada. para ignorar esta capacidad con el fin de evitar el contacto con seres de otras

dimensiones. Hay quienes trabajan para abrir ese tercer ojo y pueden tener esa percepción. ¿A ti te gustaría despertar tu tercer ojo? Pero antes de que digas sí o no, me gustaría que meditaras

sobre él. ¿Para qué lo querría yo abrir? cuál sería el motivo por el cual tienes esa intención o te despierta mucha curiosidad cuál sería el motivo a ver también eso nos lo puedes platicar en lo que vamos escuchando audios en lo que vamos haciendo el programa y con mucho gusto aquí lo comentamos vámonos a una pausa y regresamos el miedo fon 55 21 93 59 26 Es hora de poner al descubierto lo que nos hace temblar, correr, gritar y sudar. La mano peluda. Hey Marca, ya

sé que tú igual nos estás escuchando. ¿Te interesa crecer? A nosotros también. No pierdas más el tiempo y anúnciate con nosotros en rcs .com. Queremos mostrarte cómo llegar más rápido a tus clientes y lograr tus metas más rápido. Escríbenos a ventas arroba rcs .com ventas arroba rcs .com y sabrás qué se siente estar en boca de todos. El pasado muere, el presente vive y el recuerdo queda y la vida sigue. Sabiduría en las redes. Porque sabemos que no siempre la solución es

fácil. La mano peluda. Regresamos con más relatos y comentarios acerca del tema de hoy, el tercer ojo. Y ya tenemos aquí en la línea a Alejandro desde la Sultana del Norte. Buenas noches. Buenas noches Gina y Nacho. ¿Cómo estás Alejandro? pie, pues aquí disfrutando. Muy bien, que seguimos con relatos que nos estremecen. ¿Tú qué nos quieres contar? Claro que sí, Gin y Nacho. Bueno, miren,

quiero contarles una experiencia personal. Yo he escuchado mucha gente, he visto mucha gente que habla de Los Ángeles, incluso hay gente que tiene mucha fe por Los Ángeles y que han ido Pues a varias casas verde que vemos que tienen las figuras de los ángeles con alas y bueno, lo representan de una forma pues tal cual un ángel, ¿verdad? Sin embargo, yo les quiero platicar que los ángeles sí existen, pero no son... De la forma en la que nos interpreta que tienen

alas, ¿no? Bueno, yo Los Ángeles los interpreto de la siguiente manera, porque fíjese, Gin y Nacho, que a mí siempre me han enseñado a respetar a las personas, sea cual sea su condición, y me han enseñado, me han inculcado regresar las cosas que no me pertenecen, fíjese. Yo me he encontrado... tantas cosas vaya extraviadas, no sé si tenga algo que ver con esto que le llaman la ley del justo, la muerte del justo, porque el que es justo es justo y el que es malo pues

va a traer maldad. Mire, a mí me ha pasado que me he encontrado teléfonos de buenas marcas, me he encontrado dinero tirado, he encontrado objetos de valor muy importante. No sé por qué la vida me los pone a mí, porque yo los regreso, Gin y Nacho. Ok. Esto es, entonces, ¿tú has tenido esta percepción de los ángeles? Sí, y a lo que voy es con esto que no sé si a los justos se nos manifiesten o se nos pongan los objetos perdidos o las causas desesperadas en nuestro camino.

Yo he ayudado, no me estoy echando flores, he ayudado a muchas personas que se les poncha su llanta, me he parado en la carretera, he pasado cables a las personas que se les queda la batería agotada, he regresado las cosas, objetos perdidos. Una vez ahí en Estados Unidos un chavo que yo entro a un baño y me encuentro un teléfono tirado. De muy nueva generación, entonces yo lo levanto y en eso miro que un muchacho pues muy desesperado, o sea, él no dice nada, pero con su expresión

corporal, ¿verdad? Pude saber que esa persona... Era quien andaba buscando ese teléfono. Entonces yo se lo di a Gin y Nacho y me agradeció. Incluso esta persona me quería pagar por haberle regresado su teléfono, ¿verdad? Yo no acepté el pago porque dije yo creo que si a mí se me hubiera perdido me hubieran regresado mi teléfono, ¿verdad? A lo que voy con esto es que a mí Los Ángeles se

me han manifestado. Yo así lo interpreto. En tantas bondades, Gina y Nacho, fui así que una vez, claro, también he tenido mis situaciones difíciles. Una de ellas es en un crucero muy transitado de la ciudad. Yo llevo, les hice el favor, una señora de aquí, de mi colonia, llevarla al banco. Y ya cuando salimos del banco, esta persona se subió a mi carro, la señora que yo llevaba. Y yo ya al salir de la intersección del banco, pues prendí el intermitente porque

no me daban paso, ¿verdad? O sea, estaba, me quedé atascado en medio de la vialidad y en medio del banco. Entonces no podía ni darle para adelante ni para atrás. Una porque venían muchos carros y otra porque el tráfico pues no me dejaba avanzar. Entonces ya tenía ahí como 10 minutos, Gin y

Nacho. que yo no podía avanzar, entonces en eso de la nada sale una mujer, una muchacha de más o menos 26 años, muy blanca, perlada, blanca, y detiene el tráfico Gini Nacho como tránsito, literalmente como un tránsito se pone en medio del tráfico. Y se pone enfrente de mi carro y me dice, pásale, pásale. O sea, dice con aquella voz, no puede ser angelical, pero una voz sí

melódica, me dice pásale. Y la señora que iba conmigo en el carro, vaya, no dijo nada, o sea, solamente yo la vi, solamente yo la vi, porque le dije a la señora, mira qué bien que esta muchacha. Nos dio el paso y dijo, ¿cuál muchacha? Yo no vi nada, como Beijing y Nacho. Vaya, imagínate que esto nada más tú lo estabas presenciando y no era de este plano físico. Bueno, no, no,

no, o sea, ¿de dónde salió? Imagínese una muchacha en medio de un tráfico muy transitado aquí en Monterrey, seguramente va a salir de la nada. a detener el tráfico de buenas a primeras y nada más a mí a darme el pase. Exacto. Oye, entonces, ¿estás convencido de la existencia de Los Ángeles y cómo te pueden ayudar en cuestiones cotidianas incluso? Sí, así es, Jenny Nacho. Pues yo así lo percibo porque ustedes qué explicación me podrían dar de dónde salió esta mujer. ¿Y por

qué nada más a mí me dio el pase? Sí, sí estaba yo en una situación en aprietos, ahora sí como dicen, aprietos en aprietos, pero nadie se conmovió

conmigo en darme el pase. Entonces, vaya, yo me sentí en ese momento, no sé, no puedo explicarlo, me sentí como que... salvado, asalo, porque tal vez yo hubiera seguido en el tráfico, hubiera chocado, me hubieran chocado, si me explico, es lo que quiero comentar, y así como esta experiencia, me han pasado otras experiencias, como les digo, no me estoy echando flores, yo siempre he sido justo, porque la vida da mil vueltas, y yo quiero que como yo trabajé, a todas las personas, a

mí me trate. Exacto. Yo creo que como nos comportamos, eso es lo que vamos a recibir también en la vida,

¿eh? Sí, fíjese que voy a contar algo relacionado, digo, esta es una de las tantas experiencias que me han pasado, una vez que yo salí de mi casa, pues iba a mi trabajo, pues ya ve que a veces uno anda las carreras, este, y bueno, era la hora de lonche y yo dije bueno pues me voy a lonchar entonces que voy agarrando mis bolsas no traía ni un quinto y yo no me había llevado el lonche porque andaba las carreras sin embargo dije híjole ahora que voy a comer como le voy

a hacer me voy a quedar sin comer y yo traía mucha hambre porque no había almorzado y dije me espero en el receso del trabajo para comprarme una torta pues no fíjese que resulta Yo me quedé sin comer y en ese momento empecé muchas cosas en mi cabeza. Si me hubiera preparado mi lonche, si me hubiera traído dinero. Bueno, yo me empecé a criticarme, ¿verdad? Camino por el estacionamiento. No sé por qué caminé por el estacionamiento.

Yo me fui al estacionamiento. La primera... Mirada que volteo abajo, Gin y Nacho, pues no me encontré 200 pesos. ¡Órale, Gin! Y te sorprendiste, volteaste y viste 200 pesos. Tú que tenías esta idea de comer y no llevabas nada, imagínate qué fortuna y lo consideras un milagro. Pues sí lo considero un milagro porque, vaya, pues sí, verdad, yo ya me imaginaba. que no iba a comer y dije, me tengo que esperar hasta la salida y como yo soy muy vergonzoso, o sea, no, nunca he pedido, no

me gusta andar pidiendo, ¿verdad? Prestado y esas cosas. Entonces dije, híjole, me voy a tener que aguantar, pero mire qué justa es la vida, ¿no, Gin y Nacho? Así como estas experiencias que hoy nos has contado, me imagino que tienes mucho más y nosotros, Alejandro, te vamos a agradecer. Que te vuelvas a reportar en próximas emisiones para seguir escuchando lo que has vivido. Claro que sí. Muchas gracias, Iny Nacho. Que estés muy bien. Hasta luego. Excelente noche. Hasta

luego. Buenas noches. Mira, nada más. Pues sí, obviamente uno atrae lo que proyecta. Si proyectas una vida tranquila, si proyectas... Cosas positivas, eso vas a recibir. Y lo mismo al contrario. Y hablando del tercer ojo, otro caso estremecedor es el de Fernando Ríos, quien sufrió un accidente automovilístico que lo dejó en coma durante tres días. Al despertar, afirmaba ver sombras pegadas a las personas. Algunas de ellas murmuraban cosas...

Era como si estuvieran susurrando en otra frecuencia algo que no podemos captar con nuestros oídos normales y que a él le sucedió después de haber vivido este coma. ¿Qué te parece? Ok, bueno, interesante el tema. Y ya tenemos a alguien en la línea. Vamos a ver de quién se trata. Buenas noches. Hola, buenas noches. Hola, ¿con quién tengo el gusto? Con Lilian. Ok, Lilian. ¿Y desde dónde nos escuchan? De la Ciudad de México, del sur de la Ciudad de México. Bienvenida, muchas

gracias. ¿Y qué nos quieres compartir? Gracias, Nacho, Gina, buenas noches. Pues miren, yo los escucho desde hace muchos años, desde que estaba chiquita ahí con mi hermana y que nos daba mucho miedo, pero los escuchábamos. Muy bien, genial. Bueno, pues les quiero contar unos relatos rápidos. El que primero les voy a contar es como el más largo. Yo por mi trabajo tengo que estar viajando bastante y bueno, hospedándome obviamente en diferentes hoteles de la República y ciertas

partes del mundo, digamos. Pero en esta ocasión llegué a Guadalajara a un hotel, pues sí, de cinco estrellas que está por ahí por la Minerva para hacer un evento ahí. Muy bien. Entonces desde que yo para esto siempre que me hospedo en los hoteles me duermo sola. Siempre tengo el aire acondicionado prendido y pongo un papelito, un post -it para que no lo apaguen cuando entran

a hacer la limpieza. Entonces yo llegué al hotel, me instalé y todo, me entré y regularmente los hoteles, bueno, los cuartos de los hoteles están de entrada, como tienen apagado el aire, pues están muy calientes, hace como calor. Entonces no, yo lo prendo y ya. Entonces, desde que llegué, sentí muchísimo frío, mucho, un frío que dije, oh, qué raro, porque afuera estaba haciendo calor. Pues dije, bueno, pues ya a lo mejor alguien

dejó prendido el aire, ¿no? Entonces entré, dejé mis cosas y me bajé a cenar, me parece, pero desde que entré sentí como algo raro, ¿no? Como que yo no soy muy de hacer caso a que aquí asustan, o que acá hay esto, no, como que no hago tanto caso, siempre le encuentro alguna explicación. Entonces, bueno, entré y sentí como algo pesado lo que estaba ahí raro, ¿no? Me bajé a cenar, regresé y entonces sentí exactamente lo mismo.

Pero ya sentí como que algo estaba ahí, una presencia, no sé cómo se me explicó, una presencia rara, ¿no? Además de que sentía raro, sentía que alguien estaba ahí. Entonces entro, reviso el baño y pues nada, el clóset, pues nada. Y dije, bueno, que ya pasó. Entonces ya voy, me lavo los dientes, me lavo la cara, me acuesto y no podía dormir. Ah, pero para esto yo prendí el aire acondicionado. Sí. Y... Pero dije, no, está haciendo mucho,

está haciendo frío, lo voy a apagar. Entonces lo apago, pues pasa el rato y en la madrugada sentía un frío, pero espantoso. Entonces dije, esto pues no es normal, porque... Vuelvo a repetir, hacía calor y regularmente los cuartos no están así de fríos. Entonces me tuve que sacar una cobija y ponérmela. Y ya pasó. Al otro día me levanto, muy temprano, como a las cinco de la mañana. Me baño y cuando paso por el baño, yo medio que volteo porque iba a sacar mi ropa.

Volteo y como que veo que algo, una sombra o algo como que se movió del lugar, ¿no? Así como no que caminara, sino como que se movió un poco. Por ejemplo, se debe haber sido algo yo que pasé el espejo porque pues tienen espejos muy grandes. Y dije, bueno, pues ya pasó. Pero yo seguía sintiendo ese como, ya sentía yo como miedo, como angustia, como algo raro, ¿no? Que no me dejaba. Entonces ya pasó. Bajo ya a trabajar, regreso. Yo regularmente sí, me hospedo en el mismo lugar de que trabajo.

Pues voy y vengo a mi cuarto para lavarme los dientes y cosas así. Como subo a lavarme los dientes y otra vez. Esa presencia extraña. Pues así me pasó, para hacerles el cuento tan largo, me pasó como prácticamente día y medio. La segunda noche que ya estoy ahí, otra vez hago la misma rutina. Y me he puesto a dormir, ¿no? Pues igual, no podía dormir, no podía dormir, no podía dormir. Me dio dormito y de repente empiezo, yo no sé si fue entre sueño y realidad, porque no estaba

tan dormida. Volteo a la ventana con la cortina esta delgadita y veo otra vez esa presencia como muy extraña, ¿no? Bueno, yo juraba que era una presencia o una sombra de un hombre, porque era

como... Sí. que algo estaba ahí, estaba sombra, hombre, no sé qué, bueno, la tenía a un lado de la cama, yo dormí pegadito a la orilla, pegadito a la orilla, entonces empiezo como a sudar, muy así, muy raro, y no me dejaba respirar, y yo quería gritar, y entonces abro los ojos y veo esa sombra a un lado de mí, y yo, como les repito, quería gritar, me asusté bastante, y me quiero como voltear, Y yo sentía como que algo me empujaba hacia enfrente, o sea, de la espalda me empujaban

hacia la presencia, esta sombra, lo que fuera, ¿no? Entonces fue cuando ya de verdad sentí como que el corazón se me iba a salir. Y les repito, quería yo gritar, pero no podía. No me salía la voz, ni el grito, ni nada. Entonces empiezo en mi cerebro a rezar. Y como que se empezó a

ir, ¿no? A esa presencia. Entonces ya me levanto así muy asustada y dije, no, pues le voy a hablar a uno de mis compañeras o algo, porque si yo no. Pero como que bueno, ya me tranquilicé y todo y seguía haciendo mucho frío en ese cuarto. Al otro día, bueno, creo que en ese mismo momento le marqué a mi hermana y le digo, oye, fíjate, es que me pasó tal cosa y me dice, tranquilízate, te voy a mandar una oración. Y tú la rezas, ¿no? Entonces ya ese día me quedé dormida y todo.

Al otro día le mandé un guante igual temprano. Y entonces bajo a desayunar y les digo, pues bajé así toda asustada, ¿no? Y le digo a uno de los meseros, oye, ¿en este hotel le espantan, le asustan? Y se me quedó y me dice, ¿por qué ya le pasó algo? Y dije, claro, ah, ok, entonces sí. Y me dice, pues es que han dicho varios... que de repente sí les pasan cosas, ¿no? Entonces yo estaba muy asustada y le dije a la... que si me podían cambiar de habitación y todo, pero

bueno. Entonces ya subo y empiezo a rezar la oración, que fue la magnífica que me dijo mi hermana, tú rézala. Entonces así entré, así desde la puerta, entré al clóset, me metí casi orando, al baño, atrás de las cortinas, en la cama. Recorrí todo el cuarto, todo el cuarto, ¿no? Así rezando. Y me acuerdo que yo le dije, si necesitas algo, dímelo, pero no me asustes porque yo no te he hecho nada. Y no, me estás asustando mucho y por favor, vete de aquí, salte. No, yo no te

he hecho nada. Entonces ya así literalmente abrí la puerta y recé otra magnífica. Pues inmediatamente, así, como por arte de magia. Empezó a hacer el calor normal. Porque seguía teniendo frío. Hasta pedí que me revisaran el aire acondicionado. Porque a lo mejor está prendido un poquito. No sé. Y fue a revisar y no tenía nada. Entonces inmediatamente que yo terminé de rezar. Abrí la puerta y le dije esto. Y yo quiero creer que se salió. Empezó la temperatura normal en el

cuarto. De verdad. Es algo que si me lo hubieran platicado. Yo no lo hubiera creído. Empezó la temperatura normal. Tuve que prender ya el aire acondicionado y ese día de verdad ya, o sea, ya no sentía yo que entraba en el día o en la tarde, en la noche, ya no sentí nada, ya no había nada ni nadie, ya no había esa sombra, ya podía entrar y salir, pude dormir por fin esa noche, o sea, normal, ya no pasó de verdad absolutamente ya nada. Entonces en eso me dijeron que habían

pasado ciertas cosas. Creo que se incendió o algo, la verdad es que no, bueno, unos cuartos, unos pisos, no sé. Pero si el mesero me dijo, ah, ya le pasó algo, ¿verdad? O sea, ya sabía. Ya sabía, porque cuando yo le dije, oye, en este hotel pasa algo o asustan, y me dijo, ¿ya le pasó algo? Me hubiera dicho, pues no. Sí, rápido te contesta, no, claro que no, cualquier cosa, pero si en vez de decirte eso, te pregunta que ya le pasó algo, o sea, que nada más estaban

esperando a que sucediera, ¿no? Exactamente, porque regularmente en los hoteles, y también me pasó aquí en el que está enfrente de la galleta de Colón, uno que era, no me acuerdo, pero es un, bueno, no voy a decir el hotel, pero es un o algo así. Me das un segundito, necesito hacer

una pausa, no te vayas, aguántame tantito. El Miedofón está listo, nos despedimos de las estaciones en la República Mexicana, que solamente nos escuchan una hora, los esperamos mañana, y en el resto de la República y el mundo entero, continuamos después de la pausa. El Miedofón, 55, 21, 93, 59, 26. oculto se pone al descubierto aquí, en La Mano Peluda. Hola, soy Raúl Orbañanos y te invito a escuchar La Fórmula Es, donde y cuando quieras. Noticias, deportes y espectáculos en

tu plataforma de podcast preferida. Grupo Fórmula, abriendo la conversación. El que no quiso cuando pudo, no podrá cuando quiera. Atentamente, la oportunidad y el tiempo. Sabiduría en las redes. Porque tenemos mucho que decir. La mano peluda. Continuamos aquí platicando con Lilian situaciones extrañas, pero ocurren también en los hoteles. Es correcto, Gina. ¿Estás ahí, amiga? Aquí sigo. Perfecto. Oye, muchas gracias. Fíjate que sí es común que la gente de repente viva experiencias

fuera de lo normal en algún hotel. Ahora, como tú, por el trabajo, tienes que estarte moviendo de un lugar a otro, has tenido esa oportunidad, sin desearlo, de encontrar experiencias bastante abrumadoras, mi querida amiga. Claro, sí, también les decía que aquí en el de... que estaba enfrente de la Glorieta de Colón, igual me pasó, me fui a mi cuarto y también abrieron y cerraron la puerta de... pues es un hotel ya bastante viejo, no sé si ya lo remodelaron, pero en aquel entonces...

Esos muebles que ya saben, tenían como la televisión adentro y entonces la cerrabas y la abrías. Ajá. Igual me metí a bañar. Oye, yo escuchaba ruidos. Yo cierro con todos los seguros del mundo la puerta. Yo escuchaba ruidos, ¿no? Sí. Hasta como abría en el clóset y dije, bueno, a lo mejor entró alguien. Salgo y nada. Me meto otra vez a bañar. Escucho otra vez ruidos. Salgo y ya estaba abierto el mueble de la televisión. ¿Cómo? Nadie, nadie, de verdad. Y yo... Yo sí sentía...

Y en el hotel de... Que está en Querétaro, en la hacienda... Bueno, no sé, un hotel. Este... También es... Este hotel me parece que era de la... De la Malitzin. O Hernán Cortés se lo regaló. Algo, hay una historia ahí de ese hotel. Es una hacienda que está en Querétaro. Bueno, la entrada a Querétaro. Sí, sí. Y también ahí sí se sienten hijos. De verdad, los cuartos, tienes que tener el sueño muy pesado para poder dormir bien y no sentir como lo que pasa en el pasillo, como

ya les platicaré en otras ocasiones. Ok. Porque he ido a mucho a ese hotel y siempre nos pasaban cosas muy extrañas. Eso es, amiga. Muy extrañas. Y bueno, y aparte también yo vivo muy al sur, por los dinamos. Sí. Y aquí es... Territorio de verdad de brujas. Mi hermana y yo las hemos escuchado. Hemos visto ciertas cosas que pasan. Y los que viven de este lado sabrán que sí. Sí hay algo extraño. Ok. Oye, ¿y qué es lo que han escuchado, por ejemplo? Fíjate que hace relativamente

poco nosotros tenemos gatos. Entonces, regularmente cada quien... Se encierra con sus respectivos gatos y se duermen hasta el otro día, ¿no? Pero hay uno que es el único macho que es negro. Entonces, es muy difícil que lo queramos encerrar, ¿no? Pero bueno, va, se da suelta y se regresa. Ese día me dice, me toca mi hermana y me dice, oye, ¿tienes a Hanna, a mi gata, ahí adentro? Y yo, sí. Después es que ya conté todos los gatos y

está maullando un gato. Y yo, no, pues no. Bueno, en total de que me decía, acompáñame aquí a la terracita a buscar. Pues ya salimos las dos y esto eran como a las dos de la mañana, dos y algo. Entonces salimos y vemos que el gato corría en el techo, ¿no? Corría como si estuviera jugando con algo o con alguien. Sí. Y nosotros le gritábamos, le decíamos, ares, ares, y pues no, no nos pelaba,

¿no? Total de que va, camina sobre la... bardita, y en una, en la esquina, es como un callejón, en la esquina hay unos árboles de frutales, un ciruelo y una pera, entonces pasan la barda del segundo piso, y ahí venía caminando el gato, pero como si alguien le hablara, como si alguien jugara con él, saben, así como, tenía hasta su cara así, ¿no?, de jugar, y le digo, pero ¿con

quién está jugando? Pues no sé, con otro gato, y yo, pues aquí no hay otros gatos, se acerca a del filito de la barda ahí donde están los árboles y de repente mi hermana estaba delante de mí y yo estaba en la puerta del que da la terracita esta y ah pero escuchamos como como pájaros como si como cuando un animal se agarra un pajarito y se lo como se lo lleva y se lo come así como empiezan a hacer ruido los pajaritos Y le digo, ay, qué bárbaro, ¿qué es eso? Ya se

están comiendo un pajarito, pero ¿quién? ¿El gato? No, el gato está aquí. Y entonces en la esquina de la barba nosotros y la esquina de la barba del callejón, digamos, en los árboles, me dice, no te muevas. Y yo, no te muevas. Y volteo. Y yo solo le vi como el cabello a una mujer. Como que estaba volteada hacia abajo de los árboles. Y el gato sentado. Como viéndola, como que con ella estaba jugando, no sé. Y mi hermana la vio, pues sí, de frente y me dijo,

¿esa es una mujer? ¿Una bruja o qué es eso? Y cuando nos volteamos, como que se cayó, como que se dejó ir hacia abajo de los árboles, ¿saben? Como que así. Y de repente se empezaron a escuchar como unos ruidos muy extraños, como vuelvo a repetir, como aves, como pajaritos, como un chillido extraño. Sí. Y los vecinos, nos hemos encontrado una vecina así de, ay, es que yo escucho ruidos, hay que tener cuidado porque yo escucho cómo...

Hay algo como un animal o algo. Y bueno, pues aquí estamos muy cerca de los dinamos, como les repito. Y está el río. Muchos vecinos han dicho que se veían las bolas de fuego, que se ven esas ciertas brujas en la subida a los dinamos. Mi hermana también vio algo extraño. Ella diría que si quiere animarse a hablar. Pero sí, sí hay como toda la gente de aquí o la mayoría. Saben o nos ha pasado algo con respecto a las brujas. Oh, vaya. Pues mira, son experiencias

que han vivido. ¿Se sabe de algunos ataques o manifestaciones hacia los niños? Sí, sí, sí. De hecho, igual aquí en la ventana. Mi hermana es la que ha tenido más porque su ventana da

justo a esa terraza y esos árboles. Y cuando nació el nieto de mi vecina, también, y cuando nació mi sobrino, que cuando nació ella se quedó aquí un tiempo, también escuchaba cosas, ya le diré que si quiere contarles, porque ella escuchaba, y sí, justo cuando nació mi sobrino, justo cuando nació el nieto de mi vecina, hasta le digo, pues aquí hay niños en la calle donde mi vecina nos decía que se escuchaban muchos ruidos y muchos

de estos como aves, como cosas. Repasamos así mentalmente casa por casa a ver si había un niño o no. Pero sí, sí, regularmente es cuando hay niños. Y también he sabido o me han platicado a veces vecinos o amigos que viven más hacia el río. Sí. De cuando hay niños. Son como las hojas como que andan ahí rondando. Acechando.

Ajá. Exacto. Wow. Yo no sé cómo se puede vivir así con ese temor, mi querida amiga, porque... A mí se me hace algo muy, muy fuerte, sí, realmente, porque se supone que saben ellas infundir en las personas una especie de sueño letargo, una pesadez que te impide mantenerte con los ojos abiertos, es decir, te gana el sueño, ¿verdad?

Exacto, a mi hermana le pasó eso, que le estaba ganando el sueño cuando mi sobrino nació, que era, tendría un mes o algo así, y... se estaba durmiendo, de hecho su marido que también se quedó aquí ese tiempo que mi hermana estuvo con mi mamá para cuidarla, mi hermana le dio más sueño y mi cuñado como que no, decía no, no, no y yo creo que solo por eso y bueno empezaron a orar y después ya bautizaron a mi sobrino y ya como que dejó pero sí aquí aquí se sabe de

estas brujas De hecho, mi mamá también contaba hace muchos años que ellos veían en los cerros las famosas bolas de fuego, ¿no? Y muchas personas ya platican como que ven a las brujas, ¿saben? Como que ya, aparte de las bolas de fuego, las ven pegados al río, porque hay casas que su jardín da al río, literalmente, al río Magdalena. Sí. Entonces, ahí es donde dicen que... siempre hay

como que las ven. Incluso también a La Llorona cuentan muchos vecinos que también se escucha o que ven a una mujer caminando de blanco y pegado al río. Pues sí que hay muchas historias por ahí. Bueno, no sé, yo ya me acostumbré. Nosotros vivíamos antes más pegadas a periférico a Ángeles, pero cuando llegamos aquí empezamos a ver muchas cosas que realmente, pues una de dos, o ya no nos dan miedo o ya nos acostumbramos. Yo creo. O tenemos algo extraño ya nosotros. Sí, parece

extraño, pero sí te llegas a acostumbrar. Sí, la costumbre. La costumbre se vuelve parte de la vida y, por supuesto, pues ya deja de darles miedo, ¿no? Es como las personas que en algún momento tienen miedo de nadar, pero pues trabajan lavando albercas. Exacto. Y además mi papá siempre nos explicaba, valga la redundancia, con explicaciones más científicas según él. Decíamos, ay, es que vimos una sombra. Ay, no, es el árbol. Y entonces yo, es que escúchalo. Ah, no, es que siempre.

Entonces él no nos dejaba tener miedo de chiquitas. Entonces sí fue malo o bueno, pero yo creo que ahorita eso a nosotros nos ayuda porque yo cuando llegué aquí, pues veía cosas y... Y yo en mi cerebro me da una explicación lógica, ¿no? Incluso aquí en la casa adentro pasan muchas cosas a las demás personas. A nosotros no. O sea, nosotros no lo vemos de mí. O sea, no nos da miedo. Volvemos al punto. No sé si ya nos acostumbramos o algo.

Pero las demás personas, si nos dicen, ya les platicaré también de algunas cosas que les pasan a las personas que vienen de visita. Claro, mi querida amiga, cuando gustes, ya lo sabes. Y pues te agradecemos mucho que nos hayas narrado estas experiencias y estaremos en contacto para cualquier otra ocasión. Claro que sí, un gusto. Ok, amiga, que tengas bonita noche. Igualmente, linda noche para todos. Saludos. El Miedofón está listo, 55 -21 -93 -59 -26. Conocemos la

leyenda y la hacemos realidad. La mano peluda. ¿Quieres iniciar, hacer crecer o monetizar tu podcast? Todos los secretos de todos. ¿Dónde y cuándo quieras? ¿Les va a cambiar la vida? RSS .com Almacenamiento, distribución y programación de tus episodios en un solo lugar. y distribuido por rss .com rss .com hacer podcast de manera fácil el saber no se obtiene por azar hay que buscarlo con afán y alimentarlo con diligencia sabiduría en las redes Porque conocemos de raíz

a los especialistas. La mano peluda. Cuando el tercer ojo se abre, dicen que la realidad se desgarra. No es imaginación, es lo que siempre ha estado ahí esperando a que tú lo veas. así es bueno mira hay varios comentarios china dice profe Pienso que quienes nacieron ya con esa percepción por algo es y quienes lo abren pues no es natural esforzar lo que la vida no te da.

Conocí por mi mamá a alguien que tiene contacto con ángeles y si los describe alados y muy bonitos con luz que puede llegar a cegar y que la paz que transmiten es apabullante casi. Que da miedo, dice. En realidad hay muchas personas que son de buena fe y hacen favores sin pensar dos veces. Es gente con buen corazón y les va bien en la vida porque no se tientan el corazón para hacer el bien. Claro que sí, mi querida profe. Vámonos con más relatos. Buenas noches. ¿Cómo te llamas?

Buenas noches. Me llamo Efraín. Efraín, ¿desde dónde nos escuchas? Desde Tijuana. Tijuana. Saludos a todos los amigos que nos escuchan. Allá por la 950 de AM y Efraín listo para contar un relato. ¿De qué se trata? Bueno, lo que pasa es que allá como por los 93, 92, tenía como 6 o 7 años. Ya es que uno se pone a jugar con los primos y así pues en las tardes. Estamos en un patio de un tío. Estábamos jugando a lo que viene siendo la cuerda o cosas así que jugaba antes anteriormente

uno. Cuando de repente... Es que esa vez estaba nublado. Estaba nublado, entonces de repente se fue la luz en toda la colonia. Y en el cielo, en las nubes, porque estaba nublado, en las nubes salió una... no sé cómo explicarlo, no sé si era un platillo, un platillo o... no sé, era algo inmenso, algo grande. Salió de entre las nubes, tenía como luces de colores. Y te das cuenta que... Pasó lentamente y nomás nosotros

nos asustamos al verlo, todos los primos. Entonces se fue directo como hacia playas de Tijuana. Ahí nosotros, pues donde vivía anteriormente de niño eran las Flores Magón. Y entonces pues todos nos asustamos. Entonces había uno de los amigos que teníamos ahí jugando. que fue el que nos tuvo que llevar a casas, porque cada quien vivía en diferente casa y nos tenía que llevar

porque estábamos muy asustados. Oye, y después de que pasó el tiempo, en ese entonces eran unos pequeños, pero es una imagen que no se te ha olvidado y al transcurrir de los años, ¿has vuelto

a platicar con tus primos? Fíjate que una vez sí le dije a una, prima, le dije oye, no te acuerdas una vez que estábamos jugando y que apareció esa cosa así tan enorme en el cielo que fue cuando nos asustamos que se fue la luz y sí, me dijo, sí, sí me acuerdo y de hecho creó otra prima pero no estaba con nosotros, ahí estaba en la casa de mi abuelita y me dijo que me comentó O dice, yo también, dice, yo me acuerdo que cuando estaba chica también yo miré algo que pasó, cuando

se fue la luz, algo que pasó así de colores. Y entonces digo, bueno, entonces sí lo miramos, o sea, sí fue algo real lo que vimos. Uy, ya lo creo. Una situación que va ligada quizá con seres extraterrestres. Sí, así es. Bueno, pues sí, yo... Pues a mí se me quedó en la memoria. Yo desde que cualquier persona que habla así, que mira cosas en el cielo, yo hasta ahorita

nunca he dudado de que sea cierto. Yo creo en todo eso, pues de que no somos los únicos aquí en este mundo o universo, como se pueda llamar. Hay alguien más en este sistema solar, ¿verdad? Para empezar. Sí. Si no somos los únicos. Pues sí, yo creo que es tan inmenso el universo que quizá pensar en ser los únicos con vida sería un tanto egoísta, ¿verdad? Sí, así es. No, pues sí, sería pensar que nomás somos los únicos, pues no. Ok, tantos testimonios que hemos escuchado

aquí cada noche. Efraín, nosotros agradecemos que te hayas reportado. Ok, muchas gracias. Buenas noches. Que estés muy bien. Gracias. Hasta luego, mi querido amigo. Dice por acá Revolver, yo sí quiero ver y percibir todo lo que no se puede percibir con los cinco sentidos comunes. Yo no tengo miedo de ver al más allá o al más acá, dice nuestro amigo. Oye, Revolver, pero también dicen que quienes ven con el alma nunca vuelven a dormir en paz. Oh, sí, claro. A ver, ¿qué opinas?

Tenemos a alguien en la línea. Vamos a ver de quién se trata. Buenas noches. Bienvenido, amigo. ¿Cuál es tu nombre? Alejandro. Alejandro, bienvenido, amigo. ¿Y qué nos quieres compartir? Pues acá es una experiencia que me tocó vivir acá en la catedral de... Hay un callejón a un lado de la

catedral de acá de la ciudad. Sí. con las paredes a la antigua o sea de época de de la colonia española si hay una historia sangrienta ahí este por el color de sus paredes y este que tocó ahí en las noches dicen que este el viento se oscurra así en la noche y cuando no hay luna aquellos que responden este Sí, está muy tranquilo, como que el viento surre y aquello que responde en el nombre, pues les va mal, o sea, es el mismo

eco. O sea, como que responden al nombre. Hace años apareció una joven ahí, llegando solo, su velo ensangrentado. Entonces aseguran que la ven caminar buscando algo. Y algunos han visto una figura que la sigue y otros han escuchado pasos detrás de ellos, aunque nadie más está ahí. Cuando se dan la vuelta y no hay nadie. O sea, sienten alguna presencia, ¿no? Una presencia, o sea, que le están siguiendo y de repente voltean y no hay nadie. Es el famoso callejón, aquí lo

llamamos el callejón rojo. Oye, y ahí en ese callejón, ¿cuántas casas hay? Es un solo callejón. ¿No hay casas? Es casa privada. Es como un callejón que limita a otra. Es una calle larga, así larga. Y por las cosas que pasan ahí, pues lo llamamos el callejón rojo. Este, pues ven ahí gente que a veces chiflan así, este, hay entes ahí, este, o hay actividad ahí, este, paranormal ahí. Sí. Este, que no tiene aplicación, va. Claro, sí,

sí. Este, pues este, pues sí da miedo ese, cuando, yo veo que ni la luna a veces aparece ahí, te da una sensación, este, a medianoche, va. Este, pues de que hay sonidos ahí raros, ahí, este. susurran muchas veces de las mismas actividades. Oye, pero ¿ha habido ahí algún suceso muy, muy trágico, dramático, algo que pudiéramos decir contaminó todo el entorno? Pues la joven, hace unos años desapareció una joven ahí que estuvo

a punto de casarse ahí mismo de la iglesia. salió y se perdió ahí una historia que su velo se perdió y sangró del mismo temor de que haya pasado algo ya desapareció la chava desapareció ya no la volvió a encontrar y pues de esa vez este Había historias, este... Pues muchas historias ahí van. Historias muy terribles, ¿no? O sea, eso desencadenó una serie de historias. Amigo, Alejandro, dame un segundito. Vamos a la pausa y regresamos ya para despedirnos, ¿sí? Sí, gracias. El Miedofón,

55, 2193, 59, 26. Las historias tienen muchas formas de contarse, pero solo una de comprobarse. Aquí en La Mano Peluda. Porque distinguimos al mundo sobrenatural. La Mano Peluda. Algo muy importante, el tercer ojo no se abre, se despierta. Es correcto. Y tenemos en la línea a nuestro amigo Alejandro. ¿Sigues ahí, amigo? Sí, sigo aquí, macho. Perfecto. Oye, pues entonces todo pudo haber sucedido a raíz de esa desgracia que le ocurrió a una chica justo ahí en el callejón

junto a la iglesia, amigo. Y ya, de ahí solamente lo único que hace falta es... ...que las historias empiecen a rondar... ...a sonar en torno... ...a el sitio, porque por... ...la descripción que nos das... ...por las noches puede ser un lugar... ...muy desolado, muy oscuro... ...que nadie quisiera pasar por ahí... ...¿verdad? Sí, este, pues este... ...pues el, el... ...la misma dice ahí de la... ...de que hay mucho viento... ...es tú Nacho...

...o sea vas en la noche... ...o sea... Es una ventisca que no es normal, que de repente estás caminando y que la misma gente cuenta que hay actividad ahí, que no tiene implicación. Estaba solo en la antigua, en un callejón con barandales, con faros antiguos de luz que proyectan la luz. Pues ahí ven sombras que pasan ahí y de repente voltean y se desvanecen así, tú, Nacho. Se van ahí. Vas desapareciendo y cuando vas caminando tú en ese caigoncito, sientes que se están persiguiendo

y de repente volteas y no hay nadie, Nacho. Sí, sí, me imagino. Pues esa queda la explicación de eso. O sea, ¿qué piensas? Pues mira, entre otras cosas, amigo, es que... A través del paso de los años y sobre todo el pensamiento colectivo, se ha podido haber generado ahí un egregor, que si ya había por ahí alguna energía, con el pensamiento de las personas, cada vez que pasan por ahí, cada vez que lo mencionan, estando cerca, pues

le van dando más, más y más energía. Porque así, justo así es como surgen los egregores, ¿no? Es a través... de lo que piensan las personas, entonces toda esa energía que se va juntando, pues se manifiesta de algún modo, mi querido amigo, es lo que te podría decir, porque tal vez sí exista por ahí alguna energía que está rondando. O de las mismas personas que han muerto, ¿verdad, Nacho? Es correcto, sí, sí, sí. Sí, pues esa energía nos... Eso ya se habla de unos...

De tiempo atrás, o sea, son unos... De la noche a la mañana. Sí, sí, sí. Te entiendo. No, y ¿sabes algo? Es que para nosotros... El tiempo, pues, lo tenemos contado con un reloj, ¿no? Minutos de sesenta... Yo digo que para el... Para el otro mundo, Nacho, es diferente el tiempo, ¿no crees? Correcto. Es a lo que iba, amigo. El tiempo no se mueve igual que en nuestra dimensión. Ahí es otra forma de manifestarse. De que se pare a las dos de la noche el tiempo, es muy raro.

Así es. Es una eternidad tremenda. Exacto. Ahí te estás y no sabes a qué tiempo estás. Sí, amigo, es lo que se comenta. Bueno. Muchas gracias por su programa y esperamos unos 30 años más, Nacho. Órale. Otros 30 años más. Muchas gracias, amigo. Que así sea. Gracias. Al contrario, que tengas bonita noche. Saludos. Ya se fue nuestro amigo Alejandro. Dijo que llegáramos a los 30 u otros

30. Porque para llegar a los 30 ya estamos en la cuenta regresiva en agosto 13. 30 años de la mano peluda y esto nos hace sentir muy felices de estar juntos durante tantos años. Todo lo que se ha vivido en el programa y por supuesto que se reporten y nos digan aquí hemos estado 5, 10, 15, 20 o los 30 años. Qué magnífico. Hablando del tercer ojo, si nos vamos al área científica,

algunos neurocientíficos sugieren. que estas experiencias relacionadas con el tercer ojo podrían estar vinculadas a la glándula pineal, una pequeña estructura en el cerebro que regula el sueño y produce melatonina. Se ha teorizado que bajo ciertas condiciones esta glándula podría generar visiones o alucinaciones debido a estímulos bioquímicos. En la cuestión científica nunca te van a aceptar, por ejemplo, que sea algo espiritual. Pero hace rato ya mencionamos la explicación del tercer

ojo a nivel espiritual. Ahora la teoría científica y también la física cuántica dice que existen múltiples dimensiones superpuestas a la nuestra. Y aquellos con el tercer ojo abierto podrían ser capaces de percibir brevemente esas otras realidades. Y así se explicaría por qué ven entidades que el resto no podemos notar. Eso es, bueno, pues eso sería una explicación. Sergio Gallegos dice, cuando medito en el entrecejo siento cosquilleo o energía. Esto a partir del despertar espiritual.

Saludos, dice nuestro amigo. Ok, pues muchas gracias y vamos a continuar, ¿sí? Y aquí va la pregunta que les estamos proponiendo para que ustedes respondan si el tercer ojo... ¿Ustedes lo pueden considerar como un don que nos conecta con otras dimensiones? ¿O bien como una maldición que nos expone a lo desconocido, que en muchas ocasiones quizá no estemos preparados? Buenas noches, ¿cómo te llamas? Hola, buenas noches, Fer Mondragón. Fer, ¿desde dónde nos escuchas?

Desde la Ciudad de México. Qué bueno que la Ciudad de México esta noche está muy activa. ¿Y qué nos quieres contar? Tengo varios relatos, pero de entre el exclusivo me llama mucho la atención en cuanto al de la Llorona. Te comento, aquí en la Ciudad de México me ubico en la zona norte del país, bueno, zona norte de la ciudad, en una colonia llamada Progreso Nacional. Y hay una presa muy grande o un vaso regulador llamado

Carretas. Aquí en tu casa, pasadas las una, una y media de la mañana, bajar todos los perros de la presa, que son perros callejeros, y pasan corriendo por toda la calle de la colonia. Y hay algo muy raro, que exactamente a las dos de la mañana empiezas a escuchar un lamento. Aclaro, no es un lamento, no es un llanto. No pasa diciendo, hay mis hijos. En lo personal es un llanto muy triste. contagias de una energía muy obscura, te da miedo, se te enchina la piel.

La poca gente que a esas horas ha estado, porque hay taxistas de base en la esquina de aquí de tu domicilio, procuran dar servicio. Una y media, dos de la mañana se retiran y en automático empieza el llanto, ¿no? Pero es un llanto muy, muy, muy bajo. Es un llanto... en su lamento, ¿no? Que realmente le está doliendo por lo que está pasando y por lo que está sucediendo. Aunado a esto, es una zona en la cual, te digo, después de esta hora, cero. Ya nadie pasa, nadie entra, nadie

sale. Es como un toque de queda, pero no tanto por la inseguridad, sino más que nada por la cuestión de esta persona que pasa lamentándose y es una... es un ente que nunca te muestra la cara, lleva un hábito, eso sí, lleva un hábito, pero el hábito que lleva es en la parte superior, en la cabeza, lleva un hábito bordado, como el que llevan las señoras católicas cuando van a misa, ¿no? Lleva un hábito bordado, va caminando de la única persona y eso fue una persona de

calle que al parecer sí la identificó. Pasó a escasos seis metros de ella. No le dijo nada, nada, o sea, absolutamente nada. Desafortunadamente, esta persona a los 15 días fallece. Causas raras, no sé, frío, hambre, algo por el estilo. Pero de antemano todos sabíamos que 15 días antes había tenido este pequeño encuentro con este ente, este ser, y que casualmente sale o baja.

baja porque está en una parte alta baja del vaso regulador hacia la colonia y se va perdiendo realmente se va perdiendo yo te puedo decir personalmente lo escuché junto con mi esposa porque porque despertamos yo desperté en la madrugada escuché el llanto digo te soy sincero yo soy un poquito más una persona de ciencia trato de darle ¿Qué va a suceder? Y me levanté, prendí la luz, mi esposa se levanta atrás mío y me dice, ¿qué pasó? Y me digo, ¿no escuchas? Y me dice, ¿no escucho

qué, Mondragón? Y cuando escucha, haz de cuenta que le dieron un pellizco, me dijo, apaga la luz y acuéstate. Y yo, ¿por qué? ¿Qué pasó? Pues ahí yo escucho a alguien como llorando, ¿no? O sea, realmente como es un llanto. Dice, no, acuéstate, ¿no? bueno, se siente, es la llorona, ¿no? Y que casualmente, digo, no entiendo la concordancia, que digo, la escuchas lejos, está cerca, la escuchas cerca, si está lejos, ¿no?

Casualmente este llanto lo escuchamos demasiado lejos, entonces sí, me dijo, acuéstate, apaga todo y cero. Tenemos dos Pitbull. Fueron hasta nuestro cuarto. Se quedaron con nosotros. Y no salieron hasta el otro día. Entonces me decía. ¿Te das cuenta qué onda? Ni los perros se quedaron en su lugar. Se vinieron hasta acá arriba. Pero si es un murmullo. Un llanto muy feo. Se te escama la piel totalmente. Porque si está algo. Es algo muy fuerte. ¿Por qué? No por el hecho de que

te espanten. No por el hecho de que grite. es un llanto que si te te frequea bastante y que te da bastante miedo porque el ambiente se empieza a tornar un poquito Y bueno, personalmente, vívidamente, es lo que te puedo contar de mi parte, de aquí de la Ciudad de México. Y bueno, no sé si tengas algún tipo de tiempo, tengo otra de una de mis

tías en San Ángel. Claro que sí. Este lamento, antes de que pasemos al otro relato, un lamento... lastimero, perturbador que imagínate que una colonia dices que está en toque de queda pero no por delincuencia sino por este tipo de experiencias así es que vamos a convocar a los amigos que se sientan identificados a que también se reporten y ahora Fer vámonos con el siguiente relato Ella vive o vivía en Lomas de Cabrío, San Ángel. Esto se encuentra ubicado en el sur de la Ciudad de

México, atrás de Canal 8. Ella vivía ahí muchos años. Cuando ella llega con su esposo, mi padrino, me comenta que dentro del terreno que ellos compran en Lomas de Cabrío, tras las excavaciones, encontraron una serie de esqueletos. básicamente ya calcificación o huesos totalmente mi padrino al verlos bueno pues dicen sabes que a los trabajadores sáquenlos y denles una santa sepultura ¿no? también porque a lo mejor eso era parte de me comenta mi tía

o nos comentaba ¿por qué? porque cuando sacaron todos los huesos juntaron todos los huesos que estaban esparcidos de hecho en todo el terreno el cráneo se encontraba en medio y todos los huesos se encontraban esparcidos alrededor de toda la periferia del terreno. Entonces, empezaron a sacar los huesos, pero conforme tú los ibas sacando hacia la parte frontal, hacia la parte principal para poder depositarlos en una caja y darles una santa sepultura, los huesos se volvían

cada vez más pesados. Se volvían muy pesados. El cráneo... personas, cuatro personas, y, o sea, no dieron más de diez pasos, a voz de mi tía, no dieron más de diez pasos, y el cráneo pesaba horrores, no, no, no lo podían sacar, no sacaron un solo hueso de esa casa, regresaban los huesos al lugar donde los habían dejado, y casualmente los huesos se volvían muy, muy ligeros, o sea, una persona los podía regresar

a su lugar. Pero para poderlo sacar necesitaban de cuatro a cinco personas y aún así no pudieron sacar un solo hueso del terreno. Mi padre no, pues no se pueden sacar, déjalos. Ellos comienzan a fincar, empiezan a hacer la cimentación, todo este rollo. Crean una casa de dos pisos. precisamente el primer piso para ellos, segundo piso para los familiares de mi padrino, y el tercer piso pues lo dejaron como un espacio para renta, vamos

a decirlo así. Todas las personas que en esta casa, yo incluido, que algunas me llegué a quedar, yo incluido, cuando había fiestas o cosas por el estilo que llevábamos amigos, muchas veces nos decían, oye, ¿crees que tu abuelita ya se

apure? al baño y no ha salido y aquí ya nos estamos pues baile y baile no no aquí no hay abuelitas más que mamá luz no que era la mamá de mi padrino ya no dice la señora está ya no hay eso es otra señora no pues no hay nadie no íbamos a buscar a la señora y en efecto no había nadie absolutamente nadie en el baño en el cuarto La pieza de mi tía en la sala tenía un cuadro enorme de aluminio todavía, aluminio y vidrio. Y era un cuadro que se movía todas las noches. O sea, tú te sentabas

en frente del cuadro y el cuadro se movía. O sea, no había como que digas, ah, no, se movió por el aire, por el temblor, nada. O sea, el cuadro realmente se movía. Mi tía lo ponía en su lugar y se volvía a mover. Lo ponía en su

lugar, se volvía a mover. Posterior a esto, no pasó más de un mes, cuando desafortunadamente fallece el único varón de la familia, y como a la semana fallece su esposo, que fue su padre, fallece su esposo, y seguidamente a la, que te estoy hablando, 15 días fallece una de mis primas, hija también de mi tía, entonces tuvo tres muertes en un lapso de menos de medio año. Todo esto, bueno, pues fue así como que qué onda que está

pasando. Mi mamá, que es un poquito más, bueno, era de poquito más fuerte su carácter, pues empezaba a ver cositas, ¿no? Gusanos, alimañas, cositas que no eran de la casa. Y bueno, cultivándose un poco de esta parte con una bruja, le comenta, ¿sabes qué? Es que para empezar el terreno en donde está, pues no deberían de estar. O sea, realmente es un terreno que está maldito. Y maldito por la persona que ahí vivió y que ahí dejó su

esencia, dejó su esencia, dejó su ser. Entonces, esto aunado al tiempo, a la construcción, a que no se le pidió siquiera el permiso, porque bueno, al parecer se tiene que pedir. Se tiene que pedir

un permiso para poder este. poder construir a lo mejor ya no era su tierra ya no era su propiedad pero como tal tú tenías que solicitar un permiso para poder este para poder fincar o construir no al parecer todo esto fue causa de de toda esta parte nosotros con el paso del tiempo seguimos visitando nuestra tía sin ningún problema pero era igual era un momento de que llegaba la noche y o Se oían unas cadenas. Y bueno, la última salida con mi tía era a las nueve y media de

la noche. Máximo diez de la noche. Y salíamos con mi tía. Salíamos con mi tía. Siempre salíamos con mi tía. Casualmente mi tía tenía un detalle. Que siempre tenía un gato negro en su patio. Siempre había un bendito gato negro. ¿De dónde salía? No sabíamos. O sea, si te sacaba de onda y el gato no se te acercaba, no, o sea, nada, ni siquiera te hacía daño, no seamos realistas.

Realmente nada más se te quedaba viendo. Pasabas, se te quedaba viendo, ibas al baño, salías, regresabas y tú veías al gato en, o sea, firme en su postura, ¿no? Estoico, no se movía, no nada. Realmente se quedaba quieto, nada más vigilando, ¿no? desafortunadamente, en esta parte de allá de Lomas de Cabrío, se da mucho esa parte, ¿no? Porque al parecer por allá sí hubo mucha... Hubo mucha muerte, ¿no? Por la época de la Revolución. Muchas gracias. Hay mucha tragedia y mucho que comentar, Fer.

Mira, ahorita ya nos tenemos que despedir. Correcto. Sí, no, no, no te preocupes. Sin ningún problema. Te mandamos un abrazo y agradecemos tu participación. Gracias igualmente. Hasta luego. Hasta luego, mi querido amigo. Vaya que hay historia. Vaya que la hay. Gina, nos vamos. Que descanses, que tengas excelente noche. Que Dios te bendiga. Soy Gina Aviles. Hasta luego, Gina. Yo también me despido. Soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes, porque juntos escuchamos muy buenas

historias. Que tengan una estupenda noche. Que descansen. Y como decimos aquí, cabot. El programa se termina, pero la investigación continúa aquí en La Mano Peluda. Esta fue una producción de Grupo Fórmula.

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