Grupo Fórmula, en tu plataforma de podcast preferida. Advertencia, las opiniones de los participantes y colaboradores no corresponden necesariamente con las del programa o la empresa. Si este programa es escuchado por menores de edad, se recomienda que lo hagan en compañía de un adulto. Porque nosotros hemos estado ahí. Antirímpicos, espíritu de bruja. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. El que no es conmigo en contra de mí es, y el que conmigo no recoge de ramos.
Porque conocemos de raíz a los especialistas. El demonio es una figura que ha aparecido en todas las culturas. Y no es una figura cristiana. Documentaremos todas esas experiencias que no tienen lógica alguna. Con Georgina Avilés e Ignacio Muñoz. ¡Aaaaaah! Llegó la hora de poner las evidencias sobre la mesa. Fantasmas. Voces. Apariciones. Psicofonías. Mitos y leyendas que rodean al mundo sobrenatural y quedarán al descubierto a quien. La mano peluda.
Desde la Ciudad de México, para todo el mundo, esta emisión de lo insólito y de lo que no tiene explicación lógica, pero que a ti y a nosotros nos apasiona. Soy Gina Avilés y que gusto que estés esta noche con nosotros. Hola, ¿qué tal? ¿Cómo están? Buenas noches. Bienvenidos sean a este programa que ya por varias generaciones ha estado al aire para ti. Yo soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes porque una vez más tenemos la gran oportunidad de platicar sobre esos temas impactantes.
Queremos tu participación a través de la multilínea 55 52 79 22 91 en la página radioformula.com.mx y en Spotify encuéntranos como La Mano Peluda Grupo Fórmula. Tú te puedes poner en contacto con nosotros haciendo uso de todas las vías de comunicación disponibles para ti. Y por esa razón te voy a compartir también nuestro contacto de WhatsApp. 51 93 59 26 Ahí nos puedes mandar mensaje de voz o un mensaje de texto. Saludamos a las estaciones en la República Mexicana que se unen con nosotros.
Ciudad Guzmanjalisco, Ciudad Juález, Chihuahua, Coatzacoalcos, Culiacán, Durango, Guadalajara, Guerrero, Hermosillo, La Paz, Baja California Sur, Los Reyes y Huetamó, Michoacán, Mazatlán, Monterrey, Poza Rica, Puebla, Tabasco, Tijuana, Torreón, Querétaro y en Estados Unidos, Georgia y Las Vegas. Bienvenidos a esta noche espeluznante. En la oscuridad de la noche, en caminos solitarios y antiguas haciendas olvidadas, se cuenta la historia de un enigmático hombre vestido de charro negro.
Su presencia es imponente, su silueta recortada contra la penumbra con un sombrero de ala ancha que oculta parcialmente su rostro, algunas aseguran haberlo visto, esto de pie junto a la carretera. Un hombre inmóvil como esperando a que alguien se acerque, otros cuentan que se aparece a los viajeros ofreciéndoles riquezas o favores, pero siempre con una mirada que hiela la sangre.
Hay quienes creen que es el alma errante de un charro que murió de forma tráfica, condenado a vagar por la eternidad en busca de redención. Hoy, la verdadera identidad del hombre de negro, ¿acaso roba almas? ¿Qué te parece la historia para esta noche? Es un tema escalofriante, pero que juntos vamos a platicar contigo. Vámonos con relatos. Buenas noches, ¿cómo te llamas? Hola, buenas noches. ¿Cuál es tu nombre? Soy Isaías de Acá de Comal, la Colima.
Colima se hace presente y los primeros en participar contigo. Isaías, ¿qué nos quieres contar? Pues voy a contarles otro relato, Gina. Buenas noches. Bienvenido, amigo. Ya ve que ya les he contado varios relatos. Sí, sí, claro. Les voy a contar, Gina, algo que me sucedió hace mucho cuando yo trabajé de bibliotecario en una comunidad aquí de Colima. Había este... Hicieron una fábrica de queso, nada más que cerró y ahí hicieron la biblioteca. Sí. Estaba ahí, este, en la biblioteca.
Hubo muchas cosas que me pasaron. Primeramente, me sentaba en mi escritorio y como era una bodega grande, de repente ahí me tocó muchas veces que de repente las sillas blancas que tenía en las mesas para las personas que iban a hacer tarea, de repente salían volando. De repente. Sí, de repente, cuando cortaba ya las veía en el aire. Entonces, y en el día, eran el día, ¿eh? Sí. Y así me hicieron varias veces más. Várias veces me pasó lo mismo.
OK. Estaba yo también en el escritorio y había unas gradas hacia unos vallos y de repente vi que se asomó un niño y ya pensé que era el niño de enfrente. Digo, digo, digo, ahí estás ahí, ahí estás jugando. Y no me contestó. Entonces, me metí al baño a buscarlo y el baño era nomás como una tira así larga que nomás eran dos baños adentro. Sí. Me metí y no, no ve nada. Pero de repente se escuchaba que andaban en otro baño. Jugando.
Entonces, me comentaron ahí por ahí los vecinos que hace años ahí hay una higuera muy grande y en el tiempo de la revolución ahí colgaron a muchos, a muchas personas pues, ya ves que en la revolución los colgaban a. Y sí, también me movían mi carro de donde lo tenía de lugar. Lo movían. Cuando menos se acordaba ya en la noche se oía como que se movía el carro y sí lo encontraba en otro lado. O sea, era extraño pues lo que sucedía ahí.
Pero me sucedieron muchas cosas, hay muchas cosas que me tocó vivir en esa parte de ahí de esa biblioteca o que será que fue hace años. Es que ahí fue también una hacienda. Oye, por una parte aquí es ahí es eso que te comentaron aunque hayan pasado tantos años, pero que haya sido el lugar donde fallició tanta gente de manera trágica sí debe tener relación. Después de eso viene la hacienda y sabes si ahí también ocurrieron algunos acontecimientos trágicos.
Sí, yo sé que ahí pues en el tiempo de antes ahí hubo enfrentamientos de la revolución y me decían que ahí enterraban los cuerpos por ahí en todo lo que era hacienda. Me comentó un vecino de enfrente me dijo que todo eso, aquí todo esto es como un panteón donde está la biblioteca, donde están todas estas calles que ya son transitables, ¿verdad? Sí, sí. Pero en aquel tiempo es que ahí se encontraba.
Si habéis querido, alguna vez les platiqué a ustedes que yo es que al bando me encontré así huesos también. Sí. La otra vez que les platiqué. Hay mucho en ese lugar, mucha energía, pero además tú que estuviste ahí trabajando un tiempo, ¿sentías una atmósfera diferente en algún lugar de este sitio? Baja temperatura, olor fétido. Sí, sí se sentía muy helado, nada más.
No me llegaba olor fétido, no, pero sí de repente se sentía bien helado y este... Y yo decía, pues seguro están entrando mucho aire, pero no. Pero como era una bodega grande, pero sí se sentía bajaba la... De repente bajaba la temperatura. Sí. ¿Nunca tomaste fotografías, video? No, una vez creo que sí, no. Voy a buscar por ahí.
Lo que sí me pasó una vez, también me estoy recordando, que ya para salir y apagar las luces, apagaba las luces adentro y al salir tenía que tener como 10 metros para salir. Ya cuando iba a cerrar la puerta, pasaría que caía un libro. Y fui a ver y era un libro de... Por cierto, dije, seguro no le gusta porque era de matemáticas. Entonces yo lo recogía, lo volvía a meter en su lugar y los libros quedan prensados, quedan... fuertemente pegados. Apretados, ¿no? Digamos. Ya, exacto.
Y volvía a salir esa vez y lo volvían a tumbar y el mismo libro. El mismo libro. Entonces ya en la tercera le dije, si lo vuelves a tirar, yo ya no lo levanto. Pues ya iba a volver a salir cuando... Ya no lo levanto. Y ahora hay que volver a regresar. Isaias, te voy a interrumpir por la pausa. Ya ves que llega y no la podemos parar. Permíteme, regresamos contigo. El Miedofon. 55-2193-59-26. Todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos. Aquí en... La Mano Peluda.
Arreglar los problemas económicos es muy fácil. Lo único que se necesita es dinero. Sabiduría en las redes. Porque no todo tiene explicación lógica. La Mano Peluda. Continuamos, estamos platicando con Isaias de un sitio. Primero una biblioteca, una hacienda. Que ahí se siente. Pero ahorita antes de irnos a la pausa, comentabas... De este libro que se caía y se caía. Por pura curiosidad, ahorita me quedé pensando en el corte. ¿No te fijaste de qué tema era ese libro?
En una de esas era de la revolución, ¿no? No, era de matemáticas. Ah, ese dato no lo oí y sí me quedé pensando. Sí, era un libro de matemáticas que... Que varias veces que me lo tomaban y... Yo escuchaba cuando caía. Y le decía así. Y a la última le dije, si me lo vuelves a tirar. Ya no lo acomodo y sí, lo volvió a tirar. Pero ya, ya no lo acomodé. Y a otro día que regresé, el libro estaba acomodado. ¿Los compañeros del trabajo no lo acomodaron?
No, porque yo era el único que abría esa biblioteca. Ah, vaya, pues sí que es extraño. Había espíritus chocarreros, Gina. Exacto, ¿eh? Exacto. ¿Este lugar lo dejaste por otra circunstancia o por todo lo que ocurría? No, me cambiaron de ahí, de ese lugar a otro lugar más arriba en donde también me pasó muchas cosas. Tengo mucho tema para platicarles de todo lo que me pasó. Lo que pasa que yo... Yo, este... Como que percibo mucho eso. Y me ha tocado ver muchas personas muertas, como quien dice.
Porque sí tengo más temas que contarles de qué me pasó en la otra biblioteca. Oye, ¿qué tal que nos cuentas otro relato? Pues ya que estamos iniciando, para agarrar buen ritmo esta noche. Claro que sí. Mira, en la otra biblioteca me cambiaron. Sí. Y ahí me decía siempre que en esa parte de esa biblioteca nueva donde me cambiaron fue una escuela. Y está enfrente del jardín. Sí. Y los jóvenes que se juntaban ahí en el jardín dicen que siempre se asomaban por la ventana. De esa... ahí donde...
Porque había cuartos. Como era un fuegó escuela, entonces había salones ahí. Sí. Y luego ve un internado para niños ahí. Y dicen que de repente se asoma una persona así, se veían. Muchos me platicaban. Y yo comprobé que sí fue cierto porque una vez llegué a la biblioteca y quise... Cerré la bodega y a otro día fui a querer abrir la bodega. Estaba mi esposa y con mis hijos. Y no pudimos abrir la bodega. Sí. Y entonces tuvo que ir el cerrajero.
Y haz de cuenta que quitaron la chapa el cerrajero y me dice, mira, ven, haz de cuenta que tú y la Nacho que por dentro... Era imposible, pero por dentro le amarraron un pabilo. Le amarraron un pabilo como que se agarraron... Amarle, amarle, amarle. Entonces era imposible que la puerta se cerrara. Y quién lo hizo por atrás, o sea, adentro. Era una bodega. Era una bodega. Y entonces pasó eso. Luego una niña que me daba clases de belly dance.
Sí. Entré yo al baño y me dice, oíse, ella, la niña que viene contigo va a entrar a belly dance. Sí. Está ensayando. Le digo, ¿cuál niña? Le dice, por la niña que venía delante, que se metió al baño. Le digo, no, es que vengo solo. Porque yo venía por un pasillo y entré a ese cuarto. Le digo, mira, ven. Y le dije, arrímate. Nos arrimamos. Digo, asómate a los baños. Y nos transformamos. Efectivamente no había nadie. No, pues se asustaron. Se asustaron. Dice, ¿sabes qué? Ahí nos vemos.
Aquí te dejamos. Y como ya era tarde, se... Pero era una niña siempre. No fue una niña. Y mi hijo, en ese tiempo mi hijo estaba pequeñito. Sí. Tendría unos 7 años. 6, 7 años. Y le digo, hijo, ya vámonos. Porque estaba en un patio. Era una era grande. Y andaba jugando. Y me dice, le dice a mi esposa, oye mamá. Dice, la niña que anda allá, dice, no se quiere ir. Y se dijimos, ¿cuál niña? Dice, pues con la que andaba jugando, dice. Entonces, pues yo volteaba y pues ya no había nadie.
Ya estaba cerrado. Le digo, déjala. Dice, dice que aquí vive. Ah, bueno, le digo, déjala. Pero mi hijo jugaba con ella. Fíjate. Sí la veía. Él la veía bien. Sí. La veía bien. Y te digo que me hizo muchas travesuras. Me apagaba las luces. Cuando ya cerraba la biblioteca. Este... Me grita mi esposa. Dice, oye, dice. ¿Está prendida la luz del baño? Le digo, no. Le digo, las apagué. No, pues ya te la prendieron. Y ahí voy a apagar otra vez. Y ahí iba llegando tu niña, Nacho.
Cuando me diste mi esposa. No, ya vente. Ya te la apagaron. Y ahí voy. Oye, pero. Para afuera. Con todo esto que has vivido, ¿te provoca miedo? O ya. No. Lo toma normal. No, no. No me da miedo este, porque ya me ha tocado ver muchas cosas. Les voy a platicar un relato. El último que me pasó aquí en mi casa. ¿A mí? Yo tengo discapacidad. No sé si les comenté que yo por la diabetes perdí la vista. Sí. Perdí la vista. Medializo. Salí malo de los riñones. Medializo.
Entonces, aquí en la casa, por lo regular, yo estoy solo acá arriba. En la segunda planta. Sí. Porque todos a trabajar. Tenemos el negocito del ponche que te dije que vendemos. Sí, sí. Ponches. Entonces, se salen a trabajar. Mi hijo trabaja. Agarró el trabajo por mí. Entonces, se van todos. Y estando yo aquí en el comedor. Ah, pero para eso. Llegó mi esposa. Me dice, oye. Dice. Tenía una clienta. Dice, fulana de tal. Le digo, ah, sí, es mi clienta. ¿Por qué? Dice, no, pues falleció. ¿Cómo?
Sí, lo culpé. Oh, qué triste. Entonces, para eso. Mi hijo llega y me dice, ay, mamá. Dice. Se llamaba Aida. Me dice. Me dice mi hijo. Ah, dice, ¿quién creen que vi ahorita en mi jardín? ¿A quién? Se subió en su carrito. Dice, tiene un carrito en café. Aida, la de Cojote. Ajá. Le. Sí. Dice, no, pues, ¿cómo? Dice, pues. Dice, yo la vi ahorita. Le digo, no, es que falleció hoy. ¿Cómo? Dice, mi hijo. Se quedó bien admirado. Dice, sí, yo la miré. Yo la miré. Entonces, así pasó eso.
Ajá. Y ya me quedé un día solo aquí. Ya había muerto. Me quedo aquí en el comedor, sentado, oyendo música y me quedé dormido. Cuando despierto en el enfrente, voy viendo a una mujer, vecina de negro con un pelo negro, pero la cara era de ella, de mi amiga. Ajá. Pues al despertar, le digo, ¿quién eres? Pero sí me dio un poquito de miedo, pero le digo, ¿quién eres? Y no más se me quedó viendo. Se me quedó viendo. Y se volteó y se desvaneció. Oye, pero cuando ocurrió eso, todavía tenías visión.
No, no, no, no. Ya no veía. Solo la sentiste. O sea, haz de cuenta que yo ya no veo. Sí. Y en ese rato que desperté. Si la viste. Yo la vi. Yo la vi. Le pregunto, ¿quién eres? Se desvanece. Ah, qué caray. Y la viste, el rostro lo viste con un, con una intención agradable, enojada, preocupada. No, muy seria. Sí, como que me estaba viendo. Me estaba viendo directamente y no más se dio la vuelta y se fue y se desvaneció. Quizás se despidió de ti. Tal vez. Yo pienso que.
Yo pienso que sí, porque me estimaba mucho ella. No más que ya dejé de. De ir con ella cuando perdí yo mi vista, pues yo ya no salía a otras comunidades a vender mi producto y ya dejé de ir con ella. Ya no, ya no tuve contacto. No vaya que sí tienes experiencias y sabías. Y nosotros vamos a querer que te comuniques más seguidito para ir poco a poco conociendo todo lo que te ha pasado. Claro que sí, claro que sí. Oye, luego me comunico con ustedes. Gracias, mi amigo.
Otra cosa no más quería pedirles. Perdón. Permíteme. Ya sabes, otra vez llegó la pausa. No te vayas, por favor. El miedo. 55 21 93 59 26. Es hora de poner al descubierto lo que nos hace temblar. Correr, gritar y sudar. La mano peluda. Hey, Marca. Ya sé que tú igual nos estás escuchando. ¿Te interesa crecer? A nosotros también. No pierdas más el tiempo y anúnciate con nosotros en rcs.com. Queremos mostrarte cómo llegar más rápido a tus clientes y lograr tus metas más rápido.
Escríbenos a ventas arroba rcs.com. Ventas arroba rcs.com. Y sabrás qué se siente estar en boca de todos. Mi vecina regañó tan fuerte a su hijo que hasta yo me puse a recoger mi cuarto. Sabiduría en las redes. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. La mano peluda. El mundo de lo parcial es un mundo de la vida. El mundo de lo paranormal está lleno de relatos sobre apariciones fantasmales. Y una de las más inquietantes es la del hombre vestido de Charo.
Ahorita vamos a platicar de ello. Y si has tenido una experiencia al respecto, te estamos esperando. Y acá ya regresamos con Isaías. Sí, te comentaba nada más, Gina y Nacho. Sí, amigo. Yo en el pasado, el otro programa que tuvieron anterior, escuché que una persona les habló que hablaba sobre la luz interior, la luz de Dios, algo así. Sí, sí. A mí me pasa ahorita que yo veo, yo puedo ver luces en mí mismo. Puedo ver muchas cosas en mi mente.
Entonces yo quisiera ver si me pudieran facilitar el teléfono de la señora. Creo que era a Linda, algo así. Ah, ok. Sí, la semana pasada hablamos con ella. Sí, yo quisiera contactarla y platicar con ella. Y si es algo que yo mismo estoy pensando que me pasa a lo que ella dijo, ya sí me gustaría más adelante entre ella y yo hacer un programa que se incluya en su número de teléfono para contactarla.
Ok, mira, aquí por política del programa no damos los teléfonos porque no te conocemos a ti ni a la otra persona, pero déjame checarlo y a ver si podemos comunicarnos con ella y si nos da el acceso para que proporcionemos su teléfono, o sea si lo hacemos, ahí es. Más alto que sí, que a ver si ella me pudiera contactar. Ok, claro que sí. Bueno, pues te deseamos una excelente noche, te mandamos un abrazo y próximamente volvemos a platicar.
Igualmente para ustedes y para todos los perros manéatricos de este programa y a Tina Cheaton, un abrazo también. Un abrazo, amigo, gracias. Saludos, que estés muy bien. Gracias, buenas noches. Hasta luego. Mira, despierta comentarios, dice Princesitica. Dentro de todo, poder mirar unos segundos cuando se es invidente pienso que es una alegría enorme, aunque lo que se mire no sea agradable, dice mi amiga.
Cierto, y comenta Revolver, dice, lo que pasa es que las personas que son débiles visuales desarrollan otras capacidades. Es correcto, mi amigo, y es impresionante. Es impresionante lo que puede llegar a ser el ser humano de acuerdo a sus limitaciones y entonces busca grandes opciones para poder subsistir y seguir adelante en la vida, Gina.
Exacto, y hoy también estamos pidiendo que nos comentes tu opinión acerca de este hombre de figura, de un porte imponente, ataviado con un elegante traje de charro de negro, que deambula por caminos solitarios, por cementerios, por haciendas abandonadas. Dicen que es el espíritu de un antiguo charro que murió trágicamente, pero hay varias teorías. ¿Tú qué crees? Hay quien dice también que este hombre de negro es el fantasma que anda por ahí deambulando y que tiene la intención de robar almas.
¿Tú lo consideras así? ¡Tal! Bueno, pues ahí está el tema. Pláticanos, ¿tú sabes si los caminos podrían ser seguros o hay algún misterio en ello? Cuando te enfrentas a este tipo de apariciones es algo que no se puede afrontar muchas veces con serenidad, pero vamos a seguir platicando del tema. Así es, y vamos a continuar con nuestra emisión. Tenemos ya alguien en la línea. Hola, buenas noches. Hola, buenas noches, Gini Nacho. ¿Con quién tengo el gusto? Con Josué.
¿Josué? ¿De dónde nos llamas, amigo? Hablo de acá, de Piedras de Gras-Guauila. Eso es, perfecto. ¿Y qué nos quieres relatar esta noche? Sí, bueno, lo que quiero comentar es que en esta ocasión, Gini Nacho, pues primero que nada, muchas gracias por estar atendiendo mi llamada en estos momentos. Bueno, yo les quiero platicar, son dos cosas, ¿verdad? Una es un relato y la segunda, pues, es una sugerencia o es también, ¿verdad?, una pregunta. A ver, adelante, amigos, somos todo oídos.
Bueno, mira, yo lo que les quiero relatar es acerca, bueno, creo que ya en programas anteriores se había relatado, ¿verdad? Se había relatado, incluso hay mucho tema, mucho contenido de lo que les voy a platicar en esta noche. Es la casa de los tubos que se encuentra, perdón. Allí el club de Reino evolvió, no sé si ya han escuchado. Claro, sí, claro que sí, amigo.
Bueno, pues fíjese que esta casa de los tubos que la historia cuenta si nos vamos atrás, pues dicen que hay manifestaciones en esta casa de los tubos. Yo en una ocasión, digo, soy una persona que visito, ¿verdad?, lugares y una vez, pues nada más, pasamos muy de cerca, nos bajamos muy por de fuera y, bueno, pues sí, la casa desde los exteriores sí es un ambiente muy denso, muy tétrico, ¿verdad?
Esa casa que se encuentra abandonada, que se construyó en la década de los 70 en el cual un padre, pues, se la construyó a su única hija, entonces ellos cuentan que habían llegado a la ciudad de Monterrey, Nuevo León, para construir una vida juntos. Poco se sabía de su pasado y, bueno, sin embargo, este señor pues empezó a edificar esta vivienda.
Esta historia, bueno, también narra de que la pequeña dependía de una silla de ruedas, es decir, entonces esta casa, si se han cuento, está construida de forma oblicua y su construcción es de forma oblicua, tiene muchas curvas y muchas rampas porque, bueno, es para dar acceso precisamente a la silla de ruedas. No sé si el auditorio que me esté escuchando en esta noche, pues,
tenga conocimiento, verdad, de esta casa. Dicen que este hombre construyó esta casa para que su hija se desplazara sin ninguna limitante. Sin embargo, cuenta la leyenda que en una ocasión su papá, verdad, la lleva a ver la casa y la niña, pues, obviamente, se encontraba en una de las habitaciones con la silla de ruedas. Sin embargo, esta silla colapsa y pues la muchacha, verdad, pues pierde la vida, Ginny Nacho.
Sí. Y desde entonces dicen que en esta casa de los tubos, pues, se encuentra mucha manifestación. Muchos constructores dicen que han renunciado por temor a las actividades que ahí se presentan, Ginny Nacho. Sí, sí, no es para menos, amigo, pues sí debe haber ahí una fuerte energía, verdad, encerrada. Sí, fíjese, Ginny Nacho, te digo yo en una ocasión, pues,
que íbamos para Monterrey. Nos bajamos, pues, por curiosidad, verdad, ya ve que es una leyenda muy famosa y nosotros, pues, fuimos, digamos, unas amistades y su servidor. Sí. Sí, fíjese que nos topamos, no vimos nada paranormal, pero, pues, con el solo hecho de ver esa imponente construcción en medio de la nada, pues, ya nosotros nos sentíamos intimidados por la presencia de esta casa, verdad. Sí, sí, claro, pues, a cualquiera, ¿no? Y la misma casa va generando como que suegre gordo.
Sí, intimida, Ginny Nacho, intimida la construcción al ver esa imponente y majestosa casa tubular. Creo que intima y daría a cualquier mortal como nosotros, Ginny Nacho. Así es, amigo. Vaya, pues, qué interesante y buen punto, ¿no? El que tú nos pones aquí en la mesa en cuanto a la
percepción de los demás. Es verdad y se va haciendo una fama y esa fama va creciendo y cada vez que la gente pasa sobre, pues, la acera donde están casas como esa, pues, la misma gente proyecta un pensamiento que no precisamente es bueno, sino que es un pensamiento de caos, de energías, de miedo y eso como que va reafirmando algo ahí en ese mismo predio. Sí, así es, Ginny Nacho era la historia que yo les quería contar en esta noche. Perfecto, amigo. Muy bien, muy amable.
No sé si quieres agregar algo más. Muchas gracias. A ti, mi querido amigo, que tengas bonita noche. Igualmente, gracias. Saludos. Hasta luego. Bueno, pues, tenemos más acerca de la aparición del hombre o de este charrón negro. Aquí tenemos ya en la línea telefónica a Alex que nos quiere compartir una vivencia. ¿Cómo estás, Alex? Muy bien, Ginny Nacho, buenas noches a todos ustedes y a todos los que escuchan. Pues nosotros aquí listos para escucharte.
Sí, desde que estaba comentando que yo tengo una experiencia cuando era niño, mi mamá me estuvo platicando y varias primas que tengo, que son mayores que yo, me estuvieron platicando de un embrujamiento que tuve. Yo no sé si fue como por venganza de algo o simplemente celos por parte de hacerle un mal a mi mamá.
Entonces, mi mamá me platicó, me estuvo platicando que cuando yo estaba chico que tenía más o menos entre tres o cuatro años, ya caminaba y todo, me dijo que como nosotros fuimos en rancho, se acostumbra a estar secando la ropa en la orilla del camino, entre la puerta y todo eso. Entonces, hubo un tiempo donde de repente mi mamá empezó a notar algo raro en mí porque empecé yo con sueños raros.
Empezaba a gritar, despertaba yo gritando como a la una de la mañana, casi siempre a la una de la mañana, empezaba yo gritando y bien asustado y así estuve como aproximadamente una semana. Después de la semana el problema se me fue agravando y ya no nada más me asustaba con los sueños, ya empezaba yo a tenerle miedo a mi mamá, empezaba yo como a desapartarme de ella a que no me tocara.
Y después de eso me platicó mi mamá que así pasó más o menos como un mes que ya empezaba yo a rechazar mi mamá y llegó hasta un punto donde ya me ponía yo como si fuera un, como un gato, como cuando van a agarrar un gatito de esos salvajes que se doblan y que asustan. Mi mamá platicó que llegó como un momento como si yo estuviera viendo al diablo cuando mi mamá se me arrimaba, como si yo estuviera viendo lo peor que existiera en la tierra cuando mi mamá se me arrimaba para tratar de agarrarme.
Y todo eso pasaba exactamente después de la una de la mañana. Te ponías literalmente muy uranio ¿no? Sí. Literalmente. Entonces, y de hecho me dijo que también me cambiaban los ojos como si fuera un gato. Ella me dijo que yo cambiaba de forma como si fuera un gato salvaje o higiervado porque de hecho me dijo que me salía esta espuma por la boca del embrujamiento que me habían hecho.
Entonces, de la única forma que me cambiaban, que me, perdón, que me, que me podían calmar era que mi papá se me arrimaba y me empezaba él a agarrar y a hablar, a hablar bien y como si fuera un animalito, como si fuera un gato que lo empiecen a tratar de hablar bien y agarrarlo de poco a poquito y era como me calmaba. Entonces, así estuvo mucho tiempo, aproximadamente como dos, tres meses que no hallaban mi mamá y mi papá qué hacer.
Iban al doctor, fueron muchos doctores, la preguntaban, iban a la iglesia, ellos son muy, somos católicos y ellos nunca creían en el embrujamiento. Entonces, llegó un tiempo donde ya no sabían qué hacer de tanto, digamos, a un doctor, me daban medicamento para una cosa, medicamento para otra y ya era tanta desesperación que una vez le dijeron, ¿sabes qué?
Y se llevó a lo con tal persona, era una, una señora que vivía en el mismo rancho donde nosotros vivimos que le dijo es que ella, esa persona hace curaciones con huevito, con huevo y agua y cosas así.
Sí. Entonces, mi mamá fue con la persona y ya le dijo, pues, sabe qué, tengo mi niño así, reacciona de esta manera, en la noche, a la una de la mañana, todos los días, a la una de la mañana despierta, dice, ya lo último que hacía yo, me contó mi mamá, que ya ella nada más esperaba que llegara a la una de la mañana y lo que hacía ella era darme una cachetada fuerte para dejarme desmayado, para ya no tenerle miedo a ella.
Entonces, después de eso, fueron con la señora y la señora le dijo, oiga, mire, dice, yo le puedo ayudar a curar a su hijo, pero para que usted me crea, para que usted vea que no es ningún chantaje o ningún robo, voy a necesitar simplemente un vaso de agua y un huevo.
Entonces, lo que hizo mi mamá fue, se esperó hasta que una gallina tuvo un huevo, puso un huevo y ya mi mamá se llevó el huevo fresquecito en ese mismo rato con un vaso de agua que ella misma había agarrado de la casa y fue con la señora. Y nada más me pasó, la señora me acostó, estuvo rezando, entonces me pasó el huevo y lo echó a la agua y así lo quebró y miró que había unos puntitos rojos, es lo que me platicó mi mamá. Sí. Y que la señora después le comentó a mi mamá, dijo, ¿sabe qué?
Desde esta noche su hijo va a volver a dormir a gusto y no va a tener ningún problema. En caso de que vuelva a tener alguna pesadilla o algo, tráigamelo porque puede ser que necesite una segunda y está limpia. Como un refuerzo, ¿no?
Entonces, sí, entonces después de eso, por lo mejor estaba la señora burlando o algo, y después de ese día mi mamá estuvo esperando ya lista, como siempre, para darme el cachetadón, para dejarme desmayado, y pasaron la una de la mañana, la una y media, las dos de la mañana, las tres, pasó todo el día y pues gracias a Dios desde ese tiempo ya nunca me volvió a pegar nada de lo que me había pasado. ¿Este tiempo en el que tú estuviste con esta situación cuántos años fueron o cuántos meses fueron?
Aproximadamente entre tres a cuatro meses desde que crecí. ¿Y qué edad tenías? Como cuatro años más o menos. Eso es lo que me pratica mi mamá y una prima, dos primas que tengo que también en ese tiempo que yo estaba malo le ayudaron a mi mamá con mis demás hermanos porque nosotros somos, en mi casa somos siete hermanos. Y tú eres de los chicos. De hecho yo soy el más grande. Ok, sí. El primero. Muy bien. La señora que te curó, ¿qué dijo que tenías?
Un mal aire, que te habían hecho mal de ojo, que había sido trabajado por envidias. ¿Qué dijo? No, no, no, no te comentó tu mamá. ¿Cuál fue el motivo o cuál es la sospecha? Mi mamá comentó que era un embrujamiento, pero ella tenía la sospecha de que había sido alguna, alguna persona que a lo mejor pudo haber querido mi papá anteriormente, que no se quedó con él. Y pues por envidia de mi mamá el embrujamiento era más hacia rechazar yo a mi mamá para que ella no pudiera acercársela a mí.
Sí. Entonces eso es lo que ella me platicó y pues de hecho le he preguntado yo siempre a mi mamá porque pues cuando estaba uno chico, al menos yo no recuerdo muchísimas cosas. Claro. Y estoy como digamos siempre con el pensamiento en blanco, no porque no piense o no se me graba la cosa, sino es muy fácilmente para mí tener el pensamiento en blanco y no tener nada, estar pensando en absolutamente nada. Fíjate que no es muy, no es muy, muy bueno ni muy recomendable.
Eso que le llaman pon tu mente en blanco no es muy bueno porque queda uno muy vulnerable. Pero a ti por lo que veo se te da con suma facilidad ponerte en esta posición, ¿no?
Sí, de hecho pues también a veces es raro porque a veces me dicen no pues que estás pensando y pues nada más estoy no estoy pensando en nada, simplemente es como si estuviera una película grabando nada más lo que lo que estoy viviendo en el momento sin tener nada en, sin estar pensando en nada simplemente como ahorita por ejemplo voy manejando y nada más lo que voy viendo, lo que me va pasando ahorita por el cerebro sin estar pensando en nada más. Eso es.
Vaya pues que interesante todo esto que nos acabas de narrar lo que te ocurrió en tu vida que obviamente no se te va a olvidar jamás a tu mamá menos ni a tus hermanos todos vieron lo que tú sufriste. Afortunadamente eso ya quedó en el pasado muy remoto de tus recuerdos porque pues imagínate esta experiencia tenerla viva actualmente sería dramático. ¿No tú tienes ahora hijos? Sí, de hecho tengo una niñita apenas de cuatro años. ¡Muchas felicidades!
Exactamente la edad en la que tú sufriste esto, sin embargo esto en tu vida no te llevó a la brujería, no te llevó a la sugestión. No, de hecho no, he tenido varias experiencias como no viendo fantasmas sino en dos o en dos casas diferentes y me tocó ver como sombras y escuchar ruidos pero de ahí en más nada más no ha pasado a otra cosa.
Alex, te agradecemos que nos hayas compartido esta experiencia que nos queda como testimonio y también como parámetro para alguna persona que esté viviendo lo mismo. Muchas gracias por haberte reportado. Fue un placer para que me hubieran aceptado la llamada y como les digo después voy a volver a mandar otros de vos de la experiencia que tuve también de mirar una sombra y unos fantasmas ahí. Por supuesto, aquí estamos entre amigos y te estamos esperando.
Muchas gracias, que pasen buenas noches a todos. Gracias. Ahorita ya nos tenemos que despedir de las estaciones en la República que solamente nos escucharon una hora pero los esperamos mañana y en el resto de la República y el mundo entero continuamos después de la pausa. 55, 21, 93, 59, 26. Lo oculto se pone al descubierto aquí, en La Mano Te Duda. Los espero en junto. Te saluda Jaime Nuñez. Los espero en juntos, donde y cuando quieras.
Noticias, deportes y espectáculos en tu plataforma de podcast preferida. Grupo Fórmula, abriendo la conversación. No es que yo duerma mucho, lo que pasa es que descanso muy despacito. Sabiduría en las redes. Porque tenemos mucho que decir, La Mano Te Duda. Muchísimas gracias, los escucho acá desde Norte Carolina.
No me los quiero dejar saber que tengo 26 años y los he escuchado más o menos como desde mis 7 años los ponía el papá de mi amigo y ahí me sentaba a escuchar cuando el señor y ahí no me corría, ahí en la casa de él sí me dejaba escuchar y mis papás no me dejaban a veces.
Tanto que recordar y pues dentro de unos mesescitos todos vamos a estar nostálgicos haciendo memoria que estábamos, cómo era nuestra vida, qué estábamos haciendo hace 30 años o 25 o 15 de acuerdo al tiempo que tú tengas aquí en La Mano Peluda. Así es que los vamos a esperar. Y hablando del hombre de negro, de este fantasma de un charro que se dice que mira fue un hombre muy valiente, un jinete hábil, pistolero pero cuyo destino trágico lo condenó a vagar en el más allá.
Se dice que pudo haber fallecido en un duelo o en una emboscada o incluso a causa de un pacto incumplido. Existen relatos que aseguran que su espíritu aparece para advertir a los viajeros sobre peligros inminentes o quizá para pedir ayuda como si aún estuviera atrapado entre el mundo de los vivos y el de los muertos.
Algunas versiones incluso afirman que aquellos que le muestran respeto y rezan por su alma pueden recibir su protección evitando así accidentes o encuentros desafortunados en el camino. ¿Será? Puede ser Gina, ay de ti si te lo encuentras o te lo topas en alguno de esos caminos es difícil salir de esa. Buenas noches Gina y Nacho. Saludos. Bueno pues mi relato que les voy a platicar es algo familiar, no?
Pasó aquí en la familia, como en toda familia, pues ustedes saben que se separan los papás y pues luego vas adelante cada quien hace su vida. Así pasó en este caso con mi mamá. Mi mamá se separó de mi papá y pues se hicieron vida cada quien. Con el paso del tiempo pues mi mamá conoció a otra persona, se juntó y su vida con ella, con él y pues tuvieron una hija, ¿no? Mi hermanita, mi hermana la más chica.
Entonces cuando el paso del tiempo se empezó a decir o a rumorar en este municipio de Amozoc de Mota en Puebla, son muy conocidos unas personas, ¿no? Son muy famosos y conocidos porque hace años este señor llamado María Soledad Rojas, mejor conocido como el Cholero Rojas. Años, años, años atrás ellos eran muy humildes, muy pobres se podrá decir. Se dice, se cuentan que uno de sus hijos estaba agonizando, a punto de morir ya.
El señor estaba desesperado, no tenía dinero, no tenía como salir adelante, vivía en un jacalito, esto es aquí en un barrio de Amozoc llamado San Antonio, o casi en los límites con la autopista, hoy en la actualidad en la autopista México Puebla. Entonces se dice que este señor pues estaba desesperado por no poder llevar al doctor a su hijo. Entonces se dice que hubo personas que le dijeran que fueran al tenso,
¿qué es el tenso? El tenso se encuentra en la Mixteca Baja, en un poblado que se llama Molcaján. Ese cerro del tenso se dice que está el diablo, que tú vas y le vendes el alma al diablo y él te da a cambio dinero, lo que tú quieras a cambio de tu alma. Entonces este señor, el Cholero Rojas, va al tenso, va a tales horas de la noche, pues de la media de la una de la mañana va a este cerro llamado el tenso que se encuentra aquí en Molcaján.
Entonces dicen que entras a una tipo cueva y que efectivamente que ahí está el diablo. Se dice que este señor ofreció su vida, su alma y a los hijos de sus hijos también, o sea lo que así se dice, se cuenta. Entonces pues sí, el señor hace trato con el diablo y le dice, ¿sabes qué? Vas a llegar a tu hogar, a tu casa donde tú vives y en una esquina, en tal esquina, en la específico, vas a rascar y vas a encontrar lo que tú necesitas para poder salvar a tu hijo.
Llega el señor, este famoso Cholero Rojas, llega a su casa y pues a donde le dijo el diablo que iba a rascar, empieza y pues cuál fue su sorpresa, que pues que se encuentra una paila, una paila lleno de dinero, de puro oro, pues la paila es ahí donde hacen las carnitas, se conoce la paila y se encuentra el dinero este señor, ahí se lo encontró. Bueno, ahí es donde le dijo el diablo.
Pues se volvieron ricos de la noche a la mañana, la gente pues ya sabe, a los pocos días se rumoraba que cómo es posible que este señor viviendo la humildad, en la pobreza pues de la noche a la mañana se vuelve rico, entonces pues empieza a decir que este señor se fue al tenso a vender su arma al diablo, pero sobre esto el diablo le dijo, pues le pidió una fecha, que él iba por él, le dijo que tal fecha voy por ti, cómo quieres irte o algo así.
Entonces, con el paso del tiempo llega la feria de ahí del barrio San Antonio en Amazón, y pues este señor pues el que pues se pone todo, pone juegos y se hizo, aportó todo el dinero, bueno, el dinero para la feria.
Entonces, cuando llega el momento en que él ya se tenía que ir, se le acerca una dama, una dama hermosa y le dice a este señor, al famoso Chole Rojas, le dice, pues bailamos esta pieza, él sabía perfectamente que pues que ya iba a ser su última noche, que esa persona que fuera, pues el diablo, que ya iba por su alma. Entonces, ponen a bailar y de momento se va la luz en todo, en todo el barrio, o sea, a oscura se quedó todo.
En cuestión de segundos regresa la luz y cuál fue la sorpresa que ya no estaba este señor, el Chole Rojas, ya no había nada, nadie, nadie, nadie. Entonces, a los 2, 3 días pues empieza a rumorar que se había muerto el Chole Rojas, pero pues la gente ya decía que estaba en el tenso. Y cuando fueron al velorio, al sepelio, que cuando se cargó el ataúd, que no iba a su cuerpo, que iba con piedras, porque el cuerpo nunca lo encontraron, entonces el señor pues se enterró y todo.
Hoy en la actualidad se dice que este señor, Chole Rojas, está convertido en un toro en el tenso, que es el que cuida la entrada a esta cueva en el tenso. También se dice que a tales horas de la noche, de la madrugada, entre de 1 a 3 de la mañana, que han visto un toro pues andar en tales horas de la madrugada en esa zona. Muchos dicen que es el Chole Rojas, otros dicen que no, pero pues que sí lo han visto. ¿Qué han visto este toro ahí? Pues sí, la verdad sí, sí es algo espantoso.
Bueno, se siente, ¿no? Entonces, ¿a qué voy a todo esto? Que esta persona, el Chole Rojas, es el abuelo de mi hermana, su papá de mi hermana es hijo del Chole Rojas. Estos señores tienen mucho, mucho dinero aquí, tienen autobuses, carros, o sea ellos tienen dinero a reventar bastante mucho. A todo esto es que cuando él ofreció el arma al diablo, dijo que iba la de él y la de los hijos de sus hijos. ¿Qué quiere decir? Que pues a lo mejor mi hermana está entre ese trato que hizo su abuelo, ¿no?
Pues se puede decir su abuelo con el diablo. Entonces, a raíz de esto, mi hermana hace unos cuatro años con mi mamá se fueron a rentar una casa porque la casa donde ellos viven pues la empezaron a remodelar. Entonces, pues no, no querían estar ahí en lo que se remodelaba, fueron a rentar otra casa. Un lapso de medio año más o menos. Mi hermana ya tiene dos niñas. Una ocasión en esta casa donde rentaban dicen que espantaban. En las niñas las veían platicar con alguien pero no había nadie.
Había la niña más grande y siempre decía que no se quería meter al cuarto de donde dormía mi mamá porque decía que alguien estaba ahí, que la llamaba y que la hacía llorar. Entonces, esa casa, hasta yo, hasta yo cuando iba de visita mi mamá me daba escalofríos pasar por esa habitación porque la verdad sentía una energía pésima, un olor así a podrido, a como a tierra húmeda. Entonces, hasta mí me daba miedo. Mi mamá decía que no, que nunca le pasaba nada o había algo.
Pero mi sobrina era mayor si nunca decía que no, nunca se quería meter a ese cuarto. Una ocasión, estaba una de mis tías, mi mamá, mi hermana y mi esposa. Entonces, una de mis tías le dice a mi hermana, le dice, oye, dice, ¿quién es esa persona que está ahí parada atrás de ti? Entonces, mi hermana le dice, ¿quién es ese? No hay nadie. Y dice, sí, está ahí una persona delgada atrás de ti, un hombre. Y pues, ahora sí que le saca de onda a mi hermana y le dice que no, que no, no es posible.
Y le dice, ¿cómo es? No, pues le dice, usted es delgado, cara delgada, dice, ojos grandes. Mi hermana, su ex marido, falleció de cáncer unos años atrás. Ok, bueno, pues ahorita vamos a continuar con esta historia que está muy interesante. Y bueno, el hecho de que haya fallecido su hermana tendrá algo que ver con este asunto. Ahorita lo vamos a saber. Mientras tanto, pues tenemos que ir a nuestra siguiente pausa, Gina, porque hay mucha actividad en nuestra transmisión.
Dice Francisco Herrera. Buenas noches a todos. Desde León, Guanajuato. Aquí se respira el miedo. El miedo phone 55-2193-5926. Conocemos la leyenda y la hacemos realidad. La mano peluda. ¿Quieres iniciar, hacer crecer o monetizar tu podcast? Saber todos los secretos de todos. Donde y cuando quieras. Les va a cambiar la vida. RSS.com. Almacenamiento, distribución y programación de tus episodios en un solo lugar. Hosteado y distribuido por RSS.com. RSS.com. Hacer podcasts de manera fácil.
Mientras las malas lenguas hablan de mi, las buenas me besan. Sabiduría en las redes. Porque conocemos de raíz a los especialistas. La mano peluda. La mano peluda. La mano peluda. La mano peluda. La mano peluda. El famoso enzo o barba del diablo como lo conocen en los lugares de lugar. Y pues ese es mi relato. Ese es mi relato Gina y Nacho. Interesante mi amigo. Eso del chale rojas. Vamos a darle seguimiento. Gina, ¿a cuantas generaciones habrá impactado la mano peluda?
Pues si, muchas, muchas etapas de familias que empezaron escuchándolo junto con su abuelita, los papás. Ahora los hijos, los nietos. Parece fácil, pero 30 años en la vida de una familia. Todo lo que ha pasado. Algunos amigos que ya no se encuentran en este plano físico. Pero que fueron los que indujeron a su familia a estar juntos. Gracias a esto que se ha formado ya en México y que ha sido referente en el mundo. La mano peluda es un clásico. La mano peluda es su propio egregor.
O sea lo piensas y dices, es que yo estaba en la secundaria cuando los comencé a escuchar. Y mira, ya pasaron 30 años y ya son ingenieros hasta con maestría. Beto, a saber Gina, la verdad es que puede haber de todo. Algunos que vivían en México y ahora ya han hecho una familia en Estados Unidos y ahí siguen. Claro. Incluso la tecnología Nacho. Como empezamos solamente con ese teléfono, te acuerdas de que le dabas con el disco vuelta para marcar el número. El diario famoso.
Y entonces también hemos sido parte de los grandes cambios que 30 años se han suscitado en el mundo. Y siempre estamos nosotros orgullosos de haber sido parte desde el inicio con Juan Ramón Sanz, con Rubén García Castillo. Todo lo que ha sucedido y todo lo que ha impactado en la mano peluda. Pero que ha sido la consecuencia de tantos amigos y relatos que cada noche van contando relatos. Aprovechando Gina una pregunta así muy muy personal.
A ti te hubiera gustado en vez de haber llegado a la mano peluda haber llegado a un programa de espectáculos o de deportes o de noticias. Ya después de tantos años Nacho no me ubico yo en nuestro lugar. Y quieras que no me impacta el decir 30 años. Nosotros ahorita estamos en la conducción pero todo ese tiempo que estuvimos también en la producción y que hemos vivido todo este proceso a lo largo de tantos años. Y me impacta el hecho que nos digan yo tenía cuatro años y ahora yo soy ingeniero.
Dices oye nosotros hemos estado todo ese tiempo aquí. Claro que hay algunos añitos de por medio pero siempre felices, orgullosos y sobre todo agradecidos y bendecidos de contar con tu apoyo. Eso es lo más importante. Bien contestado Gina. A ver tenemos una llamada. Tenemos alguien en la línea. Buenas noches. Buenas noches. ¿Con quién tengo el gusto? Con Luis Gerardo Farreira de acá de Chiapas. Bienvenido mi estimado Luis. ¿Qué nos quieres platicar?
No pues bueno fíjese desde cuando. Desde cuando he querido platicar. Años de los años escuchándolos ustedes. Perfecto. Y fíjense que esto no sucedió. Me sucedió a mí cuando estábamos pequeños creo. Me recuerdo más o menos como en la primer grado de secundaria. Estábamos aquí en la casa con mi mamá. Sí. Y íbamos con mi hermana. Nos empezamos a jugar de trencito. Estoy hablando como eso de las 10, 11 de la noche. Mientras que mi mamá planchaba y veía su tele.
Nosotros con mi hermana juguemos de trencito y vino mi primo que vive aquí enfrente de mi casa. Y este más pequeñito como de unos 6 años. Yo a lo mejor tendría yo unos 11 años, 12 años. Mi hermana unos 9 años, 8 años. Como diferencia de 2 años más o menos. Sí. Y empezamos a jugar, a jugar. Y yo como era el mayor dije salgamos a la calle y abrí el portón y salimos a la calle. Ya la calle estaba oscura. Y ya de cuenta que íbamos jugando. Niños no pasaba nada en nuestra cabeza.
Mi sobrinito, mi primito bien pequeñito. Cuando de repente salimos a la calle y como a media calle dimos vuelta. Escuchamos un grito horrible, horrible, horrible, horrible, horrible. Y en el momento de escuchar ese grito, un grito o alarido. Nos quedamos como paralizados al momento de escuchar ese ruido. En el primer grito que escuchamos, lo escuchamos lejos. Y volteamos y yo voltea a ver a mi hermana, a mi hermanita y a mi sobrinito, a mi primo.
Y todos ellos espantados y fíjense que a mí se me puso el cuerpo así como decimos aquí como piel de gallina. Sí, la piel chinita. O mucho más, sí, la piel china. Y mi hermanita me queda viendo y vuelve a sonar otro grito. Oye amigo, ¿pero qué tipo de grito eran? Digo nada más para ubicarnos porque es que el grito puede haber de varios. Pero este era como de horror, como de la llorona, como de gemido. Más o menos como era el grito o de dolor. Es como un alarido o algo así.
No sé, nunca lo he escuchado, nunca lo he escuchado otra vez, jamás. Entonces fue el segundo cuando el grito alarido o algo así. Pero pero un grito horrible, horrible. Nunca he vuelto a escuchar lo mismo. Nos salimos corriendo y mi mamá sale corriendo a toparnos hacia la calle. Y en eso mi mamá nos abrazó y nos y volvimos cuando ya mi mamá nos abrazó. Nos dijo otra vez, ay, eso es, le van pegando una señora y vuelve otra vez el grito horrible.
Y el perro teníamos, teníamos un chihuahuaño, un perrito chihuahua. Y abajo de la mesa se revolcaba y lloraba el perrito. Oye, fíjate cómo ya con esto contestaste mi pregunta, porque tu mamá dijo, le están pegando a una señora. Esto significa que el sonido era como de una mujer, no como femenino. Era de una mujer, era de una mujer, porque se escuchaba, se escuchó. Sí. El sonido o el alarido de una mujer se escuchó. Eso es. O eso es lo que yo recuerdo. Sí, amigo. O eso es lo que yo recuerdo.
Pero mi mamá nos abrazó y nos dijo, no, no, no, esa es una señora que llevan golpeando así como quiere. Lo quiso disfrazar, no? Sí. Y veíamos al perrito que como lloraba, daba vuelta solito el perro, como que no sé qué hacía abajo de la mesa y se revolcaba abajo de la mesa. Muy espantado. Y mi mamá se espantó sinceramente. Sentía la energía, no?
Sí, porque también mi mamá cuando nosotros los abrazamos y mi mamá está como fría, se sentía también ella y pasó y no, no, ese alarido, ese grito que escuchamos se me quedó muy grabado. Cómo no? Que ya tiempo después, este platicando con mi mamá, mamá, ¿te acuerdas de aquel? Sí, hijo, sí me acuerdo. Es la segunda vez que lo escucho. Me dijo, mamá. Bien decía yo le dije, mamá, pues estoy hablando que en ese tiempo yo tenía yo como 12 años.
Ahorita tengo 40 años y le digo mi mamá y todavía mi mamá vive gracias a Dios. Y le digo, oye mamá, ¿te acuerdas de aquel? Sí, hijo. Esa es la segunda vez que yo lo escuché porque cuando yo tenía como 13 años, ellos vivieron en un rancho, en una colonia. Y dice que se levantaban a las 4 de la mañana, 3 de la mañana a hacer este, a poner a hervir el maíz para que hicieran tortillas de maíz. Ajá. Y dice que escuchaban ellos ese lamento. Sí. Es igual, hijo, al que yo escuché cuando era yo niño.
Mira nada más. Oye, Luis Gerardo, dame un segundito, amigo, necesitamos ir a la pausa. No te vayas. El Miedo Fond sigue atentísimo, 55-2193-59-26. Las historias tienen muchas formas de contarse, pero solo una de comprobarse. Aquí en La Mano Peluda. Me dijo, hagamos cositas malas. Le eché limón en el ojo y se molestó. Sabiduría en las redes. Porque distinguimos al mundo sobrenatural. La Mano Peluda. Continuamos escuchando a Luis con toda la atención.
Así es, mi querido Luis Gerardo, escucharon un grito aterrador, todos se espantaron. Hasta el perro sintió la energía, la vibra, a ustedes no se diga. Y después dices que lo volviste a escuchar o algo semejante. ¿En eso nos quedamos? No, no. Nos quedamos en cuanto mi mamá nos comentó que ella lo había escuchado ese mismo alarido. Pero fue más pequeña cuando ella era más pequeña.
Sí. Dice que ella, en ese tiempo, yo creo, porque así decía, en ese tiempo, como que se daba más ese tipo de... de sonidos o no sé yo ahorita como... como son los relatos o no sé, ya no muy se escucha tanto como antes. Ajá, ok. Pero supuestamente mi abuelito le comentó que ese era el llanto o el grito de la muerte. O el llanto de la muerte. Sí. Entonces mi abuelito decía que también ellos lo escuchaban antes, lo escuchaban mucho.
Entonces yo le dije a mi mamá, sí, yo sabía yo mamá porque es algo que nosotros no sabíamos. Estábamos pequeño y en el primer grito o alarido que se dio. Sí. Y nos pusimos la pilchinita, ¿no? Claro, sí. No teníamos nada. Entonces yo lo relacioné mucho. Este es algo malo así. Y déjeme comentarle. Después de ese grito que escuchamos, como a los dos días. Sí. O al día siguiente. O al día siguiente de que escuchamos ese grito. Sí, amigo.
A la vuelta de la casa vivía una tía que decía mi mamá vamos a ver a tu tía. Ya eran como las ocho, nueve de la noche. En ese que vamos pasando, dimos la vuelta, da la vuelta aquí de mi casa en la cuadra. Escuchamos un señor que dijo, porque se escuchó un grito o un canto de una lechusa, ¿no? Y mencionó, ahí va, ahí va, alguien va a fallecer. Y dice mi mamá, y dice mi mamá, será, no creo. En el nombre de Dios, que nadie sea del vecindario. Al día siguiente, después de ese sí, falleció.
Bueno, vinieron a matar aquí a una tienda, mataron al dueño de la tienda. Pero cómo les llegó el aviso, no? Eso es lo que mi abuelito nos comentó. Primero es un llanto cuando es algo así. Bueno, es lo que él nos comentaba porque mi abuelito ya falleció. Es que primero se escuchó el llanto o el grito de la muerte, algo así no recuerdo bien. El grito de la muerte.
Y posteriormente la lechusa o el tecolote o no sé, pero el mismo señor, alguien va a fallecer, él acaba de cerrar su tienda y como hay un poste afuera en una esquina, hay un poste ahí, se quedó el recargado del poste y pasó la lechusa. Pues no sé si fue mucha casualidad o fue porque así pasa o no sé, así nos quedamos. Y lo tengo muy grabado ese lamento, ese alarido y lo escuchamos lejos. Haga de cuenta que lo escuchamos como en unos 500 metros escuchó ese grito. Sí, sí.
Después más cerca fueron tres veces que se oyó. Y nos quedamos espantados y desde ese entonces lo tengo muy grabado eso en mi mente. Y no he vuelto a escuchar otro. Pues sí. Otro lamento como ese. Casi te podría decir que se generó una especie de trauma, mi amigo. Un recuerdo ahí imborrable, no? Sí, desde la infancia no lo puedo borrar. Y ese grito alarido es lo que me quedó muy grabado que ya no lo he vuelto a escuchar y yo creo que no se lo deseo a uno, a nadie, no?
Que escuché eso, porque sí es horrible. Sí, desde luego, amigo. Fíjate que a mí también me quedó algo así, pero cuando vi la película, el libro de piedra, fíjate que no, no es tan fuerte la película, pero yo era muy niño y cuando la vi, no manches, me quedé traumadísimo porque sentía que Hugo, no sé si tú viste esa película, que Hugo estaba ahí viéndome, no, no, no, era un terror que yo sentía, pasé varias noches de pesadilla nada más porque yo estaba niño y es todo.
Te lo comento porque cuando tú eres pequeño, tu mente es muy abierta y puedes imaginar lo que sea. Entonces tú eras un jovencito, escuchaste ese grito, a lo mejor digo tú oyes el grito y dices, mira, está gritando, pero la reacción de todos, de tu mamá, del perrito, de todos y pues ya tú también tuviste reacción en música, no? Con la piel chinita dices, no manches, algo está sucediendo. Así es, así es, entonces a veces con mi hermano, ¿te acuerdas de aquel? Sí, me acuerdo.
Y le platicamos a mi primo que está bien pequeñito y diciendo, no, yo recuerdo cuando nos quedamos paralizados allá a media calle y él tenía como seis, siete años. Mira, si se acuerda, es algo que nos que nos marcó mucho ese episodio, es ahora o algo así por el estilo. Pero si era lo que quería comentar. Perfecto, mi querido amigo, muchísimas gracias Luis. Pues no sé si quieras agregar algo más, amigo. No, no, no, no, solo, solo es un excelente programa, lo se escucha desde tiempo, tiempo.
Te agradecemos. Desde que nosotros, yo empecé a escuchar lo de la mano peluda después de la prepa, porque aquí en la parte de nosotros vivimos en Chiapas no da esa la estación. Entonces yo cuando yo me fui a estudiar a la ciudad de Tuxla, empecé a escucharlo este programa. Sí. Y desde ahí se me quedó y los sigo siempre buscando en el Facebook, en el Internet. Con todos lados, amigo. Muchas gracias. En todos lados que seguimos ahí. Muchísimas gracias.
Pues aquí estaremos pendientes para cualquier otra ocasión que quieras participar en vivo. Pues eres cordialmente invitado y bienvenido será siempre mi amigo. Gracias igualmente y bendiciones. Gracias. Gracias, amigo. Buenas noches. Hasta luego. Bye. Ahí estuvo ya. Pues miren, pues sí, una experiencia cuando eres niño.
Alguien más, digo, no es el tema de la noche, pero ustedes saben que nosotros proponemos un tema y ya se puede ir abordando de diferentes formas o se pueden ir incluyendo historias, anécdotas, porque de eso se trata el programa, no? En sí es hacer un programa juntos entre ustedes y nosotros. Ustedes relatan, comentamos. Los que nos oyen también participan hablando de los mismos temas. En fin, este es un programa bastante abierto. El punto es de que participes.
Y así como nuestro amigo comenta, no? Yo tuve esa experiencia de niño, no sé si alguien más haya tenido una especie de trauma, no sé si se pueda contar como un trauma cuando era niño y que lo ha acompañado el recuerdo por toda su vida. Exacto. Mira, aquí tenemos a Antonio Jacuinde que dice, oigan, por cierto, hablando de generaciones, cuando es el aniversario de la mano peluda, el 13 de agosto. Grábelo ahí muy bien. 13 de agosto del 2025, 30 años de la mano peluda.
Oye, hablando de este charro negro, hay quienes creen que esta figura no es el alma de un difunto, de eso que se ha mencionado, que falleció, que era una persona que sigue vagando por que quiere avisar acerca de los accidentes para evitar que esto suceda. Sino que es un ente demoníaco que adopta la forma de un charro esto con la intención de atraer a sus víctimas. Con su elegante vestimenta y su imponente presencia, no son solo un señuelo para captar la atención de los incautos.
Algunos testigos han contado que al acercarse demasiado, el rostro del charro se torna cadabérico, o que sus ojos brillan con un resplandor rojo intenso, que obviamente no es normal. Muchas leyendas advierten que este ser busca engañar a quienes lo encuentran, le ofrece riquezas, favores o conocimientos a cambio de algo más valioso, que es algo intangible, el alma. Algunos dicen que si hay algo que no puedo tocar, que no puedo ver, pues va, ahí va mi alma.
En algunos casos, los que aceptan sus tratos desaparecen sin dejar rastro, mientras que otros cuentan que han sentido esa presencia, todo la definen, aterradora y un profundo escalofrío antes de poder huir. Ahí está, dice Gina, algo intangible como lo es el alma.
Es el alma intangible, pero es tan importante porque justo ahí en el alma es donde se asientan todas nuestras emociones, la tristeza, la angustia, la ansiedad, el temor, pero también ahí se asienta la alegría, la felicidad, la satisfacción, el amor. Y si tú te pones a pensar, imagínate que alguien se apodere del lugar donde se asientan tus emociones, entonces prácticamente lo tienen todo. Dice Ricardo Riveroi, ¿cómo puedo enviar un relato?
Buenas noches para todos los peludos maniacos, Gina y Nacho. Muchos saludos desde Michoacán, Morelia. Bueno, pues lo puedes hacer a través de nuestro MiedoFont. Puedes mandar mensaje de voz o un mensaje de texto o solo nos dices ahí, nos escribes, quiero contar una historia y con mucho gusto te regresamos la llamada. Así de fácil, es sencillo, no está tan complicado, así que te invitamos a participar con nosotros. Adelante. Hola, Gina, yo soy Nacho. Hola, amigo.
Quiero platicarles algo que me sucedió hace muchos años. ¿Qué pasó? Tenía yo como 14 años, en la actualidad tengo 66, voy a cumplir 65. Le estoy hablando hace como 50 años, se podría decir. Ok. Me pasó un caso, iba yo a la escuela nocturna en ese tiempo, la verdad era una escuela nocturna, y tenía que pasar yo por una huerta a llegar a un arroyo. Y al entrar al callejón, para entrar a la huerta, se me atrasó al frente una marrana, con unos marranitos chiquitos adelante de mí.
Y cerca, para vivir una huerta y otra, tienen los hilos de las cercas, se puede decir como a 10 centímetros, a 15 centímetros máximo. Y los puerquitos chiquitos se pasaban de un lado a otro, de un lado a otro de las cercas. Y yo cuando eso decía que era normal, pues tan chiquitos podrían caer por las aberturas de los hilos. Pero la puerca, puerca grandota, muy grandísima, y también se pasaba igual como los puerquitos, así de un lado y del otro. Y hijo de la seca, ¿cómo se sentían?
De espanto, pues me sentí que me jalaron así del cabello para atrás, así que ahí sentado, así, está un mango ahí por fuera de la cerca, ahí está ahí sentado el mango. Y como pude me levanté, como pude me levanté y me fui corriendo hacia el arroyo, para salir al arroyo. Ahora, en el arroyo había una ceiba, una ceiba no sé a cómo le llamar en otros lugares, una ceiba aquí, es una ceiba que da un bruto, como vos vosos parecen, este, higos, pero le llaman ceibas.
Ok. Ahí, al pasar por debajo de la ceiba, vi hacia arriba y estaba un hombre colgado así, la luna era bien clara, entonces lo vi debajo por debajo y estaba colgado, me miraba con esos ojos, nos ojos pelones y fue omero. Y hijo, otro, otro espanto. También, había que pasar al arroyo, bueno, no me quitené los zapatos ni nada, me crucé como pude, llegué a la casa con un calenturón, pero calenturón que es mero, No me tuvieron que ensalmar y bueno, iban a llamar al padre, bueno, que me hicieran.
Me rezaron y bueno, una cosa fea. Yo no sé, no sé por qué me pasó eso, pero me pasó. Esa es mi historia, esa es mi historia. Ay, disculpen, espero que les haya gustado. Ok, amigo, pues sí, espeluznante, sin lugar a dudas. Muchas gracias por compartir. Bueno, vámonos también a escuchar. Tenemos aquí mensajes que has enviado a través del miedofón y que por supuesto que los queremos platicar porque mira, por una parte aquí tenemos, espérame, es que esto se traba, pero tenemos.
Quería contar de una presa donde están unas puertas del tiempo, entras y sales muy viejito, como de 70 años, pero solo pasan seis o menos. Claro, es un portal. A través del miedofón nos encantaría que nos mandarás tu número para comunicarnos contigo. Y también aquí tenemos a Joel Vidal. Esta historia me la contó mi abuelo camino del rancho quemado a palos de rosa. Chontla nos íbamos caminando por una vereda, por esa vereda iba con mi abuela. En esos tiempos yo tendría como siete u ocho años.
Pasábamos por unas represas llenas de agua. Ya siempre que pasaba sentía que alguien me observaba y sentía una mirada. Corría a agarrar agarrarle la mano a mi abuelita. Me daba tanto miedo. Ya después, cuando tenía 12 años, mi abuelo me contó que en esa represa dicen que unos borrachos incluso veían el rancho quemado. Pasaron como a las 12 de la noche, pero en ese mes había luna. Ay, se corta, eh. El chiste que pasaron por esa represa y que al pasar por ahí ya no había agua. Estaba seco.
Se veía que había una fiesta, algo así como una feria. Había juegos mecánicos, gente en el baile, había un grupo tocando. Dice mi abuelo que él no quiso entrar, pero que el otro si entró. Y mi abuelo se fue al rancho. La otra persona se metió. El chiste que al otro día no llegó. Lo estuvieron esperando meses. Lo buscaron y no aparecía. Así pasaron seis años y al tipo ya lo daban por la mano. Se daban por muerto. Un día menos esperado. Piéneme.
Ah. El día menos esperado regresó este hombre al rancho. Todos se quedaron sorprendidos pues ya lo habían dado como fallecido. Pasaron seis años y cuando salió parecía que tenía 70 años. Su cabello era blanco, blanco. Todos se quedaron sorprendidos y le preguntaron ¿qué pasó? Él contó que había entrado a una cueva y que dio señas de lo que vivió dentro de la represa. Dice que él sintió que pasó una hora y no habían pasado seis largos años.
Ese era el relato de la represa con portal interdimensional. O quizá un portal que te duerme para después despertar. El hombre dijo que ahí toda la felicidad y que le dio por salir porque vio la puerta por donde había entrado. Estaba abierta, salió, pero para él sólo habían pasado algunas horas. Vaya pues estremecedor, Gina, impactante. O sea que si no hubiera visto abierto la puerta ahí seguiría. Así es, creo correcto.
Y fíjate nada más como hay portales que según cuentan se pueden abrir en algún momento. Pero para saber el momento específico es muy complicado. Todavía no se han hecho estudios o todavía no se revela información. Si se debe en algún periodo del año o en aquellas noches cuando hay luna llena, completamente llena. O cuando hay luna creciente todavía no se sabe porque no se puede aplicar aún una metodología. Para poder estar justo en el momento en que se abra el portal.
Necesitaban dedicar el tiempo para vivir en ese sitio o estar cerca del sitio para poder ser observadores. Y eso complica las cosas. Además que realmente los portales energéticos o del tiempo en algunos casos son difíciles de encontrar. Sin embargo, ¿hay quienes si han tenido el infortunio de toparse con alguno? Buenas noches, viene Nacho. Les puedo pedir por favor que se incluyen este nombre al grupo de escuderos para que le pongan en cadena de oración.
Maricela Hernández Hernández que se encuentra internada. Su estado de salud es muy grave. Les repito el nombre Maricela Hernández Hernández. También Francisco Alejandro Hernández Esqueda que se encuentra en la lucha para dejar el alcoholismo. Se llama Francisco Alejandro Hernández Esqueda para que lo incluyamos también en nuestro grupo de escuderos. También les vamos a pedir que si pueden incluir en sus oraciones a la señora María Esther Gómez Osterhaut.
Es la mami de Erika López que lamentablemente falleció. Esta oración va a ser por el descanso eterno de María Esther Gómez Osterhaut. Y también para Erika López porque está pasando un momento muy difícil. Erika López y su familia que dio de fortaleza en este momento difícil. Te mandamos un fuerte abrazo mi querida Erika. Sabemos que pues si es un momento en que estás sufriendo. Tú también reconoces que pues a todos nos llega nuestro momento.
Y a veces tranquiliza más el saber que alguien ya dejó de sufrir. Y eso también es amor amiga. El hecho de sentirte tranquilo cuando dices pues ya. Descansó en paz. Hizo toda una vida formó a sus hijos hizo una familia hermosa. Aquí estamos y siempre la tendremos en nuestro corazón. Mi querida Erika López te mandamos un abrazo sincero profundo fraterno. Que te dé consuelo mi amiga y también a toda la familia que seguramente. Pues están muy tristes esta noche por la gran pérdida que han tenido.
Un abrazo y que descanse en paz. Gina. Llegó el momento de despedirnos. Te agradecemos tu presencia y participación. Mañana te esperamos para escuchar juntos más relatos de lo paranormal. Que descanses que tengas excelente noche que Dios te bendiga. Soy Gina Áviles. Hasta luego Gina. Yo también me despido. Soy Nacho Muñoz. Agradecido con Dios y con todos ustedes. Porque juntos escuchamos buenas historias. Que tengan una estupenda noche. Que descansen. Y como decimos aquí. Cabot.
El programa se termina. Pero la investigación continúa. Aquí en. La mano peluda. Esta fue una producción de Grupo Fórmula.
