La Mano Peluda | Martes 17 de Junio de 2025 - podcast episode cover

La Mano Peluda | Martes 17 de Junio de 2025

Jun 18, 20251 hr 32 min
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Transcript

Grupo Fórmula, en tu plataforma de podcast preferida. Advertencia, las opiniones de los participantes y colaboradores no corresponden necesariamente con las del programa o la empresa. Si este programa es escuchado por menores de edad, se recomienda que lo hagan en compañía de un adulto. Porque nosotros hemos estado ahí. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. Porque conocemos de raíz a los especialistas. El demonio es una figura que ha aparecido en todas las culturas.

Y no es una figura cristiana. Documentaremos todas esas experiencias que no tienen lógica alguna con Georgina Avilés e Ignacio Muñoz. Llegó la hora de poner las evidencias sobre la mesa. Fantasmas. Voces. Apariciones. Psicofonías. Mitos y leyendas que rodean al mundo sobrenatural quedarán al descubierto aquí en La Mano Peluda. Desde la Ciudad de México, para todo el mundo, esta emisión de lo insólito y de lo que no tiene explicación lógica, pero que a ti y a nosotros nos apasiona.

Soy Gina Áviles y qué gusto que estés esta noche con nosotros. Hola, mis queridos amigos. Qué bueno que están aquí con nosotros cumpliendo esa tradición de escuchar historias de terror, misterio y suspenso todas las noches. Gracias por estar aquí. Yo soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes. Porque juntos tenemos una nueva oportunidad de introducirnos en el tema paranormal. Queremos tu participación a través de la multilínea 55 -5279 -2291 a la página

radioformula .com .mx y en Spotify encuéntranos como La Mano Peluda Grupo Fórmula. Recuerda que tú te puedes... Contactar con nosotros haciendo uso de todas las vías de comunicación disponibles para ti. Anota el siguiente contacto porque es nuestro WhatsApp. 55 -2193 -5926. 55 -2193 -5926. Ahí nos puedes mandar mensaje de voz. Saludamos a las estaciones en la República Mexicana que se unen con nosotros. Bienvenidos a esta noche

espeluznante. Las creepypastas reales nos muestran que aunque la mayoría de estos relatos provienen de la mente creativa de Internet, algunos están basados en eventos tan injetantes y trágicos que podrían hacernos dudar sobre la delgada línea que separa la realidad de la ficción. Ya sea que nos encontremos con historias de figuras fantasmales, experimentos oscuros o encuentros con individuos extraños, estas leyendas continúan dejando una marca profunda en la cultura moderna

del terror. Y nos recuerda que a veces lo más aterrador es lo que podría estar ocurriendo en las sombras de la realidad. ¿Historias de terror modernas basadas en hechos reales? Creepypastas. ¿Qué te parece el tema para esta noche? Como siempre, si eres fan de la temática, seguro lo vas a disfrutar igual que nosotros. ¿Qué historias de terror te han marcado más? ¿Slenderman? ¿El

experimento ruso? ¿O el hombre sonriente? Platica con nosotros si es que hay alguna de estas creepypastas, las mencionadas o las que no se han nombrado nunca, pero que te han dejado el terror en el cerebro. Esta noche me da mucho gusto enviarles cordiales y calurosos saludos a Gina y Nacho. Me presento con ustedes. Yo soy Lupita Sotelo, autora de la historieta titulada ¡Órale! Revelar la verdad, dando a conocer la realidad de la creación de la historieta y los obstáculos que

he venido enfrentando. Número tres, es inspirar a otros, mostrando que a pesar de los desafíos, es posible alcanzar la meta con fe, esperanza, perseverancia y dedicación. podamos tener algún reclamo o algún contratiempo. Mejor vamos a platicar contigo. Si es posible, desconocemos por completo la obra. Tal vez si tuviéramos un poco más de información, pudiésemos dar nuestro punto de vista. Exacto. Vamos aquí a tener tus datos y a checar para poder, como dice Nacho, dar una

opinión al respecto. Adelante con más audio. Buenas noches, Jenny y Nacho. Reciben un saludo de acá, de la parte norte del país, de frontera a Coahuila. Muy bien. Ya había mandado un relato hace un tiempo y hace poco volví a mis turnos de noche, entonces es turno que estoy escuchando los podcasts que tuve ahí atrasados de la mano peluda. Muy bien. Y quería comentar, bueno, quería contarles un relato que me sucedió hace dos, tres días creo, el tema era... árboles poseídos,

los espíritus en los árboles. Entonces, esto que voy a platicar me pasó a mí cuando tenía como unos ocho años. Pues ahí en mi casa éramos aproximadamente unos doce, quince niños que nos juntábamos a jugar, ya cuando se ocultaba el sol. Jugábamos a todo, ya saben, fútbol, a las escondidas, a las tries. Esta vez me acuerdo que estábamos jugando a las escondidas. Casi todos siempre andábamos descalzos porque pues

éramos niños, vaya. Me acuerdo mucho que mi abuelita me decía, ya cuando sea de noche no te subas a los árboles. Yo pensaba que lo hacía pues porque a lo mejor podía haber una araña, un animal, algo así peligroso para mí. Sí. Pues bueno, ese día no le presté atención. Estábamos jugando a las escondidas, entonces corrimos, que estábamos corriendo para ver dónde escondíamos, no queríamos que nos encontraran. Y cerca de ahí donde estábamos jugando había un árbol de naranja. Dije, pues

me voy a subir ahí. Corrí y empecé a trepar el árbol. El árbol tenía a lo mejor unos, no sé, tres, cuatro metros de alto. Yo me subí, pues se podría decir que unos dos metros, casi, sí, un poquito más arriba del piso. Y había poquita luz porque no había mucho alumbrado público en ese entonces. Me acuerdo que al subir escuché que mi amigo dijo, ya voy, listos o no, ya voy. Entonces traté de no moverme y no hacer ruido. Y al estar yo agarrado de las ramas, sentí como

que me pisaron la mano. O sea, así teniendo una rama agarrada, sentí como que alguien me pisó la mano con su pie descalzo. Entonces yo volteé y vi una figura, vi pues así una... figura, vaya, como si fuera una persona, o sea, como un niño, así en un tamaño no grande, no tosco, sino así pequeño, delgado. Lo que yo pensé, dije, bueno, esa debe ser uno de mis vecinos, debe ser uno de mis amigos. Pero no podía yo hablar ni gritar

ni nada porque pues me estaba escondiendo. Entonces, ya yo vigilando a como podía entre las ramas, vi que mi amiguito que nos estaba buscando se alejó ahí de la base. Como pude me bajé, corrí y me salvé y vaya, era el juego, llegar a la base, tocar y salvar. Entonces yo me quedo ahí esperando a que salgan los demás amigos, cuidando que no fueran a encontrar a mi otro amigo que supuestamente estaba arriba del árbol. Entonces yo vi que uno a uno los iban encontrando, que

uno a uno los iban salvando, pero nunca vi. que bajara el niño, según yo, que estaba ahí arriba del árbol. Entonces, ya cuando nos juntamos todos, ¿quién falta? No, ya no falta nadie, ya están todos, todos se salvaron, o no, a estas personas ya las encontré. Y le comenté a un amigo, que de hecho se llama Toño, le dije, hey Toño, pero a ver, ven, es que ahí donde estaba yo en el árbol, había un niño, y yo pensé que era uno de nosotros, o sea, no hablé, no le pregunté.

Pero yo vi claro cómo estaba ahí esa figura y me pisó la mano. O sea, yo sentí donde el peso y se sentía como si estuviera descalzo, vaya, como no tenía zapatos. Entonces yo, pues ya después de mucho tiempo, le platico a mi abuela y ella me dice, sí, lo que pasa es que los árboles sirven de refugio en la noche para ese tipo de criaturas, para espíritus. Entonces de ahí, de ahí que me decía, no te subas a los árboles en la noche, entonces. Pues yo quería compartirles esa historia.

Me acordé cuando salió el tema ese de los espíritus y los árboles. Nada más que no había tenido chance de mandar mi relato. Y pues eso es todo. Reciban un saludo. Qué buen programa. Muchas felicidades. Gracias. Y vamos por esos 30 y más. Sí, señor. Hasta luego. Hasta luego, mi querido amigo. Y si no importa que ha sido un tema pasado, aquí se puede retomar en cualquier momento. Vámonos a una pausa y regresamos. El Miedofón, 55, 21,

93, 59, 26. Todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos aquí en La Mano Peluda. No encuentro nada malo en ser inmortal. No me molesta que me consideren equivocado, pero como odio ser dañino. Sabiduría en las redes. Porque no todo tiene explicación lógica. La mano peluda. Continuamos. Estamos también, aparte de escuchar

tus relatos. Comentando acerca del tema que propusimos hoy, en la vasta red de internet donde se comparten millones de historias aterradoras a diario, existe un fenómeno que ha logrado cautivar a millones de personas también en el mundo, las llamadas creepypastas. Estos relatos que generalmente se presentan como leyendas urbanas modernas se difuminen de forma viral. cautivan a aquellos que buscan un buen susto, pero ¿alguna vez te has preguntado si estas historias son más que

simples invenciones? ¿Pueden algunas de ellas tener raíces en hechos reales? Por ejemplo, una de las más conocidas es... El caso de Slenderman, esta figura del hombre alto, delgado, sin rostro y con tentáculos que se extienden desde su espalda y que se ha convertido en un icono del horror digital. Esta historia comienza como una creación en un foro de 2009 y rápidamente se viralizó convirtiéndose en uno de los personajes más temidos

del internet. Sin embargo, lo realmente escalofriante Vino años después, más o menos en 2014, cuando dos jóvenes de 12 años en Wisconsin, Estados Unidos, le quitaron la vida a una amiga en un intento de complacer a Slenderman. Las pequeñas, que afirmaron actuar bajo la influencia de este personaje, llevaron a la víctima al bosque, donde ahí le arrebataron la vida. Afortunadamente, la víctima sobrevivió. Y las agresoras fueron

arrestadas. Pero este caso trágico puso en evidencia la peligrosa influencia que las leyendas de internet pueden tener en algunas personas. Aunque Slenderman es un personaje ficticio, este trágico incidente fue un recordatorio escalofriante de cómo los relatos de terror en línea podrían tener consecuencias reales y muy terribles. ¿Pero de dónde provienen? ¿Será que son solo imaginación de alguien que se inspiró terroríficamente? ¿O hay algún trasfondo

de ello? Por eso te pedimos que participes con nosotros y con mucho gusto abrimos micrófonos para ti. Hola, mi nombre es Esmeralda y hablo desde Monterrey, Nuevo León. Hola. Mis experiencias no han sido de gran impacto. Yo recuerdo que en mi niñez mi mamá solía bloquearnos mucho de esos temas. Y pues ya siendo yo adulta, analizando un por qué, llevo a la conclusión de que pues era un tipo de protección. Es una persona que con facilidad, somos muy miedosos, nos asustamos

con facilidad. Y entonces yo siento que eso fue como un tipo de protección. Y tal vez no es que no creamos, simplemente mi mamá prefería no creer. Sí, prefería mentalizarse a no creer y así nos educó a todos. Bueno, a mis hermanas y a mí. Entonces yo por eso a veces ya ahora caigo en cuenta y escuchando los relatos de los peludomaniacos, que me encanta por cierto escucharlos porque me hacen ver otra realidad que yo no he vivido tal vez como tal, como muchas personas que realmente

cuentan historias impactantes. Y no sé si sea bueno o malo, pero... Para mí es bueno porque, como lo menciono, sí suele asustarme muy fácil y sugestionarme mucho. Pero algo que sí me llegó a mi memoria ya analizando mi niñez y que recuerdo ahora con un poco más de claridad. Yo en ese entonces no le tomé significado paranormal, incluso solamente quedó en algo extraño. Pero yo recuerdo que tenía la edad alrededor de 8, 10 años. Vivíamos en casa de mis papás. Bueno, ellos siguen viviendo

ahí. Pero recién obtuvimos esa casa hace alrededor de 25 años. Me acuerdo que una noche estábamos acostadas mi mamá y yo. Y estábamos viendo la televisión. Era de noche y yo incluso recuerdo que yo ya estaba quedándome dormida, de hecho. Y me acuerdo perfecto que yo tenía una sábana sobre mí, estaba tapada yo con una sábana. Y yo cerré mis ojos y yo sentía que jalaban la sábana de una esquinita. Yo no sé si ustedes sepan cómo, o sea, si saben. ¿A qué me refiero?

Como cuando jalas una sábana solamente con dos dedos de una esquinita, así tal cual lo sentía yo. Y yo lo sentía porque yo al momento de tener mis ojos cerrados incluso sentía como la sábana bajaba. Yo me tapé hasta la cabeza completa y la sábana la sentí literal bajando desde la frente, bajando la nariz, la boca. Al grado que me destapaba toda la cabeza, pero se sentía el jalón o el

tirón de un pedacito, de una esquinita. Entonces yo me acuerdo que al momento de sentir que me bajaron la sábana, que me destaparon, yo asumí que era mi mamá. Y no le mencioné nada, solamente jalé la sábana nuevamente y nuevamente me tapé hasta la cabeza, intentando yo dormir. Por segunda ocasión, sentí exactamente lo mismo, el jalón de la sábana de un pedacito, de una esquinita,

e iba bajando lentamente por toda mi cara. Vuelvo a hacer lo mismo, jalo la sábana, me tapo completa, pero esta vez agarro la sábana y la aprieto con mi mano, tapándome toda por completo. O sea, me tapé por completo y no solté la sábana. Incluso la agarré con mi puño y la apreté para que en caso de que alguien intentara jalarla, pues no pueda, porque yo la estaba sosteniendo. Pero como cosa extraña, sentí el jalón de la sábana

nuevamente, pero ahora con más fuerza. O sea, la intención del jalón era destaparme y lo logró. O sea, realmente me destaparon. Y digo me destaparon porque, pues al momento de que yo sentí que me destaparon por tercera vez, yo me molesté y me acuerdo que le dije a mi mamá, ya deja de destaparme, me quiero dormir. Y mi mamá me vio con cara, incluso hasta se molestó y me dijo, yo no te estoy quitando nada, me dijo, yo estoy viendo la tele. Y yo le dije, es que me están destape

y destape, yo ya me quiero dormir. Le dije, me estás quitando la sábana. Y ella me dijo, estás loca, yo estoy viendo la tele y ni siquiera estoy tapada. Y era cierto, mi mamá ni siquiera estaba tapada. Y no se sentía que alguien se moviera como para estarme jalando la sábana, simplemente yo sentía que la jalaban de una esquinita. Y ahora que estoy grande y me vino ese recuerdo, fue un recuerdo que se me desbloqueó conforme iba escuchando historias, ya que yo los escucho

por medio de... YouTube Music o Spotify, podcast ya a lo mejor pasados, se me vino a la memoria y así de repente se me desbloqueó ese recuerdo perfecto. Y me acuerdo que yo le dije a mi mamá lo que me estaba pasando y vi en la cara de mi mamá como que un asombro, pero a la vez prefirió no discutir y solo me dijo, vuélvete a dormir.

Y recuerdo que me dormí, pero sí me acuerdo clarísimo que me jalaron tres veces la sábana y de esa manera, de una esquinita y con una fuerza increíble, porque la tercera ocasión que yo la agarré, me la jalaron con mucha más fuerza, como con la intención realmente de destaparme. Y fue algo que me sacó un poquito de onda en ese entonces, pero como era una niña, jamás me pasó por la cabeza que fuera algo paranormal. Hasta ahora que ya escucho historias con las que me identifiqué

y me desbloquearon ese recuerdo. Espero lo puedan pasar en vivo y a que alguien se identifique y me pueda decir a qué se debió o qué fue lo que jalaba mi sábana. Ay amiga, pues una energía que seguramente te estaba molestando. Y mira que sí lo logró, ¿eh? Por poquito. Te lías con un buen conflicto ahí con tu mamá y ya ni en cuenta cosas raras que suceden, amiga. Exacto. Hoy hablando de creepypastas, también en esta categoría encontramos la perturbadora historia

de la niña de la lluvia. Esta leyenda que comenzó a circular allá por el año 2012, 2013, que describe a una niña fantasmal. que aparece durante las tormentas y se dice que se trata de una pequeña que fue atrapada por un rayo en una noche hace años y que su alma quedó atrapada en la lluvia. Estos relatos cuentan que la pequeña aparece en lugares aislados, llorando bajo la lluvia y que su presencia es sinónimo de mala suerte

o incluso de una tragedia próxima. La inquietante historia es que en varias ciudades especialmente en zonas rurales, bueno, allá de Estados Unidos, se han reportado encuentros con personas que aseguran haber visto una niña bajo la lluvia. Entonces, se quedan extrañados porque a partir de que ven a esa pequeñita, sucede algo extraño o trágico días después. ¿Tú habías escuchado esto de una pequeña que murió bajo condiciones misteriosas y que hoy puede causar tragedias?

Es lo que se cuenta. Ok, pues estamos esperando. Mira, comenta nuestra querida Daniela Sofía Echanique. Sí vi esa historia. Están libres ya, pero se cambiaron el nombre. Gina, no sobrevivió la víctima. Comenta. Vamos al corte. Y regresamos al Miedofón. 55 -2193 -59 -26. Es hora de poner al descubierto lo que nos hace temblar, correr, gritar y sudar. La mano peluda. ¿Quieres anunciarte en este y en muchos otros podcasts? Escríbenos a este mail. A menudo extraño Japón. Frecuentemente planeo

volver a Tokio. Luego, una y otra vez, no lo hago. Sabiduría en las redes. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. La mano peluda. Continuamos relatos y experiencias de lo sobrenatural. Ahora nos vamos con el capitán que tiene un relato esta noche y te saludamos con todo el gusto. ¿Cómo estás? Pues escuchándolos como siempre. ¿Cómo se encuentran ustedes, amigos? Muy bien. Nosotros también con mucho gusto de recibirte y querer conocer esa experiencia. ¿De

qué se trata? Es una experiencia de Navidad. Un 24 de diciembre, no voy a decir el año, pero un 24 de diciembre, en el cual, pues, obviamente, pues invitamos a amigos, familiares, amistades muy cercanas de nosotros, cuando en ese momento éramos, ético, éramos porque éramos una familia. Sí. Entonces, pues, como todo mundo, ¿no? Ahora que vamos por unas chelas, pues vamos. Era muy tarde, éramos hablando como de las diez y media, once de la noche. Y vivíamos aproximadamente

en Chicolopa. Esa parte sí la puedo comentar. Entonces, pasando la noche o madrugada, todos nos vamos a dormir. Sí, vamos a dormir. De repente, como eso de las tres de la mañana, mi hijo, el más grande, empieza a aventar cerillos por la ventana del segundo piso. ¿Cerillos? Cerillos, sí, cerillos de madera, sí. Por su ventana, hacia abajo. Y esos brillos, ¿qué onda, no? No, pues déjame asomo. Y ahí va, ahí va el Capitán García. Ya hace la vuelta. No, pues era mi hijo. Parecía

hipnotizado. Parecía que no tenía facciones. Como que no estaba consciente. Como que estaba así, como que no era él. Y los prendía y los aventaba. Y los prendía y los aventaba. Y los prendía y los aventaba. Y yo, ¿qué está pasando aquí? Ya, subí por él, te quité los cedillos. Todavía lo arropé para que durmiera. ¿Le hablaste? Prácticamente descansando, se abre la puerta de enfrente. Y se sale uno de mis amistades hombres a huyar a la puerta. ¿A huyar? Así, literal.

Literal. Pero en las facciones faciales no había nada. O sea, no expresaba nada. Ni siquiera abría los ojos. Y yo, ¿qué vamos a hacer? Y mi esposa, en ese entonces, mi exesposa era una persona muy escéptica. No, andaba bien borracho o se admitió algo. Pues no. De repente sale otro de mis amistades hombres. Igual, hacer lo mismo. Y luego ¿qué hacemos? Sale y entra, más bien entra a la casa, saca una copeta de abuelos de

chavo. No, pues nada. Y vemos que en ese lugar, en el enfrente del domicilio, existe una virgen. O existe una virgen y hay pasto, o sea, natural. Sí. Y habían hecho un arreglo ahí. Y se ponen a bailar. ¿Qué está pasando? ¿Qué está sucediendo? Bueno. Decidimos que, no es más, la decisión fue extrema. Treta una sabana, los envolvemos y los metemos. Los metimos. En Cuando nos metimos, quedan dormidos profundamente. Y en el cuarto donde cohabitaba yo con mi pareja, en ese momento.

Sí. Empezamos ya a dormir. Y me dice, hay una sombra en la ventana. Yo no veo nada. No, que sí, que no. Escéptico yo, en ese momento. Trato de evitar esa parte. Sí. Se queda profundamente dormida. Yo en ese momento tomé, estaba tomando ya el sueño. Cuando siento que brinca y que me la empiezan a alocar. No, ella empieza a gritar como, pero sí, es que se fue únicamente. Horrible. Entonces la tomo cuando yo despierto. Bueno, cuando abro los ojos, más bien dicho. Ya se queda.

Y la cambié de lugar. Y yo me dormí en su lugar y en el mío. Y en efecto, en mis sueños de desprendimiento, veo esa sombra. Una sombra negra. ¿Tenía alguna figura humana? ¿O bulto? No. Era como un espectro. como si fuera un saco como de frijoles, pero negro. Y ese espectro sí sonreía, pero no tenía ninguna palabra. Ojos no tenía. Y él creía que

se le aventaba. A mi exesposa. Entonces, cuando yo también, usted sí les he platicado, cuando yo también me he desprendido, y en ese momento me desprendí, se llevó una tonda que no supo y quién hizo el mal. Entonces, prácticamente lo corrí de ese lugar. Y los demás no sabían que había sucedido toda, toda, toda la madrugada. Ahora sí que la noche y madrugada. Y estuvo fuerte, realmente sí estuvo fuerte. Y pues, ¿cómo atacaron a varias personas de esa manera? O sea, ¿dijeron

que quería hacer mal? Yo pienso que sí. Y pues, Oye, ¿y después pudiste comentar con tu hijo? O sea, no tuvo conciencia de nada. Durmió, o sea, a lo mejor lo tocó un ángel o no sé, pero ya no existieron más. Posiblemente quisieran molestar a alguien más de nosotros o la gente tenía envidia o alguna situación. Porque nosotros en ese momento pues éramos un poquito más pudientes, pero no le envidiamos nada a nadie. que le invitábamos al vecino, que era otro vecino de enfrente, el

de al lado, el de atrás. No teníamos asistencia. Pero sí estuvo muy fuerte esa noche. Estamos hablando por ahí de hace casi 20 años. Mira, 20 años han pasado, pero tú lo tienes claro. Ahorita que lo estás comentando, son temas que no se olvidan. Tenemos cerca naturaleza, ríos, cerros. Hay mucha gente que trata de enlazar todas las situaciones. Lo único que creo, y lo saben ustedes muy bien, es que la mala negatividad y la energía negativa de uno para otro es real.

Es la prueba constante de que siempre se les ha reiterado y les he comentado esa parte. Ahorita no se puede dar cuenta. Ok. Sí, entonces pues, por eso me gusta. Y además, ahora sí que salí del hervido desde hace cinco días. Estaba en el hospital otra vez. Ay, mira, pero qué bueno que ya estás nuevamente en casita. Ya estamos de regreso y hay que escuchándonos como siempre. Me da mucho gusto que tenga muchísimo audiencia. Y eso es una bendición. Y pues como siempre les

he dicho, tengo mucho que contarles. Y me encanta estar también diciendo mis experiencias, comentándolas y narrándolas de cómo debe ser. Pues nosotros te mandamos un abrazo, nuestros mejores deseos y bendiciones para que tú te sigas recuperando. Y agradecemos que estés aquí con nosotros cada noche. Muchísimas gracias. Gracias, amigo. Al contrario, gracias a ti. Nacho, un abrazote. Igualmente, amigo. Saludos. Que tengas bonita

noche. Bonita noche. Eso es. Un saludo para el capitán que siempre nos platica historias interesantes. Ya llegó por acá mi querida Elma, Carlitos Solvera y David Núñez, que está también con nosotros comentando y saludando a todos los asistentes. Sí, nosotros aquí poco a poco los vamos también nombrando para que sepan que sí los estamos leyendo. Estamos atentos a lo que ustedes comentan. Los audios también que nos están enviando y los relatos

que quieren contar en vivo. Exactamente. Y adelante pues vamos a continuar con más de esos mensajes que ustedes se animan. Y aquí están. Hola, muy buenas noches amigos peludomaniacos. ¿Cómo están? Espero que todo esté muy bien con estos días lluviosos. Soy su amigo Oscar Reyes. Bienvenido, brother. La vez pasada le relaté... Lo que nos sucedió a un compañero y a mí en el estado de Guerrero. No sé si recuerdan del caballo grande

negro. Oh, sí. Bueno, pues en esta ocasión les voy a compartir algo que me pasó cuando yo tenía aproximadamente como 15 años. Pues bueno, yo fui otro muchacho de los tantos que tuvo la carencia paterna. Mi padre falleció cuando... Yo tenía la edad de 13 años. Entonces yo me quedé solito con mamá, mis hermanas y mi hermano. Pues cada quien vive el dolor como cree, ¿no? Como siente que es lo correcto. Entonces mis hermanos se

fueron y me dejaron con mi mamá. Mi mamá estaba recién operada de la columna, le quitaron una hernia en un disco. Entonces estaba en cama. Entonces yo me acuerdo que... Pues yo como que me estaba haciendo medio bajito, como que andaba en la calle a muy altas horas de la noche y estaba en esa etapa de rebeldía. Entonces, para lo que nos alcanzaba a rentar era un cuarto muy grande que lo dividíamos con cortinas. Era la sala, la cocinita y la cortina y dividía la cama de

mi mamá. Enfrente de la cama la mía y pegado al ropero así en medio de las dos. Digo, pegado a la pared, en medio de las dos estaba el ropero. En ocasiones mi sobrino, el más pequeño, se iba a quedar con nosotros. Él en esos tiempos tenía como unos seis años aproximadamente. Pues bueno, yo esa noche recuerdo que llegué algo tarde a casa. Llegué algo tarde. Entonces, me acuerdo que mi mamá me empezó a regañar. Y yo como todo adolescente tonto, empecé a contestarle a mi

mamá, ¿no? Yo me acuerdo que le dije, ya déjame en paz, mañana me regañas. Entonces yo me acuerdo que me acosté en mi cama, en posición así como dicen, posición fetal, ¿no? Entonces yo escuché primero como si alguien estuviera hablando abajo de mi cama. Pero pues yo pensé que era mi mamá la que me seguía regañando, ¿no? Yo me moría de sueño. En eso siento como el dedo menique del pie derecho me lo jalan. Dije, ha de ser mi sobrino, porque luego llegaba y quería jugar,

¿no? Y yo me acuerdo que sentí su manita, sentí su mano, y le dije, ya, estate quieto. Y la aventé con el pie. Pues otra vez, perdón, es que no desvelaron. Y me volvió a jalar el dedo menique. Cuando yo le vuelvo a dar una patada, yo sentí que era su mano. Entonces, de repente, yo como estaba acostado de lado, sentí como me rasguñaron desde la nuca hasta la espalda baja. Sentí así

como si fueran tres clavos, así fuerte. Entonces, yo lo que hice es que me acuerdo que me aventé hacia el piso y me empecé a arrastrar así como de, pues así, ¿no? Como perrito. Me empecé a arrastrar hasta pegar con mi espalda con el ropero. Y le dije a mi mamá, mamá, mamá, prende la luz. Y luego se paró y ¿qué te pasó? Y me vio ahí y prendió la luz. Y le dije, me acaban de rasguñar la espalda. Digo, préstame un espejo. Y yo me acuerdo su cara de mamá al verme la espalda.

Fue de asombro. O sea, no creía lo que estaba viendo. Yo me vi en el espejo y eran como tres rasguños así bien profundos. Porque hasta se veían inflamados así en mi espalda. De repente estábamos viendo lo de los rasguños y mi sobrino, el que se quedaba con nosotros, le dijo a mi mamá, él le decía a mamá abuela, mamá abuela, hay una señora sentada en la mesa. Le recuerdo que era un cuarto solo, que lo dividíamos con

cortinas. Entonces teníamos nuestra mesita con cuatro sillas y ahí mi mamá y yo vimos a una señora que estaba sentada, se estaba riendo por lo que considero que me había hecho y mi mamá se empezó a... Empezó a rezar, ¿no? Empezó a rezar el Salmo 91, si mal no recuerdo. Entonces yo me acuerdo que nos acostamos los tres en la misma cama y nos abrazamos, ¿no? Y mamá rezando y pues nos ganó el sueño. Y ahora estoy de acuerdo,

despertamos. Recuerdo que le dije a mi mamá, mamacita perdóname, ya no vuelvo a llegar tarde a la casa y ya no te vuelvo a rezongar. Y santo remedio. que ya no me pasaron ese tipo de cosas durante algún tiempo. Yo tengo esa facilidad de ver o escuchar cosas que mucha gente no, que muchos escépticos no. Entonces luego se tachan de loco, ¿no? Pero bueno, ese es mi relato del día de hoy. Espero les agrade. Tengo muchos más

relatos que compartirles conforme a... Pues sí, casi toda mi vida he tenido carrera policial. Entonces sabemos que andar en la noche en las calles es muy arriesgado en todo sentido. Pero bueno, les mando un fuerte abrazo, amigos peludomaniacos. Los escuchamos acá desde Ixtapaluca, Estado de México. Eso es, ¿no? Pues va un abrazo de regreso, mi querido amigo. Qué bueno que te animaste y

pues nos narraste esta historia, amigo. Fíjate que hablando de estas creepypastas, ya mencionábamos a Slenderman, que ha sido tan influyente que se han producido varias películas sobre él, basándose en estas situaciones reales que ya mencionamos, a pesar de que la película, por ejemplo, la del 2018, así titulada Slenderman, Fue muy controversial debido a su temática, subraya esta penetración

de la leyenda en la vida real. El fenómeno de las Slenderman imitaciones en varios países, después de que la historia se hiciera popular, se han reportado incidentes de pequeños que intentaron imitar al personaje, bien sea en comportamiento o en rituales, algo que... Pues nos deja claro el poder y el alcance de esta leyenda a través de internet. Y vaya que causó muchísimo miedo, mucho terror. Y pues vamos a seguir platicando al respecto. Adelante. Nacho, saludos. Hola amiga.

Mi mamá me contó una anécdota. Soy de Puerto Escondido, Oaxaca. Mi mamá me contó una anécdota en la cual me platicó que... En Laguna Sechacagua, una mujer caminaba a las orillas de la playa. Sí. Entonces, una ola la alcanzó y la arrastró, pero la ola era como una mano y la empezó como a azotar, a pegar. Entonces, un lanchero, creo que la vio, el lanchero tenía un machete. Entonces se acercó, la auxilió, le pegó con el machete a la ola, a la mano y la ola se fue. Esa mano

se deshizo. La mujer se quedó ciega. Nadie sabe por qué el mar atacó a la mujer. Saludos. Estoy un poco nerviosa. Esta es mi primera vez que participo. Sí, amiga. Muchísimas gracias. ¡Órale mi querida Casandra! ¡Muchas gracias! ¡Buena historia! Cuando por primera vez nos cuentan un relato, muchas veces nos dicen es que estoy nervioso, nerviosa, pero a partir de que se dan cuenta que es muy sencillo, volvemos a tener contacto con ustedes y eso nos gusta muchísimo.

Desde luego que sí, mis amigos, vamos a saludar a quien va llegando con nosotros en la emisión, Claudia Fernández, bienvenida a la clau, Catalina Aguilar, que nos está acompañando esta noche ya desde hace rato, ¿verdad? Luis Medrano, saludos, y mi querida profe también está participando, como siempre, muy entusiasta. Sí, también Rebebón Tuardosky, Alejandra López Newman, está también Anselmo Insunza. Bueno, poco a poco deseamos mencionarlos. Edgar Davila, a todos. Y queremos

sobre todo tu relato. ¿Qué nos puedes decir de comentario también de las creepypastas? Vamos a despedirnos de las estaciones en la República Mexicana, donde solamente nos transmiten una hora. Los esperamos mañana. Y en el resto de la República del mundo entero, continuamos después de la pausa. 55, 21, 93, 59, 26. oculto se pone al descubierto aquí, en La Mano Peluda. Somos Gina Áviles y Nacho Muñoz. Escucha La Mano Peluda

donde y cuando quieras. Noticias, deportes y espectáculos en tu plataforma de podcast preferida. Grupo Fórmula, abriendo la conversación. Has abusado, pero ahora estoy desabusado. Sabiduría en las redes. Porque tenemos mucho que decir. La mano peluda. Continuamos recibiendo tu comentario acerca de las creepypastas. ¿Te atreves a conocerlas sabiendo que podrían estar basadas en hechos

reales? Bueno, estamos esperando que nos hagas tu comentario, pero sobre todo, no importa el tema del que sea, tienes una experiencia, repórtate. Gina y Nacho, espero que se encuentren bien y a todos los peluditos. Bueno, es que mi sobrina hace 15 días, bueno, ella dice que mucho tiempo antes, Dice que se le perdía mucho su dinero, o sea, nada más su dinero, porque ella tiene una tienda de abarrotes. Y en su tiendita de abarrotes tenía una cajita donde iba echando

todo el dinero de sus ventas. Y ahí la iba echando, pero dice que la dejaba, la cerraba y la dejaba. Y dice que luego habían días en que ella buscaba el dinero y ya no estaba nada de dinero. O sea, todo el dinero que se quedaba, todo el dinero se lo llevaban. Y pues ella, si mi sobrina y su esposo, pues se imaginaban que eran a lo mejor las niñas, sus sobrinas de mi sobrina. O sea, que a lo mejor las niñas se agarraban el dinero, pero dicen, ¿pero cómo es posible que se lleven

todo el dinero de la tienda? O sea, no, entonces, pues no dijeron nada y así pasaron los días hasta que apenas mi sobrina, en la otra semana, dice que se acostó y que eran como las, pasaito de las dos. Y dice que escuchó como que medio que despertó entre sus sueños y escuchó que en su tienda movían su caja de dinero. Y dice, ay, dice, ¿quién sabe qué cosas eran? Pero dice, mamá, vuelve a dormir. No le hizo caso, pero siguió escuchando cómo movían y movían su dinero.

Entonces ahí ya fue cuando le cayó de extraño y agarró y se paró. Abre su cortina y se va para su tienda y ve a un niño, es un niño chiquitito. Dice, está paradito, pero estaba, dice. O sea, de la tienda, de las ventas de su tienda, dice,

estaba agarrando el dinero. Entonces yo lo quedé mirando, o sea, dice, pues me quedé como pasmada al ver, pues, a ese como un niño, dice, pues chiquitito, dice, chiquito, pues, de estatura muy chiquita, dice, y estaba agarrando el dinero, pues sí me quedé pasmada y lo quedé mirando, dice, y cuando ese niño se dio cuenta que lo

estaba lloviendo, dice, él se quería ir. dice, el niño se quería ir, pero no se podía ir, dice, no sé por qué, dice, será de que yo lo estaba viendo, dice, pero no se quería ir, el niño ahí estaba, dice, y hacía por irse, o sea, como que quería desaparecer, dice, pero no podía, dice, y hasta se, como que se ponía nervioso el niño que veía a ella, dice, y no se podía ir, dice, hasta que cerré mis ojos, dice, y a la hora que cierro mis ojos para que se fuera, dice, y ahí

fue cuando se fue. Pero ella sí lo vio, pero dice que sí vio cómo se llevaba el dinero. Entonces dice que ya se había llevado, pues sí, mucho dinero. O sea, todos los días que se le perdían, se llevaba todo el dinero de su caja, o sea, de sus ventas, de la tienda. Y dice que no se llevaba otra cosa, solamente se llevaba el dinero.

y la niña, bueno, mi sobrina tiene una niña como de dos años, y ella también lo ve, porque dice mi sobrina que antes, que le cayó de extraño, porque dice que la niña jugaba y le hacía, y se reía y le decía, no, no, no, no, porque todavía no habla muy bien la niña, que tiene como casi dos años, y dice mi sobrina, pues está raro, porque como que yo veía que jugaba con alguien y le platicaba. pero nunca había yo visto que platicaba con ese, dice mi sobrina, un duende.

Dice hasta que mi dinero se empezó a perder, a perder, dice, y otras cosas de valor o así que tuviera yo, dice, otras cosas pues no se perdían, nada más lo único que hace es llevarse el dinero. Y por eso me cayó a mí de extraño que a la hora de que ella lo quedó mirando, el duendecito no se podía ir. O sea, aunque él se desesperaba así a por irse, no se podía ir hasta que ella dijo, pues voy a cerrar mis ojos a ver si se va. Cuando lo cerró fue cuando el duendecito

desapareció. Y pues ya, pero ya supo quién se lleva el dinero. Y de la otra historia que les iba a comentar, que esperaba que pues volviera a pasar para tener pruebas, es que en la casa, esa es la casa de mi mamá, hubo una semana en la que... mamá tiene tres gatos y y no tiene perros, nada más tiene gatos. Y mi mamá estaba, mi mamá muele. Entonces, dice que estaba moliendo y llegó el gato y se se metió al cuarto, pero dice que como que veía, pues no le tomó importancia.

Y el gato se empezó a como a convulsionar y a ser muy feo y se retorcía. Entonces, mi mamá dice, ay, dice, ya se está muriendo el gato, creo que lo envenenaron. Entonces, que agarra mi mamá al gato. y que lo va a dejar abajo de un árbol de pirul, que está ahí en el patio de la casa de mi mamá. Dice, no, dice, después cuando vi otra vez el gato, este, se volvió a, pues sí, ya recuperó, ¿no? Y ya regresó y ya andaba bien. Y mi mamá dice, pues quién sabe qué le

pasó. Y ya el otro día, otra vez, pero ahora ya no le pasó al gato que le había pasado, sino que fue a otro gato de mi mamá, o sea, otro pachoncito,

ese gatito. otra vez hizo lo mismo, y mi mamá ahí sí como que dice, ay, dice como que esto sí ya no está tan normal, dice porque el gato le pasó, le volvió a pasar lo mismo, entonces volvió a agarrar a mi mamá y lo volvió a ir a dejar ahí a la sombra, donde está el árbol, porque es el único árbol de pirul que tiene, lo fue a dejar, y ya después otra vez volvió a recuperar ese gato, pero ya fue otro gato, y ya lo, y pues

ya dice, quién sabe. a ver qué cosa decían de agarrar, a lo mejor traen aire o agarran aire, pero aquí lo raro era que llegaban y venían bien los gatos, pero nada más se acercaban a la casa de mi mamá, o sea, ya entraban y era cuando les empezaba a pasar eso, o sea, como que se se retiraban, se volteaban, hacían muy feo, y pues ya pasó, y al otro día, o sea, al tercer día, llega un

perrito de la calle, ¿no? Un callejero, uno de esos como ratoneros, llega y como mi mamá luego deja tortillas para que se las coman los perros que llegan, la dejó, pero ese cachorro que llega y que se acerca para la casa, agarra unas tortillas como duritas y mero se acerca y jala la tortilla y hizo lo mismo que les pasó a los gatos. Y entonces mi mamá que llama a mi cuñada y que le dice, ven, dice, mira al perro, dice, ni es de nosotros,

dice, mira también ya qué le está pasando. hacía lo mismo y pues ya que agarra a mi cuñada y dice pues ahora lo voy a dejar acá fuera de la casa dice ahí por el lado aquí dice porque pues ni es nuestro perro dice se muere no los van a reclamar dice pues ahora hay que se quede dice pero dice mi mamá pues que te van a reclamar dice si es callejero dice ajá dice ahora ahí dice ahí lo voy a dejar dice ahora pobre perro que se muera y pues ya verá donde lo vamos a dejar al perro

y pues ya lo agarró mi cuñada y lo fue a dejar ahí afuera atrás de la casa, o sea, en la banqueta. Y mi mamá dice, pero sí se nos hizo raro que hizo los mismos síntomas que le pasó, que se retorcía, como que convulsionaban y hacían feo. Y entonces mi mamá dice, pues se me hizo raro que también un perro que no es de la casa que llegue y que le pase eso. Entonces ya fue cuando lo sacó mi cuñada para atrás de la casa en la

banqueta. y después al poco rato el perro se recuperó, o sea, ya estaba bien, y que agarra el perro, se levantó, medio mareado, y corrió, o sea, se echó a correr, mejor se fue de la casa, y desde ahí ya no se ven, bueno, el perro ya no se ven, o sea, ya no viene mucho ese cachorro, o sea, ya es muy raro que llegue a ir a la casa de mi mamá. Pero eso fue lo extraño. O sea, que fueron tres días seguidos y tres animales diferentes les pasó lo mismo. Y esa era mi duda. O sea,

¿por qué pasa eso? ¿Cuál es el problema que lo esté causando? Porque pues sí, yo siento que en mi casa sí hay cosas muy negativas. Y pues eso es todo. Y pues muchas gracias y espero y les... Ahora sí que les guste la historia que les estoy redactando, que pues sí nos han pasado. Pero pues yo supongo que como ya nos hemos acostumbrado a ver cosas, pues como que ya se nos hace como normal. Y pues saludos a todos, cuídense y que Dios los bendiga. Muchísimas gracias mi querida

amiga. Pues mira, todo va cuadrando, ¿verdad? Seguramente ahí hay alguna energía. Se manifiesta que inclusive han visto un duendecillo. O por lo menos es la actividad del duende la que ha generado. Imagínate que se desaparezca el dinero. Tenemos a alguien en la línea. Buenas noches. Hola, buenas noches. Hola. ¿Cómo están? Bien, amigo. ¿Con quién tengo el gusto? Con Toño. Toño, bienvenido. ¿Desde dónde? Guanajuato. Eso es, mi querido amigo. ¿Nos quieres compartir alguna

historia? Sí, claro, tengo varias, pero ahorita le contaré una que me sucedió. Ok, a ver, somos todo oídos. Sí, lo que pasa que estuve, no sé si la soñé o no sé, pero vi a la Llorona. Era un día común y corriente y estaba terminando de ver una película. Apagué mi tele y me acosté. De repente escuché el lamento, pero no sé si como que en mi sueño me levanté y vi por la ventana.

pero no tocaba el suelo, no tocaba el suelo, era como una especie de bruma, no sé, le logré ver las manos pálidas, así como gris, no sé, con su pelo negro, negro y tenía un velo, pero hasta ahí eso fue todo lo que vi y al día siguiente pues le pregunté a mi cuñado, a la familia de mi esposa y sí la escucharon y pues eso es todo. Ok, una experiencia que seguramente te dejó impactado, ¿no brother? Claro, claro, claro, Sí, porque no había hablado nada de terror ni nada. No pasaba

nada por mi mente. Pero sí me saqué mucho de onda. ¿Cómo no? Mucho, mucho de onda. Oye, aguántame tantito, mi querido Toño. Necesitamos hacer una pausa. No te vayas. El Miedofón. 55 -2193 -59 -26. Conocemos la leyenda y la hacemos realidad. La mano peluda. ¿Quieres iniciar, hacer crecer o monetizar tu podcast? Saber todos los secretos de todos. Donde y cuando quieras. ¿Les va a cambiar la vida? RSS .com Almacenamiento, distribución y programación de tus episodios en un solo lugar.

Imagina qué piensas. ¿Te sientes como si fueras tú? Sabiduría en las redes. Porque conocemos de raíz a los especialistas. La mano peluda. Continuamos escuchando tus experiencias, seguimos con Toño. Todo se veía igual, real, pues. Y cuando me asomé por la ventana, pues vi pasar a la llorona. Sí, sí, sí. O sea, lo que te impactó, mi amigo, es que fue tan real que no sabes si fue sueño o fue un hecho que sí pudiste ver con tus propios ojos, ¿no? Exactamente, exactamente. Pero vi

todo, o sea, la calle, todo, todo. O sea, como si fuera, o sea, todo real, pues. O sea, todo se vio real. Y al día siguiente, pues, comentamos ahí en la casa y, pues, mi cuñado la escuchó también. Entonces, pues, ya me saqué de onda. Pero no estaba lloviendo ni nada de eso. Era un día normal, normal, normal. Pero sí, sí fue algo que me impresionó al ver a la mujer. Porque no tocaba el suelo, no se le veían los pies. No se le veían los pies nada más. Las manos.

Y su vestido blanco, un vestido sencillo, una batita y como un velito. Nunca le vi la cara, nada más su pelo negro. Como si con ese hecho de que no se le ven los pies nos estuviera mandando el mensaje de que es un ser que ya no pisa nuestro

suelo, es decir, que ya no pertenece. este mundo, en esta realidad sin embargo por alguna razón se sigue manifestando claro, claro también me pasó algo extraño antes de bueno este es con mi patrón antes de morirme tuve un vínculo con mi patrón muy muy cercano de que por ejemplo era un fin de semana y él no podía estar sin mí me mandaba a hablar y ya iba yo a su casa íbamos a ver, él tenía vacas, íbamos a ver sus vacas, perdón, de cerros, de engorda, con sus

caballos, porque él se dedicaba a entrenar caballos, y así era todo, de lunes a domingo era mi vida con él, y me aconsejaba mucho que vea que ya le gana el trabajo y todo eso. Antes de morir él... A dar cuenta, ese día me acuerdo perfectamente, estaba lloviendo recio, recio, recio el 27 de diciembre del 2013. Nunca se me va a olvidar. Estaba lloviendo recio, recio, recio y pues yo en mi casa estaba dormido, ¿no? Y clarito vi cuando él llegó en su camioneta a mi casa, o

sea, te digo que todo fue como real. A mi casa me pitó, pero él estaba vestido con su traje de charro y todo así, ¿no? Y me pitó y me gritó, Antonio. Y yo salgo, pero yo como que me estaba vistiendo con un traje de charro negro, pues, de gala, ¿no? Y salgo. Y él tenía una costumbre que cuando yo no me apuraba para irnos a comer, me dejaba. Y él se iba y pues ya yo me iba caminando

a su casa, ¿no? Sí. de charro y yo también me despierto cuando yo ya al querer salir a subirme a la camioneta me deja y empecé le dije espérame don Lupe espérame porque eso se llamaba él y yo llorando yo iba llorando yo iba llorando yo iba llorando y me despierto llorando y ya pues mi esposa me decía ¿qué tienes? ¿qué tienes?

no le digo es que soñé con don Lupe y ya fue cuando ella me dijo te tengo una mala noticia y esto es lo otro y ya fue cuando me dijo que había fallecido Había fallecido en la madrugada mi patrón. Como si se hubiera despedido, amigo. Exactamente, exactamente. Un gran vínculo afectivo que tuviste con tu patrón, que de hecho, así como lo escucho, que él se mostraba contigo más que como un patrón, como un amigo, ¿no? Claro,

claro. Obvio, notó en ti que le guardabas todo el respeto porque para ti era una persona con jerarquía. Claro, claro. Y era mi ídolo. De los que yo me dedico de mi trabajo, era mi ídolo. Sí, lo admirabas. Era su fan. Sí, sí. Oye, ¿y por qué murió? Pues ya estaba grande de edad el señor. Ya estaba grande ya. Y tenía pues una enfermedad. O sea, pues las enfermedades y todo. Ah, ya, ok. Pues sí, amigo, pues qué cosa tan triste. Pero, por otro lado, ese gran detalle,

¿no? De que, de cierto modo, te avisó. Yo creo que tu esposa sabía lo que tú apreciabas al patrón. Que, no sé, no te dijo antes que ya había fallecido, ¿no? Hasta que, pues, no le quedó de otra. Sí, me desperté así viajando. O sea, ella ya sabía, sí. Y ya nada más me dice, te tengo una mala noticia, pero... Me dice, te vas a poner como loco, que no sé qué. Digo, ¿qué pasó? Pero ese día estaba lloviendo recio, compa. Y ya me dijo, acaba de fallecer tu patrón. Y pues ya me quedé.

La verdad, te voy a decir sincero, no lloré así que digas así. O sea, como que con llanto de culpa, ¿no? No, no lloré. Me quedé así como que, no sé, en shock. Como que no lo podía creer. Pero sí, ya después con el paso del tiempo, pues sí, sí me dio, me agarró la depresión bastante, me agarró la depresión bastante, pero pues salí de eso, o sea, como que el apoyo a mi familia y todo y ya, pero sí, sí como tardé como tres años con la depresión. Como que superar el luto.

...consejos que me daba... ...y pues que... ...y pues me animo yo solo... ...porque pues el trabajo... ...a lo que nos dedicamos... ...no es un trabajo fácil... ...y este... ...pero... ...ya no... ...¿cómo te diré?... ...eh... ...no, no te creo... ...o sea, no lo sueño... ...ni nada de eso... ...pero como que a veces... ...como que lo escucho, ¿no?... ...estoy trabajando... ...y como que escucho... ...que me está dando un consejo... ...o algo así... ...no sé si esté loco, ¿no?...

...no, no sé... ...la verdad no sé... ...pero si este... un vínculo muy muy muy fuerte mucho muy fuerte y eso que no era nada de su familia ok no pues si vamos no necesitas mira a veces a los amigos se les quiere más que a la familia digamos que los amigos dios te los pone y ahí los puedes ir cultivando a la familia pues de cierto modo quieras o no nacieron de la misma madre y quieras o no Se tienen que aguantar. Pero los amigos. Es algo que uno procura. Entonces.

Es la familia que uno elige. Es la familia que uno elige. Por realmente. Por realmente. Fíjate que sí. Como. No fui de muchos amigos. No sé. No sé. A mí me gustaba. Como que juntarme más con la gente. Más grande. Más. Ya. Con los señores grandes. Fue. Sí. Me gustaba. No me gustaba andar con los de. Con los de mi edad. Fue. Y casi. tengo así amistad después de... O sea, sí tengo amigos, pero también no considero casi a la gente como amigos, ¿sí me entiendes? Es raro, ¿no?

Los amigos son raros. Pero sí, sí, eso me pasó con este señor. También me ha pasado... He vivido muchas cosas. También te voy a platicar algo, no sé si tenga tiempo. Adelante. Con los entierros. que salen y todo. Esto también tuvo así como que me quedé en shock. Estábamos en un rancho y no sé, ya era de noche, no era tarde, eran como las ocho de la noche, nueve de la noche, no sé. Pero más o menos esa hora era. Entonces estábamos un grupo de personas y yo estaba como

enfrente de un pilar. Pero en una de esas, no sé, muevo mi cabeza y veo una flama de fuego, pero en medio de la flama la silueta de una persona que iba caminando. La No sé si me explique. no se veía la flama. Y le digo a una persona, le digo, neta, le digo, en serio, vi algo, vi una flama de fuego. Y ya fue cuando dijeron, es un entierre, que no sé qué. Y una persona, supuestamente su mamá era curandera, por no decirle bruja, pero curandera. Y me dice, vamos a ver, vamos

a ver, a ver qué quiere, que no sé qué. tenía 15 años. Ya le ronca, ¿no? Pero yo tenía como 15 o 16 años. Y fuimos a ver y era para el tiempo de calor. Esto que te platico me pasó en Tabasco. Me pasó en Tabasco. Y en un pueblo que se llama Nacajuca, Tabasco. En eso me pasó ahí. Ya no hace frío y empezó a hacer como frío y salía humo de la boca. Así como que la temperatura bajó bastante. Oye, mi querido Toño, aguántame tantito. Otra vez nos llegó la pausa. No te vayas.

El miedo sigue listo. 55, 21, 93, 59, 26. Las historias tienen muchas formas de contarse, pero solo una de comprobarse. Aquí en La Mano Peluda. Creo que eres mi hermano, ¿pero lo eres? Yo creo que eres mi hermana, ¿pero lo eres? Yo creo que todos somos hermanos y hermanas, ¿pero lo somos? Sabiduría en las redes. Porque distinguimos al mundo sobrenatural, la mano peluda. Continuamos y vamos a seguir escuchando el relato. Así es, ¿ahí estás Toño? Sí, aquí estamos, aquí estamos.

Perfecto, adelante mi amigo. Ah, y te decía, fuimos y la verdad no se veía nada y la luna estaba clarita, clarita y el aire soplaba recio, pero hasta chiflaba el aire así. Lava el aire. Pues iba nervioso, iba nervioso. Y la persona que supuestamente su mamá era curandera, empezó a decir maldiciones y cosas así, ¿no? Pero no salió nada, no salió nada. La verdad no se manifestó

nada, nada, nada. Y de regreso, te digo que en el pasto salían chispitas como cuando el cigarro, cuando quemas el cigarro y quitas el... O sea, se veían así rojitas, así como el cigarro. Cuando se va gastando el cigarro, ¿no? Ajá, sí. Así se veía. Así se veía. Y yo del padre, de los nervios, ni el padre, el padre nuestro se me olvidó. Ajá. Se me olvidó y me temblaba la mandíbula como si hubiera, o sea, hacía un friazo, pero

eso sí, hacía un friazo, hija. Y en Tabasco, pues no, no, no, no se hace el frío como acá en Guanajuato. Claro. Y este, y esa experiencia me quedó, pero yo llego a mi casa, se lo platico a mi abuela y me regaña. ¿qué andas haciendo?

y me platican una historia de mi bisabuelo de mi abuelo con mi bisabuelo porque también ahí en Tabasco se da mucho eso de la brujería de los brujos que en aquellas épocas decían que había brujos que se convertían en ave y que los niños ya no podían salir en las noches porque se los robaban y todo y me platican esa que un compadre del papá de mi abuelo Y era brujo, de los que se convertían en, como le dicen, nahuales, ¿no? Sí, nahuales, correcto. Ajá, según que se

convertía en eso, pues. Entonces, en un terreno del papá de mi abuelo había un árbol de mango. Sí. Y ahí también salía una flama de fuego, decían. Entonces fueron a ver la flama de fuego, a hacer un ritual para que se manifestara el espíritu. Y resulta que le piden el alma de un primogénito al papá de mi abuelo. Y pues el señor dijo que no. Y dicen que se hundió la tierra, se hizo lodo y se hundió. Y pues ya no fue ambicioso el papá de mi abuelo. No fue ambicioso en ese

aspecto y vivieron su vida normal. Esa historia me la platicó mi abuelo y te lo platico porque a mí ya después me pasa algo similar. ¿Cómo? Acá en Guanajuato. ¿Por qué? Porque yo ya estaba casado, yo ya estaba casado y en un rancho, pero acá en Guanajuato son haciendas viejas, son haciendas viejas, son cascos de haciendas de la revolución y todo eso. Imagínate también, a lo mejor en esas haciendas habrá muertos. o algo así, enterrados

ahí, no sé, no sé. Entonces, resulta que en el rancho de un compañero, de un amigo, salía una flama de fuego. Yo nunca vi nada, yo nunca vi nada, pero un niño, un niño decía que veía un charro, un charro, decía un hombre con sombrero, pues decía, pero era el hijo de un compadre mío que llegábamos ahí a ese rancho pues a convivir y todo, ¿no? Pero ya en las noches dicen que al niño le daba calentura y que decía que veía a una persona allá. Y así fue yo, la verdad,

incrédulo, ¿no? Y todo eso. Cuando ya de repente me explicó, oye, Toño, tú crees en esto, lo otro de acá. Digo, sí, sí, sí, creo en Dios y existe la maldad y todo. Ya me dijo, ¿sabes qué? Vamos a hacer un ritual y esto, lo otro. Para ver si nos dan el dinero, que no sé qué, que no sé cuánto. Yo, la verdad, incredulón también. Pues vamos, yo dije, no, alguien va a hacer un espectáculo

y esto y el otro, ¿no? Y se forman un aro, hacen con cal, hacen un círculo y en medio de la cal ponen una velita, hacen un ritual en latín y empieza el aire a soplar. Sí. Y en vez de que se apagara la vela, se hace un remolino. Y yo la verdad no me puse en oración ni nada. porque la verdad estaba incrédulo. La verdad estaba con un ojo cerrado y con el otro abierto. Y yo clarito vi cómo se hacía la vela. La verdad me

empecé a espantar. Y en medio del círculo con la vela estaba el papá del compañero y su hermana. Ahí estaban. Pero no me acuerdo por qué estaban ahí, ahí en medio del círculo. Y la verdad me da pena contarlo, pero al que metió la espalda No me digas. ¿Por qué? No sé, o sea, yo estaba incrédulo, la verdad, yo estaba incrédulo. Yo me burlaba porque yo decía, alguien va a hacer el show, ¿me entiendes? Porque yo decía, no, esto es puro cuento y todo, decía yo entre mí.

Y la verdad, yo a la verdad sí no vi nada, pero platican que supuestamente le viste como un... salió una lenguota y todo, lo que sí recuerdo que la voz me cambió, pero no como de las películas así fuertes, sino como que volvió voz de mujer, así me pasó, porque yo sí me acuerdo todo lo que decía, que adoraran a un demonio, me acuerdo el nombre del demonio, Rabadán, algo así se llamaba el demonio, y que adoraran a ese demonio que les iba a dar riqueza, poder, fama y todo eso,

pues así. Yo nada más ya después grité, ayúdeme. Y yo en mi mente pues empecé a rezar, rezar, rezar. Y me salió una saliva, o sea, una saliva verde. Y ahí pues sí, la verdad sí quedé espantado. Quedé muy espantado y todo eso. Hablé con mi mamá y pues mi mamá pues me dice, oye, ¿qué andas haciendo? Como mi mamá cree en Dios y todo eso. Pues me metí en oración y todo eso. Llegaba con una señora de ahí de Guanajuato. Esa señora tiene

un don. como de liberación, y pues me rezaba la señora, era católica la señora, es católica todavía porque todavía vive, y me rezaba y todo, y como que, pero sí hubo un tiempo como que de exhalación, pienso yo, pero como que nunca sentí nada así paranormal, nada, pero sí, sí, lo veía en mi vida, así como que el plan que quería hacer no se me daba, hasta que pues ya, gracias a Dios, ahorita vamos por buen camino en mi trabajo y todo, pero sí tuve que... así que hacerme muchas

liberaciones y todo eso. Cambiar también un poco mi estilo de vida y todo eso de creer más en Dios, pues. Ajá. Creer más en Dios. Sí, sí. Y llevar más tu fe. Ajá, ajá, la fe. Pero sí, sí, sí me gusta escuchar. Soy fan de la mano peluda. Muy bien. Todos los días. No me puedo dormir si no escucho un programa, pues. Exacto. Y eso fue lo que me pasó paranormal. me ha pasado paranormal allí, aquí en Guanajuato, así, así. Ok. Y en cuántas sesiones te quitaron eso que traías adentro,

ese espíritu? Fíjate que no, no era como, o sea, no sé, o sea, nunca, ¿cómo te diré? Nunca hice

cosas, o sea, ¿cómo te diré? No me pasaba cosas así, este, mira, lo que me pasaba era que de cuenta que me iba, por ejemplo, me pasó algo así curioso en una hacienda vieja también, en Querétaro fui a hacer un trabajo allí en Querétaro y me dejan dormir en un cuarto pero en una hacienda vieja también me regalaron la medalla de San Benito de hecho la aporto todo el tiempo la medalla de San Benito pero recuerdo que ese día se me cayó la medalla y no la encontré y pues ya era

de noche y pues ya me dispuse a dormir y que alguien se me subió en la cama donde estaba yo, pero como que soñaba a la... Nada más era una sombra lo que veía. No veía yo cara ni nada, pero quería yo moverme y no podía. No podía. Quería gritar y no podía hasta que rezaba el Padre Nuestro y se quitaba esa sensación. Como dos o tres veces me pasó eso. Bueno, de lo de la sesión que me decía usted, Fui como dos o tres ocasiones con la señora. Pero la señora

me decía que rezara mucho el Salmo 91. Que rezara mucho y todo eso. Y que ya no se hubiera metido en esas cosas. Que no creyera en eso de la muerte, en la santa muerte. Nada de eso me decía la señora. Y pues empecé a ir a misa, pues, a hacer los domingos a la misa, íbamos a la misa yo y mi esposa y mi hijo, pues, íbamos a la misa y todo. Y yo fue que me empecé a sentir bien, o sea, pues, se empezaron a dar las cosas, como que

la salvación se fue, este, ¿cómo se llama? Se fue quitando, pues, y pues empezó a fluir el trabajo y todo eso. Pero me platicaron, o sea, me platicó, pues, la señora. que también en allá donde me fui a meter ahí con esa persona, pues a lo mejor hicieron algo, porque también esas personas se fueron de la noche a la mañana para arriba, no de la noche a la mañana, pero sí. Muy rápido. Ajá. Ascendieron muy rápido. Ajá,

exactamente. Entonces me dicen que a lo mejor también me quitó un poco, me quitan un poco mi... Mi carisma, pues, mi esencia, pues. El brillo, pues, algo así me explicó la señora. Porque, por ejemplo, yo soy una persona que platico con todo mundo, pues. O sea, soy amiguero, o sea, trato de ganarme a la gente, pues. Y hubo un tiempo, pues, que, pues, no... Muchos problemas con otras personas. Me hacían mucho de problemas,

o sea, como que de enemigos, pues. Pero yo decía, me caigo mal o qué onda, pues, me pasaba eso, pues. Pero ya después de que la señora, pues, me fue haciendo eso, pues, me aconsejaba, pues, de que no a todo mundo tenía que platicarle uno por los planes, pues. Claro, no, no, no. Ajá, platicarle tus planes o que ven contentos, pues, hasta por eso te envidia la gente, pues, ¿no? De que ven contentos con tu familia, aunque no

traigas dinero, pero, pues. te ven pues así que contento eso es lo que me explicaba la señora pues y la señora me decía pues que que ella trabajaba pues con Dios y que ella me o sea trabajaba mi luz pues ella ella pues o sea trabajaba mi luz y todo y algo que me impresionó que que me decía a través de un vaso o sea me decía que pusiera una veladora y que la quemara todo ¿no? o sea una veladora un vaso limpio y una veladora, me

la tenía que pasar por todo el cuerpo. Y lo que me impresionó una vez fue que me reveló el nombre o las iniciales de una persona, o sea, se fue revelando de una persona que me cerraba puertas, porque ya de cuenta que yo le ofrecía mi trabajo a otra persona, le decía, hola, mi nombre es Julián Tetral, te mando videos de mi trabajo, dame la oportunidad de trabajar contigo y de mostrar mi trabajo. Y ya me decían, ¿le podemos pedir referencia a culanito y tal? No, sí, adelante.

Y este, pero ya después ya no me, ¿cómo se llama? Ya no me, ya no me, ya no me contrataban. ¿Sí me entiendes? Sí. Me decía, Toño, te felicitamos, pero este, sigue le echando ganas, sigue le echando ganas. Para el otro año te damos la oportunidad, para el otro año te damos la oportunidad. Y yo me quedé así. Y, y decía, ¿por qué? O sea, ¿por qué pasa? Entonces, luego descubro, le ofrezco mi, voy, ofrezco mi, pero ya me habían dado la.

las iniciales de la persona, ya me habían dado las iniciales, el nombre de la persona y todo, y luego le ofrezco mi trabajo a otra persona y esa persona me dice, oye, Junalito Estal me dijo que no te dio el trabajo, así, así, y recuerdo de lo de la inicial y dije, ah, era este Chao, y ahí fue eso, fue lo que me impresionó, pero por mi mente no me pasaba, ¿sí me entiendes? No, no me pasaba, o sea, o no quería yo creer que fuera esa persona. Porque pues yo nunca tuve

un roce con esa persona, sí me entiendo. Era por envidia. Ajá, ajá. No, no, pero yo, o sea, no sé qué me podía envidiar él si él era una persona exitosa. Y me entienden el aspecto de que su papá fue exitoso y por el trabajo a lo que nos dedicamos. Y por consecuencia, pues él ya le quedó todo en bandeja de plata. Y sí, sí me entiende. O sea, no, no, no, no. Pues que a lo mejor tú sabes hacer cosas que él no, mi

amigo. Pues no sé, pero realmente él es una persona que realmente nunca ha batallado en el aspecto de qué es pasar hambre o andar fuera de tu tierra. O sea, no sabe de lo que es batallar. Entonces, cuando yo me di cuenta de que era esa persona y todo eso, pues le reclamé. Le reclamé, pero... esos son ya más personales el problema, ¿verdad? Pero sí me sacó de onda que me dijeron quién era la persona. O sea, me daban las iniciales, pues, y yo me quedé así como... Pero se descubrió

todo, pues. Y yo pensaba que era otra persona, ¿me entiendes? Sí, sí, sí. O sea, a lo mejor es esta persona el que me está diciendo, pero no era esa persona, era otra la que salió así. Pero te sacas de onda con esos trabajos, pues. Me saco de... Pero de ahí ya me... Ya la persona me dijo, no, ¿sabes qué? No guardes rencor, no, nada de eso. Tú haz tu trabajo, te estoy ayudando con las... Gracias a Dios, dice, te estoy limpiando

tu camino, esto y lo otro. Y ya. Y ya, pues, me ha ido fluyendo el trabajito, pues, me ha ido el trabajo y los proyectos que yo buscaba, que yo los buscaba, solito me llegaron ahorita. Muy bien. Muy bien. Así es. Sí. Ese fue mi... Pero me gusta... ¿Cómo que se está yendo tu voz, amigo? ¿Algo hiciste? Ah, te digo que... Digo que esa es la consecuencia de meterse en los rituales, pues. Sí, claro. Dice uno, ah, jugando, jugando y todo eso. Pero las malas energías,

aquí te las traes, la verdad. Así es. Esa ha sido mi experiencia. Y algo muy importante, mi querido Toño, lo que dijiste, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha, inclusive ese es un pasaje bíblico, y hay que ser discretos, hay que ser humildes, y pues no, no, no debes saber la mano izquierda lo que hace la derecha, porque eso también podría trabajar en tu contra, mi querido amigo. Mi Toño, muchísimas gracias, brother, por toda esta historia que nos platicaste.

Gracias por acordarte de aquí, de tu programa La Mano Peluda. Y pues esperemos que no sea la última vez que charlamos, amigo. Sí, sí, sí, ojalá y no me pase muchas cosas malas. Claro. Pues eso es una experiencia que me pasó. O sea, gracias, gracias por escucharme y todo. No, con gusto. Pero gracias a Dios ya estamos bien y todo eso, ¿no? Muy bien. Pero sí, sí, sí, sí, fueron cosas paranormales que he vivido, pero de ahí en fuera ya no me ha pasado, la verdad

ya no me ha pasado nada de eso. Muy bien, perfecto Toño, pues aquí estaremos pendientes para una próxima intervención tuya. Gracias, gracias, gracias por escucharme. Al contrario mi amigo, que tengas bonita noche. Igualmente. Ahí estuvo nuestro querido Toño, qué de historias, eh. Mira, aquí también, respecto a todo lo que nos contó, ha habido comentarios. Anselmo Insunza puede ser un duende irlandés. Ok. Ok, bueno, pues sí. Es bueno tener también esos puntos de vista para

estarlos comentando. No, y algo que me parece muy relevante, como un punto a destacar, ¿no? No sé si a ti te ha pasado. Que tu patrón, imagínate que tu jefe te aprecie tanto. Que te busque, que te invite a tu casa, que conviva contigo, que se acorde de ti, que te considere un amigo y pues que sea recíproco, ¿no? Que tú también lo sientas a él como una especie de amistad entrañable. Qué padre, ¿no? Es difícil, pero ya vemos que

no es imposible. Hola, buenas noches. Me gustaría compartirles algo que me pasaba con la amiga. esta señora leía las cartas y hacía radiomancias con cuarzos. Entonces una vez estaba haciendo una lectura de radiomancia con uno de los cuarzos y me pidió que eso lo pasara y me acoge un cuarzo medio transparente. Y en cuanto yo toqué el cuarzo, este se hizo negro. O sea, se hizo completamente

negro. Y también pasaba que cuando yo llegaba a esa casa y ella estaba en sus lecturas de cartas y eso, Me decía que ya no podía leer las cartas porque yo había llegado. Y siempre que tenían velas y eso, en cuanto yo entraba o se apagaba la lumbre de la vela, se iba hacia la dirección donde yo estaba. Nunca me dijo por qué o qué era lo que sucedía, pero sí me pasó varias veces. Al hecho de que cuando yo iba a ver a esa ex y ellas estaban ahí, pues de plano no entraban.

Nos íbamos a dar la vuelta al parque o cosas así. Saludos. Gracias. Saludos amigo, muchas gracias a ti. Y hablando de estas creepypastas, no podemos dejar de lado la llamada Jeff the Killer. Esta se convirtió en un fenómeno viral, muchos jóvenes crearon versiones de esta figura, ya sea a través de disfraces, videos o historias.

Pero este tipo de imitaciones suelen ser presentadas como relatos que han provocado cierta confusión, donde los lectores o aquellas personas que ven estos videos llegan a cuestionar si este personaje es ficticio o basado en un caso real. Y este tipo de fenómenos de oculto alimentan la fascinación por la figura y se les dibuja, yo creo, la línea entre la ficción y la realidad. Gina, nos vamos. Como cada noche agradecemos tu presencia, tu apoyo, tu participación, tus relatos. Mañana

tenemos nuevamente una cita. Que descanses, que tengas excelente noche, que Dios te bendiga. Soy Gina Aviles. Hasta luego Gina, yo también me despido. Soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes porque juntos escuchamos. Buenas historias. Que tengas una estupenda noche. Que descanses. Y como decimos aquí... Cabot. El programa se termina. Pero la investigación continúa. Aquí en... La Mano Peluda. Esta fue una producción de Grupo Formula.

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