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El demonio es una figura que ha aparecido en todas las cúbicas, y no es una figura cristiana. Documentaremos todas esas experiencias que no tienen lógica alguna. Con Georgina Avilés e Ignacio Muñoz. Llegó la hora de poner las evidencias sobre la mesa. Fantasmas, voces, apariciones, psicofonías, mitos y leyendas que rodean al mundo sobrenatural, quedarán al descubierto aquí en...
La Mano Peluda. Desde la Ciudad de México, para todo el mundo, esta emisión de lo insólito y de lo que no tiene explicación lógica, pero que a ti y a nosotros nos apasiona. Soy Georgina Avilés y que gusto que estés esta noche con nosotros. Hola, ¿qué tal? ¿Cómo están? Buenas noches, gracias por acompañarnos una vez más en esta emisión donde vamos a platicar de lo increíble y también de lo sobrenatural. Porque de lo que es natural en todos lados se habla mucho.
Yo soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes porque juntos tendremos una noche impactante. Queremos tu participación a través de la multilínea 55-5279-2291. La página RadioFórmula.com.mx y en Spotify. Encuéntranos como La Mano Peluda Grupo Fórmula. Claro que te invitamos a participar con nosotros a través de nuestro WhatsApp. Mejor conocido como El Miedofón. 55-2193-59-26. Ahí nos puedes mandar mensaje de voz o de texto.
Saludamos a las estaciones de la República Mexicana que se unen con nosotros. Ciudad Guzmán Jalisco, Ciudad Juárez, Coatzacoalcos, Culiacán, Durango, Guadalajara, Guerrero, Hermosillo, La Paz, Baja California Sur, Los Reyes, Michoacán, Huetamó, Michoacán, Mazatlán, Monterrey, Poza Rica, Tabasco, Tijuana, Torreón, Querétaro. Y en Estados Unidos, Georgia y Las Vegas, bienvenidos a esta noche espeluznante.
Y les agradecemos su compañía en este horario un tanto cambiado, pero es por el bien de la transmisión así que esperemos pasar unas noches tenebrosas en este nuevo horario. Depende de la ciudad donde nos escuches. Dentro de las misteriosas leyendas vampíricas de los Balcanes, los vampir emergen como fascinantes criaturas híbridas, sirviendo como guardianes entre los mundos de lo humano y lo vampírico.
Las historias de los vampir están entrelazadas con las relaciones prohibidas entre vampiros y mujeres mortales. Según la mitología, nacen de la unión de un padre vampiro y una madre humana, siendo estos seres únicos reconocidos por sus características distintivas. La dualidad de lo que se refleja en sus rasgos físicos y habilidades sobrenaturales. Descripciones que van desde cabezas grandes y cabello oscuro, hasta cuerpos sin sombra o con marcas en la espalda.
Añaden esto a un toque místico en su apariencia. Su capacidad para detectar vampiros invisibles y sus habilidades físicas superiores los convierten en cazadores respetados cuyo propósito es proteger a los humanos de los vampiros. Hoy, los vampir, cazadores de la eternidad, seres malévolos. Ok, ¿qué tal el tema? Yo sé que muchos hemos escuchado alguna historia que tiene que ver con vampiros. También, por supuesto, la literatura da señales de la existencia de algunos.
A ver, tenemos mensajes y queremos escucharte a ti, queremos escuchar tu voz, tu opinión. Y hoy vamos a empezar en Acapulco. Ya está con nosotros, Yasméle, buenas noches, ¿cómo estás? Buenas noches Gina, buenas noches Nacho. Un gusto de volver a saludarte. Saludos a mí. Igualmente Gina, quiero contarles un pequeño relato que sucedió en la familia. A ver, atentos vamos a estar. Bueno, resulta que antes del huracán, unos dos meses antes, falleció un tío.
Sí. Y sus hermanos, mis otros tíos, no lo sabían, sino que él falleció unas horas antes de que llegara un búho a la casa de ellos. Y lo atraparon. Para ese búho, era un búho pequeño, porque le tomaron fotos. Sí. Y yo antes de, no les quería decir, sino que primero ellos me dijeron, mira, atraparon. Llegó un búho de la nada, lo atrapamos, me lo enseñaron en las fotos y me sorprendió. ¿Por qué? Sí.
Y, ok, pasó. Hasta el otro día, me vuelven a hablar, yo todavía no les decía que había fallecido su hermano. Me dicen, se fue, se escapó, no sé cómo se fue, o sea, lo metieron a una jaula y de la nada desapareció. Ajá. Y es ahí donde les dije, John, ¿saben qué? Pues falleció su hermano y yo creo que se fue a despedir, se manifestó en forma de ese búho. ¡Oh! Fíjate, es que mucho se ha dicho de estos animales cómo pueden ser, no portadores de la muerte, sino que avisan de algún fallecimiento.
Esto se ha creído a través de mucho tiempo y en este caso quizá pudo hacer así, ¿verdad, Yasméle? Sí, así lo sentí yo porque nadie le quería decir a sus hermanos. Mis tíos ya están grandes, tienen 75 años, tenía muy miedo que al decirle, pues, pasaría otra cosa. Sí, se pusieran mal ellos. Así es, entonces, pues cuando vi lo del búho, yo les dije, ¿saben qué? Dice, es que ya se nos fue.
¿Cómo se nos fue? Ellos nunca supieron cómo. Lo metieron a la jaula y ahí lo dejaron y al otro día muy temprano desaparece. ¡Uy! Explicablemente. Así es. Es ahí donde yo tuve el valor de decirles, ¿saben qué? Pues ese búho era mi tío, este Arsenio, porque acaba de fallecer unas horas antes. ¿Cómo lo tomaron ellos? Pues no lo podían creer porque mi tío le había dicho a su familia que no les dijera que estaba enfermo ni que se iba a morir.
Y la familia no les dijo nada. Entonces ese búho fue él a despedirse. Ok, fíjate, esto podría haber sido que él tenía ese último pendiente, ¿verdad? Quiero pensar que esa fue su forma de despedirse de mi tío, ¿no? Sí, de su hermano. Increíble, pero hay cosas inexplicables. Nuevamente lo volvemos a reiterar. Nos pasan cosas que no tienen explicación.
Así es. Y por eso precisamente nos reunimos porque aquí todos los que creemos de este tipo de situaciones extrañas, que no podemos explicar, pero sabemos que ocurren. Sí, Gina, la verdad, igual con el huracán, no sé si las personas que han hablado que son de Acapulco coincidan conmigo, pero cuando fue el huracán se escuchaba tan feo, tan terrorífico, Gina, parecía que el diablo andaba suelto.
Terrible. Literal. Fíjate, Yasméle, que también nos han platicado amigos que nos hablan de Acapulco que en la madrugada, antes de que este huracán Otis se presentara, que escucharon ruidos extraños en el cielo. ¿Tú percibiste algo? En el cielo no, pero sí fueron ruidos que nunca los había escuchado. O sea, cuando llueve no escuchas como cae la lluvia, cuando hay truenos, pero cuando comenzó el huracán entró Acapulco a las 11 de la noche.
A las 11 de la noche empezó a entrar y tardó tres, cuatro horas. Horrible. Una cosa como si el diablo estuviera metido dentro de cada casa. Las puertas se abrían y se golpeaban, las ventanas se quebraban. O sea, era una cosa desesperante. Los animales, yo tengo gatos, tengo perros, mis gatos lloraban. Imagínate Gina, tres gatos llorando. Los tenía abajo de la cama, los tuve que sacar, los metí, los subía arriba de la cama.
Todas las casas, y va a haber gente que no me va a dejar mentir, se inundaron de agua. No podíamos dormir, estábamos asustados, eran cosas que nunca habían pasado en toda mi vida. Esto no. Oye, en ese momento que todo estaba pasando, que no entendían, ¿tú qué pensabas en esos instantes? ¿Lo relacionabas con un huracán o con algo más terrorífico? Yo dije, se va a perder, Acapulco se va a perder. ¿Esto te lo pregunto? Porque así no lo han dicho. Hubo embarcaciones que se perdieron.
Se hundieron con gente, gente perdida. Oh, qué terrible. Las calles quedaron destrozadas, los árboles caídos, árboles barotas grandes. Que tú dices este, no se cae ni con el viento, se cayeron. Horrible. Horrible. Permíteme, tenemos que hacer una pausa, regresamos contigo, no te vayas por favor. El miedo Fonsi, 55-2193-59-26. Todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos, aquí en La Mano Peluda. Qué buen negocio, Dios los hace y ellos los venden. Sabiduría en las redes.
Porque no todo tiene explicación lógica, La Mano Peluda. Continuamos, mira aquí José Luis Ramírez, coincide contigo, Yasmel. Yo vivo en Acapulco y efectivamente como está diciendo, se oía un ruido extraño. Nosotros también pensamos en mi familia que era el demonio presente. O sea, fue una noche terrible. Infernal. Como tú dices, a la hora que nosotros nos estuvimos enterando, sí nos hablaban de personas fallecidas.
Sin embargo, al saber lo que había ocurrido, pues casi era imposible pensar que no hubiera ocurrido, ¿verdad? Así es, así es. Pues Acapulco automáticamente vive de eso. Así es. Sí, pero muchas cosas no salieron a la luz, no lo fue. Vivimos y seguimos viviendo todavía porque hay muchas partes que están destruidas. Las tiendas no hay muchas cosas. Las tiendas donde puedes comprar carne, fruta, verduras, se atascan.
Se atascan porque están dando tarjetas dentro de las canastas básicas y la gente se aglomera. O sea, a veces no alcanzas nada. Nada. Entonces es desesperante, Gina. Es desesperante que estemos viviendo una situación así que nos tocó vivir. Y pues hay que tener mucha fe en Dios que tarde que temprano Acapulco se va a levantar. Pero mientras tanto, híjole, creo que cada familia ha vivido la propia experiencia con este huracán.
Porque sí sentimos que el diablo lo teníamos adentro de la casa, adentro, Gina. Así como que nos soplaba. Yo pensé como muchos también, aquí quedamos. Pues nuestras oraciones... Una vecina falleció del susto. Ah, fue tanta la impresión que... Demasiada. Lamentablemente perdió la vida. Y al smell nuestras oraciones y no sólo de México, de todos los amigos que nos escuchan en algún lugar del mundo, nuestras oraciones para Acapulco.
Necesitamos sus oraciones, la verdad, Acapulco, para que se pueda levantar. No llevamos ni siquiera el 80%, pero estamos luchando para salir adelante. Somos de aquí y nos vamos a levantar. Primeramente Dios, con fe y con oraciones. Porque no hay cosa más grande que la fe en Dios, Gina. Así es. Nuestras oraciones, Yasmiel, contigo te mandamos un fuerte abrazo. Gracias. Ya los extrañaba. A nosotros también. Qué bueno que te reportaste y pues vamos a seguir escuchando relatos.
Así es, Gina. Más adelante ya les contaré otros. Me mandó bendiciones y un abrazo a Tinacho y a ti, Gina. Gracias. Gracias igualmente. Hasta luego. Hasta luego, mi querida amiga. Muchísimas gracias. Y sí, momentos difíciles que se vivieron. Yo me, por algún momento, me pongo en esa situación de estar ahí en medio del huracán. Y ante la incertidumbre de ver que todo vuela, que todo se está convirtiendo en un desastre. Yo creo que más de uno pensó que era el final del mundo, Gina.
El mundo ya se está acabando, obviamente, ¿no? Porque están en medio del huracán. Y eso, algo que nunca habían visto, que se formara tan rápidamente. Y dio una sorpresa terrible a todas las personas que viven ahí, están acostumbrados. Que de repente hay mal tiempo, mal clima. Pero nunca se imaginaron que fuera de esa magnitud. Buenas noches. ¿Cómo te llamas? Hola, soy Irma de Canadá de nuevo. Irma, te mandamos un saludo. Qué bueno que te vuelves a reportar. Un gusto saludarte.
Muchísimas gracias. Solamente para comentarles que el viernes llamé para comentar de una historia de cuando mi novio tuvo una accidente en la carretera. Y que yo sentí como que él trataba de comunicarse conmigo. Sí, lo recordamos. Entonces, lo que me pasó fue algo muy extraño. Esto fue el domingo. Yo estaba hablando con mi hermana y exactamente le estaba platicando. Yo que había hablado a la mano peluda y todo lo que había explicado. Y le comenté, le dije, ¿te acuerdas?
Y sí, estábamos cuando en el baño se oyó un ruido porque yo tengo aquí en la recámara. Tengo después del baño. Tengo la puerta que da el baño y oí un ruidazo como si se hubiera caído algo muy fuerte como en la bañera. Y los gatitos estaban aquí conmigo y hasta saltaron y con las orejitas bien paradas. Pues ya fui yo al baño y anduve viendo yo si algo. Le dije a mi hermana, ay espérate tantito, se oyó un ruido muy fuerte en el baño. Y ya fui al baño y ya anduve viendo si algo se había caído.
No encontré nada. Y fue un ruido bastante fuerte, bastante fuerte. Como si se hubiera caído algo como un gran shampoo en la tina del baño. Fue muy fuerte el ruido. Y ya le comenté a mi hermana y mi hermana me dijo, ya cambia de conversación, vamos a hablar de otra cosa. O sea, lo ligaste precisamente a este hecho. Sí, sí, porque nunca. O sea, ya tengo años viviendo en esta casa y nunca habíamos oído nada. Nada, nada, absolutamente nada.
Y exactamente el domingo yo estaba hablando con mi hermana y le estaba platicando exactamente que yo había hablado. Y le comencé a recordar y le decía, ya te acuerdas que esto sí, sí es cierto. Y te acuerdas también que bueno, ya todo eso. Y estábamos platicando de eso cuando el ruido se hizo en el baño y ya fui yo a ver porque los gatitos estaban asustados. Y una gatita que estaba en la sala se vino, se corre. Y estaba aquí junto de mí con las orejitas paradas.
Y ya fui al baño, nada, absolutamente nada. Y sí cambiaron de conversación. Pues sí, pero pues dijo mi hermana, hay que ponernos a rezar. Y yo pues diario rezo los los almos a la hora de comida. Yo los rezo y cuando ya los termino, pues ya es mucho la mano peluda. Pero yo los rezo porque me gusta rezar, no por la mano peluda. Yo los rezo porque me gusta rezar. Eso fue lo que me pasó, pero tengo años de vivir en esta casa y nunca yo había oído un ruido así. Nunca, nunca.
Sin encontrar la razón de una razón lógica de decir, ah bueno, es que se cayó esto, bueno, yo no sé eso. No había nada, nada. Y pues no le pienso que, a ver, no encuentro la razón lógica. Yo lo sentí como aquí estoy presente. Híjole, eso fue lo que me dio a mi miedo. Porque nunca se había manifestado, nunca, nunca, nunca. O sea, después de que digo aquí, aquí en mi casa, aquí en Canadá, o sea, nunca nadie, nunca, nunca, nunca. Nunca. No, no, no, no, ruidos, nada.
Yo tengo un, aquí le dicen su sol es sótano, pero todas las casas tienen sótano, con recamaras abajo y todo eso. Y pues ando yo a veces a oscuras allá abajo o nos quedamos allá abajo. Yo me quedo allá abajo. Nada, pero ese día sí fue el domingo, el domingo cuando oí ese ruidazo. Vaya, mira qué bueno que te reportas porque es como el cumplimiento de lo que nos contaste.
Sí, y pues, o sea, yo me quedé consternada, o sea, hasta ahorita no, no saco de mi asombro porque sí, cuando éramos nosotros, antes del fallecimiento de mi mamá, teníamos muchos sueños premonitorios. Cuando yo vivía en un departamento aquí en Canadá, antes de comprar la casa, sí me pasaron cosas. Pero en tu casa, la primera vez. Pero aquí en esta casa, nunca, nunca, nunca, nunca. Es la primera vez que oigo ese ruido, así algo así, así de feo, hablando exactamente de eso. Fíjate.
Bueno, hasta ahorita estoy, que no sé, no sé, o sea, me acuerdo del ruido y fue un ruido bastante fuerte. Como si algo de muy alto se hubiera caído. Ok, lo finían todos los amigos. Quizás fue un, sí, yo pensé quizás fue en el, porque se oyó exactamente en la bañera como si se hubiera caído un champú, pero un gran champú fuerte. Ajá. No, ya fui a la bañera, no, me ando viviendo en el baño, nada, nada, nada, nada.
Rarísimo. Sí, Irma, una situación bastante extraña y, sí, bueno, contar un relato en la mano peluda a veces, ¿podría tener este tipo de experiencias acaso? Pues yo pienso que es más nosotros mismos, o sea nuestra, nuestra, nuestra, ¿cómo se llama nuestra forma? Fuerza de atracción.
Ok. Yo pienso que nosotros pensamos y nos concentramos tanto en ese dolor que fue como si lo volviera vuelto a traer, o yo no sé, bueno, hasta ahorita yo no sé qué lógica darle a ese ruido, no sé, yo es lo que me imagino. Lo mejor de todo es que solamente fue uno, nada más se presentó en ese momento y ya no volvió a ocurrir nada, ¿no?
No, no, no, yo pienso que fue, no, y a veces quiero creer en eso porque no me quiero asustar, pero hasta ahorita no sé, no, no, no, no le encuentro lógica cual ninguna, o sea digo, a veces fue que yo me concentré tanto en el pasado que quizás fui yo la que lo hice psíquicamente, no lo sé, no lo sé. Sí, algo que... Escuché, lo escuché, de que lo escuché, lo escuché y los gatos estaban aquí asustados.
Había pasado tanto tiempo, lo recordaste, Irma, nada más fue precisamente eso, vamos a dejarlo ahí, que atragiste. En recuerdos. Exacto. Sí. Y nosotros agradecemos muchísimo que te reportes inmediatamente con nosotros y te mandamos un saludo. Ay, muchísimas gracias y pues también lo quería comentar porque yo hasta ahorita estoy, o sea que no le doy solución lógica, no le doy solución lógica. Pues vamos a seguir comentándolo. Vamos a la pausa, pero te agradecemos muchísimo que te hayas reportado.
Muchísimas gracias y un gran saludo para todos. Gracias, amiga. Buenas noches. El Miedo Fond, 55-2193-5926. ¡Ooooh! Es hora de poner al descubierto lo que nos hace temblar. Correr, gritar y sudar. La mano peluda. ¿Sabías que el mercado de los podcast en Latinoamérica es el número uno mundial en crecimiento? ¡Sí! Así es. Cada día más y más gente escucha podcast desde la comodidad de su teléfono, coche o su computadora.
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Órale, pues ¿qué habrá sucedido? Mira, en realidad es un poco difícil tratar de encontrar una explicación. Recordemos que no todo lo que ocurre, sobre todo en el ámbito paranormal, tiene una explicación lógica, por lo menos. Podríamos explicarnos nosotros mismos, que ya conocemos que hay actividad paranormal en muchos lados y por diferentes circunstancias. Pero esto no necesariamente es lógico. De ahí que sea algo realmente sobrenatural.
Revasa lo natural, lo normal, pues no lo podemos encontrar aquí, esta emisión se caracteriza por ello, porque siempre hablamos de cosas que pues habrá quien lo dude. No, eso no existe, eso no es verdad. Pero, tanto testimonio que se narra en estos micrófonos, ¿cómo lo podemos negar? Hablando al tema de hoy, los vampir, seres mitológicos de los Balcanes, ocupan un lugar, digamos único, en las leyendas vampiricas.
Son considerados como guardianas que equilibran el mundo entre los humanos y los vampiros. Y esto añade un elemento de dama y prohibición a sus historias, la dualidad en su naturaleza, reflejada en rasgos físicos, pero también en habilidades sobrenaturales contribuye a la intriga que rodea a estos seres llamados híbridos. Las descripciones variadas de ellos son cabezas grandes, cabello escuro, pero relevante es que no tienen sombra, que algunos presentan marcas en la espalda.
Y esto es una característica distintiva que los convierte en seres fácilmente reconocibles en las leyendas, y obvio, añade un toque de misterio a su presencia.
La función principal de ellos es la de cazadores y protectores, detectan vampiros invisibles y sus habilidades físicas superiores los convierten en guardianes que supuestamente protegen a los humanos y esta conexión entre los vampir y la caza de vampiros refuerza su papel como intermediarios entre dos mundos, entonces sirven como una fuerza que supuestamente salvaguarda a la humanidad.
Así es Gina, esta raza extraña que por supuesto vamos a seguir platicando al respecto, antes de que se me pase, saludo a nuestros amigos que nos acompañan esta noche. Felino en la Luna, saludos, dice, existen cuerpos de muchos años de antigüedad con marcas destacas. Juan López también está con nosotros, Moni Segura, Federico López, Jesús Mendoza, y también Marilu de la Cruz nos acompaña y presente dice mi amiga, vamos a continuar con todos ustedes.
Buenas noches, soy de acá de Montalegno en Nevoleón, cuéntales mi relato que se me pueden ayudar.
El día de mi esposo fue el 23 de enero, y el día 24 de enero se lo llevo en un ranchito aquí cerca de Nevoleón, soy de Montalegno, se lo llevaron para allá, el miércoles llegó allá, el miércoles se veló, el jueves se sepultó, jueves 25 en el total, se sepultó, mi hija y todo lo que sea se nos murieron, se fue a su última morada, y resulta que pues bueno, pues ya en la casa, pues como en un rancho uno se levanta al baño, pues igual va a agarrar lo fresco del tiempo,
lo fresquecito, entonces yo me levanté al baño, eran las 3, 40 de la mañana, yo me levanté al baño, y no, pues vi al baño, como en el rancho está retirado el bañito, y fui al baño y regresé, y al momento de lavarme las manos, vino para la barra, donde está el portón, y no me lo podía creer, vi a alguien parado viendo para adentro, en la barra, y no me lo creía porque a mí nunca me ha pasado nada, y le comenté a mi esposa, me asusté,
pero dije no puedo creer, entonces yo, a la vez se costó meter una lámpara en la mano, y le aventé una lámpara, le aventé la lámpara, o sea la luz, y pues dije, o sea, en el momento de, pues nunca me había pasado, le aventé la luz, y se le miraban unos ojitos chiquitos, le brillaban muy poquito, y yo le dije, ¿quién eres?, y no se movía, y era cabeza de humanos, estaban somando por la barra, cuatro de la mañana en el rancho, pues no hay nadie, entonces yo, ¿qué me voy?, con mi esposa,
me dio mucho miedo, dije, porque no, esto no es un mal, no es algo normal, y le hablé a mi esposa, y me esposé, leí a mi esposa, para decirme, yo lo que vi, y no estaba en la barra, me dijo mi esposa, es un gato, que era un gato que estaba en la barra, pero no era un gato porque un gato se mueve, era una cabeza de persona, y a las cuatro de la mañana, casi me encontraba viendo para dentro, en un rancho, no puede ser posible, y yo no sé qué sería, si algo bueno alguien que me explique,
porque eso habrá viendo para dentro, pues no me lo imagino, y al otro día fui a checar en la barra, como es tierra, a ver si era alguien que estaba parado ahí, y no era nadie, ni por dentro ni por fuera, no había huellas de nadie, y un gato no era, porque un gato se mueve, y eso me hicieron creer, y desde ahí empezó mi pesadilla, ya no, si llegaba la noche me daba mucho miedo, ya no iba al baño, hasta en la mañana, y a mi esposa también le pasaron cosas raras,
le aventaban en la madrugada, decía ella que se escuchaba que aventaban piedritas en la banqueta, afuera de la calle, y el día, sábado, yo salía a las seis de la mañana al baño, y pues voy a salir, acabo con ya, que hay gente levantada, pues, eh, que van al molino, o aquí se usa eso, pues ándale, pues al momento de sentarme en la taza otra vez, pues eso, todo aire, bien fuerte, está un pirul en medio de la casa, un pirul, se movía, se movía, y se escuchó como una tina,
entonces me pregunté, dije, esto no es normal, porque cuando yo salí, no había aire, estaba, ni había nada, ni estaba, que hubiera, o sea, ni hubiera señas de que hubiera ser aire, y al momento el pirul se empezó a mover, hizo aire, y la cortina del baño se empezó a mover, y dije, esto no es normal, que quisiera que alguien me, pues me dijera que si yo veo una cabeza humana, lamenté la lámpara, y nada más, nada más, y le miraba unos ojitos brillantes, o sea,
que alguien me explique, y ese es mi, siempre me pregunto eso, todos los días, dije, si era alguien, algo sobrenatural, o hagas ir un gato, pero el gato no se movió, o sea, una persona parada, bien autíficamente, o no es normal, y hasta ahorita nadie me cree, bueno, eso creo, me lo hacen pasar, que fue un gato que estaba fuera en la barra, pero fue un gato que se perdió y se mueve la cola,
esa es mi historia de saludos desde Monterrey, me volvieron. Saludos hasta Monterrey, mi amigo, y fíjate que según tu narración, Gina, no sé si recuerdes que es común que la manifestación de duendes, ¿cómo que duendes? sí, duendes, les gusta hacer esa travesurilla, como de aventar piedras, como de llamar la atención de ese modo, arrojan objetos, y la gente dice, bueno, ¿quién está
aventando piedras? no, no encuentro a nadie, y pues sale que hay actividad de duendes en ese lugar, ahora, por el tamaño que tú refieres, ya que lo llegas a comparar con el de un gato, pudiera ser, amigo, no digo necesariamente que así sea, pero pudiera ser la actividad de duendes, y es lo que aquí nos han narrado, oye, quiero aprovechar para mandar un saludo y un fuerte, pero enorme abrazo odioso a mi primo Sergio Hernández, que anda allá en las bellas playas
de Mazatlán, junto con su hermosa esposa Gloria, y nos acompañan, vienen de visita a ellos directamente de San Diego, California, están con nosotros, y les agradecemos muchísimo que nos escuchen, que nos den esa sintonía, y que además, que vengan a disfrutar de este bello país, que es México, ¿apoco no? un fuerte abrazo, gracias. saluditos, qué bueno que andan por acá, por México, y también tenemos más relatos, uno de los que siempre son relatos excepcionales,
son los que platica desde San Luis Potosí, nuestra amiga Elma, ¿están de acuerdo? pues qué tal, que esta noche nos dice, quiero contar un relato, y nosotros, Elma, te agradecemos que estés
con nosotros, y por supuesto queremos escuchar tu participación. muchísimas gracias, buenas noches, ya te extrañábamos, bueno, antes de todo quiero agradecerles a ustedes, a Lucecita, a todos, sus oraciones que pedí para mi amiga, como por finales de noviembre, más o menos, pues todo este tiempo era porque estuve con ella en los últimos momentos, y casi siempre me pedían que fuera a inyectarla o algo en la noche, así que pocas veces estuve, aunque estuve escuchando los
podcasts, pero en vivo sí fue poco, y bueno, ya partió, y gracias a esas oraciones, pues ella no sufrió tanto, es increíble que siendo de cáncer, todo el estómago y eso, no haya tenido dolores, eso nos llamaba la atención, pero yo pienso que era la oración, la fe, sí, es lo que lo explicaría mi querida Elma, que las oraciones surtieron efecto, le trajeron calma, le trajeron
paz, y ahora ya está descansando con el Señor, ¿verdad? así es, así es Nachito, muy bien, ella está descansando, de ella quiero platicar, bueno, es curioso que ella estaba enferma y todo y ya sabíamos que iba a partir, que se partió ya los últimos días de enero, pero como a mediados de, sí, como que el 26, 25, 26, el papá de ella amaneció muerto, el Señor, el papá de ella, de mi amiga, era un señor grande, pero sano, ni diabético, ni nada, de nada, entonces lo encontraron
muerto, ¿cómo crees? es azul, totalmente azul, morado casi, y es muy raro y en su cara tenía una, un rictus así como de dolor y miedo, estaba como desorbitado así, muy extraña, yo no lo vi, me lo platicaron ellas, las hermanas de mi amiga, pero la noche que lo estábamos velando, ah, porque todavía murió el 26, el 27 y el 28 se sepultó, pero por esperando a otro de los hijos que vivía en Estados Unidos, que vive allá, entonces, cuando lo estábamos de a temprano, como entre 8, 8 y media
de la noche, estábamos en el rosario, en su rosario ahí, pues reunido en las personas, estaba haciendo mucho frío, de pronto escuchamos una voz muy fuerte, más bien una carcajada, primero de mujer, y luego como de hombre, y las personas que estaban a mi lado me dicen, ah, dice, yo con el aire se trajo esas risas de alguna casa, pero no había aire, no había, estaba haciendo mucho frío, pero nada de aire, y las carcajadas eran tenebrosas, feas, feas, feas,
las carcajadas que se escucharon, muy macabras, un ratito, sí, sí, sí, bastante macabras, se escucharon como, sí, más o menos como 8 y media, porque ya ya se estaba terminando el rosario de ese rato, sí, y al rato, como a las 11 y media, más o menos, que nosotros ya nos estábamos despidiendo para venirnos, otra vez escucho más fuerte, una carcajada de hombre, pero macabra, fea, una, fuertísima, o sea, y no sabías de dónde venía, sí, como que del mismo,
de varios lugares al mismo tiempo, acá en las rancherías de acostumbre, el cuerpo se vela en el patio, nada más ponen una carpa, digamos, así, una lona o algo, y ahí se vela, sí, y entonces esa carcajada, yo trataba de ubicar de dónde venía, pero no venía de ningún lado, y al mismo tiempo venía de todos lados, sí, eso nos pasó, y luego, cuando ya iba, al día siguiente, que ya lo llevábamos al subirlo a la carroza, y bueno, se subía a la carroza, no sé qué pasó, pero se les cayó,
y se abrió, se desprendió, como les dijera, se rompió, sí, se cayó el atabut, y se rompió, como que si se hubieran separado las partes, como si hubiera sido nada más pegado, y no clavado, se desenzambló, se desfondó, no? Sí, así es, así es, y mi amiga bien mal, perdón amiga, el cuerpo tocó el suelo?
Sí, se desprendió y tocó el suelo, sí, sí, y pues ya la gente, pues, sí, por acá hay mucha superstición en estos pueblos de por acá, sí, entonces pues sí, que dijeron, o escuché yo los murmullos y las personas que hablaban, y decían que seguramente estaba embrujado y que a lo mejor eso le pasó, pero el señor fue muy mala persona, fue muy mal padre, o sea, fue muy cruel, muy egoísta, muy feo, y siempre decía, hablaba mal de mi hermana, de mi amiga,
decidía que decía que, o sea, de su esposa, de su hija, no, era su hija, ah, de su hija, ok, sí, sí, era su hija, decía que se estaba haciendo tonta, con otras palabras, pero decía que se estaba haciendo tonta, que no estaba enferma y que ella sí, y él, sin estar enfermo, pedía a sus hijos, les exigía dinero teniendo el dinero, teniendo bastante dinero, les pedía que no tenían ni un cinco, pero fue muy egoísta, muy cruel, muy burlón así, y no sé si eso fue causa de que murió así,
y que así le pasó cuando ya iban a subirlo a la carroza, oye, ¿él no habrá hecho alguna práctica oscura? ¿Perdón? ¿Él no habrá hecho alguna práctica oscura? Bueno, sabemos, la gente dice que estaba embrujado, pero no, no sabemos, por lo que sepa yo de su familia no, bueno, al menos mi amiga y sus hijas, sus hermanas, no, de él no sé, pero sí, nada más, era muy mala persona en cuanto a que fue egoísta, cruel con ellos,
con sus hijas sobre todo. Sí, oye, amiga, ¿y por qué decían que estaba embrujado? O sea, sí sabemos que era mala persona, pero... Pero porque se cayó. Ajá. O solo, exacto. Primero porque, primero porque se decía que lo encontraron con una cara de terror y todo morado. Ajá, como de asfixia, ¿no? Que siendo que un día antes, un día antes había ido y le había dicho a su hija que se estaba haciendo taluga,
y yo estaba ahí cuando le dijo eso. Qué barbaridad. Yo hablé con el señor y el señor no me quiso escuchar a mí, se salió, se salió y bueno, y el día siguiente amanece así, entonces dicen por ahí las vecinas que estaba embrujado o que sí se vengaron embrujándolo, pero no, que yo sepa las hijas no, no son así. No, pues no. Pero eso le pasó. Oye, pero en su acta de defunción, ¿qué decía? ¿Por qué murió? Paro respiratorio. Ok, un paro respiratorio.
Así decía, paro respiratorio. Cardio respiratorio, más bien. Yo me imagino ese cuadro, mi querida amiga, de cuando... Sí. ¿Se habrá entropesado quienes iban cargando el ataúd o por qué razón se pudo haber caído? Sí, ajá, sí, eso justamente piensan, pensaron que se había entropesado, porque sí, pues el parácteo, aunque luego más o menos lo limpiaron y todo, pero fue como no se esperaba la muerte de este señor.
Sí. Y se veló en su casa y todo. No en la casa de mi amiga, porque mi amiga, pues aparte, ya tenía su familia y casada y eso. Sí. Entonces, como que fue rápido, porque parece ser que se empezó a descomponer muy rápido el cuerpo. Empezaba a jeder, ¿no? A oler feo. Sí, sí. Mira aquí Anselmo. Mal. Anselmo Insunza pregunta que si era un señor pesado. ¿Era pesado el señor? Físicamente. Sí, sí. Era grande. Sí, sí, sí, más o menos alto él y gordito.
¿Gordito si era? Oh, ya. Sí, pero le estaban siguiendo a la carroza seis personas. Sí. Una de cada lado y otra de medio de cada lado. Tres y tres, ¿no? Digamos. Y sí, y bueno, de la mesa donde lo tenían, pues una mesa de altura normal. Sí. A la parte de atrás de la carroza, pues no fueron unos unos 15 metros a la mejor, pero más o menos habían transcurrido unos 10 metros cuando se les cayó.
No supieron ni cómo se tropezaron o no, pero se les cayó. Sí, qué feo. Sí, sí. Qué feo, porque además esa imagen genera pues un trauma en los que están los asistentes, los que están viendo ahí genera un trauma porque fue un grito. Sí, fue un grito general. Así un grito espantoso de las personas. Bueno, todos gritamos. Sí, claro. Todos gritamos así. Ay, todos así. Y pues otras personas corrieron. La viuda, o sea la mamá de mi amiga, llora y llora, las hijas igual. Sí.
Estaban tranquilas, pero cuando pasó eso sí. Sí, pues ya perdieron la calma, mi amiga. Cualquiera. Sí. Oye, amiga, mi querida Elma, dame un segundito, necesitamos ir a la pausa y regresamos. No te vayas, por favor. Nos despedimos de las estaciones en la República Mexicana, que solamente nos escuchan una hora y después de la pausa continuamos en el resto de la República Mexicana y el mundo entero. 55, 21, 93, 59, 26. Lo oculto se pone al descubierto aquí en La Mano Peduda.
Yo soy Joaquín López Nóriga y los invito a escuchar las mejores entrevistas donde y cuando quieran. Noticias, deportes y espectáculos en tu plataforma de podcast preferida. Grupo Fórmula, abriendo la conversación. Si una persona te juzga sin conocerte, préstale tus zapatos. Si te juzga una persona que vive en la calle, cuidado, no se los prestes. Regalas a nosotros. Sabiduría en las redes. Porque tenemos mucho que decir. La Mano Peduda.
Muchos aquí que están mandando mensajes nos ubicamos en ese momento en que se les cayó el ataúd y la persona fallecida cayó al suelo impresionante. Aquí tenemos en la línea mi querida Elma. ¿Estás ahí? Sí, aquí estoy. Gracias amiga. Digo, esto ya tiene una connotación más de curiosidad de mi parte que tal vez pueda ser no muy agradable. ¿Cómo armaron el ataúd? ¿O si se pudo volver a ensamblar? No quisieron armarlo. O sea que sus hijos se fueron rápido.
Dos o tres de sus hijos. Ay, este señor tuvo como 15 hijos. Entonces, como dos o tres, no sé quiénes. Total que se fueron rápido por otro ataúd. Lo regresaron a la mesa. A donde estaba. Lo regresaron a la mesa y mandaron traerlo. El padre no iba a estar ahí. El padre iba a acompañarlos desde la iglesia de esta comunidad hacia el panteón. Pero le lo mandaron traer y sí, sí fue el padre. Sí fue y el bendijo allí. El hijo la tierra donde se cayó, bendijo la mesa, lo bendijo a él.
O sea le echó agüita bendita y se quedó todo el rato hasta que rápido sí fue. Conseguí rápido un féretro. Y ya lo pusieron otra vez y ya el padre de allí nos acompañó a todos. Hasta el panteón. Oh bueno, pues es menos mal que rápido se movieron los muchachos, los hijos. Y que también el sacerdote accedió a... Para que se calmaran todos, todos tranquilos. A ver, miren, no pasa nada. Las tablas y las tablas del féretro quedaron como a los dos o tres días las quemaron.
Las quemaron los muchachos, sí. Sí. Sí las quemaron, dijeron que pues había contenido ya un cuerpo y que no, no, no, no. No iban a servir para otra cosa y las quemaron. Así es. Así es, sí. Sí, porque decían que lo armaran para su hija, para la hija que todavía vivía y dijeron que no, los no. Ay, o sea, la querían meter ahí en ese mismo... Sí, algunos de los familiares dijeron no, pues no, ¿cómo? Pues no, no. Ella su féretro nuevo para ella. Se lo merecía también, claro. Claro.
Y ahorita hay el rumor ahí de que pues a lo mejor muere otra persona porque con la idea de que un muerto se lleva a dos. Y como este señor era canijo, dicen, piensan que seguramente se va a llevar a alguien más. Yo les digo que no tengan miedo, que eso no, que el miedo no, no trae. Ahora sí que... El miedo trae muchas cosas negativas, no. Pues mira, mi querida amiga, nadie se puede llevar a nadie, ni que fuera tan poderoso, ¿no?
O sea, era un mortal como cualquiera de nosotros, mala persona sí, pero era un mortal como cualquiera, no, no tendría por qué llevarse a alguien, ¿verdad? Sin embargo, existe esta creencia de tres en tres, ¿no? Sobre todo con famosos que fallece una persona y se van tres. Oh, sí. Pues qué cosas tan, tan fuertes que tienen que ver con la... Sí, como Benachito. Sí, sí, eso pasó. Digo, el relato está, pues digno de esos como los que tú platicas, mi amiga.
Me quedo yo con esa incertidumbre, no me puedo imaginar el momento preciso en que se les resbala el ataúd, cae al suelo, se desarma todo y el cadáver por ahí rodando. Uy, luego volverlo a meter, o sea, ¡ay! Difícil, difícil la amiga. Sí, sí, sí, sí. Y tocarlo a él otra vez y ya como dos días o tres desde ya, y ya pues oliendo mal, ya en descomposición avanzada, como que se me hizo muy rápido, dije, pues a lo mejor el señor tenía algún cáncer y no sabía, pero no, nunca mostró nada de eso.
Sí. Es fuerte. Le pasó lo que a mi hermano cuando, también cuando lo iban a subir al tráiler, porque él fue el tráiler, le iban a subir al tráiler y también se les cayó y se salió una mano nada más, una mano y puso el griterio de la gente. ¡Cómo no! Se cayó y salió su mano. Sí. Y decía, no, es que se está despidiendo, está diciendo adiós. Yo les decía a mis hermanas para tranquilizarlas. Ajá, ajá. Sí.
Ajá. Qué feo, digo, la verdad es que para las personas que no estamos acostumbrados a eso y que pues sentimos cuando un ser querido se despide de nosotros, tiene que hacer ese gran viaje, mi querida amiga, pues queremos que todo se vaya con honores, que se vaya con mucho cariño, ¿verdad? Sí, por supuesto.
Pues como dices, tal vez algo en todo esto que pasó, en su sepelio justamente, pues tal vez no digo que así sea, ¿verdad? Porque es un pensamiento muy humano lo que te estoy comentando, no, esto no es de Dios ni mucho menos, es un pensamiento humano que es como fue mala persona, mala onda, pues hasta en su muerte fue diferente el asunto, ¿no? Pues sí. Sí, y a lo mejor también no se quería ir y no pensó que se iba a ir antes que su hija a la que decía que se estaba haciendo tonta.
Yíjole, eso es lo peor. Sí, sí es. Pues mi querida Elma, muchísimas gracias, no sé si quieras agregar algo más. No, tiene quito. Bueno, les quiero, bueno, tengo muchas historias y está un poquito larga, pero les voy a comentar de anoche, lo soñé a ustedes, soñé que fui a la Ciudad de México y que iba por una calle y ustedes iban saliendo, ¿no se lo han soñado por el monitorio, no, chito? Esperemos que sí.
Nos andamos topando por ahí en alguna de las calles acá en la Ciudad de México, a lo mejor, quién sabe. Cuando me desperté dije, ay, fue un sueño, fue tan real, tan palpable. Amiga. Tan vívido así. Sí. Sí, como Benachito. Uy, amiga, pues ojalá que ya. Oye, Elma, si no nos encontramos aquí en la Ciudad de México, quizá nos encontramos en San Luis Potosí. A lo mejor, ¿verdad? Claro que sí. Por allá te caemos.
Ay, sí, sería una felicidad aquí con gusto, yo les ofrezco mi casa, ahí donde se queden y todo. Y probamos tus exquisitos guisados que sabes hacer. Claro, claro. Muy bien, amiga. Muchísimas gracias, amiga. Como siempre, te queremos mucho en este programa y te mandamos un fuerte abrazo. No, tú también. Sí, yo ya los extrañaba, pero sí estuve con ellos siempre platicándoles, tratándoles a darles consuelo, a entender que entendieran que iba a un lugar mejor y todo eso. Así es.
Así, así sí, sí, sí los extrañaba mucho. Y pues igualmente yo los quiero mucho. Gracias, amiga. Y saludos a todos, buenas noches. Que tengas bonita noche. Que estés muy bien. Sí, aquí seguimos. Muy bien, amiga. Hasta luego. Pues sí, la verdad es que nos encantaría conocerlos a todos ustedes, saludarlos de mano, darles un abrazo y agradecerles personalmente que siempre nos acompañan en nuestras transmisiones. Ojalá haya oportunidad de retomar aquellos proyectos masivos que de repente se hacían.
Hola Gina y Nacho. Hola. Bienvenidos a El Miguel. Viremos escuchándolos. Bueno. El relato de que un muertito se lleva a otro. En mi familia hago un caso similar, ¿sí? Así. Una tía falleció. Fue un domingo. Y siempre esa tía decía, cuando yo me muere me voy a llevar a mi viejito. Siempre decía mi tía. Y falleció mi tía el domingo. Y que se creen que para el lunes que íbamos al Cepelio. Hubo un accidente en la carretera. La vi en México y la vi venir a sepultar al estado de Hidalgo.
Y en el transcurso del camino hubo un accidente, hubo varios lesionados de gravedad y todo. Y que creen que sí se llevó a su viejito. Pero siempre decía mi tía, me voy a llevar a mi viejito cuando yo me muera. Siempre decía, y sí se lo llevó. Mira. Al siguiente día que ella falleció. Saludos a todos. ¿Qué te parece? ¿Será verdad esto? Hay también personas que quedan, por ejemplo, los esposos, ¿no? O hermanos o familiares muy cercanos. Si yo me muero primero, vengo por ti.
Y así quedan en el trato. Y resulta que, como aquí, los familiares de nuestro amigo que sí lo cumplieron. Exactamente. Pues mira las cosas que suceden. Ocurren así de modo que uno no duda. Se lo llevó, sin lugar a dudas se lo llevó. ¿Qué cosas pueden pasar? Déjole. Dice, profe, acá hay un pueblo que se llama La Purísima. En ese lugar se presume una leyenda de un hombre. De un hombre de nombre Charles Blackman. Originario de Pensilvania. Él vino en el siglo XIX a trabajar a las minas.
Era mecánico y aparentemente se casó con una mujer de familia acomodada. Quién perdió a su único hijo. A partir de ahí, el hombre maldijo al pueblo. Se le veía vestir de negro. Solo salía de noche. Hizo un mausoleo para su esposa y su hijo. Quienes perdieron la vida. Una serie de enfermedades azotaron el poblado. Y la gente local dijo que fue por la maldición de esta persona. Esa maldición de Charles Blackman. ¡Wow, amiga! Y La Purísima. ¿Eso dónde es, mi querida profe?
¿Dónde es ese pueblo de La Purísima, amiga? Me imagino que en Baja California, porque ya está ya en Baja California. Ok, mira. Bastante interesante lo que se cuenta de ahí. Correcto. Gina, vamos al corte. El Miedofon está listísimo. Mensaje de voz o de texto, 55-2193-59-26. Conocemos la leyenda. Y la hacemos realidad. La mano peluda. ¿Quieres iniciar, hacer crecer o monetizar tu podcast? Saber todos los secretos. Los secretos de todos. ¿Dónde y cuándo quieres? ¿Les va a cambiar la vida? RSS.com.
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Gracias, igualmente. Muchos besos y abrazos a todos los Peludos Maníacos. Igualmente para ti. Normalmente los envías audio, pero hoy nos da gusto que haya sido por llamada. ¿Y qué nos quieres contar, Clau? Bueno, una historia que pasó cerca de Concepción, donde vivo yo. No era historia mía, pero la escuché por ahí. Pero fue real. Es real. Resulta de que una familia viajaba desde Concepción a un hogar como campo. A pasar sus días de vacaciones.
Ya, ellos le rendaron un vehículo y lo llamaron por teléfono al caballero, al papá del amigo que me contó la historia. Resulta de que le dijeron por teléfono que tenían que devolver el auto porque era un auto rendado y lo tenían que devolver al otro día. Ya dijo el papá de mi amigo, ya está bien, lo iré a devolver del campo, muchos kilómetros, muchos, muchos kilómetros a Concepción. Entonces se fue temprano y llegó a Concepción como a las 7 de la tarde.
Era entregar el auto y todo eso, le dieron las 9. El caballero regresó a donde estaban acampando ellos, pero no habían buses o microbus. No sé cómo le dicen ustedes allá. Sí, microbus. Ya, con tal de que quedó en medio de la nada, como en un campo así con árboles, arbusto, no había luz, no había agua. Oscuro, oscuro, oscuro, oscuro. Se bajó la del microbus y el chofer le dijo, hasta aquí llego yo porque no hay más camino tampoco, tienes que irte por otro camino.
Que le indicó el chofer, ya le dijo el papá de mi amigo y empezó a caminar en medio de la nada. Empezó a caminar en medio de la nada y de repente aparece un caballero con una lámpara de esas antiguas que traía a Mestizte, se le echaba petróleo o algo así. En su vida, ya el caballero le dijo, qué hace usted al medio de la nada caminando, no es que tengo que ir al camping tanto. Ya yo te acompaño hasta cierta parte, te dejo en la entrada de la calle para ir al camping.
Ya le dijo el papá de mi amigo, entonces fueron, caminaron, conversaban, pero él se extrañó porque andaba con un sombrero de copa y andaba vestiendo ilegantemente. Pero su cara era deformada, la cara de los tipos. Ya pasó y seguían conversando, entonces el tipo de la cara deformada le dijo, ¿tú crees en Dios? Y el papá le dijo, sí, yo soy muy religioso, yo soy cristiano, le dijo. Ah, pues yo no creo en Dios, dijo él, yo no creo en Dios porque Dios es malo, Dios no es bueno.
Y le dijo así pura cosa negativa de Diosito. Y el papá le empezó a dar miedo porque dijo que es raro cómo anda vestido, cómo me habla, empezó a tener como un poco de esquivarlo y decirle que se vaya, que prefería andar solo caminando en la nada. Y iban en esa y le dijo, hasta aquí llego yo, nomás le dijo el hombre feo. Ya le dijo el papá, está bien, déjeme aquí nomás. Entonces apareció una camioneta roja que venía despacito y le dijo, ¿y usted caballero a dónde va? No, voy para tal lado.
Pongámosle las trancas, ya, voy para las trancas, ya. ¿Por qué venía hablando solo? Le dijo, no, si yo venía con otro caballero, dijo, con un persundo que me traía para acá, acercándome al camino. No, le dijo el chofer del vehículo, le dijo, no, usted venía hablando solo si yo venía detrás de manejarnos despacito y viéndolo para donde iba usted y no, no venía con nadie.
Y dice que se subió a la camioneta asustado, asustado, asustado y le dijo, usted se encontró con el diablo, usted caballero, le dijo. ¿Y el Catrín? No, no es posible, le dijo. Sí, sí es verdad, dijo y apretaron cachete, o sea, apretaron, aceleraron el vehículo.
Aquí en Chile, sí, sí, apretaron cachete, quiere decir que se fueron muy rápido y hasta que llegaron a las trancas y el caballero dice que todavía no puede olvidar esa sensación de horror, de miedo que tuvo con ese encuentro con ese caballero de sombrero de copa. Es que si era el Catrín, por lo que tú describes y la manera de comportarse, pues es una de las maneras en que se presenta el mal. Sí, yo creo que sí.
Ok, oye, Clau, pues mira, aquí nos estás contando unos de esos relatos que nos gustan, que son tenebrosos y gracias por tu participación. Ya, está bien. Muchas gracias. Un besito, dos besitos para la lucecita de ya, no? Así es. Que me cae bien. Y para la chica, mucho. Sí, mi amiga, aquí andamos, se cortó tu audio, pero aquí también te queremos mucho, amiga. Ya. Y estés muy bien, saludos. Chao, chau, quiten bien, chau, chau. Así se despide la Clau, seguramente la reconocieron, verdad?
Le agradecemos porque en Chile son dos horas más, eh? O sea, ella está más nochecita. Ya está en plena madrugada, verdad? Claro, profe, saludos, les comparto un audio con una experiencia que tuve estos días. Así es, pues venga, venga de ahí. Muy buenas noches, Gina y Nacho. Yo compartíles algo que me pasó este fin de semana y es que yo tenía un compañero, un maestro que falleció hace ya tiempo. Y yo platicaba mucho con él, ya estaba para jubilarse.
Y le gustaba mucho el deporte, le gustaba mucho el fútbol y casi siempre coincidíamos en este tema. Y más o menos por estas fechas él cumplía años. Y yo iba a un evento el sábado temprano. Cuando iba manejando por el malecón están haciendo unas reparaciones. Entonces yo volteé hacia mi lado izquierdo y lo vi caminando sobre la acera del malecón. Así en pants con tenis, con gorra. Entonces volteo y vi su cara, vi su rostro, era él.
Entonces yo me quedé como sorprendida, pues yo iba en el carro y lo quise seguir por el espejo y ya había desaparecido. Y fue así como de, o sea, no me dio miedo, pero sí me quedé sorprendida y le comenté a una amiga. A otra maestra y me dijo, uy, ¿sabes qué? el viernes. Yo juro que lo vi parado por una de las ventanas del que era su salón. Entonces pues no sé, la verdad. De pronto esas pequeñas cosas que le pasan a uno, ¿verdad? Pero bueno, lo quería compartir con ustedes.
Saludos, soy profe y que continúe el programa. Buenas noches. Hasta luego amiga, buenas noches. Como siempre, muy participativa con tus comentarios, tus audios. Excelente, excelente. Me gusta esa forma que tienes de narrar también. Debe hacer algo más continuo. Mi querida amiga, hola. Dice, como un viaje la vida se entrelaza con las fuerzas que escribe el cosmos y alma. Se sintoniza, yo me imagino. Nos guía en sabiduría antigua y en sendero de luces.
Cada paso se alinea para que nuestras vidas se iluminen. Ok, muy bien. Muchísimas gracias por escribir este tipo de mensajes. Aquí ya también nos están preguntando. Oigan, ¿se acuerdan? Jaime Morales les escribo porque me gustaría que compartieran sobre el relato que contaba Juan Ramón del agua, donde se estaba cavando y era custodiado por el ejército y donde todo el mundo se rapaba para no malgastar el líquido vital. Esto como reflexión. Sí, se llamaba 2000...
Carta del año 2070. Ah, 2070. Así se llamaba Carta del año 2070. Así es. Por ahí la debemos tener. A ver si algún día de estos la volvemos a compartir con todo gusto. Vamos al corte, Gina. El Miedo Fon. Mensaje de voz o de texto. 55-2193-59-26. Las historias tienen muchas formas de contarse, pero solo una de comprobarse. Aquí en La Mano Peluda. Si no existieras, yo te inventaría sabiduría en las redes. Porque distinguimos al mundo sobrenatural. La Mano Peluda.
Continuamos. Saludos a todos los amigos de La Mano Peluda. También mandando mensajes. Ok. Poco a poco. Si te parece bien, vamos publicando. Y vamos escuchando todo lo que ustedes envían. Hola Gina Inochi. Buenas noches. Hola. Soy Juan Carlos Navarro desde Acádeas de Guadalajara. Esta historia que quiero contar me pasó por allá del año de 1999. Yo vivía en la ciudad de La Mano Peluda. Por allá del año de 1999, yo vivía en un pueblo que se llama Villa Juárez, San Luis Potosí.
Yo y mis cuatro hermanas, mi mamá, una tía. Y como cruzando el terreno, allá son terrenos grandes, cruzando el terreno de sembradillo vivían mis abuelos. Entonces en una ocasión escuché cantar un púho en la noche normal. Como cantan los jugos ahí se acostumbra. O hay muchos jugos que toda la noche cantaban. Pero esa vez sucedió algo muy raro porque en la noche yo desperté y escuché que estaba cantando un púho normal. Pero de repente empezó a carcajearse como persona.
Aquí cabe destacar que la casa donde yo vivía era la última del pueblo. No había casas a los lados, eran puros terrenos de sembradillos. Y de repente escuché al tecloto carcajearse como una persona muy fuerte. Y después hacía como una vaca, abramaba como las vacas. Entonces yo desperté a mis hermanas y les dije escuchen, escuchen. ¿Y si se escuchaban? Pues sí. Y pues nada más lo que hicimos fue cerrar nuestro cuarto. Y pues encerrarnos por el miedo que nos daban.
Y nos acordamos de ahí, nos con mi mamá. Y nada, simplemente nos juntamos mis hermanas y yo. Entonces al día siguiente yo le pregunté a mi mamá. Oye, madre, ¿no se escuchas el púho como le hacía muy fuerte? Me dijo sí. ¿Pero tú dónde lo escuchabas? Le dije aquí arriba de mi cuarto. Y ella me dijo no, pero aquí no era. Y le dije, ¿cómo crees? Entonces lo que me dice mi mamá, que en la noche mi bisabuela que vivía, te vuelvo a repetir, cruzando el sembradillo. Sí. Le grito a mi mamá, ayúdame.
A mi mamá y a mi tía que le ayudaran. Entonces ellas fueron. Y aquí cabe destacar que mi bisabuela tenía 90 años y mi bisabuelo tenía 100 años. Entonces fueron. Y lo que pasa es que mi abuelo quería intimidar con mi bisabuela. Pero te vuelvo a repetir de 100 y de 90 años. Entonces mi bisabuela le decía a mi mamá que le ayudara, porque mi bisabuelo quería hacer cosas. Y entre mi mamá y mi tía no podían detener a mi abuelo.
Entonces dice mi mamá que ellas volvieron hacia la puerta, a la entrada, y que vieron al té colote pero parado en el suelo. Dice que pues un tamaño muy grande, a lo que es un púho normal, pero vieron parado en el suelo y que se estaba burlando de ellas. Las carcajadas que yo escuché sí fueron efectivas, pero yo las escuchaba arriba de mi cuarto. Pero fueron allá, pues en la casa de mis bisabuelos.
Pero sí dice mi mamá que el té colote del árbol, de los mezquites, porque ya hay muchos mezquites, bajó y se paró en la entrada de la puerta, en el marco de la puerta. Y se estaba burlando de ellas, hasta muchas carcajadas. Y se reía, cantaba y la hacía como vaca y se carcajeaba. Porque no podían ellos con la fuerza de mi bisabuelo. En ese tiempo pues mi bisabuelo ya está muerto, pero dicen que en su juventud él estudiaba la magia negra y vivió 115 años más o menos.
Y la señora su edad sembraba y tenía caballos, y toda una vida como si tuvieras 60 años. Pero se dice que él vivió muchas cosas en su juventud, cosas muy extremas, la magia negra, la revolución y todo eso. Y a mí me impactó como un búho pudo carcajearse y hacerle como una vaca. Y mi mamá y mis hermanos lo vivieron, pues nada más quería contarles esto. Y tenga tiempo que comunicarme con ustedes.
Los escucho por Spotify ahorita porque estuve la posibilidad de escucharlos en vivo, pero yo los escucho más por Spotify. Y saludo desde Guadalajara y excelente programa. Y saludos G9 Nacho. Saludos mi querido amigo. Pues sí, rarísimo esto que tú comentas. No sé si exista por aquí algún sotecnista, alguien, o que tenga conocimiento exacto de cómo es el comportamiento de este tipo de animales. Y que nos diga si es normal lo que acabamos de escuchar. Que un tecolote haga como una vaca.
Raro, ¿no? Rarísimo. Y sí, efectivamente amigo, te agradecemos. Y le recordamos también a todos ustedes que nos pueden encontrar en Spotify como La Mano Peluda Grupo Fórmula. Ese es el programa original. No se confundan por favor. Si quieren llegar al original, ahí está. La Mano Peluda Grupo Fórmula. Claro que sí. Vamos a seguir. Hoy ya se están animando con más y más experiencias que quieren compartir. Eso nos agrada muchísimo. Vamos a vernos prisas porque el tiempo corre.
El tiempo corre y no perdona, Gina, exactamente. Veamos qué tenemos por aquí. Hola a todos. Espero que se encuentren bien. Bendiciones a todos. Mi nombre es Noemi. Soy de aquí de Amo Sok. El 18 de enero falleció mi abuelita por parte de mi esposo. Sí, amiga. Ese día me fui al hogar donde ella habitaba a pues arreglar para darle este velación. Entonces llegando allá, me platican las hijas de la abuela que en el transcurso del día varias gallinas habían fallecido.
Estaban tristes y empezaron a fallecer una por una. El chiste que se fallecieron ese día como tres gallinas o cuatro, como a las cinco de la tarde, cinco y media, llegó el cuerpo, se le estuvo velando, se le pusieron las velas y las velas se derretían muy rápido, se terminaron rápido. Y ahí platicando entre la familia, pues empezaron a decir que la abuela se estaba llevando sus animales, que nos los íbamos a comer y ella no comería pollo, pero le gustaba tener animales.
Y entonces, pues ellos pensando, entonces las eras empezaron a deshacerse muy rápido. Entonces también empezaron a decir que la abuela estaba llorando porque allá donde estaba, estaba sufriendo. Y bueno, para no hacerse las largas, estuvimos velándola toda la noche. Mi esposo tiene una camioneta y me dijo, pues vamos a acompañarlos. Se iba a trasladar hasta Tecio.
Entonces nos fuimos bien temprano, a las cinco de la mañana llegó la carroza fúnebre, se subió la caja y nos fuimos haciendo caravana hasta Tecio. Entonces todo iba bien, ¿no? La camioneta, pasando ya la última caseta, se como que balanceaba, se balanceaba y mi esposo dijo, es que no es normal que la camioneta se me balancee. Pues justo en el monte, así se le dice por ahí, algo así, la verdad yo no conozco muy bien por allá, la camioneta se quedó sin frenos, se quedó sin frenos.
Íbamos tres personas dentro de la camioneta, llevábamos gente en la batea, flores, que llevábamos para florar, ¿no? Las pocas que nos pudimos llevar porque fueron pocas, pero la camioneta iba al tope, íbamos llenos, llenos, es de dos cabinas la camioneta, íbamos en total 13 personas. La camioneta se quedó sin frenos en las curvas de Tecio y fue, pues, feo, ¿no? Claro. Pero bendito Dios es tan grande, pero... pero la camioneta se hizo de lado, se fue de lado en una curva y todos espantados.
Ay, amiga. Los gritos de todos. Sí, muy difícil. Para mí es difícil esto. Sí, mira, lo sabemos. Es muy difícil. La verdad, estamos vivos, eso es lo que cuenta ahora. Mi esposo salió de la cirugía, les comento. Mi cuñada, ahorita estoy en casa, mi cuñada es la que lo está cuidando, pero ya me habló y me dijo que ya salió de cirugía. Lo que pasa es que me tuve que venir del hospital porque tengo un hijo que sufre epilepsia y se convulsionó ayer. Yo creo que por la angustia. Sí, estaba preocupada.
Sabrá Dios. A veces siento que no veo la claridad, pero si Dios no quiso dejarnos vivos es por algo, porque aún tenemos pendientes acá, ¿verdad? Sí, amiga. Entonces quiero agradecerles a todos, les he pedido oraciones para nosotros. Gracias, gracias, mil gracias. Gracias, Ginita, gracias, Nacho. Que Dios me los bendiga siempre. Y primeramente Dios. Casi sí, amiga. Ya mi esposo estará en casa con nosotros estos días. Quiero pensar que lo den de alta. Y a darle para adelante.
Y quiero que sepan que Dios es muy grande, muy grande, muy grande. Y que solamente Él sabe cuando nos toca irnos. Solamente Él. Sí, mi amiga. Te mandamos un fuerte abrazo, no pierdas la fe. Tus palabras son muy sabidas. A veces nosotros no entendemos qué es lo que está ocurriendo, pero ten la certeza que todo tiene un propósito y deseamos que pronto estén como familia juntos. Así es, mi querida amiga. Lamentamos mucho lo ocurrido y esperemos que pronto salgan adelante.
Como tú tienes esa fe y esa fe no la debes de perder para nada. Hola, Ginita y Nacho. Buenas noches. Saludos y bendiciones de su amiga Soko desde Ciudad Juárez. Y es verdad eso que dice Melvare. Sí, cuando falleció mi mamá, a los cinco días falleció mi papá. Ya les había contado. Ellos fallecieron en julio. Y luego en noviembre fallece mi hermano el menor. Y luego en enero fallece mi tía, hermana de mi mamá. Y luego en junio fallece mi sobrino. Y apenas ahora en abril falleció este otro tío.
Entonces mi mamá se llevó un chorro, no nomás a dos o tres. Pero sí, fueron bien seguiditos todos. Es verdad que ocurre. Quizás no todo el tiempo, pero a menos en mi familia sí ocurrió. Saludos, los quiero mucho. Bendiciones, bye bye. Vaya, mira cuántos fallecimientos. Me parece que este viene con un segundo audio. Y por cierto, de ese tío que falleció ahora en abril, ya va a ser un año. Fíjense que el día que lo estábamos velando, la suegra de él y la esposa son sordomudas.
Pero la suegra se acerca y luego me dice que mi tío le sobo la cabeza. Mi tío tenía una manía de que cuando te abrazaba te soba la cabeza y te olía. No sé, a él siempre le gustaba olerle el cabello a la gente. Pero él te abrazaba y luego te olía. Y la señora estaba dormida y de repente se despierta y se acerca conmigo y lo me dice. Vino mando, como es sordomuda, pues habla medio mucho. Vino mando y así en mi cabeza me hizo. Me olió, era mando. Mando se despidió, me dice.
Ah, bien bonita la señora. Ella lloró muchísimo. Quería mucho a mi tío y mi tío también la quería mucho a ella. Pero pues estábamos delando a mi tío y ella estaba dormida ahí donde estábamos. Se quedó dormida y de repente se despertó diciéndome eso. ¿Cómo ven? No, pues increíble amiga, fuerte también. Fuerte eso que comentas. Y mira, dice Mayra Barajas. Una viejita llamada Juanita se murió a sus noventa y tantos años. Y siempre decía que cuando me muera no me voy a ir sola.
Me voy a llevar a varios conmigo y después de su muerte se murieron tres de sus hijos en menos de seis meses. Wow, mi querida Mayra Barajas, gracias por tu comentario que por supuesto es duro, ¿no? Es fuerte también hablando de este tema. Bill Núñez, saludos. Sonido laser o laser acá. Gracias amigo por estar con nosotros. Y vamos a continuar con este material que nos han estado enviando. Hola Gina y Nacho. Hola. Le saluda Marta Gutiérrez. Saludos. De aquí de Ameka Meca, estado en México.
Solamente les quería decir que me encanta su programa. Lo escucho todos los días, todos los días. Escucho los podcast que ustedes suben día con día. Y si me acabo el podcast que subieron recientemente, busco unos de los atrasados y así voy. Uno y uno. Muy amable. Les doy un dato muy gracioso. A ver. De mi Spotify, el 90% los escucho a ustedes y el 10% todo lo demás. Eso es. Muy bien. Bueno, solo quiero saludarlos, desearles una bonita noche, un excelente programa.
Y saludarme yo del futuro cuando escuche mi audio. Eso. Y pues nunca pensé llegar a decirles esto, pero me gustaría que por favor me incluyeran en su grupo de oración. Yo, lo siento, actualmente estoy esperando una propuesta laboral. Desde hace ya algunos meses, siento que daría una gran oportunidad para mí. Ojalá que sí sea. De verdad me gustaría tener ese trabajo. Sí.
Este. Pero pues siempre me traen que hay la siguiente semana y la siguiente semana y me dicen no, no te preocupes, ahora sí, la siguiente semana tú estás entre los seleccionados para la entrevista. Y a veces siento que como que quiero perder la esperanza, pero algo me dicen no, no te rendas. Algo bueno vendrá. Sí. Eso es lo que yo quisiera pedirles. Claro.
Obviamente yo también trato de prepararme para ser la mejor candidata para el puesto y obviamente también le pido a Dios que me dé esta oportunidad y pues con un poco de su ayuda yo siento que esto sí va a poder ser. Claro. Les deseo bonita noche y un abrazo a los dos y a todos los peludos. Adiós. Gracias. Hasta luego, mi querida amiga. Claro que sí. Nos volveremos en esa lista, por supuesto, para que se te haga ese empleo que estás necesitando.
Lo escucho en tu voz, mi querida amiga, lo proyectas y confiemos. Tú también confía en que Dios te va a llevar al lugar más adecuado y si no es ahí, en otro. Así pídele a Dios que él te ponga donde seas más útil y que seas de testimonio, mi querida amiga, vas a ver que las cosas van a cambiar. Hola Gina. Hola Nacho. Mi nombre es Israel Morales de Las Vegas, Nevada, aquí en Estados Unidos.
Les voy a contar algo que me sucedió hoy día tempranito, como eso de las cuatro, cuatro o cinco de la mañana por ahí. Yo acostumbré a salir a trabajar a las doce de la noche, de la media noche. Llegué a la casa, a ceneta con mi pareja, me fui a acostar. Entonces ya estaba durmiendo, ¿verdad? Sí. De repente empecé a soñar algo muy, muy raro. No sé si fue sueño o algo me pasó, pero bueno, el chiste es que estaba acostada en la cama y empecé a sentir algo como pesado encima de mí.
Sabía que muchos han hablado de que se te subió el muerto o han hablado de que para le hiciste sueño, pero para mí no era tipo eso, ¿verdad? El chiste es que me volteé, bajé mi pierna a un lado de la cama.
Entonces al momento de que yo bajé mi pierna a un lado de la cama, yo sentí que pise algo, me volteé y me quise parar hacia un lado y al momento que pise algo vi como un cuerpo con una cabeza y esa cabeza, si vi el rostro, era como un tipo, vamos a poner como un tipo ser de bajo astral, feo, feo. Y yo al momento de pisarla me agarró el pie y yo quise subirlo rápido y me lo agarró y me mordió el pie. En eso yo me espanté demasiado, a un lado de mí estaba mi pareja durmiendo.
Yo estaba bien espantado y me acordé del Salmo 91, estaba rezando el Salmo 91. Por eso yo como veía a mi pareja que estaba a un lado de mí, yo trataba de hacer la señal de la cruz y rezando el Salmo 91. Entonces quise pegar a mi pareja, le estaba pegando que me levantara, que me levantara. Al momento que me levantó yo miré que él se levantó y me bien espantó y me dijo o estás bien, qué te pasa, te sucede algo, estás bien.
Entonces yo me levanté rapidísimo y volteé hacia el lado, yo nada más dije sí, sí, estoy bien y me volví a dormir. Pero eso fue un sueño muy, muy, muy raro, sentí feísimo porque sí sentí feo. Y pues sí, sí lo mí, sí miré la cara, me espanté feo y yo le platicé a él y él dijo no, sí, sí, estabas soñando eso, estabas así, así, así, así.
Entonces yo me miré cuando él me decía, él me estaba hablando, yo sé que estaba durmiendo pero yo lo miraba, él que me hablaba, que me decía que sí, yo estaba bien. Entonces miré al lado, ya no encontré el bulto pero sí, mire, sí pise ese bulto, entonces me agarró el pie, me chequé mi pie, no, no, no tenía mordedura ni nada, pero sentí horrible, horrible, horrible y eso fue mi relato de hoy día y a ver qué pasa. Muchas gracias y saludos a todos los Peludos de Maníacos.
Muchas. De Las Vegas, Nevada. Gracias amigo, hasta Las Vegas, enviamos un abrazo. ¿Cuánto tiempo tiene? Te pregunto a ti que nos escuchas, ¿cuánto tiempo que no sueñas algo en donde hayas despertado completamente inquieto? Uff, esto que soñé, fue tan real que me dejó impactado y va a ser difícil que lo puedas olvidar. Gina, ha llegado el momento de despedirnos.
Muchísimas gracias, como cada noche el hecho de estar juntos y conocer un poquito más de estas situaciones extrañas, insólitas, verdaderas y que aquí se comentan. Que descanses, que tengas excelente noche, que Dios te bendiga. Soy Gina Áviles. Hasta luego Gina, yo también me despido, soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes porque juntos escuchamos muy buenas historias. Que tengas una estupenda noche, descansa y como decimos aquí, cabot.
El programa se termina, pero la investigación continúa aquí en La Mano Peluda.
