La Mano Peluda Martes 07 de Mayo de 2024 - podcast episode cover

La Mano Peluda Martes 07 de Mayo de 2024

May 08, 20241 hr 32 min
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Transcript

en el programa. Busca tus programas favoritos en tu plataforma de podcast preferida. Grupo Fórmula. Advertencia, las opiniones de los participantes y colaboradores no corresponden necesariamente con las del programa o la empresa. Si este programa es escuchado por menores de edad, se recomienda que lo hagan en compañía de un adulto. Y también el espíritu de bruja. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. No. El que no es conmigo en contra de mí es. Y aunque conmigo no

recoge de rama. Porque conocemos de raíz a los especialistas. El demonio es una figura que ha aparecido en todas las culturas. Y no es una figura cristiana. Documentaremos todas esas experiencias que no son reales. E Inacio Muñoz. Llegó la hora de poner las evidencias sobre la mesa. Fantasmas. Voces. Apariciones. Psicofonías. Mitos y leyendas que rodean al mundo y a quien. Obvierto a quien. La mano peluda.

Desde la ciudad de México para todo el mundo esta emisión de lo insólito y de lo que no tiene explicación lógica pero que es la vida. Y que gusto que estés esta noche con nosotros. Hola, ¿Qué tal? ¿Cómo están? Bienvenidos a esta transmisión donde vamos a platicar de lo increíble y también de lo sobrenatural. Porque de lo que es natural en todos lados se habla mucho. Yo soy Nach Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes porque

realmente. Queremos tu participación a través de las redes sociales y de la multilínea cincuenta y cinco cincuenta y dos setenta y nueve veintidós noventa y uno la página Radio Fórmula punto con punto MX y en Spotify encuentranos como la mano peluda Grupo Fórmula. Te invitamos a participar haciendo uso de todas nuestras vías de comunicación y para tal efecto que estén en la página de

comunicación. Veintiuno noventa y tres cincuenta y nueve veinti seis cincuenta y cinco veintiuno noventa y tres cincuenta y nueve veintiséis ahí nos puedes mandar un mensaje de voz o un mensaje de texto compartir fotografías, videos, memes, lo que tú quieras. Saludamos a las estaciones en la República Mexicana que se unen con nosotros Ciudad Guzmán Jalisco, Tijuana, Tijuana, Torreón, Querétaro, y en Estados Unidos, Georgia, y Las Vegas, bienvenidos

a esta noche espeluznante. En los anales del misterio humano, hay relatos que desafían la lógica y la comprensión convencional. Entre estos relatos se encuentra la asombrosa historia del periodista que ha hecho por la historia de la asombrosa historia del pequeño Joaquín Velasquez, un niño mexicano cuyas habilidades telefáticas han desconcertado a científicos y escépticos por

igual. Este pequeño que en apariencia era común, demostró desde temprana edad la capacidad extraordinaria de mover objetos con la mente sin necesidad de contacto físico. Su presencia de la mente, los focos se apagaban misteriosamente, los muebles se movían sin interacción humana, y las piedras parecían elevarse por sí solas. Hoy, asombrosa historia del pequeño con poderes de telequinesis, misteriosas habilidades. ¿Qué es esto? ¿Cómo si estuviésemos

hablando de ciencia ficción? O como si estuviésemos hablando de una de esas películas de terror? Es una realidad todo este tipo de fenómenos de lo cual vamos a platicar poco a poco y con mucho gusto aquí te queremos escuchar. Así como todos esos audios que tú nos has enviado. Bueno, aquí estamos. Sí. Yo no conozco muchas leyendas que me hablen de aquí de de Estados Unidos. Pero los americanos hablan mucho sobre el que el diablo de yer, si algo así le dicen,

creo. Es algo de eso. Pero más que nada, es que son solamente cositas, ¿No? No, yo la verdad no escuchas tanto. Pero pues hay gente que así me ha contado de de historias que han sucedido aquí en Estados Unidos.

Y yo, de mis patrones, estaba comentando en una en una convivencia de de empleados que terminó el verano y pues hubo un una pequeña comida y todo eso y este ustedes saben que en un hotel pues llega mucha gente de de este de diferentes de diferentes lugares entonces pues ahí en esta aquí este aquí es un hotel es turístico aquí por y además las vacaciones están por la playa y todo eso en ese tiempo yo estuve trabajando pues solamente trabajaba dos días en un hotel y ya la semana pues me

dedicaba a mi trabajo entonces él este él nos estaba contando que uno de los huéspedes le contó que cuando venía rumbo a acá Ocean City en la noche y pues él venía de Pensilvania entonces pues al manejar pues él agarró la carretera de noche, ¿No? Agarró de día, de noche, se vinieron desde Pensilvania hasta acá. Entonces dice el señor que se la atravesó un este un venado blanco y y entonces él se sacó de onda porque pues sí se

sorprendió, ¿No? No volantió, no volantó a la familia, solamente fue un volantazo, no venían carros, y pues él se sorprendió haber visto un venado blanco y el le empezaron a comentar que que parece usted que es un venado es como sobrenatural porque no es tan fácil que tú encuentres

un venado blanco. Entonces cuando o sea eso iban platicando con con su familia, pues él le dijo que eh que más adelante pues ellos pues todos se despertaron después del volantazo y estaba pues viendo pues estaba más pendiente de la carretera y todo eso a lo lejos vieron como como el o sea ellos vieron unos ojos que que los estaban viendo o sea se veía dice que el el reflejo del de la luz que tiraba el carro y que era de onda quien quien veía de esa manera y pues el

primero uno se percató y después empezaron a ahí a hablar todos cuando se fueron acercando se fueron acercando más a a donde era una distancia pues consideraba y considerable y se veía por eso ellos se asustaron y dijeron ¿Qué es eso? Y cuando se iban acercando esa cosa como que se les escondió pero dicen que que tal vez era el mismo que se les acercaron de atropellarlo yo sé que no es de

miedo pero pues. Cheers. Eh. Next one. Espero que algún amigo haya escuchado algo así y que y que pues si saben algo pues que también lo comenten los que están aquí en Estados Unidos. Bueno Gina, Nacho, bendiciones, eh bendiciones a todos los amigos y pues reportándome desde Nueva Jersey. Bye. Hasta luego mi querida amiga. Hola, amigos. Hola, amigos de la Nación Nacional. ¿Qué tal amigos? Sí. Buena

historia, ¿Verdad? Ahora, si tú sabes de algo semejante o si tienes algún punto de vista sobre esto que nos comentó nuestra amiga, sería muy bueno que lo compartieras aquí. Claro, también saludos a Noe de la Torre, nos dice, desde la tierra de Messi, Rosario, Argentina, los escucho desde el dos mil cincuenta y cinco años, pero está aquí desde hace muchos años, dice, desde la época de

oro de Juan Ramón. Gracias. Noe, un saludo hasta Argentina, también Donovan, dice, yo estudio la prepa de la tarde, salgo ya en la noche. Un día mi papá pasó por mí en carro y en el trayecto hacia mi casa, pasamos por un terreno en donde

no vive nadie. Al seguir por esa calle, me percaté que había un señor y cuando volteé a ver a los perros, cuando pasamos un tope, salió un perro, el cual se me hizo raro porque en esa calle no había perros, y de repente el perro se lanzó hacia las llantas del carro y no nos dejaba. Ya cuando avanzamos más, el perro dejó de seguirnos y yo pensé que se había ido, pero cuando volteo, el señor que vi antes, estaba parando en donde estaba el perro. Y dejó de

seguirnos. Algo que para Donovan y para mí, con este señor, con el perro, se confundió. Así es, y vaya, qué historias, qué cosas, comenzamos con mucho Ainko, esta noche, que promete ser espeluznante, así que te invitamos a participar, solo requerimos que te animes un

poquito. Miguel Bolaños dice, hola, Gina y Nacho, saludos desde la nueva Azcapotzalco, ah no, Azcapotzalco, Azacoalco, de la Azcapotzalco, ya estoy preparando para los relatos, OK, perfecto, mi amigo, bienvenido para estar aquí, atentísimo, mi querido Miguel Bolaños, eres bienvenido, brother, y pues también tenemos a Mora, dice, saludos, peludos, de que tengan buena noche, y los mando saludos desde Monterrey, saludos a mi amigo Morita, que está allá, dice Gina y Nacho,

un fuerte abrazo, aquí Elena dice, yo quiero contar un relato, ahorita nos comunicamos contigo, el miedo fón está listo, nos vamos a una pausa, regresamos, cincuenta y cinco, veintiuno noventa y tres, cincuenta y nueve, veintiséis. Quisiera saber dónde venden errores baratos, porque los míos me han salido muy caros. Sabiduría en las redes. Porque no todo tiene explicación lógica, la mano tenuda. Continuamos, ¿tú qué opinas de la telequinesis? ¿Crees que

esto sea posible? Pues hoy vamos a platicar de un caso muy real y que ocurrió precisamente aquí en nuestro país. Pero antes vamos con Elena desde California que ya está listísima porque quiere contar un relato. Buenas tardes, ¿cómo estás Gina, Ina, ¿cómo están? Muy bien, con gusto siempre saludarte y además pues tú ya dispuesta a contar un relato. Sí, sí, la verdad, estoy muy emocionada, no me lo esperaba, estoy super

emocionada y nerviosa. La verdad, yo he seguido la mano peluda desde que estaba muy chica y y pues la verdad sí, a mí me han sucedido demasiadas cosas desde muy pequeña pero no me lo esperaba. Me lo emocionaba. Tranquila, amiga, tranquila. Ya estamos entre amigos. Pues este sí, sí, no, pues gracias. Ah, pues tengo demasiadas cosas pero para no hacerles todo el cuento muy largo y quitarles mucho tiempo.

Este, les voy a comentar de que hace mucho cuando fue como en el año catorce años, quince años, este hubo un temblor muy fuerte, hubo un temblor muy fuerte y estábamos en el piso, en el segundo piso, con mi familia, y está, pues en el cuarto y de repente el temblor ese día muy muy fuerte y ya eran era la media noche y nos espantamos demasiado que crecimos pues salir afuera para ver que que no pasara otra cosa pero ya después se calmó que si no estábamos juntos,

mejor dormir en la sala. Para que si quedado caso, volviera a pasar algo, este, podíamos tener tiempo de salir rápido, ¿No? Sí, sí. Entonces, esa noche, pues ya estábamos todos acostados en la en la sala, nos hicimos nuestro tendido ahí y este los cuartos quedaron pues vacíos y uno del cuarto que estaba junto al que estaba junto a la sala y y pues se fue la luz también en eso regresó pero le repito nos quedamos en la sala entonces yo me quedé así como ¿Cómo le puedo explicar?

Como cruzada como así yendo hacia la puerta del cuarto chico, ¿No? Sí. Y de repente yo no sé ya ya no pude dormir, se me quitó el sueño porque me dio como un mes de mierito y estaba así y yo sentía como algo pesado y no me dejaba dormir porque me movía a un lado, me movía a otro lado y mi mamá me regañó y me dice, ya trata de dormir, no dejas dormir porque te estás mueve y mueve. Y se pues porque mis papás son muy católicos y me decía, persínate y y ya trata

de dormir, ¿No? Y yo me persiné como tres veces y tarde de de hacer un rezo para poder dormir. Ya, al fin pasó, ya estábamos dormidos todos. Y de repente cuando me dice como como que si me dijeron, regresa a ver al cuarto, ¿No? Como que me dijeron, regresa a ver el cuarto y y yo de la nada regresé a ver hacia el cuarto y vi una sombra negra. Vi una sombra negra y y realmente se vio como una sombra negra que tenía como una gabardina y su y su sombrero.

Sí. Y yo empecé a despertar a mi mamá, empecé a despertar a mi mamá, le digo, mamá, este, hay alguien en el cuarto. Y dice mi mamá, ¿Cómo que hay alguien en el cuarto? Si todos estamos aquí. Lo es que yo acabo de ver alguien en el cuarto, yo vi alguien en el cuarto. Y dice mi mamá, son tus lucilaciones, mamás, tú estás no imaginándote las cosas. Sí. Y yo no, mamá, es que no he dormido, no he podido dormir y y yo sentí algo, le dije, a mi mamá, yo sentí algo

y y vi esa sombra. Le digo, este, no no no me explico, y ya no me dice, trate de dormir, solamente tu imaginación, no es nada, persínate otra vez, darte un resto y duerme. Ya pasó. Entonces, yo trate de dormir, me volteé por un lado, me volteaba para otro lado, y yo estaba con esa tentación. Y de repente, al ver esa sombra en ese cuarto, vi cómo se fue de ese cuarto chico hacia el baño. Salió del cuarto hacia el

baño. Sí. Entonces, yo me quedé con eso, ya no le dije, ya no le quise decir nada a mi mamá. Ya no le quise decir nada a mi mamá. Me quedé con eso hasta con mucho. Me pude dormir. Entonces, al día siguiente, no sé por qué me entró esa curiosidad de saber que adonde estábamos en esos apartamentos años atrás, en los apartamentos. Me puse a descubrir que esos apartamentos, hace muchos años, no eran apartamentos. Ah. Era. Era. Era un panción. Ah, dale. Pues desde ahí viene eso.

No. Apartamentos en un o sea, supuestamente deshicieron el panción. Y yo ahí me dio más me dio más. No sé por eso yo siento como cosas porque yo sentía cuando yo estaba en mi cuarto yo sentía en la cama que que alguien se sentaba como en los pies como como entonces no sé si ustedes cuando están acostados y alguien se recarguea en la cama en la esquina de la cama se siente que se baja la el colchón. Sí, sí, sí. Se sume. Entonces yo sentía eso en las noches. Ah. Y yo me tapaba de pies a cabeza y y

empezaba a rezar. Es que además eres una persona que tiene esta experiencia en la cama. ¿Qué piensas en ver? Yo pienso porque le voy a decir algo algo que yo siento que lo tengo desde muy bebé y le voy a decir por qué. Ah no no quiero que tales también mucho tiempo ¿Verdad? No no no no. No te

preocupes. Pero a mí me han pasado como le repito muchas cosas pero yo siento que esto lo traigo desde que era bebé porque primero cuando yo tenía un bebé en la ciudad de México nosotros somos de la ciudad de México. Sí. Y mi mamá este le ayudaba a mi papá mi papá trabajaba como con Sergi en una escuela. Mhm. Entonces mi mamá le le ayudaba a mi papá y me llevaba a mí para que uno me diera a cuidar. Y dice mamá tú

eras muy tremenda. Dice que de repente me le salí de donde estaba y andaba yo nunca en los otros cuartos. En eso que me dejó en la biblioteca ¿No? Y que ya no le después me andaban buscando, no me encontraba ni que de repente este oyeron un un golpe muy fuerte y cuando me fueron a ver yo yo quedé en medio de de cómo se le a cómo se le dice los como bookshelves de de los de los a libros. Mhm. Pero de esos de los libros de los libros de los libros. Y los

tenían con llave ¿No? Y dice que se le hizo realmente inexplicable cómo pude yo haber quedado en medio que las puertas se abrieron yo quedé en medio. Sí. Porque los el el cajón se cayó del anado pero se abrieron las puertas. OK. Y quedé en medio que yo nomás le enseñaba a mi mamá que yo ya he empezado a hablar de eso desde que yo le enseñaba la la cuando veía el señor Sagrado Corazón de Jesús. Sí. Cuando yo lo veía ah como así en imagen o algo que yo le decía a mi mamá que él que él

me ayudó. Oh. O sea te sentiste como protegida por él. Sí y de ahí desde ese tiempo yo yo siempre bueno ya cuando uno crece claro que uno se le se le va como toda esa inocencia y todo entonces yo de niña yo recuerdo que yo me enfermaba y yo cuando estaba enferma yo lo veía y yo hablaba con él con el simple hecho que yo fui creciendo como con ese miérdito de que lo veía y y me daba a la vez miérdito pero no sé. ¿Y cómo

hablabas con él? Porque yo sufrí hace muchos años fui de él y yo yo me enfermaba me daban los ataques y ya cuando yo despertaba ese mamá que despertaba a veces en tres, cuatro horas, a veces hasta cinco. Y que yo le platicaba a mamá, este, mamá, fíjate que yo vi al señor. El señor. ¿De cuál señor? Pues el señor, mamá, el señor que tiene su corazón afuera, que yo no le sabía decir su nombre. Ah. Yo nada mal le decía que el señor me decía que yo le decía que el señor me decía todo va a estar

bien, no tengas miedo. No lo va a estar bien, tú vas a estar bien. Y yo siempre era vez con vez cuando yo me enfermaba, yo recuerdo, o sea, ahorita como que tanto de recordar bien, pero lo a lo recuerdo como si fuera un sueño, ¿me explico? Sí, sí. Entonces, yo yo sí trato de acordarme de que que yo estaba chiquita, o sea, yo me me enfermaba y y él se me ponía y me dijo que no tuviera miedo.

Mira. Y ya pues con el tiempo, gracias a Dios me curé, se me quitó, se me quitó la enfermedad, pero ya después con el tiempo yo empezaba, le digo, a sentir cosas. Si yo estoy, si yo estaba sola, o a veces en el trabajo me ha pasado que yo siento presencias, yo escucho cosas, y yo lo único que hago es que me pongo a dormir, o no sé. Lo más fuerte que has vivido es lo de este hombre de

sombrero. No, lo más fuerte que yo he vivido es cuando yo tendría como diecisiete años estaba yo en mi cuarto y y mi mamá le gustaba que dejáramos siempre las puertas abiertas, que no duriamos con las puertas cerradas. Y a mí me va, me daba que dejáramos las puertas abiertas porque alguna cosa, siempre el mamá con esa creencia, ¿No? Y yo en ese tiempo tenía mi cuarto junto al baño. Entonces, Elena, este. Permíteme, tenemos que hacer una pausa, regresamos contigo, no te vayas, por

favor. El miedo FONC, cincuenta y cinco, veintiuno noventa y tres, cincuenta y nueve, veintiséis. Es hora de poner al mamá gritar y sudar la mano tenuda ¿Quieres anunciarte en este y en muchos otros podcast? Escríbenos a este e-mail ventas arroba RSS punto com. Ventas arroba RSS punto com. El secreto de un matrimonio feliz es perdonarse mutuamente y no perdería en las redes. porque sabemos que no siempre la

solución es fácil. La mano tenuda Continuamos cada noche nos reunimos todos aquellos que tenemos este gusto y que hemos vivido situaciones extrañas y que nos sentamos en el momento en que regresamos contigo, continuamos contigo. Sí, le comentaba gracias a que la lo que tuve más fuerte para mí fue cuando le digo tenía como diecisiete, dieciocho años estaba yo le digo en mi cuarto y estaba mi cuarto cerca del baño, entonces pues siempre me pasan las cosas ya como en la

madrugada, ¿No? Como media noche o como si yo desperté y dije a mi mamá se metió, ¿No? Y y vi y no era nadie y y me pisciné y me tapé y yo sentía y cuando de repente es pues escuchar como sí cuando ustedes no se han escuchado como cuando hay niños corriendo, ¿No? Sí, sí. Se escucha hasta el sonido de los cargaditas de los niños, ¿No?

Entonces yo esa esa vez yo me asomé así y empecé a ver que estaba como un pecito de blanco, un niñito chiquito del cuarto de mi mamá que estaba corriendo así de la de mi mamá hacia la sala, después se fue y volvió a ir hacia el baño y estaba corri, corre y el niño y yo dije, ay, no, estoy soñando y me empecé a peliscar yo sola porque yo estoy soñando estoy soñando, o sea, pensé que estaba soñando y vi que no y me dijeron que no era a ver, que era, prendí la luz y no, no

era nadie, me dije, ok, no es nadie, no es nadie, tengo que dormir, me volví a meter y cuando volví a sentir que como que esa, sentí la presencia, pero que alguien así como que se volvió a sentar en mi cama y me volví a yajó y cuando yo empecé como a hablarles, les digo, ¿Qué quieres? ¿Qué quieres de mí? Todo el tiempo

que yo estaba soñando, ¿Sí? Y ya y ya nada más sentí así cuando de repente nada más empecé a oír otra vez las carcajaditas del del del niño de un niño y se oía en el baño como si estaba el niño ahí en el baño escondidito pero como como así cuando se esconden así como riéndose así y ya no pude dormir y y era después de esa noche si no era no era la idea de que ese niño estaba ahí yo no sé si esa o era la alma de que mi mamá hace mucho había perdido un bebé yo no sé.

Lo relacionas. Sí. Oye, ¿Lo platicaste con tu mami de esta idea que tenías? Sí, pero igual piensan que nada más yo o sea pensaban que a lo mejor yo que o estaba dormida o que solamente es mi imaginación. Porque yo le con mi mamá yo escuché un niño, yo vi el niño en la sala y después se volvió a meter y se volvió a meter al baño y se oía la carcajadita del niño le digo y traía una túnica blanca ¿Cómo puede ser posible? Digo, yo lo vi, yo lo vi, no, no estoy loca,

yo lo vi. O sea, que de tu familia como que no cree mucho en este tipo de situaciones. Pues mi mamá ella siempre ha dicho que no, que a veces es mejor tenerle más miedo al vivo que al muerto. Siempre dice que no pasa nada, es nada más que a los muertos. No pasa nada, es nada más tal. No estoy más nada. No, no, no creo que pase. Le digo, pues yo sí creo,

yo sí creo en todo eso. Y lo que sucede es que como tú puedes servir como un canal, por eso tienes esta posibilidad o estás abierta a que esto tenga el contacto contigo y no con el resto de tu familia que pues son escépticos y que no han tenido esa vivencia tan de repente, ¿No te lo inventes? Es que tú tienes esa posibilidad. Sí, yo, como le repito, no sé si sea por lo mismo que pasé, por lo mismo de

mi enfermedad, no lo sé. No lo sé realmente si fue porque mi mamá una vez me dijo que que el doctor le había dado la última vez que me pegó el ataque, que que ya no habían posibilidades. Mm. Que yo regresa de ese desmayo. Porque le repito, me desmayaba y a veces tardaba y ya jamás te volvió a suceder. Ya jamás me volvió a suceder, se me quitó la enfermedad como a la edad de once años. Como que es una segunda oportunidad de

vida. Sí, así lo sentí. Porque realmente era muy muy difícil estar donde donde quiera que yo estaba o sea no no me decía ya te va a pegar el ataque, ¿Verdad? No más era de un de repente a donde quiera estaba en la escuela, estaba donde sea y ya. Yo cuando despertaba ya estaba en la escuela, estaba llorando, pues, como agradecerle a Dios que desperte. Oye, pues, definitivamente tienes mucho más que platicarnos y nos encantaría en otra ocasión

volver a llamarte. Sí, claro que sí, claro, cuando gusten, tengan ustedes el tiempo, claro. Perfecto, mía. Mientras tanto que tengas excelente noche. Muchas gracias, de verdad, les agradezco su llamada y cuídense mucho, les agradezco mucho que estés muy bien. Gracias igual. Hasta luego, mi querida amiga, muchísimas gracias y vaya que suceden cosas increíbles y cuando uno detecta que desde niño tiene un una percepción especial, digamos así a veces es

difícil, ¿Eh? Es difícil tanto para el niño como para los papás porque hay que tener una percepción de lo que que efectivamente creer lo que lo que el niño nos está comentando, si no, por lo menos indagar, ¿Qué está sucediendo? ¿Por qué razón? Estamos teniendo estas percepciones.

Claro. ¿Verdad? Y también todos los que escuchamos esta emisión siempre hemos promovido que como adultos le demos la oportunidad a los papás de hacer situaciones sin privarlos de si a la primera le dices no es tu imaginación, no lo inventes esas cosas, eso no existe lo que hacen los niños y lo sabemos porque cuando aquí nos cuentan los relatos que ya crecieron, dicen, no, pues es que como nadie ni mis papás me creían, decidí mejor no contarlo. Ah, fíjate, eso es lo que llega a suceder. Muy

pero muy comúnmente, ¿Eh? Pocas veces es que el niño se confiera y eso es lo que nosotros debemos evitar, ¿No? Que el niño sienta que no le creemos. Y en algunas ocasiones no es que no le quieran creer, sino que como a los papás también les da miedo y no saben qué hacer o cómo reaccionar, prefieren como reprimirlo, ocultarlo. Exactamente. A ver, tenemos un audio, venga por ahí. Hola, Nacho, saludos desde Alemania. Ah, tengo un amigo

que es de Inglaterra. Sí. Y hace poco conversamos sobre fantasmas y eso. Él vivió eh, él vivió mucho tiempo en en Alemania por sus cuestiones de su trabajo. Él ha vivido en Alemania, en otros países europeos, y ahorita está aquí en Estados Unidos. Entonces, él me platicó que que él rentó una casa. Pero cuando rentó la casa era un tipo, una casa pequeña, una casa grande, y él dice que una vez su mujer salió a a traer a su hijo. Y ya se quedó viendo a un programa en la

televisión. Y dice que estaba sentado en la silla. Y estaba en frente de la tele. Cuando él dice cuando tú sientes esa sensación de que alguien te observa atrás de ti dice. Yo agarré y me paré fui a ver si alguien me observaba alrededor de la sala eh en la cocina a ver si había llegado a su mujer o por qué o si alguien andaba por ahí no cuando dice que él iba regresando para sentarse él vio clarito como la

silla él así le me platica. Yo vi clarito como la silla agarré alguien como si la arrastraba y la viento hacia la pared. Y yo me quedé dice era la primera vez que me pasaba algo así que me sentía. Pero era la primera vez que presenciaba algo. Había escuchado sonidos, cosas así, pero es la vez, primera vez que mira realmente mira como alguien como si alguien lo había sustenido en la silla y la hubiera arrastrado y le había aventado hacia la pared. Y él empezó a ser como que oh, seas lo que

seas, no eres bienvenido acá. Y conversando con su mujer, ella comenta que como esa casa tenía un basement abajo que ya siempre que en el basement había un basement abajo y que sentía que alguien la miraba. Ella siempre sentía así como que alguien te observa y él nunca le comentó lo de la silla porque su mujer es muy miedosa. Entonces él dice, yo nunca le dije nada a ella y nunca le dije y nunca le dije que a mí

había pasado eso. Hasta que una vez se lo comentó a la persona que se lo le rentó a la casa y le dijo, no, si ese, es que esa casa era de mi abuela y mi abuela falleció en su casa y no nos dimos cuenta después de todo, ¿No? Y todavía la casa se siente como como casa de fantasmas. Entonces es algo que sí, saludos. Saludos amigo, muchas gracias por tu mensaje y pues se habrá quedado ahí la psicowella de esta persona. Puede ser, es una de las causas por los que a veces hay

problemas, ¿No? Que se queda ahí como que el alma de alguien o el espíritu de alguien porque no ha podido descansar en paz, se queda vagando, ¿No? Han entendido que ya murieron o se resisten, simple y sencillamente se resisten debido a los apegos, debido a muchas cosas que ellos dicen, ¿No? A la negación principalmente, ¿Verdad? No, yo no estoy muerto, no puedo estar muerto, tengo muchas

preguntas, ¿No? Que se quedan atorados, es difícil poderlo explicar porque todo lo que nosotros hablemos en ese ámbito todos y no solamente de de su servidor, sino de toda la gente que habla, lo único que hacen es especular. Sería un grave error que alguien dijera que tiene la verdad absoluta. Claro, la historia de Joaquín Velásquez es verdaderamente fascinante y ha sido una historia de telekinesis aunque raros no son del todo

desconocidos en el mundo. A lo largo de la historia ha habido informes de personas que han demostrado estabilidad para influir en objetos a distancia solo con la mente. Estos objetos y estos temas siempre son de debate y escepticismo, pero ha habido casos claros a través de la historia Aurigeller, uno de los casos más importantes o al menos más importante, un ilusionista israelí que afirmó poder doblar cucharas y llaves solo

con la mente. Sus habilidades fueron objeto de controversia y algunos científicos sugirieron que sus trucos podrían explicarse mediante técnicas de prestidigitación. Sin embargo, el hecho que pasó a la historia Aurigeller como uno de los hombres que a través de la historia fue muy impresionante. Sí, fue un hombre muy mediático, ¿Eh? Fue bastante mediático,

¿Eh? En el final parece que no tuvo muy buen final todo esto que hacía Aurigeller, pero la gente quedaba maravillada de que podía mover objetos, de que podía inclusive doblar algunas cucharas con el solo poder de su mente llegaba a ese momento, ¿No? Que platiquemos juntos de todas estas cosas. Sí, de los casos que ha habido y también de este chico, de este pequeñito mexicano, porque cuando tú hablas de telequinésis, lo primero que se viene es

fraude o ilusión, ¿No? Dice, no, esto se tiene que explicar mediante Sí, son los dos puntos que se tienen que explicar, debe haber cordura, antes que nada, cordura, y entonces la gente pues no lo entiende muy fácil, dice, no, aquí debe haber fraude, es un charlatán, hay un truco de por medio, y eso también impide que muchas personas inclusive muestren si tienen alguna capacidad especial de esta índole. Vámonos, con más relatos y tus experiencias que quieres

contarles. Hola. Hola, ¿Qué tal? Oche, Gina, Nacho, qué gusto. Saludos. Bienvenido, amigo. Con. Con quién tengo el gusto. Con Isaías Ochaías ya ya he contado relatos, ¿No? Se recuerdan de de la del muerto que me asustaba que lo tuve que llevar al panteón a enterrar, ¿Se acuerdan? Ah, sí, más. Me encontré. Más o menos me llega la la idea, mi amigo, ¿Desde dónde? De un municipio de Comala Colima. OK, amigo, bienvenido. Pues, a ver, te estamos escuchando, ¿Qué nos quieres relatar esta noche? Mira,

Nachito. Yo tengo un relato, bueno, tengo varios, ¿Verdad? Tengo varios, pero es de que les voy a contar, es algo que nos sucedió hace como doce años. Es de que mi hijo, mi esposa estaba embarazada en ese tiempo. Sí. Ya del el tercer hijo. OK. El más pequeño. Sí. Y el niño tuvo, tenía problemas, pues se le empezó a venir y a los seis meses se tuvo que trasladar de urgencia a Guadalajara. Entonces nos fuimos allá y allá nació el niño y pues salió adelante.

Bueno, el relato es este que resulta que el día que yo fui exactamente el nueve de mayo fui por mi esposa a Guadalajara. Y me llevé a dos sobrinos, me dijeron, tío, ¿Lo podemos acompañar? Claro, le digo, vamos. Claro que sí. Y ya cuando íbamos, este, ya veníamos en el camino hay una ciudad que es el ciudad más perdida eh ya para llegar casi a Colima cuatro caminos hay una población que se llama el Platanar. Sí. Muy famosa ahí y bueno ese es las fiestas ahí son muy famosas por la virgen

que está ahí. Sí. Sus tradiciones, todo muy bonito. Y entonces ese pueblo pues en la autopista Sí. Yo yo tranquilamente íbamos tranquilamente con mi esposa y mis sobrinos atrás mi esposa iba sentada con el bebé en una armadita lo llevaba cuando de repente cuando menos acordamos pues eran como las once de la noche. Sí. No sé de dónde salió tú Nacho, no sé de

dónde salió. Y me dijo muy grosso muy grosso muy grosso y como con sangre y se me atravesó pero así era así así así y mi esposa lo vas a matar y pues ya yo lo único que agarré fue el nada nada nada nada nada nada sentimos no depende de recordarme me da un poco de miedo y entonces para atrás mi esposa volteó y todos mis sobrinos gritaron. Ajá.

Todos horrorizados ¿No? Y todos bien bien o sea espantados con qué era porque si hubieras sentido el golpe si hubiera sido un animal o X cosa pero era una persona era una persona como indigente así que es qué pasó. Sí. Y exactamente se como cuando te metiste a tu mano derecha. Sí. Duraron ahí quince días los muchachos cayeron en ese vacío. Sí. Y no los encontraban que no los encontraban. Y ahí los encontraban exactamente en ese puente de hecho ahí están las

cruces. Yo me puse a pensar que a lo mejor estos muchachos en paz descanse. Ajá. Cuando venían ahí porque es imposible que es que no más de repente vienes manejando que vayas. Sí. Porque ellos rampiaron y y cayeron hasta abajo. Entonces yo me pongo a pensar que estos muchachos algo vieron también y al darle el volantazo a su carro pues se fueron al puente y cayeron hasta abajo. O sea se distrajeron ¿No? Se distrajeron

exactamente. Sí amigo. Yo yo yo le platiqué y le digo a mi esposa le digo oye digo no te pones a pensar que aquí donde nos pasó esto no les pudo ver pasarles esos muchachos porque esto duraba un quince días como quince o veinte días desaparecidos y pues ya se encontraron ahí abajo ya los cuerpos descompuestos y todo pobrecitos. Sí claro. Híjole pues que te que desgracias y fíjate que que que es característico eso que mencionas amigo se dice que hay unos espíritus o almas en pena

maten. Casi no me escuchas ¿Verdad? Estamos teniendo problemas de comunicación. Sí se se oye como que se corta. Oh ya. Eh continúa amigo ahorita te hago mi comentario al final. Yo sí escucho si me escuchan bien a mí. Perfectamente amigo. Perfecto. Yo les voy a seguir contando. Sí. Entonces después como a los al mes. Sí. Ir a Guadalajara. Bueno. Adelante. Ah. Se como que se cortó pero ya ya estamos ahí. Después a los de al mes me tocó otra vez ir a Guadalajara y cuando íbamos ya

en el al mes. Este era una parte que se llama Sayula. Sí. Unos días antes me tocó ver un accidente ahí donde arrojaron a un a un señor de una bicicleta y yo recuerdo bien que pasé y lo vi muerto ahí a un lado porque lo arrollaron. Ajá. Y que traía un paño en la cabeza. Sí. Y vamos también este a Guadalajara. Ayer a le tocaba cita al niño. A automología ya a revisión. Vaya. Sí. Y en la calle la autopista se empieza a calentar la la camioneta. Entonces me hice a un lado. Sí.

Y le dije. ¿A ver? ¿A ver? Le echaré. Le digo. Sí, le hace falta agua. Oye, ¿y si ahí vas, amigo? ¿Cuánto? Mandé. Dame un segundito, necesito darme una pausa, no te vayas. Claro que sí, Nacho. El miedo FON, cincuenta y cinco, veintiuno noventa y tres, cincuenta

nueve, veintiséis. Muchas personas deciden gastar fortunas en sus bodas, porque en algunos momentos de vida, sabiduría en las redes porque tenemos mucho que decir la mano penuda y aquí estamos ya de regreso, vamos a tratar de mejorar la línea con nuestro amigo Isaías, porque se dieron cuenta, ¿no? Que de repente él me oía bien, y de repente ya no me oía tan bien, entonces, vamos a hacer un video de eso, ¿no? Y así nos vayamos ese grito sin tanta interrupción, porque pues no es

nada agradable. Mientras tanto, saludo a Juan Varela, que dice, yo tenía poderes antes, leía la mente, órale, qué interesante. Hola, Isaías. Sí, Nacho. Aquí cómo me escuchas, amigo. Perfecto. Ah, pero pues ahí ya estamos. Entonces, vamos a seguirnos. Perdón, amigo, que no, no, no, adelante. Nos ibas a contar otra versión, otra parte, ¿no? Ajá. Sí. Entonces, este yo estaba echándole agua a a la camioneta porque se digo que se estaba calentando.

Cuando de repente ya fui, me subí a la camioneta, le bajé el cofre, y me dice mi esposa, dice, ay, qué respetuoso eres, ¿por qué? Le digo, ¿por qué? Le digo, ¿cuál señor, chayo? Le dije a mi esposa, se llama Rosario. Ajá. Le digo, ¿cuál señor, chayo? Dice, pues este que te que va a ir a Dice, se pasó por un ladito. Dice, ¿cómo era? ¿Cuál? Yo, ¿cómo es? Dice, es un señor en una bicicleta, dice, con camisa resacada, con un paño arriba, y me acordé yo, dije, chile, digo, chayo, yo no

lo veo. Dice, míralo, ahí va, ahí va. Dice, ¿cómo es? Dice, chile, ella lo veía, y yo no lo veía. Me pasó por un ladito, por un ladito así. Mira. Y sentí yo así como un descalofrío. Sí. Que me recorrió todo el cuerpo, todo el cuerpo, y sentí helado, claro. Ya me imagino, amigo. Ando cerca de ti, un un fantasma. Sí, fíjate que que yo he tenido un hijo, hace muchos años, cuando yo podía trabajar, porque, pues, realmente, hoy, ya no trabajo, me me presionaron porque perdí mi

vista. Oh, amigo. Y desgraciadamente salí mal de mi riñón en Medializo todas las noches. Sí. Pero aquí estoy bendito Dios. Así es. Estoy echándole ganas por mis hijos. Muy bien, amigo, con esas ganas de vivir como debe ser. Sí, sí, sí, claro, no, digo, a mi a mi esposa, a mi mamá, le digo, aunque no vean, le digo, yo, aquí ando en la casa como si vieran. Sí. Ya me la sé, ya subo la primera planta, la segunda, hasta la tercera planta, la arriba, tengo plantas, tengo hortalizas,

hechos, rábanos, y la todo. A todo, sin ver, ya me acostumbré. Eso es. Pero aquí estoy. Y y te digo, tengo más anécdotes, me han pasado, ¿eh? Me han pasado mucho. Sí, pues no sé si quieras compartirnos alguna otra. Aprovechando. Voy a contar, voy a contar algo rapidito. Sí. Hace años, este, yo tenía unos amigos que eran artistas. Sí. Yo trabajaba en la, en la, aparte de ser bibliotecario yo este trabajaba

en eventos culturales. Ajá. Sí. Y uno uno de los muchachos cumplió años el que pintaba, uno que pintaba, era artista y todo, pues ya ves que te enredas con muchos compañeros, muchachos así de todo ahí. Sí. Y me invitó a su fiesta a su cumpleaños y ya llegamos y bueno, estuvimos cenando, nos tomamos unas copitas, y ya estábamos ahí, ya estábamos, pues ya estaban ellos medio estupendamente. No, no, pero te dice, aquí tengo muchas cosas. Ajá. Voy a repartir lo

que lo que gusten, llévense. Yo escogí un cuadro que él pintó de una mujer desnuda del del ombligo para arriba muy bella con el pelo como como si estuviera un aeronazo fuerte. Sí. Y con una tenía una cancion de cuando lejos te encuentras de mí. No volveré. Cuando lejos te encuentras. Tenía ese cuadro y estaba pintado como en negro. Sí. Como con rojo y el cuerpo de la mujer muy bonito. Me lo regaló. Entonces yo compré madera, yo le hice la carpintería, hice el cuadro, lo

enmarqué. Y lo colgué en una madera. Y el albañil que me anduvo trabajando aquí, el señor trabaja en la metafísica y y es de los que se va con con grupo de personas que los llevan al campo y los curan y no sé qué tanto hacen allá. Sí. Bueno, estas cosas. Entonces el señor me andaba poniendo piso. Ajá. Y yo estaba con la espalda, donde estaba la barda, donde tenía el cuadro. Sí. Ya lo tenía el cuadro colgado. Y volteaba y volteaba y lo veía como que arredorójo. Y se dio el parón.

Dijo, ¿Qué pasó? Sí. Y era ven. ¿Ves? ¿Qué pasó? Era tu cuadro. Y se vele abajo. No lo vas a creer Nacho, pero abajo tenía dibujado como se le decía, pero era de diablos. No me digas. O sea, pero pero eso se figuró ahí o ya había sido parte de la obra. Pues yo nunca lo había visto, a lo mejor este ya lo había hecho de la parte de la obra. Ajá. Pero no sé cómo estaban figuradas y te dieron como unos tres figuras como diabólicas. Sí, amigo. Y sentimos un descalofrí también él dice,

¿Ves? Y entonces empezaron aquí a yo ver muchas cosas, estoy en mi maca de repente como si llegaba una persona y él cuando estaba paseándome la maca pegaba y como yo ya no veo, pues imagínate a veces me hablan al oído y todo Empecé a ver muchas cosas, me empezaron a ver que una persona se metía al cuarto de mi hija. Traje el cuarto de mi hija. Y empezamos todos. Sí. Porque somos muy católicos. A mí me gusta mucho rezar. Sí. Yo soy yo soy de los que a las tres de la tarde estoy

rezando me gustan. Ok. La sericordia. Y más fuera que no veo. Sí, amigo. Y nada con respeto de toda la gente, pues ¿Eh? Con todos los que sus religiones. Claro, claro. Se respeta. Sí, sí. Y este y me dice, bueno, no sabes que le hablo de mi amigo, digo, ven por tu cuadro. ¿Por qué? Ya no lo quiero. No le platiqué, yo no le dije nada. Yo no le dije, ya no lo quiero. Y se lo llevó. Se lo llevó, pero aquí sí quiero, sí quiero, sí quiero.

Y otra vez volvió a venir el padre y aquí porque mi hija un día estaba ahí fregando cuando tenía un limón por un lado, cuando vio que limón lo levantaron y lo pusieron por el lado, pero a mí no me da miedo. Por eso me encanta oír mucho, estoy escuchando todos todos los programas de atrás. Sí, amigo. Todos los estoy escuchando, pues es lo que me divierten todo el día. No eso es. No puedo hacer otra cosa más que escuchar, ¿Eh? No. Y escucharlos a ustedes porque la

verdad. Muchas gracias. Si no fuera por ustedes, híjole, a muchos yo pienso que nos hacen la vida bonita. Gracias amigo. Y la verdad mi respeto para ti es que son buenos locutores, yo los oía desde noventa y seis cuando estaba este locutores. Rubén. Rubén. Paz descanse. Paz descanse, sí. Y qué triste, pero por de modo pues. Pues la vida es así mi amigo, la vida es así. Sí, sí, exactamente. Ahí te decía, y ya de aquí, de los cuadros, cuando después se dio al cuadro, pues seguían todo

el día. Ahora en estos días compré una palma bendita. Sí. Y empecé a hacer cruces. Eso es. Y las puse en todas las puertas. Ajá. Mira, santo remedio. Ahí está. Con eso fue suficiente mi amigo. Si alguien tiene, tiene, tiene alguien algún problema de un espíritu o algo. Yo le recomiendo que no se pierdan, que no saben la cruz de lo que significa. Ajá. Es lo más fuerte que hay. Sí, claro. Es un gran símbolo. Y con eso. Lo que representa, ¿Verdad? Sí, así es. Muy bien,

mi querido Isaias. No, gracias. Muchísimas gracias que tú nos hayas regatado. No, gracias a ustedes. Varias experiencias aquí. Sí, no, y tengo más, sí, se las voy a contar. En otra vez. Sí. Para contarles cuando me tocó estar de bibliotecario en una en una fábrica de queso. Sí. Pero era grande y no no no no no no. Y de ahí me cambié a otro lugar y tengo dos experiencias buenas. Tengo más. Excelente. Pero dejo el espacio pues para que para que puedan pues otras personas participar

también. Perfecto amigo. Me dejo el espacio. Muchísimas gracias por tu comprensión y tú también. No, gracias y gracias y este y la verdad que me da gusto que me hayan llamado y cuando gusten aquí los esperamos aquí a a este bello municipio es es de los primeros municipios pueblos mágicos Comala. Sí. OK, amigo. Pues te mandamos un abrazo. Ándale Gina. Que tengas bonita noche. Gracias a ustedes. Hasta luego. Buenas noches. Hasta luego.

Hasta luego. Vamos, nos vemos en el próximo video veintiuno noventa y tres cincuenta y nueve veintiséis Conocemos la leyenda y la hacemos realidad la mano Los espero te saluda Jaime Núñez los espero en juntos dónde y cuando quieras Noticias veintidós, el podcast preferida grupo Fórmula, abriendo la conversación la verdadera felicidad está en las pequeñas cosas, una pequeña mansión, un pequeño yate, una pequeña fortuna, sabiduría en las redes porque conocemos de raíz a los

especialistas la mano penuda Continuamos. Hoy estamos platicando acerca de la increíble historia de Joaquín Velásquez cuya presencia provocaba que los focos se apagaran, los muebles como que bailan solos, las piedras de los pocos, los huevos, en mil novecientos treinta y ocho el periódico de la prensa dio a conocer el increíble caso de un niño que vivía en la calle de héroes de Churubusco en la

colonia Portales. Todo comenzó cuando sus padres, Constantina y Valdomero empezaban a tenerle miedo a su hijo, literal, ¿Eh?

Miedo porque creían que su poder para levantar cualquier objeto sin tocarlo podía habérselo otorgado el mismísimo de la casa y un día antes de ser entrevistado a la familia del menor esta casa para darse cuenta de que este ente ahí esa presencia que suponían que había Joaquín hizo que todos los focos se apagaran, los muebles se movieran, y entonces el reportero entrevistó a una familia cercana a una vecina que le contó que en una ocasión había tenido un pleito con la mujer, que en el momento de

su muerte recibió una lluvia de piedras en su techo, así como atacándola, además de que un trastero en la pared de su vivienda empezó a vibrar muy fuerte hasta caer, la mujer demandó a este pequeño, a sus papás, ante las autoridades, pero al no poder comprobar que el niño lo hizo con la mente y no con las manos, pues no pudieron consignar a nadie. Entonces, este es un caso de

extraño y singular caso. Vaya que sí, singular caso, y también, por supuesto, experiencias que se pueden platicar, y en este caso, como lo comenta Gina, pues le fue para bien, ¿No? Que no lo pudiesen comprobar, porque imagínate. Pero mira, si a estas sus papás le tenían miedo porque no entendían que no podían tener cierta pues eh manera de comprobar. No. O aceptación. No, pues es difícil, Gina, es difícil. Lo reitero, se tiene que tener que tener una mentalidad muy

abierta, ¿Eh? O sea, pensar de manera que que puedas aceptar que hay cosas que no se pueden

explicar. Y eso es lo que yo leía yo de Juan Varela, dice, yo tenía poderes, antes leía la mente, y un día me lastimé la rodilla, y perdió su poder, dice mi amigo, no no no encuentro la relación mi querido Juan Varela, si tú quieres explicarnos, avísanos si te marcamos, pero si tú dices que leías la mente, es por algo, y sería interesante platicar, a ver, si tú dices, podías tú anticipar, o podrías tú eh decir, ay, este señor está tratando de hacer el mal, me quiere engañar, o etcé, etcé.

Buenas noches, Gina, y buenas noches, Nacho. Y a todos los peruanoicos. Mi nombre es Arturo Rieke, de Chihuahua, para comentar nada más porque no he encontrado una buena historia, y pero quiero que sepan que siempre estoy aquí.

Este lo de la telequinesis es un, digamos un un golfista, bueno, si han visto esos videos donde desde media cancha, alguien que que conoce de de de de fútbol, o sea, alguien que tiene la de gol, que estresa para jugar fútbol, pero no está jugando fútbol, está va va a tumbar una lata de refresco que la deja arriba del travesaño, desde media cancha. Ah, OK. Y claro que toma en cuenta, en mi opinión, ¿Verdad?

Toma en cuenta los los factores de la fuerza, pero más que nada, él tiene la certeza de que le va a pegar al a la lata de refresco. Tiene mucho que ver el poder, el mental que uno tiene, en cualquier cosa que uno va a hacer en la vida. Si tienes un dos tres por ciento de de inseguridad o de duda, mejor espérate a que tengas el cien por ciento de seguridad de que vas a a conseguir lo que vas a a intentar, y siempre va a ser un hecho que lo

consigas. Entonces, ahora sí como en los magos, digo yo, si tienes la certeza de que vas a tener la certeza y y usar ese poder que todos tenemos que llamamos fe este para conseguir el truco. Y el espectador que lo está mirando también tiene fe en que el mago lo va a lograr. Es es un hecho que se

va a lograr. Si el espectador es totalmente séptico y de hecho está pensando que no le va a salir o deseando que no le salga, es probable que no le salga porque la mente influye mucho en todos los aspectos de la vida, la realidad es constructiva. Es como en el caso de los los los particulares de luz, los fotones, se comportan diferentes al ser observados. Y gracias por la atención, si si me transmiten, y también comentar que los poderes reales reales son cinco comprobados.

Bueno, yo yo podría decir que se han comprobado cinco a lo largo de la historia. La la hipnosis. Conocemos que existen diferentes tipos de hipnosis, hipnosis, desde hipnosis de de show de entretenimiento, hasta la la la hipnosis clínica. Para ejecutar. Otro es la clarividencia, lo que tienen, digamos, los detectives, que con una pequeña pista de algo puedes llegar al fondo de cómo va a terminar o cómo inició.

Otro es la telepatía y yo lo puedo ejemplificar como diciendo, tú tienes a a un amigo que es tu compadre de toda la vida, su noña y mugre, y van caminando por la sera y vienen dos chicas, ustedes dos, que están en una de viva voz, solos, yo creo que con una mirada a los ojos, va a pasar toda la conversación de qué onda irá, están chulas, les les les llegamos o las dejamos ir.

Y todo ese esa comunicación de lo que al final de cuentas hagan se va a llevar a cabo simplemente por la conexión y el vínculo que tienen ustedes en la pura mirada. El otro es el que sabemos que medio existen muchos. Bueno, existimos. La verdad es que ahí me me gustaría que lo he vivido porque pues eh vi las situaciones que no sé si alguien recuerde, yo creo que no, ah, pues, pero he contado algunas situaciones que me hacen pensar que puedo tener esa facultad y está comprobado

que existe. El otro vendría siendo la a ver, telekinesis, hipnosis, claridencia, eh. Mediumnidad. Telepatía. Y. Dijiste. Ah, son todos. Un saludo desde Chihuahua para todos los peludos maniacos. Gracias. Y nada más un comentario, ¿Eh? Fíjate que esos videos que tú hablas de, por ejemplo, de lanzar un balonazo hacia la portería y derribar una lata, un bal, lo que sea, ¿No? Muchos de esos son un

truco. Muchos de esos son, este, ediciones, gente experta que sabe hacer cosas maravillosas con la computadora y hay un truco ahí sin duda. Pero de de de eso a que sea real hay un gran trecho mi querido amigo y por otra parte tú usaste en tu exposición una palabra interesante dice lo que hace un mago hace el truco y eso es lo que hacen los magos. Trucos.

Siendo truco pues ya no es real porque hay un truco de por medio no es una realidad no es una realidad porque es muy interesante tu punto de vista mi querido amigo y te agradecemos bastante. Fíjate que este reporta eh reportero que anduvo checando todo lo del pequeño Joaquín entrevistó también a otra familia que le contó que en una ocasión tenía un pleito con la mamá eso lo habíamos comentado pero anduvo investigando la zona nada más aquí ya estoy oyendo que llegó nuestro amigo ahorita

le sigo comentando. A ver. Buenas noches ¿Cómo te llamas? Adrien. Ah, Adrián. Adrián, ¿Estás trabajando? No, estoy parado, qué bueno es tu voz de oírla. ¿Qué bueno? Porque nuestro amigo es operador de tráiler y es importante que tenga toda la atención manejando pero ahorita está estacionado así es que vamos a aprovechar para escucharte Adrián. Ah, bueno, ¿Quién piso? Ya. Adelante. ¿Dónde está? Eso pasó más o menos hace como

unos quince años. He tenido tres este tres experiencias y una de las que más me gustó. Una. Es la primera que me pasó. Sí. Este yo iba saliendo de ahí de Veracruz como a las doce de la noche. Sí. Porque vamos a descargar al centro de Veracruz a la pues a este playa norte. Entonces veníamos que salí de ahí este la noche. Entonces ahí para llegar a paso del toro. Este yo venía como a unos sesenta, setenta kilómetros por hora. Está oscuro, está muy

oscuro. Y salí saliendo de derecha a izquierda, Llinita. Así derecha, izquierda, salió el perrito. Sí. Tras del perrito salió pues yo solito lo lo bauticé como una gargolita, ¿No? Tiene la cara así como como ovalada. No te digo que tenía alas, ¿No? No tenía alas. Pero tenía unos este como donde donde van las pládiculas este un poquito así como como salidas. ¿No? Sí. La andota. Permíteme tantito. Sí, sí, claro. Fíjate. Este es el que está describiendo bastante extraño. Entonces, este era como una

gargolita. Yo te lo te puedo decir que media que. Pues sesenta, setenta centímetros. Entonces, el perrito cuando sale de la carretera, la el animal ese le tira así como ahora sí como animal, ¿No? Le pega en la carretera, se atropieza, se atropieza, pero en ese momento este cuando cuando brinca, hace un hace un movimiento del animal este y brinca y agarra el perrito y de ahí mismo el impulso de con el que cayó con ese mismo incluso se brincó y salió del otro lado de la

carretera y ya no vi nada. Pero todo lo vi así cerquita, cerquita que te gusta como a sesenta, setenta metros porque me paré, me paré. Oye, a ver, a ver, no te vayas contigo, no te vayas por favor, el miedo 55, veintiuno noventa y tres, cincuenta y nueve, veintiséis. Las historias tienen muchas formas de contarse, pero solo una de comprobarse. ¿A quién? La mano tenuda. ¿Quieres iniciar, hacer crecer, todos los secretos de todos. ¿Dónde y cuándo quieres? ¿Les va a cambiar la vida?

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Ahora sí, te escuchamos esta descripción de ese extraño ser que estabas platicando. Sí, yo creo que más que nada era como un, pues así como una gargolita, yo digo, así como 30, 40 centímetros de alto, pero se llevó un perro más grande que él. Pero el perro qué reacción tuvo.

Es que desde que el perrito no se veía como que iba corriendo del carril de alta, entonces el perrito como que salió de la carretera, pero cuando vio las luces se regresó y en ese momento salió el animal ese y le tiran el manotazo y le trastabía la cinturita, la parte de atrás del perrito. El perrito se ve como caíz cuando yo me freno y luego como te digo, brinca el animal este y lo agarra.

Con una pierna, con una pata y con una mano, con una garra, eran garritas, eran unas garras y del mismo impulso brinco. Pues cuánto mide el carril, son como arriba de dos metros y medio yo creo, no? Sí, como tres. Más o menos pues brinco todo eso, o sea que era, yo creo que era como una gargolita, una gargola, o sea era un animal fuera de, pues de proporciones, o sea no, no, o sea yo, pues he visto muchos animales y no, o sea, ninguno se parecía a eso. ¿Y se fue volando?

Ah, eso te digo, fue en Veracruz. ¿Se fue volando? No, te digo que cuando de un brinco, este, lo agarró y del otro brinco, brinco el otro carril y se metió a la, ahí, ahí este cimbra en café, ahí cae zona de, son zonas cafeteras por ahí o de zafras, todo eso ahí por ahí. Entonces ahí se perdió el animal, o sea desde cuenta que yo nada más lo vi cuando lo tira, lo agarra y se lo lleva. Pero tí todo así bien rápido, tí está todo, todo bien rápido. Uh, qué extraño.

Y se fue para llegar a Paso del Toro. Ajá. ¿Ya has pasado por ahí otra ocasión? Este, otra, pero esa iba para Tusla Gutiérrez Chapas. Hay un lugar que se llama Malpasito, a lo mejor mucha gente lo conoce. En este tramo de ahí para allá arriba de Ineta no, no hay señal, se corta la señal. Es para llegar a Tusla Gutiérrez Chapas. Sí. Entonces, de ese cacho para allá yo iba, yo más o menos llevaba como 95 toneladas de azúcar. Estaba cansado, pero estaba chispeando, estaba lloviendo.

Así lloviendo, ese es el más feo, este. Estaba lloviendo, estaba lloviendo y pues ya yo venía cansado, pues yo venía desde México hasta allá. Entonces ya yo venía bien cansado. Y como se pierde la señal ahí, pues nos agarramos para, pues aprovechamos, no, para dormirnos un ratito. Entonces de cuenta que en el kilómetro 21, la gente que conoce, que son traidores van a conocer, hay una, ya ves que en los restaurantes se le dicen las cachimbas, no? Hay una cachimba que está del lado derecho.

Entonces yo dije, yo llego ahí, ahí me paro a dormir. Ahí me paro a dormir. Entonces, pues estaba lloviendo y estaba chispeando. Yo traía un kengor. Andaba en una línea que se llama Narcea de allá, de Veracruz. Me meto yo, con el TREA-Double Tremol, que me meto yo al estacionamiento. Pero cuando yo me meto, hay un árbol grandote, un árbol grandote, un árbol grande, no sé qué árbol sea.

Yo me pego hacia el árbol y apenas después de empezar a meterme hacia el árbol y estoy metiendo el segundo remolque ya de la carretera hacia el, hacia el, hacia el estacionamiento. Y en ese momento oigo en la parte de arriba un golpe, pero un golpe así bien duro, paaa, como que se estampó algo en el rompedentos del camión. Y así como pega en el rompedentos, rueda hacia abajo un bulto grandote, o sea un bulto grande de una persona, o sea más chicas, más chaparritas que yo, yo mío unos 75.

Era alguna cosa más chaparrita que yo. Pero hazme cuenta que cuando pega arriba, ese ya ves que es el rompedentos, no? Entonces pega en la parte de arriba y la cosa está resosada. Pega y se sigue oyendo los golpes hasta que yo veo cómo me cae al cofre. Cuando me veo que me cae al cofre el bulto, lo primero que hago es frenar. O sea freno. Ya ven ahí chiquitos ahí, ya ven ahí estacionándome.

Te lo juro así verdad por Diosito, era una persona, una persona, pero tenía como mucha ropa, como que traía mucha ropa, como que se veía que, o sea pues puede ser que sea un indigente de la carretera. Sí, sí. Puede ser que es un indigente de la carretera, pero hazme cuenta que cuando cayó, él cayó del lado derecho de mi saltadera. Cuando yo me freno, es eso no?

Cuando que se para, un indigente de la carretera que se para, hizo un ruido y me volvió a ver a mí así de frente, me vio la persona esta, pero no tenía lengua y no tenía dientes todos los indigentes, como que se veían así carcomidos negros. Yo lo vi bien, o sea yo lo vi bien. Y hizo un ruido tan duro, tan duro, yo traía el radio y estaba lloviendo de noche. Entonces imagínate, hizo un ruido así de aaaah, pero así feo, así grandote largo, o sea como que me dijo algo, no?

Como aaaah, pero se le veía el enojo en la cara a la persona esta. Algo pasó que ya no te oyes amigo. Bajó tu volumen. Ahí, ahí. A ver si. Sí, ahí cuando te digo que cayó la persona esta, yo pensé que era un bulto o algo, pero arriba del árbol no estaba. Ese es donde empieza lo difícil, lo de crez, porque esta cosa venía volando. ¿Por qué? Porque en el árbol no era como que se aventara el del árbol al carro.

Y rodó y cayó y cuando cayó, te digo que no tenía lengua, yo puedo asegurar que no tenía lengua porque hizo un gritote pero horrible así aaaah. Pero vi un largote, pero se me quedó viendo a mí. Yo luego le metí primera y les dije que me salga del estacionamiento y que me fue. Hasta no ver que tu traducción. Otra vez como que mueves el teléfono y se opaca tu voz. A ver, espérame. Ahí, ahí mira. ¿Ahí me oye?

Sí. Ah, entonces le digo que cuando lo veo que cae, le digo que hace el sonido ese fuerte así feo, y se me quedó viendo a mí así, él así, y directamente nos vemos así. Y pues era una cara normal, ¿para qué te puedo exagerar que era diferente? No, no, no. Pero lo que yo sí te puedo decir que no tenía dientes y no tenía lengua. Y hizo un ruido, pero un ruido muy duro porque imagínate, yo traía el radio pues duro. Y estaba lloviendo, entonces de noche pues hacía mucho ruido, ¿no?

El motor, el ruido del motor, el motor, la lluvia y todo. Entonces eso sí no estuvo así como, como que... ¿De dónde salió? O sea, no hay explicación. O sea, yo la verdad no había de dónde saliera la persona, y menos de arriba de, pues de ¿cuánto medio, de cuánto medio el tráiler que te usa? ¿Cuatro metros para arriba? De alto más o menos.

Más o menos, entonces imagínate, te digo que cayó, y lo más, lo más, o sea, lo más engrosó para mí, fue cuando él dirigió la mirada hacia mí, y me hizo así bien fuerte. Pero se oye el grito, te digo, desde afuera hasta dentro del camión. No, yo lo quise luego, luego, me metí primero y que me salgo. Hasta que llegué a Tuzla, no me paré, y ya de regreso pasé. Pregunté, oye, ¿qué crees que hacía así?

Una señora de ahí me platicó que en esos pueblos, este, había una comuna de brujas, lo que me platicó la señora, ¿verdad? Eso ya no, no es de verdad, o sea, yo no sé si era verdad, pero que había unas brujas y que las corrieron y que se fueron para, para arriba de la selva, pues es la selva, es para allá, para Tuzla, que usted es chapa, es pura selva. Y dicen que luego bajan, pues bajan por cosas, bajan a la, no sé, que bajan, pero bajan.

Entonces me dijo la señora, pues a lo mejor era una bruja, hijo. Porque yo le, yo le, le, le, le, le, le, le, le expliqué cómo estuvo. Y es como dicen aquí, no, ningún indigente tiene esas características que tú me dices y menos que cayera del cielo. Exacto. Yo siento que, yo siento que cuando, yo creo, él sí me atravesó y yo le pegué, eso es lo que yo siento que pasó.

Porque hace cuenta que me pegó en el, en el, en el copete de, me cayó en el parabuí, y rodó, rodó, como se llama el cofre, y cayó. Pero tú sentiste el golpe. Sí, yo desde que hoy, como pegó, hace cuenta que se oyó un, un esterno así duro, ¡pum! Y de repente, ¡papapapa! O sea, ¡pum! cuando, cuando chocó. Y ¡pum, pum, pum! cuando fue rodando hacia el suelo, cuando se fue, cuando se fue, ese fue el que me dio más miedo porque tengo otro, no sé si lo puedo aflicar ahora, pero tengo otro que... Sí.

Ese estuvo, fue un poquito fuera de todo. Ese sí me dio un, fue como que, mire, yo, yo estoy circulando mucho para allá, para Olarero, nos vamos por Zacatecas, Unoca. Sí. Hay un tramo que se llama, este, Concha del Oro. Es una carretera, Didi de, Didi de, es una carretera, te das cuenta que la, la vieja era Didi de Benida, entonces ya le hicieron ya nada más vida, y la nueva le hicieron de Didi de Benida, bueno, la nueva le hicieron dos carriles pero más ancha.

Entonces, en medio de esas dos carreteras hay unos, hay un, o sea, no hay, no hay como te diré, no hay barra de construcción del lado izquierdo ni del lado derecho. Entonces hay unos cachos así como que hay unas anjas, unita, así nachito, como unas anjas, ¿no? Sí, una, unos vagos grandes. Sí. Porque se han volteado camiones y quedan los camiones bien cabenaní.

Entonces ese sí estuvo así medio raro, por que te das cuenta que yo vengo circulando, eran como las tres, cuatro de la mañana, ya estaba, ya por amanecer, no, tú como a las cuatro, no, no eran las tres, eran como las cuatro, cuatro el cacho, yo venía, dándole, dándole, y al momento cuando veo unas luces allá adelante del lado izquierdo, yo ya le frené tantito y me pegué yo del lado derecho, me pegué del lado derecho y dije al izquierdo, dije pues, ¿puedes compuso no ahí?

¿Qué crees que era? ¿Era una camioneta? Sí. Estaba volteada, o sea, estaba acostada, no volteada, estaba como así como nada más, tenía un solo lado acostada.

Sí. Entonces cuando yo veo así las luces, pues pasé que vi todo, y de repente veo que salió un señor, bueno salió un señor, yo lo vi, yo hablé con él, un señor de gris, traía un chaleco gris, traía pantalón gris, yo lo vi el señor de gris, camisa de vestido delgado el señor, no te voy a decir que se veía, como muchos dicen, ageroso, amarillo, no, no, no, no, se veía una persona normal porque habló conmigo, entonces te cuenta cuando yo vengo pasando, vengo pasando,

me vengo viendo, pues el accidente literal, ¿no? Me dice, el señor me hace señas, y me abrigo, y me dice, ayúdanme a sacarlos, ayúdanme a sacarlos, y yo me quería así, dije, ¿qué hago? ¿sí lo saco o no lo saco? Pues en el momento, pues luego lo estacioné el carro, y me pedía luego luego al urinco, y me voy a ayudarlos, este, de la camioneta, creo que estaba de un lado acostada y del otro lado no, de ese lado jalamos la puerta entre el señor y yo.

Eso fue lo chistoso, ahí donde yo, yo, el señor, yo lo vi conmigo al señor, cuando él fue por mí al carro y caminamos a la camioneta, ¿qué te gusta? Caminamos 40 metros, ¿no? Más o menos, punto por decir, no, o sea, de una calle a otra, ¿no? Caminamos, sí, punto 40 metros, hasta lo mejor menos, ¿no?

Entonces, cuando fuimos y llegamos a la camioneta, yo abro la, abro la, abro la puerta de la camioneta de la parte de atrás, y de la parte de atrás sale un chavo, y me dice, sí, golpeado, golpeado, golpeado, sale el chavo, todo traqueado, así, y me pasa, pues, el golpe, ¿no?

Me dice mi hermano, mi hermano, pregunta a tu hermano, y me dice, ahí, dice, ayúdalo, dice, vine, venía dormido, y ya cuando le digo eso, cuando me dice eso, me quise yo meter a la camioneta, pero como que, o sea, yo tenía el miedo de que pensaran, o sea, en el momento yo lo que yo pensaba que van a decir, ese lo sacó él, ¿no? Y yo pensé que él me iba a echar a mí la culpa que yo lo había sacado.

Entonces, yo no tenía teléfono, no tenía nada, entonces, yo sí intenté sacar al muchacho, pero la verdad les digo, para aquel, eso sí que lo saqué, ¿no? La verdad no lo saqué. Lo que hice como que me dio miedo y que me regreso, algo así como que no, no me gustó, que le digo, deja vuestro mi teléfono para la lámpara, yo le decía que la lámpara, ¿no?

En el momento, la lámpara, la lámpara, no, deja vuestro mi carro a la lámpara, le camino los 40 metros que caminé yo con el señor, caminé como 20 metros y estaba el señor muerto. ¿Cómo crees? Te lo juro, o sea, te lo juro, mira, me pongo chinito cuando te lo están diciendo, se lo platí para mi esposa, mi esposa sí me lo cree, compañero de la avancera de los compañeros, de verdad, el señor estaba muerto, yo te lo juro que el señor estaba muerto cuando me fue a decir que los fuera a sacar.

O sea, fue por ayuda. Que me subo al carro y que me voy, y la verdad los dejé, yo no supe nada, pero sí me acuerdo bien de la camioneta, la marca y de los chavos, del chavo que salió todo golpeado, pero me decía que estaba su hermano acostado, estaba su hermano dormido. Venía dormido y su papá, yo creo, porque, ah, porque para esto, cuando me dice el sillón de la lámpara, se ve una lámpara, la lámpara, pero yo empecé a poner el pretexto, o sea, sinceramente te digo la verdad, ¿no?

Dije, no, me van a echar a mí la culpa que yo lo saqué, ¿no? ¿Por qué lo está parando? ¿Por qué lo estás ayudando el lujo de saber sacarlo, no? Dije, en lo que sí, en lo que no, dije, no, la lámpara, la lámpara. Me dice, me dice el chavo, dice, le digo, déjame por mi lámpara al carro, le digo, ¿y tu papá? Y me dice, no sé, ¿dónde está mi papá? No sé. Cuando le camino como 20 metros, y me está tirado el señor así, tirado, tirado, tirado, muerto, el señor muerto, no se movía.

Ay. Sí, yo sé de cuenta que yo no lo quise, porque lo vi, no, y cuando vi eso, que le fui la vuelta, que me subo a mi carro y que lo dejo ahí, la verdad. Es que fue una experiencia más fuerte que tú, ¿no? No supiste cómo reaccionar, imagínate que él mismo fue a pedir ayuda. Ajá, y a mí lo que me da miedo es que me fueran a decir que yo los había sacado a ellos. Sí, sí. Te involucraron. Como está muy angosto, y los traileros ya saben, ah, el trailer lo había enracio, no?

Iba bien drogado, iba este, iba el otro. Entonces dije, no, entonces, como que había algo que no, dije, no, yo me voy. Que le digo, sí, sí, yo me saqué a uno, y eso nada más le abrí la puerta, ¿para qué todo es que lo saque? Hay que hablarme de ti. No, no, no. Yo lo saqué al chavo, el chavo no estaba golpeado, no estaba como que, como que golpeado, pero para esto, este, el otro chavo, yo no lo vi, yo no, la verdad, no vi si estaba vivo, no estaba muerto, la verdad.

Yo nada más vi a uno, y el señor que me fue a hablar, veo que era un señor delgadito, traía un chaleco tipo César, César Costa, gris. Ajá. Con una camisa de vestir blanca. Sí. Entonces ve el señor vestido de vestir, pantalón gris, los zapatos no se los recuerdo haber visto. Pero él fue el que me paró, él me paró. Ey, ey, ey, ey, ayúdanme a sacarlos, ayúdanme a sacarlos. Entonces me quedé yo, sí, me bajo, no me bajo, porque dejaron las válvulas y que me bajo corriendo.

Te digo, yo te vine a ir viendo, pues para eso, no, ya sabes, vienes yendo la mano peluda, no? Sí. Entonces tenía yo mi teléfono conectado con el Bluetooth del carro, entonces yo le dije mi teléfono y me eché a correr a ayudarlos, pero me regresé por el teléfono, según yo, por la lámpara, pero la verdad, no, me fui para dejarlos, la verdad. Porque después, imagínate, llega la policía y a poco crees que te van a creer. No, no, yo hice un homicidio.

Ajá, no. Sí, a mí me dio miedo, yo por eso me salí, yo le platico a mi esposa y me dice, ¿cómo crees? Sí, de veras, te lo juro, el señor me habló, él fue el que me paró. Porque si él no me hubiera hecho señas, yo me sigo derecho. Te pidió auxilio, sí. Ajá, sí, él me pidió el auxilio, yo iba para sacar a sus hijos. Sí. Pero él ya estaba muerto. Ajá. Yo creo que tomaste la mejor decisión para no meterte en un problema legal.

Ajá, a mí me dio miedo eso porque dije, o sea, yo creo que cuando lo hice yo iba como con miedo, ¿no? Como con el nervio, ¿no? De que me fuera a pasar algo, ¿no? Por lo mismo, ¿no? Pues que dije, bueno, así que lo saqué yo, ¿no? Y sí, platico, platico a otros compañeros, ya sabes, ¿no? Ah, puro chaval, alguien sabe que el que sí me creyó fue el que me dijo, ¿no? Por lo mejor quisiste fue moverte porque son homicidios. Sí, sí, cierto. Así es como ven, son mis tres ademias que tengo.

Ay, ya vean, sí que tuviste experiencias y nos encantó platicar contigo. Próximamente. Sí. Deseamos también que tú que estás frecuentemente en las carreteras, estos grandes trayectos, pues ocurren cosas inexplicables y entonces que te reportes nuevamente. Sí, hay cositas así chiquitas como suponer, una vez vi un niño en la carretera como a las dos, tres de la mañana sentado en una barra de contención, iba yo para Morelia y lo vi sentadito. Yo me dije, ¿qué está haciendo

ahí? La verdad es que yo venía en el carrer de la derecha, me brinqué para la izquierda y vi, sí, sí es un niño, sí es un niño. No te voy a decir que me sacó la lengua que me hizo, no, ni que tenía cara de nada, no, no, no. El niñito sentado, yo no sé si estaba el niño por algo ahí parado, sentadito, o si sería un niñito que estaba penando, ¿no? Ese es otra que tengo y hay otra que tengo de otro niño. Ya no sé si qué, no se las cuento. Ah, oye, no, pues es que hay

mucho que contar. Adrián, vamos a tener aquí en tu tarjeta que te podemos hablar si tú así lo decides. Sí. En otra ocasión. Yo las dos veces que les he dicho que me marcan, he estado así como que está, se los creo que me paro abajo de los fuentes, o está bien oscuro, para ver si me hablan, pero esto es la que estoy en mi casa. Oye, pero para qué, tenemos muchos amigos que están por las carreteras, no solo de México, sino de Estados Unidos. Y yo no sé. Y a algún lugar.

No, porque no sé en el carro, sino que les tocaba la corneta, porque les dieron que también era trajero. Eso es lo que te iba a decir. Es la que me faltaba. Ah, porque no estoy en mi carro, sino que les sacaba yo también. Pues yo mira, ahora te gané porque yo te saludé con el claxon a todos los amigos que nos están escuchando. Sí, hay muchos trajeros que sí tienen muchas historias, la verdad, muchas.

Yo tengo varios compañeros que me han platicado, otras, ya después si quieren me hablan y se las platico las que me han platicado. Claro que sí. Las mías son esas, las mías son esas que he visto. A mí lo que más me sorprendió fue el señor, porque sí estaba muerto, y el que me dio más miedo la verdad fue el del guito. Pues yo, yo digo que yo siento que yo le puse que es una bruja, ¿no?

Porque pero no lo vi prendido, no vi nada, no, yo no, yo no más vi el bulto como cayó, como rodó mi cofre, pero a mí lo que me llamó mucho la atención fue el grito que pegó, que era un grito tan fuerte que se veía dentro del carro. Es impresionante. Y además, estos sucesos que te han ocurrido que son de noche cuando la atmósfera es más tétrica. Sí. ¿Verdad? Sí, yo sí, yo sí, yo sí, yo sé que ustedes de mi familia empezó desde el que era como desde el noventa y cinco, ¿no?

O sea que juntos vamos a celebrar los veintinueve años y rumbo a lo. A mí me metan a la mano peluda y yo me la llevo a donde me digan ustedes. Ah. Que va a andar paseadora. Sí, a mí me hablan y yo me la llevo a donde me digan. Órale. Bueno, entonces ya tenemos el contacto y que esta mano peluda rumbo a los treinta años esté muy paseada por todas partes. Y ahí me dicen, me hablan para otro porque tengo la mano peluda y yo me la llevo a donde me digan.

Bueno, entonces ya tenemos el contacto y que esta mano peluda rumbo a los treinta años está muy paseada por todas partes. Y ahí me dicen, me hablan para otro porque tengo la mano peluda que me han contado compañeros, ¿no? Yo no los he vivido pero ustedes son buenos. Ok, te mandamos un abrazo y gracias por haber participado Adrián. Sí, gracias. Entonces. Bueno. Sí, sí. Sí, decías. Y que estén vivorita, ¿va? Claro. Ah, entonces lo vimos al rato, pa' ver cómo me oí la voz.

Ah. Bueno, pa' que les avises a tus compañeros que te escuchen. Sí, mucho gusto de este de hablar con ustedes, ¿eh? Pues va a ser que tuve una vida hablando, bueno, oyendo su nombre, y no conociéndolos, pero bueno. Eso es. Gracias. Que estés muy bien. Saludos, saludos, y bendiciones para todos. Que tengas bonita noche, amigo. Adiós Nachito, que estés bien. Hasta luego. Una verdadera colección de historias y anécdotas. Nuestro amigo Trailer. Oye, ¿tú qué tienes ganas de viajar en Trailer?

Le hubieras dicho que tenés una pasiadita. Oye, sí, lo voy a decir, Adrián, oye, dame chance de acompañarte en un viaje. ¿Cuándo se acerca de acá, de la ciudad? ¿Cuándo ven? Sí, sí, sí, y y me llevas y me traes. Ah, no, el chiste es que la verdad es súper emocionante. Solamente una vez me he subido a un trailer, Gina, y haz de cuenta que vas trepado en un avión o en un gran barco, se siente otra cosa. Los que. Todos los ves pequeñitos. De hecho, sí, ¿no?

Y te das cuenta ahí por qué luego hay muchos accidentes con los trailers, porque la visión que tiene el conductor del trailer, pues la verdad es que uno desde abajo, desde un auto normal o una camioneta normal, pues no se alcanza a distinguir y hay muchos puntos ciegos que ellos tienen ya dominados, por eso son expertos en la conducción de este tipo de vehículos. Y pues Gina, ha llegado el momento de despedirnos. Que descanses, que tengas excelente noche, que Dios te bendiga, soy Gina Áviles.

Yo también me despido, soy Nacho Muñoz. Agradecido con Dios y con ustedes porque escuchamos buenas historias. Les deseo que tengan una estupenda noche, que descansen y como decimos aquí, cabot. El programa se termina, pero la investigación continúa aquí en La Mano Peluda.

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