La Mano Peluda Martes 06 de Junio 2023 - podcast episode cover

La Mano Peluda Martes 06 de Junio 2023

Jun 07, 20231 hr 43 min
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Transcript

buscan este y todos los contenidos de Grupo Fórmula en tu plataforma de podcast preferida. Advertencia, las opiniones de los participantes y colaboradores no corresponden necesariamente con las del programa o la empresa. Si este programa es escuchado por menores de edad, se recomienda que lo hagan en compañía de un adulto. Porque nosotros hemos estado ahí. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. Porque conocemos de raíz a los especialistas.

El demonio es una figura que ha aparecido en todas las culturas. Y no es una figura cristiana. Documentaremos todas esas experiencias que no tienen lógica alguna. Con Georgina Avilés e Ignacio Muñoz. Llegó la hora de poner las evidencias sobre la mesa. Fantasmas. Voces. Apariciones. Psicofonías. Mitos y leyendas que rodean al mundo sobrenatural. Quedaran al descubierto aquí en...

La Mano Peluda. Desde la Ciudad de México, para todo el mundo, esta emisión de lo insólito y de lo que no tiene explicación lógica, pero que a ti y a nosotros nos apasiona. Soy Gina Avilés y que gusto que estés esta noche con nosotros. Hola, ¿qué tal? ¿Cómo están? Buenas noches. Gracias por acompañarnos en esta transmisión donde vamos a platicar de lo increíble y también de lo sobrenatural. Porque de lo que es natural en todos lados se habla mucho.

Yo soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes, porque juntos vamos a dar inicio a una noche espeluznante. Queremos tu participación a través de las redes sociales, Facebook y YouTube, y también de la multilínea 55 51 66 34 0 5, en la página www.radioformula.com.mx y también en Spotify, encuentranos como La Mano Peluda, grupo Fórmula. También tenemos un WhatsApp que ponemos a tu disposición para que platiques con nosotros. ¿Cuál es? Anótalo. 55 21 93 59 26 55 21 93 59 26.

Ahí te estamos esperando. Saludamos a las estaciones en la República Mexicana que se unen con nosotros. Ciudad Guzmán Jalisco, Ciudad Juárez, Coatzacoalcos, Culiacán, Durango, Guadalajara, Guerrero, Hermosillo, La Paz, Baja California Sur, Mazatrán, Poza Rica, Tabasco, Tijuana, Torreón, Querétaro y en Estados Unidos, Las Vegas y Georgia. Bienvenidos a esta noche espeluznante.

Algunas personas se han preguntado si el alma existe de verdad y estamos seguro que en más de una ocasión se han puesto a filosofar sobre todas las teorías relacionadas con este tema. Pues bien, ¿qué pensarías si te contáramos que en realidad sí existe y que hay una investigación científica que lo avala? Hoy te contaremos sobre esta investigación que ha dado mucho de qué hablar. El alma humana tiene peso y se puede medir en el momento de la muerte.

Esto es lo que ha llevado a muchas personas a lo largo de la historia a intentar demostrar empíricamente la existencia del alma para afianzar de algún modo una creencia sin más fundamento que la propia fe. Hoy te vamos a hablar de el alma se puede pesar y como se dice pesa 21 gramos. Queremos saber tu punto de vista. ¿Crees que en el momento de nuestra muerte justo ahí se va a notar que el alma sí existía o existe?

¿Qué piensas? Nos gustaría saber cuál es tu punto de vista y lo vamos a comentar aquí con todo gusto para nuestros amigos. Sobre todo queremos tus evidencias. Vamos a empezar a escucharlas. Soy David Rivera de Zenezas. En esta ocasión Gina y Nacho les comparto un pequeño relato que me sucedió hace 50 años. Estábamos unos amigos, primos y yo ahí en San Pedro Actopan. Nosotros somos de ahí, de donde es la feria del mole. Pasa lo siguiente Gina y Nacho.

En aquel tiempo por cuestiones de edad de... chamacos. Según íbamos a hacer la prueba de hombría y nos pusimos de acuerdo cómo iba a ser. Resulta que la prueba de hombría consistía en ir a las 10, 11 de la noche al panteón, tocar las campanas tres veces y sacar una piedra de dentro del panteón. No importaba el lugar, solo que fuera ahí. Y al otro día íbamos a corroborar exactamente donde se extrajo la piedra.

Bueno, en aquellos años sí había luz eléctrica allá, pero el panteón queda de ahí del centro del pueblo, como a un kilómetro, kilómetro y medio. En un lugar que se le llama la Guadalupe, es un cerro. Y es una capilla muy chiquita. Y alrededor de la capilla están todas las tumbas. Ahí se enterró mi abuelo, mi papá y la familia. Bueno, pues nos pusimos de acuerdo quiénes iba a ir. Éramos ocho, pero se iba a hacer esto por parejas.

Mientras uno tocaba las campanas, el otro escarbaba y sacaba la piedra o lo que hayera. Bueno, pues resulta que por mala suerte nos tocó a un amigo y a mí. No, pues ya. Entonces llegamos hasta el molino viejo y de ahí para arriba es un cerrito. De ahí ya no había luz, ya no había nada. Se cerró. Y ya nos brincamos las rejas, que por cierto están bajitas todavía. Nos brincamos las rejas y salumbramos con una lamparita. Bueno, pues ya. Me dice, ¿qué vas a hacer? ¿A tocar o a desenterrar la piedra?

No, pues yo toco la campana tres veces. Bueno, ahí en el campanario, pues hay lechuzas y no había revolteado. Revolteaban y ya. Y primero una, tín, tín, tín, y que me bajo. Luego a este compañero, a este amigo le decíamos el sapo y le empiezo a gritar, ¿sapo? Dice, estoy acá atrás de la iglesia. Ah, bueno, me di la vuelta. Me dice, pero es que no la puedes enterrar. Dice, está un poquito grande. Digo, a ver, entre los dos, la sacamos. Vamos para abajo.

Y ya estaban nosotros ahí cotorreando y bueno, chamacos. Digo, no, pues aquí está la piedra. Dice, no, es que esa se la encontraron en el camino. No, no, no. Digo, mañana venimos y vamos a ver a dónde la desenterramos. Sí. Bueno, pasó. Dice, ahora para la próxima semana les toca a otros dos. No, pues ya. No, pues al día siguiente eran como las 10, 11 del día. Ibamos ahí con nuestra piedra cargando. No, no es cierto. La dejamos ahí por el molino viejo.

Y ya regresamos, agarramos la piedra y vámonos. Y llegamos y había mucha gente, policías y todo eso. Dice, pues dice, ¿y ahora qué pasaría? Pues quién sabe, mano. Ya nos acercamos allá a las puertas de la Guadalupe. Y nos dicen los policías, dicen, ¿a dónde van, muchachos? No, pues vamos a ver a mi abuelita. Dice, no, no se puede pasar. Dice, es que anoche mataron a una persona. Y nos quedamos viendo. No, pues es que le traemos una ofrenda a mi abuelita. Dice, no, no se puede.

Dice, vengan otro día. Bueno, regresamos al otro día y exactamente de donde sacamos la piedra, como a 2 metros, estaba ahí donde mataron a un señor, no sé si por robarle o quién sabe. Nos quedamos. Helados. Así pensando, bueno, que si nos hubiera tocado nosotros, hubiéramos visto que lo hubieran matado o esto fue antes de que nosotros subiéramos o qué. No, pues esa fue la famosa prueba de hombría.

Y pues pasaron otros eventos, pasó lo mismo con otros compañeros, fueron a tocar las campanas a las 10 de la noche, 11, y adecente. Errar otra piedra. Pues ese es mi relato, oye, Nacho. Muy bien, amigo. Me da gusto que tengan una experiencia bastante, bastante agradable. Gracias. Pues en otra cosa les contaré de un tío abuelo que, como les comentaba la vez pasada, hay un papalotla aquí por Texcoco, que era, este, que era anahual. Ah, sí. Bueno, que pasen buenas noches. Gracias. Qué tal, ¿eh?

Esta prueba de hombría, lo que te dejó también una experiencia que después de 50 años la tienes clara. Sí, bueno, son 50 años, Gina, que la he estado recordando, porque cada vez que pasa por ahí o que sabe del lugar, seguramente se acuerda de cuando estaban chamacos e hicieron cada cosa. Oye, pero qué tal que cuando ellos fueron por la piedra ya estaba ahí el cadáver. Por eso, de verdad es muy arriesgado, ¿eh? Andar de explorador, de repente con riesgos que no son. Pues necesarios.

Vámonos a una pausa y regresamos, el miedo FON, mensaje de gozo de texto, cincuenta y cinco, veintiuno noventa y tres, cincuenta y nueve, veintiséis. Todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos aquí en La Mano Peluda. No podrás ganar en la vida si te la pasas perdido en tu mente. Sabiduría en las redes. Porque no todo tiene explicación lógica, La Mano Peluda.

La idea de que el alma tiene un peso específico de veintiún gramos se originó a partir de un experimento realizado en 1907 por el médico estadounidense, doctor Duncan McDougall. En ese experimento trató de medir la pérdida de peso de los pacientes al momento preciso de la muerte con la intención de demostrar la existencia del alma. Sin embargo, sus métodos y resultados fueron cuestionados y no pudieron ser replicados de manera confiable.

La noción de que el alma tenía un peso medible iba en contra de las concepciones científicas y la comprensión de la naturaleza del alma. Este concepto del alma es principalmente para algunos de naturaleza filosófica, para otros religiosos o espiritual, y no puede ser abordado o medido de manera cuantitativa. Entonces, esta afirmación de que el alma pesa veintiún gramos ha tenido innumerables debates a lo largo de más de cien años que en ocasiones esta idea ha sido desacreditada y se ha dicho

que no tiene un respaldo científico. Sin embargo, también ha habido otras instancias donde se cree que efectivamente el alma tiene un peso y este puede ser identificado a la hora que la persona fallece. Sí, hay una película llena, creo que se llama veintiún gramos y justamente parte de esa teoría que el alma... A ver, vamos a platicar. Hola, buenas noches. ¿Cómo te llamas? Mi nombre es Oled. ¿Repites tu nombre? Oled. ¿Oled? Sí. ¿Desde dónde nos escuchas? De Atlanta, Georgia. Atlanta.

¿Ya acabaste de trabajar? ¿Estás en casita? Sí, estamos en casita. Muy bien. ¿Y a ver de qué se trata tu relato? No tengo un relato. Simplemente en el trabajo yo te escucho bastante y me encontré con un video de hace nueve años que no salió al aire, que trae mucho. Me parece que ese... O sea, mira, aquí vamos a analizar algo. Seguramente te encontraste en redes sociales cómo la persona que lo está publicando dice que no pasó al aire y cómo va a tener ese relato. Si no pasó al aire.

Y además si no trabajaba en fórmula, radiofórmula, entonces es nada más un gancho para atraer gente a un canal de YouTube. Exactamente. Entonces aquí hay que tener mucho cuidado. Esta es un programa en el que muchos se han querido colgar. Y entonces este video que tú lo mencionas no lo he abierto, pero me han llegado noticias. Pero lo primero que me abrínques, lo que te acabo de decir. O sea, ¿cómo van a saber que ese relato no pasó al aire?

Sí, la manera en la que alguien puede contar un relato es precisamente que llegue la llamada aquí a radiofórmula y de aquí salga. Entonces simplemente fue un título que le pusieron para atrapar gente. ¿Y qué crees? Que sí les está funcionando. Ese es lo malo. El problema no tanto es eso, sino que sale tu voz y sale el video. Es muy curioso porque están hablando de este año, el 23. Como que es una guerra y que el niño y qué entiendes. Muy curioso. Muy curioso y que se ha hecho un video.

Y es verdad o mentira porque en información como tú, de repetir que no salió al aire, salió al aire. Pero si van aquí también, mira que les aplaudo a la gente que ha hecho este tipo de videos para cómo lo hizo, cómo el gancho de la gente. Pero me gustaría que también se hicieran al desmentirlos bien para que como no haya otras personas que caigan también en ese gancho como lo hice yo. Pero sí, muy bueno, muy buenas conversaciones. Realmente es relajante escuchar.

Así puede ser que pasen en su canal. Gracias, amigo. Gracias. Mira, ahorita vamos a descargar el dices que ya lo mandaste, verdad? Aquí por este mismo medio. Pero todo el mundo ahorita. Pues ustedes con el tiempo dicen y si bueno, me están diciendo pues es falso, mira que esto, lo que quieran, pero se me hizo muy curioso porque habla de este año, de hace nueve años, lo que iba a pasar en este año, nomás se me quiere cómo se ha ocurrido, pero si no pasó nada de eso de ese año.

Ok. Esta persona, este joven. Entonces, mira, vamos a ahorita que podamos descargar el audio que nos dices y checarlo y ya entonces darte la opinión sobre específicamente lo que tú nos estás diciendo de un video el que acabas de mandar, te parece? Igualmente, excelente noche. Buenas noches.

Y hay muchas mañas que a veces la gente se hace de mañas y se arriesgan al fin que nadie los conoce, son anónimos, solamente ponen ahí un título, pero no tienen nada que ver con el programa, pero sí dicen soy la mano peluda y nada de eso. Hola, buenas noches, cómo te llamas? Como está, muy buena noche y nada, habla el señor Reyes. Ah, señor Reyes, qué gusto recibirlo. Sí, ya tiene cuatro o cinco días que quiero andar con ustedes y nomás no se me hacen y no se me hacen.

Pero hoy fue el día indicado, qué te parece? Cuándo? Que hoy es la noche ideal para que tú nos cuentes un relato. Pues sí, les voy a contar de los angelitos, se me atrasó mucho. A ver, cuéntanos. Pero está medio largo porque tiene varios ramales, o sea, varias historias en una. A ver, pues entonces empecemos.

Bueno, entonces les voy a platicar que los angelitos, con el tiempo, uno de mis hijos se enfermó, es el principio del relato, se enfermó mi, mi darígua, no estuve en recombulsión, desgraciadamente ellos.

Sí. Y los angelitos se empezaron a entrar aquí a la casa de usted, que tenemos, estamos viviendo aquí ya tiene dos años, dos años estamos aquí viviendo y resulta que lo vieron a ver los ángeles, para que, así como está lo bueno, está lo malo, porque Dios es hermoso y grande, y Dios nos ayuda a todos mediante la fe. Esa es la pura verdad, porque yo con la fe siempre Dios me ha ayudado, y hay que tener mucha fe en Dios. Así es. Para que estemos bien.

Entonces, los angelitos serán una familia normal, yo les voy a platicar, porque ellos se transforman, transforman a Dios de alguna manera, a la que les piden a Dios, y a los seres humanos, es una cosa muy, muy bella, que les caiga, que les caiga, que les caiga, que les caiga, que les caiga, unas con estas chiquitas, inclusive yo ahí tenía yo dos. Esa es la prueba.

Una de las cosas, que siguieron viniendo aquí con nosotros, los compañeros de mi David, que son dos muchachos, vinieron a poner los globos, ellos vinieron los angelitos, y estaban aquí en la recámara, yo ya los empecé a observar, y no van desapareciendo poco a poco, como que se van poniendo, la luz y dos, como que se va vino ya más sombra, y ya no se ven bien, como antes, por fin, antes de transformarse, tienen sus ojos azules, como mi David, como mi hijo, y ellos se van transformando,

y yo los voy transformando, de una manera muy bonita, y salen porque ellos, van a la imagen de Dios, en lo positivo y en la fe.

Entonces otro día, se me quedó la puerta cerrada, y no tenía yo una llave, para entrar acá a la recámara, porque es una casa normal, tiene recámaras, y tiene su vasillo y su baño, por resulta, que ahí, el ángel, porque yo le llamo nada más ángeles, entonces los angelitos, le dicen ángel, cómo voy a abrir, y yo me quedé acá fuera, acá en la recámara, y no puedo abrir, abre, me no seas malito, y fue la primera vez, que me echaron la mano, que se ven acompañando al tianguis, ven a varias ocasiones,

me han acompañado al tianguis, vienen atrás de mí, hay un rey más que yo, los sueños de reojo, y van conmigo, pero no te dejo un ángel, conmigo, digo que se van transformando, y nos sirven a nosotros en realidad, porque nos cuidan, nos cuidan que no nos pase nada, donde andamos, este, bueno, esto fue una vez, ya después de esa vez, los ángeles, hicieron una, una como, como tipo fiesta, la di, como digo, que lo pusieron los bobos, por los casi transparentes, no se veía, no más con dentro a uno,

se afloraban los focos, como focos así, los bonitos, todos los lobos, y ya la mañana ya no se veía nada, y yo tal vez una noche volvían a ver, entonces era un regalo que lo hicieron a mi, a mi hijo los ángeles, y todo lo que le platico en realidad, yo a veces lo que, a veces yo pienso, bueno, a veces yo pienso, bueno, a veces yo pienso, ninguna de los que no somos de nada, ni, ni, trato de no tomar, porque eso es malo, sí, pero por supuesto, la falta de las cosas, que aquí creemos,

cuando pasó eso, ya voy a, a la mitad, cuando pasó eso, este, me desesperé, ah, pero antes de eso, dos años atrás, o sea, ahora una pandemia, murió mi esposa, murió, murió del pulmón, se le hizo muy chiquito, y ahí falleció, desgraciadamente, yo me sentía muy desesperado, muy desesperado, y gritaba yo, gritaba yo a Dios, yo me digo, por qué pasa esto, por qué, ahora ya no tengo, quiero que me va a acompañar, ya no es la parte que le extraño, y que bueno, detalles se van de comprender, ustedes,

bueno, entonces ese día, ya era la noche, ya era fin de semana, y resulta que aquí no más estamos los tres, están mis dos hijos y yo, somos seis, resulta que la casa parece mentira, como no, para no creerlo, pero se salía al pasillo, y ya estábamos a lo largo del pasillo, había una entrada como si fuera un tipo banco, y ya había gente, pero para esto, antes que eso, llegaron como diez, hasta un fotógrafo llegó, de ángel, que era ángel también, yo tanto la respiración que llegaron,

que hasta hubo una foto, me tomaron, por cierto que tenía yo mi barba larga, por estos años realmente, sin afeitarme, y entonces, pasa esto, que yo me ubiqué, y que yo dije, estoy en una casa, aquí estoy viviendo, y pueden serles la gente, pues como que vinieron corriendo con mi respiración, y eran como unas diez personas, diez acieditos, si, uno hasta con cámara, y me tomó hasta una foto, ahí está el presigo a mi señor, me pongo el testigo, por cierto, se le dio, permíteme,

tenemos que hacer una pausa, y regresamos contigo, no vayas a colgar por favor, dame unos minutitos, el miedofón, 55-2193-59-26 ¡Ooooh! Es hora de poner al descubierto lo que nos hace temblar, correr, gritar y sudar, ¡La mano te duda! Hey Marca, ya sé que tú igual nos estás escuchando, ¿te interesa crecer?

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Gracias, ya que seguí luchando y trabajando, y ahorita tiene que no trabajo como siete años, con el operador, yo he estado aquí guardado con la enfermedad, pues peor verdad, pero como tú nos contaste, estamos poniendo las pilas y tenemos que trabajar, como tú nos contaste, tienes esta protección divina para seguir adelante, más si comprendemos, y aparte de eso, pues yo no tengo ya más compañía, más que Dios, Dios es el que me acompaña, y ya lo comprobé varias veces, mire que aquí con nosotros,

así es. Por eso les practico esto, y ahora voy a pedir por ustedes en la oración, ahora en la noche voy a pedir, porque voy a hacer mi oración para todos ustedes y para la gente. Ay, nosotros también, muchas gracias. La mano te duda, y Dios los cuide mucho a todos, y Dios los bendiga. Muchas gracias.

Saludos igualmente, muchas gracias por las oraciones y bendiciones también para el señor Reyes, un momento difícil que pasó por la pérdida de su esposa, y luego la enfermedad, pero como él dice, sé que Dios está conmigo y su fe es quien lo mantiene de pie. Así es, sí, muchas gracias señor Reyes, y sí también vamos a incluirle en nuestras oraciones, casi no nos oía, había dificultades ahí con el audio, pero nosotros entendimos perfecto, muchas gracias.

Rodman Parra, saludos desde Ecuador, siempre escuchando la mía, ando peluda en YouTube, una noche de luna llena, dice mi amigo. Luna llena para tener este ambiente más pétrico, eso nos parece excelente, y también vamos a escuchar. A ver, vamos. Hola Gina y Nacho, buenas noches. Hola. Habla Lynn. Lynn. Ya que este, te les comentaba que esa foto se tomó el 29 de, el 29 de abril. Sí. El cumpleaños de mi hermana. Se mira como detrás, bueno, detrás, yo soy la de la chamarra verde.

Sí. Este, mi cuñado está de frente y al lado se ve, detrás de nosotros se ve una figura como con cachos, y atrás está la figura de un niño. Hubiera querido mandarte la foto sin, sin el logo. Sí. Pero se, extrañamente se borraron de mi, de mi galería, de mi teléfono, no las encontré. Entonces. Pues no se pudo. ¿Qué pasó? Sí. Manda esta imagen, pero dice hubiera estado súper bien, poder analizar, ¿no? Lo que nos estaba comentando, pero no se le había escuchado el audio como que se cortó.

Sí, se oía un poquito raro, y había mucho ruido. Juan Ibarra dice muy buenas noches, Nacho y Gina, saludos desde París, Texas, OK, amigo, un saludo, Julio Cobarrubia, Cobarrubia, saludos, mándenme por favor, Gina y Nacho, con mucho gusto, mi estimado Julio, bienvenido, eh, gracias por acompañarnos. Gerardo desde Cortázar, Cortázar, ¿verdad? A ver. Todo tiene solución, menos la muerte. Y ahí. Correcto. Y ahí. Y ahí. Es una gran verdad, ¿eh?

Patimonte dice buenas noches, Peludos desde Atlanta, Georgia, OK, saludos hasta Atlanta, Isiro López desde Grand Rapids, Michigan, saludos cordiales, eso es, amigo, bienvenido. A través del tiempo, todo lo que se ha dicho acerca del alma, sabemos que cuando una persona fallece, lo que sale es el alma, ese cuerpo ya no tiene vida, porque, pues el alma acaba de salir ese cuerpo, pero tendrá ese peso que se ha dicho de 21 gramos, ¿crees que sea así?

Ha habido, entre otras películas, la que mencionó Nacho, de 21 gramos, pero también, otras películas o libros que han tocado el tema específico del alma, y hoy estamos pidiendo tu opinión al respecto. OK, queremos escucharte, por supuesto, y abrimos la conversación, ¿dónde había oído eso? Benjamín Pimentel, buenas noches, Nacho y Gina, desde Monterrey, México, saludos, amigo, bienvenido, gracias por estar aquí. Hola, buenas noches, Lulu desde la Venustiano Carranza.

Buenas noches, Gina, ¿cómo están Nachito? Saludos, amiga, muy bien. Qué bueno, ¿qué tal? Ya estamos aquí, todos listos para escucharte.

Sí, Gina, yo les, como en la mañana estaba oyendo eso de los abuelitos, todo eso, sí, yo en la casa donde trabajé, trabajé con una señora, que llegué a trabajar con ella antes de que cumpliera sus 90 años, pero era muy linda, era una, ella venía de España, ella vino a vivir a Cuernavaca desde niña, sus papás eran hacendados, y pues después ya se vino a vivir aquí a la Moctezuma, ¿no?

Sí. Bueno, estuvo a vivir a la Moctezuma y pues ya, pues ya estaba grande la señora, yo llegué antes de su 90, y hacía cosas muy raras porque luego a veces me estaba haciendo yo, ¿qué hacer? Y yo la odia hablar, y yo pensé que me hablaba a mí, y yo corría, y le decía, mande, y me decía, no, no estoy hablando contigo, y estaba sola, y yo así, ah, está bien.

Entonces ya los dos años de que yo estaba cuidándola, ella le dio demencia familiar, y empezó a hacer cosas raras, a salirse a la calle y todo eso, yo iba a trabajar con ella cuatro, cinco horas, lunes, miércoles y viernes, entonces no la veía yo todo el día, ¿no?

Entonces me empezaron a decir a sus hijos que se había salido, que los vecinos la habían regresado a su casa, que andaba mal, que tenía eso, y la señora se empezó a deteriorar poco a poco, es de cuenta, no la llevaron al hospital, a ella la llevaron un geriatra particular, y todo lo hicieron ahí en la casa, entonces ella con el medicamento fue perdiendo su movilidad, entonces ya la señora ya no, ya no caminaba, ya nada, pero ella siempre decía, gritaba a Gustá de su cama,

a veces que le estaban clavando agujas, que tenía alfileres en el cuerpo, y me gritaba, lulú, lulú, quítamelos, quítamelos, y yo pues yo me la quedaba viendo y decía, ¿cómo, no? Y este, y yo le hacía que se los quitaba, y me decía, no ahí no están, quítamelo, no te hagas, y yo pues yo decía, pues es que yo no los veo, ¿no?

O luego decía que nos estábamos inundando, y me gritaba, está llena de agua la casa, está llena de agua la casa, y yo volteaba y nada, no había nada, y hubo alhombre, decía que nos estábamos quemando, que se está incendiando toda la casa, me decía, tu pelo se está quemando, está llena de alhombre, y así cosas, así, en esa casa pasaban demasiadas cosas raras, un día al estar con ella en la noche cuidandola, yo tenía una biblia, y una lámpara chiquita para que no le diera tanto la luz a la señora,

entonces en la noche pues tenía el cuartito, estaba yo con ella, y pues había una puertecita que siempre la tenía emparejada, porque luego el nieto que vivía ahí iba y le daba la vuelta, y un día al estar sentada, hace cuenta que alguien asomó la cabeza, o sea, metió la cabeza por la puerta, y yo pegué el brinco y me paré corriendo y nadie a nadie, estaba oscuro y ya era noche, porque yo entraba a trabajar a las 9 de la noche, y te voy a hablar eso, ya era de madrugada, yo estaba sentada ahí,

pues esperando que despertara la señora, porque era los turnos de la noche, pues me puse bien nerviosa, porque dije, pues quién era, no, no había nadie, nadie, sí salí con miedo y todos salí, estaba cerrada la puerta del nieto, todo oscuro, y pues ya mejor me metí, el perrito que teníamos era un pasor alemán, él era el que se ponía bien inquieto, me volteaba a ver y volteaba a buscar algo, y yo decía, qué ves, pero pues yo lo sentía, pero yo no lo veía, y él sí veía, ¿no?

Y sí, muchas veces que crees que el pobre perro estando afuera, entraba corriendo a la cocina a esconderse entre mis piernas. Como espantado. Ya me tiraba, porque era un perro enorme, y yo le decía, ¡oh, hídole, ya, qué te pasa! y no lo podía agarrar, pero era un perro, pero estaba temblando el perro, él, luego estaba el señor ahí conmigo, uno de los nietos, y lo quería sacar y hasta lo quería morder, o sea, él no quería salirse, entonces yo le decía, pero es que tiene mucho miedo, pero ¿qué?

Ellos se enojaban, porque ellos son muy escéticos, ellos yo les decía que había gente aquí, que pasaban sombras, que se oían ruidos, pues así la casa estaba llena de sonidos, ellos me decían que yo, o sea, que como que me tiraban de aloca, pero sí pasaban llenas, en serio, no estaban como así, como dice el señor, no me fumo de ninguna, a mí me tocaba estar ahí, una de las nietas de él es igual que yo, entonces un día que yo le dije a la mamá, que yo había visto tal cosa,

me dijo, entonces mi hija no mintió, le digo, ¿por qué dice?

Porque Karina me dijo que vio a un hombre meterse al cuarto ahí, sí, siempre entran, la señora que se murió, ya después de muerta, de cuenta, estaba yo en el lavadero, y sentía cómo pasaba atrás de mí Gina, sentía el frío, porque de cuenta, esa casa es fría, pero cuando murió la señora, cuando ya fueron sus nueve días de rosario, ya de cuenta que se sentía la casa helada y llena, un frío que te atravesaba los huesos, pero aparte se sentía mucha tristeza,

haz de cuenta que la casa completa estaba triste, se sentía, ahí cómo te diré, sombría, así fea, fea, fea, y se manifestaban muchas cosas, te digo que la señora me gritaba, o sea, me gritaba en su cuarto, lulú, lulú, y yo salía corriendo de la cocina o de donde yo estuviera, y entraba a su cuarto y veía la cruz, y yo me quedaba parada, pero ¿por qué me grita?

y así me gritaba, varias veces me grita hasta que un día me inquiére, y le dije, por favor, señora, ya no me grite, por favor, descanse, vayas en paz, ese dios de ellos, y empecé a llorar, te juro, me senté en la orilla de la puerta, y estaba altita, porque como una vez se nos inundó, le pusieron altura a la puerta, para que no se metiera el agua, oye lulú, permíteme, por favor, ya sabes esto de la pausa, el miegojón está listo, 55, 21, 93, 59, 26.

Lo oculto se pone al descubierto aquí, en La Mano Te Duda. Porque tenemos mucho que decir, La Mano Te Duda.

Personas escépticas que no creen este tipo de experiencias, motivo por el cual cada noche, les hace más de 27 años estamos aquí, reunidos porque es el lugar, el foro, en el cual podemos expresarnos con libertad, y, con la confianza de que alguien más nos está escuchando, y que efectivamente creen esto, y además, alguna otra persona en algún lugar del mundo, puede identificarse con nuestro relato. Continuamos, lulú. Claro que sí. Sí te digo que con la señora eran demasiadas, ¿cómo se llama?

Cosas que sucedían, me abrían la puerta, aparecían personas, pero yo no me acuerdo de nada, se aparecían personas, pero yo las veía, mira, haz de cuenta que eran como bruma, pero se veía la ropa, se veía los colores, se veía el tamaño, o sea la figura del hombre o de la mujer se veía, ya estaba como algo malo ahí metido, porque si era de miedo con el perro que te digo que, que corría, pero a esconderse, pues yo digo pobrecito, luego que crees, estaba yo trapiando en la sala,

y la sala está hacia la puerta, ves la puerta de la calle, todos ellos traen llaves para entrar, yo iba yina, como abrían la puerta, y me quedaba parada viendo la puerta, había quien entraba, nunca entraba nadie, y me quedaba parada así, y yo dejé entre mí, a la mejor fue el cartero que dejó en el buzón las cosas, es lo que yo escuché, pues iba yo allí, y no había nada, nada, y el perro volteaba conmigo y se quedaba viendo, tú sabes quién entró, pero yo no vi nada, pero a veces yo no lo veía,

nomás se oía el ruido, se abrían la puerta, la cerraban, me llegaron a adentrar la puerta en la cara, así de que de momento yo iba a pasar, y me cerraban la puerta y me golpeaba, y yo así, qué onda, a veces como que andaba, de esos espichos chucarredos que dan, yo atacase en maldades, pero sí, sí, sí, esa casa la verdad está bien pesada, y lo malo de ellos es que no creen, no creen en nada, y a mí me decía la hija de yo, en paz descanse la hija de la señora,

porque yo le decía que su mamá decía que había una monja, me decía Gina, atiende a la monja, Dios Santo, Dios, ¿cuál monja? Me decía, dale de comer a los niños, yo ¿cuál es niño? Sí señora, ahorita les voy de comer, pues ya me hacía mensaje, ¿cuál es niño? ¿cuál monja?

La hija me dice que su mamá tenía, era evidente que tenía el poder de los, pues cosas que nosotros no veíamos, pero pues ahí había cosas más fuertes, más así como que, se iba como para los dos lados, porque ella era de la iglesia, ella era una señora católica, era catequista, digo que iban hasta los padres a verla, las monjas, iba mucha gente de la iglesia, a llevarle regalo, a decir que era una persona excelente, pero también había cosas malas ahí, yo a veces pensaba, a lo mejor estoy mal,

que por lo mismo que era tan, así de la iglesia, pues le estaban poniendo el pie, para que ella de algún modo, este, porque ella tuvo una convalecencia muy, muy fea, porque tengo que eran gritos de, me estoy quemando, me clavan agujas, quitenme los pies, ella según salía de su casa, ella me decía, estoy afuera de mi casa, y movía sus pies acostada, como si estuviera caminando, voy a la casa de fulanito, y me decía hasta los colores de la casa, y yo me quedaba así,

realmente yo no sé si ella podía levitar, y cosas así, cuando sales de tu cuerpo y caminas, si, si, si, levitar, no sé, que sales del cuerpo y haces flan, un desprendimiento, un viaje hasta los desprendimientos, pero en el día, o sea, ella, yo la cuidaba en la mañana, el lunes a viernes, y ella me decía, este, yo llegaba y decía, él no ando en la calle, fui con fulanito, fui a ver meganito, y yo sí, pero tengo que meneaba sus pies, como si ella caminara, y traía su monedero en la mano,

por si le estaba para el campaxi, o no sé qué, yo me le quedaba viendo, yo no le decía nada, yo me quedaba así, normalmente sus nietos le daban, por su lado, ah sí, abuelita, ah sí, esto, yo decía, entre mi hermana, porque son inteligentes, y bien estudiados, así como que muy resumidos, no, yo no, yo soy ignorante, yo sí estudié, pero no así como ellos, no tengo cáted, no es el doctorado, no es eso, pero yo digo, en mi pensar, yo digo que estaba, hacían mal en darle por su lado a la abuelita,

y decirle que todo fino, ustedes cómo ven, pues es que nada más, como que le daban el avión, no, sí, pero es que ya se clavaban eso, y ella creía que lo estaba viendo, digo que yo hasta una semana antes de morir, tuve una discusión con ella, porque ella me gritó, que nos estábamos incendiando, y yo le dije que no, que no nos estábamos incendiando, y le dije, tu pelo se está quemando, y le agarré su mano, y se la puse en mi cabeza, digo, me estoy quemando, y se me quedó viendo, que no me grites,

en español, dice, no me grites, Lulú, y digo, no le grito, señora, le digo, recuerda usted cuando me contrató, recuerda que usted dijo, que lo único que no soportaba, era la mentira, y se me queda viendo, y me dice, sí, Lulú, le digo, si yo le dijera que nos estamos quemando, que se está quemando la taza, que pasa eso, yo le estaría mintiendo, usted quiere que yo le mienta, y se me queda viendo, no, Lulú, le digo, vamos a re, usted quiere que le rese la Biblia, sí, Lulú, me senté,

le rese la Biblia, y se quedó completamente dormido, ya cuando ella despertó, te gocí, te conté sobre que vio a la Virgen, ya a San José, y todo eso, y ya el día que yo ya me iba a ir, en la mañana, el domingo, como la cambió del pañales, y todo, porque ella ya usaba pañales, y todo eso, me dijo, me das permiso de irme, y le digo, a dónde, señora, me va a llevar, y me dijo, si, ya que yo voy, tú ya no puedes ir, y le digo, sí, no se preocupe por mí, porque como yo tenía dos niños estudiando,

y era madre soltera, sí, ella me ayudó mucho cuando estuvo bien, en gasto de la escuela, mi hijo era, estaba estudiando paché, y yo sabía que es caro, entonces ella la afligía mucho, dejarme sin ese trabajo, sí, y le dije que no, que no se preocupara, que yo iba a estar bien, de hecho, sus nietos ya me habían hablado, que cuando su abuelita muriera, yo me iba a quedar con ellos. Ah, ok.

Esa yo ya tenía esa tranquilidad, de que no me iba a ir, que a lo mejor ya me iba a trabajar igual, pero iba a estar con ellos, pero cómo presiente la gente la muerte, oye, y si falleció?

Sí, a los ocho días llena, yo la estuve con ella un sábado, le dije a su nieta al otro día, porque digo que yo tenía un libro, donde apuntaba todo, que de hecho, por allá, ha de andar en esa casa de guardado, y decían que era mi visácora, donde apuntaba todo, todo lo que ella me decía, todo lo que pasaba, todo lo que apuntaba.

Entonces, yo le dije a su nieto, que ella se había despedido de mí, que me había pedido permiso, y dijo, ah, ya ves que mi abuelita alucina, y pasó, a los ocho días murió, ¿cómo ves? Oye, pero también como que los nietos no le querían mucho, ¿verdad? Tú le dabas la posibilidad, de que sí estaba viéndolo, aunque la ponías, la tratabas de poner en la realidad, sin embargo, pues le daba chance de expresarse, pero como que los nietos, ¿no? ¿o sí?

Lo que pasa, que ya llegaba el momento, que ellos no lo aguantaban, tanto tiempo como yo, a mí me decía, que yo me iba a ir al cielo, derechito, porque ellos, con un ratito que estaban con ella, ya los desesperaba, porque ella quería estar comiendo, ella me decía, quiero lechitas, y ahí corre, quiero platanitos, y ahí córrele, y bueno, un día hasta me resbalé, porque no me dejaba respirar llena, era una cosa de que, por ejemplo, el 25 de Navidad, llegaba toda la familia, a estar con nosotros,

porque yo trabajaba todos los días, sin descansar, ni 24, ni 25. Claro, el 24 me iba temprano, para estar con mi familia, y el 25 tenía que llegar temprano, porque todos se habían celebrado, y estaban durmiendo, ¿no?

Entonces yo tenía que llegar, pero ya después a mediodía, llegaban todos, y me traían que pastel, o sea, lo que habían sobrado de la cena, y me hablaban a la cocina, yo en la cocina, estaba en un cuarto, y me decían, vengan, conviví con nosotros, y me estaba viendo, pues se empezaba a gritarme, y ya corría yo a verla, y me decía, ¿quiere este?

Le daba esto, y me volvía a salir a la bola, y a echar relajo, y me volvía a gritar, y en esas que me caigo para atrás, ahí en el cuarto, y me gritaba, Lulú, Lulú, ¿dónde estás?

Le dijo, en el suelo, señora, me caí, y se levantó tantito, y me dice, empieza a reír, casi se en el suelo, pues es que usted me grite, y me grite, y yo me caigo, y esto, me fueron a levantar los familiares, y me dijo, ya, y mi mamá te vuelve loca, dice, pero solamente tú tienes la paciencia, yo la quería mucho, yo la conocí por cinco años, ya es de cuenta que era como mi abuelita, sí, me dio muchos consejos, me defendió, me abrazaba, yo tuve problemas muy fuertes, mi hija se fue de la casa,

yo lloraba, yo lloraba cuando se fue, yo ni siquiera le dije a la señora que se había ido mi hija de la casa, y ella me dijo, ¿qué tienes? y ya no aguanté, y le dije, me cantó, me cantó, me cantó, me cantó, me cantó, me cantó esa canción del hijo pródigo, ¿sí te acuerdas?

No sé, si es una canción o era un verso de cuando el hijo pródigo regresa a tu casa y que no sé qué, y que no sé qué, y me hizo llorar más, pero era mi consola, esa señora, ella también te quería mucho, no, sí, a mí sus nietos se enojaban, sus hijos se enojaban porque dicen que estaba y que ellos estaban en la tarde con ella, a mí me gritaba y le decían, es que la señora ahorita no se ha ido a la casa, no, no, no, no, no, lo que me dijo es que la señora ahorita no viene, y ella decía,

yo quiero a Lulu y yo quiero a Lulu y después a veces llegaba el sábado en la noche y ya su nieto dice, ay ya me tiene harta, una hora, una hora gritándote y me decía, te hablé telepáticamente y le decía, sí señora, ya estoy aquí, pero sí era un amor que nos teníamos las dos, pero grande, muy grande, sí, ya lo creo, por lo que cuentas, así lo transmitiste, Lulu, nosotros te agradecemos que te hayas tomado el tiempo y que hoy hayamos tenido esta conversación, sí Gina, pues a mí me da mucho gusto

que me escuchen porque, yo bueno, son cosas que me pasaron y que la verdad, yo te iba a decir algo rápido, el día que la señora murió la fuimos enterrar a Cuernavaca, sí, y no entraba la caja, ah, no cabía, no, no, ha de cuenta la droga que la metieron, no cabía, y estaba su música de viento desde que llegamos a Cuernavaca ha contratado un música de viento porque a ella le gustaba eso, sí, y la verdad, la verdad, la verdad, la verdad, la verdad, no sabía que le gustaba eso, sí,

y los de música de viento y estaban todo quieto, ¿Qué pasó? hora y media para que pudieran meter la caja y ya se la habían abollado, Gina, ah, de que no entraba, a la hora y media entró la caja como si nada y uno de los hijos dijo ay mamacita dice, tú hiciste tu voluntad toda la vida y ahorita dijiste yo no me voy hasta no escuchar mi música, ándale, y así, y como ves, que hora y media tardaron para poder meterla al hoyo

lo que le ha dicho. Algo inusual pero pues fue una manera peculiar de que ella se despidió de este mundo. Lulú te mandamos un abrazo. Cuídense mucho que Dios los bendiga y y nos vemos pronto. Bueno, nos hablamos pronto más bien. Sí, gracias. Amiga. Este es muy bien. Hasta luego. Nos despedimos en las estaciones en la República Mexicana que se despiden programas nos transmiten una hora y en el resto de la república y el mundo entero de la República mexicana.

Veinticinco, veintiuno, noventa y tres, cincuenta y nueve, veintiséis. Conocemos la leyenda y la hacemos realidad. La mano de Dios. Hola, soy Chumel Torres, escucha la radio de la república, cuando y donde quieras. Noticias, deportes y espectáculos, en tu plataforma de podcast preferida. Grupo mexicano. Mi imaginación es mi prioridad, mi orgullo y mi pasión, mi fortuna, y ¿Qué hay de mi inocencia? Sabiduría en las redes. Porque conocemos de raíz a los

que nos han contado. Así como le pasó a la persona que nos contó Lulú, hay algunos relatos que nos han referido cuando ya los van a enterrar, como en el féretro tiene un peso inusual. La familia, las personas que están ahí lo traducen como que. No se quiere. No se quiere ir,

eh. Así es, sí, sí. Y también se recibe, hay algunas eh historias que nos hablan de que suben de la tauda la carroza y bueno, pasa cualquier cosa ahí en la carroza no quiere arrancar, algo le falla, de repente no encuentran las llaves, bueno, increíbles historias en ese sentido. Y pues, vamos a escucharlas aquí, si tú quieres compartir algo igual, algo más, vamos a ir escuchando, porque eso nos gusta mucho. Vámonos con más relatos. Bueno. Buenas noches, ¿Cómo te

llamas? Este Giovanni, este Ina. Giovanni, ¿Cómo estás? Bien, gracias a Dios, Ina. Ya estás en casita o trabajando. No, estoy en casita, está viendo una película. Está viendo una. ¿Cómo? Le vamos a ponerle tacha Giovanni. No estabas aquí en la transmisión. ¿Qué haces? Yo subía. A contestar la llamada. Ah, bueno, oye, es que tenemos aquí, ¿Qué quieres contar, relato? Sí. ¿De qué se trata? Ah, mira, hace tiempo yo trabajaba un taxi. Sí. ¿Sí me escuchas? Perfecto.

OK, este yo creo que ya eran como la, yo trabajaba de noche, de noche a la mañana. Sí. Sí. Bueno. ¿Te escuchamos bien? Ah, desde yo trabajaba casi de tarde noche hasta la madrugada, le paraba más o menos como a las seis de la mañana. Y ese día estaba yo más o menos a la altura de metro Constitución, pero sobre sobre periférico. Y me hicieron la parada un chavo como a la madrugada, y le dije, ¿Te

llevas a la Jusco? Le dije, sí, claro, le digo, si te llevo a la Jusco, le digo, pero te voy a dejar en Six Flags, nada más sobre periférico, ya ves que está luego luego. Sí. Six Flags, luego luego, a la izquierda. Y le digo, te dejo ahí porque arriba está muy feo, pues yo no conozco muy bien, ahorita pues ya es madrugada. Y me dijo, bueno, pues ya, ya lo llevé y todo, pero yo yo cuando iba yo me iba a dejarlo en Six Flags,

hay una base de taxis ahí. Sí. Pero no, yo yo vine a despacito y la avenida ahí está ancha de a de conozco el Six Flags. Sí. La avenida está ancha. Ajá. Y no había nada de gente, pues desde ahora no aquí va a estar. Sí. No, no había nada, vine yo, despacito, nada, y ya me orillo un tantito. Y lo dejo al hospital, veo una enfermera. Ajá. Pero estamos hablando que ya más o menos eran como dos

de la mañana. No. Pero yo inmediatamente pero yo inmediatamente me di cuenta que no era algo bueno porque traía falda y su uniforme estaba súper súper así blanquísimo o sea hasta que ya muy limpio su uniforme. Yo dije pero si lo hubiera yo no lo hubiera. Entonces, en lo que tú diste la vuelta no pudo aparecer porque no había alguna calle, algún lugar de donde hubiera podido salir,

¿No? Claro, no había ni porque no hay casas ahí, donde sabes exactamente ni enfrente, ni atrás, ni ahí no hay casas, ahí no hay nada, no, no, y aparte no me pudo haber, no pudo haber ni cruzado porque estaba, perdón, estaba en medio del camellón. Que divide los sentidos, estaba en medio de las casas. Pero ¿Por qué me acordé? Y le comenté a mi esposa porque habló un taxista de allá que trabajan y por la Jusco que ella el él a ellos ya se les

había subido. Y se subía exactamente ahí por periférico el Ajustco platicaba un señor un taxista y ya cuando llegaban al destino ella no estaba ella. Oh desapareció. Había como tres horas y tres minutos y platicaron. Y yo le comenté a mi esposa pero no me creyó y el día que la estaba mostrando te digo ya viste como también estaba en medio del camellón pero me llamó la atención porque traía falda y su ropa así súper blanca bien planchadita eso sí se veía súper así algo ahora sí que de

diez digamos. Se distinguía. Sí se distingue y luego a las dos de la mañana pero en medio del camellón llena si no hay casas de la noche. Sí. Oye pero. No hay nada. No te hizo la parada ni te hizo ningún movimiento simplemente la viste. Ah ¿Por qué? Porque yo me volteé Gina no yo no la quise ver me dio miedo. Y vio te camino me daba miedo pues imagínate si trabajas de noche es porque no

te da miedo. Ajá. Porque. Yo subido así tomaditos y todo y no me daba miedo pero ella me dio mucho miedo desde que yo la vi porque cuando yo venía de frente no la vi Gina no no no me daba miedo ni ni nada ni haber salido de ningún lado como tú dices porque no hay casas. Ajá. Y acuerdas de que las enfermeras que ahora ya no usan falda, ¿Sabes? Que es que todo suena en pantalón me parece. Ah. Oye, ¿Y qué hubieras hecho si de repente volteas el retrovisor y ya la tuvieras ahí

sentada? Fue lo que pensé. Fue lo que yo pensé. Entonces, cuando yo dejó al muchacho era un gordito, un gordito, le digo que cuando yo vengo manejando de noche siempre mis vidrios yo ya los bajo a cierta hora de la noche mis vidrios están abajo. Sí. ¿No? Y yo siempre vengo espejiendo para todos lados porque te puede salir alguien esa hora puede pasar alguien tomado ya ves que esas horas pasan muchas cosas. Sí. Sí, sí.

Sí. Y yo venía muy atento y si yo vengo de frente si tú vienes hacia mí o si vas a a mi sentido te tengo que ver a mi sentido. ¿Cómo? Ella ya sabía chaparrita medio llenita. Ajá. Y entonces cuando lo dejo me doy la vuelta yo lo dejé inmediatamente me doy la vuelta no y ya cuando me di la vuelta no y y está el que divide los sentidos el camión ahí ahí venía caminando pero hacia periférico No, yo cuando la vi dije no. No, no, no, no, no, no, no, no, no, nada, ya venía alguien.

Y y entonces este cuando la veo no, no, no, no, no, no, volví a verla. Subí mi retrovisor. Lo subí y me pegué al volante y enseguidita así me salía periférico, me fui y sí, adelantito, así como que, como que sí, se dice, ¿No? Traje como que salí, va. Y dije, ¿Qué será? ¿Qué será? Era una mujer que se había encontrado

ahí, ¿No? De donde ya está ahora y no la vi de frente y ya fue cuando un señor platicó de la base de ahí de por la Jusco, no sé si por Perizur, se le encontraban a la altura de de de por la Jusco, igual en carriles en carriles centrales, entonces sí era la misma. Sí, y seguramente una mujer que estaba en la base de ahí de por la Jusco, ¿No? Pero iba vestida de enfermera, iba vestida de enfermera y muy muy sí su uniforme súper blanco, súper blanco y no me quise parar ni

voltear la vez. Cuando me di la vuelta la vi y ya no quise voltearla. No, pues me dieron miedo. Sí, pues más o menos. Porque no la vi y nada. Sí, no me pude haber ganado porque yo he dicho cuando yo di la vuelta venía despacito y o sea ahora está enseguidita a seis flaks. Me di la vuelta y me la di despacito, no me la di como loco, no me la di despacito. No me la di. Y no vi nada. Estación, no lo dejo. Porque yo la cubré por adelantado del muchacho, luego se bajó enseguida

y me di la vuelta, ¿No? Y ya estaba. Pero ya estaba, yo la vi de espaldas y pero venían los carriles centrales. Entonces yo me quedé así, ¿De dónde salió? No, dije no, no, no, aquí como que. Algo está. No, no me. Sí, hay algo que no, no, no, y estaba vestida de enfermera. No, mira, nos refieres con esta vestimenta a la planchada, pero

no me lo recuerdo. ¿Verdad? Ah, no, no, no, no, el hospital, pero recuerdo que una vez habló un señor y platicó que ellos trabajaban, no sé si por Perizur tenían su base, y que a la altura del Ajusco se les subieron enfermeras Pero ya cuando llegaban al destino ya no había nadie y que igual estaban los carriles centrales. Así lo mismo que les platica. Bueno, que nos hayas compartido porque si alguien identifica la zona que nos comentas y también ha visto algo extraño pues que

se reporte, ¿Verdad? Tengo otro acordito, ¿No? Si quieres que se lo platiquen, ¿No? Ya. Sí. Tarde. Pues ya estamos aquí, vamos a escucharlo, por supuesto. OK, bueno, ya ya venía sobre Tlalpan eh que hacía la altura de metro Chapacano y yo casi me vengo por la lateral porque pues ahí ocupan mucho pues que van a los hoteles que ahí trabajan las chicas malas, ¿Ya sabes, no?

Sí. Y pero eran eran como dos y media de la mañana, pero hacía mucho frío y había un poco de como de neblina y yo ya venía a ver si alguien se iba a subir y entonces exactamente casi llegando a metro Chapacano hay un puente peatonal y me llamó la atención y me llamó la atención y así su pelo larguito se veía como si fuera provinciano. Mhm. Y caminaba chistoso. Me llamó la atención y digo, oye, este pico, ¿Por qué viene caminando así? Dije, ¿Quién sabe quién quiere llamar la atención?

Entonces, como veo que no no no no hace la parada, le meto y y me doy la vuelta y luego luego del antitoque es este San Antonio Abad. Me di la vuelta en un para por por casarme hacia Tlalpan, pero ahora ya rumbe a Tascana. Del otro lado. Del otro lado, Lina. Era el mismo. ¿Cómo? A ver, permíteme, tengo que interrumpirte por la pausa, no te vayas, por favor, regresamos contigo. El miedo FON, mensaje de voz o de texto cincuenta y cinco, veintiuno noventa y tres, cincuenta y

nueve, veintiséis. Las historias tienen muchas formas de contarse, pero solo una de las que más me gustan. es notorio, puede ser famoso sin ser bien conocido. Sabiduría en las redes. y no. Porque distinguimos al mundo sobrenatural. La mano peluda. Giovanni, regresamos contigo. Ah, OK, Lina. Entonces, pues, está, es unos metros de Chavacano, al metro San Antonio, pues, es, al metro, este, sí, San Antonio, pues,

está, está cortito. Entonces, cuando veo que no más en la parte de la calle, pues, super rápida, así es, me di la vuelta luego, luego en segundos. Y estaba del otro lado, pero me llamó la atención igual porque traía playera. Y es el mismo, pero no me puede haber ganado, ¿Cómo? ¿Cómo me ganó? Y no, no, no puede ser. Y a la altura de Ermita me lo vuelve a encontrar, o sea, ¿Cómo, cómo era el mismo y venía caminando igual con su cabello hacia

abajo? Ya bueno, volvió a verla, pero era el mismo, era el mismo muchacho, te lo juro, porque es que era el mismo muchacho. Pero analizándolo no era posible, ¿No? O sea, una lógica no puedo tener. No era posible porque para empezar, aunque se hubiese subido al puente, no me hubiera ganado, pero, pero cuando yo me di la vuelta, él venía más atrás del puente, pero igual dirección hacia el o sea, venía en

dirección contraria. Cuando yo me di la vuelta a a a Tazqueña, pero sobre el alpa, cuando me di la vuelta inmediatamente, él lleva dirección hacia el zócalo y yo Tazqueña, pero no me pude haber ganado, Gina. O sea, no, no, no, ni corriendo, te lo juro que no me gana, porque pues es ahora no hay no hay carros, no, me di la vuelta así como, pues, súper rápido.

Y yo por eso me llamó la atención porque traía playera, pero no no daba la cara, la traía como gachada, y traía el cabello así como de esos roqueros que tienen el cabello de la provincia, pero se veía que era como de provincia porque pues así como lo que luego la gente trabaja en Central de Abastos, ya ves que viene mucho provincia no trabajar aquí en

Central de Abastos. Morenito así. Pero con los pelos de enfrente, o sea, no quedaba la cara, ya gachado, pero era él, y luego en ermita lo vuelvo a ver y ya me quedo, ahí sí me paré, y lo quería grabar, pero también me dio miedo, ya no, ya no, o sea, no quise, no quise grabarlo, y me dio miedo, y me dio miedo, y lo pasó, y entonces yo los vine a escuchar igual en la catorce setenta. Sí. Y se me subió un pasaje, y le bajé el volumen, porque luego la gente se ríe, ya sabes cómo es, ¿No?

Sí. Porque estos se veían oficinistas, estos que se me subieron se veían muy acá oficinistas. Y me dice, no, no, no le baje, no le baje, le dije, es que estoy escuchando la mano peluda. No, no le bajen, nos otros sí creemos en eso, le dije, ¿Cómo cree? No. ¿En serio? que yo le comento eso y que inmediatamente en cuando empecé a comentarle al a los señores ah dice ¿A poco esas vistas esas que se aparecen ahí en Tlalpan? Yo me quedé así. Estuve como diciendo ¿Cómo?

¿En serio? Te lo juro Gina que me quedé así y ya del lapso este que fuimos pues ya nos nos quedamos este platicando pero ellos yo pensé que se iban a reír o no sé. Bueno no súbele súbele si nosotros sí creemos que no. Y me dicen esa es la que anda caminando y sobre Tlalpan que se aparece. Yo me quedé Gina así como dicen entonces sí era él. Ajá. Vaya. Pues es

que. Tengo otra. Ajá. Tengo otra así en breve que me pasó en el me operaron en en un orología de siglo veintiuno ahí me pasó también otro así muy breve si quieres te lo platico. A ver. Sí. Ah bueno. Pues a mí no me gustaba mucho porque yo tomo obre con cáncer y me lo quitaron. Ah OK. Entonces yo estaba acostado mi mujer estaba a un lado de mí pero escuchaba que roncaban muy feo así pero hablando de mi oído Gina. Y no había nadie. Yo me sí tenía un vecino a un lado otra mano se

paraba la cortina. Ajá. Entonces yo me levanto y no así yo no estaba roncando de hecho su compañero estaban dormidos y me desperté pero con un con ronquidos y me soplaban el oído bueno era para terminar así rápido me operan salgo bien cuando yo me meto a bañar solo que apenas y podía caminar hasta el hasta el baño me fue a molestar otra vez Gina igual me roncó en el oído y me sopló me hizo también escuchaba un relato parecido pero ahí sí me sopló ahí me sopló en el oído pues sí

me sopló un poquito pero yo le dije mira yo no sé qué te pasó amigo amigo pero pues yo gracias a Dios salí bien amigo pues pues así que a mí no me estés molestando fue lo único que yo le dije que no y yo me seguí bañando no sé y escucho otro relato parecido al mío eso es lo que te platico señorita. Oh no pues sí que has tenido experiencias Giovanni. Ajá. Vaya.

Ay Gina. Pues aquí vamos a estar pendientes por si te acuerdas de que también hay también en la mesa algunas experiencias por si alguien más se ha identificado contigo que se reporte en este momento. Sí sí tengo más pero ahora sí que ya no sé este si le para dar la oportunidad a más gente pero tengo la de una igual eso me lo platicó mi papá y sí le creo a mi papá. Ah pues sí sí te lo contó tu papá claro que lo debes creer y que además

¿Qué te parece Giovanni? Que hacemos enlace contigo en una próxima emisión para darle chance a alguien más. OK muy bien. Gracias. Muchas gracias Gina. Saludate a a Nacho también. Saludos amigo, bienvenido, gracias. Un abrazo, bye. Hasta luego mi amigo. Tantas historias, fíjate, una persona que se dedica al volante, pues taxista, y

semejantes, ¿No? Semejantes las experiencias que ha vivido y sobre todo en esa zona Gina porque me llamó la atención porque esa hora ya es muy muy solo Gina ya casi no hay nadie como el parque cierra por muy tarde a las ocho creo ¿No? Ya los empleados pero el parque creo que se cierra a las seis entonces sí es una zona muy solitaria ya esas horas a ver vamos a ver. Me vi espantado. Buenas noches amigos de Mano y de Gato. Yo siempre los escucho en la noche por la radio ciento cuatro punto uno.

Hace como diez años. Sí. Este yo vivía con mi pareja. OK. Entonces este en ese tiempo vivíamos en un cuarto, no había luz, no había nada. Y entonces este estaba con mi pareja acostada, de repente me dijo, no, no, no, no, no, no, no, no, se escuchan como pasos. Entonces él se quería levantar pero yo no lo dejé, le dije, no espérate, a mejor han de ser gatos. Y agarré y pasaron cinco minutos cuando se empezó a escuchar más ruido fuerte.

De repente empecé a cerrar los ojos cuando sentí que algo un poco de mi voz no me dejaba hablar como que me quedaba así callada como que si esa persona se adueñó completamente de mí. Y mi pareja me hablaba, me decía, oye, oye, Paola, este Ración, y yo, yo por más que le hablaba, no, no me escuchaba.

Entonces, de repente, este, me acercé a mi celular y este y desperté, desperté de mi de mi sueño que tenía yo y empecé a ver así en frente de la pared, un este, un hombre vestido de charro y estaba sentado en un lugar que me dio mucho, mucho miedo y yo no lo soltaba, yo lo agarraba, me agarraba yo de él entonces yo no quería que saliera porque él se quería parar y salir entonces de repente cuando nosotros empezamos a ponernos los zapatos esa persona que yo vi el charro empezó a bajar de las

paredes, mucho ruido, mucho ruido. Cuando nosotros bajamos a avisarle a mi papá que ellos vivían abajo el el hombre ese el charro ya se desapareció, se fue. Entonces, en frente del cerro, se alumbró un una bola de juego. Como yo vivo en frente de un cerro, se alumbró un cuchillo así porque vi eso me espantó pues es que a mí me han dicho que esas bolas de juego son de brujas, yo le tengo

pavor a esas cosas. Entonces, cuando yo me metí corriendo mi mi cama estaba volteada y y estaba mi sobrinita con nosotros, mi hermano me la había encargado y estaba así en la casa y empecé a alumbrar con mi teléfono y no pues gracias a Dios no no pasó nada, la niña estaba bien, estaba llorando, pero no no pasó otras cosas

así. Entonces, este es un relato que a mí me pasó hace diez años y apenas como hace dos o tres años igual me pasó otro, pero ya tendré la oportunidad otra vez de poder practicarles mi otro relato. OK, muy bien, claro que sí, con mucho gusto, muchas gracias. No entendí bien esa parte de que estaba tu cama volteada, ¿cómo volteada? O sea, la giraron o de plano la pusieron patas para arriba. ¿Cómo estuvo ese asunto? Porque de cualquiera de las dos fueron ese pues muy intrigante, ¿no?

Porque si la niña trató de girarla, ahí pudieras significar que por ahí andaba cerca. Dicen algunos que la bruja será capaz de de mover así una cama. Bueno, pues queremos escucharte, queremos que tú participes, y por supuesto, nos regales aquí tu

punto de vista. Claro, hablando de este peso del alma, uno de los intrigados con este tema y que yo había comentado, el de Massachusetts, hizo esta pregunta, un reto en su vida, y dijo, es que tengo que demostrarlo, entonces, para encontrar esta respuesta, después de pesar a doce pacientes moribundos en el momento de la muerte, tuvo su respuesta, y fue veintiún gramos. Postuló entonces que el alma tenía que ser algo material, pero ¿cómo se podía pesar el

alma en un cuerpo humano? Pues tan simple, como esperar al momento exacto de la muerte y comprobar el peso que perdía el cuerpo al momento del fallecimiento. Así es como a principios del siglo veinte, el doctor Duncan y su equipo de cuatro médicos, llevaron a cabo una serie de experimentos realizados durante seis años de la muerte, que han encontrado y es la conclusión para empezar, que el alma sí tenía un peso y que este era de veintiún gramos. Ese peso específicamente del alma,

veintiún gramos. Pero además todos los experimentos que él hizo, sirvieron de base para que posteriormente otros médicos y científicos siguieran a la hora de terminar, ¿No? La existencia o inexistencia de un alma en el cuerpo humano, y para también determinar si la salida de esa alma del cuerpo estaba acompañada por alguna manifestación que pudiera hacerse evidente a los demás presentes. Vamos a una pausa y regresamos. El miedo fon.

Mensaje de voz o de texto, cincuenta y cinco, veintiuno noventa y tres, cincuenta y cuatro. La verdad se esconde bajo la leyenda, la ponemos al descubierto aquí en la mano peluda. ¿Quieres iniciar, hacer crecer o monetizar tu podcast? Todos los todos los secretos de todos. RSS punto com. RSS punto com. almacenamiento, distribución, y programación de tus episodios en un solo lugar. Hosteado y distribuido por RSS punto com. RSS punto com. Hacer podcast de manera fácil.

No encuentro nada malo en ser inmortal. No me molesta que me consideren equivocado. Pero no me molesta que me consideren equivocados. porque no todo tiene explicación en Mario Am précédente. Estamos recibiendo comentarios acerca del tema de la noche, pero también estos relatos y experiencias que tú nos quieres compartir. Y vamos, ¿qué les parece con otra vivencia? Nos vamos hasta Puebla con nuestro amigo José.

Yo antes, que estoy hablando hace como de 20 años, más o menos atrás, yo era promotor, vendíamos casa por casa. Y una vez me mandaron a Huachinango, Puebla, porque somos de Puebla, nos mandaron a Huachinango. Y como nosotros éramos varios compañeros, en vez de rentar este, ahora sí que para ver un hotel por rentar, vamos cuartos, porque éramos seis y no salía más barato, porque luego nos quedábamos tres, cuatro meses ahí a vivir. Órale, sí.

Entonces, llegamos a Huachinango, Puebla, y no encontrábamos un cuarto. Y andábamos aquí buscando, preguntando, preguntándonos. Y llegó el momento en que nos encontramos a una señora, estábamos desayunando un poco tarde en el mercado, y le preguntamos a la señora de las gorditas, que si no conocía alguien que buscara un cuarto, que rentara un cuarto, perdón.

Y estaba una señora ahí parada, y nos dijo, miren, jóvenes, yo rento un cuarto, es mi casa, tiene una casa completa, casi mitad de cuadra, ¿no? Que era su casa, la sí. Y nos dijo, ¿sabes qué? Les rentó un cuarto. ¿Cuántos son? Digo, somos seis. El único problema es que para ir al baño tienen que salir por la calle a caminar casi media cuadra, entrar. Eran como 30 escalones hacia abajo, bajar todos esos escalones, dar una vuelta a la derecha, una vuelta a la izquierda, y llegábamos al baño.

Estaba en un patio en mitad de nada. Todo eso para ir al baño. Todo eso para ir al baño, porque no podíamos entrar por su casa, porque pues no rentaba nada más el puro cuartito, no quería que nos pasáramos a su casa. Entonces pues dijimos, sí, no hay problema, se se lo rentó barato. Digo, bueno, hasta eso no rentó bien barato, ¿no? Y todo andaba normal, normal, ocurría normal, normal, sino que una vez a mí se me ocurrió ir al... A mí nunca me ha dado miedo a nada, ¿no? No. Eso es todo.

No me ha dado miedo, no me da nada. Porque no me recomiendo a Dios, ¿no? Sí, señor. Entonces una vez se me ocurrió ir al baño a las dos de la mañana. Y digo, míjole, pues como siempre me cargo mi cigarito, digo, pues voy al baño, ¿no? Y se levantó uno de mis compañeros y me decía, ¿qué pasó? Y se agudó y digo, voy al baño. Y a esta hora digo, sí, es que la verdad sí me siento un poquito mal del estómago, voy al baño. Bueno, está bien.

Pues que abro la puerta, salí por la calle, caminé todo, bajé todo, llegué al baño, ¿no? Y cuando estaba yo dentro del baño, comencé a escuchar como susurros o como murmullos. No entendía yo qué era, ¿no? Comenzaron a... ¿cómo que hacían? Como que hablaban, ¿no? Cuchichean. Entonces, ándale como cuchicheando así, ¿no? Yo dije, pues, ¿quién será, no? Pues yo seguí ahí, ¿no? Fumando mi cigarrito en el baño y se comenzaron a escuchar más, pero más fuerte.

Entonces yo dije, pues han de ser mis amigos, no, porque si nos llevábamos pesado, ¿no? Entonces yo dije, pues han de ser mis amigos, no, porque si nos llevábamos pesado, ¿no? Entonces yo dije, pues han de ser mis amigos, no, porque si nos llevábamos pesado, ¿no? Entonces yo dije, pues han de ser mis amigos, no, porque si nos llevábamos pesado, ¿no? Entonces dije, estos cuates me quieren espantar, ¿no? Porque si éramos un poquito llevaditos, ¿no? Sí. Entonces yo sí les dije una palabrota, ¿no?

Dije, ándale. Este, nada más me espantan. Yo ahorita salgo y me las van a pagar, ¿no? Y se callaron. Entonces dije, no, sí son estos cuates, ¿no? Pero que había pasado, ¿cómo? Unos cinco o seis días. Y se cayeron. Y se cayeron. Y se cayeron. Y se cayeron. Y el día pasado, ¿cómo? Unos cinco segundos. Y comencé, se comenzaron a escuchar otra vez los susurros. Entonces dije, no, pues esto ya está un poco raro, ¿no? Entonces ya para no hacer la telaga, me apuré, salí, chau en el baño.

Y en el momento dije voy a dar una vuelta porque han de ser estos cuates, ¿no? Porque él dijo que el baño estaba en medio del patio, era un cuartito de uno y medio por uno y medio, no, y no más estaba la pura taza del baño, ¿no?

Sí. y le doy la vuelta al cuadrito ese y no escuchó bueno no veo nadie, no, no veo nadie entonces y por ahí pasaba un río porque se escuchaba y nos decía le decía al señor atrás de mi casa pasa un río y digo ah bueno entonces di la vuelta al baño y así como no tengo miedo pues nos comencé a buscar a ver si estaban por ahí escondidos y no había nadie pero en el momento que yo comienzo dije bueno ya me voy bueno hay nadie

en el momento que yo doy la vuelta para subir las escaleras que tenemos que yo conté los escalones que eran 30 comencé a sentir que mis pelos se me... antes tenía yo cabello largo y ahora lo tengo corto me comenzaron a jalar el cabello hacia atrás o sea como jalándome mi cabeza hacia atrás entiendes? o sea como si me estuvieran jalando muy fuerte mi cabeza hacia atrás no?

entonces en ese momento yo trataba de echar mi cabeza hacia adelante porque quería yo seguir caminando y eso me impedía seguir caminando porque me jalaban entonces de repente comencé a escuchar en mi oído que me comenzaron a decir voltea voltea voltea voltea así como muy muy despacito pero como que muy con mucho eco ay que espeluznante voltea voltea si entonces yo me quedé así dije si volteo, bueno a mi me han dicho nunca voltees no? si volteo digo algo me va a pasar no?

te están preparando algo preparando algo ándale entonces por más que quería yo caminar con más fuerza o sea más me jalaban hacia atrás entonces dije pues una de dos volteo o que?

entonces todos mis bellitos de mi cuerpo se me comenzaron a erizar a erizar a erizar ahora sí que ponerme así mi mi piel toda chinita y en ese momento me dijeron voltea pero ya fuerte y yo volteé en ese momento yo la verdad no supe nada yo cuando no sé que tiempo habrá pasado ni nada de eso sino yo cuando reaccioné ya estaba yo fuera en la calle o sea no me di cuenta cómo subí los escalones no me di cuenta de nada entonces en ese momento yo cuando reacciono

comienzo a ver este así como que medio raro mi la calle y todo eso y yo quería caminar pero mis pies se hacían como muy chicle si si como que se me doblaban y se sentía como que todo si si del miedo amigo la reacción ándale así más o menos no sentí yo mi cuerpo raro no entonces seguí así como pude llegué a la puerta pero no podría yo abrir porque como me llevé las llaves mis dedos y mis manos no no concordaban no si entonces como pude toqué la puerta y en ese momento este bueno toqué la puerta

como tres veces y se levantó mi amigo aquí le había avisado que había ido al baño entonces en ese momento cuando me vio grito entonces ya se levantaron todos no porque yo era moseis entonces al alzar la cortina y prender la luz todos comenzaron a gritar no porque estaba yo fuera pero me decían que este me veían pero que estaban o sea me ve yo mal no y dicen que mis cabellos los tenía yo parados así o sea hacia arriba como se ve yo peinado todo con

como si voy hacia arriba todos mis pelos estaban parados pero que gritaron amigo ahhh o como si se espantaron o sea como se van a gritar así de que ahhh y todos así no y como había dos mujeres que siempre nos acompañaban ya nuestras dos amigas que siempre nos acompañaban a todos lados pues comenzaron a gritar más fuerte no entonces escuchó la señora la dueña de la casa las escuchó que estaban gritando y fue a ver no y llegó su marido también porque vivía con su esposo

en ese momento la señora dijo Dios Santo y el señor dijo bueno me cuentan mis amigos no yo no los escuché me cuentan mis amigos ya después de un tiempo que el señor dijo no este joven ya le pasó algo entonces como yo llevaba las llaves pues no podían abrir entonces se fueron a dar toda la vuelta a los señores y salieron por la calle porque también tenían acceso para allá y me comenzaron a ver que me dicen que estaba yo pálido blanco blanco transparente transparente mis

mis piernas se me doblaban o sea todo mal mal mal mal mal mal entonces me dijo la señora dice es que este joven dice ya se le llevó su espíritu la la señora de grito no sé cómo le dirán por allá no dice que la señora del grito entonces en ese momento dice que me metieron me comenzaron a echar este la señora tenía una preparación algo así me la comenzó a echar todo eso así así así pero no no andaba yo bien entonces ya amaneció todo al siguiente día fueron a ver a una señora

a la cual le contaron lo que me había pasado y dijo es que se llevaron su alma dice se llevó su alma la señora del grito y eso es lo peor que puede pasar dice el espanto el espanto más que todo dice el espanto entonces en ese en ese trayecto de ese día la señora me curó me una viejita trato de curarme y todo eso pero como yo soy de pueblo ya está ya está ya está guachanango pues la pues la hablaron a mi esposa porque pues si me veían mal me veían mal y la viejita la que me

la señora grande que no estaba con me dijo si de esta noche no se no regresa este joven ya se va se lo llevan se lo llevó la señora no se lo llevó la señora entonces ya este pues me curaron más que todo estuve tres días con calentura según me cuentan mis amigos con calentura delirando o sea cosas así raras que decía yo y después pues a través de la ciudad me me quedé como una semana y haciéndome limpias casi un día sí un día no un día sí un día no

hasta que me pudo regresar yo lo que no entiendo es qué pasó en ese trayecto cuando yo me perdí y yo se lo platiqué a la señora esta la que me curó dije es que sabe que yo no me acuerdo bueno ya había pasado un poquito de tiempo porque fue mi esposa me fue a ver hasta ya porque le hablaron por teléfono llegaron este los gerentes con los que trabajaba yo también me fueron a ver hasta ya porque se comunicaron con él si estaba yo mal o sea mal mal mal mal mal

entonces yo le pregunté a la señora digo es que yo tengo una duda oye jose o se me dijo no digame dame un segundito amigo vamos a hacer una pausa no que vayas y regresamos el midofón 55 21 93 59 26 todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos aquí en la mano la mano de duda a menudo extraño japon frecuentemente planeo volver a tokyo luego una y otra vez no lo hago sabiduría en las redes porque sabemos que no siempre la solución es fácil la mano tenuda

continuamos estamos recibiendo muchos relatos así es que vamos a darnos prisa así es y nos vamos hasta pueblo con nuestro amigo jose que nos está platicando una historia espeluznante imagínense ustedes que para ir al baño tienen que recorrer media cuadra ya en la noche o a la hora que sea verdad pero si es en la noche recorres media cuadra caminas un pasillo bajas unas escaleras y por fin llegas al baño pero qué pasa con jose que de repente

empezó a escuchar por ahí una voz que le decía voltea voltea voltea eso a un lado a que su cuerpo como si fuera un detector de energías comenzó a poner y sarse todo el cabello se levantó bueno vamos a escuchar a jose estás ahí amigo y luego qué pasó entonces de que dijeron bueno si este joven no salía en estos días se nos va a ir pero este pero yo le digo que la duda que tengo es que yo no sé qué pasó en ese trayecto porque según dicen yo bajé dos y media porque vi mi teléfono y vi la hora no

y dicen que yo cuando llegué eran las cuatro y media de la madrugada me perdí casi dos horas y media dos horas entonces eso es lo que yo le pregunté a la señora pero es que yo no me acuerdo qué pasó en esas dos horas que yo me perdí estabas ausente pues es que no sé si yo no sabía decirte dice a dónde te fuiste dice no sé pero está muy raro y desde ahí he comenzado a no me han pasado un montón de cosas me estrelle en moto

me han pasado un montón de accidentes y la señora me dijo ya cuando me venía ya para Puebla que ya estaba un poco mejor me dijo la señora dice no te preocupes dice hijo porque así me decía la señora que me curó si tú tienes dice algo algo en tu cuerpo es bueno en tu espíritu y si tú tienes una serpiente enredada así me lo dijo que es la que te defiende de todo lo que de todo lo que te pueda pasar dice entonces por más que quieran este hacerte algo dice este no lo van a lograr

porque tú tienes un protector fue lo único que me dijo entonces dije bueno pues ojalá que me proteja siempre no porque digo más que todo que protegerte pues te protege Dios no más que todo si yo como escuchaba Juan Ramón Sainz de los almos y todo esto yo todos los los rezo porque si desde un tiempo para casi me han sucedido accidentes enfermedades hasta estoy este supuesto para programar para una una este una cirugía porque me salió un absceso con todo respeto y con todo un absceso perional que

no saben de dónde me salió y me salieron fisuras y no saben por qué pero estoy esperando ver una cirugía que no me la hacen y si me hacen de repente estoy mal de repente estoy bien pero con ayuda de Dios voy a salir adelante así es mi amigo oye qué experiencia tan fuerte fíjate que todos reaccionamos distinto ante el miedo hay unas personas que que a ti se te hicieron tus pies tus piernas así como de hule no no podías caminar

de tropezabas que se yo te pesaban mucho tal vez y hay otras personas que se paralizan por completo ahora yo entiendo esa parte que tú teniendo tantísimo miedo como que en una especie de autodefensa como una especie de seguro no tu cuerpo se se toman tu mente mejor dicho tu mente se bloqueó ante algún ataque de estos seres y por eso es que yo creo que si has de cuenta que andabas ebrio pero en las piedras de las borracheras mi amigo que estás aquí dices

cómo llegué aquí así te sucedió más o menos exactamente sí que dos horas de tiempo que sabe qué pasó pues no sé pero no nunca yo no lo quiero averiguar no así mejor así así estoy bien sabes que me impactó de tu relato que cuando te abrió tu amigo empezó a gritar si todos gritaron éramos con el con contando con mí que éramos ahí qué te pasó qué te pasó si así gritaban qué te pasó y las chicas pues sí se comenzaron a espantar y comenzaron a gritar así como

desesperación más que todo porque me veían que estaba que tenía los cabellos parados hacia arriba parados parados parados parados y yo como me dejaba mi cabello largo entonces se veía dice se veía este negroso no dice todo pálido dice con tus ojos dice como sumidos y se tuvo que un poco media chueca dice no no no dice estabas pero algo raro algo muy mal muy mal amigo pues qué experiencia yo me imagino que pues fuiste atando cabos ya

platicando con ellos y por eso nos pudiste platicar la historia porque fue un momento así como que te quedaste privado sí verdad wow muy bien mi querido si me acuerdas estuve ausente también todavía así te quedó secuela en ese momento así como que no sabía ni que ya había llegado tu esposa verdad sí sí fue para ya pero ahorita no digo no más me quedó así como que de repente me enfermo de todo y de repente se me quita todo y y no han hecho estudios y no me encuentran nada y enfermo de todo y

después me alivio como de milagro no me pasa nada wow pues esperemos que eso pase pronto gracias por compartir si si si te agradecemos muchísimas gracias y saludos a todos ahí los que escuchamos digo yo escucho sus podcasts todos los días repetidos y de Juan Ramón y de Rubén Castillo y de ustedes y todo el día me la paso escuchando perfecto mi amigo nos da mucho gusto amigo pues aquí te esperamos para la próxima igual bendiciones a todos hasta luego igualmente amigo buenas noches

pues qué historia que les pareció imagínense la apariencia que tenía José para provocar el grito de sus conocidos imagínense la apariencia ahora pónganse en sus zapatos tú vas caminando a media noche en la oscuridad tal vez con la luz que la luna nada más te pueda reflejar ahí no y que te empiecen a decir voltea voltea tú qué harías voltearías a ver qué está pasando y qué tal que voltee y está ahí esta mujer horrorosa o volteas y te encuentras un espectro tipo la chica del aro no

ah no no así estuvo espeluznante o sea la verdad yo no sé a ustedes qué les pareció pero imagínate que te sucediera a ti voltea ahora cómo habrá sido el susto que sus cabellos se le pararon todos como si fuera este electrostática no así por una energía ahí rara el ingeniero Mauricio Rivas de Minatitlán Veracruz nos dice aquí les tengo esta sabiduría en las redes la vida es una tormenta de la que no puedes escapar solo tienes que decidir con quién bailar bajo la lluvia

órale bueno salió muy poético nuestro amigo muchísimas gracias Maribel Pineda dice hoy en la mañana estaba trabajando y andaba como dando un cuarto y escuchando pues el susto de la mañana y traían los audífonos y un de repente a que pasó alguien afuera anunciando baterías y le espanto si mi amiga está clavadísima con los relatos y las historias y de repente te gritan ahí cómo no te vas a espantar mi amiga saluditos a Víctor de la Torre con su hija Constanza todas las noches nos están escuchando

y les mandamos un fuerte abrazo eso es pues muy bien gracias a todos ustedes que nos están acompañando Pati Pons está con nosotros Cecilia Martín también gracias amiga mi querida Maribel Pineda por supuesto corazón ochenta y uno muchas gracias a Julio César Peña también bienvenido amigo Blanca Muñoz mi amiga saludos linda noche a todos bendiciones Liz Cisneros también y mi queridísima amiga profe ya tiene rato que no nos cuentas algo eh profe

a ver si para más al ratito eh también nos están pidiendo oración para mi esposo Marco Antonio Escamilla Castañeda mis hijos Sarquil y Jofiel Escamilla Castañeda y a mí Saraís Yavin Aydé Rentería Sánchez mis papás nos están haciendo algo todo se nos está cerrando primero nuestro carrito hoy la moto de mi esposo y sin la moto no podemos trabajar les pedimos oración para nuestra familia es claro que sí Saraís así los incluiremos

pero a ver a ver cómo es esa onda su papá sus papás les están haciendo algo ¿Tienen esta percepción Saraís? de que ellos conflictos internos o sea tus papás les están haciendo algún trabajo ¿te refieres? ¿Por qué mi amiga? o sea tienen problemas intrafamiliares y cuando hablas así como dijo Gina de que te están haciendo algo ya estamos hablando de brujería ¿no?

es serio esto que comentan. Y dice estoy muy preocupada porque a través del negocio que ellos tienen la moto es indispensable para entregar los pedidos y ahora se quedaron sin carro y sin moto

o sea justo donde te duele ¿no? está pasando todo es que a veces mis amigos hay momentos en que de verdad de verdad dice uno ya nada más falta que venga un perrito y que se haga del baño en mí porque pues a veces no das ni crédito de todas las cosas que te están pasando no pues sí ya nada más falta eso caray pero ánimo ánimo y a seguir adelante porque nada es para siempre ni lo bueno ni lo malo o sea que ustedes no dejen de batallar no dejen de luchar porque eso es lo mínimo que

pueden hacer para salir adelante exacto gracias por compartir y si los vamos a incluir por supuesto que sí mis queridos amigos hemos llegado al final de esta transmisión como cada noche te agradecemos que hayas acudido a esta cita en la que podemos escuchar estos temas que nos apasionan que descanses que tengas excelente noche que Dios te bendiga soy Gina Aviles yo también me despido soy Ignacio Nacho Muñoz agradecido con Dios y con ustedes porque juntos la pasamos muy bien que

tengas la mejor de las noches y como decimos aquí cabos el programa se termina pero la investigación continúa aquí en la mano peluda esta fue una producción de grupo formula

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