Busca este y todos los contenidos de Grupo Fórmula en tu plataforma de podcast preferida. Advertencia, las opiniones de los participantes y colaboradores no corresponden necesariamente con las del programa o la empresa. Si este programa es escuchado por menores de edad, se recomienda que lo hagan en compañía de un adulto. Porque nosotros hemos estado ahí. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. Porque conocemos de raíz a los especialistas.
El demonio es una figura que ha aparecido en todas las culturas. Y no es una figura cristiana. Documentaremos todas esas experiencias que no tienen lógica alguna. Con Georgina Avilés e Ignacio Muñoz. Llegó la hora de poner las evidencias sobre la mesa. Fantasmas, voces, apariciones, psicofonías, mitos y leyendas que rodean al mundo sobrenatural quedarán al descubierto aquí en La Mano Peluda.
Desde la Ciudad de México, para todo el mundo, esta emisión de lo insólito y de lo que no tiene explicación lógica, pero que a ti y a nosotros nos apasiona. Sogina Avilés, y que gusto que estés esta noche con nosotros. Hola, ¿qué tal? ¿Cómo están? Buenas noches, gracias por acompañarnos en esta transmisión donde vamos a platicar de lo increíble y también de lo sobrenatural.
Porque de lo que es natural en todos lados se habla mucho. Yo soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes porque juntos vamos a escuchar historias que vienen del más allá. Queremos tu participación a través de la multilínea 55-5279-2291 en la página radioformula.com.mx y en Spotify encuéntranos como La Mano Peluda Grupo Fórmula. Por supuesto que te invitamos a que tú participes y nos narres tus historias en voz propia.
¿Cómo le puedes hacer? Mándanos un WhatsApp al Miedofon 55-2193-5926. Ahí nos pueden mandar un mensaje de voz o un mensaje de texto. Saludamos a las estaciones en la República Mexicana que se unen con nosotros. Ciudad Guzmán Jalisco, Ciudad Juárez, Coatzacoalco, Chihuahua, Culecan, Durango, Guadalajara, Guerrero, Hermosillo, La Paz, Baja California Sur, Los Reyes y Huetamó, Michoacán, Mazatlán, Monterrey, Poza Rica, Puebla, Tabasco, Tijuana, Torreón, Querétaro y en Estados Unidos,
Georgia y Las Vegas. Bienvenidos a esta noche espeluznante. Conocida localmente en Coahuila como la casa del dentista, guarda una leyenda que ha inquietado a generaciones. La trama comienza con un dentista que tras no encontrar éxito en su profesión, instaló su consultor en la casa de su madre. Con el tiempo se reveló que quien recibía
a los pacientes con una sonrisa había fallecido años antes. Este descubrimiento llevó a la creencia de que el fantasma de la anciana seguía ayudando a su hijo, un hecho que sembró terror en la comunidad. Hoy, la casa marcada por el horror, perturbadora historia. ¿Qué te parece para esta noche? Comenzar con ese tema, bueno, pues está la sugerencia si tú gustas participar, eres cordialmente bienvenido y por supuesto aquí lo muy importante es que tú en voz propia nos narres todas tus historias.
No, es que es una leyenda. Una ocasión veníamos ya de regreso, cruzamos el puente, ya eran como a las ocho de la noche, siete, ocho de la noche aquí en New Jersey oscurece muy
temprano y casi era como el verano. Cuando terminamos de cruzar el puente, ella me dice mami, mami, me jaló de la mano y me dice mami, mami, llama a los bomberos, a la policía, dijo por qué, yo me espante porque dije que qué está pasando y ella me dice mira, mira mami, ahí está parado, tiene mucha sangre, llama a los bomberos, llama a la policía que
vengan a ayudarlo. Digo, ¿quién mami? Digo, yo no veo a nadie. Dice, sí mami, es tu señor, está lleno de sangre, dice, hay que ayudarlo mami, vámonos, vamos para la casa, dice, ya tengo mucho miedo, dice, porque él está ahí y mi esposo y yo nos quedamos viendo y dijimos mami, no, no, no, no te espantes, solo dile, dile que vaya y que descansa en paz, dile que vamos a orar por él para su descanso, pero que se vaya tranquilo, que
él ya no pertenece aquí y ella iba repitiendo lo que yo le iba diciendo, mi esposo dice,
¿crees que funcione? Y yo digo, sí va a funcionar, ya no lo va a volver a ver y llegando a la casa nosotros oramos, le pedimos a Dios y todo, le digo, mami, hija, vamos a hacer la oración por el señor que viste, no sé cómo se llame a esa persona, no sé cómo es quien sea, pero le pedimos a Dios por esa persona que se te presentó para que tenga un descanso, no sabemos cuál fue la situación, por qué él murió, nada, y a partir de ahí
ella nunca más lo volvió a ver, hemos cruzado por ahí bien noche y no, nunca, nunca ella ha vuelto a ver esa situación, lo que sí es que aquí en la casa luego dice, cuando era de esa edad le decía yo, júnten sus juguetes mami, pero yo no los estoy jugando, le digo, no me importa, yo quiero que tú juntes tus juguetes y ella me decía, no,
es que los niños están jugando, le digo, ¿qué niños? El boy y la girl, o sea el niño y la niña, el que está ahí dice, le digo, yo no veo ningún niño mami, y dice, oh mami, es que ellos juegan, ellos son mis amigos, ellos están aquí, siempre vienen, dice, es que ellos están tristes porque no ven a su mamá, dice, digo, ¿cómo que
no ven a su mamá? Y yo me senté con ella a platicar y ella me dice, sí, dice, ellos me cuentan que su papá los mató, su papá los mató a ellos y a su mamá, y dice, mira, ahí está parada, dice, ahí está ella, ella dice que los cuidemos, le digo, ¿cómo que los cuidemos? Sí, dice que no los encarga, que extraña mucho a sus hijos, que los cuidemos
porque su marido la mató, dice, digo, Fátima, ¿de dónde sacaste eso? Y yo me espanté porque digo, tú no ves películas de terror, tú no ves nada de eso, ¿de dónde me sacas
esas historias? Y dice, no mami, en serio, dice, mira, ahí está ella parada, dice, tiene mucha sangre, dice que su marido la mató, y los niños también me dicen que su papá los mató, y le digo, hija, diles que se vayan a descansar, que yo ya no pertenezca aquí, y yo siempre he tratado de creerle a mi hija para que ella se sienta en confianza en contarme cada cosa que ella pasa, y ella tenía mucho que ella no me platicaba nada
de eso, hasta apenas me volvió a decir, mami, tú sabes que un hombre dice, está ahí parado en la puerta de la casa, y le digo, ¿cómo? Dice, yo lo puedo ver, aunque ustedes no lo puedan ver, yo sí lo puedo ver, dice, no dice nada, nada más está ahí parado, dice, ese men, y dice, le digo, ¿cómo que ese men? Y dice, sí, dice, ahí está parado, es un hombre, dice, pero él no dice nada, él nada más está parado, no hace nada, dice,
y yo me quedo, ay, Dios mío, ¿qué está pasando? Es algo que no me puedo explicar, no me puedo, no sé cómo tomarlo, como mamá quisiera darle más confianza y ella me cuente más cosas, a veces digo, ¿no será que yo al tener esa confianza conmigo, alimente más
esa imaginación? No sé qué pensar, me siento rara, le pido a Dios que la cuide, la proteja, para que no le pase nada, y si él le dio ese don para que ella pueda ayudar a las personas a superar su muerte, a dejar este plano, que también le den las fuerzas para que ella pueda afrontar eso, para que ella pueda trabajar con ese don, y últimamente ella es lo que me ha dicho, y siempre cuando ella era chiquitita de meses, yo los tenía, es que son gemelos,
son mellizos, ella y su hermano, y yo los ponía en una cocina en sus portabecas en lo que yo cocinaba, y cuando de repente nada más solitos empezaban a mover como si los estuvieran meciendo, y me daba miedo, y yo decía, mira, si tú vives en esta casa, yo también voy a vivir aquí, solo te pido que no me espantes, dejarlos en paz, ellos no se meten contigo, tú no te metas con ellos, dejarlos en paz, y los portabecas se paraban
en seco, y luego, yo quería imaginarme que era que ellos se movieron y se movió el portabecas, pero ellos estaban quietecitos porque estaban bien dormidos, no se movían, y dijo, ay, Dios mío, ¿qué está pasando?, pero cosas así me han pasado, y siempre ella se metía, cuando era chiquitita, cuando empezaba a caminar de dos, de un año a tres años más o menos, ella se metía debajo de la mesa y ahí estaba platicando, yo no sé con quién platicaba,
ella jugaba y platicaba con alguien debajo de la mesa, y yo digo que si hay un niño aquí, porque no nada más, ella lo ha visto, también mi otro hijo, el más pequeño, y mi esposo, ellos lo han visto, una vez se cayó de las escaleras él porque se espantó, porque dice que cuando empezó a bajar las escaleras, él sintió que un niño le agarró la mano y él pensó que era el niño más pequeño de nosotros, dice que le agarró
la mano y iba bajando, pero ya cuando faltaban como unos cuatro o cinco escalones, dio la vuelta para hablarle al niño, y vio que no llevaba nadie al lado, y que del susto se resbaló y se pegó en la cabeza, se abrió un poquito y se lastimó, pero dice que él no podía entender hasta que no sabía qué estaba pasando, si él claro vio cuando agarró un niño y que él pensó que era nuestro hijo, y...
Bueno, vamos al corte y ahorita regresamos porque este relato está espeluznante, nada más y nada menos que los niños que ven a otros niños o personas que ya fallecieron. Vamos a una pausa y regresamos, el Miedo Fono está listo, mensaje de voz o de texto, 55-2193-59-26. Todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos, aquí en, La Mano Peluda. Cuando el sabio señala a la luna, el tonto se fija en el dedo, sabiduría en las redes. Porque no todo tiene explicación lógica, La Mano Peluda.
Vamos a continuar con el relato que dejamos pendientes antes de la pausa, ella dijo algo bien importante, nosotros como adultos debemos darle la confianza a los pequeños para que nos puedan platicar algunas cosas que ellos pueden, tienen la percepción debido a su edad de ver y nosotros no. Imagínate también que ella dice que es que como mamá fue algo que me dio miedo por, también puede ser por no saber cómo actuar ante esa situación.
No sabía que estaba pasando, si él claro vio cuando agarró un niño y que él pensó que era nuestro hijo, ya hace mucho eso que pasó y él aún dice, no sé qué pasa. Y él sigue viendo al niño pero no sé qué esté pasando. Yo como siempre nosotros aquí rezamos con mi suegra, mi suegra, a mí y a mi familia por lo personal nunca me inculcaron a rezar, ni orar a Dios ni nada.
Y la que me enseñó a hacer todo eso fue mi suegra, ella me enseñó a rezar rosario, a todo eso ella es la que me ha acercado más a Dios. Entonces yo siempre le pido a Dios que nos cuide, nos proteja, que siempre esté con nosotros, su presencia. A mí me han dicho que tengo que orar todos los días por mis hijos, por mi esposo y siempre lo hago gracias a Dios, él me ha dado esa fortaleza para no caerme y decir ya no quiero rezar o es todo lo otro y es algo muy bonito.
Y tengo más anécdotas que contar pero creo que tengo que dar la oportunidad a alguien más, que esté muy bien, que Dios los bendiga y que su programa siga creciendo, los admiro mucho y les mando un fuerte abrazo. Muchísimas gracias mi querida amiga y si no cabe duda que hay que hacerle caso a los niños. La presencia de algún ser o también puede ser de personas o niños que no han trascendido y que a través de los pequeñitos pueden tener esta comunicación.
Gracias por tu relato y vamos a continuar con más por una parte recibiendo todas tus vivencias y por otra has escuchado sobre todo nuestros amigos allá de Coahuila, esta casa del dentista es algo que ya se convirtió en una leyenda, comenzó a circular cuando los pacientes empezaron a notar la presencia de una extraña mujer que los recibía en la entrada del consultorio. Dicen que hola buenas noches, ahorita vamos a continuar con esta leyenda, buenas noches cómo te llamas? ¿Quién llama?
De la mano peluda. Ay sí, hola muy buenas noches. Buenas noches, cómo estás? Bien gracias, regálame un minuto me voy a acercar a donde tenga señal.
Ah ok, sí, todo para que me diga que no me diga que no me diga que no me diga que no me diga que no me diga que no me diga que no me diga que no me diga que no me diga que no me diga que no me diga que no me diga que no me diga que no me diga que no me diga que no me diga que no me diga que no me diga que no me diga que no me diga que no me diga que no me diga que no me diga que no me diga que no me diga que no me diga que no me diga
que no me diga que no me diga que no me diga que no me diga que no me diga que no me diga de vista. También dicen que el amor de madre transpasa las fronteras, esa línea entre la vida y la muerte, y esta mamá quiere seguir apoyando a su hijo. A ver, ¿ya estamos? Listo, cuando me digan, sí, claro. ¿Cuál es tu nombre? Sí, Magali. Magali, ¿desde dónde nos escuchas? Sí, de aquí, de la Ciudad de México. Perfecto. Tú aquí nos escribiste que tienes un relato que compartir.
No, tengo muchísimos. No sabes lo que significa para mí de verdad. No. Recibir tu llamada. Esto significa que vamos a tener varias comunicaciones y eso a nosotros nos encanta. Sí. ¿Qué crees que yo te escucho desde... tengo 44 años. Sí. Entonces yo te escucho desde hoy, ¿no? Muy chiquilla. Pues es que... Desde que estaba Juan Ramón Sáenz. Claro, Magali, el programa. Sí, yo lo escuchaba con mi mamá.
El programa está... Y crees que mi mamá decía que él tenía una energía muy fuerte que traspasaba la... Pues ahora sí, hasta el aparato del radio. Hoy hace muchos años, el programa está a punto de cumplir 29 años. Entonces todo va... Yo tengo 44. Órale, muy bien. ¿Qué oportunidad tan grande nos das de escuchar esas experiencias y con cuál vamos a empezar? Santo por Dios, cuál será, pues es que tengo muchas. A ver, a ver, ¿has una revisión?
Bueno, la verdad es que también los llamaba para una apenas... pues apenas falleció mi hermano. Oh, que linda. El miércoles. Pero mi hermano era santero. Sí. ¿Y qué crees que cuando ponen su foto en su... o a ti en su ataúd... Sí. ...se le veían unos ojos tan vivos, tan llenos de vida y como que nos veía con la mirada, o sea que nos seguía. Y todos decíamos, nos sigue, no todos. O sea, no hubo quien nos dijera que la foto era tan... ¿Cómo se podría decir? Sí, una mirada tan viva.
Que nos seguía su mirada. Esta foto es cuando la pusieron en el velorio. ¿A qué es? Después, ¿dónde quedó la imagen? No, se la llevó mi cuñada con sus cenizas. ¿Y ella no les ha contado? Sí, sí, lo mismo. Pero ¿qué crees que nos pasó algo también muy, muy no sé? Y de hecho pues era algo que yo quería preguntarle al maestro. Sí. Porque ¿qué creen que... me acerqué yo en algún momento a hablarle y pues él estaba velándose con sus reikers, con sus... con sus collares.
Sí. Llegó un momento en que yo sentí que se movían. Como si hubiera tenido una respiración y como si se hubieran movido. Hasta yo dije, no, ¿cómo no estoy viendo más, no? Lo seguí viendo y pues no, en efecto, ya no volvió a pasarme eso. Todavía el día que me despedí de él porque se veló dos días, me acerqué a volver a ver eso y no, no, ya no lo volví a ver. Pero platicando con mi sobrina, ella vio lo mismo. Y me dice, oye, pero... y pues la angustia te entra, ¿no?
Y le dije, no, no te preocupes, yo creo que fue una forma de decir, sigo aquí, no estoy aquí. Porque fueron muy... fue muy marcado lo de sus... el movimiento de sus collares. ¿Él por qué causa fallecido? A él le dio un... él era un paciente de cáncer desde el 2014 y le dio... aparte era diabético y pues le dio un paro en su casa. Un paro cardíaco en su casa. Ok. Era algo que él iba trabajando desde hace muchos años que podría llegar a este momento. ¿Y qué crees que se despidió de su esposa?
Se despidió todavía, dice mi cuñada, que de su perrito. Le dio indicaciones de cómo quería precisamente que le pusieran sus collares, cómo se vistiera ella. O sea, lo fue. Y que vio precisamente pues a nuestros muertos, bueno, a los familiares que ya no están. ¿Crees que dejó algún pendiente o quiere comunicarles algo? Yo creo que se fue muy tranquilo. Yo... yo a mi idea también de hermanas, que fue como si fuera un decir si te escucho, no, no te preocupes.
Algo porque era cuando hablábamos con él. Pero no fueron todos porque también le dijimos a mi otra hermana. Y mi otra hermana sí dice, no, yo no vi nada, o sea, con la que no tenía tanta relación. Bueno, es que una de las posibilidades era esa, que él tuviera algo que comunicarle, que se hubiera quedado con un pendiente. ¿Cuál era su creencia después de la muerte? ¿Ele creía que había algo más?
Sí, de hecho dijo que todavía iba a andar por aquí, recogiendo sus... pues levantando sus pasos, recogiendo sus pasos. Y todavía dijo, me va a ver el perro, me va a ver el gato, pero ustedes ya no. A esto de recoger sus pasos es algo tan reciente que podría quedar en lo que está sucediendo ahorita.
Desde el mismo fallecimiento él tenía la idea de todavía que se hiciera visible su presencia no física, pero que de alguna manera lo pudieran sentir y hemos escuchado aquí en el programa a través de tantos años lo que se llama así, como lo acabas de mencionar, la recogida de los pasos de las personas que fallecieron. Sí, así es. Es lo más reciente.
Y bueno, ¿qué crees que cuando me avisa a mi hermana de que ya partió me siento un rato como asimilarlo, a tratar de asimilarlo y empiezo a rezarle a mi mamá, mi mamá ya también partió. Y yo tengo un árbol que me regalaron de colibrís, así chiquitos, y que crees que el colibrís empezó a mover. Entonces yo todavía volteo para ver si había algún aire, que entrara aire y lo moviera, pero todavía dije, si entra aire pues se mueven todos, nada más uno.
Y sentí mucha paz en mi corazón y sí le dije, digo, veniste a despedirte de mí, le digo, pero yo ya voy para tu casa, ya voy para allá contigo. Sí, esta relación que se dice de los colibrís en especial, pero sí fue una despedida, eh. Quiso que supieras que él estaba bien. Así es. Vaya Magali. Esa es la más reciente. Yo soy enfermera y trabajé mucho tiempo en el turno nocturno, entonces imagínate. Oye, ¿qué tal que nos cuentas? Para mí es algo muy...
¿Nos cuentas algo que te haya ocurrido en el hospital? Eso siempre es interesantísimo. Ay, no, hay muchísimas, pero muchísimas, de verdad. Tú crees que personas que fallecen en un hospital de repente las puedes ver o que no trascienden, no entienden que ya fallecieron, es un tema que queremos tratar después de la pausa porque ya sabes que llega y no la podemos interrumpir, pero ahorita platicamos contigo Magali. Sí, claro.
Y es verdad que te está esperando el Miedofon, mensaje de voz, el de texto o audio, puedes enviarlo a través del 55-2193-5926. Es hora de poner al descubierto lo que nos hace temblar, correr, gritar y sudar. La mano tenuda. Tenemos tu atención. Es por eso que este espacio es perfecto para que tu producto o servicio sea conocido por millones de personas que se encuentran en este momento en su casa, su oficina o en su automóvil.
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¿Qué nos puedes platicar? Pues mira, la verdad, voy a decir que donde yo estaba, en un hospital de la ciudad de México, al sur de la ciudad, en el turno nocturno había un lugar que nosotros le conocemos como la Sella, que es la central de equipos, donde se procesa todo el material, la rapatirústica y demás. Ahí nos habían dicho que era un portal, precisamente, donde se quedaban atrapadas esas almas que no pueden trascender. Eso nos lo dijo una enfermera también.
Porque ese día, en la noche, estábamos puras mujeres, puras mujeres, y tocan el timbre para atender la ventanilla del material. Y nosotras, ya vamos, ahorita vamos, y vuelven a tocar. Pero insistente. Entonces yo más como le digo, ahorita te abro. Y me dice, no, no te preocupes, ya me va a abrir tu compañero. Ya me dijo. Bueno, ahorita te abro. Y ya le abro. Me dice, no, tu compañero, yo me había dicho que me iba a abrir. Y yo, no, somos puras mujeres.
Me dice, no, es que yo lo vi. Le digo, discúlpame, pero somos puras mujeres. Y era como el ente que se veía ahí. Ese ente espíritu, no sé cómo se le puede llamar, ¿qué crees que muchas lo llegaban a percibir? A mí, en lo personal, nada más me movía las cosas. Me movía los estantes, me movía las plumas. Pero tenía compañeras que les hablaba. Les hablaba incluso en otro idioma. Entonces, era muy, pues luego ya eran las guardias muy pesadas en ese, de ese sentido.
Porque se percibía. La vez que nos, yo creo que nos aterramos más, y fue así, masivo. Fue una vez que ya nos íbamos a descansar. Eran tres, cuatro de la mañana. Y nos pusimos a descansar en un, a espaldas de un estante. Ese estante, ah, bueno, para esto siempre cargábamos nuestro aerosol de san Benito. Para protegerse. Preciamente por ese, siempre eso ya era de cada guardia, cargar el aerosol de san Benito, ¿no?
Y que crees que estamos acostadas y empezamos a escuchar cómo el candado pegaba en el estante. Y nos levantamos, ¿no? Todavía nos quedamos sentadas y escuchas y volteamos. El candado pegaba al estante como si hubiera un temblor. Y me dice, me compañera, es que está temblando. Y está temblando. Y se cayeron muchísimas, este, material del estante. Muchísimo. Y el garrafón del agua oscilaba como si en verdad hubiera temblado. Pues todo lo vimos. Y vamos todos para afuera, ¿no?
Y cuando me paro así, ya casi a la punta de la escalera y veo al guardia, al velador que siempre está, le digo, no, es que ni siquiera sonaron las alertas. O sea, no está temblando. Y me dice, ¿qué te pasó? Y yo, no sé. Regresamos, queremos echar el espada de san Benito. ¿Y qué crees que se compuso el atomizador? Y no podíamos rociar nada, sin nada. Entonces, todas nos quedamos de, ¿pero qué fue lo que pasó?
Como esa, también escuchábamos que nos gritaban y que nos gritaban por nuestro nombre en los pasillos. Pues nosotras ya no volteábamos, ¿no? O sea, así como los caballitos cuando tienen para no ver, así. Te fijabas un punto y caminabas hacia allá, ¿no? Porque pues si se llegaban a mover los bancos en quirófano, que tocaban los timbres. ¿Especialmente en esa zona sentían que la temperatura era más baja? Sí, a pesar de que eran las autoclaves y deberían estar calientes. Y sí.
Y se acercaba noviembre y era cuando decías, octubre, noviembre, y era cuando decías, no, pero ya se va a poner esto, pero... Fenomenal, ¿no? A veces con unas personas era más agresivo. Y te digo que era hombre porque muchos lo llegaron a ver. Y decían, ¿es tu compañero? Mi compañero, sí. Yo cuando llegué a ver esa sombra, te voy a ser honesta, yo la llegué a ver completamente oscura, de negro, pero me di a casi dos metros de... Muy alto.
Muy alto. Entonces mi otra compañera que lo vio decía que él no era de esta época. Me decía, es que yo lo vi, pero no es de esta época. Se ve en sus ropas como de tiempo, mucho tiempo atrás. Y a la otra que le habló, que le dijo, estaba igual, se fue a descansar. Obviamente, las veladas a veces pues tienes que descansar aunque sea una hora, ¿no? Para continuar tu jornada de 12 horas.
Sí. Ella se levantó, pero así, de una manera súbita, y dice que escuchó como una voz de hombre, le dijo, ya son las seis. Y también está, dice, ¿y quién se metió a despertarme? No, o sea, un hombre se metió. Y pues no había nadie. Esto sí que vuelve el ambiente de trabajo también extraño, ¿no? Algo tenso. Sí, pero qué tristezo. Fíjate que ahí yo creo que él depende ya de uno de sus energías o de algo, ¿no? Yo cuando llegaba a estar sola que le decía, no seas mala onda, déjame trabajar.
Necesito el trabajo y necesito trabajar y no me van a cambiar de servicio. Déjame trabajar. Y uno tenía la presión, así de luego el radio se subía, se bajaba, se espintonizaba, ponía lo que quería. Pero pues ya a veces nosotros lo veíamos tan natural que nos azotaran las plumas. O sea, un día me tocaba irme a descansar. Yo te estoy diciendo ya. Yo descanso y descanso, aunque sea una hora. Sí, sí. Entonces ya hay un premio, un cochoncito, y ya me fui a descansar.
Y ya después de la hora, me despierto y me dice mi amiga, oye, ¿no sentiste nada? Y yo no, sí, de verdad, yo no. Sé que crees que me entré para decirte algo, pero el colchón, como si lo estuvieran pisando del inflable, se veía así, como si se estuvieran sentando o pisando. Y yo, ay, yo no sentí nada, o sea, nada. No sé por qué, pero mi hermano, el que falleció, siempre me decía, carga cascarilla, carga agua de coco, húndate y ya, vete a trabajar casi, casi, ¿no?
Yo no sé si eso me ayudaba a no percibirlo tan agresivo o que no me percibiera tan agresiva. Y precisamente en ese lugar es cuando nos dijeron que ese lugar era como un portal, que es ahí donde las almas se quedaban como en ese paso, ¿no? Sí. Sí, podría ser. Y también dices, bien, tú tenías esta energía o sabías lo que podía suceder, tú estabas ya adaptada a lo que pudiera presentarse, pero sin miedo, entonces tú la pasabas bien. Hubo alguien que pidiera su cambio, renunciara a cargo de eso.
Sí, muchos se salieron de servicio, muchos, casi nada más éramos las mismas de siempre, precisamente, o a veces igual, ¿no? Entre todo el hospital iban ahí a descansar, ¿no? Porque pues el lugar que estaba en algunas situaciones por los espacios que tenía, y ya no subía. Ah, porque a una compañera le jaló el colchón, y a veces así la arrastró hasta la puerta. Entonces sí, de verdad, como que cuando no conocía a las personas, como que él mismo decía, no, este no, algo no sé, ¿verdad?
Oye, ¿y nunca se les ocurrió quizás hacer una oración para que él pudiera trascender? ¿No les pedía algo en específico? ¿Qué crees que si decíamos que pues le rezábamos, pero teníamos mucho miedo de decirle que era lo que necesitaba, si necesitaba algo? Y te voy a decir, porque tengo una amiga que es muy perceptiva a esa parte, y ¿qué crees que cuando descansábamos ella se despertaba? Pero era como sonámbula, y nos decía, es que ahí está, ya me voy, y nosotras, no, no hay nadie, acuérdate.
Sí, está bien, y se volvió a acostar, ¿no? Pero era impresionante el cómo ella se despertaba con la vista hacia nada, y decía, es que ahí está, ya me voy, y nosotros, no, no hay nadie, acuérdate, ¿no? Estamos nosotras. Cuando ya ella terminaba de su descanso le decíamos, oye, ¿qué soñaste? Me decía, no, nada. Ok. Nada. Entonces, yo creo que también a las personas que tenían esa, no sé, esa, este, ¿cómo que le podés decir?
Esa facilidad de, no, pero en la pasion es que era agresivo, porque aventaba las plumas, aquí se utilizaban mucho los carritos super en este servicio, porque se manchaba mucho material, y se aventaba los carritos super, así tal cual, y ya veías pasar el carrito super, ¿no? Vaya. Oye, Magali, pues nos va a encantar que nos permites en otra ocasión volver a comunicarnos contigo para seguir escuchando.
Sí, y te debo la de mi mamá, cuando tuvo su, también esa parte, de cuando escuchábamos a Juan Ramón Say. Ella decía que tenía mucha energía que traspasaba, pero después. Oye, ¿y tu mamita sigue? No, mi mamá ya trascendió en el 2000. Ah, mira, bueno, pues. En el 2000, pero fue tanta su experiencia que se nos quedó a todos. Entonces, Magali. Pero te voy a adelantar algo. Sí, sí.
Cuando creo que hubo una llamada, no sé, mi mamá sí, te digo, escuchábamos siempre Ramón, no, perdón, siempre, o sea, siempre, en la sala, con las luces bajitas. Sí, muy bien. Pero mi mamá tuvo un sueño muy feo, dice que soñó con, pues. Con el ser que no se nombra, no? Con el maligno. Sí, con el maligno. Y nos lo describía, decía que tenía su cuerpo de cabra, pero fue un sueño que mi mamá a eso hizo que dejará de escuchar a un tiempo la estación. Le dio miedo. Mucho, mucho. Sí, sí, sí.
Y porque siempre, bueno, ya te contaré después porque hay muchas cosas. Ok, Magali, entonces. Ten la voz esa energía o algo. Nos volvemos a reportar contigo para seguir escuchando tus relatos. Sí, muchísimas gracias, de verdad me da mucho gusto que me hayan llamado. Gracias a ti, te mandamos un abrazo. Muchísimas gracias, bonita noche. Igualmente. A veces, cuando hay un gran repertorio, verdad, en cuanto a historias de las experiencias que vienen de lo sobrenatural.
En los hospitales, muchísimos testimonios, muchísimas expresiones del mundo paranormal, es decir, cuando hay una manifestación y no nos lo explicamos, a veces podemos pensar que si se trata de un hospital es porque seguramente las energías todavía están ahí rondando, no? Esas almas que no han podido trascender y que permanecen en este plano, pues es ahí en un lugar como estos que se llegan a manifestar. Queremos tu participación y bueno, también de esta casa del dentista.
Hay varias cuestiones que se han manejado, la revelación de que su madre estaba muerta, añadió un aire aún más macabro a esta historia. La casa quedó abandonada, incrementando los rumores y el miedo de la comunidad. Ok, muy bien, pues vamos a continuar. Aquí tenemos un audio. Un poquito relato. Yo trabajo en una oficina y quisiera saber por qué en mi trabajo a veces cuando estoy sola hay cosillas como que se elevan y luego se caen solas.
Por ejemplo, una calculadora que estaba a un lado de mí se elevó como 10 centímetros y la dejaron caer. Otra ocasión, terminando de comer, lavamos los trastos y los dejé mi traste escurriendo boca abajo y como que algo la golpeó de abajo y la lanzó hacia el techo y cayó. No sé, no me explico. Me han pasado varias cosillas en otros lados, pero esto si no me había pasado. ¿Por qué será?
Ok, pues seguramente a veces pensamos y decimos que cuando ocurren cosas que no nos explicamos es porque estamos en el momento pues no sé si sea adecuado o indicado, lo que sí es que a veces las manifestaciones se presentan sin que nosotros las estemos esperando. Solo así llegan. Buenas noches, la semana pasada escuché un relato sobre un niño de Dios.
Pues acá somos de Tlaxcala y mi mamá se dedica a todo eso de las imágenes religiosas y una vez en San Nicolás de los Ranchos, en Pocholula, nos tocó arreglar un niño de Dios y normalmente pues es un negocio ambulante, así que nos conectamos de los postes y llegan unos electricistas y nos quitan los cables del poste. Nuestros cables obviamente son adecuados a, o sea, nos vemos así donde los tengan, nos conocemos.
Y dice, eran los electricistas, un electricista parece que era cristiano y un... me imagino que ateo, que empiezan a insultar a las imágenes y dicen que son los muñequitos y así. Mi mamá nos opone y nos, bueno, deja que se lleven los cables.
Nosotros regresamos al mes, igual el mismo pueblo, y la señora sale y mi mamá pensó que pues en la imagen no había quedado el niño de Dios, y sale y nos regresan nuestros cables y nos dice que esa misma tarde el electricista se fue a voltear y ya después de que se fue a voltear a la semana remiso con una veladora, unas flores y los cables pidiéndole perdón al niño de Dios, porque dice que ahora sí que cuando iba manejando vio al niño
en persona y que lo volteó, o sea, por no atropellarlo vio el volante y se volteó. Los dos están vivos y los dos fueron a pedir perdón a la imagen. Es una experiencia que me marcó mucho porque es muy raro porque yo he escuchado casi toda mi vida experiencias sobre las personas ya que desde que tengo memoria mi mamá se dedica a las imágenes religiosas.
Ok, pero a las imágenes religiosas a qué, a elaborarlas o cómo preparar sus altares o en qué sentido se dedica a las imágenes religiosas, las repara porque hay personas que hacen unos trabajos increíbles reparando ese tipo de imágenes que a veces se les rompe un dedito y hay personas que con una maestría llena los dejan, bueno, también hay quienes los pintan y hace cuenta que les dan una maquillada llena y de verdad es un arte, es un tipo de arte.
Nos gustaría saber a qué se dedica en específico tu mamá pero vaya experiencia que se llevaron estas personas que hasta regresaron a darle un tipo ofrenda, situación bastante extraña. Claro, claro que sí y continuamos escuchando. Yo creo que cuando uno hace el mal, el mal se lo hace uno a sí mismo, tiene efecto boomerang, mi mamá siempre decía eso. Dentro de la familia, mi papá, mi abuela, les platicé que era Dios Mahak hace tiempo, pero salió como en 1920 salió de ahí.
Antes ahí pues no había doctores, pues era puro hechicero y curandero con lo que iba, ¿verdad? Pues toda esa zona pues había brujos, incluso allá dice que tenía unas amigas que dijeron María, nosotros somos brujas cáense, sí mira nos vas a convertir en tecnotas y en la tarde vamos a estar ahí en aquel nogal. Y sí efectivamente mi abuela se le olvidó lo que le habían dicho, salió a recoger una ropa o algo y era como las seis y media. Hola buenas noches.
Ya empezó a hacer la penumbra y volteó y sí efectivamente le empezaron a hablar por su nombre y volvió al árbol y ahí estaban los testecolotes, de repente salieron volando, ¿verdad?
Y parece que una de esas era su prima, eran primas de mi abuela, no eran sus amigas, pero no quiso decir eso y se los digo porque allá en el DF una de ellas se fue al DF que era prima de prima de mi abuela, allá como en los treinta y tantos se fue a vivir allá joven, tenía yo un tío ahí en el DF, bueno uno de sus hijos acompañó un día a su mamá a visitar a esa tía. Y no sé en qué estaba, en la tía estaba metida no sé dónde y ellos ahí esperando y este se fue,
pues a explorar la casa, ¿verdad? Creo que vino ahí por la rilla. El tío de repente arrancó carrera y ya no pudo hablar como por más de una semana, le dio claventura y todo, ya cuando pudo hablar, dice que vio a la tía, esa prima de mi abuela que se le dio su baja hablando con el diablo, entonces ya, pues sí, efectivamente las brujerías aprenden, mis tías, hermanas de mi papá, leían el darot, bueno todas esas cartas, ¿cómo aprendieron?
Pues mi abuela andaba metida en eso, lo más seguro, entonces mi papá, pues nacen con ciertos atributos, mi papá era, tenía muchos dones como psíquico, o sea, podía ver desde niño, podía ver espíritus y luego era hiperactivo y medio maldocillo y eso fue siempre toda su vida, entonces, y aparte adivinaba cosas, o sea, como también tenía eso, eso sí, la lotería nunca la adivinó, si no hubiera sido muy rico, pero bueno, es lo que les quería decir, que hace mal, se le pudre el tamal,
o se le pudre el animal, ¿verdad? Amigos, les mando un fuerte abrazo. Muchísimas gracias mi querido fenómeno, gracias por marcarnos, por darnos estos, más bien por enviarnos estos audios, gracias por lo que compartes como siempre, y tenemos en la línea a alguien, hola buenas noches. ¿Qué tal? Buenas noches. César, nos está acompañando. ¿Eres César, verdad? Sí, soy César.
Ok amigo, mira, estamos a punto de irnos a la pausa, y si te parece bien César, ahorita regresando ya comenzamos con tu historia. Ok, sí, está bien, me parece bien. Ok amigo, entonces no te me vayas, aguántame tantito, vamos al corte Gina. Y regresamos, el Miedo Fond, 55-2193-59-26. Nos despedimos de las estaciones en la República Mexicana, que solamente nos escuchan una hora, los esperamos mañana. Un hombre exitoso es aquel que gana más dinero del que su mujer gasta. Sabiduría en las redes.
Porque tenemos mucho que decir, la mano tenuda. Lo que ya se convirtió en una leyenda en la casa del dentista en Coahuila, se dice que si te acercas puedes ver la figura de esta mujer en la ventana, o incluso sentir su presencia en el interior de la casa, recibiendote con una sonrisa perturbadora. Eso es, ya tenemos en la línea nuestro amigo César, ¿estás ahí? Sí, aquí estoy. Perfecto, César, ¿desde dónde nos llamas? Yo le llamo desde aquí, desde el estado de Tlaxcala.
Perfecto, muy bien amigo, ¿y qué nos quieres platicar? No, pues yo les voy a contar una experiencia que tuve hace unos años, aproximadamente hace unos siete años. Sí. Todo comienza pues una noche que estábamos aquí en la casa, estaba con mi mamá, mis hermanos, y pues estábamos cenando. Ya era un poquito noche, eran como eso de las 10, 11 de la noche. Entonces pues aquí la casa antes no tenía saguán, era entrada libre.
Entonces digamos podía entrar así cualquier persona y tocar hasta el fondo de lo que es la casa, tocar la puerta. Sí. Entonces pues ya ese día que estábamos cenando escuchamos que tocan la puerta, y escuchamos la voz de un familiar que tenía una voz así muy peculiar, que luego se distinguía que era ese familiar, ¿no? Pues abrimos la puerta y pensamos ver al familiar, pues dijimos, pues allá de estar, ¿no? Afuera esperando. Sí. Pues resulta que abrimos la puerta y no hay nada.
Y todavía estoy algo así, así como para la calle. Y quiero buscar así pues para arriba o hacia abajo, dónde estaba el familiar, pero pues no vi nada. Lo que sí fue muy extraño es que pues se nos hizo extraño que ese familiar viniera porque ese familiar ya estaba muy enfermo. Ajá. Él sufría de los riñones. Sí. Entonces incluso pues ya hasta andaba en sillas de ruedas. Y en esos días pues igual otro familiar nos dijo, no, pues es que ya está muy mal el tío, que no sé qué.
Entonces pues cuando lo escuchamos pues sí se nos hizo raro, ¿no? Y dijimos, ¿es el tío el que está hablando? Y pues abrimos y pues no había nadie. Y pues ya entramos, bueno, entro y le digo a mi mamá, le digo, oye, pues este, no hay nadie. Sí. Dice, ¿cómo que no hay nadie? Dice, pues sí, es tu tío. Le digo, no, le digo, en serio, no había nadie. Y este, a ver cuenta que pues la casa está ubicada a mitad de cuadra. Entonces por mucho, pues sí lo hubiera yo alcanzado a ver, ¿no?
Que pues se haya ido para arriba o para abajo. Ajá. Y este, y pues no, y más si ya pues estaba en silla de ruedas mi tío pues. Pues sí, era como que obvio, ¿no? Que lo iba yo a alcanzar. Claro. Pero pues no. Y pues ya todo quedó así como, pues quién sabe, como pues una incógnita, ¿no? Y ya este, y pues ya nos dormimos y todo. Y al día siguiente nos vamos enterando en la mañana temprano que ese familiar había fallecido. Oh. Fallecido en la madrugada de, pues de esa noche, esa noche falleció.
Ya entiendo. No, y eso le da sentido a esa manifestación, ¿verdad? Claro. Ajá. Porque entonces significaría que tal vez estaba, una vez más, en esta noche estaba recogiendo sus pasos. Ándale. ¿Verdad? Sí, pues es lo que se dice, bueno, es lo que igual nosotros pensamos, no, pues es que el tío ya andaba recogiendo sus pasos. Ajá. Bueno, nosotros decimos, se vino a despedir. Sí, claro. Entonces, este, pues no, no fue solo con esa persona que ocurrió lo mismo. A ver.
Igual fue como, como a los tres meses que volvió a suceder con otro tío. Que pues igual, este, fue, fue prácticamente lo mismo, lo mismo, lo mismo. Ajá. Y este, igual ya era noche, este, tocó la puerta, pero no, esta vez no habló. Mi familiar pasó del que, del que le acabo de contar, ese sí, dijo, sobrina. Y luego que tenía una voz muy peculiar. Sí. Y luego como que era él, pero este, esta ocasión, no. Esta vez, este, solo tocaron. Y ese día yo estaba bien ahí, cerquita de la puerta.
Luego, luego abrí, o sea, fue en cuestión de dos segundos, tres segundos menos. Y este, y pues no había nadie. Y o sea, pues sí se escuchó luego, luego, cómo tocaron la puerta. Yo luego, luego abrí y no había nadie. Y este, pues sí, o sea, pues se me hizo extraño y le digo lo mismo normal. Digo, tocaron la puerta. Y si no hay nadie, le digo, no, no hay nadie. Y este, me salgo a tomar hacia la calle y pues no. Y pues igual al día siguiente.
Bueno, esta vez nos avisaron en la madrugada, no, pues que ya falleció el tío. Y pues prácticamente fue lo mismo. Y este, pues igual, no, pues nos quedamos, igual dijimos lo mismo, no, pues ya, ya andaba recogiendo sus pasos. Se vino a despedir. No. Entonces, pues esa, esa fue igual prácticamente que la pasada. Así es. Bueno, es muy semejante, ¿verdad? Y eso qué te lleva a pensar, mi querido amigo, que tal vez todos en algún momento tendremos la misma oportunidad de irnos a despedir, tal vez.
Sí, sí, sí. Claro, es este, pues siento que pues es algo, no, que que tarde o temprano, pues tenemos que pasar por ese, por esa situación, no. A lo mejor no este presentándonos así, así como penando. Pero pues sí, no, tenemos que pasar por eso. Ajá, sí te entiendo. Pues ojalá fuera efectivo, no, que sí todos tuviéramos esa gran oportunidad de despedirnos por lo menos la última vez, aunque ya no nos puedan ver o ya no nos escuchen. Ojalá fuera así, no. O sea, para todos, ¿verdad? Todos, sí.
Son grandes misterios, amigo, son misterios que no sabemos si así será para todos. ¿Le puedo contar otra historia? Claro, por supuesto. Mire, pues fíjese que en ese, en ese tiempecito que le conté, en el que le conté estas historias. Sí. Fue en el transcurso de pues ese año. Ajá. Pues sí sucedían muchas cosas extrañas aquí en la casa. Por ejemplo, nosotros tenemos, bueno, pues sí tenemos una bicicleta que pues cada que la terminamos de usar, pues la retrancamos en la pared.
Sí. Entonces, pues, pues no sé si se hayan escuchado ustedes cuando, cómo se escucha cuando retrancan una bicicleta en una pared, ¿no? Que se escucha el trancazo en la pared. El golpe, sí, exacto. Entonces, pues igual esa ocasión, estábamos durmiendo ya todos y, este, y escucho cómo retrancan la bicicleta en la pared. Ajá. Y pues yo sí se me hizo extraño, ¿no? Porque digo, ahora, pues, ¿quién sabió? Y, este, me levanto a ver y, pues, no me salí para afuera donde estaba la bicicleta.
Porque la verdad, como que sí me dio miedo, ¿no? Al ver que todos estaban, este, pues acostados, todos estaban durmiendo, como que sí me dio miedo salir. Sí. Y esa ocasión eran como las tres y media, casi las cuatro de la mañana. Entonces, este, al día siguiente me levanto temprano para ir a la escuela y, pues, resulta que la bicicleta está retrancada, o sea, normal, o sea, como si nadie la hubiera agarrado ni nada. Ajá. Sí. Y eso es muy extraño, ¿no?
Y, este, otra ocasión, pues, fue lo mismo con la bicicleta, pero ahora se escuchó que se caía. Y ven cuando se escucha la llanta de atrás como da vuelta, se escucha así como que la cadena o así. Ajá. Sí. Este, escuchamos cómo se cayó y dijimos, ya se cayó la bicicleta. Ajá. Y, este, al día siguiente temprano, igual que me voy a la escuela, la bicicleta estaba retrancada ahí, pues, en la pared, así como la dejé anoche, así estaba en la mañana. No me digas.
Y, por eso, nos hizo, pues, extraño, ¿no? Porque dijimos, pero sí, claro, se escuchó que se cayó y, pues, yo fui el primero en levantarme porque, pues, yo me fui a la escuela y, pues, este, no había así como maneras de que, pues, la haya levantado alguien de mis hermanos o mi mamá, pues, no. Sí. Y, este, y, pues, así estuvieron pasando muchas veces eso de la bicicleta.
Sí. Y, este, otra ocasión, igual, este, mi mamá, pues, antes, este, le digo que teníamos entrada libre, entonces, dice que ella estaba en el patio, estaba lavando y ya era en la noche, ya eran como eso de las nueve de la noche. Y dice que escuchó cómo pasaba una procesión como un rosario, así que iba pasando así la calle. Y, pues, mi mamá dice que, pues, sí se sacó de onda, ¿no? Que dijo, pues, ¿cómo que está pasando una procesión en esta hora? Y, pues, aparte, no eran días festivos.
Era un día como cualquier otro. Sí. Y, entonces, este, pues, mi mamá escucha la procesión y, pues, se sale corriendo, ¿no? Pues, a ver, a ver qué santo era o así. Y dice que llegó a la calle y que, que no, que no había nada, o sea, no había gente ni nada. Y dice, por mucho, dice, la hubiera yo, hubiera seguido escuchando como seguían rezando o como, este, hubiera visto dónde se metió la procesión, dice, pero me fui a la esquina de abajo y no vi nada, me fui a la esquina de arriba y no vi nada.
Y, pues, sí estuvo un poco extraño, igual, ¿no? Porque dijimos, pues, entonces, ¿qué fue eso? Y resulta que, pues, al día siguiente. Sí. Va falleciendo un amigo de mi papá. Ah. Entonces. ¿Qué tal, o sea, de ahí de la zona, que vivía ahí por la zona? Ajá, vivía, pues sí, a dos cuadras y media. Ok. Pero, pero, pues, resulta que el señor se murió bien hasta el día siguiente, como a las once de la mañana. Y, este, y, pues, ya después mi papá le preguntó, pues, a sus familiares de ellos, ¿no?
Sí. Este, le digo, este, de casualidad, pues, no pasaron ustedes en procesión anocho, así. No, pues, no, no pensamos ni nada. No, pues, ya mi papá les contó, pues, este, esa ocasión, ¿no? De que, pues, se había escuchado. Escuchó como una procesión que estaban rezando el rosario, ¿no? Iban haciendo un recorrido. Oye, César, dame un segundito, amigo, necesito ir a una pausa. Sí, como no está bien. El miedofón está listo, 55-2193-59-26. Conocemos la leyenda y la hacemos realidad. La mano te duda.
Soy, soy Eduardo Curso y te invito a que estés pendiente de nuestro podcast para que estés bien informado cuando tú lo decides. Noticias, deportes y espectáculos en tu plataforma de podcast preferida. Grupo Fórmula, abriendo la conversación. Solitos, ni amos a quién servir, ni criados a quién mandar. Sabiduría en las redes. Porque conocemos de raíz a los especialistas. La mano te duda. Continuamos con situaciones y hechos inexplicables.
Así es, y tenemos en la línea nuestro amigo César, ¿estás ahí? Sí, sí, aquí seguimos. Ah, perfecto, amigo. Oye, pues, qué cosa tan extraña. Como si hubiese sido un aviso de que pues ocurriría una desgracia, ¿no? Un deceso, estaba próximo a acontecer y no sabían quién, no sabían dónde, no sabían cuándo, pero exactamente a los dos días sucedió. Sí. Oye, ¿y de qué murió esa persona? No, pues la verdad, no me acuerdo. No me acuerdo. Yo estaba muy niño cuando, cuando, cuando eso. Entonces no se supo.
Sí, bueno, mi papá, mi mamá sí se supieron, pero yo no me acuerdo ahorita de qué se falleció. Sí. Pero pues sí, pues estuvo muy extraño, ¿no? Muy raro. Ajá, ¿y sigues viviendo ahí en la misma casa? Sí, actualmente sigo viviendo aquí. ¿Y ha habido más episodios así paranormales? Pues sí, fíjese que una ocasión igual, este, estaban construyendo aquí. Sí. Y pues era cuando pues estaban construyendo y los albañiles pues dejaban, este, sus tablas, sus vigas y eso. Sí, sí.
Entonces, este, pues ya cuando se iban las dejaban retrancadas aquí en la pared a lo largo, así para arriba. Entonces, este, luego en la noche igual escuchábamos que se caían las tablas. Y pues al día siguiente yo pues cuando me iba a la escuela pues pensaba ver las tablas tiradas, ¿no?
Ajá. Pero pues resulta que, bueno, pues yo me iba atrás a recoger las tablas según yo las iba a recoger porque dije pues las van a ver los albañiles y van a pensar que pues estuvimos jugando con ellas o no sé, ¿no? Sí. Entonces, voy para allá atrás y pues resulta que las tablas estaban así tal y como ellos las dejaron. Y pues ese a mí me está extraño y le digo a mi mamá, le digo, oye, le digo, ¿ves que anoche se escuchó que se cayeron las tablas? Dice, sí. Le digo, pues, ¿qué crees?
Le digo que pues están igual así como las dejaron ellos, así están. Dice, ¿a poco así? Dice, no, dice, de seguro ya las recogiste tú. Nadie las movió. Ajá. Y pues, este, eso sí estuvo pasando muy seguido, mucho tiempo, eso sí estuvo pasando como durante unos dos meses. Sí. Hasta el grado de que pues como que se nos hizo, se nos hizo costumbre escuchar esos ruidos y ya no tomarle importancia.
Ajá. Entonces, pues ya este hasta que hubo una ocasión que ya después este mi hermano estaba en su cuarto, yo estaba en mi cuarto, entonces para pasarte de su cuarto a mi cuarto tenemos que cruzar un pequeño pasillo en el patio. Yo estaba con mi teléfono, estaba ahí creo jugando, no me acuerdo que estaba yo haciendo.
Pero resulta que él estaba en su cuarto y yo estaba en mi cuarto. Escuchamos un grito así como un lamento, pero muy muy fuerte. Ajá. Muy fuerte y pues yo me espanté porque yo dije, pues de seguro es mi hermano que me quiere espantar, no. Claro, sí. Porque me acuerdo que un poco antes de que él se fuera para su cuarto y yo me fuera para el mío, estábamos escuchando historias de terror y estábamos viendo incluso videos de terror.
Ok. Entonces yo dije, bueno, pues a lo mejor me quiere espantar, no. Ajá. Cuando escucho su puerta que se azota. Sí. Y escucho que se va corriendo para mi cuarto y me dice, Julio, Julio, me escuchaste y dice, ese grito le digo, sí. Digo, ¿qué no fuiste tú? Dice, no, yo no fui. Digo, no manche, es que pensé que tú me querías espantar. Dice, no. Y pues ya solo se escuchó una vez, solo se escuchó una vez y este y ya no se escuchó más.
Y pues sí nos hizo extraño pues ese día este, bueno, al día siguiente le contamos a mi mamá y pues mi mamá sí como que ya mis abuelitos y mi mamá. Sí. Y mis abuelitos sí como que sí se espantaron y yo no pues es que no está, no es normal que sucedan eso, que suceda eso aquí. Imagínense, ya escuchan que la bicicleta, ya escuchan que las tablas, ya escuchan este, que los, como se llama, que les tocan la puerta.
Y dice, o sea, dice, eso no es normal. Y mi abuelita, este, llevó unas crucecitas benditas y dice, las voy a poner en las ventanas. Dice, para que se alejen los malos espíritus y que no sé qué. Pues no me va a creer, pero sí funcionó. No, mira. Y mi abuelita puso eso. Ajá. Y este, puso las crucecitas benditas. Sí. Y mágicamente se dejaron de escuchar lo que fueron que las tablas, la bicicleta, o sea, todo esto se dejó de escuchar. Y hasta la fecha, hasta la fecha ya no se ha escuchado nada.
Vaya. Sí. O sea, amigo, grandes males, grandes remedios, ¿verdad? Males sí. Ok. Y más que no nos quedamos así como de, órale, pues es que, este, pues no, pues bueno, al menos a nosotros nunca se nos ocurrió así como de bendecir la casa o así lo que hizo mi abuelita que las crucecitas benditas. Sí. Y hasta después, este, dice mi mamá, no, pues sí hay que bendecir la casa y eso. Y pues se bendició aquí la casa y jamás, jamás volvió a pasar eso.
Sí, pues es que nuestras personas adultas son, pues muy sabios y a veces no los escuchamos o no les ponemos atención a lo que nos recomiendan. De repente uno es joven y nada más se fija en lo que a uno se le ocurre, pero es necesario en ocasiones como en lo que acabas de platicar recurrir a nuestra gente grande, la gente que ya ha vivido más que nosotros y preguntarles, oye, ¿cómo ves? Mira, ella tuvo la solución. Ajá. ¿Verdad? Hay ese problemita. Excelente, mi amigo, muy bien.
Pues yo confié todo lo que les tuve que contar. Bien, amigo, bien. Pues. Ahí si, si llego a presenciar otra cosa así. Claro. O que me llegue a pasar, pues ahí me pongo en contacto con ustedes y. Perfecto. Te resuelvo, ¿no? Cuando gustes, mi querido César, que tengas una bonita noche. No, pues muchas gracias, igualmente, un saludo. Un saludo. Hasta luego, mi querido César, un saludo hasta Trascala. Fíjate, dice Ena, nuestra amiga, que ya nos ha relatado muchísimas historias, dice.
Ya he escuchado varios relatos de procesiones y todas han sido de Puebla, Trascala y parte del Estado de México, como que es una zona muy, muy aparentemente propicia para esas apariciones, dice mi amiga. Sí, tienes razón. Bueno, se dan en varios lugares, nada más que de repente sí, como que comienzan a llegar más de un sitio y eso es lo que nos hace pensar, así como tú acabas de sacar esa conclusión. Mi querida Ena, muchísimas gracias y te saludo. Buenas noches.
Así como a todos los que van llegando, qué les parece? Iram Tapia, saludos desde la Cuauhtémoc. También a nuestra amiga Gabriela Fernández, saludos amiga y tenga para que un saludito pendiente. Nada más que pues están los relatos, si no lo quería interrumpir. Anita Corso Ferreira, saludos, buenas noches, dice Peludos. Bendiciones para todos, por favor, salúdenme. Me encuentro trabajando aquí en Mérida. Pues hasta Mérida le mandamos un fuerte abrazo. La ciudad blanca. La ciudad blanca.
Tengo muchas ganas de ir a Mérida. Muchas ganas. Me llamo Elizabeth. Me gustaría contar una historia. Eso sucedió hace muchos años. De hecho, pues tengo dos hijos. Soy divorciada y me gustaría contar mi historia porque eso narra sobre mi hija. Ella tenía la edad de tres años cuando pasó un suceso. Le digo suceso paranormal porque era un terror para mi hija ir al baño. Porque ella decía que veía a una niña de cabello rojo y vestido rosa.
Y siempre me quedé con esa duda y en una ocasión estuve planchando. Y veía que mi hija forcejiaba porque de hecho esa vez salí a la tienda y fui a comprar golosinas para mis hijos. Y yo estaba planchando y mis hijos estaban viendo televisión. Y salió eso que mi hija estaba forcejiando y yo le decía que qué le pasaba. Yo pensé que estaba forcejiando con mi hijo porque se llevan casi por la misma edad. Y me dicen no, no, no es ahí. Me decía es la niña. Le digo cuál niña, dónde está.
Dice está detrás de ti pero antes de eso veía que forcejiaba y dice ya cómetelos. Ya no los quiero, cómetelos. Y pasó. Y ya que mi hija volteó y mi hija se puso a llorar porque según la niña se había comido sus gomitas. Y yo por así que no me espanté porque digo si me espanto voy a generar miedo en mis hijos o algo vaya a pasar. Y le dije dónde está la niña y me dice mi hija atrás de ti. Y en eso me aplauden, apagaron la luz y me bajé despavorida.
Yo no sé cómo bajar las escaleras pero me bajé despavorida. Y ya no, o sea ya no volvieron a suceder más cosas. Lo raro es que esa vez que iba bajando las escaleras, las luces de mi casa se prendían y se apagaban. Pero decía la gente de ahí que donde yo vivía abajo había una cueva. Y que esa cueva daba hacia el santuario de los remedios aquí en Nabucalpa. Entonces sucedieron muchas cosas y me ha pasado infinidad de cosas. Entonces sí me gustaría contar mi relato. Claro.
Me encuentro algo nerviosa porque es la primera vez que lo hago. Yo soy de lo maniaca desde 1996. Escucharlos, yo nada más los escucho en el día porque la noche no me da tiempo. Pero en el día los escucho todo el día. Hasta como por las 6, 7 de la noche. Pues muchísimas gracias, saludos y cuando quieras cuando nos digas te marcamos. El Miedo Fond 55-2193-5926. Las historias tienen muchas formas de contarse, pero sólo una de comprobarse. Aquí en La Mano Peluda.
La reacción de tus episodios en un solo lugar. Hostado y distribuido por RSS.com. RSS.com. Hacer podcasts de manera fácil. Lo que está bien no puede estar mal. Sabiduría en las redes. Porque distinguimos al mundo sobrenatural. La Mano Peluda. Hoy hablando de esta casa conocida en Coahuila como del Dentista. Los vecinos han reportado cosas inexplicables. Como que bueno risas, pasos. La casa ahora está vacía. Entonces no es posible que se escuchen estos ruidos.
También se dice que las puertas y las ventanas se azotan. Y a pesar de su historia terrorífica se ha convertido en un lugar de tradición. Para todos aquellos que visitan esta zona. Sin embargo muchos de los que se atreven a entrar. Afirman sentir una presencia inquietante. Y rápidamente abandonan el lugar. Esta leyenda ha dejado una marca indeleble en la comunidad local. Que aún hoy evita la casa y sus alrededores después del anochecer.
Y la historia se ha transmitido manteniendo vivo el misterio y el miedo. En esta zona de Coahuila. Vaya pues si interesante el tema que estamos desarrollando esta noche. Y por supuesto vamos a continuar. Hay audios que también nos han enviado. Hola buenas noches espero que estén muy bien. Me da mucho gusto poder enviar este audio. Los he estado escuchando. Desafortunadamente no puede ser en vivo. Pero bueno escuché el relato. De las brujas. Si. Y quería platicarles. Lo que mi mamá me platicó.
Ella estaba conmigo escuchando y ella. Me decía que afirmaba. Lo que decían de las brujas. De cómo se quitaban los pies o las patas. Ella dice que su mamá. Le platicó. Que en su pueblo ella es de un pueblo de Puebla. Que se llama San Simón de Bravo. Pues ya hace muchos años. Había brujas. Y que. En el campo. Se hacía una fogata. Que entonces. Sospechaban de una persona. De una señora. Que era bruja porque empezaba a chuparle a los bebés. La yema de los dedos de las manos.
También de los pies la lengua. La mullera la nariz. Las partes más suaves del cuerpo de un bebé. O sea bueno. Las más más más suaves. Entonces. Un día decidieron seguir a la señora. Y resulta que sí. Que la señora era una bruja. Que en la fogata se quitaba los pies. Y siempre dejaba. Los pies ahí. Bueno las patas. De animal. Cerca de la fogata. Para mantenerlos calientitos. Entonces bueno. El señor que la siguió. Dice que. Estaba muy impresionado. Pero aún así. Se atrevió a echar las patas.
De este animal al fuego. Y que a cabo de unos minutos. La bruja regresó. Pero regresó muy mal. Muy llorando. Dice mi mamá que su mamá le decía. Que la señora lloraba muy feo. Que gritaba. Que tenía un sufrimiento así. Terrible. Terrible. Entonces el señor le dijo. Que pues. La iba. Le iba a quitar la vida. Porque no era justo. Que ella lastimara a los niños. Que ya muchos niños habían perdido la vida. Por su culpa. Entonces la bruja le. Le dijo que por favor. La perdonara.
Y que no. Iba a volver a pasar. Que se iba a ir. Pero que por favor. Sacara sus. Patas del fuego. Entonces. Pues el señor le dijo que. Que sí. Que sí. Que le iba a dar el perdón. Pero que se fuera del pueblo. Y que nunca jamás volviera a venir. Que nunca jamás volviera a lastimar a los niños. De este pueblo. Porque si no ahora sí. La iban a bajar. Dice mi mamá que su. Mamá le decía que la iban a bajar con una. Cruz de ocote. Que la iban a bajar con. Machetes. En forma de cruz.
Y que le iban a enterrar. Entonces dicen que sí. Que la señora se fue. Y nunca jamás la volvieron a ver. Y que en efecto pues los niños dejaron de morir. Y de sufrir estas. Pues que les chuparan las. Las partes de su cuerpo. Y pues bueno ese es mi relato. Espero que les guste. Y yo sí creo. Que existieron las brujas. Que todavía existen. Pero ya no tanto como antes. Muchas gracias por escucharme. Y. Espero que me puedan llamar un día. Claro. Tengo muchos relatos que mi mamá me ha platicado.
Y que tal vez ella quisiera. Platicarles también. Gracias. No gracias a ti. Hola otra vez soy yo. Justamente estaba escuchando. El podcast. Del día. Viernes. Y me asombra mucho porque. Mi mamá es. Cómo les puedo decir. Le las cartas. Aunque se dedica a hacer. Limpias. Pero al estilo como. Muy de pueblo. Muy de pueblo. Ella. Pues no sé. Me ha platicado. Que. Al parecer es un don. Que se ha ir. Se ha ido heredando. En su familia. Dice que ella recuerda que. La mamá de su abuelita.
Este. A veces se enojaba y decía. Y le voy a recoger los pasos. A fulanita de tal. Y me las va a pagar. Porque me robó una gallina. Y que salía. Su abuela. Con un este. Con una escoba. Y en un cartoncito en una caja de zapatos. Recogía. La arena por donde caminaba la señora. Y que hacía sus oraciones y pedía. Y después a la señora le pasaron cosas. Después. La mamá de mi mamá. También. Pues decía que. También hacía. Desde limpiar con un huevo. Limpiar con una ramita de pirul. Con flores.
Incluso creo que. Mi abuela tenía. Pues no tan desarrollado el don. Pero sí podía. Tener sueños. Que le avisaban. De que es lo que iba a pasar. Dice mi mamá. Que a ella. La tuvieron que. A mi mamá. La tuvieron que asumar. Y le quemaron la. Espalda con alcohol. Literal. La quemaron porque tenía una. Cruz. De. Pelo. En la espalda. Que después de que nació mi mamá. Mi abuela ya no podía tener hijos. Que todos sus hijos morían en el vientre de mi abuela. Porque. Pues no saben por qué. Entonces.
En ese tiempo. Pensaban que mi mamá tenía algo. Y que por culpa de ella. No podían hacer sus hermanos. Entonces dice que un día ella. Pues estaba así normal. Y llegaron. Las hermanas de mi abuela. Y mi abuela prendieron una fogata. Y empezaron a hacer oración todas. Y literal la agarraron. Le prendieron fuego a la espalda. Y la empezaron a ramear. Que sí. Se le quemó ese. Esa cruz de pelos que tenía en la espalda. Y pues ya. Dice mi mamá que no recuerda más. Después de que.
Después dice que ya mi abuela se pudo embarazar. Que ya pudo atener. A mis últimos dos tíos. Y ya. Y mi mamá. Pues dice que también ella. Pues empezó a experimentar esto de soñar cosas. Y que pasaran. O a soñar cosas. Y prevenir. Situaciones. Ella. Pues tomó. Se podría decir que un curso para aprender a leer las cartas. Pero dice mi mamá que ella. Cuando las empezaba a leer. Que era así como que ellas le hablaban. Y le daban la respuesta de lo que ella preguntaba. Sin necesidad de tomar cursos.
Y cosas así. Y también ella. Pareciera ser que tiene una enciclopedia de hierbas en su cabeza. Ella sabe. Cómo limpiarte con que hierbas limpiarte. Es muy interesante. Saber que mi mamá sabe hacer esto. Y pues bueno. Ella trabaja en esto. Y. Tiene. Su negocio. Y me parece que lo hace bien. Les puedo decir que. De voz propia ella. Me ha ayudado mucho. Con ciertas reservas. Porque como en todo. Hay reservas así como los psicólogos. Como los doctores. Que no pueden atender a sus propios familiares.
Tiene muchas reservas. Pero. La verdad es que. A veces me asombra mucho. El don que tiene mi mamá. Para todo este tipo de cosas. Me gustaría que algún día pudiéramos platicar con. Algunas de las personas que la visitan a ella. Y que ellas puedan dar el testimonio de cómo ha sido. Visitar a mi mamá. Platicar con ella. Y pues. Que ustedes sepan. Que existe. Claro. Y que es de verdad. Agradezco mucho que me escuchen. Y pues bueno. Espero poderles platicar más historias. Cuando gustes amiga.
Hasta luego. Hasta luego. Buenas noches. Pues si te agradecemos mucho. Y si hay familias que ancestralmente. Pues se han ido transmitiendo los conocimientos. No sé si tú tienes esa facilidad también. Como para que no se pierda. Todo ese conocimiento de la herbolaria. Y esas cosas que tu mamá. Bien que sabe. A ver tenemos una llamada. Claro y también como tú dices. Contar un relato. Solamente es cuestión de que nos manden un mensaje. Y nos digan. Quiero hacer este enlace.
Y por supuesto que lo hacemos. Desde luego. Gracias a nuestros amigos que se han. Contactado con nosotros. San Juan a Solórzano. Buenas noches. Y Nacho saludos amiga. Dice yo escucho con la luz apagada. Bien. No hay mejor forma de escuchar estas historias. Que escuchen el programa con las luces apagadas. Muy bien. Saludos a mi amigo Alan Vera. Que está también aquí con nosotros. Mi querida profe tiene algo que la inquieta. Dice. Es el segundo velorio de la familia.
Al que acudo en estas vacaciones. Y hoy siento. Que alguna energía me traje conmigo. Porque he visto de reojo. Tres veces la silueta de una persona. Un hombre con traje. Oh mi querida profe. Bueno. Muy aparte de esto que has estado observando. A veces nos pasa. Y no nos damos cuenta. Hasta que lo estamos viviendo. Y por eso tal vez. Hago esta sugerencia. De disfrutar. Lo que nos está pasando. Cuando las cosas van bien. Incluso cuando van mal. Pero es otra forma. Es otra perspectiva.
A que me refiero. Que tu puedes tener una vida normal. Tranquila. Y te enteras que hay decesos. Ah mira. Murió el pariente de no se quien. O murió un compañero de trabajo. O a mi amiga se le murió su papá. O sea. Puras gente. Puras personas. Que no son de nuestra familia. Digamos que ajenas. Y lo notamos cuando nos pasan. Nosotros. Hola buenas noches. Con quien tengo el gusto. Con Guadalupe Hernández. Guadalupe Hernández.
Bienvenido. Desde donde nos escuchas. Ahorita desde Los Ángeles, California. Perfecto amigo. Oye nos quieres platicar alguna cosa. Si. Por primera vez. Después de más de 20. Después de más de 20 años. Que gusto. Se cortó un poco. Espérame. Vamos a intentarlo. Vamos a cambiar de línea. Y ojalá que se solucione todo. Decía yo que saludos a San Juan. A Solórzano. Hasta Milwoki que nos escucha. Y si yo no me pierdo el programa. Mi amigo Alan Vera también está aquí con nosotros. Profe. Y Juan García.
Estaba yo comentando que a veces. Pues veamos que en otras casas. En otras familias. Cuando digo casa me refiero a familias. Hay decesos. Y los ves y dices. Híjole ahora les tocó a ellos. Nos cae el 20. Cuando empieza a suceder. En nuestra propia casa. Es decir. Que la tía. El tío. Y dices. Híjole pues ahora me está tocando a mí. No sé si han escuchado una sabiduría. En las redes que dicen. Se está muriendo gente. Que antes no se moría. Y así de primera. Pues te dices. Es un comentario.
Un tanto chusco. Tal vez humor negro. O no sé como lo tome. A ver tenemos ya aquí a Guadalupe. Estás aquí Guadalupe. Es el Lupillo. Perfecto. Amigo desde Los Ángeles. Exacto. Dime. Desde. Cuando estaba más pequeño. Tenía como los 3 años. Me acuerdo que mi mamá me había puesto un relato. En la radio. Y eso me dejó atramado. Por mucho tiempo. No me digas. Lo que me acuerdo. Me puso el relato. Y ella se fue a trabajar. Porque ella trabajaba de noche. Entonces salió. Y el relato. Era de que.
Un. Un chavo había matado. Creo que a su papá. Y a su mamá. Y como que estaba loco. Y les había sacado el corazón. Órale. Es un relato. Creo que ese relato. Creo que ese relato. Salió aquí en la mano peluda. Con José Ramón. Con Juan. Exacto. Porque yo. Empecé a buscarlo. Y en mi trabajo lo miré. Y. Salió ese relato. Y me acordé. Me llegó a la mente por un tonito. De la música que ponen cuando se van a comerciales. Ajá. Y de ahí. Empecé otra vez a seguirlo. Muy bien. Y mi relato.
Es de que cuando tenía como 12 años. Sí amigo. Me salió la llorona. No me digas. A ver cómo estuvo eso. Pero esta vez. Yo andaba borracho. Como tenía como unos 10, 11 años. Y ya empezaba a tomar. No me digas. Estás bien chiquito. Entonces. Eran como las 2, 3 de la mañana. Y era como en un carijón. Sí. Y. Y. Y íbamos con mis abuelos. Entonces ellos. A lado estaba un vecino. Y tenía su terreno. Pero el terreno estaba de lado a lado. Era como de 10 de frente y 20 de fondo.
Ajá. Y nada más lo tenía bardeado. Entonces a lado donde vivíamos. Estaba. La casa de mi abuelo. Y estaba dividido. En dos partes. La primera parte. La primera mitad estaba. Tiene dos pisos. Y el segundo era un piso. Y luego seguía. La del vecino. Entonces. Para que en mi casa no se dieran cuenta. Que llegara borracho. Me subía a la barda. Y de ahí por la barda. Me subía al piso. Y ya me metía por la ventana a la casa. Ajá. El vecino de al lado. Amarraba unas vacas. Allí en la mera esquina.
Amarraba unas vacas. Y como a la mitad del terreno. Tenía una mora grandota. Entonces en eso. Eran como las 2 o 3 de la mañana. Pero yo me asumé. Que no hubiera nadie. Para que no le contara a mi mamá. Y me fui por la orillita. Agarrado. De la barda. Y cuando voy a la mitad. Que ya estoy en la barda. Para subirme. Escucho la llorona. Que grita. Hay mis hijos. En eso me repalé. Y que caigo de espalda. Para el suelo. Pero caí arriba de la vaca. Que la vaca nada mal hizo más.
Entonces cuando volteo. Cuando volteo. Para el fondo. Estoy viendo la mona parada. Allá a un lado de la mora. Estaba flotando? O estaba parada en el suelo? Estaba como parada nomás. Como estática. Y no supe ni como. Me subí a la barda. Y me metí. Hasta la borrachera se me quitó. Pero por la ventana. Como no tenía ventana. Estaba la ventana. Y no tenía los marcos. Y esa noche no dormí nada nada. Y fue en el tiempo. Que traían del rumor. Que el chupacabras andaba suelto en México.
Y esa noche si no dormí nada nada nada. Y desde entonces amigo. Dijiste eso de andar tomando. No deja nada bueno. Deje de tomar. Deje de tomar. Y ya como. Como ya me calme. Y otra vez empecé a tomar. Pero ya no. Ya no a perder la conciencia. Sino nada más a un límite. Ya nomás tomo. Pero ya nada más hasta donde digo. Ya hasta aquí ya. Y eso fue. Me fue una vez el relato que me pasó. En cría había muchos. Asustaban mucho ahí en ese pueblo. Porque mi abuela me contaba muchas historias. Y si.
Allá a las siete. Decía que tenían que estar dormidos tempranos. Porque si no. Se los llevaban las brujas. O se los llevaban al jinetes sin cabeza. O les salían duendes. O se los llevaba el diablo. Y ese fue la vez que me pasó eso. Eso fue la vez que me pasó eso. Bueno pues mira que forma de. Entender. Verdad. Ese tipo de situaciones amigo. Muchísimas gracias mi querido Guadalupe. Que nos hayas platicado esta experiencia. Que no sea la última. Te estaremos esperando próximamente.
Si estoy constantemente. O escuchándolos. Hasta en el trabajo los escucho. Ok. Muy bien amigo. Pues que tengas bonita noche. Igualmente. Y mucho gusto por su programa. Gracias amigo que tengas bonita noche. Hasta luego. Igualmente es para todos. Hasta luego a nuestro amigo Guadalupe. Muchísimas gracias por haber asistido a esta cita. En la que escuchamos. Relatos muy interesantes. Y de los Orden Natural. Que descanses que tengas excelente noche. Que Dios te bendiga.
Abiles. Hasta luego Gina yo también me despido. Y que tengan una estupenda noche. Que descansen. Y como decimos aquí. Cabot. El programa se termina. Pero la investigación continúa. Aquí en La Mano Peluda.
