grupo fórmula en tu plataforma de podcast preferida. Advertencia, las opiniones de los participantes y colaboradores no corresponden necesariamente con las del programa o la empresa. Si este programa es escuchado por menores de edad, se recomienda que lo hagan en compañía de un adulto. Porque nosotros hemos estado ahí. El espíritu de bruja. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. El que no es conmigo en contra de mí es, aunque conmigo no recoge de ramos.
Porque conocemos de raíz a los especialistas. El demonio es una figura que ha aparecido en todas las culturas. Y no es una figura cristiana. Documentaremos todas esas experiencias que no tienen lógica alguna. Con Georgina Avilés e Ignacio Muñoz. Llegó la hora de poner las evidencias sobre la mesa. Fantasmas. Voces. Apariciones. Psicofonías. Mitos y leyendas que rodean al mundo sobrenatural. Quedaran al descubierto aquí en...
La Mano Peluda. Desde la Ciudad de México, para todo el mundo, esta emisión de lo insólito y de lo que no tiene explicación lógica, pero que a ti y a nosotros nos ha dado la idea de que un un un un un un un un un un un un un un un un un un un un ha ha ha s s s s s s y con ustedes porque juntos tendremos una noche de fantasmas. Queremos tu participación a través de la multilínea 55 52 79 22 91 en la página radioformula.com.mx y en spotify encuéntralos como la mano peluda grupo
formula. Claro que te estamos esperando para que tú participes con nosotros a través de nuestro whatsapp mejor conocido como el miedo phone. Anótalo 55 21 93 59 26 55 21 93 59 26. Guárdalo en tus contactos y enseguida te regresamos la llamada.
Saludamos a las estaciones en la República Mexicana que se unen con nosotros Ciudad Guzmanjalisco, Ciudad Juárez, Coatzacoalcos, Culiacán, Durango, Guadalajara, Guerrero, La Paz Baja California Sur, Los Reyes Michoacán, Huetamu, Michoacán, Mazatlán, Monterrey, Poza Rica, Tabasco, Tijuana, Torreón, Querétaro y en Estados Unidos, Georgia y Las Vegas. Bienvenidos a esta noche
espeluznante. En las entrayas del pintoresco pueblo de Cuyutlán se encuentran relatos oscuros y encantamientos que se entrelazan entre las sombras y las maravillas del misterio. Entre las labores cotidianas de extracción de sal de esa laguna, un lugar infestado de cocodrilos y trampas mortales se forja la leyenda del camino de los muertos. Antiguamente los trabajadores desaparecían misteriosamente en el peligroso trayecto
hacia esta laguna precisamente víctimas de fosos de lodos letales. También los visitantes a este pequeño pueblo donde la playa es de fácil acceso a pie deben tener cuidado pues pueden encontrarse con el enigmático gentil del mar, guardián de las tortugas dispuesto a llevarlos a las profundidades marinas. Hoy vamos a platicar de misterios y leyendas de Cuyutlán, sombras y hechizos. ¿Qué te parece el tema de esta noche? ¿Dónde tú vives? ¿O tal vez donde naciste?
¿Hay alguna historia que desees compartir? Te estamos invitando a que lo hagas justamente aquí en el programa donde nos gusta platicar de esos temas increíbles. Así que con mucho gusto te esperamos. Vamos a escuchar estos relatos que tú quieres compartir. Soy Llu Romero de Lima, Perú. Los escucho a diario por Spotify. Realmente me fascina, me encanta su programa, los felicito y bueno les voy a contar algo pequeño todavía. Tengo varias historias.
No que me han sucedido a mí. Desde ya hace varios años, más o menos 2001, este comencé a presenciar cosas raras que las llamo yo. Recuerdo que empecé a trabajar mi primer trabajo y entré a los servicios de donde me tocó trabajar, a la empresa. Y bueno, bajé la palanca del excusado y me salí y luego cuando cierro la puerta otra vez se baja la palanca. Yo dije bueno será así. Entonces, yo normal y todos en la oficina me quedaron mirando.
Entonces yo dije ¿qué pasa? No, es que no has escuchado que se bajó la palanca, me dijeron. Y yo les dije sí, ¿por qué? Pero si tú ya habías salido. Sí, pues estará malaurado. No, lo que pasa es que acá hay algo raro. Y yo como que no le creí, pero si era cierto, o sea, la palanca se bajaba sola. Hasta que un día yo vuelvo a entrar a los servicios y en eso las palancas, tú para que baje el agua, se tienen que mover. Y se movió como si alguien lo estuviera haciendo.
Y yo dije que esto es imposible. Pero bueno, igual hice lo que tenía que hacer. Salí, pero no, o sea, me asombré. No me asusté, me asombré y dije wow, bueno, qué loco, ¿no? Y salí y le escondé. Ya veis, ya veis, es que acá pegan. Esto ha sido una casona. Es cierto, acá en San Isidro, en Lima, hay casonas bien antiguas, ¿no? Temporada de los años 1800, 700. Entonces, este son casonas bien antiguas y este y bueno, bueno, lo tomé así.
Pero nos mudamos del local a otro donde era una casa que estaba al frente de una embajada muchísimo más antigua. Y entonces, este cuando llegamos, dijeron que teníamos que cada uno, este, ordenar sus cosas todo, ¿no? Y nos tocó a una compañera y a mí compartir una oficina y este. En esa oficina había un montón de cuadros antiguos, fotografías antiguas. Ya, pero todas las personas eran morenos. Parece que los dueños de la casa o los que habitaron ahí antes eran de familia
morena. No toditos toditos las fotos eran bien antiguas. Y unas señoras, este, no morenas de color, este y bien elegantes ellas, ¿no? Realmente quienes habrán sido los que vivían ahí no lo sé, lo desconozco. Pero este bueno, acomodamos las fotos y lo dejamos a un costado. Hoy nos acomodamos nosotros, nuestro escritor y todo, ya. Al día siguiente ya empezábamos prácticamente a trabajar. ¿Y qué es lo que pasa? Mi compañera se sentaba casi al frente mío. Y en eso la puerta se cerró.
Entonces nos asustamos porque estábamos concentradas haciendo lo que teníamos que hacer. Y nos asustamos y la puerta se cierra. Ni siquiera había un ventarrón o algo, no había nada, pero dijimos bueno, ya. Y hasta que yo estaba escribiendo unas notas y en eso el engrampador que estaba a mi lado izquierdo se elevó y cayó. Y yo le dije a mi amiga, ¿viste?
Le dije, me dijo, sí, me dijo y yo le digo, oye, y ni siquiera es que se haya, haya saitado, caído, que no, se elevó a unos 30 centímetros más o menos de la de la escritoria a la altura y pa, volvió a caer. Y entonces yo dije, ah, qué locazo. Y ya luego que pasó esto, le contamos a todos y todos nos decían, ah, ustedes están locas. No, entonces ya. Todos los días se perdían mis cosas. Era todos los días.
No encontraba mis lapiceros, no encontraba mi lápiz, mi borrador, mis cosas, mis útiles, no los encontraba. Entonces siempre tenía que estar pidiéndole a alguien que me regalara o que me prestara, no porque nunca los encontraba. Y cuando nos dijeron que teníamos que, bueno, que cambiar de área porque me habían ascendido y yo tenía que dejar esa oficina y un oficina propio. Cuando estoy sacando todas mis cosas, en un rinconcito de la oficina estaban todos mis cosas que se perdían a diario.
Todos arrinconaditos, bien ordenaditos. Y yo dije, ¿qué? Bueno, y desde ahí yo le puse a esta. No sé si será un fantasma, un alma. La verdad no sé, pero yo le puse Jorgito. Sí. Y siempre cuando suceden cosas extrañas, siempre digo, Jorgito, ¿eres tú? No. Entonces, eso es lo que les tenía de contar. Luego les sigo contando qué más hizo Jorgito, porque Jorgito me sigue. Ah, mira. Claro, cuando quieras, aquí vamos a estar pendientes también. Vamos a una pausa y regresamos.
El Miedo Fond, 55-2193-5926. El sabio no dice todo lo que piensa, pero piensa todo lo que dice. Aristóteles. Sabiduría en las redes. Porque no todo tiene explicación lógica. La mano tenuda. Miren el relato anterior antes de irnos a la pausa, cómo hasta nombre le puso a Jorgito. Y ahí también ya está estableciendo un contacto que no sé qué tan conveniente será. Claro, porque ya de cierto modo lo hace como que algo muy familiar. Y ahí es donde podemos caer en una trampa.
A veces no nos damos cuenta, pero sí comenzamos a entablar una comunicación con seres de otros planos que en realidad no sabemos si sean buenos, si sean malos, si tengan alguna intención oscura. Lo interesante es que aquí lo pudo compartir mi amiga y se lo agradecemos bastante. Claro. Y vamos también a seguir con más de estos relatos que tú nos compartes.
Claro, y por cierto nuestra amiga decía que justamente nos escucha a través de Spotify y sí, ahí nos encuentras como La Mano Peluda Grupo Fórmula. Así que es muy sencillo, no te confundas, es súper fácil. Así que La Mano Peluda Grupo Fórmula. Tenemos aquí a John Jairo, dice John Jairo Quintero. Hola, buenas noches Gina y Nacho. Que el señor me los bendiga. Un saludo desde Armenia, Colombia. Un gran abrazo a todos los peludos. Claro que sí mi amigo, un abrazo también para ti.
Y qué bueno que tenemos la dicha de estar en compañía de tan distinguidas personas en diferentes países. Y eso es lo que nos llena realmente de emoción. Que podamos hacer una transmisión internacional y poco a poco se va uniendo el mundo entero en esta transmisión. Maribel Pineda, hola, buenas noches. Gracias, saludos amiga. Qué bueno que ya estás aquí con nosotros. Y Frida Frida también hace acto de presencia. Vámonos con Carlos que nos quiere contar una experiencia y vamos a dar la bienvenida.
Unos segunditos y ya estará aquí con nosotros. Y también te invitamos a participar, si conoces acerca de este pueblito que te comentamos al principio. Vamos a platicarte de estas leyendas que se dicen allá de Cuyutlán. Bueno, buenas noches, ¿cómo te llamas? Ah no, Carlos eres, ¿verdad? Ah sí, sí, sí, Ginita, sí, sí, los escucho. Ay, ya me estabas espantando. ¿En dónde te encuentras, Carlos? Ah, yo también, sí, yo también. Estaba cerrando los ojos, pero como los estoy escuchando por Spotify.
Sí. ¿También te espantamos? Ah, quiero contar algo. A ver, ¿de qué se trata? Eh, respecto a las... estaban hablando hace la semana pasada a las brujas. Ah, muy bien. Ok. Pláticalos. Esto me pasó, bueno, me pasó cuando yo estaba recién casado. Sí. Eh, eh, como eso del 2006. No, perdón, 2006, no. 2012. Ah, muy bien. En ese tiempo yo, pues, mi hija no estaba bautizada. Yo soy de la religión católica. Sí. Ah, esto pasó que ella cuando tenía unos, como, meses, unos... seis meses, algo así.
Sí. A un día fuimos... yo soy de Veracruz, para aclarar, en trácnico texto. Sí. En ese tiempo mi niña no estaba bautizada. Fuimos a visitar a mi abuela, a su casa. Sí. Paso. Yo tenía mi cuarto, antes de que yo me casara yo vivía en Veracruz, en el puerto. Y fuimos a visitarla. Pasó que mi cuarto, yo lo tenía en mi cama, estaba pegada hacia la pared. Fuimos a visitar a mi abuela mi cuarto, bueno, mi cama, mi niña dormía hacia la pared. Sí. Yo a la orilla y su mamá en medio. Sí. No pasó mucho.
Un día fuimos, no pasó mucho. Resulta que... es que me pongo nervioso. No, estamos entre amigos Carlos. Nada más de recordar eso, encima era como que rosita. Se te eriza la piel. Sí. Resulta que... ahí esa colonia era recién hecha, o sea, eran ejidos. Sí. Bueno, resulta que un día de esos que fuimos... ¿Qué pasó? Y no tanto de brujas, no sé que si sean brujas o sean duendes, o sean chaneques como le decimos allá en Veracruz.
Pasa que mi niña no sabía gatear, ella no aprendió gatear, no sabía gatear, no sabía... ella parecía un gusano. Cuando se quería arrastrar en el suelo parecía un gusano, nunca aprendió gatear. Esta noche me acuerdo que un día de esos que fuimos, ella... no pasarían de la media noche. Y mi mamá y mi hermana estaban a hablar y hablar y hablar. Hasta que le dije, ya mamá, ya quiero descansar, o sea, ya déjenme dormir. Pasarían como de... es que no sé, a veces es como de la media noche.
En la madrugada, no digamos. Sí, y resulta que nada más de repente oí como que un... O sea, sí, como que algo cayera, algo pesado en el suelo. Como con un golpe. Sí, sí, sí. En seco. Como algo que cayó. Madre. Algo que cayó pesado, en seco, ¿no? Ajá. Así sí, como con un golpe, Ginita. Y es algo así como que un costalazo. Así de cuenta. Un costalazo. Yo lo primero que hice fue no prender la luz. No sé. Yo primero lo que hice fue buscar algo en el suelo. Y resulta que mi niña estaba en el suelo.
O sea, la que se oyó el golpe fue tu pequeña? Sí. ¿Oh? Sí, cuando yo... yo ya prendí la luz fue porque yo ya había agarrado a ella. Y este... pero ya prendí la luz y fue lo único. Pero cuando ella... Lo que se me hace curioso es que ella nunca prendió la tierra. O sea, no me pudo haber pasado a mí. Porque yo dormía para que ella pudiera pasar hacia el suelo. Tuvo que haber pasado a su mamá. Y de su mamá pasarme a mí. Y de mí pasar al suelo. Ok.
Pero no... no fue así como que algo que ella llorara. No. Hasta eso no lloró. Nosotros como que le dimos un sentido. Sí. Y dije, no, pues los chaneques se la quisieron llevar. Pero como estaba... era bien gordita. Bien gordita rechoncha. Sí. Mi bebé. Digo, no, pues no la pudieron cargar. Desganó el peso. Oye, pero ¿por qué se te ocurrió que los chaneques...? Porque no estaba bautizada. Ok. ¿En qué zona vivían? ¿En qué ciudad? Veracruz.
Ah, ok. Sí. Es que lo que pasa es que tenemos esa creencia de veracruz. Que los niños que no están bautizados, igual las brujas se lo llevan. O están rondando. Ok. ¿Y entonces qué hicieron? ¿Tu esposa, tú la bautizaron? Ya cuando la... sí la bautizamos. Sí la bautizamos. Pero esa noche lo que hicimos fue poner una tijera en forma de cruz. Bajo su almohada. ¿Como protección? Hasta que la bautizamos. Sí, pero es algo así como que a veces no creo.
He estado escuchando los relatos de... porque yo luego los escucho. Descargo la... por decir la midoteca y el... Sí. Pero hay cierta coincidencia en que los niños que no están bautizados, como que tienen esa... no sé, ¿quién sabe verdad? A lo mejor. Sí, eso se dice. Pero es rumores como siguen. Claro. Oye, pero ya se quedaron más tranquilos y ya no sucedió nada una vez que la bautizaron. Sí. Sí, ya una vez que la bautizamos ya.
Ya ahorita de hecho mi niña... bueno, todo mi niño, bueno, pero ya tiene veintidós años. Ah, ok. Fíjate, aún lo recuerdas. En ese tiempo sí como que yo digo, ah, entonces sí. Luego me decía mi abuela no bautizala o poner una tijera en forma de cruz bajo su almohada para que no le pase nada. Pero sí es... sí, sí, sí, sí. Luego yo me... como que coincido con las personas que hablan de los relatos de las brujas. Sí. Y que sí es algo verídico, o sea... Te identificas. Sí es algo que es... sí.
Vaya. Pues Carlos, nosotros te agradecemos muchísimo que te hayas animado y que ya quede aquí tu testimonio como algo que viviste y acerca otra vez de brujas, chaneques. ¿Qué opinan nuestros amigos también que participen, verdad? Y nosotros te invitamos a seguir escuchando relatos. Ay no, Ginita, muchísimas gracias. Tachito. Gracias, amigo. Saludos a ustedes, a todos los peludoapaníacos y me encanta. Me encanta. Ahorita yo voy a seguir escuchando como dijeras tú, Cabot. Eso, mi amigo.
Que estés muy bien y nos dio gusto saludarte. A ustedes a mí un placer. Saludos. Hasta luego, mi querido amigo. Son seguidores que ya han estado con nosotros desde hace tiempo. Y pues mira, el asunto de las brujas puede estremecer bastante, Ginita, porque aunque estemos pleno siglo XXI, ¿Ves? No más.
Y todavía se presentan estas cosas. No quiere decir que sea por fechas o por épocas, no. Sino que cuando la tecnología está a todo lo que da, las comunicaciones, no se diga, todo el aspecto que tiene que ver con la comunicación electrónica digital. Y ahora comentamos estos asuntos que ya vienen de siglos atrás, en donde a veces se dice que son creencias de la gente, que son costumbres, son mitos, son leyendas.
Y cuántas experiencias nos han narrado, Ginita, de este asunto de las brujas que hacen de las suyas. Dice, es que mi hija estaba pues bastante pesadita. Yo creo que les ganó el peso. Imagínate tú.
Oye, estamos también platicando de estas leyendas de Colima, en específico hoy de Cuyutlán, un pueblito no muy conocido, sin embargo, que sí te atrae, es un lugar pintoresco, pero además a los que nos encantan estos temas, son dos de sus leyendas principales, que una es el camino a los muertos y la otra la leyenda del gentil.
Por un lado, uno de los oficios que se practica mucho allá en Cuyutlán es la extracción de sal, la cual se extrae de la laguna, un lugar de cocodrilos y partes lodosas, donde ahí hay una de estas misteriosas leyendas. Vámonos a una pausa, regresamos al Miedofón. 25-2193-5926 Es hora de poner al descubierto lo que nos hace temblar, correr, gritar y sudar. La mano te duda.
Tenemos tu atención, es por eso que este espacio es perfecto para que tu producto o servicio sea conocido por millones de personas que se encuentran en este momento en su casa, su oficina o en su automóvil. Aprovecha y anúnciate con nosotros, somos rss.com y tenemos un paquete justo para ti. Escribe un correo a ventas arroba rss.com, ventas arroba rss.com y sabrás que se siente estar en boca de todos. Podría ser bueno hoy, pero eliges mañana. Marco Polo, Sabiduría en las Redes.
Porque sabemos que no siempre la solución es fácil, la mano te duda. Continuamos, hablábamos de esta leyenda de Adé cuyutlán, de la laguna y se dice que antes el camino para llegar a esta laguna era muy muy peligroso, que muchos trabajadores desaparecían sin dejar rastro. Los culpables de las muertes eran esos fosos de lodo, si caías en uno de ellos difícilmente podías salir. Ahora te vamos a platicar qué sucedía y buenas noches, ¿cómo te llamas?
Buenas noches. Hola, ¿cuál es tu nombre? Me llamo Ángel. ¿Desde dónde nos escuchas, Cana? Estoy trabajando ahorita, lo escucho desde Heartland, Texas, Estados Unidos. En Texas muchos amigos. Sí. ¿Quién nos quieres contar? Bueno, tengo un relato que me sucedió cerca del año 2007. Vivía yo en Tuxpan, Veracruz. En ese tiempo iba yo a la universidad. Sí. Trabajaba para apoyarme para mis estudios en una discoteca muy famosa ahí en el puerto de Tuxpan.
Y pues vivía ahí en un lugar que se llama Tenechaco. Obviamente yo entraba a las 7 y fue una vida en Tenechaco. Entraba a las 7 de la noche a trabajar y salía hasta las 4 o 5 de la mañana. A veces tenía que caminar todo lo que era el malecón hasta llegar a donde vivía. Bueno, pues llegaba yo muy cansado y dormía y lo poco que dormía pues a veces uno no logra descansar. Eso lo hacía los fines de semana. Un lunes llegué de la universidad y me acosté a dormir.
Y cerca de las 2 o 3 de la mañana escucho yo ruidos en la cocina. Pensé yo que se iba a meter alguien a robar. Y pues cuál fue mi sorpresa que del otro lado de la cocina quedaba al pate de atrás había una persona parada muy pegada a la puerta. Entonces yo pensando que era un ratero o algo pues me acerqué cauteloso. Y quedamos tan cerca como un metro pero vi que la persona no se movía.
Esta persona estaba vestido de blanco. Simplemente nunca me contestó y tenía una sonrisa del lado. Su rostro lo cubría un sombrero. Pasó, prendí la luz, me espanté. Como si no hubiera pasado nada. La persona nunca me contestó. Pasaron los días. Seguí yo trabajando en ese lugar. Luego, pasado tal vez 2 o 3 semanas, me ocurrió lo mismo. No fue un ruido. Simplemente me levanté. Como tienes un presentimiento. Me levanté y en el patio de la casa de atrás estaba la misma persona recargada en el patio.
Vestido de blanco como si fuera un traje de oficina. Todo de blanco, un sombrero que le tapaba hasta la nariz. No se le veía la cara. Simplemente se sonría o se reía de mí pero se sonría del lado. Se sonreía del lado. Igual yo llegué a la cocina y vi que no se movía. Simplemente se reía pero una risa así como de... No sé, medio rara. No sabría decirte cómo era. Otra vez cuando me doy la vuelta y obviamente en los patios de atrás siempre hay un foco. Si se veía con claridad la persona.
Cuando prendo las luces de la casa otra vez, nunca lo volví a ver. Desapareció. Y siempre me quedé yo con la duda de qué era esa situación o esa cosa que yo veía ahí que la vi dos veces en esa casa. Nunca me lo contesté y obviamente pues sí me entró mucho miedo porque no sabía yo por qué veía esa persona que nunca supe quién era. Oye, aquí algo importante. Las dos ocasiones que viste a este ser, ¿tú sentiste miedo o estuviste tranquilo?
Sí sentí miedo porque la primera vez tenía yo mucha confianza de acercarme porque yo pensé que era un ladrón. Pero cuando me di cuenta que no se movió, ya me entró mucho miedo. La segunda vez que lo vi, me desperté como le comento con esa sensación de que era algo y me levanté así como si nada. Y estaba la misma figura ahí en el patio de atrás recargado como cuando te recargas así nada más para descansar.
Sí. Se me olvidó decirte recargado con los brazos cruzados y se reía y no le vi la cara, pero se reía. Yo pienso que de mí. No. Entonces, yo a la larga lo relacioné porque pues trabajaba yo en una discoteca. Y dije, bueno, son energías que se trae uno de tanta gente que que convive ahí con uno que está ahí. Siempre lo relacioné con eso, pero nunca supe nunca supe qué era o qué si era un fantasma o quién sabe qué fue. Simplemente me pasó eso en esa misma casa, en ese mismo patio y en ese lugar.
¿Percibiste algún olor? No, no era ningún olor. Lo que se me hizo raro era que estaba vestido totalmente de blanco. Y si usted me pregunta cómo era el traje, no sé si no sé si como tipo pachuco o algo, pero vestido de blanco totalmente. ¿También pudo ser alguien que falleció en ese lugar? Puede ser porque después ya investigamos y supuestamente supuestamente se había ahorcado alguien. Pero por qué tener un sombrero y vestirse de blanco? Y por qué reírse, ¿verdad? Así es y en dos ocasiones.
Vaya situación extraña. ¿Lo platicaste con compañeros, alguien que lo había visto también? No, no. De hecho, las personas que vivían ahí conmigo me decían, ¿pero cómo es que tú lo ves? Le digo, pues es que no sé, simplemente estaba ahí y no sé qué era lo que quería. O sea, no hice yo por hablarle ni nada. La primera vez sí.
Porque pensé que era un ratañero, pero ya después la segunda vez que me desperté de esa forma ya no. Ya no hablé, simplemente me la quedé viendo y corría a prender la luz y ya no había nada. Es algo que se queda, se va a quedar contigo con esta incertidumbre que es lo que ocurrió, ¿verdad? Sí, siempre. Y de hecho, me pasó otra situación muy parecida. No sé si tenga tiempo así rapidito. Claro. Sí, adelante. No sé. Trabajaba yo en el mismo lugar. ¿Sí? Y este, el ruido del tractor.
Trabajaba yo en el mismo lugar. Y un día lluvioso. De esos días que llueve muy fuerte que no, que no puedes tú saber si se va a quitar. Y no tenía yo para irme caminando a mi casa. En ese mismo tramo para ir a trabajar en la carretera 57 en Tuxpan. Lleva muy fuerte. Y de una calle ahí a la carretera principal, porque me fui caminando en la carretera principal, me salió un perro como tipo labrador. Sí, ese perro me lambió la mano y me acompañó 7 o 8 kilómetros hasta mi casa.
El perro simplemente yo cerré la puerta, se acostó afuera de la casa donde yo vivía y al otro no apareció. Nunca supe también por qué lo hizo. Y es que tú tienes percepción, ¿verdad? No, no sabría decirle, sino que no sé, son cosas que me sucedieron. Y la verdad no sé si a veces pienso si era alguien que me cuidó o si era, no sé, otra cosa. Pero simplemente un perro nunca se te pega caminar contigo cuando hay un aguacero muy fuerte y en carretera federal.
Y me acompañó hasta mi casa y al otro día ya no amaneció, ya no había nadie. Que te custodió. Nosotros agradecemos situaciones extrañas, pero precisamente por eso estamos aquí reunidos para escuchar todo este tipo de circunstancias que no les podemos encontrar explicación, pero sabemos qué ocurre y aquí tenemos en voz precisamente de quienes las vivieron. Agradecemos mucho y te deseamos excelente noche. Igualmente, muchas gracias. Saludos. Hasta luego, mi amigo, buenas noches.
El perro que custodia... bueno, ¿será un perro? ¿O qué será? ¿Por qué lo siguió? ¿Alguna energía por ahí? ¿Una buena vibra que emanaba mi amigo? ¿O por el contrario lo estaban acechando? Aunque no muestra que haya sentido miedo ni nada de eso, sino por el contrario, se sintió un poco más relajado. Como puede suceder cuando tú te encuentras en una situación en donde por lo menos ya no te sientes solo, ya te sientes acompañado, aunque sea por un perrito, una mascota. ¿De dónde salió? No se sabe.
El punto es que acompañado a nuestro amigo y le agradecemos mucho por habernos platicado a esta historia tan interesante. Saludos a nuestros amigos. Acá José Luis Castañeda desde Chicago, Illinois. Bienvenido, hermano. Dice buenas noches, Gina y Nacho. Saludos a todos los que nos escuchan. Muy bien, amigo. Hola, buenas noches. ¿Cómo te llamas? Me llamo Edgar. Edgar, ¿desde dónde? De aquí, del municipio de Colombo, Amarillo. ¿Ya regresaste de trabajar? Sí, vengo llegando.
Sí, es que escuché la puerta. De hecho, qué bueno que lo primero que hagas es tener ese contacto con nosotros. Queremos escuchar lo que has vivido, de qué se trata. Bueno, es algo sorprendente. Inclusive tengo estas fotos de lo que me ha pasado. Yo vivo aquí en Nicolás Romero, en una colonia que apenas se hizo. Pero yo me llevo bien con todas las personas, ¿no? Mira, ¿qué te parece? Aquí, para no interrumpirte, tenemos que hacer una pausa. Vamos a ella y ya regresamos de lleno contigo. ¿Va?
Claro. Sí, sin problema. El Miedofone está listo para recibir tus mensajes de voz o de texto 55-2193-5926. Lo oculto se pone al descubierto aquí, en La Mano Peduda. El problema no es el verdadero problema. El problema es tu actitud sobre el problema. Sabiduría en las redes. Porque tenemos un problema. ¿Qué es el problema? El problema es tu actitud sobre el problema. Sabiduría en las redes. Porque tenemos mucho que decir. La Mano Peduda.
Seguimos recibiendo sus relatos y nos quedamos en el inicio de uno de ellos. Ahora sí, somos todo oídos. Bueno, pues sigue, esto es mi historia, ¿eh? No creo que es de otra persona. A mí, este, yo tuve un conflicto con esa persona, pero yo no llegué a insultarla, a decirlo a la grosería, ¿no? Sí le dije que era mala porque a los perros los mataba de hambre, los asustaron, se mueren de hambre. Yo soy el que los tengo que andar ahí cuidando.
Bueno, pasa que eso, en mi cuerpo yo empiezo a sentirme raro y veo que me están engustando de mi piel. Cuando me baño, pues lógicamente antes el baño bien lavadito, bien trapeado, pues está todo limpiocito, ¿no? Sí. Y me doy cuenta que me baño y caen gusanos de la cabeza, de las manos, de los ojos. Y salen gusanos, pero un poco como tipo camarones, pero así es que vienen la maruchas en chiquitos. Pero solamente cuando te dañas.
No, así, luego así, así, hagan cuenta, siento algo y me veo algo aquí en mi piel. Y es un gusano y así lo apachurro y sale más y más y más. Y bueno, pasa eso, ¿no? Después, pues me empiezo a sentir, no sé, como que alguien me susurra al oído. Me hablan nombres o lejos me hablan y por ti nada, nada. Pues yo era el momento que pues en el trabajo yo antes estaba de guardia, de seguridad. No, pues ya había gente adentro de donde yo estaba.
Y pues ya sabes, no, dije, ya se me entieron, ya van a robar o qué. Y nada, pues no hay nadie, pero sí, ahí, yo vi ahí entes. Y aparte, pues yo traigo una moto, no me lo va a querer, pero voy manejando. Salí a comprar, no me acuerdo qué, una noche, volteo por el retrovisor y yo traía atrás a una persona. Yo te iba siguiendo. Por el retrovisor lo veía, pero él se escondía. Y quién sabe cómo voltee, dije, no, yo creo que no es conmigo. Volteo y ya se dejaba ver y iba atrás de mí, así sentado.
Nunca me habló, ¿eh? Nunca me habló, pero tenía así como un gosal, era un chavo delgado, todo blanco, transparente. Y dije, no, no está pasando, no. Bueno, y allí es donde yo estaba, yo estaba en una caseta y veía, de cuenta, yo me veía como al 3 de la mañana, ya me recostaba, y veía que pasaban así sombras, pero afuera de mi puerta, pero así muchas horas, 10, 20. Y dije, no, ¿qué pasa? ¿Qué está pasando? Y ahora sí me van a dar en la torre, ¿no? Y nada, nada, no hay bien nadie.
Llega el momento en que llego aquí a la casa de ustedes y escucho, y empiezo a escuchar, pero una, como una música de esa, que le defesa al diablo, ¿no? Y veo a personas así como tipo como mismos, no me hablan nadie, pero que se suben a saltar arriba de mi cama. Como, como, como adoraciones satánicas. Y ahí están así todos a embobitar, así saltando. Y no, se lo juro que no aguanté y me diga mi esposa, voy a ayudarme, ¿no? Pero lo raro que ella no veía nada.
Le digo, es que, pues yo preguntando a varias personas, es que el mal te lo están haciendo a mí, no a ella. Por eso ella no ve eso, no. Bueno, y para no hacer el cuento con la ropa, pues vamos a un centro de... Entonces, a uno lo limpian y todo eso. Y si me dicen, ¿sabes qué? Ah, perdón decir, me contacto con una persona, una vidente, pero por el mío, a teléfono. Y ella me dice claramente, dice, ya que están dando una torre, tres mujeres, así, así, así. Dice, pero la tercera no la alcanzo a ver.
Dice, no estoy seguro, ¿es un gallo, un gato o un perro? Y metieron tu foto ahí con un trabajo y te enterraron. Al estar cerca de tu casa, pero dice, no logró ver el lugar. Y pues, no, pues eso sí me alteró más porque... Pues es que escucharon que se grababa de no, de eso. Pero ¿habrá alguien que quiere hacerte daño? En específico esas tres mujeres. Sí, pero es que incluso ya me he informado. Pero la que es bruja es su suegra.
Porque cuando vino esa señora aquí a la casa de la señora, de su nuera, digámoslo, es que viene gente aquí, pues que las cure. Y he preguntado con varios amigos y dicen, no, pues esa señora también es bien bruja y todo. Y de ahí viene eso. Yo incluso la he visto la señora que pasa fuera de mi casa y como está chaval, pero va a ver rendijitas y por ahí está asomando. Y corre hacia el lado de mi terreno, de mi casa. Y yo siento que por ahí, ahí atrás está, ahí me enterró.
Ya lo escuché con varios lujos, en serio. Y si me dicen que si tengo un trabajo muy fuerte. Este... Bueno, y como se haga de cuenta aquí en mi sala, tengo una pantalla de 50 pulgadas, pero está apagada. Y quién sabe cómo les estoy sacando un foto a un ventilador para enseñárselo a un amigo porque me lo iba a arreglar. Pues de la pantalla sale como un son de luz así, muy fuerte y se ve otro mundo dentro de la pantalla como él. Y trae unas letras, pero no alcanzo a descifrar qué dicen.
Una letra y una fecha. Y qué creen, se sacó la foto así, ¿no? Y saqué foto, hacía lo tonto. Y voy y ya. Pero no, en el momento no me fijé. O sea, ya fue después de otro día. Y checo y está esta persona que le digo que iba atrás de mi motor. Y está separado a la pantalla señalándome hacia adentro, hacia donde está esa... Como otro mundo se ve, se ve así, como una luna muy fea y se ven como que hay pirámides ahí. Oye, ¿esto te ocurre a partir de que supones que te están haciendo un trabajo?
Antes no lo habías visto nunca. No, antes yo no, yo no, o sea, yo nunca vi en la casa, pues mi casa es nueva. Nunca hemos tenido una manifestación de nada. Vengo aquí mis perros, ellos bien contentos, todo. Y a partir de eso, pues ya cambiaron las cosas porque... Pues ya se han manifestado varias cosas, ¿no? Siempre han olvidado las cosas. Por ejemplo, las ollas se mueven. Hay varias cosas. Mi teléfono se activa solo. Mi computadora se activa sola. Por ejemplo, digamos que busca a ella solita.
Yo en que toca, ¿eh? Y digo, ¿no? Pues ¿qué está pasando? Y se me funden los focos muy rápido. Hay olores muy feos. ¿Qué es lo peor que has vivido? Sí, sí, incluso esas cosas se me han presentado así de frente a frente. Pero lo raro que no me hablan así con la boca. Pero sí he escuchado que me censuran. No entiendo lo que ellos me dicen. Es como un dialecto o algo. Pero haga de cuenta, me di un miedo. Pero un miedo que nunca en mi vida había sentido. Fue un miedo muy, muy, muy fuerte.
Y pues eso sí, no pude ni hacer nada. Eso lo juro. Me vi muy mal. Muy mal. Y ya estaba yo en la cama, me pegó muy fuerte. Y pues gracias a algunas personas que me dieron esto, me ayudaron. Oye, ¿cuánto tiempo tiene esto? ¿Qué te ocurre? Esto me quedo como... Casi fuerte, fuerte como cuatro meses, tres meses. ¿Ahorita ya hiciste algo, alguna protección o sigues igual? No, ahorita se relajó porque fui con esas personas a que me limpiaran. Ellas me ayudaran con eso, ¿no? Con la rondería.
Y sí me la han hecho, o sea, por desgracia. Con quien voy, me dicen, no, tú estás... Traes un trabajo bien fuerte. Voy con otra persona y yo dije, pues uno, yo como... No me quiere engañar, no me quiere hacer tonto. Pero no, o sea, todos me dicen lo mismo. Y... Como... Voy a ir la primera. O sea, le voy a mandar la foto. Para que usted vea y en serio, se lo puedo, se lo juro. Que en verdad yo esas fotos nunca las he... O sea, nada más las tengo aquí en mi teléfono.
Nunca las he manipulado ni nada, ¿no? Pero sí está, eso sí me dejó impactado, eh. Se lo juro. Ah, pues las vamos a checar, si nos las envías, con todo gusto las descargamos. Sí. Sí, usted va a ver que en serio yo no le miento. No le miento, no jano nada con mentirle. Incluso yo por eso me muere. Claro. Yo tengo más de 20 años escuchándolos, yo los... ¿Se acuerdan del caso de José? Sí, claro. Yo se lo escuché en vivo con mi difunta mamá. Ella fue la que me metió a la mano peluda.
Y de ahí para acá, pues siempre los escucho. Oh, sí, entonces ya has tenido muchos relatos, ¿no? Que has escuchado y que a partir también de estar escuchando este tipo de experiencias podemos darnos idea cuando nos ocurre algo que no es normal, que hay algo extraño, ¿verdad? Sí, es precisamente atando cabos, pues dije, esto que me pasa no es normal. Incluso se sabe que también de las manos me salió hongo en las uñas, pero al menos de 15 días en todas mis uñas.
Y agarro cuenta yo aquí en la casa, pues me pongo a hacer labores, ¿no? De limpia y todo eso, pero me pongo los guantes porque yo le echo mucho cloro a todo para que desinfecte. Sí. Y no que me quite los guantes y así de... O sea, yo sintía como que algo me salía de las uñas, de mis dedos y eran puros gusanos. Ya fui con una pañada. Pues ella me atendió y yo le puse mi cazo, lo que yo sentí todo y dice, no sé, que están hablando las torres.
Pues ahí me bañó con, ¿cómo se llama? con manteca de no sé qué y... Me echó a ver muchas cosas y se lo juro. Ella me bañó, o no aquí en mi casa, en otro lado, en una casa de unos conocidos que tienen como una bañera. Pues ahí en la bañera estaba lleno, lleno de animales de sus generos. O sea, increíblemente yo de aquí, de su casa, yo me fui bañado.
Pero, o sea, yo en cada que me bañé me echó una hora, dos horas para empezar metallando así, era lo más que puedo, o sea, para tratar de sacarme todo. Sí. Y llegando allá, pues ella me decía, ¿cómo hacer esto? Ok, va. Y no, pues muchísimos gusanos también. Estos gusanitos son como pequeñitos, como de arroz, ¿no? Tipo arroz. No, no, estos tienen, yo los veo como un aspecto, como de un camarón chiquito. Así con bigotes y todo, pero... Ah, son diferentes.
Edgar. Permítennos, Edgar, tenemos que hacer una pausa y además despedirnos de las estaciones en la República Mexicana, que solamente nos escucharon una hora. Los esperamos mañana en el resto de la República y el mundo entero. Continuamos después de la pausa. El Miedo Fond, 55-2193-59-26. Conocemos la leyenda y la hacemos realidad. La mano te duda. Hola, soy Chumel Torres. Escucha la Radio de la República cuando y donde quieras.
Noticias, deportes y espectáculos en tu plataforma de podcast preferida. Grupo Fórmula. Abriendo la conversación. La disciplina es saber elegir entre lo que quieres ahora y lo que más quieres. Abraham Lincoln. Sabiduría en las redes. Porque conocemos de raíz a los especialistas. La mano te duda. Continuamos. Es común cuando una persona tiene algún trabajo de brujería que encuentre estos gusanitos. Yo le preguntaba a Edgar si eran tipo arroz que se les conoce así. Muy pequeñitos blancos.
Pero dices que los tuyos son diferentes. Que tienen una forma así como si fueran camaroncitos chiquitos. Y que crees que por lo menos luego cuando yo me los jalo de la piel, salen. Pero de esa sangre que me sale de ahí de donde lo saqué, haga de cuenta si me rozan un dedo, de ahí mismo me nace otro instantáneamente. Ya sabes, es un mente. Edgar, tú nos has dicho que tienes tantos años escuchando la mano peluda.
Sabes que primero nosotros tratamos de recomendar la parte lógica, luego nos vamos a la parte que tiene que ver con todo lo que podríamos pensar de brujería. O que no tiene una explicación lógica. Tú ya fuiste con un doctor para que te diagnosticará. Ya fui, ya incluso está mandándose a la Estatutrios. Y qué fue el día de ese día? También otra cosa. Tiene como tres meses que de un momento a otro me salieron dos hernias indignantes.
Estuvo feísimo la cosa, me tuve que ir a operar en particular porque yo no aguantaba. Pero haga de cuenta, solamente eso. A mí me dio, yo de nacido nací con una hernia. Pero yo tengo 47 años. Nunca había sufrido yo nada de eso. Y de un momento a otro me salieron las hernias. Mira. Incluso de este, cómo le diré? Este ya fue, ahorita por el momento tengo los tres dedos últimos. Digamos que el chiquito, el medio y el otro dormidos ya permanentemente.
No se me quita, haga de cuenta, ya ve que tengo dos rayitas de la segunda, de la primera rayita para arriba, las dos rayitas. Los tengo dormidos, no lo siento. Y estoy todo a lo va. Oh, qué extraño. Y espiritualmente, ¿tienes alguna creencia? Sí, yo soy, yo soy, ¿tú eres qué? Todos, todos. Pero sí, si rezas, si te encomiendas. Incluso aquí en mi casa tengo una, una este, capillita. Tengo con mi virgencita, sanjullitas, este, angelitos, de todo tengo yo.
Mira, entonces estás protegido por el lado espiritual. Esto lo tienes que hacer con mucha fe para que no vaya, si esta brujería quiere precisamente que sea algo muy malo contigo, cuando nosotros nos empezamos a sugestionar, empezamos a, a como bajar las defensas y es cuando empezamos a dejar que eso haga mucho más efecto. Entonces te vamos a recomendar que hagas mucha, mucha oración, nos envías las fotografías, las checamos y vamos a estar en comunicación contigo, ¿te parece?
Claro que sí, muchas gracias por la atención. Gracias a ti mi amigo, muchas gracias. Fíjate y su mamita fue quien le enseñó este mundo de la mano peluda y qué bueno que tú continúas aquí.
Así es, no, fíjate Gina que ya escuchando a nuestro amigo pues nos podríamos pasar toda la noche y él narrándonos todo lo que nos pasa, pero esencialmente todo va como que es consecuencia de lo mismo, es consecuencia de lo mismo, él sospecha que hay una brujería de por medio y por su, por si fuera poco vamos, él ha acudido con doctores y le dicen,
¿sabes qué? Esto que te está pasando es muy raro, entonces refuerzan una idea y vamos, sí, sí es necesario ser atendido y cuando escucho yo a alguien tan convencido de que la brujería le ha ido mermando la salud, no me cabe la menor duda de que necesitan mucho apoyo, tanto espiritual como médico, de los dos tipos necesitan apoyo, porque la gente comienza tarde o temprano a ser vulnerable, a bajar la guardia, a sentirse que esto está más fuerte que uno
y pues esas circunstancias nos llevan a pensar que no hay escapatoria, que no hay salidas, cuando en realidad siempre, siempre debe haber algo que se pueda hacer, en el caso del espiritual también depende mucho de nuestras creencias y eres una persona que dices tener fe, pues a eso debes aferrarte, yo a eso me aferraría si fuera el caso, porque siempre, cuando nosotros tenemos una fe bien cimentada sale desde adentro, desde muy adentro de nosotros, mis amigos, es decir,
que es muy muy difícil doblegar esa gran fe, a mi amigo Edgar le deseo lo mejor y esperemos que pronto salga de esta que está pasando, sí, porque es algo que ya vive con esta situación que no lo debe tener, pues nada fácil, no, para nada, para nada, bueno entonces, complicado, vamos a estar al tanto de él, a ver si envía la fotografía y la checamos, bueno yo les comentaba de este camino hacia la laguna, donde es muy peligroso, han desaparecido muchos trabajadores
y dicen que los culpables de estos fallecimientos son estos fosos de lodo, si caes en uno de ellos difícilmente puedes salir, desde entonces se cuenta que por las noches puedes ver deambulando como si fueran zombies a todas esas personas que han perdido la vida en ese lugar, y los puedes distinguir porque lucen una ropa antigua que no corresponde a esta época, muchos de los conductores que circulan por esas carreteras se han detenido para invitar a los caminantes a subir al auto,
pero se encuentran con una cara inexpresiva, con unos ojos de mirada perdida, un tipo sonrisa, así como si estuviera presagiendo la muerte, y los conductores de pronto sienten mucho miedo, se arrepienten de haberse detenido, pisan a fondo el acelerador y salen huyendo de ese lugar, pero algunos que han contado que voltean a ver al retrovisor y no hay nadie, esos caminantes desaparecen al instante, entonces es bastante temeroso o tremendo pasar por allí.
Es muy temerario el asunto, exacto, así es. ¿Por qué? Porque no cualquiera, ¿eh?
Saludamos a mi amiga Marta Navarro, a María Pulido, hola, buenas noches, gracias por acompañarnos, Eva González, gracias de que estás aquí, dice, es el túnel de Carpio, el adormecimiento de los tres dedos, sí, nos comentaba de las falanges que siente que se le duermen, y es verdad, yo alguna vez padecí de ello, por un golpe yo me recibí un golpe en el hombro, hola, buenas noches, sí, buenas noches, ¿con quién tengo el gusto? con Jonathan, mi estimado Jonathan, ¿dónde nos escuchas?
bueno, bueno, ¿sí me escuchas? sí, ¿desde dónde nos escuchas Jonathan? desde el Estado de México, excelente amigo, ¿y qué nos quieres platicar?
pues, bueno, me acaban de mandar apenas su link, la verdad es que no sabía que todavía lo de la mano peluda seguía, no había tenido la oportunidad de encontrarlo, sí amigo, pero es bueno que continúe, así es, también como hace rato comentaron, pues desde chico los escucho, y pues es grato escucharlos de nuevo, excelente amigo, pues aquí estamos para cuando tú quieras relatar algo, pues esto es, esta es tu casa amigo, qué bueno que te unes y que nos quieres platicar algo,
ok, bueno, pues si me permiten, pues pueden seguir con alguno de los relatos de las tantas cosas que me han sucedido, adelante, ok, bueno, les voy a contar algo que me pasó de chico, yo creo que yo tenía como unos 6 años más o menos, era ya acá igual en el Estado de México, precisamente por acá, por Quito Canis, es por donde lo estoy escuchando, pues era ya tardecito, yo creo que eran como las 7 de la tarde, yo he estado algo oscuro,
y recuerdo en aquella ocasión que mis tíos se estaban poniendo de acuerdo para una misa que le iban a hacer a mi abuelito ya fallecido, entonces pues entre que no se ponían de acuerdo y cosas así, pues ya saben, las discusiones familiares pues nunca faltan, no se ponían de acuerdo, y pues empezaron a discutir tan airadamente, pero pues a final de cuentas empezaron a discutir, y en ese entonces tenía dos perritos, un pastor alemán negro que se llamaba Dingo,
y un orejóncito cazador que se llamaba Rambo, ok, los escuché ladrar en el patio, pero muy alocadamente, muy fuerte estaban ladrando, entonces se me hizo muy raro porque ellos solamente ladraban pues cuando alguien tocaba en el cumbre o se acercaba a la puerta o algo así, pero pues ya era un poquito tarde como para que alguien llegara, entonces al salir veo que están ladrando hacia lo que era la sotea, entonces lo menqué enfrente de ellos para abrazarlos,
y me puse la cabeza de uno en un hombro y la cabeza del otro en mi otro hombro, y pues seguían ladrando, ladrando y ladrando, y pues no se calmaban. Cuando yo volteo a la sotea de mi casa, pues vi algo que, digo, yo no quiero, yo no quiero estar así como que sonar muy, muy, como, ¿Fantasioso o algo así? Fantasioso, pero, oye Jonah, sí, dame un segundito amigo, necesito hacer una pausa, no te vayas, aguántame tantito. Ok. El Miedofón 55-2193-5926.
Las historias tienen muchas formas de contarse, pero solo una de comprobarse, aquí en La Mano Peluda. La vida, si sabes usarla, es larga. Sénica, sabiduría en las redes. Porque distinguimos al mundo sobrenatural. La Mano Peluda. Continuamos con Jonathan escuchando su experiencia. Así es. ¿Estás ahí en la línea amigo? Aquí Sibo. Perfecto, brother. Y luego, ¿Qué pasó?
Pues entonces al salir, como les comentaba, al patio, y al abrazar a mis perritos que seguían pues ladrando, voltea hacia la sotea y como les comentaba, pues no quiero sonar como muy fantasioso como usted comenta, pero yo creo que lo que estaba ahí, tal vez debido a la discusión, a la mala energía que estaba en ese momento en la casa, pues yo creo que era el diablo. ¿Por qué? Le voy a decir, ¿por qué?
Porque cuando yo, les digo, yo tenía como unos seis años, yo al voltear a la sotea, así como está el diablo en la lotería que conocemos, pero no de color rojo, yo lo vi de un color como cobrizo, como cobre, algo así, tenía las patas pues si se le veían como de cabra, tenía en la mano algo, no puedo decir que era un trinchete o algo así, pero tenía algo en la mano, cuando yo volteo y lo veo, tenía las patas cruzadas, moviéndolas de atrás hacia adelante, y con lo que tenía en la mano,
estaba como toreando a los perros, como haciéndoles como que les iba a aventar lo que tenía en la mano, lo veo, volteo rápido y abracé fuerte a mis perritos que seguían ladriler, ladriler, ladriler, y pues yo creo que fueron como unos 20 segundos y de repente ya dejaron de ladrar, ya no ladraron para nada, volteo y pues ya no había nada, pero pues sí me dio bastante miedo, estaba muy chico, no comenté, la verdad no le comenté nada a nadie,
me metí a la casa y pues simplemente me quedé así como que pensando, que era lo que había visto, y pues eso es lo que me ocurrió en aquella ocasión. Pues yo me imagino que te dejó como una especie de trauma al haber visto eso, ¿qué edad tenías? Tenía como 6 años más o menos. Estabas chiquitín amigo.
Sí, sí, la verdad es que sí, digo, me quedé pensando en eso bastante tiempo, como lo comento, pues la verdad nunca le pregunté a nadie, o ni lo comenté, oye fíjate que vi esto, la verdad no, me quedé con eso y pues sí, uno se queda así como que sacado de onda. Claro, claro.
Siempre me ha gustado lo paranormal, lo de misterio y todo, la verdad siempre me ha gustado, pero ya que uno ve cosas así o escucha cosas o tiene experiencias, digo, no deja de estar esa como incertidumbre, como ese niñedito de pues qué era lo que vi, o qué fue lo que escuché, o qué fue lo que sentí. Exactamente, te queda la duda si fue imaginación, o si fue algo realmente como si fuera una especie de visión, o algo que no tiene una explicación lógica. Así es.
Guau, mi amigo, pues qué interesante esto que tú viviste, y después ya se quedó en el olvido, lo platicaste con papá, mamá o con alguien, por lo menos tus amigos, o algo que te sirve así como para desahogarte.
Pues no, la verdad es que no, ya después lo conté a mis amigos, a mis conocidos, pero ya años después, años después, no fue la única cosa que me ocurrió estando chico, me pasaron muchas cosas, creo que tengo como que esa, pues no creo que sea un don, más bien es como la habilidad de escuchar, de sentir, de ver cositas así medio extrañas, desde muy chico, entonces, pues sí como que fue una de tantas esas cosas que me sucedieron.
Claro, le llamamos Videncia, mi amigo, no sé si concuerde con lo que tú piensas que fue, o que es lo que tú tenías.
Aunque sí, yo creo que sí, yo creo que sí, porque como le digo, sí, aún lo tengo, a lo mejor ya no tanto como de chico, pero sí aún puedo ver, aún puedo escuchar, de repente hasta sentirme, me ha llegado a pasar que estoy en el supermercado, o estoy en algún lugar así como que siento un tipo de escalofrío de energía así como, no sé, rara y de repente siento como que me tocan por atrás, o me jala la ropa o la mano, como le digo, todavía puedo ver algunas cosas de repente,
escuchar también, entonces sí es algo interesante, no tanto de miedo, pero sí, sí es algo interesante. Pero dime algo, todavía te da miedo este tipo de cosas, yo creo que ya no, sí. No me da miedo, ya no me da miedo, pero pues digo, también depende del nivel de cosas que uno pueda ver o que uno pueda escuchar, ¿no?
Ya no miedo como tal, a lo mejor ya pues a cierta edad ya sabemos cómo controlar un poquito más nuestras emociones, o cómo atuar ante ciertas cosas, pero sí, aún así se queda así como que de repente el momento en el que uno se pone a preguntar, ¿y qué fue eso? O qué pasó ahí, o por qué sale esto, o por qué vi esto, cosas así. Exactamente, te dice unos rayos, por qué me pasa a mí esto, ¿no?
O sea, por qué yo tengo esa capacidad, por qué nadie más lo puede ver, ni siquiera como para platicarlo con alguien, porque pues te van a decir que algo anda ahí medio loco.
Exactamente, sí, la verdad pues he contado mis experiencias de amigos conocidos o así, y pues sí, sí hay quien decir, dicen, oye, pues a mí me pasó algo más o menos así, o me contaron de algo así, pero también hay quien dice, no, no, pues estás loco, a lo mejor y viste la tele, o viste una película o algo así, pero yo creo que en ese tipo de cosas sí es fácil por la energía que uno puede percibir el darse cuenta cuando algo es real o algo es imaginación o su gestión también.
Sí, sí, claro, desde luego que sí. Pues mi querido Jonathan, oye, yo te agradezco mucho que hayas abierto tu corazón aquí con nosotros, que nos hayas platicado estas experiencias, y ojalá que no sea la última vez que charlamos. Sí, me parece perfecto, digo, tengo bastantes, bastantes, bastantes, cosas que me han sucedido que pudiera contarles, yo trabajo en lo que es el sistema de transporte colectivo Metro. ¡Guau! Trabajo por las noches allá abajito en los túneles. ¡Guau, lo que debes saber!
¡Qué interesante, mi amigo! Sí, hay bastantes cosas extrañas que suceden a diario, ¿no? Sí, debe ser, bueno, es frecuente que nos platiquen aquí pues algunas historias en el Metro, pero tú dime algo mi querido amigo, tú crees que lo que la gente vive en el Metro sea simple y sencillamente por su gestión, porque van muy cargados, o porque en realidad ahí en el Metro hay unas energías que no podemos ver. Pues yo creo que realmente son energías que no podemos ver. Así es.
Digo, hay mucha gente que ha perdido la vida ahí, a veces, a veces salen las noticias, a veces no, pero pues siempre, pues hay accidentes, tanto de personas que deciden quitarse la vida como, igual también, digo, no me ha tocado, gracias a Dios, pero he escuchado de compañeros en el pasado que llegaron a perder la vida o accidentes, entonces sí, sí hay bastante energía ahí abajo, de cosas actuales, y yo creo que también pues del pasado, de cuando estaban construyendo,
y digo, al ser algo subterráneo, pues sí está un poquito, no sé, se siente la energía un poquito más pesada que en otros lugares. Oye amigo, y pues tú has estado cerca de alguno de esos lugares donde, tristemente, la gente se ha suicidado?
No, no en el momento exacto, pero por ejemplo, cuando nosotros como usuarios del Metro, llegamos a ver una manchita ahí de, a veces se ve como cal, pero realmente es polvo de extintor, lo que a veces está sobre las vías, yo creo que alguno de los que nos están escuchando alguna vez lo llegaron a ver, sobre las vías a veces se ve una mancha como de polvo blanco que parece cal, pero realmente es polvo de extintor, que es lo que se usa para, pues ahora sí que para,
para de alguna manera limpiar lo que queda cuando haya algún arrollado, entonces, por las noches, por las noches sí me ha llegado a tocar, pues trabajar cerca, ¿no? de donde pasó el accidente, y pues uno lo ve y si se pregunta a uno de, pues ¿cómo habrá estado? ¿qué persona habrá sido? ¿por qué habrá sido? ¿Por qué llegó a ese punto, verdad? Exactamente, entonces sí, sí hay energías medio pesadas ahí abajo.
Híjole, mi amigo, es una realidad, honestamente es una realidad y bueno la gente, alguien tiene que hacer esa labor, ¿no? de trabajar en las tripas del metro, si lo podemos decir así, alguien tiene que dar mantenimiento, supervisión, ver que las cosas caminen como debe ser, y pues así toca, y tú trabajas de noche o te van moviendo el horario? No, yo trabajo de noche, trabajo de las 11 de la noche a las 6 de la mañana. Ay, mira el horario. Mira ahora de los espantos, mi amigo.
Exactamente, sí, somos unas, somos cuadrillas de varios compañeros que pues le damos mantenimiento a lo que es el sistema de transporte colectivo por parte del STC, del sindicato de transporte colectivo, mientras estamos ahí, laborando en ese horario. Oye, pues nos saludas a tus compañeros y les mandamos un fuerte abrazo, diles que saben que aquí hay amigos que agradecen su labor porque gracias a ustedes esta cosa camina, mi amigo.
Sí, a veces pues no se ve todo lo que realizamos allá abajo, pero hay veces que el trabajo puede ser algo sencillo, hay veces que estamos sobre tiempo y tiene que quedar porque tiene que quedar para que al día siguiente o a las horas siguientes pues el servicio esté bien, seguro y pues bien. Pues mi amigo, nuestro más grande reconocimiento para ustedes que a veces son trabajadores anónimos, lo digo porque pocas veces se acuerdan, solo cuando hay problemas dicen, ay, ¿quién fue el de la noche?
y no sé qué, solo cuando hay problemas, pero cuando todo marcha bien nadie se acuerda, ¿verdad? Exactamente. Pues aquí va un reconocimiento, mi amigo, para todos ustedes que trabajan por las noches, hazles extensiva nuestro agradecimiento a tus compañeros, por favor, y cuando gustes, Jonathan, pues aquí podemos escuchar de esas historias del metro si tú quieres o de lo que tú gustes y mandes.
Muchísimas gracias, les agradezco y pues aprovecho, mando un saludo a todos los de los del área de vías del metro, del sistema de transporte colectivo metro que somos los que laboramos por allá y pues sí, por aquí estaré al pendiente para en alguna otra oportunidad contarles más relatos. Excelente, mi amigo, ahí me saludas al Platanoff. Ándale, esa historia también es muy sonada.
Correcto, mi amigo, pues que pase muy bonita noche y aquí estaremos al pendiente, amigo, cuando quieras participar solamente nos mandas un pequeño mensajito y dices yo quiero contar relato y te regresamos la llamada, ¿va? Perfecto, ¿en qué horario están? Bueno, estamos desde las 8 de la noche hasta las 12, tú escoges. Perfectísimo, estaré pendiente. Salen, mi amigo, pues cuando gustes y mandes. Ok, muchísimas gracias. A ti, mi querido Jonathan. Muy bien, muchas gracias. Buenas noches, amigo.
Hasta luego, muchas gracias. Hasta luego, a nuestro amigo Jonathan que pues ya nos daró, vaya, qué historia. Y lo del metro, en serio, que es súper interesante. Vamos al corte, Gina. Y regresamos el Miedo Fond, 55-2193-59-26. Porque la verdad se esconde bajo la leyenda, la ponemos al descubierto aquí, en La Mano de Nuda. ¿Quieres iniciar, hacer crecer o monetizar tu podcast? Saber los secretos de todos. ¿Dónde y cuándo quieres? ¿Va a cambiar la vida? RSS.com.
Almacenamiento, distribución y programación de tus episodios en un solo lugar. Hosteado y distribuido por RSS.com. RSS.com. Hacer podcasts de manera fácil. No es que tengamos poco tiempo, sino que desperdiciamos mucho. Sabiduría en las redes. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. La Mano Penuda. Continuamos. Súper interesante volver a platicar con Jonathan y que nos platique más acerca de lo que ocurre ahí también en el metro. Y tenemos más experiencias.
Buenas noches. ¿Cómo te llamas? Mi nombre es Eduardo Mesa. Eduardo, ¿desde dónde nos escuchas? Nos estamos escuchando desde Tepic, Nayarit. Saludos a todos los amigos allá en Tepic. Qué gusto que estén con nosotros. Y además también tienen mucho que contar. Por ejemplo, tú Eduardo, ¿qué nos quieres platicar? Pues primeramente muchas gracias por la oportunidad de dar este espacio. De poder a veces uno platicar lo que llega uno a saber, lo que le pasa a uno. Fíjese que yo soy traillero.
Yo trabajo de la Ruta Tepic a Puerto Vallarta. Y en realidad a mí no me ha pasado algo en sí. Pero pues aquí andamos y de repente yo he percibido cosas. Mira, hay veces, hay noches, bueno yo así lo veo, pero hay noches como que no tienen ni estrellas ni luna y como que se siente una energía pesada. Y yo a veces la he sentido. Y cuando ha pasado eso, han pasado accidentes, muertes. La última vez que yo hago así me sentí.
Hasta yo me sentí bien mal de esas veces que no quiero uno ni a salir ni a cumplir con el yacen. Y la verdad es que a veces uno si le dice al patrón, mejor quédate y yo pues con todo gusto. Y no es tanto a veces uno por la pereza, sino que siente uno. Y esa última vez que pasó un accidente donde se cesó un camión de pasajeros para abajo. Esa vez se mataron como más de 20 personas. Oh, qué lamentable. Yo venía subiendo de lo que vienen siendo las varas.
Y yo por la tarde, cuando de repente vi ese camión normal, al rato ya me avisaron, se mataron, esas personas nos pusieron otra vez, nos mandaron a bajar y se comentan que las personas la sacaron en martes. Y yo como le digo, yo a veces paso por ahí y se siente esa energía. Y la carretera tiene mucha fama de todo eso. Yo una vez pasé por un puente peatonal. Bueno, hay un puente peatonal. Y yo me acuerdo que vi a una persona ahí en la noche. Era como la una de la mañana.
Pues yo la verdad, pues yo no sé si son muertos o son vivos, pues yo ya no me quiero ni investigar. Pero pues yo vi a una señora a esas horas, arriba del puente peatonal, que se veía muy claramente que andaba haciendo ahí. Claro, no tiene sentido. Y varias veces me ha pasado, he visto una vez que tenía a una muchacha muy rata. Caminando, o sea, en media carretera. Y la verdad, pasaron varios compañeros adelante y me dicen, ¡Aguas!
A ver, y hasta una vez uno le dice, me voltea a ver si no la atreva aquí al lado. Y pues yo la verdad, pues yo veo muchas cosas así de repente. Y eso es a lo que voy, que muchas personas a veces se las matan. Las tiran, hay que van a los accidentes. Y hay un caso en la especial, ¿eh? Sí. Nosotros acá en Compostela hay una curva. En un kilómetro como 25, es muy famosa. De hecho, entre los traidores es muy famoso ahí del lado.
Porque ahí de repente a veces una persona a la orilla de la carretera, caminando. Y así pasó y siempre he venido platicando eso. Y es de cuenta que mi pareja ya me va diciendo que era su vecina. Que ahí se habían matado. Como cuatro personas se mataron, ahí eran hermanos. Y era su vecina la muchacha. Y dice que la mamá pues le guardó mucho luto al paso de los años. Su cuarto, pues dicen que estaba igual, estaba intacto.
Y como que a base de todo eso, yo creo que a lo mejor la persona la retenía mucho. Y yo creo que no podía descansar porque hasta que fueron varias gente. Y se dijeron que nunca se aparecían. Hasta que llegaron a bendecir ahí en el lugar. Al parecer pues ahorita ya no se ha visto nada. Pero pues yo también cada vez que paso pues a veces ya me volteé. Porque también a base hay un tramo que le dicen el Recibillón. Y ahí dicen que sale un catrín. O sea es una parada de un pueblito.
Pero también en esa curva se han matado muchísimas gente. O sea es una carretera muy peligrosa la verdad. Ni más para los trailers. La verdad pues la empresa no nos lo permite. Y aparte pues por razones de seguridad. Un fantasma. Me refiero a un fantasma. Mire pues todavía no. Nosotros somos muy supersticiosos los trailers. De hecho yo siempre que yo voy llevo cosas en el asiento. A mí es lo que los trailers viejos me dijeron. Nunca andes trayendo un asiento que no traiga nada.
Te perdío todas las cartetas, sube la mochila. No, yo antes hasta le ponía la hielera ahí encima. Y dije no, no, no, yo no voy a llevar a nadie. La verdad, verdad. Pero pues pues sí, sí le decí, le comento. Una vez se me descompuso ahí el carro también. En esa parada donde salía el catrín. Y yo sentí una energía. Que no, no, no, casi, casi. En cuanto lo pude echar a andar y vámonos. Y ahí es cuando a mí una gente, los viejos me dice. No te andes parando ahí. Dice y pues sí, pues yo la verdad.
Pues yo a veces yo no sé si son muertos o son vivos. Yo ya no me puedo investigar porque he visto mucha gente caminando en la carretera. Y en lugares apartadísimos allá en medio del cerro. Y ya mejor ya no investigo. Y ahorita que nos decías que los traileros son muy supersticiosos. ¿Qué más se recomiendan entre ustedes? Además de poner algo en el asiento. ¿Qué otras recomendaciones te han dado? Bueno, pues sí, traer una biblia. Encomendarse uno a Dios. O sea, muy importante también.
Por ejemplo, a mí me han enseñado los viejos. Que yo no me ande parando en frente de las cruces. Porque empiezan a mover el carro. En la noche. Y pues sí, ahí tenemos como que nuestras medidas. La verdad que sí. Pues es lo que me ha pasado. Hay muchísimas cosas. Pero si quería compartir la parte del trailer. Nosotros andamos toda la noche prácticamente. Ahí andamos dando vueltas. Y pues damos muchísimas cosas a veces. Tanto cosas buenas como cosas malas.
Sin embargo, esto sería lo que me gustaría compartir. No me gustaría robarle el espacio a una persona. Que de verdad, pues ahí tenga algo más que compartir. No, pero siempre es importante darles a cada uno de ustedes el espacio. Y sabes que, deseamos que en otra ocasión volvamos a platicar contigo. Claro que sí. Pues hay muchas vivencias, ¿verdad? Hay uno que ha tenido. Y claro, con muchísimo gusto. Pues ahora sí que, pues si el día de mañana llega a pasar algo.
Que con toda la confianza, pues aquí se los comparto. Órale. Genial, amigo. Vamos a estar entonces en contacto. Pues muchísimas gracias. Dios los cuide. En la auditorio hay que. Anda ya para su casa. Que lleve muy bien. Conviene a la carretera. Mucho cuidado. Y a seguir adelante. Por mi parte sería todo. Pues nosotros también te deseamos excelente viaje. Que te cuides y te protejas. Pues saluda a todos los colegas, amigo. Ándale, ándale, vámonos. Ahí nos vamos, adiós.
Hasta luego, mi querido amigo. Pues muchas gracias a los traileros. Porque siempre nuestros. Conductores nocturnos. Nos alimentan de muchas historias. Que tienen que ver con. Precisamente esas apariciones en las carreteras. Y yo creo que una de las cosas que más han llegado a impactar a nuestros amigos. Es cuando se detienen a descansar un ratito. Y sin fijarse que hay ahí en las cercanías. Una de estas cruces que ponen. Justo cuando murió alguien por un accidente. Un atropellamiento.
Ya saben, terribles choques. O alguna cosa de esas que son espantosas. Pues la gente tiene la costumbre de poner una crucecita ahí. Y cuando el trailero se detiene ahí a descansar. Les comienzan a sangolotear el trailer. Es algo que les ha espantado bastante. Vamos al cortellina. Y regresamos. El miedo FON. 55, 21, 93, 59, 26. Todo lo desconocido. Estará al alcance de millones de oídos. Aquí en. La mano peluda. No son las cosas que nos pasan las que nos dañan. Sino nuestra opinión sobre ellas.
Sabiduría en las redes. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. La mano peluda. No nos trae. Habrían finше pasamos ahora con Sachito esn Continuamos ésas dos experiencia de nuestros amigos operadores de trailer aquí nosotros a la espera de cualquier reporte de ustedes. Hola Gina y Nacho, quería compartir este relato, me comunico de aquí de Los Mochis
de Sinaloa, soy Luis Manuel Arredondo yucupicio. Bienvenido. Lo que pasa, lo que les quiero comentar es que un día en un trabajo anterior que yo tenía quedaba a dos cuadras de mi casa donde vivía con mis papás y un día a mediodía en la hora de la comida fui a la casa y no estaba mi mamá entonces llegué y como soy medio flojo para cocinar y mi mamá no había dejado nada ahí de comer, cosas para calentar nada, dije yo pues voy a tener
que cocinar yo pero a la vez decía no pues me daba flojera y fui al cuarto, era el tiempo en que se acababa el frío, empezó el calor pero cuando no llega a mediodía todo ya está fresca la cama y estaba sola en la casa pues y fui me acosté, me tiré en la cama hacia atravesado boca abajo pero iba pensando cocino o compro algo de comer porque tenía que realizar el trabajo a las dos de la tarde entonces me tiré en la cama iba pensando
yo cuando antes de tirarme voy a cocinar estaba entre sí y no, cuando me tiré me quise levantar pero ya no pude, lo que pasa es que dos personas me han dicho que algo me sigue que todo el tiempo anda conmigo pero pues no sé si sea malo o sea bueno, lo que pasa es que también les quería comentar de que poquito años atrás en ese entonces hacía como tres años o cuatro que una hermana mía había fallecido, la mayor de mis hermanas, entonces cuando
me tiré en la cama ya no me pude despegar de la cama y sentí que alguien se me subió encima y de ahí yo escuché una voz pero a cuenta que no la escuché un lado mío, la sentí por dentro en el cráneo así en la cabeza la sentí que me dijo Luis no te espantes soy yo, ahorita me bajo y para eso yo iba cansado, sentía cansado el cuerpo y ahí me estuvo pero a cuenta que fueron unos segundos nomás, fue un momentito nomás lo que se
me subió algo en la espalda y cuando yo hacía fuerza para levantarme no podía y hasta cuando solté el cuerpo me pude despegar y no había nadie en la casa, no me dio miedo porque a mí me gusta todo eso pero como le digo pues no sé si sea malo o sea bueno pero la voz como que yo la reconocí como que era esa de mi hermana entonces dije pues era mi hermana, era una hermana Martina, en paz descansen, entonces por eso no me dio
miedo porque dije yo es ella y me levanté de cuenta que me dieron un masaje, sentí el cuerpo bien a gusto, preparé la comida y me fui a trabajar bien a gusto, andaba contento yo en el trabajo porque mi hermano me dio un masaje y eso fue lo que yo sentí, ahorita estoy solo, mi esposa fue a salir a trabajar y pues no sé si puedan hacer una pregunta a el maestro Soham, si será malo o bueno lo que todo el tiempo me sigue porque ya dos
personas me han dicho y yo siento que no estoy solo muchas veces, de hecho hasta veces platico así con amigos que ya fallecieron y eso y hay muchos relatos para comentar, este como le digo es corto pero me interesaba que los compañeros de ahí, los amigos, radioescuchas lo escucharon pues y pues después les comenté mas, la vez pasada me marcaron pero ya vamos llegando aquí a la casa mi esposa y yo y pues nada más vamos dando las cosas por eso
no les pude contestar, le contesté pero no pude dar mi relato y hay muchos como le digo cortitos pero ahí están, hay que contarlos, saludos a todos los radioescuchas y a todos los compañeros de ahí y a ti Jonas y Nacho, muchos saludos, de aquí a todos. Gracias Ana Luana. Saludos, mira hoy si ya podemos hacer este enlace y conocer tu relato.
Exacto pues mi querido amigo muchas gracias y aquí esperamos tu siguiente participación para que pues nos acompañes y nos ayudes justo aquí en la mano peluda, gracias amigo, también quiero saludar a The Psycho Mechs, buenas noches Jini y Nacho, una noche como estas a tres grados en Guadalajara, no puede faltar un buen chocolate caliente, un cigarrillo y un buen podcast de la mano peluda, gracias mi amigo, muchas gracias, un saludo y si
se me antojo estar ahí como radioescucha, justamente así con un cafecito, un chocolatito caliente y un cigarrillo y a escuchar las historias, bien amigo, bien. Ya el frío se está soltando así que bien vale la pena un buen cafecito a oscuras y escuchar los relatos, va, va que va.
Así es, bueno un saludo a Patricio Ibarra que nos acompaña y Lorena Jiménez muchas bendiciones a este programa en especial a Jini y a Nacho, dice desde Puebla yo no sé lo que será lo que tengo pero casi siempre veo brumas, sin figuras, solo humo blanco y nadie más los ve, ¿cómo crees amiga? o sea ¿cómo es la onda? solamente tú los aprecias y adentro de tu casa, en la recámara, ¿dónde los ves? Sí cuéntanos, es más si quieres platicarnos nos podemos hacer este enlace, ¿no?
Así es, cuando gustes ya lo sabes, esta es la señal como tú nos puedes indicar, tú nos vas diciendo, ¿saben qué? ahora es buen momento porque luego los agarramos en pleno trabajo y ahí es donde pues entendemos, nosotros entendemos que a veces es necesario como que remarcar después, no queremos ser inoportunos. Mira aquí nos quieren contar relatos pero no sé qué tan viable esa llamada porque ahorita ya nos quedan apenas unos minutitos.
Unos minutos Gina, no creo que alcance a entrar porque estaría muy apretado, bastante apretado. Dice Fernando, soy nuevo desde California, ya me estoy aquí reuniendo, te esperamos todas las noches para que estés aquí. Sí, a todos los amigos que pues apenas nos están encontrando le damos la más cordial de las bienvenidas, esto es la mano peluda, la original mano peluda, obviamente somos parte de ese gran equipo que se conformara desde 1995.
Mira aquí nos dicen, los fantasmas se reúnen en las noches para contarse cuentos de humanos, no hay nada más aterrador que lo que hacen los vivos entre sí, Sabiduría en las redes nos dice desde Huehuetán Chiapas, bueno dice ando en Chahuites, Oaxaca por motivos de trabajo pero la intención es la misma, no perderse el programa y pues para que no se pongan celosos también saludos a Oaxaca y a Chiapas, feliz noche y bendiciones.
Lo más importante es que nos lleves contigo Enrique Ailar, este es donde estrellas a Chiapas o Oaxaca o cualquier otro lugar.
Exacto, bien dicho Gina, sabemos que este programa tiene una gran cobertura a nivel nacional y ya no se diga a nivel internacional que cada vez vamos creciendo e invitamos a todas las estaciones que tengan el interés por transmitir este programa pues que se acerquen a sus servidores, contactenos para poderlos canalizar con quien sea pertinente y así también puedan ustedes transmitir la señal de la mano peluda, como de que no
claro que todo se puede la verdad es de que solamente hace falta un poquito de comunicación pues de las dos partes verdad y nuestros amigos ya los hemos dicho los que pues lamentablemente solo transmiten una hora pues también que pidan en sus estaciones locales que transmitan las dos horas yo estoy seguro que cuando los gerentes de las estaciones locales se van dando cuenta que hay interés pues lo que ellos más quieren es que su público esté
alegre que esté contento esté feliz y los conciente en muchas ocasiones así que solo necesitan decirlo y pues ya se tomarán las medidas pertinentes. Así es, oye también saludos a todos los amigos que se están reportando Maribel, Maribel que siempre está participando relatos, estar presente en el chat apoyando y hoy Nacho nos mandó unas esferas que me encantaron Maribel, me encantaron a ver te las vamos a compartir en el grupo de whatsapp porque están súper bonitas, van a ver por qué.
Oh ya me las imagino Gina, ya me las imagino, muy bien a todos ustedes saludos a mi querida. Una es azul y tiene logotipo de Midotec, otra es moradita y tiene logotipo el fantasma Erranti, luego tiene una con el susto azul, hoy están súper bonitas las vamos a compartir. Muchísimas gracias claro que sí, saludo a Londra desde Atlanta Georgia y saludamos también a mi querida amiga Daniela Chan y que hasta España mi amiga bienvenida gracias por acompañarnos.
Muchísimas gracias por haber estado esta noche con nosotros contando estos relatos impresionantes que descanses que tengas excelente noche que Dios te bendiga soy Gina Avileza. Yo también me despido, soy Nacho Muñoz agradecido con Dios y con ustedes porque juntos escuchamos buenos relatos. Que descansen, que la pasen bien y como decimos aquí, ¡cabot! Esta fue una producción de Grupo Fórmula.
