Busca este y todos los contenidos de Grupo Fórmula en tu plataforma de podcast preferida. Advertencia, las opiniones de los participantes y colaboradores no corresponden necesariamente con las del programa o la empresa. Si este programa es escuchado por menores de edad, se recomienda que lo hagan en compañía de un adulto. Porque nosotros hemos estado ahí. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. Porque conocemos de raíz a los especialistas.
El demónio es una figura que ha aparecido en todas las culturas. Y no es una figura cristiana. Documentaremos todas esas experiencias que no tienen lógica alguna. Con Georgina Avilés e Ignacio Muñoz. Llegó la hora de poner las evidencias sobre la mesa. Fantasmas, voces, apariciones, psicofonías, mitos y leyendas que rodean al mundo sobrenatural quedarán al descubierto aquí en La Mano Peluda.
Desde la Ciudad de México, para todo el mundo, esta es mi misión de lo insólito y de lo que no tiene explicación lógica, pero que a ti y a nosotros nos apasiona. Soy Gina Avilés y que gusto que estés esta noche con nosotros. Hola, que tal, como están, buenas noches, gracias por acompañarnos en esta transmisión. Donde vamos a platicar de lo increíble y por supuesto también de lo sobrenatural.
Porque de lo que es natural en todos lados se habla mucho. Yo soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes. Porque juntos tendremos una noche inolvidable. Queremos tu participación a través de las redes sociales, Facebook y YouTube y también de la multilínea. 55 52 79 22 91. La página RadioFórmula.com.mx y en Spotify encuéntranos como La Mano Peluda Grupo Fórmula.
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y en Estados Unidos, Georgia y Las Vegas. Bienvenidos a esta noche espeluznante. También tenemos un comentario que nos puedas dar acerca del tema del día de hoy. ¿Qué opinas acerca de lo que vamos a hablar hoy? A lo largo de la historia, la combustión espontánea humana ha sido un enigma que desconcierta tanto a científicos como a entusiastas de lo paranormal.
Los casos documentados presentan cuerpos reducidos a cenizas sin una fuente de ignición aparente, lo que alimenta teorías sobre fuerzas sobrenaturales o reacciones químicas desconocidas dentro del organismo. ¿Es posible que el cuerpo humano pueda arder desde el interior por razones aún no comprendidas? Mientras la ciencia busca respuestas, el misterio sigue encendiendo esta curiosidad acerca del misterio. Hoy, el enigma de la combustión espontánea, ¿fenómeno natural? ¿O sobrenatural?
Suena como de ficción, ¿verdad? Pero sí se han tenido algunos testimonios. ¿Habrá razón para hablar de ello? Por supuesto que sí. De eso y muchas cosas más vamos a platicar aquí juntos en esta emisión. Principalmente te queremos escuchar a ti. Ihena, ¿qué tenemos para empezar? Venga, adelante. Y también queremos experiencias. Ya tenemos aquí en la línea a Mariana, que nos escucha allá en Querétaro. Bienvenida Mariana, ¿cómo estás?
Hola, muy buenas noches. Soy Mariana Ihena, los escucho diario y me gustaría comentar algo que me sucedió hace muchos años. Por supuesto, Mariana, ¿de qué se trata? Bueno, amiga, yo tenía 19 años, conocía a un chico, me pretendía, nacimos novios, duramos un tiempo. Concerne, él quería matrimonio y yo no, no me quería casar tan joven. Entonces, el 10, pasaron los años y me casé con otra persona de 11. Y posteriormente él se casó también, yo me enteró.
Él diría, que te digo, él diría eso en la línea a Calle, pero no se almería a cuadra, ¿no? Y entonces, como no sabía, a la final él diría yo a principios de la cuadra. Ayer no me incertí, casi no, ya no es mi año. Aquí me quedé viviendo ahí, cerca de la casa de mis padres y de él también, de la casa de los padres de él, él también se quedó ahí con mi casa. Entonces, yo me enteró que se ponen enfermos.
Entonces así pasó y como yo trabajaba muchísimo, pues casi no nos seguíamos. Él me enteró por su hermana, que era un enfermo muy delicado de las diabetes. Y pues, en Análisis, que yo fui al médico, estábamos embarazadas, yo con mi esposo y él también con Chirimo. Yo lo vi ya muy devastado, muy delgado, iba acompañado desde su mujer y lo vi como a prisión y llegó a mi casa. Porque no los elegí, ¿verdad? Y eso yo pensé.
Pasaron los meses cuando me enteró que fallece y entonces, pues sí, tuve que ya darle intensión a su mamá. Porque pues me conocía perfectamente, me apreciaba mucho y me decía ocasionalmente que porque había yo despreciado a su hijo. Y cuando le quedó a darle el pesan, yo pensé en ese momento de darle el pesan, y joder, porque cuando yo le dije que no me casara con él, no le dio un último beso cuando terminan, no vio ese tanto de tener con un beso.
Entonces, yo regresó a la casa de ustedes, cuando yo pensé en decir, ¿por qué no me despediré en vida con un beso cuando terminamos? Que yo no se pese a casarme con él, ¿por qué no le pedí un beso? Ahora ya lo pienso, ya que está muerto. Y en la madrugada, siento a alguien encima de mí que me besa, abro los ojos, lo veo a él, así con toda la claridad, de verdad.
Que son experiencias que he tenido en varias. Pero esa me marcó mucho porque cuando me besa, como que él me escuchó que ¿por qué no me despedí con el beso? Y yo pienso que él lo que hizo fue ir a darme el beso que yo tanto soñé cuando lo vi que iba al médico. Entonces, me besa, pero ya está válido que los ojos desorbitados, frío, y aparte ingresó, pero me dejó toda la boca llena de espuma, de líquido, asqueroso, apestoso, horrible.
Es algo que me va a costar nuestro trabajo superar. Estas son una experiencia que viví en varias. Incluso en otra ocasión me comunicaré con todos vosotros, las comparto, pero sí se los quería decir porque para mí fue todo un beso, se pulpera para mí. Incluso ahorita que lo comentas se escucha como tu repulsión al recordar este líquido. Mariana, y por supuesto que te vamos a marcar en otra ocasión para que nos sigas platicando esas experiencias que has tenido.
Y mientras tanto te agradecemos que hayas compartido este evento que tuviste. Gracias, que pasen buenas noches. A mí también me llego el recuerdo de la vez que me era mucha tristeza, pero en otra ocasión estamos de contacto. Claro que sí, Mariana, recibí un fuerte abrazo. Gracias, buenas noches. Hasta luego, que estés muy bien.
Con tan solo recordarlo, pues tuvo ese sentimiento aflo de piel. Nosotros agradecemos que se reporten y que nos comparten este tipo de experiencias que no se olvidan jamás. Y entonces aquí se queda ya un recuerdo muy muy especial. Claro, claro que sí. Y mis amigos, bueno vamos saludando a quienes ya están entrando a la transmisión.
Bienvenidos todos, Juan López, mi querida profe, Junior Sánchez, Patty Pons, Olguiz y también tenemos aquí a Lulu, Lulu Pozos, Iberito B. Bienvenidos, gracias por acompañarnos en esta emisión. Uno de los enigmas más inquietantes dentro del mundo de lo inexplicable, era la llamada combustión espontánea humana. Un fenómeno en el que una persona arde, literalmente arde en llamas sin una fuente externa evidente.
Y a lo largo de los siglos se han reportado casos de personas que fueron encontradas completamente calcinadas, reducidos sus cuerpos a cenizas en un entorno intacto. Lo que desafía por supuesto las explicaciones convencionales y se ha catalogado como un fenómeno sin explicación lógica. Es un fenómeno rarísimo Gina, porque lo único que parece quedar como intacto son las extremidades inferiores, en algunos casos también las manos, verdad, pero sólo en algunos casos excepcionales.
Vamos a hablar de esto y más después de la pausa. El Miedo Fon 55-2193-59-26 Todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos aquí en La Mano Peluda. Nunca pude estudiar derecho, atentamente el jorobado de Notre Dame, sabiduría en las redes. Porque no todo tiene explicación lógica, La Mano Peluda. ¿Crees que el tema de la combustión es espontánea sea un enigma científico o un mito vinculado al mundo de lo paranormal? Queremos tu comentario, pero sobre todo deseamos escuchar tu relato.
Ya tenemos aquí en la línea desde Ameka Ameka a Marta. ¿Cómo estás Martita? Hola Gina, muy bien, ¿y ustedes? Con un gusto saludarte, qué bueno que andas por acá. Gracias Gina, hola Nachito, buenas noches. Buenas noches amiga. ¿Qué nos quieres contar el día de hoy? Bueno Gina, pues me gustaría comentarles un relato quizás no de mucho susto, pero sí como de esos sonidos que no tienen una explicación, o quizás sí, a lo mejor ahorita ustedes me gustaría que me dieran su opinión.
Sí. Bueno, resulta que yo trabajo en una tienda departamental, como todos la describen, bueno de los relatos que han descrito, una tienda azul con letras amarillas, una tienda muy bonita. Sí, sí, ya la identificamos. Esa tiendita hermosa. Bueno Gina y Nachito, resulta que hace como dos semanas me dejaron a cargo junto con otros compañeros del inventario general, como estaba empezando el año, pues se hace inventario general de toda la mercancía.
Bueno, pues este era mi primer inventario nocturno, estaba yo con dos compañeros y una compañera, o sea éramos cuatro, éramos dos mujeres y dos muchachos, dos hombres. Bueno, pues ellos, prácticamente yo me quedé como para la supervisión, para ver cómo se hacía el inventario, yo estaba ahí conviviendo con ellos, más sin embargo, pues estaba yo aprendiendo más que nada.
Y resulta que bueno, pues ya entramos a las ocho y media de la noche y pues ya mis compañeros empezaron a apurar a escanear los códigos de todos los artículos, pues ahora sí para empezar a hacer el inventario. Pues ya estábamos ahí, yo obviamente les estaba haciendo preguntas de las dudas que tenía yo en cuanto a la realización de esta actividad, todo bien hasta ahí.
Realmente estuvimos así como cinco días, detallitos que veíamos de repente que, bueno, ya entre nosotros ahí platicando, que se escuchaban, que hay una niña que se aparecía aquí y pues de esos comentarios no salieron. De repente, pues así como que había momentos de la noche que como que el ambiente se empezaba a sentir así como que diferente, o sea cositas chiquitas, Gina, realmente nada extraño. Sí.
Estuvo. Bueno, el último día que yo me quedé con ellos, que hagan de cuenta que entrábamos a las ocho y media de la noche y salíamos a las siete y media de la mañana y justamente la gerente que nos abría, pues ella nos abría a las siete y pues ya nosotros le entregábamos los resultados del inventario y pues ya nos íbamos.
Entonces, pues llegó, era un sábado para amanecer domingo, todo bien, todo el inventario salió bien, sin problemas, en alguna situación extraordinaria y este, pero hagan de cuenta, ni siquiera era así como que la hora de la maldad, que tres y media, que no sé, que no, eran como seis y media, veinte para las siete, o sea ya estaba a punto de llegar la gerente que nos iba a dar apertura.
Pues ya resulta que, pues ya yo subí con mi compañera que estaba haciendo ahí unos ajustes en la documentación y justo en el área, bueno, hagan de cuenta que estábamos como a diez metros del área de Damas y empezamos, bueno, yo empecé a escuchar como que muchas voces, realmente nosotros solo éramos cuatro personas que estábamos ahí en toda la tienda, mis dos compañeros se quedaron en la parte de abajo y mi compañera y yo nos quedamos en la parte de arriba.
Entonces yo le dije a mi compañera que se llama Itzel, le digo, hey Itzel, ¿estás escuchando esas voces? Pero no se escuchaban así como susurros, cuchicheos, no, no, no. Hagan de cuenta que era un día normal con la tienda abierta en pleno domingo, tres de la tarde, con afluencia de gente, pero a lo que todo lo queda así, casi, casi, con los ofertones ahí, arrebatándose las cosas, casi, casi así.
O sea, era, era un, un, hagan de cuenta, era una plática así dominguera, pero se escuchaba como a diez metros de donde estábamos. No, bueno, como a cinco metros más o menos, no, sí, más o menos cinco o diez metros. Y entonces hasta yo me paraba de puntitas porque pues como hay muebles, pues no, no, no podía llover directamente hacia esa área. Y le pregunté a mi compañera, digo, hey, ¿estás escuchando esas voces?
Y me dice, sí, ¿qué crees? Dice que hace rato también las estaba yo escuchando porque ella había subido primero que yo. Y entonces le dije a lo mejor es la gerente que ya llegó y viene subiendo con los dos compañeros, ¿no? Sí, pues sí. Y pues nos quedamos así como que a la, a la, pues sí, al pendiente como de las escaleras o del ascensor, pues para ver si alguien subía y nada, nada, nada. Pues ya nos acercamos un poquito y le digo, oye, no hay nadie.
Pero las voces se escuchaban llenas, en serio, como, o sea, se escuchaba, bueno, evidentemente no entendíamos lo que decían, pero sí se escuchaba muchas personas hablando. Y me dijo mi compañera, dice, ¿qué crees? Que sí, yo también lo escuché hace rato. Pues bueno, ahí digamos que como les mencionan, no es algo así como que tan de miedo ni nada por el estilo. Sí, pero extraño. Bueno, pasó todo el rato. Pero sí nos causó extrañeza, ¿no? O sea, ¿por qué se escuchan voces, no?
O sea, si estamos cerrados, la tienda estaba alarmada, o sea, no tenía ningún sentido escuchar ese tipo de situación. Bueno, digamos que esa fue una situación que, digamos que para mí la primera vez pues yo me tocó vivir en este inventario nocturno. Pero bueno, al día siguiente a mí ya me tocaban hacer otras actividades, pues en otras áreas, como yo estaba capacitándole, pues tenía yo que visitar otras tiendas.
Entonces yo ya no me pude quedar a concluir el inventario con mis compañeros, pero ellos continuaron sin mí, evidentemente, porque pues tenían que terminar ese inventario. Bueno, pues resulta que al día siguiente, pues ya cuando yo veo mi celular así de los avisos que nos damos ahí sobre las actividades que se realizan en la tienda, ya veo que otro gerente comenta, no, ya fue la policía, entraron a la tienda, todo bien.
Y yo dije, ¿qué pasa? Digo, si ayer yo dejé todo bien bonito, o sea, ¿por qué de pronto llaman a la policía? O sea, pero todos estos mensajes eran de madrugada, ¿no? Estuvimos monitoreando la tienda, entraron los oficiales, no encontraron nada, subieron al techo y yo dije, pues ahora ¿qué pasó? Pues ya cuando me tocó llegar a la misma tienda después de mi, pues sí, de mi itinerario en otras tiendas,
pues ya con mis compañeros de inventario les dije, pues ¿qué pasó? Digo, que yo no más vi que la policía y que no sé qué, y me dicen, ay, no, ¿dices que ese día que ya no nos acompañó?
Dice, pues estábamos ahí, dice, ni siquiera era tan tarde, o sea, ahí como que me causa también extrañeza que las manifestaciones que se escucharon, bueno, por ejemplo, el día que escuchamos las voces fueron ya de mañana, o sea, iban a ser las siete de la mañana y toda este meretengue que pasó de la policía y que no sé qué, ocurrió, no eran ni las doce de la noche llena, o sea, la tienda cierra a las ocho de la noche
y pues en lo que seas el corte de caja y todo lo que tú quieras, Gina, pues a lo mejor al veinte, a las nueve, máximo, a las nueve, ya estamos afuera de la tienda. Entonces, pues les digo, o sea, toda esta problemática sucedió, ni siquiera eran las doce. Bueno, pues resulta que me contaron que pues ahí estaban dándole bien durísimo al inventario y que de pronto empezaron a escuchar pisadas en el techo.
Evidentemente esta tienda está súper alarmada, pues tiene muchos protocolos de seguridad, pues para evitar cualquier percance, ¿no? Entonces, pues me mencionaron mis compañeros que empezaron a escuchar pisadas así como que muy suaves, pero pues ahí es lo que no nos explicamos, digo, el techo no está un metro arriba de nosotros, o sea, el techo está alto. Entonces, pues es lo que nos explican, evidentemente pues mis compañeros pensaron que esta situación pues se trataba de quizás un asalto, ¿no?
Como realmente los inventarios se hacían con la cortina abierta, pues se veía que adentro había luz, entonces pues quizás mis compañeros se espantaron porque dijeron pues a lo mejor quieren asaltar la tienda. Entonces, el protocolo a seguir es que pues se deben de comunicar con el gerente a cargo y el gerente a cargo se comunica con la policía, la policía llega, desalarman la tienda, entonces es todo un show, la verdad es un show. Sí, un protocolo. Exactamente, protocolo de seguridad llena.
Entonces, pues mis compañeros me platican que empezaron a escuchar pisadas en el techo, que como que casi a la altura de donde ellos estaban parados, escuchaban estos pasos, pues que entonces sí se espantaron, pero para esto hay como una, bueno, no sé, unas escaleritas que dan para el techo que el día que me encargaron en el inventario pues me dijeron se va a quedar abierta la bóveda
para que pues cualquier situación de emergencia, lo que tú quieras, Gina, no sea un incendio, pues nos diera chance de salir por ahí y salirnos al techo, sea en el peor de los escenarios, Gina. Sí, sí, sí. Entonces, me comentan mis compañeros pues que ellos se espantaron porque dijeron pues la bóveda está abierta, puede que a lo mejor estas personas sepan y por ahí entren.
Bueno, pues tú te imaginas mil cosas cuando es de noche y no le das cabida a que pues sea algo sobrenatural, o sea, lo primero que pensas pues nos quieren asaltar, ¿no?
Entonces, pues ya mis compañeros se comunicaron con el gerente, el gerente llamó a la policía, pero que para esto en lo que llegaba la policía y que no sé qué, pues que mis compañeros empezaron a escuchar más, ay, que luego empezaron a escuchar cuchicheos, pero en el techo, todo esto en el techo, ya no como ese día que me tocó a mí que ahí merito en la tienda,
no, todo esto en el techo, pues que evidentemente dijeron, no, este, hay alguien, definitivamente hay alguien en el techo y se quiere meter, eso sí es un hecho.
Entonces, que se acordaron pues que la bóveda estaba abierta y que uno de mis compañeros dijo, no, pues hay que cerrarla porque pues si quieren entrar por aquí, pues siquiera que les cueste más trabajo, todo esto en lo que llegaba, este, iban a subir ahí para arriba y que empieza a sonar la alarma, o sea, como que se hizo todo un show ahí, no, pues ya llegó la policía, pero que en lo que llegaba la policía, que empezaron a ver como unos espejos.
Hoy Marta, permíteme, aquí te voy a interrumpir por la pausa, regresamos contigo, no te vayas por favor, el miedo phone, 55-2193-5926. Es hora de poner al descubierto lo que nos hace temblar, correr, gritar y sudar, la mano peluda. Hey Marca, ya sé que tú igual nos estás escuchando. ¿Te interesa crecer? A nosotros también. No pierdas más el tiempo y anúnciate con nosotros en rcs.com. Queremos mostrarte cómo llegar más rápido a tus clientes y lograr tus metas más rápido.
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Muchas gracias, como les decía, para cerrar la noche pésima para mis compañeros, resulta que en lo que esperaban a la policía, para esto mi compañera, a veces las mujeres, nos paniquemos más, a lo mejor los hombres intentan mantener la calma. Mi compañera me plática que ella ya estaba muy espantada, que había entrado en ese shock de que ya no podía caminar. Porque es evidentemente un miedo de que quizás en ese momento no pensaron que fuera algo sobrenatural.
Realmente uno está a la expectativa de saber ahorita qué hora se rompen a algo o en lo que llega la policía. Uno se imagina miles de escenarios, quizás a lo mejor no de primera mano piensas en un fantasma que quiere asustarnos. Entonces resulta que mi compañera ya estaba muy nerviosa, casi casi llorando, mis compañeros tratando de tranquilizarla.
Y ya como para cerrar la noche con broche o mal broche para ellos, empezaron a ver como los espejos que están colocados en una orillita así como para visualizar que pues que no vaya a haber algún robo así. Que se empezaron a vibrar así como si algo ya muy pesado estuviera caminando en el techo. Y que ahí fue cuando dijeron, no ya, definitivamente se van a meter, se van a meter. Y pues que ahora sí que mis compañeros se empezaron así como que a buscar pues bueno lugares para esconderse.
Pues hay muchos en la tienda realmente y pues un protocolo que también se sigue que cuando hay algún tipo de altercado de esta situación pues es que se lleven la mercancía mientras no le dan daño a los compañeros. Entonces pues ellos así como que empezaron a ver que dónde se escondían porque realmente ya estaban haciendo muchas estas manifestaciones. Y pues bueno, afortunadamente llevó a la policía, desalarmaron la tienda, entraron, subieron al techo en ese momento.
Me imagino que para esa hora ya serían las 11 y media, 12, no tengo muy bien presente los tiempos. Pero pues que ya cuando la policía subió, pues que no vieron rastro de absolutamente nada, nada, nada, nada, todo, todo.
Entonces pues ahí empezaron a cuestionar a mis compañeros de pues que estaban haciendo, porque, porque nos hicieron, ya la mañana siguiente los gerentes, la gerente de zona, o sea todos los empezaron a cuestionar porque pues dijeron que a lo mejor, pues no sé, imaginaron cosas que no tenían que ver nada con algo físico, no. Entonces pues ya a la mañana sí, bueno, pues ya de ahí pasaron días casi, casi literal esta situación estuvo al borde de hacerlos perder sus empleos
porque pues piensan que a lo mejor algo querían, algo turbio querían hacer estos compañeros, pero pues la realidad es que no. Yo, bueno, yo cuando ya lo tuve la oportunidad de platicar con ellos, yo le dije a mi compañera, ¿sabes qué digo?
Yo siento que sí fue algo, algo sobrenatural porque pues si no hubo rastro de nada, digo yo fui testigo de las voces que se escuchaban, yo sí te creo, yo sí te creo todo lo que tú escuchaste, digo de a lo mejor de las voces allá arriba, digo no hay manera que, digo, no estuvo temblando, de hecho no sé si recuerden que me parece que el 6 o el 7 de enero tembló, no sé si lo recuerden. Sí, sí, sí.
A mí me tocó, ajá, ese alarma, ahí bueno, aquí en Anecdote empezó a son, bueno, yo la verdad ni siquiera sabía que dentro de la tienda teníamos una alerta sísmica hasta que en ese momento empezó a sonar y pues todos nos espantamos, pero de verdad, yo no les juro que ni en ese temblor empezaron a moverse los espejos como ellos mencionaron que se movieron.
Entonces, pues la verdad es que sí para mí fue algo sobrenatural, afortunadamente pues mis compañeros ya pudieron aclarar la situación, pero pues obviamente sí los cuestionaron fuertemente de que, pues, qué pretendían, o sea, qué pretendían con todo este show, más sin embargo, pues la jefa no da cabida a que haya sido algo sobrenatural, simplemente dijo, no, pues a lo mejor los ruidos que escucharon, pues que como arriba hay unas partes de metal,
pues que fue el metal que estaba liberando la energía, que absorbió del calor, bueno, trataron de buscar la explicación lógica, no, pero pues yo siento que hay como que algunos eslabones que no se unen con esa lógica que se trata de utilizar, no, pues no sé qué opinen ustedes, Gina y Nacho, es mi relato. Pues claro, es una situación que como tú dices, cuando tú le vas buscando la lógica dices, no, es que esto no es algo normal, no, y además había varias personas.
Exactamente, ajá, y pues ahora sí que a lo mejor, como luego comentan ustedes, no, a lo mejor uno lo alucina, pero que ya los tres alucinen lo mismo al mismo tiempo, pues definitivamente ya no tiene mucho sentido, no, de hecho hasta lo bueno, como siempre les suelen platicar en el programa, no, que les llegaron a preguntar que si habían consumido algunas sustancias, hasta de ese grado de que de plano no les creían y pensaron que quizás habían tomado alguna droga. Que estaban alucinando.
Exactamente, pero pues no, o sea, pues un inventario es una situación muy delicada, no, de que están haciendo esas cosas, que pues algo también puede salir mal y pues evidentemente tú puedes pagar los platos rotos, no, ¿no? Sí, pero es que aquellas personas que son totalmente escépticas buscan explicaciones como la que dijeron, a lo mejor estaban consumiendo alguna sustancia o algo estaba mal, pero con una explicación, mentecomillas lógica, no, nunca volteando hacia el lado extraño.
Justamente, Gina. Ok, Marjita, pues. Muchas gracias, amiga. Te agradecemos que te hayas reportado. No, desde cuándo les quería yo contar esa historia, Gina. Me da mucho gusto que también me hayan marcado y pues que sigan teniendo bonito programa, Gina y yo. Sí, yo los escucho todos los días y pues me encanta su programa siempre. Muchísimas gracias, que estés muy bien. Gracias, Gina. Buenas noches. Hasta luego, Marjita. Hasta luego, mi querida amiga. Un fuerte abrazo también te mandamos.
Y pues vamos a continuar. Tenemos muchos relatos para ustedes. Adelante, venga. ¿Qué tal? ¿Cómo están? Espero se encuentren todos bien. Quisiera contarles una historia que me sucedió ya hace tiempo. Yo pienso que esta historia, bueno, se las voy a desglosar en tres partes ya que creo que a pesar de los años, a pesar del tiempo como que está entrelazada. Bueno, yo se las cuento. Ya ustedes podrían, pueden darme la opinión. Pueden decirme qué piensan, ¿verdad?
Bueno, esto empezó hace ya cuando yo era un muchacho, un muchacho adolescente, jovencito. En aquel entonces sube una etapa, vamos a llamarlo así, una mala racha, donde me sucedieron varias cosas que pues realmente no fueron muy gratas, ¿verdad? No más hay dos historias que fueron las más, las más fuertes, las más pesadas. Una de ellas consiste en un accidente de tráfico que tuvimos en una mañana rumbo al trabajo con un conocido.
Ibamos muy temprano y resulta que en el camino, en un retorno que estábamos agarrando, una persona llegó por atrás a exceso de velocidad, nos golpea y pues nosotros, este, como íbamos agarrando el retorno, nos agarró de lado y este, creo yo que calculando más o menos la distancia de donde quedó el coche que nos golpeó, a donde quedamos nosotros, que era una convi, vivimos aproximadamente como unas diez volteretas, más o menos.
Y pues afortunadamente, y gracias a Dios, pues no nos sucedió nada, ¿verdad? Más que pues golpes leves, moretones, rasguños y pues un susto muy grande que fue el que nos llevamos, pero pues gracias a Dios, a pesar de que fue un accidente tan fuerte donde la unidad de un día nos quedó destrozada y todo, pues no pasó a mayores, ¿verdad? Y bueno, la segunda, ¿cómo le podremos llamar?
La segunda cosa que me sucedió en aquel entonces, que eso para mí fue algo muy duro, muy difícil, la verdad, de sobrellevar y de sobrepasar, ¿verdad? Porque si este de un momento a otro me empecé a llenar el lo que viene siendo la espalda, el pecho, el estómago, más o menos a la altura del cuello, más o menos lo que viene siendo el puro abdomen nada más, ¿verdad?
Y salieron un tipo como de erupciones en la piel, como si fueran granos, ronchas y pues eran, digo, realmente siendo honesto, eran como que muy desagradables a la vista, ¿verdad? Y las personas que me llegaron a ver, pues como que yo me daba cuenta que les causaba repugnancia porque la verdad que se me veía pues bastante feo y este, y pues yo en aquel entonces, pues yo me acuerdo que yo lloraba pues amargamente, ¿no?
Era mucho mi dolor, mi pena, el sufrimiento que yo sentía al verme así y pues más que nada era yo muy joven y pues los médicos no sabían que era lo que yo tenía, me vieron todo tipo de especialistas, médicos, me hicieron todo tipo de análisis, nunca encontraron absolutamente nada y lo curioso del caso es que así como llegaron, me empezaron a salir, desaparecieron y no dejaron ningún tipo de rastro,
la piel me quedó como si nunca me hubiera sucedido, no hubiera tenido absolutamente nada, inclusive los médicos pues estaban completamente sorprendidos, o sea que se me había quitado todo eso y pues yo estaba bien y digo gracias a Dios, ¿no? Yo le daba ya contento, gracias a Dios porque pues ya estaba bien y digo pues realmente no había pasado más que de eso, ¿verdad?
Y bueno, pues pasó el tiempo, pasó no sé, no recuerdo exactamente, unos dos, tres años más o menos, no sé, este, resulta que un día, no recuerdo exactamente cómo fue que sucedió pero resulta que alguien me lee las cartas, ¿verdad? Y entonces esta persona me dice que supuestamente había una persona, me dio las características de la persona, una mujer que con cierto tipo de características, ¿no?
Bueno, el hecho era de que supuestamente esta mujer me había hecho a mí un trabajo que tenía como finalidad que afectara mis piernas y yo terminara en una silla de ruedas ya sin posibilidades de caminar, nada, ¿no?
Entonces pues digo, yo era una persona joven, me espanté, me asusté mucho honestamente, primera vez que me pasaba, digamos, tenía un encuentro yo con alguien que leía cartas y bueno, me dijo eso, me asusté, decidí consultarlo con otras personas que hacían lo mismo y por muy curioso y extraño que parezca a estas personas me dijeron exactamente lo mismo, que había una persona buscando hacerme un daño, que era una mujer
y el fin de esta persona era de que yo terminara incapacitado en una silla de ruedas sin poder caminar ya, ¿no? Entonces pues yo me espanté, no sabía qué hacer y bueno, fui con mis papás, con mis padres, con mis papás, mi mamá, les expliqué la situación, les conté lo que había pasado, lo sucedido y todo. Entonces pues mis padres me dicen que lo mejor era poner todo en las manos de Dios y orar, rezar y pedirle con mucha fe para que no pasara absolutamente nada, ¿verdad?
Y pues bueno, fue lo que decidimos hacer, le pedimos a Dios con mucha fe, pensando que pues no sucediera nada, que pues todo no quedara más que en eso, ¿verdad? Y pues bueno, lo hicimos con mucha fe y pasaron los años, pasaron bastantes años, realmente fueron no sé, treinta, cuarenta años, no, treinta años tal vez.
Y bueno, entonces aproximadamente hace como unos seis años, aquí es donde empieza la otra parte de la historia, de repente yo empecé a sentirme pues decaído, me empecé a sentir mal, mi salud empezó a decaer, pues algado que yo pues realmente me sentía muy, muy enfermo, ¿verdad?
Y pues también como que yo tenía un presentimiento como que, como que que yo me iba a morir, o sea era un presentimiento muy fuerte que pues yo como que presenté que algo muy malo me iba a pasar y que iba a morirme, ¿verdad?
Y pues bueno, empecé a tener problemas de salud, problemas estomacales y empecé a tener problemas en una de mis de mis rodillas, mi rodilla del lado este, del lado izquierdo, me empezó a doler y a tal punto que pues yo ya no podía caminar bien, me cogeaba, me dolía, no me podía agachar, no podía doblarme, no podía ponerme en cuclillas y pues yo tenía que trabajar y pues mira pues bastante difícil, ¿verdad?
Pero bueno, entonces para esto contacto yo a una amiga mía, le platico mi situación por la cual estaba pasando, ¿verdad? Entonces ella tiene un este, un familiar que es médico, tiene una clínica, entonces pues me dice que pues debería de ir con su, con el médico a que me revise, ¿verdad? Entonces pues decido viajar ahí a la ciudad de México y este, me voy a ver este médico, ¿verdad?
A que me revise y todo, entonces pues al llegar yo a verlo a él, pues el doctor ya más o menos sabía lo que padecía, entonces me pone sobre, ¿cómo se llama esta? La camilla donde te ponen para escultarte, revisarte, hacerte la revisión, ¿verdad? Me está revisando y entonces al momento que llega a él a empezar a revisarme mis rodillas, mi pierna y todo, este se da cuenta él de que mi rodilla del lado izquierdo había perdido bastante músculo, ¿verdad?
O sea comparada a la del lado derecho, digo, la del lado derecho pues se veía, perdón, completamente bien, una rodilla, un chamorro, lo que viene siendo de la parte de la rodilla hacia abajo, ¿verdad? El músculo se veía pues normal, así gordito, conforma, normal, pero sin embargo el del lado izquierdo se veía como si fuera un palito, un bad así delgadito, flaquito, sin músculo, sin forma ni nada y yo no me había dado cuenta de eso.
Entonces pues el médico me hace ver eso y pues me manda a hacer todo tipo de análisis y pues me vuelve a dar una cita para poder volver, regresarme, me manda a ver especialistas y todo, ¿verdad? Entonces ya por la tarde decido irme pues a la casa de mis papás y pues ya estando yo ahí en la casa de ellos, ellos pues no, no, no sabían, ¿verdad? Lo que me pensarían que pues yo estaba un poco enfermo pero pues yo no les había contado por no preocuparlo, ¿no?
Sobre todo a mi mamá que pues las mamás siempre son las que se preocupan más por nosotros, ¿no? Y este, entonces sabían que yo me sentía mal, estaba enfermo pero no les dije, me quedé, estábamos sentados en la sala, mi hermana y yo pues platicando, entonces para esto mi hermana me empieza pues a preguntar, ¿no? ¿Qué era lo que me sucedía? ¿Qué era lo que me pasaba? Me decía que pues me veía extraño, me veía raro, que no sé qué.
Y pues bueno, me dice que pasemos a la recámara de mis papás que estaba ahí a un lado de la sala, entramos a la recámara de mis padres, me pide a ella que me recuestre sobre la cama y pues me dijo que me iba a pendular, ¿verdad? Un péndulo, creo que, o sea, no estoy muy seguro qué es ni cómo es, o sea, tampoco quiero hablar ni decir cosas que no sé y desconozco para no decir cosas que no,
pero creo que mida energías, algo así, mi hermano. Y bueno, el hecho es que ella empezó a hacerme con el péndulo, a revisarme todo, empezó por la cabeza, bajó cabeza, cuello, pecho, todo estómago, todo bien, pero al momento que ella llega, lo que viene siendo mi pierna del lado derecho a la altura de la rodilla, que ustedes no me lo crean, de repente salió una nube negra como si fuera un humo espeso, negro, de mi rodilla,
pero fue algo tan impactante que digo, lo vi, al momento yo de verlo digo, realmente me asustó, me espantó.
Y pues yo dentro de mí, pues le pedí a Dios que pues por favor no fuera nada malo y no fuera hacer absolutamente nada daño a la casa, a mi familia, a mi hermana, porque al momento que sucedió esto y yo lo vi, o sea, mi hermana que yo la tenía frente a mí, vi que mi hermana de repente como que se hizo ella así como para atrás y como que iba ella como que a perder el sentido, como que se iba a desmayar, como que se iba a desvanecer, entonces pues yo la verdad pues
me sentí muy mal, o sea, fue algo que me dolió, me dolió bastante. Claro, es lógico. Y bueno, hubo como un, no sé, como, pero fueron tal vez como unas tracciones de segundo, tal vez, que como que yo perdí la esencia, el conocimiento, como no sé realmente, no sé, porque como que hay un momento ahí como que yo perdí la noción de todo, ¿no? Pero yo de momento reacciono cuando mi hermana está llamando a mi papá y a mi mamá y este fue como cuando reaccioné
y me di cuenta de la situación, entonces pues mis papás entran y mi hermana los pone al tanto, ¿no? De lo que estaba sucediendo. Entonces pues me dicen, ¿saben qué? Tenemos que orar, hay que pedirle a Dios por eso que acaba de pasear. Mi hermana me pide que cierre los ojos y que le pida a Dios con mucha fe y me concentre, entonces pues ya nos quedamos ahí, oramos,
rezamos, le pedimos a Dios que pues todo estuviera bien, ¿no? Y yo, sobre todo, pues de que no fuera nada malo y no le fuera a hacer daño absolutamente nada a nadie, eso que salía de ahí, que no sé qué haya sido, pero pues yo no sé, la verdad, ni tengo la más mini-media, ni tampoco digo, nunca le he hecho absolutamente nada a una persona como para que me quiera hacer algo así, ¿verdad? Pero pues no entiendo, a veces la gente, ¿verdad? Ok, amigo, muchísimas gracias, vamos a la pausa, Gina.
Y regresamos, nos despedimos de las estaciones en la República, que solamente nos escuchan una hora, los esperamos mañana y en el resto de la República y el mundo entero continuamos después de la pausa.
El miedo phone, 55-2193-5926 Deportes y espectáculos en tu plataforma de podcast preferida Grupo Fórmula, abriendo la conversación Mi vida está llena de aspiraciones, atentamente, el asmático anónimo, sabiduría en las redes Porque tenemos mucho que decir, la mano tenuda También hay casos históricos de combustión espontánea, uno de los primeros fue en 1731 cuando la condesa Cornelia Sangheri fue hallada en su habitación reducida a cenizas, con solo sus piernas y partes de su cuerpo, de su cráneo,
más bien intacta. Otro caso más reciente es el de Mary Riser, ocurrido en 1951 en Florida, su cuerpo fue encontrado calcinado en su silla con temperaturas tan extremas que derritieron la estructura metálica del mueble, pero sin afectar en gran medida el resto de la habitación. Pues vamos a ver cómo concluye la historia de nuestro amigo, que bueno, pues es algo muy, muy interesante y pongamos atención. Y pues bueno, terminamos de orar.
Mi mamá me pone unas sádilas calientes en las piernas porque como me dolean mucho ahí, se quedó conmigo ella y mi papá, muy amorosos. Bueno, muy amorosos. Ellos terminaron. Me deciden dejarme solo, me quedo solo allí en el cuarto, pues ahora sí, esperando, no sé, tratando de yo de asimilar más que nada porque todo lo que había pasado, porque pues sí, la verdad que fue algo muy, fue algo muy impresionante, honestamente. Fue algo que la verdad sí me sorprendió, honestamente me impactó, ¿verdad?
Bueno, ya cuando pasó esto, me paro yo de la cama y este, voy, abro la puerta del cuarto para salir a la sala y este, iba yo pues mirándome las piernas, voy caminando y al momento de que yo voy caminando, voy saliendo, escucho la voz de mi hermana que estaba sentada, espaldas de, de las espaldas mías, no la había visto y de repente ya me dice, me dice, oye, mira, no sé si te has dado cuenta, pero tus dos pantorrillas ya están igual, están exactamente igual.
Y por muy increíble que le parezca a ustedes escuchar esto, pero mi pierna, mi, mi, mi chamorro de lado izquierdo que estaba tan flaquito, ya estaba exactamente igual que el de lado derecho, como si nunca hubiera estado así, estaba completamente normal, o sea, es completamente increíble, o sea, digo, yo lo cuento y es algo que honestamente, la verdad se me hace a la fecha todavía increíble y muy impactante todavía el ver cómo sucedieron, cómo pasaron las cosas
y todavía lo más extraño del tema es que al salir del cuarto tanto mi hermana como yo vimos una, una sombra negra que estaba en la ventana por la parte de afuera en el patio viendo, viendo hacia adentro, o sea que fue algo, no sé, algo muy impactante honestamente, la verdad, y pues no sé, se lo quería compartir a todos ustedes y este, y no sé, la verdad si pudieran hacerme por favor este, preguntarle al maestro Sohan referente a qué pudo haber sido
ese humo que negro, como una nube negra espesa que me salió de la rodilla, la verdad, no sé si debería yo de preocuparme al respecto o ya no, no sé, nosotros después de eso pues abrimos la ventana del cuarto para que entrara aire, para que pues esperando que todo eso se fuera y la casa quedara bien verdad, y bueno este relato pues los quería contar a ustedes y agradeciéndole pues de antemano su atención, el espacio y pues deseándole a todos ustedes que estén muy bien
y dándole las gracias por todo y pues las bendiciones de Dios a todos ustedes y pues quisiera mandarle un saludo muy especial a don Huicho allá en Ensenada, es parte de su hermano Gucho que lo quiere mucho y pues bueno, pues saludos a todos ustedes y pues que la paz del Señor sea con todos ustedes, muchísimas gracias, Dios los bendiga.
Igualmente mi querido amigo y si vamos a pasarle tu pregunta al maestro Sohan, muchas gracias a ti y saludos también a Huicho, cómo no. Saludos a Javier Torres que nos está escuchando desde Tapachula Chiapas, gracias por estar aquí presentes al igual que Flantorres, Henry Ocaña, Viva México Lindo así su nickname y vámonos con más relatos acerca del tema paranormal. Así es y tenemos alguien en la línea, buenas noches. Hola, sí buenas noches. Hola, con quién tengo el gusto. Con Carmen.
Carmen, bienvenida, desde dónde nos escuchas Carmen. De la ciudad de México. Perfecto, y qué nos quieres platicar. Yo tengo un relato cuando. Eso ya hace muchos años, cuando yo era tenía como 17 años, yo vivía allá en California. Sí. Y hubo un tiempo donde mi hermano tenía una novia que le gustaba mucho este escuchar este como relatos y ella le gustaba mucho jugar con la ouija y todo eso. Y este.
Y ella este un día a sus papás iban a México y regresaban a California porque ellos transportaban dulces. Y este y un día ella nos dice que si queríamos ir a su casa a dormir y estábamos en su casa y ella nos introdujo a mí y a mi hermana a jugar con la ouija. Sí. Pero en esos tiempos, pues uno era yo tenía 17, mi hermana tenía 15 y uno está como más como como que uno piensa diferente, uno se siente como no sé, todos estábamos jugando la ouija.
De repente, ella empezó una conversación con alguien, pero yo no creía mucho en eso. Yo nunca creía, pero decía que teníamos que jugar las tres y estábamos las tres y estábamos jugando. Y de repente, este la ouija este empieza a moverse solita y nosotros dijimos que está pasando.
Bueno, yo no creí, yo dije yo la está moviendo, pero este se empieza a mover y así de repente este el hermano de ella llega a revisar que todo esté bien porque vivía en la casa de al lado, llega y cuando ella llega, el muchachos llega abierta la ouija para atrás de la cama porque su hermano no le gustaba que ella jugara con eso. Solo abriendo atrás de la cama y nada más oye como la pared, la ouija como que se movía la pared, como que rastaba la pared.
Sí. Y nosotros este y yo decía, o sea, qué está pasando y ya este el hermano se va y cuando la recoge ella, la se puede decir el ojo de la ouija estaba moviendo, moviendo, moviendo solito y todas empezamos a gritar y ya pasó ella. Ella este según ella tenía que cerrar una conversación y ya pasó. Al otro día nos fuimos a nuestra casa. Ella se quedó en su casa. Después este mi hermana empezó a le pidió le pidió la ouija a ella y mi hermana se la trajo para la casa en unos días.
Unos días después se la trajo para la casa. Después mi hermana estaba como muy muy callada, siempre estaba en su cuarto. Nosotros no sabíamos que ella estaba haciendo eso, que ella estaba hablando con la ouija. Y como yo no creí en ello, pues yo no, yo no sé, yo no creí en eso. No le diste importancia. No, no, yo cuando la vi moverse y todo eso, como que no sé, como que pensé a lo mejor estábamos muy de miedo. Se gestionaron. No vimos que nada más vimos cosas.
Yo pensé, pero no mi hermana se puso muy este de repente ya estaba muy apagada, ya siempre estaba en su cuarto. Y de repente este un día me dice mi hermana, este, hoy ya vamos a Los Ángeles porque vivíamos como a dos horas. Vamos a Los Ángeles y le dije, ok, vamos. Ya que vamos, este, pasamos por un lugar donde decía que ahí leía las manos y todo eso. Y de repente una señora le agarra la mano a mi hermana y le dice, este, soy Maribel.
Y dice mi hermana Maribel y mi hermana empieza a llorar y empieza a correr. Y ya yo no estoy detrás de ella. Y qué pasó? Y me dice, este, qué dijo la señora? Y dijo, te saludó Maribel, algo así dijo y dijo mi hermana, este. Ella fue donde me dijo que ella estaba jugando con la hija y ella hablaba con una señora que se llamaba Maribel. Y que la señora Maribel, su hija se había quemado cuando estaba chica. Y se le había muerto su hija de 14 años y mi hermana tenía 15.
Y nosotros estábamos como, yo le dije, no, estás loca, eso no puede ser. De repente, este, dijo no, de verdad. Y ya yo le dije, tenemos que sacar la hija de la casa. Sin decirle a mis papás, porque mis papás no, ellos eran muy enojados. Y atrás de la casa tenemos como una casita. Yo agarré la hija y la fui a meter a la casita de allá atrás. Y le dije, no, creo que la vas a agarrar, no creo que vayas a hablar con nadie, no hay, déjala.
Pero ella estaba que, es que quiero preguntarle si fue ella, si ella me saludó y esto. Y le dije, no, no, no, ahí déjala. Y ahí la dejó. Y ya este, un día yo venía de trabajar. Yo venía de trabajar en eso este. Cuando yo veo, mi mamá está fuera de la casa. De cuenta que había como una, un sauan y después había como la casa estaba dentro. Sí. Y yo venía caminando, yo venía caminando de lejos. Y veía que estaba como mi mamá fuera. Y yo dije, ¿qué habrá pasado? Era como las nueve de la noche. Sí.
Y yo dije, ¿qué habrá pasado? Algo pasó. Oye Carmen. Porque nunca me estaba. Dame un segundito, sí, necesitamos ir a una pausa, no te vayas. El miedo phone. Cincuenta y cinco, veintiuno noventa y tres, cincuenta y nueve, veintiséis. Conocemos la leyenda y la hacemos realidad. La mano peluda. ¿Quieres iniciar, hacer crecer o monetizar tu podcast? Saber todos los secretos de todos. ¿Dónde y cuándo quieres? ¿Les va a cambiar la vida?
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Así es, estamos escuchando a Maribel con esta experiencia con la Ouija, amiga. ¿Estás ahí? Sí. ¿Y luego qué pasó? Yo soy Carmen, era Maribel. Ah sí, perdón. Sí, me confundí. Carmen, adelante. Maribel era la persona que hablaba a través de la Ouija, se supone, ¿no? Sí. Ok, adelante. Y yo venía caminando y de muy lejos yo veía a alguien afuera de casa mi mamá. Y yo decía, ¿qué pasó? Como nunca estaban esperando a mí afuera. Y yo empecé a correr, dije yo, algo pasó en la casa.
Y empecé a correr y dije yo, ya era como una cuadra y media antes que todavía yo veía a mi mamá. Y con la mano, sentí como que me llamaba como, apúrate, apúrate. Y yo empecé a caminar más rápido y caminaba. Y cuando llegó a la casa no había nadie, no había nadie en la puerta. Y ya me metí, abrí el zahuán, me metí, abrí la otra puerta, subo corriendo. Y, ¿amá quién estaba allá afuera? No, nadie estaba allá afuera. Y yo le dije, amá, alguien estaba llamándome desde allá. No, no había nadie.
Y ya pasó eso. Y dije, ok. Después yo dije, pues a lo mejor, no sé, a lo mejor vi mal. Ya después este, un día mi mamá estaba en la casa, ella era madre casa. Y dice mi mamá, este, oigan, este, qué raro. Hace rato yo venía para arriba y creo que alguien se metió por el zahuán. Y una señora me estaba tocando la puerta. Y yo le dije, mamá, ¿cómo que tocan la puerta? Y dijo, sí, era una señora, ¿cómo era la señora? Y se veía como parecido a lo que yo vi que era mi mamá.
Y yo le dije, no, y ya después pasó eso. Después este, otro día lo mismo pasó. Mi papá venía de trabajar y él venía en bicicleta porque no era muy lejos su trabajo. Y llegó a la casa y también lo mismo hizo. ¿Quién me andaba diciendo que me apurara? ¿Alguien estaba allá afuera diciéndome que me apurara? No, pues nadie. Después pasó que otra vez estábamos afuera y una señora le está hablando, una de mis hermanas chicas.
Pero todo ya pasaba afuera de la casa, de hacia afuera, donde estaba la, el cuartito donde teníamos la ouija. Y pasaban cosas, nada pasaba dentro de la casa, todo pasaba afuera de la casa. Y entre el zahuán y la casa, el zahuán y la casa. Ya después mi mamá me dijo, este, algo está pasándome, están moviendo las cosas allá atrás de la casita. Y ¿quién anda escoltándome en la casita? En la casita solamente tomó las cosas de Navidad, cosas así.
Y de repente un día mi hermana, este, empezó a decirme, ¿qué crees? Creo que estoy muy triste, ocupé al doctor, me siento mal, se empezó a perder mucho de peso. Le empezaron a pasar cosas, le salían ronchitas en el cuerpo. Y ya después, un día que fuimos a, ya mis abuelos viven en la Ciudad de México. Y ellos llamaron a decirnos, oye, es que está pasando con tu hermana. Porque ellos creen mucho en eso de la, ellos tenían un curandero viviendo en su casa.
Y sabes que, este, tengo, este, que está pasando, que tu hermana está muy mal. Que siento que me está diciendo el señor, este, que algo le está pasando a tu hermana. Después, este, nos hicieron que trajéramos a la ouija para atrás. Y que le, le dijéramos que no teníamos, como se llama, que no queríamos que ella ya no tuviera acceso a la casa. Y no tuviera acceso a mi hermana. Que porque, este, nos estaban pasando muchas cosas malas. Y la otra gente, esta gente de los vecinos y eso.
Oye, estaba una señora a veces ahí caminando por tu casa, decían cosas así. Y nosotros, este, yo y mi hermana más o menos ya sabíamos. Porque decíamos, ¿qué hacemos? No lo podemos decir a mis papás. Pero cuando nos llamó mi abuelita y nos dijo, ¿qué está pasando? Fue donde tuvimos que decir lo que había pasado. Y este, eso nos hizo muy raro que cosas así estaban pasándonos en la casa. Por jugar la ouija. A mí se me hizo muy como paranormal todo eso. Sí, claro. Sí, tiene mucha razón.
O sea, la ouija ya sabemos que abre portales. Y no sabemos quién es el que está del otro lado precisamente. El hecho de que te digan, no, pues yo tenía una hija. Y que se haga pasar por gente buena o gente que sufrió. No quiere decir que así sea. Más bien, casi siempre resulta, mi querida amiga, que quien está detrás de la ouija, quien está contestando, es una persona, más bien es un espíritu mal intencionado. Que quiere primero entablar una conversación, entablar luego una amistad.
Luego hacer cada vez más estrecha esta relación. Y después empiezan los conflictos. Porque efectivamente lo que quieren es enganchar primero y ya después te platico, mi amiga. Sí, sí, sí fue algo muy, muy feo que pasó. Y fue como unos cinco o seis meses muy. Nos pasaban muchas, muchas cosas en la casa. Así que decías y todo era con una señora y todos los vecinos decían, hay una señora caminando por su casa a veces. Y nosotros sin saber qué era.
Bueno, yo más o menos empecé a poner uno y uno y decía, yo qué hago, qué hago, qué hago. Porque mi hermana, pues nos íbamos a meter en problemas, muy grandes problemas por andar haciendo esas cosas. Sí, mi amiga. Y poderle decir a nuestros papás. Pues sí, porque ya sabes, no, cómo les iba a ir. Y porque sí, estaban haciendo algo que ustedes de algún modo podrían tener la noción de que estaba mal, de que no era correcto, de que representaba algún peligro. Y pues no, no fue la excepción, amiga.
Todo quedó en eso, no hubo mayores consecuencias. No, todavía, este, después de eso, no salí. Llegaban a pasar cositas a la casa como a uno de mis, mi hermano. Yo tenía un hermano mayor, este, él era un año más grande que yo. Este, un día estábamos en la casa y también nos pasó algo así. Tenemos la puerta del zahuán y eso abiertas. Y de repente, este, nosotros no podíamos, para su, la habitación de nosotros era en el piso de abajo y la casa era arriba.
Y cuando de repente un día, este, cuando estaba todo esto pasando, mi hermano me dice, este, oímos que grita mi mamá ahí arriba y cuando grita, este, siempre corriamos para arriba, algo para mamá. Sí, a ver qué pasó. Y nos grita, sí, y ya que nos grita era o para comer o para ayudarla en algo. Y cuando grita, este, nosotros no podíamos salir del cuarto. Abrimos la puerta del cuarto y se sentía como, como una energía como que si, si caminabas,
algo te iba a aventar para atrás. O sea, se sentía horrible. Y mi hermano decía que, like, ¿por qué no podemos subir? Como que nos daba mucho miedo, como mucho escalofrío, no podíamos dar el paso fuera del cuarto. Y queriendo subir, pero como que los dos decíamos, ¿qué es lo que está pasando? No podíamos. Era mucho miedo y desde abajo gritábamos ¿qué pasó? Y mi mamá subo para arriba y nosotros sí. Y ya después este fue donde gritamos que ahorita íbamos y cerramos la puerta y empezamos.
Yo ya sabía lo que había pasado con mi hermana y ya fue donde yo le dije algo está pasando. Tenemos que decir algo. Sí. Nos están pasando muchas cosas muy feas. Y este, y cuando ya pasó, este, yo siempre le decía hay que rezar un padre nuestro y ya después este nos rezamos uno y ya después le dije vamos y nos agarramos de la mano, me acuerdo. Y cuando íbamos corriendo para arriba se sentía como que corrías y corrías y corrías y las escaleras estaban largas. Y no avanzaban, ¿no?
Y sí, así se sentía, se sentía. Y corriamos y ya después este ya fue donde poquito a poquito tuvimos que decir todo porque sí nos pasaban cositas así que nos daban miedo. Y él decía, yo sentía como que si daba el paso alguien me iba a meter para atrás. Y yo también, yo sentía como que no podías dar el paso para salir del cuarto. Y decía, tenemos que decir algo porque ya nos están pasando muchas cosas de que nos paramos a media noche porque como decía el cuarto estaba abajo y arriba era la casa.
Nos andaba de ir a hacer pipí o algo así. Y mejor este, decíamos mejor métete la cubeta al cuarto porque no teníamos que subir para arriba. O sea, era mucho miedo. Muchas cosas. Ah, eran muchas cosas que nos pasaban y como que veíamos este como sombras. Sombras, oían ruidos. Sentían presencias, ¿no? No se veía nada y se sentía como la energía de algo. Y ya fue donde ese señor allá este en la ciudad era curandero y fue donde le dijo a mis abuelos.
Y ellos nos tuvieron que llamar y yo creo fue donde nos ayudaron a nosotros poderles a mis papás. Esto es lo que pasó. Y hasta el día de hoy esa era novia de mi hermano. Ella todavía sigue haciendo cosas así, pero ella es muy como de oscuridad, muy oscuridad. Y pero ella siempre dice a nosotros, a mí nunca me pasa nada. Pero nosotros sí, yo creo se nos vino para nosotros todo. Pero sí, era fue un tiempo muy feo y nos pasaban.
Sí, sí, además tenían que guardar ahí el secreto y ya llegó un momento que fue insoportable. Tuvo que salir a la luz. Wow, amiga. Y cuando le dijeron a cuando mi papá pasó lo de mi papá que alguien estaba allá afuera y me la va gritando que me apurara y cosas así. Este decíamos, yo le dije a mi hermana se veía como mi mamá, pero pues era como una cuadra y media. O sea, no se podía saber si era ella o era alguien más. Carmen. El que nos llamaba que apurate, apurate.
Dame un segundito, amiga. Necesito ir a otra pausa. No te vayas. Aguántame tantito. El miedofono está listo. 55, 21, 93, 59, 26. Las historias tienen muchas formas de contarse, pero sólo una de comprobarse. Aquí en La Mano Peluda. Por un amigo me quito la camisa. Por una mujer bonita todo lo demás. Sabiduría en las redes. Porque distinguimos al mundo sobrenatural. La Mano Peluda. Estamos también platicando de la combustión espontánea.
Ahorita te vamos a dar una explicación que pudiera ser el lado científico. Así es. Tenemos en la línea nuestra amiga Carmen. ¿Estás allí? Sí. Perfecto, mi amiga. Oye, pues ya nos explicaste todo esto tan difícil. Desde el momento en que jugaron, las cosas que tuvieron que aguantarse por no revelar ese secreto de la travesura que habían hecho o de algo que ustedes sabían que estaba mal. Hasta que por fin las cosas se van dando y ya se reveló todo ese misterio.
De entrada yo creo que esa sombra que parecía de mujer tal vez era la supuesta Maribel. Entonces, quién sabe. Yo creo que era parte del engaño o parte de la sugestión que estos entes o energías tratan de meter en la cabeza de las personas. Y desde ese entonces para acá, ¿qué había pasado en sus vidas? ¿Todo normal? Sí, sí, todo. El curandero de mis abuelos que trataba ahí en la casa de mis abuelos él le mandó unas hierbas que nos limpiaran a mi papá y a mi mamá
y que pesáramos y todo eso. Y él nos mandó unos rezos. Y siento que con eso terminamos todo. Y la weija se quedó con nosotros por mucho tiempo después porque él decía que no la podíamos tirar ni podíamos hacer nada, pero que no la agarráramos, que no jugáramos con ella, que no nada, pero que no la podíamos tirar. Ni nada así. Y estuvo con nosotros mucho tiempo y después no sé la verdad qué pasó con ella.
Ok, se me hace raro que les haya dicho que la conservaran puesto que ese era el objeto maldito, no era el objeto que traía la energía negativa. Sin embargo, bueno, pues ya pasó el tiempo. Afortunadamente, tal vez tu mamá o alguien de la casa la encontró y sin decirles nada, la tiró o se deshizo de ella. Sí, no la deshizo. ¿Verdad? O tu papá, alguien la debe haber encontrado seguramente y ahí quedó esa mentada weija. Sí, no me aseguro mi papá no cree nada de eso, pero sí, a lo mejor fue él.
Pues fíjate, les hizo un favor, amiga. Sí. Muy bien, mi querida. Pues muchas gracias por escucharme. Al contrario, amiga, te agradecemos bastante por tu historia y aquí estamos pendiente por cualquier otra participación que quieras tener con nosotros. Gracias, hasta luego. Hasta luego, que tengas bonita noche. Pues ahí, una más de la weija llena. Así es, y si tú tienes algo parecido o semejante, ¿qué te parece que te reportas y nos lo platicas?
Los científicos han tratado de dar una explicación racional al fenómeno de la combustión espontánea. Una de las teorías más aceptadas es el llamado efecto Mecha, que sugiere que la grasa corporal actúa como una fuente de combustión y entonces por eso se prenden y la ropa como una Mecha. Entonces por eso se le llama el efecto Mecha. De esta manera permite una combustión prolongada.
Sin embargo, esta teoría no explica cómo inicia el fuego ni por qué ocurre en personas que no están expuestas a fuentes de calor extremo. Así que queremos tu punto de vista. Mira, aquí nos escribe nuestra querida profe. Qué buen tema, Gina y Nacho. Un misterio esto. Pero a lo largo del tiempo podemos entender que muchas teorías aplican a la acumulación de gases del cuerpo humano en niveles superiores a lo normal.
Y que solo ciertos casos, o sea, muy contados, han sufrido ese fenómeno de arder en llamas, lo cual es bastante difícil de asimilar. Ahora nosotros podemos decir, solamente es una analogía, no tiene ningún fundamento científico, pero es una analogía. Por ejemplo, cuando tú pasas una de las peores vergüenzas en tu vida, algo que te haya dado mucha, pero mucha vergüenza, ¿qué sientes? ¿Qué pasa en tu organismo? ¿Acaso no sientes que te pones todo rojo, caliente, así, muy, muy caliente?
A veces hasta los oídos zumban. Cuando estás pasando una vergüenza, eso quiere decir que hay algo en nuestro interior que a través de las emociones, como eso de la vergüenza pudiera ser una de nuestras emociones, podemos nosotros influir en nuestro organismo para generar este tipo de reacciones. ¿No lo crees? Ok, estamos hablando de algo muy normal en el ser humano, ¿verdad?
Pero, ¿cómo podemos nosotros saber que no puede llegar a existir un calor desmedido que provoque este tipo de cosas combinándolo con otras situaciones, como por ejemplo la alcalinidad del cuerpo, la acidez o algunas otras cosas que me encantaría que platicáramos aquí juntos? Dice por aquí Marco Alópez en la secundaria. Una compañera llevó una ouija y varios empezaron a jugar. Y yo regresaba del receso y me acerqué a la bolita de compañeros que estaban viendo cómo jugaban los demás.
No podía ver muy bien porque estaba hasta atrás. De repente, dice una compañera que la ouija dijo, no voy a responder nada si Marco no se va de aquí. Y él apenas iba llegando. Yo me quedé con cara de sorpresa porque era lo único, era el único Marco en el salón. Jamás me acerqué a ese juego maldito. Es decir, como que lo presintió. Qué onda con eso? Qué barbaridad. Pues vamos a seguir, amigos, escuchando sus historias y adelante. Hola Nacho y Gina. Soy Fernando Galaviz.
Saludos Fer. De aquí de Hidalgo, Clapán. Sí, señor. Este aquí en la Ciudad de México. Quería contarles una historia de algo que he vivido desde hace unos años. Pues yo he visto varias señales en el cielo. OK. Se me ha presentado en diferentes ocasiones de mi vida. Sí. He visto señales en el cielo. Y todo empezó, todo eso empezó en enero del 2012. El 12 de enero de 2012 porque apunté en una libreta al día. Esa libreta ya no la tengo, pero apunté el día que vi todo eso y apunté todo lo que vi.
Y este. Lo primero que vi fue yo estaba sentado en un lugar ahí en San Pedro Mártir. En San Pedro Mártir, Clapán, yo estaba sentado en un lugar donde es un lugar así como Valdío. Sí. Y había árboles y pasto. Entonces me puse a ver las nubes por mucho tiempo. Estuve ahí como media hora viendo las nubes y de repente como estaba muy bajito de mí las nubes, por eso me llamó la atención y me puse a ver las nubes. Entonces la primera nube empezó a formar una palabra. Dicía hay. Se borró.
Y se apareció otra nube donde decía hay. Se borró. Y luego apareció otra nube que decía ya. Y se borró. Y como unos segundos después apareció en otro lado una palabra. De nuevo. Apareció la L y la O que dice lo. Se borró y apareció. Bo. Con B de burro y O en lugar de B de vaca. Y este decía lobo. Y luego. Se borraron esas nubes y. Apareció otra muy grandota que decía. Va a caer. O sea era una abreviación lo que yo vi unas nubes grandes. La B, V. K. H y la R. Que decía B caer o va a caer.
Y entonces este. Se borraron esas nubes eran como letras mayúsculas. Eran letras mayúsculas. Y entonces este. Se borró y apareció encima de mí un símbolo. Que. Ah no apareció el número 16. El número 16 lo vi arriba de mí. Era una nube muy muy bajita y. Apareció el 16 se borró y. Luego vi un símbolo. De una y una vez cruzadas como. El símbolo másónico del compás y la regla cruzadas. Dice a ave. O sea la y la vez cruzadas. Entonces este. Se borró y apareció el número 16 otra vez.
Y todo eso lo vi encima de mí una nube muy cercana. Y dejé de ver. Nubes. Dejé de ver señales en el cielo un tiempo y. Se me presentó el número 16. Y me llamó la atención porque ese número yo lo vi encima de mí esa ocasión. Y una ocasión le conté a un doctor. Que era mi amigo. Le conté oye yo he visto. Señales en el cielo. Y le dije que el número 16 se me ha presentado varias veces bueno que ya lo he visto antes. Y no me creyó y una ocasión estábamos jugando cigarros.
Y. Y de repente le digo mira ahí está el número 16 porque vi el número 16 y ahí lo vio él me creyó creyó mi historia que. El número 16 me ha seguido varias veces no. Lo vi bien formado el número 16 y se borró y entonces ya pasó el tiempo. Pasaron los años y volví a ver el 16 de nuevo. Y. En los tiempos del. Del eclipse del año pasado. Cuando hubo eclipse solar. Yo presentía que iba a ver señales en el cielo. Entonces me fui a San Pedro Mártir.
Y. Fui a un lugar donde hay unas nubes donde se pueden ver las nubes muy bien. En unas escaleras. Es un cerro que tiene un montón de escaleras y desde ahí se ve. Se ve parte de la ciudad muy bien se ve el estadio Estéca. Y entonces este. Desde ahí yo me senté y. Esperé un rato. Si. Y vi un gato. Bien formado no. Un gato así como despertando estirándose. Así como despertando estirándose y con un gatito así como bebé no. O sea.
No era un gato adulto lo que yo vi no. La nube muy grande y bien formada se borró no duró mucho tiempo pero se borró. Y. E. Eso fue los tiempos del eclipse no cuando yo fui varias veces hasta el día del eclipse. Días antes yo vi. Ahí en San Pedro. La forma de un pollo. Si ha costado volando no sabían formado no. También vi un este con las nubes no. Vi un gallo. Yo iba saliendo del pueblo de San Pedro mártir me dirigía a San Fernando para seguir viendo nubes. En esos días. Antes del eclipse.
Y un gallo bien formado. Y. En San Fernando yo vi en San Fernando la zona de hospitales. Este. Vi la forma de un alien bebé. Y un josquín un perro josquín. Un perro josquín y este. Bien el alien bebé apuntando hacia el josquín o sea era un bebé no era un bebé era un niño era un niño un alien niño y bien formado no. Y ahora que recuerdo este. También vi un pollito hace muchos años atrás pero este bien formado no le intenté tomar fotos y se borró. Pero este.
Este. Pues volviendo al tema de cuando fue los tiempos del eclipse. Yo. Andaba por San Pedro mártir. Y caminando. Viendo las nubes. Porque ya había visto algunos algunas figuras y entonces este. El día del eclipse y ese gato formado y. Vi. Después del eclipse. Después. Yo seguía viendo las nubes y. Vi el número 43 formado. Y de repente vi así como una persona no. Vi el número 43. Y al lado vi una persona. Como transformándose en un robot no así como. Que de repente se transformó en un robot.
Como una armadura. Y entonces este. Y caminando mirando las nubes y. Mire un caballo. Mira que iba un caballo galopando. Bien formado iba corriendo en las nubes. Todo blanco. Y se asomó se asomó hacia donde yo estaba y. Y este. O sea lo vi así como con vida no se había una nube formado en caballo. Con vida corriendo entre las nubes. Se asomó se asomó y me miró. Se asomó hacia abajo agachó su cabeza para mirarme así.
Desde allá arriba no y. Nunca olvidar ese momento porque sé que vi un caballo corriendo. En forma de nube. Que se asomó y. Me miró. Agachó su cabeza. Y este jamás olvidar eso porque si que sé que si fue real lo vi. Después del eclipse. Y desde ahí no he visto algo algo parecido no. O sea desde ahí no he visto más señales en el cielo pero. He visto un montón de señales antes. No se me ha parecido más ya tiene como un año. Desde el eclipse. Desde los tiempos del eclipse que pasó.
Y. Eso fue hace casi un año y más de un año creo. Y si como un año tiene pero. Sé que vi eso no que vi un caballo corriendo. En forma de nube. Todo de blanco. Se asomó esto fue lo último que vi y fue lo que más me asombró he visto un montón de señales. Pero eso fue lo que más me asombró no. Eso es amigo. Y. Eso es todo lo que quería contar y muchas gracias. Lo escucho todos los días en el podcast. Y este. A veces en vivo y me gusta mucho su programa. Gracias gracias por.
Hacer mi día más ligero porque los escucho y me entretengo mucho. Gracias amigo. Muchas gracias. Al contrario. Pues si no cabe duda que. Esto que nos platicas pues. Yo lo podría. Relacionar con la pareidolia. Esas formas que nuestro cerebro interpreta. Y de algún modo. Nos van dictando formas nos van dictando caras gestos cosas. Increíbles. Claro. Y para aquellos que creen en lo paranormal y que por eso estamos cada noche aquí reunidos. En el tema de la combustión espontánea.
Podría estar relacionada con energías desconocidas es decir. Fuerzas. Sobrenaturales o incluso. Con la capacidad del cuerpo humano para liberar energías internas de manera incontrolable. Se ha especulado. Que algunos casos pueden estar vinculados a estados alterados de conciencia. Emociones extremas o incluso. Ataques de entidades desconocidas. Hola qué tal soy Víctor del centro histórico. Saludos amigo. Y quisiera contar la historia de la calle de Mesones. Que antes se llamaba la joya.
Pues cuenta la historia que antes había un virrey. Creo que ya pasó esta historia nos enviaron. Cierto amigo. Cierto. Ya tuvimos el privilegio de escuchar tu historia de la calle de la joya. Sí sí. Cómo olvidarlo. No sé por qué. A veces pasan los relatos y los vuelven a enviar. Y lo que pasa es que a veces ustedes no lo escuchan. Pero sí pasó. Entonces muchas gracias. Bueno vámonos también con. La presencia de todos los amigos que están aquí. Listos y dispuestos a escuchando gracias.
Les agradecemos su presencia su participación. Y sus relatos aquí miren nos están diciendo ingrid. Cómo le hago para contar un relato es bien fácil. Solamente tienes que mandar un mensaje. Al miedo fón este atiende. Las 24 horas del día manda el mensaje quiero contar un relato. Así nosotros sabemos que deseas que te marquemos. Y si quieres mandar el audio. Lo puedes hacer y ya poco a poco vamos intercalando la información que tú nos mandas.
Con los relatos y en cuestión de la combustión espontánea. Se tratará de una reacción biológica desconocida. O bien de un suceso paranormal tú qué opinas. Te estamos esperando. Y te agradecemos tu participación esta noche por supuesto. Agradecemos tu presencia tu participación. Mañana tenemos nuevamente una cita. Te vamos a estar esperando que descanses. Que tengas excelente noche que Dios te bendiga. Soy Gina Áviles. Hasta luego Gina yo también me despido.
Soy Nacho Muñoz. Agradecido con Dios y con ustedes. Porque juntos tuvimos buenas historias. Que tengas una estupenda noche. Y como decimos aquí. ¡Cabot! El programa se termina. Pero la investigación continúa. Aquí en La Mano Peluda. Esta fue una producción de Grupo Formula.
