La Mano Peluda | Martes 03 de Junio de 2025 - podcast episode cover

La Mano Peluda | Martes 03 de Junio de 2025

Jun 04, 20251 hr 32 min
--:--
--:--
Download Metacast podcast app
Listen to this episode in Metacast mobile app
Don't just listen to podcasts. Learn from them with transcripts, summaries, and chapters for every episode. Skim, search, and bookmark insights. Learn more

Episode description

#LaManoPeluda #AbriendoLaConversación

Grupo Fórmula #AbriendoLaConversación #LaManoPeluda ¡Suscríbete a nuestro canal de YouTube! http://goo.gl/NAKFkj Podcast: https://goo.gl/PbwGxT Mantente informado minuto a minuto en nuestras redes sociales: Facebook-----http://goo.gl/5UHZOQ Twitter----------http://goo.gl/nEXxVF Canal sugerido http://goo.gl/hst33f Sigue nuestra transmisión en vivo: http://goo.gl/2VZDqJ Descarga nuestra App: iOS: http://goo.gl/tLZe3S Android: http://goo.gl/oXFwHj.

¿Quieres anunciarte en este y muchos otros podcast?

Escríbenos a este email: ventas@rss.com

Transcript

Grupo Fórmula, en tu plataforma de podcast preferida. Advertencia, las opiniones de los participantes y colaboradores no corresponden necesariamente con las del programa o la empresa. Si este programa es escuchado por menores de edad, se recomienda que lo hagan en compañía de un adulto. Porque nosotros hemos estado ahí. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. Porque conocemos de raíz a los especialistas. El demonio es una figura que ha aparecido en todas las culturas.

Y no es una figura cristiana. Documentaremos todas esas experiencias que no tienen lógica alguna con Georgina Avilés e Ignacio Muñoz. Llegó la hora de poner las evidencias sobre la mesa. Fantasmas. Voces. Apariciones. Psicofonías. Mitos y leyendas que rodean al mundo sobrenatural quedarán al descubierto aquí en La Mano Peluda. Desde la Ciudad de México, para todo el mundo, esta emisión de lo insólito y de lo que no tiene explicación lógica, Pero que a ti y a nosotros nos apasiona.

Soy Gina Avilés y qué gusto que estés esta noche con nosotros. Hola, ¿qué tal? ¿Cómo están? Bienvenidos a esta transmisión donde vamos a platicar de lo increíble y, por supuesto, también de lo sobrenatural. Porque de lo que es natural en todos lados se habla. Y veo al perro ya enfrente de mi puerta. Estaba enfrente de mi puerta y oía yo al bebé. Entonces agarro y cierro la puerta. Y ya me iba yo para mi recámara cuando oigo que abren la puerta y entra mi esposo corriendo. Me dice,

¿qué crees que era lo que? Dice, acabo de ver al diablo. Me digo, ¿en dónde? Los llevaba para el cerro, porque hay un cerrito ahí en Zitácuaro, Michoacán. Sí. Y dice que luego el siguiente... ...y el perro atrás de ellos. Corriente. Tenemos que ir. La mano peluda. Se siente estar en boca de todos. Vale más pelear con gente de bien, que triunfar con gente de mal. Sabiduría en las redes. Porque sabemos que no siempre la solución

es fácil. La mano peluda. Continuamos, estamos escuchando el relato de Magdalena, escuchaba a un bebé llorar, pero este sonido simplemente era para llamar la atención, pero quien realmente estaba ahí era una entidad maligna, esta apariencia de perro, que dices Magdalena que se los llevaba al monte, la intención era esa. Yo me había, apenas estaba yo, me había llevado mi esposo allí, porque él allí vivía en Zitácuaro. Y ya me habían platicado de eso, pero que ella tenía

mucho tiempo, que no pasaba nada. Y cuando yo lo oí, porque pues le digo que mi esposo ya había ido anoche y no llegaba. Y me decía mi suro, no te asustes, mejor acuéstate ya. Pero yo estaba con la tentación de que no venía. Cuando empecé a oír un bebé, me asomaba, pero no veía yo nada. Veía yo al perro en la esquina, pero al revés, no veía. Total, que le digo que la última vez que me asomé, allí estaba el perro en la esquina. Y yo me metí. Ya me iba yo para mi recámara.

Cuando entra mi marido corriendo y azota la puerta, dice, ¿qué crees, hija? Dice, ahorita un perro, dice, oímos que lloraba él y su amigo. Dice, oímos que lloraba un bebé. Dice, hasta me dijo su amigo. Dice, oye, no, han sido unas chingas que vinieron a tirar a un bebé. Y dicen que ellos caminaban para el cerro. Pero no te habían dado cuenta que el perro iba delante de ellos. Y oían el chillido, pero según ellos era en la esquina. Llegaban a la esquina y buscaban y no veían nada.

Y se veía que el perro seguía y luego volvían a oír el llanto. Y hasta que ya los llevaban ya cerca del cerro, estos se dan cuenta que era el perro el que lloraba. Y que lo agarran a piedras y que se vienen corriendo. Sí, y luego dice que voltearon y venía el perro corriendo atrás de ellos. Ya como el amigo de él vivía enfrente. de la casa, dice que los dos dijeron, uno, dos, tres, y paz, que se meten cada uno y aventaron la puerta. Y ya después no querían salir, ¿eh?

Pues no, ya no, me dijo, no salgas, vieja. Y no, ya no salí y ya no chilló el perro. Vaya, qué experiencia, que ya era conocida por esta zona, ¿no? Que se aparecía ese neumónimo. Sí, antes, pero cuando yo llegué a vivir allí, yo nunca oí. Pero le digo, esa vez mi esposo no llegaba y yo, pues ha de haber sido como a la una de la mañana. Claro, ya estabas preocupada. Y me dice mi suegro, vete a dormir porque José Luis a lo mejor llega más tarde. Y pues yo estaba,

también me daba miedo estar en mi cuarto. Y agarré y vi que mi suegro se durmió y que me salgo a la puerta. Y no veía yo nada, pero estaba un perro en la esquina. Y me metía y empezaba a llorar como bebé. Imagina que se ha salido. Pero no veía yo nada más que al perro. Ya la última que salgo ya estaba en la puerta el perro. Y sí, me dio miedo y que le abriendo la puerta y ya me metí. Y cuando iba a meter a la recámara entra mi esposo corriendo. Vaya experiencia.

Que nunca la van a olvidar, ¿verdad, Magdalena? Ni tu esposo, ni tú, ni el vecino. Pues sí, más vale. Oye, te agradecemos muchísimo que nos hayas compartido esta experiencia. Que además sabemos que en familia escuchan el programa porque Fanny ayer, tu nieta, contó un relato y ahora tú. Sí, mi nieta tiene otra, su hija de mi nieta. Ahí está mi bisnieta. Ah, dale. También la espantaron, pero no te sé. Mira toda la familia escuchando la mano peluda. Hola. ¿Bueno? Hola, buenas noches.

¿Cómo te llamas? Allison. ¿Cuántos años tienes, Alison? 12. Ah, estás pequeñita y también has vivido situaciones sobrenaturales. Sí, una vez. A ver, platícanos. Una vez yo había hecho un cuarto secreto en mi cuarto, en un clóset, y estaba jugando a escondidas con una amiga. Sí. Y bueno, yo estaba buscando, ¿no? Y me asomé a mi clóset porque supuse que estaban ahí, ¿no? Y me asomé y vi como una niña como sentada, ¿no? Sí. Yo supuse que era mi amiga. Ajá. Entonces

dije, un, dos, tres, por Cami. Bueno, que se llamaba Cami, mi amiga. Sí. Y salió corriendo de mi baño. Y tú dijiste, ¿cómo del baño? Si yo te vi en el clóset. Ajá. Y cuando me asomé a mi clóset, ya no había nada. Guay, ya fue una niña fantasma. Sí, yo... Bueno, no sé qué sea, pero... Ajá, mi abuelita... echó agua bendita ahí, pues ya no volvía a ver nada, pero sí se escuchaban ruidos. Vaya espanto que te llevaste.

Solamente esa ocasión la viste. Ajá. Con esa fue suficiente para espantarte, pero qué bueno que tu abuelita recurrió al agua bendita y ya no sucedió nada más. Sí. Muy bien, pues te agradecemos que estén juntas y estén escuchando el programa. Sí. Te mandamos un abrazo. Saludos. Igualmente. Hasta luego. Mira, nos escuchan en familia, por supuesto. Nieta, bisnieta, abuelita. Muy bien. Qué barbaridad. Muy bien, eso es genial. Saludamos a Claudia Valencia, que nos está escuchando.

De igual manera a Isabel García. Dice, lo curioso es que en Chiapas, Unión Juárez, un cerro se llama Chiquihuite. Y también hubo un derrumbe el mismo día, no sé si lo recuerdan. Es decir, cuando hubo aquel derrumbe en el Cerro del Chiquihuite, al parecer también allá en Chiapas. Mira qué extraña coincidencia, ¿verdad? Sí, y vámonos con más relatos. Así es, parece que tenemos a alguien en la línea. Vamos a ver de quién se trata. Buenas noches. Excelente, mi amigo Eduardo,

bienvenido. ¿Y qué nos quieres platicar esta noche? Bueno, pues tengo bastantes relatos propios que me han sucedido. Actualmente tengo 29 años y en la casa donde yo vivía, que era, bueno, es de mis abuelos, pues siempre estuvo muy cargada toda la casa con actividades pues anormales, paranormales y este... Como digas. Pues bueno, sí, y este, fueron... En algún punto ya, cuando estábamos hartos, porque fue demasiado fuerte toda la actividad, llegamos a recorrer a... ¿Cómo

nos dijeron que se llamaban? Como tipos videntes, pero que nos ayudaban, que eran algo así como protectores o ángeles de la luz media. Así nos dijeron que se llamaban. Ok. A ver, entonces, pero párate ahí, amigo. Ya para que hubiesen estado hartos, así como lo manifiestas, pues, ¿qué cosas pasaban ahí? En pequeñez es como aventar las cosas, mover las cosas y las subidas de muerto. Inclusive como que se escuchaban en el patio que los trastes como que los movían, como que

los dejaban caer y así. Uno se levantaba a ver en la noche de madrugada y pues no había nada. Y ya inclusive al final a una de mis tías estaba tomando fotos en un espejo. Y casualmente en unas fotografías que ella se tomó con un teléfono, no salía ella, salía como un ente, digamoslo como un espectro. Y esa fue, yo creo que la gota que derramó el vaso. Ah, ok. Sí, ya me imagino. Yo estoy a lo largo de muchos años, ¿no? Que estuvieron viviendo todas esas experiencias.

Sí, pues fueron... Pero como no habían pasado a tal grado, nunca habíamos hecho caso. Lo que vas a platicar. Ah, no, eso es de otra. Eso lo voy a dejar para otro. Ah, ok. Para otra llamada. Ok, ok. Ajá. Muy bien. Este, sí, bueno, este, hace como unos 13, 15 años yo creo. Ajá. Este, pues yo ya dormía en un cuarto aparte. Ya tenía yo mi cama, mi ropero, una tele chiquitita que me acuerdo que era de antena. Sí. Nadie es tan feliz ni tan infeliz como cree. Sabiduría en

las redes. Porque tenemos mucho que decir. La mano peluda. Continuando y hablando de este cuadro maldito, así llamado, y sus réplicas, se dice que los bomberos, cuando sabían que en esa casa, estaba uno de estos cuadros o réplicas, se negaban a entrar. Y existen múltiples versiones de ese cuadro en específico con diferentes niños llorando, pero con la misma maldición. Vámonos con Roberto, quien ya quiere contar aquí un relato. ¿Qué me pasó? Y en mi domicilio íbamos a salir de vacaciones.

Entonces mi ventana que da la calle estaba muy expuesta para que se metiera algún ladrón o algo. Entonces mandé a traer un herrero para que pusiera una protección. La cual él vino, comenzó a hacerlo,

pero él estaba trabajando desde la calle. No tenía acceso a... a mi domicilio adentro entonces nada más me pidió que le conectara una extensión para que pudiera conectar su taladro sus herramientas lo cual hice lo propio y me fui me fui adelante en otro domicilio donde tengo mi taller entonces yo me fui a trabajar dejé al herrero trabajando más o menos como 40 minutos después me mandó una persona a decirme que se me había desconectado la extensión. Le dije, por favor, retriba y la

volví a conectar. Entonces fui, me tardé como 10 minutos en ir, fui y entré y la conexión estaba conectada. A lo cual le digo al herrero que estaba conectada y me dice, sí, ya vino un niño y la conectó. Le digo, ¿cuál niño? Dice, es un niño. Dice, yo me asomé. Como no venía, dice, me asomé. Abrí la cortina y en eso venía un niño desde atrás. Y le dije que me conectara a la extensión. Llegó, la conectó y se volvió a regresar hacia la parte de atrás. Le digo, no, pues no hay nadie.

No tengo ningún niño en primera. Y la casa pues estaba sola. No estaba ni mi esposa, ni mi hija, no había nadie. Sí. Entonces él me dice, viene un niño, me asomé, me dije que la conectara y la conectó. Entonces obviamente fue un fantasma o alguien, porque no hay nadie ahí. A lo cual yo me quedé entregado, porque efectivamente no había nadie. Y él me lo asegura. Entonces sí le creo, porque no tenía por qué mentirme. Sí. Qué extraño, ¿no? Un niño. Oye, ¿y después no

le preguntaste a ver cuáles eran las... Me dice, a ver cómo quedó, le digo, ah, pues quedó bien, le digo, oye, ¿qué pasa con la extensión? Ah, bueno, yo le dije, la quise conectar y él me dijo que había sido el niño. Pues ya lo dejé trabajar, volví a regresar y le digo, oye, ¿qué onda? ¿Me estás cotorreando? Digo, ¿el niño? Dice, no. No, dice, o sea, el niño llegó y la comestó. Entonces, sí, es este, sí, pues era un fantasma. Porque no hay nadie en mi casa.

Oye, ¿no se espantó? No, no. Bueno, yo cuando le dije, sí se quedó sorprendido. Porque dice, entonces, lo que vi fue un fantasma. Le digo, pues sí, o sea, no hay ninguna otra explicación. Vaya. No la hay. Ella tiene como unos 10 años de eso. Pero ya había un antecedente de tu hija que había visto algo parecido. Sí, ya me había comentado mi hija, también mi esposa, recuerdo también que en algún momento me contó algo al respecto, pero no lo vieron, pues toda esa claridad,

¿no? Yo en algún momento llegué a ver de reojo, circulando igual en el interior de mi casa, hacia el patio, y de reojo vi una pequeña sombra. Y bajó las escaleras, quedó en el patio y se fue hacia el fondo. Pero no lo alcancé a ver claramente. ¿No sabes si en ese predio falleció algún pequeño? No, no. De hecho, ese predio tiene ya la población de pelea de mi papá. Vamos, yo tengo muchísimos años con ese predio. Y pues no. No, no. Que tengamos antecedentes que haya fallecido un niño, no.

Ok. Bueno. Pero después, esto sucedió hace 10 años. ¿Después de ese momento han tenido otra aparición? No, no. Bueno, yo en esa casa viví ahí como 15 años. Como 15 años viví y ya me cambié a otra casa en frente, que también es de mi papá. Entonces, de hecho, ahorita ya se renta ahí. Se renta y pues no comentan nada. Los inquilinos que viven ahí no comentan ninguna anécdota de algo así. Yo lo que vi, bueno, cambiando de lo que sucedió en esa ocasión, vi una sombra, pero

esa sí la vi súper clara. Estaba yo en la calle. Estaba en la calle en un automóvil con dos amigos y estábamos más o menos aproximadamente como a unos 60 metros de donde vimos la sombra. Entonces estábamos ahí en el coche como a las 3 de la mañana dialogando, platicando y en un momento en la banqueta, sobre la banqueta vimos una sombra que estaba flotando. Pero no era una sombra de una persona. Tenía más o menos como un metro

de ancho por cuatro de largo. En lo cual estábamos viendo así todos hacia el frente y de repente de la nada salió esa sombra. Así como, no sé, de algún agujero, un hoyo negro, un huevo de gusano, no sé, salió. ¿Era como bulto o tenía figura humana? No, no era... No, así literal tenía un metro de ancho por cuatro de largo. O sea, no tenía una figura humana, nada. Muy alto. Sale de la nada, así como humo, humo negro. Sale de la nada y empieza como a zigzaguear,

a hacer movimientos en zigzag. Avanza más o menos como 10 metros y se vuelve a desaparecer. O sea, no se mete en ninguna casa, ni nada. Se vuelve a desaparecer así, como que entra en algún portal. Un vórtice, tal vez. Un vórtice, sí, algo así. Esa sí fue muy clara y los tres la vimos. O sea, los tres, los tres la vimos. O sea, no fue así que yo nada más la vi. No, los tres la vimos y nos quedamos así, este, reflejos, ¿no? O sea, algo inexplicable. Claro, Roberto fue algo muy

extraño. Pero sí fue impresionante. Y eso sí es... Bueno, desde ahí que yo vi eso, pues yo soy casi 99 % escéptico. Mira. Ese tipo de cosas. O sea, sí creo que existen, pero cuando llegan a suceder, yo siempre le busco una explicación primero. Una explicación lógica, ¿no? O sea, busco qué pudo haber sido. Pero no, eso fue algo totalmente... Inexplicable. Inexplicable. Sí, entonces desde ahí mi perspectiva hacia ese tipo de situaciones pues cambió, ¿no? Claro. Cambió,

ya tengo más apertura a eso. Así es. Son mis narraciones que van a suceder más o menos, pero esas son las más, las más, los que creo que sí son. Son reales, ¿no? Impresionantes, claro. Muchas gracias, amigo. Roberto, nosotros agradecemos que lo hayas compartido y te vamos a invitar que si en otra ocasión tienes más que contar, pues aquí te vamos a estar esperando. Sí, claro. Sí, muy agradecido de la llamada. Y ahora los escuchamos. Que estés muy bien. Saludos a toda

tu familia. Gracias. Hasta luego, mi amigo. Vámonos a una pausa y regresamos. El Miedofón. 55, 21, 93, 59, 26. Conocemos la leyenda y la hacemos realidad. La mano peluda. ¿Quieres iniciar, hacer crecer o monetizar tu podcast? Saber todos los secretos de todos. ¿Dónde y cuándo quieres? ¿Vas a cambiar la vida? RSS .com Almacenamiento, distribución y programación de tus episodios en un solo lugar. Hosteado y distribuido por RSS .com RSS .com Hacer podcast de manera fácil. La historia es

un profeta que mira hacia atrás. Sabiduría en las redes. Porque conocemos de raíz a los especialistas. La mano peluda. Regresamos. Relatos, experiencias. ¿Tú te atreverías a colgar un cuadro en tu casa que ya tienes el antecedente que puede traer desgracia en tu casa? ¿Lo harías? Bueno, pues danos ese comentario y te vamos a estar esperando. Así es, a mis amigos. Saludos a Alex Caiceros. Saludos a Carlos Alberto Fernández, que está también con nosotros desde Lima, Perú. Bien,

amigo, en esta mano peluda internacional. Y muchísimas gracias, ¿sabe? Gracias a ti y a todos los amigos que nos están escuchando. Y, por supuesto, vamos a continuar con más historias. Hola, buenas noches. ¿Cómo te llamas? Jorge, bienvenido. ¿Desde dónde nos escuchas? Estamos aquí en el Senado de Baja California, en la Villa Feliciente del Pacífico. ¡Oh, qué bello lugar! Y saludos a todos los amigos de por allá. ¿Qué nos quieres platicar, Jorge? Pues mire, le quiero platicar acerca a lo largo

de mi vida que he tenido unas experiencias. Son unos relatos y voy a ser un poco breve porque son como cuatro más o menos. Desde que era yo... años más o menos, me he sentido protegido, me he sentido como que un ángel en la guarda. Y les voy a platicar desde el principio, cuando yo tenía esa edad de 12 años, más o menos, aconteció de que cuando... Prácticamente a esa edad yo andaba solo, ¿verdad? Y de repente se acercan unas personas en una pane y me dicen, hey, acércate,

te vamos a dar un dulce. Pero por instinto, a mi corta edad, yo tengo presentimientos. Tengo presentimientos de que digo, no, eso no está nada bien, ¿verdad? Porque piensa uno... Por ejemplo, el PSG... Tres compañeros en la noche como a las doce, no, once y media, doce por ahí. Así de repente, pum, y quedo acostado exactamente al fino de la banqueta. Mi nuca no pegó en el pavimento, quedó exactamente donde empieza la nuca. Y si me hubiera golpeado, ahí me hubiera

quedado muerto ahí totalmente. ¿De veras? ¿No pasó así? ¿No pasó así? Oye, pues entonces, Jorge, muchas experiencias que te sientes bendecido. Claro. Sí, o sea, se me hace algo, pues no digo que extraño, pero sí me pongo a pensar y yo digo que hay un ángel de mi guarda y estoy muy agradecido con Padre Dios por eso, porque si se dan cuenta, son perdidos de muerte. Sí, es correcto. Pues eso es todo lo que les quería comentar y les agradezco mucho que me hayan escuchado y esto

ha pasado a lo largo de mi vida. Tengo 49 años. Los últimos regresos que les menciono acontecieron como del 2015 a la fecha. El último que fue es el de cuando cruzamos mis tres amigos de la avenida y que se nos aparejo un furano y que nos quería hacer algo. Eso fue como en el 2018 más o menos.

Eso es. Bueno, pues ahí poco a poco, ¿no? Y tienes muy claro que a partir de los 12 años es cuando sientes esta protección divina, este ángel que sientes que está contigo y que te ha cuidado y salvado, que te ocurra algo mucho más grave, ¿no? Del simple hecho de caerte y no, te sacaron, sentiste cómo te sacaron de esta coladera. Y yo creo que también este tipo de relatos son muy interesantes porque no tienen una explicación lógica. Pero los hemos vivido, los hemos sentido

y se queda aquí el testimonio, Jorge. Sí, pues así es. Lo compartí porque es algo que me ha pasado y pues me queda en la mente grabado. O sea, yo soy de la fe católica, les confieso. Tengo mucha fe en Padre Dios, pero le agradezco muchísimo. momento, no sé, ¿verdad? No sé cómo explicarlo, pero a mí me ha pasado y compartir.

Mira, Jorge, yo te voy a decir algo. Hay una parte en la Biblia, la verdad es que ahorita no recuerdo específicamente el versículo, pero me parece que le dicen al profeta Elías, le dicen, es obvio que Dios está contigo y en este caso aplica también para ti, amigo. Esa palabra es obvio que Dios está contigo. Yo creo que te debe hacer sentir como una persona privilegiada, amigo. Sí, gracias a Dios siempre lo llevo en mi corazón.

Así es, muy bien. Y pues la verdad es que a veces me da muchas ganas y me da mucho sentimiento llorar. Y porque no, los hombres también tenemos derecho a llorar por las penitencias que tenemos, ¿verdad? Sí, desde luego. Somos humanos. Eso es correcto, sí. Así es. Eso es todo lo que les quería compartir. Muchas gracias y está muy bueno su programa. No me lo pierdo, lo escucho todos los días. Gracias, amigo. Pues muy amable y muchas

gracias. Y te mandamos un fuerte saludo y espero que no sea la última vez que charlamos, ¿no? No, claro que no. Ahí estaremos. Muchas gracias. Hecho, amigo. Saludos. Bueno, vamos a escuchar más relatos y también de esta pintura, de este cuadro maldito, una teoría señala que el pequeño que está ahí, en esa imagen, era un huérfano llamado Don Bonilo, a quien apodaban Diablo debido a los accidentes que ocurrían a su alrededor.

Se dice que falleció quemado en un incendio a los pocos años de haber sido retratado, como si la maldición hubiera comenzado con él. ¿Cómo la ves? Queremos tu opinión, tus relatos y nada más danos un par de minutos porque vamos a una pausa y el miedofón sigue trabajando. 55, 21, 93, 59, 26. Las historias tienen muchas formas de contarse, pero solo una de comprobarse. Aquí en La Mano Peluda. La experiencia es una buena escuela, pero la matrícula es muy cara. Sabiduría

en las redes. Porque distinguimos al mundo sobrenatural. La mano peluda. De México para el mundo. Vivencias de experiencias que tú nos estás compartiendo. Y ya tenemos a alguien en la línea. Vamos a ver de quién se trata. Buenas noches. Sí, buenas noches. Hola, ¿cómo está? Me llamo Juan Mario. Soy de Monterrey, Nuevo León, México. Perfecto, amigo. Juan Mario, ¿verdad? Sí. No, estamos teniendo mucho... No, se está cortando demasiado, mi querido

amigo. No sé si te puedes ubicar en un lugar donde fluya mejor la señal o si quieres que te regresemos nuevamente la llamada. Por otra línea. Por otra línea, sí. Déjame, me muevo, déjame, me muevo rápido para... Ok. Para... Perfecto. Con mucho gusto, aquí te esperamos, no te preocupes, no te preocupes. Y hasta Monterrey, Nuevo León, ¿verdad? Es donde nos escuchan. Sí, así es. Excelente. Sí, así es. Perfecto. A ver si aquí me escuchas

ya mejor. Sí, creo que sí, mejoró bastante. Quiero contarles una historia que me pasó por ahí del año de 1997. Sí. Yo tenía en ese entonces 18 años y fue precisamente en esos fechas yo acostumbraba a ir con mi familia, con mi abuelita, mi mamá, mi papá. Y terminábamos y ya no sabíamos. Nos íbamos a la casa. Un amigo me comenta que nos íbamos a juntar en la casa de una amiga que vivía en otra colonia. La casa de mi amiga y estuve

como hasta las tres y media. A las tres y media ya me regresé yo a mi casa, pero para yo llegar a mi casa había tenía que atravesar. Bueno, para ir a la casa de ella y para regresar a mi casa tenía que atravesar un monte. Como 15 o 20 cuadras, pues atravesaba un monte que es como de unos 500 metros, que dividía las dos colonias. Ok. Tenía la hierba crecida en el monte y en medio del monte había como unos árboles, unos como

tipo pesquites algo grandes. Y pues ya yo como siempre, ahí hay unas... torres de alta tensión y ahí siempre se juntaba mucha gente que se iba a drogar o a asaltar ahí. Y pues yo pasaba y tenía un tubo que era con el que pasaba el monte y ahí lo dejaba y de regreso lo volvía a agarrar. Y ese día cuando venía yo para mi casa, el tubo

iba caminando por ahí. En ese entonces estaban de moda los Disman y yo tenía unos, pero siempre que pasaba me los quitaba para que no me se me querían asaltar o algo total de que cuando vengo por donde digo que estaban esos árboles paso y escucho que me chistan así como que me hablaban y yo escuché y volteo pero no veo a nadie y dije no, pues a lo mejor pues ya seguí caminando Ese día la luna estaba clara, como quiera, pues había ruido, pues había mucha gente porque era el año

nuevo. Bueno, ya seguí caminando, di unos cuatro pasos más y luego vuelvo a escuchar que me volvieron a chistar, pero ahora esta vez me dicen, hey, pues ya volteo yo y empiezo a decir, oye, ¿qué quieres? Pues sal o asómate para verte o algo, pero no veía a nadie. Dije, no, pues... Quién sabe, seguí caminando y vuelvo a escuchar que me vuelven a chistar. Y en eso que volteo, veo arriba de uno de los árboles, veo que está algo parado, algo muy grande. Brinca y cuando cae

al piso, pues él se levanta. Y era algo, yo digo, yo no soy muy chaparrito, o sea, yo mido un 80. Y pues cuando veo esto, pues yo creo que me acumulo.

220, 230, o sea, era algo muy grande, pero una figura oscura, y nomás se le brillaban mucho los ojos, o sea, tener los ojos así bien rojos, pues yo me quedé así como, primero como impactado, y luego camina hacia donde estoy yo, y brinca, y viene volando, y ya cuando pasa por arriba de mí, se empieza a carcajear, y en ese momento fue como que reaccioné yo, y pues ya me fui corriendo a mi casa. Corrí como unas cinco cuadras, llegué

a la casa y empecé a tocar ahí. Salió mi mamá, ya me abrió y pues ya vio que andaba todo asustado y ya me empezó a regañar, que porque pues era por la hora en la que andaba en la calle, ¿verdad? Sí. Y pues total de que ya después otros amigos venían de una discoteca que estaba por ahí también por la casa y ellos atravesaban otro monte y también a ellos los correteó. Anduve un buen

rato ahí correteando gente. ahí en la colonia, pero te digo, ese es mi relato, y la verdad, no sé si fue una bruja, no sé si fue el hombre de polilla, porque también pudiera ser, pero sí me dio mucho, me impactó mucho, yo no soy de que me dé miedo tanto esas cosas, en casa de mi mamá pasan muchas cosas también, pero igual esas otro día se las pudiera platicar. Ok. Esa vez sí me impactó y la verdad no supe qué era. Era una aguja hueva. Amigo, qué aterrador, eh.

Digo, como lo ibas platicando, me lo iba yo imaginando y qué aterrador, brother, porque volteas para atrás, no ves a nadie. Hasta como que te cae el 20, te volteas hacia arriba y ahí está quien te estaba hablando. Y era un espectro, un ser, un ente. No sabemos qué fue. Yo diría más bien que fue como una especie de demonio, amigo. Por la forma... Adelante. La verdad, digo, sí me asustó mucho. Digo, mi mamá es una persona muy

creyente de Dios y todo. Y sí me regañó esa de que no era hora de andar en la calle y todo. Y te digo, en ese entonces yo acababa de... cumplir los 18 años. Fíjate, ya no eras tampoco un niño, ya estabas grandecito. No, no, sí, no. Y de un 80, amigo, si hubiese sido una persona, por ejemplo, pues le sueltas un mandarriazo y sí lo siente. Ya 18 años, ya un 80 de estatura, mi amigo, ya duele bastante, ¿no? Sí, sí. Guau, amigo, me

dejas pensativo, porque dices todavía. que en ese tiempo fue una época en donde estuvieron espantando bastante ahí en la colonia, o sea

que fue conocido por todos. Sí, sí, de hecho te digo, a dos amigos también los correteó y hasta que llegaron a su casa, y esa vez enfrente a la casa de mi amigo había un árbol muy grande y ahí los estuvo esperando como una hora, una hora y media allá afuera, y ellos la veían y estaban todos asustados también, y hasta que amaneció que... Y ya se empezó a clarear con la luz. Ya fue cuando ya no la vieron. Pero sí, esa estuvo asustando a mucha gente. Y sí estuvo

un buen rato ahí asustando. Claro. Imagínate nada más, amigo. Vamos a suponer, ya tienes esta experiencia previa, ¿no? ¿Qué pasaría si te lo vuelves a encontrar? Al principio sí me impactaría, ¿verdad? Porque es algo que no ves todos los días o no te imaginas que lo vas a ver. Pero a lo mejor ahorita digo, pues no sé, intentaría no correr para ahora sí verlo bien y ver qué es realmente. A ver qué se trae, ¿no? Sí, sí, sí. Y pues bueno, ya hoy uno también creen Dios,

¿verdad? Y sabe que... pues Dios es, la verdad, pues es más fuerte que cualquier otra gente o demonio o lo que sea. O sea, ellos se tienen que someter a los pies de Dios, ¿verdad? Así es. Vaya, amigo, pues qué interesante relato nos acabas de platicar. Y pues ya nada más me quedo yo con la reflexión de... O sea, te chisteaba burlándose de ti, o sea, te estaba cocoreando, como dirían los abuelos, ¿no? Te estaba cocoreando, a ver qué... Sí. Qué bárbaro, o sea, divirtió

contigo, ¿eh? Sí, sí. Guau. Sí, no, y te digo, se aventó, como dicen en las películas, el salto del superhéroe que cae como que de rodillas y luego cuando se va levantando, pues voy viendo que era algo, o sea, te digo, algo muy, muy grande, o sea, no era algo así como, pues sí, ¿verdad?, del tamaño menor, no, era... como dos metros veinte, dos metros treinta, y nomás se le veían los ojos bien rojos así, y ahí fue donde te quedas

tú como que, ¿qué hago? Y ya cuando viene hacia mí volando es cuando ya pasa y se empieza a burlar y es cuando ya reaccioné que, pues patitos, ¿para qué las quiero ahora así, verdad? Correcto. Y hasta que llegué a mi casa, o sea. Muy bien. Perfecto, mi querido Juan, Juan Mario, ¿verdad? Sí, sí, así es. Muchísimas gracias, brother. Qué bueno que pudimos charlar esta noche y espero que no sea la última vez. Sí, no, no, no, te digo, tengo otros relatos ahí que me han pasado

igual y otro día. Órale pues, brother, muchísimas gracias. Que tengas bonita noche. Gracias igual, saludos, bendiciones para ustedes. Igualmente, mi amigo, muy amable, muchas gracias. Ay, es que yo me lo puedo imaginar, Gina. Tú no lo ves, pero él sí te está viendo y te chistea. Eh, no le voy a hacer caso. Y ¡hey! Te grita ¡hey! Dices, no, entonces ya no es broma, ya alguien me está hablando. Y volteas, cero, no ves a nadie. Levantas un poquito la mirada y ahí está arriba del árbol.

¿Qué onda con eso? Exacto. Bueno, y hablando de este cuadro, se calcula que más de 50 mil copias fueron vendidas en Reino Unido. El cuadro se vendía por catálogo y en tiendas de decoración, esto como parte de una colección de arte popular. Muchas personas compraron varias versiones para adornar su casa, sin imaginar que estaban llenando su hogar de receptores de tragedia. El artista negó todo en ese entonces, pero desapareció misteriosamente. Negó haber maldecido su obra, pero su vida personal

también fue un enigma. Algunos aseguran que desapareció de la escena pública tras los rumores y otros creen que su fallecimiento estuvo rodeado de hechos inexplicables. Lo cierto es que hasta el siglo XXI llegó la leyenda de estos cuadros malditos de los niños llorones. Y pues sí, a mí me pasó algo bien sorprendente para mí, que quedó como una anécdota para mí, para las personas

que cruzamos en ese momento. Bueno, desde el momento que yo empecé mi travesía para este país, la primera vez mi hermano me encargó con una persona que se fue de aquí para México y esa persona iba a volver a regresar. Pero la verdad, esta persona fue una persona abusiva que quiso sobrepasarse conmigo y como yo le puse un alto, no le permití que, pues, como dicen, no le hice el favor. Se molestó y pues como que me hizo

un lado y dije, está bien, no importa. Pero en el transcurso de este tiempo, la primera pasada que yo tuve fue un poco difícil. La verdad no me fue bien, caminé cuatro días a casi cinco días y regresé. Esta persona, la persona que nos pasó primero, de hecho uno de ellos se quiso también sobrepasar y que casi prácticamente me dejaron con él sola. Yo creo que Dios tiene unos

planes diferentes para uno. Pero más que nada ya cuando migración me agarró de nuevo, después de que caminé casi cinco días, migración me agarró. Pues me deportaron otra vez para México. En el transcurso del... cuando me subieron al autobús, conocí a una persona, ahora es una de mis mejores amigas, una amiga que en ese momento Dios me la puso en el camino por algo, ¿verdad? Y la persona no me conocía, yo tampoco nunca la había

visto. Ella es de... de la Ciudad de México, esta persona pues empezó a platicar que ella caminó solamente un día, ella la agarró a migración porque pues por culpa de otra persona que se quiso hacerla valiente, es la chistosa y pues llamó la atención de migración, pero pues no caminó mucho y pues ella me dijo que las personas con que pasaba eran seguras y yo tomé la decisión en ese momento para no regresar con las mismas personas con quien yo estaba, porque yo tenía

miedo. porque esta persona pues prácticamente me dijo que iba a ser yo su mujer cuando íbamos a pasar, así que yo no quise regresar con estas personas, así que me tomé la decisión de irme con ella y cambiar de coyote. Entonces fue cuando nosotros pasamos, yo me pasé al segundo coyote, después sí que a otra persona con esta muchacha, pues la confianza en Dios no la conocía, me arriesgué. Porque pues imagínense poner la confianza en alguien que no conoces y con otras personas que

tampoco conoces. Entonces en ese momento transcurrieron los días. Pasamos. Desde el momento que nosotros empezamos a cruzar, pues los narcotraficantes tienen sus días para pasar sus cosas y pues no pudimos el primer día, pero el segundo día sí pudimos y hicimos posible pasar. Fueron, o sea, puede ser casi prácticamente dos días nada más, pero el segundo día ya, pues ya nosotros ya estábamos ya cansadas. Entonces no quiero... extenderles todo, ¿verdad? Pero le voy a hacer casi un poco

más resumido. El segundo día, cuando nosotros ya casi estábamos por llegar, como dicen en la tarde, en la tarde, entonces éramos como tres mujeres y además los demás eran varones, eran como cinco o seis hombres, creo. Entonces los muchachos ya también iban cansados, pero esa tarde se puede decir que nos iban a recoger. Terminar de Apurarnos para llegar esa tarde y

nos recogieron. Entonces caminamos esa tarde, estábamos apurados, pero la apuración que llevábamos, porque rodeábamos camino, porque había lugares donde no se podía pasar, porque estaba migración ahí. Entonces cuando nosotros estuvimos ahí esperando, la persona que nos estaba diciendo que nos apuráramos, que nosotros más que nada. Tuviéramos cuidado

porque nos estaban vigilando. Y cuando nosotros íbamos a pasar como un peñasco, no recuerdo cómo se le llama, peñasco creo se le llama eso, entonces la muchacha, mi amiga, dice, tienes que apurar. Y entonces yo le dije que no podía, que me dolía el pie porque tenía lastimada la rodilla. Pero cuando ella caminó... Bueno, nos apuramos todos. Entonces, la amiga que iba conmigo me estaba diciendo que sí podíamos, pero nosotros caminamos y los varones no querían que nosotros nos siguiéramos

como torturando el camino y todo. Pero hubo un momento donde dijeron, vamos a seguir y seguimos caminando. Y hubo un momento donde empezamos a ver alrededor de nosotros muchas cabezas. O sea, muchas luces alrededor casi. Y era casi tarde noche. Entonces empezamos a ver lámparas y pues nos asustamos. Y ya dijo el coyote, dice, migración. Dice, ustedes deciden, los ocho estamos rodeados. Dice, están para acá, para allá, por todas partes nos rodearon. Y estas luces. Y entonces

le... La persona esta nos dijo que ya no nos quería seguir martirizando, que no quería seguir, que nos sigamos lastimando a las mujeres y que tomáramos una decisión. Y los muchachos dijeron que ellos iban a apoyarnos, que si nosotros nos quedábamos, ellos se quedaron. Y entonces ellos tomaron la decisión. Después de quedarse con nosotros, entonces nosotros, dice el coyote,

que nos sentáramos a esperar. En el momento que nos esperamos, nos sentamos para esperar, pues ya nos agarraron poca palabra porque ya estábamos rodeados. No recuerdo cuánto tiempo estuvimos sentados, en realidad no recuerdo, pero uno de los compañeros ya se le había hecho como fastidioso, ya era mucho tiempo, pues prácticamente nosotros nos teníamos cerca, no tan lejos. Entonces fue cuando ellos se acercaron, perdón, se pararon

y vieron y no había nada. No había absolutamente nada, no habían personas, no habían luces, no había nada. Pero algo antes de eso, estaba yo sentada y le dije, Señor, esta es la segunda vez que si me agarran, pues ya de modo, si es tu voluntad que yo vaya a ese país, házmelo saber ahora. Si no quieres que yo vaya, de una vez dímelo y me regreso a mi casa. No sé, en ese

momento encomendé todo al Señor, a Dios. Siempre fui dirigida a mis oraciones hacia el Señor y pues yo le pedía si era su voluntad de que yo pasara, pues que pasara y si no, pues no. Y pues en ese momento, como les digo, el muchacho se pararon y no vieron nada, nada, absolutamente nada, ni una sola luz, ni una sola persona. Entonces el coyote dijo, ¿qué dice el muchacho? Seguimos. ¿Qué hacemos? Y nos volteamos a ver nosotras y dijimos, no, seguimos. ¿Están seguras? Sí.

Y los muchachos dicen, sí, vámonos, dicen. Y pues ahí nos paramos todos y nos fuimos. Y fue un milagro del Señor. Yo lo miro así de esta manera, que fue Dios el que vivió en mi camino. Y pues fueron raras esas cosas, esas luces que no supimos nunca que fueron. Y sí nos quedamos con esa duda. Pero pues eso fue lo que me pasó a mí. Fue algo... decir qué fue porque no lo vi, la verdad. Yo solamente vi que estábamos rodeados de luces como si fueran muchas. Lo primero

que pensamos que fuera era migración. Bueno, amigos, este es mi pequeño relato. Espero que no me haya turbado tanto que estoy trabajando y que Dios me diga. Y pues saluditos. Pues, ¿qué serían esas luces, Gina? ¿Qué serían? ¿Una ayuda divina? Probablemente, ¿verdad? Hablando de este ritual... que existe para neutralizar la posible maldición de estos cuadros que hoy tenemos estado comentando, quienes aún poseen alguno de ellos, afirman que deben mantenerse lejos de fuentes

de fuego. Nunca debe mirarse por mucho tiempo y debe colocarse frente a un espejo o acompañado de un crucifijo bendecido. Esto para anular su poder. Eso es. Gina, nos tenemos que ir. Agradecemos tu presencia, tu participación, el que estés pendiente. de nuestras transmisiones y por supuesto que tenemos una cita nuevamente mañana. Que descanses, que tengas excelente noche, que Dios te bendiga. Soy Gina Aviles.

Transcript source: Provided by creator in RSS feed: download file
For the best experience, listen in Metacast app for iOS or Android