Busca tus programas favoritos en tu plataforma de podcast preferida Grupo Fórmula Advertencia Las opiniones de los participantes y colaboradores no corresponden necesariamente con las del programa o la empresa Si este programa es escuchado por menores de edad se recomienda que lo hagan en compañía de un adulto Porque nosotros hemos estado ahí. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. Porque conocemos de raíz a los especialistas.
El demonio es una figura que ha aparecido en todas las culturas y no es una figura cristiana. Documentaremos todas esas experiencias que no tienen lógica alguna con Georgina Avilés e Ignacio Muñoz. Llegó la hora de poner las evidencias sobre la mesa. Fantasmas. Voces. Apariciones. Psicofonías. Mitos y leyendas que rodean al mundo sobrenatural quedarán al descubierto aquí en La Mano Peluda. Desde la Ciudad de México, para
todo el mundo, esta emisión de lo insólito. Y de lo que no tiene explicación lógica, pero que a ti y a nosotros nos apasiona. Soy Ináviles y qué gusto que estés esta noche con nosotros. Ya estamos listos una vez más para iniciar un nuevo programa de La Mano Peluda. Yo soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes porque juntos tendremos esta gran oportunidad de platicar sobre temas. Impactantes. Queremos tu participación a través de las redes sociales y de la multilínea
55 -5279 -2291. La página radioformula .com .mx y en Spotify encuéntranos como La Mano Peluda Grupo Fórmula. Te invitamos a participar con nosotros haciendo uso de todas las vías de comunicación disponibles para ti. Por esa razón te voy a compartir también nuestro contacto de WhatsApp. 55... 21 93 59 26 55. 21 93 59 26. Ahí nos puedes mandar un mensaje de voz o un mensaje de texto. Saludamos a las estaciones en la República Mexicana que
se unen con nosotros. Ciudad Guzmán Jalisco, Ciudad Juárez, Chihuahua, Coatzacoalcos, Culiacán, Durango, Guadalajara, Guerrero, Hermosillo, La Paz, Baja California Sur, Los Reyes, Iguetamo, Michoacán, Mazatlán, Monterrey. Pozoarrica, Puebla, Tabasco, Tijuana, Torrón, Querétaro y en Estados Unidos, Georgia y Las Vegas, bienvenidos a esta noche espeluznante. Un barco encontrado en perfecto
estado. con su carga intacta y sin señales de violencia, pero con toda su tripulación desaparecida sin dejar rastro, desde abducciones extraterrestres hasta maldiciones ancestrales, muchas teorías han intentado explicar el destino de sus ocupantes, pero ninguna ofrece una respuesta definitiva. A pesar de los intentos por resolver este misterio, el Mary Celeste continúa siendo uno de los casos
más escalofriantes del mundo marítimo. ¿Acaso fue víctima de fuerzas sobrenaturales o de un evento desconocido que la ciencia aún no puede explicar? Lo cierto es que su historia ha trascendido el tiempo, convirtiéndose en una leyenda inmortal del océano. Hoy. El enigma del Mary Celeste, barco fantasma. ¿Tú qué piensas? ¿Crees que la desaparición de este barco fue causada por un fenómeno sobrenatural? ¿O hay una explicación
lógica que aún no ha sido descubierta? Queremos escuchar tu punto de vista, te queremos oír a ti con tus experiencias y por supuesto... Aquí tienes varias formas de comunicarlas. Así que te estamos esperando. Lo principal es escucharte a ti, porque tú eres la estrella de este programa. ¿Cómo de que no? Y para muestra, basta un botón.
Espero que de maravilla. Hace unos días que estaba escuchando sobre... unos relatos del espinazo del diablo, me acordé de unos relatos que mi esposo me contó que le ocurrían, le ocurrieron a él dos veces cuando tenían que andar ahí por el Triángulo Dorado y subían de Mazatlán hacia Durango pero esas apariciones en carretera porque son de miedo y sustos lo que yo viví fue hace cuatro años aquí en la Marquesa yo voy muy ido a la Marquesa, no conocía el lugar como tal,
más que sólo cuando veníamos de Cancún hacia Querétaro, que pues lo atravesábamos, pero eso no es conocer, pasas por la Marquesa y desayunas ahí, pero no es conocer. Entonces, cuando llegamos aquí a México, una amiguita me dijo, oye, vamos a la Marquesa, voy con mi mamá y con mi niño, ¿por qué no vas tú con Kendra? Y sirve que empieces
a conocer yo ahora y después. Pero como ellos viven en Huizquilucan, entonces me enseñó el camino que subes aquí serpenteando por la libre, subiendo por Huizquilucan y salir a... hacia la cima y ya cruzas la autopista de la Marquesa y tomas la carretera como si fueras hacia Malinalco. Entonces ella me enseñó todo este camino y conocer todos los parajes de la Marquesa que hay ahí.
Íbamos a comprar conejo, compramos el conejo, regresamos y todo, pero al salir de... de la Marquesa, antes de cruzar la autopista con rumbo hacia Huizquiluca por la Libre, yo me enredé y tomé dirección hacia la derecha, como si fuera, me vine por la Libre, pero no puebleando, sino la paralela que viene hacia la Decuota. Entonces, Pues son unas curvas muy pronunciadas, son unas
subidas y traía en ese entonces un Ibiza. Era el que traía un Ibiza, pues el motor no es muy potente, 2 .0, pero como venía cargada con cosas, se sentía que el carro venía pesado. Cuando yo salgo de la Marquesa y me incorporo a la carretera, a la libre, Sí. Obviamente yo tengo que salir con precaución porque vienen dos pequeñitos y aunque no lo vinieran, ¿verdad? No venía nada detrás de mí. O sea, no venía carro, no venía
ni mosca siquiera. De repente en la subida empezamos a escuchar el clapson y el sonido de un trailer. Pero eso ya me venía pegando. Mi carro venía súper lento y el tráiler venía casi ya para impactarme. ¿De dónde salió el bendito tráiler? No lo vi. Pero es imposible que en una subida un tráiler de doble remolque venga tan rápido porque es pesado. Empezamos a rezar. Yo comencé a rezar a un padre nuestro de, sálvame por favor, porque traigo a mi niña y traigo gente aquí y no me
quiero morir. Sí sentí feo y aceleré. Yo venía en cuarta, bajé a segunda y salimos disparados. Yo venía sudando, las manos me sudaban. Y no sé, unos metros más adelante había un espacio despejado donde uno se podía salir y me salí, me salí a esperar que pasara el trailer porque yo dije, este loco, o sea, se va a matar. Lo primero que yo pensé es que se quedó sin frenos, pero después reflexioné, o sea, estás loca, ¿cómo sin frenos y en una subida, no? Y viene tan rápido.
Entonces, pues yo me salgo de la carretera y me salí a ese espacio que había ahí. Tuvimos, sin mentirte, como unos 50 minutos, mi amiga, su mamá, los dos niños y yo, y nunca de los nunca vimos pasar al tráiler. No había desviación ni en la derecha ni en la izquierda como para decir que el tráiler tomó alguna desviación. No lo había. ¿Qué pasó con el tráiler? Yo lo ignoro. No sé ni de dónde salió ni dónde se perdió, pero
lo traí yo. Casi encima pitándome, pero así de desesperadamente para que yo me hiciera a un lado porque me iba a llevar. Y en su vida, Nacho. Sí. Luego te digo, encontramos este espacio, me salgo, estuvimos como 50 minutos, nunca pasó el bendito trailer. No creo que haya sido un trailer real porque no pasó. O sea, nosotros nos quedamos pensando, ¿qué habrá sido eso? Ahora... Ahora estoy segura de que fue un trailer fantasma
porque no le puedo dar otra explicación. Como ven, eso fue lo que me pasó aquí en la carretera libre de la Marquesa. Vaya que es una carretera bastante transitada y pues sí, como prácticamente la mitad del camino es de subida. Entonces llegan a ocurrir bastantes accidentes, cosas desastrosas. El 5 de diciembre de 1872, la embarcación Dei Grazia, comandada por el capitán David Morehouse, avistó un barco a la deriva en medio del Atlántico. Se trataba del Mary Celeste, un bergantín que
había perdido de Nueva York rumbo a Italia. con una tripulación de 10 personas, incluyendo al capitán, su esposa y su hija. Al abordar el barco, encontraron comida servida, los objetos personales en su lugar y una carga intacta. Vamos a una pausa y vamos a regresar con este descubrimiento del Mary Celeste, el Miedofón 55 -2193 -59 -26. Todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos aquí en La Mano Peluda. La seguridad es peligrosa. Cuidado. Sabiduría en las redes.
Porque no todo tiene explicación lógica. La Mano Peluda. Continuamos antes de irnos a la pausa, comentábamos de esta embarcación que fíjate algo bastante extraño porque un barco en medio del Atlántico. ¿Qué pasó? Porque encontraron comida servida, los objetos personales en su lugar y una carga intacta de alcohol industrial. Lo más inquietante era que no había señales de lucha, de indicios de abordaje, los botes salvavidas habían desaparecido, pero sin rastros de un escape
apresurado. ¿Qué pasó con la tripulación de este barco? Ahorita vamos a comentar esas teorías paranormales acerca de este tema. Claro que sí, con muchísimo gusto. Qué intriga se tiene esto del Mary Celeste. Vamos a ver de qué se trata, por supuesto. Y seguimos recibiendo tus audios. Hola, ¿qué tal? Muy buenas noches. Mi nombre es Luis. Quisiera contar un relato. Venga. Hace rapidito. Que pasó hace ya algunos años. Vivíamos en la casa de mi madre, mi esposa, mi hijo y
yo. Mi hijo estaba recién nacido. En Monterrey, por cierto. La parte de enfrente de la cochera estaba completamente sellada. La parte de atrás, la parte de arriba. No había manera de que alguien pudiera entrar a la cochera o al patio. Más que rompiendo cerraduras o algo. O algo así. Resulta que enseguida nos tocaba la puerta. La puerta tanto del patio como la del frente. sabiendo que había mosquiteras que también estaban cerradas con un pasador. Hubo una ocasión en que tocaron
la puerta muy fuerte. Yo salí rápidamente, me levanté y mi mamá ya estaba levantada, asomándose por la ventana y ella me dijo, no, no salgas, no abras. Obviamente yo no hice caso, yo salí pensando que un ladrón había abierto las puertas. Yo salí y pues... Con algo en la mano, ¿verdad? Para defenderme si algo pasaba. Y resulta que no estaba completamente todos los candados puestos. Revisé todo. De hecho, estaba el pasador de la puerta mosquitera también. Es algo inexplicable
que no nada más yo lo veía. El niño se levantaba llorando muy fuerte. También había ocasiones en que nos pateaban las puertas de los cuartos muy fuerte. De hecho, la puerta de mi cuarto, donde yo me quedaba con mi esposa y mi hijo, no tenía pasado. Nada más emparejaba así. Una vez la patearon tan fuerte que nosotros brincamos de la cama. No había absolutamente nadie. Mi mamá estaba dormida. Estaba todo oscuro. Fue
algo espantoso, la verdad. Quisiera que me dieran su opinión acerca de esto que me sucedió hace unos años. Ya después... Pues mi mamá ya falleció, nosotros tuvimos nuestra propia casa y nos fuimos de esa casa. Y ya no supimos más. Buenas noches. Muchas gracias, mi querido amigo, por esta historia. Probablemente había ahí algunos sonidos de aproximación. ¿Había antes? ¿Cómo era el ambiente interno dentro de la familia? A lo mejor, pues uno que otro
disgusto, ¿verdad? Algunos problemas. No sabemos, tal vez de herencia, tal vez conflictos muy serios que tienen que ver con la envidia. Tal vez no lo sabemos, mi amigo. Lo que sí es que este tipo de manifestaciones suelen presentarse cuando intentan infundir miedo. ¿Para qué? Para recibir alimento. Así que eso es lo que llega a ocurrir. unos 25 años. Él y sus hermanos, mis tíos, tenían
una pequeña empresa de transporte de carga. En ese entonces, yo recuerdo, yo iba en sexto de primaria, y mi padre se fue a Uruapan a dejar mercancía. Él dice que ya iba en la carretera, pero que sí se sentía cansado durante la tarde. Dice que ya cuando él estaba con eso, que ya
le faltaban como unas dos horas de camino. hora y media, él ni siquiera aguantaba mucho, porque ya estaba muy cansado y los ojos se le empezaban a cerrar solos, que ya era de noche, entonces él dice que para no arriesgarse, buscó un lugar en la carretera en donde lleven que hay otro que tiene como un carril, una lateral para que, donde pues se ponen a cambiar llantas o todo esto, entonces él siguió buscando un sitio en
el cual poder aparcar. a descansar un rato, a dormirme, aunque son unas un par de horas, porque aparte en donde él iba a entregar la mercancía, se la recibían entre 5 y 6 de la mañana. Entonces él dice que ya eran pasadas de las 2 de la mañana en lo que él iba, pero que ya de plano estaba muy cansado, porque pues les digo, durante el día, él dice que sí, tenía mucho cansancio y se le iban ya cerrando los ojos. Entonces él
decidió buscar un sitio para aparcarse. Yo les estoy hablando de que en esos tiempos pues no había tanto el problema de que asaltaban en las carreteras a los transportistas, ¿no? O tal vez no era tan sonado o no era tan recurrente como hoy día. Entonces dice que él lo iba buscando, buscó un sitio, pero dice que en lo que iba deteniendo el camión, les digo que eran como cerca de las dos de la mañana, él dijo pues me duermo un rato en lo que ya llego a donde tengo que descargar.
Pero dice que él ya empezaba así ya, de plano, que se le cerraban mucho los ojos. Entonces dice que así como él iba avanzando ya un poco, bueno, ya deteniendo el camión y iba lento, empezó a ver, dice, a cierta distancia, luces. Luces, no como foquitos, él dice. Y conforme fue avanzando el camión, él dice que llegó a un punto en el que se tuvo que detener. Puso las luces altas, se tuvo que entender porque dice que él quedó como a unos 10 metros de una procesión de gente.
Que iba pasando mucha gente, mucha, mucha gente con muchas velas en las manos. Y que se escuchaba que iban como rezando algo, pero dice que él no entendía. Entonces, obviamente, forzosamente tuvo él que frenar. Y dice, yo lo que hice fue frenar, cerré bien el camión. Dice, y me dispuse a dormir un rato. Dice, pero si me fijé hacia mi derecha y vi que seguía viniendo más gente, era como una procesión. Entonces, pues a mí se
me hizo raro. Pero pues como yo no conozco por allá, yo pensé que tal vez era de alguna fiesta patronal, de algún pueblo de por ahí, de Michoacán. Y pues que a esa hora empezaba una procesión o para una misa o no lo sé, dice, pero era mucha gente que venía caminando y venía como haciendo rezos con velas en las manos. Dice, pero pues yo lo que hice fue detenerme porque la gente ya no me iba a dejar pasar porque iba a la procesión. Entonces se reviene el camión y me dispuso a
dormir un rato. Dice, tan así me quedé dormido que yo me desperté casi a las 7 de la mañana y me desperté de sobresalto. Dice, así de, ah, ¿a qué razón no? Yo tengo que entregar la mercancía y todo. Dice, pero a mí me sorprendió. En el momento en el que yo me despierto de sobresalto y me estoy disponiendo así para ya arrancar el Thornton, me fijo adelante y no veo absolutamente nada, nada, nada, nada. Dice, me bajo del camión, me fijo, me paro así enfrentito del camión, no
había absolutamente nada, era un volado. Ya era un barranco. Lo que había era un barranco. Desde entonces, pues obviamente a mí me dio mucho miedo, ¿no? Eso de, ¿qué hago yo aquí? ¿Cómo llegué? ¿En qué momento? Y se me dio tanto miedo que me subí al camión y se me temblaban, yo recuerdo, las manos y las piernas del mismo miedo. Y dice, me subí al camión, lo empecé a echar en reversa y me fui hacia la carretera. Dice que la carretera estaba prácticamente al lado, a unos metros.
Dice, pero a mí me sorprendió cómo es que yo llegué a ese punto en el que estuve a unos tres metros del barranco. Y dice, entonces yo me puse a hacer memoria de que ya venía muy cansado, los ojos se me venían cerrando. Y a mí lo que de plano me obligó a detenerme fue esta procesión de gente que iba pasando con velas. Como yo iba muy cansado y vi que venía, seguía la gente pasando, me crucé de brazos, me recosté y quedé dormido
al instante porque ya estaba muy agotado. Entonces, yo lo que pienso es que esta gente, esta procesión que yo vi en la madrugada, eran almas, tal vez de gente. que tuvo algunos accidentes precisamente al barranco, se haya volado un camión, un autobús, no lo sé, y nos dice, pero me dio más miedo al recordar esa situación. La madrugada, dos, dos y algo de la mañana, yo detenerme prácticamente, yo iba buscando un lugar, pero me detuve prácticamente
porque me obligó la procesión a detenerme. Se me cruzó la procesión y yo quedé ahí y ya, apagué el camión, me dormí. Entonces, por un lado me espanté muchísimo, pero por el otro agradecí, porque estas almas, que para mí eran almas de personas que tal vez fallecieron ahí en un accidente, fueron las que hicieron que yo me detuviera, porque iba tan cansado que si me hubiera seguido, yo me voy hacia el barranco. Guau, amigo, qué
interesante. Guau. Vamos a ver en qué termina, nada más que tenemos que hacer la pausa y regresamos en un momentito porque seguramente eran unas almas en pena y fíjate, le salvó la vida. El Miedofón, 55, 21, 93, 59, 26. Es hora de poner al descubierto lo que nos hace temblar, correr. Gritar y sudar. La mano peluda. ¿Sabías que el mercado de los podcast en Latinoamérica es el
número uno mundial en crecimiento? Así es. Cada día más y más gente escucha podcast desde la comodidad de su teléfono, coche o su computadora. Aprovecha y anúnciate con nosotros. Somos RSS .com y tenemos un paquete justo para ti. Escribe un correo a ventas arroba RSS .com ventas arroba RSS .com y sabrás que se siente estar en boca de todos. No es lo mismo invocar al diablo que verlo llegar. Sabiduría en las redes. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil.
La mano peluda. Continuamos y qué relato tan impactante. Si no ha sido por esas almas, le hubiera pasado un accidente. Eran las ánimas benditas tal vez. Continuemos escuchando Cuando pasó con mi tío por ese sitio, se le dijo, mira, fue este sitio, fue así, y se detuvieron, bajaron a ver, y no se veía nada, no sabía, se veía abajo del barranco este, pues árboles, la vegetación,
no vieron absolutamente nada. Pero dice mi tío que voltearon hacia la derecha y que sí vieron varias cruces, ahí en esa partecita como de bosquecito, por decirlo así, ¿no? Que había muchas cruces. Entonces, pues dice mi papá que él atina a pensar solamente que fueron almas, que tal vez gente que tuvo accidentes se volaron al precipicio, al barranco este, y que fueron los que lo obligaron a detenerlo. Ellos le salvaron de que él se fuera de frente al barranco. Espero que les haya gustado
este pequeño relato. Mi papá hoy día ya no está aquí, ya tiene muchos años que murió, ya tiene cerca de unos 12 años que él murió, pero este... O sea, sí nos llegó a contar varios relatos, pues que él y mis tíos vivieron siendo transportistas, porque tuvieron su empresa de transportes de carga como 10 años. Y sí hay varios relatos que en algún momento ya les contaré más, pero este fue el que como que más a mí me impactó, no por
la situación que vivió mi padre. Espero que les haya gustado, les mando saludos, Cooper Sanz de aquí, desde Coyoacán, Ciudad de México. Órale, brother, muchísimas gracias por estos relatos y sí, sin duda, una procesión por ahí, tal vez algo que a muchos les hubiese espantado de primera instancia, ¿verdad? Pero yo cuando analizas todo dices, uff, menos mal que no estábamos solos. Vámonos con más relatos. Buenas noches, ¿cómo te llamas? Su buen amigo Ricardo, el Capitán
García. Ah, muy bien. Huehuetoca, ¿verdad? Bueno, pues ya estamos aquí en la ciudad. Ya estamos radicando aquí ya al 100%. Ah, eso está muy bien. Porque además tenemos amigos tanto de la Ciudad de México como del Estado. Y queremos un relato. ¿Hoy qué nos vas a platicar? Bueno, es que algo que pasó apenas en la luna roja. Anteriormente yo les había comentado que tenía experiencias extrasensoriales. Sí. Sí. Aquí la situación fue
que fue a molestar. Alguna vez, no sé si recuerdo si les comenté que en mi otro departamento en Iztapalapa, yo soy en la Cotemo ahorita. Sí. En Iztapalapa hay un niño que ese niño yo lo cuidaba. Era un ente, es un niño muy, muy lindo. Se llama Eric. Sí. No quería traspasar, no quería transcendir para otro lugar, ¿no? Estaba muy agradable conmigo, yo le dejaba sus juguetes y... Le daba sus canicas. O sea, él estaba bien conmigo. Sí. El día de la luna roja, de la luna
sangrienta, pues fui para allá. Y yo cuando lo noté en la noche estaba muy espantado. O sea, yo lo percibo porque él habla conmigo. Pero lo vi muy espantadísimo, horriblemente. Horrible. Se me aparece esa señora otra vez. Nos enfrentamos. Ahora sí que luz con oscuridad y silencio. Ahora sí, sí, sí, la dejé desterrar de ahí. Pero Eric sí me decía, oye, él sí me hablaba, él sí me habla. Es uno de los pocos muertos que puede comunicarse conmigo. Bueno, mentalmente, ¿no?
Telequinesis o algo así. Me decían, no, es que siempre me molesta, siempre me molesta, siempre me molesta. Ah, caray. Como yo siempre traigo a mi gato conmigo, o sea, en viajes y todo, como se los comentaba. Sí. ¿Dónde estaba? Desafortunadamente tuvimos que encerrarlo en un espejo. ¿Encerrarlo en un espejo? A la bruja la tuve que encerrar en un espejo. Ah, ok. Mediante un... Un tipo de ritual. Yo no soy brujo, pero a mí me enseñaron mucho. Entonces lo encerré en un espejo. Y ese
espejo está en una coladera o acá abajo. Por si se quiere volver a salir, es que vaya a otro lado, ¿no? Pero así me fue a molestar a mi compañero. Sí, ya, oye, ¿qué están pasando? con ella, pero me empezó a dar malas pesadillas. Pero creo yo que ya puedo deshacerme de ella. Es un poco complicado explicarlo, pero creo que ya me puedo deshacer de ella. Oye, ¿y quién te enseñó a meter a una bruja dentro de un espejo? Ah, ¿ella se dedicaba en algún tema de ocultismo? No, no, eso es lo
más raro. Para esa familia eso es bien raro. Mi mamá también lo sabe hacer, mi abuela lo sabía hacer, yo lo sé hacer. Pero porque pasando de conocimiento a conocimiento. Entonces, pues, hay cositas atrasadas que son como... por si llega algún ejemplo, una visita mal inesperada y que te cae mal, pones una escoba atrás de la
puerta y se van. Cuando en la noche aullan los perros o los lobos o los coyotes o cualquier cosa así, algún tipo de animal, cierras la puerta, pones tu agua, pones tu espejo atrás de la puerta y vete a tu cama, no salgas. Y es cuando se empiezan a reflejar las cosas. A las brujas no les gusta reflejarse en un espejo porque se atrapan ellas mismas. Eso es lo que a mí me comentaba mi abuela. Mi abuela, mi mamá, mi abuela era de Tlaxcala, ya no está con nosotros. Pero, pues, eso era
lo que hacíamos. Y se ve ahí impregnada el rostro. Tengo la oportunidad de voltearlo y sacarle la foto. Los voy a enviar. Pero para que vean cómo es que se impregna esa parte de su rostro. Es horrible. Es un ente horrible. Parece bruma ahí dentro del mismo espejo. No se mueve. Ahí está congelada. Es como las imágenes que sacan de las películas de Superman. Como cuando se llevan a los malos en los vidrios, en los espejos, que
los mandan al espacio. Así, prácticamente. entonces tuve la oportunidad apenas de volver a hacer yo hice una donde mi calavera de la santísima muerte se comió un ente con la llama azul que yo tengo y cuando prendo un fuego a mi no me prende rojo ni amarillo ni verde el mío es azul y es algo bien Sí. Pero pues tengo esa parte donde me dejaron, he heredado eso, esa situación. Pero pues tengo oportunidad de ayudarle a mucha gente, a muchas almas, a mucho. Ahora sí que
hay muchas criaturas que quieren luz. Entonces, esa parte, ese relato, este relato pues es así. Y el otro es... También es corto, es rápido. Cuando estoy aquí en la Cotemoc, días anteriores también, vino a tocar a una persona a las 3 de la mañana. Sí. Y me habla el vigilante. Porque a mí el vigilante, yo me llevo muy bien con él, me dice, Don Richard, oiga, Don Richard, le están buscando a Caray, 3 de la mañana. Sí. permíteme, ¿quién es? No, pues es un muchacho. Ah, caray.
Si no, pues ya me traje un indigente, ¿no? O sea, no es por mala onda, pero, híjole. Entonces bajo. Porque yo estoy en un primer piso. Bajo. Habla conmigo. Me pide ayuda, me pide agua. Le doy el agua. Se va. Y en la mañana aparece un difunto en la mera esquina. Nosotros estamos viviendo en una mera esquina. El eje 2, mano de J. O. Tony, eje central. Entonces, yo salgo
y hay un difunto, caray. Pues cuando le pido permiso a los oficiales para ver, identificar algo, ese era el muchacho que me había visto en las 3 de la mañana. Sí. Y pues algo impresionante, ¿no? Viene a pedir agua y ya sabemos que a los muertos no se les puede negar el agua. ¿Y por qué te fue a buscar a ti? ¿Por qué te fue a buscar a ti, Ricardo? No sé, pero yo siempre se les he comentado. Yo tengo esa suerte o esa fortuna o desafortunadamente darle salud a ese tipo de
almas y a ese tipo de personas. Y yo no me niego a ninguna, sea quien sea. Pero sí hizo algo otra vez. Creo que se reactivó mi don. Sí, y pues aquí en la esquina lo tuve y pues lo vi hasta que llegó Seméfo. Fue cuando lo dejé. Ya llegué yo a su casa también de ustedes y le prendí una
luz, una veladora. pasé por él y pues yo bueno pues abrí la puerta si se cortó mal no me importa abrí la puerta porque todos merecemos un buen camino entonces eso ahora sí que son eso es de lo actual de lo pasado pues eso está más pesado pero eso sí es una parte más larga y entonces pues yo les había dicho que a ustedes iba íbamos a estar platicando dosificadamente de todas las vivencias y experiencias que he tenido. Sí, así
poco a poco está bien. Sí, no, es que así ustedes, ahora sí ustedes me escuchan y yo me desahogo de todo lo que tengo, sí, y es genial. Yo pensé que me habían olvidado, dije, ya, ya me olvidaron, hombre. No, ¿cómo que es? Aquí, poco a poco, les vamos llamando a todos. Siempre nos da gusto saludarte e invitarte para una próxima ocasión. La próxima semana, ¿eh? O sea, ya les dije, de semana en semana vamos a estarlo haciendo y ustedes tienen la oportunidad a todas. Bueno, que tengas...
Son un excelente equipo de trabajo, ¿eh? Claro que sí, que tengas excelente noche. Hasta luego, mi amigo. Buenas noches. Muchísimas gracias por tu participación. Y mira, qué extraño, ¿no? Siempre los relatos de nuestro amigo Ricardo nos dejan así como pensando y nos dejan pues un sabor de boca así como de que algo, algo, algo hay que no ha concluido. Pero bueno, vamos a continuar, Gina. Y ya tenemos aquí en la línea a Rodrigo desde la alcaldía de Tlalpan, en la Ciudad de
México. Rodrigo, bienvenido. Mucho gusto y pues aquí estoy listo para... para comunicar con una historia. Nos parece excelente, Rodrigo. ¿Qué nos vas a platicar? Sí, mire, lo que pasa es que hace que serían unos seis años, al parecer, realicé un viaje con unos camaradas de la escuela, de cuachilleros, trece. Fuimos a lo que fue Veracruz, allá en Poza Rica. Y ya fue una tarde normal al principio y todo. Ya cayendo la noche, pues...
O una luna suela, luna llena. Y ya pues, bueno, cuando hay luna llena, pues la marea se pone bastante fuerte, ¿no? Es bastante brusca las horas y más de noche. Claro, bueno, obviamente de noche. Y ya total que yo salí, porque nos esperamos justo así al lado de la plaza del mar. Y ya yo salí a dar una caminata nocturna. Y ya pues iba caminando sobre la costa. Y yo desde que salí... doce de la noche, sentí una vibración muy pesada de parte del mar, ¿no? Como si me
acercara a él, me fuera a llevar, ¿no? Sí. Y ya, total, que venía ya de regreso y, como le comentaba, estaba mi cabaña justo frente del mar. Noté que hacia lo lejos se estaba acercando una carnoa, pero se me hizo extraño, igual le decía, las olas son muy fuertes, azotan muy bruscamente. Empezó a acercarse y la presión se sentía más y más. El ambiente se sentía muy pesado. Y ya empezó a acercarse más y más. Yo creo que a una distancia de unos 30 metros, 50 metros, empezó
a tomar como que una forma. Yo al principio le digo que era una... No, pero empezó a tomar forma. Era una persona, un caballo, que sigue estalocando así sobre el mar. Pero me hace a mí. Yo intenté así lo... O sea, no soportaste enfrentarte o que se acercara aquel ser. Después se volvió ya miedo, ¿no? Y al ver lo que se acercaba demasiado, tuve que entrar a la cabaña, así mis amigos me sacaron así de onda, así, ¿qué onda? ¿Qué te
pasa? ¿No te van adelante? No, pues ni les comenté nada y justamente así llegué, me acosté, me dormí. Hasta el día siguiente ya así pude como que hablarles bien, ¿no? Así, ¿qué onda? ¿Qué te pasó? ¿Me hicieron asaltar o qué? ¿Qué viste? Ya les comenté así ya en el desayuno. Los mismos señores de la costa comentan que en las noches de luna llena ocurren muchas cosas, desde brujas dicen, que van caminando sobre la costa, igual sobre el mar, me dijeron que probablemente habrá sido
un demonio o algo así. Bueno, es que fue algo impresionante cómo del mar se iba desprendiendo este ser, pero iba tomando esta forma con cara de caballo. Sí, más bien la parte de arriba era una persona. Ah, ok. Yo supongo que era un caballo porque se veía el galope y se venía trotando del mar. No, pues definitivamente algo espeluznante y ya en otras ocasiones, otras noches, no te
atreviste a ver hacia este mismo lugar. No, de hecho, estuvimos solamente tres noches y no, la verdad, como que esas caminatas nocturnas ya no... Oye, pero esto te dejó una experiencia que jamás, Rodrigo, vas a olvidar y sobre todo que te agradecemos que lo hayas compartido aquí y ya se quede como un testimonio. Gracias. Ok, pues entonces vamos a seguir escuchando relatos y que tengas excelente noche. Muchas gracias, hasta luego y que tengan igualmente bonita noche
a todos. Gracias. Hasta luego, amigo. Al contrario. Oye, y de estas teorías acerca de la desaparición de esta embarcación, por una parte se cree que... Los tripulantes pudieron haber sido secuestrados por entidades alienígenas. La ausencia de huellas, la desaparición total de las personas y la falta de signos de violencia refuerzan esta hipótesis
de abducción extraterrestre. Ahora también se dice que aunque el mar y celeste fue hallado fuera del área del triángulo de las Bermudas, algunos creen que pudo haber sido afectado por el misterioso campo magnético de esa región, transportándolo a otra dimensión o provocando la desaparición de sus tripulantes. Hay mucho
más teorías que ahorita vamos a platicar. Sí Gina, y es que estar frente al mar, no sé si te pasa que empiezas a... meditar a pensar hacer una introspección de cuántas cosas no hay adentro de ese cuerpo de agua y que no sabemos qué es cuántos misterios habrá por revelarse cuántos misterios ya son conocidos pero en proporción cuáles son los que tienen mayor volumen es decir los que se conocen O los que todavía no se han revelado. Es que el mar es muy, muy misterioso,
Gina. No, no por nada. La gente le tiene mucho respeto. Claro, y además se dice que el mar es traicionero también. Nos despedimos de las estaciones en la República Mexicana que solamente nos transmiten una hora. Los esperamos en nuestra próxima emisión y en el resto de la República y el mundo entero. Continuamos después de la pausa. 55, 21, 93, 59. Soy Azucena Oresti y te invito a mantenerte bien informado donde y cuando quieras. Noticias, deportes y espectáculos en tu plataforma de podcast
preferida. Grupo Fórmula, abriendo la conversación. No te sientas feo. Siempre habrá alguien más feo que tú. Sabiduría en las redes. Porque tenemos mucho que decir. La mano peluda. Hoy que estamos hablando del barco Mary Celeste, no siempre se llamó así. Originalmente fue puesto de nombre en 1861 como el Amazon, pero tuvo un historial problemático desde el inicio, incendios, accidentes, lo que alimentó la teoría de una maldición. Entonces le cambiaron el nombre, pero me parece que de
nada sirvió. Así es, yo creo que nada sirvió. Ya tenemos a alguien en la línea. Vamos a ver de quién se trata. Buenas noches. Buenas noches. ¿Con quién tengo el gusto? Sí, habla Francisco de Monterrey. Bienvenido, mi querido Francisco. ¿Qué nos quieres platicar? Sí, este, mira, hay un relato que le pasó a un tío que él ya falleció. Pero este relato ya le había pasado a él, yo creo que 20 años atrás de su fallecimiento. Él fue taxista muchos años y pues trabajaba en el
día. Ok, trabajaba mucho. Sí, sí trabajaba. De hecho, sí trabajaba mucho y llegó a tener, creo que dos o tres placas, dos o tres taxis ahí. Y por ende, pues trabajaba en la noche. Entonces, él traía una carrera en una ocasión. Sí. Muy
tradicional, ¿no? ahorita ya está demasiado urbanizado pero el punto es de que atravesabas por ahí para llegar a otra colonia ya más grande y venía con esa carrera y pasó por ahí exactamente donde está la placita esa placita todavía está de hecho fue la que se quedó como de vamos a decirlo lo que quedó de la se les atraviesa una persona y la atropella se siente ahí el atropello del taxi y traía de pasajera una señora y la señora ahí se puso algo mal y oiga señor pues deténgase
y mi tío se detuvo y se bajó mi tío y todo a ver y a checar, a buscar, y no había nada. Y luego ella le pregunta a mi tío, le dice, oiga, ¿qué vio usted? No, pues era una muchacha, era una muchacha que se atravesó, que te llevaste. Y dice, no, pues es que no veo nada, pues a ver, ayúdame, ya anduvieron los dos. Y pasaba, pues
en ese tiempo pasaban uno que otro carro. esporádicamente y y y anduvieron ahí buscando y checando y no pues entonces este no no encontraron nada siguieron su camino y y dejó a esta persona al al al pasaje que traía la señora y después regresa a él ya ya pasaba por ahí mismo para salir de la de la colonia y y dice que él llegaba mucho con un señor que tenía una pues pues un estanquillo era una una tiendita y llegó y ya le platicó, oye, ¿sabe qué es? ¿Qué pasó? Este rollo y el
señor le dijo, ah, pero pues ¿dónde? Dice, no, pues fue aquí en el pedazo de que está la placita y entre la calle de la que hace con la placita dice, ah, pues mírate, pues te voy a decir que ya le cuenta el tendero. Sí. Te voy a decir que hay personas que han venido aquí. De hecho, han venido a pedir el teléfono para hablar a la ambulancia porque les pasa lo mismo. Se les atraviesa ahí una muchacha. Pero no. Nunca hay nadie. Nunca hay nadie. Pero le cuenta el tendero que sí pasó
un accidente ahí. Ya Sí, sí, sí. Ah, por ahí viene, ¿no? Entonces es un momento de dolor tal vez que se repite una y otra y otra vez. Sí. ¿Verdad? Pues ya mi tío se dio cuenta que no había sido el primero. Ahorita ya está muy urbanizado. De hecho, yo trabajo a 800 metros de ahí. Oh, muy cerca, sí. Sí, sí, está muy cerca. Trabajo en un colegio cruzando una avenida también muy concurrida. Ahí a 500 metros todavía está la plaza y todavía están tácticas de lo que fueron
alrededor de las casas en ese tiempo. Sí, claro, sí. Ya está muy urbanizado. estaba todavía muy solitario, muy oscuro, todavía había rancherías, entonces pues como que se prestaba más para ese suceso. Pero sí, pues todavía está ahí muy marcado. Aparte de él, yo sí he escuchado a varia gente que ha contado algo parecido o un suceso parecido que había pasado por ahí, más o menos en aquellos
tiempos. Wow, pues entonces ese lugar está marcado amigo en el mapa de lo paranormal, seguramente algo hay que pues se quedan como atrapadas ahí las energías, los momentos fuertes, momentos difíciles y pues por eso se llegan a manifestar de repente, tal vez es un ciclo, no sabemos si cada tercer día, cada 28 días o en fin. Lo que sí es que hay mucha manifestación. Eso no lo puedes negar, ¿no? Sí, sí. Y le repito, la colonia es la encarnación. Ya son pocas, vamos a decirlo,
pocas cuadritas las que quedan. Pero me imagino que sí debe de haber todavía gente que sepa del suceso. Lo mismo que era un pueblito, algo chico. Sí, claro. Pues vamos a invitar a nuestros amigos que nos están escuchando de allá, de Monterrey. Y si conocen algo al respecto, pues que nos platiquen. Igual y ahorita sacamos otras versiones, mi querido Francisco. Sí, claro. Y quería ver si podía relatar otro suceso. Venga, amigo, cómo no, con todo
gusto. Sí, claro. Y pues mis papás cuando empezaron a hacer su vida, pues fue su casa que tuvieron de inicio. Cuando empezaron y ahorita ya no viven ahí, ni nosotros. Pero vamos a decirles, la primera cuadra de vecinos que hubo ahí, en esa calle, pues estaban salteadas, ¿verdad? Porque de momento
no se llena la colonia. llegaron estos vecinos y mis papás y están juntos las casas pegadas continuas hicieron muy buena amistad y todo más adelante el vecino el padre de familia se empieza a enfermar un poco ahí y lamentablemente fallece Su esposa y su hija todavía viven un tiempo, pero después consiguen ahí otro departamento y ellos se cambian. El hecho es que a raíz de eso llegó a vivir lo que había sido el papá del vecino que había fallecido. ¿Cómo? Ellas se cambiaron
de casa. Y el papá de él se fue a vivir a esa casa enseguida de donde vivíamos nosotros. Ah, ok, ok. Sí, pero todavía no fallecía, ¿no? Todavía no fallecía. Ah, bien, bien. Fue el hijo de él, ¿verdad? Claro, sí. Entonces se vino a vivir ahí. Bueno, pues continuó así el tiempo, continuaron ahí los años, pero... Ok, Francisco. Ahí vamos a pararle tantito, ¿no? Que pasó el tiempo. Déjame ir a la pausa y regresamos contigo, ¿sí? Sí, claro. El Miedofón, 55, 2193, 59, 26. Conocemos
la leyenda y la hacemos realidad. La mano peluda. ¿Quieres iniciar, hacer crecer o monetizar tu podcast? Saber todos los secretos de todos. Donde y cuando quieras. ¿Les va a cambiar la vida? RSS .com Almacenamiento, distribución y programación de tus episodios en un solo lugar. Hosteado y distribuido por RSS .com RSS .com Hacer podcast de manera fácil. La gente buena nos da felicidad, la gente mala, experiencia. Sabiduría en las redes. Porque conocemos de raíz a los especialistas.
La mano peluda. Regresamos y tenemos aquí listo a nuestro amigo que está contando un relato. Es correcto, mi querido Francisco, ¿estás ahí amigo? Sí. Excelente brother, entonces me decías
que después ya pasó el tiempo. Sí, pasó el tiempo y cuando llega esta persona, este señor, un señor gigante de hecho ya estaba pensionado, llegó ahí pensionado, empezó todo ese tipo de cosas, ruidos de canicas, empezaron ruidos también como de... cosas metálicas y arrastrándose y algunas noches se oían hasta muebles y que como que movían la cama como que movían alguna cómoda arrastrando la verdad del otro lado de la casa la casa continua que no era la del vecino vivía una señora también
ya de avanzada edad entonces nosotros la conocíamos muchos y sabíamos que que la señora no era la que causaba esos ruidos. Entonces dije, no, pues mucho tiempo pensamos, pues a lo mejor es el señor, ¿verdad? Sí. Entonces ya después andábamos ahí, yo acaso tenía algunos 11, 12 años, andábamos ahí los niños y a veces nos encargaban así tareas de la escuela y cosas. En aquel tiempo, pues, la hacíamos como que las manualidades con engrudo y periódico. Ah, sí. Y este señor, yo sabíamos
porque lo veíamos todos los días. De hecho, estaba suscrito y llegaban y le dejaban el periódico. Y tenía las ventanas tapizadas de periódico e incluso algunas por el patio se veía que pintadas de negro. Entonces íbamos a pedirle el periódico, oiga, ¿no nos puede dar un poco de periódico ahí para hacer los trabajos? Sí, pásenle. Lo tengo ahí en el cuarto, en un cuarto de arriba. Las casas son de tres pisos. Órale. De esa cuadra, de esa colonia. Y se lo tengo en el cuarto, piso.
Ah, bueno, y pasábamos por él. Y sí, pues nos daba el periódico, nos daba cosas y así. Entonces yo ya... después cuando crecí y que se seguían escuchando los ruidos, pues yo caigo en realidad que el señor no tenía muebles. Simplemente tenía su cama, tenía una mesa para, me imagino, para comer o para poner las cosas. El periódico lo tenía en el piso. Inclusive nomás tenía un sillón de esos descanset, de esos que se reclinaban. Es un reposet. Sí, un reposet. Y pues una barrita
con una... ¿Cómo se dice? Un calentadorcito, una flamita. O sea, ni siquiera tenía cocina. Y una mesa, tres sillas, no tenía muebles. Mira nada más, qué raro, ¿verdad? Sería una de esas personas que van quedando solas en la vida y pues se recluyen en su casa ya sin necesidad de tener sala, muebles bonitos o lo que sea, ya pues como que le pierden el chiste a la vida, ¿no? Sí, sí es correcto y este señor siempre andaba vestido como una especie así como de indio
navajo. ¡Ah, caray! Sí, con camisa de manta. Inclusive, como en algunas ocasiones yo la vi... A ver, tenía el pelo largo con una trenza hasta la espalda. Yo la vi a ver con un arreglo como de plumas en la trenza. Y sí, como que tenía las facciones así de... una especie así como que de indio. Entonces, pasa el tiempo, el señor ya estaba mayor y después él también fallece. Después compran la casa, llegan otros nuevos vecinos, ya una familia ahí más joven, vamos
a decirlo más normal. Sí, sí. Y también hacemos ahí cierta amistad. Entonces, Claro. Al quitar la cama, abajo de la cama había un símbolo del mal de ojo. Entonces ya como que ahí se unieron las partes que faltaban del rompecabezas porque todos los años, desde que llegó él hasta que se falleció, se escucharon los ruidos. Sí. El día que falleció, al siguiente día, se fueron los ruidos. Ok, qué cosa mi querido amigo. Ahora la pregunta será, ¿este señor tenía algo que
ver con ese símbolo o alguien se lo puso? ¿Cuál será la respuesta mi querido amigo? Yo pienso que traía una cultura algo alusiva a los espíritus. una estatuilla también como de esas estatuillas que vienen como la pura cara del indio un busto así como un busto exactamente así como un busto y le ponía como como platitos de fierro con inciencios y cosas como un altar como alguna especie de altar Y lo veía, qué raro, pero ya después, más adelante, ya que pasa el tiempo, surge esto.
En ese tiempo no sabíamos nosotros si tenía eso en el cuarto hasta que ya después la casa cambió de dueño. Entonces ya unes las piezas y dices, era él y hacía algo adentro de esa casa. Claro, sí, sí, por supuesto. Él mismo tal vez hacía invocaciones, hacía rituales ancestrales. ¿Quién sabe, mi querido amigo? Oye, pregunta, ¿quién vendió la casa? ¿Quién disfrutó de ese dinero? ¿Cómo está la onda? Al parecer las personas que llegaron eran familiares de la primer pareja,
que fue su hijo y la vecina. Unas familias políticas. Oh, mira. Pero hasta donde yo sé, nunca se resolvió ese tema. Yo creo que el señor falleció y la casa quedó en el aire. No hubo un dueño directo después de él, ¿verdad? Sí. Son de las que se dice que se las queda el gobierno, ¿no? Yo creo que sí. Y ahorita sí tengo entendido que está habitada, pero no sé si sea legal o si esté en una renta clandestina. no sé qué términos. Una invasión o algo, quién sabe, ¿verdad? Sí, quién
sabe. Pero el punto es que el señor tenía las ventanas cubiertas de negro, pintadas de negro, perdón, tapizadas de periódico, no entraba luz y sí tenía esa facción de esa imagen como de indio, ¿verdad? Y este... Y con respecto a los ruidos, los de las canicas, las escaleras eran una especie de escalera de caracol. Que iniciaba desde el primer piso, pasaba por el segundo, había un descanso y subía hasta el tercer piso.
Eran como 26 escalones. Órale, sí. Y en ese tiempo yo escuchaba, mi cuarto colindaba al descanso. Y no, yo me daba mucho miedo porque se oía el ruido de las canicas que venían por las escaleras. Y empezaba a rebotar y cada vez más fuerte, más fuerte, más fuerte, más fuerte. Y de repente se desaparecía el ruido. Y pasaban, no sé, 40 minutos y otra vez se escuchaba el mismo ruido. En algunas ocasiones eran muebles, arrastrabas muebles, pero exageradamente, a veces hasta dos
horas. Sin parar el ruido. Arrastrando para allá, después moviendo para acá. Y luego, no sé, al cabo de un tiempo las canicas. Y luego otra vez el ruido de arrastre de muebles. Inclusive también se oían pláticas que no se entendían. Pláticas que... Murmullos, sí. Murmullos, donde escuchas las voces revueltas, pero no entiendes en realidad lo que dicen. Se oía también esa especie de pláticas. ¿Qué? Y todo igual... Alrededor como de unos 10 años. ¡Guau! ¡Qué desconcertante, mi querido
amigo! Dame un segundito, necesitamos hacer otra pausa. No te vayas, aguántame tantito ya para despedirnos. El mirofón sigue listo. 55, 21, 93, 59, 26. Las historias tienen muchas formas de contarse, pero solo una de comprobarse. Aquí en La Mano Peluda. la peor ironía es ponerse triste recordando momentos felices sabiduría en las redes porque distinguimos al mundo sobrenatural la mano peluda Pues seguimos aquí escuchando relatos y también comentarios acerca del tema
de hoy, del Mary Celeste. Se dice que tuvo una reputación maldita. Después del hallazgo, tuvo dificultades para conseguir compradores y finalmente fue hundido deliberadamente como parte de un fraude de seguros. Vaya. Tenemos aquí en la línea a nuestro amigo Francisco. ¿Estás ahí? Ok, bueno, pues todo esto que nos platicaste al respecto de la casa de este misterioso señor, ¿él ya murió muy anciano? Murió, no, de hecho murió como a
los 75 años. Y también, yo sinceramente, en el tiempo que viví ahí, que fue al cabo de 10 años, yo nunca lo vi, yo nunca vi enfermo de nada.
Obviamente, pues no puedes saber lo que pasa ahí adentro, pero... su rutina, levantarse temprano hacer una limpieza al frente recibir el periódico y él se sentaba, tenía una banca afuera en la banqueta y se sentaba a leer el periódico así con un café tú lo veías y era una rutina la del señor y en la noche pues lo extraño en los ruidos los ruidos que no paraban y yo siempre atribuyo ...en su casa y te imaginabas... ...te ponías a imaginar... ...este señor está arrastrando
su cama... ...o está moviendo una cómoda... ...pero ya después en ese tiempo... ...que les cuento que... ...entrábamos ahí... ...no tenía muebles... ...entonces que arrastraban... ...que se oía, quien sabe brother... ...y en ese tiempo... ...no te das cuenta... ...de las cosas y no hasta allá más grandes... más grande y ya te pones a pensar oye pero no tenía muelas que era lo que se escuchaba uy quien sabe mi querido amigo a lo mejor era el momento en que hacía sus rituales o ve tú
a saber que interesante me parece muy interesante sobre todo cuando narras esta parte de la vida de este señor un caso muy muy especial específico en sí por el hecho de que pues tenía ciertas costumbres un tanto lejanas a lo que en la cotidianidad podemos tener, ¿no? Él tenía el gusto por aquellas cosas que tienen que ver con los ancestros, sobre todo de aquellas tribus, ¿verdad? Tribus indias, dicen, ¿cómo le llaman? Nativos de América, ¿verdad?
Pero, vamos, no sabemos si solamente era una afición o si sus raíces venían de por ahí, ¿no? ¿O sí había algo que sospechar? Pues el físico del señor, yo creo que medía como 1 .90. ¡Oh, enorme! Sí, medía como 1 .90 y era moreno, facciones muy marcadas. Y pues yo creo que hasta los 60 y casi los 70 ya le empezaron a salir las canas.
O sea, tenía el pelo negro, negro y largo. facciones de indio wow que historia mi querido Francisco que historia muchísimas gracias no sé si quieras agregar algo más perdón si no este pues nada más saludos acá a todos los de Monterrey felicitarlos por su programa gracias brother muy amable por ahí después estaremos comunicándonos ahí otros relatos ahí que Claro que sí, amigo. Cuando gustes, ya sabes, esta es tu casa. Nada más nos avisas y con mucho gusto. Perfecto. Buenas noches. Gracias.
Saludos. Hasta luego, mi querido amigo. Fíjate que me hizo recordar varios momentos, inclusive de mi vida, porque así me ha llevado el mundo, la vida. Dios me ha encaminado. Y he conocido a muchas personas ya muy, muy mayores. Que cuando jóvenes, pues sí tenían sus casas, dos, tres pisos, como dice nuestro amigo. Y con casas con cinco habitaciones, seis. Y después se van quedando solos. Porque los hijos empiezan a ir, hacen su propia vida, ellos consiguen su propia casa.
En fin, así. Y entonces ellos se van quedando solos. Llega un momento en que una casa tan enorme, con cinco recámaras, ellos ni siquiera suben al primer piso. Ellos se adaptan a un bañito, si no es que ya lo hay en la parte de abajo. Ocupan dos sillones ahí, adaptan una camita y párale de contar. Y se siente una gran soledad. Esto no sé si esto le habrá pasado a este señor
que nos platicó Francisco. Lo que sí es cierto es que tal vez hay personas que eso lo disfrutan más que el hecho de estar batallando con otras personas, el hecho de estar peleando y así viven la vida más tranquilos. Qué padre, qué interesante. Vamos a seguir platicando y, por supuesto, pues hay más, hay más que platicar y compartir con ustedes. Buenas noches, ¿cómo te llamas? Hola, buenas noches. Hola, buenas noches, ¿cómo te llamas? ¿Qué tal, cómo estás, Octavio Ponce,
aquí de La Paz? Ay, perfecto, Octavio, ¿qué nos quieres compartir esta noche? Gracias. Saludos a Nacho y a todos los radioescuchistas. Saludos, amigo, aquí estamos. Gracias, qué amables. Y pues nuevamente felicitándoles con esta... con este detalle por la tradición de miedo tan hermosa que nos hacen vivir a todos. Gracias, amigo. Se los agradezco. Bueno, mira, en este relato, en este caso, tengo dos relatos muy especiales. Uno de ellos me lo contó, me lo platicó mi padre
hace ya algunos años. En este caso, él me comentaba que cuando era pequeño, ellos vivían en una localidad allá en Oaxaca, en un pueblo que se llama San José del Gilar. Les tocaba vivir o les tocó vivir casi frente a la entrada del panteón de la localidad. Me comenta que hace unos 14, 15 años aproximadamente venía, iba rumbo a la casa, ya venía del campo, de las labores que se acostumbran para allá. Y ya estaba demasiado oscuro, ya no había luz, no había en este caso los focos que tenemos en
la actualidad. Y de repente escuchó lo que son las jícaras. No sé si las hayan escuchado cuando están huecas, ¿no? Sí, claro. Le dejaron caer a uno. Entonces, como era empedrado, por inercia, el ruido le hizo a él que brincara, que saltara. Me comenta que en el momento que él saltó por inercia, a unos escasos cinco metros de cuando saltó él. Y se apareció un caballo negro, brioso, el animal, a todo galope y levantando polvo normal que se alcanzaba a ver, según me comentó él.
¿Y cuál sería la sorpresa de que ya en la noche, en este caso, el panteón, las puertas están cerradas? Porque en los pueblos hay personas que tienen las llaves. ¿Cómo te explicas tú que en este caso el animal llegó y atravesó las rejas del panteón? Ahí se perdió y fue una de las cosas que me llamó mucho la atención a mí. Le digo, padre, pero esto se te hace yo impédulo en aquel entonces todavía. No, me dice, es que esto ocurre y más cuando tú no lo esperas y eso es cierto.
Doy fe de ello por todas las cosas que me han pasado. Relativo al programa, al programa les agradezco mucho. Me tocó escuchar, hay otro relato. que me llama mucho la atención respecto a las sombras o a los entes oscuros que se manifiestan y que no te permiten en ocasiones ver un poco más allá de la nariz, como se dice, independiente de que tengas luz, que te transluce, que pasa y todo esto. En un momento dado, te puedo comentar, yo tenía a Nacho, una ilusión muy grande, Gina,
mi primer hijo. Como tal, la madre de mis hijos estaba esperando, estaba embarazada. Y la casa donde vivíamos, a mí me tocó en la parte de atrás. Soy medio creativo o muy curioso. Me puse a escarbar para yo poder ayudarle a la persona que estaba haciendo la barda. La parte de atrás, separando
con el vecino. Para esto... Existe algo muy interesante, la señora muy amable, todos muy amables, todos los vecinos, cuando me toca sacar una prótesis, la zanja que estábamos haciendo, curiosamente una prótesis de una pierna hasta arriba, de izquierda, yo la saqué, la tomé, no le tomé importancia, la hice a un lado, seguimos en un momento dado. Haciendo esto, terminamos. Después de esto ocurrieron muchos eventos que la verdad desencadenaron con la pérdida de mi bebé. Yo lo llamo de esa manera,
¿por qué? Porque al final de cuentas, estando la señora embarazada, platicando ya para dormirnos, nos daba la luz del foco de la vecina, que les comento. De repente una neblina o algo, una oscuridad
más de lo normal. que no cegó, yo tenía la mano en el vientre de la señora, hablándole a Berito, al producto, y algo que me hizo reaccionar fue que empezó él a moverse muy fuerte porque estábamos los dos platicando de algo fuera de lo normal, algo, oye, mañana vamos a hacer esto, sí, vamos a tener algo bueno, de repente como si nos hubiesen puesto un velo a los dos en los ojos. No te puedo explicar lo que sentí en ese momento. Sentí mucho
miedo, nos pusimos a rezar. Después de este evento, desencadenó que la vecina que estaba a un lado, que era hermana de la señora que vivía en la parte de atrás, pues tuvo un accidente. A mí me tocó perder al bebé, nos tocó perder al bebé. Muchas cosas que ocurrieron al sacar en un momento
dado esa... esa parte, esa prótesis. Entonces, resumiendo un poquito de todo esto que nos ocurre, no tenemos en ocasiones idea de todo lo malo que hace el ser humano y de todas las barbaridades que cometemos en contra de nosotros mismos como personas, como entes vivientes, como gentes pensantes y todo lo demás. al asusarlos, al molestarlos. Simplemente hay que verlo por el lado de ir a la luz, al creador, porque te digo, es horrible,
horrible. Lo veo ya de esa manera, ya un poco ya de madurez, sí con el dolor que te da de perder a un bebito porque fueron interminables las cosas. Pero sí, al final de cuentas, este tipo de situaciones, te digo, existen. Lo más interesante de esto es que hay que tener la fe. y la calma de estar siempre del lado de la luz. Ese es un poquito de lo que nos ha ocurrido y hay más, pero no queremos atosigar a ustedes principalmente y a las personas que están ahí viendo, escuchándonos
más que nada. Claro que vamos a tener otra oportunidad, Octavio, de seguir platicando y nosotros te agradecemos
que esta noche hayas participado. No, al contrario, a ustedes, a ustedes, Dios los bendiga como siempre, y a Nacho les agradezco mucho la oportunidad, y en este caso sí, a todas las personas que sientan que muchas veces están solas, no, que recuerden que hay algo maravilloso ahí arriba que es el Creador, como quieran llamarle, que no se tienten, ahora sí como se dice vulgarmente, el corazón, en gritarle, en alabarle, porque eso es lo que... lo que les va a ayudar a salir de todos los problemas
que puedan llegar a tener y máxime de esta índole. Claro que sí. Octavio, que tengas excelente noche. Al contrario, a ustedes les agradezco mucho y todo el detalle que les comento, éxito como siempre. Gracias. Y gracias por esta tradición de miedo. Eso es. Muy bien. Gracias, Octavio. Muchísimas gracias. Yo digo que excelente postura, excelente forma de ver la vida. Y de tomar este tipo de situaciones en las que de repente todos nos vamos a encontrar. Nunca estás solo. ¿O tú qué opinas?
¿Podrías sentirte solo en algún momento de tu vida? Ojalá que no. Hay algo que aquí me gustó, que compartió nuestro amigo Acatriel. Dice por aquí, déjame ver. Dice, una vez alguien muy sabio me dijo. Hechos hacen creencias. Si uno como padre tiene hechos que hacen que lo quieran, no hay necesidad de esperar a que te cuiden porque no estarás solo. Wow, amigo, eres sabio. No sé quién te compartió esto, pero en muy buen momento tú nos lo haces extensivo para todos los que
nos están escuchando. Vamos a continuar, Gina. Aquí tenemos en la línea a Edgar. ¿Cómo estás? Buenas noches. Edgar, ¿desde dónde nos hablas? Hola, ¿qué tal? Muy buenas noches. Hablo aquí desde Ecatepec, Estado de México. Perfecto, Edgar. ¿Qué nos quieres compartir? Hola, ¿qué tal? Mira, pues ahora sí que un gusto que me hayan hablado.
Les quiero compartir una historia, un relato, no sé cómo lo pueden llamar ustedes, de que aquí en la vivienda donde yo vivo, al lado, pues hace años, había una señora que se dedicaba a hacer
brujería, leía cartas y toda esa situación. falleció hace, pues qué sé, hace como dos años, pero qué crees que pues ese que falleció, o sea, ya sus hijos aquí, bueno, más bien yo nunca no le conocí hijos, se escucha realmente aquí, no siempre, pero se escucha como que se arrastran aquí, como si se arrastraran, como si brincaran o algo así, al lado de la vivienda de donde yo estoy, no sé por qué, no, no se escuchan lamentos, nada más como que se escuchan que se arrastran, se
arrastran, entonces realmente es que sí da miedo. Lo que sí tienes claro es que fue a partir de este fallecimiento. Pues sí, ¿no? De la Santa Muerte, cosas así, verdaderas así, viejas, rotas y todo eso. Y pues yo quisiera saber, ¿no? No sé si tengan algún número de alguna persona que me pueda apoyar en esa situación, porque realmente
es que sí, pues sí nos asustamos. Yo aquí casi no estoy, que yo, mi trabajo es andar fuera, pero pues... mi esposa es lo que me dice, y a mí ya me tocó dos veces que se arrastran, se arrastran, se arrastran así, y se arrastran, se escucha un ruido muy feo. Oye, pero ¿nunca has visto alguna silueta? Nada más escuchas el
ruido, pero no has visto nada. No, no, no, no, de hecho, no, no, no, se ve absolutamente nada, nada, nada, nada, nada, ni se escucha, o sea, que hay un lamento o algo así, no, nada más se escucha como que se arrastra, y siempre es en la mañana, como a las seis de la mañana, cinco de la mañana. Entonces, de hecho, yo fui a Sonora, al mercado ese, según digo, que se dedican a la magia para verificar. Pues me dijeron que yo siento que así fue como un chantaje, que me
querían sacar un dinero. Cosas absurdas, porque según a mí me habían hecho mal, pero pues a mí no. Sino que yo les había dicho que ella se dedicaba a esa situación. Entonces, pues yo quisiera saber en cómo borrar eso. Pues ya que no se escuche eso, porque se escucha muy feo, ¿no? Muy, muy, muy feo, horrible. Horrible se escucha. Claro. ¿No han hecho algo para evitar si hay alguna mala energía? Nada más lo han vivido, pero no han tratado de hacer alguna práctica para evitarlo.
No, de hecho, hasta que yo fui, le digo que fui a Sonora, me quedo de Sonora y en la merced, yo les repetí, le dije, mira, la señora hacía eso. O sea, nosotros nos damos cuenta que hacía sus cosas ahí malas, porque, de hecho, Se formaba la gente para entrar ahí, anterior. Pero nada más falleció la señora y no sé, a los dos o tres meses empezó a escuchar esas cosas muy horribles. Y luego se escuchan así como, ¿cómo se llaman? Cascabelitos, esos que traen así, que se ponen
en la vida a los niños. Y se escucha así como cascabelitos, pero se escucha así como arrastrándose, como pegando al piso, como brincando o algo. Un ruido muy sorprendente. Vaya, pues fíjate que esta pregunta incluso la vamos a hacer con el maestro Soham para que te pueda dar alguna razón. ¿Te parece bien? Sí, me parece muy bien. Es que la verdad es que sí, estamos muy asustados.
Y lo más raro es que la casa que está al lado igual de esa vivienda, porque nosotros estamos del lado derecho y hay otra casa que está igual al lado de ella, pues le hemos comentado a la vecina, pues dice la vecina que ella no ha escuchado absolutamente nada. Y lo más raro es que nosotros sí. ¿Cómo le puedo hacer yo para que ya no se escuche? Porque sí, no creo que sea algo normal que se arrastren, pero horrible, horrible, horrible. Y que será, dura como unos dos minutos, pero
esos dos minutos se escuchan eternos. Claro que sí, es algo inquietante sobre todo. Y por supuesto que se lo vamos a preguntar. Edgar, gracias por haberlo compartido y vamos a tener la opinión del maestro Soham. Por favor, les agradezco mucho y que tengan una excelente noche. Igualmente tú, Edgar. Saludos. Sale, gracias. Saludos a todos. Hasta luego, mi querido amigo. Muchas
gracias por tu comunicación. Y además del tema que estamos hoy hablando de las dos teorías que se han manejado, algo parecido al triángulo de las Bermudas o abducción extraterrestre, también se ha dicho que quizá relatos de marineos hablan de entidades espectrales que emergen del mar. para llevarse a las almas de los navegantes. Entonces quizá pudo haber sido la tripulación de este barco víctima de una de estas entidades, ¿no? Ataque de criaturas marinas o fantasmas
del océano. Y también se maneja una teoría que sugiere que la embarcación estaba maldita. Desde su construcción tuvo problemas y cambios de propietario, lo que ha llevado a pensar que una fuerza oscura selló su destino y así. Una maldición hizo que sucediera lo que ya sabemos con el Mary Celeste. ¿Será que en alguna ocasión que tú andes, no sé, de crucero, de tour, ahí en las playas de algún lugar, algún punto, te llegues a encontrar
con el Mary Celeste? ¿Te gustaría? Yo creo que debe ser fascinante, pero de igual modo aterrador. Gina, llegó el momento de despedirnos. Como cada noche agradecemos tu presencia, tu participación y seguramente te quedaste con ganas de más relatos. Por eso tenemos una cita en nuestra próxima emisión. Mientras tanto que descanses, que tengas excelente noche. Que Dios te bendiga. Soy Gina Avilés.
Hasta luego Gina, yo también me despido. Soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes porque juntos escuchamos muy buenas historias. Que tengan la mejor de las noches. Que descansen. Y como decimos aquí, cabos. El programa se termina, pero la investigación continúa aquí en La Mano Peluda. Esta fue una producción de Grupo Fórmula.
