La Mano Peluda | Lunes 24 de Junio de 2024 - podcast episode cover

La Mano Peluda | Lunes 24 de Junio de 2024

Jun 25, 20241 hr 32 min
--:--
--:--
Download Metacast podcast app
Listen to this episode in Metacast mobile app
Don't just listen to podcasts. Learn from them with transcripts, summaries, and chapters for every episode. Skim, search, and bookmark insights. Learn more

Episode description

#LaManoPeluda #AbriendoLaConversación

Grupo Fórmula #AbriendoLaConversación #LaManoPeluda ¡Suscríbete a nuestro canal de YouTube! http://goo.gl/NAKFkj Podcast: https://goo.gl/PbwGxT Mantente informado minuto a minuto en nuestras redes sociales: Facebook-----http://goo.gl/5UHZOQ Twitter----------http://goo.gl/nEXxVF Canal sugerido http://goo.gl/hst33f Sigue nuestra transmisión en vivo: http://goo.gl/2VZDqJ Descarga nuestra App: iOS: http://goo.gl/tLZe3S Android: http://goo.gl/oXFwHj.

¿Quieres anunciarte en este y muchos otros podcast?

Escríbenos a este email: ventas@rss.com

Transcript

Noticias, deportes y espectáculos en tu plataforma de podcast preferida. Grupo Fórmula. Advertencia. Las opiniones de los participantes y colaboradores no corresponden necesariamente con las del programa o la empresa. Si este programa es escuchado por menores de edad, se recomienda que lo hagan en compañía de un adulto. Porque nosotros hemos estado ahí. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. El que no es conmigo en contra de mi es el que conmigo no recoge de ramos.

Porque conocemos de raíz a los especialistas. El demonio es una figura que ha aparecido en todas las culturas. Y no es una figura cristiana. Documentaremos todas esas experiencias que no tienen lógica alguna. Con Georgina Avilés e Ignacio Muñoz. Llegó la hora de poner las evidencias sobre la mesa. Fantasmas. Voces. Apariciones. Psicofonías. Mitos y leyendas que rodean al mundo sobrenatural. Quedarán al descubierto aquí en...

La Mano Peluda. Desde la Ciudad de México, para todo el mundo, esta emisión. De lo insólito y de lo que no tiene explicación lógica, pero que a ti y a nosotros nos apasiona. Soy Georgina Avilés y que gusto que estés esta noche con nosotros. Hola, ¿qué tal? ¿Cómo están? Buenas noches. Gracias por acompañarnos en este programa donde vamos a platicar de lo increíble. Y por supuesto, también de lo sobrenatural. Porque de lo que es natural en todos lados, se habla mucho.

Yo soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios. Y con ustedes, porque una vez más podemos charlar de esos temas espantosos. Queremos tu participación a través de las redes sociales y de la multilínea 55-5279-2291. La página RadioFórmula.com.mx y en Spotify encuentranos como La Mano Peluda Grupo Fórmula. Tú te puedes poner en contacto con nosotros haciendo uso de todas las vías de comunicación disponibles para ti. Y un ejemplo de ello es nuestro WhatsApp.

Anota el contacto. 55-2193-5926. Ahí nos puedes mandar un mensaje de voz o un mensaje de texto. Saludamos a las estaciones en la República Mexicana que se unen con nosotros. Y en Estados Unidos, Georgia y Las Vegas, bienvenidos a esta noche esteluznante. Desde historias e encuentros con entidades fantasmales hasta relatos de eventos inexplicables, esto nos invita a cuestionar lo establecido y adentrarnos en mundos donde lo paranormal y lo cotidiano convergen.

A través de relatos y experiencias que desafían las leyes naturales y que se abre a la puerta una serie de reflexiones sobre la existencia, el misterio y lo desconocido. Hoy queremos escuchar esas vivencias que quieres compartir en esta emisión explorando lo sobrenatural. Es lo de hoy. ¿Qué te parece? ¿Te gusta la idea? Pues estás cordialmente invitado a participar en este programa ya que experiencias de terror, misterio y suspenso hay muchas.

Y sabes cuál es la más importante? La que tú nos quieres relatar. Así que con mucho gusto te esperamos y también nos puedes mandar un mensaje de voz o platicar con nosotros directamente. Tenemos desde Ammeca Meca de nuestro estado de México a Marta. ¿Cómo estás? Buenas noches. Hola Gina, buenas noches. ¿Sí me escuchan bien? Perfecto. Bienvenida. Gracias. Gracias. Bueno, ya he platicado anteriormente con ustedes, madre, si me recuerden. Claro que sí, la miere. Claro que te reconocemos.

Gracias Gina. Bueno, vamos al asunto. Sí, bienvenida. Hace unos días estaba yo escuchando unos relatos. Yo los escucho más por Spotify. Muy bien. Y me es más fácil escucharlos por ahí. Claro. Siempre los escucho. Cada que ustedes suben un capítulo nuevo al día siguiente o si puede esa misma noche lo escucho. Muy bien. Gracias. Gracias. Estaba yo escuchando unos programas anteriores de creo que de la semana pasada o de esta semana, donde bueno, los famosísimos sonidos de aproximación.

Sí. Y bueno, de hecho ya les había yo mandado este relato, pero pues me gustaría compartirlos nuevamente con ustedes y pues no sé que ustedes me den su punto de vista sobre esta situación que a mí me, pues como que digo, ¿por qué pasa eso?

Normalmente pues solemos asociar que bueno, los niños pues son puros, son limpios de pensamientos, o sea no hay, bueno, a menos de cómo los vayan criando sus papás o el entorno en el que se desarrollen, pues es como se pueden ir corrompiendo sus mentecitas quizás.

Sí. En este caso pues estamos en el entendido, quiero pensar que la mayoría piensa igual que yo, que pues un niño realmente no nace siendo malo más que las circunstancias que lo rodean pues son los que lo hacen cambiar de pensar, pero por ejemplo, bueno, allá va mi relato que tiene que ver con los sonidos de aproximación y mi infancia que digo, bueno, no soy la única que le han sucedido estas cosas en su niñez, ni seré la última, ni la primera, ni la última, pero es aquí donde digo,

¿por qué le puede llegar a pasar estas situaciones a niños que no conocen la maldad, que no están quizás todavía sugestionados? A lo mejor uno como adulto o en cualquier etapa de la vida ve una película de terror y ¡ay! como que ya te sugestionas, ¿no? ¡ah! el oscuridad o así. Sí. Entonces bueno, yo cuando era niña tendría como, pues no se iba yo en el kinder, ni siquiera había entrado en la primaria, o sea, era yo una criatura.

Sí. Y mi tía Lety y su esposo, mi prima son profesa en la religión cristiana y son muy, muy devotos a su creencia, pero había algo, bueno, en mi casa anteriormente yo ya les había platicado que cuando todos mis tíos eran más chavos y así, una de mis tías jugó la ouija y bueno, pues de ahí se desencadena una serie de eventos que sucedían en la casa donde yo vivía y donde todos mis tíos crecieron que no tiene nada que ver con la casa de mi tía, de mi tía Lety que les comento,

donde ella pone alabanzas, bueno, como tal no tiene imágenes, pero Jehová y alabanzas, o sea, mi tía es muy recta, lee la Biblia todo lo que les dicta la religión, pero había una situación, cuando yo iba a su casa, a veces íbamos, nos invitaba a mí y a mi hermano, no, vengance un fin de semana, y ya nos íbamos sábado, domingo o entre semana también, o sea, era así como una pijama de no, pues pueden quedarse aquí en la noche si quieren, pero había una situación

y yo aquí es donde entiendo por qué a mi hermano no le pasaba y por qué a mí sí, y tiene que ver con los sonidos de aproximación

que yo en ese entonces yo decía, ¿por qué? ¿por qué se escucha esto? o sea, les digo, yo escasamente tenía, exagerándole siete años, o sea, tenía yo una edad entre cuatro, ni siquiera había entrado a la primaria, con eso les digo todo, entonces, este, yo, bueno, nos quedábamos en su sala, en los sillones, a veces los uníamos para que mi hermano y yo nos durmiéramos y pues ya mis tíos se durmían en su recámara, y este, y pusiera como una pijamada, ¿no?

¡Ay, sí, vamos a poner las cobijas en el sillón! o sea, era algo bonito, realmente no les voy a decir, ahí era traumático, ni nada por el estilo, este, pero las situaciones empezaban en la noche, y justamente siempre lo clásico, en la cocina, hagan de cuenta que la sala de mis tíos estaba afuera de la cocina, o sea, era una casita así, todo cerradita, no salías ni al patio, ni nada, o sea, estaba ahí en la recámara, la cocina,

y afuera, bueno, ahí saliendo estaba la sala donde hacíamos las pijamadas y todo, y pues ya todos iban a dormir, mis tíos hasta mañana, que descansen, un besito en la frente, entonces era paz y armonía estar en la casa de mis tíos, la verdad, no me puedo quejar, pero mi hermano, bueno, se dormía de voladísima, nada más casi casi tocaba la almohada y él se dormía, y yo, en ese entonces, pues no recuerdo haber sufrido de insomnio, pero de verdad,

en serio que casi casi cuando mis tíos apagaban la luz, o pasaban unos minutos, empezaba el escandalero en la cocina, que yo decía, ¿cómo es posible que mis tíos no lo escuchen? O sea, realmente su casita era relativamente pequeña y tenían, o sea, salías de la cocina, entrabas al baño, salías a la sala, entrabas a su recámara y ya, o sea, no, no era de que suba de las escaleras, o sea, no. Entonces yo decía, ¿por qué ellos no lo escuchan? y yo, sí.

Entonces los clásicos sartenes, platos, o sea, no como si los aventaran que han comentado en otros relatos, que escuchaba que se caían todas las ollas, o sea, yo escuchaba como que acomodaban los platos, como que de repente sí como que empujaban, como que las ollas, y yo decía, o sea, en mi cabecita de cinco años, yo decía, ¿por qué? ¿qué está pasando aquí, no?

Entonces, pues yo en ese momento, pues me daba muchísimo miedo y me tapaba y hasta estaba yo sudando de que hasta respiraba yo por mi boca para jalar más aire, porque, o sea, yo me cubría y aún así cubriéndome, seguía yo escuchando que el sartenazo, que, o sea, como cuando va uno a lavar los trastes que raspa con el plato, la cuchara, o sea, varias cosas, este, y yo hasta luego, bueno, antes de que me empezara a dar miedo, yo hasta me enterizaba,

yo decía, ¿apoco mi tía está acomodando trastes en la oscuridad? o sea, era lo que yo pensaba. Y no, ¿qué está haciendo? Aquí te voy a interrumpir, porque tenemos que hacer una pausa, acuérdate, que no podemos pararnos y tenemos que enviar al corte, regresamos contigo, no te vayas, por favor. El Miedofon, 55-2193-59-26. Todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos, aquí en La Mano Peluda. Agua que no corre, hace charco. Sabiduría en las redes.

Porque no todo tiene explicación lógica, La Mano Peluda. Super rápido, regresamos ya contigo, continuamos escuchando tu relato.

Y muchas gracias Gina, bueno, como les decía, yo me estoy viendo, escuchaba diversos ruidos en la cocina, los clásiquísimos, ya bien conocidos sonidos de aproximación, y también que en otros relatos ya han compartido, yo escuchaba, o sea, como les comento, yo me quedaba en el sillón, entonces yo escuchaba que, ah no, ahí sí yo sentía que me moría casi casi, o sea, yo les juro que temblaba yo así en el sillón, yo sentía que me moría casi casi,

o sea, yo les juro que temblaba yo así en el sillón, porque yo decía, hasta recuerdo que bueno, mi hermano se llama Martín. Entonces a veces contábamos los sillones o a veces los sillones se quedaban pues en su mismo punto, pues que, donde está la mesita, entonces había ese espacio, pero en verdad que yo a veces escuchaba que alguien caminaba con zapatos de tacón atrás del sillón donde yo estaba acostada, entonces, ¡ay no!

De sólo acordarme, créanme que hasta se me enchino mi piel, pero yo decía, o sea, al principio decía, ¿quién anda en tacón? O sea, pero yo les escuchaba así como zapatillas, ¡clap, clap, clap, clap! Atrás de donde yo estaba, o ya esas zapatillas que yo decía, son zapatillas, se iban a la cocina. Y yo a veces así como que me asustaba mucho y yo le decía, o sea, trataba yo de despertar a mi hermano, si estábamos cerca, pues así como que lo movía y nada que se despertaba.

O si estábamos lejos así los sillones separados, le dio ¡Martín! O sea, él trataba yo de como que de hablarle para que se despertara y pues ahora sí que escuchara o que me explicara qué era lo que estaba pasando, pues en aquel entonces era él es dos años mayor que yo, entonces pues si yo tenía cinco él tenía siete, entonces pues era mi hermano mayor, entonces yo dije, pues él me tiene que explicar qué está pasando aquí, entonces nada, nada que se despertaba.

Y obviamente a la mañana sí, bueno hasta que yo creo que me ganaba el sueño, pues ya me dormía yo, pero como es así como esto que les acabo yo de contar, o sea, varias veces me pasó eso que, digo, no me estaba yo yendo a quedarte a ir a su casa de mis tíos, pero o sea, cada que iba yo, o sea, les juro que en verdad a veces ya ni quería que yo era quedarme a su casa. Y yo abiertamente se los decía a mis tíos, yo le dije tía en tu casa hay fantasmas,

y yo le decía a mi tía, y mi tía decía no, ¿cómo crees? ¿cómo que fantasmas? Y pues ya le platicaba yo a mi tía, no es que escuché esto y esto y esto y esto, y mi tía decía, ah no, es que es el vecino, y le digo no tía, pero pues se escuchaba aquí en la cocina

¿cómo va a ser el vecino? No, sí, su vecino de mis tías se llama Jorge, es el Jorge, pero realmente me di cuenta que ellos sí escuchaban, pero le echaban la culpa al vecino, porque, o bueno, a lo mejor, quizás sí era el vecino, pero pues no, el vecino no va a estar ahí metido en la casa de mis tíos haciendo de comer en la oscuridad, ¿verdad?

Pero mis tíos decían no, en las noches también, o sea, yo creo que ellos sí escuchaban ruidos, pero o igual, a lo mejor esos ruidos que ellos escuchaban quizás eran sus vecinos, quizás no, y como su creencia de ellos es no, bueno, por lo que yo me han platicado, o sea, no deben de creer en eso porque es como si no estuvieran teniendo fe en Dios, bueno, es lo que yo les he entendido.

Entonces mi tía decía, no, es el Jorge que anda ahí y luego arrima sus camas, o sea, pero no tenía lógica la explicación que ellos me daban, porque me decía, no, es que luego el Jorge se pone a mover sus muebles en la madrugada, o sea, ¿quién va a estar moviendo muebles en la madrugada? Sí, a veces el Jorge, luego anda moviendo su cama en la madrugada, o sea, eso no tenía sentido de ser, ¿no? Claro.

¿Vos no? Es que luego andan jalando sus mesas de noche y así de ti a mí, bueno, en ese entonces, pues, o sea, yo hasta que los empecé a escuchar a ustedes, incluso una vez que, o sea, yo decía, ¿por qué me pasaba eso, no?

Hasta que una vez escuché que alguien relató algo similar, que también escuchaba como zapatos de tacón, o sea, yo como que hice una regresión y dije, a mí también me pasaba eso, y entonces no era de que mi tía decía, ah, nada, es que es tu imaginación, es que es el Jorge que se pone ahí a pararbar sus trastes de madrugada, y yo decía, pues no, no tiene sentido. Claro.

Y también es así que, pues, bueno, porque a mí, ellos les gustaba invitarnos y a nosotros también nos gustaba irnos, porque de repente ya que íbamos a hacer un pastel, o sea, cositas que a nosotros como niños en aquel entonces, pues sí nos atraía, pero para mí, así como que mi calvario era cuando ya se oscurecía, ya casi era la hora de dormir, y de plano un día, este, cuando mi tía apagó la luz, empecé a escuchar,

pero casi, casi era inmediato, o sea, no sé cómo ellos no se daban cuenta o no sé si también era... O fingían. Ajá, este, y que también así que me daba mucho miedo que un día sí me fui a meter a su cama, o sea, les toqué, bueno, no les toqué, abrí, y ya le dije a mí, que hasta por cierto, creo que los espanté porque pues ellos ya les estaban, les estaba ganando el sueño, y yo, tía, tengo miedo, ¿me puedo dormir aquí?

O sea, pues era yo una criatura de 5, 6 años, sí está bien, ya, y ya ese día dormí bien bonito, y hay, bueno, sobre esto, hay otra cosa que también, de ahí, ah, yo empecé a tener muchísima fe en este, en esta oración, que es el Salmo 23, porque de verdad que esta situación ya era algo muy traumático para mí, les vuelvo a repetir, no me estaba yo yendo a quedar diario, pero de verdad que cada que iba yo hasta a dormir, bueno, me iba a dormir a su casa de mis tíos, siempre, siempre sí o sí,

que es la pregunta que yo les quiero plantear en este momento, pero antes, cada que yo iba, o bueno, pues sí, un día hasta cuando mi tía empezó a apagar la luz, yo le dije a mi tía, digo, por favor, hasta le decía yo a mi tía, mejor no apagues esta, o sea, como que tenían una lamparita por ahí, le dije, tía, puedes dejar la lamparita, pero entiendes que me da miedo porque escuchan ruidos, pero como mi tío era super ahorrador de luz, o sea, no, no se podía, o sea, no, jamás,

jamás, never podía quedarse una luz prendida de noche, entonces mi tía, no, porque tu tío se enoja, que no sé qué, y casi, casi se veía llorando, le dije a mi tía, digo, es que de verdad se escuchan muchos ruidos aquí, y digo, hasta, bueno, no recuerdo que más le dije, no, pero mi tía me dijo, no, es que todo está en tu imaginación, o sea, también mi tía nunca trató de darme cuerdas y danos, y hizo un fantasma, o sea, quizás a lo mejor mi tía sí pensaba que era,

pero pues como para no espantarme más, pues mi tía siempre trataba de darme una explicación de acuerdo a mi edad, es que es tu imaginación, es el vecín, o sea, nunca me quiso espantar. Oye, y de grande no lo comentaste con ella, que te dijera, no, como estabas pequeñita, yo no te quería que, yo no quería que espantaras o algo así, o en verdad ella pensaba que no, que no pasaba nada.

Pues ahorita ya no he platicado, bueno, creo que sí, hace algunos años sí le de, bueno, creo que hasta mi tía lo toma de chiste, porque yo, o sea, sí, sí alguna vez, o ella me llegó a decir así, como, ay, ¿te acuerdas cuando eras niña y decías que aquí había fantasmas?

Y yo le dije, pues es que no es que yo dijera, digo, y bueno, yo ya siendo una adulta, quizás en mis 20, ahorita tengo 30 años, o sea, no tiene mucho, yo le decía, no, tía, es que yo sí escuchaba, y mi tía, ay, o sea, como que ellas seguían en la negación. Entonces yo decía, bueno, pues ya, pues ya, ¿qué les puedo decir?

Pero en esa noche que yo así, como que ya mi tía me ha de haber visto muy desesperada, así de, ay, si no le digo algo para que se tranquilice, se va a ir a meter otra vez a la cama con nosotros, entonces ese día mi tía me dijo, bueno, yo ya estaba acostadita en el sillón, mi hermano creo ya estaba como en su séptimo sueño, y mi tía me dijo, no, mira, vamos a orar, y ya empezamos, Jehová es mi pastor, nada me falta,

pero mi tía, o sea, fue tan, creo que es uno de los recuerdos más bonitos que tengo así, de que mi tía, pues, trató de tranquilizarme a través de una oración que ellos siempre hacen cuando terminan sus reuniones dominicales, pero así fue tan tierno que ella me iba diciendo, repite después de mí, y así, ay, no, les juro Gina y Nacho, que ese día cuando terminamos de recitar esa oración, que me la sé,

bueno, de repente luego así me fallé tantito, pero ya la busco, ya la leo bien para no equivocarme, ese día después de decir la última palabra del Salmo, dormí excelentemente bien, no me molestó, bueno, me dormí, ya no sé si se escucharon ruidos o no, yo ya no supe de mí, hasta la mañana siguiente casi que entraba la luz y los pajaritos cantaban, pero yo dije, bueno, en ese entonces yo dije, wow, o sea, pareció, bueno, para mí en mi infancia dije, pareció que fue mágico,

o sea, pero dije, cómo, o sea, bueno, nunca se los plantea mis tíos, pero digo, cómo fue, cómo una cosa llevó a la otra, cómo estos sonidos de aproximación que no me dejaban dormir se apaciguaron o me apaciguaron después de haber recitado junto con mi tía el Salmo 23, que me hizo dormir como nunca, y que creo que a partir de ahí se los juro, no recuerdo volver a haber vuelto a escuchar dichos sonidos, o sea fue como para mí.

Claro, te tranquilizaste, sin embargo estos ruidos de aproximación existen, que es algo que los escépticos o aquellos que no dan cabida a ese tipo de circunstancias, dicen, no, es tu imaginación, pero muchos de ustedes aquí han contado cómo de repente escuchan que se caen los trastes, van a la cocina y todo está perfectamente en su lugar, son unos ruidos que hacen para que nos demos cuenta

que ahí están presentes y no solamente movimientos, pueden ser susurros, pueden ser incluso así como un efecto de eco, un cambio de frecuencia, de temperatura, escanicas, claro, entonces hay muchos elementos que nosotros podíamos enumerar que se pueden englobar en estos sonidos de aproximación.

Y te voy a decir una cosa mi querida amiga, lo más seguro es que aunque tú estuvieses dormida, los sonidos estaban ahí, es decir, aún tú dormida estaban ahí, ¿cuál fue la diferencia que ahora no les prestaste atención porque te quedaste dormidita? Dame un segundo, necesito ir a una pausa, no te vayas, espérame. Sí, sí Nachito. Regresamos, el miedo phone, 55-2193-59-26. Es hora de poner al descubierto lo que nos hace temblar, correr, gritar y sudar, la mano tenuda.

¿Sabías que el mercado de los podcast en Latinoamérica es el número uno mundial en crecimiento? Así es, cada día más y más gente escucha podcast desde la comodidad de su teléfono, coche o su computadora. Aprovecha y anúnciate con nosotros, somos rss.com y tenemos un paquete justo para ti. Escribe un correo a ventas arroba rss.com, ventas arroba rss.com y sabrás que se siente estar en boca de todos. Todo lo hondo es bien profundo, sabiduría en las redes.

Porque sabemos que no siempre la solución es fácil, la mano tenuda. Continuamos con Marta que nos está contando, fíjate, hace cuántos años lo vivió y lo tiene muy muy presente. Así es, pues era chiquita, era una niña, nos comenta, que es un hombre que se ve en la cara, así es, pues era chiquita, era una niña, nos comenta. Y sí, mi querida Marta, ¿estás ahí? Sí, aquí estoy, Nachita.

Ah, perfecto, amiga. Entonces, yo nada más para cerrar esta participación tuya, mi amiga, y ante la pregunta que tú nos planteas, lo más probable es que los sonidos permanecieron, los sonidos estaban ahí, pero la que ya era diferente eras tú, mi querida amiga. Ya que te amparaste en esa oración, te diste fortaleza, encontraste tranquilidad y pues dejaron de ser importantes para ti.

Entonces, al inicio de tu intervención con nosotros decías, ¿por qué a los niños que no tienen malos pensamientos, que no hay tanta maldad, verdad? Te hacías la pregunta, pero es algo, digamos, que natural, mi querida amiga, es como, por ejemplo, si tú eres un niño y de repente se suelta un león del zoológico o del circo, ya porque eres niño, ¿el león no te va a atacar? No, también te va a atacar, no, si fuera el caso.

Entonces, esto más bien no es cuestión de la edad que tengas y mucho menos si que sabemos nosotros que cuando uno es niño, pues es más perceptible de muchas cosas que los adultos ya no detectan, no nos olvidemos de eso. Entonces, que interesante, porque tu relato, desde mi punto de vista, sirve de un buen ejemplo, porque los sonidos de aproximación sí te dan miedo tú cuando eras pequeña, y dices, ¡ay, qué es eso, ese sonido! Pero jamás te pasó nada. Ajá, justamente, no. ¿Verdad?

Entonces, digo, ya analizándolo fríamente, jamás te sucedió nada, nada más era que tú te espantabas ante lo desconocido, lo extraño, y cuando tú aprendiste a dominar esa parte, mira, haz de cuenta que no ocurrió nada. Sí. ¿Verdad? Sí. Justamente. Pues sí, Gina y Nacho, bueno, ahora que te pones ese ejemplo de Leon, pues sí tiene muchísimo sentido, y no lo había yo visto de esa forma, yo realmente decía, pero, ¿por qué si yo era una niña o escuchando tus relatos?

O sea, ¿por qué si son niños? ¿Por qué ven? ¿Por qué escuchan? ¿Por qué los espantan? ¿Por qué les jalan las cobijas de otros amigos que nos han contado historias de su infancia? Yo decía, pero ¿por qué? Pero pues definitivamente, pues no importa la edad que tengas, ¿no? Así es. Y, entonces, bueno, pues eso era lo que les quería yo contar, Gina y Nacho. Excelente, amiga.

Pues que tengas una bonita noche y te agradecemos mucho que hayas participado con nosotros y que nos hayas regalado esta historia, este pedacito de tu infancia. Muchas gracias, Nachito.

Este, pues bueno, nada más antes de despedirme bien, no más quisiera decirles que tengo otro relato que también, bueno, para otra emisión, compartirles porque siento que en la casa de mis tíos, sí, siguen pasando cosas y tienen que ver con una, con mi prima que después fue es hija de mis tíos, que bueno, entonces, cuando yo era niña, mis tíos todavía no tenían hijos.

Sí. Y me acuerdo que mi prima ha escuchado varias cosas en esa casa que digo, entonces no era mi imaginación, pero bueno, está súper interesante porque mi prima es sonámbula de esas que sí se levantan y andan por toda la casa. Sí, amiga. Y les pasaron algunas cosillas que yo decía, ya ves, tío, a mí no me creías, pero como ya ahorita tu hija te lo está diciendo, pues dais siento de ella, pero ¿qué tal a mí?

Pero bueno, Nachito, yo te los contaré en otra, en otra oportunidad para que otros amigos sigan. Claro que sí, y nos va a gustar mucho escuchar todas tus historias, mi querida amiga. Gracias, Nachito, que pasen buenas noches. Igualmente, mi queridísima amiga Martita, hasta, hasta Ameka, Ameka, mi amiga. Oye, y por cierto, ahorita que lo dijo, fíjense que, por ejemplo, ¿qué sucedería si en una casa donde hay muchos sonidos de aproximación?

O sea, ya el hecho de que exista el sonido de aproximación quiere decir que hay por ahí algunas energías que están irrumpiendo, ¿no? La calma, la tranquilidad de ese lugar. ¿Qué sucedería si a alguien se le ocurre abrir un portal? ¿Qué pasaría? A ver, contéstenme, amigos, les invito a que nos compartan su punto de vista. ¿Qué sucedería si en un lugar, en una casa donde ya se han escuchado sonidos de aproximación se tiene la sospecha de que hay fantasmas, así como lo dijo nuestra amiga?

Y a alguien de por ahí que ignora todo eso, de repente se le ocurre abrir un portal para hacer, no sé, una consulta de Ouija o invocaciones. ¿Qué pasaría? Es interesante, me gustaría su participación. Sí, vamos a escuchar más relatos. En las noches quiero contar una historia que me contó mi abuela hace, o ya hace muchos años, cuando yo estaba en la escuela. Me contaba mi abuela que se herlían de la escuela y se iban a jugar en las tardes y no volvían hasta en la noche.

Tenían esa maña de jugar al fútbol y a las canicas. Lo que se sabe es que en esos tiempos que raros eran los que tenían tele, los que tenían radio, se iba a jugar y duraba mucho tiempo. Y cuando volvían a la casa y llegaban ya tarde, 10, 10 y media, hasta las 11, me cuenta que un día estaban jugando a las canicas y se juntaban muchos con los amigos. Y se les hizo un poco tarde y cuentan que ya con eso de las 10, 10 y media, se apagaron las luces, se fue la luz pues de las lámparas.

Y pues que, pues sí, era un ratillo y en la banqueta de la segunda casa, tercera casa, dicen que subían unas zapatillas, pero que venían corriendo. Las zapatillas pues sí que venían apresurosas y ellos pensaban que era pues la vecina que andaba afuera o que venía más bien porque se veían muy recio las zapatillas, muy agitadas. Entonces se quedaron callados y cuando llegó la luz, que era una mujer que tenía el pelo largo hasta la cintura pero no se le veía la cara, la miraron a lo lejos.

Uno de ellos dice que se asustó mucho y se corrieron para la casa. Él y el dueño de la casa donde estaban jugando, dice que cuando la señora o no sé qué cosa era, vio vuelta a la esquina que tenía trompa. Y el amigo de mi tío dice que pues que era una mujer con cara de caballo pero que usaba zapatillas y que cuando la vieron, que dio la vuelta a la esquina, que pues que corrieron todos a sus casas.

Más bien él y su amigo corrieron a las casas y le platicó a mi abuela lo que les había pasado y mi abuela le dijo que eso le pasaba por durar tarde jugando. Y duró un tiempo y que ya ni a las cañicas jugaban pues ya en la tarde y desde ahí pues ya recalaban temprano para la casa. Bueno ese es mi relato, espero que les guste y muchas gracias.

Muchas gracias. Por el miedo, dijeron no que ahora ni a las cañicas jugamos. Oye pues es la presencia de la famosa Ixtabay ¿no? ¿O será la ciguana? No, es la Ixtabay ¿no? Una mujer con un cuerpo hermoso, es cultural pero una cara que ay ay ay es lo que dicen ¿no? Una cara fea, horrenda, con forma de caballo que cuando los hombres la ven por atrás, así ven su silueta y dicen wow que hermosa mujer, perfecta.

Y voltea y ahí sí es cuando les desatan enfermedades hasta algunos nos aseguran que pues eran propensos a la diabetes y ahí se les desencadenó ¿por qué? Por ese gran sustazo que se llevaron. Claro y es que eso sucede con los trasnochadores. Así es. Una lección para que dejen de andar por la calle.

Les quiero compartir algo que me sucedió hace poco. Hace dos meses, tres semanas, el día que se fue mi papá, el día que falleció, pero horas antes, el día que entramos al sanatorio, el último día, ese día nos dijeron que lo iban a tener de emergencia internado. Yo me regresé a mi casa por unas cobijas, iba conduciendo en la calle que salía al hospital. Y de nuevo, como cuando mi mamá se murió, también me dio ese presentimiento, pero en ese momento pues el que estaba era mi papá.

Me dio un presentimiento de angustia muy fuerte y enfrente de mí había un tope. En ese tope de repente salió una neblina, como si hubiera habido una fogata, si lo hubieran ahogado y salió mucho humo. El humo era blanco y en eso salió un perro blanco, blanco. Y frene totalmente y me saqué de onda, dije, ¿qué significa? ¿qué sucede? Llegando por esa misma calle derecho al sanatorio.

Tenemos una casa, una casa de renta donde vivimos mucho tiempo. Toda mi familia, ayúdame así. Mis hermanos se crecieron y después cambiamos a otra, pero en esa casa tenía que pasar por esa avenida. Yo tenía que pasar por ahí. En eso el radio del carro nunca funcionaba, nunca lo traía prendido. Sin dejar que ese carro que yo conducía en ese momento era de mi papá. Y él nunca usaba el radio porque no servía y en ese momento llegando a la casa donde estaba hubo una cacofonía en la radio.

Una intervención se encendió la radio y se oyó un cuo, cuo, cuo. Y yo volteé y dije ¿qué sucede? Y más adelante volvió a pasar lo mismo. Llegué al sanatorio y la noticia que tenía era de que a mi papá ya le había dado el primer infarto. Mi hermano estaba angustiado y pues horas después falleció mi papá. Yo creo que era su alma o su espíritu que ya se estaba desprendiendo de su cuerpo.

Hubo era una señal a base de eso. No sé, ¿ustedes qué opinan? ¿Qué opinan Nacho? ¿Qué opinan Gina? Esta es mi experiencia y esto a mi me sucedió. Soy Tobi Valder. Muchas gracias por las oraciones que le dieron a mi padre. Les agradezco infinitamente a todos, que Dios siempre los cuide y los bendiga. A toda la familia Peludo Maniacal. Igualmente mi querido Tobi, un fuerte abrazo amigo.

Pues mira, cuando hay manifestaciones, precisamente en aparatos o dispositivos eléctricos o electromagnéticos, a veces tienen un significado muy profundo. En otras ocasiones es solamente algo que se captó. Digamos, por ejemplo, comenzar a grabar y hay un sonido que está ahí en torno. Tú no te das cuenta que a lo mejor ahí está pasando un avión o a lo mejor está pasando un vehículo que emite un ruido.

No sabemos, puede haber muchas causas, muchas razones. Pero cuando el sonido que estamos escuchando a través de una grabación tiene un sentido, es decir, que implica un mensaje, ahí sí nosotros podríamos ponernos a pensar. Porque ejemplo, hace unos días, bueno, unas semanas ya, aquí nuestra querida Lucita Arellano nos ayudó a encontrar un sonido que se grabó en una de nuestras transmisiones que ha pasado frecuentemente.

Los primeros que se dan cuenta son ustedes. Nosotros como estamos aquí con el oído en el relato, a veces no nos fijamos en ese tipo de sonidos que ustedes sí logran captar. Y a veces hay frases, palabras o frases que dicen déjala o tengo miedo. Obviamente no es tan nítido como lo estoy diciendo yo, se escucha diferente, pero de que se presenta no cabe la menor duda. Pues mire, tengo un relato que contarles. Resulta que en el 2011 yo saco mi licencia de manejar y manejar camión.

Entonces me listo en una compañía para trabajar ahí, pero antes de que entres a trabajar directamente, te mandan primero con un compañero, verdad, que ya trae un camión. Y te vas con él a un viaje y te va enseñando, vas aprendiendo a manejar, a agarrar más experiencia, aunque ya sabes, pero vas aprendiendo. Entonces en una ocasión, él era cubano, me platica una historia que le sucedió allá en Cuba, cuando vivía en Cuba.

Entonces me platica él que eran tres amigos, o sea dos y más él tres, eran dos hermanos. Y resulta que uno de ellos iba a casar, estaban en la escuela todavía, pero pues uno de ellos se iba a casar, el otro ya se había salido porque trabajaba. Entonces resulta que se llegó el día de la boda. Y el hermano más chico estaba trabajando y pues no venía, no llegaba a la boda.

Entonces el hermano que se iba a casar le habló que lo estaban esperando ya para que estuviera presente en el matrimonio, en la boda. Y resulta que pues le llaman por teléfono al muchacho que estaba trabajando y les dicen, no, sí, ya voy para allá. Ahorita en unos minutos me arranco para allá y lo estuvieron esperando, esperando y pues nunca llegó. Pues mandan a alguien para que lo buscara, no estaba lejos del lugar donde trabajaba. Y pues resulta que tuvo un accidente y murió, perdió la vida.

Pues se suspendió todo, se suspendió la boda, pues todo se suspendió. Lo recogieron y pues vino el cepelio. Pues pusieron la boda y el hermano mayor pues volvió a la escuela, la verdad, pero era muy callado, se volvió muy callado, muy, muy, tenía un dolor muy, muy intenso para haber perdido a su hermano. Pero pasó el tiempo y este dolor o esta actitud de él se crecentó, se fue más fuerte porque ya no nomás era callado, sino que se aisló.

Dice que se me platicaba este amigo que se aisló, se iba a una esquina allá del salón y llorando. Entonces le dice el amigo, se le acercó y le preguntó, ¿qué te pasa hombre, tienes que superar esto? El hermano tuvo un accidente y murió, sí, pero ya tienes que pensar en ti, ya has tenido muchos, varios, bastante tiempo, sí, unos meses ya, sí, ya es hora de que cambies.

Y entonces le dice el hermano, la verdad, mayor le dice a este amigo que me estaba contando y él empezó a llorar, este amigo, cuando me empezó a contar eso que le contó él, te voy a contar algo que me pasó, me dice, pero no me vayas a decir que estoy loco, que estoy mal de la cabeza. A ver, vamos a pararle ahí un momentito que nos va a dejar en suspenso nuestro amigo, pero tenemos que ir a la pausa y regresamos.

El Miedofón, 552193, 5926 y nos despedimos de las estaciones en la República Mexicana, que solamente nos escuchan una hora, los esperamos en esta próxima emisión y en el resto de la República y el mundo entero continuamos después de la pausa. Noticias, deportes y espectáculos en tu plataforma de podcast preferida. Grupo Fórmula, abriendo la conversación. Cuando hay, hay, cuando no hay, pues no hay. Sabiduría en las redes. Porque tenemos mucho que decir. La Mano Peluda.

Relatos y experiencias de México para el mundo con La Mano Peluda, vamos a continuar con este relato. A ver, qué es lo que le tenía que platicar, dice, no me vas a creer. Escuchemos. Y que voltea hacia el lugar porque era, había un, como camellón en medio, como árboles. Entonces, él volteó y que ve caminando a alguien en la carretera de la orilla y se da cuenta que era su hermano. Se da la vuelta, se pasa al otro carril y le habla.

Y se sube a la camioneta de él y le pregunta qué hacía, qué, qué, qué hacía en la carretera, que no entendía lo que estaba pasando. Y le contesta el hermano, solamente vengo, dice, a decirte que le digas a mi mamá que no se preocupe por mí, que yo estoy en un bello lugar, que estoy en paz, estoy tranquilo, feliz, que ya no me lloren más, que no, no, que esto no les afecte. Porque yo estoy bien y quiero que me lleves a lugar donde debo estar, le dijo al hermano.

Y este se enfiló hacia el, hacia el, hacia el cementerio, ¿verdad? Y se lo llevó y al llegar al cementerio dice que, que, que volteó para abrir la puerta, el, o sea el hermano mayor, y cuando volteó ya no lo vio, desapareció, no se dio, no se dio cuenta cuando desapareció. Y eso lo afectó más al hermano, o sea, que quedó. Este. Traumado. Psicológicamente mal. Y me dice este amigo que me platicaba que, que, que él se quedó, pues estupefacto, ¿verdad? Se quedó, que no lo podía creer.

Y, y le dijo al hermano, ¿verdad? Ahí en la escuela, que por favor no lo vaya, que no lo fuera, a, a que no, que le creyera, que no lo vaya a tratar como un loco porque él, él lo vio y eso fue cierto, dice. Y este, y, y este amigo cuando me lo estaba platicando estaba llorando porque dice que sí le creyó porque el hermano, el que se iba a casar cuando lo estaba platicando estaba llorando, pero llorando dice que se liberó de todo eso.

Y a partir de allí, él ya, ya fue otra persona porque desahogó eso que tenía, ¿verdad? Y que le dijo que sí le creía, que si era posible, que si había pasado en otras ocasiones con otras personas. Y pues este, me lo platicó y yo también le creí, ¿verdad? Porque estaba emocionado, estaba, ya habían pasado muchos años, dice eso. Y todavía le seguía, le seguía afectando, ¿verdad? Porque empezaba a llorar y llorar cuando me platicó eso. Y ese es mi relato. Muchas gracias.

Muchas gracias. Eso sucedió en Cuba. Y espero que estén bien, que pasen buenas noches y este, ojalá les haya gustado. Buenas noches. Gracias, sí, buenas noches por tu relato. Mira, nada más esto pues nos pone a pensar, nos pone a pensar de alguien que tuvo la oportunidad de ver a su pariente que ya falleció y despedirse. Yo no sé si fuera tu caso, si a ti te traería más dolor o te traería tranquilidad, calma. El hecho de que venga y se despida, sabes que yo estoy bien, estoy a todo dar.

No lloren, ya no me lloren. A ti te haría sentir mal o te haría sentir mejor. Has preguntado eso, o sea, te lo has preguntado tú. Tenemos a alguien en la línea, hola, buenas noches. Hola, buenas noches. Buenas noches. ¿Con quién tengo el gusto? Con Carlos. Bienvenido Carlos, ¿desde dónde nos escuchas? De Rosarito, Baja California. Sí señor, bienvenido amigo. Un saludo hasta Baja California y específicamente a Rosarito. Oye amigo, ¿qué nos quieres platicar?

Pues una historia que le pasó a mi hermano, que justamente ayer estaba escuchando el relato de un radioescucha que había comentado que, no recuerdo, decía su mamá, le fue con un santero y ese santero le sacó unos parásitos como unos 100 pies. ¿Y ayer? Sí, sí. Y justamente me acordé de eso en el cancunso del día. Mi hermano desde hace años está así como enfermo y no le han dado qué es lo que tiene, ¿no?

Porque ha ido con doctores y doctores y nada. Entonces ya el desesperado optó por ir con un curandero y justamente de donde somos había unos curanderos que se anunciaban mucho por el radio. Y entonces mi hermano decía, no pues ya provee doctores y tras doctores y pues entonces voy a ir con esta persona. Y ya hizo la cita y pues total quedaron de verse un día sábado.

Entonces nosotros para no dejarlo solo, como no puede caminar, lo acompañamos, pues mi mamá, mi hermano y yo. Y ya entramos con esa persona. Pero yo así no creía pues, ¿no? Porque pues digo, ¿cómo una persona va a hacer como magia? Y ya entramos a un cuartito pequeño como de tres por tres. Y en ese cuarto estaba así como que oscuro y había muchos santos y vígenes. O sea era el consultorio de esta persona, ¿no?

Sí. Y ya pues le dijo, no pues sin decirle nada, le dijo su nombre, me dijo, no pues tú eres Fernando y vienes por esto y esto, porque no puedes caminar. Y entonces mi hermano dijo, sí, sí, me llamo Fernando. Y entonces me vamos a quedarme un poco nervioso. No hombre, tranquilo, mi querido Carlos, estás entre amigos, no pasa nada.

Y así dijo, no pues yo te voy a tratar de curar y vamos a ver qué es lo que tienes. Le dijo, entonces el señor sacó como dos copas grandes, dos copas grandes y agua, agua. De esas botellitas de seis cientos. Entonces le dijo a mi hermano, le dijo, vas a, en tu mente, vas a hacer una oración o como un deseo de que tú te quieres curar. Pero yo estaba así como que no lo creía. Dije en mi mente, pues voy a ver todas las mentiras que está diciendo, porque para mí no, yo no creo pues.

Y así, no, y el señor, entonces, hizo así como una oración y empezó así a hablar en otro idioma. Y así dijo varias cosas que entonces el señor le dio a tomar agua a mi hermano. Y le dijo, toma el agua, pero no te la pases. Estás así como gárgara. O sea buches, no? Ah bueno, también pueden ser gárgaras, sí. Y ya dice, no vas a pasar el agua, lo vas a sacar y lo vas a echar en las copas. Eran unas copas grandes, transparentes.

Y entonces el señor así como que hizo rezos así, pero en otro idioma que yo no entendía porque no era español. Sí, español fue. Y ya lo hizo, mi hermano tomó el agua y hizo las gárgaras. Y el agua. Pero al momento de escupir ya no era agua. Entonces ya era lodo. Ah caray. Pero así muy como agua del, del, cómo se puede decir, como del drenaje así. Como de tamarindo feo. Dame un segundito amigo, necesito ir a una pausa, no te vayas. Aguántame tantito.

El miedofón, mensaje de voz o de texto, cincuenta y cinco, veintiuno noventa y tres, cincuenta y nueve, veintiséis. Conocemos la leyenda y la hacemos realidad. La mano peluda. Quieres iniciar, hacer crecer o monetizar tu podcast? Saber todos los secretos de todos. Donde y cuando quieras. Les va a cambiar la vida. RSS.com. Almacenamiento, distribución y programación de tus episodios en un solo lugar. Hosteado y distribuido por RSS.com. RSS.com. Hacer podcasts de manera fácil.

Me tienen como perro de rancho. Me amaran en las fiestas y me sueltan en las broncas. Sabiduría en las redes. Porque conocemos de raíz a los especialistas. La mano peluda. Continuamos aquí recibiendo también tus experiencias, comentarios, audios, lo que tú decidas. Así es, y tenemos en la línea nuestro amigo Carlos. Será que los niveles de maldad lo podremos medir de acuerdo a la proporción en brujería?

Es lo que nos está platicando nuestro amigo Carlos. Y a ver, estamos aquí, verdad mi querido Carlos? Sí, aquí estoy. Muy bien amigo. Entonces escupió el agua que había introducido en su boca y salió algo completamente mal. Algo completamente horrendo, muy oloroso que lo sacó a todos de onda, verdad? Sí, mi mamá estaba al lado de él y yo también estaba al lado de él. Y entonces él lo sacó y dijo, y esa persona lo empezó así como que a mover lo que había sacado.

Y le dijo, no, pues tú tienes un trabajo muy fuerte, te trabajaron con tierra de panteón. Y dice, pero eso no es todo. Y ya entonces así como que con un palito le empezó a mover adentro de la copa y estaba moviendo todo el lodo que sacó mi hermano. Y sacó así como unos gusanos, como de dos centímetros, pero así unos gusanos blancos, grandes, así con muchas patitas peludos. Y así pues, yo lo vi y así como que pues la agafó una impresión pues, no?

Sí. De que yo dije, no, pues cómo mi hermano va a sacar eso de su interior pues. Claro, sí. Y dije, no, pues esto ya como que ya no es bueno. Y yo me quedé así viendo y pensando, no? Sí. Y entonces el señor dijo, no, pues tú estás muy trabajado, muy fuerte, traes algo muy fuerte, dice. Y entonces pues, dice esto no, a la primera pues no va a quedar. Necesitas hacer como varias sesiones. Sí. Y pues yo me quedé así pensando, dije, será cierto, no será cierto? Y así, yo lo traía así en mi mente.

Y me dijo, señora, me dijo, dice, ¿sabes qué? Lo que estás pensando lo debes de creer porque esto es real. Y yo así me quedé como, cómo no? Pues me está leyendo la mente. Lo que yo pensé es lo que él me dijo de que yo no creía. Sí. Y ya así quedó esa sesión y nos volvió a citar como a las hermanas. Y este, y ya me dijo, no, pues tienen que traer una vela y unas hojas de color blanco. Entonces, esa vez ya no fue mi mamá, fui yo nada más con mi hermano.

Sí. Entonces, tenía, hizo lo mismo su ritual así como que de oraciones y todo eso, pero en otra idioma, que yo no entendía. Entonces, este, dijo que doblará la hoja en cuatro partes y que se la pasara así por todo el cuerpo, pero sobre todo en las rodillas, que era donde tenía el problema mi hermano, porque él no puede caminar. Entonces, mi hermano, pues así se frotó con las hojas, así un así todo el cuerpo. Y entonces esta persona, la hoja la pasó sobre una vela, pero la hoja no se quemaba.

Y pues es la vela y si usted pone una hoja, pues se va a quemar. Claro. Prende fuego. Sí. Y la hoja, pues no se quemaba, no se quemaba y así la pasó varias veces encima de la flamita. Sí. Entonces, dijo, no, pues aquí vamos a ver qué es lo que tienes tú. Entonces, pues ya este desdobló la hoja y así y salió como que la figura o la imagen así como que de un este del gusano que tiene en su interior. Y dijo que era el macho, pero que tenía la hembra adentro todavía.

Así como dijo el amigo ayer que tenía la persona, un macho y una hembra, los parásitos pues. Eso era lo que tenía mi hermano en su interior. Y entonces, que esos parásitos que tiene en su interior, que era lo que cuando como mi hermano se medicaba, entonces esos parásitos se comían el medicamento. Por eso no veía recuperación, no se recuperaba porque los parásitos se comían todo el medicamento.

Y ya pues así pasó y luego pues ya esta persona como que dijo, no, pues tienen que traer más material y les va a cobrar tanto. Y yo pues le dije a mi hermano, sabes qué, pues como que ya está pidiendo más y ya no, ya no estamos como que ya no tenemos ese apoyo pues. Ese apoyo pues, el efectivo pues, la capital. Claro, oye Carlos, ya para esto de cuántas sesiones estamos hablando, o sea cuántas veces habían ido ya con el señor este curandero, brujo. Fuimos dos veces. Dos veces, ok.

Y ya una tercera sesión. Sí, y cada vez les iba cobrando más. Sí, bueno, los materiales que porque nos iba a comprar y así. Pero como ya lo que hicimos y nos dijo, sabes qué, vamos a hacer una sesión, pero tocaba, tocaba era día de muertos. Sí. Y dijo, sabes qué, se viene el día primero, pero yo voy a estar con tu hermano, voy a tratar de sacarle esa maldad que trae, pero voy a estar nada más este él y yo.

Dice, pero cualquier cosa que pase, que que no se recupere o incluso llegue a perder la vida, yo no me voy a ser responsable. Ustedes me van a firmar un papel. Y así como que yo le dije, le dije a mi hermano, no, pues eso está mal, porque cómo que vamos a firmar un papel si te pasa algo o qué tal si te sacrifica o te pasa a otros demonios o algo así, no? Sí. Bueno, pero él cómo podría ser responsable si los que llegaron ahí fueron ustedes, no? O sea, porque ya estaba malo tu hermano, no?

Sí, pero según él decía que mi hermano tenía un trabajo muy fuerte. Sí, sí. Porque de hecho ya fue con varias personas y pues nomás no lo pueden ayudar. Sí, sí. Y ya fue con otra persona y le dijo que lo estaba limpiando en mi casa. Le hacía su liza hasta allá. Perdón, amigo, perdón, es que creo que te interrumpí.

Pero entonces cuando este señor le dijo, no, yo no lo puedo hacer responsable y tú le dijiste a tu hermano, cómo, cómo eso está raro, cómo que no se puede hacer responsable, qué tal que le hace otras cosas él, no? Después de eso fueron a ver a otra persona? Sí. Ah, ok. Sí, sí, sí, porque ya con esa persona pues como que ya no, ya no nos dio confianza. Claro. Porque dijimos qué tal si te hace algo o te, porque mi hermano no puede caminar, no podía caminar en ese tiempo.

Sí. O sea, desconfiaron porque pues él, como no le pagaron lo que les pedía para curarlo, entonces dijimos qué tal que sale peor, no? Sí. Ajá. ¿Enojado de que pues no hizo su negocio con ustedes? Ajá, sí, así. Ajá, ya te entiendo, mi amigo. Ajá, entonces le digo que él lo citó el día primero de noviembre, que era el día de los muertitos. Sí. Y dijo, no, pues me voy a quedar toda la noche con él.

Así como que, como tratando de pelear con esa cosa que traía dentro de mi hermano, pues lo que dijo él. Sí. Entonces yo le dije a mi hermano que no, porque qué tal si le hacía algo, le pasaba a otros demonios o lo ofrecía de sacrificio o cosas así, ¿no? Que uno piensa. Sí, sí. Y sí, ya de ahí pues ya no, ya a lo mejor ya no fuimos, ya dijo mi hermano, no, pues nada, pues mejor así me quedo. Ajá. O sea, se resignó. Por un tiempo, porque después fue con otra persona. Ah, ok.

Que ya era otra persona de más nivel, se puede decir. Sí. En brujería, bueno, de curandero. Ajá. Pero tampoco lo pudo curar. Porque cuando esta persona lo iba a curar a mi casa. Sí. Sí iba varias veces, como cada ocho días. Ajá. Entonces, ya cuando mi hermano ya estaba curándose, ya empezaba a caminar más y se sentía mejor. Sí. Este curandero llegó a la casa y le dijo, ¿sabes qué? Ya no te voy a curar. ¿Por qué? Ya mi hermano le dijo, ¿por qué? Si usted me dijo y me prometió que me iba a curar.

Y dice, ¿sabes qué? Dice, las personas que te tienen trabajada me fueron a ver en la noche. Así como que astralmente, algo así dijo. Sí. Y me dijo que si yo te seguía ayudando y te iba a curar, el que iba a pagar las consecuencias soy yo. Ya. Así le dijo. Entonces, este señor, pues, me imagino que tuvo miedo. Sí. Ya no, ya no siguió con mi hermano. Híjole, le entró miedo ya cuando iban avanzando, iban evolucionando bastante bien.

Dame un segundito, Carlos, no te vayas. Espérame tantito, nos llegó la siguiente pausa. El miedofón está listo, cincuenta y cinco, veintiuno noventa y tres, cincuenta y nueve, veintiséis. Las historias tienen muchas formas de contarse, pero sólo una de comprobarse. Aquí en La Mano Peluda. El que anda de buenas, no puede andar de mala. Sabiduría en las redes. Porque distinguimos al mundo sobrenatural. La Mano Peluda. Saludos a Osvaldo Reyes, Arad Dumont, Rosy Suárez y Jesús Medina.

Así es, y tenemos en la línea nuestro amigo Carlos, ¿verdad? Sí, aquí sigo. Así que entonces lo fueron a intimidar y sí lo intimidaron. Al parecer su poder estaba muy limitado, no era tan fuerte como las personas que supuestamente estaban embrujando a tu hermano. Y se vio intimidado y dijo, ¿saben qué? pues yo mejor aquí le paro, me corto de aquí, ¿no? Ajá, sí, fue lo que dió esa persona.

Y ya le dijo a mi hermano, no, no te preocupes, yo te voy a regresar tu dinero, este, lo que me pagaste yo te lo voy a dar. Así, así dijo esta persona, así fue muy amable y sí, sí le ayudó a mi hermano. Pero digamos que tuvo miedo de las entidades que lo fueron a visitar, que eran dos mujeres y un hombre pues. Sí, ok. Pues ya mi hermano pues como que dejó ya las limpias y se enfocó como que más a la religión.

Y pues yo creo que ahí la lleva, ya tiene dos años que ya no lo, ya no lo veo pero pues me dice que ahí va, ahí va de poco en poco. Sí, oye pues estuvo muy fuerte mi amigo y sobre todo pues lo lamentable que es depender de personas que pues no tienen nada de ética, lo único que buscan es dinero. Porque ya no sabes si en realidad estás ayudando o estás poniendo peor las cosas, ¿verdad?

Sí, y así como he escuchado los relatos que son por las envidias de parientes, según el trabajo que le hicieron era para mi abuelo. Sí. Pero el que lo agarró por ser una persona así como que noble y así puro digamos pues lo agarró mi hermano. Ya, sí te entiendo. Sí, así fue. Oye y ¿cuánto tiempo estuvo, bueno a qué edad le pasó esto más o menos y cuánto tiempo estuvieron batallando y todo esto que me comentas amigo? Pues mi hermano se empezó a enfermarse desde los 15 años. Ah, estaba bien chavo.

Sí, todavía iba la secundaria, iba la secundaria y así se iba, tenía que como que levantarse temprano para como que calentar los pies y ya se iba, pasaban sus amigos por él y se lo llevaban así a brazos o luego así en una silla de ruedas y llevaban a la escuela. Sí. Y sí como le digo fue mucho tiempo, es mucho tiempo. Oye pero los doctores que decían que tenía o que o sea no nada más decían no pues quién sabe qué tiene o que les decían que tenía nada. Tenía artritis reumatoide.

Ajá. Se le empezaron a deformar los pies, sí los dedos de los pies, las manos, las rodillas se le empezaron así como que a hinchar y por eso los doctores decían no pues es que es artritis reumatoide. Ajá. Pero le daban medicamento y inyecciones y todo y luego fue mucho tiempo lo que pasó en el doctor y no más nada, nada, nada un tiempo estaba bien y se hacía estudios. Sí. Pero los estudios aparecía que no, que no tenía nada, que todo estaba bien. Ajá. Solamente era seguir con el trazamiento.

Sí. Bueno es que creo que la artritis reumatoide, digo no soy experto, es más les pido a mis amigos que si conocen del tema nos den un poquito de luz. Pero creo que es progresiva no, entonces lo único que se puede hacer es controlar. Sí. ¿Verdad? Ajá. Oh. Hijo el amigo pues lo lamento mucho y tu hermano ahorita cuántos años tiene? Tiene 34 años. 34 años.

Y cómo ha seguido él ya más, bueno nos platicas que hablas con él te dice que ahí la lleva no. Sí ahí la lleva porque le digo que se enfocó como que ya más en la religión. Ajá. Y ya sus, sus, sus suegros, sus, su esposa pues son los que lo ayudan mucho en ese sentido. Ajá. Porque sí, sí recayó mucho en el sentido de que pues ya decía no pues ya déjenme ya no tiene caso vivir. Qué maldad. Tiene hijos. Sí. Mira. Sí tiene uno, un hijo.

Ajá. Ok. What's up mira a pesar de tener esa enfermedad desde los 15 años pues ahora sí que Dios le dio la oportunidad de formar una familia ¿verdad? Sí, sí así es. Oh qué fuerte amigo pues muchísimas gracias Carlos qué bueno que nos platicaste todo esto es desconcertante el asunto de pues esas larvas que les salieron en, en esa sustancia, en ese líquido. Ajá. Y está rarísimo honestamente está rarísimo que todo lo que nos acabas de narrar nos deja pensativos ¿verdad?

Porque no sabemos quién o cuándo nos pueden atacar y qué tan vulnerables somos en algún momento ¿verdad? Sí, ya cuando hicieron todo así entre plática de la familia pues todo apunta que fue un hermano de mi abuelo que hizo el trabajo junto con su esposa. Ajá. Y a ver si lo puedo contar rapidísimo. A ver. Sí.

Este es que el hermano de mi abuelo. Sí. Le tuvo envidia. Ajá. En el sentido de que él digamos hizo cosas, trabajó, hizo su casa y este tío pues digamos tenía sus terrenos y todo lo malvala todo. Entonces digamos se quedó sin nada su hermano de mi abuelo. Sí. Entonces él como vio que mi abuelo pues le estaba yendo bien. Ajá. Le dio envidia y fue lo que, lo que hizo con su esposa un trabajo para él.

Ah, o sea que el otro derrochó su, su dinero y luego ya vio el progreso en su hermano y dijo ay qué envidia tengo ¿no? Sí, desde allí todo el que no. Y lo malo es que le cayó a este muchacho ¿no? Tu hermano en este caso. Sí, según piso el trabajo y de ahí se le quedó pegado. ¿Le han preguntado al respecto o le llegaron a preguntar? No sé si todavía viva. No, porque el señor que estaba ayudando a mi hermano el segundo que le conté. Ajá.

Fue lo que nos dijo que este tío hizo el trabajo junto a su esposa. Ajá. Pero que entonces ellos ya lo estaban pagando. Ajá. De hecho estos tíos tuvieron ocho hijos. Sí. Y uno a uno se le fue muriendo pues. ¿En serio? Sí. Oh. Nadie quedó, nadie quedó de esa familia. La única que quedó fue la señora. Ajá. Y sí fue lo que dijo el curandero el segundo que le conté. Ajá. Dijo no pues ellos lo van a pagar o ya lo pagaron.

Y ya fue cuando caímos en cuenta que sí porque eran ocho hijos los que tuvieron y todos, uno a uno se fueron muriendo. Ajá. Ninguno quedó de esa familia. Híjole amigo, qué lamentable. Pero pues ni modo es, todos sabemos que tiene un efecto boomerang y lo que lanzas a los demás te va a regresar tarde o temprano. Por eso más nos conviene lanzar bendiciones porque si hacemos lo opuesto también así nos va a ir, ¿verdad amigo? Sí, así es.

Perfecto amigo, pues mi querido Carlos muchísimas gracias, no sé si quieras agregar algo más. Pues sería todo. Gracias por llamarme, apenas mandé el mensaje en la tarde. Sí. Me escuché el relato ayer y me acordé y dije no pues lo voy a contar. Pa' luego es tarde, no, hiciste muy bien amigo. Yo te agradezco y espero que no sea la última vez que charlamos. Ok, ya después les contaré otro relato. Bien, estaremos pendientes. Claro que sí mi querido Carlos, que la pases muy bien.

Sí, gracias igualmente. Hasta luego. Hasta luego. Ahí está, miren, la consecuencia de la envidia, la consecuencia de desearle el mal a alguien, dicen por ahí que el que obra mal, mal le va, ¿verdad? Entonces, pues nos acaba de explicar perfectamente cómo fue la situación.

Ahora, hay algo bien importante, mis amigos, que debemos tomar en cuenta. Cuando alguien está bajo la sospecha de una brujería, bajo la sospecha de un ataque espiritual, y tú estás buscando ayuda, debes hacerlo con mucho sigilo, cautelosamente. Que nadie se entere, hazlo a escondidas, hazlo de una manera despistando a todos, dices que vas al doctor y te vas a buscar ese apoyo espiritual.

Es decir, que no sepa tu mano derecha lo que hace tu izquierda. ¿Sabes por qué razón? Porque tú no sabes quién te está mandando el trabajo. Y si ese que te mandó el trabajo se da cuenta que tú ya lo estás combatiendo, entonces va a haber un contraataque nuevamente. Y eso es lo que se debe evitar. Por eso en esas cosas, mira, chitón, calladito, sin decir nada, sin decir aguabá, tú haz lo que creas que te conviene, lo que creas que te va a servir, y adelante.

Oye, saludos a Esperanza Saldaña que está con nosotros, a Jefferson José Torres también desde Colombia, bienvenido amigo. Samurai Black también nos acompaña, así como tres comas, bienvenido tres comas, saludos. Tenemos más audios por aquí, veamos de qué se trata. Hola, muy buenas noches, un saludo por allí, un saludo por mi amigo Nacho. Saludos amigo.

Un saludo para todos los que nos escuchan y antes que nada muchísimas gracias por permitirme poderles compartir un poco de las experiencias que me han pasado. Es una historia muy cortita. Esto me pasó en casa de mi abuelita, su casa de mi abuelita es una casa ya muy muy viejita, ya tiene aproximadamente unos 100 años de antigüedad la casa.

Y pues miren en esa casa me llegaron a pasar muchas experiencias sobrenaturales y no solo a mí sino a familiares que también les tocó la fortuna de vivir un tiempo en ese lugar. Y ese lugar es muy conocido entre la familia por lo mismo de que se suscita a muchos casos así de vivencias paranormales. Pues bueno mira pues a mí mi historia fue que allí se contaba de que pues aparecían diferentes cosas y una de ellas y de las más sonadas que pues varios de mis familiares también les había tocado ver.

Pues era de una tal mujer que vestía de negro con un sombrero grande y lo peculiar de esta aparición es que cuando se dejaba ver se escuchaba primero que caminaban con unos tacones y hacían el clásico ruedito del taco. Para esto pues yo muy bueno de pequeño pues se queda como que emocionado con las historias y los relatos que cuentan los mayores. Pues yo siempre pedía ver algo más.

Entonces para esto recuerdo que esa ocasión me tocó quedarme con mi abuelita nos quedamos en su cuarto y me acuerdo que ya era un poco noche pues nos disponemos a dormir. Mi abuelita acostumbraba que antes ir a dormir pues hacía su oración de una oración de protección para que le dejara todo lo malo de ese lugar.

Y en el transcurso de la noche yo me despierto porque escuchaba un ruido extraño que en el momento pues no identificaba muy bien y poco a poco empecé a escuchar los famosos pasos que habían contado los demás familiares. Y yo recuerdo que me despertaron así que esos ruidos y pues desperté mi abuelita y mi abuelita me dijo que quedaba me espantara que me durmiera que pues era un alma que andaba en pena.

Pero pues que no nos iba a hacer daño ni nada simplemente pues era su penitencia, su pecado andar vagando entonces pues ya no me pude dormir y me pude quedar muy atento. Para esto muy curioso fue muy grande y me acuerdo que me parezco me parezco de la cama y mi abuela tenía una ventanita que daba a la parte de afuera del corredor y sigilosamente me fui a sumar por esa ventana.

Y en eso pues vaya mi sorpresa que pues me tocó ver y realmente sí vi la cintura de que había alguien en la parte de afuera del corredor y tal y como lo habían descrito. Osea si era una persona vestida de negro con un sombrero pero lo curioso es que yo no logré verle los pies pero se escuchaba y producía el sonido de los tacones. Entonces eso para mi fue una máxima sorpresa y pues más que nada pues si me causó miedo.

Y pues eso fue lo que me tocó, una de las tantas cosas que me tocó ver en ese lugar pero creo que fue una de las más impactantes el que pues vi y fui testigo de esa aparición y que pues no era tanto como un relato para espantarnos. Si no era algo que es cierto y pues hasta la fecha en esa casa sigue en pie y sigue habitada y pues se siguen contando muchas anécdotas y muchas historias.

Y pues ojalá y más adelante en algún momento pues pueda yo poderles compartir un poco más de esas experiencias que me tocó vivir en el lugar. Muchas gracias. Claro que sí mi amigo gracias a ti y vamos a darnos prisa para que alcancen a entrar la mayor cantidad de audios posible. Hola Gina y Nacho saludos a ustedes y a todos los pelomaniacos. Gracias. Esta historia sucedió en el Pantión de San Nicolás, me la contaron hace mucho tiempo.

El Pantión San Nicolás es el Pantión más viejo de León, Guanajuato. Sucede que un muchacho iba pasando por el boulevard Mariano Escobedo por donde está el Pantión de San Nicolás. Y ahí se encontraba sentada una muchacha en unas bancas de piedra que ya en este momento ya no existen. Pero ahí había unas bancas de piedra y ahí se encontraba la muchacha sentada. Era de noche, eran como las nueve de la noche y el muchacho iba pasando. Y la muchacha le preguntó al muchacho ¿A dónde vas?

Y él le contestó ¿Voy a una fiesta? Y ella le sonrió y le dijo ¿Me llevas? Y él la miró y le dijo sí vamos. Ok gracias vamos. Y se dirigieron a la fiesta y cuenta al muchacho que estuvieron bailando, que se divirtieron, platicaron. Ya terminaba la fiesta, el muchacho le dijo ¿Te acompañas a tu casa? ¿Hasta dónde vives? Ella le dijo vivo en la calle de Cozacualcos a la vuelta del Pantión de San Nicolás. Y ella dijo ok vamos te acompaño. Entonces el muchacho la tomó del brazo y la sintió fría.

El brazo le dijo ¿Tienes frío verdad? Y él le contestó que sí. Entonces el muchacho se quitó el suéter que traía y se lo prestó a la muchacha para que se calentara. Y se dirigieron hacia la casa. Cuando ya llegaron a la casa y se pararon enfrente de la puerta de la muchacha de la casa donde ella vivía. Y entonces el muchacho le dice bueno pues aquí te dejo. Y la muchacha espera déjame darte tu suéter. Y él le contestó no déjatelo, mañana paso por él. Y ella le sonrió y dijo gracias.

Entonces el muchacho dio la vuelta para irse. Y de repente volvió para preguntarle otra cosa pero ya la muchacha ya no estaba. Y él dijo que rápido se metió. Ni vi cuando abrió la puerta. Bueno en fin mañana paso. Bueno se llegó el día del mañana y el muchacho con el pretexto de seguir conociéndola pues fue a su casa por el pretexto del suéter. Y entonces tocó la puerta y salió una señora ya grande de edad. Y le dijo joven ¿Qué se le ofrece? Y dijo vengo a buscar a una muchacha como de mi edad.

Le dice no pues joven aquí la única mujer que vive en esta casa soy yo. Le dice pero yo ayer la dejé aquí en la puerta y aquí se metió. Le dice no joven está usted equivocado está confundido aquí no es. Y entonces el muchacho vio la foto de una muchacha en la pared. En la pared ahí se miraba en el pasillo de la puerta y le dijo mire es esa muchacha la de la foto. Y que la señora le dijo no es joven eso es imposible esa es mi hija. Pero ya tiene más de un año que murió.

Le hace el muchacho no lo creo pues yo ayer la conocí. La encontré fuera del panteón sentada y le invité a una fiesta y bailamos. Le presté mi suéter y hasta la dejé aquí en esta casa. Le dice no joven ella ya está muerta si quiere vamos a su tumba para que lo compruebe. Y el muchacho ya era increíble le dijo no pues si vamos. Y ya cuando iban llegando a la tumba el muchacho vio que su suéter estaba amarrado a la cruz de la tumba. Y la señora le dice mire joven ahí está su suéter tómelo.

Y él dijo no mejor ahí se lo dejo. Y ese es un relato más de los que pienso contarles de los muchos que me sé Gina y Nacho. Hasta luego saludos a todos. Gracias Francisco Herrera es nuestro amigo que nos envió esta narración y vaya que está espeluznante. El joven salió a bailar con la difunta. Que tal como cada noche agradecemos tu presencia participación. Mañana tenemos nuevamente una cita para escuchar estos relatos de lo sobrenatural.

Que descanses que tengas excelente noche que Dios te bendiga. Soy Gina Áviles. Hasta luego Gina yo también me despido. Que tengan una estupenda noche que descansen y como decimos aquí cabot. Esta fue una producción de Grupo Forula.

Transcript source: Provided by creator in RSS feed: download file
For the best experience, listen in Metacast app for iOS or Android