La Mano Peluda | Lunes 21 de Octubre de 2024 - podcast episode cover

La Mano Peluda | Lunes 21 de Octubre de 2024

Oct 22, 20241 hr 32 min
--:--
--:--
Download Metacast podcast app
Listen to this episode in Metacast mobile app
Don't just listen to podcasts. Learn from them with transcripts, summaries, and chapters for every episode. Skim, search, and bookmark insights. Learn more

Episode description

#LaManoPeluda #AbriendoLaConversación

Grupo Fórmula #AbriendoLaConversación #LaManoPeluda ¡Suscríbete a nuestro canal de YouTube! http://goo.gl/NAKFkj Podcast: https://goo.gl/PbwGxT Mantente informado minuto a minuto en nuestras redes sociales: Facebook-----http://goo.gl/5UHZOQ Twitter----------http://goo.gl/nEXxVF Canal sugerido http://goo.gl/hst33f Sigue nuestra transmisión en vivo: http://goo.gl/2VZDqJ Descarga nuestra App: iOS: http://goo.gl/tLZe3S Android: http://goo.gl/oXFwHj.

¿Quieres anunciarte en este y muchos otros podcast?

Escríbenos a este email: ventas@rss.com

Transcript

Noticias, deportes y espectáculos en tu plataforma de podcast preferida. Grupo Fórmula. Advertencia. Las opiniones de los participantes y colaboradores no corresponden necesariamente con las del programa o la empresa. Si este programa es escuchado por menores de edad, se recomienda que lo hagan en compañía de un adulto. Y nosotros hemos estado ahí. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. Porque conocemos de raíz a los especialistas.

El demonio es una figura que ha aparecido en todas las culturas. Y no es una figura cristiana. Documentaremos todas esas experiencias que no tienen lógica alguna. Con Georgina Avilés e Ignacio Muñoz. Llegó la hora de poner las evidencias sobre la mesa. Fantasmas. Voces. Apariciones. Psicofonías. Mitos y leyendas que rodean al mundo sobrenatural quedaran al descubierto aquí en...

La Mano Peluda. Desde la Ciudad de México, para todo el mundo, esta emisión de lo insólito y de lo que no tiene explicación lógica, pero que a ti ya nosotros nos apasiona. Soy Gina Avilés y que gusto que estés esta noche con nosotros. Hola, ¿qué tal? ¿Cómo están? Buenas noches. Gracias por acompañarnos en esta emisión. Donde vamos a platicar de lo increíble y también de lo sobrenatural. Porque de lo que es natural en todos lados se habla mucho.

Yo soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes, ya que juntos tendremos la oportunidad de interactuar y cambiar puntos de vista. Queremos tu participación a través de las redes sociales y también de la multilínea. En la página de radioformula.com.mx En Spotify encuentranos como La Mano Peluda Grupo Fórmula. Claro que tú puedes participar con nosotros de una forma directa y activa. ¿Cómo? Utilizando nuestro WhatsApp.

55-2193-5926. Ahí nos escribes. Quiero contar una historia y con mucho gusto te regresamos la llamada. Saludamos a las estaciones en la República Mexicana que se unen con nosotros. Ciudad Guzmán Jalisco, Ciudad Juárez, Chihuahua, Coatzacoalcos, Culiacán, Durango, Guadalajara, Guerrero, Hermosillo, La Paz, Baja California Sur, Los Reyes, Iguetama, Michoacán, Mazatlán, Monterrey, Poza Rica, Puebla, Tabasco, Tijuana, Torreón, Querétaro y en Estados Unidos, Georgia y Las Vegas.

Bienvenidos a esta noche espeluznante. En Zosocolco de Hidalgo, Veracruz, un antiguo puente de piedra es el escenario de una aterradora leyenda local. Testigos aseguran escuchar gritos desgarradores y ver sombras misteriosas que se desvanecen al intentar acercarse. Se dice que el espíritu de una mujer que perdió la vida en ese lugar, hace más de 100 años sigue vagando y buscando venganza.

Este fenómeno ha traído a curiosos llamantes de lo paranormal, quienes se aventuran a descubrir los secretos que guarda este enigmático lugar. ¿Tú te atreverías a cruzarlo? Hoy, fenómenos sobrenaturales en el puente de piedra, gritos de ultratumba. ¿Qué te parece para esta noche? Yo creo que comenzamos muy bien con ese tipo de historias, ¿no? Es lo que vamos a platicar a lo largo del programa y por supuesto a ti te invitamos a participar narrándonos tus experiencias.

Saludos, saludos, saludos amigos pelugomaníacos, Gina, Nacho. Saludos, amigo. Gracias por mi participación de ayer, por considerarla. Soy Daniel, de aquí de Ciudad de México. Sí señor. Quisiera compartirles una experiencia que me pasó hace unos 19 años. Yo vivía en ese tiempo en la Alcaldía Miguel Hidalgo en una unidad habitacional muy grande, muy cerca del Médio de Colegio Militar. Voy a hacer tres señalamientos que son importantes en la historia. Adelante. Porque hay parte de muchas cosas.

El primero es que a esos departamentos no podía accesar cualquier persona ya que había vigilantes en la entrada principal. Y si había visitas se tenían que anunciar con los vigilantes y los vigilantes a su vez hacían un llamado por el interfón para anunciar la visita. La siguiente puntuación que quiero hacer es que yo en ocasiones si llegaba tarde a ese domicilio ya que en ese tiempo estudiaba y algunas ocasiones ya llegaba muy muy tarde.

Porque yo tenía que regresar desde la ciudad universitaria que salía a las 10, 10 y media de la noche y pues era un trayecto bastante a veces largo. Entonces yo llegaba a las 12, 12.30 más o menos. O en otras ocasiones cuando salía con la familia pues si llegábamos un poquito más tarde. Y el tercer punto que quiero hacer es que yo soy una persona bastante alta, mido casi los dos metros, pero mi papá no es tan alto como yo. Mi papá midió alrededor de unos 70 y no es tan curpu lento como yo.

Entonces bueno haciendo estas tres referencias importantes a la historia procedo a contarles. Yo tenía una vecina, obviamente tenía varios vecinos y en alguna ocasión la vecina me comentó oiga joven que mala onda es usted. Porque ayer vimos en la madrugada que su papá estaba recargado en su puerta y pues ustedes no le abrían. La verdad es que me sorprendió el comentario, honestamente no tomé tan en serio ya que teníamos otros vecinos que por andar en la juega o andar en la fiesta.

Pues luego se quedaban dormidos en las escaleras, entonces igual pensé pues pudo haber sido cualquier persona. Una ocasión mi familia en ese tiempo salieron a una excursión a Oaxaca y yo por yo estudiaba me quedé, no los acompañé. Una noche, recuerdo bien fue una noche de sábado escuché que la puerta la tocaban muy fuerte, la puerta del departamento. O sea tan fuerte que yo desperté y levanté, me asomé por la mirilla y no había nadie.

Pues decidí abrir la puerta, me asomé realmente eran alrededor de las dos de la mañana, pues no había nadie, el edificio estaba muy tranquilo. Pues no alcancé yo a regresar a mi recámara cuando vuelven a tocar la puerta, pero ya el toquito ya era forcejeando la chapa. Entonces pues regresé de inmediato hacia la puerta de acceso pero ya decidí no asomarme por la mirilla sino me asomé por la parte de un balconcito que teníamos.

Que se veía perfectamente hacia las escaleras y podía yo ver quién estaba fuera de la entrada. Pues así lo hice y me asomé y todo tranquilo. Y la vecina que había comentado, esto también me quiero puntualizar, la vecina que me había comentado de que habían visto supuestamente mi papá que no lo había dejado yo entrar. Tenía un perro labrador que siempre estaba en el balcón, entonces el perro era bastante escandaloso cuando veía a personas ajenas a los departamentos.

Pasó esa noche, el día domingo fui yo a visitar a mis papás, ellos no vivían conmigo y regresé alrededor de las ocho de la noche. Y cuando llego al edificio el vigilante en turno me comenta, oiga, ¿ustedes del departamento tal? Le dije sí. Me dice, oiga, es que tengo el reporte de que varios vecinos el día de ayer indicaron que estaba su papá, que su papá estaba fuera de su departamento y que estaba tocando muy insistente pero que ustedes no le abrieron.

Y yo le comenté al vigilante, le digo, pues mi papá no vino, le digo, al menos ustedes lo anunciaron y me dice, no, nosotros no tenemos aquí en Habitacora ninguna visita y menos a esa hora, pero los vecinos reportan que es una persona de su papá, dice, porque lo reportan así grande como usted y que la pasa recargado en una puerta y tocando muy fuerte. La verdad es que eso ya me puso a pensar, pues me subí, la verdad es que me puse a hacer algunas otras cosas y olvidé los comentarios.

Y de igual manera alrededor de las dos de la mañana vuelvo a escuchar esos toquidos, obviamente pues vino a mi mente lo que me habían comentado, me levanto, pero ya los toquidos eran no nada más en la puerta, sino estaban tocando ahora en el balcón, lo cual pues me puso ya los pelos de punta porque pues el balcón no había manera de que alguien se pasara al balcón porque estaba,

tendría que haber brincado de las escaleras al balcón y eso era una distancia de casi cuatro metros, entonces era imposible, no pudieron haberlo hecho. Ok, vamos a la pausa. Vaya, el miedo phone está listo, 55-2193-59-26. Todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos aquí en La Mano Peluda. Porque no todo tiene explicación lógica, La Mano Peluda. Vamos a seguir escuchando este relato que ahora comprendo porque antes de iniciar nos dio todas las especificaciones y entonces ¿qué pasó?

Y pues el balcón tenía una mica de policarbonato transparente y se veía hacia afuera, entonces se veía cómo se movía el plástico cuando tocaban, pero tocaban al mismo tiempo que tocaban la puerta, la verdad es que eso me puso los pelos de punta y pues me armé de valor y abrí la puerta, cuando abrí la puerta sentí únicamente un aire frío y en ese momento yo sentí que eso no era bueno, o sea, me puse a pensar muchas cosas pero la sensación que tuve fue muy desagradable.

Al final, bueno, cerré la puerta, prendí las luces, estuve un rato en la cocina, traté de tranquilizarme y bueno, regresé hacia mi recámara y me quedé dormido.

Eso fue de un domingo para un lunes, alrededor del martes, antes de que regresara mi familia de esta excursión, vuelve a pasar lo mismo, vuelve a reportar al vigilante que había vecinos que estaban reportando que el ruido que hacían en la noche, afuera de mi departamento, ya era insoportable, o sea, ya era molesto, porque yo no dejaba entrar a mi papá.

Y yo le comenté en ese tiempo al vigilante, le digo, mire, ¿sabe qué? mi papá no es con esas características, describían a una persona alta, muy muy alta, con un abrigo negro, con un pantalón de vestir negro y con unos zapatos muy lustrosos. La verdad es que mi papá pues no vestía de esa manera y vuelvo a repetir, mi papá pues no, la complexión física de mi papá pues no daba,

no hacía mach con esa descripción. Y no pasó mucho tiempo, yo llegué a ese día a mi casa, me hablaron mis papás por teléfono, que iban a pasar a dejarme unas cosas, y aproveché justamente ese momento para decirle a los vigilantes, miren, él es mi papá, mi mamá, y pues cuando vienen ellos se anuncian, no era lógico lo que estaban diciendo.

En ese momento cuando yo les presento a mi papá a los vigilantes, los vigilantes se quedaban viendo entre ellos, eran dos, y pues sí me dijeron, no, jóvenes, que nosotros sí hemos visto a esa persona incluso deambular por los pasillos, y sube a su departamento, le digo, pues sí, pero mi papá es él, o sea, no hay manera, y curiosamente siempre es a la misma hora. Esa unidad presentaba muchas cosas extrañas, de hecho yo cuando llegué a vivir me tocaron otras experiencias que contaré después.

Muy bien. Pero bueno, ya para seguir con este relato, en una ocasión yo estaba, teníamos un pequeño estudio dentro del departamento, ya era de madrugada, eran casi las 4 de la mañana, estaba yo haciendo tarea, estaba sentado en la computadora, este estudio no tenía una puerta física, solamente era el hueco de la puerta, y ahí estaba yo dormitando cuando de repente sentí una sensación extraña,

era una necesidad de voltear a ver hacia ese hueco de la puerta, y cuando yo volteo, veo una sombra totalmente negra, espesa, y de una persona, vamos a decirlo así, del sexo masculino, aún muchísimo más grande que yo, o sea, al grado de que esta persona estaba recargada sobre la puerta, bueno, sobre el espacio de la puerta, y estaba encorvado porque su cabeza no cabía, era casi de piso a techo.

Lo vi de reojo, volteé a verlo, pero vuelvo a repetir, no tenía un rostro, era algo espeso, negro, totalmente negro, espeso, tan oscuro era que como yo tenía la luz prendida del pasillo, no podía llover a través de esta persona, no puedo yo describir que era algo como un gas, como una nube, no, era algo sólido, negro, muy muy muy espeso, de repente eso me hizo alterar, me alteré, me quedé en shock, me quedé viendo frente a la computadora,

atrás yo estaba sentado frente a la computadora, obviamente la pantalla de la computadora reflejaba hacia atrás, y hacia atrás yo tenía una ventana, de repente por el reflejo de la computadora veo el reflejo de la ventana, y veo un rostro queriendo, bueno, pegado a la ventana, lo cual pues también era imposible que alguien estuviera fuera, porque eso daba hacia un hueco vacío, no había piso del otro lado de la ventana, era el voladero del edificio,

la verdad es que me asusté bastante, al levantarme vi esta cosa como se movía, empezaba como a, pues si, como a deslizarse, y en automático cuando yo me empiezo a acercar hacia la puerta, esta cosa desapareció, se metió hacia el baño, y me sorprendí la velocidad a la que se movió esta cosa, la verdad es que, si, voy a ser honesto, claro que era un miedo a ese tipo de situaciones,

recalco que hacía un frío extremadamente fuera de lugar, estamos hablando de que este suceso me pasó alrededor del mes de mayo, de ese tiempo, no es un mes donde la temperatura tienda a bajar así, y había un aroma muy peculiar en el ambiente, era un aroma como cuando la carne se echa a perder en el refrigerador, y eso lo percibí yo días después, porque ese aroma me hizo lavar el refrigerador, me hace una limpieza exhaustiva en la cocina, y pues no se quitaba,

y a mi me preocupaba porque pues, mi familia de ese tiempo ya no tardaban en regresar de la excursión, entonces al día siguiente yo le comenté a mi mamá, digo, cabe señalar que mi mamá y yo tenemos esa, vuelvo a repetirlo, fortuna o desventura, según sea como lo quieran ver, de percibir este tipo de situaciones, y mi mamá me dijo, sabes que dijo, pues, llévate, te voy a regalar agua bendita, te voy a regalar unos inciensos,

te voy a regalar un poco de copal, y pues, haz una limpieza, prende tus inciensos, prende tu copal, riega tu agua bendita por todo tu departamento, y bueno, vamos a ver qué pasa, y pues así lo hice, esa ocasión no fui a la escuela porque pues esto ya no me gustaba, y cabe señalar que esa noche que les platico que esta cosa se metió al baño, yo no pude dormir, porque me encerré obviamente en mi recámara, y la puerta de la recámara sonaba como si la quisieran abrir,

y para no extenderme tanto en detalles, cuando yo empiezo a hacer esta limpieza en la casa, los cristales de la otra recámara, este departamento tenía dos recámaras, empezaron a hacerse como si fueran de plástico, empezaron a honderse a ese grado, y me asusté porque dije, pensé que se iban a romper, y mi única alternativa que tuve fue tomar las ventanas con las manos, como si fueran plástico, cuando yo hago esto, el closet empezó a igual como a rechinar,

como si quisieran destrabarlo de la pared, pero con una fuerza, obviamente con muchísima fuerza, la verdad es que me armé de valor, abrí el closet, saqué la ropa, no había nada, y justamente cuando estaba yo terminando de acomodar la ropa, abrieron la regadera del baño, la puerta del baño estaba abierta, entonces abrieron la regadera, y justo cuando yo voy a dar la vuelta para meterme al baño, me azotan la puerta en la cara, ¿Cómo crees?

Entonces dije, no, esto ya no está bien, seguí yo con el agua bendita, haciendo alguna especie de oraciones, y fue una noche totalmente terrible, al punto que no pude dormir, esta cosa se manifestó en mi recámara, estaba postrado sobre la puerta, y era una mirada totalmente, ahí fue cuando ya pude ver la cara de esta persona o de esta cosa, y era una mirada sumamente penetrante, la verdad es que en ese momento, no sé si fue mi sentido de supervivencia,

no lo sé, pero dije, yo no puedo dejarme de esta situación, me levanté de la cama de un salto, me le fui encima y lo único que logré fue tirar la puerta, porque lógicamente no había nada, una vez que me preocupé, pues ya me puse ahí a tratar de colocar la puerta de nuevo a esas horas de la madrugada, y la puerta del acceso del departamento empezó otra vez, empezaron a tocar fuerte, fuerte, muy fuerte, y pues la verdad es que yo ya estaba enojado,

tomé un desarmador, el desarmador que traía en la mano, y me fui hacia la puerta del departamento, lo abrí, o sea lo abrí dispuesto a lo que fuera, pero ahora fue a la inversa, ahora ya no sentí, cuando abrí el departamento ya no sentí ese aire helado que entró, sino fue al revés, muy caliente, fue una especie de vapor, como si hubiera sido un vapor, pero que salió del departamento.

Ok, que interesante está este asunto, está, pero para ponerse en suspenso más, ahí vámonos a una pausa y regresamos rápido, el miedo phone 55-2193-59-26. Es hora de poner al descubierto lo que nos hace temblar, correr, gritar y sudar, la mano tenuda. ¿Sabías que el mercado de los podcast en Latinoamérica es el número uno mundial en crecimiento? Así es, cada día más y más gente escucha podcasts desde la comodidad de su teléfono, coche o su computadora.

Aprovecha y enunciate con nosotros, somos rss.com y tenemos un paquete justo para ti. Escribe un correo a ventas arroba rss.com, ventas arroba rss.com y sabrás que se siente estar en boca de todos. La caja de la pizza es cuadrada, la pizza es redonda y el trozo de pizza es triangular, nada tiene sentido en esta vida, sabiduría en las redes. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil, la mano tenuda. La vida es la que nos da la vida.

Continuamos, en verdad que estoy sorprendida y estoy viviendo cada uno de los minutos que está contando nuestro amigo, vamos a continuar. Y pues me quedé de nuevo en shock, esa noche no dormí, al otro día salí temprano, tenía algunas otras cosas que hacer y los vigilantes me volvieron a abordar y me comentaron señor, está este, aquí tenemos un reporte de que ayer usted tuvo una pelea con alguien y reportaron que vieron a alguien que rodó por las escaleras. ¿Qué?

Y si nosotros fuimos a ver pues no vimos a nadie, la verdad es que ya no le estuvimos marcando usted por el interfón pero no contestó. Y le fuimos a tocar su puerta pero ya nadie abrió. Pero una vecina comentó que usted abrió la puerta y que cuando usted abrió la puerta, que lo vieron abrir la puerta, que en ese momento una persona rodó por las escaleras. ¿Cómo? Entonces pues yo me quedé sorprendido, la verdad es que fue una semana bastante complicada esa ocasión. Sí, difícil.

Y bueno pues ese es un relato más que les tengo, en ese departamento viví muchísimas, muchísimas cosas. Ya hace muchísimos años compartí yo mi historia vía telefónica en el programa. Gracias. Que tiene que ver con todo esto, pero bueno pues hasta aquí es mi relato, espero les guste. Les mando un fuerte abrazo y que sigamos pasando una noche muy, muy, muy de lujo en la compañía de todos ustedes. Muchas gracias mi querido amigo.

Fíjate que en este tipo de relatos Nacho, me hubiera encantado que en lugar del audio hubiera sido una llamada. Porque nos vamos a quedar con la intriga, ¿qué pasó después? Ya en ese momento dijiste me voy de este lugar. Más o menos entendí que ya no vives ahí, pero ¿qué es lo que estuvo propiciando que a partir de un determinado momento empezaran estas manifestaciones? Porque él no dijo que acababa de llegar. ¿Verdad?

Quedaron muchas dudas o muchas preguntas a mí me quedaron para poder platicar contigo. Y si tú lo decides, bueno estaría muy padre volver a contactarte, pero ahora por teléfono. Claro, sería interesantísimo poder intercambiar puntos de vista. Preguntar algunas dudas que van surgiendo y pues qué lástima que no pudimos charlar. Bueno, la verdad es que la historia estuvo genial. Muy buena historia, bien contada y además sí, efectivamente con detalles. Nada más que nos quedamos así como aquí.

¿Y ahora qué? Oye, pero mira cómo los vecinos veían esa última ocasión de la pelea y cómo ellos... Habla de vecinos, o sea no de uno sino de varios y qué habrá ocurrido en ese departamento. Porque necesariamente debe haber un antecedente. Exacto. Y te voy a decir algo. Donde hicieron los reportes significa que efectivamente veían y oían. Que alguien hacía mucho escándalo, que quería entrar a tu casa y no dejaban entrar a su papá. Que ya estaba bueno y él ni en cuenta.

Oye, lo de la pelea a mí me sorprendió mucho. Claro, sí, sí. Muy bien amigos, pues vamos a continuar teniendo más historias. Venga. Hola Nacho, hola Gina. Buenas noches a todos, a los amigos que nos escuchan. Soy taxista de la Tizapán, de la Guardia Nocturna aquí en Tepalcapá. Mi nombre es Jesús. Quiero relatar algo, un relato que escuché hace mucho tiempo con Juan Ramón. A mí nunca en lo personal me ha pasado nada. Bebo alrededor de cinco años en la noche.

Nada sobrenatural como algunos compañeros les habrá pasado. Pero lo único que no sé si entre en el rango de lo sobrenatural que alguna vez pude ver junto con otro amigo. Un tipo como vampiro. Bueno, se veía como si fuera un tipo murciélago. Pero destellaba como una luz. Así como cuando ves un foco a lo lejos. Ese tipo de luz como ámbar. Todo el cuerpo se le indominaba. No sé si eso ya entre en el rango de lo sobrenatural. Me imagino que sí porque no todos los días se ve eso.

Pero a diferencia de otras ocasiones nunca nos dio miedo. Nunca nos preguntamos si era una manifestación sobrenatural. Lo que sí que nada más nos quedamos viendo uno al otro. Y como que no le tomamos mucha importancia. Vimos nosotros en el periférico. No sé si sea como tipo murciélago o gárgola. No recuerdo muy bien. No se veía tan cercanamente. Estabamos a unos 200 metros arriba de nosotros. Sí tendría el tamaño de una persona. Y se veía con esa luz. De un momento a otro desapareció.

Ese a mí lo único que me ha pasado más raro. Y el relato que alguna vez escuché con Juan Ramón. Trata de una persona que vivía sola. Y vivía solamente con su mascota. Un perro pasara alemán. Y ya tenía mucho tiempo viviendo sola. Pero nunca se imaginó que en su casa pasaran cosas sobrenaturales. Entonces según el relato que escuché. El tipo este o la persona que está en el relato. Se durmió un día como un incorriente como todos los demás. Se durmió y su perro siempre la odió.

Para saber que su perro estaba cerca de él. Era común que bajara la mano para ver si estaba dormido. Porque siempre se acostaba abajo de la cama. Y el perro siempre le la mía la mano cuando la bajaba. Pero esa noche en especial se escucharon unos martillazos. Habían escuchado algunos golpes en la pared como martillazos. Posteriormente él se escuchó. Y empezó a escuchar que estaban martillando. Y bajó la mano para ver si su perro estaba ahí. Y otra vez efectivamente el perro le mía la mano.

Entonces se volvió a dormir. Ya más profundamente en la madrugada de nuevo. Empezó a escuchar martillazos en la pared. Y de nuevo se despertó por el sonido. Y de nuevo bajó la mano para ver si su perro estaba con él. Así pasaron varias veces. El perro seguía lamiéndole la mano. Posteriormente ya muy profunda, muy entrada la madrugada. Y otra vez escuchó martillazos más y más fuertes en la pared. Y otra vez volvió a bajar la mano para ver si su perro estaba ahí. Igual la misma acción.

Le volvió a lamer la mano para que él viera que estaba con él. ¿Cuál fue su sorpresa? Que al despertar. El muchacho al salir al patio. Encontró a su perro clavado en la pared. Y ese fue el relato que escuché cuando empezó Juan Ramón. Tiene muchísimos años cuando yo todavía estaba muy niño. Y me recuerdo que muchas veces nos daba miedo. Y nos dormíamos tapados de pies a cabeza con esos relatos. Y ya muchas de las veces nos quedábamos escuchando los relatos. Y nos dormíamos escuchando los relatos.

Inclusive el radio encendido. Porque nos daba miedo a apagar. Y nos quedábamos a dormir. Ese fue mi relato. Muchas gracias Nacho y Gina por volver a tomar la mano peluda. Gracias. Gracias y saludos a todos. Saludos también para ti. Muy amable. Muchas gracias. Y sí se ve que es una persona que nos sigue desde ya tiene tiempo atrás. Saludamos a todos los amigos de Huetamomichuacán. En el 95.5 que están atentos escuchándolos. Y ahora tenemos a Carmen que se encuentra precisamente ahí.

Y quiere contar una experiencia. Le damos la bienvenida. Carmen buenas noches. ¿Cómo estás? ¿Usted? También con muchísimo gusto de recibirte. Y de escuchar lo que quieres contar. Muy bien. Es relacionado sobre lo que estamos viviendo aquí. Nosotros llegamos a vivir aquí. A este lugar hace poco. Entonces está el pantión antiguo. Que es de Quidecuxio. Vea cada noche la parte de que es una zona muy de alto riesgo. Se escucha muy feo en el pantión viejo. Son cosas.

Pero yo veo que es algo sobrenatural. Porque se escucha un perro. El ladrido de un perro muy grande. Y entrando la noche ya la media noche avanzada de 11 a 12 de la noche. Se escucha que entra sobre la avenida Madero. Hacia donde es el pantión. Entonces cuando viene entrando. Empieza él a ladrar. Pero se escucha muy exagerada. Se puede decir el ladrido. Y empiezan a huyar a un coro todos los perros. Y aquí. Estando al primer tope. El segundo tope aquí. Ya para ayudar al pantión viejo.

Aquí mataron a una muchacha. Entonces. Aquí empieza él a rugir como bestia. Como si estuviera presa. Y empieza a hacer un. Pero feo. Y a rasguñar. Y al mismo tiempo. Se escucha como. Que vuela el pedazo de aquí. Es una cuadra a la otra. Donde es el pantión viejo. Y nada más se escucha el maullido de todos los perros. Y él ahí en el pantión viejo se escucha más fuerte. Hasta las voces se escucha de las gentes. Pero no se ve nada de gente. O sea nada más hay los ruidos.

Pero no hay nadie físicamente. El perro sí lo vi. Ya en varias ocasiones. Pero ya ahorita hace poco. Empieza tres o cuatro noches. A pasar ya avanzada. Después de las once de la noche. Hasta las doce. Oye. A las doce de la noche. Carmen puedes describir este perro. Lo ves como un animal normal. O lo ves más grande. Alguna característica que te haya llamado la atención. El perro es de tamaño como a la altura de su cintura. Así, al alto. O sea muy grande. Y casi se ve como el cuerpo humano.

Pero a la vez él es un animal. Es un perro. Yo no le di los ojos. Pero vea. Es negro. Negro a sabache. El pelo. Y es así la nudo. Y vea cómo se escucha el ladrido. Una exageración que da miedo. Y da horror. Siente uno escalofrío. Y así como si le echaran agua a Brie. Y lo palmearan de momento. Hasta los cabellos aún no se le paran. Sí. Te estremece. Sí. Yo me levanté rezando la magnífica. Y yo me fui poco a poquito. Y no prendí. No apagué la luz. La dejé prendida un buen rato.

Pero se escuchaba ahí en el panción viejo. Y aquí se escuchó mucha gente. Mucha gente. Como que lo correteaban. Como que gritaban. Pero no era nada. Oye, y al siguiente día no tuviste la oportunidad de platicar con algún vecino. Que lo haya escuchado. Vean la realidad. Aquí no hay, no hay gente. No hay. Bueno, está mi familia. Pero casi la relación usted sabe cómo vamos. Pero aquí a la esquina. A la redonda. No hay nadie. No hay gente que vivan aquí. Está abandonada el área.

O sea, está solitario. Sí. Vale. Y nada más pasa la calle. Está otras personas ahí. Cada esquina. Pero casi no se pasan ahí. Y francamente sí da miedo. El panción está en ruina. Pero recuerdo yo desde pequeño. Yo tendría como unos cinco, seis años. Que se apultaron a una persona que mis abuelitas. Y de ahí está toda la familia. Las familias de todo lo que es el municipio de esa época para atrás. O sea, ¿es el único panción de la zona? No. Hay más panciones y acaban de abrir uno nuevo.

Está el de Iquidecucio, que le llaman Sagrado Corazón. El del Cunique. Es el panción de Huetabo. Y está otro nuevo que acaban de abrir. Para Barrio Dolores parece. Vaya. Pero... Pues siempre los panciones. En los panciones siempre surgen este tipo de historias. Pero con la descripción que das los perros ladran... Bueno, un perro, ¿verdad? Nada más. En cuero todos los perros de aquí de esta área se escuchaba en la oído. ¡Auuuu! Todo en coro. Y el perro nada más ladraba. ¡Uau! ¡Uau! ¡Uau! ¡Uau!

Se hallaba por todo, pero exageradamente. Sí. Y luego él... ¡Auuuu! ¡Auuuu! Queriendo romper las paredes. Se escuchaba el piso allí donde mataron a la muchacha. ¡Ándale! Una tragedia ahí. Créame que cuando va a suceder algo y de algún crimen, alguna cosa, pasa ese perro. ¡Ah! Es como un augurio. Avisa cuando hay una muerte cerca. Presagio malo. ¡Sí! Un presagio correcto. Ya están acostumbrados, ¿no? ¿Vale? ¿Ya están acostumbrados? No. Sí, claro.

Y allí, avanzada la noche, ya se escucha el ladrido y como lamentos. Y se escucha el perro y se escuchan cadenas, se oye muchas cosas. Y yo me quedo, me levanto. Y camino 2, 3 ando aquí dentro de su pobre casa. Gracias. A levantarme, es allá el panción viejo. ¡Auuuu! Y nadie sabe nada. Porque yo le dije a una señora vecina de aquí. ¡No! Dicen, no. Yo no escucho nada. ¡Auuuu! ¡Qué extraño! Pero la realidad de las cosas, yo vi a ese perro que llega y ahí donde se mete, el panción viejo.

No sé que hayan sepultado a alguna persona que haya sido mayor y fue malo. Y ahí lo han de haber dejado. Porque ya ve que dicen que el diablo se lo lleva. Y si es cierto, me ha tocado saber que de la caja se lo saca, se lo lleva. De donde nos están delante, el diablo. O sea que es, digamos, una leyenda que circula por la zona. Sí, no es leyenda, es realidad. Vaya, pues es que es importante todo lo que nos estás comentando. Porque también tenemos muchos amigos allá, en Michoacán.

Y nos encantaría que nos platicaran más sobre este tipo de sitios y todo lo que se puede vivir. Que es sorprendente y que muchas personas se niegan a creerlo. Pero todos los que hemos tenido contacto con situaciones extrañas, por supuesto que lo creemos. Sí, estaba velando a un señor no hace mucho. Y bueno, hubo una tempestad muy fuerte y apareció ese perro. Y dicen que se lo llevó el diablo a ese señor.

Y hubo una tormenta exagerada que voló el techo de la parroquia de la ilície de aquí de Cúrcil. Pasó el patio. El techo completo está grande con todo y estructura. Pasó el patio, pasó la calle y cayó sobre el pantión viejo. Y el muertito lo estaba velando a la siguiente calle ahí mismo. Un accidente muy fuerte también. Sí. Vaya Carmen. Oye, nos dio muchísimo gusto platicar contigo. Te invitamos a seguir participando. Y un saludo a todos los amigos de Huetamu, Michoacán. Muchas gracias.

Que estés muy bien. Igualmente, buena noche a todos. Hasta luego, mi querida amiga. Buenas noches. Buenas. Imagínate vivir en una región donde es asolada por un ser de estos que además es de mal augurio. Como en algunas ocasiones se habla de cuando se escucha a la llorona. Que ahora yo lo pongo en tela de juicio si se trata de la llorona o del famoso canto del muerto o llanto del muerto. Porque son cosas diferentes. Entonces, tal vez es por ahí la cosa.

Tiene que ver con estas mismas situaciones. La esencia es la misma. Un augurio negativo. Un augurio de calamidad. Entonces, muchísimas gracias a nuestra amiga que nos plática de allá de la región de Huetamu. Y tú por donde vives o donde naciste o donde creciste. Existe también alguna leyenda. Aunque dice mi amiga, no, no es leyenda. Es una realidad. Sí, claro, pero ya los demás la han convertido en leyenda porque inclusive personas que no les consta pueden también comentarlo, verdad.

Así que muchísimas gracias a mi amiga. Claro. Y vamos a seguir con estos audios. Claro que sí. Dame un segundito. A ver, veamos por acá. Con una banda de San Juanso desde Tepejinal, Río Hidalgo. Por lo cual siempre ando de noche. Pues esto pasó hace ya dos años. Lo que pasa pues que ya de regreso de un evento llegando a nuestro pueblo, como siempre lo es, ir a dejar nuestras cosas al lugar del ensaño. Y de ahí partir a nuestras casas caminando a las 3 o 4 de la madrugada.

En esta ocasión, pues yo me fui solo a mi casa. Y para esto, debo pasar por un puente, el cual hay varios lavaderos. Que hace años se cuenta que ahí varias señoras morían ahogadas. Bueno, pues ya justo cuando iba pasando por ahí, se apagó la lámpara. Entonces volteé hacia el lado derecho. En cuanto volteé, vi a una persona de blanco, parado en uno de los lavaderos. No alcancé a ver su rostro. Bueno, pues en ese momento no tuve miedo.

Creí que era alguien que estaba ahí, que como se acostumbra en nuestro pueblo, lavar en las mañanas. Pero ya casi llegando a casa me puse a pensar. Aún era muy temprano y bueno, la gente por lo regulares a las 6, 7 de la mañana. Pues eran las 3 de la madrugada, ¿verdad? Entonces, pues se me hizo raro y se me puso la piel chinita. Justo después de que empecé a pensar bien las cosas, se escucharon varios ladridos de perros por ese lugar.

Bueno, pues se cuenta, como les decía, que varias mujeres habían muerto ahogadas por ahí. Entonces yo creo que es un alma que se quedó en ese lugar y que ahora está ahí. Vaya, nos despedimos de las estaciones en la República Mexicana que solamente nos transmiten una hora. Los esperamos en nuestra próxima emisión y en el resto de la República y el mundo entero continuamos después de la pausa. El miedo FON 55 2193 59 26. Lo oculto se pone al descubierto aquí en la mano tenuda.

Yo soy Joaquín López Dóriga y los invito a escuchar las mejores entrevistas donde, cuando quieran. Noticias, deportes y espectáculos en tu plataforma de podcast preferida. Grupo Fórmula abriendo la conversación. Yo he preferido hablar de cosas imposibles porque de lo posible ya se sabe demasiado. Silvio Rodríguez sabiduría en las redes. Porque tenemos mucho que decir la mano tenuda. Pues este programa se me está pasando muy rápido.

Relatos interesantes y tú también quieres contar algo de este tipo. Te estamos esperando porque son situaciones que solamente los que nos reunimos aquí cada noche podemos entender. También a los amigos de Veracruz un saludo. Queremos que nos platiquen de ese antiguo puente de piedra donde dicen que al pasar por ahí se escuchan guías. Desgarradores en Sosocolco de Hidalgo Veracruz. Hay alguien escuchándonos por ahí que nos cuente acerca de esta alma en pena que dicen que está buscando venganza.

Hola, Nichi Nacho. Nichi Nacho dije bien. Gina. Bueno, me presento. Soy Andrea. Saludos, amiga. De Temuco Sur de Chile. Donde tenemos muchos amigos. Yo vengo desde la capital que es Santiago de Chile y ahora vivo acá. Muy bien. Tengo varias historias. Voy a empezar por una relativamente suave. Bien. Resulta que un día los niños tenían que ir a su colegio y acá en el sur hay mucha neblina. Y ese día, ese día, la mañana había un desfile de neblina. Así como tenebrosa.

Entonces yo salgo y sentí como miedo porque mi marido iba a dejar a los niños. Yo salgo y les dije, no sé, estaba como intranquila. El asunto es que miro por fuera de mi casa. Avanzo un poquito después del auto donde está el hall del auto. Avanzo. Y en una placita pequeña cercana a muy pocos metros de mí, habían tres perros brillantes del mismo porte de la misma cara mirando hacia mi casa firme. Cuando yo los vi, me devolví.

Les dije, por favor, no mande los niños al colegio porque me dio un terror inmenso. Un terror inmenso. No los mandes, puede pasar algo, puede pasar no. Me dijo, mi amor, tranquiles, la cuestión y bla bla bla. Bueno, se los llevó. Yo con mucho miedo, por favor, ponganse el cinturón. Les bendije. Que se yo, ya no me apenas llegara al colegio y que se yo. Bueno, el asunto es que los perros seguían ahí como estatuas. Yo los quedé mirando.

No fui capaz de hacer nada porque eran grandes, brillantes y miraban todo el rato mi casa y a mí. Me entre, me encerré en mi pieza porque tenía terror. Esa fue una de las cosas que me pasó en esa primera casa donde yo llegué a vivir. La segunda. Sí. En la misma casa estaba acostada. Lo resultado de que me golpea la puerta tres veces. Y yo no sabía que no hay que abrir la puerta. Bueno, la abrí. Y no había nadie. Eran altas maduras. La hora era alta en la madrugada.

Y eso también me dio mucho pánico porque eran cosas invisibles que yo sabía que estaban pasando. Soy muy sensitiva. Sí, a mí. Y me dio mucho miedo. Dejé la puerta de entrada en día, toda la noche, qué sé yo. Y bueno, esas son las dos cosas menos terroríficas que me han pasado, pero alteraron en cierta forma mi forma de vivir. O sea, valga la redundancia. Mi estado de estar ahí tranquila. Así es que eso por ahora les puedo contar. Muchas gracias, mi querida amiga.

Y fíjate, comenta algo muy cierto mi estimada Sofía Daniela Sofía de Chani, que dice la intuición está para hacerle caso. Exacto. Ella sintió algo malo. El marido. Dice el marido no. Solo son tres perros. Dijo no. Pero ella. Pero con ojos rojos, Gina. Tuvo este sexto sentido de que algo no estaba bien. Ahora nos vamos hasta Torreón Coahuila con Sandy. Buenas noches. Hola, buenas noches. Bienvenidas, Sandy. ¿Cómo has estado? Bien, gracias a Dios a ustedes. Perfectamente, mi querida amiga.

Ya tenía rato que no te comunicabas. Sí, ya tenía rato que no, pero sí los escucho. Ah, qué bien, amiga. Estoy al pendiente y dejando mi like. Efecto. Lo más importante. Sí, mi amiga, pues de eso se trata. Y ahora nos vas a platicar alguna historia. Sí, fíjense que hace ocho días, precisamente el viernes pasado, pues se apuntamos a mi abuelito que falleció el jueves. Oh, lo lamentamos, amiga. Sí, no, gracias. Bueno, total les cuento algo que me pasó con él.

A mi abuelto hace un mes lo habían operado. Sí. De la cadera porque se había caído. Y lo operaron. Y total que él vivía solo. Porque pues mi abuelita ya había fallecido. Mi abuelita también ya falleció. Y entonces él no se quise ir con mi mamá. Mi mamá, por más que se lo quise llevar a su casa, no. Él no quise, no quiso. Bueno, total que... Y mi abuelto le dijo, si me llevas para tu casa, yo me salgo y me voy en taxi a ver cómo le hago, pero yo quiero estar en mi casa. Bueno, pues total quise...

Yo no supe, la que platicó con mi mamá. Total que sale del hospital, lo lleva. Y para no hacer el cuento tan largo, la semana pasada se puso malito. Lo llevaron él. Porque nada más es mi mamá y otro tío. Entre comillas, los que se encargaban de mi abuelito. Que en realidad mi mamá era la que se hacía cargo de él. Sí. Todo el tiempo que estuvo internado, que iba así, pues mi mamá era la que lo acompañaba. Y este... el miércoles se puso malito.

Y como dicen, por obra de Dios, mi tío pues ha ido de cerquita con él. Sí. Fue a darle la vuelta y ya lo vio muy mal. O sea, ya no respiraban. Ya no podían respirar por él solo. No se supieron que le... que... porque se puso mal. Bueno, total que ya mi tío se lo lleva al hospital el miércoles en la noche. Este... y no le avisa a mi mamá hasta el día siguiente en la mañana. Le avisa temprano de que... Pues que él había ido a dejar allá mi abuelito y él se había tenido que ir.

Y mi abuelito se había quedado solo ahí en el hospital. Para esto mi mamá estaba enferma. Y mi mamá me habla el jueves en la mañana bien tempranito como a las 7 y media 8. Y se me hizo raro porque pues ella nunca me habla hasta ahora. Bueno, ¿qué pasó, mamá? Oye, ¿sabes qué? Fíjate que me habló tu tío que tu abuelito se puso malo y fíjate que se lo llevaron a noche a internar. Sí. Y luego quién está con él? Dice, no, pues que está solo. Fíjate. Dice, yo me siento bien mal.

Dice, de verdad que no. Y sí le creó mi mamá porque mi mamá cuando anda mala de plano, la pobre no se si levanta. Le dije, mire, no se preocupe. Si quieres, déjeme voy yo. Porque el colegio del niño está cerca del hospital donde estaba mi abuelito. Le digo, dejo al niño. Le voy a dejar lunche. Le digo, ya me paso yo para allá a urgencias porque estaba internado en urgencias. Sí. Y me pregunta a ver cómo está, de verdad, o sea, qué fue lo que pasó porque lo internaron.

Me manda a lesí, le dice, por favor, no se preocupe. Al rato le marco. Pues total me voy al hospital y duré, no les miento, como una media 40 minutos porque no me dejaban entrar. Estaba muy controlado por la policía. No recuerdo qué tipo de policía es. No me dejan entrar así tan fácil al hospital y menos urgencias. Pues total ya como pude, me pude meter, empiezo a buscarlo en el área de urgencias y no, nunca lo vi. Y hasta que es, es una, el área de urgencias se divide en dos partes.

Sí. De donde tienen a las personas mayores y la otra parte donde tienen pues de edades pues más, más jóvenes. Entonces yo estuve buscando por el área de los jóvenes, donde pasan a los pacientes más jóvenes. Y lógico que ahí no estaba mi abuelito porque, por ejemplo, ya iba, ya tenía más de 80 años. Claro. Entonces me fui para la otra área y ya no pude entrar hasta donde estaban todas las camitas, los cubículos donde están hospitalizados porque estaba en el área de centros de enfermeras.

Total, llego con las enfermeras y oigan allá, pues buenos días. Nos avisaron que, nos acaban de avisar que acaban de, anoche trajeron al señor Francisco Rivas, panche. Sí. Y se quedan, se voltean a las dos enfermeras y me dicen, usted, se fijan en una hoja que tenían ellas apuntadas al nombre, yo creo que de mi abuelito y a un lado estaba el nombre de mi mamá. Y hasta la fecha no sabemos por qué estaba el nombre de mi mamá, no sé si mi tío lo dejaría.

Bueno, por lo tanto, me preguntan, ¿usted es una niña de tal? Le digo, no, ella es mi mamá. ¿Y por qué no vino ella? Le digo, es que sabe que mi mamá está malita ahorita, ella no puede venir, entonces yo vengo a ver qué pasó. Le digo, ¿te puedo pasar a hablar de mi abuelito? Me dicen, no, déjeme, le hablamos al doctor para que él venga y le dé el informe.

Le digo yo, pero para esto, les comento que cuando yo llegué con ellas y pregunté, aquí nos avisaron que trajeron al señor Francisco Rivas Sánchez. Atamando yo de decir Sánchez, escuché claritamente la voz de mi abuelito, así como con un grip, o sea, no lo gritó, o sea, oí yo que dijo, yo soy Francisco Rivas y lo escuché como al fondo de los últimos, de los últimos donde están internados, que los tienen en los cubículos.

Yo escuché bien clarito la voz de mi abuelito, era inconfusible la voz de él. Oye, ¿habrá escuchado que alguien lo estaba buscando y dijo acá estoy, no? Sí, sí, yo escuché así que dijo mi abuelito, yo soy Francisco Rivas, con la voz de él así, y yo en mi mente pensé, dije, o sea, bueno, un palmalito no está porque ya se dijo que lo estamos buscando. Sandy, dame un segundito, amiga, no necesito ir al corte, no te vayas. El Miedofone está listo. Mensaje de voz o de texto 55 21 93 59 26.

Conocemos la leyenda y la hacemos realidad. La mano peluda. ¿Quieres iniciar, hacer crecer o monetizar tu podcast? Saber los secretos de todos. Donde y cuando quieras. Les va a cambiar la vida. rss.com almacenamiento, distribución y programación de tus episodios en un solo lugar. Hosteado y distribuido por rss.com rss.com hacer podcast de manera fácil. Nunca luches con un cerdo. Ambos se ensuciarán, pero el cerdo lo disfrutará. Sabiduría en las redes.

Porque conocemos de raíz a los especialistas. La mano peluda. Continuamos de aquí. Román de Santiago desde Miami. Y saludos para Torreón Coahuila, ahí donde se encuentra Sandy. Bueno, vamos a continuar con tu relato. Así es. ¿Estás ahí verdad, amiga? Sí, claro que sí. Ah, muy bien. Oye, qué interesante se está poniendo esto. Y luego, ¿qué pasó, mi querida amiga? Ah, bueno, pues les comento que yo escucho claramente que mi abuelito dice, yo soy Francisco Rivas.

Y yo me quedé así, o sea, quise voltear porque es un pasillo largo. Volté así de reojo, pero dije, pues no, no alcanzo a ver nada. Dije, pero pues, o sea, consiente está porque ya contestó. Ajá. Sabe que lo estamos buscando. Sí. Ahorita ya nada más espero que venga el médico a darme el reporte. No, ya le mandaron a hablar al médico porque no estaba ahí en esa área. Total que ya como a los cinco minutos llega el médico. Y las enfermeras no me decían nada.

O sea, yo les preguntaba, oiga, ¿y cómo a qué hora lo trajeron? No, pues en la tarde. Este, pero como a qué hora se fue a mi tío, o sea, él no tuvo que haberlo traído. No, no sabemos. Muy evasivas. Ajá. Sí, no, no, no, no querían hablar nada. Dije, bueno, pues total, ya me espero que llegue el médico. Y ya me saludó, ah, buenos días. ¿Usted es hija del señor Francisco? Le digo, no, soy nieta. Es que mi mamá, es mi mamá, la señora mata, pero pues ella no puede ni porque está malita.

Y pues vine yo. Dice, ah, mire este, sí, mire, nada más para darle informes. Sí, anoche, anoche trajeron, ayer en un tarde noche trajeron al señor. Venía muy malo, ya no podía respirar por él solo. Este, lo tuvimos que poner el oxígeno. Porque ya él solito ya no podía, ya no hablaba, ya. O sea, ya en como quien se ya. Estaba muy mal. Muy mal o muy grave. Le dije yo, le dije, ah, donde doctor? Este, pero ahorita cómo está, no? Dice, mire, como a las 4 de la mañana él entró en paro.

Y este, como a las 3 y media entró en paro, hicimos todo lo que pudimos y su abuelto falleció a las 4 de la mañana. ¿Cómo? Sí, ande, no me quedé yo así, helada, helada. O sea, yo dije, no, o sea, no le iba así yo al doctor, no le quedó porque yo escuché a mi abuelito. Dios lo escucha él. Ajá. Y ya este me dijo el doctor, no, tú lo siento mucho. Ahorita dije, me le traigo la lista de los de la papelera que tienen que traer para que les entreguen el cuerpo.

Ajá. No, pues ya se imaginaron, yo me quedé. Fría, sí, amiga, con el corazón roto. Ajá. Y ya, pues, dije, Dios mío. El mundo, o sea, todo se desapareció en ese momento, para mí pensé. Dije, o sea, mi abuelito estuvo solito toda la noche, igual murió solo. Ajá. No hubo nadie ahí a un lado de con él. Ok. Ya después de todo eso que pasó, yo me quedé con eso de que a lo mejor él, su esencia, su espíritu, no sé, él seguía ahí esperando que alguien fuera por él.

Sí. Y en ese momento, pues, yo no lo dije abiertamente, lo dije entre mí, dije, si me estabas esperando, ya venimos por ti. Ajá. Vámonos. Sí. Porque yo lo así clarito escuché su voz que dijo, yo soy Francisco Rivas. Sí, amiga. Como que estaban esperando que fuéramos por él. Sí. Y no fue una impresión muy fuerte porque, ay, Dios mío. Bueno. De entrada, ya sentías algo raro, ¿no? Por la forma en que se comportaban las enfermeras, muy evasivas, nadie se atrevía a decir nada.

Sí. No tengo por qué decir, lo mejor que venga el doctor y le diga, ¿verdad? Ajá, sí. Y como a ellas no me decía nada, yo dije, o sea, dentro de lo que cabe está bien. Esto es que se trae, ¿no? Sí. Ah, ok, sí. Dije, pues dentro de lo que cabe está bien porque, o sea, estoy escuchando que me está hablando. Y mi abuelito me tocó ir a cuidarlo unas dos, tres veces cuando lo iban a operar de la cadera. Y no le paraba la boca a mi abuelito.

Sí. Hablé, hablé, hablé, hablé, hablé, desde cuando entraba uno al pasillo que para la habitación donde no lo tenían hasta afuera se escuchaba la vocecilla de él así platicando con los demás pacientes que estaban internados. Ajá. Entonces, por eso yo me hizo la idea de que dije, no, está bien, o sea, ahorita lo que venga el doctor me va a decir, ¿sabe qué? Pues se van a tener que quedar porque lo vamos a internar, le vamos a hacer este.

Dije, bueno, pues ni modo, o sea, yo ya estaba preparada y si yo me quedo, mamá, ahorita no puede. Sí. Yo ya sabía que recogía a mi hijo saliendo a la escuela y no le hace. Oye, te tocó a ti avisarle a todos. Sí, desgraciadamente no, no, ella va a como avisar a mi mamá porque dije, ay, Dios mío, dije a la mejor. Por eso mi mamá, o sea, se sintió más, se sintió enferma, no sé, no le tocaba a ella, o sea, a la mejor ella se iba a poner más malita, no, no sé, digo yo. Sí, sí, te entiendo.

Sí, fíjense y luego. Ahora el lunes me mija este. La del medio ya también ya está casada y vive cerca de donde viven mis papás. Sí. Y luego me hablé allá en la noche y me dice oyes mamá, díjate que te quiero platicar algo, le dije yo qué pasó. Dijo, aquí estoy en casa de mis abuelos. Le dije, ah, sí, estás con ellos, sí, no es que no están. Salieron porque los martes, no era un martes, salen a la casa de unos primos de ellos a reuniones. Díjate que se fueron y aquí me quedé yo sola.

Dice, y luego sabes qué me pasó ahorita, le digo, qué. Y mi hija no sabía de un perfume que mi abuelito le gustaba mucho usar, un perfume que olía como a sándalo, como a incienso. O sea, cuando nosotros que lo veíamos a él, que lo saludábamos, él olía así. Ese era su olor y mi hija no sabía. Y me dice mi hija, oyes mamá, díjate que me pasó ahorita algo y me asusté. Dije, qué, qué pasó.

Dice, estaba yo centrada en la sala y andaba la niña con el perrito jugando y quisieron ir para la cocina y la niña se quedó viendo y salió corriendo para acá conmigo. Dice, el perro se quedó ahí y empezó a ladrar, como que le ladraba a alguien. Dice, pero pues no, no había nadie. Dice, y ya el perro como que corría y se regresaba y le seguía ladrando a alguien, como que él veía a alguien y ladraba.

Dice, luego sabes qué, me paré, dije, a lo mejor usted me quería alguna cucaracha o algo porque la niña le tiene miedo a las cucarachas. Dice, yo pensé que había sido eso. Dice, total, que me levanto y voy para la cocina. Ande, mamá, dice, ¿sabes a qué olía mucho? Como a zándalo, como a incienso, pero así bien fuerte. Y yo, hagan de cuenta que me quedé, dije, Dios mío, híjole. Le digo, no sé si tú sabías, digo, que mi abuelito en paz descanse.

Le digo, él usaba un perfume que olía así, como a incienso. ¡Ah, mira! Y ya me dijo, mi hija, ande, mamá, este. Y yo, ¡ah, mira! Pues, asalto llorando a mi hija. Me dice, ay, mamá, a lo mejor necesita luz, necesita algo, a lo mejor ayuda, no sé, dice, ¿por qué? Porque se está manifestando. Le digo, pues puede ser porque ellos todavía andan aquí, están aquí. Quiero creer yo eso, que ellos duran todavía un tiempo aquí entre nosotros. Y todavía no sabe a lo mejor que él ya falleció.

Entonces, a lo mejor por eso está aquí, no sé, no, no. O quiere que le recemos. Le dije a mi hija, no, a mí la verdad no sabía decirte. Ajá. Pero sí, ya dice mi hija que, dice, mamá, como a los cinco minutos de que yo ya chequeé que olía el perfume, ese aroma, dice, ratito, ya no, ya, ya no olía nada. Y el perrillo ya andaba como si nada otra vez por toda la casa. Y la niña se le olvidó. Y siguió buscando al perro. Y dice, ¿a qué cuenta todo volvió a la normalidad?

Pero sí se volvió mucho a eso. Le dije, tu abuelito usaba ese perfume que olía así. Mira, pues sí, a lo mejor andaba cerca, se aproximó. Tal vez para despedirse, recoger sus pasos. No sabemos cuál puede ser la razón, mi amiga. Sí, entonces, hasta ahorita no, no, ya no, no, que sepa, no, mi mamá no le ha pasado ahorita nada en su casa ni nada. Y aquí yo tampoco, en mi casa tampoco. Pero sí, también me puso así como, híjole, le digo a mi hija, mi hija no sabía. Ella no sabía de eso.

No sabía que mi abuelito usaba un perfume así bien fuerte, que parecía como un incienso con zándalo. O sea, muy rico, pero luego, como que se mareaba. Muy fuerte. Sí. Y se, así olía, mamá, así olía. Dice, no olía feo, no olía mal. Me gustó hasta eso, me gustó el olor. Dice, este. Pero eso duró como unos cinco minutos y de rato ha de cuenta que ya otra vez todo normal.

Ya el perrito ya no ladró, ya no, ya no hizo por. Como si estuviera viendo a alguien, ya no. Pero dicen que, dicen mi hija que el perrito se quedaba parado como ladrándole a alguien. Y la niña dice que a lo mejor también ella vio algo porque cuando iban para la cocina la niña se dio la vuelta, se salió corriendo con mi hija y abrazándola. Ajá. Y volteaba para aquí, la niña volteaba para la cocina. Es que la niña está chiquita, tiene tres años. Ajá. ¿Es tu nieta?

Sí, ya mi hija le dijo ¿qué? ¿qué pasó? Y no, este, que se volteaba, que no quería voltear para allá. Y el perrito sí se quedó allí en la entrada de la cocina, pero ladraba. Ajá. Y como que se hacía como que quería correr y se regresaba y otra vez para ladrar. Dice mi hija, ya pues mi hija es muy sensible. Dice, soltó llorando. Dice, ah mamá, dice, a lo mejor es mi abuelo. Dice que pues necesita luz, este, necesita a lo mejor que le recemos o que querrá. Dice, pues no me das la verdad, no sé.

Bueno, mi querida, mira, yo creo que no deben amargarse la vida con esas ideas en este momento. No es bueno. Si me permites a mi opinar, yo creo que tu abuelito ya está descansando en paz. Necesito ir a un corte, no te vayas. ¿Me permites tantito? Sí, sí, claro. El Miedo Phone está listo. Mensaje de voz o de texto, 55-2193-59-26. Las historias tienen muchas formas de contarse, pero solo una de comprobarse. Aquí en La Mano Peluda.

Nunca llegarás a tu destino si te paras a arrojar piedras a todos los perros que ladran. Sabiduría en las redes. Porque distinguimos al mundo sobrenatural. La Mano Peluda. Los aromas también tienen que ver con estas presencias. Se dice que cuando son aromas agradables o que tienen relación con un aroma que identificamos con la persona que acaba de fallecer, es que quizá todavía anda en esa área despidiéndose, lo que se comenta como recogiendo sus pasos.

Así es, yo pienso que puede haber sido eso. No necesariamente que está pasando un mal momento. ¿Estás ahí, verdad Sandy? Sí, aquí estoy. Entonces, no tendrían ustedes por qué amargarse la vida a menos que ustedes tuvieran en conciencia alguna situación, como que dejó cosas pendientes o era una mala persona o algo que lo pudiera retener también. Sin embargo, ya tu abuelito ya estaba grande y también ya había tenido una operación que en personas de su edad resultan ser muy peligrosas.

Y sobre todo la recuperación. Yo pienso, de acuerdo a lo que he escuchado ahorita amiga de tu charla, es que él ya no estaba pasando muy buenos momentos. Vamos, estaba padeciendo mucho, ¿no? Sí, sí, ya estaba padeciendo mucho. Entonces, fíjense que yo también fue lo que le dije a mi hija. Digo, mira, porque me decía ella, le pongo una vela. No, no le digo, no pongas velas.

Digo, porque lo que yo he escuchado, no sé, que si le pone una vela, a lo mejor lo retiene uno y no se va. No sé, le digo, de hecho a nosotros, a mi hija le gusta mucho ponerla al tal. Y ella decía que sí lo vamos a poder poner. Digo, no, yo lo que sé tampoco no se puede poner todavía. Hoy no se va a poder poner todavía hasta el siguiente año. ¿Por qué muy pronto?

Pues, bueno, porque nosotros hemos escuchado eso de que cuando están recién fallecidos no se pueden ellos poner en el altar todavía. No sé, los peludos que nos están escuchando, que ellos sepan algo de eso. Ajá. Eso es lo que te comenta, que recién fallecidos no se puede todavía hasta el siguiente año. Pues miren, en eso hay opiniones divididas. Hay quien dice que sí y que inclusive les ayuda a trascender, pero hay quien dice que no, porque al contrario no les permite trascender.

Entonces, aquí lo mejor que pueden hacer es lo que ustedes les sientan que les va a ayudar, no que les va a causar más dolor, más sufrimiento y eso, pues mejor si no se sienten todavía bien como para ponerlo ahorita. O si sienten que al ponerlo sería un error, no lo hagan, no lo pongan. No pasa nada. Ustedes de todos modos hacen oración y rezan y le pidieron a Dios que lo recibiera en su seno y me imagino, ¿no?

En sus pensamientos se despidieron de él, le dijeron lo que tenían ahí guardado, que había sido una persona muy buena, que es más, yo estoy seguro, digo, no te conozco, pero a profundidad, pero por la forma en que hablas yo te aseguro que más de una vez le dijiste gracias a Abuelito por haber sido tan bueno conmigo. Por las experiencias vividas y todo. Yo te aseguro que más de una vez lo dijiste tú y tal vez tu mami, porque se oye que te expresas de tu abuelito con mucho cariño.

Sí, de hecho, pues yo lo quería mucho que él y mi abuelita estaban separados, estaban divorciados los dos y cada quien se vivió con los dos, pero de diferente forma, porque no los tuvimos juntos. Sí. O sea, no llegaba yo a la casa de mi abuelita y lo vivía yo a mi abuelito, o sea, a mi abuelito estaba en su casa y me ha vuelto a su casa de ella. Y este, y sí hubo así un distanciamiento entre mi mamá y mi abuelito. Ajá. Por mucho tiempo estuvieron distanciados.

Sí. Fue cuando fallece mi abuelita y luego este, como a los dos años ya es cuando empieza mi abuelito con sus enfermedades así de internarlo y no había nadie, nadie que ya mi abuelito tuvo que hablarle a mi mamá. Ajá. Mi mamá dice, lo que pasó ya pasó, dice y yo pues es mi papá y ya el que lo va a acusar es Dios. Exacto. Sí, por lo que haya hecho a Dios lo va a acusar.

Y de hecho, esta última vez que estuvo internado que mi mamá se la pasó día y noche con él, dice mi mamá que todos los días me ha vuelto a pedir perdón a mi mamá, le decía, ¿sabes? Ay hija, dice, yo no merezco que usted esté aquí cuidándome. Decía, mamá, no, no, usted no diga eso.

Sí hija, no, de veras, este, mire, perdóneme por lo, por lo como yo me diga por todo con usted, con su mamá, dice, con sus hermanos, dice, perdóneme, dice, yo muchas cosas malas quise no, hasta ahora que estoy en cama, dice, estoy reflexionando todo eso. Y quiero que usted me perdone. Y mi mamá siempre le decía, no, papá, yo no soy nadie para perdonarlo, nada más Dios es el único que perdona.

Dice, y ya lo que pasó ya pasó y no hija, es que gracias, le doy las gracias porque está aquí cuidándome. Que no fuera por usted, ¿qué haría yo? O sea, ¿quién me traía? ¿quién me movía? Mi mamá le decía, pues sea lo que sea, usted es mi papá. Y ya, pues ya lo pasado ha pasado. Y ya mi mamá, dice mi mamá que todos los días era lo mismo que mi abuelta le pedía perdón y mi mamá. Ay, te jodió. No, no me pida perdón. Y yo ya olvidé de mí, de que el otro, el único que va a juzgar es Dios.

Sí. Y total que, cuando ahora que falleció mi abuelito, mi mamá pues lloraba mucho porque decía, ay no, me siento mal porque tu abuelto siempre me pedía perdón. Y a lo mejor él quería que yo le dijera, ¿sabes qué? Sí, te perdono. Te perdono, o sea, dice, pero es que yo no me sentía con ese derecho de, ah sí, te perdono, no. Es que Dios, yo siento que Dios es el único que nos puede perdonar. O sea, yo no soy nadie. Es correcto.

Y yo le digo, a lo mejor sí le faltó decirle eso, mamá, o sea, ¿sabes qué? Papá, sí, lo perdono, mire, ya, lo que haya pasado queda en el pasado y ya. Entonces también por eso yo le comento a mi mamá que pudiera ser que mi abuelo regresó, que haya ido a la casa a buscarla, no sé, para despedirse, para darle las gracias, para, no sé.

Pero mi mamá sí, pues ya en el último momento que estuvimos ahí en el velorio, mi mamá sí le dijo, vete con Dios, padre, yo te perdono, dice, y si estás esperando eso para tu descansar, dice, no te lo dije en vida, dice, pero porque yo no me sentía, o sea, el gran supremo como para decir, ya, sí, te perdono, no. Pero te perdono, o sea, yo siempre te perdoné a todos, o sea, yo olvidé todo lo que pasó.

Sí, amiga, pues a veces hay, de hecho esa debe ser nuestra conducta, todos los que somos creyentes, ¿no? Lo decimos en el padre nuestro, ¿verdad? Perdona nuestras ofensas. Sí. ¿Verdad? Y así como nosotros perdonamos a nuestros, ¿cómo dice? Perdona nuestras ofensas. Como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden, ¿no? Exacto. Es que en otras Biblias dice, perdona nuestras deudas, así como nosotros perdonamos, ¿no? Y, y, ok, mi querida amiga, ¿qué experiencia la de tu abuelito?

Yo creo que sí puede haber gente que es nuevo y canija cuando tiene edad para ser canijo. Malamente, ¿verdad? Porque pues no debiera ser así la vida. Sin embargo, yo creo que todos cambiamos, todos cambiamos. Tú no eres la misma cuando tenías 15 años, no piensas igual, o cuando tenías 20 años, no piensas igual a como piensas ahorita. Eso quiere decir que sí, de acuerdo a la etapa que vamos viviendo, vamos cambiando nuestra forma de pensar y vamos modificando.

Entonces, te aseguro que esas palabras que dijo tu papá de que yo no merezco que estés aquí, las dijo con un pleno arrepentimiento por cualquier cosa mala que él haya cometido o que haya hecho. Entonces, de cierto modo con eso, él empezó como que a liberar su camino para el momento de partir. Entonces, es un punto que tú mencionas y que es muy importante.

Sí, bueno, yo ahora platicando más serenamente con mi mamá, yo le digo, a lo mejor como que él sentía que ya no iba a estar mucho tiempo aquí con nosotros porque la última vez cuando me tocó ir a cuidar a mí también, a mí y a mi hermana nos decía, Andrés, yo estoy muy agradecida con usted y con su mamá, más con su mamá, es un ángel que me está cuidando y que yo le agradezco mucho y le pido mucho perdón si yo me corté mal y le pido perdón a Dios.

Y él lo decía aquí y la gente que estaba a un lado lo escuchaba, le decía, señor, perdóname mis pecados, perdóname porque yo no fui la persona que a lo mejor mis hijos querían, así él lo decía aunque lo escuchara la gente que estaba ahí en la habitación junto con él. Y yo pues ya le decía, yo, mire papá, qué bueno, porque yo le decía, papá, no le decía, abuelo.

Sí. Bueno, con eso, con eso de que usted está arrepentido de lo que dice, le digo, yo no sé qué fue lo que pasó porque usted se dejó de mi abuelita, yo no sé, verdad. Pero si usted se está arrepentiendo, qué bueno, eso se lo toma en cuenta en cuenta Dios. Para que usted esté en paz y esté en paz con su hija. Como quien dice, era la única que ya le quedaba así ya, que veía por él y él ya se sentaba, se veía más alegre, como que había soltado una carga que él traía.

Sí, mi amiga, tengo por seguro que así sucedió. Pues Andi, muchísimas gracias, amiga, qué bueno que nos platicaste y pues esperemos que no se tarde mucho en tu próxima llamada. Ay, no, claro que no, y muchas gracias, no, gracias a usted por escucharme. Un abrazo. Siempre me consuela platicarles a ustedes así, cositas así que me pasan. Claro, amiga. Sí, me descansan la gente y a ustedes dan su punto de opinión y me ayudaron un poquito más y se los agradezco mucho.

Al contrario, mi querida amiga, esta es tu casa cuando quieras. Que estés muy bien, un abrazo. Gracias, gracias, una beso, hasta luego. Buenas noches, mi querida Sandy. Pues un episodio que cualquiera de nosotros podríamos vivir en casa. Digo, cuando nuestros adultos mayores ya comienzan a tener problemas de salud, ya es importante cualquier cirugía, medicamento. ¿Por qué? Pues ya son los años, ¿no? Te cobran factura.

Y además esas preguntas que también se llegan a presentar cuando perdemos a alguien muy querido. Y si nos queda la inquietud, ¿ya habrá partido? ¿Continuará aquí? ¿Habré quedado a cuentas con él? Esto, nosotros puede hacer que nos sintamos peor o pueden alargar el duelo. Sin embargo, hay que ponernos a cuentas y tú, Sandy, que por ejemplo, ella hace oración. Yo creo que ese es el momento para pues liberarse de toda esa carga que pudiera tener ella y su mamita, ¿no?

Sí, efectivamente. Gracias a Merlin18 que nos manda por aquí. Dice bendiciones a todos, Peludo Maniacos. Gracias, mi querido amigo. Muy amable. Gracias por tu apoyo. Y hablando de Sosocolco en Hidalgo, más bien Veracruz, se cuenta que hace más de 100 años, una mujer perdió la vida de manera trágica en este lugar. Aunque los detalles, pues hay varias versiones, lo que sí es constante es la presencia de su espíritu en el puente.

Los testigos aseguran escuchar gritos, pero no un grito cualquiera, un grito desgarrador que rompe el silencio de la noche y te eriza la pie. No solo eso, también mencionan que se ve una sombra misteriosa que se mueve alrededor, desapareciendo cuando alguien intenta acercarse. Este fenómeno paranormal ha generado tanto miedo que algunos creen que el alma de la mujer sigue vagando, buscando venganza por lo que le ocurrió.

Ya sea por dolor, traición o tragedia, su presencia parece estar ligada a este puente donde muchos aseguran haber sentido una energía que hiela los huesos. Buenas noches, señorita Gina, joven Nacho, saludos a todos, a todo, todo el territorio mexicano y a todo Querétaro, Colón, Soriano, Tolimán, todos, todos, toditos, texistacos. Voy a contar mi amigo una anécdota o historia, no sé cómo será, pero pues no sé si sea de terror, no sé cómo la ven ustedes, a ver, pero me pasó algo medio macabro.

¿Qué? El martes pasado, llegué al Pantión de Colón, eran como las tres de la mañana, sí. Y hubo una viejita con su reboso a la antigua allí afuera del Pantión, pero yo la vi y la quise tomar como, como, ah, es una viejita, y hay que vaya que ahí va. No me quise meter más a fondo porque iba solo en el coche, en el camión, y casi se me baja la presión.

Pero es algo, algo, luego me di la vuelta y me volví a regresar para allí, que hace unos minutos, dos minutos, no estaba la señora, la viejita, ya le estoy hablando un 75, 80, ya era la señora, con su rebosito a la antigua, no, se le vio cara y mejorobadita la señora, en lo que más o menos, ahorita que ya estoy más o menos relajado, más o menos, son las características, y me volví a venir bien tendido como bandido porque, antes de que pasara otra cosa, porque sí, en las horas de la noche,

hay que andar de cuidado, antes decían que te iba a salir la cosa mala, ahora ya todo el mundo, todo el mundo anda en la defensiva, todo el mundo, pues ahí creo más gente mala ya, que bueno, ya el chamuco ya no se preocupa por hacer la maldad, ya le hace la misma gente. Pero bueno, buena noche, ahí estamos, se le escucha su amigo el Capitán, saludos a Cusco Motepe Veracruz, y a la monja Buena Vista, ok, buena noche, saludos.

Saludos, Capi, pues muchas gracias, fijate que pones un punto sobre la mesa, muy interesante amigo, será que sí, efectivamente, ya estamos todos en un estrés, tremendo, en donde hay mucho conflicto por todos lados, en donde, pues ya cualquiera está esperando, que no te hagan algo, que no te golpeen, que no se te metan en el carro cuando vas manejando, que no puso su direccional, y jodí, en serio vivimos en un estrés terrible, y saben por qué, por ejemplo, a mí me agrada la época navideña,

porque a veces la gente finge un poquito, finge un poquito que está de buenas, que son épocas de fiesta, y le bajan un poquitín a su mal humor, no baja el tráfico, al contrario, no bajan los tumultos de gente en los centros comunes, no, eso no baja, pero como que la gente se pone un poquito más accesible, y lo que dice mi amigo es verdad, y es como para reflexionarlo, ¿no creen? Aunque también en esa época, muchas personas entran en una etapa depresiva, ¿eh?

¿Por qué no cumplieron lo que prometieron, lo prometieron a sí mismos para ese año? ¿Por qué de repente el trabajo, la economía? Y es una época, así como dice Nacho, por una parte ves a gente que siquiera de fuera, o aparenta, estar más feliz, más contenta, y otra al control. Exacto, Gina, pues, ¿qué le podemos hacer mis amigos? Escuchemos.

Buenas noches, mi nombre es Sebastián, quería dejar mi micro relato, bueno, resulta que en una época yo trabajaba de seguridad en un edificio de oficinas, yo me quedaba toda la noche, de siete de la tarde a siete de la mañana, por las noches se suponía que no quedaba nadie en ese lugar, pero a veces aparecía gente por trabajar de noche, ingresaban equipos diversos, ¿no?

Y bueno, de noche se escuchaban muchas cosas, muchos ruidos raros, pero principalmente se escuchaban pasos, en ese lugar había una zapatería, una casa de calzado vamos a poner para nombrar, de mano derecha a la noche, obviamente está cerrada completamente, de repente una noche empiezo a escuchar pasos, me empiezo a fijar de dónde provienen los pasos, me fijo y los pasos se escuchaban del lado de la casa de zapatos,

me asomo a ver si había alguien, obviamente que no había nadie porque era tipo tres de la mañana, me fijo de vuelta, vuelvo adentro, vuelvo a escuchar pasos que subían y bajaban escaleras, de ahí está completamente oscuro, bueno, espero que les guste el relato y nos vemos la próxima. Gracias mi querido amigo, ya tenía rato que no te escuchábamos por acá, muy amable y gracias por tu comentario.

Me están preguntando que dónde es eso, en Sosocolco, de lo que estamos comentando hoy, Sosocolco de Hidalgo Veracruz, en específico ahí hay un puente, que se ha convertido ya en un atractivo para todas las personas que nos gusta vivir la adrenalina que tiene que ver con lo paranormal, y lo que se intenta es lograr registrar estos gritos, o el grito aterrador de la mujer que supuestamente falleció en esta zona, y bueno, pues ahí quien dice que sí ha podido vivir esa experiencia.

Hay varios sitios en Veracruz, en Hidalgo, en muchos lugares de nuestra república, se dan muchas manifestaciones, ¿por qué? porque México es un lugar mágico, y por eso ya hay pueblos mágicos, de ahí viene yo creo, Gina, ha llegado el momento de despedirnos. Como cada noche agradecemos tu presencia y participación, escuchando más y más relatos y temas que nos apasionan, que descanses, que tengas excelente noche, que Dios te bendiga, soy Gina Áviles.

Hasta luego Gina, yo también me despido, soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes, porque juntos escuchamos buenas historias. Que la pasen muy bien, que tengan una estupenda noche, que descansen, y como decimos aquí, cabod. El programa se termina, pero la investigación continúa aquí en La Mano Peluda. Esta fue una producción de Grupo Fórmula.

Transcript source: Provided by creator in RSS feed: download file
For the best experience, listen in Metacast app for iOS or Android