La Mano Peluda | Lunes 21 de Abril de 2025 - podcast episode cover

La Mano Peluda | Lunes 21 de Abril de 2025

Apr 22, 20251 hr 32 min
--:--
--:--
Download Metacast podcast app
Listen to this episode in Metacast mobile app
Don't just listen to podcasts. Learn from them with transcripts, summaries, and chapters for every episode. Skim, search, and bookmark insights. Learn more

Episode description

#LaManoPeluda #AbriendoLaConversación

Grupo Fórmula #AbriendoLaConversación #LaManoPeluda ¡Suscríbete a nuestro canal de YouTube! http://goo.gl/NAKFkj Podcast: https://goo.gl/PbwGxT Mantente informado minuto a minuto en nuestras redes sociales: Facebook-----http://goo.gl/5UHZOQ Twitter----------http://goo.gl/nEXxVF Canal sugerido http://goo.gl/hst33f Sigue nuestra transmisión en vivo: http://goo.gl/2VZDqJ Descarga nuestra App: iOS: http://goo.gl/tLZe3S Android: http://goo.gl/oXFwHj.

¿Quieres anunciarte en este y muchos otros podcast?

Escríbenos a este email: ventas@rss.comQ

Transcript

Busca este y todos los contenidos de Grupo Fórmula en tu plataforma de podcast preferida. Advertencia. Las opiniones de los participantes y colaboradores no corresponden necesariamente con las del programa o la empresa. Si este programa es escuchado por menores de edad, se recomienda que lo hagan en compañía de un adulto. Porque nosotros hemos estado ahí. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. Porque conocemos de raíz a los especialistas. El demonio es una figura que

ha aparecido en todas las culturas. Y no es una figura cristiana. Documentaremos todas esas experiencias que no tienen lógica alguna con Georgina Avilés e Ignacio Muñoz. Llegó la hora de poner las evidencias sobre la mesa. Fantasmas. Voces. Apariciones. Psicofonías. Mitos y leyendas que rodean al mundo sobrenatural quedarán al descubierto aquí en... La Mano Peluda Desde la Ciudad de México, para todo el mundo, esta emisión de lo insólito... Y de lo que no tiene explicación lógica, pero

que a ti y a nosotros nos apasiona. Soy Gina Avilés y qué gusto que estés esta noche con nosotros. Hola, ¿qué tal? ¿Cómo están? Buenas noches. Gracias por estar aquí en el programa donde vamos a platicar de esas cosas que son de lo increíble y también de lo sobrenatural. Porque hablar de lo que es natural... Eso se hace en todos lados. Yo soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes porque una vez más tenemos la gran encomienda de platicar sobre temas del mundo paranormal.

Queremos tu participación a través de las redes sociales y también de la multilínea. 55 -5279 -2291 la página, radioformula .com .mx y en Spotify encuéntrenos en La Mano Peluda, Grupo Fórmula. Tú te puedes poner en contacto con nosotros a través de nuestro WhatsApp, mejor conocido como El Miedo Fon, 55. Ahí nos puedes mandar un mensaje de voz o un mensaje de texto, compartir fotografías, videos, memes, lo que tú quieras. Saludamos a las estaciones en la República Mexicana que se

unen con nosotros. Ciudad Guzmán Jalisco, Ciudad Juárez, Chihuahua, Coatzacoalcos, Culiacán, Durango, Guadalajara, Guerrero, Hermosillo, La Paz, Baja California Sur, Los Reyes y Huétamo, Michoacán, Mazatlán, Monterrey, Poza Rica, Puebla, Tabasco, Tijuana, Torreón, Querétaro y en Estados Unidos, Georgia. Y Las Vegas, bienvenidos a esta noche espeluznante. ¿Alguna vez sentiste que alguien te salvó de algo malo, pero no había nadie ahí? ¿Sería un ángel o el espíritu de alguien que

te amó en vida? Los casos más inquietantes... y conmovedores de espíritus protectores, desde apariciones que advierten sobre peligros hasta seres de luz que sanan con su presencia. Prepárate para descubrir quién podría estarte cuidando desde el otro lado. ¿Ángeles o familiares que nos cuidan desde el más allá? ¿Quiénes son los espíritus protectores? ¿Qué te parece el tema para esta noche? Te invitamos a participar con nosotros y así juntos charlaremos al respecto.

Así que, ¿tú crees que hay un ser que te ama tanto que podría vigilarte y cuidarte desde donde se encuentre? ¿Quién te protege desde el más allá? ¿Un ángel o alguien que verdaderamente te amó? Y tú amaste en vida. De eso y mucho más queremos platicar, mis queridos amigos. Por supuesto, aquí de lo que se trata es charlar y escuchar todas tus experiencias. Ese es el hilo conductor. Pero también, desde luego, vamos a poner mucha atención al tema de esta noche y escuchar tu

participación. Gina y Nacho, saludos y bendiciones para ustedes. Saludos a todos los del chat. Uno de mis tíos, me acuerdo que tenía poquito de haber nacido mi pequeño y yo lo sentí como una visita. Era uno de mis tíos favoritos, por decirlo así. Lo quería mucho ese tío, en paz descanse. Y vino a ver a mi hijo y me dijo, hija, está hermoso tu hijo, cuídalo mucho, hija. Que Dios los bendiga y cuídense mucho. Y yo le preguntaba cómo estaba él. Me decía, estoy bien, hija, estoy

bien, estoy contento. Y siempre que lo soñaba yo, ese tío siempre estaba con una sonrisota. Entonces quiero pensar que está muy bien mi tío en donde quiera que esté. Y les quería platicar otra cosita rápido. Fíjense que ayer estaba con mi perrita. Yo adopté una perrita y una gatita que llegó solita. Entonces ayer les estaba dando de comer y todo, pero la gatita le arañó la cara

a mi perrita. Bueno, el chiste es de que... Estaba consolando a mi perrita y ella siempre me mueve la cola porque la que le da de comer, la que la atiende y todo, pues soy yo. Entonces, ayer la estaba consolando y le estaba diciendo que pobrecita, que cómo la habían arañado y todo. Y que creen que de repente ella me empezó a gruñir

como si me quisiera atacar a mí. El momento que yo sentí eso, y ella también me sintió, no sé, no sé, fue una cosa muy rara, bueno, aclarando que ellas estaban muy inquietas, tanto la gata como la perrita, y que creen que después de que me separé de mi perrita, o sea, de que me entró como un poco de, pues no miedo, pero pues sí como que prevención, más que nada no me voy a soltar la mordida, que ella no es agresiva, de hecho. Este, fíjense que después me dio un escalofrío.

Uy, pero de esos que te recorren todo el cuerpo. Y bueno, quería compartírselos. Saludos a todos los del chat. Saludos de su amiga Regina. Bye. Hasta luego, mi amiga. Muchas gracias. Y mira cómo te visitó tu tío, tu familiar, que te amaba. Y dice, qué chulo está tu bebé. Debe haber sido un sueño bastante fabuloso. Así es. En muchas culturas existe la creencia de que no estamos

solos, incluso cuando creemos estarlo. Hay quienes aseguran que en los momentos más difíciles, una energía misteriosa nos protege de un accidente, o de una enfermedad, o de una tragedia. Aquí la pregunta es, ¿se trata de ángeles guardianes o de espíritus de seres creídos que han partido? Pero aún velan por nosotros. Muchas personas, cuando se refieren a su mamá, a su abuelita, a algún familiar cercano fallecido, dicen, es

que me cuida desde el cielo. ¿Tú en verdad crees que son tus familiares que fallecieron o serán ángeles guardianes? ¿Quiénes son esos espíritus protectores, entidades invisibles que intervienen para ayudar, advertir o protegernos? Y se manifiestan de diversas maneras. Puede ser a través de sueños, de un presentimiento, de luces inexplicables, cambios repentinos en el ambiente o incluso de algún susurro que puedes escuchar. ¿Algunos creen?

que estos protectores son ángeles, seres celestiales asignados para guiarnos desde nuestros nacimientos. Sin embargo, también hay quien aquí mismo nos ha dicho, es que es mi familiar, mi ser querido fallecido, especialmente se hace presente en momentos críticos, como si su energía aún permaneciera a mi lado. ¿Tú qué nos dices? Ahorita te vamos a... compartir cómo diferenciarlos a los ángeles

guardianes y a los familiares fallecidos. Ok, pues de eso y mucho más vamos a estar platicando esta noche, así que no te puedes perder esta emisión, por el contrario, llama a tu familia y dile, escucha la mano peluda porque el tema está muy pero muy bueno. Saludos desde Sur Carolina, soy Margarita Crispín. Bueno, yo tengo algo que contarles que ahora me acuerdo. Cuando mi papá murió, él antes de morir, los últimos años, él trabajaba barriendo afuera de una carnicería.

Sí. Y pues ese era su trabajo diario todos los días a las 5 de la mañana, se iba a barrer ahí afuera. Eran dos diferentes carnicerías. Y mucha gente lo saludaba y lo conocía por ese trabajo y porque, pues, la verdad, ahí en mi pueblo muchos lo conocían. Cuando él falleció, muchos nos comentaban que, o sea, él ya había fallecido y que todavía lo veían barriendo afuera de las carnicerías. Había personas que no sabían que él ya había fallecido. Fíjate, sí, que lo mencionábamos.

Y, pues, sí, o sea, es algo, pues... Algo extraño porque él ya había fallecido, pero como eran personas que no sabían, lo veían, lo saludaban y dice que él lo saludaba como siempre, pero pues él ya había fallecido. Saludos a todos. Saludos, claro, se sigue manifestando. Ahí donde lo vieron mucho tiempo quedó su psicohuella impregnada en ese lugar, Gina. Exacto, estas experiencias que muchas coinciden y entonces nos vamos ya haciendo una idea de diferentes fenómenos y sus

características especiales. Exacto. Bueno, pues de eso vamos a platicar. Saludos a Maribel Pineda, que está aquí con nosotros, a profe, a mi querida Elma López, que también le encanta relatar historias para ti y para todos los que nos deleitamos con verdaderas historias de terror, misterio y suspenso. Vámonos a una pausa y regresamos. El Miedofón, 55 -2193 -5926. Todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos aquí en La Mano Peluda. El dermatólogo es el único médico que

puede dar diagnósticos superficiales. Sabiduría en las redes. Porque no todo tiene explicación lógica. Continuamos relatos y experiencias que tú nos quieres compartir. Aquí estamos recibiendo mensajes. ¿Están en vivo? Por supuesto que estamos listos para recibir todo lo que tú quieras escuchar. Si quieres contar relato, pues adelante, porque sí estamos en vivo. Corrección, estamos en muerto. Helados por tus historias y por el aire acondicionado que vaya que no es débil. Adelante con tus audios.

Hola. Y en ese evento, nada de cuenta creemos que se vio unas luces, unas luces así como de canto y algo así. De esos que ponen así como un tipo de globo, no, que alusan, pero no. Nada de cuenta que en ese tiempo mi hermano estaba estrenando unas luces, que se abran como en el 67 año. Y nada de cuenta que esas luces abarcan a 10 kilómetros al usar. Pero al usar se caía así como un bulto, o sea, usted la luzaba y que de pronto se apagaba la luz y se caía como un

bulto. Pero toda la gente estaba viendo un testigo y eso fue unos 15 años. Le echamos la luz y de pronto, o sea, lo que yo no entiendo si eran unas brujas o eran, no lo veo, pero no creo porque igual estaban echando la luz. La luz siempre era directa y se abarcaba y de pronto se apagaba y se caía el bulto. Era así como, no lo puedo imaginar. Que uno haga de cuenta así como kilómetros le echaran una luz y de pronto se apagara, no

sé, o sea, lo que no entiendo que sea. Si algo normal o algo extra normal, no lo entendemos. Pero ese relato es breve, pero sí quisiera yo saber. ¿Qué era, no? Sinceramente, porque estábamos estrenando luces y toda la onda, y que de pronto le echen la luz y toda la onda, y de pronto se apagara y se cayera como mucho. O sea, no creemos que éramos únicos, eran varios de la fiesta que estábamos viendo. Y para colmo ese día era martes, era un cumpleaños que habíamos ido. O sea, lo

que no entendemos era eso. Saludos desde Jaltepe, Estado de México, hasta un costado de Ciudad Sagún Hidalgo. Un saludito para mi esposa, peludomaniaca de corazón. Mi esposa Norma Pérez Mata. Saluditos de parte de su familia. Ahí estamos siempre a firme y a pie de la letra. Saluditos, que Dios me los bendiga y que siga la peludomaniaca siempre. Por favor, gracias. Saluditos, bendiciones. Donde quieran que estén, saluditos. Bye. Hasta luego, mi querido amigo. Muchas gracias por tus audios.

Pues pudo haber sido una luz sobrenatural. Si no hay explicación alguna, amigo, tú que estuviste ahí, que la pudiste apreciar. Nosotros echamos a andar nuestra imaginación y se me figura llena como una especie de haz de luz que va bajando del cielo. Exacto. Mira, aquí nos dicen. Les mando este audio que lo grabé en la madrugada exactamente a las 2 de la mañana. Mi esposa ya

había escuchado el lamento esa noche. Yo acababa de cenar y mi esposa me comentó, no duermas muy tarde porque la otra vez escuché algo allá afuera en la calle como un lamento. Le dije, sí, ahorita me duermo. De repente escuché en la calle ese lamento horrible y vi a un perrito que le ladraba algo. Lloviendo por las ventanas y lograba yo captar. Vi unos caballitos que iban caminando por la calle. Esto porque hay un señor que los

suelta en la noche. De repente, el caballito que iba al frente se espantó y se dieron la vuelta. El perro ladraba algo en la oscuridad. Y yo tratando de ver qué pasaba y de repente, otra vez de lamento. Me puse a grabarlo. Espero y escuchen. Después, a los tres días, encontraron una fosa clandestina. Yo pienso... Que la muerte es el lamento. En varios videos yo lo he escuchado. Realmente no grita en mis hijos. Solo es un lamento desgarrador. Siento que es un espectro. En este caso, la muerte.

Espero sea positivo este aporte y lo pongan en su programa. A ver, vamos juntos a escuchar este audio. Ok. Sí, oye, ese lamento, que bien dices, no es un... Algo normal. Algo que diga, hay mis hijos. No. Pero además tú lo relacionas con esa fosa clandestina. Ahí está, podrían haber sido algunos perros aullando o un solo perro aullando, pero bueno, ahí queda el asunto. Para que juntos lo investiguemos, ¿verdad? Lo analicemos poco a poco. Muchísimas gracias. Y mi querida Gina,

pues aquí vamos. Vámonos con más relatos. Ya tenemos aquí en la línea a Martín. ¿Cómo estás? Hola, ¿qué tal? Buenas noches. Buenas noches. ¿Desde dónde nos escuchas, Martín? Desde Minatitlán, Veracruz. Saludos a Veracruz y a todos los amigos peludomaniacos. ¿Qué nos vas a platicar? Tenía mucho tiempo que sigo las transmisiones y... En paz descansa, amigo. Siempre lo he sido hace mucho tiempo. Me atreví como que a contar lo mío, ¿no? Algunos sucesos que he tenido. Excelente.

Yo me dedico al comercio informal. Un vendedor ambulante. Sí. Y antes de un automóvil, pues la forma de transporte era por medio de taxi, ¿no? Sí, sí, sí. Y una de esas ocasiones... Ok. ¿Sí? Claro. Muy bien, amigo. Una experiencia que también se une a la lista de los amigos taxistas. Claro. Oye, te mandamos un gran saludo hasta Veracruz. Nos dio muchísimo gusto platicar contigo. Sí, gracias. Igualmente. Que tengas excelente lucho. Hasta luego. Bye. Hasta luego, amigo.

Experiencia espeluznante. Vámonos a una pausa y regresamos. El Miedofón. 55, 21, 93, 59, 26. Es hora de poner al descubierto lo que nos hace temblar. Correr. Gritar y sudar. La mano peluda. ¡Hey, marca! Ya sé que tú igual nos estás escuchando. ¿Te interesa crecer? A nosotros también. No pierdas más el tiempo y anúnciate con nosotros en rcs .com. Queremos mostrarte cómo llegar más rápido a tus clientes y lograr tus metas más rápido. Escríbenos a ventas arroba rcs .com ventas arroba

rcs .com Hoy le dije a mi mujer que yo también tengo derecho de irme de parranda y levantarme tarde. Solo me contestó. Ya deja de balbucear y habla fuerte porque no se te entiende. Sabiduría en las redes. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. La mano peluda. Continuamos relatos y experiencias. Saludos amigos que están escuchándonos para Mario desde Dayton, Ohio. Dice quiero escuchar mi relato y mi saludo en vivo. Bueno, el saludo aquí ya está. Y el relato

ya lo enviaste mi querido amigo. A ver, vamos a ver si es este porque acaba de llegar. Está calientito. Buenas noches, Nacho. Buenas noches, Gina. Hola, amigo. Buenas noches. Habla Andrés Valdés de Santa Fe de Veracruz. Te voy a contestar la pregunta que me hiciste ayer. El relato que te conté. Les conté, perdón, de los que platicé de lo de la santa muerte y todo eso, ¿no? Sí. Me dijiste que tenía que ver que siendo... Yo en aquel tiempo, monaguillo, acolito, haciendo

esas cosas, ¿no? Sí. Ya saben, ¿no? Tonterías que uno hace de adolescente. Yo nomás lo hice por curiosidad, es decir, acolipega, ¿no? Pero sí, este, lo tomé para bien. Y más con lo que me dijo este amigo de mi papá, el brujo, que yo estaba en un lugar especial, estaba yo en Principado, pues está bien, ¿no? Pero ya no... Ya no volví a hacer esas tonterías, ¿no? Sí. Y si yo estaba yo en aquel tiempo yendo con el brujo y todo eso, es para que me ayudara a desarrollar

mi don. Y Don Goyo me dijo que mi don lo tengo que usar para el bien, no para el mal. Y ahorita de lo que están hablando del tema de los... Ángeles, guardianes o familiares. Ya son dos veces que mi abuela me salva la vida. La primera fue cuando yo estaba chiquillo, cuando ella murió y me dio un cafre en un autobús, toda velocidad, fuera de control. Pues... Me aventó como a 10 metros. El camión se impactó en el lugar donde yo estaba,

cerca del poste de luz. Y la segunda vez que mi abuela me salvó la vida fue cuando iba yo con un amigo en la carretera Jalapacoatepe y un camión. Pues nos impactó por atrás. Yo nomás sentí el golpe, pero no sentí dolor ni nada, ni mi amigo tampoco. A la camioneta de nosotros no le pasó nada, absolutamente nada. El que quedó destrozado fue el camión Excelsior. Quedó destrozado

de la parte de adelante. incluso ese día yo lo acababa de ir a ver al panteón porque cumplía su aniversario ductoso nosotros ya veníamos de regreso mi amigo me hizo el favor de llevarme y eso fue lo que pasó incluso este el miércoles el miércoles este Me quisieron asaltar ahí en la calle de aquí, en pleno centro de la ciudad, en la calle de Pueta Jesús Díaz, 15 .5 de febrero. Salió un tipo del restaurante de Doña Clarita. Y digo el nombre porque esas personas fueron

cómplices de ese tipo. Lo ayudaron a huir. Y ya para que cuando llegaron las policías y los ministerios públicos para hacer preguntas, cerraron las puertas. Llegó un amigo mío, comandante del MP, y cerraron las puertas para que mi amigo no entrara a hacer las preguntas y todo eso. Pero ya afortunadamente ya tengo los videos que los vecinos me proporcionaron y ya fui a levantar la denuncia correspondiente. Y este... Y si este...

Mi abuela me salvó de eso, ¿no? O más bien... Más bien aquí no fue... Más bien no creo que no haya sido mi abuela, sino... Más bien Los Ángeles. Porque yo cuando vio el tipo ese que yo iba a reaccionar, que me fue a los golpes... Me iba a robar a mi perro y mi computadora de lácteos porque me jaló de la mochila. Ya me vio así que salió corriendo y se metió como... No voy a decir la palabra porque... Como collón. Tuvo miedo el tipo y incluso hoy lo fui a perrear

ahí al restaurante. Y ahí sigue yendo a comer condenado. Y como me vio que yo me quedé clavado y iba acompañado de una mujer, se atravesó al parque con la mujer, donde había mucha gente, muchos, muchos ñustos para que yo no le hiciera nada. Pero sí, ya lo perreé, ya le tomé fotografía, ya todo, ya. Y ya está la investigación correspondiente a la gente del restaurante y a ese tipo. Ok. Pero sí, este, ya, eso... Eso es todo, Nacho, eso es todo, Gina, que pasen muy esta noche.

Y que Dios me lo bendiga y hoy me ayuda siempre. Y di anuncio este de las cómplices del restaurante ese para que la gente tenga cuidado y no vaya a ese lugar. Bueno. Muy bien, amigo. Muchas gracias. La pregunta, Gina, ¿y cómo sabe que fue su abuelita quien le salvó? Porque nos explicó cómo estuvo el asunto, pero no nos dijo qué le hace sospechar que se trató de su abuelita. Sería interesante, mi amigo, que nos lo comentaras. Muchas gracias. Oye, saludos a Néstor Lara. Dice, wow, qué chido.

Yo escucho la mano peluda desde hace 25 años. Mira, mi querido Néstor. Y aquí seguimos, pues, haciendo lo que nos toca en este momento a tus servidores Gina y yo. Estamos aquí tratando de sostener este gran proyecto que empezó ya casi 30 años atrás. Exacto. Oye, también saludos a todos los amigos que están reportándose y queriendo contar relatos acerca del tema de hoy. ¿Cómo diferenciar cuando son ángeles guardianes o cuando

son familiares fallecidos? Los primeros, los ángeles guardianes, suelen ser figuras de luz. con una sensación de paz intensa, una energía que no se relaciona con nada conocido, aparecen en momentos clave y dejan una sensación positiva, un mensaje claro, una protección que no puedes entender. Y los familiares fallecidos tienden a manifestarse a través de señales emocionales.

Por ejemplo, el olor de su perfume que usaban, una canción especial que suena sin razón aparente o incluso a través de estos sueños de visitación, así llamados, cuando este familiar fallecido te visita a través de un sueño y te dice algo en especial. También pueden dar mensajes reconfortantes o advertencias sutiles, pero si es diferente un ángel guardián y un familiar fallecido. Pues sí, sí, suele ser diferente. Ahora lo importante es que tú puedas distinguir entre uno y otro.

Saludos a Rachel Jafif. Dice buenas noches a todos. Ginita y Nachito, bendiciones para todos. Gracias, lo mismo para ti, Rachel. Y vamos a continuar con lo que sigue, Gina. Y ya tenemos aquí en la línea a Kiko, quien nos quiere contar un relato. Bienvenido. Hola. Buenas noches, Gina. ¿Cómo están? Muy bien. Aquí ya listísimos para escucharte, Kiko. ¿Qué nos vas a platicar? Sí, les comentaba. Mi papá me cuenta que yo tenía un amigo imaginario de la edad de tres o cuatro

años. Y dice mi papá que en las noches, cuando él menos acordaba, yo ya estaba en la sala. Ya estaba sentado jugando con mis carros o con lo que fuera. Y es lo que yo les contaba, que es exactamente lo que me está pasando ahorita mismo con mi niño de dos años. Estamos dormidos ahorita, estamos dormidos, y de repente nos descascamos y mi niño ya está en la sala igual, o en alguno de los cuartos de la casa, jugando con sus carros, con sus caballos o con lo que sea, y siempre

me apunta a una esquina de la casa. Pero pues yo no miro nada. Me imagino que él sí ha de mirar algo, pero nosotros no miramos nada y sí nos da un poco de miedo porque pues él me está mirando algo, pero nosotros no sabemos qué es y no sabemos si es algo bueno o es algo malo. Él está muy pequeñito, pero sientes que definitivamente la actitud que él tiene significa que está viendo algo. A la manera de que él se puede expresar, ¿has platicado con él? ¿Te ha dado alguna pista

de lo que está viendo? Pues como él todavía no habla, no habla bien, solamente le digo, ¿qué miras o qué ves? Y nada más se la apunta y solamente como balbucea, dándome a entender que algo está ahí, que algo está ahí, pero pues no, por la mera verdad nosotros no miramos nada y ahorita lo que nos está alarmando un poco con mi niño. Sí, y más estando tan pequeñito que no se puede expresar y ustedes sentirse tranquilos, ¿no?

entender lo que está viviendo. Ahora tú tienes el antecedente que ya viviste algo parecido y entonces en este momento quieres como apoyar a tu hijo, ¿no? Sí, porque yo, es lo mismo que yo estaba pasando, me explican mis papás que yo pasaba eso de niño también y ahora me está pasando él, pero yo no recuerdo mucho de hace muchos años porque yo estaba igual pequeño y yo no me recuerdo si en realidad yo miraba algo

o no. Ah, ok. Entonces, fíjate que cuando son pequeñitos, no tanto como el tuyo, pero a partir de los cuatro años sobre todo, cuatro a los siete, ocho años, los pequeños pueden decir mucho de los amigos imaginarios que en ocasiones no son imaginarios. Realmente ellos están viendo algo que nosotros como adultos no podemos. Pero en el caso de tu pequeñito, yo creo que los tranquilizaría muchísimo hacer oración, sentirse protegidos porque bien a bien no saben lo que él está observando.

Pero ustedes dicen que en esta casa no sienten nada extraño. Pues hemos pasado algunas otras cosas, como mi suegra ha mirado una sombra que pasa de un cuarto hacia el otro. O yo incluso a veces he estado solo aquí en mi casa, porque en esta casa tenemos como cuatro años apenas que la compramos. Yo he escuchado como cuando estoy en el baño o estoy en el cuarto, escucho que me mueven la manija de las puertas y cuando

no hay nadie. O escucho pasos, mi suegra dice que ha escuchado como pasos como de niños corriendo. Y yo una vez le mandé un mensaje hace algunos meses, cuando yo a veces me levantaba como a las tres de la mañana. Entonces yo escuché risas y como mi niña se queda dormida en un cuarto, yo dije, ay, esta niña todavía está despierta a estas horas. Pues me voy rápido al cuarto, entro al cuarto y cuál fue la sorpresa, que mi niña estaba dormida completamente, completamente

dormida, no había nadie en el cuarto. Yo pensaba que estaba ella jugando porque yo escuchaba risas. Ok. Oye, ¿y antes de comprar esa casa o ya estando ahí los vecinos no les han platicado nada de este lugar? Pues solamente nos dijeron que la señora que estaba aquí murió, pero no sé si murió dentro de esta casa o moriría en el hospital, porque ya estaba un poco ya mayor de edad y que vendieron la casa, por eso los familiares, pero no sé en ciencias ciertas si murió aquí adentro

de la casa o moriría en el hospital. Oye amigo, tú no has platicado con tus papás. Al respecto de eso que vivías tú, es decir, ¿no te han dicho cómo le hicieron para superar esa etapa de tu vida? Hola Nacho, buenas noches. Hola amigo. No, fíjate, pues me platican que solamente ellos me llevaron con un padre y que me rezaban. Me rezaron, me llevaron varios meses con un padre a la iglesia de ahí de mi pueblo, de ahí de Mechocanego, Jalisco, donde yo soy. Pero con los pasos del

día eso se me fue quitando poco a poco. No fue de un de repente. Pero poco a poco fue que se me fue quitando de que me levantaba en la noche. Hazle ver como que tú lo crees también. ¿Y ahora qué te contó? ¿Y ahora qué te platicó? Pregúntale cómo va vestido. O sea, tú pregúntale a tu hijo cómo va vestido el niño. Si trae alguna playera blanca, amarilla. Hay que buscar la forma de darse a entender, sí, que son dos años. Sí, son dos añitos y me imagino que ni los colores sabe,

¿verdad? No, pues no. Pues solamente distingue algún color como rojo o algo así, pero así en ciencia cierta para que me diga. Pues está en este lugar. A veces le pregunto, ¿dónde está? ¿Dónde está tu amigo? Y siempre apunta a la misma pared. Y lo que se me hace raro, que nosotros en esa pared, en la esquina, tenemos un altarcito, tenemos una Biblia, tenemos un niño Dios. Bueno, tenemos cosas religiosas. Y pues se me hace raro que él apunte siempre a esa esquina que está

ahí. Pero pues no sé si sea algo bueno o sea algo malo. No, yo espero que no sea nada malo, simplemente que tu hijo ahorita está muy perceptivo. Sí, la verdad es que yo me confundí en edad, todavía está pequeño, inclusive hasta para especular que está viendo a alguien más. Vamos a tratar de quitarle esa idea, pero sin que él sienta

que estás obligándolo a negar. O sea, de algún modo, dale tu apoyo, haz oración, y cuando hagas oración, pide que el Señor retire toda esa influencia negativa, si es que la hubiera, y que Él esté tranquilo y que esté bajo su protección. Siempre encomiéndalo. Sí, Nacho, eso es lo que voy a hacer. De hecho, toda la noche cuando rezo, sí hago oración para que deje de hacer eso, porque es preocupante, porque como les dije, Sí, ya me imagino, amigo, las que te quedas de pasar.

Pero bueno, hay que tomar las cosas así como van y no alarmarte, tampoco alarmarlo a él, que no sienta que es algo malo, porque entonces viene la otra parte, el miedo, y eso hay que evitarlo en los pequeños. Sí, Nacho, pues eso sería todo mi relato, no les quito más su tiempo para que otras personas sigan contando. Quiero mandar un saludo para Lupillo, el de aquí de Phoenix, Arizona, mi amigo. Ah, Lupillo, saludos. Sí, saludos para Lupillo, Lupillo Huanco Rodríguez

se llama. Perfecto, pues entonces también para ti, para tu esposa y tu pequeñito y para tu amigo, gracias y vamos a seguir escuchando relatos. Muchas gracias, Gina, que pasen muy buenas noches. Hasta luego. Hasta luego mi querido amigo, buenas

noches. Fíjate, a propósito de tu comentario, de tu relato amigo, dice Daniela, muy buen tema, mi hija dice que ve al diablo y le dice que haga cosas, ella tiene nueve años y por otra parte me dicen que ella tiene un don, posiblemente esa sea la razón por lo que tiene esas visiones o por lo que escucha a ese ser que le habla, ¿verdad? Exacto. Bueno, también hay testimonios de pequeñitos que aseguran hablar con sus abuelos, por ejemplo, aunque no los conocieron en vida,

pero los describen tal cual. Ellos eran físicamente. Algunas casas parecen tener una energía, digamos, buena, inexplicable. Se cree que los espíritus protectores pueden habitar espacios para proteger a quienes viven ahí. Ahora, el fenómeno de presencias que huelen como mamá o papá es común en momentos de angustia emocional, como si el alma de un familiar respondiera a ese llamado. Así es Gina, es como si respondiera al llamado y por supuesto nosotros también con sus audios y sus comentarios

aquí mismo los vamos a ir escuchando. Adelante. Hola Gina y Nacho. Hola. Les habla su amiga Mari14. Saludos a todos los peludomaniacos. Quiero compartirles unos fragmentos de unos audios que estuve grabando para efectos de mi trabajo. Me los pidieron en mi tiempo de descanso y los hice inmediatamente en mi celular. Me encontraba yo sola y... Pues bueno, en ese momento no percibí nada, ningún ruido y cuando yo comienzo a revisar los audios a ver si efectivamente se habían grabado la información

correcta, comienzo a escuchar. pues unas psicofonías y bueno, pues me dediqué a recortarles esas partes donde yo percibo que se escucha algo y pues bueno, quiero ver ustedes qué escuchan y que me den por ahí su punto de vista. Saludos. Vamos a poner mucha atención. Nuestro documento tal cual. Forma. Ese es el primer audio. Nosotros no sabemos qué. ¿Qué tipo de documento es el que puedo...? En el primero escuché... La UAM. Miren. Nuestro documento tal cual... La UAM. Forma... La UAM.

Ajá, mira otra vez. Nuestro documento tal cual... La UAM. Forma... La UAM. La UAM. No, como que repite tal cual... Ah, yo entendí, la UAM y universidad. No, miren, la UAM. Nuestro documento tal cual... ¿Y el segundo? Nosotros no sabemos qué tipo de documento es el que puede... Sí, como una voz de niñito, ¿no? Ajá, miren. Nosotros no sabemos qué tipo de documento es el que puede... Nosotros no sabemos qué tipo de documento es el que puede...

Nosotros no sabemos qué tipo de documento es el que puede... Sí, se alcanza a escuchar ahí una vocecilla, Gina. Vaya, gracias por compartir. Nos despedimos de las estaciones en la República Mexicana, que solamente nos transmiten una hora, los esperamos mañana. Y en el resto de la República y el mundo entero, continuamos después de la pausa. El Miedo Phone, 55 -2193 -5926. En La Mano Peluda. Para fastidiarme necesitas hacer un curso y lamento informarte que ese curso lo

doy yo. Sabiduría en las redes. Porque tenemos mucho que decir. La mano peluda. ¿Quién nos protege desde el más allá? Ángeles guardianes, espíritus de familiares fallecidos que quizá actúan como protectores. Cuéntanos tu experiencia, algo que te haga sentir que fue uno u otro el que te protegió en un momento complicado. Sí, te queremos escuchar, te pedimos tu participación. Este programa está diseñado para que tú compartas. Ahora bien. Te hago la pregunta. Casi tres décadas de este programa

y tú ya plasmaste tu voz en él. Ya quedó registrada tu voz con tu historia. Tienes ahora una gran oportunidad de participar y ser parte de la gran historia de esta emisión. Hola, buenas noches. Buenas noches. ¿Cómo te llamas? Abel Rodríguez. Abel, ¿desde dónde nos escuchas? Desde La Paz, Baja California Sur. Saludos a todos los amigos de La Paz. Y qué bueno que tú estás en su representación y nos vas a platicar un relato. Así es. ¿De qué se trata? Mi relato no es muerto ni de fantasmas.

Sin embargo, es un sueño, le llamo yo, hecho realidad. Un suceso impresionante, la verdad. ¿Qué ocurrió? Tuve un sueño. Normal, en el sueño yo, pues, a lo largo de mi infancia, siempre tuve problemas con una de mis hermanas, discusiones de distintas, por distintos motivos. Estoy discutiendo en el sueño con ella, y mi mamá, en vez de defenderme a mí, la defiende a ella, y me corre de mi casa. Entonces, yo voy hacia afuera, hacia el cerco, voy saliendo, en eso volteo yo. Entonces yo regreso

a seguir caminando. Sentí el rigor de que sí me iba a aventar con ella. Me aventó con ella. Me pegó lo que es una parte entre la nuca y la espalda, lo que vienen siendo aquí los hombros, en el medio. En el sueño siento yo el ardor, lo que es la cera, lo caliente de la cera. En ese momento despierto estoy admirado con mi esposa. Y me dice, ¿qué te pasa? ¿Qué te pasa? Ya le expliqué el sueño que tuve. Entonces, en eso siento yo el ardor en mi espalda. Me echó la

mano ahí y sorpresa que es cera. Cera de veladora. Ah, ok. Cera de veladora. Me dice mi esposa, así impresionada, ¿pero dónde tomaste cera? Me dice, sí, aquí en mi casa, la casa de ustedes. a pensar así un poquito distinta, que no la detalle, porque para muchos puede ser ofensivo. No usamos santos, no usamos veladoras con ningún motivo. Entonces me dice, ¿dónde tomaste esa cera? No, le dije, mi mamá en el sueño me pegó con una veladora encendida y esto es lo que estoy ahorita

mostrándote. Eso es lo impresionante del asunto. Cuando yo lo platiqué a ciertas amistades, esta experiencia, me dicen, no, es que tu mamá Oye, pero es que aquí lo que no tiene una explicación es que, bueno, sí, aquí nos estás comentando que era un sueño, pero... Claro. La cera, ¿de dónde salió? Exactamente. Yo he escuchado muchos programas, yo realmente casi es muy raro que me lo pierda. Pero yo no sé, yo respeto mucho todas las experiencias que practican la gente.

Muy impresionantes, todo, no sé si algunas historias sean verdad, otras sean mentiras, pero lo mío es muy impresionante porque no me explico, no sé, es un caso totalmente sin respuesta. Yo se lo platicé a mi mamá en vida todavía, ahorita ya falleció realmente, pero mi mamá estaba en vida todavía. Realmente cuando me sucedió eso, no me explico cómo es que sucedió así de esa

manera. Oye, ¿y ella no te comentó nada? dijo nada, cuando yo le platiqué, sí noté su semblante de asombro, porque pues en sí ella sabe que no utilizamos, en mi caso aquí en mi hogar, no utilizamos veladoras bajo ninguna circunstancia, no usamos santos, no usamos nada, esas cosas, ¿verdad? Entonces, esa es la experiencia que yo quería comentarles, que pues sí me impresiona mucho realmente escuchar el programa y nunca podía apuntar el número bien hasta ahorita que mi esposa

me lo dictó perfectamente. Oye, ¿qué te parece que ya lo guardas en tus contactos para que cuando quieras dar alguna opinión, algún comentario o relato, pues ya estemos directos en enlace? Claro, exactamente. Te agradecemos muchísimo que nos hayas platicado esto. Pues nos vamos a quedar con la intriga, qué es lo que ocurrió.

Lo que sí sabemos es que pueden ser posible cosas que consideramos increíbles y que no toda la gente lo puede entender, pero precisamente por eso estamos aquí reunidos, los que creemos que puede existir. Exactamente, así es. Les agradezco mucho que me hayan escuchado. ¿Crees que esto pueda salir al aire en su momento? Sí, claro que sí. Y nosotros te agradecemos que estés pendiente y saludos a todos los amigos de por allá. Saludos también a tu esposa. Gracias. Pues si ya estás

al aire, mi querido amigo, con mucho gusto. Para eso nos pintamos solos. Gracias por tu extraño sueño. ¿Será acaso que hubo un aporte ahí? ¿La cera que se presentó como evidencia que pudo haber sido? Dice Gabriela Fernández, cuando mi hijo tenía meses se levantaba y se quedaba agarrado del barandal de la cuna y empezaba a balbucear en un tono enojado y hasta fruncía el ceño, movía las manos como si estuviera discutiendo, dice mi amiga. ¡Wow! Sí llega, llega a suceder, ¿eh?

Llega a suceder. Sí. Y, bueno, también tenemos aquí saludos. Dice, por favor, ¿podrían mandarme un saludo? Soy Elizabeth de Pachuca Hidalgo. Soy peludomaniaca, nunca me he perdido la emisión y estoy aquí lista. Bueno, eso nos agrada que ustedes pasen eso, reporte de que están aquí en el programa para saber de qué ciudades nos están escuchando y queremos más relatos. Así es, y ya tenemos a alguien en la línea. Vamos a ver de quién se trata. Buenas noches. Hola,

buenas noches. ¿Con quién tengo el gusto? Con Arely. Arely, bienvenida. ¿Y desde dónde nos escuchas? Desde México. Ciudad de México, bienvenida mi querida Arely. ¿Y qué nos quieres compartir? Bueno, yo tengo... Yo tengo varias historias que hasta se me pone la piel chinita ahorita que quiero contarlas. Porque siempre he tenido como sueños. Siempre he tenido sueños. Y por ejemplo, el que más me ha marcado fue cuando mi abuelito falleció. Yo estaba más chiquita.

Pero mi abuelito ya estaba muy enfermo. Muy, muy, muy enfermo. Y dice mi mamá que cuando iban a verlo al hospital, Él se escondía abajo de las sábanas, que porque decía que había tres hombres que iban, o sea, que ya se lo querían llevar. Sí. Y dicen que las personas que cuando ya vayan a fallecer, siempre como que se les antoja algo, lo piden y entonces, pues ahora sí que se van, ¿no? Así es. Entonces, bueno, él decía que ya venían, que ya iban a buscarlo.

Que ya iban a buscarlo Y pues bueno, esa vez Se lo llevaron a la casa ya de mi abuelita Y dice mi abuelita Que ya en la madrugada Le dijo, Trini Trini, tráeme una taza de café Ajá Y todos bien extrañados, ¿no? Sí Sí, le dijo Tráeme una taza de café Y solamente Dice que le dio un sorbo Y fue cuando falleció Entonces dicen que cuando las personas van a fallecer, mi mamá antes vendía paletas y teníamos unos vecinos que también su hijo ya estaba enfermo. Entonces la señora estaba

buscando una paleta de chocolate. ¿De hielo? Que ella le había comprado varias. Le había comprado varias y el niño decía que no, que no quería esa paleta. Entonces, bueno, cuando fue con mamá y compró la paleta de chocolate, cuentan que la señora ahora sí que le dio la paleta y se la terminó y el niño falleció. Pero bueno, de lo de, o sea, por ejemplo, cuando fue eso, después nosotros nos fuimos a vivir a la casa de mi abuelita. Yo vivía arriba en un segundo piso, en un cuarto

solo. Y este, o sea, solamente estaba ahí el cuarto en el segundo piso. Sí. Y entonces has de cuenta que entro en un modo de relajación, que sientes que el cuerpo, o sea, lo sientes tan ligero, tan ligero, tan ligero que sientes que te está saliendo. Entonces yo recuerdo que me salí, me salí y bajaba las escaleras. Es una casa ya viejita, es una casa antigua. Entonces, bueno, es una casa cerrada, es una casa abierta

que tiene patios. Y bueno, total, salí en mi sueño, salí de mi cuarto y escuchaba que tocaban el timbre. Bueno, que no tocaban el timbre, que tocaban la puerta. O sea, empezaban... Y entonces yo bajaba y había una puerta de esas como antiguas, de donde se ven como que las sombras. Órale, sí. Oye, Arely, necesito hacer una pausa. ¿Me aguantas tantito? Ok. No te vayas, por favor. Espérame tantito. El Miedofón está listo. 55, 21, 93, 59, 26. Conocemos la leyenda y la hacemos

realidad. La mano peluda. ¿Quieres iniciar, hacer crecer o monetizar tu podcast? todos los secretos de todos donde y cuando quieras RSS .com almacenamiento, distribución y programación de tus episodios en un solo lugar hosteado y distribuido por RSS .com RSS .com hacer podcast de manera fácil lo que no te mata te hace más fuerte, más dura más fría, más mala y más guapa. Sabiduría en las redes. Porque conocemos de raíz a los especialistas. La mano peluda. Continuamos recibiendo tus mensajes

acerca de estos espíritus. ¿Protectores o ángeles guardianes? ¿Qué opinas? Danos tu punto de vista. Claro que sí. Tenemos en la línea a nuestra amiga Arely que nos está contando una interesante historia que tiene que ver, bueno, inició relatándonos esa parte de su abuelito que ya cuando iba a fallecer, como si él lo supiera, pidió, no digo yo que sea el último deseo, pero sí el último bocado que quiso probar y se lo cumplieron. Se lo acabó y entonces falleció. Lo mismo sucedió

con un vecinito. Y mi querida Arely, estás ahí, ¿verdad? Sí. Ok, amiga, te seguimos escuchando. Y bueno, entonces llegaron y tocaron, ¿no? Tocaron

en mis sueños, obviamente. Sí. Y entonces yo bajaba y hay un pasillo que conecta... como a dos casas a una casa al lado y a la casa donde está mi abuelita pero es una sola casa y hay un pasillo que conecta hacia la calle entonces yo bajaba y veía justo a tres personas Y yo la relaciono mucho con las personas que iban a buscar a mi abuelito, o sea, que ya se lo iban a llevar, porque él decía que ya se lo iban a llevar y que él se estaba escondiendo porque esas personas

se lo querían llevar. Entonces tocan y yo veo a las tres personas y una traía sombrero, o sea, se veían las sombras, una traía sombrero y se asomó por la ventana. Se asomó y digo, o sea, nunca vi las caras, solo se veían las sombras, pero yo sentía cómo me miraba, o sea, sentía su mirada en mis sueños. Entonces yo volteaba y mi abuelita antes tenía un comedor grandísimo, grandísimo, de esos de madera, súper viejísimos.

Sí. Y toda la familia estaba rezando. todos a mis hermanos mi mamá mi abuelita y tenía mi abuelita un rosario en las manos y todos estábamos rezando y luego pasaba como que brincaba como a otro plano como a otro plano y estaba en un jardín pero era un laberinto gigante gigante gigante gigante y estaba la virgen de guadalupe Y bueno, yo no soy muy, o sea, mi familia es muy católica,

pero yo siempre he creído en todo, ¿no? Siempre he creído en las estrellas, en el universo, en el bien, en el mal, en las energías, en las atracciones y todo eso. Ok. Pero bueno, mi abuelito y mi abuelita pues eran súper creyentes. Sí. Mi abuelita sigue siendo súper creyente. Entonces estaba la Virgen de Guadalupe. Y terminábamos de salir del laberinto, pero yo buscaba a mi abuelito. Y saliendo estaba la Virgen de Guadalupe y estaba

mi abuelito sentado a un lado. Y entonces, como telepáticamente me decía la Virgen, me decía, tu abuelito es muy necio. Y ya ahí terminó mi sueño. Y al día siguiente yo le conté a mi mamá y me dijo, mamá, sí, tu abuelito era muy necio. Ok. Y pues ya. Sí, sí, tengo también más, tengo más historias, bueno, más sueños. ¿Te los cuento? Sí, adelante. Tengo uno más. A ver, venga. Bueno, tengo varios, pero... Tengo varios, pero este sí es así como que... O también, o sea, otro.

A ver. Una vez me fui... Fui de visita a la casa de mi mamá. Y yo me quedé en el cuarto donde yo, pues, cuando era más adolescente yo me dormía ahí. Sí. Pero yo tengo... Tenía un amigo que lo mataron. Ajá. Y también, o sea, esa fue como otra historia. De que... Pues sí, ahora sí que le dispararon, lo mataron. Y luego yo sentía que venía a verme, sentía que venía a verme. Pero siempre he visto como que siempre viene una sombra. O sea, ¿te das cuenta que estás como

en modo de relajación ya? Sí. Y de repente viene una sombra. Y bueno, esa vez yo sentía la sombra, sentía la sombra. Ajá. Y como que venía y me decía, así como telepáticamente, me decía cosas. Y bueno, esa vez llegó la sombra y yo sentí que me dio un beso en la mejilla. Y se fue, se fue la sombra. Pero sientes como que estás entrando

como que en shock, no sé, algo así. Pero bueno, total pasó esa vez y al día siguiente yo le conté a mi mamá y me dijo que había ido un señor, o sea, mi mamá estaba trabajando y me dijo que había ido un señor y que le dijo, Dulce, te fui a visitar en la noche y te di un beso. Entonces le dijo a mi mamá, ah, pues entonces te equivocaste, el beso se lo diste a mi hija. Ajá. Vale, qué cosa tan extraña, ¿no? Una situación muy random.

Sí, sí, muy random. Qué rarísimo, amiga. Bueno, pero este tipo de cosas, si no pasaran, no tendríamos este programa, amiga. Fíjate nada más, o sea, casualmente tú soñaste que te daban un beso y obviamente fue un sueño. Pero cuando llegaron de visita con tu mamá y le dijeron, oye, yo te visité y te di un beso, ahí fue cuando dije, pues eso, ¿qué tiene que ver? ¿Qué tiene que ver? Qué raro, sí, rarísimo. Oye, qué buena historia,

mi querida Arely. Sí, también cuando, por ejemplo, mi esposo también cuando tenía uno de sus amigos, que dice que también, bueno, se dice que ahora sí que como falleció. Sí. Pero bueno, entre la gente se habla que se suicidó. Ajá. Y este... Y yo tres días antes le comenté a mi esposo, le digo, ay, le digo, soñé que venía uno de tus amigos. Sí. Pero no era él, o sea, era otro amigo. Ajá. Este, le digo, soñé que venía este, no tal amigo, ¿no? Le digo, soñé que venía él y que

se venía a despedir. Y que tocaba la puerta y se venía a despedir. Y como a los tres, cuatro días, Le avisaron, no, es que el gnomo, porque así le decían, el gnomo falleció. Pero nos dicen que se suicidó. O sea, que no, no, se quitó la vida. Ah, ok. ¿Pero sí fue el que soñaste o no? ¿Fue otro? No, él es, sí, él es uno de mis amigos que te digo que lo mataron. Y, por ejemplo, yo estaba haciéndole el bautizo a mi hijo. Ajá. Y bueno, yo siempre, siempre, ahora sí que siempre

hemos sido amigos, ¿no? Sí. Y yo estaba haciendo el bautizo a mi hijo y días antes, yo me acuerdo, él me marcaba mucho, me marcaba, me marcaba, me marcaba. Y esa vez yo estaba ocupada haciendo lo del bautizo de mi hijo. Y pues nunca le contesté, nunca le contesté y es como que tienes como que el arrepentimiento, ¿no? De que a ver, ¿qué me hubiera dicho, no? Y este... Y... Y pues nunca le contesté y ya después del bautizo y todo, yo me enteré porque mi mamá me dijo, ay, este,

lo mataron. Úrale. Y luego yo soñaba que, o sea, que lo veía en un árbol grandísimo, en un árbol grandísimo. Él estaba arriba y me decía, ayúdame, ayúdame, ayúdame. Sí. Y este, y luego ahí me decían, es que tú también tienes que dejar ir, ¿no? Tienes que soltar. Ajá. Porque igual eres tú, ¿no? Bueno, pues... Sí, o sea, él me decía así, ayúdame, ayúdame, ayúdame, y él estaba en

un árbol. Sí. Pues mira, ya en personas como tú, que son sueños muy reiterados y que hay extrañas coincidencias, y es que existen las coincidencias, yo en tu lugar comenzaría a escribir cada sueño que tengas, anótalo. Y no se trata de complementar con el mayor número de detalles. Por ejemplo, esto que comentabas, estabas muy estresada porque tenías muchas cosas que hacer y no recibiste la llamada de ese amigo. Y lamentablemente esa pudo haber sido la última vez que hablaras con

él. Entonces, como tus sueños han sido siempre con una especie de simbolismo, Sí, sería interesante que los fueras anotando para que tú en un momento dado puedas hacer una especie como de guía, diccionario o un método ahí que puedas tú detectar. O sea, cuando yo sueño esto, pasa esto. Cuando en el sueño me advierten de algo, ocurre esta situación. O sea, más o menos, no sé si me explico. Sí,

sí, tenemos. libreta donde apuntaba, pero luego como que entraba como que en grados de, pues ya no sé si de shock o luego sí me despertaba y de repente me daba un ataque y yo decía no, no, no, no estoy loca, no estoy loca, no estoy loca. No, claro que no. Y pues salía, o sea, me salía yo sola al patio en la madrugada a respirar y como que a limpiarme la energía y aventar todo hacia afuera porque yo decía no. Te estresabas

demasiado, amiga. Sí, dicen que las personas con esquizofrenia, digo, yo no tengo, pero dicen que tienen el tercer ojo abierto. Bueno, en algunos casos, sí. En algunos casos es esquizofrenia y en otros casos es efectivamente el tercer ojo abierto. Y eso es súper interesante, mi amiga. Oye, Arely, pues muchísimas gracias. Espero que no sea la última vez que charlamos. Sí, gracias. Gracias a ustedes. Que tengas bonita noche. Igualmente, bye. Hasta luego, mi querida Arely. Qué interesante.

Vamos a una pausa. Y regresamos. El Mielofón, 55, 2193, 59, 26. Las historias tienen muchas formas de contarse, pero solo una de comprobarse. Aquí en La Mano Peluda. Ya estoy en una edad que prefiero quedarme con la culpa que con las ganas. Sabiduría en las redes. Porque distinguimos al mundo sobrenatural la mano peluda. Continuamos. Estamos aquí. Ante uno de los casos más conocidos respecto al tema de hoy, una mujer afirmó haber sido rescatada de un auto en llamas por un hombre

que desapareció en segundos. Horas después, reconoció al supuesto rescatista en una fotografía antigua y resulta que fue su abuelo muerto hace muchos años. Mira, ¿será que regresó del más allá para preservar su vida? Wow, pues de estos temas estamos platicando y te invitamos a que tú participes. Saludamos a Carlos Alberto que está con nosotros. Bienvenido amigo, muchas gracias. Gaby Fernández, también gracias. Y a Cata Aguilar que comenta aquí con nosotros. ¿Y qué les parece si seguimos

escuchando más historias? Pues ahora que estamos precisamente recibiendo mensajes de voz o de texto. Pues han llegado varias y también recordamos que esto es para participar en el programa y dejar tu voz aquí, justo como parte de la familia peludomaniaca. Lo que voy a contar es un poquito largo, no sé si sea un suceso sobrenatural. Yo lo veo más como suerte, como una protección tal vez de ángeles, no sé, de algo más allá. A ver,

venga. Esto sucedió hace unos años. Yo estaba enfermo, tuve problemas con la vesícula y me empezaron a dar los cólicos biliares, estos dolores que te dan por comer mucho irritante y por llevar una mala alimentación. Recuerdo que los dolores eran intensos. Muy, muy fuertes. Hace poco vi un estudio que en escala de dolores, los cólicos biliares se comparaban un poco a los de los partos. Y a quien le haya dado un cólico biliar, de verdad que no me dejarán mentir que sí es algo muy,

muy doloroso. Sí, la gente se dobla. Yo estuve aguantando, estuve arrastrando estos dolores bastante tiempo. Pero bastante tiempo y me puse muy mal. Recuerdo que ya yo estaba todo amarillo, bajé muchísimo de peso, estaba yo muy, muy débil. Cualquier cosa que yo comía o ingería me provocaban estos dolores. Ya no podía tomar yo agua, no podía tomar gelatina porque todo me provocaba un dolor. Mis padres ya me veían muy mal. Yo

era un adolescente. Llegó un día que yo de plano ya no aguanté este dolor y le dije a mi padre que si me podía llevar por favor al hospital. Yo vivo en el Estado de México y ellos me llevaron a un hospital que estaba en Santa Fe. Ahora mismo no recuerdo el nombre del hospital. Y esa tarde le dije a mi padre, ya no aguanto, papá, por favor, llévame al hospital ya porque siento que ya no. Él dijo, sí, hijo, sí, y se movilizó.

Fue por un coche Atos que teníamos en ese entonces, un Atos de estos coches pequeñitos, un modelo 2009, 2008. El coche andaba fallando un poquito, así que él fue a intentar hacerlo funcionar y por suerte el coche esa vez funcionó. Entonces ya me subí al Atos. Me acuerdo que mi madre también dejó su trabajo. Estaba muy espantada y se vino con nosotros al hospital. Yo ya no me podía mover, no me podía sentar. Bueno, esto fue como a las 12, una de la tarde. No recuerdo muy bien qué

día de la semana fue. Eran días laborales, así que se imaginan el tráfico que había. Como siempre suele haber en la Ciudad de México. Entonces el coche se descompuso, se paró en medio de una carretera. Ya no jaló de plano el coche. Y mi padre estaba muy nervioso porque yo ya iba quejándome a más no poder. Entonces aquí es cuando sucede la primera cosa, que fue... que él se bajó del coche y me acuerdo que él dijo, por favor, mándame

ayuda, por favor, miró al cielo. Y cuando él se bajó del coche, una persona que iba enfrente de nosotros en su coche, se bajó de su coche y le dijo a mi padre, maestro, ¿qué hace aquí? ¿Qué le pasa? Para nuestra sorpresa, esta persona era alguien que se dedicaba a la mecánica y conocía a mi papá. Mi papá es maestro. Y mi papá le explicó la situación y esta persona abrió el cofre y en cuestión de cinco minutos lo echó a andar

el Atos otra vez. La cosa es que nos quedamos pensando, ¿cómo es que en ese momento, a esas horas, justo delante de nosotros, habiendo muchísima gente, muchísimos coches, iba esta persona? O sea, justo en ese momento, a esa hora, delante de nosotros, es algo impresionante. Bueno, pasó esto y llegamos al hospital. Me acuerdo que los doctores dijeron, no, este joven ya no se va, este ya sube a piso internado. Y ya, ¿no? Me

internaron. Mi padre regresó a la casa, pero él pensó que como iba a estar yendo y viniendo del hospital, que era mejor que de una vez llevara el coche a un taller a que lo revisaran y lo dejaran bien, ¿no? Entonces cuando él llevó el coche y le hicieron una revisión completa, le dijeron que el coche ya no traía frenos, que no traía frenos el coche, ya no servían los frenos. Y también ahí nos quedamos así como de, pero si llegamos allá y anduvimos acá y funcionó muy

bien el coche. Sí. En la cuestión de frenos, ¿no? Sí, sí. Y entonces nos quedamos así como de, ahí fue otra cosa que no nos explicamos de suerte. De cómo el coche andaba sin frenos y llegamos sin frenos y mi papá regresó a casa sin frenos. Bueno, ya pasó eso también. Me acuerdo que a mí me tuvieron que operar. Y también para mi suerte, el mero mero dirigente del hospital se apellidaba igual que yo, Solano. Yo me pido Miguel Ángel Solano. Y él también era el mismo

apellido. Entonces, nada más por esa relación, como que me puso más atención. Me puso, movilizó las cosas. A mí un doctor me quería cortar el estómago, ¿no? Hacerme la cirugía de manera convencional, pero eso iba a ser una recuperación más larga. Entonces, este doctor dijo, no, a mí toca a yo, le vamos a hacer una cirugía que apenas... Es que en ese entonces... Apenas iban a implementar

la cirugía por láser. Entonces yo fui, creo que de las primeras dos personas en ese hospital que les hicieron cirugía por láser y mi recuperación iba a ser más rápida. Entonces ahí también tuve otra cosa, como que no nos explicamos de suerte de que este doctor, por el hecho de que tenía el mismo apellido, pues movilizara las cosas, los trámites. Y me operaron de esa forma. Y bueno, pasó esto del hospital. Yo regresé a casa. Ya llevaba yo como una semana y media convalesciente

recuperándome. Ya me empezaba yo medio a mover, medio a recuperar la vida normal. fuéramos al desierto de los leones. Sí. Que no sé si ubique en este lugar, es un parque muy, muy bonito y muy grande. Claro, sí. El desierto de los leones que está en la Ciudad de México. Tenía muy frío. Boscoso completamente. Y yo esa mañana, precisamente, yo sentí algo muy extraño. Yo le dije a mi padre. Sí. Que no, que por favor no fuéramos ese día. Que no, que yo sentía algo extraño, aparte de

que no me sentía muy bien. Y me dijo, ándale, vamos, anímate para que ya empieces a retomar tu vida. Y yo pensé, tal vez mi padre trae el estrés de la semana y se quiere distraer, relajar. Total que terminé cediendo contra mi voluntad porque yo sentí algo extraño. Y ya llegamos al

parque. La rutina de mi padre siempre es... nosotros anteriormente siempre era subir hasta el convento que es subir a través del bosque que son como 6 kilómetros de subida y llegar al convento esa vez yo lo acompañé nada más la mitad porque ya no pude subir más y me cansé y le dije papá yo me voy al coche a dormir porque ya no aguanto te espero te espero ahí en el coche me dio la llave me regresé él terminó la rutina normalmente yo estaba dormido en el coche y ya solo escuché

la puerta cuando él dijo vámonos hijo Y yo dije, ah, muy bien, papá, vámonos entonces. Yo seguí dormido en el auto, en el asiento de copiloto. Camino a casa, hay unas curvas que son muy, muy peligrosas, donde muchos coches han tenido accidentes. Y yo iba dormido, mi padre iba manejando. Desgraciadamente, esa vez nos tocó a nosotros. Yo no sé qué fue lo que sucedió esa vez. No sé si mi padre se quedó dormido un momento, no sé si se distrajo.

La cosa es que se salió de la carretera y el coche fue hacia estas barrancas, que son muchos metros de altura, pero muchos metros de altura. Los primeros metros de caída sí había como tierra, entonces el coche empezó a rodar sobre el propio eje. Yo me acuerdo que abrí los ojos justo cuando el coche iba dando vueltas en el aire. De las sensaciones más horribles de mi vida. Sí. Los vidrios me impactaban en la cara, en las manos. Las ramas de hierba entraban por las ventanas,

me golpeaban en la cara. Bueno, los primeros metros, como decía, sí había algo de tierra. Pero después ya era caída libre. Era una caída todavía muy... Ay, amigo. De mucha altura. Sí. Yo me acuerdo que... Sentimos un impacto de repente y el coche se detuvo. Se detuvo el coche. Quedó llantas arriba el coche en esta barranca inclinada. Es lo último para la caída libre. Yo me acuerdo que quedé en el techo del coche. Mi padre estaba agarrado al volante. No sé cómo se mantenía ahí

arriba, pero él no se movió del auto. El sentido, el shock. Inmediatamente volteé a ver a mi padre. Le dije, papá. Él se soltó, cayó al techo del auto. Y sentimos que el coche se seguía deslizando. Entonces sabíamos que teníamos que salir inmediatamente porque la caída libre estaba a unos metros. Nos

dimos prisa como pudimos. Salimos rápido. Y cuando salimos del auto, cuando logramos salir, después de mucho nerviosismo, porque como digo, cada movimiento de nosotros hacía que se deslizara más el coche, nos dimos cuenta de algo impresionante. Era que en esa barranca solo había un árbol capaz de resistir el peso de un coche. Y ese único árbol fue el que nos detuvo a nosotros antes de la caída libre. ¡Oh, amigo! Fue, de verdad. O sea, que eso fue algo inexplicable. Mi padre

y yo salimos ilesos, ¿sabes? A pesar de que el coche fue pérdida total. Sí, pues imagínate. Y pensar que ese árbol que estaba ahí fue el único, fue... O sea, yo de verdad, pasa el tiempo y no me lo puedo explicar. Mi padre, desde su perspectiva, dice que... Cuando íbamos dando vueltas en el aire, él escuchó unas voces que le decían, tranquilo, vas a estar bien. Y él dice que tal vez fue mi abuelo, tal vez fue mi tía. Y que a él una fuerza lo mantuvo comprimido

contra el asiento del auto. Por eso él no dio vueltas en el aire, porque una fuerza lo mantuvo pegado al asiento. Yo no sé si esto es algo sobrenatural, simplemente. Es una experiencia de varias como... Claro que sí. Suertes que tuve o tuvimos. No, amigo, no. Una protección divina. No se trata de suerte. No sé qué opinan ustedes o el Auditorio Peludo Maníaco, pero yo quería contarles esto. Contarles esto. Y espero que les haya entretenido, les haya gustado. Claro. Esta... Esta historia.

Y muchas gracias por darnos la oportunidad de contar nuestros relatos. Yo llevo ya varios años siguiendo la mano peluda. Como había dicho en los audios anteriores, recién les retomo las emisiones porque me había perdido un poquito. Y bueno, muchísimas gracias por escucharme y no sé qué opinión de este relato. Gracias y hasta luego, hasta la próxima. Que estén muy bien. Bendiciones. Hasta luego, mi querido amigo, ¿no?

Pues una historia, un relato plagado de sincronicidad, tantas cosas que ocurrieron y que cualquiera diría, no, pues eso no fue una coincidencia, tampoco fue una casualidad. Exacto, situaciones extrañas que no podemos encontrar una explicación lógica, lo que sí podemos es saber que las vivimos. Claro, fíjate, comenta aquí Alejandro Mendoza. Buenas noches, mis hermanos, y que mi Dios Padre me los bendiga igualmente a ti, mi amigo. Un

saludo desde Morelia, Michoacán. Les dejo mi número celular para cuando gusten que les platique una anécdota. Bueno, pues sería mejor, mi querido amigo, que nos mandaras un mensaje al miedofón y después que nos digas cuáles son tus últimos cuatro dígitos para poderte localizar más rápido y más fácil. Y entonces sí. Entablamos contacto y nos puedes relatar lo que gustes, amigo, porque para eso estamos y para eso nos pintamos solos, además, Gina. Claro, y también saludos a todos

los amigos que nos están escribiendo. A ver, todavía nos da tiempo de participar. A ver, vamos a... Sí, tenemos aquí más audios, claro Gina. Vamos a escucharlos, si tú gustas, para que nuestros amigos también se vayan animando y nos compartan

algunas de sus historias. Tenemos un audio que nos llegó aquí al... Pero un tiempo les platicé que una vez yo jugué la Ouija y después yo empecé a sufrir mucho sobre la parálisis del sueño y yo empecé a tener mucho de esos ataques, porque yo siento que esos son como ataques nocturnos. Y recuerdo una vez que estaba yo en México, yo vivía en Veracruz y yo vivía junto de un padeón, allá toda mi mamá tiene su casa. Entonces, en esa época mi mamá todavía no construía la barda.

Ahí se miraba, nada más era como una cerca así como de hierbas o lo llamaban creo trueno, que es como unas ramitas que nada más ahí es como una, que lo dividía, ¿verdad? Una barda de planta. Y ahí todavía se miraban ahí cuando te asomabas, ahí se miraban las tumbas y sí, era como escalofriante, ¿verdad? Era tenebroso. Pero bueno, yo en esa época era joven, ya saben que una es rebelde. Y recuerdo que sí me daba miedo, pero pues no

tanto, ¿verdad? Como ahora. Y yo jugué y después yo empecé a soñar así feo y tenía yo muchas pesadillas. Pero en una noche en especial, que fue una muy fea, que hasta el día de hoy la recuerdo. Y yo recuerdo que estaba profundamente dormida cuando empecé a sentir como esa opresión, ¿verdad? Con algo como que no me dejaba moverme y me movía de un lado para otro. Pero yo estaba como despierta, ya consciente de todo, pero yo no quería abrir mis ojos. Yo no quería ver, ¿verdad? Lo que estaba.

Y yo sentía así bien feo. Y no me podía mover cuando de pronto yo escuché como alguien trató de abrir la puerta en una puerta de madera de esas que... ¿Qué giras, verdad? La manija. Y yo bien que escuché como alguien hacía frío y el piso era así pues como de cemento. Y yo escuché claramente como alguien, como cuando te acabas de bañar y te dan los piecitos mojados, así como alguien chiquito se metió. Escuché los pasitos y yo con esa parálisis no quería abrir los ojos

para ver quién era. Y yo vi que sentí como alguien se sentó como al lado de mi cama y la asumió. Y yo tenía mucho miedo, mucha desesperación y lloró. de reacción fue tocar eso que era, ¿verdad? Cuando lo toqué era como un cuerpo así chiquito, así como de un niñito, como de ocho años, así frío, frío, era así como cuando los niñitos salen de la alberca y a ellos les da frío, así como se sienten sus cuerpecitos mojados, así era la

persona que se sentó junto de mí. Y en eso, pues no sé cómo, así como que me ahogué, ¿verdad? Y quise abrir así los ojos rápido. Y ya nada más tenía yo las manos así como en el aire. Pero no, ya no había nada. Me asusté mucho, mucho. Fue algo que nunca olvido hasta el día de hoy. Fue algo terrorífico. Fue algo horrible. Pero bueno, ahora les voy a contar más cosas. Y los quiero mucho. Un saludo muy especial y gracias. Hombre, gracias a ti, mi querida amiga, por compartir.

Esta experiencia y pues a todos los amigos les invitamos a que hagan lo mismo, se animen, se atrevan, porque en algunos casos es nada más eso, cuestión de tomar la iniciativa. Ramsés Nieves, cuando el creador tiene planes para un alma, no importa que se ponga en contra, tienes razón Ramsés, eso sucede. Claro que sí. Raúl López, hola, buenas noches, bendiciones a todos. Bienvenido mi querido Raúl, muchas gracias por

estar con nosotros en la emisión. Sí, también saludamos a todos los amigos que están mandando audios y que el tiempo se pasa muy rápido y muchas veces no los podemos pasar el mismo día, pero no se desesperen, no los borramos y los vamos intercalando con los relatos que vamos a escuchar en próximas emisiones. Sí, desde luego. Aquí no hay material desperdiciado, al contrario. Qué bueno que los amigos dijeran, bueno, voy a mandar mi audio ya, aunque lo pasen dentro

de un año. No, no se trata de eso. Lo pasamos a la brevedad posible. En cuanto hay una oportunidad, sale. Con mucho gusto lo proyectamos al aire. Gina, ha llegado el momento de despedirnos. Agradecemos tus relatos, tus experiencias y siempre... Nos encanta invitarte para nuestra próxima emisión donde vamos a seguir escuchando relatos de lo sobrenatural. Mientras tanto, que descanses, que tengas excelente noche, que Dios te bendiga. Soy Gina Aviles. Hasta luego Gina, yo también

me despido. Soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes porque juntos escuchamos buenas historias. Que tengas la mejor de las noches, descansa y como decimos aquí, cabot. El programa se termina, pero la investigación continúa aquí en La Mano Peluda. Esta fue una producción de Grupo Fórmula.

Transcript source: Provided by creator in RSS feed: download file
For the best experience, listen in Metacast app for iOS or Android