Grupo Fórmula, en tu plataforma de podcast preferida. Advertencia, las opiniones de los participantes y colaboradores no corresponden necesariamente con las del programa o la empresa. Si este programa es escuchado por menores de edad, se recomienda que lo hagan en compañía de un adulto. Porque nosotros hemos estado ahí. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. Porque conocemos de raíz a los especialistas. El demonio es una figura que ha aparecido en todas las culturas.
Y no es una figura cristiana. Documentaremos todas esas experiencias que no tienen lógica alguna con Georgina Avilés e Ignacio Muñoz. Llegó la hora de poner las evidencias sobre la mesa. Fantasmas. Voces. Apariciones. Psicofonías. Mitos y leyendas que rodean al mundo sobrenatural quedarán al descubierto aquí en La Mano Peluda. Desde la Ciudad de México, para todo el mundo, esta emisión. De lo insólito y de lo que no tiene explicación lógica, pero que a ti y a nosotros
nos apasiona. Soy Gina Áviles y qué gusto que estés esta noche con nosotros. Hola, ¿qué tal? ¿Cómo están? Buenas noches. Gracias por estar aquí en el programa. Siempre imitado, jamás igualado. La mano peluda. Yo soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes. Porque juntos tendremos una gran oportunidad de platicar sobre esos temas inquietantes. Queremos tu participación a través de la multilínea 55 52 79 22 91 a la página radioformula .com .mx y en Spotify encuéntranos como La Mano
Peluda Grupo Fórmula. Claro que tú te puedes poner en contacto con nosotros haciendo uso de todas estas vías de comunicación que ya están disponibles para ti. Pero si te hace falta algo, te voy a compartir también nuestro contacto de WhatsApp. 55 21 93 59 26. 55 21 93 59 26. Ahí nos puedes mandar un mensaje de voz o un mensaje de texto. Saludamos a las estaciones en la República
Mexicana que se unen con nosotros. Ciudad Guzmán, Jalisco, Ciudad Juárez, Chihuahua, Coatzacoalcos, Culiacán, Durango, Guadalajara, Guerrero, Hermosillo, La Paz, Baja California Sur, Los Reyes, Iguetamo, Michoacán, Mazatlán, Monterrey, Poza Rica, Puebla, Tabasco, Tijuana, Torreón, Querétaro y en Estados Unidos, Georgia y Las Vegas. Bienvenidos a esta noche espeluznante. En el pequeño pueblo de Belmes de la Moraleda, en España, un fenómeno paranormal
dejó huella en la historia. Las caras de Belmes. Estos misteriosos rostros aparecieron en el suelo de una casa en 1971 y hasta el día de hoy siguen manifestándose sin explicación lógica. Investigadores, parapsicólogos y científicos han intentado descifrar su origen, Pero el enigma persiste. ¿Serán manifestaciones de espíritus atrapados? Hoy, las caras de Belmes. ¿Fraude o presencia fantasmal? ¿Qué te parece el tema para esta noche? Ya estamos listos con
la primera de hoy. Buenas noches, ¿cómo te llamas? Buenas noches. ¿Bueno, bueno? Me parece que... Es que se oye mucho ruido y no podemos entender. Hay un pequeño conflicto con la llamada, pero no hay problema. Enseguida lo reponemos y, por supuesto, vamos a iniciar con todos esos relatos que venimos a escuchar. Hola, chicos. Hola. Aquí, desde Puebla. ¿Se acuerdan que estuvieron hablando de los cuadros malditos y no sé qué? Ajá, sí. En una ocasión nosotros teníamos un negocio de
comida. Entonces, una persona llegó así de la nada a vendernos un cuadro muy grande del Sagrado Corazón de Jesús, supuestamente en abonos, y quedó de pasar a cobrar el primer abono y eso. Ya nunca más volvió la persona este, el Señor este. Cuando yo me embaracé y tuve mi bebé, obvio un bebé de dos días de nacido, de uno o dos días de nacido, pues no tiene... Casi ni había abierto los ojitos bien ni nada. Y mi bebé abrió los ojitos y se ponía a platicar con el cuadro ese.
Entonces, a los tres días de que mi bebé ya había nacido, falleció. Supuestamente fue por muerte de cuna. Pero él platicaba mucho con ese cuadro. A mí nunca me gustó, todo el embarazo a mí nunca me gustó. No sé, me daba miedo ese cuadro. No sé por qué. Razón, motivo, no sé. Pero al final de cuentas mi bebé falleció y él platicaba. A los dos días de nacido platicaba mucho con ese cuadro. Volteaba sus ojitos hacia el rincón donde
estaba y platicaba. O sea, a un bebé no barbucea ni ve para ninguna parte a los dos días de nacido. Entonces se me hacía muy raro. Mi bebé murió a los tres días de nacido. Fue la causa de muerte natural, supuestamente, ¿no? Pero jamás volvió. por este, a regresar a cobrar ese cuadro, ni nunca volvió. Nos cambiamos de casa y al final de cuentas nunca supimos dónde volvió a quedar ese cuadro, se perdió, jamás volvimos a saber
de ese cuadro. ¿Ustedes cómo ven, chicos? Vaya, pues sí, no cabe duda que hay objetos malditos. Ahora, qué desgracia, ¿no? Que ya me imagino lo que sufrieron ustedes, pero... Es de llamar la atención, ojalá que nos esté escuchando por ahí algún pediatra, algún médico, para ver si nos puede dar un poco de luz en este caso. ¿Qué es lo que sucedía? ¿Por qué el bebé aparentemente balbuceaba con ese cuadro? Tal vez es un reflejo
natural del pequeño, ¿no? Porque sentía que había alguien a través de la imagen, aunque no podía distinguir. Si era una pintura o si era una litografía o si era alguien real. Yo creo que va por ahí. Yo creo que esa es la razón principal. Así que ojalá si hay algún pediatra que en este momento nos esté escuchando, que nos regale su punto de vista, que nos dé su opinión. Porque para nosotros eso es muy, pero muy importante. ¿Recuerdan que yo ya les había platicado de la bruja de
acá de mi pueblo? Sí. Pues resulta que no nada más somos pocos los que la tenemos como ubicada, se podría decir. Ya son muchas personas más. ¿Qué creen? Que la semana pasada una amiguita de mi mamá le estaba platicando que venía de un... En la fiesta, en la noche, caminando acá, ya les comento que el centro del pueblo pues sí está con muchas casitas y todo, pero pues toda la orilla sigue siendo monte y todo eso.
Entonces dice la amiguita de mi mamá que ella venía con su esposo caminando de regreso de la fiesta, pues sí, por la orilla de la carretera, y en eso dice que no supo cómo la señora esta les dio alcance. Y se fue caminando con ellos, se pegó con ellos, pero ellos no se habían percatado que la señora viniera ni tampoco la vieron en la fiesta. Ya acabé de mencionar que ayer era de noche. Entonces dice mi mamá que su amiguita le platica que era una noche muy, muy bonita
y que la luna estaba preciosa. Pero que la señora le dijo a la amiguita de mi mamá, que se llama Rosy, le dijo, ay Rosy, me voy con ustedes caminando porque a mí... La verdad es que la luna me da mucho miedo, la luna a mí me da mucho temor, me causa mucho miedo, no sé, como que la luna me asusta demasiado. A lo que Rosy le contestó, pues no tía, aquí a todas las señoras mayores
se les dicen tías. Pues no tía, a mí me parece que la luna se ve muy bonita, está luna llena, el cielo se ve bien limpio y hay muchas estrellas, etc. Pero ella insistía en que no, que la luna le daba mucho miedo. Y en realidad, la señora dice, Rosy, que la señora sí se veía asustada, que incluso ni ella vio a qué hora les dio alcance y se fue con ellos caminando hasta el pueblo. Pero que después de decirle lo de la luna, ya se quedó como que callada, como que ya no dijo
nada, pero sí se veía temerosa. ¿Por qué sería? Uy, pues es que la luna es... Pues muy misteriosa. Cuando nosotros la observamos. Nos refleja. Digamos que otra realidad. A mí me pasa que. Me fijo en la luna. Y me pierdo Gina. Porque comienzas a pensar muchas cosas. Ahora. Cuánto. Se ha escrito al respecto de la luna. En torno a la luna. Sus encantos. Los misterios de la luna. Eso tal vez es lo que nos mete Gina. Nos sumerge. Ese sitio, Gina, que no hemos podido nosotros descifrar.
Así es. Y del tema del día de hoy en el pequeño pueblo de Belmes, allá en España, ocurrió uno de los fenómenos paranormales más impactantes y documentados del siglo XX. Este suceso comenzó exactamente el 23 de agosto de 1971, cuando María Gómez Cámara... La propietaria de la casa descubrió la primera de estas misteriosas caras en el suelo de cemento de su cocina. A partir de ese momento, los rostros comenzaron a multiplicarse, atrayendo la atención de investigadores, medios de comunicación
y curiosos de todo el mundo. Este misterio de los rostros en el suelo, ahorita lo vamos a seguir comentando. Claro que sí. Y muchísimas gracias a todos ustedes que nos han enviado sus audios y vamos a seguir platicando. Saludos a Jorge Martínez, a Manuel Alejandro Beltrán. Dicen los bebés pueden ver muchas cosas que nosotros no. Es cierto, es cierto. Y pues nos vamos Gina a la primera pausa de la noche. El miedofono está
listo. 55, 21, 93, 59, 26. Todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos aquí en La Mano Peluda. Trabaja por un propósito, no por un aplauso. Vive para inspirar, no para impresionar. Sabiduría en las redes. Porque no todo tiene explicación lógica. La mano peluda. Continuamos y estamos ya recibiendo más y más mensajes. Aquí tenemos a, dice, soy Tony. Dice, yo quiero contarles un relato. Pero me da vergüenza porque me pongo nervioso. No, Tony, no te pongas nervioso. Estamos
entre amigos. Y lo más importante es que aquí podemos contar sin temor a ser juzgados. Porque nos reunimos los que sabemos que pueden existir cosas que parecen increíbles, pero suceden. Buenas noches. ¿Con quién hablo? Soy Obi -Wan Kentucky. Ah, Obi -Wan. Gracias por estar aquí. ¿Y desde dónde? ¿Nos escuchas? Estoy en Estados Unidos, soy mexicano, soy de Durango. Ah, de Durango. ¿Y en dónde radicas? En Estados Unidos, en Atlanta,
Georgia. Perfecto, pues mándale un saludo a todos tus paisanos de Durango, que a lo mejor alguien te está escuchando, alguien de tu familia, es muy probable. Sí, no, está bien así. Ok. Un saludo. Bueno, saludos a todos. Oye, ¿qué nos quieres contar? A todos los radioescuchas y que sigan mandando sus historias y todo eso. Perfecto. ¿Tú nos quieres compartir algo? ¿De qué se trata? Una historia de una vez que a mi hermana se le miró una bruja o algo así, no sé. A ver, platícanos.
¿Cómo estuvo eso? ¿En dónde estaba? Estábamos en Durango. Sí. Y haz de cuenta que en ese tiempo, este, se, mi papá y mi hermano, el menos, un hermano mío, que sigue, pues, el segundo, ellos se vinieron para acá, para Estados Unidos. Sí. Y eran como las cinco de la tarde, cuando ellos salieron ahí de la casa y le dijo, él se salió de la escuela. Salió de la escuela y mi papá dijo, no, pues le saliste de la escuela, nos
vamos para Estados Unidos. Y era, todavía me acuerdo, así era como las cinco de la tarde y ellos se agarraron el camión. Y hazte cuenta que yo me quedé ahí con mi mamá y mis otros hermanos. Mi mamá estaba embarazada también. Y haz de cuenta que mi papá se fue, se despidió mi papá, mi hermano de mi mamá, e iban a cruzar de mojados y se fueron. Sí. Y haz de cuenta que en ese momento que ellos se fueron y se fueron a la central camionera, le marcaron a mi mamá. Y eran sus hermanos y
mi abuelo se estaba poniendo mal. Y ella me dice, ¿cómo le hago? No puedo dejar la casa sola porque había muchas pandillas ahí en Durango. Muchos drogadictos también. No quería dejar la casa sola. Yo tenía como unos 14 años. Le dije, no, pues váyase a ver a mi abuelo para que esté allá con él. Y sí, se fue. Mi mamá y mis hermanos, los más chiquillos. Y has de cuenta que como al día siguiente regresó mi abuelita, mi abuelito y mis tíos. Allá se quedó mi mamá. Yo le dije,
quédese allá y yo cuido la casa. en la casa y te das cuenta que cuando llegó al día siguiente llegó mi abuelito pero él no conocía así a nadie así como que perdió como la razón si si tuviera demencia no sé ok y yo estaba solo ahí en la casa ok está bien así y ya te das cuenta que todas las noches se escuchaban así como que chiflaban pájaros. Y mi mamá y mi abuelito, él también
siempre me decía que las brujas chiflan. Sí. Y en la noche siempre, cuando él estaba ahí, siempre estaban así chiflando como pájaros, pero en la noche ya como a las tres de la mañana. Pues no había nadie en la calle. Y vivíamos a las fueras de Durango. Sí. Y ya se lo llevaron al hospital. Pues en el hospital ya murió él. Y él ya no me conocía. Así como que ya no... Ya no te reconoce. Ya no sonaba. Sí. Ok. Y después de eso, pues murió. dos días murió. Sí. Y pues
mi mamá se quedó ahí en el rancho. Cuando mi mamá regresó, ella dio a luz a un hermano mío, que ahora está en la granja. Ya, ¿cómo son? 22 años. Sí. Y a luz. Y ella se quedó con la mamá de mi papá. Allá se quedó. Ella la estaba cuidando mi abuelita. Pero has de cuenta que yo me quedé con mis dos hermanos. Eso sí fue lo más aterrador. Porque mi hermana y mi otro hermanito se quedaban pegados. Era una casa que tenía una ventana así a la calle. Y has de cuenta que estaba ella ahí.
Como vivíamos a las afueras de la ciudad, no había muchas casas. ahorita ya hay muchas casas el tiempo nomás era nosotros éramos la última casa material y todo mi papá vino para Estados Unidos hizo la casa y todo eso hizo la casa y una mañana cuando mi mamá dio a luz todo eso se quedó con mi abuelita mi hermana siempre se despertaba y abría la ventana y como había conejos Tenemos pasto así en frente de la casa. En aquel tiempo salían los conejos y se empezaban a comer
el pasto. Y ella se abrió la ventana para ver los conejos. Y dice que cuando... Mi hermana dice que cuando ella abrió la ventana, vio una mujer. Una mujer que estaba como haciendo como rezos. Como si fuera como un monje. O sea, la vio con... ¿Vestimenta como de monja? No de monja, como un monje. Así como toda encapuchada. Pero haz de cuenta que enfrente de la casa de nosotros estaban los otros terrenos. Un terreno de un tío y un terreno de mi abuelo. Porque mi abuelo
tenía su casa y tenía otro terreno. Y mi abuelo, como él siempre juntaba las piedras, no compraba. canteras y juntaba las piedras y con las piedras que iba juntando iba haciendo su cimiento y todo eso y tenía una pila así bien apilada de una pirámide de piedras ahí del monte y luego había muchos arbustos, en Durango es muy seco, bueno hay partes secas y hay partes muy ¿cómo se dice? Se les dice gatuños, gatuños, son arbolitos con muchas espinas. Ah, mira. Y espinas bien feas,
gatuños. Y había así arbustos de esos, gatuños, y había pilas de piedra. Y mi hermana, hace cuenta que yo estaba dormido, y cuando ella se despertó, llega y me dice, Toño, Toño. Ya dije mi don. Dice, ahí hay una mujer, hay alguien que está corriendo para atrás. Dice que corría para atrás. Dice, está toda vestida de negro y no se le mira la cara y corre para atrás y se sube a las piedras que mi abuelito hizo. Pero lo peor de todo es
que no se espina con los árboles. con los gatuños, con los arbustos esos, porque son arbustos del monte. Entonces pica, los atraviesa. Sí. Y lo peor de todo también es que se sube las piedras y quiere volar. Y eran como las seis de la mañana. Ella me dice, ¿dónde es las seis de la mañana? Y no, ella flota, ella flota. Ajá, como si era una bruja, ¿eh? Ajá, y yo le dije, yo estaba así, como yo los estaba cuidando con mi mamá, Yo le dije, no, es pura mentira. Y yo le dije
a mi otro hermanito que estaba con ella. ¿Sí es verdad eso? Dice, yo no la miré, pero mi hermana sí la miró. Y yo dije, no, no, no, no. Este... Voy a ver. Sí. Pero también me dio miedo, así cuando... Porque ella estaba como histérica, bien histérica. Sí, sí. Y... Y dije, no. Pues no salí tampoco, ¿verdad? No salí. Pero ella sí me dijo, es una persona que estaba vestida de negro y encapuchada. Parece un monje. Y ella tenía como, mi hermana tenía como unos 10 años.
Y a veces siempre me dice eso. Este, tú no me crees. Yo sí te creo. Pero... Yo sí te creo. Te impactaste. Oye, aquí, Obi, permítame... Permíteme, tenemos que hacer una pausa y regresamos contigo. No te vayas, por favor. El miedofón. 55 -21 -93 -59 -26. Es hora de poner al descubierto lo que nos hace temblar, correr, gritar y sudar. La mano peluda. ¡Hey, marca! Ya sé que tú igual nos estás escuchando. ¿Te interesa crecer? A nosotros también. No pierdas más el tiempo y
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poder atraer a los incautos. Lo que comentabas hace ratito de este como chiflido en medio de la noche es característico de las brujas. Es una forma de avisar entre ellas que hay... la presencia de personas, porque normalmente estos chiflidos se escuchan en lugares donde están solitarios y también este sonido se asocia con un intento de atraer a las personas para perderlos en los caminos. Entonces, has dado varias características que definitivamente lo que estamos escuchando
sí se refiere a una bruja. Adelante, Obi. Así que era una mujer. Ah, ok, sí, y que la había visto e incluso tenía la duda de preguntarse, ¿lo que no le vio fue el rostro o sí se identificaba el rostro? Nunca le miró el rostro. Que flotaba, decías, ¿no? Sí, sí, ella me dijo, haz de cuenta que el montón de piedras, así donde iban a ser para, la tenían para ser como el cimiento de la casa. Y eran piedras así del monte que me
hacía mi abuelo. Y ella lo que me dijo cuando ella me despertó, me dice que esa mujer corría para atrás. No corría así para adelante, corría para atrás y se subía al montón de piedras y se aventaba y flotaba, pero atravesaba los árboles, así los arbustos que son espinosos y no se... No se atoraba. Se nos atravesaba. Sí, sí. Un hecho totalmente paranormal. Y ya te cuentas que después de eso, fue ahí me despertó y despertó
a mi hermano. Porque ella siempre se levantaba y abría la ventana y miraba a los conejitos ahí enfrente. Vivíamos a las afueras de Durango. Así. Sí. La casa y todo. Éramos casi la última casa. Y miraba a los conejos. Regábamos. Ahí mi mamá, en paz descanse, regaba y tenía sus árboles y todo eso. Le costaba mucho las platas a mi mamá. Y regaba y llegaban los conejos. Pero haz de cuenta que esa vez sí me saqué de onda
y no le creía al principio. Yo pensé en ese momento cuando ella me estaba diciendo que había una mujer que se aventaba y que flotaba y dije, no, eso es pura mentira. A mí me gusta mucho el heavy metal, el rock. Dije, no, eso es mentira. Y yo los estaba cuidando a ellos porque mi mamá ya había dado a luz y mi papá y mi hermano apenas se habían venido para Estados Unidos y mi abuelo ya había muerto. Dije, no, pues yo los tenía
que cuidar. Dije, no, espero que, eran las seis de la mañana, me acuerdo, eran las seis de la mañana. Dije, no, los tengo que llevar a la escuela, porque los tenía que llevar a la escuela. Y los llevé a la escuela y no querían salir de la casa todavía. Dije, no, vámonos, porque yo pensé en ese momento, porque había un pandillero ahí, que le hicieron el buqui. Y yo dije, no, a lo mejor se quiere meter a robar, pero no. Dije,
no, los tengo que sacar y vámonos. Y les dije, vamos, los voy a llevar a la casa, a la escuela, que diga. Y después los llevo a la casa de mi mamá y de mi abuelita, por parte de mi papá. Y ya cuando los llevé, les dije a mi abuelita,
anda bien asustada mi hermana. afuera, se flotaba, y me dice mi abuelita, no, no vayas, aquí tráigalos, y sí, se los llevé, a la hora de la salida de la escuela, los llevé, porque yo me fui para la casa de ellos, y les conté a mis abuelos, cuando ellos iban a salir de la escuela, yo regresé, y me los llevé para allá, pero también, ya después, cuando yo regresé a la casa, Fui al terreno de mi abuelo y yo me acuerdo como mi abuelito bien
regañó, bien enojón. Él tenía sus piedras así, la arena, todo bien apilada, pero las piedras, así bien apiladas, estaban todas regadas. Ahí fue cuando me di cuenta, así como que dije, esto sí fue verdad. porque todas las piedras del cimiento estaban regadas. Era una pila, como una pirámide, y estaban todas regadas. Oye, supongo que los demás pobladores también tenían conocimiento de la aparición de brujas por ahí. Sí, había gente, como ahí donde vivo, dicen que escuchaban
como a la llorona. Yo nunca la escuché. cuando chico una vez andaba en una quinceañera e iba con dos amigos y era como las 2 de la mañana, nos regresamos éramos los chambelanes y a las 2 de la mañana íbamos, pero como está bien solo así empezó a chiflar a alguien pero arriba en el cielo bueno pues entonces ahí un lugar donde las brujas se manifestaban, y yo creo que tienes mucho más que platicarnos, Obi, y así poco a poco vamos a ir conociendo todo lo que sucedió
en Durango y que lo recuerdas claramente, porque este tipo de experiencias no se olvidan, ¿verdad? No, esa no se me olvida, esa siempre la tengo en el corazón así, porque mi hermana a veces me decía, tú no me crees, yo sí te creo porque yo miré las piedras, cómo estaban así, alias en... Yo siempre le ayudaba a abuelito a hacer como el cimiento y todo eso. Y yo miré cuando estaban todas regadas, por eso. Ok. Y no es que... Éramos así la última casa casi de Durango. Y
eso en las... Bueno, en Durango, Durango. Sí. Tengo otra historia más o menos así muy buena de... ¿La puedo contar? Sí, adelante. Esta historia es de acá de Durango también. Es un pueblo que se llama Moles, Durango. Hazte cuenta que yo tenía un tío que a él se le perdió una vaca. Y a él siempre le gustaba irse a cuidar las vacas.
No cuidar. le gustaba quedarse en el monte y haz de cuenta que una vez se le perdió una vaca y la andaba a buscar y buscar porque iba a parir y pues le dijeron un señor, la andaba preguntando ahí quien quien la había visto si y le dijeron no pues la vi Y pues como él no tenía miedo, pues se fue y se quedaba allá en el monte, acampando. Pero dice que cuando... Él ya murió, mi tío. Dice que fue la última vez que se quedó en el
monte. Porque dice que cuando él andaba buscando la vaca, llegó a un punto donde ya no la encontró. Y se quedó, le dio el sueño. Puso su lumbre y todo. Y se acostó en el cerro. Dice que como eso de las 3 de la mañana. Escuchó pasos y llegó alguien y se le acostó al lado de él. ¿Sí? Se le acostó al lado de él. Y no, lo que pasó fue que él se quedó así y él supo que alguien llegó. Y se acostó. Y pues él no le dio miedo porque lo que llegó, nomás se acostó y no le habló.
Pero no vio nada. No, no, no. Solo sintió. Lo sintió, pero haz de cuenta que a las seis de la mañana se levantó. Eso que se acostó con él, se levantó y se fue. Esa fue la última vez que él anduvo en el monte. No le quedaron ganas de regresar. Ya nunca le volvieron ganas de quedarse en el monte así solo. ¿Y qué pensó él? ¿Que había sido un espíritu? Él no, él nomás dice que llegó alguien y se acostó con él. Y se acostó con él, mi Nacho. Pero no encuentra explicación. Nunca
le encontró explicación. No sabe si sería el malo o un espíritu que andaría errante. Pero para no arriesgarse más, ya no fue al monte. Ya no fue al monte. Y sí encontró la vaca, pero eso sí. Se llevó su susto. Se llevó un gran susto.
Sí. Vaya. Oye, Obi, entonces vamos a... programar para otra ocasión hablar contigo y mientras tanto te agradecemos tu participación lo que nos contaste y vamos juntos a escuchar más relatos exacto, los escucho desde a ver, desde el 2001 por ahí, cuando escuché la de Nash y la de la de Josué Rubén García Castillo. Vaya, pues toda una historia. Ya vamos para agosto. En agosto juntos vamos a cumplir 30 años. Imagínate todo lo que ha pasado. Siempre estoy en las sombras ahí. Y me da gusto
que sigan así con el programa. Gracias, amigo. Le agradecemos. Tu participación y también que estés pendiente de la emisión. Todos los días los escucho. Perfecto. Sigan así con el programa y felicidades. Gracias, bro. Que sigan los 30 años y sigan más años. Bueno, te mandamos un abrazo. Espero les hayan gustado mis historias y cuídense mucho. Que estés muy bien, mi querido amigo. Fuerte abrazo. Su nickname Obi -Wan. Sí,
claro, sí lo hemos leído por acá. Bueno, pues, oye, también es súper interesante este tema de las caras de Belmes, porque es una historia inquietante a partir de estas apariciones y la capacidad que no sólo era la presencia de las caras, sino que tenían la capacidad de cambiar de expresión y de lugar con el paso del tiempo. Los rostros que parecían formarse sin una intervención humana,
eran de distintas edades, géneros. Algunas de estas expresiones tenían como sufrimiento, otros con miradas penetrantes, incluso en ocasiones se manifestaban nuevas figuras mientras otras se desvanecían, como si algo o alguien... las
estuviera esculpiendo desde otra dimensión. Y cuando la familia intentó eliminar estas caras cubriendo el suelo con cemento fresco, que fue lo primero que se les ocurrió, estas volvieron a aparecer en el mismo lugar y con mayor claridad, intensificando aún más este misterio, por supuesto, que ha dado la vuelta al mundo. Vaya, sí, es un misterio que en muchos países se ha platicado, se ha comentado, es una historia muy muy famosa
y aquí lo vamos a ir desmenuzando. Sabdi Ramírez, muchísimas gracias, saluditos Gina y Nacho, que Dios los bendiga, dice muy amable, muchas gracias y también hablando de Durango, dice Alex Ramírez, saludos a los de la soledad Durango, claro que sí, un fuerte abrazo para ustedes y vamos a continuar. Escuchando historias. Bueno, pues en esa historia también pasó otra. Ellos decían aquel entonces
como escuchaban el ruidito y todo eso. Ellos por la noche escuchaban ruidos, escuchaban a mis abuelos, él era muy pequeño cuando todo esto surgía, un árbol que se encendía por las noches, pero ya muchos años más adelante, ya mi papá estaba grande, ya tendría sus 19, 20 años, él ya trabajaba, entonces él ya salía a la ciudad a trabajar y solía ir a visitar a sus papás.
Ellos cuentan que en ese árbol, lo que era en la época de Semana Santa, encendía, salían como una como que si el árbol se hiciera fuego y ellos veían en ocasiones que de ahí salía había un venado muy grande y que entraba allí y se desaparecía un venado, en otras ocasiones era un burro, en alguna ocasión mi abuela dice que por la noche ella vio en algunas ocasiones un sacerdote sin cabeza Entonces, todo esto les llevó al punto
de que ahí había tesoro enterrado. Durante muchos años, pues, vivieron esto hasta que una vez un familiar de ellos que se dedicaba, pues, a hacer curas y todo esto, les dijo que les podía ayudar a sacar el tesoro. Mi abuelo no quería saber nada de eso porque decían que habían unos guardianes muy fuertes y que él no estaba como... con fuerzas para enfrentarlo. Mi abuelo habrá tenido sus
50 y algo de años. Entonces mi tío le propuso a mi papá, ya él trabajaba, iban a hacer una especie de ritual para pasarle los poderes a mi papá y él pudiera como que representar a mi
abuelo. sé cómo ellos hicieron ese llegaron a esa conclusión entonces que le iban a pasar como quien dice el permiso a mi papá para que él desenterrará esto bueno entonces mi papá cubrió con los gastos todo y para hacer esto fue este señor que era un desenterrador dos personas más que iban a cobar y mi papá entonces ellos estaban cobando y ya les habían advertido que ellos no podían moverse si escuchaban algo no podían atender que estuvieran cuidado porque se podía sentar
un espíritu como un sacerdote, había otro que era como un venado, que no hicieran caso nada de esto, simplemente desenterraran, desenterraran hasta encontrarlo. Dice mi papá que él estaba desenterrando y resulta que él escuchaba como un ruido, pero ya a él le habían advertido que no podía prestar atención a esto. Después él comenzaba a sentir que habían como hormigas dentro del hueco que estaban haciendo y no hacía caso
tampoco. Pero ya el hueco iba muy profundo, como más arriba de la cintura de una persona, ¿no? Ya estos seguían cobando, cobando, y cuando él sintió que dentro de la bota se le metió una piedra, entonces él se sacó la bota, se limpió la piedra, y poco después empezó a sentirse mal. El tío de ellos que sacaba tesoro le había preguntado que qué hizo. Entonces mi papá dice, no, yo no hice nada, no, porque... se empezaba a sentir mal, Paulino, ¿qué hiciste? Paulino decía a mi
papá, Paulino, ¿qué hiciste? Entonces mi papá, no, es que yo tenía una piedra en la bota y me lo quité. Y entonces cuando mi papá sale de allí, ellos tocaron como si ya encontraron lo que había, porque sonaba como algo hueco, ya habían encontrado el tesoro. Pero mi papá comenzó a vomitar, a vomitar y a vomitar y a sentirse muy mal. Entonces este señor dijo que pararan todo porque no podían seguir cavando. Este señor veía delante de mi
papá un ataúd. Parece ser que el espíritu estaba reclamando la vida de mi papá porque prácticamente desatendió a las instrucciones y estaba como lo pedía a él, ¿no? Entonces dijeron que, dicen, no, pero ya llegamos aquí, decía, tapen todo porque si el tesoro se saca, él se muere. Entonces empezaron a enterrar todo otra vez y mi papá, conforme iban enterrando todo, él se iba sintiendo
mejor y mejor y mejor. Pero nada, este tío se fue, se regresó, ya vieron que no pudieron sacar nada, se regresó donde pertenecía a otro pueblo cercano. Entonces, pero mi papá se sentía mal y mal de la pierna. Hasta que llegó a un punto en el que él tuvo que irse donde un curandero, uno de estos que hacen limpia, y le pregunta que qué le pasó. Entonces mi papá dice, no, nada, que la pierna la tenía súper hinchada, le dolía
muchísimo. Y este señor le dice, lo que pasa es que lo que a ti te pasó es que la huaca, se le llaman huacas, donde está el tesoro enterrado, la huaca te reclamó a ti, te está pidiendo a ti. Porque ese tesoro no era para ti y tú te pusiste a sacarlo. Entonces por ahí le hizo, no me acuerdo cuántas limpias, tres o algo así de limpias. Le hizo varias limpias y poco a poco mi papá se empezó a poner bien. El tesoro nunca
lo llegaron a desenterrar. Dicen que había mucho, mucho, mucho tesoro porque eran unos guardianes muy fuertes. Tuvieron que volver a enterrar todo. Ya nunca nadie volvió a sacar nada. Pero mi papá cuenta que cuando él era pequeño ya habían desenterrado unas vasijas y tenían arena que era como cerca de allí, pero nunca sacaron el tesoro que estaba allí en ese árbol. Y nada, pues él me contó esta historia que iba unida como con las demás de lo que fueron encontrando y esto. Es sorprendente,
¿no? A mí en particular no me ha pasado nada, ni quiero que me pase, por favor que no. Pero es sorprendente que... En muchas partes del mundo pues existe un poquito de esto. En Ecuador se les llama huacas, ¿no? Huacas, el tesoro enterrado. No, y además de enterrado, maldito, ¿no? Fíjate todo lo que sucedió. Y si se supone que tenía un guardián, peor aún, ¿verdad? Claro. Oye, hablando de estas caras que de veras son atractivas en el sentido paranormal, porque a lo largo de los
años se han hecho... Infinidad de investigaciones, grabaciones en el sitio para ver si había alguna relación con algunas psicofonías. Y sí, efectivamente, se han escuchado susurros, lamentos, frases incompletas que parecen surgir de esas mismas paredes. Incluso se han hecho pruebas químicas en el suelo para descartar la posibilidad de fraude. ¿Y los resultados? Pues hasta el día de hoy no existe una explicación definitiva para esta aparición de los rostros.
Nos despedimos de las estaciones en la República Mexicana, donde solamente nos escuchan una hora. Los esperamos en nuestra próxima emisión y en el resto de la República y el mundo entero. Continuamos después de la pausa. 55, 21, 93, 59, 26. Lo oculto se pone al descubierto aquí, en La Mano Peluda. Te saluda Jaime Núñez. Los espero en Juntos, donde y cuando quieras. Noticias, deportes y espectáculos en tu plataforma de podcast preferida.
Grupo Fórmula, abriendo la conversación. Admiro profundamente a esas personas que madrugan para cambiar el mundo. Yo me levanto un poco más tarde para notar los cambios. Sabiduría en las redes. Porque tenemos mucho que decir. La mano peluda. Continuamos relatos, audios, comentarios y el tema de hoy también muy interesante. Si tú sabes más acerca de estas caras de Belmez. Pues danos tu punto de vista. ¿O qué crees que es lo que durante años ahí estuvo ocurriendo? ¿Una impresión
psíquica? Podría ser que las emociones intensas de las personas que vivieron en ese lugar dejaron una especie de psicohuella en el suelo generando las imágenes. Una de las hipótesis, pues sí podría ser una impresión psíquica. Y fíjate, comenta nuestro amigo Gedman al respecto del relato del tesoro. Dice, wow, ese tesoro si no lo saca la familia, el gobierno de ahí lo sacará. Dice, cuando trabajen en construir una obra o edificio público, seguramente sí es lo que suele suceder.
Cuando se encuentra una reliquia o algún objeto que tenga un valor histórico, pues prácticamente pertenece al gobierno. Así como dice él, lo mejor es que la familia sea quien saque el tesoro. Además, si es para los dueños del lugar, no les va a costar el trabajo y se van a facilitar las cosas. Ahora, acuérdate que siempre hay guardianes que están cuidando estos tesoros y si no es para esa familia, pues las cosas se van a complicar. Así es, Gina. Fíjate, saludos a Oscar Román.
Buenas noches, saludos y bendiciones a ustedes, amigos. Desde Laredo, Texas. Bienvenido, hermano. Gracias por acompañarnos. Leonardo David Torres y a nuestro... Bueno, Leonardo desde Chile. Fíjate, la mano peluda internacional. Luna Alondra desde Argentina. Vaya, ¿no? Pues esta mano peluda está como para mundial. Me cae que sí. ¿A qué vamos, mi querida Gina? Queremos relatos y ya tenemos con nosotros desde Ecatepec a Oscar. Bienvenido. Sí, buenas noches. Buenas noches, Oscar. ¿Cómo
estás? Muy bien, gracias. Quiero contar dos relatos. Son breves, pero muy interesantes. Unas esperamos. Por supuesto. ¿De qué se trata? El primer relato es respecto a que... No sé si se acuerdan que hace mucho tiempo que el amigo Chito Veros contó un relato sobre las construcciones luego de las carreteras que piden sacrificios de personas para que les den permiso de hacer las construcciones o para que no se detengan. O sea, para que avance más rápido. Sí. Entonces, pues yo tengo una historia
sobre eso, sobre un trabajador que yo tuve. Yo tengo una panadería aquí en Ecatepec. Entonces, le di trabajo a un chavo que era de Guerrero. Dice que, bueno, él venía así como yendo, por así decirlo, de allá de Guerrero, porque dice que él trabajaba como peón en una construcción,
en un puente que hicieron ahí por Tlapa. Entonces dice que él como era, por así decirlo, mandadero del residente de obra, que se quedaba hasta más tarde, entonces dice que él antes de este pues ya luego le agarraba la noche porque se quedaba hasta el último para los mandados, para cualquier
cosa que le tenía el residente. Entonces él dice que como en un lapso de unos 15 días, dice que venía casi diario, que los... ingenieros del residente se reunía en su oficina pero dice ser un cuarto como de lámina que ellos tenían y se reunían y dice que todas las noches veía a ese señor que llegaba en un caballo que bajaba del cerro y se reunía con ellos dice que si les ocurrió una porque el señor nunca pudo verle el rostro dice que no venía de charro pero dice que si
venía de activo así elegantemente El sombrero y todo, pero no era un charro. Ya dice que bajaba y se enterraba con ellos. Antes de finalizar la obra, dice que llegó la olla de cemento, que iba, no me acuerdo si me dijo si en un pilar o en algo así que iban a construir, pero antes de vaciarlo le dijeron a varios trabajadores que no estaba bien amarrado. Algo le dijeron que bajaran a arreglar para que pudieran vaciar el cemento, pues los trabajadores desconfiados
se bajaron. Entonces cuando se baja, dice que les dejaron caer la olla de cemento, les quedaron los pescados, pero dice que él como que ya sospechaba y trató de no bajarse hasta abajo, sino hay como que estaba ahí casi a la salida. Entonces cuando pasa esto, él no cansa salir, pero pues se fue de ahí o se escapó. Sí, hubo demandas, hubo todo, pero ellos atribuyeron que fue un accidente, cuando realmente no fue un accidente. Dice que todos los chavos que fallecieron eran del mismo
pueblo. No recuerdo el nombre de su pueblo, la verdad me dijo, pero no me acuerdo. Dice que todos eran de la misma comunidad, casi todos entre 20 y 25 años. Es un relato que les quería contar. ¿Que se les dice los empaedados? Sí. Pues ya trabajó conmigo un tiempo, ya después se renunció, ya cuando supo que ya lo de la obra y eso, pues ya se habían ido, por lo menos para
evitarse problemas y así. Pero sí, sí, sí fue muy impactante escucharlo, porque antes ya había escuchado rumores de que decían que pedían sacrificios humanos. Sí. Y entonces el chabote pues nos vino a contar lo que le sucedió. Vaya. Fíjate, a la hora que tú empiezas a comentar este relato, lo relacionas precisamente con otro que nos contó nuestro amigo y dices, oye, es muy parecido.
Es cierto, sí. Fíjate que regularmente pasa así de que son de la misma comunidad o que van del mismo pueblo, porque obviamente se van en bola, uno consigue chamba y se jala a los demás. Y regularmente pues forman un equipo de trabajo. Y en este caso, como... Hay gente malintencionada y saben que vienen de lejos y que aquí nadie los va a estar esperando en la noche para cenar ni nada, porque vienen solos, pues es cuando
pudiera ser que aprovechan. Es accidentes, entre comillas, que ocurren más frecuentemente de lo que uno quisiera pensar, ¿verdad? Sí, así es. Y este es un relato. El otro relato fue con un chofer de la... Sí. Y eso fue un domingo. Y eso pasó porque íbamos pasando por Plaza Aragón. Me dijeron que el viernes, ya en la tarde -noche, me hacen el viaje. Yo llego yo aquí a Plaza Aragón y era un chavo y una chava. Y el chavo se pone del lado del copiloto y la chava se subió a la
parte de atrás. Hasta hoy se subió a la parte de atrás. Y ya nos íbamos así rumbo a la vocacional. Creo que estamos adelante. Y él dice que durante el trayecto no vio que se hablaron, no vio que se dijeran nada. Y él pensó, seguro han de estar enojados, porque dice que no es la primera vez que le pasa que cuando se enojan, uno se sube adelante y otro atrás y no se habla. Entonces
dice que llevan así un buen tramo. Hay una parte que se llama la curva del diablo, que ha habido muchos accidentes ahí en esa curva, por eso le llaman la curva del diablo. Sí. Y dice que a esa altura... En el retrovisor voltea a ver y no ve a nadie en la parte de atrás. Esa camionda, dice, pero se subió una chava. Dice, yo vi a la chava que se subió y no la vio. Entonces se queda pensando. Ya más adelante, pues si ya no pudo más y le preguntó al chavo. Dice, oye, disculpa,
tú venías con una chava, ¿no? Me hicieron la palabra, bueno, le hiciste el servicio a dos personas, a tres, no sé. Dice, no, yo vengo solo. Sí. Murió ahí en esa curva. Ahí se desbarranca, ¿no? Algo pasa, ¿no? Precisamente, Oscar, yo creo que por eso le dicen así, ¿no? Sí, no hubo un tiempo que... Ahorita ya la arreglaron porque metieron el... El Mexibus, entonces ahorita pues ya no hay accidentes. Pero estamos hablando de hace 20 años. Infinidad de cruces que había en
esa... En esa curva porque no había ni señalamientos, ni luces. O sea, era... Estaba muy feo. Son muchos accidentes y muy, muy feos. Mucha gente murió ahí en esa... Vaya. Oscar, nosotros te agradecemos muchísimo que nos hayas platicado estas dos experiencias y como dijiste al inicio de tus relatos, muy interesantes las dos. Sí, muchas gracias. Buenas noches y excelentes saludos para todos los de Icatepec. Hasta luego, mi querido Oscar. Muchísimas
gracias, brother. Bueno, muchísimas gracias y nos vamos a ir a una pausa y regresamos para seguir con más relatos y también conocer más hipótesis acerca del origen de esas caras de Belmez. Ya dijimos esa impresión psíquica o también otra teoría dice que las imágenes serían el resultado de una capacidad psíquica inconsciente de María
Gómez Cámara. Ella era la dueña de esa propiedad y entonces que proyectaba rostros en el cemento, entonces podría ser una teleplastía, bueno otra de las hipótesis bien podría ser, así es, mira ya tenemos alguien en la línea, a ver vamos a saludar buenas noches, hola buenas noches con quien tengo el gusto Bienvenido, mi querido Rodrigo. Oye, un favor, mira, lo que pasa es que estamos a 15 segundos de la pausa y no me gustaría interrumpir
tu relato. Entonces, si te parece bien, si no te molesta, mi amigo, vamos al corte y luego ya regresamos de lleno con tu historia. ¿Qué te parece? Claro que sí, yo me espero. Perfecto, amigo. Aguántame tantito. Entonces, Gina, vamos a la pausa. Y regresamos. El Miedofón, 55 -2193 -5926. Conocemos la leyenda y la hacemos realidad. La mano peluda. ¿Quieres iniciar, hacer crecer o monetizar tu podcast? Saber todos los secretos de todos. Donde y cuando quieras. ¿Les va a cambiar
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dónde nos escuchas? Excelente, amigo. Desde allá tenemos muchos seguidores y te agradecemos que seas uno de ellos. ¿Nos quieres compartir alguna historia? Ajá. Sí. Ajá. Pues como tú gustes, mi amigo, tú eres dueño del espacio en este momento. Nosotros te ponemos atención con mucho gusto. Bueno, le voy a platicar. Hace aproximadamente un año conocí a una persona. Quisiera omitir su nombre nada más de ella, ¿no? Ok, no te preocupes. Bien, bien. Yo a esta mujer la conocí. Aproximadamente
estuve taliendo con ella tres meses. Pero en el primer mes... Y me dijo, ¿sabes qué? Acaba de emparecer mi abuelita y fuimos a su velorio. Fuimos a su velorio y estábamos parados ahí en la avenida central. Ya ve que pasa el metro y divide la avenida. Ajá. Sí. Sí, amigo. No me digas. ¿Como tres ojos? Perdón amigo Perdón que te haga la pregunta Pero es necesario Esos como tres ojos que se le veían Era digamos como párpados
¿No? ¿O se le veía como un ojo abierto? No, no, no abiertos Como cerrados Ok, como si fueran párpados Sí, como si fueran Mezquinos así grandotes Pero forma de ojo Ok amigo ¿Y luego? Qué raro Con la duda. Quise tomar una foto, ¿no? Muy discretamente. Entonces paró su mamá de esta muchacha y cerró la... La tapa, digamos. La tapa del ataúd. Ajá. Como que lo intuyó. Te vio las intenciones. Sí. Ok. Sí. Y fue lo que me comentó, que su abuelo
te ha morido en la brujería. Sí. Entonces después pasó tiempo, yo creo que unos 15 días, y fuimos a un parque de aquí de la Moctezuma. Ajá. Del parque Moctezuma. Sí. Llegamos aproximadamente a las 9 de la noche, estuvimos ahí platicando, íbamos caminando dentro del parque. Sí. Sí. Sí. Sí. Sí. O sea, ¿tiene relación con lo anterior o es diferente? Tiene que ver mucho con ella.
Ah, ok. Oye, antes de que le des vuelta a la página, mi querido amigo, esa onda de los piojos, fíjate que sí es un síntoma que han manifestado nuestros amigos cuando hay personas que han padecido brujería. ¡Obvio! También puede deberse a que el ataúd haya estado contaminado con los piojos, ¿no? Porque si la abuelita tenía piojos, digamos que en su casa, todos corren el peligro de estar infestados de piojos. Es una infección. Pero finalmente es una playa, ¿eh? No, no, no. Ella
veía la casa, veía a las personas. Ajá. Son unas personas que, por falta de higiene, ¿no? Que se les diera falta de higiene. Ajá. Y nada de eso. ¡Ay, qué horror, amigo! Pero a las personas de su familia no se les veía falta de higiene. Ok, bueno. Entonces, descartamos esa parte, ¿no? De que haya sido una infección normal, entre comillas. Pues a lo mejor el ataúd puede ser, ¿no? Pero que todas las familias, pues fuera así, ¿no? Ok, perfecto. Entonces, a ver, vamos
con la continuación. Sí. ¿Cómo se lo podría decir? Que se malinterprete. Mire, estábamos teniendo relaciones sexuales y no era ella. No sé si me entienda. ¿Se transformaba? ¿Su cara cambiaba? No era su cara nada más. Exactamente. Con el reflejo del espejo no era ella. Completamente era una persona diferente con la que yo había llegado. Sí. Sí. Era completamente diferente. Eso te inquietaba, ¿no? Pues mire, no duré mucho con ella porque me dio mucho miedo. Ah, ok. Eso
no... No, no me gustaba. Sí. Pues sí, ¿a quién le va a gustar, amigo? Si te da desconfianza... El antecedente de la abuelita que supuestamente tuvo ahí una brujería. La forma en que la viste en el ataúd. No me puedo imaginar siquiera, mi amigo, los piojos recorriendo su cara. Pero mira, aquí nos comenta nuestra amiga Lucelena Peña. Dice Gina y Nacho, cuando era niña, una prima murió y supuestamente fue por brujería y también... Cuando estaba en el ataúd, tenía piojos. ¿Ves
lo que te decía? Es que ella fue lo que me comentó. Que una familia hizo una brujería y falleció la abuela. ¿Tenían conflictos interfamiliares o qué onda? No sabes. Con la nuera, que era con la nuera. Ah, ya, sí. Sí. Y luego mi amigo... Tú la veías y parecía que estaba muerta, ¿no? Sí, o sea, yo la movía, le hacía y de todo. Y ella completamente. Haz de cuenta que su alma no estaba en su cuerpo. Sí. Pero ella era una persona que como que dormía, pero los dientes
se le hacían así. Como que quisiera morder. Ajá. A lo mejor era bruxismo. Ajá. Como si tuviera los dientes flojos. Sí. Sí, bueno, ese es un problema al dormir que se le llama bruxismo. La gente o choca los dientes o los talla. Así, pues sí, literalmente los talla de un lado al otro. Pero se le llama bruxismo cuando es este tipo, no sé si es enfermedad. ¿Será enfermedad? Tal vez, ¿verdad? Ok. Y luego, mi amigo. Sí,
claro. Ella le gustaba mucho el alcohol. Entonces me decía, oye, ¿no vas a venir a verla en mi casa? ¿Estás tomando? No, que no. ¿Segura? Sí. Entonces yo a ustedes les compartí por WhatsApp un vaso de agua que ella me mandó. No sé si ya lo vieron. ¿Ahorita nos lo enviaste, amigo? Sí, cuando les mandé por WhatsApp, les anexé una foto de... Un vaso con agua, sí, sí. Sí. Ok. Entonces yo le comenté, le digo, ¿estás tomando? No, que no, pura agua. A ver, entonces ya me
mandó la foto de que estaba tomando agua. Ajá. Y te ven unas cosas que, pues no me parece, ¿no? Ok. Mi querido Rodri, aguántame tantito, necesito hacer otra pausa, no te vayas, espérame. Claro que sí. El Miedofón está listo, 55 -2193 -59 -26. Las historias tienen muchas formas de contarse, pero solo una de comprobarse. Aquí en La Mano Peluda. La mentira es reina hasta que la verdad reclama su trono. Sabiduría en las redes. Porque distinguimos al mundo sobrenatural. Continuamos.
Tú tienes una experiencia similar a lo que Rodrigo nos está contando, pues también participa. Claro que sí, los invitamos a participar. Mi querido Rodrigo, ¿estás ahí? Perfecto. Oye, amigo, mira, lo que estoy entendiendo es que ya no te vibraba nada bien. O sea, ya desconfiabas de todo. No me imagino si ella te tuviera que cocinar. Es decir, de esas relaciones que ya no son sanas, amigo. Sí. O sea, que tuvieras precaución, ¿no?
Sí. Y o sea, no me dejaba dormir. Sí. Entonces, el último suceso que me pasó con ella, ella vivía en un tercer piso. Bueno, era planta baja, primer piso, segundo y era un cuarto de azotea donde vivía ella. Sí. Sí, amigo. Sí. Ok. Ah, caray. Sí, amigo. Oye, ¿y tú crees que ella era brujita? Pues yo pienso que sí. Sí sientes que te escondía algo, ¿verdad? Sí, sí, porque yo decía, hacía algo de que, mira, un niño sin, sin este, ¿cómo se llama? Sin bautizo, ¿no? Ajá, sin bautizo.
Sí, sí, sí. Sí. Sí. Pues sí, la verdad es que hiciste lo correcto, amigo. ¿Cuánto tiempo duró esa relación? Yo creo que unos tres meses. Oh, estuvo bien, amigo, porque sabes una cosa, que si esto ha trascendido más, das oportunidad a que digamos que ella se enganche contigo y entonces a la hora que tú le digas, ¿sabes qué, bye? Que te agarre un odio, un coraje y que pues... La lleve a hacer cosas que para ti no serían nada buenas, ¿no? Es decir, que te empiece a trabajar
y... Todas esas historias que aquí hemos escuchado, mi amigo. Sí. ¿Verdad? Eso sí. Yo era convencido de contactarlos, pero no sabía cómo. Ajá. No, pues ya sabes, es muy fácil, ¿no? La mano peluda va a cumplir 30 años y... Pues aquí seguimos, mi querido Rodrigo. Oye, qué experiencia. La verdad es que me pones a pensar muchísimo. ¿Qué hubiera pasado si esta chica se... enamora perdidamente de ti. ¿Cómo te deshaces de ella? No, pues quién
sabe. Yo tenía dos amigos de mucha confianza y les platicaba y me decían, no, a mí se me jodió. Oye, ¿y cómo fue que la conociste? Por otra amiga. Yo la conocí por otra amiga, nada más que... Ah, ok. Ella los presentó y... Ella nos presentó. ¿Y no le comentabas nada a ella? Así como para sacarle la sopa. ¿Y eso? Porque me comentó esta muchacha que... Pues la amiga quería algo conmigo. Yo, la verdad, nunca le tomé importancia. Ellas se pelearon, se dejaron de hablar. Y yo seguí
hablando nada más con él. Oh, mira. Uy, chala, porque aparte es celosa, ¿no? Sí. No sabes de la que te libraste, brother, ¿eh? No sabes de la que te libraste. Ahí sí, en serio... Que debes dar gracias que te pudiste zafar. Tú seguramente si eres peludomaniaco has escuchado aquí historias de personas que dicen, si no es conmigo no vas a estar con nadie. Y les hacen la vida difícil, man. Sí, esto sí, ¿no? Sí. Pues qué bueno, eh. Digo, honestamente, lo que nosotros quisiéramos
es que todos fueran felices, ¿no? Todos fuésemos felices. Pero a veces nos confundimos, brother, y pasan cosas como estas. En el fondo, yo creo que tu intuición te dijo, no, Rodrigo, esta chava no te conviene. Hay algo extraño, hay algo que te está ocultando y no te lo va a decir. Sí. Eso fue lo que dije, no sabes, vámonos. Claro. O sea, jamás la vi que se convirtiera en algo, ¿no? Sí, sí. No me gustó. Pues es un hecho extraño, rarísimo. O sea, digo, no es que toda la gente
tenga una lechosa en su casa, ¿verdad? Sí, no, pues no. Entonces, sí, es muy raro, mi querido amigo. Oye, pues qué experiencia, te agradecemos mucho. Primero, tu paciencia por esperar a tu turno. Y en segunda, por habernos relatado todo esto que viviste. No sé si quieras agregar algo más. Este, mire, sí me gustaría, pero otro día que... Ok. Que me den un poquito más de tiempo para... Platicar. No son muchas historias que me han pasado, ¿no? Ajá. Han de ser tres, cuatro,
pero... Claro. Ajá. Que los asesinaron a ellos. Ah, no me espantes. Sí. Pero sí, quizá un poquito más de tiempo. Bien, amigo, cuando tú gustes, ya sabes, esta es tu casa y pues el programa lo hacemos para ustedes, para que participen, así como lo acabas de hacer, mi amigo. Con mucho gusto, nada más nos avisas y luego, luego se arma, ¿eh? El día que ustedes tengan un tiempecito, me echan un grito y... Va. Y les comparto la historia. Excelente, amigo. Pues que tengas bonita
noche. Que estés bien. Hasta luego nuestro amigo Rodrigo. Tú, ¿qué hubieras hecho? A ver. Si tú eres un galán que anda buscando chica y de repente te presentan a una chica muy guapa o con la que te ubicas bien y de repente empiezas a notar cosas raras. O sea, esa onda de lo del ataúd de la abuelita. Yo nunca he visto algo así. Pero
no es la primera vez que nos platican. Yo creo que con este tipo de personas, desde que empiezas a detectar cuestiones extrañas o no consideradas dentro de lo normal, yo creo que debes alejarte porque pueden tener repercusiones en tu persona. Sí, fuertes, fuertes. Exacto. Hablando de estas caras de Belmes, otra de las teorías es, a ver, ¿por qué hay caras que...? Se dibujan y desdibujan, además cambian el rostro. Bueno, hay una de las
teorías restos humanos enterrados. Investigaciones revelaron la existencia de un cementerio medieval bajo la casa. Esto alimentó la teoría de que los espíritus de los difuntos intentaban de alguna manera manifestarse a través precisamente de
esas caras. Podría ser, ¿no? Claro. Aunque también hay una teoría que es del lado escéptico que dice, no, qué caras ni qué caras, seguramente es un fraude elaborado y entonces utilizaron técnicas de pintura o ácidos para crear los rostros, pero las pruebas químicas no lograron demostrar tal manipulación. Entonces, bueno, ahí están al menos cuatro teorías que podrían explicar. Las caras de Belmes, que sería la impresión psíquica,
la teleplastía, restos humanos. Y del lado escéptico, pues que se hubieran hecho con alguna pintura especial. Eso es, claro. Pero en este lado, Nacho, pintura y se hubieran hecho los rostros. Pero ¿cómo explicas que cambien la cara? Que cambien sus facciones. Una vez que tú pintas, no cambia la facción. No, pues ya queda ahí eterno. Ah, nada menos que le metas brocha, ¿no? O pincel. Ese es el misterio, realmente, ese es el misterio. Francisco Fajardo, saludos, haciendo obras para
siembra de plátanos. Nos encontramos en una tumba tolteca y varios se sintieron enfermos hasta que se cerró. Recordemos que los toltecas se asentaron en la zona central del país, en Hidalgo, y justamente mi querido amigo, Puede ser que haya ahí habido un centro ceremonial o algo así y esas cosas raras, dice mi amigo. Edman González, relatos parecidos, pero por lo regular los emparedados no son del poblado donde construyen. Eso es cierto.
Regularmente contratan gente que llega de afuera, sí, porque son los que más necesitan el empleo, más necesitan trabajo y como vienen literalmente a abrirse camino. pues prácticamente agarran lo que sea de chamba, aunque sea muy dura, muy difícil. Y vámonos a seguir con más y más relatos. Buenas noches, ¿cómo te llamas? Bueno. Hola, buenas noches. Te estamos hablando de la mano peluda. Se escucha como interferencia. ¿Tienes altavoz o malolibres? El altavoz. ¿Se lo podrías
quitar, por favor? Ah, lo que pasa es que no sirve mi volumen. Ah, ok, porque se escucha... Sí, se retroalimenta. ¿Cómo te llamas? Yo me llamo Roberto. Mira, solamente que te escuchábamos, pero no participar mucho porque si no... Va a haber confusión, sí. Entonces, a ver, cuéntanos tu relato. Sí, permítame que me suba al carro. Permítame un segundo. A ver, bien. Claro, desde donde nos escucha nuestro amigo Roberto, ¿no
dijo? Sí, mire. Sí. que estamos viendo el letrero, este, me tocan la ventana de mi lado, una señora, volteó una señora, este, aproximadamente unos 50 años, el cabello lo tenía suelto, tenía una trenza, pero lo demás lo tenía suelto, morena, traía dos bolsas de mandado, y me dice, joven, ¿para dónde va? Le digo, yo voy para Acapulco. Pero no sé. Carácter. Tenemos que seguir platicando y agradecemos muchísimo tu participación y vamos a seguir en contacto. Muchas gracias, le agradezco
su llamada. Gracias, hasta luego. Gina, llegó el momento de despedirnos. Agradecemos tu presencia, participación. Tenemos una cita para nuestra próxima emisión y seguir escuchando juntos relatos de lo sobrenatural. Que tengas excelente noche. Que Dios te bendiga. Soy Gina Avilés. Que la pasen muy bien, que tengan una estupenda noche, descansen y como decimos aquí, cabot. El programa se termina, pero la investigación continúa, aquí en La Mano Peluda. Esta fue una producción de Grupo Formula.
