Busca este y todos los contenidos de Grupo Fórmula en tu plataforma de podcast preferida. Advertencia. Las opiniones de los participantes y colaboradores no corresponden necesariamente con las del programa o la empresa. Si este programa es escuchado por menores de edad, se recomienda que lo hagan en compañía de un adulto. Porque nosotros hemos estado ahí. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. Porque conocemos de raíz a los especialistas. El demonio es una figura que
ha aparecido en todas las culturas. Y no es una figura cristiana. Documentaremos todas esas experiencias que no tienen lógica alguna con Georgina Avilés e Ignacio Muñoz. Llegó la hora de poner las evidencias sobre la mesa. Fantasmas. Voces. Apariciones. Psicofonías. Mitos y leyendas que rodean al mundo sobrenatural quedarán al descubierto aquí en La Mano Peluda. Desde la Ciudad de México, para todo el mundo, esta emisión de lo insólito y de lo que no tiene explicación lógica, pero que
a ti y a nosotros nos apasiona. Soy Gina Avilés y qué gusto que estés esta noche con nosotros. Hola, ¿qué tal? ¿Cómo están? Buenas noches. Gracias por estar aquí una vez más en este programa donde vamos a platicar de lo increíble y, por supuesto, también de lo sobrenatural. Porque de lo que es natural en todos lados... Se habla mucho. Yo soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes, porque juntos tendremos una nueva oportunidad
de platicar sobre esos temas inquietantes. Queremos tu participación a través de la multilínea 55 -5279 -2291. La página radioformula .com .mx y en Spotify encuéntranos como La Mano Peluda Grupo Fórmula. Claro que tú te puedes poner en contacto con nosotros haciendo uso de absolutamente todas las vías de comunicación disponibles para ti. Y por esa razón también te compartiré nuestro contacto de WhatsApp 55 21 93 59 26. 55 21 93 59 26. Ahí nos puedes mandar un mensaje de voz
o un mensaje de texto. Saludamos a las estaciones en la República Mexicana que se unen con nosotros. Ciudad Guzmán, Jalisco, Ciudad Juárez, Coatzacoalcos, Culiacán, Durango, Guadalajara, Guerrero, Hermosillo, La Paz, Baja California Sur, Los Reyes y Huétamo, Michoacán, Mazatlán, Monterrey, Poza Rica, Puebla, Tabasco, Tijuana, Torreón, Querétaro y en Estados Unidos, Georgia y Las Vegas. Bienvenidos a esta
noche espeluznante. Desde aquellos que han sentido la presión invisible de una presencia extraña, hasta los testimonios de personas que han visto figuras sombrías moverse a su alrededor, las sombras del más allá han dejado una huella imborrable en la historia de lo paranormal. ¿Serán estos espíritus simplemente almas errantes? ¿O hay algo más oscuro y siniestro acechando en la oscuridad? Teorías espeluznantes sobre estos encuentros con lo desconocido en un mundo donde la realidad
y lo sobrenatural se funde. Así que si eres de los que buscan respuestas sobre las sombras que acechan en la oscuridad, prepárate para una experiencia aterradora que cambiará la forma en que ves la noche hoy. espíritus que acechan en las oscuras noches, realmente es escalofriante. ¿Qué te parece el tema para hoy? Te invitamos a participar con nosotros porque este programa lo haces tú completamente en vivo. Así que te esperamos y te hago la pregunta.
¿Alguna vez has sentido que una sombra te observa en la oscuridad? ¿O has tenido... ¿Alguna experiencia aterradora con una figura que no puedes explicar? Te invitamos a participar con nosotros, no te quedes fuera y vamos a iniciar con los relatos porque a eso venimos. que un compañero habló de que ven las cosas diferentes de morritos, cosas que los adultos no pueden ver. Yo les comento, tuve una experiencia, por así decirlo, de mi niña. Mi niña ahorita tiene seis años, cinco
años, va a cumplir seis. En una ocasión contaba más morrilla, contaba más chavita, como de unos... tres años o menos, dos años. Dice que la visitó su abuelita, que su abuelita materna vino, la visitó, fue platicando con ella. Resulta que la abuelita tiene aproximadamente casi diez años ya que falleció, la abuelita de la mamá de mi esposa. Y en esa ocasión también le preguntamos. que sí conocía también a su abuelito y dijo que sí, que sí, que ya había visto también a su abuelito.
A mi papá, mi papá tiene, yo tenía ocho años cuando falleció, tengo cuarenta y dos, ya hace un buen rato, ¿no? Entonces, lo que sí me cayó de raro, pues es eso, ¿no? Que vio a sus abuelos, pero pues... pues obviamente ya no están en este plan de existencia, ¿no? Y también hay una, hace otra, súper rapidísimo, por acá, eso se dice, creo que he escuchado que en todas partes de
México, ¿no? Que hay un cerrito, por acá, cerca de donde yo vivo, en el sur del Estado de México, casi colindando con el Estado de Guerrero, y se dice que hay una pequeña montañita, un cerrito que en cierta época del año se abre como una
cueva. una cueva que si entras haz de cuenta que estuvieras como si ya tú el tiempo lo sientes normal normal, normal, pero si entras ahí y que te dan que hay así como tesoros y así como oro y joyas así, muchas cosas así de mucho valor y que te dan cierto tiempo para que agarres lo que lo que tú quieras y este Y lo saques, pero en determinado tiempo, cuando afuera, en el tiempo normal, en el tiempo terrestre, en el tiempo terrenal, han pasado ya un año, no sé por qué
decirlo así, y dentro de la cueva está pasado como una hora. Entonces, si no sales en esa hora, obviamente por la ambición, pues no vas a salir dentro de ese tiempo, porque... La ambición te hace quedarte, quedarte, quedarte, quedarte, y pues se te acaba el tiempo y se cierra, ¿no? Entonces, eso cuenta la gente. Y que en el tiempo normal, que ha pasado como un año, por así decirlo, pero pues muchas veces ya no se sabe si la gente
logró salir o se quedó eternamente. Un saludo desde el Estado de México, tonático para ser exactos, y ánimo, vamos por esos 30 años. La mano peluda, el lado oculto de la sonrisa. Bueno, claro que animados estamos y por supuesto que estamos contentos de llegar a este reto de los primeros 30 años de la mano peluda. Los 50, no sé si lleguemos, pero a los 30, Nacho, nos falta muy poquito para lograr el objetivo. Sí, primero Dios, ahí vamos a estar, ¿no? En los 30 años,
mis queridos amigos. ¿Quién dijo Jalo? A ver, vamos a ver quién dice yo Jalo, porque están todos invitados a... Festejar con nosotros en una transmisión en vivo, ¿sí? Como nos gusta, con historias, ¿verdad? Juan Miguel Martínez, saludos cordiales, especialmente a mi sobrina Edgar desde Alabama, yo creo, Estados Unidos, que quedaron sorprendidos que todavía sigue el programa. ¡Qué barbaridad! Sí, saludos para ustedes. Y aquí estamos. No hemos parado. Y primero Dios,
no vamos a parar. Exacto. Y queremos escuchar tus experiencias. Por ello, vámonos a saludar a un amigo más. Buenas noches. ¿Cómo te llamas? Me llamo Michelangelo. Michelangelo. ¿Desde dónde nos escuchas? Estoy en Los Ángeles, Estados Unidos. Perfecto. Oye, ¿cuánto tiempo tienes escuchando el programa? Yo los encontré hace como dos años. Tengo viviendo aquí como 20 años. Yo nací en México, en la ciudad. Y ahí los encontré. Y desde entonces, déjenme decirles que yo creo que ustedes
son los mejores. Gracias. Porque he escuchado muchos podcasts paranormales. Pero ustedes les hacen las preguntas correctas a la gente. No los... cortan a los cinco minutos. Y eso a mí me llama mucho la atención porque quiere decir que ustedes tienen la inteligencia de saber más. Muchas gracias por tus comentarios y sobre todo nos encanta escuchar lo que ustedes quieren compartir. En esta noche, ¿tú qué quieres comentar? Mira, me han pasado cosas muy extrañas. Te voy a contar
la primera. Cuando tenía como 10 años. Los vecinos nunca nos quisieron. Yo crecí, no sé si ustedes conozcan Televisión Azteca en Tlalpan. Sí, claro. Yo vivía atrás de Televisión Azteca. Antes eran los estudios de América. Entonces los vecinos nunca nos quisieron y por gente conocida nos decían que hacían brujería. Y yo una vez estaba solo, fui a una como banqueta alta y alguien me empujó. Yo tengo la conciencia segura de que alguien me empujó, pero no había nadie. Entonces
me quebré el brazo. Wow. Consecuentemente, después. Michelangelo, permíteme. Porque ya sabes que llega la pausa y no la podemos parar. No te vayas, por favor, regresamos contigo. El Miedofón, 55 -2193 -5926. Todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos aquí en La Mano Peluda.
el alma siempre sabe cómo sanarse a sí misma el desafío es silenciar la mente sabiduría en las redes porque no todo tiene explicación lógica la mano peluda Continuamos escuchando tus relatos y vamos a continuar con lo que nos está platicando Miquel Ángelo. Sí, quiero decirles que es la primera vez que hablo, nunca se lo he contado a nadie, solamente amigos. Muchas gracias. Continuamos. Entonces me quebré el brazo y el hombro se me...
El codo se me zafó, estaba colgando. Entonces mi padre me llevó al hospital, pero los médicos le dijeron que nunca iba a quedar bien, que mi brazo iba a estar inmóvil. Posteriormente mi padre conocía y me gustaría saber si iba a haber alguien en México que sepa de una persona que le decían el señor blanco. Este señor armaba gente en casas muy grandes. Y hacía como rituales de sanación. Mi padre lo conocía, no sé por qué
historias. Me llevó a él. Nos pusieron en una banca y esperamos entrar a un cuarto que no tenía ni ventanas y solo era una puerta para entrar y salir. Entonces, sentado en la banca con mi padre, había otras personas cerca de nosotros. tres personas muy altas, eran rubios como de casi dos metros, una mujer, una chica joven como de veintitantos años y dos chicos con él. Obviamente gente tan alta como nórdicos, pues en México
no se ven muy casualmente. Entonces ellos entraron a la habitación y el señor Blanco llegó conmigo y me dijo, puedes entrar, mi padre me va a seguir y le dijo a mi padre, no, tú te quedas afuera esperando. Me metieron a la habitación y había solo una silla en medio de la habitación. No había ventanas, solo era una sola puerta. Entonces la chica me sentó y me dijo, te vamos a sanar el brazo, quiero que no te muevas y pase lo que
pase, no abras los ojos. Sentí confianza en la chica porque también sabía que mi padre estaba afuera esperando y que solo había una puerta para entrar y salir, así que si tenía... Si se necesitaba ayuda, siempre podía gritar o hacer algo. Entonces me sentaron en la silla, cerré los ojos y me dijo, vas a sentir viento. Cerré los ojos y se los juro, no tengo tan vivido en la cabeza. Empezó a hacer viento alrededor de la habitación, pero no había ni ventiladores.
Y después sentí como unos metales me agarraron las piernas y los brazos, como una silla eléctrica. Y ahí me espanté. Y le dije a la chica, quiero abrir los ojos, quiero abrir los ojos. Y ella me decía, no, no los abras, si los abras esto no va a resultar. Te voy a agarrar la mano para que estés tranquilo y sepas que estoy contigo y quédate tranquilo. Esto duró como cerca de 20 minutos. Como tenía el brazo enyesado, sentí literalmente como unas manos entraron por el
brazo a mi carne y a mis huesos. Y me empezaron a tronar los huesos. Como arreglando algo. Esto pasó, como les digo, como 15, 20 minutos. La chica me daba mucha confianza. Después ya al final el viento se fue y me dijo la chica, puedes abrir los ojos ahora. Cuando abrí los ojos, los dos chicos ya no estaban. Estábamos solo la chica y yo. Y yo le pregunté, ¿dónde se fueron tus amigos? Y ella me dijo, ya se han retirado, ya
te han ayudado, ya no los necesitamos. Salí de la habitación con la chica, la chica se fue. Mi padre me dijo, se me quedó viendo y me dijo, ¿qué te hicieron? Pues sentía que me estaban dentro literalmente de mis huesos y me los quebraban. Señor Blanco se acercó y le dijo, su chico va a estar bien. Mi padre se asomó a la habitación y no vio a los chicos. Y le preguntó a señor Blanco, ¿y esos chicos que se habían entrado,
dónde se quedaron? Porque no tenían que haber salido por el mismo sitio que salió mi hijo y la chica. Y el señor blanco no dijo nada, solo le sonrió. Mi padre le preguntó a las personas que estaban en la banca, sentados de él, al lado de él, ¿no habéis visto a unas personas entrar muy altas, como de dos metros? Y los hombres decían, no, nunca vimos a nadie. Vimos nosotros a unas personas pequeñitas, que parecían como mayas, de oscura, pequeñitos, y entraron con
tu hijo, pero nunca vimos a gente. rubia muy alta los hubiéramos notado a partir de eso fui al hospital para seguir la rehabilitación y los doctores me dijeron que iba a estar bien ellos no sabían como era posible que mi brazo se haya recuperado tan pronto y hay una siguiente historia que parte de eso a siete años hace que pasó aquí en Los Ángeles. Pero eso se los contaré ya después
en otra historia. Pero esa gente, ese señor que le decían el señor Blanco, él estaba muy bien conectado en esa época en México porque llegué a ir como tres o cuatro veces a sus rituales y había muchísima gente entre 20 y 40 años y hacían rituales muy extraños, pero no eran de magia negra ni nada de eso. Después mi padre se enteró que ese hombre Tenía contactos con los extraterrestres y hubo una convención en
el Hotel de México, en el Penthouse. Y mi padre no fue porque tenía otras historias que hacer. Y un amigo que se encontró en la calle le dijo, oh, de lo que te perdiste, porque una nave nodriza se plantó en el Penthouse, a lo más alto del Hotel México. Se bajaron unos extraterrestres y dieron una conferencia a toda la gente que estaba allí. Mi padre se lo perdió, pero en fin.
O sea, los extraterrestres expusieron. Según lo que le dijo el amigo, dieron una conferencia a todas las personas que las habían invitado ellos por el señor Blanco. Solo eran escogidos, no podía entrar cualquier gente allí. Y mi padre no fue por historias de trabajo, realmente no
sé. Fíjate que tu historia me recuerda, hace unas semanas mi querido amigo nos llamó un peludomaniaco que él, si mal no recuerdo está en León, Gina, el dentista, el doctor, que también le comentaron una historia de unas personas que eran sanadoras, pero eran unos digamos que como extraterrestres mi amigo, o sea, esto que tú nos estás platicando, tiene mucha similitud, es decir, como que es un modus operandi o así es que se llegan a manifestar
sanando personas. Pues mira, te cuento también rápidamente que mi hermano más grande, yo tengo 10 hermanos, yo soy el más pequeño, mi hermano más grande le pasó algo similar, lo llevaron con la misma gente y tuvo la misma experiencia que tuve yo y yo no lo supe hasta como hace 3 años que hablé con mis hermanos y una correlación de eso, me pasó exactamente lo mismo aquí en Los Ángeles con un chico que conocí que él fue adoptado por una familia mexicana él es americano
pero lo adoptaron una familia mexicana y ellos vieron que tenía poderes sanadores y lo instruyeron brujas de Oaxaca, de Sonora y él, me hice amigo de él porque yo hago aquí personal training entrenador de gimnasio Y yo a él lo conectaba con mis clientes porque tenían achaques del cuerpo o mentales. Y él los ayudó a todos. Me hice tanto amigo de él que fui con él varias veces. Si tengo tiempo, te cuento una de él que lo conocí hace siete años. A ver. Que vas a flipar, que está muy,
muy difícil de entender. A ver, amigo, claro, a ver. Pues mira, este hombre, él tenía muchos tatuajes y él tenía una... tienda de tatuajes en Melrose Place, que es un sitio muy famoso aquí en Los Ángeles donde están las calles y venden mucha ropa. Y ahí lo conocí por una amiga que iba caminando con otra amiga. Y mi amiga le dijo, mira, tengo un amigo que le gustaría conocerte porque él le gusta los tatuajes y tal. Cuando el chico me vio, yo tengo problemas con
una rodilla. Iba a ir a Broadway a... estar en los musicales, pero la rodilla se me complicó y ya no pude hacerlo. Este chico cuando me conoció me miró de arriba abajo y me dijo, tú tienes un problema en el hombro, pero eso no me preocupa tanto. Me preocupa la rodilla. Yo no camino chueco ni cojo como para que alguien te vea como con rayos X y te diga, tienes un problema en la rodilla y te lo vamos a curar. Eso es. O sea que era algo interno, ¿no? Que tú sabías porque era una
molestia. Sí. Sí, este hombre tenía una visión que te podía ver de arriba abajo, te escaneaba y te decía, tú tienes un bloqueo en el hombro o tienes un bloqueo en las caderas. Y tú, sin decirle nada, porque tú nunca lo habías conocido en tu vida. Pues me llevó a la habitación que tenía atrás, me sentó, me hizo acuéstate en este escritorio, cerró la puerta y empezó a hacer viento como hizo viento cuando era pequeño. No me espanté porque como ya había pasado muchas
cosas antes, le sentía confianza. Sí. Abrí un poco los ojos porque estaba curioso. Y se los aseguro, lo vi corriendo como una abeja, como Flash, el superhéroe Flash. Corría alrededor de la mesa y eso era lo que hacía el ruido. No es posible que un hombre pueda correr más rápido que el viento y te crea esa fricción. Sí. Después cerré los ojos porque estaba tranquilo. Dije esto va a estar bien. Lo vi, puso sus manos en
mi nuca. Y tú sabes cuando alguien se acerca con las manos a la nuca porque sientes la energía. Y después puso las manos en mi rodilla, que era lo que me iba a ayudar. Y después sentí de nuevo las manos en la nuca, pero al mismo tiempo las sentí en la rodilla. Abrí los ojos. Y miré hacia arriba y él estaba detrás de mí. Y cuando miré hacia el frente, él estaba enfrente de mí con la rodilla. Se había partido en dos. Tuvo un
desdoblamiento, mi amigo. A mí esa persona era como si su gemelo hubiera salido a ayudarme. ¡Guau! ¡Qué impresionante! Mi querido Miquel, dame un segundito. Necesito hacer una pausa. No te vayas, por favor. Es hora de poner al descubierto lo que nos hace temblar, correr, gritar y sudar. La mano peluda. ¿Quieres anunciarte en este y en muchos otros podcasts? Escríbenos a este mail. RCS punto com. Cambiamos de conducta o cambiamos de planeta. Sabiduría en las redes. Porque sabemos
que no siempre la solución es fácil. La mano peluda. Continuamos. Bastante interesante todo lo que nos está contando nuestro amigo y queremos escuchar los detalles. Así es, tenemos a Michael en la línea. ¿Estás ahí? Sí, sí, claro. Muchas gracias. O sea que este señor como que se dividió en dos o en tres personas para tratarte cada una de las partes de tu cuerpo que estaban mal, ¿no? Sí. ¡Guau! Y no me espanté porque como ya me había pasado lo del brazo cuando era niño,
dije, este es otro de ellos. ¿Y si crees que sea un ser de otro planeta? Pues mira, si es un ser de otro planeta, se lo presenté como a 20 clientes que los ayudó. Entonces al final cerré los ojos de nuevo y metió sus manos, las sentía en mi rodilla. en los huesos y hacían truenes, igual que con el brazo. Duró como 20 minutos lo mismo. Al final le dije, oye, ¿cómo es posible? A veces cuando le pasan cosas de esa calidad de energía, uno no piensa mucho en
preguntar tantas cosas. Después me llegaron las preguntas en la cabeza, pero lo que le dije en ese momento es, ¿cómo es posible que te partiste en dos? Y me dijo, a mi hermano gemelo le gusta salir a veces a ayudar a las gentes. Uy, qué impresionante, amigo. Qué impresionante. Y él me dio una respuesta también muy sencilla, que tiene mucha resonancia con libros acerca de sanar con electricidad. Él me dijo que tu cuerpo es
eléctrico. Sí. Entonces él, cuando te ve, tienes a veces bloqueos eléctricos que no dejan que la energía pase de la cabeza al hombro y al resto del cuerpo. Y él lo que hace es abrir los conductos del cuerpo para que la electricidad corra como debe fluir. Como una computadora, me dijo, una computadora tiene virus, virus, virus. Y Juan, Juan. Uno sabe que tiene virus porque no trabaja bien la computadora. Entonces lo que uno hace es quitarle los virus, los files, los archivos.
Los archivos, sí. Los empieza a sacar uno para limpiar la computadora y ya cuando hace uno el reset, la computadora te funciona bien. El cuerpo es lo mismo. Entonces yo hago eso con las personas. Yo me meto en tu cuerpo y veo cómo fluye la electricidad y si hay algunos achaques y bloqueos, yo los arreglo para que la energía y la electricidad corra de manera de la que debe ser. Y que fluya
todo naturalmente, ¿verdad? Exactamente. que yo te iba a comentar que a lo mejor él podría ver el aura, entonces posiblemente es el mismo principio, a lo mejor no es el mismo fenómeno, pero sí el principio de que se dice que nosotros todos nos rodea un aura, es nuestro campo magnético, y cuando tenemos alguna dolencia, esa parte de nuestro cuerpo, de nuestro organismo, cambia
de color. Entonces las personas que tienen esa capacidad detectan a través del color de nuestra aura si tenemos alguna mancha, alguna contaminación o alguna dolencia, como lo decía. O sea, me parece... Bueno, no solo eso, pero ¿cómo explicas que literalmente se puede meter en tu cuerpo y agarrar tus huesos y quebrarlos? No, es inexplicable, mi amigo. Solamente una sabiduría que no podemos entender con lógica. Es algo que nos rebasa. O no sé si
tú hayas llegado a alguna conclusión. Mi conclusión es que hay seres humanos que tienen habilidades. Porque me ha pasado, he conocido a otras gentes similares, que ya después si me hablan les contaré historias similares, que tienen poderes de esa magnitud, pero no pueden exponerse al público porque los pueden tachar de locos o porque igualmente alguien... Puede avisar a las autoridades y entonces se puede meter en problemas. Ok, sí puede ser,
mi amigo. Ahora, aquí hay algo muy importante porque hemos estado navegando entre nuestras capacidades humanas y la posible intervención de seres de otros planetas o extraterrestres, ¿no? Por no decirlo de otra forma. Pero tú dices...
Acabas de decirlo de una manera perfecta, hay seres humanos que tienen grandes capacidades, entonces con eso me explicas muchas cosas, me quitas muchas dudas y sobre todo nos das a entender que sí hay personas que tienen una cierta magia desde adentro que les fluye naturalmente y cuando lo utilizan para bien vaya que uno debe agradecer. Lo más chistoso al final de toda esta historia con este chico que nos hicimos amigos, que curó
como a 20 clientes que tengo yo. Al día de hoy, hace como tres años se desapareció porque él me decía yo tengo que ir al bosque y estar solo para descargar toda la negatividad que saqué de cada uno de los casos. Entonces necesito estar solo allá en el bosque. Ya se desapareció, no lo encuentro. Tengo su teléfono, le he marcado por tres años, se ha desaparecido. Oh, esperemos que se encuentre bien y que solamente esté como recargando baterías, ¿no? Espero, porque puede
ayudar a mucha gente. Ay, ojalá que este tipo de personas se multiplicaran en cientos, mi amigo, para que hubiera más calma y más paz en las personas que están teniendo dolencias fuertes. Mira, sí las hay, pero no sé por qué azares del destino. A mí me tocó conocer, he conocido... tres o cuatro gentes de ese estilo. Al azar, te digo, no las he buscado, no he ido a preguntar, quiero ver un brujo, nada. Sí, de manera casual se te han
presentado, ¿no? Sí, y me han curado físicamente el dolor que tenía desde que era pequeño en la rodilla, porque yo llegué a cojear cuando era pequeño, pero después haciendo ejercicio, era mi única, el único modo de contrarrestar los achaques de la rodilla. El El dolor que tuve toda mi vida, que los doctores no lo pudieron quitar con medicina, él me lo quitó en 30 minutos. Y ese dolor no ha regresado. Obviamente, ¿cuál
es el mantenimiento? Hacer ejercicio, comer bien, no beber mucho, no fumo, llevar una vida saludable, sin presiones, no tengo estrés. Una vida sana. Ellos te ayudan. Sí, una vida sana, mi amigo. Perfecto Mikel, me dio mucho gusto saludarte, conocerte aunque sea de voz y tú sabes que este programa está diseñado para que nuestros amigos radioescuchas y los que estén atentos a nuestra emisión puedan manifestarse y platicarnos todas
sus historias. Me va a encantar que nuevamente nos volvamos a comunicar contigo y si por favor te lo envuelves a encontrar a este señor, nos avises. Sí, claro, claro. Pero yo quiero hacer un llamado porque ese hombre que le decían al señor Blanco, te puedo asegurar que curó a mucha gente. Esto sucedió como en los años 70, a finales de los años 70. Y iba a haber más gente en México que lo conoce. A lo mejor alguien que nos esté
escuchando. ¿En qué zona? Fue en la Ciudad de México, pero como era muy pequeño, la verdad no sé en qué colonia. Sí, muy bien. Ok. Perfecto, mi querido amigo. Pues que tengas bonita noche y fue un placer platicar contigo. Gracias, una alegría. Ustedes son los primeros, los mejores. Gracias. Háblame el día que cumplan los cienetaños y les cuento otra más pesada que esta. Órale, me parece genial. Buena idea. Perfecto, saludos. Que tengas bonita noche. Igualmente, hasta luego.
Hasta luego. En una de esas, alguien que se haya identificado, que haya conocido a este hombre. La historia del señor Blanco. O sea, Blanco de apellido, no de color, de tez, sino Blanco de apellido. Si ustedes lo conocen o han escuchado hablar de un sanador que sea reconocido así, como el señor Blanco, a ver si nos pueden compartir sus informes. Y fíjate que escuchando esta historia... Nuevamente, no sé si a ustedes... Es que a mí me pasa recurrentemente cuando oigo cosas así.
Pienso en Jacobo Grimberg. Su relación, ¿qué fue lo que lo atrajo de Pachita? Que también era una sanadora, algunos dicen que era una charlatana, pero... Él se quedó impresionado cuando la conoció. Se quedó maravillado, impresionado, tan es así que se le olvidó que tenía vida. Porque además, él en un área científica que todo lo quería comprobar y al conocerla... simplemente se quedó impresionado
de lo que estaba viendo ante sus ojos. Sí, y además porque él era un científico, o sea, no era cualquier individuo, pudo haber sido yo, ¿no? No, un científico, alguien que sabe precisamente cómo se manifiesta la materia, sus investigaciones que estaba haciendo, impresionantes. Hola, buenas noches, ¿cómo te llamas? Samara. ¿Samara? ¿Desde dónde nos escuchas? De aquí del Distrito Federal. Bienvenida, qué gusto saludarte y que además estés aquí en la Ciudad de México y tienes alguna
experiencia que compartir. Sí, esto le pasó a mi abuelita. Ella se casó muy chica, se casó a los 15 años. Se casó porque quedó embarazada, se tuvo que casar. Sí. Entonces mi abuelito era un hombre muy agresivo, le pegaba como si estuviera peleando con otro hombre. Ay, caray, mira. Una ocasión él se fue, bueno, le había pegado y se fue, la dejó sin comer a ella y a mi tío que estaba recién nacido. Bueno, no estaba recién
nacido, como un año mi tío, el mayor. Entonces ella me contó que enfrente de donde vivía ella había una señal que todo el mundo decía que era bruja porque lo que le pedía se lo cumplía. Tú le pedías tal cosa y lo hacía. Sí. Entonces ella le dijo a mi abuelo, no quieres que le dé un susto a tu marido que se le aparezca el diablo? Y dijo ella no. Mi abuelo dijo que no. Total, pasó el tiempo, pasó como una hora, le llevó de comer a esta mujer, de hacer un plato de comida
a mi tío porque no había comido. Entonces llega mi abuelo como eso de las 7 de la noche, pero llega muy pánico, muy asustado. Y le dice, ¿ya comiste? Y dice, no, pues no hemos comido, total. La llevó a comer unos tacos y al otro día dijo la señora, ¿cómo llegó tu marido? Y dice, no, pues llegó muy pálido, espantado. Dice, es que yo mandé a que se le apareció el diablo. Y el diablo se le apareció a mi abuelito. Mi abuelito lo vio al diablo, porque le platicó a mi abuelita
que había visto al diablo. Sí. Entonces, esta señora le confesó a mi abuelita que mi abuelito sí se había aparecido el diablo. Lo había visto como que le quiso dar un susto a esta señora. Nada más que le digo, no sé cómo fue que esta señora se lo confesó. Bueno, yo no lo hubiera confesado, pero ella se lo confesó. Dijo que ella había hablado aquí. Al momento se le aparecía el diablo. Por eso llegó tan pánico y muy espantado, la verdad. Llegó pánico, pánico y muy espantado.
Oye, pero a partir de ese momento, ¿Aprendió la lección y cambió con tu abuelita o siguió siendo el mismo? O se puso peor. O nada más el primer día así como que se tranquilizó y después volvió a lo mismo. O sea, desde que pasaba del diablo como tres meses como que se calmó y ya no le pegaba. Y volvió a quedar embarazada la abuelita. Y después de que quedó embarazada mi mamá volvió a pegarle. Lo mismo. Se volvió embarazada mi tía. Y ya, o sea, cuando tuvo ya dijo ya,
o sea, ya no aguantó y se fue. Entonces mi abuelito se volvió a casar y creo que esta señora con la que vivió, porque también falleció mi abuelito, mi abuelita, y creo que también le pegaba. Pero sí, como que... Oye, ¿tu abuelito tenía problemas con el trago? ¿Tomaba tu abuelito? Sí, de hecho sí era muy... le gustaba la bebida, ¿no? Podemos decir. Le gustaba mucho tomar. Oye, pues entonces él... Dejó a tu abuelita, se fue, tuvo otra familia.
No, la que lo dejó fue mi abuelita, mi abuelita como que ya no aguantó tanto golpe y se fue, ya agarró y se fue con mis tíos y mi mamá, que nada más eran los tres que tenía. Y tuvo gemelas, pero una se le murió y la otra se quedó con mi abuelito, que hizo quedarse con su papá. Y ya, creo que él hizo su vida. Me gusta también y pues ya los dos fallecieron, pero así era, pues
así era su relación. Mi abuelita soportó tanto, como nunca tuvo apoyo de su mamá, de mi bisabuela, pues ahora sí que dijo ya que no le quedaba otra más que aguantar. Pero pues llegó un momento que no aguantó. ¿Y tu abuelito nunca platicó cómo era este ser que vio? Dijo que lo vio porque... Hagan de cuenta que cuando ellos vivían ahí como una esquina así como muy oscuro, por ahí se juntaban
muchos vagos y logaditos todo ahí. Pero ese día que él pasó, dice que vio, como que escuchó unas botas con... ¿Cómo se llama la cosa de atrás? ¿Espuelas? ¿Cómo se llama? Sí, sí, espuelas. Ah, que escuchó las botas, o sea, el tacón y las espuelas como que las estaban girando y que él pues se siguió. Y dice que al dar la vuelta hacia el callejón vio un hombre vestido de charro,
con el sombrero y con los ojos rojos. Sí. Y que él pensó, bueno, dijo, es el charro negro, pero la señora le dijo a mi abuelita que era el diablo, que jamás, porque mi tío, mi abuelita, le dijo a mi abuelita que había visto el charro negro, pero él dijo, pues se va a querer dar un susto o algo, ¿no? Como que lo pensé asustar, pero no. Pero esto pasó por la mujer, ¿no? Que quiso
apoyar a tu abuelita. entonces ella como el del coraje de que le pegaran a cada rato pues yo creo que hizo lo que hizo de que le mandó el diablo porque digo que esta señora creo que ya falleció haga de cuenta que yo le podía decir no sé sabes qué quiero que se aparezca el diablo a tal persona ella lo hacía ella sí sabía hacer esas cosas porque a mí me tocó mucho tiempo una vez ya tiene mucho yo fui con una amiga porque ya la conocía Ok, pero ahí también el hacer este
tipo de peticiones, quién sabe qué tan duradero, ¿eh? ¿Cómo le pasó a tu amiga? ¿Sí se quedó con ella mucho tiempo? Ella quería regresar con él porque quedó embarazada, pero ella tenía como 20 años. Ella estaba grandecita. Entonces dijo, no, a poder sola. De hecho, hasta ella decía que no regresaba él con ella, que esto iba a regalar a su bebé porque tuvo cuatro. Con tal de que él estuviera ahí. Ajá, o sea, ella quería que regresara con ella porque no iba a poder
sola. Nunca trabaja porque ya se paró. Pero sí regresó y duró con ella como unos siete años. Sus hijos ya tienen como diez años. Duró con él desde que nacieron hasta los siete años duró con ella. Entonces como que ahorita pues se trabaja, pero como que sí, sí duraron siete años. Ok, pero bueno, al menos no salió en estos primeros años sola, pero la relación no duró, no fue para siempre. Oye, caso difícil de tu abuelito. Sí, caray. Lo bueno es que tu abuelita tuvo el valor
de irse, ¿no? De irse con él porque no era una vida conveniente para ella. Pero tu abuelito de esos hombres recios que ni con el diablo pudo cambiar su manera de ser. No, de hecho yo hasta pensé que ya dije, bueno, con alguien cuando ve algo que no crees, pues hasta te quedas sorprendido y cambias. Sí, sí. Pero no, él siguió así que tomando y cosas así. De hecho, tengo otros relatos que me pasó a mí. Yo tenía como la edad de unos 15, 16 años. Yo salía con mis amigos, pero salía
así. Bueno, ellos tomaban, yo no tomaba porque yo no sabía tomar hasta la fecha en la que estaba. Pero yo salía con ellos así a la calle a practicar y eso. En una ocasión estaba yo, estábamos yo, unos chavos más y un chavo con su novia. Pero yo se había acabado de tomar. Total, ellos se fueron a comprar a otra tienda donde estaba abierto todo el día y toda la noche. Se quedó su novia y se fue con su chavo, se quedó la muchacha con
nosotros. Se fue y estaba el chavo que la acompañó, estaba en el carro, pero estaba una muchacha pagando un poste. Y no se le dio por irse a voltear hacia abajo y traía patas de cabra a esta mujer. Nunca le dio pies normales de humano. Entonces él se espantó y ya cuando ya el chavo que compró, compró y venían del camino y él venía muy pálido, muy espantado. ¿Con qué te pasas? Es que la muchacha que estaba ahí parada se traía patas de tabla. Y ya era como eso de las once de la noche y traía
a mi amigo un mocho en ese tiempo. Nos movieron del mocho y dijimos que eran duendes porque se vieron como unas personas muy chiquitas. Yo me iba a alcanzar a ver uno porque vi que corrió. Nos hace de cansar, pero el viejo me dijo, no lo pretendes porque si no te va a venir a hacer algo. Déjalo que se vaya. Y sí nos movieron el bolso. La verdad, el bolso se movía como si estuvieran brincando así niños encima de él. Pero sí nos movieron el bolso y todo eso. Y la verdad, ahora
que están aquí para su casa y... Bueno, no sabemos por qué nos pasó esto. La verdad, no sabemos por qué nos pasó. Hasta la fecha estamos como que buscando preguntas, pero no sabemos por qué nos pasan. No se encuentran las respuestas. Samara, qué gusto poder platicar contigo. Y seguramente tienes mucho más que platicar. Te vamos a invitar para en otra emisión poder volver a hacer contacto contigo. Sí. Que tengas excelente noche. Gracias. Les mando un saludo a todos los Peludomaniacos.
Yo los escucho desde que estaba pequeña. Sí. Cuando hago mis cosas en el mío, trabajando en mi casa. pongo a escucharlos para... Porque me encantan los relatos. No sé cosas que tengan al aire, pero los felicito. Su programa está súper, me encanta mucho. Tengo un niño y mi niño lo escucha. Sí, está mi marido, lo escucha conmigo, mi hijo, ponemos los ojos hacia la cama y ponemos el radio y... Luces apagadas, ¿eh? ¿Vale? Luces apagadas. Para que escuchen mejor los relatos.
Muy bien. Entonces próximamente vamos a volver a platicar contigo. Que estés muy bien. Saludos. Nos despedimos de las estaciones en la República Mexicana. Que solamente nos escuchan una hora, los esperamos en nuestra próxima emisión. Y en el resto de la República y el mundo entero, continuamos. Después de la pausa, El Miedofón, 55, 21, 93, 59, 26. Lo oculto se pone al descubierto aquí, en La Mano Peluda. Yo soy Joaquín López Dóriga y los invito a escuchar las mejores entrevistas
donde y cuando quieran. Noticias, deportes y espectáculos en tu plataforma de podcast preferida. Grupo Fórmula, abriendo la conversación. Si algo no te agrada, quítale el único poder que tiene, tu atención. Sabiduría en las redes. Porque tenemos mucho que decir. La mano peluda. Continuamos.
En la quietud de la noche, cuando las estrellas parecen apenas un susurro en el vasto cielo y la oscuridad se adueña de cada rincón, algo más despierta, que son las sombras, esas siluetas inquietantes que se desvanecen en la penumbra. Podrían no ser solo un juego de luz y oscuridad. Se cree que son las manifestaciones de almas atrapadas entre el mundo de los vivos y el reino
de los muertos. ¿Tú qué opinas? unos compañeros y yo, cuando estuve trabajando en, pues este, estuve, fui parte de un agrupamiento ahí en Condela, en Iztapalapa, ya algunos sabrán de qué dependencia hablo, ¿no? Nos mandaron ahí a Guerrero, fuimos a una comisión. En un pueblo que se llamaba, o se llama mejor dicho, El Naranjo, pasamos ahí
Coyuca de Catalán, estaba El Naranjo. Bueno, nos mandaron de comisión a cuidar una mina que se estaban, vaya, que estaban agandallando unos familiares de un general que había estado en el ejército. Bueno, nosotros teníamos la orden de... Cuando se fuera la gente, los que estaban extrayendo todo lo que podían sacar de esa mina, ellos iban a las seis de la tarde. Entonces teníamos la orden de que ya nadie podía estar en esa mina por estar la maquinaria, herramientas, todo eso.
Entonces, nuestros compañeros, lo que hicimos fue que pusimos cuatro torres perimetrales alrededor de la mina. Lo que hacíamos es que cada cierta hora, cada torre tenía que hacer un recorrido perimetral, pasar por las otras tres torres y llegar a la suya. Entonces aproximadamente como a las 3 de la mañana, 3 .20 más o menos, me tocó a mí con mi compañero, no voy a decir su nombre por respeto, pero le decíamos el Mulita. Entonces
le digo, ya mulita, vamos al recorrido. Entonces agarramos nuestras lámparas, nuestras armas de cargo y pues vámonos. Entonces empezamos, pasamos por la primera torre y yo recuerdo que había solo una brecha que conducía a las cuatro torres, una pequeña brecha y había una que ocupaban los trabajadores para internarse hacia adentro de la mina. Entonces, veníamos mi compañero y yo, nos prendemos un cigarro y adelante de nosotros como unos 15 metros aproximadamente, salió de
la nada un enorme caballo. Me acuerdo que era un caballo muy grande, color negro. Entonces, en ese momento no nos dio miedo. Lo que nos inquietaba es que si estaba el caballo ahí, tenía que estar el dueño, ¿no? Entonces le dije al mulita, vamos a alcanzar al caballo, quizás veamos de quién es o no sé, ¿no? Entonces me acuerdo que nos profundizamos tanto en darle alcance a ese caballo que no nos percatamos cuando el caballo nos sacó de la brecha y nos empezó a internar hacia la
mina. Entonces ya cayó cuando lo tuvimos aproximadamente a unos 5 o 6 metros de distancia, pues el caballo se volteó de frente a nosotros y se paró en sus dos patas traseras. El caballo se empezó a reír y nada más nos decía, vengan, ¿a dónde van? Vengan. Entonces yo... Pues al escuchar eso, la voz del caballo y su risa, volteé a ver a mi compañero y pues mi compañero, pues de la impresión, como
ya era grande, se desvaneció. Entonces yo lo único que hice, que reaccioné en ese momento, fue lo agarré de las botas y lo empecé a arrastrar hacia afuera, ¿no? Y para volver a retornar a, digamos, a la brecha inicial. Entonces, este... Esa cosa se continuaba riendo y nos decían, ¿a dónde van? ¿a dónde van? Entonces ya cuando yo pude ya jalar bien a mi compañero a una distancia pertinente, lo que hice es que empecé a pedir
apoyo por los radios. Ya los compañeros realmente se tardaron en llegar por la distancia, ¿no? Y como era todo el recorrido era a pie, pues se tardaron en llegar. El primero que llegó fue como a los 20 minutos, 25. Ya le conté qué es lo que había pasado. El compañero Mulita ya tardó en reaccionar y yo me acuerdo que estaba pálido. Pues avisamos y todavía nos tardamos como ocho días más allá arriba. Nos dieron la orden de que bajáramos a La Franca y bajamos aquí a Contel,
aquí en Iztapalapa. Nos dieron franca de cinco días para volver a subir. Entonces, yo me acuerdo que todavía nos vimos y le dije, cuídate mucho, hermano, cuídate mucho. Ahí andamos. Teníamos la costumbre de mensajearnos para ver cómo estábamos. Pues al segundo día yo le mandaba mensajes y pues no le llegaban, no le llegaban. Hasta que un, digamos, un vecino que teníamos en común
fue el que me dijo, ¿sabes qué? fulanito de tales que falleció no ya fui fui a ver a su esposa que pasó señora y ya me contó que esa noche que llegamos de la franca que él llegó a su casa que se puso bien malo que se puso malo y estando dormido empezaba a decir déjame déjame ya vienes por mí entonces tuvo como un cuadro de como de no sé, que esquizofrenia o no sé, los llevaron y pues que desafortunadamente mi compañero Molita le dio un infarto de la impresión o no sé, ¿no?
Entonces esa es una de las tantas historias que nos ocurrieron y pues más que nada los que estamos... Tenemos que estar en la calle en las noches, en las madrugadas, ya sean policías, médicos, paramédicos, lo que tengamos que estar en la noche, estamos muy expuestos a ver o a escuchar cierto tipo de cosas que la demás gente no. Entonces, pues esa es una de mis tantas historias. Algún día les voy a compartir otra, que me lo permitan. Claro, cuando gustes. Mientras tanto, espero
la disfruten. Muy bien. Les mando un fuerte abrazo y pues muchas gracias por el espacio que nos brindan. Al contrario, amigo. Al contrario, un espacio muy bien aprovechado, mi querido Oscar Reyes. Y cuando gustes aquí, ya sabes que estamos listos para escuchar más historias tuyas. Sí, queremos que te reportes y que nos vayan platicando estos testimonios que ya se quedan. Aquí, para la eternidad. Entonces, esto es muy bueno que
ustedes se animen. A veces nos dicen, es que me da pena, no me da ánimo, ¿no?, de estar hablando. Pero una vez que hablan y se dan cuenta que esto es muy sencillo, vuelven a comunicarse. Y eso nos agrada mucho. Sí, decía don Corleone, que esto es como la mafia. Una vez que entras, no puedes salir. Es lo que decía Don Corleone. Y es que después de escuchar un relato o contarlo, ya quieres el siguiente. ¿A poco no? Así es.
Hablando también de este tema de las sombras en las tradiciones esotéricas, ¿se considera, por ejemplo, que las sombras son entidades que hablan? o habitan en un plano intermedio. O sea, no son fantasmas completos, sino fragmentos de espíritus que no han logrado cruzar al otro lado. Estas almas atrapadas se manifiestan en la oscuridad especialmente cuando la energía en un lugar es densa o cargada emocionalmente. De ahí que cuando en un lugar hay constantes peleas o sentimientos
negativos, se hacen presentes. Vaya, bueno, pues vamos a continuar escuchando historias. Y adelante. Bueno, aquí saludándolos desde... Bueno, amigos, escuché un relato de uno de mis tíos, que también él radica acá en Estados Unidos, pero él vive en otro pueblo. Y por casualidad, pues, fui a visitar a mis sobrinos y me lo encontré. No sabía que él iba a estar. Y empezó con sus anécdotas de cuando estuvo en México. Él fue prácticamente, él trabajó mucho tiempo de, como de, él transportaba
verduras a otros pueblos, iba a venderlas. No sé exactamente qué es lo que hacía, nada más las transportaba a otros pueblos o él las vendía, no me recuerdo porque tiene mucho. Muchísimos años, la verdad. Y ya no le pregunté más, yo solamente escuché lo que él decía. Más que nada, él nos estuvo contando sobre un puente, que es más que nada, es un tramo muy peligroso que está por la carretera federal Plagiaco Putla, Oaxaca. El nombre del puente lleva... El río Pájaro.
Yo ya lo había escuchado porque mi abuelita nos contaba mucho que había muchos accidentes, pero mi tío contó que ese puente fue construido, como muchos amigos también han contado, cimientos con personas. Ok, vamos a pararle ahí tantito porque hay que ir, vamos a la pausa. El midofón, 55, 21, 93, 59, 26. Conocemos la leyenda y la hacemos realidad. La mano peluda. ¿Quieres iniciar, hacer crecer o monetizar tu podcast? Saber todos los secretos de todos. Donde y cuando quieras.
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Dicen que el arquitecto no lograba construir
el puente. Cada vez que intentaban se desvanecía y se caía o cualquier cosa pasaba, pero no terminaban el puente hasta que un día en la tarde se le aparece un hombre de... en caballo al arquitecto y pues le dice claro que esos son sus terrenos y que él no iba a permitir que construyera el puente entonces el arquitecto dijo que cosa es lo que él quería para que lo dejara construir el puente y le dijo que quería que en las en las en las simientes en los barrotes fueran personas
metidas ahí pues como Ellos iban a sostener el puente, entonces el arquitecto pues le dijo que estaba bien y que más quería y que dice que quería 42 almas después de terminado el puente. Entonces, cuando se terminó el puente, o sea, todo fue bien, el arquitecto hizo lo que el diablo le dijo y pues se quedaron personas enterradas ahí. Después de eso... A la semana que fue inaugurado ese puente, contó mi tío que pasó la primera autobús ahí, un autobús que llevaba 43 personas.
43 personas. Entonces, como el diablo había pedido solamente 42 personas después de terminar el puente. Fue solamente una sola persona que se salvó, una mujer que salió caminando y iba caminando sin rumbo a la carretera porque iba aturdida y de ahí todos los camioneros la levantaron y dijo que no supieron cómo fue, se fue el autobús
al barranco y todos murieron. todos absolutamente murieron y entonces ahí fue donde mi tío dice que solamente una sola persona salvo porque porque era la persona extra de que el diablo había pedido pero yo tengo entendido mi abuela hace muchos años también nos comentó y mi mamá de igual manera que un autobús que venía que iba de Pinotepa Nacional a la ciudad de Oaxaca este iba con muchas personas este de color eh Porque por mi rumbo, por la costa, pues ustedes saben que hay personas
de color. Entonces estas personas, casi el autobús iba llena prácticamente de personas de color porque llevaban su mercancía a vender pescado, todos los productos que vienen de la costa. Entonces pues iba también con bastante gente de esos rumbos, la costa chica. Entonces fue cuando ese autobús de igual manera se fue al barranco. Pero pues mi tío dice que después de eso ya no hubo tantos accidentes. Sí, pero mi abuelita y mi mamá también me han dicho que sí ha habido, ha seguido habiendo
accidentes, muchos accidentes ahí. Ese puente es muy peligroso porque sí, está horrible. Vieran hacia abajo, se ve horrible. Yo una vez con mi papá me paré, íbamos en el coche y mi papá se paró en el día para ver cómo se veía ahí. Está bien, pero bien tenebroso. Bueno amigos, espero que algunos de los amigos hayan escuchado de esto o alguien que sea de por allá, pues que también cuenten relatos porque pasan muchas cosas.
Bueno amigos, esa es mi pequeña contribución el día de hoy y me da gusto, pues aquí estamos y pues ustedes también, me da gusto que estén bien y pues aquí seguiremos escuchando. Que el Señor los bendiga, cuídense mucho, bye. Gracias, mi querida Yadi. Gracias por esta historia. Fíjate, ¿eh? O sea, le pidió 41 almas, ¿no? En el autobús cabían 42. De un golpe y porrazo se pagaron, supuestamente, ¿no? O sea, es de acuerdo a la historia que nos platicó nuestra amiga. Las 42
almas. Yo decía cuando lo planteó, imagínate nada más 42, pero nunca me hubiese imaginado el desenlace que si fueron las 42 almas, pero a través de un accidente. De veras que este mundo de lo paranormal es cada vez más sorprendente. Sí, también estamos recibiendo sus mensajes a través del MidoFone. Buenas noches, Gina y Nacho, me llamo Daniel. Quisiera contar algo que me pasó y que no puedo explicar. Mi hermano tiene su taller de motos, vive en la planta baja junto
a su novia. Todos vivimos en la casa de mis padres, solo que mis dos hermanos adolescentes, mis padres y yo, vivimos en el segundo piso. Mi hermano y su novia viven en la planta baja y tienen su pequeño negocio ahí. Ellos son los últimos en dormir, ya que siempre suelen estar despiertos viendo películas, series o cotorreando con los de la colonia. Tengo que aclarar que no tenemos mascotas. Nuestro último perro murió hace cuatro años y falleció de viejito. Aclarando esto, les
cuento lo que me pasó. Era un día cualquiera, terminamos de cenar, nos fuimos a dormir, cada uno a su habitación, como siempre. Mi hermano y su novia se quedaron despiertos. Cuando ya estaba dormido, Me desperté por pesadillas. Me fijé en mi celular y daba la 1 .20 de la madrugada del día sábado. Me quedé viendo el Face por unos 30 minutos hasta que me quedé dormido. Cuando de repente... Algo me mordió la pierna. Me jaló de mi cama y me mordió tan fuerte que me hizo
despertar de golpe. Me desperté con mucho sudor como si hubiera corrido un maratón. Inmediatamente revisé mi pierna y me dolía muchísimo. No tenía marcas de mordidas, pero me dolía. Era como si me hubieran mordido directamente en el hueso. Del susto salí de mi habitación rumbo al pequeño jardín que tenemos para que me diera la brisa del viento ya que estaba asustado. Tengo 28 años, no podía correr donde estaban mis papás, tampoco
correr donde estaban mis hermanos. Lo único que se me ocurrió fue salir y respirar el aire frío del jardín ya que estaba lleno de sudor, pero eso no fue lo peor. Lo peor comenzó cuando estaba sentado en el jardín. Empecé a escuchar ruidos de forcejeo y murmullos. Eran ladrones y estaban intentando forzar la cortina de la tienda. Querían entrar a robar a la tienda de mi hermano. Yo no sabía qué hacer. Lo único que se me ocurrió fue agarrar una escoba que estaba en el piso
y golpear la puerta que da a la calle. Esta se encuentra al lado de la tienda de mi hermano. Azoté la escoba con mucha fuerza. Grité que los voy a matar si entran a la casa, con la esperanza de asustarlos y que se fueran. Con el ruido, mi hermano salió de su habitación y abrió la puerta de la calle. Ahí vimos que los ladrones se habían ido, pero habían olvidado una palanca para forzar la cortina de la tienda. Después
salieron los vecinos de la colonia. Mi padre y mi hermano mayor son de oído muy sensible. Ellos escuchan todo, hasta el más mínimo ruido. Pero esa madrugada ninguno de los dos escucharon nada, ni el más mínimo ruido. Se levantaron a revisar, abrieron las ventanas y observaron la calle. Pero, ¿qué hubiera pasado si no hubiera estado yo en el jardín a esa hora de la madrugada? Lo más probable es que hubieran los ladrones sacado todo de la tienda de mi hermano. Pero
lo que entiendo es... Ah, pero lo que no entiendo es, ¿qué fue eso que me mordió la pierna? Tenía la forma de un coyote. El solo recordar esa mordida me asusta. Es muy largo de contar y para no hacer el cuento más largo, lo resumo y lo más posible. Espero que puedan contar mi historia. Claro. A través de esa mordida, y qué bueno que aclaras al principio, no tenemos mascotas hace cuatro años. O sea, no pudo ser una mascota la que te mordió. Pero fue algo que te impactó, motivo
por el cual se impidió que robaran. Sincronicidad, Gina. Una sincronicidad. Ese era el momento en que tenías que despertar. Así de sencillo. Gina y Nacho, aquí estoy y les quiero contar un relato.
A ver. este día les voy a contar una vez un día que ya eran las 3 10 de la mañana yo me desperté como si fueran las 5 de la mañana yo creía que eran las 5 de la mañana y yo cuando vi el reloj me asusté entonces me empecé a hacer algo Como sentía cosas raras y afuera se escuchaban unos ruidos, unos ruidos como, no, no, un ruido, un ruido como si se tomara una cosa y me dio miedo y sentía que me tocaban también. aparecía. Entonces eso apareció. Entonces, bueno, se acabó. Tengo
seis años. Muy bien, muy bien. Adiós. Adiós, Tanner Rotamer. Sí, y tienes una voz muy bonita y qué bueno que nos platicaste y sobre todo que le contaste a tus papitos, ¿no? Esta situación para que ellos, pues, te apoyaran. A propósito de ruidos, ¿verdad? Sí, imagínate. Vámonos a una pausa y regresamos al Miedofon. 55, 21, 93, 59, 26. Las historias tienen muchas formas de contarse, pero solo una de comprobarse. Aquí
en La Mano Peluda. Cuando me dicen, no eres normal, miro alrededor, lo pienso, lanzo un suspiro de alivio y me digo, menos mal. Sabiduría en las redes. Porque distinguimos al mundo sobrenatural, la mano peluda. Continuamos con esos relatos y experiencias que a través de tantos años Hemos escuchado, pero queremos mucho más. Claro que sí, ya tenemos a alguien en la línea. Buenas noches. Hola Nacho, hola Gina. Hola. Soy América de Tizayuca. América, saludos. Qué bonito nombre
tienes. Suena grande, suena grande mi querida América de Tizayuca. ¿Nos vas a platicar alguna historia? Sí, bueno, les pasó a mi abuela y a mi tío. Pero mi mamá me lo había contado. No tiene mucho que mi mamá me lo contó. Este... Ellos vivían en una... En una colonia en Ecatepec. Sí. Pero en esa colonia... Son unos edificios muy grandes. Los que... Pues... Por las Américas.
Y entonces... Se fueron a vivir ahí... Era en un quinto piso, me acuerdo, y mi mamá pues tendría como unos ocho o nueve años, mi tío tendría como unos once años y mi tía que estaba de brazos. Sí. Entonces, pues subieron todas las escaleras y llegaron hasta el quinto piso. Mi mamá venía haciendo berrinche. Entonces ella se metió rápido al cuarto y de pronto los volteé a ver. Me cuenta mi mamá que los volteé a ver a su hermano y a su mamá. Y los ve con una cara súper espantados.
Mi tío es morenito y estaba pálido, pálido, pálido. Blanco, cenizo. estaba agarrando a mi tía de brazos así, como que no se mueva nadie. Y mi mamá los volteaba y les dijo, ¿qué? Y mi abuela nada más le dijo, no te muevas. Pero ellos, de vez de que se metieran, pues se salieron y se bajaron las escaleras y dejaron a mi mamá ahí en el marco de la puerta. Pues mi mamá, de que vio que se espantaron, pues se salió corriendo. Y ya este, ya en el, ya estando abajo, esperaron
a mi abuelo y todo. Y le dijeron, ya llegó mi abuelo, mi papá, porque así le decíamos, papá. Sí. Y le dijo, ¿qué sabes en aquí? Pues ya eran once y media, doce de la noche. Y ella le dijo, ¿qué están haciendo aquí? Pues ya mi abuela le dijo, es que cuando estábamos allá, fuimos a traer el pan. Y ella se subió, pero porque estaba haciendo berrinches, se metió a la casa, al cuarto. Y cuando nosotros entramos, había como un orangután
del lado del sillón. Dice, cuando nos volteó a ver, tenía la cara así como que muy larga y los dientes los tenía como puntiagudos, como si fueran unos alfileres. Y su cara estaba toda llena de verrugas. Y el sillón era como un color xedron, entre naranja y rojo. Entonces, que cuando ellos iban a entrar, fue cuando apareció esa cosa. Pero como que se le iba a aventar a mi mamá. Pero como escuchó que venían mi abuela y mi tío. Y mi tío traía la bicicleta. Y le dijo,
es que ya me cansé. Y ya fue cuando volteó esa cosa. Y se subió como al marco de la puerta. Y los volteó a ver. Y se metió entre la puerta. Y mi abuela y mi tío pues quedaron pasmados de esa cosa, porque cómo se pudo haber metido ese animal entre el marco de la puerta, si es una ranurita muy delgadita. Pasó el tiempo y un 24 o un 31 de diciembre, dice mi mamá que en ese mismo departamento pues estaban mis abuelos.
Pues preparando la cena, mi abuela preparando la cena, ya mi mamá ya la había arreglado y todo, ¿no? Y mi abuelo estaba rasurándose y ya para meterse a bañar y todo. Entonces mi abuelo tenía la puerta cerrada del baño y que se la abrieron. O sea, se vio claro que giraron la perilla y lo abrieron. Y mi abuelo se quedó así y le dijo, no, pues a lo mejor ha de ser este chamaco que me está haciendo una travesura. Abrió la puerta
y no había nadie. Volvió a cerrar y escuchó que pues cuando cierras la puerta, pues escucha que sí cerró. Y la volvió a cerrar y le volvieron a abrir la puerta, pero ahora más abierta. la otra era como que entreabierta y ya este dijo mi abuelo llora pero con unas palabras y ya este pues empezó a rasurar ya se metió a bañar y demás cuando se estaba bañando dice que que se le entró el jabón en los ojos y ya se pues le quedaron así como que Se enjuagó y le quedaba el agua
así entre los ojos, ¿no? Entre las chispitas. Y que vio a un niño en el baño. Estaba ahí paradito así con sus manitas hacia atrás. Y le dijo que mi abuelo se quedó. Todavía pensó que era uno de mis primos que había llegado. Y que no le había tocado la puerta y que le dijo, oye, salte que me estoy bañando. Pero ya entre que sí estaba ahí y entre los nervios y entre todo, le dijo, ya le cayó el 20 y que otra vez se enjuagó rápido, rápido, rápido y ya no había nadie. En otro caso
ya, pues se salió mi papá. Mi abuelo de bañar y todo. Sí. ¿Qué le dijo mi abuela? Oye, ¿dónde está fulanito de tal? Es que se metió al baño y yo no estaba bañando. Y luego dice, no, pues no ha llegado nadie. ¿Cómo que es? Sí. Dice, ¿en serio? Yo lo vi que estaba ahí. Dice, no, no ha llegado nadie. Los chamacos andan ahí abajo y todo eso. Pues pasó. En otra ocasión, en ese mismo edificio contaban, ya sabe que antes se salían a jugar las escondidillas y demás, ¿no?
Sí. Y nos contaban ahí los niñitos que en el cuarto piso de ese edificio se había quitado la vida a un señor. Ajá. No casualidad. Destino, no sé. En el cuarto piso se sentía bien pesado, o sea, no duraba un foco prendido, se fundían, se explotaban, todo pasaba, pero en ese cuarto piso no había luz. Entonces pasabas y sentías así como escalofrío, así por más que hiciera muchísimo calor. Sí. Ahí se sentía frío. Entonces en una ocasión venían mis abuelos y mi mamá.
Cuenta que pues iban subiendo y vieron a un señor que estaba recargado. Y pues ya subió papá y todo y que le dijo buenas noches. Y que nadie le contestó. Y mi abuela iba subiendo y le dijo, ¿y ese señor quién es? Y le contestó, mi abuelo, no sé, dice, a lo mejor iban a haber venido aquí a ver la casa o algo, porque la querían vender el departamento. Y al otro día dice la vecina de un lado del departamento que había pasado la desgracia. Oigan, dice, ayer por... Por curiosidad,
escuché que ustedes venían subiendo. ¿A quién le hablaron? Mi papá se quedó así y mi abuela le dijo, pues al señor, dice, había un señor, pues así alto, medio llenito, apiñonado, dice, porque mi abuelo ya tenía la maña de traer una lamparita. Porque era tiro por viaje que te caías en las escaleras, porque estaba muy oscuro. Y dijo la señora, ¿cómo cree? Sí, dice. No, que cree que ese señor es el señor que se quitó la
vida. Uy, se sigue manifestando ahí. Ajá. Entonces, mi tía, la que en aquel entonces era una bebé de brazos, sigue viviendo por ahí. Y luego cuando mi mamá se pone a platicar con ella, le ha dicho, oye, y él le dice, no, dice, ¿qué crees que han pasado muchísimas cosas? Dice, muchísimas cosas hay. Entonces, mi mamá tiene muy presente que a mi abuela le dijeron también que, pues una vez y nada enfrente, pues ya sabe que se hacen
amiguitas y todo eso, ¿no? Sí. Y ya este que le preguntó una vez, que nada más la veía mi abuela y la veía mi abuela y la veía mi abuela. Y ya en la hora de la salida iban por mi mamá a la primaria. Y que le dijo, ¿por qué no fue? Si la estuve esperando para echarnos un taco, que no sé qué. Y que le dijo la señora, no, es que como la vi que estaba con su hermana ahí hablando, dice, pues yo dije, ¿para qué voy? No, mejor que ellas estén platicando porque como
tiene visita, ¿a qué voy a ir yo? Y que mi abuela se quedó, le dijo, hola hermana. Sí, dice, usted hace rato estaba sentada con una señora platicando. Y que mi abuela se quedó muy seria y le dijo, no, no ha venido nadie a verme. No, en serio, dice, yo la vi que estaba hablando con una señora. Una señora de cabello largo traía una cola y era morenita. Dice, estaba ahí platicando con usted sentada. ¡Ah, caray! Y se quedó así mi mamá. Y le dijo, no, no, dice, ¿qué cree que
no? Ay, no me diga eso, dice, porque ahorita voy a llegar y me va a dar miedo. Dice, no me diga eso. Sí, dice, es que se lo juro que... Que yo la vi, yo vi platicando a usted que estaba ahí, que estaba ahí su hermana. La hermana de mi abuela es morenita y en aquellos tiempos traía su cabello largo. Y le dijo eso la señora. Dice, es que usted estaba platicando con su hermana. Dice, yo pensé que era su hermana porque es una persona morenita y traía el cabello largo amarrado
con su fleco. Ay, no, dice, no, no me diga eso. Pues ya, llegamos y ya mi abuela dice que le dijo a mi mamá, quédate aquí, ven, te pongo las caricaturas y todo eso. Y pues ya cuando mi mamá se quería ir, estaban todos sentados y le dije a mi mamá, ¿cómo crees? Y mi mamá me dijo, ay sí, yo quería irme a jugar y la señora estaba bien espantada, dice que no me dejaba salir a
jugar ni nada hasta que llegó tu abuelo. Dice este, y ya, mi mamá después empezó a investigar y todo eso y le contaron que la dueña de ese departamento hacía muchas cosas pues malas. en el departamento. Entonces, como no este, como no lo ocupaba ni nada de eso, pues ella se encargaba de hacer sus fechorías ahí en el departamento. Claro. Que tenía muy... Dice mi mamá que, bueno, esa ya es otra historia, pero sí tenemos tiempo, ¿verdad? Sí, un poquito, mi amiga. Unos minutitos.
Va. Ok. No me tardo. Dice mi mamá que en un 2 de noviembre, primero de noviembre, ellos se juntaban sus primos y mi abuela con su hermana, con la que confundieron a la vecina. Sí. Entonces, tiene un tío que es muy creyente de la Santa Muerte. Entonces... Todos los niños ya estaban preparados para irse a pedir dulces y demás. Cuando llegaron, todo lo que habían hecho de la ofrenda, todo estaba quemado, todo estaba
tirado, todo estaba feísimo. Menos el espacio que habían puesto donde estaba la imagen de la Santa Muerte. Estaba la veladora intacta, estaba el vaso de agua intacto, las manzanas intactas. Todo estaba bien. Lo demás estaba todo quemado, todo tirado. Todo destruido. Todo, todo, todo. Ya hasta mi abuelo y mi mamá dijo, o sea, ¿cómo por qué está todo esto tirado y menos dónde está
ella? ¿Y creen que fue ella? Pues dicen, yo no sé, creo en lo bueno y en lo malo, por lo que a mi niña, pero pues yo creo que la energía que estaba ahí, porque pues, o sea, ver ese botán, verlo. Mucha energía de baja vibración, amiga,
había por ahí. mucha mucha energía de baja vibración y todavía con cultos hacia la muerte pues digamos que es como que anunciado lo que podría pasar el caos en que se podría convertir todo ya que pues las cosas deben tener su momento y deben tener su lugar mi querida amiga América te agradecemos mucho que nos hayas platicado estas historias te agradezco bastante espero que no sea la última vez que charlamos no Pronto les estaré contando otras cosas que le pasaron a mi mamá. Excelente.
Pues que tengas bonita noche, amiga. Nos tenemos que ir. Igualmente, hasta luego. Saludos. Gracias. Vamos por esos 30 años. Claro que sí. Por tu compañía, claro que sí. Te agradecemos bastante, mi querida amiga. Todavía echanse de un pequeño audio. A ver. Su amigo Toby Valder saludándolos. Hola, Irina. Hola. Bien, Nacho. Pues aquí pasando a saludar. Dios, nuestro Padre todo creador. Creo que Él cuando diga hasta aquí, hasta aquí
va a ser, ¿verdad? Así es. Y como decía mi madre, que se haga su voluntad y no la nuestra, Padre. Y pues me pongo en tus manos día con día. Y yo sé que me llevarás en tus, con buen caminar, con tus ángeles. Amén. Y pues yo creo que es cierto porque pues ahora sí. Día a día estamos
pues como un barco a veces, ¿no? En alta mar, nos vamos con la marea, a veces no nos podemos controlar con ella y pues nos jala a situaciones, pero todo en esta vida es un hermoso y lindo aprendizaje que hay que saberlo ver, saber valorar y pues más que todo pues que estamos aquí, ¿no? Estamos, a veces nos faltan ciertas personas, ¿verdad? En nuestras vidas, algunos volverán.
Algunos ya no, pero tarde o temprano de que nos vamos a volver a juntar en esa vida eterna prometida por nuestro Señor Jesucristo, pues yo creo, yo creo que sí, de todo corazón, de toda fe. Y pues eso es algo que les quería comentar. Y pues al respecto de otro tema que les quería también platicar así de rápido, era de que Nacho, Gina, no sé qué pasó en mi casa. ¿Por qué? Hace poco, cuatro días para atrás, en la hora de la comida estábamos comiendo. Mi hermano dice, ahorita
regreso, voy de rápido al patio. Digo, ¿vas a querer más tortillas? Yo voy a calentar. Les digo, me dice, sí. Ok, me paro, dejo los platos de la comida. Estamos comiendo un rico y delicioso huevito con chorizo. Cuando él regresa, me dice, oye, ¿dónde está mi plato? Digo, ahí está, sobre la mesa. Estábamos comiendo ahí y me dice, no, no está. Y voy ya con las tortillas y le digo, oye, ¿te lo llevaste a esa no sé qué del patio o a otro lado? Y no, ya lo buscamos en la casa.
El plato desapareció literalmente. ¿Cómo crees? Y es algo muy raro. Hace mucho tiempo pasó eso, pero con otra cosa. Y estuvo también súper raro. la primera vez que sucedió eso fue con un aguacate que lo teníamos sobre la mesa pero esa vez lo íbamos a ocupar ya era de madrugada lo íbamos a usar para un remedio mi mamá lo ocupaba a esas horas ya era de madrugada no lo pudo haber movido a alguien más también se desapareció pero esto que acaba de pasar ahora sí que pues estoy así
como que ¿Qué fue eso? ¿Qué significa? ¿Qué fue? Bueno, saludando a todos, para todo el mundo peludón maniaco. Y pues aquí andamos. Un gran abrazo. Que Dios los cuide siempre y los acompañe. Muchas gracias por sus audios, muchas gracias por estar con nosotros. Gina, nos vamos. Gracias como cada noche por estar aquí presente, por escuchar, participar y querer mucho más. En nuestra próxima emisión tenemos una cita. Que descanses, que tengas excelente noche, que Dios te bendiga.
Soy Gina Aviles. Hasta luego Gina, yo también me despido. Soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes porque juntos escuchamos buenas historias. Que pases la mejor de las noches, que descanses y como decimos aquí, ¡Cabot! El programa se termina, pero la investigación continúa aquí en La Mano Peluda. Esta fue una producción de Grupo Fórmula.
