Busca este y todos los contenidos de Grupo Fórmula en tu plataforma de podcast preferida. Advertencia. Las opiniones de los participantes y colaboradores no corresponden necesariamente con las del programa o la empresa. Si este programa es escuchado por menores de edad, se recomienda que lo hagan en compañía de un adulto. Porque nosotros hemos estado ahí. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. Porque conocemos de raíz a
los especialistas. El demonio es una figura que ha aparecido en todas las culturas y no es una figura cristiana. Documentaremos todas esas experiencias que no tienen lógica alguna con Georgina Avilés e Ignacio Muñoz. Llegó la hora de poner las evidencias sobre la mesa. Fantasmas. Voces. Apariciones. Psicofonías. Mitos y leyendas que rodean al mundo sobrenatural quedarán al descubierto aquí en
La Mano Peluda. Desde la Ciudad de México, para todo el mundo, esta emisión de lo insólito Y de lo que no tiene explicación lógica, pero que a ti y a nosotros nos apasiona. Soy Gina Avilés y qué gusto que estés esta noche con nosotros. Hola, ¿qué tal? ¿Cómo están? Gracias por asistir a este programa donde vamos a platicar de lo increíble y por supuesto también de lo sobrenatural. Esto es debido a que en todos lados de lo que es muy natural. Siempre se habla demasiado. Así
que te estamos esperando. Yo soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes, ya que tenemos una nueva oportunidad de intercambiar puntos de vista. Queremos tu participación a través de la multilínea 55 -5279 -2291 a la página radioformula .com .mx y en Spotify encuéntranos como La Mano Peluda. Grupo Fórmula. Tú te puedes poner en contacto con nosotros haciendo uso de todas las
vías de comunicación disponibles para ti. Y por esa misma razón te voy a compartir nuestro contacto de WhatsApp. 55 -2193 -5926. 55 -2193 -5926. Ahí nos puedes mandar mensaje de voz o un mensaje de texto. Es un WhatsApp. Queremos también que saludemos a todas las estaciones en la República
Mexicana que se unen con nosotros. Ciudad Guzmán, Jalisco, Ciudad Juárez, Coatzacoalcos, Culiacán, Durango, Guadalajara, Guerrero, Hermosillo, La Paz, Baja California Sur, Los Reyes y Huétamo, Michoacán, Mazatlán, Monterrey, Poza Rica, Puebla, Tabasco, Tijuana, Torreón, Querétaro y en Estados Unidos. Georgia y Las Vegas, bienvenidos a esta noche espeluznante. En lo profundo del Bosque de los Susurros, una antigua leyenda mantiene
despiertos a los pobladores. Una carreta espectral que aparece entre los árboles emite lamentos que enfrían la sangre. ¿Quién la conduce? ¿Qué almas arrastra consigo? Te contaremos la terrorífica historia de la carreta de los lamentos, una aparición que no perdona a quienes la escuchan. Si te gustan las leyendas oscuras, quédate hasta el final y recuerda, si alguna vez la oyes, no mires atrás. Hoy, la carreta maldita del bosque. No la escuches.
¿Qué harías? Sí, ¿tú qué harías si de repente vas por un camino y comienzas a oír el chirrido de las ruedas de aquella carreta que es conducida por quien sabe qué ente? ¿Tú qué harías si te la llegaras a encontrar? ¿Acaso mejor te alejas? o en ese momento te pones a rezar. Te estamos esperando, queremos que tú participes con nosotros y desde luego aquí lo principal es oír todos tus relatos y todas tus historias. Así que con eso vamos a comenzar. Buenas noches, buenas noches.
Saludos. Mucho gusto y un placer. Mi nombre es Martín Burelo desde acá, desde Villahermosa, Tabasco, para contarles un relato que me pasó. Hace muchos años, yo tenía como 13, 14 años, ahorita tengo 28 años. Yo vivo en una comunidad de Villahermosa, del centro de Tabasco, a orillas de un río. Resulta que una ocasión yo quería ir a jugar un videojuego a casa de un amigo de noche, pero pues... Mi mamá no me había dejado y yo me escapé. Me fui a jugar a casa de ese
compañero con otros amigos más. Es que eran como unas 10 casas de mi casa. No era muy lejos. Jugábamos, dieron como las 1 o 2 de la mañana. Y quizás mi mamá se dio cuenta que yo ya no estaba en mi cuarto y me fue a buscar. Me acuerdo perfectamente que quizás lo voy a volver a repetir y está mal repetirlo, lo que voy a decir. Ese día maldecí, decidí la muerte a mi mamá varias veces. Cuando de repente, pues íbamos camino hacia mi casa. Y cuando llegamos a casa, yo me fui hasta atrás
de la orilla del río. Cuando de repente, en el río, no sé, cuando es como caballos, de hecho, atrás de mi casa había caballos, ¿no? Pero cuando tú diferencias, cuando el caballo camina en el agua, se escucha el... Como se dice acá, el clocheo del agua. Se escucha el agua. Cuando yo escuché los pasos del caballo en el piso donde estaba yo parado. Y yo en ese momento cerré mis ojos. Y lo único que me imaginé que era el demonio. Cuando de repente volví a sentir más fuerte el
caminar del caballo en el piso. No era en el agua. cuando de repente no sé cómo se le llama eso cuando descansa el caballo y suspira sentí el aire del caballo en mi cara y entonces cerré mis ojos y en ese momento hice una oración y yo dije si abro mis ojos aquí lo voy a ver y me voy a morir pues no sé si era el demonio o qué y me metí corriendo a mi casa y ese era como que Un pequeño relato de lo que a mí me pasó hace un buen tiempo y pues le mando un saludo
y que Dios les bendiga. Gracias por la atención. Muchas gracias, amigo. Yo sé que eso que dijiste de tu mamá, pues lo hiciste en un momento de rabia, de un arranque de ira, pero nunca lo pensarías de forma... profunda y sincera. Mi querido amigo, gracias por compartir porque de eso se trata este programa. Claro. Estamos aquí recibiendo todos sus mensajes, ya sea a través del Miedofon, como audio, como relato, que quieren que te hablemos, o también como texto. Aquí te estamos esperando.
Y también la participación de ustedes en cuanto a Sabiduría en las Redes. Aquí nos mandaron una. A ver. Espérate que le vamos a compartir. Sí, claro, con mucho gusto. Mientras tanto, pues vamos aquí dándoles la bienvenida a nuestros amigos, a mi querida profe que está aquí, Fernando Alvarado. Bienvenido, gracias. Una noche más de buenas historias, claro que sí. Gedman González, bienvenido. Concepción Izquierdo también está aquí con nosotros. Y tenemos más. Teresita Gregoria,
saludos, amiga. Y Lurlu Pozos, bienvenida una vez más a esta emisión. Gracias por acompañarnos. Sí, vámonos con más relatos. Si nos da tiempo, nos vamos a la pausa primero. Bueno, estamos a dos minutitos del corte y entonces... Aquí está la sabiduría que nos dan. A ver, venga. Dice, hola, mano peluda. Saluditos, porfis, para la familia Gobea. Y aquí les dejo una sabiduría en las redes. Si no estás allá, es porque estás aquí. Espero y les guste. Ok, una sabiduría.
Muchísimas gracias por estar participando con relatos, sabidurías, comentarios de los temas que proponemos. Lo importante es que te hagas presente. Desde luego que sí. Hola Gina y Nacho, ¿cómo han estado? Soy Adir Páez de acá de Dallas,
Texas, otra vez. mandarles mensajes de voz o de audio, pero estuve platicando con mi exesposa anoche, tuvimos una conversación acerca de las cosas extrañas, y a lo cual la abuelita de ella, me recuerdo que la abuelita de ella le gustaba mucho ir a esas sesiones espirituistas con una señora. Quiero reservar el nombre y todo porque no quiero tocar cosas que me vayan a afectar
a mí emocionalmente o espiritualmente. Bueno, el caso es que esa señora ya era muy conocida en el pueblo, tenía muchos seguidores y pues ya mucha gente iba con ella. El caso es que trataban uno que hablaban con que bajaban un cero, no sé qué, que se llamaba el hermanito palo blanco, no sé, no sé qué secta sería esa. Ok, amigo, ahorita regresamos para terminar de escuchar tu audio. El miedofón está listo, cincuenta y cinco, veintiuno noventa y tres, cincuenta y
nueve, veintiséis. Todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos aquí en La Mano Peluda. Cuando el sabio señala a la luna, el tonto se fija en el dedo. Sabiduría en las redes. Porque no todo tiene explicación lógica. La Mano Peluda. Continuamos, vamos a seguir escuchando
este relato. El caso es que allí no se podía ir supuestamente con ciertos colores de ropa, a lo cual una vez la abuelita de mi exesposa le dijo que sí la acompañaba porque creo ella andaba mala de una rodilla, no podía caminar y quería que la fueran y la curaran. Y ella la acompañó, dijo sí, está bien, pero no puedes ir. con ciertos colores de ropa, o vestía, creo, de rojo, de negro, no sé, rojo y negro, creo,
los colores. Entonces, bueno, pues ya fueron, y yo dije, no, pues voy, ese día me dijo, voy a acompañar a mi abuelita, sí, sí, está bien, y vaya, dije, yo voy a ir con mi familia a darle una vuelta, porque aquí estaba con su abuelita. Entonces, la casa de donde vivíamos estaba cerca de la de mi mamá, no estaba muy lejos, y la de su abuelita también estaba ahí como a dos, tres cuadras. Yo fui con mi mamá mientras que ella
iba con su abuelita a hacer eso. Cuando no pasaron ni unos 15 minutos, yo creo, 20 minutos cuando ella llega a la casa de mi mamá, le digo, ¿qué pasó? ¿Vos querés ir con su abuelita? Yo ya estaba saliendo, iba a ir con mi papá. a un mandado y todo, y eso llegó ahí, ¿qué pasó? No, pues
es que no me devolvieron, ¿por qué? Que porque es que no podemos entrar aquí con colores rojos, ni negros, y yo no le miro que traiga nada rojo, le digo, pues trae camisa azul, pantalón azul, entonces se levantó los calcetines y, no, los calcetines eran blancos, tenía blanco, no trae nada rojo, le digo, no trae, bueno, no trae nada rojo, ay, se pide que quién sabe qué, El cual ella dice, déjame paso el baño, porque ella me anda y se fue y se metió al baño. Cuando sale,
sale riéndose. Dice, ¿a qué no sabes? Dice, pues en mi calzón traigo un moñito rojo. Yo no entiendo cómo fue, o sea, nos estábamos riendo de eso, porque ahorita ya es mi esposa, pero nos llevamos bien. Nos estábamos riendo, nos estábamos riendo los dos de eso. ¿Cómo se dio cuenta la persona que estaba cuidando la puerta que ella llevaba rojo? Es una cosa insignificante. ¿Cómo se dan cuenta? Eso me gustaría preguntarle al maestro Sofán. ¿En qué aspecto se dan cuenta esas personas?
de eso en realidad si me ponen a mí a cuidarlo pues yo ni cuenta ¿a poco le voy a andar revisando los calzones a la persona o algo? ¿cómo me voy a dar cuenta que traía rojo? eso es una cosa medio chistosa que nos estaban riendo el día de ayer y quise comentárselos de eso de que no se le veía ni nada y ellos se dieron cuenta que llevaba rojo en sus calzoncillos Saludos Gina y Nacho desde acá de Dallas. Quiero saludar a todos los peleomaníacos. Saludos, muchas gracias
nuevamente por esta historia. Claro que sí, pues los colores tienen su propia vibración, así que tal vez por ahí venga todo esto. También recibimos sus mensajes a través del Miedofon. Les cuento que un día estaba con mi abuela, yo tenía tres años. Mi abuela me llamó para comer porque mi mamá estaba en el trabajo. Yo no le contesté. Entonces me dijo mi abuela que cuando fue a ver por qué yo no le contestaba, me vio y me dijo,
¿por qué no me contestas? Entonces yo le dije que en uno de los sillones de la casa veía tres hombres y tres mujeres. Después mi abuela me dijo, a ver, descríbelos. Y cuando yo se los empecé a describir, me dijo que estaba describiendo a tres de sus hermanos, a dos de las tías de
mi abuelo y a la mamá de mi abuelo. Mi abuela después, cuando llegó mi mamá... del trabajo le dijo lo sucedido y como unos tres días después mi mamá sacó un álbum de fotos y cuando sacó unas fotos me las enseñó yo le dije a mi mamá mamá esos son los tres hombres de la foto la otra vez los vi en la sala de la casa y hasta me saludaron y mi mamá después buscó otras fotos y me las enseñó y yo le dije a esas dos señoras también las vi ese día en el sillón de la casa
Después mi mamá buscó una foto de mi bisabuela y le dije que sí, que esa señora también la había visto en el sillón de la casa. Y me dijo mi abuelo que todavía que ellos estaban sonriendo y saludando, que fue lo mismo que le dije a mi abuela el día que yo los vi en el sillón de la casa. Entonces ella muy pequeñita y pudo ver a seis familiares que ya habían fallecido y que para nada los conoció. Ella mira, los describió tal cual eran. Mira, nada más, pues sí, tuvo la capacidad para poderlos
describir de la misma manera. Dice, es que esos de la foto son justo los que aparecieron. Vámonos. Aquí en el sureste son muy variadas las narraciones y las historias respecto a las experiencias con estos duendes milenarios. de todo es la ritualística toda la serie de eventos y de elementos y de cosas que se hacen en la actualidad para tranquilizarlos y para pedir sus favores en una ocasión Porque son seres creados por el hombre y que están a
las órdenes de la persona. Obvio, cada persona le injerta su personalidad a este alush, a este duende. Se hace una figurita de barro en cierta fecha del año, se le ponen ciertos elementos. Se hacen ciertas oraciones y se colocan en cierto punto cardinal, en cierto lugar de la milpa sobre todo, que es para cuidar las cuestiones agrícolas y del campo de acá del sureste, para evitar todo tipo de alimañas, de plagas, de invasiones, de
envidias. todo eso, ¿no? Entonces, digamos que la luz es, pues es un demonio, o sea, realmente es un demonio que está creado por el hombre, que está al servicio del hombre, pero sin embargo tiene muchos elementos que a mí me llamaron mucho la atención. Como les comentaba, cada luz tiene su temperamento, tiene su carácter de acuerdo
al temperamento de la persona. Y comentaba este señor, don Juan Pech, Que a la luz hay que, o sea, cuando ya se les trae a la vida a esta criatura, se tiene que llevar a la familia y presentarlo, presentar a los familiares para que en un momento dado, si los hijos, la esposa, la mamá, la suegra, se les ocurra ir a la milpa a cortar un elote, a cortar una fruta. no se vean atacados por el
Alush. Y sin embargo, de acuerdo a Don Juan Pech, se corre el riesgo de que el Alush voluntariamente decida dar o no permiso, atacar o no atacar a su creador o a sus familiares. Eso se me hizo a mí muy interesante, me prendió las alertas. Y que son seres, por así decirlo, temporales. tierra, fraguados del barro de la tierra, y con cierto ritual se les lleva a la vida, también el mismo creador, la persona que lo trajo a la vida, puede también destruirlo y volverlo al
seno de la madre tierra. En algunos lugares todavía se hacen rituales enormes, en el que se preparan el número 13, que es muy propio de la cultura maya, para los 13 nueve señores del infierno y 13 del inframundo, etc. Muy interesante. Abrazos para todos. Muchas gracias, mi querido Yanko. Se le extraña al Yanko Alegría. Muchas gracias por este audio tan interesante. Los Salush, efectivamente
se dice que los... En lo profundo de una región boscosa que pocos se atreven a recorrer de noche, se extiende el misterioso Bosque de los Susurros. ¿Su nombre? No es casualidad. Al caer la noche, los árboles parecen cobrar vida, emitiendo extraños murmullos como si cientos de voces se comunicaran desde otro plano. Pero entre todas las leyendas que rodean este lugar, hay una que destaca por su oscuridad y misterio. Es la historia de la carreta de los lamentos, la historia que hoy
te queremos contar, los primeros registros. de esta leyenda son del siglo XIX, cuando los habitantes de una aldea cercana reportaban haber escuchado una carreta arrastrándose por los caminos del bosque, esto en plena madrugada. No eran alucinaciones colectivas, mucha gente lo escuchó, los caballos no se veían, pero el relinchar de ellos y también las ruedas de madera que se escuchaban eran desgarradoras. Vamos a seguir platicando de ello, pero también
tenemos que ir a una pausa. El Miedo Phone, 55 -2193 -5926. Es hora de poner al descubierto lo que nos hace temblar, correr, gritar y sudar. La mano peluda. ¡Hey, marca! Ya sé que tú igual nos estás escuchando. ¿Te interesa crecer? A nosotros también. No pierdas más el tiempo y anúnciate con nosotros en rcs .com. Queremos mostrarte cómo llegar más rápido a tus clientes y lograr tus metas más rápido. Escríbenos a ventas arroba rcs .com ventas arroba rcs .com y sabrás
qué se siente estar en boca de todos. Una cosa es una cosa, otra cosa es otra cosa. Sabiduría en las redes. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. La mano peluda. Aquí nos están llegando mensajes. Buenas noches. Mi relato es breve. Por la madrugada, como a las 5, fui a dejar a una persona su empleo. Después me regresé a mi casa. Llegué justo a las 5 .55 de la mañana.
Me acosté un ratito más a dormir, me dormí y pasaron como 10 minutos cuando se me viene el reflujo de saliva y de repente, enfrente de mí, tengo un punto de luz como si fuera una lamparita. De repente desapareció. Lo he platicado, pero
nadie me cree. ¿Qué pudo haber sido? Vaya, y es que imagínate que estás dormido por una cuestión de salud, de este reflujo, se tiene que despertar, reincorporar y ver una luz que no viste más, no viste alguna silueta, solamente como una lamparita sería muy conveniente que nos explicaras un poquito más de lo que viviste. Yo creo que es la primera vez que le agradeces a ese problema estomacal el hecho de que se haya presentado, ¿no? Porque te hizo abrir los ojos y te hizo que te dieras
cuenta de lo que estaba ocurriendo. Fíjate, nada más que interesante. Vamos a continuar, Gina. Y ahora, Nacho, nos vamos a ir hasta Tijuana, donde ya están listísimos también nuestros amigos para contar sus experiencias. Buenas noches. ¿Cómo te llamas? Enrique, bienvenido. Nos estás hablando desde Tijuana. Desde Tijuana, California. Perfecto. ¿Qué nos vas a platicar? Me pasó hace más de 20 años con mi esposa y mi hijo que tenía aproximadamente un año, ha sido meses. Estamos
rentando lo que es una casa. En esa casa nos habían comentado que años atrás había salido... les comentaba, al parecer había sido una muerte de una o algo así, entonces realmente no le tomamos importancia, ¿no? O sea, sí fue un suceso, algo trágico y todo, pero pues hasta ahí, ¿no? Una ocasión que nos fuimos a dormir, noche y todo, yo empecé a tener como que sueños, yo lo siento como sueños, no sé, o sea, realmente no puedo...
Sí, sí. Un buen rato, hasta que se iban. Al otro día, pues yo realmente amanecía agotado físicamente, ¿no? Me sentía cansado, como si no hubiera dormido. Pues ahora sí, a la noche siguiente volvió a hacer lo mismo. Y así estuvo durante más de una semana. Hasta que de plano dejaron y yo ya no sentí ese desprendimiento astral, lo que le llaman, ¿no? Algo así. ¿Sí? Sí. ya mayores y todo, pero el pequeño. En una ocasión mi hijo, el primero mayor, con lo que le sucedió, estaban dormidos
los dos en una habitación y todo. El mayor se sentía mal, andaba medio enfermo. El menor se quedó ahí con él. Y él dice que también sintió lo mismo, que en una de esas él agarró y se sintió ese desprendimiento astral o ese desprendimiento de... lo que es de su cuerpo, y de igual que empezó a escuchar ruidos y que de la puerta de la habitación entró una sombra, queriendo precisamente
agarrar a su hermano. Entonces dice que lo sujeta y que empieza a hacer mucho, mucho, lo que es mucho esfuerzo hasta que lo vuelta y lo arroja fuera de la habitación y que después empezaron a entrar también lo que es más sombras. Haciendo lo mismo, queriendo lo que es atacar o agarrar lo que es a su hermano. Y estamos hablando de la misma persona que le sucedió lo mismo hace 24 años. No lo había contado, lo platiqué después
con mi esposa y todo. Pero pues pasaron muchos años después de él porque realmente no lo platiqué ni nada porque lo tomé como un sueño, ¿no? Sí, amigo. Un sueño recurrente, pero pues ya posteriormente platiqué. Fijándolo, no sé si tenga algún significado o algo, ¿no? Pues no necesariamente tiene un significado. Lo que sí puedo yo darme cuenta, amigo, pues es que dejó en ti una marca, ¿no? Una inquietud. ¿Qué piensas tú que podría haber representado este sueño? ¿Por qué te dejó esa
inquietud concretamente? Pues más que nada la experiencia, ¿no? Claro, entiendo. los protegí. Muy bien, sí. Hasta ahí, ¿no? O sea, pero ahí, y de igual forma, cuando le sucedió lo que es, ya platicando lo que es en familia y todo eso, ya también salió este, mi hijo que robó y platicó que les había sucedido a él también lo mismo. Ajá. Sí, tratando de proteger a la misma persona que yo estaba protegiendo hace 24 años, o sea, a su hermano. Sí. Sí, entonces, no sé, o sea,
qué fue lo que... Sí, claro. Bueno, aquí lo importante, amigo, es que de entrada, de una manera muy superficial, yo te podría decir que es un tanto lógica esa reacción o esa sensación que tú tuviste de protección hacia tu familia, ¿no? Sí. Porque es tu mayor preocupación. Y entonces hasta en el sueño tú sentías esa necesidad de cuidarlos, de protegerlos, de hacer tu función como papá, como la cabeza
de esa familia. Entonces eso te angustió demasiado y de algún modo yo siento como que una especie de sugestión en el primer sueño fue tan impactante que tu cerebro se quedó conectado con esa experiencia tan fuerte, porque fue de esos sueños que le llamamos sueños vívidos, ¿no? Ajá. Así lo sentiste tú, como si fuera algo real, completamente real. Sí, sí, sí, sí, como si fuera algo real. O sea, porque la habitación, no siquiera la habitación
la veía yo oscura ni nada, sino con luz. Y entrando lo que son las sombras por lo que son por las paredes. Yo las agarraba de los brazos, porque tenían brazos y todo. Yo las agarraba de los brazos y las arrojaba de nuevo hacia las paredes para que salieran de lo que es de la habitación. Ajá. O sea, yo sentía. Veía lo que es a mi esposa, veía a mi hijo, me veía a mí. Y tratando de verar y sacando lo que es a esas sombras, ¿no? Ni siquiera caminando en nada, sino que también es como que
en un estado de flotación, ¿no? O sea, como también las sombras. Sí, te entiendo, amigo. Pues esto que tú sentías defender a tu familia y de que te funcionó. Porque imagínate que hasta dentro del sueño hubieses tratado de agarrar las sombras. Y por ser, tratarse de unas sombras, no hubieras podido tú hacer nada por tu familia. Imagínate lo fuerte y terrible que hubieses sido, ¿no?
En tu sueño, por supuesto. Sí, claro. Sin embargo, tú tenías algo que, a pesar de que tú estabas consciente de que era una sombra, tú podías hacerles daño, podías arrojarlos, ¿no? De algún modo podías
defender a la casa. Ajá. Sí, pues digo, porque a veces no se cierran sombras o qué, pero... oscuros, negros o sea ahorita que comentas Nacho no sé si realmente si eran las sombras o eran unos seres o sea eran unas personas oscuras totalmente oscuras en la cual yo las tomaba o sea si las podía yo tomarlas, agarrarlas y arrogarlas o sea como si tuvieran un cuerpo así es Y fíjate que el hecho que comentas de que dormías por lo menos estos cuatro días de las terribles pesadillas,
esos días cuando tú dormías y despertabas parecía que no hubieses dormido, estabas muy cansado. Entonces esto implica que había una cierta conexión entre la noche uno y la noche dos, la tres y la cuatro. ¿Cuál era esa conexión? La preocupación de que esto regresara. Y de ese modo tú lo pudiste sentir, porque eso yéndonos un poquito a la parte lógica. Ahora, si nos vamos a la parte, digamos, esotérica o del ocultismo, ¿tú sientes que alguien podría haberles enviado algún trabajo oscuro?
Pues no, no creo, no creo. Sí, porque de hecho, también igual, ya muchos años después, mis suegros en paz descansen. en eso. Sí. Entonces, una ocasión, y me quedé así muy extrañado, ¿no? Porque también fuimos a visitar lo que es a una persona. Sí. Tenía un local y tenía todas esas cosas esotéricas y todo. Sí. Preparaba, pues, a ver las velas
y todo esto. Ajá. Y cuando nos íbamos acercando y llegamos, agarró y nos vio y comentó, dice, te empezaste a azucar, dice, y me empezó a doler la cabeza, dice, si tú traes una fuerza muy... Sí. Ajá. Ajá, de tu energía, sí. Sí. O sea que, que pudo sentir tu energía, ¿no? Sí. Sí, exactamente. Mi energía, que tenía una energía muy fuerte. Pero sí, dije, bueno, o sea, digo, te soy sincero, Nacho. que es en eso. O sea, perdón, amigo, cuando dices en eso, ¿te refieres a la brujería o al
ocultismo? A la brujería, a la brujería, al esoterismo, o sea, sí, sí, o sea... ¿Sabes que existe? ¿Sabes que ahí está? ¿Que hay gente que lo sigue? Pero no es tu caso, o sea, tú simplemente respetas, ¿no? Sabes que ahí está y allá. Sí, sí, sí, claro. Pero no eres practicante. No, no, no, y también es igual la gente que practica eso por el respeto y todo, pero no... mucha importancia lo que es eso. No, pues haces bien, amigo, haces bien, porque si no es lo tuyo, pues no, ¿para qué te
metes en ese rollo? Ahora, ¿quién sabe cuál haya sido la percepción que tuvo esta persona si tu aura, si tu energía, la que emanas, porque todos emanamos energía, le afectó de manera que chocaba con la suya, por eso le dolió la cabeza. Así
es. Sí, sí, sí, te dijo que tenía un... se trae un aura muy fuerte tu aura es muy fuerte y se me dolió la cabeza claro pues imagínate tú tienes otra pila otra frecuencia distinta a la de él y chocó con la suya y entonces por eso pues a lo mejor de ahí viene la explicación amigo de ahí viene la explicación que tú tienes mucha energía no te puedo hablar de la fe porque no hemos hablado de fe pero si por lo menos la energía que tú emanas Es lo que te llevó a defender a
tu familia hasta en el sueño, amigo. Y créeme, créeme que eso sirvió. Sirvió de algo. No te sé explicar cómo, pero sí sirvió. Sí, exactamente. Sí, porque digo, si nos metemos lo que es a la fe, a lo religioso. Sí. Sí, sí, creo, sí tengo fe. No te voy a decir que practico una religión así a 100%. Sí. Ahora sí que... Nací en un penitenciario católico. Ok. O sea, no soy protestante al 100%, ¿no? Creo, creo Dios. Ok. Pero sí, o sea, sí tengo fe, sí tengo fe. Muy bien, amigo, pues
eso es bueno. He pasado cosas que ahora sí que sí creo en todo eso, ¿no? Claro. Igual lo respeto, ¿no? Porque pues también, pues ahorita haciendo memoria hace... años 30 años yo creo aproximadamente o más mi papá que en paz descanse él era chofer de un camión de pasajeros en una ocasión que yo lo estaba acompañando y era noche y de repente a lo lejos de la carretera yo empecé a ver bolas de fuego las brujas y las empecé a ver como brincaba una de Y ahora es que de un árbol a otro y un
árbol a otro durante un rato. Y me iba adelante con mi papá y todo. Y mi papá se quedó callado. No me dijo nada ni mencionó nada. Como si se fueran escondiendo, ¿no? Detrás de los árboles. Y iban pasando así. Y iban, pues, a la par del camión, ¿no? ¿A qué velocidad podría ir el camión? O sea, digo, si algo, no sé, 90 kilómetros por hora o algo así. O sea, desconozco, ¿no? O sea, iban en un vuelo paralelo así, como si estuvieras viendo a alguien del mismo camión. Ya entiendo.
Y sin embargo, después de un rato desapareció. Ahora sí que se puso detrás de un árbol y ahí se quedó. Ya no volvió a salir esa bola de fuego, esa luz anaranjada. Ya llegando a la ciudad, mi papá agarra y me comenta, me dice, lo que viste y lo que venía con nosotros, eran unas brujas. Y yo me quedé en la cara y dije... ¿Cómo? O sea, fue cuando dije, bueno, son brujas. Ajá. Sí, entonces sí, sí, fue algo... Muy extraño, ¿no? Muy extraño, y sí, pues ya después medio...
Y terrorífico. Pánico, ¿no? Sí, miedo, pues sí, claro, o sea... Imagínate, nada más que ibas viendo una bruja y tú, mira qué padre eso que va volando. No, hombre, ya cuando te enteraste que... Sí, sí, sí, una burla de fuego ahí brincando, ¿no? Cuando te enteraste que era una bruja dijiste, sopas. En una de esas se va contra mí, ¿no? Exactamente. Sí, sí, sí. Ya después de ahí, un papá me contó que en otra ocasión, él igual, no sé, creo que sí, en esa ruta o en otra ruta, que igual ya
era de noche, de una ciudad a otra. Te estoy contando, Nacho, que es en la zona del Bajío. Entonces, esa ocasión dice que la bola de fuego se puso a un lado del camión. Como dicen, arras de carretera. Iba lo que es esa bola de fuego. O sea que es probable que alguien más la haya visto, ¿no? Sí, sí, sí. En ese momento sí me dice mi papá que en eso agarró y la vio y te volvió así de rojo y lo vio. Y él siguió conduciendo
y viendo hacia el frente únicamente. Y que de repente dice que agarró y te vio que un señor ya de edad avanzada se acercó, se fue hacia el frente del autobús, se hincó con un rosario. Y se puso lo que es a rezar. Y le dijo, no voltees, dice. No voltees, dice. Porque traemos una bruja aquí a un lado. Y el señor encargado de rezar se puso lo que es un rosario a rezar. Y ese papá que se quedó así como que asombrado, ¿no? Y ahora está con miedo, ¿no? Claro. Porque va a un lado
lo que es el autobús. Imagínate. Oye, amigo, pues qué buena experiencia nos acabas de regalar. De hecho, dos experiencias. Y yo te agradezco mucho y espero que no sea la última vez que charlamos, ¿no? No, claro que no. Tengo varias otras experiencias. Igual mi suegro, que también pasa descanso, nos platicó que también hace muchos años hizo un pacto con la muerte y todo. Pero bueno, ya será en otro relato. Órale, con todo gusto, amigo. Para dar la oportunidad a más personas que nos
cuenten sus historias. Muy bien, amigo. Gracias por tu comprensión. Que tengas excelente noche. Al contrario, en la choricina. Perfecto, amigo, que estés muy bien. Muchas gracias. Hasta luego. Bueno, hablando de la carreta de los lamentos, se trata de una carreta fantasmal conducida por un ente, dicen que encapuchado. Es un alma condenada a recorrer eternamente el bosque, llevando consigo a los espíritus de aquellos que murieron trágicamente
en la zona. También se dice que se trata de la muerte misma, reuniendo las almas errantes que se atreven a cruzarse en su camino. La carreta nunca se deja ver completamente, pero quienes han tenido, yo creo, la mala suerte de cruzarse con ella, afirman que el aire se vuelve helado, los árboles pareciera como si enmudecieran y los animales rápidamente desaparecen, como si la naturaleza misma... se escondiera ante su paso. ¿Qué te parece? Pues es súper interesante
el tema, Gina. Jack Cerríos dice, buenas noches Gina y Nacho, yo conozco a una persona que dice proyectarse y se pelea con seres oscuros, así como cuenta el señor que está hablando. De hecho, en alguna ocasión me ha quitado un dolor muscular por torcedura con las manos. No sé cómo lo hace, pero eso que cuenta, él... se asemeja a lo que me cuenta solo que él dice que no tiene forma que es como una masa oscura y deforme y que lucha pero como con energía no a golpes digamos ok
si te entiendo ¡Wow! Pues qué interesante. Muchísimas gracias. Saludamos a Daniela, que nos escucha allá en Cuauhtitlán, Iscali, Estado de México. Bienvenida, Dani. Gracias por estar con nosotros. Ay, Nanita, así se llama. Ese es su nickname. Saludos, Gina y Nachito. Los escucho desde Reynosa, Tamaulipas, ya casi los 30 años. Es correcto. Ya estamos en cuenta regresiva para llegar a ese 13 de agosto. Vamos a ver qué se arma, ¿no?
José Luis Estrella, gracias, hermano. Gracias hermano por estar aquí desde Tlalnepantla, Estado de México. Saludamos a todos los amigos del mundo entero que nos reunimos cada noche para escuchar estos relatos. No importa el lugar donde te encuentres, sabes que a través del Miedofon nos puedes mandar mensaje y nos comunicamos contigo para conocer las experiencias que has tenido en el ámbito
paranormal. El Miedofon. 55 -2193 -5926. Si estás en cualquier parte del mundo, nada más le tienes que anteponer el signo de más, 52, y luego le pones 55 -2193 -5926. La mecánica es, nos mandas el mensaje, quiero contar relato y nosotros... Te marcamos. Nos despedimos de las estaciones en la República Mexicana que solamente nos escuchan una hora. Los esperamos en nuestra próxima emisión y en el resto de la República y el mundo entero.
Continuamos después de la pausa. Un hombre exitoso es aquel que gana más dinero del que su mujer gasta. Sabiduría en las redes. Porque tenemos mucho que decir. La mano peluda. ¿Qué tal Gina? ¿Qué tal Nacho? Buenas noches. Soy Frank. Espero se acuerden de mí. Para comentarles. Porque hace mucho tiempo, ya tengo mucho tiempo viendo, cuando se da un accidente, donde hay gente lesionada, lastimada, pues que falleció, paso por un lado
y veo el espíritu de la persona. Y si era que alguien, alguno de ustedes o alguien de sus maestros me pudiera contestar esa pregunta. Continuamos,
relatos y experiencias que tienen que ver. con lo sobrenatural y nos vamos también leyendo estos comentarios sobre la carreta de los lamentos claro que si Gina vamos a continuar tenemos muchas historias hay muchos mensajes también que nos están llegando de parte suya que bueno que se manifiestan y por supuesto ahora nos vamos hasta Chalco con nuestro amigo Kencho que nos va a platicar algo muy interesante estás ahí amigo que tienes para nosotros esta noche Pues estábamos
rentando por acá, de este lado. Entonces mi esposa tenía su... Estaba embarazada de mi primera bebé, una niña. Y pues claro, como no había agua, pues entonces teníamos que apartarla. Entonces me decía mi esposa que una noche llegando a trabajar, me dice mi esposa, y para ser exacto era viernes, como este día, me dice mi esposa... Disculpe, oye, ¿puedes quedarte aparte del agua? Y yo le digo, claro, no te preocupes. Mientras veo una
película. En ese tiempo no había tanto difusión en internet y eso, pues tenía que poner una película en VHS. Entonces era como las 12, más o menos, como 12 entre la 1 de la noche. Y pues ya, le digo, sí, no te preocupes, tú vete a acostar. Como estaba embarazada de mi primera niña. Entonces le digo, sí, no te preocupes, vete a acostar
y yo me quedo aparte del agua. Entonces aquí donde rentábamos teníamos un tambo y tenías que abrirle la llave en la noche, pero también como la señora era muy delicada, pues teníamos que, para que no se regara el agua. Y le digo, sí, no te preocupes, yo me paro y mientras que hago la película, pues aparto el agua. Y entonces ya eran las dos, entre las dos y la una de la noche. Y ya me asomaba aquí al patio para ver
si se estaba yendo el agua. Entonces, en esa ocasión, pues mientras que veía la película y todo, ya eran la una, entre la una y las dos de la noche. Empecé a escuchar un llanto. Un llanto, yo estaba solo en la sala. Entonces, la parte donde nosotros rentábamos era un cuarto que era entre esquina, una calle contra la otra calle, o sea, se podía ver de ambos lados y teníamos
ventanas de ambos lados. Pero en el patio teníamos una, como se llama, no era saguán, era una puerta de madera que me daba casi al pecho, o sea, se podía ver de todos lados. Bueno. Sí, así es, te estamos oyendo, mi amigo. Ah, ok, ok. Entonces, ok, ya era como la una, las dos de la mañana. Sí. Y yo a cada rato salía, pues empezaba a gotear el agua, empezaba a salir el agua, porque pues en ese tiempo de calor, pues casi no nos llegaba el agua por acá. Entonces me decía mi esposa
que lo apartara. Le digo, sí, no te preocupes, tuve que acostar. Entonces se fue a acostar al cuarto donde, este, el dormitorio. Arriba y abajo estaba la sala y yo mientras esperaba que se llenara el tambo, estaba viendo una película. Entonces, más bien en la calle, escuché un llanto. Un llanto de una dama que venía llorando. Así lloraba la muchacha. Pues yo dije, sí, a lo mejor ya le pegaron, no sé. No, discusiones a lo mejor entre pareja porque no pensaban que era otro
tipo de situación. Pero digamos, ¿lo oías un llanto débil? ¿No era así potente como de una...? No, no, no, no, no. No, no era potente, era así débil el llanto. Pero sí muy sufrido. Entonces, pues yo ya sabe, ¿cómo se llama uno como ser humano? Pues ya me salí a asomar y dije, chino, a lo mejor ya tuvo problemas con su novio. Pero mientras que estaba viendo la película, estaba viendo que se llenaba el tambo y como es el tiempo de calor, pues dejábamos las ventanas abiertas.
Entonces me salí a asomar y veía que venía una muchacha llorando. Dije, chino, a lo mejor tuvo problemas. Pero como venía llorando y... Y pues sí, venía llorando. Y sus tacones venían... Entonces, pues... No, no se me hizo raro. Dije, pues el morbo también de... Entre comillas se puede decir que es uno chismoso. Pues dije, a lo mejor ya le pegaron a la muchacha. Entonces, pues me salí a asomar. Y venía en la esquina. Y después dije,
bueno, voy a ver el tambo. a ver si se sigue llenando y sí, pues lógico, fui al al patio donde estaba el tambo y sí se iba llenando, pero como se me escuchaba todavía su llanto que venía sobre caminando con sus tacones uno tras otro tac, tac, tac, tac y o sea venía lejos, pero tampoco creo que se escuchara que fuera algo paranormal Entonces me asomé a la ventana y sí, la vi. Venía toda de negro. Dije, no, a lo mejor ya ha sido
alguien en esta cuadra, no sé. Entonces subí rápido con mi esposa y le digo, oye, ¿ya escuchaste a la muchacha que viene llorando? Y me dice mi esposa, sí. Dice, de ese rato te iba a decir, pero bueno, pues no le hagas caso. Dice, ya vente a dormir. Digo, no, tengo que llenar el tambo para que mañana laves. Dice, bueno, está bien, pero no te tardes. Sí, sí, volví a bajar. Entonces me fui al pate, volví a asomarme y venía la muchacha. Y se escuchaban los tacones otra vez. Y su llanto.
Y pues se me... Y vi su... Bueno, toda su figura, pero venía toda de negro. ¿Cómo se le llama lo que cubre la cara luego? ¿Velo? A su telerey un velo con un sombrero y yo dije, bueno, pues está bien. Dije, pues a lo mejor este sí. Falleció alguien y dije, bueno. Perdón, amigo, o sea que esta mujer traía un velo como tipo la Catrina. Sí, exactamente así. Entonces ya este, pero para esto ya eran como las dos, dos y cuarto de la mañana, porque tengo un reloj en frente de mi
televisor. Bueno. En ese tiempo era televisor, no era pantalla ni nada, porque estábamos hablando que tenía una película de... Y bueno, pues ya me salí al patio otra vez, pero el morbo me decía, bueno, salí a asomarme y la vi que venía caminando a la mitad de cuadra. Y dije, ah, ok, bueno, está bien, me da tiempo, voy a ir a asomarme al del campo para que no se vaya a derramar el agua y vuelva a regresar. Y entonces, cuando me... Me salí al patio a ver el agua que estaba
cayendo. Escuché los pasos. Que dio la vuelta sobre la cuadra y dije, chin, ya me ganó. Agarré y fui. Todavía a la sala, me asomé y dije, sí, ya me ganó. Me salí rápido. Y pues la puerta del patio donde estaba, pues era de madera. Y me daba el pecho. Y cuando salí, pues ya me había ganado. Entonces, a de cuadra, que como donde rentaba, era esquinada, pero daba de cuadra a cuadra. Entonces, a de cuenta que me ganó pasando. Y el mismo mormo dije, chín, bueno, voy a verla,
a ver hacia dónde se dirige. Y siguió sobre la marquesina de la banqueta. Entonces, casi cuando ella iba a dar la vuelta, pues yo llegué a la puerta. Y me asomé, saqué la cabeza porque le digo que la puerta me daba el pecho, era de madera. Entonces a la hora que volteé a verla hacia ella, casi dando la vuelta a ella y bueno, iba llorando todavía. Un llanto tranquilo, pero al fin y al cabo era llanto. Entonces la vi y ella me volteó a ver. Era una mujer, como se llama, muy, muy,
muy linda. Pero cuando le vi los pies, era cuando vi que iba levitando. O sea, no pisaba. Entonces, ¿verdad? No pisaba el suelo, amigo. No pisaba el suelo. ¿Y te acuerdas que comentaste que oía los...? ¿Y te acuerdas que comentaba sobre el taconeo? Sí. Exactamente, era el taconeo que
iba dando entonces. Cuando vi... eso y ella me volteó a ver yo la vi a los ojos era preciosa no sé si era la muerte o era la llorona pero como se llama pero eso no acaba aquí cuando volteé a ver hacia sus pies y vi que estaba levitando y ella se dio cuenta es cuando se me dejó venir pero ha de cuenta que era una ha de cuenta que era demasiado rápido Cuando la vi y se me dejó venir, agarré y volteé y me quedé estático. ¿Cómo se llama? No sé. Fue segundos, pero para mí fue
mucho tiempo. Oye, Kencho, amigo, dame un segundito. Necesito ir a la pausa. No te vayas. El Miedofón está listo. 55 -2193 -59 -26. Conocemos la leyenda y la hacemos realidad. La mano peluda. ¿Quieres iniciar, hacer crecer o monetizar tu podcast? Saber todos los secretos de todos. Donde y cuando quieras. Les va a cambiar la vida. almacenamiento, distribución y programación de tus episodios en un solo lugar hosteado y distribuido por RSS
.com RSS .com hacer podcast de manera fácil solitos ni amos a quien servir ni criados a quien mandar sabiduría en las redes Porque conocemos de raíz a los especialistas. La mano peluda. Vamos a continuar con el relato de Kencho. Así es. Nos vamos hasta Chalco con Kencho, que ya lo tenemos en la línea. Amigo, ¿y luego qué pasó mi querido
Kencho? Ok, ya después de... ok, me ganó y como le digo, me fui enseguida al patio y como escuchaba los taconazos, entonces ya iba a dar la vuelta y con su llanto, creo que ya era casi dos, dos y cuarto de la madrugada más bien. Entonces la vi de frente, le vi su cara y vi que era una mujer muy linda. La verdad era demasiado preciosa porque se subió el velo. Pero lo malo fue que cuando le vi los pies era que no tenía pies,
estaba levitando. Entonces al ver que estaba levitando automáticamente se me dejó venir a... hacia mí, entonces yo me quedé estático un buen rato, no sé cuánto tiempo, en verdad se lo juro, no me di el tiempo, pero esos segundos, fue segundos, lo sentí, no sé, minutos, no sé, hasta mejor horas, pero no podía moverme, casi cuando llegaba a la mitad de cuadra hacia donde yo estaba, es
cuando pude moverme y este... Ah, y eso por mi perrita, que se llama Perruchara, que yo creo que sintió la vibra y salió a las redes como me pude mover. Y me fui corriendo, pero todavía la seguí viendo de frente, que venía hacia mí. Entonces, cuenta que de ahí, de la puerta de madera hacia mi sala, Yo creo que máximo son unos ocho pasos, diez pasos para llegar porque es chico el terreno. Sí. Entonces sentía que me jalaban, sentía que me jalaban, no podía llegar,
me sentía súper pesado. Y yo empecé, es más, se me olvidó los rezos. Empecé a rezar el Padre Nuestro y no podía, empezaba el Padre Nuestro y no podía seguir las siguientes palabras. Ajá.
Entonces... ya este como se me sentía súper pesado para llegar y un frío o sea no no no no no puedo describir cuando empecé a caminar y a correr sentía que el aire este me empujaba que no podía este que alguien me agarraba de los hombros y mi perrita pues ladraba y ladraba este al lado de mí yo hacía Así, caminando hacia la sala y mi perrita en contra, este, ladrando hacia ella. Entonces, yo nomás lo único que escuché, este, que me decía, que me decía que no iba a escapar.
Decía, ¿sabes qué? No vas a escapar. Y, bueno, pues ya, este, automáticamente, no sé, como que sentí que, este, me aflojé un poquito y llegué a tocar la puerta de la sala y automáticamente yo no toqué la puerta. Solita se cerró. Y lo único y lo último que supe es que quedé en el piso de la sala. Hasta que mi esposa en la madrugada, más bien a la mañana, como a las 5 de la mañana, ella despertó, bajó y me encontró tirado en el piso. O sea, perdiste el conocimiento, amigo.
Pues sí, claro, perdí el conocimiento y mi esposa me despertó. De hecho, me dijo que hasta porque me echó alcohol y X cosa, y lo único que desperté fue con agua helada. A la hora de despertar, pues ya no le conté nada para no espantarla, porque como estaba embarazada y estaba esperando a mi primera niña, pues no le dije nada. Pero a la cuenta que quedé como tres días pasmado. Sí. Entonces, a las 7, 8 de la noche, siempre... Me daba escalofrío y entraba, no sé, como que
en depresión o algo así. Me quedaba estático, me decía mi esposa. Y yo no me daba cuenta porque de repente estaba en el sillón viendo la tele y daba las 7, 8 de la noche que empezaba a escurecer y decía mi esposa que me hablaba ella y yo me quedaba así estático. Y no le hablaba a ella ni razonaba. Hasta que luego, bueno, ella encontró el método de darme un mazapanazo o pegarme una cachetada. Y es como reaccionaba. Pero después de reaccionar me daba mucha fiebre y temperatura.
Y tenía que ir a acostarme. Entonces, pues pasó yo creo que dos, tres meses para volver a consentir el sueño. Y pues... Esto fue, ¿cómo se llama? Y bueno, y después de esto, pues sí, tuve que ir a la escuela. Y pues me dijo que tenía un espíritu muy, muy pesado. Pero mi esposa, como estaba embarazada, entonces dijo, bueno, mi tía no me dijo nada. Fui a verla, me curó, se le llama de espantos, ella me dijo que era contra espantos. Y pues hizo una fuga, ¿cómo se llama?
Con lumbre ruda y otro tipo de cosas. Bueno, no lo escuché lo que era. Bueno, me curó y me dijo, ten cuidado mucho, hijo, porque esta presencia está muy fuerte. Pero no me dijo otra cosa. Entonces, a de cuenta que esto siguió porque mi esposa, como estaba esperando a mi niña, Entonces, a las 2 o 3 de la madrugada, mi esposa despertaba. Y como estaba esperando a mi niña, pues ella no podía dormir, decía que le dolía el vientre.
Entonces, se iba al sillón, al sillón que tenemos para ver la tele, y dice, bueno, para que pase el tiempo y a ver si me agarra el sueño. Entonces, decía mi esposa que de repente... Se le abrió la ventana, no, no mucho, pero sí se recorrió un poquito. Sí. Se recorrió la ventana y que alguien, bueno, ella escuchaba que decía ven, ven. Pero mi esposa pues nunca le tomó importancia, no, pues era uno de que ven, así como mentalmente.
O sea, no lo escuchaba ni porque tal ruido del oído cuando dice ven o algo así, sino que lo escuchaba mentalmente que decía ven. Entonces, bueno, pasó el tiempo, una semana, dos semanas. Entonces, ya mi esposa yo creo que tenía un mes para dar a luz. Entonces, dice mi esposa que en la noche, como a las 2, 3 de la mañana igual, porque siempre se paraba esa hora. Yo no podía pararme, quedaba completamente fulminado, porque seguía con temperatura y todo ese tipo de cosas.
Sí. Entonces dice mi esposa que despertó y le dio ganas de hacer del baño, pero el baño estaba en el patio. Se paró mi esposa y se dirigió primero a la sala y prendió la luz. A la hora que prendió la luz, automáticamente como que se fundió el foco. Entonces en ese tiempo no había teléfonos
como este tipo. prendió la tele y con la luz de la tele se iluminaba y se volvió a abrir la ventana un poquito unos 5 o 6 centímetros la ventana y a la hora de que volteó hacia la calle vio que estaba una persona más bien una señora de blanco ahora que le dice que fuera y Y mi esposa a la hora de verla, pues sí, la espantó porque yo le dije que había visto a una persona, pues muy linda, muy guapa, una señora muy linda
y muy guapa. Y en esta ocasión ella la vio calavericamente y me dijo que la estaba llamando y que iba a ser, ¿cómo se llama? Que iba a ser de ella. Entonces mi esposa, pues con tanto susto, pues volvió a subirse allá conmigo y me despertó. Entonces yo bajé, pues ya no había nada. Pero también
a ella le pasó eso. Y automáticamente todavía en esta fecha, en estas fechas todavía, no sé si todos, porque luego le pregunto a mi vecino, bueno, ya como tenemos tiempo viviendo por acá, a veces mi esposa me dice, oye, Kencho, ¿qué crees que consuma? Todavía a las 2, 3 de la mañana me despierto. Y escucho que me llaman o se escuchan sus lamentos, pero no son lamentos de ¡ay, mis hijos! Sino son lamentos como si una dama estuviera llorando por perder a alguien. Entonces le digo
a mi amigo, le digo, oye, pasa esto. Si escuchas, me diría sí. Pero da la casualidad que, ¿cómo se llama? Él llega, porque es este camionero, llega a las 2, 3 de la mañana a su casa y dice que jamás ha escuchado nada. Y pues, esto es mi relato. Ok, amigo, pues qué impresionante y te agradecemos bastante que lo hayas compartido aquí con nosotros. ¿Una forma de escuchar el lamento de la Llorona o tal vez sería el llanto del muerto? Puede ser, mi querido amigo. Pues
puede ser, no sé. Y gracias, Nachito. Gracias, Gina. Que tengas bonita noche, mi querido amigo. Tengo otra historia, pero luego se las voy a... Oye, Nachito, ¿te cuento algo muy rápido? Si me das un segundito, necesitamos ir a la pausa y regresamos, ¿sí? Ok, sí, claro. Aguántame. El Miedofón, 55 -2193 -59 -26. Las historias tienen muchas formas de contarse, pero solo una de comprobarse. Aquí en La Mano Peluda. Lo que está bien, no puede estar mal. Sabiduría en las
redes. Porque distinguimos al mundo sobrenatural. Continuamos. Estamos recibiendo tus comentarios también acerca de esta carreta misteriosa y tenebrosa. Y seguimos con Kencho. Así es, amigo. ¿Estás ahí? Sí, claro. Buenas noches. Oye. Ajá. ¿Qué crees que el otro día estábamos mi esposa y yo? Mira, ¿sabes qué? Es que hubo un rato que nos alejamos. Nosotros somos católicos por parte
de nuestros padres, ¿no? De nacimiento. ¿Y qué crees que hace rato que, pues, bueno, de que nos bautizaron y toda la cosa y mis hijas las bautizamos, nos alejamos mucho de la iglesia? Entonces, cuenta que del bautizo de mis dos niñas, que fueron juntas, tengo dos niñas. Sí. Ahorita ya son señoritas que una es de 19 años y otra es de 17. Sí. Pues, este, aguardamos, bueno, desde que fuimos a la iglesia, desde, porque las, este, ¿cómo se llama? Su bautizo fueron
juntas. Ajá. Entonces, desde ahí, este, aguardamos todo. La Biblia, que bendicieron sus padrinos y todo eso, entonces las aguardamos. Entonces, en esta fecha, pues, queremos ponernos bien, porque ya sabes que en el tiempo pueden llegar a casarse, ya sabes el tipo de cosas que se requieran para casarse, ¿no? Entonces, tener primera bautizo, confirmación y primera comunión. Entonces le digo a mi esposa, le digo, bueno, vamos a ponernos al corriente, somos católicos, entonces hay que
ponernos al corriente. Y me dice, está bien, y ya conseguimos los padrinos y toda la cosa, entonces tenemos las Biblias de bautizo. Sí. Pero estaban aguardadas y, este, ¿cómo se llama?, todas empolvadas. Ajá. Entonces, de cuenta que, este, pues le digo a mi esposa, bueno, el padre dijo, ¿tienen Biblias? Bueno, porque ya fuimos a ver el padre y toda la cosa, ¿no? Así, claro, no se preocupen, este, pueden mandarlas a sus
hijas para que, este... Escuchen la palabra de Dios y ya en un año o dos años pues ya hacen su confirmación y primera comisión. Entonces desempolvamos sus Biblias que eran de bautizo. Y a mi esposa se le ocurrió limpiar lo que era. Tenemos un librero. Entonces mi esposa puso una Virgencita de Guadalupe, un crucifijo y tenemos una estatua de... San José de Astadeo. Sí. Entonces, mi esposa, este, limpiamos las Biblias y las
abrimos a la mitad de... Bueno, es que, para contarte rápido, pues nos ha estado yendo un poquito mal en la situación económica, enfermedades, ya sabes. Ajá. Entonces, como te escuchamos a ti y al profesor... Soham. Perdón, ¿cómo se llama? Maestro Soham. Ajá. Entonces, bueno, limpiamos, lo limpiamos a ellas y abrimos del Salmo, no me acuerdo en ese momento que Salmo es. 91. Del trabajo, bendiciones y todo ese tipo de cosas. Ah, ok. Entonces mi esposa lo puso, abrió la
Biblia y la puso ahí las dos Biblias. Sí. ¿Y qué crees que ese mismo día que en la noche los puso como a las 7, 8 de la noche? En la noche yo tengo, pues yo me voy a trabajar a las 4 o 5 de la mañana. Tempranito. Entonces yo cuando me paré, las dos biblias y las dos hojas que tienen esos salmones estaban como si alguien les hubiera dado la mano, las hubiera arrugado así, las hubiera apretado, estrujado. Todas arrugadas.
Todas arrugadas. Y pues, como tiene mucho tiempo que no abrimos las Biblias, entonces pues estaban lisas completamente, porque por el peso de las hojas. Sí, estaban, digamos que estaban nuevas. Cuando mi esposa la puso, pues estaban lisas. Entonces cuando yo me paré, estaban completamente como si alguien las hubiera estrujado así, con mucha fuerza y rabia. ¿Pero estaban rotas las hojas o solamente arrugadas? Hay una en particular. Deja, me acuerdo del salmo. No me acuerdo del
salmo. Es que está en la azotea. Entonces, se da cuenta que sí, una esquina estaba rota. Pero había un rayón sobre la palabra de Dios. Si quieres, luego te mando la foto. Ándale, amigo. Para que las veas como son la situación. Claro que sí. Pero bueno, nada más porque ya no ha pasado otra cosa. Ok, muy bien amigo, con mucho gusto, mándanos la foto. Pero antes de que cortemos, déjame decirte que la Biblia por sí sola no va a hacer nada, es decir... La Biblia es como un instructivo,
hermano. Es decir, si tú no la lees, si tú no la digieres, si no meditas sobre lo que ahí está escrito, pues es prácticamente nulo su poder. Porque no es que la Biblia sea un amuleto. Lo que es realmente poderoso es el contenido. Y se convierte doblemente poderoso. Cuando entiendes el contenido y de ahí que haya personas que les encanta estar escudriñando la Biblia y leyendo y meditando. Entonces, sí es bueno que tengas ahí tus Biblias. Fíjate, después de, ¿qué son?
15 años. ¿Cuántos años? Las tienen todavía nuevecitas. Nuevecitas. Como 17 años, Rancho. No las han recorrido, pero ni dos hojas, amigo. Ni hemos ido a leer. iglesia en ese tiempo como si alguien no quisiera que fuéramos entiendes entonces pero si es algo sorprendente porque cuando empezamos a limpiar las biblias y estas velas no sé cómo se llaman cuando bautizan a alguien las velas sirios como son que ellas los bendicen ok entonces este A ver cuánto que los limpiamos y los pusimos
ahí. Y bueno, todo bien. Entonces yo empecé a leer unos salmos que estaban ahí para la, ¿cómo se puede decir? Para la mudanza o no sé, para la familia. Sí. Entonces, sí, automático. Es más, una de mis hijas dice que ella estaba en el cuarto y, ¿cómo se llama? Que tronaba un ropero. Sí. Cuando yo estaba leyendo, ella decía que tomaba un ropero, pero no le tomó importancia porque ella tampoco no es tan concluida con paranormal
o X cosa. Pero ¿qué crees, Panchito? Que también ha de cuenta que ahorita de que se van a hacer su confirmación de su primera comunión, has de cuenta que he tenido muchos problemas siempre. Has de cuenta que todas las semanas estamos súper
bien. como antes, pero va a llegar el sábado que van a ir a la iglesia mis hijas y el día viernes como ahora hay problemas hay problemas entre mi esposa mis hijas y para mañana que ellas, de cuenta que hace 8 días faltaron porque tuvimos un problema entonces nos las llevamos nos enojamos y pues ya ellas no fueron Y ahora entonces se da cuenta que el domingo al menos otra vez ya nos reconciliamos y toda la cosa, pero nunca había pasado hasta ahora que empiezan a ir a...
a la iglesia, empieza este tipo de, como se llama, de problemas. Sí, amigos, son obstáculos, exactamente. Son obstáculos que no les permiten ir a la iglesia y congregarse y aprender de la palabra de Dios. No se los permiten, ¿por qué? Porque en una de esas despiertan y estos seres negativos o energías negativas, pues ya no van a poder hacer de las
suyas. entonces es bueno que vayan y no dejen de asistir es bueno que recen que oren en su casa antes de irse a dormir que oren cuando se sientan a comer dice la palabra hora de en todo momento entonces pues cuando tú puedas cuando te acuerdes a gracias por todo lo que sucede que si ya te pagaron gracias o sea De eso se trata, amigo. Dicen que hay que vivir en oración 24 -7. Yo sé que es bien complicado, pero es una forma en que puedes tomar el control de lo
que ocurre ahí en tu casa, ¿verdad? Y pues esa sería la recomendación. Que sigan yendo a la iglesia y que estudien la Biblia. Pregunten ahí a quienes... Se está cortando la chito. Ok. Entonces, mi amigo, pues muchísimas gracias, mi querido Kencho. Buenas noches, Nachito. Gina, buenas noches y muchísimas gracias. Y tengo otra historia, pero será para la próxima. Ese fue el que pasó. Es que tengo muchas historias, pero eso fue de mi abuelo que me contó que fue compadre del diablo.
Ándale, pues. Órale, pues esa nos la debes, ¿no? Está muy bueno. Está súper bueno ese. Órale. Genial, amigo. Buenas noches, Gina. Buenas noches, Nachito. Hasta luego. Oye, también de este... Tema de la carreta de los lamentos, hablando de lamentos que ahorita escuchamos un relato. Según algunos relatos locales, los senderos del bosque de los susurros no son siempre los mismos.
Personas que han entrado durante el día aseguran que al llegar la noche, los caminos es como si desaparecieran o cambiaran de dirección, como si el bosque mismo tratara de desorientarlos. A pesar de que se escucha claramente el crujir de las ruedas sobre la tierra de esta carreta, jamás se han encontrado huellas de ruedas ni huellas de caballos. Y entonces dicen, la escuchamos perfectamente, ¿por qué no deja a su paso ninguna huella? Mira, es algo, el gran misterio, ¿verdad?
¿Por qué no hay la marca de las ruedas? ¿Por qué no se queda ahí como que la ruta que tomó? ¿Quién sabe? Es un misterio. Probablemente, así como mencionaba nuestro amigo Kencho, también va levitando, está flotando y el ruido que hace es simple y sencillamente porque se supone que es un carruaje ya muy, muy antiguo y obviamente es un ruido espectral. Vamos a continuar, amigos.
Tenemos más para ustedes. paranormal pero si es de horror y ahí les va el resultado de estos amiguitos me lo contaron hace como 16 años ya les perdí la pista pero uno tenía en ese entonces 13 y el otro 11 y vivían a las afueras de Tepic entonces un día salieron a cazar a cazar no sé lagartijas a codornices y cada quien llevaba un rifle de copitas cuando estaban allá metidos en el campo Llegaron unos hombres y les empezaron a tirar balazos, pero no le pegaron a ninguno.
Y uno corrió y el otro llegaron, le quitaron el rifle, lo agarraron y se lo llevaron. Y este, el sobrino, porque era el tío y el sobrino, tenía 11 años y llegó corriendo allá donde vivía. Y llegó muy asustado, pegando de gritos que se habían robado a su tío. No digo nombres porque no es para... Tenerlos protegidos, no sé si todavía hay reclamos o algo, pero ya pasaron muchísimos años. Entonces dice que llegó corriendo y salieron la mamá, la abuela, que era la mamá del tío,
que también estaba chiquillo, 13 años. Y pues ya le hablaron a la policía, llegó la policía, llegó la judicial y a ver cómo eran. Y ya Dios santo y sé que dónde fue. Por eso ya habían pasado como unas dos horas. Y que el niño los dio al campo donde los agarraron, ¿verdad? Y se fueron caminando y allá como a medio kilómetro se veía una finca muy grande, un rancho grande. Y los judiciales empezaron a tirar balazos antes de llegar a la finca, como medio kilómetro antes
de llegar. Y bueno, al muchachito este lo soltaron. Pero ya cuando llegó con los judiciales, ya que llegó ahí, ¿qué pasó? ¿Dónde andabas? No, no me perdí. No, nos dijeron que te agarraron. No, no pasó nada, no pasó nada. Sí, no, es que traía mi rifle y andamos cazando y dijeron que era propiedad privada. Ah, ok. Y ya, no pasó nada. No pasó nada ahí, pero ya después lo que contó él a sus papás es de que cuando llegó a ese rancho,
lo metieron. en un corredor y había niños muertos y había unos como doctores, vestidos de doctores que estaban abriendo a los niños y sacándoles se les echaban a los puercos tenían puercos y se les estaban echando las tripas y este muchachito no pudo por mucho tiempo no podía dormir bien de ver todo lo que parece que ahí eran pues el
lugar donde robaban órganos. Que si decía algo, que ya sabían dónde vivía porque lo interrogaron al niño, tenía 13 años, que si decía algo, cuando llegó, cuando oyó los disparos de la judicial, lo oyeron los que estaban ahí, que si decía algo, ya sabían dónde vivían, le dieron santo y seña, que eran sus papás y todo, y que si decía algo,
iban a matarle a... Por eso él se cayó, pero fue algo muy traumático porque... y los puercos comiéndose las trillas y pues lógicamente los niños les quitaron los órganos, los riñones ¿no?
a lo que voy es lo siguiente todas las personas que reciben órganos de gente por eso yo creo que es el código de no decir quién de quién es el órgano el mercado negro de órganos ahora todos los que reciben órganos donde hay que fue asesinado tendrá pesadillas sentirá algo no podrán dormir esa es la gran incógnita pero ese es el relato de horror que vivieron estos dos amigos que tengan buen día Gina Nacho ahí luego les platicaré otras anécdotas hasta luego y saludos a todos todos
los periodomaníacos eso es mi querido fenómeno vaya que audio Me pone a temblar el audio. Creo que ya lo habíamos escuchado, pero cada vez que se pasa, siente uno como que aguas, Gina. Exacto. Saludos a Anselmo Insunza, que está aquí. Dice, hay que dejar nuestro like. Sí, hay. Y, oye, también de esta carreta. Dicen que varias personas que han intentado capturar en video. o en audio
los sonidos de la carreta, no pueden. Los dispositivos fallan, las baterías se agotan, los archivos se corrompen o simplemente no se graba nada. Y esto es muy común cuando está pasando un fenómeno sobrenatural que no puedes captar la evidencia. Sí, es difícil, es difícil captarlo poniendo cámaras y... haciendo de todo es muy complicado realmente, porque precisamente por eso no se le puede aplicar un método de investigación en cuanto a, por ejemplo, el método científico.
O sea, se pueden emplear diferentes métodos de investigación, pero obtener el resultado como uno lo espera, entonces hablando del método científico es imposible, porque no sabes cuándo va a ocurrir, ni cómo, ni dónde. ni cómo lo podrías provocar. Entonces es lo que complica, digamos, a la ciencia comprobar este tipo de experiencias. Lo que sí sabemos es lo que la gente nos ha podido compartir en cuanto a sus experiencias. Y vamos a continuar. Venimos a escuchar relatos, sí o no. Claro que
sí. Entonces, pues eso es lo que estamos haciendo. Recordando un relato. Sí. Eran unos hermanos que los habían enviado. cuales sus padres no los habían dejado ir a este baile. Pero ellos desobedecieron, se fueron porque se andaban quedando, como dicen, andaban pegando con unas chicas de otras rancherías y ya se había armado el bailongo. Fueron y acudieron a este baile, rieron, estudiaron. Ya cuando regresaban a su casa, estaba lloviendo
muy fuerte. Para entrar a este pobladito, a esta ranchería, pues tenías que irte por toda la orilla de un río de riego. Pues ellos estaban muy llovidos, venían tomados. Para desgracia, pues se volcaron,
se fueron hacia el río. bastantito de esas lluvias que se aplanan y que en un ratito llueve lo que no llueve en un año pues para no ser de los tan largos estos chavos pues fallecieron fallecieron y de hecho a su honor de ellos de los hermanos hay un panteón en esta ranchería para todo esto pues esta desgracia que sucedió pues dejado estas almas en pena de estos jóvenes porque se dice que cuando alguien está en peligro de caer cuando está lloviendo cuando está muy lodoso desaparecen
estos jóvenes y les hacen el aviso de que vayan más despacio también muchas personas comentan que cuando pasan por cierto tramo de esta carrera Y la verdad, pues asusta a la gran mayoría de las personas. Muchas de las personas atribuyen que no han tenido accidentes gracias a ellos, que porque les han avisado que el camino está malo. Y o se regresan o se van con mayor precaución. Bueno, está aquí en mi pequeño relato. Se despide su amigo el vikingo Esquivel desde Heroica, Matamoros,
Tamaulipas. No sin antes saludarlos a todos ustedes, mandarles un abrazo. Saludos desde Heroica, Matamoros, Tamoglipas, donde... Dilo, dilo, vikingo. Yo respiro el miedo. Vaya que sí, de gran manera, mi querido vikingo. Muchísimas gracias. También se le extraña a nuestro querido amigo. Qué bueno que está esta oportunidad de enviar audios. Y pues nosotros con esto lo recordamos con mucho cariño. Gina, ha llegado el momento de despedirnos. Agradecemos tu presencia y participación. Te
esperamos en nuestra próxima emisión. Como siempre, te deseamos que tengas excelente noche. Que Dios te bendiga. Soy Gina Aviles. Hasta luego, Gina. Yo también me despido. Soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes, porque juntos escuchamos buenas historias. Que tengan la mejor de las noches. Descansen. Y como decimos aquí. Cabot. El programa se termina. Pero la investigación continúa. Aquí en La Mano Peluda. Esta fue una producción de Grupo Formula.
