Grupo Fórmula, en tu plataforma de podcast preferida. Advertencia, las opiniones de los participantes y colaboradores no corresponden necesariamente con las del programa o la empresa. Si este programa es escuchado por menores de edad, se recomienda que lo hagan en compañía de un adulto. Porque nosotros hemos estado ahí. Antirímpico, espíritu de bruja en el mundo. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. El que no es conmigo en contra de mí es el que conmigo no recoge de rama.
Porque conocemos de raíz a los especialistas. El demonio es una figura que ha aparecido en todas las culturas. Y no es una figura cristiana. Documentaremos todas esas experiencias que no tienen lógica alguna. Con Georgina Avilés e Ignacio Muñoz. Llegó la hora de poner las evidencias sobre la mesa. Fantasmas, voces, apariciones, psicofonías. Mitos y leyendas que rodean al mundo sobrenatural y que darán al descubierto a quién. La mano peluda.
Desde la Ciudad de México, para todo el mundo, esta emisión de lo insólito y de lo que no tiene explicación lógica, pero que aquí ya nosotros nos apasiona. Soy Georgina Avilés y que gusto que estés esta noche con nosotros. Hola, ¿qué tal? ¿Cómo estás? Buenas noches. Gracias por estar aquí en este programa, ya sabes, donde vamos a platicar de lo increíble y también de lo sobrenatural. ¿Por qué? Pues porque de lo que es natural en todos lados se habla mucho.
Soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes porque juntos vamos a dar inicio a una noche espeluznante. Queremos tu participación a través de la multilínea 55 51 66 34 0 5 en la página radioformula.com.mx y en Spotify. Encuéntranos como la mano peluda Grupo Fórmula. Te invitamos a participar con nosotros. También tenemos un WhatsApp 55 21 93 59 26 55 21 93 59 26. Ese es el Miedo Phone. Te invitamos a utilizarlo. Ya sabes cómo.
Saludamos a las estaciones en la República Mexicana que se unen con nosotros. Ciudad Losmanjalisco, Ciudad Juárez, Coatzacoalcos, Ciudad Honduras, Ciudad Indurango, Guadalajara, Guerrero Hermosillo, La Paz, Baja California Sur, Mazatrán, Costa Rica, Tabasco, Tijuana, Torreón, Querétaro y en Estados Unidos, Las Vegas y Georgia. Bienvenidos a esta noche espeluznante.
Algunos enfermos graves experimentan la presencia de una extraña enfermera que se presenta con su vestido largo, blanco, y directamente almidonado y les administra algún medicamento con el que se restablecen pronto. Ante el asombro del personal que les atiende, se dice que esta enfermera se aparece en muchos hospitales porque su alma sigue vagando en pena. Hay quienes aseguran que la planchada tiene esa misión.
Ayudar a los pacientes en estado crítico y algunos testimonios hablan de curaciones milagrosas después de haber tenido contacto con ella. Pero ojo, no todos los encuentros con la planchada son positivos. Se dice que si ella descubre a personas infieles dentro del hospital, estas serán víctimas de su ida provocándoles algún accidente. Hoy vamos a hablar de la espectral aparición de la planchada. Wow, ¿quieres contar una historia? ¿Qué te ocurrió con la planchada? Hoy es la noche para hacerlo.
Porque hemos escuchado experiencias no solo de quienes están internados, sino de aquellos que también están acompañando a sus familiares y la han visto. Vamos a iniciar hasta Veracruz, específicamente en Cuartzacualcos, donde ya tenemos a Cirilo que nos quiere contar un relato. Buenas noches, Cirilo. Buenas noches, buenas noches. ¿Cómo estás? Muy bien, muy bien. Aquí es mucho calor, aquí en Veracruz. Sí, el calorcito está muy fuerte. Y también tenemos noches tétricas escuchando estos relatos.
¿Qué quieres participar, Cirilo? Sí, mira, lo que pasa es que vi que había un especial de Juan Ramón Sán, ya pasó, pero no tuve la oportunidad de contar la historia. Sí, sí, sí, pero lo puedes contar cuando tú decidas. Sí, claro. Por ahí del 2004, 2005, Juan Ramón Sán llegó aquí a Cuartzacualcos. Y fue muy bonito porque llegó a la macroplaza, se apagaron las luces y te contaron muchas historias de terror y todo. Pero pues como anécdota, él se tomó fotos con todos los que fueron.
La verdad, yo estaba hasta atrás y todo el mundo hizo cola para tomarse fotos. Sí. En nuestras cámaras, pues, necesitando celulares, no. Todo el mundo llevó nuestras cámaras. Vea la gente también que, pues, si se acordara que te tomaban una foto, te cobraban diez, veinte pesos, ¿no? Pero él se tomó fotos con todos, o sea, se esperó hasta el último. Oye, pero eso de que te cobraban, no, porque nosotros siempre espirimos en las transmisiones y no... No se cobraban.
No, en los fotógrafos, como los de 15 años, que van y pues el que no tenga cámara, pues... Ah, ya, ya. Nos espantas, amigo. Cuando te vio en el evento, afuera estaban las fotos y ya te decía, este soy yo, este soy yo. Ah, ok, ok. Él iba... Él hizo su agosto.
Él hizo su agosto, pero es que nosotros también acompañábamos a Juan Ramón en estas giras que se hacían por diferentes partes de la República, y sí me acuerdo perfecto que no sólo una vez fuimos varias veces allá a Coatzacoalcos, por eso me sorprendiste eso de que cobraban diez o veinte pesos, pero no, era un fotógrafo de ahí. La última fue en 2010, yo fui a todas... No, era de que, pues, es un...
Si ahorita se lo cuentas a un muchacho, se va a reír, eran oficios de un fotógrafo que iba a los 15 años a las bodas, a las grabaciones. Ah, ok, ok, sí. Y te tomaba fotos, sí, sí. Tu mamá iba y te traían su cámara, pues te la tomaban, no. Sí, pero, o sea, el caso es que, pues, era buena persona, él se tomaba fotos con todos y se iba hasta que todo mundo te fuera. Exactamente. Yo, de hecho, ahí tengo mis fotos, no, mis hermanos también. Bueno, esa era la anécdota.
Y la historia que quería contar es que, pues, es algo antigua, es de mi papá, que me lo ha contado varias veces, no, que él dice que cuando...
Pues él lo estudió, él trabajó desde, pues, no desde niño, desde muchachito, no, 13, 14 años, entonces dice que él una vez, al día de hoy él no maneja, pero él no maneja porque hay una historia ahí de que él, este, lo mandaron a buscar ropa a Puebla porque en Puebla hay testilería, no, pues hacen, este, desde ropa hasta ese tipo de platón, talavera, talavera, que se llama, no. Sí, sí.
Entonces él iba, pero había un señor que lo llevaba en una camioneta así, de arredila y su intención era que aprendiera a manejar, pero él dice que una vez veían así manejando y en eso los paró un, pues un señor, pero dice que era moreno, moreno, y le dice, se deténganse, no vayan, y él le dijo, ¿por qué? No vayan, deténganse, pero ¿por qué? No vayan, deténganse, y le ignoraron.
Y el señor le, o sea, el que estaba entrenando a mi papá en aquel entonces, pues se arredinó, está loco, y no, detente, detente, no, está loco, y como sea, se detuvieron y adelante este hubo un choque fuerte de una pipa, y hubo varios muertos. Sí, no, entonces mi papá, pues en ese entonces decía que era su ángel de la guardia, que le había dicho, porque se salvó.
Sí. Pero ese fue el último día de mi papá en ese trabajo, ya no volvió, ya no quiso saber nada, y al día de hoy no maneja, pero, o sea, la historia había quedado ahí normal, ¿no? Ajá. Pero aquí en Cuartas Gualcos, un complejo petroquímico que se llama Pajarito, fue una explosión en el 91, donde murieron más de 200 personas, pues fue una explosión, o sea, una fuga de edad. Ay, qué lamentable.
Sí, sí, pero él, como siempre ha sido obrero, me contó una vez que, bueno, nos contó que en ese entonces él iba a trabajar todos los días, ¿no?, y puntual y todo, pero dice que un día antes, hubo ahí un detalle en la planta, y dice que él estaba armando así un andamio, y que de la nada le apareció el mismo señor de aquella vez, y que le dijo, mañana no vengas a trabajar.
Y entonces mi papá dejó todo lo que estaba haciendo, pues fue el último día que trabajó mi papá, ya no volvió a trabajar porque se asustó. Sí. Se fue, no esperó la hora de salir, se fue y le contó, pues a mi mamá, yo no he venacido, pues fue en el 91. Ajá. Y no fue, y le dijo, oye, ¿te acuerdas de mi historia del pueblo? Sí, nadie le creía, nadie le creía, pero dice mi papá, que le dijo, pues la misma persona era un moreno, moreno, moreno, afro-mexicano, pero me dijo, no vengas mañana.
Y entonces con mi mamá, después sí, que todo eso, le dijo, no, no vaya. Pero no fue. Lo previnio. Sí, y al accidente explotó la planta, más de 200, 500, nunca se superó en cuanto muerto. Oye, cuando escuchó la noticia seguramente se impactó al pensar que él hubiera podido estar ahí, imagínate qué tragedia.
No, sí, no, pero vas la impresión de que cuando eras pues niño viste a alguien que te dijo en carretera, no vayas de tente, y pasando 10, 15 años te toca la misma persona en un complejo, así te toca por atrás y te dice, mañana no vengas. Su rostro desde aquella persona que se encontró en un pueblo nunca se va a olvidar, y cuando lo vio se echó para atrás. Te voy a interrumpir por la pausa que ya llegó, no te vayas, vamos a regresar contigo. Sí, ya viene, ya viene, apurémonos.
El Miedo Phone 55-2193-5926. Todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos aquí en La Mano Peluda. Reconocer es una palabra tan importante que se escribe igual al derecho que al revés. Sabiduría en las redes. Porque no todo tiene explicación lógica. La Mano Peluda. Continuamos, estamos recibiendo los mensajes acerca de la leyenda de la planchada. ¿Has tenido alguna experiencia al respecto? Y platicando con Cirilo, ¿esta persona que le advertía a su papá era acaso un ángel?
¿Tú qué crees? Cirilo, regresamos contigo. Sí, es que mire, en verdad que sí lo era, porque es que uno, la gente piensa que ángel tiene alas y así, no, pero no, la verdad que no. O sea, puede ser desde un niño. Vaya, desde un perro. Puede ser, o sea, se puede aparecer en cualquier manera. No hay una razón en sí para que tenga alas. Y en este caso fue una persona así que un adulto.
Porque sí es verdad que mi papá desde que lo vio a Puebla hasta que lo vio en el complejo, habrán pasado diez, quince años y seguir igual, en tanto. Y sí, pues al principio sí fue un temor de mi papá que encontrárselo en cualquier momento, pero al día de hoy, desde que pasó eso hasta acá, pues mi papá dejó de tomar, dejó de fumar, todo, ¿no? Está donde pudo. Y pues nosotros se lo hemos encontrado y esperamos encontrárselo.
Y a nosotros nos lo cuenta, nos lo contó siempre a la familia, por si alguna vez nos pasaba, que no nos asustara. No, claro, si está bien, la planchada es la de los hospitales, ¿no? Así es, sí, sí, sí. Sí, sí, sí, he escuchado, he escuchado. Aquí se aparecía mucho en un hospital que era el comunitario, pero para dar la extremunción y su tarea era de aquí lo que contaba la gente es encarmar a los familiares, de que la persona se veía al descanso eterno y que no se preocupe.
Todo va a estar bien, ¿no? Es el ciclo de la vida. Sí, no, aquí también se escuchó mucho y sobre todo en todos los pueblos sí se escuchaba por ahí. Falta ya no sé, porque afortunadamente no he tenido familia, pero mi abuelita agonizó unos... Bueno, tuvo cáncer y tuvo cinco, diez años, le llevamos a los hospitales, así. Pero sí, sí se escuchaba mucho de eso, eso es en muchas partes, ¿no? Es una razón, una... en un lugar específico. Exactamente.
Oye, si dilo que gusto saludarte, platicar contigo y vamos a dejar abierta la línea para si no es ocasión... Oye, oye, un último comentario, yo creo que todas esas fotos que tengo... de José Ramón deben de aparecer ustedes porque ustedes estuvieron todas las giras, ¿verdad? Sí, Juan Ramón. Sí, de hecho usted también, creo que usted estuvo en la Nueva Era, cuando le pasaron a la Nueva Era, la mano por la Nueva Era también, ¿verdad?
Ah, es que cuando empezó el nuevo siglo, hicimos una campaña que así decíamos, la Nueva Era. Exactamente, pero no estábamos desde antes, ¿eh? No, no, pues yo lo digo desde que era niño, hombre, no, hombre. Sí, pero ahí la Nueva Era sí le metieron un formato de contar historias que ustedes se encontraban así que en internet, ¿no? Y daban más datos, sí me acuerdo, de la Nueva Era. Sí, sí, sí, pero sí, sí, o sea, yo tengo muchos capítulos grabados, bueno, un par, ¿no?
Ajá. De antiguos y donde ustedes aparecen, entonces igual en las fotos ahí deben de aparecer porque ustedes estuvieron todas las giras, ¿no? Sí, a lo mejor por ahí estamos. Sí, seguro, bueno, pues muchas gracias por dejarnos contar mi historia. Gracias a ti, Cirilo, que estés muy bien. Sí, igualmente, gracias. Hasta luego, mi amigo, me espantó al principio, ¿eh? Cómo que cobraba, dije, ya que... No, no, nosotros no hacíamos eso. Y por qué no nos salpicó, ¿verdad? No para nada.
Pero fue bueno que lo explicó. Sí. Y fue alguien de allá que se puso abusado, ¿no, Chico? Sí, pues aprovechó la ocasión, ¿no? No trae cámara, no, yo le toco una foto, por tanta, una feria, ¿no? Ajá. Y pues Juan Ramón, ¿qué iba a saber nosotros? ¿qué íbamos a saber? Porque en esas ocasiones pues nos encargábamos de formar a la gente para que no se amontonaran y todo eso, o sea, más o menos coordinar, eran nuestras funciones, entre otras.
Y si era, sí, era así como decía nuestro amigo, porque se acababa la transmisión, transmitíamos normal a las doce, y después la gente se quedó a tomar su foto, que el autógrafo, y ya íbamos saliendo de ese lugar como a la una. Una y media, una, una y media, y en algunos lugares, pues sí, no hay problema. Y ya terminando, decía Juan Ramón, tengo mucha hambre. Y había lugares, por ejemplo, como Querétaro, que en ese entonces... No había vida nocturna.
No, y entonces, y es que tengo hambre, ¿adónde vamos? Pues no es que se había atarado tanto, que pues ya. Pues no hay de otra más que a los tacos, y nos comíamos el volcán. Los volcanes, sí, sí, los volcanes. Sí, los volcanes ahí. Fácil, a Querétaro fue de los lugares a... cada año íbamos. Sí. Yo creo que mínimo fuimos como diez veces, año, cada año, cada año, cada año. Tras año, sí, sí, sí. Y en Veracruz también fuimos a... Quatzal. Minatitlán, Cuatzacoalcos, al puerto. Y a...
Posa Rica. A Posa Rica también. Así es, sí. ¿Qué tiempos aquello? Qué tiempos, sí. Ya han pasado, ¿eh? Algunos ayeres. Ay, nada me hace sentir... Oye, que ahorita Cirilo dice, no, pues sí, yo era niño. Yo era niño y ustedes rucos chihuahuas. Y ustedes ya estaban. Caray. Bueno, el tiempo es lo de menos. Sí, sí, sí. No hagamos cuentas. Vamos a continuar con más relatos y lo que tú quieras platicar.
Claro que sí. Fíjense que una de las razones por las que esta leyenda de la planchada ha sobrevivido a lo largo del tiempo es por su conexión con todo lo que es el entorno hospitalario. Sí, ya sabemos que los hospitales son lugares cargados de emociones intensas y experiencias, obviamente, que son trascendentales. Hay enfermedad, hay vida, hay muerte y todo esto se entrelaza justamente ahí, en el interior de los hospitales.
De ahí que surja la figura de una enfermera asociada con la atención y el cuidado. Entonces esto toma un matiz un tanto siniestro cuando la persona que aparece es una enfermera asociada con pues ropas como de otra época. Sin embargo, muy pulcros, muy blancas su ropa, su vestimenta. Eso es lo que la caracteriza a la planchada. Además de que también puede proporcionar a algunos pacientes que están pasándola mal algún consuelo, les trae un medicamento que les da calma.
Sin embargo, a la hora de que se pregunte y qué medicamento le dieron, sepa y quién se lo dio? Pues una enfermera así asado que se veía con un uniforme impecable, pero sí se veía como antiguo. Las modas han cambiado, no? Entonces, una de las razones que ha hecho a esta entidad de la planchada como algo pues un tanto desconocido y macabro al mismo tiempo. Pero tú le temerías encontrarte a la planchada? A ver, nos gustaría escuchar tu voz.
Porque por una parte, Nacho, el hecho que acuda con una persona que está en estado crítico y que los médicos dicen como que no se va a salvar, la planchada hace su aparición y milagrosamente se recupera. Entonces dirías, no, pues no es tétrica. Pero debido a su historia, que ahorita la vamos a comentar, ella se encarga que aquellas personas infieles a ellas no las curan, Nacho. Al contrario, las daña.
Dicen que con un accidente, porque a ella le pasó algo similar con la infidelidad y entonces ahora a los enfermos los cura, pero a los infieles les hace daño. Así es que cada quien con su conciencia. Bueno, ya sé yo a quién sí le daría miedo caer hospitalizado. Así es que piensen. Estar en manos de la planchada. Dices, no, pues mejor no. Dirían algunos, no? Y es que sí es un ente. Bueno, a mí en lo personal no me proyecta miedo. Me proyecta como tranquilidad.
Las veces que he escuchado historias sobre la planchada, digo, ah, pues qué buena onda. Le dio la inyección a este paciente que le dolía mucho su herida o su lastimadura, lo que fuera. Y cuando ha habido presencias, es que también hay otra presencia que se aproxima en los hospitales. Pero ahí no necesariamente es la planchada. Es exactamente la otra cara. A veces quien se aproxima a los hospitales es la mismísima muerte.
Que en ocasiones va por una persona en específico que ya tiene marcado su destino. Y entonces dicen, no, pues es que pasó una sombra. Queremos más relatos y experiencias. Así es que vamos a saludar. Buenas noches. ¿Cómo te llamas? Yo no hice nada, es eso. Bueno, que tienes su. Sí, soy demasiado. Hola, buenas noches. ¿Cómo te llamas? Lourdes. Lourdes, es que tienes un radio muy fuerte y se escucha. ¿Le podrías bajar el volumen? Mientras tanto. Ya la apagué. Es que no podía moverme.
No más tiene acceso a la tele. Ah, bienvenida. Lulú desde la Venustiano Carranza. Exactamente, de la colonia de Tortuga. Bueno, la colonia de Caracol más bien. Saludos a los amigos que nos estén escuchando por allá. ¿Qué nos quieres comentar, Lulú? Bueno, yo tuve la experiencia esa de la planchada porque yo estuve en un hospital. Y a mí me atendió una enfermera que llegó a hacerme mis cosas. En la mañana, a las seis de la mañana, que entraron las enfermeras.
Me despertó, me dijo cómo se llamaba, pero la verdad no me acuerdo. Y este iba muy arregladita y todo. Y después de que ella me atendió a mí nada más porque éramos tres personas. Y normalmente a todas las atienden. Pero esa persona no más me atendió a mí. Entonces fue y a los dos minutos llegó la enfermera y se presentó con nosotros. Y nos dijo que nos iba a hacer nuestra limpieza. Y yo le dije, pero si a mí ya me la hicieron y ella se me quedó viendo. Y se rió y dice, pero ¿qué?
Le digo, pues acaba de venir una señorita. Y le dije, bueno, que acababa de venir todo. Y nada más se rió y así yo con las demás enfermas, haciéndole lo que a mí ya me habían hecho. Entonces yo te puedo decir que yo tuve una experiencia allá con la planchada. ¿Pero la recuerdas? ¿Nos la podrías describir? Era una muchacha bajita, bueno, estaba ahí acostada. Haz de cuenta que yo creo que ha de haberme dado como unos 50, algo así. Pero muy arregladita, muy bien arregladita y la ropa muy blanca.
O sea, su uniforme era muy, muy, muy blanco. Y pues muy atenta. A usted lo digo que me acuerdo que tenía una sonrisa muy cálida y todo eso. Y pues es todo. O sea, físicamente haz de cuenta que podría ser de esas como indígenas de antes. Sus acciones eran muy, muy suaves en la cara. Ok. Una persona de tés morena, claro. Y ¿te transmitió tranquilidad? O sea, ¿te cayó bien? Sí, no, no, no. O sea, yo estaba confiada.
Pero lo que sí me extraño es que no más me atendiera a mí y no despertaran a las otras dos personas. Porque normalmente llegaba un enfermero a un solo cuarto. Entonces nos atendían a los tres el mismo enfermero. Y pues yo dije, sí. Ya después cuando llegó la señorita y me dijo que me iba a hacer las cosas, yo dije, pero si ya me las hicieron. Y vi la cara de sorpresa de la chica y yo dije, ay, Dios mío, pues ahora sí que quién sabe. Vaya. Lulú, entonces tú eres de las... Y fíjate. Adelante.
Sí, de las privilegiadas. Ah, ok. Que me tocó. Sí, y también ¿qué crees? Una amiga en paz de escance me platicó que una vez su papá estaba muy grave en el hospital. Ya estaba siguió muy mal. Aquí te voy a interrumpir por la pausa. Sí, ahí voy a visitar. Ajá. No te vayas, por favor. Mi miedo fue 55-2193-59-26. ¿Sabías que el mercado de los podcast en Latinoamérica es el número uno mundial en crecimiento? Así es.
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Hoy también les quiero contar otra historia horrible, espeluznante que vivió un conocido. Todo empezó cuando este señor fue al cine con su hija. Fueron a ver una película de miedo, pero el verdadero terror llegó antes, antes de la película. El papá empezó a sentirse extraño, a sentir un miedo que lo invaría. Al llegar a la taquilla, lo que temía se hizo realidad. Solo traía 50 pesos. Pudo ver la cara de terror de su hija y el asombro de las personas. Pero esta historia cambió.
Porque el papá recordó que en Quesky.com puedes pedir un préstamo y recibirlo en minutos de forma fácil y segura. Por lo que hizo su solicitud y disfrutaron de su película. Si te pasa algo similar, recuérdalo. Quesky te presta en minutos. Además, por pocos días, tu primer préstamo es con el 0% de interés. Pide una extra sin miedo a pagar de más. Sujeto de aprobación de crédito, CAD y promociones en cash.quesky.com.t.y.c.
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Y él dice que no, que ya le dieron su medicamento. Y su papá estaba furioso porque es que acaba de vivir una chica muy linda, se viene arregladita y me dio mi medicamento y esta señorita me quiere dar fuerza otra medicina. Entonces ya la enfermera no más levantó los hombros y se fue. Entonces yo creo que el señor también tuvo la experiencia de la planchada. Pero qué crees, que el papá ya estaba en coma. Y ella cuando ya lo vio discutiendo se quedó sorprendida.
Porque el papá, digamos, estaba bien, se veía bien. Y hace cuenta que ya lo ve bien a su papá y dice, bueno, tú sabes que ya me voy a descansar. Y dice que cuando llega a su casa le avisa que ya había muerto su padre. Oye. O sea, fue raro porque vio la planchada, le dio un medicamento, estaba bien. Y después murió el señor. O sea, hace cuenta que se compuso para morirse, ¿no? Y es que esto tendría también relación con esta fase antes de fallirse de una persona.
Que se incorpora, que está bien para despedirse. Mejoría aparente, sí. Ahí está, mejoría aparente. Y a él le ocurrió, pero antes vio la planchada. Sí, sí, sí, yo he visto, yo he sabido de varios casos de que se recuperan, regresan de la muerte para, pues para dar las últimas indicaciones y después se van. Y pues la verdad que ninguno de una persona que revivió, ¿quieres que te lo cuente? A ver si adelante.
En la casa de mi mamá, que vivíamos en la moctezuma de niñas, enfrente vivía una señora que se llamaba Conchita. Y le decían en la colonia la resucitada. Y yo decía, ¿por qué? Entonces mamá me contó que la señora se murió. Salidió de un infarto haciendo la comida. Y cayó muerta, ¿no? Entonces antes los velaban como tres días a los muertos. Era una tradición así velar los tres días. Entonces la señora Conchita la estaban velando. En el segundo día todo iba normal.
Y dice mi mamá que estaba en su caja de muertos la señora. Y que de momento se levantó y empezó a gritar. Entonces pues que todos los que estaban ahí se espantaron horriblemente, ¿no? Y ella decía, mis hijos, mis hijos. Y dice mamá pues que ya corrió una vela, la sacaron de la caja. Y pues le dijeron que se había muerto, ¿no? Entonces la señora dice que ella nomás sintió que se iba en un pozo profundo. Y que cuando pues Boraquita que despertó dice que ella vio una luz.
Y se iba haciendo grande y que cuando ella abrió los ojos, se acordó que había dejado puesto a los frijoles y estaban sus niños ahí. Y así resucitó la señora después de pues dos días de estar muerta, como ves. ¿Dos días? Dos días, sí, la tenían ahí. O sea, como murió de muerte natural. Anteriormente no se hacía eso de la autosia, dice mamá. Que pues la tenían ahí, la dejaron en su casa. Y pues estaba bien, pues a los dos días, ¿no? Pero resucitó la señora después de dos días de estar muerta.
Vaya. Oye, todos, la familia sorprendida. Y yo creo que a algunos hasta miedo les dio. No, pues imagínate. Yo le digo, mamá, yo creo que veo a alguien que se levanta de una caja y me muero yo, ¿no? Claro. Imagino que a ese bien impresionante, ¿no? Sí, que por una parte sí es lo que tú deseas cuando estás en esos momentos. Pero ya que se convierte en realidad, pues sí te puede llegar a dar hasta miedo. Impresión.
No, y después cuando se volvió a morir, conchita, pues ya la revisaron bien que estuviera muerta. Ah, porque dicen que lo que le dio fue un ataque cataléptico. O sea, después se investigó. Y lo que la señora tenía era catalepsia. Ah, ok. Entonces, por eso estuvo de esa manera. Pues sí, yo, bueno, yo no entendía porque, bueno, cuando estaba yo chamaca, pues cómo podía durar una persona, ¿no? Y hasta la fecha yo no entiendo porque cuando alguien se muere se empieza a pestar, ¿no? O cosas así, ¿no?
Sí, sí, sí. Y las tienen que preparar y cosas. Pero dice mamá que antes no se hacía eso, que se tenía a sus difuntos ahí. Y ya después los llevaban, los enterraban y ya. No sé, yo la verdad no, no puedo decirte si fue cierto, pero eso fue lo que mi mamá me contó. Y hiciste impresionante, ¿no? Que alguien resucite después de dos días. Pero estaba en su casa, o sea, estaba en su casa de su caja de muertos. ¿Sabes de cuenta? Oye, ¿no te ha contado tu mamá cuánto tiempo después o todavía vive?
No, no, no. De hecho, la señora cuando yo ya era adolescente estaba viva. ¿Sabes de cuenta? Que cuando sus niños eran, éramos como de la misma edad. Yo te puedo decir que yo tenía como 16, 17 años cuando mi mamá me contó la historia. Sus hijos eran igual que yo adolescentes. Entonces la señora duró varios años viva. Ok. Hasta que pues ya se volvió a morir y dice mamá que bueno, mi mamá me platicó que le pusieron hasta un espejo.
Que según, para ver si no había nada de, o sí, para confirmar que sí estaba muerta. Pero sí, o sea, o sea que se murió la señora y resucitó como vecina, y nachito. Pues impresionante, ¿eh? Obviamente nosotros agradecemos este tipo de experiencias, pero vivirlas, estar ahí presentes, no creo que sea fácil. ¿Verdad? No, y que crees que una tía mía la pasó peor. ¿Por qué? Porque mi tía, porque su mi tía tenía una tía, bueno, era mi tía política.
Y ella me contó que tenía una tía que la estaban operando de la bicicula y se murió la muchacha. Ajá. Entonces pues ya avisaron a la familia que se había muerto, y ya ves que la llevan ahí en los hospitales, la llevan a un lugar a que esperen, en lo que hace el papelero a la familia. Sí. Y cuenta mi tía que pasaron varias horas, y bueno, y cuenta la muerta que despertó ahí en donde tenían a todos los muertos. Dice que eran puras camillas con gente muerta.
Ajá. Entonces dicen que la muchacha empezó a ver una luz igual, la luz abrió los ojos y se quiso menear, y no podía porque estaba amarrada, ya ves que las, como las amarran, no las amortajan. Ajá. Las amortajan, sí. Entonces dice que cada vez que ella intentaba moverse, sentía mojado el cuerpo. Entonces dice que como pudo, la chava zafó una mano, a quedar pues, o sea, ahí en el anfiteatro se llama, ¿no? o que mató, no sé cómo se llama lo de los hospitales.
Sí. Pues dice que la muchacha zafó la mano, y que en eso pasó un enfermero y ella le gritó que le ayudara. No, dice que el enfermero salió corriendo, o sea, dice que yo creo que el muchacho corrió a decirles, y no le creían porque dice que tardó mucho tiempo en alguien ir a verla. Entonces cuando ya llegaron y se dieron cuenta que estaba viva, pues estaban todos bien avergonzados porque a la chava no la habían cocido, simplemente la habían vendado y la dejaron toda abierta.
No, dice mi tía que le dieron una atención en el hospital de primera, eh. Así que imagínate, Gina, eso estuvo más feo, ¿no? porque imagínate, despertaste en un anfiteatro, así rodeada de autos. Sí. Y mi tía me contó y yo decía, ah, no puedo creer, pero para que veas que si hay casos así, hay que... Bueno, yo he visto en el periódico que salen de gente que lo están velando y resucita. Sí, imagínate. Increíble que parezca, ¿no?
Verdad, no, pues yo digo, Diosito, mi mamá me decía, cuando me muera, fíjate bien que esté muerta, a mí no me vaya en el terreno viva, y yo me moría de la vez, ahí no, sí, decía yo. Sí, pues es que es un miedo que puede tener algunas personas. Lulú, nosotros te mandamos un abrazo y te agradecemos tu participación. Que Dios los bendiga y cuídense, muchos saludos a todos. Igualmente a ti. Hasta luego, mi querida amiga. Hola, buenas noches, ¿cómo te llamas? Hola, buenas noches, me llamo Daniela.
Daniela, ¿desde dónde nos escuchas? Este, de Ensenada. Ando y yo aquí en Ensenada. Ah, muy bien, saludos, qué bueno que te reportas. ¿Qué nos quieres contar? Mire, lo mire es algo breve, lo que pasa es que cuando yo estaba chiquita tenía como 8 años. Oye, Dani, fíjate que antes de que inicies con tu relato, mejor nos vamos a la pausa y luego ya llegamos con tu relato de lleno. Claro. El Miedo Foll, mensaje de voz o de texto 55-2193-59-26. Lo oculto se pone al descubierto aquí, en La Mano Peduda.
Mujeres, mientras llega el indicado, disfruten del equivocado, atentamente el equivocado. Sabiduría en las redes. Porque tenemos mucho que decir, La Mano Peduda. La Mano Peduda. La Mano Peduda. La Mano Peduda. La Mano Peduda. La Mano Peduda. Regresamos más relatos, comentarios y tenemos aquí a Dani que nos quiere contar un relato. Ahora sí, ya vamos a iniciar con tu participación. Hay más, más que me siento nerviosa. No, estamos entre amigos, tú tranquila, relajada, queremos escucharte.
Ah, bueno, sí, lo que pasa es que yo tenía ocho años, entonces mi abuelita, bueno, yo vivía antes en la ciudad de México. Entonces ya mi abuelita ya estaba a punto de morir y ya estaba en agonía. Entonces ya cuando llega el día que mi abuelita muere, vamos ahí, vivíamos ahí por Patitlán. Entonces ya después del entierro y todo eso mi mamá dejó todo cerrado, todo, todo, todo. Entonces ya cuando metemos un pie a la casa, en el cuarto donde so dormía mi abuelita, automáticamente se, ¿cómo se llama?
Se abrió la puerta como si yo hubiera entrado y la azotó. Entonces mi mamá se espantó y dijo, ay, que será un ratero o algo, pero pues no, sentimos así como que la energía. Y estábamos mi mamá, mi hermano y yo y ya es, dijo, no, no es nadie, pero bueno, por eso digo, era un relato breve, pero digo, ¿qué habrá sido? O sea, no sé si mi abuelita como que dio un aviso, aquí estoy con ustedes, quién sabe. O se estaba despidiendo.
Sí, lo que también siempre lo platicamos porque digo, pues está, a los tres nos pasó eso. Pero sí. Pues sí, esas cosas extrañas que por mucha coincidencia que hubiese sido una ráfaga de viento o algo así un tanto natural, pues siempre lo vamos a recordar porque sucedió en un día muy especial para nosotros, que se queda grabado en nuestra mente.
Sí, no, de hecho hasta la manija se movió. O sea, de hecho todas las ventanas estaban cerradas porque pues como estaba la casa cerrada del entierro y todo eso, se movió la manija y dijo que así como si yo hubiera entrado y la soltó, pero pues sí, sí me quedó esa experiencia para toda la vida. Claro, sí, sí. Y además nunca la vas a olvidar.
Sí, no, la verdad nunca la voy a olvidar, ni mi hermano ni mi mamá, pero sí, la verdad los felicito por su programa y pues me da mucho gusto que hayan aceptado mi llamada. No, gracias a ti por estar aquí presente y vamos a continuar con más relatos. Ok, muchas gracias, saludos, hasta luego. Hasta luego mi amiga, mi querida Dani, pues. Sí. Experiencias ehh, imborrables, ¿no?
Hasta luego mi querida amiga, ehh, dice Dario Leal, esto sucede con las personas que reviven después de días, sería algo muy especial para los seres queridos que amamos un regalo de Dios, volver a tener a ese ser querido a nuestro lado. Ehh, sí, tienes, tienes mucha razón, pero recuerda que mi estimado Dario, que a veces esas muertes son justo en el momento que se tiene que presentar.
¿A qué me refiero? Que a veces tenemos un familiar que ha estado muy enfermo por muchos años o meses y entonces cuando llega la muerte en realidad dices, ay, ya está descansando en paz. Depende de muchas circunstancias, ¿no? Hola Gina y Nacho, les mando un abrazo a todos desde Río Negro, Argentina. ¡Saludos! Y yo en las redes figuro como Ana Sol. ¡Hola!
Hola, me llamo Ana de Sirana y bueno quería contarles que acá en Argentina se escuchan muchos relatos que suceden en sanatorios y hospitales, pero sobre todo de médicos que han fallecido en el lugar o que han trabajado en el lugar o de directores, ehh, o de enfermeras, que ayudan a los pacientes a que mejoren, a que se sientan mejor y también hay algo que me llama mucho la atención, monjitas, hay una monjita en un hospital de Buenos Aires que aparece
y le regala al paciente una estampita de alguna virgen y después nadie conoce a esa monjita en el lugar que le ha aparecido al paciente y la estampita sí, se queda debajo de la almohada, la encuentran, perdón, debajo de la almohada del paciente, o sea se puede conservar, ¿cómo pueden materializarse esas cosas? Es maravilloso.
Bueno, yo tengo una hermana que es médica y hace diez años más o menos ella trabajaba en un sanatorio y cuenta muchas cosas, pero una de las cosas que me llamó la atención es que tenían una habitación destinada para las personas que venían de urgencia, pero hacía mucho que no se usaba, entonces estaba allí limpia, aseada, pero estaba vacía y mi hermana entra una noche a una guardia
y vio luz, vio como que había una señora adentro e inclusive la saludó. Bueno, sigue pasando, ella atiende, siguen pasando las horas, atiende a otros pacientes hasta que tiene un momento para descansar y hablar con algún personal que se encontraba allí y le dice a una enfermera, ¿qué onda con esa paciente que está en la habitación, no recuerdo, pongámosle un número, en la habitación número 5?
Y dice, no doctora, pero usted está mal, si esa habitación está vacía desde hace varios días, no, no puede ser. Bueno, y fueron juntas y se cercioraron de que no había nadie, estaba totalmente vacía, así que mi hermana se quedó rehelada. Les mando un abrazo enorme y acá sigo disfrutando de tantas historias de cosas que le suceden a la gente. Saluditos hasta Argentina donde este momento tenemos amigos y siempre nos da gusto saludarlos.
Claro que sí, pues esas cosas extrañas que ocurren en los hospitales, ya decíamos. Mucho, Nacho, que contar y referente a la planchada, hay varias versiones del origen de esta leyenda, sin embargo, todas tienen en común a una mujer que porta su uniforme extremadamente limpio, almidonado, bueno, en perfecto estado y una de estas versiones cuenta que a mediados del siglo XX ingresó al hospital Juárez, una enfermera llamada Eulalia. Así es.
Que se distinguía por su belleza y por su atención amable con los pacientes, porque hablando de enfermeras, hay algunas que están entregadas a su vocación y que hacen perfectamente su labor y hay otras que pues demuestran que no les gusta para nada, ¿no? Eulalia era de estas enfermeras amables con los pacientes, se enamoró de un médico llamado Joaquín, un hombre que le engañó y sólo jugó con sus sentimientos.
El desamor hizo que Eulalia comenzara a ser una enfermera negligente y de aspecto descuidado. Más tarde enfermó, murió, arrepentida por sus malos tratos, la planchada decide aparecer y eliminar su error cuidando a los pacientes.
Entonces, como en la última etapa, antes de su muerte, ella se convirtió a todo lo contrario como atendía a los pacientes, entonces ahora está pagando y como si fuera un castigo, una manda, trata muy bien a los pacientes, pero a aquellos infieles por eso los trata mal, porque ella vivió en carne propia.
Así es, pues se quedó dolida, ¿no? de algún modo por haber sido engañada y eso la llevó a tomar decisiones que aparentemente fueron fundamentales y esenciales para esta manifestación que llegan a verse en los hospitales. Profe dice, mi tío estaba muy enfermo, pero como era judicial, en aquel entonces los dejaban de guardia y no esperó a que lo atendieran en el hospital. Se fue a su trabajo y la media noche regresó al hospital.
Una enfermera muy pulcra lo atendió y dice mi tío que pasó su mano por la frente y en ese momento sintió un frío horrible que se desmayó. Despertó en la madrugada y le preguntó a un guardia por ella. El guardia le dijo que en esa guardia solo había estado el doctor, un enfermo y el camillero y que las enfermeras estaban en terapia y pediatría. Nunca se le olvidó esa experiencia que sí bien pudo haber sido con la planchada.
Natividad Rodríguez se está reportando y nos envió una fotografía. Dice, les comparto la foto de mi hijo. Primero dio, se graduó de la high school y ya, bien guapo su hijo con traje y toda la cosa porque ya se va de prom. La graduación. Y Natividad ya sabes, las mamás cuando salen en ese momento, ¿cuál pavo real? Natividad dice, ese es mi hijo y se ve bien guapo y es muy estudioso y yo estoy muy orgullosa de él.
Felicidades Natividad. Y mi querida Natividad, nada más le grita, hijazo de mi vidaza. Y él le contesta, ay madre, ay. Oye, mi amiga corazón 81 dice, Nachito, Gina, puedo pedir una oración para mí y mis compañeras de trabajo. El primer manager de aquí nos quiere sacar como que no le gustan los hispanos. Por favor, oren por nosotros, que nos quedemos, por favor, dice mi querida corazón 81. No, no, me puso el nombre. Ponme tu nombre, mi querida corazón.
Oye, ¿qué te parece que si no lo quieres poner ahí en la plataforma. Ah, en el chat, sí. A través del miedofon, mándalo por favor y pues qué mal, ¿no? Que varias de tus compañeras y tú estén en esta situación. Sí, además ser víctimas de racismo, ¿verdad?
Oye, también vamos a convocar a las enfermeras que nos estén escuchando porque se dice que la planchada, si se da cuenta que una enfermera se queda dormida y hay un paciente que la está necesitando, entonces la planchada les da una palmadita en la cabeza. Así como para decir despiérdate. A la enfermera a dormirlo. Y muchas enfermeras han contado que precisamente por esta palmadita en la cabeza se despiertan, voltean a su alrededor y no hay nadie cerca.
Y entonces se supone que la planchada es quien las despierta con esta palmadita. Algunas dicen, algunas enfermeras dicen que es en la cabeza, otras dicen que en el hombro o que de repente escuchan en el oído. Despierta. Así es, bueno. Y no hay nadie. Aquí en México de mis amores le llamamos a esa palmadita en la cabeza, le llamamos un justo y merecido sape. Le dan un sape y sabes que despierta porque es momento de ir a una pausa.
Nos despedimos de las estaciones en la República Mexicana que solamente nos transmiten una hora. Los esperamos en nuestra próxima emisión y en el resto de la República y el mundo entero regresamos después de la pausa. El miedo FON 55 2193 59 26. Conocemos la leyenda y la hacemos realidad. La mano peluda. Hola, soy Javier Posa y te invito a escuchar la mejor información del espectáculo donde y cuando tú quieras. Noticias, deportes y espectáculos en tu plataforma de podcast preferida.
Grupo Fórmula abriendo la conversación. Quisiera volver a repetir tantas cosas de mi vida, unas para no haberlas cometido jamás y otras para disfrutarlo una vez más. Y en las redes. Porque conocemos de raíz a los especialistas la mano peluda. Buenas noches, Gini, Nacho. Hola, pues yo les voy a comentar que hace años cuando recién se había estrenado la película de la bruja de Blair. Una de las primeras películas que a mí me dejó prácticamente en shock, que me dejó este.
Muchos días así como que pensando y me costó trabajo conciliar el sueño, porque obviamente me sugestioné demasiado al ver esa película. Y fue una de las que más me impactó en aquellos tiempos. Y de las que a últimos años de como de unos ocho, nueve años hacia acá. Una que me llamó mucho la atención y que me impactó también por la manera en cómo la realizaron. Fue la de Entidad Paranormal. Porque hay una como saga o una. Este que tiene el nombre parecido, pero esa no es.
Hay unas que se llaman Actividad Paranormal. No, pero esa no es esta que les comento. Es una sola película y parece ser que no hay secuelas. Nada más salió esa y ya había un fuera, ya no volvieron a sacar más. Y el final fue lo que me impactó demasiado. Si ustedes la llegan a ver, yo creo que me van a dar la razón por la cual este. Quedé yo con esa impresión y la verdad fue una de las que más me impactó. Y eso que ya ya habían pasado, ya habían transcurrido unos añitos desde que vi la.
La otra que les comentaba la del proyecto de la bruja de Blair. Sí. Y este pues eso es lo que yo les quería compartir. Les mando muchos saludos, abrazos y me gusta mucho programa. Gracias amigo. Y estamos en contacto. Gracias. Hasta luego. Bye. Hasta luego. Excelente noche. Aquí también se está reportando Gerardo Escalante. Dice ayer no les pude mandar mi mensaje y quería participar. Yo cuando era niño pasaba el afilador fuera de la casa tocando su armónica para anunciarse.
Y yo me escondía bajo la cama porque me daba muchísimo miedo. El afilado te va a llevar el afilado. Sí, le daba miedo. Sí, es que cuando eres niño de verdad que tu imaginación se proyecta, se proyecta mucho. Y si te da la idea y si tus papás ayudan en que te va a llevar el señor que alifila los cuchillos o te va a llevar el señor de la tambora. ¿Qué tal el señor de la tambora? ¿El de los tambores? Sí, sí, sí. Entonces eso se convierte en un verdadero trama. Ya lo estuvimos platicando, verdad.
Pero gracias amigo por compartir. Y nunca es tarde si aquí este programa es así. Muy random de repente, ¿verdad? Gabo Juárez, saludos de Toxon. Familia Peluda. Gina y Nacho, claro que sí, mi amigo. Y Rosario Guardado dice hola a todos. Ginita y Nachito. Saludos porfa. Juriquilla Querétaro presente. ¡Guau! Mencionabas hace un rato Querétaro, Gina. Y te acuerdas que en una de esas nos llevaron a hospedar allá Juriquilla. Muy bonito lugar. Exacto.
Oye, ahorita te vamos a comentar que no solo tenemos relatos de las apariciones de la planchada. Incluso allá por los 70 se hizo un concurso para crearle un poema a la planchada. ¿Cómo la ves? Hola, buenas noches. ¿Cómo te llamas? Buenas noches, Víctor Cortés. Víctor, ¿dónde te encuentras? En Ciudad Sobrechihuahua. ¿Arriba el norte? Allá. Chihuahua. ¿Cómo estás, Víctor? Todo muy bien, trabajando. No esperé que me fueran a marcar tan rápido. Oye, ¿en qué trabajas? Soy chofer de plataforma.
¿Y si puedes platicar ahorita? Sí. Ah, bueno. Entonces, adelante. ¿Qué nos quieres contar? Una vez cuando nació mi hija, sí, soy un pasajero, cuando nació mi hija, nos fuimos a quedar con mi suegra, ¿verdad? Porque, pues, bueno, casi no sé si en todo México que las mamás los atienden. Y ya fuimos como un mes, mes y medio a quedar con ellos, en lo que, pues, mi esposa se acostumbraba a la niña, ¿verdad? Y toda esa onda. Cuando nos fuimos para la casa, la niña no podía dormir.
No podía dormirse la mañana llorando, llorando toda la noche. Dormía, pero así como que dormitaba. Dormía 15, 20 minutos y se le despertó llorando. Fue como un martes, miércoles, cuando nos fuimos para la casa nosotros. Y el domingo le dije, no, vamos a la iglesia a misa. Vamos a misa para pedir agua bendita. Y nos fuimos a misa a la catedral aquí en Juárez. Y pedimos agua bendita y ese día llegué en la tarde a la casa. Y, pues, ya no sé rezar porque no sé mucho de la iglesia.
Nada de eso. Lo único que me sé es el Padre Nuestro. Y me puse a regar la agua bendita que nos dieron a la iglesia por toda la casa, rezando al Padre Nuestro. Y yo sentí unos escalofríos pero feo, feo, feo en la espalda. Todo lo que iba caminando acá, el rincón que recorrí en la casa, echando agua bendita y rezando. Se entiende que los fríos, pero bien hecho, totote. Pero gracias por protección de tu hijo. Sí, de mi hija. Ah, de tu hija.
Sí, he rezado porque ya de tiempo. A lo mejor hay algo aquí que no la deja dormir. Porque nosotros sí, durmíamos a gusto. Pero a la niña no. Y ya esa noche, esa noche, durmió como si nada. No sé qué habrá pasado, si habría algo o algo. Pero yo regué el agua bendita por estar acá, rezando al Padre Nuestro. Y esa noche durmió como si nada ya. Mm-hmm. Que bueno. Y eso ayudó a que todo se tranquilizara. Ustedes no veían nada, pero acuérdate que los pequeñitos son más perceptivos.
Sí, sí, de hecho, tenía como un mes. Ahorita tiene dos años. Tenía como un mes y medio de nacida. Tú con nosotros hasta acá te inolvidabas. Ah, está muy, muy pequeñita, ¿eh? Un mes recién nacida. Sí. Sí, era el relato que les quería contar. Muy bien, amigo. Muchas gracias. Pues muchas gracias. Y con cuidado ya escuchamos que tienes un pasaje. Entonces, recomiendanlo con todos tus viajes que tengas. Vale, gracias. Hasta luego. Muchas gracias, muy bien. Igualmente, bye.
Hasta luego, mi amigo. Muchas gracias por esta historia. Dice por aquí a Catriel. Yo solo he sabido de gente que muere aparentemente. De un paro cardiaco hasta los labios enegrecidos se les han puesto. Y ocho horas después anda el tipo como si nada. Pero que se deje a unos talismanes, dice. Bueno, mi querida Catriel, gracias. A ver, vamos a ver. Hola, buenas noches, Gina y Nacho. Le saluda Arianna Macías. Hola. Y a todos los del canal, un saludo. Este es un relato cortito.
Este no tiene nada de espectral, más bien es algo extraño. El día de ayer a mi papá se le descompuso la camioneta en la carretera. Y nos contaba que ya estaba anocheciendo y pues él no encontraba la falla de la camioneta. Hasta que después vio que era pues una piecita de plástico que tenía que cambiar. Pero pues en la carretera ya esa hora este pues no tenía a dónde ir para cambiar la pieza. Entonces dice que de la nada llegó una persona.
Este se le acercó a él y le dijo, ten, esto es lo que te hace falta. Y sacó la pieza que le hacía falta a mi papá. Entonces mi papá le agradeció, no, que muchas gracias. Dice, cómo sabías que yo necesitaba esta pieza. Y este, y el señor le dijo, te estaba observando. Le dice, pero dónde, si aquí no hay nadie en la carretera. Y me dice, me dice mi papá que este agradeció. Se puso a tratar de ponerle la pieza a la camioneta.
Y cuando volteó a buscar a esta persona ya no estaba ni la camioneta ni la persona. Puede ser que no se dio cuenta que se fue. Pero dice que fue lo más extraño del mundo esa aparición. Les digo, no fue a lo mejor muy espectral, pero sí fantástica. No, pues increíble y sobrenatural, por supuesto. Extraña, eh. Y más bien sin explicación lógica. Pues sí, imagínate que si te descompone el carro. Tú que estás ahí metiéndole mano, pues podrás más o menos sospechar de dónde viene la falla, verdad.
Pero alguien que, suponiendo que sí te estaban observando así a lo lejos. Cómo puedes saber qué es lo que estás batallando. Y llegó y le ofreció la pieza que le faltaba. Si esto fuera algo, digo, natural, yo lo entendería, pero. Cómo saber y además en la carretera dices, híjole, aquí en medio de la carretera, cómo le hago para conseguir esta pieza? Tessy Rivas Rojas, saludos desde la costa del estado de Oaxaca.
Saluditos, cómo estás? Por otra parte, mira, aquí nos están comentando a través del Miedofon. Directamente no he tenido el honor de ver a la compañerita Eulalia, pero yo he servido en áreas de cuidados intensivos cuando los pacientes que tienen ventilador, por ejemplo, los que tuvieron COVID en fase grave, se mantienen bajo sedación. Sí. Una vez estaba con un paciente intubado, siempre le hablaba para todo procedimiento, aunque estén en ese estado, se les habla.
Cuando pasó a un mejor estado de salud, le él preguntaba por una mujer, ¿dónde está la enfermera? La que siempre me hablaba. Y pues me resultaba extraño porque en esa área, en esas guardias, éramos solo enfermeros varones. Quizá algún familiar suyo en las visitas o no sé, quizá confundió mi voz con la de una mujer. No lo sabremos. Sin embargo, si alguien de la audiencia es personal de la salud, incito a que aunque un paciente esté cerado, háblenle como si estuviera despierto.
Eso les da mucha esperanza y ganas para salir adelante. Un abrazo a todos. Nos hubiera encantado saludarte y que nos lo platicaras de viva voz, Gio, pero una experiencia que lo dejó con esta duda y una recomendación a todos los amigos, que sí tenemos muchos, amigos enfermeros, doctores y que nos escuchan en hospitales. Vamos a una pausa, regresamos. El miedo FON 55 21 93 59 26. Las historias tienen muchas formas de contarse, pero solo una de comprobarse. Aquí en La Mano Peluda.
Mira siempre el lado más brillante de la vida y si no existe, entonces frota el oscuro hasta que brille. Sabiduría en las redes. Porque distinguimos al mundo sobrenatural. La Mano Peluda. Todas las experiencias de la presencia de la planchada, sí que son espeluznantes. Vaya que sí, son muy variadas y como lo mencionas, espeluznantes. Fíjate Gina, nos llega un mensaje, dice Hola chicos, quiero platicarles algo raro que pasó cuando mi hijo fue a ver la película de Paranormal.
Ese día, él salió con sus amigos. Ya en la noche, yo vi que salió de bañarse y pensé, dije, ya llegó y llegó directo a bañarse, incluso también mi esposo lo vio. Lo raro es que se dirigió a su cuarto con la cara agachada como sombría. En ese momento que él entra a su cuarto, suena el teléfono y sorpresa. Era mi hijo, diciendo que llegaría más tarde a casa y que acababa de ver la película Paranormal. Yo me quedé muda y mi esposo sorprendido. Saludos Gina y Nacho, soy Lupita.
Muchas gracias por platicarnos esto que te ocurrió, que debió haber sido desconcertante. Tú lo viste llegar y yo sé que cuando los papás están esperando a su hijo de noche, no pueden pegar el ojo porque dices, a ver a qué hora llega este muchacho, ya se hizo tarde, espero que no le pase nada, que llegue sin problema, o sea, estás en vilo, ¿no? Lo ves llegar, dices, ay, menos mal, ya está aquí, ya llegó.
Y dices, va a entrar, pasa esto, pasa lo otro y de repente te sale con la llamada y dices, ¿qué onda? Entonces, ¿qué fue exactamente lo que yo vi? Y ahí entra mi querida amiga, el mundo paranormal, por si fuera poco. Ahora, como si estuviera pintado para algo misterioso, también acababa de ver esa película de Paranormal. Entonces, esto como que hace el cuadro un poquito más tétrico, ¿no lo crees?
Guau. Juan López dice, Gina y Nacho, la pareja de mi papá tenía una hermana que era monja, la cual enfermó y su hermana la recibió en su casa. Con los días ella murió y la estaban velando y en la noche despertó y se levantó y nada más duró como ocho días más viva y se volvió a morir. Guau, estos episodios tan complicados que no podemos explicar, ¿esto entraría dentro de la mejoría aparente?
Yo creo que ya no. Se están animando con los relatos escritos, es una de las opciones, pero nos gusta más que ustedes nos manden un audio o una llamada telefónica, pero también vamos a leer todos estos comentarios que están llegando muchos. Quiero contar dos anécdotas relacionadas a hospitales. Mi mamá me contó que cuando mi abuelito enfermó porque tuvo complicaciones por la diabetes, estuvo en coma por dos semanas.
Entonces, dice que ella le rezaba las noches que se quedaba con él a cuidarlo y le leía el Salmo 91. Hacía rosarios, ponía cantos y que todo se lo susurraba al oído hasta quedarse dormida. Llevaba más de una semana en coma. Cuando mi mamá empezó a cuidarlo y a rezarle como por arte de magia, a los tres días mi abuelito despertó. Gracias a Dios ni siquiera tuvo secuelas. Los doctores decían que fue un milagro porque ya no tenía esperanza de vida.
Le daban días y eso porque estaba conectado a respiración artificial. Entonces, cuando despertó, todos se admiraron y aún más porque contra todo pronóstico no tuvo problemas ni de habla ni de motricidad y Dios nos permitió estar con él por seis años más. Dice mi mamá que mi abuelito le contó que sí escuchaba sus rezos, así como muy bajito y que vio un túnel con luz al final, que veía muchas personas que ya habían fallecido, familiares suyos.
La otra anécdota es que mi suegra llegó a visitar el hospital a su hermano que ya lo habían desahuciado. Le daban solo algunas horas de vida. Dice que empezó a hacer oración, también rezo rosario y el señor le dijo que se sentía más tranquilo, como si le hubieran quitado un peso de encima y que ya no le daba miedo morir.
Al salir mi suegra, como a los 30 minutos, el señor falleció, pero le dijo a su esposa, quien estuvo con él en su último aliento, que después de que salió su hermana del cuarto, se quedó con mucho alivio y mucha paz. Gracias por leerme. Soy Iraís Luna desde Villermos a Tabasco. Gracias. Y es que esto último también les ocurre a muchos pacientes. A mí me tocó cuando mi papá estuvo internado, los domingos visitaban personas a leerle la Biblia a las personas y sí pasaron, ¿no?
Cuando está el papá, pero después, como a los cinco minutos, se oyó muchos gritos y de repente, un movimiento, ¿qué pasó? Resulta que llegaron con una persona después de estar platicando con él, el señor falleció. Como que era algo que él necesitaba para irse tranquilo y fue sí impresionante para las personas que ahí estuvieron. Sí, necesitaba desahogarse. Así le pasó a esta persona que nos cuenta. Desahogarse e irse en paz, ¿verdad?
En paz con Dios. A veces, pues ese momento se aprovecha para confesarse y entregarse con el Señor. Por eso es que es común ver en los hospitales, sobre todo ya en esos pisos donde hay gente que la está pasando muy mal, es común ver a sacerdotes y pastores, predicadores que van ahí a ayudar a las personas, como que a dejar, a dejar en paz sus asuntos espirituales y en lo tendiente y a lo terrenal, ¿verdad? Pero así es, así sucede y en él es algo raro, sí. Sin embargo, ocurre.
Alex Jiménez dice, ¿pueden mandar saludos a la familia Jiménez Moreno? Claro que sí, mi amigo. Para la familia Jiménez Moreno, les mandamos un abrazo y un saludo. No sé en qué latitud del planeta se encuentren, pero un saludo para ustedes, cómo no. Allá por los años 70 se realizó un concurso de poesía llamado Dr. José Rojo de la Vega y fue convocado por una Asamblea Nacional de Cirujanos y el tema era un poema a la planchada.
Entonces, entre todos los que trabajan en hospitales es un tema común, aunque muchos por su formación médica o científica no dan peso a este tipo de apariciones, pero bien que saben que son este tipo de figuras que se aparecen y que la misma gente o pacientes que están o visitan en un hospital han visto. Entonces, fíjate, se me hizo extraño este dato de un concurso, una convocatoria para un poema a la planchada. Y algo así, ¿no? Les voy a leer un fragmentito. A ver, vengan.
Decía, fantasmal enfermera que lucía impoluto uniforme almidonado, con gran esmero y con primor planchado, en el viejo hospital se aparecía. A los pacientes atendía con eficiencia y especial cuidado. Si en nocturno bregar rudo y callado, agobiada enfermera se dormía. ¿Quién era esa mujer? ¿Era alma en pena? ¿Era flor por la vida desechada? ¿Que así purgaba singular con nena? No lo sé. Más tremante y angustiada, la voz del hospital aún resuena, cada vez que recuerda a la planchada.
¡Guau! O sea, inspirador, ¿eh? Así es, vaya, bonito, ¿eh? Me gustó, me gustó bastante. ¿Tú podrías escribirle un poema a la planchada? Ay, a ver, no, mejor no, mejor no me arriesgo. Pero sí, sonó bastante bien y no se me hubiera ocurrido, oye, si hacemos algo así, Gina. Sí, vamos a convocar. Hacemos un concurso de escribirle una carta o un poema o un versito hacia los diferentes entes, por ejemplo, a la llorona. La llorona, la planchada, el chavo.
Pobre mujer que estás vagando y penando por la muerte de tus hijos. ¡Ay, imagínate! Ya estoy dando ideas, ¿eh? No se roben mi idea, ¿eh? Eso lo vamos a hacer nosotros. Sí, estaría bien hacer alguna dinámica de participación, además de los relatos, ir pasando poco a poco este tipo de... ... de cuentos, lectura o ¿cómo le llamaremos? Vamos a buscarle un nombre y lo hacemos aquí con ustedes.
¿Cómo no? Pues para eso somos una... Híjole, tantos años de estar en este programa nos invita a hacer muchas cosas, prácticamente lo que queramos. Hacer eso podemos. Así que si a ustedes están interesados, ¿les suena interesante, pues? A mí sí, por lo que acabo de oír, ¿eh? La verdad es que nunca me hubiese imaginado que la mismísima planchada inspirara un poema, pero bien, bien.
Roxo Flores dice cuando mi papá falleció, mi hermana fue a hablar con su vecina para pedirle que amortajara a mi padre. Y en cuanto la vecina la vio, le dijo, ¡Ay, vecina! Su papi vino a verla y estuvo tocando un buen rato. ¿Cómo... cómo fue eso? O sea, la vecina no sabía que ya había muerto, ¿verdad? Y entonces la vecina sí lo vio que estaba toque y toque. Dice, y mi hermana le dijo, ¡Ay, vecina, no me diga eso!
Es que yo vine a pedirle si no nos hace favor de amortajar a mi papá y pues que la vecina casi se desmaya de la impresión. ¿Sí, cómo? Pues sí, yo lo acabo de ver. Así es. ¡Guau! Vámonos con más relatos. Hola, buenas noches. ¿Qué tal, Nacho? Buenas noches. ¿Con quién tengo el gusto, amigo? Fernando Vaca, Nacho. ¿Cómo estamos? Muy buenas noches. Perfecto, mi estimado Fer, ¿verdad, Fernando Vaca? Así, a tus órdenes. Muy bien, amigo. ¿Desde dónde nos llamas?
De la capital mundial de las fresas de Irapuato, Nacho. Sí, señor, muy bien. Mi querido Fernando, ¿nos quieres platicar una historia? Así es, Nacho. Es un poquito larga, no sé si hay tiempo. Échale, mi amigo, aquí no hay problema. Ok, menecho. Bueno, pues, mira, la situación es... realmente la ha pasado a mí. Ajá. La situación... que empecé con... la sugestión, pensando yo que era la lamentable suerte del muerto y todo esto, ¿verdad? Sí. Me puse a investigar.
Porque me estaba coaccionando un tiempo que fue diario, diario, diario. Y yo la buscaba, explicación normal a esto. Sí. No, no lo aceptaba yo. Ajá. Entonces, haz de cuenta que... pues me puse a investigar y dije, no, pues que paralisis de sueño y todo esto. Ajá. Pero me dormí a veces sin cenar para... por las relaciones que yo tenía por dormirte con el estómago lleno. Muy lleno, sí. De... de problemas respiratorios y todo eso.
Pero no. De hecho, fuiste a dormirme por el lado del corazón, porque dije, a lo mejor es por ese lado también. Sí. Pues le empezó la situación así. Y pues... es desesperante porque, pues, en una racha del diario, pues sí, hace medio... medio estresante. Este... Me tocó antes de eso después, le comentaba yo a mi misma esposa. Ajá. Y como que de repente la gente no lo cree y se burla y dicen, ah, tú estás loco, ¿no? Ajá. Situaciones así.
Sí. Una vez, cuando empecé a sentir eso, mi esposa estaba despierta ahí, estaba viendo una telenovela. Yo en un tiempo trabajaba en una empresa de repartidor. Ok. Oye, Fer, me das un segundito, amigo, necesito ir al corte. Ok, se ve. Ok, no te vayas. El Miedofon 55-2193-59-26. Porque la verdad se esconde bajo la leyenda. La ponemos al descubierto aquí, en La Mano Peluda. ¿Quieres iniciar, hacer crecer o monetizar tu podcast? Saber los secretos de todos. Dónde y cuándo quieras.
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Perfecto. A ver, y luego, ¿qué pasó, mi amigo? Sí, y luego te comentaba, a veces le comentas a la gente y no se lo cree. La respiración, cuando no estás acostumbrado por el momento, es estresante porque no se puede mover. No tienes movimiento alguno. Y piensas que estás gritando, hablando, pero mira, en una de esas situaciones que te digo, ya tenía un tiempo sentiendo esto en el diario y mi esposa agarró un diálogo y me dijo, estás loco, ¿no? Me dice, OK, le está diciendo que no te burles tanto.
Miren lo que al siguiente día en la noche, Nacho, y ya iba sintiendo cuando se me iba despegando eso. Era temprano, eran como entre 10 y 10 y media de la noche y sentí que se me despegó y pasó por encima de ella. Y me paró tan espantada. Ella despierta viendo la telenovela y me muestra que... María Puritima se paró corriendo del cuarto y se fue de la recámara. Bueno, ahí pasó esa situación.
Pues ya te vas acostumbrando, quieres a veces, solo así que investigar y ver motivos por qué pasa esto, ¿verdad? Sí, sí. No canté esto ya después, siempre quería abrir los ojos en su momento. Y así situaciones, así que ya te vas formalizando a sentir esto. Sí. Después ya empecé a ver personas. Empecé a ver personas que me pedían ayuda en cuestión de oraciones y todo esto. Yo tengo mucha fe a las ánimas, entonces siempre me encomiendo a ellas. Y pues pasó esa situación.
Entonces, yo lo que hacía es poner rezaba, incluso a veces me daban su nombre. Y pues lo que yo podía en mis manos, lo hacía. Pasó eso y después a los días sentí una situación muy, muy diferente a la que sentía normalmente. Comento esto porque lo sentí más pesado, Nacho. Y muy frío, escalofriante. Te digo a esto de que trataba ya de abrir los ojos y todo esto. Y ya los podía abrir. Inclusive veía a las personas.
Cuando me pasa esto, de lo que te digo que me pasa a lo muy escalofriante, veo un demonio que me dice, no te metas en lo que no te importa, a ti no te interesa, pero una voz y un rostro, pero demoniado, que me pude atender toda la noche y ya no puedo dormir, Macho, para nada. No, no lo superé esos días. Y la verdad que yo ya me quería retirar de eso.
Para eso yo fue para ti, pues en diciembre fui por un sacerdote para un compadre que le celebra la misa a la de la de Guadalupe en su capilla y en su casa. Y le comenté al sacerdote, le dije, oiga, qué tan cierto es esto, así y así. Y él me dijo, no, pues si puede ser, dice, a quién le está y que si ayudaste a alguien, pues por eso están arrimando contigo.
Y seguí haciéndolo. Me dijeron, no te preocupes, nosotros siempre hemos ayudado en ciertas situaciones y no tengas miedo ni que te vamos a ayudar cuando no te pase eso. Pues empecé con el trance de seguir haciendo oración y todo eso, días continuos. De hecho, inclusive ya después era casi, ya hasta sentía las orejas que me zumbaban cuando me iba a pasar, me morguraban en las orejas, alguno así despierto.
Y después seguí ayudando y al poco tiempo otra vez me volvía a pasar lo mismo con esta situación, te digo, del demonio. Me reclamó el duano, me dijo que no entiendes, que no te metas, te ves muy mal y sigues haciendo esto. Pero yo seguí haciendo lo que competía a mí, de lo que ya después no me pareció en tu pobre casa. Gracias.
Me dijo que estaba en la prepa en el horario de la tarde, la reclamó desde arriba, todavía no las terminó al tiempo cierto, levantaban las puertas, ya ves que obvio, pues uno pone una cortina de feridas para algo de privacidad. Claro, sí. Eso fue entre el 12 y el 2 de la tarde, porque él entraba a la prepa. La situación aquí que te comento es que le abrían la cortina y le chistaban, cerraban la cortina.
Sí. Y empezó mi hijo, me iba el matrútico y dice, yo pensé que eras tú, te dije, ir a lo mismo, ya no estás espantando. Y le volvieron a hacer lo mismo. Y le cerraban la cortina otra vez, a la tercera vez. Y se paró él, ya te dije, y vio la silueta de una persona que iba caminando a semillas de cámara. Lo vio cuando se acostó en la cama y le dijo, ya ves, te dije que eras tú, se metió al cuarto, Nacho. No había nadie. Se salió corriendo mi chavaco de ahí de la casa, Lolo hablaba a su mamá.
Y pues Lolo la cuestión que a mí me dijo, ya ves, para andar con tus cosas y todo esto. Pero sí, sí, es muy estresante eso, Nacho. Y la verdad es que a veces, pues no sé, se incomoda el pinguito, no sé, pero no sé qué tanto crea la gente de eso. Pero sí, sí es verídico eso, Nacho. Sí, mi amigo, por supuesto. Y muchos son los testimonios, ¿eh? Muchos son los testimonios. Ahora dime una cosa, ¿cómo se acabó todo? ¿Siguen en eso o qué?
Mira, yo, la chica, te comento ese derrote, dice, así como tú pudiste en su momento abrirle las puertas, también tienes para cerrar las puertas. Pero créanmelo que a veces, como uno le trae un poquito esto, Nacho, no la cierra uno al 100%. De hecho, después de que pasó eso, pues sí como que me calmé, tardé tiempo en no sentir esto. Ya después, pues ahora sí que como que volví a abrir.
Y créanmelo que, pues a mí en sí no me da miedo, porque a veces, inclusive después de esos días, pues me desperté a medianoche y vi un monje enfrente de mi cama parado. No me decía nada, no más parado. Pero pues sí te abres los ojos de impactos, ¿no? Después de esto, mi esposa también, vi a un señor también parado ahí.
Yo no le quise decir, hacerle mucho caso para que no te espantara, pero luego me echan el mal, que dicen, no, que tú tienes el culpable de esto, y créanmelo que cuando siento alguna vibra de algo, Nacho, no sé qué será, me empieza a doler mucho la cabeza, no sé qué es de verdad, no sé si me puedes decir algo en respecto de eso. Lo que es la pata atrás de la nuca. Ajá, lo primero que te puedo comentar, amigo, es que es tu percepción.
Y como tú sabes que estás identificando a estos seres o lo estás sintiendo, llega en ti una especie como de estrés, porque sabes que se aproxima, y sabes que ahí está, ¿no? Entonces lo primerito que debes hacer es tratar de mantener la calma. Y como mencionabas, pues si tienes una creencia religiosa, encomiéndate de inmediato y empieza a hacer oración para que tú te sientas tranquilo. Digamos que es como una especie de autosugestión positiva a tu favor.
Porque cuando empezaste tu narración, dijiste que no podías dormir y todo esto, estas dificultades. Y hablabas de ronquidos, yo dije, bueno, pues es que a veces no sabemos que cuando la gente ronca tiene que ir a un neumólogo. Ajá. ¿Verdad? Porque te tienen que revisar tu respiración. Es falta de oxígeno. Así es. Pero no, no, no, no, no. ¿No era por ahí? Este... Bueno, sí ronco, lo agredí cuando... ¿Te vas a entender? Cuando me tomo unas copitas y... Ay, hijito.
Ay, sí, pero... O sea, eso no me pasa cuando... Sí. Normal. Ajá. Sí, sí, te entiendo. Sí, me pasa cuando es normal. De hecho, no ronco. Eso es. Y el martir de mi esposa es ese de que cuando me tomo una copa, me imagino, mi amigo, haz de parecer un león defendiendo a la manada. Te me olvidé de comentarte, Nacho, que después de eso del trabajo, ahorita yo traigo un taxi. Ajá. En el taxi, igual, me pasaba lo mismo. Me recostaba nada más poquito en el mismo carro. Ajá. Y era lo mismo, Nacho.
De hecho, hubo un tiempo que no era su gestión, créeme lo que no, Nacho. Por lo lo que siempre he trabajado en la noche. Sí. Y siempre traía una persona atrás. Nunca me decía nada ni nada. Era un señor de sombrero. Le miraba la cara. Normal la persona. Ajá. Pero mal me removía la cabeza. Me decía, sí, no, y nada más. Pero no, no enseñas nada más. Ajá. Bueno, ¿sabes cuál es la función de estas apariciones? Ahorita que mencionabas, por ejemplo, el monje ese que veías.
Ajá. Que no te hacía nada ni te decía nada. Pero la función es precisamente hacer presencia. O sea, que sientas que hay algo oscuro, que hay algo que está rondando tu domicilio. A lo mejor no te van a hacer nada, pero sí quieren que los notes. Sí, de hecho, a veces te creo que hubo un tiempo que me llevaba mucho aroma a flores ahí en la casa. Sí. Mucho, mucho a flores. Más los olores, no, créeme lo que era puro ese aroma a flores. Ajá. No sé si tiene algo que ver
con eso. Bueno, es que se ha relacionado el cuando huele a flores quiere decir que un pariente, bueno, es lo que se menciona, ¿verdad? No lo puedo asegurar. Que un pariente ya difunto te está visitando porque cuando son seres negativos, seres del bajo astral con baja vibración, por supuesto, huele regularmente como a drenaje, a cañería, algo fétido. Dame un segundito, Fernando, voy a la pausa, no te vayas.
Regresamos contigo el Miedofon 55 2193 5926 Todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos aquí en La Mano Peluda. Los seres más peligrosos son los vivos. Sabiduría en las redes. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. La Mano Peluda. Sabemos que el olor y la memoria están conectados. Lo que quiere decir que los espíritus y demás entidades desean saber, hacerse saber con sus familiares que están ahí presentes a través precisamente de estos aromas.
Por eso de repente si tu papá o tu abuelito fumaba, de repente te llega, ¿no? ese aroma a cigarro o su loción específica. Sobre todo si acaban de fallecer y de repente dices es que ese es el aroma de mi abuelita, de mi mamá. Entonces se toma como una presencia de tu familia que acaba de fallecer. Ahora si es fétida, colaldeera, que no lo puede soportar, ya estamos hablando de una entidad negativa. Sí, algo del bajo astral
que vibra abajo. Mira, dice Selena Sánchez, también cuando son ángeles huele a flores, ¿te refieres mi querida amiga? Y es que sabes que mira, decir huele a flores puede significar mucho porque no nada más es que huele a flores, sino que a veces sí, huele a flores, pero a flores de panteón. O a veces huele a flores así tipo rosa. Leonardo. Así es, o sea, hay diferencias también, ¿verdad mi amigo? ¿Estás ahí Fer? Sí, así es Nacho. Perfecto. Pues muy bien mi amigo. Es fuerte lo que te pasa.
Entiendo entonces que todavía llega a presentarse esto. Así es Nacho, ¿qué crees que dos situaciones que me pasaron últimamente? Bueno, es una fue hace dos años que falleció una tía muy herida. Nunca pudo tener familia así es que nos adoptó como hijos, hijos que son los sobrinos pues, pero la queríamos muchísimo. ¿Qué crees que lo atalló mucho para su muerte? Pues le rechábamos ya el último día que estaba con nosotros, que de hecho fue el día de muertos, el día que falleció. No podía
descansar, Nacho. Era fue una muerte muy agonizante. Agonizante. Me puse nos pusimos a regresar al exámen 91, toda la familia ahí con ella y hace cuenta que se nos iba y regresaba. Cuando acabamos de regresar al 91 le empecé a cantar, le pedí mucho a la virgen y me lo que dio tres suspiros y me miró con unos ojos como que de enojo, angustia, no sé. Y sí, sí me impactó mucho su muerte. Le rencieron, le rencieron, revisión médica por todos lados, Nacho. Y la verdad que nunca le encontramos nada.
Yo creo también que hay personas malas, Nacho. Y después de la mente, Dios sabe qué es lo que realmente le pasó a ella. Comenté esto que después de eso, empezó una roma a flores de pantión, lo que tú dices. Me trae una botita siempre de aceite del Santo Crisma y le doy un té y en cuanto le doy un té, hace cuenta que se despidió. Y después a otra tía lo mismo.
También igual, pero no fue eso, agonía de ella igual, pero hace cuenta que llegué, me despedí de ella, en cuanto me salí, dice, no, no, no, igual que allá con tu tía el mismo aroma, dice, en cuanto te fuiste lo mismo. No sé a qué te deberán, Nacho. Oye, amigo, pues no cabe duda que ahí es una manifestación principalmente de estas energías. A veces es necesario armonizar el lugar donde hay una persona que está agonizando, que está enferma.
Por ejemplo, hay gente que tiene en su casa a un pariente que ya ha estado muy malo por mucho tiempo y el ambiente se va enrareciendo, no por otra cosa, sino porque llegan las visitas o ustedes mismos, los familiares, verdad, y lloran y se sienten tristes por la forma en que lo ven. Entonces, todas estas emociones necesariamente pues van desprendiendo una energía. Y a veces sí es bueno armonizar también el sitio en donde se encuentran. Sí. Muy bien, Nacho. Tú muchas gracias
por haber escuchado el relato. Creo que me largué mucho. No, hombre, estuvo muy bien. No te preocupes, amigo. Desde cuando, pues, el otra vez con Gina, nada es que me agarró a un dispuesto, me agarró a un dispuesto. Sí, y este, y pues no puedo contestar, pero pues mira, gracias a Dios aquí, ahorita luego me contestaron. Qué bueno. Sí, señor, claro que sí, cuando tú gustes, ya sabes, aquí están tus amigos. Y pase bonita noche y saludos para toda la gente que está, que la escucha.
Igualmente. Saludos, Gina, buenas noches. Saludos, buenas noches. Gracias. Ahí está. Gracias a nuestro amigo. Buenas noches. Soy Karina, no más que quería contarles porque estaba oyendo en este momento lo del señor que olía, que le daban olores. Hace poco uno de mis primos falleció. ¿Tos primos qué? Falleció. Ajá. Uno de mis primos falleció de una muerte muy terrible porque está, este, lo mataron porque estaba vendiendo droga, no sé, lo secuestraron y luego lo mataron
a golpes. Y el día de su, de su misa, de la misa para sepultarlo ya, después de, lo encontraron, no, no olvido decirlo, lo encontraron unos días, muchos días después de que, de que había fallecido, ya estaba en en descomposición, eh, y el olor era muy fuerte, el olor a descomposición. Pero resulta que cuando estaban echándole el agua bendita para, para ya despedirlo, para que se fuera al panteón, ahí en el templo, empezó a oler a rosas tan fuerte que todo el templo se perfumó a rosas.
No sé qué signifique eso, si, si que él estaba ahí presente o o que ya Dios lo había perdonado, no sé. Se hizo presente, fíjate. Pues sí, puede ser, ¿no? Y todos lo percibieron, todos los que estaban ahí. Sí. Entonces, quiere decir que por ahí se ha mencionado también que olor a flores relacionado, sobre todo cuando no es un olor fétido, ¿verdad? Que es un olor agradable, dulce, eh, se relaciona con familiares que regresan o familiares que te visitan o también con la presencia angelical.
En pocas palabras, seres de luz. No así, lo contrario, cuando se trata de seres del bajo astral, con una vibración muy muy negativa. Así llega a suceder. Dice Maribel Pineda, oye Nachito, en nuestra iglesia nos ponen ropa especial para nosotros. Una hermana me dijo cuando me muera, quiero que usted me vista. Le dije no, gracias, no me quiera tanto. O que, ¿cómo que una ropa especial? O sea cuando fallece la gente, o como, mi amiga, Maribel Pineda, ¿cómo es que les ponen ropa especial? Sí, a ver.
No, no entiendo, ¿me quieres explicar? Me quería Maribel Pineda, me va a gustar mucho porque pues aquí todos vamos aprendiendo, ¿no? Cosas que suceden en diferentes lugares, con diferentes costumbres y por supuesto que nos va a gustar escuchar de qué se trata todo. Hola Nacho, Gina, muy buenas noches. Hola. Yo no me voy a preguntarle un relato bien, ¿sabes? Porque en el aire pues me da pena, este. Mira. Yo soy de acá de Coachacalcos.
Antes tenía un suru, en ese suru solían ver a una mujer y este, pues yo no sabía que clarito vi una mujer. Una vez una pareja hace la parada. Y en eso este, a ver si va a hacer la reunión si me paro. Y eso me trae un mensaje y yo empiezo a WhatsAppear y ellos no se subían, no se subían. Termino de mensajear y yo, qué bueno, ya se subió la pareja. Y en eso este, los llevé a un antro. La chava se bajó y entró al
antro. Y el chavo a la hora de pagarme me dice, oye, ¿a qué hora se bajó la chava que venía aquí? Le digo, no, ellos se subieron en la parte de atrás. Le digo, no, no venía nadie. Sí, dice, venía alguien. Le digo, no, no venía nadie. Sí, dice, mi chava por eso no se quería subir, dice, porque venía una chava y ella es de la que viene ocupada. Dice, no, no, no me gusta subirme, dice. No, no venía nadie. Y en eso mandó a traer la chava. Dice, oye, ¿verdad que venía una muchacha aquí?
Dice, oye, sí, es cierto. Dice, ¿dónde la bajó? Le digo, no, no venía nadie. Ah, lo que el chavo me dice Aguas, dice, este, no, ya sé que ande la muerte, ya la traías ahí, dice. Y yo no yo que no era la muerte porque nunca me pasó nada, gracias a Dios nunca me pasó nada. Incluso una vez se subió un guante de mal agán y me llevó a llevar a un lugar retirado de la ciudad que es muy peligroso. Y ya en el trayecto el chavo me dice, ¿sabes qué?
¿sabes qué? Ya, ya está bien, está bien, el chavo se subió adelante. Aquí me bajo y ya, dice, no pasa nada, ya y muere y muere. Pero él siempre volteando a la asiento de atrás y yo volteaba y no venía nadie. Y él como platicando con alguien de atrás. Decía, no, está bien, está bien, dice, ya aquí me bajo, me bajo, dice, ya me dio una moneda y se bajó el chavo. Pero todo el tiempo él volteando como platicando con alguien de atrás.
Entonces, ahí brevemente mi relato para no quitarle tiempo a otros. Hombre, buen relato, ¿eh? Oye, ellos lo veían pero nuestro amigo dice, no, pues si no lo sabía, no, no, no lo sabía. Y le pasó varias veces, Gina, qué cosa. Entonces, si estaba contigo alguien. Sí, este tipo de anécdotas honestamente son desconcertantes para mí. Desde aquella ocasión en que escuchamos una historia que compraron, no sé si la recuerden, ya tiene años, ¿eh? Que compraron una camioneta a muy buen precio.
Y el señor con su esposa y el niño, su hijo subía atrás. Pero cada vez que subía el niño le dicen, tú síntate atrás de tu papá y le abrían la puerta del lado de la mamá, del copiloto. Y el niño se veía así como que se pasaba por un ladito. Y, ¿qué? ¿Por qué haces eso? Pues es que ahí está un niño. ¿Cómo que ahí está un niño? Entonces ya se le hizo bien raro al señor de que eso lo hiciera cotidianamente. Y ¿qué creen? Que eso había sucedido. Un niño murió ahí.
Increíble, increíbles cosas pueden pasar. Gracias por haber estado con nosotros. Te deseamos que tengas excelente noche. Que Dios te bendiga. Tenemos una cita en nuestra próxima emisión para continuar con estos temas que nos apasionan y también con los comentarios que sabemos que cada noche y a través de muchísimos años hemos estado platicando y conociéndonos un poquito y apoyándonos espiritualmente cuando así se necesita. Soy Gina Áviles. Yo también me despido. Soy Ignacio Nacho Muñoz.
Agradecido con Dios y con ustedes porque juntos escuchamos buenas historias. Que tengas una estupenda noche, descansa y como decimos aquí, ¡cabot! Esta fue una producción de Grupo ForoLugar.
