La Mano Peluda | Lunes 05 de Agosto de 2024 - podcast episode cover

La Mano Peluda | Lunes 05 de Agosto de 2024

Aug 06, 20241 hr 33 min
--:--
--:--
Download Metacast podcast app
Listen to this episode in Metacast mobile app
Don't just listen to podcasts. Learn from them with transcripts, summaries, and chapters for every episode. Skim, search, and bookmark insights. Learn more

Episode description

#LaManoPeluda #AbriendoLaConversación

Grupo Fórmula #AbriendoLaConversación #LaManoPeluda ¡Suscríbete a nuestro canal de YouTube! http://goo.gl/NAKFkj Podcast: https://goo.gl/PbwGxT Mantente informado minuto a minuto en nuestras redes sociales: Facebook-----http://goo.gl/5UHZOQ Twitter----------http://goo.gl/nEXxVF Canal sugerido http://goo.gl/hst33f Sigue nuestra transmisión en vivo: http://goo.gl/2VZDqJ Descarga nuestra App: iOS: http://goo.gl/tLZe3S Android: http://goo.gl/oXFwHj.

¿Quieres anunciarte en este y muchos otros podcast?

Escríbenos a este email: ventas@rss.com

Transcript

Busca este y todos los contenidos de Grupo Fórmula en tu plataforma de podcast preferida. Advertencia, las opiniones de los participantes y colaboradores no corresponden necesariamente con las del programa o la empresa. Si este programa es escuchado por menores de edad, se recomienda que lo hagan en compañía de un adulto. Porque nosotros hemos estado ahí. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. Porque conocemos de raíz a los especialistas.

El demonio es una figura que ha aparecido en todas las culturas, y no es una figura cristiana. Documentaremos todas esas experiencias que no tienen lógica alguna, con Georgina Avilés e Ignacio Muñoz. Llegó la hora de poner las evidencias sobre la mesa. Lasmas, voces, apariciones, psicofonías, mitos y leyendas que rodean al mundo sobrenatural quedaran al descubierto aquí en La Mano Peluda.

De la Ciudad de México, para todo el mundo, esta emisión de lo un sólito y de lo que no tiene explicación lógica, pero que a ti y a nosotros nos apasiona. Soy Gina Avilés y que gusto que estés esta noche con nosotros. La Mano Peluda. Tenemos tu participación a través de la multilínea 55 5279 2291 en la página radioformula.com.mx y en Spotify, encuéntranos como La Mano Peluda Grupo Fórmula. Claro, te invitamos a que tú también participes con nosotros y así hagamos juntos este episodio.

Cómo le puedes hacer, mádanos un WhatsApp al Miédofón 55 21 93 59 26. Ahí nos puedes mandar un mensaje de voz o un mensaje de texto, compartir fotografías, videos, memes, lo que tú quieras. Saludamos a las estaciones en la República Mexicana que se unen con nosotros.

Ciudad Guzmán Jalisco, Ciudad Juárez, Coatzacoalco, Chihuahua, Culiacán, Durango, Guadalajara, Guerrero, Hermosillo, La Paz, Baja California Sur, Los Reyes y Botamomichoacán, Mazatlán, Monterrey, Posa Rica, Puebla, Tabasco, Tijuana, Torreón, Querétaro y en Estados Unidos, Georgia y Las Vegas.

Bienvenidos a esta noche esteluznante en un mundo lleno de misterio donde lo inexplicable cobra vida a través de impactantes relatos de encuentros con entidades espirituales, cada historia nos invita a explorar lo desconocido, desafiar nuestras percepciones y reconsiderar la naturaleza de la realidad misma.

Desde sombras inquietantes hasta presencias benevolentes, estos relatos nos ofrecen un vistazo fascinante a fenómenos que escapan a la lógica y nos llevan a cuestionar los límites de nuestra comprensión. Hoy historias de encuentros con entidades espirituales, lo sobrenatural se hace presente. ¿Qué te parece el tema para esta noche?

Pues estás cordialmente invitado a participar con nosotros y hacer tus comentarios o darnos tu punto de vista, ahora que lo principal en este programa siempre ha sido tu testimonio y tu evidencia.

Hola buenos días, buenas noches, con ustedes Gina y Nacho, apenas vengo poniéndome al corriente de todas las transmisiones y pues aquí volviendo a ponerme en contacto con ustedes, he estado escuchando los podcasts anteriores y hablan sobre vidas pasadas, viajes astrales y todo eso y pues me gustaría contar alguna que de hecho apenas vengo como acordándome.

Bueno, para empezar, les saluda Jessica y bueno, apenas estaba acordándome que bueno, algunas veces pues me pongo a meditar, hacer meditaciones para hacer regresiones a vidas pasadas y fíjense que una ocasión donde me, bueno, me puse a meditar y todo eso, entonces en mi sueño vi como un, ¿cómo se llaman?, yo estaba con una persona que en la actualidad este era mi amigo, nos vi en un puente, abajo de un puente ferrocarrilero y en eso, bueno,

estaba pasando el tren y nosotros dos estábamos abajo, en eso vi así nítidamente como el tren se descarrilo y se cayó el puente y pues murieron muchísimas personas y entre ellas pues estábamos nosotros dos, literalmente también se cayó el puente con nosotros, encima de nosotros, entonces me despierto muy asmoseada y empecé a buscar y a googlear como que esa situación, me saqué mucho de onda cuando vi la noticia, pues en Google

y todo eso, de un puente que se había descarrilado por los años 2000 en algún país europeo, pero me sacó igual muchísimo de onda cuando vi que era el año 2000, cuando pues yo soy del 93, entonces pues estaba platicando con un amigo sobre esta situación y pues el medio me dice que puede ser como mi yo de otra dimensión, en esa dimensión y pues aún así como que, pues me acuerdo, me acuerdo de todo eso porque fue súper nítido como lo vivencié.

Igual, cuando yo era niña veía muchísimas cosas, a veces veía como túneles con figuras de colores, a veces eran blanco y negro, pero venía muchísimas figuras, salía de mi cuerpo y no sé, se me hacía como raro, se me hacía raro porque luego despertaba y despertaba como buscando cosas. Me gustaría comentarles que yo el fallecimiento de mi abuelita paterna, igual lo supe antes de que ella falleciera.

En la época de COVID, mi abuela tenía diabetes, entonces mi abuela se enfermó de COVID, termina hospitalizada, sale del hospital y todo eso y hagan de cuenta que una tarde fue a mi casa su casa y lo que nunca hacía, ella jamás se iba de ahí, de la casa de mis papás, tarde, entonces esa vez se me hizo súper raro porque mi abuelita se sentaba, estaba ahí viéndonos a mi hijo y a mí, se puso a platicar con mi mamá lo que nunca hacía

y pues en eso, pues se acercó a mi papá, le trajo su ropa, le trajo despensa, cosas para su personal, dice, le acerqué, le dice, hijo quiero decirte que te quiero mucho, no lo olvides, siempre voy a estar contigo, entonces pues fue ahí cuando empecé a sentir como un escalofrío y se me hizo como un nudo en el estómago y no sé, de inmediato me llegó el pensamiento de mi abuela ya se va, fue una cosa así de ya se va, no es de ya se

va a su casa y regresa para la semana que viene, sino fue un ya se va de este plano, entonces se me acerca y obviamente pues se me hizo la piel cuando se me puso en frente y me dice, hija ya me voy, cuídate mucho, te quiero mucho, dale un besote a mi nieto, a tu Sebastián, al güerejo y dile que lo quiero mucho, que se porte bien, yo dije no, mi abuela ya se va y en eso pues mi abuela cruza la puerta y empecé a llorar, horrible,

horrible, horrible y me metí a mi cuarto y ya cuando se fue mi mamá me pregunta, llora tú qué tienes, llora qué pasa, luego, ma es que no me vas a creer, luego mi abuela no vino a visitar a mi papá, se vino a despedir de él, mi abuela ya se va, dice, ¿cómo que se va? pues sí ya se va a su casa y que no sé qué y le digo, no pues es que mi abuela pues se va, o sea mi abuela ya no va a existir aquí, mi abuela ya se va a morir, literalmente

así se lo dije, me dice, ay, ¿cómo crees? no creo y pues bueno a los 15 días, a las 3 de la mañana una de mis tías me dijo, tu abuelita ya falleció, ya el otro día cuando fui a su casa ya tenían a mi abuelita en el ataúd, pues ahí vamos a pararle tantito, necesitamos ir a la pausa Gina. El miedofón está listo, mensaje de voz o de texto 55-2193-59-26. Todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos aquí en La Mano Peluda.

Hay dos maneras que el hombre descansa en paz, cuando se muere y cuando la mujer duerme, la sabiduría en las redes. Porque no todo tiene explicación lógica, La Mano Peluda. Aquí hemos escuchado muchos relatos de personas que tienen esta premonición, avisos del fallecimiento cuando es más duro de familiares, aquí en este caso sabía que su abuelita se estaba despidiendo y así sucedió. Continuamos. Me acerco a la cocina donde ella siempre estaba y clarito clarito, así claramente sentí su abrazo.

Me dije, mi abuela se está despidiendo de mí, me está dando un abrazo. Y pues tengo muchísimas cosas que contarles, espero poder, me puedan generar una llamada un día de estos y pues les saludo desde Tuetibacan. Saludos Gina y Nacho y a todos los amigos peludomaniacos. Muy bien amiga, muchísimas gracias por tu historia. Algo triste, ¿verdad?

También si podemos ver ese lado positivo de las cosas, aunque la noticia sea tan triste, tal vez, no sea tan malo el saber lo que ya es irremediable, lo que ya va a suceder y sin que tú lo hayas buscado, ¿verdad? simple y sencillamente te llegó esa sensación, esa vibración, esa intuición y probablemente el haberlo pensado así te ayudó a superar ese duelo que seguramente tuviste y tal vez sigas teniendo, pero con una menor intensidad, no tan nocivo, digamos. Claro.

Claro, es algo difícil de entender y esa pregunta que nosotros aquí nos hemos hecho juntos el hecho de si la persona que va a fallecer también recibe un aviso, siente algo porque en muchas ocasiones parece que ya sabía que iba a morir.

Si vas atando cabos y dices con razón, me habló con tanto cariño, siempre me habla con cariño, pero esta vez estuvo como nunca y me dijo cosas que parecían más que una buena bendición, parecían más una despedida del estilo de cuídate mucho, por favor no hagas enojar a tus papás, no sé, o sea, son palabras que ya después de pasado el tiempo nos va cayendo el 20 y dices, cierto, con razón me habló de ese modo. Pues qué interesante, ¿no lo creen?

Vamos a continuar, vamos a seguir escuchando esos audios que ustedes nos envían. Hola, hola, ¿qué tal?

Bueno, el día de ayer ya no pude enviar la nota, pero el día de ayer la envío, como comentaban en el mensaje, pues realmente a nosotros nos han sucedido algunas cositas mero extrañas, una de esas, la experiencia propia a la que les comenté en el mensaje que había meado anteriormente, en donde, bueno, yo estaba en el colegio, es una escuela pues de aquí de Guatemala, en tal caso, estábamos en época de todos los actos cívicos que

se hace por la independencia de Guatemala, la cosa es que nosotros estábamos en un colegio que se dividían dos edificios, dos edificios, uno de donde estudian todos los niños de primaria y otro donde estaban todos los jóvenes, que aquí se le llama básicos, diversificados y demás, pero sería secundaria en este caso.

Todas las actividades estaban llevando a cabo en el área de los grandes, se puede decir, y había algunos niños que estábamos esperando en el edificio de primaria para poder salir con nuestros actos, porque como había calle en medio de los dos edificios, pues entonces nosotros íbamos a salir del edificio de los pequeños, de primaria.

La cuestión es que en el edificio de los pequeños únicamente estábamos en el primer nivel, una maestra que estaba en su clase y tres niños, para contarlo a mami, y mis

dos amigas en ese momento. La cosa es que nosotros estábamos corriendo por todo el lugar y había un pasillo que daba justo al baño y una bodeada, la cosa es que en este pasillo, cuando corremos por ahí, justamente antes de llegar al pasillo a estar en medio, vemos como un hombre más o menos traslúcido, como una sombra grande se atraviesa del baño de las niñas para esta bodeguita que había ahí, la bodega acaba de decir que estaba cerrada y esta bodega tenía un pasador muy grande, realmente, que

no lo podía mover nadie. No sabíamos que guardaban ahí, la cosa es que justo vemos esta sombra pasar y se empieza a insertar entre la puerta o el hotel de la bodega. Nosotros quiera que no, somos niñas, salimos corriendo de ahí. Al salir corriendo simplemente nos fuimos con la maestra, le dijimos que había alguien ahí, la maestra estaba con nosotros, no mira nadie, la bodega cerrada, entonces como buen adulto no nos cree en ese momento.

Es una de las experiencias que recuerdo muy vividamente, realmente aquí en Guatemala pasan muchas cosas bien raras, pero son bastante interesantes, tal vez en otro momento cuente otra anécdota. Soy fiel leyente, saludos desde Guatemala. A los hermanos chapines, les mandamos un fuerte abrazo, gracias amiga. Y sí, estas cosas suceden en todos lados y vaya que cuando somos pequeños y los adultos no nos creen, realmente

es una gran decepción, ¿no lo creen? Sí, porque además no entendemos lo que está sucediendo pero aparte nos sentimos solos, no lo podemos contar porque no nos van a creer. Exacto, ¿para qué lo cuento? Si de todos modos es como si no dijera nada, ¿qué cosas pueden suceder? Saludos a Anita Rons, es bendiciones para todos, a Catria y bienvenido amigo Cata Aguilar y mi queridísima Elma, Elma López, la narradora de esta emisión, sí claro, bienvenida amiga y Pati Pons también le mandamos un saludo.

Lety nos está diciendo que nos está escuchando en familia, la familia Islas desde Pachuca y Dalgo, siempre los escuchamos, excelente noche, gracias y que bueno que en familia están ahorita quizás cenando y escuchando este relato y todos los que vienen. Desde luego que sí, pues vamos a continuar porque la noche es joven y todavía tenemos

mucho que compartir con todos ustedes. Buenas noches, mi nombre es Valeria y me gustaría contarles una historia que me pasó hace muchos años en la Ciudad de México, en un hospital

específicamente en la colonia del Valle, allá en la Ciudad de México. Actualmente radico en Tabasco pero bueno anteriormente yo laboraba en un hospital en la Ciudad de México, era enfermera y bueno en este hospital me pasaron muchas cosas pero una muy significativa que me dejó muy marcada, que fue en una de las habitaciones conocida como la habitación

143. Esta habitación era conocida por todos los compañeros porque a pesar de que muchas veces estaba cerrada, esta habitación a pesar de que no era terapia intensiva y recibía pacientes en estado no críticos y también en estados críticos, tenía un ambiente muy pesado, cuando las mamás ahí se aliviaban en el hospital y les asignaban esta habitación, muchas veces ellas no podían dormir, se sentían incómodas y los recién nacidos cuando llegaban

a alojamiento conjunto muchas veces estaban muy inquietos, lloraban mucho y los teníamos que regresar a Cunero y en Cunero cambiaba la situación porque ya estaban más relajados, más tranquilos, o sea como que sentían ellos que algo los inquietaba en esa habitación, inclusive en una ocasión en esa habitación a uno de los recién nacidos los rasguñaron, cosa que no debía haber pasado porque nosotros o mis compañeras de Cunero se encargaban

de después de ciertas horas de nacidos los bañaban y les cortaban sus uñitas para que estuvieran tanto presentables como para sus papás como para darles esa bonita presentación y no solamente estaba rasguñado este bebito de su carita sino que también de la espalda y de las piernitas, esa era las historias con los bebécitos, en cuestión a mí en lo personal me tocó vivir una experiencia con una paciente en esa habitación, era una noche

en la que yo hice una guardia nocturna y me tocó cubrir una guardia, esa noche me tocó una paciente que no estaba en estado crítico de hecho cuando me entregaron el turno la paciente estaba estable era una fémina de aproximadamente 45 años y cuando yo la recibí pues la señora estaba bien, pasa el tiempo y comienza mi guardia, nos repartimos pacientes junto con mi compañera pero esa noche eran como aproximadamente las 13 de la mañana cuando una de los timbres

de una habitación entonces mi compañera va a la habitación a revisar que era lo que necesitaba este paciente y yo me quedo en la central de enfermería haciendo pues notas. Ok amiga en un momentito vamos a continuar para ver cómo concluye la historia vamos al corte. El miedo form 55-2193-59-26. Es hora de poner al descubierto lo que nos hace temblar correr gritar y sudar la mano peduda. Cuando un médico se equivoca lo mejor es echarle tierra al asunto, sabiduría en las redes.

Porque sabemos que no siempre la solución es fácil, la mano peduda. Regresamos rápidamente para seguir escuchando este relato. Enfermería y entre otras cosas, está transcribiendo. Cuando oigo que para esto de esta habitación se encontraba al fondo a mano derecha y las escaleras para subir a los diferentes pisos estaba a mano izquierda y claramente se oyó que alguien venía caminando por las escaleras y teníamos dos espejos, uno de cada lado quedaba hacia los diferentes pasillos.

Alcanza a ver de reojo que venía alguien, o sea venía una sombra pero no se distinguía que era, pero se distinguía una sombra y yo pensando que era alguna supervisora o alguna compañera pues no le di mucha importancia. Pero entre más se acercaba el ambiente se sentía muy pesado, empezó como a sentirse frío, empezó un olor como apote facto, como un cansancio, no sé cómo explicarlo, como una tristeza inmensa.

Yo pensé que al llegar se iba a presentar conmigo pero solamente escuché un golpe en seco, alzó la mirada pero nunca vi nada, entonces empecé a revisar y dije bueno a lo mejor algo cayó o no sé, quise darle una explicación lógica, pero vuelvo a escuchar ese mismo sonido, un golpe seco, pero ahora ya no frente a mí sino al fondo del pasillo. Alzó la mirada, veo el espejo y veo claramente como un bulto negro, o sea una sombra negra que iba introduciéndose a la habitación.

Me paro y voy a observar pero yo claramente vi como se iba metiendo, en eso sale mi compañera de la otra habitación y lo primero que me pregunta que tienes, estás muy pálida, te sientes bien, era tanto mi impresión y yo lo único que le dije no, nada, estoy bien, no la quise preocupar, no la quise alarmar y ella solamente me dijo como que huele feo ¿no?

Y yo nada más sentí con la cabeza diciéndole que sí, regresamos a la central de enfermería cuando sale el familiar, fueron escasamente unos segundos cuando sale el familiar de la paciente gritando por ayuda. Corrimos lo más rápido que pudimos, fuimos a ver qué pasaba y pues ya la paciente había entrado en un paro, activamos los códigos correspondientes y llegaba todo el equipo que en este caso compañeros y equipo médico que se necesita en ese lapso, en esos casos ¿no?

Sí. Y cuando nosotros estábamos asistiendo a la paciente, lo mismo que yo había sentido momentos antes, empezó a sentir y no solamente esta vez yo lo percibí, sino lo percibieron los demás compañeros, lo percibieron los médicos, los camilleros, mis demás compañeras y hasta incluso el anestesiólogo.

Todos lo sentimos y todos fuimos testigos de que cuando el compañero dijo ¿qué es eso?, volteamos hacia el espejo que estaba enfrente exactamente de la paciente y vimos claramente a una señora sentada, bueno en este caso una ancianita sentada al lado de la paciente porque al lado de la cama de los pacientes siempre había o hay un silloncito, un reposet donde se quedan los familiares ahí que hacen compañía en esta casa de los pacientes porque

pues al ser un hospital privado estos pues les dan el privilegio. Entonces todos vimos lo mismo pero al voltear la mirada no había nadie, pero alzó la mirada y o sea era horrible, o sea el ambiente se volvió todavía más pesado y o sea un olor putrefacto, totalmente putrefacto y lo único que hizo un compañero que es camillero fue tomar una toalla y taparlo y nosotros continuamos pero con toda esa sensación.

Lamentablemente por la paciente no se pudo hacer más, se hizo lo que se pudo y pues bueno en enfermería tratamos de dar la despedida que la despedida y la impresión cuando pasen los familiares no sea tan, tan fuerte, tan impactante, hicimos darle una presentación a ella y en este caso pues la señora, esa estaba totalmente rígida, quedó en una posición muy poco favorable.

Entonces comenzamos a hablarles, a hablarle en este caso al cuerpo comentándole que ya no estaba en esta vida, que sentíamos y que éramos parte de su dolor y que necesitábamos que ella relajara el cuerpo porque pues iba a entrar al familiar, iba a querer llorarle y despedirse de ella.

Poco a poco el cuerpo como que fue relajándose, la amortajamos pero cuando estábamos amortajándolo volvimos a escuchar ese golpe en seco, cayó la toalla del espejo y sentimos, no quisimos voltear a ver pero sentimos a alguien parado en los pies de la paciente pero sentimos un frío inmenso.

Continuamos amortajándolo y este con todo el debido respeto y tratamos de salir lo más rápido que pudimos de la habitación, dejamos que el familiar pasara pero en este caso pues obviamente el miedo pues sí es, es algo que cualquiera lo sienta, es al más valiente. Claro.

Dejamos la habitación abierta y el paciente, bueno el familiar en este caso pues se despidió, salió y nosotros dejamos la habitación, este, cerramos la habitación y nos fuimos esperando la funeraria pero esa noche tanto los pacientes que estaban alojados a un lado de la habitación nos llamaron para decirnos que se oían muchos ruidos en esa habitación, que las cosas caían, que parecía que algo caminaba, que corrían en esa habitación

y que obviamente al ser un hospital privado este lo único que deseaban era descansar y que su paciente no se sintiera así, estresado, pero nosotros no podíamos decirle que esa habitación estaba totalmente cerrada y que lo único que estaba ahí era el cuerpo de la persona fallecida.

Cuando llega la funeraria por allá llegó aproximadamente a las seis de la mañana, retiraron el cuerpo y obviamente nosotros estamos presentes, está la supervisora y está el médico que trae la ilegalidad de cómo se entrega el cuerpo a la funeraria y se la llevaron y todo estaba, pues sí habían cosas tiradas de hecho pero no había nada sobresaliente.

Cuando entra el personal de limpieza nos empiezan a reportar que en cuanto sacamos el cuerpo y ellos entraron, nos empezaron a decir que nosotros habíamos dejado la regadera abierta, cosa que cuando nosotros entrábamos no estaba abierta. Nos comentaron que el vidrio estaba quebrado, el vidrio que había tapado el compañero estaba quebrado, que había varias cosas tiradas en el suelo, inclusive que el colchón de la cama estaba rascuñado.

Pues nosotros dijimos que no era así, que nosotros cuando entrábamos sí había cosas tiradas pero nada fuera de lugar y que el vidrio pues sí efectivamente no lo vimos, pero que en este caso pues la regadera estaba totalmente cerrada. Pues el reporte se pasó ahí y todo y la habitación se cerró.

Y como le comento, esa habitación era conocida como la habitación 143, la que nadie de los compañeros queríamos entrar porque era una habitación en la que el ambiente se siente muy muy pesado, muy pesado y así como había alegría en un hospital, que es obvio, también había mucha tristeza y bueno pues ese fue mi relato.

Ya cuando entré en mi turno pues ya le platicé a mis compañeros lo que había pasado y obviamente pues muchos sí nos empezamos a platicar nuestras historias sobre la habitación porque todos en algún momento habíamos pasado por ahí y todos consideramos que algo raro tenía esa habitación.

Cuando la persona ya llegaba un poco enferma pues ya no se iba y ya cuando esa habitación era dada a pacientes de maternidad o de cualquier otro índole, siempre tenían una historia, tanto pacientes como enfermeros tenían una historia con esa habitación. Y bueno pues ese fue mi relato, espero en algún momento poder contar otros relatos si me lo permiten. Claro que sí.

De otros hospitales que también estuve en los que labore en algún momento, pero sobre todo de un paciente que me dejó muy marcada, pero ya es harinado a toco a sal. Muchas gracias, les agradezco mucho y si me lo permiten me gustaría enviarles un saludo a mi hermano José Luis y a mi sobrina Jessica Liz Breilly que son muy fan y pues muchas gracias que tengan excelente día y excelente noche. Alcoronar. Gracias. Muchísimas gracias a ti mi querida amiga, ¿qué historia nos acabas de narrar?

Que por supuesto nos encantaría volver a platicar contigo y no solo en el audio, sino tener esa llamada y poder platicar. Sí, bueno el hecho de hablar de un hospital a donde se supone llegas con la esperanza de mejorar, solo que cuando se sabe que el lugar tiene algo, ya las cosas son distintas ¿verdad? Claro, y ahí todos sabían los que trabajaban en ese hospital y dice que tiene más experiencias de otros hospitales, así es que muy pronto vamos a hacer contacto contigo.

Fíjate que lo que me hace recordar esta historia es que puede ser que justo en un punto del hospital, porque me acordaba yo Lina de aquella historia de una camilla en específico, era un hospital no privado, un hospital público digamos del sector salud, no voy a decir cuál, pero ya sabían que las personas que llegaban a esa cama se ponían muy mal si no es que fallecían.

Los empleados de ahí trataban de no ocupar esa cama porque era sinónimo de que algo funesto iba a ocurrir y por esa razón lo evitaban, sin embargo nosotros sabemos cómo están los servicios médicos en cualquier hospital de la República en la parte de urgencias o emergencias, pues siempre lo que hace falta son camas, entonces no se podían dar el lujo y tristemente llegaron a la conclusión que otra vez esta cama es la que tiene algo malo.

Hola, buenas noches, Gini Nachos, hablas, soy Medo Luis, de Sochi, me da el placer saludarlos, realmente para contar un relato breve que me sucedió, ¿verdad? Adelante Luis. A pesar de que el motivo de mi trabajo llegó tarde a casa y pues hace tiempo paso por un canal, ¿verdad?

Sí. Y vamos a suponer que iba caminando y de repente a veces escucharon unos lamentos que cada vez eran como, como les dije, veces escuchaban cerquita como si estuvieran en mi oído y cerca de mi oído y veces escuchaban este, pues a lo lejos, ¿verdad?

Y entonces eran unos lamentos medio extraños pero estoy seguro que eran de mujer y este, cuando volteé solamente pude ver este, una sombra negra muy grande, este no lo puedo asimilar que sería la llorona, era algo muy diferente y la verdad pues ya estaba a escasos metros de mi casa, lo único que hice es llegar y pues me quedé ahí pensando, tratando de analizar qué fue o qué pudo ser y pues ahí empecé a tener pues pesadillas extrañas, bueno ese es mi relato Gina, mi relato Nacho. Gracias.

Muchas gracias. Hombre, gracias a ti. Dice, no era la llorona. ¿Quiere? No era la llorona, bueno. ¿Era el muerto? Tal vez Gina, tal vez se trataba de eso precisamente. Oye, fíjate lo que comenta nuestro amigo Acatriel, dice, como el cuarto piso de la clínica de Lims de aquí le dicen el tobogán, los que suben a ese piso después de varios días internados se van en el tobogán hasta la morgue.

Imagínate ya que tuviera esa fama, un lugar, un hospital Gina, un piso en concreto y dices no, no, no, por favor no me manden al cuarto piso. Pues así como dices de la cama del hospital este que nos platicaron, ¿quién llegaba a esa cama? Sí. Fallecía. Aló, aló buenas noches. Hola, buenas noches, ¿cómo te llamas? Hola, hola. Aló, buenas, ¿me escuchas? Perfectamente amigo, ¿con quién tengo el gusto? Buenas, soy Antonio, soy el chico del otro día que escribió, que le escribió de Lima, Perú.

Ah, mi querido Antonio, bienvenido amigo. Hasta Perú. ¿Qué tal? ¿Cómo estás? ¿Cómo estás? ¿Cómo estás? ¿Cómo estás? ¿Cómo estás? ¿Cómo estás? ¿Cómo estás? ¿Cómo estás? ¿Cómo estás? Hola amigo, ¿nos quieres platicar alguna historia? Sí, justo quería contarle la historia que nos pasó a nosotros de pequeño, algo muy espeluznante, algún caso que a veces mucho no creerían, pero bueno, fue real, lo vivimos, lo viví yo cuando tenía siete años. Bueno, no sé si tienen tiempo para escuchar mi historia.

Por supuesto, amigos, somos todos oídos. Primero un saludo a todos, muy buenas noches. Eso es amigo, buenas noches. El que les habla es Marco Antonio, de Lima, Perú. Que Dios me lo bendiga a cada uno de ustedes, a todos los televidentes, los oyentes, que su programa es maravilloso, yo los escucho en mi trabajo. Gracias. Muchos casos de muchas personas y wow, y a veces digo, algún día contaré mi caso y no pensaba. Órale, pues sí. No pensaba que iba a llegar. Bueno, para contarles.

Gracias amigo y bienvenido. Lo que pasa es que, muy bueno, lo que pasa es que todo sucedió porque en el tiempo de mis abuelos, desgraciadamente uno de mis abuelos, parte de mi mamá, practicaba la brujería, practicaba brujería y eso fue en una provincia de Perú, que es Huancayo, practicaba la brujería y todo, y desgraciadamente creía que se huele, y todo sucedió porque mi mamá, cuando tenía sus 10 años, agarró todas sus revistas, todas de brujería.

Hizo un panco, mi mamá, en su influencia, creyendo que era normal, era un juego de adolescente, que te agarras y ves a tus papitos haciendo todo eso, agarra y todo y bueno, pues no pasó, hizo el pacto y no pasó nada, siguieron los años todo y mi mamá llega a tener a nosotros y llega un momento de yo cuando cumplo cuatro años, a mi mamá le agarran los nervios, que muchos especialistas dicen que es esa equisoprenia y todas esas cosas.

Bueno, y mi mamá la agarra leve, no comienza a hablar cosas en cuarenta, agarra leve y pasaron cosas que, mi mamá, yo cuando era chiquito, mi mamá me, nos fuimos al río, mi mamá me aventó a mí del río. ¿Por qué? Diciendo, no hay, porque él agarró su momento, creyendo que era un sacrificio, me aventó y mi hermana que tenía en ese tiempo 10 años me rescató del río que me estaba llevando y ese tiempo mi hermano me rescató, bueno, lo que me cuentan. ¿Tú cuántos años tenías?

Mi hermana, yo tenía dos añitos recién, era bebé. Eres un bebecito, sí. Sí, lo que pasa es que en provincia del Perú, Huancayo, Juní, el río Tambo era un río maravilloso, sigue siendo un río maravilloso donde la familia van a pasear todo y fuimos, ¿no? Sí, amigo. Ya comenzaba ya a tener esa enfermedad de los nervios. Sí. Y le llevamos a los hospitales, todos le llevaron al hospital, todo y todo, la ciencia, ¿no? Dice, no, es los neveces que se ofrecen y eso se compartía y todo.

Bueno, llegaba a suceder y mi mamá era leve y ya cuando en el año 91, ya nos fuimos, nos trabajó mi papá, nos fuimos a Lima, a la capital del Perú, pues trabajó mi papá que era mecánico y llegando acá al Perú nos fuimos, este, vivimos en una casa alquilada, llegamos a una casa alquilada, vivimos todo y ella ya tenía ya este nueve añitos. Mi mamá tenía catorce años. Ella, ella viene ya todo el... Amigo, me das un segundito, necesito hacer el corte, no te vayas, aguántame tantito, lo dejamos ahí.

El miedo FON 55-2193-59-26 y nos los pedimos a las estaciones en la República Mexicana que solamente nos escuchan una hora, los esperamos en nuestra próxima misión y en el resto de la República y el mundo entero continuamos después de la pausa. Lo oculto se pone al descubierto aquí, en La Mano Peluda. No es lo mismo estar vivo que serlo. Sabiduría en las redes. Porque tenemos mucho que decir. La Mano Peluda.

Continuamos relatos y experiencias de México para el mundo donde podemos hacer enlace a cualquier país como en el caso de nuestro amigo y vamos a continuar con el relato. Así es y nos vamos hasta el Perú con nuestro amigo Antonio, ¿te encuentras ahí amigo? Sí, sí, sí, justo acá. Perfecto. Bueno, este... Adelante. Llega no, llega a suceder. Dicías que tu hermanita tenía catorce años. Sí, lo que pasa es que en ella cuando mi mamá, mi hermana cumple catorce años, ya llegamos a Lima a vivir.

Sí. Y en un momento justo para su quince de mi hermana, una semana, ya llegando a Llegaron, antes de llegar una semana ya para que cumpla mi hermana quince años, mi mamá estaba bien, ya. Llegó un momento que ya faltando un día, pasó quince de mi hermana, mi mamá se enferma, cae totalmente, pierde todo el conocimiento todo. Sí. ¿Qué pasó? Que lo estuvimos con inyecciones para que duerma. Y ya luch güç economicamente no vino.

comp Another el 552, tras lo que prácticamente no vino, tips дисpolude, describes, dice sí, tough e장 QuOrange Specifically, no? Y cominá hurting. B WOR chasing hea эow. manera muy agresiva, muy fuerte. Aunque no lo crea mi mamá, es una mujer que es delgadita, es de un metro sesenta y cinco. Y cuando le agarró los nervios, mis vecinos todos desesperados gritamos. Mi mamá tenía una fuerza de zanzón, votó a todititos. Mi papá que era un

hombre de un metro ochenta agarrado o gordo, lo votó como si fuera un papel. Mi mamá tenía una fuerza enorme, una fuerza que a veces nosotros nos sorprendíamos. Se le llama un episodio de titanismo, amigo, cuando tienen una fuerza sobrenatural. Mi mamá tenía una fuerza sobrenatural, o sea, tu lo vives a mi mamá, una mujer delgada de un metro sesenta y cinco, esa no tiene ni fuerza para levantar. No, pero en ese momento mi mamá le agarró, levantó a todos, a mis vecinos que eran

gordos, que pesaban. Mi papá pesaba casi ciento veinte, era metro ochenta agarrado porque él era militar, pero lo votó, votó a los vecinos, y no fue por esa apuesta tan horrible ese momento que le tuvieron que agarrar varios, lo tuvimos que sedar en la cama. Y llegó el doctor, le dio su sedante y no sólo pensábamos que era hisfrenia. Y acá ya viene la emoción, bueno, lo vemos. Algo como dicen, no lo paranormal, algo que en verdad ahí sí ya yo y toda mi familia creímos en que realmente

sí existe la maldad, que sí existe el demonio, que sí existe Dios como existe el diablo. Cuando vino, porque mi mamá es cristiana, es aventista, vino el pastor y comenzó a hablar, nos sacaron a todos porque ya eran las ocho de la noche, nos sacaron a todos nosotros, porque le querían hacer un exorcismo. Sí. Porque fue algo, fue algo que cuando la verdad, los nervios de mi mamá, y al día, o sea, no era así rápido, era como una convulsión, ¿no? Póngase un momento y se calmaba y

normal. Pero en ese momento mi mamá perdió totalmente todo. O sea, de cuenta no hablaba cosas que a veces no le entendíamos. De su boca salían palabras que no sabíamos, idiomas que no entendíamos. Puede creer lo que mi mamá habla, hebreo, hablaba, más el hebreo hablaba. No, nosotros no sabíamos, entró en ignorancia y el pastor que sabía de Biblia, le dijo a mi papá que era hebreo, que hablaba cosas en hebreo.

Pero mi mamá jamás, nunca, supos nada hebreo. Y comenzamos y cuando la amarraron a mi mamá, yo, como ya estábamos en el cuarto y nosotros, yo por curiosidad, vemos qué está pasando, vimos que en la sombra, porque estaba apagado todo, con la vela, todo, en la sombra de la vela siempre sale la sombra, todo, salió como un demonio. Salió de su imagen, porque mi mamá doblaba su cabeza. O sea, la sombra que ella proyectaba se veía como un demonio.

Sí, como un demonio. Como el exorcista dices. Sí, como el exorcista. Algo horrible. Y yo tenía siete años, ya nueve años tenía. Algo horrible, algo que en ese momento a todos nos impactó porque estaban los hermanos de la iglesia, estaba mi papá, y nosotros estábamos afuera, pero por la ventana, a veces como niños queriendo ver qué está pasando, qué está sucediendo, nosotros vimos. Nos asustamos bien, bien, pero fue algo horrible, fue algo que realmente no queríamos en ese momento.

Sí. Y sí nos asustamos. Fue un trauma horrible. Mi mamá luchó, el pastor, que yo agradezco a ese pastor, y luchó una semana. Mi mamá se recuperó, pero ya no fue la misma ya. Ok. Ella la agarraba cada tres meses, se le volvía agarrada. Le estuvimos sin, porque ella era muy agresiva ya, era muy, muy agresiva. Lo tuvimos internada. Ella estuvo internada cerca de tres años.

Y nosotros queríamos creer que eso fue en ella, pero el pastor nos decía... A veces nosotros pensamos y decimos, no, a veces jugamos, creemos. Bueno, escucho muchos casos de muchos jóvenes que juegan a la ouija, que juegan llamando a Spirits, que creen que eso es un juego, es un chiste, es una broma, no. Es algo horrible, es algo que no se debe... Ese no es un juego, eso es algo muy, muy peligroso. Muy serio, sí. Sí, muy serio.

Y justo ya, gracias a Dios, con las oraciones de los hermanos, con el poder de Dios maravilloso y senicordioso, mi mamá se recuperó. Gracias a Dios ya no le agarra esa enfermedad. Y en la pandemia, cuando vino la pandemia, mi papá falleció. Creímos que mi mamá iba a caer, pero gracias a Dios no cayó. Dios le fortaleció. No, ya no tiene esa enfermedad. Gracias a... Bueno, nosotros somos Cristianos, gracias a Dios, ¿no? Y quiero yo contar algo que lo he vivido.

No te estoy contando que no, que lo vivió mi primo, no, lo vimos nosotros. Y lo que pasa es que ahí ya nos cuenta mi mamá que mi abuela eran brujas. Hacían pues cosas para las personas que venían, mira, yo creo que dañó a esto, por esto. Y desgraciadamente ellas tenían libros, antiguos libros. Y mi mamá en su ignorancia agarró y le dio todo eso. Y no sé qué hizo, no sé con qué, y eso se le metió. Claro, indespech... Porque todas mis tías...

Porque nadie de mi familia, aparte de mi tía, nadie sufre de esa enfermedad, nadie. Ni para decirte que es hereditario, que lo vivió, que le vivió a uno, nadie. Y bueno, eso es algo que quería contar. Gracias, amigo. Y decir que no es un juego, ¿no? Que escucho muchas historias de personas que dicen, mire, hemos jugado a la ouija, hemos jugado a esto, hemos invocado a la Santa Muerte.

Yo respeto las tradiciones de algunos de estos compatriotas de que se aferra en la Santa Muerte, pero la Santa Muerte no, es ese enemigo de Dios. Y está escrito que la muerte es el enemigo de Dios. No sé cómo se puede invocar a alguien que es enemigo de Dios. Y tú sabes que la Santa Muerte no te pide algo al cambio. No es que él te da y te dice, no, ya no te preocupes, no, él te pide algo al cambio. Y él te pide a tus hijos o a tus nietos y haces un daño a seres que nunca hicieron nada, ¿no?

Así es. Bueno, yo respeto. No sé qué ustedes, qué opinión me pueden dar, yo agradezco a Dios, sino para poner mi familia, ¿qué hubiese sido, no? De mi mamá y todo eso. Claro. Oye, amigo, fíjate que te estoy escuchando y genera la duda. Cuando dices que tu abuela y, bueno, tías tuyas, ¿no? ¿Sí dijiste que tus tías también practican la brujería? No, no, no, lo que yo quiero decir es que mis abuelos, aparte de mi mamá, su mamá, su otra mamá, así era, practicaban esa, esa. Eso es.

Eso, si no, lo que pasa es que, lo que yo digo es, o sea, mi, eso como dicen hoy, pero el quesofrenia puede ser el heritario, es como decir, no, yo tengo, yo sufro de cáncer, ¿no? Sí, no. Yo no he tenido de cáncer y ese heritario, no, o sea, lo que yo quería decirles es que no era heritario lo negro, a veces mucho decimos, no, la verdad es una enfermedad porque seguro ese heritario de la mamá, del papá que falleció de esto, de alguien, puede caer gallevado, ¿no?

Estás propenso a tener lo mismo, ¿no? Claro. Oye, pero entonces, ¿tus, los papás de tu mamá sí practicaban brujería o no? Dices que sí, ¿no? De mi mamá sí, de mis abuelas sí. Ok. De mis abuelas hacían eso. ¿Y tú crees que en algún trabajo, en alguna sesión o algo, hayan entregado a tu mamá? Lo que pasa es que mi mamá, lo que nos cuenta es que ella entraba al cuarto de su mamá y en un baúl, esos baúles antiguos que habían, que tenían, esos baúles antes tenían los abuelos que ahí guardaban todo.

Y yo me guardaba mi abuelo y guardaba libros antiguos. Sus grimorios. De brujería. Amigos. Ah, esas cosas. Dame un segundito, Antonio, necesito ir a la pausa, no te vayas, por favor, aguántame tantito. El miedo FON. 55, 21, 93, 59, 26. Conocemos la leyenda y la hacemos realidad. La mano peluda. La mano peluda. Soy Leonardo Curso y te invito a que estés pendiente de nuestro podcast para que estés bien informado cuando tú lo decidas.

Noticias, deportes y espectáculos en tu plataforma de podcast preferida. Grupo Fórmula. Abriendo la conversación. El que tenga puercos que los amarre, el que no, vos no. Sabiduría en las redes. Porque conocemos de raíz a los especialistas la mano peluda. Vamos, continuamos y estamos escuchando este relato muy difícil como familia lo enfrentado, Antonio. Así es, estás ahí, Antonio? Sí, sí, pero que tengo un perro, dos hitas. Cuando yo llego, viene todo mi manchada. Muy bien, amigo.

Oye, pues mira, yo te agradezco mucho que nos hayas regalado este testimonio. Y fíjate que es verdad que fue terrible el hecho de que tu mami haya sido invadida por estos demonios. Pero por otra parte, no estuvo tan mal en el sentido de que cuando hay esquizofrenia, se dice que es incurable, ya no se quita. Pero en el caso de la posesión, en el caso de ataques demoníacos, eso sí se puede salvaguardar a través de nuestra fe, mi querido amigo.

Sí, la fe que tiene mi mamá es algo maravilloso y gracias a Dios esa fe que ya no... Pero bueno, mira, yo te cuento, a mis 40 años me han pasado a mí, no sé si será, que Dios me ama, me protege bastante. Me han pasado accidentes que no te lo puedes imaginar. Me he caído de tercer piso. No me digas. Pero no me he roto nada. Me he atropeado un carro. No he muerto. Me han cortado las venas jugando. Me he tomado pastillas.

Me he pasado... Sí, o sea, a veces por jugar que yo quería cortar la naranja con un amiguito, yo agarré el mango del cuchillo. Y el otro jaló, pero yo agarré el filudo y el otro agarró el mango del cuchillo. Y al momento de quitarme, me agarró la venita de la muñeca y me cortó. Y dice mi mamá que me llevaron de emergencia y me salvé de una. Me tomé pastillas de mis abuelos creyendo que era... En ese tiempo mi abuela miraba el Chapulín Colorado y tomaba estas pastillas que hace la chica.

De chiquitarina. Y yo tomé creyendo que me iba a chicar y casi me voy a la otra porque eran pastillas de mis abuelos. Y casi me voy. Me hicieron... De emergencia me llevaron al hospital. Me hicieron un lavado. Me salvaron la vida porque ya era para morir. O sea, me han pasado tantos accidentes a mi 40 años. Que yo ya había... Bueno, como digo, debía haber muerto hace tiempo, pero aún... No sé por qué aún sigo vivo. Pues porque estás en los planes de Dios, mi querido amigo.

Ah, eso es lo que me han dicho. Y eso es lo que a veces me he puesto a pensar. No me han pasado tantas cosas que a un ser humano le pasa una... Se cae de un segundo piezoinmari rápido o se quedó saliendo del baño, cae de cabeza y nada. No es necesario. A veces... Mira, nosotros aquí tuvimos una historia de una persona que estaba tendiendo la ropa. Y para alcanzar el mecate se paró en un ladrillo, en un tabique y se resbaló y con eso fue suficiente para perder la vida, mi querido amigo. ¡Guau!

O sea... ¡Me caí a un tercer piezo! Mira, nada más para que veas cómo estás en los planes de Dios. Y eso es lo que hay que agradecer. Sí, dices que Dios tiene planes para uno, ¿no? Creo que la pandemia que vino fue algo vindo... Lo chocó bien fuerte porque fue la pérdida de mi papá que se fue, la pandemia se lo llevó. Y ahora yo soy el... Como digo, la cabeza de la casa yo veo por mi mamá. Sí.

Y yo soy el... Prácticamente yo veo por mi mamá, por mi hermana. Y creo que Dios me estaba preparando para eso, ¿no? Sí, señor. Para la partida de mi papá y que yo me quede porque es... O sea, ¿cómo es? A veces nosotros no sabemos pero Dios nos prepara un camino a cada uno de nosotros. Eso es correcto. Y digo que yo quiero decir a lo que escuchan, a los televidentes que se acerquen a Dios. Que a veces nosotros pasamos por cosas muy fuertes, por cosas muy horribles.

Y a veces queremos salir de esto y lo primero que hacemos es buscar lo más fácil, lo más rápido. O sea, ¿qué hacemos? Desgraciadamente invocamos cosas que no debemos hacer por querer tener dinero, por querer tener a la mujer que queremos o al hombre que deseamos o la casa que queremos. Por esto invocamos cosas o hacemos esto. Y no, no, no, no... Mira, les cuento algo rápido, algo rápido lo que pasó de mi papá y el milagro que Dios hizo a mi papá. A ver.

A mi papá en el año algo rápido, a mi papá lo votan del trabajo en el 2000 porque mi papá trabajaba para el gobierno. Lo votan y no le dieron absolutamente nada. Nosotros vivimos en una casa muy pequeña, muy humilde. Y mi papá casi sin trabajo, se nos vinieron muchas cosas bien fuertes. Mi papá le hace un juicio al gobierno, al Estado. ¿Cuál es? Pues creo que mi papá ganó al Estado en el 2000, 2020. Antes de la pandemia, antes de que llegue la pandemia, mi papá le gana.

Después de 10 años le ganó su juicio. Gana su juicio, recibe el dinero, levanta la casa, levantó. Porque mi papá siempre decía a Dios, solo lo único que te pido es ganarme el juicio y levantar mi casita. Y ahí llévame. Llévame porque ya cumpliré con dejarle esto a mis hijos. Wow. Y cómo bueno. Demoró 10 años. 10 años demoró su juicio. Gana su juicio, recibe su dinero, construye su casita. Vino la pandemia y la pandemia se lo llevó. Solo vio su casita construida y se lo llevó. Mira nada más.

¿Qué quiere decirlo? El regalo de Dios, si tú te aferras a él, te va a dar. Claro que demora. ¿Por qué? Porque él ve nuestra paciencia, él ve hasta dónde podemos ser fieles a él. Él nos da. Pero si nos... A veces decimos, no, ya queremos que no de a mañana, pasa mañana. No, no, ya queremos, ya, ya. No. El Señor, yo te voy a dar, pero sé paciente. Él sabe cuándo.

Y está ahí, claro, él sabe cuándo porque está también escrito en la Biblia, mira, por no ser paciente, Sara tuvo que traer a Ismael y mira todo el caos que sucede en Medio Oriente entre los hermanos judíos y árabes mía, por no ser paciente, por Sara, por querer darle un heredero a Abraham, desgraciadamente. A veces nosotros, por apurados, hacemos cosas que no son planeadas, no son planes de Dios, ¿no? Claro.

Y mira las consecuencias que a veces pasan hoy y lo que yo les trato de decir a cada uno de ustedes es que tenga paciencia. Eso es. Que si uno de sus familiares tiene cáncer, tiene una enfermedad o no tienen trabajo, acudan a Dios, no acudan a otras cosas, no acudan a cosas sobrenaturales, a cosas que sí te van a dar, que yo sé que sí te da, porque mi abuela fue millonaria, era la mujer más millonaria de Junín porque le daba el enemigo. Pero así le cobró. Y mira cómo les cobra, ¿no? Sí, amigo.

Y desgraciadamente, puedes creerlo, que no sé si es una maldición que todos mis primos y mi familia no somos felices, tenemos problemas con... o sea, algunos hemos tenido fracasos con sus parejas. Todo mi familia, todos mis primos, parte de mi abuela, parte de mi mamá, sus hermanas, todos somos traos, traos con nuestras parejas. No somos felices. O sea, separados, engañados, todos somos solteros.

Porque hemos pasado por tanto y a veces cuando nos juntamos decimos, ¿qué han hecho nuestros abuelos? ¿Qué es lo que han cometido ellos? Que nosotros tenemos que llevar esa carga, ¿no? Y dice que la palabra de Dios, dice que la quinta generación, si no se rompe esta cadena que tus abuelos o tu bisabuelos han hecho, tú vas a seguir arrastrando todo eso, lo que ellos han hecho en esos tiempos. No sé, por ignorancia o por ambición, ¿no?

Por eso a veces yo lo que les recomiendo a cada uno de estos televidentes y a cada uno de ustedes, que Dios los bendiga, les agradezco que me hayan escuchado. Tengo bastantes historias, pero yo sé que hay muchos que quieren contar sus historias. Muchas gracias, amigo. Y les escucho a ustedes. Discúlpeme si no me acuerdo su nombre porque tengo que trabajar, me levanto a las cinco de la mañana, me voy a trabajar.

Tengo que venir al trabajo a atender a mi mamá, de ahí tengo que irme de nuevo al trabajo, porque mi mamá se rompió la cadera. Tengo que venir a ver a mi hermana, mi hermana está mal, tengo que ir para el trabajo, del trabajo también tengo que ir para asos. Así es, amigo. A mi vez, sí, por eso a veces, pero sí les escucho, les escucho bastante, escucho casos. Y también, ¿sabes cómo les he escuchado a usted por el que falleció, cómo se llama? Con Ramón. Con un caso que... ¡Ah, con Ramón!

Y Paz Descance, sí. Sí, que Paz Descance con Ramón. Y todo lo que siempre he escuchado, que fue cuando hubo una entrevista con un enteleviviente que hizo pacto con el enemigo que vivía en Estados Unidos. Y dice que de ahí... Bueno, algo así me escuchaba las historias que comentaba. De ahí algo pasó, que Ramón falleció y todo. Así es. Yo lo escuché y antes me vinieron ustedes. Llávenme cuando gusten.

Ok. Y luego cualquier cosita, más bien, me gustaría si bueno, a un momento hacen una historia de la muerte, si hay vida después de la muerte. Eso es, excelente. Tratar de personas experimentadas y de personas que realmente digan, ¿dónde va el...? Bueno, yo sé dónde vamos, ¿no? El que va en el camino de Dios va a la gloria eterna y el que va en el camino del demonio va a la condacción eterna. Eso es. Pero quiero saber más de personas más experimentadas. Perfecto.

A ver si llega un momento un programa de ese. Con gusto. Se los agradezco y que Dios me lo ganiga a cada uno de ustedes y a todos los que lo escuchan parte del mundo. Igualmente, mi querido amigo, un fuerte abrazo. Igualmente, saludos a todos. Saludos, te mandamos un abrazo y nos vamos a una pausa del Miedofon 55-2193-59-26. Las historias tienen muchas formas de contarse, pero solo una de comprobarse. Aquí en La Mano Peluda. Y programación de tus episodios en un solo lugar.

Hosteado y distribuido por RSS.com. RSS.com. Hacer podcasts de manera fácil. El amor es eterno. Lo único que cambia es la persona. Sabiduría en las redes. Porque distinguimos al mundo sobrenatural. La Mano Peluda. Continuamos con relatos y experiencias que tú nos quieres compartir. Es el momento de hacerlo. Y no importa el lugar del mundo en el que te encuentres. Ahí podemos hacer enlace. Katia Romero dice llegando de trabajar y lista ya para escuchar relatos. Eso nos gusta mucho.

Que estén aquí al pendiente. Fíjate, Dissidente. Ya es tarde para contar mi historia. Claro que no, amigo. Estás a tiempo, muy a tiempo. Solamente mándanos un WhatsApp al 55-2193-59-26. Ahí nos pones. Quiero contar una historia. Y te regresamos la llamada. Con mucho gusto, Dissidente. Y si gustas también compartir aquí en el chat. La terminación de tu celular para localizar rápido tu mensaje. Sí, así es la manera en la que nos podemos contactar. Tantas experiencias.

Ahorita como escuchamos a Antonio. Una vida que le ha tocado. Difícil de enfrentar. Pero por lo mismo le ha hecho que sea un hombre fuerte. Y como tú lo dijiste, Nacho. Va a tener muchas recompensas. Hoy vamos a ver. Oye, fantasmas, experiencias que no podemos explicar. Que aquí hemos escuchado. Y que sólo nos queda saber que las vivimos. Y aquí nos entendemos entre todos. Exactamente. Saludo a María Conchita que está aquí con nosotros. Y a todos nuestros amigos. A ver 24-88.

Gina, la terminación de Dissidente. Antes de que nos gane el tiempo. Saludo a María Conchita. Que está aquí con nosotros. Antes de que nos gane el tiempo. Saludo a Verónica Beallala. Saludos, amiga. Y qué bueno que nos estás acompañando. Hola, buenas noches. Más rápido que veloces. Aquí estamos contigo. ¿Qué tal? Buenas noches. ¿Cómo te encuentras? Bien, bien. Gracias. Les hablo de aquí, de Michoacán. ¿Michoacán se hace presente con Dissidente? ¿Así quieres que te nombremos?

O Moisés. Me llamo Moisés. Moisés, bienvenido. Así ya nos conocemos un poquito más. Moisés, de Michoacán. Un saludo para todos los amigos. Allá, por ejemplo, en Los Reyes, en Huetamó. ¿Tú dónde te encuentras específicamente? En Lázaro Cárdenas. Ah, bueno. También en Lázaro Cárdenas. Muchos peludomaniacos. ¿Nos quieres contar un relato de qué se trata? Sí, sí. Le quiero contar una historia que tiene que ver algo un poquito con su programa de la mano peluda. Excelente.

Que yo creo, bueno, tengo mi teoría de que me espantaron hace unos años de tanto escuchar su programa. Pues me quemé el caso de José, de Nax, entre muchos otros. Yo creo que he escuchado más de 200 casos. Ya lo creo. Y pues era muy apasionado de estos temas. Y en la noche me la pasaba escuchándolos. De vez en cuando investigaba un poco de lo que se hablaba. Y como una persona normal no conoce estos temas. Y como me interesaban, pues los investigaba un poquito.

Y a partir de eso, ¿tú crees que por ese motivo viviste alguna situación extraña? Sí, sí. Fíjese que me parecieron, bueno, me sucedieron cosas extrañas ahí en la casa. La primera fue un tanque de gas. Ya ve que cuando lo tocan, como una piedra, se escucha como un tipo así como campana. Sí. Y eran como las 2 de la mañana y en mi habitación se comenzó a escuchar así como que estuvieran golpeando el tanque de gas. Pero yo dije, pues estoy escuchando este programa, estas cosas.

Y pues yo creo que va a ser mi mente que está jugándome por ahí una broma. Aparte, también tenía gatos y supuse que eran los gatos que estaban haciendo ruido. Eso fue lo primero. Y ya, ahí lo dejé y seguí escuchando mis historias como siempre.

Y como a los dos días, como a los dos días estaba igual escuchando las historias paranormales aquí del programa, y de repente, eran la madrugada, ya eran como las 2 de la mañana, estaba en la computadora y de repente volvía hacia mi lado derecho, era una pared, así entre luces y sombras, y se veía un rostro, un rostro así como, no sé, algún demonio grande. Yo creo que me dio unos 80 centímetros la pura cara.

Entre luces y sombras se veía clarito la forma de la cara, los ojos, la boca, una especie de cuernos también. Me asusté y volvía a ver luego luego la computadora y regresé la mirada a esa pared, porque ya no estaba la cara, estaban solo sombras, y yo dije, va a ser lo mismo, por estar viendo estos programas, pues la mente me va a hacer estas cosas, me va a hacer alucinar, no sé. Y ya, ahí quedó eso.

Y en el tercero, la tercera cosa que me sucedió, esa sí ya no la pude justificar, porque sí fue algo más fuerte, mucho más fuerte, estaba igual en el sillón, en mi computadora escuchando esto, y va a creer que de repente mi sillón, el sillón donde yo estaba sentado, empezó a flotar, se levantó. Pues el...

Empezó como al evitar, digamos, pero de una forma muy repentina, como en un segundo que estaba arriba, fue muy poquito, como unos 15 centímetros, pero sí se sintió, y pues no sé, me dio mucho miedo, y a partir de ahí dejé de escuchar estas historias, porque sí me dio miedo, apenas desde hace poquito volví a comenzar a escucharlas, y preguntándole por ahí a alguien de la religión, me hizo el comentario, me dijo a Don, tal vez tú como escuchas mucho de eso,

tal vez llamaste a algún espíritu que estaba por ahí en la cuadra, y no sé, vi como que había una forma de manifestarse por aquí, en mi casa, y pues, ahí me apareció, y pues esa es mi historia.

Así es que un tiempo dejaste de escuchar la mano peluda, porque dijiste, no, esto ya me está trayendo que a mí me suceda en este tipo de experiencias, una pregunta que aquí constantemente la han hecho, será, sobre todo, las familiares, ya no escuches ese programa porque por eso suceden cosas extrañas, no es que se transmitan de aquí para cada una de sus casas, sí podría ser que si en tu casa hay alguna manifestación, se presente, pero no es porque se envíen a través del programa, ¿eh?

Sí, no, pues quién sabe, fue lo que me imaginé que había pasado. Pero qué bueno que ya estás de regreso. Sí, sí, ya estoy aquí otra vez escuchándolos. Nos parece excelente, y qué bueno que te reportaste. Sí, pues era algo que quería compartirles, y la verdad sí me sorprendió mucho, porque que se levanta un sillón, pues sí es algo más o menos fuerte. Claro, sí. Imagínate algo tan pesado. Por supuesto. Sí. Muy bien, amigo. Que tengas excelente noche, gracias por haberte reportado.

Igualmente, hasta luego, bye. Hasta luego. Y fíjense que al respecto de lo que dice nuestro amigo, porque ha sido la inquietud de muchas personas, esto me hace recordar como a aquellas gente, aquella gente que dice, no, yo no veo noticias, puras malas noticias, puras cosas feas, violencia, yo no veo noticias, como si eso fuera ayudar en algo.

Aquí realmente lo que sucede es que si tú no ves noticias, no estás enterado de lo que está sucediendo en tu entorno, es decir, cuál es la realidad del mundo en ese momento, cuál es la realidad de tu localidad o del lugar donde vives, o lo que está pasando en el país o en otro país vecino, no estás enterado, porque tú mismo dices, puras malas noticias, puras cosas feas. Entonces, ¿qué sucede con un programa como este, que ya estamos próximos a cumplir 29 años?

Fíjense nada más, que es cierto, son temas duros, temas fuertes. Imagínense la historia que acabamos de escuchar hace un ratito. Dice mi mamá hizo un pacto y después, en una crisis que tuvo, me aventó al río, si no hubiera sido por mi hermana o mi hermano, ¿verdad? Su hermanita que lo pudo salvar él teniendo dos años. Dos años, si no hubiera sido por ella, ya no estaría yo aquí. O sea, esas cosas suceden, pasan. Y si nosotros decimos, no hay que escuchar eso, no, al contrario.

Hay que tener la mente fría y escuchar las cosas que pueden llegar a ocurrir, porque el hecho de que no lo oigamos quiere decir que no va a suceder, al contrario. Esto nos puede prevenir en todo caso de no cometer errores. Decía aquí nuestro amigo de hace un momento, Antonio, no jueguen con la ouija. ¿Qué pasa con los muchachos que nunca oyen un programa como este y que no están enterados que jugar a la ouija es muy peligroso? Pues lo van a hacer, lo van a jugar.

No es que nosotros aquí motivemos ni incentivemos, sino al contrario. Es que tiene que tener una utilidad, es lo que siempre hemos comentado, que el programa tenga una utilidad no solamente de entretenernos y de escuchar historias terroríficas, nos gusta, nos apasiona, pero también que sirva de algo, ¿no creen? Cada noche, sin darnos cuenta, vamos aprendiendo algo, un dato, un detalle que se nos va quedando y que nos puede servir algún día.

Exactamente. Pues amigos, todavía tenemos algo de tiempestillo para escuchar unas historias de ustedes. Aquí la Terminación 5822. María Conchita, ¿sí? Quiere contar un relato y este es el momento en el que vamos a escucharlo. Vamos a intentar contactarte, amiga, que estés pendiente de la llamada telefónica y ojalá se pueda. Estamos en la recta final, ¿cierto? Pero todavía hay buen tiempo para escuchar una historia. Que ya tenía pendiente hace algunos días y por fin podemos hacer este enlace.

A ver, vamos a ver, ¿sí es cierto? Hola, buenas noches. Hola, buenas noches. Bienvenida, buenas noches. ¿Sí? ¿Cómo están? Bien, amiga, en sonora, ¿verdad? Sí. Excelente, amiga. ¿Qué nos quieres platicar? A mí me voy escuchando la mano peluda. Sí, claro que sí. ¿Qué nos quieres platicar esta noche? No se escucha bien. A ver, yo te escucho perfecto, mi querida amiga. No sé si quieres comenzar tu historia. ¿Te llama por WhatsApp o por…? No es llamada normal. Esta es llamada normal, amiga.

No sé si quieras que te llamemos por WhatsApp. No llega la señal, yo creo. Bueno, mi querida amiga. No vamos a triunfar entonces esta noche. Está muy distorsionada. Ok. Lo vamos a intentar más al ratito, lo intentamos en otra ocasión, amiga. Te mandamos un fuerte abrazo, un saludo. Y qué bueno que, pues, por lo menos te pudimos marcar para saludarte y platicar un poquito. Lástima. Lástima que haya sido fallida la llamada. ¿Tienes otra? A ver. No puede que raro, ni por una ni por otra.

Pero bueno, aquí lo vamos a dejar pendiente para volver a contactarnos con ella. Claro que sí. Bueno, pues, vamos a esperar otro momento. Y voy. Ok, adelante. Venga. Hola, hola. Gina Nachito. Gusto, placer saludarlos. Espero que estén bien. De salud a todos ustedes. Gracias. Los peluditos, peluditas. Gina Nachito. Amiga. Que Dios les dé. Igualmente para ti, María. Mucha, mucha salud. Que gocen siempre de una salud espléndida. Yo estoy peor, Nachito. Bueno, no peor, ¿verdad?

Yo no. El que fue mi esposo, mi primer esposo. Digo yo el primer hombre en mi vida. Yo tenía 15 años, él tenía 33. Ay. Le doblaba la gana, amiga. Y la verdad, Nachito, él era adorador del santísimo sacramento. Cada mes se iba a hacer oración, no me acuerdo si cada fin de mes o día primero de cada mes. Se iban a la iglesia toda la noche a estar velando al santísimo, haciendo oración, llevaba su biblia. Y son los piores, Nachito. Son los piores. Porque ese hombre violó a mi hermana de 13 años.

¡Desgraciado! Claro que según supuestamente ella concien tío, ¿verdad? Ay, ya ja. La actualidad de 13 años son una mocosa que no sabe ni qué onda, qué es eso ni qué pasa. Pero así fue. Y yo tengo culpa, dicen que tanto debe la... El que mata la vaca como el que le detiene la pata. Claro. Y que ya mi hermana me la hizo embarazada, tenía tres meses de embarazada. En ese tiempo mi mamá se fue a vivir conmigo. Mi mamá una persona muy...

Muy recia, muy fuerte, carácter fuerte, aventada, o sea, sin miedo a nada. Y yo, chamaca de 17, 18 años, yo pensaba, decía, ay, si mi mamá le da a este hombre, malo. Si él le da a mi mamá, malo. Y es más fácil que mi mamá lo mate. Y él por defenderse también le dé a mi mamá, porque digo, donde mi madre se entere todo esto va a pasar. Y la verdad, Nachito, cometí un error grandísimo del que me arrepiento y le pido perdón a mi señor. Tal vez mi ignorancia. ¿Qué es que hiciste?

Yo digo mi ignorancia. No, no dijo. Porque así como quien baja un... Dicen la burra, tamborazos del cerro, así andaba yo, ciega, sorda. Ciega, sorda, muda, como la canción de Shakira. Yo no veía a través de los ojos de él. Bueno, era mi Dios, era mi todo. Primero hombre en mi vida, endiosada con él. Si era negro y él me decía, no, no es negro, es blanco. Así el mundo dijera que era negro, para mí era blanco, porque mi esposo me había dicho que era blanco.

Y la verdad, Nachito, me arrepiento de todo, de todo corazón. Haber llevado a mi hermana que le hicieran un legrado de su bebé. Tenía ya tres meses de embarazo, mi hermanita. Y nos separamos, al final nos separamos. Pero yo digo que los que son así, yo me he dicho es... Son cucarachas de iglesia, son las piores. Son cucarachitas dañinas que dañan todo. Y la verdad, Nacho, me duele. Hasta la fecha me duele lo que hice.

Porque ya después de que yo tuve conciencia reaccioné y me di cuenta de las cosas. Tal vez la experiencia que uno va teniendo en la vida, la que te hace reaccionar y ver la realidad del mundo tal y cual es. Abrí los ojos, como quien dice. Y me di cuenta que el error que yo había cometido, pero peor fue el que él cometió. Porque abusó de una niña. Y la verdad, Nachito, yo siento feo hasta la fecha, siento feo. Porque en la primer persona también aquí, así como la amé, así la odié.

Mi corazón estaba lleno de odio, rencor. Con él, verdad, que yo decía que si me hubieran dicho que él atropelló un carro, que si se murió, yo hubiera bailado, cantado de gusto. Yo decía, ojalá y se muera. Es la persona que yo le decía tantas veces la muerte. Sí fueron mil veces, fueron poquitas, Nachito. Pero a pasar el tiempo ya se me es indiferente, ya ese rencor ya me salió de mi corazón.

Lo que ahora tengo es remordimiento, mucho remordimiento por haber hecho lo que hice, de haber llevado a mi hermana a abortar. No lo hubiera yo hecho, Nachito. Pero era una chamaca también yo, era una chamaca de 17, 18 años. Sí, tú qué hiciste de ella. Que no sabía nada de la vida, que no había conocido más nada, nada de lo que le habían enseñado en su casa a los abuelos y lo que el marido le estaba enseñando. Que no fue nada bueno tampoco. Y es lo que quería comentarles, Nachito.

Nunca hay que confiar en nadie que se dice que es la mujer, las de esas beatas que le dicen que van a rezarle a la virgen y que quién sabe qué. Mentira, son las piores. Adoradores del santísimo Sacramento del altar, mentira. Son unos monstruos, son unos degenerados, son lo peor que puede haber de la sociedad. Es el concepto que yo tengo de ellos.

Por experiencia, no porque me lo hayan contado ni porque me hayan dicho algo de esas gentes, no. Mi suegra, muy señora de la iglesia, no salía del Rosario, de la Virgen y todo eso, golpes de pecho. No, es una cucaracha de iglesia para mí. Y perdona, Nachito, pero no quería quedarme con esto sin contárselos. Que tengan bonito, excelente y bendecido día para todos. Bye. Amiga, pues. Ay, sentimos tu dolor, sentimos lo que pasaste.

Es durísimo, mi querida amiga, pero como te lo comentaba, yo no podemos generalizar. Sí sabemos que hay gente nefasta en todos lados, adentro de las iglesias, afuera de las iglesias. En todos lados hay gente que es muy mala. Y es ahí cuando vemos que crece el trigo con la cizaña, verdad. Cuando son productos nocivos, pero que están ahí pagando sus culpas, limpiando sus culpas, sus remordimientos. Pero haciendo cosas atroces. Eso lo hay en todos lados.

No es cuestión exclusiva de una religión u otra, en todos lados hay personas falsas. Que son, pues que te digo, mi amiga, de lo peor. De lo peor. Lamentamos mucho lo que vivieron, amiga. Y créeme que te mandamos un fuerte abrazo. Gracias por compartir con nosotros, por abrir tu corazón. Y esperemos que Dios te de calma, te de tranquilidad. Y que toda esa amargura que expresas, amiga, se vaya difuminando poco a poco. Agradecemos tu presencia y participación esta noche.

Y agradecemos que hayas compartido relatos. Y que juntos hayamos escuchado experiencias de lo sobrenatural. Que tengas excelente noche, que descanses, que Dios te bendiga. Soy Gina Áviles. Hasta luego Gina. Yo también me despido. Soy Nacho Muñoz. Agradecido con Dios y con ustedes. Porque juntos escuchamos buenas y espeluznantes historias. Que tengan una estupenda noche. Que descansen. Y como decimos aquí, cabod. El programa se termina. Pero la investigación continúa. Aquí en La Mano Peluda.

La Mano Peluda

Transcript source: Provided by creator in RSS feed: download file
For the best experience, listen in Metacast app for iOS or Android