Busca este y todos los contenidos de Grupo Fórmula en tu plataforma de podcast preferida. Advertencia, las opiniones de los participantes y colaboradores no corresponden necesariamente con las del programa o la empresa. Si este programa es escuchado por menores de edad, se recomienda que lo hagan en compañía de un adulto. Porque nosotros hemos estado ahí. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. Porque conocemos de raíz a los especialistas.
El demonio es una figura que ha aparecido en todas las culturas. Y no es una figura cristiana. Documentaremos todas esas experiencias que no tienen lógica alguna. Con Georgina Avilés e Ignacio Muñoz. Llegó la hora de poner las evidencias sobre la mesa. Fantasmas, voces, apariciones, psicofonías, mitos y leyendas que rodean al mundo sobrenatural quedarán al descubierto aquí en La Mano Peluda. De la Ciudad de México, para todo el mundo, esta emisión de lo insólito y de lo que
no tiene explicación lógica, pero que a ti y a nosotros nos apasiona. Soy Georgina Avilés y que gusto que estés esta noche con nosotros. Hola, ¿qué tal? ¿Cómo están? Buenas noches. Gracias por acompañarnos una vez más en esta transmisión donde vamos a platicar de lo increíble y por supuesto también de lo sobrenatural.
Porque de lo que es natural en todos lados se habla mucho. Yo soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes porque juntos tendremos la oportunidad de entablar una conversación y platicar de esos temas que dan miedo. Queremos tu participación a través de la multilínea 55 52 79 22 91, la página RadioFórmula.com.mx y en Spotify encuéntranos como La Mano Peluda Grupo Fórmula. Y te invitamos a participar con nosotros de una forma muy sencilla. ¿Cómo le vas a hacer?
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Saludamos a las estaciones en la República Mexicana que se unen con nosotros. Ciudad Guzmán Jalisco, Ciudad Juárez, Coatzacoalcos, Culiacán, Durango, Guadalajara, Guerrero, Mocillo, La Paz, Baja California Sur, Los Reyes y Huetamó, Michoacán, Mazatlán, Monterrey, Poza Rica, Tabasco, Tijuana, Torreón, Querétaro y en Estados Unidos, Georgia y Las Vegas. Bienvenidos a esta noche espeluznante.
Espíritus de fallecidos pueden aparecernos y pueden ser interpretadas como visitas de los espíritus que desean comunicar algo importante, ofrecer consuelo o simplemente estar presentes durante momentos significativos. Quizá este tipo de apariciones pueden interpretarse como intentos del espíritu de resolver algún asunto no concluido, pedir perdón o despedirse simplemente de sus seres queridos. Hoy, apariciones de personas fallecidas, ¿acaso visitas del más allá?
¿Qué te parece el tema para esta noche? De eso y muchas otras cosas vamos a platicar. Queremos tus relatos. Buenas noches. ¿Cómo te llamas? Buenas noches, me llamo Luis. ¿Desde dónde nos escuchas? De Monterey, donde estamos. ¿Tienes altavoz o manos libres? Sí, los terrestres que no dejaban las chases, porque estaban los chichos. Ok, a ver unos segunditos para que Luis pueda quitarlo y de esta manera podamos escucharlo más claramente que sea la intención. A ver, veamos. Luis. ¿Me escuchas?
Creo que un poquito mejor. ¿Te escuchas? Sí, Luis. ¿Quieres contar un relato? Sí, mire. En el tiempo de la pandemia, pues ya que descansaron a toda la gente grande, ¿verdad? Sí. En ese tiempo, pues se ve cuenta que a mí me van a trabajar de noche solo, pero solo, completamente solo, nada más con los guardias de la caseta, ¿verdad? En ese tiempo también, porque yo entonces tenía que andar rondinos y todo en esa empresa, pues ese tiempo pasó
varios accidentes, ¿verdad? Como en el 80, por ahí, fallición de electricos y cosas así. Bueno, pues no era tan larga, era un sábado normal. De noche, ¿verdad? Yo entré, fui a andarme recorrido y todo. Y pasó, escuché cosas, ¿verdad? Posteriormente, como a las dos, tres de la mañana, tengo que ir a revisar una paila, una temperatura que no se baje, pues que no se baje, ¿verdad? Y me voy, pues la verdad, pues estaba solo, dije, no, que
me fumó un cigarro y iba caminando. Pero como hay tubería, pues, tubería, ¿verdad? Sí. Pues caminé, ¿verdad? Como si nada. Entonces, de repente escucho que se caen como unos tubos así. Entonces, me puse a pensar, pues, lo primero, ¿verdad? Como entran los trailers, estaba cerrado ese portón, hay grúas viajeras y el balancín estaba fijo, ¿verdad? O sea, no estaba dando vueltas. La verdad, no sé qué pasó, eran como entre dos de la mañana
y tres de la mañana. Y, pues, me quedé así, ¿verdad? ¿Qué onda, verdad? Y, pues, posteriormente ahí se han escuchado varias cosas, como le comento de que han fallecido ahí, pues, ¿verdad? Ahorita también eso mismo que pasó en la pandemia, pues empezó a trabajar gente ahí y vieron muchos a una persona que no traía, pues, pues, ahora sí, el cócema,
el tapo y el cubrebocas. Pero, pues, la persona, nunca la habíamos visto ni nada. Pero, pues, como entra gente nueva, gente se va y posteriormente así, pues, nos quedamos confiando, ¿verdad? Pero se veía diferente el uniforme, se veía diferente su aspecto y nada. Pero, pues, pensamos que era una persona equis, ¿verdad? Y no, hay más historias ahí si les contara más adelante, ¿verdad? Claro, porque además fue una etapa en la que muchísimas personas
fallecieron de repente de una manera intempestiva. Y esto sabemos que en ocasiones puede provocar que ellos al fallecer no saben qué ocurrió y entonces se queden en ese lugar que fue importante para su actividad diaria como una psicowella, ¿no? Sí, así es. Y la verdad,
sí, sí nos han pasado varias cosas. Igual los compañeros, igual dicen que, pues, de repente, igual en torno a la noche, 2, 3 de la mañana, pues, que veían a una niña brincando y que de repente la siguieron y, pues, se escondieron en las redadas, ¿verdad? Donde están los tubos apelmazados y no supieron nada de ella. El chavo que estaba ahí, pues, está güerillo, pues, puso bien rojo y no, no lo querían comer y el bato se salió.
Bueno, la persona se salió. Claro, no es fácil. Y además en tu trabajo, yo creo que pasas muchos momentos en los que tú crees que estás solo y de repente llegas a sentir alguna energía, ¿no? Sí, la verdad es que sí. O sea, yo entiendo que, pues, como es la industria, ¿verdad? De acero y todo, pues, escucha, se quedan los ruidos, ¿verdad? Más que nada, como le digo, pues, estuvieran, pues, quedan ahí la resonancia o no sé, ¿verdad? Pero,
pues, unas 2, 3 horas, pero ya en la madrugada, pues, sí, es muy raro lo que pasa ahí. Como le comento, ahí falleció un eléctrico, lo atravesó. Posteriormente también. Pero eso fue, le digo, como en el 70, 80. Pero dicen que ahí se aparece todavía. En un cuarto eléctrico ahí se aparece todavía. Oye, ¿a ti te da miedo? Pues, es que cuando estoy solo, sí, sí me ha tocado que estoy solo con el guardia y el guardia está, pues, hasta
la entrada de la nave, ¿verdad? Y yo estoy solo, completamente solo, nomás adentro de la planta, pues, no, nadie. Vaya, es, no es fácil. Es que además en tu trabajo, además de ser valientes con los vivos, también tienen que ser valientes con estas apariciones
extrañas y sobrenaturales. La verdad, pues, todos me han dicho que, pues, puede ser que no me creen, pero pues como no todos han andado de noche cuando yo estoy solo, pues entonces por eso pienso yo que, pues, piensan que estoy jugando o algo así, pero hasta que no les toca o escuchan algo, pues, pues no sé. Vaya, pues entonces te vamos a esperar para que próximamente nos sigas contando poco a poco lo que has vivido a través de tu trayectoria.
Y muchas gracias, llena de salud desde Monterrey y a Nacho, ¿verdad? Saludos. Las escucho diariamente. Gracias. Cuando vengo para la casa por los podcast y pues me da gusto que me hayan llamado y que sea el primero de esta noche. Muchas gracias. Claro que sí. Arriba Monterrey. Sí, así es. Que tenemos muchos amigos. Saludos también a la estación 1230 que nos transmite y a ti, Luis, te mandamos un abrazo. Muchas gracias que tengan un buen
programa. Muchas gracias por escucharnos y hacernos este pues partícipes, ¿verdad? Gracias a ti que estés muy bien. Gracias. Hasta luego. Hasta luego. Buenas noches. Pues lo dijiste súper bien, Lina. Es nuestros amigos que son guardias de vigilancia, pues tienen que ser valientes con los vivos y valientes con las cosas que ya no tienen un cuerpo, con esas experiencias que se pueden llegar a topar en el desempeño de su labor. Imagínate
que las cámaras de vigilancia ven a una persona. Oye, se metió una persona, está ahí en el cuarto 5 o está en el sótano 2. Tienen que ir a ver necesariamente. Y cuando llega el supervisor Nacho que les diga no es que no fuimos porque hay un fantasma, pues en
muchas ocasiones no les consideran. Hace ya aquí como un paréntesis, algunos años, no sé, unos ocho o diez años, estábamos nosotros transmitiendo en las instalaciones de la niña universidad en el primer piso, Nacho, y tú te acordarás que subió un guardia de seguridad que tienen que dar sus rondines. Pues normalmente a la hora que nosotros transmitimos ya oficinas todas están solas, pero en esa ocasión estábamos transmitiendo al lado
precisamente de las oficinas. Pero después de la pausa te sigo platicando. El miedo de la fórmula, 55-2193-59-26. Todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos aquí en La Mano Peluda. Después de cierto punto el dinero no cuenta para nada. Deja de ser la meta. El juego es lo que cuenta. Sabiduría en las redes. Porque no todo tiene explicación lógica. La Mano Peluda. Regresamos con más experiencias, pero te voy a acabar de platicar esta antes que nos
quedamos a la mitad. Resulta que estábamos transmitiendo el programa y en eso se asoma una guardia de seguridad. Y aquí se metió alguien. No, pues nada más estábamos nosotros y el operador. Y resulta que ellos en la cámara de seguridad vieron, en frente de la cabina en la que estábamos, había una pared. Y entonces donde daba la cámara de seguridad, fueron como que alguien se metía a la pared. Obvio, esto no podía ser posible. Ellos fueron
volados a ver qué es lo que pasaba. Iban dos, iba una chica y un chico. Y es que aquí no entró alguien. No, pues no lo hemos visto a nadie. Nos platicaron de eso y que habían visto en la cámara de seguridad y que no era posible que alguien se hubiera metido a la pared. Pues es que no era alguien físico. Sí, vaya que hay historia. ¿Te acuerdas cuando también íbamos a transmitir ahí en Horacio, privada de Horacio, pero en el número 22? Sí. Y que después de nosotros transmitía el doctor Abel Cruz.
Estábamos en el cuarto piso. De repente, antes de terminarnos nuestra emisión, pues veíamos que empezaba a llegar el equipo del doctor y que ya se empezaban a acomodar, a esperar a que nosotros desalojáramos la cabina para ellos tomar su lugar. Y de repente los empezamos a ver medio raritos. No nos hablaban y bien curiosos. ¿Qué les pasó? ¿Qué mosca les picó? Y luego ya nos dimos cuenta que el doctor Abel llegaba y traía
una biblia en la mano. Porque una vez vieron como una persona, inclusive que estaba vestido completamente de café, que andaba rondando por ahí, que se asomaba. ¿Y quién? ¿Cuál persona? Aquí no hay nadie. Ya cuando nosotros nos vamos, como dice Gina, ya no hay nadie. Y no fue una vez. Fueron varias veces. Y como ellos tenían demasiado miedo, porque decían no es que la mano peluda deja aquí energías, deja vibraciones y deja no sé qué. Tomaban
sus precauciones. Otra persona que también en paz descanse, ¿alucinaba la mano peluda? Alfredo Palacios. Sí, pero fuerte. Cañón, ¿alucinaba la mano peluda como transmitíamos en el mismo estudio donde él transmitía televisión? Por una parte, lo que dices del doctor Abel Cruz transmitíamos en el edificio 22. Y el doctor, pues ustedes lo conocen,
que siempre va vestido de blanco y con un libro que es de medicina. Pero a partir de lo que estaba contando Nacho, ponía en la mesa su libro de medicina así súper gordote y también su biblia labría. Porque según esto dejábamos nosotros hay malas energías.
Y en el DS Nacho, cuando nos transmitimos en el DS que estábamos transmitiendo en una cabina que era de Telefórmula, donde transmitía en el día Alfredo Palacios, pues él seguro estaba que él estaba teniendo padecimientos por las malas energías que dejaba el programa. Así es. Hasta incluso, ahí Juan Ramón, ahí estaba Juan Ramón, descubrió cómo las cámaras de televisión las programaban para que a las 10 nos empezaran a grabar y a checar
qué es lo que estábamos haciendo. Se imaginaban, yo creo, que hacíamos rituales, prendíamos velas o no sé qué. Y entonces hasta Juan Ramón se dio cuenta y lo que hacía adrede es tapar el... Se molestó, se molestó mucho. Sí, sí, se molestó y tapó la cámara. Dijo, ¿quieren grabar? Pues se van a quedar con las ganas de ver qué hacemos. Y pues obvio, nosotros no hacíamos nada, ninguna práctica extraña, no hacíamos. Pero Alfredo Palacios
decía que sí. Bueno, en paz descanse ambos, pero pues en realidad más bien era el miedo que ellos tenían los fantasmas que los perseguían. Porque también te acuerdas que de repente llegamos y ya en las puertas del estudio había unas calcomanías de esas de protección, había, este, habían puesto un tetragramatón en la puerta del estudio. Así como que muy vino queriendo la cosa, alguien llegó y lo puso. No, sí, hemos tenido varias anécdotas.
No, Nacho, ahorita ya no fue el tema, bueno, la última, la última y nos vemos. Ok. En el estudio, en las oficinas, pues son muy pequeñitas. Sí. Ahorita pues ya estamos en Polanco, pero cuando estábamos en universidad compartíamos oficinas. Sí. Pues nadie quería estar con nosotros porque decían que se les pegaban las malas energías y como teníamos un disco como de hace tanto y ahí tenía la cara de un, del tío cosa. No, del tío Lucas, como
del tío Lucas, sí. Ajá. Un monje. Pues una vez llegamos y ya no estaba, nos lo habían tirado. Pues obviamente que se veía que era algo, una decoración de Halloween. Exacto. Nos la tiraron. Como un platón. Otro día llegamos y ahí teníamos colgada una virgen blanca y nos puso esto. O sea, de repente ahí teníamos el elfo. Ajá. Teníamos algunos adornitos que les causaba miedo y entonces con quien compartíamos, en esa ocasión compartíamos
con un programa de espectáculos. Ajá. Resulta que nos ponían cosas para protección de ellos y nosotros. Ay, de plano sí creen que estamos haciendo algo malo. Oye, pero también otra de las cosas que nos llamó la atención es cuando llegamos y los compañeros de sistemas pasaban por ahí por la oficina. Ajá. Y de repente nos dimos cuenta que les ponían al elfo, le ponían dulcecitos que porque decían que se movían la noche y tenían mucho miedo.
De verdad, tener mucho miedo, así que pues sí. Cosas. Cosas. Ellos optaron que dándole como tipo ofrenda dulcecitos, ya no se les iba a mover y no iban a hacerlo enojar y entonces sí, paletitas, dulces. Ahí le fueron haciendo su ofrenda al elfo. Así es. Así es que dicen que echa fama y no crea fama y échate a dormir porque jamás nosotros ni Juan Ramón. Nadie. Ni Rubén. Nadie dentro del programa hemos hecho alguna práctica de ese tipo.
Claro que no, ni haremos. No, por supuesto que no. Tenemos la misma convicción todos y resulta que pues esas leyendas que se van haciendo y creen que sí. Los mitos sobre la mano peluda. Sí, sí, tenemos alguna práctica, pero para nada. Sí, ya estamos dando ideas para que luego los los huachicoleros de relatos y de la mano peluda digan ay, voy a hacer y los retos y los mitos de la mano peluda. Pero no, esto es aquí versión original porque
ustedes están en el programa original. Así que pues siéntate privilegiado de estar aquí en primera mano. Vamos a escuchar uno de los audios que ustedes nos han enviado, Gina. Soy mexicano, vivo aquí en Canadá, en la isla Victoria. Hola. Quería contarle una historia que me pasó a mí en mi casa cuando estaba chico y tenía 13 años. Claro. Junto con mis amigos. Yo soy de Mazatlán. No voy a decirle la dirección donde vivo porque
viví en mi familiares todavía, pero está bueno. Les voy a contar más o menos lo que me pasó. Yo recuerdo que estaba con cuatro amigos más. Estaba mi hermana, una amiga que ella iba de vacaciones todos los diciembre a Mazatlán, que es de Estados Unidos, y otros dos vecinos amigos míos de enfrente de la casa y ahí al lado. Estábamos hablando de
historias de terror en ese momento. Estábamos creo que en ese momento había fallecido en paz de escánsele la cantante Iny Rivera y nosotros estábamos haciendo burlas por lo que le había pasado. Estábamos chicos, estábamos bromeando que se cayó por esto y cosas de miedo, cosas de niños. En ese momento mi compañero, el vecino de enfrente, él tiene
una muñeca, bueno su hermana tiene una muñeca de un metro, un metro y medio. Y a esa muñeca ellos siempre la han tratado como una niña, la peinan, la cuidan, la maquillan, la bañan, la hacen de todo a la muñeca. Y nosotros estábamos jugando ahí hablando de historias de terror y mi hermana empezó a grabar con su teléfono y de cuenta que ya pasó ese
día, pasó eso ¿no? Las historias de miedo, burlarnos, seguir jugando. A los días mi hermana estaba revisando el celular de ella, estaba revisando el video de su celular viejito, bueno no tan viejito, era un Nokia, Rosita, de esos que se levantan así hacia arriba,
no me acuerdo el nombre. Y tenía una cámara normal, pues mi hermana lo estaba revisando y de repente empezó a gritar a mi hermana, nos empezó a gritar a mi mamá, a mis hermanas, de que algo había debajo de la escalera, que algo había aparecido en el video y cuando lo revisamos, lentamente en uno de los segundos que estuvieron ahí, mi video duró diez minutos como en el minuto dos, en la esquina mi hermana con el dedo tapa su cámara mientras nos está
grabando y nosotros pues nos estamos burlando ¿no? Se ve en el video de lo que les comenté ahorita y se ve la muñeca de mi vecino debajo de la escalera, pero solamente se le ve como del pecho hacia arriba y la muñeca en el video se ve que tiene una blusa verde y tiene
como diez colitas en el pelo, pero es rojo. Nosotros cuando fuimos a revisar la muñeca de mi vecino que él estaba ahí en el video, el sal en el video, su muñeca solamente tiene el pelo amarillo, esta muñeca que sale en el video la tiene como el pelo del chuk y así como ese tipo anaranjado y realmente nos subimos que fue la vecina, su mamá de mi amigo dijo que no era que porque ella tenía el pelo rojo, la del video y ella lo tiene
amarillo pero tenía su misma blusa verde y siempre nos quedamos con eso de que sería pero eso fue lo que pasó. Saludos y que tengan buenas noches. Gracias mi querido amigo, pues espeluznante imagínate, además que era una muñeca grande no era así cualquier cosito una barbie no no no era una muñeca así como de metro y medio ya me imagino de cuáles que eran como de trela de trapo así ¿no? Pero además le fueron dando vida Nacho a la manera como la fueron tratando tratando
exacto. Vámonos a una pausa y regresamos el Miedo Fond, cincuenta y cinco, veintiuno noventa y tres, cincuenta y nueve, veintiséis. Es hora de poner al descubierto lo que nos hace temblar, correr, gritar y sudar, la mano de duda. Hey marca, ya sé que tú igual nos estás escuchando ¿Te interesa crecer? A nosotros también, no pierdas más el tiempo y anúnciate con nosotros en rcs.com Queremos mostrarte cómo llegar más rápido
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experiencias que no podemos encontrar un sentido, una lógica, pero que suceden. El hecho de haber visto, platicado, saludado, incluso dándole un abrazo a alguien que tú no sabías que ya había fallecido. En ocasiones es un familiar, en otras un vecino, un conocido, te lo encuentras en la calle, platican y después te dicen ¿Cómo crees que lo viste si él ya falleció hace una semana, hace un mes, hace un año y tú te quedas extrañadísimo?
Esto no hay una explicación que la lógica nos pueda llevar a entender. Lo cierto es que quizá ellos están todavía entre nosotros para dar un mensaje de consuelo a sus familiares. ¿Algún pendiente los está atando en este plano físico? ¿Tú qué opinas? A ver, queremos escucharte, queremos que compartas tus experiencias, ¿verdad? Todo lo que tú desees platicar. Oye, tenemos por ahí un relato pendiente de Pau Gris, ¿verdad?
Sí, ahorita también nuestros amigos que ya estamos pasando, dicen oiga mi audio, si ahorita acabamos de escuchar el que nos había comentado nuestro amigo de Canadá, ya ahorita te escuchamos y así poco a poco los vamos intercalando también con los relatos que les estamos llamando. Sí, así es, pues vamos a seguir escuchando esas historias, sí. Venga, ahí va.
Mi papá pues antes que cuando estaban jóvenes ellos, su papá, el papá de él y su mamá pues sembraba mucho, tenía muchos terrenos pues en los cerros allá lejos y ellos siempre hacían sus cabañitas pues ahí para cuidar el maíz y ya pues mi jefe lo cuidaba casi todos los días de lunes a viernes así sábado a lo mejor y ya otros días cuando ya les tocaban porque tenían varios lugares y ellos eran muchos, muchos hermanos y que cuando
ya les tocaba otro pues ya él se iba para la casa y sus hermanas le iban a dejar de comer a él siempre y ya pues cuando ya algunos días que le tocaba descansar pues ya se iba para la casa pero que estaba un viejito que se llamaba Don Arnulfo, ese señor siempre lo iba a visitar a él, ese señor pues era, pues le gustaba también el señor andar paseando por ahí para acá y siempre lo visitaba a él porque como él estaba chamaco y ese
señor siempre lo iba a ver pero el señor fumaba mucho pues, fumaba mucho, tenía su casilla ahí también en el rancho, en el pueblo pero a veces se iba lejos también el señor y casi todos los días lo visitaba a mi papá dice y que cuando, que cuando ya una vez que ya lo conocía de mucho tiempo pues, ya lo conocía de mucho tiempo a Don Arnulfo pero que una vez ya no, ya no fue el viejillo y mi papá sabía donde vivía y todo, el viejillo, este, pone que fue un día, un día este, un día martes que murió
pone porque pues él murió pues pero mi papá no sabía nunca supo que él murió y había muerto, pone que fue un día martes entonces este, él ha de cuenta que el miércoles, el jueves, el jueves fue cuando lo, desde el martes ya no fue el señor, el martes ya no fue pues entonces pasó, pasaron dos días, dicen, pasaron martes, el miércoles, pone el jueves ya fue el viejito pero, pero que no, o sea él empezó a escuchar ruidos pues,
ha de cuenta que como él murió el día martes, el jueves ya no lo fue a visitar, digo el miércoles no lo fue a visitar, el jueves tampoco, ah no, ya el jueves, ya el jueves él este, estaba, dice que en la noche, comenzó de las diez de la noche pero el señor siempre venía ya casi oscureciendo, siempre andaba por ahí pero esa vez dice que ya fue un poquito más noche ya como las diez, que empezó este, a escuchar unos gritos por allá lejos que
le decía, al tenyo, porque mi papá se llama Artemio, le decía al tenyo y el viejito le gritaba pues cuando iba llegando, siempre que iba llegando le gritaba, ay papá, que porque ya iba pues para allá, porque era puro maizal pues y pues la casita creo que estaba por en medio parece de ellos, donde se quedaban a dormir pues a cuidar supuestamente y este, y el dice que empezó este a gritarle al señor, al tenyo, le decía y mi papá le dice, que
pasa don Arnulfo aquí estoy, le decía, aquí estoy, venga hacia para acá, y ya y ya después ya no lo escuchaba, y ya después lo escuchaba cerca que ya venía cerquita y decía, aquí estoy don Arnulfo y pero que después lo volví a escuchar lejos otra vez, es lo que cuenta mi jefe pues y le decía, al tenyo, y decía mi jefe, y este don Arnulfo, que paso con don Arnulfo, y que se, este, ya no sabe el camino, que ya ahora anda bien lejos, anda
por allá gritando, y dice será que lo busco, pero él tenía perros, él tenía dos perros, y los perros no, no, no, nada más quedaban así venteando pues, no, no le ladraban ni nada, y dice que pues ya, dice no, pues, que agarró, se, se volvió a, ya no le volvió a gritar, ahí se quedó en su, en la casita ahí, y ahí tenía los perros, en sus perros, y este, que nada más, de repente escuchó atrás de la casita, que empezaron a como
a prender el cigarro así, porque le gustaba mucho fumar al vigillo, y prendía y prendía, ves como los cerillos de antes que le decían, ajá, y no prendía el cerillo, decía, y entonces dice, dice él que le, que le dijo, don Arnulfo dice, este, aquí tengo, aquí tengo el lumbre, venga hacia acá, aquí, este, ahorita lo prende, ahorita prende su cigarro acá adentro, y don Arnulfo no le contestó nada, y entonces pues él se salió
con los perros por fuera, pero los perros no ladraban, salió por fuera, por atrás, y empezó a buscar a don Arnulfo, no había nadie, de planamente no había nadie, buscó, y se volvió a meter, ese era el mismo día jueves, pues como, por ejemplo, una suposición pues, que o sea que ya habían pasado dos días pues, ajá, y entonces, este, no, no, no lo escuchó, nada, y este, y entonces pues ya otra vez volvió, volvió a gritarle,
al señor, le decía, y entonces, y el padre dice, bueno pues don Arnulfo, ¿usted va a
venir para acá o no? dice, venga, se, para que nos echemos un café, dice, y este, y nomás no, nomás no, nomás no lo encontraba, y ya entonces pues, este, pues dijo, no, pues ya, este don Arnulfo no viene, no viene, dice, yo no sé qué tiene don Arnulfo, dice, y que dice que nomás salió a buscarlo ahí, pues, afuera, ahí, te lo tuvo buscando, y ya, y ya no lo encontró, ya, mejor, y ya tuvo un rato ahí, despierto, dice que ya se durmió
mejor, y ya, este, pues, el otro día temprano, pues ya vinieron a dejarle de comer y todo, pero no le habían dicho nada, no le dijeron nada, pero ya después pasó otro día, eran cuatro días que ya pasó y ya le, ya vino su otro hermano y su hermana, este, se quedó su hermano y él se fue con su hermana de regreso, nomás vinieron a, pues, a llevárselo pues para, para, para la casa, y, y sí, iban lejos pues, no, no, muy lejos pues, yo creo
que, pone como, como de aquí, allá a la salida, al 101, así, de retirado que estaban las casas y, y los terrenos de, de sembradío, pues, estaban así de retirado y eran grandes, y sus hermanos, este, del que ya, que lo, que lo, que lo cubrió a él, se quedó ahí y él se fue para allá y dice, y se acordó cuando vio para allá, dice, ah, le iba diciendo
a su hermana, dice, oh, dice, dice, oye, ¿no viste a don Arnulfo? dice, dice, ni te irá a verlo, dice, don Arnulfo, dice, don Arnulfo, ya tiene, ya tiene cuatro días que se murió, dice, dice, ¿cómo? dice, apenas hace dos días que vino a visitarme, dice, ah, ándale,
dice, ¿cómo? dice, te, te fue a visitar ayer a la casita, si ahí estaba en la casita, pues él siempre todos los días iba conmigo, además que ya no había ido, no, dice, ya, ya, ya hace cuatro días que lo enterraron, pero si yo hace dos días que estuvo ahí, pero no, no llegó conmigo, dice, nada más lo escuché, así, pero nunca llegó, dice, nunca llegó, nada más, nada más, no quería pasar, dice, no, pues ya tiene cuatro días
que se murió, dice, el señor, y él fue a verlo ahí a su casa ahí, donde vivía, en su saca, a Cali, después lo llevaron, su papá lo llevó a ver donde lo habían enterrado y todo, pero sí, primero lo fue a visitar, dice, pero ya no lo vio, pues, así, ya, ya se acabó la historia. Muy bien, muy bien. De don Arnulfo.
La historia de don Arnulfo. Muy de acuerdo con el tema, Nacho, de estas visitas del más allá y aquí tenemos también en el Miedophon, Azuquei Guillén, desde Tampico, dice, buenas noches equipo de la mano peluda, Nacho y Gina, de acuerdo al tema que se está tratando, yo sí creo que es real, mi abue, que en paz descanse, me contaba muchas cosas relacionadas con el tema paranormal, ya que es algo que nos pasa mucho en la familia, una de esas
fue la visita de su esposo, que ya que cuando él falleció, debido a un accidente, ella estaba embarazada de su último hijo, quien es mi papá, decía que ella había tenido un parto complicado y durante su convalecencia, después de haber dado a luz, vio el espectro de quien había sido su esposo, no se comunicó con ella en esa ocasión, solo se acercó a la cuna a ver a su hijo y así como apareció, desapareció frente a sus ojos, quizá ellos
regresan por algún pendiente, algo que no los deja descansar en paz, mando muchos saludos, algún día me animaré a llamar, Azuquei, nos encantaría platicar contigo, pero mira esta experiencia Nacho, se murió en un accidente, fue algo que ni se imaginaban, estaba embarazada de su esposa y cuando nació el bebito, él vino como a conocerlo.
Así es, vino a saludarlo, a verlo y también para que de algún modo los papás tuvieran el conocimiento de que en algunas ocasiones se hace una promesa y se cumple, después de ahí esperemos que ya la cosa quede descansando en paz, la situación ya no se vuelva a presentar, porque aunque muchas personas dicen, no pues es que se presentó mi abuelito, se presentó mi papá o lo que sea, algunos encuentran cierta satisfacción, dicen es que nos está
cuidando, algunos dicen es que está bien que venga a cuidarnos, pero la lógica nos indicaría que quien fallece pues debe descansar en paz. Oriana nos dice los muertos si se aparecen y si es el difunto que ha llegado a uno, vienen a despedirse y más aparecen en día de difuntos, yo lo he escuchado y los he visto, a mí me
ha pasado y de día, no solo de noche. Fíjate que es este tipo de apariciones que como en el caso de nuestra amiga, que su abuelito, ah no era su papá verdad, no era el papá de su papá, su abuelito, es el que vino a despedirse, a conocerlo cuando nació y en otros relatos que hemos visto también este tipo de apariciones, pero que sucede cuando tú no sabes que esa persona falleció y las saludas, platicas con ella, incluso nos han
contado cómo le toma la mano para despedirse y luego se entienden que ya había fallecido la persona, esto es sorprendente, ¿verdad? ¿Te ha pasado? Cuéntanos.
Claro que sí, vamos a escuchar historias, fíjate dice Lisbeth Cortés, se quedan sin saber lo que pasó, como una psicowella porque no están conscientes de que continúa la vida después de desencarnados y por los apegos a las cosas materiales, sí exactamente, los apegos es una razón muy muy fuerte por lo que la gente a veces no descansa en paz. Y pueden ser apegos a lo material pero también apegos a alguna persona que no deja que ellos
continúen. Bueno ponemos el ejemplo muy común Gina, una mujer joven que muere dejando unos niños pequeñitos, no se va con tranquila, se va con la preocupación de que sus hijos se van a quedar sin su mamá o no va a ver quién los cuide, quién vea por ellos, es difícil hablar de estas cosas, yo lo entiendo, pero precisamente este tipo de apegos en este caso será el amor a los hijos que no le permite trascender, habrá quien de plano diga pues ya, yo ya me fui, hay que se las arreglen,
va a haber siempre habrá alguien, depende de la fe que uno profece o la fe que uno tenga dice pues Dios provee, por qué pasan las cosas no lo sabemos, verdad, entonces es lo que dicen, es lo que se comenta, dice por aquí mi querida Lucita Arrellano, ¿se acuerdan?
Pues en ese inter sí mi querida luz, es lo que aparentemente es lo que sucede, por ejemplo una persona que se suicida, según algunos expertos, personas que han estudiado este tipo de casos de los suicidas, dicen que cuando alguien se quita la vida, lo primero que les llega a su pensamiento, porque siguen teniendo pensamiento, tienen conciencia, razonamiento, es un remordimiento, se arrepienten, y por eso es que algunas personas que se han quitado
la vida pues no han podido descansar en paz, no quiere decir que todos, digo algunos ¿no?
Si, porque además es el tiempo que nosotros estamos aquí físicamente, es tan breve, en cuestión de la eternidad, imagínate cuánto puede vivir aquí una persona, 80, 90, 100 años, pero es tan breve el tiempo que físicamente estamos aquí, de repente los problemas que nos sentimos absorbidos, no podemos resolverlos y creemos que esto lo podemos solucionar no estando aquí físicamente, cuando yo creo que el peso mayor es si te quitas la vida
y entonces este sufrimiento y este pesar quizá va a ser eterno. Puede ser Gina, en realidad lo que podemos hacer es especular sin saber exactamente cuál es la realidad o la verdad absoluta ¿verdad? Claro, y es que en cuestión y el tema de la muerte, a ciencia cierta no sabemos que es lo que ocurre ¿verdad?
Hasta que ya estemos del otro lado, pero nos podemos dar una idea por experiencias cercanas a la muerte, por algo de material que vas recapitulando a través del tiempo, pero a 100% pues nadie podemos estar seguros. Exacto, fíjate, dice Jesús Javier Briseño, saludos amigo, un buen comentario, dice, así es Nacho, los desahuciados se suicidan por el tremendo dolor. Bueno, mira aquí, pues hay una causa ¿no?
Yo creo que por ejemplo un desahuciado que se quita la vida, no creo que se arrepienta, sinceramente no creo que se arrepienta, yo creo que más bien pues descansa ya, se quitó ese gran dolor que le estaba causando pues una enfermedad, un padecimiento. De ahí tan controvertido el tema de la eutanasia. Exactamente, sí, sí, la famosa muerte asistida. Vamos a escuchar un audio que tenemos por aquí, veamos.
Hola, Gina y Nacho, espero que estén muy bien y les mando un saludo acá desde Cancún, soy Jaciel Avendaño y bueno, quiero compartirles un mini relato que es, bueno, no tiene que ver tanto con la superstición, pues tal vez sí, pero no tanto en un velorio, sino bueno, ya cuando se entierra el cuerpo.
Resulta que hace como unos 20 años más o menos fueron a enterrar a la suegra de mi tío y pues mis primas en ese entonces estaban pequeñas, tenían como unos, no sé, unos cinco o seis años y bueno se las llevaron a enterrar a la señora y bueno ya nadie enterró pues uno es niño y se pone a estar jugando y mis primas vieron en una, en otra tumba una pequeña crucecita y pues se les hizo fácil llevárselas a su casa y cuando llegaron
nunca le dijeron a mi tía, no sabes qué, me traje esto del panteón, nada. Y le pusieron la crucecita arriba de su cabecera según para que la cuidaran, pero al final esto desencadenó muchas cosas, le jalaban el cabello a mi tía, le hablaban, este, como muchas veces mi tía se quedaba sola, la asustaban constantemente, pero ella decía por qué, o sea, en su momento ella pensó que era brujería, pero pues no creo.
Y después de toda esta serie de eventos ella ya también estaba pues harta de no estar con su opinión siempre y al final mis primas le dijeron, nada, es que nos trajimos esta crucecita y la pusimos ahí para que Diosito te cuidara y pues para que mi tía la regañó y dijo ahora van a ir y dejar, ese mismo día que les dijo fueron al panteón, fueron a dejar la crucecita donde la habían encontrado y a partir de ahí todo eso se acabó, pero
yo siento que quedó algo ahí en la casa, que bueno, ya más adelante les compartiré estos relatos o sucedidos que pasaron ahí en la casa porque yo ya no vivo allá, yo soy de Jalapa Veracruz y todo eso ocurrió allá, ya no vivo allá, pero ya después me tomará el tiempo para marcarlas y a compartirles un poquito más y espero que les haya gustado este relato y muchos saludos a toda la comunidad de Peludo Maniacos.
Muchísimas gracias a ti por compartir tu relato, nos despedimos de las estaciones en la República Mexicana que solamente nos transmiten una hora, en el resto de la República y el mundo entero continuamos después de la pausa, el Miedofon 55-2193-59-26. Noticias, deportes y espectáculos en tu plataforma de podcast preferida. Grupo Fórmula, abriendo la conversación. De todos es raro, solo del necio preservar en el error, sabiduría en las redes. Que tenemos mucho que decir, la mano tenuda.
Continuamos con más relatos y experiencias y vámonos precisamente a uno de ellos. Claro que sí, tenemos a alguien en la línea, hola, buenas noches. Hola, hola, hola, no creo que se fue Gina, tenemos a alguien en la línea. Mientras tanto saludo al Kir Roy, dice cuando me toque el turno de partir vendré al podcast y me despediré de todos. Ay. No, mejor de una vez. De una vez que se despida? No, o sea que no venga después y no. No, Kir Roy, no hagas eso. Bueno, pues ahí tú sabes.
Si, si por ejemplo estamos en una grabación y te metes así como una psicofonía, pues se vale, ¿no? Pero dices saludos. Saludos. Hola, buenas noches. Buenas noches. Bueno. ¿Sí me escuchas? Sí, buenas noches. Bienvenida, ¿con quién tengo el gusto? Soy la señora Esmeralda, ya les he mandado relatos, creo que les mandé uno el lunes. Ah, perfecto, pues nos da mucho gusto poder platicar contigo. ¿Desde dónde nos escuchas? Sí, gracias. De aquí de Aguas Calientes. Ah, de Aguas, bienvenida amiga.
¿Y qué nos quieres platicar? Pues ya les había comentado de la persona que se le apareció a mi esposo en el Inegi. Ah, ok. Era una persona que tenía la boca cocida. Oh, sí, cómo no. Sí, lo recuerdo. Sí, eso fue lo les... Bueno, les voy a relatar otro detalle que se les volvió a parecer esa persona. Este día estaba mi esposo con otra persona que eran comandantes en ese tiempo ahí en el Inegi.
Estaban haciendo su rondín y se subieron a un como un tercer piso y desde el tercer piso se veía la esplanada del estacionamiento y donde estaba la guardia de estacionamiento. Sí. Pero vieron que estaba una persona con ella, igual así al tote. Sí. Pero se veía como muy, pues así como muy, pues hasta como muy cabezón, una persona grandota, sí. Y le hablaron por radio a la muchacha y a la compañera y le dijeron, oiga, compañera, ¿quién está con usted? Y la compañera, no, pues no hay nadie.
Ella estaba fuera de la caseta, fumándose un cigarro. Le dijo, no, pues no, no está nadie conmigo. Y dijo, ¿cómo no? Pues estamos viendo que está una persona con usted y hasta la está abrazando. Órale. Y la guardia dijo, no, comandante, no hay nadie conmigo. Dijo, ay, no, no, no, no. A ver, ahorita vamos a arreglar este asunto y pues se bajan rápido, pero como eran unas rampas, la dejaron de ver, no sé, unos segundos porque les tapó una barra.
En cuanto llegaron, ya no había nadie con la guardia y se quedaron así viéndose entre los dos, entre los dos comandantes y la guardia se quedó así, pues de que si me están hablando, yo no estoy con nadie, pero ya la guardia molesta. Sí, claro. Porque ellos fueron muy insistentes. Le levantaron falsos, ¿no? Sí, era noche y eran como las dos y media, una de la mañana. Entonces, pues ya se quedaron así, como pues pensando, ella sabe qué habrá sido, bueno, a lo mejor era una sombra.
Se regresaron nuevamente para hacer su recorrido otra vez igual y cuando estaban en el segundo piso la volvieron a ver con esa persona, pero la persona la atraía así como abrazándola y le volvieron a mandar a hablar por radio y le volvieron a insistir y ya ella molesta, les dijo, pero ya con malas palabras. Si no me creen, vénganse aquí para que vean que no hay nadie, pero ya así molesta. Pues ya sí se quedó y dijeron, pues a lo mejor era una sombra, pero se quedaron así como con duda.
Pues ya ellos se metieron adentro del Inegi a hacer su otro recorrido. Cuando llegaron con el otro guardia que estaba adentro, de repente hablaron por radio, comandante, comandante, vengan inmediatamente, pero con clave, vengan inmediatamente a estacionamiento y dijo, pero qué pasó, dice la guardia, se está atravesando la avenida, se salió del Inegi y se está atravesando la calle. ¿Cómo? ¿Cómo que se está? Sí, vengan, pues rápido se salieron, pero corriendo los dos comandantes, bueno, de ellos.
Era mi juzo y ya cuando salieron, pues la vieron que se andaba atravesando hasta los carros. Eran muy pocos los carros que pasaban a esa hora, pero sí se atravesaba y andaba como ida y gritando. Y de repente le decían, calmada compañera, ¿qué trae, qué pasó? No me toques, no me toques, no me agarres, no, aléjate, aléjate, le decía. Entonces crisis. Sí, le dijo, ¿qué le pasa compañera? Y el otro compañero, el que estaba dentro, que les había avisado, ya le estaba hablando a la ambulancia.
Bueno, ya como sea, la agarraron y la metieron al Inegi y en eso, pues pasaron como cinco minutos, me comenta mi esposo y llegó la ambulancia que estaba en crisis. Ya le pusieron un sedante, ya la controlaron, no sé qué le pusieron. Ya de medio se tranquilizó, se fue la ambulancia y ya ella se quedó adentro de la caseta y ellos pues asustados, todos asombrados. Y de repente, que ya estaba un poquito más tranquila y le dijo, ay compañera, dice, ¿usted va a decir qué, por qué le voy a recordar?
Pero, pues qué pasó, veda, ¿qué es lo que le pasó a usted? ¿Por qué andaba así? Pues es que, no, no comandante, es que no me van a creer, es que no me van a creer. ¿Qué pasó? Dice, pues es que estaba un hombre, el hombre que ustedes me decían, me tenía abrazado y estaba cosido de la boca y todo quemado de la cara. Que maravilloso. No, pues todo se quedaron así y mi esposo se acordó de la persona que había visto en el mesanín.
Dijeron, ah, es la misma persona, pues todos bien asustados, ya como fuese, ya le dieron un cafecito y a todos le decían, no, es que no le den café, se va a alterar más y todo. El chiste que al último la dejaron ir a su casa y ya desde ese día ya la guardia no regresó. ¿Ese fue el último día de trabajo ahí? Sí, sí, ya lo perdió, o sea, ella ya no quiso ir. Ajá. Por eso que le pasó. Pero no la corrieron, sino que ella misma decidió, ¿saben qué?
No, yo ya no. No, ella decidió, ella no volver, ella ya no quiso ir. Ya no quiso ir y ya renunció y todo, pero eso es otro de los relatos de esa persona que vio mi esposo. Sí. Como. No, pues espeluznante, espeluznante. Bueno, ya después de platicar, ya no nos entretengo, pero les platicaré, les voy a platicar otras cosas que le pasó a mi esposo ahí mismo. ¿En ese mismo edificio? Sí, sí, en ese mismo. Oye, pues ese edificio está muy contaminado, yo creo.
Sí. ¿Nunca investigaron qué había pasado ahí? Trajeron muchas, perdón. ¿Qué es lo que pasó ahí? ¿No saben? No, lo que pasa es que trajeron muchos muebles del temblor del 85. Trajeron muchos muebles de allá de México y eso, piensa mi esposo, que eso es. Que estaban cargados de energía, ¿no? Sí. Sí, eso fue porque tienen muchas, muchas cosas de allá de México del 85. Como ven. No, pues terrible. Y otro, sí, otro detallito así rápido. Sí, sí.
Cuando subían, cuando llegaron a subir ahí a hacer igual sus rondines, este, pasaron por un igual así por un pasillo y empezaban a hacer anotaciones de todo lo que no había o que habían sacado o lo que había ya viejo ahí. Pero pues todos los días tenían que hacer anotaciones para que por si algo se perdía, ¿verdad? Sí. Este día llegaron, se subieron mi esposo y la otra persona, eran comandantes y de repente empezó una máquina de escribir a moverse sola.
De esas máquinas de escribir, de escribir viejitas. Mecánicas de las antiguas. Sí. Sí, dice mi esposo que empezó como a escribir. Así se empezó a mover la máquina sola y volteó y le dijo, ay, déjalo, déjalo que esté trabajando. Pero ya lo agarraban así como de broma. Sí. De tantas cosas que ya habían visto. Ese mismo día se dieron la vuelta y fueron a agarrar un garrafón de agua que necesitaban para llevar a una caseta para tomarse su café.
Sí. Y de repente empezaron a escuchar que una mujer y un hombre estaban discutiendo detrás de una puerta. Esa puerta era un test de mantenimiento. Ajá. Esa puerta estaba igual cerrada. Sí. Entonces ellos no tenían el culo para esas puertas. Y se escuchaba que estaba discutiendo la señora y el señor y se veía una niña llorar. Ajá. Estaban discutiendo y como regañando a la niña. Y pues se voltearon a ver. Y uno de ellos le dijo vete inmediatamente y traerte a dos guardias que eran muy incrédulos.
Ajá. Que ellos no traían eso. Eran exóticos. Y rápido se fue. Sí, se fue y le habló por radio. Venganza a tal parte, a tal piso, pero inmediatamente, por claves. A ver, Esmeralda, me das un segundito, no necesito ir a la pausa, no te vayas. El midofono está listo, 55, 21, 93, 59, 26. Conocemos la leyenda y la hacemos realidad. La mano peluda. ¿Quieres iniciar, hacer crecer o monetizar tu podcast? Saber todos los secretos de TOPS. Donde y cuando quieras. Les va a cambiar la vida. RSS.com.
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Ya les hablaron, llegaron los otros compañeros. Y les hacían así con el dedo en la boca que guardaron silencio. Y que se acercaron a la puerta. Entonces se acercaron a la puerta y empezaron a oír. Que todavía seguían discutiendo adentro. Y se volvieron a ver. Uno de ellos se trató como que se desmayó. O sea, no se cayó de a tiro, pero lo alcanzaron a agarrar. Pero sí, el tanto impacto que tuvo esa persona. Pues sí se puso un poquito mal. Pero eso les pasaba muy seguido.
De que escuchaban a esas personas discutir. No sé quién sería. No sé por qué pasaría eso. Yo no sé si sigo pasando. Porque eso hace años. Todo eso que le pasó a mi esposo. Porque ya tiene años que él trabajó ahí. Pero sí fueron muchas, muchas cosas que le pasaron ahí. No, pues fuerte, bastante fuerte. Y no sé cómo aguantó tanto tu esposo ahí. La verdad. Pues ya se le hacía como algo normal. Ya se le hacía algo normal a ella. Dice que ya a veces ya ni se sentía así como asustado.
Porque siempre andaba con el otro compañero. Cuando él andaba solo, pues sí se sentía feo. Porque pues era de las primeras veces que le ocurría ese tipo de cosas. Ya les contaré otra cosa que le pasó a él. Pero eso fue en Lala. Aquí en Aguascalientes. En una bodega también que trabajó él de noche. Entonces ahí también estuvo muy fuerte. Ok, amiga. Pues nos va a encantar escuchar esas historias.
Mi querida Esmeralda, te agradecemos bastante que te hayas reportado y nos hayas complementado la historia de este hombre con la boca cocida, con los labios cocidos, verdad? Sí, y todo quemado de la cara. Está quemado. Como si hubiese sido alguien que torturaron, ¿no? Sí, yo me imagino que como de alguna morgue. Bueno, yo sí pienso que era de alguna morgue. Ya ve que dicen que los cocen de la boca. Ah, bueno, eso era antes. Porque ahora ya nada más les ponen pegamento de contacto.
Y obviamente no se nota que están pegados. Entonces cuando dices cocido de la boca quiere decir que si se trata de un espíritu de esos que todavía no han descansado en paz y están desde hace muchos años, sí es probable que sea así, ¿no? Sí, yo pienso que sí, porque ya eso ya no lo hacen. Igual así como usted comenta, hace años los cocinan y se les veía hasta el borde del hilo donde estaban cocidos. Sí, sí es cierto. Ay, qué espeluznante, mi querida Esmeralda, muchísimas gracias.
No, gracias a ustedes por tomar mi llamada o marcarme, pero entonces estoy aquí al pendiente y saludos para todos. Que pasen buenas noches. Igualmente, amiga, buenas noches. ¡Buenas noches! Dígate, en el primer relato, el hecho de decidir renunciar por que es tan fuerte lo que estás viviendo y dices no prefiero buscar otro trabajo que seguir con estos sucesos. Y es que es entendible, Nacho, no todo el mundo tiene ese temple para soportar este tipo de apariciones.
Y fíjate que aquí pasa algo, Gina, que tal vez a ella no le había caído el 20 de lo que estaba ocurriendo. Digo, tal vez, ¿verdad? Porque a ella la veían a través del circuito cerrado que estaba con un hombre y que ese hombre la estaba abrazando. Pero ella no manifestaba haber sentido nada. Ella dice, no, si yo estoy sola aquí. Pudo haber sucedido que se sugestionó y entonces comenzaron, comenzaron las manifestaciones y ella comenzó ya de verdad a sentir.
O tal vez se sugestionó de tal manera que también perdió ya como que la noción y comenzó con todo este alucinista crisis que en la que entró. No, es que es la verdad tan fuerte todo lo que se vive ahí y yo creo que si en este momento nos están escuchando amigos de Aguascalientes que ubiquen estas oficinas, seguramente tendrán también algo que contar. Seguro que sí, claro.
Y los invitamos si están por ahí oyéndonos que nos manden un mensaje de voz o de texto en el WhatsApp o que de plano nos digan, Marquen, me quiero contar una historia y te regresamos la llamada. Magda Iglesias dice hola Gina y Nachito saludos aquí escuchándolos. Yo amiga Magdalena. Gracias, amiga Magdalena Iglesias. Te mandamos un fuerte abrazo. Qué bueno que estás aquí con nosotros. Buenas noches. Habla Silvia de Atizapan.
Me podría preguntar, maestro Soham, porque siempre que traigo una cubeta o un bote, siempre dejo la cubeta y me doy la vuelta y se azota su oreja. Me sucede muy, muy a menudo, a veces inclusive olvido un poco esa situación. Me doy la vuelta y oigo cómo se azota la oreja. ¿La oreja? Claro que sí. Nada más que esta pregunta la vamos a guardar para la próxima participación del maestro Soham y ahí te va a dar su comentario. Claro, con mucho gusto, por supuesto.
De eso se trata. Saludos a mi querida amiga Maribel Pineda, que está aquí con nosotros y vamos a continuar. Déjame ver cómo andamos de tiempo. Vamos a continuar con más historias. Hola, mi nombre es Claudia. Quería contar de que mi casa tiene más de 80 años y vive mi abuelita que tiene 93. ¡Ay, que bello! Y yo jugué a la ouija y la ouija me decía de que hay entierro en mi sitio. Es que esos fantasmas, esas entidades que quedan en la casa no se van porque están enterrados.
Entonces no se puede decir, no voy a construir una casa nueva para que se vayan los espíritus. Queda y muy joven porque según la tabla ouija me decían que eran esclavos de los españoles hace mucho, mucho, mucho tiempo. Así que no, amigos peludomaniacos, no se van los espíritus, se quedan. ¡Ciao! Saludos desde Chile. Hasta luego a la clau. Gracias por este mensaje que nos envía y dice, fíjate, fíjate.
Desde la época de los españoles y todavía se dan esas manifestaciones según lo que nos platican nuestra amiga clau. Y no es extraño, de hecho no sé si ustedes han escuchado por ahí una leyenda que se platica mucho que en la zona de la plaza de las tres culturas de repente se alcanza a ver a un soldado español con su atuendo, todo, que anda recorriendo por ahí, las calles lo ven marchando, lo ven caminando, es muy conocido.
Si alguien sabe de esta historia le voy a pedir que se comunique con nosotros para platicar un poquito al respecto, ya que sí es muy famosa esa leyenda. Hola, buenas noches. ¿Qué tal? Buenas noches. ¿Con quién tengo el gusto? Con Eduardo Cortés. Bienvenido Eduardo, ¿desde dónde nos escuchas? De acá de la Magdalena, Panuaya, del municipio de Atenco. Bien amigo, bienvenido. Oye, ¿qué nos quieres platicar?
Son dos historias cortas que me pasaron apenas bien curiosas que hasta la fecha me quedaron marcadas. A ver de qué se trata. Pues esta semana que pasó de Semana Santa de este año, yo no sabía, no tenía el conocimiento que no se debe de salir en la noche por las creencias de que las animas andan en pena. Pues a veces como no andas centrado mucho en el trabajo, pues ni se acuerda de qué semana andan.
Sí. Y anteriormente ahí exactamente donde me pasó a mí eso, a un señor vecino de nosotros se le había aparecido un animalito que tenía la figura de un burrito, pero no tenía orejas. O sea, nada más era la cabeza del animalito, pero no tenía orejas. Era el animalito completo, pero sin orejas y con los ojos muy grandes. Y le pasó lo mismo, venía del trabajo y se sacó de onda.
Dice que lo vio y que como unos 10 metros más adelante se paró y dice no, pues esos no hay por acá burritos, como tenemos vecinos tienen caballos. Pero dice él que él era un burro porque era un burrito chaparrito. Ajá. Y en exactamente donde a mí me pasó lo que les voy a contar que yo me fui de Canijo y yo no sabía que tampoco pues no debía andar de Canijo en ese tiempo, en esas semanas. Y ahí vengo en mi carro. Ya salí de un lugar donde andaba con la muchacha y salí como a las 3 de la mañana.
Justamente por ahí pasé como a las 3 de la mañana en mi carro. Sí. Y ahí voy y quién sabe cómo alcanzo a voltear porque pues ese callejón de por sí mi papá, ahí es el dueño de ese terreno, pero es un callejón donde transmite una sensación muy fuerte, muy pesada, porque por ahí pasan cosas así de ese tipo, porque es un callejón como tal. Quién sabe cómo alcanzo a voltear y clarito clarito vi la figura de un tipo Santa Muerte, pero enorme, o sea grande y como de unos 5 metros. Mmm, sinante.
Sí, no, y se veía, me atreveré a decir que se veía bonita porque le hundía la capucha, o sea un color blanco pero apelado muy bonito. Sí. En la noche, con la luz de la luna se veía brillosa. Amigo, dame un segundito, le espera una pausa por favor. El Miedofone está listo 55, 2193, 59, 26. Las historias tienen muchas formas de contarse, pero solo una de comprobarse, aquí en La Mano Peluda. Lo mucho se vuelve poco con desear otro poco más. Sabiduría en las redes.
Porque distinguimos al mundo sobrenatural, La Mano Peluda. Continuamos en La Mano Peluda de México para el mundo. Así es, tenemos en la línea a nuestro amigo Eduardo, estás ahí verdad? Sí, sí aún sigo. Perfecto, amigo, y luego en qué nos quedamos? Ah, en que ya la vi que se hundía muy bonita la Santa Muerte, porque sí el historial yo digo que era la Santa Muerte.
Sí. Para esto anteriormente cuando fui a dejar a la muchacha a su casa, en la mera esquina de su cuadra de donde vive ella, hay un altar grandísimo que son devotos a la Santa Muerte. Y pues no me vas a creer, pero ella vive en una como tipo unidad, y la tuve que meter, ahora sí que acompañar a su casa hasta el segundo piso y literal meterla a su casa, porque ella es un poquito susceptible igual que yo a ese tipo de cosas. Yo puedo verle a ese tipo de cosas pero con las orillitas de los ojos.
Cuando volteo ya no están, pero sí las alcanzo a revisar. Siempre he tenido eso desde que tengo memoria. Sí. Y ahí cuando estábamos antes de despedirnos, porque todavía nos quedamos como media hora, literal nos despedimos porque algo en estas, ahí donde en su casa fuera hay un árbol como un sauce, y literal algo nos estaba observando y algo grande porque se escuchaba como se movía y como movía arriba las ramas. Y pues yo no me da miedo, sino simplemente pues lo que toda persona haría, ¿no?
Advertirle, si me haces algo, no creas que voy a correr, te voy a dar, te voy a hacer frente, mejor aléjate. Yo entiendo que son días que, pues hasta ahí me cayó el 20, que eran días que no tenía uno que salir de noche, y eso porque después, como dos días después vi un video que decía que no tenía uno que salir en la noche en Semana Santa porque es cuando más andan las ánimas. Y sí, me corro, si es cierto, si es muy real que andan ese tipo de cosas.
Y yo digo que era eso mismo que andaba por allá espiándonos o andaba ahí vaya rondándonos. Yo creo que se subió al carro y me siguió hasta allá porque sí fue muy, como que sentí la misma presencia de allá. Y le digo, bueno la muchacha, o sea, es una ex novia mía y ella igual le atraía ese tipo de cosas, me comentaba que su mamá sabía, bueno hacía trabajos de brujería y eso, y que ella se alejó precisamente porque son peligrosas ese tipo de cosas, ¿no?
Pero yo le decía, no, pues no le tengas miedo mientras que tú no le hagas nada, pues ahora sí que no tienes por qué hacerte algo y si te hace algo pues hazle de frente. Al final del día pues lo que va a pasar va a pasar, pero yo nunca en mi vida había visto algo así tan este, o sea, ver como tal de ese tamaño y no, pues no me dio miedo, yo nomás me quedé viendo y pues me fasciné con la, con el color de la túnica.
Sí, no era un color blanco apelado, pero muy bonito, con la luz de la luna se veía como brilloso, pero quién sabe por qué por hacer el destino, le aceleré y se siguió el carro, yo creo que igual algo por ahí me iba a pasar y pues mejor.
Ahora sí que inconscientemente me seguí, pero yo no caí en sí hasta que llegué a mi casa, y que era de la que me salvé, sigue y sigue yendo, este, saliendo cuando no tienes que salir, y justamente voy llegando y un escandalerío de perros, pero feo de cuando empiezan a huyar mucho, y ya me metí a la casa, pero sí sé que me quedó la sensación de que me estaban observando, y pues ya yo igual, pues tengo esa maña de cuando siento así pues hablar lo que es,
pues me acercas y a lo que venga, porque ya se me quedó igual mi papá hace eso, que cuando escucha algo raro o ve algo raro pues habla con aquello que sea, no advertirle no somos normales de que vamos a correr o que nos quedamos hecho, te vamos a dar en la torre, si nos atacas te vamos a atacar, y pues es bien curioso porque si se evita, pues es lógico que pues están acostumbrados los entes a que los ves y te espantas y corres, pero es algo muy claro que te quedes esperando y que no te dé miedo,
es bien difícil porque pues es un sentimiento de terror que te abarca, pero pues ya con el paso del tiempo lo vas forjando y como yo trabajo de guardia de seguridad en ocasiones, trabaje, he visto un buen de cosas, pero si me pasó, si la verdad yo siento que de por sí desde que yo anduve con esa chava y me paraba en ese árbol siempre siempre siempre sentíamos la presencia de que algo nos observaba, que varias veces ella me decía no pues mejor nos metemos a mi casa o vamos a tu casa porque no,
o sea es que es así una colonia pero está cerrada por árboles grandes, grandotes, grandotes y si se siente, ella tiene un gatito y el gatito pues era muy tímido y cada que estábamos afuera siempre el gato se metía adentro del carro, no le gustaba estar afuera, pues hasta el mismo animalito yo creo sentía la pesadez de estar afuera porque se sentía bien pesado, pero yo digo que igual tenía que ver pues que estaba en la esquina,
en la contrasquina, un altar de la Santa Marta y pues yo siempre he dicho no creo en eso, pero por lo que no creemos mejor hay que respetarlo porque quien sabe que haya sido eso que me persiguió ese día, y bueno fue una lección para no andar saliendo de noche en Semana Santa. Pues ya te quedó, esperemos que la hayas aprendido.
Sí, ahorita porque pues ya después del tiempo pues dije no, eso es por, en el momento no caes, pero ya después no, pues dices que me salvé, muchas cosas que pueden suceder por ese tipo de impresiones, porque pues realmente ¿quién se iba a imaginar ver algo de un tamaño tan voluminoso?
Y así, y pues así se hundía su túnica, pero lo que me sorprendía es que estaba grandísima, o sea hablamos de una casa de casi tres pisos, o sea estaba enorme, y pues no fue así como que me, no me invadió el sentimiento de miedo, me invadió el sentimiento de fascinación porque fue muy sorprendente, a ver yo creo que en mi vida voy a ver un color así de, o sea una tela, una manta tan bonita, pero yo creo que era como una advertencia o algo, sigue saliendo de noche y aquí estoy esperándote.
Y era como desde ese día como que sí ya me da miedo pasar por ese, o sea como que ya se vio de agarrar el, de voltear, porque sí ya, pero en ese callejón ahí por ahí pasan cosas así, hay incluso uno en esa callejón al final a las personas que vivían ahí las intentaron asesinar con una bomba de las de que explotan en el cielo, no sé si las has visto, y sacan lucecitas, a pues la pareja, a pues la pareja de mi, es mi prima,
porque eso es una en ese callejón que vive en familiares mías, pues su esposo lo intentó desvivir con una de esas, incluso le deshizo la casa así, se pelearon muy feo y como el cuate este escuetero fue a su casa y ahí hizo un este, hizo un relazo porque llegaron los vecinos y pues como se sembró abajo en la tierra, aquí en Descoco es muy fangosa la tierra, y pasó un trailer grande y se siente como tiembla, y pues fue como a las tres de la mañana y pues les hizo una casa de cementa, se mentó,
le abrió las bardas, el impacto de que fue muy fuerte, incluso pues porque mi papá fue a traer a mi prima, porque sí la lastimó, la golpeó y la lastimó y dijo no pues vente como te vas a quedar sola en tu casa, si hubieras estado dentro de su casa, sí la hubiera desviado por el hecho de la, nos platicaban los bomberos que por el hecho de la onda de impacto, o sea que ese callejón si ya está medio saladito,
o sea si han pasado cosas bien curiosas y pues es donde uno dice son como epicentros de donde las malas vibras se juntan, o quién sabe por qué pasan cosas de ese tipo en ciertos lugares específicos. Así es, pero si esa es mi historia. Muy bien, pues te agradecemos bastante que nos hayas regalado esta historia, increíble lo que viste y pues nos quedamos con eso mi querido amigo, te agradecemos mucho Eduardo.
Sí igual les agradezco por la atención y después nos platicaremos otras más que tenemos ahí en la memoria de las que van pasando uno de las mismas vivencias de la seguridad. Muy bien.
Pero sí este, ah y otra, eso después igual ahí, a veces está más curiosa porque está si es a ojos vistos aquí en mi trabajo en una tienda, igual ahí anda un espíritu pero es bien curioso porque si ese sí se deja ver, es decir te dice aquí estoy, cómo crees, te tira las cosas, sí, hablas con él y si le dices dónde estás, te tira una botella, te tira unos frituras o algo, dónde está, o sea se manifiesta, es más curiosa, sí, sí, sí, sí,
hasta nos acostumbramos de que pues como estamos sobre la carretera y yo trabajo en una tienda como T-Box, sí, ya no hay con calma se las platico porque si esa mi mamá me fue la que me dijo es que esa persona pues por tal motivo se quedó aquí, así, así, es, pero hay con calma se las platico y es más curiosa porque sí, a veces hasta nos divertimos con el canijo, es eso de la familia, mira, pues sí, es un resonante grosero,
o que, bueno, nos va a gustar mucho escuchar, perfecto amigo, que tengas bonita noche, igualmente, hasta luego, hasta luego, oye, eso que se manifieste donde estás y aquí le siga aquí estoy, sí a través de mover objetos y a través de aventar cosas, pues yo creo que todavía es el doble despeluznante, claro que sí, oye, tengo aquí un mensaje que nos ha enviado, Ocriss Ismael dice hola buenas noches, ya lo leímos ese,
dice mi nombre es Ismael, he tenido varios sueños en la anterior casa en la que vivía, esos sueños siempre han sido algo extraños, ya que en una cadación soñé que me encontraba bañando y de una esquina superior comenzó a salir una especie de masa negra formándose una figura femenina y recuerdo perfectamente que me desperté paralizado, en otra ocasión soñé que una noche fuera de la casa estaban aventando piedras a la puerta, abrí y vi varios perros, estaban ladrando, solo que uno de ellos
se levantó en dos patas y era el que estaba lanzando las piedras, era un perro alto y negro con ojos rojos, también recuerdo que cuando vivía en esa casa varias veces experimenté la subida del muerto, vaya que sueño, una pesadilla. Saludos desde Tuzama Pan, Veracruz, los escucho todas las noches desde que estaba Juan Ramon atentamente su servidor José Heraclio García Domínguez presente en Veracruz. Eso es, escuchemos.
Hola, buenas noches Nacho, buenas noches Gina, como la llamada se cortó y ya no me llamaron, se los voy a contar aquí de rapido, espero que no se me olvide nada. No se me olvide nada. Fíjese que a mí, una ocasión me habló mi padrino que me quería ver para ponernos de acuerdo con el asunto del despacho, que ya quería que yo me fuera a trabajar ya con él, entonces me dijo que fuera al otro día, a las 10 de la mañana, yo fui, lo vi llegar, y ya después que se despidió, lo vi entrar al despacho.
Después, pasaron unos cuatro días, fui a la casa de él por las llaves del despacho, le dije a su hijo, es que vengo por las llaves del despacho, porque tu papá me dijo que ella quiere que yo me haga cargo del despacho, y me dice que cuando lo viste es que mi papá ya se murió y ya tiene nueve días de muerto, me dijo, y yo le dije, ¿cómo que nueve días de muerto?
y yo le dije, es que yo lo vi, cuando hace cuatro días lo vi, lo vi el miércoles, y eso fue lo que pasó, resulta que mi padrino se había muerto, después, relato, una de mis primas se vino a despedir, porque ella incluso me dijo que iba a venir en días de muerto, iba a venir a la familia para ver lo de la tamaliza, y ahí a ver lo de las pantiones y todo eso, y resulta que mi prima se vino a despedir el 29 de octubre,
y estuvimos platicando ahí en la casa y todo eso, porque me vino a ver a la casa ya en la noche, de las 10 de la noche, y me dijo mi prima, mi hijo, aquí te dejo este teléfono, yo ya me compré uno nuevo, incluso el teléfono este que le estoy hablando era de ella, por eso yo en su whatsapp le deje ahí el nombre de ella, no le cambié ahí en el whatsapp, y resulta que se despidió de mi,
nos abrazamos y la noche fría, y cuando la noche fría yo ya sentí algo raro, algo extraño, algo que había pasado ahí, algo malo, y resulta que después me enteré que mi prima había muerto en un accidente de carretera en su auto, que había muerto ahí en un accidente en una carambola, que chocaron ahí unos trailers y unos camiones de transporte de ADO, y su carro quedó prensado ahí, eso es todo Nacho. Ok, ok amigo, es una desgracia ¿no?
Pero mi prima te muy de acuerdo con el tema, él no sabía que ella había fallecido. No sabía y se presentó y recontra, vaya, tenemos más audios Gina, déjame ver como andamos de tiempo. Katia Romero dice, mil bendiciones, no los olvido nunca, los escucho con mis audífonos en la oficina, y cuando llego a mi casa, lo primero que hago es sintonizarlos, muy bien Katia, saludos.
Claro que sí, te mandamos un fuerte abrazo amiga, saludos a Katriel Viera que está con nosotros, a Alan Vera está también ya llegando por acá, mi querida Lulu Pozos, bienvenida, y Noe Rodriguez Oshikale, bienvenido amigo, gracias, escuchemos.
Gina, Ignacio, qué gusto poder saludarlos y compartir con ustedes una opinión respecto al descifrado de ciertos libros especiales, estos son esotéricos, si hay que recordar que el esoterismo son ciencias reservadas para personas con talentos especiales, lo contrario a esoterismo sería exoterismo, que significa para el conocimiento de todos, lo entiendan o no, pero en el caso de los libros especiales, solo aquellas personas que cuentan con talentos, virtudes o dones especiales,
podrán no solamente manejar o hacer uso de esa energía, sino manejarla, sobre todo dependiendo de su criterio y de su naturaleza, qué gusto poder compartir con ustedes y los felicito nuevamente por su desempeño en el programa. Muy amable mi querido amigo, gracias por tu acotación que haces al respecto de este asunto del esoterismo y el exoterismo como lo mencionas, gracias mi amigo y vamos a continuar, para que no quede pendiente por ahí.
También nos están diciendo, los estoy escuchando desde Avenida Canec, en Mérida, Yucatán, saludos, qué bueno que estás aquí. Me gustaría estar por allá, me encanta Mérida, Gina. Seguiendo desde la capital mundial del Avocat, para contarles una anécdota de hace casi 16 años, en el año 2016 salieron los primeros equipos móviles, me acuerdo que tenía un mini Motorola de 191 si no me recuerdo.
Y desde siempre me han gustado las cuestiones paranormales, o esotéricas, etc. Y esa vez yo estaba de curioso marcando al número 666666, para ver quién me contestaba, marcaba y colgaba, pues nadie marcaba y colgaba. Y como a la 20 y tanta vez que estuve marca y marca, de repente me contestó una voz entrecortado, que me dijo, ¿qué quieres? Algo así se escuchó, me dio súper miedo, ya cuando en realidad sí me contestaron.
Pero era como cuando se corta la llamada, pero la voz fue muy clara que quería. Para esto agarró el teléfono y lo apagó, lo echó a un cajón, era un adolescente, yo tendría como unos 13, 14 años. Y me dio un miedo porque estaba solo en la casa, que a lo que hice no es mentira. No agarré el móvil en 2, 3, 4 días y a una vecina se lo ofrecí y que se lo vendo.
Me quedé como con la sensación de que ese teléfono ya tenía alguna carga negativa, pero fue misma que yo busqué al estar marcando dicho número. Un saludo a todos, Gene y Nacho, nos vemos. Gracias mi querido amigo, muy amable, y pues te deshiciste del aparato porque te dio mala vibra mi amigo. Pues muchísimas gracias porque ha llegado el momento de despedirnos Gina. Muchísimas gracias por haber acudido a esta cita en la que cada noche escuchamos muy interesantes relatos.
Que descanses, que tengas excelente noche, que Dios te bendiga. Soy Gina Áviles. Hasta luego Gina, yo también me despido. Deseamos que tengas una estupenda noche. Que descanses y como decimos aquí, cabot. El programa se termina, pero la investigación continúa aquí en La Mano Peluda.
