La Mano Peluda Jueves 29 de Junio 2023 - podcast episode cover

La Mano Peluda Jueves 29 de Junio 2023

Jun 30, 20231 hr 42 min
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Transcript

Noticias, deportes y espectáculos en tu plataforma de podcast preferida. Grupo Fórmula. Advertencia. Las opiniones de los participantes y colaboradores no corresponden necesariamente con las del programa o la empresa. Si este programa es escuchado por menores de edad, se recomienda que lo hagan en compañía de un adulto. Porque nosotros hemos estado ahí. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. El que no es conmigo en contra de mí es el que conmigo no recoge de ramos.

Porque conocemos de raíz a los especialistas. El demonio es una figura que ha aparecido en todas las culturas. Y no es una figura cristiana. Documentaremos todas esas experiencias que no tienen lógica alguna. Con Georgina Avilés e Ignacio Muñoz. Llegó la hora de poner las evidencias sobre la mesa. Fantasmas. Voces. Apariciones. Psicofonías. Mitos y leyendas que rodean al mundo sobrenatural quedaran al descubierto aquí en... La Mano Peluda. La Mano Peluda.

Desde la Ciudad de México, para todo el mundo, esta emisión de lo un sólito y de lo que no tiene explicación lógica, pero que a ti y a nosotros nos apasiona. Soy Gina Avilés y qué gusto que estés esta noche con nosotros. Hola, qué tal, cómo estás, buenas noches, gracias por acompañarnos en esta emisión. Sí, de donde vamos a platicar de lo increíble y también de lo sobrenatural. Porque de lo que es natural, en todos lados se habla mucho.

Yo soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes porque juntos podemos iniciar una de esas noches. Que no se olvidan. Queremos tu participación a través de las redes sociales y también de la multilínea 55 52 79 22 91. La página RadioFórmula.com.mx y en Spotify encuéntranos como La Mano Peluda Grupo Fórmula. Te invitamos a participar con nosotros a través de nuestro WhatsApp 55 21 93 59 26. 55 21 93 59 26. Ahí nos puedes mandar mensaje de voz o de texto.

Saludamos a las estaciones en la República Mexicana que se unen con nosotros. Ciudad Guzmán Jalisco, Ciudad Juárez, Coatzacoalcos, Culiacán, Durango, Guadalajara, Guerrero, Hermosillo, La Paz, Baja California Sur, Mazatlán, Poza Rica, Tabasco, Tijuana, Torreón, Querétaro. Y en Estados Unidos, Las Vegas y Georgia, bienvenidos a esta noche espeluznante. El Bazar de Lomé es uno de los sitios más aterradores de África. En el bazar de Lomé, se encuentran las mercancías necesarias para la magia negra.

Desde animales recién sacrificados, hasta restos de animales bien conservados, esqueletos y otras partes. Se usan con una variedad de brebajes, rituales y hechizos para curar un sinfín de problemas y malas. En África Occidental, tener un problema médico puede implicar ir al mercado a recoger, por ejemplo, una cabeza de caimán, una mano de mono o la cola de un lagarto para convertirlas en polvo.

En lugar de acudir a un médico, uno podría ir a un curandero para que quemara partes de animales hasta convertirlas en cenizas y frotar las heridas. Hoy te vamos a platicar del espeluznante mercado vudú, donde vas a encontrar todo lo que se necesita para la magia negra. ¿Qué te parece? Nos encantaría escuchar tu opinión. Tu punto de vista es fundamental aquí con nosotros. ¿Qué piensas tú que puedes encontrar en un mercado vudú?

A ver, vamos a abrir ahorita la conversación para que ustedes nos digan qué piensan que podrían encontrar en un mercado vudú. A ver, nos quedamos esperando. Y vámonos con tus relatos. Hola Nacho, Gina, muy buenas noches. Saludos. ¿Cómo están? Espero que estén bien. Bien, ¿y tú? Les quiero hacer un relato que me pasó apenas. Tiene poquito el fin de semana. Pero también quería comentarles, ya ven que hay una persona que les habla.

Yo he estado escuchando varias veces sus relatos de él, que son muy difíciles, muy desgarradores, de la persona que le da a su hermana con pulvos calabéricos y que le da almidón en la comida. Prácticamente que le está dando hasta veneno para matarlo en vida. Pero bueno, yo no sé si escuché algún programa que me haya faltado o algo así. Pero ¿por qué no se sale de esa casa? ¿Por qué sigue aceptando esas comidas de ahí?

¿Por qué si sabes que tu hermana te está matando poco a poco, ¿por qué comes esos alimentos? Ahora, yo me explico, yo me digo, ¿por qué no se sale de ahí? Preferiría yo estar viviendo como indigente en la calle, créemelo, que estar soportando todo eso que me están haciendo, que me están matando en vida. Yo sé que si te sales, aunque te salgas y andes por donde quieras, si te hacen una brujería te va a llegar donde quiera, porque existe el mal, existe el bien.

Pero yo me saldría de ahí y me iría a un albergue, no sé, buscaría. ¿Con quién? Y trataría de acercarme más a Dios, estar más apegado a él. ¿Esa es mi duda con esta persona? Pues sí, que todos los días le dan comer y lo que le están matando poco a poco. Pero ¿por qué come esa comida? No sé si yo no escuché algún programa de él que donde explique eso. ¿Por qué no se sale? ¿Si lo tienen como esclavo?

A mí me da la inquietud así como si lo tuvieran en un cuarto, en un cuarto ahí, una cama de tablas, porque dice que la vientan la comida allá abajo en la puerta y él la agarra ahí. Pero pues yo no comería o lo tienen encerrado, lo tienen encadenado. Yo no sé, yo no sé por qué no se sale. Yo me saldría y andaría como indigente si tú quieres, pero preferiría andar como indigente que estar viviendo esa pesadilla y acercarme más a Dios. Bueno, esa es una chuguina.

A ver si ustedes me pueden ayudar a quitarme esa duda. ¿Por qué sigue él ahí? Sí, amigo. ¿Por qué está aceptando esas comidas? Si lo tienen encerrado, ¿qué es lo que está pasando? Claro. Yo no le puedo ayudar nada desafortunadamente, pero mi consejo el único es que se acerca a Dios y que realmente si puede salirse de ahí, pues se salga. Ese es mi consejo. Ya lejos de la hermana como quiera que sea, mira, no faltará quien le dé un plato de sopa o una torta en la calle o cualquier cosa.

Pero bueno, esa es una, Gina y Nacho. Y la otra, bueno, escuché de una persona que efectivamente corroboró lo del OVNI que estaba sobre la avenida ahí en Boulevard Aeropuerto. Bueno, mira, Gina y Nacho, yo les voy a decir, no es que estamos ahí diciendo sí, yo lo vi ahí, no, yo lo vi en otro lado. No, no, no. Gracias a esa persona que habló que es de Tabasco y que me corroboró que efectivamente había uno ahí.

Yo te comento que yo lo veía y lo veía diario porque en frente había, bueno, ahí había un puente para pasarse en el otro lado y meterte a la colonia federal que se ve. Bueno, ahí en la federal había dos deportivos, uno que se llamaba Las Américas y uno el Bahía. Eran unos deportivos para nadar muy bonitos. La verdad teníamos esos espacios aquí en la Ciudad de México y eran dos deportivos muy bonitos.

Afortunado fui yo en que mi papá siempre me obtuvo una pues una membresía y todos los días me iban a nadar. Entonces todos los días yo veía ese platillo.

De hecho, era muy curioso, como dice, era muy chistoso el platillo porque estaba parado con tres piecitos, como tres patitas, y en la tarde lo prendían y haz de cuenta que eran dos platos, así como dice Nacho, eran dos platos encontrados, pero en medio de los platos había, tenía luces, unas luces así como de colores, a veces se veía rojo, a veces de colores, pero hasta arriba tenía una cúpula como un domo y también se prendía así como de colores. Era cotorrísimo el platillo.

Bueno, aquí la cuestión es de que yo siempre lo veía y que digo yo lo vi porque estaba en la banqueta en un espacio muy grande que tenía esa agencia de carros, pero sí, esa es la cuestión de que sí era muy cotorrojo. Ojalá, voy a buscar una fotografía porque ves que en internet encuentras todo. Voy a buscar una fotografía de ese, o ni a lo mejor aparecería por ahí en alguna de las fotos antiguas.

Bueno, ese es mi punto y le quería agradecer al señor que habló para afirmar que efectivamente había un platillo volador muy cotorrito, pero nunca lo vi que fuera de una lavandería, la verdad. Pero bueno, a lo mejor sí, verdad, porque estaba junto a la agencia. Bueno, y ahora les quiero contar un relato, Nacho y Ina.

Fíjense que el otro día iba yo por viaducto a la altura de Río Becerra aquí en la Ciudad de México y vi un carro muy bonito, pero muy bonito, era un Grand Marquis color negro y lo tenía una persona y lo iba manejando una persona, una morena, que iba hablando incluso por teléfono. Entonces yo lo había visto, yo iba del lado izquierdo y yo la vi a ella del lado derecho.

Y Ina, Nacho, yo quería decirle, porque a mí me interesan muchos esos carros y le quería decir que si no lo vendía, pero entonces me la quise emparejar, pero vi que iba muy metida en una plática con alguien, pero ella iba sola, Nacho y Ina, ella iba sola. Entonces me la emparejé y me la quedaba viendo yo al carro. Estaba muy bonito el carro, de verdad. Y bueno, me pasé del lado izquierdo. Aquí te vamos a interrumpir por la pausa, pero vamos a regresar contigo.

El Miedofon, mensaje de voz o de texto, 55-2193-5926 Para pasarle algunos, sabiduría en las redes. Porque no todo tiene explicación lógica, la mano tenuda. Continuamos escuchando el relato que nos dice, me impresionó ese carro flamante que iba al lado y después qué ocurrió.

Perdón, del lado derecho y cuando me la emparejo, veo a una persona al lado de ella, un señor moreno, como tipo cubano, cabello medio cenizo, por así decirlo, como entrecano, pero así como rígido, como si hubiera sido un muerto que lo hubieran puesto ahí sentado. Y luego me quedé pensando, bueno, cuando me la emparejé yo del lado izquierdo, de su lado izquierdo de ella para preguntarle, pero como iba muy entrada en las llamadas, pues ni me peló, ni me hizo caso.

Yo no vi ninguna persona que fuera sentada de ella al lado de ella. Cuando me pasé del lado derecho ya lo vi a él sentado y juro que yo no lo vi, que estuviera porque me le quedé observando muy bien al carro. No sé, yo me imagino que ella, alguien la acompañaba fuera de este mundo de verdad y la quería alcanzar, Nacho y Yena, ya no la alcancé. Como para alcanzarle, digo, donde se pare en un semáforo le pregunto, no? Ya no la pude alcanzar para preguntarle si ella viajaba sola o quién era, no?

O preguntarle si alguien se le había muerto en unos días atrás. De verdad, créeme que me entró mucho, mucho, mucho la intriga de eso, pero yo cuando me la emparejé del lado izquierdo para preguntarle, vi que iba hablando por teléfono, pero jamás vi que iba acompañada. Es más, vi el asiento vacío. Nunca le vi que fuera acompañada. Es más, hasta me la adelanté poquito. Tenía la oportunidad de adelantármela poquito y nunca había nadie.

Bueno, ella me rebasó y fue cuando me pasé del lado derecho a su derecho. Cuando la rebaso, bueno, no la rebasé, me la emparejé. Vi a una persona así, pero algo así me dio raro. De verdad, créeme, como si hubiera sido un muerto que le hubieran sentado ahí. Y ya se me hizo raro a mí. Ella iba en su mundo hablando por teléfono y ya no la pude alcanzar, Nacho y Gina. De verdad, créeme que ya no la pude alcanzar.

Aparte, ya cuando iba a desviarme en el segundo piso, ella agarró como para alta tensión. Hay una desviación que se llama alta tensión y yo tenía que agarrar hacia el sur. Ya no pude emparejarme. Ya no quise tampoco seguirla, pero sí me impresionó mucho porque no había nadie con ella. Después me la emparejé del otro lado y vi a una persona así como sentada, como si hubiera sentado un muerto. Esa persona iba así. No, no, no, no tengo explicación, Gina.

Bueno, pues esas son mis dudas, mis explicaciones y un relato, Nacho y Gina. Los sigo escuchando todas las noches. Que tengan un bonito día. Bueno, al día siguiente y bonita noche espeluznante. Cuídense, Nacho y Gina. Los queremos todos. Bye. Igualmente, mi amigo. Te agradezco tu fidelidad, te agradezco tus historias, tus comentarios. Y aquí estás entre puros amigos. Lo dijiste muy bien. Y así como dice.

El primer relato, Nacho, es que él no tiene la capacidad o no se siente así de salirse de esa casa. Por eso sigue ahí nuestro amigo que nos ha comentado. Sí, lo que pasa es que tiene la dificultad de que es invidente y padece diabetes. Entonces, no sería tan fácil. Sin embargo, es válido lo que planteas. Dices, ¿por qué no se sale de ahí? Yo creo que probablemente encontrará algún lugar. Y probablemente sí. Pero pues ahí está el punto, ¿no? Ahí está. Lamentablemente, pues es débil.

Bueno, no sé si sea débil visual. Pero tiene problemas con la vista. Y pues un problema tan fuerte como la diabetes. También debe ser controlada. Ahora. Yo no descargo nada. Y sería interesante escuchar la versión de la hermana, ¿verdad? ¿A ustedes qué opinan? Si está pasando algo raro ahí, si ella ha notado algo. Pero si ella está haciendo alguna práctica, obviamente no lo va a decir. Claro, claro. Eso es como por sabido, ¿no? Hoy hablando de este vudú allá en África Occidental.

Por ejemplo, acá en Occidente nos podría parecer un lugar oscuro, siniestro, ¿no? Para muchas personas. En África es un lugar cotidiano a donde acuden. Este mercado del vudú. Tal vez en ningún otro lugar es tan extendido esta práctica. Y sea tan visible como en la nación de Togo. Aunque a simple vista parece otro de los muchos mercados de la ciudad. La realidad es que a medida que te vas acercando. El olor, el aire, la atmósfera. Se vuelve con un aroma bastante denso.

De lo que solo puede describirse como el olor a podredumbre, a muerte. Un olor fétido. El aire está impregnado de un potente olor a cadáveres de animales en descomposición. O sea, imagínate. Sí. ¿A qué huele, no? Yervas con olores exóticos. Lobo endurecido por el sol. Que se unen para formar un aroma y un ambiente que no cualquiera puede estar ahí, Nacho. Pero personas que acuden a este sitio van en busca de algún remedio que les cure algún mal.

Sí, Gina. Entrar ahí, yo me imagino que la atmósfera inmediatamente se puede sentir muy, muy densa. Lo que tú comentas, el olor característico de un animal en descomposición de fango seco que posiblemente proviene de algún panteón o no sé de dónde lo puedan sacar. Pero ya me imagino el aroma y el mosquerío que debe existir ahí. Hola, Gina. Nacho, buenas noches. Saludos. Hablo desde Indianápolis. Mi nombre es Vicente. Vicente.

Y vivo en el Estado de México, en el municipio de Aculco, Estado de México. Mi relato que les quiero contar es acerca de mi papá. Él una vez nos contó que cuando salía de fiesta con sus amigos a la cantina, pues él se la hacía muy tarde. Y por donde nosotros vivimos es una calle muy oscura. Sí. Donde pues a esas fechas que él nos cuenta no había luz, era oscura, oscura. Entonces había milpas, matorrales. O sea, había de todo, ¿no? Era una carretera de terracería para que me entiendan.

Y él me cuenta que pues estaba con sus amigos divertiéndose. Dejó a mi mamá en nuestra casa. Y pues él dijo, no, pues yo me voy con mis amigos a tomar, a disfrutar. Que voy a estar aquí con mi mujer. Entonces se salió, ya eran como las once de la noche. Cuando él salió para esto, él se da cuenta que ya entre mucha tomadera, mucho juego de baraja con los amigos, se da cuenta que ya son las casi tres de la mañana. Entonces él decide irse ya para la casa.

Cuando él va para la casa, hay un cruce de carretera. En ese cruce, él... Hay un monumento donde está una cruz donde falleció un padre. Y de hecho ese lugar le llaman La Cruz. Entonces él iba pasando por La Cruz. Avanzó como unos veinte, treinta metros. Y en eso él ve que está una mujer sentada a la orilla de la carretera por donde él va a pasar. Se fija su reloj y son las tres de la mañana. Entonces él dice, una mujer aquí sentada a las tres de la mañana. Y pues sí, era una mujer.

Él cuenta que era una mujer, pues de época, pues estaba con falda, se veía atractiva. Y pues tenía la cara hacia abajo, viendo hacia el piso. Cuando él se acerca y le dice, hola, buenas noches, ella levanta la cara y da la impresión de que era una persona con cara de puerco. Sí, así como lo oyen, era una mujer con cara de puerco. Él cuenta que al momento de que lo vio, corrió, o sea, corrió lo que más pudo, hasta donde más pudo, él dice que volteó y que veía que venía corriendo detrás de él.

Entonces él escuchó que los perros ladraban por todo donde pasaba. Y él dice que no, no, pues no, no sentía más que un miedo que recorría por todo su cuerpo. Y se le hacía eterno llegar a mi casa, llegar a la casa con mi mamá. Entonces él recuerda que cuando va a llegar a la casa, los perros, bueno, nuestros perros en esa época, le ladraban, no lo dejaban entrar.

Pero él, pues se pasó, o sea, él abrió la puerta rápido y dice que escuchó cómo con los pasos arriba de las láminas, o sea, como que escuchó como que alguien subió a correr o corriendo a las láminas. Entonces dice que mi mamá, pues se levantó y le preguntó, oye, es que te pasa, pues vienes muy pálido, te vienen correteando, te quieren pegar o qué, qué pasa.

Y le dijo mi papá, no, no, este, lo que pasa es que hay una persona que me encontré en el camino, pero tiene cara de puerco, tiene una cara de cerdo. Y mi mamá le dijo, ay, tú vienes tomado otra vez, este, ya deja de tomar, por eso ves alucinaciones. Y le dijo mi papá, no, te lo juro que no, me la encontré en el camino, era como una mujer. Y le dijo mi papá, escucha, alguien anda arriba de las láminas. Entonces mi mamá no escuchaba nada.

Y le dijo, ya duérmete, vamos a dormir, porque pues no, no hay nadie. Entonces en eso mi papá le dijo, sabes qué, vamos a orar antes de dormir. Y en eso mi mamá se pusieron a rezar. Y dice mi mamá que nada más escuchó. Y mi papá igual escucharon los dos, una risa, una risa. Y se fue, o sea esa risa como que se fue, se fue perdiendo. Y de ahí mi papá entonces pues literal ya no salía de noche, ya no salía mucho a tomar ni con sus amigos a las cantinas.

Pero pues mi papá dice que yo creo fue, si no fue el que no se puede nombrar, pues el malo fue una bruja. Porque dice que pues fue algo de terror, o sea de horror. Él no, pues en ese momento dice que duró con miedo casi más de un mes. Ya no le gustaba salir ni en la noche, no le gustaba dormir a oscuras. Entonces después pasó de que pues platicaron eso entre amigos. Aquí te vamos a interrumpir, la pausa llega y no se detiene. Y le damos a ella el midofón 55-2193-59-26.

Es hora de poner al descubierto lo que nos hace temblar, correr, gritar y sudar. La mano penuda. ¿Quieres anunciarte en este y en muchos otros podcasts? Escríbenos a este medio, ventas.arroba.rcs.com ventas.arroba.rcs.com Cuando un médico se equivoca, lo mejor es echarle tierra al asunto, sabiduría en las redes. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil, la mano penuda. Hoy nos quedamos en suspenso con el relato, vamos a continuar.

Y da la casualidad que otro, otro señor le contó lo mismo de que habían visto a una mujer sentada en un barrio. Pero que pasaban al lado de ella y después de avanzar unos 20-30 metros volteaban y iba corriendo detrás de ellos. Pero era con una cara de cerdo. Entonces no se explican que ser fue el que ellos vieron. Pero ese era mi relato que les quería contar. Gina, Nacho, bendiciones. Y pues a mí me gusta estar escuchándolos en el podcast.

También ya descargué la aplicación de la mano peluda para escucharlos. Y pues muchas gracias por escucharme y estamos en contacto. Soy fan desde que estaba Juan Ramón. Paz, descansa mi amigo. Y me encanta mucho contar historias. Eso es. Y tengo más relatos que pues les estaré enviando. Ya tengo más de dos años escuchándolos. Solo que pues yo los escuchaba en la radio. En Querétaro, cuando estaba en universidad. Y ahora pues que estoy aquí en Estados Unidos.

Los escucho desde la aplicación de Spotify. Muy bien. Pues muchas gracias. Saludos. Gracias a ti, mi amigo. Saludos. Y no se olviden que sí nos pueden encontrar en Spotify como la mano peluda Grupo Fórmula. Así nos puedes localizar y dale justo ahí donde diga la mano peluda Grupo Fórmula. No te vayas a confundir porque sí hay algunos sitios apócrifos que de veras que hará ahí. Y aquí tenemos a Moni que siempre participa con los temas y nos dice buenas noches, Gene Nacho.

Saludos desde Bryan, Texas. A pesar de que Benin se suele considerar el país con el índice más alto de practicantes de Vudú. El mayor mercado de objetos para las prácticas se encuentra en Lomé. El tema que hoy estamos hablando. La capital de Togo. Como si fueran mercancías normales. Se hallan amuletos, fetiches, plantas medicinales, hechiceros, un complejo sorprendente. Surtido de posibilidades para sumergirnos en los secretos de una ancestral creencia.

Pero sobre todo, en el extenso lugar se encuentran decenas de puestos con restos de animales que ofrecen a los neófitos el aspecto más desagradable que podamos imaginar. La muerte ha quedado impregnada en las caras de cientos de animales con expresiones macabras de terror. Desgarro en muchos casos. Hay cabezas de todo tipo, desde pequeños, irreconocibles, mamíferos hasta cocodrilos. Un continuo, aunque débil olor ha podido, nos acompañará durante la visita.

En contraste con otras creencias, diría que el Vudú representa un culto a la puterfacción frente a la conservación. Gracias, Moni, por este mensaje que nos envías a través del Miedofon. Ok, pues muchísimas gracias por estar con nosotros. Y también quiero saludar, pues aprovechándonos en lo que llegamos a otra llamada. Y para obtener una atención a todos ustedes que se molestan en saludarnos, Jesús Mendoza, buenas noches, Gina y Nacho, a todos desde Staten Island. Ok, amigos, saludos.

María Hernández, hola, buenas noches, desde New York. Caray, la mano peluda internacional, sí señor. Columbo Figueroa, hola, buenas noches, Antonio González, los escucho mañana por la mañana. Saludos a todos, Gina y Nacho. Saludos, mi querido Antonio, cuando escuches este programa, te sabrás que te saludamos y te felicitamos por estar aquí. Claro, dice cuando mi hija de 12 años le tomé la foto en Disney, siempre me intrigó, pues no estaba lloviendo ni la cama estaba sucia.

Ella es la que nació el 25 semanas, dos semanas después que murió mi madre y nació un 7 de febrero, esa es la fecha que murió su abuelo paterno, cuando su padre tenía 7 años, tal vez ustedes pueden decirle al señor que siempre está los jueves, ah, te refieres al maestro Zoham. Ah, ok, ok, que te estás intrigada por esta coincidencia, pero además en una imagen que nos mandas, claro que sí. Saludos para ti. Gracias, gracias, vamos a hacerlo y por supuesto veremos aquí.

Saludos a Víctor Javier Flores. Buenas noches, Gina y Nacho. Hola. El relato que les contaré hoy le sucedió a mi hermano y a un amigo de él. Ellos regresaban de un baile cuyo polo está a la distancia de un kilómetro de donde vivimos, pues bien ellos venían a pie por el borde de un canal de riego. Dichos bailes terminan a las 2 de la madrugada.

Venían despreocupados, platicando de lo que habían vivido en el baile, cuando pasaron por debajo de un viejo alamón, que según cuentan en ese árbol aparece un horcado. Pues bien pasaron sin novedad. Habían avanzado como 100 metros del viejo alamón, cuando oyeron un lamento largo y se dijeron uno al otro, ¿oíste eso? Sí, fue la respuesta. Al llegar a una compuerta, vieron un objeto blanco que se levantó delante de ellos, y los lamentos volvieron a oírse.

Entonces fue cuando optaron por correr, y se fijaban para atrás y miraban como ese objeto blanco había tomado forma fantasma, que seguía tras ellos. Nunca supieron que fueron esos lamentos, pero mi abuelo decía que era obra de la llorona y el ánima del ahorcado. Y esto fue mi relato. Saludos a todos los peludo-maníacos. Saludos para ti. Buenas noches. ¿Cómo dijo nuestro amigo el ánima de la llorona y qué? ¿Y el del ahorcado?

Estos lamentos que identificas luego luego cuando no es un grito normal. Así es, sí, sí. Y escucha, además que siempre cuando pasa, regularmente es en la madrugada. Y algo que es inquietante, que sí de verdad pone los pelos de punta, es la reacción de todas las mascotas en la casa. O sea, es una escandalera, wow, wow, wow, wow, que no sabes. Y sí, sí espanta, porque es bueno que está alterando tanto a los perros. Es algo, seguramente algo muy fuerte que provoca esa reacción.

Gracias amigo. Vamos a seguir adelante con más historias y más relatos. Buenas noches Gina, Nacho, soy David Rivera de Zenezá. Saludos David. En esa ocasión les voy a compartir un relato que igual cuando fui guardia de seguridad en un restaurante en las calles de Alejandro Dumas número 24. Sí. Pues resulta que ahí el servicio se termina como hasta las dos, tres de la mañana, según hasta el último cliente que se va. Pues en esta ocasión el cliente se fue como a la una de la mañana.

Ya se apreciaron los meseros, cerraron y ya. Pues obvio, todos queremos llegar a nuestras casas temprano. Sí. Ya apagan todo y salen corriendo. Bueno, esta mañana sí, joven, esta mañana, esta mañana y se fueron. Pues ya cerré yo, me di una vuelta ahí en el estacionamiento, igual cerré. Bueno, ellos cerraron, perdón.

Nada más chequeé que estuvieron bien los candados, todos los accesos, subí a la azotea Valga la redundancia, que estuviera cerrada la escalera que, perdón, la puerta que sube, bueno, que da más bien a la escalera. Y ya me bajé, comencé a checar todo. Cabe mencionar que todo eso se hace con luz apagada. Sí. Y ya con mi lámpara, el único que me acompañaba era un gatito de ahí del restaurante. El restaurante se llama El Estoril, Alejandro Dumas 24.

Bueno, ya me acompañé el gatito, por cierto, no me acuerdo cómo se llamaba. Y ya entré a la cocina, como había un poco de pan que luego dejan los comensales y todo, agarré dos pedazos de pan, agarré pues carne, la verdad. Me he hecho una mini torta. Ya, al darme la vuelta, se oye como si hubieran tirado todos los trastes. Y sí, dije, hijo del mendigo gato, ya tiró todo. Y no, ni modo, a levantar todo, si no, voy a decir que ando ya escombrando, qué cosa. Sí, pues sí.

Estos ruidos que seguramente fueron estos llamados ruidos de aproximación, pero ahorita vamos a saber el desenlace. El Midofon 55-2193-59-26. Lo oculto se pone al descubierto aquí, en La Mano Peluda. En la vida los únicos que ascienden por sus propios méritos son los alpinistas. Sabiduría en las redes. Porque tenemos mucho que decir, La Mano Peluda. Nuestro amigo dijo, ay, esos gatos, quién sabe qué tiraron. ¿Y qué pasó? Encendí la luz, pues nada, todo en orden, todo en su lugar.

Yo decía, caray. No, pues me di la vuelta, apagué la luz, volví a la caseta, me hice un café, ahí estaba, ahora sí que comiendo, cenando más bien, mis mini tortas eran dos metades de bolillo. Ya pasó, fui al sanitario, regresé y tocan, tocan la puerta. Y como hay cámara, luego me fijé en el monitor, a ver quién era, pensé que era Supervisión, pues no, nadie. ¿Y quién te tocó?

Otra vez estaba comiendo y vuelven a tocar, pero no fue un toquito, sino que así se oía, así como que arañaban la puerta, yo dije, no, era un perro, o a lo mejor otro gato que quiera entrar. Me asomé en el monitor, no vi nada y se oía, se oía nuevamente ese como rasgoñada en la puerta de fierro, así como si... Por ahí. ¿Só fue? Por más de que traté de enfocar la cámara desde dentro, no había nada. Pues no, quién sabe qué haya sido. Pero eso sucedió ahí en el restaurante. ¿Qué?

Como vieron los trastes, que supuestamente yo pensé que habían caído, pues no. No cayó nada. Y al día siguiente igual hice el cambio de turno con mi compañero Enrique y le comenté, le digo, oye, fíjate que así, así, dice, sí, también a mí me han espantado. Y sabe es que igual voy a la cocina, me preparo algo, agarro este, pues sobra de los platos y todo eso, pero son sobras limpias. Que por la premura de que quieran salir temprano, no lavan los platos, los daban hasta el otro día.

Dice, sí, también a mí me ha tocado de que me doy la vuelta ya todo apagado y sí oye cómo tiran los trastes. Digo, oye Enrique, y no has oído como eso de las dos, tres de la mañana así que tocan. Dice, ah sí, también, también, si oye así como que rasguen la puerta como quieren entrar, me fijo en el monitore y no hay nada. Digo, hijo alemán, hay que tener este, no sé, agua bendita, regal, a ver qué cosa, porque pues sí, te imaginas. Pues ese es mi relato, Gina, Nacho. Muy bien.

Lo que me sucedió ahí en el, en el restaurante. Pues gracias por su atención y un saludo a toda la audición peludomaniaca. Eso, mi amigo. Más adelante les contaré otro relato de terror. Bueno, que pasen buenas noches. Gracias. Gracias a ti, mi amigo, gracias por tu mensaje. Sabía que es guardia de seguridad y cuántas experiencias ha tenido. No, pues es que ya le ha tocado y este sonido en realidad es muy perturbador. Cuando oyes que algo tiro, todos los trastes es algo un tanto común.

Que se oye una escandalia. Vas a ver y nada. Entonces ahí es donde te preguntas y qué fue lo que yo escuché. Qué fue lo que provocó este sonido porque se es, o yo muy, pero muy real. Qué interesante y bueno, sabemos aquí que son los llamados sonidos de aproximación. Así es. Y bueno, también vámonos con más experiencias y de este mercado del Voodoo.

Tú te animarías a asistir a este tipo de lugares en donde ya te he contado que el olor, lo que vas a ver y la gente que asiste tiene la finalidad de hacer alguna práctica Voodoo. Entonces, a la hora que tú vas acercándote según las personas que ya han estado ahí, nada más de visitas, lo que están comprando, pues dicen que a medida que te vas acercando, este olor se satura, o sea, todo el camino lo vas oliendo.

Y se puede comenzar a notar que las mesas en realidad están desbordando la visión macabra de cabezas de animales disecadas con los ojos en blanco, en varios estados de cocción, animales secos, huesos, cráneos. Y no es un lugar fácil Nacho de ir, pero allá lo consideran como el lugar exacto para encontrar cualquier cosa que sea efectiva, según ellos, para hacer alguna práctica de Voodoo.

Que si bien muchos tienen la imagen de que el Voodoo es producto de naciones caribeñas como Haití, en realidad tiene sus raíces en África Occidental, donde floreció durante siglos en países como el que estamos nombrando como Togo, Nigeria, Ghana, Benin, antes de ser llevado por esclavos a América y el Caribe, donde ya se convirtió en lo que ahora conocemos como el Voodoo, que se practica activamente en muchas naciones actualmente de África,

donde al menos 60% de la población aún mantienen estas tradiciones, y es la religión oficial del lugar, de este sitio. Vaya, tú donde te ubicas, donde nos estás escuchando, conoces si ahí, en esa región, hay un mercado donde vendan elementos para brujería? Acá en el Distrito Federal, bueno, perdón, en la Ciudad de México, hay un lugar que se llama Mercado de Sonora. Es famosísimo porque ahí encuentras todo para cualquier trabajo brujeril.

Oye, pero se queda chiquito al escuchar todas esas características de ese mercado allá en África. Bueno, de entrada, de entrada llena el mercado de Sonora, por muy mercado, por muy lleno que esté de gente, no apesta como eso que estás mencionando. Sí, inclusive creo que sí consigues animales, pero están vivos. Hola, buenas noches. Buenas noches. ¿Con quién tengo el gusto? Permítame un poquito. Claro que sí, mi amiga, con todo placer. José Guerra dice, yo les mandé mensaje para que me hablen.

Tengo un relato, pero nada. ¿Cuál es tu terminación, José? A ver. A ver si ya está en nuestra mesa. En muchas ocasiones nos manda tu terminación. ¿Ya estamos aquí listos? Sí. Perfecto. ¿Con quién tengo el gusto? Sí, mi nombre es Cecilia Vega. Cecilia Vega. Ok, Cecilia, ¿qué nos quieres platicar, amiga? Sí, mire, pues es algo así como de, no sé en qué momento han hablado de otras dimensiones. A mí en dos ocasiones me han sucedido. A ver, ¿cómo está eso?

Una es un poco así como, pues, yo todavía vivía con mi mamá, pues yo ahorita ya estoy casada. Pero tenía mi novio que era mi esposo abril. Me acuerdo que en ese tiempo yo viví sola en la casa, mi mamá tuvo que salir de viaje. Y luego yo recuerdo, porque ahorita yo todavía lo recuerdo, lo tengo muy presente, que en la té salían unos anuncios de unas galletas. Y las recuerdo, y es galletas triple chocolate de emperador. Yo las recuerdo, yo las ubico.

Entonces, pues ya, me acuerdo que salían los anuncios, se supone que era una cobertura así como una galleta era de chocolate oscuro, otro era de chocolate con leche y el relleno era de chocolate blanco. Ok. Después, ya pues yo recuerdo haber visto el anuncio, todo, recuerdo que fui a la tienda de por mi casa y las vi ahí en el estante. Las compré, hasta recuerdo que le dije a la señora, ¡Ay, mire, ya están aquí las que salen en la tienda! Me dijo, ¿no? ¡A que sí! Pues ya las compré y todo.

Días después fui a visitarme a mi esposa. Le dije, ¿sabes qué? Vamos a la tienda, vamos a comprar unas galletas. Y fuimos, las busqué y no las vi. Entonces le pregunté a la señora, ¡Oiga, ya se le acabaron las galletas que teníamos! Y lo me dijo, ¿cuáles? Los dos, pues las emperador que salieron y estaban aquí. Y dice, pues la verdad no me acuerdo. Pero pues déjame preguntar cuando venga el camión de Gammes. Y ya, pues ya sabes cómo yo me quede con el ganto. Ya sí que todo normal.

Y luego días después mi estompe, si vivía lejos de mi casa, me dice, oye, ya fui a varias tiendas, ya que también por mi casa. Y no están esas galletas. O sea, no, no, no están, no existen. Y yo no como que no, yo las vi en la tele y aparte las compré. Y me las comí y todo normal. Entonces ya, pues así pasó, pasó mucho tiempo. Luego yo ya, pues ahora sí, ya con los celulares, el Internet y todo, pues me puse a buscarlas. Dije, tiene que salir un anuncio, tiene que salir un anuncio o algo.

Y las busqué, no, no las he vuelto a ver, no las encontré. Y este en algún momento yo estaba en una página, también hablaban de este tipo de casos. Yo escribí ahí mi historia y varias personas que también recordaban las galletas. Ok, bueno, es punto a favor, no? Sí, pero que también tampoco las han vuelto a ver. A ver, o sea, no, no es súper raro. Y yo la he buscado en Internet, en YouTube, en diferentes lugares. Y no, o sea, no, he buscado así, no sé, varias presentaciones de la mesa.

Oye, es así. De Emperador, sí. Dame un segundito, amiga, necesito hacer una pausa y regresamos, ¿sí? Nos despedimos de las estaciones en la República Mexicana, que solamente nos transmiten una hora. Los esperamos mañana y en el resto de la República y el mundo entero continuamos después de la pausa. El Miedo FON 55-2193-59-26. Conocemos la leyenda y la hacemos realidad. La mano peluda. Los espero en junto. Te saluda Jaime Núñez. Los espero en juntos. Dónde y cuándo quieres.

Noticias, deportes y espectáculos en tu plataforma de podcast preferida. Grupo Fórmula. Abriendo la conversación. No es lo mismo estar vivo que serlo. Sabiduría en las redes. Porque conocemos de raíz a los especialistas. La mano peluda. Continuamos y estamos escuchando aquí en este relato que nos quedamos a la mitad. Así es. A ver, tenemos en la línea mi amiga Cecilia, ¿verdad? ¿Estás ahí? Sí.

Perfecto, amiga. A ver, vamos desglosando esto porque está algo difícil, difícil de creer porque así sucedió, no lo dudo ni tantito, solamente que para algunos que se pudieron haber perdido. ¿Tuviste un anuncio de unas galletas que eran mitad chocolate y mitad chocolate blanco, algo así? Sí, son emperador triple chocolate. Órale, muy bien. Entonces, tuviste el anuncio y se te antojaron y fuiste a la tienda y dijiste, ¿quiere un emperador triple chocolate? Sí.

Sí, ¿sí? Sí, cómo no, ahí están, las agarraste, las pagaste y te las comiste. Sí. Y estaban riquísimas. Sí, estaban muy buenas. Quisiste regresar otro día por otras y te dijeron, no, pues es que esas no me suenan. Sí, así es. Pero ¿fuiste a la misma tienda? ¿Fuiste a la misma tienda? Sí, a la misma, con la misma señora, doña Conquita se llame. Sí, fui con ella y no, no, lo que sí nunca se me ocurrió decirle, pues no se acuerda que ayer vine o algo así.

Ajá. O sea, ya eso no, pero pues sí me veía así, porque no, pues no, no he traído ninguna nuevas. Ah, ya. Yo no, cómo no, yo compré. No, ya diga. Yo compré unas. Sí. ¿Cómo desenredamos esa madeja, eh? ¿Cómo le hacemos? Ahora dices que en algún otro foro también hiciste la mención y hubo personas que también las probaron, ¿verdad?

Sí, sí, que también me dijeron y así de que se acordaban del anuncio, este, todo esto, pero que también que ellos no las han vuelto a ver, ni escuchar, ni nada, o sea, no. Bueno, eh. Como si nunca hubieran existido. Sí, es cierto que a veces las empresas sacan productos y este tal vez no les funciona la venta o sí funcionó la venta, pero por alguna razón dice, deciden ya no continuar con esa producción. Es cierto eso. Sí. Pero habría algún rastro en algún lado, ¿no?

Sí, pues me imagino yo así como una edición especial. Exactamente. O sea, que salen este, pues en algún tiempo, como también recuerdo, por ejemplo, la Coca-Cola Sabor Vanilla. Ajá. Entonces, no más salió un tiempo y ya se acabó, ya está ahí. Sí, son como campañas. Ajá. Pero no, o sea, de esta no, no he vuelto a ver, las he buscado por internet, por YouTube, por todos lados y no en ningún lado. ¿Crees que fue una, fueron unas galletas del futuro? Mande.

¿Crees que hayan sido unas galletas del futuro, amiga? Pues quién sabe. Yo cuando les comento que estaba en ese foro, pues allá hablaban de cosas así como de universos paralelos. Sí. Algo así como que de repente está así, bueno, cuando a las personas les suceden, este, están haciendo algo, no sé qué, de repente funden, ya están en su normalidad, como quien dice, en su universo normal. Sí, es un instante nada más, ¿no?

Ajá. Ok. Entonces, pues no sé, yo sé que pues son las galletas así, porque es muy extraño, pero me parece, o sea, es algo así. Pues amiga, si no estuviéramos en la mano peluda yo te diría, no, no creo, se me hace que te confundiste.

Pero como estamos en la mano peluda, en serio te doy, pues sí, el crédito de que puede ser, así como dices, algunos universos paralelos en donde algo sucedió, digo, hemos escuchado historias de personas que de un momento a otro dan la vuelta en una esquina y ya están en otra, en otro tiempo, otra época. Sí, sí, sí, yo también he escuchado. Entonces, tienes mucha razón, puede ser, ¿eh? Puede ser una de las explicaciones y me voy a dar a la tarea al ratito de buscar esas galletas.

¿Cómo se llamaban, dices? Emperador triple chocolate. Ah, su mechilla bien sabroso. Sí, estaba muy bueno, la recuerdo. Muy bien, Ceci. Pues vamos a hacer esa investigación y ojalá que encontremos algo y si no, pues tuviste un encuentro con lo sobrenatural. Sí, este también es otra situación. A ver. Ya, este ha sido un poco más seria para mí. A ver, amiga, adelante. Este yo hace como tres años tuve a un bebé, este, ahorita ya va a cumplir cuatro.

El cual no nació, este, pues ya nació todo normal, nos fuimos a la casa, a los dos días, este, noté que tenía sus uñitas moradas. Lo llevé al hospital y todo y me dijeron así, o sea, todo fue de shock, todo fue de repente que se iba a tener que quedar internado porque tenía un problema en el corazón. Había nacido. Entonces, del seguro al que yo fui nos llevaron a un hospital en ambulancia. Sí. Yo iba con él en ambulancia, llegamos, ya era de noche. Sí, a mí.

Yo a este hospital había ido una que otra vez, pero no así he entrado, como es, ¿sabes? Llegué al bebé así en una, este, con una cunita así, lo acomodaron en una camilla y rápido para acomodarlo porque necesitaba oxígeno con urgencia. Sí. Entonces, yo recuerdo que pasamos por muchos pasillos, muchos, muchos, o sea, a mí se me hizo larguísimo de cuando llegamos a donde ya lo tenían que meter.

Entonces, yo recuerdo que no había nadie, no había enfermeros, no había gente y yo dije, bueno, pues es de noche, es normal, no hay nadie. Sí. Pues ya para esto pues yo ya le había hablado a mi esposo que se tenía que ir para el hospital. Llego, me dicen ahí así en UCI, se llama Unidad de Cuidados Infantiles. Ajá. Entonces, llego y se sabe que señor, espere, no sé, aquí poquito, o sea, fuera de la puerta de donde es, donde está esto UCI.

Dice, espere, este es un pasillo, ni siquiera me llevaron a sala de espera acá, no, no, ahí nada más afuera de la puerta. Espere un poquito porque pues vamos a, ha sido cuando les ponen suero y todo esto. Dice, lo vamos a acomodar, entonces pues no, no puedes parar dentro. Yo sí estaría, ya estaba yo ahí, era un pasillo largo, largo, con muchas pues puertas, así como habitaciones, pero repito, todo, solo.

Había un, como un modulito de enfermeros, así, pero no había nada, y de hecho las luces estaban apagadas. Sí. Y no había nadie, pero en ese momento pues obviamente yo estaba preocupada por él, no, no, no lo pensé ni nada. Me hablaron mis esposos y me dice, ¿sabes qué? ya estoy aquí afuera, pero no sé cómo entrar.

Entonces me fui yo y volví a pasar por el mismo lugar, así, y no había guardias, no había nada, no había nadie, ni nada, o sea, no, pues el hospital solo, nada más había gente allá donde estábamos. Ajá. Entonces ya lo fui por él, lo metí, como le repito, no había guardias, no había nadie, entonces pues entramos directo. Sí, sí. Este. Eso es poco común, ¿eh? Sí, exacto. Y lo hizo muy raro, y lo hizo en un hospital infantil.

Sí. Entonces ya le dije, mira, en esa puerta es, y ya de ahí ahorita salen y nos dan información. Entonces ya sale la doctora, nos hace unas preguntas, porque como el niño pues recién ha sido dos días, entonces pues las preguntas también iban dirigidas para nosotros, cómo andábamos. Sí. Entonces ya, este pues ya nos dieron, nos dijeron que el bebé iba a tener que quedar internado, y que como estaba en cuidados intensivos, que nada más lo podíamos ver dos veces al día. Ajá. A las 12 y a las 6.

Entonces al día siguiente que volvimos, pues obviamente ya había mucha gente. Ya, ya todo normal, un hospital normal, con citas, con gente que estaba ahí, normal. Ya, así quedó, el niño pues lo tuvieron que trasladar hasta la ciudad de Chihuahua, nosotros estamos en Juárez. Ajá. Y pues allá vamos, duramos un mes allá y todo. Regresamos, ya nos lo dan de alta ya. Pero llegando aquí otra vez al mismo hospital, me dice, ¿sabe qué?

Ya el niño para darlo de alta aquí, pues va a tener que durar como una semana, pero ya en piso. Ya no está ahí en cuidados intensivos. Entonces una persona se tiene que quedar con él. Ya, pues ya está bien, ya pues yo me quedo. Entonces vamos por el mismo pasillo, por el mismo lugar. Era noche y eran como las 11, 12 de la noche que fue cuando llegamos de la ciudad de Chihuahua hasta acá, Ciudad Juárez. Sí. Y estaba lleno de gente. El módulo donde nosotros habíamos visto vacío.

Sí. Estaban todos los enfermeros y luego están y lo con todos los niños internados y llevándoles sus medicinas en las madrugadas cuando les toca. Y todo, o sea, todo un movimiento de hospital normal en la noche. Ya después pasamos ya todo eso, nos fuimos a platicar mi esposo y yo y dijimos, ¿te acuerdas que la primera vez que fuimos no había nadie? O sea, ¿por qué? Entonces ese nos hace también raro. No sé si nosotros estábamos también igual en otra dimensión, en algo, no sé, que no había nadie.

O estábamos nosotros como fantasmas que no existíamos y nadie nos veía y nadie veíamos. No sé, pero también esa vez la recordamos así con mucha. Extrañeza. Sí, o sea, porque ese día no había nadie. O si sí había y nosotros no nos veíamos o estábamos en otra dimensión donde no había nadie. Ay no, no sé, pero rarísimo. Sí, amiga, pues mira, yo también estoy tratando de entender qué fue lo que sucedió.

Esa extraña sincronicidad que llegaron en el momento en que bajó el flujo de personal, el flujo de gente. Dame un segundito, amiga. Voy al corte y regresamos. El miedo FON 55-2193-59-26. Las historias tienen muchas formas de contarse, pero solo una de comprobarse. Aquí en La Mano Peluda. El casarse con una mujer rica es contraer patrimonio. Sabiduría en las redes. Porque distinguimos al mundo sobrenatural. La Mano Peluda. Estamos recibiendo también sus mensajes, Omar y Iniesta.

Saludos a Alonso, ya que Sal y de parte de la comunidad de la UNAM, y a su papá Omar. Somos miedo fans de 8 y 3 años. Los pequeños que están escuchando aquí el programa. La Mano Peluda, Jenny Nacho, en el municipio de Almoloya de Juárez. Acá hay una localidad llamada San Luis Mextepec. Famosa por ser cuna de brujos. Entre ellos, historias de brujas de magia negra y bolas de fuego en su cerro. acercan a los monstruos de la humanidad.

Y nos dice Omar, ¿Tendrá algo que ver con la energía y el origen del nombre del cerro? Podría ser, podría ser. Tenemos en la línea nuestra amiga Cecilia. ¿Estás ahí? Sí. Ok, amiga, ya para terminar. Entonces, se dieron cuenta ustedes de que habían estado en la luna. ¿Qué es lo que está pasando? ¿Qué es lo que está pasando? Sí, sí, todo normal. Los enfermeros. Hay el módulo que les comento de que pues, a mi, esa de momento sí se me hizo raro que no viera nadie.

Es que, a mi, la gente que se me hizo raro que no viera nadie. La gente que se me hizo raro que no viera nadie. Y eso es lo que ha pasado. ¿Qué ha pasado? A mí me ha pasado. A mí me ha pasado. ¿Qué ha pasado? A mí me ha pasado. A mí me ha pasado. A mí me ha pasado. Y a mí me ha pasado. A mí me ha pasado. Al momento de que se me hizo raro que no viera nadie. O sea, todo normal. Los enfermeros ahí. Me imagino yo la jefa de enfermería. Sí. O sea, todo el mundo.

Y la primera vez que llegamos, no. Nadie. Sí. O sea, le digo yo hasta salí por mi esposo y lo metí. Lo pasamos por todos lados. De hecho no dejan pasar a dos, nada más dejan pasar a uno. Ajá. Y cosas así, verdad. Oye, y no fue un domingo? No, de hecho fue un lunes. El bebé nació el sábado y el lunes fue cuando pues ya yo lo llevé a ver qué estaba pasando. Ve nada más cuando ya se quedó internado. Esas cosas increíbles. Y ahorita, cómo está el niño? Bien?

Pues bien, sigue siguen tratamiento, pero ya mucho mejor. Qué bueno, mi amiga. Gracias a Dios. Qué bueno que nos platicas esto. Muy adoc para nuestro programa. Esas dimensiones paralelas o qué sucede de repente? Todo como que cambia el semblante en todo sentido. O sea, sí, sí. No tiene una explicación. Super raro. Si no, yo dije que un buque o algo pasó ahí. Pues sí, podría ser algo, algo raro. Mi querida Cecilia, muchísimas gracias. No sé si quieras agregar algo más.

No, pues ya sí, ya nada más para terminar este. Podría que les comento que mi niño tiene tres años. Él me dice no sé si lo escucho en un lado, eso sí, ya lo pongo yo en dudas de algo, no sé. Sí, él me dice que antes era una muchacha y trabajaba en un oxo. A ver cómo que él era. Me dice que antes era una muchacha y trabajaba en un oxo. Y como por qué te dice eso? Más como por qué te dice eso? Pues no sé. No más así de repente. Y lo me dice.

Ah, dice a mí me gusta mucho que tú seas mi mamá y le digo, pues que bueno, a mí también me gusta mucho que seas mi hijo. Él no me dice. Dice sí, es que cuando por ejemplo así que pasamos por una tienda o algo dice yo trabajaba en un oxo. Dice, pero yo era una muchacha. Actualmente cuántos años y me atropellaron. A poco es lo que dice. Y así me dice, pero ese sí lo pongo así de no sé si en algún lado lo haya visto. Alguien alguien lo platica, porque yo trabajo.

Entonces no sé, alguien le haya platicado. Pues sí, no sé algo. Pero así y ahorita que tiene tres años me dice y me dice y me dice y me platica y que eso y que le gusta mucho que nosotros seamos sus papás, que porque antes no les gustaban y así cosas raras. Pero de ese estilo. Ok. Vaya, mi amiga, pues eso sí que está muy, muy raro también. Tú tienes un hijito bastante especial, quiere lo mucho, cuida lo mucho y vas a ver que te va a dar pues unas grandes satisfacciones, mi amiga.

No, pues muchas gracias y gracias por escucharme. No, al contrario, no. Cuando gustes esta es tu casa. Muy bien. Muchas gracias. Bueno, pues yo lo sigo escuchando. Gracias, mi amiga. Pues vamos a continuar aquí con las historias. Muy bien. Que tengan buena noche. Igualmente, mi amiga. Ahí estuvo. Qué tal nos platicó tres episodios, mi querida Cecilia, desde allá desde Ciudad Juárez. Tres episodios raros, no son espeluznantes, no, no lo son espeluznantes, pero si desconcertantes o tú qué opinas?

O de acá ya pues están preguntando que si era esas galletas que tenían el envoltorio rojo. Eso no nos dijo. No nos dijo mi amiga, pero sí que era triple chocolate o algo así. Bueno, emperador triple chocolate, dice mi amiga. A más de uno ya se le antojó. Sí. Pero esto de dimensiones paralelas no es así como de terror, pero sí es de pensar qué es lo que está sucediendo. Qué ocurrió?

Entonces, quién llega a un hospital de un del sector público o del IMSS o del del sector salud, mejor dicho, verdad? Y encuentras vacío y te puedes meter así como por tu casa. Quién? Cuando? Al contrario, es más, se ponen bien estrictos. Se ponen bien estrictos ya pasadas ciertas horas después de las seis. Aquí no puede andar usted. Y mucho menos si se trata de un hospital infantil. No sé si mi amiga corrió con mucha suerte o lo que comentábamos, verdad? Hola, buenas noches. Hola, buenas noches.

¿Cómo te llamas? José Hierro. José, que nos decías. Pero por qué no me marcan, mí mira, hoy fue el día en que nos pudimos contactar contigo. Oh, qué bueno. ¿En dónde te encuentras? En el hospital de Amacho. Sí, aquí está. Saludos, amigo. ¿En dónde estás? En California. Ah, California, saludos a ya muchísimos amigos. ¿De dónde eres originario? De El Salvador. Ah, eres El Salvador. Mirá, tres países unidos por la mano peluda. El Salvador, México y Estados Unidos. ¿Y qué relato nos quieres contar?

Pues que estaba escuchando que estaba en un relato como de magia negra, de brujería, ¿no? Sí. Entonces, el relato que yo les quisiera comentar, como por ahí de 2015, mi primo estudió, estaba... él comenzó a sentirse mal, a deteriorarse. Entonces, pues lo llevaba con los docentes, lo llevaba con los docentes y hacía el examen, todo le salía bien. Amigo, algo pasa con tu teléfono, ¿podrías hablar más alto?

Es que fíjate que te vamos a interrumpir porque como que no se escucha muy bien, pero... Sí, a ver si pudieras hablar un poquito más alto, mi amigo. O podemos cambiar de línea. Un segundo es mejor hacer este corte para cambiarnos de teléfono y escucharte mejor. Entonces, dame un segundito y te volvemos a marcar por otra línea. Ok, michelle. Ahora le vamos a volverle a marcar a nuestro amigo. Dice, ¿qué caray?

Dice, Regi Beris, me platicaba mi abuelito que una noche iba caminando una chica y detrás de ella venía un burro empujándola, un burro, y después el burro la dejó de empujar y se fue. Pero ella se dio cuenta que no tenía cola. Al otro día llegó a su casa el compadre de su mamá y le platicó sin querer que había molestado a su ahijada y que no se había dado cuenta quién era. Ok, o sea era una... Hola, estamos con nuestro amigo José, ¿estás ahí? Sí, aquí estoy.

Ah, perfecto, fíjate que sí se mejoró un poquito la llamada. Entonces, como les estaba comentando, pues mi primo lo llevaban y pues nada, incluso una vez ya lo llevaban hasta... ya lo iban a recoger hasta en el carro, lo llevaban ya chineado, ya casi ya templando la última cuerda. Entonces... Y pues igual para atrás y así estuvieron ida y venida entonces, pues dijeron que lo iban a llevar de una curandera.

Desde tiempo antes lo querían ya, ya habían dicho que lo querían llevar de una curandera, pero como una tía mía que es monjita, ella era la que se oponía a todo eso. Sí. Decía que no, que cómo iban a andar creyendo en eso, que eso eran puras tonteras, que el único cultural era Diosito y así.

Ajá. Y pues una vez pues, este, dijeron no, pues lo vamos a llevar y pues se lo llevaron, este, sin pedirle permiso a ella, pues se lo llevaron, con una curandera y pues sí, pues les digo de que sí, que efectivamente él cargaba un mal, cargaba un mal que les había puesto. Bueno, no era ni curandera, no, pero una bruja.

Entonces, este, pues ya le comenzó a meter mano la señora, le comenzó a meter mano y pues de la primer curada que le pegó, pues ya este él iba para la casa, este bien, o sea, bien tranquilo, no hacía nada. Entonces, la señora lo estuvo curando, lo estuvo curando por, yo creo que lo curó como unas cuatro o cinco curaciones. Entonces, a él ya le había dicho quién era, a él ya le había dicho quién era el que lo estaba, le estaba poniendo la cucherilla, incluso era vecino, era vecino.

Entonces, este, pues pasó todo eso, la última curación, la última curación que le hizo, este, le dijo, mira, le dijo, te voy a entregar esta bolsa negra, le dijo. En esta bolsa negra, le dijo, le dijo, va la vida de la persona, le dijo, si tú le digo, tiras esta bolsa, le digo, tiras esta bolsa en cualquier lote, en cualquier lote, baldillo, donde tú quieras, para mañana, le dijo, esa persona no amanece, le dijo.

Pero si tú, le dijo, la entierras, le dijo, si tú la entierras, le dijo, que la persona que te hizo, lo que te hizo, a ella no le va a pasar nada.

Entonces, cabal, entonces, pues mi tía también estaba ahí escuchando, y entonces cuando ya venía, mi tía se la, se la arrebató de las manos y le dijo, no, le dijo, esta bolsa, le dijo, esta bolsa, yo me voy a encargar de ella, le dijo, yo la voy a enterrar, le dijo, no la vayas a, querés tirar tú, le dijo, y todo esto, le dijo él, no tía, le dijo, la verdad, le dijo, la verdad, yo no, le dijo, yo no me gustaría hacer eso, si,

desde tiempo lo hubiera matado ya, porque yo sé que el que me está, me está jodiendo, le dijo, pero no, le dijo, la verdad, no, le dijo, yo lo que quiero es curarme, le dijo, yo lo que quiero es curarme, le dijo, y ya, hasta ahí, cabal, entonces, lastimosamente, pues, a mi primo, pues, este, con el tiempo, pues, a mi primo lo mataron, a él lo mataron, con el tiempo a él lo mataron a mi primo, pero ya fue por otras cosas,

entonces, lo que se me hace, lo que se me hizo bien raro, de que con el tiempo, esta persona, según que le había puesto esa, ese mal a él, pues le cayó una enfermedad, de la que ya no se levantó, y pues, esa se lo llevó también, no le encontraban nada a los doctores. Oye, amigo, dame un segundito, no estira el corte, no te vayas. El miedo fall, la pausa ya llegó, 55, 21, 93, 59, 26. Porque la verdad se esconde bajo la leyenda, la ponemos al descubierto aquí, en La Mano Te Duda.

RSS.com RSS.com Hacer podcasts de manera fácil. El que tenga puercos que los amarre, el que no, pues no. Sabiduría en las redes. Porque no todo tiene explicación lógica. La Mano Te Duda. Muchísimas veces hemos dicho que aquellos quienes practican y encargan algún trabajo de brujería, hechicería, magia negra, vudú, tarde o temprano reciben la consecuencia. Así es, ¿estás en la línea, José? ¿José, me escuchas? Sí, ahora sí. Ah, perfecto.

Entonces, pues sin querer o queriendo, se le regresó el trabajo de brujería, algo que al brujo, ¿verdad? Al que hizo ese mal, de repente le llegó una enfermedad incurable y falleció también. Es que no escucha bien. ¿Me oyes, José? Ahorita no, o sea, se escucha bien suavecito. Ok, pero si escuchaste lo que dije. Apenitas alcancé a escuchar. Ok, o sea que al brujo también le cayó la brujería, se le regresó.

Sí, pero pues haz de cuenta de que eso ya fue como que como a los quizás como en los dos años, como a los dos años incluso, pues mi primo, pues él ya estaba muerto. Él ya estaba muerto entonces, que tomaron cartas en el asunto sobre eso. De eso a mí me consta de que nadie, pues nadie, sino de que pues este el mismo Mike se le regresó pues a él solito. Así sucede, mi amigo, así sucede. Muy bien, José, pues no sé si quieras agregar algo más.

Se escucha, pero apenas como que estuviera el teléfono bien lejos. Ok, pues ya estábamos teniendo problemas de comunicación. A ver, José, ¿me escuchas? Ahora sí. ¿Así me escuchas bien? Ahora sí, te escucho. Ok, amigo, no sé si quieras agregar algo más. Se volvió otra vuelta, lo mismo. Uy, chala, pues se me hace que ya no la armamos con él, amigo José. Pero bueno, afortunadamente nos alcanzó a platicar toda su historia y es cierto, es cierto.

Muchas veces la gente dice, bueno, yo no quiero regresarle el mal a nadie. El único que quiero es quedar sano, quitarme ese problema que tengo de salud. Y quien te está ayudando pues sí, trata de llevársela suave, ¿no? ¿Se lo quiere regresar? Vamos a regresárselo. Te da la opción a ti, ¿no? de que si quieres, como para que tú también te sientas aliviado, ¿no? Con cierta venganza. Pero el punto es de que, aunque tú digas, no, no quiero, esto es una ley del boomerang. Lo arrojas y va a regresar.

Invariablemente regresa. No sabemos cuánto se puede tardar, pero de que regresa, regresa. No cabe duda. Eso es lo que tenemos cierto a partir de todas las experiencias que aquí nos han contado, Nacho. Sí, sí. A ver. Hola Nacho, buenas noches. Saludos. Este quiero contarles un pequeño relato que me sucedió hace alrededor de como 12 años. Y siempre los amigos cuando nos cuentan un relato se escucha muy alta la música que está durmiendo a su bebito y la música de fondo se escucha muy alta.

Sí, amigo. Que nos pone, lo reconozco porque pone la de estrellita. Yo creo que es a la hora que está durmiendo a su bebé, ¿no? Sí. Cierto. Hay que tener cuidado. Cuando nos manden un mensaje de voz, chéquenle por ahí que no se esté escuchando algún sonido, alguna música de fondo, que el vecino tenga ahí a todo lo que da peso pluma o lo que sea. Porque, pues primero, pierde uno la atención en el relato, distrae bastante y no es bueno. Y segundo, pues así podemos apreciar mejor tu historia.

Sí, se escucha solo tu voz. En el audio se oía muy bien la voz, lo malo es que el fondo estaba demasiado alto. A ver si lo puedes volver a grabar. Con todo gusto nos encantaría escuchar lo que nos quieres decir. Y mira también quiero contar una experiencia. Dice, si es posible, Margel, me estoy acá en California. Sí, con todo gusto te vamos a marcar. Relatos que se quedan en nuestra memoria y jamás podemos olvidar. Buenas noches, bienvenida. Hola, buenas noches. ¿Cuál es tu nombre?

Mi nombre es Isabel. Isabel de California, ¿cómo estás? Pues muy bien, bien aquí escuchándolos. Nos parece excelente que además quieras participar y contar un relato. Sí, ya he tenido, en otras ocasiones he querido comunicarme, pero pues por una cosa o por otra no se ha podido. Pero hoy es el día indicado o la noche, ideal para escucharte. ¿Y de qué se trata? Muchas gracias. Pues esto me pasó hace bastante tiempo, probablemente fue, más bien fue en 1981.

Tuve un sueño, se trataba de que yo soñé una caja, una caja de muertos. Era un niño, la cajita era blanca, la mamá de la criatura estaba abrazando la caja, estaba llorando mucho, yo veía esa imagen. En ese momento sonó el teléfono de mi casa, contesté el teléfono y era mi tía, la hermana de mi papá. Me dijo que necesitaba hablar con mi papá inmediatamente, yo le dije que él no se encontraba en casa. Me dijo necesitas encontrarlo rápidamente, necesito hablar con él.

Pues yo fui a buscar a mi papá, no lo encontré, me dijeron que estaba en otra parte, por fin lo encontré. Mi papá se comunicó con mi tía y mi tía le dijo que mi abuelita había fallecido. Yo no sabía qué hacer porque mi sueño que tuve ese día se trataba de la noticia que le iban a dar a mi papá. Desde entonces yo he tenido sueños de diferentes cosas y no nada más en mi familia, sino sucesos que han pasado.

Y en ocasiones me da miedo lo que sueño porque no sé qué es lo que va a pasar o a quién le va a pasar. O sea, tienes sueños premonitorios. Sí, exactamente. Y a lo largo del tiempo no has podido descifrar si sueño esto de tal manera, entonces tiene esta... Consecuencia. ...consecuencia. Sí, pues no, o sea, pasa. Si no es exactamente como yo lo sueño, algo va a pasar. Algo va a pasar, sé que va a pasar. Como les digo, si no es aquí en mi familia es algo que veo en las noticias y pues siempre pasa.

Siempre pasa. ¿Es algo que te gusta poseerlo? ¿No está capacitado o no? En ocasiones sí, porque han sido buenas noticias. Pero en otras ocasiones pues sí me da algo de miedo porque digo, puede perder la vida alguien o a quién le irá a pasar algo. Y no estoy segura. Como han sido... bueno, ahorita ya tengo nietos. He soñado que ya sea que alguien esté esperando bebé, pero no sé si es aquí en mi casa.

Y al final pues sí, es en mi casa y ya sea que sea niño o niña, yo sueño niño y pues nace un niño. Sueño niña y nace una niña. O sea, algunas veces son sueños bonitos, en otras ocasiones son de malas noticias. Ok, amiga. Pues sí suele suceder. Pero aquí lo importante es, ¿tú ya te has acostumbrado a vivir con ello? Pues sí. No es porque yo esté pensando en algo así, no. Simplemente lo sueño y en las mañanas estoy pensando qué va a pasar, qué va a pasar.

Y pues algo pasa. No el día siguiente o no ese mismo día. Después de varios días es cuando suceden las cosas. Y ya te ha pasado en varias ocasiones. En varias, varias ocasiones sí. También, si me permiten, es otro relato muy chiquito. Sí, adelante. Sí, gracias. En una ocasión mi mamá era creyente de Juan Soldado. Y una madrina mía le dijo a mi mamá que la tumba de Juan Soldado se encontraba en Tijuana. Nosotros vivíamos en Mexicali y pues estaba tres horas de ahí de nosotros.

Mi hijo tuvo una operación de sus anginas en Tijuana. Entonces yo le dije a mi mamá, vamos a darle gracias a Juan Soldado. Dijo, vamos. Yo tuve un sueño de cómo era la tumba de Juan Soldado. Yo soñé que su tumba estaba pintada de blanco, toda de blanco. No sabía yo cuál era el cementerio donde él estaba sepultado. Pero unas amistades nos dijeron, cuando nosotros entramos al cementerio yo guié a mi mamá. Y yo le dije, vamos, yo te voy a llevar.

Dice, pero si nunca hemos estado aquí. No, pero yo sé dónde es. Y sí, llegamos exactamente a donde era, donde estaba o donde está todavía la tumba de Juan Soldado. Solamente que estaba pintada toda de azul. Pero yo guié a mi mamá, yo le dije dónde era y nunca habíamos estado ahí. Como si tú ya hubieses conocido antes ese lugar. Sí, sí, exactamente. Y como le digo, son a veces son cosas buenas, en ocasiones pues son malas noticias. Pero pues así ha sido mi vida desde que yo tenía 15 años.

Ajá, amiga. Oye, a ver, Isabel, me das un segundito para ir al corte y regresamos contigo. Cómo no, muchas gracias. Ok, no te vayas. Anota el Miedo Phone 55-2193-5926. Todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos aquí en La Mano Peluda. El ateísmo no tiene cura, sabiduría en las redes. Y es que sabemos que no siempre la solución es fácil. La Mano Peluda.

Las premoniciones son una cualidad que muchas personas tienen, a algunas les gusta y a otras no. Pero en el caso aquí de nuestra amiga, dice, pues es algo que me ha ocurrido, pero no es motivo de disgusto para ti. Así es. ¿Estás ahí, Isabel? Sí, aquí estoy. Ah, perfecto. ¿Hay alguna ocasión en que, como dice Gina, no te haya gustado nada lo que soñaste? O que hayas lamentado haberlo soñado? Pues probablemente el primer sueño que tuve que fue de mi abuelita, cuando supimos que falleció.

O sea, yo no sabía exactamente por qué había yo soñado eso, no entendía por qué había pasado. Y pues, como les digo, me ha pasado muchas veces. ¿Y ahí fue donde te diste cuenta que tenías esta capacidad con lo de tu abuelita? Eso fue, sí, fue mi primer sueño y de ahí a entonces, pues he tenido ese tipo de sueños. ¿Qué edad tenía esa amiga? En ese entonces yo tenía 15 años. Ah, sí. Jodercito, sí. Sí. En otra ocasión aquí en mi casa, en su casa. Gracias.

Era en tiempo de verano y yo iba de mi recámara a la cocina. Al pasar por la sala yo miré una sombra grande, una sombra alta en una persona pues de negro, con un sombrero negro agachado, no le vi la cara, sino que me quedé pues nada más mirando la sombra. En lugar de ir a la cocina me regresé a mi cuarto, no me dio miedo, solamente me acosté, me quedé dormida. Al día siguiente pensé, ¿qué fue lo que miré?

Mire algo o lo soñé, no estaba segura, pero no. Yo antes de acostarme iba a la cocina a tomar agua y pues miré la sombra negra y me vine a acostar. Como a los seis años mi hija me dijo que ella había visto una sombra negra en su cuarto, en dos ocasiones, pero nunca me había dicho nada, o sea que esta sombra negra pues nos ha seguido. Sí. Pero no hemos tenido ningún problema grave aquí en la casa, no. Ahora amiga, ¿tú crees que tu hija haya heredado también esa facultad que tienes?

No creo, no creo, ella no, pero una de mis nietas sí, porque en una ocasión que ella estaba chiquita, yo estaba doblando ropa en mi cuarto y ella estaba jugando en la sala. Y vino corriendo y me dijo que alguien estaba sentado en el comedor y me llevó, pero yo no miraba nada y ella me decía, ahí está, es un señor. Y pues esa fue la única ocasión, no me ha dicho nada últimamente, ella ya tiene 12 años, pero ella fue la que me dijo eso.

Y sí me asustó porque ella estaba chiquita, pero de ahí para acá no, mi hija no, ella no. Ok, bueno mi amiga, pues hay que aprender a vivir con esto y tratar de sacarle algún beneficio, tal vez como para poder ayudar a los demás, digo tal vez, no te estoy diciendo que te dediques a esto y a cobrar y todas esas cosas, al contrario, dar consejo tal vez, palabras de aliento, de consuelo, verdad, eso sería muy útil. Ahora, antes de que te vayas mi amiga, perdón, ¿terminaste esa parte?

Sí, sí ya, ya era todo. Quería yo que me dijeras un poquito, ¿quién es Juan Soldado?

Es un santo que veneraban mucho, bueno yo ahora no lo he seguido, pero decían que él ayudaba a la gente y cuando visitaban a Juan Soldado, uno hacía su petición, entonces uno traía una piedrita de las que tenía ahí Juan Soldado, yo recuerdo que me traje una, cuando ya se cumplía el deseo que uno había pedido, uno tenía que regresarla, no sé dónde quedó la piedrita, hasta ahorita no supe dónde quedó y me siento como que tengo que regresar

para llevar algo, sí, tengo la deuda y no he regresado, mi hijo ya es grande, ya tiene sus hijos grandes también, el que tuvo la cirugía en aquel entonces, pero ese era el favor, pagar uno el favor, teniéndose uno la piedrita, pedir uno el deseo y regresar la piedrita cuando ya se haya cumplido la petición. Ok, si ese era una especie como de convenio, pacto o algo así, ¿no? Así es, sí. Ok, ahora él efectivamente era un soldado, ¿no? me imagino por si es Juan Soldado.

Sí, sí efectivamente todavía, bueno las fotografías que hay de él, él está vestido de soldado, sí. Ok, interesante, vamos a buscar información al respecto de Juan Soldado, ustedes conocen a Juan Soldado amigos, a ver platíquenos qué es lo que saben y aquí lo vamos a comentar. Muchísimas gracias mi querida Isabel, no sé si tengas algo más que agregar.

Pues nada más agradecerles mucho a su llamada y decirles que yo sigo el programa desde hace muchos años, desde que estaba el señor Saenz, yo escuchaba el programa, que en paz descanse. Yo conocí el programa cuando mi mamá estuvo enferma y pues desafortunadamente ella falleció en aquel entonces y desde entonces yo lo he seguido. Pues te agradecemos bastante tu fidelidad hacia este programa y créeme mi amiga que nos enorgullece saber que desde hace mucho tiempo estamos juntos, ¿verdad?

Así es, sí, muchísimas gracias y pues les deseo muy buena suerte a usted y a Gina. Gracias, excelente noche. Buenas noches. Buenas noches, hasta luego. Hasta luego nuestra amiga Isabel, allá en California nos escucha y participa con nosotros, por supuesto. Es que este programa se está convirtiendo en la mano peluda internacional. Ya le vamos a cambiar el nombre. No, no puedo yo cambiar el nombre, no es mío el programa. Yo solamente estoy aquí, pero no es mío.

Dice Víctor Javier Flores, saludos a todos amigos y también a Mari Gómez, Nacho y mis queridos amigos, grandes y únicos locutores de los sobrenatural y paranormal. Gracias mi amiga por las flores, los quiero mucho bendiciones. Mi querida Mari, nosotros también a ti, claro que sí. Un gran saludo. Buenas noches Gina y Nachito, saludos familia peludomania acá. Gina, Nacho. ¿Qué pasó?

Hace tiempo conocí hace pocos meses así a una persona que tuvo alguna convivencia con un nahual, un nahual de verdad, el cual conocía en su trabajo. A esa persona, dicho nahual, le contó toda su vida. Ella mantuvo un tiempo un acercamiento con él, se veían mucho. Esta señora fue tanto su acercamiento que le platicó literalmente toda su vida del señor este nahual.

Mucha gente de ahí de donde ellos estaban, de su trabajo pues lo veían de una forma un poco rara. De hecho, un compañero de ella, desde que cuando lo veía, veía en él como si viera el diablo. Y cuando él la visitaba en, a donde ella estaba quedándose o viviendo en ese trabajo, tenían cámaras ahí en su trabajo y nunca las cámaras lo vieron. Y esa persona ella me platicó y me iba a mostrar fotos que él era una persona ya mayor, digamos 40 años, no grande, claro, pero sí, unos 40 años.

Va a tener 25, 26, 27 años, hasta 50 se elevaba, me decía ella. Entonces, ella tiene esa historia, no sé si les gustaría que se las contara, pero así ella platica todo lo que vivió las experiencias con él. No lo vio que se convirtiera ella ni mucho, pero en una ocasión de hecho ella abrió la puerta, no miró a nadie que viniera a la hora que lo estaba esperando para platicar, para verlo, no sé.

Y voltea a la derecha, a la izquierda, vuelve a voltear a la derecha y cuando voltea para enfrente de con ella ya estaba parado justo enfrente de ella. ¿Qué les parece Yina Nachito? Ok, interesante de que nos gustaría que lo platicaras en vivo y en directo, por supuesto. Y también, obvio, no lo podemos ocultar, se oía muy fuerte el fondo que tenías ahí escuchando el programa, mi amigo.

Y pues hicimos todo nuestro esfuerzo por entenderlo, nos encantaría que lo platicaras directamente aquí con nosotros para que así quede todo perfectamente claro. Exacto, porque hace rato comentábamos que cuando manden los audios procuren que no haya ruido inclusive. Nuestras luces, sí. Hay Nacho, te oías que estabas... Sí, distrae un poco, ¿no? Distrae de lo que está narrando la persona con el sonido de fondo. Y es desconcertante también, por qué no decirlo.

Pero muchas gracias, gracias por el esfuerzo y gracias a nosotros igual hacemos un poquito de esfuerzo para tratar de entender. Y si se escuchó, digo, no bastante claro por el fondo que comentábamos, pero sí se alcanzó a entender muy bien. Muy bien. Bien, va Nacho, a este mercado de África dicen que están buscando curar enfermedades, tratar de infertilidad, maldecir a personas.

Sí. Eliminar maldiciones, corregir errores, herir a un enemigo, hacer que alguien te ame, aumentar la destreza atlética, traer éxito financiero o reparar los caminos de un amante infiel. Bueno, más. Y tal. Y nada, nos despedimos. Muchísimas gracias por haber estado con nosotros. Mañana tenemos una cita para continuar con estos temas que nos apasionan. Que descanses, que Dios te bendiga. Soy Gina Áviles. Yo también me despido, soy Ignacio Nacho Muñoz.

Agradecido con Dios y con ustedes porque juntos escuchamos muy buenas historias. Que tengas una estupenda noche, descansa. Y como decimos aquí, caboz. El programa se termina. Pero la investigación continúa. Aquí es. La mano peluda. Esta fue una producción de Grupo Forula.

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