en el programa. Busca tus programas favoritos en tu plataforma de podcast preferida. Grupo Fórmula. Advertencia, las opiniones de los participantes y colaboradores no corresponden necesariamente con las del programa o la empresa. Si este programa es escuchado por menores de edad, se recomienda que lo hagan en compañía de un programa. El espíritu de bruja en el porque sabemos que no siempre la solución es fácil. No, el que no es conmigo en contra de mi el que conmigo no
recoge de ramos. Porque conocemos de raíz a los especialistas. El demonio es una figura que ha aparecido en todas las culturas. Y no es una figura cristiana documentaremos todas esas experiencias que no son reales. El hombre Ignacio Muñoz Llegó la hora de poner las evidencias sobre la mesa. Fantasmas, voces, apariciones, psicofonías, mitos y leyendas que rodean al mundo
especialista. El hombre que ha aparecido aquí en la mano peluca Desde la ciudad de México, para todo el mundo, esta emisión, de lo insólito, y de lo que no es natural, y de lo que nosotros nos apasiona. Soy Gina Avilés, y que gusto que estés. Esta noche con nosotros. Hola, ¿Qué tal? ¿Cómo están? Buenas noches, gracias por acompañarnos en esta transmisión, donde vamos a platicar de lo increíble, y también de lo sobrenatural. Porque de lo que es natural, en
todos lados, se habla mucho. Yo quiero que te digas, ¿Por qué no te des? Porque juntos daremos inicio a una noche de leyenda. Queremos tu participación a través de la multilínea cincuenta y cinco, cincuenta y uno, sesenta y seis, treinta y cuatro, cero cinco.
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Ciudad Guzmán Jalisco, Ciudad Juárez, Coatzacoalcos, Culiacán, Durango, Guadalajara, Guerrero, Hermosillo, La Paz, Baja California Sur, Mazatlán, Poza Rica, Tabasco, Tijuana, Torreón, Querétaro, y en Estados Unidos, Las Vegas, y Georgia, bienvenidos a esta noche espeluznante. Realmente no hay nada peor que un horrible sueño en medio de la noche. Algunas personas piensan que la muerte de la persona que se perdió en la tarde, pueden causar pesadillas.
Según la mitología nórdica, la malvada criatura mare, era responsable de provocar esas terroríficas pesadillas. De hecho, es una de las criaturas más aterradoras de la mitología nórdica, y la palabra pesadilla, proviene de esta criatura que induce el pánico. El demonio malvado causa la muerte en plena madrugada. Hoy vamos a hablar de la mare, creadora de pesadillas, criatura malvada.
esa terrible mare que causa mucho miedo, y dicen por ahí que tiene gran poder sobre las olas del mar, la mare tiene el poder de controlar las mareas, bueno, lo vamos a platicar, tenemos una gran conciencia en Puebla, donde hay muchos amigos que cada noche se reúnen, y hoy Yara nos dice, quiero contar mi relato, Yara, adelante, buenas noches, ¿Cómo estás? Buenas noches, muy bien, muchas gracias. Qué bueno, ¿Ya estás descansando en casita?
Sí, ya por las vacaciones. Ah, muy bien, pero tienes un relato que es muy apropiado para esta emisión, a ver, ¿De qué se acuerdan? Yo era más chiquita que durante un tiempo una bruja me estuvo acosando. A ver, ¿Cómo está eso? Pláticanos desde el
inicio. Ay, pues, bueno, yo desde desde que era chiquita, mi mamá me contaba que tenía muchos problemas luego para coinciliar el sueño, o que luego me asustaba muy seguido, de que me contó que antes luego yo estaba estando y así y pues ya cuando estuvo un poquito más grande eh nació mi sobrina este en ese entonces ella tendrá como unos dos años ha nacido un año y medio, dos años. Y pues ella todavía dormía en la cuna. Yo durante esa época no podía
dormir casi nada. O sea, mmm, aunque durmiera como que no se podía dormir, yo dormía en el mismo cuarto donde dormía mi sobrina. Sí. Y mi hermana, obviamente. Entonces, tenía como que esa incomodidad de dormir y pues luego me iba a la sala de mi casa y ahí me quedaba un buen rato. Y pues, total que una de esas tantas noches me desperté como por ahí de las dos de la mañana, de las tres de la mañana. Y pues me fui a mi sala como siempre porque no podía dormir y entonces yo iba a pasar por el
pasito de afuera de mi casa. Y pues yo estaba ahí con mis gatas y me asusté muy feo. Mis gatos también me acuerdo que se fueron corriendo, este, se alejaron y todo eso, y pues yo, cuando me asomé, no había visto nada. Mhm. Entonces, yo todavía luego no tenía miedo de esas cosas, decía, no, pues, a lo mejor ha de haber sido un animalito o así, entonces, por eso me asusté. Sí, trataba de justificar porque prefería no asustarme con otras cosas más
feas. Y bueno, total que ya me regresé de nuevo y me senté y recuerdo haber visto cómo se movían las las ventanas, las cortinas que estaban ahí en mi ventana. Y mis gatos pues estaban conmigo, estaban a mi lado, y yo, cuando vi que se movieron las ventanas, me asusté más feo porque dije, no sé, porque ya no tenía pocas de calor y no, no se podía, no podía ver viento entrando de de afuera. Porque estaba todo
completamente cerrado. Y pues ya ahí sí fue cuando me empezó a dar más miedo y y dije, ya mejor me voy de la sala porque quién sabe qué está pasando aquí, no quiero asustarme más. Y justo cuando iba de regreso a mi cuarto, vi por el marco de la puerta que me iba a cargar a mi sobrina. Yo dije, no, pues, ha de ser de mi, ha de ser mi hermana, porque luego mi sobrina se levantaba llorando y quería su leche o algo así. Y dije, ha de ser mi hermana. Y pues ya entré y este, y veo que
no, que no era mi hermana. Mi hermana estaba acostada en su cama y mi sobrina estaba ahí en su este en su cuna. Y se me acercó a la puerta y como en el marco de la puerta había alguien queriendo cargar a mi sobrina. Y pues. Pero viste nada más la silueta o era un bulto. No, era la silueta como de de una. Por eso era mi hermana. Porque tenía como la misma silueta que ella. Y pues por eso me asusté muy suya cuando entré. Recuerdo un poquito que le dije a le
dije, ¿No? De, tú cargaste a Yare y y ella me dijo no, pero se volvió a dormir, o sea, ella no, como que no le tomó mucha importancia. Y se volvió a dormir. Y ya yo me acuerdo también que esa misma noche mandé mensajes al grupo que tenemos de nuestra familia, contando lo que pasó, pero pues después dije, ¿Quién sabe? A lo mejor fue mi imaginación. Y me dormí. Pasó como una semana que me dormía, ¿No? Hasta que de repente luego en las tardes me sucedían cosas muy raras, muy
muy raras. ¿Cómo qué? Las puertas de mi cuarto este me acuerdo que se abría y se cerraba cuando no había viento. Y cuando estaba cerrada se abría lentamente y miraba como la silueta también de alguien afuera. Y por el miedo yo no yo no quería salir. Decía no yo no voy a salir. No este no quiero salir. Y nada más me quedaba ahí en mi cuarto y pues ahora sí que con el miedo. También recuerdo que luego cuando hacían mis tareas o otras cosas me tiraban mis útiles, o sea, me aventaban mis lápices, me
aventaban las hojas. De una de esas cosas que me acuerdo de las más feas es que eh yo estaba lavando trastes y cerré la puerta de la cocina porque estaba muy asustada y quería estar ahí en mi espacio. Y no había nadie en mi casa, nada están mis abuelos, pero por allí en fuera no había nadie. Y me acuerdo que de repente cuando me quise voltear para ir a este a buscar algo, veo por el cristal de la puerta como si
hubiera alguien ahí afuera. Y me acuerdo que me asusté muy muy feo porque hasta después no salí de la cocina hasta que llegué a la cocina. No me daba miedo nada más porque me daba miedo de que si hubiera alguien afuera y yo sabía que no era mi abuelo porque si hubiera sido mi abuelo hubiera entrado y hubiera tome hubiera tocado y me hubiera dicho algo pero no. Porque además sentiste algo extraño, o sea, te dio
miedo. Sí, o sea, se sentía muy raro, se sentía esa vibra extraña como de que si hubiera alguien más como que no conocía nada, o sea, era anciano porque hasta me acuerdo que este tenía unos lentes y así, pero no hayan ninguno de mis abuelos, Dios sabía que era. Permíteme, tenemos que ir a la pausa, regresamos contigo, no te vayas por favor, el miedo FON, mensaje de voz o de texto, cincuenta y cinco, veintiuno noventa y tres, cincuenta y nueve, veintiséis.
El conocido estará al alcance de millones de oídos aquí en la mano peluda Yo he preferido hablar de cosas imposibles porque de lo posible ya se sabe demasiado. Silvio Rodríguez, sabiduría en la mano peluda porque no todo tiene explicación lógica, la mano peluda Continuamos con Yara, te interrumpimos por la pausa, pero ya sabes que es rápido,
¿no? Yo les contaba yo sentía esa vibra de que no era nadie de mi familia, no era ninguno de mis abuelos, y me dio muchísimo miedo que hasta me acuerdo que que a cada rato me volteaba a mirar todas partes porque sentía como esa sensación encima mío como si me estuvieran observando. Y pues ya llegó mi mamá y este y me acuerdo que que es que apareció alguien que piensa de quien era. Y pues mi mamá me dijo que nada más
intentara ignorar. Que porque mejor no me asustara porque eso iba a ser que esas entidades me molestaran más. Y bueno, entonces ya después empezó el momento como por así decirlo más traumático que me pasó en ese momento. Y entonces, a las noches me dormía y este y luego sentía como si hubiera alguien ahí en mi cuarto, como todavía yo dormía con mi sobrina y con mi hermana, sentía como si me
observaran. Y me acuerdo que yo intentaba dormirme este intentaba dormirme antes de que ellas se durmieran porque me daban miedo y me daban miedo pero luego me terminaba despertando en la madrugada porque me daban parálisis del sueño. Cosa que a mí nunca me habían pasado. Y este pero así como que muy de repente empezaron a pasar. Yo no había tenido problemas con el sueño ni nada de eso hasta que
sucedió eso. Y me veía a mí misma, o sea, me veía a mí misma como si estuviera acostada y veía todas las cosas de mi alrededor. Ajá. Ajá. Algo así como si yo me estuviera viendo encima mío y todas las cosas de mi alrededor. Y me me dio más miedo porque en una de todas esas veces me acuerdo que que antes de dormirme me quedé con toda la imagen de cómo estaba todo acomodado. Porque dije no voy a poder dormir esta noche, me va a volver a suceder lo mismo de siempre, así que
quiero hacer una prueba. Y me dio más miedo. Y cuando tuve ese sueño, esa parálisis, entre comillas, estaba todo exactamente igual que en la vida real. Y y me dio más miedo. Entonces, ahí fue ya cuando empezó de nuevo la la otra fase de mis parálisis del sueño. Que mientras yo me veía a mí misma que intentaba luego llorar, luego gritar, este, moverme, y no podía.
Veía una sombra entrar desde mi cabeza, pero era como una silueta, un poquito de forma humana, pero no tenía como forma del pelo, ni de la cara, ni nada. Simplemente nada más era una silueta. Que luego me agarraba de las manos y no me dejaba moverme ni nada. Y sentía como que se acercaba a mí. Y yo empezaba a llorar más y más porque me sentía con mucho miedo. Y no me dejaba que veía muy seguido esas formas de que veía la la sombra, sino que nada me
quedaba con la parálisis. Y me veía todo lo de alrededor, pero ya empezaron a pasar esas sombras, y luego en las tardes también cuando me quedaba solita, me daba mucho miedo porque me sentía observada cada vez que veía algo oscuro, me sentía que luego aparecían en mi sueño porque no siempre eran
las mismas. A cada semana o mínimo, yo creo que cada mes porque eso sucedió durante como medio año, la sombra como que cambiaba, o sea, cambiaba de forma, no sé si habrá sido la misma entidad o algo así, pero recuerda que sí cambiaba de
forma. Sí. Y me daba miedo porque luego el cuarto de mi hermano, como él no estaba acá en la casa, se quedaba oscura, yo lo veía desde lejos porque estaba completamente oscura, si en una de esas tantas veces yo creo que no sé si fue mi imaginación o si sucedió algo, pero me acuerdo que lo estaba mirando desde lejos porque sentí como que que algo se había movido adentro y de repente vi el rostro de alguien, o sea, no lo reconocía era un rostro arrugado, era una una cara como
que era alguien que yo conociera. Y me asusté muchísimo a lo que nada más corrí, cerré la puerta y me fui a mi cuarto porque no quería saber si había algo ahí adentro y así. Y pues ya luego todavía continuaban las parálisis del sueño. Las únicas veces que me acuerdo que se quitaban mis parálisis era cuando mis gatas iban a mi
cuarto. Que de hecho también me acuerdo que como que no sé, se sentían raras supongo, o sea, entraban, daban un caminito por ahí, y se volvían a salir, y no se quedaban ahí todo el día, sino que se iban a otros lados. Y había noches en las que cuando tenía mi parálisis, ellas iban y se acostaban encima de mí. Me acuerdo que una de ellas nada más lo hizo una vez, la otra era cuando me sentía encima de de mi abdomen y ya era cuando se me
quitaban las parálisis. Cuando ella me sentía más tranquila y más segura. Y de las últimas veces que me sucedió me sucedió las parálisis. Sí. El otra gata también fue a a mi cuarto, se acostó conmigo y casi inmediatamente fue cuando me desperté. O sea, fue como que la que más sentí que me sentía más segura sobre sobre esos temas, ella me decía, no, pues, quédate con con las gatas porque ellas te van a proteger, es que ellas van a sentir como
que la vibra y así. Y pues sí, luego antes de dormirme, agarraba mi gata y me la llevaba y aunque ella no quise quedarse ahí, luego yo yo le decía que se quedara ahí y le cerraba la puerta porque es que sí me daba muchísimo miedo. No sé, yo hasta me ponía a llorar diciendo, es que ya no quiero tener las parálisis, ya estoy harta, y hubo un momento en el que sí pensé en lo lo que había visto de mi sobrina, porque justamente cuando sucedió eso a la semana fue cuando empezaron
mis parálisis tan de golpe. Y y me empezaba a lamentar como diciendo tal vez si no me hubiera despertado, no me hubiera salido del cuarto, no me hubiera salido del cuarto. Así como que cada vez que me sentía más débil respecto al tema, era cuando me sucedían más heridos las
parálisis. O sea, ya ni siquiera podía dormir diez mil otros porque apenas cerraba mis ojos, empezaba a sentir como que esa pesadilla atrás de mí y sentía esa esa sombra siempre queriéndome como no sé como si me jalara como se me salía de mi mano. ¿Cómo? ¿Cómo te succionaba la energía, ¿No?
Algo así, sentía eso, y se sentía muy feo porque durante las tardes no tenía luego energías, me sentía muy cansada y y así, bueno, como luego luego cerraba los ojos y ya veía cómo se estaba poniendo encima mío y me daba muchísimo miedo y ni siquiera podía despertar, no sé luego cómo es que despertaba, me sentía muchísimo lloraba muchísimo pataleaba, o sea, bueno, intentaba patalear, pero en realidad mi cuerpo no se movía, pero yo lo intentaba hasta que de repente por tanta
fuerza, suplaban que era que me despertaba. Y ya después me quedaba un rato despierta como media hora, una hora, y decía, bueno, a lo mejor si me quedo un ratito despierta, después ya no me vaya a hacer nada, pero no, luego luego que me despertaba, no importaba cuánto tiempo pasara de intervalo en el que me durmiera, siempre que me volvía a dormir, me molestaba. Oye, pero, ¿cómo desapareció esto? Identificaste el momento en el que ya dejó de
ocurrir? No, llegó un punto en el que yo, no sé, ya estaba tan harta que me dejó de importar, o sea, ya llegaba la noche y decía, bueno, las parálisis, pero ya me dejó de importar y fue como poco a poco fue desapareciendo. Luego ya mis gatos iban a dormir todos los días conmigo y fue desapareciendo esas parálisis. Mm. Pero aquí todavía continúan luego en mi casa eh las cosas de que nos molestan. No tiene mucho que yo me acuerdo que estaba hablando con mis papás y yo me acercé a un chico de
atrás. Sí. Y me me volteé. Y muy asustada. Que ha estado mi mamá me dijo ¿qué qué te pasa? ¿Por qué te asustaste? Y yo corrí y porque pensé que era mi hermano que había agarrado y me había molestado, agarré y fui corriendo a verlo y le dije ¿qué? ¿por qué? ¿por qué me asusta? Y me dijo no, si yo he estado aquí todo el rato. Y me asusté demasiado porque no había otras personas en la casa, o exactamente como como no había nadie más en ese metro cuadrado
por así decirlo. Y sí me asusté muy su ese día pero pues al final dije mejor no le voy a tomar importancia porque si me di cuenta que entre más me asustara era cuando más me sucedían esas cosas de extraño. Y. Pues les quitaste el alimento mi mi amiga y por esa razón es que dejaron de estar conmigo y conmigo y con ti mi amiga. Oye pues mi querida Yara te agradecemos mucho tu llamada y esperemos que no sea la última vez que charlamos. Sí muchas gracias. Que estés muy bien. Sí muchas gracias
igualmente. Hasta luego mi amiga que tengas una estupenda noche. Vámonos a una pausa y regresamos. El miedo FONC cincuenta y cinco veintiuno noventa y tres cincuenta y nueve veintiséis. Este es el momento lo que nos hace temblar, correr, gritar y sudar. La mano tenuda. Tenemos tu atención, es por eso que este espacio es perfecto para que tu producto o servicio sea conocido por millones de personas que se encuentran en este momento en su casa, su oficina, o en su closure, interestingly.
Acompañar es muy松ones. Estamos acá en veintiuno FUCKUP. Veryバイ destroyer. la mano tenuda. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. La mano tenuda. Hola, hola, buenas noches, espero que estén muy bien. Hola. Saludos Gina y Nachito. Saludos a mí. Les quiero contar una historia que me contó mi abuelita. Venga. Pues resulta que hace varios años, este... En primer lugar, la casa de mi abuelita siempre fue de patio muy grande y tenía muchas plantas, muchas flores.
Me acuerdo que nosotros hasta las ocupábamos para jugar, que eran comida y ese tipo de cosas. Bueno, pues resulta que dice que una madrugada ella se despertó porque escuchó sonidos muy extraños. Cabe mencionar que ella siempre ha tenido gatitos y pensó que se estaban peleando. Dice que se asomó por la ventana, tenía unos ventanales, a de cuenta estaba su cama y pues acostado no se veía para afuera, te tenía que parar.
Pero eran unos ventanales grandotes de madera y con tela mosquitera, pero se veía perfectamente para afuera. Pues resulta que dice que se asomó y vio tres hombres enormes. Dice que ella le calcula que medían como unos dos o tres metros y eran todos blancos, blancos, blancos. Y dice que irradiaban luz de su cuerpo y que ella no podía dejar de verlos pero que en su mente decía, si voltean me van a ver que los estoy viendo. Pero dice que ella no podía moverse, pero yo creo de la impresión.
Dice que estaban juntos juntando su cabeza, así como cuando hacen el, ¿cómo se llama? el team back que entre ellos están secreteando verdad y como haciendo un plan. Bueno, así lo entendí yo. Entonces veían para arriba y señalaban y todo. Bueno, pues total que ella pudo moverse y se acostó y dijo estoy soñando. Y dice que así agachadita empezó a buscar entre la oscuridad. Pues ya sabía dónde tenía sus cosas, una agenda y a punto. Hay todo lo que había visto verdad.
Dice por si estoy soñando, pues a lo mejor esto ya no va a estar mañana o a lo mejor sí va a estar. Uno nunca sabe. Pues se levantó al otro día muy impresionada y dice que muy cansada, muy, muy cansada. Y ahí estaba el apunte. O sea, todo lo que vio dice es que yo estaba despierta porque yo lo apunté. Pues total que pasaron no sé cuántos días y pegó un huracán horrible en Veracruz porque ella vive en Veracruz. Pegó un tornado horrible.
Dice que todas sus plantas las arrancó, todas sus plantas se ahogaron. Este total que cuando ya pasó todo, que ya bajó la inundación y pues ella muy triste porque su patio estaba vacío. Dice que puso atención y había unas plantitas verdes como si no hubiera estado inundado. Unas plantitas verdes y unas florecitas. Y dice aquí justamente fue donde estaban parados esos seres. Ella, o sea, yo le pregunto y dice que fantasmas no eran. Ella piensa que eran extraterrestres.
Bueno, pues aquí está mi historia y espero que la pasen. Les mando muchos saludos. Me encanta su programa. Todos los días los escucho. Si no es en vivo, es en pues ya las grabaciones, ¿verdad? Saludos, que pasen buenas noches. Gracias, mi amiga. Gracias por tu comentario. Y se oía ahí atrás justo lo que decía como que los gatitos estaban peleando. Algo rarísimo, pero bueno, pues mi amiga, muchísimas gracias por tu comentario, tu mensaje y está llegando bastante interacción con los seguidores.
Sí, sobre todo por estas pesadillas que hay noches que suelen aparecer y entonces entre la madrugada no saber si este es un sueño realidad. El hecho de estar viendo a alguien que está arriba de ti, que algunos lo definen como parálisis del sueño, pero otros además es no solo que te paraliza, sino que estás viendo que esta silueta noche tras noche está junto a ti. Pero por qué se provocan este tipo de actividades nocturnas?
Nosotros las generamos en su gestión o realmente tenemos algún ataque que tiene que ver con seres que están ahí en donde nos encontramos? Pues Dina, yo creo que si todos podríamos ser en algún momento depende de varias cosas. Ser susceptibles a ataques. Y también la palabra designa un mal sueño, no?
Decimos pesadilla y ya sabemos que es algo que no nos dejó dormir, que nos inquietó, que nos angustió y cuando experimentamos emociones fuertes y aterradoras mientras soñamos, la sensación es digamos abrumadora, que al despertarnos del sueño todavía estamos con esta impresión. Nos cuesta volver a considerar el sueño. La parte de la sensación persiste y nos hace experimentar presencias incluso en la habitación.
Lo que sucede según relatos de personas que se han dedicado a estudiar este fenómeno y por qué ocurre esto de que sientes que ahí está alguien, pues realmente muchos han comentado por ejemplo y es aquí importante subrayar que en un porcentaje alto las personas ven la silueta de una mujer o la presencia de una mujer que a veces no la pueden definir, pero saben que es una mujer y les quita esta sensación de poder estar tranquilos.
En muchos casos se creía que la mare era una persona real, que parecía cierta aflicción y que la obligaban a viajar fuera de su cuerpo para atacar a personas. Y es precisamente el tema del cual hoy vamos a hablar. Claro, la mare, esa mujer que inclusive se comentaba, bueno según la leyenda, teniendo pues algunas variantes, que era un ser que podría enviar tormentas, solas gigantes y castigar a quienes la hubiesen enfurecido.
También obviamente podía enviar suaves brisas y buena pesca con toda la intención de que la gente que estuviera atravesando por esas aguas que tuviese un buen tiempo. Vamos a seguir platicando de esta gran leyenda, una leyenda ya de muchos años, pero que es conocida y que se ha ido pasando de generación en generación. Por supuesto en un momentito lo vamos a seguir comentando. Mariballe Guevara, un abrazo inmenso, Ginita y Nachito y familia Peluda. Hola, buenas noches, ¿cómo te llamas?
Hola, buenas noches, mi nombre es Abraham Aguilar. ¿Me repites tu nombre? Abraham Aguilar. Abraham, desde Los Ángeles nos estás escuchando. Sí, así es, estamos a un puro caminante en la vía. Muy bien, entonces los agarramos en plena caminata. Sí, sí, pero está bien, no te lo escucho. Bueno, porque además nos dices que quieres contar un relato. Así es, tengo varios, nada más que uno por uno está bien chido. Empecemos con el primero.
Bueno, pues esa la dios hay sobre mi novia, ella me dice que muchas veces sueña con cosas que probablemente van a pasar, no es 100% exacto, pero como que da ciertos aires de que es lo que pueda pasar. Y en esa ocasión estábamos durmiendo y yo desperté como que desperté y vi una sombra pero de mi lado, de la cama, como que quería cansarla.
Entonces yo estaba dormitado, no sabía si estaba, la verdad no estoy consciente que estaba dormido o despierto, pero lo que vi algo y como que evité que se me acarara mi novia, no como que me se acarara. Entonces, ese otro día me pasaba mal, me respeté, pensé que lo que vi fue cierto, no, porque no estaba al 100% despierto, estaba como dormitado.
Y después, al siguiente día, a la noche, pasó lo mismo, pero era en vez de estar esa figura humanóide al lado de mí, que era así como uno, ahora estaba enfrente a los pies de mi novia y trataba de acercarse a ella. Entonces ella se dice consciente de que lo hice porque ella misma dice que la desperté también, que la abracé y dice no, no te acerques a ella. Pero igual es curioso que cuando me pasa esto que estoy, no estoy al 100% despierto ni ella está al 100% despierto, estamos como dormitando,
¿sí? Y así, esa es una negativa que tengo y después de eso mi novia le platicó a su mamá y dijo, ¿qué está pasando? Y ella, por otro contacto, se cruzaba en contacto con algún tipo de personas que hacen limpia, ¿sabes así?
Sí. Y le preguntó qué pasó y ella le pidió una foto del cuerpo antirredesinobre, le pidió la foto despasa, ahí enfrente, y nos mandamos a esa persona y nos dijo que era su abuelito de ella, que como su mamá y mi novia le acostumbraban a llevarle agua y flores a su tumba cada año, y ahorita como están aquí en Estados Unidos, obviamente no lo pueden dar.
Y entonces creyeron que por el hecho de que ellas no podían trasladarse y no cumplir quizá con esto que habían dicho, ¿es el resultado de lo que vivieron? Sí, eso en todo el parecer lo que le dijo la persona que hacía limpia, que piensa podría ser el motivo, es lo que se le pegó a algún cuerpo de algún accidente que pasó cerca de ella, pero que la verdad no ha estado cerca de un accidente.
Pero fue extraño y fue curioso cómo me pasó ese tipo de sensación de protección hacia ella, eso es lo que fue más curioso porque también en otra ocasión, y hace algo muy similar pero les comento, estoy seguro que estaba bien de suerte, pero vi algo similar pero con mi hermano esta vez, y por eso era una criatura bien rara, no sé si era una criatura muy rara, como el de... se parecía mucho al del señor de los anillos, la criatura pequeña,
a ese se parecía mucho y lo he tratado y le dije a no es que con mi hermano no te vas a meter, pero en esa ocasión también te amanecí con uno o dos de esas niñas y fue así como de, ok, no me enfadé porque digamos que es algo que viví, no sé si está a ver con el que todo le pasó, y es como, guárales, ok, está interesante eso.
Claro, oye, pues entonces Abraham ya conocimos la primera experiencia, y como tú lo dijiste, poco a poquito nos vas a ir platicando más y más, y nosotros te lo agradecemos, ¿tú naciste allá o eres aquí de aquí en México? Yo nací aquí en Estados Unidos, en Manana, aquí. Pero tu familia es mexicana.
Mi familia es mexicana, mi familia es mexicana, a los 22 años que andé en la universidad, me di gracias a mis papás por los estudios, me di gracias a la universidad, gracias a Dios, y duvido a ver este otro país a ver si te encuentras a uno. ¿Y te ha ido bien? Hasta ahorita, gracias a Dios, ahí vamos, ahí vamos echándole ganas y día a día que seguís trabajando, y poco a poco se logra, poco a poco nada es rápido.
No, claro, todo es en base al trabajo, al esfuerzo y dedicación, pero nos da gusto que también tengas tiempo para estar con nosotros en las noches. Sí, yo soy fan de ustedes desde UJA, les juro que me acuerdo que mi hermano y yo teníamos una piñata en la cuarta, él se agarró una bocina, yo me agarró otra bocina, y el volumen fue uno, y escuchábamos todas las noches porque mis papás ya estábamos, por eso teníamos que ir allá.
Pero ahí estábamos con nuestra bocina abrazada y cuando escuchábamos, alguien de están, de estos, no, sí, que lo escuché, y así, y ahora, el otro día escuché ustedes que dijeron que la generación de la mano peluda va creciendo, ustedes que antes eran mis niñas, y yo que ya soy mocha, ah, pero son más grandes, a la vuelta. Claro. Y es muy bonito, muy bonito tener esta parte de mi infancia con mis amigos todavía. Muchas gracias.
Sí, me agradezco demasiado que hayan marchado, estoy muy emocionado, y me estoy feliz de haberte escuchado, no tengo la oportunidad de escucharles el vivo, pero créanme, todos los días los escucho en mi podcast. Ah, eso, con eso basta, muchísimas gracias y que estés muy bien. Hasta luego, buena noche.
Hasta luego, mi amigo, y pues aprovechando, no se olviden que pueden escuchar la mano peluda en el podcast, la mano peluda grupo Fórmula, así se llama el podcast, ahí exactamente en Spotify, ahí nos pueden escuchar, así que ahí les encargo, si gustan bajar los programas, escucharlos a la hora que se les dé la gana, con mucho gusto. Pues, Gina y Nacho, la tecnología, todo lo que hemos vivido, pero la mano peluda es un clásico, y por eso siempre decimos que la mano peluda vive.
La mano peluda vive, claro que sí. Así es que... Hola, Gina y Nacho, buena noche. Hola. Hola, aquí desde Guahueto, estado de México. Saludos. Habla Marco, su amigo, este... Eh... Solo quiero contar un relato, sobre un tema de la semana pasada, que fue sobre el chico que fue con sus amigos a una excursión, y que diez años después encontraron los talabres de los amigos, pero los amigos ya habían regresado.
Bueno, sobre ese tema, estaba yo escuchando, ese día quería yo comunicarme con ustedes el día que platicaron con el maestro Sohan, para hablar sobre el tema. Miren, aquí, bueno, no voy a decir exactamente en dónde, pero en Guahueto acá, había un... Bueno, es que no puedo decir si había o hay, o cómo se puede decir, un chico, yo lo conocí por otros amigos, y así él cortaba el cabello, muy bonito de hecho, hacía cortes de cabellos muy padres y así, pero, este...
Saben de cuenta que él era así como que muy dado a... Cuando se metían con alguien, él se metía a defender a las personas y así, ¿no? Y se sentía así como que muy, muy... Sí, como que él quiere, ama a sus amigos, y los defiende al 100%, no le importa lo que llegue a pasar. Mucho tiempo yo lo dejé de ver cuando yo veía todavía.
Este... Un día fui a buscar su estética, donde él se cortaba el cabello, digo, donde él cortaba el cabello, y me encuentro con que ya, pues no era de él, y pregunté, empecé a indagar y así, me contaron que pues que ya no, que nada más de repente dejó de ir a... Pues a su local, y ahí estaban todas sus cosas. Entonces yo fui a donde él vivía, y me encuentro con que me dicen que tenía mucho, que ya no aparecía, ¿no?
Pues después de eso, hagan de cuenta que un día, precisamente, yo andaba ya en esta época de que perdí la vista, andaba yo por allá, caminando, solo, obviamente, y este... Vi que había un montón de gente, un montón, nada, y se me hizo raro, ¿no? Porque yo dije, pues ahora sí, ¿qué pasaría ahí? Porque pues sí, era tanto que había mucha gente, y yo me quedé así, como que pues, ¿qué pasó? Pues ya me acerqué también, poco a poco me fui acercando, y pregunté qué estaba pasando.
Una señora me contesta y me dice que, este, habían encontrado a un muchacho, este, ahí, muerto, pero que se veía que ya tenía mucho tiempo, porque ya estaba hasta seco, o sea, ahí era, hagan de cuenta, como un charal, cuando ya está seco el charal, sí, el pellejo pegado, ¿no? así, igualito. Entonces yo me quedé así, como que pues todos empezaron a decir, no, es que es gay, es gay, y que no sé qué, y así.
Y pues todos empezaron a decir que, que, que, hubo un chavo que era gay, que de repente no sé cómo se me ocurre voltear sus perros, él tenía, él estaba enamorado de los perros chihuahua, y tenía un perro de esos grandototes, así de sus perrotes, así, como el que aparece en, en, en, Piolini, y el, gato, el perro que acorde a Silestria, por si no menos así tenía un perrotel, un bulldog, y me quedé pensando, y les empiezo a llamar a sus perros,
y pues sí me hicieron caso, los perritos ya estaban bien destrasijados, ya se les notaban las costillas, ya estaban, pues mal, los perritos ya también, ya decadentes, y me quedé pensando, y pues ya, sin querer, fui, me acerqué, y les dije que más o menos como era el chavo, y por las señas que me dieron, pues era el chico este que yo les digo.
Ahorita vamos a continuar Marco con tu relato, nos despedimos de las estaciones en la República Mexicana, que solamente nos transmiten una hora, los esperamos en nuestra próxima emisión, y en el resto de la República de Estados Unidos continuamos, después de la pausa, el Miedo Fond, 55, 21, 93, 59, 26. Conocemos la leyenda, y la hacemos realidad, la mano te duda. Hola, soy Chumel Torres, escucha la Radio de la República, cuando y donde quieras.
Noticias, deportes y espectáculos, en tu plataforma de podcast preferida. Grupo Fórmula, abriendo la conversación. Estoy rodeado de animales, atentamente, no he, sabiduría en las redes. La porque conocemos de raíz a los especialistas, la mano te duda. Nos quedamos a la mitad del relato de Marco, vamos a escuchar.
Pues, ha dado cuenta que lo enterraron, pasó, pues, ¿cuánto se puede decir?, un año, que lo enterraron, y todo, y sus perros, pues, los donaron, obviamente, sus cosas, pues, este, una de sus amigas se las quedó, su mamá, pues, no, su familia no la podríamos, no podíamos avisar a su familia, porque su familia era de El Salvador, entonces, pues, no, ¿cómo le hacíamos?, ¿no?
Después resulta Gina y Nacho, o sea, es algo increíble, o sea, se van a quedar anonados, pues, después de tiempo, yo, este, en redes sociales, yo veía que había una chica que se hacía llamar, bueno, una chica, y platicaba cosas, pero yo me quedaba yo así, como que, que raro, ¿no?, y, pues, yo decía, yo, no, pues, un día se me ocurrió mandarle un mensaje mandarle, pues, que quién era, y que dejara de estar utilizando las redes sociales este
chico, porque, pues, la verdad, pues, no, no se merecía eso, y se me quedó, o sea, se quedó como dos días después me contestó, y me dice, Marquito, este, ¿pero qué pasa?, si soy yo, me quedé así, como que, ¿quién yo?, o sea, ¿tú quién eres?, o ¿qué eres?, o qué?, o sea, pues, sí me sacó de onda, y resulta que era el chico este, pero ya convertido en chica, de hecho, ya hasta tenía cabello de color rubio, este, ojos de color, bueno,
pupilentes, obviamente, este, pues, ya era su transformación total, que yo me quedé impactado, o sea, sí me quedé, eh, sacado de onda, porque yo dije, pues, ¿cómo?, ¿no?, y yo todavía, incrédulamente, me cité con él, o con ella, con una cantidad de amigos, que teníamos en común, y pues, se me ha dado cuenta que llegó, lo saludó a todos, y todos se quedaron así, como que, ¿qué pasó aquí?, pues, y todos te atenderramos, y todo, pues,
se me ha dado cuenta que, ya tomado, él nos dijo que él había hecho un pacto, que la persona que lo mató, que él había regresado aquí, para vengarse de esa persona, y así, y pues yo le dije, para que te vengas, o sea, si te dieron la oportunidad de, de, por sí, de regresar, y estás aquí, pues, pues, échale ganas, a crecer tu negocio, y así, pues, pasaron de cuenta que, después de cinco años, me parece, acabó con todos los tipos que
lo mataron, unos de que hicieron, él acabó con ellos, y de la misma forma que a él que lo secaron, así, los fueron encontrando uno por uno secos, y después de tiempo, y después de tiempo, este chico, chica, desapareció, o sea, ya ni siquiera, o sea, dejó huella, ni dijo, ni nada, o sea, el negocio que dejó hecho, así, en grande, otros tipos se lo quedaron, este, o sea, pero bueno, al final de cuentas, pues, fue algo increíble, fue
un, un ladro, no sé cómo se lo pueda decir, pero pues bueno, ahí se los dejo, ahí sí, el que lo quiera creer, pues adelante, y el que no, pues, la verdad, yo sí lo creo, del chico este, pues igual, creo que, pues, a lo mejor algo similar pasó por ahí, un pacto o algo por ahí, pero bueno, y luego también ese día escuché, creo que, de una persona que decía que había perdido la vista por la diabetes y que trabajaba en el gobierno
y que en el gobierno le habían hecho brujería y que por eso, este, él se ponía ropa interior de mujer y que no sé qué, bueno, yo digo, aquí todos estamos para opinar, para comentar, para dar nuestro comentario y que nos critiquen, pero la verdad, miren, yo perdí mi vista, ya tengo cuatro años que perdí mi vista, he aprendido a moverme a andar aquí, allá hay muchas cosas que a lo mejor me fallan, no por si los colores y cosas así, pero no
por eso, este, le echamos la culpa, pues, pues sí, a las enfermedades, cada quien tiene lo que uno mismo fue forjando durante muchos años, entonces, yo a mí cuando yo estaba bien, muchos me decían, cuídate, no hagas esto, no hagas el otro, no hagas aquello, y yo lo entendía, al contrario, me sentía intocable y pues ahora estoy teniendo mi merecido y pues los gracias a Dios que día a día puedo salir, puedo sentir, puedo muchas cosas
gracias a él, a su majestuosidad, entonces, pues ese es mi comentario, Gina y Nacho, espero que no los aburra, que no se molesten, lo que estoy comentando y pues, que tengan la linda noche, pídense mucho que Dios nos los bendiga y que Diosito merece mucha salud.
Igualmente, amigo, gracias, eh, igualmente, pues, estamos para, no tanto para ser criticados, la verdad es que eso lo deberíamos de borrar de, pues, de esta transmisión, la verdad es que cuando alguien se anima a contar un relato, no es para ser criticado, es al contrario, si podemos dar nuestro punto de vista, verdad, pero no criticarlo, pues, sería muy terrible. Dale un paso adelante el hecho de contar su experiencia, no todos se atreven y entonces
quien lo hace, pues también tiene nuestro reconocimiento. Buenas noches, ¿cómo te llamas? Buenas noches, mi nombre es Esmeralda. Esmeralda, ¿cómo estás? Muy bien, ¿y usted? También, ¿desde dónde nos escuchas? Desde San Luis Potosí. Presente también San Luis Potosí, eso nos da gusto, y ya escuchando el programa en familia. Con mi niña, pero pues le encanta, le gusta. Sí, por ahí escuchamos el ruido de ella. ¿Y qué nos quieres contar, Esme?
Pues, a ver, no me pongan nerviosa, pero lo, o sea, lo que les estaba comentando es de que cuando estaba un poco más pequeña, actualmente tengo veintiséis años. Veintisiete, perdón, como los acabo de cumplir. Fue en el dos mil dos que yo estaba en el Kinders, tenían aproximadamente seis años, y este, pues, casualmente, pues este, pues no me llevaba bien con mis compañeritos porque me hacían bullying, o sea casi no me juntaba con ellos. O sea, pero estabas como aislada, por ejemplo, en el recreo.
Sí, sí, sí, y en el recreo, casualmente me juntaba con otros niños. Yo me imaginaba que era por lo mismo pues que éramos niños y pues, pues te juntabas con cualquier niño, me imagino, ¿no? Sí. Se acoplaba. Y este, pues, bueno, pero sí fue un poquito difícil esa etapa, pero, hasta un poco los recuerdos. Sí. Pero así, aquí un poquito los recuerdos, sí, recuerdo que cuando, una vez que salí del baño, estaba con una niña, muy bonita, estaba bonita.
Sí. Y muy simpática porque me hacía plática y así, pero yo le vi sus manguitas del suéter, este, como flojitas. Y yo recuerdo que se las agarré y, pues, yo, o sea, yo mi pensamiento dije sus manitas. Entonces, a la cual ella, pues no, o sea, no me dijo en el momento, no la tengo, nada más me dijo, es que tuvo un accidente en el pasamanos. No sé si ustedes sepan que es el pasamanos. Sí, claro. Sí, que te vas. Como una escalera que está suspendida, no?
Ajá, pero en horizontal y tienes que ir pasando con las manos. Y yo, por mi edad, pues, no la cuestioné, sino ahorita que lo recuerdo, pues, ya digo, ah, pues, por eso me dijo así, ya está. Entonces, pues, así pasaron los años hasta que yo entré a la primaria, pero ya fue en quinto año que entró un niño, pero a mí se me hacía conocido. Yo dije, ay, como que tú te me haces conocido y él me dijo no, pues tú también a mí. Y entonces, este así platicando, dijo no, pues yo estudié en este kinder.
Lo voy a mencionar, a ver si no hay problema. Si no, no, está en la Juárez de Salis Potosí. Ok, amiga, muy bien. Aquí es me vamos a hacer una pausa, regresamos contigo, te parece? Va. El miedo FONC, cincuenta y cinco, veintiuno noventa y tres, cincuenta y nueve, veintiséis. Las historias tienen muchas formas de contarse, pero solo una de comprobarse. Aquí en La Mano Peluda. No a la donación de órganos. Atentamente. Gerente de Yamaha. Sabiduría en las redes.
Porque distinguimos al mundo sobrenatural. La Mano Peluda. Y estas son las piezas de pago de lasetime. Estamos recibiendo tus comentarios acerca al tema de hoy, has tenido pesadillas, has visto alguna silueta que te presiona o te oprime el cuerpo mientras duermes, dános tu punto de vista también acerca de estos comentarios que hemos recibido y estamos platicando con Esme. Regresamos y entonces este pequeñito es con el que empezaste a platicar. Ajá, con mi compañera.
Entonces este pues casualmente y no sé por qué, pero las escuelas. Aquí hay muchas escuelas, pero yo no sé por qué estando a una distancia tan lejos tuvo que entrar a mi hasta en mi grado, el mismo turno porque era mañana y es tarde. Sí. Y si te hacía conocido. No, ajá. Y también igual al revés. Él también me decía que tú te me haces conocida y le digo sí. Y ya pues dijo dónde estudiaste ya este.
Pues fue que que concordamos que en el mismo kinder y me sorprendió bien harto porque yo sin contarle nada, me dijo. Ay, no sé, lo primero que dijo, dijo, ay, no manches, ahí se apareció. En los baños se aparecía una niña sin manos. Ya fue cuando yo empecé a recordar todo y yo dije, ay, qué miedo. Como hoy entonces este pequeñito. No era un niño real. El que estaba en mi salón. Ah, ok. Pero la niña era un fantasma. Ajá, exactamente. La niña que tuvo un accidente en el pasamanos. Sí, exactamente.
Órale, amiga, qué fuerte. Y te encontraste más adelante a otro ex compañero que ya ni lo recordabas físicamente, pero ahí fue donde dijiste si te habré conocido cuando te platicó la anécdota, no? Pues no, no sé, yo no más nos contamos de dónde veníamos y así. Y ya cuando me dijo, dijo, ay, no manches, ahí se aparecía una niña sin manos. Y yo pensé, ay, y ya empecé a recordar esa niña. Dije, ay, qué feo. Pero no es inocente, no sabe. Sí, amiga. Sí, fue de impacto.
Claro, han pasado muchos años y ahora que lo estás contando, como que lo revives. Exactamente. ¿Verdad, Esme? Oye, qué bueno que lo platicaste porque no creo que seas la única que en una escuela haya vivido algo semejante. Así es que si se identificaron, pues también que se reporten. Exactamente. Y pues muy buenas noches a todos y que Dios los bendiga a todos. Gracias. Hasta luego, mi amiga. Al contrario, gracias a ti. Qué historia, qué historia tan impactante.
Ella de niña, pues vi una niña, pues estás chavito, primaria, ¿no? Y estás chavito, no sabes distinguir. Bueno, no, tal vez no sospechas de nadie. Ni desn... pues tienes desconfianza de nada. Y pues viste a la niña sin manos y luego después de un tiempo. Esto de alguien que también supo la historia de la niña sin manos. Guau, qué impresión. Y mi amiga, yo me imagino que se puso de mil colores. Carlos Armando Cruz. Muy buenas noches. Desde Gina y Nacho, saludos desde Tsingtsan Tun, Yucatan.
Carlos Cruz. OK, mandó un WhatsApp. Dice que tiene un video y que espero que lo podamos checar con mucho gusto, mi amigo. Lo vamos a buscar. Si ya nos enviaste tu terminación, a ver, ahorita lo checamos. También dice mi amigo Faustino Sánchez. Ayúdenme que Gina y Nacho me llamen para contar un gran relato que tengo de mi familia. Mi querido Faustino, ya nos mandaste tu terminación para buscarte de inmediato. Dice por aquí Fernando Ríos, Nacho, sugerencia a ustedes.
Podrán hacer un programa sobre larvas astrales. Claro, mi amigo, lo vamos a hacer con mucho gusto. Ya hemos platicado al respecto, pero vale la pena, vale la pena que repitamos el caso. Porque sí, está muy, muy bueno el asunto. Hablando de esta silueta, de esta aparición, la mare que ataca a alguien, que se queda muy quieta, incluso en medio de una actividad, la víctima experimenta un ser encima de él. Significa que la persona se acuesta boca arriba y entonces alguien oprime su pecho.
La mayoría de las personas que lo han vivido parecen indicar exactamente los mismos pasos. En otras partes del mundo también este fenómeno, ya dijimos que se le denomina parálisis del sueño, que tiene una explicación que podría ser la científica, pero también hay muchos cuentos populares que explican las pesadillas como una proyección de los poderes sobrenaturales de una mujer, ya sean intencionalmente uno.
Pero lo que es una realidad es que sucede y muchos lo achacan a que podría ser un ser sobrenatural conocido precisamente como la mare. ¡Excelente, brother! ¡Muy bien! ¡Qué bueno que te acompañes con nosotros un ratito! Está muy bueno el asunto, ¿no? ¿Qué pasó? No se entiende. Hola, Yen y Nacho. Les comparto un relato de una amiga que pasó todo un proceso y pues ahí está. Es este audio, sin embargo, nos encantaría que nos platicaras más. ¡Pedimos por ella, señor! ¡Haz milagros en ella!
Como lo has hecho hasta ahora, por favor, defísela, protegíla. Llevemos a nosotros en saber cómo venecirla, porque nos lo sabemos en ocasiones, señor. Hacemos lo mejor que podemos, que pedimos la fuerza de tu cariño. Así que Dios trae la paz en esa noche. Trae la confianza en ti. Y ayudemos a nosotros a poder estar junto con ella. Es una vez más, pedimos deliciosa por ella. Y que te aligres de todo mal. Tú sabes, señor, si hay algún asunto que rodea a su, tú lo conoces por su nombre.
Por favor, señor, y déjalo. El demonio de tu nombre. Ayúdala, señor. Que tu espía te guíe, te llene, te comporte, te proteja. Y Dios nos está moviendo a ayudarla. Que tu ángela acápa de los que no te temen. Que nos acercamos a nosotros amigos. Que nos acercamos a nosotros amigos. Tú eres nuestro padre. Y ellos están siempre de tu ayuda. Ayudamos, por favor. Ayúdanos. Gracias. Gracias por que nos escuchas. Y ayúdanos nuevamente a seguir comprando en ti. A seguir avanzando en tu camino.
Ser de bendición, ser excelentes soldados. Que podamos ser luz en la ciudad. Que podamos ser luz en donde estemos. Y ser de bendición a nuestro prójimo. Compartir a los demás. A los que más te conocen. Oye, nos encantaría que nos comentaras qué es lo que le sucedió a esta chica, a los antecedentes, lo que ocurrió después. Me imagino que tú eres la persona que está hablando ahí. Entonces, dinos si te podemos marcar para que nos lo cuentes. Así es. Queremos saber la historia, mi amigo.
A ver, qué onda dice... DJ, Mr. F, no se entiende nada. No, no, no. Es que yo también al principio me saqué de onda. Porque había ahí como que gritos entrecortados y cosas así. Pero ya que empezó a hablar nuestro amigo, pues nos dimos cuenta de que se estaba tratando de una liberación. Una chica con un espíritu manifiesto.
Y él de algún modo estaba haciendo una oración para poderla ayudar, tratar de liberarla, quitarle ese demonio que le estaba ofrezando, que le estaba posigiendo, mejor dicho, ¿verdad? Así es. Y bueno, por eso es que tal vez sí no es un sonido muy claro, muy nítido, pero si fuéramos a ver más acerca de este caso. Así es. Buenas noches, ¿cómo te llamas? Faustino Cáncer. Faustino desde Chicago. Sí, amoroso. ¿Te nos quieres contar? Es algo acerca de mi familia. Platícanos.
Me cuenta de esto a mi mamá que un día mi bisabuelo y su hermano se fueron a pescar al río. Y cuenta el hermano de él que cuando llegaba al río, mi bisabuelo se metió al agua desnudo. Y cuando dice, espérame, ahorita vengo, voy a pescar. Espérame acá, aquí en la orilla. Ahorita vengo. Y que duró como unos cinco minutos abajo del agua. Y cuando salió, salió convertido como un cocodrilo o lagarto.
Sí. Y cuenta que cuando su hermano lo miró a él, el hermano que jaló una piedra y que se la vinta la cabeza y que se huyó pues, se fue. Y ya se fue para su casa el hermano. El otro se volvió a meter al agua. Y ya salió con el golpe en la cabeza. Y se volvió para su casa, llegando a la casa, le habló a su hermano y se dijo, ¿por qué me pegaste en la pedrada? ¿Desde dónde? ¿Desde ahí donde te dejé? ¿Desde por qué no me dices que ibas a ver como animal?
Si yo era el animal más sustento, me vine y se la metió en la pedrada, no más si me viene para mi casa. Pero dice que se convertía en un, como cocodrilo, lagarto que le llaman para pescar, para poder pescar. Ok. Faustino, permíteme. Tenemos que hacer una pausa y regresamos contigo. El Miedofon. Está bien. Vaya, que de voz o de texto, cincuenta y cinco, veintiuno noventa y tres, cincuenta y nueve, veintiséis. Todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos. Aquí en La Mano Peluda.
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Porque no todo tiene explicación lógica. La Mano Peluda. Continuamos recibiendo todos tus mensajes. Patty Rodríguez, envía tu número y por supuesto que te llamamos para que nos cuentes algún relato. Y estamos escuchando a Faustino. Continuamos contigo. Ok. Pues sí, tienes mi número. Ok. Pues sí, no sé cómo funciona, pero dice que mi abuelo contaba que adentro del agua tenía su traje. Pero no sé si era un agua, no sé cómo era, pero chiste.
Y él contaba que adentro del agua, no sé dónde lo guardas, pero que ahí se cambiaba. Por eso entraba desnudo adentro del agua a pescar. Pero ya se convertía como un animal. Mmm. So, no sé cómo era eso. O sea, se transformaba en un animal. Ajá. Sí, porque cuando llegó su hermano y se preguntaba vamos a pescar, le decía vamos pues, espérame aquí la orilla y ahorita vengo. Y él se metió al hermano, mi abuelo se metió al agua.
Pero pues cuando salió él ya estaba convertido en un animal y trae los pescados. Pero el hermano se asustó. Nunca le contó nada a él de que él se convertía como un animal. Mmm. Es por parte de mi abuelo. Sí, tengo otro que es, ¿puedo contarlo? Claro. Sí, adelante. Otro, esta es la hija de mi hermano mayor. Tiene una niña, bueno, ahorita ella, ella la contaba cuando tenía ocho años la niña. Ahorita ella tiene como 14 años ella.
Sí. Pero dice que en la noche ella, ella contaba a la niña, le contaba a sus papás que ella salía a las noches con su abuelita a comer pues al monte. Como al cazar animales. Sí. Sí. Dice que se convertía como una leoncita según ella. ¿La niña? Ajá. En las noches. Y los papás no se sabían. Pero un día le contó que creo que no se levantó para ir a la escuela temprano. Y le dice, eh, pruéate que llegues tarde. Dice, no, es que tengo muchos sueños, que anoche llegué tarde.
Dice, llegué a la madrugada. Dice, ¿cuándo fuiste? Dice, no, pues yo salí con mi abuelita en la noche, fuimos a comer. Pero aquí lo extraño es que la abuelita vive como unos 25 minutos de camino. Sí. Y ella contaba que salía con su abuelita a comer en las noches. Pero la abuelita vive como a 25 minutos de distancia de donde vivimos nosotros. Ajá. O sea, ¿cómo era posible que ella iba con su abuelita a comer si vivimos como a 25 minutos de distancia? Y luego la niña tenía ocho años.
Y luego ella contaba que en las noches salían a comer. Mmm. Oye, pero... Eso. ¿Eso lo contaba tu abuelita? No, la niña lo contaba. No. ¿Y ella la que se transformaba? A ella la que se transformaba. Pero es que contaba que salía con ella a comer a las noches.
Ajá. Ajá. Y hay una historia, hay algo que ella contó, un caso que sí, pues hasta los papás se dieron cuenta, mis papás también, que un día llegó la niña, se levantó como a las cuatro de la mañana, vio a su pie en una curada casi llorando, y le mandó a su papá, dice, papá, llévame a verme a abuelita porque está mala. Le dieron un balazo en el pie. Sí. Y eso le contó a su papá, su papá de ella, pues a mi hermano. Y dice, ¿tú estás soñando o qué soñaste o qué tienes?
Y dice, no, papá, llévame a ver a mi abuelita porque está bien mala, se va a morir, si no, hay que ir a verla. Pero como le digo, la abuelita vivía como a 25 minutos de distancia. ¿Cómo ella iba a saber que su abuelita le estaba mala o que le había dado un balazo en el pie? Estaban todos preocupados por la niña que la muestra estaba soñando. Dice, no, dice, papá, llévame. O sea. Y le dice, ¿qué? Al otro día, al otro día en la mañana, que las nueve se fueron a casa de las suegras de mi hermano.
Y cuando llegaron allá, si la señora su abuelita de ella estaba teniendo un balazo en el pie y que se estaba muriendo ya acá. Entiende. Oye, ¿y los papás no le creían? Los papás no le creían nada porque primero les parecían que en la noche salían. Le dicen, no, pues todavía se está fantaseando.
Pero ya cuando la última vez que estaba esperando a la niña casi llorando, les digo que lo llevaron con su abuelita porque estaba muriendo, que le mandaron un balazo, hasta eso les digo, que le dieron un balazo a mi abuelita. Llévame, llévame. Y la niña que tenía como ocho años, les digo. Ajá. Y ya pues las llevaron al otro día como las nueve en la mañana se fueron para ver si era cierto. Y cuando llegaron a casa de su abuelita, de la niña, pues sí.
La abuelita ya estaba entera en la cama con un balazo en el pie que le habían dado. Vaya. Eso es lo que está teniendo, no sé. Oye, pero. ¿A mi abuelo qué? Después de que pasó esto, no sabes qué actitud tomaron los papás? Pues ya le creyeron, pues ya mi hermano, como después supieron que la abuelita sí era así. Pero pues nadie sabía, tampoco ni la hija de la mamá de ella, de la niña. No sabía que su mamá se convertía así como en leona también. Sí, que. O sea eran aguales y no sabían.
Ajá, ya cuando llegaron allá pues ya le creyeron. Y ya pues la señora les contó, decía, no pues mi hija yo siempre he convertido en eso, pero eso tu niña, yo salgo con ella, dice. Pero ya después ya que la niña había contado todo. Y fíjate, la pequeñita, la angustia que debió vivir, no? Al querer contar lo que vivía y no le creían. Ajá, no le creían, ya cuando así. Ahorita pues la niña ya no cuenta nada, ya tiene 14 años, pero. Yo creo que le da pena, me imagino.
Pero pues la niña sí, ya le contaron que salieron a noche con su abuelita a comer por ahí. Pero lo más, lo más, o sea. Ya para que le creyeran, pues cuando pasó eso, que a la abuelita le dieron un balazo en el pie. Estaban fuera comiendo y alguien le disparó, le dice. Ya cuando fueron a ver a la abuelita, pues era cierto, tenían balazos en el pie. Y la niña cómo iba a saber si estaba en la casa, supuestamente ellos sus papás.
Pues estaba en la casa y dice, cómo sabes que le dieron balazos, estás aquí dormida. Dice, no, nosotros salimos de las noches a comer. Y pues por eso, yo ahorita me veo de mi hermano si le creen todo. O sea, ya creo que la niña ya no cuenta nada, pero eso sí es. Eso sí es verídico porque está mi mamá también. Me contó eso, que fueron a ver hasta allá la señora. Y si era cierto lo que había pasado. Sí, gata, pero primero no. Se resistían a creerle.
Y lo que no sé, son como nahuales, no sé, creo que eso no me preguntaba mi mamá. Cómo se etiqueteca o qué hacen. Sí, sí. Pero sí, esa es la verdad, sí. Un nahual. Yo creo que sí, porque dicen que le convierten en lionas. Ellas en lionas, pues mis abuelos se compartían lagartos, le digo. Pero eso también me está sospechando. Porque pues no. Y el segundo está la familia que tiene uno en mi cuenta, ¿verdad? Pues sí, amigo. Hay que dar cabida. No, hay una historia de la niña.
Pues la niña sigue allí, sigue estudiando, pero ya no cuenta mucho. Dice que ya no, pues ya le da pena, yo creo. Pero la niña ya qué edad tiene. Yo tío tiene 14 años. Ya está adolescente, la secundaria. Yo creo que ya no, pues ya no cuenta porque ya le da pena. Yo pienso contarle a alguien más lo que hace. Sí, pues ya saben que no le van a creer. Ajá, pues así para qué. Bueno, a lo visto los papás, o sea, los papás sí le creen a mi mamá.
Le creen todo, pero porque ya lo vivieron, pues, confirmaron todo que sí era cierto lo que ella decía. Pero si le cuentas a una gente, a otra persona como su compañero, pues no le van a creer. Pues no. Vaya. Pues sí, esa es la historia de mi sobrina. Y ahorita ya que le creció, ya ella está normal. O sea, ya no tiene este tipo de experiencias. Pues es lo que le digo, que como yo estoy tan grande, yo creo que ya no cuenta. El amor tiene más experiencias, pero ya no cuenta.
Como ella está grande, le da pena. Yo pienso contarlo. Pero también hay la posibilidad que cuando crecen, también van dejando algún tipo de capacidad de este tipo. Hay que comentarlo con ella para ver si lo sigue viviendo o mejor se calla. Porque saben que no le va a creer. A nadie le va a creer. Lo que dijo esa vez, que cuando fue una vela que la abuelita estaba mala, la abuelita dijo que ella quería heredarle ese don a la niña. O sea, la abuelita le quería heredar el don.
Sí. Fue lo último que se supo, pero no sé cómo se hereda eso. ¿Y la abuelita ya murió? Ya murió. No sé si le dejó la herencia de eso, porque dijo que como que la estaba entrenando para que ella se quedara con ese don, supuestamente. Pero pues ahorita la niña no sé si ya no cuenta nada. Le preguntó a mi mamá, pero ella no me dice nada. Pero es que la cuestión, heredar un don es genéticamente, o sea, no tendría que hacer nada. Si ya se le heredó, ya lo tendría.
Sí, es lo que no sé, porque le digo que esa niña es su abuelita por parte de su mamá. Oye, pues toda la familia extrañada de esto que vivió. Sí, no, eso sí. Yo también cuando me contaba la historia, me dijeron, no, no es cierto. Hasta que mi mamá me lo contó bien, dice, sí, pues yo fui. Yo fuimos de visita a ver si era cierto. Y si era cierto, dice. Oye, ¿tú también fuiste? No, yo no, yo estoy aquí en Estados Unidos. Ah, ok, ok. Pero la familia entonces está extrañada.
Sí, pues mi mamá más mi mamá, pues mi hermano, porque él le contaba a la niña, pues le decían, no, está fantaseando. Pero ya cuando pasó eso del balazo, pues ya fueron y comprobaron que si era cierto, que ella sabía muchas cosas. Sí, pues una herencia. Sí, pues a la niña le creían, sí, le decían, pero así quedó, pues ahorita ya no cuesta nada a la niña, pero es de verdad, ¿le heredaron eso o no? Porque ya no dice nada. Sí, sí se lo heredaron.
Bueno, pues entonces vamos a tener en otra ocasión, ¿qué te parece la oportunidad de platicar? Sí, claro. Mientras tanto que tengas excelente noche. Igualmente, saludos a todos. Mi querido amigo, muchísimas gracias Faustino, que se tomó la molestia de contarnos y platicarnos esta experiencia de nahuales. Aunque él al principio no mencionó nahuales, seguramente eran, eso es lo que pasaba, eran nahuales, personas que se transforman en animal.
Ignacio Almanzer, yo tuve la desdicha de jugar ese juego maldito de la weija, es algo real, verdaderamente real. Mi querido Ignacio, pues deberías de platicarnos cómo estuvo esa ocasión que ocuparon la weija. Y por supuesto, queremos saber si hay un testimonio de algunas consecuencias por haber utilizado ese instrumento como si fuera un juego de mesa. Mi amigo, sería interesante, a ver si tienes chance, mi querido Ignacio, mi tocayo, a ver si es posible que nos narres todo lo que ocurrió.
Por supuesto, aquí te vamos a esperar. Buenas noches, Gini y Nacho. La última vez que tuve una paralisis del sueño, estaba dormida de lado y sentí que alguien me estaba abrazando también por la parte de atrás. Entonces me tenía sujeto y yo no me podía mover. Entonces quería abrir mis ojos y no podía, pero yo pude percibir cómo era ese ser. Y éramos ser todo negro con escamas. Yo sentí que era así, ¿no? Y después vi en una revista que mucha gente así los percibía también.
No sé si alguien más los ha percibido así. A ver si alguien más los ha sentido. Saludos, amigo Eli. Tenemos audio. Sí. Hace muchos años mi tía, este le sucedió esto. Tiene a su marido que pues toma por lo regular cuando se emborracha. Como les digo que está retirado del pueblo hasta acá, está como a una hora, por mucho una hora de camino, caminar. Entonces él llegaba a las dos, o sea, como él tomaba pues él llegaba a las dos, tres de la mañana, así a su casa.
Pues un día de tantos, este pues él se quedó tomando por allá en el pueblo y pues mi tía pues acá estaba. Pues mi tía ya estaba dormida, estaba dormida ya, este ya estaba dormida así en su cama ya, ya sea ya. Pero el señor no había llegado. Bueno pues a las dos y media, tres de la mañana, toca la puerta de su casa. Pues antes su casa pues era de madera y no tenían camas, no estaban en el piso. Llegan a las dos de la mañana, tocan la puerta.
Mi tía se llama Yolanda. Entonces llega supuestamente su marido porque no era su marido. Me van a entender después. Pues llega y toca la puerta y dice, ábreme Yola, le dice, este, él que tocaba la puerta. Y pues mi tía, porque como mi tía pensó que era su marido, pues le abrió. Porque sí, tenía la voz de su marido y todo. Bueno, ella pues rapidito se levantó, abrió la puerta. Y pues lo dejó para allá, pasó, no? Pasó y ya mi tía lo que hizo, pues se fue, se dirigió a su cama, a acostarse.
Y pues ya, normal, no? Se acostó y al momento pues ese hombre se sienta. O sea, no sé, estaba sentado, no sé. Bueno, yo sé que estaba ahí y estaba desnudo. Quería tener este, pues me imagino que, este, pues intimidad con mi tía, no? No me imagino. Cuando están tomados hacen cualquier cosa. Entonces se sienta y así. Y pues mi tía pues, yo me imagino que se quedó así. No, no sé. Y lo veía bastante extraño y todo y así. Que era un hombre desnudo.
Y mi tía, pues al momento de voltear porque volteaba a su costado, volteaba para los lados así porque pues estaba ahí, pues mi tía, no, no me imagino que no quería tener. Volteaba hacia los lados, mi tía, así, así, de repente volteó. Lo que mi tía no se imaginaba es que su marido estaba acostado al lado suyo de mi tía, al lado de mi tía. Ah, no se percató. Y ese hombre que había pasado, que había, o sea, que había este, pasado a su casa y estaba desnudo, pues resulta que no era su marido.
Resulta que era, pues el demonio. Sí, por lo que quería hacer era el demonio. Pues él estaba ahí desnudo y hacía cosas raras y así. Entonces, o sea, y mi tía se asustó porque dijo, ¿cómo le hizo la voz idéntica? Pues le hizo la voz idéntica. La estaba engañando. De su marido de mi tía y así. Y pues en la escurridad de la noche, pues no se ve que, pues qué cosa, ¿no? Entonces mi tía, como pudo, rápido se paró porque también resulta que ahí también era cocina.
Entonces agarró una jicara de agua, se dirigió hacia dónde estaba su bote de agua. Y con una jicar, agarró una jicarita de agua. Le hizo un círculo, hizo una cruz en todo el agua. Bendijo el agua. En eso, pues lo bendijo y oraciones y todo. Pues mi tía empezó a rociar agua por toda la casa, o sea, toda la casa, sí. El agua que mi tía sacó de su bote y la bendijo, le puso su cruz. Empezó a rociarla. Y no me lo van a creer yo cuando lo estaba contando mi mamá. Me quedé así. ¡Santo Dios!
Pues dice que al momento, dice mi tía, pues ella les contó a mi mamá. Dice que al momento de que mi tía echó esa agua que bendijo, esa cosa que estaba ahí, bueno, ese que se transformó en hombre, pero no era, era, pues eran cosas malas, era un demonio, yo me imagino. Pues eso, se desvaneció, se desapareció frente a sus ojos de mi tía. Pues al momento de que se desapareció frente a sus ojos de mi tía, se desapareció. ¿Cómo? ¿Quién sabe? Entonces no era, no era ningún hombre común y corriente.
Entonces se le desapareció. Al momento de que mi tía roció eso, se le desapareció frente a sus ojos. Y su marido, lo que mi tía no se acordaba es que su marido estaba acostado durmiendo, que ya había llegado antes que esa cosa. O sea, él llegó antes. Él estaba dormido. Y pues mi tía le contó a su marido y todo eso. A raíz de eso, al marido de mi tía le empezaron a pasar cosas feas. Le empezaron a hacer cosas. Y una de ellas es que acá está un río y todo.
Pues cuando se dirigía el trabajo, porque acá tenemos un río también, y su trabajaba en el río, cuando se dirigía para ir a su trabajo, se le aparecía ese ser y no lo dejaba pasar. No lo dejaba pasar a su trabajo y a donde iba. Solo lo dejaba pasar si llevaba un crucifijo, un rosario, una virgen, o sea, lo que sea. O sea, lo que fuera un objeto religioso que llevara, alguna medallita, solo así lo dejaba pasar. Si no, no lo dejaba pasar.
Y en el día, o sea, que les digo, se iba a las siete de la mañana a su trabajo y así, pues se paraba ahí y que no lo dejaba pasar. No sé si los trabajamos solamente, si llevaba un crucifijo, solo así lo dejaba pasar. Pues cabe destacar que ahí, hay un lugar, acá en el río, a donde pasan para el trabajo. Ahí había una cueva que le dicen la cueva de... El diablo de... Así, el inamorable. Vaya experiencia que tuvo tu tía y su esposo.
Y sí, definitivo, por lo que quería hacer y la manera en la que se presentó un demonio. Así es, Gina, pues ha llegado el momento de despedirnos. Muchísimas gracias por estar con nosotros, escuchando estas experiencias, relatos, todo lo que tiene que ver con lo sobrenatural. Que descanses, que Dios te bendiga. Soy Gina Áviles. Yo también me despido. Soy Ignacio Nacho Muñoz. Agradecido con Dios y con ustedes porque juntos escuchamos muy buenas historias.
Que tengan la mejor de las noches, descansen. Y como decimos aquí... ¡Cabot! El programa se termina, pero la investigación continúa aquí en... La Mano Peluda. Esta fue una producción de Grupo Formula.
