La Mano Peluda | Jueves 26 de Junio de 2025 - podcast episode cover

La Mano Peluda | Jueves 26 de Junio de 2025

Jun 27, 20251 hr 32 min
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Transcript

Grupo Fórmula, en tu plataforma de podcast preferida. Advertencia, las opiniones de los participantes y colaboradores no corresponden necesariamente con las del programa o la empresa. Si este programa es escuchado por menores de edad, se recomienda que lo hagan en compañía de un adulto. Porque nosotros hemos estado ahí. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. Porque conocemos de raíz a los especialistas. El demonio es una figura que ha aparecido en todas las culturas

y no es una figura cristiana. Documentaremos todas esas experiencias que no tienen lógica alguna con Georgina Avilés e Ignacio Muñoz. Llegó la hora de poner las evidencias sobre la mesa. Fantasmas. Voces. Apariciones. Psicofonías. Mitos y leyendas que rodean al mundo sobrenatural quedarán al descubierto aquí en La Mano Peluda. Desde la Ciudad de México, para todo el mundo, esta emisión de lo insólito Y de lo que no tiene explicación lógica, pero que a ti y a nosotros nos apasiona.

Soy Gina Aviles y qué gusto que estés esta noche con nosotros. Hola, ¿qué tal? ¿Cómo están? Buenas noches. Gracias por acompañarnos en esta transmisión donde vamos a platicar de lo increíble y también de lo sobrenatural. Porque de lo que es natural en todos lados se habla mucho. Yo soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes, ya que juntos tendremos una noche, una noche impactante. Queremos tu participación a través de la multilínea 55

-5279 -2291. La página radioformula .com .mx y en Spotify encuéntranos como La Mano Peluda. Grupo Fórmula. Claro que tú te puedes poner en contacto con nosotros haciendo uso de nuestro miedofón. 55 -2193 -5926. 55 -2193 -5926. Ahí nos puedes mandar mensaje de voz o mensaje de texto, compartir fotografías, videos, memes, lo que tú quieras. Saludamos a las estaciones en la República Mexicana que se unen con nosotros.

Ciudad Guzmán Jalisco, Ciudad Juárez, Chihuahua, Coatzacoalcos, Culiacán, Durango, Guadalajara, Guerrero, Hermosillo, La Paz, Baja California Sur, Lórez y Huétamo, Michoacán, Mazatal, Monterrey, Poza Rica, Tabasco, Tijuana, Torreón, Querétaro y en Estados Unidos, Georgia y Las Vegas. Bienvenidos a esta noche espeluznante. Un misterio aterrador. Es el de fotografías que envejecen solas. No hablamos de desgaste normal, sino de imágenes que cambian con el tiempo sin explicación lógica.

Rostros que se arrugan, figuras que desaparecen, sombras que aparecen de la nada. Y en algunos casos, presagios de tragedias que aún no han ocurrido. Testimonios escalofriantes y teorías sobrenaturales que sugieren Que las cámaras pueden capturar algo más que luz. Y si esas imágenes están vivas. Y si lo que ves en una fotografía sigue observándote incluso después de revelarla. Hoy, el misterio que el tiempo no puede explicar. Fotos que envejecen. ¿Qué tal? ¿Tienes alguna

foto antigua? ¿Qué parece haber cambiado con los años? ¿La conservas o la destruyes? ¿Qué harías tú si este papel aparentemente fotográfico empieza a envejecer de una manera inexplicable? ¿Qué harías tú? Te invitamos a participar con nosotros y, por supuesto, queremos escucharte a ti porque este programa está diseñado con ese fin, el de escuchar absolutamente todos tus testimonios. Hola, Gin y Nacho. Saludos. Quisiera contarles algo que nos sucedió a mis hermanas y a mí hace...

aproximadamente 18, 19 años. Bueno, pues en aquel entonces los tres íbamos juntos a la primaria. No recuerdo muy bien las edades, pero creo mi hermana la más chica tenía como siete años, yo entre nueve y la otra entre diez o tal vez once. Bueno, pues en aquel entonces también mis padres tenían una bebé de como de tres, cuatro meses, la cual por motivos de su trabajo, pues buscaron una persona a la cual nos fuera a cuidar en lo

que llegaban de trabajar. Consiguieron una señora que al igual tenía una niña de mi edad, entre ocho años, nueve tal vez. Un bebé también de brazos, de meses. Y bueno, esto recuerdo que sucedió un día martes, porque los días martes aquí en mi comunidad pues se hace lo que se les dice el tianguis. Y a nosotros nos encantaba recorrerlo. Saliendo de la escuela pues era el camino a llegar a casa, así que nos gustaba traspasar

el tianguis. Nos tardábamos para llegar de la escuela a la casa como una hora más o menos. O sea que si salíamos a la una de la tarde, a la casa tendríamos que llegar por muy tardar a las dos con catorce. Y bueno, pues recuerdo que pasamos donde trabajan mis padres, porque mis padres se dedican al comercio. Pasamos con ellos, pedimos de comer, nos llevamos cada quien un jugo, íbamos rumbo a la casa y ya faltaba una cuadra para llegar a la casa de mis padres.

Y de repente pues vemos que se asoma su hija de esta persona que cuida, que estaba cuidando a mi hermana. Y nosotros pues... Le gritamos por su nombre. Y ella en cuanto nos vio, que empieza a correr, y nosotros atrás de ella, ¡eh, detente, ¿por qué corres? Y no, corrió demasiado rápido. Y yo como, pues, era el que iba un poquito más rápido que mis hermanas, vi que se mete a

la casa de un vecino. Pero lo que yo no vi fue que abría la puerta, se metió nomás así rápido como si lo hubiera traspasado y aparte todavía sacó de la cintura para arriba, sacó el cuerpo para ver si aún la estábamos persiguiendo. Y al ver que todavía estábamos corriendo, se metió. Yo y mis hermanos quedamos así, ¿verdad? Porque se metió a la casa del vecino. No tiene nada que hacer en la casa del vecino. Se supone que está cuidando a mi hermana. Bueno, total, es

que... Nos quedamos así. Y ya llegando a... A la casa ya faltaba como unas tres casas para llegar a nuestro domicilio. Y llegando, entramos, pasamos el patio. Después del patio estaba un lavadero donde estaba la señora con su niño en la carriola y con su hija con la que habíamos visto minutos antes. Ahí con ella, totalmente vestida diferente. Wow, esa vez nos sorprendimos porque... Pues en realidad no supimos lo que vimos. No... No nos dio miedo porque eran como

las dos de la tarde más o menos. Sí. Y cabe mencionar que igual este... Al verla no había nada de personas y la calle estaba en total silencio. Y ya platicando bien con mis hermanas, pues nos precartamos que ella simulaba que iba corriendo, pero jamás tocó el piso. Y también los tres llegamos, los tres vimos que aquel ser, no sé cómo decirlo, aquel ente, Sí, traspasó la puerta, jamás la abrió. Bueno, Nacho y Gina, pues espero que les haya gustado mi relato. Muchas gracias y mucho éxito

en su programa. Gracias. Gracias a ti, mi querido amigo. Pues mira, no cabe duda que es una manifestación del orden paranormal. Definitivo, y el que haya traspasado de esta manera no es algo físico, definitivo. Así es. Saludamos a los que van llegando, a nuestros amigos Mirna, Guadalupe, Burgos, saludos. Y a todos los que van llegando, Betty, Tobar, Espinosa, desde la Alcaldía Tlalpan, les damos la más cordial de las bienvenidas. Vamos a ir a una pausa y mientras tanto piensa en esta respuesta.

¿Te atreverías a mirar tus fotos antiguas después de lo que te vamos a comentar? El miedofón 55 -2193 -59. 26 todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos aquí en la mano peluda el tigre y el león pueden ser los más fuertes pero el lobo no trabaja para el circo sabiduría en las redes Desde que la fotografía fue inventada, ha servido como una herramienta para congelar el tiempo. Pero hay casos extraños. en los que

el tiempo no se queda quieto. En todo el mundo se han reportado fotografías que envejecen solas, así como lo escuchas, alterando sus imágenes sin explicación. No es deterioro fijo, ahí hay que aclararlo, sino rostros que se arrugan, siluetas que desaparecen y miradas... que cambian, como si algo más estuviera presente en la imagen. Coincidencia, energía atrapada, señales del más allá, fantasmas. ¿Tú qué opinas? Vámonos con relatos. Buenas noches, ¿cómo te llamas? Buenas

noches, me llamo Cristian. Saludos, Cristian, ¿desde dónde nos escuchas? Desde Cádiz, de Salt Lake City, Utah. Perfecto, ¿ya estás en casita? Sí, aquí estamos ya descansando ya, gracias a Dios. Después de un arduo día de trabajo, qué bien relatar algo que te sucedió, ¿de qué se

trata? Fíjese que ayer, ¿verdad? Ayer estábamos en el patio aquí afuera, pues ahí estábamos haciendo unos pollitos para comer y ya cayó la noche y pues yo y mi amiga pusimos unos relatos de... de YouTube, pues, que encontramos de, de, de su página, y, y estábamos escuchando uno de esos, de esos relatos, y, y este, y entonces, escuchamos este, algo, algo raro, pues, cuando estábamos escuchando el, el, el, el relato, pues, de, de, escuchamos este un, bueno, yo, estaba escuchando

y yo escuché algo como una voz de una mujer en mi mente. Entonces yo le dije a mi amiga, le dije, ¿escuchaste? Y ella me dijo, sí. Y entonces lo regresé una vez y lo volví a regresar como cuatro veces y ya no lo volvimos a escuchar otra vez. ¿Y qué te decía? ¿Entendiste? O sea, como que trataba como de comunicarse conmigo, pues, ¿me entiendes? Sí. Hace cuenta que fue como muy rápido, pues como que trataba de decirme algo,

pero no le alcancé a entender muy bien. Entonces, ese relato que yo estaba escuchando, es el relato 87, creo, de su repertorio. Se llama, me encontré al chanclo. Ah, sería muy bueno que lo enviaras

para checarlo. la verdad si me gustaría que lo escucharan ese relato yo se los puedo enviar este por whatsapp para que lo escuchen y a ver si ustedes pueden escuchar algo porque la verdad si desde ayer está muy bien mi amiga pues este con eso pues este de con esa curiosidad y todavía hace rato estábamos comiendo y lo volvimos otra vez a acordar y te acuerdas y que fue que yo o sea yo lo escuché dentro de mi mente yo no lo escuché así como directamente del del del

audio, pues, que teníamos del Bluetooth, yo lo escuché como en mi mente, como que algo me quedó así, todo se me quedó así, como que dije, bueno, pues, ¿quién me está hablando, no? O sea, fue algo muy raro, la verdad. Pero es que también lo escuchó ella. Ella también lo escuchó, ella también lo escuchó. Vaya. Y está aquí conmigo, no sé si quiera. Sí, algo así como mía. Sí, algo así. Ah, ok. ¿Y a ustedes les vibró como una energía negativa? Se sintió algo así como muy

raro. No sé siquiera... Después estaba un animalito rondando la cabeza de mi hija, que no se le iba y no se le iba. Oh, sí, cuando estábamos sentados, ¿verdad? Sí, dice ella que había como un animal así como que, no sé, como que estaba alrededor de nosotros, no sé, fue algo muy raro eso, la verdad. El relato que comentas ahorita no lo ubico, pero el tema del que trataba, ¿a qué se refería? Fue de un hombre que llamó, pero ese relato, el locutor era Juan Ramón Sanz. Sí, sí,

sí. Pero ya me acordé del título que dijiste de chanclotas, entonces se refería a una entidad maligna. Sí, claro que sí. Sí, era el diablo. Él estaba contando que se le había aparecido el diablo. Y eran como las 11 de la noche, nosotros estábamos afuera y estábamos escuchando. Y de repente se me vino así como esa voz en mi mente. Yo dije, bueno, ¿qué me está hablando? Pero yo lo escuché dentro de mi mente. Fue algo muy... De verdad que nunca me había pasado eso. La verdad

que sí, yo así me di. Y sigo con la duda. Digo, pues, ¿qué habrá sido? Ah, pues en cuanto puedas, si quieres compartirlo, nos encantaría para ya descargarlo y poder escucharlo y después comentarlo. Sí, claro que sí. Bueno, entonces lo esperamos y siempre agradecemos, Cristian, que se reporten. Claro que sí, estamos para servirle. Excelente noche. Gracias, igualmente. Hasta luego, mi querido amigo. Y bueno, pues hay que escuchar esas psicofonías

que varias veces aquí las han captado. Nuestra amiga que tiene un oído finísimo, Lucita Arellano, identifica de inmediato. Ayer también alguien nos dijo, me parece que Revolver, cuando estaba hablando el maestro Soham, se escuchó algo. Yo no lo noté, pero lo estamos verificando, ¿verdad? Les decía de Mirna Guadalupe Burgos. que está con su esposo, que adivinen quién es, que es

Edman González. Lo que pasa es que se le descompuso el celular y ahora están ambos, que sirva el pretexto, ¿verdad?, para juntarse y escuchar este programa así, en pareja. Oye, la propuesta del tema de hoy, ¿qué son las fotos que envejecen solas? Es un fenómeno paranormal que se refiere a imágenes... físicas o digitales que comienzan a mostrar alteraciones inquietantes con el paso de tiempo. No hay una causa natural. Podrías decir, no, pues a lo mejor la humedad, la luz

solar, esto va desgastando las fotografías. Pero en este caso no. Cambian lentamente de apariencia, muestran rostros que envejecen. En una cuestión natural, la fotografía se hace viejita, por decirlo así, pero toda. El papel. No que los rostros envejezcan o que aparezcan sombras. Esto es bastante inquietante. Y ahorita vamos a comentar casos reales de fotografías que cambiaron así, solas. Claro, va a estar bueno el programa. La verdad

no te lo debes de perder por nada. Les recuerdo que también nos pueden escuchar en Spotify como La Mano Peluda Grupo Fórmula. Ahí nos encuentran y ahí nos buscan y seguramente te vas a pasar un buen rato en compañía de La Mano Peluda. Tenemos por aquí saludos a Jorge Fermín que nos escucha ya en Tecate, Baja California. Oscar Román desde Laredo, Texas. Bienvenidos amigos. Vamos a continuar. Hola Gina y Nacho, buenas noches, espero que

se encuentren bien. Soy Mine, esta historia es cuando yo tenía entre 15 a 17 años, no recuerdo muy bien. Fui de vacaciones a casa de una tía. Ya les había comentado de una historia de mi mamá. Que tenía 12 años. Que le salió una mujer. En ese mismo lugar. Yo recuerdo que la casa de esa tía. Y en paz descanse. Era de una sola planta. Entonces ella estaba en medio de dos casas. De una era una familia que iba de vez en cuando.

Algo así recuerdo. pero la casa casi siempre estaba vacía y del lado izquierdo estaba una casa abandonada, que de hecho esta tía me había comentado que vivió una pareja muy joven y que tenían un bebé y que había fallecido, que había sido la bruja, algo así. Pero pues yo, chica, pues no me dio miedo al momento y ya. Quedó así. Solo recuerdo que cuando estuve en esas vacaciones. Me dijo. Si escucha ruido en esa casa. No te vayas a asustar. Duérmete ya. Porque a veces

escucha a un bebé. Y. Una de las noches que me quedé. Era en un cuarto. Eran dos camas. En una de ellas estaban dos primas. Y en la otra. Yo me dormí con otra prima. Pero a mí me tocó del lado de la pared. Justo dando a la barda del lado de esa casa. Abandonada. Entonces. Pues no sé cuánto tiempo pasó, la verdad no recuerdo qué hora era, solo sé que ya era tarde. Todos estaban durmiendo, yo no podía dormir y empecé a escuchar en esa casa como si fuera una persona

que estuviera ahí. Y aventaban maderas, aventaban piedras, era demasiado, rebotaba en las paredes. Yo recuerdo que estaba súper asustada. Y solo se escuchaba el ruido. Y yo recordé que mi tía me había dicho que si escuchaba a un niño, a un bebé llorar, que no hiciera caso y durmiera. No sé cuánto tiempo duró, pero fueron ruidos extremos, así un azotadero de madera. Eso es como yo lo describo. Y después yo me tapé mis

oídos para ya no escuchar tanto ese ruido. Ok, vamos a pararle ahí porque tenemos la pausa. El Miedofón, 55 -2193 -59 -26. Es hora de poner al descubierto lo que nos hace temblar, correr, gritar y sudar. La mano peluda. ¿Quieres anunciarte en este y en muchos otros podcasts? Escríbenos a este mail. Hay genios sin estudios e idiotas con doctorados. Sabiduría en las redes. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. Continuamos y vamos a concluir con este relato.

Porque yo estaba tan asustada que ni siquiera le hablé a mis primas, no se despertaron. Yo solo me quedé ahí acostada tapada con mucho miedo y después se dejó de escuchar ese ruido y esa casa era como, todavía lo recuerdo, era como

si temblara. que los vidrios se mueven y era como si una persona un gigante así lo describo yo como si estuviera en el techo de esa casa de mi tía y caminara y cada vez que daba un paso la casa retumbaba y después al otro día la verdad ya no supe ahora me quedé dormida al otro día yo no comenté nada mis primas se levantaban muy temprano y Yo fui a la cocinita que daba su ventanita a la calle, que es una calle así muy angosta,

de adoquín, las casitas de enfrente. Todavía cuando yo tenía esa edad, pues todavía era así como un pueblito. Entonces pues la gente, todos se conocían ahí. Y yo recuerdo que una vecina de mi tía fue y le estaba diciendo, ¿no escuchó los ruidos de anoche de la casa abandonada? Todos los vecinos escuchamos y no nos quisimos asomar. Había muchos ruidos en esa casa. Entonces yo ahí dije, no estaba soñando. Fue verdad. En esa

casa se escuchaban ruidos. Pero pues al otro día, como ya era de día, ya había sol, ya tenía más el valor de ir a asomarme, pero para esto la casa no tiene techo. Entonces mi tía, ahorita la verdad no sé ya cómo está la casa construida, pero yo recuerdo que tenía unas escaleras porque iban a ser como la planta de arriba, como unos cuartos, pero lo tenían como tendedros. Subo las escaleras, subí sola. ¿Cómo se le dice? Pues sí, como de asomarme a ver qué era lo que se

escuchaba. Y yo subí las escaleras, me asomo a la casa y ¿cuál es mi sorpresa? Que en la casa no había ninguna piedra, ninguna madera. Todo el ruido que yo escuché en la madrugada no había nada. Solo era la división de la casa, había un lavadero en medio y de hecho había un árbol.

creció un árbol no sé cuántos años tendría esa casa abandonada entonces pues sí por curiosa me asomé y no no había ningún no había ni basura entonces no me explico y fue verdad no estaba soñando porque los vecinos salieron a decir que esa casa se oían ruidos y yo sí los escuché ese es mi relato ojalá les guste saludos Claro que sí, mi querida Mini, muchas gracias. Buena historia

de suspenso. ¿Por qué tendría que escucharse ruido constante como alguien que brinca sobre la casa y se simbra toda la construcción e inclusive se siente en las casas aledañas? ¿Por qué? En una casa que está vacía. Exacto. Y mira, ahorita que estamos hablando de fotos antiguas, Claudia nos dice, ay, me dieron ganas de ver la fotografía de mi abuela. Hoy tiene 95 años en esta imagen porque nos comparte la fotografía. Ahí tenía como 20 con mi abuelo y mis tíos. ¡Qué bendición

que tengas a tu abuelita! Y mira, nos envía su imagen, que esta no se ha hecho vieja con el tiempo, pero le recordó de estas fotos que tienen guardadas mucho tiempo. Y mira, gracias por compartirnos esta imagen también, tocando el tema de estas fotografías que se hacen viejas solas. ¿Cuál sería la razón? Hay varias teorías al respecto. Una, algunas personas creen que las fotografías no solo captan la imagen física, sino también la energía emocional o espiritual de ese momento.

Si esa energía es perturbadora, queda atrapada en la imagen y la altera con el tiempo. Entonces, aquí estaríamos encontrando una explicación de energía residual. Ahora, en ciertas creencias la fotografía actúa como un espejo del alma. Si una persona está condenada o marcada espiritualmente, su retrato lo mostrará antes de que ocurra en la vida real. Entonces estas fotos son como reflejo

del alma. También podrían aquí caber... como explicación los portales espirituales estas imágenes pueden servir como puertas abiertas entre planos y si una entidad o espíritu se conecta con una fotografía esta podría cambiar corromperse o incluso atraer sucesos negativos a quien la posea porque sería un portal en donde una energía negativa estaría haciendo acto de presencia así es fíjate que Sí, todos hemos escuchado historias, por lo menos digo todos los que aquí asisten frecuentemente,

que escuchan la mano peluda desde hace ya muchos años. Esas fotografías que tomaron en algún momento y que ni siquiera se dieron cuenta, que justo ahí al fondo aparece un rostro, aparece una persona. Que no estaba contemplada en la imagen, que no estaba contemplada en el encuadre. Era, digamos, papá y mamá y por ahí aparece un niño en la parte de atrás que no lo habían notado hasta tiempo después. Y eso es frecuente, Nacho, que se dan cuenta mucho tiempo después de que aparece alguien

más. ¿Y por qué? ¿Por qué puede suceder esto? Pues justo lo que comenta Gina, que... Seguramente las fotografías pueden capturar un momento. Se congela, en ese instante se congela el tiempo plasmado en esa imagen. Qué maravilloso, ¿no lo creen? De ahí que haya inclusive especulaciones, que haya algunas personas que se atrevan a decir. Que existe una máquina en donde se pudo regresar al tiempo, al pasado, por ejemplo. Inclusive hay quien dice, no, es que hay una fotografía

de Jesucristo. Imagínate que eso fuera posible. Tomar una imagen que tendría que ver con algo tan histórico, con algo que cambia vidas. Vamos. Es apasionante el tema, me agrada bastante y vamos a seguir platicando al respecto, pero también queremos las historias. Hola Gina y Nacho, espero que se encuentren muy bien y toda la audiencia de la mano peluda. Hola, gracias. Les saluda Marta Gutiérrez desde Amecameca, Estado de México.

Ya tenía ratito que no me reportaba con ustedes, desde cuando quería yo hacer una pequeña aportación al programa. De cuando hablaron de las mariposas negras que luego son así como que mal augurio o presagios de una muerte próxima. Yo, bueno, también lo que comentaba Nachito, ¿no? Que de repente él ha notado que esas palomas son como que muy valientes, como que atacan, como que no se dejan. Yo lo que les quiero compartir no es terrorífico. Bueno, a veces, o igual y sí.

Es más que nada una experiencia que tuve en la infancia. Bueno, yo y la mano peluda tenemos 30 años. Sí. Pero pues yo era una niña cuando yo recuerdo que en la casa donde vivíamos, o sea, tendría yo como, iba yo en el kinder quizás, era una casa muy antigua que probablemente ya tenía un siglo porque se escuchaban muchas manifestaciones. Y yo recuerdo que siempre, siempre, siempre era muy común. que las mariposas esas negras se metieran.

Y yo recuerdo que en las noches, bueno, o sea, se metían a los cuartos, que los techos eran muy, muy altos y las paredes eran de adobe. Y yo recuerdo que muy frecuentemente, no puedo decir diario, pero sí frecuente, que las mariposas se metían en el día y ya cuando íbamos en el techo y decíamos, ay no, ya se metió un ratón

viejo. Y en las noches yo recuerdo que, o sea, como que a mí específicamente me terroreaban, o sea, como que se metían en el día y luego en las noches ya que estábamos acostados yo recuerdo que me revoloteaban y me revoloteaban en la cara. Y yo decía, ¡ay! Entonces, o sea, pero hasta así, bueno... O sea, era muy feo. O sea, tan solo acordarme, no sé qué me da. Porque recuerdo que hasta como que me pegaban en mi cara, de que me revoloteaban en mi cara y pues yo me tapaba

con las cobijas. Y recuerdo que luego ya estaba bien acalorada de que estaba yo así bien tapada. Sí. Y pues ya la mañana siguiente. Qué horror, amiga. Amanecían o muertas abajo de mi cama o teníamos una ventanita o muertas ahí por la ventana. Entonces yo decía, ay, qué onda con estas. Pero me pasaba eso muy frecuente, hasta ya sabía yo que cuando veía yo una paloma en el techo así durante el día, yo decía, ay no, hoy voy a tener que dormir con la cara tapada porque me van a

estar revoloteando en la cara. Y bueno, pues eso fue una. Digo, sin embargo, nunca hubo algún deceso en mi familia, pero eso era lo que me causaba mucha extrañeza. Y también recuerdo, o sea, es que esas palomas estaban bien locas. Porque recuerdo que también, o sea, como por esas fechas les digo que como que se metían mucho

las palomas a la casa y hasta al cuarto. Bueno, a la cocina era un poquito más fácil sacarlas porque la cocina tenía el techo un poquito más bajo, entonces pues ahí sí era más fácil agarrar una escoba o una bolsa. Yo recuerdo que luego como que ponían una bolsita así como en el techo y a la de esta cosa caía la bolsa y pues ya agarrábamos la bolsita de la punta, bueno, mi papá o mis

tíos, y ya la sacaban para que se fuera. Pero les digo que en los cuartos o en la sala, como el techo era muy alto, de hecho siempre hubo mucho frío en los cuartos porque los techos eran muy altos, era lo que pasaba, pues no podíamos sacar a las palomas. Pero en otra ocasión recuerdo que, les digo, seguía, seguía, bueno, pues sí, niña, quizás siete, cuatro años, no me acuerdo. Recuerdo que había una paloma en la sala por

la ventana, era de día. Entonces, pues uno de niños muy curioso, juguetón, maldoso, no sé quién. Y recuerdo que yo le empecé a molestar. Le empecé a entrar así como basuritas. Y luego como vi que no se movía, yo dije, creo que ya se murió. Entonces agarré, creo que, no sé, agarré una varilla, bueno, una varilla de esas con las que luego nos ponen a hacer tarea en la escuela, de madera. O no recuerdo que agarré un lápiz, no me acuerdo. Y recuerdo que le empecé a picar

con el lápiz. Y no, Gina y Nacho, o sea, estaba yo como que, bueno, me había yo subido al sillón para poder alcanzar la ventana y recuerdo que pues le estaba yo picando con mi lápiz y en eso que empieza a volar y les juro que me atacó, o sea, se fue sobre de mí y yo recuerdo que hasta me fui así atrás, digo, antes no me desnuqué porque, o sea, literal me caí de espaldas hacia el piso. Y había una mesa de centro muy cerca de mí, digo, antes estoy aquí para contarlo.

Y yo recuerdo que esta mariposa me empezó a atacar, o sea, con sus alas, así como cuando me revoloteaban en la cara, me empezó a revolotear en la cara, así como que pegándome o no, no sé. Y yo recuerdo que hasta me cubría mi cara y empecé a gritar de que esa paloma me estaba atacando. Digo, bueno, yo admito haberla molestado primero, pero la verdad es que nunca, nunca, y bueno, nunca me ha vuelto a pasar afortunadamente. No es normal, digamos. O no sé si ya se estén extinguiendo,

no lo sé. Pero sí me cayó muy extraño. Porque recuerdo que hasta lloré de la desesperación de que me atacaba y me atacaba. Y pues de ahí, miren, miedo mil jamás. Bueno, digo, casi no las he visto ahorita en estos días. Pero se me hacen muy pesadas. Bueno, Gina y Nacho, como les mencioné, no era tan de susto fantasmal. Pero quería compartirles eso desde, uy, ¿desde cuándo? Les deseo excelente noche, saludos Gina y Nacho y a toda la audiencia peludomaniaca.

Les saluda desde Amecameca, Marta Gutiérrez. Martita, muchas gracias. Vaya, qué historia, ¿eh? Es que les comentaba yo que esas mariposas o polillas, en realidad son como polilla, le llaman a un ratón viejo por el gran tamaño que tiene, ¿no? Y su nombre científico es Azcalapa Odorata. Pero tenemos ya a alguien en la línea, ahorita lo comentamos. Buenas noches, ¿con quién tengo el gusto? Con Alejandro López. Alex López, bienvenido. ¿Desde dónde? Desde aquí, de la Colonia

Moderna. Muy bien, Alejandro. ¿Y nos quieres platicar algo? Sí, mira Nachito y Gina. Gina, es que son malos por los nombres, la verdad. No te preocupes, brother. Me pasó hace 45 años y fue en una casa que está ahí por ermita. ¿Qué pasó? Mi mamá siempre ha sido de las personas que acogía a la gente. Entonces, tenía una amiga que la llevó a su casa con sus hijos. Pero alguien le dijo que le iban a dar trabajo en un kinder de cuidarlo y que se fuera a vivir también y

que le iban a dar una despensa y todo. Y ahí estuvo viviendo 15 días. Pero a los 15 días que osa o presa, espantaban ahí. Entonces que me dice a mí que sí la acompañaba por sus cosas porque tenía miedo. Entonces le digo, bueno, está bien. Yo no creo nada, así le dije. Y pues vamos, vamos yendo a su casa. Pues sí, es una casa grande, como de unas, yo creo, unas siete u ocho habitaciones. Muy bonita la casa. Y ella también era kinder. Sí. Y ella veía de cuenta

que había un pasillo largo, largo. Daba las vueltas, estaba largo el pasillo y luego otra vez se nubó. Quedaba su casa, su habitación en U. Entonces nos metimos, entramos a la casa, nos dimos vuelta y le digo, pues, ¿qué pasó? Dice que empezaron a aventar cosas, se empezaron a decir groserías, anda alguien ahí. Le digo, pero ¿cómo es posible que la asusten? No, sí, es que no había escuchado nada hasta anoche que se puso enferma mi hija y la estuve cuidando toda la noche y ahí fue

donde escuché cómo andaba el fantasma. Y entonces me decía de cosas, me gritaba, tiraba la alacena y le digo, ¡ah! Y empezó, empezó el ruido. Ahí yo empecé a escuchar este... Unos bordonazos como... Yo soy una persona... Siempre he sido alto. Sí. Y me quedaba pegado el techo. Bueno, el techo me quedaba pegado. Sentía como pegaban de bordonazos. Y dije, voy a ir a ver. A ver qué está pasando. Y me dice el hijo, no, yo te acompaño, yo te acompaño. El hijo tiene... Tendría

que haber entonces unos cinco años. Ajá. Y me dice, no, yo te acompaño, yo te acompaño. Y vos vamos. Ya me acompañó, fuimos, caminamos los pasillos, todo eso. Subimos las escaleras. Y no todo estaba tranquilo, no había nadie. Pero sí empezaban a mover cosas. Las sillas, las pelotas de los niños. Empezaban a aventar cosas. Y de repente escuché que me decían, Alejandro, escuché la voz de mi mamá, que eso es raro. Dice, Alejandro, ya vete. No te quiero aquí. Y le dije, pues,

¿tú quién eres? ¿Qué te atreves a estarme llamando? Lárguense, porque si no, les va a ir mal. Así nos dijo. Y le dije, no, pues, ¿qué te pasa? No molestes a la gente. Lárguense, porque les va a ir mal. Ya les dije, o se largan o los echo. Esta es mi casa y no quiero a nadie. Entonces, este... Pues sigue aventando cosas, moviendo. Entonces le dije al niño, vámonos, vámonos, vámonos. Ya nos bajamos las escaleras al siguiente piso

y caminamos hacia la habitación. Y sí, se escuchaba cómo tiraba la alacena, pero la alacena estaba

ahí, intacta. Nada más se oía. Nada más se oía, sí, cómo la tiraba y cómo decía de... de groserías, y luego cambiaba voces, si cambiaba las voces, luego escuchaba a mi hermano, y luego escuchaba a mi mamá, y luego escuchaba a la señora que me decía, este, no vengas ahorita, ahorita, ahorita, este, yo veo cómo le hago, no vengas, ya vete a la casa, yo resuelvo el problema, y digo, no, ahora sí que dije, ¿por qué estoy oyendo voces? Yo no debo, yo no creo en esto. Entonces me fui

otra vez caminando por el pasillo. Y ahora sí que me aventó algo, me aventó una especie como de caja, me aventó. Y ahora sí dije, no, pues, ¿qué te pasa? No, que lárense, que está en mi casa. Y maldiciones. Y yo le dije, no, ¿qué te pasa? Ya agarré y la señora ya estaba llorando con su hija. Ya viste, ya viste. Y ya agarré sus cosas. Y ya que nos vemos caminando y que me dice, sí, ya la viste, sí, ya la vi. Y ya

me dice, vámonos, vámonos, sí, ya vámonos. Entonces los vecinos platican que antes fue ahí una casa de estudiantes, que hubo una fiesta y que ahí mataron a un estudiante. Y ahí lo dejaron en el baño, que nos avisaron que lo habían matado. Lo dejaron en el baño y ese es el que anda asustando. Entonces, de ahí, del kinder ya nos fuimos a... ¿Cómo se llama? Ya nos fuimos, nos salimos y salió la dueña. Dice, ¿qué pasó, señor Marcela? No, ya me voy, dice, porque ahí espantan y no

se puede estar. Dice, no, no me dura una persona ni 15 días. Porque las espantan, las espantan. Sí, ya sabía que ellos espantaban en esa de Kinder. Sí. Espantan bien, bien, bien, bien, bien. Fuerte, sí. Sí, bien fuerte. Y ese es mi relato y te quiero contar uno rápido. Claro. Oye, pero antes de que le des vuelta la hoja, mi querido amigo, tengo varias preguntas que hacerte. O sea, aparentemente quien hace toda la manifestación es un hombre,

es un joven, ¿no? Sí, sí, es un joven. Bueno, es lo que dicen, porque como ahí murió, pero tú escuchabas voz de mujer, ¿cierto o falso? Cierto. Ok, dame un segundito, brother. Alex, dame un segundito, necesito ir a la pausa. No te vayas, por favor. Sí. Y regresamos. Está bien. Aguántame. Nos despedimos de las estaciones en la República Mexicana, donde solamente nos escuchan una hora. Los esperamos mañana y en el resto de la República y el mundo entero. Continuamos

después de la pausa. El Miedo Phone, 55 -2193 -5926. Lo oculto se pone al descubierto aquí, en La Mano Peluda. Yo soy Joaquín López Dóriga y los invito a escuchar las mejores entrevistas donde y cuando quieran. Noticias, deportes y espectáculos en tu plataforma de podcast preferida. Grupo Fórmula, abriendo la conversación. La mente es todo. Te conviertes en lo que crees. Sabiduría en las redes. Porque tenemos mucho que decir. La mano peluda. Continuamos. Aquí estamos atentos

a lo que nos está platicando nuestro amigo. ¿Ahí estás, Alejandro? Sí, aquí estoy, sí, dime. Perfecto, brother. Oye, mira, es que tu testimonio resulta ser muy importante por varias razones. La primera, tú te considerabas escéptico, tú no creías en esas cosas. Sí, yo no creía en eso. Sin embargo, de acuerdo a tu narración, amigo, no solo viste la manifestación, sino hasta te metiste en una discusión con este ser. Sí, sí, hasta me metí. Desde ese momento dejé de ser escéptico. Ahora

ya creo en eso. Sí, claro. Y te digo que cambiaba las voces, escuchaba la voz de mi hermano, escuchaba la voz de mi mamá, la voz de la señora Marcela, se llama Marcela. Y decía, era muy grosero, groserías y groserías, y hijo de qué, ¿sabe qué? No, no me digas grosería, no te metas conmigo. Acá está en mi casa y se van a largar. Oye, amigo, pero me estoy tratando de poner ahí, o sea, imaginándome que estoy ahí. ¿Era una especie de salón? ¿Era un cuarto? ¿Qué era? No, es de cuenta que yo

estaba en la sala completa. En la sala. Una sala comedor. Ok. Y luego enfrente, es de cuenta que yo estaba sentado en un sillón. Y enfrente tengo la escalera que te hace subir a donde están los salones del kinder, de los niños. Ok. Entonces... Entonces la pregunta es... Digamos, tú estabas ahí en esa sala, ¿no? Y oías que te gritaban cosas como si, digamos, el vecino de junto te estuviera diciendo ¡Lárgate de aquí! Y tú, ¿por qué me voy a...? ¿O cómo era el asunto? ¿Más

o menos así? Sí, más o menos así. Que me largara, que porque esa era su casa y que no quería que estuviéramos ahí. Entonces, este... Pero lo decía con voces de... Haz de cuenta que lo decía con voces de mi mamá. Yo le digo, tú no eres mi mamá para que me estés regañando diciendo de cosas. Que te largues de aquí, que esa es mi casa. Entonces, haz de cuenta, te voy a describir. Porque eso hace como 40 años. Yo tengo ya casi 60. Yo tendría

unos... 15 años yo creo, como unos 15 años. Entonces te describo, es una casa que tiene sala comedor y te das vuelta así como en U y tienes unos ventanales grandes y de aquel lado tienen la oficina y enfrente tienes la escalera que te lleva al siguiente piso, al siguiente nivel. Y arriba, subiendo las escaleras, caminas unos, no sé, 50 pasos, ya tienes el baño, donde según mataron al estudiante. Sí. Sí, pero... Oye, pero entonces, perdón, regresando a ese altercado, ¿tú oías la voz de adentro de

la habitación? ¿Oías que llegaba desde afuera? ¿Tú hacia dónde volteabas? Es decir, a ti te hablan y volteas a ver quién... Te das cuenta que era como un altavoz. Te das cuenta que era como un altavoz. Un altavoz que te está gritando. Es un altavoz que te está gritando. Estás escuchando la voz, pero en todo el cuarto. Es un altavoz. No lo escuchabas pegado a mi oído, sino te gritaba así de... Como si la tuvieras enfrente, como tipo altavoz. Sí. Muy bien. Y contigo estaba

la hija de la señora. No, el hijo. El hijo. Porque tiene una hija y un hijo. Entonces ella no se había dado cuenta de estas manifestaciones. Ella ya llevaba 15 días viviendo ahí. Ella era la portera. Le dejaban despensa para... Para un mes de comida. Como la conserje, ¿no? Sí. Entonces ella cuidaba el kinder, lo mantenía limpio y ahí vivía con sus hijos. Pero se vino a dar cuenta cuando su hija se le puso enferma de fiebre y la tuvo que cuidar toda la noche y fue cuando

se le presentaron las manifestaciones. Ah, ya, sí. Uy, qué terrible, ¿eh? Sí. y ella se cuenta que era donde ella dormía, se cuenta que era un cuarto largo, y todavía le faltaba un pedazo para dar la vuelta en U, y todavía te quedaba un corredor largo, y luego otra vez llegabas, y era donde estaba ya el, ¿cómo se llama? El de las trastes, y te dabas vuelta, y en un corredor... Era una casa así, bueno, donde ella estaba era un, este, ¿no? Sí. Entonces ella no había oído

nada hasta que pasó. Qué terror, mi querido amigo. ¿Esa casa está en el Distrito Federal? Sí, está aquí en, este, aquí por la ermita. Se llama la calle Osame, ¿no? Creo. Sí conozco por ahí. Es por Laplado Churgusco, ¿no? y sigue abandonada no sabes si sigue abandonada perfecto amigo pues que espeluznante que espeluznante no no y desde ahí ya creo claro pues no creía yo en eso si no creía Mi mamá nos contaba miles de relatos de muertos y todo eso, pero nos reíamos nada

más. Sí. Pero tengo un amigo que es músico. Sí. Y le tocó trabajar tarde. Dice que salió como a las tres de la mañana, pero que él estaba viviendo, que la tocada fue allá por Vía Diezma, allá por

Metro Constitución. entonces salió ya tarde y se fue caminando porque le quedaba cerca a su casa de ahí del toquín y se fue caminando y dice que de repente en una esquina vio una señora a lo lejos de una señora que venía a las 3 de la mañana entonces dice que más adelante tienen como un puente entonces donde pasa el río entonces él Iba caminando, caminando, pasó el puente, cruzando el puente, más adelante, como a dos cuadras, que voltea, y dice que la señora ya

estaba atrás de él. De un instante para otro. Sí, ya estaba ahí atrás de él. Y que me dice, no, te pasas, me dio miedo, que le corro. Claro. Te hubieras puesto a ver quién era. No, estás loco. Dice que iba a andar investigando. Sí. Dice que siempre llegaba en 10, 15 minutos a su casa. De vía diezma. Y esa vez llegó como en dos minutos. Se fue volando, ¿no? Casi, casi. Sí, sí. Ese es el otro relato. Es la otra historia que nos querías platicar. Sí, tengo más, pero

pues ya. Hay que dar oportunidad. Órale. Muy buenas tus historias, mi querido Alejandro. Gracias por comentarlo. La verdad, yo creo que será el relato de la noche, no sé, a reserva de lo que siga. ¿Por qué? Porque está muy tenebroso. A lo mejor no está muy tenebroso, pero sí está de pensarse, brother. A mí esos son los relatos que más me llegan. Olvídate de los gritos y sombrerazos

y el exorcista. No, no, no. esas cosas, porque haz de cuenta que yo me pongo en la situación de que si fueras tú, y hasta ahorita me estoy imaginando a mí mismo, volteando para todos lados, a ver de dónde viene esa voz que me dice, lárgate de aquí, esta es mi casa, y wow, mi querido Alejandro, me gustó tu historia, me dejó pensando, y pues vamos a continuar como bien dices. Te quiero comentar otra cosa. Después de que me pasó esto, yo no se lo había platicado a nadie. A nadie,

te lo juro. A nadie le dije lo que me pasó en esa casa. Ustedes son los primeros que lo saben. ¿Qué pasó? A nadie se lo había platicado. No le había comentado a nadie. Hasta mi mamá me dijo, ¿y cómo te fue? Le digo, bien. La señora, ya la saqué la señora, aquí está. Que espantan, sí, pero pues sí espantan, pero está tranquilo. Pero la señora ya se acabó el problema. Pero de ahí no se lo había platicado a nadie. Ustedes son los primeros, la verdad. Te agradecemos mucho

la confianza, mi querido amigo. Te lo agradezco bastante. Y pues no queda otra más que decir que espero no sea la última vez que charlamos. No, no, no. Voy a estar... Con relatos pendientes. Sí, hay varios relatos que tengo. Muy bien. Vamos a echarle ganas, ¿no? Sí, claro. Pues muchísimas gracias, brother. Que tengas bonita noche. Que tengas bonita noche. Cuídense mucho. Igualmente, amigo. Gracias. Estamos listos para el aniversario. Oye, te quería comentar algo rápido. Yo conocí

al Pastor Guaso. Ah, qué bien. Era yo de su congregación. No me digas, en serio. Sí, en serio, te lo juro. ¿En cuál congregación coincidiste con él? Una que estaba allá por la Coca -Cola. ¿Tlanepantla? Allá por Tlanepantla, sí. Oye, bro, dame un segundito. Necesito hacer una pausa. No te vayas. Aguántame. ¿Ya quedó? Ya quedó. Ok. Muchas gracias, amigo. Hasta luego. El miedo for 55, 21, 93, 59, 26. Conocemos la leyenda y la hacemos realidad. La mano peluda. ¿Quieres iniciar, hacer crecer o

monetizar tu podcast? todos los secretos de todos donde y cuando quieras RSS .com almacenamiento, distribución y programación de tus episodios en un solo lugar hosteado y distribuido por RSS .com RSS .com hacer podcast de manera fácil exigir es fácil señalar es fácil Delegar es fácil, juzgar es fácil, pero dar ejemplo, eso sí es difícil. Sabiduría en las redes. Porque conocemos de raíz a los especialistas. La mano peluda. Regresamos. Estas fotografías que envejecen solas, y no físicamente,

sino que hay algo más extraño. En Japón, por ejemplo, se cree que las cámaras pueden capturar el espíritu intermedio, que ellos llaman Konalpaku. Muchas familias destruyen fotos tras el fallecimiento de la persona de su familiar para liberar el alma atrapada. Entonces no es como que se queden con esas fotos. Acá en Occidente recordamos a nuestros familiares a través de estas imágenes y allá no. Hay lugares que fallece la persona, destruyen las imágenes para que el alma no se

quede atrapada. Sí, diferentes tradiciones y costumbres, ¿verdad? ¿De algún modo la gente siente que también haciendo eso? se libera, ¿no? Es decir, es parte del duelo, parte de superar ese momento difícil, crítico y se deshacen de las fotografías, tal vez hasta su ropa, tal vez esos objetos que le caracterizaban y pues comienzan ellos a seguir con su vida cotidiana. Vamos a seguir escuchando historias. Oye, si nos vamos

a diferentes lugares. En Haití, por ejemplo, dicen que no se deben tomar fotografías a personas moribundas porque esto podría sellar su destino y que los vas a dejar atrapados entre planos. Entonces, hay personas, ya hemos escuchado aquí, nos han contado cómo ya cuando están en esos últimos momentos quieren capturar esa imagen de su familiar para recordarlo, pero en Haití dicen, no, eso es malo porque... podrías dejarlos atrapados entre planos, ¿no? Claro, sí, fíjate.

Saludo a mi amiga Daniela, que está con nosotros esta noche, también a Manuel Alejandro Beltrán, bienvenido, mi amigo. Dice, una vez escuchó ladridos y luego una voz que... Lo escuché, pues mis perras ladraron al mismo tiempo. Guau, sí, llega a suceder. Aquí varias veces nos ha tocado. Fernando T .L. Hola, buenas noches. Saludos a todos los peludomaniacos. Cuando era niño en mi barrio había una casa en obra negra que ya tenía varios años así y a todos

nos daba miedo en la noche. Años después supe que ahí se había ahorcado un hombre. que cuando era de Adobe la construcción. ¡Wow! Mi querido Fernando T .L. ¡Qué historia! Tengo por aquí también a Georgie. Dice, ese relato tiene un poco de parecido con la película mexicana Resucitaré para Matarlos, donde a un chico le juegan una broma pesada y regresa como un alma en pena ahuyentando y para vengarse, dice. Oye, no la conozco. ¿Y la recomiendas, Georgie? ¿Recomiendas esa película?

Resucitaré para matarlos. La voy a buscar, ¿eh? ¿Dónde la podemos ver? Si sabes, avísanos para también estar al punto con ese tema. Vamos a continuar, hay más historias y las queremos escuchar porque el tiempo apremia. Así, ¿verdad? Buenas noches, Gene y Nacho. Les mando muchos saludos y Esmeralda de Monterrey. En esta ocasión les voy a contar una historia que me sucedió a la edad de 11 años. Nosotros vivíamos con mis papás y en ese entonces también vivía una tía con nosotros,

hermana de mi papá. Ella trabajaba en casa, por lo regular siempre se iba toda la semana y solo iba con nosotros los fines de semana. Así fue por mucho tiempo, hasta que ella un día enfermó muy grave, cayó al hospital y duró alrededor de tres meses, pero ya no salió. Ella era muy joven, tenía 23 años, se enfermó creo que algo de los bronquios y por sus bajas defensas agarró otra infección de la que ya no pudo recuperarse. Mi papá es de San Luis, entonces decidieron enterrarla

allá. Nosotros estuvimos pleno 31 de diciembre viajando a San Luis para el velorio y el entierro de mi tía. En ese entonces, pues yo les menciono, tenía yo 11 años. Mi tía tenía 23, era muy, muy joven. Cuando nos fuimos a San Luis... Llegamos, nos fuimos en la madrugada, el cuerpo ya lo habían trasladado, creo que desde, no me acuerdo si una funeraria o una ambulancia, trasladó el cuerpo para allá. Cuando nosotros llegamos a San Luis, el cuerpo ya estaba ahí. Nosotros llegamos en

la mañana, ya había gente en el velorio. Me acuerdo que llegamos y nos pusimos del lado de la cabeza. Pues la caja estaba acomodada de frente a la puerta, los pies hacia la puerta y la cabeza hacia el otro lado y nosotros nos acomodamos del lado de la cabeza. Yo me acuerdo que mi papá estaba atrás de mí y tenía sus manos sobre mis hombros. Yo tenía 11 años, no, la verdad, no estaba, no entendía, no entendía la situación

al 100, no sentía. el deseo de llorar siquiera, pero sí me sentía triste, más no estaba llorando a comparación de los demás familiares. Y yo recuerdo que estando parada con mi papá, me quedé viendo hacia afuera, es decir, hacia el arco de la puerta, que reflejaba mucha iluminación de afuera, ¿verdad? De afuera entraba la iluminación porque ya era

de día. Y me acuerdo que un momento me quedé en shock viendo hacia afuera porque me pareció ver, bueno no me pareció, lo vi, vi a mi tía, la que estaba en la caja, vistiendo un sombrero negro, una mochila negra, una blusa morada y un pantalón de mezclilla y el cabello suelto. Y ese outfit, ese sombrero, esa mochila, ella siempre lo usaba. Yo recuerdo verla llegar a casa los fines de semana con ese sombrero y con

esa mochila. Y la blusa morada y el pantalón de mezclilla era la ropa que ella traía puesta en la caja. Entonces yo me quedé asombrada, incluso recuerdo que hasta mis ojos se abrieron más de la impresión de ver a mi tía parada en la puerta. Pero lo curioso es que no hacía ninguna sombra. Cuando alguien entra y de la luz de afuera hace como un tipo de sombra hacia adentro. Entonces yo lo vi y vi que ella no estorbaba la luz. O sea, ella no hacía ninguna sombra con la luz

que se estaba reflejando de afuera. Y vi que ella empezó a ver la gente que estaba alrededor de su caja y empezó a verlos a todos de izquierda. lentamente hacia la derecha y al finalizar la gente que rodeaba su caja, yo ya no pude mantener mis ojos abiertos y parpadeé y en ese parpadeo desaparece. Me acuerdo que de la impresión yo volteé a ver a mi papá, volteé hacia atrás y volteé a verle su cara a ver si él había visto

lo mismo que yo. Pero mi decepción fue que él no vio lo mismo que yo porque en ese momento él estaba orando, ya que la familia era cristiana, entonces ellos estaban orando. Me sorprendí que fui yo la única que vio eso. Al finalizar el velorio fuimos al entierro y después del entierro regresamos a casa de mis abuelos. Esa noche me dio mucho miedo y no quise ir al baño yo sola,

le pedí a otra tía que me acompañara. Recuerdo que ya al regresar a nuestra casa, acá en Monterrey, yo le platiqué a mi papá lo que había visto, y a mi mamá también, y los dos me dijeron que no era cierto, que era imaginación mía, que no podía ser verdad eso, no me creyeron. Me agüité tantito porque esperaba que ellos creyeran en mí. A pesar de que ellos se muestran escépticos, yo tenía la esperanza de que creían en mí, pero

pues se mostraron como siempre, incrédulos. Recuerdo que después del fallecimiento de mi tía, en la casa de mis papás empezaron a sonar. o empezaron a manifestarse sonidos, los famosos sonidos de

aproximación. Yo recuerdo que en las noches, al momento de que apagamos las luces y ya estábamos acostadas, como les digo, bueno, no les había dicho, pero bueno, la casa de mis papás es muy pequeña, es solamente de un cuarto y de un solo piso, y todo está junto, la sala, el comedor, el baño, el cuartito, la cocina, todo es junto. Entonces yo recuerdo que... Nosotros nos íbamos a dormir al cuarto y nunca cerrábamos la puerta.

Y yo me acuerdo que en la madrugada, al tratar yo de dormir, escuchaba los trastes, escuchaba que se golpeaban entre sí las cucharas, los tenedores. De repente escuchaba que golpeaba entre sí un sartén y los platos, incluso los vasos. Y yo le decía a mi mamá lo que escuchaba y mi mamá decía que... que era porque estaban mal acomodados. Siempre le buscaba una explicación. No quería

aceptar que podría ser algo paranormal. Me acuerdo también que una vez, era de noche, nosotros acabábamos de jugar con unos vecinitos afuera, y era alrededor de las nueve de la noche, y mi mamá nos estaba regañando en la cocina. Mi papá estaba trabajando. Solamente estábamos mis hermanas y yo. Ok, ahí vamos a parar un momentito para ir a la pausa, Gina. El miedofón, anótalo. 55 -2193 -59 -26. Las historias tienen muchas formas de contarse, pero solo una de comprobarse. Aquí en La Mano

Peluda. Nunca he sido pobre. Porque distinguimos al mundo sobrenatural La mano peluda Regresamos. Estamos escuchando todos tus relatos y también tus comentarios. ¿Te atreverías a mirar esta fotografía que está envejeciendo sin explicación lógica? Vamos a seguir con el relato. Claro, seguimos con el relato. Y entre otras cosas, lo que noto en esta historia es que le está sucediendo lo que le llaman el síndrome del espantado. Eso lo acuñó Juan Ramón, el famoso síndrome del espantado.

Alguien está sufriendo un acoso espiritual, te están espantando, lo están acechando. Sin embargo, nadie le cree. Vamos a ver en qué termina. Todos estábamos en la cocina, mi mamá estaba limpiando, recuerdo que estaba trapeando, pero nos estaba regañando porque llegábamos muy sucias de la ropa y se molestó muchísimo y era regaño y regaño y regaño. Y en un momento se escuchó que alguien le hizo shh. pero muy fuerte, como para callarla. Y fue tan fuerte el sonido, y el sonido provino

del cuarto, en el cuarto no había nadie. Entonces el sonido fue tan fuerte que mi mamá también lo escuchó, o sea, todos lo escuchamos, y mi mamá se quedó callada. Del asombro que se escuchó el sonido así de fuerte en el cuarto, mi mamá se quedó callada, y yo vi su asombro y un poco de susto, pero ignoró el momento y procedió a... dejar de limpiar y a decirnos que nos metiéramos a bañar. No quiso hablar del tema. Sin embargo, mi hermana y yo le pregunté, le dijo, oye, ¿te

escuchaste eso? Y dijo, sí, mi mamá también lo escuchó, pero ni le digas porque no va a querer hablar de eso. Y así, otro día, en otra ocasión, haciendo yo tarea, me apagaron uno de los focos que yo estaba ocupando, el de la cocina, creo, para hacer mi tarea. Y yo me asusté y fui corriendo al cuarto con mi mamá y le dije que me habían apagado el foco y ella volvió a decir que el

switch estaba mal acomodado. Total, ese tipo de cositas nos pasó, esos sonidos los escuchamos por varias noches, pero como mi mamá siempre trataba de buscar una explicación, pues fuimos ignorando o acostumbrándonos a ellos, que ya de plano no nos asustaban. Y ahora que estaba escuchando relatos, Había una chica que habló de los sonidos de aproximación y me acordé mucho de todos esos sucesos y que empezaron a suceder después de la muerte de mi tía. Y pues eso es

lo que quería contarles. Les mando muchos saludos. Hombre, pues muchísimas gracias, mi querida Esmeralda. Qué bueno que te reportas y que nos platicas esta historia tan genuina, realmente genuina, en el sentido que así sucede en muchos lados. No te creen. Porque seguramente estás inventando, seguramente te lo imaginaste y tratan de encontrarle una explicación a donde no la hay. Vámonos con más relatos. Buenas noches. ¿Cómo te llamas? Iván. Buenas noches. Bien, Nacho. Saludos. Buenas

noches, Iván. ¿Dónde te encuentras? Eh, ahorita radico en Cancún, pero soy originario de Torreón, Coahuila. Bueno, pues saludamos a Cancún, a Torreón y a todo el mundo que ahorita va a escuchar lo que nos quieres platicar. ¿De qué se trata? Pues tengo muchos y les voy a contar el menos poquito más fuerte que tengo. A ver, escuchamos. Pues yo soy siguiente del ocultismo, estoy bautizado... Fue a muchas misas negras, Lula de Salomón, satánica

y así, ¿verdad? Oye, Iván, antes de que continúes, ¿cuál fue el motivo que te movió a querer ser bautizado? ¿Eres satanista? Sí. El motivo fue, pues, varias cosas. que me pasaron en la vida, que yo le pedía al jefe de arriba porque no me respondía. Eso fue el motivo de yo buscar otras cosas, ¿verdad? O sea, como tú le pedías a Dios, pero no te hizo caso, no sentiste que te cumplió y entonces te fuiste como a la contraparte. Exacto.

Les voy a contar, cuando recién casi me iniciaron, un amigo mío me dijo, vamos, y yo lo acompañé. Eso fue, me dijo, paso por ti a las dos de la mañana, vamos a ir a tal cerro, vamos a subir un cerro, lo vamos a bajar y vamos a ir a mediación de otro. Yo dije, pues, ok. Yo no le creía a mi amigo porque, pues, yo lo veía. ¿Lo veías qué? Llegamos como un charlatán. O sea, yo no le creía. Sí. Pues, llegamos y subimos el primer cerro. Bajamos la mediación de otro y subimos.

Al medio del otro que estaba atrás, llegamos y estaba literalmente como una plataforma. Y en medio estaba como si fuera una plancha, una cama de piedra. y pues a mí se me hizo raro y dije no pues pues no es cierto ellos por como quien dice de como hobby distraerse pero pues el pentagrama estaba en la tierra con negro y yo lo empecé a tallar con el pie a ver si se borraba Literal, es un pozo de 30 centímetros. Sí. Y la línea no se borró nunca. Éramos ocho

personas. Te propuso tu amigo ir a esta ceremonia o ritual. No le creías, eras escéptico. Dices, no, este no es cierto, es puro charlatán. Llegas, en realidad ya ves que hay esta figura, ves a demás personas y dijiste, ay, como que ya no. Pero... Te fuiste guiando y entonces sí aceptaste. Ajá. Es que, pues, yo ya estaba adentrado en el ocultismo, pero yo no le creía a él, pues,

con quién dice. Ok. Sí. Y llegamos y yo le empecé a arrancar con el pie allá al círculo del pentagrama y, pues, sí, como unos 30 centímetros ese pozo nunca se borró la línea. Salieron cinco personas con túnica. O sea, eso es lo que se me hizo bien raro porque tú ves que vienen desde arriba caminando, bajando, pero pues de la nada salieron. Eran cinco, eran cuatro con túnica negra y uno con túnica roja. Ya empezaron, a rezar en arameo

y dijeron que va a ser el primero. Pues va a ser el primero que iban a bautizar y pues le dije, la ropa, totalmente, que no le quedara ninguna. Lo acostaron en la plancha y lo que se me hizo a mí increíble, pues yo sé que sí pasa. en eso este el que era como quien dice el sacerdote que lleva la ceremonia saca un gallo negro de su túnica pero cuando ellos iban bajando no llevaban nada no sé de dónde salió ese gallo lo sacaron Acostaron al muchacho, empezaron a

rezar todos. Y ya cuando lo bautizaron, el que era el padre de la ceremonia, agarró el gallo, lo alzó y le cambió la voz. Cuando dijo el último rezo, se escuchó como de tres voces. ¿Esas tres voces decían algo? Estaban en arameo. Pues cuando dijo eso, agarra el gallo, lo alza y cuando lo alza se empiezan a mover los matorrales así muy

fuertes. no había viento, cuando estaban haciendo el rezo, se empieza a mover todos los matorrales muy fuerte, empiezan a aumentar piedras, se empieza a escuchar como que corrían alrededor, así, fuerte, ¿verdad? Y se la arranca de una mordida. Y empieza a bañar al muchacho que estaba en la plancha. Y ya le empieza a hacer lo... ¿Cómo le diría? El ritual. Pues sí, los jeroglíficos, sí. Los jeroglíficos le empiezan a rezar al muchacho. Se empieza a convulsionar. Pasaron cinco minutos

de lo que pasó eso. Ya se levanta el muchacho, pero se levantó con la mirada de las mil yardas. O sea, total, le cambió la actitud, le cambió la mirada, le cambió todo. Y yo fue cuando le dije a mi amigo, le dije... Están rezando a quien están ofreciendo. O me contó que esa secta era para Astaroth. Y aún así te animaste, dijiste, bueno, órale, va, yo también. Sí, sí. Pues dije, pues, ya estoy aquí, ahora yo. Y yo sí sentí,

pues, medio extraño. y las muñecas cuando yo estaba solo en la plancha sentí que me sujetaron y este yo sentí que cuando me levanté pues ya estaba muy bañado y así y de ahí fue al real este fue lo que yo les pedí Pues sí, fue mejorando un poco, pero ahí en mi casa empezaron a pasar cosas. O sea, fuiste mejorando económicamente, me imagino. Sí, económicamente, en la sueldo. En la casa aventaban las cosas, agredían a mi

familia, escuchaban cosas. Se empezó a parecer como si fuera un monje, pero con la cara de caballo. como sombra pues sí se veía así tal cual como una sombra y pues sí empezó fue pro y contra empezó la mala suerte para la familia les pasaban cosas tenían mala suerte no les iba bien ahí en el que era mi cuarto a veces que yo no llegaba a dormir Eso, ¿hace cuánto sucedió? ¿Cuándo hiciste ese pacto? Eso, les hablo exactamente fue hace 12 años. Ahorita yo tengo 28 años. Eso lo hice

cuando yo tenía 16. Oh, muy jovencito. ¿Y crees que ha valido la pena? en parte sí y en parte no, ¿sabes? porque pues ahorita ya no pues ya no me pasan cosas ya no veo nada o sea, uno sigue vigente ahorita yo soy muy creyente de la santa y pues ya hice mi familia tengo y siguen aumentando cosas y todo. O sea, literal, se quedó ahí el espectro, como quien dice. Y después de eso, pasó un año y medio cuando hice, o mi mamá es muy católica, me invitó a un retiro espiritual,

a un iglesia católica. Y pues yo la acompañé. Y yo le dije, hombre, no, pues aquí te espero afuera de la iglesia. Dijo, no, acompáñame, métete. El sacerdote me corrió, tal cual cuando recién me senté, iba pasando cuando iba llegando a mí con tu salte. Le dije, hombre, Salte en iglesia, retírate lo más posible que puedas. Y mi mamá le dijo que por qué, si ya habían pagado el pase del retiro. Le dijo, no señora, a que ese hijo no lo crean, porque su hijo trae una sombra detrás

de él, muy fuerte y muy grande. Y es una burla. Me sacaron de ahí. ¿Tu mamá supo lo que hiciste? Sí, le dije en su momento. En el momento ese no le dije, ya después sí supo. Porque, pues parte de lo que fue la bautizada, me tatuaron la cruz satánica en el cuello. de hecho ahorita todavía la tengo como quien dice ya estoy marcado pero no te arrepientes pues no arrepentido no estoy bueno eso es lo mismo pero pues si pasé este A consecuencia de eso. Igual. Fue mi familia.

Yo a veces. Me levantaba. Me levantaba a las noches. De la nada. Y veía. O yo le digo el cara de caballo. Lo veía ahí a un lado. Sentado de mí. Y yo le decía. ¿Qué quieres? Y yo le decía, ¿qué quieres? Pues vete de aquí, ahorita no te necesito, a ti no te he pedido nada, retírate de aquí. Y cuando le decía eso, pues se desvanecía y se escuchaba un golpe, aventaba algo, se enojaba.

Fíjate, Iván, que todavía tendríamos mucho que platicar, sobre todo por los comentarios que nos están llegando, pero lo que te voy a invitar es a tener contacto contigo nuevamente. Ahorita ya sabes que la emisión tiene un horario y estamos a punto de despedirnos, pero te voy a proponer si podemos hablar en otra emisión para sobre todo contestar las preguntas que llegaron. Claro, con mucho gusto. Bueno, entonces vamos a tener nuevamente contacto contigo. Agradecemos tu participación

y que tengas muy buena noche. Gracias, igualmente. Saludos. Hasta luego, mi amigo. Saludos. Wow, qué historia, ¿no? Qué historia nos acaba de narrar. Y pues esas cosas que suceden, inclusive en las religiones, ¿verdad? Y a veces uno no se explica por qué en vez de tratar de ayudarlo, por qué mejor lo sacaron. Bueno, ya lo platicaremos después. Gina, nos tenemos que despedir. Agradecemos tu participación. Sabes que siempre se nos quedan relatos, comentarios pendientes, pero vamos a

darle continuidad juntos. Que tengas excelente noche. Dios te bendiga. Soy Gina Avilés. Hasta luego Gina, yo también me despido, soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes, porque juntos escuchamos buenas historias. Que tengas la mejor de las noches, que descanses, y como decimos aquí, cabos. El programa se termina, pero la investigación continúa, aquí en... la mano peluda esta fue una producción de Grupo Fórmula

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