Busca este y todos los contenidos de Grupo Fórmula en tu plataforma de podcast preferida. Las opiniones de los participantes y colaboradores no corresponden necesariamente con las del programa o la empresa. Si este programa es escuchado por menores de edad, se recomienda que lo hagan en compañía de un adulto. Porque nosotros hemos estado ahí. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. Porque conocemos de raíz a los especialistas. El demonio es una figura que ha
aparecido en todas las culturas. Y no es una figura cristiana. Documentaremos todas esas experiencias que no tienen lógica alguna. Con Georgina Avilés e Ignacio Muñoz. Llegó la hora de poner las evidencias sobre la mesa. Fantasmas, voces, apariciones, psicofonías, mitos y leyendas que rodean al mundo sobrenatural
quedaran al descubierto a quien. La mano peluda. Desde la Ciudad de México, para todo el mundo, esta emisión de lo insólito y de lo que no tiene explicación lógica, pero que a ti y a nosotros nos apasiona. Soy Georgina Avilés y que gusto que estés esta noche con nosotros. Hola, que tal, como están? Buenas noches, gracias por acompañarnos aquí en el programa donde vamos a platicar de lo increíble y también de lo sobrenatural. Porque de lo que es natural en todos lados se habla mucho.
Yo soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes porque juntos daremos inicio a una noche de miedo. Que vemos tu participación a través de las redes sociales y de la multilineas 55 52 79 22 91, la página www.radioformula.com.mx y en Spotify encuentranos como la mano peluda Grupo Fórmula. También puedes hacer uso de nuestro WhatsApp para comunicarte con nosotros y cuáles. Ahí te va, anótalo. 55 21 93 59 26. Ahí nos puedes mandar mensaje de voz o de texto. Es un WhatsApp y es el Miedofón.
Saludamos a las estaciones en la República Mexicana que se unen con nosotros. Ciudad de Usmanjalisco, Ciudad Juárez, Coatzacoalcos, Culiacán, Durango, Guadalajara, Guerrero, Hermosillo, La Paz, Baja California Sur, Mazatlán, Poza Rica, Tabasco, Tijuana, Torreón, Querétaro y en Estados Unidos, Las Vegas y Georgia.
Bienvenidos a esta noche espeluznante. Muchas personas crean apegos por lo material que ni aún en la muerte dejan de ser de su propiedad y mantienen cuidando de ellas por toda la eternidad. Mucho más si fue el sitio donde murieron. Se dice que tener demasiado apego por las cosas materiales vincula el abandono de este mundo a desprenderse de ellas, lo que supone contar con mayores dificultades para marcharse de este plano físico.
Hoy te vamos a platicar la historia de un joven de 20 años que amaba mucho a su abuelita. Siempre había visto en las películas que las personas mayores disfrutaban mucho de las mecedoras, pero lamentablemente no contaba con los recursos suficientes para comprarle una a su amada abuela, pero apareció esta mecedora maldita, apegos perversos.
¿Tú piensas que el querer a algún objeto, desearlo tanto y cuidarlo como si fuese un verdadero tesoro te puede ayudar a trascender? O por el contrario, te ayudaría a no dejarlo y no poder pasar a otro plano. Vamos a platicar de eso y más y por supuesto queremos escuchar tus historias y todos tus relatos. Yo me quedé dormida para que tú te vayas a trabajar y ya no, así era, siempre.
Yo me quedé en México cuando en el marzo de 2015 a ver mis vacaciones y llevé a mi hija a conocer a México para que conociera a la familia de mi esposo. Yo me estaba preparando para viajar. Me acuerdo muy bien que esa noche mi esposo estaba dormido, él siempre se duerme con las historias de la mano peluda y yo soy bien miedosa.
Me acuerdo que mi esposo estaba escuchando la historia de una persona que decía que su hija había sido poseída y estaba diciendo su historia con ustedes en la mano peluda. Me acuerdo muy perfectamente la historia. Yo tenía mi niña, tenía un año y medio y mi niña todavía no hablaba muy bien, algunas palabras pero no muy bien.
Entonces le dije a mi niña, Octavio viene mami, te quedas aquí sentadita viendo la televisión, la dejé arriba del sillón y cerré como una puertita especial para los bebés porque no se salgan. Me fui para el lático a buscar las maletas para poder viajar. Solo me faltaba una maldita de mano donde yo echaba mis documentos. Me escucho que mi niña empezó a llorar. Yo pensé que era mi niña entonces escucho llorar. Yo le decía, mami, ya voy, mami, ya me he reído, termina.
Entonces escucho que ese chorido se va subiendo poco a poco las escaleras del lático. Y yo, hija, ya voy, ya voy. Y me dije, no puede ser posible que esta niña pueda abrir la puerta. A lo mejor la salgan, ya la movió mucho y va a abrir la puerta. Y dije, pero cómo, si es especial para beber. Y yo decía, ya hija, ya hija. Y yo busqué, busqué, me podía mandar viejas porque sentía que mi niña, yo pensando que mi niña se estaba subiendo las escaleras.
Y ya escucho el chorido que viene como al principio de la escalera, ya donde yo estoy, para subir, le digo, hija, por el amor de Dios, ya voy, no te vayas a caer. Y en eso me dijeron una maldición. ¿Cómo? Y yo me quedé así como que, hasta ahorita todavía me descalzó, ¿vios? El lad, el lad, el lad, dejé todo y miras que las no había nada. Y con la maldición. Y cuál fue mi sorpresa todavía más, el lad, que mi niña estaba donde yo la había dejado. ¿Tu niña qué? Estaba andando ahí dejando.
Y ahí este... Se bajó el volumen. Y la niña me metió al puerto y le apagué la... el teléfono donde estaba escuchando la historia de esa señora, de la mano bluda de que su hija había sido poseída por un demonio, la apagué. Y estaba espantada, no le dije a mi esposo por qué, yo dije, no, no, no, no. Y al siguiente día se lo conté a él, pero mi esposa es muy incrédulo. Hasta el momento siempre ha sido incrédulo, aunque lo han espantado, dice él que él escucha pero que no les hace caso.
Pero que eso no es verdad, que son los nervios. Y pues esta es una de tantas historias que me ha pasado, creo que esta es la peor para mí porque me dijeron la grosería. Y pues la impresión es que mi niña estaba sentada y mi esposo dormido. Y espero que tengan una excelente noche y que esta es la primera vez que me comunico con ustedes. Y un fuerte abrazo para todos los que nos escuchan, a Tina y Gina y Nacho, que tengan buena noche. Hasta luego. Hasta luego, amiga, muchas gracias.
Oye, que espeluznante, desde luego que muy espeluznante. Tú pensabas que era tu baby y nada de eso. ¿De dónde provino esa voz? ¿De demás que le dijeron una maldición? Sí, caray. Y dice que todo fue a causa de que su marido estaba escuchando la mano peluda. No, yo dudo mucho que sea por esa razón. Lo que sí es que en ese lugar, en el entorno, ya hay mucha contaminación. Y tarde o temprano se llega a manifestar. Y eso sí, no lo podemos negar.
Las energías, buenas o malas, de repente se condensan y se pueden ver, se pueden escuchar inclusive. Exacto, Nacho. Y vamos a recibir estos mensajes también. ¿Conoces a alguien que falleció pero tenía un apego tan grande, por ejemplo, a su casa, algún objeto, que esto no lo ha dejado trascender? Estamos esperando también tus relatos. Ahorita te vamos a comentar esto de la mecedora maldita. Relatos del tema que tú quieras, que sea de orden sobrenatural. Aquí estamos listos para escucharlos.
Y la manera en la que nos podemos contactar es a través del Miedo Phone. Mensaje de voz o de texto, 55-2193-5926. Porque no todo tiene explicación lógica. La mano tenuda. Continuamos, estamos recibiendo en esta noche que apenas inicia relatos. Y también tiene que ver el tema de los apegos. Lo que tú decías, queremos tu participación. Bienvenidos todos ustedes que nos están acompañando. Saludos, buenas noches. María C. Estrada, saludos desde Tacoma, Washington.
Karen Nicole Ortiz, buenas noches, amiga. Ramón Cabral, escamarena. Saludos, Gina y Nacho. De su amigo y admirador, Diego Gomez Palacio Durango. Ya listo, escuchando su hermoso programa para que veas. Enrique Mendoza Peinado. Desde Durango, saludos. Y querida Anita Ronces, hola, buenas noches. Hola, ¿qué tal? Pues digo que mi teléfono estaba en la mesita. Entonces él agarra mi teléfono y ve que WhatsApp, o sea la aplicación como tal, la tenía cerrada. Entonces le da clic a la aplicación.
Y al hacer eso, como que en su teléfono decía conectando. O sea estaba conectando como dos segundos. Y después de eso se colgó la llamada. Pero yo estaba bien, bien dormida. Y ahorita me dijo en la mañana y ya nos veníamos aquí al hospital. Y chequeé mi serial de llamadas. Y en mi teléfono es como si nunca hubiera llamado. Y en el de él aparece que duró 26 segundos y a qué hora fue. Ahorita te enseño. Dígate, ¿cómo explicar esto? Ella estaba dormida, estaba al lado de él.
Y de repente le trae una llamada del celular de ella. Pero ella estaba dormida, Nacho. Y el celular estaba ahí. ¡Qué misterio hay en todo esto! ¿Qué ocurrió? Algo raro, sí, sin lugar a dudas. Y aquí nos escribe. Les comparto esto que le pasó a mi hermana y a mi cuñado. No sé si pudiera llamarse fallo en la Matrix. Bueno, no veo el fundamento para poderlo considerar así. Pero sí, de que hay algo extraño. No hay duda, eh. No hay duda. Al menos no se puede explicar. Exacto, exacto.
Sí, cuando regularmente se cree que hay una falla en la Matrix. Es cuando estamos viendo algo. Y literalmente se distorsiona. O aparecen objetos de la nada. O desaparecen objetos. ¿Así? Subitamente. Y entonces ahí podemos decir. Es más, algunos aseguran que hasta como que se pixelea. Hola, buenas noches. ¿Cómo te llamas? Ah, perdón. Buenas noches. Hola, Gina. Hola. Nada más escuchamos un poquito mal tu voz. ¿Tienes altavoz o manos libres? Sí. A ver. Ahora sí. Me rep... Bueno. Algo, algo, algo.
No, creo que se escucha todo. No, se escucha mucho. A ver, vamos a escuchar. Es que... ¿Cuál es tu nombre? Darcy. Darcy. Oye, no, fíjate que se escucha mal. Ah, queremos, queremos. Eh... Vamos a volver a marcar. ...de la vuelta de su nada. El síndrome de su uso es que... ...yo, por favor, me voy a dejar la foto. Y enseguida me voy a dejar la foto. ¿Vas a llevar? Sí, sí, nos avisas, nos avisas para que... ...de esta manera se va a mover a otro lugar.
Dice, cinco minutitos y ya voy a estar en otro sitio... ...para que pueda hacer esta conexión mucho mejor. Sí, claro que sí. Buenas y calurosas noches, nos dice Jorge Rendón. Hay casas que no se pueden habitar, no se pueden rentar... ...ni vender por cosas paranormales. Y las hacen inhabitables. Pero para otras personas dicen que el espíritu del antiguo dueño... ...está molesto y no quiere irse de la casa... ...y su espíritu no deja que nadie la evite.
Este comentario nos lo hace por el tema del día de hoy. Estas personas que fallecen y siguen teniendo tanto apego... ...aquí, como tú dices, a una casa que... ...siguen creyendo que es su casa que les pertenece... ...y los nuevos inquilinos los toman como... ...aquellos que vienen a tomar... Fantasmas, invasores, intrusos. No les pertenece como intrusos. Y esto no los deja irse. Sabemos que esto es incorrecto. Lo mejor es que una persona cuando fallece... ...siga ese camino de trascendencia.
Sí, regularmente también tiene que ver mucho con tus creencias. Hay personas que dicen, no, yo estoy seguro... ...que cuando uno se muere, pum, ya, hasta ahí se acaba todo. Y es respetable ese punto de vista. ¿Por qué? Porque él siempre ha tenido esa idea, esa filosofía... ...de que la vida está aquí. Se te agota, se te acaba por el motivo que sea. Y ya, lo que hiciste ya lo hiciste, hermano. Lo que no, ya se quedó en un intento.
Sin embargo, hay otras ideas, otras filosofías, otras creencias... ...que hablan de que esta vida solamente es transitoria. A partir de esta vida, llegaremos a otra... ...que según lo prometido es mucho mejor. Es una de las razones por los que cuando alguna persona... ...tiene una experiencia cercana a la muerte... ...si es creyente en Dios, en Jesús... ...posiblemente vea seres espirituales de esa índole. Pero vamos, tenemos llamada. Hola, buenas noches, Gina y Nacho.
Espero que se encuentren muy bien. Tengo algo que contarles que me platicaron el día de hoy. Y dije, esto tiene que saberlo mi familia Peludo-Maniaca. Fíjense que tengo una vecina. Sí. Vamos a ponerle María. Porque sé que si ella llegara a escuchar la mano peluda... ...que escucha esto, sabría que fui yo la que contó esto. Digamos que me lo contó en confianza. Aunque no es algo malo, digamos. Pero para evitar. Sí, sí, sí. No te preocupes.
Llego yo con esta vecina y me pregunta... ...pues ella ya sabe que yo rescato gatitos. Entonces me pregunta, oye, Elie, de pura casualidad... ...tienes en adopción gatitos negros. Entonces a mí me pareció bien extraño... ...porque yo sé que a esta vecina no le gustan los gatos. De hecho, yo he rescatado varios gatos de ahí de con ella... ...porque como tiene un negocio, llegan los gatitos y se meten... ...y pues ella los saca. No la maltratan, pero los saca. O sea, no le gustan los gatos.
Entonces le dije, qué raro, pero a ti no te gustan los gatos. Me dice, es que fíjate que a mí me dijeron que los gatos... ...protegen de las malas energías. Y es que en mi casa están pasando cosas. Entonces le dije, ¿cómo crees? Y me empezó a platicar que ya van dos veces que le hacen... ...trabajos de brujería. Que la primera vez él ya mandó a traer. O sea, hizo limpias en su casa y todo, ¿no?
Pero que mandó a traer a un padre para que bendijera su casa... ...y que el padre en cuanto iba a dar el paso dentro de su casa... ...le dijo a María, le dijo, mira, ¿sabes qué? Yo no puedo entrar aquí. Ve a buscar a alguien que te pueda ayudar porque yo no puedo. Entonces llevó otro padre y otro padre bendijo su casa. Aparte de esto, también buscó a una persona que le hizo una limpia... ...y pues ahí le ayudó con ese trabajo de brujería que le habían hecho.
Me contó que a esta persona que le había mandado este trabajo... ...se le murió un niño. Y es que me dice María, es que ¿sabes qué? La vez pasada que me mandaron este trabajo... ...mi hijo y ella tiene tres hijos, dos hembras y un varoncito. Todos chiquitos, son niños. El más grande tendrá diez, once años y de ahí para abajo. Entonces dice que su niño fue el que recintió o el que se le cargó este mal. Entonces dice, tengo mucho miedo de que otra vez a él le vaya a pasar algo.
Y la vez pasada que me ayudaron a hacer este trabajo que me mandaron... ...a la persona que me mandó el trabajo se le murió su hija. Entonces yo la verdad, no quiero desearle mal a nadie... ...pero tampoco quiero yo sufrir la pérdida de mi hijo. Porque yo sé que siempre recaen en él los trabajos que me mandan. Entonces me dicen, y es que ¿sabes qué? Te voy a platicar algo y espero que no te asustes. Y yo estaba así como de, a ver, cuéntame. Bueno, o sea, con todo respeto.
Claro, yo sé que esto es algo delicado. Pero a mí me gusta todo esto de lo sobrenatural. Y pues yo estaba, no cuéntame, no me espanto. Me dice, fíjate que hace unas noches estábamos dormidos. Ya era la madrugada. Y pues yo estaba dormida en la habitación con mi esposo y mis niños en su habitación. Resulta que de repente de esas veces que te despiertas no sabes por qué. Me abrí los ojos y vi que mi hijo estaba parado... del lado donde estaba mi esposo dormido, pero estaba como inclinado viéndolo.
Entonces cuando yo fijo bien la vista para ver por qué, o sea, por qué lo estaba viendo, porque mi hijo, o sea, no se movía. Estaba inmóvil pero viéndolo. Le vi su cara y era completamente otra persona. Tenía su cara tan como desfigurada, por así decirlo. O sea, tenía otras facciones super macabras, una sonrisa como de oreja a oreja. Y los ojos bien abiertos y ni siquiera parpadeaba, solo lo veía. Y entonces, dice, cuando yo vi esto me dio tanto miedo que traté de no moverme.
Pero ya sabes, algo involuntario tragué saliva. Y el sonido al tragar la saliva hizo que mi hijo volteara. Pero cuando volvió, hizo solamente, o sea, solamente movió su cabeza y su cuerpo lo dejó inerte. Y fue un movimiento tan espantoso como se han visto en las películas. Así que solamente mueve la cabeza. Y mi hijo entonces empezó a mirarme y a acercarse a mí. Y así con esa sonrisa tan diabólica que me dio tanto miedo. Y no sé de dónde saqué la fuerza, que lo agarré de un brazo y lo zangoloté.
Y le empecé a decir, ¿qué quieres? ¿Por qué estás aquí? ¿Qué quieres? Entonces dice María que cuando lo zangolotió, su niño despertó como asustado. Y entonces le cambió el semblante totalmente. Y su niño desorientado le dijo, ¿qué pasó mami? ¿Por qué estoy aquí? ¿Qué pasó? Entonces ella le cayó el 20 que quien había estado ahí no era su hijo. O sea, había estado alguien dentro de su hijo. Entonces le dijo, nada, hijo, vete a dormir. Y lo mandó a dormir.
Entonces dice, y así como esas muchas cosas, Eli, me han pasado. Entonces ya no sé qué hacer. Estoy desesperada porque yo no quiero que vaya a recaer esto en mi hijo otra vez. Y no sé qué hacer. Yo le dije, pues mira, pues antes que nada, pues las recomendaciones que yo he escuchado aquí, ¿verdad? Con ustedes es pues haz mucha oración, no dejes de hacer oración. Siempre encoméndate a Dios. No hay nada más poderoso que Dios. Si tú dejas de hacer oración, pues le das oportunidad al mal que entre.
Ahorita vamos a continuar contigo, Eli. La pausa llegó. El Miedofon. Mensaje de voz o de texto 55-2193-59-26. Es hora de poner al descubierto lo que nos hace temblar, correr, gritar y sudar. La mano tenuda. Sucesión. El especial de Radio Fórmula punto MX con todo el seguimiento a la elección interna de Moreno. Por un amigo me quito la camisa. Por una mujer bonita, todo lo que me gusta. Por una mujer bonita, todo lo demás. Sabiduría en las redes.
Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. La mano tenuda. Continuamos entonces la sorpresa que se llevó el mismo pequeñito al no entender por qué estaba ahí y también el espanto que se llevó Mari. Vamos a continuar con Eli. Acércate con alguien que te pueda ayudar con la religión que tengas. Aseca, te limpia tu casa. Pues vive en armonía. Y pues me dice, pues sí, todo eso lo hago, pero aún así estoy preocupada.
Dije, mira, yo te puedo traer al gato, pero... Y si bien los gatos sí, pues dicen que pueden ver el mundo espiritual todo el tiempo, pues no te garantiza que te va a defender. O sea, no siempre se defienden. O sea, un animalito, según lo que yo he escuchado, sea perro, sea gato, están los pajaritos, ¿no? Suelen dar la vida por el amo, pero también no siempre. A veces un animalito... Cuando hay amor. Y yo he sido testigo de eso.
Cuando siente las presencias malas en una casa o baja energía, mejor prefieren irse. Porque a lo mejor es mucho para ellos. Que sé yo, le dije, pero yo creo que mejor tienes que buscar ayuda con alguien que sepa manejar estas energías, porque esto sí puede trascender a más. Entonces, bueno, ahí, platicando de eso con María, me dice, mira, te voy a confesar algo. Y yo ya estoy platicándose los ustedes. Me dice, mira, lo que pasa es que mi papá es nahual.
Mi papá hizo un pacto con él, ya saben, el innombrable. Y mis hermanas y yo siempre tenemos visitas de seres malos. Y siempre a todas nos ocurre a la misma hora, en el mismo momento. Cuando a mí me ocurre una situación así que viene a verme tal entidad, a los minutos me habla mi hermana y me dice que también a ella fue a verla. Y a los otros minutos me habla mi otra hermana y me dice que también a ella le sucedió. O sea, a las tres nos sucede lo mismo. Nos visitan estos demonios.
Y ya lo hemos ido a platicar con padres en la iglesia católica, porque ella es católica. Y los padres no pueden creer que esas entidades, porque a mí no me quiso decir los nombres de los demonios, porque me dice que son demonios de alta jerarquía. Qué bueno que no me lo dijo.
Pero me dice, mira, cuando yo fui a platicarle al padre que estos seres vienen y me ven, y me visitan y me amenazan, el padre no me creyó porque me dijo que esos seres eran muy poderosos y que no era posible que fueran a visitarla a ella. Entonces, pues realmente no tiene ese apoyo por el lado de su religión. Y se dice que está muy espantada. De hecho, me estuvo platicando otros sucesos que tuvo, así con esas apariciones de estos chanclotas.
Pero ya luego se los platicaré, a ver si luego ya me cuentan más y ya les cuento, que todo México se entere, pero en secreto, ¿verdad? Espero que no lo escuche, igual cambio su nombre por lo mismo. Pero de todas maneras, me gustaría, por favor, pedirles, familia, a ver si podemos hacer una oración.
Digo, sé que no puedo decirles su nombre, pero pues ojalá que podamos unirnos en una oración hacia ella y su familia y incluir a todas las personas que están pasando por una situación parecida para que se puedan liberar de esto tan triste y tan feo que llega a opresar a las familias y sobre todo a los niños que no tienen vela en el entierro, ¿verdad, pobresitos?
Y sobre todo, cuando no se tiene el apoyo, que tu religión no te ayuda, que no te sabe guiar, no te sabe decir qué hacer con estas situaciones, pues por favor les pido que la pongan en sus oraciones. Igual yo ya estoy poniéndola en las mías para que todo salga bien con ella y que no pase esto a mayores, pero bueno, pues esto es lo que quería contarles. Espero que se encuentren muy bien. Muchísimas gracias por el espacio y les mando un saludo muy afectuoso y caluroso.
Y soy su amiga, Elizabeth Cortés de Guadalajara. Elie, te mandamos también un abrazo y gracias por compartirnos esto que una familia está viviendo y como tú dices, hay que ponerlos en oración, una situación bastante difícil y como una consecuencia de lo que es su papá. Y no te preocupes, mi amiga, lo que se platica en la mano peluda se queda en la mano peluda. Esto es como Las Vegas.
Exactamente. Así que, pues a ver, mi amiga, si nos traes más información, porque eso está bastante raro y sobre todo que los padres no quieren apoyar. No creen ustedes que sería su obligación. Hola, buenas noches. Hola, buenas noches. Ay, qué diferencia. Hola, escucha mucho mejor. Hola, amiga. Oye, ¿eres Mindy? Darcy. Darcy. Ah, Darcy, Darcy. Ok, Darcy, ¿dónde te encuentras? Suiza. Ok, muy bien. Y ya te escuchas perfecto para poder escuchar tu relato, si es de qué se trata.
Sí, bueno, yo llamé hace como un par de meses, pero lamentablemente no puedo terminar de contar mi relato porque llegué al trabajo y estaba en mesa y bueno, quedo incómodo. Sí, sí.
Pero ayer justamente ocurrió algo que, lo dije, yo tengo que ir a llamar para terminar de contar mi historia y como, bueno, yo les conté que mi papá estuvo enfermo y estuvo un mes hospitalizado y falleció y le hicieron tomografía, le hicieron un panel de cuerpo completo, le hicieron mucho al estudio y mi papá no tenía nada. Mi papá falleció y a la fecha no sabemos de qué falleció. ¿Fue una enfermedad de repente? Sí, por repente. Está por decirse bien y pero sí.
Es que se está escuchando mucho ruido, amiga, no sé si hay algo ahí que lo está probando. Es que yo llegué a trabajar y estoy encendiendo las máquinas, bueno, voy a parar en México. Bueno, mejor lo mejor. Ok. A ver, sí. Ok, bueno, yo les conté una almecha de diciembre, en el mes de enero mi papá empezó con una diarrea y mi mamá lo llevó a la clínica porque ya tenía mucho tiempo y estaba deshidratada y bueno, lo llevaron a la clínica.
Lo dejaron quitarlo porque en esa semana, el lunes, le han hecho unos exámenes de sangre y tenía la hemoglobina en 11 y para el jueves ya tenía la hemoglobina en 9. Entonces lo dejaron para saber de qué manera había perdido sangre y para estabilizarlos. Al tarde el día lo volvieron a hacer otros exámenes porque él no tenía mejoría y ya tenía la hemoglobina en 7. Entonces me tuvieron que empezar a hacer exámenes de sangre para que no se desmigraran más.
Bueno, él llegó ahí con sus propios medios, fomentando, pero a lo que fueron pasando los días mi papá fue... como que ya no podía tragar, no podía comer. Después de 20 días de estar hospitalizado mi papá perdió la conciencia. Ya no reconocía a mi mamá, ni a mi hermana, ni a mi hermano. Y le hacían exámenes de todo, le hicieron exámenes de la ropa, de los pincones, de los pulmones, le hicieron escana, le hicieron un chat, le hicieron de todo, le hicieron exámenes de la medula ósea.
De todo. Mi papá no tenía nada. Pero el 1 de marzo mi papá falleció. Y no lo teníamos bien, no sabíamos que pasó, no sabíamos de qué se murió, no. No tenía nada. ¿Cómo que soñó? Y ustedes, ¿qué es lo que piensan o consideran que ocurrió? Antes de que mi papá se enfermara, quien estaba enferma era mi mamá. Mi mamá todos los días, entre 2 y 3 de la mañana, se levantaba mal con una diarrea. Todos los días, durante mucho tiempo. Mi mamá todos los días se levantaba con diarrea.
Entre 2 y 3 de la mañana. Y ya después de eso mi mamá no podía dormir. Mi mamá tenía una realidad de vida como un poco mala porque ella no descansaba. Y siempre estaba mal con la diarrea, yo al médico. Le hicieron examen del colon, le hicieron coloscopia, le hicieron mucho de eso. Y ella no tenía nada en el colon, no tenía nada. Le decían a mi, a la iglesia, ahora, pídele mucho a Dios. A veces son cosas que no son una enfermedad que tú tengas de pronto alguien y vas haciendo algo.
Lamentablemente, al lado de la casa de mis papás, mi papá tiene un hermano que su esposa se dedica a la brujería. Y ella no gusta de nosotros. ¿Se llevaba mal? Oye, permíteme. Tenemos que hacer una pausa y regresamos. No te vayas, por favor. El Miedo Fond 55-2193-59-26. Regálasenos. Sabiduría en las redes. Porque tenemos mucho que decir. La mano tenuda. Enfermedad es que médicamente no se encontraba una explicación. Sin embargo, podría ser entonces del lado espiritual.
Continuamos contigo. Decías que tu mamita también estaba enferma, pero aquí hay un familiar que hacía brujería. Sí. Entonces, bueno, yo siempre tuve como esa idea, como la desconfianza. Pero mi mamá no es que no crea. Porque lamentablemente también cuando estaba más joven, mi papá sufrió... Mi papá estuvo en otra relación y la persona con la que mi papá estaba también le había hecho brujería para que él dejara a mi mamá, nos dejara a nosotros.
Lamentablemente ella sabe que la brujería existe, pero ella no... ella quiso aferrarse mucho a Dios. Ella pensó que si ella oraba mucho, que se iba a la iglesia, solamente todo eso podía. Pero ella no se hizo ningún tipo de liberación. No pidió que oraran por la situación que estaba pasando. Bueno, total es que mi mamá se mejoró, pero el que recayó fue mi papá. Yo pienso que pronto no pudieron con mi mamá porque ella creía mucho en Dios, ella oraba y todo eso.
Entonces, agarró a mi papá. Pensaba. Pero ayer mi mamá me llamó para contarme. Ella estaba muy triste, estaba llorando. Y bueno, ella me dijo que mi tía, la hermana de mi papá, está como un poco... ella está un poco desesperada, está un poco triste porque fue la muerte de mi papá. Ella confesó de que cuando hace aproximadamente unos 30 y unos 30 y tantos años, mi tío, el hermano menor de mi papá, trabajaba para un banco.
Y bueno, lamentablemente, la vez que le hizo fácil tomar dinero que no era de él. Y robó a la entidad mucho dinero. Lo descubrieron, los locos fueron presos. Y yo no sé por qué razón. Yo sé que cuando una madre está desesperada, toma decisiones. Yo no sé. Yo pienso que yo le he pedido a Dios. Yo tengo un hijo y yo lo único que he hecho cuando... es pedirle a Dios. Un día mi hijo me llamó y me dijo, mamá, ayúdame, me quieren matar. Estoy en un gran problema.
Y me pidió traerlo para acá y me dijo, mami, ayúdame, te lo suplico. Y yo cuando terminé de hablar, yo me levanté, me arrodillé, yo lloré y le pedí a Dios, le supliqué que lo ayudara. Y yo creo que eso es lo único que se me ocurrió como madre, pedirle a Dios, ayúdame. Pero a mi abuela no sé por qué se le ocurrió. Ofrecer su vida y la vida de mi tío al negro Felipe. Es una entidad de Venezuela. Y ella le ofreció la vida de mi tío y la vida de ella a cambio de la libertad de mi tío.
Y esa fue una confesión que mi tía hizo ahora porque ella está muy preocupada por muchas cosas que están sucediendo. La familia de mi papá es... ah, bueno. Eso fue aproximadamente en el 88, 87. Yo recuerdo eso porque yo vivía donde mi abuela y mi mamá me dijo, tú recuerdas que debajo del lavaplato de tu abuela, ella siempre tenía sus santos y estaba siempre con velitas ahí y adorándolo. Y ella también creía en ese santo.
Ella, tu abuela, ofreció su vida y la vida de tu tío al negro Felipe por su libertad. Y ok, a los dos años mi abuela, yo recuerdo en el 90, cuando yo tenía ocho años, mi abuela fue a una cita para una citología. Y cuando se cerró en la familia para que le hicieran la citología, tuvo una muerte fulminante, se murió. Y fue algo como que yo toda la vida estuve como triste, como que yo decía, ¿por qué mi abuelita se murió así tan raro?
Y yo siempre decía, mire, tienes que cuidarte mucho porque mi abuelita de un susto porque iba a hacer una citología, se murió. Pero hoy yo pienso que ese fue el cobro por su vida, por la petición que ella hizo. Sí, es que... Y solo fue dos años después de que ella hizo la petición. Oye, ¿se enteró tu tío que ella los había ofrecido a los dos, a ella y a él? No, mi tío no se enteró porque mi tía nunca dijo nada. Mi tía habló ahora.
Mi tía habló ahora porque la hija de mi tía, ella se ha metido como en la onda de la naturaleza, de la espiritualidad, y no sé, ella está haciendo cursos. Y la hija de mi tía le dijo que ella sabía que mi abuela había hecho algo muy mal. Que ella tenía que cuidarse porque a ella, alguien que tiene un tercer ojo abierto como de esa onda en que ella está, le leyó su vida y le dijo que su familia materna estaba muy mal.
Y realmente después que mi abuela falleció, la familia de mi papá todo se destruyó. Entonces, es como que yo estaba pequeña, pero yo siempre he tenido presente de que si mi abuela no se hubiese muerto, la familia no se hubiese acabado. Es como que después que mi abuela se murió, todos se separaron. Ya no volvió a ver una reunión familiar. Mis tíos, los hermanos de mi papá, ninguno se habla con el otro. Ninguno. El uno no se habla con el otro, todos. Son como enemigos todos.
Y mi tío, al que mi abuela prometió, él también se murió en el 2008. Y también se murió de una manera, de una enfermedad que nadie nunca supo que era. Él se hinchó todo, parecía un zapito todo hinchado, todo hinchado. Estuvo hospitalizado por varios meses y nunca se supo de qué enfermedad falleció. Oye, pero entonces todo esto se derivaría de... Un problema es tu primo, ¿no? El que tiene el problema. Fue mi abuela. Mi abuela... Pero era el hijo de tu abuela. Era el hijo de mi abuela.
Era mi tío, el hijo de mi abuela, hermano de mi padre. Hermano de mi papá, su hermano menor. Era su hermano menor y mi abuela le prometió a esa entidad que si lo sacaba, le ofreció su vida y la vida de él y la vida de ella y la vida de mi tío a cambio de la libertad. A cambio de que lo sacaran de la cárcel. Y efectivamente mi tío salió de la cárcel, el proceso se cerró. Mi mamá me dice...
Que fue algo muy extraño porque siempre nos preguntamos, siempre pensamos que ellos habían pagado para que el proceso se cerrara, para que todo... Pero no, aparentemente fue porque ella hizo esta promesa y todo quedó ahí, todo... Todo el proceso se detuvo, a él ya no lo volvió a buscar más la policía, todo fue como así. Pero el pago fue mucho más caro que cualquier dinero, ¿eh? Sí, claro, porque en mi familia es como que mi tía... O sea, mi tía dice ahora, ¿será que todos nos vamos a morir aquí?
Sí, porque mi prima le dijo, mamá me hizo que mi abuela hizo, fue muy malo porque esas son maldiciones generacionales, eso va a recaer. Mi abuela vendió su alma y viola el alma de mi tío y eso va a quedar por generaciones, eso que ella hizo, ese pacto que ella hizo y nos va a acabar a todos.
Y ahora mi tía está muy preocupada porque ella piensa que a ella también una enfermedad le puede dar y se va a morir así de repente y que todo lo malo que nos ha sucedido en la familia, todo lo que ella siente... Pero a ti es muy importante que ella no se sugestione porque en todo caso ella no estuvo incluida en este ofrecimiento.
Lo que pasa es que mi abuela siempre y mi tía siempre estuvieron juntas y yo pienso que ellas todas estuvieron de acuerdo en hacer... porque mi otra tía también lo veneraba y yo pienso que todas estuvieron de acuerdo y todos lo veneraron en su tiempo porque le agradecían los favores, ¿sabes? Yo pienso que esa es su preocupación, aunque en este momento yo no creo que ella aún tenga algún altar o algo para esa entidad, pero sí es... Una situación...
Es algo que no... Muy complicada porque además ella está intranquila. Sí, y bueno nosotros como que siempre, aunque yo creo también que la esposa de mi tío también tuvo algo que ver, ella también tenía su granito de arena.
La otra vez le estaba contando que cuando iba a pasar en el hospital, mi mamá se quedaba con él, pero cuando mi mamá iba a la casa, no se podía quedar en la casa, mis sobrinas le decían, abuelita, yo no me voy a quedar contigo porque en mi casa, cuando mi mamá se acostaba, parecía como que algo caía encima del pecho, encima de las láminas, ella decía que sentían como un animal muy grande, como un animal que volaba, se sentían como las garras
y empezaban a se amolorear por todo el pecho y no las dejaban dormir. Y hasta que mi papá falló, ellas dejaron de sentir esas cosas. O sea, como que ahí concluyó esa etapa. Sí, ahí concluyó en ese momento, pero mi mamá me dijo en esta semana que ella se estaba bañando en estos días, bueno antes de que mi papá morirse, ella me dijo que ella se estaba bañando y le abrieron la puerta del paño y se le estrellaron contra la pareja, o sea esa mujer, que estrellaron la puerta del baño.
¿La sintió como agresión? Sí, ella pensó que había sido mi papá, pero él no fue, estaba a dormir. Permíteme, llegó nuevamente la pausa, nos vamos a despedir en las estaciones en la República Mexicana que solamente nos transmiten una hora y en el resto de la República y el mundo entero continuamos después de la pausa. El Miedo Fond, 55-2193-59-26. En tu plataforma de podcast preferida. Grupo Fórmula. Abriendo la conversación. De los miedos nacen los corajes. Y de las dudas, las certezas.
Sabiduría en las redes. Porque conocemos de raíz a los especialistas la mano peluda. Vamos a continuar con estos objetos y los apegos que no te dejan trascender cuando falleces, pero también estamos escuchando un relato en el que nuestra amiga Darcy nos está comentando. En su familia, su tía que se le hizo fácil, por esta necesidad de ayudar y apoyar a su hijo que estaba en un gran problema, ofrecer no solo su vida, sino la de su esposo. Y así sucedió. Tan solo dos años.
Parece ser que el pago fue efectivo. Y ahora, pues situaciones extrañas que en la familia, yo creo que también los puede tener nerviosos, ¿verdad? Sí, bastante. Y yo no sé si de pronto eso habrá como... Si eso habrá... Bueno. En mi casa, siempre hemos sentido como... En la casa de mi mamá y de mi papá, siempre es yo. Tengo un poquito de percepción y siempre sentía como... Como cosa.
De hecho, yo empecé a seguir a la iglesia cristiana porque cuando la persona con quien mi papá estaba teniendo una relación extra matrimonial, le hizo la brujería. La que lo sintió fui yo. Yo sentía que se me sentaban en la cama. Yo sentía la persona que estaba caminando por la casa. Y no me dejaban dormir. Siempre estaba esa persona acechada. O sea, la entidad siempre me acechaba porque yo la sentía. Y me daba pánico sentir que yo me acostaba y que esa... Se sentaba en el cama y era horrible.
Yo me temblaba y lloraba porque te daba mucho susto. Y con el pasar del tiempo, bueno, yo fui dejando de sentir eso. Pero cuando yo tuve mi hijo, mi hijo siempre me decía... Yo me iba a trabajar. Mi mamá lo cuidaba, pero mi mamá llegaba un ratito después que yo me iba. Mi mamá me decía... Mi hijo decía, a mí no me dejes solo porque cuando tú te vas, yo siento gente caminando y que están hablando. Yo le decía, pero tiene que ser la gente que pasa por la calle. Le decía, no, está aquí adentro.
Y él me decía, mami, cuando tú te vas, me llama, me susurran. Y los susurraban por su nombre. Él me decía, mami, es que me llaman por mi nombre. Me llama, daima. Y en el oído me susurra. Pero como era un niño, yo pensaba como que era porque él no se quería quedar solo en ese ratito y como que uno no le hace caso. Y lamentablemente, es que me ha sucedido muchas cosas. Oye, pero entonces tu papá tuvo dos por diferentes rutas, dos como maldiciones. Sí, sí, exactamente.
Mi papá cuando estuvo con la otra mujer, ella le hizo una brujería que él tenía unas llagas en los pies que no se le curaban con nada. Y mi papá iba al médico, hacía de todo. Le mandaban crema, iba donde cualquier persona... O sea, él sube muchos lugares para curarse esas llagas y no se le quitaban. Pero un día mi mamá estaba donde una amiga, y pasó un señor. Y el señor le dijo a mi mamá, como que, invítame a almorzar.
Y ella se lo quedaron mirando así como que bueno, y este señor, sí, invítame a almorzar que tengo que decirle algo. Y entonces ella llegó y mi mamá dice que el señor empezó a contar, a decirle a su amiga que la casa se estaba vendiendo, la tenía en la casa en venta. Me dijo, está vendiendo la casa, pero no la venga. Es que usted está vendiendo la casa porque su vecina le viene mi vivia y su vecina le hizo una brujería para que usted le vaya mal y usted se tenga que ir de...
Usted se tenga que vender su casa y se tenga que ir de este bar. No la venga porque usted va a salir de esto y usted y su esposo van a ser profe. Y le dijo a mi mamá, y usted, su esposo tiene un mal y su esposo ha ido al médico y ese mal no se lo han podido evitar. Lavele a su esposo los pies con bicarbonato y con vinagre, un dibujo, unas mágicas de no sé qué y de no sé cuándo, y dígale a su esposo que tiene que ir para que le saquen ese mal que él tiene porque lo que él tiene no es normal.
Es un mal que le hizo a una mujer y se selecciona conmigo. Me dijeron, esa es una mujer donde él va y come todos los días y él está con él pero ella no lo tiene porque él quiere estar con ella sino porque ella le hace un brujería. Y efectivamente todo lo que el señor le dijo era cierto. Pero el señor no, el señor le dijo solo que lo invitarán a comer.
Y bueno, después de eso mi papá fue, se hizo una limpia y se le curaron los pies, efectivamente, así como él hizo lo que el señor le dijo y mi papá se curó. Sí. Sí. Y supuestamente, bueno, o esta parte se curó pero después continuaría la otra. Continuaría. Sí, y entonces como con el enemigo al lado, con mi tío y su esposa siempre estaban como haciéndole la vida imposible.
Y bueno, de hecho, yo pienso, yo siempre he tenido la duda y yo quiero saber si, por lo menos, si en mi casa habían hecho algo para que mi hijo le fuera a amar porque mi hijo desde que nació siempre iba a leer. Iglesia cristiana era, estudiaba en un colegio cristiano siempre con niños de la iglesia.
Pero cuando yo me vine para acá, que yo lo dejé con mi mamá, yo no lo pude traer porque el padre estaba en otro país y no me quiso dar permiso de salida para ellos y tuve que hacer hay trámites legales para yo poderlo traer y en ese tiempo él se pudo quedar con mi mamá. Entonces, durante ese tiempo él empezó a andar con el hijo de mi tío. Y el hijo de mi tío andaba en negocios que no eran. Y él quería meter a mi hijo como por ese lado. Y mi mamá no dejaba a mi hijo que andara con mi primo.
Entonces a la mamá de mi primo le molestaba mucho eso que ella creía que era de mejor familia, que los menospreciábamos, que no sé qué, que no sé cuándo. Y yo pienso que yo le hiciera algo a mi hijo porque mi hijo cambió mucho, mi hijo dejó de ir a la iglesia, mi hijo se volvió prácticamente un delincuente. Mi hijo prácticamente se volvió un delincuente. Mi hijo prácticamente se volvió un delincuente y está vivo por la gracia de Dios.
Entonces, cuando ellos, mi hijo siempre decía que él sentía cosas en la casa, él sentía cosas en la casa mucho antes de venir y él dice, bueno, había un juguete en mi casa, un piano y una noche ellos se acostaron y el piano empezaba a sonar. Y él se levantó y apagó el piano y lo guardó. Y el piano otra vez volvió a sonar. Y después él le quitó las pillas al piano y él dice que se volvió a acostar y al rato el piano empezó a sonar otra vez.
Y entonces como que él se asustó, cogió el piano y lo tiró a la calle porque él se asustó mucho. Y muchas cosas así. Y cuando yo los traje para acá, en mi casa jamás y nunca, yo vivía sola con mi esposo y mi esposo se venía a turno y yo me quedaba sola a dormir en mi casa. Y yo nunca, jamás sentí nada, nada en mi casa. Bueno, antes sentí a unos niñitos arriba cuando yo no mudé, pero el apartamento estaba desocupado.
Y eso sí fue una cosa muy extraña porque yo sentía a esos niñitos que no me dejaban dormir. Y yo ya le pregunté al house buddy y me dijo, no, es que ese apartamento está desocupado. Pero fue lo único extraño que yo sentí en esa casa. Pero yo no me sentí nunca que a mí, en mi casa se movían las cosas y nada. Pero cuando yo traje a mis hijos, a mis hijos no los dejaban dormir. A mi hijo les jalaban el tabello, a mi hija les jalaron los pies. Pero todo era solo con ellos.
Yo nunca, nunca, nunca sentí nada. Solamente era con ellos. Yo siento como que cuando ellos vinieron trajeron como malas energías. Ellos trajeron como toda la carga de las cosas que había en la casa de mi mamá. Ellos las trajeron a mi casa. En los primeros días, en los primeros días cuando ellos entraron, cuando mí entro a clase, en la mañana ella se estaba listando. Y entonces ella me dijo, hermano, me voy a sentar aquí un rato para ver televisión mientras que me dan ahora.
Y de pronto yo estaba hablando con ella y mi hija gritó, pero era un grito así como ¡Aaah! Y se tiró en el sofá y empezó a llorar. Y yo le dije, ¿qué pasó? Entonces ella me dijo, estaba detrás de la pared, estaba una sombra negra y me estaba mirando. Pero era una sombra negra y tenía unos ojos rojos y me estaba mirando con unos dientes feos y se estaba riendo de mí. Y entonces empezaron a pasar cosas en mi casa como que nunca habían pasado.
Y las cosas empezaron, como que uno estaba aquí sentado en la sala y se caían las cosas en el pasillo. Pero fue todo a partir de cuando mis hijos llegaron a mi casa. ¿Actualmente sigues viviendo en esa casa? Sí, sigo viviendo en esa casa. Y bueno, yo traje a una amiga, yo voy a la iglesia y traje a una amiga de la iglesia y oraron mi casa y mis hijos, nos vamos a mi casa y nos vamos a la iglesia. Y como que se dejaron de sentir costas.
Pero el 8 de junio nosotros íbamos a salir de viaje y el viaje íbamos por carretera y yo dije, bueno, yo me voy a visitar. Y yo me duermo en el camino y yo me bañé y como a las 3 de la mañana que me estaba peinando yo decía, yo me voy a acostar un ratito y ahorita yo me terminé de acostar pero cuando yo me ve y me acosté y yo entré a mi habitación y me acosté. Es la única vez, es el único que yo he sentido.
Yo sentí como cuando están los ratones y estamos como que están comiéndose algo, están registrando algo. Permíteme, tenemos que hacer una pausa, regresamos. El Miedo Fond, 55, 21, 93, 59, 26. Las historias tienen muchas formas de contarse, pero solo una de comprobarse. Aquí en La Mano. Si no existieras, yo te inventaría, sabiduría en las redes. Porque distinguimos al mundo sobrenatural, la mano peluda.
Hoy propusimos el tema de la mecedora maldita y te decíamos que al inicio del programa de un joven que tenía la intención de comprar una mecedora para su abuelita, no tenía dinero, pero cierto día tuvo la suerte de encontrarse una mecedora a la mitad del camino que recorría diariamente de su trabajo. Estaba un poco dañada, pero pensó, yo voy a buscar una mecedora para mi abuelita. Estaba un poco dañada, pero pensó, yo puedo arreglarle, la llevo a casa y de esta manera se la recalo a mi abuelita.
Sin pensarlo mucho, la metió directo a su habitación, quería arreglarla y dejarla pintada súper bien para darle la sorpresa a su abuelita. Pero por falta de tiempo y la desiria, solo sirvió para acumular ropa, para ponerla ahí encima, cualquier objeto. Una noche le pareció ver que la silla se mecía, no parecía ser posible, pero en un instante la ropa cayó al suelo y ahorita te vamos a contar lo que sucedió. Vamos a regresar con Darcy para concluir su participación. Estamos aquí ya listos, Darcy.
Ya terminó la máquina. Es que se oye mucho. Adelante. No es que ya tienes que trabajar, ¿verdad, Darcy? Oye, Darcy, para redondearlo, que ahorita estábamos platicando, ¿qué tal que nos das una conclusión para que de esta manera, pues aquí terminemos el día de hoy y en otra ocasión, por supuesto, nos reportamos para que sigas trabajando y también para después volver a hacer contacto contigo.
Sí, sí. Bueno, yo pienso en lo que ahora sí encuentro un sentido a todas las cosas que pasan en nuestra familia, en nuestro entorno y no sé, yo siento como que ahí el destino de las cosas que antes nos han pasado, que nos persigue. ¿Podría ser así? Sí, de estas maldiciones generacionales que, pues nada que ver, ¿no? Estas esta generación, pero las anteriores les dejaron una carga muy fuerte.
Darcy, pues como tú lo comentaste y se lo recomendaste a tu mamá, hay que hacer oración, estar muy protegidos espiritualmente. Para no dar cabida. Dice que ya está. Sí, sí. Muchísimas gracias, mi amiga. Y a ti, Darcy, te mandamos un fuerte abrazo hasta el otro lado del charco, como se dice, y cuando quieras aquí volvemos a estar. Muchísimas gracias, mi amiga, por escuchar. Hemos un tiempo, una, un saludo a por Dios mío. Para el despacio a los que un mes por ahí te siente.
Gracias a los de ayer porque sí se tomó unos minutitos, pero de repente yo creo que ya le entró la angustia de empezar a trabajar y pudimos escuchar su experiencia que dice, bueno, este tipo de situaciones que por ser familia simplemente les llegaron. Exactamente, Gina. Hay ocasiones que sí, las maldiciones pasan a nuestros hijos, a la descendencia, y eso está muy mal, pero es una de las cosas que más me gusta. Ahora, ¿se tiene que cumplir con esa maldición o se puede cortar?
Yo estoy seguro que se pueden cortar las maldiciones siempre y cuando exista la fe suficiente como para hacerlo, renunciar a todo pacto, aunque tú no lo hayas hecho, pero fue en tu linaje ahí de parte de algún familiar tuyo que te pudo dar una maldición y pues a veces los paganos siempre son los que menos enterados están. Escuché el relato de Elizabeth y hay un padre que hace liberaciones de demonios, su nombre es Juan Manuel, espero él la pueda ayudar allá en San Juan de la Vega en Común Fort.
El relato que nos contó Eli de su amiga y dice, bueno, quizá él les pueda ayudar este sacerdote porque está allá y yo que ojalá que puedan llegar a él y que le den solución a ese gran problema que tienen aparentemente una posesión.
Griselda nos escribió a través del miedofón y nos comenta ayer, ya no les pude contar lo que me pasó, resulta que andaba barriendo en mi casa y dije, voy a poner el trapeador en el lavabo para ir a lavarlo primero con agua y jabón, que es lo que siempre hago, aunque esté limpio, bueno, me voy al baño y mi llave se me descompuso, el mareado no la arreglará y si no la cierro de la parte de abajo con la llave, pues se tira, así que abro la llave
y me doy cuenta que estaba cerrado, me agacho para abrir la llavecita de abajo y empieza a salir el agua y yo, ok, ya salió, la dejo abierta en lo que voy a recoger la basura, no me tardé nada, regresé y resulta que ya no salió agua y yo, ay, dije quizá ya no tengo agua o la bomba se descompuso, me vuelvo a agachar para moverle de nuevo la llavecita de abajo y que empieza
a salir de nuevo el agua. ¿Quién la cerró? Pues resulta que no salía porque estaba cerrada, pero pues no sé qué pasó si yo la había abierto, mis bebés no saben moverle, así que no sé si sea paranormal o ya me tienen traumada los fantasmas de la casa. Saludos, Jenny Nacho, buenas noches. ¿Cómo se pudo haber cerrado una llavecita? No era algo que sola pudiera hacerse, sino tienes que girarla. ¿Cómo se giró? Y aplicar cierta fuerza para lograrlo, ¿qué misterio, qué gran misterio?
Y puede ser que sí exista por ahí alguna actividad paranormal, no lo podemos descartar. Luis Rodríguez dice saludos desde Atlacomulco, Estado de México. Saludos amigo, bienvenido nuevamente a esta emisión. Sí, vamos a seguir escuchando relatos. Te decía de esta mecedora. En ocasiones tenemos objetos en casa que también los usamos para acumular, por ejemplo, la ropa, objetos. Una de ellas puede ser esta silla, esta
mecedora. También aquellos aparatos para hacer ejercicio que muchas veces no se ocupan y se dejan ahí como percheros. En este caso, el joven pues tenía la intención de poner muy bonita esta mecedora, pero pues le ganó el tiempo, la desidia, la actividad. Bueno, pues resulta que prestando atención a esta mecedora, vio que se movía con cierto ritmo de manera lenta, suave, tuvo algo de miedo, pero para evitar esa sensación decidió
salir de la habitación. Pero antes de que pudiera llegar a la puerta, ésta se cerró de un solo golpe que resonó por toda la habitación, escuchándose también como si se pusiera el seguro de la cerradura, pero no había nadie. ¿Por qué la puerta se cerraba, se azotó y el seguro hizo clic? Por más que intentó abrir, no le fue posible. De la nada comenzó a ver como la poca ropa que quedaba encima de esta mecedora era aventada por todo el piso, por alguien o por algo
que él no podía ver. Estaba frenético, su corazón estaba acelerado y los brazos y nuca acelerizaron. Su vista se fijó en esa mecedora que se movía cada vez más rápido, junto con un fuerte sonido de un palo chocando contra el suelo, se replegó hacia la esquina, desde la cual pudo al fin ver a un viejito que se materializó, sentado ahí en su mecedora, golpeando su bastón en el suelo. Esto lo dejó paralizado. Comenzó a reclamarle al joven
que la silla no le pertenecía. Se levantó con toda la intención de partirle la cabeza con el bastón, pero al acercarse a Juan con la mano arriba de forma amenazante, de pronto se desvaneció. La silla dejó entonces se mecerse de forma brusca y seca y el muchacho con la garganta seca y a punto de llorar, se tiró al suelo y comenzó a llorar. Al fin la puerta se abrió de golpe y pudo salir. Entonces este chico, Juan, sin titubear, no tuvo más que devolver la silla al lugar de donde la tomó.
Y antes de partir pidió disculpas al aire pensando en aquella persona mayor que había visto que seguía teniendo la propiedad de esta silla que entonces él consideró la silla maldita. ¡Guau! Y cómo no, bueno, fue objeto de espíritus atados. Una persona que acostumbraba a mecerse en esa silla, pues estaba muy, muy apegado a ella. Por lo tanto, su energía había impregnado todo lo que era ese mueble.
Y esto puede ocurrir no solamente con sillas, puede suceder con un espejo, puede suceder con un cuadro, una pintura, con muchas cosas y objetos materiales que absorben la energía de las personas. De ahí que los aficionados a comprar objetos antiguos deben tener mucho cuidado o por lo menos el conocimiento o la noción de cómo liberar esos objetos. Y también aplica para las casas, los dueños de estas propiedades que no se quieren ir del lugar que les perteneció.
Y ahora, ¿qué te parece que nos vamos con más relatos hasta Wisconsin? Buenas noches, ¿cómo estás? Hola. Se cortó, se fue la llamada o tuvo miedo. Ahorita lo volvemos a contactar con mucho gusto. Mientras tanto, dice Serene Sánchez, me recuerda a una de las películas del conjuro donde murió un viejito en una mecedora. Exactamente puede ser así la escena, mi amiga Esperanza Saldaña. Buenas noches a todos. Rosario Castañeda. Saludos, así como a Claudia Velasque, Valadez, perdón,
Claudia Valadez. Que Dios lo siga bendiciendo. Saludos también a ti, mi amiga y a toda tu familia. Gerardo Abenaño, tengo una pregunta muy interesante para el maestro Zohan. Fíjense la pregunta, ¿eh? ¿Por qué los padres le tienen miedo a bendecir algunas casas, como dice la señora de la historia? Bueno, mira, no es que le tengan miedo a bendecirlos, lo que pasa es que es tan fuerte la energía que ahí se manifiesta que ellos no se sienten capaces. Y es muy triste hablando de personas
que se supone son guías, son ministros de fe. ¿Por qué razón un sacerdote dirá, no, esto está muy fuerte para mí, busca alguien que te ayude. Pues si por eso le estoy hablando a usted, obvio, obvio, que cada quien sabe cuál es su capacidad. Cada quien sabe cuál es el momento que está viviendo. A lo mejor pues era un tiempo en el que el sacerdote pues estaba flaqueando o
algo así. Puede suceder mil cosas. Lo que sí es que, sí, no sé qué opinen ustedes, pero yo considero que es cuestión de fe, de saber quién está contigo y quién es el que realmente hace el trabajo, no eres tú. Tal vez tú podrás ser un intermediario, pero el que hace el trabajo, pues ese es el gran yo soy o puede ser Jesucristo, Dios, no lo sé. Según sea el caso, verdad, a quien recurras. Vamos a hacer una pausa, Gina, y
regresamos. El Miedofon, mensaje de voz o de texto cincuenta y cinco, veintiuno noventa y tres, cincuenta y nueve, veintiséis. Porque la verdad se esconde bajo la leyenda, la ponemos al descubierto aquí, en la mano peluda. ¿Quieres iniciar, hacer crecer o monetizar tu podcast? Saber los secretos de todos. ¿Dónde y cuándo quieres? ¿Les va a cambiar la vida? RSS.com. Almacenamiento, distribución y programación de tus episodios en un solo lugar. Hosteado y distribuido por RSS.com.
RSS.com. Hacer podcasts de manera fácil. Mi reloj marca las once. ¿Cómo saber si mi reloj está bien? Simple, salgo de mi cuarto, veo el cielo. Si hay sol, son las once del día. Si está oscuro, son las once de la noche. Sabiduría en las redes. Porque no todo tiene explicación lógica. La mano peluda. Porque no todo tiene explicación lógica. La mano peluda. Continuamos con más relatos y ahora ya tenemos aquí en la línea a Horacio. Buenas noches. Buenas noches.
Saludos Horacio. ¿Desde dónde nos escuchas amigo? De Naucarpan, Estado de México. Bienvenido. ¿Nos quieres contar una historia? Si, esto me ocurrió ya tiene como medio año más o menos. A ver. En Santa Ana, Gilochingo. Uhum. Era, bueno, esto me pasó con mi novia, era muy temprano. Estamos en un restaurante. Si. Y bueno yo ya había terminado de comer, en eso entra una persona con otros tres sujetos, entra una mujer con otros tres personas.
Ella se veía como de unos 40 años y los hombres como de 20 años. Uhum. Y bueno, no sé si sea paranormal o qué fue lo que pasó, pero el punto es que estaban sentados en una mesa, había pocas personas. Y de repente yo me empiezo a dar cuenta que a la mujer, o sea cada que la volteaba yo a ver, tenía la nariz más grande. Y así cada que yo la volteaba a ver tenía la nariz como más grande. Entonces yo al momento no quise decir nada porque sentía que me escuchaban.
Oye, más grande como, más larga o más ancha o cómo. La más larga. Sí, o sea como, pues sí como que, como si se le estirara la nariz, o sea, pero era muy notorio. O sea. Y bueno el punto es que nadie, como que todos pasaban desapercibidos, pero yo sí, yo sí me percaté de eso y no quería decir nada porque sentía que me oía, además de que me estaban viendo, ¿no? Yo estaba de frente a ellos. Sí. Entonces, bueno, lo que ocurrió fue que piden a ellos de comer.
Ah. Había un hombre que tenía el acento como, como de algún lugar de Sudamérica, no sé, la verdad no sé si era como de Ecuador o no sé la verdad, como cubano, no sé, y él era el que estaba hablando con la mujer, los otros dos no hablaban. Sí. Y los otros dos pidieron de comer y cuando les trajeron su comida, bueno, empezaron a comer como así, como, como animales, como, como cuando comen un perro que les sirve. Ajá. No sé la expresión, así empezaron a comer ellos dos.
A ver, a ver, espérame, o sea que bajaban la cabeza al plato o se atascaban de comida. Ajá, sí, exactamente, como, como un perro, como un animal y la gente que estaba ahí, o sea, ni siquiera, pues se daba cuenta de eso, ¿no? O sea, todos como que platicaban en su rollo y nadie, o sea, yo era el único que me, que me estaba dando cuenta de eso, ¿no? Aparte de que pues esta mujer cada vez tenía la nariz más grande. Entonces, llegó un punto en que pues yo, yo me empecé a sentir mal.
Ajá. Me paré porque ajá, me paré al baño, me tengo a ver la cara. Sí. Y regresé, estuve todavía como que pensando, no, no quería decir nada porque sentía que me oía. Y estas personas como que se dieron cuenta de que yo me daba cuenta de lo que estaba pasando. Sí. Y empezaron, empezaron a burlarse, pero era una risa, o sea, burlón, como, o sea, no era una risa así, una plática que te rías, o sea, yo estaba, yo, yo, yo sentía que, que se estaban burlando de mí.
Pero así, una, una percajada, especialmente. Ajá. Yo ya no podía voltear para otro lado, la verdad, yo ya estaba, yo como, como que me quedé sin saber qué hacer al momento. Aparte de que, bueno, esto que vi, de que estas personas comían así, es de que, pues, o sea, uno, aunque trates de imitar, con comer así, o sea, no se puede porque, pues, tu boca, pues no, o sea, es que, no sé cómo explicarlo, pero no, no se puede comer así tan rápido, ¿no? Como un, como un animal.
Ajá. Y eso, y eso era lo que, lo que estas personas, este, tenían que, pues ya nos, nos paramos y nos fuimos, y pues ya hasta ahí quedó, ¿no?
Pero fue algo así, como que, ya después, este, como que, este, platicando con, este, con algunas personas de ahí, todo eso, y buscando, yo sobre todo, yo empecé a buscar en internet cosas sobre, sobre este lugar, y pues sí, sí que había como, como que personas que se dedican a practicar este, no sé si, si se relacionan con eso, pero la verdad fue algo muy extraño que, que a mí me tocó vivir, ya después yo lo, yo lo, lo contó con mi novia y pues ella dice que no, ella no, no se dio cuenta de eso.
No vio nada. Sí, ajá, y aparte los meseros, o sea, iban y eran dos meseros los que estaban y, o sea, como si nada, pero era imposible que, que no se dieran cuenta, o sea, en verdad sí, sí fue algo como que, no sé si clasificarlo para normal o no sé, pero, pero fue muy, muy este, muy fuerte para mí eso, eso que vi.
Ah, y otra cosa que, que olvidé, bueno, o sea, reían, estos, estos dos tipos, o sea, se carcajeaban como, no sé si han oído como que la risa de las llenas, como le hacen así como un chilito, como extraño, así como que, como que así le hacían, o sea, no se reían como, como una persona. Ajá. Pues eso fue lo que me pasó, ya nos paramos y ya nos fuimos y todo, yo este, ya en el día no le comenté eso, pero pues hasta ahí quedó, ya nunca volvimos a hablar de eso.
Y a la fecha este, ahorita me estaba acordando de eso y dije, porque estaba escuchando el programa de zombificación. Sí. Y este, me acordé y dije, a ver, voy a contar eso que me pasó. Muy bien. Porque no sé si es para normal, pero yo siento que estas personas eran como, yo siento que eran brujos o no sé y sabían que, o sea, ellos se daban cuenta que yo me di cuenta, yo sentía que se estaban burlando de mí, igual era de otra cosa, pero yo sentía que se estaban burlando de mí.
Y aparte pues sí, o sea, yo era el único que me estaba dando cuenta de eso, primero la, esta mujer, ella era morena, tenía los ojos como verdes y se veían mucho más grandes que los con los que iban.
Y iban vestidos este, normal así de mezclilla y con chamarra, hacía frío en ese tiempo, o sea muy, muy normal, pero a la mera hora no se escuchaba tampoco lo que platicaban, se escuchaba que hablaban y por eso yo me percate que esta persona tenía el acento como de, no sé si de Ecuador o de Colombia, no sé, como de algún país de por allá. Pero en pocas palabras se oían muy escandalosos, ¿no? Sí, es que estaban en la mesa en frente de nosotros, no sería posible que no los diera.
Y aparte yo ya había terminado de comer, o sea, ya no estaba, yo estaba esperando yo para que terminara mi novia y pues yo estaba viendo todo lo que pasaba y pues era imposible que no, que no me diera cuenta.
Aparte yo, yo al momento no le quería decir porque como estábamos tan cerca, sentía que me escuchaban, por eso yo no le dije nada al momento, hasta después que nos habíamos, pero yo, yo ya estaba yo mal, porque no, o sea, no espantado, sino como que, no sé, como que... sacado de onda a mi amigo. Sí, sí, y no podía pensar en otra cosa aparte, y a la fecha todavía me acuerdo cómo esta persona tenía la nariz.
Yo no veía cuando le crecía la nariz, simplemente cuando volteaba a verla nuevamente ya la tenía más grande. Y así cada vez que volteaba a verla hasta que llegó un punto que ya era muy, muy exagerado. Y la risa y todo de estas personas, los otros dos no hablaban, ellos nada más comieron y se rieron. Así es. Pero, y los que estaban hablando era la mujer y el cubano, no sé, que, que, que... Ok. Sí, todos, los tres eran este, este, pues menores que ella, sí se veía que ella les doblaba la edad.
Ok. Muy bien. Oye, pues que historia tan extraña, sí, mi amigo, yo creo que sí es paranormal, algo muy extraño, varios puntos, primero que le creciera la nariz, eso fue lo que te llamó la atención, luego el escándalo que estaban haciendo, y luego su forma de comer poco común, como... Ajá, la forma de comer, ahí fue cuando yo ya, ya dije, ay, qué, pues qué onda, no, ajá.
Y aparte, este, cuando yo regresé del baño, pues yo ya estaba ahí, yo ya me habían jugado la cara, porque sí llegó un punto en que yo empecé a sudar. Sí, claro. Empecé a sudar y me, me empecé a sentir yo mal, la verdad. Ajá. Pero no sabían, o sea, no estaba espantado, simplemente me, me, me... Se sacó de onda, pues sí, no estamos acostumbrados a ver ese tipo de cosas. Mi querido Horacio, muchísimas gracias, espero que no sea la última vez que charlamos.
Pues, espero que ya no me vuelva a pasar nada. Ojalá que no, mi amigo. Claro, hasta luego, muchas gracias por escuchar mi relato. Al contrario, buenas noches. Yo los escucho por, por los podcast. Excelente, mi amigo. Pues, ahí seguimos. Alfantes Merrant. Muy bien, muy bien. Sí. Perfecto, vamos a una pausa, mi querido Horacio, que tengas buena noche. Saludos. Hasta luego. El Miedo Fond, mensaje de voz o de texto, 55-2193-59-26. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. La mano tenuda.
Continuamos relatos, experiencias. ¿Tú qué opinas de estos apegos casas? En las que los habitantes, los nuevos inquilinos dicen haber visto a un hombre o a una mujer investigando. Se sabe que son los antiguos dueños que fallecieron, pero siguen queriéndose apropiar de esta casa. Y manifestar, desde luego. ¿Qué buscan? Pues, simple y sencillamente reclaman lo suyo. Lo que consideran que es suyo. Y por eso es que están ahí. O tal vez ni siquiera saben que ya murieron.
Esta famosa negación al momento de morir. Yo no puedo estar muerto, no puede ser. No es posible. Tengo muchas cosas por delante. Bastantes pendientes. Son algunas de las frases que se supone estos seres razonan. Oye, quiero agradecer a mi amiga Allison. Gracias amiga por tu mensaje. Gracias por tu saludo Gina y Nacho. Por su trabajo constante. Gracias mi amiga. Ya son varios años. Ya son varios añitos. Y vamos a continuar. ¿Cómo están? Espero que estén de maravilla.
Pues yo puedo reportarme para contar el siguiente relato. Este es de, digamos, de mi otro yo. Bueno, lo que pasa es que todo comenzó. Una navidad que decidí quedarme yo, este... Pasármela con mis amigos. Aquí por la casa, este... Pues, digo, no se quedó mi familia. Mi familia se fue con... Ahora sí que con mis tíos. Y yo decidí quedarme con mis amigos. Me recuerdo que fue Navidad o Año Nuevo. Una de las dos festividades.
El chiste es que estábamos pues en la calle muy contentos, divirtiéndonos y este... Y de repente a mí me empezó a dar un ataque de tos, tos, tos, tos, tos, tos. Y no se controlaba. Entonces les dije a mis amigos, ¿saben qué? Pues yo ya me voy para mi casa. Y este... Porque ya no puedo controlar esta tos. Ah, ok. Pues ya, yo me acabo que ya me metí yo tranquilamente. Y este, pues ya resulta que la tos no paraba y no paraba. Así me empecé como... Pues a preocupar un poco. Ya total que...
Te dije, no, yo creo que me voy a dormir. Me acuerdo que me vine a dormir. Me tocaron el timbre mis amigos. Me asomé por la ventana. Les dije, no, ya no voy a salir. Pero yo recuerdo entre... Entre ese momento que yo me acuerdo que volteé a mi cuarto como que pedí permiso de poder salir. Me dijeron que no, no, no. Tú tos. Y dije, ah, sí. No, es que no puedo porque estoy mal. Y te vi que se rieron mis amigos. Y ya, ahí quedó la... La historia.
Y me acuerdo que me despertaban y me decían, ¿cómo sigues? Muy bien, bien, bien. Y ya, este, Leo, gracias. Me hice bien. Te dejo dormir. Ah, ok, ok. Yo recuerdo que pues era un familiar. El que estaba conmigo. Sino que cuando ya amanezco, o sea, ya despierto, pues dije, ah, caray, con quién estaba platicando. Yo recuerdo haber visto a alguien igualito a mí. Igualito. Entonces dije, fue mi papá. Mi papá me vino a cuidar. Ah, para esto mi papá falleció cuando yo tenía cinco años.
Entonces, pues yo imaginé que fue mi papá el que me vino a cuidar. Cuando volteo a la puerta, la puerta estaba cerrada. El del cuarto donde estaba. Porque es importante, bueno, en aquella época, espantaban muy fuerte aquí en casa. Entonces, a veces teníamos que salir corriendo de la casa diez de la noche y se tranquilizaba todo, como a las dos, tres, cuatro de la mañana. Luego teníamos que regresar, ya que se iba la actividad, por así decirlo, en el hogar.
Entonces, pues lo que hacemos, la familia, era dejar las puertas abiertas de todos los cuartos y la luz prendía del pasillo. Entonces, cuando yo despierto, vi que mi puerta estaba cerrada y la luz del pasillo estaba apagada. Entonces dije, no puede ser, porque siempre lo dejábamos por protocolo, por así decirlo. Ahí queda la historia. Entre pláticas de amigos de que me fueron a buscar, dice una amiga que me alcanzó a ver por la ventana. Dice, es que algo está raro con Vidal.
Bueno, pasaron los días y resulta que, llega una vez una amiga y me dice, oye, qué mala onda. Y yo dije, ¿por qué? ¿Cómo? ¿Ahora sí me saludas? Y ayer no me saludaste. Y yo, ayer, ¿dónde estabas? No te vi. O sea, no te hagas bien payaso. Estábamos jugando billar. Tú estás jugando billar y yo no jugaba billar. Y ese día estaba con un amigo que afortunadamente estaba en ese instante conmigo y le dije, fuimos al billar, o sea, como que mi mente decía, no manches, estábamos en tal lado, ¿no?
No recuerdo qué lado. Y el novio de mi amiga decía, no te hagas, ¿eras tú? ¿Qué onda? Y dije, no, se los juro que no era yo. Y yo, no te hagas. Ya, ¿por qué no quisiste saludar? Y dije, no, se los juro que no. No era yo. Pero resulta que también había otras personas que lo mismo, que venían a buscarme y me asomaba la ventana y no salía. Y pues me decían, oye, ¿qué sangrón? No, en eso tuve la fortuna de que iba llegando mi mamá. Y dice, oiga, ¿por qué no quiere salir?
Vidal se asomó y dice, no, pues Vidal no está aquí. Vidal estaba, no sé, estaba en el distrito o algo así. Y le dice, no, pero se asomó. Dice, no, no está. Entonces ya es otra más, ¿no? Después mi mami me dice que me veía de repente llegar a casa, saludaba, me subía al cuarto y ya de repente unos tres minutos, después ya llegaba yo el verdadero, por así decirlo. Y saludaba. Bueno, ya llegué y se empezaba a reír mi mamá. O sea, ya ellos ya lo empezaban a ver cotidiano, ¿no?
Se empezaban a reír de que le decía, ay, Leo, ¿qué pasó? Leo, ¿yo? Y le decía, sí, acababas de llegar, llegaste antes. Dije, ¿a poco? Sí, dije, órale. Otra anécdota así de ese mismo, ahora sí que del otro yo, fue que una vez me habló mi hermana. Para esto mi hermana no vive aquí en la casa. Me acuerdo que me habló. Oye, ¿te sientes bien? Dije, sí, todo normal, yo estaba en mi cuarto, tranquilo. Le decía, pero estás bien. Sí. ¿Qué? ¿Te decía eso? Todo en orden.
Pues ya le dije, oye, pues, ¿qué pasó? No, mucha insistencia. Y me dice, es que me paré al baño y en el pasillo te vi, estabas ahí como en ese pasillo de cuarto a cuarto, se apreciaba la sala de mi hermana. Tú estabas en la sala parado y te vi con unos boxers así asado, con una camiseta así. Y dije, no inventes. Me dice, sí, ¿por qué? Luego es que es la ropa que traigo yo ahorita. Y le decía, ¿a poco? Le dije, sí. ¿Y qué te dije? Pues no, nada, te vias como adormilando, nada más.
Entonces, pues yo sé que no estabas aquí, ¿cómo ibas a venir en boxers? Le dije, sí, por eso te marque para ver si estabas bien. Y dije, guau, no, pues, quién sabe. Entonces, pues ya haciendo memoria, como pasamos muchos procesos de que espantaban en casa y nos tocó ver cosas muy fuertes, pues dije, como todos, ¿no? Creo que tiene en mi vida un mensaje, un sentido que no lo entiendo y me gustaría encontrarlo entonces ya estoy investigando, ¿no?
Y recordando, me acuerdo que en un trabajo nos hicieron, bueno, llegó una chica que trabajaba energía, así como tal, energía. Digamos que si traes mala energía, te acomodaba y ya, ¿no? Entonces, me explicó todo eso. Manejaba que cabale y no sé qué más cosas. El chiste es que me dijo, oye, ¿me permites leerte tu energía? Y le dije, ah, sí, con gusto. Nada más era poner palma con palma y jamás tocarnos. O sea, estaba despedida la palma. Y eso es como ella leía la energía.
Yo no sentía nada, no había movimientos, no nada. Sino que me dice, ay, está interesante. Ya sé, no es malo, pero está interesante, ¿no? Y ella me dice, es que tú ibas a ser un gemelo idéntico. Pero quién sabe qué pasó en el proceso del vientre y, pues, tú absorbiste esa energía. O sea, prácticamente yo me lo comí. Soy un tragón. Entonces, cuando me dijo eso, pues, me vino a...
Ahora sí que todos los sucesos de que me veían doble o que me habían visto así, se dije, ah, entonces es, pues, mi gemelo. Y, pues, sí se siente una emoción de chin. Qué cosas. Me acuerdo que esa chica me dijo qué quiera hacer con esa energía. Y dije, pues, que se vaya. Él tiene su vida y yo tengo la mía. Y él me dijo que estará todo a mí. Le hace perfecto. Excelente decisión. Y supuestamente lo liberó. Después, me acordé de una foto que me tomé una Navidad que pasé con un primo.
Y está curioso ahorita el estilo, el porqué. Porque en esa foto se agarró una cámara de las reflexes, ¿se llama? No recuerdo el nombre, pero que son de rollo. Y después marcaba en la cámara que sólo quedaba una foto. Y dice, vamos a tomarnos una foto. Dice que es la última. A ver si sale. Mi primo agarra la foto y ya la tomó. Cuando revelan las fotos, pues sale mi primo, salgo yo. Pero detrás de mi primo vuelvo a salir yo sonriendo.
Esta foto es la que les adjunto en el WhatsApp para que la aprecien. Si tienen oportunidad de verla, podrán ver que yo estoy abrazando o mi primo está abrazando. Y estamos sonriendo. Y atrás de mi primo salgo yo, el que se ve como un fantasmitaborroso. Pero cuando se la enseñó una amiga, me hizo ver algo muy curioso. Dice, mira, tu fantasma, por así decirlo, se ve como más grande que tú de edad.
O sea, se ve como mayor, se ve más maduro en facciones que que me yo por digamos de ese presente, no porque esa foto ya tiene tiempo. Entonces este cuando lo vi, si es cierto. Sí, ahora sí que si ustedes gustan apreciar la foto y no tienen la oportunidad de verla, pues ahí compárenlo y pues a ver si si aprecian lo mismo que nosotros apreciamos. Bueno, mi primo se llama Antonio y estaba atrás de él.
Entonces, regresando lo de la energía, dice si ya se va, se fue tu energía, se fue feliz, dijo que se llamaba Antonio. Entonces se me hizo como algo muy muy curioso porque se puso atrás de mi primo como si no yo me llamo Antonio. Entonces fue como algo fuera de lo normal y este y pues tal vez hasta de un nivel maravilloso. Gina y Nacho, muchísimas gracias. Les mando fuerte abrazo, medio tiempo, un abrazote. Y pues ahí está, chicos, ya cumplí mi promesa de contar una historia más.
Los quiero mucho. Nos vemos. Saludos de este tipo de bilocaciones que lo ven en diferentes lugares. Podría ser también la explicación que él pudo encontrar, pues también podría ser otra hipótesis. Muchas gracias por haber estado esta noche, como cada uno de los días en los que escuchamos relatos. Mañana vamos a tener más. Mientras tanto, te deseamos que descanses, que tengas excelente noche. Querido este bendiga, soy Gina Áviles. Yo también me despido. Soy Ignacio Nacho Muñoz.
Agradecido con Dios y con ustedes porque juntos escuchamos muy buenas historias. Que tengas una estupenda noche. Descansa y como decimos aquí, ¡Cabot! El programa se termina, pero la investigación continúa. Aquí es La Mano Peluda.
