La Mano Peluda | Jueves 19 de Junio de 2025 - podcast episode cover

La Mano Peluda | Jueves 19 de Junio de 2025

Jun 20, 20251 hr 32 min
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Busca tus programas favoritos en tu plataforma de podcast preferida Grupo Fórmula Advertencia Las opiniones de los participantes y colaboradores no corresponden necesariamente con las del programa o la empresa Si este programa es escuchado por menores de edad se recomienda que lo hagan en compañía de un adulto Porque nosotros hemos estado ahí. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. Porque conocemos de raíz a los especialistas. El demonio es una figura que ha aparecido en

todas las culturas. Y no es una figura cristiana. Documentaremos todas esas experiencias que no tienen lógica alguna con Georgina Avilés e Ignacio Muñoz. Llegó la hora de poner las evidencias sobre la mesa. Fantasmas. Voces. Apariciones. Psicofonías. Mitos y leyendas que rodean al mundo sobrenatural quedarán al descubierto aquí en La Mano Peluda. Desde la Ciudad de México, para todo el mundo, esta emisión de lo insólito... Y de lo que no tiene explicación lógica, pero

que a ti y a nosotros nos apasiona. Soy Gina Avilés y qué gusto que estés esta noche con nosotros. Hola, ¿qué tal? ¿Cómo están? Buenas noches. Gracias por acompañarnos en esta transmisión donde vamos a platicar de lo increíble y también de lo sobrenatural. porque de lo que es natural en todos lados se habla mucho. Yo soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes, porque juntos tendremos una gran oportunidad de platicar sobre esos temas

impactantes. Queremos tu participación a través de la multilínea 55 -5279 -2291 en la página radioformula .com .mx y en Spotify encuéntranos como La Mano Peluda Grupo Fórmula. Tú te puedes comunicar con nosotros haciendo uso de todas las vías de comunicación disponibles para ti. Y esa es la razón por la que te voy a compartir nuestro contacto de WhatsApp. 55 21 93 59 26, 55, 21, 93, 59, 26. Ahí nos puedes mandar un

mensaje de voz o un mensaje de texto. Saludamos a las estaciones en la República Mexicana que se unen con nosotros. Ciudad Guzmán, Jalisco, Ciudad Juárez, Chihuahua, Coatzacoalcos, Culiacán, Durango, Guadalajara, Guerrero, Hermosillo, La Paz, Baja California Sur, Los Reyes, Iguetamo, Michoacán, Mazatlán, Monterrey, Poza Rica, Puebla, Tabasco, Tijuana, Torreón, Querétaro y en Estados Unidos. Hola amigos, Georgia y Las Vegas, bienvenidos

a esta noche espeluznante. Muchos han cruzado su umbral buscando descanso, pero lo que encontraron fue una distorsión del tiempo. Hoy vamos a hablar de un tema que te puede causar escalofrío. Sin saber por qué, un temor sin explicación. Hoy te vamos a contar lo más escalofriante de ascensores que bajan solos donde cada sonido metálico y cada timbre podría no ser una simple falla técnica, sino un mensaje del más allá. ¿Qué ocurre cuando

la máquina obedece órdenes de otro plano? Ponte cómodo, apaga las luces y escucha atentamente, porque si escuchas que el ascensor llega a tu piso y tú no lo llamaste, tal vez ya te está esperando alguien. Hoy, el ascensor que baja solo, ¿hay alguien dentro? ¿Qué te parece el tema para esta noche? ¿Te ha pasado alguna vez que el ascensor se detenga solo en un piso oscuro?

o desocupado te atreverías a mirar si las puertas se abren sin que nadie lo haya llamado te invitamos a participar con nosotros que nos platiques alguna historia y por supuesto te hagas manifiesto aquí en este tu programa la mano peluda te estamos esperando te invitamos a que seas el actor principal de este episodio y como siempre Venimos a escuchar relatos y es lo que vamos a hacer. Hola, qué tal? Muy buenas noches aquí de nuevo contando

unos relatos de cómo fue igual mi camino. Este trata sobre que una vez yo estaba en mi cuarto, tenía como 10 años. Entonces cuando yo tenía esa edad. Entonces, cuando llegué a mi casa, había comido, me acosté a las sillas y ya después ya desperté en mi cuarto. Me imagino que mi hermana me cargaba en ese entonces. Eran las 3 de la mañana, me había despertado. Cuando yo me desperté, abajo de mi casa se escuchó un grito como si lo estuvieran matando o estuvieran matando a

alguien. Fue algo que me marcó en la vida, que de verdad se lo recuerdo. Y esa es una cosa que me pasó. Otra cosa, cuando yo estaba en el cuarto de mis papás, tenía como 13 años, escuché que alguien me susurraba al oído. Era así como, no sé, no entendí muy bien lo que me dijo, pero

era, no sé, fue algo muy extraño. Otras cosas que yo vi fue cuando yo a veces volteaba al cielo y veía como... esferas blancas lo que se dice que son los ovnis yo creo que esos dos relatos fueron de los que me marcaron más mi vida y entre otros más les voy a contar otro pequeño relato eso fue cuando tuve 15 años yo vi un programa de fantasmas entonces vi el caso de una niña que se aparecía en el panteón entonces resulta que yo en eso dije hubo algo que me bueno mi

voz o ya sea mi maestro me dijo pide por ella entonces al momento de ver yo la niña y pasaron a la repetición de que otra vez la niña porque pasaron así en cámara lenta de que estaba sentada yo dije ojalá y esa esa niña se vaya a descansar donde pertenece no les voy a mentir como eso de las 12 de la madrugada o no recuerdo muy bien Yo ya estaba dormido, pero yo soñé que estaba... Bueno, en mi cama, quité las cobijas. En el momento en que quité las cobijas estaba el espíritu de

la niña en el cuarto. Pero hizo una posición extraña. Estreó sus brazos y empezó a hacer un susurro como de... Se escuchó como un susurro de... Y de repente me tapé otra vez en el sueño. destapé otra vez, me desafié con las cobijas, ya no la vi. Fue algo muy extraño que me animé a contarlo. Muy bien. Y bueno, esos relatos se los dejo. Espero que escuchen mis otros relatos que mandé y que tengan bonita noche. Claro que sí, mi querido amigo, con mucho gusto. Te agradecemos.

Bueno, pues no cabe duda que tienes percepción, ¿no? O sea, eso es indudable o no sé si... Tú tengas duda, yo creo que no. Sin embargo, pues te agradecemos bastante que nos platiques las historias que te van pasando. En las profundidades de la noche, cuando el edificio guarda silencio y cada rincón se sumerge en la penumbra, un sonido rompe la quietud. El timbre del ascensor. Nadie lo llamó, nadie lo espera y sin embargo, ahí

está. Las puertas se abren lentamente y el ascensor baja, solo como si siguiera instrucciones que nadie le dio. Este fenómeno, que podría parecer una simple falla mecánica, ha dado lugar a incontables relatos espeluznantes, historias donde lo inexplicable cobra forma en edificios aparentemente vacíos. pero que tal vez aún están habitados por presencias que se niegan a marcharse. Hoy te vamos a hablar del misterio de los ascensores vacíos. ¿Qué tal

el tema? ¿Te ha tocado estar en un ascensor y que de repente se vaya la luz y se detenga momentáneamente entre dos pisos? ¿Has sentido esa claustrofobia, esa sensación de que te vas a quedar ahí por años? Gina y Nacho, buenas noches. Mi nombre es Laura Corona. Un gusto saludarlos por este medio después de ser mi esposo y yo peludomaniacos al mismo tiempo que ustedes van a celebrar sus 30 años como nosotros de casados. Y es en el

mismo mes. Nosotros somos del 11 de agosto. Es más, somos peludomaniacos desde que existía. Como la mano pachona. Muchas felicidades por su pronta celebración a ustedes y a todo el equipo involucrado. Gina y Nacho, por favor, feliciten de mi parte a Kendra y a sus papás. Kendra es una niña que sin conocerla se nota que sus papás se han preocupado por enseñarle excelentes modales y contribuir a hacer de ella una niña maravillosa, educada, estudiosa, amable y muchísimas más cualidades

que hacen de ella una excelente personita. Que Dios les bendiga y de nuevo felicidades Kendra por ser como eres. Escuché el programa donde estuvo sensacional y lo que Kendra y su mami platicaron me dejó como dentro de un capítulo de la dimensión desconocida. Solo tengo dos dudas que me gustaría que me pudieran aclarar. Una, ¿estaban las bolsas del mandado de lo que el guardia del edificio les ayuda a subir de la casa? Exacto. Y dos... ¿Qué edad tiene Kendra?

Quedé maravillada por la manera en que se expresa. La felicito a ella y a sus padres, por supuesto. Ojalá que Kendra no tardara un año en contarnos sus historias. Muchas gracias por su atención. Saludos y bendiciones. Con cariño y respeto, Laura Colón. Saludos a Kendra y también a su mamita Ena. Vámonos a una pausa y regresamos. El Miedo Fon, 55 -2193 -59. Todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos aquí en La Mano Peluda. Pronto la tarde, luego la noche.

Sabiduría en las redes. Porque no todo tiene explicación lógica. La mano peluda. Continuamos. ¿Tú alguna vez te has subido a un elevador o has escuchado que llega el elevador pero nadie lo llamó? Pues sí, ese es el tema de hoy. Es el tema que nos... Estremece, en algunos casos, sinceramente, la gente se pierde y hay varios testimonios. Vamos a seguir platicando al respecto, pero pues hay que continuar con los relatos, mi querida Gina. Ya nos vamos a Aguascalientes,

donde se encuentra Elizabeth con nosotros. ¿Cómo estás? Hola, buenas noches. Mira, mi nombre es Elizabeth Díaz. Yo soy de acá de Aguascalientes. Perfecto. Estamos en un ranchito. El ranchito pues ya estaba maltratado, ya tenía muchísimos años, era un rancho pues viejo. Entonces, pues atrás de nuestro, bueno, del ranchito donde vivíamos estaba como una hacienda caída, ya en ruinas. La casita que nosotros nos rentaban era pues muy humilde. Diario en la noche se escuchaba

llorar un bebé. No teníamos vecinos cerca, el vecino más cerca estaba como a dos kilómetros. Entonces, se escuchaba mucho un bebé. De hecho, yo recuerdo cuando yo estaba muy pequeña, tendría yo unos tres años, y me acuerdo vagamente que cuando mi mamá se ponía a lavar, porque mi mamá lavaba en lavadero, pues desde antes no había lavadoras. Yo tengo ahorita ya mis 40, entonces... Yo me acuerdo que veía un niño y yo tenía muchísimo

miedo. Yo tengo ese recuerdo, no recuerdo al niño, pero yo vagamente recuerdo que un niño me hablaba cuando no estaba mi mamá. Y yo le tenía pavor al niño, le tenía muchísimo miedo. Y yo corría llorando con mi mamá. Yo me acuerdo que corría llorando con mi mamá y le decía, es que el niño me habla. Pero mamá iba y se sumaba y nunca veía nada de ese niño. Mamá llegó a ver muchísimas cosas, como por ejemplo, teníamos un portón enorme que había que cerrar en la noche.

Y en una ocasión sale mi mamá a cerrar ese portón. Cuando agarra las puertas para ya cerrarlo, eran como eso de las nueve de la noche, llega un marrano, un marrano así de la nada, porque ya no había animales en ese rancho. Ya estaba abandonado, estaba pues nada más este, casi que en ruina. Llega ese marrano. Y justo en sus pies dice mamá que el marrano se desaparece como si se le hubiera tragado la tierra. Y mi mamá quedó paralizada,

no podía hablar mi mamá. Cuando empezó a reaccionar fue para gritar, saltar el llanto porque mi mamá no soportó el miedo. Después de tiempo, yo ya tendría unos nueve años porque duramos mucho tiempo ahí. Mamá se enferma. recomiendo unas inyecciones. La vecina, que era la que vivía más cerca, que le digo que estaba como unos dos kilómetros, que sabe inyectar, era enfermera. Entonces dice mi mamá, acompáñenme para que me

inyecte esta señora. Estaba yo de nueve años, mi otro hermano que tenía siete, y el más chico tenía tres. Entonces, vamos caminando rumbo a la casa de la señora esta, y atrás del ranchito

estaba un río. Estaba muy cabroso, está muy feo a mí me encantaría ir a visitar porque está lo que a mí me gusta los relatos de horror entonces vamos bajando rumbo al río y en eso detrás de un árbol sale una señora pero esta señora sale como si estuviera como si se hubiera salido de la tierra así parada entera como si hubiera salido así de no, no me explico, como si se hubiera Era levantado de la tierra, pero así parada, y empieza a caminar para un lado y para otro.

Y mis hermanos y yo nos reíamos porque decíamos, ¿Quién es? ¿Quién es? Bromeando. Pero no teníamos, no caíamos en cuenta que no era algo normal. Aparte, yo me acuerdo que esta señora era como algo transparente, como que no estaba completamente a la vista. Era algo como fantasmal. tenía su cabello largo, caminaba de un lado a otro, y de repente se volteó y se nos quedó viendo, pero no se le veía así bien su cara, solamente se

le veía así como borroso su rostro. Y así estuvimos, pues, como unos 10 minutos en lo que atravesamos esa vereda. Pero sí fue algo muy escabroso, pues muy miedo. ¿Por qué dices que además en ese rancho, pues como estaba abandonado y ya tenía muchos años, también se vivían cosas extrañas, no? Sí, demasiado. De hecho, había un pozo de esos que sacan el agua con una polea. Esto estaba tan escabroso, tan miedoso. Hemos pasado y todavía se siente la sensación de escalofrío pasar por

ahí. Da mucho escalofrío pasar por ese ranchito. Todavía hay un caminito para allá. Y pasamos y le digo a mi hermano, inclusive a mi hermano que tenía 13 años, pues ahora ya tiene sus 30. Y le digo, oye, ¿te acuerdas cuando vimos a aquella persona? Dice, sí. De regreso todavía, ya después de que inyectaron a mi mamá, regresamos a la casa. Yo ya no la vi, pero dice mi mamá y mi hermano, el más pequeño, que se vio otra vez, caminó rumbo a nosotros y se quedó parada viéndonos.

Y para colmo teníamos que cruzar un alambrado. Y ahora sí que parecía película de terror, ¿eh? Teníamos que batallar para cruzar un alambrado. Mi mamá nos ayudó a cruzar a nosotros y ella se quedó al último. Pero ella sabía que esta presencia nos estaba observando. Parecía una película de terror porque para llegar a la casa todavía había que abrir con llave. Mi mamá no podía abrir. Yo me acuerdo que mi mamá no podía

abrir la puerta de los nervios. Que nos encantaría que alguna vez que vayas por allá, grabes un video para que nos enseñes estas imágenes del lugar que dices que se siente una vibra extraña.

Pues ya queda muy poco de eso. De hecho, ya casi que queda una pared o... pocas cosas, pero sí, está junto a un río, y eso es lo que yo así me imagino, yo más escabroso, pero sí, yo quiero pensar que por la edad que tiene el lugar, quién sabe cuántas cosas ocurrirían ahí, si son cosas de la época de la revolución, ya ve que antes colgaban a la gente, mataban de nada, o simplemente alguna persona que tiró algún bebé, o quién sabe qué mala vibra se formaría ahí. Claro. Oye, ¿y

hay un río y todo lo que nos cuentas? ¿Nunca se escuchó la llorona? Como unos sonidos así espantosos, era un llanto entre... Era un llanto feo, era un... como gruñidos o algo así. Entonces le dice mi hermana, ¿sabes qué? Vámonos caminando por esta otra veredita, porque se oye algo muy feo. No vayan a ser unos perros que se estén

peleando y nos vayan a atacar. Se van caminando, le sacan la vuelta al ranchito, que estaba detrás de la casita donde vivíamos, y voltean y dice mi hermana, la más grande, Dice mi otra hermana, oye, ¿ya viste esa persona que está ahí? Dice mi hermana, es que yo no veo nada. Es que mírala, nos está viendo, está parada volviendo hacia acá. Dice, es que yo no veo nada. Entonces, ¿qué

es? Era la misma persona que nosotros habíamos visto, pero nada más la veía una de mis hermanas, la otra no. Sí escucharon los dos ruidos, el llanto. Quiero pensar, o ha dicho mi mamá que ya lo ha escuchado varias veces. que es el llanto de la llorona, que es algo muy diferente a un llanto de una mujer normal. Mi mamá también varias veces llegó a escuchar la llorona ahí en ese mismo ranchito. No sé por qué duramos tanto tiempo ahí, pero pues sí está bastante, bastante escabroso.

En una ocasión que yo tenga la oportunidad, voy a mandar algún video o alguna foto, porque a mí me encanta, me encanta su programa. Gracias. Oye, a nosotros nos gustaría mucho conocer este ranchito porque vaya que ya nos metiste la curiosidad. Y Elizabeth, vamos a estar en contacto. Muchísimas gracias por estar aquí participando y vamos a seguir escuchando. Me da muchas ganas de estar hablando con ustedes. Me da mucho gusto que me hayan marcado. Saludos a todos los amigos hidrocálidos.

Gracias. Un saludote, un abrazo y estamos en contacto. Muchísimas gracias. Hasta aguascalientes. En muchos edificios antiguos especialmente, aquellos con historias trágicas, los elevadores parecen tener vida propia. Técnicos y residentes han reportado... elevadores que se activan sin razón aparente, marcan pisos que nadie seleccionó o se detienen en niveles desocupados y lo más perturbador es cuando esto ocurre siempre a la misma hora

y si es de madrugada mucho peor. En la misma planta, o tras ciertos eventos, como una muerte reciente o el aniversario de una tragedia, un caso famoso ocurrió en un viejo hospital abandonado en Sudamérica, donde un guardia de seguridad documentó con su celular cómo el ascensor bajaba solo cada madrugada a las 3 .33, exactamente al sótano donde, según esto, se realizaban experimentos médicos durante la dictadura. Así es, Gina. Vaya,

hay razones muy, muy fuertes. El hecho es de que pasan situaciones que dejan marcados los lugares. Inclusive un ascensor puede ser víctima de ello o puede ser susceptible a ello. Vamos a la pausa. Es hora de poner al descubierto lo que nos hace temblar, correr, gritar y sudar. La mano peluda. ¡Hey, marca! Ya sé que tú igual nos estás escuchando. ¿Te interesa crecer? A nosotros también. No pierdas más el tiempo y

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¿Por qué subió? ¿Quién lo llamó? ¿O cómo sabía que necesitaban? Un ascensor en ese lugar. Ok, vamos a seguir hablando del tema y, por supuesto, continuar con relatos. Ya tenemos aquí con nosotros a Antonio. ¿Cómo estás? Hola, hola, bien, bien. Gracias, buenas noches. Hola, buenas noches. Hoy estás aquí listísimo ya para contar una experiencia. Sí, pues, ok, vamos a empezar. Soy de Mexicali, Baja California. Hace aproximadamente 11 años yo me casé. Rentamos una casa, fuimos a verla.

Sí. Como un infierno, pero despacito. Empezamos a invitar a la familia a que nos viviera y todo súper bien, todo súper bien. Nomás se iba la familia, tanto mis suegros o quien fuera, y nos sentíamos, como que nos entraba un miedo, ¿no? Pues igual lo dejamos, ¿no? Lo dejamos pasar, lo dejamos pasar, hasta que empezamos a escuchar como si se metieran a bañar a la regadera. O sea, nosotros estamos en el cuarto y se oía que se metieran a bañar y nosotros decíamos, si están

bañando, sí, sí. O sea, y salíamos y ya, de plan el ruido, ¿no? Sí. Y pues nos entraba un miedo, pues le comentábamos a mis papás. No eran mis perros, eran de los dueños. Ya estaban grandes los perros, ladraban mucho. Pues los perros, en vez de tanto que ladraban, se callaban así de repente, como si les dijeran, cállense. Y bueno, pues eran una de esas cosas raras. Mi esposa, una vez yo estaba cuidando a mi bebé en el cuarto, mi esposa estaba bañando y gritó.

no. ¿Abriste la puerta del baño? No. Y así quedó. Y me fui al cuarto y ya, ¿no? Yo invité a mis sobrinos, a mis sobrinos a quedarse a dormir en la casa. Eran, pues la madre tenía diez, catorce, ¿verdad? En ese tiempo. Sí. Cuando a otro día los llevé yo a la casa por mis papás, yo me fui a trabajar, mi esposa al trabajo. Yo llegué de trabajar como a las tres de la tarde y mi mamá me dijo, oye, mi hijo, Alejandra te quiere decir algo. Le dije, ¿qué pasó? Que ya no quiere Le

dije, mija, ¿te hizo algo el Jesús? Dijo, no, tío, dime para regañarlo. No, tío, no me hizo nada. Y me dijo, ¿sabes qué, tío? Anoche miré a una señora sentada en un clóset. El clóset ese ahí estaba. Cuando llegamos a la casa, ahí estaba ese clóset. Muy antiguo, por cierto, muy bonito, pero muy antiguo. Me dijo, ahí estaba sentada una señora. No sé si los estaba mirando a ustedes, tío, o a nosotros, porque ellos durmieron en el piso en el último cuarto con nosotros.

Y así quedó. No, o sea, como que le quise tirar al ojo, pero yo sabía lo que estaba viviendo en esa casa. Yo ya tenía meses viviendo ahí, ya sabía lo que escuchaba y cosas así. Bueno, así quedó ese día. Los perros no entraban a la casa. O sea, les hablabas y corrían y como que se detenían. Se detenían exactamente al principio de la sala, se detenían y se regresaban. Y les dabas comida hasta acá adentro y no se metían. No sé si estaban entrenados o no, pues igual.

y dormíamos y Amor recupera el baño, ella la acompañaba yo Amor recupera el baño, yo la acompañaba o ella viceversa, o sea ya era no podíamos quedarnos solos un rato porque no estabas a gusto, no te puedes mover a mi casa a descansar, en lo que llega mi esposa no podías porque te estaban molestando al inicio bueno, para no hacerla tan larga fui, contacté a un pastor de San Luis, Arizona contacté Para que nos fuera bien el matrimonio. Y el pastor accedió. Yo le dije, yo le doy para la gasolina,

pero venga, ¿no? Y me puso una fecha. No vino, me la puso para otra semana. Y cuando llegó, me contactó. Dice, estoy en Miricali. Ya dame santo y seña de dónde vives y yo ahí estoy contigo. ¿Ok? Diez minutos y llegó a mi casa con mis papás. Y de ahí nos fuimos para la casa. Y abrí la puerta de afuera de la cocheera y entramos. Y cuando estábamos, íbamos a entrar a la calle. oración. Dijo, por lo que está ahí adentro, yo no puedo.

Yo no puedo. Dijo, lo que vas a hacer es irte de aquí a rentar o con tus papás o con tus suegros. ¿Los sonidos? Y puse toda la ropa y cerré. Y ya empezamos a platicar en la cocina. Le dije, ¿sabes qué? Le dije, si son cenizas. Ya que empecé a investigar, o sea, no con la familia que me rentó la casa, sino que por vecinos. Una de las hijas, o sea, la señora falleció. La dueña de la casa se la dejó a una hija. Y esa hija se fueron a Estados Unidos. Y esa casa, pues ahí

se quedó. O sea, la casa está muy bonita. Le dan mantenimiento, yo creo, porque estaba muy bonita. No, pues para nada, yo estoy muy a gusto. Pero gente que iba a visitarnos, gente que sentía la mala vibra que estaba en esa casa. No sé si porque no éramos nada de la señora, pero no nos querían. O sea, se ha dicho hasta el tiempo que estuvimos ahí, caímos en cuenta que sí, pues la señora venía a visitar a su nieto que había

fallecido y lo venía a visitar ahí. Él estaba ahí, pues las cenizas del niño, pues ella venía a visitarlo. Decidimos dejar la casa como a las

seis. una casa, tanto ella, tanto yo, y la encontramos, la encontramos un poquito más lejos de mis papás y de mis suegros, pues dijimos, ya, nos vamos a ir, fue un sábado, fue un sábado que nos íbamos a ir, nos íbamos a ir el domingo, perdón, el sábado en la tarde ya teníamos el lugar, ya habíamos dado el depósito de la casa, y nos fuimos, nos fuimos, perdón, se hicieron como las siete de la tarde y me habló la muchacha que me había rentado la casa, ¿sabes qué, Antonio? Dame chance

a cinco días más. para entregarte la casa. Voy a hacer los detallitos y de tubería. Le digo, ok, pues, ¿qué más da, no? Yo ya había dado el depósito, pues, yo ya la tenía como amarrada la muchacha. Pues, no sé qué, pues, ¿qué? Y, pues, nos quedamos, dije, cinco días, como quieran, nos aventamos. Platicamos ese día cenando y mi esposa, pues, mi bebé estaba chica. Estábamos en, eran como las, no eran ni tarde, eran como

las ocho de la noche, siete y media. Estábamos comiendo, cenando, perdón, y los perros que te digo que estaban ahí, que son, bueno, no sé si, 12 años. Perros ladraban mucho, cuidaban mucho esta vez a los perros. Y la puerta para salir a mi patio de la casa es de madera y tiene un refuerzo que es de reja, pero de malla. Me empezaron, o sea, se escuchaban patadas, pero patadas fuertes, pero pequeñas, o sea, como de algo no tan grande,

como si fuera una patada de un niño. Me estaban poniendo en la puerta y los que vamos viendo yo y mi esposa, o sea, de frente y luego hacia la puerta volteamos y se dieron las patadas constantes y los perros ni ladraban, dije, pues estos perros son bien ladradores, o sea, y escandaleros, muy escandalosos, dije, bueno, me dijo mi esposa, no salgas, le dije, sí, agárrate algo, o sea, agarré yo, yo tengo, me gustan las espadas a mí, agarré una espada, mi esposa agarró una lámpara

y creo que un cuchillo, y abrí la, dije, las pataditas se veían constantes, constantes, constantes y fuertes, y le dije, no te, no va a poder entrar, le dije, si es una persona no va a poder entrar porque está la, la, la, O sea, abrían la puerta de madera y quedaba la reja, o sea, no podía ir una persona a entrar. Y abrimos la puerta y no había nada, o sea, en cuanto abrimos la puerta no se miró nada, ¿no? Porque por las luces

siempre estaban prendidas las del Porsche. Y los perros, lo primero que quise identificar fueron los perros, y los perros estaban recargados, o sea, era el cerco allá afuera, o sea, pegados a la parte de afuera, pues ya estaban recargados los perros, uno en la barra y otro hacia enfrente. Y, o sea, me entró el miedo porque dije, ¿quién estaba pateando la puerta? Bueno, así quedó. Tengo una amiga, bueno, es amiga de mi esposa, pues ya ha sido amiga de nosotros, que viene

de Chiapas. Y ella, su familia de ella, no sé, bueno, ya nunca hemos platicado sobre eso, pero practicaba la brujería. Ella nunca fue a mi casa. que preparada, o sea, ella preparada mentalmente a lo que se tenía, ¿no? Ella tenía como que airecito de saber algo, ¿no? De lujería, cosas malas, de sentir o algo así. Y entró y todo bien, me dijo Antonio, dijo, lo que me dijiste del pastor,

le comentaste algo. Sí. No, le dije yo, el pastor lo traje con mentiras a la casa para que me bendiciera a mí, me iba a dar que me fuera bien y todo, y le dije que la acabé de comprar. mi casa, la de mi esposa, o a rentar a otra parte, pero que

nos saliéramos ya. Dijo, sí, la persona o la señora que me dices que tú, que ya, porque ya sabemos todo, la señora que viene es muy fuerte, dijo, es muy fuerte, tengo energía muy fuerte, y si salgan, y las cenizas, no, le dije, las cenizas están en el refrigerador, le dije, allá atrás está un cuarto, pues no tenemos acceso, y ya volví a cerrar, y ahí estaban las cenizas, dijo, no, pues el niño no tiene nada. Es como si corrieran de la sala, precisamente, del cuarto.

El cuarto está enfrente de la cocina. Como si corrieran del cuarto hacia la sala. O sea, como si fueran corriendo y se paraban en la sala. Y sencillamente me abrían las puertas de la cena. Nunca me tiraron nada. Nunca me tiraron nada. O sea, como si se bañaran. O sea, viví ahí. O sea, sí creo. Creo lo malo y lo bueno. Pero ahí la gente que iba me decía, no, Antonio, se siente muy pesado aquí en tu casa. Más mala presencia. Y yo por no decirle, no, para nada, o sea, nunca

les comenté. O sea, las únicas personas que saben son ustedes ya y lo que nos está escuchando, pero cercanos, es mis papás, mi hermana, mi hermano y mi esposa y mis suegros. De ahí nomás, nadie sabe, o sea, nunca lo comenté, pero... Y el día que nos íbamos a venir, a salir, perdón, ya, ese día en la tarde se oía como si hubiera revuelo en el cuarto, como que se estuviera... Felices de que ya nos fuéramos a ir. O sea, como nos hacíamos bien, nos oían ruidos, se hacían golpeteos

leves. O sea, uno puede decir de visita, ah, son ratones. O yo les puedo decir, son ratones. Pero no, porque yo sabiendo lo que había, lo que me estaba pasando. Había, sí, se oían. O sea, nos metimos a bañar, salimos, comimos, porque nos fuimos como a la siete de la noche. Ahí nos salimos en lo que cerramos todo. Y sí, se oía mucho relajo en ese cuarto, mucho relajo, no sé. Ya platicamos, después yo llegué a mi esposa y le dije, no, pues a lo mejor tú estás. felices

de que ya nos fuéramos, ¿no? De que ya nos fuimos a salir de esa casa, pues la dueña legítima de esa casa que ya estaba allá, no sé en dónde, pues estaba contenta de que los inquilinos de su casa pues ya se iban a ir. Pero sí, ese es mi relato y sí, pues me la viví casi nueve meses, un martirio de sonidos y escuchar, mirar, o sea, era feo, era feo, ¿no? Era llegar a tu casa y descansar, ¿no? Y pues ya tengo mi casa, ya la compré con el sudor de mi frente. Qué bueno,

amigo. Pues aquí ya todo bien, ya a gusto y pues eso lo quería contar. Antonio, nos encantó que nos compartieras esta experiencia porque puede ser también como un testimonio para aquellas personas que se encuentran intranquilas en su casa y esto, como tú dices, pues nuestro hogar es la fuente de energía para salir a afrontar todos los retos día con día. Y si... En tu hogar, no puedes estar tranquilo, entonces imagínate

cómo vas a estar al exterior, ¿no? Pero cuando hay este tipo de situaciones, no se puede vivir con comodidad y lo mejor fue que se alejaran de ese lugar. Sí, pues sí, nos retiramos de ahí, pues ya estamos a gusto. Pero lo curioso, que después de que empecé a investigar, vivieron otros inquilinos ahí. Y las palmas, los amarres de palmas que estaban... Ya que leí en internet, son amarres para que no se despiden. No sé si a otra gente que vivió ahí le pasó lo mismo.

Yo creo que sí. O sea, ¿ahí seguían las crucecitas de palma? ¿Ahí seguían? No, cuando yo llegué ahí estaba. Cuando yo llegué ahí estaba y a mí no me gustó. O sea, no se me hizo algo que estuviera dentro de una casa porque eran cosas 5 centímetros, 10 centímetros de... O sea, todos en conferencia

y tenían amarres de palma. Ya cuando las tiré yo después, ya que salí de ahí... Y ya que me fui de ahí, empecé a investigar y sí, o sea, esos cristianos con amarres se van y se bendicen a una iglesia y se ponen de protección en todas las esquinas de tu casa y más en las ventanas para que no entren los malos espíritus o los espíritus chocarrados que te quieren hacer daño. O sea, que antes de mí, yo creo que estaba otra

gente que hizo eso y yo llegué y lo quité. Yo llegué y lo quité porque no sabía nada de eso, pero ya que investigué, o sea, sí tenía mucho que ver, yo creo, porque sí, me dijeron que sí.

protección para tu casa, que no entren malos espíritus, eran palos cualquiera, eran palitos de árbol con la madre de palma y reembecidos y es protección para que no entren los malos espíritus a tu casa yo me enteré después ya que investigué pero yo creo que la misma gente que vivía ahí antes de rentar antes que yo pues puso esa protección pero a lo mejor no sirvió de nada o a lo mejor sí, buscaron otra parte Claro, les

ocurrió lo mismo, se decidieron ir de ahí. Antonio, muchísimas gracias por haber participado esta noche. No, gracias a ustedes por escucharme. Ya tenía días queriéndolo contar. Perfecto, qué bueno que hoy ya se pudo y te vamos a invitar a seguir escuchando relatos. No, claro que sí, pues aquí voy a estar al pendiente. Muchas gracias y pues aquí estamos. Excelente noche. Igual, bye. Muchas gracias, mi querido Antonio. Esperemos

que pronto vuelvas a comunicarte. Hablando del tema de hoy, en algunos sistemas antiguos de ascensores se han registrado errores con códigos como el 666, que en superstición está relacionado con lo demoníaco. Técnicos no han podido replicar el fallo en condiciones normales. ¿Tendrá algo que ver de espeluznante y ligado al terror? Puede ser que sí, puede ser que sí. Hay por ahí una razón que nos obliga a pensar eso. Manuel Alejandro,

saludos. Gracias por estar aquí. También Adriancito Fernández, que ya está con nosotros, dice aquí en la camita, ya escuchando. Me parece perfecto. Y si ustedes gustan, vamos a la pausa. Nos despedimos de las estaciones en la República Mexicana, donde solamente nos escuchan una hora. Los esperamos mañana. Y en el resto de la República y el mundo entero. Continuamos después de la pausa. 55, 21, 93, 59, 26. Lo oculto se pone al descubierto

aquí, en La Mano Peluda. Yo soy Joaquín López Dóriga y los invito a escuchar las mejores entrevistas, donde y cuando quieran. deportes y espectáculos en tu plataforma de podcast preferida Grupo Fórmula abriendo la conversación destruye lo que quieras querida mientras puedas pronto muy pronto chocarás contra algo te pegarás con ese algo y te estrellarás sabiduría en las redes Porque tenemos mucho que decir. La mano peluda. Continuamos y estamos recibiendo todos tus mensajes, audios y comentarios.

Y vamos con mucho más. Saludos, Gina y Nacho, ¿cómo están? Bien, amigo. Y saludos a todo su personal. Y un saludo también a todos los peludomaniacos que están escuchando en este momento. Vengo a contarles otra historia. Llamado Yucuayquín, que es un lugar de allá de mi país, El Salvador. Es un lugar que en los tiempos en donde cuando yo iba, cuando yo estaba pequeño, de unos 10 años, 12 años, 5 años, recuerdo que era muy remoto y algo inaccesible para ir en auto. No había

entrada para... Es un lugar remoto, era un lugar remoto, pero hoy ya se ha civilizado, ya está más moderno, han hecho carreteras para llegar hasta ahí, hay montañas, hay muchas montañas, naturaleza, ahí cerca hay una mina, que después les contaré unos relatos de esa mina, de cosas que ocurrieron, y que yo fui ahí cerca de esa

mina. Es un lugar misterioso, lleno de misterios, de historias increíbles que tienen evidencia de lo ocurrido y que todas las personas le pueden a uno afirmar que sí, son ciertas, porque fueron eventos que vivieron colectivamente entre muchas personas y ellos pudieron presenciar esos acontecimientos y por ende ellos... contar sus historias a las demás personas. Ustedes saben que entre más vieja es una persona, entre más años tenga, más sabio

es y sabe más cosas. Claro, la experiencia. Entonces le voy a contar la historia de una serpiente con alas que salió de un cerro. Ok, esto, mi abuela materna fue allá donde unos familiares,

Ayahuasquil, donde un sobrino. mucha familia familia Salmerón Molina y entonces yo iba a veces ahí entonces cuando íbamos dejábamos el auto así afuera hasta donde llegáramos porque ya no se podía acceder más en auto para ir allá ya quedaba como casi una hora caminando para llegar allá al pueblo donde estaba la familia de ella entonces Y entonces después, como ella le llevaba cosas a su familia, ahí le llevaba comida, dinero, le ayudaba pues a la familia, porque ahí es,

como les digo, era inaccesible y entonces las personas ahí tenían que caminar horas y horas para llegar a la ciudad y era peligroso. A veces así en la noche se iban para llegar en la mañana las personas allá. Iba a visitarlos, ¿verdad?

Y agarramos las cosas y las cargamos. Hasta llegar allá, a pie íbamos así, haciendo una fila india, a pie, caminando por los senderos, por las veredas, por los caminitos que ahí había, caminando hasta allá y llegábamos y entonces nos recibían con alegría y con amistad y bien educadas las personas ahí, bien amables, respetuosos y así, bien bonito el acento que tienen ellos, así tienen un acento

diferente, unas palabras. al diferente, hablan así igual que nosotros pero tienen un acento bien bonito que los identifica entonces fuimos nos invitaron a comer donde el sobrino primero, después fuimos donde la sobrina y después así de casa en casa andábamos comiendo pero yo ya no aguantaba entonces como ahí ya sabes como les digo que ahí hay lomas lomas, así, colinas casa, hacían la lomita, arribita estaba la otra

y así. Entonces llegamos a la casa donde hermano, tío hermano de ella, de mi abuela, que ese señor, no sé, si está vivo es algo increíble porque ese señor para mí murió tres veces. No sé, no lo puedo explicar, pero eso ya sucedió y nadie me lo cree porque la primera vez que murió me dijeron que había muerto, que estaba grave. Pasa el tiempo y otra vez dijeron que se había muerto. Y yo fui a ese velatorio. Entonces ahí estaba un montón de gente, las personas, yo y toda mi

familia ahí. Nos quedamos esa noche y ya nos devolvimos para la casa. Y ya yo, estando aquí en Estados Unidos, me llama mi abuelo y me dice, hijo, vamos a ir donde Nieves, porque así se llama ese señor, se llamaba o se llama ese señor Nieves, entonces él fue el hermano y tío de crianza de mi abuela, que él la creció, y ella por eso está muy agradecida con él, y con la esposa de él, y la esposa de él se llama, o se llamaba Chefa, ya saben que son unos nombres antiguos,

entonces fueron, ¿Cómo fue posible? ¿Él murió? No, me dijo, está enfermo. Vamos a verlo. Y ya me dijeron que había muerto. Oh, qué extraño, le digo. Entonces, después de eso, ese señor nos contó que allí todas las personas presenciaron ese momento en lo que primero hubo un temblor,

un sismo. Tembló. Eso ocurrió hace... el pueblo estaba pequeño porque él yo creo que sobrepasa los 100 años entonces escucharon un estruendo las personas ahí de ese pueblo y un sismo y observaron muy bien como se partía en dos un cerro ahí está increíble yo no creía hasta que lo vi y me dijeron mira ese es el cerro partido así le llaman el cerro partido Y puedes ver y la historia es real. Y entonces está el cerro partido en dos, como

si algo salió. Entonces las personas cuentan que de ese cerro cuando tembló, cuando ocurrió el sismo, se partió en dos y salió una serpiente con alas majestuosas, gigantes, salió de ahí.

unas personas extrañas del gobierno, incluso dicen que hasta personas norteamericanas, personas de otros países, ya saben que muchas personas se interesan por los tesoros de otros lugares, por las cosas de otros lugares, de otros países, y llegaron a retirar eso que cayó ahí, supuestamente como que ese tipo de serpiente se desintegró, cuando cayó se solidificó, se convirtió como una estatua. en pedazos cuando cayó y esa evidencia se la llevaron esas personas extrañas que llegaron

y no dejaron que las personas fueran. No sé, quizás era algún ovni, dijeron que era una serpiente y todo eso. Y después se lo llevaron y quedó en misterio todo eso, pero las personas ahí cuentan todo eso. Y ahí también desde la casa del sobrino de mi abuela se puede observar un cerro, un cerrito. que tiene, se ve como un árbol de Navidad, como cuando le colocan las luces al árbol de Navidad, al contorno del árbol alrededor. Así se ve, es

como un cono, ¿verdad? El cerro, un conito. Y bien se ve alrededor de él un contorno así como de una callecita, como de una veredita. Entonces yo le pregunté al sobrino de mi abuela, y eso, ¿cómo sucedió eso? Le digo yo. esa calle que está ahí y no va a ningún lugar. Sí, me dijo, no, eso no lo hicieron las personas, me dijo, eso lo hizo una serpiente. Una serpiente que vieron las personas que estaba haciendo eso, porque aquí hay muchas serpientes gigantes, me

dijo, hay cosas aquí muy extrañas, me dijo. Y es verdad, ahí ocurren muchas cosas, hay muchas historias. Y el centro de Yokohama, la ciudad, está subiendo una gran calle hacia arriba, muy empinada, muy elevada, que hasta los autos han tenido accidentes. Hay muchas personas, motociclistas, camioneros, automovilistas, han tenido muchos problemas porque ahí no suben autos de una sola

atracción, solo de doble atracción. Entonces ahí han tenido muchos accidentes las personas allí porque el carro se regresa y tiene el accidente. Entonces allá cuando uno sube en el auto, hasta allá lejos, en la cima de la montaña está la ciudad de Yucuayquín. Es otro mundo. Yo creí que todo era pueblito ahí, pobre y todo eso. Pero es otro mundo. Hay una ciudad bien bonita con jardines, tiendas, ferreterías, parques. Claro. Eso es moderno, lo que van a construir.

Entonces, esa es mi historia y espero contarles más historias y muchas gracias por su atención prestada. Que Dios los bendiga, que los llene de bendiciones y que los cuide. Muchas gracias y felicidades nuevamente. Claro que sí, muchas gracias. Y el Miedofon, 55 -2193 -59. Conocemos la leyenda y la hacemos realidad. La mano peluda. ¿Quieres iniciar, hacer crecer o monetizar tu podcast? Saber todos los secretos de todos. Donde y cuando quieras. ¿Les va a cambiar la vida?

Todo es nuevo. Todo es fresco. Todo es reciente. Nada es moderno. Sabiduría en las redes. Porque conocemos de raíz a los especialistas. La mano peluda. Bueno, regresamos. También se han reportado que en varios hoteles los ascensores no tienen botón para el piso 4, si nos referimos, por ejemplo, en hoteles de Asia, ya que este número se pronuncia similar a muerte. en chino, donde el ascensor se detiene en el piso invisible en el 3 y en el número 5. En el 3 y en el 5 es indiscutible

que se pueden presentar este tipo. A ver, tenemos... Buenas noches a todos, espero estén bien. Hola, Lulu. Tengo muchas cosas que contarles que me ha pasado, pero... Ayer en la casa de mi hija me quedé porque tenía que ir al médico ya en la mañana. Y yo estaba con mi nieta sentada en la sala, la chiquita. Y de momento me levanté para la cocina porque tenía hambre y le hice un huevito. Entonces regresé con ella y ella me dijo, ¿ya ves por qué no quiero que te vayas

de mi lado? Y yo le dije, ¿por qué hija? te levantaste a hacer mi huevo, dice, alguien se sentó junto a mí. Ahí en el hueco que está en el sillón, alguien estaba sentado. Y dice, me dio mucho miedo. Y le digo, ah, sí, hija. Y dice que ya sintió eso. Y en esa casa hay muchas cosas, ya se los he contado. Que nos prenden la luz sin así, si nos tocan la puerta y todo. ¿Quién sabe qué anda ahí? Espero que se vaya pronto. Cuídense

mucho. Saludos, Lulu. Y mira, en esta casa, en la casa de tu hija, sí que pasan varias situaciones. Y tu nieta, la pequeña, es la que tiene más percepción. Sí, no cabe duda, mi querida amiga. Hay que seguir haciendo oración. Eso es lo más importante para que no invadan este tipo de energías, amiga. Esperemos que todo se normalice pronto. Aquí vamos, Gina. Aquí en la línea a Fortino, desde Veracruz. ¿Cómo estás? Sí, buenas noches. Buenas

noches. ¿Cómo están? Un gusto saludarlos y a la vez emocionado de contarles todos los datos cortos relacionados con los duendes. Ah, ok. A ver, ¿de qué se trata? Sí, mira, una ocasión yendo hacia una villa, un lugarcito cerquita de Comarcalco, de por ahí en Señora Madre. Fuimos al rancho de unos primos, unos parientes. Entonces, llegamos al mediodía, al rancho. Ya en eso de la tardecita, ya entrando la noche, a uno de mis primos se le ocurrió decirnos, primo, dice,

¿no se te antoja una torta de elote? Te la consigo ahorita para que tomes un café. Y le dije, estaría bien, primo. Le digo, fue rica, me gusta. Entonces, él agarró su bicicleta. Y se fue en su bicicleta. Y tardó un poquito. Cuando regresó ya estaba casi de noche. Pero llegó espantado y corriendo así en la bicicleta. Y nos dijo, primo, acabo de ver al duende. Entonces nos quedamos, ¿dónde? Allá en la entrada del rancho, dice. Porque ese rancho tenía como una vereda. Y todos emocionados.

Vamos, vamos, ¿a dónde lo viste? Y ya todos fuimos hacia donde él lo había visto, pero obviamente ya no encontramos nada. Pero ya nos contó, dice, lo que pasa es que ahí había como una poza, así de lobo. Entonces él venía en la bicicleta, pero venía con su vista cuidando el pan que no se le cayera. Lo traía en el manubrio. Entonces dice que cuando él de repente levanta la vista, dice que vio al dichoso... duende, en medio de la poza, llorando el lodo, y estaba todo embarrado

del lodo. Y cuando lo vio cerquita, dice que el duende se empezó a reír con él, y todavía le dijo, así con estas palabras, le dijo, y él fue que lo volteó a ver, y lo vio, pero dice, no hombre, era un chiquitito así, dice, chaparrito, pero como con cara de ratón, y las orejas así, paradas. ¿Qué? Pues muy interesante, o sea que fue un ser elemental, un duende que lo estaban viendo. Y no sé si me da chance de contar otro. Por supuesto. Claro, adelante. Ese es otro relato.

Tengo un primo que, pues, siendo más joven, no la vive. Nada más que es mucho mayor que yo, casi me doble la edad. El estrujo. Entonces, en una ocasión, viendo ahí a este pueblito cerca de Comarcalco, me dice otro primo, oye, dice, vamos a ver a Cheñón, porque así le decimos Cheñón, porque se llama Cheñón. Entonces, vamos a visitarlo. Le digo, pues vamos. Llegamos ahí a su casa. Él, la verdad, es una persona muy atenta. Y se

le vive por quien lo llegue a visitar. Entonces, él me acuerdo que nos preparó comida y nos preparó

muchas cosas para que comiéramos con él. Entonces, me dio ganas de hacer del uno y no quise entrar a su baño entonces busqué donde hubiera unos árboles ya que de medio de regreso vi que había un cuartito pero así muy alejado de su casita con una cortina y a mí no sé algo me llamó la atención de este cuartito y quise asomarme que tenía detrás de la cortina pero me dio Y me gritó, y dice, primo, vente para acá, no quiero que abras ahí. Bueno, y me vine hacia la mesa donde

estábamos todos. Pero ya al rato le comenté, bueno, ¿por qué no quisiste que yo abriera ahí lo que tienes de guarda? Y le dice, ¿sabes qué, primo? Es que anoche agarré a un duende y ahí lo tengo amarrado. Y me quedé sin copio. y lo tengo amarrado. Dice, ¿lo quieres? Dice, pero lo pongo a tu disposición. Él te va a hacer caso, él te va a cuidar. Nadie, nadie te va a hacer nada, dice, porque él te va a cuidar. ¿Lo quieres que lo ponga a tu disposición? Y me reí, ¿no?

Y le digo, no, no, no, no, pero deja de tonterías, le digo. ¿Cómo que eso? Y pues eso es otro relatito que quería contarle. Oye, pero Fortino, ¿no te dio curiosidad y le dijiste, bueno, no me lo quedo, pero lo quiero ver? pues también se dice que como son seres interdimensionales resulta complicado poder atraparlos sin embargo dices bueno mi familiar si lo hacía y después de esa vez ya en otra ocasión no te volvió a decir que

tenía otro duende Perfecto, pues... Vamos a seguir haciendo contacto contigo, Fortino, en próximas ocasiones. Y nosotros te deseamos excelente noche y te enviamos un saludo hasta Veracruz. También a todos los amigos que por allá nos escuchen. Claro que sí. Igualmente para ustedes. Saludos a Nacho por ahí. Saludos, amigo. Que estén muy bien. Cuídense mucho. Igualmente. Hasta luego. Que estés muy bien. Todos los de Veracruz les mandamos un saludo. Que estén perfecto, igual

que mi amigo Fortino. Exacto. Hoy hablando de elevadores, como hoy lo estamos comentando, tenemos que mencionar esta leyenda urbana conocida como el juego del ascensor, donde si presionas una combinación específica de pisos, puedes abrir, dicen, un portal a otra dimensión. Y muchos que lo han intentado dicen haber visto a una mujer extraña entrar, pero nunca sale. Eso, la ven que pasa, pero solo eso. Saludos, saludos rapidísimo a Claudia Valencia, a Yael Telles, a mi querida

Lucita Arellano Berito B también. a la señora elma que ya no nos pudo contar en vale si vamos a para el siguiente bloque si te parece bien llena para que entre el completito su relato su historia y con mucho gusto por supuesto si nos quedó pendiente ahí un relatito con mi querida amiga y ojalá que esté disponible, aunque no la he visto por acá. Vamos a ver. Saludos a Jonathan Eloy Ramos y a Mari González. Profe también está con nosotros. Bueno, vámonos con más experiencias

y también con los comentarios. ¿Tú has tenido algo inquietante dentro de un elevador? Algunas teorías afirman que los espíritus repiten acciones de su vida terrenal, como ir al trabajo, regresar al apartamento o bien... subirse a un elevador. Es decir, el ascensor sube y baja, pero no está solo. No, es que entrar a un elevador a medianoche, a solas, ya cuando todos cerraron, todos se fueron, se siente llena de verdad una emoción espeluznante. Y vamos a ir a la pausa. El Miedofón, 55 -2193

-59 -26. Las historias tienen muchas formas de contarse, pero solo una de comprobarse. Aquí en La Mano Peluda. En la cabeza de un simplón, vaya cerebro. Sabiduría en las redes. Porque distinguimos al mundo sobrenatural, la mano peluda. Continuamos recibiendo tus mensajes y comentarios y ahora nos vamos a ir hasta San Luis Potosí, donde se encuentra Elma, quien siempre nos cuenta relatos muy interesantes. Elma, buenas noches. Hola, Ginita, buenas noches. Un gusto saludarte.

Sí, sí, te había saludado. Aquí estoy, estoy escuchando. Ay, qué bueno, sí, porque Nacho dijo, no, no la veo, pero tú estás aquí presente. Sí, ya había estado, fui de las más o menos primeras, pero ahí estamos. Bueno, les platico cómo quedamos. Muy bien, muy bien. En un... yendo a ese paseo hasta Chiapas, hay un... más o menos como hora y media antes de llegar a la frontera con Guatemala.

Sí. Un parque muy... enorme que tiene cinco lagos unos más chicos, otros más grandes y se llama Chicago tiene lagos tiene una parte selvática y cabañas entonces ahí nos quedamos dos noches en la primera noche pues hubo una fiesta un baile y todo eso entonces fuimos, estaba haciendo mucho frío cuando regresamos ya a la cabaña que nos Que por cierto, tomé unas fotos de ahí como que no salieron, no sé por qué, pero no salieron.

Ya nos acostamos y a la media hora yo estaba oyendo todavía el ruido que estaban haciendo las demás personas que ya estaban retirando. Empecé a oír voces, unas vocecitas, pero eran voces como entre humanos y aves. No puedo hacerlo como... se oía como entre humanos y aves. O sea, se oían como si fueran voces, pero no se entendía que dijera nada, sino más bien le encontrabas el tono como de aves. Sí, sí se entendía. ¿Se

entendía lo que decían? Sí, sí se entendía. Yo ya estaba acostada cuando escuchaba yo como cosas cotidianas entre ellos. Y otra vocecita que dijo, dijo, tapa la piña porque se seca. Y otra voz que dijo, y corre y borra las huellas que no se vea nada. Entre otras cosas que decían así. Así escuché y así estuve escuchando varias cosas como que hablaban. esposo le dije, no, él no las escuchó. Y ya les preguntaron a los demás

y dijeron, no, dice, yo tampoco. Y otra dijo, yo como que sentí alguna presencia, pero no vi nada ni solo sentí ni oí. Y ya. Entonces a mí se me ocurrió la siguiente noche antes llevarme del restaurante y Bueno, ya me fui a acostar y otra vez siguieron hablando entre ellos y todo. Pero entonces ahora sí, una voz se acercó a mí porque la sentí más cerca en el oído. Me dijo, estás cansada, muy cansada, ¿verdad? Y yo le contesté sí. Fue como de manera automática que

le contesté sí. Y los párpados me pesaban, yo quería abrir los párpados, quería enderezarme para ver, o voltear y ver si podía ver algo, pero no pude, no pude, me quedé así como totalmente suelta, como si fuera un desmayo, pero no, me dormí. Y eso fue lo que me pasó ahí, en esas cabañas. Oye, como que sentiste que en agradecimiento a que tú les habías dejado. Este chocolate y esos panecillos cuidaron de ti. Sí, así es. Y bueno, eso me pasó en ese lago ahí, en Chicago.

Y bueno, y después, ya como a los dos días, en Palenque, también nos quedamos ahí en un hotel de Palenque, pero ahí me pasó algo muy extraño. Ya al final, acostarme y todo, nos acostamos

como a una o dos de la mañana. Yo no podía dormir, me sentía como... dormido y yo no que podía entonces de pronto cerré los ojos y empecé a respirar profundo y dije tengo que dormirme porque mañana va a estar pesado el día pensaba yo y algo me hizo de repente abrir los ojos y vi como las paredes las paredes del cuarto se acercaban a la cama como que se achicaba el cuarto como que pasitaban, yo dije, ay, qué extraño, estaré yo mareada, pensé, dije, no, pero no estoy mareada,

y me senté y me quedé viendo, se podía ver bien, porque afuera había luz, había una lámpara pública, entonces se veía perfecto, y eso fue en el cuarto piso, y eso pasó un rato, me pasó así, que yo me quedé observando como las paredes, y sí me dio miedo, sí me dio miedo, y se volvían a retirar a su lugar, como si tuvieran vida, como si tuvieran un corazón que partitaban, muy extraño, eso fue lo que me pasó ahí. Elma, tú tienes esta percepción y puedes ver y escuchar lo que muchas personas

no, en la cuestión del primer relato. Te comentaron que sí había gente que lo había... Tiene sensibilidad. Claro, podido observar. Aunque tu esposo no, pero tú sí. Entonces, en este segundo relato que dices, yo me sentí inquieta. Como que algo, algo pasaba y no podía descansar. Y es lo que acabamos de escuchar. Sí, muy... Digo, qué extraño. Jamás había escuchado ni a nadie. Ni había visto yo eso de que... Como que palpitaban y se movían

las paredes. Como que avanzaban hacia mí, hacia la cama donde yo estaba, porque el cuarto era de dos camas, pues estaba en una y estaba en otra. Se acercaban las paredes hacia mí y luego se retiraban a su lugar. Y luego se movían hacia un lado y hacia otro. Muy extraño, muy extraño eso. De repente pensaste que estabas mareada o algo así, ¿no? Sí, sí, pensé que estaba mareada, pero dije, no, no estoy mareada, no. Y me di cuenta que no estaba mareada. Pero no estaba

mareada y sí estaba cansada. Pero eso pasó, entonces, no, pues mejor me acomodé, me tapé con la sagrada sábana que nos cubre de todo mal. Y empecé a hacer oración y al ratillo, como que ya antes de quedarme dormida volví a ver, no, ya las paredes ya no se movieron, ya estaban bien en su lugar. Eso fue lo que me pasó. Mi querida Elma, fíjate lo que comenta nuestra amiga profe. Dice que eso de las paredes le pasó hace mucho a su mamá.

Qué curioso, dice. No había escuchado a nadie comentar que viera lo mismo, solo que ella vio muchas luces pequeñas. ese hotel, entonces daba de cuanto tiene como unos 3 metros 4 metros el poste más o menos Fíjate que comenta aquí que ella pensó que estaba cansada, pero platicó que se sintió pequeñita, no pudo dormir y nunca le volvió a pasar, dice mi amiga. No, yo tampoco había escuchado jamás eso, ni jamás había visto. Claro, claro. Como que de repente las paredes

estaban blandas que podía yo... Atravesarlas. Tuve que ir la mano, muy extraño, sí. Sí. Sí, así es. Guau, amiga, qué sensación tan extraña, como de una película, ¿no? Sí, pues sí, pero sí, no, no sé, muy extraño eso. Entonces esos son mis dos relatitos. Muy bien. Pues mi querida Elma, te agradecemos bastante que cumpliste como lo habías prometido y además también con buenas historias como ya nos tienes acostumbrados, mi querida amiga. Bueno, muchas gracias, Nachito.

Saludos ahí a todos, Maribel, Lucecita y a todos. Árale pues, mi querida Elma, que chingas bonita noche. Igualmente, y seguimos aquí escuchando. Perfecto. Aquí estamos. Excelente. Hasta luego, mi amor. Hasta luego. Ahí estuvo nuestra querida Elma, como siempre, realmente sus relatos, sus historias son muy cumplidoras. Fíjate, y su esposo le respondió como muchas personas lo hacen cuando son escépticos o no quieren reconocer situaciones extrañas que pasan. No, te lo estás imaginando

a lo mejor, ¿no? Sí, suele suceder que la familia... que es la que siempre nos acompaña, pues nos tildan de que, no, ya vas a empezar a inventar. No, no son inventos, es la mera neta. Adelante Gina. Hola, buenas noches, ¿cómo te llamas? Hola, buenas noches Gina de Nacho, me llamo Irving Flores. Irving, tenemos un relato pendiente tuyo, ¿de qué se trata? Quería contarles un relato sobre un espíritu que tenemos nosotros en El

Salvador. ¿Y cómo se llama este espíritu? Es muy parecido a la Llorona, pero nosotros le decimos la Siguanao. Ah, ok. Sí, adelante. Nosotros en El Salvador tenemos la costumbre también de escuchar a la Llorona algunas veces. Pero está aparte esta mujer también que la historia comienza en el folclore de El Salvador. Sí. Yo vivía muy lejos de la ciudad, entonces a mí me tocaba caminar dos cerros a las cinco de la mañana y me regresaba hasta las seis de la tarde, o sea, ya estaba

bien oscuro. Resulta que una vez mi amigo se pasó de copas. Yo no me acostumbraba a tomar alcohol en aquel entonces, pero pues me lo tenía que traer y nos teníamos que cruzar un río. Cuando nosotros nos íbamos a cruzar este río, yo recuerdo que nos pasamos por un como caminito de piedras. Y de repente empecé a escuchar que llamaban a mi amigo por su nombre. Y entonces yo me volteé y le dije, oye, ¿le oíste que te están hablando?

Y me dijo, sí, allá están, me dijo. Es mi ex, mira, allá están, me dijo, me está llamando. Y lo extraño es que le decía, vení, vení, me decía. Y se escuchaba la voz igualita a la de la mujer. Yo al principio no me imaginé que fuera un espíritu, o sea, que fuera algo malo, nada, nada. Yo sí pensé que era la mujer, pero de repente se empezó a venir un viento muy fuerte y a mí me empezó a dar miedo, pero como mi amigo venía pues un poco tomado, alcoholizado, yo sí quería

regresar con la mujer. Entonces yo le empecé a jalar y como pudo me lo traté de llevar a hacer puros jalones. Y cuando íbamos como a unos 200 metros de alejados del río, esta mujer se empezó a tirar una gran descarcajada. Yo sentí en el cuerpo la adrenalina que se me subió. Y cuando llegué a mi casa, mis papás me dijeron que yo

iba pálido y que iba prendido en calentura. Entonces, yo no recuerdo lo que pasó a los demás de esa noche, pero mis papás decían que ellos escuchaban que tiraban piedras afuera de la casa, pero que ellos no querían salir porque ya tenían costumbre de eso. Yo le pregunté a mi amigo el siguiente día. que si él se acordaba de la muchacha que habíamos visto. Y él me decía que no, pues él venía totalmente alcodizado. A mí me tocó por las malas conocer a este personaje tan hermoso

en el folclore salvadoreño. Se les aparece a todos como una mujer linda, como una mujer hermosa. Se les puede subir en el caballo a alguna persona y más adelante ya se les muestra su verdadera forma. La presencia es como para engañarlos, atraerlos, precisamente hay que tener mucho cuidado, ¿no? Sobre todo los caballeros, altas horas de la madrugada o incluso cerca de la medianoche. Y sobre todo se dice que esta mujer se aparece

en áreas solitarias, ¿no? Especialmente en barrancos, donde la intenta arrojarlos haciendo que pierdan la vida. ¿Esto es así? Tienes razón, eso es lo que le pasa. Pero, ¿sabes? Lo único extraño de esta leyenda que tenemos nosotros en El Salvador es que esto empezó cuando la colonia española llegó al país de nosotros. Y existe otro también que se llama el justo juez de la noche. No sé si alguna vez lo escucharon. ¿Cuál es su característica, amigo? Mira, nosotros tenemos esta leyenda del

justo juez de la noche. Porque cuando vinieron los españoles a hacer su conquista, se decía que esta persona se aparecía por las noches para castigar a los que eran malos. Se encontraban las personas, porque tú recuerdas, para ese tiempo de la conquista hubo muchas matanzas, tantas malas cosas. Por ejemplo, del lugar donde yo vivía, a mí me habían dicho que a un hombre... Bueno, esta persona tenía dinero, tenía muchos terrenos ahí donde nosotros vivíamos porque eran

puros cerros. Y me habían dicho a mí que a él se le había aparecido justo a la noche porque este hombre era demasiado sanguinario y tenía pues demasiadas personas trabajando y como todas esas personas eran, ¿cómo se dice? Pues como gente humilde, pues gente que era casi indígena. Entonces un día dicen que a este hombre se le apareció justo a la noche y le dijo, Que cuando él se quisiera morir, él no se iba a poder morir.

Y pues mira, todo esto fue como una historia, una leyenda, hasta que en realidad este señor ya se iba a morir. Él no se podía morir. Y esto que te cuento no es mentira. Él pagaba a personas para que le vendieran a un bebé, porque él decía que si le daba a un bebé de sacrificio, se iba a poder morir. Pero si no, no. Ajá, entonces él decía de que, bueno, mi tío me cuenta porque mi tío conoció a esta persona. Yo tenía cuatro

años cuando esa persona murió. Es que mi tío me decía de que incluso llegaron donde vivíamos nosotros preguntando que si no tenían hijos menores de un año porque ellos necesitaban uno, pero no decían para qué. Hasta que se dieron cuenta porque era que el señor no se podía morir. Oye, ¿y finalmente este hombre cómo falleció? Pues mira, dicen, hay varias personas que cuentan de que en la noche que este señor falleció, se escuchó el relinchar de un caballo fuera de la

casa de él y decían que escuchaban cadenas. Pero lo que no se sabe es si en realidad este don habrá conseguido al bebé o no. Ya, sí. Eso sí, nunca lo supe. Pues esperemos que no, no lo haya conseguido, pero estas cadenas, el relinchar del caballo, quizá ahí también estaba el maligno merodeando su casa. Sí, me imagino que él fue el que lo llegó a recoger. Y, oye Gina, no sé si vieron los videos que les mandé por el teléfono.

Sí, los estamos descargando. Se los había mandado porque este niño, él mira algo aquí en mi casa, pero nunca me dice qué es. Sí vimos al pequeñito, mandaste dos videitos, también son muy breves, que como que señala, tienes dos camas y de un lado señala algo e incluso se va a llamarle a su mamá, ¿no? Le dice mamá y se va. Pero ya los estuvimos checando y checando, pero no podemos captar nada en sí. ¿Tú sí viste algo? No, pues

como te digo, yo no puedo ver nada. Él siempre me dice, solo me señala y... Y lo extraño es que este niño habla mucho, pero cuando él mira esto, él se queda callado y no dice nada. Sí, porque en el segundo sí vimos y nos sorprendimos cómo señala y luego da la media vuelta y dice mamá y se va corriendo como que le va a hablar a su mami y está pequeñito el niño. Sí, está muy pequeñito. Pues a mí esa es la razón por la que me da más miedo por él, porque me preocupo

que le pueda pasar algo. Y hay que hacer mucha oración para que esté protegido este lugar y como tú dices, pues es mi sobrino, lo quiero mucho, es un bebito todavía, debe tener como dos años, ¿no? Sí, tiene tres años y medio. Ah, ok, sí, lo veo chiquito. Y vamos a seguir checando estos videos, te digo que sí los vimos una y otra vez, pero no pudimos distinguir nada. Sin embargo, por supuesto que vamos a seguir en contacto contigo. Gracias Gina, saludos a todos los peluromaníacos.

Saludos. Muchas gracias y hasta allá nuestro amigo de El Salvador. Oh sí, claro que sí. Un fuerte abrazo, un saludo en esta mano peluda internacional. Y en muchos relatos nos han contado cómo pueden tener un cambio de temperatura justo antes de que el ascensor se mueva. Y es que ahí también pueden ocurrir relatos paranormales. Gina, nos vamos. Muchísimas gracias por haber acudido a esta cita para escuchar estos relatos que nos impactan pero que también nos apasionan.

Que descanses, que tengas excelente noche, que Dios te bendiga. Soy Gina Aviles. Hasta luego Gina, yo también me despido. Soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes porque juntos escuchamos buenas historias. Que tengas una estupenda noche, que descanses y como decimos aquí, cabot. El programa se termina, pero la investigación continúa aquí en La Mano Peluda. Esta fue una producción de Grupo Fórmula.

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