La Mano Peluda Jueves 16 de Marzo de 2023 - podcast episode cover

La Mano Peluda Jueves 16 de Marzo de 2023

Mar 17, 20231 hr 43 min
--:--
--:--
Download Metacast podcast app
Listen to this episode in Metacast mobile app
Don't just listen to podcasts. Learn from them with transcripts, summaries, and chapters for every episode. Skim, search, and bookmark insights. Learn more

Episode description

#LaManoPeluda #AbriendoLaConversación

Grupo Fórmula #AbriendoLaConversación #LaManoPeluda ¡Suscríbete a nuestro canal de YouTube! http://goo.gl/NAKFkj Podcast: https://goo.gl/PbwGxT Mantente informado minuto a minuto en nuestras redes sociales: Facebook-----http://goo.gl/5UHZOQ Twitter----------http://goo.gl/nEXxVF Canal sugerido http://goo.gl/hst33f Sigue nuestra transmisión en vivo: http://goo.gl/2VZDqJ Descarga nuestra App: iOS: http://goo.gl/tLZe3S Android: http://goo.gl/oXFwHj

¿Quieres anunciarte en este y muchos otros podcast ?Escríbenos a este email : ventas@rss.com

Transcript

Advertencia, las opiniones de los participantes y colaboradores no corresponden necesariamente con las del programa o la empresa. Si este programa es escuchado por menores de edad, se recomienda que lo hagan en compañía de un adulto. Porque nosotros hemos estado ahí. Espíritu de bruja. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. El que no es conmigo en contra de mí es el que conmigo no recoge de ramos. Porque conocemos de raíz a los especialistas.

El demonio es una figura que ha aparecido en todas las culturas. Y no es una figura cristiana. Documentaremos todas esas experiencias que no tienen lógica alguna. Con Georgina Avilés e Ignacio Muñoz. Llegó la hora de poner las evidencias sobre la mesa. Fantasmas. Voces. Apariciones. Psicofonías. Mitos y leyendas que rodean al mundo sobrenatural. Quedaran al descubierto aquí en...

La Mano Peluda. Desde la Ciudad de México, para todo el mundo, esta emisión de lo insólito y de lo que no tiene explicación lógica, pero que es la que nos ha hecho el mundo. Y que es la que nos ha hecho el mundo. Lo que no tiene explicación lógica, pero que a ti y a nosotros nos apasiona. Soy Gina Avilés y que gusto que estés esta noche con nosotros. Hola, ¿qué tal? ¿Cómo están? Bienvenidos una vez más a este programa en donde vamos a hablar de lo increíble y de lo sobrenatural.

Qué bueno que nos acompañas, yo soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes porque juntos vamos a escuchar historias... demoníacas. Queremos tu participación a través de la multilínea 55-5166-3405, la página www.radioformula.com.mx y en Spotify, encuéntranos como La Mano Peluda Grupo Fórmula. Además te invitamos a que participes en vivo con nosotros a través del MiedoFont, que es un WhatsApp. Anótalo, 55-2193-5926. 25-2193-5926.

Ahí nos pueden mandar mensaje de voz o de texto, es un WhatsApp, así que ya sabes cómo hacerlo. Saludamos a las estaciones en la República Mexicana que se unen con nosotros. Ciudad Guzmán Jalisco, Ciudad Juárez, Coatzacoalcos, Culiacán, Durango, Guadalajara, Guerrero, Hermosillo, La Paz, Baja California Sur, Mazatlán, Pozarrica, Tabasco, Tijuana, Torreón, Querétaro. Y en Estados Unidos, Las Vegas y Georgia, bienvenidos a esta noche espeluznante.

La mitología inuit o esquimal está repleta de historias interesantes y criaturas misteriosas. Una de ellas, digna de mención, es el Cailloupilluit, que a menudo se compara con el nombre del saco. Pero, ¿Quién es exactamente Cailloupilluit?

A veces conocido como Cailloupalic, es un demonio aterrador que habita en las aguas del Ártico, increíblemente feo, que huele fuertemente a azufre, en apariencia es como una sirena espeluznante y tiene una piel escamosa, llena de baches con un tono azul verdoso, tiene el cabello largo, lacio, tan negro como la misma noche. Sus manos y pies se alargan en unas terribles garras puntiagudas, también tiene aletas que salen de la parte posterior de la cabeza y la columna vertebral.

Hoy vamos a hablar de este tétrico Cailloupilluit, en busca de los pequeños, es un demonio esquimal. Vaya demonios hay en todos lados y aquí lo vamos a constatar a través de la historia de este horrendo Cailloupilluit. ¿Te gustaría escucharla? Nos va a encantar comentarlo contigo también, por supuesto esperamos tus narraciones e historias que quieras compartir. ¿Y qué les parece que nos vamos hasta Tabasco? Porque Tabasco es un herén dicen, y está con nosotros Sergio, buenas noches, ¿cómo estás?

Muy buenas noches, noche también, excelente noche para ustedes dos. Sí, en parte como dices Tabasco es un herén, pero ahorita es la antesala del infierno, que aunque no lo crean, da golpes de calor tan fuerte que se desmayan, simplemente no están acostumbrados,

si no estás acostumbrado te pega durísimo el calor, ¿por qué? Porque el calor que tenemos acá es húmedo, aparte de que está horrible el calor, te deshidratas con una velocidad endemoniada, entonces si no cualquiera sobrevive, por eso sabemos de antemano lo que estamos del sureste, que cuando nos lleve la flaca tenemos seguro el paso al cielo, porque en el infierno no nos van a querer, ya nos las van a cobrar, nos va a constar el tiempo que estemos aquí,

como si hubiera sido remisión de pena allá en el infierno. Ok Sergio, ¿tú eres originario de Tabasco? No, en realidad soy un huevo revuelto yina. Ah caray. Fui asentado en el estado de Chiapas, nací en el Distrito Federal, y he radicado en Tabasco, Chiapas y en el Distrito Federal, entonces por eso te digo, por asentamiento es Chiapaneco, por nacimiento Distrito Federal, yo nací en la colonia de doctores, por trabajo pues Tabasco y Chiapas, y radicación igual, vamos más o menos.

Bueno, pero tu corazón sí que es mexicano. Ah no, de hueso colorado. Eso es muy importante. Oye Sergio, y además eres un apasionado de estos temas sobrenaturales y tienes experiencias que hoy nos quieres contar. Mira, si, por lo siguiente Iina, te voy a hacer rápidamente un pequeño, un antesala de la historia que te quiero comentar.

Yo desde los 13 años ando armado por el trabajo que mi padre mantenía y era de las personas muy, digamos lo así clásicas, el clásico mexicano de que el arma se debe deportar pero no sacar por jugar y todo eso, ¿no? El chiste es que me enseñó a tirar desde muy pequeño, mi primer arma me la regaló a los 13 años, porque hago lo siguiente, porque pues a partir de los 13 años andaba con el arma reitero, pasé la etapa dura del relajo de la pubertad y todos los amigos, pero ahí te vas.

En una de las tantas veces que estábamos echando relajo en la casa, llegaron unos amigos que también eran amigos de mi hermana, por allá los conocí y un día de esos me dicen, oye, ¿qué te parece si nos vamos a los balnearios? Para esto, ¿qué te platico? Eran las 10 y media, 11 de la noche.

Mi papá y mi madre me lo dijeron, bueno, si se van, dejen de andar mandándola hasta aquí, váyanse con cuidado fulano, tú llevas la camioneta porque yo era el mayor y lo clásico, no tomes en exceso, no eso es más, ni siquiera me gustaría, pero bueno, ya que la voz del pueblo es la voz de Dios, ahí nos vamos.

Yo pregunto lo clásico, oye, ¿por dónde piensas ir? No, pues quieren que vayamos rumbo a las grutas y de ahí me dijo, recuerda que a las grutas no es bueno meterse, acá en estos municipios tenemos determinadas áreas que son grutas naturales y pues sabemos, o dice el corrido literal o la leyenda popular que ahí está el duende, hay mucho duende acá, que eso es cierto. Mi padre era muy escéptico, demasiado escéptico y yo decía, hombre, el duende me hace lo que el viento a Juárez.

Hasta ese momento yo no había tenido la desgracia de vivir o que me pasara tal o cual cosa. El chiste que nos vamos a un balneario, éramos como 12 peludos que íbamos en la camioneta, entre ellas mis 12 hermanas, unos amigos y estábamos echando relajo y sí te queda la condrama de que llevas el volante y no puedes correr, no puedes tomar en exceso ni nada.

Y pueblo chico, lo que es la sierra, los pueblitos son muy chicos, son tres municipios muy muy marcados que es la sierra, Teapa, Tacotalpa y Jalapa. Nosotros estamos hablando del municipio de Tacotalpa y dicen, bueno, pues nos vamos a echar el alcohol y a relajear y convivir sanamente. Hicimos la fogada, nos dirigimos y de buenas a primeras llegamos a uno de los balnearios.

Estaba feón, pasa el río literalmente cerquita y de buenas a primeras me dice una hermana mía, le vamos a poner para que no haya de que se vaya a espantar ella o a decir, ay, contaste lo que no habíamos dicho, pongámosle a Mari. Mari me dice, oye, ¿sabes qué? Vámonos mejor al otro balneario que está pegado a tal lugar. Le digo, sí, hombre, vamos, a Tilo Beach se llama el balneario, así le pusimos. Bueno, ahí nos vamos. Obviamente perdimos de visión los siguientes para entrar a ese balneario,

entrábamos en un camino de terracería. Pues yo no tenía ningún problema porque mi camioneta es doble de tracción y pues traía los faros de un montón y cuanta cosa, la época de la locura de uno que no la manejaba, pero era la de mi padre y yo la agarraba.

Entonces nos metemos, pero empezamos a echar el relajo, el alcohol que se llevó, pues por lógica se iba acabando para no hacerle largo el cuento, después de cuatro o cinco cartones de cerveza y dos o tres litros de tequila y whisky, que era bastante, pues habíamos, la hora era dos y media de la mañana y empezaba a bajar la temperatura porque estábamos al lado del río, al lado del río y enfrente de lo que es la falda del cerro.

Estábamos echando relajo, aparte de tu servidor, iba otro amigo, Juan Carlos. Te voy a interrumpir por la pausa, no te vayas por favor. El Miedo FON, mensaje de Bozo de texto, 55-2193-5926. Es hora de poner al descubierto lo que nos hace temblar, correr, gritar y sudar, la mano penuda. ¿Qué cosa tan extraña es el hombre? Nacer no pide, vivir no sabe y morir no quiere. Facundo Cabral. Sabiduría en las redes. Porque no todo tiene explicación lógica, la mano penuda.

Continuamos con Sergio que lo interrumpimos y entonces seguimos con tu narración. Te decía, estábamos literalmente en lo que sería la playa del río, donde está el diario, unas pozas muy bonitas,

pero muy cerca del cerro. De buenas a primeras pues ya empezamos a sentir frío, algo raro totalmente, porque si se siente frío a determinadora por la humedad que hay, pero hubo mucha neblina en ese momento y empezó un frío raro, muy raro, a pesar de andar con unos alcoholes, está difícil, está fuera de lo normal.

El chiste es que empezamos a levantar todo, nos empezamos a salir para llegar a la carreterita de donde está el balneario, porque sobre la carretera hacia el balneario estamos hablando de casi 700 metros a un en terrocería. Pues ya agarramos, empezamos a salir, todos listos y arrancamos la camioneta. Me dio problema la primera para arrancarla. Ya después de dos o tres intentos que le metimos mecánica así, el golpe, el carburador y el arrancar, no hacia sin lata, y arrancó.

Y de buenas a primeras íbamos saliendo muy oscuro, prendo las luces altas, las que se conocen como faros de niebla y todo eso, y de buenas a primeras, antes de salir a la carretera llena, te juro que jamás en la vida los que dicen no, no se siente, a menos de que no tengan sangre, no sienten él.

De buenas a primeras vi un caballo, un caballo color negro, pero un caballo bellísimo, bellísimo, lo más hermoso, el único problema es que los ojos se dan rojos, pero de un rojo que te juro que se te hacía la ropa como si fuera yo yo. Debo decir, a pesar de traer la pistola y todo, contigo y cuanta cosa, arriba me quedé helado.

Juan Carlos, que estaba al lado mío, se quedó igual, y de buenas a primeras empiezo a ir que me empiezan a golpear la cabina de la camioneta y escucho el griterío, porque aparte del bendito caballo que fue a donde yo me clave, no me había dado cuenta que había venido montado una persona, pero no se le veía cara, no se le veía cabeza, estaba con un vestido, no un vestido, una tuenda negro y el caballo lo más horrible. Llevaba sombrero?

Fíjate que no alcancé a verle el sombrero, la verdad, yo sí alcancé a ver hasta el torso, pero yo ya no veía más arriba. Mis hermanas y las amigas que venían atrás y todos los que venían gritaban como locos, tan así que se agazaparon, porque aparte de, repito, aparte de mí, venían dos amigos más, Juan Carlos que venía armado y el hermano que también venía armado. Escuché dos o tres detonaciones de él y también dije, no, yo iba a jalar el arma y el otro me dijo, no, no, no, tú acelera, acelera.

Nos jalamos a pesar de la lluvia de plomo y sí me fui sobre esa cuestión, sobre el caballo o sobre el jinete, según yo. Repito, la camioneta es muy alta y era la famosa doble tracción y dije, no, que en el nombre se dé, yo me pegué el arrancón. No sé ni qué pasó. Yo ya cuando vine a ver, ya estábamos en la carretera porque sí escuchaba y empecé a meterle patas al acelerador.

Mis hermanas y estos seguían gritando porque al final de cuentas por el retrovisor alcancé a voltear hacia atrás y vi que el bendito animal venía atrás de nosotros. Lo siguió a percibiendo. A trote pelado. Sí, sí, sí, cañón. Te juro que una vez que agarramos la carretera ya pavimentada que es hacia los municipios, ahí sí fue cuando por fin dije ya la hicimos. Sí, en parte, porque obviamente las personas que iban conmigo a uno los llevaron a curar, a ensalmar, como se dice por acá.

A mí y a este amigo hasta la borracheros se nos bajó en ese momento porque si andábamos medios tomado, pero no hay cedado, llegamos a la casa y se lo dijimos a mi papá y mi papá lo clásica, no, tan operados que por aquí y por allá mi mamá me vio. Yo venía blanco completamente y no creyendo en lo que si uno dice, porque luego dicen es que estás tomado, no. Agarraron a las otras personas y lo mismo. Es más, te digo que ese día empezaron a buscar a las ensalmadoras y todo. Ahí no paró el asunto.

Ya nos metimos dizque a dormir y a las dos horas de haber llegado y estar viendo a la gente oímos pasar. El clásico trote del caballo porque fue a generalizado y ahí sí se escuchó en la calle. Y oímos los cascos donde iban clac, clac, clac, dicen Dios de mi vida. Nunca se vieron, nunca nada. Ahí dijo mi madre, sabes qué, esto no. Y lo clásico, qué hicieron cabezones, no, hicimos esto, esto. Yo de plano le dije, yo no tiré porque manejaba o tiraba y nos sacamos.

Pero sí se divirtió horrible. Se lo comenté a mi padre, se lo dije, ah, en tal lugar al día siguiente me hizo que lo acompañara porque curiosamente él estaba como coordinador de seguridad pública en el municipio. Fui, le dije aquí, fue. Me dice, es que no se ve nada. Pues sí, ahí están los casquillos, ahí está todo porque era un rancho, o sea, metido en el cerro. Ya cuando nos vieron por ahí, pues el que arrendaba el balneario ya nos preguntó, oigan, qué pasó.

No, le digo, sucedió esto. Pero mi padre reitero, bragado, cerrado en mucha cosa. Ya te imaginarás que tantas flores me echó y dijo no. Y ya le dijo no, don, es que aquí y les fue barato. Y ahí me quedé, bueno, y por qué no, hijo, dices que ustedes se metieron a jugar con lo que no. Le digo, pero es que no venimos a jugar, no, dices que venir a estos lugares así, a determinadas horas hacer relajos, estar hablando tontería y media, cuentos y todo, no es bueno.

Además, alguno de ustedes, dijo, trajo este de pura casualidad algún rosario. No, quién iba a traer un rosario si andábamos en el relajo. Lo que sí llevábamos eran este baraja, trago y todo. Y alguno empezó a pelear, pues no, le digo, nada más empezamos a decir, bendito frío, pero en otras palabras, y empezó la niebla, porque sí se había mucha niebla. Dices que no debe de haber niebla, estamos en mayo. Acá lo que hay son calores infernales, pues sí.

Pero en una de esas sí empezaron a platicar tontería y media, de que la cueja y todo eso. Y le dije, miren, sabes qué, esas tonterías no, digo, no creo, no lo he hecho, pero tampoco vamos a arriesgar. Pero uno de estos chavos que es de era, perdón, porque ya falleció, era de Emiliano Zapata. Él decía que su abuelo una o dos veces la jugó, oye, nunca pasó nada, ya quería jugarla.

Le dije, no, para colmo, cerca de donde andábamos, escasos te gustarán, un kilómetro había un panteón en donde hay una persona que enterraron, aún en contra de la iglesia y de todas las cuestiones católicas que se puedan decir o cristianas, porque dicen que esta persona practicaba magia negra, alta magia negra. Inclusive que ahí estaba enterrado, y dije, no, yo o sea, ya el muerto está muerto, pues sí, pero lo que vimos ese día, te juro que jamás se me borró.

Sí, era creyente, sí decía, bueno, pues obviamente en días de muerto no hay que hacer mucha cosa, porque son costumbres de por acá no salir a relajear ni nada, pero nunca me había pasado una así.

Esa fue ahí en esa, y después ya aún ya más grande, te gustará, esto fue más o menos sobre el 85, lo primero que te cuento, ya como en el 90 más o menos en lo que es el rancho, porque tenemos un ranchito, pues mi papá se iba a revisar el ganado, y esa vez yo dije, no, yo me quedo aquí, ya me quedo aquí, no me quiero meter, y para no perder el tiempo, pues yo me llevaba un rifle y practicaba tiro,

y a buenas a primeras vi que el ganado empezaba a correr, porque tiene una bajada hacia el río, ahí hay una poza muy muy profunda.

Me tocó ver en ese momento algo que jamás, tampoco se me quita de la cabeza, y mi padre lo alcanzó a ver, y lo único que dijo fue, vámonos, aquí la única situación es que tanto el caballo como la persona que está parada a mitad del río, a la altura de donde está dicha poza que te platico que puede tener sobre 15 metros más o menos de profundidad, estaba parada sobre la superficie del río, el caballo rinchando, cuando yo vi que eso estaba haciendo el ganado, yo me iba atrás del dios,

entre el ganado, porque me quedo claro que echarle plomo de nada me servía, por el contrario, me lograba hacer que me siguieran, dije, no, ya fue la segunda vez, esa vez si lo vio mi padre, y dice, no, esto aquí debe de haber algo, yo no sé que debe de haber o que no vaya a haber, pero sí está muy fuerte la situación acá, al menos a mí me pasó, a él se le quitó lo escéptico en parte, ya después muchas veces dicen, no, pues por el trabajo no puedes creer en muchas cosas, no, cómo no,

el problema es que no es que lo creas, es que lo ves, y cuando lo ves, ahí sí como digo, ningún arma de fuego te quita eso, a mí sí se me bajó la borrachera, he de decir, si ustedes iban conmigo, no, pues cómo no, de el susto horrible, y esa vez dije, no, ya no, mejor no le jugamos el vivo, y bueno, como para terminar te puedo decir, hasta el día de hoy sigo armado, porque sí, sigo armado, me volví fanático a las armas, iba a cacería con los amigos y siempre me decían,

oye, para qué llevas un rosario, oye, para qué llevas una estampita de tal santo, le digo, porque al día que les pase lo que a mí me pasó, hasta diabéticos se van a volver, porque te tocas con gente que muchas veces no cree, y dice, no, hombre, a un espanto un tiro, le dijo, contra los sobrenaturales, no hay tiro ni nada, carnal, le digo, pero bueno, ya será motivo de más pláticas, si Dios permite,

porque créeme que sí, al menos a mí, que te voy a decir, por mi profesión, que no te he dicho que soy todavía, soy abogado, criminalista, criminólogo, y tengo hasta maestría en juicio oral y derecho penal, entonces no puedo decir que me sugestiono, pero estos ojitos hermosos vieron, no tiene, no tenía cómo justificarlo, ni científica, ni nada, lo único que te puedo decir es que se siente horrible cuando ya la ves tan así,

y máximo que no te lo esperas, porque ese bendito caballo dos veces se me apareció. Y es que fue singular las características, negro, súper bonito, pero estos ojos rojos. Como de fuego, ¿no? Te matan, te matan de coraje, el susto, los ojos así, porque la verdad no cualquiera, digo, yo te puedo decir que eran 12 y cacho de la madrugada, dos y media, tres, y se veían como si fueran linternas. Como carbón encendido, amigo.

Exactamente, mi estimado Nacho, exactamente, como bien carbón encendido, pero lo peor de todo, Nacho, es que estando acá en provincia dices, pues se escuchan cosas, sí, pero nunca las has visto, pero es como cuando te dicen del nahual, acá se acostumbra a oír, no, que el nahual, que esto, que loco, uno dice, no, hombre, esa es mentira, no. A mí me ha tocado verla dos veces y un sobrino de un señor que en paz descanse era también nahual.

Varias veces llegó a la casa y ellos vivían a 30 kilómetros de donde estamos nosotros, y el sobrino ya sabía que llegaba el tío, y ya le bajábamos al relajo que estábamos haciendo, porque el día siguiente llegaba este señor, y para colmo, yo no sé si tenía la convicción de tener un, no sé si recuerdan un real... Sergio, otra vez te interrumpo lamentablemente, 55-2193-59-26. Lo oculto se pone al descubierto aquí, en La Mano Te Duda.

¿Sabías que el mercado de los podcast en Latinoamérica es el número uno mundial en crecimiento? Así es, cada día más y más gente escucha podcast desde la comodidad de su teléfono, coche o su computadora. Aprovecha y anúnciate con nosotros, somos rss.com y tenemos un paquete justo para ti. Escribe un correo a ventas, arroba rss.com y sabrás qué se siente estar en boca de todos. Yo jamás le he caído mal a una persona, a varias sí, pero a una jamás. Sabiduría en las redes.

Porque sabemos que no siempre la solución es fácil, La Mano Te Duda. Cada noche nos reunimos, aquellas personas que sabemos que lo sobrenatural existe, que es posible aunque parezca increíble. Y amigos como Sergio, que aunque tiene una formación científica, lo ha vivido y por eso da testimonio de terribles sucesos que ha enfrentado. Continuemos contigo, Sergio. Les decía que el nahualismo, al menos acá en mi zona, es muy conocido.

Tenía un amigo muy entrañable, él de hecho estuvo en la Marina y salió de ahí por muchas condiciones. Pero echábamos relajo, de hecho éramos radioaficionados en su momento. Y en dos o tres ocasiones estábamos haciendo travesura y media o maldades por radio, que era radio AMF, era radio multibanda que era de comunicación. Teníamos enlace con otros países y todo. Estábamos vacilando pero siempre ya muy de noche, porque curiosamente agarrábamos los mejores contactos.

Estábamos en ese relajo y esa vez el señor Raúl, que yo no sabía que era nahual, le dijo a mi cuate, ¿sabes qué? Te duermes temprano porque tienes este problema. Sí, tío, no te preocupes. Siempre lo veías vestidos de colores muy oscuros, pantalón negro, camisa negra o guayabera o sopa negro, todo en negro. Y traía un carro, les decía, si se acuerdan o conocieron el Royal Mónaco como 72, haz de cuenta que eran esos carros que se usan como carroza fúnebre.

Y se veía horrible ese carro, de hecho, se te acercaba el señor y sentías que en los vellos todo se aterrizaba. Y él siempre andaba vacilando y decía, ademas dentro de su coche traía como una especie de pisapapeles en el tablero, una calaverita. Lo que es la calavera, no sé si era de algún animalito o era de pasta, no sé, pero se veía muy tétrico el hombre. Y esa vez que le dijo a mi cuate, te duermen temprano y tú fulano, no se que sí, no se preocupen.

Todavía le tiré a lo que le dije, ay dios, no sabe tu tío que nos deje, no hombre, no pasa nada. Bueno, siempre y cuando no quiera venir, lo que va a venir tu tío a estas horas, la única forma que entra es por el patio. Y hay de dos, si logra pasar a los perros, donde escuche que empiezan los perros a aullar o a lo que sea, pues yo salgo bien sea con el copeta o con lo que sea y lo corro a plomazo. Y ya, y dios, es que no conoces a mi tío. Ya no le hice caso, seguíamos vacilando.

Ese día no teníamos prendido el aire acondicionado, hasta esa hora estábamos con el ventilador. Y de buenas a primeras, en frente de lo que es mi cuarto, teníamos una galera con lámina de zinga. Se posicionó una especie de entre tecolote y zopilote, porque se veía feo el animal. Digo, si me trabo un susto que dije me va a salir matando ese bendito animal. Lo primero que hice, sí, honestamente, y sí, brinqué por un rifle que tengo y me dijo ese amigo, no, no, no, no.

Ya le dijo al animal, vete ya, vete ya. Yo me quería ir y di cuál fumaste, güey. Yo todavía sí, qué onda. Me dice, ya, ya, ya, ya, vámonos a dormir. Digo, bueno, ¿por qué? Es que ya vino mi tío. Digo, pues yo no he escuchado que venga tu tío en su vetuste viejo. No, dice, esto que viste aquí. Digo, ¿ese animal raro y feo? Sí, ese animal raro y feo. Dije, estás loco. Pero en fin, ya nos acostamos.

Al día siguiente llegó el señor y te juro, o más bien les juro, que antes de que pudiéramos decir o saludarlo, me dijo, verdad, que nos acostaron temprano, pero ya dirigiéndose a mí. Sí. Qué tronco de amigo. Oiga, ¿dónde? Digo, pírisi, ¿de cuál fuma? ¿Cómo de cuál fuma? ¿No se acostaron? ¿Sí se acostaron tarde? No, claro que sí. Digo, ay, por favor, no me va a decir que estaba aquí. Sí, tú estabas vestido así, así, así. Fulano estaba así, así, así. Y este dice, ay, hijo de María Morales.

Es más, Fulano te detuvo de que para evitar que me quisieras meter un tiro. Ahí sí ya terminó de caerme el balde de abuelada y dije, ¿sabes qué? Estás cañón, cuate. Y ya el señor, el señor cuando falleció, dicen que fue muy poca gente, pero la gente que fue, gente, pues todos vestidos literalmente tétricos. Y según reitero, ahí sí fue una plática que escuché de varias personas, que según cuando estaban en su ataúd el señor este, se generó una serie de situaciones tan escabrosas.

Entre ellos se oyeron animales como si se volvieran locos. Mi padre, que en paz descanse sí fue y dijo que a determinada hora se sintió una fetidez y sobre todo un ambiente tan pesado que él sí lo aguantó y se salió. Y si aparte, dice, se oía horrible, dice. La verdad se oía horrible. Mami, la rezadora aguantó porque se acostumbraba a traer, a llevar a una persona para que te rezara el rosario, no. Dijeron que no quisieron ir. Es más, ni el padre quiso ir para allá.

Oye, de qué murió? Causas naturales. Ya estaba grande? No, hombre, murió por causa natural. Le metieron como cuatro o cinco plomos a ese bendito animal, pero lo encontraron agonizante. Eso sí, cuentan, porque el señor así normal no era, ya era grande, pero tenía una salud muy buena. La verdad muy, muy buena, pero el plomo lo mató. Se le sangró. Qué barbaridad. Así es que conociste a un verdadero nagual. Y fui amigo de su sobrino y traté con el señor varias veces.

Y puedo decirte que como persona, pues muy buena onda, pero sí, honestamente, hay ciertas cosas que mejor no tentarle el ombligo al cormudo porque sí está cañón. Oye, una cosa, mi estimado Sergio, ahora que tuviste esa relación o ese conocimiento de una persona que es nagual, me encantaría que tú me dijeras qué es lo que la gente teme de los naguales, qué es lo que tanto miedo provoca.

Mira, yo siento que la inmensa mayoría de los que viven por acá escuchan tantas historias que dicen que el nagual es malo, que es esto. Realmente sabemos de antemano que transmutar a un animal no es natural. Para mí debe de ser una persona que tiene ciertos, digamos lo así, poderes o tiene cierto misticismo. En realidad para mí el nagual no hace daño. Digo, si espanta, si puede cambiar su forma humana a la del animal que él le hace.

A mí honestamente sí me espantó porque pues obviamente no te esperas ver un animal de esos. No estás acostumbrado, verdad, cualquiera. No, cualquiera y sobre todo es pesado, pues pesado porque tristemente hasta el día de hoy se sigue dando. Los de acá, los de provincia todavía decimos no, no, no se hace nada, no. Pero cuando se te aparece y sabes lo que es porque cambia la fisonomía del animal, o sea, dices ok, es un búho.

Tú ubicas un búho como es, pero un híbrido entre búhos o pilote y eso dices no, manches, o sea, atacañón. Y se tiene asegurado, o sea, se vera que el que hace ese tipo de trabajo, que transmuta de humano al nahual, aunque el nahual 100%, pues tiene a practicar magia negra. Claro, yo jamás vi al señor hacer algún tipo de actor o rito satánico, pero sí se siente cierta percepción o a lo mejor a mí me ha tocado la suerte o la desgracia que presiento.

No veo tanto, pero si he sentido, se siento cuando hay alguna sombra, cuando hay una presencia no física, sino vamos a ponerla espiritual o en ese grado, porque sí también se siente. Yo creo que todos lo sentimos, es lo que nos hacemos el tío Lolo, la verdad. Claro, porque es parte del sentido de uno, el famoso sexto sentido, pero nos hacemos al tío Lolo y muchas veces por los trabajos decimos no, no podemos creer en esto, no, no, no, es mentira, no, no es mentira.

Una serie de cosas muy cañones que reitero muchas veces a mí me da risa porque me dicen no, es que eres esto, eres que lo tío, wey, o sea, puedes tener todos los grados académicos que tú quieras. Pero yo siempre he partido de la idea de que creemos en Dios y si existe Dios para nosotros también existe el diablo. Así de fácil.

Es el equilibrio, pero bueno, Gina, Nacho, muy buenas noches, gracias por hacer la llamada, se los agradezco, muchas felicidades por el programa, está por demás decir que es un excelente programa, digo, todo lo que lo seguimos somos así que aclaro y a lo mejor sin herir susceptibilidades, solamente he conocido dos etapas en donde la mano peluda me atrajo, pero me cautivo la primera con Juan Ramón que en paz descanse

y con esta de ustedes porque los otros anteriores amigos pues sí, pero como que les faltaba el salero, bueno, mi percepción personal. Gracias, amigo. Nuevamente, muchas gracias por tomarme la llamada y nuevamente muchas felicidades y yo los escucho directamente por Spotify porque casi nunca los agarro ahí ahora porque aquí cortan el programa muy temprano y eso sí me molesta, pero bueno. Muy bien. Nuevamente, gracias, Gina, gracias, Nacho, que pase una maravillosa noche y Dios me los bendiga.

Igualmente, mi amigo, buenas noches. Buenas noches. Vámonos a una pausa y regresamos el miedo phone cincuenta y cinco veintiuno noventa y tres cincuenta y nueve veintiséis. Conocemos la leyenda y la hacemos realidad la mano tenuda. Un viaje de mil leguas empieza con un solo paso, sabiduría en las redes. Porque tenemos mucho que decir la mano tenuda. Pues vaya que empezamos muy bien el programa con estos relatos por una parte este caballo negro con ojos de fuego y por otra el nahual espeluznante.

Buenos relatos, bien narrados, bien platicados. Buenas noches, Gina y Nacho. Saludos, amigo. Quería mandarles un relato que hace unos años me contó mi papá cuando yo tenía como unos nueve o diez años. Más o menos recuerdo que me dijo que cuando él estaba más chico, haces de cuenta que pues mi papá su abuelito, su mamá lo dejó con mis abuelitos. Entonces mis abuelitos pues eran los que lo cuidaban. Su abuelito era comandante de Coropo, Michoacán.

Y pues mi papá sí, ellos siempre crecieron con armas y todo eso. Entonces en una ocasión recuerda que pues la que era su abuelito, que para ver su mamá, empezó a enfermarse muy feo. O sea que estaba muy enferma, muy enferma, muy enferma y que dolía el cuerpo. Y pues a veces les quería hacer como que le hacían brujería y todo ese rollo, ¿no? Tiene otro tío que también como que sabía del tema y pues mucha familia de Michoacán de parte mi mamá. Estaban muy metidos como en eso de la brujería.

Entonces pues este tío le dijo que porque no iba ni le preguntaban a un brujo de Michoacán o que era conocido. Porque este, la señora estaba así enferma. Porque mi papá dice que habían ido al doctor y pues le dijeron que no tenía nada. Entonces mi abuelito y mi papá llevaron a mi abuelito, la llevaron para que pueda revisarla. Dice que el señor le dijo que sí, que tenía un trabajo muy fuerte, ¿no? Que porque las personas que le habían hecho, que estaban trabajando eran como nahuales.

Y que vinían de un pueblo cercano a donde es mi papá. Y que mi abuelito le dijo que como era, o sea que como le iban a hacer pues él le dijo no, yo me voy a encargar de que pues el trabajo se le regrese y ustedes nada más cuídenla mucho. Y pues ya cuando tenga novedades pues les voy a hablar, les voy a avisar.

Dice mi papá que ellos se dieron cuenta que ahí en el, por donde ellos vivían, haces de cuenta que dice mi papá que en la parte de atrás tenían como un árbol, muy grande, muy grande el árbol. Y entonces dice mi papá que ahí se paraban, se paraban como dos buhos, dos huejolotes, no sé cómo se le podían llamar. Pero me dijo estaban demasiado grandes. Bueno, él me dijo que eran tecolotes, algo así. Y dijo que estaban muy grandes, pero muy grandes, muy grandes.

Entonces el que mi papá les di le dijo mi abuelito pues de que le había mirado que estaban unos tecolotes ahí. Porque miraba que estaban como el tamaño de un niño de unos siete, ocho años. Y entonces mi abuelito dijo ¿sabes qué? Tú le vas a bajarlos, porque ellos son los brujos, que andan haciéndole mal a tu mamá.

Pero aquí lo curioso no, yo pensé que antes las creencias de ellas de que por ejemplo para que tú puedas bajar a un aguán solo puede quitarlo, para que no te mire tiene que ser un niño. Y hace cuenta que el señor papá le dijo ¿sabes qué? Tienes que literalmente desnudarte. Tienes que desnudarte y te vas a ir por un lado, dice.

Porque como dicen que según los niños tienen como el alma muy pobre y todo eso, en ese momento que las abuelas están con una transformación se puede decir, no los pueden ver. Según es lo que ellos tienen la creencia allá. Pues el señor papá no quería porque me daba vergüenza, pero pues me fui. Y dice mi papá ¿qué se fue? Y agarra una piedra. Y dijo no pues con esta mierda. Y me abuelito y le voy a su rifle.

Dijo no, cuando me la puse por un lado que estaba un poco más cerca, pues la apunté y la tiré. Y dice que sí le pegó y escuchó cuando se miró cuando cayó el tecolote. Y pues el señor papá que cuando corrió hacia allá pues ya me abuelo también ya iba. Porque me abuelito, si le di, si le di. Entonces me abuelito también corrió pues para ver dónde había caído. Y el señor papá que cuando se fueron a ver estaba escondido así como atrás del árbol.

Y pues cuando mi abuelito y mi papá lo rodearon bien, pues se dieron cuenta que era una señora ya mayor. Y mi papá dice que con la hoja así como de la milpa tenía cosida como una sala la señora. Y pues mi abuelito le apuntó a la señora y le dijo que pues ¿qué andaban haciendo ahí? O sea ¿cuál era su cometido? ¿qué es lo que estaban buscando? Y pues él sabía que ellos eran los que pues estaban embrujando a mi abuelita. Pues mi abuelita estaba muy enferma y ella estaba casi muriendo.

Pero le dijo que si no, no quitaban lo que estaban haciendo, no se iba, pues iba a matar a la señora. Y pues la señora empezó a llorar y a decirle que no, que ella no le estaba haciendo el trabajo a él, sino le estaba haciendo el trabajo a otra persona que era un vecino de ellos. Pues mi papá que de rato escuchó cuando aleteó algo y del mismo árbol bajó, pero que era el señor.

Y que el señor pues le empezó a decir pues de que no decía nada, señora, que ellos no iban a hacerle algún mal al esposa, a la mamá de mi papá, a la que era su abuelita. Y pues mi papá que las amenazó muy feo y que le dijo que pues se iba a matar si no quitaban eso. Y dijo ustedes se van a ir, lo voy a dejar ir, dice, pero ya sé quiénes son, dijo, yo sé dónde viven.

Si mi esposa dijo una semana no se cura, pues van, voy a ir y ahora sí que ya ven cómo era la gente de antes, pues mi abuelito era comandante, siempre fue una persona muy dura de su carácter y una persona bien aventada. Pues mi papá que en esa ocasión se fue donde se llevó la señora. Y que sí, dijo, como a la semana más o menos, no como a los tres días, dice que mi abuelita pues empezó a ya estar bien, empezó a comer, ya se levantaba.

Y pues todo empezó a transcurrirse normal y ya fue donde mi papá le dijo pues que a su abuelito, que entonces si era eso, si eran ellos los que habían, le estaban haciendo como quien dice el trabajo a mi abuelito. Y hace cuenta que pues ya fueron y le dijeron al brujo que ya habían mirado quiénes eran y que pues ya los habían corrido y que les habían dicho pues que tenían que quitar el trabajo y eso.

Y que al principio les digo que el brujo les dijo que estaba muy bien, que porque pues el trabajo era un trabajo de muerte, que querían pues matar así como quien dice mi abuelito. Y pues ese es el relato que les quería mandar de la vez que pues mi papá y mi abuelito le toparon como una pareja de nahuales.

Y dice mi papá que lo más irónico es de que no, así que todavía iba a ver al mercado de allá y se compra comida y me lo encontraba y dice los señores y pues yo nunca dije nada dijo pero pues ellos tampoco ya, ya nunca lo volvemos a ver por ahí cerca. Y pues es mi relato, espero que les haya gustado mucho y que tengan muy buenas noches. Les mando un fuerte abrazo y un saludo su amigo Slow Torres.

Slow, bien, entonces hermano, oye nada más imagínate ese cuadro Gina, vas al mercado y te topas con la pareja de nahuales, tú sabes que ellos son nahuales, ellos saben que tú sabes lo que son, pero pues cada quien dice bueno llevemos la fiesta en paz. Es duro, es duro pensar ¿no? que y difícil aceptar que pudieran existir este tipo de personas que sufren una metamorfosis, convirtiéndose en un ave.

Aquí lo que podemos ir sacando en conclusión es que estos nahuales que han encontrado e inclusive en estos días nos comentaron Gina, se trata de un ave pero como híbrida, es decir no precisamente es un tecolote, parece un tecolote pero no lo es, algunos dicen que es como un búho, otros dicen que es entre tecolote y buitre, otros dicen que es entre tecolote y algún otro animal,

o sea es un animal raro ya de entrada y eso nos puede a nosotros ayudar a identificar de lo que pudiera estarse tratando, interesantes estos relatos de nahuales pleno siglo XXI y se están dando estas leyendas, estas aportaciones de nuestros amigos.

Isabel y Cristina saludos, muy buenas noches Gina y Nacho, bueno mi amiga Marisa Costa desde Chihuahua capital, ese monstruo me recuerda el video de unos submarinistas que están en el fondo del mar y de pronto sale una mano apoyada en el vidrio, pareciera ser esa criatura que estaba en ese lugar creo, conozco el video, lo he visto varias veces y si es algo impresionante.

Hablando hoy del cayupiuit, es similar al hombre del saco, también se sabe que asusta a los pequeños, que a menudo se presenta con vestimenta tradicional inuit esquimal que tiene un porta bebes y que incluso está hecho de piel de foca o piel de caribou, este demonio se acerca a los pequeños, estar creando melodías que son encantadoras para ellos con la finalidad precisamente de capturarlos,

lo que hacen con los pequeños es tema de debate, pero ningún escenario propuesto es bueno, y en el peor de los casos, dicen que este cayupiuit ocupa a estos pequeños para permanecer inmortal con su nutritiva juventud.

Eso es, o sea, algo algo se trae, un monstruo, un demonio, cómo podemos nosotros definir a un ser con esas características, aquí lo vamos a ir platicando y con mucho gusto saludamos a nuestros amigos, Guillermo Molina, hola buenas noches Gina y Nacho, y a todos los peludos bendiciones gracias mi estimado Guillermo, en seguida vamos a continuar con más historias y más relatos, Malú Sanchez, buenas noches Gina y Nacho, feliz noche desde Mérida, Yucatán, familia peluda, no olviden acordarse de mí,

mandarme un saludo, se les extraña, nosotros también los extrañamos mis queridos amigos, qué bueno que poco a poco esta familia va creciendo Gina.

Sandra Berdusco, saludos desde mi isla bonita, acá los estoy escuchando y gracias a la tecnología también estamos en cualquier parte del mundo, nos despedimos de las estaciones en la República Mexicana que solamente nos transmiten una hora, los esperamos mañana y en el resto de la República y Estados Unidos continuamos después de la pausa, cincuenta y cinco, veintiuno noventa y tres, cincuenta y nueve, veintiséis.

Las historias tienen muchas formas de contarse, pero sólo una de comprobarse, aquí en La Mano Peluda. Sólo aquellos que nada esperan del azar, son dueños del destino, sabiduría en las redes. Porque conocemos de raíz a los especialistas, La Mano Peluda. Cuando digo que nos escuchan en cualquier parte del mundo es literal, y ahora nos vamos a ir con Víctor que está hasta Japón, buenas noches, ¿cómo estás?

Ya tenía rato que no les mandaba mensajito ahí al WhatsApp para que me marcaran, estaba un poquito ocupado pero ya me desocupé un poquito y dije bueno a ver voy a intentar contar una historia, a ver si se me hace. Claro que sí, nos gusta que hagas eso, que te comuniques y que nos platiques alguna experiencia. Claro, pues bueno, gracias, gracias. Bueno, a mis seis años yo viajé a Puebla porque iba a ver un torneo de ajedrez y yo jugaba ajedrez en mis tiempos de juventud.

Entonces, era la primera vez que me iba a quedar en un hotel yo solo y todo esto. Inclusive fue la primera vez que viajé, supuestamente yo viajaba lejos, yo vivía en Cuernavaca y para mí la Puebla era lejos. Era la primera vez que yo viajaba así solo y eso. Y pues yo no tenía mucho conocimiento de quedarme y eso. Sí, no lo sabía, pues yo salía a la calle y pues fui a buscar un hotel y a ver, a ver qué tal, un hotel que encuentre.

Entonces, la regla era que al siguiente día a las seis de la mañana iba a pasar un autobús por nosotros en una parte, me imagino que es reconocida en Puebla que es en el reloj del gallito. Así, me acuerdo bien que me acuerdo porque nos tiran en el reloj del gallito y ahí los esperamos. Y ahí iba a pasar el camión a las seis de la mañana y pues de ahí lo vamos a llevar al torneo porque está lejos todavía de Puebla.

Y pues yo dije bueno, está bien. Entonces busqué un hotel cerca de ese reloj y pues encontré el lugar porque antes no había Google Maps era un poquito más difícil. Y pues las personas me fueron diciendo, ah por aquí está el reloj y eso. Entonces lo encontré y me puse a buscar un hotel. Entonces pues caminé así como varias cuadras y encontré un hotel barato porque para aquel entonces yo tenía dinero de mi trabajo. Pues en ese entonces no trabajaba, el dinero que me daban era de mis padres.

Entonces yo llevaba así como dinero contadito y encontré un hotel un poquito viejo así como tipo colonial. Y pues me metí allí y dije bueno igual y estaba hablando. Y ya la persona me dijo sí aquí y creo que me costó la noche 10 pesos. No me acuerdo la verdad. Pero más o menos eso fue el precio. Y ya pues dejé mis cosas y eso y me fui a conocer la ciudad porque yo no conocía Puebla. Y me fui a conocer la ciudad, me compré con una semita, creo que se llaman así.

Y me regresé al hotel y dije bueno voy a estudiar un poquito de género para prepararme según no parece el mañana. Y eso no hace mucho. Y me salió Cine de joven. Y llegué al hotel y me puse a empezar a poner las cosas y ya parecían como las 7 de la noche. Y pues el cuarto se veía un poquito así como feo, parecía como de tipo cárcel así. Pero pues hasta ahí no pasaba nada. Y ya en la noche yo estaba me acuerdo en la cama ahí con mi ajedrez.

Y no había ventanas, eso sí, en el cuarto no había ventanas y no había forma como que entrar así como el aire. Y en una como en un muro yo había dejado mi dinero, eran billetes y no. Y no les voy a mentir que el billete, o sea el billete que iba a ir puestos ahí se me cayó. O sea se cayó así de la nada se cayó. Y yo decía, pues quién sabe. Pero no había aire ni nada. No había aire ni nada y lo volví a poner y se volvió a mover, el billete se volvió a caer.

Y ahí fue cuando ya dije, no, ya como que sí me empezó a entrar el miedo. Dije, no, aquí como que sí está algo raro, ¿no? Y no les voy a mentir también que yo como que intentaba dormirme, pero como que escuchaba pasos en el baño. Había un joaquito y escuchaba como que alguien estaba caminando y así. No sé, os juro, ese día no puede dormir, no puede dormir. Me acuerdo que como que intentaba y no podía ser armito. Incluso dormí con la con la luz prendida y no lo puede dormir, no puede dormir.

Nada más lo esperaba hasta que fueran como a las cinco de la mañana. Y a las cinco de la mañana me fui, o sea me salí y pues ya, o sea, yo veía que en ese hotel no había nadie. O sea, no, creo que yo era el único que estaba ahí, esperada, ¿entendí? Incluso cuando salí, cuando salí se me hizo extraño que no había ni siquiera velado, ni nadie. O sea, estaba muy raro. Estaba solo, completamente. Fue como si me hubiera metido. Ajá, como si me hubiera metido y no había absolutamente nadie.

Como que yo hubiera estado ahí solo. Entonces se me hizo bien raro y después ya me fui al torneo y ya se termina la historia, ¿no? Porque ya después les conté a los que me subían al camión, se lo conté a un compañero que iba ahí y me dijo, alguien tiene que quedar, que no haya nadie. Y pues, bueno, pues es el mi relato de hoy. Oye, pues vaya experiencia porque el hecho de ser tu primer viaje fue inolvidable por esa parte.

Pero además, pues estabas chavito y que estuviera el hotel en estas condiciones, pues sí que te quedó ya para siempre ese recuerdo. Sí, se me quedó para siempre y la otra vez lo estaba buscando ahí el hotel en Google Maps, pero no lo encontré. No lo encontré, entonces quién sabe dónde me quedé. O ¿ya no existirá? A lo mejor ya no existe, ¿o quién sabe? La verdad quién sabe, no me acuerdo muy bien en la calle, pero sí estaba por ahí por ese reloj, igual la gente de Puebla lo ha de reconocer.

Ok. Pero sí, esa fue mi historia. Pues gusto en saludarte, Víctor. Gracias, ¿y usted? A lo mejor, a lo mejor no sé. Hace poco, bueno, una persona nos ofreció a cambiarnos de casa. De aquí ahorita actualmente se vieron de apartamento y me ofrecieron cambiarme a una casa un poquito más lejos de la ciudad. Sí. Y ya fui a ver la casa y eso y se ve muy, muy, muy tenebrosa. O sea, no se ve poquito tenebrosa, se ve muy, muy tenebrosa. Manda video amigo, manda video.

Sí, sí, voy a mandar video en seguro, le digo, de seguro no vamos a venir para acá. Sí, es que está muy barata, pero por qué está tan barata, no sé si hacer video. Ahí está lo extraño, Víctor, cuidado. Sí, me dice, ¿por qué tanto estás viendo esas cosas ya? Ya no me haces eso siempre, te toro y me hagan esas cosas yo, pero está muy barato. Pues sí, está muy barata. Bueno, si pasa pues ya. ¿Y ya la viste tétrica? Si pasa pues ya.

Bueno, lo importante es que tomarlo como una experiencia que nos vas a compartir, ¿no? Exacto. Sí, exacto, es lo que me dice mi esposa. Pues ya si pasa, pues ya tienes cosas que contar ahí en tu estación de radio, le voy a mandar. Eso es mi amigo. Y tomas video, eso sucede. Ándale, sí, sí, sí. Ok, Víctor. Tenemos que sí. Pues un saludo. Tenemos que sí pase. Hasta el otro lado del mundo. Saludos. Saludos, mi amigo. Muchos, muchos saludos, cuídense mucho, los extrañé la semana que no estuvieron.

Gracias amigo, pues nosotros también. Nosotros extrañamos también a todos, pero... Hasta luego. Qué bueno que los vamos comunicando poco a poco. Saludos para Víctor. Hasta Japón, imagínate, él ya está en pleno día. Cosa curiosa, él siempre que participa con nosotros pone, tengo miedo, tengo mucho miedo. Y él está en el día, ¿eh? Y ya se sabe que, bueno, pues él, no sé si lo diga en broma o lo diga en serio, pero siempre dice, ¡ay, tengo miedo! Ya me dio miedo ese relato.

Y bueno, pues aquí hace la chorcha a nuestro amigo Víctor con todos nosotros. Le agradecemos que desde Japón, no sé qué hora será allá, debiérsemos preguntado. Pero un abrazo hasta ya a él y a su familia, porque ya tiene familia allá en Japón. Gina, Nacho, buenas tardes, buenas noches ya. Pero escuchando ahorita la retransmisión, saco yo la conclusión de que quizás sea el tema de las construcciones. Y los, en este caso, las ofrendas se podría decir.

Porque no olvidemos que pues Satanás es el príncipe de este mundo. Así es. Incluso la misma Biblia menciona que él nos dio de comer el árbol del conocimiento de la ciencia del bien y del mal. Entonces me imagino que dentro de eso, de ese conocimiento, de esas artes o de esas ciencias, pues entra en este caso la arquitectura, el tema de la construcción. Yo me siento que va por ahí, en el sentido de decirle al príncipe de este mundo, pues que permita que las construcciones sigan siendo estables.

Ok. Sí, habla de los emparedados, de estas construcciones en las que se supone, que ocupan a personas para que... Ofrendarlos. Exacto, queden muy fuerte, por eso son puentes o construcciones como estadios, que necesitan de esta manera de hacer una ofrenda para que se dice, pueda resistirse durante mucho tiempo. Sostenirse en pie una construcción. Y bueno, son esos mitos que en realidad nunca vamos a saber la verdad.

Pero entre dicho y dicho, bueno, pues podemos darnos cuenta de que algo debe haber. Cuando el río suena, es que agua lleva. Y si son varios los testimonios de personas que lo han mencionado así, pues pudiera haber algo, ¿no? Algo de por medio. Sabes que en cuestión de creencias, híjole, caras vemos, sí, creencias, no sabemos, mucho menos costumbres raras que tienen que ver con la magia, la magia negra y todos esos asuntos.

Bueno, ahorita vamos contigo, permíteme, tenemos que hacer una pausa y regresamos. El miedo form, mensaje de voz o de texto, 55-2193-59-26. Porque la verdad se esconde bajo la leyenda, la ponemos al descubierto aquí, en La Mano Peluda. Hey Marca, ya sé que tú igual nos estás escuchando, ¿te interesa crecer? A nosotros también. Si pierdas más el tiempo y anúnciate con nosotros en rss.com queremos mostrarte cómo llegar más rápido a tus clientes y lograr tus metas más rápido.

Escríbenos a ventas arroba rss.com, ventas arroba rss.com y sabrás que se siente estar en boca de todos. La conciencia solo puede existir de una manera y es teniendo conciencia de que existe sabiduría en las redes. Porque distinguimos al mundo sobrenatural, La Mano Peluda.

Estamos de regreso aquí en su programa, La Mano Peluda, transmitiendo para todos ustedes y para todo el mundo como siempre nos gusta saludarlos porque bien que sabemos que hay seguidores, mira Gina, hasta en los rincones más escondidos del planeta ahí hay un seguidor. Selena Castro, hola Gina y Nacho, saludenme con mucho gusto mi amiga, un fuerte abrazo para ti. Dice que nos aprecia mucho y nosotros a ella, ¿verdad?

Sí, de hecho, por eso tomamos leyendas, experiencias de cualquier parte del mundo. Aquí estamos hablando de Kajupiyuit porque tenemos que incluir a cualquier parte en donde ocurren o se dicen leyendas que tienen que ver con algo tenebroso. Buenas noches, ¿cómo te llamas? Hola, buenas noches, mi nombre es Nathanael. Nathanael, ¿desde dónde nos escuchas? Desde aquí de... bueno, veo aquí en Illinois, aquí en Chicago estoy ahorita. Muy bien amigo, bienvenido. ¿Y qué quieres contar?

Así es, saludos a todos. Sí, sí, pues este, primeramente saludos a todos los Peludo Maniacos los que estén escuchando ahorita y también a ustedes que es la primera vez que entra, bueno, la primera vez que estoy contando una historia de lo que me pasó, justamente aquí cerca por donde ahorita estoy viviendo, ¿verdad? Pero sí, es que lo que pasa es que estaba con un amigo en el cuarto, ¿verdad? Me hace un poco triste también esta historia, ¿verdad?

Antes yo hacía una sustancia, ¿verdad? Que me gustaba como la anuina, entonces, pues se hace cuenta que yo estaba, para no hacerse la larga, yo estaba así como en mi cuarto, ¿verdad? Y estaba con mi amigo y entonces acabamos de salir de trabajar y todo y entonces me dice, pues ahorita vengo, ¿no? Voy por una dosis y le digo, pues ya te estás tardando, ¿no? Entonces yo iba a ir también, pero lo que pasó fue que no, no, no fui yo, preferí quedarme en la casa, no sé por qué, esperándolo.

Entonces, no sé cómo yo me quedo, creo, dormido, no sé qué pasó y empezo a sentir así como, algo así como un algo malvado, no sé, como un chipez así como que viene, él venía de Chicago y yo sentía como dentro de mí como un chipez que me decía cada kilómetro que él avanzaba, no para atrás, o sea hacia mi casa. Entonces dije, ¿qué es esto, no? Entonces después empecé a escuchar como risas, como que se estaban burlando de mí, así en el cuarto.

Entonces, y no dejaba de sentir esa presencia cada vez más fuerte, una vibración muy, muy, muy malvada, así dentro de mí cada kilómetro que el carro yo creo avanzaba por el express y todo eso. Es como de Chicago, de la serie para acá, para donde yo vivo es como más o menos si te vas por el express y todo llegas, te volaba con unos treinta y cinco, cuarenta minutos llegas.

Entonces yo sentía como eso venía cada vez para acá, cada vez que me avanzaba y entonces, cuando abría los ojos como que veía como una calavera así muy pequeña desde el rincón de mi cuarto y se me acercaba de repente hacia la cara como una calavera así que me quedaban, me quedaban los ojos como viscos de tanto que se me acercaba la cara como al menos de un segundo, ¿no?

Y decía yo, ¿qué es esto? Pero como que estaba confuso porque no sabía si estaba despierto o dormidura, era confuso y no dejaba sentir esa presencia que venía cada vez. Entonces me logró quedar dormido, ¿verdad? Y de repente esa presencia otra vez así me despierta de una así como si alguien llegara y te moviera así, hey, sentí esa presencia pero bien, bien, bien, bien fuerte y escucho que tocan la puerta y ¿quién cree que era? Mi amigo.

Era mi amigo que ya estaba tocando la puerta, ya tenía la dosis, ¿no? Entonces yo me levanto de una así como, como chapulino. Yo quería abrirle la puerta porque yo para esto vivía en el segundo piso, era una casa que por cierto se nos quemó. Entonces ya después, mucho más después de este que les voy a decir la que me pasó. Entonces llegué a mi amigo, ya llegué todo y yo me tranquilizo, dejo de sentir esa presencia malvada, ¿no? Y dije, no, ya se me quitó.

A lo mejor era por la ansiedad que ya quería yo inyectarme, ¿no? Entonces este ya sube mi amigo y todo, lo dejo entrar al cuarto y este y debo la ayuda, tenía la liga rápida y todo. Y entonces yo le digo, mi amigo, ¿sabes qué? Le dije, ¿tengo otros dos miligramos o tres más? Le dije, ¿otros tres? Le decíamos unos dos, tres puntos más. Ya que me la empezó a cocinar, me decía, va pues, ya me amarra y todo. Me tiene la pla... me empieza a inyectar, ¿no? En el brazo.

Entonces este ya de repente ya me quita la liga, todo empieza a sentirme los efectos. Oye, pero, pero, aquí Natanael, que ya haciendo una retrospectiva de lo que viviste y de lo que estabas viendo y sintiendo, ¿qué relación puede tener con lo que tú estabas consumiendo y con lo que realmente fuera algo sobrenatural? ¿No crees que haya así de efecto y lo mismo?

No, no, bueno, no, la verdad, este, no creo porque este, ya después de eso, este, empecé a sentir, pero a ver, se cuenta que él me llevó, yo pienso que me inyectó más porque este, o sea, me levó demasiado, ¿no? O sea, y ya cuando llegó para la par... porque eso primero te invade del cuello para abajo, ¿sabes? O sea, primero es del cuello para abajo, los brazos, los pies hasta el último sentimiento de tu cuerpo, hasta el último se te subre la dosis a tu cerebro, ¿no?

Entonces mi cerebro no lo aguanta la dosis porque me ha aventado no sé cuánto, ¿no? Y empecé a sentir como que empecé a temblar todo, este, como que un alcohólico estaba dando de vueltas alrededor de mí, así. No, no, no, ya no sabía ni qué una. Entonces me siento en una silla, me siento en una silla, no puede sostenerme. Duré como, te lo juro, como unos tres minutos, y nada, en la noche, y este, de repente que me fui para atrás, así. Me fui para atrás con todo en la silla.

El único que recuerdo fue que miré así al techo de mi cuarto y parpadeé, cerré mis ojos, ¿verdad? Cerré mis ojos así nada más y cuando los abrí ya no estaba yo en mi cuarto, no, o sea, ya estaba en un lugar totalmente diferente. Con tan simple hecho de parpadear nada más. Y este, y después de así en un lugar totalmente oscuro, así infinitamente oscuro, no había ni viento ni tiempo tampoco.

Entonces este, yo dije, como yo creo que pasé, no sé si existía tiempo tampoco, la verdad, sino que yo nada más de repente, como una película empecé a recordarlo, o sea, lo que había sucedido. Y yo no lograba ver ninguna parte de mi cuerpo, sentía que flotaba. Y entonces empecé a recordar lo que había pasado y dije, ah, dije, Nell, dije, estás muerto, no, dije entre mí, estás muerto. Entonces este dije, guau, no sabía qué hacer.

Entonces dije, no, pues yo tengo que buscar una salida o algo, no, porque no había ni un mil de preguntas a mi cabeza en ese momento. Entonces no, pues no, no lograba ninguna salida. Yo nada más me acuerdo que caminaba yo hacia enfrente, según yo, pero no sé, como que flotaba más bien. Y cada vez que hablaba las palabras me salían así como eco, ¿saben? Así como un eco que sale de la cabeza y se van yendo las palabras a lo lejos, se escuchan.

De repente se me abre, en ese transcurso que yo hubo para adelante se me abre un portal de repente a mi lado derecho. Y yo cuando era niño, cuando tenía como unos, creo unos, yo creo para decir, para acá, ahora tengo 35 años, me gustaban muchas películas de tierra donde torturaban a la gente, eso me provocaba como un placer interno que no podía explicar. Pero yo sabía que era como algo malo, pero no sabía exactamente que era esa edad.

Entonces cuando yo volteo a ver ese portal así, es una mujer así, pues, básicamente como torturaba a una persona crucificada con gustananos ya cruzándole su cuerpo. Y lo tenía como todo encintado, esta mujer. Entonces yo empiezo a sentir ese placer otra vez así como dentro de mí, así. Y automáticamente me llegaron recuerdos cuando yo era niño y miraba películas así dentro de ella, yo secuestrado. Sí, o sea, entonces. Desde pequeñito te gustaba la cuestión del terror.

Exactamente, pero yo me fui después a otro extremo, porque yo ya después este veía que torturaban a gente, invocaban demonios. Y entonces yo en México antes de venir para acá, pues yo sabía un poco de cosas así como invocaciones. O sea, llegas a agarrar animales de México y así como brindarlos, entonces cosas así. Y yo quería después hacerlos con personas, la mente se empezaba como a ir para otro lado que no estaba bien.

Entonces ya me vengo para acá, para Estados Unidos, con mi mamá y todo, pero yo dejé eso allá, todo lo dejé enterrado allá. Gracias a Dios todo, no, no. Entonces yo te digo, yo logré sentir eso cuando yo vi ese portal que se me abrió. Y pues escuché solamente una voz que me dijo que no fuera para allá, una voz que me llegaba a la cabeza. Yo podía todavía elegir, ¿verdad? Yo me acuerdo que no fui derecho, pero cuando me iba yo derecho, escuchaba yo como voces de puercos.

Como bebés que chilla van a enterarse de mí, como que voltaba, yo no había absolutamente nada, se quitaba ese sonido. De repente llegó a una nube así como un pie precioso, así como tan brillante como el sol, ¿verdad? Entonces dije, no, pues yo creo que esa es la salida o algo así. Empezo a sentir como un tipo de elevación, así como que alguien me agarra así de mi pecho y me lleva para arriba, queriendo me meter a esa nube.

Entonces yo sentí mucha paz, yo sentí mucha paz interna extremadamente que nunca la había sentido en toda mi vida y no creo que la pueda sentir otra vez. Y ya cuando iba a cruzar esa nube, se los juro que ya iba yo a punto de cruzar esa nube, cuando se me empiezan a borrar mis recuerdos de cómo me llamaba. Ya no me acuerdo de cuando iba a tener a mi mamá, a mi papá, nadie, nadie.

Y me empezaron a lanzar pensamientos nuevos, como si yo tuviera una familia, otra familia esperándome al otro lado de esa nube. Oye, pero ¿eso hace cuánto fue? Eso fue hace como unos siete años más o menos. Ok, mi amigo. Sí, aquí en Chicago. Pues muchísimas gracias, brother, una experiencia bastante fuera de lo común. Entendemos que pues ha habido muchas circunstancias que te han llevado en ese camino, que te llevaron en realidad en aquellos momentos, ¿verdad?

Pero pues la experiencia tan inesperada, tan increíble, tú la viviste y ahí nos la acabas de compartir, mi amigo. Muchísimas gracias, Natanael. No, no, gracias a ustedes y pues muchas gracias por llamarme. Al contrario, brother. Y solamente una cosa más, también al último, ya, perdón, ya cuando iba yo a regresar también sentí que como un huracán me había llevado como una rolla un camión muy grande, pero no, eran las detonaciones del pecho que me estaban regresando ya.

Oh, caray. Híjole, qué tremendo, mi amigo. Pues muchísimas gracias, hermano. Aquí seguimos. Pues que estén muy bien y que todos los bendiga, todos, ok? Y saludos a los peludemónicas también. Eso es, mi amigo. Hasta luego, amigos. Nosotros nos vamos a hacer una pausa y regresamos en un instante. El Miedo Fond para que te comuniques con nosotros. 55 21 93 59 26 es un WhatsApp. Ya sabes cómo usar. Todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos aquí en la mano peluda.

La diferencia entre el fracaso y el éxito es hacer una cosa casi bien haciendo una cosa exactamente bien. Sabiduría en las redes. Porque no todo tiene explicación lógica. La mano peluda. Ya estamos aquí de vuelta con ustedes escuchando historias de terror, misterio y suspenso para todos. Claro que son temas que nos apasionan y de repente también porque no mencionaron.

Hay gente que ha tenido experiencia de lo que acabamos de escuchar con nuestro amigo, Nathanael, que bueno, pues yo lo siento un tanto reflexivo en torno a aquella adicción que en algún momento llegó a tener y que pues lo llevara a tener este tipo de experiencias. Algunos le llaman alucines, pero bueno, le agradecemos a él que nos haya compartido, por supuesto, y que nos escuche nuestro amigo. Selena Castro dice, saludos Gina y Nacho, saludenme.

Claro que sí, mi querida Selena, ya te lo habíamos mencionado. Hola, dice, los secretos más grandes de los misterios de la vida se encuentran con las personas más sencillas y humildes. Cierto, sí, gran razón tienes. Hola, tienes mucha razón.

Miguel Ángel Estela Cruz dice, está muy interesante el relato de Sergio, lo escuchábamos hace un momento con el que iniciamos el programa prácticamente y que vaya que se llevó varios bloquecitos y por supuesto que nos tuvo, pero si bien pendientes, así que le agradecemos a él y a ustedes que también lo hayan escuchado.

Mi amiga Princesítica dice, mis relatos favoritos son los de carreteras y fenómenos lejos de la civilización, es decir, montañas adentro, en esos lugares los relatos son como muy místicos, son tipo leyendas, cierto. Sí, así sucede, mi querida Princesítica, ella nos escucha allá en Alemania, fíjense nada más, hasta dónde llega esta señal. Elena Rojas dice, buenas noches. Me acuerdo cuando mi tía vio un ave muy grande, pero al mirarla bien se dio cuenta que la cabeza era de una persona

y le estaba sosteniendo la mirada. Guau, amiga, qué impresionante esta historia que nos cuentas y yo alguna vez les comenté algo semejante. Gina y Nacho, mira, tengo muchas cosas que platicarles. Buenas tardes, amiga. Yo soy muy fan de ustedes, oiga, y los quiero mucho, me encanta su programa. Ay, qué bueno. Pero tengo muchas cosas que platicarles, mucha cosa de mi familia, yo estoy aquí en Estados Unidos, pero seguimos siendo pobres, bien gachos, no sé por qué nada, pero le doy una adelante.

Y de todo mi familia ha sufrido de brujería, incluyendo la familia de parte de mi madre como la de mi padre. Nosotros no tenemos nada, no somos de dinero, no tenemos car, no tenemos nada, pero sí, nunca nadie nos ha borrado una sonrisa de la boca, pero me gustaría contarle varias cosas de mi familia, de mi vida y de cosas acá. Y una de Nacho, si de casualidad me pudiera marcar, yo con todo gusto les contesto.

Y voy honrado de platicar con ustedes, oiga. Buenas noches, oiga, y la oportunidad que tengan, me gustaría platicarles muchas cosas, son detalles pequeños, oiga, pero para mí son curiosos y importantes. Buenas noches, yo soy Nacho, si me gusta lo pueden llamar, buenas noches. Les voy a contar una cosilla, un detallito que le pasó a mi familia después de que mi abuela de parte de mi madre falleciera, la mamá de mi mamá, oiga. A ver, ¿qué pasó, amigo?

Cuando ella falleció, oiga, hay muchas cosas que tengo que platicarles después, antes de esta cosa, mucho detallito, oiga. Pero después de que mi abuela falleció, en esa casita, son, está a la mera orilla de la calle, oiga, son tres, cuatro, son tres cuartos parejos, a la orilla de la calle cuatro, cinco, son seis cuartos, en esa propiedad siete, con los grandes cuartos de mi tío, que ahí también, tengo cosas que contarles,

oiga. Pero les voy a contar una cosa que le pasó a mi hermano, cuando ellos, después de que mi madre, de mi abuela falleciera, que también fue con mi madre porque ella me crió desde que yo estuve en El Morrillo, oiga. Sí. Mírenla, cuando mi madre falleció, ahí solamente vivía un primo, como algunos dieciséis años, oiga. Mi madre se fue para allá para que la casa no se quedara sola, oiga, porque ahí no había nadie.

Y ella se fue para allá y allí vivía también, después se fue para allá una tía, hermana de mi madre, con dos hijas que ella tenía de otro, de otro, de otro hombre, va. Se fueron ahí y mi madre se fue para allá y, este, ¿quién de qué caso le da?

Que cuando ellos se fueron para allá, mis hermanos se pusieron enfermos, oiga, mi mamá, mis hermanos, no sé, no sabía, nadie sabía qué tenían, oiga, se pusieron enfermos, digamos, como tipo gripa calentona, o sea, y el problema es que no se sintían con fuerzas ni con ganas de levantarse de la cama, oiga. Y de, tengo un hermano que es menor que yo, él tiene dieciocho, digamos, fuerte como algún diecinueve años tiene él, oiga.

Y una vez, en esos días, él tenía diecisiete, dieciséis años, él tenía en esos días, este, y mi mamá, nadie había en esa casa, y él estaba enfermo, oiga. No sé qué tenía, oiga, simplemente que le había pegado calentura, dolor de hues, todo eso, oiga. Típico de una gripa y todo eso, oiga. Pero, pues, más feo, según decía él, que no sintía ganas ni de levantarse, oiga. Y, este, y pues ellos sentían que más, sí, sintían raro en esa casa, oiga, medio raro.

El problema, el chiste, digamos, que un día no estaba nadie, mi familia se había ido para lado de un pueblo más cercano, que mucha gente va a reconocer, se llama Cerritos, ¿sabes? Es el pueblo donde mucha gente va, de bancos, hay tiendas, gran todo, bueno. El problema es que mi familia andaba allá, no había nadie en esa casa, oiga. Simplemente mi hermano estaba hasta el mero fondo de los cuartos, oiga. Estaba una puerta directa que entraba directo a ese cuarto, oiga.

Él estaba acostado hasta el mero fondo, acostado todo malo, oiga, que no se podía ni levantar. Él decía bien claro que él no podía ni levantarse en la cama, oiga. Estaba una puerta que era directa a ese cuarto, oiga. Y, este, y dice que él estaba acostado, va, pues, ahí estaba moviéndose en la cama, oiga. Y hay otra puerta que entra desde la cocina, entra a la cocina, pasa al cuarto principal, que es el más grande, oiga. Y luego pasa a otro cuartito donde antes fue una tienda.

Y luego ya abre otra puerta y ya está el cuarto donde estaba mi hermano acostado, oiga. Allí todo malo. Y dice que él estaba acostado, oiga, y, este, y empezó a oír que las puertas se abrían, la de la cocina se abrió, pum. Se oía el rechinido. Y luego la otra donde la aventaron. Y luego la última donde él estaba, aventaron la puerta. Y, este, y pues él se asustó, va, pero pues como no se podía mover, pues nomás agarró las cobijas y como que se enredó.

Allí dice, y dice que la sorpresa para él, oiga, este, entró un perro, oiga. Un perrote grandote, negro, oiga. Pero grandote, oiga. Digamos como eso de los... Como de... Ah, el pinche... Disculpe, esos perros, oiga, este. Un perrote grandote, negro, negro. Y no me lo va a creer lo que le dijo. Nadie lo cree, oiga, ni incluso mis familia se lo cree muy bien, oiga.

Pero él cuenta que ese perro le dijo que si fueran de esa casa, dijo, tú, tu madre, tu hermano, dijo, quiero que se vayan de esta casa porque esta casa es mía. Dijo, y a ustedes no los quiero aquí, dijo. No sé qué están haciendo aquí, quiero que se vayan. Esta casa es mía y de aquí para adelante quiero que se vayan, pues se van a tener las consecuencias. Y mi hermano le dijo, ¿y por qué no te vas tú? Dijo, si esta casa es de mi abuela, es de mis padres.

Dijo, desde que yo estaba niño esta casa es mía. Y dijo, oiga, esta casa es mía desde hace mucho tiempo. Y dijo, es más vale que se vayan, pues si no, ustedes mirarán. Y dice mi hermano, que ese perro se regresó por las mismas puertas, ella se rezó, se rezó. Y oí donde salió en la última puerta rechinando en la cocina, porque esa puerta hasta la abría y se cerraba sola. Y se fue, ella rezo mi mamá y todos, pues él les contó, pero pues nadie le quería creer en nada.

Pero después, unos días mi mamá platicó con él y ella le platicó muchas cosas que pasaban en esa casa. Y dije, después de que ellos se fueron, a los tres días de esa casa, como digamos por arte y magia, al siguiente día mis hermanos ya no estaban enfermos, ni nada. Nada, nada, nada. Se levantaron como si nada un día para otro. Allá en la casa donde es nuestra casa, mis papás, mis abuelos, otros de parte de mi papá.

Ellos se levantaron como si nada. Mi hermano decía que sintía más energías, que tenía ganas de comer. Mi otro hermano también se amaba, tengo hambre. Es una cosa que en la otra casa de mi abuela, ellos no sentían, desde que ellos se cambiaron a los dos días, se enfermaron y ya no se podían levantar de la cama. Dicen, solamente mis hermanos, pero mi tía y mis primas, ellas andaban bien. No solamente mis hermanos, hasta que mi mamá y mis hermanos salieron de ahí, ellos se confusieron.

Y esta cosilla que le puso mi hermano es una parte de muchas cosas que pasaron en esa casita. Y no crean que es una casa grande, enorme. Son cuartitos normales, son ramaditas y normales. Pero ahí pasaron muchas cosas que me darían mucho gusto contárselas, hablar con ustedes por si tienen preguntas o algo. Yo con mucho gusto les contesto y tengo muchas cosas que decirles. Es un pequeño detallito que le pasó a mi hermano, a otras cosas que tengo que contarles.

Muchas gracias, ojalá pase mi relativa. Muchas gracias y los quiero mucho, Ina y Nacho. Buenas noches. Gracias, hermano. Gracias, no te preocupes. Disculpe. Gracias por contarnos un poquito que hay mucho que escuchar todavía. Poco a poco lo vamos a hacer. Vámonos a una pausa. Y además, Ina, que no se sienta solo. Aquí está su familia, peludo maníaca, ¿poco no? Exacto. Siempre que cambias de país sientes la nostalgia.

Y como él nos dijo, acá como que vemos que no mejoramos, pero la sonrisa no se nos quita. Y acá está tu familia. Y vámonos a la pausa. Cincuenta y cinco, veintiuno noventa y tres, cincuenta y nueve, veintiséis. Conocemos la leyenda y la hacemos realidad. La mano peluda. Quieres anunciarte en este y en muchos otros podcast, escríbenos a este email ventasarroba rss.com ventasarroba rss.com. Y nos vemos en el próximo video.

Así nos lo dice. No pusiste tu nombre porque nada más escribió. Soy de Ciudad Juárez, Iguagua. Desde hace veinte años escucho el programa. Saludos, Gina y Nacho. Dice María L. El esposo de mi prima conocía a un señor que supuestamente era nahuatl. Y según en las noches se quitaba las piernas para salir a hacer sus trabajos. Eso nos platicaba el esposo de mi prima. Bueno, pues sí, es de los nahuales. Fíjate que no se menciona mucho esto de que se quitan las piernas y eso.

Eso más bien como que se les atribuye a las brujas. Pero bueno, esa es la historia que tú nos cuentas, mi querida María L. y lo que te platicaron. Claro, vamos a seguir también escuchando relatos que tú nos quieras contar. Y además también tú habías oído antes de este cayupiuit que vive bajo aguas, con hielo delgado y que utiliza poca profundidad para su ventaja. Salir y acechar a quien vaya paseando. Lo hace golpeando el hielo en las partes menos profundas, atrayendo a quien se acerque por ahí.

Hasta ese ruido y luego los captura. Esta es una forma en que los padres inuit advierten a los pequeños para que se alejen del hielo delgado porque puede ser peligroso. Pero también existe la posibilidad de que cayupiuit esté ahí esperando a que se rompa el hielo y de esta manera sacar su garra y capturarlos. Orale interesante Gina, interesantísimo. Dice Juan López, solo que ahora se transforman así los nahuales porque yo sabía que se transformaban en animales pero no en aves.

Creo que los que se transforman en aves son las brujas, eso es lo que yo tengo entendido. Pues mira, en realidad amigo, no es de que sea una especie en específico, sino que es la capacidad que tiene la persona que tiene esa virtud o ese conocimiento. Depende de muchas cosas mi amigo, no necesariamente. Sí es verdad que sí relacionamos a las brujas con aves, aves raras, aves enormes, algunas las relacionan con guajolotes.

Pero bueno, en este mundo de lo paranormal no es que sea una norma y que todo tenga que ser exactamente igual, sino que pues eso es lo increíble, que puede pasar casi cualquier cosa. Saludo a Walter Nieva que nos escucha hasta allá, hasta Argentina, nuestro amigo, le mandamos un abrazo. También a Irma que nos está escuchando en Canadá, si hoy los pude escuchar en vivo, tiene el gusto.

Irma, saludos, por supuesto que siempre nos gusta enterarnos quién está aquí presente y ahora estamos esperando otra llamada. Y bueno, otra cosa también, ya que estamos en Canadá, Argentina, ahora nuestra amiga Clau Fernández desde Chile nos saluda y le mandamos también muchos saludos a mi amiga. Gracias por estar aquí, la Clau dice ella. Bueno, pues gracias amiga. Hola, buenas noches. Buenas noches. ¿Cuál es tu nombre? Me bajaron de este número, dígame.

Ah, te estoy hablando de la mano peluda, tenemos un relato que quieres compartir. Bueno, un mensaje. Bien, así es de perdón. Ya, ya estamos bien agresivos, eh. No, no, nada más nos estamos reportando. ¿Cuál es tu nombre? Jonathan, ya me he comunicado con ustedes anteriormente, hoy en el estado de Yadaro. Exacto, Jonathan, qué bueno que nuevamente podemos saludarte y ¿qué nos quieres contar hoy?

Me da mucho gusto volver a estar en la mano peluda con ustedes, hace mucho me comuniqué contando relatos míos. Ah, muy bien amigo. Mira, yo soy del estado de Guerrero, pero radico aquí en la ciudad de México. Y tengo, bueno, desde hace mucho que quería contarles relatos, pero como trabajo de noche como sea la lluvia, tengo poca chamba aprovechando, por lo tanto no puedo estar muy solo. Aprovechimos entonces. Así es. Bueno, desde allá hay muchas historias.

Esta no me pasó a mí, pero sí le pasó a un primo directo y me la contaron. Y aparte hay personas que también lo vivieron y hay varios testigos. Es algo muy muy raro, bueno, allá hay muchos cerros, hay cañadas, terrenos y eso. Y mucha gente de noche se va a casar venados, se va a casar armadillos y cosas así, ¿no? Y muchos de ellos se quedan así, pues allá hay muchas casitas, se quedan en sus casas. Estos eran tres chavos, uno de ellos era mi primo, eran dos chavos.

Uno de ellos era mi primo y otro un amigo, yo lo conocía muy bien. Y dicen que se fueron a casar venados, pero no encontraron. Y en eso se quedaron en casitas ellos, de tus sacas, de tu café y todo, ¿no? Dicen que ya como esto, en la madrugada, como a las dos, tres, cuatro de la mañana, empezaron a escuchar ruidos en un cerro. Una cañada, le decían. Y allá al, bueno, al diablo le llaman Diablo y a la esposa del diablo le dicen la Channeca.

Y dicen que ellos escucharon como el diablo le pegaba la Channeca. Estaban peleando como si fuera una pareja formal, una pareja. Ellos escuchaban, o sea, así en el cerro, se escuchaban como los secos, como se peleaban y como se gritaban. Y mi primo, en valentonado, agarra la escopeta y les empieza a tirar con el motivo de que se callaran. Pero, ¿cuál fue su sorpresa de que cuando les empezó a tirar, los gritos se acercaban y se acercaban más y más?

Y este, les dio miedo. Y se metieron a la casita, una chozita que tienen ahí en el terreno. Y dicen que cuando estaban muy cerca, esas dos, este, entidades, se puede decir, se convirtieron en veladoras. Pero unas veladoras así muy este, que alumbraban demasiado y rodeaban la choza. Dicen que ellos veían como la sombra, como la luz alumbraba la choza y daban vueltas y daban vueltas. Y ellos ya no sabían llaneras, estuvieron hace mucho tiempo hasta que amaneció, como hasta la tarde de la mañana.

Y dice uno de ellos que empezó a rezar y entre más rezaban, las llamas como que se hacían más grandes. Y se alejaban y se venían y se asomaban así con las veladoras en la puerta, por este, porque la choza está hecha como así con la cuara de palmas y este, como fue, lodo. Como les dicen allá de adobe. Y este, en la adobe quedan oídos y ellos se asomaban y veían las, se veían unas veladoras normales. Ya no decían nada, ya no gritaban, pero solamente eran así como,

sí, como unas luciérnagas gigantes. Ellos lo denominaron así. Y ya hasta, bueno, hasta que amaneció regresaron al pueblo, pero mi primo ya no quería ir al terreno de noche, ya le daba miedo. Y este chavo optó por irse a Cancún. Ya no quiso regresar al pueblo, se fue a Cancún y se fuiste a reducir, a pánica ya. Y algo muy, muy curioso que es que cuando mi primo volvió al terreno allá en la choza,

lo encontraron muerto. Está muy raro porque por dentro, por dentro, él cargaba, allá la gente, bueno, allá la gente siempre carga armas, o sea, digo, por si se les aparece un mapache o lo que sea, no lo maten ni la gente lo utiliza. Bueno, se lo comen, ¿no? Pero él cuando, este tiempo, cuando se quedaba allá le echaba candado por dentro a la puerta.

Y mi tío dice que él como que presentía algo, que algo le había pasado a mi primo porque este, no sé si le hizo raro o no, y fue y la puerta estaba cerrada. Y en eso por que le dio la puerta para abrirla y tiró el candado. Y para su sorpresa, bueno, pues que decirlo, como él mismo tenía, él estaba como que durmiendo, pero no esté durmiendo, como que se le dispararon. Pero está muy raro porque estaba el candado por dentro.

O sea, nadie se imagina cómo fue, cómo pasó, o qué haces con el que sucedió. Y allá es muy raro que otra gente se meta a los terrenos de noche, o sea, ya no respetan mucho. O sea, en el día hay muchas personas que van a buscar ni guanas, ni conejos, etcétera, ¿no? Pero de noche nadie, nadie, nadie se mete a los terrenos de noche. Y está muy raro que haya pasado en esta choza donde, pues, dónde ocurrió. Donde dicen que vieron a la céneca y el diablo y se les aparece la reveladora.

Mmm, no. Así es. Sí está extraño. Y bueno, yo sí fui para allá varias veces a este terreno y la cañada sí está muy, muy sombrosa de noche, es peor porque hay muchos caminos reales. Y entre caminos reales hay piedras y, bueno, macorrales grandes y muy sombrosos, así como que muy pesados, muy, muy pesados y aparte, bueno, cuentan que no solamente se aparezca. Bueno, a ellos eso fue lo más fuerte que les pasó, pero mucha gente se les ha aparecido la lamentada vela.

La vela es una veladora que anda así, pero rondando en el entierro, en el monte. Y dicen que son almas en pena. Y mucha gente las ha visto, mucha, mucha gente las ha visto, pero se aparecen más ahí donde sucedió este teclismo. Mmm. Oye, ¿esto hace cuánto sucedió? Hace como unos ocho, nueve años. Ya tiene algo de tiempo. Y mi primo falleció hace como cinco, cuando volvió ahí, te digo, al terreno, volvió a ser a la iglesia curiosamente. Oye, ¿pero tendrá algo que ver?

Pues mucha gente lo relaciona, porque te digo que mi primo ya no había ido otra vez a su terreno ahí y que el otro chavo se haya ido del pueblo, está muy raro también. O sea, ya nos hizo regresar con piezas, resultó mucho. Y mucha gente lo relaciona con eso. Te digo, nadie se metió, o sea, tuvieron que tirar el candado por fuera. Y hasta las cosas las ofreciaron, te digo, y no había indicios de que alguien no se hubiera metido. Vaya. Experiencia.

Jonathan, qué bueno que esta noche nos pudimos comunicar. Ya sabes que aquí te estamos esperando cuando quieras y vamos a seguir escuchando más. Te agradecemos tu participación. Agradezco mucho, Gina, que me hayan contestado esto. Hay muchos relatos que tengo, pero ya con calma les contare más. Te digo, en el sábado de Guerrero, huy, no. Gracias. Te agradecemos tu presencia, tus relatos, experiencias, tu participación. Mañana vamos a continuar con más de lo que nos apasiona.

Que descanses, que tengas excelente noche, que Dios te bendiga. Soy Gina Áviles. Yo también me despido. Soy Ignacio Nacho Muñoz. Agradecido con Dios y con ustedes porque juntos escuchamos muy buenas historias. Que tengan la mejor de las noches. Descansen. Y como decimos aquí, ¡Cabot! El programa se termina, pero la investigación continúa aquí en La Mano Peluda. Esta fue una producción de Grupo Formula.

Transcript source: Provided by creator in RSS feed: download file
For the best experience, listen in Metacast app for iOS or Android